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e-AN 39 nota 7 Memoria por Carlos Sanchez Saravia

El Museo Judío de Berlín, que abrió sus puertas al público en 2001, exhibe la historia social, política y cultural de los judíos en Alemania desde el siglo IV hasta el presente, presentando e integrando explícitamente, por primera vez en la Alemania de posguerra, las repercusiones del Holocausto. El nuevo edificio se encuentra junto al sitio del edificio original del Tribunal de Justicia de Prusia, que se completó en 1735 y ahora sirve como entrada al nuevo edificio. El significado del Holocausto debe integrarse en la conciencia y la memoria de la ciudad de Berlín

El Museo Judío de Berlín, que abrió sus puertas al público en 2001, exhibe la historia social, política y cultural de los judíos en Alemania desde el siglo IV hasta el presente, presentando e integrando explícitamente, por primera vez en la Alemania de posguerra, las repercusiones del Holocausto. El nuevo edificio se encuentra junto al sitio del edificio original del Tribunal de Justicia de Prusia, que se completó en 1735 y ahora sirve como entrada al nuevo edificio.
El significado del Holocausto debe integrarse en la conciencia y la memoria de la ciudad de Berlín

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La revista digital de SARAVIA Contenidos

N° 40

Memoria

por Carlos Sánchez Saravia

Jewish Museum

Daniel Libeskind Architects

El Museo Judío de Berlín, que abrió sus puertas al

público en 2001, exhibe la historia social, política

y cultural de los judíos en Alemania desde el siglo

IV hasta el presente, presentando e integrando

explícitamente, por primera vez en la Alemania de

posguerra, las repercusiones del Holocausto. El

nuevo edificio se encuentra junto al sitio del

edificio original del Tribunal de Justicia de Prusia,

que se completó en 1735 y ahora sirve como

entrada al nuevo edificio.

El significado del Holocausto debe integrarse en

la conciencia y la memoria de la ciudad de Berlín

Año año 6 / agosto IV | junio 2018 2015

www.arquinoticias.com/biblioteca


A 1

por el arq. Carlos Sánchez Saravia


2

A


A 3

clickee en la imagen

para ampliar

información.


4

A


El Museo Judío de Berlín, expresa a

través de su arquitectura metaforas,

en base a su ubicación y los ejes que

determinan sus relatos.

Sus lineas quebradas que cambian sus

direcciones, tanto en su fachada como en

su planta. son cicatrices, del pueblo judío

que cambia su dirección en su historia,

desde el pasado y hacia el futuro.

El proyecto de Libeskind. no compite en

su altura, con el edificio existente, solo lo

enmarca, le da un respaldo formal, que

muestra su fuerte quiebre, desde el

interior y en el exterior, solo percibido en

toda su magnitud, desde una vista aérea.

Libeskind propone revestir la nueva

construcción de hormigón con zinc no

oxidado, que con el paso del tiempo se

ira transformando en un gris azulado,

con poco brillo, destacando y haciendo

más evidentes sus cortes, que no se

expresaran como simples ventanas sino

como, aun más marcadas, cicatrices.

A

5


6

A


La escalera que emerge del “eje de continuidad”, hacia la colección

permanente, se desarrolla de forma lineal siguiendo la fachada del

edificio, otorgando en los descansos acceso a los diferentes niveles

del museo. Esta escalera se presenta como un juego de escalas y

luces, conduciendo al visitante a través de espacios estrechos y

oscuros a espacios amplios y luminosos.

Las tres rutas axiales, en el

subsuelo, se cruzan y solo se

perciben sus intersecciones,

iluminadas dramáticamente,

con tiras de luz que

acentúan su zig-zag.

(izq.) el jardín del exilio,

totalmente separado del

exterior por fosos dignos

de una fortaleza, el

escape al aire libre es

una ilusión, el exilio

también es un

confinamiento, no hay

otra salida que regresar

a los ejes subterráneos.

A 7


El visitante ingresa al barroco Kollegienhaus

y luego desciende por la escalera a través de

una dramática entrada, hasta el subsuelo.

El edificio existente está vinculado a la nueva

extensión, a través del subsuelo, preservando

así la autonomía contradictoria de las estructuras

antiguas y nuevas en la superficie.

El descenso conduce a tres rutas axiales

subterráneas, cada una de las cuales cuenta

una historia diferente.

El primero lleva a un callejón sin salida:

la Torre del Holocausto.

El segundo sale del edificio hacia el Jardín

del Exilio y la Emigración, recordando a los

que se vieron obligados a abandonar Berlín.

El tercero y más largo, traza un camino que

conduce a la Escalera de la Continuidad,

luego a los espacios de exhibición del museo,

enfatizando El continuo de la historia, este

atraviesa el zigzag del nuevo edificio y crea

un espacio que encarna la ausencia.

Es una línea recta cuya impenetrabilidad se

convierte en el foco central alrededor del

cual se organizan las exposiciones.

Para moverse de un lado del museo al otro,

los visitantes deben cruzar uno de los

60 puentes que se abren en este vacío.

https://www.youtube.com/watch?v=6vDwuHW3_Lk

8

A


https://www.youtube.com/watch?v=bTySWVZSbvg


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La revista digital de SARAVIA Contenidos

año 6 - número 40 - agosto de 2018

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