Cuento

jesselanina

LA CAÍDA DE LA ÚLTIMA

HIJA

El calentamiento global

A N D R É S C E P E D A

J E S S E N I A P I Z A

1 1 B


Hace mucho, en una Galaxia muy lejana se

dice que gobernaba una gran hechicera.


Decidida a separar el bien y el mal,

creó a lo que llamaría sus hijos.


Nueve Planetas

moldeados con la

delicadeza y sencillez

de una gran mujer y

un Hombre llamado

Sol, con el deseo de

poder y

siempre queriendo

resaltar entre todos.


Por ello, competía con sus hermanas para

ser el máximo heredero de su madre.


Su brillo opacó a cada una de sus hermanas y con su

aliento las fue asesinando una por una.


La hechicera sufrió

cada muerte, cada

caída de sus hijas;

sintiendo

siempre como si le

estuvieran clavando

una estaca directo al

corazón.


Con la tierra muy

herida y la

hechicera sin

fuerzas para

luchar, decidió crear

lo que sería una

salvación para ella:


Una Aldea en el interior de

Tierra, pequeña pero

poderosa. Si ellos cuidaban

de Tierra, Tierra les daría

sustento que se

transmitiría de generación

en generación.


Tal era el Poder

de esta aldea que

creaba una

barrera entre Sol

y Tierra,

cumpliendo así su

promesa a la

hechicera de

proteger su

última hija.


Tierra y su madre

sobrevivieron por un

largo y extenuante

periodo de tiempo, pero

a la Aldea se le olvidó

transmitir el mensaje de

protección a Tierra


Así que la aldea no protegía como antes a Tierra; y Sol

que nunca desistió, encontró la oportunidad de atacarla


y aunque Tierra defendía sus ideales, la hechicera estaba

muy débil y con la moral baja a raiz de la traición que

había recibido de su creación.


Y así, la aldea se llevó a su

propia autodestrucción,

culminando junto a Tierra

por no defenderla como

había prometido en un

comienzo.

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