Arboleda 1
ARBOLEDA nace en Boise, ciudad famosa por sus parques y arboledas, y la rica presencia de tantas culturas hispánicas, con la intención de visibilizar el español como lengua artística y reivindicar su presencia en la comunidad. En la publicación participan estudiantes y antiguos alumnos de Boise State University con el asesoramiento de un profesor del Departamento de Lenguas. Este primer número incluye poemas y cuentos originales escritos por estudiantes y antiguos alumnos de la universidad, traducciones de textos literarios, y, por último, sirve de escaparate para trabajos creativos elaborados en clases de español y cultura ofrecidas por el Departamento de Lenguas de Boise State University. ARBOLEDA is born in Boise, a city famous for its parks and groves and the presence of richly diverse Hispanic cultures, with the intention of making Spanish visible as an artistic language and reclaim its presence in the community. Students and alumni of Boise State University took part in the publication under the guidance of a professor of the Department of World Languages. This first edition includes poems and original stories, written by students and alumni of the university, translations of literary texts, and lastly, it serves as a showcase for elaborate creative works of Spanish classes and culture offered by the Department of World Languages at Boise State University.
ARBOLEDA nace en Boise, ciudad famosa por sus parques y arboledas, y la rica presencia de tantas culturas hispánicas, con la intención de visibilizar el español como lengua artística y reivindicar su presencia en la comunidad. En la publicación participan estudiantes y antiguos alumnos de Boise State University con el asesoramiento de un profesor del Departamento de Lenguas. Este primer número incluye poemas y cuentos originales escritos por estudiantes y antiguos alumnos de la universidad, traducciones de textos literarios, y, por último, sirve de escaparate para trabajos creativos elaborados en clases de español y cultura ofrecidas por el Departamento de Lenguas de Boise State University.
ARBOLEDA is born in Boise, a city famous for its parks and groves and the presence of richly diverse Hispanic cultures, with the intention of making Spanish visible as an artistic language and reclaim its presence in the community. Students and alumni of Boise State University took part in the publication under the guidance of a professor of the Department of World Languages. This first edition includes poems and original stories, written by students and alumni of the university, translations of literary texts, and lastly, it serves as a showcase for elaborate creative works of Spanish classes and culture offered by the Department of World Languages at Boise State University.
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ARBOLEDA<br />
Revista digital de creación literaria y artística en español<br />
Boise State University<br />
Foto: Madilynn Batman<br />
Número 1
Equipo editorial<br />
Claudia Galaviz<br />
Ismenia Gallegos<br />
Austin Lamb<br />
Tyler McFarlane<br />
Taylor Vandenborn<br />
Regina Tom<br />
Jessie Wine<br />
Roxana Winston<br />
Profesor asesor:<br />
Manuel Gómez Navarro<br />
Diseño: <strong>Arboleda</strong><br />
Maquetación: Manuel Gómez Navarro<br />
Revista <strong>Arboleda</strong>,<br />
World Languages Department,<br />
Boise State University,<br />
Boise, Idaho, EE.UU.<br />
arboledaboise@gmail.com<br />
Los autores son los propietarios de los textos.<br />
Prohibida su reproducción sin permiso de los mismos.<br />
La publicación no se hace responsable de ideas expresadas por los autores.<br />
Portada y contraportada: Madilynn Batman, foto para SPA304, paisaje de los alrededores de Boise para ilustrar "No<br />
oyes ladrar los perros", de Juan Rulfo.
ARBOLEDA: Divulgando las letras hispánicas y abriendo un lugar de encuentro a<br />
través de la creación artística y literaria en Boise State University.
Presentación<br />
ARBOLEDA nace en Boise, ciudad famosa por sus parques y arboledas, y la rica presencia de<br />
tantas culturas hispánicas, con la intención de visibilizar el español como lengua artística y<br />
reivindicar su presencia en la comunidad. En la publicación participan estudiantes y antiguos<br />
alumnos de Boise State University con el asesoramiento de un profesor del Departamento de<br />
Lenguas. Este primer número incluye poemas y cuentos originales escritos por estudiantes y<br />
antiguos alumnos de la universidad, traducciones de textos literarios, y, por último, sirve de<br />
escaparate para trabajos creativos elaborados en clases de español y cultura ofrecidas por el<br />
Departamento de Lenguas de Boise State University.<br />
La revista quiere agradecer a todas las personas que han colaborado su participación e ilusión en<br />
este proyecto. Igualmente, el equipo editorial quiere dar las gracias a familia, amigos y colegas por<br />
su apoyo y ánimo. ARBOLEDA agradece especialmente al escritor Juan Gómez Bárcena, que visitó<br />
Boise State University en diciembre de 2018, su interés por el proyecto y la energía que nos dejó.<br />
Gracias a los profesores Adrian Kane por su ánimo constante, Alicia Garza por dejar que su Casita<br />
Nepantla fuera nuestra casa para reunirnos, y a Nere Lete y Ziortza Gandarias por su tiempo y<br />
sugerencias para las traducciones. Gracias a todos los que han hecho posible esta revista.<br />
ARBOLEDA is born in Boise, a city famous for its parks and groves and the presence of richly diverse Hispanic<br />
cultures, with the intention of making Spanish visible as an artistic language and reclaim its presence in the community.<br />
Students and alumni of Boise State University took part in the publication under the guidance of a professor of the<br />
Department of World Languages. This first edition includes poems and original stories, written by students and alumni<br />
of the university, translations of literary texts, and lastly, it serves as a showcase for elaborate creative works of<br />
Spanish classes and culture offered by the Department of World Languages at Boise State University.<br />
The magazine would like to express gratitude to all of the people who have collaborated with their participation and<br />
eagerness on this project. The editorial team would also like to thank their families, friends, and colleagues for their<br />
support and spirit. ARBOLEDA especially thanks the writer Juan Gómez Bárcena, who visited Boise State<br />
University in December of 2018, for his support on the project and the energy that he gave us. Thanks to professors<br />
Adrian Kane for his constant encouragement, Alicia Garza for allowing us to use her “Casita Nepantla” which was<br />
our home-base for meetings, and to Nere Lete and Ziortza Gandarias for their time and suggestions with translations.<br />
Thank you to everyone who has made ARBOLEDA possible.
Índice<br />
Peter Taylor, "Yo, que äntes viví en el bello olvido", poema<br />
Karen Hanrahan, trabajo creativo para clase<br />
Anne Ruiz, traducción de un fragmento de Mary Lavelle, de Kate O´Brien (1936)<br />
Ellie Wells, trabajo creativo para clase<br />
Claudia Guerra Labarca, "Aguamarina", poema<br />
Katelynn Davison, trabajo creativo para clase<br />
Jessie Wine, "Encontrada", cuento<br />
Valeria Montelongo, trabajo creativo para clase<br />
Claudia Galaviz, trabajo creativo para clase<br />
Mia Whitcraft, trabajo creativo para clase<br />
Regina Tom, "Corderos", cuento<br />
Borja Aguilera, traducción de la canción "Agur Euskal Herriari"<br />
Madilynn Batman, trabajo creativo para clase
Sobre el autor<br />
Peter Taylor nació en Boise y creció en Meridian. Se graduó de BSU en mayo de 2018 en Arte;<br />
había estudiado Educación Musical. Actualmente está estudiando en USU una licenciatura en<br />
Trabajo Social con énfasis en Español, Lengua Americana de Señas y Sociología. Sus escritores<br />
preferidos de la lengua castellana son el florido Gustavo Adolfo Bécquer y la venerable Sor Juana<br />
Inés de la Cruz. Este soneto es su primer poema en español y su primera obra publicada.
Yo, que äntes viví en el bello olvido<br />
de una memoria de un tiempo otoñal<br />
cuando a orillas de estanque atardecido<br />
me enseñaste a cabrillas a jugar,<br />
yo, que en una vez bajo luna y estrellas<br />
te juré que te amaba, que te ví<br />
y parecíasme cual azucena,<br />
yo la prueba ya pasé; dejéte ir.<br />
Y tú, que ahora pasas por la amargura<br />
de un corazón espinado y vacío,<br />
tú volverás a oler la lavandula<br />
y enamorarte; el amor no es rendido.<br />
Te estoy aquí, en ese amor que continúa,<br />
ya no como amante, sino de amigo.
Karen Hanrahan estudia Negocios Internacionales con un énfasis en Español y Mercadeo en<br />
Boise State University. Se gradúa en 2021.
Obra inspirada por "No oyes ladrar los perros", de Juan Rulfo. Óleo y móviles en cartulina negra fijados con velcro.<br />
Trabajo para SPA304, Introduction to Hispanic Literature. Primavera 2019.
Sobre la traductora<br />
Anne Ruiz Ulloa nace en Donostia-San Sebastián (España, 1997). En la actualidad, está<br />
finalizando sus estudios de Grado en Traducción e Interpretación en la Universidad del País Vasco.<br />
Ha cursado parte de sus estudios en el extranjero, habiendo realizado estancias en Boise State<br />
University y en l’Université de Pau et des Pays de l’Adour (Pau, Francia). Sus principales intereses<br />
son la traducción para la literatura y los medios audiovisuales y le gustaría convertirse en traductora<br />
audiovisual. Entre sus autores preferidos figuran: Defreds, Sergio Carrión y Rayden, todos ellos<br />
autores españoles contemporáneos pertenecientes al género poético.
Mary Lavelle, Kate O’Brien (1936)<br />
A corrida<br />
(...)<br />
Mary, six weeks in Spain now, was finding that she liked Spanish people, individually and in crowds,<br />
liked the look of them. Not that she thought them excessively endowed with beauty. Indeed the<br />
townswomen, inclined to be dressy, were mostly rather comic, with pneumatic curves and lacquered,<br />
crimpy hair; and the men were often blue-chinned and fat. But the latter had – almost to a man, it<br />
seemed to Mary – a reserved gravity of eye that was arresting. It waited imperturbably behind even<br />
inane or hysterical liveliness and when a face fell into repose usurped it with a sobriety so profound<br />
that it held the attention as beauty might. Mary was startled sometimes to observe how persistently<br />
she had come to watch for this – among the fishermen on the pier at Cabantes, in football crowds,<br />
in the train for Altorno, in trams, at café tables – she sought and found repeated confirmation of an<br />
accidental yet desperate-seeming sadness. She thought, considering these new faces, of the looks of<br />
men she knew at home – of her father’s beautiful features and the brown, lively fortright<br />
handsomeness of John. With either, the set of the face at any given minute proclaimed the mood,<br />
almost the thought – both that mostIrishmen had such. But Spaniards wore masks. There was little<br />
guessing from a Spanish face the true humour of the soul behind it. If John was gay, if John was<br />
worried, if John was feeling especially enamoured, all that was in his face, and that was what his face<br />
consisted of. One had but to reckon with that, and when a change came, reckon with the change.<br />
But it seemed as if no Spaniard’s mood could be taken to be the Spaniard of that minute. Always in<br />
laughter, salutatio, or excitement, the observer would notice that the eyes were only waiting, their<br />
sadness withheld from this immediacy, but held. The moment of repose would give it back full<br />
dominance. It was a calm and sober sentinel. It kept the citadel quiet and untrodden.<br />
(...)<br />
Traducción de Anne Ruiz Ulloa<br />
Mary Lavelle, Kate O’Brien (1936)<br />
Una corrida<br />
(...)<br />
Hace ya seis semanas desde que Mary llegó a España y, por fin, se estaba dando cuenta de que le<br />
gustaban los españoles, le gustaba su apariencia tanto de manera individual como en colectivo. No<br />
es que pensara que estaban excesivamente dotados de belleza. De hecho, las mujeres del pueblo que<br />
tendían a arreglarse demasiado, y le resultaban en su mayoría bastante cómicas, con grandes curvas<br />
y pelo rizado y cardado; y los hombres daban la impresión de no haberse afeitado y a menudo eran
gordos. Sin embargo, a Mary le pareció que este último, para ser un hombre, tenía una mirada seria<br />
que le resultaba muy atractiva. Escondía detrás de ella imperturbablemente una vitalidad inútil o<br />
incluso histérica y cuando se posaba en un rostro, se apoderaba de él con una sobriedad tan<br />
profunda que llamaba la atención como lo hacía su belleza. Mary a veces se sorprendía al ver de<br />
que manera tan persistente había llegado a prestarle atención, entre los pescadores del muelle de<br />
Cabantes, entre la multitud de los partidos de fútbol, en el tren para ir a Altorno, en los tranvías, en<br />
las mesas de la cafetería, buscó y encontró repetidas veces la confirmación de una tristeza que<br />
parecía accidental aunque al mismo tiempo parecía desesperada. Pensó, considerando estas nuevas<br />
caras, en las miradas de los hombres que conocía en Irlanda. En las hermosas características de su<br />
padre y en la morena, expresiva y sincera belleza de John. En cualquiera de los dos, el conjunto de<br />
su cara indicaba en cualquier momento su estado de ánimo, incluso casi hasta su pensamiento;<br />
características que muchos irlandeses poseían. Sin embargo los españoles parecía que llevaran<br />
máscaras. Era difícil adivinar a partir de un rostro español el verdadero carácter que se ocultaba<br />
detrás de una persona. Si John estaba feliz, si estaba preocupado, si estaba especialmente<br />
enamorado, todo ello se podía ver a través de su expresión facial, y eso era de lo que estaba<br />
compuesta su cara. No había más que pensar en eso, y cuando llegara un cambio, contar con él. No<br />
obstante parecía como si el carácter que mostraban los españoles en un determinado momento no<br />
pudiera tomarse como referente. Siempre estaban o riéndose, o saludando o entusiasmados, pero si<br />
se observa con detenimiento, uno podría darse cuenta de que sus ojos sólo están esperando, su<br />
tristeza retenida por esta inmediatez, pero contenida. El momento de reposo le devolvería el<br />
dominio completo. Era como un centinela sereno y sobrio que mantenía la fortaleza en calma e<br />
intacta. (...)
Ellie Wells estudia Estudios Interdisciplinarios con un énfasis en Español, Comunicación y<br />
Mercadeo en Boise State University. Quiere graduarse en 2020.
Obra inspirada por "La noche boca arriba", de Julio Cortázar. Fotografía en color y óleo. Trabajo para SPA304,<br />
Introduction to Hispanic Literature. Primavera 2019.
Sobre la autora<br />
Claudia Guerra Labarca nació y creció en la ciudad de San Bernardo, Chile. Emigró a los<br />
Estados Unidos a mediados de los años 90 y actualmente vive en Kuna, Idaho. Claudia está<br />
finalizando su licenciatura en Español con mención en Estudios Latinoamericanos, en la<br />
Universidad de Boise State. Su interés se centra en la historia, la cultura y la literatura de<br />
Latinoamérica, como así también la escritura creativa y el mundo profesional de las traducciones<br />
literarias. Sus autores favoritos son Isabel Allende, Roberto Ampuero y Gabriel García Márquez.
Aguamarina<br />
De la quietud invernal este día surgen<br />
los sonidos marinos que se diluyen entre brisa, marea y espera<br />
para remecer los caminos de este ser dormido<br />
las horas y los años que pasan como si huyeran.<br />
Ya no cruzas ancha senda de aires azulinos<br />
de ribera, playa y caleta,<br />
en qué me has convertido,<br />
soy un preso que la vida sujeta.<br />
Qué desdicha es haber comprendido<br />
ahora que tus olas no humedecen eternas<br />
el trayecto que volar imagino<br />
reduciendo el alma al día en que volvieras.<br />
Hoy, en la quietud invernal envuelves mis sentidos,<br />
aguamarina, dulce y serena,<br />
para enervar los sentidos, para avivar el camino<br />
de esta cansada alma que todavía te espera.
Katelyn Davison hace una doble especialización en Español y Estudios Globales en Boise State<br />
University. Se gradúa en 2022.
Obra inspirada por "No oyes ladrar los perros", de Juan Rulfo. Vídeo y diseño gráfico. Trabajo para SPA304, Introduction<br />
to Hispanic Literature. Primavera 2019.
Sobre la autora<br />
Jessica Wine nació en Glendora, California, en 1998. Actualmente está estudiando en Boise State<br />
University, de donde se graduará en la primavera de 2021 con una doble especialización de Español<br />
e Inglés, y una concentración en Lingüística. Le interesa la literatura de Julio Cortázar,<br />
especialmente el cuento “La noche boca arriba”, y las obra teatral de Federico García Lorca.
Encontrada<br />
Era difícil la vida de la calle. Pero la cosa interesante es que al principio, yo no lo sabía. No<br />
conocía nada más que buscar comida en la basura, esquivar las otras criaturas de la calle y<br />
acostarme cada noche en cualquier lugar, al menos que fuera invisible. Mi familia no me quería,<br />
mi mamá me cuidaba un poco pero mis hermanos me odiaban tanto que me gritaban cada vez<br />
que me acerqué demasiado. Casi nunca viajaba fuera del pequeño campo donde crecí, debido a que<br />
la calle era muy peligrosa. Yo era tan pequeña y los vagabundos siempre recorrían las calles,<br />
gritando cada vez que me vieron. La verdad es que mi vida era absolutamente terrible. Pero, por<br />
alguna razón, seguía viviendo, y un día encontré esa razón.<br />
Como ya dije, vivía en un campo, y este estaba rodeado de cercas grandes, pero como yo era<br />
tan pequeña, podía deslizarme por los huecos. Había muchos arbustos también donde pude<br />
esconderme. Y dominando todo el campo había un castillo donde, durante la estación cálida, los<br />
Grandes siempre venían a vivir y bañarse en el lago que estaba junto a este. Yo siempre los<br />
miraba pero nunca me acerqué porque me daban miedo; hacían mucho ruido y no podía entender<br />
por qué les gustaba estar en el agua —yo detesto el agua—. Pero siempre venían por un tiempo y<br />
después se iban.<br />
Entonces no pude creerlo cuando vinieron cuatro Grandes durante la estación fría. Y no<br />
sabía por qué, pero estos Grandes eran diferentes; se veían diferentes, tenían ropa rara y sus ruidos<br />
no eran como yo había escuchado de los otros Grandes. Por unos días, los miré. Salían del castillo<br />
de vez en cuando, pero pasaban mucho tiempo adentro porque hacía frío. Los dos que salían más<br />
parecían más jóvenes que los otros dos. Yo soñaba entrar en el castillo y disfrutar del calor y la<br />
seguridad, pero tenía tanto miedo. ¿Qué pasaría si uno de los grandes me pisara?<br />
Mi mamá era más valiente que yo. Ella decidió que no teníamos que tener miedo de los<br />
Grandes —por cierto, no eran como los otros Grandes que habíamos visto, que siempre nos<br />
gritaban—. Entonces, ella decidió acercarse al castillo y esperar junto a la puerta para conocerlos.
Cuando salieron, la trataron bien, acariciándola. Esto me dio confianza, así que me acerqué dos<br />
días después. La puerta imponente me daba miedo pero me quedaba al lado. Escuché los sonidos<br />
raros de los Grandes adentro, a veces tranquilos a veces fuertes.<br />
De repente, la puerta gigante se abrió y salió la menor de los Grandes. Yo tenía miedo, pero<br />
antes de que pudiera escapar, la Grande se arrodilló y extendió la mano. ¡Qué sorpresa que ella<br />
supiera cómo saludarme! Me acerqué e inmediatamente ella empezó a acariciarme el cuello. ¡Qué<br />
lindo! Nunca me había saludado ningún Grande. De repente, tenía una amiga por primera vez en<br />
mi vida.<br />
Empecé a ir más al castillo, esperando enfrente de la puerta. Los otros Grandes me trataban<br />
bien, y empezaron a darme comida cada día. Y siempre, cuando vi a la menor de los Grandes salir,<br />
corría a verla y ella siempre me saludaba. El amor de estos Grandes era tan precioso para mí.<br />
Por fin tenía una familia, por fin, tenía una razón para vivir.
Valeria Montelongo estudia una especialización en Español y Biología en Boise State University<br />
y espera graduarse en 2021.<br />
Obra inspirada por "La mujer del juez", de Isabel Allende. Piezas de rompecabezas en papel y rotulador. Trabajo para<br />
SPA304, Introduction to Hispanic Literature. Primavera 2019.
Claudia Galaviz está finalizando su licenciatura en Español con mención en Estudios<br />
Latinoamericanos en Boise State University.
Ildara*<br />
No alcanzarían sus ojos claros a posarse sobre los horizontes esperados<br />
ni sus manos a reposar colmadas de historias en tierras lejanas<br />
oscuras al entendimiento permanecerían las entrañas del navío redentor<br />
en la noche larga del alma que se avecinaba.<br />
Los hilos que tejían sus esperanzas,<br />
tejieron en vez la piel desgarrada<br />
en manos de aquel que imponía<br />
con violencia, miles de años de represión.<br />
Sus ojos ansiosos de vivir<br />
dejarían de mirar con la espera de marinero en tierra<br />
los senderos por recorrer que nunca fueron<br />
la distancia añorada que quedaría atrapada en la intolerancia feroz del puño dictador.<br />
Era tiempo, se lo advirtió la mirada de aquel<br />
que ya no abrigaba esperanza alguna<br />
pues ni un par de medias rojas o siete mares de barcos jamás navegados,<br />
cambiaría lo que a fuerza de golpes su realidad le haría entender.<br />
Corre bella rapaza, corre<br />
deja de recoger leña y merodear por el monte del dueño<br />
tu grito ahogado es el grito de todas nosotras<br />
es la voz de tantas que la vida se encargó de apagar.<br />
(*) Obra inspirada por "Las medias rojas", de Emilia Pardo Bazán. Poema. Trabajo para SPA304, Introduction to Hispanic<br />
Literature. Primavera 2018.
Mia Whitcraft estudia Inglés y Literatura. Le gustaría graduarse en 2021.
Obra inspirada por "No oyes ladrar los perros", de Juan Rulfo. Fotografía y haiku. Trabajo para SPA304, Introduction to<br />
Hispanic Literature. Primavera 2019.
Sobre la autora<br />
Regina Gayou Tom nació en la Ciudad de México en julio de 1992. Tiene dos licenciaturas, la<br />
primera en Escritura Creativa por University of British Columbia, y la segunda en Español por<br />
Boise State University. Actualmente, ella es intérprete médica y judicial. Los autores hispánicos que<br />
más le interesan son Sandra Cisneros y Elena Poniatowska.
Corderos<br />
Hace unos días le pregunté a mi mamá que cuál de sus hijos era la oveja negra de la familia.<br />
“Ninguno de mis tres, por supuesto”, contestó.<br />
Si me preguntas a mí, la oveja negra es el segundo de los tres. Iván, se llama ahora. Digo<br />
“ahora” porque cuando era más chico todos le decían Eduardo, por Iván Eduardo. Cuando<br />
cumplió 12, se empezó a vestir de negro, con camisetas de Iron Maiden, a decirle a todos que la<br />
música que ellos escuchaban no era música de verdad, y decidió que ya no era Eduardo, que ahora<br />
era Iván, y si no le decías Iván, entonces te mandaba bien lejos. Es el soñador de los tres —siempre<br />
ha sido una persona callada, muy metido en su mundo, con intereses que a los demás les parecían<br />
extraños, como cuando empezó a explorar el mundo del paganismo y escogió la rama draconiana<br />
— ahora tiene un altar muy bonito dedicado a ellos en su casa.<br />
“¿Qué entiendes por oveja negra?¿Si es delincuente o drogadicto? Creo que ninguno de<br />
ustedes. Si crees que oveja negra es el ser diferente, entonces los tres.”<br />
Déjenme que les aclare. El que la gente lo considere extraño no es lo que lo hace, en mi<br />
opinión, la oveja negra, pero, honestamente, no sé decirles por qué creo que es él. Tal vez es una<br />
corazonada medio mala leche de mi parte. Se casó con su novia con la que llevaba 15 años, y no<br />
pasaron más de 6 meses antes de que este güey le dijera que él nunca quiso casarse. La chava salió<br />
por patas y, la verdad, no la culpo.<br />
Después, Iván se fue a vivir a un departamento que mi mamá renta para ganar un poco de<br />
dinero extra, pero él no paga para vivir ahí. Mis papás le depositan dinero a su cuenta todos los<br />
meses para poder sobrevivir.<br />
En poco tiempo, conoció a un muchacho con quien decidió empezar un negocio de salsas y<br />
mermeladas.<br />
Basta decir que no le va muy bien. Me gustaría que le fuera mejor, porque las salsas y<br />
mermeladas que hace están muy sabrosas, y están a la moda con todo eso de ser gourmet, orgánicas,<br />
locales, hechas a mano, y todas estas cosas que a la gente les encanta comprar. El problema es que le<br />
cuesta mucho trabajo venderse como persona y como hombre de negocios, por lo mismo de que es<br />
medio raro. Es una muy buena persona —cariñoso, atento, educado— pero es muy raro, y a la
gente le saca de onda. La creatividad e imaginación la tiene, eso no hay quien se lo quite, pero la<br />
lógica y organización para poder echar a andar un negocio es un concepto completamente ajeno<br />
para él. Cuando mi papá trata de ayudarle con las finanzas (o sea, cuánto cuesta la producción de<br />
un frasco y a cuánto vendes el frasco para poder ganarle —nada descomunal—), se ofende, se cierra<br />
y da por terminada la conversación. Mi papá se desespera con él, y acaba por ignorarlo para no<br />
hacer enojar a mi mamá.<br />
Meses después, Iván empezó de profesor en una escuela culinaria en el D.F., y todos<br />
pensamos que esta oportunidad le había caído del cielo.<br />
Pues no.<br />
Trabajaba como un animal, pero nunca le pagaban. Mi mamá decía que no era su culpa,<br />
que el sistema mexicano simplemente no daba para más. En parte, ella tenía razón. Por otra parte,<br />
Iván sí tenía la culpa porque no tenía la seguridad en sí mismo para defenderse de sus jefes y<br />
reclamar su pago. Entonces acabó por renunciar, y nunca le dieron su dinero.<br />
En fin, después de todo el desastre con el divorcio y el trabajo y las mermeladas, Iván cayó<br />
en el hoyo de la depresión. De verdad, pobre, porque sí pasó por un rato muy difícil. Pero es como<br />
que no se ayuda a sí mismo, entonces, ¿qué podemos hacer los demás? Acabó metiéndose con una<br />
chava más joven que él y tuvieron un hijo, mi sobrino. La última vez que fuimos por unas<br />
quesadillas, cerca de Juan Barrera en Chapultepec, estábamos sentados en uno de los banquitos de<br />
plástico y mi sobrino estaba con nosotros. El niño estaba entre que lloraba y se medio comía la<br />
quesadilla, pero más que nada solo arrancaba cachitos de la tortilla y los tiraba al piso. Iván lo veía<br />
con ojos de entre amor y desesperación, pero no hacía ni decía nada; los hombros le arrastraban el<br />
cuerpo hacia el suelo. En lo que dejaba que el chamaquito hiciera sus cosas con la pobre quesadilla,<br />
Iván suspira y me dice que esto era, definitivamente, lo más difícil que había hecho en su vida.<br />
“De mis tres hijos estoy orgullosa. Los tres en sus distintas formas son responsables y buenas<br />
personas; hasta hoy no han matado a nadie.”<br />
No sé si considero que nuestro hermano mayor, Tomás, sea una “buena persona”, pero no sé<br />
si los papás podrían llamar a sus hijos malas personas, aunque lo fueran. Tomás está un poco menos<br />
perdido como ser humano que el resto de nosotros, por lo menos en estos momentos de su vida.
Pero solo un poco. Es abogado de amparo en Mérida, entonces no lo vemos muy seguido. Pero eso<br />
sí, cada vez que lo vemos, no pierde la oportunidad para recordarnos a todos lo nefastos que son los<br />
capitalinos, y que fue la mejor decisión de su vida el haberse mudado a Mérida. Tomás vive con su<br />
esposa y con su hija. Pobre niña, heredó el mismo aire de superioridad de hermano mayor que tiene<br />
Tomás. La última vez que la vimos le dijo al hijito de Iván (que es 4 años menor que ella) que no iba<br />
a jugar con él a sus juegos “bobos” (yo no sé los demás niños del mundo, pero para mí "las traes" era<br />
el juego y el que ganaba era rey o reina el resto del recreo). Tomás nunca está en el error, siempre<br />
gana toda discusión o desacuerdo, y te puede enseñar y explicar en detalle cualquier cosa de<br />
cualquier tema. ¿A Iván le gustan los superhéroes de los comics? Ah, pues qué a toda madre, dejen<br />
que Tomás nos cuente de la vez que él leyó toda la colección de DC Comics en dos semanas. ¿A<br />
mamá le gusta la cocina? Pues está bien, pero Tomás y su esposa toman clases de cocina una vez al<br />
mes, entonces puede decirnos cómo hacer un risotto a la perfección.<br />
Iván y yo no estamos seguros de por qué, pero Tomás es el favorito de mi mamá. Cuando<br />
Tomás era un poco más joven, antes de estar casado y tener a su hija, demandó a mi mamá porque<br />
ella no quiso darle el departamento (le ha de haber caído en el hígado cuando se lo dio a Iván), y<br />
perdió. Tomás te contaría de cómo fue él quien tomó la decisión de no continuar una pelea legal de<br />
ese tipo contra su mamá. Después de ese incidente, Tomás desapareció por un tiempo. Mi mamá le<br />
marcaba de vez en cuando, pero nunca contestaba. Un día, varios años después, se apareció en<br />
nuestra casa con una mochilita llena de ropa. Llegó con la cara raspada en algunas partes, ojeras<br />
enormes y algo moretoneado del cuello y los brazos. Nadie sabía qué estaba pasando, pero fue a<br />
platicar, largo y tendido, con mi mamá. Iván y yo estábamos de chismosos afuera de la puerta<br />
tratando de escuchar qué decían, pero no hablaban lo suficientemente fuerte. Cuando salieron del<br />
cuarto, la cara de Tomás se veía apaciguada, como los niños después de que se caen del columpio y<br />
dejan de llorar una vez que sus mamás los consuelan. Los dos tenían la nariz roja y estaban<br />
caminando agarrados de un brazo. Mi mamá nos avisó a todos que nos íbamos a ir a un<br />
departamento que nos prestaron en Acapulco a pasar el fin de semana. No llevábamos ni diez<br />
minutos en el coche e Iván preguntó qué era lo que olía a pañal. Tomás se reacomodó en su asiento<br />
y no dijo nada. A mí me ganó la risa y mi mamá nos dijo que dejáramos de chingar a nuestro<br />
hermano.
La tercera noche en Acapulco, Iván, Tomás y yo estábamos en la salita y papá y mamá<br />
estaban en la cocina. Iván y yo platicábamos, pero Tomás no decía mucho. Hasta que nos platicó<br />
que él no mantiene su dinero en un banco porque no confía en ellos. Guarda todo su dinero en un<br />
mueble especial que tiene compartimentos secretos, el cual él construyó con sus propias manos. Iván<br />
y yo nos volteamos a ver, esperando que nos contara otra de sus historias. Nos platicó de su novia,<br />
quien había roto su mueble para tomar el dinero y, cuando él llegó a la casa después del trabajo, esta<br />
mujer lo agredió al punto de lastimarle la cara. Nos contó cómo él agarró alguna ropa que tenía a la<br />
mano, la metió en una mochila y se fue. Nunca había escuchado que la voz le temblara como ahora.<br />
Le pregunté que cuánto tiempo llevaba viviendo fuera de casa solamente con su mochila y me<br />
contestó que llevaba dos meses así. Nadie dijo nada por un momento. Mi mamá dijo que por eso es<br />
que olía a pañal y que éramos unos cabrones por reírnos de él. Tomás se rió un poco. Iván lo volteó<br />
a ver y empezó a reírse más. Los dos acabaron llorando a carcajadas.<br />
“Yo soy la oveja negra y ustedes son mis tres corderitos.”<br />
Me caga cuando dice cosas así. No es examen profesional ni entrevista para un trabajo, solo<br />
quiero que me dé su opinión honesta. A veces me pregunto si, en realidad, ella cree que yo soy la<br />
oveja negra. Sé que nunca me lo diría, pero aun así me gustaría saber. Mis hermanos y yo somos<br />
medios hermanos —mi papá es el segundo matrimonio de mi mamá—. Soy 15 y 17 años menor<br />
que mis hermanos. Crecí de manera diferente a mis hermanos, en un momento diferente para<br />
México y del mundo. Les gusta decirme qué hacer y cómo hacer las cosas —tal vez eso sea el<br />
trabajo de un hermano mayor—. Tal vez por lo mismo nunca hice mucho caso. Desde chica,<br />
siempre tuve muchos problemas de salud y mi mamá siempre fue muy crítica al respecto. Bueno,<br />
digo “crítica”, pero creo que, en realidad, ella trataba de aconsejarme de la manera que ella creía<br />
necesaria. Desafortunadamente, a los 13 años, te vale tres pepinos qué considere necesario tu<br />
mamá y haces lo que se te hinche la gana.<br />
Cuando pasé por mi primera baja de azúcar peligrosa me desperté y mi cerebro decía que<br />
me levantara y fuera a lavarme los dientes, pero mi cuerpo no se movía. No podía formar palabras<br />
coherentes y, por lo tanto, gritaba como una fiera descontrolada para llamar la atención de mi<br />
mamá. Rodé de mi cama, me caí al piso y me arrastré hasta la puerta, arañándola. Mi mamá trató<br />
de entrar pero mi cuerpo estaba en el camino, como peso muerto, y yo seguía gritando por ayuda.
Mi mamá cerró la puerta y no regresó por un rato. No estoy segura, hasta el día de hoy,<br />
cuánto tiempo pasó antes de que llegara mi papá. Le marcaron a mi endocrinólogo, quien les dijo<br />
que necesitaban ponerme una inyección de glucosa en sangre porque el cerebro no funciona<br />
correctamente cuando no tienes suficiente glicemia en la sangre. En fin, compraron la<br />
medicina, mi mamá me la inyectó y mi cuerpo regresó a la normalidad en poco tiempo.<br />
Mi mamá dijo que pensó que estaba siendo una grosera como siempre y que no le<br />
sorprendería que hubiera tomado drogas para acabar así. Yo le contesté que hubiera aceptado una<br />
disculpa, pero que no se puede esperar tanto de la gente pendeja.<br />
No nos dirigimos la palabra por un mes y medio después de eso.<br />
Esa fue una de varias similares. A lo largo del tiempo y de la acumulación de peleas y<br />
comentarios dañinos de una a la otra, mi mamá y yo nos perdimos como mamá e hija, y no sé si esa<br />
relación se pueda recuperar del todo. Por ahora, es un balance entre hablar de cosas como el clima<br />
y recetas de cocina.<br />
Acabé por definir la frase para mi mamá con la ayuda del diccionario.<br />
“Oveja negra”, le leí. “Persona que, en una familia o colectividad poco numerosa, difiere desfavorablemente<br />
de las demás”.<br />
“Los tres difieren de los demás. Todos diferimos de uno al otro como personas”, contestó.<br />
“Ma.... diferir desfavorablemente. Eso es lo que es”, le dije, frustrada.<br />
“En ese sentido, ninguno de ustedes.”<br />
Cerré mis ojos un segundo, apreté los dientes y respiré profundo.<br />
“Oye, ¿me dijiste que era perejil o epazote para el pozole?"
Sobre el traductor<br />
Borja Aguilera Obaldia es un joven vasco (Amurrio, España, 1993) que actualmente está<br />
trabajando en Boise State University como Investigador Afiliado por el sistema de capacitación del<br />
Gobierno Vasco. Sus estudios se componen de Licenciatura en Magisterio de Educación Primaria y<br />
Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. También ha estudiado un Máster en<br />
relación a la Educación de enseñanza de idiomas. Respecto a los autores y obras que le interesan<br />
destaca Miguel Delibes y Los santos inocentes, Isabel Allende y La casa de los espíritus, y El lazarillo de<br />
Tormes que, a pesar de su anónimo autor, siempre le ha intrigado.
Agur Euskal Herriari<br />
Canción escrita por Jose Mari Iparragirre Balerdi a mediados del S. XIX que narra la historia de<br />
alguien que viaja por mar, dejando atrás su pueblo Euskal Herria y todo lo que ello le supone.<br />
Gazte gaztetandikan<br />
herritik kanpora,<br />
estrajeria aldean<br />
pasa det denbora.<br />
Gazte gaztetandikan<br />
herritik kanpora,<br />
estrajeria aldean<br />
pasa det denbora.<br />
Herrialde guztietan<br />
toki onak badira,<br />
baina bihotzak dio:<br />
“Zoaz Euskal Herrira”.<br />
Herrialde guztietan<br />
toki onak badira,<br />
baina bihotzak dio:<br />
“Zoaz Euskal Herrira”.<br />
Desde muy joven<br />
fuera de mi país,<br />
en el extranjero<br />
he pasado el tiempo.<br />
Desde muy joven<br />
fuera de mi país,<br />
en el extranjero<br />
he pasado el tiempo.<br />
Aunque en todos los países<br />
hay buenos lugares,<br />
el corazón clama:<br />
“Vuelve a Euskal Herria”.<br />
Aunque en todos los países<br />
hay buenos lugares,<br />
el corazón clama:<br />
“Vuelve a Euskal Herria”<br />
Lur maitea hemen uztea<br />
da negargarria.<br />
Hemen gelditzen dira<br />
ama ta herria.<br />
Lur maitea hemen uztea<br />
da negargarria.<br />
Hemen gelditzen dira<br />
ama ta herria.<br />
Urez noa ikustera,<br />
bai, mundu berria;<br />
oraintxe bai naizela,<br />
errukigarria.<br />
Dejar atrás la tierra querida<br />
es triste.<br />
Aquí se quedan<br />
mi madre y mi gente.<br />
Dejar atrás la tierra querida<br />
es triste.<br />
Aquí se quedan<br />
mi madre y mi gente.<br />
Por mar me voy,<br />
sí, al mundo nuevo,<br />
ahora sí que soy<br />
misericordioso.
Agur nere bihotzeko<br />
amatxo maitea!<br />
Laster etorriko naiz<br />
kontsola zaitea.<br />
Agur nere bihotzeko<br />
amatxo maitea!<br />
Laster etorriko naiz<br />
kontsola zaitea.<br />
Jaungoikoak ba nahi du<br />
ni urez joatea;<br />
ama zertarako da<br />
negar egitea?<br />
Jaungoikoak ba nahi du<br />
ni urez joatea;<br />
ama zertarako da<br />
negar egitea?<br />
¡Adiós, mi<br />
querida madre!<br />
Enseguida volveré<br />
y te consolaré.<br />
¡Adiós, mi<br />
querida madre!<br />
Enseguida volveré<br />
y te consolaré.<br />
Si es Dios quien quiere<br />
que surque el mar,<br />
madre, ¿para qué<br />
vale llorar?<br />
Si es Dios quien quiere<br />
que surque el mar,<br />
madre, ¿para qué<br />
vale llorar?<br />
Versión de Gontzal Mendibil. Álbum 30 Urte. Keinu, 2005.
Foto: Madilynn Batman<br />
Madilynn Batman estudia una doble especialización en Español y Negocios Internacionales en<br />
Boise State University. Se gradúa en 2020.<br />
Obra inspirada por "No oyes ladrar los perros", de Juan Rulfo. Fotografías en blanco y negro, paisajes de las afueras de<br />
Boise. Trabajo para SPA304, Introduction to Hispanic Literature. Primavera 2018.
Foto: Madylinn Batman<br />
Publicada en Boise, Idaho, el 19 de abril de 2019,<br />
Día Mundial de la Bicicleta
Foto: Madylinn Batman