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Revista Hegemonía. Año II Nº. 17

Hegemonía es la revista digital de análisis político y sociológico de La Batalla Cultural. Aparece mensualmente. Hegemonía se sostiene con el aporte de sus lectores mediante suscripciones regulares y de auspiciantes, exceptuándose de estas por definición las empresas de capital privado. Para suscribirse y/o auspiciar esta revista, contáctese al teléfono (2245) 41-2008 o al mail hegemonia@labatallacultural.org. Todos los derechos reservados. Las opiniones emitidas en esta revista y eventualmente firmadas son de exclusiva responsabilidad sus autores y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de La Batalla Cultural.

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. 17 AÑO II | JULIO DE 2019

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HEGEMONIA

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LA BATALLA CULTURAL

EDITOR

Erico Valadares

SECRETARIA DE REDACCIÓN

Romina Rocha

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Tel./Fax (0223) 495.5552 - 495.9888

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10

CONTENIDO EXCLUSIVO

La santa fe

en el triunfo

de los pueblos

HEGEMONIA

28

EL OTRO CINE

Un viaje a la

dimensión de la

trascendencia

22

ANÁLISIS

A confrontar

con el

macrismo

6

OPINIÓN

De lo complejo

a lo pragmático


EDITORIAL

El país profundo

Decía Litto Nebbia —o decía

Litto Nebbia que otros

decían— que viajando se

fortalece el corazón. Sea

como fuere, la aseveración

es una licencia poética que

los mortales no nos solemos dar

y aquí lo cierto es que viajando

se llega a conocer la realidad

de otros, se llega a compartir

con otros las alegrías como las

miserias de cada realidad hasta

armar de todo eso el enorme

rompecabezas que supone la

construcción de una patria.

Viajando, decimos nosotros entonces,

toma uno conciencia de

que el país de uno es profundo,

es diverso y no suele tolerar las

generalizaciones.

Así es como esta edición de

nuestra Revista Hegemonía

viene con el relato de un viaje

de 12 días por la provincia de

Santa Fe, aunque se trata de

un relato más bien raro. No

hacemos como los viajeros, que

en sus bitácoras van tomando

nota de las impresiones que se

llevan de cada lugar, las particularidades

de la gente lugareña

y la geografía de los paisajes y

demás accidentes naturales. El

relato que traemos de Santa Fe

es el de un triunfo de los pueblos

contra todo pronóstico: es

el relato de cómo el peronismo

logró sortear su propio laberinto

para ganar las elecciones en

esa provincia y dotar al pueblo

santafesino de un gobierno de

orientación nacional-popular

4 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


luego de 12 años de reinado

de las corporaciones. Este es el

relato del viaje por la galaxia de

la política territorial.

Fuimos a Santa Fe en el mes

de junio con el propósito de

ayudar en la campaña de Omar

Perotti y volver a casa con el

trofeo de campeones, propósito

que logramos con creces, desde

luego. Pero fuimos además

a aprender, con la humildad

del que ignora prácticamente

todo y quiere saber siempre

un poco más para ser cada vez

menos ignorante. Entonces el

viaje también es la aventura

del conocimiento que todo

militante debe hacer de tiempos

en tiempos, regularmente.

Aprender es bueno y es más que

necesario. Y aprender del otro,

de sus deseos, de sus miedos y

esperanzas, de su cosmovisión

particular. Aprender para ser

mejores en la comprensión de

esa profundidad que es inherente

a un país inmenso, el octavo

más extenso del planeta.

El santafesino Litto Nebbia lo

supo, lo sabe, de manera poética

y lo expresa magistralmente

en Sólo se trata de vivir. Viajando

se fortalece el alma mediante

el apuntalamiento que brinda

el otro en su generosidad. Santa

Fe es para nosotros como nuestra

segunda casa, el lugar donde

quizá mejor nos hayan recibido

en todas las excursiones que

hemos hecho en los últimos

cuatro años con la prédica de la

doctrina de lo nacional-popular

en los más distintos rincones. En

Santa Fe compartimos el pan y

también la lucha política en las

barriadas con los compatriotas

que apenas tienen algo más que

esperanza en un futuro mejor

para las generaciones venideras

de argentinos, tal vez un poco

de hastío frente a la actual coyuntura

y un nivel de conciencia

que toma por sorpresa al incauto.

Fue acaso en los barrios más

humildes de la capital provincial

donde encontramos la convicción

generalizada de que el

peronismo es la única representación

posible de los pueblos en

la política: no tienen nada y aun

así conservan una imagen de

Evita en la cocina, un retrato del

General Perón junto a otros de

familiares que ya no están entre

nosotros y la simbología religiosa

del caso. Eso hemos visto en

muchos hogares que visitamos,

esa expresión de fe en lo que se

percibe colectivamente como

la posibilidad de estar mejor en

este plano mediante el empoderamiento

que brinda el ser

parte de un sueño colectivo. Eso

vimos.

Fuimos a Santa Fe con santa

fe en la victoria de los pueblos

de allí que pavimentara el camino

para el triunfo a nivel nacional,

el que ya hemos empezado

a construir y que va a llegar en

próximo mes de octubre, ya en

primera vuelta, cuando la unidad

del peronismo confirme su

vocación de poder ganando las

elecciones, desalojando al rico y

al poderoso e iniciando el nuevo

ciclo de gobierno nacional-popular

que salve al fin la patria.

La patria, esa manera alternativa

de decir nosotros mismos,

los de aquí y los de allá, los

que tenemos la dicha de pisar

el asfalto y los que aún viven a

orillas de la inundación permanente,

con cloacas que corren

a cielo abierto. Viajar es eso, es

compartir también lo que el otro

no tiene, lo que al otro todavía

le falta, para saber bien y con

precisión cuáles son las asignaturas

pendientes de nuestro

tiempo, requisito fundamental

para modificar la realidad y hacer

la justicia social allí donde la

justicia social no existe.

Todo eso está implícito en la

crónica que presentamos del

viaje a la provincia de Santa Fe

en esta edición de Hegemonía.

Toda la esperanza de un pueblo

que supo votar en defensa

propia y a partir de ahora exigirá

los resultados de lo depositado

en la urna. La política, al fin y al

cabo, es la lucha por el poder

político para la transformación

de la realidad y de eso hablamos.

Hoy de lo primero, mañana

de lo segundo, hasta que tengamos

la patria y el mundo que

queremos.

No pararemos hasta lograrlo

y acá está el relato de lo que

hacemos y seguiremos haciendo

mientras no dé la nafta, como

dice el buen sentido popular.

Erico Valadares

Revista Hegemonía

La Batalla Cultural

5 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


OPINIÓN

De lo complejo

a lo pragmático

ROMINA

ROCHA

Ahora que el escenario

electoral está definido y

que todas las especulaciones

se acabaron en

torno a quién va a ocupar

cada espacio y desde qué

trinchera se van a comunicar,

de ahora en más, cada uno de

los candidatos a las elecciones

que se avecinan, lo que resta es

comprender la complejidad de

la situación de la Patria que se

desangra y transcurrir, lo más

rápido que podamos, hacia el

pragmatismo del que vamos

a nutrirnos en adelante para

poder llevar a cabo cada una de

nuestras tareas hasta octubre.

Porque lo estructural de la

Argentina post Macri tiene como

primera gran dificultad la inmensa

deuda que ahora todos

tenemos cargada en nuestras

espaldas, deuda que nos posiciona

en un lugar muy difícil

6 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


ante nuestros acreedores y con

la que no tenemos demasiado

margen de negociación, sea

quien fuere que gane y salga

a partir del 10 de diciembre a

presentar un plan de gobierno

acorde a ese agujero que tenemos.

Esto es indiscutible e

innegable, porque nadie podrá

ejercer ninguna gobernabilidad

si primero no les dice a todos

quienes se están relamiendo por

nuestra situación financiera qué

es lo que se pretende hacer con

ello.

Este punto es el que nos debe

ocupar a todos, sin distinciones,

porque de cómo se maneje esa

primera gran dificultad dependerá

todo lo demás que suceda,

no hay posibilidad de que funcione

de otra manera. Entonces

a lo que debemos atender es a

lo que digan sobre este punto.

Es menester que sea claro y que

quienes están disputándose el

cargo máximo de la Nación sean

lo suficientemente concretos a

la hora de definir esa estrategia.

Porque una cosa somos los politizados,

que estamos siguiendo

lo que pasa y cómo se procede y

que, a partir de esa observación

(que siempre está acompañada

de pasiones y subjetividades),

creemos tener algunas recetas

bien concretas sobre cómo se

debería actuar al respecto. Muy

válidas y bien argumentadas

muchas de ellas, pero en verdad

apenas útiles para debates

y discusiones internas, como

para ayudarnos entre nosotros a

ampliar la mirada sobre el asunto.

Pero en términos prácticos,

absolutamente descartables si

no se condicen con ninguna de

las propuestas de cuales fueran

los candidatos que con ellas

queramos representar.

Y es que la importancia de

esto es vital: en tanto y en

cuanto sigamos entre convencidos

queriendo armar un plan de

gobierno cuando es la dirigencia

la que ya lo ha articulado,

es no sólo improductivo sino

que es también, a esta altura,

peligroso. La cristalización de

los microclimas es algo que

debemos evitar a como dé lugar

ya que desde este momento

estamos todos formando parte

de un algo superior al que no

tenemos que responder sólo por

convicción, sino que ahora debe

regir el pragmatismo planteado

al inicio de esta breve reflexión.

Y para poder alcanzar ese estado

pragmático, tenemos que

poder observar con objetividad

las condiciones de posibilidad

del tiempo en que vivimos.

Hoy no se puede pensar en

revoluciones ni mucho menos

en revanchismos: lo concreto es

que en la Argentina post macrista

el 48% de los niños son

pobres. No llegan a cubrir sus

necesidades elementales, no

se cumplen sus derechos como

niños y están absolutamente

vulnerados por las políticas que

han sido aplicadas dejando de

lado toda humanidad, pensando

exclusivamente en términos

económicos y de costo-beneficio.

Hemos sufrido una mercantilización

de nuestra política y

de nuestras propias vidas y ese

proceso no se va a revertir de

la noche a la mañana, por más

necesario y urgente que sea. Y

con sólo este dato, puesto en

el contexto de aquella inmensa

deuda contraída a costa del

porvenir, no podemos construir

ninguna respuesta que no

tenga como premisa principal

el acabar definitivamente con el

gobierno que aplica este tipo de

lógica a la hora de gobernar. No

hay manera.

En ese momento en que se

alcanza la comprensión de la

situación, cuando se puede

ver objetivamente que no da lo

mismo un dígito que dos, que no

permanece una situación inalterada

cuando de manera per-

7 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


manente se invaden, coartan y

reniegan derechos humanos con

políticas públicas y que no da lo

mismo hacer las cosas de una

u otra manera, es cuando ya no

pueden quedar dudas sobre lo

que cada uno debe hacer para

construir un nuevo escenario en

adelante que permita empezar

a trabajar para la reparación de

todo eso que por causa de intereses

que nos son ajenos, nos

ha trastornado la vida entera.

Una vez llegado a este punto

ya nadie puede seguir indiferente

a lo que se defiende o se rechaza,

ni tampoco sirve de nada

renegar entre compatriotas al

respecto. Las convicciones no

se dejan de lado ni se pierden

con el pragmatismo, no se trata

de eso. Lo que se deja de lado

cuando se comprende que lo

que impera es terminar con este

ciclo de saqueo infernal es el

ego propio, esa necesidad tan

humana como contraproducente

de querer tener razón por

encima de todo, incluso de las

posibilidades de transformar

efectivamente la realidad. No

ganaremos nada con la razón,

no mientras el poder lo tengan

quienes no nos representan. Y

si los que nos pueden representar,

aunque sea mínimamente,

llegan al poder por gracia y

obra de nuestros aportes como

ciudadanos, entonces podremos

exigirles que se ajusten a nuestras

necesidades y reclamos, sin

duda alguna. Pero antes deben

llegar al poder. Sin excepción.

Puesto que analizar la situación

actual de la política

argentina ya no puede ni debe

ser liviana ni tampoco salirse de

los márgenes de la objetividad,

la preponderancia de los dos

factores mencionados es imperiosa

para definir, ahora sí, de

qué lado de la vida estamos en

este nuevo punto de inflexión

en nuestra historia. Deuda y

pobreza infantil, dos factores

irremediablemente ligados que

deben ser los que determinen

quién será, a partir del próximo

diciembre, quien transforme

esas realidades para darnos un

respiro a los que estamos acá,

discutiendo 24/7 sobre todas

las posibilidades que no están

en juego en una instancia en la

que sólo vale lo que es, por más

que no sea lo que cada uno de

nosotros quisiera o deseara.

Lo que hay es lo que es y tenemos

que poder observar más,

escuchar más y reflexionar más

para pelear menos y enojarnos

menos también, ya que conocer

a los bueyes con que se ara es

lo que siempre hace la diferencia.

El porvenir nos lo reclama y

merece.

8 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


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9 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


CONTENIDO EXCLUSIVO

La santa fe en

el triunfo de

los pueblos

ERICO

VALADARES

Bajo el cielo de un jueves

soleado de los primeros

días de junio y orillando el

Río Paraná por la Ruta Nacional

. 9, entramos a la

provincia de Santa Fe sorteando

el intenso y usual tráfico de los

camiones que transportan la

riqueza del país sobre el asfalto

de sus principales arterias

viales. A pocos kilómetros del

límite del territorio bonaerense

está la ciudad de Rosario, el

principal centro urbano de los

santafesinos y la primera escala

de nuestro viaje de 12 días por

una provincia donde la gloria

nos había estado esperando.

Allí, en la cuna de la bandera,

empezaba una excursión cuyo

resultado habría de ser no uno,

sino dos triunfos rutilantes, de

esos que quedan guardados

para siempre en la memoria

de sus partícipes. Fuimos a la

provincia de Santa Fe buscando

un triunfo clave para la unidad

del campo nacional-popular

y volvimos casi dos semanas

después con dos copas bajo el

brazo, gracias a que nos cayó de

yapa la holgada reelección del

gobernador Gustavo Bordet en

10 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


Entre Ríos, de la que pudimos

felizmente participar al menos

en sus celebraciones por las

calles de Paraná. Así fue esa

experiencia y así fue esa aventura,

y esta es la crónica de una

victoria de los pueblos.

El triunfo de Omar Perotti

sobre el “socialismo” (entre

muchas comillas, como se sabe)

santafesino tiene un valor que

trasciende enormemente el ya

de por sí increíble batacazo a

nivel local que supone el haber

desalojado del poder político

a una fuerza que había estado

gobernando por 12 años

consecutivos. Más allá de la

coyuntura local —sin despreciar

los intereses particulares de

los santafesinos—, la elección

de Perotti tiene un efecto que

extrapola los límites provinciales

y nacionaliza el resultado

de un modo determinante. El

triunfo de la unidad del campo

nacional-popular en Santa Fe le

dio a la Argentina la prueba que

necesitaba para comprender de

una vez por todas que cuando el

peronismo quiere, el peronismo

gana prácticamente cualquier

elección. Pero también le dio

al propio peronismo el modelo

de campaña política ganadora

para este siglo XXI. Lo que

sucedió el último 16 de junio en

la provincia de Santa Fe fue un

evento cuya magnitud aun no

11 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


puede medirse con precisión, un

hecho que deberá ser estudiado

con propiedad porque habla de

una tendencia que es mundial

y que anticipa lo que deberá

ser la política en las próximas

décadas: una política en la

que la diferencia entre ganar o

perder las elecciones radicará

en la capacidad de los candidatos

y de las fuerzas políticas de

superar sus disputas internas,

sus prejuicios ideológicos y de

producir un discurso acorde con

el estado del sentido común de

los electores a los que se trata

de persuadir. Eso fue lo que hizo

Omar Perotti al derrotar a Antonio

Bonfatti por una ventaja de

cuatro puntos, expresando en

campaña el deseo de las mayorías

y haciendo caso omiso de

los gustos estéticos de minorías

iluminadas, pero sin votos.

Por lo primero, en palabras de

un liberal como Carlos Maslatón,

el peronismo es el auténtico

Partido Nacional en Argentina y

es, por lo tanto, la expresión política

de las mayorías populares.

Entonces el ganar o el perder las

elecciones no depende tanto de

lo que hagan los rivales minoritarios

del peronismo, que en

realidad son impotentes frente

a la fuerza arrolladora de un

movimiento que tiene el potencial

de convocar a todos cuando

quiere hacerlo. Ganar o perder

las elecciones para una fuerza

política como el peronismo

depende de que el propio peronismo

quiera lo uno o quiera

lo otro, depende básicamente

de su voluntad unificada, que

es la voluntad del movimiento.

Cuando el peronismo resuelve

renunciar a las luchas intestinas

y se dispone a representar el

pensar, el sentir y el creer del

pueblo-nación, esto es, cuando

elige ser un movimiento cultural,

entonces los pueblos no tienen

otra opción que llenar las urnas

de votos y darle el poder político

al peronismo.

¿Por qué? Porque en la representación

política la relación del

representado con el representante

siempre es la relación de

uno consigo mismo. Cuando en

los años 2008 y 2009 se daba

en América del Sur una coyuntu-

Omar Perotti, junto a la vicegobernadora electa Alejandra Rodenas y el gobernador reelecto de Entre Ríos Gustavo Bordet, en

el encuentro con los equipos técnicos de la campaña a pocos de días de las elecciones. Durante el discurso, Perotti habló por

momentos ya como gobernador electo y reforzó la idea de su triunfo entre propios y extraños.

12 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


a particular y quizá irrepetible

en la que varios países de la región

estaban simultáneamente

gobernados por fuerzas políticas

de orientación y extracción

popular, la entonces presidenta

de Argentina Cristina Fernández

habló de “gobernantes que se

parecen a sus pueblos” y esa

ocurrencia, la de que A gobierna

a B porque A y B se parecen

entre sí, es la definición de la

relación de uno consigo mismo

entre representado y representante.

En realidad, el peronismo

no es otra cosa que el propio

pueblo-nación hecho gobierno,

es el pueblo al poder, una verdad

que suele quedar olvidada

cuando el movimiento se corre

al lugar de la vanguardia y se

separa de su naturaleza y origen.

Pero cuando el peronismo

no hace nada de eso y no opta

por ser un movimiento contracultural

respecto a la cultura

del pueblo-nación al que quiere

representar y representa, lo que

el peronismo hace es representarse

a sí mismo en tanto y en

cuanto parte inseparable del

pueblo-nación argentino. Y gana

naturalmente las elecciones.

En ese sentido, Omar Perotti

fue en las elecciones de este

año la fiel representación de lo

que el santafesino es o quiere

ser y por eso —precisamente por

eso— tuvo el voto de los santafesinos

para obtener unos 40

puntos que valen por 60 en un

territorio de electorado de tres

tercios. La primera enseñanza

es esa, es que cuando el peronismo

hace lo que el pueblo

quiere y no lo que satisface el

paladar negro de cierta vanguardia,

entonces el peronismo

gana las elecciones porque

representa a la mayoría. Y eso es

algo que las demás fuerzas políticas

no pueden lograr, aunque

lo intenten emular.

Lo segundo es la superación

Omar Perotti y Alejandra Rodenas, la fórmula del triunfo del peronismo en Santa

Fe que desborda carisma por ambas bandas. El aporte de Rodenas con su trabajo

junto al sector de la juventud militante fue fundamental para la victoria: no por

casualidad los pibes la apodaron “Rockdenas” en justicia a su figura, que es muy

popular entre los más jóvenes.

de las contradicciones internas

con la finalidad de luchar contra

un enemigo común, lo que incluye

someter las diferentes corrientes

de opinión a un proyecto

que interpele más o menos a

todos los actores. Ese proceso

—que puede parecer de sencilla

resolución al interior de fuerzas

políticas de carácter más bien

monolítico, como los liberales o

los conservadores— es todo un

tema, como suele decirse, en un

peronismo que contiene y sirve

de paraguas para individualidades

que piensan muy distinto

entre sí. La llamada “derecha”

sabe priorizar los intereses

sobre las opiniones a la hora

de unir la tropa para afrontar la

lucha y lo hace con mucha frecuencia,

cosa que a las fuerzas

políticas de orientación y extracción

popular les cuesta sobremanera.

No obstante, el peronismo

en Santa Fe pudo llevar a

cabo esa unidad en la diferencia

y supo juntar las partes en desacuerdo

después de una dura

interna entre Perotti y María Eugenia

Bielsa, que son como dos

polos hasta contradictorios en

lo ideológico. El mayor desafío

de Perotti luego de las PASO fue

asegurarse la transferencia de

los votos de Bielsa, aun emitiendo

un discurso que no agradaba

ni mucho menos a los electores

de esta última. Con la ideología

de género y la teoría progresista

atravesando toda la política con

un corte de tipo transversal,

Perotti entró en ruta de colisión

con el sector sobreideologiza-

13 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


do de la sociedad santafesina

que había votado por Bielsa y

que milita activamente o por lo

menos simpatiza con su prédica

progresista en lo que se refiere

a lo social. Si bien no faltaron

las amenazas por parte de ese

sector en el sentido de apoyar

al candidato del “socialismo”

en las urnas para hacer perder a

Perotti, los números finales del

escrutinio indican que eso no

ocurrió y que los 40 puntos del

triunfo de Perotti resultan de la

suma casi exacta de sus propios

votos y de los que obtuvo Bielsa

en las PASO.

He ahí que en Santa Fe el

peronismo logró someter a

todas las corrientes de opinión

en su seno a un objetivo común,

que fue finalmente logrado. La

oposición de ciertos sectores

feministas radicalizados y de

grupos que asociaron el eslogan

de “paz y orden” de Perotti con

la llamada “mano dura” pusieron

sus convicciones ideológicas

particulares entre paréntesis

para ganar con un candidato

que expresó en su discurso los

valores instalados en el sentido

común para captar ese voto mayoritario.

Para el que analiza la

política y está atento al impacto

de esas corrientes ideológicas

Derrotada en la internas, María Eugenia Bielsa tuvo un comportamiento acorde a

la doctrina peronista: acompañó a Perotti, le brindó su apoyo y transfirió los votos

necesarios para el triunfo de ambos en las elecciones generales.

(cuyo aspecto general es “de

izquierda”) sobre el resultado

de las elecciones el hecho es,

cuando menos, milagroso. Hace

tan solo un año Omar Perotti

había sido identificado como

un “machirulo” y un provida por

esos sectores, o como un conservador

desde el punto de vista

del progresismo. Y su prédica

de “paz y orden” posterior, con

un fuerte acento en la seguridad

pública comprendida como represión

al delito por parte de las

fuerzas del Estado, no ayudaba

mucho a cambiar esa valoración

de la militancia progre. No

obstante, al comprender Perotti

que el sentido común de los

“civiles” en Santa Fe reclamaba

seguridad más allá del discurso

progresista y además rechazaba

el debate sobre las políticas de

género y reproductivas que el

propio progresismo había instalado

en la agenda, supo que

para interpelar a las mayorías

debía asimismo ponerse en el

lugar de la representación del

sentido común “conservador” y

así lo hizo. La incógnita estaba

en si iba a poder captar también

el voto de ese 10% restante del

electorado que se ubica en una

vanguardia respecto al común

“conservador”, pero no vota al

“socialismo”, esto es, el electorado

de María Eugenia Bielsa.

El resultado de las elecciones

demuestra que eso ocurrió y

allí está la enseñanza, en la

necesidad de interpelar siempre

a las mayorías y esperar a

que las minorías se acomoden

como puedan, nunca al revés. Es

más fácil lograr la comprensión

y el consenso con parte de la

minoría politizada que hacerse

entender hablando complicado

por una mayoría cuyo voto oscila

de elección en elección por

razones muy prosaicas. Eso fue

lo que hizo el peronismo santafesino

con Omar Perotti a la

14 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


Publicidad estática de Omar Perotti en una calle de Santa Fe capital. La semiología aplicada en la presentación de la figura

fue otro elemento que aportó muchísimo a la victoria. También el manejo de la simbología en la campaña de Santa Fe sirve de

modelo para las elecciones nacionales de octubre y para el peronismo en todas los demás distritos del país.

cabeza: les habló sencillo a las

mayorías sencillas y apostó en

el acomodamiento de los demás

melones, que son las minorías

complejas y sobreideologizadas.

Y así fue cómo conquistó el

triunfo.

La hazaña

Al definirse las listas y empezar

la campaña, Omar Perotti se

enfrentaba a un desafío monumental:

sortear las internas del

peronismo, unificarlo después

de haber ganado las PASO y

luego derrotar en las generales

al “socialismo” para desalojarlo

del lugar que había ocupado

por 12 años con las gobernaciones

de Hermes Binner, Antonio

Bonfatti y Miguel Lifschitz. Para

complicar aún más el escenario

y darle un aspecto de épica a la

cosa, estos dos últimos encabezaban

las listas del oficialismo,

con el actual gobernador Lifschitz

como primer candidato a

diputado provincial y Bonfatti

como rival directo de Perotti por

el sillón de la Casa Gris. Además

de todo eso, los “socialistas”

también presentaban un auténtico

“caballo del comisario”

para la intendencia de Santa

Fe capital —Emilio Jatón, una

celebridad con altísimos niveles

de exposición mediática— y

contaban con una hegemonía

de 30 años en Rosario, mayor

colegio electoral de la provincia.

Si bien el sistema electoral de

Santa Fe utiliza el método de la

boleta única y el arrastre, por lo

tanto, no es tan determinante

como en las provincias donde se

utiliza la llamada “lista sábana”,

la oferta electoral del “socialismo”

santafesino fue excelente

en lo que se refiere a la capacidad

de sumar votos. De hecho,

Emilio Jatón ganó cómodamente

en el distrito Capital, Lifschitz

arrasó en la categoría de diputados

provinciales y Pablo Javkin

confirmó en Rosario, aunque

con alguna dificultad frente a

un Roberto Sukerman de muy

buena campaña en esa ciudad

con el peronismo. El “socialismo”

tenía todo para renovar

el mandato de gobernador por

cuatro años más con Bonfatti y

sin embargo Perotti fue al frente

y dio el batacazo.

El análisis de todo lo que hizo

bien Omar Perotti para lograr la

hazaña del triunfo y ser el nuevo

gobernador de Santa Fe nos

lleva en un principio a la observación

de cómo la campaña de

Perotti se orientó semánticamente

hacia la instalación de la

imagen de un candidato serio,

15 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


firme y solvente ante la opinión

pública. No hay nada de arbitrario

en la instalación y en la

proyección de esa imagen cuasi

mesiánica y, en realidad, eso

está en contradicción directa y

premeditada con lo que prescribe

la mayoría de los gurúes de la

comunicación política, que es la

instalación y la proyección de la

imagen de un candidato descontracturado,

un tanto informal y

hasta irreverente por momentos.

Desde el vamos, sin embargo,

lo que se vio por todas partes

fue la cara de un Perotti con la

mirada serena y franca, pero

seria, casi como en la postura

de un padre que mira sin enojo a

sus hijos en pleno desorden. Eso

se reprodujo en todas las apariciones

públicas del candidato,

en las que se mostró templado

y expeditivo a la vez, denotando

saber exactamente lo que había

que hacer y estar dispuesto a

ganar las elecciones para hacerlo.

Desde el punto de vista del

que percibe la sociedad como

un desorden y no se siente capaz

de hacer nada para ordenarla,

que es el punto de vista del

individuo atomizado, típico de la

posmodernidad, Perotti se veía

como el poseedor de la voluntad

y los medios para “poner orden”

sobre aquello que hoy es percibido

como caos.

Es bien sabido que la clásica

figura del “salvador de la patria”

suele aparecer en aquellos momentos

y lugares donde y cuando

la sociedad se ve aquejada

por un problema concreto que

se percibe como de muy difícil

o imposible resolución. Y eso es

más viejo que la misma injusticia:

ya en la antigüedad romana

existió la figura del “dictador”,

que no debe confundirse con

la actual acepción del término,

más asociada al golpe de Estado

y a la usurpación del poder.

En Roma el “dictador” era un

magistrado que adquiría plena

autoridad del Estado cuando los

cónsules no lograban acordar

respecto a la mejor resolución

de uno más problemas particulares.

Cuando eso pasaba

y en la política se producía el

impasse que paraliza a la sociedad,

Roma convocaba el “dictador”

para superar el trance,

pero limitaba su actuación en

el tiempo hasta la resolución

de los problemas en cuestión o

hasta un periodo de seis meses.

El “dictador” en Roma era eso,

un “salvador de la patria” en

momentos en los que la ciudadanía

tenía la percepción de

que la patria estaba en peligro

de desorden y disolución. De

cierto modo, los pueblos han

Una recorrida por los barrios de Santa Fe capital junto a Federico Fulini (der.), segundo candidato a concejal que resultó electo

en las listas del peronismo. En todos los barrios el clamor por seguridad estaba a la orden del día.

16 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


Omar Perroti, en el momento de emitir su voto en las elecciones generales del 16

de junio. En la imagen se ve el detalle de la urna por categorías del complejo sistema

de voto por boleta única que se utiliza en Santa Fe y enloquece a las autoridades

de mesa, además de dificultarle la vida al elector.

buscado siempre la figura del

“dictador” para salir del paso

allí donde el conflicto parecía no

tener posibilidad de destrabarse

y los efectos del impasse en la

política impactaban sobre lo

que se consideraba la normalidad

cotidiana.

Esa fue probablemente la lectura

que hicieron los asesores

de Omar Perotti de la coyuntura

política y social. En la provincia

de Santa Fe está la percepción

generalizada de la existencia

de un problema de muy difícil

resolución, que es la supuesta

connivencia de los poderes del

Estado con el narcotráfico, el

que a su vez resulta —siempre

de acuerdo a la percepción de la

opinión pública— en un aumento

en lo que se conoce como

“inseguridad” o el delito cuando

se percibe fuera de control. En

otras palabras, desde el punto

de vista del santafesino de a

pie, tras 12 años de gobierno

“socialista” se formaron redes

de complicidad entre la política

y el hampa, entre el Estado en

sus distintos niveles y la delincuencia.

Y esas redes no pueden

romperse sin que asimismo

rueden las cabezas de los que la

sostienen, cosa que es naturalmente

de muy difícil resolución

mientras no venga alguien con

la voluntad y la capacidad de

“poner orden”. Omar Perotti se

puso justamente en el lugar de

ese ordenador, transmitiendo la

imagen del que está por encima

de las redes de complicidad y

tiene la capacidad y la voluntad

de romperlas, haciendo rodar

las cabezas de los que hoy

promueven el descontrol y no

permiten que impere el orden en

la sociedad.

He ahí que la imagen paternal

de un Perotti asociada al

lema de “paz y orden” fueron

maniobras discursivas muy bien

calculadas por quienes diagramaron

la estrategia de la campaña

ganadora de este 2019 en

Santa Fe. No faltó ni el detalle

de resaltar el brillo de unos ojos

claros en las fotografías del

material de campaña, característica

física individual que

tiene valoración muy positiva

en América Latina de un modo

general. En cada afiche, en cada

inserción en TV y en cada debate

con los demás candidatos la

imagen proyectada de Perotti

fue la imagen del “salvador de la

patria” que está por encima de

la problemática y que viene, por

otra parte, con la solución entre

manos. La imagen del único

con capacidad de ponerle el

cascabel al gato reforzaba, por

extensión, la idea de que el mal

llamado “socialismo” era parte

del problema y que por lo tanto

tenía que irse. La combinación

de esas premisas instaladas

en la conciencia colectiva fue

fundamental para que Perotti

ganara unas elecciones que a

priori parecían imposibles para

el peronismo.

Y el clamor por “paz y orden”

no es una demanda exclusiva de

los sectores medios ni mucho

menos. Hemos tenido en primera

persona la oportunidad de

visitar en las barriadas más humildes

de la ciudad de Santa Fe

hogares en los que las familias

tienen apenas lo suficiente para

alimentarse de manera precaria

por el día y poco más que eso

donde, sin embargo, la demanda

por “más policía en la calle”

aparece siempre primero en

cualquier entrevista. Es en los

barrios más pobres justamente

donde las mayorías están hartas

de que les roben lo poco que

tienen, no se muestran dispuestas

a seguir tolerando que se

haya vuelto regla general el vivir

bajo la amenaza de delincuentes

armados en cada esquina

y el que sus hijos no puedan

17 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


ir y venir por las calles sin que

les suceda algo. Eso es lo que

cualquier militante o dirigente

puede escuchar si abandona la

comodidad de la rosca partidaria

en el centro y se dispone

a escuchar casa por casa, a

observar en silencio intentando

no contaminar la muestra con su

prédica ideológica. Ya se sabe

que el método del focus group

y de la encuesta de opinión

es muy utilizado por asesores

como Jaime Durán Barba para

determinar el contenido del

discurso de sus dirigentes y se

basa precisamente en obtener

la muestra con la menor cantidad

posible de contaminación,

en el famoso dejar hablar al

otro. En una palabra, se trata de

ir a saber qué piensan realmente

los muchos, más allá de los

prejuicios que podamos tener

los pocos respecto a esa idea,

para definir qué hay que decirles

luego. Si Omar Perotti hubiera

hecho una campaña en base a

lo que solemos pensar que son

las demandas de los sectores

populares más postergados de

la sociedad, entonces hubiera

hablado de más inclusión social

y más educación como respuesta

al problema del delito. Y

hubiera naturalmente perdido

las elecciones cometiendo el

error de los “socialistas”, que

siguen tratando el asunto de la

“inseguridad” desde el punto

de vista de la intelectualidad

progresista ubicada en los

sectores medios. Está claro que

estos tienen la razón y llenar las

calles de patrulleros, policías y

más armas no resuelve ningún

problema, solo lo profundiza.

Nada más que trabajo, inclusión

social y una fuerte inversión en

educación pública se requieren

realmente para ordenar la sociedad

en este sistema capitalista

de propiedad privada, pero

esa no es la comprensión que

hacen las mayorías del hecho

sociológico. En el aquí y ahora,

los más postergados de nuestra

sociedad piden a gritos que un

policía parado en la esquina

ponga orden en el barrio y cesen

los robos, los ataques contra la

persona y otros delitos que hoy

son cotidianos.

Esa fue la interpretación que

hicieron los asesores de Perotti

al producir el lema victorioso de

“paz y orden” y no ir a buscar el

voto sobreideologizado de los

sectores medios urbanos, sino el

de las mayorías populares que

ven la realidad de otra manera.

El haber dirigido el discurso a

las mayorías, contra la voluntad

de buena parte de la militancia,

fue fundamental para el triunfo,

aunque no sin el altísimo costo

de poner incómoda a la propia

tropa en el proceso. En la vida

hay que elegir, rezaba un lema

del peronismo en tiempos del

gobierno de Cristina Fernández,

y Omar Perotti eligió, apostó y

ganó.

Lo que enseña el

“gringo” Perotti

En el bunker. Luego de conocerse los resultados, Omar Perotti se trasladó desde

Rafaela a la sede del Partido Justicialista en Santa Fe, donde se concentraron los

festejos. Aquí también hay una buena noticia: por primera vez en mucho tiempo nadie

hizo rancho aparte y toda la militancia estuvo en la sede del Partido, como un

signo muy claro de la unidad. En la imagen, Perotti festeja junto a Violeta Quiroz,

tercera candidata a concejal por el distrito La Capital y una verdadera celebridad

entre la gente de los barrios más humildes de la ciudad.

Claro que la crónica de los

triunfos y de las derrotas electorales

no tienen más que un

valor anecdótico cuando de

ella no se extraen las moralejas

correspondientes. Si al finalizar

una elección no existe la capa-

18 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


Más campana en los barrios, aquí junto al candidato a intendente de Santa Fe Ignacio Martínez Kerz y los dos primeros candidatos

al Concejo Deliberante, “Juanjo” Saleme y Federico Fulini. Martínez Kerz afrontó la verdadera misión imposible en estas

elecciones al tener como contrincante el mediático Emilio Jatón, que finalmente arrasó en las urnas.

cidad de aprender en la victoria

y en la derrota, se pasa a otra

cosa y se sale de la experiencia

con la misma cantidad de

conocimiento que se tenía al

empezar. Y eso, esa incapacidad

de autocrítica en un sentido de

autoevaluación es un problema

más bien crónico del peronismo

y podría decirse que de las fuerzas

políticas de corte y extracción

nacional-popular por toda

América Latina. Cuando ganamos

todo estuvo perfectamente

ejecutado y cuando perdemos

todo fue un completo desastre,

modo de evaluación de la realidad

que sigue emparentado con

la idea de que el segundo puesto

es el lugar del primero de los

últimos, esto es, de una cultura

exitista.

Pero las elecciones en Santa

Fe dejan mucha tela para cortar

en todo lo que se refiere a la

comprensión de cómo se ganan

y se pierden elecciones en esta

posmodernidad mediática, en la

“modernidad líquida” o “tardía”

de la que hablaba Zygmunt Bauman

y es la era de lo efímero, de

lo inseguro, del cambio constante.

¿Cómo se construye discurso

para el consumo de gente que

ha sido y es sistemáticamente

bombardeada por la avalancha

de información que los medios

de difusión concentrados vuelcan

todos los días para generalizar

la confusión? ¿Cómo

hacerse escuchar y luego hacerse

entender por gente que

tiende a no comprender nada

en absoluto en medio al ruido

incesante de los tiempos que

corren? ¿Cómo ganar las elecciones,

finalmente, hablando de

política (y haciendo política) en

una época de candidatos que

se venden como productos del

marketing en una góndola? Las

elecciones en Santa Fe vienen a

responder todas esas preguntas

con la definición de la necesidad

de ponerse al frente de las

demandas de las mayorías, sean

las que fueran en un determinado

tiempo y espacio. En una

palabra, las elecciones se ganan

cuando los muchos piensan,

creen y sienten que son representados

adecuadamente por la

fuerza política y/o el candidato

que se ubican en el lugar de esa

representación.

Suena elemental y desde

luego algo estúpido, como se

ve, pero no lo es cuando verificamos

que en la actualidad

existen aun muchos individuos y

grupos pensando que las elecciones

las ganará el que tenga

más militancia movilizada y el

que exprese lo que es justo,

bueno, bello y verdadero desde

19 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


el punto de vista de las premisas

de una ideología determinada.

Por alguna extraña razón

subsiste la fantasía de que las

mayorías populares votan por

siempre los proyectos políticos

que les favorecen la existencia y

por el simple hecho de que eso

es así, que el voto de los más es

un voto por convicción, cuando

la experiencia histórica demuestra

con infinidad de casos que

la realidad dista muchísimo de

ello. Y entonces surge la vieja

cuestión del pragmatismo, que

la representación política de los

ricos y de las clases dominantes

siempre aplicó a la perfección

haciendo todo lo necesario para

lograr el triunfo, mientras que la

representación de los pueblos

sigue aferrada a una ideología

que muchas veces impide llevar

a cabo las maniobras que se requieren

para ganar en las urnas.

Lo que vemos en Santa Fe, la

enseñanza que dejan Omar Perotti

y sus rutilantes 42,31% en

un escenario de tres tercios muy

bien marcados es que la única

manera de conquistar el voto

de las mayorías es justamente

interpelándolas con lo que esas

mayorías desean. Por lo tanto,

cualquier otra estrategia electoral

conduce necesariamente a la

derrota.

La ideología particular de los

individuos y grupos que formamos

en lo nacional-popular no

va a dejar de ser rectora de todo

lo hacemos, de lo que queremos

y, por supuesto, de lo que no

queremos. Las convicciones no

se abandonan en la puerta de

una casa de gobierno ni en una

lista electoral que se pretende

ganadora, ningún individuo que

haya adquirido conciencia hasta

formarse una cosmovisión va a

dejar de pensar como piensa, el

peronismo en Santa Fe no va a

dejar de ser peronismo, porque

está compuesto por peronistas

con un proyecto de país y una

idea de cómo debe ser el mundo

que siempre estuvieron claras.

Más allá de las diferencias de

opinión, siempre se trata de

soberanía política, independencia

económica y justicia social.

Lo que está por verse es cómo

implementar ese proyecto de

Las elecciones en Entre Ríos se realizaron una semana antes que en Santa Fe. Ese domingo 9 de junio cruzamos el túnel

subfluvial para estar presentes en las celebraciones del triunfo de Gustavo Bordet y en la provincia y de Adán Bahl en la ciudad

de Paraná, donde el peronismo le impuso una dura derrota a Cambiemos y despidió al intendente Sergio Varisco, que ahora

deberá dar explicaciones en la Justicia en las varias causas que lo involucran, algunas de ellas bien complicadas.

20 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


país desde el lugar del poder

político en el Estado sin dejar

de representar las demandas

de las mayorías populares, de

los trabajadores de la patria,

de las familias, de los que se

ubican simbólicamente en la

“clase media” y, en fin, del que

trabaja y produce frente al que

especula y no tiene patria. No es

una buena idea hacer campaña

y luego gobernar expresando

solo las premisas ideológicas de

los que ya entendimos el juego,

desoyendo el clamor de los que

piden muy poco y a veces tan

solo quieren ser escuchados.

Cuando el peronismo se sube a

esa torre de marfil y quiere dar

cátedra desde allí, el enemigo

gorila se lava la cara, renueva

los candidatos y se pone a

escuchar al sentido común para

simular una representación de

sus intereses. Está claro que esa

es una simulación y que, luego

de escuchar las demandas de

las mayorías, los ricos con poder

en el Estado hacen todo lo

opuesto y gobiernan finalmente

en defensa de sus propios intereses

particulares, esquilmando

al pueblo-nación en cada una

de las medidas económicas que

aplican. El problema es que la

simulación funciona allí donde

los ricos ocupan simbólicamente

un lugar que nosotros abandonamos.

Ahí está la síntesis

de cómo Mauricio Macri ganó

las elecciones de 2015, puso de

rodillas al país y piensa volver

a ganar este año. No estamos

ocupando el lugar que nos corresponde.

Santa Fe enseña que es posible

derrotar al gobierno de los

ricos ya en primera vuelta en las

elecciones generales de octubre,

siempre y cuando candidatos

y militantes volvamos a ocupar

el lugar de la representación

de los intereses, de los deseos,

de las alegrías y de los miedos

de la gente que no piensa en

política, salvo cuando debe ir

a votar. Si el peronista logra

producir y difundir un discurso

acorde a las expectativas actuales

del pueblo argentino —que

hoy se limitan a tener algo de

estabilidad para volver a comer

todos los días y poco más que

eso—, entonces el pueblo argentino

va a comprender el mensaje,

movimiento y pueblo-nación

volverán a ser uno solo y

volverán a tener juntos el poder

político en Estado, desde donde

podrán gobernar en defensa

de sus intereses colectivos, en

defensa propia. Como en la

primera de las 20 verdades peronistas,

esa que indica que “La

verdadera democracia es aquella

donde el gobierno hace lo

que el pueblo quiere y defiende

un solo interés: el del pueblo”.

El peronista no está para decir

lo que estéticamente le parezca

más agradable, sino para defender

esos intereses en el terreno

de la lucha política a como dé

lugar. Eso fue lo que hizo Omar

Perotti en atención a las demandas

del pueblo santafesino, eso

es lo que hará Alberto Fernández

respecto a las necesidades

del pueblo-nación argentino,

pero es siempre lo mismo. Es la

relación de uno consigo mismo

entre representado y representante,

donde los últimos —dirigentes

y militantes— debemos

comprender que no estamos

para educar al pueblo con el

dedito levantado y desde un

lugar de vanguardia ideológica

o de superioridad moral e intelectual.

Estamos para hacer lo

que el pueblo quiere y necesita:

una patria con soberanía, independencia

y justicia. Hay que

hacer como Perotti y dejar de

lado el discurso sectario. Hay

que hacerse entender, hay que

instalar que tenemos la solución

al problema del que Macri es

parte, hay que hablar del problema

y de la solución. Y nada

más. Lo demás no importa nada

y si lo entendemos, llegaremos a

tiempo.

21 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


ANÁLISIS

A confrontar con

el macrismo

MARCOS

DOMÍNGUEZ

La abundancia del comentario

político hace que uno

intente, por lo menos, ser

lo más sincero posible a

la hora de plantear alguna

cuestión. Claro, la originalidad

no se las puedo garantizar, pero

intentaré verter algunas ideas ya

planteadas en otros artículos,

que puedan servir de ejes ordenadores

en una coyuntura que

se presenta tan dinámica como

tensa.

A la fecha se ha logrado

construir un frente, el Frente de

Todos. Ese frente cuenta, en su

vértice de conducción, con la

fórmula F-F, una fórmula con

la que el movimiento nacional

señala dos cosas:

a) que la despolarización es la

táctica a seguir, por lo menos

en términos coyunturales.

b) que existe una realidad

adversa con la que hay que negociar

de modo eminentemente

político, es decir, teniendo

en cuenta las relaciones de

22 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


fuerza vigentes hoy desde una

perspectiva de poder.

A este intento de despolarización,

la oligarquía gobernante

le ha opuesto, con la incorporación

de un hábil negociador y

comunicador como Miguel Ángel

Pichetto, un intento de vuelta

a la estrategia de polarización

bajo el ropaje del “consenso con

todos”, excepto con cualquier

atisbo de kirchnerismo. Sin

embargo —por ahora— el oficialismo

sigue comunicando, con

más o menos decoro “republicano”

el mensaje monolítico del

No. No al pasado, no a Venezuela,

no al populismo.

Por otra parte, nuestro olfato

indica que empieza a evidenciarse

la estrategia de “brasilerización

de la campaña” de los

amarillos. Fieles a su vocación

de empantanar la cancha del

debate público, dirigen sus

dardos envenenados al efectivo

arte de dividir, dardos que a

veces no parecemos estar tan

preparados para esquivar, sobre

todo a nivel dirigencial. De ahí

que en pocas horas se vea que

los esfuerzos del conductor

político de Juntos por el Cambio

(Pichetto) estén dirigidos a

transformar la fórmula F-F en

un espejo del derrotado PT de

Brasil.

La tensión y agotamiento

emocional que todo año electoral

conlleva para los politizados

hace que con cierta cautela uno

no desestime la variable saturación

informativa y su efecto

en los no politizados (la mayoría

del país) en esta elección.

El hartazgo puede pesar tanto

como la heladera, y orientar la

conducta electoral para donde

nadie espera. Pero esto es tema

de consultores y politólogos.

La presentación de candidaturas

se realizó el 22 de junio,

pero de alguna manera el campo

político está lo suficientemente

delimitado como para tomar

posición. Quizás unas PASO

puedan ayudar a dirimir algunas

diferencias internas en el peronismo

opositor, que no tienen

nada de “alternativo”. Quizás

no. Pero lo que se pretende

señalar aquí es que los tiempos

de las candidaturas no agotan

los tiempos del debate político,

aunque sí señalan, en el aquí

y el ahora, que la prioridad es

robustecer la campaña de la

fórmula que aparece con mayores

posibilidades de desterrar al

macrismo de Balcarce 50, en el

acotado campo de opciones del

tablero electoral. Esto significa

que, para el peronismo con

vocación de enfrentar a Macri,

el eje al que debe estar dirigida

la confrontación de ideas debe

ser, a nuestro humilde entender,

Macri.

Diremos entonces que el

inconveniente de priorizar los

debates ideológicos en el marco

de una campaña hiper mediatizada,

con (malos) periodistas

administrando la palabra pública

para fines comerciales

y/o divisionistas, es que las

corrientes políticas que pretenden

darlo con cierta densidad

no pueden ser sólo expresión

de posturas intelectuales, sino

de movimientos sociales que

las sustenten. Esto es, se puede

tener razón, pero no quedarse

gritándola en el desierto por

más tiempo del necesario, sobre

todo teniendo en cuenta la

aridez y crueldad de la fauna del

desierto en año electoral.

Lo anterior no anula la realidad

que desde un sector del

peronismo más “ortodoxo” se

apunta: el hecho de que un país

donde gran parte de los cuadros

e intelectuales de jerarquía del

movimiento nacional gustan

más de Marx que de Perón, de

Gramsci que de Kusch, tendrá

La dupla Alberto y Cristina Fernández —la ya célebre fórmula F-F de la unidad del

peronismo—, con la responsabilidad de dirigir bien el discurso y encauzar un debate

que el enemigo de los pueblos pretende llevar a cualquier parte bien lejos de los

problemas reales de la Argentina, que son económicos y, por lo tanto, políticos.

23 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, en la fórmula del oficialismo para intentar retener el poder político en el Estado por

otros cuatro años. Pese al descalabro generado por el gobierno de los ricos desde 2015 a esta parte, el macrismo cuenta con la

habilidad política del senador Pichetto para lograr la reelección en octubre.

más dificultades para elaborar

un pensamiento situado que

fortalezca un modelo argentino

de ideas esto es, un andamiaje

ideológico que de sustento y

acompañe a un real proyecto

nacional. La lectura de distintas

cosas nutre, pero el olvido

y descarte del peronismo como

doctrina, pensada para oponer

la idea de comunidad a la de

atomización e individuación que

propone el neoliberalismo, es

un hecho a remediar con urgencia

en la formación de cuadros.

Las bases tenemos que fortalecer

nuestra cohesión.

En un mundo donde los nacionalismos

resurgen, los vectores

doctrinarios del peronismo

deben ser la base para recrear

comunidad, para construir

—como bien señala nuestro

Papa Francisco— ese poliedro

irregular donde ninguno pierde

su individualidad por formar

parte del “nosotros”, que nos

trasciende como individuos. De

no hacerlo, esta carencia traerá

más esterilidad al pensamiento

político argentino. Y esto se

debe también a la poca capacidad

de actualización doctrinaria

que ha tenido el peronismo en

las últimas décadas, acorralado

por la urgencia y el pragmatismo

después de semejante ruptura

del tejido social. Es decir, acorralado

por prioridades ineludibles,

como las de hoy, donde,

reitero, aparece como necesidad

tomar un posicionamiento

claro en los enfoques de campaña,

dado a que los campos

políticos en pugna ya aparecen

delimitados.

Doctrina y adaptación

Como decíamos en el ya citado

artículo, es probable que la lógica

algorítmica de la cámara de

eco, con sus reglas y modismos,

haya colonizado la dinámica

habitual de la conversación en

general y de la conversación política

en particular, para degenerar

en lo que bien señala Gabriel

Fernández cuando habla de la

hegemonía de las voces que representan

núcleos duros y de la

censura ante la diferencia, esto

es, el no debate. En este sentido

24 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


apuntamos que, si tal como señalan

algunos consultores adeptos

a las ideas de globalismo, el

individuo es el protagonista de

la política actual, está máxima

atraviesa transversamente el

campo de la micromilitancia

opositora y se materializa en la

evidente vocación de figuración

individual que tanto se denuncia

para el otro lado. Existe, hay

que asumirlo, un “ethos” de red

que fomenta la individuación

y la parcelación de la opinión.

En términos de debate político

cada parcela/individuo ingresa

en el desafío al propio ego

de elaborar un comentario lo

suficientemente adecuado para

conseguir reforzar la parcela a

través de la aceptación por parte

de la propia “tribuna”, para

inmediatamente tomar el látigo

y castigar al “otro” sector “que

nos llevó a la derrota”. Este es,

más o menos, otro de los núcleos

problemáticos en términos

de debate interno dentro del

movimiento nacional.

Es claro que, en tiempos de

desplazamiento de lo ideológico

a lo emocional, volatilidad y

demoscopía, el esquema interpretativo

y práctico de un espacio

nacional no puede ser el

de 1945. Por esto vale siempre

recordar que la dinámica adaptativa

de una inteligente transigencia,

es lo que ha mantenido

viva la capacidad del movimiento

para representar mayorías, es

decir, para ampliar su base electoral

en el marco de un continuo

de transformaciones en el tejido

social del país, que modificaron

identidades, formas de interpelación,

y también la relación que

mantiene el electorado con las

representaciones tradicionales.

Esto significa también que,

para defender toda convicción

en los mares líquidos de la

modernidad, se lo debe hacer

de modo francamente político,

y no desde una visión melancólica,

estática y museológica. Es

que, como único portador de

una doctrina, el peronismo se

encuentra en la encrucijada de

una actualidad en la que debe

demostrar que, efectivamente,

está en condiciones de dar

los debates contemporáneos,

de orientar sus sentidos y de

construir horizontes que vuelvan

a movilizar anhelos sociales

mayoritarios. Para eso necesita

aumentar el número de sus cuadros

políticos, volver a “hacer

escuela” y desde una posición

de mayor volumen en este

sentido dar los debates internos

necesarios para evangelizar la

doctrina encontrando nuevas

formas y pedagogías para comunicarla.

Se ha dicho en un artículo anterior

que ya habrá tiempo para

dar esos debates subyacentes

donde el peronismo, desde lo

cultural, deberá estar en condiciones

de brindar, también,

la salida “por arriba”. Deberá

debatir con robustez con ese

cosmopolitismo urbano, civilizatorio,

extremadamente elitista

y peligroso, que lleva al perpetuo

vagabundeo por el extenso

pero inconducente campo que

enmarcan las ideologías teledirigidas.

El peronismo, como

doctrina cargada de futuro,

tiene que brindar un vector que

trascienda la lógica divisionista

y facciosa de los opuestos, ya

que el globalismo liberal amenaza

el lazo social de todas las

comunidades.

También se ha dicho aquí que

desde lo político la revalorización

de la pluralidad dentro del

peronismo debiera partir de

una absorción inteligente de

las distintas (y exitosas) formas

de construcción a nivel federal,

como también de la inclusión de

Alberto Fernández, presente en la vigilia por la libertad de Lula luego de haberlo

visitado en el encierro: atento a la necesidad de volver a integrarse regionalmente

para levantar la quiebra que van a dejar los gobiernos de los ricos en el continente.

25 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


los cuadros políticos que fueron

fundamentales en el ciclo

anterior, a quienes los poderes

concentrados demonizaron por

sus aciertos, naturalmente. Claro,

para eso se requieren transigencias,

y las transigencias

se llevan mal con el abuso de

ideologismos y discusiones que,

creo y repito, pueden esperar.

Desde lo económico, donde

tocará administrar la cosa pública

en un contexto extremadamente

delicado, somos muchos

los que esperamos con ansias

que los cuadros de política económica

del campo nacional, de

todas las extracciones, vuelvan

a trabajar juntos en el nuevo

modelo de contingencia primero

(para arreglar el desastre) y de

desarrollo después. Sería un

verdadero desatino que el próximo

gobierno se prive de contar

en su seno, por berrinches ideológicos

o criterios mediáticos,

de cuadros de probada experiencia,

lealtad y calibre técnico.

Es cierto que, pase lo que

pase, tendremos un 2020 extremadamente

complicado, donde

el movimiento nacional, de ganar

las elecciones, deberá construir

una agenda de representación

política lo suficientemente

amplia, coherente, y mayoritaria

para consolidar un marco de

futura gobernabilidad, pero no

sólo basada en lo discursivo,

claro está, sino en una práctica

política de cara a los intereses

del pueblo argentino. Sobre

todo, además de por razones

morales, porque el peronismo

no suele contar con los privilegios

del blindaje mediático, que

permitió al macrismo estafar a

la sociedad a lo largo de 4 años.

En ese sentido, si bien no es

una lectura optimista, se debe

tomar conciencia real de que un

eventual fracaso del peronismo

degenerará en un impredecible

(en cuanto a consecuencias)

proceso de anomia. En una

crisis de representación sin precedentes,

en un sistema político

que no resiste más tensión que

la provocada por el experimento

macrista.

En el aquí y el ahora se debe

tener en cuenta que, si bien la

unidad dirigencial no garantiza

la del electorado, depende

de los intentos de las bases

acercar posiciones y no radicalizar

diferencias. Porque, como

hemos repetido con intensidad,

el dilema general de las fuerzas

políticas radica en reforzar

las posturas facciosas, o bien

brindar los vectores necesarios

para evitar la balcanización del

heterogéneo campo nacional.

Esto es, en términos de acción

política, expulsar para debilitar

o incorporar para fortalecer.

Hoy la inteligencia política

pasa por acercar posiciones, no

por radicalizar diferencias en

nombre de nada ni de nadie. La

conducta de CFK da el ejemplo

en ese sentido. Después de

todo, uno es demasiado peronista

como para ser ideologista.

Como para ser ideologista

peronista.

Ya se dijo aquí: las campañas

no anulan los debates políticos,

pero ponen prioridades. Se

hace necesario, entonces, salir

del regodeo en el diagnóstico.

En unos meses la realidad,

que siempre tiene la chocante

característica de ser la única

verdad, dirá cuál lectura era la

correcta. Como señala mi amigo

Abel Fernández, ahora “todos

nosotros los politizados estaremos

tratando de anticipar lo que

decidirán los no politizados (la

gran mayoría de los argentinos).

A hacer campaña, gente. Si

algo dejan claro estos recientes

juegos de sillas es que las campañas

para esta elección aún no

han comenzado.”

26 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


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27 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


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Un viaje a la

dimensión de

la trascendencia

ROMINA

ROCHA

A

pesar de que el mercado

actual de cine ha decrecido

enormemente en

relación a las grandes

producciones e historias

28 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019

que se contaron hasta hace

algunos años, lo cierto es que

el genio creativo sigue teniendo

tela para cortar ya que transitamos

los tiempos de la síntesis

y, desde ese lugar, podemos

seguir construyendo sentido.

Tal es el caso de Interstellar

(EEUU, Canadá y Reino Unido,

2014. 169min), película dirigida

por Christopher Nolan y protagonizada

por un emotivo Matthew

McConaughey, acompañado por

Anne Hathaway y el infaltable

Michael Caine, que ayudan a

relatar una historia en un tiempo

futuro y post humano en el que

habitar la tierra ya no es una opción

próspera y ante lo que tiene

comienzo la odisea de un padre

de familia que sale en búsqueda

de un mañana invisible.


El tiempo vivido es el de mediados

de este siglo que vivimos, no

tantos años más adelante, y la

situación general en el planeta

es la de una inminente hambruna

por causa de la imposibilidad

creciente de cultivar la tierra,

que ha sido devastada por la

contaminación y el avance de

sus usos y abusos. En ese contexto,

Joseph Cooper (Matthew

McConaughey), un viudo exingeniero

y piloto de la NASA, dirige

una granja con su suegro Donald,

su hijo Tom, y su hija Murph,

de unos 10 años, quien cree

que en su habitación hay alguna

especie de energía o fantasma

que le quiere dar un mensaje.

El primer dilema ante el que se

enfrenta Cooper en este contexto

es el de no hallarse feliz ni

realizado en su capacidad como

individuo en un planeta agonizante:

tiene una granja sólo

porque sabe que lo único que le

queda a la humanidad es producir

alimentos, pero a su vez su

pasión por el universo y su idea

de que el límite no es la tierra lo

ponen a atender algunas señales

que se le presentan para el

comienzo de lo que conducirá

todo el hilo argumental, que

es el amor en su máxima y más

pura expresión.

El eje principal de ese amor

es siempre Murph, que refleja

no sólo el amor que el hombre

hubo de tener con una esposa

que falleció, sino también su

pasión por las leyes de la física

y a la que se debe el nombre de

la niña (Ley de Murphy), compartida

con la mujer que ya no

puede acompañar a esta familia

en lo que se presenta como el

fin del mundo. Pero alrededor

de esta construcción padre-hija,

sumado a lo que aparece como

un vínculo trascendental entre

la madre y el hombre que quedó

es que giran las decisiones

de Cooper a lo largo de todo el

largometraje.

Pero más que un tipo de amor,

de lo que habla Interstellar es

del amor como un tipo de fuerza

determinada, contundente y

poderosa que en todo el universo

puede manifestarse en su

condición de ilimitada; tanto

es así que se presenta argumentada

como la única capaz

de viajar a través del tiempo. Y

en esta explicación, que está

fundamentada en datos científicos

supervisados a lo largo de

la composición del guion por el

físico teórico Kip Thorne (quien

se ocupó de que las precisiones

acerca de los agujeros de gusano

y los viajes en el espacio

fueran lo más ajustadas a la

realidad) que la historia tiene la

virtud de no ser sólo una buena

historia por lo interesante del

planteo, sino que, además, es

absolutamente verosímil en su

totalidad.

Y en este sentido, la importancia

que tiene una película

basada en datos científicos para

plantear la dimensión trascendental

y transformadora del

amor es lo que la hace material

de estudio es multiplicidad de

áreas, ya que la construcción de

sentido que compone y organiza

los datos durante el relato

29 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


permite extrapolar el aprendizaje

del hombre que busca

guiado por un amor superador la

salvación de toda la raza humana,

a lo que vivimos hoy como

comunidad, es casi inevitable.

Por lo coincidente, sí, pero más

que nada por su condición vital

en este punto de nuestra coyuntura

nacional, regional y también

global. Nos pone a pensar

acerca de nuestro lugar en esta

realidad que nos toca, pero también

posibilita la aparición del

elemento de la fe fundamentado

en la ciencia y materializado en

el mismísimo espacio estelar.

Y todo acompañado de una

banda de sonido que desde

lo simple construye magnanimidad,

que llena los espacios

y edifica estados de ánimo,

situaciones y sensaciones a lo

largo de las poco más de dos

horas que dura esta película

que pasa a ser también material

de estudio por sus innumerables

especificidades, todas ellas

explicadas de manera armónica

y benevolente.

Porque en verdad el arte es

un canal de expresión de lo

que la humanidad transita en

cada instancia; allí es donde

se refleja lo más puro de cada

una de las particularidades del

“clima de época” y el planteo

que hace Interstellar sobre la

posibilidad de un mundo consumido

por el mismo ritmo que ya

tenemos en la actualidad y sin

elementos exógenos que estén

fuera de nuestro alcance alterar

o impedir, nos lleva a reflexionar

también sobre lo que en el día

a día hacemos como sujetos en

una sociedad que tiende a la

atomización, pero que es esencialmente

una construcción de

lazos de amor y solidaridad que

son los que nos permitieron,

hasta hoy, llegar a conservar

nuestra condición humana y

consciente.

Por eso y muchísimos otros

detalles que es mejor que

sean una sorpresa para quien

los mira dado su gran nivel de

claridad y el inmenso amor que

despiertan a medida que se van

sucediendo, Interstellar es un

largometraje necesario e inspirador,

de esos que nos hacen

recordar que todavía estamos

a tiempo de ser mejores que

todo esto. En tiempos de confusión

generalizada y urgencia

de abrazos para transitar esta

última etapa antes de un nuevo

punto de inflexión en nuestra

historia, recordar y confirmar de

manera concreta que el amor es

la fuerza que todo lo puede es,

sin duda alguna, de lo que nos

tenemos que convencer para

siempre. La Batalla Cultural en

esta edición de la Revista Hegemonía

invitan al atento lector a

viajar en el espacio-tiempo para

volver acá, a ponerle todo el

corazón a la reconstrucción de

la Patria.

30 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


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31 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019


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32 HEGEMONIA - JUlIO DE 2019

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