26.07.2019 Views

Filosofía

Libro de Tercer Semestre Bachillerato UANL

Libro de Tercer Semestre Bachillerato UANL

SHOW MORE
SHOW LESS

You also want an ePaper? Increase the reach of your titles

YUMPU automatically turns print PDFs into web optimized ePapers that Google loves.

Angustia, desesperación y vértigo<br />

Kierkegaard utiliza la metáfora de<br />

un hombre al borde del precipicio<br />

para explicar el concepto de<br />

angustia y vértigo.<br />

De acuerdo con Kierkegaard,<br />

todo en la vida está hecho de<br />

elecciones, la elección más<br />

importante y difícil del hombre es<br />

elegirse a sí mismo enmarcado<br />

en la fe.<br />

Para Kierkegaard, la vida está hecha de elecciones, pues es a través de éstas<br />

como se desarrolla nuestra existencia. Elegir es la única opción que tenemos,<br />

pues inclusive el no hacer nada es una elección al encontrarnos ante una encrucijada.<br />

Muchas de estas decisiones tienen un carácter moral. El<br />

paso del estadio estético al ético está marcado por la elección entre<br />

lo justo y lo que nos da placer. Sin embargo, para Kierkegaard, las<br />

condiciones en las que elegimos dependen únicamente de nosotros,<br />

y no de nadie más ni del contexto. Todo es responsabilidad<br />

nuestra, y es ante esta responsabilidad que surge principalmente la<br />

angustia.<br />

Con el seudónimo de Vigilius Huafniensis, Kierkegaard escribió<br />

de la angustia como un temor poco definido. Usa como ejemplo un<br />

hombre al borde de un edificio que siente un miedo a caer, pero que<br />

al mismo tiempo siente el impulso de lanzarse, la angustia está en la<br />

libertad de elegir si se arroja al precipicio o no.<br />

El simple hecho de tener abiertas todas las opciones dispara grandes temores.<br />

Kierkegaard elabora aún más este concepto centrándose en el pecado<br />

original, al decir que Adán fue el primer hombre en sentir angustia al no saber<br />

si debía o no comer el fruto prohibido; como Adán no sabía qué era el bien y el<br />

mal, pues eso sólo lo sabía dios, sólo tenía la fe como guía, pues Dios le había<br />

dicho que no comiera del árbol, sin decirle que era malo. Su elección lo llevó<br />

al pecado o a la desesperación.<br />

Sin embargo, Kierkegaard dice que la angustia es la clave para nuestra<br />

salvación; ésta nos ayuda a informarnos sobre nuestras opciones y nos conduce<br />

de un estado de autoconciencia inmediata a uno de autoconciencia de<br />

reflexión.<br />

Volviendo al ejemplo del hombre al borde del precipicio, Kierkegaard<br />

dice que sentir el peso constante de la libertad provoca en nosotros un vértigo<br />

existencial ante la idea de que no hay nada que nos separe del vacío. La<br />

incertidumbre hace que nos parezca que todo se puede echar<br />

a perder.<br />

Por su parte, la desesperación es un momento en el que sentimos<br />

un vértigo de nuestra libertad, pero que nos lleva a elegirnos<br />

a nosotros mismos, pues en Kierkegaard no es complicado conocerse<br />

a sí mismo, lo complicado es elegirse a uno mismo por sí<br />

mismo. A esto sólo podemos llegar a través de la desesperación.<br />

La desesperación, entonces, comienza cuando el hombre no<br />

acepta su verdadero yo, es decir, cuando no acepta su condición<br />

humana de criatura fundada en el dios. Esto provoca una enfermedad<br />

que se remedia transformándose en súbdito de la fe.<br />

Según el filósofo existen dos tipos básicos de desesperación:<br />

1. Desesperadamente no querer ser sí mismo.<br />

2. Desesperadamente querer ser sí mismo.<br />

Ambas están relacionadas, pues la segunda se reduce a la primera porque<br />

en realidad: querer ser sí mismo de forma desesperada significa rechazar la<br />

fundamentación última del individuo en dios.<br />

Un ser desesperado no puede ser el yo autónomo e independiente que<br />

quiere ser, ni puede dejar de ser, para toda la eternidad, el yo heterónomo y<br />

dependiente que es. En este sentido, la desesperación obstinada es una rebelión<br />

contra dios, una pretensión vana de que el ser humano se crea a sí mismo,<br />

negando por completo a la divinidad, una ilusión de autocreación. El individuo<br />

es un ser singular, en devenir, que debe sintetizar los elementos dialécticos<br />

114<br />

Etapa 4. La filosofía contemporánea

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!