Revista Business Chile - Agosto 2019

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Al entrar en la sala de computación

del Liceo Rosa Ester

Alessandri Rodríguez, en la

comuna de Independencia,

se puede ver a varias niñas

de cuarto básico frente al computador.

Pero lo que parece un simple juego de

memoria, es más que eso: forma parte de

una aplicación de inteligencia artificial

(IA) llamada Smartick, que enseña matemáticas

a través de juegos de memoria,

razonamiento, atención y flexibilidad. Pero

además de estas niñas, son más de “nueve

mil alumnos de más de 82 países” los que

tienen la posibilidad de mejorar sus calificaciones

de matemáticas, dice en su web

la startup tecnológica española creadora

de la aplicación, además de mejorar su

comprensión de lectura, desarrollar un

pensamiento crítico y aumentar sus habilidades

para resolver problemas, gracias

a este nuevo método de estudio.

La iniciativa responde a un movimiento

global que apunta hacia nuevos modelos

educativos incorporando los avances tecnológicos.

Lo que pretende, precisamente,

el Plan Nacional de Lenguas Digitales del

Ministerio de Educación (Mineduc) anunciado

hace poco más de un año y que, enfocado

en colegios públicos y subvencionados,

busca apoyar la formación de docentes que

quieran llevar los “lenguajes digitales” a

sus aulas, como lo está haciendo el Liceo

Rosa Ester Alessandri Rodríguez a través

de Smartick.

Aún no se han analizado los impactos

de la incorporación de este plan, pero el

coordinador del Centro de Innovación del

Mineduc, Sebastián Marambio, comenta

que “de aquí a 2022 habremos capacitado

a 15 mil profesores, con la meta de

tener tres mil establecimientos a lo largo

de Chile entregando conocimientos a los

estudiantes”.

Algo similar está haciendo la Fundación

Educacional Arauco, que entrega programas

de mejoramiento escolar, fomentando

culturas de aprendizaje, a profesores de

Maule, Biobío, Ñuble y Los Ríos, donde

Arauco tiene presencia.

Al respecto, la gerente de la Fundación,

Isidora Recart, explica que las habilidades

que se requerían en el pasado ya no son

las mismas que necesita el nuevo mundo

laboral y social, por lo que en la Fundación

“se están implementando programas con

foco en el trabajo colaborativo, tanto desde

el nivel directivo como a partir del trabajo

de los docentes. Son programas que potencian

el trabajo en red de distintos actores”.

El Foro Económico Mundial (WEF, por

sus siglas en inglés) estima que para el

año 2030, el 65% de los jóvenes que hoy

están en la educación primaria trabajará

en funciones que aún no existen, por lo

que justamente surge la necesidad de

avanzar hacia una educación que prepare

a los niños, desde temprana edad, para

afrontar los desafíos de la revolución digital.

Y en ese sentido, la enseñanza basada en

el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo,

el desarrollo de nuevas lógicas y la

comunicación, las llamadas “habilidades

del siglo XXI”, son piezas claves.

“Los retos de nuestra era, como el

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