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Nuevas drogas antirrecurrenciales - Abril

El trastorno bipolar es una enfermedad de curso crónico en la que se suceden episodios depresivos y maniacos (trastorno bipolar tipo I), o episodios depresivos y momentos de hipomanía (trastorno bipolar tipo II). Está clasificada en el DSM IV dentro del capítulo de los trastornos del estado de animo, donde las oscilaciones en el tiempo, hacia el polo de la exaltación o hacia el de la depresión son la característica sobresaliente. La esencia del trastorno bipolar la determina la recurrencia de dichas variaciones de la afectividad, con intervalos de eutimia. Las sales de litio se mantienen como la piedra fundamental del tratamiento farmacológico de esta patología, tanto para la manía aguda como para prevenir las recurrencias (efecto antirrecurrencial). Pero considerando que los valores de eficacia del litio varían entre el 60 a 80% (3,16), un porcentaje importante de pacientes bipolares no se beneficiarían con dicho tratamiento. Así, la búsqueda de fármacos alternativos el litio se oriento hacia el grupo de las drogas antiepilépticas, como el ácido valproico y la carbamazepina, que demostraron tener propiedades antirrecurrenciales. El tratamiento farmacológico del trastorno bipolar continúa planteando un constate desafío a los psiquiatras y a los investigadores. En este articulo se hace una revisión de las nuevas drogas utilizadas como antirrecurrenciales (los fármacos antiepilépticos lamotrigina, gabapentin y topiramato; los antipsicóticos atípicos clozapina, olanzapina y risperidona) y de las nuevas líneas de investigación (los inhibidores de la proteína kinasa C y los ácidos grasos poliinsaturados de más de 20 carbonos).

El trastorno bipolar es una enfermedad de curso crónico en la que se suceden episodios depresivos y maniacos (trastorno bipolar tipo I), o episodios depresivos y momentos de hipomanía (trastorno bipolar tipo II). Está clasificada en el DSM IV dentro del capítulo de los trastornos del estado de animo, donde las oscilaciones en el tiempo, hacia el polo de la exaltación o hacia el de la depresión son la característica sobresaliente. La esencia del trastorno bipolar la determina la recurrencia de dichas variaciones de la afectividad, con intervalos de eutimia. Las sales de litio se mantienen como la piedra fundamental del tratamiento farmacológico de esta patología, tanto para la manía aguda como para prevenir las recurrencias (efecto antirrecurrencial). Pero considerando que los valores de eficacia del litio varían entre el 60 a 80% (3,16), un porcentaje importante de pacientes bipolares no se beneficiarían con dicho tratamiento. Así, la búsqueda de fármacos alternativos el litio se oriento hacia el grupo de las drogas antiepilépticas, como el ácido valproico y la carbamazepina, que demostraron tener propiedades antirrecurrenciales. El tratamiento farmacológico del trastorno bipolar continúa planteando un constate desafío a los psiquiatras y a los investigadores. En este articulo se hace una revisión de las nuevas drogas utilizadas como antirrecurrenciales (los fármacos antiepilépticos lamotrigina, gabapentin y topiramato; los antipsicóticos atípicos clozapina, olanzapina y risperidona) y de las nuevas líneas de investigación (los inhibidores de la proteína kinasa C y los ácidos grasos poliinsaturados de más de 20 carbonos).

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<strong>Nuevas</strong> <strong>drogas</strong> <strong>antirrecurrenciales</strong><br />

Resumen<br />

El trastorno bipolar es una enfermedad de curso crónico en la que se suceden episodios<br />

depresivos y maniacos (trastorno bipolar tipo I), o episodios depresivos y momentos de<br />

hipomanía (trastorno bipolar tipo II). Está clasificada en el DSM IV dentro del capítulo de<br />

los trastornos del estado de animo, donde las oscilaciones en el tiempo, hacia el polo de<br />

la exaltación o hacia el de la depresión son la característica sobresaliente. La esencia del<br />

trastorno bipolar la determina la recurrencia de dichas variaciones de la afectividad, con<br />

intervalos de eutimia. Las sales de litio se mantienen como la piedra fundamental del<br />

tratamiento farmacológico de esta patología, tanto para la manía aguda como para<br />

prevenir las recurrencias (efecto antirrecurrencial). Pero considerando que los valores de<br />

eficacia del litio varían entre el 60 a 80% (3,16), un porcentaje importante de pacientes<br />

bipolares no se beneficiarían con dicho tratamiento. Así, la búsqueda de fármacos<br />

alternativos el litio se oriento hacia el grupo de las <strong>drogas</strong> antiepilépticas, como el ácido<br />

valproico y la carbamazepina, que demostraron tener propiedades <strong>antirrecurrenciales</strong>.<br />

El tratamiento farmacológico del trastorno bipolar continúa planteando un constate desafío<br />

a los psiquiatras y a los investigadores. En este articulo se hace una revisión de las<br />

nuevas <strong>drogas</strong> utilizadas como <strong>antirrecurrenciales</strong> (los fármacos antiepilépticos<br />

lamotrigina, gabapentin y topiramato; los antipsicóticos atípicos clozapina, olanzapina y<br />

risperidona) y de las nuevas líneas de investigación (los inhibidores de la proteína kinasa<br />

C y los ácidos grasos poliinsaturados de más de 20 carbonos).<br />

Palabras clave<br />

• Bipolar • Antirrecurrenciales • Farmacocinética • Farmacodinamia • Tratamiento • Nuevos<br />

Fármacos •<br />

Introducción<br />

Si bien las sales de litio continúan siendo la base del tratamiento farmacológico del<br />

trastorno bipolar, no puede desconocerse el hecho de que la eficacia de dicho tratamiento<br />

oscile entre el 60y 80% (3,16). De la amplia gama de pacientes bipolares, los pacientes<br />

con buena respuesta al litio resultan los que tuvieron una respuesta previa favorable, los<br />

que padecen episodios maniacos clásicos, los que no presentan síntomas psicóticos, los<br />

que no tienen patología neurológica concomitante, los que cuentan con pocos episodios<br />

previos y los que no manifiestan comorgilidad con abuso a sustancias (3). Retomando el<br />

porcentaje de eficacia, aparece una brecha de hasta el 40% de pacientes bipolares que<br />

no se beneficiarían con dicho tratamiento.<br />

Los fármacos antiepilépticos como el ácido valproico y la carbamezapina, demostraron ser<br />

una alternativa importante para el manejo de los pacientes bipolares que no respondían al<br />

litio (2, 12, 13, 31). Así, el perfil de mejor respuesta a tales <strong>drogas</strong> lo comprenderán los<br />

pacientes cicladores rápidos, los que presenten episodios mixtos, los que hayan tenido<br />

una pobre respuesta previa al litio, los que cursen un episodio de manía secundario y los<br />

que tengan comorbilidad con abuso de sustancias (11, 13, 24).<br />

Resulta notorio que entre el 30 y el 50% de los pacientes bipolares reciben más de un<br />

fármaco antirrecurrencial, siendo la combinación de litio y ácido valproico la más efectiva<br />

(2, 3, 21, 25). Además, el porcentaje de eficacia del litio, actualmente es menor que el que<br />

se manejaba poco después de su introducción en el mercado, cuando alcanzaba valores<br />

del 80% (21). Estos hechos parecerían indicar que cada vez son más los pacientes<br />

bipolares que no presentan una respuesta esperable al tratamiento con litio. El


diagnóstico clínico, ahora más preciso, la diferenciación en diferentes subtipo<br />

sintomatológicos, el descubrimiento de casos a edades más tempranas (casos de peor<br />

evolución), la concomitancia en el uso de antidepresivos que aceleran la frecuencia del<br />

ciclado y la comorbilidad creciente con el abuso de sustancias podrían ser factores<br />

confluyentes para explicar tal situación (21).<br />

Por tal motivo, debido al impacto que produce la enfermedad maníaco depresiva en la<br />

salud pública, existe un creciente interés en encontrar fármacos que contribuyan a reducir<br />

el margen de los pacientes bipolares con mala respuesta al tratamiento. Tres fármacos<br />

antiepilépticos, lamortrigina, gabapentin y topiramato, arrojan resultados alentadores en<br />

los ensayos clínicos con pacientes bipolares. Por otro lado, desde la irrupción de los<br />

antipsicóticos atípicos (clozapina, risperidona y olanzapina) en el mercado, sus usos e<br />

indicaciones se han ido ampliando hasta alcanzar la bipolaridad. Por ultimo, las nuevas<br />

líneas de investigación involucran <strong>drogas</strong> tan dispares como el tamoxifeno (un fármaco no<br />

dependiente) y los ácidos grasos poliinsaturados 3 (presentes en gran concentración en<br />

la carne de pescado).<br />

Drogas antiepilépticas<br />

LAMOTRIGINA<br />

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS FARMACOLÓGICAS<br />

El mecanismo de acción involucrado en su efecto antiepiléptico es mediante el bloqueo de<br />

los canales de Na + voltaje dependientes y la inhibición de la liberación de<br />

neurotransmisores excitatorios (glutamato). Además es una droga que bloquea la enzima<br />

dihidrofólica reductasa (enzima que cataliza la acción por la cual el ácido fólico se reduce<br />

a la forma de tetrahidrofolato), sitio principal de acción de casi todas las <strong>drogas</strong><br />

antineoplásicas (antimetabolitos) análogas de folato estudiadas, como por ejemplo el<br />

metotrexate.<br />

En cuanto a sus características farmacocinéticas, posee una buena absorción por vía oral,<br />

con una biodisponibilidad del 98%, una unión a proteínas plasmáticas del 55%,<br />

metabolismo hepático por conjugación con ácido glucurónico y una vida media de<br />

eliminación de 24-30 horas.<br />

Es destacable en esta droga, la frecuencia con la que produce reacciones adversas<br />

dermatológicas. De los paciente tratados con lamotrigina, un 10% desarrollan rash<br />

cutáneo. Generalmente se produce reacciones adversas en las primera 4-6 semanas del<br />

tratamiento, especialmente en la asociación de lamotrigina con ácido valproico, y con el<br />

incremento rápido de la dosis. Además presenta una incidencia de 1/1.000 de reacciones<br />

cutáneas severas como el Síndrome de Lyell o necrólisis epidérmica toxica (brote<br />

ampollar agudo que alcanza una mortalidad del 30%) y el Síndrome de Stevens-Johnson<br />

(erupción cutánea eritemato ampollar, con evolución más benigna que el anterior),<br />

aumentando la incidencia a 1/100 en pacientes menores de 16 años (6,31). Para disminuir<br />

el riesgo de aparición de rash se sugiere comenzar con 25 mg/día en las semanas tercera<br />

y cuarta y luego incrementar de 50 a 100 mg por semana hasta alcanzar la dosis<br />

terapéutica (6). El rango usual de dosis se encuentra entre 50 y 500 mg/día. No requiere<br />

de monitoreo plasmático.<br />

Otras reacciones adversas que pueden ocurrir luego de la administración de lamotrigina<br />

son: mareos, náuseas y vómitos, ataxia, somnolencia, cefalea, diplopía y visión borrosa.<br />

Es importante tener en cuenta dos interacciones farmacocinéticas. Al asociarse con<br />

carbamazepina, siendo ésta un potente inductor de su metabolismo, las dosis requeridas<br />

de lamotrigina deberán ser mayores (iniciar con 50 mg/día las primeras dos semanas,


luego 100 mg/día las siguientes dos semanas). Por el contrario, al combinarse con ácido<br />

valproico (inhibidor del metabolismo hepático), las dosis de lamotrigina deberán reducirse<br />

a la mitad. Por ejemplo: empezar con 12,5 mg/día las dos primeras semanas, y aumentar<br />

a 25 mg/día en las dos siguientes (6).<br />

PERFIL DE USO CLINICO<br />

La lamotrigina es una droga antiepiléptica que se utiliza en las crisis parciales refractarias,<br />

las crisis mioclónicas atípicas, como adyuvante o como monoterapia (31). El estudio de<br />

esta droga como antirrecurrencial surge de la mejoría del humor, del nivel de alerta y de<br />

los vínculos sociales de los pacientes epilépticos tratados con lamotrigina. De esta<br />

manera, el perfil clínico más apropiado para su uso sería principalmente el polo depresivo<br />

de los pacientes bipolares, y los bipolares refractarios al tratamiento con litio y<br />

antiepilépticos convencionales (ácido valrpoico y carbazepina)(6, 7, 9, 10, 22).<br />

La mayoría de los trabajos que apoyan el uso de esta droga para el tratamiento del<br />

trastorno bipolar son reportes de casos clínicos o estudios abiertos con un escaso número<br />

de pacientes. Calabrese, Bowden y colaboradores publicaron un estudio doble ciego<br />

controlado contra placebo para evaluar el uso de lamotrigina como monoterapia en<br />

pacientes con depresión bipolar y en pacientes bipolares tipo I (7). De un total de 195<br />

pacientes, un tercio recibieron placebo, un tercio lamotrigina 50 mg/día y el tercio restante<br />

lamotrigina 200 mg/día, por el lapso de 7 semanas. El resultado de este estudio es<br />

alentador, arrojando cifras del 51% de eficacia en los tratados con 200 mg/día de<br />

lamotrigina. La eficacia del grupo de pacientes tratados con 50 mg/día fue menor (41%),<br />

lo que sugiere una dosis de 200 mg/día. El porcentaje de respuesta del grupo placebo fue<br />

sensiblemente menor (26%).<br />

En otro trabajo de los mismos autores publicado en julio de 1999 (6), se utiliza la<br />

lamotrigina como monoterapia o adyuvante en un grupo más homogéneo de pacientes<br />

(bipolares tipo I y II) refractarios al tratamiento. Este estudio abierto arroja daros positivos<br />

para el uso de la lamotrigina como coadyuvante tanto en ola fase maníaca como<br />

depresiva del trastorno bipolar.<br />

GABAPENTIN<br />

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS FARMACOLÓGICAS<br />

El gabapentin es un análogo estructural del GABA, resultado de la unión de una molécula<br />

de GABA y un anillo ciclohexano. En contra de lo que podría suponerse, su mecanismo<br />

de acción permanece desconocido, siendo independiente de la acción del GABA; es decir<br />

no se une a receptores gabaenérgicos, ni tampoco modifica la recaptación ni<br />

concentración de dicho neurotransmisor inhibitorio en la biofase (31).<br />

Presenta en su farmacocinética algunas características distintivas, su absorción se realiza<br />

a través de un mecanismo activo de transporte de aminoácidos (saturable, dosis<br />

dependiente), su biodisponibilidad oral alcanza el 60%, con muy baja unión a proteínas<br />

plasmáticos (menor del 3%). Carece de metabolismo hepático, lo que implica que su<br />

eliminación depende por entero de un buen funcionamiento renal. Su vida media de<br />

eliminación es corta, entre 5-7 horas, lo que obliga a su fraccionamiento de la dosis en<br />

varias tomas diarias. El rango usual de dosificación oscila ente 900-1.800 mg/día.<br />

Tampoco es necesario el monitoreo de los niveles plasmáticos de gabapentin. Al no<br />

metabolizarse ni tener una fracción unida a proteínas elevada, su potencial de interacción<br />

farmacocinéticas es bajo.<br />

Es una droga relativamente segura, generalmente bien tolerada, con un perfil de<br />

reacciones adversas benigno. Las más frecuentes son somnolencia, fatiga, ataxia,


náuseas, vómitos y diplopía. Por su absorción dosis dependiente y su perfil de seguridad<br />

es una droga útil para los pacientes don riesgo suicida.<br />

PERFIL DE USO CLINICO<br />

El gabapentin es un antiepiléptico indicado para el tratamiento de las crisis parciales<br />

refractarias (31). Los datos que avalan el uso del gabapentin en el trastorno bipolar se<br />

obtienen en su mayoría de estudios abiertos y reportes de casos. Asimismo, éstos<br />

parecerían ser menos concluyentes que para la lamotrigina. Teniendo en cuenta estos<br />

reparos, el gabapentin sería útil como coadyuvante para los pacientes bipolares<br />

refractarios al tratamiento, especialmente en la fase maníaca con u perfil de acción más<br />

sedativo que la lamotrigina y en paciente esquizofrénicos tipo bipolar (4, 9, 10, 15, 19).<br />

TIRATROMATO<br />

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS FARMACOLÓGICAS<br />

El topiramato es un derivado obtenido por sustitución del sulfamato de la fructosa. Parece<br />

tener múltiples mecanismos de acción antiepilépticos: aumenta el flujo del cloro del<br />

receptor GABA A ; bloquea los receptores del glutamato tipo AMPA; bloquea los canales de<br />

Na + voltaje dependientes (31). Además, aunque sin relación con el efecto<br />

anticonvulsivante, inhibe la enzima anhidrasa carbónica presente en el túbulo proximal<br />

renal que interviene en la resorción del carbonato monoácido de sodio y la secreción de<br />

ácido. Esta última acción se asocia con la aparición de ciertos efectos adversos<br />

(nefrolitiasis y parestesias).<br />

En lo referente a sus parámetros farmacocinéticos, presenta una buena absorción por vía<br />

oral, una biodisponibilidad del 80% , baja unión a proteínas plasmáticas (15%) y escaso<br />

metabolismo hepático con el consiguiente mínimo potencial de interacciones con otras<br />

<strong>drogas</strong>. Se elimina por vía renal, con una vida media de 21 horas. El rango usual de<br />

dosis es entre 200 y 600 mg/día. Las dosis estudiadas para el trastorno bipolar oscilan<br />

entre 200 a 400 mg/día. Como las anteriores <strong>drogas</strong>, no requiere de monitoreo de los<br />

niveles plasmáticos.<br />

Las reacciones adversas más comunes con el uso de topiramato incluyen: mareos, fatiga,<br />

enlentecimiento psicomotor, ataxia y confusión.<br />

Por su efecto inhibidor de la anhidrasa carbónica puede provocar parestesias y<br />

nefrolitiasis (incidencias del 1,5%).<br />

Una mención especial merece un efecto adverso observado con esta droga, que la<br />

distingue del resto de los antiepilépticos: la anorexia, con disminución del peso. El<br />

mecanismo involucrado permanece aún incierto. Esta disminución del peso es dosis<br />

dependiente (a mayor dosis, mayor reducción del peso), más marcada en mujeres y con<br />

sobrepeso previo. La disminución del peso comienza a evidenciarse luego del tercer mes<br />

de tratamiento y alcanza su pico entre los doce y quince meses. Esta característica<br />

resultaría beneficiosa en pacientes bipolares con sobrepeso, o que lo hubieran<br />

incrementado como consecuencia del tratamiento con litio, valproato, o antipsicóticos<br />

atípicos, resultando una mejoría en la compliance al tratamiento en los pacientes obesos.<br />

Por otro lado evitaría el riesgo que el sobrepeso trae aparejado en paciente bipolares con<br />

patologías clínicas concominantes como diabetes, hipertensión o patología cardiaca.<br />

PERFIL DE USO CLINICO<br />

El topiramato es una nueva droga antiepiléptica que se utiliza para el tratamiento de las<br />

crisis parciales con o sin generalización secundaria (31). Ha comenzado a estudiarse su<br />

papel en el tratamiento del trastorno bipolar, especialmente en aquellos que no responden


al tratamiento con otros estabilizadores del animo. Si bien hasta el presente los trabajos<br />

publicados involucran un bajo número de casos, los resultados como adyuvante del<br />

tratamiento en los pacientes bipolares refractarios (especialmente con síntomas<br />

maníacos, hipomaníacos y mixtos) son alentadores (5, 8, 17, 18, 20).<br />

Antipsicóticos atípicos<br />

Para el uso de los antipsicóticos atípicos en el tratamiento de pacientes bipolares basta<br />

con recordar que hasta un 40% de los pacientes maniacos no responden al lítio a la fase<br />

aguda, y este porcentaje asciende hasta el 80% si la población comprende a pacientes<br />

cicladores rápidos y con episodios mixtos (29,30). Además se suman los pacientes que no<br />

responden a los antiepilépticos o a la combinación de litio y antiepilépticos (pacientes<br />

refractarios al tratamiento), o que no toleran las acciones adversas de tales drogar. Por<br />

ultimo, entre el 20 y el 50% de los episodios maníacos presentan síntomas psicóticos<br />

(29). El uso de antipsicóticos atípicosen patologías como la esquizofrenia o el trastorno<br />

esquizoafectivo reveló cierto efecto timoleptico de estas <strong>drogas</strong>, lo que propició su estudio<br />

como posibles <strong>antirrecurrenciales</strong>. Aunque el mecanismo por el cual obtiene el efecto<br />

estabilizador del ánimo no está esclarecido, el antagonismo 5-HT 2A podría verse<br />

involucrado.<br />

La primera droga estudiada fue la clozapina, que ya en 1996 fue reportada por Calabrese<br />

como efectiva para la manía refractoria. Los pacientes cicladores rápidos, los episodios<br />

mixtos, con o sin síntomas psicóticos también presentan mejoría significativa con<br />

clozapina (14,19). A esto cabe agregarle los pacientes esquizofrenicos del tipo bipolar<br />

(19). Por su parte la risperidona, parecería tener perfil de eficacia diferente al de la<br />

clozapina, con mejores resultados en el polo depresivo. Existen trabajos que sustentan su<br />

empleo en pacientes con depresión bipolar, en la manía aguda junto con un<br />

antirrecurrencial (14)y en la depresión de los pacientes esquizofrénicos del tipo bipolar<br />

(26). Actualmente se encuentran en revisión el concepto que la risperidona podría agravar<br />

los casos de manía o hipomanía. Este postulado surgió de reportes de casos clínicos, en<br />

los que habría que evaluar si las exacerbaciones del estado maníaco provocadas no eran<br />

consecuencia de la suspensión abrupta de un tratamiento anterior a la risperidona (rebote<br />

por supresión).<br />

Por último, la olanzapina disminuye los síntomas depresivos y maníacos en<br />

esquizoafectivos del tipo bipolar (27,28,30). En un estudio doble ciego, controlado contra<br />

placebo de olanzapina demostró una eficacia superior al placebo en la manía aguda (27).<br />

Las dosis de los antipsicóticos atípicos utilizadas en el tratamiento del trastorno bipolar<br />

son similares a las del tratamiento de la esquizofrenia. Una excepción serían los episodios<br />

hipomaníacos en los que las dosis necesarias serían menores (12,5 mg/día de clozapina;<br />

2,5 mg/día de olanzapina; 0,5 mg/día de risperidona)(14).<br />

<strong>Nuevas</strong> líneas de investigación<br />

INHIBIDORES DE LA PROTEINA KINASA C (TAMOXIFENO)<br />

La proteína kinasa C (PKC), es un mediador de señales intracelulares, en la que<br />

confluyen diferentes tipos de receptores. La PKC juega un papel importante en la<br />

regulación de la excitabilidad nauronal, en la liberación de neurotransmisores, y en la<br />

regulación de la expresión génica (efectos a largo plazo). El interés por el estudio de esta<br />

proteína en relación con las <strong>drogas</strong> estabilizadoras del humor, surge a partir de los<br />

trabajos de Manji y colaboradores (1995), que ampliaron el panorama del mecanismo de<br />

acción intracelular de litio, el primero y más estudiado de los <strong>antirrecurrenciales</strong>.


Luego de inferir con el ciclo del mio-inositol, inhibiendo a la enzima inositol monofosfatasa,<br />

e impidiendo el restablecimiento de los niveles basales de dicha molécula de membrana<br />

(efecto temprano), el litio produce otros efectos intracelulares, más tardíos, que<br />

parecerían estar en mayor concordancia con el efecto estabilizador del ánimo (31). La<br />

exposición crónica al litio provoca la inhibición de la PKC (con la consecuente alteración<br />

de la expresión génica mediada vía PKC); lo mismo ocurre luego de la exposición crónica<br />

al ácido valproico, aunque los sitios de unión parecerían ser diferentes (16,31). A la luz de<br />

los conocimientos actuales no es posible generalizar, postulando que la inhibición de la<br />

PKC sea el único mecanismo por el cual una droga posea actividad como estabilizadora<br />

del ánimo, ya que la carbamazepina, por ejemplo, no tiene acción evidenciable sobre la<br />

PKC. Sin embargo resulta atractiva la hipótesis de que una droga que inhiba la PKC<br />

(como el litio y el ácido valproico) tenga propiedades <strong>antirrecurrenciales</strong>.<br />

Sosteniendo tal hipótesis en un estudio piloto se evaluó la eficacia del tamixifeno (único<br />

inhibidor selectivo de la PKC) en los episodios de manía aguda, obteniéndose resultados<br />

positivos (16). Así, el tamoxifeno parecería demostrar tener eficacia antimaníaca, por lo<br />

cual, siguiendo con esta línea de pensamiento, se están intentando sintetizar nuevos<br />

inhibidores de la PKC. Sin embargo restan más estudios, controlados contra placebo y<br />

con mayor número de pacientes para corroborar tal hipótesis.<br />

ACIDOS GRASOS POLIINSATURADOS 3<br />

Como las <strong>drogas</strong> <strong>antirrecurrenciales</strong> como el litio y el ácido valproico provocan una<br />

inhibición en los sistemas de transducción de señales intracelulares, se especula que una<br />

explicación fisiopatológica posible de la manía sería una sobreactivación de los sistemas<br />

de señalización intracelular.<br />

Los ácidos grasos pliinsaturados de cadena larga, como el eicosapentanoico y el<br />

docosahexanoico, producen una disminución en las señales intracelulares que resultan<br />

de la activación de los receptores acoplados a la hidrólisis de los fosfolípidos de<br />

membrana y la producción de inositol trifosfato (IP 3 ) y diacilglicerol (DAG). (Figura 1).<br />

Siguiendo esta línea de pensamiento, Stoll, Severus y colaboradores (23) realizaron un<br />

estudio doble ciego, controlado contra placebo, en el que se agregaron dos ácidos grasos<br />

3 , eicosapentanioco y docosahexanoico en dosis de 9,6 mg/día, al tratamiento habitual<br />

de 30 pacientes bipolares. La mitad de los pacientes recibió aceite de oliva como placebo.<br />

Los resultados de este estudio son prometedores, ya que en los pacientes en los que se<br />

agregaron los ácido 3 como adyuvantes del tratamiento antirrecurrencial se observó una<br />

mejoría sintomatológica comparada con los pacientes que recibieron placebo.<br />

Si bien el macanismo preciso permanece incierto, parecería que este aumento en la<br />

concentración normal de ácidos grasos 3 poliinsaturados en la membrana plasmática<br />

generaría alguna reducción en la vía de inositol trifosfato y diacilglicerol. Al producirse un<br />

cambio en la conformación en la conformación habitual de la membrana, los fosfolípidos<br />

podrían resistir la hidrólisis de la fosfolipasa C. Como consecuencia disminuirían los<br />

niveles de IP 3 Y DAG, con la consecuente disminución del Ca 2+ intracelular y la<br />

disminución en la activación de la PKC (con el consecuente impacto en el genoma)(23).<br />

Este ensayo resulta alentador, aunque serían necesarios más estudios, con más<br />

pacientes involucrados, para incorporar estas sustancias como coadyuvantes a la batería<br />

de los fármacos <strong>antirrecurrenciales</strong>.<br />

Conclusión<br />

Si bien este artículo se basa en el aspecto farmacológico del tratamiento de los pacientes<br />

maniacos depresivos, es necesario recordar que éste merece ser mucho más abarcativo,


teniendo en cuenta la complejidad de la patología en cuestión, involucrando otros factores<br />

como la psicoterapia, la psicoeducacion del paciente y su familia y la posibilidad de asistir<br />

a los grupos de autoayuda.<br />

Para finalizar, es importante reiterar que las <strong>drogas</strong> aquí enunciadas, aunque resultan<br />

prometedoras por sus potenciales propiedades como <strong>antirrecurrenciales</strong>, permanecen en<br />

un segundo plano en el tratamiento farmacológico de los pacientes bipolares, y<br />

generalmente como coadyuvantes en el grupo de pacientes que habitualmente muestran<br />

una mala respuesta a las <strong>drogas</strong> convencionales como el litio, el ácido volproico y la<br />

carbamazepina.<br />

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