MondoSonoro Enero 2020

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MONDO

FREAKO

LA MÍA

Comprometidos

3sido una experimentación en muchos aspectos,

no sólo en la música. Noto que crecí no solo

como compositor o intérprete, sino también

como productor. Vengo de la música en directo,

de tocar la guitarra con la banda, y eso no lo

quería perder. Quería coquetear con lo digital,

cositas electrónicas, las 808 y todo eso, pero

no perder la pureza y el groove del directo. Por

mucho que juegues con lo digital, no me mola

que suene todo perfectamente cuadrado, que

sea demasiado frío. En Un puñao de sensaciones,

por ejemplo, quería que la gente tuviera la sensación

de un chaval en su casa con la guitarra y

cantando, que no sonara gigante, sino chiquitito,

que es como nació”.

Esa sencillez solo aparente también

está en temas como Ya no te hago falta, priorizando

la melodía de voz, con un papel absolutamente

protagonista. “Es casi un cable a tierra de

lo que soy, aunque luego puedo experimentar,

porque me flipa hacerlo y lo haré todavía más, y

probar todo tipo de cosas, como en Tal vez no sea

suerte, con guitarras rockeras encima de un ritmo

que es más común escucharlo en el hip hop.

Fue un trabajo muy intenso de hacer las mezclas,

quitar, poner… y el resultado creo que es el que

tenía que ser”. La intensidad se reproduce en el

apartado emocional, entregándose a un amor millennial

que se escribe vía whatsapp, como ocurre

en 86400 (“Si es que moría por verte / quiero

besarte y morderte”), adornado de melancolía y

puñales en el pecho: “Es casi un homenaje a las

sensaciones en sí, a lo sentido y a lo que falta por

sentir; el mensaje es que hay que abrirse y vivirlas,

porque al final es una de las posesiones más

fuertes que tenemos”. —enrique peñas

r

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CRiTICANDO

Sensaciones

Sonido Muchacho

R&B 9/10

Sen Senra ha conseguido acompañar en

Sensaciones a un sonido que va del R&B más

inspirado al pop minimalista con algunas

de las mejores letras escritas en España en

el último año por su frescura y originalidad.

Sin la necesidad de hacer ningún hit convencional,

Sen Senra ha presentado un álbum

que engancha porque es auténtico, en el que

canta como nos hablamos a nosotros mismos

cuando nadie más nos escucha. Tras haber

empezado a jugar con los sonidos que en este

Sensaciones triunfan con éxito indiscutible

en The Art Of Self Preassure (17) –producido

por Carlangas de Novedades Carminha– ahora

vuelve a repetir colaboración atlántica con

Anxo Ferreira –de la misma banda– en lo que,

a la vista de los resultados, ha sido un acierto

absoluto. El álbum suena a lo que otros artistas

de diferentes géneros están intentando

acercarse a día de hoy, pero las comparaciones

son odiosas; Sen Senra conquista sobradamente

en lo que se ha planteado conseguir.

Uno de los álbumes estatales del año, sin

duda. —luis m. maínez

FOTO: ARCHIVO

Quien haya seguido la trayectoria

de Miguel Grimaldo sabe que el

vallisoletano siempre ha ido de

frente y no tiene pelos en la lengua.

En la charla que mantuve hace unos

días con él a propósito de la publicación

de su nuevo disco, Trip Ass (19), se hacía

necesario preguntarle por una cuestión

que ha convulsionado el debate de los

últimos diez años de música popular en

este país: la necesidad (o no) de un compromiso

político por parte de los artistas. La

respuesta no da lugar a dudas: “Creo que

hay que posicionarse, eso es lo primero. Ya

no como artista, sino como figura pública.

Y tienes que hacerlo en el momento de

la verdad. Me parece de puta madre que

Rosalía haya dicho eso de ‘Fuck Vox’, pero

tenía que haberlo escrito días antes de que

quienes la siguen fueran a votar. Porque,

aunque no lo creamos, en este mundo de

influencers las figuras públicas tienen un

peso. Y tristemente creo que el miedo que

tienen la mayor parte de artistas a posicionarse

se debe a que su postura no es la que

muchos querríamos oír. Hablando claro: no

se posicionan por no decir que son unos

putos neoliberales de mierda”.

El debate viene de largo en nuestro

país, pero España no es el único territorio

en el que determinadas personalidades de

la música reclaman su derecho a mantenerse

al margen y pasar de puntillas por los

conflictos sociales. El último artista global

que ha sufrido en sus carnes la ira de sus

conciudadanos ha sido J. Balvin, que en

medio de la grave situación que vive Colombia,

con constantes movilizaciones ciudadanas

y varios muertos por la represión

policial, ha afirmado que su función en

esta vida no pasa por ejercer de presidente

de su país. O dicho de otra forma: “No soy

ni de izquierda ni de derecha”. El timing no

ha podido ser peor para Jose, que ha cumplido

su sueño de dar un concierto frente a

40.000 personas en Medellín precisamente

en un momento en que el país está para

pocas fiestas. “Si hablas no les va gustar,

si no hablas tampoco les va a gustar, desde

lejos es muy fácil criticar. Lo único que he

hecho es trabajar, dar ejemplo y crear país”,

ha declarado a la prensa. Balvin, de hecho,

reivindica su derecho a no influir en la

vida de las personas. “Estamos tan mal de

dirigentes que los reguetoneros, que eran

los que la gente odiaba, ahora somos la voz

del pueblo para decidir que va y que no.

Un comentario mío frente a una situación

puede hacer que muchos jóvenes tomen

un camino, que posiblemente no es el que

quieren, pero lo van a hacer porque yo dije.

La idea es que abran los ojos y vean lo que

quieren”. Las razones de uno y otro se entienden

perfectamente, aunque la posición

neutral de Balvin, la de cualquiera de nosotros

en realidad, cuenta con una barrera

moral: ese momento en el que somos conscientes

de encontrarnos ante una injusticia.

—luis j. menéndez

#6 enero 2020 mondosonoro.com — @mondo_sonoro — facebook/mondosonoro

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