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FOTO: PRONATURA NOROESTE

tudiantes, investigadores, y colaboró con

otros tantos”, dice.

“Él ha capacitado, dirigido y buscado. Es

un premio merecido y fue emocionante ver

cómo se lo entregaban, su cara de felicidad

porque, aunque no le gusten estas cosas, es

el reconocimiento de toda una vida de trabajo

y siempre será algo gratificante”, añade

con admiración quien también es su colaborador

desde hace diez años en el Laboratorio

de Aves de la Universidad Autónoma de Baja

California Sur (UBCS).

Por su parte, Gustavo Danemann, amigo

y colega de Carmona desde la universidad,

describe al biólogo como una persona dedicada

enteramente a la docencia e investigación

de las aves playeras.

“A partir de este trabajo, él ha proporcionado

los fundamentos científicos para que

Pronatura Noroeste A. C. selle su programa

de protección de aves playeras migratorias.

Carmona es asesor científico desde hace

más de dos décadas para vincular la ciencia

con el área protegida de esta ave”, agrega

Danemann, director ejecutivo de Pronatura

Noroeste e integrante del comité que nominó

a Carmona al Premio Lewis.

Carmona recibió el premio Lewis Oring por volumen de producción científica, formación de

especialistas e implementación de proyectos de conservación de las aves.

GUARDIANAS DE LAS COSTAS

DEL PACÍFICO

En el noroeste mexicano, comprendido por

Nayarit, Sinaloa, Sonora y ambas Baja Californias,

hay 49 especies de aves playeras

migratorias. Su efecto en el ecosistema es

notorio, ya que funcionan como un termómetro

de la crisis climática, regulan la

multiplicidad de peces y se alimentan de

insectos y moscas que en exceso causan

daño al entorno.

De acuerdo con el trabajo de observación

y monitoreo que Roberto Carmona

emprendió junto con alumnos, exalumnos

y asociaciones civiles aliadas, la mayoría de

las aves acuáticas anida en el subártico, incluidos

Alaska, Canadá y las regiones norteñas

de Estados Unidos. Año con año, estas

especies pasan el invierno en áreas desde el

sur de Estados Unidos hasta la Patagonia, en

Argentina, lo que las lleva a recorrer entre

5,000 y 15,000 kilómetros entre sus áreas

de reproducción y sitios de invernación.

Entre las especies de aves playeras más

relevantes en el noroeste del país se incluye

el 90 por ciento de picopando canelos (Limosa

fedoa), 35 por ciento de playerito occidental

(Calidris mauri), 70 por ciento de

costureros de pico corto del Pacífico (Limnodromus

griseus caurinus), 45 por ciento

de avocetas americanas (Recurvirostra

americana), 28 por ciento de chorlitos nevados

(Charadrius nivosus), 65 por ciento

de ostreros americanos (Haematopus palliatus

frazari), y entre 40 y 80 por ciento

de los playeros rojizos del Pacífico (Calidis

canutus roselaari).

En sus migraciones a lo largo del continente

americano, estas aves utilizan tres

grandes corredores: el del Atlántico, el

Transcontinental y el del Pacífico, siendo

este último el más importante de la triada.

Por tanto, el noroeste mexicano es reconocido

como una región preponderante

para las aves playeras, ya que la abundancia

y disponibilidad del hábitat al que migran

les proporciona áreas de reproducción, invernación

y zonas de paso para al menos 45

especies de playeros.

Adriana Hernández, bióloga e integrante

del Laboratorio de Aves de la UBCS que

impulsa el doctor Roberto Carmona, explica

cómo se realiza el trabajo de registro y

monitoreo de las aves.

“El monitoreo de la abundancia de las

aves playeras lo realizamos bajo estándares

internacionales que incluyen el uso de

binoculares y telescopios para la identificación

de cada especie, a una distancia que

varía entre 30 y 50 metros”.

Para el registro de la abundancia se utiliza

el método de estimación por bloques, es

decir, cuentan uno a uno grupos de 10, 50 o

100 aves, dependiendo del tamaño total de

la parvada, para luego utilizar esa muestra

y estimar el resto del grupo, tomando en

cuenta los posibles cambios en la densidad

de las aves.

Cada dato se registra en libretas, a manera

de lista, para maximizar el tiempo y

mantener una velocidad de conteo. “Es

muy importante mantener estandarizadas

las zonas y tiempos de monitoreo a través

de los años para que los datos puedan ser

comparables, pues de otra forma se podría

llegar a conclusiones erróneas”, apunta

Hernández.

CONSUMIDORES TERCIARIOS

“Y ves a las aves comiendo y comiendo —interviene

Roberto Carmona—. Hay una relación

muy interesante en el Alto Golfo de

California, ya que en el mundo hay solo dos

especies de peces que se reproducen fuera

del agua: el gruñón de California y el pejerrey.

Estos peces ponen sus huevos con la

marea más alta, los cuales permanecen cerca

de diez días incubándose, y con la próxima

marea más alta eclosionan. Son miles y

miles de peces”.

NEWSWEEK MÉXICO 5 ENERO, 2020

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