Revista Ámbito Cívico Militar - Edición 56 Actualizado

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Revista especializada en doctrina militar, histórica y sociocultural para la Unión Cívico-Militar y Defensa Integral de la Nación del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. La edición N° 56 resalta las actividades del 14 Aniversario del CEOFANB, trae una novedosa sección llamada Léxico Cívico-Militar donde se indica las diferencias entre las palabras Liberador, Libertario y Libertador. Ademas puedes leer nuestro nuevo artículo "Aproximación Teórica hacia la Venezuela Potencia".


Afiche ganador para el Aniversario XIV del CEOFANB


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• AJ Remigio Ceballos Ichaso

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• Cap. Manuel Eduardo Skias Pino

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PROMOCIÓN:

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• Isabel Karina Araujo Paredes

DISTRIBUCIÓN:

• CEOFANB

Revista Ámbito Cívico Militar. Órgano Divulgativo del CEOFANB. Sede

principal: Piso 1 del Edificio Nº 2, Comando Estratégico Operacional,

CEO. Complejo del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Fuerte

Tiuna, Caracas, DC. Venezuela. Web site: www.ceofanb.mil.ve

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contacto.racm@gmail.com

Teléfono: 0424-227.23.87

Tema de portada:

- Diseño conmemorativo al XIV Aniversario del CEOFANB. El acontecimiento

motivó convocar un concurso de afiches, cuyo diseño

ganador, realizado por el CODAI, se exhibe en la contraportada.

Editorial

Almirante en Jefe

Remigio Ceballos Ichaso

Comandante Estratégico Operacional

En el enfrentamiento que se da

en Venezuela, en particular desde

2013, se ha ido escalando en intensidad

y en empeño de las voluntades,

tanto las agresoras contra el

orden constitucional y la soberanía

nacionales, como las que tienen el

deber absoluto de preservarlos.

En este escenario entramos en el

XIV Aniversario del CEOFANB, coincidente

con la «Operación Venezuela

Soberanía y Paz 2019», ante una

plena guerra de amplio espectro,.

multiforme, la cual ha derivado hacia

extremos, no sólo en lo político,

sino en los factores intervinientes,

operativos y estratégicos, y en las

dimensiones humanas que subyacen.

En tal sentido, la ciudadanía,

en su esfuerzo, tesón y entereza

con que ha sobrellevado tanta beligerancia,

conjuga admirablemente

lo cívico-militar, y ha llegado a una

cúspide al resistir toda clase de castigos,

siendo el último los sabotajes

y daños en gran escala al servicio

eléctrico nacional. Por su parte, la

FANB, inquebrantable, no ceja en

determinación, en su ética, moral,

lealtad a sus mandos y a su misión

natural de velar por la defensa de

la Patria. Todos, soldados y pueblo,

conforman una condición superior

que es capaz de resistir cuanta perversa

ocurrencia se ensaya para

dañarnos, desmoralizar, traer violencia

interna y agredir desde el exterior.

Esto es expresión de un cruel

conflicto híbrido en que el país ya

pasó del asedio a ser objeto de ataques

bien orquestados, incluyendo

un bloqueo criminal, para despojarlo

de su patrimonio, buscando así

la parálisis sistémica y el colapso

del gobierno nacional, arrastrando

con ello la voluntad de impedir la

entrega de la nación venezolana y

sus ingentes riquezas a un imperio

cuya rapiña ya es su única forma de

supervivencia.

La fórmula del enemigo, que la

vocifera para amedrentar, revistiéndola

de odioso engreimiento es

«todas las opciones están sobre la

mesa»; la nuestra, proclamada sin

aspavientos con la dignidad propia

de la estirpe libertadora que nos es

propia, no puede ser otra que resistir

para vencer y la suprema entrega

al ideal de persistir en toda clase

de reivindicaciones y sacrificios por

la restauración del Derecho Internacional,

las mejores cualidades del

Estado-Nación y la esperanza en las

luchas liberadoras de los pueblos.

¡Independencia, Soberanía

e Integridad!

1


Índice

1

3

4

8

12

18

20

24

28

32

38

44

Editorial

II Foro Antiimperialista «Venezuela Soberanía y Paz 2019»

Presentación del AJ Remigio Ceballos Ichaso

en el II Foro Antiimperialista «Venezuela Soberanía y Paz»

Aproximación teórica hacia la Venezuela potencia

Las Nuevas Guerras, una mirada a través del lente de Mary Kaldor

Los Objetivos Nacionales y la Seguridad de la Nación:

Importancia de la Unión Cívico-Militar (Pueblo-Fuerza Armada)

XIV Aniversario del CEOFANB. A la medida de guerras de cualquier índole

De la resistencia indígena a un sistema de pensamiento

estratégico. Cuatro momentos históricos: Una idea, la misma batalla

Hacia una soberanía de la conciencia en la Nación Bolivariana

Léxico Cívico Militar

Algunos conceptos de guerra en el mundo del siglo XXI

Doctrinas y Resoluciones Legitimadoras de la Intervención

(El Trasfondo) (Parte II, y final)

El Comando Estratégico Operacional

es Garantía de Independencia

y Soberanía, a través de la Defensa

Integral de la Nación

2


General en Jefe Vladimir Padrino López

Dr. Hermán Escarrá, autoridad en Derecho

Constitucional y Diputado de la ANC

A 14 años de la creación del CEOFANB

II Foro Antiimperialista

«Venezuela Soberanía y Paz 2019»

Daniel Estulin, escritor de renombre internacional

Texto: Prensa CEOFANB

Fotos: Prensa CEOFANB

Con un video institucional inició el II Foro Antiimperialista

«Venezuela Soberanía y Paz 2019», donde la gloriosa

Fuerza Armada Nacional Bolivariana demostró una vez

más su gran poderío militar, la cual está en constante capacitación

y adiestramiento para la Defensa Integral de la Nación.

Esta actividad se realizó en el Teatro de la Academia Militar

del Ejército Bolivariano, a propósito del decimocuarto

aniversario del CEOFANB, presidida por el Almirante en Jefe

Remigio Ceballos Ichaso, Comandante Estratégico Operacional

de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Se contó con la participación de destacados ponentes:

el General en Jefe Vladimir Padrino López, Vicepresidente

Sectorial de Soberanía Política, Seguridad y Paz, Ministro del

Poder Popular para la Defensa; el Coronel Superior Liu Yulai,

Agregado Militar de la Embajada de China; el Dr. Hermann

Escarrá, Diputado de la Asamblea Nacional Constituyente;

el escritor Daniel Estulin y demás distinguidas autoridades

especialmente invitadas.

En las palabras de presentación al Foro, el AJ Remigio

Ceballos Ichaso ofreció un breve y significativo pasaje de la

historia del CEOFANB, resaltando que el mismo es una creación

magistral del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez

Frías, por lo que «desde 2005 comienza ese empuje y

esa fuerza para la conducción de la FANB; gracias al Comando

Estratégico Operacional se logró unificar su accionar».

En este orden de ideas, explicó que la FANB ha preservado

la soberanía, la seguridad geopolítica, la posición geoestratégica

y primordialmente al pueblo venezolano, siguiendo

el legado Bolivariano y antiimperialista, y acentuó que

«somos venezolanos, sentimos profunda solidaridad con el

mundo porque son principios básicos socialistas, antiimperialistas

y anticolonialistas, somos soberanos por esencia y

herencia de nuestro Libertador Simón Bolívar».

En cuanto a la Operación «Venezuela Soberanía y Paz

2019», la cual se está llevando a cabo en todo el territorio

nacional desde el pasado 10 de septiembre, el AJ Ceballos

Ichaso, Comandante del CEOFANB extendió unas palabras de

felicitación a los integrantes de la FANB, expresando que en

dicha Operación Militar: «Hemos ejecutado acciones inéditas,

una gran maniobra estratégica que nos ha permitido fortalecer

nuestra integridad territorial en todos los aspectos».

Posteriormente, el GJ Vladimir Padrino López expuso sobre

la coyuntura actual de nuestra nación, asegurando: «Yo

creo que nosotros tenemos que armarnos de una voluntad

infinita para siempre, sentar posición en nuestro carácter

antiimperialista, porque somos Bolivarianos y de eso que no

quepa duda».

Al concluir el importante encuentro, el AJ Ceballos Ichaso

hizo entrega de un presente institucional a los distinguidos

ponentes de este II Foro Antiimperialista «Venezuela Soberanía

y Paz 2019», quienes participaron con gran honor, profundizando

en nuestras raíces Bolivarianas y antiimperialistas,

«permitiendo expandir nuestro conocimiento y fortalecer a

nuestra Nación e ideario de Soberanía e Independencia».

3


Presentación del

AJ Remigio Ceballos Ichaso

en el II Foro Antiimperialista

«Venezuela Soberanía y Paz 2019»

MPPD, Septiembre 2019

4

Texto: AJ Remigio Ceballos Ichaso

Fotos: Prensa CEOFANB

Vamos a dar inicio a este Foro Antiimperialista. «Venezuela

Independiente y Soberana». Como siempre

debemos estar después del legado de nuestro Libertador

Simón Bolívar. Después de las orientaciones,

enseñanzas y el legado del Comandante Supremo Hugo

Chávez Frías. Bajo la dirección de nuestro Comandante

en Jefe Nicolás Maduro Moros, Presidente constitucional

de la República Bolivariana de Venezuela, Jefe del Estado,

Jefe de Gobierno.

Ciudadano General en Jefe Vladimir Padrino López,

Ministro del Poder Popular para la Defensa, Vicepresidente

Sectorial de Política, Ciudadanía, Soberanía y Paz.

Ciudadano Doctor Hermán Escarrá, Diputado de nuestra

magna Asamblea Nacional Constituyente.

También nos acompañan los ciudadanos Dra. Carmen

Zuleta de Merchán y el Doctor Calixto Ortega, ambos integrantes

de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo

de Justicia. Nuestro agradecimiento profundo por su presencia

acá en este acto.

Igualmente la presencia de Daniel Estulin, escritor,

analista, visionario. Varias obras tiene allí del análisis

internacional, que grandes recomendaciones surgen

de esa visión de la transhumanidad y de la visión de la

política del espectro de la periferia mundial de nuestra

geopolítica internacional. Igualmente el Coronel Superior

Liu Yulai, quien es el Agregado Militar de la República Popular

China. Él nos va a dar también algunos mensajes.

Así que pido un fuerte aplauso para los ponentes aquí

presentes, que elevan en magnitud un evento para celebrar

los 14 años del Aniversario del Comando Estratégico

Operacional.

Ciudadano Mayor General Jesús Mantilla Oliveros, segundo

Comandante Estratégico Operacional, Jefe de Estado

Mayor Conjunto.

Ciudadanos Oficiales Generales y Almirantes integrantes

del Estado Mayor Superior de la Fuerza Armada

Nacional Bolivariana.

Señores Generales y Almirantes.

Oficiales Superiores, Oficiales Subalternos. Tropas

profesionales. Invitados especiales, personal civil. Bienvenidos

todos a esta actividad.

Distinguidos periodistas, camarógrafos. Amigos todos.

El Comando Estratégico Operacional, desde 1965

existía el Comando de Operaciones Conjuntas, una manera

de integrar todas esas actividades operacionales

que se realizaban en la República Bolivariana de Vene-


zuela. Hasta 1975. De allí se estructuró el Grupo Operacional

N° 1, y hasta 1986 funcionó al crearse el Comando

Unificado de la Fuerza Armada Bolivariana.

Hubo un período de transición entre el 2005 y 2007, en

que el General Wilfredo Silva ejercía el mando del CUFAN

(el Comando Unificado). Ese período de transición, viene

entonces el momento de la creación del Comando Estratégico

Operacional por orden de nuestro Comandante

Supremo Hugo Chávez, y desde el 2005 comienza

ese empuje, esa fuerza para la conducción de las operaciones

de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Y los

Componentes pasan con fuerza también al desarrollo del

Componente, para el equipamiento, la capacitación, la

formación, el adiestramiento, la organización. De manera,

pues, que a través del Comando Estratégico Operacional,

la Fuerza Armada Nacional Bolivariana logró unificar

su accionar, como se ha demostrado hasta el presente,

luego de tantas crisis de las que hemos avanzado, de las

que hemos salido airosos. Es interesante todo ese proceso

de transformación que nosotros hemos vivido. ¿Y qué

mejor que este mar tempestuoso que hemos surcado durante

tanto tiempo?

Yo quise traer una sola lámina para explicar y ponernos

en contexto y poder permitir que avancemos, para

escuchar a nuestro ponente, nuestro Ministro de la Defensa,

con sus orientaciones, sus conocimientos, su visión

política y geoestratégica del mundo y de nuestra

nación. Y también conocedor del rumbo que lleva nuestra

Fuerza Armada. Y brazo ejecutor, pues, del accionar

desde las órdenes de nuestro Comandante en Jefe, para

que nosotros podamos desarrollarnos.

Fíjense, Venezuela, si la ubicamos en el centro geoestratégicamente

como debe ser, porque es nuestra nación,

aquí vivimos, y no como nos lo han mostrado siempre

con los mapas eurocéntricos poniendo a Europa en

el centro y a los Estados Unidos al frente. No. Nosotros

somos venezolanos y vivimos aquí en esta nación. Y no

nos sentimos superiores a nadie. Por el contrario, sentimos

una profunda solidaridad con el mundo. Porque son

principios básicos socialistas, antiimperialistas, somos

independientes y anticolonialistas, soberanos, por esencia,

por la herencia que nosotros tenemos de nuestros

libertadores, en tantas batallas. Ahí pudimos ver en ese

video, hicimos un trabajo arduo para lograr esas imágenes,

ese monumento allá en el Pantano de Vargas. Para

que nosotros entendamos la historia. Nuestro Ejército Libertador

fue a liberar Nueva Granada. Y allí está como

hecho factible, hecho claro, ese esfuerzo de nuestros

próceres.

Entonces a Venezuela —ustedes ven allí—, nos trataron

de aislar, pero hemos demostrado hasta el momento,

con todos los aspectos coyunturales que hemos pasado,

ese cerco —esa línea azul que se observa—, es precisamente

la estrategia que se planteó la oposición política

apátrida, vendepatria venezolana. Ellos se plantearon comenzar

desde el exterior porque aquí no pudieron lograr

5


6

su objetivo. Para eso formaron el Grupo de Lima. Trataron de

violar nuestra frontera desde Colombia, allá en el Puente de

Tienditas. Invocaron el TIAR. Y desde la OEA todas las estratagemas

posibles para tratar de destruir al Estado Venezolano.

Ellos ejercieron lo que yo denomino una irrupción dinámica

desde el punto de vista estratégico; en eso se basó su

estrategia. Una irrupción dinámica desde el exterior porque

aquí no pudieron hacer nada. Entonces ahora cambiaron su

estrategia y se fueron al exterior y trataron de generarnos un

cerco como aparece allí —ese cerco que observan en azul.

Pero gracias a la política del Gobierno Bolivariano liderado

por nuestro Presidente, gracias al legado de nuestro Comandante

Supremo Hugo Chávez que pasó el Pacífico— esas largas

líneas— a China, a buscar amigos, nuestros amigos, a

Rusia y a otros países, y rompimos el cerco.

Vean qué gran estrategia, hermanos. ¡Qué grande!

La oposición sólo buscó acciones diplomáticas en la ofensiva,

a través de la mentira, la mentira para lograr su objetivo,

paramilitarismo, para tratar de apoderarse de regiones

fronterizas y crear zonas autónomas allí.

Y nuestra Fuerza Armada, con los Comandantes de Regiones

luchando, combatiendo; los Comandantes de Componentes

poniendo a tono todas las unidades y componentes

militares y nosotros garantizando la lucha contra todas las

amenazas. El sabotaje, la desestabilización interna, el ataque

económico son elementos fundamentales. Entonces todos

estos elementos nos colocan en un contexto, el contexto

ideal para nosotros poder escuchar los aspectos del ámbito

militar, del ámbito político nacional, internacional, jurídico,

para conocer los elementos de la política internacional financiera,

y también para conocer muy detenidamente la

cooperación militar de la perspectiva de la nación oriental,

de la República Popular China.

Qué mejor escenario para nosotros poder escuchar a este

selecto panel de autoridades que nos va a permitir abrir, expandir

nuestros conocimientos, y por sobre todo fortalecer

los aspectos socio-simbólicos que le dan fortaleza a nuestra

nación. Fortalecer nuestro ideario de soberanía e independencia

legada de nuestros próceres libertadores, de nuestro

prócer Libertador General en Jefe Simón Bolívar. Qué mejor

escenario para dar continuidad a todo este proceso, en este

mes aniversario, que el 26 de septiembre, día especial del

aniversario, nosotros decidimos con la autorización de nuestro

Comandante en Jefe, previa petición, hacer todo un mes

de eventos enmarcados dentro de esta Operación «Venezuela

Soberanía y Paz», que amplios resultados nos ha dado.

Quiero dar la palabra a nuestros ponentes no sin antes

felicitar, de verdad, desde lo profundo de mi corazón a toda

la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en esta actividad

operacional. Hemos hecho acciones inéditas y nunca antes

podríamos retomarlas y hacerlas con mayor fortaleza. Una

gran maniobra estratégica que nos ha permitido fortalecer

nuestras fronteras sin descuidar a lo interno Venezuela. Pero

más allá de eso, con todos los ataques y las dificultades que

estamos siempre pasando, victoriosos. No sin demostrar

que en el talento humano de los hombres y mujeres de la

Fuerza Armada Nacional Bolivariana es donde radica la mayor

fortaleza de la nación venezolana.

De manera, pues, que pido un fuerte aplauso para los

expositores, y vamos a dar inicio a este Foro.


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Aproximación Teórica

hacia la

Venezuela Potencia *

TEXTO: AJ Remigio Ceballos Ichaso

Fotos: CEOFANB

La República Bolivariana de Venezuela posee un gran

potencial nacional, el cual le ha permitido avanzar

ante las dificultades más controversiales ejercidas por

grandes centros de poder mundial, liderado por el enemigo

histórico de la Revolución Bolivariana desde las luchas independentistas

hasta nuestros días, como lo es el gobierno de

los Estados Unidos de Norteamérica. Esto queda demostrado

mediante las declaraciones de su actual presidente Donald

Trump (2016-2020), hecho público y notorio visto por

el mundo entero a través de los medios de comunicación.

Es necesario hacer la salvedad de que el pueblo venezolano

es amigo de todos los pueblos del mundo que propugnan la

paz y el respeto a las leyes internacionales que garantizan el

Derecho Público Internacional, y en especial el cumplimiento

de los derechos humanos desde sus respectivos Estados.

Es por ello que respetamos y admiramos profundamente al

pueblo de los Estados Unidos.

No obstante, somos un objetivo apetecible para los gobiernos

imperialistas, a la cabeza EE.UU., fundamentalmente

por el privilegio de poseer nuestra nación un cúmulo

de fortalezas que la hacen atractiva para los intereses

codiciosos y para nada ocultos de los

gendarmes del mundo. Rica y poderosa

en lo que a recursos naturales,

Venezuela es dueña de un legado libertador único en el

mundo, con un pueblo históricamente consciente, amoroso

y cálido, organizado y con poder, portador de potencial

descolonizador.

Caracterización de las amenazas presentes y futuras

La República Bolivariana de Venezuela está dotada de

una voluntad patriótica que rechaza el pasado oprobioso

y condena la violencia hegemónica. Terminó el tiempo del

dualismo perverso, desestabilizador que aplica mecanismos

ambiguos que alientan y practican la violencia como arma

política. La Fuerza Armada, luego de la llegada de Chávez se

convirtió en un semillero de ideas novedosas, se integró

a la política de cambio social, económico y

político. Situación que asumió toda

la institución castrense

venezolana

La Revolución Bolivariana ha significado una adecuación defensiva

impostergable, tanto en lo doctrinario como tecnológico, lo que

le ha permitido ponerse a tono con las exigencias de los equipos

militares más avanzados.

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Las inmensas riquezas naturales y energéticas de nuestra patria, son codiciadas por toda clase de poderes imperialistas. Para impedirlo

se requiere una plena capacidad defensiva en todos los escenarios de conflicto: social, diplomático, bursátil, económico, militar...

y es uno de los más importantes legados del Comandante

Supremo. Hoy en día cuenta con amplio respaldo de la

población venezolana, a través de la novísima Unión Cívico

Militar, rescatada y redefinida desde la historia patria, a la

luz de los nuevos tiempos.

En la actualidad existen diversos enfoques para definir

los fenómenos polemológicos internacionales y la forma

en que los Estados poderosos como actores principales

dependientes de las grandes corporaciones financieras

mundiales, actúan para satisfacer

sus intereses, por encima del Derecho

Nacional o violando el Derecho

Internacional. En este sentido, existe

diversidad de conceptos para caracterizar

la fenomenología de los conflictos

internacionales, algunos de

ellos similares al contexto venezolano

y otros muy específicos de nuestras

realidades, que ocurren como

consecuencia del empleo de nuevas

formas de injerencia y dominación extranjera mediante el

apoyo a los actores internos que, como aliados de esos factores

externos, contribuyen para usurpar el poder nacional

más allá de la legalidad y con el fin último de adueñarse de

las riquezas existentes.

Estas nuevas formas intervencionistas poseen una caracterización

propia en la coyuntura nacional bolivariana

y mantienen también elementos comunes injerencistas

aplicados en lo internacional. Por ello es necesario identificar

y consolidar una doctrina endógena que garantice

a las generaciones futuras los niveles de comprensión de

los fenómenos del conflicto venezolano, el fortalecimiento

de la conciencia patria, la orientación axiológica desde la

perspectiva del Poder Nacional a la luz del Concepto Estratégico

Militar para la Defensa Integral de la Nación y del

Plan de la Patria.

Un país-potencia es

impensable sin un alto

desarrollo industrial,

cognoscitivo, tecnológico y

productivo, a la par de un

adecuado sistema militar

defensivo

De igual manera, en el plano metodológico, es preciso incorporar

el estudio de valores matemáticos en la periodización

y surgimiento del conflicto, de manera que se facilite el estudio

prospectivo para conocer y construir escenarios futuros

con alto grado de probabilidad, basado en criterios e indicadores

precisos, brindar aportes importantes en el proceso de

análisis cualitativos y cuantitativos, en la toma de decisiones

estratégicas en el más alto nivel de conducción de la guerra.

Los enemigos externos e internos de la Patria Bolivariana,

ejercen presiones sobre la nación

venezolana mediante la aplicación

de una estrategia, la cual denomino:

Fragmentación Multidimensional dirigida

contra el Estado venezolano y

requiere de la implementación de lo

que designo como estrategias de Ruptura

Dinámica, estructuradas en algunos

casos, de igual forma y proporción

multidimensional a las amenazas y

ataques, y en otros casos, bajo el criterio

de la Superioridad Relativa, de carácter asimétrico que

permite enfrentar enemigos en poderío militar mas no moral.

Estos elementos brindan además Poder Estabilizador

a la Seguridad de la Nación, dotándola de múltiples dimensiones

para garantizar la soberanía e independencia,

abriendo paso a una Seguridad Múltiple o Multidimensional,

y a su vez requiere en toda su extensión de la Defensa

Integral de la Nación para garantizar el esfuerzo del Estado

venezolano desde la lucha no armada incluyendo el

espacio no lineal, con iniciativa y desde todos los ámbitos

del poder, garantizando capacidad para elevar y mantener

el apresto operacional de la FANB y vencer los intentos

de ruptura dinámica permitiendo el éxito, cuando se

requiere emplear la lucha armada apalancándose en la

Unión Cívico Militar como garantía de superioridad relativa

para que en el enfrentamiento asimétrico se logre el éxito.

9


Una propuesta concreta

Es necesario rediseñar el Plan de Desarrollo de la FANB

y brindarle mayor espacio-tiempo hasta el 2030 y más allá,

para garantizar el desarrollo armónico y ajustado a las realidades

presentes y los cambios que surjan. Como aporte

a la soberanía e independencia de la patria se recomienda

elevar esta propuesta al Consejo de Defensa de la Nación,

para la adaptación y modernización del Concepto Estratégico

Militar para la Defensa Integral de la Nación.

Finalmente, para garantizar el logro de los objetivos

planteados en el Plan de la Patria, y encontrarnos con la

Venezuela Potencia, es necesario apreciar las amenazas y

diseñar la Ofensiva Estratégica Dinámica como concepto de

movimiento ofensivo, defensivo, temporal, multidimensional,

de aproximación a las amenazas para su neutralización

y destrucción, sin astigmatismos estratégicos, que permitan

la aplicación de estrategias complementarias para garantizar

la integridad, soberanía e independencia, por lo que el

desarrollo de todas las Regiones del país —incluyendo el mar

desde la Región Estratégica de Defensa Integral Marítima Insular—

es vital para la nación y por sí mismo, para el pueblo

venezolano.

Nuestro pueblo para sobrevivir a los ataques inclementes

producto del injerencismo extranjero y las ansias por apoderarse

de nuestros recursos naturales y del poder económico

financiero de crecimiento de la Patria Bolivariana, así

como por su ubicación geoestratégica mundial, de altísima

ventaja, necesita una Fuerza Armada Nacional Bolivariana,

cohesionada y fuerte y, sobre todo, con conciencia de su rol

histórico para convertirse en garante de la Seguridad de la

Nación venezolana.

* Este texto proviene de la tesis doctoral del AJ Remigio Ceballos

Ichaso, presentada al IASEN. El título original es: «Aproximación

teórica hacia la Venezuela potencia a la luz de las amenazas presentes

y futuras como estrategia complementaria para la Seguridad

de la Nación».

10

Vocación libertadora y capacidad defensiva se concilian de manera férrea y decidida,

garantizando así la plena preservación de la soberanía venezolana. Expresión

de las múltiples funciones que implica hoy la Defensa Integral de la Nación,

el AJ Remigio Ceballos Ichaso, Comandante Estratégico Operacional, en arenga a

efectivos del CONAS.


11


Las Nuevas Guerras,

una mirada a través del lentE de

Mary Kaldor

Mary Kaldor

12

Texto: Cap. Manuel Eduardo Skias Pino *

Fotos: Archivos ACM

E

s probable que asistamos a una nueva morfología en

los conflictos armados. De ser así, ¿qué indicadores

permiten señalar que ha existido una transformación

de la guerra en contraposición con los preceptos teóricos

planteados por Clausewitz? En este sentido, se analizará

cómo los paradigmas clausewitziano y el westfaliano se han

ido erosionando, como resultado de un proceso complejo de

globalización, que ha hecho que todos los conceptos relacionados

con seguridad, soberanía, entre otros, se replanteen;

la guerra no escapó de sus efectos. En torno a la obra

de Mary Kaldor, se basarán la mayoría de los argumentos

aquí planteados, pues considero que es la figura teórica más

representativa en este tema y quien acuñó el término de

«Nuevas Guerras».

Las respuestas a las interrogantes que se señalan a continuación,

son la base para disertar sobre un tema que aún

sigue ordenando la agenda de la seguridad internacional, y

es el referido a la guerra o empleo del instrumento militar.

¿Existe una nueva forma de hacer la guerra? ¿Aún las

guerras actuales se conciben como lo señalara Clausewitz?

El Estado tal y como lo conocemos es el actor con mayor

importancia en el sistema internacional, pero… ¿existe una

erosión de este paradigma? ¿Qué papel ha jugado la globalización?

¿Es probable que seamos testigos de una nueva

forma de violencia política, una nueva forma de guerra?

Con respecto a la guerra, tomaremos como referente a

Clausewitz ya que el mismo ha definido la forma de hacer la

guerra de los últimos tiempos, desde la creación de lo que

conocemos como Estado moderno, en esta era westfaliana

concebida desde las diferentes teorías contractuales, como

son las de Rousseau, Hobbes, Locke.

Carl von Clausewitz, en su obra De la Guerra señala los

principales cánones a través de los cuales se desarrolla la

guerra, exponiendo lo que actualmente se conoce como

la trinidad clausewitziana (gobierno, fuerza armada y población);

de allí que se le dé la denominación de guerras

trinitarias, entre otras consideraciones. Es el teórico más

representativo de las viejas guerras, como lo señala Mary

Kaldor en su artículo de investigación titulado «En defensa

de nuevas guerras» (Kaldor, 2013).

Clausewitz, hace mención a que el empleo del instrumento

militar es de uso exclusivo del Estado y persigue los

fines políticos del mismo, como ya es conocida su célebre

frase «la guerra es la continuación de la política por otros

medios».

Van Creveld, en

su libro La Transformación

de la

guerra (1991),

demuestra que la

forma tradicional

de hacer la guerra

ha cambiado,

y esto es ocasionado

no sólo por

la multiplicidad

de actores sino

por el empleo de

la tecnología. Estas

reflexiones las

hace en la observación

del enfrentamiento

de 1980

a 1988 entre Irán

Carl von Clausewitz

e Irak, donde los


métodos convencionales se hicieron inútiles. Él acuña lo

que hoy se conoce como guerras de baja intensidad, en

las cuales intervienen fuerzas de carácter irregular, y que

a criterio de ese autor, constituyen el conflicto del futuro,

además de vaticinar que en el plano político-institucional, el

Estado ha dejado de ser el sujeto central de las Relaciones

Internacionales.

Tomando en cuenta que esta tesis se presentó durante

los primeros años de la década de 1990, muchas de las

consideraciones fueron acertadas, pero otras no tanto. La

propuesta presentada no era suficiente para entender las

nuevas formas de violencia que se estaban dando en el

plano internacional durante ese período histórico.

Aún el Estado moderno sigue siendo el actor principal

del escenario internacional, como lo expuso Samuel Huntington

en su artículo «¿Choque de civilizaciones?» (Huntington,

1993, p. 1) o como indicaron Rosenau y Durfee, al

expresar que «…discernir un declive en la capacidad de los

Estados, por lo tanto, no sugiere o implica de manera alguna

que ya ellos no son actores relevantes en el escenario

global» (James Rosenau y Mary Durfee: «El Postinternacionalismo

en un Mundo Turbulento», p. 19).

Con respecto al Estado, tomaremos la definición de Max

Weber, entendiendo que es una organización que «conserva

el monopolio de la violencia organizada legítima».

Resulta relevante lo aquí señalado, porque desde los

años de 1970 se empiezan a presenciar fenómenos relacionados

con la erosión del Estado, producto de múltiples

factores.

Por consecuencia, el debilitamiento de los paradigmas

westfaliano y clausewitziano, va de la mano, siguiendo lo

señalado por Mariano Bartolomé, quien menciona en su

libro La Seguridad Internacional en el siglo XXI, más allá de

Westfalia y Clausewitz (Bartolomé, 2006, p. 33), que estos

paradigmas comienzan a erosionarse a inicios de la década

de 1970, marcando como hito la publicación del trabajo

de Keohane y Nye (Robert Keohane y Joseph Nye,1971,

p. 332), donde señalan que transnacional es todo «movimiento

de elementos tangibles o intangibles a través de las

fronteras estatales, en el cual al menos uno de los actores

involucrados no pertenece a gobierno u organismo internacional

alguno».

Priorizaremos el enfoque relacionado con la seguridad

internacional, ya que en el marco del postmodernismo

aparecen términos que se conocen como «interméstico»,

«áreas grises», «áreas sin ley» (Bartolomé, 2006, p. 27). El

mínimo común denominador en estos tres conceptos citados

por Bartolomé, es que se trasciende la tradicional

concepción de soberanía, donde el Estado no ejerce el monopolio

de las armas.

Hasta ahora hemos realizado una breve síntesis de

temas relacionados con la forma de concebir la guerra

de von Clausewitz y van Creveld, el concepto de Estado y

aquello desde donde comienza a erosionarse los paradigmas

westfaliano y clausewitziano. Pero hay un elemento

que terminará de completar el abordaje a una nueva forma

de conflicto: el fenómeno conocido como globalización.

Siguiendo a Bartolomé (2013) y a Nahím (2006) la globalización

es un potenciador de actividades positivas y negativas.

Para Zigmunt Bauman, la globalización ha generado

Jean-Jacques Rousseau

Thomas Hobbes

John Locke

13


14

una especie de interdependencia entre

los individuos e introduce el término de

Globalización negativa, esto es:

«…una globalización altamente selectiva

del comercio y el capital, la vigilancia

y la información, la coacción

y el armamento, la delincuencia y el

terrorismo, todos ellos elementos

que rechazan de plano el principio

de soberanía territorial y no respetan

ninguna forma estatal». (Bauman,

2007, p. 15).

Continúa el mismo autor señalando:

«…uno de los efectos más siniestros

de la globalización es la desregulación

de las guerras…la mayoría

de las acciones bélicas, y las más

crueles y sangrientas, las llevan a

cabo entidades no estatales, no

sometidas a una legislación estatal

o semiestatal ni a convenios internacionales. Son, al mismo

tiempo, el resultado y las causas, auxiliares pero poderosas,

de la continua erosión de la soberanía estatal y de las permanentes

condiciones de zona fronteriza del espacio global

“supraestatal”… los antagonismos intertribales irrumpen en

el espacio abierto gracias al debilitamiento del brazo del Estado».

(Ibid., p. 114).

Mary Kaldor, hace diferentes señalamientos sobre la globalización,

que se pueden compilar de la siguiente forma:

1.«…la intensificación de las interconexiones políticas,

económicas, militares y culturales a escala mundial…» (Kaldor,

2001, pp. 17-18);

2.«…la globalización incluye también la transnacionalización

y la regionalización de la gobernanza» (Ibid., p. 97), y

3.«…la globalización es un proceso que implica la integración

y la inclusión, además de la fragmentación y el exclusivismo…»

(Ibid., 2001, p. 178).

Siguiendo a Holm y Sorensen,

en su obra ¿El orden mundial

de quién?, éstos expresan

que la globalización es

«…la intensificación de

las relaciones económicas,

políticas, sociales

y culturales por

encima de las fronteras.

El proceso es

desigual en términos

de la intensidad

transnacional, el ámbito

geográfico y la

profundidad nacional

y local». (Hans-Henrik

Holm y Georg Sorensen,

1995, p. 6).

El enfoque de Mary Kaldor

A Mary Kaldor se le atribuye

el término de «Nuevas Guerras»,

quien en 1999 publica su libro

New and Old Wars. Organised

violence in a global era (Kaldor,

2001). Desde el momento

de su publicación numerosos

estudiosos de la guerra han debatido

y publicado sus trabajos,

enmarcándose como defensores

o detractores de los preceptos

expuestos por esta investigadora

de la seguridad (Bados Nieto

y Duran Cenit, 2015), que aborda

estos temas desde el lente de la

seguridad humana (Fuentes y Rojas

Aravena, 2005).

Esta obra fue realizada, teniendo

como objeto de estudio la Guerra

de Bosnia-Herzegovina (1992-

1995), la propuesta se constituye

en un abordaje orienta- do en primera instancia al respeto

a los derechos humanos, la instauración de una autoridad

política legítima, tratar de actuar en el conflicto en contextos

multilaterales, abordar el conflicto de forma multilateral en

lo que ella denomina una visión cosmopolita y que de esta

forma se evitaría la propensión al neocolonialismo. Este tipo

de guerra, señala que son guerras propias de la globalización.

Pero quizás lo que más ha dado de qué hablar, son los

indicadores que emplea para realizar la distinción entre «las

viejas guerras» y las «nuevas guerras».

En este aspecto es imprescindible hacer mención a

la justificación que Kaldor da para emplear cada uno de

los términos, el porqué emplea el término de «nuevas» y

el término de «guerras», éste es un rasgo distintivo que se

aprecia en todo su trabajo (Kaldor, 2001) para explicarle al

lector el origen de sus argumentos.

Por consiguiente, la autora emplea el término «nuevas»

con la finalidad de «…distinguir estas percepciones de las

percepciones más comunes sobre la guerra de una época

anterior» y «guerra» señala que es «para subrayar

el carácter político de este nuevo tipo

de violencia».

En el año 2013, producto de las críticas

que le hicieren a los términos empleados,

Kaldor publica In Defence of

New Wars (2013) donde menciona

que el término «nuevas» está orientado

a «…una forma de excluir las

suposiciones “antiguas” sobre

la naturaleza de la guerra y de

proporcionar la base para una

nueva metodología de investigación»

(Kaldor, 2013, p. 3).

Continúa desarrollando su

argumento y expone que:

« …el punto del adjetivo

‘nuevo’ no tiene que ver

con ninguna caracte-


rística particular de los conflictos contemporáneos ni con qué

tan bien se asemeja a nuestras suposiciones sobre la realidad,

sino que tiene que ver con el modelo de guerra y cómo el modelo

que explico es diferente de los modelos prevalecientes

que sustentan tanto la política como la erudición. Es un modelo

que implica una lógica política, económica y militar específica».

(Kaldor, 2013, pp. 4-5)

Así las cosas, procederemos a parafrasear lo que la autora

señala como «Nuevas Guerras»: las características de

este nuevo fenómeno radican en que existe un desdibujamiento

entre las distinciones existentes entre guerra, crimen

organizado y violaciones a gran escala de los DD.HH. No es

visible la distinción entre lo interno y lo externo, lo policial

y lo militar, lo público y privado, los motivos económicos o

políticos, combatientes y no combatientes.

En este contexto es que desarrolla su tesis explicando

que existen ciertas características que permiten señalar

que se está ante una nueva forma de violencia, una «nueva

guerra», a saber: «…sus objetivos, sus métodos de lucha y

sus modos de financiación» (Kaldor, 2001, p. 21). También

indica que existe una proliferación de actores estatales y no

estatales. Dichas características son:

Los Actores: Mientras que en las viejas guerras, el

único actor que prevalecía era el Estado y por antonomasia

los que la realizaban eran las fuerzas armadas de

los mismos, es decir combatientes plenamente identificados,

con códigos éticos y morales sustentados por la

normativa internacional vigente, lo que se refiere al Derecho

de la Guerra, el Derecho Internacional, convenios

de Ginebra y sus respectivos protocolos, en esta nueva

forma de violencia política se «…incluye a todo un “ejército”

internacional que va desde periodistas extranjeros,

soldados mercenarios y asesores militares, expatriados

voluntarios, ONG, instituciones internacionales, como la

ACNUR, la UE, UNICEF, la OSCE y la propia ONU» (Bados

Nieto y Duran Cenit, 2015), a los que se les suma las

organizaciones criminales, contratistas de seguridad privada,

yihadistas, caudillos, paramilitares, etc.

De este último grupo, la gran mayoría de los

señalados o no tienen ninguna res- ponsabilidad

penal por los actos cometidos,

por no ser sujetos jurídicos de las

diferentes normativas del Derecho

Internacional Público, como es el

caso de las contratistas de seguridad

privada, o simplemente son

desafiantes de estas normativas,

como lo hacen las organizaciones

criminales, paramilitares,

lo que ha despertado la necesidad

de realizar un abordaje

más integral en temas de seguridad

internacional.

Los métodos de lucha: En

las viejas guerras, la guerra

convencional o regular, el objetivo

es la captura de territorio,

donde las batallas son los

enfrentamientos decisivos;

es decir, el instrumento mili-

Tutsi Hutu Twa

tar de dos Estados que se enfrentan hasta consolidar los

objetivos políticos. Las guerras de guerrillas se establecieron

bajo la premisa de ganarse a la población para poder

operar libremente en el territorio; esto sería lo mismo que

señalar la captura de territorio a través del control político

de la población. Esta forma de hacer la guerra surgió como

una forma de enfrentar a un ejército convencional con una

concentración de masa (hombres, poder de fuego) según

los términos clausewitzianos, superior, por lo tanto para

hacerle frente directamente, significa irremediablemente

la no consumación de los objetivos, y por ende se hace

necesario diseñar una vía alterna; se traza una estrategia

orientada a evitar la confrontación directa en una batalla e

ir dando golpes mínimos haciendo un uso eficiente de las

fuerzas con las que se cuentan, con un amplio conocimiento

del terreno donde se opera e influir en la moral del adversario,

al menos así lo señalaba Mao Tse-Tung: moverse

en el terreno «como un pez en el agua». En contraposición

con lo señalado anteriormente, las nuevas guerras toman

de la guerra de guerrillas el control político, pero hacen gala

de unas armas que actúan sobre la psiquis del ser humano:

«el miedo y el odio».

En ellas ya no cuenta ganarse a la población y operar

sumergido en ellas, sino que «El objetivo es expulsar a la

población mediante diversos métodos, como las matanzas

masivas, los reasentamientos forzosos y una serie de

técnicas políticas, psicológicas y económicas de intimidación…»

(Kaldor, 2001, p. 23).

En estos términos se infiere que la violencia se dirige

hacia los civiles y no contra las fuerzas enemigas como

una forma de controlar territorio. Vale acotar que en esta

concepción de las Nuevas Guerras las batallas son raras.

Entre los métodos identificados por Kaldor se señalan

los siguientes: el asesinato sistemático de los que se adhieren

a otras etiquetas (caso los hutus y los tutsis, en África),

la limpieza étnica (Bosnia-Herzegovina, los Balcanes),

hacer inhabitable una zona. La destrucción de la cultura y

la historia, eliminando iconos que determinan el entorno

cultural de un grupo de personas. Otro método de profanación

son los abusos sistemáticos y violaciones masivas,

todas estas modalidades están comprendidas en la definición

de genocidio, prevista en el Art. 2° de la Convención

de Ginebra de 1948. En definitiva, los métodos

empleados rechazan todas las normativas de la

guerra.

La forma de financiamiento de la guerra:

Mientras que las viejas guerras manejaban

el concepto de economía de

guerra, referido a un régimen autárquico,

donde los medios financieros

para respaldar a la fuerza

armada del Estado se conseguían

a través del incremento de los impuestos

y políticas públicas de

austeridad, orientadas para atender

la contingencia o a través de

potencias que brindaban su apoyo

económico directo al gobierno de

alguno de los actores estatales en

conflicto, lo que se observa en las

15


16

nuevas guerras es lo que la autora denomina una economía

de guerra globalizada (Kaldor, 2001, p. 24).

Esta economía de guerra tiene como rasgos particulares

que se sirven del saqueo, de la venta en el mercado negro

de: petróleo, piedras preciosas (oro, diamantes) y minerales

estratégicos; también se obtienen apoyos a través de

los recursos enviados por una diáspora movilizada y activa,

así como también por la ayuda humanitaria, apoyo directo o

indirecto de países vecinos o aquellos donde sus intereses

se vean amenazados en el área donde se desarrolla el conflicto,

el tráfico de drogas, de armas, de obras de arte, piezas

arqueológicas de valor, entre otras.

Las unidades en combate se sirven de todas estas

acciones para garantizar el financiamiento del esfuerzo

de la guerra. En algunos casos, en las

zonas que se encuentran en conflicto continúan

produciéndose o explotándose los

recursos; por ejemplo, los diamantes de sangre

en Angola, Sierra Leona y República Centroafricana;

lapislázuli, esmeraldas y opio en Afganistán;

la producción de drogas en Colombia, Perú y

Tadjikistán.

Los objetivos: En las guerras del siglo

XX y las anteriores a ellas, las mismas se libraban

por intereses geopolíticos e ideológicos

(democracia o comunismo). En esta nueva

forma de violencia se observa que «los

objetivos políticos están relacionados

con la reivindicación

del poder sobre la base

de identidades aparentemente

tradicionales:

nación, tribu, religión».

(Kaldor, 2001, pág. 93).

En este aspecto, la autora

hace referencia a «Política de Identidades»

caracterizando que son «movimientos

que surgen asociados a una identidad

étnica, racial o religiosa y con el propósito

de luchar por el poder estatal». Ella expresa que

usa el término «identidad en sentido estricto como forma

de etiqueta», y el término «política, se refiere a la reivindicación

del poder estatal». Ella señala que «…los conflictos

tribales en África, conflictos religiosos en Oriente Próximo

o el sur de Asia o conflictos nacionalistas en Europa, todos

tienen una característica común, que es el uso de etiquetas

como base para las reivindicaciones políticas».

La política de identidades por lo general tiende a ser fragmentadora,

retrógrada y excluyente. En su mayoría suelen

ser movimientos que toman bases históricas para rememorar

un pasado glorioso, generar el estado de ansiedad en el

advenimiento de la época pasada.

Esto da pie para hacer mención sobre lo que opinan Rosenau

y Durfee, con respecto a formas de nacionalismos;

señalan que en algunos casos:

«…los subgrupos fueron naciones históricas y los sentimientos

acompañantes pueden ser vistos como expresiones

de nacionalismos… reservar el término de nacionalismos

para aquellas expresiones subgrupales que giran en torno

a naciones y sentimientos de etnicidad». (James Rosenau y

Mary Durfee: «El Postinternacionalismo en un Mundo Turbulento»,

pp. 22-23).

Toda política basada en la identidad genera una minoría,

si se observan los extremos de esta premisa en el lado «positivo»

de la misma se generaría una discriminación psicológica,

pero en el peor se desencadena una persecución a la

población terminando incluso con su exterminio.

Quizás lo más importante es señalar que el terreno más

propicio para que se desarrolle una política de identidades,

es cuando las estructuras del Estado moderno están desintegradas

o erosionadas, pero indefectiblemente este tipo

de política está intrínsecamente relacionado con la globalización.

Alerta al indicar que los grupos criminales transnacionales,

aprovechan la situación gestada en el marco de

las Nuevas Guerras y que «las nuevas formas de lucha

por el poder pueden disfrazarse de nacionalismo

tradicional, tribalismo o comunalismo».

De esta forma, siguiendo a Kaldor, se ha

caracterizado a través de los indicadores

anteriormente señalados cómo se identifica

si estamos o no ante una Nueva Guerra.

El caso del Daesh, podría ser empleado como

forma de exponer un ejemplo de la vigencia de estos

temas en la actualidad. Este grupo terrorista

data del 29 de junio del 2014, cuando fue oficialmente

anunciada su existencia por Abu

Bakr al-Baghdadi, su líder y autoproclamado

califa (Bartolomé, 2016, p. 3). En

cuanto al objetivo político, el Daesh

evidentemente impulsa una política

de identidades, excluyendo a los que

no se suman a su etiqueta y exterminando

en muchos casos la cultura;

aquí sería importante resaltar lo sucedido

con Palmira, en Siria.

El financiamiento de la guerra, con la venta

del crudo han podido financiar y mantener

sus operaciones en el tiempo, amén

del pillaje y demás prácticas relacionadas

con el mercado negro y contribuciones de adeptos

a la causa de la conformación del califato.

Por otro lado, en cuanto a la cantidad de actores implicados

en este tipo de conflicto, se puede observar una variedad

tal y como los tipifica la autora, la violencia en muchas

ocasiones está dirigida a la población civil pero es conocido

que sostienen combate con fuerzas militares regulares,

aunque la teoría señala que uno de los rasgos para identificar

a las Nuevas Guerras es que «La violencia se dirige

principalmente contra los civiles como una forma de controlar

el territorio en lugar de contra las fuerzas enemigas».

(Kaldor, M. 2013, p. 3); quizás es por ello que Mariano Bartolomé

(Bartolomé, M. 2016, p. 4) señala que la propuesta

de Mary Kaldor se hace insuficiente para estudiar este tipo

de conflictos.

Lo que sí sería importante resaltar es que las Nuevas

Guerras tal y como lo indica la autora:

«Nos permite abordar la lógica general que es inherente a

los conflictos violentos contemporáneos y que los hace diferentes

en especie de las “viejas guerras”. Es una lógica que


va más allá de los componentes específicos de los conflictos

contemporáneos: la política de identidad o la depredación

económica, por ejemplo. Por el contrario, proporciona un

marco integrador para el análisis». (Kaldor, M. 2013, p. 2).

Explica que el objetivo de describir los conflictos de la

década de 1990 como «nuevos» es redefinir los métodos

que emplean los académicos para investigar estos conflictos

y, por lo tanto, cambiar la forma en que los encargados

de formular y diseñar políticas perciben estos conflictos.

Se observa que muchas de las amenazas que se ciernen

sobre el sistema internacional, pueden ser entendidas

a través de esta herramienta metodológica y por qué no,

delinear que existe una nueva forma de concebir las conflagraciones.

Un escenario prospectivo en la República Bolivariana

de Venezuela, analizado bajo el lente de Kaldor, es lo que

se está gestando al sur del país en el estado Bolívar: la

conformación de un movimiento secesionista y de un presunto

grupo paramilitar autodenominado Milicia Territorial

Pemón se constituyen como elementos claves, que permite

señalar que se estén reuniendo las condiciones necesarias

para que una nueva forma de conflicto se desarrolle

dentro del territorio nacional, tal y como lo denunciaran el

GB Roberto González Cárdenas (reserva activa) y el Doctor

Vladimir Adrianza Salas en una entrevista dada al programa

«Dossier» del canal VTV, el 23-07-2018.

En la Zona Estratégica de Desarrollo Nacional «Arco Minero

del Orinoco», existen grandes yacimientos de recursos

minerales, se encuentran asentadas diferentes comunidades

indígenas, las concesiones de explotación otorgadas

por el Gobierno nacional a las transnacionales y la minería

ilegal; son algunos de los factores que convergen entre sí

y que permite proyectar la factibilidad de un escenario de

conflictividad que podría ir escalando paulatinamente.

En relación al posible escenario, Michale Klare (Klare,

M. 2003) refiere tres conflictos característicos de una

cantidad de conflictos que se han generado en el mundo

por motivo de los recursos naturales: Bougainville, Sierra

Leona y Borneo, donde los factores determinantes de los

mismo se repiten en cada uno de ellos; el desplazamiento

de los pueblos originarios los cuales en la mayoría de los

casos se encuentran asentados en los lugares poseedores

de dichas riquezas naturales, el empleo de compañías militares

privadas, ya sea para hacer frente a los movimientos

separatistas a favor de los gobiernos o para simplemente

intensificar las diferencias y prolongar la situación con la finalidad

de extraer la mayor cantidad de ganancias, el daño

irreversible que se le hace al medio ambiente y por último

las masacres de miles y millones de personas tales como

las realizadas en la República Democrática del Congo o en

la República Centroafricana.

A modo de colofón se tomará lo expresado por el Banco

Mundial en su Informe del año 2011 sobre Conflicto,

Seguridad y Desarrollo (Banco Mundial, 2011), citado por

Kaldor (2013, p. 1):

«Los sistemas globales del siglo XX fueron diseñados para

enfrentar las tensiones entre Estados y las guerras civiles.

La guerra entre los Estados-nación y la guerra civil tiene una

lógica dada... La violencia del siglo XXI no encaja con el molde

del siglo XX... La violencia y el conflicto no se han desterrado...

Pero debido al éxito en la reducción de la guerra

interestatal, las formas restantes de la violencia no encajan

perfectamente en “guerra” o “paz”, ni en violencia “política”

o “criminal”.»

* Jefe del Departamento de Análisis Interior de la División de Análisis

de la Dirección Conjunta de Inteligencia Militar del CEOFANB.

Diplomado en Defensa y Seguridad Internacional.

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UCV. [Traducción por la Prof. Ma. Elena Pinto Mota].

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Los Objetivos Nacionales y la Seguridad de la Nación:

Importancia de la Unión Cívico-Militar

(Pueblo-Fuerza Armada)

18

Texto: Ricardo Sanoja *

Fotos: Archivos ACM

L

a guerra, más que un instrumento de

la política, es un acto político, ya que

de todo punto es superflua la definición.

Decía Lenin: «La guerra es parte de un todo y ese

todo es la política».

En este mismo sentido, partiendo de la base marxista-leninista,

la definimos como violencia armada y no

armada, organizada entre distintas clases sociales, Estados,

grupos de Estados y naciones, con un fin de la

obtención de unos objetivos políticos definidos (control

político).

Es por ello que, a toda guerra hay que hacerle un

examen histórico, para lograr entender la relación entre

la guerra y la lucha de clases, en el espacio geográfico

(control del territorio).

Los objetivos políticos

Los objetivos políticos, son representados fundamentalmente

por territorios y sus influencias de tipo económico,

ideológico y hoy día, con más complejidad, como la

mente humana y la incidencia en la psiquis colectiva de

las masas (control social).

En la actualidad, la guerra es total, multidimensional

y simultánea en todas sus formas: política-económica,

diplomática y militar, donde lo fundamental no es sólo

quebrantar la voluntad del atacado, sino hacerse con su

voluntad, que es apoderarse de su mente.

La guerra no lineal y el arte político-militar

Entre los objetivos de la guerra no lineal y/o no convencional,

tenemos tres elementos esenciales:

– Las fuerzas armadas ( control militar)

– El territorio (control del espacio)

– La voluntad del enemigo (control social).

El arte militar, en su desiderátum,

uno de los modos es conseguir vencer

al enemigo sin combatir, como última ratio y de ahí la importancia

de la política en una de sus dimensiones: la acción

psicológica.

Entonces, pues, el valor moral es clave para que en

los más altos niveles de gobierno, tanto político como el

militar, insurja el genio y el valor del guerrero en su amor

a la patria y capacidad de decisión para resolver cualquier

eventualidad, y en ese mismo tenor desarrollarlo

como una gran cualidad, en ese camino a la emancipación

del hombre de las condiciones físicas, a través de

las sucesivas adaptaciones del hábitat.

En El arte de la guerra, Sun Tzu nos ilustra en el tema

de las leyes y principios de la guerra, de la táctica y de la

estrategia; por ejemplo: «En el arte de la guerra no existen

reglas fijas, las reglas se establecen de acuerdo a las

circunstancias». 1

Así mismo, es importante destacar que la defensiva

es clave, y lo sería aún más cuando se concreta la cohesión

social entre el pueblo y la fuerza armada, un binomio

perfecto, donde lo moral es un factor decisivo y más

si se apela a su historia, a su cultura y a su territorio.

La moral, como fenómeno de la guerra, es la expresión

suprema de la totalidad dialéctica e histórica que

definen la capacidad de un pueblo en mancuerna con

la fuerza armada, para superar cualquier adversidad,

donde el Estado provee todo lo relacionado a lo material

para elevar el completo nivel operacional y así mismo el

completo apresto de conciencia, fortaleza física y espiritual.

En esta nueva modalidad de guerra no lineal, hay que

enseñar a pensar y aprender a aprehender, para que

nuestro potencial humano sea un gran poder nacional,

ya que el progreso de los individuos y así mismo de las

sociedades es directamente proporcional a su preparación

técnica e intelectual como de su nivel cultural.

Es vital fomentar el estudio y la formación, para incrementar

nuestro poder social frente a la subversión, a las


guerras ideológicas y psicológicas, ya que las ideas son las

que mandan; en las ideas está el poder.Es por ello que, sin

un rearme del poder mental de la población, la opinión pública

estará en manos de utópicos y demagogos, por lo que

para el líder es fundamental tener de su lado la opinión pública.

De allí la importancia de ser una persona íntegra y

coherente en pensamiento-praxis y acción, en sintonía con

el pueblo.

Entonces, es así como ese Poder Popular, con su líder

alineado a sus necesidades, creencias y aspiraciones, no

con fines partidistas ni electorales, sino como hombre de

Estado, debe actuar y conducirse a favor del logro de los objetivos

nacionales, como de sus objetivos políticos, cuando

éstos estén orientados a concretar:

«Un proyecto sugestivo de vida en Común» (Comuna o

Nada), ya que es en la comunidad, donde el individuo se

encuentra a sí mismo.

Los objetivos nacionales

De igual manera, dentro de la estructura de conceptos

de objetivos comunes, definimos objetivos nacionales, como

aquellos elementos constitutivos nucleares de las políticas

de la Seguridad de la Nación. Y que son entendidos como la

traducción de las aspiraciones e intereses de todo el conjunto

nacional, cobrando vida la propia supervivencia del

Estado, ya que sus intereses pasan a ser los intereses de la

Seguridad de la Nación.

En este mismo tenor, al Estado le corresponde la función

rectora de crear las condiciones, por medio de la planificación

conjunta en todos sus ámbitos transversalizados, el logro

de los objetivos nacionales, donde la política nacional,

como un conjunto de acciones del gobierno nacional en su

sentido más amplio, como en nuestro caso el pentágono del

Poder Publico Nacional: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Moral

y Electoral, cuyo alcance teleológico es la consecución

y salvaguarda de los objetivos nacionales, plasmados en

nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Por lo tanto, tenemos que desde el Poder, se deben direccionar

los siguientes lineamientos con la visión de conjunto

respectiva:

–Información

–Mentalización

–Defensa del Estado

–Completo apoyo a la Política Nacional.

Por último, Richard Muir, en su libro Geografía Política

Moderna, nos expresa lo siguiente:

«El político es el órgano director que organiza toda la Nación,

el militar es el órgano ejecutor de la decisión política, y

su función es imponer tal decisión por la fuerza, cuando así

se juzgue necesario. Y para llevar esto a cabo no le basta sólo

con conocer el factor físico sobre el que va a actuar, es obligado

que conozca el cultural, sociológico, político, económico,

etc., ya que de este conocimiento se deduciría una mayor aplicación

de la fuerza. Al haber una coincidencia de medio y de

finalidad, la relación es evidente».

En síntesis, lo geográfico desempeña entonces, un papel

importante como teatro de operaciones, tanto para la estrategia

política como para la estrategia militar, todo un tablero

de ajedrez esferoidal donde el saber y el conocimiento son

un poder.

¡Chávez vive!

* Profesor en Ciencias Sociales mención Geografía e Historia, en

la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL-Maracay) y

Magister en Relaciones Internacionales del Instituto de Altos Estudios

para la Defensa Nacional (IAEDEN), Universidad Militar Bolivariana.

Actualmente Doctorante en Seguridad de la Nación en el Instituto de

Altos Estudios para la Seguridad de la Nación (IAESEN). Correo electrónico:

elojodelgato@hotmail.com y el Twitter: @ ricardo_ sanoja

Bibliografía

Cebrian, F. Pinto: La Geografía y la Guerra. Colección Adalid, Servicios

de Publicaciones del EME, Madrid, 1986.

Frías O’Valle, José: Nuestra Guerra y Nuestra Paz. Colección Adalid,

Servicios de Publicaciones del EME, Madrid, 1985.

Manrique, Miguel: La Seguridad en las Fuerzas Armadas. Fondo

Editorial Trópicos/Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Universidad

Central de Venezuela, Caracas, 1996.

Sun Tzu: El Arte de la Guerra. Arca de Sabiduría, EDAF, Madrid,

México, Buenos Aires, San Juan.

Notas:

1

Sun Tzu: El Arte de la Guerra, Arca de Sabiduría, EDAF, Madrid,

México, Buenos Aires, San Juan, p. 36.

19


A la medida de guerras de cualquier índole

XIV Aniversario del CEOFANB

Texto: Lcdo. Duilio Medero*

Fotos: Archivos ACM

Cuando hace cuatro años celebró el CEOFANB su X Aniversario,

como parte del programa conmemorativo

se llevó a cabo un gran acontecimiento, el «Ejercicio

de Acción Conjunta Maniobra de Campaña 2015», en la región

falconiana de Paraguaná. En este septiembre 2019, al

cumplirse su XIV Aniversario, está aconteciendo un enorme

despliegue militar en la frontera colombo-venezolana: la

«Maniobra Venezuela Soberanía y Paz 2019», esta vez no

como acto previsto en la celebración, sino como un hecho

impuesto por la dinámica que afecta a ambos países, sintomático

de un enfrentamiento de gran escala de naturaleza

geopolítica. Ello le da un carácter estratégico excepcional

a estos ejercicios, ordenados por el Ejecutivo tras decretar

alerta naranja por crecientes amenazas de diversa índole

en aquel espacio fronterizo. Esta Maniobra también comprendió

la Zona Económica Exclusiva, operaciones anfibias

y la participación del CODAI, cuya actividad ha sido muy alta

este mes, puesto que la intromisión de aviones de vigilancia

de EE.UU. sobrepasó todos los promedios.

Cabe decir que la complejidad manejada este año y

la magnitud de las acciones ejecutadas llevan al Comando

Estratégico Operacional de la FANB a una órbita de

desempeño de capital valor. Esto debido a que ambos

sucesos —la alerta naranja y las Maniobras— han coincidido

en un marco conflictivo cuya intensidad sobrepasa

a todo lo conocido hasta la fecha, lo que nos permite afirmar

que las circunstancias en las que arriba el CEOFANB

a su fecha conmemorativa poseen hoy un rasgo extraordinario,

algunos de cuyos elementos relevantes veremos

en detalle más adelante.

En cuanto al programa de este aniversario, diversos actos

dieron gran realce a la celebración, que se extenderá

por un mes, y que se inició con una ofrenda floral del AJ

Remigio Ceballos y su Estado Mayor Conjunto, tributada al

Comandante Eterno y Supremo Hugo Chávez Frías, en el

Cuartel 4-F. Un compromiso inaplazable, puesto que fue él

quien tuvo la brillante iniciativa de crear el Comando Estratégico

Operacional, un 26 de septiembre de 2005. También

se realizó el II Foro Antiimperialista «Venezuela Soberanía y

Paz 2019», el día 24 de septiembre, en el Teatro de la Academia

Militar. El día 27, luego de una misa de rigor, hubo

una ceremonia de imposición de condecoraciones en el Hall

del Ministerio del Poder Popular para la Defensa, ocasión en

la cual dirigió unas memorables palabras el GJ Vladimir Padrino

López, Vicepresidente Sectorial de Soberanía Política,

Seguridad y Paz, y Ministro de la Defensa.

El peso de lo internacional

Hay que poner de relieve que este XIV Aniversario se da

bajo tensiones extremas que obedecen a campañas sistemáticas

de agresión contra el gobierno nacional, las instituciones

y la sociedad toda, protagonizadas por fuerzas

internas y foráneas capitaneadas por Washington. El alto

grado y alcance de todo ese manejo constituye el mejor

exponente de una nueva forma de guerra, en la que todo

apunta a un objetivo perseguido desde años atrás, como

es dar un viraje adverso a la Revolución Bolivariana, cuyo

desenlace conduzca no sólo a un cambio de régimen que

sea dócil a EE.UU., sino a colapsar la existencia misma

del Estado-nación —fortalecido sin cesar desde 1999 en

el proceso revolucionario—, resultando en ambos casos

con la entrega de las inmensas riquezas naturales, energéticas

y minerales a la depredación imperial. No obstan-

20


te, la resistencia de este Estado de estirpe bolivariana ha

demostrado ser demasiado obstáculo a la pretensión globalizadora

y al capital transnacional, y a lo cual se suma

la otra barrera que lo impide: la FANB. Ésta, por lo tanto,

se ha convertido en blanco de toda clase de agresiones y

amenazas para acobardarla, o bien seducirla para sucumbir

a la traición; pero la unidad, reciedumbre y lealtad que

ha exhibido con tanta dignidad la han erigido en baluarte

inexpugnable de la defensa y soberanía patrias, dándole

por ende solidez al gobierno nacional, afianzando y expandiendo

la unión cívico-militar, lo que ha dado al traste

con las iniciativas desestabilizadoras. Así, y como parte

de una verdadera guerra no convencional como la que

estamos librando desde hace años, el proceso incorpora

actores regionales que amenazan con una intervención

militar contra Venezuela, apelando a la OEA y acudiendo

ahora a invocar el obsoleto, ilegal y desprestigiado TIAR.

Para concretar formas cada vez más agresivas de

asedio, el escenario internacional ha abierto varios centros

de gravedad, neurálgicos, escogidos con habilidad y

acompañados de abundantes dosis de guerra psicológica

ejercida por EE.UU. y sus gobiernos lacayos en la región,

afincando sanciones financieras contra el país, desangrándolo

con el contrabando de extracción, y a lo que se

pretende agregar tensiones con Brasil y Guyana, lo que

lleva a que el tema del Esequibo reavive su trascendencia

geoestratégica. No obstante, se han conjurado una y otra

vez los diferentes intentos bélicos, en los que no están

ausentes los falsos positivos, algo sobre lo cual los servicios

de inteligencia nacionales han operado con creciente

eficiencia para develarlos.

Todo este panorama, por lo tanto, encuentra al CEO-

FANB en un grado de alerta, de competencia y capacidades

que no han dejado de enriquecerse y afinarse ante

las muchas tentativas del enemigo, quien con su vasto

arsenal de recursos ha desatado una lucha multifactorial

de modo permanente, bien provista para provocar el

máximo daño en todos los ámbitos de la sociedad: sabotajes

al sistema eléctrico, ataques cibernéticos, hiperinflación

inducida, ataque al signo monetario, desmoralización

antipatriótica, etc., y que no ha tenido escrúpulos en

utilizar con saña contra un país pacífico como el nuestro.

Pero, como siempre ocurre ante cada intentona que se

nos lanza, el espectro de medios, tácticas y estrategias

para contrarrestarlas, se expande y perfecciona, aunado

al crecimiento del poderío militar patrio, en sintonía con

los aliados internacionales de Venezuela, actores claves

para la multipolaridad. Esto determina que se haya conformado

lo que el AJ Remigio Ceballos Ichaso, Comandante

Estratégico Operacional, describe como Nueva Geometría

Geoestratégica para la Defensa Nacional. Una realidad

que no es desconocida en toda la región y que pesa demasiado

sobre quienes pudieran sentirse con ínfulas de

atentar militarmente contra la República Bolivariana de

Venezuela. 1

Provocaciones, asedios y acechos a la orden del día

Ha sido extensa la secuela de provocaciones de la oligarquía

colombiana para poner a prueba la disposición y

capacidad venezolanas ante perturbaciones en la frontera.

De hecho esto ha acontecido durante décadas, contándose

con varios episodios de particular riesgo, como

el del archipiélago de Los Monjes durante el gobierno del

General Marcos Pérez Jiménez y el de la corbeta colombiana

Cardas en agosto de 1987, al ingresar en el Golfo

de Venezuela. Ahora esa propensión a los desafíos se

maximiza al inscribirse en el arsenal de opciones del conflicto

de amplio espectro, siempre en renovación, lo que

sumó un incidente peligroso en febrero de 2019: el plan

de introducir a la fuerza una caravana de falsa «ayuda humanitaria»

por el puente de Tienditas, combinado con un

concierto en Cúcuta en pro de los «refugiados venezolanos».

En la escena se apersonaron el mandatario colombiano

Iván Duque y el de Chile, Sebastián Piñera, ambos

profiriendo ofensas hacia el Presidente constitucional Nicolás

Maduro Moros y su gobierno, a los cuales se alude

siempre en términos de «tiranía y dictadura», a la vez

que vociferaban su respaldo al ficticio gobierno paralelo

engendrado por Washington valiéndose de un diputado

autoproclamado como presidente de Venezuela. 2 Es obvio

que la finalidad de toda esa tramoya era crear una cabeza

de puente en el Táchira, y exacerbar la provocación, para

21


que el Estado venezolano reaccionara mediante un acto

de fuerza y aprovechar ese pretexto para un casus belli. 3

He aquí la clase de riesgos que deben ser descifrados por

una defensa bien dotada en todos los aspectos como la

que es capaz de ejecutar el CEOFANB.

El entramado de una guerra no convencional de larga

data

Las crecientes dificultades que el país ha venido sufriendo

en los últimos años, producto de la guerra económica

y del conflicto multimodal en curso, han sometido a la ciudadanía

a presiones diversas nunca antes vistas, obstaculizando

el acceso a medicinas, alimentos y repuestos, un

trinomio cuya perturbación puede desatar efectos letales en

cualquier sociedad. Estas carencias, dificultan la eficiencia

en las organizaciones militares, al tener la logística su razón

de ser en el manejo exitoso de tales suministros. Y es

incuestionable que el objetivo de todas esas maquinaciones

provenientes de centros foráneos de poder que adversan

a la Revolución Bolivariana, es desarticular tanto el orden

constitucional como quebrantar las capacidades defensivas

de la República, convertida hoy en bastión ejemplar contra

los hegemonismos y digna guardiana de su independencia

y soberanía.

Estas circunstancias, agravadas por la arremetida de

agresiones financieras arbitrarias e ilegales contra la nación,

aunado al abierto pillaje a su patrimonio en el exterior,

imponen sobreexigencias al poder militar patrio, y muy en

particular a nuestros sistemas logísticos, los cuales deben

autoabastecerse en la medida en que la producción endógena

se consolida y fluye en todos los circuitos de la vida económica.

De hecho, el proceso tiene una faceta que debe ser

resaltada, y es que los asedios y amenazas descritos han

contribuido, como contraparte, a incrementar la conciencia,

cimentar la disciplina y profesionalismo en el manejo de

los recursos e insumos requeridos por la FANB, donde el

empleo racional de sus estructuras y bienes ha alcanzado

un nivel de éxito que garantiza que los Componentes vean

cubiertas sus necesidades, algo para lo cual el Comando

Logístico Operacional (Ceocolop) proyectará cada vez más

la escala de su actividad, vital para el pleno funcionamiento

de la estructura y operatividad militares. Digno de resaltar

es que, precisamente, coincidiendo con nuestro XIV Aniversario,

este septiembre el AJ Ceballos Ichaso inauguró la primera

Base del Ceocolop, en el Distrito Capital.

También es propicio mencionar que la conjunción cívico-militar

puede mostrar con satisfacción logros que

ponen de manifiesto los lazos de solidaridad, sinergia

respecto a las políticas públicas y acción social capaz de

óptimas respuestas cónsonas con el principio de corresponsabilidad

de la Defensa Integral de la Nación. Esto

puede afirmarse desde la perspectiva objetiva y realista

de entender la complejidad sociopolítica en que estamos

inmersos, que más intensifica dicho principio, así como

de la observación de las cada vez más frecuentes jornadas

de entrenamiento y ejercitación de combate que a

gran escala se van realizando en todas las REDI. La secuencia,

en el primer semestre, ya abarcó los Ejercicios

«Bicentenario de Angostura 2019» y los Ejercicios «Ana

karina rote». Es fácil entender que todo ese esfuerzo ha

preparado nuestra maquinaria para un óptimo desenvolvimiento

en el complejo de operaciones que implica realizar

las presentes maniobras en la frontera occidental,

que comprometen fuerzas regulares, Milicia Bolivariana y

pueblo organizado, dispositivo que se movilizó en tiempo

récord y que abarcará desde el 10 al 28 de septiembre,

22


una larga duración, muy acorde con las circunstancias

tan irregulares de esa frontera. 4

No obstante, respecto a este gran acopio de medios bélicos,

vale decir que es de crucial interés para el CEOFANB

la evaluación cuidadosa de la incorporación masiva de población

a tareas defensivas, tanto como del incremento del

pie de fuerza a través de la Milicia Bolivariana, todo lo cual

ejerce enormes recargas en la disponibilidad y dotación de

materiales y pertrechos para el apresto operacional. En tal

sentido, hay que hacer hincapié en el esfuerzo titánico que

significa la movilización de grandes fuerzas de combate, la

expansión de la logística impuesta por el crecimiento de la

FANB y la Milicia, todo lo cual es más meritorio dadas las

presiones de la guerra económica, lo que sin duda dificultaría

los abastecimientos si eventualmente se llegara a una

situación de hostilidades, materia ésta que recibe toda la

consideración de parte de los planificadores del CEOFANB.

En ese sentido, todas las fuerzas de la patria deben volcarse

a ganar la urgencia productiva y superar los inmensos

obstáculos y pruebas por los que estamos atravesando, pues

de ello depende el despliegue y aprovechamiento armónicos

de nuestro enorme potencial y concretar la fortaleza que anhelamos.

La designación en abril del Mayor General Carlos

Leal Tellería—Comandante en Jefe de la Milicia Bolivariana—

como Ministro de Alimentación, hace palpable la conexión

entre preservar funciones vitales de la sociedad, encaradas

por el Estado como medida de protección pública, y la visión

técnico-operativa detrás de ese dispositivo que es la inmensa

red de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción

(CLAP), lo que en sí mismo ya ha llegado a constituir

una vasta red de intendencia, implementada con ciclópeos

esfuerzos por el Gobierno Nacional y la férrea voluntad batalladora

de nuestro pueblo.

* Secretaría Ejecutiva de R.ACM y asesor del CEOFANB.

Notas:

1

Los excelentes convenios con Rusia y China han significado un

salto cualitativo espectacular para la FANB, visible en su recia determinación

para combatir y concretado en todos los sistemas de armas, en

su fuerza blindada, artillera y misilística de primera categoría, devastadora

en poder de fuego, y en una defensa antiaérea capaz de asegurar

un espacio aéreo impenetrable. A ello hay que agregar la capacidad

de acción y resistencia de la población patriota y revolucionaria, a tono

con la Doctrina de la Guerra Popular Prolongada.

2

La apreciación exacta sobre esa ofensiva del enemigo se halla en

esta misma edición, en AJ Remigio Ceballos Ichaso: «Palabras de Presentación

al II Foro Antiimperialista “Venezuela Maniobra Soberanía y

Paz 2019”» vease pp.4-6.

3

Eso también se ha buscado con las entradas no autorizadas de

barcos en nuestra Zona Económica Exclusiva, como la ocurrida en octubre

de 2013 con el Buque de Servicio Teknik Perdana, que hacía

exploración geológica para la empresa Anadarko de EE.UU., y también

en el caso de un guardacostas de ese país hace ya algunos meses.

Las incursiones en nuestra fachada caribeña y atlántica por sus aviones

de vigilancia, para tantear la capacidad de detección y respuesta

de la nación, forman parte del mismo plan, sin excluir las perturbaciones

radioelectrónicas de las que son capaces.

4

Otra muestra de las perversidades, a veces extravagantes, a

las que acude la guerra de amplio espectro, se evidencia cuando en

septiembre de 2019, en el 74° Período de Sesiones de la Asamblea

General de la ONU, el presidente colombiano esgrimiría con descaro

unas fotos de guerrilleros del ELN pretendidamente actuando en fecha

reciente en Venezuela, para así acusar al presidente Nicolás Maduro

Moros de encubrir a esos irregulares. La misma prensa colombiana lo

desmintió al denunciar que las fotos en cuestión fueron tomadas en el

Cauca y Catatumbo, y que eran de años anteriores.

23


De la resistencia indígena a un sistema de pensamiento estratégico

Cuatro momentos históricos: Una idea, la misma batalla 1

24

Texto: Javier José Marcano Tábata

Fotos: Archivos ACM

E

ste artículo es resumen de una investigación en proceso

o en desarrollo que llevo en el Doctorado en Seguridad

de la Nación y es concebida como proyecto para la

resignificación de un sistema de pensamiento estratégico,

de modo que se pretende propiciar el debate para estimular

la crítica argumentativa. Esta reflexión teórica-síntesis

tiene como objeto dar cuenta de una propuesta de consolidación

del proyecto histórico bolivariano ante la situación

política-militar de Venezuela.

Desarrolla una metodología socio-crítica en claves

dialécticas, que analiza nuestro desarrollo histórico

como país y/o Estado-nación, haciendo énfasis en cuatro

momentos de estelar situación de consolidación de

los trazos que han venido dibujando la idea y la batalla

permanente por la patria.

El nivel de la investigación está en registro y sistematización

de teorías con desenlaces de ideas, que hacen

posible ya el horizonte por donde encarar un cuerpo de

significaciones en el campo del pensamiento estratégico

en cuanto a Seguridad de la Nación.

Justificamos y damos importancia a esta iniciativa de

corte doctoral, por las exigencias y desafíos que tenemos

en esta hora de la patria, asediada por una guerra

de nuevas connotaciones, con disposiciones extranjeras

y aliados nacionales que nos comprometen como soldados

de la República a plantearnos opciones vitales y

trascendentales, que tengan alto nivel reflexivo de elevación

técnica-política y constituida con aplomo epistemológico.


La guerra en la historia de Venezuela

El estudio de la guerra, los conflictos por los que pasa una

determinada sociedad en un período determinado, exige un

riguroso método de comprensión que permita captar el conocimiento

de las leyes involucradas. Venezuela ha tenido

cuatro grandes momentos de cuatro grandes transformaciones

en el plano del conflicto de liberación de los pueblos,

una es sucesiva a la otra y ésta se explica en consonancia

con las anteriores, esto es, un momento de varios momentos,

un proceso sincrónico que se alimenta de diacronía.

El período de la resistencia indígena (no concluido), que

ocupó a los invasores europeos en todo el proceso de expoliación,

robo, exterminio y apropiación de las riquezas de

los nativos, está tejido históricamente con la tenacidad negroide

contra el amo europeo en nuestras tierras, como un

momento de combates que igualmente sirvió como plataforma

importante en la lucha por la independencia política

del mestizaje que se compuso en esta latitud y que con patriotas,

fueron configurando la idea de Estado nación independiente,

forjado en batallas libradas igualmente contra el

europeo invasor, esto tiene en el momento contemporáneo

su gran vector histórico por la construcción y defensa de la

patria en nuestro siglo XXI, con una Constitución, inspirada

en el ideario Bolivariano y su doctrina de liberación.

Ello implica una estrategia de gran aliento que envuelve

un conocimiento de lo que somos como sociedad, nación

y región. El conocimiento histórico de nuestro pueblo, que

significa saber de qué estamos hechos como cultura, como

conglomerado social que tenemos inspiración y aspiración y

cómo se expresa en la técnica, la tecnología, los saberes, las

innovaciones, las inventivas, así como el conocimiento de

nuestros próceres y heroínas, y con ello tener claro cuáles

25


26

logros y arrojos les permitieron marcar profundas huellas en

nosotros, un ABC para el desarrollo de una estrategia por

nuestra emancipación; esto significa, la gran necesidad de

abordar una lectura acuciosa y una mirada profunda de lo

que somos.

Entender entonces estas fases históricas como indisoluble

discurrir histórico, solidificado para una estrategia de

emancipación, es un objetivo a construir en un horizonte

de esperanza, es armonizar el deseo con la realidad. La

realidad como construcción histórica entendida socio-críticamente

y el deseo como utopía realizable a partir de la

conciencia de aquélla, que permite generar la voluntad y la

organización como dos claves de la estrategia del sujeto de

transformación, sujeto revolucionario expresado sectorial y

territorialmente.

La confrontación hoy es hija de todo este proceso, es una

herencia histórica que presenta la misma dicotomía, quienes

están como godos, realistas o capitalistas o quienes

estamos con el proyecto histórico de la Independencia, la

revolución, el bolivarianismo o el socialismo; entre ambas,

matices, tonalidades, en las fronteras de uno y otro se encuentra

sólo intersticios o grietas, pero no más, se está en

la lógica que orienta e impone el capital contra el pueblo y

a favor de las transnacionales o con el sentido histórico que

da las luchas de los pueblos por la mayor suma de felicidad

posible, por el empoderamiento de los sectores periféricos y

marginados por siglos.

Esto tiene sus expresiones geopolíticas ya avizoradas por

el Libertador Simón Bolívar hace algo más de doscientos

años en documentos como la Carta de Jamaica, y próximo

a doscientos años: en documentos como el Discurso ante

el Congreso de Angostura. Sin usar el término geopolítica,

Bolívar le daba contenido al pequeño género humano que

somos (Carta de Jamaica) o a la integración de nuestros

pueblos con instituciones propias (Discurso de Angostura).

Una resignificación del pensamiento estratégico tiene en

el cabal conocimiento del combate que libramos, su gran

fortaleza, y ella fue un gran baluarte para la refundación de

la república en 1999 con la Constitución de la República

Bolivariana de Venezuela, que permitió echar las bases para

la institucionalidad y el Estado social de derecho.

Una Fuerza Armada adjetivada (Bolivariana) con una

orientación Bolivariana, esto significa que se asumen institución

patriótica como lo dispuso Bolívar, antiimperialista,

que al decir del estudioso e intelectual cubano Francisco Pividal,

el pensamiento de Bolívar es antiimperialista, y ello

lleva todo un talante internacionalista por la libertad de los

pueblos contra todo imperio, en alianza y unión cívica que

permite la fuerza cívico-militar.

Por lo tanto, la resignificación de un pensamiento estratégico

en Venezuela para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana,

lleva implícita esa refundación en el campo de las ideas,

de una nueva cultura enraizada en lo que somos como constitución

histórica y con objetivos nacionales a materializar

para la defensa y seguridad de la nación.

Es resignificar qué compone ese concepto, esa imagen,

nuestra visión y misión ante el país y el mundo, dato mayor

sigue siendo reinventarnos siempre desde nuestra idiosincrasia

de lucha, reivindicar nuestro pequeño género humano

bolivariano. Ello es un desafío para una propuesta de crear

nuestros servicios especiales de inteligencia en este campo

y el desarrollo de una Teoría de la Guerra que esté enraizada

en el modo de concebir el reacomodo geopolítico actual y el

papel de Venezuela en estas relaciones. Pues la guerra, al

decir de Rodolfo Quintero (1975:15), «es un fenómeno social

histórico, en extremo complejo». Hoy, a más de 43 años

de esa afirmación, de este estudioso de la antropología de

la guerra, podríamos considerar que con el avance en la psicología,

neurología, psicoanálisis, la tecnología, la inteligencia

artificial, la industria armamentística, la nanotecnología

y otros, nos permite afirmar que esta complejidad histórico

social exige entonces una resignificación del pensamiento

estratégico y de la Teoría de la Guerra, aún más en nuestro

caso, donde todos los formatos de guerra desarrollados en

otros países para imponer gobiernos de sumisión a la lógica

del capital que ha dado resultados los han experimentado

con nosotros.

Vale entonces, más que reflexionar, proponerse una investigación

doctoral que posibilite [OJO: Todo este vasto

campo de aspectos expuestos en el tema sobrepasan la

materia exclusiva objeto de una tesis doctoral] dar las herramientas

teóricas de concepción y de acción para un sistema

de pensamiento estratégico en el contexto contemporáneo

en Venezuela, que permita superar la coyuntura adversa y

potenciar el fortalecimiento del bolivarianismo,

Referencias

Bolívar, Simón: Carta de Jamaica.

___________ : Discurso de Angostura

Pividal, Francisco: Bolívar Precursor del Ideal Antiimperialista.

Universidad de la Habana, 1992.

Quintero, Rodolfo: El hombre y la Guerra. EBVC, Caracas,

1975.


27


Hacia una soberan

en la Nación

28

Texto: SM2 Rogers Ramírez Boffil *

Fotos: Archivos ACM

L

a voluntad de ejercer la soberanía en la Nación Bolivariana

deviene de las raíces históricas de emancipación

que tiene nuestro Pueblo, de las aspiraciones a su

suprema felicidad y de la autodeterminación de defender

integralmente su independencia, su ideal bolivariano y su

sistema de gobierno.

Todo esto sobre la disposición autonómica de sostener

las mejores relaciones internacionales pluripolares y multicéntricas,

en el marco de nuestra Constitución y de la Seguridad

de la Nación. En ese sentido, es que ejercemos constantemente

nuestra soberanía en la República Bolivariana

de Venezuela (RBV), y más aún cuando peligran los altos

intereses del Pueblo bolivariano a causa de una guerra que

amenaza su paz.

Bajo esta perspectiva, el presente artículo disertará

acerca del contexto de guerra por el que transita la Nación

Bolivariana. Asimismo, tratará brevemente a la categoría

soberanía como una categoría de poder, y finalmente, reflexionará

acerca del primer ejercicio de soberanía que debemos

hacer como Pueblo: la soberanía de la conciencia.

La guerra que trae consigo un contexto de caos, calamidad,

ruina y desesperanza, es la etapa del sufrimiento

y de las necesidades, pero es a su vez, la etapa de las de-


ía de la conciencia

Bolivariana 1

cisiones y las determinaciones en la lucha por el

ejercicio de la soberanía, que no es más que el

ejercicio del poder político de la RBV en los diversos

espacios de la Nación Bolivariana, en aras de

defenderlos hasta la última consecuencia.

En los actuales momentos, la guerra contra la Nación

Bolivariana, su Estado y su sistema de gobierno,

no ha dado tregua alguna. Ha sido una guerra irrestricta,

concertada, sostenida, sistemática e inclemente, llevada a

cabo por los nefastos laboratorios de guerra sucia del imperialismo

mundial (que encabeza Washington), en donde

lo que se busca es despolitizar a nuestro Pueblo a través

de los medios de comunicación de masas, para dejarlo sin

conciencia de soberanía y desarraigarlo de su ideal de identidad

de nación, así como también aislar al Estado venezolano

de su sistema de relacionamiento internacional. Así

pues, EEUU dentro de este contexto, en su afán imperial por

mantener su hegemonía mundial, lo que busca es paralizar

al Estado venezolano con el fin último de tomar el control de

las riquezas en nuestro territorio.

Nunca antes, en casi doscientos años de historia republicana,

la soberanía se había visto tan amenazada como

ahora. Todos los días los regentes imperiales (dígase el poder

económico financiero mundial) a través de sus agencias

informativas, los Estados aliados, sus voceros, y cuanto lacayo

se les una, trabajan para socavar la base política primordial

en donde descansa la RBV. Ésta es la soberanía.

La soberanía históricamente ha estado vinculada con el

ejercicio del poder político, ella en efecto «pretende ser una

racionalización jurídica del poder, en el sentido de transformar

la fuerza en poder legítimo, el poder de hecho, en

poder de derecho». Matteucci (2000, p. 1483). Sus antecedentes

lexicográficos u onomasiológicos se remontan

desde la Antigüedad (imperium, potestas y auctoritas). En

la Edad Media, por ejemplo, los términos usados al menos

para señalar la sede última del poder, iban desde summa

potestas o summum imperium. (Ídem.). No obstante, durante

el medievo (a partir del siglo XII) los principados tenían

un soberano y por consiguiente se hablaba de soberanía.

Asimismo, se podía hablar de baronía, lo cual tenía que

ver con los barones (señores ilustres que recibían un título

nobiliario) quienes gozaban de todos los derechos feudales

asignados por el soberano de un principado.

29


30

La llegada de los primeros tratadistas franceses que

enriquecieron la teoría política del Estado como Rousseau,

Montesquieu, y el inglés John Locke, entre otros, dieron con

una ruptura epistemológica en el concepto de soberanía.

El mayor aporte que dieron a la humanidad fue reflexionar

acerca del poder, el cual ya no podía estar en manos de

unos pocos soberanos o pertenecer a una forma de organización

del Estado, llámese república en manos de pequeñas

familias. En ese sentido, ya la soberanía no era vista

como la conceptualizaba Juan Bodino en su obra Los seis

Libros de la República, en 1576:

«La soberanía es el poder absoluto y perpetuo de una república.[…

] Es necesario definir la soberanía, porque, pese

a que constituye el tema principal y que requiere ser mejor

comprendido al tratar de la república, ningún jurisconsulto ni

filósofo político la ha definido todavía. Habiendo dicho que la

república es un recto gobierno de varias familias, y de lo que

les es común, con poder soberano, es preciso ahora aclarar lo

que significa poder soberano. Digo que este poder es perpetuo,

puesto que puede ocurrir que se conceda poder absoluto

a uno o a varios por tiempo determinado». (1997, p. 47).

De modo pues, ahora era repensada por los franceses

como Jean-Jacques Rousseau de la siguiente manera: «La

soberanía no puede ser representada por la misma razón

de ser inalienable; consiste esencialmente en la voluntad

general y la voluntad no se representa: es una o es otra» (p.

125). Sigue ilustrándonos el francés:

«Los diputados del Pueblo, pues, no son ni pueden ser

sus representantes, son únicamente sus comisarios y no pueden

resolver nada definitivamente. Toda ley que el Pueblo en

persona no ratifica, es nula. El Pueblo inglés piensa que es

libre y se engaña: lo es solamente durante la elección de los

miembros del Parlamento: tan pronto como éstos son elegidos,

vuelve a ser esclavo, no es nada». (Ídem).

Hoy la Constitución de la RBV, en su Art. 5, nos señala

que «La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo».

Es por tanto un principio constitucional, un derecho irrenunciable,

un ejercicio que debe estar cónsono con la defensa

integral dentro de una perspectiva multidimensional y del

pensamiento estratégico.

Dentro de esta perspectiva no podemos perder de vista

lo que referíamos al inicio de este artículo. Nos referimos

esencialmente al primer ejercicio de soberanía que debemos

hacer como Pueblo. La soberanía en el espacio de

la conciencia. Esto tiene que ver con el poder del pensar

emancipado, lo que permitirá despachar la falsa conciencia

que reproduce la Modernidad (entiéndase la modernidad

como la concibe Juan Bautista en su obra ¿Qué significa

Pensar desde América Latina?, 2015). En síntesis, la soberanía

de la conciencia busca hacernos legítimos gobernantes

de las ideas que genera nuestro pensamiento, busca

hacernos coherentes con lo que pensamos, decimos y hacemos,

no permitiendo que otros (mass media) gobiernen

en nuestro accionar, puesto que de ese modo estaríamos

cediendo soberanía de la conciencia.

Conclusiones

A manera de conclusión, podemos afirmar que el ejercicio

de la soberanía en la RBV, no sólo se lleva a cabo

dentro de los teatros de operaciones convencionales que

comprenden el espacio terrenal, aéreo o marítimo-insular,

también se ejerce en otros espacios partiendo desde la


Jean-Jacques Rousseau

Jean Bodin

Montesquieu

perspectiva de la multidimensionalidad. Ellos son el espacio

ultraterrestre suprayacente, el espacio radioeléctrico

(conocido como espectro radioeléctrico) y el espacio intangible

tecnológico.

No obstante, somos partidarios de que el teatro de operaciones

del espacio virtual de la noosfera que circunscribe

o interrelaciona el espacio de la conciencia, es el lugar

por antonomasia donde debemos ejercitar la soberanía.

Cabe señalar que no podrá ejercitarse la soberanía en

este espacio si no se cuenta con la dotación de herramientas

que generan el poder del conocimiento emancipado,

algunas de éstas son el estudio del poder, la historia y

la epistemología como disciplina constituyente de conocimiento,

lo cual aduce al conocimiento generado desde

nuestra ontología.

Por consiguiente, este ejercicio de soberanía en el

espacio de la conciencia nos permite deconstruir la reproducción

de conocimientos generadores de la falsa

conciencia, a la vez que nos capacita para poder pensar

o repensar de forma emancipada. De lograr progresivamente

esto, despacharíamos la falsa conciencia de la modernidad

como ya se dijo, lo que nos hará cada día más

soberanos en el gobierno de nuestras ideas dentro de la

Nación Bolivariana.

* Historiador. Magister en Seguridad de la Nación.

Fuentes bibliográficas

Citadas

Bodin, Jean: Los Seis Libros de la República. Madrid, Editorial

Tecnos, [Traducción, presentación y notas, Pedro Bravo Gala,

1985], 3ª edición 1997.

Matteucci, Nicola: Tratado de Soberanía en: Diccionario de Política.

México, 2000, Siglo XXI Editores, V. 2, pp. 1.483-1.492.

República Bolivariana de Venezuela. Constitución Nacional.

Caracas, MINCI, 2014.

Rousseau, Juan Jacobo: El Contrato Social. México, UNAM,

1984.

Consultadas

Bautista, Juan: ¿Qué significa Pensar desde América Latina?,

Caracas, Min. Cultura, pp. 233-282.

Notas:

1

Este texto proviene de una tesis de doctorado en Seguridad

de la Nación, presentada ante la Universidad Militar Bolivariana

de Venezuela, Centro de Estudios Estratégicos, Instituto de Altos

Estudios de Seguridad de la Nación «Gran Mariscal Antonio José

de Sucre».

31


Liberador, Libertario,

Libertador

¿Por qué la confusión?

Texto: Lcdo. Duilio Medero*

Fotos: Archivo ACM

32

Es bien sabido que la explosión comunicacional que hoy

acontece en todo el planeta, ha multiplicado a niveles

asombrosos las capacidades para el conocimiento,

las destrezas y buenos desempeños en materias idiomáticas,

facilitando toda clase de recursos didácticos para el

aprendizaje de lenguas y poniendo en contacto con todas

las modalidades de literatura imaginables, tanto del pasado

como los más audaces tipos de escritura. Esto incluye

los dominios tradicionalmente restringidos de la ciencia y

la tecnología.

No obstante, aun en los ámbitos más ultradinámicos de

la emisión de mensajes, con sobreabundancia de imágenes,

videos y todo lo que la visualidad puede hoy producir,

el usuario, de un modo u otro tiene que ejercer dos actos

insoslayables: leer y escribir; eventualmente: oír. En estas

acciones, la persona debe librar el inevitable ejercicio de

escribir o hablar con propiedad, correctamente, el idioma

de que se trate, cuánto más un texto o enunciado que ya no

queda confinado a unos pocos lectores, sino que llegará a

un vasto universo de usuarios vía internet. Si antes las fallas

de escritura, léxico o dicción se registraban en contextos limitados,

en la actualidad el mal uso de un lenguaje en el

que alguien incurre, se sabe de manera inmediata hasta en

los puntos más remotos del planeta.

Veamos algunas formas de confusión que en los últimos

años se han dado en el empleo de varios términos altamente

sensibles para la historia y sentir venezolanos.

Liberador

Palabra que como sustantivo o adjetivo remite a todo

aquello que faculta la acción liberadora, de aflojamiento

a restricciones o ataduras. El DRAE lo define como «que li


bera (exime de una obligación)». Su relación con ‘libertad’

implica un significado que no presenta dificultades

cuando se entiende que se aplica a un orden de cosas

más bien naturales y, en segundo término, al orden jurídico.

Así, se liberan las pasiones; un terreno minado se

libera de explosivos; un secuestrado es liberado; un ambiente,

liberado de ruido o contaminación. Pero hay un orden

de objetos con el que no hay correspondencia, por lo

que no es correcto decir «se libertó gas de un yacimiento»,

ni «estar libertado de una deuda». Basta con consultar un

diccionario, pues esto no requiere muchas precisiones, y

en realidad sólo lo mencionamos aquí para hacer visible el

semantema (o lexema), recogido en el núcleo lib, esto es,

unidad de significado, del que provienen: libre, libertad,

liberal, libertario, libertador, libérrimo, liberricida y cualesquiera

otros derivados. Lo problemático se halla en las dos

palabras que veremos a continuación.

Libertario

Este sustantivo ha sido tradicionalmente empleado en

el lenguaje político del anarquismo desde el siglo XIX. Hasta

las primeras décadas del siglo XX, esa doctrina, que es una

teoría sociopolítica y filosófica, se mantuvo con alguna vitalidad

en las luchas políticas europeas, decreciendo con el

paso del tiempo. La palabra ‘libertario’ es definida en el Diccionario

de la RAE como: «adj. En el ideario anarquista, que

defiende la libertad absoluta y, por lo tanto, la supresión

de todo gobierno y de toda ley». Debe advertirse, que esto

no implica alegar por el caos social ni el libertinaje, sino

que ese ideal, utópico a todas luces, se basa en la creencia

de que el ser

humano puede

vivir sin estar

sujeto al principio

de autoridad,

y que la

convivencia y

el orden social

pueden darse

sin la presencia

controladora del

Estado. Dicho

sistema político

estuvo tempranamente

relacionado

con el pensamiento

socialista

y ha evolucionado

en varias tendencias,

como la posición

de William

Morris, pionero

inglés del anarquismo

socialista

hacia 1884 (en

nexo directo con

Babeuf, Fourier y

Un tomo de la correspondencia del Libertador, presentada por Rufino Blanco-Fombona,

insigne escritor venezolano. Fue diplomático. Exiliado en España

(1914-1936), fundó allí la Editorial-América. Bolivariano e hispanoamericanista,

publicaría más de 600 títulos de autores diversos sobre historia y literatura hispanoamericanas.

Editó Cartas, así como Discursos y Proclamas del Libertador,

materiales muy bien cuidados para su publicación.

Owen, antecesores del socialismo); la del anarco-comunismo

enseñado por el ruso Kropotkin en las décadas de 1880

y 1890, centrado en tomar la ayuda mutua como base de

la organización social, y en sostener que las federaciones

cooperativistas pueden sustituir al Estado; o la variante que

surgió en España: el anarco-sindicalismo (con fuerte presencia

en Argentina y Uruguay luego de 1939). Y que no se

trata de una doctrina caótica o alocada (como se desprendería

del uso ligero de la palabra ‘anarquía’), se comprueba

por el respaldo que brillantes figuras intelectuales le han

dado: Oscar Wilde, Max Stirner (líder del anarquismo individualista

alemán), Aldous Huxley, Herbert Read o Noam

Chomsky. En suma, siempre la madurez intelectual opera

en la toma de posición a favor de esa doctrina.

En idioma inglés, el término es libertarian, y con toda seguridad

podríamos afirmar que ningún político de un país

de habla inglesa se atrevería a usar ese calificativo, a no ser

que milite o se refiera a las causas del anarchism, que así

es como se dice anarquismo en ese idioma. El adjetivo es

anarchistic. El Lexipedia 1 , es directo y escueto, respecto a

‘libertario’, pues lo presenta con los sinónimos de ácrata y

anarquista, lo cual nos remite plenamente al anarquismo.

En francés, libertaire, tiene papel de sustantivo y adjetivo,

denotando «Partidario de una libertad sin límite (en el

orden social y político)»; es sinónimo de anarquista. (Dictionnaire

Hachette, 1980). En el Centre National de Ressources

Textuelles et Lexicalles (CNRTL), y su prestigioso órgano de

consulta Ortolang, hallamos la explicación sobre libertaire: lo

que «en teoría como en la práctica va lo más lejos posible en

el sentido de la libertad

individual absoluta;

que es inspirado por

o que se reclama de

un ideal o una doctrina

de libertad absoluta».

En dicho medio,

otra acepción que se

halla en ese idioma,

es para calificar en

economía lo que se

funda en la doctrina

liberal o librecambista.

[Véase en http://

www.cnrtl.fr/definition/libertaire].

Y como no faltan

las rarezas en las cosas

del lenguaje, es

de comentar que en la

mayoría de los diccionarios

de lengua inglesa

no aparece el término

libertarian, y que,

el adjetivo ‘tolerante’

se dice liberal-minded,

lo cual remite a una

carga semántica en

33


34

La colección de Blanco & Azpurua, en sus 14 tomos constituye

una de las más completas recopilaciones históricas que nos legó el

siglo XIX. Se editó en 1875-1877, bajo el gobierno del General Antonio

Guzmán Blanco. La imagen muestra la reedición facsimilar,

de 1976, con motivo del centenario de dicha publicación y como

parte del Bicentenario del nacimiento del Libertador. En esa ocasión

se elaboró un Índice general de la obra (Tomo XV). Recoge fielmente

el lenguaje de la época.

cuyo origen está un elemento influido por la filosofía política,

siendo su parentesco muy claro: viene del liberalismo. Y

volviendo al anarquismo, para hallar libertarian, hay que recurrir

a los diccionarios voluminosos, los muy especializados o a

los Thesaurus —esas joyas documentales donde las palabras

se hallan perfectamente organizadas por categorías lexicales—,

y a los Diccionarios enciclopédicos, como el Webster’s

Third New International Dictionary. Así, en éste hallamos dos

acepciones para libertarian: como sustantivo: «defensor de

la doctrina del libre albedrío; quien sostiene los principios de

la libertad, específicamente la libertad individual de pensamiento

y acción (juicio privado y autoridad constitucional)…».

Llegados a este punto, se abre la necesidad de entender el

alcance de la interpretación lingüística, en especial respecto

al uso de las palabras en las sociedades, lo cual no siempre

queda recogido de modo estricto en los léxicos ni en los diccionarios.

Por eso, tenía mucha razón el Prof. Alexis Márquez

Rodríguez, cuando señalaba que ‘libertario’ iba más allá del

sentido restringido que la RAE daba al término, puesto que

el sufijo ‘ario’ entra en la formación de muchas palabras castellanas,

para designar ‘aficionado a’, ‘amante de’. 2 Aunque

si bien esto es cierto, el uso del lenguaje recoge facetas y

contenidos que, sancionados por el tiempo, dan lugar a las

tradiciones, lo cual impone ciertos modos de expresión, que

el hablante culto sabe respetar. Por ello, centrándonos en el

medio político venezolano de los últimos años, es patente y

más bien lamentable un uso caprichoso de ‘libertario’, que

refleja una verdadera alteración semántica, ya que en el discurso

político se lo viene empleando para denotar ‘libertador’

o ‘liberador’. Por añadidura, esto también pone de manifiesto

toda una usurpación del léxico político original de una doctrina,

que en líneas generales los hablantes cultos del idioma

español han sabido mantener a raya. Así, hay un serio error

cuando un mensaje televisivo menciona una acción libertaria

en Francisco de Miranda, quien muy claro estuvo en enfrentar

el dominio del Imperio Español, pero ni por asomo podría

haber pretendido suprimir el principio de autoridad en las nacientes

repúblicas cuya existencia él propició; además, resultaría

absurdo adscribirle a Miranda conceptos políticos que

se emitirían en tiempos por venir. Hasta en un sentido militar

hallamos esta anormalidad cuando algún vocero público o

institucional ha llegado a afirmar con toda naturalidad algo

tan erróneo como: tradición libertaria del Ejército venezolano.

Un enunciado que no podía ser más falso, contradictorio e

irrespetuoso, pues el título recibido por este Ejército es, desde

1813 hasta hoy, el de «Libertador», lo cual constituye un

sello distintivo, no intercambiable con ningún otro, sin parangón

en abolengo, al emanar directo de Simón Bolívar. Si alguien

lo dijo con elocuencia, fue el General Tomás de Heres,

cuando en oficio al General Sucre, desde Huancayo, el 24 de

octubre de 1824, se le anuncia que tomará el mando de las

fuerzas militares en el Perú, y con motivo de la despedida que

Bolívar dirige a dicha Fuerza, expresa: «Al desprenderse S.E.

el Libertador de este idolatrado ejército, su alma se le despedaza

con el más extraordinario dolor, porque ese ejército es

el alma del Libertador». 3

Hay que entender que libertario es rechazo a toda autoridad,

mientras que en la historia independentista la oposición

fue contra el absolutismo y la autoridad española; luego, por

evolución, hoy ese desdén antiautoritario apunta a designar

el enfrentamiento a cualquier tipo de imperialismo.

Así que, para concluir, y recurriendo a la especificidad

histórica, se puede afirmar que las únicas fuerzas militares

«libertarias» que alguna vez hayan existido fueron las milicias

que en la Guerra Civil de España (1936-1939) desplegaron

los anarquistas, encuadradas en el Ejército Popular de la República.

Libertador

El sentido esencial de esta palabra, por lo general no reviste

dificultades para el hablante de lengua española, ni se

presta a confusiones al ser empleado en sus dos acepciones:

sustantivo y adjetivo. Pero sí merece especial atención

el uso que reviste el término ‘libertador’ en su forma de sustantivo

cuando se refiere a la escritura del título recibido por

Simón Bolívar tras la Campaña Admirable en 1813, ocasión

en la que recibió en Mérida el nombre de «Libertador», en una

asamblea popular el 23 de mayo. Fueron éstas las palabras:

«Gloria al Ejército Libertador y gloria a Venezuela que os dio

el ser, a vos, ciudadano general Bolívar. ¡Que vuestra mano

incansable siga victoriosa, destrozando las cadenas de los

redimidos y digan un día, Bolívar vengó vuestros agravios!».

Luego, en Caracas, el Cabildo en sesión extraordinaria, presidido

por el Gobernador Político de la Provincia, Cristóbal Mendoza,

le otorgó formalmente el título de «Libertador y Capitán


de los Ejércitos», el día 14 de octubre de ese año.

A lo largo de la literatura histórica siempre se lo ve como

“el Libertador”, así como las formas contractas ‘al’, ‘del’,

correspondientes a la manera correcta de escribir ‘al Libertador’,

‘del Libertador’. Es evidente que escribir ‘a El Libertador’

o ‘de El Libertador’ son errores gramaticales. Sólo el

artículo en mayúsculas se justifica, al tratarse de comienzo

de frase. Si acudimos a los grandes escritores venezolanos o

de otros países, en ellos veremos ‘el Libertador’, y al examinar

las fuentes más categóricas de la época lo veremos así

confirmado. A modo de ejemplo, veamos: Ante la renuncia

al poder ejercido por Bolívar, el Congreso del Perú tomó una

resolución. He aquí la declaración que el 10 de febrero de

1825 emitió éste:

«El Congreso constituyente del Perú

Considerando:

1° Que la República queda expuesta a grandes peligros

por la resignación que acaba de hacer el Libertador

Presidente de Colombia, Simón Bolívar, del poder

dictatorial que por decreto de 10 de febrero anterior

se le encargó para salvarla;

2° Que sólo este poder depositado en el Libertador

puede dar consistencia a la República; […]»

Siguen otros cuatro considerandos, en todos los cuales

está escrito ‘el Libertador’. 4 Otro documento de índole protocolar,

fuente irrebatible, es el anuncio de la llegada de Bolívar

a Guayaquil, con vistas al encuentro con el general San Martín.

Al respecto leemos:

«República de Colombia.— Secretaría general— (Reservado.)

—Cuartel general en Guayaquil, a 29 de Julio

de 1822.12°

Al señor secretario de Relaciones Exteriores.

Señor Secretario.

Tengo el honor de participar a V.S. que el 2 del corriente

entró en esta ciudad S. E. el Protector del Perú,

y tengo el de transmitir a V.S. las más importantes y

notables materias que fueron el objeto de las sesiones

entre S. E. el Libertador y el Protector del Perú, mientras

estuvo aquí». 5

En el fragmento seleccionado, se recoge el encuentro

entre el general San Martín, quien desde 1821 ostentaba el

título de Supremo Protector del Perú, y el Libertador Simón

Bolívar.

Otra fuente documental de gran prestigio para dilucidar

este punto, es la correspondencia de época, en este caso la

diplomática, tan esmerada en el cuido de las formas. Así, se

recogen en las Memorias del General O’Leary, epístolas de

Sir Robert Ker Porter, Cónsul y luego Encargado de Negocios

de Gran Bretaña en Venezuela (1825-1842), quien en carta a

Bolívar, de 13 de marzo de 1827, le escribe anunciándole el

envío de un libro que escribió sobre sus viajes por el Oriente

Medio. La encabeza así:

«A. S. E. el Libertador, General Bolívar, etc., etc., etc.

[…]

El resultado de mi visita a esos países ha sido ya

aceptado con la mayor cortesía y bondad por algunos

amigos ilustres que tengo en Europa; y si logro que una

persona tan verdaderamente grande y tan virtuosa

como el Libertador, acuerde también un puesto en su

biblioteca a estos mis humildes esfuerzos, siempre lo

recordaré con no menor orgullo». 6

Tanto en el encabezado de la carta como en el argumento,

Porter emplea el artículo en minúsculas. 7

De igual modo, los encabezamientos de las cartas de Sir

Robert Wilson, 8 del Parlamento Británico, dirigidas a Bolívar,

siempre muestran: «A S. E. el Libertador Presidente, etc., etc.,

etc.».

Otra guía que no deja lugar a dudas, son las cartas de

los muy cercanos a Bolívar, como Pedro Briceño Méndez, de

grandes dotes, quien como Coronel, sería desde 1816 su secretario,

luego Secretario de Guerra y Secretario de Estado,

finalizando su carrera como General de Brigada. En los muchos

oficios emitidos por él, al referirse a Bolívar, indefectiblemente

escribe: ‘S.E. el Libertador’. 9

Una estupenda colección de ensayos la constituye el libro

Carabobo para Todos, publicado en 1971 por la Asociación

Amigos de la Biblioteca Nacional, donde once autores, entre

los más distinguidos del siglo XX, escriben sobre la gloriosa

Batalla, y en cada uno de esos escritos se emplea ‘el Libertador’.

10 Aunque es cierto que hay situaciones en el pasado

que podrían inducir a confusión, provenientes del sesgo puramente

personal de escribir de los autores y comentaristas.

El General Daniel Florencio O’Leary, el más brilante Edecán del

Libertador, diplomático de altos logros e Ilustre Prócer de la Independencia,

recogió una vasta colección de toda clase de documentos,

cartas y escritos de éste, originales y copias. Tan monumental

obra, en 32 tomos, fue editada por el Gobierno Nacional entre 1879

a 1888 y luego, en muy fina edición facsimilar, en 1981, por el Ministerio

de la Defensa.

35


Extraída de la edición original de las Memorias del General

O’Leary (en 32 tomos), se realizó en 1952 esta presentación en tres

tomos, titulada Narración, la cual contiene la sección de las memorias

personales de O’Leary.

Así, esto se evidencia con sólo dar un vistazo a un libro

como Bolívar en el pensamiento universal, compilado por Pedro

Grases y Pérez Vila en 1986, 11 donde en la recopilación

de 126 títulos de los más variados diccionarios y enciclopedias

de diversos países, se recogen las referencias sobre Bolívar,

escribiendo con minúsculas unas veces o en mayúsculas

otras, el artículo en cuestión.

En síntesis, escribir ‘El Libertador’ obedecería a un estilo

reverencial, recargado e innecesario, ajeno al espíritu de la

fórmula original. Bastaría, para zanjar este asunto, acudir al

argumento más rotundo que pudiera invocarse: la manera

como el mismo Bolívar se refiriera a sí mismo en su propia

escritura. Se trata de una carta dirigida por él al General

Tomás de Heres, desde Cuzco, el 7 de julio de 1825, en uno

de cuyos pasajes alude a unas calumnias publicadas por

un periódico del Cuzco (El Sol), lo que involucraba a unos

oficiales argentinos. Allí dice: «…bueno sería dar un artículo

en “La Gaceta de Gobierno” combatiendo a “El Sol” a nombre

de un colombiano […] y que los señores argentinos se

pueden componer como quieran sin mí, puesto que son tan

ingratos, y que el Libertador no debe meterse en nada tocante

al Río de la Plata». En la misma carta, expresa más

adelante: «Después de todo esto debe caer sobre “El Sol”

diciendo que ahora pretende este papel que el Libertador

se vaya a meter de mediador entre los congresos de Chuquisaca

y Buenos Aires…». 12 Esta mención, en tercera persona,

hecha por el Libertador acerca de sí mismo, sería más que

suficiente para dejar muy bien sentada la conclusión y despejado

todo dilema.

3

Véase en Memorias del General O’Leary, Ministerio de la Defensa,

Nápoles-Barcelona, 1981, Tomo XXII, p. 525. También se halla

en Vicente Lecuna: Catálogo de errores y calumnias en la historia de

Bolívar, New York, The Colonial Press Inc., 1958, Tomo III, p. 144.

4

Véase en Gonzalo Bulnes: Bolívar en el Perú, Editorial-América,

Biblioteca Ayacucho, Madrid, 1919, Tomo II, p. 360.

5

Ernesto de la Cruz, J. M. Goenaga, B. Mitre, Carlos A. Villanueva:

La Entrevista de Guayaquil, Editorial-América, Madrid, S/d, pp. 125-

126. [Prólogo de Rufino Blanco-Fombona].

6

Memorias del General O’Leary, Tomo XII, Ministerio de la Defensa,

Nápoles-Barcelona, 1981, p. 257.

7

La misma constatación podemos hacer al examinar su diario, en

el original en lengua inglesa, cada vez que menciona al Libertador. Véase

Walter Dupouy: Sir Robert Ker Porter’s Caracas Diary/1825-1842.

A British diplomat in a newborn nation, Instituto Otto y Magdalena

Blohm, Caracas, 1966.

8

Padre del coronel Belford Hinton Wilson, destacado en Junín y

Tarqui, el cual en 1827 sería brillante edecán del Libertador hasta la

muerte de éste.

9

Véase en Escritos del Libertador, Sociedad Bolivariana de Venezuela,

Caracas, 1974, Tomo XI, Documentos Nos. 1.971-2.290.

10

Autores varios: Carabobo para Todos, Caracas, Editorial Arte,

Caracas, 1971.

11

Pedro Grases & Manuel Pérez Vila (Comps.): Bolívar en el pensamiento

universal, Fundación Bicentenario de Simón Bolívar, Caracas,

1986.

12

Simón Bolívar: Obras Completas, Vicente Lecuna (Comp.), Caracas,S/d,

Tomo II, p. 163.

* Secretaría de R.ACM y asesor del CEOFANB.

36

Notas:

1

Multigramática, Vol. IV, Encyclopædia Britannica Publishers, Inc.,

1995-1996.

2

Véase Alexis Márquez Rodríguez: Con la Lengua, Vadell Hermanos

Editores, Caracas-Valencia, 1987, p. 140.

El parte oficial de la Batalla de Carabobo, emitido en San Carlos

el 26 de junio de 1821. Obsérvese en la línea 14 la mención: S.E.

el Libertador.


37


Algunos conceptos

de guerra

en el mundo del siglo XXI

38


Texto: Néstor Rivero

Fotos: Archivos ACM

Algunas líneas del tipo de guerra que se viene librando

en distintas regiones del mundo de hoy, tienden a

mostrar, por su reiteración, los nuevos modos y técnicas

de agresión, enmascarados en lenguaje diplomático y

la sorpresa de una opinión pública desprevenida que, eventualmente,

pudiere aceptar pasivamente lo que se le ofrece

como «la verdad» de un conflicto.

Obligación de proteger

El 11 de Septiembre con el

derrumbe de las Torres Gemelas

de Nueva York abrió una nueva

etapa en la conflictividad de escala

planetaria. ¿Hemos entrado

en una escalada sin retorno que

conduce a la III Guerra Mundial?,

¿o ésta ya comenzó y se desarrolla

de modo fragmentario con

distintos métodos, invasión directa,

golpes de Estado, desestabilización

de gobiernos «no simpáticos»

y campañas mediáticas

sostenidas?

Lo que sí ha quedado claro es

que han surgido nuevos vocabularios

y se extendió el choque armado,

a escala regional en territorios que habían permanecido

al margen de invasiones al menos en los últimos años,

como Afganistán e Iraq. Así, cabe la pregunta: ¿puede aplicarse

a Venezuela la doctrina imperial conocida como

«Responsabilidad de Proteger» que, esgrimiendo los

artículos 40 y 41 de la Carta de las Naciones

Unidas le ha sido aplicada en lo que va de

este siglo XXI a gobiernos y países como

la Libia de Muammar Gadaffi, para dar

algún viso de legalidad al ataque

criminal que se ejecutó contra el

jefe de la Revolución Verde?

En la actualidad opera una profunda distorsión, mediante

la cual se ha pretendido imponer ante la opinión pública

mundial la tesis según la cual el proceso de cambios políticos

que hoy prosigue en la República Bolivariana de Venezuela,

no es otra cosa que una «dictadura que viola los derechos

humanos». Dicha estrategia probablemente contempla

en alguno de sus escenarios de agresión, el recurso del supuesto

incumplimiento por las autoridades venezolanas, de

la responsabilidad de «proteger los derechos humanos» del

pueblo sobre el que se gobierna, aspirando, inútilmente por

lo demás, que dentro y fuera de la ONU se alineen a favor

de la correlación-OTAN, alianzas diplomáticas que avalasen

una hipotética «zona de exclusión

aérea», bombardeos y destrucción

de la Patria de Bolívar por las

fuerzas imperiales. Hasta ahora

no lo han logrado; y en la medida

en que el pueblo se mantenga

movilizado y muestre cohesión

de soberanía, no lo lograrán.

En el caso del coronel Gadaffi

se recuerda claramente que

la zona de exclusión aérea y los

bombardeos contra el territorio

libio comenzaron a partir de una

supuesta «masacre» que el líder

antiimperialista había dispuesto

contra una multitud que se

concentraba para protestar su

mandato, en una plaza de la capital libia. Y después que

se despejaron los acontecimientos se develó la falsedad de

una masacre que nunca ocurrió.

Claro, los contextos son muy distintos.

El coronel Gadaffi, si se le

compara con el Gobierno Bolivariano

del Presidente Constitucional

Nicolás Maduro, se encontraba

bastante aislado, y pocas voces

39


bienes y personas dentro de Estados Unidos o países de Europa,

los gobiernos de esas potencias responden con prácticas

que se dan la mano con sus eventuales y/o potenciales

agresores subrepticios. Cierto, la aplicación de distintas

formas de «Terrorismo de Estado» por los países de la OTAN,

los nuevos conceptos de «daño colateral», mediante lo cual

se justifica cualquier exceso en la guerra, o la interpretación

que dan esos centros de poder global a la llamada «Responsabilidad

de Proteger», en escenarios de conflicto interno en

países del Medio Oriente, África o América Latina, anuncian

nuevas tendencias en el enmascaramiento de las agresiones

de orden estratégico que adelantan dichas potencias.

40

de los pueblos africanos y del Medio Oriente y resto del Asia,

se movilizaron para detener la agresión de la OTAN. En ello

han fracasado las tenebrosas fuerzas imperiales respecto a

la Venezuela Bolivariana. No obstante, se debe estar alerta

ante la amenaza de que se aplique una eventual «obligación

de proteger» contra Venezuela. Afortunadamente, dentro del

Consejo de Seguridad de la ONU, Venezuela cuenta con un

representante, como Miembro no Permanente por dos años.

Ello, en cuanto a política exterior, hace una gran diferencia

en este asunto con respecto al hermano pueblo de Libia.

Los dos terrorismos

Frente a los actos de terrorismo individual o de grupos

del fanatismo religioso y político que puedan atentar contra

«Falso positivo» internacional

Otro recurso a que eventualmente pudiere apelar la estrategia

de agresión contra Venezuela por la CIA, el Departamento

de Estado y Pentágono de EE.UU, sería el crear un

«falso positivo internacional», al mostrar algún hecho de daño

auto-infligido dentro de alguna posesión de aquella potencia,

e imputársela a Venezuela para anunciar que va a ejercer

su «derecho a la defensa», en los términos contemplados en

el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. ¿Podría

ser forjado algún incidente de guerra en aguas internacionales,

o aguas del Caribe cercanas al Estado Libre Asociado de

Puerto Rico? Serían escenarios que nuestra Fuerza Armada

Nacional Bolivariana está llamada a ponderar en el estudio

de iniciativas de previsión y contraofensiva comunicacional.


«amenaza extraordinaria e inusual para su seguridad nacional»?

Bajo estado de amenaza y peligro de ser invadidas militarmente

de modo directo por EEUU, han sobrevivido durante

largas décadas, territorios y naciones como Cuba, Irán, Rusia,

Belarus o Siria. En dicha lista hoy ha sido incluido nuestro

país. Y ello —que no es otra cosa que la respuesta de los grupos

que ejercen el poder imperial dentro de aquella nación, a

la propuesta de un Mundo Posible que se da en Venezuela—,

no debe ser objeto de zozobra. Desde siempre estuvo Venezuela

bajo amenaza; simplemente que antes de la aparición

del Comandante Hugo Chávez y ahora del presidente Nicolás

Maduro, una parte considerable de la población no se había

percatado de ello. Y el trasfondo de dicha amenaza está teñido

de la sustancia oscura y espesa que yace depositada en

el subsuelo de nuestro territorio; y en la insubordinación de

una clientela de varias decenas de millones de personas que

ahora miran hacia otros proveedores distintos a las monolíticas

corporaciones del Norte en ciencia y tecnología, vehículos,

armamentos, satélites, alimentos y medicamentos, entre

otros productos. Energía y mercados, es lo que inquieta a los

poderosos del Norte cuando su control omnímodo empieza a

debilitarse tras relacionarse nuestros pueblos, en términos

de geopolítica y de economía y comercio con China, Rusia,

Brasil India y otras potencias emergentes.

El caso venezolano

¿Se puede sobrevivir por décadas a un estado de amenaza,

como el gobierno estadounidense ha proclamado contra la

Patria de Bolívar al precisamente calificar a esta última como

Huele a petróleo

Así, puede afirmarse con escaso margen de error, que

la actual agresión contra nuestra patria, huele a petróleo

y al afán imperial por mantener en América Latina

y, especialmente en Venezuela, el modelo extractivista y

monoproductor con cliente único; así como de consumo

de bienes manufacturados por un proveedor también exclusivo:

EEUU.

De otra parte, debe señalarse que si bien las élites

que ejercen el poder político y económico de aquella

gran potencia, han logrado avanzar en la tecnología de

extracción de hidrocarburos a partir de la explotación del

esquisto bituminoso, la inversión requerida para su apro-

41


vechamiento y rentabilidad sigue siendo costosísima. De

este modo, aun si el esquisto ofrece beneficios cuando el

petróleo es vendido en los mercados a partir de un precio

de 60 o más dólares el barril, en tiempos de deterioro del

precio —como ha ocurrido en el año 2015, con un barril

entre 40 y 50 dólares—, deja de ser negocio, y demandaría

una de dos salidas: que se produzca a pérdida; o que

se desestime su explotación, que es lo que se ha dejado

ver con el cierre de los últimos meses de varias operadoras

del esquisto en EE.UU. Por ello, afirmamos que

la amenaza a Venezuela, que procura concretar apoyos

de distinto orden tanto dentro como fuera de EE.UU, no

persigue otro objetivo que obtener legitimidad para una

agresión militar directa de aquella potencia, con el claro

propósito de tomar control de los yacimientos hidrocarburíferos

de nuestro territorio. El decreto del Presidente

Obama del 9 de marzo de 2015, en contra de un país

que defiende su soberanía y su derecho a que el pueblo

desarrolle su democracia participativa y protagónica, no

nos cabe duda, «huele a petróleo».

Defensa de soberanía

Esta definición integra el corazón de la respuesta que

dan los pueblos a las amenazas de agresión y ataque

armado por parte de enemigos poderosos, como se da

contra nuestra patria desde los centros de poder estadounidenses.

Defensa de soberanía en la calle, en la movilización

masiva permanente, en la jornada de opinión, en el conversatorio,

en la organización de comunidades y sectores

de la población por oficio, profesión o función convivencial.

De tipo estudiantil o gremial, entre otros. Resulta

perentorio en este tiempo de amenazas contra la soberanía

de nuestro país, llevar adelante, en distintos niveles

de la vida nacional, una especie de «Si vis pacem, para

bellum» comunicacional: prepararnos para ganar la guerra,

mostrando que, antes de que empiecen las hostilidades

con balas y bombardeos aéreos, nuestro pueblo y su

Fuerza Armada Nacional Bolivariana, poseen tal nivel de

disposición para defender en todo terreno su identidad

y las garantías que la Constitución consagra a favor del

pueblo, que éste logra desde ya, hacer desistir al agresor

de su intento de dar el siguiente paso: la materialización

de un ataque armado.

Pudiera decirse que, mientras hable la diplomacia y

se amplíe la cobertura de alianzas y respaldos a la Patria

de Bolívar, y mientras los medios de comunicación bolivarianos

transmitan las voces e imágenes de multitudes

marchando en repudio a cualquier agresión de distinto

orden, todo estará «bajo control» por parte del pueblo.

Acostumbrémonos, pues, mientras termina de afirmarse

el mundo multicéntrico y pluripolar, el mundo posible por

el cual luchó en la Venezuela del siglo XXI el Comandante

Hugo Chávez Frías, a sobrellevar la existencia con la alegría

de quienes construyen el futuro en medio de la acechanza,

afirmados en la convicción de que se cultiva la

paz y se siembra felicidad social. Ello justifica cualquier

empeño en la defensa de la Revolución Bolivariana.

42


43


Doctrinas y Resoluciones Legitimadoras

de la Intervención

(El Trasfondo)

(Parte II, y final)

44

Texto: Pascualino Angiolillo Fernández

Fotos: Archivos ACM

E

ste artículo analiza las más recientes teorías, doctrinas

y resoluciones legitimadoras de la intervención que

se esgrimen en los centros de poder imperial, desde

donde han sido introducidos en el sistema internacional por

parte de actores hegemónicos mundiales, para justificar

toda clase de pretensiones contra los países que no les son

dóciles. La Parte I de este trabajo se publicó en la Revista

Ámbito Cívico Militar, N° 55, Julio de 2018, CEOFANB, ocasión

cuando analizamos cinco doctrinas imperantes desde

1949. En esta Parte II abordaremos la peligrosa tesis de la

ONU basada en la «Responsabilidad de Proteger-Reaccionar

y Reconstruir», asumida por Bush (2001) y «La Doctrina de

los Nenúfares» aplicada por Obama y León Panetta (2012)

—así llamada por el autor de este artículo—. De igual modo,

examinamos la Doctrina de Guerra Híbrida de Donald Trump

(2017).

Concluiremos este texto con algunas reflexiones y recomendaciones

que permitan afrontar las amenazas y neutralizar

los escenarios desfavorables a los intereses de la

República, sobre todo en la dimensión de la geopolítica internacional

impulsada por nuestro Comandante Supremo

de la Revolución Bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías.

La Responsabilidad de Proteger – Reaccionar y Reconstruir

de la ONU. Doctrina asumida por Bush (2001) 1

En Septiembre de 2000, durante la Asamblea del Milenio

de las Naciones Unidas, el para aquel entonces Primer

Ministro de Canadá, Jean Chrétien, anunció el establecimiento

de una comisión internacional independiente sobre

intervención y soberanía de los Estados, en respuesta al llamamiento

hecho por el Secretario General, Kofi Annan, para

que se intentara alcanzar un nuevo consenso internacional

sobre la forma de responder a las violaciones masivas de

los DDHH y el Derecho Humanitario. La comisión estuvo conformada

por representantes de: Australia, Argelia, Canadá,

EE.UU, Federación de Rusia, Alemania, Sudáfrica, Filipinas,

Suiza, Guatemala e India.

A manera de información general la Comisión Internacional

sobre Intervención y Soberanía de los Estados (CISISE),

fue financiada por las Fundaciones: Carnegie Corporation

de Nueva York; William y Flora Hewlett; John D. y Catherine

T. MacArthur; Rockefeller y Simons Foundation. A estos

aportes se sumaron los gobiernos de Canadá, Suiza y el


Reino Unido. A juicio del autor, el interés de los grupos

económicos en financiar esta temática, fue sin duda alguna,

el de «incentivar» a los miembros de la CISISE, para auto

atribuirse poderes supranacionales que incursionaron peligrosamente

en contra de principios internacionales e intereses

nacionales mundialmente reconocidos, tales como:

la Independencia, la soberanía, la libertad y la libre autodeterminación,

dejando abierta una puerta para las intervenciones

militares de bandera «humanitaria» bajo una mordaz

doctrina que apuntaba con urgencia a la necesidad de

acceder a los recursos vitales que requieren las potencias

hegemónicas. Esta irónica resolución legitimadora de la intervención,

fue introducida cinco años después ante la ONU,

durante su Cumbre Mundial de 2005, a objeto de legitimar

esta contradictoria «Responsabilidad de Proteger, Reaccionar

y Reconstruir». 2

Si bien es cierto que Kofi Annan, hizo un elocuente llamamiento

a la comunidad internacional en los años 1999 y

2000, para que procuraran alcanzar un consenso sobre si:

«la intervención humanitaria es, en realidad, un ataque inaceptable

a la soberanía», estuvo haciéndose reiteradamente

la pregunta: «¿Cómo deberíamos responder

a situaciones como las de Rwanda o Srebrenica

y las violaciones graves y sistemáticas

de los derechos humanos

que trasgreden todos los principios

de nuestra humanidad común?».

En mi opinión, si se tuviera

la capacidad de contestar esa

pregunta, en función de la

experiencia que nos da el

hecho de vivir la dinámica

de los acontecimientos

que se suscitan en la República

Bolivariana de

Venezuela, entonces

se le contestaría a

la ONU y al sentido

Rwanda

común de la comunidad

internacional,

con otra pregunta:

Les preguntaríamos

con la auctoritas que otorga la

moral: ¿están ustedes seguros de que lo que perciben sus

sentidos, a través de los medios audiovisuales y escritos u

otra forma de comunicación… es la verdad? ¿Están ustedes

seguros de que las dificultades que se presentan en X o Y

Estado-Nación del planeta, son producto de, como ustedes

llaman, «una infracción del orden internacional»? ¿Están ustedes

seguros de que tales situaciones que causan sufrimiento

en seres humanos, de X o Y Estado-Nación del planeta,

NO vienen promovidas por otros actores internacionales

como justificativo de intervención?

Porque, si eso no es así, estaríamos anulando todo el camino

recorrido para alcanzar la paz y la estabilidad internacionales;

convirtiéndonos en instrumentos de nuestra propia

destrucción y pasaríamos a la historia como los cómplices o

los ignorantes que no tuvieron la capacidad de garantizar un

mundo mejor. Pues bien, en esta investigación, se ha podido

comprobar que las Doctrinas y Resoluciones Legitimadoras

de la Intervención han ido introduciéndose sistemáticamente

en el sistema internacional como se evidencia en este

caso, cuando la Asamblea General de la ONU incorporó: «La

Responsabilidad de Proteger» en un Documento Final de la

Cumbre Mundial de 2005, en cuyos dos párrafos se habla

de «Un concepto más amplio de la libertad: Desarrollo,

Seguridad y Derechos Humanos para todos» y en donde el

para aquel entonces Secretario General Kofi Annan, basó su

enfoque en dos informes:

El primero, que se refiere a «un mundo más seguro»: que

abre las puertas para entrar en el peligroso terreno de la

responsabilidad compartida del Grupo de Alto Nivel sobre

las amenazas, los desafíos y el cambio del 1° de diciembre

de 2004; que además se refiere a una «obligación de

proteger» que dentro del marco de reforma de la ONU, recomienda

la adopción de una «norma» de la «responsabilidad

de proteger», recogiendo así el concepto elaborado por la

Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de

los Estados (CIISE).Un segundo informe,

que se sustenta en «La responsabilidad

de proteger» de la

misma CIISE; que fue iniciado,

convocado y patrocinado por el

gobierno de Canadá, para dar

una respuesta a las preocupaciones

del Secretario General

en encontrar una vía

de socorro a poblaciones

en estado de emergencia

humanitaria, que sirvió

de punto de partida en

los debates sobre su incorporación

en la ONU.

Una «responsabilidad

de proteger» que ya estaba

yaciente en cierto círculo

de diplomáticos de la ONU

encabezados por Kofi Annan,

quien, ya comenzando el milenio, declaraba:

«La intervención humanitaria es una cuestión delicada,

plagada de dificultades políticas y sin soluciones fáciles. Pero

sin duda no hay ningún principio jurídico ni siquiera la soberanía

que pueda invocarse para proteger a los autores de crímenes

de lesa humanidad. En los lugares en que se cometen

esos crímenes y se han agotado los intentos por ponerles fin

por medios pacíficos, el Consejo de Seguridad tiene el deber

Srebrenica

45


Secretario General de la ONU

moral de actuar en nombre de la comunidad internacional.

[...] La intervención armada debe seguir siendo siempre

el último recurso, pero ante los asesinatos en masa es una

opción que no se puede desechar».

En el Documento Final, los Estados

asumen el deber de prevenir que se llegue

a perpetrar uno o más de los crímenes

enumerados, como genocidio, crímenes

de guerra, depuración étnica y crímenes

de lesa humanidad en su territorio, y han

aceptado la necesidad de una prevención

efectiva por medio de un servicio

de ayuda de la ONU a los Estados y

el desarrollo de un sistema de alerta

temprana, también a cargo de la ONU.

El objetivo de la prevención es, pues,

evitar que la población civil caiga

víctima de violaciones serias de derechos

humanos resultantes de un

conflicto interno. Las cuestiones que

quedan por esclarecer son: cuál es

el alcance de la «prevención», cómo

se materializará la ayuda de la ONU

a los Estados y qué forma tendrá

la alerta temprana de la ONU. Asimismo,

debe esclarecerse, cómo se

ha de repartir la responsabilidad de prevenir entre el Estado

y la «comunidad internacional», y cuál es el límite de

las medidas de prevención a disposición de la «comunidad

internacional», o en otras palabras, si las medidas de prevención

implican también el empleo de sanciones y el uso

46

de la fuerza contra un Estado. A

esta «Responsabilidad de Proteger»,

le nacieron un sinnúmero de variantes,

configurándose con términos asociados a la «legítima

defensa» a la «guerra preventiva», cuando esa

responsabilidad de proteger era enfocada desde diversas

posturas paradigmáticas, como por ejemplo, desde afuera

hacia adentro, es decir, un actor internacional o individuo,

que desde latitudes distantes podía amenazar a determinada

nación. Caso Osama Bin Laden, que le permitió a EE.UU

justificar una intervención en Afganistán, o Sadam Hussein

en Irak, con la falsa matriz de que poseía armas de destrucción

masiva y que le permitió a EE.UU, el derecho a invadir o

caso Libia y Siria. En fin, una «Responsabilidad de Proteger»

que traía consigo una mordaz doctrina de guerra preventiva,

cuyos muertos, heridos y daños no entran en las estadísticas

de las Cumbres del Milenio. 3

La Doctrina de los Nenúfares Obama-Panetta (2012)

La Nueva Doctrina de los Nenúfares diseñada por

EE.UU. «Irónica estrategia de aproximación

de medios para atender con

prontitud las catástrofes naturales

en nuestra región».

En la actualidad, como una

nueva versión de los Documentos

de Santa Fe, podemos comentar la

arbitraria estrategia imperialista de

aproximación y proyección de sus

fuerzas militares en nuestra región,

bajo el irónico pretexto de la lucha

contra el narcotráfico. Esta estrategia

les ha permitido inundar de bases

militares norteamericanas el espacio

suramericano y caribeño, además de

justificar la reactivación de su IV Flota,

para navegar en un teatro de operaciones,

el cual ellos consideran como su

área de interés e influencia. Hoy en día,

tales excusas procuran renovarse con

un nuevo discurso por parte de los Estados

Unidos, en donde un mordaz «síndrome

proteccionista» de atender con

prontitud y oportunidad a las catástrofes naturales

que se pronostican en el espacio suramericano y caribeño,

es el pretexto para aproximar medios militares y civiles en

áreas muy cercanas a los pasos interoceánicos suramerica-


nos y del Caribe, o en donde, no por casualidad, tales situaciones

de riesgos se pronostican en sectores cerca de las

grandes reservas de petróleo, minerales estratégicos, gas,

agua dulce y biodiversidad del planeta. 4

En la Décima Conferencia de Ministros de la Defensa

de las Américas, realizada del 8 al 10 de octubre de 2012,

en Punta del Este, Uruguay, la delegación de EE.UU, asistió

«muy preocupada por los temas de defensa en el hemisferio»,

destacándose: León Edward Panetta, para aquel

entonces, Secretario de Defensa de ese país, quien fuera

Director de la CIA en el gobierno de Bush hijo; Frank Mora,

Sub Secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental;

el General de la Fuerza Aérea Douglas Fraser, para aquel

entonces, Comandante del Comando Sur; el General del

Cuerpo de Marines John F. Kelly, quien actualmente ostenta

el cargo de Secretario de Seguridad Nacional; a quienes

se les sumó la Embajadora de EE.UU en Uruguay, Julissa

Reynoso, de raíces dominicanas, quien es miembro del

conocido «Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU», el

mismo Consejo vinculado históricamente a los temas del

«nuevo orden mundial, el Grupo Bilderberg y la teoría de

la conspiración». 5 Allí, y con poco disimulo, uno de los ejes

temáticos que insistentemente los norteamericanos defendían

en la mesa de discusiones —utilizando, no por casualidad,

a Guatemala como país modelador, a Chile como

país relator y a Canadá, Trinidad y Tobago y Uruguay, como

países correlatores— fue el eje temático referido a los «desastres

naturales y la protección al medio ambiente y la

biodiversidad», de nuestra rica, independiente y soberana

región suramericana y caribeña.

Este panel de representantes, durante todas las fases

de la reunión, manifestaba reiteradamente su interés en

establecer «Bases adelantadas de atención rápida a las

catástrofes naturales», a las que sus expertos pronosticadores

ubicaban con una pitonística precisión, en áreas de

gran valor geoestratégico del espacio suramericano y caribeño.

Ellos manifestaban que dichas plataformas aglutinarían

a personal y equipos militares con elementos de

protección civil, listos para reaccionar bajo la dirección de

sus experimentados mandos. Al mismo tiempo que se auto

atribuían una «moral de experticia», adquirida en su participación

durante el pasado terremoto de Haití. 6

Como es bien sabido, la Conferencia de Ministros de

Defensa de las Américas, se constituye en el instrumento

diplomático-operativo de la Junta Interamericana de

Defensa (JID), entidad que a su vez depende de la OEA.

Esta JID está compuesta por: El Consejo de Delegados; la

Secretaría y el Colegio Interamericano de Defensa (CID).

En este último centro educativo, en opinión del autor, es

donde se diseñan las doctrinas y resoluciones legitimadoras

de la injerencia y la intervención en el hemisferio.

A todas estas nuevas versiones de una renovada agenda

injerencista, se le suma toda una operación mediática

enmarcada dentro del conocido concepto de Guerra de

Cuarta Generación, la cual procura minar las bases de la

cultura tradicional de los países suramericanos y caribe-

47


ños y debilitar a sus movimientos populares de izquierda,

por cuanto que dicho modelo ideológico, se encuentra en

franca contraposición al modelo capitalista que las potencias

imperialistas defienden.

Para alcanzar este fin, ellos aplican lo que Noam

Chomsky llama: «la estrategia de la gradualidad», que

consiste: En procurar hacer que se acepte una medida inaceptable.

Este fin se alcanza, cuando tales medidas son

dosificadas gradualmente y a cuentagotas por años consecutivos.

Es así como los países dominantes, en el trascurrir

de la historia, fueron introduciendo en el sistema internacional,

una serie de marcos referenciales y criterios de

interpretación de la realidad, ajustados en función a sus

intereses y conveniencias. Tal gradualidad permitió a los

monopolios hegemónicos, el garantizar que la sociedad internacional

asumiera como natural aquellos cambios, los

cuales, en otras condiciones, pudieran haber provocado

una revolución.

La Doctrina de Guerra Híbrida de Donald Trump (2017)

En los últimos meses se ha podido percibir un incremento

muy considerable de acciones orientadas en esta teoría,

las cuales han dificultado el libre ejercicio del poder del

presidente Nicolás Maduro Moros. Estas estrategias conspirativas

contra la Patria, cuentan sin duda alguna con el

apoyo de actores de cooperación internos y externos, no

descartándose ni por un instante la colaboración de quintas

columnas infiltradas y/o captadas, dentro de las estructuras

del Estado, cuyas acciones coordinadas estrechamente

con el Departamento de Estado de EE.UU, están procurando

crear las condiciones necesarias para generar: una desobediencia

civil, un estallido social y/o una crisis humanitaria,

que justifique la aplicación de instrumentos de intervención

controlados por parte de los actores regionales e internacionales,

bajo el mordaz pretexto del «interés humanitario»,

matriz que sienta las bases para justificar ante la opinión

pública internacional, una peligrosa maniobra intervencio-

48


nista en el Estado venezolano, bajo el pretexto de un «Estado

Fallido».

A esta estrategia desestabilizadora, se le ha sumado

la aplicación de una segunda estrategia conspirativa,

conocida como la Teoría del «Estado Villano o Forajido»,

forma de lucha no armada en la que actualmente se promueve

una matriz o percepción de irrespeto, por parte

del gobierno revolucionario, a los derechos humanos,

sus vinculaciones con el terrorismo, el narcotráfico internacional,

las redes de prostitución, el lavado de dinero, la

corrupción y hasta la tenencia de armas de destrucción

masiva.

Con la aplicación sincronizada de estas dos Teorías

Conspirativas, se está procurando poner al Gobierno venezolano

entre la espada y la pared, es decir, cuando se

ejerce el poder para poner orden, los operadores políticos

infiltrados crean las condiciones para que se produzcan

incidentes entre las fuerzas de orden público y grupos de

protesta, en donde se perciba una sensación de represión

e irrespeto a los derechos humanos (Estado Forajido).

En este tipo de acciones, los actores políticos, quienes

manejan el poder de los medios de comunicación privados

y las grandes cadenas informativas nacionales e internacionales,

desatan toda una campaña de descalificación de los

líderes oficialistas dentro de una matriz de corrupción y complicidad

con actividades al margen de la ley, esto con el fin

de fortalecer la percepción del «Estado Forajido».

Por otra parte, si no se hace nada ante la anarquía promovida

por los operadores políticos y se permite que un caos

total se promueva en el territorio del Estado-Nación y que tal

inacción promueve una crisis en las necesidades básicas de

la población, afectando su estado de bienestar, entonces se

cae en la percepción de «Estado Fallido». Ambos extremos

muy perjudiciales para el ejercicio del poder gubernamental.

Paralelamente, motivado a que la Guerra Híbrida combina

acciones de lucha no armada, con acciones de lucha

49


armada, continuamente se procura promover incidentes, sobre

todo con actores internacionales que limitan con el país

que es blanco objetivo, esto con el fin de justificar una escalada

diplomática que pueda justificar una acción militar.

También se emplean esos actores de cooperación fronterizos

para agudizar las crisis como ha venido ocurriendo en el

caso de Venezuela con la «Operación Tenaza». Así lo declaró

el Presidente Nicolás Maduro Moros, en su Alocución ante la

Asamblea Nacional (2015):

«Nuestra patria ha sido sometida a nuevas formas de

acosos y agresión que pudieran afectar gravemente la paz

de Venezuela y la región»… «Hay una operación política, mediática

y económica para buscar conflictos de alta intensidad»…

«Quieren aplicar la Operación Tenaza contra la Patria».

Conclusiones y Recomendaciones

Todas las doctrinas y resoluciones anteriormente descritas,

responden a una concepción geopolítica de dominación

propia del imperio injerencista e intervencionista de EE.UU

y sus aliados, los cuales han elevado su doctrina de seguridad

nacional a niveles supranacionales, logrando introducirla

sistemáticamente dentro de la legislación internacional

para adecuarla a sus más obscuros intereses.

Por todo lo antes expuesto, considero que todo estudio

del desarrollo de una ciencia, en este caso la ciencia de

las Relaciones Internacionales, «exige, junto al conocimiento

de los conceptos, axiomas y leyes que se han formulado

por sus diversas teorías, una necesaria reconstrucción

del proceso histórico a través del cual han emergido y han

sido dadas a conocer». Más aún, si dichas teorías han

sido elaboradas por comunidades de seres humanos, en

épocas cuyos métodos, enfoques y códigos estaban predominantemente

influenciados por los criterios de un grupo de

actores dominantes y que pudieron de alguna manera, ser

introducidos premeditadamente, como una estrategia para

difundir patrones universales que respondieran a

sus intereses de dominación. Es por ello que

la postura ontológica que se asumió en

este trabajo, se mostró absolutamente

opuesta al «conservadurismo internacional»,

considerándose éste, como

una corriente de pensamiento que

intenta mantener una continuidad y

que se opone a toda iniciativa con

enfoques emancipadores.

Con el abordaje de estas Doctrinas

y Resoluciones Legitimadoras

de la Intervención, pareciera que

hoy la comunidad internacional, se

encuentra inmersa en un peligroso

terreno de arenas movedizas, en

donde las teorías de las relaciones

internacionales y la teoría de la conspiración, parecen

haberse fusionado en una sola, para satisfacer los más obscuros

intereses de los actores hegemónicos que la promueven.

Coincide el autor con el enfoque gramsciniano de «hegemonía

cultural», cuando éste explica las razones por las

cuales una sociedad que pudiese observarse aparentemente

libre y culturalmente diversa, es en realidad dominada,

en este caso, por una de sus clases sociales, ya que como

éste lo indica: «…las percepciones; explicaciones; valores y

creencias de ese sector llegan a ser vistos como la norma,

transformándose en los estándares de validez universal o

de referencia en tal sociedad, como lo que beneficia a todos

cuando en realidad sólo beneficia preferencialmente a un

sector dado».

Resulta entonces muy importante que los actores del espacio

latinoamericano y caribeño aprendan a interpretar la

realidad internacional, con un enfoque estratégico distinto a

los códigos que traen inscritos consigo las tradicionales teorías

y doctrinas legitimadoras de la intervención. Debemos

procurar descubrir las circunstancias históricas, psicológicas

y sociológicas que han incidido en la difusión del conocimiento

y por consiguiente la «universalización de criterios de

interpretación de la realidad» es lo que permitirá el quiebre

de «una hegemonía sostenida en el campo de las relaciones

internacionales», statu quo que si no despertamos de ese

trance prevalecerá con consecuencias nefastas.

Se hace imperativa la aproximación a una Teoría Bolivariana

de las Relaciones Internacionales, por cuanto que

la misma representa un poderoso instrumento para argumentar

y persuadir con hechos y razones, la vigencia del

pensamiento de los próceres y héroes independentistas suramericanos.

Asimismo, el construir un sistema educativo

latinoamericano y caribeño, que promueva los principios,

valores y creencias propios a sus realidades geohistóricas,

servirá por una parte, de sustento teórico

para orientar las nuevas formas de relacionamiento

que actualmente se

configuran en la región; y por

la otra, de modelo a seguir

para recontextualizar las

nuevas realidades del

sistema internacional.

Todo ello con el fin de

garantizar la satisfacción

real de las

expectativas de los

elementos que integran

el espacio

suramericano y caribeño,

a fin de gestar

una conciencia

de unidad e

50


identidad común en beneficio de las futuras generaciones.

Es por ello que las viejas teorías deben evolucionar, puesto

que el realismo político beneficia a las potencias militares

más poderosas y el enfoque idealista, al cual, en mi opinión,

le es atribuido erróneamente una paternidad wilsoniana,

pretende dejar en manos de organizaciones internacionales

manejadas por los Estados Potencias, las intervenciones en

los conflictos armados, con el supuesto irónico de tratar de

evitar el flagelo de la guerra.

* Secretario General de SECODENA.

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introduccion/#.URlL7B3a2So

Notas:

1

Portadora de la Doctrina del Bellum iustum. Además de un nuevo

intervencionismo, la «responsabilidad de proteger» suscribe también la

Doctrina del Bellum iustum que se remonta a San Agustín y que, en su

núcleo fundamental, acepta justificaciones al uso de la fuerza en las relaciones

internacionales. Según ésta, si el recurso a la guerra como instrumento

político está prohibido, la guerra con fines de carácter humanitario

debe permitirse, pues asegura la protección de una población cuando es

víctima de determinados crímenes o corre peligro de serlo. Como complemento

de esta doctrina, la CIISE fija y desarrolla criterios materiales

de limitación de intervención militar bajo el rubro «principios para la intervención

militar», que no son nuevos, sino ya bastante conocidos en los

debates teóricos sobre las doctrinas de la intervención humanitaria y del

bellum iustum. Propone, entonces, seis criterios: 1) existencia de autoridad

competente, 2) causa justa, 3) intención correcta, 4) último recurso,

5) medios proporcionales y 6) perspectiva (posibilidad) razonable. Fuente:

M. Añaños (2009): «The “Responsibility to Protect” in the United Nations

and the Doctrine of the “Responsibility to Protect». Página Web en Línea.

Disponible:https://www.ucm.es/data/cont/media/www/

pag-72507/UNISCI%20DP%2021%20-%20MEZA.pdf [Consulta

13/02/2018]

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2

Recordemos que dentro de los logros atribuidos a la Fundación

Rockefeller, están: Ser la responsable de la llamada «Revolución Verde»,

un brillante ardid para desarrollar un Agronegocio Globalizado.

Como decía Henry Kissinger en los años 70: «Si se controla el petróleo,

se controla el país; si se controlan los alimentos, se controla a la

población». Utilizando inmensas cantidades de herbicidas y pesticidas

y los impactos en la salud de la población, la Fundación Rockefeller

diversificó su negocio creando mercados adicionales para los gigantes

del petróleo, la química y la industria farmacéutica. Fuente: F. Engdahl:

«Bill Gates, Rockefeller y los gigantes de la biogenética saben algo que

ignoramos». Artículo digital. Disponible en: Rebelion.org http://www.

rebelion.org/noticia.php?id=60339 [Consulta 13/02/2018].

3

La guerra preventiva (o ataque preventivo) es aquella acción armada

emprendida con el objetivo (real o pretextado) de repeler una

ofensiva o una invasión que se percibe como inminente, o bien para

ganar una ventaja estratégica en un conflicto inminente. Aunque se

suele presentar como forma de autodefensa, la legitimidad de la guerra

preventiva es objeto de intensa disputa, sobre todo por la dificultad

de ponerse de acuerdo acerca de si la amenaza es real y, caso de serlo,

de si se trata de un peligro inminente que justifique el ataque, o bien

se utiliza como pretexto para atacar primero. En su enfoque clásico, la

autodefensa quedaría restringida a una respuesta a un ataque armado,

de acuerdo con el Art. 51 de la Carta de la ONU. Modernamente,

la doctrina de George W. Bush sobre ataques preventivos se refiere a

la amenaza potencial causada por «Estados delincuentes» con armas

de destrucción masiva. Sin embargo, el problema de determinar la

amenaza inminente y extrema sigue siendo tema de disputa. Muchos

Estados no apoyan la guerra preventiva, ya que consideran que podría

aplicarse arbitrariamente a cualquier amenaza real o imaginaria situada

años en el futuro. Fuente: Pág. Web en línea. Disponible: https://

es.wikipedia.org/wiki/Guerra_preventiva. [Consulta: 13/02/2018].

4

En lengua inglesa, una lilypad es una hoja flotante en un lago o

estanque, al modo de los nenúfares, que sirve de apoyo para la rana

que, salto a salto y de hoja en hoja, se aproxima acechante hacia el

incauto insecto que en breve devorará. No se crea que esto se refiere

a curiosas escenas de la naturaleza; su contenido es bastante más

crudo, porque la rana es el símbolo de las fuerzas armadas de EE.UU.

Los nenúfares son un nuevo tipo de base militar reducida, que se va

extendiendo por el mundo y al que voy a referirme específicamente, y

los insectos son los países sobre los que la política exterior de EE.UU.

extiende sus tentáculos. Fuente: kaosenlared.net.

5

En la década de 1960, grupos como la John Birch Society y el

Liberty Lobby dedicaron muchos de sus ataques a la ONU como vehículo

para crear «Un Gobierno Mundial», promoviendo una posición

de desconfianza y aislacionismo en relación a ese organismo. Adicionalmente,

Mary M. Davison, en su The Profound Revolution (1966)

trazó el origen de la supuesta conspiración del Nuevo Orden Mundial

a la creación del Sistema de Reserva Federal en EEUU por un «grupo

de banqueros internacionales» que luego habrían creado el Consejo

de Relaciones Exteriores (CFR) en ese país como «gobierno en

las sombras». En aquellas fechas la expresión «grupo de banqueros

internacionales» se entendía como referencia a personas tales como

David Rockefeller o a la familia Rothschild. Posteriormente, y a partir

de la década de 1970, Gary Allen sostiene que el término Nuevo Orden

Mundial es utilizado por una élite internacional secreta dedicada a la

destrucción de todos los gobiernos independientes. Con ese autor el

mayor peligro deja de ser la conspiración cripto-comunista y se transforma

en la élite globalista que algunos identifican con el atlantismo

del Grupo Bilderberg. Fuente: Enciclopedia Wikipedia, 2007. (Página

Web en línea).

Disponible: http://es.wikipedia.org/wiki/Nuevo_Orden_Mundial.

6

Véase el artículo de Lorenzo Angiolillo Fernández: «El Síndrome

2012. El Efecto Haití, y El Proyecto Haarp, La Gran Conspiración».

Disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/a93923.html.

7

Guerra híbrida es un concepto polemológico reciente (2014) con el

que se identifica un nuevo tipo de guerra que «viene a dar por superada

la guerra asimétrica (ejército convencional contra fuerza insurgente)».

«Une fuerzas regulares e irregulares, desinformación y una aparatosa

presencia militar en una ofensiva limitada», siendo su ejemplo la guerra

en el este de Ucrania y calificando genéricamente a las relaciones entre

Rusia y los países occidentales (EE.UU, Unión Europea, OTAN): «…esta

nueva especie de guerra híbrida está definida por el hecho de que no hay

una distinción real entre la guerra y la paz». Los conflictos híbridos implican

esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar un

Estado funcional y provocar una polarización de su sociedad. A diferencia

de lo que ocurre en la guerra convencional, el «centro de gravedad» de

la guerra híbrida es un sector determinado de la población. El enemigo

trata de influenciar a los estrategas políticos más destacados y a los

principales responsables de la toma de decisiones, combinando el uso

de la presión con operaciones subversivas. El agresor suele recurrir a actuaciones

clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles

represalias. Otras denominaciones utilizadas para los conflictos ucranianos

de Crimea y el Donbass son las de «guerra proxy (guerra por delegación),

guerra asimétrica, guerra de cuarta generación... guerra en red...

o conflicto no lineal». Fuente: Pagina Web en línea. Disponible: https://

es.wikipedia.org/wiki/Guerra_h%C3%ADbrida. [Consulta 13/02/2018].


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