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Historias para lo que viene: Elcy

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Esta es mi historia para lo que viene



Mi nombre es Elcy y esta es mi historia para lo que viene



“Hija, yo te quiero mucho, no lo olvides

en el mundo que tú debes conquistar”

Canción de Diomedes Díaz

Mi nombre es Elcy Serna Gómez, soy de Codazzi, Cesar, y

víctima del conflicto armado. Esta carta es para mi sobrina Tani

Marcela. La quiero mucho, es una niña de once años. Esta es la

historia para lo que viene... a futuro.

Quiero decirte unas palabras y quiero que las guardes

dentro de lo profundo de tu corazón. Ustedes los jóvenes y

niños son el futuro de Colombia, y de ustedes depende que la

nueva generación sea de niños formados en el tema de derechos

humanos porque ser líder social es algo que te va ayudar a ti a

formarte como persona, como hija, como madre, como esposa,

como amiga.

En ti, veo un gran futuro. En ti, veo jóvenes formados. Tani

Marcela, no te dé miedo. Estamos viviendo ahorita mismo un

proceso de paz, y yo tengo la fe y la confianza en Dios que la

paz sí se puede lograr si nosotros ayudamos a que los niños

empiecen desde ya a socializar el tema de derechos humanos en

los colegios, en las instituciones, en sus casas.

Sé que a nosotros nos ha tocado duro, nos ha tocado fuerte.

Sé que tú y todos los niños de Colombia están sufriendo el dolor


Río

Carretera


de la guerra; están sufriendo porque están viendo a sus padres

salir corriendo, y están viendo que a los líderes sociales los están

asesinando. Sin embargo, vale la pena insistir en el proceso de

paz. La paz se logra con la ayuda de cada uno de nosotros y cada

uno de ustedes. La paz es Colombia; la paz es de todos.

Eres una joven de once años, sé que eres una niña muy

inteligente. Quiero que te sientas feliz, que te sientas tranquila.

Y quiero que lo que tú me has visto y me has escuchado decir te

sirva para crecer tanto material como espiritualmente. Sé que

tú, Tani, puedes a futuro alzar la voz. Así como hoy nosotros, los

líderes sociales, lo estamos haciendo, tú también puedes hacerlo.

Quiero que seas una mujer emprendedora; que seas una mujer

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valiosa; que seas una profesional; que no te le rindas a nada; que

por muy grande que sea el obstáculo, tú siempre tengas la forma,

la facultad para salir adelante. Sé que tienes madera.

Cuando empecé mi liderazgo, jamás pensé tener que pasar por

lo que he pasado, pero quiero que tengas presente algo. Cuando me

1 · Mi padre, Miguel

Ángel, y mi hermano

mayor, Gabriel Darío.

Esta foto fue tomada

en Codazzi, Cesar, en

1966. Mi padre siempre fue un hombre

fuerte, que nunca enfermaba y estaba

lleno de vida.

tocó salir de mi territorio, de mi tierra, no estaba en mis planes

hacerlo. Me tocó salir porque tomé la decisión de defender los

derechos humanos, pero es algo muy valioso. Hoy en día me siento

feliz. Y me siento capaz de seguir ayudando a otras personas.

Sé que en cualquier momento de tu vida te preguntarás por

qué mi tía es una líder social. Quiero contarte algo: de niña,

me gustaba acompañar a mi madre a todas las reuniones de


juntas de acción comunal de las cuales ella hacía parte. Tuve

la oportunidad de estar en varios encuentros comunales en el

departamento y en el barrio San José de Codazzi. Acompañé a

mi madre en muchas ocasiones a las mal llamadas invasiones,

hoy asentamientos humanos, donde mi madre motivaba a las

personas que no tenían vivienda a tomarse los predios para

construir sus casas. Luego, nos tocó enfrentarnos con la Policía

del pueblo en los llamados desalojos. Para ese tiempo yo era

una adolescente, pero me encantaba poder ayudar a todas esas

personas en compañía de mi madre.

Tiempo después, presencié el atentado que le hicieron a un

joven muy cerca de mi casa paterna. Cuando me di cuenta, estaba

en el lugar donde él había caído. Logré detener un carro para que

me lo llevaran al hospital de Codazzi, donde él logró llegar con

vida; pero por indiligencia médica, y porque yo era menor de edad

y no pude firmar el documento de ingreso del paciente, lo dejaron

morir. Ahí me fijé una meta: yo tenía que ser médica para salvar

vidas. Pero, por cuestiones de la violencia, no pude lograrlo;

porque terminé mi bachillerato y mi familia no tenía recursos

para darme esa carrera de medicina, pues tocaba pagar vacunas

a la guerrilla. Luego, fuimos secuestrados por la guerrilla en

nuestra propia casa, razón por la cual, días después, mi madre

decidió sacarme del municipio, a la ciudad de Barranquilla.

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2 · El día de mi matrimonio.

No pude evitar sentimientos

de tristeza por el

fallecimiento de mi madre y

mi hermano.

3 · El día de mi graduación

como enfermera en

Barranquilla, Atlántico.

4 · Mi madre Tany Gómez

González y yo cuando tenía

20 años (1985). Ella ha sido

mi motor y mi guía.

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5 · Mi esposo Yoni Antonio Herrera

junto a su padre, en los cultivos de

algodón de “El Retorno”, la finca de mis

suegros. Esta foto se tomó antes de

nuestro segundo desplazamiento.

6 · Sepelio de mi hermano Miguel Ángel

Serna. Fue asesinado años después de

haber recibido golpes en la cabeza por

parte de un miembro de las FARC.


Terminé mis estudios de bachillerato y estudié enfermería

en Barranquilla. Después de 11 años, volví a Codazzi y empecé a

trabajar en el hospital de mi tierra, donde empezó mi liderazgo.

¿Por qué me gustó el tema de los derechos humanos? Porque

en medio de mi trabajo como enfermera, como profesional de la

salud, empecé a ver cómo llegaban las mujeres víctimas de abuso

sexual, de maltrato, a los centros hospitalarios, donde aun los

mismos profesionales de la salud las maltrataban con frases como

“te violaron porque estabas mal vestida”, “te violaron porque tú lo

provocaste”. En fin, siempre se le echó la culpa a la víctima.

Yo empecé a darme cuenta de que esas mujeres no tenían

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culpa de lo que les había pasado. Luego, cuando decido dejar

de trabajar en el tema de la salud, me inclino por el tema

de derechos humanos. Empecé a visitar a esas mujeres, a

7 · Mi hijo mayor, cuando tenía 9

meses, junto con algunos de mis

cuñados. Es un grato recuerdo en

“El Retorno”.

8 · Juana Gómez y su esposo, las

personas que me recibieron luego

de mi primer desplazamiento.

escuchar sus historias. Empecé a ayudarlas a ellas emocional

y psicológicamente, aun sin ser yo psicóloga. Trabajando en el

hospital empieza mi liderazgo, quizás sin darme cuenta de que

me estaba convirtiendo en defensora de derechos humanos.

Después de ocho años, perdí mi contrato por cuestiones políticas;

me sacaron del hospital.

Para ese año, mi esposo había conformado una ONG y me

pidió que hiciera parte de ella como fiscal. Luego, conozco, por

medio de mi esposo, a una líder social, Angélica Bello, con quien


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9 · Yohana Gil Madrid y yo, amiga

y líder social. Con ella comparto

recuerdos alegres, difíciles y tristes.

Nos une la vocación por la labor social.

10 · Aquí aparecemos, de izquierda

a derecha, mi esposo Yoni Antonio

Herrera, yo y Mariela Mercedes Alfaro

Serna.

11 · De izquierda a derecha, mi hijo

Miguel Ángel Alfaro Serna, mi esposo y

mi hijo Yoni Andrés Alfaro Serna.

comencé mi liderazgo con mujeres víctimas de abuso sexual

dentro del conflicto armado. Para el 16 de febrero de 2013,

en circunstancias extrañas, aparece muerta mi compañera

Angélica, de un disparo en la boca, situación que me generó

mucha rabia, y a la vez miedo, y deseos de no continuar el

proceso de acompañamiento a mujeres víctimas.

A pesar del problema depresivo que tuve, logré salir

adelante y decidí conformar la Asociación Mujeres Víctimas

Emprendedoras, Muvicem, de la cual soy la representante legal.

Por otro lado, con las compañeras de Fundefem, que era la

fundación en que mi compañera Angélica era la representante

legal, decidimos conformar la corporación Mujer Sigue Mis

Pasos. Desde esa corporación, decidimos realizar la jornada de

declaraciones y denuncias en el marco del conflicto armado, en

el departamento del Cesar.

A dicha jornada, llegaron medios de comunicación y tomaron

fotos. Sale la noticia de que una líder social realizó una jornada

de declaraciones y denuncias. Días después me llegan varios

mensajes de texto, por lo que me tocó salir de mi territorio.

Dios permitió que conociera a una mujer que gestionó la

salida de mis hijos del Cesar. Mi esposo llegó a Bogotá con mis

hijos a la pieza donde me encontraba viviendo, donde había

una sola cama, de un solo cuerpo. Dormíamos en el suelo. No


12, 13 y 14 · Recuerdos de algunas

de las actividades que he realizado

como defensora de los derechos de las

mujeres víctimas de violencia sexual en

el marco del conflicto.

15 y 16 · Muestras de mi trabajo

realizado con mujeres para la

reconciliación y los sueños de Colombia.

teníamos cómo suministrarnos los alimentos, cómo movilizarnos.

Ahí duramos ocho meses, pasando necesidad y humillaciones.

Luego salgo a buscar apartamento, pero me decían: “no le

arrendamos a negros”. En otras partes, me decían que no se arrendaba

para personas con menores de edad… Gracias a Dios, logramos

conseguir un apartamento y me donaron cama, colchones, una

estufa, nevera. Dios me bendijo grandemente. Hoy continuamos en

ese lugar. Es un apartamento cómodo, donde tenemos todo lo que nos

tocó dejar en nuestra tierra sin gastar un solo peso, ya que fue una

donación que nos hicieron.

En todo ese tiempo, he logrado que muchas mujeres que nunca

antes quisieron hablar de lo que les pasó, hoy en día lo hagan.

Tani, mira, tú tienes un material muy valioso para ayudar a otras

personas. Hija, no te dé miedo. Vale la pena seguir adelante, vale la

pena ser un líder social y sé que tú lo vas a lograr.

Dios te bendiga, Tani Marcela. Te quiero mucho.

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Taller Historias para lo que viene, 30 de junio de 2018




Gracias infinitas a Miguel Chiappe

quien nos abrió las puertas para poder

encontrar estas historias y a la Casa de

la Cultura de Suba por ofrecernos sus

espacios sin restricción para escuchar.

También a Tom Laffay quien le puso

el alma a capturar con su cámara las

historias de los participantes.

Ante todo, agradecemos a quienes

generosamente se unieron para

compartir sus historias apostándole

a que la reconciliación se basa en la

escucha y el reconocimiento.



t o r

i a s

2

p a r a

l o

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