Revista Rock Salta Nº20

rocksaltaprod


ESPECIAL

FOLCLORE

RALY BARRIONUEVO - BRUNO ARIAS

GRITA NATIVO - EY PAISANO - OROZCO BARRIENTOS

Pág. 40

Número 20 | Junio - Julio 2014

CONTENIDO

Editorial

Noticias

Discos del rock salteño

Libros salteños

Rock del NOA

RS Pregunta

Carajo

Entrevista y gira por el NOA

Reflexiones en la Chevy

Bersuit Vergarabat

Hablan de su disco

Jauría

DVD en Córdoba

R.F.A.

Degrade

Rock sin género

Los Gardelitos

Eli Suárez presenta Ciudad Oculta

Orquesta juvenil de Salta

Editorial cordobesas

Jujuy Suena

Lollapalooza Argentina

Sin Chequear | Gustavo Sala

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La tapa de este número emula a la vieja revista Folklore,

publicada en los años del boom del género. En sus portadas

aparecían los referentes de un movimiento que

hoy son vistos como próceres y dominan el cancionero

popular hasta nuestros días.

Cuando decidimos entrevistar a Raly Barrionuevo y a otros

músicos que pertenecen al folclore menos tradicionalista, notamos

que ponerlo al santiagueño en una tapa similar a la de esa

antigua revista significaba dos cosas: que Raly está a la altura

de esos próceres, y que hoy el rock y el folclore se alimentan

de muchísimas fuentes compartidas.

Los artistas que forman parte de las notas centrales representan

a un grupo mucho más grande que Rock Salta viene

visibilizando desde sus inicios en la web, en 2006. Siempre

lo decimos y hoy lo reafirmamos: el folclore actual de nuestra

región está, principalmente, en la música que no suena en las

radios ni aparece en los diarios y en los folletos turísticos, porque

habla de lo que no se debe hablar.

También es una manera de demostrar que nuestro nombre

no nos limita. La ortodoxia rockera no es el camino por donde

queremos transitar.

Además, también estuvimos entrevistando a importantes

bandas y músicos que pasaron por el NOA. El contenido federal

está presente con exponentes de Tucumán, Córdoba y

Rosario, sumado al contenido y las secciones de siempre.

Por último, les informamos contentos que desde julio podrán

encontrar la revista en Corrientes, San Luis y Neuquén.

No dejen de visitarnos todos los días en rocksalta.com, donde

podrán encontrar notas que no se publican en el papel y son

realizadas con el mismo compromiso y la misma entrega con

la que está hecha esta revista.

Santiago Castellanos

Director RS Producciones

scastellanos@rocksalta.com

www.rocksalta.com

STAFF

DIRECTOR

Santiago Castellanos

scastellanos@rocksalta.com

EDITOR

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DISEÑO

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REDACCIÓN

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pchoke@rocksalta.com

Rodrigo Juárez

rjuarez@rocksalta.com

Diego Maita López

dmaita@rocksalta.com

Eduardo Marcé

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Alejandro Wierna

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FOTOGRAFÍA

Martín Azcárate

mazcarate@rocksalta.com

Gastón Iñiguez

giniguez@rocksalta.com

COLABORAN EN ESTE NÚMERO

Ignacio Babino, Lucas Canalda,

Maximiliano Conforti, Eugenia

Díaz, Violeta Gil, Edgardo

Gutierrez, Rodolfo Gutierrez,

Matías Hessling, Constanza

Juan, Edgardo Kevorkian, David

Lescano, Sandro Mansilla, Hugo

Maza, Daniel Medina, Pedro

Mena, Gustavo Sala, Fernanda

Salas, Alejandro Velazquez, Franco

Vera, Pablo Welschen.

IMPRESIÓN

Mundo Gráfico S.A.

DISTRIBUCIÓN

Rómulo J. Guzmán S.A.

Distribuidora Chorba

CONTACTO

Redacción:

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ROCK SALTA es una publicación de Rock Salta Producciones.

Domicilio: Pueyrredon 1031 1ºB - CP 4400 - Salta. El

nombre y el logo son marcas registradas por Santiago Castellanos.

© 2006-2013. Expedientes INPI 3083222 y 3083224.

Las publicaciones son de absoluta responsabilidad de sus

autores y pueden no coincidir con la opinión del director. Las

colaboraciones son ad-honorem y no crean ningun tipo de

dependencia legal ni laboral entre los autores y la revista.

Prohibida la reproducción parcial o total de los artículos sin

mencionar la fuente. Tirada: 4000 ejemplares. Foto Tapa:

Rodolfo Gutierrez. Foto Contratapa: Prensa Carajo. Foto

Pez detonó Salta

Tras ocho años de ausencia, Pez se

presentó en Salta como parte del ciclo

Cultura da la Nota. 800 personas contuvieron

sus ganas de saltar y fueron

arrasadas por el sonido del power trío

en las butacas del Teatro Provincial.

“Desde el viento en la montaña hasta

la espuma del mar”, “Os garcas”, “La

madre de todas las artes”, “No mi corazón

coraza”, “Ahogarme” y “Cabeza

de departamento”, fueron algunas de

las canciones que sonaron. Además, la

banda adelantó un tema llamado “20 de

marzo de 2014”, que remite inmediatamente

al estilo de Moris. No faltó su

excelente y festejada versión de “Estallando

desde el océano”, que regalaron

“para todos los Sumo” desde su cuenta

de You Tube.

Para la despedida, luego de hora y

media de show, el grupo eligió la fuerte,

dulce y grave “Los verdaderos sonidos

de la libertad”.

La cultura emergió en Córdoba

El pasado 21 de mayo, y durante tres

días, la docta se convirtió en una ciudad

emergente. Es que organizado por

el Gobierno de la Ciudad de Buenos

Aires (sí, Macri hace campaña en todos

lados), el Festival Ciudad Emergente

propuso variadas expresiones

artísticas orientadas a la cultura joven.

La renovada Plaza de la Música fue el

mejor ámbito para un evento de estas

características, donde por primera vez

el recinto pudo ser aprovechado en su

plenitud, ofreciendo espacios para todas

las alternativas artísticas que tuvieron

lugar durante las tres jornadas.

Música, cine, stand up, muestras de

arte, skate, grafitti, baile urbano, hip

hop, moda, juegos interactivos, revistas

y charlas conformaron el amplio

espectro de este mega evento. Tocaron

excelentes bandas como Eruca Sativa,

Guauchos (ver página 56), El Kuelgue,

La Perra Que Los Parió, Utopians, y

los locales Lautremont, De La Rivera,

Los Frenéticos, Hipnótica y The Tristes,

entre otros.

Rock Salta tuvo presencia en el espacio

de difusión de revistas del festival.

Los miles de asistentes se dieron

una vuelta por el subsuelo de la Plaza

de la Música y pudieron disfrutar, entre

tantas otras, a nuestra humilde publicación.

La sanidá pasó por Buenos Aires

Los tucumanos Random siguen

cosechando elogios por su excelente

segundo disco. Pidanoma está apareciendo

en los medios especializados

más importantes del país: ya fueron

nombrados y entrevistados en revistas

como Rolling Stone, Jedbangers y el

Suplemento No de Página 12.

Aprovechando la popularidad y prestigio

que dan los medios porteños (porque

cuando los nombramos nosotros,

ustedes, público cipayo, no dan bola) el

trío se presentó en Buenos Aires y Rosario

con gran éxito.

La capital del país los recibió en dos

lugares distintos: la Casa de la provincia

de Tucumán y Club V. En tanto,

la ciudad de Fito Páez, Litto Nebbia,

Fontanarrosa, los narcos y el asado

felino, los cobijó en Bon Scott. En las

tres fechas se encontraron con fieles seguidores

que conocían sus canciones ¡y

hasta les pidieron que firmaran discos!,

algo casi inédito para todos los rockeros

del NOA.

Mientras preparan nuevas fechas por

diferentes ciudades, Los Random informaron

que comenzaron a trabajar en un

nuevo disco, aún sin fecha de edición.

25 años de Perro Ciego

La banda más importante de Salta

está de festejos. Es que durante el mes

de julio, Perro Ciego cumplirá 25 años

de carrera (sí, un cuarto de siglo, mientras

la mayoría de los grupos locales se

separan antes de grabar un ensayo).

La Secretaría de Cultura de la provincia

organizará una serie de eventos y

acciones en pos de homenajear a la banda

liderada por Marcelo “Salchi” Dique.

Entre otras, el grupo se presentará

en la edición de julio del ciclo Cultura

da la Nota, aunque esta vez sin “banda

principal” foránea.

La noche del miércoles 31 de julio

será sólo para disfrutar a Perro en el

Teatro Provincial.

Además, se está preparando un documental

sobre la banda con mucho

contenido inédito de las primeras épocas,

se editará el libro que escribió el

reconocido periodista Tony López (ver

Rock Salta 3), se organizarán diferentes

muestras y hasta está corriendo el

fuerte rumor (?) de que Rock Salta

preparará un número especial sobre la

banda.

Ah, también le preparamos un regalo

muy especial al grupo, aunque habrá

que esperar a julio para “verlo”.

Detonantes presentó videoclip

Detonantes es un cuarteto que apuesta

a un sonido de rock profundo y visceral.

Armado a inicios del 2008, está

formado por Joaquín Carámbula (voz,

guitarra y compositor), Mateo Sujatovich

(guitarra y coros), Juan Manuel

Colonna (batería y coros) y Juani

Agüero (bajo y coros). En 2013 lanzaron

su disco homónimo. El álbum fue

grabado en Estudios ION y Quick Sun

Records, consta de diez canciones que

varían de géneros logrando un estilo

propio de rock, con híbridos de garage

e indie rock, y muestran influencias inevitables

como Beatles y Led Zeppelin,

pero pasando tambien por Pity Álvarez

y los Arctic Monkeys.

El primer corte, “Tirando poderes”,

se transformó recientemente en un

cuidado videoclip en el cual participa

el ascendente Chino Darín, quien actualmente

está en cartelera de todos los

cines argentinos con el policial Muerte

en Buenos Aires.

Para la segunda mitad del año, Detonantes

prepara una gira por el Noroeste

argentino.

CONSEGUÍ ESTA REVISTA EN todos

los kioscos de revistas del NOA.

SALTA

Atipiko: San Martín y Bs. As., loc. 6

Chaco: Córdoba 235

Magoya: España 425

Música Store: España 876

TUCUMÁN

La Rockería: Bs. As. 39, loc. 6

JUJUY

Argentos: Otero 280

Fixion: Belgrano 616

SANTIAGO DEL ESTERO

Reina Momo: Paseo Tucumán, loc. 18

De Tal Palo: Belgrano 852

CÓRDOBA

Locuras: 9 de Julio 451

Oktubre: 9 de Julio 138, loc. 7

ROSARIO

La Daga: San Martín 876, subsuelo

CAPITAL FEDERAL

Mercurio Disquería: Av. Santa Fe

2729 - 1º piso, local 32

POR INTERNET

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puntos de venta en todo el país

ingresando en:

www.rocksalta.com/revista

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Central: Eugenia Díaz. Foto Índice: Constanza Juan.

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CANCIONES

PARA LLORAR

EN EL BAÑO

Victor Conti (2013)

Por Diego Maita López

Por Daniel Medina

OTRA ANOMALÍA

EN EL SISTEMA

Rafael Caro, el extraño de las letras salteñas, combina la búsqueda de nuevas

estructuras con una temática clásica. Rasgos posmodernos y vestigios feudales.

Aparecido originalmente

bajo la forma de

dos EP (Canciones…

Damas y Canciones…

Caballeros),

éste es el último trabajo

discográfico de Víctor Conti.

Reiterando una forma de trabajo

desarrollada en álbumes anteriores

(20 canciones de mierda y una PC

y Criando cuervos), el tipo se corta

solo. O casi. Toca todos los instrumentos,

se graba, se mezcla, y por ahí

da lugar a eventuales compañeros de

ruta.

Es interesante la pluma de Conti,

quien fuese el padre de gran parte de

las letras en esa banda de culto salteña

que supo comandar con su hermano

Pablo: Anguila Macabra. Se nota el

paso del tiempo, pero también el estilo

desfachatado de un tipo que sabe

meter la duda en el oyente. Uno no

sabe si las letras son el producto obvio

y necesario de horas de psicoanálisis,

o si simplemente se está cagando de

risa de sí mismo (y por ende de los que

estamos escuchando).

No soy aficionado a explayarme

sobre las letras, pero voy a tomar algunos

fragmentos que resultan interesantes.

En la canción “Semejante”, el

estribillo casi torna en mantra (“Semejante

hijo de puta resulté/Yo que te pedía

que no me insultés”), y pienso que

si nos quedamos con “Justo que iba a

matarte y matarme/Cuando apareció tu

madre/Y en la ventana puteando tuve

que quedarme”, de “Dame tus ojos”

(un hermoso bolerito), aparecen expuestas

a corazón abierto la culpa y la

ira, propia de las relaciones amorosas,

al menos entendidas desde ese paradigma

que empieza a cuestionarse acá, en

el Norte.

Y la musicalidad muestra un cambio

bastante importante. Ya 20 canciones

de mierda… había desarrollado un

eclecticismo que luego abandonó en

Criando cuervos, que fue un regreso

a las fuentes. Pero acá, Conti vuelve a

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dar pie a las máquinas, puestas en primer

plano, y sonoramente se ciñe a la

canción acústica, pasadas bajo el filtro

y con el maquillaje de alguna maldita

PC. De hecho, salvo en la “Chacarera

de un triste” (versión casi punk), que

cierra el disco a modo de yapa, la guitarra

eléctrica brilla por su ausencia.

Incluso la Intro es bien electro, y es ahí

donde encontramos las pistas de la catarsis

que vendrá. Es muy buena, basada

en un poema de Oliverio Girondo.

Podríamos decir que el disco es irregular.

¿Está mal decirlo? Sin embargo,

hay canciones que vale la pena destacar.

Voy a tomar dos que me parecen

de alta factura: “Rompamos” es una.

Parece hecha por un Lisandro Aristimuño

poseído o bajo el influjo de alguna

pócima que le lleva la sensibilidad

para otro lado. Por el clima, las texturas

sonoras y por algunos pasajes de honestidad

poética y brutal: “No tengo celos/

Traelo/Cogelo delante de mí/Que use

mi toalla mis lentes/Mi cepillo de dientes/mealo

antes de partir”. De fogón.

Y sin lugar a dudas, mi favorita es

“Rincón de oscuridad”, una de las canciones

más bonitas que escuché en el

ámbito del rock salteño. Una balada, un

poquito oscura, pero también con muy

buenas líneas: “Rincón de oscuridad; la

esquina de mi sal/Cenizas de un baúl

cerrado/Y vos, mezquinando tu luz/Y

esquivando mi alud de sombra y llanto”.

Canciones para llorar en el baño es

un muy buen disco. Con pasajes líricos

poco comunes en nuestra escena. Es

el tercero de Víctor Conti y, como los

anteriores, de descarga gratuita. Vale

la pena, dar un clic y reescuchar. Hasta

que la palabra llegue.

En el arte ser raro es bueno. Con

un poco de talento, al raro ya

le alcanza para sobresalir. Si el

talento es mucho, entonces estamos

ante alguien que no podrá pasar

desapercibido.

Es el caso de Rafael Caro, un personaje

extraño dentro de las jóvenes letras

salteñas. Los cuentos publicados en la

antología de la Revista Sonámbula ostentan

humor, ingenio y experimentación,

características que no suelen verse

en la narrativa local, mucho menos

en el cuento.

En una reciente entrevista, el escritor

Alejandro Luna hizo una interesante,

aunque discutible, división de la nueva

narrativa salteña teniendo en cuenta

las influencias. Si los viejos narradores

se caracterizan por meter en una licuadora

algo de realismo mágico + varios

gramos de solemnidad salteña + poco

o nada de talento + dosis tremebundas

de color local pa’ turistas pué, Luna observa

que hay jóvenes bukowskianos,

carverianos y posmodernistas. La cuarta

línea, a la que Luna respalda, entre

otras cosas porque es su máximo exponente,

es la que tiene como base a los

narradores rusos clásicos.

Caro sería, entonces, lo más cercano

a un narrador posmodernista, matizado,

por la simple condición de vivir en una

provincia donde todavía hay vestigios

feudales. Veamos algunos de esos rasgos

de narrador posmo: por ejemplo,

en el primer cuento, ese narrador que

decide construir una historia a partir de

distintos avisos clasificados y así expone

las costuras con que se construye

un relato delirante. En otro cuento, el

escenario es un gimnasio, Súper Saya

Gym, lo que le permite a Caro trazar un

intertexto pop: por ese extraño gimnasio

campea, lo quiera o no, el fantasma

de Goku y todo Dragon Ball Z.

Caro no es totalmente

posmodernista. Los

más interesantes

jóvenes escritores

son los que saben

mezclar, ocultar y

sumar influencias.

Desde luego, Caro no es totalmente

posmodernista. Y, por suerte, los más

interesantes jóvenes escritores son los

que saben mezclar, ocultar y sumar influencias.

Ni bukowskianos puros, ni

carverianos puros.

“Escribo desde que inicié la escuela

primaria. Me gustaba escribir cuentos

o dibujarlos. Se trataba de secuencias

narrativas sin mucho orden y/o lógica

donde de una historia me salteaba a otra

casi sin relación de continuidad temporal

ni lógica”, dijo.

Como una estética también se construye

por oposición a otras, Caro no

tiene problemas en decir qué es lo que

no le gusta: “Esos escritores que fabrican

libros como salidos de una cadena

de montaje, siempre la misma estructura

narrativa, que se aprovechan de

la gente para rapiñar con sus creencias

religiosas en un estilo apto para todo

público, cuyo saber omnisciente los habilita

para dictar talleres sobre todos los

campos del saber humano desde la poética

al marketing de escritores. Son tan

Narcisos que se citan a sí mismos todo

el tiempo”. El ejemplo que da de lo que

no quiere ser: José Agüero Molina.

Es difícil definir y mucho más predecir

una estética en Caro. Entre sus

libros favoritos no figura ninguno de

los escritores pilares del posmodernismo:

John Barth, Donald Barthelme,

William Gaddis, William Vollmann,

Mark Leyner. Por el contrario, tiene

como escritores de cabecera a Nicolás

Maquiavelo, Homero, Eugenio Cambaceres,

Oscar Wilde, Isaac Asimov,

Ray Bradbury, Robert Silverberg, Arthur

C. Clarke y Aldous Huxley.

Su último cuento, publicado en la

edición de abril de Sonámbula, desconcierta

aún más: mantiene la búsqueda

de nuevas estructuras, pero con una

temática que lo muestra más cercano a

las preocupaciones de los rusos.

Así es Caro. Raro, aún cuando hace

todo lo posible por no serlo.

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Por Pablo Choke Torramorell // Foto: Alejandro Velázquez

RS PREGUNTA

Por Hugo Maza (Director www.tqsr.com.ar)

Tucumán

Sergio “Mula”

Saracho

Cantante de La Yugular Reggae

TROMPO Y SUS

DESTAJADORES

La creatividad y originalidad de Trompo

y sus Destajadores va desde su nombre

hasta su particular música.

El nombre surgió de un programa ficticio

de televisión pintado en un cuadro

por el hermano de Tochi, cantante del

grupo. La pintura intentaba retratar la

violencia que se emite desde la TV.

TYSD posee siete integrantes que se

reparten guitarras, bajo, batería, percusión

y violín. Nació en 2012 y sus músicos tienen entre 22 y

23 años. Para la mayoría, es su primera banda.

Es difícil encasillarlos en un género musical, ya que si bien

algunas de sus canciones son de rock alternativo, otras fusionan

murga y cumbia. La percusión y el violín aportan un

sonido complejo a canciones muy simples.

TYSD cuenta con un disco físico que pronto estará a la venta

en diferentes puntos de Tucumán.

trompoysusdestajadores1.bandcamp.com

BOYAR

Se cruzaron y debatieron muchos nombres

hasta ponerse de acuerdo. La indecisión

era tal que en cada ensayo se

llamaban de una manera diferente.

Un día llegaron a una conclusión: la

banda es como una boya y la gente los

hace flotar. Entendieron que gracias al

aguante de sus seguidores podían seguir

apostando a tener una banda de

rock. Ese fue el origen de su actual

nombre, Boyar.

La banda formada en 2012 está compuesta por cuatro integrantes,

todos alumnos del Instituto Técnico, un colegio

de educación preuniversitaria perteneciente a la UNT. Al

igual que cientos de bandas de adolescentes, Boyar empezó

haciendo covers de los Redondos y Divididos, pero no se

quedaron ahí. Ya tienen grabado un demo con cinco canciones

propias y siguen componiendo.

Según Gero, baterista de la banda, les costó mucho poder

llegar a grabar el demo. La venían remando desde hacía

casi dos años, tocando en bares y en festivales importantes,

como La música no mata, de julio del 2013. También participaron

en varias “Semanas” de colegios tucumanos, una

celebración anual que llevan adelante todos los secundarios

de la ciudad.

Boyar tiene como objetivo grabar su primer disco y seguir

tocando, aunque el desafío real de toda banda de secundario

es poder sostener el proyecto colectivo en el tiempo y organizar

sus horarios, aun cuando cada uno de los integrantes

siga rumbos distintos y adquiera nuevas responsabilidades.

soundcloud.com/boyarrock

Cómo y cuándo arrancaste

en el mundo de la

música?

- Escuchándola desde

niño, ya que en mi

casa se acostumbraba

a comprar discos de tango, folclore,

melódicos y rock. El primer disco de

rock nacional que escuché fue Artaud,

de Pescado Rabioso. Me lo prestó un

vecino. Con él intercambiábamos vinilos

internacionales. De ahí escuchaba

a tipos como Rod Stewart, Toto, Michael

Jackson, Queen y hasta Donna

Summer, hasta que llegué a Reggatta

de Blanc, de The Police. Ése disco me

partió la cabeza, ahí escuché el reggae

por primera vez. Investigando, me enteré

que su influencia era un tal Bob

Marley. Desde ahí penetré en la raíz de

la música reggae descubriendo al mismo

Marley, Steel Pulse, Black Uhuru,

Burning Spear, Culture, Sugar Minott,

Desmond Dekker y una catarata

increíble de música de la isla (Jamaica).

Aprendí a tocar la guitarra a los

22 años, viviendo en Córdoba. Estudié

canto con una profesora particular y

empecé a tocar en bandas allá: primero

en una de blues que se llamaba Viejos

Burdeles, después otra de reggae, y así

fui circulando por varias. A fines de los

noventa fundé en Jujuy un grupo de

covers que se llamaba La Yugular Barrientos,

que duró hasta el 2003. Y en

2005 nació La Yugular Reggae.

-El mejor show que diste.

- Fue en el Carlos Paz & Love del

año 2009: un festival reggae que duró

dos días y que se hizo a la vera del lago

San Roque. La vibra que emanó ese público

fue increíble, aparte de la talla de

los músicos presentes: Mad Professor,

Macka B, Gondwana, Alika y Nueva

Alianza, Kameleba, Nonpalidece, y

muchas bandas del interior del país.

-¿Y el peor?

- No sé si hubo uno peor, pero sí te

puedo decir de uno en el cual hubo una

falla de producción de quien nos contrataba:

tocaba Dread Mar I en Salta y

nosotros éramos los teloneros, pero no

llegamos a tocar porque el del sonido

no se encargó de nosotros. Una vergüenza.

- ¿Cuál fue el primer disco que

compraste?

- Había una disquería a seis cuadras

de mi casa. El dueño era de apellido

Condorí y tenía un hijo al que apodaban

“Sococha”, el cual después con

los años fue uno de los mejores DJ de

Jujuy. Cuando salía del colegio pasaba

por ahí y me quedaba un par de horas

escuchando las novedades que llegaban.

Y el primer disco que compré fue

101, de Depeche Mode, un disco doble

en vivo.

- ¿Y el peor disco que hayas comprado?

- Un día pasé por la casa de un amigo

que tenía en Córdoba, muy melómano,

y me hizo escuchar un tema de Cher,

que se llamaba “Believe”. Y me gustó

tanto que al tiempo estaba en una disquería

y pregunté por el disco de Cher

donde estaba ese tema, lo tenían y me

lo compré. No me gustó para nada, estaba

hecho sobre bases programadas y

sonidos electrónicos salvo el tema que

había escuchado. Después me enteré

que ése disco lo había grabado con temas

sobrantes que Madonna descartó

porque no estaban a la altura del resto.

Un bodrio.

- ¿Qué andás escuchando últimamente?

- Mucho nu reggae. Los nuevos exponentes

como Protoje, Ce’Cile, Chronixx,

Busy Signal, Mr. Vegas, Jah

Mason, Tarrus Riley y Etana. Pero sin

abandonar algunos clásicos del reggae

como Dennis Brown, Gregory Isaacs,

Big Youth, Delroy Wilson, Don Carlos

y Eek a Mouse.

- ¿Con quién te gustaría tocar?

- Disfruto mucho tocando con La

Yugular, mis músicos son lo más. Me

gusta mucho compartir el detrás de

escena con las bandas, creo que es lo

que más nutre en este camino hermoso

de la música. Tuve el honor de que

altos músicos a quienes respeto me inviten

a compartir escenario con ellos,

como Raly Barrionuevo, Che Sudaka,

Inti Huayra, Perro Ciego, Pimentón

Verde. El último fue Manu Chao (ver

Rock Salta 18), que me invitó a cantar

con él. ¡El que me convoque, ahí estaré!

- Recomendate un disco.

- Me gustaría recomendar, especialmente

a la nueva generación de músicos,

el primer disco de rock nacional

que escuché: Artaud, de Pescado Rabioso,

para mí la obra cumbre de Luis

Alberto Spinetta. Ése disco influyó

mucho en mi adolescencia, me encendió

el motor para meterme de lleno en

la música.

- ¿Cómo sería tu banda ideal?

- ¡Buenísima pregunta! Hay músicos

muy talentosos en el Norte argentino.

Voy a armar una con músicos de Salta

y Jujuy, siguiendo la línea de instrumentos

de una banda de reggae roots.

En batería lo pongo a Alejandro Rodríguez,

que tocó en El Barco Del Abuelo

y ahora está en Jardineros. Me quedo

con mi bajista Demian Salerno y en

primera guitarra a Marcelo “Salchi”

Dique, de Perro Ciego. En guitarra rítmica

a Juan Huanca y en teclados a

Oli Portal, ambos ex La Yugular. Los

vientos estarían a cargo de dos Combo

Locoto: en trombón Francisco Lemme

y en trompeta Toty Ríos. Si tengo

que invitar unos instrumentos andinos

convoco a Guillermo Valeriano (ex

Humahuaca Trío) en sikus y quenas,

y en charango a Luis “el mago del charango”

Velásquez que toco en la misa

criolla con Ariel Ramírez.

- ¿Cómo ves la escena actual del reggae

en el NOA?

- ¡Creció muchísimo! Así como en

el país. El reggae ya está consolidado

y tiene su espacio en muchos festivales

donde se puede compartir con bandas

de diferentes géneros. Hemos tenido

la oportunidad de compartir escenario

con muchos artistas y cada uno de ellos

tiene su raíz, su toque característico, su

identidad. A falta de lugares para tocar

creo que hay que seguir empujando la

nave para que siga en alza.

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Por Federico Anzardi

ELEGIR NO TRAICIONARSE

Una vez conocí a una chica

que no me parecía muy

linda. No tenía demasiados

atributos físicos, no

entusiasmaba a la vista.

La miraba con sus veintipocos

y podía ver en ella un futuro

de vieja complicada, vislumbraba su

pronta decadencia. No estaba buena la

sensación. Se despertaba y desayunaba

cigarrillos. Su voz chillona cada tanto

adquiría musicalidad. Se embalaba en

las charlas convirtiéndose en un largo

punteo preciso y aburrido que escalaba

hasta llegar al clímax. Mucho vocabulario,

poca emoción. Era Yngwie

Malmsteen. Además, la dominaba el

malhumor y estaba un poco alterada

por la vida.

No garpaba ni dos mangos, pero una

noche descubrí que tenía algo. Salimos

a escabiar y me di cuenta de que nuestras

personalidades se parecían. Fue

una señal, me hacía mirarla distinto.

Su charla interminable ya no era insoportable.

Nos fuimos porque ella quería

comprar puchos y caí cuando la vi

borracha, sin saber para dónde ir. Me

quedé mirándola: una piba que se vestía

desordenadamente, que se emborrachaba

feo, que tenía una panza cervecera

que encajaba bárbaro con todo su ser

y que así se sentía bien. Más tarde conocí

su departamento, con una cocina

dada vuelta de cosas sucias. Era un dos

ambientes con vasos usados y ceniceros

repletos repartidos como floreros.

Siempre quise conocer a una chica que

se cagara en las formalidades y dijera

“hoy no limpiamos, hoy compramos

algo para comer y nos quedamos en la

cama a hacer nada”. Ese lugar y ella me

identificaban. Y me encantó, me gustó

mucho. Ya era hermosa.

Tuve una sensación similar cuando

me di cuenta de que estaba adaptado a

Salta. Almorzaba un bife con arroz en

el laburo y no podía parar de condimentar

todo con el ají picante clásico de las

mesas salteñas. Estaba sorprendido y

feliz por eso. Unos años antes, cuando

recién llegaba a la ciudad, había hundido

una empanada frita en un pote repleto

de esa salsa y había salido corriendo

a colgarme de la canilla del baño, con la

boca ardiendo. Padecí años de nostalgia

por mi vida anterior, sin entender la

salteñidad al palo que me rodeaba. Pero

para el momento del bife con arroz había

derrotado al enemigo. Disfrutaba de

la comida, picaba con gusto. Salía a la

calle y me sentía en mi lugar.

Todo había llevado su tiempo. Para

adaptarme tuve que recorrer calles y

10

pueblos, leer los diarios y notar que

había palabras y expresiones que se

usaban sólo allí, como decir “a horas

14” en lugar de “a las 14 horas”. Una

vez me pidieron que atajara el agua.

Cuando ya estaba por tirarme con mano

cambiada para sacar del ángulo un chorro

imaginario, vi cómo cerraban la canilla,

y entendí.

Para volverme salteño debí mirar con

ojos locales, dejar de extrañar lo anterior.

Hasta cambiar mi forma de hablar,

porque cuando llegué no me entendían,

decían que hablaba rápido. Desde entonces

conservo esa pausa que no tiene

el entrerriano promedio que ya no soy.

Pronuncio las “ll” sin la fuerza del porteño

ni la transparencia del misionero.

Cada vez que escucho una tonada del

Noroeste me alegro tanto que vuelvo

mentalmente a sus calles y escucho

a tipos en carros tirados por caballos

que anuncian por altoparlantes hechos

mierda que hay tierra para las plantas,

señora. Porque cuando uno es conquistado

por un paisaje no hay forma de

salir de ahí. Quedamos atrapados para

siempre. Entender me hizo ser parte y

después llegó la identificación, la lectura

más profunda que no hace cualquiera.

A lo Neo en Matrix: ver códigos y

saber relacionarlos.

Gracias a esa adaptación, cuando La-

Forma publicó Vamos, en 2010, sentí

por primera vez que en el mundo había

música creada con el mismo aire que

yo respiraba. Unos años antes no lo hubiese

entendido del todo. Sus canciones

estaban armadas con los sentidos apuntados

hacia adentro. No era un disco introspectivo,

de búsqueda espiritual. Era

un trabajo que funcionaba como espejo

para los salteños de estos años. Durante

una hora recorría diferentes climas y

momentos de la provincia.

En 2014, cuando la banda labura en

canciones nuevas con la irregularidad

que dan el amateurismo y las faltas de

difusión, público y apoyo cultural, el

disco mantiene sus cualidades intactas.

Lo hace porque Salta sigue siendo la

misma. LaForma logra identificación

cuando Horacio Ligoule canta “La

Linda tiene calles muy bien decoradas.

Pusieron luces muy costosas marcando

dónde debemos mirar. Sus veredas tan

pulcras son sepulcros para almas cansadas

de la tristeza callada de los que

no pudieron encontrar jamás nada de

nada”. Pero también al recrear un clima

de descontento y desigualdad en

una provincia que se muestra al mundo

como un paraíso natural de poncho

y tradición, escondiendo su cara más

oscura.

Cuando el grupo apunta hacia adentro,

gana. Pierde cuando se pone ambicioso

y amplía sus horizontes a las

luchas latinoamericanas. Vamos es

Salta, es la música del arte alternativo

que no sale en los medios bancados por

el gobierno o la oposición. Es el Pibe

Acosta cantando en bares y muriéndose

con su mejor disco ya editado. Vamos

es el nuevo folclore salteño, alimentado

de la música de otros lugares. Eso

es “Vidala del destiempo”, Pink Floyd

de la puna. No hay peñas jóvenes en la

ciudad. Los folcloristas le cantan al turismo,

todavía se preguntan dónde iremos

a parar si se apaga Balderrama.

No hay, en la actualidad de la canción

tradicional de la provincia, una voz que

reproduzca la realidad de políticos perpetuos,

de una sociedad dividida entre

los pobres sometidos de siempre (“Patrón

por favor dé permiso”) y los cholos

de doble apellido que aprueban la

represión policial a maestros, estudiantes

y vecinos. Salta es tierra machista y

misógina, donde mueren turistas y los

ministros justifican los abusos. “Palo &

Gas” e “Inmoral” lo resumen.

Durante todo Vamos está presente la

idea de la búsqueda de la pertenencia.

Ubicar nuestro norte (“Estás acabado si

no sabes de dónde sos, ni adónde estás

hoy parado”, “No vive el que sólo espera,

hay que perderse para encontrar”,

“Dónde buscamos las huellas si no llegaron

a ningún lugar”). Con todo, no

hay que ir muy lejos para notar cuál es

el mensaje que la banda quiere dar. En

“Yosotros Rock”, la primera canción,

ya lo dejan asentado: las respuestas

están acá. Acá es Salta y Salta somos

nosotros. “No quieren que mires padentro,

hay tanta bronca guardada”, cantan

al final, justo antes de la suite “Sueños

exiliados”, que a puro guitarrazo eléctrico,

sikus y quenas, cierra el disco.

Para LaForma, saber quiénes somos es

elegir no traicionarse.

En épocas de mp3 e inmediatez,

cuando una opinión en Facebook ya

nos cataloga para siempre, no nos bancamos

mucho tiempo un solo disco o a

las personas. Y el tiempo es necesario

para entender. Dejar que las gorditas

desordenadas de dientes manchados se

descubran mucho mejores que las que

nos bombardean con selfies. Que una

ciudad muestre su verdadera identidad

sombría. Que una banda de blues y rock

clásico se mande un disco trascendental

de psicodelia puneña. Que cuente lo

que vemos, nos englobe, nos haga parte

y nos movilice.



Por Eduardo Pece // Fotos: Martín Azcárate

ONLY LOVE

CAN SUSTAIN

Transformada en una de las mejores bandas del país, Carajo regresó al NOA para mostrar

su ambicioso disco doble. Evolución sonora y amor omnipresente, sin caer en el

rock cristiano.

A

la salida de un

boliche en Salta,

en la conocida

zona de La Balcarce,

Marcelo

“Corvata” Corvalán

(bajista y

cantante), Hernán

“Tery” Langer

(guitarrista) y Andrés Vilanova

(baterista), están siendo acribillados a

fotos. Sobre la vereda, chicas y chicos

saludan a sus ídolos, obtienen la anhelada

presea en sus cámaras o celulares

y se van contentos dándole lugar al siguiente.

Son cerca de cincuenta pibes.

Una hora atrás, Carajo volaba pelucas

en el interior del local, en lo que fue su

cuarta presentación en noches consecutivas.

Mañana, domingo, van a finalizar

en Jujuy su gira por el NOA. Con una

buena onda que no evidencia el cansancio

que llevan encima, marcan sus firmas

en discos, posters y remeras, hacen

los cuernitos reglamentarios del metal o

fruncen los dientes con caras de malos.

Otra foto se dispara. En realidad tendrían

que estar cenando a la vuelta, en

un bar que tiene todo listo para su llegada.

Los minutos pasan. Para cuando

Dafne, la manager de la banda, y de alguna

forma la autoridad de toda la gira,

se da cuenta del tacle que sufrieron los

músicos en la puerta, abandona inmediatamente

el puesto de merchandising

que estaba guardando en valijas, y va a

remediar la situación. Su hija, Julia Vilanova,

terminará el trabajo, y mañana

armará el nutrido local ambulante por

última vez antes de volver a Buenos Aires.

Son las últimas fotos en la vereda,

la próximas vendrán luego de la cena,

en el Meet & Greet programado por la

producción local y al que accederán ganadores

de concursos radiales.

- Solo en una oportunidad vi tanta

paciencia luego de un show.

- Viste son buenísimos. ¿Qué banda

era?

- Bruno Arias. Se sacó fotos con

todo el mundo al terminar un recital

que dio en el Teatro Provincial.

- No sé quién es.

A diferencia del cronista de Rock

Salta, Dafne, madre de Andrés, y ex

esposa y ex manager de Don Vilanova/Botafogo,

no conoce al jujeño. Ella

vela desde hace más de diez años por la

empresa en la que se fue transformando

Carajo. El año pasado analizó cada

oferta luego de que la banda abandonara

el sello Universal. Ahora, desde la total

independencia, diagrama fechas en

el Luna Park, cierra futuras giras por

distintos países del continente y busca

el desembarco definitivo en una plaza

fuertísima como lo es México. En otras

palabras, es tan importante para el grupo

como el productor estrella Alejandro

Vázquez, responsable de cada uno

de los cinco álbumes o “bombas atómicas”

(Walas dixit) que la banda sacó al

mercado, incluido el ambicioso último

trabajo de estudio, Frente a Frente

(2013): un disco doble de 16 canciones

separadas por su agresividad, que tiene

el sonido carajense característico, pero

además permite ver algunas nueva facetas.

A esta altura, una marca del grupo,

como explica Tery: “Eso vino desde

el arranque, con el primero. Cuando no

nos seguía nadie quisimos hacer algo

nuevo y al otro disco, cuando teníamos

pocos fans o poca gente que nos venía

a ver, igual queríamos hacer algo distinto.

Si te fijás, en cada disco pasa lo

mismo. Obviamente que la presión nos

la ponemos antes que nada nosotros

mismos, con tratar de dar lo mejor, de

hacer un mejor disco, tratar de agregar

algo en cada canción. Es como una naturaleza

nuestra, no nos permitiríamos

hacer algo que no aporte nada nuevo, o

que sea lo mismo que antes, todo nace

de esa premisa.”

“No nos

permitiríamos hacer

algo que sea lo

mismo que antes. En

cada disco pasa lo

mismo. Todo nace de

esa premisa.”

Carajo tiene huevo

La gira por el NOA inicia un jueves

en Santiago del Estero. En una charla

con un programa de TV local, y ante

las clásicas preguntas de rigor, Corvata

contará que tiene muchos parientes

en esta provincia y la periodista con su

camarógrafo se irán contentos con su

nota de color, no se van a quedar para

el show. Esta será la segunda fecha consecutiva,

la noche anterior la banda se

presentó en Alta Gracia, Córdoba, y en

cuatro horas harán lo propio en la tierra

de la chacarera. Hace nueve años que

Carajo no se presenta en la provincia.

“La verdad que perdimos la cuenta,

se nos hizo largo, no fue a propósito,

simplemente que a veces es la cuestión

con los productores, o tenés que aprovechar

la oportunidad, también, como

este caso, que venimos con un micro

de gira. Ahora hicimos la mayor cantidad

de fechas posible, y la idea era esa,

justamente, para ya no dejar pasar más

tiempo”. El vocalista charla por primera

vez con Rock Salta. Las respuestas

son largas, su ritmo para hablar es sumamente

pausado, pensativo, y más de

una vez derivan en otros pensamientos

que no tiene mucho que ver con la pregunta

en sí. Son casi las 20 y la noche

esta fría. Mientras ojea la revista 19 se

encuentra con la extensa cobertura del

Cosquín Rock 2014, festival que los

tuvo como protagonistas, pero esta vez

en el escenario principal a diferencia de

años anteriores. “Hay veces que te gustaría

compartir escenario con tu banda

favorita. En el verano del 2013 sí nos

tocó el escenario Heavy y estuvimos

con Exodus, Almafuerte, Mastifal y

un montón de bandas que nos dijimos

‘guau, qué bueno poder estar acá’. Había

historia, grandes músicos, bandas

internacionales, y fue buenísimo. Para

este 2014, cuando nos convocaron, nos

dijeron de cambiar el escenario, y no

dijimos nada. Pero después, cuando

vimos que compartíamos con Jauría,

Eruca Sativa, Catupecu Machu, Las

Pelotas, dijimos bueno, la verdad esto

también está buenísimo. Sentimos que

hay una gran variedad de rock y son

todas bandas súper importantes, y está

bueno poder ser una de las que aporta

algo distinto en esa jornada.”

El show de Carajo en Cosquín fue

bajo una tarde de lluvia y una vez más

deslumbraron con potencia y claridad.

El trío suena arrollador en vivo, tanto

que es difícil encontrarles rivales y

las comparaciones con Divididos están

siempre presentes, a pesar de que los

estilos sean distintos y los ex Sumo les

tripliquen los años arriba de los escenarios.

Un enorme logro para una banda

que se formó humildemente en el

2001, luego del alejamiento de Corvata

y Andy de A.N.I.M.A.L. A esa base ya

probada se le sumó la guitarra de Tery,

un verdadero “cerebrito” de las seis

cuerdas y el sonido, con todo su arsenal

de efectos característicos del nu metal.

De todas maneras, la buena fortuna

los acompañó de entrada, y para su

primer disco, el homónimo Carajo

(2002), lograron un timing perfecto

con su carta de presentación: “Sacate

la mierda”. Ese primer corte llegó

en el momento justo y supo acoplarse

perfectamente a la bronca reinante por

esos años de crisis en el país: “Miro la

TV y odio lo que veo/hay que meterlos

a todos presos/tanta propaganda para/la

corrupción asesinando al pueblo.”

Como es su costumbre, tal tema va

a cerrar todos sus conciertos en estas

fechas por el Norte. Al final de la canción,

la escena se reitera en cada punto.

Gritos ensordecedores, la voz de Corvata

casi desgarrada, todas las luces

prendidas y los instrumentos sin emitir

ningún sonido. Es el final de una descarga

absoluta de sólo cuatro minutos.

Como si te hubieras animado a cagarte

a piñas con el que te jodió todo el

13



año en el último día de clases. Como si

estuvieras tirándole todo encima a ese

jefe que te explotó durante tanto tiempo,

que ni siquiera vale recordarlo. Así

termina un show de Carajo.

Algunas semanas después, en el acto

por el 25 de Mayo, el power trío interpretará

esa única canción en trasmisión

directa para todos los puntos del país y

ante una Plaza de Mayo repleta. En una

Argentina aparentemente dividida, las

redes sociales se inundarán a favor y

en contra de su participación en un acto

oficial: “Me siento re desilusionada al

ver a Carajo en un acto kirchnerista”,

“¿O sea que por tocar un solo tema se

vendieron? Qué mente cerrada la de algunos”,

“Si vamos al caso estuvieron

en el RockBA del gobierno de Macri.

Más allá que sea K, es una fecha patria

de todos los argentinos”. En menor

medida el hecho recuerda a lo sucedido

con La Renga hace unos meses atrás,

cuando tocaron en el mismo lugar en

el acto por el Día de los Derechos Humanos,

y en Tucumán sucedían graves

incidentes por el acuartelamiento de

policías.

“Este país, pobre, ha sufrido distintas

etapas. Creo que en los noventa se hacía

más fácil girar más seguido por el país.

Fue como una explosión también en

ese momento, con lo que A.N.I.M.A.L.

fue. Me parece que en algún momento

se parece a lo que es Carajo ahora. Porque

en ese momento estaban Hermética

o Rata Blanca, y todo lo que había

sido Riff o Pappo. Estaba toda esa escuela

de metal bien clásico y ortodoxa.

Y cuando salió A.N.I.M.A.L., era una

cosa distinta, nueva, que la gente mucho

no entendía al principio. Y después,

disco a disco, fuimos ganado ese espacio,

ese respeto, y terminamos siendo

una banda muy querida. Creo que con

Carajo ahora paso lo mismo”. De vuelta

en Santiago, la charla con Corvata

continúa, parados al lado del colectivo

de gira, que tiene escrito Salta La Banca

(?) en su vidrio delantero, y que alquilaron

para poder llevar a cada lugar

su propio backline, instrumentos, luces,

escenografía y el equipo de trabajo para

montar y operar todo eso. En total, son

una docena de personas.

“El micro de gira nos da la posibilidad

de cargar todas nuestras cosas, para

estar cómodos con el show que queremos

dar”, declara Tery. “Después del

cuarto, si, estas más cansado, estamos

más liquidados, uno trata de dormir y

descansar lo más que pueda, más que

nada por el estado físico y la voz, que

es lo que más se reciente. Seguramente

si fueran seis o siete shows, habría un

día de descanso, de volver a recuperar

fuerzas, pero por ahora cuando son tres,

cuatro o cinco, es de un tirón”, completa,

en relación a la cantidad de fechas

consecutivas que suelen hacer.

Minutos antes de la medianoche “Trágico

Mundo Caído” y “Drama”, los dos

temas que abren su último disco, darán

inicio al show que 400 personas vivirán

a mil. Para los números de concurrencia

de la capital santiagueña, la fecha es un

éxito. Todas las canciones son recibidas

como victorias por el público, que salta,

poguea, canta, aplaude y llena sus oídos

de metal alternativo.

Luego de hora y media de show y

palpitando el final, el canto que arrancó

en un par ya es unánime: “¡Carajo

tiene huevo, tiene huevo, carajo tiene

huevo!”. La banda se ve sumamente feliz.

Corvata salta al ritmo y se acerca al

mic para devolver la gentileza y cantar

“Santiago tiene huevo”. Ya sin los retornos

en sus orejas le regalan al público

su medley de Pantera. Para terminar

de arrasar con todo.

Luego de hora y

media de show,

el canto ya es

unánime: “¡Carajo

tiene huevo!”

Desterrando a los

oscurantistas

Viernes por la noche en San Miguel

de Tucumán. Para alegría de los jóvenes,

ya no existe el famoso tope horario,

el absurdo cierre obligatorio de las

4 AM que tantos problemas trajo al rock

(ver nota a Massacre en la Rock Salta

16). Por eso, el show va a ser bien pasada

la medianoche. La fecha cuenta con

dos bandas locales de teloneras: R.F.A.

y Vampiro Indio. Ninguna de las dos

hace metal. En la previa, entonces, se

escucha ska, reggae, cumbia, hardcore

y punk. El afable Rolo Marín, cantante

de R.F.A. e icono del rock hecho en el

Norte (ver página 30), en su momento

sobre el escenario decidirá no hablar

de política. Pero festejará el hecho de

que la movida rockera vuelva al Club

Estudiantes, un típico galpón de chapa

con cancha de básquet y una sola grada

lateral. El reducto fue muy importante

en los noventa para la siempre efervescente

movida musical tucumana.

La espera por Carajo se alarga, el

público se impacienta, muchos abandonan

sus asientos y van a la cancha para

estar bien cerca cuando empiece. Algunos

toman algo desde los puestos de bebidas.

Pasadas las dos de la mañana se

iniciará un viaje por toda la discografía

de la banda con temas ya clásicos como

“Chico granada”, “Ironía” o “Triste”.

En ese sonido es difícil encontrar

referentes nacionales y las influencias

parece que vienen más de afuera. Corvata

se expresa al respecto: “Sí, puede

ser, quizás uno tiene un referente en

cuanto al tipo del show y la manera que

encaran las bandas de afuera pioneras,

de Inglaterra, Estados Unidos. De ahí

fue la cuna del rock, desde los Beatles,

a Pink Floyd, pasando por Iron

Maiden, los Rolling Stones, Zeppelin,

Deep Purple, Black Sabbath. Hay

una gran influencia fuerte en esos comienzos

y un poco de cómo podría ser

o debería ser o un verdadero show de

rock. Quizás nosotros somos de mirar

esos ejemplos a la hora de querer armar

una gira, o querer amar un show. Pero

bueno, después como colegas o como

músicos, la verdad que hay un montón

de artistas nacionales que nos encantan,

que nos parecen genios inigualables

que tuvo este país, como Spinetta,

Pappo. La gente pionera de todo lo que

fue el heavy metal: V8, Hermética. La

banda Riff, lo que cada músico aportaba

a las formaciones de Pappo´s Blues,

Manal o Divididos. Nos gustan mucho

los IKV, como músicos los respetamos

mucho y los valoramos. Somos muy

abiertos en cuanto a lo musical, nos

llama la atención cuando algo está bien

hecho, cuando realmente te das cuenta

que hay un laburo, en cuanto a la composición,

en cuanto al sonido, al show

en vivo, y esas son cosas que de alguna

manera nos gustan ver, escuchar. Decimos

qué bueno que esta banda hace tal

cosa, qué bien que montan un show, Y

entonces todo es como influencia, de

alguna manera”. Un vez más, las respuestas

del líder son sumamente extensas,

reflexivas y esquivas de la pregunta

original.

“Que dios los bendiga”, de esa forma

se despide Corvata, con los Carajo,

luego de su breve actuación en Plaza

de Mayo, pero a eso el bajista no lo va

a decir en ninguna de las fechas por el

NOA. Desde hace unos años el vocalista

se convirtió al cristianismo. Curiosamente,

igual que Andrés Giménez, su

ex compañero en A.N.I.M.A.L., ambos

suelen hablar de la ‘iglesia punk’, un

movimiento que en palabras para la revista

Rolling Stone, “no es nada más y

nada menos que una reunión de amigos

donde todos tratan de ser como son”.

- Sus letras tiene un alto contenido

espiritual, cuando están escribiendo

les sale hablar de eso.

- Corvata: Sí, son cosas que vivimos,

que nadie está exento, hablar del

amor o de la muerte, o de lo que uno

espera, por lo que uno trabaja, por lo

que uno lucha, creo que todo nace de lo

espiritual. La música es muy espiritual

porque transmite muchos sentimientos,

muchas cosas. A través de la palabra,

junto a la música, se logra también alcanzar

los corazones, o dejar una idea

clara al que escucha.

- En El Mar de las Almas (2010) hay

una frase que dice “sólo el amor te

sostendrá”. Spinetta tiene un disco

que se llama Only love can sustain. Es

lo mismo. ¿Sabías eso?

- C: No, no, sabia, qué bueno (mira

al piso, sonríe un poco, piensa y sigue).

Mirá, nosotros somos muy afortunados

con los que no toca vivir, tener la suerte

de subir a un escenario y que haya

gente abajo esperándote, que estén

esperando que hagas un disco nuevo,

que quieran escuchar tus canciones. La

verdad que hay como una comunión. Y

quizás el amor se manifiesta de esa manera,

por eso coinciden tantos artistas,

desde John Lennon, Bob Marley, Floyd

a su manera y Kurt Cobain a su manera

también, trataban de rescatar eso.

- Ustedes zafaron de ser considerados

una banda de rock cristiano.

Aparte de no transar con la idea de

que el metal tiene que ser satánico,

ustedes se despegaron rápidamente

de todo eso.

- C: Sí, yo creo que lo nuestro tiene

una raíz más humana, más personal, y

después cada uno lo puede ubicar en su

fe o en su creencia, o lo que sea. Todos

tenemos una manera más o menos de

creer o de encontrar nuestra fe, y eso

es lo bueno de poder convivir. Sabemos

que hay ciertas cosas en común para

todos, que encierra la palabra amor, o

también el compromiso, esa lealtad o

ese honor que uno busca a través de su

música o su arte.

“Todos tenemos una

manera de creer o de

encontrar nuestra fe,

y eso es lo bueno de

poder convivir.”

- Pero hay bandas que están muy

vinculadas con el tema, como Rescate,

con quien colaboraron en un disco.

- Tery: Sí, pero esas son bandas que,

como vos decías antes, el objetivo o su

música están apuntando a ese lugar. O

por ahí todos los integrantes son cristianos,

y demás. Acá Carajo es una diversidad,

la verdad también se trata de ser

más universal.

- Se busca más una espiritualidad

que una religión puntual.

- T: Claro.

- C: Sí, así es.

El show en Tucumán llega a su última

etapa y el reloj está a punto de pisar

las cuatro. El público que pogueó

la veintena de temas escuchó mejor que

los que decidieron quedarse sentados

en las gradas. El final llega otra vez con

el medley de la banda del inolvidable

Dimebag Darrell, versión que los salteños

de Gauchos de Acero suelen también

realizar en vivo.

Espíritu combativo

En Salta, el show es muy temprano.

Son las 19 y el equipo técnico de

la banda está preparando todo en el

boliche de la zona de la Balcarce con

capacidad para 800 personas. Los técnicos

cuentan que están muy cansados.

Anoche terminaron de desarmar todo

cerca de las seis de la mañana y salieron

en el micro para nuestra ciudad.

Como en todas las fechas, los músicos

llegarán cuando todo esté en condiciones

y probarán sonido. Tery explica que

a diferencia de otras bandas, prefieren

14 15



hacer la prueba ellos, para ganar confianza

y estar tranquilos en el momento

del show.

Sin banda soporte, la fecha salteña

luego de tres años de ausencia inicia

cerca de las 21.30. Los temas de Frente

a Frente son recibidos de la mejor manera.

El meticuloso guitarrista advierte

al respecto: “No veo que Carajo sea una

banda de fanático casual. Sí puede pasar,

pero la mayoría no, y te das cuenta

cuando hacemos la firma de disco. Es

como muy intenso lo que la gente te

hace sentir, estar ahí y ver al público tan

enganchado de lo nuevo. Apenas sacás

un disco y ya muchos se aprenden las

canciones.”

“Promesas” cierra el último disco,

y en esta gira sirve para dividir en dos

el set, y preparar todo para la furiosa

despedida. La canción pone en primera

voz a Tery y cuenta con la particularidad

de tener la voz de Julieta Corvalan,

hija del bajista, en coros. El ex

A.N.I.M.A.L. se suma entonces al grupo

de Ciro Martínez, Andrés Calamaro

o Raly Barrionuevo, entre otros músicos,

que llevan a sus hijos al trabajo.

El final de “Promesas” es a puro arreglo

de cuerdas. En el disco, la dirección

de estos detalles de música de cámara

corrió a cuenta del propio guitarrista y

Alejandro Terán, gran colaborador de

Charly García, entre otros artistas. En

vivo todo esto sale por medio de pistas

pregrabadas y los músicos aprovechan

para salir de escena. Aún quedan las

patadas finales de “Ácido”, “Shock”

y, desde luego, “Sacate la mierda”. En

Salta no hay tiempo para más. El grupo

se despide desde el sumamente alto escenario

del lugar.

“No veo que Carajo sea

una banda de fanático

casual. Es muy intenso

ver al público tan

enganchado de lo

nuevo. Apenas sacás

un disco y ya muchos

se aprenden las

canciones.”

En la noche del domingo, en los

siempre admirables Galpones Recuperados

Tupaj Katari, de San Salvador

de Jujuy, los músicos serán entrevistados

por última vez por Rock Salta y

compartirán el aire de Radio Rebelde,

que funciona en el entrepiso del lugar.

La fecha pintaba como la más difícil de

la gira en cuanto a convocatoria, pero

finalmente el público dice presente.

Agitan tanto que transforman el vapor

en líquido, y desde la chapas del techo

caen esporádicas gotas de agua. Para no

perder la costumbre, Corvata grita latiguillos

como “tiene ganas de joder”,

antes de algunos temas, y evitará otros,

como dedicar “Acorazados” a las carajeras

presentes.

- ¿A pesar del cansancio y todo el

esfuerzo no te pasa de extrañar las

giras?

- C: Si, cuando uno arranca la gira

está entusiasmado, va con todo, y llega

el segundo y tercer día y uno ya empieza

a extrañar un poco y decís “qué

ganas de estar en casa”. Yo tengo dos

nenas, mi mujer. Soy bastante familiero,

me gusta pasar tiempo en mi casa,

estar tranquilo viendo unas películas,

escuchar música, pasear. Pero después

me pasa que llego estoy en casa, un semana,

dos, y digo “¡Ya está!”. Como

que te pica el bicho otra vez. Quiero

subirme a un micro y salir a tocar. Disfrutamos

bastante las giras, y somos

conscientes de que son muy importantes,

poder mostrar nuestra música en la

mayor cantidad de lugares posibles. Seguir

recorriendo el país, y eso también

es el motor de todo.

16

17



PIEDRA

&

CAMINO

Los días y las noches transcurren inevitablemente

para todos, pero las cosas extrañas no

son para los que duermen: son del dominio

de aquellos que acuden al llamado del asfalto.

Para nosotros no sería un viaje más. Por

el contrario, atravesaríamos cientos de kilómetros

de la ruta más emblemática de nuestra

tierra, la Ruta 40, quedando marcados a fuego. Travesía

para huestes de ley, que sepan levantar la bandera del metal

sin ablande ante la adversidad. Lo cierto es que no es que

seamos supersticiosos, ni mucho menos, pero que las hay,

las hay.

Transitábamos algún lugar, nos acompañaba la oscura noche,

las estrellas y la nada misma. Hacía frio y el copiloto

designado dormía, como era de esperarse, cuando de repente

uno dijo “mirá allá, en el puente”. A lo lejos se veía a una

mujer de pelo blanco. Al acercarnos confirmamos la primera

impresión: su vestido no tocaba el suelo. Pasamos a fondo

pero en silencio. No quisimos mirarla detenidamente, así que

nos quedamos con esa imagen, la de una persona de blanco

mirándonos pasar. Esto se ponía intenso. “¿No será la

música que estamos escuchando?”, dijo uno, sugestionado,

mientras sonaba un demo de Anal Abort. Todo podía ser en

ese momento.

De golpe, el camino se acabó, un rio era nuestro próximo

obstáculo. Nos bajamos para buscar el rumbo con linternas y

celulares de baja gama pero unos ruidos hicieron nula nuestra

búsqueda, como si nuestro destino estuviera trazado más allá

de las decisiones que tomáramos. No había casas ni luces, no

pasaban autos. Estábamos solos y no podíamos arrugar. Miedo

era la palabra que nadie quería

decir. Reconocerlo delante de las

huestes es como abandonar los trapos

en el alambrado. El orgullo por

sobre todo, debilidad cero.

El camino seguía igual que antes:

aburrido, oscuro. Nosotros

nerviosos. Para colmo, el último

CD que nos quedaba para escuchar

era uno de La 25 que nos habían

regalado para difusión. La cosa empeoraba, pero contra todo

pronóstico y sin cartel alguno llegamos a una “lomitería” que

nosotros titulamos como La Salamanca, un oasis en la nada

misma. Nos quedamos mirando, buscando una respuesta lógica

al hallazgo, pero no había. “¿Entramos?”. “Sí” contundente:

mesas de pool, cervezas y milanesas completas en el

menú. Árboles grandes, tipo algarrobos, nos protegían de la

helada que caía. El piso de patio criollo, tierra bien asentada

y recién regada, luces con banderines de colores, al fondo los

baños tipo pozo ciego. Cuando entramos nos miraban, como

diciendo quiénes son estos de negro. Podíamos notar cómo

se codeaban. Claro, era su lugar, su tesoro, y nosotros, los

forasteros.

El trato fue demasiado amable, como si supieran nuestros

gustos. Sabían atendernos, trajeron comida y bebida. Las

chicas que adornaban el lugar nos sonreían: esto sí que no

era normal. Nos asustaba pero también nos gustaba. Olores a

especias, gente que se reía todo el tiempo de manera muy superficial

(como cuando hace un chiste malo tu suegro). Todo

era muy raro, atemporal.

Ya nos estábamos aquerenciando, pensábamos que esa

gente algo nos pediría. Porque cuando la limosna es grande

hasta el más hueste duda. Por suerte no tuvimos que prometer

ni entregar nada a cambio, ya que sólo nos quedamos un

rato. El apuro por llegar al pago era más fuerte.

La ruta te lleva por ciudades antiguas y lejanas. Ese lugar

podría haber sido una casa de burlesque. Tampoco sabemos

si en realidad existió o si sólo fue una alucinación colectiva.

Nosotros preferimos decir que estuvimos en una salamanca.

Y que la pasamos muy bien.

18



Por Santiago Castellanos // Fotos: Martín Azcárate

CAMBIAR EL ALMA

CON EL BAILE INTERIOR, LOS INTEGRANTES DE BERSUIT VERGARABAT CONFIRMAN SU UNIDAD ARTÍSTICA Y

AFIANZAN LA QUÍMICA GRUPAL DE UN COMBO POPULAR QUE VIVE UNA NUEVA ETAPA.

Una nueva noche fría. El

sábado mostró una tarde

soleada que hizo que

muchos se confiaran y

cayeran ante el gélido

clima que azotó la localidad

de Rosario de Lerma, a unos

treinta kilómetros de la capital salteña.

El show de Bersuit Vergarabat terminó

y los miles de jóvenes que viajaron desde

Salta no querían ver lo que seguía

en el festival Rosario le canta a la Patria.

Había sido suficiente. El calor y la

música que habían bajado del escenario

habían provocado pogos jóvenes y ridiculeces

adultas de los más entrados

en años, que olvidaron que el alcohol

y sentirse pendejo nunca son buenas

combinaciones. Eso genera la música

popular de Bersuit, que mezcla clásicos

y nuevos temas que se bailan por igual.

Horas antes, en un hotel céntrico,

Juan Subirá, Carlos Martín, Pepe

Céspedes y Dani Suárez se relajaron y

hablaron de todo: El baile interior, su

flamante disco; el sonido bersuitero, las

causas sociales y, claro, la distancia que

los separa de Gustavo Cordera.

- Hace unos meses editaron El baile

interior, un disco cancionero, fiestero,

ecléctico. Básicamente, bersuitero.

- Juan Subirá: Sí, este disco es la

confirmación y reafirmación de un

concepto y una química grupal desde

que la banda de algún modo se refunda

cuando se va Gustavo. Es el segundo

disco con las voces de Dani y Cóndor

(Sbarbati), pero también con temas

cantados por Pepe, Tito (Verenzuela) y

por mí. Estamos muy contentos con el

resultado final.

- Arranca con “Huayno 14”, que

tira un mensaje muy para adelante.

- Carlos Martín: Frente a tanta “inseguridad”

hay que cantarle un poco a

la libertad.

- Dani Suárez: Sí, eso que te venden

“cuidado, quedate en tu casa”.

- Carlos: Creo que es el antídoto

contra la inseguridad, o contra los que

te quieren atemorizar.

- Dani: Rehenes mediáticos, como

diría Víctor Hugo.

- Carlos: Es un antídoto ante eso, las

cosas pueden estar mal pero hay que salir,

no te podés quedar en tu casa.

- Le hicieron un tema a Spinetta y

otro a Chavela Vargas. ¿Qué relación

tenían con el Flaco?

- Juan: Luis fue un maestro, un guía

para todos.

- Dani: Mucha admiración. Estuvimos

hace poco en Tecnópolis haciendo

un homenaje con Lito Vitale.

- Juan: Había muchos artistas y se

hizo Artaud casi completo y como 28

temas más. Lito es la segunda vez que

lo hace, hizo un repertorio totalmente

21



distinto a la primera vez en Villa Gesell.

- Dani: Aznar había hecho un homenaje

a sí mismo (risas).

- Juan: Fue muy lindo participar de

ese evento, un honor.

- ¿Habían compartido escenario

con el Flaco en alguna oportunidad?

- Juan: En el concierto a beneficio de

los chicos de la escuela Ecos, por ese

trágico suceso en la ruta.

- Carlos: Cuando Tito trajo el tema,

era tan descollante, tan movilizador,

nos hipnotizó esa canción.

- ¿Y con Chavela?

- Juan: No la conocíamos, hubiera

sido muy lindo conocerla como cantante,

como artista, pero también como

personaje. Yo creo que para lo que representa

socialmente la mujer ella fue

revolucionaria. Rompió con un montón

de estereotipos. Era desafiante, como

dice el tema. Se fue de la casa a los

quince años, se peleó con la familia, se

empezó a vestir de hombre, a fumar habanos

cuando se le cantaba, qué sé yo.

Cosas que la distinguieron de la media.

Y también fue una artista formidable, le

imprimió al canto, a las historias de sus

canciones una profundidad y un sentimiento

maravilloso.

- ¿Cómo fue laburar con Cachorro

López?

- Carlos: En este disco todos aportamos

composiciones y cuando llega la

hora de grabar el disco teníamos como

cuarenta canciones. Entonces tuvo que

entrar y entre todos consensuamos qué

temas iban. Su laburo fue que el disco

esté equilibrado, que tenga diferentes

momentos.

- Llegaron a la TV con “Cuatro

vientos” como cortina de Señores Papis.

- Juan: Fue la primera vez que nos

pasó de esta forma. Ya habíamos hecho

participaciones en otras cosas, como

Malandra o PNP.

- Carlos: En el caso de Malandra se

había hecho la música para la tira. En

este caso no, la canción la trajo Dani

y ya estaba adentro del disco. Por una

cosa u otra coincidió en tiempo, forma

y lugar para que calzara como anillo al

dedo a la tira. De hecho, anticipó el lanzamiento

del disco.

- Dani: Lo que pasa en la tele es incontrolable.

Viste lo que es. Hoy fui al

Patio de la Empanada, había una coplera

y un chabón tocando la guitarra

y me dice “ehh, te quiero, y lo voy a

gritar a los cuatro vientos” (risas).

- El arte de tapa es obra de ustedes.

- Juan: Si, de Carlos.

- Carlos: Sí, yo pinto, las pinturas del

interior ya tienen un tiempo. La de la

tapa se me había disparado con un posible

título, que era “Corazonada”. A mí

me gustaba mucho, de hecho le puse al

cuadro ese nombre. Se lo mostré a los

chicos, les gustó y quedó.

Las influencias

- En esta nueva etapa han forjado

una gran amistad con Los Tekis y vinieron

varias veces al NOA (ver Rock

Salta 14). ¿El tema “Tilcara en carnaval”

refleja esa amistad?

- Juan: El carnaval es impresionante

en todo el Norte. En Tilcara es explosivo,

un pueblito de diez mil personas

que de repente hay setenta u ochenta

mil, como hubo este verano y el anterior,

es una locura.

- Carlos: Nosotros somos unos forasteros

colados (risas).

- Juan: Pero colados bien, no invasores.

Uno pasa por las calles y es impresionante

prenderse en la fiesta del lugar.

- Carlos: Es maravilloso. Nos encanta

difundir el carnaval tanto como la

obra del Flaco o la de Chavela Vargas.

Como herramienta de difusión también

está bueno, cualquier argentino que

quiera disfrutar de una fiesta tradicional,

se va a encontrar con algo maravilloso.

“Estamos

atravesados

por todo lo que

nos gusta. En

Bersuit encontrás

chamamé,

chacarera, huayno,

tango, milonga,

candombe o

murga. No somos

tradicionalistas ni

para hacer rock.”

- Pepe Céspedes: Que sepan hay algo

más que el carnaval de Gualeguaychú.

- Carlos: Claro, este no tiene publicidad

ni marketing, es otra historia.

- Juan: Por suerte no le hace falta.

- ¿Qué relación tienen con el folclore

tradicional?

- Dani: ¿El de bombacha de gaucho?

- Juan: El más folclorero es el Cóndor.

- Dani: Yo me crié escuchando folclore

y tango. Mucho después entró el

rock.

- Pepe: En mi casa se escuchaba música

de Paraguay, mi familia es de allá.

A gran volumen en el patio de la casa.

- Juan: Ustedes y los vecinos (risas).

- Pepe: Sí, y el barrio entero. Con varios

equipos sonando a la vez. Se mezclaba

Creedence con Luis Alberto del

Paraná o el Trío Los Panchos.

- Carlos: Yo creo que el folclore y el

tango aparecen porque es ineludible en

nuestra música, está presente siempre,

algunas veces más visible que otras.

- Aunque siempre todo teñido de

rock.

- Juan: Es como nuestro idioma.

- ¿Y con el nuevo folclore? Raly

Barrionuevo, Bruno Arias, Orozco Barrientos.

- Juan: Hay una gran movida. Aca

Seca está muy bueno.

- Carlos: No somos tradicionalistas

nosotros.

- Juan: Es que seguimos siendo una

banda de rock. Solamente que estamos

atravesados por todo eso que nos gusta,

lo que hemos vivido por experiencia,

viajes o por el gusto de escuchar música.

En Bersuit encontrás temas con

diferentes estilos: chamamé, chacarera,

huayno, tango, milonga, candombe o

murga.

- Pepe: A nosotros siempre nos salió

naturalmente, y cuando se incorporan

Cóndor y Dani le agregaron esa impronta

por el timbre de voz. Y Santaolalla

en su momento se copaba con eso

y veíamos que en sus producciones,

como Café Tacvba, también tenía el

folclore mexicano metido en la música.

estando y empiezan a entrar canciones

A nosotros nos gustó mucho eso.

nuevas. De hecho, de La Revuelta entraron

y quedaron “Dios te salve”, “No

- ¿Es la esencia de la banda?

- Dani: Y si, pasó a ser un poco nuestra

personalidad.

ron para quedarse. Variando temas hace

te olvides”, “Cambiar el alma”. Llega-

- Carlos: Santaolalla fue el que hizo

que lleguemos a todos los que nos van a

que nos animáramos a hacerlo porque

ver, no encerrarse en el público de rock

nosotros teníamos esa veta hacía tiempo,

pero era como que queríamos ser

miliar todos la pasan bien.

sino que ante un público popular o fa-

del rock, ¿no? Y él decía “bueno, sí,

- Pepe: En el Salta Boombox fue

pero esto también es rock, lo hace más

impresionante ver las familias. La pasamos

bárbaro.

interesante”. Y la verdad es que el rock

tampoco nos sale tan bien, no somos

- En Salta han dado shows inolvidables

(2004, 2008, Boombox), siem-

tradicionalistas ni para hacer rock (risas)pre

han tenido gran respuesta del

- Dani: No tendríamos la paciencia

público.

para hacer nada tradicionalista. Es la

- Pepe: ¿Cuál fue el de 2008, el que

personalidad de la banda pero también

nos declararon personas no gratas?

una necesidad de que se renueven los

- Juan: No, ese fue en 2004.

aires.

- Juan: Los que conformamos este

grupo, con diferentes personalidades y

Salta, las prohibiciones,

aportes al sonido y la química grupal,

el compromiso

somos tipos muy diferentes. Algunos

quizás mucho más rockeros, como Oski

- Fue un caso ícono del rock en Salta.

La prohibición de Romero.

o Tito, otros aportamos otras cosas. ¡Es

lo que hay! (risas)

- Dani: Era la época de “Árbol caer”,

- ¿Y en el vivo cómo se sienten con

de la Reserva Pizarro. Pusimos una

eso? ¿Encontraron un equilibrio de

bandera y nos bajaron los policías del

estilos? ¿Con los temas nuevos cuesta

escenario. Teníamos una bandera que

armar una lista?

no acusaba a nadie, decía “La protección

del Parque Pizarro”, o algo así.

- Juan: Y, cuesta.

- Está claro que mucha gente se

Nos vinieron a bajar por la bandera, la

quedó atada a los clásicos de la banda.

- Los shows en Salta son muy re-

policía con armas.

- Dani: Es que los clásicos siguen cordados por distintos motivos. ¿Les

pasa que hay provincias donde la pasan

mejor que en otras?

- Juan: Y, eso pasa a veces. Por

ejemplo, al principio íbamos mucho a

Rosario, la banda era adorada. No me

preguntes por qué, surgió de una manera

inesperada.

- Carlos: Era una locura.

- Pepe: Yo creo que todo lo que es

el interior, y el interior del interior lo

redescubrimos estos últimos años y nos

dejamos llevar por lo que pasa, es muy

lindo. Como hablábamos al principio

con lo de la paranoia, Dani siempre tira

chistes cuando llegamos con el micro.

- Dani: ¡Qué inseguridad que hay por

acá! Mirá, las bicicletas, la gente en la

calle, las puertas abiertas, la gente tomando

mate con las sillas en el frente

de la casa. Y yo jodo porque ves eso y

no lo podés creer.

- Pepe: Tuvimos como una nueva

relación con todo el país, de punta a

punta, pero adentro, viendo el baile interior.

Un poco viene de ahí el nombre

del disco.

- Hace unas semanas lanzaron el

video de “De tripas corazón”, filmado

en la ex ESMA. La letra tiene

un fuerte mensaje. ¿La banda está

comprometida socialmente desde la

música?

- Carlos: Sí, es seguir difundiendo

este tipo de causas. Juan escribió la letra,

Pepe le puso la música y la canción

cobró una potencia y una profundidad

que va más allá incluso de lo que dice.

A mi forma de ver, quedó una canción

bellísima. El mensaje creo que es algo

que tenemos que seguir reafirmando

día a día porque es una conquista que

no tiene que ir nunca más para atrás.

Los derechos humanos, la restitución

de la verdadera identidad de los nietos

encontrados y tantos logros en esa materia

que se dieron en esta última década.

Es necesario seguir insistiendo en

esto para que sea una causa nacional,

para siempre. Y ese es nuestro humilde

aporte, a través de una canción.

- Juan: Es que es así, la memoria

y este camino es permanente. Estuvo

muy lindo poder hacer el video en lugares

que fueron centros clandestinos

de detención. Simbólicamente siniestros

pero a la vez recuperados para la

vida, para expresiones artísticas. En

la ex ESMA tenés a las Madres, a

H.I.J.O.S., a las Abuelas, ahora están

haciendo un lugar para los pueblos originarios,

la presencia de veteranos de

Malvinas. Es un lugar impresionante,

gigante. Un lugar para todos los que

antes no tenían lugar.

- Pepe: Un lugar de horror convertido

en pura vida, como dice la canción.

- También participaron en el Festival

contra la Trata en Tucumán.

¿Siempre se han sentido cerca de los

reclamos sociales?

- Pepe: Permanentemente nos ofrecen

tocar aunque no siempre se pue-

22 23

Foto: gentileza Sony Music



de. Lo de Marita Verón en Tucumán

estuvo buenísimo, con bandas locales

también. Muchas veces se ve porque se

anuncia el festival, pero otras veces son

anónimas, vamos a tocar y listo.

- Juan: El tema de la trata de personas

es algo muy serio, muy profundo.

La verdad que supera el conocimiento

de la mayoría de las personas. Cuando

estuvimos ahí con Susana Trimarco

nos hizo un recorrido por todo el lugar

donde está la Fundación, que también

era un centro clandestino de detención,

y nos mostró un poco todo el laburo

que están haciendo, realmente nos partió

la cabeza.

- Carlos: Con más de seis mil chicas

rescatadas de la trata, ¿no? No es una

cifra menor.

24

De todos lados

- Parecería que Bersuit ya no es

una banda argentina sino latinoamericana.

Han tocado mucho en todo el

continente.

- Pepe: Al único lugar donde no fuimos

es a Perú.

- Carlos: Fuimos una sola vez.

- Pepe: Es cierto, fuimos una sola

vez y tocamos para seis personas.

- Juan: En el Hard Rock Café (risas).

- Carlos: No nos conocía nadie, era

imposible, fue por el 98, 99.

- Suenan en muchos países donde

la gente hace propias sus canciones,

como les pasó a Soda o a los Cadillacs

en su momento.

- Juan: Y, nosotros viajamos mucho

y tocamos mucho en todos los países

de Latinoamérica, Centroamérica y Estados

Unidos.

- Carlos: Te vas enamorando de las

cosas de cada país. Su comida, su cultura,

su música, y todo eso va quedando.

- ¿Los argentinos somos medio bichos

raros?

- Dani: Sí, aunque no me cierra la palabra

“medio” (risas).

- Carlos: Y, sí. Pasa que tenemos la

estampita de Maradona.

- Juan: Y ahora el Papa. Dios y el

Papa. Y no nos olvidemos de Messi.

¡Como lo critican!

- Carlos: Hay que dejarlo, no hay

que criticarlo. Es un artista y a los artistas

se los ama, se los aplaude, se los

celebra.

- Dani: O nada.

- Pepe: Ese es un tuit de Calamaro,

muy bueno.

- Volvieron hace tres años y en 2012

editaron La revuelta. El título encajaba

a la perfección.

- Juan: El título fue importante para

nosotros porque cerró el concepto de

un momento y de un sentimiento. Era

la vuelta pero a la vez había una especie

de revolución interna. Nos encantó el

título, nos cerró mucho la idea y terminó

siendo la canción que cerró el disco

también.

- ¿Cómo fueron los dos años de

parate? ¿Fue difícil volver a armar

todo?

- Carlos: Estábamos todos con otros

proyectos. Juan ya había grabado su

disco solista, los chicos estaban con De

Bueyes, yo estaba haciendo mis cosas.

Cada cual estaba como disperso, enfocado

en hacer otras propuestas.

- Pepe: Tito hacía años que había empezado

un disco.

- Carlos: Que lo terminó ahora.

- Juan: Lo sacó ayer (risas).

- Carlos: Se hicieron otras cosas

pero cada vez que nos juntábamos en

algún evento, en algún recital de Juan

o de los Bueyes tocábamos alguna canción.

Nos juntábamos y pasaba algo

fuerte, intenso, era como que la llamita

estaba. Chiquita pero estaba prendida,

se podía generar un gran fuego de vuelta.

Y bueno, eso fue lo que sucedió con

La revuelta.

- Dani: También fue un desafío ponernos

la camiseta de la vuelta, y encarar

todo con lo que sabíamos que se

venía. De historia, de cosas densas, de

todo lo hecho.

“La gente empezó a

entender que había

una banda que

respaldaba todo ese

sonido y que hoy en

día sin la presencia

de Cordera suena

igual de bien. O

mejor.”

Revuelta sin Cordera

- Sabían que no iba a ser fácil dejar

atrás la etapa anterior. La figura de

Cordera era muy fuerte.

- Juan: Obvio.

- Carlos: Primero nos teníamos que

convencer nosotros de que podíamos

hacerlo. Creo que en esos eventos, esos

pequeños shows se veía eso, que podíamos

hacerlo, podíamos sacar adelante

esas canciones con este nuevo formato,

con este sonido. Me acuerdo que los

primeros ensayos nos poníamos a tocar

y al toque ya empezaba a sonar bien,

nos daba confianza. La gente lo recibió

bien, más allá que Gustavo se bajó y

era la cara visible de la banda. La gente

empezó a entender que había una banda

que respaldaba todo ese sonido y que

hoy en día sin la presencia de él suena

igual de bien. O mejor.

- ¿Por qué se dio ese alejamiento?

¿Fue por cuestiones musicales, de

rumbo como banda o decisiones personales?

- Juan: Yo la verdad es que no sé el

motivo concreto, puntual. Si es uno o

por ahí son muchos motivos. Gustavo

nunca nos dio una explicación. Lo que

sí te puedo decir es lo que imagino o

puedo especular: que él tenía ganas de

hacer otro proyecto, que de hecho lo

hizo y está buenísimo. O que se cansó

de nosotros, del grupo, o del personaje

de él mismo, que era pesado. Era

muy pesada la mochila que se había ido

creando. No sé, razones puede haber

un montón, también quizás razones comerciales,

decir “tengo un buen negocio

personal para hacer”.

- Carlos: Para mi le pegó el cincuentón

(risas).

- Dani: Yo voy más con la última que

dijo Juan.

- Pepe: ¿Cuál fue la última?

- Todos: ¡Negocio!

- Juan: Y puede ser, pero también

hay un proyecto artístico. Y en ese aspecto

yo no reclamaría nada a una persona.

Si Carlitos viene mañana y dice

“che mirá, voy a hacer una banda nueva,

quiero tocar mi música”, me puede

gustar o no, pero lo voy a entender.

Pero con Gustavo fue todo medio raro,

nunca se supo, no hubo un diálogo que

vos decís “bueno, me voy loco, porque

me pasa esto”.

- Ese es el reclamo, puntualmente.

- Dani: Claro, hubo una manipulación

de por medio que no debería haber

estado. Por peso de historia, de amistad

y de años de compañerismo. Digamos,

todos somos libres y qué más queremos

nosotros, que nos conocemos hace

años, que el otro sea feliz y esté bien.

Y por ahí la felicidad del otro es estar

solo. Pero la manipulación de la historia

fue el tema.

- ¿El cambio fue de él y no de la

banda, ustedes siguen como siempre?

- Carlos: Él se fue, abandonó el proyecto

y punto. No dio explicaciones y

la puerta la dejó abierta, se fue.

- Juan: Supongo que en su cabeza

siempre estuvo la idea de volver en algún

momento, cuando realmente se le

cantara las pelotas.

- Carlos: Está esperando el momento

en el que le canten las pelotas (risas).

- Juan: La verdad es que nosotros en

ese aspecto en un momento pateamos

el tablero, en el sentido de que dijimos

“loco, volvamos”.

- Carlos: “Si no querés venir no

vengas, pero nosotros vamos a seguir

Tito Verenzuela durante el show de Bersuit en Rosario de Lerma.

igual”.

- Juan: Y bueno, ahí empezó otra

historia.

- ¿Les pesó pasar de la ultra masividad

previa al parate a la incertidumbre

de arrancar nuevamente?

- Juan: Ya tenemos 26 años de carrera,

inclusive nos conocemos de antes, y

cuando la historia es tan larga pasás por

tantos momentos como River, hacer

diez Luna Park seguidos, cosas muy

fuertes. Pero también hicimos lugares

chicos, para seis personas en Perú (risas).

Pasaron muchas cosas.

- Carlos: La vida del músico, del artista

en general, es sinuosa. No es siempre

encumbrado y quedarte ahí para

siempre. Sube y baja.

- Pepe: Hay que reafirmarlo cada

vez.

- Carlos: Es así, la famosa frase “no

es difícil llegar sino quedarse”. Llegar

se llega, pero también bajás, nadie llega

y se queda. Los que llegan y se quedan

se mueren en el éxito total. Todos en

su momento tienen que tener altibajos,

porque es así.

- ¿Esta reinvención los tiene conformes?

¿Están como imaginaban al

juntarse nuevamente?

- Carlos: Estamos re contentos acá,

trabajando (risas).

- Dani: La palabra no sé si es conformes,

nos mantiene unidos y felices

haciendo lo que queremos hacer, pasándola

bien. Como decía Pepe, conociendo

en estos años el interior del

interior, volviendo a encontrarte con

la gente, lanzando nuevos discos. Redescubriendo

parte de la historia de la

banda, cómo suenan hoy las canciones

de los primeros discos y qué vienen a

decirnos de nosotros. Algunas canciones

se burlan de nosotros.

“Pasamos por

cosas muy fuertes:

River, diez Luna

Park. Pero también

tocamos para seis

personas en Perú.”

- Juan: El año pasado, cuando festejamos

los 25 años, hicimos un repaso

de toda nuestra historia. En esos tres

Vorterix tocamos ochenta canciones,

ensayamos cien. Fue un trabajo casi

antropológico, de estar hurgando en

nuestra música, en las palabras, en ese

personaje que escribió esas canciones,

que éramos nosotros mismos pero hace

veinte años. Fue muy fuerte y lindo poder

hacerlo, rescatamos muchas cosas.

- Con el público bersuitero de las

primeras épocas, ¿qué onda?

- Carlos: Ya son abuelos (risas).

- Juan: No, tenés al Facha de Boedo,

Susanita.

- Pepe: De la primera época hay

muertos, presos, abuelos, recuperados.

Pero muchos muertos (risas).

- Dani: Claro, pero los de la segunda

época, esos del 95, los veo dejándoles

el lugar a los pibes que estaban

haciendo pogo ahora y ellos al costado

haciendo el aguante tranquilos. Y eran

los barderos que siempre estaban ahí.

- Pero siguen yendo. No es que esta

nueva etapa no les gustó o no se la

bancan.

- Juan: No, siguen yendo. Aunque el

público se renueva todo el tiempo.

- Dani: Crecen, les pasan cosas.

- Juan: Pensá que nosotros tenemos

entre cuarenta y cincuenta años, y los

pibes esos también.

- Carlos: A esa edad no todos siguen

yendo a ver recitales.

- Juan: Aunque muchos vienen con

sus hijos.

- Carlos: Van padres, hijos y hasta

nietos.

- Pepe: Siempre está el nostálgico reventón

o el nostálgico que transporta su

vida a través de nuestra música, el de

“porque yo cuando iba éramos cuatro”.

Pero bueno, hay de todo.

25



Por Alejandro Wierna // Fotos: gentileza Jauría

LUZ Y FUERZA

JAURÍA GRABÓ UN DVD EN CÓRDOBA Y RECORDÓ A AGUSTÍN TOSCO, A 45 AÑOS

DEL CORDOBAZO. CIRO PERTUSI HABLA DEL LÍDER SINDICAL Y SOBRE LA NECE-

SIDAD DE RETOMAR UNA BASE PATRIÓTICA, EN EL BUEN SENTIDO.

En el marco de las

actividades desarrolladas

para conmemorar

el 45° aniversario

del Cordobazo,

Jauría se

presentó en el anfiteatro

Agustín Tosco,

del sindicato de

Luz y Fuerza, de la ciudad de Córdoba.

Precisamente, si hay un músico que

puede asociarse a la figura del dirigente

del cual tomó su nombre esa sala, es

Ciro Pertusi, quien posee una gran fascinación

(y devoción) que reproduce en

público mediante entrevistas, comentarios

en shows, y hasta inmortalizando

una dedicatoria en el primer disco de la

banda, editado en 2010.

Aprovecharon la ocasión para considerar

el registro de un DVD que pudiera

capturar el momento y piensan titularlo

Luz y Fuerza. A priori puede sonar

algo redundante y sin sentido, pero lo

que se vivió allí el martes 27 de mayo

verdaderamente hace justicia al nombre.

En una sala pequeña, con butacas

y revestimiento cálido, ideal para actos

escolares o proyecciones audiovisuales,

el sonido fue demoledor, y Jauría pudo

demostrar, como en pocas ocasiones,

de qué están hechos realmente. Algo

que probablemente todos estaban esperando

desde aquella movida inicial, que

dio vida al grupo como un ensamble

inteligente de buenos componentes. Si

bien ya no se encuentra Pichu Serniotti

entre las filas del grupo, la potencia de

Ray Fajardo en batería, y la voz intensa

y melódica que tomó Pertusi a fines de

los noventa, eran factores que sugerían

muchas cosas. El complemento con los

hermanos Mauro y Sebastián Ambesi,

quienes ese día celebraban su cumple

35, y su velocidad punk con pulcritud

elogiable, fue crucial.

Jauría pudo demostrar

de qué está hecho

realmente. Algo

que todos estaban

esperando desde

aquel inicio del grupo

como un ensamble

inteligente de buenos

componentes.

El escenario chico se dibujaba asimismo

con pantallas planas distribuidas

a lo largo de las tablas para dar

forma a una escenografía escueta pero

intimista. Mientras una pared de Marshalls

enmarcaba a la perfección el

cuadrito para las fotos, y despeinaba a

todos los presentes. La radiografía del

perro caminante que define al grupo

transmitía calidez a esa extrañísima locación

alfombrada y familiar. Cuando

el show comenzó, la potencia estremeció

todo y un juego de luces enceguecía

dándole presencia a las anatomías por

medio de contornos que construían una

imagen épica.

La lista de temas hizo un repaso por

los dos discos de Jauría, a los que les

sumaron seis de las canciones con letras

más combativas de la época de Attaque

77: “Perfección”, “Canción inútil”,

“Western” (con aclaración: “Así como

hice una canción para Favaloro, me

di cuenta que el gringo tenía el mismo

tipo de ángel y luz. Me dije le debo una

canción a este hombre. Concilié con mi

almohada y con mi conciencia”), “Los

consejos del Abuelo”, “Donde las águilas

se atreven”, y una extraña versión

semi acústica de “Setentistas”, sin batería,

y planteando un desafío interesante

al público, que intentaba despegar el

tono de Mariano Martínez de la melodía

estudiada.

La batería fue postrada sobre una tarima

completamente iluminada, con los

Tom elevados que le permitían lucirse

como si fuera una banda hard ochentosa.

Cada golpe calaba hondo en el pecho,

y relucía un sonido que hasta aquí

no se pudo reflejar a la perfección en

un disco. Demostraron que la energía

y la dedicación puestas en vistas a este

26

27



“Hay que apostar

a la unificación,

como ocurrió en

el Cordobazo,

con estudiantado

y obreros por

igual.”

show fueron realmente contundentes, y

que tocar en esa fecha, y sobre ese escenario,

sí aportaba un valor simbólico

muy fuerte.

No contaron con músicos invitados,

pero sí cedieron el micrófono para que

Héctor Tosco, el hijo de Agustín, pudiera

subir a brindar unas palabras y

rememorar la importancia de preservar

en la memoria la lucha y la unión de

clases por un objetivo común. Fue realmente

emotivo, las palabras con sentido

y el convencimiento de continuar un

legado, al menos desde el homenaje y

el recuerdo, se hicieron presentes ante

un público bastante heterogéneo que

probablemente pueda tomarlos como

disparador para iniciar una lectura diferente

de la historia convencionalmente

narrada.

Con respecto al lazo que une a la banda

con Tosco, Ciro recuerda: “Es una

historia que data de hace mucho tiempo,

cuando yo tenía 19 años hubo una

medida de fuerza dentro de la fábrica

donde trabajaba y echaron a tres empleados

para amedrentar y que se cortara

ese reclamo. Yo estaba adhiriendo

y fui uno de esos despedidos. Me había

plantado porque me parecía muy

válido el reclamo. Era la fábrica de un

gastronómico. Entonces estuve yendo

y viniendo al sindicato, para tratar de

recuperar mi puesto, porque la verdad

es que estaba muy aferrado, yo había

empezado a trabajar a los catorce y fue

mi formación. Me salvé de la colimba

por estar en la fábrica. Era muy importante

para mí, un chico sin padre, en un

momento como que ocupó ese lugar. El

asunto es que ahí, en el sindicato, había

imágenes y en una estaba Agustín Tosco,

que yo no conocía y me preguntaba

quién era ese hombre, con tanta luz

propia, y más adelante pude toparme de

cara con el contenido, con toda la información

de lo que había detrás de esa

figura.”

Además, se permite reflexionar acerca

de la situación socio política actual,

y encuentra que hace falta pugnar por

un sentido de unidad: “Hay que retomar

un poco esa base patriótica, en el

buen sentido, no patriotera ni agresiva,

y apostar a la unificación, como ocurrió

en ese momento con lo que fueron estudiantado

y obreros por igual, y más

allá de las oposiciones, retomar la camaradería

y apuntar a un bien común y

un bien colectivo por una nación. Hay

muchos intereses capitalistas e individualistas

que nos traen a una instancia

poco feliz de ver quién gana la partida,

del circo romano de me gusta o no me

gusta. Si todos estamos peleando por

un país mejor, ¿entonces cómo es la

cosa? ¿Por qué no podemos ponernos

de acuerdo? Oficialismo, oposición, izquierda,

centro izquierda y más allá. Es

como cuando unos padres se separan,

¿queremos lo mejor para el hijo? Bueno,

tenemos que ponernos de acuerdo.

El gringo peleaba por eso, quería una

CGT unida, tenía unas convicciones

fuertes muy marcadas y también trabajó

la cesión. Ceder por el bien común.”

La relación se volvió estrecha, y en

el año 2011, Jauría participó junto a los

familiares de Tosco en la inauguración

de una escuela de Villa Pueyrredón, en

Buenos Aires.

En la comunión intimista que se vivió

la noche de Luz y Fuerza, también

hubo espacio para que manifestaran

su palabra asambleístas del acampe de

Malvinas Argentinas, quienes vienen

desarrollando una estoica lucha contra

Monsanto. Además, Pertusi aprovechó

para elogiar al equipo de roller derby

local, Hiedras Venenosas, reconociéndoles

el logro de confiar en otra forma

de expresar femineidad sin que ello resulte

peyorativo ni frívolo ni vanidoso:

“No hace falta ser una Barbie pelotuda

para ser mujer, y ellas lo están demostrando,

hacen algo hermoso y se divierten.”

Fueron 22 temas que quedarán plasmados

en el primer material audiovisual

de la banda, y de alguna u otra

manera servirá como manifiesto para

comprender la sencillez en la cual se

encuentran sumergidos. El predominio

de las letras y el trabajo minucioso sobre

las melodías fueron volcados frente

a un público respetuoso que reaccionó

ante lo ofrecido y no se quedó en demandas

añejas sin sentido.

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ROLO, EL

ROCKERO

Por Eduardo Marcé // Foto: Franco Vera

ROLO MARÍN RECUERDA SUS AÑOS AL FRENTE DE 448, LA HISTÓRICA BANDA TUCUMANA QUE

CANTÓ SOBRE LAS TORTURAS EN PLENO GOBIERNO DE BUSSI. ADEMÁS, EL MÚSICO HABLA DE

SU PRESENTE CON R.F.A Y DE LA RECOMPENSA QUE DA SEGUIR HACIENDO MÚSICA.

Hace más de

veinte años en

Tucumán se

abría una puerta

que todavía no

se pudo cerrar.

El 25 de marzo

de 1994 hacía

su debut, en el

desaparecido pub Dick Tracy, 448, o

simplemente, La 4. La banda liderada

por Rolo Marín junto a su hermano

Claudio borraría fronteras para tocar

en todo el país, llegando incluso a Bolivia,

y quebraría la escena trayendo nuevas

maneras de producir y acercarse al

público con la música.

“La banda arrancó en agosto del 93,

debutamos ahí nomás. ¿Te acordás el

quilombo que fue? Se cayeron unas vigas

del techo, la gente saltaba por las

ventanas. ¡Qué salvajismo, por dios!

Vinieron tres patrulleros, el dueño del

local nos quería matar.”

Quien cuenta esto no es otro que

Rolo, recordando esa mítica noche donde

comenzó (formalmente) todo. Pero

en realidad, desde fines de los ochenta

el ya decía que estaba armando una

banda con su hermano. La expectativa

era alta, entonces “claro, todo el mundo

fue a ver qué pasaba, pero después continuó,

no fue sólo esa vez.”

Eso que continuó después tomó forma

de disco en 1996, el primero en

formato CD editado por una banda de

rock tucumana. Rolo recuerda: “El estudio

estaba a siete cuadras de acá, nosotros

juntábamos el mango, de peso en

peso, y Tunkila (su hermano) tenía un

(amplificador) Fender Twin, le poníamos

las cuatro ruedas y lo llevábamos

rodando por la calle para ir a grabar,

y así se grabó el primer disco. Fue el

más exitoso de los discos que grabé,

me pasó de grabar cuatro discos más,

mucho más profesionales, pero nunca

generaron lo que el primero. Fue el más

exitoso de todos, hicimos tres tiradas de

mil unidades pero la gente lo copiaba.

Fue un suceso para la época, muy loco,

muy sorprendente, porque sonaba ahí,

grabado en sistema ADAT, con tecnología

de la época, pero la intensidad

era…”

Ese disco, llamado 448, tenía un hit

como “Torturador”, que sonaba en el

Tucumán bussista, y poseía un carácter

tan mítico como los primeros años de

la banda. Hasta apareció hasta en Estados

Unidos. “Nekro me cuenta que fue

a Los Angeles de gira y entra a una de

esas disquerías grandes, empieza a buscar

y se encuentra con ese disco, no lo

podía creer. En Córdoba también. Me

dijeron que lo vieron en Rosario en una

vieja disquería, ese disco sigue dando

vueltas.”

Boom Boom Kid es uno de los primeros

vínculos de 448 con bandas más

importantes. En el primer show de Fun

People en Tucumán es cuando muchos

reciben su primera lección de independencia

y autogestión. Chicos que

después escribirían fanzines en la ciudad

vieron uno por primera vez en ese

show, y seguirían el ejemplo incluso

hasta el día de hoy. “Ellos venían terminando

la gira de Anesthesia, y a punto

de sacar Kum Kum. Existía una cosa

de bandas de otros lugares de la Argentina

que también tenían una metodología

de laburo interesante, profesional,

como Intense Mosh, de Rosario, los

Karamelo Santo, que todavía no se

habían ido a Buenos Aires; Cabezones

en Santa Fe, Hammer en Córdoba, Pogrom

en Salta. Te encontrabas con una

escena que hoy no está, no existe. Están

las bandas, quizás muchas más, pero

no siendo parte de un bloque que era

buenísimo encontrarte, porque después

te ibas a tocar a otro lado y esa misma

gente te armaba los shows. Una época

inolvidable y no solamente por 448,

había grandes bandas acá. Tenías a La

Insignia, Cave Ne Cada, Euzkadi, una

escena de lugares donde uno llegaba y

estaba lleno.”

“ACÁ EN TUCUMÁN

HAY MUCHOS MÁS

LOCALES, RADIOS QUE

APOYAN, BARES QUE

ABREN LAS PUERTAS,

PERO HAY MUCHO

DESINTERÉS DE LA

GENTE. LAS BANDAS

TENDRÁN QUE HACER

SU AUTOCRÍTICA

TAMBIÉN.”

Es con Fun People con quienes los

448 desembarcan por primera vez en

Buenos Aires, y nada menos que en el

mítico Cemento: “Después tocamos

con Babasonicos, y empezamos a hacer

cosas con bandas que en ese momento

no eran famosas ni masivas sino

que venían desde el under con buen pie,

que venían creciendo. Te encontrabas

con colegas que tenían la misma historia

que vos, teníamos todos el mismo

entusiasmo.”

No está mal recordar los veinte años

del comienzo de La 4, pero su presente

está hoy en R.F.A., como se llama ahora

el proyecto de Rolo & Sus Facking

Adictos, que iniciara un tiempo después

de la ruptura de 448, y que editó su segundo

disco en 2012. Cuando apareció,

Rolo aseguraba que ese sería el disco

que posicionaría a la banda (ver Rock

Salta 13). ¿Eso pasó?

“Artísticamente sí. Es el mejor disco

que hice en mi vida, fueron dos años de

laburo. Cada canción, cada métrica fue

pensada de manera obsesiva, las letras

fueron trabajadas de esa manera, la grabación

también fue así. Mi placer es escuchar

el disco, me encanta, lo disfruto,

y listo. Eso ya está hecho. Por todo eso

me siento feliz. Después, si va a llegar

o no, bueno, hoy es la banda en directo,

nos está yendo bien, estamos tratando

de seguir y de crecer, como toda banda

que grabó un disco. Creo más en el

posicionamiento artístico, la histeria

veinteañera no la voy a tener, ya soy un

loco grande. Tu legado es artístico, lo

que voy a dejar es mi música a través de

los discos. Si sos serio y querés lo que

estás haciendo, lo tenés que documentar,

el disco es un portfolio que tenés.

Siempre que arme una banda y tenga

canciones terminadas, voy a sacar guita

de donde no tenga para grabarlo y después

sacarlo.”

Desde ese primer show en Cemento,

Buenos Aires siempre estuvo en la mira

de 448, y ahora de R.F.A., llegando

incluso a tocar más en la Ciudad de la

Furia que en el NOA. Al respecto, Rolo

dice: “Conmigo es una ciudad muy receptiva,

llegamos a hacer veinte shows

por año allá, y muy poco en el Norte.

Allá está todo armado, hay una escena

armada, la gente me conoce, los productores

me conocen, creen también, si

no, no nos hubieran hablado para tocar

en un estadio como el Malvinas con

NOFX o con Gatillazo, ni nos estarían

invitando a todos lados. Está mucho

más jodido que hace veinte años atrás,

sobre todo después de lo que pasó con

Cromañón. Para mí, después de eso, el

rock entró en un letargo del que no tiene

recuperación. Imaginate si tenés 18, 19

años, tenés una banda, y de entrada ya

tenés que pagar para tocar. Son parte de

un semillero, de lo que va a venir, y ya

tienen que meter la mano en el bolsillo.

Si ya, de por sí, no tiene guita, apenas

pudo comprar su instrumento (quizás

hasta se lo compraron los padres) y en

vez de cobrar tiene que pagar para tocar

¿Cuánto tiempo puede durar el loco?

Un año, dos, tres. Después el padre, o

la mujer, o la novia, le dice ‘no traes

nada, andá a buscar un laburo’. Los que

tienen los locales habilitados son muy

pocos y hacen lo que quieren con esto,

entonces generó que se cierren muchas

oportunidades para las bandas under. A

las bandas grandes no les afectó nada,

el que llevaba seis mil personas no estaba

en el under, no necesitaba de esos locales

chicos, pero a los que venían por

atrás los cagó. Para tener éxito con tu

banda tenés que llevar gente, para que

el sello te de bola tenés que estar años

trabajando. Si no hay lugares va a ser

complicado.

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- ¿Y acá?

- Acá en Tucumán hay muchos más

locales que antes, hay radios que apoyan,

hay bares que abren las puertas

para que toquen las bandas, pero hay

mucho desinterés de la gente. Las bandas

se tendrán que preguntar por qué no

generan interés, tendrán que hacer su

autocrítica también. Una banda como

448 tocaba en Caja Popular, un estadio

para mucha gente, y hoy si llevás

300 personas está buenísimo. Tiene que

ver con las épocas, me parece. Hoy hay

mucha oferta de todo a la noche, antes

quizás no había tanto, la gente quizás

pierda interés por esto y está en otra

cosa. Estamos en un momento como de

transición, el rock es una música que

tiene sesenta años, perdió la sorpresa,

seamos sinceros, no hay nada más para

inventar en el rock. Hace ya casi veinte

años que tiene un gran conflicto de

creatividad, ya es una música clásica,

pero uno tiene que estar por encima de

todo, si no te volvés loco.

Entrevistar a Rolo no es para nada

difícil, las respuestas van saliendo sin

necesidad de que las preguntas sean

emitidas. Si hay algo que quizás le

llegó con los años y la experiencia es

que está más reflexivo y puede ver en

perspectiva su carrera, pero sin por eso

resignar la pasión en lo que hace, dice

y siente:

“Tuve muy buenos momentos, y eso

no me lo saca nadie. Sigo haciendo lo

que me gusta, esto es lo que más me

gusta hacer en el mundo. El tiempo del

show, en el que estoy en el escenario, es

el momento donde estoy más feliz, me

transporto, y logro un grado de plenitud

única. Entonces, uno se vuelve adicto

a eso. Me pasó de tocar en Cemento,

en el Malvinas, como en cada antro.

Y siempre fui feliz, con mucha gente,

o con muy poca también, pero si estás

pensando en eso, entonces… Ya hace

mucho se me pasó eso. Todos los colegas

que pensaron eso ya no están tocando,

muchos dejaron. Yo disfruto de

los que están y doy el alma por la gente

que hay, sea la que esté. Cierto es que

una banda toca para tener éxito, es una

hipocresía no reconocerlo, pero hace

muchos años, en mi caso, que creo que

soy un tipo que ya está hecho. Montar

un recital, correr con los riesgos de la

infraestructura, el local, el alquiler, si

traés bandas de afuera tenés que cubrir

el hotel. Si ponés toda tu expectativa en

eso y después no te va bien, no querés

hacerlo más. Los gustos de la gente son

ciclotímicos, va y viene todo, y en ese

camino vamos descubriendo y viviendo,

de eso se trata. Si vos estás buscando

el hit para tratar de salvarte te volvés

loco. Entonces seguís haciendo lo que

te gusta, y creo que voy a seguir rockeando

hasta que me muera. Para mí

la guita es lo de menos, yo estoy por

la institución, yo estoy por el rock, mi

legado es ese, lo demás que me chupe

un huevo, gano guita por otro lado y

soy feliz, no me falta nada. Si yo tengo

una cuestión en la que me siento institucionalmente

identificado, de decir,

¿qué sos vos? Yo soy rockero, soy Rolo

el rockero. Desde los ocho años, que vi

mi primera banda de rock con un tipo

rompiendo una guitarra y las chispas

saltando por el aire y sintiendo la distorsion

de esa Gibson Les Paul, me di

cuenta que era lo que más me emocionaba

y por lo visto no es un capricho de

niño, me sigue emocionando igual. El

rock es mi vida, es lo que me emociona,

más que nada en el mundo. La música

es la energía que me permite, a mis cuarenta

y tantos años sentirme aún joven,

como sigo sintiendo en mi corazón que

la eterna juventud es el rock and roll y

con eso voy llevándola.”

“EL NOA ES

UN MERCADO

INTERESANTE. CINCO

PROVINCIAS QUE

SIEMPRE FUERON

ROCKERAS. SE

PUEDEN GENERAR

COSAS INTERESANTES.

EL MERCADO DE

BUENOS AIRES ESTÁ

SATURADO.”

- Te vas mintiendo a vos mismo.

- No sé. Hay gente que le va mejor

económicamente pero no son tan felices

como yo. Uno no se miente a uno

mismo, ya me hice esa pregunta más de

una vez, si uno es un delirante, un desequilibrado.

Uno se ve distinto cuando

sale a la calle y no es igual a otro o no

le gusta la misma música que a la gente

que te rodea. Yo te puedo decir, veinte

años después, que estoy feliz por lo que

hago, me encanta hacer música, tener

una banda, subirme a un escenario, nada

en el mundo me gusta más que eso. Te

vas adaptando a los tiempos y tratás de

ser lo más profesional posible y dejar

tu legado artístico, puede ser bueno o

malo, pero es uno dejando lo mejor de

uno mismo. Nada es más emotivo que

hacer música, es un gran refugio espiritual,

porque me permite mantenerme

inocente, crédulo, me gusta creer, más

allá de que después acertás, te equivocás

y vas creciendo en la vida. Es eso,

errar o acertar, cuando errás tratás de

achicar el margen para no equivocarte

más, y los aciertos disfrútalos porque

tampoco duran tanto. Uno va sobrellevando

eso con mucha pasión, es lo

que me sostiene. Todos los días de mi

vida pienso en mi banda, en la música,

disfruto muchísimo, es lo mejor para

mantenerme sano. Fui promotor de boxeo,

llegué a tener mucho poder, de una

manera u otra mucha gente dependía

de mí, viajé por el mundo acumulando

experiencia, muy buenos hoteles, pero

nunca, nunca, nunca, es igual que hacer

música. Aun ganando mucha más guita

que haciendo esto. Y un día mandé a la

mierda todo, prefiero volver al llano, al

mundo del arte, y disfrutar, que es el lugar

del mundo donde me siento cómodo

y contenido. Te juro que en los años

que llevo muy pocas veces recuerdo

haber ganado guita con la música, gané

mucha más guita haciendo otras cosas,

pero nada más lindo que eso.

- ¿Como sigue el proyecto a futuro?

- Me está costando mucho irme dos

semanas. Tengo una pareja, mi familia,

mi perro, mis amigos. Me cuesta cada

vez más alejarme y quedarme mucho

tiempo ausente, así que decidimos darle

mucho más bola al Norte, y me genera

expectativa, porque es un mercado

virgen. Si uno hace las cosas bien y

apunta a trabajar, hacer buenos shows,

con buen sonido, una buena estructura

detrás, es un mercado interesante. Son

cinco provincias que siempre fueron

rockeras, se pueden generar cosas interesantes.

El mercado de Buenos Aires

está saturado, cincuenta bandas tocando

en un radio de tres cuadras, despedazándose

entre ellas, shows martes,

miércoles. Acá no hay tanto, y se puede,

haciendo bien las cosas se puede

generar una movida interesante, como

para seguir sosteniendo, porque mi lugar

en el mundo es este, soy del Norte,

no soy porteño, éste es mi lugar. Donde

nos llamen vamos, pero siempre es

bueno que en tu casa te reconozcan.

- ¿Eso se da o no?

- Si, sería un ingrato si dijera que no,

por ahí las pagas no son las mejores,

con tantos años, cinco discos. La gente

en la calle sí te lo reconoce, siempre

está bueno que alguien te diga que vos

significaste algo en alguna etapa de su

vida con una canción, eso es buenísimo,

no busco más que eso. Hay gente

como yo que es feliz con ese tipo de cosas.

Me preguntás qué es lo que busco,

y yo busco llegar al corazón de alguien,

si lo logro, buenísimo, para mí es la

plenitud, a esta altura más que nunca.

Uno puede tener una expectativa que

no se te fue cubriendo, no de la manera

que vos lo pensabas, pero con el tiempo

te das cuenta que uno también recibió

cosas buenísimas, y te quedás con lo

mejor, que es eso, la cuestión emotiva,

de saber que a alguien le llegaste al corazón,

lo demás es chamuyo.

FUERZA

NATURAL

CON POESÍA, SOFISTICACIÓN Y SENCILLEZ, LA BANDA ROSARINA DEGRADE

TRANSITA UN PRESENTE DE PLENITUD Y MIRA AL FUTURO CON LA TANGIBLE

COMPLICIDAD DE LA CANCIÓN.

Sobre la incandescencia de Avenida

Pellegrini y con cervezas que pretenden

pasar por rojas pero apenas atinan a naranja

se encuentran Nahuel Marquet

y Emiliano Cattaneo, compositores,

cerebros y espíritus fundacionales de

un grupo que sobrepasa las dos décadas

de vida. Cattaneo (voz, teclados,

sintetizadores) está cansado pero muy

contento y tiene un porqué imbatible:

72 horas antes, Degrade llenaba Mano

a Mano, ejemplificando de manera

contundente el gran presente de la banda,

que se demuestra a través de impecabilidad

musical, cientos de voces

coreando las canciones y expectativas

cumplidas arriba y abajo del escenario.

La ocasión, además, confirma de manera

inobjetable el status de referente

que estos músicos tienen desde hace

Por Lucas Canalda // Fotos: Maximiliano Conforti

un tiempo considerable. Abriendo la

noche estuvo Mi Nave, una de las revelaciones

más celebradas de la movida

rosarina de los últimos años, que cuenta

entre sus integrantes a jóvenes que en

su adolescencia se fueron nutriendo de

discos y recitales de Degrade.

Para explicar cómo se convierte la

banda en referente, tal vez, no debería

recurrirse a detallar las décadas transitadas,

ni a los clásicos que la gente canta

con emoción en recitales o en sus casas.

Explicarlo es un ejercicio que sitúa

a la memoria en la escena de los años

noventa y en la búsqueda de horizontes

estéticos alternativos a las sobredosis

de testosterona y cuadratura musical

que se sucedían por entonces. La contagiosa

y bailable “Valentín” o la intensidad

poética de “Espina” funcionaban

como un llamado de pertenencia para

quien estuviera atento a oír un llamado

empático. “Cuando nosotros irrumpimos

era una escena muy blusera y

nosotros veníamos de una canción más

pop, más tirando a García, a Páez -recuerda

Marquet, cantante, acordeonista

y guitarrista- En nuestro primer disco,

Ratitas (1998), era cuestión de agarrar

todas las canciones que había y exponerlas

sin pensar ni el estilo ni el palo.

Era una banda que no tenía un lugar, era

tocar en los festivales. Recuerdo estar

tocando en un lugar llamado Cambalache

y que había uno que nos gritaba

‘putos, putos’.”

Cattaneo explica y especifica un poco

la historia: “Nosotros nos dimos cuenta

que Agua (2001) fue importante hace

re poco. Nunca nos dimos cuenta de

32

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eso en ningún momento. En Rosario a

fines de los noventa lo copado no tenía

nada que ver con la sensibilidad. La escena

anterior a esa época noventera, la

de Punto G, la de Certamente Roma

tenía algo en la veta pop, pero después

eso quedó devastado. Se separa Mortadela

Rancia y no queda nada.”

- ¿Cómo se siente ser referentes de

bandas jóvenes?

- M: Me parece un honor. Es el otro

el que te pone en ese lugar, siempre te

define el otro. Vos podés creer un montón

de cosas de vos mismo pero viene

un pibe y te dice “Para mi eran la sensibilidad

que faltaba en la escena”, y es

un honor total. Es un honor que vengan

chicos y nos digan “yo crecí escuchando

Agua”. Lo que siento es que lo que

se hace con amor y convicción de algún

modo termina siendo referente de algo

o de alguien porque es honestidad, es

una honestidad que se ve.

En 2012 la banda edita Degrade, su

sexto disco, y lo presenta ante un colmado

Teatro Príncipe de Asturias

(Centro Cultural Parque España),

donde varias generaciones se borronean

en un mismo goce cancionístico.

El álbum (disponible en degrade.bandcamp.com)

es una alquimia única que

conjuga sutiles vetas litoraleñas, poesía

delicada y cortante sobre el mismo filo,

se embebe en el rock argentino de finales

de los setenta y se presenta en forma

de ahora. Impulsado por el soplido

de la fuerza lírica el grupo alcanza una

página en blanco que se dispone a caminar

con libertad y ligereza desde entonces.

“Yo estoy un poco de acuerdo

con vos, es un poco místico, la mística

del presente y es otra de las cosas de

hacerse más grande, de decir ‘pará un

poco’. Tanto Emiliano como yo fuimos

padres, es la mística de decirnos ‘vamos,

a darle brillo a este momento porque

se va y hay que disfrutarlo’ -expresa

Marquet-. La mística de la canción

como un lugar para construir y pensar

el futuro. Yo todavía escucho Degrade

Su último disco

conjuga sutiles vetas

litoraleñas, poesía

delicada y cortante.

Se embebe en el rock

argentino de los

setenta y se presenta

en forma de ahora.

y me emociona porque creo que estábamos

imaginando nuestra vida por venir.

La canción como ese lugar en el que

uno idea su vida. Como dice ‘Flores

amarillas’: así derecho hasta ser feliz,

no paremos para dormir. Siempre mirando

para adelante pero celebrando el

presente. Creo que el disco es una celebración

de la madurez.”

La soltura, que es el presente del

grupo, llega con el quiebre que marca

La Hora Azul (2007), una joya que

devuelve a un Degrade fortalecido desde

la naturalidad y que, tomando consciencia

de su relevancia en el circuito

local, retoma el romance con sus fans

de siempre cautivando asimismo a una

nueva generación de melómanos. Según

Marquet, el cambio había comenzado

tiempo antes: “Tomo como una

inflexión a un acústico que grabamos

un año antes de La Hora Azul, durante

una serie de recitales que hicimos en

el Berlín bar. Veníamos de un bajón

porque se va nuestro primer guitarrista,

Gerardo Agnese, a vivir a Europa, el

país pasa por todo el revuelo del 2001

y nosotros en 2003 teníamos para hacer

un disco que no pudimos hacer, hicimos

un disco medio fallido que termina

siendo el EP Árida (2005). Fue un

momento raro. Hubo algunos cambios

de integrantes hasta que se conforma de

nuevo la banda en 2005, entonces hacemos

una serie de recitales que nos dan

una idea de que la canción es Degrade.

La canción, no eso de querer sonar

potentes. Cada banda pasa por etapas,

nosotros desde Agua hasta el 2006 quisimos

ser una banda que no éramos,

quisimos ser más rockeros, más duros,

estábamos escuchando At The Drive

In, bandas que estaban buenas para escucharlas

pero no eran para querer aplicarlas

a tus canciones, uno tiene otra

impronta. Ese verano, con esa serie de

recitales acústicos en enero, nos fue re

bien, y vimos que la canción sola podía

estar bien al frente. Vimos que el hilo

conductor de la banda eran las canciones

y lo que funciona de verdad eran

las canciones y que no había que buscar

más allá de eso. Cuando al año siguiente

switcheamos ese pensamiento

ya teníamos un disco para grabar. Con

dos semanas dentro de la sala de ensayo,

temas medio en verde, entramos

y los terminamos. Teníamos un disco

despojado y sincero. De un momento

a otro, Degrade había virado a un pop

que tenía más que ver con la historia de

la banda. Creo que en La Hora Azul

y un poquito antes de ese disco que yo

te digo fue empezar a madurar. Fue un

gran alivio esa maduración.”

En la actualidad, Degrade se completa

con Pablo Giulietti y Guido Benvenutti

en guitarras, Álvaro Manzanero

en batería y Lisandro Sague en bajo,

pero son Naki y Pato, amigos desde la

infancia, la constante que lleva adelante

el proyecto. Al preguntar sobre cómo

conducir una dupla creativa que probó

ser resistente a embates varios (crisis

musicales y grupales, debacles económicas

de nuestro país, cambios de paradigmas

de la industria discográfica)

y que se acerca a paso tímido a los 25

años, los cabecillas de Degrade se ríen,

toman aire y comienzan a disparar sus

respuestas certeras.

- Cattaneo: Creo que hay algo que

tiene que ver con sentir que este lugar

es el lugar de uno. Hay una sensación

de pertenencia. La parte creativa y la

parte que termina siendo la concreción

de la música es algo que ni se discute

en Degrade. Solamente hay un momento

de tensión en cuanto a lo creativo en

las etapas de producción total, cuando

uno está a punto de entregar el laburo,

tal vez ahí aparecen tensiones.

- Marquet: Si bien nosotros dos formamos

la banda y la llevamos adelante,

siempre nos apoyamos en todos los integrantes

que conforman al grupo.

- Cattaneo: Varía la intención del

grupo. Nosotros somos un colectivo

creativo y fue siempre así. Ya en el

punto de las canciones pasa que escuchamos

la misma música desde chicos

con Nahuel. Las bases del dogma están

en nosotros de manera muy parecida,

más allá que después nos convertimos

en personas re diferentes, en gustos, en

instrumentación, nada que ver la forma

de escribir al mismo tiempo, sin embargo,

siempre se mantuvo la misma capacidad

de coacción.

“La motivación de un

proyecto en marcha

es lo que sostiene a

Degrade hasta hoy.”

- Marquet: Está buena la interpretación

de Andrés Yeah, el diseñador de

la cubierta del último disco, dos animales

de medios diferentes, uno acuático

y uno aéreo pero que están unidos,

es un pez que nunca termina sino que

empieza a ser pájaro. Dos medios muy

diferentes pero que tienen un punto de

unión que es vital, ese punto de intersección

es el éxito. Si lo ves de cerca

puede ser gigante.

- Cattaneo: Aparte creo que se sostiene

por veinte años haciendo los

shows que hacemos. Hay un momento

de encuentro.

- Marquet: Tiene que haber fuerza

para estar veinte años en una banda,

para soportar las zozobras del barco.

Nosotros las hemos bancado y cuando

hemos tenido que distanciarnos un

tiempo lo hicimos y hemos vuelto con

más fuerza. En 2009 yo me fui a Europa

por laburo unos tres meses y hubo

un parate en la banda pero después volví,

nos tomamos unos vinos y dijimos

“esto necesita un disco más”. Degrade,

nuestro último disco, fue un disco necesario.

Yo creo que el arte necesario

está bueno porque es honesto. Nos sentamos

y dijimos “da para un disco más,

vamos a hacerlo, es necesario, y le vamos

a poner Degrade” porque era una

prueba de que somos nosotros.

- Me viene a la mente una época

con “Valentín” sonando en la radio y

con recis de mayor convocatoria, las

primeras canciones de Agua comenzando

a asomar y de repente se viene

abajo todo.

- Cattaneo: Uno necesitaba agarrarse

a los proyectos porque el país no

tenía proyectos, el país se derrumbaba.

Todo el mundo se iba. Había que tener

proyectos, era una forma de pasar

el momento, era un momento horrible,

una efervescencia fea para nuestra generación.

- Nahuel: Yo recuerdo lo que dice

Emiliano. Esa cosa de aferrarse a algo.

Recuerdo un fervor entre la crisis y el

dolor, de una melancolía positiva con

fuerza hacia adelante. Un dolor que se

hacía obra.

- Cattaneo: Un proyecto, si sos artista

tené un proyecto en marcha. La motivación

de proyecto en marcha es lo que

sostiene a Degrade hasta hoy.

34 35



Por Fernanda Salas // Fotos: Martín Azcárate y Violeta Gil

NINGUNA MINITA

QUÉ LUGAR OCUPA LA MUJER EN EL ROCK DE UNA PROVINCIA MACHISTA Y MISÓGINA

COMO SALTA. ¿ROCK FEMENINO? ¿ROCK HECHO POR MUJERES? ¿O SÓLO ROCK?

Ajustemulabanda, el lado pop

Las WiFi’s

Salta es una provincia

acostumbrada al silencio.

Los salteños

hablamos despacio,

pausadamente. A veces

parece que gritamos,

en las marchas, ante

las injusticias. Parece,

porque, por lo general,

no dura mucho. En esta aldea se susurra

todo: los chismes, las historias. Nuestro

cantito se acerca más a los rezos, aunque

ésos sean los que más suenen. Pero

todavía hay resistencia. El rock es ese

lugar, suena a veces de noche, a veces

parece escondido entre el poncho. Pero

está, resiste.

Y es así como la historia de las mujeres

del rock en Salta aparece entrecortada

y silenciosa. Hubo que recurrir a la

memoria colectiva para tratar de armar

un poco esta historia, que en realidad

son muchas, y están entrelazadas. Y

esos recuerdos están un poco nublados

o no tenidos en cuenta. Hay quienes

hasta se atreven a decir ¿hay mujeres

que hacen rock? Y con esa pregunta

cuestionan más que la existencia de tal

historia.

En este momento la banda de rock

que suena son las fabulosas Wi Fi’s,

íntegramente formada por mujeres en

Salta: Celeste Martín (guitarra y voz),

Ana Poggioli (batería), Natalia Mesples

(guitarra y voz), Sandra Ledezma

(teclados) y Neiza Guaymas (bajo).

Se trata de la fusión de los integrantes

de Santa Gertrudis y sus Dinamitas y

Casandra. Logran una mezcla de sonidos

en los que se marca una tendencia

rockera fusionada con ritmos latinos.

Allí se nota el toque de cada una de

las integrantes: el órgano de Sandra las

particulariza, como así también la conjunción

de la voz rasposa de Celeste

con la melodiosa de Natalia. Todas las

integrantes componen.

Si bien es una banda nueva, ya cuentan

con un gran logro, que fue ganar la

edición 2012 de la Batalla de las Bandas,

organizada por la radio Fábrica

de Música (ex FM Natura), en la que

participaron más de veinte grupos locales.

Esto les permitió grabar un demo.

Lo que significa, para muchas bandas

como las Wi Fí’s, independientes y de

autogestión, tener la posibilidad de difundirse.

Anita cuenta un poco del proceso de

grabación del demo: “Teníamos que

grabar rápido, o sea, en un día, dos días

teníamos que grabar todo, así que tratamos

de llegar lo más afiladas posible,

porque no había tiempo en el estudio

para arreglar nada. Grabamos siete temas,

uno no entró y quedó así.”

El proceso tuvo dos partes: una en la

que grabaron con la Fábrica de Música,

y la mezcla y edición que realizaron

con Víctor Conti (ver página 7), todo

en muy poco tiempo porque querían

cumplir con el objetivo de tener un material

que circulara y presentarlo en la

fiesta de cumpleaños.

Para hacer el viaje en retrospectiva

primero hay que pasar por el sábado 2

de noviembre del 2013. Ese día la aldea

se vistió de rosa, pero no fue un rosa

minita, barbie, fue más bien un fucsia

poderoso, lleno de rock. Las Wi Fi’s

cumplían dos años y presentaban su

demo. El evento fue en Status Bar, espacio

que acoge a muchas bandas locales

y que tuvo en su escenario a grupos

nacionales como Banda de Turistas y

El mató un policía motorizado. Todo

fue una fiesta, las festejadas saludaban,

se sacaban fotos con el público. Todo

estaba adornado con guirnaldas, globos

y hasta tortas. En un rincón había

fotos de la banda, pertenecientes a Gabriela

Jora. Se las podía ver a las chicas

teloneando a Eruca Sativa en ese

mismo lugar. También estaba colgado

el dibujo que ilustra el demo, a cargo

de la artista plástica salteña Charlie

Brown, y otro de la dibujante salteña

Eleonora Kortsarz. Algo muy común

en los círculos de artistas, desde hace

algunos años, es que en los eventos esté

mezclado todo. Así circula el arte y es,

además, una manera de espantar al fantasma

de “no pasa nada en Salta”.

Ramificadas

Las Wi Fi’s son el grupo de rock más

importante hasta ahora, no sólo porque

está conformado íntegramente por

mujeres, sino también porque nuclea a

chicas que participaron y participan en

otros proyectos, con lo que podemos

destacar su permanencia en el tiempo y

un trabajo constante.

“Somos chicas,

pero en un punto,

a veces no nos

damos cuenta. Nos

sentimos músicas

y le damos para

adelante.”

Y es así como sabemos que Celeste

Martín formó NN y Casandra. Neiza

(23) hace casi diez años que da vueltas

en bandas punks como Desconectado,

Sinapsis, Jhonny Alpargatas

(con el baterista de flema Diego Piazza

y Ponja, cantante de Tukera) Casandra

mientras repartía su tiempo con la

Sinfónica juvenil. Naty formó parte de

Santa Gertrudis y Ana de Tewuk Lapak,

Copeta Llama y Caschi Lanudo.

Si pensamos en los estilos de Santa

Gertrudis y Casandra podemos entender

la síntesis que se encuentra en las

Wi Fi’s. Las primeras presentan una

diversidad musical con una línea simple

pero efectiva. Las Casandra se caracterizan

por una simpleza rítmica y

melódica tratando de mantener un sonido

crudo y duro del punk en pos de

un mensaje claro. Conciso pero lleno

de fuerza.

Flashback

¿Ahí se termina todo? Recién comenzamos.

Aparece el nombre de Liliana

Vargas, cantante de Aspid. Su hermano,

el Flaco Vargas, es un conocido

guitarrista y también integró esa banda

a fines de los setenta y principios de los

ochenta. Liliana, entonces, es la primera

mujer que se destacó aquí en el palo

del rock salteño.

En 1987, durante el gobierno de Hernán

Cornejo, con Eduado Ashur como

secretario de Cultura de la provincia, se

realizó un concurso de rock. Participaron

cerca de veinte grupos, entre ellos,

Ibiza, formado por cinco chicas que

hacían pop. En los noventa, mientras

vos ibas a los cumpleaños de quince de

tus amigas, Lourdes Aramburu tocaba

en la banda Thanatos. Un poco más

acá, Caro Wierna sonaba en Mambrú

y Paula Zenzano en Santuario. Y no

hay que dejar de lado a Lorena Nieva,

de Epitafio Grosero, ni a Naty Barboza

de Noxius. Hasta hace poco, una banda

de barrio daba vueltas por diferentes

bares y fiestas unders, eran los Morcy

Jones, que contaban con la vocalista

Valentina Ovejero y la saxofonista Tati

Bursdrago.

La lista crece y se multiplica en los

géneros. En el palo del reggae, los

nombres Verónica Eusebio y Cecilia

Espinoza, del Barco del Abuelo, y

Mercedes Herrera en Camarón Bombay.

Llegando al jazz, vuelve a aparecer

Liliana Vargas, además de Cecilia

Sutti y Ana Miles.

El lado pop

El universo de las chicas no se termina

en el rock. La contracara de las Wi

Fi’s hoy son las Ajustemulabanda, grupo

que está conformado por Sol Augeri

(percusión, coros, locución y juguetes

sonoros), Rita Di Vece (guitarra y coros),

Carolina Vázquez (voz, guitarra

y composición) y Ramón Vivas (bajo,

producción general y arreglos). Se formaron

hace cinco años y coronaron su

2013 participando del ciclo Cultura da

la Nota teloneando a Man Ray. Poseen

un disco llamado Más allá menos acá.

Las Ajuste están llenas de colores

distintos, incluso resulta muy difícil

definir qué clase de música hacen.

36 37



Paula Zenzano, de Santuario

A ellas mismas les cuesta. Dicen que

“es un grupo de música, teatro, danza,

loco”. “Canciones con mucho humor

de despecho femenino, de situaciones

femeninas y de mucho juego”, describen.

“De juego y sketchs humorísticos

sobre situaciones cotidianas que les

pasan a las mujeres, o no. Desgracias

domesticas, desgracias amorosas sobre

todo que lo llevamos bien al ridículo,

inventamos personajes. Más que nada

es algo lúdico y bolúdico. Para sacar

la cuestión que uno tiene adentro bien

afuera, tirársela al público, que el público

se divierta y ya. Y que el publico nos

tenga un poquito de miedo también”,

completan.

Una amplia definición para una propuesta

fresca y divertida, que no sólo

está dirigida a mujeres: “¿A la mujer

qué le pasa? Se siente identificada, y el

hombre se da cuenta de un montón de

cosas y se ríe porque no le queda otra”,

cuentan las Ajuste. En efecto, se trata

de pop con un cuidado mayor en las

voces y los arreglos vocales, una sátira

desde el momento de la composición

hasta la puesta en escena. Tienen un

disco editado y se acercan al segundo.

Chicas solitarias

También están las chicas que no necesitan

banda, que agarran sus guitarras

y se mandan solas. En este grupo encontramos

a Milimalista (Mili Carón)

quien va a estar en un EP producido

por Opalo Records. Mili se anima al

juego, a cantar en francés y a experimentar,

recuerda a Juana Molina y a

Rosario Bléfari.

Otra que anda en eso es Isis Es, una

joven artista multifuncional que hace

nueve años se mueve en el rock y así se

presenta: “Estoy en Nórdicos Andinos,

una banda de acá. Es nueva, hacemos

38

rock fusión, además de tocar como solista

con el nombre. Estuve con varias

bandas del underground salteño, como

Intip Shaplan, que fue mi primera

banda oficial. Ganamos la segunda edición

de La Batalla de Salta Rock. Y

otras, como los Vegans, Los planton,

Alta Conciencia, Ci, y otros proyectos

experimentando integrar arte en sí, no

sólo música. En Chile viví varios años,

y ahí creamos un grupo con un amigo

artista, Combo Blazar. Sólo somos dos

con computadoras y amigos que invitamos.

Cada vez que voy componemos y

tocamos. Amo la música como arte sin

discriminar. Improviso música y letra

fusionando movimientos y sonidos.”

Nombrar, pronunciar

y liberar el grito del

rock es lo que nos

compete. Esa tarea

de visibilización en

una provincia como

la nuestra es una

cuestión política.

A pesar de ser una chica joven, Isis es

una de las mujeres más destacadas por

sus pares del rock local. Su presencia

en el escenario marca la diferencia.

Si bien este fue un veloz repaso de

una cantidad de nombres en la escena

de la música. No se trató de separar,

discriminar, diferenciar a las mujeres

de los hombres sino más bien de visibilizar

el trabajo constante de muchas

mujeres. Sabemos que el rock en particular

y la música en general nos permiten

vivir momentos especiales, emociones

que nos permiten salirnos de

nosotros, pero no podemos quedarnos

sólo con el espectáculo o con la estética

pura. O preguntarnos sólo por lo que es

mainstream o no, menos en Salta.

Nombrar, pronunciar y liberar el grito

del rock es lo que nos compete. Esa

tarea de visibilización en una provincia

como la nuestra es una cuestión política.

No hace falta que recorramos el

historial de mujeres desaparecidas, el

número creciente de casos de violencia,

los femicidios, o el fallo a favor de de

la Corte Suprema de Justicia por el caso

de la mujer que quiere ser colectivera

(como ejemplo curioso), para saber qué

papel está jugando la mujer hoy. Nombrarlas

es darle lugar. Por otro lado, implica

también la posibilidad que estas

mujeres difundan sus producciones.

Está claro que no inquietan los interrogantes

rock femenino o hecho por

mujeres. Y pensando en las Wi Fi’s y

las Ajuste, se puede decir que no hay

diferencia con las demás bandas (masculinas,

mixtas): se enfrentan a las

mismas cosas. Desde la conformación

hasta los armados de las fechas. A todas

les cuesta empezar, desarrollarse y continuar.

“Somos chicas, pero en un punto,

a veces no nos damos cuenta. Nos

sentimos músicas y le damos para adelante”,

dice Celeste Martin, y es cierto.

Estas mujeres se están riendo de tanta

salteñidad machista, mientras las Wi

Fi’s se revientan como pochoclo, las

Ajuste no se quieren casar. Las mujeres

ocupan el mismo lugar que los hombres.

Ni rock femenino, ni rock hecho

por mujeres: ¡Solo rock!



Por Alejandro Wierna // Fotos: Eugenia Díaz y Rodolfo Gutierrez

TRACCIÓN A

SANGRE

DESDE SU HOGAR EN LAS SIERRAS, RALY BARRIONUEVO HABLA DE SU

FUTURO ARTÍSTICO, LAS RAÍCES QUE LO FORMARON, EL COMPROMISO Y LAS

CARACTERÍSTICAS DE LAS CANCIONES TRASCENDENTES.



Un largo camino sin pavimento

zigzaguea mientras

va cortando pequeños

pedazos de tierra.

En otra época del año

probablemente el paisaje

sea verde, pero ahora, la lluvia y

el otoño tiñeron todo de marrón. Hay

mucho barro y ninguna clase de señal

que indique hacia dónde conduce esa

vía. El trayecto estrecha las localidades

de Mendiolaza y Unquillo, en la provincia

de Córdoba, y si continúa, con

desniveles pronunciados y torpemente,

se puede llegar hasta Cosquín. Allí vive

el Raly. En una zona muy calma y con

una tranquera similar a las que ilustran

la “ruta”. Podría ser aquí, o a cincuenta

metros, o tal vez a un par de kilómetros.

Nada cambiaría su forma de vivir,

la sencillez con la cual se sienta a mirar

su amplio patio y a tomarse unos mates.

“Mis vacaciones son estar en mi casa,

y de acá no me mueve nadie”, dice de

manera tajante, mientras da inicio a la

leve pendiente de confianza que comenzará

a ascender hasta llegar al nivel

más amistoso, cuando hará chistes, reversionará

canciones y compartirá teorías

sin basamento científico que se le

ocurren en una de esas tantas tardes que

disfruta de su hogar.

La temporada festivalera pasó y llega

el momento de tomar decisiones, de

optar por componer, grabar un disco, o

tomarse el tiempo para aplacar las ansias

de algún hobby, como viajar, por

ejemplo. Pero nada de eso ocurre con

él, admite no disfrutar los viajes y haber

encontrado su lugar en el mundo en

Unquillo, tocando su guitarra criolla y

compartiendo con amigos. Manejando

los tiempos que le permita la agenda y

soltándose a la curiosidad instrumental.

“Yo para lo único que viajo es para

tocar, no soy un viajero ni disfruto estar

mucho tiempo fuera. Adoro y amo

los caminos, que me parece que pueden

ayudarte a crecer y a comprender

muchas cosas, pero no tanto el viaje.

No conozco Europa ni me interesa,

creo que el camino está ligado al movimiento

de cada uno, y no tiene que

ver puntualmente con una cantidad de

kilómetros.”

- ¿Los padecés? Quitando la gratificación

de la gente que va al show.

- Sí. Si estoy en el marco de una gira

y tocando, sí estoy feliz. Pasa que sé

que ese es el objetivo que me lleva ahí.

Además puedo conocer gente y pegar

una ojeada a algunos lugares. Me apasiona

charlar y ver las cosas que están

buenas, las luchas, los dolores y las particularidades,

pero eso no obedece a la

topografía del lugar, es algo que va mucho

más allá. Si conozco varios países

latinoamericanos es porque me invitan

a tocar. Soy feliz cuando estoy con mi

grupo y me puedo subir a un escenario.

Saliendo con eso, vamos a la China

cuando quieras. Pero después me vuelvo.

No disfruto las playas, por ejemplo.

Dos días sí. Si me tengo que quedar

cinco me corto los huevos (risas). No

quiero estar paseando y sacando fotos,

porque todo eso me distrae, y si no estoy

tocando o haciendo lo que me gusta

termino fastidiado.

- Pero a Rodar lo compusiste con un

cuatro, instrumento al cual llegaste

por un viaje.

- Es verdad. Tengo una curiosidad

por los instrumentos, supongo que les

pasará a todos los músicos, pero me interesa

mucho el mundo culturalmente

hablando. Lo que pasó con Rodar fue

que me paré de otra forma ante las canciones,

se generó un concepto de cosas

acumuladas, y las composiciones salieron

desde el cuatro. Yo había viajado

a Caracas a tocar, y tenía la intención

de comprarme uno, ya que estaba ahí,

como un suvenir, y un venezolano me

acompañó a buscar un lugar, pero estaba

cerrado. La cuestión es que se movió

por su cuenta y me trajo uno de regalo

al hotel. Lo interesante fue que dentro

“No hace falta ser un

erudito para darse

cuenta que soy un

cantante de folclore.

Si puedo compartir

de manera natural

con algunos músicos

de rock es porque

me gané un lugar

aquí.”

del estuche trajera un método que enseñaba

las cosas básicas, y ya desde el

avión me puse a boludear, y el mismo

desconocimiento hizo que comenzara

a improvisar en melodías nuevas para

mí. Fue hermoso y terminé haciendo

un disco entero con eso. Ahora le tengo

más respeto a esa curiosidad, y lo llevo

para todos lados.

Sobre preconceptos

y definiciones

La figura de Raly Barrionuevo genera

un juego inevitable, que es el de

tomar una posición con respecto a dónde

se lo va a ubicar. El consumo musical,

de la mano de la rotuladora, parece

estar muy mal aprendido, y lleva a la

observación de esperar que un movimiento

alerte algo que permita complementar

esa lectura incompleta. Pero

él no tiene ese conflicto, no se detiene

a preguntarse qué porcentaje le falta

para completar tal o cual imagen y se

autodefine sin titubear: “No hace falta

ser un erudito en cuestiones folclóricas

para darse cuenta que soy un cantante

de folclore. Tengo un color personal

en la voz, pero es eso lo que soy. Yo

me hice fuerte desde esta música, es

lo que hago, y si hoy puedo compartir

cara a cara de manera natural con algunos

músicos que tocan rock, es porque

me gané un lugar aquí. Si yo hubiera

inclinado mi carrera para ahí, si desde

la adolescencia hubiera elegido tocar

rock, ni en pedo hubiera llegado hasta

acá.”

Pero lo cierto es que el tire y afloje

de los rótulos también vino de la vereda

del folclore, donde de alguna u otra manera

se hicieron corriente los términos

“folclore joven”, o “nuevo folclore”,

por su coqueteo con una apertura instrumental

y rítmica que lo llevó a enriquecer

sus canciones, y a darle fuertes

contrastes que (afortunadamente) lo

ponen en distancia de ciertas estructuras

homogéneas y esperables. Ya desde

El principio del final, su álbum debut

publicado a mediados de los noventa,

cuando tenía tan sólo 23 años, es posible

encontrar que la impronta emana un

aire fresco y renovador. Y esa búsqueda

se termina de potenciar en Ey Paisano

(2004), un disco fuerte, con una madurez

suficiente como para influenciar

a una nueva corriente de músicos que

empezaba la década del 2000 liberándose

de prejuicios y de estructuras condicionantes.

Una oportunidad concreta para avanzar

hacia ese sentido se dio en 2009,

cuando grabó un disco de canciones

clásicas del folclore que lo marcaron

durante su infancia. Conectado a una fibra

emotiva muy fuerte, decidió homenajear

aquella herencia musical que lo

formó. El álbum se llamó Radio AM, y

fue ensamblado a dueto con la pianista

Elvira Ceballos.

“A Elvira la conocí gracias a un festival

que organizó el Rotary La Cañada,

aquí en Córdoba, era un show para

un teatro donde iban a entregar becas

para gente con capacidades especiales

apostando a la inclusión. A mí me llamaron

para tocar con un grupo de mujeres

ciegas y ahí estaba ella. Me causaba

mucha gracia porque lo llamaba

‘el festival de lo difícil’. Es una mujer

muy fuerte que tiene además problemas

en los huesos y te mira desde su silla

de ruedas y te dice ‘¿cuál es tu problema?’,

y te das cuenta que a veces te

deprimís como un boludo por cualquier

cosa. En ese momento comenzó nuestra

relación, y fue creciendo mucho, ella

colaboró en dos discos míos (Ey Paisano

y Noticias de mi alma de 2007),

y nos propusimos a grabar unas cancio-

43



nes que nos gustaban. Fue muy natural

esa comunión, ni siquiera ensayamos,

nos juntábamos a tocar y a grabar. Fue

algo hermoso.”

- ¿Creés que cantar esas canciones

te puso en otro lugar? Digo, ante tu

misma carrera.

- La verdad es que hay una forma de

interpretación que yo nunca había sacado

hasta ese momento. Una forma de

cantar más ligada al canto criollo, si se

quiere. Se ve que estaban guardadas ahí

en el inconsciente, porque realmente no

sabía que las podía cantar de esa manera.

No me lo había propuesto nunca antes,

y son canciones que escuché desde

la más tierna infancia, las cantaba mi

papá, mis tíos. Lo disfrutamos mucho,

y siempre imaginé que tenía que ser un

disco doble, pero no lo pudimos hacer

por cuestiones de presupuesto. Ahora

por suerte las cosas están diferentes,

pasó el tiempo y estamos en condiciones

de hacerlo. Vamos a grabar este año

el Volumen 2, y así saldo una deuda

que tengo, y de paso me doy el gusto

de cantar las canciones que tanto me

gustan.

Elvira es no vidente y tiene una inmensa

trayectoria a sus espaldas como

maestra y generadora de cultura. Desde

hace más de cincuenta años enseña música

a otros ciegos, y traduce partituras

al sistema de lectura braille. Ahora es

el turno de Raly, quien se decidió a formalizar

algunos aspectos y a estudiar

de la mano de ella para tener ambos

recursos: la calle y la escuela. Tal vez

todo esto sea resultado de la fascinación

que le dio ver los conocimientos

de Yusa, la cantante cubana con la cual

tejió una relación musical muy estrecha,

compartiendo vivencias y varios

destinos. Ella estuvo involucrada en la

producción de su último disco y destelló

sobradas muestras de lo que una

formación continua puede lograr si se

combina con la enseñanza de la vida,

de los desvelos y los encuentros.

Sin embargo, Raly entiende que la

historia se evidencia en cada acción, y

que hay algunas cosas que no se pueden

obtener de otra manera: “Todo

músico que haya mamado unas raíces

va a poder terminar tocando un instrumento,

porque en definitiva es una

herramienta. El mensaje no está en el

instrumento, está en la persona”, defiende

con una seguridad convincente.

“En la mano derecha de un músico,

bueno, de los que rasguean, porque en

los pianistas es la izquierda, está la raíz

de uno. La otra puede tener la búsqueda

y la improvisación, pero la verdad

está en la mano derecha. Ahí está la sabiduría,

la historia de uno, los abuelos,

las fiestas a las cuales fuiste de chico.

Sebastián (Salles, también oriundo de

Frías), nuestro bajista, no podría tocar

así si antes no hubiera tocado el bombo,

o no hubiera rasgueado una chacarera.

No se aprende fácil todo ese misterio

44

que tienen los patios, las reuniones y

ensuciarte las patas mientras compartís

con amigos.”

Cuando la confianza alcanza un buen

grado de plenitud, Raly se muestra

suelto, baja las defensas de la timidez y

usa el lenguaje más coloquial que se le

puede pedir. Hace algunos chistes, canta

y deja entrever que hay una inocencia

que jamás se perdió, que no es necesario

tener soberbia ni ataques de ego

o vanidad. Es un joven de 42 años que

no está en ese berretín de tirar postas y

querer pasar un legado de lo que la vida

le enseñó. Pero internamente sí siente

un punto de ebullición que lo inquieta,

repasa con ojo crítico sus propias letras,

y se volcó de lleno a la lectura. Comenzó

a escribir cuentos, y se proclama en

contra de destruir el lenguaje desde la

pronunciación, por el solo fin de forzar

una melodía cantable. “Es algo que no

me puedo perdonar, hay muchas canciones

donde no tuve ese cuidado. Pero

“Las canciones

que trascienden se

componen entre

los veinte y los

treinta años. Yo

hice ‘Chacarera del

exilio’ y ‘Zamba

y Acuarela’. Ya

cumplí.”

igual ya está, ya pasó, de hecho ahora

con los años veo un poco mi carrera y

lo que escucho y se me metió una idea

en la cabeza. No diría que es una teoría,

pero es algo que pienso y que hasta

aquí tiene sentido, y es que las composiciones

de los artistas que trascienden,

las escribís entre los veinte y los 32 o

33 años”.

- ¿Cómo sería eso?

- Así como te digo, que las canciones

que trascienden, es decir que sobreviven

al paso del tiempo y llegan a

las personas, se componen a esa edad.

Con trascender me refiero a que las

pueda silbar alguien y ni siquiera saber

a quién le pertenece. Obviamente después

podés hacer canciones y discos

geniales, pero no van a tener la misma

trascendencia. Si no las hiciste en esa

etapa estás en el horno.

- ¿Y en qué basas tu teoría?

- Nombrame un autor.

- …

- Fijate la carrera de Silvio Rodríguez,

de Jaime Roos, Peteco (Carabajal),

Bob Dylan.

- Vos ya pasaste esa edad. ¿Tenés

miedo o te frustra?

- No, ya está, yo ya hice “Chacarera

del exilio”, “Zamba y Acuarela” (risas).

Ya está, yo ya cumplí.

- Nombraste a Dylan, ¿fuiste consumidor

de rock?

- Sí, totalmente. Mirá, la cosa es así,

yo me crié en Frías con la música que

grabé en Radio AM, listo buenísimo,

es una de las músicas más hermosas

que existe en todo Latinoamérica. Pero

lo que me pasó fue que al llegar a la

adolescencia, que es una edad donde

uno necesita una contención que muchas

veces falta en casa, esas canciones

me fueron quedando cortas. No las subestimo,

pero esas chacareras tradicionales

ya no me hablaban de la realidad

que estaba viviendo. Fue una edad de

crisis, donde comencé a rescatar cosas

de otros lados. Iba a los boliches con

mis amigos y escuchaba a Charly García,

o a Soda Stereo, o a Spinetta, y sus

canciones me eran mucho más cercanas

que la “Chacarera del sufrido”. Yo

flasheaba, me quedaba escuchando y no

sabía ni qué era “revolución”. Ahí comenzaron

a aparecer muchas preguntas

nuevas que no me hacía hasta entonces.

Y lo cierto es que no teníamos en casa

para reproducir esos discos. Los escuchaba

afuera, en un boliche, en un bar,

en la casa de amigos. Nunca entendí de

dónde los sacaban.

Un día estábamos en la casa de un

chango, ahí en Frías, y pone un disco

con una música que me llamó muchísimo

la atención. Era folclórica, pero

tenía algo raro, una voz fuerte y mucha

potencia. Era MPA (Músicos Populares

Argentinos), tocaba Jacinto Piedra

y tenían una batería, te juro que no entendía

qué mierda era eso. Al tiempo se

separan, y Jacinto se viene con Peteco

y arman Santiagueños, era como su

vuelta a la provincia con un proyecto

nuevo. Tocaban en las escuelas “llegan

de noche...” (canta “Te voy a contar un

sueño”), y se me ponía la piel de gallina,

no podía creer que con la música

folclórica volviera a sentir eso. Era una

cosa fresca que me hablaba de cosas

que me interesaban.

El nacimiento de

un compromiso

La salida de Transmisión Huaucke,

el disco que grabaron Peteco Carabajal

y Jacinto Piedra en el año 1987, bajo

el nombre de Santiagueños, fue una

verdadera bisagra en la historia del folclore

contemporáneo en el país, ya que

signó el ingreso de un nuevo caudal de

jóvenes que comenzaban a interesarse

por esta música. Raúl Eduardo Barrio-

45



46

nuevo, Raly, fue uno de ellos. Tres años

más tarde abandonaría su Santiago del

Estero natal para radicarse en la provincia

de Córdoba. Una ilusión y la apuesta

fuerte de confiar en sus canciones lo

llevaron a empezar un largo recorrido

que lo vincularía con peñas, con universidades,

con jóvenes que mantenían

una lucha concreta de reivindicación

de diversas problemáticas sociales. El

Duende Garnica y León Gieco fueron

dos personas cruciales en este recorrido,

de los cuales se hizo amigo, y con

mucha admiración aprendió a rescatar

la participación y la mirada crítica que

siempre los caracterizó.

Barrionuevo apoya la lucha del MO-

CASE (Movimiento Campesino de

Santiago del Estero), que es una organización

formada en la década del noventa

para reivindicar los derechos de

los campesinos y defender la posesión

de las tierras, mientras busca mejorar

las condiciones de vida de las familias

que allí residen. Participó de la Universidad

Trashumante, que trabaja desde

la educación popular con la idea de

formar maestros que conozcan la problemática,

y defendió públicamente casos

emblemáticos como el de Ramona

Bustamante, una campesina del norte

de Córdoba que fue desalojada por una

empresa sojera luego de que viviera en

esas tierras por ochenta años. Participa

como invitado en la canción “Ramona”,

que grabó la cantante cordobesa

Clara Cantore en su disco Ser tiempo

(2013). También demostró un sólido

respaldo a la lucha contra las actividades

mineras en Andalgalá, provincia de

Catamarca.

“Yo escribí canciones literales, como

‘Ey Paisano’ u ‘Oye Marcos’, pero en

general suelo ser bastante enemigo de

la literalidad, no me copa tanto y pienso

que se puede abordar desde una construcción

más poética, o metafórica. Eso

también es la verdad de la existencia,

y le creo mucho más a la poesía que a

la realidad misma. Le da un condimento

al mundo. Creo que la mejor forma

de participación es estando, formando

parte de las luchas. A mí la injusticia

me pone para la mierda, hace unos días

estuve tocando acá en Argüello, en un

asentamiento que está rodeado de infantería,

porque están por desalojar a

unas personas. Y hay que ir y estar, sin

tanta estrategia de ver dónde vas a tener

más prensa, o dónde queda bien. Hay

muchísimas personas que andan por

abajo, de manera callada, escribiendo

cosas muy fuertes. Yo trato de darles

siempre un lugar, los llevo a compartir

escenario y espero que puedan mostrarse

porque de otra forma tal vez no llegarían,

o sería muy lento todo.”

- ¿Te propusiste producir a algunos

de esos músicos?

- La verdad que no lo pensé tanto, no

lo sé, de pedo me llevo bien con mis

propios discos. Tendría que ver, podría

estar lindo porque son experiencias

para ambos, lo que volcás y lo que

aprendés. Todavía no lo creo, igual.

- ¿Sos metódico para grabar?

Siempre trabajás en el mismo estudio,

tal vez encontraste una costumbre

o una relación simbiótica.

- No tengo un método, pero sí me

gusta llegar y grabar. Definir las cosas

rápidas. Hay algunas canciones que se

cierran ahí, pero por lo general, las que

están más inspiradas ya salen hasta con

el arreglo y es cuestión de ir y grabarla

nomás. Por lo general nacen de una forma,

aunque pueden terminar de formarse

en el camino. Me ha pasado. De todas

formas las más creíbles me parece

que son las que nacen así y así son. Me

parece que las terminás entorpeciendo

por querer hacerle muchos arreglos.

- Sos bastante práctico, no te volvés

loco con los retoques.

- Sí, totalmente. Me molesta hacer

muchas tomas. Siempre siento que la

mejor es la primera, porque después tenés

que dejar descansar todo un poco

“La participación es

formando parte de

las luchas. Hay que

ir y estar sin tanta

estrategia de ver

dónde vas a tener

más prensa, o dónde

queda bien.”

para volver a estar fresco para poder

hacerla como te la planteaste. Y cuando

tengo que grabar voces es igual, me

pasó muchas veces de llegar y que me

digan “a ver mandá una voz de referencia

para que tenga el tema”, y darme

cuenta que nunca más la voy a poder

superar a esa. Todo se trata de comunicar

y transmitir emoción. Hay que tocar

la fibra desde las canciones, no hay mucho

más misterio.

Lo que vendrá

El paso del tiempo parece preocuparlo

a Raly, y saca cálculos: pasaron

dos años y medio desde su último disco.

Está escribiendo algunas canciones,

y se entrega a la incertidumbre de no

tener un concepto en mente. Dice que

así como invitó a Leo García en su momento,

las canciones pueden pedir ese

desafío y eso es algo que le atrae. Admite

que le gustaría invitar a Richard

Coleman, por quien tiene una gran admiración,

pero minutos después deja

desvanecer la idea y vuelve a la timidez

inicial.

Este año se cumplen cien años del nacimiento

de José Chango Rodríguez,

un autor cordobés que nutrió al folclore

de algunas de esas gemas que Raly

reconoce como trascendentes e implacables.

No resulta extraño que piense

en homenajearlo de manera concreta,

plasmando reversiones en un disco con

aspiraciones antológicas que le huyan

a la reivindicación nominal, y permitan

reconstruir el camino del cantor

aislado, que desde prisión convertía la

miseria de las penas en piezas coleccionables.

La obra de Rodríguez en sí tiene su

reconocimiento, en peñas y fogones es

tomada como himno y dejan a las canciones

ser, descontextualizadas, armoniosas,

intensas. Pero lo que a Barrionuevo

le atrae es la prosa, la impronta

de un tipo que fue capaz de cantarle a

distintos paisajes del país, y a las problemáticas

sociales que padecían los

trabajadores.

Otro autor digno del fetiche en los

días de soledad de Raly es Luis Franco,

un escritor catamarqueño con fuerte

carácter libertario. Otro más de los

encuadrados en el reconocimiento tardío,

y en la inmortalidad de las placas

de bronce. El nombre de Franco volvió

al eje de acción cuando sus osamentas

fueron acarreadas nuevamente hacia la

ciudad de Belén, hace algunos años.

Sin embargo, detrás de ese sustantivo

que hoy remite a una biblioteca popular,

se esconde la obra de un poeta que,

sin pelos en la lengua, se opuso a la

opresión social, clerical y filosófica.

Pero Franco no sólo escribió libros

como La hembra humana, que le costó

el enojo de la Iglesia, y el enfrentamiento

con sectores conservadores de

una de las provincias más católicas de

la Argentina, sino que también pasó a

los hechos, al encabezar una rebelión

agraria en busca de la dignidad de los

campesinos ante derechos impostergables

como la tierra y el agua. Terminó

en la cárcel, negado para siempre por

la prensa caudilla, y muriendo pobre y

exiliado. Su legado ronda los cincuenta

libros, donde es posible obtener de

fuente directa las luchas y cosmovisiones

de la vivencia bucólica de codearse

con el proletariado.

Probablemente el autoencierro y la

reflexión intensa de Raly resulten llamativos

y presurosos, pero pocas dudas

quedan, al escuchar la pasión con la

que cuenta todo, que esta alimentación

y revisionismo forman parte de un proceso

que indica que algo está por llegar.

47



Por Diego Maita López // Fotos: Rodolfo Gutierrez e Ignacio Babino

CERCA DE LA

REVOLUCIÓN

Influenciado por Daft Punk, Bruno Arias se propone renovar el folclore. El lento y firme

camino de un artista hacia la consagración popular.

El Carmen es un pueblo

chico de Jujuy. Está a una

hora y media de Salta Capital,

por Ruta 9. Es el

lugar de Jorge Cafrune,

uno de los músicos más

politizados que tuvo el NOA en el siglo

XX. La versión oficial dice que murió

al caer del caballo. La historia, que a

veces dice la verdad, reza que al barbudo

lo boletearon por no callar en los

años de plomo.

El contexto es significativo. Hacer

un reportaje cualquiera, un 24 de marzo,

podría pasar desapercibido. Pero en

la historia de Bruno Arias, que carga

en su historia familiar con un tío desaparecido,

no lo es. Jujeño, de 35 años

de edad, es uno de los que desdibuja

la línea entre folclore y rock. Incluso,

y es un dato poco señalado, grabó en

un disco de Peteco Carabajal (Chayna

Kunan, 2005), la “Canción del brujito”,

junto a Charly García. Pero no

confundamos. Es un músico popular,

y su repertorio aborda ritmos de raíz

folclórica, como huaynos, carnavalitos,

tinkus o ritmos propios de la Patagonia.

Sin embargo, su actitud fuera del escenario

es claramente “rebelde”, si es que

cabe aún ese tipo de caracterización.

Y arriba de las tablas es un fenómeno,

uno de los artistas que logra sacar vibrantes

pogos en sus shows, que rompe

el acartonamiento que tiene la mayoría

de artistas folclóricos.

Bruno Arias es quizás la próxima

estrella a ubicarse en el panteón de los

convocantes. Y en un ambiente donde

sus virtudes pueden ser defectos, logró

expropiarle el premio Consagración

2013 a cualquiera de esos artistas del

folclore actual que pagan para tocar en

horarios centrales del Festival de Cosquín.

Así, Bruno tiene mucho más rock

que varios rockeros bonitos, y educaditos.

- Tenés un tío desaparecido, montonero.

¿Cómo creés que impacta en

tu obra, en lo que escribís y en lo que

cantás?

- Uno va pasando por diferentes etapas

y también en un constante aprendizaje.

Y en ese andar uno va sacando

afuera cosas que no las tiene desarrolladas,

o que siempre estuvieron adentro.

Entonces yo creo que esa parte dormida

estaba ahí, en el inconsciente, porque

ya desde que nací, desde que estaba en

la panza de mi vieja seguramente, el

llanto de mi mamá de algún momento

de esos se ha ido transmitiendo. Ese dolor

de antes que nazca. Entonces, creo

que en estos tiempos donde yo me conecto

desde otro lugar con la música,

por ahí desde mirar, no solamente el

paisaje y la vivencia de la gente, sino

también de poder transmitir a través de

las letras la necesidad de la gente, como

que uno comienza a tomar conciencia

de lo que es subirse a un escenario, decir

cosas arriba de un escenario y del

poder que tiene la palabra desde un escenario.

Yo creo que siempre que hay

una temática “desaparecidos” es como

que el cuerpo solo ya se estremece, o lo

toma desde otro lugar más sensible que

otra cosa. Entonces, a la hora de cantar

y de tener eso adentro es como que

cambia la historia, en la voz, en el sentimiento

y es como que lo que cantás

te nace de verdad. No es que vos estás

transmitiendo algo, es tu herencia, y es

como que también eso te impulsa. Si

a alguien en tu familia lo mataron por

un ideal o por un pensamiento, por una

dirección o por un rumbo que tomó, es

fuerte; es muy fuerte y te compromete,

sin que vos te des cuenta. Entonces, influye

mucho para mí tener este tío desaparecido.

Ha hecho que también me

interese por otras cuestiones, por otro

tipo de cantautores, de músicos, como

Violeta Parra, Víctor Jara, Chico

Buarque, Mercedes Sosa, Atahualpa,

Cafrune, el mismo Cuchi Leguizamón,

que tenían un pensamiento por ahí de

izquierda o un pensamiento… sería…

libertario.

“Tengo que seguir

creciendo. Firme y

lento, para poder

desarrollar una

carrera que dure,

que deje algo.”

- ¿Cómo era ser “sobrino de desaparecido”

previo a ser el Bruno cantor?

¿Era “de eso no se habla”? ¿Te

señalaban como “familiar de algún

zurdito”?

- En realidad en mi familia siempre

ha estado esa asignatura pendiente, de

hacerse cargo de eso. Como que ha

estado silenciado. A veces se ha escuchado

el dicho ese “muerto el perro se

acaba la rabia”, que yo le he escuchado

de mi abuelo. Siempre ha estado silenciado

eso y tampoco la familia ha estado

involucrada en lo que hacía mi tío.

Tampoco se sabía qué es lo que hacía

mi tío, en dónde militaba, qué cargo o

qué función tenía en Montoneros, o por

qué viajaba, qué hacía. Entonces, es

como que siempre ha sido un misterio

para mí, de ver la foto de mi tío desaparecido,

y como máximo: “él es un

tío”, y nunca entendí bien lo que pasó.

Entonces, en estos tiempos, después de

treinta años, yo recién empiezo a descubrir

la historia y el pensamiento de

lo que ellos buscaban. No es que yo comencé

tocando, y sé que soy sobrino de

desaparecido, y ya te cantaba un tema

que tiene que ver con la temática.

-¿Pensás que la música te llevó a

entender todo eso que contás?

- No me lo imagino fuera de la música,

como que lo veo difícil. Sólo que

trabaje en una fábrica comunitaria, o

lugares recuperados, lugares de resistencia.

Yo creo que la música ha sido un

punto clave, a través de los festivales

donde había luchas de diferentes cosas.

Por ejemplo, desde un padre que lucha

por un hijo muerto por un patovica, o

por un padre que lucha por su hijo asesinado

en un festival de rock, o madres

que luchan contra el paco, a docentes

reprimidos, a pueblos originarios. La

música ha hecho vincularme a esos

ambientes, y ha hecho que comience

a entender y a diferenciar los distintos

pensamientos.

- Después de la última dictadura

militar, y salvando artistas aislados,

como la Negra Sosa, por ahí Peteco

Carabajal, Raly Barrionuevo o vos,

hubo cierto silencio. ¿No pensás que

los artistas masivos del folclore están

teniendo una deuda con las causas

populares?

- Depende desde dónde se lo mire.

Porque un artista que canta cosas de

pueblo, y llena un estadio y le da alegría

a treinta mil personas para mí no

está teniendo una deuda popular. Me

parece que le está dando alegría a la

gente y eso yo no lo mido por si tira un

mensaje que sea comprometido o no.

Son puntos de vista. Obviamente yo

prefiero a los artistas que también dejan

un mensaje. Pero nunca voy a desmerecer

a alguien que llena un estadio y

que le da alegría a la gente. Porque yo

quiero ser un artista popular también.

La búsqueda de

la estrella

- Te fuiste de Jujuy buscando ser

un artista popular y con una convocatoria

limitada al circuito festivalero

de Salta y Jujuy, ¿Considerás que

tras este tiempo, diez años en Buenos

Aires, sos un artista popular?

- Yo creo que eso uno nunca lo va

a saber. Un artista llega a ser popular

cuando la gente lo legitima. Creo que si

uno no es aceptado por su propia gente

(y en mi caso, en esta provincia donde

hay mucha diversidad cultural) no lo

es. Cuando uno va a un lugar alejado de

tu pueblo, de la capital, y te metés en la

puna, te metés en los valles, en las yungas,

y un lugareño de ahí te acepta, con

tu música, yo creo que ahí uno llega a

ser popular. Cuando voy a caminar por

un pueblo cerca, como San Antonio, y

hay un obrero de la construcción, por

darte un ejemplo, tomándose un vino

en una esquina y uno pasa y te gritan

48 49



“vení, eh, Bruno, tomate un vino”, yo

creo que ahí llegás a ser popular. Pero

eso uno no lo elije.

- ¿Pero uno nunca va a saber o desde

la humildad cuesta decir “soy legitimado”?

¿No pensás que por abajo

y por arriba hay suficientes indicios

para pensar “soy popular, sólo que

me cuesta hacerme cargo”?

- Yo creo que es un comienzo a ser

popular. Un artista popular también tiene

que ser convocante.

- ¿Y cómo venís de convocatoria?

- He crecido bastante y convoco mucho

más, pero tampoco es que llevo

mucha gente como llevan otros artistas.

Yo creo que todavía falta desarrollar la

carrera. Todavía tengo que seguir creciendo,

invirtiendo, apostando, a tener

un nuevo disco, a sonar mejor, a ser

más profesional. Y no es de modestia,

sino que uno también sabe con el tiempo

a dónde puede llegar, las cosas que

hay que mejorar y los pasos que hay

que seguir. Sin desesperarse, firme y

lento, para poder desarrollar una carrera

a futuro, que sea una carrera que dure,

como la hicieron los grandes referentes,

como Mercedes Sosa, no de pegar con

un éxito, desaparecer y después no te

conoce nadie, sino desarrollar una carrera

a futuro, que deje algo y como así

yo aprendí de discos, de referentes del

folclore, mi música, de acá a diez años

pueda servir para nuevas generaciones,

a que puedan aprender algo.

50

El norte, ahí

- Hablando de las nuevas generaciones

y las referencias a los artistas,

¿qué te provoca saber que La Yugular

Reggae en algún momento de su repertorio

mete un tema tuyo?

- Es importante que haya cruces de

géneros, sacarse todos esos prejuicios:

si es folclore, es rock, es tango, porque

la música es una sola. Entonces, lo

importante es que la música interactúe

desde lo verdadero, desde lo espontáneo,

y desde una forma más comunitaria,

colectiva, despojándose de los

egos, y de los celos artísticos.

- ¿Y cómo es tu relación hoy con la

escena, no sólo musical, sino cultural

del Norte?

- Un sueño que se cumplió fue llevar

músicos de la Quebrada, de Maimará

y Tilcara, al Escenario Mayor de

Cosquín. Chicos que nunca tuvieron la

oportunidad de estar en el festival mayor,

de salir en horario televisivo. Después,

estoy relacionado mucho con la

gente de la Quebrada, de la Puna, donde

puedo voy y toco. Me gusta también

que haya cruce de géneros. Por ejemplo,

últimamente en los recitales nuestros

está tocando el guitarrista Juan

Acosta de La Gallega y suena distinta

la banda, con un sonido eléctrico, una

guitarra distorsionada, porque no es

que somos folcloristas tocando eléctrica.

Es alguien que toca rock, tocando

folclore. Y últimamente, buscando un

sonido nuevo, hemos incorporado esta

guitarra. En el próximo disco va a estar

presente la guitarra eléctrica más que

en otros discos anteriores, donde el sonido

que predominaba era la zampoña

y el charango, y ahora va a tener ese

color que por ahí, sin darnos cuenta,

nosotros arriba del escenario tenemos

una actitud rockera, pero tocando folclore.

Pero eso también se nota con la

gente, y cuando se arma un pogo con un

carnavalito es como si estuviéramos tocando

rock, pero es folclore. Y yo creo

que tiene que ver con los momentos

que nos toca vivir.

Bruno, el Rock y Karicia

-¿Cómo llegaste a Juan en este

caso, o a querer incorporar al rock?

¿Vos fuiste público de rock, ibas a ver

alguna banda?

- A mí me gusta siempre ir a ver diferentes

bandas. Alguna vez he ido a ver

“Es importante

que haya cruces

de géneros,

sacarse todos esos

prejuicios: si es

folclore, es rock,

es tango. Porque la

música es una sola.”

La Yugular, a un festival de rock, a ver

una banda de metal, y alguna vez pude

conocerlos. Me acuerdo que cuando

era adolescente iba a ver una banda de

Jujuy que se llamaba Carbono 14, que

siempre los seguía a todos lados. Cuando

podía también iba a ver La Gallega,

y es como que ahora después de varios

años me doy el gusto de poder compartir

con ellos. Y por ahí sí, me gustaría

en algún momento, qué sé yo, como anhelo

lindo, sería poder compartir algo

con la gente de Divididos, conocerlo

al Indio Solari, o ir a un recital de La

Renga, y compartir más de cerca con

esos artistas que yo admiro mucho su

rock desde lo popular, lo que generan

en la gente.

- Y antes de tu carrera musical, de

chico, adolescente ¿cuáles eran tus

escuchas musicales?

- Y mirá, es jodido, porque culturalmente

Jujuy es cumbiero y de folclore

carnavalero. Es difícil ver muchos recitales

de rock en Jujuy, es más fácil ir a

un boliche y ver a un grupo de cumbia.

Entonces, yo creo que he comenzado

escuchando cumbia, más que nada.

- ¿Veías a los históricos de Jujuy,

como los hermanos Torres (de los

grupos Green y Red), Ciclón, toda esa

onda? ¿O por dónde iba?

- Siempre escuchaba grupos que venían,

como Karioma, Los Bybys, Karicia,

toda esa mano, Sonido Master.

Pero escuchaba cumbia porque es lo

que se escuchaba en la radio, porque es

lo que escuchaban mis compañeros en

la escuela. Y aparte folclore, más que

rock. Después, cuando empecé con la

música, era folclore. Era como un sectario

del folclore.

- ¿El rock te llega estando afuera?

- Sí, de estar en Buenos Aires, poder

estar en diferentes eventos donde

veía bandas. Escuché una banda como

Jericó, que nada que ver, u Oconnor.

Bueno, Hermética, obviamente. Seru

Giran y Pedro Aznar, en todo lo que

es el último tiempo, también lo he escuchado.

- Nombrás a Jericó, Hermética,

alguna vez hablaste de Megadeth y

Iron Maiden, ¿qué es lo que te llama

la atención del metal? No creo que

sea lo único que escuches dentro del

rock.

- Me gustan mucho los cantantes.

Me parece, la personalidad, la forma

de moverse en el escenario, la entrega,

el rock que tienen adentro en la expresión,

es terrible. Después me gustan

mucho las guitarras eléctricas, los dúos

de guitarras eléctricas. Me encanta. Y

bandas que tienen un sonido. Yo te puedo

escuchar desde Sting, The Police, a

una banda de ahora como Linkin Park,

porque me gusta el cantante, cómo varía

la voz. También admiro mucho a

Foo Fighters, al cantante. Puedo pasar

a Brasil, a Lenine, en los conceptos. Y

también Radiohead me gusta, o paso a

Uruguay, a Jaime Roos, nada que ver.

Todavía el rock es como que lo estoy

descubriendo.

- Y en todo este rompecabezas que

tenés en el oído, te gusta Daft Punk.

- ¡Me encanta! (risas)

- ¿Por qué? ¿Qué es lo que te llama

la atención, porque lado te ha pegado?

- Me encanta el violero ese, que tenía

una banda antes, que no me acuerdo

como se llamaba (N. de R: Neil

Rodgers, que graba en Random Acces

Memory, fue violero del grupo de funk

Chic, sesionista de Duran Duran, entre

otros).

- Es todo lo opuesto al mundo del

folclore, tanto laboratorio musical.

- Pero lo que más me gusta de Daft

Punk, es sí o sí los yeites de la viola,

cómo el violero conceptúa con los acordes,

cómo toca, el swing sobre todo. Y

el groove de la banda es tremendo. El

51



bajo con la batería, tremenda. El sonido,

el audio es muy profesional, tienen

como un audio re mil procesado, que

vos lo ponés en cualquier equipo y va a

sonar el bajo y la bata con todo, eso está

buenísimo. Me gustaría también, en un

futuro disco, poder lograr un concepto

así, donde el bajo y la batería estén

presentes, como que tenga también el

folclore mucho groove.

Balance sobre el folclore

- Dame un diagnóstico general del

folclore argentino.

- Me parece que obviamente hay un

negocio atrás en muchas cuestiones,

donde muchos artistas pagan para tocar.

Si vos pagás para tocar en un lugar, vos

valés lo que vos pagás. No respeto a

los que pagan para tocar, no los respeto

como artistas, por más que sean talentosos.

Y otra crítica que puedo hacer al

folclore es que hay mucha gente que se

queja de lo que pasa, y que no tocan en

los lugares grandes; no aportan a que en

esos lugares grandes se cambie la historia,

como decir en el escenario que no

le gusta el festival y mostrar a la gente

que lo que él hace le da una opción de

decir “ah, mirá cómo toca este chabón,

y ahora sube esta banda y no, esta banda

es una cagada”. Por eso yo trato de

ocupar todos los espacios. Si me invitan

a tocar a Canal Chirolita voy a ir, si

me invitan a TN voy a ir, si me invitan

a la TV Pública voy a ir.

- Y algo positivo que veas del folclore.

- Positivo, muchas cosas. Hay mucha

movida de changos jóvenes que

están componiendo y están renovando

el cancionero popular, y muchos que

están, digamos, con sus canciones, con

su búsqueda, desenmascarando lo superficial

del folclore. Por ejemplo, Luciano

Cañete, que tiene el disco Tierra

“En La

Quiaca, donde soy

embajador cultural,

hice un festival,

hablé en contra de

la megaminería a

cielo abierto, y se

me cortó todo.”

Eventos desafortunados

- Hay una anécdota: Cafayate,

el año pasado. Un video te muestra

tocando en la plaza, y la cana está

maltratando a la gente que te está

haciendo un círculo. ¿Qué te viene a

la cabeza? ¿Qué querés contar?

- Ahí me sentí un artista popular, en

ese momento, custodiado por el pueblo.

Yo creo que ahí he cumplido un sueño,

que la gente me cuide. Esas son cosas

que no te olvidás más, son muy profundas,

muchos sentimientos. Y a la vez,

también te inspira a muchas cosas.

- ¿Cómo se armó? ¿No pudiste tocar,

o te acortaron el set y ahí surgió

la idea de la plaza?

- Fue así: justo, por problemas técnicos,

y porque se desborda el festival,

quedan muchos artistas sin tocar. Entonces,

comienzan a acortar los tiempos

y tenía dos opciones: cobrar la plata

e irme a mi casa, o tocar sin batería,

sin armar un set grande, adelante, dos

canciones. No me iba a ir a mi casa sin

tocar y cobrando, era como una estafa

para mí. Entonces decido tocar aunque

sea dos canciones sin batería, para la

gente. Cuando estoy tocando, y me estoy

yendo, me gritan del público “eh,

pagué la entrada para verte a vos y tocás

dos temas”. Entonces, por micrófono,

me vuelvo y le digo a la gente “los

que vinieron y pagaron la entrada para

verme a mí nomás, yo voy a la plaza

ahora y voy a tocar en la plaza ya, para

los que me quieran escuchar”. Entonces

fui, y cuando llego (me demoré 45

minutos) había veinte personas ya esperándome.

Cuando me siento a tocar

ya había treinta, y cuando me di cuenta,

había cien, y luego ya estábamos tocando

y toda la gente bailando en la calle.

Y al rato, en el séptimo tema (será que

mis temas duran muchos minutos) la

policía nos empieza a correr a todos. Y

ahí nos fuimos tocando por las calles

hasta que llegamos al río.

- ¿Y después de eso te llegó algún

comentario, o alguna manifestación

de disgusto de alguien, o ahí quedó

todo?

- No. El intendente de Cafayate me

habló, y me dijo que para el año yo

iba a tocar mínimamente en el horario

central, en la noche central y mínimo

media hora.

- Fue este año.

- Sí.

- ¿Y la experiencia de este año qué

tal estuvo?

- Y este año toqué con la Plaza llena,

en el horario central, antes de Soledad,

después venía el Chaqueño (Palavecino),

y en el medio de mi show tiraron

como no sé cuánta plata de fuegos artificiales

y encima estuve acompañados

de niños, Moxotoros, de Vaqueros, que

son todos chicos que tocan sikuris.

- Y ahí te legitimo la gente, también.

- De una. Y lo que sí, ahora, si voy el

año que viene a la Serenata, voy a tocar

en la plaza, antes del festival, a la tarde.

Quiero que sea un clásico: cada vez que

vaya a Cafayate, toco en la plaza. Pero

esta vez lo vamos a llevar con sonido y

esas cosas.

Contra todos los males

de este mundo

- Hay un video tuyo con Susy Shock,

y es muy fuerte ver un artista de folclore

cantando una canción de cuna

con una artista trans, por todo lo asociado

a la cuestión de la maternidad

y el género. ¿Cómo llegaste a ese encuentro?

- Primero era descontracturar eso del

folclore, y para mí era también como

ponerme en una postura de “yo puedo

tocar con quien quiera, y lo voy a

hacer”. No me importa si sos tradicionalista,

si no te gusta, no me importa.

Yo me siento bien con esa persona, y

la respeto como artista, y me parece un

músico-música, como quieran llamarla,

impresionante, Susy Shock, sobre todo

con todo lo que ella dice. Y con todo lo

que lucha por su sexualidad y contra la

discriminación, porque ese género está

despectivamente discriminado, sufren

muchos ataques del machismo. Entonces,

es una forma también de aprender

y de ir en contra de lo que vos tenés culturalmente

incorporado: el Norte es un

pensamiento machista. Entonces, poder

romper con eso. No importa tu sexualidad,

lo que importa es el arte. Entonces,

es una forma de que el arte siga haciendo

inclusión, y no porque sea trans, gay

o lesbiana, o lo que sea, o lo que vos

decidas ser, yo no voy a compartir un

escenario con vos. Está mal eso.

- ¿Hubo repercusiones en el mundo

del folclore después de grabar con

Susy?

- No, no me interesa. Obviamente

uno escucha todos los comentarios,

pero yo creo que uno también tiene que

estar seguro de lo que uno hace y tiene

que proponer cosas, jugarse a hacer

cosas, y a decir cosas, y a equivocarse.

- Se te conoce mucho por la lucha

con los qom y también con la gente

que lucha contra la megaminería.

¿Es fuerte en ciertos lugares del país

la presión que ejercen las mineras en

las carteleras de los festivales, o no

tanto?

- Siempre algo está subsidiado por

una minera, obviamente. Se tiene que

limitar lo que piden. Es muy probable

que en un festival como la Pachamama

en Tucumán, en Amaicha, y encima el

festival dice de la Pachamama, de la

Madre Tierra, Madre Naturaleza, por

ahí tenga subsidio de alguna minera,

como La Alumbrera, y no sé, artistas

como Raly Barrionuevo no puedan tocar.

Había alguien de algún festival que

dijo “Raly Barrionuevo, Bruno Arias y

Dúo Coplanacu no pueden venir a tocar

acá, porque siempre hablan en contra

de la megaminería a cielo abierto”.

Otra vez que estuve en algún festival

y hablé de la megaminería, me cerraron

las puertas. Me pasó, en La Quiaca,

donde yo soy Embajador Cultural.

Hice un festival y hablé en contra de la

megaminería a cielo abierto, y después

de ahí se me cortó todo.

- “Devuelva su embajada”, ¿te han

dicho?

- Yo siento que nunca me han censurado,

por hablar en contra de la minería

a cielo abierto. Es más, yo toco para

Cultura de la Nación, en todo el país y

siempre hago referencia a la megaminería

como algo que está mal, y sigo

trabajando por Cultura de la Nación.

También me ha tocado tocar en el Fuerte

de Andalgalá, en el festival, donde se

hizo por primera vez un festival sin el

subsidio de la minera, y todo el pueblo

y toda la gente pensaba que no se podía.

Fue un desafío lindo poder estar en

un evento así, donde no dependen de la

empresa minera, para poder tener artistas

nacionales. Me ha tocado estar en

Andalgalá y ver la situación y compartir

con la gente que vive ahí, cambia la

película. Entonces, uno se compromete

más, y cuando canta y habla de esas cosas,

tiene un sustento, un fundamento

atrás, está sostenida. No están vacías.

Trato de que cada cosa, si abro la boca,

tengo que saber del tema, o compartir

con gente que la ha pasado, o los verdaderos

protagonistas, me tienen en

cuenta para que yo pueda visibilizar su

lucha y difundirla.

EL CUCHI

NO PARA

- El Cuchi Leguizamón estuvo

muy presente en la primera parte

de tu repertorio, ¿a qu é remite,

qué te provoca el Cuchi, y cómo lo

referenciás?

- Primero, es como que yo llego al

Cuchi Leguizamón a través del Dúo

Salteño. Tengo una gran admiración

por ellos. Tuve la suerte de conocerlos,

cuando se separaron poder tocar

con Patricio Giménez (uno de los

dos miembros del Dúo), cantar, tocar

con él, en el mismo escenario, estar

junto a él, con Miguel Ángel Pérez,

el poeta, Perecito, y tocar con ellos.

Vivir la historia del folclore, con

historias de todos los “mitos Cuchi

Leguizamón”. Escuchar “lo verdadero”

de sus historias, porque ellos

lo palparon, lo tocaron, lo vivieron,

y aprendieron, directo del Cuchi Leguizamón.

Hay en You Tube un documental

muy lindo, que se llama El

Silbador, sobre el Cuchi, de (José)

Issa. Por ejemplo, ese documental,

estaría bueno que lo pongan en la página

para que lean, puedan descubrir

más desde un pensamiento, aparte de

su creación. Cómo él pensaba también,

cuál era su ideología. Para mí

el Cuchi Leguizamón es un referente

que a pesar que el tiempo se mueva,

vaya cambiando todo, su música va

perdurar siempre, vino para quedarse.

Y que esa música ha marcado mucha

historia en diferentes generaciones, y

ha dado dirección a que el folclore,

que venía desde un lugar, evolucione

a un lugar de la música del mundo,

que pueda enriquecerse desde lo armónico

y lo melódico. Yo siento que

el Cuchi es una pieza importante para

darle evolución a la música folclórica,

a pesar de que fue prohibido, en

las listas negras, en la época de la dictadura,

donde el Dúo Salteño estuvo

diez años sin cantar, donde después

de esas listas negras el folclore tuvo

hasta hoy una involución fuerte. El

Cuchi Leguizamón rompe todo eso, y

se sigue manteniendo, y sigue proponiendo

cosas, y seguimos aprendiendo

cosas. Algo que no para.

y mentira. Horacio Banegas con el

disco Inmediaciones; el disco que sale

ahora de los Che Joven. Hay unos cambios:

Vislumbre del Esteko de Santiago

del Estero me gusta mucho, sobre todo

con la temática de sus letras, las formas

de expresarse en el escenario, que va

más allá de una simple puesta en escena,

va desde lo visceral.

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ESTALLANDO EN

LA QUEBRADA

En el norte de la provincia de Jujuy vive Grita Nativo, el grupo que

continúa con el legado de Humahuaca Trío y abre nuevos caminos.

Por Pablo Choke Torramorell // Fotos: gentileza Grita Nativo

Aire y luz allá en Jujuy.

El mediodía empieza a

despedirse de las diminutas

calles que merodean

las zonas turísticas

de Humahuaca y, como

todo domingo futbolero, la mayoría

de los artesanos, lugareños y turistas

argentos inician una automática procesión

llena de fe hacia los pocos bares

disponibles que los alojarán aunque

sea por los próximos noventa minutos.

Los caminitos apestados de viajeros

con chulos coloridos sobre sus cabezas

ahora parecen algo desolados. El reloj

señala las dos en punto pero parece más

tarde por la quietud percibida. En el

hostal Kuntur Wasi, a unas cuadras de

la pintoresca plaza San Martín, Apu

Condorí es el primero en aparecer: trabaja

ahí desde que su padre construyó

y puso en marcha la recepción para los

turistas. En Humahuaca hay más hostales

que hoteles y la mayoría juegan con

el diseño andino en paredes, puertas e

inmobiliaria. Apu se encarga de recibir

a todos aquellos forasteros que atraviesen

la puerta buscando alojamiento.

En tiempos muertos recurre al ocio

que lo mantiene feliz desde hace más

de diez años, la música. Sentado en la

recepción, suele agarrar una guitarra y

cantar, tararear o componer canciones.

Durante mucho tiempo fue el guitarrista

central de Humahuaca Trío, un poderoso

quinteto de músicos con la que

llegó a sacar dos discos fundamentales

para entender hoy la esencia de Grita

Nativo, el nuevo proyecto musical que

mantiene en pie con el bajista Pablo

Narezo y el baterista Leandro Martínez

(ambos también ex Humahuaca),

y nuevos compañeros de ruta como la

señorita Micaela Chauque y el guitarrista

platense Andrés Irigoyen.

A Micaela le encanta sonreír. Tiene

mil y una anécdotas para contar dentro

de su travesía con la música andina y

trata de no omitir detalles en su relato.

Es profesora de quenas y zampoñas en

las escuelas de arte de Humahuaca y

Tilcara. Es fanática de la música andina

y tradicional de las comunidades indígenas

Durante el resto de su jornada

se las arregla para coordinar horarios

entre las giras con sus proyectos como

solista, talleres y recitales pedagógicos.

Y una de las sonrisas que hace es el

recuerdo de su “entrada al mundo del

rock” con Divididos hace cuatro años,

durante la presentación oficial de Amapola

del 66, cuando Ricardo Mollo,

después de conocerla en una tienda de

música a los pies del Pucará, la invitó

a participar del histórico recital. “Me

cambió la vida, tengo la suerte de decir

que entré en el mundo del rock por la

alfombra roja, como una auténtica entrada

Inca”, dice. Micaela es la primera

en arribar al hostal para la entrevista.

Pablo es el último y el que tiene más

verborragia de los tres. Es de Buenos

Aires pero desde hace años vive en

Humahuaca, dedicándose primero al

turismo regional al mismo tiempo que

tocaba con el Humahuaca Trío, que

siempre fue disparejo al momento del

vivo: a veces cinco músicos, otras seis

o cuatro. Este año se animó a hacer

unos talleres de ensambles musicales

para la Escuela Normal República

de Bolivia de Humahuaca, a unas tres

cuadras del hostal. Tanto él como Apu

son los que actualmente residen en la

localidad. Micaela y Leandro viven en

Tilcara. Andrés vive en La Plata, es realizador

y director audiovisual con permanentes

trabajos por toda la Argentina

y Latinoamérica para la Televisión

Pública. Entrevistando a músicos del

Norte conoció a Apu. Con el tiempo,

la relación entre ambos fue fortaleciéndose

y en el 2012 grabó el videoclip

de “Originario”, canción que la da el

nombre al segundo y último disco del

Humahuaca Trío.

- ¿Qué van a grabar?

- Pablo: Canciones de Grita Nativo,

nuevas. Hicimos algunas reversiones

de la época de Humahuaca Trío pero

son todas canciones nuevas la de esta

etapa. Nos parecía que pasar a ser Grita

Nativo iba a ser un desafío como mucho

más interesante. Se había cumplido

un ciclo y la nueva formación fue

un cambio importante en el desarrollo

artístico, algo mucho más interesante.

Micaela con su tono de voz, la forma de

tocar el charango de Apu y lo que genera

la guitarra eléctrica de Andrés. Antes

no teníamos eso. Entonces se nos abre

un campo muchísimo más interesante.

- Micaela: Nunca pensé que iba a tocar

con ellos. Lo que pasa con las bandas

de rock es que no hay igualdad de

condiciones dentro del grupo. Siempre

hay un líder que quiere llevar el mando

de todo. Espero que no vuelva a pasar y

es la idea en Grita Nativo: siempre me

incluyeron en las producciones, en la

parte artística, decisiones sobre viajes.

La participación que tengo en la banda

es de una charla abierta, una toma de

decisiones conjuntas. Y en las grabaciones

pasa lo mismo.

- Pablo: Para mí es súper fabuloso

que hoy, a punto de cumplir 41 años,

después de tocar en bandas de rock desde

que tengo quince años, sea la primera

vez que me encuentre con la posibilidad

de estar en un grupo donde no hay

un referente líder. Es algo imposible y

a su vez soñado. Es como el equipo que

sale campeón del mundo; no sale campeón

uno solo, sino el equipo completo,

el técnico, los ayudantes. Y no sé cuánto

durará. El aporte artístico de todos es

fundamental.

- Apu: La decisión que Pablo tomó

de vender su jeep para armar el estudio

donde grabamos Originario nos

dio un entrenamiento y un aprendizaje

de las cagadas que nos mandamos para

no volverlo a hacer en el día de hoy. A

veces te das cuenta que arreglos que

hiciste no suman al tema pero uno de

caprichoso lo deja igual. ¡Y si no tiene

que ir, no va!

- Pablo: Pero siempre fueron pasos

importantes. Por eso menos es mucho

más. Hay un tema de Micaela que se

llama “El Milagroso”, un huayno/carnavalito

que cambió un montón, es tremendo.

No es lo que hacen Los Tekis,

por ejemplo, que escuchás un carnavalito

por tres minutos sin ningún cambio,

todo monótono. No es hablar mal, es

un criterio artístico y crítico. Te repito,

menos es más.

“AL PIBE DE

JUJUY LE TOCÁS

LA TEMÁTICA

DE LO QUE PASA

EN LOS BARRIOS

BAJOS PERO LE DA

MÁS BOLILLA SI

ALGUIEN LO HACE

DESDE AFUERA.”

- Un nuevo concepto de sonido entonces.

- Micaela: Para mí, que no vengo del

pasado de la banda, creo que es un sonido

mucho más rockero pero a su vez

pienso que tiene una identidad mucho

más auténtica por la participación que

tenemos en la decisión de todo.

- Pablo: Hay una diferencia estética

enorme entre el primer y segundo disco:

para donde iba el tema. Y ahora con

esta formación y la participación de

todos rompimos un poco eso de “todos

los temas tienen que tener bajada

folclórica/andina desde lo rítmico. No

nos movamos de ahí”. Hoy estamos

grabando canciones distintas, hay un

tema de Andrés que se llama “Palea”,

un ska rock ochentas súper psicodélico;

y arriba de eso escuchas el arpegio del

charango y Micaela tocando: te vuela

la peluca. O sea, escuchas la estructura

del tema y no hay un tinku/huayno

establecido. Lo importante es romper

con algunas cuestiones. Te remarco que

en cuestiones tímbricas es mucho más

rico: la voz femenina, las formas de tocar

y cantar de Micaela; hay un cambio

gigante.

- Micaela: Cada uno de nosotros somos

creativos desde la composición,

desde la música, de un escenario. Eso

ya te da una característica fuerte de lo

que somos.

- Hace poco, estuvieron tocando

en Buenos Aires y Córdoba. Siendo

una “banda nueva”, ¿cómo sintieron

la repercusión de la gente que ya los

venía escuchando?

- Pablo: Se nota que todo es mucho

más fresco y más feliz. Por ejemplo,

la gente está muy contenta de que Micaela

esté participando. Creo que se ve

que la estamos pasando bien, hay otra

alegría de trabajo. Quizás tenga que ver

con esto que decía ella de que todos nos

sentimos libres de hacer y deshacer. La

gente percibe eso, loco. Lo percibe muchísimo.

Esa libertad, esa frescura genera

el disfrute del público. Todo está

tan espontáneo y compartido que todos

lo disfrutamos.

- Apu: Estamos contentos. Y eso es

muy importante. La primera vez que

yo toqué la guitarra en una banda fue

en Humahuaca Trío. Estuve como diez

años sin tocar el charango por tocar la

viola. Y ahora me reencontré en eso. El

clima es muy distinto.

- ¿Y el público local? Sus vecinos.

- Apu: Esta parte del norte es muy

del folclore o la cumbia. Se paga para

cumbia y folclore, en ese orden. Vienen

grupos a los boliches a tocar quince minutos

y al público no le importa y paga

para ver eso en vivo, así sea a las cuatro

de la mañana.

- Pablo: En la movida local de Jujuy

nunca noté que se le dé mucha cabida

a la estética que nosotros promovemos.

Durante diez años, con Humahuaca

Trío, estuvimos en cualquier cantidad

de eventos y se juntaba un “grupo”

de gente para vernos pero de ahí no

cambia. En San Salvador, La Yugular

rinde mucho más, por ejemplo. Al pibe

de Jujuy le tocás la temática de lo que

pasa en los barrios bajos pero le da más

bolilla si alguien lo hace desde afuera.

- Apu: A Ricardo Vilca le pasaba lo

mismo. Yo me acuerdo de estar en un

festival de verano de acá y la gente diciéndole

“Vilca, ¿por qué no tocás una

más triste así me corto las venas?”, se le

mataban de risa. Lo cargaban. Y bueno,

fíjate que ahora está mucho más valorado

de las fronteras para afuera que de

acá.

- ¿Creen que asentaron el reconocimiento

con la banda anterior o es

arrancar de cero?

- Apu: Y, fueron muchos años de estar

en carrera. Obviamente que algo se

nos reconoce. Con “Papacho Quispe”

tuvimos mucha llegada, encima con un

video de una calidad muy buena. Esas

son las posibilidades que te da grabar

con una compañía muy grande. Pero

bueno, ahora tenemos que hacer otro

trabajo. Inclusive hay gente que todavía

ni se enteró que Humahuaca Trío

no está más y ahora es Grita Nativo. Es

empezar desde cero con el nombre.

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DOCUMENTO ÚNICO

Desde Formosa, Guauchos se está transformando en una de las bandas

emergentes más prestigiosas del país. Sus integrantes cuentan cómo es abrirse

camino desde la identidad y la unión musical, a las trompadas.

No son tantas las

bandas que transmitan

identidad

desde todos los

frentes. Guauchos

es una. Su

rock folclórico

progresivo psicodélico

(por poner una etiqueta larguísima

e innecesaria) los posiciona en un

lugar destacado dentro del mapa emergente

nacional. El origen formoseño de

sus integrantes no pasa desapercibido.

Se nota en los tererés en loop que consumen

24x7 y en su tonada transparente.

También en los pequeños detalles

que hacen a la obra. Por ejemplo, las

tapas, realizadas por Marcos Ramírez,

líder de la banda Nde Ramírez y hermano

de Juan Manuel, baterista guaucho.

Las portadas de Guauchos (2011)

y Pago (2013) transmiten lo mismo que

se escucha: una obra parida desde un

lugar concreto, con sus características.

“A Pago lo preproducimos en una

quinta allá, en Formosa. Y llevamos un

Por Federico Anzardi // Foto: David Lescano

sistema de microfoneo que no es trascendental

en el disco, pero hay unos

detalles. Y estábamos en la preproducción

y nos metíamos por el monte. Una

mañana estaban todos fisurados y yo

estaba totalmente al pedo. Me puse los

auriculares y me metí a caminar por el

monte. Terminé grabando una familia

de monos carayá, que andan por los árboles,

arriba, se mueven en familia. Y

eso está presente a full y es al toque de

la ciudad. Después pasa eso de la música

formoseña que suena. Hay compositores

muy fuertes”, cuenta Juan

Manuel, hablando sobre el componente

local que existe en la banda.

Esa identidad no nace por casualidad

ni en poco tiempo. Se trata de años de

música mamada inconscientemente.

“En mi casa había un disco que sonaba

siempre. Mi viejo para hacer el asado

ponía ese disco, cosas así. Era Transmisión

Huaucke, de Jacinto y Peteco,

que es un discazo, para mí es el Álbum

Blanco del folclore. Lo escuchaba y ni

sabía quién tocaba. Después, cuando

fui más consciente de las cosas que me

gustaban, empecé a rastrear el disco. Y

ahora lo tengo en mi computadora, lo

escucho. Es un disco tremendazo, que

como terminás descubriendo después

de quién es, primero entra por la música

en sí”, dice Lucas Caballero, guitarrista

y uno de los propietarios de la

porteña disquería Mercurio, lugar clave

para entender el rock independiente

de estos años.

“A mí me pasó una cosa muy loca

con Juanmi, el violero. Estábamos

viajando y puso de su celu un disco de

Ozzy de los noventa. Y automáticamente

flasheé, porque mi hermano lo tenía

en mi casa, en vinilo. Nunca supe que

era de Ozzy, ni nada, pero de vez en

cuando sonaba. Y lo sabía de memoria.

Eso con el folclore nos pasa mucho. En

casa había un disco de Domingo Cura

muy bueno. Toda una sesión de temas

súper percusivos. Y hay un tema que lo

tengo re presente. Eso está a full. Después

vino todo el grunge y aprender la

historia del rock. Por eso, cuando pasó

de irnos y volver a Formosa, y armamos

la banda, la sinceridad musical gestó la

identidad”, completa Juan Manuel.

- Una de las cosas que se nota que

adquirieron del lado del folclore son

las voces. Hoy el rock no canta tan

bien.

- Juan Manuel: La banda tiene muchos

frentes musicales bien armados. Y

los más importantes son Fede (Baldus,

cantante) y Lucas, que van juntos a todos

lados y suena re lindo. Eso es producto

de la historia que tenemos nosotros

como banda, que son muchísimos

años. Cuando estamos muy prendidos

musicalmente fuego les falta lugar a las

voces, por eso a veces salimos a tocar

en un formato más acústico. Y es re lindo,

porque están las voces adelante.

- Lucas: Nos gusta mucho una banda

de Santa Fe que se llamaba La Cruda.

Sus voces eran espectaculares. Y nosotros

teníamos esa referencia de hacer un

rock bien cantado, prestarle atención al

detalle de la voz. De hecho, en Pago

hay una reversión de “Mi flecha”, una

canción del Negro (Rodrigo González),

el cantante de La Cruda.

- ¿La identidad del grupo también

va por asumir la música de donde

uno es?

- L: Buscamos hacer un camino propio

en la música. Investigarnos a nosotros

mismos. Tocar, amasar cosas,

probar. Los temas son casi todos progresivos,

tienen varias partes. Jugamos

mucho con eso y es lo que termina de

darle el color a Guauchos.

- JM: Ahora el rock argentino está teniendo

cada vez más bandas que tienen

que contar su identidad. Es lo que nos

diferencia de una banda de Ramos Mejía.

Decir, bueno, somos de Formosa y

tratamos de tener esa identidad.

- L: O los Saltimbankis, de Corrientes.

- JM: Claro, que hacen punk chamamecero.

Tremendo. Son unos marcianos.

- L: Y está bueno porque es más honesto.

Los pibes se bajan del escenario

y son así, tal cual. El baterista cae con

los platos adentro de una bolsa de supermercado.

Son una tormenta.

- JM: Son totalmente diferentes a

nosotros. Siempre decimos “ni en pedo

tendríamos una banda así” (risas), pero

nos gusta tanto porque hacen esa cosa

punk. Y son re punk, pero son re correntinos.

Tienen esa cosa que está buenísima.

Hay muchísimas bandas que van

por el camino de la identidad. Y creo

que pertenecemos a esa nueva camada,

que es federal y desmitifica un poco esa

cosa de estar acá, en Buenos Aires. Que

es un poco ambiguo, porque nosotros

estamos acá, pero por suerte tenemos

la posibilidad de ir y venir. Tenemos

un poco de acá y de allá. Nos gusta esa

posibilidad que tenemos, pero creo que

en todo el país hay bandas, hay músicos,

productores, periodistas, que están

haciendo cosas con identidad sin pasar

por Buenos Aires y con una escena re

linda. Creo que el camino conduce hacia

eso. Brasil tiene un circuito mucho

más amplio, descentralizado. Nosotros

estamos haciendo eso, que ya pasa.

Ojalá cada vez sea más grande.

- Buenos Aires todavía pesa mucho

a la hora de la difusión, quizás.

- L: Es donde están las fábricas que

hacen las cosas. Acá se hace la prensa,

la difusión, el trabajo técnico. En Formosa

no hay estudios con las mismas

capacidades que acá. Estuvo bueno

venir acá, hacer el contacto y después

llevarlos a todos a Formosa. Todos se

comieron un asadazo, empanadas de

yacaré.

- JM: Hay un ida y vuelta constante

entre Buenos Aires y Formosa.

“El rock argentino

está teniendo cada

vez más bandas que

tienen que contar su

identidad. Es lo que

nos diferencia de

una banda de Ramos

Mejía. Decir, bueno,

somos de Formosa

y tratamos de tener

esa identidad.”

- Y la experiencia que ustedes recogen

acá la pueden llevar a Formosa

para que la escena se pueda desarrollar.

- JM: Exacto, nosotros somos parte

de una escena, como la formoseña, que

está buena. Y las bandas entendieron

que se puede evolucionar, trabajar. Allá

organizamos charlas, festivales, acompañamos

a músicos amigos que están

empezando. Eso está buenísimo.

- Quizás hoy las escenas regionales

pueden aprender mucho de Buenos

Aires fijándose en las movidas emergentes

como Festipulenta, Festipez.

Donde se mueven bandas independientes

y autogestionadas.

- L: Totalmente. Las chicas de Mercurio,

Lucy (Patané) y Marina (Fages),

empezaron a organizar el Festi

Hermoso, en el Konex y en Matienzo.

Y eso es otra escena donde generan, hacen

autogestión y ganan un espacio más

en las grillas de la ciudad. Y empiezan a

aparecer otras bandas, como Las Taradas,

que metió dos mil personas.

- JM: Nos pasa que tenemos muchos

músicos conocidos y vemos a la escena

del rock, del folclore, del indie, y todos

proponen algo. Algunos con más calidad,

otros con más empuje. Pero eso

está pasando. Y aprendés. Pasa mucho

en Buenos Aires y también pasa en el

interior. Nos pasó en Corrientes, nos

pasó en Córdoba. No fuimos nunca a

Salta ni al Noroeste. Tenemos muchas

ganas. La otra vez fuimos por primera

vez a Santiago del estero.

- L: Tocamos con Vislumbre del

Esteko. Santi Suárez es un compositorazo,

estudiaba con Jacinto Piedra.

El hermano también. Y fuimos a tocar

con ellos, probamos sonido. Y preguntamos

“che, ¿a qué hora subimos?”,

“y a las tres y media”, “ah, ¿tocamos

después?”, “no, no, antes”, (risas) “ah,

¿y vos a qué hora subís?”, “no, cinco y

media, seis, antes no viene nadie” (risas).

Está bueno eso, vas conociendo

cómo es cada lugar.

- Y en este camino fueron aprendiendo

y rodeándose de gente que los

ayudó a crecer.

- JM: Sí, pero musicalmente y en la

parte de la producción somos nosotros

los que llevamos adelante el barco. A

veces chocamos, nos damos vuelta. A

veces parece que todo se está por terminar,

pero por otro lado…

- Medio dramático.

- JM: Sí, peor que unas novias.

- L: Re dramáticos. Somos un matrimonio

cansado, pero con buen sexo

(risas).

- Salva todo.

- L: Claro (risas). Cada vez que tocamos

nos volvemos a abrazar.

- JM: Sí, por ahí parece que todo está

por colapsar pero sabemos que es así

desde que tenemos nueve años.

- ¿Por ahí se agarran entre ustedes,

se putean?

- JM: Sí, no lo cuento orgulloso, pero

por ahí nos damos unos tortazos. Y en

cualquier situación normal de banda,

no pasa eso. Entonces uno lo vive tan

intensamente que a veces vuelan unos

platos.

- ¿Y por qué se agarran, por decisiones

musicales?

- L: Por cansancio, viajes. No es

que haya broncas. Sino que terminás

reaccionando de la peor manera. Que

al toque te arrepentís. Un matrimonio

cansado (risas).

- JM: Pasa que tenemos tanta historia.

Tenemos treinta años, y empezamos

a tocar juntos a los nueve. Y uno ve eso.

Yo ya tengo una hija. Pero la relación

es emocional. Por ahí viene la gente y

te dice “che, qué bueno que suena”. Y

es porque está cargado de cosas buenas

y de desgaste. De historia. Es parte de

la banda.

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REVOLUTION CHANGO

Entre tinkus, chayas y un disco editado, Ey Paisano arma su propia filosofía de vida,

homenajea al Pibe Acosta y refuta “la magia” de las peñas y el folclore moderno.

La parrilla está lista. Sólo

falta recoger un pedazo de

pan para buscar un chori y

condimentarlo a gusto. La

mesa rebalsa de vasos, botellas,

sobrecitos de aderezos

y una fuente de ensalada. Diego, el

dueño de casa, también es el cocinero

oficial. Está parado al lado del asador,

invitando a los comensales a servirse

el manjar de viernes por la madrugada.

Juan Liendro, vientista de Bruno Arias

y amigo íntimo, está de paso por Salta,

así que se prende a la guitarreada nocturna

en el hogar de los Arzelán. Marcos

y Juan (charanguista y cantante, y

vientista, respectivamente) mantienen

una fluida charla con Liendro, aprendiendo

de los consejos de “los jujeños

que coparon Buenos Aires” sobre cómo

mantener la actividad en marcha. Arias,

al igual que Raly Barrionuevo, lleva

adelante la minuciosa tarea de sembrar

las semillas de la música norteña fusión

por diversos escenarios importantes del

país, y los Ey Paisano piensan encaminar

su carrera en algo similar.

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Por Pablo Choke Torramorell // Foto: Martín Azcárate

A mediados del 2010, un grupo de

amigos con experiencia en bandas del

ambiente rockero y metalero (Marcos

Jándula, Juan Urquiza, Diego Arzelán,

Daniel Morales Facundo Funes y

Antonio Prevedt), decidían darle vida a

un proyecto que venía gestándose de a

poco: hacer música andina no tan convencional.

Salir de lo encasillado, despojar

de prejuicios a tantos artistas de

cuna que vienen haciendo “más de lo

mismo” encastrados en el folclore más

básico. La idea era manejar un estilo

musical “diferente y bien alegre”. El

repertorio fue armándose con reversiones

de clásicos del cancionero popular

andino, como hacer un ska con un tema

de Los Kjarkas. Así nacieron las primeras

canciones con esa característica

y chispa que hoy por hoy son marca

irrefutable de la banda. Las presentaciones

en vivo invitan al bailongo y a

la fiesta de colores en el aire. Quizás la

motivación sea siempre innovar y no

esperar el clásico, por eso el repertorio

es un paisaje heterogéneo que atraviesa

huaynos, sayas, tinkus, cumbias y reggaes.

Para Diego, la banda espiritualmente

tiene “alma y filosofía de rock”:

“Porque escuchás una base de guitarra

eléctrica, un bajo potente que viene del

heavy metal y la batería que tiene sus

raíces desde el rocanrol clásico.”

Tener un disco bien hecho otorga

presencia en el mundillo de las bandas

emergentes, es el “documento del grupo”.

Con Lágrimas de barro, el debut

editado el año pasado, Los Ey Paisano

se fueron posicionando cada vez mejor

en la escena local. El álbum incluye

una versión de “La Boca e’ Lobo”, del

grupo de culto salteño Mambrú y sus

Desertores, con la participación de Salchi

Dique, de Perro Ciego, como cantante

invitado.

Tocar en una peña folclórica siendo

una banda del género es, de alguna manera,

una etapa obligatoria que se atraviesa

en los inicios. Los bares, pubs y

aguantaderos under quedan reservados

casi exclusivamente para el rock y sus

diversificaciones. Pero los Ey Paisano

se sienten más cómodos (“como en

casa”) en esos lugares no tradicionales

para el folclore. Incluso más que

en festivales, otro bastión sagrado del

circuito. Prácticamente desde el arranque,

entre el grupo y su círculo íntimo

de amigos se fueron organizando “partuzas

andinas” que hoy son algo casi

institucionalizado dentro de la tradición

after y post show paisano: “Tocamos en

vivo y ponemos bailarines de tinku, distribuimos

lanzanieves entre la gente y

les damos ‘la gelatina del amor’, hecha

con vodka, que termina emborrachando

a todo el mundo. Son nuestros redonditos

de ricota. La primera vez éramos

sólo cinco personas. En la última quedó

gente afuera.”

- ¿Por qué su público está en los

bares y no en otros lados?

- Marcos: Pasa que, aparejando el

camino con las bandas de rock en Salta,

está bueno lo de construir ese público

que te hace el agite, el aguante. En el

folclore ese público está, pero es distinto.

En el rock es diferente. No nos

molesta que en medio del show se suba

gente al escenario a bailar, lleven banderas

y arenguen. En el folclore el artista

está ahí arriba del escenario y no

se lo tiene que molestar. A mí me gusta

que la gente haga fiesta.

- Juan: Es como que en este momento

estamos construyendo un público

que es diferente. Desde arriba del escenario

lo vemos.

- Diego: Nosotros negamos rotundamente

tocar en peñas. Pensamos que

las peñas basurean a los artistas: es ir a

tocar, hacer el “Feliz cumpleaños” (que

no falla) , hacer “Zamba de mi esperanza”,

cobrar tus setenta pesos y mandarte

a mudar. Es hacer ese circo.

- Juan: Las peñas te manejan el repertorio.

Es la piedra en el zapato para

nosotros, que queremos mostrar lo que

venimos haciendo y lo que somos. De

nada te sirve haber mamado horas y horas

para haber sacado un tema a nuestro

estilo para que vengan y te digan “haceme

‘El humahuaqueño’”.

- Diego: Claro, si no hacés “Vienes y

te vas”, popularizado por Los Tekis, no

existís, porque la gente viene a escuchar

eso. Por eso nos abrimos y preferimos

tocar en un bar los temas que nosotros

queremos. Son otros ingredientes extramusicales

que los tomamos más como

una banda de rock que de folclore. Una

vez tocamos en la peña de Balderrama

y nos pegaron una patada en el culo.

Al querer vivir y hacer sentir esa

esencia, muchas veces recibieron una

incómoda patada a lo Balderrama. Durante

la etapa de difusión de Lágrimas

de barro, desde la producción de una

radio se les comunicó que para poder

promocionar su música debían tocarla

en el estudio. Alegaban que por ser folcloristas

debía ser natural para ellos andar

con un bombo bajo el brazo. Aunque

verdaderamente el inconveniente

fue que la música que hacen suena

vacía de contenido tocándola solamente

con un bombo y guitarra criolla. Y

siguiendo una fiel corriente derivada

en una actitud punk respondieron “no

podemos ir a un medio y no tocar lo

que realmente hacemos. No la vamos a

caretear, no somos Los Huayra”. Eran

tiempos de elecciones políticas y la

productora del programa se quedó sin

respuesta. Terminaron yéndose sin salir

al aire. “Cosas así tienen su parte de orgullo”,

reconoce Diego. “No me hagás

una nota si no querés. Prefiero plantarme

a ser una marioneta más. De a poco

el camino de la banda es independiente

y lo encaramos por ahí”.

“Las peñas basurean

a los artistas: es ir a

hacer ‘Zamba de mi

esperanza’, cobrar

tus setenta pesos y

mandarte a mudar.

Una vez tocamos en

Balderrama y nos

pegaron una patada

en el culo.”

-Marcos: Más allá de la actitud,

para mí se trata de tener una propuesta

como banda y tratar de compartir eso

con la gente para que se enganchen.

En lo andino hay un paradigma entre

Los Tekis, Sergio Galleguillo y ciertas

bandas que tienen una cuestión fiestera

con un repertorio universal. Entonces

la gente se confunde. Pero hay un momento

donde uno, como artista, busca

encontrarse en lo que quiere hacer. Sin

ir más lejos, chicos como Los Jayitas,

que empezaron con covers y hoy en día

están buscando su propio estilo porque

en algún momento les llega la necesidad.

El mercado no quiere que salgan

otros Tekis. En Salta nosotros teníamos

dos paradigmas, por un lado Tekis y por

el otro Arbolito: fuimos por un camino

neutral a eso e incorporamos caños de

bronce, trompeta, saxo, trombón y la

quena. En esa búsqueda de la identidad

de la banda fuimos probando sonido.

Más allá de que la gente se enfieste,

me interesa que se detengan a escuchar

ciertos temas del disco que por ahí tienen

algo para decir y que está bueno

que te acompañen con la letra.

-Muchas veces, con la música del

carnaval lo que importa es vivir el

momento y no se la da bolilla a la letra,

al contenido. ¿Cómo ven el trasfondo

cultural del mensaje que quieren

dar y la opinión de la gente?

-Marcos: Tenemos temas como

“Nuevo amanecer”, que es un huayno

que habla sobre reivindicar ciertas cosas

sobre la tierra, y tuvimos la oportunidad

de grabarlo con Bruno Arias, un

golazo. También aparecen canciones

como “Libertad” y “Fiesta latinoamericana”,

que habla de la unión de los pueblos.

El mensaje de los pueblos originarios,

de la unión, de la realidad social

presente de cada uno, es lo que hace a

nuestra música.

-Juan: Nuestro público parece acaparar

lo que nosotros queremos transmitir.

Nos pasó de ir a tocar a ciertos

lugares y que la gente coree los temas.

Eso demuestra que les gustó. Es transmitir

algo y que no sólo sea el ritmo de

un tinku.

-Marcos: Soy más escéptico en esa

cuestión. A veces me suena a bajada

de línea que conmemoremos el 12

de octubre como Día de la diversidad

cultural, que nos preocupemos por los

wichi que no tienen tierras en el norte;

por muchas cosas que por ahí en el

resto del año ronda la hipocresía. Uno

mira los pueblos originarios y quiere ir

a ver más allá, ver Latinoamérica, una

cuestión cultual más amplia. Pero nosotros

tenemos una fuerte comunidad

originaria en el norte de nuestra propia

provincia. Acá veo una fuerte discriminación

con gente que es coya, que merodea

la zona del Mercado, que ves en

la universidad, en el centro, en la realidad

cotidiana. Pienso que se puede demostrar

desde un pequeño accionar que

vos también le das un espacio, sin hacerle

caras y gestos raros o comentarios

despectivos. Tenemos muchas cosas en

común, ancestralmente, culturalmente,

musicalmente. Es una cuestión que nos

afecta y nos embola.

-Diego: Aparte, musicalmente curtimos

mucho la música que viene de allá.

Hasta quizás la música que hacemos

nosotros sea más boliviana que salteña.

Nos pasa de sentirnos identificados más

con otros ritmos del norte que con una

zamba.

-Marcos: Nos sentimos más identificados

con un huayno, un carnavalito o

un tinku que con un tango, por ejemplo.

Y es por una cuestión geográfica. Desde

chicos quizás tuvimos más presente

la comunidad norteña que la del sur.

“Nos pasa de escuchar muchos temas

rockeros que le cabrían tranquilamente

a la banda”, dice Diego para explicar el

porqué del homenaje a Mambrú y Sus

Desertores. “Y no te hablo en relación

a lo que han hecho Los Tekis con Rock

and Tekis: ellos eligieron temas muy

caretas. Ojo, la idea es muy buena; la

ejecución no. Han ido a lo que todo el

mundo conocía. Yo tengo ganas de hacer

algo similar pero por otro lado. Es

fácil agarrar ‘Mírenla’ de Ciro y hacerla

un huayno.”

59



Por Diego Maita López

NO TAN DISTINTOS

DESDE LOS AÑOS SESENTA, LAS FRONTERAS DE LA MÚSICA POPULAR ARGENTINA SE HAN

IDO CORRIENDO HASTA LLEGAR A NUESTROS DÍAS, CON OBRAS QUE PUEDEN SER ENCASILLADAS EN

DISTINTOS GÉNEROS.

El ámbito de la música popular

argentina ha sido dividida

al menos en tres grandes

géneros: tango-folclore,

rock y tropical-cuarteto. Esa

división ha sido un clásico,

y desde temprano, a mediados de la

década del cincuenta en el siglo XX,

se han dado antagonismos entre los

“folcloristas” y tangueros. Entre estos

últimos (verdaderos cultores de la trilogía

“sexo, drogas y…”) y los rockeros,

también hubo disputas cuando apareció

la llamada música joven o foránea.

Párrafo aparte merecen los encuentros

y desencuentros entre todos éstos y la

música tropical.

Sin embargo, desde los años sesenta

estas fronteras se han ido corriendo

muy lentamente. Almendra y el bandoneón

de Rodolfo Mederos. Más acá en

el tiempo, León Gieco y Dino Saluzzi.

Melingo se fue pa’l tango, e incluso en

Salta, un tal Adrián Fleitas (que en la

década del noventa se movió mucho

por el palo del rock, e integró, entre

otras bandas, Normal 40) hoy forma

parte del tradicionalicísimo grupo de

folclore Los Ceibales. Todos casos testigos.

Así, el siglo XXI se ha puesto más

evidente en relación a esto, y la escena

de la música popular ha visto músicos

que circulan, desprejuiciados, con una

pata en el rock, y la otra por ahí, o algo

así.

Un ejemplo paradigmático es el dúo

Orozco-Barrientos. Integrado por Raúl

“Tilín” Orozco y Fernando Barrientos,

han sido ungidos por León Gieco

(quien, nos guste o no, fue quien hizo

de Abel Pintos un nombre conocido) y

fichados por Gustavo Santaolalla. De

hecho, ya llevan tres discos laburados

con el multipremiado productor. No es

nada raro. Santaolalla fue uno de los

pioneros, con su grupo Arco Iris, en

esto de derribar fronteras y tabúes.

A Barrientos lo conocemos como la

voz de Tanguito en la película Tango

Feroz. De hecho, “El amor es más fuerte”,

leit motiv de la peli, le corresponde.

Luego, también con la banda de rock

Caín-Caín. Sin embargo, ya era un viejo

guerrero de la música: “Yo empiezo

60

a tocar en un circuito, en Mendoza, en

el 81, 82, y en relación al folclore, yo

tenía la impronta de mi viejo”, cuenta.

Orozco, su socio, y mentor del proyecto,

se lo conoce como instrumentista y

arreglador de folclore cuyano, una subespecie

donde la virtud del guitarrista

es muy apreciada. Sin embargo, charlando

dice: “La gente sabe que antes

que Fernando toque rock, yo ya tenía

mi banda, incluso con un sonido más

duro, se llamaba CAN”. Así, en una

Mendoza, donde hay cruces frecuentes

Pedro Aznar

realizó un trabajo

de exploración

sobre el repertorio

de bagualas y

coplas del Norte.

Lo presentó en la

Serenata a Cafayate,

pero el público

quería pan y circo.

entre el rock y el folclore (por lo menos

una vez superada una fuerte impronta

nacionalista que ese repertorio

tuvo hasta los años setenta), fue “Tilín”

quien invitó a Fernando a ampliar el

repertorio, el cancionero de la música

cuyana. Orozco saca pecho: “Tenemos

un sentido rockero, y nuestras canciones

tienen aires folclóricos. Si viene un

estudioso y nos dice que no son zambas

o chacareras, tiene razón”. Cierra la

entrevista destacando el rol del Cuchi

Leguizamón e invitando a escuchar a

ese prócer del folclore cuyano como es

Don Félix Palorma.

Pedro Aznar también es una influencia

importante. A fines de los noventa

realizó un trabajo de exploración sobre

el repertorio de bagualas y coplas del

Norte. Y lo presentó en la Serenata a

Cafayate de 1998. Estuvo brillante,

pero bueno, el público quería pan y

circo. De todas maneras, Aznar se ha

rodeado constantemente, desde aquellos

tiempos, de músicos que marcan

un nuevo camino. De entre sus músicos

sesionistas, surgió el Aca Seca Trío,

que quizás coqueteando mas con el jazz

que con el rock, han dotado de altísima

calidad al “folclore”.

Podemos hacer muchos nombres, y

seguro nos quedamos cortos: Ultravioleta

y el Dúo Orellana-Luca, de

Santiago del Estero. Tremor y los por

ahora ausentes Doña María, de Capital

Federal (más a la vanguardia), por citar

sólo algunos.

No podemos dejar esto sin marcar

trayectorias inversas. Y acá el rol de

Chango Farías Gómez ha sido clave.

Fue él quien se jugó, y ya desde los sesenta

comenzó a “ututear”, metiendo

armonías de negro spirituals en canciones

tradicionales. Y en los ochenta, desde

MPA (Músicos Populares Argentinos),

o en los noventa, con el grupo La

Manija, le metió una dosis de electricidad

al folclore que fue irreversible. De

ahí en adelante, salvo honrosas excepciones,

los que llevaron este sonido a

los grandes escenarios del país, fueron

meros imitadores y ladronzuelos de

guante blanco.

Entre las excepciones, encontramos

dos santiagueños: Peteco Carabajal,

quien fue ladero de Farías Gómez en

MPA, y Horacio Banegas. El primero

viene de una familia tradicional, y tanto

en Santiagueños, un dúo con el genial

y fallecido Jacinto Piedra, como en su

etapa solista, renovó el cancionero, y

siguió la exploración sonora iniciada

junto al maestro. Con menor exposición

mediática y momentos musicales

y poéticos de una factura similar, el

menor de los hermanos Banegas también

hizo lo suyo. De hecho, el es un

referente para todo un folclore que podríamos

denominar under. Como dato

de color, sirva contar que en su banda

debutó, siendo muy chico, Cristian

“Mono” Banegas, uno de sus hijos, y

arquitecto del sonido de Raly Barrionuevo.



Por Federico Anzardi // Fotos: Edgardo A. Kevorkian

PAREDÓN

Y DESPUÉS

CON CIUDAD OCULTA, ELI SUÁREZ COMIENZA A TOMAR LAS RIENDAS DE LOS GARDELITOS

DEFINITIVAMENTE, SIN PERDER LA ESENCIA DE LA BANDA. UNA VUELTA A LAS RAÍCES PARA PODER

LIBERARSE Y SEGUIR ADELANTE.

Eli Suárez, Paulo Bellagamba y Diego Rodríguez: Los Gardelitos 2014

Eli Suárez es un

tipo tímido, callado,

que anda

por lo bajo. No le

gusta sobresalir ni

figurar. Prefiere

hacer las cosas a

su modo, con sus

tiempos, austeramente,

sin ostentaciones. Lo aprendió

de sus referentes y de su familia, especialmente

de su padre, Korneta, un poeta

arrabalero que con poesía, música y

acciones lo marcó para siempre. Tanto,

que a veces esa herencia se transforma

en una carga.

El 25 de mayo, apenas unos días

después del decimo aniversario de la

muerte de Korneta, apareció Ciudad

Oculta, el nuevo disco de Los Gardelitos,

la banda que continúa hasta hoy

gracias a la tenacidad, el compromiso

y, ahora también, por fin, las canciones

de su hijo.

Ciudad Oculta regresa a las raíces

musicales de la banda, al sonido

que forjó a miles de fanáticos en todo

el país. Rock con melodías tangueras,

poesía de empedrado y suburbio. También

se conservan las guitarras crudas

de Oxígeno, el disco anterior, de 2008,

algo que en su momento fue criticado

por los fans ortodoxos y hoy reluce

como una característica más. Ciudad

Oculta está formado por seis canciones

inéditas de Korneta y seis flamantes

composiciones de Eli, las primeras que

escribió después de ese debut compositivo

(y además, hit) que fue “Mezclas

raras”.

Ya con el nuevo trabajo en la calle y

con respuestas positivas sobre su laburo,

Eli confirma que es hora de adueñarse

de la banda por completo y para

siempre, asumir definitivamente el legado.

“No es una cuestión de apoderarse

sino que naturalmente va deviniendo

en eso. Es natural. Con el tiempo te vas

haciendo cargo”, dice, ya más relajado,

una semana después de la salida de

Ciudad Oculta. Mientras estuvo preparando

las canciones casi no atendió

llamadas, no revisó muchos mails. Se

concentró solamente en la música con

obsesión e inseguridad. Entre risas reconoce

que volvió locos a todos en su

familia, mostrándoles los temas a cada

rato y preguntándoles si les parecían

bien.

Salvo dos canciones que ya habían

sido anticipadas (“Un taxi” y “Puño y

letra”) el resto se conoció cuando apareció

el disco. “A la letra de uno de los

temas, ‘Viejo y querido rocanrol’, la

hice una semana antes de publicarlo.

Me salió sobre la marcha y quedó fresco.

Se podría decir que el disco se tomó

el tiempo que se tenía que tomar. Llegó

en el momento que tenía que llegar. Y

está bueno que sea fresco. Complementa

con las canciones de Korneta, que esperaron

tantos años para salir, y como

los buenos vinos, se ponen mejores con

el tiempo”, cuenta.

Eli ve la publicación online y gratuita

del disco como una manera de “saltar

la burocracia”. “Nosotros se lo dimos

directo a la gente, sin intermediarios”,

agrega. “Mantenemos la mística de hacer

algo el 25 de mayo, le da un toque

especial. Algo parecido pasó cuando

adelantamos la letra de ‘Pájaro y campana’,

que está dedicada a mi viejo, justo

el día en que se cumplían diez años

de su fallecimiento (el 12 de mayo).

Que sea en ese contexto ya le da otra

profundidad, y este disco tiene mucho

de eso. De alguna manera recupera un

lugar que la banda siempre tuvo, pero

mucha gente ponía en duda. Y por otro

lado, va más a la esencia de Los Gardelitos.

Desde el nombre del disco, que

remite a las participaciones que teníamos

en los festivales de Ciudad Oculta,

y también remite al concepto estético

de la banda ciudadana, que habla de las

cosas que no se ven a simple vista. Se

refleja eso en ‘La canción que se oculta’.”.

En el disco, la banda mira para atrás

para poder salir adelante. Tomar impulso

y llegar más alto. Eli sintió la presión

gigantesca de sacar un nuevo trabajo y

la necesidad de publicar su propio decir,

a pesar de tener las canciones suficientes

de Korneta como para llenar

un álbum completo. En Oxígeno aportó

“Mezclas raras”, en Ciudad Oculta la

mitad de los temas. Durante años estuvo

oculto detrás de las canciones de

su padre. Cantaba y tocaba lo que otro

había compuesto. Había armado una

pared, su propio The Wall ciudadano.

Con estas seis nuevas canciones, Eli

63



ver con nuestra historia, y cuando uno

puede revelar esos paisajes ocultos, que

son las victorias y las conquistas que

uno supo tener, es cuando empezamos

a mirar para adelante.”

“Me dieron muerto y acá estoy”, canta

en “Viejo y querido rocanrol”, un

tema a favor del movimiento del rock

barrial que lo mantiene como emblema

“El disco

recupera un

lugar que la

banda siempre

tuvo, pero

mucha gente

ponía en duda.”

y contra las discográficas que los cajonearon,

contra la prensa especializada

que no los publica y contra todos los

que no creían en la continuidad de la

banda sin Korneta. Ahí aparece otra de

las facetas del Eli oculto.

“Hablo de la situación del rock de acá

desde la experiencia nuestra, y marcando

postura con lo que cantaba La Renga,

el rocanrol no morirá jamás. A mí

me dieron por muerto, a Los Gardelitos

nos dieron por muertos, y siempre dicen

que el rock murió. Y esa canción

lo desmiente porque la gente se copa.

Eso es lo que tapa la prensa más influyente

para promover otras cosas de las

compañías, que te cajonean. Nosotros

lo vivimos en carne propia. Cuando estuvimos

en una multinacional nos cajonearon

por no decirles todo que sí. Nos

decían tenés que hacer un videoclip con

‘Llámame’, nosotros queríamos hacerlo

con ‘No puedo parar mi moto’, y

nos decían ‘no, pero ese tema no es tan

hitero’. Es la postura nuestra, contestábamos.

Querían que hiciéramos una

conferencia de prensa en el Hard Rock

Café para presentar el disco y nosotros

no, conferencia de prensa no hacemos,

nosotros tocamos en vivo para la gente.

Hacíamos notas, todo, pero nunca esa

cosa tan acartonada. Nosotros tenemos

otra postura. Y bueno, vayan a presentarlo

en exclusiva en FM Hit: no, no,

no. Y cuando les decís a todo que no, te

cajonean, te mandan al muere.”

Eli no cree en las canciones acartonadas

y prefabricadas que promueven

las multinacionales. “Entendemos al

rock como un grito salvaje que sacude

la opinión. El rock tiene que tener ese

instinto”, dice.

Respecto al concepto del disco, asegura:

“Lo oculto no siempre tiene que

ser malo, negativo. Está oculto porque

está dentro mío, no porque sea malo.

Hay un prejuicio de la gente con lo

oculto. O el prejuicio barato que tienen

algunos con nosotros: no, como tocaban

en las villas son unos resentidos

sociales que van a querer ir al Luna

Park a prenderlo fuego, a romper toda

la calle Corrientes. Nada que ver. Korneta

siempre fue un poeta. Y de pronto

ves cómo el mainstream y lo establecido

terminan difundiendo una idea de lo

que sería la gente de abajo, los supuestos

marginales, que es muy berreta.

Porque le terminan dando bola a Pablo

Lescano, que canta ‘se te ve la tanga’,

que a un poeta como Korneta, que está

hablando de cosas que son esenciales.

Y esa indiferencia duele. Porque están

ciegos a un montón de cosas que siente

la gente, o que siente ese poeta que sigue

siendo Korneta, para difundir otra

cosa que es para que la mayoría de la

gente diga ‘es verdad, los de la villa

son re cabezas’. Y no es así. Nosotros

fuimos a tocar un montón de veces a

la Oculta y conocíamos gente que escuchaba

Artaud de Spinetta, gente con

mucha cultura musical, un sentimiento

genuino y puro por la música. Y así en

otras villas.”

Ciudad Oculta es un álbum conceptual,

a pesar de tener canciones de dos

autores distintos. Está hecho para ser

escuchado de principio a fin, con guiños

internos en las letras y en la música.

Cuando Eli lo explica y comienza a recordar

todas las conexiones que posee

el disco, confirma ser un creador que no

deja nada librado al azar. “Pusimos el

disco entero para que capten la idea de

la obra. El primer tema se llama ‘Puño

y letra’ y el anteúltimo, ‘Al pie de la letra’,

y hay una referencia musical similar

en ambos comienzos. Y yo también

busqué relacionarme con las canciones

de mi viejo. Por eso ‘Puño y letra’, que

habla de escribir un tema, es el primero,

y el siguiente es ‘Hojas del otoño’:

las hojas que caen, pero también las

hojas de la vida de alguien que está es

En el disco,

la banda mira

para atrás para

poder salir

adelante. Tomar

impulso y llegar

más alto.

cribiendo. Cuando el tipo dice ‘quiero

hablar de tantas cosas y no se me ocurre

nada’ es Korneta contando lo que le

pasa cuando escribe un tema. Y en el

anterior estoy contando lo que me pasa

a mí cuando escribo un tema. Después,

el ‘rocanrol’ con ‘Buen día, nena’, por

más que sean distintos musicalmente,

tienen un hilo. ‘Tibias noticias del sol’,

de Korneta, dice “es tanto el dolor que

sacude la vida que esconde las tibias

noticias del sol’, y yo antes puse ‘tiempo

de transmutar el dolor en poesía’.

Ahí también hay una relación. Todos

esos yeites los descubrís escuchando el

disco entero.”

La banda va a presentar el disco el

20 de junio en el estadio Luna Park, de

Buenos Aires. Será una fecha especial.

No sólo porque pisarán un escenario

importante, sino por otros detalles, más

cercanos al espíritu del grupo. Duran

te el show, los padres del bajista Diego

Rodríguez y el baterista Paulo Bellagamba

subirán a tocar con ellos. “Va a

ser muy lindo, va a mantener esa cosa

familiar que tiene Los Gardelitos”,

cuenta Eli.

Hoy, Eli Suárez considera una posibilidad

inédita hasta hace algunos años:

el próximo disco de Los Gardelitos podría

venir sin canciones de Korneta. Lo

pide el funcionamiento de la banda, lo

pide el público. Lo pide la propia necesidad

de Eli. Y así lo piden las herencias

familiares: continuar el legado,

perpetuarlo, pero con una marca propia.

Como el mismo reconoce, mirando

atrás tiene la receta para seguir adelante:

Si te gusta la música

no te reprimas.

Toca sólo lo que dice tu corazón.

Pero nunca toques

para estar de moda.

comienza a derribar el muro. Comienza

una nueva etapa. Los Gardelitos, paredón

y después.

Todos los temas de Ciudad Oculta

compuestos por Eli transmiten la idea

de intentar liberarse. Desde el arranque,

con “Puño y letra”, las cosas quedan

claras: “La vida es nueva a cada paso

y no bajamos los brazos por cantar una

canción que salga del corazón aunque

nos rompa en pedazos.”

Eli rompió en pedazos su corazón

pero pudo volcar las palabras. Y al hacerlo

en pocas semanas, justo antes de

entrar a grabar, logra una gran catarsis.

“Lo que vendrá” es, quizás, la que tire

las frases más fuertes. Allí, canta que

es “tiempo de transmutar el dolor en

poesía, que la música sea guía de lo que

vendrá”, y reconoce que “requiere más

valor la alegría que la pena. La tristeza

se vuelve condena si uno la deja estar”.

Se da cuenta de que seguir bajo el ala

protectora de Korneta, ese pájaro que

lo mira desde arriba, es condenarse a sí

mismo.

“Ese tema es bastante particular porque

habla de lo que va a venir y a la vez

dice que lo que va a venir tiene relación

directa con lo que fue. Volver a las raíces.

Por eso también decimos en otro

tema que un árbol sin raíces no tiene

flores para dar”, cuenta, e informa que

en el disco la palabra “oculta” aparece

en tres temas. Y pasa a recitar algunas

de las frases: “‘La ciudad que se oculta

en mi corazón’, ‘En sueños forjamos

nuestra historia revelando paisajes

ocultos de nuestra memoria’. Hablo de

que los sueños que tenemos tienen que

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65



Por Matías Hessling

PECHANDO

POR UN SUEÑO

DE CÓMO EN DIEZ AÑOS LA ORQUESTA SINFÓNICA INFANTOJUVENIL

PASÓ DE SER UN CUARTETO POPULAR DE CUERDAS A UNA ESCUELA

DE EXCELENCIA ACADÉMICA QUE ACAPARA LA DEMANDA DE NIÑOS,

JÓVENES Y FAMILIAS DE CLASES POPULARES SALTEÑAS.

Salta, como toda ciudad

apostólica, ha sabido llevar

adelante iniciativas

“de rescate social” de diferentes

grupos en extremo

vulnerados, como es el

caso de jóvenes y niños de

clases populares. Estas iniciativas suelen

ser personales, de hombres y mujeres

con cierta sensibilidad social frente

a problemáticas comunitarias, muchas

de ellas con alto impacto; pero nunca

cuestionando explícitamente los fundamentos

primigenios de esas vulneraciones

sociales: la mala distribución de

la riqueza en un capitalismo feudal. En

Salta las historias sensiblemente exitosas

de integración cultural y de impacto

cuantitativo no se tiñen de rojo trosko

ni son ecofriendly. Tienen la discursividad

de un peronismo papal pero el

pragmatismo de un populismo liberal

alla “Un techo”.

La que sigue es la historia que relata

Kelly Wayar (Delia Raquel Wayar),

oriunda de Orán (la Ciudad Juarez salteña),

al norte de la provincia. Kelly es

la creadora y actual directora de un proyecto

sociomusical que acaba de cumplir

diez años: la Orquesta Sinfónica

Infantil y Juvenil. Un proyecto que

empezó en 2003, en una escuela pública

del barrio Castañares, al norte de la

ciudad, con cinco alumnos cautivados

por las habilidades de Kelly para tocar

cumbia y folclore en su viola. En 2014

cuenta con más 400 estudiantes de entre

ocho y 18 años provenientes de todos

los departamentos de la provincia,

la mayoría de familias precarizadas.

Cuenta con instrumentos propios, está

a punto de convertirse formalmente en

una escuela de música con un titulo

equivalente al de una escuela técnica,

ha sido formalmente incorporada a la

repartición pública provincial, y por

primera vez acaba de alquilar una casona

propia para funcionar de forma independiente

en la zona “Beverly Hills”

de la ciudad, a pasitos del Monumento

al dios Güemes.

66

Esa juventud

descarriada

Una de las problemáticas que hacen

a la discusión política contemporánea

vinculadas a la cultura, y sensiblemente

a las culturas alternativas musicales,

es la que refiere a una incógnita sobre

como estabilizar los desbordes generacionales

de niñeces, adolescencias y

juventudes frustradas, vulneradas, ignoradas,

violentadas; desbordes manifestados

en consumos problemáticos de

sustancias varias, conflictos con la ley

penal, suicidios, crímenes tempranos,

entre otros. Meros consumidores para

¿Qué hace que

pibes y pibas de

clases bajas se

decidan a formarse

musicalmente?

“Hacer la música que

te gusta”, responde

Kelly.

un sistema que no los deja consumir

más que sentido común. Hoy los adultos

de todos los sectores parecen estar

capacitados sólo para responsabilizar

al narcotráfico por los estados alterados

de las juventudes, cuando el desborde

tiene más que ver con configuraciones

culturales, transmisión de valores y

condiciones socioeconómicas vinculadas

a la construcción de una subjetividad;

que a con un supuesto acceso

prematuro a las drogas.

Los sectores medios profesionales

salteños, progresistas a lo Binner, dejan

entrever cuestionamientos para con

los resabios de esa propuesta cultural

modernista e institucionalista, de carácter

elitista, que imprimió la administración

neoliberal de Juan Carlos

Romero hasta 2007, con el Ballet de

la Provincia, la Orquesta Sinfónica

y los Museos artísticos - turísticos. Sin

embargo, estos mismos sectores son los

consumidores de esas propuestas que la

gestión de Juan Manuel Urtubey sostuvo,

amplió y sacó a la calle para actos

y festivales de corte populista.

Esta conjugación entre expresiones

de alta cultura, como la música clásica;

y las clases más populares (escuela

pública, barrio/villa/asentamiento, sin

antecedentes de formación musical)

merecen un estudio sociológico que

excede a este artículo, que permita responder

a esta pregunta: ¿Qué hace que

pibes y pibas de clases bajas se decidan

a formarse musicalmente? “Hacer la

música que te gusta”, responde Kelly.

La Orquesta, y una

propuesta edulcorada

Este proyecto se autodefine como

un “proyecto social-cultural y educativo

de características comunitarias

que tiene como principales objetivos:

la promoción del aprendizaje musical

y el rescate social de la juventud y la

niñez por medio de las oportunidades

que brinda esta actividad artística”. La

principal línea de acción es el “Rescate

Social”, algo así como la “salvación”

de jóvenes y niños con alguna situación

de vulneración de derechos a través de

la formación musical. Prejuciosamente,

por esta idea de salvación, se lo podría

vincular a una ideología religiosa, poco

afín a las ciencias sociales que buscan

una intervención de cambio colectivo y

comunitario. Sí, se lo puede vincular a

esa religiosidad tan local, sin embargo

para la media, bastante transgresora.

Cuando la Orquesta toca en alguna iglesia,

invitados por el cura párroco con el

fin de ponerle un momento musical a la

festividad patronal, padres fundamentalistas

se molestan con la orquesta y no

permiten tocar a sus hijos cuando en el

programa figura como “obra a ejecutar”

la música de Misión Imposible.

Los “beneficiarios” de este proyecto

son niños y niñas, muchos de ellos en

situación de emergencia habitacional

(duerme toda la familia en el mismo

cuarto), adolescentes que no siempre

tienen plata para el colectivo, menores

institucionalizados, que se mezclan con

estudiantes provenientes de familias y

localidades con mejores condiciones

sociales. Este retrato poblacional aparece

como una foto de esa idílica escuela

pública homogeneizante de las

diferencias de clases que supo tener

Argentina hasta los noventa.

A principios de abril, la orquesta

presentó en el Teatro Provincial un

concierto calificado por la prensa local

como “innovador”. Se llamó Delincuencia

Sinfónica Juvenil, dirigido

por el compositor Pablo Herrera y con

la participación en vivo, pintando in

situ un gran lienzo, del artista plástico

Roly Arias. Los músicos estaban vestidos

de civiles, sin sus uniformes negros

habituales, y generaba un contraste

inquietante ver unos cuantos músicos

usando atuendos que cualquier señora

de bien, engalanada para una noche de

concierto, calificaría sin pensarlo de

“pibes chorros”. Jeans amplios, buzos

canguro y gorrita. Las relaciones sociales

salteñas tienen un basamento potente

de racismo y clasismo. La imagen de

un “pibe chorro” con un contrabajo sobre

el escenario del principal escenario

salteño es una imagen de alto impacto.

Esta propuesta conceptual innovadora

para el circuito local, ya desde

su propuesta conceptual, tuvo que ser

edulcorada con explicaciones anticipadas

del maestro Herrera ante una posible

acusación de promover el delito

juvenil. La “arriesgada” propuesta fue

explicada desde la ética musical basada

en una disciplina que los músicos

en formación cumplen a rajatabla, explicitándose

que esos “valores se contraponen

a los que personas dispuestas

a realizar actos vandálicos suelen poseer”

(sic) y asegurando que la imagen

de cotidianidad de los músicos en escena

“implica una cuota de dotes actorales

por parte de los músicos, a los

fines de presentar y proponer al público

hacer un ejercicio de pensamiento acerca

de una temática que afecta a nuestra

sociedad” (sic). Entonces Herrera

propuso entender la conceptualidad del

concierto desde “una ‘delincuencia benévola’,

que busca la apertura de nuevos

caminos para el arte, o mejor dicho

las artes, porque creemos firmemente

en su integración y combinación; una

‘delincuencia benévola’ que le abra las

puertas de la música sinfónica a todo

tipo de personas, y no solamente a una

élite como hoy lamentablemente sigue

ocurriendo; una ‘delincuencia benévola’

que permita a un arte temporal como

la música acercarse a un arte espacial

como la pintura, y viceversa; una ‘delincuencia’

que pueda romper con el

prejuicio de que en Salta solamente se

pueden componer zambas y chacareras,

y no tenemos nada en contra de ellas,

pero sí nos parece que el espectro de

opciones musicales debe ampliarse”

(sic). Si trasponemos estas excusas a

la propuesta del proyecto de Kelly Wayar

podemos pensar en que los “pibes

chorros” de la orquesta son (posibles)

delincuentes rescatados/recuperados, y

que se vuelven transgresores al romper

su destino esperado a través de un universo

musical y cultural reservado para

elites locales.

“Alguien tiene que hacer algo”, escribía

Roly Arias en el lienzo que luego

pintaría durante el desarrollo de la

función. Ya el proyecto por un lado, y

la propuesta conceptual del concierto

67



68

por el otro, se justificaban por su exitoso

abordaje social. Explicar una propuesta

conceptual es de cierta manera

tinellizar a la audiencia. ¿Pero a quien

se le explicaba? ¿A un público popular

poco conocedor de los formalismos de

la música clásica? ¿A un elite sinfónica

que cuestiona la ruptura musical (una

orquesta que interpreta cumbia, rock

y folclore) en un espacio que consideran

propia? ¿Al progresismo local que

cuestiona la utilización de recursos públicos

para fomentar actividades cargadas

de un contenido ideológico conservador?

El proyecto iniciado en 2003 pasó

por diferentes momentos, y superó numerosos

obstáculos. Desde la negativa

de la Escuela Provincial de Música

a seguir recibiendo estudiantes que no

cursaban ninguna carrera, a mudarse

constantemente de espacios por falta de

recursos para pagar alquileres o por el

difícil acceso para sus músicos, hasta

por los prejuicios de directivos escolares

y docentes de las escuelas públicas

en las que se presentaban, que desde el

prejuicio de una adolescencia del margen,

“culturalmente irrecuperable”, era

cuestionado después de cada presentación

pública. “Los chicos no eligen

hasta que conocen, antes son simples

consumidores”, afirmaba maravillado

un director.

La orquesta infantojuvenil contó con

el impulso del fundador y primer director

de la Orquesta Sinfónica de Salta,

el venezolano Felipe Izcaray, que vio

en el proyecto un germen del Sistema

Nacional de las Orquestas Juveniles

e Infantiles de Venezuela, un programa

de educación musical del país caribeño

cuya misión es “sistematizar la instrucción

y la práctica colectiva e individual

de la música a través de orquestas sinfónicas

y coros, como instrumentos de

organización social y de desarrollo humanístico”.

Este programa, bien conocido

por Izcaray, a través del cual sentó

bases para su prolífico y exitoso desarrollo

musical, es conocido internacionalmente

por “rescatar” a personas

jóvenes en circunstancias extremadamente

empobrecidas del “ambiente de

abuso de drogas y el crimen”.

En Salta el proyecto no se orientó a

esta última misión, para la cual se hace

necesaria la participación de otros organismos

provinciales como las secretarias

y direcciones de acción social del

Ministerio de Derechos Humanos,

que actualmente no tienen articulación

alguna con la orquesta. Algunos

municipios “becan” con traslado a sus

jóvenes para que puedan asistir semanalmente

a tomar sus clases.

La foto que sensibiliza y que expone

el abordaje social y comunitario del

proyecto es relatada por Kelly Wayar a

partir de la descripción casi sonora de

la música de cuerdas saliendo de una

casa rancho de un barrio marginal salteño.

Instrumentos que cuestan entre dos

mil y veinte mil pesos, en custodia de

niños en situación de pobreza.

Hasta la provincialización de la orquesta,

el proyecto se financió con

donaciones canalizadas a través de la

fundación de la esposa de Izcaray. En

2006 por decreto del gobernador, y

luego de un trabajo de lobby por parte

de su fundadora, se provincializa la orquesta.

Romero ordenó que las asignaciones

presupuestarias no ejecutadas de

los ministerios provinciales se destinen

al financiamiento de sueldos de profesores

y personal de apoyo, así como el

alquiler del espacio donde se formarían

los músicos. Hoy el presupuesto sale

del Instituto de Música y Danza dependiente

de la Secretaria de Cultura

de la provincia.

Los sectores

progresistas

salteños cuestionan

la propuesta

cultural elitista que

imprimió Romero.

Sin embargo, son

los consumidores de

esas propuestas que

Urtubey sostuvo.

Para la envergadura social y cultural

del proyecto, resulta extraño que del

mismo no participe un equipo interdisciplinario

que permita un abordaje

integral de las problemáticas de estos

niños y jóvenes que encuentran en una

propuesta artística un acceso a la inclusión

social y cultural. El currículum de

Wayar indica que realiza capacitación

docente en Derechos Humanos, sobre

el niño en situación de riesgo social, y

en el rol docente como operador preventivo

en seguridad de los niños. El

abordaje de las problemáticas juveniles

necesita también de otras disciplinas y

de profesionales con conocimientos especializados.

Siguiendo el eje de acción social del

programa venezolano, y casi en paralelo

al proyecto salteño, el Estado Nacional

desarrolló desde su Secretaria

de Cultura el Programa Social de

Orquestas Infantiles y Juveniles en

2004, que tiene como principal objetivo

“contribuir a la integración sociocultural

de los niños y jóvenes en situación

de vulnerabilidad, mediante la formación

de orquestas infantiles y juveniles

orientadas a favorecer el desarrollo de

las capacidades creativas y el acceso a

los bienes culturales, fundamentalmente

en los sectores sociales más postergados”.

Este programa se llevó adelante

en la ciudad de Orán con profesores

locales.

Quienes participan de estas experiencia

de inclusión social desde una

propuesta musical que a primera vista

reviste un modelo conservador (disciplinar

al tratarse de un estilo “clásico”),

afirman que los jóvenes que se vuelven

músicos orquestales abandonan su cultura

musical de origen, la cumbia, al

darse cuenta de las limitaciones musicales

de ésta, y que el cambio actitudinal

ante una realidad social que se les

impone está dado a partir de la empatía

y respeto que se genera en una situación

de aprendizaje constante, del desarrollo

sensorial de la interpretación de

un instrumento que se materializa en un

éxtasis físico, mental y espiritual superior

al consumo de cualquier sustancia.

Otros resumen el éxito de estas iniciativas

simplemente en el axioma “ocupar

el tiempo de ocio de niños y adolescentes

en propuestas más productivas

y eficientes contribuyen al desarrollo

personal”.

Más allá del análisis de este cronista,

la realidad muestra que el proyecto de

Kelly Wayar ha tenido un fuerte impacto

durante diez años de experiencia y

crecimiento, cumpliendo sus objetivos

de rescate social y excelencia académica,

generando un desarrollo social y

humano a partir de formar jóvenes en

situación de pobreza con un nivel de

profesionalismo que les permitió ingresar

a un mercado laboral en constante

desarrollo y bien pago. Se repiten los

relatos sobre músicos formados en esta

Orquesta Juvenil que luego se volvieron

en sostenes familiares. La demanda

ha superado a cualquier oferta, los

cupos están sobrepoblados y hay listas

de espera.

La orquesta infantojuvenil es un proyecto

cultural con una función social

de desarrollo humano, pero que en su

pretensión de integración de clases e

igualdad social en la homogeneización

del aprendizaje musical borra el conflicto

fundante de la exclusión social de

la que provienen la mayoría de sus músicos.

Su futuro como propuesta transgresora,

si es que el proyecto busca

mantener esa línea de desarrollo, está

en explicitar ese conflicto. Un intento

fue Delincuencia Sinfónica Juvenil, al

que se lo suavizó al no querer incomodar

a las clases dominantes, excusándose

en explicaciones sobre una propuesta

artística altamente disruptiva a partir

de una configuración conceptual muy

superior a cualquier manifestación del

palo del rock local.



Por Alejandro Wierna

EL ARTE DEL

Romance

EN LOS ÚLTIMOS

AÑOS, LLANTO DE

MUDO Y NUDISTA SE

CONVIRTIERON EN

REFERENTES PARA EL

MERCADO EDITORIAL

INDEPENDIENTE. DE

CÓRDOBA A TODO EL

PAÍS, SUS CREADORES

HABLAN SOBRE

CATÁLOGOS CON

RECORRIDO PROPIO.

El avance continuo y la aparición

de nuevos participantes

en el plano cultural

y artístico del país deja

de ser una nota de color,

digna de sorprender a un

grupo pasivo de anoticiados, para convertirse

en una realidad palpable que

fluye a pasos agigantados, y obliga a

replantear un mapeo diferente de los

puntos geográficos desde los cuales se

atomiza.

La organización de fuerzas, de ideas

y de recursos primó por encima de todo

intento banal de imponer un ego, y se

consolidaron colectivos de artistas que

apuestan a ir más allá de toda frontera

conservadora.

En Córdoba, dos editoriales toman la

literatura como punto de partida para

aunar los deseos de un grupo reducido

de individuos, quienes se dignan en

poblar las librerías y los hogares con

publicaciones de una nueva generación

de escritores, poetas, y dibujantes.

Ellas son Llanto de Mudo y Editorial

Nudista. Dos fuertes núcleos que están

muy relacionados al mundo del rock y

al empuje propio de un sello discográfico.

Llanto de Mudo

Nace en el año 1995, de la mano de

un puñado de adolescentes que intentaba

construir un marco imaginario que

diera contención al insatisfactorio pasar

de no tener a dónde ir. Algunos escribían,

poesías, cuentos, relatos, otros

dibujaban, y un tercer grupo disfrutaba

el cine de manera apasionada. Tenían

alrededor de veinte años y confiaron en

que si su arte se imprimía tendría adeptos.

Lo hicieron, y empezaron casi sin

darse cuenta una historia que lleva dos

décadas de continuidad y crecimiento.

Diego Cortés está al frente del proyecto,

muchos pararon, abandonaron y

se sumaron de manera transitoria a lo

largo de todo este tiempo, pero él hizo

de su juego un oficio, y de la editorial

un modo de vida. El local se encuentra

en la célebre galería cordobesa del

Complejo Cinerama, un viejo paseo

comercial al cual los colores y los olores

le delatan el pronunciado desfasaje con

las tendencias arquitectónicas, marketineras

y populares del momento. Están

instalados en ese lugar desde hace diez

años, cuando la casa les quedó chica

y decidieron hacer una aparición más

pública y apostar fuerte. Allí, en pocos

metros cuadrados, conviven cientos de

ejemplares de todo tipo. Bien podría ser

una comiquería más del montón, pero

sin embargo se trata de mucho más que

eso: un sello con un catálogo frondoso

donde esperan ansiosos muchos autores

ser trasladados hacia algún destino

71



Martín Maigua y Juan Cruz Sánchez Delgado, de Editorial Nudista

nuevo.

“La editorial en sí dejó de ser sólo

de Córdoba, por suerte hoy estamos en

todo el país”, asegura Diego, con confianza,

y se explaya acerca de la dificultad

de hacer convivir ramas tan disímiles:

“Tener una sola idea global de concepto

en el catálogo es algo muy difícil,

sí hay cierta línea que intentamos que

se mantenga, pero es muy laxa, porque

trabajamos con distintos tipos de libros.

No es lo mismo la narrativa y la poesía,

que las historietas. Cada una tiene un

circuito diferente, y requieren de una

producción y una estrategia distinta.”

Esas estrategias recaen más sobre el

mundo del comic, donde pudieron insertarse

cómodamente y hoy son invitados

a formar parte de ferias y convenciones

a gran escala, tanto en circuitos

nacionales como internacionales. “No

me interesa tanto el plano económico,

de andar viendo qué publicar para ganar

plata, porque he visto a mucha gente

fundirse detrás de esa lógica. Básicamente

hago lo que me gusta a mí. Los

libros me tienen que gustar. Yo aprendí

a trabajar de diseñador y de editor gracias

a esto, se fue convirtiendo cada vez

más en mi laburo. A la gente le gusta

mucho la forma en la que trabajamos

nosotros con los autores, y si bien no

podemos llevar a cabo todas las locuras

que queremos, porque no tenemos

plata, sí trabajamos con coediciones y

nos asociamos para poder financiar la

mayor cantidad de obras posibles. A

algunas las bancamos completamente.”

El grupo de personas que compone

Llanto de Mudo tomó tantas formas que

es impreciso definirlo, pero sí existe un

número de colaboradores que respaldan

el proyecto de Diego y lo asesoran en

las temáticas correspondientes, como

por ejemplo ocurre con la interesante

revista Palp, de ciencia ficción, que

comenzaron a publicar recientemente.

“En un momento dado tenés que tercerizar.

No podés estar por sobre todo,

leyendo, diseñando, imprimiendo, porque

te quema la cabeza y ni siquiera

mejorás. Nosotros llegamos a publicar

cinco o seis libros en un mes, eso hizo

que comencemos a trabajar con distribuidoras,

que laburan con librerías y así

nos venden. A todo eso te lo va pidiendo

el libro mismo, si trabajás con Diego

Parés (dibujante con quien publicaron

dos libros) o con Gustavo Sala, lo tenés

que hacer así. Por suerte nos escribe

muchísima gente de todo el país, y de

todos los géneros.”

“Si bien no podemos

llevar a cabo todas

las locuras que

queremos, porque

no tenemos plata,

trabajamos con

coediciones y nos

asociamos para

poder financiar la

mayor cantidad de

obras posibles.”

(Llanto de Mudo)

Desde hace tres años, el crecimiento

es muy sostenido, y en la actualidad

cuentan con colecciones nuevas donde

se publican autores de diferentes edades.

Muchos de ellos llegan por primera

vez a encontrar una plataforma propicia

para el nacimiento de su carrera literaria.

Se trata de un modo de autogestión

que invita a confiar en la realización de

los proyectos personales.

Editorial Nudista

Nace en el año 2010, cuando Martín

Maigua y Juan Cruz Sánchez Delgado,

inspirados en un taller literario,

decidieron confiar en la creación de un

espacio que fuera capaz de dar soporte

a los autores que veían no lograban una

publicación que hiciera justicia a sus

obras. Ese taller estaba coordinado por

Luciano Lamberti, y se desarrollaba

en Casa 13, dos nombres muy relacionados

a la cultura emergente, desde el

talento y la apuesta constante a elevar

la vara propia mientras potencian, con

mucha camaradería, a una corriente de

autores nuevos.

El propósito principal de Nudista fue

autodefinirse y lograr un criterio curatorial

que respalde la calidad de las

obras emergentes, para consolidar un

catálogo fuerte que genere confianza en

las personas que de a poco comienzan a

conocer cada uno de sus libros. “Siempre

tuvimos la lógica de un sello de música,

de bancar de manera independiente

a un autor, como un sello productor,

y entregarle las herramientas para que

fuera capaz de publicar algo digno”,

asegura Juan, quien es el encargado de

la parte artística de la editorial y trata

de convertir cada libro en un producto

único, que pueda conversar con otros

productos, audiovisuales y gráficos,

que ayuden a la propulsión de la obra.

El equipo se completa con Soledad

Graffigna, a cargo de la comunicación

y la organización de las presentaciones.

Una particularidad de esta editorial

es la realización de booktrailers, que

son pequeñas piezas audiovisuales

para promocionar un lanzamiento. De

hecho, las presentaciones de los libros

tampoco son convencionales, intentan

que se trate de un lanzamiento masivo,

de tres o cuatro libros a la vez, y optan

por realizarlas en un lugar público,

con una banda tocando en vivo. “Tiene

que haber un plus, que saque del acto

solemne de una presentación aburrida

donde vayan los amigos por compromiso”,

respalda Juan. “Nosotros hacemos

que los autores sean protagonistas de

sus propias tapas, leo el libro y extraigo

un fotograma, una escena que salga de

ahí y la encarnamos poniéndolos a los

mismos escritores, que son introvertidos,

a actuar. Esa foto panorámica es la

tapa, tenemos una estética y un estilo

que lo reconocés al mirarlo”.

Martín es el encargado de la edición

editorial, supervisa todo y se subordina

al catálogo, lo respeta y lo cuida

como algo orgánico que fue creciendo

y tomando vida propia. En la actualidad

cuentan con 22 títulos publicados,

muchos de ellos casi están agotados y

tuvieron tiradas de 500 ejemplares. La

trascendencia de Nudista fue implacable,

y ello los llevó a replantearse todo

y confiar en que el proyecto podía crecer

pese a que no sea su actividad económica

principal. Dejaron de llevar los

libros en colectivo, y de apilarlos en sus

casas, para trabajar con distribuidoras y

tener una fuerte presencia nacional. “A

medida que esos libros comenzaron a

hacer su propio recorrido, fueron encontrando

lectores y despertando interés

en nuevos escritores. Pudimos salir

a otras provincias, y publicar a personas

que realmente admiramos. Ya no tenemos

que estar convenciéndolos, por

suerte lo seguimos construyendo lentamente

y las ofertas siguen llegando.

Planificamos a largo plazo y estamos en

todos los detalles”, afirma Maigua.

Con la inquietud y la obsesión de no

ponerle límites al proyecto, sino más

bien potenciarlo, incursionaron en los

ebooks, y comercializan el formato

a través de su página web, y de sitios

importantes como Amazon y Baja Libros.

En base a esta faceta, firmaron

contrato con Digital Books y apuestan

al e-commerce, y al archivo sin DRM,

como algo paralelo a su propio catálogo

físico.

Llanto de Mudo y Nudista tienen

mucho en común: trabajan desde la independencia

y no le temen al desafío

de apostar por la consolidación de un

proyecto que permita que otras personas

puedan lucirse y publicar una obra

que tenga repercusión en todas partes.

Su lógica no es rigurosamente comercial,

sino todo lo contrario, creen en un

concepto y defienden valores como la

innovación y la superación personal.

A la inversa de lo que ocurre con el

crecimiento del rango en el nivel de

vida de las personas, las edades de los

escritores “jóvenes”, que probablemente

signarán el ritmo de una generación

nueva de lectores, comenzó a adelantarse

varias décadas y mucho tienen

que ver en ello esta clase de proyectos.

“Siempre tuvimos

la lógica de

bancar de manera

independiente a

un autor, como un

sello productor,

y entregarle las

herramientas para

que fuera capaz de

publicar algo digno.”

(Nudista)

72

73



Por Edgardo Gutierrez

CUANDO

JUJUY SUENA,

ROCK TRAE

LA SECRETARÍA DE CULTURA

DE JUJUY ORGANIZÓ A FINES

DEL AÑO PASADO UN CONCURSO

PARA AYUDAR A DIFUNDIR A LAS

BANDAS LOCALES. TRIPULANTES,

LA YUGULAR Y ENEYSTH

RESULTARON GANADORAS.

La Yugular Reggae

Todo concurso es un reto,

una forma de ponerse a

prueba con todas las variables

existentes: cantidad

de competidores, jurados,

tiempos y formas. Hay una

amalgama de posibilidades latentes, las

instancias están sujetas a cosas del destino,

la suerte o la misma capacidad de

cada uno de los actores.

El primer Concurso Provincial de

la Música Jujuy Suena, fue organizado

por la Secretaria de Cultura de la

provincia de Jujuy con la intención de

“poder estimular la pluralidad de expresiones

musicales en el marco de la

diversidad cultural del contexto jujeño,

reconociendo a las diversas identidades

culturales que conviven en nuestra provincia

y, la riqueza de la diversa producción

musical de nuestros creadores

contemporáneos”, según afirma uno de

los objetivos del mismo.

En este sentido hay que decir que

Jujuy, como toda provincia del NOA,

tiene aspectos culturales muy particulares,

todo esto regado del clásico pintoresquismo

nativo, que tanto se difunde

en afiches, publicidades y demás elementos.

Lo musical, como patrimonio intangible,

es más un acervo natural que una

construcción ficcional. La música se

late y se respira, en múltiples formas

sonoras. Es por eso que en este concurso

en particular se tomaron como

ejes concursables los siguientes ritmos:

rock, folclore, alternativo y tropical.

Estos ejes puestos de una manera

arbitraria para poder distinguir ciertos

ritmos son acertados, pero la música

puede ser también tomada desde una

74

visión más compleja y podemos hablar

también de música “seria” y “popular”.

Ahora bien, para entender este

fenómeno se puede aplicar y pensar la

Jujuy, como toda

provincia del NOA,

tiene aspectos

culturales muy

particulares,

regados del clásico

pintoresquismo

nativo que tanto se

difunde en afiches y

publicidades.

música, en general, desde la visión de

cultura que propone Umberto Eco en

su tesis central sobre Apocalípticos e

integrados, sobre la cultura de masas,

obra publicada en el año 1965. También

podremos encontrar pistas en la sociología

musical de Simon Frith, en su

texto Hacia una estética de la música

popular, publicado en 1987.

Formé parte de Jujuy Suena como

jurado, conjuntamente con Santiago

Castellanos (director de Rock Salta)

y Daniel Sbarra (guitarrista de Virus).

Las bandas que se presentaron fueron

La Yugular Reggae, Cabarette, Coyas

Duros, Karpem, Garrapatas de Plomo,

Tripulantes, Oscura Cepa, Eneysth,

Azuleric, Alonso Brothers, Inteligencia

Artifical, La caja negra, La rockera

y otras.

Los ganadores fueron Tripulantes

(primer lugar), La Yugular (segundo)

y Eneysht (tercero). Entre los premios

se cuenta con capacitación sobre Producción

Musical, grabación y edición

de disco (replicación), promoción del

material en el NOA y la grabación de

un videoclip.

Tripulantes

Formada por Roberto Polco en batería,

Sebastián Alfaro en guitarra, Juan

José Rojas en voz y Tomas Cazón en

bajo, Tripulantes nace en julio de 2011.

Con canciones que hablan de lo cotidiano

desde una perspectiva relajada

y por ratos cruda, en 2012 graban su

primer disco de la mano del productor

Armando Peloc en estudios Arpel.

Actualmente se encuentran sumergidos

en la etapa de edición de su primera

producción discográfica, en la que intervinieron

músicos invitados de diferentes

grupos locales.

La Yugular

Banda conformada en 2005, lleva

mucho camino recorrido por la provincia

y el país. Bob Marley, Peter Tosh

y Steel Pulse mezclados con nuestro

idioma, el estilo de vida, el clima de

estas latitudes y filtrados por nuestros

cuerpos y personalidades. De eso se

trata la originalidad de la música de La

Yugular Reggae.

Han compartido escenario con Las

Pelotas, Manu Chao y muchas bandas

independientes del interior del país. Se

encuentran en plena preparación de su

segundo disco de estudio, producido

por Goy Ogalde.

Eneysth

Eneysth

Tripulantes

Durante abril de 2011, David y Elías

se reúnen para formar una banda de

death metal melódico, un estilo muy

poco profesado en la provincia. Joaquín

Espada, estudiante de la Escuela

Superior De Música de Jujuy, se

hace cargo del bajo, y Alfredo Chocovar

se incorpora en la guitarra. Tras

diversas audiciones, la voz del grupo

aparece con Marcelo Colman. El nombre

eneysth proveniente de la palabra

eneista: persona que está en contra de

la humanidad.

La banda debuta en el Union Metal

Fest y desde entonces ha participado de

numerosas fechas en la provincia y la

región, llegando hasta a la vecina ciudad

de Villazón, en Bolivia.

El año pasado, el grupo grabó un

demo de seis canciones llamado Teorías

conspirativas que fue muy bien

recibido por el circuito local. Actualmente

se concentran en lo que ellos

llamaron su “triada eneista”, que consta

en difundir su material, seguir componiendo

nuevas obras y entrar pronto al

estudio de grabación.

75



Por Eduardo Pece

CASIPALOOZA

Breve repaso del primer

Lollapalooza Argentina, un

festival que promete estar a la

altura del autoproclamado mejor

público del mundo.

Con grandes artistas

de primer nivel

mundial, Lollapalooza

deslumbró a

una multitudinaria

convocatoria en

sus dos fechas. A

pesar de los grandes

aciertos, no

faltaron detalles que opacaron las jornadas.

Con una importantísima historia de

prestigio encima y asentado en Chile

y Brasil desde hace algunos años, el

festival, uno de los más importantes

del mundo, tuvo su primera edición en

la Argentina. Para los desprevenidos,

este festival surgió a principios de los

noventa en Estados Unidos, creando

una idea de entretenimiento musical

al cual se llega mediante una extensa

grilla de grupos actuales, glorias de la

historia del rock y fuerte presencia de

la escena electrónica. Con formato de

megashows simultáneos, decenas de

actividades paralelas, comida y mucha

diversión. En esta época de escasos caracteres,

todo tiene que reducirse y entonces

la que engloba todo el concepto

es la palabra “experiencia”.

La aventura de un grupo de argentinos

de distintas latitudes yendo a vivir

dicha “experiencia” en Chile, puede recapitularse

en la Rock Salta 15. Para

los fanáticos de la familia amarilla es

inevitable asociar el asunto con el capítulo

donde Homero Simpson frena

balas de cañón con su estómago.

El lugar del megaevento, en la siempre

congestionada ciudad central, fue

el Hipódromo de San Isidro. Ubicado

en la primera línea bonaerense, a solo

algunos kilómetros de la General Paz,

y de históricos reductos recitaleros de

menores dimensiones como el Estadio

Obras o River. La enormidad del sitio

quedaba demostrada por todo lo que

había que caminar desde el momento

del ingreso hasta llegar a los escenarios.

De acuerdo al horario de llegada,

estas pasaban de divertidas caminatas

con amigos a corridas interminables

para llegar a tiempo y no perderse alguna

banda.

Todo se desarrolló sobre el pasto del

interior del ovalo del hipódromo, pero

a la organización se le olvido algo básico,

como poner lonas en los lugares de

alto tránsito o el famoso piso de plástico,

que hubiera evitado el barrial en

el que se transformaron las inmediaciones

de los cuatro escenarios, en especial

en el segundo día. Cosquín Rock

puede citarse como un ejemplo a seguir

en este aspecto, ya que a pesar de las

constantes lluvias que sufrió en su edición

de 2014, se pudo defender. Si en

Lollapalooza llovía la mitad de lo que

llovió en las sierras, otra hubiera sido la

historia para contar.

La edición argenta pagó derecho de

piso y se realizó a mitad de semana

los primeros días de abril. Además de

que la inabarcable grilla, con más de

cincuenta artistas, contó con algunas

figuritas menos que sus pares vecinos,

como Muse, Café Tacvba, entre

otros. Cabe enfatizar cómo uno a uno

los horarios anunciados se cumplieron

a rajatabla, salvo el triste caso de los

Portugal. The Man, que arrancaron

tardísimo su set y sonaron con muchos

problemas.

Los puntos altos fueron los jóvenes

y furiosos Cage The Elephant, la colgadéz

de Lorde, todo el rap old school

y romanticón de Jovanotti, incluido

su homenaje a Fito Páez. Los temas

gancheros de Imagine Dragons festejados

por miles y miles de jóvenes, al

igual que las canciones de los franceses

Phoenix, o los ingleses Vampire Weekend.

Mientras en el NOA algunos dormían

la siesta, Ariel Minimal gritaba “qué

fuerte que está el ex Smith”. Su banda

Pez, tocó en el Escenario Alternativo,

donde a pesar de la gran distancia entre

tema y tema se metía el sonido del

Escenario Principal 2, que en esos

momentos ocupaba Johnny Marr. Lo

mismo les pasó a todos los que variaron

en esos dos escenarios. La parte dedicada

a comidas era realmente gigante

y contaba con decenas de opciones, a

precios (dentro de todo) esperables.

Algo sumamente negativo fue el irrisorio

puesto de agua gratis: dos tanques

elevados y escondidos al fondo de todo.

Esto contrasta totalmente con lo vivido

en Chile, donde los puestos de agua

En esta época de

escasos caracteres,

todo tiene que

reducirse. La

que engloba

todo el concepto

es la palabra

“experiencia”.

eran una fiesta. Algo a solucionar en

próximas ediciones.

La segunda jornada fue en feriado

y se trasformó en la más convocante,

merced de los sobrevalorados Red Hot

Chili Peppers, que a cuesta de incontables

hits radiales disimulan cada vez

que visitan el país su falta de capacidad

para llevar adelante un buen recital en

vivo. A pesar de esto se las ingeniaron

para dar un show acertado, que se pudo

escuchar perfectamente desde muy lejos,

y fueron los encargados de cerrar

el festival.

Entre lo inolvidable podemos citar

toda la locura de Trent Reznor y sus

Nine Inch Nails, quienes brindaron

un show demoledor de sentidos. La

fiesta total que desataron los Capital

Cities por la tarde, y a los ineludibles

Pixies, que repasaron clásicos de larga

data pero también mostraron sus nuevas

canciones. A pesar del amor que les

demostró la gente, su lider Black Francis

se mostró fiel a sus principios y no

la tribuneó en ningún momento. Por su

lado, los Soundgarden se despacharon

de entrada con los temas que la gente

quería escuchar y dieron un show para

fanáticos.

Un punto aparte merece la actuación

de Arcade Fire: letras sensibles montadas

sobre pop sofisticado y rock de

vanguardia. Su primera vez en el país

dejó una excelente imagen de estos canadienses

amados por el Indio Solari,

que merced a excelentes discos y propuestas

extravagantes se transformaron

en una de las bandas más importantes

del mundo.

76

77



NO NOS HACEMOS CARGO DE LA

INFORMACIÓN DE ESTA PÁGINA.

NO TUVIMOS TIEMPO DE

CHEQUEARLA.

Salta, la nueva

meca indie

Después de la inolvidable presentación

de Pez en el Teatro Provincial,

donde 800 personas aplaudieron de pie

a Minimal y compañía un miércoles

por la noche, Salta se postula como la

capital nacional del rock independiente

alternativo anti mainstream esponsoreado.

“Así es, fue increíble lo que sucedió

en el teatro. La bola ya se corrió

por todos lados y se espera que otros

grupos similares comiencen a visitarnos”,

aseguró una funcionaria de Cultura

que no se quiso a dar a conocer ya

que reconoció su gusto por “otras músicas,

menos hippies, de gente con menos

barba”.

Se supo, entonces, que a Salta ya

estaría saliendo una combi con representantes

de grupos tan indies como

alternativos e impopulares para negociar

conciertos en salas de la ciudad. Se

habla de Fútbol, Poseidótica, Ararat,

Bestia Bebé, La Patrulla Espacial,

Shaman y Los Pilares de la Creación,

Jimena López Chaplin, Javi Punga,

Placard, Fede Cabral, Los Rusos Hijos

de Puta, Yataians, Lucy Patané,

Marina Fages, Humo del Cairo, La

Perla Irregular, El Perrodiablo, Valle

de Muñecas, Las Diferencias y siguen

las firmas.

“Todos esperan meter más de 600

personas por show, algo que puede ser

inédito en sus carreras. Algunos nunca

juntaron esa cantidad en todos sus conciertos

juntos”, agregó la funcionaria.

Consultada acerca de los grupos salteños

que acompañarían la llegada de los

visitantes alternos, la muchacha negó

con la cabeza y afirmó: “No habrá músicos

locales, ya es demasiado armar

una fecha con una banda injunable.

Imaginate con dos.”

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Mi Karma

González agota

los recursos

FE DE ERRATAS

El departamento de Marketing,

Ventas, Publicidad, Canje, Pago a

Medios, Aceptación de Contratos y

Otros Negociados (MVPCPAMAD-

CYON) de la banda salteña de soft pop

reggae Mi Karma González estaría en

crisis tras notar que se agotan sus recursos

para posicionar al grupo en lo más

alto de la música argentina.

La oficina, la más grande del universo

MKG, no sabe qué más hacer para que

el grupo trascienda. “Ya lo mandamos a

Andrés a hacer campaña por Urtubey, a

transar con el gobierno tocando en todos

los festivales, cantamos a favor de

la cana para tenerlos de nuestro lado,

lo mandamos al gimnasio para que se

ponga groso y las chicas miren más las

fotos en lugar de escuchar la música, y

aún así no pasa nada”, se lamentó uno

de los 35 empleados que conforman

MVPCPAMADCYON.

“Lo último fue ponerlo en pelotas

definitivamente”, agregó, haciendo referencia

a las imágenes que muestran

al fornido frontman del grupo sin nada

de ropa, tapando sus partes nobles con

una guitarra y mostrándose como una

mezcla de Alien, un Lenny Kravitz del

NOA y una marioneta empresarial que

hace lo que le dicen.

“Si esto no funciona, se complica.

Estamos estudiando algún escándalo

mediático para golpear con todo. Ya

le escribimos a varias vedetes, pero no

nos contestan los mails”, finalizó.

Por un error involuntario, la nota “Locales otra vez” de la revista Nº19, salió firmada

por Eduardo Pece. El autor de la misma fue Alejandro Wierna.



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