Revista puño & letra N° 1 junio 2020

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Revista de investigación y opinión editada por Humberto Nieto y Katherine España. Presentamos temas de interés político, económico y social. En nuestro primer número analizaremos la situación actual de la pandemia, nuestros miedos como sociedad y nos cuestionamos qué nos depara el futuro. También presentaremos un reportaje acerca de los mercenarios, sus antecedentes históricos y su transformación hacia las actuales compañías militares de seguridad privadas. Asimismo, incluimos la reseña del libro "Historia de los Estados Unidos (1776-1945) de la historiadora española Aurora Bosch. Por último te damos nuestras recomendaciones de series, películas y libros.

El virus que plantea más preguntas

que respuestas.

David Muñoz

Opinión•tómate la foto

Solamente hace falta

encender la radio o

navegar en internet

para encontrar algo

relacionado. El coronavirus

ha trastocado

a la humanidad

en todo el planeta,

mostrando a gobiernos erráticos y

tensando al sistema global dejando ver

sus costuras, con un futuro más incierto

que de costumbre.

China y Estados Unidos parecen

estar en medio de una batalla paralela

a combatir la enfermedad, entre discursos

que buscan responsabilizar al

otro mediante uso de falacias y retórica

barata, pero más allá del —para nada

raro— uso político que ha recibido esta

pandemia parece más prudente confiar

en la comunidad científica que posee

suficientes filtros, tanto metodológicos

como institucionales, para proporcionar

las respuestas más cercanas a la verdad

posible, y que ha garantizado el origen

animal del virus, corriendo cada día

contra reloj para encontrar una vacuna.

Mientras tanto, todos los involucrados

han debido improvisar para contrarrestar

los efectos de la enfermedad.

Las estrategias de los gobiernos han

sido varias y diversas: desde la tan

criticada demora de España e Italia que

los llevó a ser foco de la pandemia por

semanas, hasta las arriesgadas tácticas

de contagio masivo para acelerar la inmunidad

de grupo en Suecia confiando

plenamente en la capacidad de su red

sanitaria, pasando por el seguimiento

tecnológico de algunos asiáticos, como

es el caso de China y Corea del Sur. No

hay duda que todo esto es resultado de

la sorpresa generalizada ante un inesperado

enemigo.

Las medidas generales de distanciamiento

social y desinfección de los

espacios públicos y privados han puesto

sobre la mesa debates que habíamos

cubierto bajo la alfombra: ¿es prioridad

sostener el aparato económico y

productivo de un país por encima de la

vida de las personas? Es claro que de las

actividades comerciales diarias todos

extraemos nuestros medios de subsistencia

y que estando en una recesión

(o depresión) las consecuencias son

terribles, pero también es bien sabido

que el colapso de los sistemas sanitarios

significa la muerte de muchas personas

que pudiesen recuperarse si el sistema

no colapsara en un primer momento.

He aquí la verdadera razón de por qué

se necesita aplanar la curva.

Es un cliché decir que las crisis sacan

lo mejor y lo peor de nosotros, y no por

eso deja de ser cierto. La incertidumbre

que vivimos en la actualidad en todo

el mundo genera una especie de polarización

de sentimientos, ya que al no

poseer donde afirmar sus expectativas

se busca desesperadamente algo a lo

que aferrarse para tener esa seguridad

perdida. Esto de alguna forma puede

explicar —más no justificar— las

agresiones al personal médico y el no

uso de la mascarilla como símbolo de

afiliación política, pero a la vez el contacto

con el sufrimiento —tanto físico

como mental— que nos rodea despierta

en muchas otras personas a la empatía

y la camaradería.

Predecir lo que pasará es jugar a la

bola de cristal, pero se puede anticipar

al menos momentáneamente un repliegue

de la globalización que venía

galopando cual caballo en la pradera.

Los Estados buscarán cerrarse y confiar

en mercados más cercanos, o incluso

internos para su aprovisionamiento, sin

mencionar la ineludible crisis económica

que vendrá con caídas abruptas

(¿irrecuperables?) de industrias como

las del entretenimiento y el turismo.

Quizás esto lleve a un crecimiento en

las atribuciones de los Estados en labores

de control social que de acuerdo

a sus resultados podrán perpetuarse o

finalmente caer en manos de conglomerados

multinacionales. Todo esto

va de la mano con el innegable empuje

El mundo cambiará,

aunque igual lo iba a hacer.

La incertidumbre existencial

ya se vislumbraba como uno

de los grandes problemas

de este siglo

que recibirá la tecnificación de nuestras

relaciones laborales y sociales, esto

como resultado del riesgo que generará

la interacción de la mano de obra

humana en los procesos productivos de

forma presencial sólo por mencionar.

El mundo cambiará, aunque igual lo

iba a hacer. La incertidumbre existencial

ya se vislumbraba como uno de los

grandes problemas de este siglo. Quizás

esta sea una oportunidad para saber

cómo mejorar nuestra respuesta a situaciones

tan extremas. La humanidad

superará esto, la verdadera cuestión es

cómo seguiremos nuestro camino.•

Referencias:

• Harari, Y. N. (2018) 21 lecciones para el siglo

XXI. Santiago, Chile. Penguin Random House

Grupo Editorial.

• Hesman Saey, T. (26 de marzo de 2020). No,

the coronavirus wasn’t made in a lab. A genetic

analysis shows it’s from nature. SCIEN-

CENEWS. Recuperado de: https://bit.ly/2AS-

GPow.

• Navas, M. E. (18 de mayo de 2020). Coronavirus

en Suecia: el debate que despierta

la singular estrategia del país europeo

de no confinar a su población durante

la pandemia. BBC MUNDO. Recuperado

de: https://bbc.in/2Mt4NbO

Puño & letra•N° 01 Junio• 08

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