Análisis del artículo "Palabras y delitos" de Philippe Sands
Artículo académico de análisis de discurso sobre el artículo "Palabras y delitos" de Philippe Sands sobre los discursos de odio de Donald Trump y Boris Johnson y su impacto en los procesos sociales, discriminación y segregación en el mundo.
Artículo académico de análisis de discurso sobre el artículo "Palabras y delitos" de Philippe Sands sobre los discursos de odio de Donald Trump y Boris Johnson y su impacto en los procesos sociales, discriminación y segregación en el mundo.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Universidad Federada San Judas Tadeo
Licenciatura en Comunicación de Masas,
Facultad de Periodismo
Análisis del artículo
Palabras y delitos
de Philippe Sands
Prueba de grado de Licenciatura presentada por
Fernando Francia
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Índice
1. Introducción 3
2. Análisis temático 7
2.1 Consideraciones teóricas sobre tematicidad textual 7
2.2 Identificación y análisis de bloques textuales 10
2.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo 15
3. Análisis contextual 20
3.1 Consideraciones teóricas sobre el contexto 20
3.2 Identificación y análisis de los elementos contextuales 26
3.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo 43
4. Análisis del género y la modalidad discursiva 49
4.1 Consideraciones teóricas sobre argumentación textual 49
4.2 Identificación y análisis de la secuencia argumentativa 54
4.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo 59
5. Análisis de la retórica del texto 64
5.1 Consideraciones teóricas sobre retórica textual 64
5.2 Identificación y análisis de las estrategias retóricas 69
5.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo 73
6. Ubicación de los contenidos ideológicos 77
7. Conclusiones 81
8. Fuentes consultadas 84
Anexo 87
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1. Introducción
El texto que se analizará a continuación no es solo una opinión o una ocurrencia del
momento. El artículo es producto de un sesudo transitar por los horrores del
mundo, por las respuestas institucionales a esos horrores y por el aprendizaje y
olvido de la historia. Con estos elementos Philippe Sands genera una pieza de
opinión que alerta a la población mundial sobre un posible futuro cercano al que
preferiría no llegar.
Sands es un reconocido abogado y escritor británico. Ha intervenido en importantes
juicios como el caso Pinochet, el referido a la guerra de Yugoslavia, el genocidio de
Ruanda y la base militar estadounidense de Guantánamo. Es conocido en Europa por
su activismo pro Unión Europea y por sus libros, principalmente ensayísticos, sobre
la ilegalidad de la guerra de Irak, la tortura en la administración Bush y el m[as
reciente que combina historias personales, derecho internacional y conflictos del
siglo XX, principalmente lo relacionado con la Alemania nazi y el Holocausto judío:
Calle Este-Oeste (Anagrama).
Recientemente, Philippe Sands, fue el principal consultor en el informe sobre el
Brexit encomendado por el Partido Laborista inglés con tesis totalmente
contrapuestas a las del actual primer ministro británico Boris Johnson.
Analizar el artículo “Palabras y delitos”, de Philippe Sands, aparecido el 22 de
septiembre de 2019 en el sitio web del diario El País, de Madrid, es una forma de
recorrer la historia del horror mundial, sus consecuencias y también sus respuestas
desde la institucionalidad pública y la jurisprudencia del derecho internacional.
Sands realiza una somera descripción del auge del discurso de odio promovido por
sectores conservadores y cuyos portavoces más elevados son el primer ministro
británico Boris Johnson y el presidente estadounidense Donald Trump. El autor
advierte en su texto los peligros de la utilización, y normalización, de las palabras
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
discriminatorias y políticas segregatorias que promueven esos dos políticos y
brinda ejemplos de cómo ya afecta a miles de personas en cualquier parte del
mundo, especialmente Reino Unido.
El trasfondo político en el que se publica este artículo es la discusión de la isla
europea sobre su inminente salida del bloque común. El Brexit es conducido por
Johnson y el auge del Partido Conservador, del que Johnson es miembro, va de la
mano de su estrategia divisionista.
Quizás uno de los aportes más importantes de este artículo, por lo cual, además, vale
la pena leerlo y re leerlo hasta encontrar sus escondidas lecciones es notar que la
actualidad lleva un viraje hacia momentos de enfrentamiento social que tiene
precedentes en aquellas terribles épocas de aniquilación del otro. El extranjero
como enemigo advierte Primo Levi, autor italiano citado por Sands, es lo que el
autor del texto analizado ve instalándose en la actualidad.
Profundizando desde esa perspectiva la conclusión cruda y descarnada de Philippe
Sands, que no aparece textualmente en el artículo sino que debe inferirse tras una
pormenorizada lectura, es que la ciudadanía, el mundo actual, parece no aprender
de sus errores (sus horrores) ni de la historia. ¡Ni siquiera de sus propios actos de
respuesta ante aquellos horrores!
El siglo XX, lleno de guerras y enfrentamientos, parece desvanecerse ante las
encendidas diatribas de ciertos políticos que pretenden volver a un pasado que ha
causado tanto dolor.
Philippe Sands, además, se siente personalmente implicado en ese dolor histórico.
Su abuelo fue víctima de la persecución nazi de los años treinta. De allí que buena
parte de su obra ensayística la ha dedicado a ese fenómeno, incluido la historia de su
propia familia.
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Allí radica la importancia del texto que se analiza a continuación. La advertencia de
que Reino Unido y Estados Unidos parecen encaminarse hacia un escenario de tanta
polarización y persecución similar al siglo pasado hacen de este texto uno
imprescindible para entender el mundo actual.
No es un texto lejano para el entorno costarricense. Costa Rica no se queda ajena a
ese proceso. Salvando las distancias, el devenir político y social actual del país
centroamericano también guarda similitudes con el proceso internacional. El
aumento del discurso de odio en coyunturas electorales, con su respectivo aumento
de delitos por discriminación, pone a Costa Rica en ese mismo escenario que el
autor denuncia a escala mundial.
Estamos, por lo tanto, ante un texto que nos muestra nuestra propia realidad
reflejada en el escenario mundial protagonizado por los grandes líderes que juegan
sus papeles conservadores desde las principales vitrinas del orbe.
El artículo fue publicado en El País, uno de los principales periódicos globales de
habla hispana de gran prestigio internacional, fundamental en el entramado
mediático europeo. El artículo fue escrito en inglés y ha sido publicado tanto en
francés como en alemán y, el texto base para el este análisis, en español.
La versión que se analiza continuación es la tomada de la web del diario El País, de
acceso exclusivo para suscriptores. Una versión de ese texto fue publicado por el
mismo diario, en su edición impresa del 22 de septiembre de 2019, en la sección
Opinión, página 11 a toda página. El texto impreso es notoriamente de menor
extensión que el publicado en internet, con varias frases, e incluso párrafos enteros,
suprimidos como podrá verse en el apartado 3 de este análisis.
Sin mencionarlo explícitamente, el texto es parte de la respuesta pro europea de la
comunidad internacional ante la salida de Reino Unido de la Unión. El diario
madrileño es claramente un portavoz de esa corriente de opinión que ve con
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preocupación los impactos en la realidad europea y británica del Brexit y en ese
marco publica el artículo que no se realiza de forma aislada sino que forma parte del
coro de voces que alertan sobre los peligros del auge del populismo del tipo Johnson
y Trump en la realidad local e internacional. Sands es un connotado opositor a las
ideas que promueve el ahora primer ministro Johnson y su Partido Conservador, así
como un defensor del Estado de derecho y la integración europea.
“Palabras y delitos”, de Philippe Sands, es analizado aquí desde el marco teórico de
la disciplina Análisis de Discurso. Se detalla la estructura temática que presenta el
texto, así como el contexto y los elementos contextuales con los que dialoga el texto
publicado. De igual manera se analiza la modalidad discursiva y el género al que
pertenece el artículo y se incluye el análisis de la argumentación utilizada para
sustentar la tesis del autor hacia el público lector. Un capítulo importante de este
análisis radica en el escudriñamiento de las distintas estrategias retóricas presentes
en el artículo de Sands.
Finalmente, la ubicación de los contenidos ideológicos será pieza clave para
entender desde dónde se emite el discurso del texto y cómo forma parte de un
colectivo del cual el propio medio, sus cotextos y contextos son parte en mayor o
menor medida.
La intención de este análisis es desmenuzar el artículo de Sands para entender cada
detalle de su posición, así como mostrar la pertinencia o no de la advertencia que se
realiza en el artículo sobre la realidad mundial. Para ello, se utilizan las distintas
técnicas del Análisis del Discurso que nos permiten plasmar algunas conclusiones
sobre el texto y dejar en evidencia elementos que no están dichos explícitamente en
la pieza.
Este trabajo de análisis del discurso nos permitirá entender a cabalidad el texto de
Philippe Sands, así como colocarlo en perspectiva histórica y su función en el
concierto mediático inglés, europeo y mundial.
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2. Análisis temático
2.1 Consideraciones teóricas sobre tematicidad textual
Discurso, texto y textualidad son conceptos clave en el análisis temático y el análisis
de discurso. Los autores y estudiosos del análisis del discurso no se han puesto de
acuerdo sobre la totalidad de conceptos que se utilizan en esta rama del estudio de
la lengua. Por ejemplo, según cita Guillermo González en Palabras, significados y
acción. Conceptos fundamentales en teoría y análisis del discurso, uno de los
principales debates ronda sobre “si el discurso y el texto designan la misma realidad
o si, por el contrario, ambos son objetos diferentes” (GONZALEZ s/f, p 40). Concluye
González que “lo más práctico es considerar que texto y discurso son términos
equivalentes para referirse al lenguaje, ya sea escrito u oral, utilizado en la
interacción verbal” (p 40). Sin embargo, el mismo autor considera que “la más
acertada” forma de entender texto y discurso es la que designa a ambos conceptos
como realidades diferentes aunque existen una relación estrecha entre ellas.
González coincide con la escuela francesa que indica que “el texto designa una
realidad mucho más palpable que el discurso, el cual no parece referir a una porción
concreta de material lingüístico, sino que alude más bien a una especie de
organización u orden de lo real a través del lenguaje” (p 42).
Sobre el “texto” existen un sin fin de definiciones. En principio, desde la corriente
lingüística textual se pretendía definir al texto como un conjunto de oraciones o
enunciados. Sin embargo, esto no fue suficiente, pues quedó claro que unir
oraciones sin sentido no podía constituir un “texto”. Ahora entendemos al texto
como “un conjunto de oraciones que poseen textualidad” (p 43).
¿Qué es, entonces, textualidad? En realidad no hay un acuerdo entre los
intelectuales del análisis del discurso sobre cómo se define la textualidad. La
mayoría coincide en que debería definirse como un conjunto de atributos conocidos
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como condiciones o criterios de textualidad. Las condiciones de textualidad no
serían infinitas, sino que, según varios especialistas podrían ser siete.
Para Michael Halliday y Ruqaiya Hasan esas condiciones serían cohesión,
coherencia, significado, significación, progresividad, intencionalidad y clausura. Por
otra parte, Robert de Beaugrande y Wolfgang Dressler enlistan las siguientes:
cohesión, coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, informatividad, situacionalidad
e intertextualidad.
Evidentemente hay dos condiciones en las que ambas corrientes coinciden y que
podríamos definir como las principales condiciones para que un texto sea un texto:
cohesión y coherencia.
La cohesión textual es la forma en que se relacionan las palabras y oraciones que
conforman un texto. La cohesión puede verse en el texto mediante la repetición de
palabras clave en el propio texto. Puede ser definida como el armado morfosintético
de un texto. Al poder verse, la cohesión, es una condición concreta de la textualidad,
la repetición de esas palabras clave es el mantenimiento del referente temático de
un texto y puede verse en los diversos bloques de temáticos dentro del texto.
Por su parte, la coherencia establece la estabilidad temática del texto. Es una
condición abstracta pues se desprende del análisis temático y se nota en la
estructuración de un texto que permite encontrar significado y entendimiento en el
propio texto.
Ambas condiciones de textualidad, la cohesión y la coherencia, están relacionadas
entre sí pero se diferencian en que la coherencia refiere a la semántica del texto y la
cohesión a la sintáctica.
Los mecanismos de cohesión se han identificado en Halliday y Hasan. Se distinguen
dos grandes grupos de esos mecanismos de cohesión en un texto: los
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procedimientos que mantienen el referente y los procedimientos de enlace y
encadenamiento.
Para mantener el referente se utiliza la repetición de palabras clave. Se incluye como
repetición a los sinónimos, antónimos, hiperónimos, metáforas, calificaciones
valorativas, circunlocuciones, proformas léxicas, entre otras. De esta manera, la
cohesión de un texto puede verse en el propio texto mediante la búsqueda de esas
palabras claves que se repiten a lo largo de los diversos bloques temáticos. Esas
palabras que se repiten forman parte esencial de la propia temática del texto.
La cohesión también e construye mediante “expresiones que enlazan y encadenan
los enunciados originando el orden temático del texto” (GONZALEZ s/f, 47). Según el
propio González, los marcadores “son aquellas formas que relacionan secuencias
textuales”, es decir, palabras o expresiones que unen o contraponen diversos
bloques temáticos dentro de un determinado texto. Un ejemplo de este tipo de
marcadores es “sin embargo”.
Para un análisis temático de un texto debe considerarse, además de las condiciones
de textualidad, el tema, los bloques temáticos y otros aspectos.
La cohesión de un texto no alcanza para que el mismo sea comprensible. Un texto
puede tener palabras clave repetidas en diversas frases pero que no tengan
coherencia entre sí. Como se dijo anteriormente, la coherencia está relacionada con
el tema del texto.
Alcaraz y Martínez (1997) consideran el tema como “la información que se
intercambia en el evento comunicativo, es decir, a la cuestión de la que se habla” (p
553). Según ellos, el tema es la idea central del texto, el asunto de que trata el
discurso y se expresa normalmente mediante una proposición, tal como lo indica
González (s/f, p 49).
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Por otra parte, González identifica en Teun Van Dijk la noción de macroestructura y
encuentra en los textos “estructuras generales que definen la coherencia y la
organización global del texto, son una especie de esquemas semánticos que, de
forma abstracta, representan el significado de un texto, desde el tema más general
hasta los temas particulares” (GONZALEZ s/f, 50).
En este sentido, realizar un análisis temático de un texto obliga a dividir el texto en
bloques temáticos y a su vez en sub-bloques temáticos que muestran niveles
jerárquicos dentro de los bloques.
2.2 Identificación y análisis de bloques textuales
El texto que se analiza aquí, Palabras y delitos de Philippe Sands, es un artículo de
opinión sobre el lenguaje de los políticos y la forma en que este se utiliza en la
división de las sociedades. Además, el autor analiza cómo las palabras han incidido,
a lo largo de la historia, en los momentos de horror, genocidio y enfrentamiento
entre un “nosotros” y “otros” definido por el racismo y la diferenciación.
La pieza, publicada por el diario El País de España, trata sobre los usos políticos del
lenguaje, los modos en que este se vuelve una herramienta para antagonizar
al otro y la vuelta a épocas de terror de las que parece que la humanidad ha
olvidado sus enseñanzas.
El artículo de Sands puede dividirse en tres grandes bloques temáticos. El primero
está relacionado con el contexto de quién es Boris Johnson y su llegada al gobierno
británico; el segundo sobre el lenguaje de degradación y su impacto en las
sociedades; el tercero con la respuesta de las naciones a la barbarie.
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A lo largo de todo el artículo se observa una fuerte cohesión del texto que puede
notarse en la repetición de los vocablos que incluso conforman el título: “palabras” y
“delitos” (aunque en otros idiomas tiene otros títulos, por lo que es muy probable
que el título en la versión en castellano sea un aporte del editor del diario El País). El
autor relaciona las palabras, discursos y expresiones emitidas por líderes políticos
con delitos cometidos en diversos regímenes segregatorios, racistas y de odio.
“Palabras”, “escrito”, “expresado”, “lenguaje”, “discurso”, “cánticos”, “pronunciado”,
“anunciado”, “proclaman”, “expresión”, “habar”, “escribir”, “predicar” son las formas
que adquiere la repetición del significante “palabra” que identificamos como uno de
los elementos que aportan cohesión al texto. El otro, “delito”, lo vemos repetido en
forma de “racismo”, “odio”, “contra”, “contrario del respeto”, “antisemitismo”,
“racista”, “desprecio”. “exterminio”, “genocidio” y “destrucción” que abundan en
todo el texto.
La repetición de esas palabras son evidencia de la cohesión del texto. Asimismo, el
hilo temático llevado adelante por el autor en los distintos bloques temáticos
muestran la fuerte coherencia del texto. Esto, como se indica en el apartado anterior,
es condición esencial de la textualidad del texto.
El autor divide los tres grandes bloques temáticos con marcadores que son
elementos deícticos de tiempo: “Hace un par de años”, “Tres años después” y
“Pasado un tiempo”. Estos elementos se verán con mayor profundidad en el análisis
contextual, apartado 3 de este trabajo, pero en este apartado corresponde
mostrarlos como marcadores en relación con los bloques temáticos.
El primer bloque, entonces, Bloque A, abarca desde el inicio del texto con “Hace un
par de años” hasta “otra víctima del nuevo ‘entorno hostil’, con cuatro párrafos. El
tema tratado es la asunción de Boris Johnson como primer ministro de Reino Unido,
su perfil racista y la creación de una nueva normalidad en la que se hacen cotidianas
las expresiones de odio que desatan sentimientos y políticas de odio.
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El primer sub bloque dentro del Bloque A tiene la tarea de abrir el texto, abarca dos
párrafos hasta “la nueva normalidad” y trata sobre la oposición del ministro de
Relaciones Exteriores de Reino Unido a finalizar su colonialismo y su asunción a
primer ministro.
El segundo sub bloque inicia con “El cambio cristalizó en 2016” y llega hasta “del
nuevo ‘entorno hostil’”. Su temática se centra en los procesos electorales en Reino
Unido y Estados Unidos que abrieron la puerta al discurso del odio
institucionalizado y al aumento de delitos y discriminaciones.
El segundo bloque, el B, inicia con “tres años después”, en el párrafo cinco, hasta
“con matanzas a escala mundial”, a mitad del párrafo 12. El tema es el lenguaje de
odio y las falsedades propagadas por Johnson y Trump mueve a nuevas
generaciones de discriminaciones que podrían llevar a situaciones de holocausto y
exterminio. Este segundo bloque puede dividirse en tres sub bloques temáticos.
El primero desde “Tres años después” hasta “respeto a nuestra humanidad común.”
de un solo párrafo. Trata sobre el gusto por el lenguaje de degradación de los
dirigentes de Johnson y Trump.
El segundo sub bloque temático incluye desde “Las puertas con carteles” hasta
“marchamo de legitimidad” en los párrafos 6 al 9. Este sub bloque versa sobre la
vuelta de los sentimientos de segregación al otro legitimados por la autoridad.
El sub bloque tercero dentro del Bloque B trata sobre el ejemplo de la historia en la
que las palabras incitan a acciones y al auge de regímenes genocidas. Abarca los
párrafos 10, 11, 12 y la mitad del 13, desde “Que no haya equívocos:” hasta el final
con “matanzas a escala industrial”.
El Bloque C, tercero y último del artículo, abarca desde “Pasado un tiempo” hasta
“simplemente por el hecho de serlo”, que es el final. Su tema central es la respuesta
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de las sociedades ante los regímenes de horror y barbarie como enseñanza de la
historia y la necesidad de sobreponer el Estado de derecho para no volver a
transitar los caminos del aniquilamiento del otro.
El primer sub bloque del Bloque C incluye desde “Pasado un tiempo” hasta “Qué fácil
es emprender también hoy ese camino”. Este apartado versa sobre la reacción de las
naciones y la comunidad internacional tras los períodos genocidas. Esto se lee en los
párrafos 13 al 16.
El segundo sub bloque abarca los párrafos 17 y 18, desde “Hace unas semanas”
hasta “una opinión independiente y racional”. Su tema central es rechazar el
lenguaje de odio de los dirigentes y rechazar la libertad de expresión como defensa
del odio.
El tercer y último sub bloque del Bloque C incluye el párrafo final, el número 19,
desde “Dejémonos de rodeos” hasta el punto final. Versa sobre un Johnson racista
sueña con retroceder pero las instituciones democráticas de los Estados brindan
protección a la humanidad. Aquí puede encontrarse la clausura del artículo.
Los 19 párrafos del artículo son hilvanados temáticamente de forma eficiente y
muestran la coherencia del texto. Los temas tratados tienen relación uno con otro y
llevan al lector a compartir la tesis central del autor.
La progresión temática es eficiente. Puede verse en el esquema a continuación cómo
los temas se hilvanan uno tras otro para que se aporten mutuamente. De la asunción
de los políticos populistas conservadores y su discurso de odio a las falsedades
propagadas por estos y su impacto en la sociedad hasta la respuesta histórica
institucionalizada y las advertencias de la actualidad, para llegar al cierre en la que
destaca la importancia de esa institucionalidad para salvar la dignidad del ser
humano en sociedad.
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Esquema de progresión temática
TEMA:
BLOQUE A
[APERTURA]
BLOQUE B
BLOQUE C
[CLAUSURA]
Los bloques de texto funcionan, para este artículo, como parte del entretejido de
temas que forman la posición definida por el autor en relación a el uso del lenguaje
de odio por parte de las autoridades, especialmente el primer ministro de Reino
Unido, Boris Johnson, y al impacto que puede tener esa utilización en relación con la
polarización de las sociedades y un retroceso a épocas oscuras de la humanidad de
la que se creía que ya no volverían.
Philippe Sands ordena los temas en una progresión temática y discursiva en la que
muestra no solo la cohesión del texto, sino también su coherencia y contundencia.
Cada bloque, como se ve en el esquema, aporta al anterior, en un discurso
cooperativo entre los bloques que ayuda al lector a no dejar por fuera hilos
conductores que ayudan a captar el mensaje de mejor manera. Aún así, como se verá
en el apartado de contexto, quedan temas subyacentes o implícitos que el lector
deberá encargarse de descifrar.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
2.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo
La estructura temática del texto de Sands se asienta en su observación de la
realidad, citas a eventos pasados, análisis de escritores y activistas de la realidad
vivida y de la visión del propio autor sobre la realidad actual, que parece,
irremediablemente, ir en camino de lo que él mismo ya conoce por haber visto o
vivido la historia de cerca y haberla estudiado.
Los bloques temáticos son robustos, abarcan los temas que Sands considera que
deben ser abordados para mostrar su tesis respecto a la realidad que él mismo vive
y que relata. Su aversión por el primer ministro que gobierna su propio país queda
clara tanto como el rechazo también a quien considera un igual a Johnson: Donald
Trump. Pero su aversión no es gratuita, está fundamentada en las palabras que estos
dirigentes políticos emiten y por las consecuencias que esas palabras generan tanto
en la población en general como en el devenir de las naciones que tienen en turno
lidera.
En resumen podría decirse que el texto es eficiente en la entrega de la información y
la argumentación (que se analizará en otro apartado). Del inicio en el que perfila a
Johnson, lo une a Trump, y coloca la cristalización del auge del discurso del odio en
las autoridades en sus procesos electorales recientes, pasa a ejemplificar esos tonos
y delitos racistas en la sociedad inglesa. Luego indica la evocación de ambos
gobernantes a épocas anteriores y la polarización entre “nosotros” y “ellos”. Llega
hasta el genocidio nazi para mostrar como el inicio de palabras racistas dio pie a
políticas de exterminio. Aclara que no se vive igual que en la Alemania nazi pero que
el olvido de aquella barbarie podría traerla de nuevo a la realidad. Después el autor
continúa su texto con una temática en la que resalta las respuestas de la comunidad
internacional, el derecho y la institucionalidad evocando Nuremberg, el Tribunal
Penal Internacional para Ruanda para volver a caer en el rumbo que lleva la
sociedad con finales poco felices como lo muestra la historia. Finaliza con la
necesidad de rechazar el lenguaje del miedo, la explícita denominación de Johnson
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
como racista (que ocupa el titular en algunas de las versiones en inglés de este texto
en la web) y enfatiza que el constitucionalismo y el Estado de derecho brindan
protección y reconocimiento a la dignidad de las personas.
Philippe Sands, como abogado y escritor, aborda un tema de gran actualidad, pues
las sociedades se han ido polarizando en torno a los discursos, en torno a la palabra.
“Las palabras importan” repite Sands desde el inicio y a lo largo de todo el artículo.
Las palabras importan y la forma en que se utilizan también.
Sands es un abogado especializado en derechos humanos. Ha visto, en las
principales cortes internacionales, numerosos casos muy de cerca y en sus libros se
ha centrado en el relato de la historia del auge del nacismo y el holocausto judío. Es
desde ese lugar que el autor mira la realidad. La temática del artículo refleja ese
estudio profundo de la realidad europea y mundial.
La anécdota personal inicial mencionada brinda al lector una idea de cercanía y
veracidad. El autor estuvo allí, vio lo que vio con sus propios ojos y es testigo. De esa
manera, lo que sigue gana en credibilidad, además de haber funcionado, ese primer
bloque, como un gancho de interés para el lector. Brinda, además, un dato sobre
Johnson que algún lector podría desconocer de su reciente pasado como ministro.
Aunque no lo nombra el autor, alcanza con los dos ejemplos (Johnson y Trump), el
mundo tiene más que esos dos políticos aireados de verbo encendido y
segregacionista, por lo que lo señalado en el artículo es, incluso, más atinente de lo
que se muestra en el texto.
El autor conoce la historia y sabe que hay signos que parecen llevar a la humanidad
a ciertas repeticiones de la historia. Es por eso que elige esta temática. Superponer
la polarización de las sociedades a la utilización de lenguaje de odio, segregación y
racismo de ciertas dirigencias políticas mundiales es parte de su búsqueda de
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respuestas ante lo que podría convertirse en una crisis con precedentes que él
conoce bien.
En los bloques temáticos puede verse la preocupación del autor por la realidad que
parece avecinarse en el mundo. El inicio con una experiencia personal, en donde
está involucrado Johnson, entonces ministro de Relaciones Exteriores, no aparece
en el texto por casualidad. Su autor busca mostrar al lector la clase de argumentos
que utiliza Johnson, al igual que Trump, para descalificar a sus adversarios.
Con eficacia pasa a un segundo tema, encadenado al primero, que relaciona el
referéndum sobre la Unión Europea en Reino Unido y la elección presidencial en
Estados Unidos con el auge en la política convencional de las expresiones basadas
en odio y el protagonismo de los dos dirigentes mencionados.
Todo eso da pie a que la temática del artículo lleve a una larga exposición de cómo
ese enfrentamiento entre el “nosotros” y “ellos”, o bien “yo” y el “otro”, no es nuevo,
sino que se ha visto en conflictos anteriores. En esa larga exposición Sands se vale
de la ayuda de referentes de origen judío como el italiano Primo Levi, que vivió casi
todo el siglo XX, y Viktor Klemperer, nacido en el imperio alemán en 1881 objeto de
escarnio en la Alemania nazi.
La selección de los bloques temáticos no es antojadiza, sino que lleva al lector a
comprender el momento histórico que la humanidad enfrenta en la actualidad. En
definitiva, se trata de una progresión temática coherente y atinente para mostrar al
lector el peligro de la utilización del lenguaje de odio de los gobernantes.
El final no parece estar ligado al resto del texto. Si bien es cierto que el
constitucionalismo y el Estado ofrecen protección, control y el respeto a la dignidad
humana, también es cierto que es el propio Estado quien puede protagonizar el
exterminio, liderado por dirigentes como Johnson o Trump, por lo que la sola
presencia del Estado no garantiza la estabilidad pacífica y de sana convivencia. El
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cierre se muestra, por lo tanto, flojo desde su temática pues el texto no deja claro
cómo esa institucionalidad mencionada va a, efectivamente, defender a la
ciudadanía de la barbarie que el propio Estado ha podido cometer en las ocasiones
mencionadas anteriormente. Sin embargo es un cierre atinado desde el punto de
vista ideológico, como veremos más adelante en el apartado 6.
Como se verá con mayor profundidad en el apartado de análisis de modalidad
discursiva, Sands acude a varios autores que ayudan al lector a formar criterio
respecto a las tesis esgrimidas en el artículo. A nivel temático esas citas son
pertinentes y aportan valor al texto ya que muestra parte de la historia que parece
que la ciudadanía actual, conducida por los populistas conservadores, están a punto
de olvidar.
Se trata de la Carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, así como citas de Primo Levi, escritor italiano, Raphael Lemkin, inventor
de la palabra genocidio, Viktor Klemperer, profesor y escritor de origen judío,
Robert Jackson, fiscal de Nuremberg, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, y
Barack Obama, ex presidente de Estados Unidos.
El aporte de estos autores o instancias es clave para ampliar el mundo referencial
presente en el artículo y señalarle al lector algunas voces de autoridad más allá del
propio Sands, que es conocedor de la materia y así presentado en las biografías al
pie de sus publicaciones, incluida la analizada aquí.
Estas voces suman textos acordes a la visión que plantea Sands y apoyan su
argumentación, por lo que desde el punto de vista temático son relevantes y
pertinentes. Aún así, las citas no son esenciales al texto, incluso en la versión
impresa del diario El País varias de ellas son omitidas integralmente, dejando
apenas la mención al autor y la temática esgrimida.
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La temática de enfrentamiento está planteada desde el inicio. Boris Johnson es el
principal defensor de la causa contraria que defiende, aún así, en varias
oportunidades sus causas son las que triunfan (acceso al parlamento, alcaldía,
referéndum sobre Brexit, elección de primer ministro). La temática de
confrontación está permanentemente incluida en el texto. El otro como enemigo es
la constante de la emergencia del populismo conservador y es parte de su caudal
político. La capitalización de ese sentimiento que cobra auge popular.
El texto gestiona sus contenidos con eficiencia y eficacia. Los bloques temáticos
transitan por caminos que pone al lector a reflexionar sobre la problemática que el
autor desea establecer como una realidad y como una amenaza a la estabilidad del
mundo tal como lo conocemos.
La estrategia temática establecida por Philippe Sands es efectiva para que el lector
tome partido con él sobre el peligro del verbo encendido y racista de los dirigentes
políticos en cuestión. La historia muestra que así es, queda claro en la temática
esgrimida por el autor.
La temática que está subyacente en todo el texto es que la humanidad parece no
aprender de sus errores o conflictos históricos. O más bien: aprende, pero se le
olvida como colectivo. Se le olvida, dice Sands, especialmente cuando los
protagonistas de aquellos tiempos ya no están para recordarnos la historia y solo
queda lo escrito. En efecto, el autor indica que Reino Unido y Estados Unidos no son
la Alemania nazi de 1936. “Pero algo se ha movido, a medida que la generación que
vivió aquellos años desaparece y nos priva de las enseñanzas de las experiencias
vividas y los recuerdos.” Este pasaje del artículo nos lleva a pensar que aunque hay
un aprendizaje y una reacción de la comunidad internacional tras la mayoría de los
principales genocidios, también puede haber olvido. Y si hay olvido hay repetición.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
3. Análisis contextual
3.1 Consideraciones teóricas sobre el contexto
El contexto es fundamental en cualquier análisis del discurso. Así lo estableció el
Funcionalismo, de la mano de Bronisław Malinowski, que considera que cada
elemento de un todo (sociedad, universo, o cualquier unidad) ejercen una función en
el todo. En ese sentido, un discurso no puede analizarse fuera de su contexto, puesto
que ese discurso forma parte un todo más amplio que se sitúa en un contexto
determinado.
La escuela de Londres, siguiendo a ese mismo autor, fue la primera en considerar el
contexto en el análisis lingüista o de discurso. Para ellos entender un discurso pasa
por ubicar el contexto, tanto en espacio como en tiempo.
En un análisis del discurso el concepto de “contexto” es fundamental. Así lo señalan
Helena Calsamiglia y Amparo Tusón en Las cosas del decir. Manual de análisis del
discurso en el capítulo 4.
“El concepto de contexto es esencial para todos los estudios lingüísticos que se
plantean desde una perspectiva pragmática o discursivo-textual.
Precisamente, el aspecto que con màs claridad define ese tipo de estudios y, al
mismo tiempo, los distingue de los que se realizan desde un punto de vista
estrictamente gramatical consiste en que aquellos incorporan los datos
contextuales en la descripción lingüística.” (CALSAMIGLIA y TUSÓN, p 101)
Para estas autoras, en el análisis del discurso el sentido más allá de un conjunto de
palabras en un discurso depende “del texto anterior y del posterior, de lo que hay
antes y de lo que viene después del fragmento en cuestión” (p 102).
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
El contexto es una gran cantidad de datos relacionados con el discurso y que ha sido
analizado desde Malinowski. Antes ya Heráclito había definido que “todo fluye” y
por ende, el contexto fluía dentro del texto. En definitiva, no comprendemos el texto
si no analizamos el contexto.
Calsamiglia y Tusón citan a Román Jakobson, lingüista ruso que fundó el Círculo
Lingüístico de Nueva York en esa ciudad estadounidense, donde desarrolló sus
aportes teóricos a la ciencia de la lengua.
Según Jakobson, “para que sea operante, el mensaje requiere un contexto de
referencia (un ´referente´ según la terminología un tanto ambigua) que el
destinatario pueda captar, ya verbal, ya susceptible de verbalización”. (JAKOBSON)
Este autor refiere a que el contexto es uno de los elementos que debe tenerse en
cuenta para poder explicar el lenguaje que se utiliza.
Graciela Reyes señala en su obra El abecé de la pragmática en el que aborda la
relación entre los enunciados y oraciones y el contexto. Para Reyes los enunciados
se definen como “unidades lingüísticas (habladas o escritas) que están
inherentemente contextualizadas. Aunque no siempre tengan forma de oración,
suele decirse, para simplificar, que los enunciados son oraciones puestas en uso, es
decir, puestas en contexto” (REYES, p 13).
Reyes también aborda la codificación del contexto. “Las lenguas humanas poseen
elementos gramaticales que codifican algunos aspectos del contexto. Entre estos
elementos se encuentran los deícticos” (p 16).
Siguiendo a esa autora, Calsamiglia y Tusón concluyen que las lenguas “tienen la
capacidad de ´gramaticalizar´ algunos de los elementos contextuales”. Esto se realiza
por medio de la “deixis”. La deixis es el proceso mediante el cual un texto remite a
una realidad. El emisor de una determinada comunicación selecciona elementos de
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
la situación que pueden ser personas, lugares o tiempo. Estos llamados elementos
deícticos son parte del contexto de situación. Estos elementos codifican tiempo
lugar o persona. “Son piezas especialmente relacionadas con el contexto en el
sentido de que su significado concreto depende completamente de la situación de
enunciación, básicamente de quien las pronuncia, a quien, cuando y dónde. Son
elementos lingüísticos que señalan, seleccionándolos, algunos elementos del
entorno contextual” (CALSAMIGLIA y TUSÓN, p 116).
El crítico literario y filósofo ruso Mijaíl Bajtín aportó unos cuantos años antes en ese
mismo sentido:
“La oración, en tanto que unidad de la lengua, carece de capacidad para
determinar directa ya activamente la posición responsiva del hablante. Tan
sólo al convertirse en un enunciado completo adquiere una oración esta
capacidad. Cualquier oración puede actuar como un enunciado completo, pero
en tal caso, según lo que se ha explicado, la oración se complementa con una
serie de aspectos sumamente importantes no gramaticales, los cuales cambian
su naturaleza misma.” (BAJTÍN, p 272)
El filósofo concluye que “al analizar una oración determinada separada de su
contexto se le suele completar mentalmente atribuyéndole el valor de un enunciado
entero.” Para Bajtín una oración aunque puede entenderse perfectamente aislada,
no está completa sin el contexto. Es por eso que el contexto resulta fundamental
para el análisis del discurso ya que, si la “oración está inmersa en un contexto,
resulta que adquiere la plenitud de su sentido únicamente dentro de este contexto,
es decir dentro de la totalidad de un enunciado completo.” (p 272)
En relación con el contexto, siguiendo a diversos autores que se detallarán a
continuación, para este análisis se utilizarán cinco componentes contextuales que
son: contexto de situación, cotexto, presupuesto, intertexto y paratexto.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Tal como lo señalan Calsamiglia y Tusón, citando a Brown y Yule, el cotexto forma
parte fundamental de donde se inserta el texto. “Los enunciados que rodean a
aquello que se está considerando para el análisis, ya que el significado concreto que
adquieren las palabras, los enunciados y los discursos depende, en gran medida, de
lo que se ha dicho antes y de lo que viene después.” (p 109).
En ese aspecto, el cotexto es definido como los textos que acompañan al texto y es
necesario tomarlos en cuenta en el análisis de discurso. En una revista, un periódico
o cualquier impreso, por ejemplo, el cotexto es el texto que aparece cercano al
artículo objeto de análisis, que no necesariamente forma una unidad con ese
artículo. Puede estar relacionado temáticamente o no, pero el cotexto influirá en la
medida que llega al lector de forma cercana al texto y le agrega información en uno
u otro sentido. Es parte del contexto de donde se ubica el texto.
El presupuesto se define como lo que los lectores conocen para poder entender el
texto aunque no esté dicho en el texto mismo. Es el universo del discurso. El
presupuesto no se explicita en el texto, forma parte del acervo cultural del lector y
del contexto en el que viven tanto autor como lector. Es decir, todo lo que el autor
presupone que el lector debería saber al momento de leer el artículo publicado. Esto
puede ser tanto otras obras conocidas, como datos de la realidad que circunscriben
al lector y autor y que ambos manejan, o suponen, que manejan como información
aledaña.
El intertexto lo forman otros textos que son indispensables para entender el texto.
Tal como lo señaló Mijail Bajtin, los textos dialogan entre sí, ya que todo lector ha
sido antes lector de otros textos. Por eso, los intertextos son fundamentales para
entender tanto lo que el autor escribe como lo que el lector lee.
“Todo enunciado concreto viene a ser un eslabón en la cadena de la
comunicación discursiva en una esfera determinada. Las fronteras mismas del
enunciado se fijan por el cambio de los sujetos discursivos. Los enunciados no
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
son indiferentes uno a otro ni son autosuficientes, sino que ´saben´ uno del
otro y se relejan mutuamente. Estos reflejos recíprocos son los que
determinan el carácter del enunciado. Cada enunciado está lleno de ecos y
reflejos de otros enunciados con los cuales se relaciona por la comunidad de
esfera de la comunicación discursiva. Todo enunciado debe ser analizado,
desde un principio, como respuesta a los enunciados anteriores de una esfera
dada.” (BAJTÍN, p 283)
Como parte del texto, que juega el papel de presentarlo, introducirlo o entregarlo al
lector, se identifica al paratexto. Gérard Genette, nacido en Francia, editor, crítico
literario, docente y autor de varios libros, afirma que el paratexto “asegura su
existencia en el mundo, su ´recepción´ y su consumación” (GENETTE, p 11).
Para el autor francés, los paratextos pueden tener múltiples funciones, tanto
estéticas como de presentación. Por ello,
“la más esencial de estas propiedades es el carácter funcional. Cualquiera que
sea la intención estética que quiera provocarse, el paratexto no tiene como
principal tarea la de ´hacer bonito´ el texto, son de asegurarle una suerte
conforme al propósito del autor. Con este fin, se ubica entre la identidad idea y
relativamente inmutable del texto, y la realidad empírica (sociohistórica) de su
público” (GENETTE, p 352).
Los paratextos son cambiantes, no quedan fijados para siempre. Por ellos las
diversas ediciones de un libro pueden variar esos paratextos sin que con ello varíe el
texto (literario o de cualquier clase). Así lo destaca Genette “el paratexto es para el
texto un instrumento de adaptación: de allí esas modificaciones constantes de la
“presentación” del texto (es decir, de su modo de presencia en el mundo)” (p 352).
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Al cierre de las conclusiones del libro Umbrales en el que Genette dedica más de
trescientas páginas a profundizar sobre los diversos paratextos y sus funciones, el
autor juega con palabras y es elocuente:
“El paratexto no es más que un auxiliar, un accesorio del texto. Y si el texto sin
su paratexto es como un elefante sin guía, poder impedido, el paratexto sin su
texto es un guía sin elefante, desfile necio. También el discurso sobre el
paratexto jamás debe olvidar que trata sobre un discurso que trata sobre un
discurso, y que el sentido de su objeto tiene que ver con el objeto de ese
sentido, que es un sentido. Solo hay que franquear el umbral.” (p 354).
Como se decía, los paratextos forman parte del discurso en tanto llegan al lector
junto con el texto. Por ejemplo, pueden citarse como paratextos título, bajadilla,
entretexto, epígrafe, dedicatoria y otros elementos del diseño como fotos dibujos,
gráficos e incluso la portada si se tratase de un libro.
Cabe destacar que los paratextos que acompañan un texto pueden ser de autoría del
propio autor del texto o del editor, o incluso de un tercero. Es decir, que no
necesariamente los paratextos son pensados originalmente por el autor del texto.
El análisis contextual del artículo de marras también debe realizarse desde el
enfoque que Bajtín señala como la palabra que siempre busca una respuesta. “Para
la palabra (y, por consiguiente, para el hombre) no existe nada peor que la ausencia
de respuesta” (BAJTIN, p 319).
El autor ruso cita a Karl Marx que “decía que tan sólo un pensamiento expresado en
la palabra llega a ser pensamiento real para el otro y sólo con lo mismo se vuelve
real para mí” (BAJTIN, p 319). Siguiendo esa idea, la palabra, podríamos incluir la
oral y la escrita, busca una respuesta. Es decir, un texto es siempre una palabra que
busca respuesta o la respuesta, simultáneamente, a alguna palabra.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Dialogan, entonces, los intertextos entre sí, incluso aquellos que no están
aparentemente directamente relacionados con el texto en cuestión. “El hecho de ser
oído ya de por sí representa una relación dialógica. La palabra quiere ser oída,
comprendida, contestada y contestar a su vez a la respuesta, y así ad infinitum.”
(BAJTIN p 319-320).
Con todo este marco teórico se analizará el contexto de la pieza aparecida en el
diario El País, de Madrid, el 22 de septiembre de 2019, escrita por Philippe Sands.
3.2 Identificación y análisis de los elementos contextuales
El análisis contextual es fundamental para entender lo escrito en el artículo
“Palabras y delitos” de Philippe Sands o cualquier texto que se quiera analizar. El
contexto no solo brinda explicaciones de elementos implícitos en el texto, sino que
también define por qué se publica un artículo en determinado momento y hasta
brinda significados más allá de las palabras escritas en el propio texto. Tal como se
indica en el apartado anterior (3.1), el texto no está completo sin el contexto. Es
decir, que analizar este artículo sin contemplar en el análisis al contexto sería
hacerlo de forma incompleta.
En el caso del artículo en cuestión, que apareció en el sitio del diario El País el 22 de
septiembre de 2019, resulta muy revelador identificar todos los elementos
contextuales que deben considerarse para entender a cabalidad el texto.
Más allá de que Boris Johnson, uno de los protagonistas del texto de Sands, asumió
como primer ministro de Reino Unido el 24 de julio de 2019, la polémica sobre la
salida de ese país de la Unión Europea con el llamado Brexit lo ha puesto en los
titulares de todo el mundo por varios meses de forma consecutiva.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Sin embargo, no es exactamente sus posiciones sobre Europa que desvelan a Sands
en el caso del artículo en cuestión. Se trata de algo más profundo. Ahora bien, el
análisis de la conducta de Johnson, como de la de Trump, se hace pertinente realizar
en estos momentos en que estos dos líderes ocupan la agenda noticiosa mundial.
El artículo es el resultado de la reflexión del autor en relación a los últimos años de
la política internacional. El triunfo electoral de la opción conservadora por salirse de
la Unión Europea de parte de Reino Unido y la posterior llegada del estadounidense
Donald Trump a la Casa Blanca forman parte del contexto general al que alude el
artículo permanentemente. A partir de esos episodios, Sands destaca que la
humanidad podría estar encaminada hacia la repetición de momentos de barbarie y
horror como los que sucedieron en distintas etapas de la historia y que parecían que
no volverían.
Para entender por qué Johnson y por qué Trump pueden ser los protagonistas de
semejante desviación de la humanidad, hay que entender a esos personajes de la
política actual.
Boris Johnson es un periodista inglés nacido, justamente, un año después del final de
la segunda guerra mundial. Tenía doble nacionalidad pues nació en Nueva York,
Estados Unidos, de padres, británicos. Fue periodista de los diarios ingleses Times y
Express & Star, corresponsal de The Daily Telegraph en Bruselas, sede de la Unión
Europea y editor del semanario The Spectator. En el Times fue despedido por
inventar una cita de su padrino el historiador Colin Lucas; en The Daily Telegraph
fue acusado de reproducir mitos anti Unión Europea en su trabajo como
corresponsal y en The Spactator incumplió su promesa hecha al dueño del periódico
de no buscar una carrera política posterior (STUBLEY, 2019).
Donald Trump es un empresario estadounidense, hijo de una mujer escocesa y
padre neoyorquino. Nació, igual que Johnson, en Nueva York en 1946. Se hizo
famoso por su acenso en los negocios de la familia y en su incursión en el
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
showbusiness con programas de televisión de gran rating y la franquicia Miss
Universo. Su historia de vida empresarial está llena de escándalos de supuestos
abuso a decenas de mujeres, incluidas acusaciones de acoso sexual (STUART, 2016).
Fue precandidato en dos ocasiones antes de ganar la candidatura con el Partido
Republicano y la elección nacional estadounidense frente a Hillary Clinton, del
Partido Demócrata, en 2016. Asumió como el 45avo presidente de Estados Unidos
en enero del 2017.
Sands se centra en estos dos personajes, más en Johnson que en Trump, pero podría
tomar otros de igual talante. En otras latitudes existen otros como Jair Bolsonaro, o
candidatos que no llegaron a triunfar en sus procesos electorales pero que ejercen
influencia en sus seguidores, incluida Costa Rica.
El autor presupone que el lector conoce algo de la posición política de los dos
dirigentes mencionados en el artículo, incluso de sus apariciones mediáticas en
redes sociales, artículos de prensa y hasta novelas. Es de suponer que el público
conoce la afición por los tuits de Trump o los artículos de ambos o, incluso, la novela
publicada por Johnson en 2014 en la que el protagonista es un integrante de media
tabla del Parlamento, como lo era él mismo en aquellos años.
Aunque no está presente en el texto explícitamente, el artículo se enmarca en un
contexto de confrontación entre progresistas y conservadores a nivel mundial. Ya no
izquierda y derecha, aunque podría asociarse el progresismo más cercano al centro
e izquierda y al conservadurismo hacia la derecha. El autor lo lleva más allá y lo
compara con el auge de las ideologías fascistas y nazis que dominaron Europa en los
años treinta.
Sería imposible entender a cabalidad lo expuesto en el artículo si no se conoce con
anterioridad el contexto político del surgimiento de Trump y Johnson en sus
respectivos países. Pese a toda la evidencia de engaños, mentiras y escándalos de
ambos candidatos, mientras más se generaban textos, artículos y presencia en
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
medios de ellos más crecía su popularidad. Incluso su verbo políticamente
incorrecto, lleno de insultos y discriminaciones generaba, más bien, una suerte de
empatía con el grupo mayoritario de sus respectivas audiencias. Su posición de
superioridad desde un “nosotros” claramente establecido le generó antipatías pero
también simpatías. Ambos políticos encarnaron a ese “nosotros” que, como en otras
épocas, se sintió respaldado por la segregación y negación del otro efectuado desde
el liderazgo político. En ese contexto, Sands se asombra cómo “sin ningún reparo”
expresan sentimientos racistas.
El texto de Sands está lleno de referencias históricas, algunas explicadas y
explicitadas otras no. Sitúa, además, una vuelta a la época de discriminaciones
abiertas con los procesos electorales del Brexit en Reino Unido y Trump en Estados
Unidos. Conocer a profundidad esos procesos no es necesario, pero sí saber qué y
quiénes se enfrentaban para poder entender por qué son esos disparadores los que
generaron la vuelta a un entorno de enfrentamiento.
Conocer ese enfrentamiento pero principalmente conocer cómo se enfrentaban las
fuerzas antagónicas de esos procesos forma parte del contexto que se debe conocer
al leer el texto de Sands. Conservadores versus progresistas. Más allá del matis que
puedan tener las distintas corrientes conservadoras y progresistas en los diversos
países.
Philippe Sands coloca claramente del lado conservador a los dos dirigentes políticos
y establece que su auge ha provocado un resurgimiento de discriminaciones en las
sociedades en las que ejercen influencia.
A partir de esa diferenciación, de mostrar ese enfrentamiento, Sands muestra que es
el auge de esos sectores conservadores lo s que propiciaron el aumento de
“sentimientos que estaban incrustados” en las sociedades. Aumenta, entonces, el
discurso “contra el extranjero, el inmigrante, el musulmán, entre otros”, dice Sands.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Para Sands esa separación, segregación, entre “otros” y “nosotros” que realizan los
políticos señalados es comparable con la Alemania nazi. Primo Levi es un escritor
italiano que vivió la experiencia de los campos de concentración como Auschwitz.
Sands trae el contexto alemán con una cita del libro Si esto es un hombre, escrito en
1947 por el propio Levi. En este pasaje del texto de Sands no solo se nombra a Levi,
sino que, con él, a todo lo sucedido en el Holocausto judío y la opresión nazi en
Europa. Sands destaca que esa rotulación de “otros” y “nosotros” que se vive en la
actualidad asoma lo vivido en épocas pasadas.
La cita de Levi “todo extranjero es un enemigo” es muy parecida a lo expresado por
Trump relativo a las caravanas migrantes de centroamericanos llegando a la
frontera sur estadounidense.
Cabe destacar un error de contexto en la versión digital analizada, puesto que al
final de la cita de Levi en el párrafo 7, se indica “Pero cuando este surge, cuando el
dogma tácito se convierte en la premisa mayor de un silogismo, entonces, al final de
la cadena está el [‘campo]”[CAMPO].” Aunque aparentemente hay algún tipo de cita
en la palabra campo, que no aparece en el texto, la traducción no es suficiente para
entender a cabalidad la frase. Además, la palabra “cadena” parece insuficiente en la
cita. ¿Qué es lo que “está” al final de la “cadena”? ¿Qué “cadena”?
Yendo al texto en español del libro indicado, Si esto es un hombre, en su presentación
puede leerse la cita en la que aparece “cadena” y en vez de “campo” dice “Lager”.
(LEVI, 2002, página 3).
Buscando explicación para la palabra “cadena” de la cita de Levi, aparece la versión
alemana del texto de Sands publicada en el Frankfurter Rundschau, donde puede
leerse que en la misma cita aparece el vocablo “Gedankenkette”, que se traduce
como “cadena de pensamiento”.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Por otro lado, “Lager”, que efectivamente se traduce como “campo”, en el contexto
de la Alemania nazi se refiere a los campos de concentración. Es decir, que
conociendo el contexto, y quizás distintas traducciones de la cita originalmente en
italiano de Si esto es un hombre, ese pasaje de Levi podría leerse: “Pero cuando este
surge, cuando el dogma tácito se convierte en la premisa mayor de un silogismo,
entonces, al final de la cadena de pensamiento está el campo de concentración.”
Allí cobra sentido el aporte que Sands trae al texto realizado por Levi. Es decir, si se
acaba pensando que “todo extranjero es un enemigo”, si esa convicción “surge”
como “dogma tácito” entonces, al final de ese pensamiento vuelve a aparecer el
campo de concentración, la barbarie, el horror.
Y Sands, en efecto, dice poco después en su artículo que, efectivamente, “El ‘dogma
tácito’ ha vuelto”. Ahora bien, lo nuevo, explica Sands, no es que existan esos
sentimientos de enemistad con el “otro”, sino lo nuevo es que se puedan expresar
públicamente y que lo hayan expresados figuras políticas de relevancia mundial.
El contexto de la obra de Levi, que introduce el horror de Auschwitz al texto de
Sands, es lo que podríamos estar viendo si se profundiza en ese dogma segregatorio.
Esos regímenes de terror como la esclavitud, la segregación, el holocausto, el
genocidio de Ruanda y la limpieza étnica de la antigua Yugoslavia, por nombrar
algunos, son momentos en los que la humanidad ha transitado con impactos
importantes no solo para los grupos protagonistas de esos conflictos, sino con
enseñanzas para todo el orbe.
El autor, como abogado especializado en derechos humanos y que ha participado
como consultor y especialista en diversos litigios a nivel mundial conoce bien esos
episodios de la humanidad. Incluso, como escritor, ha profundizado e investigado en
el caso del holocausto judío en su libro Calle Este-Oeste (SANDS, 2017) en el que
describe en 608 páginas la historia de varios personajes de la época, incluido su
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
abuelo Leon Buchholz que sufrió la persecución nazi y cómo una misma ciudad fue
dominada por el imperio austrohúngaro, Polonia, Alemania y Ucrania, cambiando de
nombre cada vez, pero siendo siempre la misma ciudad.
El contexto de situación concreta que vive el autor, así como los lectores, es el
enfrentamiento entre conservadores y progresistas, principalmente en relación con
un tema central que toma lugar en 2019, justo en el momento en que se publica el
artículo y que el primer ministro Boris Johnson protagoniza: la implementación del
Brexit.
El Brexit es la salida de Reino Unido de la Unión Europea que fue decidida mediante
referéndum y que debe implementarla el primer ministro, con la venia del
Parlamento.
Ese referéndum estuvo
protagonizado por una campaña
electoral llena de falacias, mentiras y
exageraciones. Varios argumentos
fueron utilizados, pero el tema
xenofóbico dominó parte de la
agenda. Los defensores de la salida,
los del Brexit, alegaban que si se
continuaba perteneciendo a la Unión Europea los inmigrantes tendrían entrada libre
al país. Un ejemplo de ello es una caricatura publicada en el Daily Mail el 17 de
noviembre de 2015 en la que ratas, inmigrantes evidentemente musulmanes
armados entran libremente a la Unión Europea. Para el colectivo Marea Granate de
Londres, es una clara “analogía con la propaganda nazi contra los judíos”, según
publicaron en un artículo de opinión en Eldiario.es, de España. El equipo de Marea
Granate agregó en el mismo texto que “la viñeta sugería la llegada masiva de
refugiados, y exageraba la posibilidad de que extremistas pudieran llegar a Reino
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Unido a través de Europa camuflados entre los refugiados que huyen de situaciones
de conflicto” (MAREA GRANATE, 2017).
El colectivo plantea las mismas tesis que Sands, algunos años antes, tras analizar la
entonces reciente campaña de los conservadores al frente de la campaña Leave
(abandonar) para alcanzar la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
Sands plantea que “los dirigentes de Estados Unidos y el Reino Unido comparten la
afición a un lenguaje de degradación y división que evoca el regreso a épocas
anteriores”. ¿Qué épocas anteriores? Podría preguntarse un lector desprovisto del
contexto que Sands trata de traer al presente en su artículo.
Al siguiente párrafo Sands cita al escritor italiano Primo Levi sobre su experiencia
en Auschwitz. Queda claro, entonces, cuál es la “época anterior” a la que volverían
las sociedades de prosperar los discursos segregacionistas de Johnson y Trump.
Sin conocer la experiencia de exterminio nazi sobre la población judía europea el
texto quedaría sin sustento. Aunque aparece en varias ocasiones, el conocimiento
del Holocausto tiene que estar en el contexto que el público lector ya tiene al leer el
artículo de Sands.
Las palabras importan, repite en varias ocasiones el autor y aquí queda claro. Si en
la actualidad los líderes políticos entonan frases y actitudes discriminatorios, el
resultado puede ser el mismo que ya se vivió. Ahora, con ese contexto, queda claro
las situaciones anteriores referidas.
La referencia a la Alemania nazi, al holocausto o a la persecución de la década de los
treinta y cuarenta del siglo pasado son constantes.
Los horrores de la humanidad no son solo este. Sands también menciona el
colonialismo, Ruanda y Yugoslavia. Menciona estos seguramente porque él participó
como abogado en procesos ante cortes internacionales, pero podría haber
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
mencionado aquí Guatemala, las dictaduras del América Latina, entre tantos otros
desastres humanitarios. El colonialismo llevó a la esclavitud a millones de personas
en América y África, incluso al exterminio de poblaciones originarias en muchas
regiones; el genocidio en Ruanda en el que el gobierno perteneciente a una etnia
buscó exterminar a los tutsi en 1994 con casi un millón de personas asesinadas; el
genocidio en la antigua Yugoslavia fue una limpieza étnica y enfrentamiento entre
fuerzas nacionalistas de los distintos países resultantes de la división de Yugoslavia.
Con el horror humano podría seguir una lista casi interminable de conflictos en los
que unos con poder exterminan a otros con menos poder. Para Philippe Sands, que
ha estudiado estos fenómenos desde el punto de vista jurídico lo que atañe al
artículo está relacionado justamente con el auge de la segregación, la discriminación
y el rechazo al otro hasta que se instala un régimen totalitario o perseguidor de
grupos determinados.
Por otro lado, y ya en otro bloque temático en el que Sands aborda las respuestas
institucionales a los regímenes de horror, se hace varias referencias a “nunca más”,
así entre comillas. La frase “nunca más” fue tomada como consigna a partir de
Nuremberg y se repite cada vez que un proceso de genocidio, represión y muerte es
analizado en una sociedad. Se ha popularizado en los informes de las atrocidades de
las dictaduras latinoamericanas, entre otras instancias.
Esto reafirma, tal como lo indica Sands que las palabras importan, ya sea para
aumentar el clima de odio y terror, como para buscar la no repetición de dichas
historias.
El enfrentamiento actual entre conservadores y progresistas, así como el auge de las
políticas discriminadoras y segregacionistas de algunos gobiernos del orbe, así
como el conocimiento de algunos antecedentes ya sea de los años anteriores como
del siglo pasado (referéndum con consignas xenofóbicas o el Holocausto) forman
parte del contexto en el que está inmerso el artículo “Palabras y delitos”.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Sands desea que la humanidad no transite nunca más por episodios de tanto odio y
terror como los que ha referido en su texto y en ese espíritu escribe lo que escribe.
No solo en esta pieza, sino también en sus labores como jurista y en sus profusos
ensayos sobre el abuso de poder en episodios internacionales.
Tal como se señala en el apartado 3.1, para este análisis hemos tomado el contexto,
esa enorme cantidad de datos que condicionan cualquier discurso, con sus cinco
componentes contextuales: contexto de situación, cotexto, presupuesto, intertexto y
paratexto.
Algunos elementos contextuales dentro del contexto de situación son los elementos
deícticos. Tal como se señala en el apartado anterior son gramaticalizaciones de
algunos elementos contextuales. Estos elementos son la forma mediante el cual
texto remite a una realidad concreta y decodifican tiempo, lugar o persona.
Entre los elementos deícticos encontrados en este texto se encuentran de las tres
variantes señaladas por los teóricos. Un elemento que llama la atención en relación
con la forma en que el autor remite a una realidad concreta es mediante el uso de los
elementos deícticos de tiempo. El texto se divide en varias partes y al inicio de esas
partes, y algunas de sus sub partes, utiliza como marcadores los elementos deícticos.
Tal como se señaló en el apartado 2.2, los elementos deícticos de tiempo que
separan partes del texto son: “Hace un par de años” al inicio del texto, “Tres años
después” al inicio del Bloque B en el párrafo 5, “Pasado un tiempo” al inicio del
Bloque C en el párrafo 13, “Hace unas semanas” en el párrafo 17. Así también se
utiliza “antes”, “en 2016”, “Después del referéndum”, “en el plazo de unos meses”,
“épocas anteriores”, etc. Todos estos elementos nos muestran el lapso en el que vive
el artículo. Tanto en lo que concierne al análisis concreto de la realidad que se relata,
como a ciertas anacronías que el autor utiliza para viajar en el tiempo y ejemplificar
lo que está sosteniendo.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Gracias a esos elementos deícticos sabemos que el artículo transita en un lapso de
tres años: desde aquellos años en que el autor estaba en la cafetería de Naciones
Unidas, el referéndum y la elección estadounidense en 2016, el momento actual de
auge de las palabras segregacionistas y de odio de Johnson y Trump; además de los
viajes en el tiempo para relatar “épocas pasadas”.
En relación con los elementos deícticos de lugar se utilizan muchas referencias a
países Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia; así como también Ruanda,
Yugoslavia, Alemania (que funciona como elemento de lugar y de tiempo: la
Alemania nazi es una ubicación que evoca no solo a un lugar, sino también a un
tiempo determinado). Estos elementos sitúan el texto en la realidad, principalmente
europea, con influencia estadounidense. Aunque no le está hablando exclusivamente
a un posible lector europeo, todo el mundo está en capacidad de entender el
contexto y el texto del artículo, sí sitúa la conflictividad (pasada, actual y
posiblemente futura) en la Europa que él conoce y habita.
Entre los elementos de persona, el autor deja claro que el texto que se está por leer
es una visión personal de la realidad. La palabra “estuve”, en la primera línea del
primer párrafo, es un verbo que actúa como un elemento deíctico, pues tiene
implícita la conjugación en primera persona del mismo. Asimismo, pocas líneas más
abajo, en el mismo párrafo, agrega “Nuestro” y “nuestra” (“Nuestro principal
oponente” y “nuestra causa”), reforzando esa idea de quién es el “yo” que escribe y
cuál es su posición en el debate. En el mismo primer párrafo incluye “el ministro de
exteriores” y lo caracteriza como “oponente”. Desde el comienzo establece algunos
parámetros que continuarán en el resto del texto.
“Ese ministro de Exteriores” alude nuevamente a una persona concreta, que luego se
revelará es Boris Johnson, aunque algún lector informado ya pudiera saberlo. Aún
no ha nombrado a Boris Johnson y ya el lector sabe, mediante elementos deícticos
que se habla de este personaje.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Trump y Johnson son nombrados apenas en el párrafo 5, en el Bloque temático B,
sin nombre, solo con el apellido, pero ya el lector sabe, con varias pistas que ellos
son los protagonistas de ese populismo conservador en auge que fomenta el odio.
No los nombrará con su nombre propio en ningún otro momento en los 13.630
caracteres del artículo. Pero Trump y Johnson no son los protagonistas, las
protagonistas son las palabras esgrimidas por estos dirigentes y la normalización
del racismo y la xenofobia en sus seguidores y, por lo tanto, en la sociedad.
Como dato anecdótico que quizás Philippe Sands lo sepa, en Estados Unidos se
hicieron análisis sobre el auge de Trump al protagonizar tanto las noticias en
televisión y prensa: hablen bien o mal pero hablen, fue una estrategia clave en su
campaña.
Luego de perfilar el “yo” del artículo, y de nombrar, muchas veces sin mencionar sus
nombres, a Donald Trump y Boris Johnson, el autor salpica el texto con varios
elementos deícticos de persona que refieren a gente concreta, conocidos suyos
algunos, autores clásicos o renombrados otros, y, principalmente, hace uso de
pronombres personales al citar el conflicto general del texto. Aparecen entonces
“ellos” y “nosotros”, como elementos enfrentados y como elementos que el propio
desarrollo del lenguaje segregacionista genera. “Ellos”, “nosotros” y los “otros” es
parte del motivo central del artículo ya que están constantemente presentes en los
enfrentamientos y en las historias que se narran, ya sea en presente o en pasado.
Otro de los elementos del contexto es el presupuesto. El autor presupone que el
lector conoce algunos hitos, lugares, textos o temas en los que no se va a detener a
explicar pero que forman parte del conocimiento general que se presupone el lector
tiene.
Un lector poco formado en los temas afines al texto podría necesitar consultar
internet, diccionario o preguntar a algún conocido sobre ciertos temas.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Hay algunos presupuestos muy concretos. Por ejemplo, el autor nunca dice quien es
“Barack Obama”, presupone que el público lector sabe que fue presidente de
Estados Unidos y que es afro descendiente, importante para entender una palabras
más abajo, la reacción de Johnson respecto a un texto escrito por Obama.
Es posible que a Obama efectivamente lo conozca todo lector, pero quizás no sepa
quien fue Jim Crow y por qué aparece citado dentro de “las tragedias humanas”. Jim
Crow es un personaje ficticio creado por Thomas Rice, un juglar del siglo XIX
popular en su época por crear personajes negros en tono de burla o sátira. Ahora
ese nombre está asociado a leyes de segregación racial, anuladas finalmente en 1964
con la Ley de Derechos Civiles y de Derecho al Voto en 1965.
Otro de los presupuestos está al inicio, en el quinto párrafo, en la que se alude a “un
tuit, un artículo de prensa o una novela”. Es sabido la fascinación de Donald Trumpo
por los tuits, pero quizás no es tan conocido que Boris Johnson ha escrito una novela
llamada Setenta y dos vírgenes, sobre el complot para asesinar a un presidente
estadounidense en su visita a Inglaterra, donde el protagonista es un miembro del
Parlamento llamado Roger Barlow sin mayor protagonismo en la cámara. Aunque
ha vendido cerca de 50.000 ejemplares, en Inglaterra quedó en el olvido hasta el
nuevo protagonismo de Johnson, quien en el momento de publicarla era un
miembro del parlamento sin grandes protagonismos, tal como el personaje.
Algunos otros presupuestos del autor puede ser más centrales e importantes, como
Nuremberg o Auschwitz. Nuremberg es una ciudad alemana, de las más devastadas
por el bombardeo de Los Aliados contra El Eje en la Segunda Guerra Mundial. Sin
embargo, su nombre aparece en los temas jurídicos internacionales porque en esa
ciudad se llevaron a cabo los llamados Juicios de Nuremberg o el Proceso de
Nuremberg, que consistió en el juzgamiento a los principales protagonistas
sobrevivientes del régimen del Tercer Reich Alemán. Estos juicios se realizaron
entre 1945 y 1946, apenas acabada la guerra.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Auschwitz es un complejo de campos de concentración en el que los nazis recluían a
judíos, polacos, gitanos, comunistas, disidentes del régimen y otros priosioneros de
guerra. Está situado en Polonia en donde se calcula que asesinaron a más de un
millón de personas.
No existen intertextos en el texto de Philippe Sands, aunque sí hay textos a los que el
autor alude y en los que se apoya para sustentar su tesis central, pero que no
necesariamente el lector deba leerlos para comprender el artículo. Los textos
citados como Si esto es un hombre, de Primo Levi, La lengua del Tercer Reich, de
Viktor Klemperer, o incluso la Carta de las Naciones Unidas o la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Aunque es una lectura recomendable,
cualquiera de esos textos, no son imprescindibles para entender el artículo de
Sands.
Entre los elementos contextuales se encuentran los cotextos. Tal como fueron
definidos en el apartado teórico 3.1, los cotextos son textos que acompañan al texto.
En este caso, se analizan los cotextos de la versión impresa, ya que el texto del
artículo íntegro, tomado de internet, no posee características que permitan conocer
el entorno en el que fue publicado.
El artículo de Philippe Sands fue publicado el 22 de septiembre de 2019 en la página
11 del diario El País de Madrid. La sección de opinión es usualmente abierta con los
textos editoriales y luego las columnas o artículos de Opinión. En el caso de esta
edición la sección anterior a la de Opinión es la de Internacionales y la posterior es
de España.
Como puede verse en la imagen, el artículo de Sands viene en un doble página a la
derecha, página impar, y a la izquierda lo acompañan dos editoriales, una columna,
una caricatura y el cuadro de créditos del periódico.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Cotextos
Los cotextos en esta edición no están directamente relacionados con el texto en
cuestión, ya que abarcan temas nacionales puramente y no se relacionan de forma
cercana con el tema específico del artículo de Sands ni con algún tema similar o
vinculado. La caricatura, por el contrario, sí parece vincularse con cierta parte del
tema tratado por Sands, ya que toca de manera sarcástica la discriminación.
También en la edición impresa podemos encontrar diversos paratextos que son
parte de lo que el lector podrá ver como la integralidad del texto, es decir, la forma
en que el diario entrega el texto al público. En el caso de la página 11 de la edición
del 22 de septiembre de 2019, puede verse una diagramación típica de la sección
Opinión del diario. Los títulos, las líneas y los espacios en blanco y la diagramación
en general se realiza de una forma que el lector identifique tales textos como piezas
de opinión y no como artículos del discurso informativo del periódico.
En este caso, la versión impresa del artículo, vemos como paratextos la fecha, el
número de página, el nombre de la publicación y de la sección. Todo arriba de unas
líneas que dividen esa información del título. Este título “Palabas y delitos” escrito
en letra grande y cursiva, como todos los titulares de textos de opinión del diario. Un
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
poco más abajo del título en tinta azul, el autor “Philipe Sands”, tras un espacio en
blanco y una línea que divide el titular y la autoría con el resto del texto, aparece la
bajada o lead, que abarca todo lo ancho de la página en dos líneas. Más abajo, en
cuatro columnas se coloca el texto que inicia con la primera letra en capitular. En
medio del texto una gran ilustración de Johnson y Trump enredados con serpientes
que salen de sus bocas que entrelazan al mundo, firmado por Raquel Marín que
desde hace varios años ilustra las páginas de Opinión. Hay dos Entretextos, que son
destaques del propio texto de Sands. Al pie de la última columna se lee los datos del
autor en tres líneas y la autoría de la traducción. Todo en letra serifa llamada
Majerit, una tipografía especialmente creada para el diario El País en 2007, excepto
el crédito de la ilustración y los datos del autor y la traductora que se colocan en la
letra sanserif, Benton Sans, una adaptación de la clásica News Gothic diseñada
especialmente para prensa por Morris Fuller Benton en 1909.
Paratextos
En el texto aparecido en la web hay otros paratextos que aportan datos contextuales
al texto. Una especie de acápite compuesto por palabras sueltas entrecomilladas que
parecen ser tomadas de discursos, tuits o frases de los propios Johnson y Trump.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
“Plaga”, “Negritos”, “¡Que los expulsen!”, “Enemigos del pueblo”, “Terrible
colaboración”, “Judíos deselales”, “Países de mierda”, “Sonrisas de Sandía”, “Prohibir
a los musulmanes”, “Buzón”, “Violadores”, “Mierdas”, “No son personas, son
animales” son las palabras que aparecen como acápite del texto, en la entrada en la
web https://elpais.com/elpais/2019/09/20/opinion/1569001467_943537.html.
Este acápite o introducción al texto aparece en la versión web en español, así como
en la versión impresa en alemán, pero no en las versiones en inglés y francés y en la
impresa en español. Las palabras que están colocadas una tras otra en ese acápite
no dicen nada fuera de contexto, más que formas racistas de referirse a algunas
personas o países. Algunas de esas frases son identificables en ciertos pasajes del
discurso de Trump y Johnson. Esto indica que es una pequeña recopilación de lo que
el autor denuncia como auge del lenguaje del odio, puesta en la práctica, puesta en
palabras dichas y proferidas por los dos dirigentes políticos en cuestión.
La diagramación de la página 11 del diario se corresponde con lo que señala Alex
Grijelmo, en El estilo del periodista, que los periódicos diferencian las páginas
informativas de las de opinión en su presentación. Es usual en los medios impresos
que la diagramación de la sección de opinión, y tal es el caso de El País, tenga ciertas
características de seriedad y monotonía, con poca ilustración y mucho texto. Es una
forma de diferenciarse del resto de textos que utilizan otros discursos periodísticos
diversos. Se entiende que la lectura de la sección de opinión se realiza de forma
pausada y con la intencionalidad de una lectura profunda. La diagramación en los
periódicos tradicionales insinúa ese tratamiento. Siguiendo a Grijelmo, “se respeta
así el derecho del lector a saber si lo que lee parte de una realidad objetiva (con
todos los matices que se quiera, pero con el ánimo de quien escribe de no inmiscuir
sus juicios en lo que cuenta) o si por el contrario corresponde al criterio personal o
empresarial de quien se responsabiliza del comentario” (GRIJELMO, p 29)
La diferenciación con otras secciones es fundamental en la diagramación puesto que
el editor debe dejar claro al lector que estamos ante una sección en la que no se
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
abordan hechos noticiosos y que estamos ante textos que forman parte del género
de opinión o argumentación. Tanto un titular de sección como la propia
diagramación son formas de anunciar al lector que lo que se leerá, como el caso de
“Palabras y delitos”, se trata de un artículo de opinión.
3.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo
El artículo de Philippe Sands trata, principalmente sobre los usos políticos del
lenguaje y los modos en que este se vuelve una herramienta para antagonizar al otro
con la posible consecuencia de volver a la barbarie.
El mensaje principal de Sands parece ser que ciertos dirigentes políticos nos llevan,
con sus discursos y prácticas, al desconocimiento de la historia y, por lo tanto, la
posibilidad de repetir hechos lamentables de otros tiempos. El autor pareciera
decirnos que pese a tanta historia no la humanidad no ha aprendido nada de ella.
No obstante, nos relata pasajes en que la humanidad respondió con firmeza al terror
institucionalizado como formas de pasar la página, pero no para olvidar, sino para
establecer jurisprudencia y antecedentes tras comportamientos que denigran la
dignidad humana.
El análisis del artículo “Palabras y delitos”, junto con todo el arsenal contextual que
se ha visto en este trabajo, permite entender más allá de las siete páginas del texto
en la web y de la página entera del diario impreso. Sands es explícito en indicar que
el futuro que le espera a la humanidad puede ser el de la barbarie y el de la
repetición de los más feroces crímenes de la historia de la humanidad y el contexto
en el que se inserta el artículo no hacen más que confirmar esa advertencia, como un
posible camino que lleve la humanidad.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Los elementos contextuales que trae Sands a colación profundizan lo que el autor
acota en su texto. Cualquier lector podría iniciar una investigación del contexto en el
que se publica el texto de Sands y confirmaría las tesis del autor, ya que la realidad
lleva el camino que Sands indica y la crudeza y violencia de las palabras esgrimidas
por ciertos líderes políticos, como Trump, Johnson y muchos más, muestran la
misma dirección.
En ese sentido el artículo de Sands es robusto. Más allá de que el lector quiera
buscar otros elementos en el contexto actual, el artículo se entiende por sí solo y no
hace imprescindible la complementación en otro texto.
Además de esgrimir sus tesis, Sands trae al presente muchos elementos de contexto
como se vio en el apartado anterior. Esto muestra su vasta experiencia en el campo
del litigio y el derecho internacionales, así como su comprensión de la historia.
El texto que se analiza aquí brinda luz también a los procesos de auge del discurso
del odio en otros países, más allá de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión
Europea.
En Costa Rica también se vivió el aumento del discurso de odio por parte de figuras
políticas con relativo peso en la ciudadanía y que ha llevado a una polarización
importante no solo en procesos electorales, sino en la sociedad misma.
La discriminación como elemento central del discurso del odio de los líderes
políticos que cuestiona Sands puede notarse en las caravanas de migrantes
centroamericanos que intentan cruzar hacia Estados Unidos y las respuestas que el
gobierno del norte brinda en la frontera. También puede verse esa discriminación
en ciertos sectores de la sociedad costarricense que aumentó el odio hacia la
población sexualmente diversa, como se ha notado después de las elecciones de
2018. Estos ejemplos muestran cómo el artículo está anclado a un momento
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
específico que vive la humanidad y que se refleja en diversas formas en distintas
latitudes.
Aunque no parece haber un detonante específico para la publicación a finales de
septiembre del artículo en cuestión en diversos idiomas, está claro que está escrito
en el calor de la discusión sobre cómo debe darse la salida de Reino Unido de la
Unión Europea, pero también como reflexión de lo que ha sucedido en ese país en
los últimos años, justamente los tres años de los que habla el texto.
No es este texto una respuesta directa a Johnson o a Trump por algún dicho, sino a
su trayectoria como políticos, una reflexión sobre el camino al que lleva esa diatriba
insensata en la que están inmersos algunos políticos en la actualidad en el mundo.
Quizás este artículo debió salir en el contexto del enfrentamiento electoral del
Partido Conservador británico y durante el acenso a primer ministro de Johnson
para intentar incidir, persuadir a la población británica de no votar por candidatos
con las características que tienen esos populistas conservadores denunciados.
De todas maneras, el texto quedará allí publicado y vigente mientras esos líderes
políticos sigan en la cumbre de países poderosos tomando decisiones y brindando
declaraciones que afectan la dignidad de miles y millones de personas.
El texto de Sands dialoga con decenas de textos que apuntan al mismo lado que lo
hace el autor británico.
Los datos contextuales arrojan una mayor comprensión del texto de Sands ya que a
partir de ellos es posible universalizar el texto y llevarlo a otros escenarios donde
también está ocurriendo un viraje similar de la política. Los discursos del odio no
son exclusividad de Johnson y Trump sino que se establecen tanto en candidaturas
populistas conservadoras y extremistas como en gobiernos que antes habían sido
electos democráticamente.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Mientras se realiza este análisis la violencia física desde el Estado es perpetrada, por
ejemplo en Chile y Ecuador, con miles de heridos y hasta muertos. Esto muestra
cómo de la retórica violenta a la violencia física hay pocos pasos que en muchas
latitudes se transitan sin demora.
El análisis de la obra literaria de Philippe Sands, sus artículos en prensa, entrevistas
y su trayectoria como abogado de derecho internacional y litigante en procesos
como el de Pinochet, por citar un ejemplo, arroja toda otra luz sobre el texto.
No se trata de un neófito que opina que se está exagerando con los discursos del
odio y que asume que eso podría llevarnos a escenarios de confrontación de alta
magnitud. Es un especialista en el estudio de conflictos internacionales y de
conflictos intrasociedades que alerta sobre paralelismos de un momento histórico
con otro.
Sands aclara varias veces que el mundo no se encuentra en la misma situación que
en las peores épocas de barbarie de la Alemania nazi, pero si brinda pistas sobre por
qué, efectivamente, parece que las sociedades actuales podrían conducir a la
humanidad hacia algo similar si no se actúa con celeridad y eficacia.
Los populismos conservadores utilizan la retórica del odio para sembrar
polarización y de esa manera llevar agua a sus molinos, votos a sus urnas. Ese
objetivo podría arrastrar consecuencias inimaginadas y de eso alerta Sands en su
artículo.
El contexto británico del referéndum por la salida o no de la Unión Europea, como se
vio en el apartado anterior profusamente, estuvo lleno de esas señales,
especialmente antiinmigrantes. Este elemento contextual brinda un anclaje
importante para la realización de este artículo de opinión.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Pese a que el referéndum fue hace ya varios años, el actual primer ministro asumió
su cargo apenas en julio de este mismo año 2019. Sands no solo analiza el discurso
desde una campaña electoral, sino que alerta del peligro de que ese lenguaje de odio
se asiente en las estructuras de poder de las instituciones democráticas y sea
esgrimido desde las representaciones formales de la sociedad.
Con esto, el último párrafo, el cierre del artículo de Sands cobra nuevo significado y
mayor peso.
“Antes de llegar eso, el constitucionalismo y el Estado de derecho nos ofrecen
protección, control y el respeto a la idea de una humanidad común, en la que se
reconoce la dignidad de cada persona simplemente por el hecho de serlo”, culmina
Philippe Sands.
Él cree, firmemente, como abogado y activista del derecho que es, que las
constituciones de los países atacados por el virus del populismo conservador y el
lenguaje del odio y segregacionista tienen su cura en su aplicación efectiva.
Pese a toda la evidencia en contra, que las constituciones y el derecho se pueden
torcer hacia la conveniencia del autoritarismo y el totalitarismo, Sands es un
entusiasta del Estado de derecho y de la defensa de las legítimas instituciones que
han sido creadas por la humanidad para evitar la barbarie.
Los elementos contextuales muestran ambas posibilidades. Desde que la defensa de
la racionalidad y la equidad estén en las propias instituciones democráticas, como
que el mal institucionalizado pueda crecer desde allí mismo con el surgimiento de
otros Trump, otros Johnson, otros Bolsonaro que toman las instituciones y, a
conveniencai de su propio discurso, las adaptan a sus intereses.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Ambos caminos son posibles, la humanidad misma es la responsable de saber elegir
en cual se matricula en los próximos años para saber que tipo de sociedades
dominen este siglo XXI que apenas comienza.
Todo eso, toda esa reflexión aparece en una relectura del artículo “Palabras y
delitos” de Philippe Sands.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
4. Análisis del género
y la modalidad discursiva
4.1 Consideraciones teóricas sobre argumentación textual
La argumentación está presente en todos los ámbitos de la vida social. Ya sea en una
discusión privada, en un grupo de personas, en una organización, en debates
públicos o por medio de la prensa. Allí aparecen los textos de opinión como una
herramienta utilizada a diario para posicionar temas en la agenda nacional, ya sea
por grupos de poder, individuos o colectivos determinados.
Las modalidades del discurso o superestructuras textuales, indican la forma en que
se gestiona y realiza un texto y los objetivos que logra alcanzar en el lector. Las
modalidades son cuatro: narrativa, descriptiva, explicativa y argumentativa. Las
distintas modalidades tienen cada una sus distintas funciones en la entrega del texto
al lector.
Dentro de la modalidad argumentativa se encuentra el artículo de opinión que es un
género dentro de esa categoría. Este trata de persuadir al lector en un sentido u otro
sobre un tema. Utiliza una modalidad discursiva argumentativa, como lo apunta
Calsamiglia y Tusón en Las cosas del decir. Ellas identifican diversos modos de
organización del discurso según sus funciones y son la narración, la descripción, la
explicación y la argumentación (p. 269).
La modalidad narrativa, está presente en todas las esferas de acción de la
humanidad y cuenta con una estructura que responde a lo que sucede: relata y narra
lo que sucede o sucedió. La modalidad descriptiva responde a cómo es el objeto o
sujeto o situación que se describe, cuáles son sus características, consiste en una
representación de la realidad. La modalidad explicativa profundiza y desarrolla una
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
temática para su comprensión a cabalidad, trata sobre un proceso. La modalidad
argumentativa genera razones y tesis para sustentar una determinada afirmación.
Sin embargo, esas modalidades suelen presentarse mezcladas en los diversos textos
“lo más habitual es que los textos se presenten mediante la articulación de más de
un modo de organización textual” (p 269) explica Calsamiglia y Tusón.
Estas autoras detallan que se argumenta “en cualquier situación en la que se quiere
convencer o persuadir de algo a una audiencia, ya esté formada por una única
persona o por toda una colectividad” (p 294). Las mismas autoras replican a George
Bateson que plantaba, según ellas, que “esa búsqueda de la adhesión, ese deseo de
persuasión es precisamente uno de los rasgos esenciales que caracteriza la
comunicación humana y la diferencia de los animales” (p 294).
Un texto de opinión se diferencia de un texto informativo. Según Alex Grijelmo,
experimentado periodista que ha ocupado distintos puestos en El País de España,
los géneros periodísticos “se diferencian fundamentalmente por el distinto grado de
presencia del informador en su texto” (GRIJELMO, p 28). En el caso de un artículo de
opinión, Grijelmo destaca que implica “una presencia omnímoda de quien escribe,
que muestra sus propias opiniones (…) de una manera muy subjetiva” (p 29).
Los textos de opinión, anota Grijelmo, suelen reflejar “el auténtico talante de un
periódico” y agrega el autor “con mayor claridad nos mostrarán los artículos de
opinión la verdadera ideología del diario” (p 124).
En los textos de opinión el objetivo es argumentar en uno u otro sentido sobre
temas de actualidad. La argumentación no es simplemente un conjunto de
opiniones. Así lo detalla Anthony Weston, por ejemplo, en su libro Las claves de la
argumentación. Para él, argumentar es “ofrecer un conjunto de razones o de
pruebas en apoyo de una conclusión”, es decir que “los argumentos son intentos de
apoyar ciertas opiniones con razones” (WESTON, p 11).
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Calsamiglia y Tusón indican que, para un texto argumentativo,
“la organización se construye sobre un esquema de tesis y antítesis, sostenido
por partes en confrontación. El texto se arma a partir de un problema y de más
de una forma de darle solución. Encuentra su ejemplo más claro en situaciones
de comunicación dialogales en las que aparece un proponente y un oponente,
una cuestión que suscita, una propuesta y una contrapropuesta, una búsqueda
de argumentos que constituyan la ley de paso (basada en la experiencia
compartida, las creencias, las observaciones, etc.) que lleve a una conclusión.
Para justificar, defender y sostener una posición, el esquema es el siguiente: se
parte de unos datos iniciales o de una premisa y se proponen argumentos para
defender un nuevo enunciado, que se deriva de las premisas, y así llegar a una
conclusión.” (p 296)
Así, se genera una cadena argumentativa que sostiene una conclusión final.
Calsamiglia y Tusón citan a Adam que propone “una estructura mínima prototípica
para la secuencia argumentativa”, pero esa estructura puede ser recurrente (una
conclusión se transforma en una nueva premisa) o bien puede presentarse múltiples
argumentos que lleven a una conclusión para apoyar y reforzar un punto de vista.
La cadena argumentativa que sustenta la conclusión puede constar de diversos tipos
de argumentos. Pueden haber argumentos basados en ejemplos, analogías, de
autoridad, causas consecuencias o silogismos deductivos como los llamados “modus
ponens”, “modus tollens” o silogismo hipotético (CALSAMIGLIA y TUSÓN, p 297).
El objetivo de la argumentación es convencer a otras personas de una determinada
tesis. El ser humano es un ser racional por lo que da razones para convencer sobre
los temas de los que conversa o escribe.
La estructura del proceso argumentativo, como lo vimos en Calsamiglia y Tusón
parte de una premisa, que son principios o puntos que se asumen, pasa por una
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
argumentación, conformado por un proceso de razonamiento y llega a una tesis
como conclusión.
Entre los argumentos pueden encontrarse los formales y los no formales. Los
formales son lógicos, tienen una estructura matemática, son sólidos pero son
difíciles de entender. Los no formales son más comprensibles pero pueden ser
endebles.
Tal como lo enumera profusamente Weston (páginas 33 a 78), existen varios tipo s
de argumentos. Los de ejemplo: se trata de un caso particular que se generaliza para
apoyar una determinada tesis. Ese caso particular tiene que ser representativo. Los
de analogía que compara dos situaciones para con una respaldar la otra. No deben
ser iguales pero sí coincidentes. Los de autoridad toma como premisa la opinión de
quien es considerado una autoridad, debe considerarse que quien emita esa opinión
tenga las credenciales para emitirla. Los argumentos de causa muestra la
correlación entre dos situaciones: una produce la otra. Al decir de Weston, “los
buenos argumentos, entonces, no apelan únicamente a la correlación de A y B,
también explican por qué ´tiene sentido´ para A causar B.” (p.69).
Los anteriores también son conocidos como argumentos no formales.
Entre los argumentos formales están Modus Ponens, Modus Tollens (según sus
expresiones latinas), los silogismos categórico, hipotético y disyuntivo. Para Weston
estos son argumentos deductivos (páginas 79 a 95).
El modus ponens es el modo que afirma, se aplica a la regla de inferencia de lógica
de enunciados, que tiene el siguiente esquema: Si P, entonces Q. Sucede P, por lo
tanto Q. Es decir, si sucede una situación sucederá otra.
El modus tollens es el modo que niega y se aplica a la regla de inferencia de lógica de
enunciados que tiene el siguiente esquema: Si P, entonces Q, No Q, por lo tanto no P.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Por su parte el silogismo categórico, también llamado silogismo aristotélico es un
razonamiento basado en enunciados categóricos y compuestos por dos premisas y
una conclusión. Todo M es P, todo S es M, por lo tanto todo S es P.
El silogismo hipotético es un argumento que tiene la siguiente forma: Si P entonces
Q, Si Q entonces R, por lo tanto Si P, entonces R.
El disyuntivo tiene la siguiente forma: si P o Q, no P, por lo tanto Q.
Por otro lado las falacias son razonamientos incorrectos, dotados de fuerza
persuasiva y apariencia de ser un buen razonamiento. Hay diversos tipos de falacias:
las de ambigüedad, las de relevancia, las falacias formales y la petición de principio.
En el texto analizado aparecen falacias de relevancia y de principio. Por ejemplo,
una falacia de relevancia es la llamada “genética”, que es cuando se juzga algo solo
teniendo en cuenta su génesis. La de “principio” es una tautología, en ella una de las
premisas da por supuesto aquello que se quiere demostrar. Se verán con ejemplos
del artículo analizado en el apartado siguiente.
Los argumentos formales, principalmente, se basan en el estudio de los
razonamientos bien hechos, la lógica. Un procedimiento sistemático y fundado que
permite diferenciar un razonamiento correcto o válido de otro incorrecto. Se trata
del estudio sobre la consistencia de los enunciados que afirmamos.
Para Weston, “cuando se pueden hallar premisas sólidas, los argumentos deductivos
resultan muy útiles. Y aún cuando las premisas sean inciertas, las formas deductivas
ofrecen una manera efectiva de organizar un argumento” (p 80). Esto es importante,
puesto que en la argumentación muchas veces está la clave de la persuasión,
especialmente en los artículos de opinión.
Un argumento es definido como una deducción expresada mediante el lenguaje, un
razonamiento. Deducción es una operación mental, llamada inferencia. Es decir, que
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podemos afirmar la verdad de un enunciado a partir de la verdad de otros
enunciados conocidos. Las deducciones formales tienen una estructura. Enunciado
categórico es un enunciado que expresa la relación existente entre dos categorías de
términos. Esto es: todas las personas son humanas; o sea, “todo S es P”. Es una frase
dividida en sujeto y predicado. La inducción es la forma en que se dirige a uno
mismo y otros a un concepto general a partir de casos específicos.
Por su parte, la lógica puede definirse como el estudio de los razonamientos bien
hechos. Es un procedimiento sistemático que permite diferenciar razonamientos
correctos de incorrectos. Es decir, es el estudio de la deducción lógica o de la
inferencia lógica.
4.2 Identificación y análisis de la secuencia argumentativa
El texto que analizamos aquí, “Palabras y delitos”, es un artículo de opinión que
aparece en un medio de prensa escrito. Forma parte del discurso periodístico
argumentativo y como tal posee una tesis central que, por medio de una cadena
argumentativa intenta consolidar y fortalecer para persuadir al público a que
concuerde con el autor.
A pesar de esto, el texto utiliza la modalidad explicativa, descriptiva y narrativa más
que la modalidad argumentativa.
La tesis central del texto es que el constitucionalismo y el Estado de derecho tienen
las herramientas para brindar protección, control y respeto a la dignidad humana y
que son las herramientas fundamentales para luchar contra el discurso del miedo
que es fomentado en la actualidad por ciertos políticos conservadores.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Para sostener esa tesis genera algunas ideas en las que critica a ciertos políticos en
el poder que esgrimen el discurso de odio y segregación para sus fines electorales y
demuestra a qué camino conlleva ese auge de odio y discriminación para llegar a las
formas que ha adoptado la humanidad para solventar, reparar o, al menos, juzgar
esos comportamientos a lo largo de la historia.
La tesis principal tiene la fuerza de la legalidad y la institucionalidad. Sin embargo,
es débil puesto que esa legalidad es sobrepasada tanto cuando un dictador usurpa el
Estado de derecho y lo hace inservible hasta un gobernante que utilizando las
herramientas democráticas las tuerce y logra generar un Estado discriminatorio
desde el propio Estado de derecho.
El problema que presenta es que ante tanto ejemplo barbárico enunciado
anteriormente a esa conclusión final en el propio artículo, resulta débil argumentar
que esas (el propio Estado de derecho y el constitucionalismo) son las herramientas
que podrán proteger a las sociedades de los regímenes de terror.
La cadena argumentativa de Sands no se encuentra claramente esgrimida una tras
otra en el texto. Sin embargo, aparecen premisas y argumentos que pueden
enumerarse a lo largo del texto.
Por ejemplo, el autor parte de la premisa de que
“un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE y unas elecciones
presidenciales en Estados Unidos abrieron la puerta a un nuevo espacio en el
que las expresiones de escarnio o de identidad basada en el odio entraron a
formar parte de la política convencional.”
Esta premisa trata de ser fundamentada en la frase que sigue
“En el plazo de unos meses se desataron unos sentimientos que estaban ya
incrustados, contra el extranjero, el inmigrante, el musulmán, entre otros. En
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Reino Unido, el principal partido de la oposición se ha visto inundado por un
torrente de vil antisemitismo”.
Aunque se esboza un argumento de causa, el mismo es débil porque no es posible
demostrar en el texto que una situación es causa de la otra.
En el siguiente párrafo se encuentra un argumento de autoridad: “Después del
referéndum, el Ministerio del Interior británico informó de que habían aumentado
los delitos de odio”. Ya no solo es de causa, sino de autoridad. Después de un evento
crecen los delitos (argumento de causa), refrendado por el Ministerio del Interior
(autoridad).
En ese mismo párrafo el autor sostiene y refuerza el argumento anterior con
ejemplos. “una colega” sufrió insultos racistas. “Mis alumnos” les daba miedo salir.
“Un distinguido colega” re resulta imposible visitar Reino Unido. Son todos
argumentos de ejemplos que pretenden reforzar la idea de que hubo un auge del
racismo tras el lenguaje de odio utilizado en el referéndum.
Otras voces de autoridad: Primo Levi, con su ejemplo de vida en Auschwitz anuncia
que “Habrá muchas personas que acaben pensando (…) que todo extranjero es un
enemigo”. Esta frase yuxtapuesta al gusto de Trump y Johnson por descalificar,
discriminar y categorizar a las personas como el “otro”, genera un argumento de
autoridad puesto en el escritor italiano.
Otro argumento de ejemplo y de autoridad es la profusa cita de Viktor Klemperer,
que con su ejercicio ensayístico no solo plasmó sus vivencias como perseguido, sino
que mostró cómo utiliza el lenguaje el imperio.
El argumento de Klemperer que apoya las premisas de Sands es que “el lenguaje
impregnaba la carne y el hueso” por medio de palabras, expresiones y frases que se
imponían por la repetición, por ejemplo.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
El segundo eslabón en la cadena argumentativa es la respuesta a la barbarie.
Aparece antes un argumento de causa. Aparece un régimen totalitario, este se
desgasta y quienes se oponían a él construyen algo nuevo. Es decir, siempre que hay
un régimen totalitario, antes o después hay una respuesta en oposición a él que
restaura la dignidad humana y las condiciones de vida democrática.
Inmediatamente, se brinda un argumento de ejemplo “en 1945, consistió en la Carta
de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Es decir,
tras la guerra se generaron estructuras de respuesta ante la opresión y barbarie de
grupos humanos y Estados totalitarios.
Otro argumento de ejemplo y de autoridad se sitúa en el párrafo 14. El autor
muestra que el lenguaje puede encender el odio. A uno de los responsables nazis lo
seleccionaron por “hablar, escribir y predicar el odio”, según destaca la sentencia del
Proceso de Nuremberg. Es decir, el ejemplo está en que por haber predicado el odio
lo sentencian y la autoridad es porque lo dicen los jueces de Nuremberg.
Nuevamente, el autor quiere sostener que las palabras importan. Ahora el
argumento de autoridad es que una Corte Internacional condenó a tres hombres por
incitación pública y directa al genocidio en Ruanda.
El autor sostiene que en Reino Unido y Estados Unidos “hemos emprendido un feo
rumbo que resultará familiar a cualquiera que tenga sentido de la historia”. Esto es
una falacia de principio, ya que el argumento debe sostenerse porque a cualquiera
que tenga sentido de la historia le resultará familiar.
Con un argumento de autoridad, el autor vuelve a insistir en su premisa. Ahora es
Barack Obama quien esgrime que “debemos rechazar rotundamente, en boca de
nuestros líderes, cualquier lenguaje que fomente un clima de miedo y odio”. La
autoridad de un ex presidente es clara, pero no necesariamente deba tener la razón.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
El propio Johnson trata de batir ese argumento quitando la autoridad al personaje
en cuestión: un “medio keniano” con una “antipatía ancestral hacia el imperio
Británico”, esgrime Johnson. Insostenible, pero su público puede festejarlo.
Si la argumentación busca persuadir a los no convencidos, este argumento de
autoridad no alcanza.
Sands arremete con todo: “Dejémonos de rodeos, nuestro primer ministro es un
racista”. Esta afirmación puede estar sostenida por lo que se dijo en el primer
párrafo (“había escrito un artículo (…) en el que llamaba a los residentes de un país
africanos de ´negritos´ con ´sonrisas de sandía´”. Sin embargo, la frase queda sin
sustentar, aunque fuere cierta.
Así, con una cadena argumentativa débil, a veces insostenible, el autor llega a su
tesis final. Escribe “Antes de llegar a eso, el constitucionalismo y el Estado de
derecho nos ofrecen protección, control y el respeto a la idea de una humanidad
común, en la que se reconoce la dignidad de cada persona simplemente por el hecho
de serlo”.
Nuevamente, un argumento sin sustento. No es posible saber ni cómo ni con qué
herramientas el constitucionalismo y el Estado de derecho salvarán a la humanidad.
Es posible que el autor haya intentado aquí un argumento del tipo Modus ponens
Aunque las variables estén desperdigadas en el artículo:
Si p entonces q.
p.
Por lo tanto, q.
Es decir,
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Si ante un régimen de terror, entonces la institucionalidad actuó.
ante un régimen de terror.
Por lo tanto, la institucionalidad actuó.
En todo caso la argumentación es débil y no consigue convencer con argumentos
sólidos a la audiencia.
Cada argumento esgrimido puede ser rebatido por un oponente que simplemente
pregunte “por qué” ante cada afirmación, que, al menos en el texto, quedará sin
respuesta.
4.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo
Como texto de la modalidad argumentativa el artículo de Sands es débil en la gestión
de la persuasión a un público hostil.
Aunque desde el punto de vista contextual el artículo es muy rico en señalamientos
de conductas humanas reprochables que han generado momentos de terror y
represión absoluta, desde el punto de vista argumentativo no utiliza las
herramientas adecuadas para sostenerlo.
El texto es una pieza de periodismo de opinión, argumentativo. Busca convencer,
persuadir al lector a que piense como él y sostenga sus mismas tesis.
A pesar de esto, el texto utiliza la modalidad explicativa, descriptiva y narrativa más
que la modalidad argumentativa. Por lo que no llega a consolidar argumentos de
peso que puedan convencer al lector. Sí explica los fenómenos sociales a partir del
uso de determinado lenguaje, narra acontecimientos y describe situaciones pasadas;
pero no argumenta de forma sólida.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Aunque parece entonces que el texto es una masa amorfa de párrafos uno tras otro
que narran o explican situaciones, el texto es sólido, pero no en la modalidad
argumentativa.
Las falencias argumentativas del texto son suplidas con un amplio manejo del
contexto y de la explicación de fenómenos que han ocurrido y que se venocurriendo
en la actualidad.
La premisa de que existe un aumento de lenguaje de odio está bien sustentada con
ejemplos. Pero de allí no logra pasar a sostener argumentos que convenzan al lector
a pasar de la premisa a la argumentación.
Los puntos de vista del autor son sostenidos solamente mediante ejemplos, algunos
no amarrados a argumentos, sino que simplemente esgrimidos en modalidad
narrativa y explicativa.
Tal como lo han señalado Calsamiglia y Tusón este es un ejemplo de que los textos
de opinión usualmente combinan las cuatro o algunas de las cuatro modalidades
discursiva. En el texto que se analiza aquí vemos principalmente tres modalidades,
mas no la modalidad argumentativa de forma sólida.
El abordaje del asunto tratado en el texto no es sencillo. Demostrar que el lenguaje
de odio fomenta el odio, si bien parece una obviedad, no es tan fácil de demostrar.
Quizás el autor debió limitar sus ejemplos y citas a otros autores, que de por sí en el
texto impreso en el diario El País le fueron recortados fuertemente, y abordar de
forma más argumentativa algunos elementos.
Habría varias maneras de organizar el texto para que estuviera presente la
argumentación más explícitamente y su modalidad discursiva tuviera más
argumentación que explicación o descripción.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Por ejemplo, un argumento que está en el texto, pero muy disperso podría haberse
identificado como un modus ponens en determinado segmento del artículo. Este
argumento podría haberse expresado de la siguiente manera:
Si p entonces q.
p.
Por lo tanto, q.
Es decir,
Si aumento de lenguaje de odio, entonces aumento de crímenes.
aumento de lenguaje de odio.
Por lo tanto, aumento de crímenes.
También podría encontrarse un silogismo hipotético dentro del texto. Por ejemplo,
Si p entonces q.
Si q entonces r.
Por lo tanto, si p entonces r.
Es decir,
Si utilización de lenguaje de odio por parte de gobernantes, entonces, normalización
del lenguaje de odio.
Si normalización del lenguaje de odio, entonces, aumento de crímenes.
Por lo tanto, si utilización de lenguaje de odio por parte de gobernantes, entonces,
aumento de crímenes.
El artículo aporta, de todas maneas, interesantes elementos para el análisis de la
coyuntura actual, no solo en Reino Unido, Unión Europea y Estados Unidos, sino en
todo el mundo. La narración, explicación y descripción que realiza el autor sobre la
coyuntura de aumento del lenguaje de odio, aumento de los crímenes y la utilización
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
de ese lenguaje para la polarización social y política es preocupante y el artículo lo
esgrime de buena manera.
Hay otros silogismos o argumentos formales que podrían construirse a partir de las
premisas del texto, pero que Sands no llega a concretar en su artículo.
Por ejemplo, para argumentar el olvido de la historia como fundamento para la
repetición de actos de barbarie, podría ensayarse un modus ponens de la siguiente
manera:
Si p entonces q.
p.
Por lo tanto, q.
Es decir,
Si olvidamos la historia, entonces, estamos condenados a repetirla.
Olvidamos la historia.
Por lo tanto, estamos condenados a repetirla.
Este argumento está implícito a lo largo de todo el texto y en el contexto del artículo
que se analiza aquí, pero en ningún momento se concreta la construcción del
argumento de manera formal para alcanzar el convencimiento del público lector. Es
decir, no se ve el argumento como tal sino que el mismo debe ser construido por el
lector, que en ocasiones no necesariamente tendrá las herramientas para ello.
La falencia del texto no está en el análisis, en la explicación de los fenómenos
sociológicos, políticos e históricos, sino en la construcción de argumentos sólidos
que sean difíciles de rebatir ante un lector que pretenda polemizar con el autor.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
En ese sentido, el texto no amarra las argumentaciones, no las cierra, plantea las
situaciones, plantea causas, pero no se amarran a consecuencias probadas, más que
algunas yuxtapuestas que no necesariamente resultan imbatibles.
En este artículo vemos como una pieza excelente en análisis, descripción y
explicación no logra concretar argumentos sólidos, coherentes e imbatibles para
persuadir al lector.
Deja, eso sí, una sensación de autoridad por la retórica utilizada, que es lo que se
analizará en el siguiente apartado.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
5. Análisis de la retórica del texto
5.1 Consideraciones teóricas sobre retórica textual
Para llevar a un público a que comulgue con la opinión del emisor de un mensaje
existen distintas formas: convencer, persuadir, manipular o coaccionar. Las últimas
dos se realizan por medio de la fuerza o la dominación y no son consideradas lícitas
en el debate social. Las primeras dos son parte del juego democrático del
disentimiento e intercambio de opiniones en el que una parte intenta convencer a
otra de sus tesis.
Según hemos visto en este análisis, los textos de opinión buscan convencer y
persuadir a sus lectores sobre el tema expuesto. La retórica es la disciplina que
estudia los medios lingüísticos de que dispone el emisor para persuadir al receptor
del mensaje. La retórica, además, se refiere a la parte externa con la que se entrega
el mensaje, es decir, al vestido o ropaje del discurso.
Ya Aristóteles escribió sobre retórica en su célebre tratado, de varios tomos,
llamado, justamente, Retórica, entre los años 330 y 320 a.C. Allí, en el primer libro,
define la retórica como “la facultad de discernir en cada circunstancia lo
admisiblemente creíble” (ARISTOTELES, p 118). El filósofo griego no solo define así
la retórica, sino agrega como uno de los componentes de la disciplina que “no es
misión de ninguna otra arte”.
Aristóteles continúa describiendo la retórica: “parece ser capaz de considerar los
medios de persuasión acerca de cualquier cosa dada, por lo cual también decimos
que ella no tiene su artificio en ningún género específico determinado”.
Volviendo a la formas de persuasión Aristóteles también indica que existen diversas
formas de convencer al otro. En su tratado el filósofo señala como métodos “fuera
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
del arte y otros en él”. Es decir, ya se planteaba, en los años 300 a.C. las distintas
formas de persuasión o coacción en relación con la argumentación.
Aristóteles clasifica los argumentos retóricos en extra artísticos “todos los que no
son hallados por nosotros” como “testigos, confesiones bajo tortura, documentos
escritos y otros semejantes” (p 19). Por otro lado se encuentran los “artísticos”
cuando son obtenidos “por el método y por nosotros”. De entre estos últimos
Aristóteles reconoce tres clases “unos que radican en el carácter del que habla, otros
en situar al oyente en cierto estado de ánimo, otros, en fin, en el mismo discurso por
lo que en realidad significa o por lo que parece significar” (p 119).
Aunque han transcurrido siglos desde que se escribió ese primer tratado conocido
sobre retórica, muchos elementos han permanecido. El filósofo griego se ocupó ya
en aquel momento de la persuasión, la demostración, la inducción y las
herramientas retóricas como los silogismos (p 119).
Aristóteles diferenciaba la “res”, es decir el asunto o cosa del que se habla, de la
“verba”, las palabras como expresión del hablante. Es decir, que lo que interesa a la
retórica es cómo se presenta un discurso: las específicas palabras que lo construyen
y la relación que se forma entre ellas.
Dependiendo de las corrientes teóricas en que se inscriba, la retórica puede calzar
en distintas definiciones. Según Guillermo González (2019) “la retórica es la
disciplina que estudia los medios lingüísticos de que dispone el emisor para
persuadir, e incluso manipular, al receptor. Tiene que ver con las estrategias que
permiten llevar la ‘res’ (el asunto, el contenido) a las ‘verba’ (palabras, expresión)”.
Asimismo, González identifica distintas estrategias retóricas que pueden ser
utilizadas en un discurso: tipo de lenguaje o registro de habla, elementos léxicos
resemantizados, figuras retóricas como la metáfora, hipérbole y otras, así como
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
estrategias de persuasión y verosimilitud que pueden utilizarse en un texto
(GONZÁLEZ 2019, s.p.)
La retórica utiliza diversos elementos del comportamiento humano para persuadir,
y hasta manipular, que están relacionadas con lo racional y lo emocional. Por ello es
que la retórica se encarga, más allá de lo que se dice, de analizar cómo se dice.
Las estrategias retóricas tienen una labor clave en la transmisión de un discurso a su
público. Existen estrategias de sensación de autoridad, que enmascaran la realidad,
que amplifican la realidad de los hechos y que desautorizan y degradan el discurso
contrincante.
Por ejemplo, entre las de autoridad se encuentra el uso de un lenguaje técnico, el
discurso matemático, los neologismos o el detallismo. Entre las que enmascaran la
realidad pueden verse el eufemismo y la circunlocución. De las que amplifican la
realidad pueden detallarse la hipérbole, la reiteración y la analogía. Asimismo, para
degradar el discurso del contrincante se utiliza la ironía como estrategia retórica.
En el centro de la retórica está la intención de persuadir, como ya se ha dicho, y para
ello la retórica interactúa con las modalidades discursivas utilizadas. A determinada
modalidad discursiva, como las vistas en Calsamiglia y Tusón, le corresponde el uso
de determinadas estrategias retóricas para que el texto tenga eficiencia en su
objetivo que es la persuasión.
La retórica puede apoyar la apariencia de verdad de un texto, o sea, la verosimilitud.
Un texto, un discurso no es la realidad, sino que la describe o reproduce, pero no es
la realidad misma. Por ello, la verosimilitud, es decir, que sea lo más parecido a los
hechos en cuestión, es esencial para la persuasión.
La retórica podría ser considerado un arte, el arte de lo que mucha gente considera
“hablar bonito”. En la retórica puede verse el tipo de lenguaje, cada tipo de lenguaje
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
es utilizado con una finalidad. Por ejemplo el lenguaje culto o solemne, el estándar o
el lenguaje coloquial, popular o vulgar. La utilización de uno u otro tipo de lenguaje
es una estrategia retórica en sí mismo, puesto que esa forma que adquiere el
discurso puede denotar autoridad pero también lejanía, en caso del lenguaje culto o
desautorización o cercanía. Según la intención del autor, esas estrategias se utilizan
para alcanzar énfasis deseados en el discurso y aportar a la persuasión del público.
El texto puede alcanzar cierta legitimación al lograr la verosimilitud deseada, tal
como se señalaba anteriormente. Esa legitimidad es, finalmente, otorgada por el
receptor que encuentra en el discurso algo en lo que cree y se convence de la idea
expuesta por el emisor. En ese sentido, la retórica aporta hacia una legitimidad
buscada por el emisor, más allá del contenido propio de su discurso.
Con verosimilitud, legitimidad y efectividad, el discurso logra el objetivo primordial
que es persuadir al receptor, por lo que el emisor debe tener en cuenta estas
estrategias discursivas para generar un discurso efectivo a sus intereses.
La legitimidad, la verisimilitud y la persuasión pueden también venir del carácter
indica María Cristina Martínez, doctora en Ciencias del Lenguaje en la Universidad
de Paris XIII y fundadora de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso,
“se persuade por el carácter, dice Aristóteles, cuando el discurso se presenta
un orador digno de fe, se muestra bueno e inspira confianza. El carácter, la
confianza, es decir el ethos debe ser un efecto de discurso y no una opinión
preconcebida sobre el orador” (MARTINEZ, p 145).
Martínez insiste en que “la persuasión se logra por la manera como discursivamente
se predispone al auditorio a través de las pasiones o emociones (pathos)” y “la
persuasión se logra por el discurso mismo (el logos) cuando en él se destacan lo
verdadero y lo verosímil de lo que un caso comporta como persuasivo”.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Martínez también cita a Eggs “un orador competente deberá acudir a
procedimientos discursivos que le permitan construir de él una imagen de
honestidad y sinceridad para que lo verdadero y lo justo se impongan” (EGGS).
Para obtener legitimidad en un discurso existen numerosas estrategias discursivas,
la idea central es mostrar tu argumento como el argumento veraz o correcto y
persuadir al otro en ese sentido. Para ello, indica Claudia Poblete, profesora de
Estrategias de Comprensión del Discurso Escrito y profesora de Argumentación,
“se recurre a diversos elementos lingüísticos y discursivos como parte de un
proceso de objetivación de lo que ‘yo’ digo por oposición a lo que ‘otros’ dicen.
En este sentido, la legitimación discursiva es un acto donde se recurre a
multitud de recursos textuales con el objetivo de lograr la aceptabilidad de una
actuación”.
En esa línea, Luisa Martín y Teun van Dijk definen legitimación como: “la búsqueda
de aprobación normativa para una actuación institucional, especialmente en el
contexto de una acusación y una crisis” (MARTIN y VAN DIJK, p 209).
Diversos autores clasifican las estrategias de legitimación como argumentativas,
pragmáticas, semánticas y otras o simplemente estrategias generales y estrategias
semánticas. Poblete utiliza esta segunda clasificación en la que se enmarca este
trabajo.
Las estrategias generales de legitimación como “el conjunto de recursos discursivos,
léxicos, gramaticales y otras formas lingüísticas que se utilizan con el fin de validar
un hecho político-social a través del propio discurso” (POBLETE).
Según la misma autora, las estrategias semánticas de legitimación son la apelación a
la legalidad, normalidad, consenso, comparación, cuidado, concesión, autorización y
descripción técnica.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
Por ejemplo, la estrategia de legitimación lingüística llamada “oposición pronominal
nosotros-ellos” consiste en utilizar el pronombre ‘nosotros’ contra ‘ellos’. Al decir de
van Dijk
“Así, si las ideologías son organizadas por la bien conocida polarización infra y
extra grupal, entonces también podemos esperar que tal polarización sea
`codificada' en el habla y en el texto. Esto puede manifestarse, como hemos
sugerido, por el uso de los pronombres nosotros y ellos, pero también por los
posesivos y demostrativos tales como nuestra gente y esa gente,
respectivamente” (2005, p 20).
5.2 Identificación y análisis de las estrategias retóricas
En el texto “Palabras y delitos” el objetivo retórico de su autor es hacer reflexionar
al lector sobre la importancia que tienen las palabras en el comportamiento social y
político de un colectivo. Para lograrlo muestra cómo en épocas pasadas las palabras
cobraron importancia en los acontecimientos posteriores a su emisión, así como en
la actualidad están teniendo consecuencias importantes.
Además, Philippe Sands considera que la normalización de un discurso de odio, y el
uso de un lenguaje segregatorio por parte de líderes políticos, genera acciones
violentas en la sociedad.
El autor plantea un enemigo claro: “ellos” son los que generan el lenguaje del odio,
los que discriminan y segregan, los que tienen el poder y desde el poder expresan
sentimientos racistas, son Johnson y Trump, son la Alemania Nazi, son los genocidas
en Ruanda y Yugoslavia, los colonialistas o esclavistas, pero también los que insultan
a los “otros” en la calle, los que utilizan las campañas electorales para dividir a la
sociedad..
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Por otro lado, enmarca un “nosotros”, los que defienden a las naciones de los
últimos vestigios de colonialismo, los que han sufrido en su propia piel la barbarie
de Auschwitz, los que fueron perseguidos, los que son insultados en la calle.
Siguiendo a van Dijk, el autor utiliza la estrategia de legitimación lingüística llamada
“oposición pronominal nosotros-ellos” y con ella identifica a los bandos en pugna.
Los buenos: yo, nosotros, los perseguidos, los que han sufrido; frente a los malos:
ellos, los que generan el discurso de odio, los que discriminan, los que utilizan el
poder para segregar y perseguir.
Así, Sands legitima su discurso en detrimento de sus oponentes, los otros, los que
propagan el lenguaje de odio, los que insultan y los que segregan y ven al otro o
extranjero como su enemigo.
El autor busca, mediante la validación de su discurso, la identificación del lector con
su visión de mundo, busca la legitimidad para colocar a su oponente como el villano,
el que está generando que las sociedades hayamos “emprendido un feo rumbo que
resultará familiar a cualquiera que tenga sentido de la historia”.
Podría, entonces, enmarcarse esta pugna, como se verá más adelante, en el conflicto
conservadores y progresistas, en el que él mismo, el autor, se coloca en la categoría
de progresista, tal como se ha insistido en el capítulo 3 de este análisis, apelando a
mantener a Reino Unido en la Unión Europea y la convivencia armónica con
inmigrantes y refugiados, así como la finalización del colonialismo.
Para persuadir al lector hacia su objetivo retórico, el autor construye su texto con un
lenguaje estándar. Este es un acercamiento muy propio del discurso periodístico,
que trata de acercarse a un público general, puesto que sabe que sus lectores no
serán solo integrantes de un grupo social determinado, ya sea de nivel socio
económico o de un nivel académico específico.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
El autor construye su credibilidad y legitimidad mediante varias estrategias. Por un
lado indica que él es un actor en la búsqueda del respeto al derecho de las naciones
y los individuos, al colocarse el mismo, mediante una anécdota, en el texto. En
segundo lugar, muestra su conocimiento de la realidad brindando ejemplos de lo
que sucede alrededor, fenómeno que no solo ha observado, sino que ha estudiado y
lo conoce de cerca. En tercer lugar, busca revestirse de autoridad citando a autores
clásicos, consagrados o que vivieron de primera mano los hechos que Sands
denuncia en el artículo (Levi, Klemperer, Lemkin, Jackson, Obama y hasta la revista
Roling Stone).
Sands parece estar acostumbrado al lenguaje sencillo no académico y no
especializado, sin caer a un tipo de lenguaje necesariamente popular o coloquial. Eso
contrasta con el estilo acostumbrado del lenguaje del derecho, profesión que ejerce
con reconocida autoridad.
Su oficio de escritor y guionista le genera facilidad para adaptar su discurso a un
público general que leerá sus textos en la web en distintos idiomas o en los
periódicos en los que publica habitualmente como The Guardian, El País o Le Monde.
El texto tiene pasajes de un tipo de lenguaje elevado o culto, dependiendo de las
citas que agrega principalmente como argumentos de autoridad y que debe
respetarlas tal cual, pero el tono del texto en general es de un tipo de lenguaje
estándar. Es también directo, no utiliza las figuras retóricas descritas en el apartado
anteriores, ya que considera que no son necesarias para su texto franco, directo y
apelativo.
En algunos pasajes del texto puede notarse un símil entre las vivencias del pasado
con el camino emprendido en el presente tras la proliferación del discurso del odio.
Este símil es a medias, porque en varias ocasiones aclara que no se está en el mismo
momento histórico. En el párrafo 10, tras ir elaborando el símil entre la Alemania
del pasado y la realidad estadounidense o británica del presente, aclara: “que nom
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
haya equívocos: Reino Unido y Estados Unidos en 2019 no son la Alemania nazi de
1936. Pero algo se ha movido.” El “pero” actúa omo negación de lo anterior. Es decir,
sí, la realidad muestra que efectivamente se está en un proceso similar al de la
Alemania nazi de algún momento.
Más adelante, en el párrafo 16 vuelve al mismo punto: “No somos la Alemania nazi,
pero hemos emprendido un feo rumbo…”. De nuevo el pero que relativiza la
afirmación anterior. Y de nuevo el símil de la realidad actual con la realidad del
terror.
Emplea sí, en varios pasajes del texto, la estrategia retórica de amplificación de los
hechos con la reiteración. Se identifican frases como “las palabras importan”
repetidas a lo largo del artículo lo que le brinda cohesión y ayuda a fijar la idea en el
lector. “Las palabras importan” se encuentra tres veces en el artículo de siete
páginas en la web. Es curioso que en la versión impresa, tras el fuerte recorte que
hace el editor de Opinión del diario El País, la frase “las palabras importan” solo
aparece una vez, lo que le quita fuerza a un pretendido ejercicio retórico mutilado
en el papel diario.
La estrategia de repetición también está presente en varios otros pasajes del texto.
Por ejemplo, en el cuarto párrafo se enumera diversos ejemplos que refuerzan la
misma idea, es decir, se reitera la fuerza del ejemplo con la colega abogada, sus
alumnos japoneses y el distinguido colega académico. Todos ellos fueron víctimas de
un entorno hostil.
Finalmente, utiliza la reiteración en la insistencia de la señalización de cómo las
palabras afectan al comportamiento social de las poblaciones, especialmente si son
utilizadas por líderes políticos.
El vocablo “palabra”, con sus sinónimos, hiperónimos, metáforas, circunlocuciones,
proformas léxicas, entre otras. Identificamos, en ese sentido, a los vocablos
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“palabra”, “escrito”, “llamaba”, “expresiones”, “cánticos”, “lenguaje”, “proclaman”,
“referirse”, “expresar”, “expresado”, “discurso”, “escribir”, “predicar”, “hablar”,
“anunciaron”, “pronunciado”. Sumadas todas ellas y sus repeticiones tenemos 47
apariciones en un total de 2237 palabras de todo el texto.
El autor busca apelar a lo emotivo o pasional mediante figuras de autoridad como
los sobrevivientes de la persecución durante la Alemania nazi. Si esas personas, que
vieron el horror de cerca, alertan desde sus escritos sobre lo que hoy está
sucediendo, el lector debe atender ese llamado, propone Sands.
El tipo de lenguaje es coherente durante todo el texto. No se coloca en un lugar
superior al lector, pero sí le muestra lo que algunas personas han escrito o dicho en
aras de persuadirlo a cerrar filas en contra del auge del discurso del odio y sus
implicancias sociales y políticas. El proceso retórico es coherente y consistente a lo
largo del artículo.
5.3 Reflexiones y valoraciones de carácter interpretativo
Philippe Sands expone sus ideas de forma directa y llana, en un lenguaje estándar,
apegado a las costumbres periodísticas de los medios que sabe o supone le
publicarán su texto.
Sabe, eso demuestra en el texto, que no necesita un discurso alambicado o
excesivamente culto para persuadir al lector, sino que más bien eso lo puede alejar
de su objetivo. Tampoco cae en utilizar un lenguaje coloquial o popular. Se mantiene
en el estándar, medio, que puede llegar de forma más amplia a un público
generalizado.
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Es un tipo de lenguaje adecuado para sus objetivos, que hace efectiva la entrega del
mensaje al lector.
Tal como se ha señalado en el apartado anterior el autor no utiliza figuras retóricas
elaboradas ni rebuscadas, más bien es pobre en las estrategias retóricas a las que
apela. Básicamente utiliza, eso sí de forma eficiente, la estrategia de reiteración que
genera amplificación de los hechos y aunque genera una sensación de autoridad por
el manejo del contexto y de la temática, no lo hace como estrategia retórica con
lenguaje técnico o neologismos.
En este aspecto es pobre en retórica, pero genera un texto liso y llano, directo y
honesto, que no gasta artillería en retórica sino que lo consume en mostrar la
realidad, en utilizar el contexto a su favor y en exponer temáticas crudas que llevan
al entendimiento pleno del lector y al cumplimiento del objetivo del autor.
El texto tiene una formulación simple, directa sin riqueza retórica. El autor, más
bien, va al grano y muestra la realidad tal cual es en su contexto.
Lejos de buscar una metáfora, hipérbole o infinidad de símiles, el autor prefiere ser
directo. “Dejémonos de rodeos. Nuestro primer ministro es un racista” espeta en el
último párrafo. O al inicio, en el segundo párrafo: “Ese ministro de Exteriores se
convirtió en julio en primer ministro del Reino Unido, en una ceremonia de
admiración mutua con un presidente de Estados Unidos al que también le gusta
expresar sentimientos racistas”, o sea, a Johnson y a Trump les gusta expresar
sentimientos racistas.
Philippe Sands no necesita las figuras retóricas que maticen su discurso. Entrega la
información de manera eficiente sin ellas, aunque utiliza unas pocas que le ayudan a
afianzar sus tesis.
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En el texto analizado el resultado es positivo. El autor muestra el contexto en el que
vive el propio lector en la coyuntura actual y con eso le basta para dejar claro el
punto del camino sin retorno por el que es posible que la sociedad comience a
transitar.
Entre los aciertos de esta estrategia es que genera un texto comprensible, directo,
sin eufemismos o exageraciones, sin estructuras elevadas o alambicadas que pueden
rozar con el oscurantismo de significados. Un texto llano que es comprensible por la
mayor parte de la audiencia que sabe que puede alcanzar por los medios que lo
publican y por las traducciones que habitualmente se realizan de sus textos.
El autor es un erudito de las difíciles épocas de represión y terror en la Europa
central. Lo ha estudiado y lo ha analizado para su trabajo como académico y como
litigante en espacios internacionales. Sabe que al mostrar la realidad, tal cual es, en
su contexto, no es necesario más que eso para alertar a cualquier lector sobre el
camino que nadie quiere transitar.
Su conocimiento de la realidad, su experiencia en el litigio, sus múltiples
investigaciones le dan credibilidad y legitimidad al escribir sobre estos temas. El
lector puede conocerlo y si no lo conoce, una rápida búsqueda en internet le permite
saber quién es o, incluso, en ocasiones, puede bastar con la lectura de los datos
biográficos del autor para enmarcar el texto en el emisor que es una autoridad en la
materia.
Y si acaso el lector no ha terminado por convencerse de esa autoridad o no ha
alcanzado a darse cuenta de la misma, las citas empleadas y el análisis de las
mismas, permiten un texto que muestra conocimiento del tema y lo hace con una
retórica que genera autoridad y verosimilitud. El lector puede constatar lo que se
dice y eso lo hace creíble.
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La estrategia retórica coincide, por lo tanto, con la estrategia argumentativa. El
lenguaje estándar, apto para los públicos amplios, hace que el mensaje llegue sin
distorsiones al lector. Lo mismo sucede con la estrategia argumentativa. No hay
argumentos complejos o encumbrados, sino que se muestra, mediante el ejemplo,
ese espejo en el que las sociedades pueden verse para saber hacia donde transitan,
cuál es la opción deseable entre unos y otros, en el lado ideológico del
planteamiento.
Esta simpleza retórica y argumentativa traslada al lector la responsabilidad de creer
o no al autor en su desarrollo temático. Como se ha dicho en los apartados 4.2 y 4.3
los argumentos no están construidos con gran fortaleza, por lo que le queda al lector
realizar un acto de confianza con el autor para creer sus puntos de vista. Igual
sucede con la retórica. No hay estrategias que atrapen al lector o que lo seduzcan,
sino que las ideas están plasmadas de forma simple y sencilla.
Esto tiene doble filo. Si el lector acepta como buenos la relación de hechos del autor
y sus tesis, habrá logrado su objetivo. Pero si el lector duda, desconfía o no transita
por la línea expositiva del autor podría suceder Sands no alcance el objetivo
planteado.
Tal como ya se ha señalado, ahora también en lo referido a la estrategia retórica, el
autor parece dialogar más con el público convencido, y reforzar en él sus
convicciones, que persuadir o convencer a un público nuevo, que no necesariamente
parte de los mismos valores, creencias o ideas que el autor.
Esta disyuntiva puede ser una debilidad del texto, ya que pierde fortaleza para
atrapar nuevo adeptos a la causa de la no discriminación y la convivencia armónica
entre los seres humanos y las naciones.
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6. Ubicación de
los contenidos ideológicos
Los artículos de opinión son un espacio propicio para difundir una determinada
ideología. Muy frecuentemente los periódicos, y principalmente los impresos,
manejan un discurso ideológico monolítico, con pocas excepciones. Ya lo indica
Grijelmo: ‘los artículos de opinión mostrarán ‘la verdadera ideología del diario’ (p
124).
Las ideologías pueden ser concebidas como estructuras organizativas en las que se
ordena el pensamiento y se clasifica a los distintos integrantes de la sociedad.
Siguiendo a van Dijk, “las ideologías organizan a la gente y a la sociedad en términos
polarizados”. (2003). Para el teórico
“La pertinencia a un grupo tiene que ver ante todo con quién pertenece o no al
grupo y cómo nos distinguimos de los demás gracias a las acciones, objetivos,
normas y recursos del grupo. Nuestra posición respecto a los demás es
fundamental socialmente, con independencia de que se trate de una situación
dominante o dominada, respetada o marginada, etc., o bien de una posición de
machismo frente a feminismo, de racismo frente a antirracismo, etc.” (van Dijk
2003)
Cada uno de los textos publicados, en cualquier medio o formato, sea del género que
sea se inscribe en determinado grupo social y, por lo tanto, asume una ideología
específica.
La ideología es entendida por van Dijk (2009) como: “el fundamento de las
representaciones sociales compartidas por un grupo social. Dependiendo de la
perspectiva propia, del hecho pertenecer a un grupo o de la ética, estas ideas de
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grupo pueden ser valoradas "positiva", "negativamente" o no ser valoradas en
absoluto. Es decir, no identificamos exclusivamente las ideologías con grupos
dominantes. También los grupos dominados pueden tener ideologías, a saber, las
ideologías de resistencia y oposición” (pág. 67).
Esto es fundamental porque muestra cómo las ideologías orientan el enfrentamiento
social o de grupos sociales. De ese enfrentamiento, de ese conflicto entre ideologías,
aparece la posibilidad de distinguirlas y señalarlas para poder analizarlas.
En ese sentido, ubicar el conflicto puede ubicar los contenidos ideológicos.
En el caso de “Palabras y delitos” el propósito que persigue el autor es alertar sobre
el camino hacia la barbarie que podrían estar iniciando algunas sociedades tras el
aumento en el lenguaje de odio proferido por sus dirigentes políticos.
Denunciando y enfrentando a esos políticos, que según el contexto del artículo
pueden ser catalogados como populistas conservadores, el autor busca ganar
adeptos a la oposición necesaria hacia esa política que va tomando fuerza en
procesos electorales tanto de Europa como de Estados Unidos. Por lo tanto, suma
adeptos también a las causas progresistas, pacifistas, integracionistas, de armónica
convivencia entre las personas y los pueblos.
Philippe Sands ubica a Johnson y a Trump como ejes de esa política conservadora,
tradicional, apologista del odio y el racismo, xenofóbica, belicista, que cierra las
puertas al intercambio cultural, social y, a veces, hasta económico con otras
naciones.
Por otro lado, se coloca él, el propio autor, en el bando de los progresistas,
anticolonialistas, integracionistas, pacifistas, abiertos a la convivencia armónica
entre las personas, diversos, pro inmigración y abiertos al intercambio con el
mundo.
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He ahí el conflicto en el que opera el artículo. Por un lado están quienes nos llevan
hacia ese pasado de barbarie mediante el discurso hegemónico y divisionista, los
conservadores; y por otro lado los progresistas, quienes aceptan la diversidad,
aceptan el intercambio entre pueblos y naciones, buscan la integración y rechazan el
discurso del odio para promover un discurso de la convivencia.
En la política británica, justamente, esos antagonistas en el actual debate del Brexit
son el Partido Conservador y el Partido Laborista y en esta coyuntura se enfrentan
en relación al europeísmo y euroescepticismo.
Es decir, quienes fomentan la negación del constitucionalismo y el Estado de
derecho y quienes lo defienden.
Tras identificar el conflicto y teniendo como marco conceptual el modelo de van Dijk
“nosotros/los otros” (van Dijk 2005) se puede, entonces, identificar la posición del
autor frente a ese conflicto. En la Tabla 1 podemos ver los opuestos explícitos en el
texto, que el autor enmarca como los antagónicos según el artículo.
Tabla 1. Oponentes retóricos
Nosotros
Ellos
• Yo, el autor • Trump y Johnson
• Progresistas • Conservadores
• Partido Laborista • Partido Conservador
• Pacifistas • Belicistas
• Intergacionistas • Segregacionistas
• No racistas • Racistas
• No discriminatorios • Discriminatorios
• Europeístas • Euroescepticistas
• Perseguidos • Genocidas
• Oprimidos • Opresores
• Constitucionalistas y pro Estado de derecho • Anticonstitucionalistas y pro totalitarismos
El autor ahonda profusamente en el enfrentamiento del conflicto trayendo a tiempo
actual el recuerdo de enfrentamientos pasados. Con la premisa de que en la
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actualidad se viven síntomas que recuerdan síntomas previos a las pasadas épocas
de terror y barbarie, el autor identifica, entonces, a los promotores de la aparición
de esos síntomas como cómplices de esa barbarie anterior y de la posible barbarie
futura.
Para Philippe Sands, los bandos están claros y la responsabilidad de un posible
futuro desesperanzador y oscurantista también.
En el enfrentamiento de dos visiones de país y dos visiones de relacionamiento
humano, Sands recuerda que hay una que lleva al enfrentamiento fraticida y otra
que lleva a la sana convivencia.
Sands no oculta su ideología en el texto y llama a la población expresamente a
abandonar uno de los bandos y a denunciarlo para desenmascararlo.
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
7. Conclusiones
El artículo de Philippe Sands, “Palabras y delitos”, publicado en el diario El País, de
Madrid, es una rotunda y consistente alegoría de la convivencia entre las personas y
las naciones en la diversidad.
Su autor descubre y denuncia el crecimiento del lenguaje del odio en figuras
políticas y dirigentes nacionales de Estados Unidos y Reino Unido al tiempo que
alerta sobre las consecuencias que ese auge discursivo puede tener en las
sociedades actuales.
Para tal advertencia, Philippe Sands, un abogado de altos quilates y autor de varios
libros ensayísticos sobre los abusos de poder y la barbarie en la historia reciente de
la humanidad, echa mano de esos momento oscuros vividos por Europa central y
resume la importancia de las palabras en la construcción de alternativas a ese
posible futuro pero también en el desesperado camino hacia la vuelta al pasado.
El texto aborda en tres partes ese complicado vínculo entre los discursos actuales,
los delitos de odio y discriminación y la política actual con sus respectivas campañas
proselitistas llenas de xenofobia. En la primera parte recoge el perfil de esos
dirigentes políticos que han azuzado con el miedo y el racismo y explica las
consecuencias de sus palabras en actos concretos de la vida cotidiana. En la segunda
parte muestra como en otros tiempos esa segregación y separación entre “unos” y
“otros” fue llevando hacia el horror de los campos de concentración. En la última,
muestra cómo la respuesta de la comunidad internacional ha podido reaccionar al
genocidio y construir herramientas para la convivencia sana.
Su temática no puede ser más pertinente, no solo para Europa, sino para todo el
mundo, incluido Costa Rica, en momentos en que los discursos de odio,
específicamente proferidos desde espacios de poder, han crecido notablemente.
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Sin mencionarlo, Sands alerta sobre el poco aprendizaje que se mantiene en las
sociedades contemporáneas de los hechos detestables que se produjeron durante el
siglo de las guerras, el siglo XX. Y teme el autor que a medida de que la generación
que vivió aquellos años desaparece, podría desvanecerse también el recuerdo y una
historia olvidada está condenada a repetirse.
El acierto temático de este artículo radica en que en muchos países el discurso de
odio en auge no necesariamente es visto como un camino hacia la barbarie, sino una
forma de respeto soberano u otros eufemismos y falacias.
El contexto de la pieza argumentativa de Sands incluye la campaña electoral del
Brexit, del presidente de Estados Unidos y, por qué no, de la presidencia en Costa
Rica, aunque el autor ni la conozca.
Los elementos contextuales del artículo brindan más y mejor entendimiento a las
siete páginas del artículo en internet o a la página completa del artículo aparecido
en la edición impresa del diario El País el 22 de septiembre de 2019 en su página 11.
Tanto en el texto como en el contexto queda evidente que “las palabras importan” y
que la irresponsabilidad de la dirigencia política que asume el lenguaje del odio
como pancarta puede llevar a toda la humanidad hacia épocas que no deben
volverse a transitar. Acusa, incluso, al primer ministro británico Boris Johnson de
racista y de querer volver a ese pasado nefasto.
Pese al acertado tratamiento temático y contextual del artículo, su tratamiento
argumentativo no es el más eficaz. El autor debe apelar a la credibilidad del lector
para persuadirlo de su tesis, ya que su argumentación no es robusta ni contundente.
Esgrime argumentos de tipo de ejemplo y de autoridad, pero que no se sustentan
solos, sino que tiene que contar con el beneplácito del lector para ser creíbles. Esto
hace que el texto sea más efectivo convenciendo a convencidos que intentando
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Prueba de grado Análisis del Mensaje, III Cuatrimestre, 2019, presentado por Fernando Francia
evangelizar en terreno contrario. Es una debilidad del texto ya que no tiene la
contundencia para reorientar el pensamiento de quien no comulgue con el autor
desde el inicio.
El texto está bien hilvanado y escrito en un lenguaje llano, estándar, entendible por
un público amplio, no circunscrito a la academia o a círculos especializados de
derecho internacional. Esto es un valor positivo para que el artículo pueda ser
entendido por una gran variedad de personas. Dado que, además, fue traducido a
varios idiomas, su público puede ser muy amplio.
El texto es simple en su construcción retórica, no le hace falta figuras retóricas para
ganar autoridad o legitimidad. El autor, por su quilatada y reconocida trayectoria,
proyecta autoridad en la materia y lo transfiere al texto. Aún así, se utiliza algunos
recursos retóricos simples, que abonan al entendimiento de la tesis principal, como
el símil que realiza permanentemente de que una realidad puede parecerse a otra
de varios años atrás.
Sin pruritos el autor se sitúa al frente de la batalla ideológica contra el racismo,
contra el colonialismo, contra el genocidio, contra el divisionismo y el
segregacionismo y la discriminación. Sands asume una posición ideológica que
defiende en el artículo y confronta a quienes, amparados en el poder, arremeten
contra grupos de población y generan divisionismo.
El texto apela a que se desvíe ese camino que conduce a la barbarie cuanto antes.
Denuncia a quienes lo transitan sin sonrojo y advierte de las consecuencias
desastrosas en las que la humanidad toda puede caer si no se respetan valores
fundamentales como el constitucionalismo y el Estado de derecho, pilares básicos y
baluartes de la defensa de la dignidad humana.
En ese sentido, es un texto lúcido y necesario. Un recordatorio de que el olvido de la
historia puede traer de nuevo la barbarie.
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9. Anexo
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Palabras y delitos
Philippe Sands
1. Hace un par de años, en la cafetería de los delegados de Naciones Unidas,
estuve presionando a los Gobiernos para que apoyaran una resolución que ayudara
a Mauricio y África a deshacerse del último vestigio de colonialismo británico, el
Archipiélago de Chagos. Nuestro principal oponente era el ministro de Exteriores
británico, que, a su pesar, acabó siendo el mejor defensor de nuestra causa: años
antes, había escrito un artículo que desgraciadamente conocían bien muchos
diplomáticos, en el que llamaba a los residentes de un país africano de “negritos”
con “sonrisas de sandía”. Las palabras importan y no se olvidan, especialmente
cuando transmiten insultos racistas.
2. Ese ministro de Exteriores se convirtió en julio en primer ministro del Reino
Unido, en una ceremonia de admiración mutua con un presidente de Estados Unidos
al que también le gusta expresar sentimientos racistas, y sin ningún reparo. Antes,
una situación así habría sido inconcebible, los líderes de dos países que incluyeron
en la Carta de Naciones Unidas en la primavera de 1945 un compromiso de “respeto
a los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin distinción de
raza, sexo, lengua ni religión”. Lo inconcebible es, al menos para algunos, la nueva
normalidad.
3. El cambio cristalizó en 2016. En medio de sentimientos de alienación y
privación, y mientras aumentaban las desigualdades de riqueza y de oportunidades,
un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE y unas elecciones
presidenciales en Estados Unidos abrieron la puerta a un nuevo espacio en el que las
expresiones de escarnio o de identidad basada en el odio entraron a formar parte de
la política convencional. El uso de las palabras contra grupos concretos de seres
humanos por motivos de raza, nacionalidad o religión se volvió aceptable. En el
plazo de unos meses se desataron unos sentimientos que estaban ya incrustados,
contra el extranjero, el inmigrante, el musulmán, entre otros. En Reino Unido, el
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principal partido de la oposición se ha visto inundado por un torrente de vil
antisemitismo que la dirección del partido ha parecido tolerar, puesto que no tomó
medidas inmediatas y eficaces para eliminarlo. En Italia y Francia, los cánticos
racistas repugnantes han vuelto a los estadios de fútbol con una fuerza renovada. Da
la impresión de que en Reino Unidos, Estados Unidos y muchos otros países, lo que
antes no se toleraba ahora puede decirse dentro del lenguaje político habitual. No
está clara la relación causa-efecto, pero las palabras, los actos y las omisiones de los
dirigentes políticos desempeñan un perverso papel legitimador.
4. Muchos han advertido sobre el ascenso de la política identitaria y de odio.
Después del referéndum, el Ministerio del Interior británico informó de que habían
aumentado los delitos de odio, y lo pude comprobar yo mismo cuando una colega y
querida amiga mía, una abogada india, sufrió insultos racistas en un autobús de
Londres. “Vuelve al lugar de donde viniste”, le dijeron, la primera vez en dos décadas
de trabajar en Reino Unido. Mis alumnos japoneses me dijeron que también a ellos
les daba miedo salir de Londres. A un distinguido colega académico, un profesor
senegalés de derecho internacional, ya le había resultado imposible visitar el Reino
Unido para pronunciar una conferencia por las dificultades para obtener el visado,
otra víctima del nuevo “entorno hostil”.
5. Tres años después, los dirigentes de Estados Unidos y el Reino Unido
comparten la afición a un lenguaje de degradación y división que evoca el regreso a
épocas anteriores. Se alimentan de la percepción de las diferencias, el deseo de
situar a la gente en la categoría de “nosotros” o “ellos”. Somos varones blancos,
proclaman Trump y Johnson en un tuit, un artículo de prensa o una novela, y luego
están los “otros”, que puede referirse a las mujeres, los inmigrantes, gays, blancos,
morenos, musulmanes, judíos o con alguna otra característica distintiva. Todo lo
contrario del respeto a nuestra humanidad común.
6. Las puertas con carteles de “otros”, “nosotros” y “ellos” no son nuevas. El
escritor italiano Primo Levi escribió sobre su experiencia en Auschwitz en Si esto es
un hombre (1947): “Habrá muchas personas —muchas naciones— que acaben
pensando de forma más o menos consciente que todo extranjero es un enemigo”.
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7. “En la mayoría de los casos esta convicción yace en el fondo de las almas
como una infección latente; se manifiesta solo en actos aleatorios e independientes,
y no está en el origen de un sistema de pensamiento. Pero cuando este surge,
cuando el dogma tácito se convierte en la premisa mayor de un silogismo, entonces,
al final de la cadena está el campo.”
8. Un argumento similar planteó Raphael Lemkin, el inventor de la palabra
“genocidio” —la destrucción de un grupo—, después de investigar dos milenios de
horrores humanos. En 1944, en El dominio del eje en la Europa ocupada, describió
cómo el lenguaje de odio desembocaba siempre en acciones. Lo que empezaba como
identificación iba seguido de una señal, luego la separación, luego el exterminio.
Siempre empieza con las palabras, era su conclusión, una forma de normalizar las
distinciones basadas en la identidad. Un acto sucede a otro, cada uno más terrible
que el anterior.
9. El “dogma tácito” de Levi ha vuelto. Que existen esos sentimientos no es nada
nuevo; sí lo es que se puedan expresar públicamente, y que las hayan expresado un
presidente de Estados Unidos y un primer ministro británico les da, a ojos de
algunos, marchamo de legitimidad.
10. Que no haya equívocos: Reino Unido y Estados Unidos en 2019 no son la
Alemania nazi de 1936. Pero algo se ha movido, a medida que la generación que
vivió aquellos años desaparece y nos priva de las enseñanzas de las experiencias
vividas y los recuerdos. Nos queda lo que escribieron, como la obra de Viktor
Klemperer, profesor de lenguas románicas en Dresde, que en 1947 publicó Lingua
Tertii Imperii, más tarde traducido como La lengua del Tercer Reich. Judío de
nacimiento y casado con una “aria”, poco después de la llegada de los nazis al poder
perdió el trabajo y otros derechos, incluido el acceso a las bibliotecas. Sin los
instrumentos para ejercer su profesión, decidió escribir un diario en el que anotaba
sus experiencias y lo que sucedía a diario a su alrededor, fijándose sobre todo en el
lenguaje. Creó una clave —LTI— para registrar detalles de discursos públicos y
conversaciones privadas, desde compromisos profesionales hasta charlas con
tenderos. No tenía pretensiones científicas, sino que escogía muestras al azar,
ejemplos a los que tenía fácil acceso, de los periódicos, la radio, discursos,
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conversaciones y chistes. Hoy quizá recogería tuits y publicaciones en las redes
sociales para interpretarlos, unas expresiones individuales que forman parte de un
cambio social colectivo. Hizo muchos comentarios, pero hay uno que sigue siendo
muy relevante: con el nazismo, el lenguaje impregnaba la carne y el hueso, “a través
de palabras aisladas, expresiones y estructuras de frase que se imponían... en un
millón de repeticiones, y se asumían de forma mecánica e inconsciente”.
11. El argumento de Klemperer, sencillo pero poderoso, era que el discurso
refleja unas verdades más profundas e inspira las convicciones y, después, las
acciones. “El lenguaje revela todo”, escribió. “Un hombre puede decir un atajo de
mentiras, pero su verdadero yo queda a la vista de todos en su forma de
expresarse”. Este análisis sirve para describir las recientes actuaciones del primer
ministro británico, dentro y fuera del Parlamento.
12. Klemperer describe un patrón conocido y observable: palabras y expresiones
que se repiten sin cesar, afirmaciones desmesuradas, eufemismos y superlativos y
proclamaciones de una audacia extraordinaria. Todo ello, envuelto alrededor de un
núcleo fundacional, de falsedades mezcladas con cosas que se cree el que las dice y
que permiten que lo imposible parezca cierto. Cuando se dice algo a menudo y en
voz alta, y con pasión, se crea una nueva realidad, a medida que la percepción se
convierte en hecho y echa raíces en la mente de los que escuchan. ¿Les suena? “Las
palabras pueden ser como pequeñas dosis de arsénico”, concluía Klemperer, “nos las
tragamos sin darnos cuenta, no parecen tener ningún efecto, pero, al cabo de un
tiempo, sentimos la reacción tóxica”.
13. La toxicidad y la reacción se combinan para crear un ambiente en el que todo
es posible. Se suspende una constitución, un líder sugiere que el principio de
legalidad solo se aplica a otros, y pronto estamos pasando por unas puertas
etiquetadas “nosotros” y “ellos” y podemos encontrarnos en un lugar de detenciones
y conflictos. En algunos casos, si no se contiene la situación, como durante el
colonialismo, o Alemania en los años treinta, o la antigua Yugoslavia y Ruanda en los
noventa, el resultado es la guerra, con matanzas a escala industrial. Pasado un
tiempo, el régimen cae, bajo el peso de sus propias contradicciones y las presiones
de otros, y los que se oponían a él dicen "nunca más" y construyen algo nuevo, que,
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en 1945, consistió en la Carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, que incluye el reconocimiento “de la dignidad intrínseca y de
los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.
14. “Nunca más”, declaró el fiscal de Nuremberg Robert Jackson en el otoño de
1945, durante el juicio a los responsables nazis. A uno de ellos, Julius Streicher, lo
seleccionaron por “hablar, escribir y predicar el odio”, destaca la sentencia. Estaba
allí para dar ejemplo, y sus palabras —había dicho que el judío era “un no humano”
y un “propagador de enfermedades” y había llamado a exterminarlos “de raíz”—
hicieron que le condenaran por “crímenes contra la humanidad” y muriera en la
horca.
15. Las palabras importan, dijeron los jueces de Nuremberg al mundo. Pasaron
50 años hasta que otro tribunal internacional aplicó ese principio. El lugar fue
Ruanda y el contexto, los acontecimientos de la primavera de 1994, cuando la
comunidad hutu atacó a la comunidad tutsi. Como siempre, la crisis comenzó con las
palabras. Identificaron y seleccionaron a las “cucarachas”, anunciaron el momento
de “talar los árboles” y comenzaron las matanzas. Después llegaron las
imputaciones, y algunos acabaron en el banquillo de los acusados por las palabras
que habían pronunciado. En diciembre de 2003, el Tribunal Penal Internacional
para Ruanda condenó a tres hombres por incitación pública y directa al genocidio,
por utilizar lenguaje que propagaba el odio, por emisiones de radio que “utilizaban
los estereotipos étnicos para promover el desprecio y el odio a la población tutsi”.
Como en ocasiones anteriores, se habían repetido fórmulas sin cesar y se habían
inventado eufemismos que crearon una atmósfera para el asesinato.
16. Las palabras importan. En Reino Unido y Estados Unidos lo sabemos bien, y
por eso estamos apasionadamente comprometidos con la idea de la libertad de
expresión. No somos la Alemania nazi, pero hemos emprendido un feo rumbo que
resultará familiar a cualquiera que tenga sentido de la historia. Cuando los
periódicos y los políticos británicos califican a los jueces de “enemigos del pueblo”,
vuelven a la memoria las palabras de Klemperer, de un tiempo en el que se cruzaron
los límites y él confiaba en que no se llegara a lo peor. “Me escapé, me refugié en mi
profesión, di mis clases”. Qué fácil es emprender también hoy se camino.
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17. Hace unas semanas, Barack Obama tuvo la valentía de escribir expresamente
sobre los vínculos que se extienden entre épocas y lugares. “Debemos rechazar
rotundamente, en boca de nuestros líderes, cualquier lenguaje que fomente un clima
de miedo y odio o normalice los sentimientos racistas”, escribió, a propósito de la
relación entre aquel tiempo y ahora. El lenguaje ha sido el catalizador de “la mayoría
de las tragedias humanas en toda la historia”, nos recordaba; estuvo “en la raíz de la
esclavitud y Jim Crow, el Holocausto, el genocidio de Ruanda y la limpieza étnica en
los Balcanes”. El lenguaje satírico, por más que diga el primer ministro Johnson, no
es disculpa. Y la libertad de expresión, un derecho absolutamente fundamental, no
es una defensa cuando la palabra fomenta el odio y los actos violentos o criminales.
18. Obama sabe lo que dice. Cuando, en vísperas del referéndum del Reino
Unido, expresó su opinión, el actual primer ministro británico le quitó importancia y
dijo que eran declaraciones de un “medio keniano” con una “antipatía ancestral
hacia el Imperio Británico”. Un presidente africano, estaba diciendo, era incapaz de
formar una opinión independiente y racional.
19. Dejémonos de rodeos. Nuestro primer ministro es un racista que sueña con
un regreso inalcanzable a un pasado imaginario (en el caso de Chagos, cuando era
ministro de Exteriores, no solo perdió la votación en la ONU, sino también la colonia,
puesto que el Tribunal Internacional sentenció que el archipiélago pertenecía a
Mauricio). Nos dice que la UE comparte los objetivos de Hitler y oponerse a las
políticas que propone él es como ser colaboracionista en la Francia ocupada. El
dogma es explícito y sencillo. Estamos “nosotros” y están “ellos”. Las referencias a
exterminios, inmigrantes e invasiones que hace el presidente de Estados Unidos
evocan, como decía recientemente la revista Rolling Stone, “genocidios, no asuntos
de gobierno”. Antes de llegar a eso, el constitucionalismo y el Estado de derecho nos
ofrecen protección, control y el respeto a la idea de una humanidad común, en la que
se reconoce la dignidad de cada persona simplemente por el hecho de serlo.
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