Es bueno porque es horrible

danielamoralesb

Entrega Final - El diseño como fenómeno cultural

ES BUENO PORQUE ES HORRIBLE

un diario de Madame Etiquette

DANIELA MORALES


Propiedad de:

AnnieW


Mayo 6, 1775

Hoy madrugué más de lo normal. Ha sido así toda la

semana ya que en cuatro días se cumplirá un año desde

la coronación. Siempre debo estar lista antes de que ella

despierte, lo cual no me molesta; pues sigue siendo una

niña. A veces me pongo en su lugar e imagino lo perdida

que se debe sentir, lo asustada que debe estar. Luego se

pas me pasa y sigo con mi trabajo.

Ordenar el transporte, servir el

agua, limpiar la toilette, arreglar

la cama, ayudar en la corte,

supervisar a las otras damas.

“Madame Etiquette haz esto,

Madame Etiquette haz lo otro,

Madame Etiquette, Madame

Etiquette”.

Si tan solo me llamara por mi

nombre, tal vez de esa forma

me molestaría menos. Pero no

me puedo molestar porque sigue

siendo una niña.

Una niña que parece inservible hasta que llega la noche.

Esa niña que se divierte con algo tan simple como ponerme

apodos, desaparece cuando cae el sol. Pero no solo ella.

Es como si el palacio completo entrara en una nueva

dimensión, como si la realidad cambiara. Los lujos

siempre están, pero pareciera que se multiplicaran. La

exageración en la comida, en las deo decoraciones, la

música, la pólvora, el espectáculo, los vestidos.


Annie Annie Annie Annie Annie Annie Annie Annie

Annie Annie Annie Annie Annie Annie

Madame Etiquette Madame Etiquette

Madame Etiquette Madame Etiquette

Annie Annie Annie Annie Annie Annie


Nunca la he visto repetir un robe à la française, y sus

ridículos estilistas no se cansan de decir “voilà” cada

vez que la visten. Las máscaras que usa le permiten

escapar, la dejan perderse en la multitud, perderse en el

ocio sin ninguna consecuencia; y claro, estas tampoco las

repite.

Al final de la noche, mientras observo a las pocas personas

que quedan, trato de imagino lo que que se sentirá.

Lo que se sentirá soltar todo por una noche, soltar las

responsabilidades, soltar la etiqueta por la que tanto me

conocen, simplemente soltar mi cuerpo y dejalo dejarlo ser.

Es el único momento en el que puedo perderme en mi imaginación,

y probablemente sea lo más cercano que estaré a

sentir esa libertad que ellos sienten con sus fiestas, con

su ocio ilimitado y con todo el entretenimiento que pueden

comprar.


6 de mayo, 1896

Hoy encontré este diario dentro de un cajón viejo. Lo

último que recuerdo es escuchar en el pueblo a un grupo

de mujeres parisinas hablar sobre una marcha. Me

acerque a preguntar y las note distantes, pero una de

ellas que parecía la líder mostró compasión y me advirtió;

me dijo que lo mejor era huir antes de que todo se

pusiera peor.

Por eso estoy aquí, en un pequeño apartamento en París

que pago limpiando los pisos de la ópera. Están montando

una obra, no se muy bien como se llama, pero parece

fuera de lugar. Es una comedia en donde el mundo está

al revés, y las mujeres tienen el poder. Pero eso no es

todo, también son muy sexuales, y los personajes no le

tienen miedo al cuerpo desnudo, no le tienen miedo al

sexo en general. No pude evitar pensar que lo que estaba

viendo era horrible, pero al mismo tiempo era... bueno.

No se que piensan los ator actores al respecto, pero al

fin y al cabo es una obra, es entretenimiento y nada más;

así no podría ser nunca en la vida real.

Limpiando encontré el libro de la obra. Las imágenes en

el libro hablan por sí solas. Son obscenas y desvergonzadas;

es como si la persona que las ilustró quisiera

causar disgusto a propósito, como si se estuviera burlando.

En fin, vi que el ilustrador es britanico y me

causó curiosidad, tal vez planee un viaje pronto.



y sus amigos

Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly

Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly Tilly


6 de mayo, 1924

Tuve un pequeño incidente y dejé caer el diario en un

lago. Normalmente hubiera enloquecido por la cantidad

de páginas que perdí, pero últimamente siento un cambio

dentro de mí, un cambio que me ha vuelto menos… seria.

Creo que es porque conocí a Tilly, es bailarina y actriz.

Esta tarde me invitó a su casa de campo en las afueras

de Londres y fue ahí donde dejé caer el diario. Es raro

porque nunca había tenido una amistad con una persona

de clase alta, una persona con tantos amigos y con tantas

posibilidades. Me invitó a una fiesta de su grupo

de amigos, todos mundanos o aristócratas. Le dije que

no creía poder encajar y que solo incomodaría, ya que

mi ropa no es elegante ni costosa, y sería evidente que

soy una chica de clase baja. En lugar de ofrecerme un

alguno de sus vestidos se rió y me dijo “Pero Annie, no

importa quién eres o cómo te vistes, con tan solo asistir

podrás ser lo que quieras.”

No entendí muy bien qué quiso decir, pero la convencí

para que me prestara ropa y fuí con ella. Cuando digo

que fuimos a otro mundo, no es una exageración. Nadie

sabía quién era yo; pero como dijo Tilly, eso no importó.

El lugar era decadente al igual que las personas y la

forma en la que estaban vestidas. Podrían parecer dementes

si salían así en plena luz del día; pero aquí encajaban

perfecto, aquí pertenecían. No había reglas, todos

tenían una actitud rebelde y hedonista. Es como si se

hubieran cansado de las etiquetas de la alta sociedad, y

hubieran creado entre ellos una realidad distinta, creado

una ruptura con nuevos procesos sociales en donde el fin

principal era soltar y dejar ser.


6 de mayo, 1967

Deje de escribir desde que viaje a América, pero ayer estuve en un show que

nunca podré olvidar. Después de conocer muchas ciudades del mundo, decidí

quedarme en Nueva York por unos años. Cada esquina se siente como

un mundo diferente que no falla en sorprenderme nunca. Ayer uno de mis

mejores amigos, Richard, me invitó a un concurso en el que era participante.

Cinco minutos antes de que empezara, me pidió que no lo juzgara, y me dijo

que lo que estaba a punto de ver era muy importante para él.

Yo siempre he conocido una realidad conservadora, en donde he seguido

reglas y etiquetas; y a pesar de haber tenido una que otra posibilidad de escapar

de ella, siempre me ha dado miedo; miedo de perderme en el ocio, miedo

de transformarme, miedo de perder mi moral y de ser reconocida por ello.

Es por esto que no estaba preparada cuando vi a Rachel. No a Richard, a

Rachel.

Me asusté. No voy a negar que me asusté. Sin embargo la seguí observando

y lo que noté fue una naturalidad dentro de su cuerpo cubierto por artificialidad,

una fluidez; vi a Rachel pertenecerse a sí misma, y era bueno... porque

era horrible. Fue en este momento en el que me dí cuenta que yo nunca me

había sentido así. Estas etiquetas que siempre había puesto sobre mi cuerpo

nunca me habían permitido sentir la liberación que ví en Rachel, nunca me

habían dejado ser; a mi o a mi cuerpo.

“Madame Etiquette, Madame Etiquette” Es lo único que sonaba en mi cabeza.

Quería alejarme de ese pensamiento, pero algo no me dejaba. ¿Tendría que

disolver mi moralidad? ¿Tendría que transformar mi cuerpo completamente?

Creo que alejarme de las etiquetas y normas reflejadas en mi cuerpo, sólo

se dará si me encuentro en un lugar o una realidad distinta. Nunca podría

hacerlo en el mundo real.


The Miss All-American Camp Beauty Pageant

The Miss All-American Camp Beauty Pageant

The Miss All-American Camp Beauty Pageant


6 de mayo, 1977

Llevo 10 años tratando de soltar y dejar ser mi cuerpo, pero no encuentro la

forma de hacerlo. De lunes a viernes trabajo como asistente en una firma de

abogados en donde me siento incomoda y juzgada con tan solo usar colores

brillantes o mostrar un poco de piel. Me muero de ganas de encontrar lo que

encontró Richard a través de Rachel, pero no lo he podido lograr.

Por suerte, afuera de estas cuatro paredes, Nueva York está llena de locuras

y extravagancias. Hace tres años Richard me llevó a un concierto de Zigy

Ziggy Stardust, y cuando llegue a la oficina el lunes, mis colegas me dijeron

que “eso no era normal”. No se si hablaban de Ziggy o de su ropa, pero en

ambos casos se referían a la forma en la que está construyendo su cuerpo;

de forma extravagante, estética, sin límites de género o límites en general.

Es como si Ziggy quisiera enfurecer al tipo de personas con las que trabajo,

que se rigen por ciertas normas, y no entienden que la realidad es distinta

para otros. No creo que mis colegas entiendan lo que Ziggy quiere comunicar

con su cuerpo; creen que es solo una estética “loca y desagradable”. Para mí,

eso era lo que lo hacía bueno, lo que lo hacía él.

En fin, me cansé y decidí renunciar, y este fin de semana iré con Richard a

un club que abrió hace unos días. Richard dice que es muy exclusivo, pero que

si logramos sobresalir lo suficiente, nos dejarán entrar. Él irá como Rachel.

Creo que es la oportunidad perfecta para explorar, transformar mi cuerpo y

a ver a donde me lleva por sí solo; ver cómo se quiere contar y cómo se quiere

mostrar en este escenario tan específico en el que me encontraré.


ME DEJARON ENTRAR,

SOY “ARLGUIEN” EN NYC

ME DEJARON ENTRAR,

ME DEJARON ENTRAR,

SOY “ARLGUIEN” EN NYC

SOY “ARLGUIEN” EN NYC


INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL

INMORAL


6 de Mayo, 1983

Últimamente las Drags se están tomando Nueva York. Incluso Andy Warhol

y todos sus colegas amigos famosos han mostrado interés en el tema; hace

poco vi sus polaroids. No me quejo, ya que gracias a estas personas tan

reconocidas y aclamadas, se ha disminuido la discriminacion hacia personas

como Richard.

Hace poco fuimos al estreno de una película musical que tenía de todo. Una

estética kitsch y exagerada, que desafiaba la moralidad a la que estoy tan

acostumbrada, tenía un mensaje hedonista y hablaba de la identidad sexual

con una naturalidad impresionante. El cine estaba completamente lleno; y a

pesar de ser un musical de ciencia ficción, las personas tuvieron una conexión

inmediata con la película. Fue un espectáculo. Los cuerpos, las interacciones

entre ellos, la estética que se llevaba por delante a la moralidad. Me

recordó a un concierto de rock al que fui hace poco. Una banda que montaba

el show por su comportamiento inmoral, por la estética casi dionisíaca de sus

looks, por la sexualidad exagerada que representaban; su música pasaba a

segundo plano.

Tanto la banda como la película eran muy buenas, ¿se debe esto a que eran

horribles? Nuevamente, esto hizo que me preguntara si para dejar ser mi

cuerpo, tendría que soltar la moralidad a la que me seguía sosteniendo

fuertemente. Este cuestionamiento lo reforcé en mi mente, al recordar que la

única vez que me he sentido cerca a lograr mi objetivo de dejar ser mi cuerpo;

fue esa noche Studio en el famoso club del que no me gusta hablar, y que aún

me hace sentir vergüenza moral.


6 de Mayor, 1989

Desafortunadamente, después de terminar de grabar un documental sobre

la difícil vida de algunas Drag Queens en Nueva York, una amiga de Rachel

murió de SIDA. El simple hecho de poder escapar de su realidad a través

de las extravagancias y la performatividad en espacios de ocio donde se

sentía segura, no le alcanzó para salvarla de la discriminación y negligencia

que seguía dominando ciertos contextos sociales; en donde al no seguir las

normas tradicionales que definen “debían” definir su cuerpo, no podía pertenecer.

excusión exclusión exclusión exclusión exclu

inclusión inclusión inclusión inclusion

exclusióninclusión

sión exclusión exclusión

inclusión inclusión inclusión inclusión

Por este motivo hice una reservación en uno de los

restaurantes más famosos de Nueva York, para llevar

a Rachel y animarla un poco. La gente todavía

paraba y la miraba de pies a cabeza, pero la mayoría

de las veces le sonreían. Esa última parte de la interacción

no pasaba con frecuencia hace 10 años.

Sin embargo Rachel se vería relativamente “normal”

y “aceptable”, al compararla con los tres personajes

que nos encontraríamos.

inclusión inclusión inclusión inclusión

excusión exclusión exclusión exclusión exclu

inclusión inclusión inclusión inclusión inclusion

sión exclusión exclusión exclusión

Un constante dilema que enfrentan los que quieren resaltar...


QUEEN...


Una de las Drags más importantes de la ciudad, se encontraba sentada en

la mesa diagonal a nosotras, y estaba acompañada de La Reina de la Vida

Nocturna de Nueva York, y nada más y nada menos que una de las performistas

más reconocidas del país, quien entendía su cuerpo como una obra de

arte extravagante. Reconocimos a estos tres personajes de inmediato y no

dudamos en saludar cuando salíamos del restaurante. No pude evitar notar

que en la mesa de al frente había una familia, en donde los padres indignados,

le tapaban los ojos a sus hijos. ¿Qué estaban intentando tapar? Yo

solo veía cuerpos libres, cuerpos que se estaban divirtiendo, transformando

y expresando. ¿Atrevidos? sí. ¿Artificiales? también. Pero, ¿cómo era esto

ofensivo? o ¿cómo disolvía esto la moralidad de una persona? ¿no se supone

que la moralidad se debe medir por lo que hay en el interior y no en el exterior?

Debe ser por este tipo de reacciones que La Reina de la Vida Nocturna

prefiere pasar su tiempo en las fiestas de los NYC Club Kids. Las fiestas le

permiten ser a las personas lo que quieran ser; especialmente a través de su

cuerpo y de la forma en la que lo deciden mostrar.

A pesar de las miradas sucias y despreciables de los padres hacia estos personajes,

ellos lograron su objetivo de ser reconocidos, de llamar la atención,

de causar reacciones y en ocasiones indignar. Estoy segura que muchas

personas en el restaurante pensaban que lo que estaban viendo era horrible,

pero al mismo tiempo que estos personajes lo hacían funcionar, lo hacían ver

bien. ¿Podría yo algún día lograr hacer esto sin la necesidad de un espacio

de entretenimiento? ¿De un espacio alejado de la realidad? ¿podría sentirme

libre en una realidad social donde las doctrinas no me lo permiten? “Madame

Etiquette, Madame Etiquette.”


Madame Etiquette VS. The Cool Kids

Madame Etiquette VS. The Cool Kids

Madame Etiquette VS. The Cool Kids


6 de Mayo, 1990

Mi contexto ha cambiado bastante.

La cultura que conocía

se transformó, la política se

transformó, las relaciones sociales

se transformaron.

¿Me podré transformar yo

por completo? Si el contexto

se transformó, significa que

las reglas sociales también lo

han hecho, significa que el concepto

de moralidad también.


Entonces considerando el

contexto en el que estoy,

¿podré ser capaz de construir

y transformar mi cuerpo

sin sentir que disuelvo mi

moral cada vez que lo intento?

¿o capaz de hacerlo

en un lugar que no tenga un

fin meramente de entretenimiento?

¿en un lugar

en donde la transformación

y la extravagancia

se sigan entendiendo

como un chiste o una burla?


Las fotografías de Inga...


6 de Mayo, 2000

“Querida Annie, espero que me puedas visitar pronto en Amsterdam, ya que

mi vida acaba de cambiar completamente. Como ya sabes, llevo varios años

trabajando en un lugar donde las reglas se modifican en ocasiones. Algunos

solo vienen a observarme, como si mi cuerpo fuera una exhibición y ellos fueran

los voyeristas. Otros quieren algo más; buscan escapar de sus vidas por

un momento y sentir un placer que a pesar de ser momentáneo, es el fin por

el cual quieren mi servicio. Se que lo que hago te parece mal y poco ético, pero

te tengo buenas noticias. Este año, el lugar en donde trabajo se volvió legal,

y me gustaría que vinieras a visitarme para que entendieras un poco más lo

que hago y por qué lo hago.”

Ese fué un fragmento de una carta que recibí esta mañana en el correo

junto con algunas fotografías instantáneas. Es una carta de Inga, una

vieja amiga de la que me alejé por razones de la vida las decisiones que tomó.

Sin embargo creo que iré a visitarla, a conocer su cotidianidad, su realidad.

La performatividad que Igna práctica con su cuerpo es distinta a las que

conozco y a las que he conocido a lo largo de los años, pero después de mucho

tiempo, soy capaz de reconocer la pluralidad; y me doy cuenta de que no

conozco su contexto y no conozco su realidad.


Mayo 6, 2019

Después de mi viaje a Amsterdam decidí dejar de escribir. Había tenido

tantos encuentros con personajes que no sólo transformaron mi forma de

pensar; sino que también me construyeron como sujeto, y lograron influir

en la forma que quiero y he decidido relatar mi cuerpo. Me he despedido de

muchos de ellos a lo largo de los años, y ahora me conocen como Anna.

He aprendido sobre la subjetividad y sobre la pluralidad de los seres humanos

en el momento de construirse y relacionarse entre ellos, en el momento de

interactuar en un respectivo contexto y escenario, en el momento de soltarse

y dejar ser su cuerpo. Hay unos que se arriesgan más que otros; pero hay que

entender que nos encontramos dentro de un panorama en donde hay unos

que se sienten más pertenecientes a una determinada realidad que otros. El

cuerpo es la única forma que tenemos como seres humanos para expresar y

dar a entender completamente el lugar en el que nos encontramos dentro de

este panorama.

¿Cómo se puede comunicar esto? A través de la forma en la que cada uno

entiende la performatividad de este, y a través de la forma en la que cada

uno decide mostrarla. ¿Debe ser moral? depende. ¿Se da sólo en espacios

de entretenimiento? depende. ¿Es necesario que exista una transformación

del cuerpo? depende. ¿Debe ser artificial y anti serio? depende. ¿Debe ser

teatral, estético y extravagante? Siempre, pues a pesar de a veces ser horrible,

simpre será bueno.

Bienvenidos al Met Gala 2019; tema: Camp.

AnnieW



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