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PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL<br />
Edición<br />
Bilingüe<br />
TODO VA A ESTAR BIEN<br />
UNA VÍCTIMA NO MÁS<br />
Bilingual<br />
Edition<br />
Denise<br />
San Miguel<br />
DAR BATALLA A<br />
LA ANSIEDAD<br />
Número 1s Número 03 / 2020 03 / 2020
“Cuando el dolor ya era<br />
insoportable, me visitaron en<br />
prisión y me dieron a conocer<br />
lo mejor del mundo: Jesús y<br />
su amor, a través de VL.”<br />
—WILLIAM, FLORIDA DOC<br />
“VL es una herramienta valiosa<br />
para llegar a los recluidos y<br />
llevar esperanza a quienes<br />
no la tienen.”<br />
—TERESA KEMP,<br />
BREAKING CHAINS INTERNATIONAL<br />
“Soy parte de su ministerio, ya<br />
que ayudo a otras personas a<br />
que lleguen a conocer a Cristo<br />
a través de los materiales que<br />
ustedes envían.”<br />
—JONATHAN, FLORIDA DOC<br />
“ESTUVE EN LA CÁRCEL Y ME VISITARON. LES<br />
ASEGURO QUE TODO LO QUE HICIERON POR UNO<br />
DE MIS HERMANOS, AUN POR EL MÁS PEQUEÑO,<br />
LO HICIERON POR MÍ.”<br />
—Jesús<br />
2s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
NÚMERO 3, JULIO 2020<br />
CONTENIDO<br />
6s<br />
11s<br />
15s<br />
21s<br />
25s<br />
A AVANZAR<br />
No tema: Dios está con usted<br />
POR KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
Todo va a estar bien<br />
POR LINDA CUBBEDGE-SMITH<br />
Dios da respuesta a las<br />
oraciones<br />
POR ROY A. BORGES<br />
Paso a paso<br />
POR MICHAEL WOODS<br />
Mis tiempos vs. los tiempos<br />
de Dios<br />
POR CAITLIN OVERTON<br />
8s<br />
postraumático) y casi se rindió; pero<br />
al borde del suicidio, oyó a Dios que le<br />
pedía que confiara y pusiera su vida<br />
en sus manos.<br />
ARTÍCULOS<br />
DESTACADOS<br />
Descubrir la fidelidad de<br />
Dios cuando la vida se cae<br />
a pedazos<br />
POR LISA APPELO<br />
¿Cómo sobrevive la mamá de siete<br />
pequeños cuando su esposo de<br />
pronto ya no está? Lisa encontró<br />
la respuesta poniendo toda su<br />
confianza en un Dios siempre<br />
confiable.<br />
16s<br />
22s<br />
llenar ese vacío, finalmente le entregó<br />
su vida a Jesús. En Cristo encontró la<br />
vida que siempre había querido tener.<br />
ARTÍCULO DE PORTADA:<br />
Confiar en Dios para<br />
atravesar las pruebas<br />
POR DENISE SAN MIGUEL Y<br />
KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
La enfermedad de un hijo, un<br />
infierno en llamas, un allanamiento<br />
de morada, una investigación<br />
del FBI y la encarcelación de su<br />
esposo. Frente a todos estos<br />
desafíos, Denise debía decidir si<br />
valía la pena confiar en Dios. Él le<br />
demostró su fidelidad.<br />
Deje atrás el pasado de<br />
amargura<br />
7s<br />
VIDAS<br />
TRANSFORMADAS<br />
Pelear la buena batalla de la fe<br />
POR BRANDON GALLARDO<br />
Brandon luchaba contra la depresión<br />
y el TEPT (trastorno por estrés<br />
12s<br />
Consiga la vida que desea<br />
POR JAMES PAGAN<br />
Desde que empezó a ganarse la vida<br />
vendiendo hot dogs hasta que llegó<br />
a ser un chef principal, James pasó<br />
su vida buscando tener tranquilidad<br />
y encajar. Cuando la fama y el éxito<br />
en el mundo culinario no lograron<br />
POR JEREMY THOMAS<br />
En un momento aterrador de<br />
desesperación, Jeremy enfrentó<br />
al novio abusivo de su madre—y<br />
su vida cambió para siempre.<br />
Logró liberarse de la angustia y la<br />
incapacidad de perdonar cuando<br />
se volcó a la fe en Cristo.<br />
26s<br />
Una víctima no más<br />
POR SOLLIAH BRYANT<br />
EN LA TAPA<br />
Denise San Miguel<br />
le da batalla a la<br />
ansiedad confiando<br />
en Dios para<br />
superar situaciones<br />
durísimas. Su vida<br />
es prueba de que<br />
se puede encontrar<br />
la paz aun en los<br />
momentos más<br />
inciertos.<br />
4s<br />
Durante años Solliah confió en<br />
su aspecto exterior para ocultar<br />
su doloroso pasado, pero estaba<br />
destruida por dentro. Aprender<br />
a confiar parecía algo imposible,<br />
hasta que encontró al Dios fiel.<br />
EN TODAS LAS<br />
EDICIONES<br />
Nota de la editora<br />
Confíe en el Señor…Él conoce<br />
el camino<br />
29s<br />
Profundizamos<br />
Víctima no más<br />
30s<br />
Del Padre<br />
Confía en mí, incluso en este<br />
momento<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
3s
NOTA DE LA EDITORA<br />
Confíe en el Señor…<br />
Él conoce el camino<br />
Para oír más<br />
palabras de aliento,<br />
siga a Kristi todas<br />
las semanas en su<br />
programa en vivo<br />
More Monday. Puede<br />
verla en el canal<br />
de Kristi Overton<br />
Johnson en YouTube<br />
y Kristi Overton<br />
Johnson en Facebook.<br />
Victorious Living está financiada<br />
en un 100% por nuestros asociados.<br />
Con su ayuda, vamos a dar<br />
esperanza y a transformar vidas en<br />
todo Estados Unidos.<br />
B<br />
ienvenidos a nuestra primera<br />
edición bilingüe de la revista<br />
Victorious Living en Español. Que<br />
nuestra revista esté disponible tanto<br />
en inglés como en español es un sueño hecho<br />
realidad para mí. He ejercido el ministerio dentro<br />
de las cárceles desde 2013, y conozco por experiencia<br />
propia la gran necesidad que tienen<br />
de material religioso en español. Después de<br />
orar durante años, pude sentir que Dios me<br />
decía: “Este es el momento. Confía en mí.”<br />
Pero no siempre es fácil confiar en Dios.<br />
Como seres humanos, a menudo queremos<br />
saber de qué manera—cómo, quién, dónde—<br />
antes de confiar en Dios. Pero he aprendido<br />
que la providencia de Dios y su bendición solo<br />
llegan si confiamos en Él lo suficiente como<br />
para seguir sus instrucciones.<br />
Hace poco estaba orando con una mujer que<br />
debía tomar muchas decisiones. Estaba haciendo<br />
un esfuerzo por confiar en el Señor. Mientras<br />
orábamos, comencé a ver en mi imaginación<br />
una especie de laberinto. De la clase que jugaba<br />
cuando era niña mientras viajábamos en el<br />
auto. O sea, ese que uno usa un lápiz para entrar<br />
en el laberinto y va haciendo todo el recorrido<br />
hasta que encuentra la salida. Siempre me<br />
encantó hacer esos laberintos.<br />
En esta visión, me vi a mí misma y a otros<br />
hijos de Dios vagando por ahí, tratando de salir<br />
del laberinto. Pero todos estábamos siempre<br />
en caminos sin salida. Nos veíamos temerosos<br />
mientras tratábamos de encontrar el camino.<br />
Luego vi que Dios tenía una visión panorámica<br />
y sentí su deseo de ayudarnos a salir del<br />
laberinto. Era sencillo—si todos simplemente<br />
dejábamos de intentar descifrar solos cómo<br />
recorrer el laberinto y recurríamos a Dios, en<br />
cambio, Él nos mostraría el camino a tomar.<br />
Esta visión que me envió Dios fue un recordatorio<br />
que realmente necesitaba mucho.<br />
Proverbios 3:5–6 dice: “Confía en el Señor<br />
de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.<br />
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará<br />
tus sendas.”<br />
En este momento, puede que esté recorriendo<br />
un laberinto en el que nunca había estado<br />
antes. No tiene idea hacia dónde va y parece<br />
que solo encuentra un obstáculo tras otro. Tal<br />
vez sea por causa de la nueva pandemia por el<br />
coronavirus. Quizás alguna ley nueva lo perjudique.<br />
Tal vez alguien lo dejó o se le haya<br />
cerrado la puerta a un trabajo o a la educación.<br />
Tal vez su salud se haya deteriorado.<br />
No sé de qué se trata, pero Dios sí y solo Él<br />
puede hacer que usted siga avanzando, aunque<br />
el mundo diga que es imposible.<br />
La clave, como aparece en Proverbios 3:5–6,<br />
es reconocer que usted necesita a Dios, buscar<br />
permanentemente su voluntad, confiando en<br />
su amor y guía y negarse a avanzar pasando<br />
por puertas que Él no ha abierto. Búsquelo: no<br />
confíe en su propia inteligencia. Cuando usted<br />
espera a Dios, Él le mostrará los pasos a seguir.<br />
Esta es la promesa para usted y puede confiar<br />
en la palabra de Dios.<br />
A medida que vaya leyendo las historias<br />
siguientes, confíe en que no hay laberinto<br />
demasiado difícil para Dios. La protagonista<br />
de la historia que aparece en nuestra tapa,<br />
Denise San Miguel, perdió a su esposo cuando<br />
lo encarcelaron, su casa en un incendio y<br />
sus bienes a manos del gobierno, pero aún se<br />
mantiene erguida y fuerte y sigue avanzando<br />
triunfante. En su gran amor por ella, Él ha sido<br />
fiel y le ha enseñado cada paso que debía dar<br />
y así la condujo a un lugar de abundancia que<br />
ella jamás había imaginado. Esto ha sido una<br />
realidad para cada una de las personas que<br />
contribuyen con nosotros y también puede<br />
ser una realidad en su vida.<br />
Oro para que esta edición bilingüe lo aliente<br />
a confiar en Dios ante cada obstáculo y en cada<br />
camino incierto.<br />
Kristi Overton Johnson<br />
Editora y Directora Ejecutiva<br />
4s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
VICTORIOUS LIVING<br />
LLEVA ESPERANZA A HOMBRES<br />
Y MUJERES QUE ESTÁN<br />
TRAS LAS REJAS.<br />
Brindamos testimonios de la fidelidad<br />
de Dios y la posibilidad de que los<br />
presos también reciban ayuda de<br />
nuestro equipo de comunicación.<br />
¿Nos ayuda a cumplir la<br />
orden de Dios respecto<br />
de recordar a quienes<br />
están en prisión?<br />
Todo preso que escribe a nuestro<br />
ministerio recibe correspondencia<br />
personal, enseñanza de la Biblia cada<br />
tres meses y la suscripción personal a<br />
nuestra revista.<br />
Desde 2013, gracias al generoso aporte<br />
de asociados como usted, hemos<br />
logrado dejar una huella en la vida de<br />
más de un millón de presos.<br />
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palabra de aliento,<br />
escríbanos a:<br />
VL Correspondence<br />
PO Box 328<br />
Starke, FL 32091
A AVANZAR<br />
Me tomó un minutó, pero finalmente me armé de coraje<br />
para acercarme a su carro. “Discúlpeme, señora,” le dije. “Me<br />
imagino el miedo que debe sentir en este momento, al tratar<br />
de proteger a su hijo de los gérmenes. Yo también tengo hijos<br />
y esto da miedo. Pero siento que el Señor quiere recordarnos<br />
que Él va a proteger a nuestros hijos y a nosotros durante<br />
estos tiempos de incertidumbre.”<br />
Podemos poner al miedo en su<br />
lugar recordando que Dios está<br />
con nosotros en cada situación.<br />
No tema:<br />
Dios está con usted<br />
POR KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
ERA EL PRINCIPIO DEL PÁNICO POR LA PANDEMIA del coronavirus.<br />
Todavía no habíamos oído siquiera el término “COVID-19.” Estaba en el<br />
supermercado y vi a una mamá joven con un carro lleno de Lysol en aerosol<br />
tratando que su hijo inquieto se quedara quieto. Se la veía cada vez más<br />
mortificada, ya que su hijo tocaba todo, desde la máquina expendedora<br />
de videos hasta la máquina de la lotería.<br />
“¡Deja de tocar todo!” le rogó. “Ven aquí. ¡Ya!”<br />
¡No tema! Es el<br />
mensaje que Kristi<br />
y el equipo de<br />
Victorious Living<br />
llevan a las cárceles<br />
con frecuencia.<br />
“Pero mamá,” le sonrió con picardía. “¡La estoy tocando con los codos!”<br />
Dichas estas palabras, duplicó sus esfuerzos y comenzó a golpear con los<br />
codos todo lo que encontraba a su paso, mientras sostenía dos toallitas<br />
Clorox en las manos. Fue la cosa más linda que haya visto jamás—hasta<br />
que me di cuenta lo aterrada que estaba la mamá, en realidad, por culpa del<br />
virus. Como mamá, podía identificarme con ella. Le pedí al Señor que le diera<br />
tranquilidad y luego recordé un versículo que pensé que podía ayudarla.<br />
Comencé a repetir el versículo que tenía grabado en el<br />
corazón: “Dios dice ‘No temas—’” Pero antes de que pudiera<br />
terminar, su hijito exclamó con toda convicción: “¡Porque.<br />
Yo. Estoy. Contigo!”<br />
La mamá y yo nos miramos asombradas. “Ese es su versículo<br />
de la Biblia para esta semana” me explicó.<br />
Esta escena realmente me dio ánimo. O sea, ¿qué posibilidad<br />
había de que este pequeño soltara intempestivamente<br />
el versículo exacto que Dios me había dado para compartirlo<br />
con su mamá? ¡Amo los momentos de Dios como éste!<br />
En ese momento, no tenía idea de lo devastadora que sería<br />
la COVID-19 en todo el mundo, ni cómo afectaría mi propia<br />
vida. En cada día que se apaga, el versículo de Isaías 41:10<br />
continúa siendo una roca para mí. Ha impedido que me<br />
domine el miedo y el temor a todos los escenarios hipotéticos<br />
que a mi mente le gusta imaginar.<br />
El resto de este versículo nos explica por qué no debemos<br />
tener miedo. “No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties,<br />
porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te<br />
sostendré con mi diestra victoriosa.”<br />
No temas. No es una sugerencia; es una orden. Eso no significa<br />
que jamás experimentaremos la sensación de temor. El<br />
temor intentará encontrar la manera de infiltrarse en nuestro<br />
corazón y en nuestra mente, pero no tiene que dominarnos.<br />
Es por eso que Dios dice: “No te angusties,” que significa<br />
no ceder ante el miedo o desanimarse cuando se enfrentan<br />
momentos difíciles. En cambio, podemos poner al miedo<br />
en su lugar recordando que Dios está con nosotros en cada<br />
situación. ¡Y para Dios nada es imposible!<br />
Quizás hoy no sienta que tiene el valor o la fuerza suficiente<br />
para hacer frente a esta batalla. No se preocupe. Dios<br />
sí. Confíe en la presencia de Él en su vida y niéguese a que el<br />
miedo lo domine. Él lo ayudará y lo sostendrá con su diestra<br />
victoriosa. (Ver Isaías 40:28–31.)<br />
Así que no tema. Dios. Está. Con. Usted.<br />
KRISTI OVERTON JOHNSON inspira y prepara a las personas para la<br />
victoria a través de sus escritos, conferencias y el ministerio carcelario.<br />
Para conocer más, visite kojministries.org.<br />
6s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
VIDAS TRANSFORMADAS<br />
Pelear la buena<br />
batalla de la fe<br />
POR BRANDON GALLARDO<br />
EL TIEMPO QUE PASÉ EN EL EJÉRCITO<br />
me dejó heridas emocionales profundas. Sufrí<br />
de trastorno por estrés postraumático (TEPT),<br />
ansiedad, depresión y tuve pensamientos<br />
suicidas. Empecé a tener adicciones cuando<br />
luchaba por sobrevivir a la desesperanza que<br />
sentía cada día.<br />
Mis problemas mentales, sumados al hecho<br />
de que estaba alejado de Cristo, destruyeron<br />
mi matrimonio y me impidieron ser un buen<br />
padre. Se instaló en mí la sensación de que era<br />
alguien insignificante cuando empecé a ver<br />
cómo otro hombre ocupaba el lugar de padre<br />
de mi hijo. Pensaba que ni siquiera servía para<br />
ser papá. No creía que hubiera esperanza para<br />
mí o que yo fuera una persona valiosa.<br />
En 2016 un amigo del ejército me permitió<br />
quedarme con su familia mientras trataba de<br />
organizarme. Intenté trabajar y volver a la universidad,<br />
pero la depresión me hizo las cosas<br />
difíciles. Una noche me encontré de rodillas,<br />
llorando desconsoladamente. Estaba listo para<br />
terminar con mi vida. Clamé a Dios y le pregunté<br />
por qué mi vida era así. ¿Por qué debía<br />
luchar contra el TEPT y la depresión?<br />
En ese momento, fue como si el tiempo se<br />
hubiera detenido. Sentí la presencia de Dios<br />
tan fuerte. Su paz me sobrecogió y no pude<br />
moverme ni hablar. Luego oí una voz que me<br />
decía: “Brandon, estás donde estás porque<br />
has tratado de hacer todo por ti mismo.<br />
Te amo. Tengo un plan y un futuro para ti. Quiero<br />
hacerte progresar, pero debes seguirme y<br />
permitirme que quite el peso de tus hombros.<br />
Entrégate y déjame entrar en tu vida.”<br />
Mis lágrimas de tristeza se volvieron lágrimas<br />
de alegría. No era una persona religiosa,<br />
pero supe que había tenido un encuentro con<br />
Dios. De pronto comprendí que mi vida tenía<br />
un propósito y que con Dios podía vencer cualquier<br />
obstáculo.<br />
Al día siguiente, la depresión intentó volver.<br />
Sin embargo, antes de que pudiera instalarse,<br />
grité: “¡No!” Recordé el encuentro de la noche<br />
Brandon y<br />
Britney ayudan<br />
a los demás a<br />
pelear la buena<br />
batalla de la fe.<br />
anterior. Dios se había comunicado conmigo.<br />
Me había prometido una vida mejor<br />
en Él y yo quería esa vida. Pero Satanás<br />
estaba al acecho, tratando de apoderarse<br />
de mi mente.<br />
Todavía no entendía la guerra espiritual,<br />
pero sabía que se estaba librando una batalla.<br />
Era como una fuerza que me impedía<br />
leer la Biblia. Desesperado por ganar, oré:<br />
“¡Dios, ayúdame! Estoy haciendo un esfuerzo<br />
para leer tu palabra. Ayúdame para sentirme<br />
motivado y tener disciplina para estudiar la<br />
Biblia, no importa cómo me sienta.”<br />
Días después, un amigo me llamó para<br />
contarme que tenía problemas en su matrimonio.<br />
Vinieron a mi mente pasajes bíblicos<br />
sobre el amor y el matrimonio y los compartí<br />
con él. Me llamó todas las noches durante<br />
una semana y juntos nos sumergimos en la<br />
palabra de Dios. El Señor usó la situación de<br />
mi amigo para motivarme a estudiar.<br />
Cuanto más leía la Biblia, más hambre<br />
tenía de conocer la verdad de Dios. Luego,<br />
al mantenerme firme en la palabra,<br />
Dios comenzó a cambiarme. Eliminó mis<br />
adicciones y me ayudó a concentrarme en<br />
Él. Transformó mi mente y me dio pensamientos<br />
de paz, no de desesperación.<br />
Saber cuánto impacto Él había tenido en mi<br />
vida hizo que quisiera compartirlo con otros.<br />
Dios utilizó una visita de mi mamá para que<br />
cumpliera ese deseo.<br />
Ella me presentó a su amigo Paul, un misionero<br />
itinerante. Nunca había hablado con alguien<br />
tan apasionado por Dios; hablar con Paul alimentó<br />
mi nueva fe. Me pidió que lo acompañe<br />
en los viajes. Estaba totalmente dispuesto. El<br />
tiempo que dediqué a eso me reveló el poder de<br />
Dios, no solo para salvar las almas de las personas<br />
sino para curarlas mentalmente, físicamente<br />
y emocionalmente también.<br />
Poco después, el Señor me guio hasta mi<br />
esposa Britney, que comparte mi pasión por<br />
hablarles a los demás sobre la bondad de<br />
Dios. Hoy en día viajamos por todo el país con<br />
nuestro hijo, guiando a otras personas hacia<br />
Cristo: el Único que puede hacernos sanar<br />
completamente. No ha sido un recorrido fácil,<br />
pero la buena batalla de la fe (2 Timoteo 4:7)<br />
es una que vale la pena pelear. Es increíble<br />
saber que usted es parte de algo más grande<br />
que uno mismo.<br />
BRANDON GALLARDO viaja por todo el país con su<br />
familia difundiendo el Evangelio, preparando discípulos<br />
y enseñando la palabra de Dios desde el ministerio On<br />
Fire for Jesus (Apasionados por Jesús).<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
7s
Descubrir la<br />
fidelidad de<br />
Dios cuando<br />
la vida se cae<br />
a pedazos<br />
POR LISA APPELO<br />
EN<br />
las primeras horas de<br />
una mañana de junio,<br />
me desperté por la respiración<br />
irregular de mi<br />
marido. Con los ojos cerrados y todavía medio<br />
dormida, me estiré para empujarlo.<br />
“Es solo una pesadilla, amor. No pasa nada.”<br />
No era la primera vez que su respiración<br />
me despertaba. Sus ronquidos siempre fueron<br />
notorios. Normalmente le daba un codazo y eso<br />
bastaba para despertarlo lo suficiente como<br />
para que se diera vuelta y comenzara a respirar<br />
tranquilo otra vez.<br />
Pero esa mañana, no se dio vuelta. ¿Pasaron<br />
segundos? ¿Un minuto? No estoy segura, pero<br />
cuando estuve bien despierta, me di cuenta de<br />
que no era algo que hubiera oído antes. Inmediatamente<br />
supe que algo andaba muy mal.<br />
“¡Dan! ¿Me oyes?” grité, moviéndome por<br />
encima de él en la cama. Metí un dedo en su<br />
boca para ver si se estaba ahogando. Le hice<br />
preguntas y cuando no respondió, entré en<br />
pánico.<br />
Como si hubiera sido por voluntad de Dios,<br />
el aire acondicionado de arriba se había roto<br />
el día anterior y todos, menos dos de mis<br />
hijos, estaban durmiendo en el living, al lado<br />
de mi habitación. Me habían oído gritarle a<br />
Dan y ahora estaban conmigo en el dormitorio.<br />
“Nick, llama al 911.” Empecé a dar instrucciones.<br />
“Seth, ve a buscar al Sr. Gillmore<br />
[nuestro vecino bombero]. Rachel, lleva arriba<br />
a Annalise y Matt.”<br />
Cuando la operadora del 911 respondió,<br />
le expliqué la situación. Me dijo que iniciara<br />
tareas de resucitación. “Va a tener<br />
que darme instrucciones” le dije, enojada<br />
conmigo misma por no haber actualizado<br />
mis conocimientos de RCP. Sacamos a<br />
Dan de la cama y lo pusimos en la alfombra.<br />
Nick sostenía el teléfono en altavoz mientras<br />
la operadora de emergencias nos daba<br />
instrucciones. Coloqué mis manos en el<br />
pecho de Dan y comencé a contar. Luego<br />
paré, cubrí la boca de Dan con la mía y le<br />
di dos respiraciones rápidas.<br />
Me devanaba los sesos tratando de entender<br />
lo que estaba sucediendo. ¡No es posible que<br />
le esté haciendo RCP a mi marido, la roca de<br />
mi familia, el hombre al que besé antes de ir a<br />
dormir hace apenas un par de horas! Pero sí.<br />
Dan y yo nos habíamos conocido en un grupo<br />
juvenil. En esa época era Danny, un surfista<br />
alto con abundantes greñas color caqui. Ya en<br />
la escuela secundaria éramos buenos amigos,<br />
parte de un grupo de chicos y chicas que nos<br />
juntábamos en los vestuarios entre una clase y<br />
otra, almorzábamos juntos y pasábamos juntos<br />
los sábados en la playa.<br />
8s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY<br />
Una noche, Dan trajo una invitada a nuestro<br />
grupo juvenil. Tenía el cabello rubio por<br />
la cintura y ahí fue cuando decidí que la<br />
amistad ya había durado demasiado. Le hice<br />
saber a todo el mundo que si Danny Appelo<br />
me invitaba a salir, no le iba a decir que<br />
no. Funcionó. En menos de una semana,<br />
tuvimos nuestra primera cita.<br />
Seguimos de novios durante el secundario<br />
y después de entrar a la facultad. Nos<br />
casamos cuando estábamos en tercer año<br />
de la universidad y continuamos nuestros<br />
estudios de posgrado. Comenzamos nuestras<br />
carreras profesionales, compramos<br />
nuestra primera casa y empezamos a formar<br />
una familia. Dan quería tener dos hijos;<br />
yo quería tres. Al fin y al cabo tuvimos siete y<br />
siempre le agradecimos a Dios que hubiera<br />
impuesto su voluntad por sobre la nuestra.<br />
En un hogar de nueve personas y con<br />
tantas tareas, la vida era complicada y por<br />
cierto, los problemas no faltaban. Tuvimos<br />
dificultades de pareja y en la crianza de<br />
nuestros hijos, momentos de problemas<br />
económicos y épocas difíciles en su trabajo<br />
y en el mío. No llevábamos una vida extravagante<br />
ni de lujo, pero las cosas comunes,<br />
buenas y bellas de esa vida eran todo lo que<br />
cualquiera de los dos podía desear.<br />
Por eso en esa oscura mañana de junio,<br />
cuando me encontré contando compresiones<br />
en el pecho del único hombre<br />
con el que había salido en mi vida, le dije a<br />
Dan que lo amábamos. Si era lo último que<br />
iba a oír, si todavía podía oírme, quería que<br />
lo supiera.<br />
Llegaron los paramédicos. Pusieron a<br />
Dan en la ambulancia, todavía incons ciente<br />
y yo fui arriba para ver a nuestros hijos<br />
antes de seguirla. Jamás olvidaré cuando<br />
entré a la habitación de los varones y los vi<br />
llorando abrazados. Cada parte de mí quería<br />
asegurarles que papá iba a estar bien, pero<br />
mientras elaboraba las palabras a punto<br />
de salir de mi boca, me di cuenta de que<br />
no podía prometerles eso. Entonces hice<br />
lo único que pude: oré con ellos. Luego los<br />
abracé y les dije que regresaría a casa.<br />
Llegué a la sala de guardia e inmediatamente<br />
supe que las novedades no eran<br />
buenas. Me llevaron a la parte de atrás, a<br />
la sala donde uno nunca quiere entrar. Allí,<br />
un doctor me explicó que habían intentado<br />
todo, pero no habían podido revivir a Dan.<br />
Fui a verlo por última vez. A besarlo y<br />
memorizar cada detalle del rostro que había<br />
amado durante 26 años. Le quité el anillo<br />
de bodas y me dirigí a casa en una mezcla<br />
de shock, como en medio de una nebulosa<br />
y dolor insoportable, para decirles a siete<br />
niños que su papá jamás volvería a casa.<br />
En esos momentos, entendí mejor que<br />
nunca de qué se trataba el matrimonio.<br />
Génesis 2:24 dice que esposo y esposa “se<br />
funden en un solo ser.” Éramos uno solo,<br />
en verdad, y me habían arrancado parte de<br />
mí. Nuestras esperanzas, sueños, peleas,<br />
reconciliaciones, hijos, dificultades, tristezas<br />
y la vida juntos nos habían fundido en<br />
uno solo. Ahora los planes para mañana, la<br />
lista de la próxima semana, los sueños que<br />
teníamos para nuestra familia—quedaban<br />
desperdigados como miles de fragmentos<br />
imposibles de reparar.<br />
¿Qué se hace cuando la vida a la que estaba<br />
acostumbrada se cae a pedazos?<br />
Nunca le pregunté a Dios “¿por qué?”<br />
pero sí le pregunté “¿y ahora qué?” ¿Qué<br />
Lisa y sus hijos han descubierto la fidelidad de<br />
Dios al transitar por la vida sin esposo y sin padre.<br />
será de mi hija menor, que lloró todos los días<br />
durante más de un año diciendo que extrañaba<br />
a su papá y que no va a tener recuerdos<br />
verdaderos de él? ¿Qué será de nuestro hijo<br />
de seis años, que jugaba como cualquier otro<br />
niño durante el día, pero lloraba hasta quedar<br />
dormido todas las noches? ¿Cómo iba a criar<br />
a tres muchachos preadolescentes y adolescentes<br />
que necesitaban a ese papá de un metro<br />
noventa para guiarlos en su viaje a la adultez?<br />
¿Cómo en el mundo iba Dios a arreglar ocho<br />
corazones destrozados?<br />
Confiaba totalmente en Dios en todo aspecto.<br />
A pesar de cuánto odiaba la circunstancia que<br />
me había llevado a eso, me di cuenta de que<br />
confiar totalmente en Dios era lo mejor que me<br />
podía pasar. Porque Dios solamente puede ser<br />
confiable.<br />
El Salmo 34:18 dice: “El Señor está cerca de<br />
los quebrantados de corazón y salva a los de<br />
espíritu abatido.” En los meses que siguieron,<br />
sentí claramente la presencia de Dios cerca de<br />
mí. La oración ya no era algo a lo que dedicara<br />
mi momento tranquilo de la mañana. Era una<br />
conversación durante todo el día.<br />
Dios trajo a mi mente citas bíblicas que yo<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
9s
Le llevaba mi dolor, desesperación, miedo y<br />
debilidad y Él me daba su consuelo, fortaleza<br />
y la esperanza suficiente para hacerme cargo<br />
de mis hijos y de las tareas de ese día.<br />
había memorizado años atrás para aplicarlas<br />
justo cuando lo necesitaba. Me dio nuevas me guiaría.<br />
que si yo vivía conforme a su palabra, Él<br />
perspectivas sobre viejas historias de la Biblia<br />
que parecían adaptadas justo para mí. Me se convirtió en mi alimento. Todas las<br />
Acepté la invitación. La palabra de Dios<br />
mostró las palabras exactas para hablarles a mañanas ayudaba a mis hijos a empezar<br />
mis hijos. Pude sentir las oraciones de los su día y luego le dedicaba un tiempo a solas<br />
a la palabra de Dios. Abría una página<br />
demás por nosotros.<br />
Un par de semanas después del funeral de nueva en mi agenda y escribía arriba de<br />
Dan, salí a correr para liberar algo de toda la todo en mayúsculas: “Esto es demasiado<br />
ansiedad reprimida. Decir que estaba abrumada<br />
es poco. Estaba lidiando con pilas de Y luego pasaba a la lectura de ese día.<br />
difícil, Señor. No puedo.”<br />
papeles de trámites y documentos de sucesión, No buscaba determinados versículos. Dan<br />
administrando la casa y la economía, tomando había usado un plan para leer la Biblia en<br />
innumerables decisiones, educando sola a mis un año y yo adopté ese plan de lectura. Todos<br />
los días, sin falta, Dios mantuvo en alto<br />
hijos, sobrellevando el dolor, acompañando a<br />
mis hijos en el suyo y enfrentando un futuro mi cabeza. Me recordó de su carácter y sus<br />
incierto, que me provocaba miedo.<br />
promesas, de su fidelidad a cada persona y<br />
Esa tarde, le rogué a Dios: “Necesito que tú en cada generación.<br />
me guíes claramente. Te necesito a ti como los Todas las mañanas le llevaba mi dolor,<br />
israelitas necesitaron la columna de nube y la desesperación, miedo y debilidad y Él me<br />
columna de fuego. Sé que tú puedes hacerlo.” daba su consuelo, fortaleza y la esperanza<br />
suficiente para hacerme cargo de Y en aquel momento, el Espíritu Santo afirmó<br />
mis<br />
hijos y de las tareas de ese día. No alcanzaba<br />
para toda la semana. Como el maná que Dios<br />
le daba a Israel todos los días en el desierto,<br />
solo alcanzaba para ese día. Tenía que volver<br />
al día siguiente para conseguir más.<br />
Hace ocho años, solo podía desear que<br />
las promesas de Dios fueran reales—las<br />
circunstancias me decían a gritos todo lo<br />
contrario. Tenía que confiar en que Dios es el<br />
defensor de las viudas, el padre de los huérfanos,<br />
aunque no pudiera verlo con mis ojos<br />
(Salmo 68:5).<br />
Ahora podría contar una historia tras otra<br />
de la fidelidad de Dios. Podría dar a conocer<br />
cómo se ha ocupado de nosotros en la práctica<br />
y en lo personal. Podría contarles cómo<br />
Él me guio en la toma de decisiones, me dio<br />
la sabiduría necesaria para educar sola a mis<br />
hijos y me sostuvo en mi soledad. Puedo contarles<br />
grandes cosas que ha hecho Dios—cosas<br />
que han hecho brotar lágrimas de nuestros<br />
ojos y que nos han dejado maravillados por su<br />
forma de actuar. Y podría contarles detalles de<br />
cómo Dios se ocupó de cosas tan personales<br />
que solo Él y yo conocíamos.<br />
Nadie quiere pasar por situaciones extremas<br />
que nos hacen depender totalmente de Dios.<br />
Pero Dios tiene tanto para ofrecernos cuando<br />
las atravesamos. Vemos más de Él en las<br />
épocas difíciles que en los días normales. Nos<br />
damos cuenta de lo que importa y lo que no y<br />
dejamos de estar tan aferrados a este mundo<br />
y nos concentramos en la esperanza del cielo.<br />
Aprendemos que cuando los corazones quedan<br />
destruidos, Dios los puede reparar para asemejarnos<br />
más a Cristo.<br />
Hay días en que criar sola a mis hijos es una<br />
tarea abrumadora. Veo el vacío que tienen mis<br />
hijos por la falta del papá y aunque el dolor<br />
ya no es el del primer día, siempre vamos a<br />
extrañar a Dan. Pero también me di cuenta<br />
de que confiar totalmente en Dios es lo mejor<br />
que nos puede pasar.<br />
Sé que Dios es fiel. No se trata de que Él elija<br />
ser fiel. No. La fidelidad es la naturaleza misma<br />
de Dios. Es quien es. No puede ser otra cosa.<br />
LISA APPELO es oradora, escritora y maestra de Biblia<br />
que inspira a las mujeres para que tengan más fe en<br />
el dolor y encuentren esperanza. Fue abogada y ahora<br />
sus días están repletos de actividad con la crianza de<br />
siete hijos, el ministerio, escribir y dar conferencias.<br />
Encuentre palabras de aliento en LisaAppelo.com.<br />
FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY<br />
10s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
A AVANZAR<br />
Todo va a estar bien<br />
POR LINDA CUBBEDGE-SMITH<br />
PENSAR EN NUESTRO MINISTERIO y<br />
todos los voluntarios que responden cartas<br />
de presos como parte de su devoción a<br />
Jesucristo me llena el alma. Casi todo<br />
nuestro equipo de comunicación está<br />
compuesto por adultos mayores que comparten<br />
la buena nueva de que Dios los ama<br />
y no los ha olvidado. Les dan palabras de<br />
aliento a hombres y mujeres que están<br />
en la cárcel y les cuentan cómo el haber<br />
confiado en el Señor Jesús les permitió<br />
sobre llevar sus propias circunstancias<br />
complicadas.<br />
Esta ha sido una época muy complicada,<br />
ya que nuestro país ha debido hacer frente a<br />
la pandemia por la COVID-19. ¿Quién habría<br />
podido imaginar que nuestro país podía<br />
“bajar la persiana” por un virus peligroso?<br />
Agradezco que nuestro ministerio aún<br />
puede atravesar las paredes de las cárceles<br />
mediante esta revista y las devociones y<br />
correspondencia que intercambiamos con<br />
los presos que nos escriben.<br />
Todos tenemos dificultades, no importa<br />
dónde vivamos e independientemente de<br />
nuestra fe. No conozco la historia de todos<br />
los voluntarios que escriben, pero sí sé que<br />
muchos han tenido que enfrentar tragedias<br />
y tristezas increíbles; cosas que han puesto<br />
a prueba su fe.<br />
Un integrante del equipo perdió un hijo<br />
adulto y casado, que fue atropellado por<br />
un conductor ebrio. Uno sufrió la muerte<br />
de su hijo de cuatro años por un tumor<br />
en el cerebro. Otro perdió a quien fue su<br />
cónyuge durante 43 años, que falleció de<br />
cáncer cerebral.<br />
Otra perdió a su amado hijito y luego<br />
intentó suicidarse a causa del dolor. Por<br />
suerte no lo logró. Dios la ayudó a tolerar<br />
el dolor y ahora llega a muchas almas, para<br />
que se acerquen al reino de Dios.<br />
El Señor es el Dios<br />
eterno, creador de los<br />
confines de la tierra….<br />
Él fortalece al cansado<br />
y acrecienta las fuerzas<br />
del débil…. Los que<br />
confían en el Señor<br />
renovarán sus fuerzas;<br />
volarán como las<br />
águilas: correrán y no se<br />
fatigarán, caminarán y<br />
no se cansarán.<br />
ISAÍAS 40:28–31<br />
Un integrante muy activo tiene cáncer y<br />
continúa batallando.<br />
Otra se sobrepuso a los abusos de su esposo<br />
y a abusos sexuales que sufrió en su niñez.<br />
Una pasa todos los días orando por sus hijos<br />
e hijas que sirven a nuestro país en regiones<br />
muy hostiles.<br />
Toda esta gente maravillosa tuvo que tomar<br />
la decisión de confiar en Dios. Estos hombres<br />
y mujeres han elegido creer que Dios es quien<br />
Él dice ser y que hará lo que Él dice que puede<br />
hacer. Y ellos han descubierto la verdad del<br />
Salmo 146:6, que dice “Él cumple todas sus<br />
promesas para siempre” (NTV).<br />
Yo también debí enfrentar momentos<br />
difíciles. Es solamente porque creo que Dios,<br />
el Creador del cielo y la tierra, es confiable que<br />
puedo seguir adelante. Aprender a confiar en<br />
Él es un proceso y una elección. En lugar de<br />
concentrarme en mis circunstancias, debo<br />
meditar la palabra de Dios, sus promesas y<br />
su verdad. Dejo que invadan mi mente para<br />
quitarme los miedos y la ansiedad por la incertidumbre<br />
de las situaciones que enfrento.<br />
El río de su paz inunda mi alma y sé que a su<br />
debido tiempo, todo va a estar bien.<br />
Mi mamá me decía esas palabras cuando<br />
yo estaba atravesando momentos difíciles. Me<br />
decía, como solo una madre puede hacerlo:<br />
“Linda, todo va a estar bien.” Y gracias al Señor,<br />
siempre ocurría así. Tal como mi mamá me<br />
decía a mí, quiero recordarles que todo va a<br />
estar bien para usted también.<br />
Independientemente del desafío—sea que<br />
haya perdido un ser amado, lo hayan lastimado<br />
física o psíquicamente, de pronto esté en<br />
bancarrota o esté encerrado y solo—todo va a<br />
estar bien. ¡No se entregue! Levante la mirada.<br />
Mantenga los ojos enfocados en Cristo. Deje<br />
que le infunda su fortaleza.<br />
¿Por qué? Porque se puede confiar en Dios.<br />
Linda y el equipo de comunicación de VL animan a<br />
miles de presos a confiar en Dios. Aquí Linda recibe<br />
un reconocimiento por los servicios que brinda a la<br />
familia de presidiarios de Victorious Living.<br />
LINDA CUBBEDGE-SMITH es la Directora del<br />
equipo de comunicación de Victorious Living que<br />
presta servicio comunitario en cárceles. Es una<br />
apasionada del Señor y de guiar a otros hacia Él.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
11s
FOTO DE ZACHARY BROWN<br />
CONSIGA<br />
LA VIDA<br />
QUE DESEA<br />
James y Christina<br />
disfrutan de<br />
servir a Dios y a<br />
su gente a través<br />
de su amor por<br />
los alimentos.<br />
POR JAMES PAGAN<br />
Cuando yo era niño, normalmente los cumpleaños<br />
no se festejaban. Así que pueden<br />
imaginarse mi entusiasmo cuando al entrar<br />
al departamento de mi padre me regalaron una<br />
hamburguesa de McDonald’s y una torta helada<br />
Carvel. Y además, era un menú completo, no<br />
la Happy Meal a la que estaba acostumbrado.<br />
En ese momento, la vida no podía ser mejor.<br />
Recuerdo mi séptimo cumpleaños, sentado en<br />
la cabecera de la mesa con mi Quarter Pounder<br />
with Cheese como si fuera ayer.<br />
Pero del entusiasmo pronto pasé a la confusión<br />
cuando un instante después, Papá quiso<br />
tener una conversación de hombre-a-hombre<br />
con mi hermano y conmigo. Se estaba mudando<br />
a Puerto Rico. Me sentí destruido. Recordando<br />
el momento, entiendo el significado de ese<br />
Quarter Pounder—Papá nos estaba dejando y<br />
nos convertíamos en los hombres de la casa.<br />
Mis padres estuvieron casados durante 13<br />
años y en muchos de los recuerdos que tengo<br />
de ellos había discusiones. Pero sé que nos<br />
12s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
querían y que se ocupaban de nosotros de la<br />
mejor manera que conocían y siempre los voy<br />
a respetar por eso.<br />
Mi padre hacía dinero timando en las calles<br />
del Bronx. Su estilo de vida lo acercó al dinero,<br />
las drogas, las armas y las chicas. Pero cuando<br />
se mudó a Puerto Rico, perdió ese estilo de<br />
vida temerario y glamoroso y terminó siendo<br />
pobre. Mi hermano y yo nos dimos cuenta de<br />
la realidad cuando lo visitamos y estaba en<br />
esas condiciones.<br />
Mi mamá trabajaba mucho y hacía todo lo<br />
que podía para protegernos de malas influencias.<br />
Trabajaba para la ciudad de 9 a 5, nos<br />
mantenía ocupados haciendo deportes y nos<br />
enviaba a una escuela católica privada. Hizo<br />
muchos sacrificios por nuestra familia.<br />
A los 14 años, conseguí un trabajo en un<br />
restaurante del Jardín Botánico de Nueva York,<br />
vendiendo hot dogs en un carro<br />
ambulante. ¡No podía creer cuánta<br />
gente estaba dispuesta a pagar<br />
$2 por un hot dog! Yo quería ganar<br />
dinero así de fácil y decidí vender<br />
mis propios hot dogs en ese mismo<br />
carro. Parece que yo también tenía<br />
algo de timador.<br />
Preparé un plan e hice que mis<br />
amigos me lanzaran por sobre la<br />
cerca del Jardín los paquetes de salchichas<br />
baratas que había comprado. Entonces<br />
cocinaba esas “salchichas impostoras” y las<br />
vendía, guardándome todas las ganancias. Sin<br />
embargo, no le llevó mucho tiempo al dueño<br />
del carro darse cuenta de que todos los días<br />
volvía con el mismo inventario con el que me<br />
había ido.<br />
Fue increíble, pero no me echó, ni siquiera<br />
me acusó de robarle; en cambio, me mandó a<br />
la cocina para trabajar de lavaplatos.<br />
Ese acto de generosidad que cambiaría mi<br />
vida, me puso en contacto por primera vez<br />
con una cocina industrial. Allí observaba con<br />
asombro cómo el chef principal manejaba los<br />
sectores de comidas y bebidas. Supe que algún<br />
día también quería ser chef.<br />
Puedo ver cómo Dios usó a varias personas<br />
para ayudarme a cumplir el plan que Él tenía<br />
para mi vida. Por ejemplo, Dios usó al Chef<br />
Tom para alentarme a ir a la escuela de cocina,<br />
donde podría desarrollar mis dotes culinarias.<br />
A mi familia no le resultó fácil entender<br />
que eligiera esta carrera, ya que nunca<br />
habían conocido comidas refinadas. Sin<br />
embargo, fui a la escuela de cocina y se<br />
me abrie ron muchas puertas. No mucho<br />
tiempo después, comencé a trabajar en<br />
la Bolsa de Nueva York, donde estuve<br />
rodeado de influencias culinarias de todas<br />
partes del mundo. Indudablemente había<br />
progresado desde que cocinara esas salchichas<br />
impostoras.<br />
Todo esto suena fantástico en principio—<br />
un joven en situación de riesgo descubre<br />
su pasión por las artes culinarias y tiene<br />
experiencias positivas en su vida. Pero<br />
de lo que todavía no les hablé es de la do-<br />
ble vida que estaba llevando.<br />
El mundo de la gastronomía tenía un<br />
aspecto oculto a los demás: una vida de<br />
diversión que a mí me atrajo. La fama,<br />
YO HABÍA CRECIDO EN LA<br />
IGLESIA CATÓLICA, PERO<br />
TODOS ESOS AÑOS DE OÍR<br />
HABLAR DE DIOS NO ME<br />
HABÍAN AYUDADO A TENER<br />
UNA RELACIÓN CON ÉL.<br />
el dinero, el brillo, el glamour—todas las<br />
cosas a las que mi padre había tenido acceso<br />
cuando yo era niño ahora las tenía al<br />
alcance de la mano y me acerqué a ellas<br />
con voracidad. El estilo de vida como chef<br />
exigía mucho trabajo y me permitía divertirme<br />
mucho más aún. Sin dudas, era una<br />
vida vacía.<br />
Mi novia se dio cuenta inmediatamente<br />
de todas las cosas negativas de las que me<br />
estaba rodeando y me dejó. Con el corazón<br />
destrozado, decidí irme de Nueva York. Renuncié<br />
a mi empleo, compré un mapa y me<br />
dirigí a la ciudad más alejada que parecía<br />
interesante: ¡San Diego! Una vez más, Dios<br />
me estaba marcando el camino y yo ni siquiera<br />
me daba cuenta.<br />
Mi experiencia en Nueva York me permitió<br />
conseguir el puesto de chef principal<br />
del Hipódromo Del Mar. Con apenas<br />
19 años, estaba a cargo de 25 cocineros.<br />
Preparábamos comida para miles de personas<br />
por día. Después de ese trabajo, tuve la<br />
posibilidad de representar a los Estados Unidos<br />
en la Feria Mundial que tuvo lugar en la Expo<br />
’98 de Lisboa, Portugal. Allí tuve el puesto de<br />
sous-chef ejecutivo. Preparábamos comida<br />
para 3000 personas todas las noches.<br />
Cualquiera pensaría que con todo ese éxito<br />
yo debía estar disfrutando de la vida. Pero no.<br />
Mi vida estaba vacía. Incluso dentro de esas<br />
enormes cocinas con todas esas personas, yo<br />
me sentía completamente solo. Me hacía falta<br />
una familia, compañía, alguien que me llamara<br />
por teléfono solo para preguntarme: “¿Qué tal<br />
fue tu día?” Pero el teléfono nunca sonaba.<br />
Entonces mi hermano me llamó desde<br />
Nueva York. Le habían diagnosticado cáncer<br />
de estómago y me necesitaba. Renuncié a mi<br />
empleo y volví a mudarme a la costa este. Pasé<br />
13 meses en el hospital con él, ayudándolo<br />
a luchar contra esa enfermedad<br />
terminal.<br />
Allí estaba en septiembre de<br />
2001. Perdí a mi mejor amigo<br />
Manny, bombero de la ciudad de<br />
Nueva York, a consecuencia de<br />
los ataques terroristas del 11/9. Y<br />
después perdí a mi hermano.<br />
Me deprimí tanto que no me importaba<br />
el camino de autodestrucción<br />
que había tomado. Trabajo,<br />
drogas, alcohol—eran todo lo que conocía.<br />
Tuve que tocar el fondo del abismo para<br />
tener mi primera conversación real con Dios.<br />
Yo había crecido en la iglesia católica, pero<br />
todos esos años de oír hablar de Dios no me<br />
habían ayudado a tener una relación con Él.<br />
Había ido a misa, tomado la comunión, había<br />
rezado, pero esas cosas no tenían un significado<br />
real para mí. Ahora con la pérdida de mi<br />
amigo, de mi hermano y el agotamiento propio<br />
de la vida como chef, necesitaba algo más.<br />
Totalmente desesperado, clamé a Dios. En<br />
esa oportunidad no fue una oración que sabía<br />
de memoria. Fue un grito de dolor preguntándole:<br />
“¿Por qué, Dios? ¿Por qué tiene que ser<br />
así mi vida? ¿Por qué tuvieron que morir mi<br />
hermano y mi amigo? ¿Por qué me siento tan<br />
solo? ¿Por qué estoy atrapado en este círculo<br />
vicioso?” Le pedí a Dios que me ayudara, que<br />
le diera equilibro a mi vida y que me sacara<br />
del ciclo destructivo de trabajo y diversión en<br />
el que estaba inmerso.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
13s
ESTÁN<br />
RODEADOS DE<br />
GENTE, PERO SE<br />
SIENTEN SOLOS.<br />
NO TIENE POR<br />
QUÉ SER ASÍ.<br />
LA LIBERTAD Y<br />
LA FAMILIA LOS<br />
ESPERAN EN<br />
JESÚS.<br />
James, Christina y su equipo elaboran<br />
comidas y bebidas sanas en Vida <strong>36</strong>5.<br />
No tuve una respuesta que pudiera oír, pero<br />
Él comenzó a responder a mis ruegos.<br />
No mucho después de ese día, entró una mujer<br />
a mi restaurante en Queens. La miré una vez<br />
y supe que algún día sería mi esposa. Era tan<br />
hermosa, ¡pero también era la clienta más exigente<br />
que había tenido jamás! Sin embargo, en<br />
vez de exasperarme sus gustos excesivamente<br />
puntillosos, me di cuenta de que me provocaba<br />
curiosidad y me entusiasmaba crear platos<br />
nuevos para ella.<br />
Un día una amiga le dijo: “Christina, a este<br />
hombre le gustas y está tratando de impresionarte<br />
con todos estos platos. Si tú no sales con<br />
él ¡yo sí!”<br />
Christina había perdido a su padre hacía poco<br />
y para seguir adelante y entablar nuevas relaciones<br />
usaba mucha cautela y oraciones. Siguió<br />
el consejo de su amiga y aceptó salir conmigo.<br />
En nuestra primera cita, Dios usó a Christina<br />
para poner a prueba mi fe. La llevé a un<br />
restaurante de lujo, pero ella no parecía impresionada.<br />
Lo primero que me preguntó fue:<br />
“¿Crees en Jesús?”<br />
Le dije algo así como, “Eh…digamos que sí.<br />
No estoy seguro.”<br />
“Es una pregunta por sí o por no. ¿Crees en<br />
Él o no?”<br />
Le dije que sí y ella respondió: “Bueno, entonces<br />
ven a la iglesia conmigo.”<br />
Era algo totalmente distinto de la experiencia<br />
en la iglesia a la que estaba acostumbrado<br />
desde niño, pero Christina me gustaba, así que<br />
seguí adelante. También me gustó cómo hablaba<br />
el pastor sobre tener una relación con Jesús.<br />
Explicaba los textos bíblicos y la fe cristiana<br />
de una manera que jamás había oído antes,<br />
pero que por fin podía comprender. Absorbí<br />
la palabra de Dios y dejé que transformara mi<br />
mente. Al hacerlo, mi corazón se llenó de paz.<br />
Fui bautizado en el Señor y en Cristo encontré<br />
amor, equilibrio y libertad.<br />
Hacía cuatro meses que salíamos cuando<br />
le pedí a Christina que se casara conmigo. El<br />
pastor nos brindó orientación matrimonial,<br />
en la que aprendí sobre la responsabilidad<br />
que tendría como esposo de ser la cobertura<br />
espi ritual de mi esposa y de los hijos que<br />
tuviéramos en el futuro. Desde entonces, he<br />
tomado en serio mi rol como protector del<br />
hogar y he intentado por todos los medios de<br />
seguir las instrucciones del Señor.<br />
Hace unos pocos años, el Señor nos condujo<br />
a Christina, a nuestros tres hijos y a mí a Florida<br />
Central. No fue un cambio fácil y a menudo<br />
nos sentíamos desanimados. A pesar de los<br />
muchos ataques que Satanás nos propinó, Dios<br />
siempre se ha mantenido fiel.<br />
Él me dio el plan de negocios para un nuevo<br />
restaurante llamado Vida <strong>36</strong>5. Él me mostró<br />
cómo usar mis dotes culinarias para su gloria.<br />
Hoy mi familia trabaja mucho en nuestro<br />
restaurante de Florida Central para que las personas<br />
mejoren la salud física a través de la alimentación.<br />
Aprovechamos cada oportunidad<br />
que tenemos para guiar a las personas hacia<br />
aquél que los puede sanar por completo: Jesús.<br />
Dios ha traído una completitud a mi vida que el<br />
éxito y la fama no pudieron ofrecerme jamás.<br />
Tal vez usted está atascado en un círculo<br />
vicioso destructivo y sin esperanza. El enemigo<br />
le ha robado la alegría y la tranquilidad. Está<br />
rodeado de gente, pero se siente solo. No tiene<br />
que ser así. La libertad y la familia lo esperan<br />
en Jesús. Acérquese a Él. Olvide las rutinas<br />
religiosas y ábrale su corazón a Él. Encontrará<br />
la vida que siempre ha deseado tener.<br />
JAMES PAGAN vive en Florida Central, donde él y su<br />
familia veneran a Dios y llevan alternativas saludables a<br />
sus clientes en su bistró Vida <strong>36</strong>5.<br />
FOTO DE ZACHARY BROWN<br />
14s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
A AVANZAR<br />
hasta el borde de la acera y mira, distraído, la calle.<br />
La mamá le hace una seña para que se siente a su<br />
lado. El niño obedece. Ella pasa los dedos por el<br />
cabello negro ensortijado del pequeño y lo abraza<br />
fuerte. Avergonzado, él se aparta. Me imagino su<br />
sonrisa bonita y su risa dulce. Me duele el alma,<br />
por los recuerdos que atesoro de mi hija, siempre<br />
sonriente. Una lágrima inesperada rueda por mi<br />
Dios da<br />
respuesta a<br />
las oraciones<br />
COMIENZA OTRO DÍA EN MI MUNDO ABURRIDO de cemento y acero. Pasa<br />
una paloma volando junto a mi ventana. Miro hacia abajo para verla llegar al piso. La<br />
observo mientras busca algo para comer.<br />
Puedo ver toda la calle desde mi lugar privilegiado y miro con curiosidad. Allá por<br />
1989, cuando era el dueño de un taller de chapa y pintura, podía decirte de qué marca<br />
y modelo era cualquier vehículo. Pero eso fue antes de que viniera a la cárcel con una<br />
condena larga. Ahora no distingo a ninguno.<br />
Miro por la ventana de mi celda durante horas, observo a la gente que pasa, haciendo<br />
sus cosas. Deseo ser parte de ese mundo otra vez; mi corazón tiene tanta tristeza y<br />
perturbación. Extraño tantas cosas… me estoy perdiendo la vida.<br />
Espero la llegada de una mujer joven. Todos los días ella y sus dos hijos llegan a la<br />
parada del autobús que está en la esquina. Me recuerda a mi hija, aunque quizás sea<br />
un poquito más alta. Los niños que caminan con ella parecen ser de la misma edad<br />
de mis nietos.<br />
Nunca vi a mis nietos, pero sé sus nombres y tengo unas fotos borrosas de ellos.<br />
Todas las noches le pido a Dios que haga algo para que yo pueda ser parte de sus vidas.<br />
Todavía no pierdo la esperanza.<br />
Por fin aparece la mujer joven con sus dos niños. Da vuelta la esquina, llevándolos<br />
de la mano hasta el banco en el que esperan el autobús. Veo un muchacho que baja a<br />
toda la velocidad por la acera en sus patines en línea. Va directo hacia ellos. La mujer<br />
está mirando el tráfico y no ve al muchacho en patines. Empiezo a golpear la ventana<br />
para advertirle, pero ella no puede oírme. Estoy en el séptimo piso. Me siento tan inútil.<br />
“¡Dios, ayúdalos!” grita mi corazón. La mamá retrocede justo a tiempo. Aprieta con<br />
más fuerza las manos de los niños y los tironea para quitarlos del paso del patinador.<br />
Han escapado al impacto. “Gracias, Señor,” murmuro.<br />
POR ROY A. BORGES<br />
Se ven cansados. “Ella necesita un auto,” le digo al Señor. El más pequeño camina<br />
Sé todo lo que me hace<br />
falta saber: Dios es bueno.<br />
Se ocupa de todos nosotros.<br />
Oye nuestras oraciones y<br />
nos da lo que necesitamos.<br />
mejilla. Me la seco y veo que llega el autobús y se<br />
lleva a la joven y a sus hijos.<br />
Esa noche estaba solo en mi celda y leí las palabras<br />
de Jesús: “No se angustien. Confíen en Dios,<br />
y confíen también en mí” (Juan 14:1). Me recuerdan<br />
que ya sea en la cárcel, en un hospital, una<br />
silla de ruedas o en cualquier lugar donde haya<br />
sufrimiento, creer en Jesús nos da paz.<br />
Tengo presente que Jesús conoce mis problemas.<br />
Ve mi cuerpo cansado. Contiene mis lágrimas.<br />
Conoce mis necesidades y las de aquella mujer.<br />
Nuestras necesidades no son nada que su amor<br />
y su gracia no puedan manejar.<br />
Su presencia, sus promesas y su palabra son<br />
la vida para mí.<br />
Al día siguiente, miro otra vez por la ventana.<br />
Llega el autobús, pero la mujer y sus hijos no están<br />
en ningún lado. “¿Dónde están, Señor?” me pregunto.<br />
Entonces los veo. Se detiene en un hermoso<br />
auto rojo, justo en el lugar que había dejado libre<br />
el autobús. Los niños están sentados a su lado,<br />
con los cinturones de seguridad bien ajustados.<br />
Chasquean los dedos y mueven las cabecitas al<br />
ritmo de la música que envuelve su mundo. Es<br />
una postal hermosa.<br />
Sonrío. No importa que no conozca la marca o<br />
el modelo de su auto; sé todo lo que me hace falta<br />
saber: Dios es bueno. Se ocupa de todos nosotros.<br />
Oye nuestras oraciones y nos da lo que necesitamos.<br />
Alabo al Señor desde mi ventana, mientras<br />
la mujer se aleja en su auto.<br />
ROY A. BORGES escribe sobre sus experiencias de vida<br />
desde la celda de una cárcel en Florida. Sus historias han<br />
aparecido en muchas publicaciones cristianas.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
15s
Confiar en Dios<br />
para atravesar<br />
las pruebas<br />
POR DENISE SAN MIGUEL<br />
Y KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
rimero Pedro 4:12–13 dice: “Queridos<br />
hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que<br />
están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario,<br />
alégrense de tener parte en los sufrimientos<br />
de Cristo, para que también sea inmensa su alegría<br />
cuando se revele la gloria de Cristo.”<br />
No puedo decir que estuviera feliz en 2016 cuando<br />
mi familia sufrió una serie de pruebas de fuego.<br />
Pero hoy estoy feliz y sinceramente le agradezco a<br />
Dios las pruebas y su fidelidad al ayudar a nuestra<br />
familia para las que atravesamos. Si no hubiera<br />
pasado por ellas, jamas hubiera sabido como Dios<br />
se manifiesta.<br />
Me hace pensar en el pasaje donde Job le dijo a<br />
Dios: “Hasta ahora solo había oído de ti, pero ahora te<br />
he visto con mis propios ojos” (Job 42:5 NTV). Como<br />
Job, yo había oído hablar de Dios, pero no lo había visto<br />
con mis propios ojos. Me crié en un hogar cristiano en<br />
el que se enseñaban las cosas de Dios y se mostraba el<br />
amor de Dios. Acepté a Jesucristo como mi Salvador desde<br />
pequeña. Pero fue recién cuando me vi enfrentada a esas<br />
pruebas de fuego que llegué a conocer a Dios por experiencia<br />
propia. Recién entonces aprendí a reconocer su<br />
voz, a ver su providencia y a sentir sus brazos amorosos<br />
rodeándome. Recién entonces experimenté su paz que<br />
sobrepasa toda comprensión (Filipenses 4:7).<br />
Esas pruebas de fuego hicieron que me diera cuenta de<br />
cómo mi deseo de llevar una vida cómoda había eclipsado<br />
mi deseo de tener una vida piadosa. Me demostraron que<br />
me había vuelto algo pasiva en el aspecto espiritual. Hizo<br />
falta el fuego de esas pruebas para quemar las muchas<br />
impurezas que se habían colado en mi corazón y en mi<br />
mente: impurezas que estaban impidiendo que la gloria<br />
de Dios fuera puesta de manifiesto a través de mi vida.<br />
Esas impurezas no aparecieron de la noche a la mañana.<br />
Se fueron instalando sin dar aviso. El materialismo, por<br />
ejemplo. Comenzó cuando a mi esposo se le presentó una<br />
nueva oportunidad en el sector de la salud. El potencial de<br />
ingresos parecía demasiado bueno para ser verdad: y así<br />
fue. En ese momento, pensé que Dios había abierto una<br />
de esas puertas increíbles de bendición económica para<br />
nuestra familia. Bueno, tal vez sí, pero nosotros tomamos<br />
esas bendiciones y las aprovechamos a nuestro modo.<br />
Con más ingresos a mi disposición, comencé a buscar<br />
gratificación en cosas materiales. No pasó mucho tiempo<br />
para que lo que el mundo me ofrecía, el estatus social y<br />
las relaciones se volvieran más importantes que conocer<br />
a aquél que me había dado la vida.<br />
16s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
Y de pronto, el Día de la Madre de 2016, recibimos<br />
una llamada que iba a cambiar nuestro mundo. Todas<br />
las cosas que había puesto por encima del Señor<br />
estaban derrumbándose y las estábamos perdiendo.<br />
Un cliente de mi esposo llamó para decirnos que<br />
el FBI estaba investigando su empresa (y a raíz de<br />
esto, a la empresa para la que trabajaba mi esposo)<br />
por fraude al sistema de salud. Durante los dos años<br />
siguientes, todo a nuestro alrededor era incertidumbre.<br />
No sabíamos cómo afectaría la investigación a<br />
nuestra familia.<br />
Ya estábamos empezando a pensar que estábamos<br />
libres de sospecha, pero en 2018 el FBI comenzó a<br />
investigar a mi esposo y a indagar a sus empleados.<br />
El abogado de mi esposo le sugirió efectuar una negociación<br />
de culpabilidad. No había intención de su<br />
parte, pero el riesgo de ir a juicio era demasiado alto.<br />
Mi esposo aceptó el consejo de su abogado y efectuó<br />
una negociación de culpabilidad por la que estará en<br />
la cárcel hasta 2021.<br />
Pero antes de que mi esposo fuera a la cárcel,<br />
nuestra familia enfrentó otra prueba de fuego cuando<br />
nuestro hijo cayó enfermo a consecuencia de<br />
una malformación cavernosa, una anomalía muy<br />
poco frecuente de los vasos sanguíneos del cerebro.<br />
Como mamá, me morí de miedo. Unos pocos meses<br />
después del diagnóstico, las cosas empeoraron<br />
aún más.<br />
Una prueba de fuego tras otra buscaba destruir a<br />
nuestra familia. Perdimos nuestra casa en un incendio<br />
provocado por un desperfecto en la caja eléctrica.<br />
Alguien irrumpió en el departamento de mi hija con<br />
un cuchillo en la mano. Después el gobierno embargó<br />
nuestros bienes. Hasta el día de hoy, sigo esperando<br />
para ver cómo se resuelve esa situación.<br />
Durante estas pruebas, hubo momentos en los que<br />
pensé que me volvería loca. Siempre asumí la responsabilidad<br />
de asegurarme de que mi familia estuviera<br />
segura, feliz y disfrutando de la vida. Así que cuando<br />
todos esos fuegos destrozaban todo a su paso por<br />
nuestras vidas, traté desesperadamente de apagarlos<br />
y de aliviar la carga que estaba soportando nuestra<br />
familia. Pero parecía que cuanto más lo intentaba,<br />
más complicada se volvía nuestra vida.<br />
Vivir con tanta incertidumbre era insoportable<br />
y el miedo entró a mi vida con una fuerza que me<br />
paralizaba. Cada noche estaba en mi cama despierta<br />
y me preguntaba qué ocurriría con mi familia. ¿Qué<br />
pasaría si perdíamos todo? ¿Y si quedábamos en la<br />
calle? ¿Cómo iba a mantener a mi familia? ¿Nuestro<br />
matrimonio podría sobrevivir al encarcelamiento? ¿Y<br />
si a mi esposo lo lastimaban? En mi imaginación se<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
17s
Mientras yo había quitado<br />
mis ojos de Dios, Él<br />
nunca había quitado sus<br />
ojos de mi familia ni de<br />
mí. Había estado tan<br />
cerca todo ese tiempo,<br />
simplemente esperando<br />
a que pronunciáramos su<br />
nombre y lo invitáramos a<br />
entrar en nuestras vidas.<br />
daban cita todas las situaciones posibles. Los ataques<br />
de pánico comenzaron a asestar sus golpes brutales<br />
en mi corazón y en mi mente.<br />
Poco después, cualquier situación que creía no<br />
poder manejar me dejaba fuera de combate. Me daba<br />
pánico cuando mis hijos estaban fuera de mi vista<br />
o cuando tenía que viajar. Tenía demasiado miedo<br />
de subir a un avión. Mis familiares y amigos estaban<br />
preocupados por mi nivel de ansiedad, pero yo esquivaba<br />
su preocupación dándoles excusas respecto<br />
de por qué no podía hacer tal o cual cosa. La realidad<br />
era que tenía demasiado miedo.<br />
Cuando la vida parecía tan dolorosa que se hacía<br />
insoportable, por fin me di cuenta de que necesitaba<br />
a Dios. Había crecido rodeada de las cosas de Dios,<br />
es verdad, pero como mi vida familiar había sido tan<br />
hermosa, nunca había sentido la necesidad de confiarle<br />
las cosas de mi vida diaria. Tenía todo lo que<br />
necesitaba—y le agradezco a Dios por eso—pero la falta<br />
de momentos difíciles había hecho que viviera separada<br />
de Él. Oraba de vez en cuando, sí, pero después<br />
de orar, seguía con mis ocupaciones habituales sin<br />
volver a pensar en Dios.<br />
Pero con mi vida que de pronto se había vuelto tan<br />
caótica, finalmente me rendí y clamé a Dios: “Señor,<br />
perdóname por vivir mi vida separada de ti todos estos<br />
años. Perdóname por desear las cosas de este mundo<br />
más de lo que te deseaba a ti. ¡Mi vida se ha convertido<br />
en un caos total! Estoy cansada, confundida, temerosa<br />
y frustrada. No entiendo qué está pasando ni por qué.<br />
Te necesito, Dios. Necesito que tú nos cuides. Necesito<br />
que tú asumas el control.”<br />
Dios, en su gracia, puso sus brazos amorosos alrededor<br />
de mí y me abrazó fuerte. Se convirtió en mi<br />
refugio (Salmo 18), mi ayuda segura en momentos<br />
de angustia (Salmo 46:1). Aprendí que mientras yo<br />
había quitado mis ojos de Dios, Él nunca había quitado<br />
sus ojos de mi familia ni de mí. Había estado tan<br />
cerca todo ese tiempo, simplemente esperando a que<br />
pronunciáramos su nombre y lo invitáramos a entrar<br />
en nuestras vidas.<br />
Con esta revelación, comencé a devorar la palabra<br />
de Dios, y eso le dio paz a mi mente perturbada. Filipenses<br />
4:6–8 se convirtió en mi salvavidas. En lugar<br />
de preocuparme por situaciones inciertas, comencé a<br />
orar por ellas. Le decía a Dios qué necesitaba y ponía<br />
cada preocupación en sus manos. Y cuando lo hacía,<br />
su paz protegía mi corazón y mi mente e impedía que<br />
mi pensamiento se internara por caminos oscuros y<br />
de temor.<br />
Ahora, eso no significa que ya nunca siento ansiedad.<br />
Incluso mientras escribía este relato, tuve un<br />
enorme ataque de ansiedad. Acababa de decirme a<br />
FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY<br />
18s Número 03 / 2020<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
mí misma: “¡Vaya, Denise. Lo estás haciendo bien de<br />
verdad! Estás confiando en Dios y sigue creciendo<br />
tu fe.” Y de pronto, ¡Bam! El miedo me desestabilizó.<br />
Oí un rumor de que mi esposo y varios presos más<br />
habían sido transferidos a otro establecimiento. No<br />
nos dieron ninguna información sobre dónde estaban.<br />
Con la situación de la COVID-19, me preocupé<br />
inmediatamente. Esas preocupaciones no controladas<br />
inevitablemente llevaban a los escenarios hipotéticos<br />
que le abrían la puerta al enemigo para que me atacara<br />
y me hiciera sentir miedo (1 Pedro 5:8).<br />
Esa noche, pensamientos oscuros invadieron mi<br />
mente y me convencieron de que mi esposo iba a<br />
morir. Mis pensamientos se multiplicaron hasta que<br />
apenas podía respirar. Había tanta oscuridad en mi<br />
habitación. Estuve despierta toda la noche y al día<br />
siguiente ni siquiera pude levantarme de la cama.<br />
Pero Dios, tan lleno de gracia, no me castigó. No me<br />
condenó por dejarme avasallar por esas preocupaciones.<br />
En cambio, Él me ayudó poniendo mi nombre<br />
en el corazón de dos de mis hermanas en Cristo, que<br />
se comunicaron conmigo por teléfono en el momento<br />
justo. El Espíritu Santo de Dios les dio a estas mujeres<br />
las palabras de aliento y las oraciones poderosas que<br />
me ayudaron a ponerme de pie otra vez y mantenerme<br />
firme en mi fe. Me ayudaron a reconocer las verdades<br />
que me permitirán ganar mi próxima batalla contra<br />
el miedo. Y me ayudaron a ver que si bien yo no había<br />
ganado esa batalla, estaba ganando la guerra. He llegado<br />
tan lejos y aprendido tantas cosas que pueden<br />
ayudar a los demás, tal vez incluso a usted, a lograr<br />
la victoria.<br />
Si alguna vez ha tenido que lidiar con la ansiedad,<br />
sabe qué desanimado se puede sentir cuando el miedo<br />
se apodera de uno. Quisiera compartir algunas de las<br />
cosas que me han ayudado.<br />
Primero: descubrí que la cura para la ansiedad es<br />
Jesús. Es el nombre que está sobre todas las cosas,<br />
incluso el miedo (Filipenses 2:9). Cuando empiezo<br />
a sentir ansiedad, digo su nombre inmediatamente.<br />
Digo: “Jesús, te necesito ya. Jesús, cubre mi mente.”<br />
Sigo repitiendo su nombre hasta que siento paz. Llenar<br />
mi lugar de música cristiana me ayuda. Cuando<br />
adoro a Dios con oraciones y canciones, la oscuridad<br />
desaparece.<br />
He aprendido a vigilar mi mente. Si no presto<br />
atención a lo que estoy pensando, se apoderan de mí<br />
preguntas como “¿qué pasa si…?” y conversaciones<br />
imaginarias. Esto requiere un esfuerzo consciente<br />
porque los pensamientos de temor para mí son tan<br />
naturales como respirar. Entrenar mi mente para<br />
pensar distinto no ha sido fácil. He tenido que ser<br />
paciente en este proceso.<br />
Lograr un cambio<br />
La encarcelación del esposo de Denise le dio una nueva<br />
perspectiva a ella. “Ahora conozco el miedo y la soledad que<br />
siente una familia mientras el ser querido está en la cárcel. Y<br />
a través de los ojos de mi esposo, también comprendo mejor<br />
las dificultades del sistema carcelario. Quiero aprovechar lo<br />
que Dios me ha mostrado y usarlo para lograr un cambio.”<br />
Cuando descubro que mis pensamientos no coinciden<br />
con los de Dios respecto de mí o de mi situación, los reemplazo<br />
con su verdad. Como dice 2 Corintios 10:5, llevo<br />
cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.<br />
Tengo que estudiar la Biblia para conocer la verdad de<br />
Dios y reconocer los ataques del enemigo a mi mente.<br />
Tomo la verdad de Dios, se la digo a esos pensamientos<br />
de temor y ellos desparecen.<br />
A medida que buscaba la verdad de Dios, se fue convirtiendo<br />
en mi salvavidas. Recuerdo que estaba en la Red<br />
Roof Inn después del incendio de nuestra casa, rogándole<br />
a Dios me diera una palabra de aliento. Abrí mi devocional<br />
diario y allí estaba; Proverbios 3:25–26: “No temerás<br />
ningún desastre repentino, ni la desgracia que sobreviene<br />
a los impíos. Porque el Señor estará siempre a tu lado y<br />
te librará de caer en la trampa.” Era la palabra perfecta<br />
en el momento preciso. Dios me recordaba que todos<br />
los desastres repentinos de este mundo eran insignificantes<br />
para Él. Reclamarle esta promesa me permitió acostarme<br />
y dormir, aunque mi casa todavía estaba echando<br />
humo y las cosas se estaban caldeando en el caso de<br />
mi esposo.<br />
En la vida siempre habrá momentos de incertidumbre.<br />
Solo Dios conoce el futuro. De modo que decidí que lo mejor<br />
es continuar y simplemente dejarle el mañana a Dios.<br />
Cuando elijo dejarle a Él la incertidumbre de mi futuro y<br />
En la actualidad, Dios le<br />
da sentido al dolor que<br />
atravesó Denise, ya que<br />
forma parte del equipo<br />
de Victorious Living<br />
que presta servicio<br />
comunitario en cárceles.<br />
Aquí aparece con algunos<br />
otros integrantes del<br />
equipo: (Adelante, de izq.<br />
a der.) Linda Cubbedge-<br />
Smith, Kristi Overton<br />
Johnson, Amber Katynski.<br />
Detrás: Darlene Wise,<br />
Denise, Pat Avery.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
19s
creer que Él va a ocuparse de cada detalle para mi bien<br />
y su gloria (Romanos 8:28), encuentro paz. Tengo el<br />
hábito de visualizar cómo tomo mis preocupaciones<br />
en mis manos y luego se las entrego a Él. Después<br />
me pongo de rodillas, porque es allí donde gano la<br />
guerra. Allí encuentro paz, porque sé que mientras<br />
estoy orando, Dios está presentando batalla por mí<br />
(Éxodo 14:14). Me está dando la victoria.<br />
Esta es una oración habitual para mí: “Señor, hoy<br />
elijo entregarte mi esposo, su caso y nuestro matrimonio.<br />
Elijo entregarte mis hijos y el futuro de nuestra<br />
familia. Elijo entregarte nuestras posesiones. Tómalo<br />
todo, Señor; de todos modos es tuyo. Enséñame qué<br />
quieres que aprenda y pon mi familia donde tú deseas<br />
que estemos.”<br />
La oración tiene tanto poder. Vea cómo impacta<br />
mi vida reconocer que necesito a Dios y confiar en<br />
Él. Proverbios 3:5–8 dice: “Confía en el Señor de todo<br />
corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en<br />
todos tus caminos, y él allanará tus sendas. No seas<br />
sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor<br />
y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y<br />
fortalecerá tu ser.” Cuando confío en Dios encuentro<br />
el rumbo, la salud (física y mental) y las fuerzas para<br />
hacer el viaje.<br />
Ahora, en lugar de esperar hasta que se presente<br />
un momento crítico, reconozco que necesito a Dios<br />
incluso antes de empezar mi día. Al levantarme, digo:<br />
“Buenos días, Dios. ¿Cómo estás? ¿Qué tienes en tu<br />
agenda para mí hoy?” Lo que mi corazón desea es<br />
que Dios guíe mis pasos para que se haga su voluntad<br />
perfecta.<br />
No hay lugar para la ansiedad cuando camino junto<br />
a Dios. Está bajo control cuando mantengo mis ojos<br />
enfocados en Él y tomo cada día como viene. Si pienso<br />
en el futuro lejano, me siento apabullada. No puedo<br />
cambiar el mañana, de modo que no vale la pena malgastar<br />
mi energía preocupándome por él (Mateo 6:27).<br />
Debo admitir que a menudo quisiera que Dios se<br />
apure y me muestre qué va a pasar. Todavía hay tanta<br />
incertidumbre sobre nuestros bienes y nuestras<br />
obliga ciones financieras. Soy una persona que siempre<br />
quiere saber qué va a pasar. Pero estoy aprendiendo<br />
a confiar en los tiempos de Dios. A veces me basta<br />
con repetirme: “No hace falta mirar el horno todo el<br />
tiempo. La torta va a estar lista cuando esté lista.”<br />
Sé que es verdad. Dios está cocinando algo hermoso<br />
para mi familia y para mí. Cuando esté listo—cuando<br />
Él haya terminado su trabajo en nuestra situación—Él<br />
va a sacar esa torta del horno y habrá quedado perfecta.<br />
Solo tengo que tener paciencia. De otro modo,<br />
si apresuro las cosas, voy a tener una torta a medio<br />
cocinar ¿y a quién le gusta?<br />
Pero Dios, tan lleno de<br />
gracia, no me castigó.<br />
No me condenó por<br />
dejarme avasallar por esas<br />
preocupaciones. En cambio,<br />
Él me ayudó.<br />
Así que espero y mientras tanto, le agradezco por lo<br />
buena que estará su torta cuando esté lista. Le agradezco<br />
por todas las bendiciones que ya me ha dado Él. Y miro<br />
los muchos regalos hermosos que Él me ofrece cada día.<br />
Me doy cuenta de que están todos a mi alrededor, cuando<br />
recuerdo elevar mi mirada en lugar de enfocarme en mis<br />
pruebas difíciles.<br />
Así es cómo enfrento cada día. Aprender a confiar me<br />
ha ayudado no solo a sobrevivir, sino a crecer, además,<br />
durante mis pruebas de fuego. Creo que si usted pone<br />
en práctica estas cosas, también podrán crecer. Podrá<br />
derrotar la ansiedad y conservar una paz perfecta, incluso<br />
cuando su mundo esté sufriendo un incendio imposible<br />
de apagar. Hasta podría llegar a sentir el mismo entusiasmo<br />
que yo por lo que Dios está cocinando para usted.<br />
No deje que la incertidumbre del mañana le haga quitar<br />
los ojos de Dios. Él cuida de sus mañanas, y Él no le<br />
va a fallar.<br />
Déjeme decirle, Dios está trabajando de distintos modos<br />
que no puede ver. Está cocinando algo hermoso y<br />
especial para usted, al calor de esas pruebas de fuego.<br />
Confíele el proceso a Él.<br />
DENISE SAN MIGUEL<br />
es agente inmobiliaria<br />
matriculada y titular de una<br />
empresa. Es Licenciada<br />
en Ingeniería Industrial<br />
y Sistemas de Gestión.<br />
Trabaja en el equipo<br />
de Victorious Living como<br />
Directora de Servicios<br />
Comunitarios para Latinos.<br />
FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY<br />
20s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
A AVANZAR<br />
Paso a paso<br />
POR MICHAEL WOODS<br />
DIOS NOS GUÍA PASO A PASO. Dijo el salmista: “El<br />
Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su<br />
modo de vivir” (Salmo 37:23).<br />
No es casual que el salmista haya usado la palabra<br />
“pasos” para referirse a la existencia de un plan de Dios<br />
para nuestras vidas. Si bien tiene marcado el viaje de<br />
cada uno de nosotros con mucha anticipación, lo prepara<br />
como una serie continua de pequeños pasos, y esa es la<br />
manera en que Él nos los da a conocer.<br />
Este principio fundacional de la guía queda ilustrado<br />
gráficamente en el Salmo 119:105: “Tu palabra es una<br />
lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.”<br />
En la antigüedad cuando un viajero se trasladaba<br />
de noche, llevaba una lámpara de aceite. Al caminar,<br />
movía la lámpara delante de sí y podía ver las rocas y<br />
huellas por delante y evitarlas. A veces los viajeros ataban<br />
pequeñas lámparas de arcilla a sus tobillos para iluminar<br />
el camino paso por paso a medida que avanzaban.<br />
Esta es la manera en que Dios usa su palabra para<br />
guiarlos.<br />
No promete una estela brillante de luz que ilumine<br />
el camino muchas millas hacia delante. Promete una<br />
lámpara en sus pies: suficiente para<br />
iluminar el próximo paso.<br />
Algunos pasos son gigantes. Una<br />
decisión puede comprometerlos a NO PROMETE UNA ESTELA BRILLANTE DE LUZ<br />
tomar determinado camino durante<br />
QUE ILUMINE EL CAMINO MUCHAS MILLAS HACIA<br />
años, quizás hasta toda la vida.<br />
Otros son pequeñísimos, apenas un DELANTE. PROMETE UNA LÁMPARA EN SUS PIES:<br />
movimiento rápido hacia delante<br />
SUFICIENTE PARA ILUMINAR EL PRÓXIMO PASO.<br />
sin levantar los pies del piso. Pero<br />
independientemente de lo pequeño o<br />
grande que pueda ser un paso, sigue<br />
siendo un único paso. Muchos otros únicos<br />
pasos seguirán mientras camine con Jesús a su lado<br />
día tras día.<br />
Dondequiera que se encuentre hoy en su recorrido<br />
cristiano, Dios siempre está preparado para enseñarle el<br />
próximo paso en su plan para su vida.<br />
MICHAEL WOODS y su esposa Linda usan la experiencia<br />
que consiguieron criando hijos hoy adultos con autismo severo<br />
para ayudar a otras familias afectadas a encontrar una “nueva<br />
normalidad” en sus vidas.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
21s
deje atrás el pasado<br />
de amargura<br />
POR JEREMY THOMAS<br />
que estoy por contar ocurrió<br />
hace diez años, cuando yo era<br />
adolescente. No es una historia<br />
linda, pero es mi historia. Sin<br />
embargo hoy, gracias al amor<br />
redentor de Dios, puedo hacer un repaso<br />
de todas las situaciones desagradables de<br />
mi vida y estar agradecido.<br />
Crecí en un hogar de clase media con mi<br />
mamá, mi padrastro y dos hermanas. No era<br />
para nada un chico perfecto pero creo que,<br />
en términos generales, era bastante bueno.<br />
No me metía en problemas, no tomaba alcohol<br />
ni consumía drogas peligrosas y tenía<br />
una relación muy buena con mis padres y<br />
hermanas. Si en casa había algún problema,<br />
yo no sabía nada.<br />
Pero cuando tenía unos 13 años, me di<br />
cuenta de que no se estaban pagando las<br />
facturas, había discusiones fuertes y mi<br />
22s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
Programas de fe y para el fortalecimiento de<br />
la personalidad, como XTreme SOULutions<br />
ayudaron a Jeremy a liberarse del pasado y<br />
construir un nuevo futuro.<br />
FOTO DE JOMARIS LEON-LORENZO<br />
mamá y mi padrastro se ausentaron durante<br />
días. La mayoría de mis parientes dejó de<br />
venir a casa y las reuniones familiares como<br />
las fiestas de cumpleaños se convirtieron en<br />
algo del pasado. En la escuela aprendí que<br />
estos eran síntomas de abuso de drogas. Me<br />
sentí impotente al observar cómo mi familia<br />
se caía a pedazos delante de mis ojos.<br />
Un día mi padrastro no lo soportó más,<br />
hizo sus valijas y nos dejó a mamá (que para guardo rencor a nuestros familiares ni a las<br />
entonces era una adicta empedernida al autoridades, pero en ese momento no pude<br />
crack) a mi hermana menor y a mí. Mi hermana<br />
mayor ya había dejado el hogar. Dos La gente sabía de la violencia y las drogas<br />
entender por qué nadie venía a rescatarnos.<br />
días después, al llegar a casa encontré a en nuestro hogar. Habían oído nuestros<br />
mi mamá muy cómoda en el sofá con otro gritos pidiendo ayuda. Se había notificado<br />
hombre. Aunque solo era un adolescente, a la policía y al departamento de menores<br />
sabía que eso no estaba bien. Mi padrastro y servicios sociales (DCF), pero nadie hizo<br />
acababa de irse de casa. De todos modos nada para ayudarnos.<br />
¿quién era este tipo?<br />
Muchas veces traté de adivinar por qué.<br />
Mamá me presentó a su nuevo novio y a Quizás no querían verse involucrados. Las<br />
las tres semanas, vino a vivir con nosotros. personas tienden naturalmente a escapar<br />
Se veían venir momentos difíciles. Para mí, de las situaciones complicadas y la nuestra<br />
que tenía 16 años y pesaba 120 libras, Steve era un desastre. Tal vez tenían miedo o no<br />
era un tipo gigante y me aterraba. Medía 6 querían que los molestaran. Quizás hasta<br />
No sabía absolutamente nada de Dios,<br />
pero suponía que mi vida se había<br />
convertido en lo que era por su culpa.<br />
pies y pesaba casi 240 libras. Le gustaba pensaban que el problema se resolvería<br />
la bebida blanca y tenía ataques de furia. solo. No conozco las respuestas y no me corresponde<br />
a mí juzgar. Pero sí siento que<br />
Comprobé muy pronto que mis miedos<br />
estaban justificados.<br />
mi vida podría haber sido distinta si alguien<br />
se hubiera ocupado. A pesar de todo,<br />
La vida en nuestro hogar se tornó violenta<br />
en poco tiempo. Lamentablemente, los Dios dispuso todas las cosas para bien.<br />
años de abuso de drogas y desconfianza (Romanos 8:28).<br />
entre miembros de la familia hicieron que Pero sí vino gente el día que Steve estaba<br />
nadie estuviera cerca de mi hermana y de en el piso sangrando tras las puñaladas.<br />
mí cuando más los necesitábamos. No les Steve había vuelto a casa totalmente borracho<br />
y furioso. Tiraba puñetazos al aire.<br />
Saqué un cuchillo instintivamente. Sabía<br />
que si lo dejaba dar un paso más, iba a lastimar<br />
a mi mamá o a mi hermana. Me agarró<br />
y me apretó tan fuerte que pensé que me<br />
iba a desmayar. Por miedo, empecé a darle<br />
puñaladas.<br />
No las conté, pero resulta que le di 21<br />
puñaladas hasta que me soltó y cayó al piso.<br />
Cuando cayó, había sangre por todos lados.<br />
Mi mamá estaba histérica cuando llamó al<br />
911. Steve murió una hora y media después.<br />
A los 15 minutos, había autoridades por<br />
todas partes en nuestra calle. DCF intervino<br />
inmediatamente y nos incorporó a mi hermana<br />
y a mí al sistema. A ella la pusieron al<br />
cuidado de nuestro tío y a mí me llevaron a<br />
la cárcel. Allí me imputaron por homicidio<br />
en segundo grado.<br />
Me tuvieron durante 15 meses en una<br />
unidad juvenil de la cárcel del condado<br />
mientras aguardaba el juicio. Allí terminé<br />
los dos últimos años de la escuela secundaria.<br />
También aprendí algunas cosas que<br />
los libros no podían enseñarme, como que<br />
hay gente buena en este mundo. Lo aprendí<br />
de un hombre mayor que era cristiano y me<br />
visitaba en la cárcel todas las semanas. Este<br />
señor, que era un completo extraño, dejaba<br />
a su familia para compartir la palabra de<br />
Dios y sus experiencias de vida conmigo.<br />
Fue la persona más agradable que jamás<br />
haya conocido.<br />
Después de la cárcel, Dios continuó poniendo<br />
personas como este hombre en mi<br />
vida para mostrarme su amabilidad y amor,<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
23s
Debía tomar la decisión de no odiar<br />
a la gente y perdonarla por lo que<br />
hicieron y por lo que dejaron de hacer.<br />
para hacerme responsable y mostrarme<br />
cómo librarme de mi pasado. Él ofrecía<br />
programas de fe y para el fortalecimiento<br />
de la personalidad, así como orientación<br />
a través del programa Nuevo Destino en<br />
el Correccional de Marion, un programa<br />
implementado por Xtreme SOULutions.<br />
Dios también me envió otros presos—<br />
personas que habían hecho cosas horribles—para<br />
mostrarme su camino mejor. Al<br />
principio, cuando los veía leyendo la Biblia<br />
y yendo a la capilla, pensaba: “¡Qué idiotas<br />
son todos! Si Dios es tan bueno, entonces,<br />
¿por qué están aquí?”<br />
En realidad, lo que preguntaba era: “Si<br />
Dios es tan bueno, entonces, ¿por qué estoy<br />
aquí? ¿Por qué tuve que pasar por situaciones<br />
tan difíciles? ¿Por qué nadie—la<br />
gente, las autoridades, Dios—intervino?”<br />
Estaba tan enojado con Dios. Es gracioso<br />
cómo podía estar enojado con alguien<br />
a quien ni siquiera conocía. Jamás había<br />
hablado con Él, ni leído su palabra, no había<br />
ido a la iglesia ni había orado. No sabía absolutamente<br />
nada de Dios, pero suponía<br />
que mi vida se había convertido en lo que<br />
era por su culpa.<br />
Con el tiempo y un poco de<br />
ayuda desde arriba, Dios<br />
ha restaurado la familia<br />
de Jeremy. En la foto, con<br />
su mamá y su hermana.<br />
Dios usó a esos ministros y presos para<br />
ayudarme a comprender que Él no era el<br />
origen de mi dolor; Él era la respuesta. Y Él<br />
me demostró que esos presos cristianos que<br />
leían la Biblia no eran idiotas; eran hombres<br />
inteligentes que habían encontrado algo<br />
real, y eso se notaba en sus vidas.<br />
A diferencia de otros hombres que estaban<br />
llenos de odio y luchaban todo el tiempo<br />
contra el mundo, estos presos sonreían y<br />
manejaban situaciones complicadas en<br />
la cárcel con bondad. Me atrajo su carácter<br />
piadoso y la alegría, el amor y la paz que<br />
demos traban. Decidí que quería seguir a Jesús<br />
yo también.<br />
Ahora, que haya puesto mi fe en Jesús no significa<br />
que todo se hizo fácil por arte de magia.<br />
Tampoco significa que de pronto tomé todas las<br />
decisiones correctas y que tuve buenos pensamientos.<br />
Tenía mucho que trabajar para<br />
madurar espiritualmente y eso implicó una<br />
serie de elecciones que debí hacer cuidadosamente<br />
todos los días.<br />
Debía estudiar la palabra de Dios, obedecerla<br />
incluso cuando no quería, poner en manos del<br />
Señor mi pasado desagradable y mi futuro incierto.<br />
Debía optar por dejar ir a las personas y<br />
liberarlas de la deuda que pensaba que tenían<br />
conmigo. Debía tomar la decisión de no odiar<br />
a la gente y perdonarla por lo que hicieron y<br />
por lo que dejaron de hacer.<br />
También tenía que elegir perdonarme a mí<br />
mismo. Le había quitado la vida a un hombre.<br />
Para todo esto necesité mucha ayuda de<br />
Dios. Y me llevó tiempo. Pero finalmente mi<br />
corazón endurecido y enojado comenzó a suavizarse<br />
y a sanar. Me sentí menos frustrado,<br />
menos presionado y más agradecido, incluso<br />
por las cosas difíciles en mi vida, como estar<br />
preso. Con la ayuda de Dios, pude ver como la<br />
cárcel me había salvado la vida y la vida de mi<br />
familia. Esos hechos dramáticos en nuestras<br />
vidas nos proporcionaron lo que necesitábamos<br />
para despertar. Hoy en día a mi hermana<br />
le va muy bien, tengo el sobrino más hermoso<br />
y mi mamá está limpia desde hace años. Dios<br />
ha restaurado la relación entre nosotros.<br />
Tal vez usted sienta lo mismo, respecto de<br />
estar enojado con Dios y la gente por las circunstancias<br />
en su vida. Tal vez le haya costado<br />
mucho poder perdonar. Sé que no es fácil, pero<br />
con la ayuda de Dios, se puede. La elección<br />
de dejar el pasado y a todos los que le haya<br />
causado daño en manos de Dios lo hará libre<br />
para vivir. No se torture más viviendo con odio<br />
y amargura. Empiece a disfrutar de esa vida<br />
mejor que Dios tiene para usted. ¡Se debe a sí<br />
mismo el derecho a la libertad!<br />
JEREMY THOMAS salió del Correccional de Florida<br />
en junio de 2019. Ahora vive en Florida Central, donde<br />
trabaja y es voluntario en un ministerio que se ocupa<br />
de personas en situación de pobreza en el Parque<br />
Nacional Ocala.<br />
24s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
A AVANZAR<br />
POR CAITLIN OVERTON<br />
HACE UN AÑO, YO TENÍA UN PLAN.<br />
Sabía exactamente qué iba a hacer en los<br />
próximos cinco años. Iba a terminar la universidad,<br />
trabajar allí durante tres años, ahorrar<br />
algo de dinero y hacer un posgrado que esperaba<br />
poder pagar.<br />
Solicité el empleo. Sabía exactamente cómo<br />
iba a interactuar en mi nuevo puesto, cómo iba<br />
a vestirme, cómo iba a decorar el lugar e incluso<br />
la reorganización que iba a efectuar. Tenía tantas<br />
ideas para el puesto que, me da vergüenza<br />
reconocer, pensaba que ya era mío.<br />
Pero no fue así.<br />
Estaba devastada. Tantas personas me<br />
habían dicho que estaban seguras de que conseguiría<br />
el puesto, que ya había hecho todos<br />
los preparativos para quedarme en la ciudad<br />
durante un año. Ahora tenía poco dinero, no<br />
empleo y ni motivación.<br />
Desilusionada y desanimada, acepté un puesto<br />
de media jornada en la tienda Kohl’s. No era lo<br />
que había imaginado que iba a hacer al terminar<br />
la universidad.<br />
Estaba a unas 12 horas de la casa de mis padres.<br />
Hacía seis años que no vivía con ellos y<br />
en cada visita, se me hacía cada vez más difícil<br />
despedirme de ellos. Un día malo en el trabajo<br />
y la internación inesperada de mi mamá en el<br />
hospital me hicieron tomar una decisión.<br />
Empecé a buscar. Circunscribí la búsqueda<br />
a dos ciudades, ambas a dos horas de casa:<br />
Cleveland y Pittsburgh. Al principio me enfoqué<br />
más en Cleveland. Busqué sitios de empleo, me<br />
ofrecí para todos los puestos que parecían interesantes<br />
y esperé.<br />
Nada. Mi contrato de renta finalizaba en julio.<br />
Recién estábamos en mayo. Tenía mucho tiempo.<br />
Tenía un plan… Iba a tener un empleo, un<br />
departamento y oportunidades que ya estarían<br />
esperándome el 1° de agosto.<br />
Para fines de mayo, había tenido noticias<br />
de varias cosas en Pittsburgh, pero nada de<br />
Cleveland—ni siquiera un correo electrónico<br />
automático que dijera “gracias por postularse.”<br />
Entonces me enfoqué en Pittsburgh.<br />
Finalmente, a principios de julio, tomé un<br />
vuelo hacia el norte para dos entrevistas personales.<br />
Estaba muy entusiasmada.<br />
Regresé completamente desilusionada.<br />
Ninguno de los dos puestos eran lo que<br />
habían publicado. Mientras le contaba a mi<br />
mamá lo frustrada que estaba, encontré un<br />
aviso de un puesto en la Carnegie Mellon<br />
University. Solo para distraerme, me ofrecí.<br />
La noche siguiente, recibí un correo<br />
electrónico invitándome a una entrevista<br />
telefónica. Me quedé dura. Honestamente<br />
no esperaba nada, salvo quizás un lindo<br />
correo automático diciéndome “Gracias,<br />
pero no gracias.”<br />
Saboteé la entrevista. Nunca me había<br />
dado cuenta de que me río cuando me pongo<br />
nerviosa, hasta esa extraña llamada telefónica.<br />
Pasé las dos semanas siguientes temerosa<br />
de que me enviaran un correo electrónico<br />
para decirme “la conocimos y nos asustó,”<br />
pero nunca llegó.<br />
Estaba juntando las cosas de mi estudio<br />
diminuto, mi gato y mis recuerdos y mudándome—sí,<br />
adivinó—otra vez a casa. Estaba tan<br />
desanimada, porque nada sucedía como lo<br />
había planeado.<br />
El último día que trabajé en Kohl’s, recibí<br />
una llamada de un número de Pittsburgh.<br />
Salté de alegría al saber que era de la<br />
universidad y que querían tener una entrevista<br />
personal conmigo.<br />
Le dejo las fechas: me mudé el 1° de agosto,<br />
me entrevistaron el 2 de agosto, me llamaron el<br />
mismo día para decirme que era la mejor candidata,<br />
me ofrecieron formalmente el puesto el<br />
8 de agosto, firmé los papeles el 9 de agosto y<br />
comencé a trabajar el 12 de agosto.<br />
De pronto la vida era un torbellino. Tenía un<br />
trabajo nuevo en una ciudad nueva…pero no<br />
tenía dónde vivir. Viví durmiendo en distintas<br />
casas donde me daban alojamiento durante<br />
dos meses muy frustrantes y comencé a dudar<br />
una vez más.<br />
Proverbios 19:21 dice: “El corazón humano<br />
genera muchos proyectos, pero al final prevalecen<br />
los designios del Señor.” En su tiempo<br />
perfecto, Él me dio un hogar hermoso y seguro<br />
que podía pagar.<br />
Si miro hacia atrás, sé que mi plan me habría<br />
hecho sentir muy mal. Estancada en un puesto<br />
que no me brindaba posibilidades de crecimiento,<br />
trabajando con personas que no me iban a<br />
presentar la clase de desafíos que necesitaba.<br />
Todo iba a ser demasiado cómodo.<br />
Los tiempos de Dios siempre van a ser mejores<br />
que los míos. Sus planes siempre van a ser<br />
mejores que los míos. Él me hizo esperar para<br />
llevarme al límite. Él me hizo sentir incómoda<br />
para que aprendiera a confiar en Él. Aprendí que<br />
Él tiene planes perfectos para mí, y que cada<br />
desilusión me prepara para algo mejor que Él<br />
tiene reservado para mí.<br />
CAITLIN OVERTON es una cantante y actriz en ciernes<br />
que espera que Dios le muestre el plan perfecto que Él<br />
diseñó para ella antes del comienzo de los tiempos.<br />
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Número 03 / 2020<br />
25s
UNA<br />
VÍCTIMA<br />
NO<br />
MÁS<br />
POR SOLLIAH BRYANT<br />
“Tienes una sonrisa<br />
tan hermosa,<br />
Patricia. ¡Y me<br />
encanta tu ropa!”<br />
La gente a menudo<br />
comenta sobre mi<br />
aspecto exterior. Sin<br />
embargo, pasan los<br />
años y mi sonrisa y mi<br />
estilo impiden que la<br />
gente vea quién soy<br />
realmente—una persona<br />
con heridas, destrozada y temerosa que se esconde tras una<br />
fachada bien armada.<br />
El dolor en mi interior era tan profundo, que ya de adulta me<br />
cambié legalmente el nombre de Patricia a Solliah. Solliah refleja<br />
con más exactitud la historia de mi vida: es el acrónimo de “She<br />
Only Looks Like It Ain’t Hurting” (Solo parece que no sufre).<br />
Las personas con un pasado de abuso comprenden. Encontramos<br />
maneras creativas de impedir que los demás sepan qué<br />
profundo es nuestro dolor. Tapamos nuestras experiencias de vida<br />
desagradables con palabras, aspectos, personalidades y hábitos.<br />
Logré ocultar los detalles horrorosos de abuso familiar durante<br />
décadas. Eso fue hasta 1994, cuando mi hermano ya adulto decidió<br />
iniciar demanda civil y penal contra nuestro padre por abusar<br />
sexualmente de nosotros cuando éramos niños.<br />
Estaba trabajando en un hospital de Nueva York cuando me llamó<br />
para contarme de su plan y me pidió que lo hiciéramos juntos.<br />
Horrorizada y aterrada, me negué a participar del juicio. No quería<br />
que nadie de nuestro pueblito conociera los secretos sucios de<br />
nuestra familia. Solo quería seguir adelante y<br />
dejar que el pasado se quedara en el pasado.<br />
No me daba cuenta de que jamás podría seguir<br />
adelante si no enfrentaba mi pasado. Luego me<br />
dijo que si yo no iniciaba la demanda con él, me<br />
haría enviar una citación judicial.<br />
Todo mi mundo se derrumbaba y tuve un<br />
ataque agudo de pánico ahí mismo, en el pasillo<br />
del hospital. Por suerte, un médico amigo<br />
me encontró tendida en el piso y me llevó<br />
inmediatamente a ver al director del área de<br />
psicología. Durante casi dos horas, hablé sin<br />
tapujos sobre los sórdidos detalles de mi vida<br />
por primera vez.<br />
Sabía que mi niñez había sido difícil, pero<br />
cuando me di cuenta de que este médico<br />
in terrumpió nuestra reunión y fue directamente<br />
a ver al psiquiatra para procesar los<br />
increíbles eventos de mi vida, comprendí mejor<br />
la gravedad del abuso que sufrí y mi necesidad<br />
de ayuda.<br />
Solamente es por gracia de Dios que no solo<br />
sobreviví a mi infancia, sino que además supe<br />
controlar mis emociones y no me vengué de los<br />
que me habían lastimado.<br />
Esa sesión fue el principio de un proceso de<br />
FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY<br />
26s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
sanación que comenzó en el momento en el<br />
que enfrenté mi pasado y reconocí ante una<br />
persona en quien confiaba que habían abusado<br />
de mí. Este proceso ya lleva 25 años, durante los<br />
cuales mi terapeuta me ayudó a entender que<br />
el abuso que había sufrido no fue por mi culpa.<br />
Entender eso le quitó al abusador el poder que<br />
tenía sobre mí. Mi pasado ya no podía continuar<br />
doliéndome ni controlándome.<br />
Continué sanando a medida que aprendía<br />
cómo procesar los sentimientos dolorosos de<br />
los que huía desde hacía tanto tiempo: temor,<br />
ansiedad, culpa, enojo y vergüenza. También<br />
aprendí a despojarme de hábitos que había<br />
adquirido para soportar el dolor. Tuve que<br />
aprender a confiar en las personas. Había mantenido<br />
la gente a distancia toda la vida, porque<br />
entendía que si mi padre, que supuestamente<br />
tenía que ser mi protector más feroz, me había<br />
lastimado, todo el mundo podía lastimarme<br />
también.<br />
Solo confiaba en una persona—en mí misma.<br />
Y eso no alcanzaba para tener una relación sana<br />
ni con Dios ni con la gente.<br />
También tuve que enfrentar el dolor generado<br />
por mis propias elecciones. De adolescente,<br />
me había ido de casa para escapar de la situación<br />
que afectaba mi vida. Pero estar en la calle<br />
significó sufrir más abusos y tener otras malas<br />
elecciones que iba a tener que superar.<br />
Por último, también debí sobreponerme a<br />
otras experiencias dolorosas de la vida, como<br />
tener cáncer de mama a los 17 años y perder<br />
a mi maravillosa mamá y varios otros miembros<br />
de la familia a consecuencia del cáncer.<br />
De hecho, ni uno de mis seres queridos dentro<br />
de mi familia vivió más de 50 años, y el temor<br />
a esta maldición generacional me persiguió<br />
durante años.<br />
Culpaba a Dios por cada cosa terrible de mi<br />
vida, especialmente por dejar que mi mamá<br />
muriera. En mi enojo, le dije cosas espantosas.<br />
Traté de sacarlo de mi vida por completo. Pero<br />
cuanto más trataba de sacarlo, más perdida me<br />
encontraba. Sin embargo, Dios es fiel y continuó<br />
llevándome hacia Él hasta que por fin me di<br />
cuenta de que durante todos esos años y durante<br />
todo ese dolor, Él no me había abandonado.<br />
Nada podía cambiar el hecho de que me amó<br />
tanto que envió a su Hijo, Jesús, a morir por<br />
mí para salvarme de mi pecado (Juan 3:16).<br />
No, mi vida no era perfecta. Y aún hoy no<br />
lo es. Todavía estoy trabajando para cambiar<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 03 / 2020<br />
27s
antiguas formas de pensar, hábitos y sentimientos<br />
dolorosos ¡y ya tengo 64 años! Es increíble cómo los<br />
abusadores pueden cometer crímenes horribles y<br />
continuar con sus vidas tranquilamente, mientras<br />
que las víctimas son condenadas a una prisión<br />
emocional. Realmente siento como si me hubieran<br />
dado prisión perpetua, pero con la ayuda de Dios,<br />
finalmente he salido en libertad.<br />
Dios ideó algo para que yo hiciera<br />
lo que no podía hacer sola.<br />
Su amor me ha salvado para toda la eternidad,<br />
pero también me ha mantenido firme a pesar de<br />
las dificultades que he debido enfrentar aquí en la<br />
Tierra. Soy testimonio viviente de Romanos 8:35,<br />
37: “¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La<br />
tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre,<br />
la indigencia, el peligro, o la violencia?... No,<br />
en todo esto somos más que vencedores por medio<br />
de aquel que nos amó.”<br />
El amor de Dios me ha convertido en la persona<br />
victoriosa, no la víctima. Su amor tomó los fragmentos<br />
destruidos de mi pasado y los moldeó para<br />
conseguir la obra maestra a la que Él llama mi vida.<br />
Pero sepan esto: cuando yo le confié mi vida a<br />
Jesús, las dificultades no desaparecieron instantáneamente.<br />
Simplemente tuve más confianza<br />
para enfrentarlas porque sabía que ahora ya no<br />
estaba sola.<br />
Dios me ayudó a atravesar innumerables momentos<br />
en que mi vida estuvo en riesgo. Hay tantos<br />
motivos por los que podría estar muerta o tener una<br />
enfermedad mental, pero no es así. El amor de Dios<br />
y su poderosa mano protectora han estado siempre<br />
en mi vida, aun cuando no parecía que así fuera.<br />
Por ejemplo, en 2012 me diagnosticaron cáncer<br />
de ovario en etapa 3C. Con mi historial familiar,<br />
esto me podría haber puesto de rodillas por el temor,<br />
pero no. Cuando mi doctor me dijo que tenía<br />
cáncer, me negué a pensar lo que podía significar.<br />
En cambio, me concentré en lo que siempre fue<br />
real—la fidelidad de Dios.<br />
Sabía que Él estaría conmigo y que si por algún<br />
motivo Él no quería sanarme de este lado del cielo,<br />
entonces yo estaría con Él. Así y todo saldría<br />
victoriosa, porque esta Tierra no es el lugar al que<br />
pertenezco, de todos modos. ¡El cielo es mi hogar!<br />
(Ver Hebreos 13:14.)<br />
Así que le entregué mi diagnóstico de cáncer a Dios, les dije a mi<br />
doctor y a mi esposo que activen su fe y me enfrenté a lo que debía<br />
enfrentarme. Los tratamientos para el cáncer no fueron fáciles, pero<br />
Dios me ayudó a ganar cada batalla. Y hoy todavía estoy de pie ¡más<br />
libre que nunca!<br />
En esa prueba que debí atravesar, Dios me liberó del temor a los<br />
espacios cerrados. Había sufrido de claustrofobia aguda desde la<br />
niñez, a causa de que me encerraban en armarios y hasta en el horno,<br />
como una forma de tortura sádica. Por mi propia voluntad, no había<br />
manera de que me metiera en esos aparatos cerrados de diagnóstico.<br />
Pero en lugar de salir corriendo, los enfrenté con Dios. Le conté a<br />
Dios sobre mi miedo y le pedí que entrara en esos espacios cerrados<br />
conmigo y lo hizo. Dios ideó algo para que yo hiciera lo que no podía<br />
hacer sola.<br />
El doctor me había dado pocas esperanzas de sobrevivir a mi diagnóstico,<br />
pero Dios obró lo imposible. Me curó. Hoy a los 64 años estoy<br />
entera, sana y más segura y convencida que nunca de que no hay nada<br />
en esta vida que pueda abatirme, porque Dios está a mi lado. Y si Él<br />
está de mi lado ¿quién puede estar en contra de mí? Según Romanos<br />
8:31, absolutamente nadie.<br />
Hoy llevo la cabeza bien en alto. Sonrío todo el tiempo y todavía<br />
me visto como una princesa, para ya no ocultar mi dolor y no para<br />
desviar la atención. Es para compartir la alegría que tengo dentro de<br />
mí. ¡Quiero que la gente sepa que hay esperanza! Con Dios cualquier<br />
persona, incluso usted mismo, puede superar lo que pasó y soportar<br />
lo que sea que pueda venir (Filipenses 4:13).<br />
Ponga su vida en manos de Dios y tal como lo hizo conmigo, Él<br />
transformará su vida de víctima en vida victoriosa. Que mi vida sea<br />
prueba de que con Dios, nada—ni nadie—puede mantenerlo oprimido.<br />
SOLLIAH BRYANT vive en el este de Carolina del Norte con quien es su esposo<br />
desde hace 15 años. Son propietarios de la concesionaria Bryant’s Auto Group,<br />
donde ambos trabajan. Solliah desea ser las manos y los pies de Jesús, para ayudar<br />
a quienes han sufrido situaciones traumáticas en su niñez.<br />
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PROFUNDIZAMOS<br />
Esperamos que disfrute de esta sección interactiva de nuestra revista y que le ayude<br />
a experimentar una relación más profunda con Dios y un mayor nivel de libertad y<br />
victoria en su vida. (Todos los pasajes mencionados son de la NVI).<br />
De víctima a persona victoriosa<br />
Solliah Bryant acaba de hablar de su historia cruda de vida de abusos y sus intentos desesperados por ocultar su pasado. Fue<br />
recién cuando se abrió a Dios y a los demás que encontró la sanación y la libertad para superar su mentalidad de víctima. Hoy<br />
Solliah está liberada de su prisión emocional y vive como una persona victoriosa. Usted también puede vivir así.<br />
ENFRENTE SU PASADO<br />
¿Se encuentra en una prisión emocional? ¿Qué es lo que<br />
también teme o le avergüenza compartir? Dios no quiere<br />
que viva con miedo, escondiéndose del mundo. Quiere que<br />
disfrute de una vida de alegría y paz (Juan 10:10). Permita que<br />
la mano suave de Dios lo guíe en el dolor, recordando que no<br />
hay ninguna condenación cuando se está con Él (Romanos 8:1).<br />
Nada puede apartarlo de su amor (Romanos 8:37).<br />
Deuteronomio 31:6. “Sean<br />
y<br />
No<br />
ni se asusten ante esas naciones, pues<br />
el su Dios siempre los ;<br />
nunca los ni los .”<br />
Respuestas: fuertes, valientes, teman, Señor, acompañará, dejará, abandonará.<br />
Presente sus pensamientos, miedos, preguntas<br />
y necesidades a Dios. Pídale que use su pasado<br />
para bien. Su paz protegerá su corazón y<br />
su mente.<br />
ROMPA LAS CADENAS EMOCIONALES<br />
Después de compartir todo esto con Dios, es el momento<br />
de hablar con alguien en quien pueda confiar; quizás un<br />
terapeuta u otro creyente. Sacar a la luz los momentos<br />
oscuros de su vida lo pondrá en libertad. No hay oscuridad<br />
que Jesucristo no haya vencido (Juan 16:33).<br />
Juan 1:5. “La<br />
resplandece en las tinieblas, y<br />
las no han podido .”<br />
Respuestas: luz, tinieblas, extinguirla.<br />
Vea aquí arriba las promesas que le hace Dios.<br />
¿Cómo pueden ayudarlo a enfrentar su pasado?<br />
PROCESAR EL DOLOR<br />
A Dios le importa cada aspecto de su vida, incluso la salud<br />
emocional. Abra su corazón a Dios y pídale que le ayude<br />
a procesar el dolor. Su Espíritu Santo le traerá sanación,<br />
libertad, alegría y perdón.<br />
Filipenses 4:6–7. “No se<br />
en toda ocasión, con<br />
por nada; más bien,<br />
y ruego, presenten sus<br />
peticiones a Dios y . Y la de Dios,<br />
que sobrepasa todo entendimiento,<br />
y sus<br />
Respuestas: inquieten, oración, denle gracias, paz, cuidará,<br />
corazones, pensamientos.<br />
sus<br />
en Cristo Jesús.”<br />
La liberación llega después del perdón. ¿A<br />
quién necesita perdonar por los traumas de su<br />
pasado? ¿Necesita perdonarse a sí mismo? Con<br />
ayuda de Dios, se puede lograr (Lucas 1:37).<br />
CONCLUSIÓN<br />
Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios<br />
3:17). Confíe en Jesús y acérquese a Él hoy mismo. Cuando<br />
deje su pasado de víctima a sus pies, Él le ayudará a<br />
avanzar hacia una nueva vida victoriosa. Repita el siguiente<br />
versículo en relación con su vida todos los días:<br />
2 Corintios 5:17. Por lo tanto, si alguno está en<br />
, es una creación:<br />
¡Lo ha , ha llegado lo nuevo!<br />
Respuestas: Cristo, nueva, viejo, pasado.<br />
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Número 03 / 2020<br />
29s
DEL PADRE<br />
Confía en mí, incluso<br />
en este momento<br />
CONFÍAME A MÍ LAS CIRCUNSTANCIAS de tu vida.<br />
Sé que parecen avasallantes. Pero recuerda siempre que<br />
no estás solo. El gran Yo Soy está contigo, ayudándote<br />
y con la capacidad de hacer muchísimo más de lo que<br />
puedes esperar o imaginar. Así que no te rindas.<br />
Sé que tienes tantas preguntas. Sé que no puedes<br />
comprender el motivo de lo que estás atravesando. Pero<br />
está bien. Para avanzar, no tienes que tener las respuestas<br />
a cada una de las preguntas que surgen en la vida. Yo<br />
soy todo lo que necesitas; yo soy la respuesta. Y cuando<br />
me aceptes a mí y me involucres en tus circunstancias,<br />
yo voy a guiarte en tu camino.<br />
Mi amor te transportará. Mi sabiduría te mostrará<br />
el camino. Mi poder te brindará la fortaleza necesaria<br />
para continuar, hasta en la noche más oscura. Yo estoy<br />
trabajando entre bastidores, planificando para que todo<br />
salga bien y para mi gloria. No voy a fallarte.<br />
Confía en mí, hijo, incluso en este momento.<br />
“Vengan a mí todos ustedes<br />
que están cansados y<br />
agobiados, y yo les daré<br />
descanso.”<br />
–Mateo 11:28<br />
¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón?<br />
¿Restauración? Clame a Jesús, acéptelo como su<br />
Salvador, y será hecho completo.<br />
Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un<br />
pecador y necesito un Salvador. Gracias por perdonar<br />
mis pecados y por hacerme de nuevo. Gracias por<br />
sacrificar tu vida por mí para que yo pueda tener<br />
una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis<br />
pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis<br />
pasos y habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”<br />
Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en<br />
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30s Número 03 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM