Edicion 37 - Octubre

victoriouslivingmagazine

PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL

¿QUÉ LO ESTÁ FRENANDO?

FLIP FOR

ENGLISH

VERSION

CONFÍE EN EL AMOR

DE DIOS

MICHAEL

TAYLOR

De la Calle

a la Familia

de Dios

Número 1s Número 04 / 2020 04 / 2020


Con las historias de Victorious Living,

mujeres y hombres que están tras las rejas

conocen al Dios que da otra oportunidad.

La Historia de Damien

Descubrí Victorious Living mientras cumplía

mi condena en la cárcel. Las historias de esta

revista tuvieron una influencia importante

en mi vida, porque hablan de personas

que—como yo—cometieron errores. Me

demostraron que independientemente de lo

que haya hecho o dónde haya estado, Dios

me ama y cuando se lo pido, Él me perdona

y me ayuda a avanzar hacia un futuro más

promisorio.

Me aferré a esas historias cuando estaba

preso y pensé: “Si Dios lo puede hacer por

ellos, también lo puede hacer por mí”. Y lo

hizo. Hoy estoy fuera de la cárcel, manejando

una empresa pujante y tengo una relación

sana con mi hija, a la que había abandonado.

Dios me devolvió todas las cosas a las que

había renunciado.

Gracias, Victorious Living, por dar

esperanza a los presidiarios y mostrarnos

el amor de Dios. Y gracias a todos los

que brindan su apoyo al servicio que

ofrece Victorious Living en las cárceles. Están

dando esperanza tras las rejas y ayudando a

que personas como yo puedan salir adelante.

Alabado sea Dios.

PATROCINE UNA CÁRCEL DE SU

ESTADO HOY Y CAMBIE VIDAS.

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2s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


NÚMERO 4, JULIO 2020

CONTENIDO

11s

15s

21s

25s

6s

UN PASO ADELANTE

¿Quiere Estar Bien?

POR CHRISTINA O’BRIEN

¿Qué lo Está Frenando?

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

Ponga Su Vida en Manos

de Dios

POR ROY A. BORGES

No Está Solo

POR ERIN WARREN

VIDAS

TRANSFORMADAS

Perdonado y Disfrutando de

los Planes Buenos de Dios

POR ALEJANDRO CANO

El dinero, el poder y el mal eran todo

lo que conocía Alejandro, hasta que

un día un extraño le dio su bendición

y lo ungió con óleo en la calle. A

la semana, estaba en la cárcel y

devastado…pero fue allí donde Dios

cambió todo.

8s

12s

14s

ARTÍCULOS

DESTACADOS

El Amor de Dios No Conoce

Límites

POR STEPHANIE MILLER

Abusada y abandonada, Stephanie

creía que era detestable y que no

valía nada. Vagaba sin rumbo por la

vida; cayó en la droga, el alcohol y en

la cárcel…hasta el día que conoció a

Jesús, cuyo amor no tiene límites, ni

fronteras ni fecha de vencimiento.

El Amor Incondicional de

Mamá Mildred

POR GLORIA TYSON

Abandonada por su madre, a los

10 años, Gloria salió a buscar su

propia familia y Dios la guió directo a

Mamá Mildred, que le mostró el amor

infinito e incondicional que Él ofrece

a todas las personas.

Lo Que Necesita Este Mundo

POR BOBBY TYSON

Inmerso en una vida de prejuicio

racial y odio, Bobby Tyson es la

última persona que uno imaginaría

HISTORIA DE

TAPA

Cuando Michael

Taylor conoció a

Dios, su vida cambió

para siempre. De un

día para otro pasó

de vender droga a

llevar esperanza a

jóvenes de barrios

marginales.

16s

22s

24s

26s

que Dios puede elegir para llevar

Su Palabra a las cárceles. Pero el

amor de Dios cambia los corazones

milagrosamente.

HISTORIA DE TAPA

De la Calle a la Familia de Dios

POR MICHAEL TAYLOR

Y KRISTI OVERTON JOHNSON

¿Dios rapea? La Biblia está llena de

fascinantes historias de interacción

personal entre Dios y el hombre.

Creó para Michael una combinación

única de letra y música que atrapó su

atención y capturó su corazón.

Descargue el Tren del Dolor

POR DAMIEN KING

Abatido por el dolor, el temor, la incapacidad

de perdonar y la vergüenza,

Damien encontró alivio cuando llevó

su aflicción a la cruz. Allí aprendió que

el amor de Dios era más grande que

todo el dolor que arrastraba. Y eso

hizo que la vida valiera la pena.

La Bondad de Dios

POR ROGER RASH

La rencorosa incapacidad de perdonar

al conductor ebrio que había matado

a su esposa dominaba el alma de

Roger, hasta que experimentó su

propia redención en Cristo.

Encuentre la Paz en el Amor

de Dios

POR TAMMY BAUM

Tammy trataba de ganarse el amor de

su mamá, pero nunca lo conseguía.

Así que salió a buscarlo en los lugares

menos indicados y se dio cuenta de que

las personas nunca iban a amarla de la

manera que ella deseaba. Pero Dios, sí.

EN CADA EDICIÓN

4s

Nota de la Editora

¡La Victoria Es Suya!

29s

Profundicemos

Confíe en el Amor de Dios

30s

Del Padre

Camina Hacia la Luz

VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM

Número 04 / 2020

3s


NOTA DE LA EDITORA

¡La Victoria Es Suya!

Gracias por leer

nuestra revista y

compartirla con otros.

Victorious Living

es una publicación

gratuita que

distribuimos a nuestros

colegas del ministerio

y a reclusos de cárceles

en todo Estados

Unidos. Esto es posible

gracias al generoso

apoyo de personas

como usted.

Si desea apoyar nuestra revista y

dar esperanza tras las rejas, visite

victoriouslivingmagazine.com.

Cada dólar que done envía una copia

de nuestra revista a la cárcel. Y cada

revista influye en muchas vidas

durante años.

C

reo que toda persona y en cualquier

parte, puede experimentar

una vida victoriosa en Jesucristo.

Después de todo, todo hijo de Dios

vence a este mundo (1 Juan 5:4). No importa

quién es, qué ha hecho o dónde se encuentra

actualmente; en Cristo puede tener la victoria.

Espere, déjeme decirlo mejor: ¡En Cristo ya

tiene la victoria!

Ahora, usted podría estar preguntándose:

“¿De qué victoria habla todo el tiempo?”. También

me hice esta misma pregunta y, de acuerdo

con la Palabra de Dios, en Cristo usted y

yo podemos proclamar la victoria sobre todo

y todos los que estén en contra de nosotros.

Lo que se le ocurra, los que se le ocurran:

lo que sea y quien sea, Dios es más grande. Él

ha vencido al mundo (Juan 16:33).

Usted y yo tenemos la victoria sobre el

pecado. Tenemos la victoria sobre nuestros

enemigos, incluso Satanás. Tenemos la victoria

sobre los malestares, las enfermedades

y la muerte. Tenemos la victoria sobre emociones

como el temor, la ansiedad, la culpa,

la duda y la vergüenza. Tenemos la victoria

sobre la confusión mental también. Tenemos

la victoria sobre las dificultades económicas,

las adicciones y las relaciones destruc ti vas.

Tenemos la victoria sobre las debilidades

y la falta de confianza. Tenemos la victoria

sobre la soledad y el rechazo. Podría seguir

interminablemente.

Romanos 8:31 dice: “Si Dios está a favor de

nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra

contra?”. La respuesta es: ¡Nadie! Por eso, ya

es hora de quitar la vista de las personas y las

circunstancias y fijarla en Dios. Él es nuestro

Padre, nuestro proveedor, el que nos cura,

nos defiende, la esperanza, nuestro redentor,

salvador y amigo. Él puede lograr mucho más

de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar

(Efesios 3:20). Y Él quiere ayudarnos hoy.

Mientras lea las historias de esta edición,

deje que acrecienten su fe. Puede confiar en

que lo que Dios hizo por estas personas, Él

puede y va a hacerlo por usted también.

Dios quiere que usted tenga una vida plena

y victoriosa. Él vino a este mundo y murió

en la cruz justamente para que así sea (Juan

10:10). Le espera la victoria absoluta. Usted

es más que un conquistador en Cristo Jesús

(Romanos 8:37). Entonces, no se rinda. No

dude jamás.

Cada uno de nuestros autores se encontró

en un lugar oscuro y solitario. Estuvieron

atrapados en ciclos de abuso, adicción y fracaso.

Se sintieron rechazados, inútiles, no

queridos y despreciables.

Pero cuando conocieron a Dios, descubrieron

Su amor incondicional e infinito. Cuando

aceptaron Su regalo, Él les dio la bienvenida a

Su familia y les dio una nueva vida. Y hoy en

día, Dios continúa utilizando a esas personas

para que sean una influencia en la vida de

los demás.

¡Ese puede ser usted! Créalo. Asimílelo. Es

verdad.

Si no está seguro de cómo hacerlo, comuníquese

con nosotros. Nos encantaría

ayudarle a entender. Es peligroso no saber

quién es usted a los ojos de Dios. Él lo creó a

Su propia imagen: usted tiene todo el valor

del mundo para Él. Nunca lo olvide.

Dios lo ama y tiene un propósito para su

vida. No es demasiado tarde para experimentar

Sus planes buenos. Llegue a conocerlo por

lo que es Él. Inicie una nueva identidad como

Su hijo. ¡La victoria será suya!

Kristi Overton Johnson

Editora y Directora Ejecutiva

4s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


VICTORIOUS LIVING

LLEVA ESPERANZA A HOMBRES

Y MUJERES QUE ESTÁN

TRAS LAS REJAS.

Brindamos testimonios de la fidelidad

de Dios y la posibilidad de que los

presos también reciban ayuda de

nuestro equipo de comunicación.

¿Nos ayuda a cumplir la

orden de Dios respecto

de recordar a quienes

están en prisión?

Todo preso que escribe a nuestro

ministerio recibe correspondencia

personal, enseñanza de la Biblia cada

tres meses y la suscripción personal a

nuestra revista.

Desde 2013, gracias al generoso aporte

de asociados como usted, hemos

logrado dejar una huella en la vida de

más de un millón de presos.

*Lamentablemente, debido a la gran cantidad de detenidos

temporalmente en comisarías (no en cárceles), no podemos

mantener correspondencia ni enviar copias personales de

VLMag a detenidos en comisarías.

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impuestos hoy y cambie vidas!

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prisión y desea una

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Starke, FL 32091


VIDAS TRANSFORMADAS

PERDONADO Y DISFRUTANDO

DE LOS PLANES BUENOS DE DIOS

POR ALEJANDRO CANO

SEGÚN EL SALMO 32, soy un hombre

bendecido, aunque en mi vida he cometi do

muchos pecados graves. Por ellos merezco

la muerte y la condena (Romanos 6:23).

Pero Dios, en Su inmensa misericordia, decidió

perdonar mis pecados, cubrirlos con

Su sangre y no volver a castigarme por ellos.

Es un regalo demasiado increíble como para

comprenderlo.

Crecí en Culiacán, Estado de Sinaloa, México.

Mi padre murió a los 40 y algún años, dejando

a mi madre sola para criar a sus ocho

hijos, de los cuales yo era el menor. Éramos

muy pobres y la vida era difícil.

Como no teníamos una figura paterna en

el hogar, mucha gente le faltó el respeto a

mi familia y abusó de nosotros. Incluso de

pequeño, entendía la injusticia de nuestra

situación y las grandes necesidades de nuestra

familia. Crecí sintiéndome solo e inseguro,

pero no lograba expresar mis emociones a

los demás, ni siquiera a mi familia. La gente

se burlaba de mí por mi incapacidad para

transmitir mis sentimientos.

A menudo me preguntaba qué sería de mi

vida. ¿Siempre sería pobre y estaría a merced

de los que me rodeaban? Pero a los 12 años,

algo me dijo en mi corazón que mi vida de

adulto sería buena. Me guardé esa sensación

para mí solo.

Llegué a los Estados Unidos a los 23. Ya

estaba muy influenciado por los cárteles de

la mafia en mi país. Un amigo mío y yo empezamos

a trabajar para un hombre muy poderoso,

pero su gente tuvo problemas y él tuvo

que dejar el país. Me quedé en Estados

Unidos para trabajar y así poder ayudar

a mi familia, que seguía en mi país.

Pronto vi la posibilidad de hacer mucho

dinero llevando una vida criminal y comencé

a vender kilos de cocaína con un

amigo. No mucho después, pasé a hacerlo

solo. El dinero no llegaba tan rápido

como yo había pensado, así que empecé

a aceptar “trabajos suicidas” de mayor

riesgo.

Se me conocía como un hombre honesto

y de palabra, alguien que hacía el trabajo.

Incluso les salvé la vida a algunas

personas cuando sus enemigos intentaron

asesinarlos. Esto me abrió la puerta para

conseguir clientes más importantes, que

compraban cantidades inmensas de droga.

Pronto tuve mucha gente a mi cargo y otras

personas que querían trabajar para mí. Me

buscaban jefes de la mafia muy poderosos,

pero cuando hay mucho dinero de por medio,

también hay mucha envidia. También

empezaron a buscarme enemigos grandes

y poderosos. Me estaba encaminando a la

destrucción—que, por supuesto—era lo que

había planeado el demonio desde el principio

(Juan 10:10).

Cuando estaba en la cima de mi carrera

delictiva, ocurrió algo extraño. Un día conocí

a una pareja en la calle. Apenas había hablado

con ellos durante un instante, cuando la mujer

le dijo a su esposo que el Señor le estaba

pidiendo que me ungiera. Sacó un pequeño

6s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


VIDAS TRANSFORMADAS

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus

transgresiones, a quien se le borran sus pecados.

Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta

su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Salmo 32:1–2 NVI

frasco de óleo y me preguntó si podía ungir vendería marihuana, no las drogas más

mi frente. Acepté, pero yo no era un hombre peligrosas. ¡Estaba tan equivocado y era

que creyera en Dios. Se fueron unos minutos

después y jamás volví a verlos. Fue un Una vez en libertad, busqué inmediata­

tan ingenuo!

encuentro extraño, sin duda, pero ahora entiendo

que fue la mano de Dios en mi vida. Él mi negocio. Se me presentaron oportunimente

a mis antiguos clientes y reorganicé

ya me estaba preparando para su obra buena. dades importantes, como me había pasado

A la semana me arrestaron y enviaron a la antes, pero alguien que se decía mi amigo

comisaría del condado de Maricopa en Arizona.

Parecía que había Biblias por todas por segunda vez. Fue el arresto que me

me tendió una trampa y me arrestaron

partes: en las mesas y en el piso. Estaba tan salvó la vida.

aburrido que tomé una y empecé a leer el Cuando llegó el vehículo del comisario

libro del Génesis. Me sorprendió lo que leí que me llevaría a la comisaría, me llamó

y me gustó.

la atención el número de la patente: 666.

A través de la Biblia, Dios empezó a enseñarme

sobre Sí mismo. Muchos versículos para recordar que esos eran los números

Había leído la Biblia lo suficiente como

me hablaban directamente a mí, pero Isaías del demonio.

45:1–7 hizo que mi corazón pegara un salto. Fue casi como si Satanás se estuviera

Cuando leí sobre la habilidad que Dios tenía burlando de mí, diciéndome: “¡Te tengo

para abrir puertas y utilizar a Sus siervos para otra vez!”.

Sus grandes propósitos—incluso a aquellos Me enojé mucho al entender de pronto

que no lo conocían—fue como si algo traspa­

que había permitido que el mal gobernara

sara mi corazón. Es tan difícil de explicar, mi vida. Satanás se había propuesto destruirme

a mí y a mi familia desde el prin­

pero lo mismo me sucedió cuando leí sobre

los planes de bienestar para Sus hijos en Jeremías

29:11. Estos versículos me recordaron que había leído en Maricopa y la promesa

cipio. Comencé a pensar en esos versículos

esa sensación de mi juventud respecto de de Dios respecto de un buen futuro. Parado

que tendría una buena vida.

allí, con las esposas puestas, dije: “¡Demonio,

te metiste con el tipo equivocado! ¡Te

No me entregué a Dios en ese preciso momento,

pero sí comencé a comprender que voy a perseguir con todo!”.

Él existía.

Ya basta de dejarme engañar y arrastrar

Me enviaron a la cárcel por cinco años. por caminos de destrucción.

Como no había servicios cristianos con frecuencia,

quedé desconectado de lo que había dado la primera noche, participé en una

Cuando llegué a la comisaría del con­

aprendido sobre Dios en la comisaría. Dejé de reunión de estudio bíblico para los detenidos.

Acepté el perdón de Dios por mi peca­

leer la Palabra de Dios y solo pensaba en mi

forma de vida y lo que tenía para ofrecerme. do y le entregué mi vida a Él. Allí mismo,

En mi ignorancia, le pedí a Dios que me diera en esa comisaría, mi vida miserable quedó

otra oportunidad de seguir trabajando en el purificada y bendecida para siempre por

mundo de la droga: le prometí que solamente la sangre de Jesús. Me convertí en hijo de

Hoy en día Alejandro ayuda a otros reclusos a vivir los

planes buenos de Dios. Aquí lo vemos en la biblioteca de

la capilla del Centro Correccional Red Rock de Arizona.

Dios, Su heredero y por fin estaba listo para

Su plan mejor. Estaba listo para ir a la guerra

y enfrentar al enemigo invisible que estaba

manejando mi vida. A los ojos de Dios, yo no

tenía mancha. (Ver Efesios 1:4.)

Muchas personas en el mundo me observarán

y dirán que no tengo nada. Después

de todo, soy un hombre que está preso,

que no tiene riquezas materiales ni poder.

Pero están equivocadas. Soy rico en todos

los aspectos, porque tengo a Jesús. Perdonó

todos mis pecados e hizo que pudiera estar en

una relación correcta con Dios. Me ha garantizado

el futuro eterno y me abrió las puertas

para que mostrara a Sus hijos perdidos el

camino a casa.

Estoy viviendo los planes buenos que Dios

me reveló en mi juventud. Todos los días continúan

apareciendo planes nuevos. Espero

regresar a mi tierra un día y compartir la

Buena Nueva de que Jesucristo ama y salva.

Quiero ayudar a que las personas entiendan

el deseo de Dios de tener una relación, no

una religión. Mientras tanto, Dios me está

preparando: Él me está enseñando a pelear

la batalla buena de la fe y me está abriendo

los ojos sobre la guerra espiritual que ocurre

cada día en este mundo. Es una guerra que

estoy ganando ahora.

ALEJANDRO CANO guía a hombres hacia Cristo tras

los muros de la cárcel y les ayuda a encontrar el perdón

y la sanación a través de una relación con Jesús.

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Número 04 / 2020

7s


E L A MOR

DE DIOS

NO CONOCE

LÍMITES

POR STEPHANIE MILLER


Me

encanta leer sobre la mujer

del pozo en Juan 4. Allí

es donde Jesús le dio Su

increíble regalo de gracia a

una mujer con un historial de malas decisiones.

Sin embargo, Él no la condenó. No la reprendió

ni le hizo sentir más culpa y vergüenza. No, nada

de eso. En cambio, Él le transmitió amor. Perdón.

Aceptación. Y una invitación a tener una

relación con el Hijo de Dios, Aquel que podría

por fin llenar cada vacío en su vida para siempre.

Es maravilloso. Jesús sabía absolutamen te

todo lo que había hecho esta mujer; sin embar

go, Él optó por pasar por alto su historial de

pecado—sus pensamientos sucios, sus motivos

y cada momento pecaminoso—para ver a la mujer

que Él había creado. Él la invitó a seguir Su

ca mino mejor, que llevaba a una vida de abundancia

aquí en la tierra y a la vida eterna con Él

en el cielo (Juan 3:16; 10:10).

Pero después, como si eso fuera poco, ¡Él la

utilizó para acercar a otros a la salvación!

El Apóstol Juan podría haber estado refiriéndose

a mí al escribir. Yo también tomé

malas decisiones. Muchísimas. Pero, alabado

sea Dios, Jesús me encontró en mi “pozo” y me

entregó Su regalo de perdón y un comienzo nuevo.

Me dio la bienvenida a Su familia y desde

enton ces—aunque no logro comprenderlo—Él

me ha utilizado para acercar a otras personas

a Su gracia maravillosa.

Mis elecciones pecaminosas venían de mi

necesidad de amor. No recuerdo un momento de

mi infancia en que me sintiera amada o segura,

salvo cuando mi papá estaba en casa. Lamentablemente,

sus compromisos con el ejército lo

alejaban con frecuencia. Su ausencia nos dejó a

mis hermanos y a mí vulnerables a las conductas

abusivas de nuestra mamá, que tenía problemas

con el alcohol.

Hoy, superados los años de terapia por mis

propias malas decisiones, comprendo mejor la

enfermedad del alcoholismo que sufría ella. Ahora

entiendo que mi madre no era mala; estaba

enferma. Tenía una enfermedad que afectaba

en gran medida su comportamiento.

Eso no hace que lo que yo experimenté a

manos de ella parezca más llevadero, pero saberlo

me ayudó a perdonarla. También pude

perdonar a mi padre por no intervenir como yo

pensaba que debería haberlo hecho.

Independientemente de los motivos por

los que mis padres actuaron así, esos años

de abandono y abuso me llevaron a creer que

nadie podía amarme y que yo no merecía

que me salvaran. O sea, si mi madre no me

amaba y mi padre no me salvaba ¿quién

podía hacerlo?

En mi adolescencia, comencé a beber y a

usar drogas ilegales. Estas sustancias aclaraban

por momentos la oscuridad que me envolvía.

Pero empecé a necesitar cada vez más

drogas y distintas combinaciones de drogas

y alcohol para conseguir el mismo efecto.

A los 15, entré en un club ilegal de motociclistas.

Sin duda, estaba buscando el amor

en el lugar equivocado. La mayoría de los

hombres, incluso mi novio, no veían nada

de malo en golpear a sus mujeres. Pronto

quedé embarazada.

Por mi experiencia, los hijos eran una maldición.

Así es como me hizo sentir mi madre.

Desesperada, fui a un centro de embarazo,

donde una asistente social me dijo que con 16

semanas, apenas tenía en mi cuerpo una bola

de tejido. La palabra “bola” era exactamente

lo que quería oír y decidí hacerme un aborto.

Tenía tanto miedo de ser como mi mamá.

Después me hice otros tres abortos, pero

jamás pensé que le estaba quitando la vida

a alguien. Más tarde reconocí mi pecado,

busqué el perdón de Dios y con terapia, fui

superando las consecuencias emocionales

que tiene el aborto.

Cuando tenía 18 años, fui a una escuela

de cosmetología. Allí se presentaron unas

personas de una escuela de modelos en busca

de chicas que quisieran participar en el

concurso de belleza del condado de Brevard.

Una mujer me animó a inscribirme. Me dijo

que era inteligente, elegante y hermosa. Nunca

jamás en mi vida me habían dicho esas

cosas. Me reí por dentro y estuve tentada de

decirle: “Si supieras con quién estás hablando

¡me escupirías!”.

Sin embargo, sus palabras me motivaron.

Entré en el concurso y me dieron el premio a

Miss Simpatía. Esta experiencia y la aceptación

de esas mujeres me ayudaron a creer

que tal vez yo podría ser alguien especial.

Decidí que volvería a presentarme en el concurso

al año siguiente.

Lamentablemente, a esa experiencia positiva

rápidamente le sobrevino la oscuridad y volví

a mi forma habitual de pensar: yo no valía nada

para nadie. No tenía nada bueno para dar. Yo era

una maldición y una carga.

No volví a participar en el concurso. En cambio,

me escapé con otro motero, un italiano

buen mozo de piel oscura que contraban deaba

grandes cantidades de cocaína en el Estado

de Florida. No pasó mucho tiempo hasta que

rompió conmigo de mala manera, dejándome

abandonada. Durante seis años viví en la calle,

haciendo lo que fuera necesario para sobrevivir.

Me arrestaron muchas veces por mis actividades

y me enviaron a la cárcel. La primera vez, estuve

dos años cumpliendo una condena en el Correccional

de Florida.

La cárcel no hizo nada para que cambiara.

Apenas me liberaron, volví a las andadas. Pocas

semanas después violé la libertad condicional

y me sentenciaron a dos años más en la Institución

Correccional Lowell, una de las peores

cárceles de mujeres en la Florida.

Mientras estaba ahí falleció mi madre. No

era una persona religiosa, pero me encontré

yendo a la capilla de la cárcel. Me preguntaba

si se habría ido directo al infierno y me sentía

aterrada por su alma.

Fui al altar y me arrodillé a orar. Me sorprendí

cuando otras reclusas que estaban en la capilla

me rodearon, pusieron suavemente sus manos

en mis hombros y comenzaron a orar por mí.

Sentí que me envolvía el amor puro de Jesucristo.

Allí no había tinieblas, solo luz (Juan 1:5).

Volví a mi dormitorio y pasé dos días pensando

en lo que me había pasado. Me puse de

rodillas y oré: “Dios, no sé si de verdad existes.

No sé si Tú puedes oírme o si Tú puedes hacer

por mí lo que todo el mundo dice que puedes

hacer. Pero si Tú eres quien dicen que eres y

puedes hacer lo que dicen que Tú puedes hacer

¿lo harías por mí? No quiero vivir un solo día

más de esta manera”.

Estaba tan cansada de andar en la calle

cometien do delitos. Las actitudes que me desmoralizaban,

las relaciones abusivas, el alcohol

y las drogas no me habían dejado más que dolor

y arrepentimiento. Era la desgracia de la familia,

no más que una pila de basura que había que

eliminar. No quería pasar un día más llevando

mi pesada carga de vergüenza.

VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM

Número 04 / 2020

9s


Dos noches después, soñé con mi madre.

Al principio, estaba de espaldas. Me sentí rechazada

y grité: “Te quiero, mamá. Perdóname”.

Y entonces, ella se dio vuelta. Jamás la había

visto tan hermosa y tranquila. “Yo también te

quiero y lo siento” me dijo, mientras extendía los

brazos. Quedé atrapada en su abrazo amoroso.

Lo sentí tan real.

Ese sueño me cambió. Dios me había dado

un regalo. Él sabía que necesitaba el abrazo de

mi mamá y que sentir su amor y verla de otra

manera iba a derretir la argamasa de dolor que

había recubierto mi corazón.

No hubo fuegos artificiales espirituales, pero

al despertar me sentí distinta. Comprendí que

Dios existía. Y de alguna manera supe que con

Él iba a poder superar el tiempo de condena que

me quedaba. Necesitaba ese tiempo para sanar.

Un par de semanas después, Bill Glass Ministries

vino a Lowell para un evento de tres días

en el patio de la cárcel. Escuché a celebridades

compartir sus testimonios de cómo Jesús había

cambiado radicalmente sus vidas. Las palabras

animaron mi corazón y acepté públicamente a

Jesús como mi Señor y Salvador. Después, me

imaginé a mí misma entrando a la cárcel por

mi propia voluntad algún día para ministrar a

los reclusos.

Cumplí mi condena y cuando quedé libre, fui

a casa. Bajé del ómnibus en Cocoa Beach y miré

al cielo. “¿Ahora qué, Señor?”, pregunté. Quería

una vida nueva, pero no tenía un plan para conseguirla.

Pensé que tendría que ir descifrando mi

vida según se me presentara. Bueno, eso sí que

fue un error. Los pies arrastraron a mi cuerpo

hasta una casa de crack antes de que mi cerebro

supiera lo que estaba ocurriendo. Y esa decisión

me llevó inmediatamente de vuelta a Lowell por

otros ocho meses.

Pronto aprendí que, si uno no planifica para

tener buenos resultados, fracasa siempre. Esta

vez, le pedí a Dios que me revelara Su plan.

Hebre os 12:13 dice: “Tracen un camino recto

En esta foto con su esposo Dave, Stephanie se

regocija cada día con la gracia restauradora de Dios.

para sus pies, a fin de que los débiles y los cojos

no caigan, sino que se fortalezcan” (NTV).

Me enteré de un hogar de tránsito que me

brindaría apoyo, seguridad, rehabilitación y

el camino hacia Dios. Terminé mi condena

en Lowell y fui directo al Resurrection Ranch.

El apoyo piadoso en el Ranch me mantuvo

firme durante mi transición.

Pocos años después, me casé con el adminis

trador del programa. Servíamos a Dios y a

los demás con toda pasión en el Ranch, pero

nos olvidamos de cuidarnos el uno al otro.

A consecuencia de esto, se terminó nuestro

matrimonio después de diez años.

Por soledad, me deprimí mucho y tuve una

recaída. Hacía 15 años que estaba limpia. Fue

una experiencia humillante y sentí como que

QUERÍA UNA VIDA NUEVA, PERO NO TENÍA

UN PLAN PARA CONSEGUIRLA. PENSÉ QUE

TENDRÍA QUE IR DESCIFRANDO MI VIDA

SEGÚN SE ME PRESENTARA.

había defraudado a mucha gente, incluso a

Dios. Por suerte, Dios me persiguió con Su

amor y me ayudó a levantarme otra vez.

Han pasado varios años desde esa recaída.

Con la ayuda de Dios, me mantuve limpia.

Pasé por varias pruebas que podrían

haberme hecho caer nuevamente, pero Dios

me ha protegido mientras transitamos un día

a la vez, juntos. Es un Dios bueno, un Padre

amoroso y mi amigo fiel.

Hace dos años, Dios me dio la sorpresa de mi

vida. Me había caído en la escalera de mi casa y

tuve fracturas graves en una pierna. Obligada

a quedarme en casa por varios meses, necesitaba

que me cuidaran en todo momento. Fue

increíble: Dios trajo de nuevo a mi vida a mi ex

esposo para que fuera mi cuidador. Durante esos

largos meses de recuperación, tuvimos muchas

conversaciones profundas y terminamos perdonándonos.

Estoy maravillada, no solo por la forma en

que Dios sanó mi cuerpo, sino también la relación

con mi esposo. Volvimos a casarnos el 5

de octubre de 2018, la fecha original de nuestro

aniversario. Estoy tan agradecida de servir

al Dios de la segunda oportunidad, al Dios que

arregla lo que está roto.

Tal vez como yo, usted tiende a cometer errores.

Anímese: nuestro Dios es el Dios de la segunda

oportunidad. Su amor no conoce límites,

ni fronteras, ni fechas de vencimiento.

Tal vez piense que ya es demasiado tarde y

que no hay lugar para usted en el Reino de Dios.

Es lo que el demonio quiere que crea. Rechace

esas mentiras que vende el enemigo y sacúdase

la culpa. Dios siempre le extiende Su mano. Él

nunca va a dejar de creer en usted. “Él perdona

todos tus pecados” (Salmo 103).

Acepte Su invitación a una nueva vida y haga

un plan en el que esté el apoyo piadoso. Luego

viva día a día con Él. Juntos pueden lograrlo.

STEPHANIE MILLER es un modelo para personas que

buscan un cambio en sus vidas. Trabaja activamente en

la recuperación de adictos y en el ministerio carcelario.

Es oradora motivacional de Inmate Encounter Crusades.

FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY

10s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


UN PASO ADELANTE

¿Quiere Estar Bien?

POR CHRISTINA O’BRIEN

NO FUE QUE EN MI ADOLESCENCIA DE PRONTO UN DÍA AL completamente nueva. La Biblia nos dice que este hombre tomó la

despertarme decidí que quería ser adicta y prostituta. El abuso sexual

y otras experiencias traumáticas en mi niñez me pusieron en Deshacerme de mis viejas excusas también me ayudó a recuperar la

decisión correcta y Jesús lo sanó.

un camino donde el choque de frente con el desastre era inevitable. salud. Como este hombre, tuve que hacerme responsable de mi vida.

De pequeña, leí todos los cuentos de hadas con finales felices, pero Tuve que dejar de sentir lástima por mí misma y de culpar a todo el

pensaba que “las chicas como yo” no creían en los cuentos de hadas. mundo por el desastre en el que se había convertido mi vida. Sí, me

No. Las chicas como yo tenían que “ponerse los pantalones” para habían lastimado de manera horrible, pero tenía que levantarme y

sobrevivir en la calle.

dejar atrás la autocompasión, tomar mi camilla (las cosas conocidas

Pronto aprendí a ser una manipuladora consumada y desarrollé muchas

otras habilidades de supervivencia que eran perjudiciales. Tenía el Eso fue hace cinco años. Él me sacó de la oscuridad y transformó

a las que me aferraba) y caminar con Jesús.

corazón frío y endurecido y vivía en un permanente estado de negación. mi vida. Estoy caminando con Él desde entonces.

Justificaba mi mal comportamiento con la culpa y la autocompasión. ¿Está cansado de tener los mismos resultados una y otra vez? ¿Ha

Mi lucha continuó durante tres décadas y tuvo muchas víctimas, estado atascado en el terreno de “lo mismo” durante demasiado tiempo?

La invitación de Jesús a sanar también es para usted.

especialmente en mis relaciones. No tenía nada para ofrecerle a nadie.

Estaba en bancarrota mental, emocional, física y moral. Cada parte Así que ¡vamos! Levántese. Tome su camilla. Comience a caminar en

de mí estaba destrozada.

otra dirección hacia su vida victoriosa con Jesús. Hágalo hoy mismo.

Pero entonces tuve un encuentro con Jesús, muy parecido al que

tuvo el hombre en el estanque de Betesda (Juan 5:1–9). La Biblia no

nos dice mucho sobre este hombre, salvo que estaba

enfermo y no podía moverse. Antes de conocer a Jesús,

había pasado 38 años sentado en el mismo lugar, rodeado

de los mismos enfermos, atascado en la misma

mentalidad y con un patrón de circunstancias iguales.

La locura se define como hacer lo mismo una y otra

vez y esperar resultados diferentes. Yo creo que este

hombre pasó todos esos años haciendo lo mismo y

esperando tener un desenlace distinto.

LEVANTARSE Y

SEGUIR ADELANTE O

QUEDARSE QUIETO

Y ATASCADO.

Jesús quería que experimentara otra cosa, algo mejor. Así que, sin

minimizar los problemas de este hombre o culparlo por su desastre,

Jesús fue directo al meollo del asunto con una pregunta: “¿Te gustaría

recuperar la salud?”. Jesús no estaba buscando una explicación detallada

de cómo el hombre había llegado a ese estado lamentable ni

por qué todavía estaba allí. Solo quería saber: ¿Quieres estar bien?

El hombre respondió con oraciones plagadas de excusas y en las que

culpaba a otros, como: “No puedo. Nadie me ayuda. Siempre alguien

se mete en el agua antes que yo”. En su respuesta, vemos la raíz del

problema. No se hacía responsable de sus dificultades.

Pero Jesús fue compasivo. No solo le ofreció al hombre un resultado

distinto, sino que le dio, además, la posibilidad de participar en el

plan de acción. Jesús dijo: “¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!”. Le

dio al hombre la posibilidad de elegir: levantarse y seguir adelante o

quedarse quieto y atascado.

Para poder estar sano, este hombre tuvo que salir del terreno de

CHRISTINA O’BRIEN trabaja en el equipo de comunicaciones del ministerio

“lo mismo”: ese lugar mental, emocional y físico que le resultaba

Rescued Not Arrested [Salvados, no presos]. Ahora vuelve a la Prisión Estatal de

natural y cómodo. Tuvo que aceptar la invitación de Jesús a intentar Arizona en Perryville (donde estuvo presa) como oradora invitada y comparte el

algo nuevo. Si lo hacía, se curaría y esto le permitiría tener una vida mensaje de esperanza y sanación que encontró en Jesús.

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Número 04 / 2020

11s


EL AMOR

INCONDICIONAL

DE MAMÁ

PHOTO BY ZACHARY BROWN

MILDRED

POR GLORIA TYSON

enía diez años cuando decidí

que ya era hora de buscarme

una mamá que me quisiera. Un

domingo a la mañana salí para

ir a una iglesia muy cerca de

donde vivía… y el Espíritu del

Señor llevó mis piecitos directo

hasta quien sería mi mamá.

Era la esposa del pastor y era

muy hermosa. Escribí en un pedacito

de papel: “¿Quieres ser mi mamá?”. Y

luego puse la nota en sus manos.

Esa maravillosa santa de Dios leyó mi nota,

se inclinó y con todo amor me tomó entre sus

brazos. Me dijo que ser mi mamá la llenaría

de orgullo. Después del servicio, Mildred

Postell me llevó a su casa y luego fuimos a

hablar con mi tía.

Mi tía había heredado hacía poco el rol de

guardiana de mi abuela, que había hecho

todo lo que pudo para criarme. Algunos años

antes, mi madre me había llevado a casa

de mi abuela y había dejado en claro que

no quería tener nada que ver conmigo. Se

refería a mí como su “hija bastarda”. Ese

título hizo que tuviera una visión distorsionada

de mí misma durante décadas.

Mi tía estuvo de acuerdo en dejar de tener

la responsabilidad de criarme y así como

así, me convertí en la pequeñita de Mamá

Mildred Postell. Por fin tenía mi propia familia,

bien completita con un papá y una mamá que

eran personas de Dios, un hermano amoroso y

tres hermanas increíbles. Cada uno de ellos me

dio la bienvenida a su hogar y me trató como a

una más de la familia.

Las cosas anduvieron bien hasta que llegué a

la adolescencia. Entonces me rebelé. No era que

dudara del amor que sentía la familia Postell

por mí: sencillamente, yo no me quería a mí

misma. El rechazo, el abandono y el abuso que

había experimentado de parte de mi madre y

otros integrantes de la familia durante esos

años de formación en mi infancia, me habían

llevado a odiarme y a tener poca autoestima.

12s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


No me amaba a mí misma, así que ¿quién

podía esperar que amara a los demás?

En Mateo 22:37–39, Jesús dice que el mandamiento

más importante es “Ama al Señor tu

Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y

con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como

a ti mismo”. Pero yo no sabía nada de eso. No

me amaba a mí misma, así que ¿quién podía

esperar que amara a los demás?

Francamente, tenía problemas para aceptar

el mismísimo concepto de Dios. Como yo lo veía,

Él había permitido cada situación de abuso,

abandono y rechazo que había sufrido cuando

era niña. ¿Cómo podía decirme que Él me amaba?

Yo sentía como si fuera Su hija bastarda

también. Si Él era un Dios tan lleno de amor

¿por qué había permitido que no me amaran los

primeros diez años de mi vida? ¿Por qué Él no

impidió que sufriera todo ese dolor y rechazo?

Con esos pensamientos que prevalecían en

mi mente, me encaminaba a la autodestrucción.

Comencé a bailar en clubes de striptease,

a beber y consumir drogas ilegales. Me hundía

más y más en una vida de pecado.

Destrocé el corazón de Mamá Mildred, pero

ella no dejó de creer en mí. Siguió amándome

y rogando que el Señor atrapara mi corazón. Le

pidió que me convenciera de mi pecado y que

me incitara a tener una relación de verdad con

Él. Dios respondió a sus oraciones y en Su momento,

Su bondad me llevó al arrepentimiento

(Romanos 2:4).

Sin embargo, antes de que eso ocurriera

pasé por momentos terribles. De hecho, traté

de quitarme la vida más de una vez. Mi corazón

estaba completamente desolado. Aunque

tenía una familia amorosa, sentía que no tenía

motivo para vivir.

Mi último intento casi tuvo éxito. Me ahogué

en una piscina. Resucité, estuve en coma durante

un mes. Pero Mamá Mildred, parada junto

a mi cama en el hospital, le ordenó vivir a mi

cuerpo sin vida. “No vas a morir, hija” dijo.

“¡Dios tiene un plan para tu vida!”. Oró fervientemente

por mí y las oraciones fervientes de

esa mujer piadosa tuvieron grandes resultados

(Santiago 5:16).

Para sorpresa del médico, salí del coma. Era

evidente que el Señor me había salvado la

vida. Comencé a preguntarme si después

de todo Él sí me amaba. Tal vez Él sí tenía

un plan para mi vida, como Mamá Mildred

insistía.

Hacía años que oía hablar del amor de

Dios. Había ido a la iglesia con Mamá Mildred

y escuchado a Papá Preston predicar

con toda el alma, pero nunca había dejado

que mi corazón absorbiera lo que oía. Siempre

me había cerrado a Dios y a Su amor.

Pero después del coma, las cosas cambiaron.

Por primera vez, dejé que mi corazón

se abriera al amor de Dios. Dejé de ir a la

iglesia porque era lo que esperaban de mí.

Papá Preston y Mamá Mildred mostraron el amor

de Jesús recibiendo a Gloria en su hogar.

En cambio, fui a aprender sobre Aquel que

me había salvado.

Quería conocer a Dios por lo que era

realmente, no como la deidad distante que

siempre había supuesto que era. Y quería

tener la experiencia de los planes buenos

que Mamá Mildred (y Jeremías 29:11) me

habían asegurado que Dios tenía para mí.

En la iglesia, reconocí mis errores, le pedí

a Dios que perdonara mis pecados y puse mi fe

en Jesucristo, Su Hijo. Fiel a Su Palabra, Dios me

salvó. Comenzó a sanar mi mente y me ayudó a

amarme a mí misma, para que también pudiera

amar a los demás.

No fue fácil: todavía tenía mis luchas con

las relaciones y los hábitos autodestructivos,

pero ahora necesitaba a Jesús más de lo que

necesitaba el alcohol o la cocaína o mi vida

como bailarina. Lo necesitaba a Él más que

a cualquiera de esas cosas, y Él me ayudó a

alejarme de ellas. También quería que Mamá

Mildred se sintiera orgullosa de mí.

Cuando mi corazón y mi vida cambiaron,

el Señor puso en mi vida a Bobby Tyson, un

maravilloso hombre de fe. (Vea página 14s.)

Mamá Mildred quedó encantada con Bobby

apenas lo conoció. Sus sentimientos por las

personas y su amor por Jesús eran innegables.

Bobby daba de comer a los sin techo, ayudaba a

los niños enfermos y visitaba presidiarios que

atravesaban momentos difíciles. Servía a la

gente de la misma manera que lo hacía Jesús.

También me encantaban los sentimientos

de Bobby y—créase o no—le pedí que se casara

conmigo. Ya hace 18 años que nos casamos. Lo

que más nos gusta es compartir el amor de Dios

con hombres y mujeres que—como yo—fueron

rechazados y abandonados. A menudo nos

pueden ver entrando en la Harley de Bobby a

las cárceles para ayudar a que otros descubran

el amor de Dios y el poder del arrepentimiento.

Mamá Mildred falleció hace unos pocos años.

Estoy tan agradecida de que Dios le permitió

ver que Sus planes perfectos se cumplían en mi

vida antes de que ella volviera a Su lado. Espero

con ansias el día en que volvamos a vernos;

pero mientras tanto, continuaré mostrando el

amor incondicional de Jesús a todas las personas

que conozca, tal como Mamá Mildred me

lo mostró a mí.

GLORIA TYSON vive en Florida con su esposo

Bobby. Juntos se ocupan de los presos mediante los

programas de asistencia comunitaria Passion for

Prison e Inmate Encounter. También colaboran con los

sin techo y los necesitados de su comunidad.

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Número 04 / 2020

13s


LO QUE

NECESITA

ESTE

MUNDO

POR BOBBY TYSON

ABAJO: Bobby y Gloria

(más conocidos como

“Sal y Pimienta”) con

su moto, en ministerio

carcelario.

Mi esposa Gloria (página 12s) le cuenta a la gente

cómo ella y Mamá Mildred se sintieron atraídas

por el amor a Jesús que yo profesaba en mi vida.

Pero antes de conocer a Jesús, mi corazón estaba

lleno de odio, especialmente por la gente de color.

Cuando era niño, mi padre—por entonces miembro

del Ku Klux Klan—me enseñó a odiar a las personas

negras. Él también había aprendido a odiar

desde pequeño. Los dos éramos tan ignorantes del

amor de Dios por todas las personas, que hacíamos

y decíamos cosas muy mezquinas.

Pero con el tiempo, Dios nos demostró su inmenso

amor y ambos nos arrepentimos. Y cuando

Dios se apoderó de nuestros corazones, Él también

nos mostró que Su amor era por todas las personas,

no solamente los blancos.

Le pedimos a Dios que perdonara nuestro orgullo,

odio y prejuicios. Y así lo hizo. Él perdonó

nuestros pecados y nos creó de nuevo en Cristo

Jesús (Efesios 2:4–10; 2 ​Corintios 5:17).

Es casi irónico para mí cómo Dios usó a las personas

que yo odiaba para demostrarme Su amor.

Recuerdo que trabajaba en la fábrica de jugos de

mi tío. Tenía 17 años y a mi lado trabajaba un hombre

negro mayor, que se llamaba George McNear.

Un día el Sr. George oyó por casualidad que le

pedía a mi tío y a otros integrantes de mi familia

que me prestaran el auto para ir a una cita esa

noche. Todos se negaron. Pero el Sr. George me

permitió usar su auto nuevo. No podía creerlo.

Durante toda mi vida me habían enseñado a odiar

a personas como él. Pero él se estaba mostrando

tan amable conmigo.

En otra oportunidad, me entró lejía en un ojo y el

Sr. George fue el primero que se acercó a ayudarme.

Podría haberme dejado sufrir, pero demostró amor,

como lo hace Jesús. Me llamó la atención.

Dios también usó pasajes de la Biblia para

mostrarme Su amor incondicional por mí. Estaba

enfrentando una condena de entre 20 años y cadena

perpetua por una persecución policial que terminó

mal. Comencé a leer la Biblia cuando estaba en la

comisaría del condado. Dios utilizó Juan 3:16 para

abrirme los ojos sobre el increíble sacrificio por

amor que Él había hecho por mí y por todo el mundo.

Dios nos amó tanto que entregó a Su único Hijo para

que muriera por nuestros pecados. Mis pecados.

Leí otros pasajes sobre el amor de Dios y cada uno

que leía limaba otro poquito del odio que albergaba

mi corazón endurecido y a su vez inyectaba en mí

una medida de Su amor. Leer la Biblia también me

mostró una manera de vivir mejor que el camino

irresponsable y de pecado que había elegido.

Convencido, me puse de rodillas y le entregué

mi vida a Jesús. Luego, prometí compartir Su amor

infinito con otras personas, aun cuando fuera detrás

de los muros de una prisión. Estaba tan agradecido

de que Dios se me apareciera en mi peor momento

y de que me amara tanto…

Comencé a estudiar la Palabra de Dios en profundidad.

Meditaba sobre ella día y noche y dejé que

cambiara mi forma de pensar.

Me liberaron después de solo ocho meses y medio

y no tuve que cumplir una condena en prisión. Con

el corazón agradecido, comencé a servir al Señor,

decidido a amar a los demás de manera incondicional.

Le pedí ayuda a Dios, pero nunca me habría

imaginado que Él utilizaría a una hermosa mujer

de color para enseñarme cómo hacerlo.

Me sentí atraído por Gloria desde el momento en

que la conocí. Tenía el corazón más noble del mundo

y una sonrisa que podía iluminar todo el lugar. Al

final, nos casamos. Mucha gente no aprobaba nuestro

matrimonio interracial. Pero Dios usó nuestra

unión y el amor incondicional de Gloria para que yo

y otros integrantes de la familia—incluso mi papá—

dejáramos de lado el racismo.

¡Oh, el poder del amor de Dios! No tiene límites.

Solo Su amor puede volver a unir lo que años de

odio han separado. Ahora más que nunca, es lo que

necesita este mundo.

FOTO DE PASSION FOR PRISON

BOBBY TYSON sirve a los presos y a los sin techo junto a su

esposa Gloria más allá de los límites de su estado. Con toda

pasión da a conocer cómo Dios lo transformó, convirtiendo

un hombre lleno de odio en un hombre lleno de amor, para

que otras personas puedan experimentar lo mismo.

14s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


UN PASO ADELANTE

¿Qué lo Está Frenando?

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

MI ESPOSO Y YO ESTÁBAMOS TERMINANDO DE PREPARAR

la mudanza. Todo había ido bien hasta ese momento, pero de pronto

estábamos en un impasse físico y mental. El camión de mudanzas

que habíamos alquilado estaba cargado, pero todavía había tanto por

hacer, antes de salir y tomar el camino que nos trasladaría adonde

sentíamos que Dios estaba llevando a nuestra familia.

Decepcionados, entramos a la casa y nos dejamos caer al piso. No

había muebles, solo unas pocas cosas dispersas por el living. Una sopapa.

Herramientas. Las camas de los perros. Elementos de limpieza

a medio usar. Un chaleco salvavidas. Cajas de la revista Victorious

Living. Y un montón de llaves que solo Dios sabe de dónde eran.

Tim y yo nos mirábamos con la vista perdida, cuando inesperadamente

se precipitaron dos amigos por la puerta. Se rieron de nuestro

estado calamitoso y el caos que nos rodeaba (como solo se permite

hacerlo a los amigos) y nos dijeron: “¿Por qué están sentados ahí ustedes

dos? No hay tiempo para descansar. Levántense. Tienen mucho

trabajo que hacer antes de la última recorrida con los compradores

a la mañana”.

Luego dijeron algo maravilloso: “¿Qué podemos hacer para ayudar?”.

Al darse cuenta de que Tim y yo estábamos demasiado cansados

para responder, nuestros amigos tomaron la iniciativa: “¿Por qué no

empezamos por sacar la basura?”.

Ah, sí, la basura. Nos estábamos mudando en un fin de semana con

feriado y como los contenedores de residuos y las organizaciones de

caridad locales estaban cerrados, las cosas que no necesitábamos se

habían apilado en el garaje.

Se pusieron a trabajar rápidamente, cargando nuestras des a­

gradables bolsas de basura, muebles rotos, cajas de cartón, equipos

deportivos viejos y sabe Dios qué más en el piso de su camioneta.

Después, juntaron los muebles que habíamos separado para donar y

prometieron volver al día siguiente para llevarlos a Goodwill.

Una vez fuera de la casa las cosas que no queríamos o no necesitábamos,

ocurrió algo increíble: ¡De pronto podíamos ver! Podíamos

darnos cuenta de qué cosas deshacernos, qué cosas guardar y qué

hacer después. Y pudimos respirar. Desapareció esa sensación de

estar abrumados y encontramos las fuerzas para continuar.

Esta situación me hizo reflexionar sobre los impasses que tenemos

en la vida. Tal vez como Tim y yo, usted ha caído agobiado por el peso

de sus aflicciones y al principio, no puede ver el final. Se siente atascado

y exhausto y no es capaz de descubrir el próximo paso.

¿Puedo hacer por usted lo que nuestros amigos hicieron por nosotros?

¿Puedo irrumpir y decirle con cariño: “¡Levántese! Dios no acabó

con usted todavía. Aún hay mucho que Él quiere hacer con usted.”?

Pero hacer cualquier cosa puede parecer una tarea demasiado

grande justo ahora. Si es así, tómese un momento para sentarse tranquilo

con Dios. Pídale que revise las habitaciones de su vida y que le

ayude a detectar qué está estorbando su visión, robándole las fuerzas

y frenándolo. Ore como el Rey David lo hizo en el Salmo 139:23–24:

“Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea

mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el

camino eterno”.

Dios tiene un destino para usted, un propósito para su vida. Pero

para llegar a eso, tiene que eliminar los escombros: cosas como relaciones

tóxicas, pensamientos orgullosos o lascivos, los sentimientos

negativos y los hábitos destructivos. Este proceso de eliminación

tomará trabajo y no será sencillo, pero no es algo inesperado.

Lo que sí puede ser inesperado es que cosas valiosas, cosas buenas,

tal vez también deban dejarse de lado: cosas como personas, bienes

materiales, compromisos, ministerios e incluso también carreras

profesionales. No todo ni todos pueden ir al lugar donde Dios lo está

llevando. Deberá tomar ciertas decisiones y hacer sacrificios que le

duelan. Pero entonces, el peso de su carga comenzará a aliviarse.

Podrá respirar nuevamente. Las manos débiles recobrarán la fuerza

y sus pies comenzarán a caminar rumbo al propósito que Dios tiene

para su vida. Y es ahí cuando finalmente habrá lugar para que Dios

ponga Sus cosas nuevas en su camino.

¿De qué cosas debe deshacerse para que Dios pueda hacerlo avanzar

hacia Su plan perfecto? Confíe en Él y haga el cambio.

KRISTI OVERTON JOHNSON inspira y prepara a las personas para lograr la

victoria a través de sus artículos, conferencias y el ministerio carcelario. Para

conocer más, visite kojministries.org.

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Número 04 / 2020

15s


16s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


Hay todo un mundo que espera experimentar

el amor de Dios a través de usted.

POR MICHAEL TAYLOR

WITH KRISTI OVERTON JOHNSON

Conocí a Jesús en el porche de mi casa el 23

de diciembre de 2001. Estaba ahí afuera

fumando marihuana, escribiendo música y

enfrascado en lo mío, cuando Él interrumpió

mi letra con Su propio rap.

¡Ya sé, ya sé! Ya oigo a algunos protestar:

“Michael, Dios no rapea” o incluso “Dios no

nos habla de esa manera”. Pero Dios tiene

un historial de hacer cosas increíbles para

acercarse a quienes están perdidos y ese

día Él se acercó a mí.

La Biblia está llena de ejemplos en los

que Dios habla de la manera más original.

Le habló a Moisés en medio de una zarza en

llamas (Éxodo 3:1–14), a Balaam a través de

la boca de una burra (Números 22:21–40)

y al Rey Belsasar con un mensaje escrito a

mano en la pared (Daniel 5).

En mi caso, combinó música y letra de

manera tan única que atrapó mi atención

y cautivó mi corazón. En el momento que oí

esas palabras, comenzó a desmoronarse la

pared de ladrillos que rodeaba mi corazón.

Por primera vez, comprendí que Dios existía

y que era más poderoso que cualquier cosa

que hubiera conocido hasta entonces.

Pero antes de seguir ahondando en los

detalles de ese día, tengo que darle un

bosquejo de lo que había sido mi vida hasta

ese momento.

FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY

Desde que tengo memoria, la soledad había

sido mi compañera siempre. Tal vez fue porque

era un niño mestizo que nunca se sintió realmente

aceptado. Quizás fue porque mi papá

se ausentó de mi vida. O porque yo era el hijo

único de una mamá soltera en un barrio de

familias mucho más numerosas.

Por el motivo que fuera, estaba solo y vulnerable.

Mi mamá parecía ser la única persona

dispuesta a cuidarme.

Mamá hizo su mayor esfuerzo para protegerme

del mal y enseñarme a distinguir lo

bueno de lo malo. Pero para cuando llegué a los

13 años, ella ya me había perdido, al entrar yo al

mundo de la droga y el sexo. A los 15, dejé la escuela

y me fui a vivir con una mujer de 22 años

que me inició en la venta de crack. Comencé a

vender también y participé en tiroteos, robos

y otras actividades delictivas.

Mirando hacia atrás, lamento el dolor que le

causé a mi mamá. Ahora, como padre de tres

jóvenes increíbles, me sentiría destrozado si

alguno de ellos eligiera la vida de destrucción

que yo llevé en la calle.

Le agradezco a Dios por acercarse a mí en

el porche aquel día. Me fascinaba la vida en la

calle y estaba enceguecido por el dinero, pero

Él abrió mis ojos para encontrar un camino

mejor.

Me abrió los ojos a la vida y al amor.

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Número 04 / 2020

17s


Mi única intención ese día de diciembre Esa oración fue el principio de una nueva

era sentirme eufórico y escribir música. Una vida, aunque no fue fácil. El demonio no se

pesada sensación de oscuridad daba vueltas iba a alejar sin dar pelea. Inmediatamente

a mi alrededor, mientras buscaba las palabras comenzó a ponerme dudas en la cabeza sobre

el regalo de salvación de Dios y el valor

adecuadas para transmitir mi mensaje. Y entonces,

por motivos que incluso hoy no puedo que yo tengo para Él.

entender, mi atención se desvió del papel y la “¿Crees que es tan fácil?” dijo, burlonamente.

“¿Crees que puedes decir unas cuan­

lapicera al cielo.

Miré al cielo y exclamé: “¡Dímelo Tú! ¡Dímelo

Tú!”. Repetí esa frase muchas veces. Cada así? ¿Después de todo lo que has hecho?

tas palabras y tener la salvación, así como

vez que la repetía, cobraba más intensidad. Dios no te necesita”.

Después de unas siete veces, el Señor intervino Al oír esos pensamientos, se me rompió

con Sus propias palabras:

el corazón. Eran completamente lógicos;

TENÍA 21 AÑOS Y POR PRIMERA VEZ SENTÍ

EL PESO DE MI PECADO Y LA PROFUNDA

NECESIDAD QUE TENÍA DE JESÚS. ME

QUEBRÉ Y LLORÉ; LE PEDÍ A DIOS QUE ME

SALVARA. SABÍA QUE LO NECESITABA A ÉL:

NECESITABA LA VERDAD.

“Si te digo que te lo dije,

debían de ser verdad. O sea, ¿por qué iba

seguirías sin creerme.

a necesitar Dios a alguien como yo? Mi lugar

estaba en la calle y yo había cometido

Ya te lo mostré y tú lo viste,

pero caminas con los demonios.

tantos pecados.

Por todos los motivos equivocados.

Salté del porche y caminé por la calle,

Mira las estaciones,

tratando de despejar la mente. Pero esas

y los desastres misteriosos.

voces demoníacas no paraban. Durante

Esta vida pasa pronto.

días continuaron recordándome mis pecados

y haciéndome sentir abrumado por la

Debes entrar a la iglesia y

hablar con el pastor”.

culpa y la vergüenza. Creí que me estaba

volviendo loco.

Me quedé mudo. No eran mis palabras. Y no Pero entonces, mis pensamientos volvían

eran solo palabras. Estaban acompañadas por a Dios y a todo lo que había oído sobre Él.

la presencia y el poder de Dios.

No era mucho, pero ahí estaba. Recordé

En la calle dicen “Keep it a buck”, que significa

“que sea verdad”. Ese día, en ese porche, días y que había descansado el séptimo

que Dios había creado el mundo en seis

las cosas se hicieron verdaderamente reales. día. También recordé que alguien dijo que

En presencia de Dios, entendí claramente que Jesús había muerto por mis pecados. Y

nada en mi vida era confiable. La calle me había después recordé algo sobre la necesidad

vendido una mentira y yo la compré.

de bautizarse que tenían los creyentes.

Tenía 21 años y por primera vez sentí el Até cabos y se me ocurrió una idea: me

peso de mi pecado y la profunda necesidad metería en la bañera, le pediría a Jesús que

que tenía de Jesús. Me quebré y lloré; le pedí venga a mi corazón y luego me sumergiría

a Dios que me salvara. Sabía que lo necesitaba en el agua durante siete segundos. No sabía

a Él: necesitaba la verdad.

qué más hacer.

Ahora sé que mi fe en Jesucristo es lo que

me salvó, no mis acciones. Pero estoy seguro de

que mi desesperación por Él puso una sonrisa

en el rostro de Dios.

Fui a casa, me metí en la bañera y dije con

toda sinceridad: “Dios, me voy a sumergir bajo

esta agua durante siete segundos. Cuando salga,

quiero estar limpio de todos mis pecados”.

Me deslicé bajo la superficie del agua y conté

hasta siete. Al incorporarme, vi dos columnas

de humo que salían de mi cintura. Quedé maravillado

y con la boca abierta. Dios me había

permitido ver de manera tangible cómo el mal

se esfumaba de mi vida.

Salí de la bañera, me miré al espejo e inmediatamente

esas voces perversas comenzaron

a gritar sobre la absurdidad de que Dios salvara

a un hombre como yo. Clamé a Dios una

vez más: “Dios, no sé qué creer. ¡No sé cómo

diferenciar Tu voz de la del demonio!”.

Dios habló con claridad: “En adelante, cuando

te hable voy a terminar nuestras conversaciones

con las palabras ‘hijo Mío’. El demonio

no se puede referir a ti como su hijo, porque ya

no le perteneces. Me perteneces a Mí”.

Le agradezco a Dios cada día por Su de seo

de ayudarme a distinguir Su voz en ese momento

crucial.

En medio de este increíble encuentro, alguien

golpeó mi puerta. Que quede claro: no

había hablado con nadie sobre los acontecimientos

de ese día. Fui hasta la puerta, la

abrí y allí estaba parado el hombre que vivía

detrás de mi casa. Según se decía en la cuadra,

este hombre le había vendido el alma al diablo.

Me miró y dijo: “El único motivo por el que

Dios te salvó es porque vives detrás del mismo

demonio y yo iba a matarte”. Y se fue.

Quedé mudo, pero aunque suene raro, me

sentí en paz. De la manera más extraña posible,

este hombre acababa de confirmarme que Dios

había salvado mi alma. Realmente era un hijo

de Dios. El hecho de que el hombre apareciera

también sirvió para demostrarme que Dios es

más poderoso que Satanás. Así quedó firmemente

consolidada mi fe.

Un momento después, Dios comenzó a indicarme

que tirara todas las drogas que tenía en

casa. Apenas unas horas antes de esta escena

disparatada, yo era un drogadicto que vendía

droga. Tenía miles de dólares en drogas en

casa, listas para vender.

18s Número 03 / 2020

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Comencé a negociar. “Dios, de verdad quiero

vivir para Ti. Solo déjame vender este último

lote y cuando lo haga, habré terminado con el

negocio de la droga para siempre”.

“Tíralas”, me respondió Él.

“Déjame que se las dé a Jr., mi jefe”, le sugerí.

“Él las va a vender y podemos repartir la

ganancia”.

“No. Tíralas”.

“¿Y…si las regalo?”. Esta vez fui astuto. Hay

un código tácito en la calle, por el que cualquier

persona a la que le diera esa droga, me daría

una parte del dinero.

“Tíralas”. Me rendí. Salí, tiré hasta la última

onza de droga en el cesto de basura y volví a

entrar en la casa.

Pocos minutos después, volvieron a golpear

a la puerta. Era un cliente. Traté de decirle que

ya no me ganaba la vida vendiendo droga, pero

él se quedó ahí parado, riéndose.

“Vamos, Meta” me dijo. “Acabo de comprarte

hace un par de horas. ¡Tengo efectivo!”. Contó

$500 y me dijo que dejara de reírme de él.

Miré rápidamente el cesto de basura en el

cordón de la vereda. Las drogas estaban ahí.

Todo lo que tenía que hacer era caminar hasta

él y sacarlas. Pero, bendito sea el Señor, me

mantuve firme aunque el comprador insistía.

Finalmente, le dije que acababa de pedirle a

Jesús que entrara en mi corazón y que ya no

me dedicaba a eso. Su rostro tuvo un cambio:

aceptó mis palabras y se fue.

Dios me hizo poner esas drogas en el cesto

de residuos un miércoles. ¡Los recolectores

no pasaban hasta el martes siguiente! Todos

los días durante casi una semana tuve que

resistirme al impulso de sacar esas drogas y

volver al negocio. Debía elegir obedecer a Dios.

Habría sido mucho más fácil si me hubiera

pedido que las tirara al inodoro.

Todavía no sabía demasiado sobre Dios,

pero sabía que necesitaba aprender rápido.

Conseguí una Biblia y comencé a leer. Durante

los ocho meses siguientes, estudié la Palabra

de Dios entre 10 y 12 horas diarias. No podía

dejarla. En ese tiempo, Dios me mostró cosas

increíbles. Y cuanto más aprendía sobre Él y

Su amor por la humanidad, más quería compartirlo

con los demás.

Comencé mi ministerio con los muchachos

que vivían en mi cuadra. Dios me había dado

el don de la música y lo usé para contar mi

Jóvenes de Raising Young Men,

el programa de Michael. Estos

muchachos están aprendiendo

a ser hombres fuertes y

honorables para gloria de Dios.

historia con Dios y ayudar a otros a que

descubran la suya. Grabé discos compactos

y visité iglesias y barrios del Ministerio

de Vivienda para ministrar. Incluso fui anfitrión

de un programa local de televisión,

en el que leía las enseñanzas de Jesús.

Un día estaba jugando básquet con un

joven de un barrio del Ministerio de Vivienda

y me contó sus sensaciones por no tener

padre. Lamentablemente, la suya era una

historia conocida. Me miró y me dijo: “Sr.

Mike, me gustaría que viniera por aquí más

seguido”.

Sus palabras tocaron mi corazón e hicieron

nacer en mí el deseo de estar permanentemente

en las vidas de los jóvenes que

intentaban encontrar su lugar en el mundo.

Sabía por mi propia experiencia de la

necesidad vital de tener modelos de honestidad

a imitar. Si hubiera tenido a alguien

que me guiara en el camino de la vida, en

lugar del camino perverso que elegí cuando

tenía su edad…

Le dije: “Cuenta conmigo, jovencito. ¿Qué

tal si te vengo a buscar todas las semanas

para llevarte a mi estudio bíblico?”.

Estaba ilusionado. Rápidamente su amigo

también se entusiasmó: “¿Yo también

puedo ir?”.

Y ese fue el comienzo de mis actividades

de ayuda a los jóvenes de mi comunidad. No

pasó mucho tiempo hasta que no tuve más

lugar para todos los chicos que querían ir en

mi auto.

Continué asesorando a jóvenes durante

años, adaptando horarios para cumplir con

mis obligaciones en el hogar y el trabajo. Dios

me había bendecido con una familia maravillosa

y un trabajo fantástico. Y cuando uno ha

tenido antecedentes penales, sabe qué clase

de bendición son esas cosas.

Pero sentí que Dios me pedía dejar la seguridad

de tener un sueldo para dedicarme de

lleno a mis tareas como consejero de jóvenes.

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Número 04 / 2020

19s


SEGURO. LA VIDA ES DIFÍCIL

PARA MUCHAS PERSONAS EN

EL MUNDO. PROBABLEMENTE

TAMBIÉN HAYA SIDO

Me lo había confirmado de distintas maneras,

pero todavía no me había puesto en marcha. Y

de pronto, el instituto de salud mental del que

era director me pidió que le entregara la llave

de mi oficina, por recorte de gastos.

Supe que Dios me estaba empujando para

que por fin tomara la decisión.

Al día siguiente, me ofrecieron un puesto en

otra institución. Incluso me dijeron que podía

fijar mi propio sueldo. Pero aunque no sabía

cuándo ni de dónde saldría mi próximo recibo

de sueldo, no me sentía en paz si aceptaba el

ofrecimiento. Colosenses 3:15 dice: “Que la

paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones”.

La Biblia Amplificada (Edición Clásica)

dice que la deje “actuar como el árbitro” de mis

elecciones de vida.

Rechacé el trabajo y confié en Dios. Al hacerlo,

Él inmediatamente reconoció mi obediencia y

abrió puertas para iniciar el programa de ayuda

comunitaria que Él mismo había gestado en mi

corazón. Lo llamé “Raising Young Men” (RYM).

Su misión es mostrar el amor de Cristo y educar

a los jóvenes para que se mantengan alejados de

las influencias negativas de este mundo.

Gracias a la generosidad de Open Door, mi

iglesia casera, Dios me proporcionó una camioneta

de 15 asientos y un lugar donde podía

educar a los muchachos. Tengo que sonreír.

Dios me quitó una llave de mi llavero y puso

dos en su lugar: una para la camioneta y otra

para el edificio.

Desde 2012, RYM ha sido un padre para

los huérfanos. Enseñamos

que siempre hay esperanza

cuando se pone la vida en las

manos de Dios. Soy prueba

viviente de ello. En RYM no

hay lugar para la mentalidad

de víctima. Nos aferramos

a la esperanza de que Dios

quiere y Dios lo hará.

Seguro. La vida es difícil

para muchas personas en el

mundo. Probablemente también

sea difícil para usted.

Pero no usemos nuestras

DURA PARA USTED. PERO

NO USEMOS NUESTRAS

DIFICULTADES COMO UNA

MULETA O UN MOTIVO PARA

OBRAR MAL O COMO EXCUSA

POR NO SER LO MEJOR QUE

PODAMOS EN LA VIDA.

dificultades como una muleta o un motivo Lo hace por cualquiera que se atreva a creer

para obrar mal o como excusa por no ser lo en Él y a responder a Su invitación a conocerlo

mejor que podamos en la vida. Dios puede personalmente. Romanos 10:13 dice: “Todo el

redimir cualquier pasado y abrir cualquier que invoque el nombre del Señor será salvo”.

puerta. Y Él puede usar a cualquier persona, Todos. Eso lo incluye a usted.

independientemente de lo que tenga o deje Hoy es el día: en este mismo momento en

de tener. Incluso a mí… ¡e incluso a usted! que está leyendo esta revista. Invoque el nombre

Hace casi 20 años que Dios se presentó

de Jesús. Deje que Él haga brillar la luz de

en mi porche y me habló en un idioma especial

Su amor en su oscuridad y le dé esperanza, paz

para mí. Desde entonces, mi vida no ha y sentido. Dios quiere ser su Padre y ayudarlo

sido más que un testimonio milagroso de la a transitar este mundo. Tome Su mano y salga

maravillosa gracia de Dios. Él salvó mi alma del porche. Hay todo un mundo que espera experimentar

miserable y cambió radicalmente mi vida.

el amor de Dios a través de usted.

Dejar los hábitos de la calle para amar

a quienes estaban en la calle fue la mejor

decisión que haya tomado jamás. Ese día

en el porche, Dios me dio la bienvenida a

Su familia y le dio sentido a mi vida para

siempre.

MICHAEL TAYLOR pone todo su empeño en

colocar a Cristo en primer plano en todo lo que

hace; ya sea como esposo, papá, artista, consejero

o mentor. Es el fundador de Raising Young Men,

una organización sin fines de lucro que funciona en

Greenville, Carolina del Norte.

20s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


UN PASO ADELANTE

Ponga Su Vida en Manos de Dios

POR ROY A. BORGES

“¿QUÉ ES LO QUE HAY para

agradecer del encierro?”, me

quejé. “Estoy solo en una celda

las 24 horas del día, los siete días

de la semana… ¿y por cuánto

tiempo?”

El Espíritu Santo me respondió

rápidamente: “El encierro

te da la posibilidad de que

pongas tu vida en mis manos”.

Hace décadas que estoy encerrado

en la cárcel. He tenido

que aprender a confiar en Dios

y a darle gracias todos los días.

Es la única forma que encontré

para sobrevivir a las dificultades

que presenta la vida en la cárcel.

Pero un período en el que estuve

en confinamiento solitario puso

a prueba mi nivel de gratitud.

Mi madre acababa de tener

una cirugía de corazón y estaba

conectada a una máquina de

Treinta días

después de que

Roy fuera liberado

del confinamiento

solitario, su madre

y sus hermanas

fueron a visitarlo.

Guarda esta foto

con mucho cariño,

como recordatorio

constante de la

fidelidad de Dios.

diálisis por el funcionamiento

de sus riñones. Nadie esperaba

que sobreviviera. La enviaron

a un centro de rehabilitación

y luego a la casa con cuidados

paliativos. Estaba preocupado.

Cada vez que oía que alguien

tenía cuidados paliativos, parecía

que esa persona fallecía

al poco tiempo. Tenía miedo de

que le pasara eso a mi madre.

Oraba, le pedía a Dios que me

permitiera verla una vez más.

Y entonces me pusieron en

confinamiento solitario.

Durante mi primera semana

allí, recibí una carta de mi madre.

Me encantó leer que se estaba

sintiendo mejor y progresando

día a día. Me prometió que vendría

a visitarme con mis hermanas

apenas yo volviera a estar en

la población carcelaria general.

Me inundó el alma de alegría.

SU AMOR Y FIDELIDAD NO

CONOCEN LÍMITES: ¡NUNCA

ESTÁN CONFINADOS!

Le agradecí a Dios por la carta

y la salud de mamá. ¿Estaba

agradecido por el confinamiento?

No demasiado, pero estaba

agradecido por muchas otras cosas.

No importa dónde está uno,

siempre hay algo para agradecer

y yo estaba decidido a descubrir

qué era.

Desperté el Día de Acción de

Gracias, todavía en confinamiento,

pero con el corazón agradecido.

Escribí cartas a mamá, a

mis hermanas y a mis amigos.

Escribí artículos sobre las cosas

que Dios me había enseñado con

Su Palabra y en mi vida.

Le agradecí a Dios por Su Espíritu

Santo, que me da la fortaleza

para seguir avanzando

y parecerme más a Cristo. Le

agradecí a Jesús que—aunque

sufrió—se mantuvo enfocado en

cumplir la voluntad de Su Padre.

Su ejemplo me ayuda a mantenerme

enfocado también.

Le agradecí a Dios por todas

las bendiciones que me había

concedido: por el empleado de

la capellanía que me había dado

una excelente novela cristiana

para leer y para el oficial que me

dio una taza extra de leche. Le

agradecí por mis amigos Lucy

y Roy, que me enviaron cartas.

Simplemente saber que había

personas que estaban orando

por mí me daba aliento y fuerzas

para enfrentar cada día.

El Salmo 92:1–2 dice: “Es bueno

dar gracias al Señor, cantar

alabanzas al Altísimo. Es bueno

proclamar por la mañana tu

amor inagotable y por la noche

tu fidelidad” (NTV).

Mi confinamiento probó

que esos versículos decían la

verdad. Al mantenerme agradecido

y quitar los ojos de mis

circunstancias para mirar a

Dios, los días dejaron de ser

tan largos y solitarios. Estaban

llenos de la paz de Dios y hasta

de gozo. No voy a decir que me

fasci naba estar en confinamiento,

pero estaba agradecido de

que Dios estuviera conmigo.

Nunca llegué a apreciar totalmente

la época que pasé solo

hasta que me sacaron de allí,

pero ahora sí. Me ayudó a darme

cuenta de que independientemente

de donde esté, puedo poner

mi vida en manos de Dios. Él

siempre tiene el control. Su amor

y fidelidad no conocen límites:

¡nunca están confinados!

ROY A. BORGES escribe sobre sus experiencias de vida desde una celda en una

prisión de Florida. Sus historias han aparecido en muchas publicaciones cristianas.

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Número 04 / 2020

21s


Descargue

el Tren

del

Dolor

POR DAMIEN KING

Cuando mi mamá fue a la cárcel, yo tenía

dos años. Mi papá no era parte de mi vida. Fui

a vivir con mis abuelos, que me adoptaron,

hicieron que tuviera distintas actividades y

me inculcaron una buena ética de trabajo.

También hicieron todo lo posible para malcriarme

completamente.

Me querían muchísimo, pero yo no entendía

por qué no podía estar con mi mamá.

Deseaba estar con ella. Por fin mi mamá recuperó

la libertad cuando yo tenía nueve años

y pude ir a vivir con ella. Era un sueño cumplido…hasta

que comenzó a beber. Nuestro

hogar se puso violento y volví a vivir con

mi abuela, que había enviudado. Decidió

mudarse conmigo a Florida para empezar

una nueva vida.

Después de mudarnos, me puse rebelde

y alejaba a la gente de mí. Tenía tanto dolor

en el alma. Sentía que me estaba ahogando

en el dolor.

A los 13, ya consumía drogas y fumaba.

Volví a ver a mi mamá en Louisiana ese verano,

pero se había sumado un padrastro

a la escena y había drogas y alcohol en la

casa. Me volví más problemático y rebelde.

A los 18, me mudé a Nueva Jersey, viví

con mi novia y me sumergí en la vida loca.

Me quedé allí durante tres años y vivía de

fiesta. Después apareció mi mamá, que quería

vivir conmigo. Así que rompí con mi novia y

mamá y yo volvimos a mudarnos a Florida

para vivir con la abuela. No podría haberme

sentido más feliz.

Pero pocos años después, mamá enfermó

de gravedad. Yo era la única persona que estaba

con ella y las autoridades del hospital

me recomendaron que le quitara el soporte

vital. Por fin tenía a mi mamá ¿y pretendían

22s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY

que firmara su certificado de defunción? No

le puedo contar cuánta culpa y cuánto odio

por mí mismo sentí. Ella murió y me hundí

en la droga. Todo lo que deseaba era destruir

mi vida. Casi lo logré.

Una noche durante una fiesta tuve relaciones

con una chica que resultó ser menor

de edad. Quedó embarazada y tuvo una hija.

Me arrestaron por conducta lasciva y libidinosa

con una menor. Estuve en la cárcel durante

un año y un día.

Cuando me liberaron, me porté bien durante

un tiempo, hasta que decidí que podía

consumir algunas pastillas. Lo tenía controlado.

Después conocí a una chica que me hizo

probar la metadona y pronto perdí el control.

Me negué a cumplir el requisito obligatorio

de entregar una muestra de orina al oficial

de libertad condicional y me mandaron de

vuelta a la cárcel por diez años más. Cuando

llevaba dieciocho meses de condena, por fin

se me encendió la lámpara. Si quería salir de

la cárcel distinto a como había entrado,

tenía que hacer cambios importantes.

Entré en un programa de capacitación

en oficios y comencé a aprender cosas

nuevas. También busqué un grupo nuevo

de amigos. Sabía que no iba a poder

avanzar si continuaba rodeado de gente

que no tenía intención de cambiar.

Pero Dios siempre es fiel y aun en la

cárcel, Él puso personas en mi camino

que me mostraron una manera mejor.

Un día recibí una llamada en la que me

pedían que renunciara a mis derechos como

padre, para que la abuela materna de mi hija

pudiera hacerse cargo de ella. Pensé en firmar

esos papeles, pero sentí un cargo de conciencia

muy grande.

Recordé el agujero en mi corazón provocado

por el abandono de mis padres. ¿Por qué le

iba a hacer eso a mi hija? Era hora de crecer

y dejar de salir corriendo de las situaciones

difíciles y me hice responsable de mi vida y

de mis actos. Necesitaba ser papá.

Llamé al abogado y le dije que no iba a

firmar los papeles. Quería ser el papá de mi

hija lo mejor que pudiera. El oficial evaluador

sonrió, con el pulgar hacia arriba. Desde entonces,

he pasado años buscando construir

una relación a conciencia con mi hija y ahora

tengo una relación maravillosa con ella, su

mamá y la familia de su mamá. Hoy en día,

mi hija le dice a la gente que está orgullosa

de mí y la anima a que dé otra oportunidad

a los demás.

Para ser un verdadero papá, tenía que

hacer un examen de conciencia real con

Dios. Es fantástico aprender oficios y

estudiar, pero los logros materiales no

podían curar la desolación que había en

mi corazón. Tenía heridas profundas que

necesitaban atención urgente.

Comencé a reunirme con una pareja

que hacía voluntariado en la cárcel. Dave

y Cheryl me ayudaron a descargar el dolor

de mi juventud con un ejercicio mental. Me

dijeron que visualizara dos trenes de carga,

que representaban las heridas emocionales

y mentales con las que había cargado

toda mi vida. Me dijeron que llenara esos

trenes con momentos pasados de dolor, rechazo,

abandono, temor, culpa, vergüenza

y la incapacidad de perdonar que sentía.

Los logros materiales

no podían curar la

desolación que había en

mi corazón. Tenía heridas

profundas que necesitaban

atención urgente.

¡La incapacidad de perdonar ocupaba

mucho espacio en esos trenes! Estaba tan

enojado con mi mamá y mi papá por elegir

las drogas y el alcohol en vez de a mí.

También me odiaba por la muerte de mi

mamá. Y todavía me sentía culpable por

firmar esos papeles.

Después de llenar durante tres horas

los vagones de esos trenes con mi dolor,

Dave y Cheryl me dijeron que los empujara

mentalmente hasta el pie de la Cruz

y los dejara allí. Aprendí que Jesús no solo

había muerto para salvar mi alma, sino

también para curar mi dolor emocional

y liberarme de conductas destructivas.

(Ver Isaías 53:5.)

Ofrecerle mi dolor a Jesús me permitió

ser libre. Aunque me había convertido en

creyente de Jesucristo en la cárcel, todavía

tenía mucho bagaje por soltar si quería

avanzar con Dios y experimentar Sus planes

para mi vida. (Ver Hebreos 12:1–2.)

Cumplí el total de mi condena de diez años,

pero dejé la cárcel con un título de estudios bíblicos,

un título de técnico en administración

de empresas y un montón de certificados de

capacitación en distintos oficios. Lo más importante,

me fui con Cristo dentro de mi alma.

¡Era otro hombre, por dentro y por fuera!

Sin embargo, la transición de la cárcel a la

sociedad de las personas libres no fue fácil.

Haber tenido un cargo por agresión sexual lo

hace particularmente difícil, ya que la gente

no quiere alquilar propiedades ni contratar a

agresores sexuales. Al dejar la cárcel, tuve que

confiar plenamente en Dios para conseguir

un lugar para vivir y trabajar.

Pero no era algo que preocupara a Dios. Me

proporcionó todo lo que necesitaba a través

de un voluntario de un ministerio carcelario,

de nombre Roger Rash. Cuando Roger supo

que no tenía dónde ir a vivir, me invitó a quedarme

en su casa. Él y su esposa Donna

se aseguraron de que yo tuviera todo lo

necesario para iniciar mi nueva vida.

Siempre les estaré agradecido.

DAMIEN KING vive en Florida Central con su esposa

Melissa, donde administra su empresa, King Enterprises.

A diario busca conocer a Dios y hacer que otros

lo conozcan.

Hoy tengo una empresa pujante, mi

propio vehículo y disfruto de pasar

tiem po con mi hija. Espero con ansias

volver algún día a la cárcel como voluntario.

Como Roger, quiero compartir mi

historia sobre la fidelidad de Dios con

otras personas y ayudarlas a descubrir el

amor de Dios. Mientras tanto, confío en que

Él utilizará este artículo para llegar a hombres

y mujeres, tanto dentro como fuera de

las cárceles. Quiero que sepan que Su amor

les puede dar la libertad. Quiero que sepa

que le dará la libertad a usted.

¿Arrastra mucho bagaje y necesita alivio?

Lleve su tren de dolor a la Cruz y déjele sus

pesares a Jesús, porque Él lo cuida (1 Pedro

5:7). Luego tómelo de la mano, pídale que le

ayude a perdonarse a sí mismo y perdonar a

los demás y avance. Su amor es más grande

que sus obstáculos y su dolor. Es más grande

que su pasado y su presente. Deje que Él sea

su futuro.

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Número 04 / 2020

23s


La Bondad

de Dios

FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY

POR ROGER RASH

Roger Rash y Damien King

se maravillan a diario con

la bondad de Dios.

C

onocí a Damien King en la cárcel

(vea página 22s). La secretaria de

mi iglesia me había enganchado

como voluntario. No puedo decir

que me entusiasmaba demasiado entrar a una

cárcel, pero estaba dispuesto a hacerlo por ella.

Damien era un recluso, y lo habían designado

para colaborar con voluntarios nuevos

como yo. Nos hicimos amigos de verdad rápidamente.

Todas las semanas esperaba con

ansias verlo a él y a los demás hombres que

asistían a la clase que yo daba. Dios llenó mi

corazón de cariño por esos hombres. También

llenó sus corazones de cariño por mí.

Dios había sido fiel conmigo y yo tenía una

historia para probarlo. Pero nunca se me había

ocurrido de qué manera ese testimonio podía

influir en los demás.

Perdí a mi primera esposa por culpa de un

conductor ebrio en 1986. Hacía 20 años que

estábamos casados. En esa época estaba alejado

de Dios. No iba a la iglesia, ni lo buscaba.

Simplemente seguía viviendo e intentando

mantener nuestra familia unida con las pocas

fuerzas que tenía.

Su muerte fue un gran llamado de atención

para mí. Ser papá solo de muchachos adolescentes

que acababan de perder a su mamá no

era fácil. Todos estábamos sufriendo.

Por soledad, volví a casarme rápidamente.

Esa relación duró nueve meses y

causó dolor a mis hijos. Me llevó muchos

años y varias otras malas decisiones sentimentales

darme cuenta por fin de que

necesitaba encontrar mi seguridad y apoyo

en Jesucristo, no en una mujer. Una vez que

comencé a reconstruir mi vida sobre la base

del amor de Dios y busqué Su compañía más

que cualquier otra, Él me bendijo con una

relación sana y piadosa. Donna y yo estamos

casados desde hace 14 años.

Cuando perdí a mi esposa estaba muy

enojado, tanto con el conductor como con

la justicia. Su asesino solo pasó 90 días tras

las rejas, gracias a la gran habilidad de su

abogado y las conexiones que tenía en las

altas esferas. No era justo. Dejé que ese

enojo fuera el motor de mis emociones y

acciones durante mucho tiempo.

Recién cuando Donna y yo comenzamos a

salir opté por agradecer las bendiciones de

Dios y apreciar el tiempo que había pasado

con mi primera esposa. Mi corazón agradecido

le hizo un lugar al amor de Dios,

para que me ayudara a perdonar al responsable

de mi pérdida. Y ese perdón me

liberó para que pudiera aprender a vivir

de verdad.

Un día, después de contar que había perdonado

a quien me había causado tanto

daño, se me acercó un recluso y me preguntó:

“Roger, ¿cómo puedes querer a alguien como

yo? Estoy en la cárcel porque manejaba ebrio

y maté a una mujer”. Él no entendía cómo nadie,

mucho menos Dios, podía perdonar lo que

había hecho. Tan inmerso estaba en la culpa y

el dolor. Esto me abrió la puerta para explicar

el amor incondicional de Dios. Considero un

privilegio ayudar a que hombres como él comprendan

cuánto valor tienen a los ojos de Dios.

Me estoy poniendo viejo, pero Dios mediante,

pienso seguir visitando gente tras las

rejas. No me veo conformándome con la mecedora

cuando hay tanta aventura para compartir

con Dios.

Actualmente tengo el privilegio de pasar tiempo

con Damien, ya en libertad. Es como un

hijo para mí. De hecho ¡vive en la parte de atrás

de mi casa! Estoy agradecido por mi pequeña

parte en su historia con final feliz y estoy tan

orgulloso de él. Todos los días nos maravilla

la bondad de Dios.

ROGER RASH vive en Florida Central con Donna, su

esposa. Roger sirve al pueblo de Dios dentro y fuera de

los muros de la prisión. Trabaja en el equipo de ministerio

carcelario de Christ’s Church, en el condado de

Marion y es voluntario de Extreme SOULutions.

24s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


UN PASO ADELANTE

No Está Solo

POR ERIN WARREN

COMENCÉ MI CARRERA y acostumbrar a mis oídos a detectar

palabras como “tiroteo” o

como redactora de noticias para

el programa de la mañana de una “accidente”. Teníamos que definir

estación local de noticias. Las qué historias valía la pena incorporar

a las noticias. Cuanto más

noti cias son negativas y llenas de

cosas malas—pero piense qué difícil

es ser quien decide cuáles dar mis miedos. El dolor traspasaba

tiempo pasaba allí, más crecían

a conocer.

mi corazón a diario.

Entraba a trabajar alrededor Hice lo único que podía hacer:

de la 1:00 de la mañana todos construí un muro impenetrable

los días. Parte de mi trabajo era para proteger mi corazón. No podía

escu char los receptores de radio permitir que el dolor del mundo

de la policía durante toda la noche me rozara. Pero conservé mi muro

EL SUFRIMIENTO, EL DOLOR, LA

ANGUSTIA DE ESTE MUNDO: UNO

SIENTE QUE TODO ESTÁ MAL,

PORQUE ESTÁ MAL.

intacto mucho tiempo después de

haber dejado ese trabajo.

Durante años, observé a mujeres

que lloraban por malas

noti cias que tenían en sus vidas:

enfermedad, muerte, pérdida del

empleo, dolor. Pero no se me caía

una lágrima. No podía sentir su

dolor. No podía tener compasión.

Mi corazón estaba bloqueado.

Después, Dios me llamó para

ser la directora del ministerio de

mujeres en mi iglesia y me desafió

a derrumbar ese muro. Él

sabía que yo no podía ser útil si

no lograba sentir compasión.

Lentamente, ladrillo a ladrillo,

dejé que ese muro se cayera y dejara

mi corazón al descubierto. No ha

sido fácil; hay tanto dolor en este

mundo. De hecho, está gimiendo.

Hace poco, mientras estudiaba

Romanos 8:18–30, leí la palabra

“gemir”, y cobró un significado

completamente nuevo para mí.

En la versión original en griego, la

palabra denota un dolor que nace

de saber que no es así como tenía

que ser el mundo. El sufrimiento,

el dolor, la angustia de este mundo:

uno siente que todo está mal,

porque está mal.

Fuimos creados para la perfección,

pero vivimos en un mundo

imperfecto. Cada dolor que experimentamos

ahora nos recuerda que

nos espera la eternidad. Con todo

entusiasmo esperamos lo que Dios

nos ha prometido: un mundo sin

lágrimas, sin dolor, sin muerte y

sin tristeza. (Ver Apocalipsis 21:4.)

Mientras tanto, Dios sabía que

la vida aquí no sería fácil. Afortunadamente,

no nos dejó abandonados

a nuestra suerte para que

enfrentáramos solos el dolor. Nos

dio un Colaborador, el Espíritu

Santo, que vive en nosotros cuando

ponemos nuestra fe en Jesucristo.

Pero el Espíritu Santo no solo vive

en nosotros; Él nos guía, nos protege,

nos observa y hasta ora por

nosotros.

Me encanta Romanos 8:26. Dice:

“El Espíritu Santo nos ayuda en

nuestra debilidad. Por ejemplo,

nosotros no sabemos qué quiere

Dios que le pidamos en oración,

pero el Espíritu Santo ora por nosotros

con gemidos que no pueden

expresarse con palabras”.

Este versículo reconforta mi

corazón dolorido y me recuerda

que está bien si no sé qué debo decir

en oración. Es lógico sentirse

débil, inseguro y confundido. Dios

sabe que habrá momentos en los

que simplemente me sentiré abrumada

por la vida.

Pablo también dice en Romanos

8 que el Espíritu Santo no solo

exami na los corazones y ora por

nosotros, sino que ora por nosotros

conforme a la voluntad de Dios. Tal

vez no seamos perfectos, pero tenemos

un Espíritu Santo que ora por

nosotros de manera perfecta. Sabe

exactamente qué necesitamos y

acude con frecuencia a nuestro

Padre Celestial en nuestro nombre.

Estoy tan agradecida de que

Dios nos haya proporcionado lo

que necesitamos en la vida. No

necesitamos cerrarnos a los demás

ni temer lo que pueda venir más

adelante. Dios está con nosotros.

Está de nuestro lado. Y Él nos

ofre ce el regalo de Su Espíritu para

que nos acompañe en cada paso

de la vida.

ERIN WARREN siente enorme entusiasmo

por ayudar a que las mujeres descubran

una necesidad voraz de la Palabra de Dios.

Ama a Jesús y el café bueno de verdad.

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Número 04 / 2020

25s


Encuentre

la Paz en

el Amor

de Dios

POR TAMMY BAUM

Toda niña sueña con tener una mamá y un papá amorosos que la

hagan sentir segura y protegida. Se imagina la casa hermosa del

sueño americano, en la que la tratan como a una princesa. Pero

cuando esa no es su realidad, algo ocurre en el interior de la

niña. Le destroza el corazón y va por la vida buscando en otros

lugares el amor que debió haber tenido en el hogar.

26s Número 04 / 2020 VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM


FOTO DE DEAR DEE PHOTOGRAPHY

Yo lo sé, porque me ocurrió a mí. Buscaba

desesperadamente el amor, la aceptación y el

apoyo de mi mamá. Quería oír, aunque fuera una

sola vez: “Te amo. Estoy orgullosa de ti”. Oír esas

palabras habría sido tan importante para mí, pero

eso nunca pasó.

Rechazada por mi mamá, me creí la mentira

de que yo debía de ser detestable. Por lo que

parecía, o no era lo suficientemente bonita o lo

suficientemente talentosa como para ganarme

el amor de mamá y nada que pudiera hacer iba

a cambiar eso.

Comencé a tener esa mentalidad a los cinco

años y la conservé incluso de adulta. Me facilitaba

el manipular y controlar a los demás y me

llevó a hacer muchas cosas lamentables que me

provocaron mucho dolor.

Con cada nuevo rechazo, el odio por mí misma

se arraigaba cada vez más en mi corazón y en

mi mente. Me culpaba a mí misma por todo lo

que me sucedía, incluso el abuso sexual que no

pude evitar de niña, la violación a la que fui

sometida cuando era adolescente y el abuso físico

que permití siendo adulta.

Recuerdo haber presenciado el momento en que

mi padrastro adoptó a mi hermana, que me hizo

pensar: “Debo de haber hecho algo mal. Mamá

no quiere que me adopte a mí también”. Estaba

segura de que yo era la culpable y de que Dios me

estaba castigando por las cosas malas que hacía.

Necesité un encuentro con el demonio en el

lecho de muerte de mamá para darme cuenta

de la verdad, respecto de quién era Dios realmente.

No era un Dios distante y enojado que

se complacía en hacerme pasar por situaciones

dolorosas. Él era un Dios de amor.

Mi mamá estaba en una residencia geriátrica,

a punto de morir. Sabía que me quedaba poco

tiempo con ella y necesitaba que me reconociera

como hija. De modo que me apuré para ir a su

lado, me incliné hasta casi rozar su rostro y comencé

a hablarle en voz alta. Le dije cuánto sentía

no haber sido la hija que ella quería que fuera.

Le rogué que me perdonara y le dije una y otra

vez cuánto la amaba.

Sabía que ella no podía responderme, pero

esperaba algún indicio—quizás un ademán con

la mano, una sonrisa, un abrazo o un guiño—que

me diera a entender que yo sí le importaba. Pero

no hubo ninguna respuesta de su parte. Una vez

más, mi corazón quedó totalmente destrozado.

A menudo he oído a la gente contar cómo un ser

amado había dejado este mundo en paz. No fue el

caso en la muerte de mi mamá. No puedo imaginar

un paso de la Tierra a la eternidad más horroroso.

Fue una lucha violenta hasta el final. Incluso apareció

una presencia demoníaca que me empujó de

la cama y me tiró al piso. ¡Créame que me volví loca

del miedo!

Nunca había pensado demasiado en la vida

después de la muerte, ni en el Cielo ni en el infierno.

ME HA TOMADO MUCHOS

AÑOS (Y MUCHAS

LÁGRIMAS) APRENDER

A CONFIAR EN EL AMOR

DE DIOS. PERO HOY EN

DÍA, POR FIN PUEDO

MIRAR EL ESPEJO Y VER

LO QUE DIOS VE: UNA

PERSONA VALIOSA.

La mera mención de Dios o de la iglesia era un tabú

en nuestro hogar. Pero este incidente me provocó

una impresión que nunca voy a olvidar.

Mi mente quedó obsesionada con lo que había

visto. La presencia demoníaca que encontré allí

me atormentó durante meses. La única manera que

se me ocurría de poner fin a esa agonía era quitar me

la vida. No quería morir, pero tampoco quería vivir

en tal estado de angustia.

Pero no sabía adónde iría después de esta vida y

eso era lo que más temor me provocaba.

Después de una intensa lucha emocional y algunos

intentos fallidos de suicidio, finalmente clamé a Él,

diciéndole que estaba segura de que me odiaba. Alabado

sea Dios; Él vino a mí en mi dolor y me salvó.

Sin duda, mi salvación llegó en el momento más

oscuro de mi vida.

Dios se me reveló y Su amor disipó mi dolor y

desterró la oscuridad que se había apoderado de mi

mente. Es difícil describirlo, pero el amor de Dios

me envolvió y me mostró al verdadero enemigo de

mi alma: Satanás.

Durante todos esos años, había sido Satanás quien

había tenido el propósito de destruirme (Juan 10:10).

VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM

Número 04 / 2020

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TAL VEZ LAS PERSONAS NO PUEDEN

AMARLO DE LA MANERA QUE USTED

DESEA QUE LO AMEN. PERO DIOS

YA LO AMA MUCHO MÁS DE LO QUE

PUEDA LLEGAR A IMAGINAR JAMÁS.

El rechazo que

Tammy sufrió de niña

la llevó a odiarse

durante décadas,

pero la Palabra de

Dios y Su amor la

ayudaron a descubrir

cuánto valor ella

tiene para Él.

No Dios. Desde mi infancia, Satanás había usado

a la gente y las circunstancias para llevar a cabo

su plan y, en mi ignorancia, yo había culpado a

Dios. Durante tanto tiempo había cuestionado

la naturaleza bondadosa de Dios. Pero Dios no

era la fuente de mi dolor; Él era la respuesta a

ese dolor.

De pronto, supe que Dios era bueno. También

supe que me había perdonado, aun cuando en

ese momento mi vida estaba inmersa en pecados

graves. Él era un Dios de compasión y Su compasión

fue mayor que la condena que merecía

(Santiago 2:13). Le agradezco a Dios cada día por

Su intervención.

Ojalá pudiera decir que mi vida ha sido perfecta

desde ese momento. Pero no ha sido así.

Mi mente necesitaba mucho trabajo de restauración.

Tenía tan arraigado el miedo al rechazo,

que siempre había afectado mi relación con todo

el mundo. Me había esforzado toda la vida para

ganarme el cariño de quienes me rodeaban. Como

nueva creyente, continué con esta mentalidad en mi

relación con Dios.

Tenía muchísimo miedo de que mi Padre Celestial

me rechazara y abandonara como lo habían hecho

mis padres terrenales. Satanás no quería que comprendiera

lo verdaderamente profundo y ancho que

es el amor de Dios por Sus hijos (Efesios 3:18), ni

quería que supiera que nada podía apartarme del

amor de Dios (Romanos 8:35–39). Satanás quería

que creyera que debía ganarme el amor de Dios para

que continuara en la fase de esforzarme, en lugar

de confiar en lo que ya tenía. Yo todavía no entendía

que no se puede conquistar el amor de Dios.

Me ha tomado muchos años (y muchas lágrimas)

aprender a confiar en el amor de Dios. Pero hoy en

día, por fin puedo mirar el espejo y ver lo que Dios

ve: una persona valiosa. Me liberé de la búsqueda

interminable del amor. Lo encontré en Cristo cuando

acepté el regalo de Su amor, que no tiene precio.

Buscar el amor y el afecto de alguien es agotador

y usted lo sabe. Lo que es peor, es inútil. La realidad

es que algunas personas no tienen la capacidad de

amar. No tienen amor para entregar.

Ese fue el caso de mi mamá. Ella arrastraba su

propia carga pesada de dolor, enojo y amargura,

y eso le impedía amarme de la manera que Cristo

pretende que una madre ame a sus hijos. Buscar

permanentemente su aprobación era una búsqueda

inútil que en definitiva me impedía acercarme

al Único que podía darme todo lo que necesitaba y

mucho más (Efesios 3:20).

Me pregunto: ¿Ha recibido el amor incondicional

e infinito de Dios? ¿O todavía busca la aprobación a

toda costa? Es hora de abandonar la búsqueda. Tal

vez las personas no pueden amarlo de la manera

que usted desea que lo amen. Pero Dios ya lo ama

mucho más de lo que pueda llegar a imaginar jamás.

Lo mejor de todo es que no tiene que esforzarse

para conquistar el amor de Dios. Él lo acepta tal como

es. Puede dejar de buscar el amor imperfecto y la

aprobación de los seres humanos y simplemente

confiar en el amor perfecto de Dios. Empiece una

relación íntima con Él y llegue a conocerlo por experiencia

propia.

El amor de Dios es eterno y cura todos los males de

la humanidad. Su amor puede llevar hasta a la persona

más destrozada y herida a un lugar de sanación.

Nadie está excluido.

TAMMY BAUM vive en Florida Central con su esposo. Le

apasiona ayudar a los demás a descubrir el amor y la aceptación

de Dios.

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PROFUNDICEMOS: Confíe en el Amor de Dios

Queremos que experimente una relación más profunda con Dios y un nivel mayor de libertad y

victoria en su vida. Todos los textos bíblicos citados aquí son de la Nueva Traducción Viviente.

Probablemente, como todos los que

contribuyeron a escribir esta edición,

usted desea ser aceptado. Hace años

que busca inútilmente el amor y la

aprobación. Es hora de dejar atrás la

etapa de buscar aprobación para poder

avanzar con Cristo. Le dejamos algunas

citas bíblicas para ayudarle a descubrir

qué valor tiene usted para Dios. Él lo

acepta tal como es.

Hace tiempo el Señor le dijo a

Israel: “Yo te he amado, pueblo

mío, con un amor eterno. Con

amor inagotable te acerqué a mí”.

(Jeremías 31:3)

llevan cargas pesadas, y yo les

daré descanso”. (Mateo 11:28)

¡Oh Señor, eres tan bueno, estás

tan dispuesto a perdonar, tan

lleno de amor inagotable para los

que piden tu ayuda! (Salmo 86:5)

Sin embargo, los que el Padre me

ha dado vendrán a mí, y jamás

los rechazaré. (Juan 6:37)

El amor del Señor permanece

para siempre con los que le

temen. (Salmo 103:17)

hijos, ¡y eso es lo que somos!

(1 Juan 3:1)

Pero Dios mostró el gran amor

que nos tiene al enviar a Cristo a

morir por nosotros cuando todavía

éramos pecadores. (Romanos 5:8)

¿Cuál de los versículos anteriores

le habla más fuerte a su corazón?

¿Cuál es el más difícil de relacionar

con usted mismo? ¿Por qué?

Luego dijo Jesús: “Vengan a mí

todos los que están cansados y

Miren con cuánto amor nos ama

nuestro Padre que nos llama sus

¿PREPARADOS PARA ALGO MÁS?

A continuación dejamos distintas opciones de material cristiano gratuito al que pueden tener acceso reclusos

y capellanes que hablen inglés o español. Pónganse en contacto con las direcciones indicadas más abajo.

Díganles a nuestros colegas que llegaron a ellos a través de VL.

CLI PRISON ALLIANCE

Estudios personales de discipulado por

correo para reclusos en comisarías y

cárceles; libros cristianos y Biblias sin

cargo para bibliotecas, a solicitud del

capellán o personal autorizado.

RESCUED NOT ARRESTED

Biblias NVI sin cargo, curso gratuito

por correspondencia de estudios

bíblicos y Biblia de estudio NVI

Diario Vivir sin cargo, al completar el

estudio, para comisarías y cárceles.

VICTORIOUS LIVING

Correspondencia personal, devocionales trimestrales

y suscripción a VLMag solo para reclusos

en cárceles. Ejemplares en cantidad de VLMag

(edición bilingüe) disponibles para bibliotecas de

comisarías y cárceles, a solicitud del capellán.

PO Box 97095

Raleigh, NC 27624

PO Box 90606

Phoenix AZ 85066

PO Box 328

Starke, FL 32091


DEL PADRE

Camina Hacia

la Luz

¡HIJO! ¿POR QUÉ ESTÁ TRISTE TU ALMA?

Levanta tus ojos a las montañas, al lugar de donde

viene tu ayuda. Tu ayuda viene del Señor, el creador del

cielo y de la tierra (Salmo 121:1). Usa una festiva alabanza

y la desesperación en que te sumergió Satanás se va a

esfumar (Isaías 61:3).

Con tu alabanza, Mi amor atravesará la oscuridad

que te hace sentir solo, abrumado, deprimido, temeroso,

condenado y sin esperanzas. Esa desesperación te

nubla la visión y no permite que tus oídos oigan; intenta

convencerte de que no estoy aquí. ¡Pero ESTOY! Jamás

te abandoné. Ni voy a hacerlo nunca.

Levanta los ojos, toma Mi mano y juntos caminemos

hacia la luz. Mi amor te guiará. No va a fallarte ni a hacer

que te pierdas. Entonces, ven a Mí. Ven y descansa en

Mis brazos. Déjame llevarte y atravesar las tormentas

que enfrentas. Igual que un padre guía a sus hijos, yo te

guiaré (Deuteronomio 1:31). Te ayudaré en momentos de

debilidad (Romanos 8:26) y nunca te voy a abandonar.

“Vengan a mí todos ustedes

que están cansados y

agobiados, y yo les daré

descanso.”

–Mateo 11:28

¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón?

¿Restauración? Clame a Jesús, acéptelo como su

Salvador, y será hecho completo.

Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un

pecador y necesito un Salvador. Gracias por perdonar

mis pecados y por hacerme de nuevo. Gracias por

sacrificar tu vida por mí para que yo pueda tener

una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis

pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis

pasos y habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”

Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en

su fe. Escriba a: PO Box 328, Starke, FL 32091.

¡DÉ ESPERANZA!

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recibirá un ejemplar.

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