El Arte Indígena Puertorriqueño y Cultura Taína de María Antonia Román Prado

ma.romanprado

EL ARTE

INDÍGENA

PUERTORRIQUEÑO

Y

CULTURA TAÍNA

DE

María Antonia

ROMÁN PRADO



CONTENIDO

EL ARTE INDÍGENA PUERTORRIQUEÑO Y CULTURA TAÍNA

DE María Antonia ROMÁN PRADO

PREFACIO

ANTECEDENRES

ARTE TAÍNO

CAPÍTULO I

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO II

ORIGEN DE LOS INDIOS. TEORÍAS

CAPÍTULO III

ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS

ETNOLOGÍA TAÍNA DE BORIQUEN-

LAS ANTILLAS Y EL ARTE TAÍNO

CAPÍTULO IV

LAS MIGRACCIONES PROCEDENTES DE SURAMÉRICA

CAPÍTULO V

ARTE CONTEMPORANEO, TAÍNO PUERTORRIQUEÑO. LOS SIGNOS

GEOMÉTRICOS

- MUESTRAS de la CULTURA TAÍNA (Imágenes)

- EPÍLOGO

- BIBLIOGAFÍA

2



CAPÍTULO I

INTRODUCCIÓN

La CULTURA es el conjunto de conocimientos, y las

realizaciones del espíritu humano, que en último término remiten

a una reflexión sobre el hombre, considerado no sólo

en su hacer sino en su hacerse.

Es el conjunto de ideas, ciencias, artes y costumbres

que caracterizan a un grupo social. El núcleo cultural

que cada pueblo desarrolla según unos patrones de pensamiento

y de conducta que se transmiten de generación a generación,

con cambios y adiciones.

"Todo complejo que incluye los conocimientos, las

creencias, el arte, la moral, las leyes, las costumbres y

otras disposiciones, y hábitos adquiridos por el hombre en

tanto que miembro de una sociedad". De esta definición propuesta

en 1871 por Tylor en Primitive Culture (Cultura Primitiva)

se pueden destacar cuatro puntos:

── la CULTURA es aquello que en el medio, es debido al

hombre;

── la CULTURA es un fenómeno social que no puede reducirse

a un hecho de orden individual;

── la NOCIÓN DE CULTURA es una abstracción que nos remite

a una multiplicidad de culturas históricas;

── la CULTURA es un fenómeno universal.

No existe ningún grupo humano que no posea un sistema

económico de producción y de distribución, un sistema

de parentesco y una institución familiar; una organización

política y religiosa, una reglamentación de la vida cotidiana,

un sistema moral y jurídico, un lenguaje, una producción

mítica, filosófica y artística.

3


Por estas razones, los antecedentes de la prehistoria

puertorriqueña, vinculado con la cultura Taína, son

orígenes de la cultura actual, porque todo en su conjunto es

la cultura puertorriqueña.

No obstante, si se quiere profundizar en esta primera

constatación, se encuentran problemas, del que el menor

no es la paradoja existente entre la universalidad del hecho

cultural y la multiplicidad, la extrema diversidad de

culturas a través del espacio y del tiempo.

Considerarla como accesoria y secundaria, implica

correr el riesgo de generalizaciones engañosas y caer en lo

que Claude Lévi Strauss 1 llama el etnocentrismo: la imposibilidad

de concebir la originalidad radical de las costumbres

y hábitos que son extraños. Para darnos cuenta de la

identidad de algunos hechos (culto solar, organización dualista

de la sociedad, técnicas de alfarerías, de tejido,

etc.) en culturas diferentes y alejadas en el tiempo y en el

espacio, algunos antropólogos han superpuesto la existencia

de un estado cultural mínimo que sería a la vez el fundamento

histórico de la cultura y la base de todas las evoluciones y

transformaciones ulteriores. Esta hipótesis "evolucionista"

1 Lévi Strauss, Claude (n. Bruselas, 1908). Etnólogo y filósofo francés de

origen belga. Creador de la antropología estructural y uno de los inspiradores de

la filosofía estructuralista contemporánea. Se ha orientado hacia la etnología a

raíz de hallarse desempeñando la cátedra de sociología en la Universidad de São

Paulo y estudió los indígenas del Mato Grosso y del Amazonas. En Tristes tropiques (1955)

relata su vocación. Al empezar la II Guerra Mundial regresó a Francia, pero en

1941 emigró a los EE. UU.; donde experimentó la influencia de la escuela

lingüística de Jakobson, cuyo método estructuralista decidió usar en etnología.

L'analyse structurale en linguistique et en anthropologie (1945) contiene la primera formulación teórica del

nuevo método, así como La vie familiale et sociale des indiens Nambikwara (1948). Les structures élementaires de la parenté

(1949) constituye su primera aplicación concreta, que continuaría en los trabajos

recogidos en Anthropologie structurale (1958). Titular desde 1959 hasta 1982 de la cátedra de

antropología social en el College de France de París, siguió publicando una serie

de obras importantes: Le totémisme aujourd'hui (1962); La pensée sauvage (1962); los cuatro volúmenes de Mythologiques:

I. Le cru et le cuit (1964), II. Du miel aux cendres (1967), III. L'origine des manieres de table (1968), IV. L'homme nu (1971);

Anthropologie structurale II (1973); La voie des masques (1975); Le regard eloigné (1983). En 1973 fue elegido miembro

de la Academia Francesa.

4


la han sostenido L.W. Morgan, G. Frazer 2 E.B. Tylor 3 , E.

Westermarck 4 , etc. Otros autores, orientados con anterioridad

2 Frazer, James George (Glasgow, 1854-Cambridge, 1941). Antropólogo e

historiador de las religiones británicas. Estudió en el Universidad de Glasgow

(1869-74) y enseñó en las de Liverpool y Cambridge. Considerado uno de los

representantes del evolucionismo comparativo. Su principal aportación radicó en

el análisis y la interpretación de la religión y la magia, que trató en su obra

más importante, The Golden Bough (La rama dorada), 2 Vols. 1890; la magia presenta como objetivo

la conquista de la naturaleza y posee unas características metodológicas

empíricas; en cambio la religión no es más que una relación de los humanos con

los espíritus. De hecho, Frazer reproduce a nivel antropológico social la teoría

evolucionista que distingue tres etapas en el desarrollo de la mente humana:

pensamiento mágico, pensamiento religioso y pensamiento científico. Su influencia

en los estudios antropológicos posteriores se limita exclusivamente a las

aportaciones que hizo en el campo de la metodología, al introducir la comparación.

Para Malinowski su obra, monumental y minuciosa, es excesivamente rígida,

determinista y sistemática, tiende a ignorar la dimensión social del fenómeno

religioso y abusa de las analogías. Otras obras importantes: Totemism and Exogamy (Totemismo

y exogamia), 1910; Folklore in the Old Testament (El folklore en el Antiguo Testamento), 1918, Myths of the Origin of Fire (Mitos acerca

del origen del fuego), 1930; y The Fear of the Dead in Primitive Religion (La creencia en los muertos en la religión primitiva) 1933-1936.

3 Tylor, Edward Burnett (Camberwell, 1832-Wellington, 1917). Antropólogo

británico, considerado uno de los fundadores de la antropología. Fue a partir de

su estancia en México, en 1857 cuando se sintió interesado por el estudio de las

antiguas culturas desarrolladas en dicho país. En 1883 asumió la dirección del

Museo de la Universidad de Oxford, en la que ocupó también la cátedra de

antropología. En 1921 ingresó en la Royal Society. Su obra más importante es Primitive

Culture (Cultura primitiva), publicada en 1871; en ella, a pesar de no utilizar el

concepto "evolución", expone su criterio acerca de la existencia de diversas

etapas en el desarrollo de la cultura humana, señalando que el objetivo de la

ciencia antropológica debe ser el estudio de las mismas, siguiendo cuatro

lineamientos: el arte, el condicionamiento científico, la religión y la

organización sociopolítica. Entre sus aportaciones más destacables figura su

teoría sobre el animismo, según la cual la experiencia del sueño es en la vida de

los primitivos, fuente de creencias en factores sobrenaturales. Esta

fundamentación del origen de la religión en los sueños suscitó posteriormente

apasionados debates y la oposición de sociólogos como E. Durkheim, que la

consideraban demasiado simplista. De su etapa mexicana cabe destacar: Anahuac, or

Mexico and the Mexicans (Anahuac o México y los mexicanos), 1859; y Researchs into the Early History of Mankind

(Investigaciones sobre la historia primitiva de la humanidad), 1865. Obras posteriores, de carácter más

teórico fueron: Researchs into the Development of Mithology, Philosophy, Religion, Languaje, Art and Customs

(Investigaciones sobre el desarrollo de la mitología, la filosofía, la religión,

la lengua, el arte y las costumbres), 1871, y Anthropology (Antropología), 1881.

De hecho la influencia de Tylor en el desarrollo de la antropología se prolongó

prácticamente hasta la aparición de la escuela funcionalista, que recogió de su

obra los elementos más estáticos y el empleo de las técnicas estadísticas.

4 Westermarck, Edward Alexander. Sociólogo y etnólogo finlandés, n. en

Helsinki (1862-1939). Estudió en su ciudad natal y fue profesor de filosofía moral

en Londres desde 1907 a 1930, y después hasta 1935, en su patria. Estudió

especialmente los orígenes del primitivo matrimonio y su evolución, así como sus

fundamentos éticos. Westermarck es autoridad en materia de sociología y pertenece

a la escuela positivista. Entre sus obras destacan: The Origin of human marriage (1889); The

history of human marriage (1891, 2 vols.); The origin and development of the moral ideas (1906, 2 vols.); Marriage

ceremonies in morocco (1914); Ritual and belief in morocco (1926); The goodness of gods (1926); Reminiscences (1927);

The future of marriage in western civilization (1936).

5


hacia la historia, han estudiado los fenómenos de difusión

cultural a partir de un foco determinado; algunos de ellos

(William James Perry, Sir Grafton, Eliott Smith) han expresado

la idea de que la cultura universal se ha derivado en su

totalidad de un centro único. Los trabajos sobre aculturación,

es decir, sobre el conjunto de fenómenos que resultan

del contacto entre dos civilizaciones, han permitido superar

los conflictos teóricos y comprender mejor los mecanismos del

préstamo y de las transmisiones culturales.

Surge una segunda serie de cuestiones

cuando se considera ya no la relación de diversas culturas

entre ellas, sino la especificidad del hecho cultural en

relación a los datos naturales de la vida animal. El problema

de la naturaleza del hecho cultural, de la relación de la

cultura con su propio fundamento no deja de ser importante.

Mucho antes de que existiera una antropología científica, los

filósofos se preguntaban sobre la relación existente entre

la cultura y la naturaleza, (por caso la cultura Taína

Puertorriqueña,), y la cimentaban ya fuera sobre la historia,

suponiéndola como un estadio precultural y salvaje del

desarrollo, ya fuera en una disposición particular del ser

humano. Para algunos científicos como Malinowski 5 , la cultura

5 Malinowski, Bronislaw (Cracovia, 1884-New Haven, 1942). Antropólogo

británico, de origen polaco. Fue uno de los fundadores del funcionalismo. Estudió

física y matemáticas en la Universidad de Cracovia, doctorándose en 1908, luego

psicología y economía en la Universidad de Leipzig y, desde 1910, en la London

School of Economics. La lectura de las obras de Frazer le decidió a dedicarse a

la antropología cultural, disciplina que enseñó en la London School of Economics

desde 1913, y como catedrático titular desde 1927 hasta 1938, y en la Universidad

estadounidense de Yale (1939-42). Su primera obra fue The Family among Australian Aborigines,

1913. Realizó importantes trabajos de campo en Nueva Guinea (1914-15), en las

islas de Trobiand (1915-16 y 1917-18), en los países africanos de dominación

británica, y desde 1926 en las culturas americanas. Sus principales monografías

son: Argonauts of the Western Pacific, 1922, y The Sexual Life of Savages in Northwestern Melanesia, 1929. Con estas

obras descriptivas, Malinowski inició el interés de los antropólogos en el trabajo

de investigación sobre el terreno. Además escribio una serie de obras de carácter

teórico: Crime and Custom in Savage Society , 1926; Sex and Repression in Savage Society, 1927, y su obra

fundamental publicada postumamente, A Scientific Theory of Culture, 1944, en la que desarrolló

el enfoque propiamente funcionalista, frecuentes en la antropología y sociología

posteriores. Según él cada institución desempeña una función social, es decir,

satisface una necesidad social reconocida. La cultura sería el conjunto de tales

instituciones, pues la cultura intenta, ante todo, satisfacer las necesidades

humanas básicas. En oposición al evolucionismo y al difusionismo, los

planteamientos de Malinowski se apoyan en una concepción de cada cultura como

6


posee una función universal determinada por las necesidades.

Es la óptica estructuralista de Lévi-Strauss, la cultura

proviene, de un corte de la realidad natural, según las leyes

de la mente humana de una "proyección" de la lógica

inconsciente. La Cultura no está ni en la naturaleza ni fuera

de ella, sino que participa de una estructura de conjunto en

la que el hombre, como sujeto y como referencia absolutos,

está excluido.

El hecho cultural de la Cultura Taína ha de

apoyarse en las investigaciones arqueológicas y en los

estudios antropológicos, así como también en los

etnográficos, de igual modo que la historiografía utiliza los

mismos soportes para narrar los primeros asentamientos

caribeños (precolombinos) al carecer estas culturas formas

de escritura o simbología afín.

Por “transformaciones culturales" hay que entender

tanto los cambios acaecidos en el tiempo en el seno de una

cultura, como también las variaciones en el espacio, es

responder a la cuestión que plantea la definición mínima de

cultura, tan diversas y presentar tal cantidad de semejanzas.

Los partidarios del evolucionismo consideran las

transformaciones y los cambios culturales como las fases de

un inmenso proceso evolutivo que a partir de "elementos

mínimos" (Tylor), iría hacia formas cada ves más complejas y

cada vez más sintéticas, la evolución social y cultural,

tiene la particularidad de ser progresiva y sintética; lo que

da una especificidad a una costumbre o a una institución es

el lugar que éstas ocupan en una sociedad y la significación

que éstas revisten en la cultura global.

sistema cerrado, del que hay que conocer cada uno de sus particulares elementos,

y a la vez en una afirmación de lo universal del hombre, de modo que lo fundamental

para la antropología es el estudio comparado de las diversas cultura, que implica

el de sus diversas instituciones, costumbres, normas y valores, y el de los

comportamientos y mentalidades que sirven de soporte a la práctica sociocultural.

7


No es posible explicar las transformaciones

culturales por una evolución intrínseca a partir de un tipo

primitivo, la aculturación, es decir, el conjunto de

fenómenos que resultan del contacto directo y continuo entre

grupos de individuos de cultura diferente, y a los cambios

subsiguientes en los tipos culturales de uno o de los dos

grupos; un pueblo sometido por un invasor poderoso, o

trasplantado a otro territorio, conserva aquellas costumbres

que le pertenecen originariamente y que él transforma en

otras propias de su nuevo medio.

La observación de los rasgos culturales en diversos

grupos no permite ni la reconstitución histórica ni la

generalización teórica; el origen único de la cultura es

difícilmente aceptable, porque no tiene en cuenta el genio

inventivo de las culturas; porque establece relaciones de

identidad o de equivalencia entre hechos de los que no se ha

probado que exista entre ellos la menor semejanza, por

ejemplo, las pirámides egipcias, sepulturas reales, y las

construcciones Mayas, que eran templos. (O el caso de Puerto

Rico a la llegada de los colonizadores españoles, los cuales

trajeron a su vez africanos como esclavos)

Wissler ha estudiado los grupos culturales en

relación con la ecología, la geografía, el clima, la

distribución de los recursos naturales y ha puesto de

manifiesto la influencia del hábitat físico sobre la cultura.

Al establecer las relaciones internas que mantienen diversos

rasgos culturales entre sí y con el medio natural, se llega

a la noción de complejo cultural, utilizando aquí, para

designar una estructura coherente y no un conjunto de hechos

dispares. Wissler denomina área cultural el lugar geográfico

de un complejo; ha enumerado las áreas culturales y ha

elaborado el mapa de éstas, ofreciendo de este modo un marco

real y riguroso al estudio de la aculturación.

Los trabajos de Boas son los que aportan la

contribución más rica a las investigaciones de la transmisión

8


cultural. los trabajos de aculturación sólo tienen sentido

en el marco de un área cultural con fronteras definidas; una

encuesta rigurosa exige que se examinen los rasgos

culturales, que se suponen difundidos o transmitidos por otro

proceso, en función de sus relaciones internas y no como

fenómenos dispersos y arbitrariamente aislados por el

científico; conviene considerar la aculturación no como un

mecanismo inevitablemente ligado al contacto entre dos

pueblos, sino como un fenómeno dependiente de factores

psicológicos inconscientes. Franz Boas, ha podido establecer,

con un elevado coeficiente de probabilidad, la identidad

cultural de los pueblos que habitaban el Estrecho de Bering

y la realidad de una transmisión cultural.

Es la relación de la cultura, como

"superestructura”, con la naturaleza, que ella recorta,

interpreta y simboliza, la que se convierte en el objeto de

la investigación teórica y de las encuestas etnológicas.

La cultura es, pues, un nexo entre lo que fue y lo

que es. Así, la cultura puertorriqueña permite vicular lo

ancestral con lo más actual, del arte Taíno.

La “cultura puertorriqueña” es una modalidad de la

cultura latinoamericana, en la cual la mayoría de los

ingredientes (organización familiar, costumbres, religión,

etc.), vinieron de Europa a través de la conquista y

colonización de estos países por los españoles y portugueses.

La cultura de Puerto Rico hoy es muy distinta a la cultura

autóctona de los indios Taínos que poblaron la Isla hasta el

Siglo XVI.

La cultura puertorriqueña no es estática, sino que

sigue un curso dinámico ya que continuamente se producen

innovaciones, reajustes y pérdidas. Entre los elementos

originales que le dan carácter está el aporte del indio Taíno

en el cultivo de ciertas plantas, en la gastronomía

(preparación de comidas criollas), en el uso del güiro, la

hamaca, el tabaco, y particularmente en el léxico. Se conocen

9


y se conservan vivas muchas palabras indígenas incorporadas

al lenguaje cotidiano. Asimismo, es notable la contribución

negro-africana, sobre todo en el campo del folklore 6 y la

música popular.

Lo que se ha desarrollado es una cultura boricua,

los elementos retenidos de origen español, taíno y africano

se han fundido y se han ajustado a la cambiante realidad

insular. El concepto de la familia y de las relaciones

familiares es europeo, pero los hábitos de trabajo, de

alimentación y de diversión son criollos; se han consolidado

de un modo especial por influjo del ambiente físico y de la

trabazón social antillana. Como latino, el boricua tiene un

alto concepto del honor, respeto a la dignidad del ser humano

y un fuerte apego a sus tradiciones. La cultura borícua es,

pues, una mezcla de normas y patrones diversos. Mezcla que

pasa en el presente por un proceso de modernización y quizá

de transculturación.

Manifestaciones claras de la identidad cultural

boricua pueden verse en la lengua, el periodismo, la

literatura y el arte. Desde abril de 1991, el español es

idioma oficial de la isla.

6 Folklore es el nombre genérico que se usa para designar aquellas creencias,

supersticiones, comportamientos y costumbres tradicionales del pueblo que

sobreviven de generaciones anteriores a generaciones posteriores y que en forma

fragmentada, modificada y relativamente sin cambios morfológicos fundamentales,

persisten hasta el presente fuera del patrón aceptado de conocimientos y religión

en el momento. Los cuentos, los romances, las canciones y los refranes

tradicionales sólo caen bajo esta definición.

W.S. Thoms, bajo el seudónimo de Ambrose Merton, acuñó el término en el

idioma inglés en una carta pública en el Ateneo de agosto de 1846. Decía en dicha

carta que: "la palabra compuesta por las dos raíces anglosajonas Folk-Lore, podía

utilizarse con propiedad para describir lo que en Inglatera llaman con el nombre

de 'antigüedades populares' o 'literatura popular'..." La sugerencia de la

creación del nuevo término se hizo sólo de pasada en la carta, ya que el objetivo

principal era hacer arreglos para lograr que se publicaran en el Ateneo artículos

sobre creencias, supersticiones, costumbres, romances, refranes y cualquier otra

forma de supervivencias tradicionales de "los viejos tiempos", que persistieran

todavía en Inglaterra. La palabra, que fue acuñada incidentalmente, fue adoptada

rápidamente y ha pasado a formar parte del vocabulario tanto de las diferentes

lenguas europeas como de las americanas, donde se estudia el folklore como ciencia.

10


CAPÍTULO II

ORIGEN DE LOS INDIOS. TEORÍAS

Conocer el origen de la población indígena implica

el análisis histórico-arqueológico, que importa por la

cronología, pero también interesa el concepto históricocultural

y el medio natural que van conformando las

civilizaciones, no son simples costumbres, comportamientos

religiosos o actitudes animistas u otro hecho cualquiera, van

dando forma y contribuyendo a un comportamiento cultural,

propio de la sociedad o comunidad donde se manifiesta. De ahí

la importancia de conocer el origen indígena y su evolución.

Sólo a fines del siglo XVI, pudo empezar a

estabilizarse el poder colonizador de los conquistadores. De

modo principal en Nueva España y en Perú, las

interpretaciones acerca de los más diversos temas suscitados

por el descubrimiento del Nuevo Mundo tuvieron un despliegue

realmente asombroso: son abundantes las crónicas, las

primeras indagaciones de orden filológico, las coloridas

historias naturales. Y las teorías sobre el origen de la

población americana. Fray Gre 7 rio García 8 fue uno de los

autores que con mayor ahínco se dedicó a investigar, con los

instrumentos intelectuales de su época y de su condición, la

inquietante procedencia de los americanos: su Origen de los

Indios del Nuevo Mundo es obra precursora en su género, en

el despuntar del siglo XVII, cuando el poder colonial ha

comenzado a consolidarse definitivamente. El extenso y

erudito Estudio Preliminar de Franklin Pease G. Y. da noticia

de las circunstancias en que se escribió el texto de fray

Gregorio García; ilumina contextos, y proporciona el aparato

7

8 Fray Gregorio García. Religioso domínico español nació en Cozar, Toledo

(1554-1627). Enviado a las misiones del Perú y Méjico, donde residió durante doce

años. Se dedicó a predicar el Evangelio y estudiar las civilizaciones americanas.

Escribió interesantes obras: Origen de los Indios del Nuevo Mundo. Predicación

del Evangelio en el Nuevo Mundo, y Monarquía de los Incas del Perú, la cual dejó

inédita.

11


documental suficiente para entender el carácter de una obra

como el Origen de los Indios en el Nuevo Mundo.

En opiniones de Gregorio García, en su tratado

titulado Origen de los indios del Nuevo Mundo e Indias

Occidentales, pretende probar la procedencia de estos indios,

a través de los cinco Libros que lo componen. Sin duda que

el descubrimiento de América y su colonización tuvieron

hondas repercusiones sociales, económicas e ideológicas en

el mundo europeo. Los humanistas del Viejo Continente

recurrieron a las fuentes clásicas de la erudición

científica: los textos griegos, latinos y bíblicos. A este

grupo de escritores pertenece el fraile español Gregorio

García. El tema principal su tratado, Origen de los indios

es el de los orígenes de América, determinar si la realidad

americana participaba o no de la misma naturaleza que el

resto de las cosas y las criaturas existentes; es decir, se

trataba de determinar las diferencias o similitudes del Nuevo

Continente con el mundo conocido. El tratamiento de este

argumento llevó a fray Gregorio García a ocuparse de la

procedencia de los indios americanos, para lo cual tuvo que

revisar las diversas teorías y cronistas generales de Indias

contemporáneos o que le precedieron históricamente. Lo que

no pudo establecerse desde las crónicas se hizo mediante el

recurso de las teorías.

Las “Teorías científicas”. ── Que no quiere decir

que sean acertadas, sino que tienen un planteamiento

correcto, y se fundamentan en argumentos con pruebas. Basando

sus postulados en los orígenes de las corrientes migratorias,

así, según esta postura puede establecerse lo siguiente:

a) Origen norasiático: Defendido especialmente

por Ales Hardlicka, pese al fracaso en el hallazgo de huellas

precerámicas en su expedición de 1926-38.

b) Origen australiano: Paso de habitantes desde

Australia a Suramérica, en la época del último maximum

12


glaciar (4.000 a 5.000 años a. de J.C.) ( Gusinde, Sergi y

Méndes Correia).

c) Origen melano-polinesio: Los melanesios,

conocedores de la navegación, pasarían a Suramérica, con

elementos culturales polinesios. Pruebas arqueológicas y

antropológicas (Sugerida por Quatrefagues y Ten Kate, y

sostenida por Rivet, Vernau, Eickstaedt y Nordenskild).

Según el arqueólogo Ricardo E. Alegría, los indios

que habitaban el nuevo mundo, cuando se realizó su descubrimiento

por Cristóbal Colón, tuvieron su origen en pueblos

procedente de Asia que hace más o menos veinte mil años

llegaron a América. En el curso de los siglos estos pueblos

se fueron extendiendo por el continente americano, llegando

a ocupar casi toda la extensión del Norte, Centro y Sud

América. Los datos antropológicos apoyan un mayoritario

origen asiático del hombre americano. Según los autores Paul

Rivet (1943) y Luis Pericot (1960), puede admitirse un

poblamiento múltiple del continente americano: a) 9 asia a

través de las Aleutianas y el estrecho de Bering, b)

australiano, quizás por vía de la Antártida, y c) melanopolinesio,

en embarcaciones de flotador lateral primitivas,

por la isla de Rapa-Nui, hoy de Pascua.

Estos datos antropológicos sirven para aclarar las

diferencias que entre los indígenas existen, no hay

uniformidad de los diversos grupos étnicos aborígenes. Contra

esta postura se coloca Ales Hardlicka, que defiende la

«unidad» étnica del indio americano, que evolucionó en el

Continente a partir de su base estrictamente mongólica. Es

decir, las desemejanzas estarían explicadas no por varios

9 Bering, estrecho del N. del océano Pacífico, que separa Asia y América. De

escasa profundidad, tiene unos 90 kilómetros entre el cabo Oriental (Desney) en

Siberia y el cabo Príncipe de Gales en Alaska. Establece la comunicación entre el

mar de Bering y el de Chukots, y una corriente S-N impide el paso de los hielos

flotantes; está totalmente helado de octubre a junio, permitiendo el paso entre

los dos continentes. En el centro-E. del estrecho se hallan las islas Diomedes,

divididas por la frontera perteneciente una a Rusia y la otra a los EE. UU.

13


orígenes, sino por miles de años de vida en medios muy

distintos, que dieron paso a las transformaciones que distingue

a unos indios de otros.

El arqueólogo Ricardo E. Alegría, sostiene que las

Antillas fueron una de las últimas áreas de América en ser

pobladas. La teoría de que vinieron de América del Norte se

presenta como la más aceptable.

Amplias áreas del hemisferio septentrional

estuvieron cubiertas de masivas capas de hielo a finales del

Pleistoceno, cuando los primeros humanos entraron en el Nuevo

Mundo. El agua condensada en hielo hizo que el nivel del mar

descendiera drásticamente, dejando al descubierto una amplia

franja de tierra sin hielos entre Siberia y Alaska.

aproximadamente 10.000 años a. de C. Otros piensan que no hay

pruebas definitivas sobre la existencia de un corredor en esa

época y que los antepasados de los indios americanos ya habían

alcanzado latitudes más bajas antes de que se fundieran las

capas de hielo de la Cordillera y Laurenciana hacia 18.000

a. de C.

Los indios de Puerto Rico que habitaban la isla

estuvieron integrados por distintos tipos de gentes desde

varios siglos anteriores al descubrimiento y a la conquista.

Estas diferencias empiezan a aclararse en elxx

siglo mediante los métodos de la arqueología moderna, a

través XX de los cuales se hacen distinciones basadas en el

estudio del trabajo y los estilos de la cerámica y los niveles

de profundidad en que se encuentra este material.

No teniendo conocimiento de los nombres de estas

culturas, histórica y arqueológicamente se han denominado a

base de signos que las distinguen. Por ejemplo, los primeros

habitantes fueron denominados arcaicos, pueblo pre-agrícola

o pre-cerámico. La procedencia de los indios de Puerto Rico

es también un tanto incierta, la mayor parte de las au-

14


toridades están de acuerdo en que, por lo menos, los Taínos

provienen del continente suramericano.

Felipe Pichardo Moya expresa en su libro Aborígenes

de las Antillas que los arqueólogos estiman que los pobladores

de esta área al momento del descubrimiento procedían del

Sur de América y afirma que el conjunto de las circunstancias

geográficas facilitan esa posible emigración desde el norte

de Venezuela hasta Cuba.

Además de las teorías arqueológicas sobre la población

de las Antillas tenemos el relato de la leyenda por Fray

Román Pané sobre el origen de los indios de las Antillas. En

ésta se dice que en una de las provincias de Haití llamada

Caanan, en la Montaña Canta, existían dos cuevas conocidas

como Caci-Bajiagua y Amaiauva. Los nativos de la isla creían

que sus antepasados emergían de la primera de estas cavernas,

pero que todavía existían otras gentes en la otra caverna,

la cual era custodiada por un personaje imaginario denominado

Marocael. En una ocasión este guardián fue sorprendido por

el sol que cerró la entrada a la caverna y convirtió a éste

en piedra. También se decía que la gente que había salido de

esta caverna habían sido transformados por el sol en árboles

y en muchas clases de animales.

La clasificación etnológica principal de las Antillas

se ha establecido a base de unos grupos de hombres que

desconocían la agricultura, la alfarería y la piedra pulida

y otros grupos de agricultores y ceramistas.

Se habla de la división política de los indios de

Puerto Rico como Cacicazgos, pero por los restos hallados en

los cayucos deben considerarse lo que sociológicamente se

denomina como grupos familiares. Los caciques o jefes de

grupos imponían las cargas y destinaban sus súbditos a la

caza, pesca y ocupaciones que ocurrían a su arbitrio. Los

cacicazgos estaban divididos en pequeñas provincias que, por

lo general, sólo comprendía los habitantes de un valle, pero

15


los más dependían de un cacique mayor que mandaba como jefe,

siendo los otros como tenientes suyos que hacían cumplir en

sus respectivos distritos las órdenes de aquél. Arqueológicamente

se ha comprobado que los indios vivían en grupos

pequeños independientes unos de otros a través de toda la

isla. La falta de un lenguaje escrito por parte de los indios

ha entorpecido grandemente el estudio y conocimiento los

primeros habitantes.

Cristóbal Colón nos habla de una raza principal en

las Antillas, pero a base de los hallazgos arqueológicos se

ha demostrado que en realidad existían varios subtipos o

clasificaciones. Estos subtipos, o clasificaciones o estilos,

como los ha designado Rouse se han diferenciado a base de los

trabajos en cerámica principalmente. El estilo Cuevas, llamado

por Rainey Crab Culture, se encuentra en el período Número

II a y b de la tabla cronológica de antigüedad creada por el

Dr. Irving Rouse, de la Universidad de Yale. Este estilo está

subdividido a base de las diferencias del estilo a distintos

niveles de profundidad (El estilo Cuevas fue descubierto por

Montalvo Guenard en el barrio Cañas de Ponce). El estilo

Cuevas presenta como su principal característica la pintura

blanca en rojo aplicada en los trabajos de cerámica por los

indios. El trabajo en cerámica de este estilo está bien terminado,

es de una textura fina y dura y las agarraderas son

comúnmente en forma de «D». Otras características típicas de

la cerámica de este período son que la parte más gruesa es,

por lo regular, debajo del labio del borde en vez de la parte

superior o del centro, y que la parte de mayor diámetro de

las vasijas ocurre en su boca a diferencia de los otros

estilos de períodos posteriores.

La decoración de la cerámica es por lo regular,

estructural de superficie o de diseños decorativos. En la

primera, las modificaciones ocurren en la forma de la vasija;

en la segunda, las modificaciones son en la superficie, ya

sea por pintura o por pulido, y en la tercera los motivos son

16


pintados, incisos o aplicados en puntos particulares y no a

través de toda la superficie del objeto.

La decoración de Cuevas es primordialmente del tipo

de superficie. A eso se debe que la forma más fácil de identificar

el estilo Cuevas sea a base de su decoración superficial,

que consiste principalmente en pintura roja, contrario

a todos los otros estilos en que la pintura rara vez cubre

toda la superficie del objeto. Los trabajos incisos y de

diseños policromados ocurren casi mientras en su totalidad

en la subdivisión a del período II que los diseños -

monocromados aparecen con más frecuencia en la subdivisión

b.

El próximo estilo es el conocido como Ostiones.

Este corresponde a lo denominado por Rainey como Shell Culture

y en la tabla cronológica al período III. La textura de

la cerámica de Ostiones es fina y dura, pero no tan bien

hecha como la de Cuevas. Las superficies son suaves y bien

terminadas. Aproximadamente la mitad de los fragmentos de

Ostiones encontrados son decorados. La decoración en este

estilo es principalmente estructural. Se cree que el estilo

Ostiones fue un derivado del estilo Cuevas.

Otro estilo es el de Santa Elena, que forma parte

del período III b de la tabla cronológica. El material de

este estilo es crudo, grueso y blando. La superficie, que a

veces aparece suave, es comúnmente irregular y aparenta como

si no hubiere terminado de pulir. Los fragmentos de este

estilo son los más gruesos que aparecen de todos los otros

estilos. En contraste con la cerámica de Ostiones, la de

Santa Elena está mejor redondeada. La decoración no es tan

común como en los otros estilos, y cuando hay decoración es

sencilla. Se le considera como el más inferior de todos los

estilos.

El próximo nivel, el número IV en la escala cronológica,

se compone del estilo Capá y Esperanza. El estilo

17


Capá forma parte geográficamente del Oeste de Puerto Rico.

El trabajo, es el más burdo de todos los estilos en las

Antillas. Muchas de las muestras están altamente impregnadas

de arena que surge de las fracturas y de las superficies

desintegradas del objeto. Los fragmentos de este estilo

parecidos a los de Ostiones, tienden a ser planos, angulares

y mal proporcionados. Todas las vasijas de Capá son

básicamente hemisféricas en forma. La cerámica de Capá es la

más frecuentemente decorada de todos los estilos. Esta

consiste mayormente en diseños. La decoración estructural es

rara y hay muy poco material de decoración de superficie. El

diseño característico de este estilo es la incisión. Las

líneas son finas y relativamente profundas y están esparcidas

más juntas las unas de las otras por la estrechez del área

en que están situadas, lo que da una apariencia

característica de complejidad. Este estilo es muy parecido

al de Boca Chica, pero ciertos detalles de la técnica de

construcción y de diseño las diferencia la una de la otra.

El último estilo de Puerto Rico es Esperanza y está

geográficamente identificado con el Este de Puerto Rico. El

nombre se deriva del sitio de Esperanza en Vieques. Este

estilo se compone de un material intermedio entre Boca Chica

y Capá; aunque no tan bien hecho como el primero, no sufre

las tendencias de desintegración como el segundo. La

decoración de este estilo consiste primordialmente en -

diseños, la mayor parte relativamente simples. La decoración

estructural y de superficie en el material no es común. Las

agarraderas en este estilo son hechas de cabecitas

decorativas.

El estilo Boca Chica que no es de Puerto Rico, pero

que por su influencia es necesario describir para tener un

cuadro completo del arte y las habilidades de los indígenas

de la Antillas.

La cerámica Boca Chica es la mejor construida y la

más elaborada de todos los estilos de las Antillas, es ca-

18


racterístico de la República Dominicana y solamente se conoce

su aparición fuera de ese país en Villón, cerca de Coamo; en

Puerto Rico, en Cayitos, Santa Isabel y en el Sardinero en

la Isla de Mona. Los sitios principales en la República

Dominicana en donde se conoce este estilo es en la Isla Saona,

en San Pedro de Macoriz, en Boca Chica y la Caleta.

El material de Boca Chica está muy bien terminado,

las agarraderas surgen en forma de cabecitas modeladas a la

vez que las agarraderas en forma de trabillas (strap handles)

son casi inexistentes. La mayor parte de esta cerámica está

decorada, siendo la decoración en forma de diseños contrario

a los estilos previamente descritos. La decoración estructural

se le da importancia secundaria y las decoraciones de

superficie resultan mínimas. La pulimentación es más común

en las superficies que la pintura y en todo caso la pulimentación

o la pintura es sobre toda el área superficial de la

pieza, ya sea en la faz interior, exterior o en ambos lados

de las paredes del objeto. Para la pintura, el rojo es el

color predominante.

Los diseños usados en esta cerámica son parecidos

a los de Ostiones, excepto que son mucho más elaborados. Los

diseños incluyen cabezas de murciélagos, caras, extremidades,

líneas arcos, incisiones y la mayor parte de los diseños

ocurren en la superficie exterior en vez de la parte interior

del borde, que es la posición favorita de los artesanos de

ostiones.

La representación de Boca Chica fuera de la República

Dominicana es una consecuencia aparentemente de canje

o de emigración en pequeña escala a Puerto Rico y se cree de

la cerámica puertorriqueña es posterior. Boca Chica

representa el estilo por excelencia en el desarrollo del

trabajo de cerámica, siendo esto reflejado en los vasos

efigies y postizas encontrados en los sitios arqueológicos

excavados, representativos de este estilo. Sin embargo, este

19


refinamiento en la cerámica no se extiende a la piedra y

otras materias primas usadas por los artistas de esa época.

Estas clasificaciones de estilos y los períodos

anteriormente mencionados sirvieron de base al Dr. Rouse para

efectuar ciertas conclusiones sobre los movimientos de población

y la extensión de los distintos períodos. Este cree, sin

concluir definitivamente, que los aborígenes llegaron a Puerto

Rico durante el período I y aparentemente se asentaron en

los sitios más favorables y accesibles de la Costa Oeste, la

Costa Sur y la Isla de Vieques. Durante el período II se

extendieron hacia el resto de las costas con excepción de la

Isla de Mona. Durante el período II (b) los aborígenes empezaron

a penetrar hacia el interior montañoso de la Isla,

estableciéndose en los valles de los ríos más grandes. Durante

el período III (a) no se nota ninguna expansión, pero

durante el período III (b) la gente se esparce sobre el resto

del interior montañoso de la Isla. Finalmente, durante el

período IV (a) es que se habita la Isla de Mona por primera

vez.

Utilizando las conclusiones de los estilos y las

culturas a que se ha hecho referencia, Rouse dice que los

indios precerámicos del período I (Corozo), si existieron,

eran probablemente cazadores y pescadores parecidos a los

indios siboneyes de Española y Cuba y se presume que llegaron

a Puerto Rico desde la Española habitando solamente aquellas

partes de la costa en que las condiciones eran favorables

para su modo de vida.

Los estudios han de hacerse sobre dos tipos de

fuentes: las arqueológicas y las históricas. Las primeras 10 ,

mediante la paciente labor de excavadores y clasificadores,

extraen de los testimonios antiguos, hallados en tumbas y

ruinas, así como de los restos humanos encontrados, conclu-

10 Vease en la Bibliografía los títulos de las obras de Ricardo E. Alegría, Fewkes,

Stahl, Rouse, Hostos, Coll y Toste y Fernández Méndez.

20


siones acerca del modo de vida y apariencia física de los

primitivos pobladores. La ciencia arqueológica, aunque

moderna, ha contribuido en forma notable al conocimiento de

la vida aborigen de Puerto Rico y ha devuelto al acervo

cultural de la Isla, con sabia reconstrucción, algún

importante monumento como el centro ceremonial del Barrio

Caguanas de Utuado. Las fuentes históricas consisten en los

relatos de personas de finales del siglo XV y del siglo XVI,

que vieron a los indios en medio de su cultura, desarrollando

sus costumbres, y aún creyendo en sus antiguos mitos. Estas

fuentes a veces son más informativas que los mismos objetos

sacados de la tierra por el arqueólogo. Gonzalo Fernández de

Oviedo y fray Bartolomé de las Casas son los principales

escritores contemporáneos de aquella época.

Los estudios más recientes aceptan la posibilidad

de varios orígenes de los indígenas de América, estando todos

los autores conformes de que no son autóctonos, sino que

entraron en tiempos muy remotos por el norte (origen portomongol),

o por el océano Pacífico (origen melano-polinesio),

o por el sur (origen australiano). Este desplazamiento o

venida al continente americano de grupos poblacionales, debió

verificarse en épocas tan remotas Esto significa que el

desarrollo de la cultura en América tiene como punto de

partida un escalón muy bajo, desde el cual van evolucionando

las colectividades primitivas, que de hordas de cazadores se

convierten en comunidades sedentarias de plantadores y de

esta etapa pasan a formas agrícolas y sociales más complejas,

naciendo, como consecuencia de esto, la ciudad, la organización

política, la estratificación social, la religión y el

sacerdocio. Y también el arte. La clasificación cultural de

los amerindios presentaba, a fines del siglo XV (época en que

los navegantes españoles toman contacto con los indios de

Puerto Rico), una amplia gama, que iba desde los cazadores

nómadas hasta las llamadas "altas culturas", cuyos exponentes

máximos fueron los mayas, los aztecas y los incas. Los

estadios intermedios estaban constituidos por plantadores

sedentarios o casi sedentarios y por semi-bárbaros, que ya

21


son verdaderos agricultores. Los habitantes de Puerto Rico

no pertenecieron a ninguna de las altas culturas, pero tampoco

estaban incluidos en la escala inferior del desarrollo.

Viviendo en un medio óptimo, crearon una sociedad digna, de

vida tranquila, dentro de una economía de subsistencia, sin

más preocupación que la de defenderse de los ataques de sus

inveterados enemigos, los caribes.

Finalmente, para ubicar a los indígenas de Puerto

Rico hay que recordar la situación geográfica de la Isla.

Esta es la avanzada insular más oriental del mar de las

Antillas y por no estar lejos de la península de Florida, ni

de la inmediata isla de Haití (La Española de los castellanos),

es acequible fácilmente por pueblos que dispongan de

piraguas (canoas es la palabra utilizada por ellos y que pasa

rápidamente a la lengua castellana desde los tiempos mismos

de Colón) o de balsas. Situada, pues, Boriquén entre las

Grandes Antillas, pudo ser alcanzada por gente que venían de

la Florida, o por emigrantes procedentes de Suramérica,

llegados por la vía del arco antillano.

Como no se puede aislar el estudio de los boriqueños

11 del fenómeno edad étnica, cultural e histórica, es necesario

que el problema de los orígenes se plantee en conjunto.

Antes, no obstante, conviene precisar el nombre que la Isla

tuvo entre los nativos, pues se le han dado diversas denominaciones,

por deformación del nombre primitivo original. Lo

correcto es usar Boriquén y es esta la forma más aceptada al

de Borinquen, prevalece el nombre de Boriquén y patronímico

boriqueño.

Tres son las cuestiones que se suscitan para dar

contestación a la pregunta general relativa al origen de los

habitantes de Puerto Rico:

11 Como Puerto Rico es el nombre español que prevaleció, ya que primitivamente

se le llamó "Isla de Sanct Johan", sería impropio hablar de una población

"puertorriqueña" anterior al Descubrimiento, y por ello emplearemos

preferentemente la palabra Boriquén.

22


1ª ¿De dónde vienen los pobladores de las Antillas? ¿del

norte o del sur?

2ª ¿Son estos comunes a todas las islas antillanas?

3ª ¿Son los indios una raza única que arribó al archipiélago

de una sola vez, o son varias razas, que llegaron

en épocas distintas?

El antropólogo dominicano Veloz Maggiolo 12 que escribió

que hay que considerar "el fenómeno antillano como una

unidad". Esto significa que, para conocer la vida, organización

y clasificación étnica de los pobladores de Boriquén,

son de gran utilidad los datos aportados por la Antropología

y la Arqueología de todas las islas de la zona del Caribe.

la primera cuestión planteada, se tenía sobre la

procedencia de los boriqueños la idea clara de que habían

venido de afuera, pero en forma disyuntiva: o procedían del

norte o procedían del sur. Unos, como Bristock, creían que

las tribus de Biminí (Florida) hostigadas por pueblos más

fuertes, habían abandonado aquellas tierras y pasado a la

Gran Bahama, extendiéndose luego por Cuba, Jamaica, Santo

Domingo (Haití), Puerto Rico y algunas Antillas Menores.

Otros, por el contrario, suponen un poblamiento exclusivo

suramericano, de tribus arahuacas 13 y caribes, que

penetrarían en el arco antillano a través de la isla de

Trinidad, dispersándose posteriormente hasta las Bahamas o

Lucayas. Estas tribus suramericanas, que habían habitado las

regiones de los grandes ríos Amazonas y Orinoco (donde aún

perviven sus descendientes y hermanos de raza y lengua) eran

ya navegantes, usaban de la canoa, y por esta razón no tuvieron

grandes dificultades al enfrentarse con las dilatadas

extensiones marinas del Caribe.

12 Veloz Maggiolo, Marcio, Arqueología Prehitórica de Santo Domingo, p. VIII,

1972.

13 Aparece el nombre de todos estos pueblos, aunque en el fondo significa lo

mismo, en las siguientes formas: aruaco, arauaco, arawak y arahuaco.

23


Irvin Rouse 14 , admite la posibilidad de influencias

centro y mesoamericanas, dada la proximidad de Centroamérica

y Yucatán a las Antillas. Pero, en todo caso, se trataría de

esto, de "influencias", pero no de poblamiento, manifestadas

por algunos rasgos culturales, como el juego de pelota. Esta

hipótesis la suscribe el antropólogo puertorriqueño Dr.

Ricardo E. Alegría.

Los progresos de las excavaciones, el intercambio

de los estudios y la comprobación de los resultados, por

parte de los investigadores del área antillana, concilian

ambas posturas extremas, ya que, si es evidente la existencia

de una gran masa étnica suramericana, como capa ocupante de

las Antillas a la llegada de los españoles, está también

clara la presencia de gentes más antiguas, procedente quizás

de la península de la Florida.

Por lo dicho, con un carácter antropólogico-histórico

(es decir, de secuencias culturales cronológicas), podrían

establecerse tres grupos: a) arcaico, b) arahuaco, c)

caribe.

Quedan, pues, contestados los puntos 2º y 3º. Los

pobladores de Boriquén son los mismos que los de otras grandes

islas del mar de las Antillas, y sin embargo, en el tiempo

no fueron uno, sino varios grupos étnicos, llegados en o-

leadas sucesivas y de distinto origen.

Se llama "arcaicos" a los que integran la primera

etapa cultural del archipiélago. Son aborígenes muy antiguos,

llevaban una vida rudimentaria, pre-cerámica y pre-agrícola,

es decir que no cultivaban la tierra ni sabían fabricar

vasijas de barro. Antropológicamente se les clasifica como

recolectores y pescadores. Recolector, en términos etnológico,

designa a aquél que recoge simplemente los frutos que

ofrece espontáneamente la flora, sin intervenir en su culti-

14 Rouse, Irvin, Mesoamerica and the Eastern Caribbean Area, Handbook of de

Middle American Indiana, Texas, 1966.

24


vo. Aunque no se descarta la posibilidad de la caza, los

restos permiten creer que una importante base de su

alimentación estaba constituida por la pesca.

Llevaban estos arcaicos una vida nómada (no demasiado

intensa, por la relativamente pequeña extensión de las

islas, incluso las mayores), estableciendo sus paraderos en

los lugares de la costa donde era fácil la pesca, alimentándose

de ésta y de los moluscos que arrojaba el mar o arrancaban

de las rocas. También comían la jutía, o conejillo de

Indias, el perro mudo de sabrosa carne, del que dice el Padre

las Casas que "era tan bueno o mejor de comer, que conejos o

liebres". Igualmente se alimentaban de megalognus, que es un

animal extinto, cuyos huesos se han hallado, lo que es una

prueba más de la remota presencia de los arcaicos en aquellas

regiones.

Lo rudimentario de su cultura no les permite tener

una industria muy desarrollada, que se limita a instrumentos

y armas de sílex y de concha, habiendo probablemente usado

también la madera, aunque de ella no han quedado restos, por

la naturaleza del clima y la antigüedad del asiento de los

arcaicos en las Antillas. Como no pulimentaban la piedra y

empleaban los huesos del megalognus podría decirse que los

arcaicos vivían en el estadio cultural que se llama

paleolítico 15 , arqueológica y antropológicamente hablando.

El antropólogo se vale de los más tenues indicios

para deducir conclusiones, y así como los indios de la época

del Descubrimiento no guardan memoria de los arcaicos, y, por

lo tanto, nada nos dicen las fuentes escritas sobre el mundo

espiritual, cabe pensar por los hallazgos que tenían una idea

de la vida de ultratumba, ya que enterraban a sus difuntos

15 Paleolítico, perteneciente o relativo a la primitiva edad de la piedra, o

sea de la piedra tallada. Período arqueológico que se inicia con la aparición del

hombre y con la fabricación de los primeros útiles por éste; se extiende durante

la mayor parte de la época glacial, hasta la regresión final de los hielos, hacia

── 8.300. El término fue creado por J. Lubbock en 1865 para designar "la edad de

la piedra tallada", en contraposición al término neolítico "edad de la piedra

pulimentada".

25


en cuevas. Es interesante destacar que no practicaban la

deformación cráneana, lo que sólo suele producirse en pueblos

más adelantados que ellos como los Taínos. Aunque es evidente

que tuvieron que llegar a las islas por el camino del mar ──

pasando de una tierra a otra en almadías que es la forma más

rudimentaria de navegación ── no parece que fueran los arcaicos

un pueblo navegante.

Siguiendo la pauta de las cuestiones planteadas en

el párrafo anterior, la presencia de los arcaicos en las

Antillas, contestaría, en parte, la 1ª pregunta, pues hay

rasgos culturales que parecen indicar que ellos procedían del

norte, a través de la Florida, por la similitud de sus industrias

con las encontradas allí por Griffin 16 .

En cuanto a su antigüedad puede afirmarse, con

pruebas arqueológicas, su estancia en las islas, desde fines

del siglo III antes de Jesucristo, hasta poco después del

comienzo de la Era Cristiana. Gracias a la datación

radiocarbónica de los restos de la cueva de María de la Cruz

(barrio de la Cuevas de Loiza, en el noreste de Puesto Rico),

Ricardo E. Alegría ha fijado la fecha más moderna de su

permanencia en Boriquén, en el siglo I después de Jesucristo.

En todas las superposiciones étnicas y culturales

suele darse el fenómeno de la pervivencia. En general, queda,

lógicamente, la vieja población incorporada a la vencedora,

pero como excepción bastante común, permanecen núcleos marginados

que subsisten con sus viejas costumbres y formas de

vida, como manifestaciones reminiscentes de otras épocas. Un

rezago de los arcaicos podrían ser, en opinión de algunos

investigadores, los guanahatabeyes, que según fray Bartolomé

de las Casas, eran diferentes de los restantes indígenas

encontrados en Cuba por Cristóbal Colón, en su viaje de 1494.

La cultura de los arcaicos es la que Harrington llamó en Cuba

Ciboney o Siboney.

16 Griffin, John W., The Florida Indians and their Neighbours, Winter Park,

1949.

26


Surge como necesaria la comparación con los

micénicos (Primera civilización europea 1600-1100 a.c) con

los Taínos, por la analogía que existe entre ambas culturas.

Dujo o Duho, era un asiento de piedra o de madera

de tres patas, utilizado por los indios Taínos para descansar

en cuclillas o agachados. Eran labrados o esculpidos según

el caso y primorosamente decorados, imitando la forma de un

animal en algunas ocasiones.

... y al cacique y hombres principales poniánles

unos banquillos de palo, muy bien labrados, de lindas

maderas, y con muchas labores de relieve y concavadas,

entalladas y esculpidas en ellos, a los quales bancos o

escabeles llaman duho.

FERNÁNDEZ DE OVIEDO: Historia General, tomo I,

libro VI, cap. II, pág. 297 (Ver Ture).

La comparación que se hace a través de las

fotografías del Dujo o Duho, con el trono de tres patas (de

la cultura micénica), con un alto respaldo terminado en dos

salientes en punta. La figura que está sentada es una estatuilla

femenina. Se distingue la parte superior del cuerpo

y sobre todo la cabeza, que sobresale por encima del trono.

El trono y la figura están cubiertas por una decoración de

líneas rectas y onduladas en color marrón oscuro, y puntos

sin un dibujo concreto. Este objeto encierra dos símbolos de

la religión micénica: el tronco de tres patas, coronado por

los cuernos de la consagración, y la estatuilla. La presencia

de estos símbolos nos dice que esta figura de barro no es

simplemente una réplica de un mueble, sino que se trata de

una representación con significado religioso, es decir, la

epifanía de la divinidad entronizada.

Además, su aparición en una tumba muestra que los

micénicos acostumbraban a colocar en las tumbas objetos de

27


significado religioso como protección de los difuntos. Cosa

que también los indios Taínos de Puerto Rico, acostumbraban

a hacer.

La comparación del Dujo o Duho de los indios Taínos

con el trono de tres patas, de la cultura micénica, por su

parecido, lleva a pensar que el origen de los indios Taínos

puede proceder de los micénicos.

Por Época Micénica conocemos los cinco siglos de

la primera civilización griega, desde el 1600 al 1100 a. C.

Su nombre se debe a la ciudadela de Micenas en la Argólide,

donde H. Schliemann sacó a la luz en 1876 los primeros

hallazgos que causaron un gran impacto.

El recuerdo heroico de Micenas y su civilización

pervive en el mito griego y en los cantos de Homero, en la

Iliada y en la Odisea, dos de las obras maestras de la poesía

mundial.

La micénica fue la primera civilización avanzada

en el continente europeo, indoeuropeos con los logros de las

culturas orientales Mesopotamia y Asia Menor. Los primeros

micénicos desarrollaron la escritura europea más antigua

hasta hoy descifrada. Por ella sabemos que hablaban y

escribían en griego, una lengua que se sigue hoy utilizando

sin solución de continuidad. La Grecia Micénica creó en su

entorno europeo un modelo cultural y generó impulsos sociales

y espirituales que motivaron cambios en casi toda Europa.

Dentro de la civilización micénica Europa adquirió por vez

primera su propia fisonomía y sus rasgos comunes.

La civilización micénica se extiende por todo el

Mediterráneo (S. XIV y XIII a. C.) La comunicación comercial

y cultural con los países del Próximo Oriente y Egipto se

confirma igualmente por los objetos de procedencia levantina

y egipcia hallados en Grecia, como sellos cilíndricos (éstos

pueden ser comparados con las pintaderas, los sellos de los

28


indios Taínos, de Puerto Rico), ánforas cananeas, vasos

egipcios de piedra y fayensa con cartuchos escarabeos, etc.

El estudio de un virus confirma el origen asiático

de los primeros nativos americanos. Los primeros habitantes

de américa fueron asiáticos que llegaron hasta el nuevo

continente hace más de doce mil años, atravesando el entonces

helado estrecho de Bering. La similitud genética entre la

cepa prevalente en los nativos americanos y los asiático

modernos sugiere que este virus ha sufrido muy pocos cambios

desde que se produjo esta clave migración humana.

29


CAPITÚLO III

ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS

El Dr. Ricardo E. Alegría 17 refiere: que la

Arqueología es la rama de la Antropología que se dedica al

estudio se las culturas desaparecidas, realiza el estudio con

los restos de materiales de la cultura que se han conservado,

se estudian las ruinas de sus edificaciones, de sus poblados,

sus enterramientos y restos alimenticios, así como los

grabados, pinturas y esculturas que dejaron en paredes y

piedras.

17 RICARDO E. ALEGRIA

Antropólogo, historiador y educador, nacido en San Juan de Puerto

Rico en 1921, hijo de José S. Alegría y fallecido en la misma ciudad en 2011.

Obtuvo el grado de bachiller (lo que equivale en España a la licenciatura) en la

Universidad de Puerto Rico, y el de maestro, con especialización en Antropología,

en la de Chicago (1947). Becado por la fundación Guggenheim se doctoró en la de

Harvard dentro del mismo campo. Fue catedrático de la Universidad de Puerto Rico

(1945-1976), fundador y director del Centro de Investigaciones Arqueológicas y

Etnológicas (1947-1955), director y reorganizador del Museo de Antropología,

Historia y Arte de la U.P.R., organizador y director del Instituto de Cultura

Puertorriqueña (1955-1973), fundador y director de la Revista del Instituto de

Cultura Puertorriqueña (1958), director de la oficina de Asuntos Culturales del

E.L.A., de Puerto Rico (1973-1976), y desde 1977 preside el Centro de Estudios

Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Ha realizado excavaciones arqueológicas,

dirigió el Programa de Restauración de Monumentos y Zonas Históricas y fundó

varios museos. Fundó y organizó la Escuela y los Talleres de Artes Plásticas, e

inició las Bienales del Grabado Latinoamericano. Ha publicado numerosos artículos

sobre Arqueología, Historia, Folklore y Arte en revistas y periódicos, ha publicado

las siguientes obras: Historia de Nuestros Indios; La Fiesta de Santiago

Apóstol en Loíza; Descubrimiento, Conquista y Colonización de Puerto Rico; El

Fuerte de San Jerónimo del Boquerón; El Instituto de Cultura Puertorriqueña (1955-

1960); Cuentos Folklóricos de Puerto Rico; The Three Wishes; Antología: El Tema

del Café en la Literatura Puertorriqueña; Las Primeras Representaciones Gráficas

del Indio Americano; La Vida de Jesucristo según el Santero Florencio Cabán; ha

escrito un extenso prólogo a Crónicas Francesas de los Indios Caribes; y Ball

Courts and Ceremonial Plazas in the West Indies, publicado por el departamento de

Antropología de la Universidad de Yale en 1983. Ha sido honrado con el título de

Doctor Honoris Causa por la Universidades Católica de Puerto Rico; la de Nueva

York y la de Puerto Rico. Es miembro de las Academias Puertorriqeñas la Lengua,

de la Historia y de Artes y Ciencias, de la Academia de Bellas Artes de San Jorge,

Barcelona, y de la Sociedad Defensores de los Castillos de España; de la Fraternidad

Alfa Beta Chi, y Fellow, de la Asociación Antropológica Americana.

Se expuso aquí una idea general de todo lo que el Dr. Alegría ha

aportado al pueblo de Puerto Rico, dedicando toda una vida al bienestar de su

cultura.

30


En Puerto Rico los estudios arqueológicos abarcan

las diversas culturas aborígenes que la poblaron. También se

puede estudiar, como Arqueología Histórica, los restos

materiales que nos dejaron los conquistadores y colonizadores

europeos, como los negros africanos que desde las primeras

décadas del siglo XVI poblaron Puerto Rico.

No ha de ser hasta mediados del siglo XIX, en pleno

período romántico, cuando comienza a surgir el interés por

el estudio de los antiguos habitantes de Puerto Rico y

empiezan a atesorarse sus restos arqueológicos. En el 1854

se celebra la primera exposición de piezas las "Reliquias

de Nuestros Indios" 18 .

Agustín Stahl, primer naturalista puertorriqueño,

el prócer José Julián Acosta 19 y Jorge Látimer 20 , comerciante

norteamericano radicado en Puerto Rico, habrán de ser tres

de los primeros coleccionistas de objetos arqueológicos de

los aborígenes. En 1889 Stahl ha publicado libro Los indios

boriqueños 21 y efectuado una impotante contribución a los

estudios arqueológicos en las Antillas, al establecer por

primera vez el vínculo existente entre los restos arqueológicos,

de los bateyes o "juegos de indios" que abundaban en

los campos, y el juego de pelota, descrito por los cronistas,

que practicaban los indios Taínos. Para entonces, tanto en

Puerto Rico como en las otras islas, se desconocía el hecho

de que las Antillas habían sido pobladas por diferentes

culturas aborígenes y que los Taínos que encontraron los

18 Ricardo E. Alegría, "La Primera exposición y el Primer Museo de Arqueología

en Puerto Rico". Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Núm. 64 (San

Juan Puerto Rico, 1974).

19 Fray Iñigo Abbad. Historia Natural, Geográfica y Civil de Puerto Rico.

Edición y notas de José Julián Acosta (San Juan 1866).

20 Otis T. Mason, "The Latimer Collection of Antiquities from Puerto Rico in

the National Museum at Washington, D.C.", Annual Report Smithsonian Institution

(Washington, D.C. 1876).

21 Agustín Stahl, Los Indios Boriqueños, Estudios Etnográficos (Puerto Rico,

1889).

31


conquistadores españoles sólo eran sus más recientes pobladores.

Durante los primeros años del siglo XX visitan al

país los arqueólogos, entre los que destacan J. Walter Fewkes

22 , J. Alden Mason 23 , Samuel K. Lothrop 24 y Herbert Spinden.

Estos científicos hacen importantes contribuciones al conocimiento

de los aborígenes.

En Puerto Rico historiadores y estudiosos de las

culturas autóctonas como Cayetano Coll y Toste 25 , Adolfo de

Hostos 26 , el Padre Nazario 27 y J.L. Montalvo Guenard 28 , hacen

también importantes aportaciones al estudio de la población

indígena a la vez que forman valiosas colecciones

arqueológicas que hoy enriquecen los museos puertorriqueños.

En la década de 1930, los estudios arqueológicos

en Puerto Rico han de sufrir un gran impacto gracias a las

investigaciones realizadas por los doctores Froelich Rainey 29

e Irving Rouse 30 . Se establece científicamente la estratificación

de las culturas aborígenes en la isla y se verifica

la existencia de la cultura igneri (Saladoide) en Puerto

Rico. El estudio de los estilos cerámicos del doctor Rouse,

22 J. Walter Fewkes. The Aborigines of Porto Rico and Neighboring Islands",

25th Annual Report (Bureau of American Ethnology, Washington, 1907). Porto Rico:

Nombre que le fue oficialmente impuesto a la isla de Puerto Rico en 1899 por el

gobierno militar norteamericano, por razones idiomáticas. Se mantuvo vigente hasta

el 17 de Mayo de 1932, fecha en que el Congreso aprobó una ley restituyéndole el

nombre de Puerto Rico.

23 J. Alden Mason, A large archaeological site at Capá, Utuado... Scientific

Survey of Puerto Rico, and the V. Islands, Vol. 18, Pt. 2 (N.Y. Academy of Sciences

N.Y, 1941)

24 Samuel K. Lothrop. "Porto Rican Collars and Elbow stones". Man. Vol. 27.

No. 10 (Londres, 1927). El Dr. Lothrop también hizo una lista de los sitios

arqueológicos de la Isla.

25 Cayetano Coll y Toste, Prehistoria de Puerto Rico (San Juan, 1907).

26 Adolfo de Hostos, Anthropological Papers (Office of the Historian, San

Juan, 1941).

27 Padre José Nazario, Guayanilla y la historia de Puerto Rico (Ponce, 1893).

28 J.L. Montalvo Guenard, Rectificaciones históricas... (Ponce, 1933).

29 Froelich Rainey, Puerto Rican Archaeology. Scientific Survey of P.R. and

the V. Islands. Vol. 18, Pt 1, N.Y. Academy of Sciences (N.Y., 1940).

30 Irving Rouse, Porto Rican Prehistory. Scientific Survey of P.R. and the V.

Islands. Vol. 18, Pt. 3-4, N.Y. Academy of Sciences (N.Y., 1952). Este destacado

investigador ha publicado numerosos artículos sobre la arqueología antillana.

32


contribuyen a establecer una periodificación cultural y cronológica.

En el año 1946 se crea el Centro de Investigaciones

Arqueológicas, en la Universidad de Puerto Rico, bajo la

dirección de Ricardo E. Alegría, y se realizan excavaciones

en Luquillo, Loíza, Ponce y Utuado. En la cueva de María la

Cruz, Loíza, se descubre un yacimiento de indios (arcaicos)

pre-agrícolas y pre-cerámicos, que establece definitivamente

la presencia de este grupo indígena en la isla 31 . En Hacienda

Grande, Loíza se descubre la existencia de la primera fase

de la cultura igneri 32 .

Durante estos años (1947) se reorganiza el Museo

de la Universidad, que había fundado poco antes el profesor

Rafael W. Ramírez, y en él se establece una importante exposición

permanente sobre las culturas aborígenes del país. Es

entonces cuando el Museo de Antropología, Historia y Arte de

la Universidad se enriquece notablemente con la adquisición

de importantes colecciones privadas (Montalvo-Guenard,

Masso, Limón de Arce, Fernández García, Matienzo, de Castro,

Ferré, Hostos, etc.)

En 1955 se crea el Instituto de Cultura Puertorriqueña,

que al iniciar un redescubrimiento sistemático del

patrimonio cultural, logra despertar un gran interés en la

cultura indígena.

Junto a estos restos arqueológicos se establece el

primer Museo del Indio de Puerto Rico. El Instituto rescata

para el país la importante colección arqueológica de Robert

Junghanns. Los diseños artísticos de los indios,

especialmente los conservados en los petroglifos, se

difundieron entre los pintores, grabadores y escultores, con

31 Ricardo E. Alegría, Gordon Willey and Henry Nicholson, "The Archaic

Tradition in Puerto Rico", American Antiquity, Vol. 21, No. 2 (Salt Lake City,

1955, pp. 113-221).

32 Ricardo E. Alegría, "On Puerto Rican Archaeology", American Antiquity, Vol.

31, No. 2 (Salt Lake City, 1965), pp. 246-249.

33


el fin de estimularlos a usarlos como fuente de inspiración.

Reproducciones de piezas arqueológicas como joyería y

adornos, fueron distribuidas desde el Centro de Artes

Populares, a fin, de generar un mayor interés en el

conocimiento de la cultura aborigen.

Héctor Moya, Walter Murray, Diana López Sotomayor

y Ovidio Dávila, han realizado importantes investigaciones

en Vieques 33 y Morovis 34 . Al igual que el arqueólogo cubano

Alfredo Figueredo 35 , realiza excavaciones en un depósito precerámico.

Visitan al país destacados arqueólogos como Gordon

Willey, José Cruxent, Stephen Williams, J. Brew, M. García

Arévalo, Marcio Veloz Maggiolo, Irving Rouse, Betty Meggers,

Clifford Evans y otros.

En 1962 los profesores Irving Rouse y Ricardo Alegría

establecieron en Puerto Rico la primera cronología de

las culturas aborígenes que se hizo en las Antillas a base

de carbón 14 36 .

En Ponce, surge la Sociedad Guaynía que, con la

cooperación del Instituto de Cultura, establece dos museos

de Arqueología, uno en la Universidad Católica y otro en el

pueblo de Santa Isabel.

El arqueólogo dominicano Luis Chanlatte, del

Centro de Investigaciones Arqueológicas de la Universidad de

Puerto Rico, ha realizado investigaciones en un antiguo de-

33 Diana López Sotomayor, "Vieques, un momento de su historia". Tesis

presentada a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, México. D.F. 1975.

34 Ovidio Dávila. "La Cueva de los Gemelos", tesis sometida al Centro de

Estudios Avanzado de Puerto Rico y el Caribe.

35 Alfredo E. Figueredo. "Caño Hondo, un residuario Pre-cerámico en la isla

de Vieques".

36 Irving Rouse and Ricardo E. Alegría. "Radiocarbón Dates From the West

Indies". Trabajo leído en la reunión de la Society for American Archaeology,

Boulder Colorado, 1963. Revista/Review Interamericana, Vol. VIII, No. 3 (San Juan:

Inter American University Press., 1978).

34


pósito de la cultura igneri en Guayanilla y en Vieques, donde

ha descubierto yacimientos con una gran riqueza de objetos

de adorno personal y de cerámica.

En el año 1962 se realiza por el Dr. Ricardo E.

Alegría e Irving Rouse, el primer esquema cronológico de las

fases, estilos y series de las culturas aborígenes de Puerto

Rico, vino a ser la primera cronología de las culturas aborígenes

que se hizo en Las Antillas.

FASES Estilos Series Cronología

Taína Capa Esperanza 1508 A.D.

Sub-Taína

Saladoide

o

Igneri

Ostiones

Santa Elena

Cuevas

Hacienda Grande

1200 A.D.

600 A.D.

500 A.D.

120 A.D.

200 A. de C.

Tradición

Arcaica

Cayo Cofresi

Vieques

300 A. de C.

ETNOLOGÍA TAÍNA DE BORIQUÉN

Algunos cronistas, sostienen que los primitivos

habitantes de las Antillas Mayores y Menores y las Bahamas

35


tuvieron una cultura pre-agrícola comprobada estratigráficamente

37 , y los únicos de sus sobrevivientes, llamados guanahatabey

y siboney subsistían únicamente en el occidente de Cuba

y la península de Guacayarima en Haití. Ya a fines del Siglo

XV la población general estaba constituida por dos grupos

étnicos agrícolas, el principal arahuaco o araguaco, Taíno o

lokono y el otro caribe, que era el de más reciente arribo

desde Suramérica a través de las Antillas Menores. El grupo

más desarrollado era el Taíno, neolítico, distinguido por sus

piedras tricornes o semís, 38 collares de piedra y cerámica en

Puerto Rico, La Española, algunas de las Islas Vírgenes y el

extremo oriental de Cuba. Existía un grupo pre-taíno menos

desarrollado que ocupaba el extremo occidental de Cuba,

Jamaica y las Bahamas, aunque ambos eran aparentemente

contemporáneos. Aún puede diferenciarse otro grupo anterior

también de origen arahuaco, llamado Iñeri, que había sido ya

exterminado por los Taínos y los caribes en las Antillas

Menores y parte de Puerto Rico. Entre las Antillas Menores

se incluyen las Islas Vírgenes, aunque pertenecen a las

37 Estratigrafía, parte de la geología que estudia las capas de la corteza

terrestres, es decir, las rocas, desde el punto de vista de la sucesión cronológica

y del reparto geográfico de las mismas. Estudio de los estratos arqueológicos,

históricos, lingüísticos, sociales, etc. El término estratigrafía no apareció

hasta 1865. A mediados del s. XIX esta ciencia se codificó y estableció la

terminología que aún mantiene.

La estratigrafía alcanza plena madurez con el tratado de Grabau (1913),

obra clásica de consulta constante aún en la actualidad. Nacen los métodos de

datación radiactiva (geocronología). La interpretación de los sedimentos,

aplicando el principio del actualismo, da paso a la nueva rama llamada

sedimentología. Surgen el estudio de las estructuras sedimentarias orgánicas e

inorgánicas para determinar, junto con la petrología sedimentaria, el ambiente de

depósito; el estudio de las llamadas "microfaces", de los suelos (edafología),

etc. Se da nueva dimensión a la geología histórica, en cierto modo desgajada de

la estratigrafía, y diversificada en paleogeografía, paleoclimatología,

paleobiología etc. Nuevas técnicas y nuevos campos vienen en auxilio de la

estratigrafía; así se tiene la micropaleontología (foramíniferos, esporas, polen,

ostrácodos, conodontos, etc.)

38

Cemí o zemí es un concepto taíno que designa tanto a una deidad o

espíritu ancestral como a ciertos objetos esculturales que alojan a

dichos espíritus. 1 Los materiales con los que se confeccionaban los

cemíes eran variados; algunos eran de madera, cerámica y otros incluso

eran elaborados con fibras textiles. Ciertos cemíes contenían restos

humanos o algunos objetos que estaban asociados con el espíritu que

representaban. El culto a los cemíes también está documentado entre

algunas tribus caribes y ciertas zonas de América del Sur

36


Mayores junto a algunas de las Menores, por su origen

geológico en la plataforma submarina de las Antillas Mayores.

Labraban ídolos que llamaban semí, de algodón, yuca,

barro y guanín, una aleación de oro y cobre, y piedra o

madera. Los asientos ceremoniales de los caciques llamados

ture, dujos o duchi los labraban de madera o piedra. Hacían

carátulas de guanín y medallones y zarcillos colgantes del

mismo material. Cocían al fuego cántaros, ánforas, ollas o

doada y burenes muy artísticos.

Cultivaban la tierra con la coa o azada de madera

endurecida al fuego. Sembraban en dos formas, de semilla y

de estaca. De semilla sembraban el maíz, y de estaca la yuca,

la yautía, el ñame y otras raíces y tubérculos.

Sus bojíos eran ovalados y cuadrados, de muchos

tamaños desde el guariquitén o jubo que era muy pequeño hasta

el baqueque o bojío cónico ordinario, el bajaré o bojío grande

y el caney que era muy grande en forma de largo pabellón,

pero sus materiales no pudieron resistir el transcurso de los

siglos por lo que nadie puede saber a ciencia cierta como

eran. Todos se construían de maderas rollizas y se techaban

con cobija de bijao o guano y yaguas de palma, las que tejían

por medio del arique o tira de yagua, el bejuco, baigua o

bayabe y la cabuya o curricán que era un cordel o hilo menos

grueso hecho de algodón, sorovei o maguey y majagua. Algunos

bojíos principales se distinguían por una forma de balcón

exterior que se usaba como almacén y se llamaba barbacoa

frente al batey o plazoleta barrida y limpia. Las mujeres

tejían en algodón, como de maguey y yagua, no sólo las casas

y los techos de los bojíos, sino sus camas colgantes llamadas,

jamacas, las naguas, las redes de pescar, y las jabas o cestas

que también llamaban catauro, jabuco, macuto, guacal y sebucan,

de acuerdo con su forma y su tamaño. A veces usaban

camas llamadas también coy o barbacoas hechas de caña o madera

y cubiertas con esteras, camatas o petates de hojas. Tenían

37


mesas con cuatro patas y cubierta con una estera o petate

llamada matuto.

Usaban bebidas alcohólicas fermentadas, llamadas a

veces chicha y cusubí, hechas de la yuca, el maíz y la cáscara

del mabí, y fumaban una planta que llamaban cojiba en túbanos

o por medio de una pipa llamada tabaco, la que era de dos

clases distintas. Una era un sencillo canuto y la otra era

hecha de una caña hueca de una sola pieza con dos ramificaciones.

Tomaban antes de fumar y después aspiraban el humo

de la cojiba por la boca por medio del canutillo o por la

nariz si usaban el tabaco o pipa doble en forma de y (i

griega), hasta quedar inconscientes o aletargados bajo la

influencia de cusubi y la cojiba. Se cree que le agregaban a

la cojiba en polvo algunos extractos de otras plantas que

aumentaba su efecto hipnótico lo que les permitía a los bohiques

acercarse al semí para improvisar mensajes espirituales,

inspirados en sus conocimientos de la psicología individual

y colectiva.

Los indios apreciaban mucho las baratijas de los

europeos y no le daban gran valor al guanín 39 , una aleación

de oro, plata y cobre que se apreciaba por la intensidad de

su penetrante color distintivo.

Según Aurelio Tió, aparentemente existían en Puerto

Rico tantas tribus como caciques, de los cuales se han descubierto

los nombres de unos cincuenta, pues el Presbítero Juan

Troche Ponce de León 40 declaró que en cada valle de la isla

39

Ant., P. Rico, R. Dom., y Colom. Entre los colonizadores de América, oro de baja ley fabricado por los indios. Los

indios taínos apreciaban este metal por su color dorado-rojizo y brillantez al pulirlo, y por esto lo asociaban con el poder

mundano y sobrenatural.

40 Juan Troche Ponce de León. Nieto del conquistador de Puerto Rico; hijo

de García Troche alcaide, de La Fortaleza y de Juana Ponce de León, hija mayor de

Juan Ponce de León. Se cree que nació en San Germán alrededor de 1525. Murió en

San Juan en 1590. A la muerte de su tío Luis y luego de su padre, heredó los

cargos de contador y tesorero de Puerto Rico, alcaide de La Fortaleza, capitán

del regimiento de San Juan y regidor del consejo municipal de San Juan. Fue

gobernador interino de Puerto Rico de 1579 a 1580. Para 1545 se casó con la hija

del gobernador de Puerto Rico Iñigo López Cervantes de Laiza, Isabel. Cumpliendo

órdenes del Rey Felipe II y por encargo del gobernador Juan López de Melgarejo,

junto al abogado Antonio de Santa Clara redactó una Memoria y descripción de la

38


había un cacique o quebán con su aldea, y a las órdenes de

cada cacique o guare había varios nitaínos o subjefes y los

caciques se hacían aliados o guatiaos 41 entre sí. Los naborias

eran la clase comunal o masa popular, los que desempeñaban

los oficios de labrador, cazador y pescador y los baquías

eran los guerreros en las guasábaras.

Los bejiques o buitios 42 intervenían en las

ceremonias o areytos 43 y en los juegos de pelota o batos

celebrados en bateyes o plazas rectangulares cercadas con

bloques de piedra de un tamaño considerable, las que siempre

estaban cerca de algún río o quebrada, ya que los indios eran

muy pulcros y se bañaban con frecuencia.

Los instrumentos musicales eran el tambor de madera

o magüey, el güicharo o güiro, la maraca, la trompeta, fotuto

o guamo de caracol y la flauta de caña o hueso. El tambor

ceremonial se hacía de un tronco de árbol. Tenían especies

de ocarinas de caracol, la trompeta de caña que resonaba

dentro de una botija de barro, y un instrumento de cuerdas,

especie de tarimba o bao, parecido a la bordonúa y llamado

jabao.

De los bailes o areytos se usaban las palabras

cariaco cuando éste era desorganizado, areyto cuando era

Isla de Puerto Rico (1582), más conocida como Memoria de Melgarejo, que fue publicada en

Madrid en 1864; en 1914 Cayeta Coll y Toste la reprodujo en su Boletín Histórico

de Puerto Rico. Años antes de morir cedió a su hijo mayor sus cargos y privilegios

e ingresó en un convento; llegó a ser ordenado sacerdote.

41

El guaitiao, en la cultura taina, en un bonito juramento que se

hacen dos personas y que consolidan intercambiandose sus nombres.

42 El behique, bohique o buhitío era un personaje necesario en toda la tribu, y ocupaba un

puesto privilegiado en la pirámide social después del cacique y los nitaínos. “Ellos representaban

el nivel de desarrollo social y religioso de los taínos” 1 . Los behiques poseían un “poder

sobrenatural” que los convertía en personas respetables y temidas. Al igual que la generalidad

de shamanes, no eran sacerdotes, sino fundamentalmente médicos-hechiceros, aunque,

también ejercían el papel de teólogos, adivinos y profetas. Para convertirse en Behique, se

requería un aprendizaje muy extenso y muchos días de ayuno, prácticamente absoluto. “El

ayuno que algunos hacían principalmente los behíques o sacerdotes o hechiceros… Ayunaban

cuatro meses y más continuos, sin comer cosa alguna, sino solo cierto zumo de yerba o yerbas,

que solamente para sustentarlos, que no muriesen, bastaba”

43

Los areytos se realizaban ante los sucesos importantes de la

comunidad: bodas, nacimientos, funerales, buena cosecha, salud,

festejos de victorias, eventos del pasado, o agasajo a visitantes.

39


ordenado y guateque o guataca si era bullicioso, derivado

deguata u oreja, de la cual quizá se derivó también guaracha

o guiro.

Las mismas personas participaban en los juegos

llamados batos usando una pelota redonda de copey o -

gomoresinas vegetales, esponjosa pero pesada, y cocida al

fuego, las que se extraían de árboles sapotáceos como el

guao, caimito y los parecidos al caaoucho o la castilloa. Las

mujeres también jugaban. Los jueces de campo se sentaban en

dujos y marcaban una línea en el medio del batey. Los bandos

contrarios tenían que lanzar la pelota fuera de dicha línea,

pasándosela de uno a otro sin tocarla con las manos y dándole

únicamente con la cabeza, 0el hombro, las caderas, las

rodillas y los codos. El bando que la pasaba primero sobre

la línea vencía y se marcaba una raya en donde quedaba la

pelota parada, empezando de nuevo el juego, implicándose que

se tenía algún sistema de sumar las distancias para

determinar el vencedor.

No toleraban el incesto ni el adulterio, aunque

aparentemente toleraban la sodomía, y el robo lo castigaban

con la muerte por el hambre o el empalamiento. Sus vicios

mayores eran la lujuria y la indolencia, sobre todo en las

partes donde estaban protegidos de los ataques de sus

enemigos y el terreno era fértil, por lo que no tenían que

activarse mucho dentro de su favorecido medio ambiente.

La organización tribal era sencilla con el cacique

o quebán al frente, nitaynos por sub-jefes, baquías por guerreros

y naborías por obreros. Cada aldea consistía comúnmente

desde 5 a 50 bojíos con unos 300 indios en promedio.

Existía un gran cacicazgo en Puerto Rico bajo el mando supremo

del Cacique Guaybana con alianzas intertribales que se debilitaban

en proporción directa a su distancia de la sede del

cacique máximo. Cuando llegó la primera expedición de don

Juan Ponce de León 44 en 1508, los indios de Guaorabo les

44 Ponce de León, Juan (Santervás de Campos, 1460? - Cuba, 1521).

40


dijeron que estaban en guasábaras o guerras con los del norte

de la isla (se referían a los caribes). Alrededor de la bahía

cerca de la que se fundó Caparra.

Los números se limitaban a los dedos de las manos

o los pies, o sea, hasta diez, pero se sabe que usaban

piedras, varillas y nudos en sus cabuyas hicos o curricanes

para contar cantidades mayores. Llevaban cierta cronología

por medio de piedras dentro de un calabazo hueco en el que

echaban una por cada día, y las cantidades grandes las

expresaban simbólicamente con arena o cabellos, calculando

las distancias de acuerdo con el número de noches empleadas

en el viaje.

El principio de cada año lo determinaban por la

aparición en el occidente de las Siete Estrellas o Pléyades

y lo dividían en estaciones siguiendo el curso de las estrellas

o el florecimiento de ciertas plantas, y el del sol o

guey y la luna o caraya.

Aunque se han encontrado algunos petroglifos en

rocas y cuevas, aparentemente no tenían forma apreciable de

escritura, aunque usaban sellos labrados, cilíndricos y

redondos con signos que no han podido ser descifrados.

En Puerto Rico y parte de la Española se desarrolló

el pulimento y la talla de la piedra o ciba a un extremo de

Conquistador español. Pasó con Ovando a La Española en 1502. En 1508 emprendió la

conquista de Puerto Rico (Boriquén) y ejerció el cargo de gobernador. Asimismo,

emprendió la colonización y fundó varias ciudades, pero los indígenas, que en

principio le habían acogido bien, se sublevaron repetidas veces por la

implantación de las encomiendas y la dureza del régimen a que fueron sometidos.

Hubo una fuerte represión y Ponce de León fue destituido (1511). En febrero de

1512 obtuvo una capitulación para buscar la isla de Bimini, al Norte de Cuba,

donde una leyenda india suituaba la "fuente de la juventud". Llegó a la Península

que bautizo de Florida, por ser tiempo pascual (marzo 1513), cuya existencia

constaba ya en varios mapas de los primeros años del s. XVI. En 1514 se le concedió

el cargo de capitán general de Puerto Rico (1514-19). En 1521, con una nueva

capitulación, emprendió la segunda expedición a la Florida. Desembarcó en la costa

occidental, pero fue herido por los indios y regresó a Cuba donde murió. Sus

restos fueron trasladados a San Juan y sepultados en la Iglesia de Santo Tomás.

41


perfección que no fue igualado en Suramérica, de donde

procedían, e igualada sólo en Mesoamérica. Eran alfareros de

gran arte y habilidad y trabajaban la madera del guayacán y

la caoba, la concha y el hueso de una manera muy desarrollada

que evocan los de Centro América y México, sobre todo en los

dujos, metates, máscaras, adornos y las espátulas de ciba o

hueso para vomitar y purificarse.

Los semís tricornes, según Las Casas y Román Pané

«eran de tres maneras que cada una estimaban tener su virtud;

la de la una que favorecía sus sementeras, la de la segunda

para que las mujeres tuviesen buena dicha en parir, la virtud

de la tercera para que tuviesen agua y buenos temporales

cuando los había de menester».

LAS ANTILLAS Y EL ARTE TAÍNO

Las Antillas, primeras tierras americanas descubiertas

por Colón (1492), estaban habitadas por dos pueblos,

vinieron del continente suramericano: Arawak y Carib, o

Caribes. Estos últimos instalados en las Pequeñas Antillas

donde habían exterminado en parte a la antigua población

arawak. La civilización Taína de las Grandes Antillas había

sufrido, en época reciente, la influencia de Méjico: todavía

existían relaciones marítimas, en la época del descubrimiento,

entre las islas y Yucatán. Sin embargo, como en América

Central ── fuera del dominio maya ──, no hay arquitectura en

piedra.

La denominación Taíno no es aborigen, sino que

designa a los grupos de lengua arawak en las Antillas Mayores,

para distinguirlos de los grupos de la misma lengua del continente.

Se cree que las islas del Caribe fueron pobladas

desde Suramérica. Los pobladores más antiguos del área, los

cazadores de mamíferos Paleo-Indios, anteriores al 5000 a.C.,

se han localizado solamente en tierra firme y no será hasta

el período llamado Meso-Indio (5000 -1000 a.C.), cuando

42


aparezcan los primeros pobladores en las islas. Son

pescadores y recolectores de mariscos que se localizaran en

las Antillas Mayores estos grupos, de la lengua Ciboney y

denominados marginales, permanecieron durante siglos, pero

empujados a lugares muy concretos del oeste de Cuba y pequeñas

islas cercanas y de la península suroeste de Haití por pueblos

más tardíos de economía agrícola.

A partir del 1000 a.C., con el comienzo del período

Neo-Indio, hace su aparición en el área la agricultura de la

mandioca y la cerámica, sin antecedentes conocidos y aparentemente

traída por movimientos de población a lo largo de la

costa de Venezuela y hacia las Antillas Menores y Mayores.

En las islas, las diversas oleadas colonizadoras se

identificarán por distintas tradiciones cerámicas, todas

claramente suramericanas. Desde el Neo-Indio II (300 d.C.),

se reconocen cerámicas saladoides en Puerto Rico y la

Española y para el 700-900 d.C., grupos subtaínos, con

cerámicas ostionoides aparecen en la Española, Cuba y

Jamaica. La fecha más temprana de la cerámica de la Cultura

Taína, conocida como chicoide, es la de 850 d.C. en la

República Dominicana, llegando hasta la época del contacto.

los pueblos de lengua Caribe, localizados en todas

las Antillas Menores, agricultores y ceramistas, de cultura

menos compleja, de gran tradición guerrera, que habían

conquistado a los arawak de las islas menores, matando a los

hombres y uniéndose con sus mujeres y que estaban siendo

absorbidos y sometidos por la cultura superior arawak.

Los Taínos representan el desarrollo cultural más

completo en las Antillas y de toda el área circuncaribe. Su

economía tenía una fuerte incidencia en la agricultura,

destacando el cultivo de la yuca (mandioca dulce), con la que

elaboraban el cazabe, o torta de harina que se tostaba sobre

un burén. Cultivaron también el maíz, la batata, el maní y

la piña, y recolectaban frutas silvestres entre las que

destacamos el mamey, la guanábana, la papaya, o la guayaba.

43


La agricultura se practicaba con el sistema de rosa (tala y

quema) y también de camellones, o levantamiento de amontonamientos

circulares de tierra para facilitar el cultivo de los

tubérculos. La pesca, en el mar o en agua dulce por varios

procedimientos, la recolección de crustáceos y moluscos y la

caza, practicada con arco y flecha o con dardos y propulsores,

fueron importantes complementos para la subsistencia.

Los asentamientos variaban en su composición, desde

una sola casa multifamiliar hasta poblados compuestos por

unas mil. Los poblados disponían de una o más áreas ceremoniales.

La residencia del cacique se situaba en uno de los

lados de esa área era denominada el caney, con una marquesina

frontal de recibo, y que podía hacer las veces de templo

donde se guardaban los cemíes, los ídolos más importantes del

poblado. El bohío era la vivienda de la gente común, que como

el caney era una residencia multifamiliar.

La organización sociopolítica era el cacicazgo ──

la palabra cacique procede precisamente de la lengua arawak

──, o más precisamente una confederación de jefaturas, en las

que un cacique principal gobernaba una especie de provincia,

dividida a modo de distritos, gobernados cada uno por un

jefe, de carácter mágico-religioso.

El arte y la religión se encuentran estrechamente

unidos entre los Taínos. Según Fray Román Pané, que realizó

una serie de observaciones sobre la cultura de los Taínos

entre 1494 y 1498 por lo que puede considerarse el primer

etnógrafo del Nuevo Mundo y cuyo libro fue el primero escrito

en español en América, su religión se centraba en el culto

de unas divinidades llamadas cemíes. El principal de ellos

era Yúcahu Bágua Maórocoti, especie de principio inmortal, y

había otros muchos dedicados a la agricultura, a los fenómenos

meteorológicos o a los antepasados. La palabra cemí se

aplica también a la representación de esos dioses tanto en

piedra como en madera, en un muestrario de variada escultura,

44


que además conforma una serie de objetos en los que se mezclan

las funciones mágicas utilitarias.

La ceremonia religiosa principal era la inhalación

de la cohoba, o polvos alucinógenos, por parte de los caciques

y behiques o sacerdotes para ponerse en comunicación con los

cemíes. Pero parece que también la acción de tallar un cemí

se relacionaba con la inhalación de la cohoba, ya que era el

behique quien tras realizar la ceremonia de la cohoba a un

tronco determinado, dictaba la forma de cómo debía ser

tallado, ya que en el propio árbol manifestaba el cemí que

debía representarse.

MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS

Entre las manifestaciones artísticas relacionadas más estrechamente

con la inhalación de la cohoba se encuentran los

llamados propiamente cemíes, figuras antropomorfas en

posición sedente o arrodillada sobre las que se proyecta una

especie de plataforma o bandeja. En esa bandeja se colocaban

los polvos que iban a ser inhalados. Sobre brazos o piernas,

desproporcionadamente largos, aparecen motivos grabados.

Los yugos o aros monolíticos, de forma general oval

y decorados con diseños geométricos y cefalomorfos

La producción cerámica Taína fue importante y de

gran variedad, generalmente inclinada hacia la decoración

incisa y sobre todo modelada, aunque no se desdeñaba la pintura

que se ha perdido dado su carácter vegetal que se decoran

con una faja de diseños geométricos incisos cerca del borde

y modelados de caras de carácter antropomorfo o zoomorfo.

Pero destacan sobre todos los vasosefigie, con

representaciones zoomorfas, antropomorfas, o mixtas,

generalmente tipos humaniodes de formas un tanto grotescas,

45


incluso con deformaciones corporales, como jorobados,

personajes que aparecen en la mitología Taína y que parecen

volver a poner en relación estas figuras con los

omnipresentes cemíes.

46


CAPÍTULO IV

LAS MIGRACCIONES PROCEDENTES DE

SURAMÉRICA

Los antropólogos y arqueólogos, al intercambiar

información, es la de reconstruir la historia de los "pueblos

sin historia", no han dejado testimonio escrito. Esta historia

sólo puede conocerse con la ayuda de las excavaciones,

pero también con el auxilio de la Etnología (estudio de

costumbres, tradiciones y hábitos) y de la Lingüística. Los

grandes movimientos étnicos del Viejo Mundo podemos

conocerlos porque las gentes que se mueven desde el oriente

asiático hacia el occidente actúan sobre pueblos civilizados,

que guardan memoria escrita o tradicional de los hechos. En

América, sin embargo, no tenemos este tipo de caudal

informativo, y por ello la Ciencia ha de usar de los

expedientes auxiliares de la Historia.

La lucha entre caribes y arahuacos pudo empujar a

éstos a un salto arriesgado sobre las rutas marítimas. De

todas las emigraciones suramericanas importantes, las de los

arahuacos y caribes, que aunque emparentados entre sí, los

futurólogos han diferenciado por la época de su arribo a las

islas. Estos grupos que hacen acto de presencia en las

Antillas y, por lo tanto, en Boriquén, son los siguientes:

a) igneri, b) Taínos (subtaínos y taínos, propiamente dicho)

y c) caribes.

Los IGNERI, a este complejo étnico y cultural,

también llamado iñeri y eyeri, ha sido identificado por el

Dr. Ricardo Alegría, quién supone sea la primera oleada

pobladora arahuaca procedente de Suramérica, y que llegó

desde la Venezuela actual hasta Boriquén y el oriente de La

Española, tropezando con la masa residente de los arcaicos,

de antiguo asentamiento en esas islas. Los datos cronológicos

situarían esta invasión en los primeros siglos de la Era

Cristiana, entre el siglo segundo y cuarto. Su cultura supe-

47


rior les haría imponerse sobre la rudimentaria ── precerámica

y pre-agrícola ── de los arcaicos. Disponían

asimismo de un mayor dinamismo y de un armamento superior

aparte que los pueblos en movimiento son en general muy

agresivos y por esta razón consiguen vencer a los ya

establecidos.

Los siglos transcurridos desde que sus antecesores, los

arcaicos, se instalaran en las islas antillanas, habían

permitido a los igneri subir varios escalones en el proceso

cultural, llegando a fabricar una bella cerámica de barro

seleccionado, que pintaban en blanco y rojo y decoraban artísticamente.

Además, conocían los secretos de la agricultura.

Todo ello permite convertir a los arcaicos a una

nueva economía y forma de vida, por absorción y asimilación

a una cultura superior. Abandonan la ingestión masiva de

moluscos, introduciendo el cultivo de la tierra (agricultura)

y la alimentación de cangrejos de tierra (jueyes)

Esta gran evolución cultural promovida por los igneri,

representa la introducción de la Cultura Taína en las

Antillas, habiéndose producido la mutación probablemente en

Boriquén. Al período de la transformación lo han designado

los antropólogos con el nombre de sub-taíno, lo cual no es

muy exacto, pues "sub" supondría una situación debajo de lo

Taíno, pero no necesariamente Taína, por lo cual sería más

apropiado llamarlo proto-taíno, son los arahuacos quienes la

producen y arahuacos también quienes la desarrollan

posteriormente, en la llamada "Cultura Taína".

Los TAÍNOS, cuando llegaron los castellanos al Mar

de las Antillas, encontraron una población difundida por

todas las islas, con una misma lengua y una misma manera de

vivir. Les maravilló su sencilla organización que hoy

definiríamos como de tipo neolítico, pues eran labradores,

ceramistas y pulimentadores de la piedra, y a todos ellos los

llamaron Taínos Parece derivado de nitayno, "el principal",

o "el bueno". Hernández Aquino 45 reproduce el párrafo del Dr.

45 Voz: taíno este vocablo es también de los primeros que pasan al castellano.

48


Diego Álvarez Chanca, que refiere que "...andaban por la

playa muchos hombres e mujeres mirando la flota (de Colón) e

maravillándose de tanta cosa nueva, e llegándose alguna barca

a tierra a hablar con ellos, diciéndoles tayno - tayno, que

quiere decir bueno...". La palabra hizo fortuna y así la

lengua de las gentes de las Antillas Mayores se llamó Taína,

y, por extensión, denominamos igualmente su cultura.

Los antropólogos y los historiadores se han planteado

acerca de la cultura hallada por los descubridores las

siguientes posibilidades:

a) Que la Cultura Taína sea una evolución normal de los

cambios introducidos por los igneri sobre una capa poblacional

arcaica, de distinto origen, pasando por un

período de transición sub-taíno o proto-taíno.

b) Que la Cultura Taína sea el resultado de una nueva oleada

arahuaca, más avanzada culturalmente, pero procedente

también de Suramérica.

La distinción entre sub-taínos y Taínos es más bien

una diferenciación acordada por los arqueólogos que una verdadera

y radical distinción. Yacimientos con cultura similar

a la Taína, pero más rudimentaria (la sub-taína), se hallan

en algunos lugares de la Española, Cuba y Puerto Rico, y

parece que ésta estaba viva en la época del Descubrimiento,

en el centro y oeste de Cuba, en Jamaica y las Bahamas. Que

existía una identidad cultural entre todos fue patente a los

primeros europeos que con ellos tuvieron contacto en las

Antillas Mayores y en las Lucayas. Cristóbal Colón escribía

en su carta a los Reyes Católicos que:

"En todas estas islas no vide mucha diversidad en

la fechura de la gente, ni en las costumbres, ni en la lengua,

salvo que todos de entienden..."

Hernández Aquino, Luis, Diccionario de Voces Indígenas de Puerto Rico, Bilbao,

1969, P. 311.

49


Y en efecto así sucedía, pues el castellano Juan

González, que aprendió a hablar taíno en la Española, sirvió

de faraute o intérprete en Boriquén, Vieques y hasta en las

Islas Vírgenes. De igual modo, el indio lucayo, que el Almirante

bautizara con el nombre de su hijo Diego, comprendía

el idioma de los habitantes de Cuba.

Todos ellos eran arahuacos y procedían de América

del Sur, pero en las Antillas desenvuelven nuevas y

diferentes formas de vida y cultura, ── debidas en gran parte

a su adaptación al habitat insular ── de las de sus hermanos

continentales, por lo cual es justo llamarlos "Taínos", para

personalizar los rasgos que los separan de sus parientes de

las selvas y cuencas de los grandes ríos suramericanos.

Los CARIBES, feroces indígenas ── al decir de los

descubridores ── parecen ser la última oleada de procedencia

meridional, y constituirían la tercera y última penetración

de este origen. Aún se hallaban en el continente en épocas

históricas e incluso es posible localizar parientes y descendientes

suyos en nuestro tiempo, en las Antillas. Para clasificarlos

debidamente, se ha dado a estos últimos el nombre

de caribes insulares.

Las investigaciones arqueológicas, especialmente

de Irving Rouse, tienden a demostrar que esta llegada final

de gentes suramericanas a Puerto Rico es muy poco tiempo

anterior al Descubrimiento, ya que los datos radiocarbónicos

de Naguabo (asiento de Las Cuevas) dan fechas del siglo XV.

Colón supo de los caribes por referencia, ya en su primer

viaje, y luego se iría comprobando que habían pasado éstos

del continente a las Antillas Menores, desde las cuales

habían organizado el ataque a las Mayores, encontrándose más

a gusto con los residuos de los igneris ── rudos y de menor

cultura y, por lo tanto, más parecidos a ellos ── con los que

se cruzaron. Practicaban la piratería en canoas y hacían

50


estragos con sus largos arcos y flechas en los yucayeques o

poblados de los sedentarios y pacíficos Taínos. Aprisionaban

a las mujeres, con fines de reproducción, y por ello en sus

comunidades se hablaban dos idiomas, el caribe y el materno

de los hijos de las Taínas, lo cual ya sorprendió a los

colonizadores, que se asombraban de que en un pueblo, según

hablara un hombre o una mujer, se designara a una misma cosa

con palabras diferentes. La artesanía caribe tiene una gran

semejanza con la Taína, sobre todo la cerámica, de lo cual

no debe extrañar ya que tal actividad es generalmente femenina

entre los pueblos primitivos, y quienes fabricaban los

cacharros eran las forzadas "esposas" arahuacas de los caribes.

Muchos autores, siguiendo a Colón y las versiones

que de sus informantes ofreció Pedro Mártir de Anglería,

identificaron como caribes a los ciguayos, porque usaban

grandes flechas y arcos, pero Alegría afirma que eran arahuacos.

La limitación de conocimientos no significa rudeza,

pues precisamente los indios de Boriquén, y parte de la

Española, llevaron el arte del pulimento de la piedra a una

perfección y refinamiento no alcanzados por sociedades más

complejas y adelantadas.

A continuación, el cuadro cronológico más aceptado

del asentamiento de los pueblos aborígenes de Puerto Rico.

1.Arcaicos

(Cueva María de la Cruz.

Loiza)

40 D. de JC.

2.Igneri (Hacienda Grande. Loiza) 370 D. de JC.

3.Arahuacos A) Sub-Taínos:

Monserrate

710 D. de

JC.

51


Ostiones

B) Taínos: Santa Elena

Capá (Utuado)

1050 D. de

JC.

1210 D. de

JC.

JC.

1270 D. de

4.Caribes Daguao (Naguabo) 1400 D. de JC.

Los primitivos habitantes de las Antillas, cuando

tuvo lugar el Descubrimiento, pertenecían a dos grandes familias

étnicas y lingüísticas: eran arahuacos 46 o caribes. Los

primeros se extienden aún hoy por gran parte de Sudamérica;

los segundos se encuentran más localizados, sus tribus radican

en la Amazonía.

Esos primitivos habitantes de las islas han

desaparecido; hoy son sólo objeto de estudio de la

Antropología. En cambio, en el continente suramericano,

algunas tribus superviven, aunque en su mayoría se han mezclado

con el resto de la población y pasado a formar parte

del numeroso mestizaje. Sólo conservan su tradicional forma

de vida y cultura aquellos que han ido trasladándose con la

frontera entre la selva y la civilización y se mantienen

ocultos o desconocidos, sufriendo una constante reducción en

el número de sus miembros amenazados de extinción. Así ocurre

con los yarumas y los apalais, que son menos de cien, o con

los paumaris, que son menos de doscientos, todos en Brasil.

46 Arahuacos (arhuacos o arawaks). Moradores primitivos de las Antillas y

parte del Continente radicados en Puerto Rico al momento de ocurrir el

Descubrimiento, incorrectamente llamados indios por Cristóbal Colón, en la

creencia de que había llegado a la India. Este pueblo se extendía desde las costas

del Perú, al oeste, y el Alto Paraguay, hacia el sur, hasta las Grandes Antillas.

Los taínos eran parte de estos aborígenes. Arahuaco es el término aceptado por la

Academia de Puerto Rico.

52


Tales tribus dispersas tienen para los antillanos

de hoy especial significado. Entre aquellos que han conservado

sus rasgos culturales encontramos muchos que corresponden

a las descripciones que hicieron los Cronistas de

Indias, españoles, italianos, y franceses de los pobladores

de las Antillas del siglo XVI.

Tanto los arahuacos como los caribes son hoy agricultores,

pescadores, cazadores, tejedores y ceramistas. Son

constructores de canoas; unos vacían un tronco, otros dan

forma a cortezas de árbol. Una excepción es la de los caribes

ararás, que a pesar de vivir en la proximidad de grandes ríos

(en el Pará, Brasil), no saben navegar. Muy pocos se

distinguen como ganaderos (los guajiros), comerciantes (los

cumanás y los macusis), y menos aún trabajan metales.

Fray Román Pané 47 estudió a sociedad Taína de la

Isla Española. Los testimonios de los cronistas y las

investigaciones arqueológicas demuestran la semejanza de los

Taínos de dicha isla con los boricanos, por lo que debemos

aceptar que la descripción que hizo Pané en 1505 de la

religión de los primeros se ajusta a los aborígenes de Puerto

Rico.

Creen que hay en el cielo un ser inmortal, y que

nadie puede verlo, y que tiene madre, más no tiene principio.

A éste le llaman Yocahú Vagua Maorocotí, y a su madre llaman

Atabex, Yermaoguacar, Apito y Zuimaco, que son cinco nombres.

Estos de los que escribo son de la isla Española; porque de

47 Fray Román Pané. Sacerdote español del siglo XV. Acompañó a Cristóbal

Colón en su segundo viaje a América (1493-1494) y fue el primer europeo que habló

una lengua indígena del Nuevo Mundo, la taína, y estudió las costumbres religiosas

y artísticas de los indios de Santo Domingo.

...de otro cemí, que se llamaba Opiyelguovirán y lo tenía un hombre

principal que se llamaba Cavavanivavá, que tenía muchos vasallos bajo su mando.

El cual cemí, Opiyelguavirán dicen que tiene cuatro pies, como perro, y es de

madera, y que muchas veces por la noche salía de casa y se iba a la selva. Allí

iban a buscarlo, y vuelta casa lo ataban con cuerdas; pero el se volvía a las

selvas. Y cuando los cristianos llegaron a dicha isla Española, dicen que este

huyó y se fue a una laguna; y que lo siguieron hasta allí por sus huellas, pero

nunca más lo vieron ni saben nada de él. Como lo compré así lo vendo.

53


las demás islas no sé cosa alguna, pues no las he visto nunca.

También saben de qué parte vinieron, y de dónde tuvieron su

origen el sol y la luna, y cómo de hizo el mar y adónde van

los muertos. Creen que los muertos se les aparecen por los

caminos cuando alguno va solo; porque cuando van muchos

juntos no se les aparecen. Todo esto les han hecho creer sus

antepasados; porque ellos no saben leer, ni contar hasta más

de diez".

Recorriendo la historia y según la cronología,

Cristóbal Colón descubrió Puerto Rico, el 19 de noviembre de

1493, isla a la que llamó San Juan Bautista, en su segundo

viaje y anexó la Isla a la Corona de España. Se aprovisionaron

de agua dulce las naves, y recogieron abundante pesca,

alimento principal de los indios Taínos. Había sábalos, sardinas

y muchas lisas en el mar y los ríos.

Después Visitaron la Isla Vicente Yañez Pinzón en

1500, Antonio de Torres en 1502 y García Alonso-Cansino en

1505, llegando a ese puerto, único conocido por los españoles,

y dejaron allí cabros, cerdos y posiblemente vacas. En

este mismo año Vicente Yañez Pinzón fue designado capitán

corregidor de la isla, designación hecha por el Rey Fernando

el Católico, y le encomienda conquistar Boriquén. Pero éste

no llevó acabo la empresa en los dos años señalados por la

concesión y entonces Nicolás de Ovando, Gobernador de La

Española (Santo Domingo), encargó de su conquista a Juan

Ponce de León que había sido compañero de Colón en sus dos

primeros viajes. Algunas muestras de oro recogidas por Pinzón

contribuyeron al interés de Ponce de León en esta empresa.

La colonización dio comienzo en 1508.

Se aprovisionaron de agua dulce las naves, y

recogieron abundante pesca, alimento principal de los indios

Taínos. Había sábalos, sardinas y muchas lisas en el mar y

los ríos.

54


Después Visitaron la Isla Vicente Yañez Pinzón en

1500, Antonio de Torres en 1502 y García Alonso-Cansino en

1505, llegando a ese puerto, único conocido por los españoles,

y dejaron allí cabros, cerdos y posiblemente vacas. En

este mismo año Vicente Yañez Pinzón fue designado capitán

corregidor de la isla, designación hecha por el Rey Fernando

el Católico, y le encomienda conquistar Boriquén. Pero éste

no llevó acabo la empresa en los dos años señalados por la

concesión y entonces Nicolás de Ovando, Gobernador de La

Española (Santo Domingo), encargó de su conquista a Juan

Ponce de León que había sido compañero de Colón en sus dos

primeros viajes. Algunas muestras de oro recogidas por Pinzón

contribuyeron al interés de Ponce de León en esta empresa.

La colonización dio comienzo en 1508.

Con el comienzo de la colonización del Perú en

1529, la cual terminó en 1531, empezó un rápido proceso de

despoblamiento de la isla. Este proceso fue drásticamente

atajado por el gobernador Francisco Manuel de Lando, bajo

cuyo mandato se hizo el primer censo poblacional. En 1570 se

declaró, oficialmente, el agotamiento de las minas de oro. A

partir de ese momento, la economía girará en torno al tratamiento

de cueros y al cultivo del jengibre. Se desarrolló

también el cultivo de la caña de azúcar.

La creación, como institución, de la Capitanía

General de Puerto Rico se produjo en 1582, y en 1586 España

estableció, para la isla, una ayuda económica, sistemática y

consistente, denominada «el situado mexicano».

En el año 1703 empezó, en cierto modo, un

aperturismo comercial y, por tanto, económico. España de

hecho, declaró abiertos los puertos del Caribe a los barcos

neutrales, y comenzaron las relaciones comerciales legales

de Puerto Rico con los Estados Unidos de América.

55


A mediados del siglo XVIII ocurrió algo cuya importancia,

tanto histórico-comercial como cultural, resultaba

imprevisible en aquel momento: la introducción del café como

cultivo, por el gobernador Felipe Ramírez de Estenóz en 1737,

según unos y en 1755, según otros.

Con la llegada, en 1803, de la vacuna contra la

viruela, comenzó el siglo XIX considerado por prácticamente

todos los historiadores como el Siglo de Oro. Los grandes

sucesos se precipitarán uno tras otro desde el principio de

este Siglo de Oro y no pararán hasta el gran trauma de 1898.

Así en 1806 se estableció la primera imprenta; en 1809, la

Junta Central Suprema Gubernamental de España y las Indias

elevó, mediante decreto, las colonias ultramarinas a la

categoría de Provincias del Reino, autorizando, de paso, a

sus ciudades a elegir representantes ante el Gobierno

español; en 1810, Puerto Rico eligió su primer diputado a las

Cortes, Ramón Power y Giral. En el año 1813 se fundó la Real

Sociedad Económica de Amigos del País. En 1815, por

decreto, Fernando VII concedió la Real Cédula de Gracias por

la cual se liberó plenamente el comercio y se propulsaron las

grandes inmigraciones.

Dos sucesos de gran significación se dieron en

1832: la fundación del Seminario Conciliar de San Ildefonso

y el establecimiento de la Real Audiencia. En el primero,

donde se instituyeron programas para laicos, se educó la

mayoría de los prohombres de la época. La segunda, por su

parte, estableció por vez primera un Tribunal de Apelaciones

en Puerto Rico.

En 1843, con la publicación del Aguinaldo Puertorriqueño,

se inició, históricamente, la literatura puertorriqueña.

El Gíbaro, obra costumbrista de Manuel Alonso, vio la

luz en 1849.

En 1868 estalló la insurrección de Lares, inspirada

y fraguada por Ramón Emeterio Betances, el más grande de los

56


líderes separatistas del siglo XIX. El Grito de Lares fue un

levantamiento revolucionario con profundas motivaciones

sociales para conseguir la independencia. De hecho, consiguió

la proclamación de la Primera República.

Del 1870 al 1871 se fundaron los partidos políticos

Reformistas y Conservador, y en 1873 se dio el gran logro de

la abolición de la esclavitud.

La fundación del Partido Autonomista ocurrió en

1887, año llamado «terrible» por la persecución de separatistas

y liberales (conocida como «el componte») desatada por

el capitán General Romualdo Palacio, finalmente destituido.

En 1896 fue a Madrid la Comisión de Autonomistas.

La autonomía fue obtenida en 1897 pero, desgraciadamente,

llegó demasiado tarde. Con la Guerra Hispanoamericana, España

perdió sus últimas posesiones americanas, Cuba y Puerto Rico;

así como sus últimos territorios en el océano Pacífico, las

islas Filipinas.

Las fuentes llamadas arqueológicas, lingüísticas y

antropológicas, aunque muchos de sus cultivadores creen que

nada tienen que ver con la Historia, porque conciben a ésta

como un hilvanado de fechas, de nombres y de acontecimientos,

son en verdad el mayor auxiliar que tiene el historiador para

los períodos más antiguos, de los que nada conserva la memoria

de las generaciones posteriores, como no sea en una forma

mítica y poco aprovechable para una verdadera reconstrucción

del pasado de la Humanidad, que es, en rigor, el último fin

de la Historia.

La Arqueología, cuyos métodos han llegado a una

extraordinaria precisión en la excavación y establecimiento

de niveles y, por lo tanto puede fijar términos ante quem y

post quem, es también inapreciable en la posterior clasificación

de los objetos extraídos, en el inventariado de las

formas y en la ordenación de los procesos evolutivos de la

57


confección de instrumentos, vasijas, utensilios y armas, así

como de edificaciones. Brinda por otra parte, al historiador

los objetos mismos que fueron de uso en épocas pasadas,

informándole igualmente, de sus conocimientos tecnológicos,

del progreso de sus industrias, y también del aspecto y

contenido, finalidad y estructura, de sus costumbres y, en

muchas ocasiones, de su sociedad. Para las «épocas sin

documentos» existe el «documento» material, objetivo, que

proporciona la Arqueología.

La Antropología, concebida en su dimensión total,

como se va entendiendo hoy (es decir, Antropología física y

Etnografía y Etnología, juntas) presenta al historiador, en

primer lugar, al protagonista de la Historia, al hombre, no

«como fue», en un sentido comparativo, sino en su realidad

in se. Este documento, que fue vivo, es inapreciable para el

historiador, en sí mismo como base para saber al grupo étnico

a que correspondía el habitante de la tierra que historia,

en un momento determinado. Revelan los restos humanos las

enfermedades que padecían, las subalimentaciones, los usos

«embellecedores», las deformaciones a que muchas veces se

sometieron voluntaria o involutariamente. Pero la Antropología,

estudiando en conjunto los restos que el arqueólogo le

ha ofrecido, reconstruye para el historiador el panorama

completo de la vida antigua, y le da una interpretación, y

una ubicación en niveles culturales.

La Lingüística, por último, al estudiar las hablas

de los grupos primitivos supervivientes, los testimonios de

quienes en tiempos pasados fueron contemporáneos suyos, o,

en casos desesperados, la tiponimia, llega a establecer

filiaciones, entronques y relaciones entre las gentes que

ocuparon un territorio con otras que viven, o vivieron,

lejos, pudiendo así no sólo establecer este parentesco, sino

formar una verdadera reconstrucción histórica, al fijar

cuáles lenguas son matrices de otras, cuáles son dialectos

derivados, etc. En el caso concreto de los pobladores

58


antillanos, la aportación de la Lingüística ha sido

definitiva, tanto para los arahuacos, como para los caribes.

A fines del Siglo XV la isla de Boriquén, antiguo

nombre de la isla de Puerto Rico, se hallaba poblada, como

Cuba y Santo Domingo, por indios Taínos (arahuacos de Tierra

Firme de donde emigraron en el milenio - I), según una de las

teorías de los investigadores. Otros como Bristock, creían

que las tribus de Bimini (Florida) hostigadas por pueblos más

fuertes, habían abandonado aquellas tierras y pasando a la

gran Bahama, extendiéndose luego por Cuba, Jamaica, Santo

Domingo (Haití), Puerto Rico y algunas Antillas Menores. La

teoría mas acertada sobre sus orígenes es la de que fueron

asiáticos que emigraron y pasaron por el estrecho de Bering,

descendiendo hasta Canadá, América del Norte, Florida y seguidamente

hasta las Antillas. Indios caribes amazónicos llegados

a las Antillas Menores (desde el continente), cazadores,

guerreros y antropófagos, venían hostigando en las últimas

décadas del siglo XV a los boriqueños asolando con sus

incursiones la costa oriental de la Isla.

En cuanto a la antigüedad de los primeros pobladores

que llegaron a las islas. Puede afirmarse, con pruebas

arqueológicas, que su estancia data desde fines del siglo III

antes de Jesucristo, hasta poco después de la Era Cristiana.

Estos eran los llamados arcaicos, permaneciendo casi quince

siglos en la Isla y luego se extinguen, pues en tiempo del

Descubrimiento ya los habían desalojado los arahuacos,

quedando sólo unos restos ── acorralados ── en otras islas 48 ;

según los investigadores son los primeros pobladores, éstos

afirman que algo de su cultura se transmitió a los invasores

arahuacos. En términos culturales-industriales los podríamos

llamar paleolíticos, por ser la talla la forma más antigua

de trabajo de piedra. Eran pues, talladores de la piedra,

pero no la pulimentaban como los Taínos.

48 Así lo informan Gonzalo Fernández de Oviedo y Pedro Mártir de Anglería.

59


El hoy genéricamente llamado amerindio llegó a las

Antillas, en general, y a Puerto Rico en particular, tardiamente.

En Cuba fueron, según la tradición y nomenclatura

cubanas, los siboneyes 49 , que eran en realidad, arcaicos.

Sabemos, además, que a los que Fray Bartolomé de las Casas

llamó siboneyes fueron, de hecho, los sub-taínos. En Puerto

Rico, el complejo cultural arcaico, definidor del quehacer

de los que primeramente llegaron, señala sin lugar a dudas

que fueron cazadores, pescadores, recolectores de semillas,

raíces y frutas silvestres. Vivían por lo general en la costa.

Con un modo de vida que era simultáneamente semi-nómada y

semi-sedentario, suplementaban su dieta recogiendo caracoles

en áreas pantanosas. Desconocían tanto la agricultura como

el arte de la cerámica. Se trataba por tanto, de una cultura

muy sencilla, en la que los artefactos, rústicos, consistían

en cuchillos de piedra, guijarros del río (con los que

trituraban las semillas silvestres) y gubias, hechas de

caracol, para tallar la madera.

Aunque se discuten, en los estudios arqueológicos,

los lugares continentales de procedencia. En lo que concierne

a Puerto Rico, una de las teorías es la de que, a través de

la cadena de las Antillas Menores, vinieron de las costas de

Venezuela, desde América del Sur.

Las Antillas fueron invadidas por otros indios,

denominados culturalmente por los estudiosos, como el complejo

cultural arahuaco. Se trata de los famosos arawaks, tan

admirablemente descritos por Sir Walter Raleigh. Por medio

de la aplicación del procedimiento radioactivo del carbono

14, se calcula la presencia de los arahuacos, en Puerto Rico.

Alrededor del 710 d. de J.C. al 1050 d. de J.C. Era de hecho,

49 Siboneyes o ciboneyes. Científicamente el hallazgo de esta antiquísima

capa poblacional y cultural se debe al arqueólogo Mark R. Harrington (1921). Las

manifestaciones pre-agrícolas encontradas por él fueron bautizadas con el nombre

de «cultura Siboney o Ciboney».

60


lengua arahuaca la que hablaban los indios (llamados por los

españoles Taínos) encontrados por Colón en Puerto Rico.

Una de las teorías de los investigadores, era que

los arahuacos procedían de las costas de Venezuela y llegaron

a Puerto Rico por vía de Trinidad, su primera parada, y las

restantes Antillas Menores. Eran indios agricultores y ceramistas,

que trabajaban muy bien el barro, Poseían una cultura

más compleja que la de los arcaicos.

Los indios del complejo cultural arahuaco son clasificados

por los estudiosos en varias fases, que responden

tanto a consideraciones cronológicas como a características

culturales.

A la más antigua de estas fases se la denomina

saladoide o igneri (en función del yacimiento arqueológico

Salado, en las costas de Venezuela). Se caracterizan los

saladoides, por ser los mejores ceramistas de las Antillas.

Su cerámica es de cocción a altas temperaturas, y decoraban

los recipientes con vistosos diseños pintados en blanco sobre

rojo, llegando, a veces, al uso de tres colores. Usaban

igualmente, los diseños incisos y modelado.

En lo que a Puerto Rico respecta, a donde llegaron,

aproximadamente, del 400 al 300 d.C., el yacimiento con los

artefactos más viejos encontrados fue el de la Hacienda Grande,

en Loíza. Se descubrieron, de hecho, ollas incisas con

líneas entrecruzadas; también piedras semipreciosas (tales

como la amatista, la cornelina, el ágata y el cuarzo lechoso)

en formas de adornos personales. En el lugar denominado La

Hueca de Vieques, se descubrió un extraordinario yacimiento

de objetos indígenas.

Hacia el 600 d.C., los indios saladoides, forjadores

de la llamada «cultura del cangrejo» (utilización de

jueyes, cobos, etc.), sufrieron una gran transformación, que

giró, fundamentalmente, en torno a la tecnología del barro.

61


Abandonan la pintura en sus recipientes y ollas, y cambian

tanto las formas como las decoraciones de los mismos.

Estos cambios obligan a los estudiosos a acuñar un

nuevo nombre para dicha expresión de los habitantes de las

Antillas: ostionoides, en virtud de Punta Ostiones, en Cabo

Rojo, Puerto Rico.

Es este el momento en que se introduce, probablemente,

el maíz. Con los ostionoides crece la población y,

además, empieza el poblamiento del interior. La piedra se

trabaja más y surge el mortero para la molienda del maíz.

Aparecen, además y por primera vez, los bateyes y las plazas

para el juego de pelota; por cierto, ésta de goma. También

surgen los cemíes (ídolos de tres puntas) grandes y comienza

el desarrollo de la institución del cacicazgo.

Hacia el 1.000 d.C., los ostionoides se empezaron

a mover hacia La Española, primero, y Cuba luego; tierras a

las cuales jamás llegaron los saladoides, como tampoco a

Jamaica.

Los ostionoides, en el momento de dicha gran migración,

habían alcanzado un florecimiento tal en su organización

social y en la evolución de la tecnología de la piedra,

que obligó a los estudiosos a darles otra denominación. Estamos

ante los Taínos, de los que da cuenta Colón.

Desde el siglo XIX, el término Taíno (que en lengua

arahuaca hace referencia a «los buenos», «los selectos», «los

nobles») ha sido utilizado para denominar a los indios en las

Antillas Mayores, en el momento del Descubrimiento o Encuentro.

El idioma Taíno, genéticamente arahuaco, ha aportado

infinidad de palabras al español (tales como, entre otras,

cacique, canoa, huracán, tabaco, maíz, sábana y hamaca), así

como la toponimia puertorriqueña (Caguas, Humacao, Areribo,

Orocovis, Utuado, Toa, etc.).

62


El Puerto Rico indígena, en tiempos del Descubrimiento,

consistía de 24 yucayeques (aldeas), cada uno bajo

la autoridad de un cacique. Había, pues, 24 caciques y un

cacique máximo, general para toda la isla, llamado Agüeybana,

era este cacique y con él se enfrentó Juan Ponce de León,

colonizador de Puerto Rico y primer gobernador.

En aquel momento existía una perfecta división de

clases. En primer lugar, la clase caciquil conjuntamente con

los nitaynos (eran los ancianos y guerreros). En segundo

lugar los bohíques (o sacerdotes). En tercer y último lugar,

los naborias (indios comunes trabajadores, carentes de derechos

o privilegios).

Uno de los más fascinantes y controvertidos problemas

teóricos con respecto al Puerto Rico pre-hispánico es el

de la magnitud total de su población. Dos tesis fundamentales

existen: la de que era relativamente pequeña y la de que era,

decididamente, grande. Los seguidores de la primera se fundamentan

en los tipos de cultivos y de economía, y en hechos

históricos. Los de la segunda, en torno a atestiguamientos

de cronistas y a especulaciones resultantes de modelos

analíticos, geográficos y demográficos modernos.

Vázquez Calzada, demógrafo puertorriqueño, sitúa

la población indígena de Puerto Rico, en tiempos del Descubrimiento,

entre 100.000 y 600.000. Estas cifras definen una

posición teórica intermedia. Alegría, por su parte, pensando

mayormente en el cultivo de la yuca como medio principalísimo

de subsistencia y, más tarde, en el del maíz, importado de

América del Sur, cree hoy que no pasaban de unos 30.000

Taínos.

Watlington, investigador geográfico-cultural puertorriqueño,

postula, por su parte una población fluctuante

entre el millón y los tres millones. Curiosamente, no es la

población indígena lo que le interesa, sino probar que con

las tierras de labranza que posee Puerto Rico podría, fácil-

63


mente, ser en lo fundamental autosuficiente. Coincide con

Vázquez Calzada, sin embargo, en que, a sólo una generación

de la llegada de los españoles, la población indígena se

mostraba notablemente disminuida.

Cuentan las crónicas que tras volver a España a

dar cuenta del descubrimiento de las Indias a los Reyes Católicos,

éstos acordaron continuar las expediciones y establecerse

en los nuevos lugares.

En este segundo viaje ya no se precisaban favores

ni coacciones, ni había que echar mano de las rentas de la

Hermandad que Santángel administraba, ni habría que recurrir

a la requisa de naves o al indulto de algún delincuente. La

presión se ejercía ahora más bien en sentido inverso: para

evitar que embarcaran cuantos querían hacerlo. Se había limitado

a un millar el número de expedicionarios; pero alrededor

de trescientos más harían la travesía por su cuenta.

Los indios les guiaron hasta Boriquén. Se asume

que Colón viajó hacia Puerto Rico por la ruta Sur, desde

Santa Cruz y que una de sus carabelas exploró las Islas

Vírgenes, porque sólo las de poco calado podían llegar hasta

allí. Tuvieron vientos violentos en el viaje. El 19 de

noviembre llegaron a Boriquén por la costa occidental,

desembarcando cerca de un poblado indio que denominaban la

"AGUADA". Allí Colón anexó la isla a la Corona de España.

Cuando éste vio sus costas le dio el nombre de San Juan

Bautista, en homenaje al hijo de los Reyes Fernando e Isabel,

y se acercó a reconocerla.

Se aprovisionaron de agua dulce las naves y recogieron

abundante pesca, alimento principal de los indios. La

primera impresión de los españoles fue de sorpresa. Las muchas

especies de pescados que nadaban bajo sus aguas transparentes;

la frondosidad de su vegetación y fertilidad de su

tierra; la disposición de sus bohios en torno a una gran

plaza en el centro del poblado, y muchas otras cosas que

vieron, la abandonaron el 22 de noviembre, dejándola

64


postergada hasta el año 1508 en que Juan Ponce de León volvió

a reconocerla.

La razón de este largo olvido estriba en los problemas

que tuvo el almirante Colón con los indios y sus

hombres. Al llegar a Santo Domingo, tras descubrir la isla

de Puerto Rico, encontró a sus hombres muertos y su fuerte

(Navidad) incendiado por los indios. Colón trató de fortificarse

de nuevo, pero el clima de la isla, la falta de víveres

y el excesivo trabajo, hizo enfermar y morir a muchos de sus

hombres. Los que quedaron con él le perdieron el respeto y

obediencia.

Más adelante visitaron la Isla de Boriquén, Vicente

Yañes Pinzón 50 en 1500, Antonio de Torres en 1502 y García-

Alonso Cansino en 1505, llegando a ese puerto, único conocido

por los españoles.

En 1505 el Rey Fernando el Católico dio a Vicente

Yáñez Pinzón la encomienda de conquistar Boriquén. En el año

1508 gobernaba Santo Domingo el Comendador Mayor de la Orden

de Alcántara, Nicolás de Ovando, y su Teniente en la Villa

de Salvaleón, el capitán Juan Ponce de León, que iba con

Colón cuando descubrió la Isla.

Desembarcó en Puerto Rico el día 12 de julio del

mismo año. Y fue muy bien recibido por el cacique Agüeybaná,

quien le enseñó la Isla, mostrándole los ríos que contenían

oro, la fertilidad de la tierra y la variedad de sus productos.

Ponce de León comprobó que eran muchos los indios que

la habitaban y su buena disposición hacia los españoles.

50 Yañez Pinzón, Vicente. Navegante español que vivió entre la segunda mitad

del Siglo XV y la primera del XVI. Como sus hermanos Francisco Martín y Martín

Alonso, fue amigo y compañero de Cristóbal Colón en el viaje del Descubrimiento

de América (1942). Vicente vino al frente de la carabela La Niña. En 1500 descubrió

las bocas del río Marañón (Amazonas); al regreso de este viaje hizo escala en

Puerto Rico, donde observó muestras de oro. Impresionado por ello solicitó

autorización para la conquista y colonización de la isla, que obtuvo en 1505,

junto al título de capitán poblador de la isla de San Juan y a una suma de 10.000

maravedíes, antigua moneda española; al año siguiente vendió el cargo y los

beneficios a Martín García de Salazar, quien tampoco hizo uso de ellos.

65


Siguiendo a Brau 51 , se supone que tuvo lugar una

entrevista entre Juan Ponce de León y Agüeybaná, en la que

aquél ofreció ayuda al cacique en su lucha contra los caribes,

y Agüeybaná prometió levantar un conuco al Rey de España,

dejando que los españoles se asentaran en la Isla, pero sin

que pensase darles ninguna soberanía sobre ésta. Lo que sería

una explicación del buen recibimiento que tuvieron.

Diego Colón, hijo del Almirante, fue nombrado

virrey interino de las Indias. Al llegar Diego Colón a La

Española, nombró gobernador de Puerto Rico a Juan Cerón 52 , y

a Miguel Díaz 53 como Alguacil Mayor. Ponce de León quedó sin

ningún cargo.

Cerón llegó a la isla de Boriquén en 1509 con 200

españoles, entre ellos Juan Ponce de León y su familia, siendo

bien recibidos por el cacique Agüeybaná. Los españoles vivieron

entonces mezclados con los indios Taínos. Se dedicaron

a las granjerías de ganado, caña de azúcar, jengibre y otras

especias que habían traído de Santo Domingo.

Ponce de León no aceptó el nombramiento de Cerón

como gobernador de la Isla, por creer que le correspondía a

él tal gobierno, por ser el primero que la había reconocido.

Por ello escribió a su protector Ovando, a la sazón en la

Corte de España, para que presentase al Rey su derecho al

gobierno de Puerto Rico. La carta tuvo efecto y Ovando le

consiguió el gobierno de la Isla en el año 1510, a la llegada

de Cristóbal de Sotomayor 54 , hijo del conde de Camiña, a la

51 Salvador Brau es uno de los principales historiadores puertorriqueños, que

completó la obra de Fray Iñigo Abbad, Puerto Rico y su historia (1894).

52 Juan Cerón, gobernador de Puerto Rico en dos ocaciones, en 1509 y de 1511

a 1512.

53 Miguel Díaz, colonizador expañol que arribó a Puerto Rico en 1510,

procedente de España. Nombrado por Diego Colón, como alguacil en sustitución de

Martín Cerón, hermano de Juan Cerón.

54 Cristóbal de Sotomayor, colonizador español; arribó a Puerto Rico en 1509.

Era oriundo de Galicia y había sido secretario de Felipe I, el Hermoso, casado

con la Reina Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos. Fundó un poblado en las

66


Isla ── primer español importante que pisó Puerto Rico ──,

con una cédula en la que se encomendaba al cacique principal

(el principal cacique de la Isla, Agüeybaná, y sus indios,

fueron puesto al servicio del noble gallego), ya que el gobierno

lo había dado el Rey a Ponce de León; éste, el recibir

la carta real, la retuvo diez días y fue Sotomayor quien le

influyó en el cambio de poder. Cerón se resistió y fue

encarcelado y enviado a España.

Fue Juan Ponce de León quien con cincuenta compañeros

desembarcaron el 12 de agosto de 1508, inició la colonización,

fundó la ciudad de San Juan de Puerto Rico (1509),

empezó las obras de construcción de la primera fortaleza y

la primera catedral (1512). Durante su gobierno (1508-13),

Diego Colón, Gobernador de la Española, (1513-26) trató de

reemplazarlo por Juan Cerón, pero los colonos de San Juan no

reconocieron la autoridad de Diego y el Rey concedió a Ponce

de León el cargo de Capitán General de Puerto Rico en 1514.

Siendo ya gobernador de Puerto Rico, lo primero

que decidió Ponce de León fue establecer un poblado español

separado de los indios Taínos. Eligió sitio cerca de las

minas y lo llamó Caparra. Estaba situado en el norte de la

Isla, frente a la actual San Juan. Por las fechas (1510), don

Cristóbal de Sotomayor, que había aceptado el cargo de

Teniente de Ponce de León, estableció, con algunos españoles,

otro poblado junto a la bahía de Guánica (al cual llamaron

Villa de Tavora en honor a su madre, Beatriz de Tavora), al

suroeste de la Isla.

proximidades de Guánica, que bautizó Villa de Tavora en honor a su madre, Beatriz

de Tavora. Juan Ponce de León lo nombró alcalde mayor de Puerto Rico. Que significa

ser jefe judicial, administrativo y político de una circunscripción, generalmente

una ciudad y su distrito. Presidía el cabildo y estaba encargado de ejecutar sus

acuerdos y atender a los servicios locales, al fomento de la economía, al buen

trato a los indios encomendados o no, así como a la admismtración de justicia.

Sus funciones eran muy semejantes a las de un gobernador, pero la ejercía sobre

un territorio menor. El alcalde mayor no podía ser vecino del lugar, ni

encomendero, ni propietario de tierras o minas en su jurisdicción.

67


Cuando ya estaba en paz y envejeciendo, Juan Ponce

de León se fue a buscar, en la legendaria Biminí, de lo que

hoy es Florida, la fuente de la eterna juventud. Ponce de

León no regresó rejuvenecido sino muerto y ahora descansa en

paz, en la iglesia de San José, en el Viejo San Juan de Puerto

Rico.

Hasta aquí diversos aspectos históricos que

constituyen la aculturación de los pueblos indígenas.

"Cultura o civilización, desde el punto de vista etnográfico,

es un complejo que incluye el conocimiento, las creencias,

la moral, las leyes, las costumbres, el arte y toda otra

capacidad o hábito adquirido por el hombre como miembro de

una sociedad". Sirve esta definición para dejar sentado que

todo hombre en sociedad posee una cultura. Que ésta es un

patrimonio y ha de cultivarla, pero antes que nada comprenderla.

Toda historia del arte americano se remonta a los

primeros habitantes que conocemos los indios: época

precolombina.

La filosofía de la cultura afirma que el carácter

diferencial de esta frente a la naturaleza consiste en que

no es mera presencia, sino objeto o proceso al cual está

incorporado, un valor. Los objetos de la cultura son objetos

transformados por el espíritu, aunque no les es esencial

estar representados a través de una entidad natural: mitos,

leyendas, etc. Asimismo, la cultura no es solamente lo creado

o transformado, sino también el acto de esta transformación.

Entre los principales filósofos de la cultura cabe citar a

Hegel, Nietzsche, Diltney, Windelban, Simmel, Spengler,

Spranger, N. Hartmann y Ortega.

Según Luis Muñoz Marín, ── destacado político,

gobernador y fundador del Estado Libre Asociado de Puerto

Rico, cultura, en su sentido más amplio, es la actitud hacia

la vida y maneras de vivir de una comunidad ── actitud buena

o mala, inteligente o torpe, pero real y espontánea

desarrollada por esa comunidad en el proceso de su formación

68


como tal y en los antecedentes que precedieron a la iniciación

de ese proceso. La comunidad indígena, más concretamente la

comunidad Taína, vivió un proceso de aculturación.

Es de hacer notar, dentro de su cultura, el aspecto

físico del nativo. El indio boricua tenía el color cobrizo,

el pelo negro y lacio, los pómulos salientes y los ojos

ligeramente oblicuos. Andaban desnudos y se pintaban el

cuerpo con sustancias resinosas a base de achote, lo que

servía para alejar los mosquitos. Sólo las mujeres casadas

usaban una falda pequeña llamada naguas. Para adorno de la

cabeza empleaban plumas de pájaros; en el cuello y los brazos

usaban collares y pulseras hechas de caracoles o de piedras

de colores. También se colgaban del cuello figuritas con

forma de dioses o animales.

Estos indios tenían un idioma que hoy denominamos

Taíno, perteneciente a la gran familia lingüística arawaka

que se extendía desde Florida hasta Paraguay y de la cual se

conocen cerca de 100 lenguas y dialectos. El Taíno se hablaba

en Jamaica, Haití, Santo Domingo, Puerto Rico y la parte

oriental de Cuba. Los indios de Santo Domingo se entendían

con los de Puerto Rico, tenían buenas relaciones.

Los indios boricuas-vivían en bohíos y yucayeques.

El yucayeque era un caserío generalmente situado cerca de la

playa o de un río; en su centro había una gran plaza llamada

batey, donde se reunían para celebrar las ceremonias colectivas

y las fiestas. Tenemos conocimiento de algunos yucayeques

importantes como el de Aymaco, el de Guainía, el de Otuao,

el de Turabo, el de Yagüeca. Cada yucayeque estaba regido por

un cacique: Agüeybana, Caguax, Urayoán, etc. El cacique se

distinguía porque usaba adornos de oro y especialmente un

disco grande de oro que se colgaba al pecho ── el guanín ──.

En caso de peligro el cacique reunía a los nitaínos o guerreros

y consultaba a los dioses. El cacicato era hereditario,

pero los nitaínos elegían entre ellos un nuevo cacique cuando

no había heredero directo.

69


Otro personaje importante en el yucayeque era el

bohique, que era el médico o curandero encargado de aliviar

a los enfermos con yerbas y brujerías para alejar a los malos

espíritus, causantes de la dolencia. Medicina, magia y religión

estaban mezcladas.

Una de las razones por las cuales los indios apenas

trabajaban era debida a la riqueza de la Isla y al clima

tropical. No conocían el dinero y la tierra era de propiedad

comunal, como en el resto de América. Cultivaban la tierra

dividida en conucos, en los que sembraban batata, maíz, maní,

tabaco, yautía, yuca, etc. Además de los frutos agrícolas

comían pescados y caracoles, careyes, cotorras, jueyes,

lagartos y tortugas. La jutía, un animalito montés parecido

al ratón, pero ya desaparecido, era también comestible. Para

la cacería usaban flechas y trampas.

Había dos diversiones principales. Una era el areyto

(pronunciada antes esta palabra con acento en la y). Una

fiesta de música, baile y cánticos con que se conmemoraban

ciertos acontecimientos y particularmente los triunfos guerreros

de la tribu. El areyto, celebrado en el batey, estaba

dirigido por el cacique; mujeres y hombres bailaban en parejas

o separados; los instrumentos musicales que usaban eran

el güiro o güícharo, hecho con la cáscara de la calabaza, la

maraca y el tambor, hecho del tronco ahuecado de un árbol.

Durante el areyto se comía y se bebía en gran cantidad. Otra

diversión favorita, también en el batey, era el juego de

pelota, la cual se hacía de raíces de árboles cubiertas con

una resina. Participaban dos equipos contrarios, formado cada

uno por veinte o más personas; a la bola se le podía dar con

la cabeza, los hombros, los codos, las caderas o las rodillas,

pero no con las manos; el equipo que dejaba caer la bola

mayor número de veces perdía el juego. Como en el areyto,

tanto las mujeres como los hombres participaban del juego de

pelota.

70


Respecto a la religión, los Taínos creían en dos

seres superiores e invisibles: uno naturalmente bueno y otro

como enemigo del hombre, productor de las desgracias, trabajos

y calamidades. Creían también en dioses menores a los que

llamaban cemís. Al cemí lo representaban con figuras hechas

de piedra, barro, madera y oro y destinadas a contrarrestar

el poder de los espíritus malignos. El cemí se ponía en la

casa o se llevaba cerca del cuello. En las paredes de las

cuevas que usaban para sus ceremonias se pintaban o tallaban

cemís. Por otra parte, para consultar a los dioses, el cacique

ayunaba durante un número de días a fin de purificar su

cuerpo. El humo del tabaco aspirado por la nariz formaba

parte de la ceremonia, ya que según ellos esto permitía ver

y oír a los dioses. Desde luego creían en una vida ultraterrenal

y al morir un indio depositaban junto al cadáver alimentos,

agua y las armas, adornos y utensilios del muerto.

Si se trataba de un cacique, la mujer preferida de éste se

enterraba viva en la misma sepultura.

Los indios puertorriqueños tenían una cultura rica,

trabada y suficiente. Distinta a la cultura cristianoeuropea,

de los conquistadores españoles, pero no inferior

puesto que no eran un pueblo atrasado ni primitivo.

De la cultura material Taína queda mucho: cemís,

vasijas, duhos o dujos, hachas y otros objetos de piedra

como collares y codos, privativos de los indios boricuas.

Más importante que eso son los elementos vivos incorporados

a la cultura puertorriqueña desde hace siglos. Se refiere a

objetos como la hamaca, el güiro y la costumbre de utilizar

como alimentos la batata, el lerén, el maíz, el maní, la

piña, la yautía, la yuca y otros productos autóctonos de

Puerto Rico. De igual estimación son no sólo las palabras

Taínas con que se designan muchos de los objetos y productos

mencionados, sino las palabras de idéntico origen Taíno

empleadas para nombrar animales y lugares de la Isla (pueblos,

barrios, ríos, montes, etc.). Todos esos vocablos

forman parte de la lengua de Puerto Rico.

71


0La raza que primitivamente poblaba Puerto Rico era

una rama del grupo indígena que incluía a los arahuacos y a

los Taínos. Los de Boriquén procedían de Venezuela y las

Guayanas, siendo esta una de las teorías de los

investigadores. Boriquén (según estos investigadores), entre

las Grandes Antillas, pudo ser alcanzada por gente que venía

de la Florida, o por emigrantes procedentes de Suramérica,

llegados por vía del arco antillano. La Isla era una zona

fronteriza entre los arahuacos que habitaban las Antillas

Mayores y los feroces caribes que ocupaban las Menores. Físicamente

Taínos y caribes eran parecidos, pero su carácter y

costumbres eran muy diferentes.

Los Taínos eran bondadosos, pacíficos y poco inclinados

a guerrear, excepto para la defensa, pero eran capases

de repeler las agresiones con gran energía, como, por

ejemplo, con los indios caribes. Como he comentado anteriormente,

los Taínos vivían agrupados en "yucayeques" o poblados

constituidos por cabañas agrupadas que estaban diseminadas

por toda la Isla, siempre sobre los ríos o en la costa marítima,

lo que les permitía recorrer las aguas en canoas, además

de utilizarlas para sus necesidades. Las aldeas estaban

gobernadas por un jefe llamado "cacique", quien solía habitar

en el "caney", construcción rectangular de mayor tamaño que

el "bohío" siendo este redondo, donde vivían los demás. Todas

sus habitaciones eran de cañas y estaban techadas con pencas

de palma, material que también servía para los suelos. Un

poco en avanzada de los poblados, construían sobre horcones

la "barbacoa" o puesto de vigilancia. En todas estas aldeas

las casas estaban situadas en torno de un espacio libre

llamado "batey" donde se reunían para organizar sus combates

y celebrar fiestas o "areytos", bailes y cantos formando coro

mientras bebían y se embriagaban hasta caer en tierra.

Su civilización corresponde al período que se caracteriza

por la piedra pulimentada, es decir el neolítico 55 ,

55 Neolítico. (De neo-, nuevo, y -lítico, de piedra). Perteneciente o relativo

a la segunda edad de piedra, o sea la de la piedra pulimentada, que se desarrolló,

entre los años 5.000 y 2.000 a.C. Dentro del complejo neolítico, los antillanos

72


aunque también conservan utensilios más primitivos de piedra

tallada. De piedras hacían sus hachas, cuchillos y figuras

de ídolos llamadas "cemíes", y máscaras que representan a sus

antepasados. Trabajan también la madera, a veces tallando

primitivas esculturas y hacían recipientes de barro cocido,

los que con conchas marinas contistuían su menaje. Tejen

fibras de diversas plantas entre ellas el algodón, para hacer

sus "hamacas" o camas colgantes, redes o nasas para pescar y

sus "naguas", enaguas o cortos taparrabos que es el único

vestido con que se cubren, completándolo con collares multicolores.

El cacique lleva colgado al cuello un disco de oro

llamado "Guanín", que es su símbolo de autoridad. Llevan

plumas en la cabeza, especialmente para la guerra. Pintan

cara y cuerpo con azul de añil, silvestre amarillo de bija y

negro de jagua.

Obtienen el fuego haciendo girar rápidamente entre

sus manos una fina varilla de madera contra dos troncos secos

fuertemente unidos. Sus armas son flechas, no emponzoñadas,

como las de los caribes, que lanzan con arcos hechos de ramas

flexibles y bejucos, y las "macanas", mazas de madera dura.

Cazan con macanas, flechas y piedras y los niños se dedican

a la caza de pájaros, especialmente la cotorra cuya carne

encuentran agradable, También comen murciélagos.

Vivían de la caza, la pesca y la agricultura. Como

ya he comentado anteriormente, cultivaban la tierra en pequeños

plantíos llamados "conucos" para obtener plantas alide

Puerto Rico y parte de La Española llevaron el arte de la talla y pulimento de

la piedra a alturas no alcanzadas en otros lugares de América indígena, salvo

quizás Mesoamérica. Apareció esta cultura en Europa, ya formada y procedente de

Asia o de Africa, y penetró en el continente por las tierras del centro y sur.

Durante el neolítico fueron inventados algunos de los elementos básicos de nuestra

civilización, como la agricultura, la ganadería, los comienzos de la metalurgia,

la rueda, el urbanismo, grandes inventos que fueron complementados con otros de

no menos interés, como el tejido, el pulimento de la piedra, y la cerámica, este

último de gran valor para la arqueología, pues proporciona materiales duraderos

que permiten fechar los diferentes estratos cronológicos. Así como su origen es

bastante seguro, no lo es el cómo y cuándo llegó al continente europeo, ni qué

gentes lo trajeron, ni si se introdujo de una manera violenta. Lo único cierto es

que originó un verdadero cambio en el género de vida del hombre prehistórico.

(Para más información, mirar apéndice).

73


menticias y medicinales, utilizando un único instrumento de

labranza, la "coa" que es un palo aguzado en la punta; con

él abrían hoyos donde introducían semillas o raíces. Era este

trabajo de mujeres a las que dirigía el cacique. Sus principales

alimentos eran el maíz y la yuca, de las que hacían

unas tortas o pan llamado "casabe". La "cobija" era una planta

que fumaban en una pipa llamada "tabaco", cuyos humos servían

además como medicina y para ritos religiosos, y con él se

embriagaban y cuando el cacique caía en tierra, sus mujeres

lo tendían en la hamaca.

Pescaban con redes desde las canoas y con anzuelos

hechos de espinas de pescados y dientes de manatí desde las

orillas del agua. Sus canoas consistían en troncos de árbol

desbastados que ahuecaban por dentro con fuego. Eran de fondo

bastante plano, largas, estrechas y muy livianas. Algunas

eran bastante grandes para llevar hasta 100 hombres. En otras

navegaban sólo dos o tres. Las movían por medio de «nahes»

(palas o remos) y en las grandes solían utilizar velas.

Practicaban como deporte el juego de pelota, las

hacían con resina y yerbas, organizando partidos entre dos

bandos. En sus fiestas bailaban y cantaban formando rueda

hombres y mujeres al son de los tamboriles de madera (maguey),

maracas y el "güiro". En el centro del círculo el "bohique"

o sacerdote declamaba y recitaba pasajes de la vida tribal

que así se transmitían de generación en generación. Estas

fiestas eran los areytos, designadas con este nombre por los

Taínos, y de las cuales ya he comentado anteriormente.

Los Taínos adoraban el dios del bien, "Yuquiyu" y

temían a "Juracán", el dios del mal productor de los huracanes

que azotaban a la isla, en cuya dirección venían también los

asaltos de los temidos caribes.

Se dividían en tres castas: los nitaínos, de donde

procedían los caciques, "los bohiques", que eran sacerdotes,

médicos y sabios a la vez, y los "naborias" o trabajadores.

74


Los "buhiti", agoreros o adivinos, eran grandes herbolarios.

Curaban con plantas, hierbas y cortezas de árboles, uniendo

la medicina y la magia. Siempre cargaban un cemí o ídolo.

Enemigos naturales de los Taínos de Boriquén eran

los caribes, procedentes de las pequeñas islas al Sur y al

Este de Puerto Rico, tribus belicosas de antropófagos. Cuando

atacaban a los "yucayeques" Taínos de la Isla solían llevarse

a las mujeres y matar al resto de la población, comiéndose a

los guerreros vencidos. Cuando llegaron los españoles los

caribes estaban establecidos al Este de la Isla y crearon

grandes dificultades a los colonizadores.

También hay que hacer notar que los investigadores,

han comprobado que existe un hecho histórico-cronológico evidente,

sobre el que hay que hacer el necesario énfasis. Que

el área antillana, y por lo tanto, el Boriquén antiguo, no

tenía propiamente una población autóctona 56 y que por ello

nos hallamos siempre, desde el comienzo de la ocupación

humana de las islas, frente a un fenómeno de emigraciones

foráneas que llegaron a ellas con tradiciones culturales a

veces de origen muy distante, como ocurre con los Taínos.

En el caso boriqueño, en concreto, hay una

observación complementaría, y es que si se acepta que Puerto

Rico fue el punto de choque entre igneris y arcaicos, aunque

los primitivos pobladores vienen de afuera, desarrollan una

cultura propia, en la que se amalgaman las tradiciones originarias

con la creación puramente autóctona. Esta se

desarrolla debido al nuevo medio o hábitat en que se radican,

produciendo unas formas culturales completamente personalizadas

y diferentes de las tradiciones importadas. Ello

permite hablar de una cultura arahuaca insular ── Taína ── y

de una cultura boriqueña primitiva, o como se dice hoy,

boricua.

56 El término "autóctono" significa población y cultura nacidas y desarrolladas

insitu (en el lugar), que no es el caso que nos ocupa.

75


Los exploradores españoles encontraron en el

archipiélago antillano una sociedad organizada y claramente

definida en sus estructuras, lo que les impresionó en gran

medida. Seguramente, ella es la primera que causó el impacto

de lo novísimo en el mundo europeo, haciendo nacer la idea

de que este estado "natural" del hombre era el perfecto, el

modelo de lo que pudo ser el paraíso terrenal después de la

caída de los llamados "primeros padres". La presencia, pues,

del mundo Taíno en la historia de los comienzos del pensamiento

moderno tiene una repercusión que no se debe silenciar,

pues de ella arranca, hasta el siglo XVIII, el concepto

de la simplicidad de los pueblos naturales y la imagen del

bon sauvage.

Como una interpretación antropológica-cultural,

cabe destacar que el indio boriqueño había establecido su

propia economía, que se fundamentaba en sus posibilidades

ecológicas, a las que se había adecuado con una prodigiosa

habilidad y sencillez (difícil logro de la mayoría de las

sociedades de consumo, siempre exigentes y alejadas de la

realidad), que le hacía perfectamente feliz. Esto era así

inclusive en medio del asedio caribe, que contribuía, por el

peligro que significaba para su supervivencia, a fortalecer

la unión entre las gentes de la misma raza y a la cooperación

entre los diferentes caciques y poblaciones de los yucayeques.

Se trata, De un pueblo aborigen, el Taíno, de

procedencia arahuaca continental, a los pocos siglos de

haberse instalado en las islas antillanas, les había dado

vida, las había convertido en los jardines o vergeles de que

nos habla en el siglo XVIII Fray Iñigo Abbad 57 . Pueblo indus-

57 Fray Iñigo Abbad y Lassierra (1745-1813). Nació en Estadilla, Lérida,

Cataluña (España). De joven estudió en la Universidad de Zaragoza, graduándose en

Filosofía. Entró a la Orden Benedictina e hizo su noviciado en Nájera (Navarra).

Después continuó los estudios eclesiásticos en San Juan del Poyo (Galicia) y luego

en la Universidad de Hirache. Se licenció en Filosofía y completó el doctorado en

Teología. A todo esto unió el estudio de las Humanidades, parte integrante de los

estudios eclesiásticos.

En 1772 pasó a Puerto Rico, como secretario y asesor del recién nombrado

76


trioso y creador, había compuesto su forma de vida no sólo

en sentido material, sino también en el campo espiritual,

habiendo hallado fórmulas y soluciones culturales, con las

que vivía dentro de un orden y disciplina social, intelectual

y anímica.

Están presentes igualmente consideraciones de

índole demográfica, que nos prueban que las decenas de miles

de habitantes que había en el Boriquén de la época del Descubrimiento,

eran, lógicamente, muy superiores a los contingentes

humanos que llegaron a la isla en el tiempo de la

emigraciones. Esta situación poblacional de entonces era el

resultado de un crecimiento vegetativo que viene a corroborar

de manera fehaciente el éxito de su modo de organizarse y de

vivir en las islas.

Todo lo expuesto en los párrafos precedentes

constituye lo que es el acervo cultural de lo que se conoce

cómo “Cultura Taína”.

Distinguidos profesores como Tomás Navarro y Luís

Hernández Aquino, éste último en su Diccionario de Voces

Indígenas de Puerto Rico, han puesto de relieve la gran

importancia que en el habla actual de los hispanos-parlantes

de la Isla tienen no sólo los topónimos indígenas, sino la

Obispo de la Isla, Rymo. D. Fray Manuel Jiménez Pérez, monje también benedictino.

Su labor fue eminentemente pastoral y religiosa, aunque, como compañero del Obispo

Jiménez, quién visitó toda la Isla y envió al gobierno una relación de sus

parroquias, Fray Iñigo Abbad fue un observador diligente de las costumbres de los

moradores de la Isla, así como un recopilador fiel de sus datos históricos allá

por donde iba.

En 1777, el Gobernador José Dufresne, impelido por ciertos rumores y

calumnias, acusó a Fray Iñigo de una serie de irregularidades y por tal motivo le

envió desterrado a España. Después de un accidentado viaje, llegó a la Península

y allí se le absolvió de todas las acusaciones. Es más llegó a ganarse la voluntad

de los Reyes de España y Carlos IV le nombró obispo de Barbastro, en parte por la

amistad que unía al Padre Abbad con el Conde de Floridablanca, válido del monarca

Carlos III.

Su mayor mérito, y por lo cual Puerto Rico le estará eternamente agradecido,

fue el haber escrito la primera historia completa de la Isla: Historia Geográfica

Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, Madrid, 1788.

Fray Iñigo murió en Valencia, España, en 1813.

77


denominación de plantas, frutos, animales, peces, aves y

muchos otros objetos de uso cotidiano.

El Taíno Puertorriqueño aportó la creación astística

de su escultura, pues, es lo que perdura hasta nuestros

días. La pintura es poca y se puede encontrar en las cuevas

y en las cavernas. Esta escultura es pura "simplicidad de la

forma", esto no significa necesariamente una simplicidad de

la vivencia artística, puesto que las formas unificadas no

reducen las relaciones, sino que las ordenan.

La Escultura Taína Puertorriqueña ha tenido su influencia

en los escultores de vanguardia de este país:

"... si bien la Cultura Taína, como sucede siempre

con una cultura en estado de desarrollo, fue superada por la

presencia de otra más evolucionada (la europea), no murió del

todo, no es una sombra en el pasado, sino que es una herencia

viva en la actualidad, con la tenacidad que tienen dentro del

proceso humano, las cosas originales, que poseen fuerza interior

y que, además, están justificadas por su largo arraigo

en la misma tierra las que les sucedieron otras formas de

vida" 58 .

Según Agamemnón Gus Pantel la Cultura Taína está

constituida geográficamente por las islas de Puerto Rico,

Hispaniola y el este de Cuba y con algunas expansiones hasta

las islas adyacentes hacia el Oeste y el Este. Esta cultura

estaba caracterizada por una estratificación social de cacicazgos.

Grandes aldeas, centros ceremoniales y artefactos

elaborados en piedra tallada son algunos de los aspectos más

destacados de los yacimientos Taínos.

58 Gómez Acevedo, Labor y Ballesteros Gaibrois, Manuel. Cultura indígena de

Puerto Rico, Madrid, 1975, p. 196.

78


Se asume como premisa primordial, que había algún

tipo de interacción entre los varios grupos colonizadores de

las Antillas Mayores desde sus primeras migraciones. Además,

estas interacciones resultaron eventualmente en la cultura

reconocida como Taína. Una discusión de los antecedentes

agro-alfareros suramericanos de los Taínos entre los investigadores

del Caribe, del siglo XX y se encuentra ampliamente

en la literatura (Rouse 59 1948, 1952). El enfoque teorético

aquí expuesto es hacia la difusión cultural entre los grupos

preceramistas y ceramistas. Se asume una secuencia cultural

de desarrollo a través del tiempo, que fue nutrida por varias

migraciones. Es decir que se considera que, aunque los grupos

agro-alfareros emigraron 60 a las Antillas desde Suramérica

con una cultura desarrollada, su formación cultural luego fue

influenciada a un grado menor o mayor por los grupos antecesores

precerámicos de cazadores, pescadores y recolectores.

De todas las posibles rutas de emigración temprana

la más posible, hasta ahora, parece ser la de Suramérica

oriental hacia las Antillas Mayores. Hasta la fecha no hay

evidencia contundente para demostrar migración 61 sustancial

de la Florida hacia las Antillas. Existen algunas evidencias,

basadas en similitudes morfológicas de artefactos, que

sugieren estudiar el contacto entre Colombia, Centroamérica

o Yucatán y las Antillas, según Veloz Maggiolo (Veloz

Maggiolo, 1981, comunicación personal al Sr. Agamemnón Gus

Pantel). El potencial para una emigración temprana desde

Venezuela hacia las Antillas está basado en las rutas posteriores

de grupos agro-alfareros y requiere abundar más en la

investigación.

59

Rouse, Irving A.: The West Indies, in Handbook of South American

Indians. Bulletin of American Ethnology, núm. 143, vol. 4. Julián H.

Steward, editor. Washington D.C. 1948.

──── : 1952, Porto Rican Prehistory. Scientific Survey of Puerto

Rico and the Virgin Island, vol 18, parts 3 y 4, Nueva York.

60 Emigración. Conjunto de habitantes de un país que trasladan su domicilio

a otro por tiempo ilimitado o, en ocaciones, temporalmente.

61 Migración. Acción y efecto de pasar de un país a otro para establecerse

en él. Se usa hablando de las históricas que han hecho las razas o los pueblos

enteros.

79


Se encuentraron artefactos de piedra lascada en un

yacimiento arqueológico, éste debe necesariamente representar

un grupo arcáico o precerámico (es decir, un grupo

nomádico de cazadores, pescadores y recolectores). Si esta

clase de material se encontraba en un yacimiento agroalfarero

(ceramista), se suponía que el material demostraba

pertencer a un grupo de componente preceramista.

En la década, de los años 70, los investigadores

han empezado a reconocer que los implementos de piedra

lascada eran utilizados por grupos preceramistas y ceramistas.

Históricamente, el énfasis en la arqueología caribeña,

ha sido primordialmente el análisis de cerámica para

establecer o reconfirmar secuencias culturales y movimientos

de poblaciones. Se ha reconocidopor investigadores como Veloz

Maggiolo (Veloz Maggiolo 62 , 1976, 1980, 1981), Sanoja

Obediente (Sanoja Obediente 63 , 1980), Agamemnón Gus Pantel 64 ,

(Pantel, 1976, 1977, 1980) y otros.

62 Veloz Maggiolo, Marcio (1976): Medio Ambiente y Adaptación Humana en la

Prehistoria de Santo Domingo, tomo I, Colección Historia y Sociedad, núm. 24,

Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana.

──── (1980): Las Sociedades Arcaicas de Santo Domingo, Museo del Hombre

Dominicano, Serie Investigaciones Antropológicas, núm. 16, Fundación García

Arévalo, Inc., Serie Investigaciones, núm. 12, Santo Domingo, República

Dominicana.

──── (1981): Los Modos de Vida Meillacoide y sus posibles orígenes

(un estudio interpretativo). Museo del Hombre. Santo Domingo, República

Dominicana.

63

Sanoja Obediente, Mario (1980): Los Recolectores Tempranos del

Golfo de Paria, Estado de Sucre, Venezuela, VIII International Congress

for the Study of Precolombian Cultures of The Lesser Antilles, Suzanne

M. Lewenstein, editor, Athropological Research Papers, 22. Arizona State

University.

64

Agamemnón Gus Pantel (1976): Cerrillo Complex: An Aceramic Site-

Southwestern Coast of Puerto Rico: Progress Report, Actas del XLI Congreso

Internacional de Americanistas 3, México D.F., México.

──── (1977): Progress Report and Analysis: Barrera-Mordán Complex,

Azua, Dominican Republic. Revista Dominicana de Antropología e Historia

5 (5-7): 161-187. Universidad Autónoma de Santo Domingo, Facultad de

Humanidades. Santo Domingo, República Dominicana.

80


Los problemas metodológicos de campo deben ser tratados

con unas técnicas de excavación y análisis muy controladas.

Como ejemplo, los yacimientos claves del período precerámico

(Levisa I y Barrera Mordán), han presentado problemas

metodológicos y cronológicos para los investigadores Kozlowski,

Veloz, Cruxent y Pantel. Kozlowski publicó en sus

investigaciones del yacimiento Levisa I, en Cuba, que él

encontró una disminución en la producción de cuchillos

lascados entre el período preceramista y el período ceramista.

Él atribuye esta disminución de producción de cuchillos

a un cambio del modo de subsistencia, de caza y recolección

de animales y comestibles terrestres, hacia la

explotación de las zonas litorales y la pesca.

En los enfoques teoréticos de los orígenes de los

Taínos, es muy improbableque haya existido un movimiento unilineal

(es decir, «unidireccional»), sino que debió haber

sido un movimiento que tenía innumerables contactos en todas

las direcciones. La difusión cultural junto con factores

determinados por la geografía «medio ambiente», como lo describe

Veloz Maggiolo en su concepto de «Hibridización», debe

ser tomada en cuenta en cualquier discusión de desarrollo

cultural (Veloz Maggiolo 65 , 1976).

Actualmente, los investigadores asumen que en la

arqueología del Caribe hubo un movimiento inicial de inmigración

de seres humanos hacia las islas de las Antillas

Mayores inhabitadas, tan temprano como el cuarto milenio

──── (1978): (MS) An Assessment of the Preceramic: Where Do We Stand?

Presented at the Symposium on Caribean Archeology. Universidad Católica.

Ponce, Puerto Rico.

──── (1980): Cueva Canejas Site Excavation. In Procedings of the

VIII International Congress for the Study of Precolombian Cultures of the

Lesser Antilles. Suzanne M. Lewenstein, editor, Anthropological Research

Papers, 22 Arizona State University.

──── (1981): MS) Analysis of the Lithic Component of the Site of

Monserrate, Puerto Rico, Paper presented at the IX International Congress

for the Study of Precolombian Culture of the Lesser Antilles, Santo

Domingo, República Dominicana.

65

Op. Cit., Nota ¡Error! Marcador no definido.58.

81


antes de Cristo. Y también asumen, que estos grupos perduraron

en las islas por generaciones y que algunos perduraron

como cazadores y recolectores hasta 1492 d. C.

También pueden substanciar, arqueológicamente, un

movimiento mayor de inmigración desde Suramérica (Venezuela

específicamente), hacia las Antillas Mayores, de grupos sedentarios

de agro-alfareros, alrededor del principio de la

era cristiana en adelante.

Preguntas como las siguientes tienen que ser estudiadas para

llenar las lagunas en los conocimientos prehistóricos:

Antillas?

1) ¿Porqué emigraron los primeros grupos hacia las

2) ¿Qué ocurrió entre los grupos nomádicos de cazadores,

pescadores y recolectores y los grupos agro-alfareros,

cuando se encontraron? ¿Hubo una interrelación armónica y

simbiótica, o violento choque territorial?

3) ¿Existió una asimilación de los grupos de cazadores,

pescadores y recolectores y la cultura sedentaria a-

gro-alfarera?, y si esto ocurrió, ¿se produjo en un período

más tardío en el oeste de las Antillas que en el este?

4) ¿Dado el desconocimiento de los grupos indígenas

de fabricar herramientas en metal hasta el período europeo,

tenían los grupos agro-alfareros de las Antillas herramientas

tradicionales o similares a las de grupos precerámicos o

distintas a éstos?

5) ¿Qué parte fue importada directamente en su estado

original?, ¿y qué parte fue producto de su medio ambiente

(determinismo geográfico)?

Trabajos realizados alrededor de los últimos

quince años, en la República Dominicana, Haití y Puerto Rico

han llevado a una pista de investigación para seguir los

aspectos tecnológicos de herramientas de piedra lascada que

82


diferencian los grupos agro-alfareros de los grupos nomádicos

de cazadores, pescadores y recolectores.

Los hallazgos, en Haití por el arqueólogo puertorriqueño

Ortiz Aquilú han producido un yacimiento arqueológico

agro-alfarero tardío que contiene un abundante y diversificado

complejo de artefactos de piedra lascada.

Se han analizado yacimientos agro-alfareros con

artefactos de piedra lascada que resultaron en unas conclusiones

interesantes. Por ejemplo, el análisis del yacimiento

de Monserrate, Puerto Rico, en 1981 (Pantel 66 , 1981), resultó

en el descubrimiento de un patrón cultural en el cual los

grupos agro-alfareros aparentemente reutilizaron sus

herramientas de piedra lascada continuamente, en vez de descartarlas

cuando se gastaron. La ocurrencia de «lascas

refabricadas» en las cuales se eliminó un filo gastado para

reusarlo, podía ser una economía en la producción de herramientas

por falta de material para la producción de nuevas

herramientas. En la República Dominicana, en el sitio Meillacoide,

El Pleicito, a poca distancia de Barrera-Mordán,

artefactos precerámicos fueron reutilizados hacia el año 1130

d. C. por pobladores agro-alfareros.

El complejo desarrollo de la Cultura Taína y una

explicación más clara de la conformación ergológica de esta

cultura al momento del Descubrimiento pueden encontrarse en

las respuestas a las preguntas claves expuestas.

Según Marcio Veloz Maggiolo es entre los

historiadores y algunos arqueólogos ha sido una costumbre

llamar «Cultura Taína» al producto material y superestructural

de las sociedades aborígenes que habitaron parte de

Puerto Rico, Cuba y la isla de Santo Domingo. Los llamados

«Taínos» han sido considerados como un grupo homogéneo, con

pocas diferencias, portador de una expresión artística con

relativo alto grado de desarrollo.

66

Op. Cit., Nota ¡Error! Marcador no definido.60.

83


La palabra «tayno», cuyo contenido según Mártir y

el propio Álvarez Chancá 67 , significó «noble», «bueno», fue

escuchada en la costa norte de la isla de Santo Domingo, y

era posiblemente parte del lenguaje arawak de grupos indígenas

que estarían bajo el mando del cacique Guacanagarix. El

propio fray Román Pané, al relatar sus experiencias en el

Macorix de Abajo ── hoy parte noroeste de la República Dominicana

en conlindancia con la República de Haití ── aporta un

dato de gran interés cuando señala que había aprendido la

lengua de los macorijes antes de aprender la del valle del

Cibao, tierra del cacique de Magua, conocido como Guarionex 68 .

La isla de Santo Domingo estaba habitada por varias

culturas. Los Taínos han sido identificados ── y en este

aspecto la bibliografía es bastante amplia ── con grupos

indígenas relacionables con la cerámica Boca Chica, ubicada

por Irving Rouse en el sitio Carrier, de Haití 69 , pero también

en toda la costa sureste de la isla de Santo Domingo, en la

occidental de Puerto Rico y en la oriental de Cuba. Los

historiadores han confundido muchas veces el término «Taíno»

aplicándolo a todas las manifestaciones culturales

antillanas. Un ejemplo típico es el que es citado a continuación

por este investigador: «La Cultura Taína, comprendía

la gran mayoría de pobladores aborígenes de las Antillas en

el período histórico anterior a la llegada de los europeos».

Esta frase del investigador Roberto Cassá 70 , delata la Cultura

Taína hacia todo el arco antillano, aunque luego vuelve sobre

sus pasos para señalar con bastante incertidumbre que ocupaban

la totalidad de Puerto Rico, la isla de Cuba, a excepción

67 Mártir de Anglería, Pedro José, Décadas del Nuevo Mundo, Porras e Hijos

Sucs.; México, 1964, 2 volúmenes; Alvarez Chanca, Diego, Carta al Cabildo de

Sevilla.

68 Pané, fray Román, Relación Acerca de las Antigüedades de los Indios,

Edición de J. J. Arrom, Editorial Siglo XXI, México, 1974.

69 Rouse, Irving, Culture of Fort Liberté Region Haití, Yale University Pub.

in Anthropology, num 24, New Haven, Conn, 1940: Prehistory in the West Indies,

Science, vol. 144 num 3.618, 49-513 1964.

70 Cassá, Roberto, Los Taínos de la Española, Editora Alfa y Omega, Santo

Domingo, República Dominicana, 1974.

84


de su extremo occidental, la isla de Jamaica y las Bahamas.

Señala que en la Española, además de Taínos, había los

ciguayos y macorijes.

La información arqueológica obtenida por los investigadores

hasta el momento señala que la Cultura Taína, si

se entiende por Taíno todo lo que representa la expresión

chicoide, no fue total ni en Jamaica, ni en Cuba, tampoco en

Puerto Rico, en donde es evidente un predominio del Taíno

hacia el occidente y las zonas cordilleranas centrales. No

hubo, pues, un solo momento en el cual la Cultura Taína

dominara todas las Antillas. Se puede decir que los Taínos

ocuparon y desarrollaron grandes parcelas culturales, y que,

por tanto, compartieron las islas, con grupos de diferentes

modos de vida.

La idea de la Cultura Taína dominando todo el arco

antillano, o el grupo de las Antillas Mayores, les parece

errática a los investigadores. Los Taínos fueron, eso sí, los

que con mayor éxito conjugaron experiencias y formas culturales

muchas veces no generadas por ellos.

Sven Loven 71 fue quien con su Origens of the Tainian

Culture, West Indies, difundió la concepción de lo Taíno como

un todo arqueológico que tuvo gran culminación en la isla de

Santo Domingo, pero que abarcó gran parte del archipiélago

mayor.

Las investigaciones de campo revelan:

1º Que la cultura relacionable con las expresiones

arqueológicas que Rouse ha denominado como «chicoides» no es

del todo homogénea.

2º Que los sitios «meillacoides», cuya primera

aproximación la llevó a cabo I. Rouse en 1939 72 , abundaban

71 Loven Sven, Origins of the Tainian Culture, West Indies. Elanders, Goteburg,

1935.

72 Rouse. Ibidem, 1940.

85


notablemente en todo el norte del valle del Cibao, y en Haití,

Bahamas, Jamaica y parte de Cuba, lo que quiere decir que

expresiones «no chicoides» fueron muy importantes en la

prehistoria de las Antillas Mayores.

3º Que la cultura ostionoide alcanzó en algunos

sitios de la República Dominicana, como es el caso de Juan

Pedro, en la costa este, y varios sitios de Puerto Rico, una

convivencia con gentes de la Cultura Taína o «chicoide».

4º Que los hallazgos aislados de piezas arqueológicas

de carácter lítico, óseo. o de otro tipo de material,

cuando han alcanzado grados estéticos importantes, han sido

etiquetados como formando parte de la Cultura Taína, sin que

hasta el momento exista prueba de ello. Esto se aplica a la

mayoría de las colecciones privadas que a partir del siglo

XIX fueron concentradas en las Antillas Mayores.

A no ser por la cerámica chicoide, y ciertas expresiones

como las piezas de tres puntas finamente decoradas,

muchas de las obras del llamado Taíno pueden ser realmente

confundidas con obras de otros grupos. Se consideran como

expresiones comunes a varios grupos no taínos, los amuletos,

cuentas, colgantes diversos, vasos livatorios y espátulas,

que son atribuidos a la Cultura Taína. Un análisis etnológico

paleoetnológico de las culturas arawacas venezolanas y luego

antillano-menores, revelan que el dujo, por ejemplo, banquillo

del cacique, era común entre los aborígenes venezolanos

y de la isla de Trinidad, lo mismo que en numerosos pueblos

amazónicos. Carlos Angulo Valdéz reportó un ídolo de tres

puntas, de barro (trigonoceramo) en la fase Malambo de

Colombia hacia el siglo IV antes de Cristo 73 . En Guadalupe

los ídolos de tres puntas, según Clerc, se presentan desde

el siglo III de nuestra era y en Puerto Rico están presentes

en los sitios tempranos de Sorcé y Tecla, trabajados por el

arqueológo dominicano Luis Chanlatte. Numerosas cuentas de

barro, piedra y piezas de oro mejor logradas que las Taínas

han sido informadas para el siglo IV en Puerto Rico, por

73 Angulo, Carlos, Malambo, Banco de la República, Bogotá, Colombia, 1981.

86


Chanlatte. El uso del cibucán, el burén, los polvos alucinógenos,

son en verdad una respuesta prehistórica orinocoamazónica

a la temática religioso tribal, que pasa a las

Antillas con los primeros pobladores insulares de cerámica

comparables a ciertas fases de Barranca o Saladero 74 . También

dice que la posición acuclillada de los ídolos Taínos es la

misma de los ídolos venezolanos y colombianos del área del

Caribe, y es similar, luego a las formas acuclilladas encontradas

en las culturas meillacoides. Visto así, en términos

muy globales del tema, los investigadores, incluyendo a

Marcio Veloz Maggiolo, están convencidos de que es la cerámica

del tipo Boca Chica la que ha tipificado los yacimientos

que se consideran Taínos. Esto es importante, porque algunos

investigadores han llegado a la conclusión de que Taíno significa

homogeneidad, similitud cultural, similar de desarrollo

socioeconómico, como lo apunta Cassá, dominio igual

del medio, y manejo idéntico de las fuerzas productivas y de

los medios de producción. La Cultura Taína sería así un compacto

modelo económico en la cima de una pirámide social con

grupos menos desarrollados debajo, como serían por ejemplo,

los llamados sub-taínos, cuya cerámica, ahora, revela profunda

relación con el área de los llamados macorijes, tal como

lo demostró Marcio Veloz Maggiolo en su libro: Los Modos de

Vida Meillacoides 75 .

Junto a la cerámica del tipo Boca Chica se han

encontrado notables piezas ornamentales. Es en esta fase de

ocupación dentro de la cual se revela por vez primera una

tendencia al modelado-inciso con decoraciones del tipo laberíntico,

que aparece no con tanta frecuencia en las cerámicas

saladoides insulares más temprana, pero bajo el sistema de

pintura bicolor y a veces polícroma. Otros elementos que

distinguen ciertas expresiones de las fases de ocupación con

cerámica Boca Chica son las plazas de pelota, que si para

74 Sanoja, Mario y Vargas, Iraida, Antiguas Formaciones y Modos de Producción

venezolanos, Monte Avila Editores, Caracas, 1974.

75 Veloz Maggiolo, Marcio; Ortega, Elpidio, y Caba, Angel, Los Modos de Vida

Meillacoides, Ediciones del Museo del Hombre Dominicano, Santo Domingo, República

Dominicana 1981.

87


muchos fueron típicas de la Cultura Taína, son hoy una muestra

arqueológica común a fases ostionoides en Puerto Rico, como

acontece con las plazas del Barrio Las Flores, en el área sur

de la isla, y con el complejo de plazas de Villa de Taní. Con

esto quiere decir el investigador Marcio Veloz Maggiolo que,

al parecer, las plazas de pelota son más antiguas que la

Cultura Taína y que los chicoides no hicieron otra cosa que

recoger una tradición que ya hacia el siglo IX fue común a

pueblos centroamericanos, como acontece con algunos hallazgos

localizables en Costa Rica. Otro elemento que se consideró

como muy típico de la Cultura Taína fue el montículo agrícola.

Las crónicas fueron bastantes amplias en lo relativo a su

descripción: el Padre Las Casas 76 ── sin hacer diferencias

étnicas y englobando sin dudas el todo cultural de la isla

Española en su momento ── destacó la importancia del montículo

agrícola. Sin embargo, arqueológicamente, el montículo

agrícola no es el producto final de un sistema de cultivo

típicamente Taíno. En Puerto Rico, y cerca de la actual ciudad

de Ponce, está el sitio de Collores, con montículos agrícolas

relacionables con grupos ostionoides, y acontece que en El

Carril, noroeste de la República Dominicana, lo mismo que en

el sitio de la costa norte denominado El Choco, el uso de los

montículos agrícolas por los grupos meillacoides fue bastante

común al parecer a partir del año 930. Los montículos de

Collores se ubican en el siglo IX.

Esta información lleva a los investigadores, hacia

una versión diferente del concepto de Taíno. Al parecer está

frente a grupos con una cerámica modeladoincisa que desarrollaron

grandemente sus mecanismos de adaptación a partir del

siglo XIII de nuestra era. Según este investigador, hay

momentos de la prehistória antillana mayor en los cuales

meillacoides y Taínos están a un mismo nivel productivo.

Hay dos sitios chicoides que son típicamente clásicos

del proceso que señala, El Soco y Punta de Garza. Uno

76 Las Casas, fray Bartolomé, de Historia de Indias, Edición de A. Millares

Carlos, prólogo de I. Hanke, Fondo de Cultura Económica, México 1965, 3 volúmenes.

88


en la desembocadura del río Soco, y el otro en la desembocadura

del río Higuamo. Ambos sitios tienen cerámica típicamente

chicoide; y que habría que incluirlos, por su modelo

cerámico, dentro de la Cultura Taína.

Ambos sitios ── y principalmente El Soco ── se ubican dentro

de un ecosistema de sabana, con suelos pobres en nutrientes,

lluvia oscilante entre los 1.300 y 1.000 milímetros al año,

y pocos recursos de recolección vegetal. El manglar rico, en

fauna, sostiene el proceso económico. Siendo dos sitios

chicoides tienen diferencias profundas en cuanto a la

cerámica. El Soco es rico en formas modelados, y su variedad

de representaciones animales y humanas contrasta con la monorrítmica

expresión del sitio Punta de Garza, con inicios

hacia el siglo IX, lo mismo que El Soco. Punta de Garza

presenta una interesante gama de rostros y fases simiescas,

una ausencia de complicación en las formas de vasijas y modelados

y una clara tendencia a decorar con la incisión sin

combinarla mucho con los modelados. Evidentemente Punta de

Garza es un sitio chicoide de pobre expresión estética; El

Soco mantiene sus formas y expresiones superestructurales en

una cerámica rica en modelos y modelados. Y que ninguno de

los dos sitios es lugar de gran desarrollo agrícola. Los

habitantes de El Soco provienen, al parecer, del este de la

isla de Santo Domingo, y tienen alguna relación con el sitio

de El Atajadizo 77 , algo más temprano, muy vecino de la isla

de Puerto Rico y la isla Mona, en donde han sido encontradas

cerámicas chicoides relacionables con Atajadizo y el propio

Soco. Estas disidencias entre expresiones ceramistas del mismo

estilo, son reveladoras de que aún la permanencia de cierto

sistema de creencia y modelos superestructurales muchas veces

está distorsionada o alejada de la base económica, y que en

ocasiones la base económica ha cambiado, para las ideas, las

ideologías y formas expresivas de ésta, permanecen mucho

tiempo. Para los investigadores el caso de los sitios chi-

77 Veloz Maggiolo, Marcio; Vargas, Iraida; Sanoja, Mario, y Luna Calderón,

Fernando, Arqueología de Yuma, República Dominicana, Editora Taller. Santo

Domingo, República Dominicana, 1976.

89


coides señalados revela, además, que no todos los Taínos

realizaron el mismo tipo de actividad económica, sí usaron

los mismos patrones de asentamiento. Lograron, eso sí un

dominio formal de la técnica de la cerámica, el trabajo en

madera, el trabajo en hueso, y en sus momentos de mayor

esplendor y desarrollo, los grupos más avanzados de la serie

chicoide crearon importantes obras de arte. No quiere decir,

es claro, que toda la cultura con cerámica del tipo chicoide

alcanzara el mismo grado de desarrollo.

Es importante señalar que a partir del siglo IX de

nuestra era, y ya hacia el año 830 y 840, cerámicas meillacoides

habían aparecido en la zona central del Valle del

Cibao 78 . El modelo meillacoide del valle del Cibao es el único

modelo que no fue practicado por el poblador chicoide. Los

sitios de Cutupú, Río Verde, Amina y otros de la ribera

septentrional del río Yaque del Norte, utilizaron el sistema

de várzea para el logro de su agricultura. En algunos lugares

de la costa norte, como Buen Hombre, por ejemplo, el manglar

fue explotado, pero nunca fue la primordial fuente de recursos.

Siempre, entre los meillacoides, la recolección

pareció ser una fuente complementaria de la agricultura. El

desbordamiento de los ríos y su posterior descenso fue

aprovechado para sembrar en los depósitos aluviales, como se

demuestra en Cutupú. Hubo, además, entre los meillacoides

sistemas explotativos basados en el montículo. La cerámica

meillacoide, una vez analizada, revela una gran cantidad de

formas y modelos decorativos; aunque no es más artística que

la Taína o chicoide, es más complicada en su sistema de

combinaciones y secuencias; los aplicados son permanentes,

las formas pequeñas y finas revelan un alfarero muy

especializado, en contraste con las cerámicas de paredes

gruesas de la mayoría de los sitios chicoides.

Hasta qué punto la parte culminante de las Culturas

Taínas que llegaron a un climax son un formidable resumen de

78 Veloz Maggiolo, Marcio; Ortega, Elpidio, y Caba, Angel, Los Modos de vida

meillacoides, Ibidem 1981.

90


las experiencias generales de todos los grupos antillanos,

sería un caso de interesante estudio. Grandes civilizaciones,

como la incaica, deben mucho a las culturas predecesoras,

como la Nazca, la Chimú, y la Chavín. Estos son comunes en

la historia universal. Los grupos mejor organizados

socialmente, caso de la parte culminante de la expresión

Taína, dominan mejor los hallazgos de culturas simultáneas o

anteriores.

Posiblemente los Taínos no son la excepción. Que

todos los recursos que ellos maximizaron fueron antes

maximizados por otros grupos, o por lo menos utilizados con

éxito. Sus dioses fueron antes dioses antillanos menores; sus

sistemas de cultivo (montículo, rosa) con todas las combinaciones,

parecen haber estado presente en las Antillas

antes, o quizás introducidos por otros grupos como los

ostionoides en el caso del montículo. Camellones, comunes en

la zona sabanera de Venezuela, aparecen ya con expresiones

meillacoides en el sitio La Cacique, hacia el 1000 de nuestra

era; las plazas de Utuado, Puerto Rico, fueron precedidas por

las de Las Flores, Villa de Taní y otros lugares. Poblados

circulares, con camellones y plaza central, han sido detectados

en relación con cerámica ostionoides a partir del

980 en Juan Pedro, provincia de San Pedro de Macorís.

Los lugares de Sorcé y Tecla, en Puerto Rico, son

ricos en expresión lapidaria y en el dominio de la talla

pétrea.

La Cultura Taína no fue un todo carismático y homogéneo,

sino un conjunto de expresiones que en momentos

cronológicos tuvo grandes síntesis. Los coleccionistas, los

arqueólogos, ciertos aficionados, se han dejado llevar a

veces por la tentación del ídolo bien labrado o del objeto

finamente ornamentado. Sin embargo se olvidan elementos

básicos como serían la composición social, y las formas y

modos de vida, que definen precisamente el desarrollo social

de un grupo humano. El descubrimiento de los macorijes, como

91


grupo con expresión meillacoide, pone a los investigadores

en camino de estudiar una nueva modalidad cultural más

profundamente. Los sitios resumidos por los investigadores,

parecen revelar que también los meillacoides habían arribado

a la forma cacical de gobierno, y que tal era esa realidad

que en los «repartimientos», macorijes y Taínos fueron repartidos

igualmente, siguiendo la filiación tribal, lo que indica

que no había diferencia en la organización social y que

el cacicazgo era una forma aceptada por la organización

social de Taínos y macorijes.

Las culturas antillanas mayores, presentan importantes

momentos de hibridación cultural y social. La influencia

de la costa norte dominicana en Las Bahamas parece ser

evidente. La mezcla de elementos chicoides (Taínos) y meillacoides

(macorijes) en el oriente de Cuba, inquieta y parece

ser evidente. Lo mismo puede decirse de algunos sitios

dominicanos. Al revés de estos contactos sería posible abrir

camino a la interpretación arqueológica. La ausencia de

trigonolito en los sitios dominados por la cerámica meillacoide

es básica para entender que son grupos culturales diferentes.

La ubicación de los grupos meillacoides al norte

del río Yaque del Norte: la secuencia de fechas que va desde

el 830/40 al 1470, son elementos reveladores de que no hubo

en muchos siglos una verdadera mezcla cultural en la isla de

Santo Domingo, y de que sólo hacia el occidente de la misma

(Cuba, Jamaica, Bahamas), se inició un proceso de hibridación

cultural que muchos han denominado como sub-taíno, y que no

sería otra cosa que la presencia de modelos nuevos en relación

con acuerdos étnicos entre grupos de lengua y filiación

cultural diferentes.

La ausencia del trigonolito en Cuba y Jamaica, o

su escasez, son importantes elementos que revelan el predominio

y superestructuras diferentes en los grupos cubanos y

jamaicanos. El mantenimiento de las formas ostionoides,

comunes al meillacoides del Valle del Cibao, en Cuba y Jamaica,

y la presencia de cerámica tan comunes a la serie

92


chicoide de Banes, por ejemplo, revelan que pudo haber contactos,

y que posiblemente a diferencia de lo que aconteció

en la isla de Santo Domingo, Taínos y macorijes terminaron

mezclándose culturalmente, en una acción que había sido sólo

detectada en un sitio arqueológico, El Pleicito en la provincia

de Azua, en donde la fecha de radiocarbono señala una

relación aislada hacia el 1.200 de nuestra era.

Según Irnving Rouse y otros investigadores, exponen

que la lengua de los Taínos pertenece a la familia arahuaca.

Las investigaciones lingüísticas han determinado que dicha

familia es oriunda de la cuenca del Amazonas (Stark Ms., fig.

2). Extendiéndose hacia el norte por el río Negro, afluente

del Amazonas, esta familia atravesó el canal natural de

Casiquiare hasta la cuenca del Orinoco, y descendió este río

llegando a las costas de Venezuela, y las Guayanas. Desde

allí prosiguió su difusión hacia las Antillas, reemplazando

en su paso las lenguas existentes en todas partes menos el

tercio occidental de Cuba (fig. 1).

Según Noble (1964: 11) y Taylor (1977 a: 18), la

lengua Taína no está estrechamente relacionada con las otras

lenguas arahuacas. Noble (1965: 10-11, 108) la clasifica como

una subfamilia separada, y la coloca en una rama distinta,

haciéndola desdender directamente de la proto-arahuaca (fig.

2, a). Taylor (1.977 b: 60) es más prudente; él agrupa la

lengua Taína en la subfamilia maipure, «si no en la división

norteña» de esa subfamilia (fig 2, b). Explica que no puede

ser más definitivo porque sólo pudo aprovecharse de 60 cognados

79 con otras lenguas arahuacas como base para su clasificación.

Según Irving Rouse, su colega José Juan Arrom le dijo

(en comunicación personal) que sería posible hallar otros

cognados en la literatura escrita en español.

Aceptando la clasificación de Taylor como hipótesis

de trabajo, se puede decir que la Taína podría haber sido una

de las primeras lenguas arahuacas que llegó a las Antillas.

79 Cognados. Semejante, parecido. Pariente por cognación.

93


Podría sobrevivir allí debido a su situación aislada. Fue

sucedida en las Antillas Menores, más próximo a la América

del Sur, por la lengua caribe-insular, la cual pertenecía a

la división norteña de la subfamilia maipure (fig. 2). En la

costa guayanesa, la cuenca del Orinoco, y posiblemente en la

isla de Trinidad, cerca de la boca del Orinoco, había otras

lenguas norteñas (Taylor 1977 a: 13-28).

La ruta de difusión de estas lenguas son la cuenca

del Orinoco, la costa por cada lado de su boca, y las Antillas

(fig. 1). Ha enfocado en la migración de los arahuaco-parlantes

por esta ruta y, particularmente, en la frontera donde

ellos confrontaron los no-arahuaco-parlantes. Él ha trazado

el movimiento de aquella frontera desde tierra firme hasta

las Antillas.

Al momento del descubrimiento, la frontera había

alcanzado una posición un poco al este de la ciudad de La

Habana (fig. 1). Al oeste de ese borde vivían los indios

ciboneyes o guanahatabeyes. Ellos hablaban una lengua noarahuaca,

carecían de cerámica y de agricultura, y estaban

organizados en bandas pequeñas e independientes. Al este de

la frontera vivían los Taínos. Ellos hablaban una lengua

arahuaca, tenían cerámica y agricultura, estaban organizados

en cacicazgos, y veneraban deidades que llamaban cemíes

(Rouse, 1948, mapa 1).

Los etnólogos dividen los Taínos en dos grupos:

uno, los Taínos clásicos, centrados en las islas de

Hispaniola y Puerto Rico y extendiéndose al oeste hasta Cuba

oriental y, al este hasta las Islas Vírgenes; y dos los

subtaínos, quienes vivían en la parte central de Cuba y, por

una extensión del uso original de su nombre, también en

Jamaica y las Bahamas (fig. 1). Por tanto, los subtaínos eran

periféricos a los Taínos clásicos.

Los subtaínos eran además gente fronteriza. Vivían

en la zona entre un pueblo bien desarrollado, los Taínos

94


clásicos, y un grupo retrasado, los ciboneyes. Como otras

gentes fronterizas, los subtaínos eran más sencillos que la

población retirada de la frontera, es decir, los Taínos

clásicos. Tenían cerámica y agricultura más simples, cacicazgos

menos jerárquicos y cemíes menos elaborados (Rouse,

1948: 542-544).

Los grupos mencionados, no sirven para seguir la

frontera Taína hacia épocas prehistóricas, puesto que la

evidencia lingüística y etnológica que utilizan los investigadores

para identificar esa frontera se limita a épocas

históricas. Cuando estos investigadores entran en la prehistória,

se apoyan en los hallazgos arqueológicos y redefinir

la frontera según los resultados. En términos arqueológicos,

los Taínos y subtaínos vivían en la edad ceramista o formativa

y los ciboneyes en la edad arcaica. Por tanto, al referirse

los investigadores (incluyendo a Irving Rouse) a la frontera

tienen que sustituir la palabra «ceramista» por «Taína».

Los indios Taínos se caracterizan arqueológicamente

por una serie de estilos cerámicos que los investigadores

llaman chicoides; y los subtaínos por una serie denominada

meillacoide, excepto en las Bahamas donde ellos hicieron

cerámica del tipo palmetto. Hay que sustituir «chicoides»

por «Taínos» y «meillacoides» por «subtaínos» en todos

lugares excepto las Bahamas, donde los habitantes históricos

se convirtieron en «palmettos» (Rouse, 1982).

Los indios ceramistas se detuvieron en tres

fronteras prehistóricas antes de llegar a su frontera

histórica:

1. En la boca del río Orinoco.

2. En la entrada a la isla de Hispaniola.

3. En la entrada a la isla de Cuba (fig. 7).

Se puede dividir la frontera 1 en dos etapas, que

ha sido designada como sigue: 1a y 1b. La frontera 3 tiene

95


tres etapas, 3a, 3b, 3c, siendo esta última la frontera

histórica de los Taínos.

La frontera 1a. El borde entre las poblaciones

ceramistas y arcaicas se situó a la cabeza del delta del río

Orinoco durante el segundo milenio antes de Cristo (figs. 3,

7). A la gente que vivió arriba del delta en esta época los

denominados saladoides, porque hicieron cerámica parecida a

la que se descubrió al fondo del yacimiento de Saladero, en

la entrada al delta. El delta mismo, la costa, y las Antillas

eran habitadas en ese tiempo únicamente por pueblos arcaicos.

Sus habitantes tuvieron una cultura más sencilla

que la gente más arriba del Orinoco. Su cerámica así lo

indica. Las vasijas tienen formas más simples y decoración

más limitada que la cerámica saladoide del Orinoco Medio.

La frontera 1b. La parte occidental de la frontera

permaneció fija durante el primer milenio antes de Cristo.

El delta, de la isla de Trinidad en su frente, y la costa de

Venezuela o su oeste seguían en posesión de los indios

arcaicos, según la información arqueológica.

Hay una razón buena para suponer el abandono del

asiento de Saladero por sus habitantes y su migración por el

río Grande hacia la costa.

La frontera 2. Esta hipótesis también es necesaria

para explicar lo que sucedió en la costa en el primer milenio

después de Cristo. Poco antes de la época de Cristo, los

saladoides aparentemente se expandieron al oeste, pasando el

delta y dejando a sus habitantes en la edad arcaica (figs.

3, 4). Los emigrantes tomaron posesión de la isla de Trinidad

de sus pobladores arcaicos y siguieron hacia la costa de

Venezuela. Otros saladoides se movieron al norte por las

Antillas Menores hacia Puerto Rico y la entrada en la isla

de Hispaniola, también sumergiendo sus aborígenes arcaicos

(figs. 4, 5). Este movimiento hacia las Antillas fue tan

96


rápido que la frontera ceramista se desplazó en dos siglos

desde la tierra firme hasta el comienzo de la Hispaniola.

Hasta ahora los investigadores, incluyendo a Irving

Rouse, han asumido que los saladoides que invadieron las

Antillas vinieron de la parte occidental de la región

costera, o sea, de Trinidad o la costa de Venezuela estas

áreas fueron ocupadas como parte de una extensión desde las

Guayanas en el este, incluyendo la invasión de las Antillas.

Repetidas búsquedas en Trinidad y la costa de Venezuela no

han logrado encontrar restos suficientemente antiguos que

puedan servir como indicación del movimiento hacia las

Antillas (por ejemplo, Vargas Arenas, 1979). Además, los

invasores de las Antillas tenían patrones de asentamiento y

subsistencia muy diferentes de los patrones en Trinidad y la

costa de Venezuela.

Al principio, los alfareros saladoides que establecieron

la frontera 2 en Puerto Rico e Hispaniola, hicieron

vasijas bastante complicadas y bien ornamentadas con diseños

pintados blanco sobre rojo y modelados-incisos, como los que

caracterizan su expansión hacia otras partes del mar Caribe

(Chanlatte Baik, 1976, illus., en pp. 16, 116 ff.). También

tenían preciosos amuletos tallados en piedra y concha, vasijas

con dos tubos para inhalar cohoba ritualmente, y cemíes

en la forma de trigonolitos (Chanlatte Baik, 1979, Rouse y

Alegría). Con el paso del tiempo, su cerámica se hizo más

simple y sus otros artefactos más pobres, como corresponde a

un pueblo fronterizo, periférico al centro cultural en ese

tiempo en las Antillas Menores (Bullen, 1976).

La frontera 3a. La tendencia hacia la sencillez

culminó ca. 600 d.C. en el abandono de la pintura blanco

sobre rojo, que es diagnóstico de la cerámica saladoide, y

en el desarrollo de una nueva serie cerámica que se llama

ostionoide. Al principio, la nueva serie se caracterizó por

cerámicas casi sin ornamentación que los arqueólogos de

Jamaica llaman loza roja. Al mismo tiempo, las representacio-

97


nes de los cemíes desaparecieron casi totalmente de las

cerámicas. No obstante, había una expansión de los patrones

de asentamiento y subsistencia para incluir sitios en las

costas y en el interior, recolección de mariscos en la costa,

y agricultura más intensiva en el interior.

Ayudados por estos desarrollos, los ostionoides

podrían resumir el avance saladoide dentro del territorio

arcaico. Ellos se extendieron por la costa sur de Hispaniola

hacia Jamaica y por los valles norteños hacia la entrada en

Cuba (fig. 6). En la parte oriental de Cuba establecieron la

frontera 3a, que duró desde 600 hasta 900 d.C. (fig. 7).

La población detrás de esta frontera desarrolló

varias innovaciones que nunca alcanzaron la misma. Incluyen

juegos de bola, o pelota, el uso de cuevas para templetes y

otras evidencias del renacimiento del culto de los cemíes

(Rouse, 1982).

La frontera 3b. En la zona fronteriza, los alfareros

ostionoides mantuvieron sus materiales y formas tradicionales,

pero desarrollaron una nueva clase de ornamentación,

y por eso pasaron desde la serie ostionoide hasta una nueva

serie meillacoide, convirtiéndose en la gente fronteriza

encontrada por Colón. Parece que ellos adoptaron los diseños

incisos rectilíneos con que los artesanos arcaicos previos

habían ornamentado sus vasijas de piedra, y también copiaron

las representaciones de los cemíes que hicieron sus vecinos

ostionoides más al este, usando la misma técnica de

aplicación para hacerlo (Veloz Maggiolo et al., illus. en pp.

42-137, 221-223).

Los meillacoides se expandieron hacia Cuba central,

dejando solamente la parte occidental de la isla de Cuba y

las islas Bahamas y Turcas y Caicos en las manos de los indios

arcaicos (fig. 6). Cuba central y oriental y la parte occidental

de Hispaniola formaron la zona frontera en este tiempo,

desde 900 hasta 1200 de C. (fig.7).

98


Detrás de la frontera, los alfareros ostionoides,

quienes sobrevivieron en Hispaniola oriental, desarrollaron

diseños incisos curvilineales y adornos modelados-incisos,

los cuales caracterizan la cerámica histórica llamada chicoide.

En el proceso hubo un renacimiento de varios motivos

de la alfarería original saladoide. Juegos de bola, o pelota

y las representaciones de los cemíes se hacen más frecuentes

y mas complicadas (Alegría, 1983, pgs. 1-6).

La frontera 3c. Ca. 1200 d.C., los meillacoides

invadieron las Bahamas y las islas Turcas y Caicos, donde

desarrollaron la cerámica del tipo palmetto. Así la frontera

ceramista alcanzó su posición histórica (fig. 7). Detrás de

la frontera, la producción de la cerámica chicoide se

difundió a los pueblos que vivían alrededor del Paso de los

Vientos, entre Cuba e Hispaniola, y de la Sonda de Vieques,

entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes (fig. 6). Como resultado,

los chicoides finalmente alcanzaron la posición en

que Colón los encontró. El territorio chicoide reemplazó las

Antillas Menores como el centro de desarrollo cultural

(Bullen, 1976).

Según Irving Rouse se puede concluir que los antepasados

de los Taínos se detuvieron en tres fronteras prehistóricas

durante su viaje hacia las Antillas. En cada

frontera su progreso era impedido por una masa grande de

tierra ── el delta del Orinoco en el caso de la frontera 1,

Hispaniola en el caso de la frontera 2, y Cuba en el caso de

la frontera 3 ──. Como los migrantes viajaban en canoa, este

investigador supone que no podrían andar fácilmente por la

tierra (Rouse, 1982). Es posible que su avance fuera también

impedido por la cantidad de indios arcaicos, en las masas de

tierra.

Es evidente que los emigrantes se detuvieron suficiente

tiempo en cada masa de tierra para envolverse en una

cultura más simple del tipo fronterizo. También había tiempo

99


para tener interacción con los indios arcaicos quienes ocuparon

las fronteras antes de ellos. Se ha visto que los alfareros

meillacoides copiaron los diseños grabados en vasijas de

piedra por sus predecesores arcaicos. Por otro lado, parece

que unos grupos arcaicos viviendo en la frontera 2 adoptaron

cerámica de los invasores saladoides (Veloz Maggiolo, 1980:

73-92). Parece también que los saladoides recibieron influencias

del grupo barrancoide que los siguieron. Al igual que

las otras culturas del mundo, la cultura Taína no era pura;

contenía una mezcla de rasgos arcaicos, saladoides y barrancoides

de acuerdo con el proceso que Fernando Ortiz (1947:

97-103) llamó transculturación 80 .

Según Mario Sanoja y demás investigadores, señalan

que el origen de las poblaciones Taínas de las Grandes Antillas

ha sido ubicado por distintos autores en las sociedades

indígenas precolombinas del norte de Suramérica, particularmente

en el área del Bajo Orinoco, extremo noreste de

Venezuela, aunque las investigaciones arqueológicas en dicha

región han llevado a plantear (a investigadores como Mario

Sanoja Obediente) también relaciones con aquellas poblaciones

más antiguas que se asocian con el llamado Formativo suramericano,

particularmente en lo que se refiere a determinados

patrones estilísticos de la decoración alfarera, asumiendo

que los mismos plantean un cierto sentido de unidad en cuanto

a la expresión de elementos simbólicos e ideológicos.

Desde el punto de vista lingüístico, los Taínos han

sido generalmente considerados como pertenecientes al stock

arawak y por ese mismo hecho ligado a los grupos humanos de

filiación similar que habitaban el norte de Suramérica.

La profusa y variada información etnohistórica que

produjeron las observaciones de los cronistas europeos sobre

las costumbres y el modo de vida en general de las poblaciones

80 Tranculturación. Recepción por un pueblo o grupo social de formas de

cultura procedentes de otro, que substituye de un modo más o menos completo a las

propias.

100


antillanas, para el siglo XV los Taínos constituían una etnia

bastante homogénea cuyos individuos habían llegado a

controlar gran parte de la isla de Quisqueya o Haití, hoy día

asiento físico de las repúblicas Dominicana y de Haití, así

como las de Puerto Rico, Cuba y diversos otros grupos de

pequeñas islas localizadas en torno a las Grandes Antillas.

De acuerdo con los trabajos de los investigadores,

entre ellos Mario Sanoja Obediente, al respecto, los antecedentes

más inmediatos de la sociedad Taína o de su expresión

arqueológica, la Tradición Bocachica de la República Dominicana,

podrían hallarse, en lo que toca a las formas de decoración

alfarera y posiblemente en algunos aspectos de su

estructura social, en la Tradición Barrancas del Bajo Orinoco,

la cual, al mismo tiempo, parece tener nexos estilísticos

con las culturas formativas del occidente de Suramérica,

particularmente Puerto Hormiga, Monagrillo, Valdivia y

Kotosh, así como con otros complejos alfareros posteriores,

tales como Tutrishcayno, localizado en la región del Alto

Amazonas.

El Problema parece plantearse en términos del desarrollo

espacial de una extensa tradición alfarera, cuyas raíces

podrían estar en aquellas antiguas culturas del Noroeste

de Suramérica y la cual se distinguiría particularmente por

una concepción del decorado de las vasijas fundamentada en

el empleo de técnicas plásticas, tales como la incisión

curvilínea ancha y profunda terminada en puntos, el modelado

inciso, el empleo de la pintura roja global o zonificada y

atributos formales de las vasijas, tales como bases anulares

o cóncavas, el borde en pestaña, vasijas con reborde o de

perfil en «T», etc.

Al analizar los rasgos estilísticos que al parecer

caracterizan las manifestaciones estéticas o ideológicas

plasmadas sobre la superficie de las vasijas, se forman

regionalmente patrones coherentes de asociación, al mismo

tiempo que se observan convergencias en la utilización de los

101


distintos elementos decorativos. También comenta este

investigador, que sin embargo, a medida que los

investigadores se alejan tanto cronológica como espacialmente

de aquellas antiguas culturas y complejos arqueológicos del

noroeste de Suramérica, los elementos o rasgos que antes se

hallaban combinados coherentemente dentro de cada contexto

parecen comenzar a combinarse y recombinarse entre sí y con

los de otras tradiciones alfareras suramericanas como la del

Blanco sobre Rojo, dando como resultado nuevos modelos de

asociaciones de elementos alfareros, tanto decorativos como

de forma, que si bien se asemejan a los ancestrales, considerados

particularmente, constituyen una reinterpretación de

aquellas antiguas pautas alfareras. Ese proceso se puede

observar también entre las tradiciones Barrancas y Ronquín

del Bajo y Medio Orinoco, regiones que constituirían como una

especie de eslabón intermendio dentro de ese proceso de cambio

espacio temporal, al mismo tiempo que puntos nodales de

donde partieron las poblaciones y/o ideas que estimularon la

formación de aldeas ceramistas estables en la región

antillana, ligadas tanto al Saladoide Insular de las Pequeñas

Antillas, como a la Tradición Bocachica de las Grandes Antillas.

(Sanoja, 1976. 1979; Vargas 1976, 1979a, 1979b, 1981;

Sanoja y Vargas, 1976, 1978a, 1978b, 1983; Vargas y Sanoja,

1978).

La Tradición Barrancas del Bajo Orinoco, que

pertenece al Formativo Suramaricano, lo mismo que el Medio

Orinoco, parece haber florecido entre 900-600 a.C. y el Siglo

XVI de nuestra era, puede ser dividida, según los investigadores,

en tres grandes períodos (Sanoja, 1979; Sanoja y

Vargas, 1978):

El Preclásico (900-600 a.C. - 100 d.C.) caracterizado

por decoración de las vasijas hechas principalmente con

motivos incisos anchos y profundos, adornos modelados-incisos

de pequeño tamaño. Predominio de la alfarería pintada

globalmente de rojo o de paredes finas con superficies de

color negro muy bruñidas.

102


El Clásico (100-200 d.C. - 700 d.C.) caracterizado por

decoración de las vasijas con motivos incisos y modelados

incisos más complejos. Mayor variedad de formas de vasijas.

Se hace presente la decoración zonificada pintada rojo y

negro, la pintura de grafito, el pulido zonificado, el

desgrasante de esteatita; aparecen posibles cerámicas de comercio

de la Tradición Ronquín del Orinoco Medio pintados

blanco sobre rojo, rojo y blanco sobre naranja, rojo sobre

blanco, etc.

El Post-clásico (700 d.C. - 1600 a 1700 d.C.)

Decaen las pautas alfareras barranqueñas y son suplantadas

por la Fase Macapaima, posiblemente conectada con las que

ocupaban para esa época el Orinoco Medio, los recién

llegados, quienes utilizan como desgrasante la espícula de

esponjas de agua dulce y una decoración muy simple basada en

el punteado y la incisión. Aunque esta alfarería comienza a

infiltrarse en el Bajo Orinoco desde los inicios del Clásico,

marcando la separación cronológica en el Preclásico, es ahora

cuando se convierte en el elemento alfarero dominante. Los

investigadores, entre ellos Mario Sanoja Obediente, asocian

este elemento con etnias de filiación caribe, ya que todos

los yacimientos arqueológicos tardíos del Bajo Orinoco señalados

como habitados por poblaciones caribes durante el

período de contacto, presentan generalmente alfarería desgrasada

con espículas de esponja de agua dulce (Parmula batesíi).

Relaciones estilísticas entre Barrancas y el

Formativo Suramericano.

2000 a.C.):

Con la Fase Valdivia y la Fase Machalilla (3050 -

Motivos incisos del Clásico que ya aparecen en el

Valdivia Inciso (Evans, Meggers y Estrada, 1965): incisión

ancha y profunda terminada en puntos; líneas incisas cortas,

103


sencillas o dobles paralelas encerradas dentro de un área

rectangular zonificada por incisión; rectángulos

concéntricos similares a los motivos 4 y 9 de Barrancas Inciso

e Inciso en Zonas.

Machalilla Inciso: motivos integrados por tres líneas

cortas incisas, oblícuas, paralelas, que forman una greca

similar al motivo 12 de Barrancas Inciso.

Jorobas modeladas sobre las paredes de las vasijas,

reminiscentes del motivo 6 de Barrancas Modelado y Modelado

Inciso.

Valdivia Rojo Inciso: motivo de la «T» alternada que

aparece en Barrancas y subsecuentemente en las Grandes

Antillas. Motivo de la «H» con brazos terminados en puntos o

sin ellos, que aparece luego tanto en Barrancas como en las

Grandes Antillas.

Formas de vasijas: Mario Sanoja Obediente, y otros

investigadores han hallado en Machalilla y Barrancas vasijas

globulares con doble vertedero y puente, boles con base plana

y hombro angular con perfil en «T». De igual manera estos

investigadores han hallado en Valdivia y Barrancas las bases

cóncavas.

Decoración pintada: los investigadores, incluyendo

a Mario Sanoja Obediente, también hallan tanto en Valdivia

como en el Preclásico de Barrancas la pintura roja global

(sobre todo el cuerpo de la vasija). En el último caso,

constituye una de las técnicas más importantes.

(3090 - 2552 a.C.):

Con Puerto Hormiga (Reichel, Dolmatoff, 1965),

Patrón decorativo basado en la incisión curvilínea

ancha y profunda, la excisión, la incisión rellena con

pigmento rojo, el punteado zonificado, el modelado inciso y

104


la pintura roja. Comparten las líneas incisas cortas

terminadas en puntos, depresiones circulares practicadas

sobre las paredes de las vasijas; motivos en forma de herradura

cuyos extremos terminan en mamelones punteados; adornos

zoomorfos modelados incisos. Todos dichos elementos se hallan

presentes en el Preclásico y el Clásico de Barrancas.

Con Monagrillo, costa pacífica de Panamá, 2140 a.C.

(Willey y Mc Gimsey, 1954):

Comparte con Barrancas un patrón decorativo caracterizado

por la incisión curvilínea ancha y profunda, la

excisión, la pintura roja y las líneas incisas terminadas en

puntos.

Con Kotosh, piedemonte oriental de los Andes peruanos,

1800 a.C. (Izumi y Sono, 1960):

Con Kotosh, la Tradición Barrancas comparte el

mayor número de rasgos estilísticos: la incisión ancha y

profunda, la incisión pulida, las jorobas modeladas, el pulido

en zonas, la pintura roja zonificada, el raspado

zonificado, la pintura de grafito, la pintura roja, y negra

zonificada, las líneas incisas terminadas en puntos y

asociadas con círculos concéntricos (motivos que se repiten

hasta el Taíno cubano, Rodríguez Cullel, 1978), líneas incisas

paralelamente zonificadas dentro de un área rectangular,

espirales concéntricas interconectadas. Comparten

asimismo la decoración modelada incisa, particularmente

representación felinoides como las que se hallarán

posteriormente en Chavín. Algunos de los motivos decorativos

comunes a Barrancas y Kotosh, particularmente las jorobas

modeladas y la incisión ancha, se remontan hasta el período

Waira-Jirka (1850 ± 110 a. C.), en tanto que las líneas

terminadas en puntos, los círculos concéntricos, etc., son

diagnósticos de Kotosh, Sajarapatac, y San Blas (± 200 a.C.)

y muy cercanos cronológicamente al Barrancas Clásico (0-100

a. C.).

105


1958 - 1970):

Con Tutishcayno Temprano 1000 - 1800 a.C. (Lathrap,

Comparte con Barrancas la incisión terminada en

puntos zonificada. En períodos posteriores como Tutishcayno

Tardío, Shakimú y Nazaratequi, Mario Sanoja Obediente, y

otros investigadores hallan la persistencia de la decoración

elaborada con incisión ancha, la pintura roja zonificada, las

vasijas con reborde, el borde en pestaña y las vasijas globulares

con doble vertedero.

La existencia de una extensa tradición formativa

temprana ha sido ya puesta de manifiesto por autores como

Willey y Mc Gimsey (1954), Ford (1969), Meggers y Evans

(1969), Coe (1969) y otros.

Las comparaciones anotadas anteriormente no agotan

las similitudes existentes entre la alfarería de la Tradición

Barrancas y los representantes de la tradición del Formativo

en el centro y en el noroeste de Suramérica. Ellas son suficientes,

sin embargo, para indicar que comparten muchos

elementos. Dichas semejanzas implican que Barrancas es un

desarrollo que surgió de un substrato formativo temprano,

iniciado con Valdivia y Puerto Hormiga.

De manera similar, Vargas (1977a y 1981; Sanoja y

Vargas 1983), ha elaborado en base a sus investigaciones en

el Orinoco Medio una cronología para la Tradición Ronquín,

caracterizada por una alfarería decorada con pintura blanco

sobre rojo, blanco y rojo, rojo sobre superficie sin pin

tar, blanco sobre superficie sin pintar combinada con rojo y

blanco sobre naranja y negro y blanco sobre superficie sin

pintar. Asociada con ésta, se encuentra una decoración

plástica que incluye la incisión ancha y llana, modelado,

incisión, punteado en zonas, punteado e incisión y técnicas

menos comunes como acanalado, estampado, inciso cruzado en

zonas e incisión fina.

106


El substratum cultural del cual parten las poblaciones

ceramistas agricultoras que migran posteriormente

hacia las pequeñas y grandes Antillas, se halla ligado al

desarrollo y expansión de las antiguas sociedades formativas

suramericanas y que ── por otra parte ── tanto la Tradición

Barrancas como las tradiciones Ronquín y Saladoide Costero

se convirtieron a su vez en centros generadores de

influencias culturales que estimularon el desarrollo aldeano

en la región del Caribe oriental.

Esta hibridación de los elementos de las tradiciones

Ronquín y Barrancas lo que pasa a las Pequeñas Antillas

originando en ellas lo que se denomina el Saladoide Insular.

La difusión de los elementos alfareros de la Tradición

Barrancas hacia las Antillas Mayores y su posible llegada

al territorio de la actual República Dominicana, parece

haberse producido alrededor de 200 a. C., como lo evidencian

los hallazgos hechos en el sitio de El Caimito (Veloz Maggiolo,

Ortega y Pina, 1974) donde se presenta la alfarería decorada

con incisión ancha curvilínea y la incisión ancha terminada

en puntos dentro de un contexto que sugiere la presencia

de actividades de recolección de conchas marinas y el procesamiento

de la raíz de la «guayiga» (Zamia integrifolia) y

los frutos del corozo (Acrocomia sclerocarpa). En los sitios

Bocachica de la República Dominicana o en los de Cuba (Guarch,

1970; Rodríguez Cullel, 1978), están presentes las líneas

incisas terminadas en puntos, sencillas o múltiples

paralelas, los círculos concéntricos incisos, el motivo

inciso en forma de «T», la línea incisa terminada en puntos

zonificada dentro de un rectángulo inciso, las grecas

formadas por motivos alternos constituidos por el motivo de

la «T», cuyos brazos terminan en puntos y están zonificadas

con líneas incisas, las espirales, entrelazadas, los apéndices

zoomorfos modelados incisos con decoración laberíntica,

que reproducen de una manera muy estilizada lo que los

alfareros de Barrancas creaban con un enfoque naturalista,

107


etc. las formas de vasijas de la Tradición Bocachica

representan un elemento distinto al que existe en la Tradición

Barrancas e incluso en el Saladoide Insular, evidenciándose

a este respecto un fuerte desarrollo regional que

asimila algunos temas que ya estaban presentes en la Tradición

Ostiones tales como la vasija naviforme que, por otra

parte, contituye una forma bastante común en diversos sitios

del norte de Suramérica.

Igual podría decirse de elementos ceremoniales, tales como

los juegos de pelota, de objetos asociados al parecer con los

mismos; codos y yugos de piedra, que presentan afinidades muy

marcadas con las sociedades indígenas mesoamericanas. Hay que

decir, también que el juego de pelota como actividad ceremonial

ya estaba también presente ── al menos para el Siglo XVI

── entre los otomacos del Orinoco.

Otro aspecto lo constituyen los idiomas que

reflejan y a la vez moldean la manera de pensar del pueblo

que los habla. En el caso del idioma de los Taínos, olvidado

hace más de cinco siglos y apenas estuiado desde entonces,

es muy poco lo que de él se conserva. Pero aún así, haciendo

un esfuerzo por reunir y analizar sus dispersas huellas,

acaso todavía se vislumbran algunos de los procesos mentales

de los aborígenes antillanos a través de las palabras que han

dejado. Es decir, según José Juan Arrom y otros, valernos de

ellas como testimonios del modo en que captaban la realidad

por medio del lenguaje. Y de ese proceso inferir cómo se

veían a sí mismos y a sus semejantes, cómo identificaban las

islas a donde llegaban y nombraban los accidentes geográficos

que en ellas descubrían, cómo se situaban ante su

organización social y cómo percibían y caracterizaban la

flora y la fauna que les rodeaban. A ese efecto los

investigadores han escogido algunos términos relativos a

distintas actividades y han procurado analizar su estructura

108


para dar con los significados implícitos que les ha auxiliado

en esta tarea.

Por la manera en que se veían a sí y a sus semejantes.

Varios cronistas atestiguan que era con no disimulado

orgullo que se referían a sí mismos como Taínos. Pedro Mártir

de Anglería relata: «Les salió al encuentro un hombre de

arrugada frente y altiva mirada, acompañado de otros cientos,

los cuales... gritaban que eran Taínos, o sea nobles, no

caníbales» 81 . Y así, es en efecto. C. H. de Goeje ha registrado

en lokono o arahuaco legítimo la raíz taí con el

sentido de «noble, prudente», y el sufijo no como signo del

plural masculino 82 . Taí-no equivale, por consiguiente, a

«nobles, prudentes». A los de su misma lengua y estirpe les

designaban de modo igualmente encomiástico. Los que habitaban

en las Bahamas eran nombrados lucayos, de lukku «persona, ser

humano» y cay, caíri «isla», o sea «gente de los cayos». Y

sus hermanos del continente aún hoy se llaman lokono, término

formado por la misma base lukku y el sufijo pluralizador

masculino no es decir, «seres humanos». No así a los de otras

lenguas y culturas. A los que vivían en estado seminómada en

las cavernas y refugios rocosos de Guacayarima y otras apartadas

regiones de las Antillas les llamaban ciboney, la ciba

«piedra» e igneri, igney «hombre», o como diríamos hoy, hombre

en un estudio de cultura lítica, preceramista y preagrícola.

Macorix y cyguayo también conllevan significados despectivos.

Según Las Casas «macorix quiere decir como lenguaje

extraño, cuasi bárbaro» 83 . Y a los del segundo grupo los

«llamaban cyguayos porque traían todos los cabellos muy luen-

81 Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo, Déc. la; lib. 11, cap.

5. En la edición de Buenos Aires, 1944, p. 23.

82 C. H. de Goeje, The Arawak Language of Guiana, Amsterdam, 1.928. Según

José Juan Arrom, el lector hallará las voces arahuacas mencionadas en el presente

trabajo en dicha obra. Tenga asimismo en cuenta que como el idioma que Goeje

analiza es en realidad el llamado arahuaco legítimo o lokono, con frecuencia se

emplea este último término para diferenciarlo del guajiro, otra lengua arahuaca,

cuya fuente de información se consigue en la nota ¡Error! Marcador no

definido.¡Error! Marcador no definido...

83 Bartolomé de Las Casas, Apologética Historia de las Indias, cap. 3. En la

edición de Madrid, 1909, p. 9, col. 1.

109


gos, como en nuestra Castilla las mujeres» 84 . Hasta en un mito

etiológico, para explicar la presencia en las islas de gentes

de costumbres y lenguas distintas a las suyas, les inventaron

un origen separado. Ellos, los nobles, los sensatos, aparecieron

por una gruta llamada Cacibajagua o «Cacimba de Jagua».

Los demás salieron de otra cueva, más pequeña, llamada

Amayaúna, voz formada por el prefijo privativo ma «sin, carente

de» y la base iaúna, ioúna «precio, valor, mérito», o

sea los otros, los «sin importancia, o sin mérito» 85 .

Por la manera en que se veían a sí y a sus semejantes.

Varios cronistas atestiguan que era con no disimulado

orgullo que se referían a sí mismos como Taínos. Pedro Mártir

de Anglería relata: «Les salió al encuentro un hombre de

arrugada frente y altiva mirada, acompañado de otros cientos,

los cuales... gritaban que eran Taínos, o sea nobles, no

caníbales» 86 . Y así, es en efecto. C. H. de Goeje ha registrado

en lokono o arahuaco legítimo la raíz taí con el

sentido de «noble, prudente», y el sufijo no como signo del

plural masculino 87 . Taí-no equivale, por consiguiente, a

«nobles, prudentes». A los de su misma lengua y estirpe les

designaban de modo igualmente encomiástico. Los que habitaban

en las Bahamas eran nombrados lucayos, de lukku «persona, ser

humano» y cay, caíri «isla», o sea «gente de los cayos». Y

sus hermanos del continente aún hoy se llaman lokono, término

formado por la misma base lukku y el sufijo pluralizador

masculino no es decir, «seres humanos». No así a los de otras

84 Bartolomé de Las Casas, Historia de las Indias, lib. I, cap. 67. En la

edición de México, 1965, vol. 1, 304.

85 Véase el artículo de José Juan Arrom, «De cómo se poblaron Las Antillas:

glosas etnolingüísticas a un ciclo mítico taíno», en Revista del Instituto de

Cultura Puertorriqueña, Año XV, núm. 57, octubre-diciembre 1972, 1-8.

86 Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo, Déc. la; lib. 11, cap.

5. En la edición de Buenos Aires, 1944, p. 23.

87 C. H. de Goeje, The Arawak Language of Guiana, Amsterdam, 1.928. Según

José Juan Arrom, el lector hallará las voces arahuacas mencionadas en el presente

trabajo en dicha obra. Tenga asimismo en cuenta que como el idioma que Goeje

analiza es en realidad el llamado arahuaco legítimo o lokono, con frecuencia se

emplea este último término para diferenciarlo del guajiro, otra lengua arahuaca,

cuya fuente de información se consigue en la nota ¡Error! Marcador no

definido.¡Error! Marcador no definido...

110


lenguas y culturas. A los que vivían en estado seminómada en

las cavernas y refugios rocosos de Guacayarima y otras apartadas

regiones de las Antillas les llamaban ciboney, la ciba

«piedra» e igneri, igney «hombre», o como diríamos hoy, hombre

en un estudio de cultura lítica, preceramista y preagrícola.

Macorix y cyguayo también conllevan significados despectivos.

Según Las Casas «macorix quiere decir como lenguaje

extraño, cuasi bárbaro» 88 . Y a los del segundo grupo los

«llamaban cyguayos porque traían todos los cabellos muy luengos,

como en nuestra Castilla las mujeres» 89 . Hasta en un mito

etiológico, para explicar la presencia en las islas de gentes

de costumbres y lenguas distintas a las suyas, les inventaron

un origen separado. Ellos, los nobles, los sensatos, aparecieron

por una gruta llamada Cacibajagua o «Cacimba de Jagua».

Los demás salieron de otra cueva, más pequeña, llamada

Amayaúna, voz formada por el prefijo privativo ma «sin, carente

de» y la base iaúna, ioúna «precio, valor, mérito», o

sea los otros, los «sin importancia, o sin mérito» 90 .

Raymond Breton, misionero, convivió con los caribes

y en 1665 escribió un excelente diccionario de su lengua,

transcribió el gentilicio tal como todavía se escribe en

francés; caraïbe. Y Jean de Léry, quien estudió a los tupinambos

del Brasil en 1556, explica que éstos aplicaban el

término caraïbe a los principales sacerdotes o profetas, para

diferenciarlos de los simples médicos o curanderos, a quienes

llamaban pagés 91 . Así escrito, caraïbe corresponde a dos términos

registrados en tupi-guaraní: carí «señor» y be «poderoso

o fuerte». Lo cual, no sólo proporciona el probable

étimo del gentilicio, según el investigador José Juan Arrón,

88 Bartolomé de Las Casas, Apologética Historia de las Indias, cap. 3. En la

edición de Madrid, 1909, p. 9, col. 1.

89 Bartolomé de Las Casas, Historia de las Indias, lib. I, cap. 67. En la

edición de México, 1965, vol. 1, 304.

90 Véase el artículo de José Juan Arrom, «De cómo se poblaron Las Antillas:

glosas etnolingüísticas a un ciclo mítico taíno», en Revista del Instituto de

Cultura Puertorriqueña, Año XV, núm. 57, octubre-diciembre 1972, 1-8.

91 Jean de Léry, Histoire d'un voyage fait en la terre du Bresil..., caps.

XVI y XIX. En la edición príncipe (La Rochelle), 1578, pp. 268-269 y 332. En

Paraguay, Uruguay y Argentina al brujo todavía se le llama payé.

111


sino que vendría a confirmar el sentido del proverbial grito

de guerra caribe: Ana carine rote, traducido por «Sólo nosotros

somos gente» 92 . Taínos y caribes, como otros pueblos del

universo, se sintieron superiores a los demás.

El análisis de las estructuras significativas del

lenguaje ha servido de vía de acceso al mundo interior de los

Taínos. Andar esa vía ha sido como acompañarlos por los

senderos mentales que recorrían al plasmar su visión de la

naturaleza, de su sociedad y de ellos mismos. Dice este

investigador José Juan Arrom, que la ruta, empero, apenas ha

quedado trazada en estas investigaciones.

En el caso del idioma de los Taínos, olvidado hace

más de cinco siglos y apenas estudiado desde entonces, es muy

poco lo que de él se conserva. Pero aún así, haciendo un

esfuerzo por reunir y analizar sus dispersas huellas, acaso

todavía se vislumbran algunos de los procesos mentales de los

aborígenes antillanos a través de las palabras que nos han

dejado. Es decir, según este investigador, valernos de ellas

como testimonios del modo en que captaban la realidad por

medio del lenguaje, por la manera en que se veían a sí y a

sus semejantes.

Con no disimulado orgullo que se referían a sí

mismos como Taínos. Pedro Mártir de Anglería relata: «Les

salió al encuentro un hombre de arrugada frente y altiva

mirada, acompañado de otros cientos, los cuales... gritaban

que eran Taínos, o sea nobles, no caníbales» 93 . Taí-no equivale

a «nobles, prudentes». Otras apartadas regiones de las

Antillas les llamaban ciboney, la ciba «piedra» e igneri,

igney «hombre», o como diríamos hoy, hombre en un estudio de

92 José Gumilla registró la frase en el siguiente contexto: «Preguntados

éstos de dónde salieron sus mayores, no saben dar otra respuesta que ésta: Ana

carina rote. Esto es: «Nosotros solamente somos gente». Y esta respuesta nace de

la soberbia con que miran al resto de aquellas naciones». El Orinoco ilustrado,

Madrid, 1741, p. 52.

93 Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo, Déc. la; lib. 11, cap.

5. En la edición de Buenos Aires, 1944, p. 23.

112


cultura lítica, preceramista y preagrícola. Macorix y cyguayo

también conllevan significados despectivos. Según Las Casas

«macorix quiere decir como lenguaje extraño, cuasi bárbaro»

94 . Y a los del segundo grupo los «llamaban cyguayos

porque traían todos los cabellos muy luengos, como en nuestra

Castilla las mujeres» 95 .

El alto concepto que los Taínos se tenían a sí

mismos en relación a los demás pueblos antillanos. La excepción

serían los caribes. Pero no es excepción, sino

confirmación de la regla, cuando se sabe que no fueron los

Taínos los que dieron tal nombre a los caribes, sino los

caribes los que se dieron su propio nombre y lo impusieron

luego por la fuerza.

El pueblo Taíno, es un pueblo sosegado y afable,

esas cualidades definen su organización social: una

organización articulada de modo que aúna el disfrute de los

fundamentales valores humanos y las jerarquías inherentes a

un sistema social estructurado para vivir en orden y paz.

Cada caserío contaba con una autoridad local que decidía las

cuestiones de beneficio público. A esa autoridad se le

llamaba, como es sabido, cacique.

Junto al cacique, estaban los nitaínos, "nobles y

principales"» 96 . Al otro extremo de la escala estaban los

naborías. Douglas Taylor, tratando de explicar la etimología

de esta voz escribe, lo que, traducido al español, lee así:

«A uno le gustaría hallar el significado del Taíno naboría,

que se dice designaba la casta o clase más baja; y si el

lokono budía, glosado por de Goeje como «residuo pequeño»,

puede traducirse por «el resto, lo que queda», parece que no

sería improbable que esta palabra taína contenga la raíz afín

a la del lokono, junto con el guajiro y lokono na "ellos, de

94 Bartolomé de Las Casas, Apologética Historia de las Indias, cap. 3. En la

edición de Madrid, 1909, p. 9, col. 1.

95 Bartolomé de Las Casas, Historia de las Indias, lib. I, cap. 67. En la

edición de México, 1965, vol. 1, 304.

96 Las Casas, Apologética historia de las Indias, lib. III, cap. 197; p. 516.

113


ellos, a ellos"» 97 . La explicación según la cual el lokono

nabudía taíno na-boría equivalen a «el resto de ellos».

Se examinarán sólo algunos términos que sirven para

ir de la palabra al proceso mental con que captaban,

describían y ordenaban la flora y la fauna. El primero el

vocablo maíz. Es sabido que el maíz se cultivaba en toda

América antes de 1492. De lo que sí había dudas era en cuanto

al lugar de origen, la época en que fue domesticado y, en

relación a este trabajo, si la voz es o no Taína. A partir

de 1954 se han hecho descubrimientos que definitivamente

esclarecen dos de estas cuestiones: hace unos 80.000 años que

ya existía en México un tipo de maíz silvestre, antecesor del

actual, y 5.600 años que ese primitivo maíz fue domesticado

y paulatinamente mejorado en el valle de Tehuacán por hibridación

con otras gramíneas mexicanas 98 . Precisados el

lugar de origen y la fecha de su inicial domesticación, es

evidente que luego se extendió por todo el continente, desde

el valle del San Lorenzo, en Canadá, hasta las tierras

australes de Chile. La base isi, conservada en las

transcripciones del término lokono, significa «semilla». Y

aparece modificada por ma man «todo, totalidad, enteramente».

Si mah-isi alude a todas las semillas de la mazorca, el

indígena se hallaría en la necesidad de formar otro término,

o combinación de términos, para designar a un solo grano. Y

en efecto, así fue. Igual que en español hablamos de un diente

de ajo, en las lenguas arahuacas se dice, como ha documentado

Goeje, marisi-arí «diente de maíz» 99 .

Tomando a la estricta indagación lingüística se

examina el fitónimo güira. Esta voz contiene los morfemas iwi

«fruta» y era eda «cáscara». De modo que iwira o iwera descri-

97 Douglas Taylor, «Some Remarks on the Spelling and Formation of Taíno

Works», International Journal of American Linguistics, XXVI, 1960, 348.

98 Richard S. MacNeish «The Origins of the New World Civilization», Scientific

American, vol. 211, núm. 5, noviembre 1964, 29-37; y Alan Linn, «Corn, the New

World's Secret Weapon and the Builder of its Civilizations», Smithsonian, Agosto

1973, 58-65.

99 Goeje, p 264.

114


be al fruto cuyo elemento caracterizador es su recia corteza.

Elemento caracterizador y, además, material aprovechable en

la fabricación de instrumentos mágico-religiosos, como fueron

originalmente las maracas 100 , y de vasijas de uso doméstico.

Porque ahora resulta evidente que güira y jigüera o higüera

constituyen un doblete, es decir, dos palabras que tienen el

mismo origen etimológico y adquieren después forma y sentidos

diferentes. En el caso de higüera o jigüera, con la grafía

hibuera pasó a México con Cortés y su gente, y sirvió para

designar al Golfo de las Hibueras y luego al sitio donde se

libró el encuentro conocido por la Batalla de las Hibueras.

Ahora bien, el término correspondiente en nahualt, xícalli,

aunque momentáneamente desplazado por la voz Taína, se impuso

nuevamente y a su vez penetró en el español general bajo la

forma jícara, usado también en las Antillas en relación a las

mismas vasijas 101 .

La palabra higüera hace pensar en otro fitónimo de

igual raíz: hicaco. Explicado ya el morfema iwi «fruta»,

despejando el sentido del resto. José Juan Arron, cree que

caco se compone del atributo ka «con» y la base ako «ojo».

En conjunto hik(a)-ako sería como decir «fruta-de-ojo», o

mejor traducido, «fruta en forma de ojo». Y como así es la

fruta, resulta otro ejemplo de fitónimo en que el indígena

se desentiende de toda carga innecesaria para fijar el rasgo

expresivo esencial. Por consiguiente, es otra palabra con que

el Taíno nos pinta la realidad nominada y a la vez su propia

fisonomía mental.

Para terminar, a continuación, se destacan algunos

ejemplos de zoonimia 102 . Comienza por vocablos formados con

raíces que ya son conocidas. Con el mismo morfema man «todo,

100 Las maracas fueron los instrumentos que los behíques, igual que sus

colegas del continente, usaban para invocar a sus dioses. La palabra maraca,

empero es un préstamo que les llegó a los taínos de sus lejanas relaciones con

los guaraníes. En guaraní es voz compuesta de maira y aca «cabeza de ser

sobrenatural». Véase Marcos A. Morínigo. ob. cit., sub. voce.

101 Puede añadirse que la voz correspondiente en caribe totum, es la que se

ha impuesto en el español de Venezuela y partes de Colombia bajo la forma totuma.

102 Zoonimía. Ciencia de las leyes que rigen la vida animal.

115


totalidad», que se ha visto en la palabra maíz, se forman las

voces manxuá y manxuá-ken registradas en el ya mencionado

Vocabulario con el sentido de «mucho» y «muchísimo». Y

aparece, asimismo, en lokono, transcrita como manswa «ser

excesivamente». Pues bien, para este investigador hay unos

diminutos pececitos, que se congregan en bandadas muy

numerosas, a los cuales en Cuba se les llama, como voz indígena

muy apropiada, manjúas. Y de manjúa «mucho» y arí

«diente» se forma el nombre de otro pez que maravilla a los

ictiólogos porque es un eslabón entre el pez y el reptil, que

respira por branquias y también por pulmones. Pero lo que

impresionó especialmente al Taíno fue que está dotado de una

doble hilera de dientes agudos y fuertes. Por consiguiente,

lo llamó manjuarí «muchos dientes», «dentudo» o, como diría

nuestro pueblo, con expresivo neologismo, «dientuso». No se

deja de mencionar entre los peces al domesticable y utilísimo

guaicán. A este pececito los cronistas dieron en llamarlo

«peje reverso» y «pez cazador» debido a que tiene un disco

membranoso, con unas láminas óseas que sirven de ventosas

para pegarse al cuerpo de tortugas y de otros peces mayores.

Y el Taíno, siempre sagaz observador, aprovechó esa característica

para pescar con él, atándole una larga cuerda a la

cola, de la cual, tiraba suavemente después que el guaicán

se había adherido a la presa 103 . En arahuaco, aikan significa

«casarse», «unirse» 104 . De modo que w-aiikan equivale a

«nuestro-unidor».

Pasando del pez al reptil, se hace un análisis del

astuto y peligroso caimán, Kaimahan, se ha registrado en

arahuaco como «acción de ser hostil, o de comportarse

hostilmente» 105 . Y en lokono el sintagma ka-aima-ken (en el

cual ken es el mismo sufijo intensificativo que vimos en

103 Según José Juan Arrom, este género de pesca ha sido bien explicado por

Anglería (Déc. 1ª; lib. III, p. 37); Oviedo (Historia general, lib. XIII, cap.

IX, pp. 435-436), y Las Casas (Historia de las Indias, lib. I, cap. XCV, pp. 387-

388, y lib. III, cap. XXII, p. 513).

104 Arawakish-Deutches Worterbuchm, p. 81.

105 Ibíd, p. 80.

116


Burén-ken), se traduce por «el-muy-malo» 106 . O sea, que al

caimán el indígena lo llamaba simplemente «el que es malo u

hostil» 107 .

Ascendiendo del pez al reptil, y del reptil al ave,

hay un pájaro de preciosos colores al cual en Cuba se le

llama tocororo o tocoloro. Como se recordará, en las lenguas

arahuacas «flor» es totororo o totocolo. De modo que el nombre

del pájaro parece haber sido una metáfora lexicalizada que

apunta hacia una exquisita imagen poética: la de un ave que

hiende el aire como un relámpago multicolor para posarse en

una rama y florecer en pétalos de un verde brillante, azul

metálico, suaves grises y rojo bermellón 108 .

Por último, compartiendo el agua y el aire vive el

lejano pariente del elefante al cual se le llama manatí. Esta

vez se trata de un préstamo del caribe, pero para el caso da

igual: ésa era la voz que usaba el Taíno, y demuestra de

nuevo el proceso de observar, escoger y definir con insuperable

precisión. Según ha documentado en otro estudio este

investigador, los cronistas nos han dejado una bella

colección de dislates al describir al manatí. Colón,

encandilaba su imaginación por la luz de los trópicos y la

euforia de su hazaña, creyó que los manatíes eran sirenas,

aunque agrega que «no eran tan hermosas como las pintan».

Anglería, igualmente deslumbrado por la extrañeza de un

relato que le cuentan sobre un manatí, da rienda suelta a su

fantasía y piensa que se trata de un animal fabuloso, «una

especie de monstruo desconocido en nuestros mares». Y para

Oviedo (con frecuencia el más equivocado de todos), era un

pez que, por tener dos manos cerca de la cabeza, «los cristianos

le llamaron manatí». El aborigen, en total contraste,

106 Goeje, p. 92, parráfo 48, d., 3.

107 Para José Juan Arrom, se añade, que la voz Kaimahan, es el probable étimo

de los dobletes criollos, camajan (Cuba, Panamá) y caimacán (Venezuela), que se

aplican en el habla familiar a un hombre astuto, holgazán y vividor, es decir, a

un caimán antisocial, de esos que se arrastran en dos pies.

108 Sobre las vacilaciones en la escritura de tocororo y la descripción del

pájaro, véase Esteban Rodríguez Herreá, Léxico mayor de Cuba, 11, La Habana, 1959,

sub voce.

117


lo vio como en realidad es: un mamífero que vive en el agua

y por eso la hembra saca el pecho sobre la superficie para

lactar a sus hijuelos. Y de ahí que escogiendo el término más

significativo, lo llamara con voz caribe manatí, que significa

«pecho, ubre» 109 .

En conclusión, el análisis de las estructuras significativas

de estos términos les ha servido de vía de acceso

al mundo interior de los Taínos. Andar esa vía ha sido como

acompañarlos por los senderos mentales que recorrían al

plasmar su visión de la naturaleza, de su sociedad y de ellos

mismos. Dice este investigador, que la ruta, empero, apenas

ha quedado trazada en estas investigaciones. Con la esperanza

de que futuros investigadores logren ensancharla y dar una

imagen más completa de la cosmovisión de quienes no sólo nos

precedieron en estas islas, sino que en parte sobreviven,

lingüística, cultural y a veces biológicamente, entre

nosotros y dentro de nosotros 110 .

En un trabajo sobre el Arte Taíno (Alcina, 1982:

105), planteaba una cuestión que retoma para tratar de profundizar

en ella: la de que la tipificación de la sociedad

Taína como jefatura requiere, quizá, una matización en el

sentido de que, en algún aspecto al menos, se halla más cerca

de la sociedad tribal que de la sociedad de clases de carácter

estatal. Detalles proporcionados por Colón (1982: 141-142)

sugieren que ellos eran esencialmente aldeanos agrícolas».

Por último, Hermes Tovar, al analizar su Modo de Producción

Precolombino, viene a definir la «comunidad compuesta» como

un nivel intermedio entre lo que se podría llamar sociedad

tribal y la sociedad de jefaturas o señoríos, en el esquema

de Service (Tovar, 1974: 29 y siguientes). Por otra parte,

como señala Dreyfus (1981: 239), «el concepto de jefatura es,

en antropología, uno de los peor definidos. Sahlins ── sigue

109 «Manatí: el testimonio de los cronistas y la cuestión de su etimología»,

Estudios... pp. 63-71.

110 Según José Juan Arrom, el lector hallará otros aspectos de la cosmovisión

taína, acaso más importantes aún por lo que representan como legado cultural, en

el citado libro Mitología y artes prehispánicas de las Antillas, México, 1975.

118


diciendo S. Dreyfus ── había considerado esta forma social

como "la expresión más desarrollada de la cultura tribal",

un tipo intermedio entre ella y el Estado del que anticiparía

las complejidades».

El modo de producción tropical se caracteriza, por

la tendencia ampliamente extendida al cultivo de rosa...»

(Veloz, 1977: 57-58).

El modo de producción proto-teocrático se halla

perfectamente definido en los establecimientos Taínos, así

como entre los macorijes o meillacoides y vendría a ser el

equivalente antillano del modo de producción tropical definido

por Sanoja y Vargas para la Tierra Firme (Veloz-Ortega-

Caba, 1981: 371).

Para Hermes Tovar lo que ocurre en lo que él llama

«comunidad compuesta» y que los investigadores, identifican

con la sociedad transicional Taína que estos estan estudiando,

es que el «carácter comunitario de apropiación no va

a variar (...) aunque aparecen varios poseedores de la misma

(...). Dentro de este tipo de comunidad, la tierra, viene a

ser apropiada fundamentalmente por la comunidad dominante.

Ésta, a su vez, permite a las comunidades dominadas el derecho

a seguir usufructuando la tierra. Igualmente otorga derecho

a los individuos de recibir la tierra de la comunidad dominada.

la división en cacicazgos y regiones que aportan

tanto Fernández de Oviedo (1851), como Pedro Mártir de Anglería

(1964), fray Bartolomé de las Casas (1958) y el mismo

Andrés Morales (Frati, 1929) apuntan a la existencia de una

organización política típica de las jefaturas (Vega, 1980),

ya que cada una de las «regiones», que se distinguen como

subdivisiones en cada cacicazgo, deben corresponder a subunidades

políticas, sean o no linajes o clanes, dependientes

de la jefatura centralizada.

119


En lo que se refiere a la estructura «urbana» o

«semiurbana» que cabría esperar de los centros de poder,

donde residía el señor, la sociedad Taína no responde a los

patrones que se supone definen a las jefaturas, o al menos

no corresponden en términos absolutos.

En el patrón de asentamiento Taíno, los

investigadores se han encontrado con un alto grado de

ambigüedad acerca del patrón de asentamiento Taíno. Es

difícil distinguir el carácter tribal o señorial de la casa

de un cacique por su puro aspecto exterior. Otro tanto cabe

decir de la existencia de casas de carácter comunal o ceremonial,

como aquella de Jaragua a la que hace referencia Anglería,

al decir que tenían «una casa ... construida de manera

de teatro» (Anglería, 1964, I: 154), o los juegos de pelota

que se situaban, aparentemente, junto al la casa del jefe

(Steward-Faron, 1959: 248, y Dreyfus, 1981: 240) *.

Aunque en la estructura social tribal el sistema

más destacable es la asociación familiar, es posible llegar

a definir «estratos diferenciados que, a primera vista, no

son reconocibles (Tovar, 1974: 18); en el que las variaciones

de rango con los privilegios y obligaciones asociados es la

técnica primaria de integración social» (Sanders-Price, 1968:

43).

La sociedad Taína se halla a medio camino entre

esas dos formulaciones de la estructura social local. La

figura del cacique que, obviamente, ha superado al jefe

tribal en muchos aspectos no alcanza, sin embargo, al grado

de complejidad de los jefes de una sociedad de rangos que «no

son sólo de origen noble, sino que habitualmente son de origen

divino» (Flannery, 1975: 16; véase también: Sanders-Marino,

1973: 15).

Según Manuel García Arévalo, el isomorfismo 111

entre el hombre y los animales fue utilizado frecuentemente

111 Isomorfismo. 1- Semejanza de estructura. 2- Término lingüístico propuesto

por J. Kurylowickz para designar la correspondencia de planteamientos teóricos

que se establece entre los dos planos de la lengua: el de la expresión y el del

120


por los Taínos como un recurso mitológico para explicar

ancestrales interrogantes en torno a la creación humana, la

cosmología y la vida sobrenatural.

La interacción de ciertos animales y los personajes

mitológicos que intervinieron en las creencias mágico-religiosas

sustentadas por estos aborígenes antillanos, condiciona

una afiliación a la noción mítica que se expresa ampliamente

a través del Arte Taíno ya que, entre los pueblos

primitivos, la religiosidad y el arte ofrecen, en cierta

manera, gran identidad de contenido y de forma.

En el Arte Taíno la imagen, sea abstracta o naturalista,

del murciélago se presenta con marcada frecuencia en

la ornamentación de múltiples objetos, tanto de uso cotidiano

como ceremonial, principalmente en las asas de las vasijas y

en los amuletos o fetiches de uso corporal 112 .

Las vasijas taínas lucen en muchos casos asas

arqueadas, de acentuado tamaño en relación con el cuerpo del

recipiente, que denotan claramente la intención de resaltar

la figura en ellas representadas (ver fig. 1).

En los recipientes más planos, como platos o bandejas,

debido a la forma longitudinal de esta tipología cerámica,

las asas arqueadas y erguidas sobre el borde no son tan

cotenido. Algunos lingüistas han criticado tanto el planteamiento teórico como la

denominación de isomorfismo, que conlleva connotaciones de la ciencia matemática,

ajenas totalmente a esta concepción.

112 La imagen del murciélago, especialmente las asas en forma de cabezas o

«caritas», están ya presentes en los estilos cerámicos subtaínos (estilo

ostionoide). Estos elementos decorativos pasan a la cultura taína (estilo

chicoide), donde luego las asas con formas de murciélagos evolucionan en varias

modalidades estilísticas. Este dato ofrece una idea de la antigüedad de las

creencias antillanas y de su posible continuidad en el tiempo. En los yacimientos

subtaínos (estilo ostionoide) de la costa sureste de la isla de Santo Domingo se

han obtenido dataciones con el método de radiocarbono de 505, 645, 720, 830, 860,

870, 960, 970, 1040 y 1130 d.C. Entre los fechados de radiocarbono más tempranos

que han obtenido los investigadores en esta misma zona geográfica para los

yacimientos arqueológicos taínos, están las dataciones de 1245 ± 85 y 1300 ± 90

d.C. Se considera que el período taíno se inicia entre los siglos XII Y XIII de

nuestra era y dura hasta la llegada de los europeos cuando comienza el período

histórico o indohispano.

121


comunes, pero en cambio proliferan, adosados a los extremos,

apéndices tabulares donde se produce, igualmente, una abundante

gama de motivos quiropteriformes, que van desde la

forma realista o figurativa del animal con la membrana alar

extendida.

En opinión de Herrera Fritot 113 (1946: 74), «en este

tipo quiroptético, con todas sus modalidades, es donde puede

apreciarse bien el exquisito arte alfarero Taíno y ver hasta

dónde puede llegar en la estilización de los motivos que

captó a la naturaleza».

Otra forma de reproducir total o parcialmente al

murciélago en los modelados cerámicos taínos son las peculiares

cabezas o «caritas» aplicadas que, a manera de asas o

agarraderas, muestran varios tipos de recipientes.

Notable frecuencia de aparición del murciélago en

los objetos culturales taínos, junto a su significativa

presencia en las combinaciones céfalo-antropozoomorfas muy

abundantes y características en sus expresiones plásticas,

no puede menos que denotar la estrecha relación de parentesco

o asociación de este animal con la tribu, que por considerarlo

un ser mítico lo trata de un modo tan peculiar. A la vez,

constituye un claro reflejo del insomorfismo mitológico que

los Taínos manifiestan elocuentemente a través de su arte

para representar así la coexistencia del espíritu humano y

el animal que lo encarna. En este caso, las opías con el

murciélago.

El murciélago ocupa un destacado lugar en las

creencias religiosas, el arte y el folklore de los pueblos

aborígenes americanos, y para muchos estudiosos constituyen

113

Herrera Fritot, René y Ley YOUMANS, Charles: La Caleta: Joya

Arqueológica Antillana, La Habana, 1946.

122


una notable deidad que se asocia a insospechados ritos

(Allen 114 , 1939; Villa 115 , R., 1966).

El mito antillano no alude directamente al

murciélago, pero sí a las opías, los sobredichos muertos no

se le aparecen de día, sino siempre de noche. La sangre no

está presente en el mito taíno. De ahí que las opías al

adoptar la forma de murciélago en el medio insular, se adapten

también a su ecología nutriéndose ahora de guayabas; la

creencia taína en torno a los muertos que carecen de ombligo

está aún presente en el folklore dominicano.

El murciélago, constituía para los Taínos una de

las formas visibles que durante las noches adoptaban las

opías o espíritu de los muertos. Características del Arte

Taíno, donde el murciélago se presenta indisolublemente

confundido con los rasgos del hombre.

Existieron también elementos importantes de la

Cultura Taína que habrían de ser asimilados por los colonizadores

españoles para poder subsistir en el Nuevo Mundo

y muchos de los cuales contribuyeron a transformar el mundo

occidental.

Fueron indios Taínos de las Antillas Mayores los

primeros aborígenes del Nuevo Mundo en establecer contacto

con los conquistadores y colonizadores españoles.

Los taínismos como canoa, huracán, maíz, cacique,

hamaca y muchos otros los primeros americanismos que

enriquecieron el castellano y otras lenguas de Europa.

La cultura de los indios Taínos de las Antillas

Mayores, especialmente la de aquellos que poblaban Boriquén

(hoy Puerto Rico) y la región este de Quisqueya (hoy República

114 Allen, Glover Morrill: Bats (copyright, 1939), Nueva York, Dover

Publications, Inc., 1967.

115 Villa R., Bernardo: Los Murciélagos de México, México, U.N.A. M.,

1966.

123


Dominicana) estaba en pleno florecimiento a la llegada de los

conquistadores españoles. Esta, sin embargo, no puede

apreciarse adecuadamente con las someras descripciones que

nos ofrecen los primeros exploradores, conquistadores,

misioneros y cronistas, se quiere redescubrir distintos

aspectos de la cultura material de los Taínos a base de la

información que aparece desparramada en documentos oficiales

de la conquista, que no tenían el propósito de describir

algún aspecto de la Cultura Taína, sino meramente ofrecer

datos de interés económico, de pura contabilidad. Esta

documentación etnohistórica de los primeros años de la

conquista y colonización europea en las Antillas Mayores. La

riqueza artística y ornamental que se desprende del estudio

cuidadoso de toda esta documentación etnohistórica contradice

y corrige la visión de la pobreza material que ha identificado

la cultura de los indios Taínos de las Antillas Mayores.

La interpretación de la lista de los objetos etnográficos

recogidos por Colón, de la mencionada cultura, proporciona

a los investigadores una nueva visión que la arqueología

no ha podido ofrecer.

Entre las 45 guayzas (caras o figuras, para ponerse

sobre la cabeza de los señores y reyes) recogidas por Colón

se incluyen máscaras hechas de algodón tejido o de madera,

enriquecidas con adornos de concha de caracol y láminas de

oro. Veintiséis máscaras tenían adornos de hoja de oro.

Los característicos trigonolitos o «ídolos de tres

puntas» de Puerto Rico y la región este de la República

Dominicana, conocidos tradicionalmente como «cemís» en Puerto

Rico, muestran depresiones que eran rellenas con incrustaciones

de oro y concha de caracol (fig. 4).

Otro interesante objeto etnográfico del tesoro es

una espátula vómica, instrumento usado por los caciques y

chamanes para purificarse, provocándose el vómito antes de

inhalar el polvo alucinógeno de la cohoba.

124


En las investigaciones arqueológicas se han encontrado

bellas espátulas vómicas, artísticamente talladas en

hueso de manatí, concha de caracol y madera. En algunos casos

las espátulas están decoradas con de concha de caracol, al

parecer estaban enriquecidas con incrustaciones de oro;

perfumadores de narices con once pintas de oro». Estos «perfumadores»

no eran otra cosa que inhaladores de la cohoba.

El tesoro Taíno recogido por Colón incluía además

doce «cañutos» o «cautillos» (canutillos), que es el término

usado para describir delgadas cuentas tubulares «de hoja de

oro». Uno de los cinturones de algodón tenía ocho cañutos

«de hoja de oro». Estos cañutos también debieron ser usados

por collares, así como para coserlos a los cinturones y

naguas de algodón. Algunos de estos cañutos también pudieron

haber sido utilizados para inhalar la cohoba. los Taínos de

La Española trabajaban esta resina fósil y lo cual ya ha

corroborado la arqueología en la República Dominicana.

El inventario del rico tesoro de los indios también

incluye 63 «hojas de oro». Los Taínos, que desconocían el

arte de fundir los metales, trabajaban las pepitas de oro,

que recogían en los ríos con pesados martillos de piedra

hasta convertirlas en delgadas hojas o láminas. A éstas daban

entonces la forma deseada.

Estas hojas o láminas de oro que los artífices

Taínos cortaban las incrustaciones con que decoraban los

dujos o asientos ceremoniales, los ídolos y otros objetos de

culto mágico-religioso.

El inventario menciona una rana que había sido

tallada en una pepita de oro. La misma se describe como «un

grano de oro fecho una rana» que «podía pesar una onza e

media». Este objeto es de gran interés, pues demuestra que

en su desconocimiento del arte de fundir el oro, en algunas

ocaciones los Taínos tallaban las pepitas de oro como si

fueran piedras, dándole la forma que deseaban. Es esta rana

125


la única Escultura Taína hecha de oro macizo de que se tienen

noticias.

Algunos de los objetos usados por los aborígenes

en las diversas regiones de América estimularon su interés y

curiosidad a los españoles y también los llevaron consigo o

enviaron a España y otros países de Europa. Las relaciones

de estos objetos también nos ofrecen información importante

sobre la cultura de los indios Taínos en el momento del

Descubrimiento.

Han de ser los intelectuales italianos que habían

reunido los Reyes Católicos en su corte, los primeros en

interesarse por los ídolos que adoraban los indios Taínos de

las Antillas Mayores (fig. 11)

Entre estos objetos se encontraba la primera pelota

de goma que vieron los europeos. Se trataba de pelotas usadas

por los indios Taínos de las Antillas Mayores en el juego que

ellos denominaban batey.

Los taínismos son un elemento sobresaliente de la

cultura nacional boricua. El puertorriqueño aprecia esa

herencia y su deseo es conservarla, conformando un acervo

cultural propio. El Taíno es el más antiguo idioma de Puerto

Rico, pues, era la lengua que hablaban los indios cuando los

españoles pisaron la tierra de Boriquen. Pertenecía a la gran

familia lingüística arawaka o arahuaca que se extendía desde

Florida hasta Paraguay y desde la costa del Perú hasta la

desembocadura del Río Amazonas compuesta por cerca de 100

lenguas y dialectos. El Taíno era la variedad que se hablaba

en Jamaica, Haití, Santo Domingo, Puerto Rico y la parte

oriental de Cuba. Algunos testimonios históricos indican que

era bastante uniforme y que los indios de Santo Domingo se

entendían sin dificultad con los de, Puerto Rico.

126


Lo que queda del Taíno son numerosas palabras, a

las que llamamos taínismos y que están íntimamente relacionadas

con la cultura actual de Puerto Rico. Los taínismos

constituyen el substrato fundamental de las Antillas; en

forma alguna pueden considerarse préstamos, porque no son

aquí palabras extranjeras sino las más antiguas y las más

representativas del léxico boricua.

De uso común interamericano, pero originarios de

las Antillas, son los siguientes taínismos: ají, batata, bohío,

cacique, caoba, carey cayo, ceiba, enagua, guanábana,

guayaba, guayacán, güiro (o güícharo), hamaca, huracán, jobo,

macana, mamey, mangle, maní, maíz, sabana, yuca, etc. De uso

antillano, no difundidos o poco difundidos en otros países,

son: ausubo, batey, capá, cupey (o copey), dajao, leren (o

lleren), yagrumo (o yarumo, yagruma), yautía.

La toponímia antillana tiene taínismos. En el caso

de Puerto Rico son Taínos los nombres de muchos pueblos y

ciudades: Aguadilla, Aibonito, Arecibo, Bayamón, Caguas, Camuy,

Canóvanas, Ceiba, Coamo, Guánica, Guayama, Guayanilla,

Guaynabo, Gurabo, Humacao, Loíza, Luquillo, Maricao, Maunabo,

Mayagüez, Morovis, Naguabo, Orocovis, Sabana Grande, Toa Alta,

Toa Baja, Utuado, Vieques, Yabucoa y Yauco. Son 30 municipios

de un total de 78. Barrios con nombres Taínos son

Bairoa, Caonillas, Cupey, Guavate, Tanamá, etc. Y nombres de

ríos: Arecibo, Camuy, Guajataca, Guanajibo, Jacaguas, Sibuco,

Turabo, Yagüez, etc.

El nombre Boriquén es desde luego autóctono: Escrito

de diferentes maneras en el pasado (Boriquen, Boriquén,

Boricua, etc.), no se sabe qué puede haber significado inicialmente

para los indios.

De uso aparentemente peculiar de Puerto Rico son

los ejemplos que siguen: boricua, buruquena (o bruquena),

cocolía, dunguey, guajana, guares, guareto, güimo, maga,

127


marunguey, múcaro, pitahaya, quenepa, tabonuco, tibey tigüero,

tirigüibi.

El español de Puerto Rico conserva alrededor de

500 taínismos, aceptados plenamente en todas las clases sociales.

Las palabras Taínas están perfectamente engranadas

en la cultura puertorriqueña.

no podríamos pensar la idea de Puerto Rico

prescindiendo de todo lo que dicen y evocan las palabras

Aibonito, Arecibo, Caguas, Guayama, Jayuya, Loíza. Luquillo,

Maricao, Mayagüez, y Yauco, para no poner más ejemplos.

Si la lengua Taína, de procedencia arahuaca predominó

en Puerto Rico, al igual que en Santo Domingo, Cuba y

Jamaica, lo cierto es que dicha lengua contaba, aportaciones

lingüísticas diversas, y presentaba variantes dialectales en

las diferentes islas de las Antillas Mayores. Las diferencias

lingüísticas no eran mayor impedimento para que los naturales

de ellas se entendieran entre sí con facilidad. Queda

comprobado en el diario intercambio de los indios del Higüey

dominicano con los de Boriquén, a través del pasaje de la

isla de la Mona, así como en la observación de fray Bartolomé

de las Casas en el sentido de que «todas estas islas hablaban

una sola lengua»; y en el hecho que el Adelantado don Juan

Ponce de León usara con éxito en la conquista y colonización

de la Isla intérpretes como Juan González y Juan de León,

conocedores de la lengua Taína de Santo Domingo. En este

orden es de interés reseñar las relaciones entre ciertos

caciques de Santo Domingo y Boriquén, demostrativo de una

afinidad lingüística y parentesco étnico, como es el caso de

los Agüeybana dominicanos y los Agüeybana boriqueños, o el

de los homónimos Guarionex, de Boriquén, y Quisqueya, de

ascendencia caribe.

Las fuentes para la creación de este léxico han

sido varias. En primer lugar, las fuentes primitivas de los

cronistas de Indias, historiadores y memorialistas de los

128


siglos XVI al XVIII, entre los que figuran fray Bartolomé de

las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedro Mártir de Anglería,

Juan Ponce de León, Hernando Colón, los autores de

la Memoria de Melgarejo, don Diego de Torres Vargas, don

Alexandro O'Reylly, fray Iñigo Abbad y Lasierra, André Pierre

Ledru y otros del siglo XIX, así como numerosos historiadores

contemporáneos.

En segundo lugar, fueron fuente inapreciable los

mapas y textos geográficos antiguos y modernos, útiles para

el descubrimiento de voces toponímicas y geográficas desconocidas

y para la confrontación de nombres y lugares correspondientes

a diferentes épocas a través de los tiempos.

Asimismo, en el orden científico, fueron de gran valor las

obras botánicas de Little, Wardsworth y Marrero, y de José

I. Toro y otros científicos notables.

Las obras literarias y vocabularios distintos, de

autores nativos antillanos y otros países de habla española,

también permitieron el confrontamiento de los nuevos hallazgos

y la conciencia de que muchísimas nuevas voces no estaban

registradas ni en unos ni en otros, siendo de urgencia recogerlas.

Quizás la fuente más importante, lo fue la gente

del pueblo en diferentes zonas de las Isla, urbanas y rurales,

que durante muchos años permitió a los investigadores, entrar

en contacto con aquellos elementos lingüísticos indígenas,

que en una forma u otra circulan en la lengua popular de

Puerto Rico, fuera de los vocabularios impresos y de las

obras literarias.

Encontrará en este vocabulario voces Taínas,

muchas de las cuales son comunes en Santo Domingo, tanto en

la toponimia, la fauna y la flora, así como en el habla

diaria; voces Taínas de origen arahuaco; voces indígenas de

origen caribe, procedentes de las Antillas Menores y de la

lengua cumanagota de los indios de Venezuela; algunas

129


palabras quichuas y guaraníes y varios nahuatlismos

procedente de Méjico, que circulan desde muy antiguo en Puerto

Rico.

Quince años después del descubrimiento se inició

la colonización de Puerto Rico, hacia el año 1508, estableciéndose

la comunicación lingüística entre españoles e

indios. Los españoles procedentes de la Isla de Santo Domingo,

centro colonizador, tenían algún conocimiento de la

lengua Taína de aquella isla, por lo cual se les hizo

bastante fácil comunicarse con los indios boriqueños. Igual

que, en Santo Domingo, adoptaron nombres indígenas de las

cosas en su vida diaria y también admitieron nombres españoles

Muchos indios aprendieron la lengua española

durante el maridaje étnico y el trato diario. Al mestizaje

étnico siguió el mestizaje lingüístico. No se sabe

exactamente cuándo se extinguió la lengua Taína, absorbida

por la española.

Por no avenirse con los españoles, los indios

desampararon la Isla, pasándose a las islas circunvecinas de

Mona, Monito y la Isla de Vieques e islotes costeros, no

pudiendo subsistir allí pidieron tierras en Puerto Rico a-

signándoseles las sierras de Añasco y San Germán, conocidas

contemporáneamente como las Indieras, donde vivieron separados

de los españoles hasta principios del siglo XVIII, en

cuya fecha empezaron a casarse con españoles y negros.

El historiador don Salvador Brau también cita, en

su Historia de Puerto Rico, el censo realizado hacia el año

1787, casi a finales del siglo, que arrojaba la cifra de unos

2.302 indios habitantes de la parte occidental de Puerto

Rico, donde figuran precisamente los barrios de las Indieras.

Es de suponer que el mayor acervo lingüístico indígena

figurara en esta parte de la Isla.

130


La influencia indígena en la toponimia general de

Puerto Rico se hace evidente en el conjunto de nombres de

lugar de la geografía isleña de ríos, montes, pueblos, bahías

y puertos, como en la menor comprensiva de quebradas, cuchillas,

puntas marítimas y calles, llevan nombres indios que

no han cambiado con el transcurso de los años. Se da el caso

de que una combinación de vocablos, uno español y otro

indígena den base a un topónimo combinado, como lo son Toa

Alta, Sabana Hoyos, Hoconuco Bajo, Jayuya Abajo, etc.

Las voces indígenas más abundantes, después de los

topónimos, son las que corresponden a la fauna y la flora.

La fauna ornitológica, una vez numerosa, fue desapareciendo

con el tiempo. Todavía en el siglo XVIII, viajeros como André

Pierre Ledru y su expedición científica registraron especímenes

de la fauna marina y terrestre que llevaban nombres indígenas.

De la fauna marina quedan muchos con sus nombres aborígenes

en la actualidad, pero de la terrestre, especialmente

la ornitológica y herpetológica, han desaparecido casi todos.

Por estas razones supuso el doctor Alexander Wetmore

que, de las ochenta y tres especies de aves informadas por

André Pierre Ledru, nunca existieron en Puerto Rico muchas

de ellas, y lo mismo pensó el naturalista norteamericano

doctor George N. Wolcott, quien manifestó que solamente pudo

identificar diez de las cuarenta y seis clases de insectos

mencionados por el científico francés.

Poca atención se ha dado, si alguna, a los nombres

y apellidos de los caciques boriqueños. Desde el momento en

que el cacique Agüeybana se guatió (hizo intercambio de nombres

para afirmar amistad y unión, que practicaban los indios

Taínos de Puerto Rico con los españoles), con don Juan Ponce

de León y se dio inicio a la colonización de la Isla, la

onomástica indígena entró en vías de ser elemento importante

en la historia colonizadora, máxime cuando la cristianización

de los indios les confería nombres cristianos que iban en

maridaje con sus nombres aborígenes.

131


Los trabajos del paleógrafo argentino don Aurelio

Tanodi, ex profesor de la Universidad de Puerto Rico, y los

historiadores don Vicente Murga Sanz y don Aurelio Tió Nazario,

son aportaciones de importancia al revelar nombres y

apellidos de caciques, nitaínos y naborías indígenas, desconocidos

en el pasado.

El vocabulario, además de recoger los taínismos

puros que circulan por la historia, la geografía, la literatura

y la lengua, hay que prestar atención a la creación de

nuevas formas en que se utilizaron vocablos aborígenes, lo

que de hecho vitalizó al español de Puerto Rico y explica su

diferencia del de España. Esto explica el nombre de ciertos

árboles, Igualmente se procedió a la creación de sustantivos

con terminaciones en ar y al, o la terminación en azo. Se

crearon adjetivos con terminaciones españolas, aumentativos

y diminutivos. La creación de gentilicios a base de los

nombres de los pueblos de denominación indígena también

siguió la fórmula española, dando nuevas voces, como

guayamés, mayagüezano, maricaeño, arecibeño, gurabeño,

patillense, bayamonés, yaucano, etc.

Se tiene conciencia gracias a los meritorios

trabajos de don Agustín Stahl, Cayetano Coll y Toste, Pablo

Morales Cabrera, Augusto Malaret, Juan Augusto y Salvador

Perea, Tomás Navarro Tomás, Eliezer Narváez Santos, Luis Hernández

Aquino y Monseñor Vicente Murga Sanz, se ha podido

recopilar todo el vocabulario indígena.

132


CAPÍTULO V

OBJETOS ESCULTÓRICOS PLÁSTICOS TAÍNOS

El Arte Taíno 116 como Formas Plásticas y

Escultóricas, es un tema inédito, puesto que este se ha

investigado desde un punto de vista arqueológico, no plástico,

la inclinación plástica que tenían los Taínos era

específicamente la escultórica, ya que estos artistas han

sido fundamentalmente escultores más que pintores.

El Arte, ha sido el elemento fundamental en la

sociedad de los taínos, este Arte Taíno Plástico de obedecía

a los imperativos de sus creencias mágico-religiosas,

inspirándose en sus ideas animistas y totémicas, y en su

entorno de la naturaleza. Sus realizaciones plásticas poseen

una sorprendente fuerza expresiva, con gran dominio del

simbolismo y de la abstracción figurativa.

Entre los Objetos Escultóricos más destacados del

Arte Taíno están los destinados al culto de los cemíes, como

ídolos tallados en piedra, madera y otros materiales (como

por ejemplo el barro y el algodón), los artefactos rituales

de la cohoba, como también los Collares de Piedra, entre

otros.

Según la autora, María Antonia Román Prado, todos

pueden ser Objetos Escultóricos de Vanguardias.

Esculpían su arte, figuras y símbolos, en los

peñones de los ríos y de las quebradas, en las cuevas, en las

pétreas lajas con que circundaban los parques ceremoniales

de los poblados y de los troncos de árboles.

116

Taíno: Ver Taínismos en la Primera Parte de la Tesis Doctoral.

133


Las esculturas pétreas de los Taínos, revelan una

habilidad técnica superior a la manifestada por las culturas

de la costa andina-caribe de sur América.

El pulimento que el Taíno da a la piedra es de tan

depurada calidad, que figura junto a las más importantes

culturas meso-americanas, tales como la Olmeca, Mixteca,

Maya, Tolteca, Totonaca, Huetar, Teotihuacana y Azteca. Para

destacar lo antes afirmado, es preciso señalar que no existe

en todo el litoral sudamericano una sola de las grandes culturas

prehispánicas que supere a la taína, en el particular

aspecto de la pulimentación lítica.

Tallaban tanto la madera como la piedra madera

(debido al clima húmedo de Puerto Rico, favoreció se pudran),

abundan los ejemplares de piedra pintada, tallada o con

inscripciones.

Los Taínos fueron artistas adelantados de su

tiempo. Ejemplos de estas creaciones se exponen a

continuación.

MONOLÍTICOS. Una de las Formas en que trabajaban

la piedra era en cortes monolíticos, de distintos tamaños y

formas, que usaban para cerrar sus "bateyes", o sea, las

plazas donde hacían sus juegos de pelota, los areytos y

reuniones en masa. Estas piedras las tallaban en grandes

bloques lisos, aunque a veces tienen inscripciones, y

formaban con estas esculturas un muro alrededor de la

plazoleta, esto podría tener comparación o relación con el

Arte Minimal en donde los artistas ponen todo por los

suelos.

GRABADOS EN PIEDRA. Los Grabados En Piedra se

encuentran, por lo general, en los bordes de los ríos y

otras corrientes de agua. Según los arqueólogo7s, estos

grabados en piedra son quizás el testimonio de las primeras

migraciones arawak (Aruaco o arahuaco y arauaco). El cuidado

134


con que las tallaban demuestra la trascendental importancia

que le atribuían. Los motivos representados eran los dioses

de la tierra y el cielo y otras deidades subalternas

representadas en formas estilizadas, es lo que llamamos hoy

Arte Ambiental.

LOS CEMÍES. Los Cemíes eran ídolos, fetiches o

amuletos (según los arqueólogos) de los Creadores Taínos

Plásticos de Boriquén (el nombre que le daban estos a la

Isla de Puerto Rico), que tallaban con gran destreza en

piedra, madera, barro y otros materiales (como, por ejemplo,

el algodón).

Lo más importante e interesante de estas Obras

Escultóricas Taínas, es que solamente se encuentran en

Puerto Rico, lo que demuestra que fue un Arte de los

Creadores Taínos de la Isla. Don Adolfo de Hostos nos

describe estas Obras de la siguiente forma:

... De aquí que la parte principal del fetiche de

la fertilidad de Boriquen... era una proyección conoide,

generalmente de admirable talla, que parecía un brote

vegetal grandemente amplificado y por razón de este

exagerado tamaño recordaba la forma de un pecho femenino...

Aunque no han llegado hasta la actualidad, existen

razones para creer que algunos de estos Objetos fueron

exornados con incrustaciones de oro y piedras semipreciosas.

A las que se refiere en su descripción sobre el cemí, Don

Adolfo de Hostos, es un ejemplo de la Riqueza Creativa De

Los Artistas Taínos.

Su Obra Artística está Creada con diversidad de

materiales. A través de esta investigación he descubier-to,

que estos Creadores Taínos hacían Incrustaciones de adornos

de Oro en los ídolos (Las Esculturas) de piedra, madera,

barro, huesos de manatí(pescado), algodón y el ámbar.

135


También, muchas veces, cubrían con Oro las Escul-turas

hechas de los materiales antes mencionados.

Otros materiales que utilizaban eran la concha de

caracol, nácar, piedra de variedad de colores, hueso, ámbar

y madre perla.

PINTURA. Una de las Formas en que los Creadores

Taínos Plásticos usaban la pintura era para decorar sus

cuerpos, creando así Diseños Geométricos, Abstractos.

Lo cual hace pensar en la relación que existe con

el Body Art, y la costumbre que tenían los Taínos de pintarse

su cuerpo desnudo con pintura roja, blanca, negra y otros

colores, que obtenían de las plantas y minerales y con un

pigmento llamado achiote. Creando el Body Art. Arte Corporal

queda definido por el hecho de que el cuerpo humano, por lo

general el cuerpo se emplea como Medio Artístico. Los

Diseños Geométricos los aplicaban al cuerpo con moldes

hechos de barro que tenían el dibujo deseado.

El Arte Taíno, como Formas Plásticas y

Escultóricas. Ya que estas Obras Taínas son Obras de valor

Estético por su Fortaleza Escultórica y su Originalidad.

Sus cemíes (Esculturas), que a su vez eran dioses, eran

creados por estos Artistas Taínos Plásticos, también para

espantar los malos espíritus. Creando así el Arte de

Provocación. Que la escultora María Antonia Román Prado

denomina con el nombre de «Collages y Objetos Escultóricos

Plásticos Taínos».

Los Taínos provenían del tronco arahuaco (o

Aruaco, Arauaco) se asentaron, además de Puerto Rico, en La

Española (Haití y la República Dominicana), Jamaica, la

parte oriental de Cuba y las Islas Bahamas. Fue, no

obstante, en Puerto Rico y en La Española donde culminó su

cultura. Los Artistas Taínos Plásticos trajeron consigo una

forma de religión animista y un alto grado de artesanía.

136


Esculpían las piedras y tallaban la madera, moldeaban

vasijas y platillos de barros, grababan dibujos en el

granito, labraban amuletos (según los arqueólogos,

esculturas para la autora) en conchas, piedras, barro y

hueso. Gran parte de su obra escultórica se inspiraba en

las creencias religiosas, originadas en sus íntimos nexos

con la naturaleza.

Junto a las Obras Escultóricas Plásticas, de

cemíes, los Collares son una muestra significativa de la

destreza con los que los Creadores Taínos Plásticos

trabajaban la piedra. Como no tenían instrumentos de metal

Tallaban Piedra Contra Piedra.

Gran parte de la Obra Artística Taína se inspiraba

en creencias religiosas, originadas en sus íntimos nexos

con la naturaleza, aprendieron a vivir en armonía con las

fuerzas elementales de la naturaleza y con ellos mismos.

Los Creadores Taínos tenían la concepción del Arte

Como Proceso Espiritual y Místico. Tenían una doctrina

religiosa y filosofía que les enseñaba la comunicación

inmediata y directa entre el hombre y la divinidad y, era

en la visión intuitiva o en el éxtasis cuando Creaban sus

Obras Artísticas.

Según Wassily Vasilievich Kandinsky todas las

manifestaciones artísticas del pasado están pletóricas de

sentido en la medida en que proceden de la necesidad

interior, en el modo en que fueron creadas en virtud de la

«fuerza espiritual» por la que se ve impulsado todo artista.

Kandinsky en el Arte «Abstracto» no excluye la

unión de la naturaleza, sino que, esta unión es mayor y más

íntima La Obra de Kandinsky persigue un ideal a la vez

Lírico, Plástico Y Espiritual, alzado a menudo hasta una

religiosidad.

137


La Obra de Arte y El Artista, del ensayo De Lo

Espiritual En El Arte, y del tema Sobre la Cuestión De la

Forma, escritos también por Wassily Vasilievich Kan-dinsky,

la relación que existe entre el Proceso Espiritual de la

Obra de este Creador, del mismo modo puede hacerse una

relación del proceso espiritual de los Creadores Taínos.

ESCULTURA. Según los diccionarios de arte, la

escultura es el arte de representar en un material duro ──

piedras, mármol, madera, bronce, etc. ── temas en relieve.

Desde los tiempos prehistóricos, el hombre, con

sus manos, realizó unas simples figurillas, que para él

tenían carácter mágico. Con el transcurrir del tiempo, estas

figuras perdieron tal finalidad y nació el arte de la

escultura.

La Escultura es la rama de las Artes

Plásticas que se ocupa de la creación de formas artísticas

en tres dimensiones, con muy diversos materiales y técnicas.

La escultura cubre el plurimilenario arco del

tiempo que va desde la prehistoria hasta el día de hoy, como

obra del hombre para comunicarse con los hombres.

La existencia, en Puerto Rico y en su zona de

influencia, de Piedras Labradas era conocida desde la

antigüedad, su sentido ha desafiado cualquier explicación.

La insatisfacción ha ido en aumento ante este punto oscuro

del Arte y del Pensamiento de los Creadores Taínos Plásticos

Puertorriqueños, llegando así a dejar formas figurativas

propiamente dichas, para tender al abstracto.

Según criterios de la autora, esas simples Piedras

Labradas, (llamadas así por los Conquistadores y Cronistas),

son esculturas, que con todos los fundamentos son de

vanguardias. ¿Por qué no se divulga la existencia de estas

138


Obras Escultóricas Taínas como de Vanguardias a Nivel

Internacional?

Por ejemplo, el rescate que la estética occidental

hizo del Arte Africano a principio de nuestro siglo. Las

barreras que separaban "primitivismo" de modernidad fueron

derribadas, y la pintura, en especial, se enriqueció con

nuevas expresiones. La búsqueda no fue más allá y no alcanzó

al Arte de los Creadores Taínos siguen la estética

contemporánea que alimenta las imágenes literales de un Arte

de Vanguardias.

La Escultura de estos Creadores

constituía caso particular de la Arqueología. Relieves

netamente Geométricos, rocas esculpidas in situ, etc., etc.,

no eran, precisamente, el tipo de Manifestación Artística

que podía cautivar la mirada de los primeros Cronistas

Españoles, del Descubrimiento de América. De todas maneras,

el sentido icónico del Arte de Occidente en el siglo XVI,

cuyos ejemplos eran en aquel entonces la Pieta de Miguel

Ángel o la Virgen de la Silla de Rafael, Manifestaciones

Artísticas totalmente opuestas a las Obras Creativas de los

Taínos, y que los Cronistas no percibían, ni estaban

sensibilizados ni acostumbrados con la naturaleza

escultórica de esos Trabajos Abstractos de nuestros

Creadores Taínos Plásticos. Así quedó sellada la suerte de

las Obras Escultóricas de la Cultura de nuestros Creadores

Taínos Plásticos. No hubo Indagaciones acerca de su

simbolismo, ni de su función en la sociedad, en los años

del Descubrimiento de América, En Específico, en caso de

Las Antillas Mayores, Pero en el día de hoy el sentido final

de las Obras de los Creadores Taínos Plásticos de

Vanguardias, Tenían una doctrina religiosa y filosófica que

les enseñaba la comunicación inmediata y directa entre el

hombre y la divinidad y la naturaleza, en la visión

intuitiva o en el éxtasis cuando creaban sus obras

artísticas.

139


Muchas formas escultóricas expresivas del labrado

de las piedras encontradas en las superficies de las cuevas

y de las rocas, son verdaderas obras escultóricas. Estas

creaciones talladas por estos Creadores Taínos parecen

identificarse con la naturaleza, creando así sus propias

formas, entre ellas "las Formas del Paisaje". Estas obras

son "expresivas" de la lítica Taína. Sin embargo, existe la

inhibición conceptual de llamarlas por su nombre:

"Esculturas". El culto de las rocas "en estado natural o

modificadas de múltiples maneras por el trabajador y Creador

Taíno de las Piedras", criterio decisivo para entender las

Obras. Pero, como se observa, persiste la reticencia a

llamarlas "Esculturas", y al que las realiza, "Escultor".

Si para el estudioso tradicional la tectónica de

la Escultura, constituía una manifestación esquiva,

inclasificables, para el Artista o el Teórico del Arte

Contemporáneo, la ausencia de representación de Formas

Naturales pareciera conferirle un rápido estatus de

"Modernidad". Es que desde la perspectiva Etnocéntrica se

tiende a ver el Arte no Figurativo de las Sociedades

Antiguas o no Europeas ── como el Arte de África, por

ejemplo, o el Arte Taíno ── como expresiones tentativas,

balbuceantes, el mero inicio de una evolución cuya apoteosis

sería la Abstracción Geométrica de nuestro siglo. Esta

proposición, resultado de vagas consideraciones formalista

y generalmente despreocupada de los sistemas de valores que

informan al "Arte Geométrico", podría ser de gran utilidad

para apreciar las cualidades estéticas de las Obras

Escultóricas Taínas.

Esto parece como la inevitable consecuencia de

nuestra evolución hacia la estética. Como puntualiza Hauser:

Los griegos fueron los primeros en completar esta

transición de lo instrumental a las formas de actividades

"autónomas", ya sea en ciencia, arte o moral. Antes de ellos

no existía [...] el arte como lo entendemos nosotros ── como

140


una actividad cuyas creaciones siempre pueden ser

consideradas y gozadas como formas puras ── [...] En los

siglos V VI a.C., los griegos de Jonia [...] crearon las

primeras obras de arte puras, carentes de todo otro

propósito las primeras sugestiones del l'art puort d l'art

.

Esa evolución culmina recién hacia finales de la

Edad Media los medios neutros, recipientes de la actividad

artística "pura" dando lugar al "Objeto Artístico", Pintura

o Escultura.

El "sistema único de metáforas" no es

otro que el universo de significados que informa el sistema

de valores de un grupo social: aún en nuestras sociedades,

el Arte no podría existir fuera de un sistema de valores.

La unidad de funciones, que fuera de Occidente se

experimenta como una "entidad sin suturas", incluye

precisamente lo estético, que es así inseparable de las

necesidades simbólicas o utilitarias. Más concretamente: en

el contexto de la Cultura Taína, es decir, en las Antillas

Mayores, Santo Domingo, Puerto Rico, Haití y Cuba no se

conocía la Experiencia Estética “Pura”.

“Pura” en el sentido de que casi toda

la producción Artística de nuestros Creadores Taínos

Plásticos de Vanguardias, "Consiste en Objetos de Uso"; así,

"Todas las Obras que Creaban pueden ser tratadas como parte

de la Escultura o la Pintura. Los tejidos son Pinturas en

Soportes Flexibles, la mayoría de las Cerámicas son Formas

Esculturales o Pinturas en Superficies Curvas". Se pueden

incluir también las Esculturas en Piedras y otros materiales

a diferencia de Occidente, los medios para la Actividad

Artística "Pura" nunca llegaron a desarrollarse en la

Cultura Taína, lo cual es otra manera de verificar que la

Experiencia Estética Pura era ajena al habitante Taíno en

la lengua de los Taínos no existía un vocablo que expresara

141


lo que, a través de un proceso Histórico específicamente

occidental, se nombra como "Arte”.

De esta manera, al eliminar la categoría

"decoración" del estudio del Arte Prehistórico, del Arte

Taíno, se accede a la metodología más adecuada: cada

centímetro de evidencia visual adquiere una manifiesta

intensidad significante ya que es parte de un sistema

metafórico único. Si no se puede develar el sentido de los

Diseños Geométricos de las Cerámicas ello no implica que

carezcan de Significado: en todo caso este hecho apunta a

que se ha perdido el nexo con los códigos culturales que

los informaban.

Al proponer la erradicación de "decoración" u

"ornamento" del discurso del Arte Antiguo (en este caso de

nuestros Creadores Taínos Plásticos de Vanguardias), ya que

por su inevitable connotación de "embellecimiento

superficial" desnaturalizan el sentido con que aquél fue

concebido, pienso en una terminología más adecuada: dibujo,

pintura o escultura y, cuando se haga imprescindible,

diseño; en este sentido, es perfectamente aplicable dentro

del contexto teórico del Arte.

Las categorías "decoración" u "ornamento"

son sólo pertinentes dentro del contexto de nuestra cultura,

la del Occidente moderno. De este modo se abre la vía más

correcta para aproximarnos al sentido de las herméticas

Formas de la Escultura: Será, necesariamente, una evaluación

de dichas Obras a la Luz de los Valores Culturales de la

Sociedad. Para ello, según Ortega y Gasset, debemos "dilatar

nuestra perspicacia hasta entender el sentido de lo que para

nosotros no tiene sentido". Debemos arribar a una interpretación

en los términos que nos proponen dichas obras. Ya

Riegl 117 había advertido que "es un error medir la obra de

117 Riegl. (Alois), historiador del arte austriaco (Linz 1858-Viena 1905).

Estuvo adscrito como técnico a los museos de Viena, en cuya universidad fue

profesor (1897). Investigó las aportaciones orientales al arte antiguo y las del

142


arte de épocas pretéritas con un criterio que no parta de las

intenciones que rigieron su creación.

La religión era el factor primordial de cohesión

social o, para expresarlo con palabras más cercanas al pensamiento

secular actual, era la "ideología" aglutinante de la

sociedad, y como tal, era el mayor determinante de los contenidos

Artísticos. En ausencia del lenguaje escrito, las Artes

proveían los medios para visualizar las elaboraciones simbólicas.

De lo posible, la arqueología ha venido indagando

la iconografía o las técnicas de las Cerámicas y Textiles

para trazar una historia de la Cultura de los Taínos,

inseparable de un "sistema único de metáforas", eran también

significantes de contenidos Simbólicos.

La vigorosa petricidad de las Obras Escultóricas

Taínas Plásticas se plasman, en forma de una intimidante

iconografía, netamente volumétrica: la fascinación que aún

hoy ejerce, un hechizo en el que se confunden la admiración

y la repulsión, la perplejidad y el horror, es el inmejorable

testimonio de su eficacia comunicativa. En esta Obra

Escultórica Taína: la piedra parece representarse a sí misma,

podría decirse, que la piedra extrae su propia esencia hacia

el exterior.

Los rasgos fundamentales de las Iconografías Taínas

Plásticas son reconocibles en las cerámicas, en tallas en

piedras, huesos o conchas, recobrados en diversos territorios

de Puerto Rico.

En estas Esculturas Taínas Plásticas de Vanguardias

lo religioso y la naturaleza estaba por encima de todas las

cosas, realmente era un Arte Religioso envuelto en esa natuclasicismo

al arte medieval de Europa occidental. Sus puntos de vista han influido

profundamente en la evolución posterior de la historiografía y la crítica del

arte. Obras principales: Cuestiones sobre los estilos, fundamentos de una historia

del arte ornamental (1893), Los orígenes del estilo barroco en Roma (1908),

Miscelánea (1929).

143


raleza mágica de Boriquén de los tiempos precolombinos. La

escultura tribal africana ── otro arte transido de religiosidad

── Este arte tuvo una notable influencia en la gestación

del Cubismo de Picasso y Braque.

El arribo a un lenguaje Taíno Artístico de

reductivas formas geométricas ha enriquecido de tal manera

la percepción contemporánea que aunque el significado literal

nos siga eludiendo, es posible apreciar el Arte; al aceptar

la indisoluble realidad de estas imágenes metafóricas se

puede discernir que las permutaciones y recombinaciones de

las formas naturales, así como las reducciones geométricas a

que eran sometidas, servían al propósito de destilar e

intensificar los significados simbólicos de índole religiosa

o mítica.

Esta tradición escultórica parece remontarse al año

1200 de nuestra era, En general, estas Obras Escultóricas

Taínas Plásticas, representan generosas formas humanas o

abstractas, resueltas en planos redondeados, que difieren de

los monolitos "columnares", con finas incisiones en

bajorrelieves. También existen bajorrelieves de concepciones

geométricas y abstractas, aunque algunos caracteres zoomorfos

sean discernibles. existen unos agudos paralelismos entre

estas Obras Taínas y el lenguaje abstracto. Lo cual no impide

que estas Creaciones Taínas Plásticas se les pueda comparar

o relacionar con las Manifestaciones Artísticas de

Vanguardias, del Minimal Art y el Land Art.

Lo más fascinante es que estas sorprendentes secuencias

geométricas, realizadas posiblemente entre los siglos

XII y XIII, parecen anticipar un proceso al arte de Occidente.

Una observación importante es que los Escultores

Taínos Plásticos tenían el culto "de la honestidad hacia los

materiales". Estas Obras Esculturas Taínas, a las que en

algunas ocasiones se les aplicó pintura, fue verdaderamente

fiel a la "petricidad de la piedra". Nuestros Creadores

144


Taínos Creaban Símbolos. Crearon la Fortaleza del Arte Taíno

Plástico de Vanguardias, expone la autorara de este texto.

El Símbolo, La primera acepción proviene de E.

Cassirer y su filosofía de las formas simbólicas, cultiva la

inmanencia del significado al significante, lo que se ha

denominado «forma significante». Siguiendo los términos e

ideas de Langer, el portavoz más autorizado de esta

interpretación, el símbolo se contrapone al signo. Los

símbolos «son vehículos para la concepción de objetos...; los

símbolos significan directamente la concepción no las cosas»

o «los signos anuncian sus objetos al sujeto, mientras los

símbolos le conducen a concebir sus objetos» (S. Langer).

El símbolo entra a formar parte del signo

constitutivo, cuya función consiste en representar o hacer

las veces de algo. Su propiedad característica es la

representación por un objeto ideal, de una noción abstracta.

Desde esta acepción abandona su inmanencia y posee un

carácter convencional, social, histórico.

Las Obras Taínas Plásticas, su funcionalidad es

indisociable de su naturaleza simbólica religiosa o mítica.

Puede comprobarse que el Arte tenía un carácter sagrado,

unido a la naturaleza.

Las relaciones que las Obras Escultóricas Taínas

Plásticas, es uno de sus rasgos más relevantes de esta Cultura

Taína.

Los pueblos de los Creadores Taínos Plásticos

veneraban ancestralmente la altura, la montaña, cuevas o

rocas singulares, ríos o manantiales a los que se creía

residencias de energías trascendentes. Así, la predominante

adhesión físicacon los accidentes naturales, estaba

indudablemente cargada de significados míticos y religiosos.

145


Pero éste era sólo un aspecto de la intención simbólica del

Escultor y Creador Taíno. Sus Esculturas se erigían, además

en conformidad con las necesidades ceremoniales.

La "naturaleza de una escultura orgánica crece desde

su propio sitio, sale del terreno hacia la luz". Siendo esto

el fundamento principal en la Obra de los Creadores Taínos

Plásticos de Vanguardias.

Una escultura de sólidas masas monumentales que

articulan espacios abiertos, configuraciones lineales y

grafismos realizados en una escala que sólo los hace legibles

desde cierta distancia. Una escultura de formas tectónicas,

que puede ser transitables de elementos plásticos, declaran

de inmediato, su inconfundible prosapia de nuestros Creadores

Taínos Plásticos de Vanguardias. Creando así la Fortaleza de

Vanguardias Plásticas Taínas.

La Piedra en sí tenía una poderosa significación en

el contexto Taíno Plástico en donde manifestaban lo sagrado.

El culto a lo sagrado parece haber adquirido un

sesgo peculiar entre los Creadores Taínos Si bien muchas

rocas, cerros y cuevas eran adorados en su estado natural,

ciertas formaciones rocosas fueron modificadas

escultóricamente con el propósito aparente de distinguir el

espacio sagrado del ámbito profano, indominado. En otras

palabras, las Obras Escultóricas designa formalmente a lo

"sagrado", la exterioriza.

En el área de Puerto Rico estas plazas ceremoniales

son únicas: si bien en una dimensión menor. La naturaleza era

el dilatado medio físico en que se desarrollaban. La técnica

utilizada es el milenario desbastado, tallado y pulido. Son

escasas las representaciones de formas naturales, lo cual no

significa que no existan.

146


En Puerto Rico las plazas aparecen localizadas

exclusivamente en la región del centro de la Isla. En la

costa no se han encontrado evidencia alguna de la existencia

de estas plazas ceremoniales.

En Puerto Rico las plazas localizadas aparecen

diseminadas principalmente en la región montañosa del centro

de la Isla, la mayor parte de ellas en la jurisdicción de

Utuado.

En el año 1949 el Centro de Investigaciones

Arqueológicas de la Universidad de Puerto Rico, excavaron en

casi toda el área, especialmente la plaza central y sus

alrededores. Esta plaza ceremonial (principal) de forma

rectangular mide 50 metros de largo por 37 metros de ancho.

Sus lados más largos corren de norte a sur y están limitados

por grandes bloques o menhires de piedra. Algunos de estos

monolitos de granito miden mas de 2 metros de altura y su

peso debe ser mayor de una tonelada. Es realmente sorprendente

la forma en que estos grandes monolitos han sido

enterrados verticalmente hasta formar una especie de muro de

menhires o monolitos de más de 30 metros de largo.

Estas Obras Escultóricas Plásticas de Vanguardias

de nuestros Creadores Taínos se pueden comparar o relacionar

perfectamente con obras de Richard Long, Robert Smithson, Eva

Lootz, Ulrich Rückriem y Eduardo Chillida, entre muchos más.

La diferencia que existe es que nuestro Creadores

Taínos Plásticas de Vanguardias fueron adelantados a su

tiempo y fueron los pioneros ya que estas plazas ceremoniales

tienen una antigüedad de alrededor de 1300 años. La

antigüedad del centro ceremonial Caguana de nuestros

Creadores Taínos, se remonta el año 1300 de muestra era,

según se desprende del análisis radioactivo de una muestra

de carbón obtenida en el lugar. Lo que evidencia y demuestra

147


que los Creadores Taínos fueron los primeros en estas

Creaciones Escultóricas Plásticas de Vanguardias.

Volviendo al tema de las plazas ceremoniales de

nuestros Creadores Taínos, especialmente las de Caguana, este

lugar parece haber sido el más importante de la cultura Taína

en el área antillana.

Durante años el Instituto de Cultura Puertorriqueña,

del Estado Libre Asociado de Puerto Rico ha trabajado en la

excavación sistemática de toda el área en la restauración de

las plazas. En esta labor han trabajado el Sr. Héctor Moya,

Walter Murray Chiesa y el Dr. Ricardo E. Alegría.

Algunos de estos grandes monolitos, se descubrió que

tenían grabadas figuras mitológicas en las caras que miraban

hacia la plaza.

La restauración se completó mediante la colocación

de piedras para reemplazar las que faltaban en las hileras

de monolitos y en el empedrado de los caminos.

Según los arqueólogos creen haber encontrado

suficiente evidencia para poder establecer una asociación

entre las plazas y los llamados “Collares de Piedras”, tan

característicos de la Arqueología Puertorriqueña. Hasta ahora

los “Collares de Piedras” han sido un enigma de la arqueología

antillana.

Con relación a estos “Collares de Piedras”, la

escultora y autora de estos textos, comenta la relación que

existe con la obra escultórica anillo mágico del año 1970 del

escultor Isamu Noguchi y estos “Collares de Piedras”Lo que

hace pensar que La Fuente de Inspiración de Isamu Noguchi

pudieron ser estos “Collares de Piedras” de nuestros

Creadores Taínos. Que también fueron fuente de Inspiración a

otros escultores y pintores de Vanguardias.

148


La asociación de plazas encontradas en el barrio

Caguana de Utuado parece indicar la existencia de un centro

religioso. Es este el único lugar donde se han hallado un

grupo tan importante de plazas de diferentes tamaños y formas

en Puerto Rico. Esta agrupación de plazas en un mismo sitio

revela la existencia de grandes y complejas ceremonias socioreligiosas

entre las cuales el juego de pelota parece haber

sido una de las más trascendentales.

Estas Obras Escultóricas Taínas no figurativas

"marcan la presencia del hombre sin representarlo en imagen".

Lo cual proscribe implícitamente, la relevancia de una Escultura

que no represente formas humanas; sin embargo, la

obstinada recurrencia de las formas tectónicas, no figurativas,

esprueba decisiva de una intención significante que no

puede pasar desapercibida, Algunos de los desarrollos

artístico más recientes han hecho posible una lectura más

clara de la intencionalidad, del sentido de estas Creaciones

Esculturales. Un creciente número de Artistas han tomado "la

naturaleza como la gran escala" de Sus Obras y han escapado

del confinamiento de las Galerías o Museos. Con demarcaciones,

excavaciones, construcciones, acumulaciones de tierra

o recorridos, abandonaron, en suma, la tradicional verticalidad

antropomórfica para asumir la horizontalidad de la

tierra, haciéndonos conscientes de una nueva dimensión de la

obra artística. Cosa que ya hicieron nuestros Creadores

Taínos Plásticos de Vanguardias, que se adelantaron a su

tiempo.

La designación escultórica de la naturaleza constituye,

a mi parecer, el primer esbozo, muchas veces rudimentario

y crudo de un vocabulario, que habría de alcanzar su

apogeo gracias al ímpetu que las técnicas constructivas

adquieren durante el período de la expansión territorial.

Precisamente esta secuencia temporal básica ── el paso del

asentamiento regional puertorriqueño al vasto predominio en

el área Taína ── permite establecer una secuencia correlativa

en el desarrollo formal de la Escultura. Que ha tenido su

149


fuente de inspiración creativa en la Obra de nuestros

Creadores Taínos Plásticos de Vanguardias. Que han Creado la

Fortaleza de Vanguardias Taínas Plásticas. Estas Creaciones

Taínas Plásticas de Vanguardias, a las cuales llevo a la

autora llamar con el nombre de los «Collajes y Objetos

Escultóricos Plásticos de Vanguardias».

150


ARTE CONTEMPORANEO, TAÍNO PUERTORRIQUEÑO.

LOS SIGNOS GEOMÉTRICOS

El Arte de la antigüedad era parte de un "sistema

único de metáforas": la homogénea unidad de funciones religiosas,

éticas y estéticas que ese sistema entonces representaba

era indisoluble. La cultura Taína, se desarrolló

separando esas funciones. El arte, no podía escapar a esa

fragmentación de la experiencia: hoy es una expresión

altamente especializada recibida también en un contexto

particular.

Que las Obras Escultóricas Taínas, en específico

las plazas de centros ceremoniales, se anticiparon largamente

a las esculturas "minimalistas" que artistas neoyorquinos,

realizaron en la década de 1960 118 .

El signo, es el grafismo que contiene un valor

semántico, por sí solo o en unión de otros. Establece el nexo

de unión entre el mundo conceptual y lingüístico y el mundo

de la expresión gráfica y artística ── En Arte Rupestre,

cualquier grafismo al que se atribuye una intención

simbólica. Se denominan también, tecniformes e ideomorfos.

Según Ramón Llull, «la significación es la revelación de los

118 Jack Bumham, en Beyond Modern Sculpture, George Braziller, Nueva York,

1968, p. 122, dice claramente que en el museo experimental que Goeritz creó en

México (1953), llamado el "El eco", "hay una construcción volumétrica,

verdaderamente profética, con todas las características de la obra producida más

de una década después en Inglaterra y Estados Unidos"; concretamente Bumahm cita

la obra de Goeritz como uno de los antecedentes de los Cubi de David Smith,

considerado como el fundador del modernismo escultórico en Estados Unidos. Véase

en sentido coincidente, Bárbara Rose, "The Politics of Arts", Parte III, en

Artforum, mayo de 1969, mientras que Gregory Battcock, Minimal Art: A critical

Anthology, Dutton, Nueva York, 1968, un chauvinismo mucho más característico de

esos años, se resiste a admitir la obra de Goeritz como antecedente del

"minimalismo neoyorquino".

Sobre la arquitectura de Barragán, véase de Emiliano Ambasz, The

Architecture of Luis Barragán, The Museum of Modern Art, Nueva York, 1976, de

Juan Acha, "Los espacios transitables de Luis Barragán", en La semana de bellas

artes, núm. 137, México, 16 de Julio de 1980. Con referencia el Espacio

Escultórico, del mismo Acha, "Otra escultura transitable" en El Universal, México,

8 de Julio de 1979 y Jorge Manrique, "Espacio Escultórico obra abierta", México

en el Arte, núm. 4, INBA, México 1984, Juan Acha, Arte y Sociedad: Latinoamérica,

el Producto Artístico y su Estructura, Fondo de Cultura Económica, México 1979,

p. 285.

151


secretos que son mostrados con el signo», en cambio para

Stanislas de Guaita (Essais de Sciences Maudites, II. París.

1915) el signo es el «punto de apoyo que requiere la voluntad

(o la conciencia) para proyectarse hacia un objetivo

prefijado». La discusión sobre el signo posee una larga

tradición que atraviesa la historia filosófica de occidente.

Se puede observar, que los europeos del siglo XV o

XVI no pudo haber, identificado entre los Taínos, un sistema

prealfabético, porque fue hasta el año 1822 que Champollion

comenzó a descifrar los jeroglíficos egipcios y sólo a partir

de ese momento se empezó a considerar seriamente a los sistemas

semánticos no alfabéticos. Se podría decir que los

Taínos "suplían la falta de escritura y letras, con las esculturas

y demás artes.

Existen simetrías internas de principios procesles

tectónicos (cambios estructurales profundos) entre la

producción escultórica andina y Taína y la del movimiento

Constructivista originado en los primeros años de la

revolución rusa, ya que ambas esculturas fueron el resultado

de la aplicación de técnicas constructivas de cada época.,

nada podría ser tan diferente entre sí como la pesada volumetría

de la escultura inca y las estructuras de los rusos,

(fabricadas con varillas y planchas de metal atornillado, que

también podían incluir vidrio o celuloide.)

La obvia ── y abismal ── disparidad de contextos

culturales ── sobre todo ideológicos ── entre la sociedad

Taína y el fenómeno occidental de la revolución socialista

en Rusia, descompensa drásticamente las simetrías propuestas.

De estos encuentros, más concretamente de la canibalística

apropiación de las formas del "arte primitivo", de la peripecia

europea, surgieron no pocos elementos plásticos que ──

como el caso del Cubismo ── incidieron notablemente en la

instrumentación de cambios radicales en la estética de

Occidente.

152


En 1984, la exposición "Primitivismo en el arte del

siglo XX", mencionada en la nota, presentó un impresionante

resumen crítico de una relación de dependencia estética. A

la sazón se expusieron en el Museum of Modern Art de Nueva

York destacados ejemplos de esculturas modernas, confrontadas,

en cada caso con objetos del arte africano) y posibilitó

de este modo un cotejo de la calidad estética de las obras.

Desde esta exposición, que marcó una época, la opinión

pública interesada en el arte sospechó que la relación

de la estética moderna con el Arte de Afrecha no queda descrita

con justeza mediante el término de "descubrimiento". No

han sido los artistas europeos quienes han "descubierto" el

arte africano, sino por el contrario, el Arte de Afrecha ha

producido directamente la renovación estética de las formas

en Europa. Para todo visitante de la exposición puso en

evidencia que los artistas europeos trabajaron en sus obras

con el lenguaje formal de Afrecha, lo imitaron o adaptaron a

sus propios experimentos. Muy raras ocasiones, sin embargo,

alcanzaron el vigor intacto y el aura de esta Arte Africano.

La comparación que se propuso establecer la exposición de

Nueva York terminó con una victoria de los africanos

desconocidos. Desde la exposición neoyorquina sobre el arte

primitivo pudo registrarse un incremento de la atención hacia

el arte del Continente negro.

PRIMITIVISMO. Tardíamente valorado por la cultura

occidental gracias a artistas como Paul Gauguin o Pablo

Picasso, el llamado arte primitivo ha despertado el interés

de antropólogos e historiadores por sus similitudes con el

arte prehistórico y, en especial, por la íntima relación

entre las formas artísticas y los ritos de carácter mágico.

El arte primitivo es el propio de aquellos pueblos

que se han mantenido a lo largo de los tiempos en una forma

primaria de civilización, Se trata de un conjunto de formas

artísticas de enorme originalidad, en el caso de Puerto Rico,

la riqueza de sus cemíes, y demás esculturas.

La estética primitiva combina elementos figurativos

y abstractos que representan elementos materiales o fuerzas

espirituales, cuya relación con el realismo es casi nula,

pues responden a la concepción que estos pueblos tienen del

mundo.

153


Otro rasgo es la inalterabilidad estética a lo largo

de los siglos, debida a la persistencia de las costumbres y

los ritos y a la necesidad que han tenido los artistas de

utilizar unas formas comprensibles para la comunidad.

Una faceta artística es la decoración del propio

cuerpo humano con tatuajes o cicatrices, como hacían los

indios Taínos Puertorriqueños. Esta ornamentación personal

se completa con todo tipo de collares, tocados, brazaletes,

etc., realizados con distintos elementos o materiales como

conchas, plumas o semillas. Los motivos decorativos eran casi

siempre lineales, de gran sencillez y contenido simbólico.

La decoración cromática y simbólica aplicada a sus

cuerpos también se destina a objetos de culto, como sus cemíes

(representaciones figuradas del espíritu protector y bienhechor

de un clan o tribu, asociado por lo general a un

animal), e incluso a una serie de instrumentos de carácter

más utilitario, por ejemplo, cerámicas, armas, embarcaciones

y vestidos.

La atracción que el arte primitivo ejerció sobre

algunos artistas europeos (el polinesio sobre Gauguin y el

africano sobre Picasso o los expresionistas alemanes), por

su ausencia de realismo y su alto valor conceptual y simbólico,

permitió que estas formas artísticas.

Estos artistas puros, intentaron reflejar en sus

obras solamente lo esencial; la renuncia a la contingencia

externa surgió por sí misma.

Primitivismo es en sentido amplio, acercamiento a

las culturas menos avanzadas en orden social y tecnológico.

Hacia los dos últimos decenios del siglo XIX empieza a

detectarse el cambio de enfoque, a la vez que el arte y

pensamiento orientales producen sus primeros efectos

destacables sobre la plástica occidental. En sentido

154


estricto, el Primitivismo constituye el primer momento de las

vanguardias rusas.

La idiosincrasia de la Escultura Taína se manifiesta,

más que nada, en esa suerte de petricidad en abstracto,

responde a causas más profundas: la piedra parece representarse

a sí misma, a su propia esencia, porque era, por sobre

todas las cosas, un material trascendente, significativo en

sí mismo, turgente de potencial simbólico. A diferencia de

los materiales neutros, estériles, con que trabaja el artista

de Occidente.

Desde tiempo inmemorial la piedra ha sido

contemplada como la estructura íntima, el fundamento mismo

del universo y ha tenido, en diferentes culturas, referencias

cargadas de sentido. Una de ellas sería la de la piedra como

antítesis de la materia biológica, sujeta al cambio los

"Jardines de la Longevidad" en China y en Japón, son el

epítome de ese sentido de la perennidad cósmica del mineral.

Mientras que en China las rocas eran elegidas por su forma

fantástica, espectral, en Japón los maestros zen de Kioto

sumaron, hacia el siglo XIV, las composiciones con rocas a

las otras formas de enseñanza del zen, la caligrafía y la

pintura de paisaje. El referente analógico más cercano a esa

consubstanciación con la piedra que se encuentra en la Cultura

Taína. Este lenguaje, caracteriza por la armonía entre

escultura y naturaleza, lo utilizaban los Taínos Escultores

Boriqueños.

Los Taínos escultóricos están impregnados de

significaciones. Aunque éstas puedan diferir en los contextos

culturales particulares, ya no esapropiado considerarlas

"ornamentales" porque implicaría perpetuar esa

desnaturalización inducida por la arqueología o la historiografía

de prosapia clásica. Habrán de verse como lejanos

presagios de la evolución artística moderna.

155


El respeto es una condición vital en la relación de

los Artistas Taínos con la naturaleza. No trataban la

naturaleza como algo que hay que conquistar sino como a un

amigo, cuyo ser interior era semejante al suyo, demostraban

humildad y delicadeza en su actitud frente a la naturaleza.

La naturaleza tenía más efecto sobre ellos, que ellos sobre

esta. Respetaron y siguieron las disciplinas de la naturaleza.

Consiguieron percibir los significados de sus procesos.

Tanto los Creadores Taínos como la naturaleza tienen

su libertad de movimiento y libertad de expresión y así es

como, según ellos, encontraban la belleza.

Estos Creadores Taínos Plásticos se sintieron claramente fascinados

por el movimiento relativo de las cosas en el espacio

y en el tiempo. El movimiento, el tiempo y la medida, de

manera que dependen de la sustancia y de la percepción sensorial,

se mueven en armonía inexplicable en la Obra Taína.

Pasaron por su camino indivisible dejando sólo la evidencia

de su buena voluntad para demostrar, el contacto entre el

hombre y la naturaleza. Ellos veían al hombre a través de la

esta. Eran capaces de revelar ideas sobre la naturaleza y las

pautas de vida. Tenían una disciplina y una intuición magnífica,

así como una extraordinaria visión panorámica de la

vida. Hacían que los lugares revelasen su esencia.

El Arte Taíno Plástico se refiere a las sobrecogedoras

bellezas de la naturaleza desde el más amplio punto

de vista de la pura sensación desde el color y la textura del

barro, desde lo monumental de un monolito. Cada elemento de

cada Escultura o cada Obra tiene su carácter distintivo. Al

revelar mediante estos simples procedimientos la índole de

la Obra y el espacio que estas piezas ocupan, los Creadores

Taínos parecen devolver al elegante reino para ser

inspeccionado dentro de la tradición poética. Es con eso

demostrar al mundo actual que la Ciencia, el Arte y la

Naturaleza han sido compañeros en aquella época. La Obra de

estos Creadores Taínos Plásticos de Vanguardias es "Arte

Abstracto extendido por los espacios naturales de Puerto

156


Rico". El Arte Taíno Plástico penetra a través de la

tranquilidad poniendo al todo en relación con la esfera más

amplia de la realidad. Su Arte es Puro, la tranquilidad, los

aspectos espirituales o metafísicos hicieron Arte partiendo

de la nada. Tuvieron el Espíritu de Verdadera y Pura

Autenticidad.

Estos Creadores Plásticos fueron más místicos que

racionalistas, "llegaron de un salto a conclusiones que la

lógica no puede alcanzar". Han estado más próximos a la

naturaleza intuitiva que al planteamiento discursivo y

lógico. La fuente de inspiración de los Creadores Taínos

Plásticos lo fue su madre naturaleza, junto al misticismo. Y

es hoy en día lo que tiende a coincidir con la expresión de

nuevas ideas revolucionarias en el Arte de Vanguardias.

Kandinsky como los Taínos, tenían una doctrina religiosa y

filosófica que les enseñaba la comunicación inmediata y

directa entre el hombre y la divinidad, en la visión intuitiva

o en el éxtasis cuando creaban sus obras artísticas.

Kandinsky en la pintura y los Taínos en la escultura.

Las manifestaciones artísticas del pasado, para

Kandinsky, están pletóricas de sentido en la medida en que

proceden de la necesidad interior, la «fuerza espiritual» por

la que se ve impulsado todo artista.

La obra creadora de Kandinsky persigue un ideal a

la vez lírico, plástico y espiritual, alzado a menudo hasta

una religiosidad.

La Verdadera Obra de Arte nace del artista por vía

mística. Separada de él adquiere vida propia, se convierte

en una personalidad, un sujeto independiente y que tiene una

vida material real. La Obra de Arte vive y actúa, colabora

en la creación de la atmósfera espiritual. La fuerza que

impulsa al espíritu humano hacia adelante y hacia lo alto es

el espíritu abstracto. Naturalmente es preciso que el

157


espíritu abstracto resuene y pueda hacerse oír. El llamado

debe ser posible. Ésa es la condición interior.

Dos elementos constituyen la Obra de Arte: el elemento

interior y el elemento exterior. Es la emoción del alma

del artista. Esa emoción posee la capacidad de suscitar una

emoción fundamentalmente análoga en el alma del espectador.

El elemento interior de la obra es su contenido.

Para que el contenido, que primero vive "abstractamente",

se convierta en obra, hace falta el segundo elemento

── el elemento exterior ── que sirve para materializarlo. Por

eso el contenido aspira a un medio de expresión, a una forma

"material".

La obra es pues la fusión inevitable e indisoluble

del elemento interior y del elemento exterior, es decir, del

contenido y de la forma. El contenido es el que determina la

forma: la forma es la expresión material del contenido

abstracto.

La fase Taína, es el último grupo cultural

prehispánico de las Antillas. El vocablo Taíno, según el Dr.

Chanca, significa "bueno". El Taíno se extiende

aproximadamente desde el año 1.000 de nuestra era hasta su

extinción como unidad social en el siglo XVI.

La Cultura Taína se extenderá por todas las Antillas

Mayores, formando así un área geográfica culturalmente homogénea,

lenguaje, costumbres y creencias respecta. Boriquén

poseía unos 24 caciques, los cuales estaban distribuidos

geográficamente por toda la isla. Estos caciques gobernaban

políticamente a Boriquén, subordinados a una autoridad

superior, a manera de confederación político-militar y muy

probablemente, religioso también. Todos los instrumentos de

producción Taínos son testimonios de un desarrollo superior

socio-económico con relación a todas las culturas anteriores.

158


Pero donde verdaderamente se destacarán nuestros

Escultores Taínos será en los trabajos de talla escultórica,

pulida. Son ejemplos de estas grandes creaciones artísticas

la confección de grandes Dujos (asientos en donde se sentaban),

los Cemíes de tres puntas (trigonolitos) y los enigmáticos

collares o aros de piedra. En estos los Taínos manifestaron

una maestría y una gran excelencia como artistas que

tienen pocas contrapartes en nuestra América prehispánica.

La elaboración o creación artística de un aro lítico o collar

de piedra, constituye una verdadera filigrana y hazaña

escultórica. Es un verdadero ejemplo artístico de originalidad.

Original y único en la arqueología americana, sobre este

instrumento aún no se conoce cual fue su uso. Los cronistas

ni siquiera lo mencionan. Don Ricardo E. Alegría, arqueólogo

puertorriqueño, nos dice sobre éste que pudo haber estado

asociado al juego de la pelota, por haberlos encontrado en

las zonas destinadas para este juego y por la cantidad de

fragmentos y en ocasiones collares enteros que han aparecido

dentro y en los alrededores de los bateyes y plazas ceremoniales,

donde se celebraban los mismos (bayetes, donde se

reunían). También los Taínos tallaban, morteros de todos los

tipos, hachas petaloides, ídolos, amuletos, según los

arqueólogos, los cuales yo considero verdaderas esculturas,

y cuentas de collar.

El Taíno daba a la piedra un tipo de pulimento de

tan depurada calidad que figura junto a las más importantes

culturas mesoamericanas tales como la Maya, Huetar, Azteca,

Olmeca, Totonaca, Mixteca, Tolteca y Teotihuacana. En todo

el litoral de Suramérica no existe una sola de las grandes

culturas prehispánicas que supere a la Taína en la

particularidad de la pulimentación lítica. En esta perfección

ni los Nazcas, Chancays, Chibchas, Chimús, Quimbayas, Incas,

Muíscas, Muzos y otras muchas culturas alcanzaron con

relación al Taíno tal perfección, los trabajos en oro

demuestran un importante avance tecnológico, el cual llevaban

159


a cabo mediante la técnica del martillado. Los grabados en

piedra (petroglifos) alcanzan un nivel de excelencia y

abundancia, que tan sólo en Santo Domingo pueden ser igualados

por los dibujos en piedra. Se suma la gran producción de

textiles, pues también hilaban el algodón y el maguey para

tejer las naguas o faldas de mujeres, telas mortuorias, chinchorros,

cinturones, las mantas, hamacas, tarrayas, sogas e

ídolos.

Los Taínos prefirieron sucumbir como pueblo antes

de despersonalizarse integrándose a una cultura opresora y

extraña. Su legado más importante a la posteridad lo recibimos

en el ejemplo de su sabiduría y coraje en la defensa

del suelo patrio.

Para poder comprender las creaciones artísticas de

un país tenemos que remontarnos al estadio de sus bases

culturales. En el caso de Puerto Rico, los primeros conocimientos

que se posee de los naturales del país han sido por

medio de los conquistadores españoles que llegaron a la isla

en el año 1508, para colonizarla.

A través de los años de investigación, por medio de

la arqueología, que estudia los restos de civilizaciones desaparecidas.

Estos investigadores han podido reconstruir el

ambiente cultural de los primitivos habitantes de nuestra

Isla, en aquella época.

Otra fuente de información ha sido el estudio de

los indígenas del norte de Suramérica. Estos descienden de

los habitantes de las Antillas en la época de la conquista.

Esta raza, llamada arahuacos o aruacos, y sus enemigos, los

caribes, emigraron del Orinoco por Trinidad, pasando por las

Antillas Menores, hasta llegar a la isla de Boriquén, nombre

original de la isla de Puerto Rico. A finales del siglo XVI

regresan al norte de Suramérica, alrededor de la desembocadura

del río Orinoco, y llegan allí llevando nuevas

características culturales cuyas fuentes las habían asimilado

160


en su proceso de adaptación del nuevo ambiente isleño.

Procedente de Norteamérica, bajaron por la Florida hasta las

Antillas Mayores. Por desconocer su nombre auténtico, los

arqueólogos han denominado este grupo como Arcaicos.

En Puerto Rico, el grupo arahuaco o aruaco es el

predominante. Este a su vez se dividió en dos fases, la igneri

y la Taína. Las dos culturas tenían conocimiento de la

artesanía, trabajaban en oro, en aquel entonces abundaba en

los ríos de isla.

Para estudiar el nivel cultural de un país o de cada

civilización, la cerámica es lo que ha utilizado tradicionalmente,

en las investigaciones arqueológicas. La cerámica

que haya sido más elaborada indica, que mayor será el desarrollo

cultural de ese pueblo.

Los arqueólogos, al hacer investigaciones sobre la

alfarería arahuaca o aruaca, han descubierto que en la fase

igneri, que es la fase más antigua, la alfarería tiene mayor

nivel de elaboración que en la fase Taína, que es la más

reciente. Las vasijas de los igneris son más duras, a pesar

de la textura que es más delgada, lo que demuestra un refinamiento

en la técnica, pues estas vasijas de consistencia

delgada requieren mayor cuidado por ser más delicadas y

frágiles para trabajarlas y cocerlas al fuego. Al ser más

estilizadas, la decoración de estas también demuestra mayor

desarrollo y mayor nivel. La decoración de estas cerámicas

es fundamentalmente basado en figuras geométricas y más

variadas, en colores, por lo general, el verde, el rojo y

blanco.

La cerámica de la fase Taína, es de menor desarrollo

e inferior calidad artística, y es poco práctica. Las piezas

de esta cerámica las cuecen rápidamente y sin el menor

cuidado, y por esto lleva como resultado, que tengan poca

consistencia de su textura las piezas de esta cerámica. El

decorado casi no existe, se dejan las piezas en el color

161


natural del barro y apenas trazan algunas líneas en círculo

como motivo decorativo.

El barro en la isla de Puerto Rico siempre ha sido

de muy buena calidad, la deficiencia en la consistencia de

los objetos tiene que haber sido técnica.

En donde nuestros Creadores Taínos realmente

demostraron su ingenio fue en el Arte de la Talla. Estos

Artistas dominaban perfectamente la materia. Tallaban tanto

la piedra como la madera.

La forma más simple en que los arahuacos trabajaban

la piedra era en cortes monolíticos, de distintos tamaños y

formas, que usaban para cerrar sus "bateyes", o sea, las

plazas donde hacían sus juegos de pelotas, los areytos y

reuniones en masa. Estas piedras las tallaban en grandes

bloques, los cuales generalmente les hacían incisiones

grabadas en la superficie de la piedra.

Los ídolos, amuletos o fetiches de los indios de

Boriquén eran llamados Cemíes. Estos eran tallados con gran

destreza en piedra. Su mayor característica por la cual se

distinguen es por su forma triangular en cuyas terminaciones

se representa: una cara, de hombre o animal; las extremidades,

y la tercera terminación en forma de cono. Han

mirado el aspecto mitológico 119 , y no el artístico de estas

talladas escultóricas.

119 Mitología, historia de los fabulosos dioses y héroes de la gentilidad,

constituida por un conjunto de mitos, más o menos estructurados entre sí, que

condensan las creencias de un pueblo y sus ideas acerca del origen de los astros,

de la Tierra y de los seres que la pueblan y, especialmente, del hombre. Los mitos

o fábulas de la antigüedad y de los pueblos de civilización atrasada se refieren

a estas cuestiones fundamentalmente: a) Creencia sobre el origen del mundo;

b)Creencia en seres divino o sobrenaturales, de los que se cuentan genealogía,

vida y hazañas y a los que se atribuye la creación del mundo, de la humanidad, de

la tribu o de la familia, o que las gobiernan o protegen, o a las que son hostiles

(dioses propicios o adversos); c) Creencia en héroes, casi siempre considerados

como seres semidivinos, que defendieron y ampararon a la humanidad, o le otorgaron

grandes beneficios, o soportaron por ellas penas y sufrimientos, e invenciones

beneficiosos para el hombre; ch) Culto rendido a dioses y héroes. Algunos autores

han extremado la distinción entre mitología y religión, negando al conjunto de

los mitos, o a la mitología de los pueblos inferiores, todo carácter religioso,

162


La razón principal que demuestra que estas tallas

fue un Arte Primitivo, auténtico de los indios de la Isla.

Es que estas piezas sólo se encuentran en Puerto Rico. Tienen

un gran sentido expresionista de acuerdo con su función religiosa.

Estas piezas son muy ricas por la multitud de formas.

El lado decorado, tiene algún cemí en forma humana

o de animal, muy bien tallado al relieve y de él parten

motivos geométricos o estilizaciones de extremidades del ser

representado.

El dujo era como una especie de asiento. Este era

muy bajo con un espaldar alto y sostenido por cuatro patas

pequeñas. Los «dujos» eran otros asientos estaban destinados

para que lo utilizaran los caciques. Eran tronos ceremoniales.

Estos "dujos" estaban tallados en piedra o madera.

Los objetos pequeños de uso ceremonial o práctico, eran otras

tallas comunes entre los arahuacos, pendientes y cuentas de

piedra, adornos tallados de concha y hueso, bastones de

mando, etc.

El arte rupestre prehispánico de Puerto Rico, está

basado en su mayoría en investigaciones y estudios en el

campo. La evidencia arqueológica, permite asociar las diferentes

manifestaciones del arte rupestre a los grupos neoindios

o agroalfareros pertenecientes a las culturas ostiones

y Taínas (Franssetto, 1960: 381).

como los filólogos alemanes del s. XIX y el inglés Max Müller. Según aquéllos, la

mitología es un conjunto de fábulas sobre los dioses, mientras que la religión

representa la confianza en un ser omnisciente, omnipotente y eterno; y Max Müller

quiere relegar al dominio de la mitología todas las leyendas relacionadas con los

falsos dioses. No parece prudente tan acentuado radicalismo y así Robertson Smith

opina que la mitología no constituía una parte esencial de la religión antigua,

pues no tenía ninguna sanción sagrada, ni ejercía una gran fuerza coactiva sobre

el orador; por otra parte, la creencia en ciertos mitos no era obligatoria pero

sí la realización de determinados actos sagrados prescritos por la tradición

religiosa. En la mayor parte de las religiones históricas, las creencias

naturalistas se ven amalgamadas con toda una serie de nociones muy depuradas, y

esta amalgama origina un sistema complejo de mitos, cosmogonías, genealogías,

etc., ... Con los seres que participaban en cierto modo de los atributos soberanos.

(Para el conocimiento de las mitologías particulares).

163


Los trabajos del Dr. Enrique Dumont (1876) y de L.

Krüg (1876) son las más tempranas referencias bibliográficas,

que se tiene sobre el arte rupestre de Puerto Rico.

Este material pictográfico hace de Puerto Rico, a-

demás, el territorio antillano más rico en este tipo de manifestaciones

de arte rupestre. Las pictografías, los pictoglifos

y los petroglifos son las tres manifestaciones de arte

rupestre más comunes en Puerto Rico. Particularmente, el más

conocido y popular lo es el petroglifo. Las relaciones de

estos objetos también nos ofrecen información importante

sobre la cultura de los indios Taínos en el momento del

Descubrimiento.

El Padre Las Casas (1957, I: 233), al referirse a

las cosas que Cristóbal Colón llevó a los Reyes Católicos a

su regreso del viaje del Descubrimiento, nos dice:

«Llevó papagayos verdes, muy hermosos y colorados, y

guaizás, que eran unas carátulas hechas de pedrería de

huesos de pescado, a manera puesto de aljófar y oro, y

unos cintos de lo mismo fabricado por artificio

admirable, con mucha cantidad y muestras de oro finísimo

y otras muchas cosas, nunca antes vistas en España ni

oídas».

También dice el Dr. Ricardo E. Alegría, que entre

estos objetos se encontraba la primera pelota de goma que

vieron los europeos. Se trataba de pelotas usadas por los

indios Taínos de las Antillas Mayores en el juego que ellos

denominaban batey. Fue Mártir de Anglería uno de los primeros

en comprender el significado que tenía el Descubrimiento y

quien por primera vez se refiere a las tierras recién descubiertas

como un Nuevo Mundo.

los particulares caracteres formales del Arte Taíno: su

impronta no puramente figurativa, sino sugestiva y

sugestionadora; la libre, violenta y arrolladora fuerza de

164


la fantasía que ── exenta de límites de verosimilitud y de

proporción ── no ante la más arbitrarias transfiguraciones,

ante las más inauditas metamorfosis; una tensión expresiva,

o mejor expresionista, que es llevada al máximo de la

sugestión y de la agresividad; un intrínseco vitalismo, sea

en la invención, sea en la realización que se afirma como

fuerza liberadora y reactiva con la voluntad de contrastar y

dominar las concretas y ocultas fuerzas adversas; una total

adecuación al fin plástico perseguido, que lleva a un

lenguaje fantástico ciertamente, pero hermético, seco,

sintético, que atañe a su eficacia, aun cuando la forma se

torne complicada e insólita estructura.

Bernard Berenson 120 estimó que el llamado arte

popular era siempre una derivación del arte profesional. La

delimitación del arte popular es muy problemática, especialmente

dentro de las sociedades modernas. Si bien es cierto

que la espontaneidad puede convivir en la mayor parte de los

casos con fórmulas repetitivas, también resulta obvio que las

influencias entre lo culto y lo popular son a menudo

recíprocas.

A través de todas las investigaciones y excavaciones

arqueológicas, han revelado la existencia de una cultura que

desapareció hace siglos, pero no se ha extinguido.

Los Artistas Taínos tenían su percepción por la

naturaleza, muy desarrollada y para ellos tenía sentido

mágico, y sus creencias religiosas los inspiró para crear

ídolos representativos de sus dioses, los cuales llamaban

cemíes, temas eran las figuras de los animales, como también

humanas, flores, pájaros, el ondear del agua y símbolos

120 Bernardo Berenson, historiador de arte norteamericano, originario de

Lituania (cerca de Vilna 1865-Florencia 1959). Estudió en Boston y en Harvard con

William James, y luego en Berlín y en París. En 1920, se instaló en Florencia. Su

labor se centró en la pintura italiana primitiva y del renacimiento, sobre la

cual publicó estudios de conjunto y monográficos (Pintores venecianos del

Renacimiento [1894], Lorenzo Lotto [1895, 1955], Los pintores italianos del

Renacimiento [1931], Sassetta [1946]. Las grandes líneas de su concepción

hitoricotrítica del arte (de la cual es famosa su fórmula de los «valores

táctiles») fueron expuestas en sus libros bosquejo para un autorretrato y método

y atribuciones (1947).

165


(algunos universales como el sol) en forma naturalista o

estilizada. Es admirable la capacidad que éstos tenían de su

destreza, teniendo en consideración que estos artistas no

tenían posibilidad alguna de los instrumentos o herramientas

de hoy en día, ni del equipo que se hace indispensable para

realizar la reproducción de estas piezas.

Toda su alfarería y la creación de enseres para el

uso diario aunaban la utilidad requerida para hacerlos funcionales

con todo el embellecimiento de diseños y tallas

ejecutando así obras de valor artístico por su equilibrio,

proporción y ritmo en el movimiento de los trazos.

No se han encontrado pruebas de que existiera en la

Cultura Taína ninguna forma de escritura codificada. Pero se

tiene la certeza de que en todos los petroglifos existentes

tanto como en las pictografías visibles, en piedras, al borde

de los ríos, y todas las obras artísticas rescatadas en las

excavaciones arqueológicas, hay un mensaje muy claro: Los

habitantes originales de esta tierra tenían la riqueza de

tener sensibilidad, talento artístico y destreza y han dejado

huellas que mantienen viva la realidad de su existencia, de

un estilismo y creaciones tan puras, que estas podrían ser

comparadas perfectamente con Diseños o Pinturas de Artistas

actuales. Estos diseños, algunos geométricos, podrían

compararse con el Arte Geométrico actual.

Las Corrientes Artísticas Puertorriqueñas están

Relacionadas con los Taínos. Puerto Rico es parte integral

de los procesos de producción económica y cultural y no mero

importador, que el arte de civilizaciones primitivas: "Cuevas

de Altamira", los Taínos u otros reflejan un gran nivel de

abstracción. Es decir que los movimientos artísticos de París

y Nueva York "importaron" (si se desea usar la terminología

simplista) un gran número de influencias, elementos y

sujetos.

166


La producción de Arte en Puerto Rico no es "

importación" sino el resultado de una "producción y consumo

real". Por ejemplo, hay "galerías", hay "críticos de arte",

hay bancos e industrias que compran pinturas, hay una

burguesía puertorriqueña y una pequeña burguesía que también

adquieren obras de arte, existen becas y empleos para estudiar

o producir cultura. También existen en el país escuelas

que enseñan arte y otorgan certificados y títulos académicos.

La escala pequeña y su abundancia es muy reducida si la

comparamos con los centros europeos o de Estados Unidos. El

Arte en Puerto Rico refleja el desarrollo alcanzado de su

propia sociedad, de producción interna. La teoría del Arte

Abstracto es transformada al implementarse en la práctica

bajo condiciones nacionales diferentes. A su vez, que la

teoría del Arte Abstracto no fue la creación pura “Nacional”

de Europa o de los Estados Unidos.

La teoría del Arte Abstracto, ha bebido de muchas

fuentes, por ejemplo, del Arte Africano primitivo, del indígena

de América y también de Creadores Taínos Plásticos, que

es donde permanece la raíz, es decir, el origen del Arte de

Vanguardias de Puerto Rico.

Puerto Rico ha participado genuinamente en la producción

económica y cultural. El Arte Puertorriqueño: un reflejo del

modo y medios de producción de su propia formación social.

Naturalmente, aunque todo hombre o mujer hacen su historia,

suelen no poder hacerla como la desean. Si bien el Taíno

desaparece como grupo étnico, es palpable que algún Escultor

Puertorriqueño en su Obra Actual plasma rasgos del Arte

Taíno; ello es evidente en Tallas Escultóricas de Tomás

Batista, en alguna Obra de Aire Totémico de Hernández Cruz,

en piezas de Rafael López del Campo, en las Esculturas de

María Antonia Román Prado, entre otros Escultores. Como

ocurre con el arte Barí, el Baluba, el Nigeriano, el Dan, el

Bamum, al Ashanti, el Baule, el de Bambara, el Bakuba y tantos

más. Se supone que en un principio reproducirán en Puerto

Rico lo concebido en los lugares de sus orígenes de donde

fueron sacados de forma forzosa; poco a poco irían transfor-

167


mando su arte para llegar a una influencia muy alta de la

sociedad dominante. Consecuencia la deliciosa, sincera y

profunda imaginería popular jíbara, policromada y tallada con

las maderas nacionales, dándole ya un fuerte matiz borícua

al mostrar, en ocasiones, rasgos faciales del campesino. Su

creador será el típico y entrañable santero, que influirá en

otros artistas contemporáneos que parten de su hacer, pero

transformándolo en algo más intelectual. Este sentir

religioso manifestado, rozando lo escultórico, que señala la

amplitud de expresiones artísticas hechas en Puerto Rico.

Todas las formas de expresión eran y son un auténtico vivero

de vocaciones. Es decir, que la sociedad puertorriqueña

siempre fue rica en facetas espirituales, humanísticas e

intelectuales,

Se necesitaba un "bohique", brujo del cincel que

sometiera a la resurrección el canto primigenio. El Escultor

Taíno Puertorriqueño, hizo de su arte un medio de expresión

para materializar las preocupaciones y las emociones

espirituales, y realizó de este modo obras de una extraña

belleza y un poder excepcional porque añadió una gran

profundidad. Este arte se funde armoniosamente con la naturaleza.

Otorga a ésta, en todas sus manifestaciones, pensamientos

y sentimientos. Este amor por la naturaleza es amor por

sus bosques, sus ríos, sus cascadas, sus pájaros, dan lugar

a un poderoso simbolismo. El Arte Taíno es un arte sagrado,

religioso, metafísico y su fin es místico, puramente espiritual.

Siempre se tendrá la tentación de buscar a la forma

otro sentido del que tiene por sí misma y de confundir la

noción de forma con la de imagen ── que implica la

representación de un objeto ── y, sobre todo, con la del

signo. El signo significa, mientras que la forma se significa

la forma es estricta definición del espacio, pero también

sugerencia de otras formas. Asimilar forma y signo es admitir

implícitamente la distinción convencional entre el fondo y

168


la forma, que expone a la confusión, si se olvida que el

contenido fundamental de la forma es un contenido formal.

El espacio que penetra los huecos de la masa y que

se deja invadir por el acrecentamiento de sus relieves se

convierte en movilidad, la escultura de movimiento participa

del viento, de la llama y de la luz, se mueve en un espacio

fluido.

Los volúmenes exteriores, sin duda, y sus perfiles

introducen un elemento nuevo y humanísimo en el horizonte de

las formas naturales, a las que su conformidad y su acorde

mejor calculados añaden siempre algo inesperado. Lo más singular

consiste en haber creado y concebido un reverso del

espacio. La luz está tratada en la escultura, no como un

elemento inerte, sino como un elemento vivo, susceptible de

entrar en el ciclo de las metamorfosis y de secundarlas. No

ilumina sólo la masa interior, sino que colabora con la

escultura para darle su forma. El escultor no envuelve el

vacío, sino cierta morada de las formas y, al trabajar el

espacio, lo configura por fuera y por dentro. Es geómetra

cuando traza los planos, pintor cuando distribuye los

efectos, escultor cuando trata las masas, mecánico cuando

combina la estructura. Lo es sucesivamente, más o menos,

según las exigencias de su espíritu y el estado del estilo.

En fin, si el modelado puede interpretarse como la

vida de las superficies, los diversos planos que lo componen

no forman el revestimiento del vacío, sino el encuentro

llamado masa interna y del espacio. Considerados

separadamente, los ejes informan de la dirección de los movimientos,

los perfiles de la multiplicidad de los contornos,

las proporciones de la relación de las partes, el modelado

de la topografía de la luz, pero ninguno de estos elementos

reunidos pueden sustituir al volumen, y sólo teniendo en

cuenta esta noción es posible determinar, en sus diversos

aspectos, el espacio y la forma en escultura. El artista

desarrolla la técnica misma del espíritu, ofrece un molde de

169


aquello que se puede ver y tocar. No fabrica una colección

de sólidos para un laboratorio de psicología, sino que crea

un mundo, complejo, coherente, concreto, el cual, al ser de

este mundo, está en el espacio y la materia, sus medidas y

sus leyes no son sólo las del espíritu en general, sino

medidas y leyes particulares. Quizás seamos todos, en el

fondo secreto de nosotros mismos, una especie de artistas sin

manos, pero lo propio del artista es tenerlas, y en él la

forma está siempre en lucha con ellas. La forma es siempre,

no el deseo de la acción, sino la acción. Todos son sueños.

Se inventan sueños, no sólo un encadenamiento de

circunstancias, una dialéctica del acontecimiento, sino

seres, una naturaleza, imágenes y recuerdos se bastan a sí

mismos, se componen según artes desconocidas que están

únicamente en el espíritu, las formas transfiguran las aptitudes

y los movimientos del espíritu más que las especializan,

la forma, por el juego de las metamorfosis, va perpetuamente

de la necesidad a la libertad.

El arte Taíno abarca todo lo anterior, expresándose

en las formas y en los espacios, proyectándose en un arte

utilitario, también animista, a la vez que se ilustra en la

naturaleza y en la que se inspira para sus creaciones.

170


..

Opiyelguobiràn - El

Guardian de

Muertos

Vasija Taína

Yucayeque - Plaza Ceremonial

171


Dibujos Taínos

Caracol tallado con

dentadura caniforme

Abuelo Mayor de los Taínos

172


Dibujos Taìnos en una Cueva

Zemies Taìnos: En Piedra para Cohoba, Algogón y Máscara

173


Petroglifo taíno -

Fauna autóctona: Ave: El Garzón

Urna

Funeraria

Taína

Vasija de

Cerámica Taína

CEMÍ Taíno

174


Vasija de Arcilla Doble

Duho o Asiento Ceremonial

Inhalador de Cohoba

Inhalador

175


Aro Lítico

Majadores o Manos de

Mortero

176


EPÍLOGO

La Cultura Taína se refiere a las diferentes tribus de

pueblos precolombinos. Llegaron a ubicarse en las Bahamas,

Antillas Mayores y la parte Norte de las Antillas Menores.

Además, formaron parte de las culturas americanas, siendo

estas las primeras civilizaciones.

Para el momento de la llegada de Cristóbal Colón en el

año 1942, existían 5 cacicazgos taínos en todo el territorio

de la Española (Haití y República Dominicana) La lengua Taína

se extendió desde el Continente de Suramérica hasta el Mar

Caribe. Ésta pertenecía a la familia lingüística Macro

Arahuacana.

Los Taínos fueron diestros agricultores, su técnica de

cultivo era mediante el uso del montón (conucos) y terrazas

agrícolas. Sus cultivos principales fueron el maíz, maní,

ajíes y algunos tubérculos como la yautía, batata y yuca, con

la que elaboraban el pan de casabe.

Otra fuente de alimento fue la caza de animales, entre

los que se encuentran la jutía, la iguana y el manatí. Los

Taínos criaban algunos animales como el güimo o conejillo de

indias, perros y algunas aves. Las comunidades cercanas al

mar explotaban el litoral costero, donde conseguían pescado,

jueyes, entre otras especies.

Un aspecto de esta cultura es la cerámica taína con

técnica decorativa mediante incisiones, con figuras

circulares y lineales; también el punteado y el modelado

zoomorfas y antropomorfas. Hay predominio de las formas

redondas en ollas y vasijas, sus paredes son convexas y

carecen de patas y muestran una ausencia casi total de

pintura.

Los taínos se distinguieron por su excelente técnica

para el tallado en piedra, y un buen ejemplo de esto son los

aros líticos. De acuerdo con analogías etnográficas con

Mesoamérica, se ha postulado que estaban asociados con

ciertos rituales relacionados al juego de pelota, pero lo

cierto es que hasta el momento no se conoce su uso específico.

Algunos investigadores establecen la hipótesis de que son

símbolos distintivos de clanes o jerarquía social.

Los taínos vivían en la metrópolis llamada yucayeques,

que variaban en tamaño dependiendo de la localización, siendo

las de Puerto Rico y La Española (República Dominicana y

Haití) el más grande y los de las Bahamas es el más pequeño.

177


En el centro de un pueblo típico había una plaza que era

utilizada para diversas actividades sociales, tales como

juegos, fiestas, ritos religiosos y ceremonias públicas.

Estas plazas tenían muchas formas, incluyendo rectangular,

ovalada, o estrecha y alargada. Se celebraban las hazañas de

los antepasados, llamados areitos, se realizaron aquí. A

menudo, la población en general vivía en grandes edificios

circulares (bohíos), construida con postes de madera, paja

tejida y hojas de palma. Estas casas que rodean la plaza

central, y podían tener entre 10-15 familias. El cacique y

su familia vivían en edificios rectangulares (llamados caney)

de estructura similar, con pórticos de madera. Los muebles

taínos para el hogar incluían hamacas de algodón (Hamaca),

esteras de palma, sillas de madera (o dujo) con asientos de

tela, plataformas y cunas para los niños.

Se cree que muchas de las figuras de los cemíes estaban

inspiradas en sus ancestros o antepasados, las

representaciones zoomorfas más importantes y que se repiten

en la iconografía taína, están animales como el murciélago,

la lechuza, serpientes y las ranas. Se distinguen las

representaciones de los grabados en piedra o petrograbados,

con figuras más elaboradas, como las de pájaros, peces y

formas humanas.

De acuerdo con las Crónicas, los bateyes tenían una

función social importante: por un lado, fueron utilizados

para el juego de pelota de carácter recreativo, y, por otro

lado, en ellos se llevaban a cabo actividades políticas y

religiosas, como los areitos, un tipo de festividad que

incluía bailes, cantos, comida y bebida, y que se celebraban

para enaltecer y perpetuar la grandeza del cacique y su

linaje, así como para transmitir su historia y creencias.

La organización política y social de los Taínos fue

mediante Cacicazgos. La formación del cacicazgo representa

una etapa de transición de una sociedad tribal a la sociedad

caracterizada por estratificación social. Asimismo, en Puerto

Rico se establecieron gobiernos cacicales principales y otros

subordinados a manera de confederaciones de carácter

político-militar. Esta división era encabezada por el Jefe o

cacique, el cual ejercía su domino en el territorio. Seguido

por el bohíque o chamán, que se encargaba de los conceptos

religiosos y contribuía a transmitir sistemas de creencias,

ritos y magia, y que también poseía el conocimiento de la

herbolaria y su poder medicinal. Le seguían en importancia

los nitaínos, que eran los guerreros y finalmente, los

naborías, que eran la gente común.

178


Es evidente la riqueza cultural que lograron desarrollar

los taínos, que se vio mermada durante el proceso de conquista

y colonización, debido a las enfermedades, los trabajos

forzados y la desintegración de su organización social. A

pesar de ello, es claro el legado cultural que dejaron y que

aún se encuentra presente en muchos de los vocablos

utilizados en Puerto Rico, así como en nombres de pueblos o

barrios, en la alimentación y en los rasgos físicos de muchos

boriqueños. Poco a poco la arqueología se ha ido encargando

de recuperar el legado material e ir desentrañando sus

misterios, a fin de completar la historia de las culturas

precolombinas de Puerto Rico.

En 1511, varios caciques en Puerto Rico, tales como

Agüeybaná, Urayoán, Guarionex, y Orocobix, aliado con los

caribes trataron de expulsar a los españoles de sus

territorios. La revuelta indígena fue pacificada por las

fuerzas españolas del gobernador Juan Ponce de León. Hatuey,

un cacique taíno que había huido de la isla La Española hacia

Cuba con 400 nativos para unirse a los aborígenes cubanos fue

quemado en la hoguera el 02 de febrero, 1512.

En la isla La Española, un cacique taíno llamado

Enriquillo movilizó a más de 3.000 taínos en una rebelión

exitosa en la década de 1520. El pueblo Taíno obtuvo derechos

sobre las tierras y su libertad. Esto se debió a un retroceso

de colonización militar en el caribe debido a que los

conquistadores europeos se enfocaron en gran manera en los

ricos territorios aztecas e incas. A cambio de un salario y

la enseñanza del idioma y de la religión católica, los taínos

estaban obligados a trabajar para los propietarios de tierras

españolas; estos servicios forman parte de un sistema llamado

la encomienda.

Las primeras estimaciones de la población de La

Española, probablemente la isla más poblada y habitada por

los indios taínos, estaba en el rango de 100.000 a 1.000.000

de personas. Las estimaciones máximas de Jamaica y Puerto

Rico son de 600.000 personas. El sacerdote español Bartolomé

de Las Casas (que vivía en la República Dominicana en ese

momento) escribió en el año 1561 su crónica Historia de las

Indias.

En el momento de la llegada española, los mayores

centros de población de los taínos pudieron haber albergado

179


a más de 3.000 personas. Los taínos eran tradicionalmente

rivales de las tribus caribes, otro grupo con orígenes en

América del Sur, que vivían principalmente en las Antillas

Menores. Los españoles que llegaron por primera vez a tierras

americanas: las Bahamas, Cuba y La Española en 1492, y más

tarde al actual Puerto Rico, no llevaron consigo a sus

mujeres, por tanto, se produjo una gran población fruto del

mestisaje.

La terminología, lo expuesto es solo un resumen de la

cultura taína, esta cultura no es solamente la escultura

lítica y pulimentada sino por el contrario, la organización

social, el lenguaje, La cultura taína, han sido clasificados

por algunos estudiosos como pertenecientes a la familia de

los arahuacos. De hecho, Daniel Garrison Brinton

etnohistoriador llamo al espacio donde vivían ese grupo de

personas como "Isla de los Arawak" de la palabra "arawak" que

significa harina de yuca, un alimento básico de esas

personas. De esto, el lenguaje y el pueblo se denominó

"Arawak". Sin embargo, los estudiosos modernos consideran

esto un error. Las personas que se llamaban Arawak vivían

sólo en Guyana y Trinidad y su lengua y cultura es diferente

de las de los indios taínos. Los Taínos hablaban una lengua

macro-arahuacana que carecía de un lenguaje escrito. Algunas

de las palabras utilizadas por ellos como la barbacoa

("barbacoa"), hamaca ("hamaca"), Kanoa ("canoa"), tabaco

("tabaco"), yuca, batata ("papa dulce"), y Juracán

("huracán") se han incorporado en los idiomas español e

inglés, otros integran el patrimonio lingüístico de Puerto

Rico, nombres geográficos, de barrios, de pueblos

(localidades), etc.

180


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