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Rock Bottom Magazine Numero 13 Noviembre 2019

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El rincón del blues

El rincón del blues

Por Dolphin Riot

W.C. Handy: el autoproclamado padre de blues.

Toca hablar del célebre W.C. Handy, el famoso músico que se autoproclamó padre del blues en 1941, apoyándose en el hecho

incuestionable de que en septiembre de 1912 publicó la partitura del “Memphis Blues”, que alcanzó altas cotas de popularidad a lo

largo y ancho de Estados Unidos.

Es importante aclarar que durante el primer

cuarto del siglo pasado no habían tiendas de

discos, los sistema de grabación estaban en

proceso de desarrollo y no existía siquiera la

idea de una industria discográfica. La música

se disfrutaba en directo en las calles, locales

y espectáculos de teatrales de todo tipo. Si

comprabas música es porque eras capaz de

leerla. El negocio eran las partituras y algunas

canciones vendían miles de copias. Suponía

un negocio lucrativo por razones obvias y

también una forma muy efectiva de apropiarse

de material ajeno, pasando a la historia por ello

en algunos casos. Dado que no todo el mundo

era capaz de escribir y leer música, aquellos

capaces de hacerlo eran libres de plasmar en

papel todo aquello que escuchaban, imprimir

copias y distribuirlas por establecimientos

de las principales ciudades de EEUU sin

responder ante el verdadero autor. La música

es, lo ha sido siempre, un lenguaje universal

que se transmite de forma oral pero durante

un período concreto de la historia la gente

con acceso a estudios superiores poseyó en

exclusiva el poder de trascender. Tenían en

su mano conseguir algo más que un eventual

rédito económico e inmortalizar su nombre a

la par que borraban de la historia el talento

natural de artistas sin formación académica.

Nuestro amigo Handy fue uno de los que

sabían leer y escribir música.

Podemos darle el crédito de haber convertido

en popular el concepto de blues como etiqueta

comercial. Publicó la partitura de “Memphis

Blues” con notable éxito y todas las orquestas

del país la tuvieron en su repertorio. Aquello

nada tenía que ver con el demonio, las

afinaciones abiertas, los cuellos de botella y

las desgarradoras voces que transmitían el

sufrimiento del pueblo afroamericano. Hay

quien argumenta que “Memphis Blues” incluye

dos vueltas de doce compases, lo que se

convertiría en una de las características del

blues. En realidad se trata de una canción

ligera que podría ser etiquetada como rag time.

Para entendernos, es la típica marcha que

suena en un desfile con una majorette al frente

de una enorme banda de músicos blancos

para celebrar el día de la independencia

entre barras y estrellas. Nada tiene que ver

con el blues que todos imaginamos como un

murmullo llevado por el viento en los campos

de algodón.

Originalmente Handy uso “Memphis Blues”

cuando fue contratado por el político Edward

Hull Crump para poner música a su campaña

por la alcaldía de Memphis en 1909 y debido

al éxito decidió publicar la partitura. En 1941

Handy editó su autobiografía, “Father Of

Blues”, en la que cuenta que en 1903 fue con

su banda a actuar a Cleveland, Mississippi, y

por petición popular dejó subir al escenario a

un trío con pinta de pordioseros formado por

guitarra, mandolina y bajo. Describe la música

que hicieron como repetitiva, con una melodía

que “parece no tener un principio muy claro

y, ciertamente, no tiene final”. Recuerda que

marcaban el ritmo dando golpes en el suelo

mientras tocaban una y otra vez la misma

progresión de notas de forma monótona

pero profundamente hipnótica. Atención a la

siguiente apreciación expresada por Handy en

su relato: “Una lluvia de dólares de plata cayó a

sus pies mientras seguían golpeando el suelo.

El público (al que se refiere como dancers,

bailarines) enloqueció... Les tiraron más dinero

del que cobraban mis nueve músicos por la

actuación completa. Entonces vi la belleza

de la música primitiva. Tenían lo que la gente

quería. Entendí cuál era el punto de todo eso.

Su música necesitaba arreglos, pero contenía

la esencia y la gente pagaría por eso”. Sí,

esa belleza que vio eran los dólares de plata

que llovieron. Es metáfora perfecta sobre la

música popular: la gente paga por esos ritmos

primitivos que les hacen mover el esqueleto.

Las palabras de W.C. Handy revelan que hace

casi ciento veinte años ya sabían que el dinero

estaba en lo que hoy llamamos rock and roll

y, obviamente, en su predecesor, el blues. De

hecho, si me dijeran que dijo eso tras ver en

directo a ACDC en el 74 me lo creería, de no

ser porque nuestro hombre murió en 1958.

Gracias a textos inéditos del autor que han

visto la luz hoy sabemos que el músico

del que habla Handy es Prince McCoy y

su trío. McCoy permaneció absolutamente

desconocido hasta que en 2009 el historiador

Elliott Hurwitt descubrió su nombre mientras

investigaba escritos inéditos del autocoronado

padre del blues.

Fue Stack Mangham, uno de los músicos de

Handy, quien le contó a los folkloristas Alan

Lomax y John W. Work III que “Memphis

Blues” era una copia de lo que tocó aquel trío.

El mismo Mangham cuenta que su jefe tenía

la ambición de componer marchas y hubo dos

momentos que cambiaron su vida, el episodio

ya descrito y otro, bastante popular, que tuvo

lugar mientras esperaba el tren en una solitaria

estación del Delta del Mississippi y escuchó a

un vagabundo cantar con melancolía “going

where the southern cross the dog” mientras

deslizaba un cuchillo por las cuerdas de su

guitarra, también en 1903. Cuenta la leyenda

que ese vagabundo era Henry Sloan, al que

cita como mentor Charley Patton, considerado

padre del blues del Delta por haber sido el

primer músico de la zona de Clarksdale en

grabar y crear escuela… pero es imposible

demostrarlo ya que de Henry Sloan no se

sabe absolutamente nada. Sirva este artículo

como reconocimiento a Handy por su visión de

negocio y, sobre todo, al Prince McCoy Trio.

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