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Cuba Geografica No13

Gran parte de la extensa llanura sumergida que forma la plataforma insular de Cuba está karstificada, sin embargo y por razones evidentes, no se conoce mucho de ella, de sus formas, sus procesos y de la secuencia en que se produjeron. En la plataforma hay manantiales de agua dulce, hay cuevas con formaciones secundarias, cañones y valles sumergidos, hay taludes karstificados a más de 50 m de profundidad y ahora se comienzan a ubicar y explorar algunos agujeros azules (blue holes) cuya génesis es kárstica. Manuel Iturralde trata este extenso tema del karst sumergido refiriéndose a los datos más nuevos de la exploración submarina, así como refrescando su interpretación de los materiales geológicos y geofísicos compilados hace alrededor de medio siglo y que ya iban quedando fuera de la vista. Es cuestión de tiempo para que, detrás del interés turístico en la plataforma insular, se abran paso la urbanización y la asimilación comercial de los cayos y fondos marinos cubanos. Hay que conocer mejor y proteger el potencial de los territorios que pueden ser un escenario de la próxima expansión de la economía y del poblamiento. La plataforma insular es parte de ello. Cuando hacemos CubaGeográfica nos complace en particular cada vez que se expone algo nuevo para la geografía de Cuba o cuando se habla con claridad de un proceso o de un problema ya conocido. Como son piezas que pueden trascender, nos honran y dan lustre. En esta ocasión hay una colaboración impactante no ajena al trabajo de Iturralde. Se trata de una colección de fotos y planos de agujeros azules no reportados antes, cercanos al Golfo de Cazones, en una zona muy poco visitada del Archipiélago de los Canarreos. Es un feliz complemento del trabajo del karst de la plataforma y las recibimos cuando ya íbamos pensando en terminar el número. Estos blue holes han sido hallados y explorados por espeleólogos de Matanzas y sin pensarlo mucho se les puede considerar como uno de los descubrimientos geográficos cubanos más llamativos en muchos años. La gentileza de este grupo matancero en confiarnos la divulgación es ahora nuestro momento de honor. Los blue holes recién hallados –y otros que ya exploran– van a hacer que se reescriban algunos conceptos sobre la génesis del karst profundo y harán surgir más de una idea para convertirlos en sitios a visitar.

Gran parte de la extensa llanura sumergida que forma la plataforma insular de Cuba está karstificada, sin embargo y por razones evidentes, no se conoce mucho de ella, de sus formas, sus procesos y de la secuencia en que se produjeron.
En la plataforma hay manantiales de agua dulce, hay cuevas con formaciones secundarias, cañones y valles sumergidos, hay taludes karstificados a más de 50 m de profundidad y ahora se comienzan a ubicar y explorar algunos agujeros azules (blue holes) cuya génesis es kárstica.
Manuel Iturralde trata este extenso tema del karst sumergido refiriéndose a los datos más nuevos de la exploración submarina, así como refrescando su interpretación de los materiales geológicos y geofísicos compilados hace alrededor de medio siglo y que ya iban quedando fuera de la vista.
Es cuestión de tiempo para que, detrás del interés turístico en la plataforma insular, se abran paso la urbanización y la asimilación comercial de los cayos y fondos marinos cubanos. Hay que conocer mejor y proteger el potencial de los territorios que pueden ser un escenario de la próxima expansión de la economía y del poblamiento. La plataforma insular es parte de ello.
Cuando hacemos CubaGeográfica nos complace en particular cada vez que se expone algo nuevo para la geografía de Cuba o cuando se habla con claridad de un proceso o de un problema ya conocido. Como son piezas que pueden trascender, nos honran y dan lustre. En esta ocasión hay una colaboración impactante no ajena al trabajo de Iturralde.
Se trata de una colección de fotos y planos de agujeros azules no reportados antes, cercanos al Golfo de Cazones, en una zona muy poco visitada del Archipiélago de los Canarreos. Es un feliz complemento del trabajo del karst de la plataforma y las recibimos cuando ya íbamos pensando en terminar el número. Estos blue holes han sido hallados y explorados por espeleólogos de Matanzas y sin pensarlo mucho se les puede considerar como uno de los descubrimientos geográficos cubanos más llamativos en muchos años. La gentileza de este grupo matancero en confiarnos la divulgación es ahora nuestro momento de honor.
Los blue holes recién hallados –y otros que ya exploran– van a hacer que se reescriban algunos conceptos sobre la génesis del karst profundo y harán surgir más de una idea para convertirlos en sitios a visitar.

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Número 13, julio-diciembre, 2021

ISSN 2473-8239

Karst en la plataforma

www.cubageografica.com

Página 1

La nueva cartografía

Densidad del tráfico marítimo

Mármoles cubanos, recurso dormido

Esteban Pichardo y sus observaciones


La Portada

N

Tres agujeros azules son bien visibles en la imagen

de satélite de la portada. Hacia ellos llama la

atención Alfredo Contreras, espeleobuzo profesional

e incansable explorador subacuático de Matanzas.

Los de la portada están ubicados a escasa profundidad,

en la costa norte de Cayo Romano, junto al

pedraplén que une esa isla con Cayo Cruz, en el

norte de Camagüey.

La Habana

A Cayo

Cruz

Agujeros azules

Cayo

Romano

Imagen de

la Portada

Unas palabras de introducción

Gran parte de la extensa llanura sumergida que forma la

plataforma insular de Cuba está karstificada, sin embargo y

por razones evidentes, no se conoce mucho de ella, de sus

formas, sus procesos y de la secuencia en que se produjeron.

En la plataforma hay manantiales de agua dulce, hay cuevas

con formaciones secundarias, cañones y valles sumergidos,

hay taludes karstificados a más de 50 m de profundidad

y ahora se comienzan a ubicar y explorar algunos agujeros

azules (blue holes) cuya génesis es kárstica.

Manuel Iturralde trata este extenso tema del karst sumergido

refiriéndose a los datos más nuevos de la exploración

submarina, así como refrescando su interpretación de los

materiales geológicos y geofísicos compilados hace alrededor

de medio siglo y que ya iban quedando fuera de la vista.

Es cuestión de tiempo para que, detrás del interés turístico

en la plataforma insular, se abran paso la urbanización

y la asimilación comercial de los cayos y fondos marinos

cubanos. Hay que conocer mejor y proteger el potencial de

los territorios que pueden ser un escenario de la próxima

expansión de la economía y del poblamiento. La plataforma

insular es parte de ello.

Cuando hacemos CubaGeográfica nos complace en particular

cada vez que se expone algo nuevo para la geografía

de Cuba o cuando se habla con claridad de un proceso o

de un problema ya conocido. Como son piezas que pueden

trascender, nos honran y dan lustre. En esta ocasión hay una

colaboración impactante no ajena al trabajo de Iturralde.

Se trata de una colección de fotos y planos de agujeros

azules no reportados antes, cercanos al Golfo de Cazones,

en una zona muy poco visitada del Archipiélago de los

Canarreos. Es un feliz complemento del trabajo del karst de

la plataforma y las recibimos cuando ya íbamos pensando

en terminar el número. Estos blue holes han sido hallados

y explorados por espeleólogos de Matanzas y sin pensarlo

mucho se les puede considerar como uno de los descubrimientos

geográficos cubanos más llamativos en muchos

años. La gentileza de este grupo matancero en confiarnos la

divulgación es ahora nuestro momento de honor.

Los blue holes recién hallados –y otros que ya exploran–

van a hacer que se reescriban algunos conceptos sobre la

génesis del karst profundo y harán surgir más de una idea

para convertirlos en sitios a visitar.

Esperamos que hallen lecturas útiles en este número 13.

Muchas gracias.

Santiago

i


también en ESTE NúMERO...

Agujeros azules

Un enjambre de blue holes

en la plataforma insular,

cerca del Golfo de Cazones,

supone un nuevo reto para la

historia del relieve submarino

...y las fotos son fascinantes.

13

La Nueva

Cartografía

Los sistemas globales

modernos de posicionamiento

y navegación han

vuelto obsoleta la cartografía

y la geodesia que

se conocía hace apenas

una generación. Cuba

tiene que buscar soluciones

a su asimilación.

19

Francisco Rivero Reyes

1947 - 2021

Pionero en las técnicas de teledetección,

organizador incansable, pilar de

familia, Rivero perdió su batalla

contra el covid-19

40

Adolfo Eraso 1934-2021

Carsólogo, glaciólogo, amigo.

43

La densidad del tráfico naval

Se sabe que a Cuba la circundan algunas de

las vías marítimas más ocupadas del mundo.

Verlas en un mapa impresiona.

28

Esteban Pichardo

El célebre cartógrafo y geógrafo

del siglo XIX salpicó su obra con

comentarios agudos, curiosos y

hasta abiertamente insolentes

para los oídos y costumbres de

nuestra época.

31

ii


Landsat Mosaic, Christoph Horrmann. imagico.de

Detalle de la plataforma al sur de la península de Zapata, limitada por las aguas más profundas del Golfo de Cazones en azul oscuro.

El karst de la plataforma insular

Por Manuel A. Iturralde-Vinent *

El karst de la plataforma insular

cubana, sus características,

origen y edad no se ha evaluado

adecuadamente.

Algunos investigadores lo tratan

de manera teórica (Núñez Jiménez,

1964; Acevedo González, 1967; Núñez

Jiménez, Panos y Stelcl, 1968), otros

lo interpretan a través de perfiles

sismoacústicos (Ionin et al., 1977) y

de perforaciones en sus fondos poco

profundos (Ionin et al., 1977; Peñalver

1982; Cabrera y Ugalde, 2001).

Sin embargo, a pesar de esos esfuerzos,

este karst (carso) no se ha caracterizado

como corresponde.

La principal fuente de información

sobre el tema son los estudios hechos

en los años 60 y 70 por investigadores

de la antigua Unión Soviética y Cuba,

que incluyeron muchos kilómetros

de perfiles sismoacústicos, numerosas

*

Fundador del del Grupo Espeleológico Martel

de la Sociedad Espeleológica de Cuba.

perforaciones, el muestreo y la observación

directa de los fondos marinos, el

talud insular y las costas. Los resultados

de esos trabajos, que no han sido

bien divulgados, fueron resumidos

en el libro Geología de la plataforma

insular de Cuba, obra de Ionin, Pavlidis

y Avello, (1977), traducido del ruso al

español hace unos años por Roberto

Guerra, del Instituto de Oceanología.

Esta obra está disponible en la Biblioteca

Digital Cubana de Geociencias

(http://www.redciencia.cu/geobiblio/

paper/1977_Geologia de la plataforma

marina cubana.pdf). Trabajos posteriores

aportan poco al estudio del karst

sumergido.

Geomorfología y geología

de la plataforma insular

La plataforma insular de Cuba se

integra al archipiélago cubano emergido

y juntos constituyen un enorme

promontorio elevado que sobresale

de los fondos marinos circundantes,

con caídas que varían entre 500 y más

de 7000 metros de profundidad en

distintas localidades (Fig. 1).

A lo largo de su vertiente norte la

plataforma (shelf) es de menor amplitud

y extensión. Sus tramos más anchos

están en el extremo noroccidental

y en el norcentral (los archipiélagos de

Los Colorados y de Los Jardines del

Rey, respectivamente) donde existen

numerosos cayos y pequeñas islas.

En su extremo nororiental, al norte

de Moa-Baracoa, existe una planicie

sumergida bastante amplia, como una

plataforma profunda, que no se ha

investigado como las restantes.

El talud de la plataforma septentrional

es más abrupto desde la península

de Guanahacabibes hasta Matanzas,

colindante con el Estrecho de la Florida.

En este segmento se observan

varias superficies planas y alargadas,

posiblemente terrazas sumergidas a

distinta profundidad y al pie del talud,

1


Estrecho de la Florida

Los Colorados

Jardines

del

Rey

Los Canarreos

Canal Viejo de Bahamas

Guanahacabibes

Isla de la

Juventud

H o y a d e Y u c a t á n

Fosa de

Jagua

Golfo de

Guacanayabo

Moa

Trinchera de Caimán

Fosa de Bartlett

Figura 1. La plataforma insular es parte del promontorio cubano que se eleva en el Caribe Occidental.

irregularidades que pudieran corresponder

con bloques deslizados.

El tramo centro-este de la vertiente

norte se presenta como una rampa que

colinda con el Canal Viejo de Bahamas

y hacia el este, hasta el extremo nororiental,

el talud vuelve a ser abrupto

(Fig. 1).

La plataforma de la vertiente sur, por

su parte, presenta una configuración

mucho más compleja.

Al oeste y el centro es más ancha y

extensa. Aquí se encuentra la Isla de la

Juventud y numerosos cayos, hasta su

culminación en el Golfo de Guacanayabo.

Al sur de las montañas de Guamuhaya

se encuentra la Fosa de Jagua,

que subdivide esta gran plataforma en

dos sectores.

En general el talud es más abrupto

que por el norte, aunque también presenta

superficies sumergidas a distinta

profundidad, probablemente terrazas

antiguas y al pie, irregularidades que

pudieran corresponder con bloques

deslizados (Fig. 1).

Al sureste de Cuba no hay plataforma

insular, sino apenas una estrecha

faja de terreno sumergido que colinda

con la trinchera de Caimán, donde en

la fosa de Bartlett alcanza una diferencia

mayor de 9000 m con el tope del

Pico Turquino. El talud es muy abrupto

y a lo largo del mismo se observan

varias superficies planas y alargadas a

distinta profundidad (¿terrazas?)

Los Colorados

Golfo de México

Guanahacabibes

Jardines del Rey

Canal Viejo de Bahamas

P. Gobernadora

Fig. 1a. La plataforma de Los Colorados, de Cabo San Antonio a Punta Gobernadora.

Cayo Sabinal

Fig. 1b. Segmento oriental de los Jardines del Rey, frente al Canal Viejo de Bahamas.

Estación Espacial Internacioanl / Wikimedia Commons

Estación Espacial Internacioanl / Wikimedia Commons

2


y probablemente bloques deslizados

desde el margen.

La plataforma insular (shelf) de Cuba

en general tiene poca profundidad,

como promedio 10 metros, a excepción

de la vertiente meridional donde

algunas depresiones interiores alcanzan

los 30 m y más. En su margen externo

está orlado por una cresta, a menudo

rocosa, seguida de un descenso hasta

20 y 30 metros desde donde el talud se

hunde a las profundidades (Fig. 1).

Las investigaciones realizadas por

Ionin et al. (1977) han demostrado que

la plataforma presenta una estructura

geológica muy peculiar.

En general los perfiles sismoacústicos

detectan un basamento que, según

las perforaciones, son calizas que yacen

bajo sedimentos no consolidados

de relativamente poco espesor. Sobre

la superficie de las calizas hay una

capa de suelo constituido por arcillas

amarillentas y rojas con fragmentos de

caliza (¿karstolitos?). Más arriba hay

sedimentos del Holoceno no consolidados

(turba, arenas y arcillas) de

origen terrestre y marino, cuyo espesor

oscila entre 20 y 70 metros (Ionin et

al., 1977).

karst enterrado y sumergido

El karst de la plataforma insular ha

sido definido como el “carso de las

llanuras costeras sumergidas por el

mar” (Nuñez Jiménez, 1984; Núñez

Jiménez, Panos y Stelcl, 1968) y como

“carso sumergido por el mar en la

plataforma insular, compuesto por

calizas del Cuaternario, sin drenaje,

cubierto por el mar nerítico desde la

última transgresión marina del Pleistoceno”

(Acevedo González, 1967).

Los perfiles sismoacústicos realizados

en la plataforma (Ionin et al.,

1977) revelan que, en algunos tramos,

el basamento acústico –que corresponde

a las calizas– presenta una superficie

irregular (rugosa), con depresiones

y promontorios que alcanzan 12

metros de diferencia y tramos relativamente

planos (Fig. 2).

Este es un paleorelieve, enterrado

bajo sedimentos del Holoceno, que

se asemeja al de la superficie de las

terrazas emergidas, en particular al de

Los Canarreos

Golfo de Guacanayabo

la terraza de Seboruco, como se demostrará

más adelante. Los tramos de

superficie menos rugosa constituyen

una superficie aplanada y karstificada

(Fig. 2). En el perfil de la Ensenada de

Siguanea, entre los 4 y 9 kilómetros se

observa la superficie de un paleorelieve

kárstico sepultado bajo calizas que

pudieran pertenecer a la Formación

Jaimanitas, mientras que las infrayacentes

karstificadas a la Formación

Vedado u otra más antigua, como se

discute posteriormente.

Este tipo de karst, según la clasificación

de Skwaletski e lturralde Vinent

(1971) se puede caracterizar como:

Karst en rocas calcito-dolomíticas

del Pleistoceno, cubierto por 10 a 60

Cayo Largo

Golfo de Cazones

Fosa de Jagua

Banco

de Jagua

Fig. 1c. los Canarreos acaba por el este en el Golfo de Cazones y la Fosa de Jagua.

Delta del Cauto

Fig. 1d. El Golfo de Guacanayabo es la prolongación sumergida del valle del Cauto.

Estación Espacial Internacioanl / Wikimedia Commons

Landsat 8. adquirida el 14 de enero del 2020 / NASA

metros de sedimentos arcillo-arenosos

del Holoceno, que yace bajo el mar

somero.

En las costas rocosas de calizas,

donde comienza la plataforma insular,

se han descrito cavernas horizontales

que se abren en la muesca activa situada

en el nivel actual de oscilaciones de

la marea. En la península de Zapata

estas cavernas horizontales se comunican

tierra adentro con casimbas situadas

en la llanura costera. Cavernas

semejantes se encuentran en la base

de las escarpas de terrazas sumergidas

más profundas, donde según el espeleobuzo

profesional Alfredo Contreras

(comunicación personal, 2020). En

algunas cuevas de la terraza

3


FIGURA 2. Perfiles sismoacústicos de la plataforma insular en el occidente, donde se resalta la superficie rugosa

kárstica. Adaptado de Ionin et al. (1977).

4


Desarrollo subaéreo

Flujo descendente

Grieta

1 2

caverna

ciega

Derrumbes

3 4

Desarrollo subacuático

Flujo ascendente

Circulación

freática

1 2

Derrumbes

Grieta

ampliada

Derrumbes

caverna

abierta

Derrumbes

sumergida al norte de Matanzas y en

el interior de los agujeros azules “Ojo

del Mégano, al norte de Matanzas y

Sigua, al sur de Zapata, se encuentran

mantos y estalactitas subaéreas (figura

13) prueba de que algunas de estas

cavernas estuvieron emergidas (Alfredo

Contreras, comunicación personal,

2020).

Reed et al. (2018) encontraron en la

pared del talud insular, a la profundidad

de 60 a 125 m, evidencias de karstificación,

incluidas cavernas de 1-3 m

diámetro. En la vertiente norte y sur de

la plataforma se conocen varios agujeros

azules (Núñez Jiménez, 1984; 2012)

que constituyen cavernas verticales

sumergidas, cuyo fondo, representado

por un amasijo de bloques derrumbados

de las paredes y techo, alcanza

una profundidad de 70 metros y más,

quizás hasta 90 metros, como ocurre

en Las Bahamas.

En muchos lugares del fondo marino

de la plataforma, como en María la

Gorda, en Guanahacabibes, también

se observan manantiales de agua dulce

que pudieran estar asociados a sistemas

de grietas verticales ampliadas

por karstificación, por donde drenan

los acuíferos costeros. En consecuencia,

pueden proponerse a priori dos

modelos de formación de estas cuevas

verticales, como ilustra la figura 3, tanto

bajo el mar (María La Gorda) como en

la superficie (Casimbas de la Península

de Zapata y Hoyo Morlote). Este es

un tema que merece un estudio más

detallado, pues es posible que algunas

de estas cavernas se hayan originado

bajo el nivel del mar y continuado su

desarrollo en condiciones terrestres

tras la emersión del fondo marino.

Derrumbes

3 4

Derrumbes

FIGURA 3. Origen alternativo de las cavernas verticales en condiciones subaéreas

(casimbas) y subacuáticas (agujeros azules). En el primer caso dependen de la circulación

descendente de las aguas de lluvia y en el segundo, del flujo ascendente del agua

subterránea hasta brotar por manantiales en la plataforma insular.

edad del karst

de la plataforma

Para determinar la edad del relieve

kárstico enterrado en la plataforma,

es fundamental conocer la antigüedad

de las calizas que constituyen el

substrato rocoso karstificado y la edad

de los sedimentos suprayacentes. En

otras palabras, establecer el intervalo

de tiempo en que las calizas estuvieron

expuestas al intemperismo subaéreo.

El nivel de estudio de las calizas que

subyacen la plataforma insular es bajo,

dada la gran extensión de la misma

5


El mar se eleva e inunda la plataforma insular, parte de

las llanuras bajas y se forman las bahías y los humedales

actuales. Muchas cavernas se inundan. Cuba adquiere su

forma actual en los últimos 7000 años

El nivel del mar se deprime alrededor de 120 metros.

Emergen los terrenos bajos de Cuba y su plataforma

insular. Intensos procesos de intemperismo, formación

de suelos, karstificación y erosión. Se abren profundos

valles y se forman cavernas verticales y horizontales.

El nivel del mar se eleva hasta +6.6 - 8.3 m con respecto

al nivel actual. Se inundan la plataforma insular y parte

de las llanuras, así como las cavernas preexistentes

en terrenos bajos. Se deposita la Formación Jaimanitas y

equivalentes. Gran reducción de la superficie emergida.

El nivel del mar se deprime más de 100 metros.

Emergen los terrenos bajos de Cuba y su plataforma

insular. Intensos procesos de intemperismo, formación

de suelos, karstificación y erosión. Se forman cavernas

tanto verticales como horizontales.

Elevación del nivel del mar, inundación de cavernas.

Se depositan las formaciones Vedado, Maya, Alegría y

equivalentes.

FIGURA 4. Oscilaciones del nivel del mar durante el Pleistoceno superior-Holoceno (<200000 años)

y sus efectos en el karst de la plataforma insular cubana. Escala según Chappell et al. (1996).

y por estar sumergidas y enterradas

por sedimentos, de manera que no se

puede descartar la posibilidad de que

en distintas áreas tengan una diferente

antigüedad. Ionin et al. (1977) asumieron

que en general la mayoría de

las calizas correspondían al Mioceno, y

sólo localmente al Pleistoceno superior.

Sin embargo, en la región occidental

de la plataforma varios pozos

han cortado calizas de la Formación

Jaimanitas del Pleistoceno superior y

de la Formación Vedado del Pleistoceno

inferior a medio (Peñalver, 1982;

Cabrera y Ugalde, 2001; Guerra et al.,

1984). Asimismo, el hecho de que la

Formación Jaimanitas aflore en las costas

rocosas de Cuba y de muchos cayos,

favorece la posibilidad de que esta

formación hubiera abarcado grandes

extensiones de la plataforma.

Sin embargo, las calizas de Jaimanitas

alcanzan hasta 10 o 12 metros de

espesor, a lo sumo 15 m, mientras que

el relieve kárstico de la plataforma presenta

en algunos tramos una rugosidad

que también oscila en los 12 metros.

Esto hace posible que la Formación

Jaimanitas haya sido eliminada por el

proceso de karstificación en algunos

lugares de la plataforma y ahora la

Formación Vedado y sus equivalentes

estén presentes bajo los sedimentos.

Esto se ha constatado en algunos

pozos donde se recuperó una fina capa

de suelo con fragmentos calcáreos

(Ionin et al., 1977). Sobre esta base, se

puede suponer que los grandes espesores

de caliza que se han ilustrado

en los perfiles sismoacústicos (Fig. 2),

pudieran realmente corresponder a la

Formación Vedado u otras del intervalo

Pleistoceno medio y más antiguas,

pero este es un problema pendiente de

resolver.

Para fechar la antigüedad del karst

basta con haber determinado que las

calizas más jóvenes corresponden a

la Formación Jaimanitas, cuya antigüedad

está entre ~133000 y ~119000

años, de acuerdo con los fechados de

corales contenidos en estas rocas, lo

que coincide con el pico de la transgresión

Sangamon o MIS 5.5 (*), según

6


Chappell et al. (2002) y Muhs et al.

(2017). Por eso se puede asumir que el

karst de la plataforma insular es posterior

a los 119000 años.

Por otra parte, los depósitos de turba

y fangos orgánicos marinos que cubren

a las calizas en la plataforma insular

fueron fechados por radiocarbono del

Holoceno, entre 6500±150 y 1220±100

años (Ionin et al., 1977), sugiriendo

que el karst es anterior a 6500 años,

probablemente 7000.

Esta karstificación, en condiciones

subaéreas, probablemente corresponde

al gran descenso del nivel del mar

de –120 metros por debajo del nivel

actual, que ocurrió durante el MIS 2

(máximo glacial Wisconsin), que se

ha fechado entre 26000 y 18000 años

atrás (Fig. 4; Chappell et al., 2002). Se

ha establecido que el nivel del mar fue

elevándose paulatinamente después

del MIS 2, alcanzando un pico máximo

hace unos 7000 años, lo que corresponde

con la edad de las turbas y los

fangos marinos.

Sin embargo, la curva de las oscilaciones

del nivel del mar durante el

Plioceno-Cuaternario demuestra que

hubo varias etapas anteriores, cuando

el nivel del mar estuvo muy alto

(máximo interglacial), seguidas por

otras etapas cuando el nivel descendió

decenas y hasta más de la centena de

metros con respecto al nivel actual

(máximo glacial). Esto significa que

existe la posibilidad de que durante

cada ascenso del nivel del mar en el

pasado se hayan depositado calizas

de aguas poco profundas, mientras

que durante cada descenso del nivel

del mar se haya desarrollado la

karstificación de todas las calizas

preexistentes en ese momento. Por esa

razón, se puede suponer que las rocas

calcáreas pre-Holoceno, que se formaron

entre los límites de la plataforma

insular y las llanuras costeras, estuvieron

sometidas a reiterados procesos

subaéreos de karstificación a partir

de su formación. En otras palabras,

durante el Pleistoceno tardío-Holoceno

(18000 a 7000 años), es posible que

se haya desarrollado una karstificación

superpuesta a otros eventos anteriores,

tal como se destaca en la figura 4, para

los últimos 200000 años.

Por ejemplo, los picos de rugosidad

del paleokarst de la plataforma pudieran

estar constituidos por calizas de

la Formación Vedado o más antiguas

(Fig. 2, tramos en rojo), ya que las

calizas de la Formación Jaimanitas

pudieron haber sido eliminadas en

muchas localidades por los factores del

intemperismo químico-físico.

un proxi emergido

del karst enterrado

Para comprobar algunas de las

suposiciones adelantadas en párrafos

anteriores se pueden aprovechar como

referencia los procesos de intemperismo

y karstificación que se presentan en

las costas rocosas, ya que estos pueden

tener paralelos con los procesos del

karst ocurridos en la plataforma insular

cuando esta estuvo emergida.

En muchas de estas costas existe una

llanura abrasiva y abrasivo-acumulativa,

muy baja, plana, karstificada, hasta

una altura de 5 a 7 metros (Portela et

al., 1987; Acevedo-González, 1967;

Núñez Jiménez, 1984, 2012). Sin embargo,

solo será posible tener un verdadero

escenario del karst enterrado

y sumergido en la plataforma insular

cuando se hagan investigaciones con

métodos modernos de más precisión.

En los párrafos siguientes se caracterizan

algunos paisajes de las superficies

emergidas, los cuales se pueden

considerar como un espejo emergido

de los paisajes de la plataforma insular

enterrados bajo sedimentos del

Holoceno.

La figura 5 muestra la llanura costera

emergida al oeste de la bahía de

Santiago de Cuba después del paso

del huracán Sandy, cuando fue batida

por fuertes marejadas y el mar alcanzó

hasta las uvas caletas, donde se depositó

una barra de tormenta. Nótese

que más al oeste hay un sector donde

la superficie está más elevada y el mar

no pudo penetrar. Este tipo de evento

debió ocurrir numerosas veces mientras

el nivel del mar ascendía desde

–120 metros hasta la altura de la plataforma

(<30 metros).

Al respecto es importante indicar

que este ascenso del nivel mar no fue

lineal, sino una sucesión de estadios

de reposo y formación de terrazas, y

estadios de ascenso rápido por causa

del derretimiento de los hielos, hasta

alcanzar otro nivel más alto. Durante

cada estadio de estabilidad del nivel

del mar hubo eventos de abrasión y

formación de playas de tormenta tal

como ilustra el paisaje de la figura 5.

Ionin et al. (1977) detectaron al menos

nueve niveles de terrazas sumergidas

en el talud de la plataforma insular.

Otro detalle interesante de las costas

abrasivas como esta es la presencia

de bloques arrancados por la fuerza

del mar y arrastrados hasta más de 50

metros tierra adentro. Estos huracanolitos

pueden constituir algunas de

las irregularidades del fondo marino

de la plataforma detectadas mediante

el perfilaje sismoaústico (Fig. 6).

Esta imagen también muestra el

microrrelieve kárstico, consecuencia

de una combinación del espray salino,

las salpicaduras por oleaje y la penetración

del mar durante las marejadas.

Sobre estas superficies también

se observan cauces de desagüe que a

menudo se abren a lo largo de grietas

en las calizas y funcionan sólo después

de que la superficie ha sido inundada.

Otro detalle a destacar es que la superficie

abrasiva de las calizas muestra

los indicios de que ha sido desbastada

por el oleaje. En ella los corales están

cortados y hay depósitos areno-gravosos

contemporáneos que funcionan

como abrasivos al moverse con el

oleaje y las corrientes (Fig. 7).

El siguiente aspecto a considerar es

la existencia de superficies abrasivas

donde se han eliminado más de 10

metros de espesor de calizas, como

ilustra el ejemplo de la faja costera

entre Bacunayagua y Santa Cruz del

Norte, en la costa norte de Mayabeque

(Fig. 8). Esta planicie abrasiva

alcanza hasta 1 km de ancho a lo largo

de la costa. Por el sur colinda con un

farallón vertical de calizas de la Formación

Güines. En las fotos se observan

dos terrazas marinas emergidas,

la superior labrada en las calizas de

la Formación Vedado del Pleistoceno

inferior a medio, y la inferior en las

calizas del Pleistoceno superior de la

Formación Jaimanitas. El amplio espacio

vacío dejado en el paisaje,

7


debió eliminarse durante el interglacial

MS 5, cuando la Formación Vedado

ya se había depositado y el nivel del

mar se elevó hasta 8.3 metros sobre el

nivel actual, con la capacidad erosiva

de arrancar todo ese volumen de roca

caliza, coadyuvado por los procesos de

disolución (karstificación).

Es importante apuntar, como se ilustra

en la figura 8B, que las calizas de la

Formación Jaimanitas se encuentran

en una faja costera estrecha, pues no

ocupan el espacio de la superficie abrasiva

baja que se ilustra en la figura 8A.

Un posible análogo en la plataforma es

el perfil de la Ensenada de Siguanea,

entre los 4 y 9 kilómetros, donde se

observa un paleorelieve kárstico sepultado

bajo calizas (que pudiera corresponder

a la Formación Jaimanitas),

desarrollado sobre una paleosuperficie

de karstificación, como en el ejemplo

antes expuesto.

La superficie abrasiva marina que

corta las calizas de la Formación Vedado,

al este de los farallones de la Jíjira

(Fig. 8A), conserva testigos de que

en el pasado las calizas de la segunda

terraza ocupaban todo ese espacio

vacío hasta los 8-10 metros de altura

y hasta al menos 1 kilómetro hacia el

sur. En esta área se eliminó un enorme

volumen de calizas de la Formación

Vedado, como lo demuestran los

testigos más resistentes a la erosión,

representados por los pináculos (agujas

calcáreas), cuya altura varía entre

3 y 12 metros, compuestos por calizas

recristalizadas de la propia Formación

Vedado (Figs. 9 y 10).

La aguja calcárea que se muestra en

la figura 9 está formada por calizas

recristalizadas sin aragonito, probablemente

de la Formación Vedado,

pero el elemento más conspicuo de

este tipo, es el Peñón del Fraile, situado

cerca de Santa Cruz del Norte, sobre

la prolongación de esta misma superficie.

El Peñón está compuesto por

cuatro pináculos de distinto tamaño, el

más alto de los cuales alcanza unos 12

metros. Estas agujas tienen las paredes

verticales, desmanteladas por desprendimientos

laterales. Se compone de

calizas fracturadas, recristalizadas,

compactas y muy resistentes, lo que

evitó su desaparición total junto con el

FIGURA 5. Llanura costera al oeste de la Bahía de Santiago de Cuba tras el paso del

huracán Sandy. Calizas de la Formación Jaimanitas. Vista desde el castillo del Morro.

FIGURA 6. Formación Jaimanitas. Superficie abrasiva costera (terraza de Seboruco)

con huracanolitos. En Peñas Altas, al oeste de la Bahía de Santiago de Cuba.

8


FIG. 7. Formación Jaimanitas. Superficie abrasiva de la primera terraza emergida con

corales desgastados y detrito areno-gravoso. Costa en La Mula, al sur del Pico Turquino.

FIGURA 8. Dos perspectivas de Punta Jíjira.

A

Fm. Vedado

Fm. Jaimanitas

Superficie abrasiva

resto de la segunda terraza de la cual

formaba parte. Estas agujas se están

destruyendo a consecuencia de los

procesos de gravedad, el intemperismo

y la karstificación, pero aun así constituyen

un punto muy conspicuo de la

geografía costera (Fig. 10).

Estos pináculos pueden compararse

con los picos que, con una altura entre

10 y 12 metros, aparecen enterrados

bajo sedimentos del Holoceno en la

plataforma insular (Ionin et al., 1977).

Todos estos pináculos muy probablemente

tienen el mismo origen y quizás

la misma antigüedad, pero este es un

tema que deberá evaluarse mediante

nuevas investigaciones.

Una característica no menos importante

de las zonas costeras es la presencia

de nichos de marea y cavernas

subhorizontales que se abren en la base

de las escarpas de las terrazas emergidas,

como se observa en la figura 11.

Cavernas como estas se han encontrado

en las primeras terrazas sumergidas

en el talud insular (Ionin et al., 1977;

Núñez Jiménez, 1984).

Otro elemento que aparece a menudo

en las costas rocosas expuestas a

la acción del viento son las dunas,

que pueden crecer a distinta distancia

del mar. En la costa norte entre La

Habana y Mariel aparece un sistema de

paleodunas del Pleistoceno superior

(Formación Santa Fe), que yacen sobre

A. Vista aérea en perspectiva desde el sur.

B

Fm. Vedado

cav.

cav.

cav.

Fm. Jaimanitas

B. Vista al nivel del mar desde el norte. Se indican las bocas de

cavernas subhorizontales (cav.).

FIG. 9. Aguja de caliza de la Fm. Vedado,

de unos 3 m de alto, sobresaliente en la

superficie abrasiva. Margen oriental de

Punta Jíjira, Boca de Jaruco.

9


FIGURA 10. Peñón del Fraile, visto desde el sur. Los cuatro

pináculos calcáreos están desmantelados por los procesos

graviclásticos y la karstificación. Costa norte de Mayabeque,

al oeste de Santa Cruz del Norte.

rocas intensamente karstificadas cubiertas

por un horizonte de paleosuelo

rojo (Fig. 12). Bajo los sedimentos del

Holoceno en la plataforma insular se

han descrito montículos y capas de

calcarenitas (Ionin et al., 1977), que

pudieran ser equivalentes a la Formación

Santa Fe (Fig. 2: perfil Golfo de

Batabanó).

Parches residuales de suelos rojos,

algunos carbonatizados, se encuentran

sobre la superficie erosionada de

la Formación Jaimanitas en muchas

FIGURA 11. Costa norte de Mayabeque

A

costas de Cuba.

Otro proceso que tiene lugar en las

superficies de las calizas karstificadas

(con karren) en las llanuras costeras es

la formación de autobrechas de marea.

Estas se forman por la acción del agua

de mar sobre las pequeñas protuberancias

de las rocas. Los fragmentos

cortados por la marea alta se depositan

en las pequeñas depresiones contiguas

y, con el tiempo, se cementan con

detritos calcáreos acarreados por el

oleaje.

B

conclusiones

La caracterización ofrecida en estas

páginas refleja la complejidad del

relieve kárstico sumergido bajo los

sedimentos del Holoceno en la plataforma

insular, el cual parece presentar

muchas semejanzas con aquel que tipifica

las llanuras costeras de substrato

calizo en Cuba.

Asimismo, se hace evidente sobre

todo la necesidad de realizar nuevas

investigaciones para esclarecer un grupo

de interrogantes sobre sus peculiaridades,

origen y antigüedad.

A. Segunda terraza, con la muesca intermareal fósil MIS 5.5.

Al este de Guanabo.

B. Contraluz de una caverna subhorizontal en la segunda terraza,

mirando al NE, en La Jíjira. (En la Fig. 8B, boca a la izquierda).

10


Figura 12. Contacto de las eolianitas del Pleistoceno superior con una

superficie paleokarstificada cubierta por una capa de suelo rojo. Es la localidad

tipo de la Formación Santa Fe.

Foto cortesía de Alfredo Contreras

Figura 13. Estalactita sumergida a unos 33 m de profundidad en el blue hole

Sigua de la plataforma insular al sur de la península de Zapata.

11


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MODIS - ENVISAT (2011) Agencia Espacial Europea

12


AGUJEROS

AZULES

Por GubaGeográfica

El karst de la plataforma insular

cubana incluye un puñado de

agujeros azules (blue holes)

dispersos a poca profundidad,

parcialmente rellenos por sedimentos

arenosos y derrumbes. De ellos se sabe

muy poco porque solo ahora se empiezan a

buscar y cartografiar con detenimiento.

Ausentes de los mapas y del inventario

geográfico cubano, pocos autores los mencionan

en la literatura especializada. Por

fortuna, hoy un laborioso grupo de espeleobuzos

hace una minuciosa exploración

de los fondos marinos y ha encontrado

muchos, aparte de los ya conocidos.

El grupo que nos presenta estas sorprendentes

maravillas de una geografía que

siempre tiene algo nuevo que mostrar es

parte de la sección de espeleobuceo del

Comité Espeleológico de Matanzas, encabezada

por Alfredo Contreras, quien ha

facilitado las fotos y mapas que se muestran

aquí y es quien se ocupó de divulgarlos

en las redes sociales y ahora lo hace en

CubaGeográfica.

Poza Sigua I

Foto de Alfredo Contreras

13


Foto de Luis Muiño

“Parece que hay muchos agujeros azules y queremos localizarlos

y visitarlos porque son prácticamente desconocidos,

salvo por los pescadores locales”, comenta Contreras,

quien dirige la exploración y la cartografía.

“Sabemos que son importantes para la hidrología de las

zonas de karst costero, para la historia geológica del Cuaternario

y como refugio natural de muchas especies, por

eso queremos que se conozcan y que los especialistas les

presten atención para sumarlos al conocimiento geográfico

de Cuba”, señala Contreras con candidez. “Este esfuerzo

no valdría la pena mucho si no fuera para sacarlo a la luz

rápido”, agrega.

No se trata solo de curiosidades bellas las que está descubriendo,

cartografiando y dando a conocer este grupo, sino

Sigue en la pág. 17

Foto de Alfredo Contreras

Contraluz de

la entrada a la Poza

Sigua I, arriba, una

cueva submarina

estrecha y profunda

en el borde de la

plataforma insular.

A la izquierda, la boca

circular de la Poza

de Don Pedro, una

cavidad que alcanza

60 m de profundidad.

14


Dónde han aparecido los agujeros azules

C i é n a g a d e Z a p a t a

Gemelos

Las Salinas

Palanca

J a r d i n e s y J a r d i n i l l o s

Salado

Zarapico

El Navío

Palomo

Agujeros azules

Explorados

Localizados

Cayo Traviesa

La Habana

Flamenco II

Flamenco I

Sigua II (Fabián)

Sigua I

Don Pedro

G o l f o d e C a z o n e s

Mapa por Alfredo Contreras

Área ampliada

Seis agujeros azules explorados y otros cinco localizados

en el extremo oriental de la plataforma de los Canarreos,

entre Cayo Largo del Sur y el Golfo de Cazones.

10

50

Poza Sigua I

-38m

-70m

-10m

Poza Flamenco I

10 10

-13m

-22m

-42m

A

los agujeros azules se les encuentra por

toda la plataforma, pero la mayoría de

los explorados y localizados aparecen como

un enjambre en la margen occidental del

Golfo de Cazones, al sur de la Ciénaga de

Zapata, donde ya se conocen once. Al menos

dos de ellos, las pozas Sigua I y Sigua II,

se abren muy cerca del borde del abrupto

talud de Cazones y por la morfología y

morfometría de la Poza Sigua I pudieran

asociarse a una grieta de distensión,

parecida a las que bordean la Bahía de

Cochinos (ver “Las grietas de distensión”,

CubaGeográfica Nº3, julio-diciembre 2016)

y a la descrita bajo los cimientos de la

termoeléctrica Antonio Guiteras en Matanzas.

El resto de los agujeros azules tienen

salones amplios, cuyo ancho en el fondo excede

varias veces al de la boca de la cueva,

similar morfológicamente a la sección de

50 50

-56m

muchas cuevas de la llanura abrasiva karstificada

del sur de La Habana y Matanzas.

10

50

Poza de Don Pedro

-13m

Poza del Navío

-24m

-28m

-33m

-15m

-40m

-39m

-60m

-51m

15


Descenso vertical

a la Poza Sigua I, una

sima inundada al borde

del Golfo de Cazones

que alcanza 70m de

profundidad.

Sigua I puede haber

sido abierta en una

grieta de distensión

parecida a las de la

Bahía de Cochinos

Foto de Luis Muiño

16


Viene de la pág. 14

que estos agujeros azules son un registro de parte de la

larga historia del desarrollo de la plataforma insular, de sus

episódicas emersiones y hundimientos que también han ido

dejando huellas, algunas evidentes y otras disimuladas, en

el paisaje de la tierra firme y de los fondos marinos.

Los agujeros azules que muestran Alfredo Contreras y su

equipo en una extraordinaria colección fotográfica abren sin

esfuerzo una puerta a la imaginación, que va desde pensar

en formas de integrarlos a la industria del turismo, como

los de Belice y las Bahamas, a la necesidad de protegerlos

del estrés ecológico y la devastación que muchas veces va

de la mano del turismo, aún cuando por ahora casi nadie los

visita. A juzgar por la reacción en las redes, estas fotos y la

discusión en torno a ellas también crean impaciencia por

incorporar los agujeros azules al conocimiento geográfico

básico y presentarlos en mapas, debatir sobre su origen,

sobre la historia que revelan y por buscar en su interior

posibles restos de la fauna del Pleistoceno.

“Sería muy bueno que los especialistas empiecen a escribir

sobre esto. Nosotros ponemos a disposición de ellos nuestro

trabajo de exploración y cartografía”, insiste.

Núñez Jiménez parece haber sido el primer autor que exploró

los agujeros azules en la plataforma cubana. Se refirió

solo a dos de ellos, el primero fue la Cueva Nº1 de Boca

de Jaruco, abierta a 10 m de profundidad, a la que trató

muy someramente, mientras que el segundo fue el Ojo del

Mégano, situado a 15 km al ENE del cayo Bahía de Cádiz

en la costa norte de Cuba central.

Este último lo describe mejor e incluso lo asocia con otros

agujeros azules descritos en la costa oriental de la isla de

Andros, en el archipiélago de las Bahamas.

“La profundidad del Ojo del Mégano es de 70 m, lo cual

indica con gran probabilidad que fue originado cuando el

nivel del mar se encontraba a esa altitud”, anota Núñez en

su libro Bojeo (Núñez Jiménez, Antonio, Cuba, la Naturaleza

y el Hombre. Bojeo, 1984, Ed. Letras Cubanas, La

Habana, p. 369).

Apunta Núñez además que la profundidad del Ojo del

Mégano es similar a la del fondo de la cueva lacustre

llamada 35 Aniversario, en la Ciénaga de Zapata y también

a la de las cavernas submarinas de situadas frente a la costa

oriental de Andros, “lo que nos indica que ambas plataformas,

la de Cuba y la de Bahamas, han estado sometidas a

parecidos procesos eustáticos y tectónicos (sic)”.

Los agujeros azules ubicados y cartografiados por el grupo

de espeleobuceo de Matanzas ofrecen una clave para

interpretar el desarrollo del relieve y el karst en el Pleistoceno

tardío, una etapa que dejó algunos de los rasgos más

sobresalientes del relieve cubano, entre ellos los cañones

submarinos, los cauces fluviales de la plataforma, los valles

enterrados, las terrazas y nichos del talud insular y ahora,

los agujeros azules, formados cuando el nivel del océano

descendió más de un centenar de metros con respecto a su

posición actual durante el más reciente período glacial.

El trabajo que están haciendo parece que solo se inicia y

lo más notable es la disposición de divulgar rápido sus

hallazgos. Ojalá puedan llevarlo mucho más lejos.

El grupo de espeleobuceo de Matanzas, autores de la exploración y cartografía de los agujeros azules, desde la izquierda:

Luis Muiño Suárez, Esteban Grau, José Antonio Dencas, Elián López Cabrera, Yoan Osmel Rodríguez, Luis Miguel Quintana,

Alfredo Contreras y Alejandro A. Contreras.

Foto Grupo de Espeleobuceo de Matanzas

17


Misterios de la evolución contenidos en los agujeros azules

Por Antonio R. Magaz

Los agujeros azules que el grupo de espeleobuceo de

Matanzas ha visitado y cartografiado deben guardar

indicios que ayuden a explicar la edad de los sistemas

kársticos profundos.

Probablemente se formaron durante la parte alta del Pleistoceno

superior, cuando el nivel del mar descendió más de

un centenar de metros con respecto a su posición actual.

Las cavidades alcanzan una profundidad máxima de 70 m

y tienen semejanzas morfogenéticas con cavernas emergidas.

En las paredes de estas cuevas hay varias solapas entre

10 y 38 m, algunas con formaciones secundarias hasta una

profundidad de 40 m. Los conos de derrumbe de las bóvedas

hundidas y los sedimentos marinos depositados durante

milenios ocultan parcialmente impenetrables galerías horizontales

del fondo, muy comunes en cavernas emergidas.

En las cuevas emergidas de las llanuras y alturas costeras

de Cuba son frecuentes las dolinas de hundimiento con

conos de derrumbe y galerías subhorizontales correlacionables

con las terrazas marinas emergidas.

Hipotéticamente debe haberse formado un nivel de cuevas

freático-marinas donde no transcurrió el tiempo de

emersión necesario para la manifestación plena de la

litogénesis subterránea al ser interrumpida a causa del

ascenso postglacial del nivel marino y la inundacion de las

cavidades bajo el mar. La edad relativa de las cuevas originales

más profundas donde no se formaron espeleotemas por

la inundación subsiguiente al descenso marino máximo debe

estar comprendida entre el Pleistoceno superior la parte alta

(-20000 años BP) y el Holoceno temprano (11000 años BP).

Los materiales sedimentarios de origen químico y biógeno

que contienen estas cuevas sumergidas así como los fósiles

contenidos en ellos pueden ayudarnos a fechar estas cavidades

sin espeleotemas a través de métodos cruzados de

datación absoluta.

Según los datos todo parece indicar que el cavernamiento

en profundidad no excede mucho más de 70 m bajo el nivel

actual del mar y que las espeleotemas más profundas se

encuentran a no más de 40 m bajo el nivel del mar.

De acuerdo con los mapas paleogeográficos del Cuaternario

y con los estudios geomorfológicos cubanos, durante

el Pleistoceno superior, la parte alta y hasta el inicio del

Holoceno se produjo el aumento máximo del area emergida

del megabloque cubano. Por una parte, el nivel marino

descendio hasta -120 m y, por otra, el elevamiento tectónico

ha sido calculado en +50 m, ocurriendo asi la máxima

emersión de toda la historia natural del archipiélago. El

resultado de la suma algebraica es igual a -70 m, valor que

coincide con las profundidades maximas señaladas por

todos los espeleologos y buzos que han participado en la

exploracion del karst sumergido.

Otra hipótesis sobre el origen y desarrollo de algunos

agujeros azules tiene que ver también con el abatimiento

acentuado del nivel de base marino en esa época, que promovió

el cortamiento erosivo y la karstificación profunda

en fracturas verticales. En esta última alternativa genética

no deben haberse formado ni estantes a distintos niveles

ni cavidades horizontales en los fondos de las secciones,

elementos que son característicos de la morfología tanto de

estas formas sumergidas como de las emergidas.

Poza de Don Pedro

Foto de Alfredo Cnntreras

18


LA NUEVA CARTOGRAFíA

EL SISTEMA DE POSICIONAMIENTO GLOBAL

Por Manuel García de Castro

Hace apenas una generación los sistemas globales de posicionamiento

y navegación por satélites no existían o estaban en

su infancia temprana. Hoy es casi imposible concebir el mundo

sin ellos. Irrumpieron en nuestras vidas de forma rápida e

impactante, como si de repente hubiésemos despertado en un

mundo distinto, representado a través de esta tecnología en

una dimensión diferente a la que proveían los instrumentos y

métodos convencionales.

Los sistemas globales de navegacion ofrecen soluciones a

tareas científico-técnicas complejas, amén de las más sencillas

de la vida diaria, muchas de ellas difíciles de resolver —e incluso

de imaginar— hace apenas unos años.

Conviene conocer el fundamento geodésico-cartográfico de estos

sistemas en sus aplicaciones para la Geografía y las ciencias

afines, con el fin de crear una base cognitiva que ayude a

relacionarnos con esta formidable herramienta.

Ilustración basada en una foto de NASA-SCIENCE

19


El Sistema de Posicionamiento

Global (GPS, por Global Positioning

System, en inglés) es un sistema

de radionavegación y localización

basado en el uso de al menos 24

satélites de una red de 32, que están

dispuestos en seis planos orbitales y

son capaces de operar en cualquier

lugar del mundo las 24 horas del día,

independientemente de los efectos

de las condiciones meteorológicas.

El sistema garantiza la visibilidad

simultánea de cualquier punto de la

Tierra desde al menos cuatro de sus

satélites.

Forman el GPS una constelación de

satélites de navegación, cronometría

y distanciometría, desarrollada originalmente

por el Departamento de

Defensa de Estados Unidos (DoD)

a partir de 1978, en el denominado

Proyecto NAVSTAR (ver Glosario).

El GPS no es el único sistema global de

navegación satelital actual, pero el uso

y la precedencia han convertido a sus

siglas (por Global Positioning System) en

un identificador genérico de todos los

que hoy están en uso.

Desde el 2016 existen tres sistemas

de cobertura global, además del mencionado

GPS norteamericano. Son el

GLONASS, desarrollado por Rusia, al

que se unen, en fecha más reciente, el

GALILEO, de la Unión Europea y el

BeiDou (Osa Polar), de la República

Popular China, todos en su fase operativa

y que, en su conjunto, conforman

el Sistema Global de Navegación

Satelital (GNSS, por Global Navigation

Satellite System), una denominación que

incluye a todos los sistemas de posicionamiento

global satelital, que transmiten

señales continuas, cuya recepción

permite determinar la posición de

los usuarios sobre la superficie terrestre,

los océanos y el aire.

Otros dos sistemas de navegación

satelital, el IRNSS, de la India, y el

QZSS de Japón ofrecen cobertura

regional en el sur y este de Asia.

Las estaciones receptoras GNSS están

diseñadas para captar las señales

de los sistemas mencionados e integrarlas,

lo que produce una combinación

de dos o más sistemas, con el

aumento del número de satélites y un

incremento sustancial de la cobertura,

posibilidades y precisión del posicionamiento.

El GPS fue el pionero de todos los

sistemas mencionados bajo la denominación

GNSS. No solo fue el primero

en ser operativo (en 1994 para el uso

público), sino que es el más conocido,

utilizado y confiable. Es por ello que

lo presentamos como ejemplo de los

sistemas globales de posicionamiento

y navegación satelital en uso.

Funcionamiento del Sistema de

Posicionamiento Global (GPS)

Los satélites GPS circunvalan la Tierra

dos veces al día en una órbita precisa,

ligeramente elíptica, a 20180 km de

altura y velocidad de traslación de

14000 km por hora.

Cada satélite transmite una señal de

radio modulada en tres frecuencias

diferentes de la banda L [1], que son

portadoras de información temporal

y sobre los parámetros de su órbita.

La señal es captada y decodificada por

un receptor GPS situado sobre la superficie

terrestre. Para el uso civil se

destinó en principio la frecuencia L1.

Debido a que, en términos de localización,

cada satélite utiliza una señal

individual para calcular la distancia

hasta el equipo receptor, situado en la

superficie terrestre, la posición puntual

del receptor queda indeterminada,

por lo cual se requiere usar cuatro

satélites de forma simultánea: tres

para determinar la posición referida al

elipsoide de referencia (en este caso

el WGS84) mediante sus coordenadas

cartesianas tridimensionales, las

cuales pueden ser convertidas a coordenadas

geográficas GPS, mientras

que el cuarto satélite es utilizado para

mejorar la precisión del tiempo.

Como los GPS pueden considerarse

un subsistema de los GNSS (aunque

orgánicamente no lo son), los receptores

de las señales satelitales se diferencian,

según estas vengan de uno

u otro sistema. Así, un receptor GPS

sólo capta e interpreta la información

de satélites de la red GPS, mientras

que un receptor GNSS recibe y

procesa señales de todos los sistemas

(GPS, GLONASS, Galileo y BeiDou).

De este modo, un receptor GNSS

utiliza un número mayor de satélites e

incrementa la precisión en la ubicación

de los puntos y su fiabilidad.

Las señales de radio de los satélites

GPS se trasladan linealmente a la

velocidad de la luz, siguen la visual

al receptor y atraviesan las distintas

capas de la atmósfera, incluidas las

nubes, pero no penetran objetos

sólidos y voluminosos, como estructuras

de concreto, edificios y bosques

densos. Sin embargo, los sistemas de

recepción actuales son muy sensibles

y pueden captar la señal adecuadamente

en zonas boscosas y urbanas

moderadamente densas.

La distancia entre el satélite y el

receptor se determina por el desfasamiento

del tiempo entre la señal

[1] La banda L designa un rango de frecuencias del espectro electromagnético (EEM),

de 1.5 a 2.7 GHz, que es la banda en la que operan los GPS (y GNSS) porque posibilita

la penetración a través de las nubes, niebla, lluvia, tormentas y vegetación.

La banda L, para los GPS, se divide en L1, L2 y L5:

L1 (1575.42 MHz). La señal más antigua y difundida de los GPS y se divide en el

Coarse/Adquisition Code (C/A), [código de adquisición grueso] destinado al uso civil, y

el Precisión Code (P-code), [código de precisión] para el uso militar. Su frecuencia es

relativamente lenta por lo cual no es muy eficiente para atravesar obstáculos.

L2 (1227.60 MHz). Posterior a la L1, también con un código C/A para uso civil y un

código P para uso militar. Por su frecuencia más rápida atraviesa mejor las nubes,

árboles y el conglomerado de edificaciones.

L5 (1176.45 MHz) Es la señal más avanzada y está prevista para su incorporación completa

en el 2021, para ser usada en la seguridad del transporte y la aviación.

20


de ida y retorno entre ambos. Esta se

calcula por las mediciones de relojes

atómicos a bordo del satélite, ya que

la velocidad de la señal es constante

en el vacío y corregida al atravesar la

atmosfera. Los relojes atómicos son

extraordinariamente precisos, con

una sensibilidad del orden de las cien

mil millonésimas partes de un segundo

(10 -11 seg).

La posición del punto en el terreno se

calcula por trilateración desde el espacio,

que se basa en ubicar un punto

(el receptor) a partir de la medición

de las distancias a otros tres puntos,

en este caso, los ocupados por tres

satélites.

Las señales de los GPS contienen tres

tipos de información:

1. El código pseudoaleatorio, un

identificador que detecta cuál es el

satélite transmisor.

2. Las efemérides, que determinan

la posición del satélite y ofrece información

sobre su funcionamiento,

la fecha y el tiempo horario.

3. El almanaque, que informa al

receptor la posición que deberá

ocupar un determinado satélite en

cualquier momento, proporcionando

información orbital de dicho

satélite o de otro del sistema.

Fuentes de error que

degradan la señal de los GPS

Algunos de los factores que afectan

las señales de los GPS son:

• Retraso de la señal, debido a la

interferencia de la ionosfera y la

troposfera.

• Dispersión de la señal, debida a

obstáculos en el terreno.

• Errores orbitales, debidos una

localización imprecisa del satélite.

• Errores del reloj receptor, por

discrepancias con el reloj atómico

del satélite.

• Número de satélites visibles,

por insuficiente cantidad de

satélites observables.

• Geometría de la agrupación de

Qué es El GPS diferencial (DGPS) y qué ventajas tiene

El GPS diferencial (DGPS) es un método para aumentar la precisión de las mediciones

en el sistema de posicionamiento global. Se basa en el uso simultáneo de

dos fuentes de información: un receptor GPS móvil (rover) y una corrección de la

señal.

El receptor móvil recibe directamente la señal del satélite a medida que se

traslada sobre diferentes puntos del terreno, cuya posición (coordenadas) se

desea conocer y utiliza la corrección proporcionada por una estación fija (base),

que es otro receptor, ubicado sobre un punto distante del móvil, cuyas coordenadas

son conocidas.

La estación base calcula la corrección, mediante la comparación de dos valores

simultáneos obtenidos, entre la señal recibida, y el de la posición verdadera

conocida y la envía por radio al receptor móvil, el cual realiza el ajuste para el

punto cuyas coordenadas se desean conocer. La corrección puede hacerse en

tiempo real automáticamente (in situ), o en post-procesamiento (en gabinete).

La precisión, utilizando este método, puede llegar a alcanzar valores centimétricos

y subcentimétricos lo cual resulta en la exactitud del posicionamiento.

Satélites GPS

S1

B

Estación móvil (rover)

S2

Señal de radio

A – Receptor GPS (base) sobre un punto de coordenadas conocidas A1.

B – Receptor GPS itinerante (móvil) situado sobre un punto B1 cuyas

coordenadas se desean conocer.

AB – Enlace radial entre el receptor base A y el receptor móvil B.

Las señales de los satélites GPS (S1, S2, S3 y S4) se reciben al unísono

en los receptores A y B, obteniéndose la coordenadas correspondientes

para cada estación A1 y B1 (portadoras, en ambos casos, de un error de

posición que, por la proximidad* de las estaciones A1 y B1, se considera

igual para ambas. El receptor fijo compara las coordenadas recibidas de

los satélites con las conocidas del punto de estación y determina el error

y la corrección, que es enviada directamente por radio al móvil, el cual

ajusta sus coordenadas, corrigiendo el error de posición para el punto

B1, así como en los demás puntos B2, B3… Bn, a los cuales el móvil se

desplaza siguiendo el procedimiento descrito.

* La distancia del móvil al punto fijo (base) puede ser de 300 km o más en el caso de que la

base sea un punto de la red geodésica GPS en el terreno. También es posible contar con estaciones

fijas temporales más próximas. Si el receptor base se estaciona sobre un punto de la red geodésica,

vinculada al datum local, (por ejemplo, NAD27) se puede establecer la correlación de las coordenadas

GPS y locales, lo cual permite hacer el ajuste al datum local por “corrimiento de coordenadas”.

Las causas de la degradación de la señal de los GPS se enumeran en el texto (ver fuentes de error

que degradan la señal de los GPS).

S3

S4

A

Estación fija

21


• satélites, debida a inconsistencias

de la configuración satelital.

• Disponibilidad selectiva, por

degradación deliberada de la precisión

de la señal para evitar su uso

militar por potencias ajenas. (En

desuso desde el 2000, al mejorar la

precisión para el uso civil).

Estas afectaciones son susceptibles

de ser corregidas para garantizar la

precisión y la exactitud de la posición

de los puntos en el terreno.

Segmentos

Todas las funciones de los sistemas

GPS descritas se organizan, para su

manejo, en tres segmentos: el espacial,

el de control y el del usuario.

El segmento espacial está determinado

por la constelación nominal,

formada por los 24 satélites operativos

GPS, que transmiten las señales

portadoras de la posición y hora de

cada satélite y los satélites de reserva.

El segmento de control lo forman

las estaciones de seguimiento y

control en la Tierra, cuya función es

mantener los satélites en la órbita

apropiada y el ajuste de los relojes

satelitales. Las estaciones se encargan

además de dar a los satélites información

de navegación actualizada, con

lo que garantizan el funcionamiento

adecuado de toda la constelación.

El segmento del usuario lo integran

los equipos de recepción

GPS que reciben las señales de los

satélites para calcular la posición tridimensional

(coordenadas (X, Y, Z) y

la hora precisa del punto de estación

en la Tierra.

La Precisión

La precisión del posicionamiento mediante

los GPS varía entre 5 metros

y 30 centímetros y depende de la

sensibilidad de los equipos a bordo de

los satélites, de los de recepción y de

los métodos empleados para hacer las

mediciones y los cálculos.

En el caso de las mediciones geodésicas

y topográficas se utilizan receptores

muy precisos y costosos que

permiten alcanzar valores subcenti-

métricos, sobre todo cuando se utiliza

el método de corrección conocido

como GPS diferencial (DGPS). No

son iguales los requerimientos de

precisión para el posicionamiento

de puntos geodésicos y topográficos

–que requieren receptores de alta

gama– que los de un teléfono inteligente,

que también son receptores,

pero con requerimientos de precisión

más modestos.

Además, es necesario señalar que los

GPS y el resto de los sistemas GNSS

mencionados se están actualizando

constantemente.

Existen antenas receptoras distribuidas

sobre la superficie terrestre que

conforman una red cada vez más densa,

que establecen correcciones diferenciales

locales y las envían por

radio a los equipos de recepción

móviles, aumentando la precisión

de las mediciones a valores subcentimétricos.

Utilización de los GPS

Los sistemas satelitales de navegación

global son una herramienta formidable

y productiva, que encuentra una

aplicación amplia y diversa en múltiples

campos de las Geociencias, en la

Cartografía y la Geodesia.

En general hay cinco usos fundamentales

de los GPS:

1. Localización: determinación

de una posición.

2. Navegación: traslación de un

lugar otro.

3. Control: monitoreo de objetos

y rastreo de movimientos.

4. Geodesia y Cartografía:

creación de redes de control

geodésicas y de mapas.

5. Cronometría: obtención precisa

de mediciones temporales.

Sólo para la Geografía y las Geociencias

y para la Geodesia y la

Cartografía en particular, los cambios

comparados con los métodos e instrumentos

convencionales (incluidos

los más modernos y actualizados)

han sido considerables. Sus posibilidades,

aún en fase de exploración, son

ilimitadas.

Por ejemplo, nunca se había logrado

medir la dirección y el desplazamiento

de las placas tectónicas en tiempo

real con precisión subcentimétrica,

como es posible hacerlo en la actualidad

con los GPS.

No es difícil imaginar el amplio abanico

de aplicaciones de los GPS/GNSS

en la investigación geográfica, como

puede ser su uso combinado con

imágenes de satélites de observación

(Landsat y Copérnico, por ejemplo) y

el levantamiento aéreo local y puntual

georreferenciado de las unidades de

paisajes geográficos, de la morfología

litoral o de sitios arqueológicos.

También es posible explorar y evaluar

sitios de interés turístico y sus accesos

empleando vehículos portadores

con sistemas de localización GPS/

GNSS (drones, aviones, todoterrenos)

y sensores de distinto tipo.

Los receptores GPS están revolucionando

el levantamiento topográfico

detallado en el catastro en el ordenamiento

territorial y en la ingeniería

civil y arquitectura, obliterando a los

métodos e instrumentos convencionales.

Pueden dotar a los trabajos

de levantamientos, replanteo y apoyo

que precisan del uso de sistemas

convencionales (estaciones totales)

de un soporte de georreferenciación

confiable para el trabajo.

No basta lo hasta aquí presentado

para entender el funcionamiento de

los GPS y sus aplicaciones. Hay que

analizarlos en su contexto y esclarecer

su tarea fundamental y cómo las

coordenadas GPS se compatibilizan

con las de los sistemas de georreferenciación

y cartográficos vigentes.

el mundo de las coordenadas

Como la Geodesia y la Cartografía,

los sistemas de navegación satelital

tienen como fin primordial hallar la

posición tridimensional de los objetos

en la superficie de la Tierra y determinar

sus movimientos.

Si bien las necesidades de la navegación

en la era de los descubrimientos

22


Australia no está allí donde uno lo esperaba

El continente australiano, que es parte de una placa varias veces mayor que él, se ha desplazado

1.5 metros hacia el noreste desde el último ajuste de sus coordenadas GPS realizado en 1994.

PLACA INDIA

PLACA

AUSTRALIANA

El movimiento

Cada año la placa

australiana se

desplaza 6.9 cm

hacia el noreste,

con un ligero giro

a favor de las manecillas

del reloj

PLACA

ANTÁRTICA

LATITUD

Los GPS, las placas tectónicas y su

impacto en la cartografía australiana

La extensa placa australiana se mueve con una velocidad

de 6.9 centímetros al año en dirección noreste, lo

cual ha causado un desplazamiento total de 1.5 m en

22 años. Este movimiento obligó a reajustar en 1994

el sistema de coordenadas –vinculadas al datum local–

para hacerlas corresponder con las coordenadas

globales GPS, que están referidas al datum WGS 84.

Una distancia 1.5 metros puede parecer insigificante

para todo un continente que mide unos 3700 km de

norte a sur y, por lo tanto, despreciable para tener que

hacer un reajuste de tal magnitud, pero si ese desplazamiento

se examina en el contexto de la tecnología

actual, la diferencia puede ser una cuestión de vida o

muerte.

Si tomamos el ejemplo de un vehículo autoguiado por un

GPS en una carretera australiana, una invasión de carril

de 1.5 metros causada por el corrimiento de coordenadas

puede resultar en un desastre si no se hacen los

ajustes pertinentes. La nueva tecnología abre las puertas

a otra era en la cartografía y sus exigencias son mayores

LONGITUD

PLACA DEL

PACíFICO

1994: Un ajuste practicado

por GPS corrige las coordenadas

de Australia en unos

200 metros

1º de enero, 2017:

Los geocientíficos ajustan la latitud

y la longitud de Australia para incorporar

el movimiento de 1.5 m

de la placa australiana desde 1994

Adaptado de National Geographic

23


aceleraron el desarrollo de la Geodesia

y la Cartografía, la era espacial los

revolucionó y consolidó.

Tengamos en cuenta que no fue hasta

casi finales del siglo XVI, que se creó

el mapa de Mercator, que posibilitó

representar la posición de las embarcaciones

por sus coordenadas

geográficas y trazar sobre él los rumbos

de navegación mediante líneas

rectas referidas a los meridianos.

Con la creación de este mapa –que

no tuvo aplicación práctica inmediata–

la cartografía náutica comenzó a separarse

de los mapas portulanos. Sin

embargo, independientemente de los

avances en la cartografía, el problema

de la determinación de la longitud

geográfica en alta mar permanecía

sin ser resuelto, pues dependía de la

medición precisa del tiempo y no se

contaba con un instrumento adecuado

para hacerlo. De hecho, la posición

de los buques quedaba indeterminada.

Ya entrado el siglo XVIII se inventa un

cronómetro marino de suficiente precisión

como para calcular la longitud.

Un nuevo instrumento, el sextante,

mejoró por su parte el cálculo de la

latitud. Estos avances hicieron posible

que a finales del siglo quedase resuelto,

aunque de modo rudimentario, el

problema del posicionamiento con

los instrumentos y mapas adecuados.

Pero no fue realmente hasta inicios

del siglo XIX que estos instrumentos

y métodos se generalizaron, haciendo

más confiable y segura la navegación.

También se perfeccionan los instrumentos

y métodos geodésicos para

hacer mediciones sobre la superficie

emergida, los cuales, por su carácter

estacionario, permitieron aumentar

notablemente la precisión de las

mediciones.

Como resultado de este lento proceso,

los mapas se hicieron más

detallados y precisos, mientras que

los conocimientos acerca de la esfera

terrestre, en los cuales se basaban, se

volvían más completos. En consecuencia,

el avance de los conocimientos,

de los instrumentos y los mapas hizo

evolucionar las ideas sobre la forma y

Quiénes tienen gnss en el mundo

Seis países han creado sus Sistemas Globales de Navegación por

Satélite con cobertura global o regional. El servicio civil está disponible

en la mayor parte del mundo, salvo en las latitudes más altas.

Los GNSS pueden operar de manera combinada para mejorar su

desempeño a través del aumento del número de satélites simultáneos

por un receptor y la geometría de las órbitas. Existen sistemas

globales de GPS y Galileo, Gallileo-GLONASS, GPS-QZSS, etcétera.

Estados Unidos

Unión Europea

rusia

r. p. China

India

japón

GPS (Global Positioning System)

Creado en 1973 con propósitos militares. Usa 24

satélites de 32 disponibles en una órbita de 55º de

inclinación y una altura de 20200 km. Precisión 5 m.

Respuesta rápida y bajo consumo de batería en los

receptores. La vida útil de los satélites es de 10 años.

Galileo

Opera de manera regular desde el 2016. Usa 24

satélites de 30 disponibles en una órbita de 56º de

inclinación y una altura de 23222 km. La precisión es

de un metro para el servicio público. La vida útil de los

satélites se estima en 12 años. El sistema completo ha

sufrido interrupciones en el servicio.

GLONASS (Sistema Satelital de Navegación Global)

Lanzado al público en el 2006. Usa 24 satélites en una

órbita a 19130 km de altura y 64.8º de inclinación, lo

que favorece su cobertura de las altas latitudes. La precisión

es 2.8 a 7.38 m. El sistema ha tenido desperfectos

y tiene un alto consumo de batería en los receptores.

La vida útil de los satélites es de 10 años.

BeiDou (Osa Polar)

Opera con 35 satélites, cinco en órbita geoestacionaria

y el resto en órbitas variables, la mayoría a unos 20000

km de altura. La precisión pública es 2.6 a 3.6 m. y 0.1 m

militar Una tercera fase del sistema BeiDou aumentará

el número de satélites y sus órbitas para mejor cobertura

y precisión. Diez años de vida útil de los satélites.

IRNSS (Indian Regional Navigation Satellite System)

Son ocho satélites, tres en órbita geoestacionaria a unos

36000 km de altura y el resto en órbita geosincrónica

elíptica inclinada para cubrir el territorio indio. La precisión

es de 10 m sobre la India y <20 m fuera de sus

fronteras. La vida útil de los satélites es de 12 años.

QZSS (Quasi-Zenith Satellite System)

Proyecto civil y complemento regional del GPS. Opera

con cuatro satélites, uno en órbita geoestacionaria y el

resto en órbita geosincrónica elíptica a 70º de inclinación

y altura de 32000 a 40000 km. Precisión de 10 m a

0.1 m. La vida útil de los satélites es de 10 años.

24


COBERTURA Y SEDE DE LOS SISTEMAS SATELITALES DE POSICIONAMIENTO GLOBAL

GPS

GLONASS

Galileo

BeiDou

IRNSS

QZSS

Cuatro proveedores afirman tener una cobertura global

para sus GNSS, pero los servicos de Estados Unidos (GPS),

la Federación Rusa (GLONASS), la Unión Europea (Galileo)

y China (BeiDou) en realidad pierden precisión en las

latitudes más altas. Los sistemas de la India (IRNSS) y Japón

(QZSS) son de carácter regional y buscan incrementar

la precisión del posicionamiento sobre su territorio y los

vecinos con fines civiles o militares. Otros países pudieran

lanzar sus propios sistemas para crear constelaciones más

densas sobre sus territorios y aumentar la precisión.

dimensiones de la Tierra y su representación

cartográfica.

Forma y Dimensiones

de la Tierra

La forma y dimensiones de la Tierra y

su representación cartográfica constituyen

la esencia del posicionamiento

de los puntos en el terreno.

Nuestro planeta es único, pero la

percepción de su forma y sus dimensiones

ha cambiado con el tiempo. Ya

desde la antigüedad a la Tierra se le

consideraba como una esfera, pero

hoy identificarla como tal depende del

modelo utilizado para representarla.

En el siglo XVII la Tierra se definió

como un elipsoide de revolución

achatado por los polos al cual se le

denominó elipsoide terrestre (también,

esferoide), pero si bien esta figura

matemática interpretaba a la Tierra

mejor que la esfera, no satisfacía su

representación adecuadamente, por

lo cual se eligió, a principios del siglo

XIX, la figura del geoide como un

modelo más real.

25


Definición de las Figuras

del Geoide y el Esferoide

El geoide es la figura imaginaria que

mejor representa la forma de la

Tierra, siendo el cuerpo definido por

la superficie equipotencial del campo

gravitatorio terrestre. Se le describe

como “la figura resultante de prolongar,

hipotéticamente, la superficie del

océano mundial en calma por debajo

de los continentes e islas”. A esta

superficie ideal, continua y perpendicular

en todos sus puntos a la dirección

de la gravedad, que da forma al

geoide, se le denomina superficie de

nivel fundamental y es referencia obligada

para determinar las alturas.

Todos estos modelos (esfera, esferoide

y geoide), expresiones de un

mismo ente, se continúan utilizando

hoy en día para la solución de las

tareas de la geodesia, la cartografía y,

obviamente, del posicionamiento, en

función de las necesidades y casos

concretos.

Al ser la dirección de la gravedad

variable en cada punto de la superficie

terrestre, el geoide es una

figura irregular, carente de expresión

matemática, lo cual implica tener que

recurrir a una figura regular próxima

a la cual referir los cálculos geodésicos.

Esta figura es el ya mencionado

elipsoide terrestre (también denominado

esferoide terrestre).

Hasta hace poco, los trabajos geodésicos

convencionales para obtener un

elipsoide como solución de mejor

ajuste al geoide tenían carácter local

y no se pudo, de manera satisfactoria,

generalizarlos a todo el planeta para

lograr un elipsoide global.

En los siglos XIX y XX se calcularon

varios elipsoides, a los que se les

llamó elipsoides de referencia y eran

utilizables en amplias zonas continentales

del planeta. Entre ellos están el

de Clarke, calculado en 1866 y el de

Hayford, en 1909.

el elipsoide, el geoide, y la

superficie física de la Tierra

El Datum

[1] Según la geodesia convencional, para la creación de un datum los geodestas se

basan en una colección de puntos monumentados en el terreno. Estos puntos se apoyan

en observaciones establecidas por la geodesia astronómica de posición y se densifican

utilizando métodos de la geodesia matemática (redes de triangulación, poligonación

y nivelación) y un elipsoide de referencia local, como el de Clarke de 1866, al cual se

vincula el punto de anclaje (el datum) para referir las coordenadas del origen.

El resultado, por definición es topocéntrico, ya que las mediciones que lo caracterizan

se realizan sobre puntos localizados sobre la superficie terrestre.

El NAD27 fue el datum geodésico original utilizado en América del Norte y al cual

está referido un gran volumen de mapas y documentación cartográfica, aún vigentes,

en los países que lo adoptaron, entre los cuales está incluida Cuba.

El datum es un referente geodésico

que nos permite determinar, con

exactitud, la localización de cualquier

punto sobre la superficie terrestre en

función de su latitud, longitud y azimut

(datum horizontal), vinculándolo a

un elipsoide de referencia específico.

Mientras que las alturas (datum vertical),

quedan referidas a la superficie

equipotencial que define al geoide.

En 1927 se adoptó el elipsoide de

Clarke de 1866 para Norteamérica

como elipsoide de referencia.

Para referir las coordenadas geodésicas

(latitud y longitud) en todo el

continente se fijó un punto de anclaje

–el Datum de Norteamérica, NAD27–

situado en Meades Ranch, estado de

Kansas, cerca del centro geográfico

de Estados Unidos.

Las alturas, por su parte, se refirieron

al Datum Vertical de Norteamérica de

1929, NAVD29, que en 1973 fue redenominado

National Geodetic Vertical

Datum, NGVD29. Este datum vertical

es en realidad un sistema híbrido, que

no está referido a una superficie equipotencial

específica vinculada al nivel

medio del mar (nmm).

La gran mayoría de los trabajos

geodésicos y topográficos, así como

los mapas y demás documentos cartográficos

de Norteamérica (Canadá,

Estados Unidos, México y otros países

de Centroamérica y las Antillas, incluyendo

a Cuba) están vinculados al

NAD27 y utilizan como elipsoide de

referencia el de Clarke de 1866.

Pero a inicios de la década de 1960 la

cartografía de precisión requirió contar

con puntos geodésicos de control

interconectados, cuyo sistema de

coordenadas se desarrollara a partir

de un elipsoide de carácter global.

En respuesta, el Departamento de

Defensa de Estados Unidos creó un

sistema estandarizado denominado

Sistema Geodésico Mundial (WGS).

Este sistema desarrolló el modelo de

un elipsoide global, utilizando para

ello las constelaciones satelitales existentes

en ese momento. Ello dio lugar

al Datum de 1983.

El Datum de 1983

El Datum de Norteamérica de 1983

(NAD83) es el que está en uso actualmente

en el continente norteamericano.

Utiliza el elipsoide de referencia

GRS80, adoptado en la XXVII Asamblea

General de la Unión Internacional

de Geodesia y Geofísica (IUGG)

en 1979.

El NAD83 se basó en observaciones

en el terreno y satelitales Doppler.

Es un sistema que, a diferencia del

NAD27 (que como se dijo antes, es

topocéntrico) está referido al centro

de masa de la Tierra, con una desviación

de solo 2 metros, lo cual lo hace

cuasigeocéntrico. El NAD83 corrigió

algunas de las distorsiones que presentaba

el NAD27, proporcionando,

a partir de su implementación, una

cobertura de puntos geodésicos de

referencia mucho más densa y mejorada.

Además, se determinó un nuevo

datum de alturas, el NAVD88.

Nunca antes se había podido modelar

elipsoides de carácter global, lo

cual fue posible debido a la masiva

26


cantidad de mediciones provenientes

de las constelaciones satelitales, en

particular, las mediciones de los GPS,

que recién se incorporaban. Por otra

parte, el desarrollo de la computación

permitió procesar el volumen de información

generado por la avalancha

de mediciones.

La combinación de mediciones y del

procesamiento computarizado dio

lugar a una mejor representación

matemática de los elipsoides relacionadas

con el geoide. Ello resultó en la

creación de tres modelos de elipsoides

globales: el WGS 72, el GRS 80 ya

mencionado y finalmente el elipsoide

WGS 84, este último, componente

esencial del sistema geodésico global

de igual nombre.

El wgs 84

El WGS 84 utiliza el centro de masa

de la Tierra (con una desviación inferior

a los 2 centímetros, que lo hace

verdaderamente geocéntrico) como

origen de un sistema de coordenadas

cartesianas tridimensionales (X,Y,Z).

Las coordenadas se calculan mediante

las distancias a los satélites GPS, lo

GLOSARIO

que permite modelar un elipsoide

mejor ajustado al geoide y posibilita

obtener cotas de alturas referidas

al propio elipsoide (elipsóidicas). El

elipsoide de referencia WGS 84 es el

utilizado actualmente en los sistemas

de posicionamiento global (GPS) y de

información geográfica (GIS).

El WGS 84 es un sistema geodésico

global, que consta de un elipsoide, un

datum horizontal, un datum vertical y

un sistema de coordenadas.

Como se ve, el fundamento de los

GPS es geodésico-cartográfico, mientras

que sus resultados son globales.

Esto es determinante para su implementación

universal como sistema

de georreferenciación vinculado a

un elipsoide, un datum (horizontal y

vertical) y un sistema de coordenadas

únicos: el WGS 84.

Conclusiones

La era espacial, unida al desarrollo

de las ciencias de la computación,

irrumpen en la Geodesia y la Cartografía

convencionales y cambian

de manera drástica sus instrumentos

y métodos, produciendo resultados

inimaginados hace apenas veinte o

treinta años.

Lo más probable es que en los

próximos años todos los sistemas

anclados en elipsoides de referencia

locales queden reemplazados por un

sistema global, el WGS 84. Este será el

soporte de una red geodésica activa,

que sea capaz de asimilar ajustes y

actualizaciones que la adapten a las

necesidades continuamente variables

de la tecnología y la vida cotidiana.

La red activa debe permitir el posicionamiento

y la navegación con la

calidad y actualidad requeridas, en

contraste con las redes geodésicas

topocéntricas (pasivas), vinculadas a

elipsoides de referencia locales (como

el NAD27) que ya no satisfacen las

exigencias del desarrollo contemporáneo.

Una vez generalizado e integrado, el

sistema de posicionamiento global

consolidará su carácter, mientras

que las coordenadas geográficas de

cualquier punto de la Tierra serán

únicas e irrepetidas, como parte de

un sistema singular de georreferenciación

global: los GPS/GNSS.

QZSS, Quasi-Zenith Satellite System. Sistema satelital cuasi cenital (Japón).

IRNSS, Indian Regional Satellite System. Sistema satelital regional de India.

NAVSTAR es un acrónimo por NAVigation Satellite Timing And Ranging.

Sistema satelital de navegación, cronometría y distaniometría.

GLONASS, GLObalnaya NAvigazionnaya Sputnikovaya Sistema. (Sistema satelital de navegación

global).

GALILEO, Sistema satelital de posicionamiento y navegación europeo.

BeiDou (Osa Polar) Sistema satelital de posicionamiento y navegación chino.

GNSS Global Navigation Satellite System. Sistema Global de Navegación Satelital.

NAD27, North American Datum. Datum (horizontal) de Norteamérica de 1927.

NAVD29, North American Vertical Datum. Datum Vertical de Norteamérica de 1929.

NGVD29, redenominación del NAVD29 a partir de 1973.

WGS, World Geodetic System. Sistema geodésico mundial.

NAD88, North American Datum. Datum (horizontal) de Norteamérica de 1983.

GRS80, Global Reference System. Sistema Global de Referencia de 1980.

IUGG, International Union of Geodesy and Geophysics. Unión Internacional de Geodesia

y Geofísica.

NAVD88, North American Vertical Datum. Datum vertical de Norteamérica de 1988.

WGS72, World Geodetic System. Sistema geodésico mundial de 1972.

Manuel García de Castro, PhD

Doctor en Ciencias Geográficas y

ex profesor titular de la Facultad

de Geografía de la Universidad

de La Habana. Reside en Miami,

donde ha trabajado en compañías

de Topografía y Geodesia y ha

sido profesor de Ciencias Generales

y de la Tierra y el Espacio en

el sistema de educación pública.

Actualmente retirado.

27


la llave del golfo

al margen de las grandes rutas navieras

Por Armando H. Portela

Cuba se levanta, como un colosal escollo, en medio de

una de las zonas de más denso tráfico marítimo de

todo el mundo y no hay como estos asombrosos mapas

para percibir la magnitud del trasiego a su alrededor y

constatar la pobre participación de la isla en él.

Los colores, distribuidos con una estructura lineal en haces

muy apretados, forman una gama que va del azul al rojo

rubí –pasando por verdes, amarillo, naranja y otros tonos

de rojo– representando la densidad de barcos que pasan

por los alrededores de la isla en cualquier dirección.

En un año la circundan decenas de miles de embarcaciones

de todo tipo, en especial por el canal de Yucatán y el estrecho

de la Florida, pero pocas llegan a un puerto cubano.

A La Habana, que nació y prosperó durante siglos como

el puerto más visitado del Nuevo Mundo, llega apenas una

fracción de los cientos de barcos que diariamente pasan a

pocas millas de distancia. Los cercanos puertos de Mariel

y Matanzas, que hoy son auxiliares de la capital, no aportan

mucho a la suma general de carga y pasajeros.

Más activos parecen Cienfuegos y Santiago en la costa sur,

quizás gracias a sus refinerías, pero aún lucen pálidos cuando

se comparan con otros puertos del Caribe.

No fue así siempre. Antes de 1990, en el pico de la relación

comercial con Europa del Este, el tráfico marítimo cubano

era muchas veces superior al actual, pero no existían los

medios digitales para compilar la información de las rutas ni

se podían hacer estos mapas de densidad para mostrarlo.

Los mapas de esta página han sido tomados de MarineTraffic Global+Ship Tracking

Intelligence, que mantiene en su sitio online la información actualizada del tráfico

marítimo basada en el Sistema de Identificación Automática (AIS).

https://www.marinetraffic.com/en/ais/home/centerx:-12.0/centery:25.0/zoom:4

A escasas millas al norte de La Habana se concentra, en un cinturón apretado, el intenso

tráfico del estrecho de la Florida. La Habana, Mariel y Matanzas apenas participan.

Santo Domingo y los puertos aledaños de Haina, Boca Chica y San Pedro de Macorís

combinan un tráfico superior al de la capital cubana con Mariel y Matanzas.

El intenso tráfico de los puertos de Miami y de Fort Lauderdale (Port Everglades)

lideran el sureste del estado de la Florida en Estados Unidos.

28


La densidad del tráfico marítimo se calcula a partir de la

información que proveen los sistemas automáticos de identificación

(AIS en inglés, por Automatic Identification System),

un sistema de posicionamiento global para reportar, de

manera periódica, la posición de todos los navíos con desplazamiento

mayor de 300 toneladas (si son de pasajeros)

y 500 t (mercantes o pesqueros). La posición se plotea en

una fina red cartesiana donde se calcula después el número

de rutas en cada cuadrícula en un tiempo determinado. El

tamaño de las cuadrículas se ajusta de acuerdo con la escala

y la precisión esperada.

En el caso del mapa de las aguas alrededor de Cuba en la

página anterior la cuadrícula creada tiene 1.2 km de lado.

En un año de observaciones se llegan a registrar miles de

rutas en las cuadrículas de la parte central del Canal de

Yucatán.

El otro producto, que se muestra en esta página, es el que

ofrece el sitio online https://www.vesselfinder.com/ con la circulación

de navíos –clasificados por su tipo– en este caso

alrededor de Cuba. VesselFinder es un sitio web gratis de

rastreo de tráfico marítimo y de posición de los buques en

tiempo real tal como la detecta la red global de AIS.

En los mapas que se muestran arriba y a la derecha se

puede ver el tráfico en tiempo cercano al real, en este

caso correspondiente al del 12 de enero del 2021 a las

10:45 y a las 11:45 de la noche respectivamente, hora de

Cuba. La escena cambia continuamente y el fondo punteado

azul muestra las posiciones AIS reportadas por navíos

que pasaron antes. Un monitoreo horario del tráfico de

los barcos que cruzan el Canal de Yucatán permite estimar

que anualmente lo surcan decenas de miles de barcos de

gran calado. Los puntos de destino y partida de la mayoría

de estas embarcaciones son el Canal de Panamá, la costa

de Sudamérica (Venezuela y Colombia) y la del Golfo de

México en Estados Unidos (la boca del Mississippi y los

Estos mapas muestran los

barcos en tránsito alrededor

de Cuba en tiempo real. Las

escenas son del 12 de enero del

2021 a las 10:45 pm (arriba)

y a las 11:45 pm en el detalle

inferior. A esa hora, más de

50 barcos de todas clases van

rumbo al canal de Yucatán. o ya

lo han navegado. El movimiento

es constante y la suma annual

alcanza las decenas de miles de

embarcaciones.

Alcance de la luz

del faro Roncalli

29


puertos de Galveston, en Texas y Mobile, en Alabama).

Si bien Cuba no se beneficia hoy del enorme tráfico de

mercancías y pasajeros a su alrededor, los mapas dejan vislumbrar

el potencial que, gracias a su posición, la isla tiene

para ocupaciones futuras como centro de elaboración y

distribución de materias primas (refinación de petróleo

por ejemplo) o como destino vital de cruceros turísticos*.

MAPEO DE DENSIDAD DEL TRÁFICO MARíTIMO

Sotiria Kontopoulou, especialista del blog Marine Traffic

explica con más claridad algunos detalles de los mapas de

densidad del tráfico naval.

Lo que sigue es un sumario del trabajo Shipping trends at a

glance (Un vistazo a las tendencias de embarque) https://www.

marinetraffic.com/blog/shipping-trends-at-a-glance/, subido al

blog el 19 de noviembre del 2020. Las citas textuales se

indican entre comillas.

“El mapeo de densidad es una forma de mostrar la concentración

de un objeto en una ubicación determinada. Con el

uso de mapas de densidad se pueden identificar fácilmente

concentraciones altas o bajas de una característica como la

población, con el fin de estimar la densidad de sus puntos de

datos y comparar cualquier diferencia en un área de interés

designada”.

En este caso, el objeto que interesa son barcos y embarcaciones

de todas las formas y tamaños y los mapas de densidad

se centran en las líneas creadas por los movimientos

de los barcos en los mares, océanos y puertos.

Las pistas creadas por el movimiento de los barcos brindan

información valiosa a muchos profesionales de la industria

marítima y del comercio. Los comerciantes, expertos en la

cadena de transporte, transportistas, armadores, etc. identifican

fácilmente si una zona se caracteriza por un tráfico de

buques bajo o alto.

Destacar rutas comerciales importantes o centros marítimos

con mucho tráfico, así como puntos importantes de

actividad marítima durante un lapso determinado son solo

algunas de las aplicaciones de los mapas de densidad.

*

Unos 17.5 millones de pasajeros tocaron puerto en aguas del Caribe en el

2018 generando ganancias de $2 000 millones en ellos. El tráfico se paralizó

en el 2020 y parte del 2021 por cuenta de la pandemia de coronavirus,

pero se espera que se reanude pronto.

“Nuestros nuevos mapas de Destiny actualizados son en

realidad el resultado de tomar las rutas de todos los viajes

realizados por todos los barcos en el último año y aplicar un

degradado de color basado en cuántas líneas hay cerca en

cada lugar dado”, afirma Zannis Kostala, analista de Marine

Traffic Blog.

“En otras palabras, cada mapa se divide en millones de

cuadrículas donde se plotea el número de pistas de embarcaciones

que cruzan cada una de ellas durante un año a la

vez. El cálculo se reemplaza con una escala de colores y nace

un mapa de densidad.”

Hasta aquí la referencia al trabajo de Kontodopoulou en el

blog de Marine Traffic.

Se sabe con cifras que el comercio maritimo de Cuba es

muy debil en la actualidad (CubaGeografica No 9, Las Exportaciones)

pero no hay ocasion de compararlo con lo que

está ocurriendo diariamente alrededor del pais.

La mayoría de los barcos que pasan cerca de Cuba en

un flujo continuo son de carga y tanqueros que unen el

Canal de Panamá y la costa septentrional de Suramérica

con la costa del Golfo de México. El flujo de mercancías

en ese corredor, aunque no se especifica, pudiera ser de

miles de millones de toneladas anuales que pasan rozando

Cuba en naves cargadas con petróleo y subproductos, gas,

materias primas, maquinaria, vehículos, químicos, bienes de

consumo, alimentos, animales, pasajeros y una extensa lista

de etcéteras. También navegan por el entorno de Cuba algunos

de los mayores buques crucero turísticos del mundo

transportando a las islas y puertos del Caribe a millones

de pasajeros al año

Los principales puertos cubanos pueden desarrollar

centros de elaboración intermedia para recibir materias

primas, darles una transformación inicial y reexportarlas.

La refinación de petróleo puede ser una, por ejemplo. Es la

idea que está detrás de la inversión del puerto de Mariel

y su Zona Especial de Desarrollo y de la reconstrucción

del puerto de supertanqueros de Matanzas. Pueden ser

centros de elaboración de alimentos, químicos o muhcas

mercancías que llegan de cualquier parte del mundo y van

a Estados Unidos.

Los mapas de densidad del tráfico marítimo también muestran

la posibilidad de insertarse en ese tráfico global.

30


Trabajos clásicos

Pocos geógrafos actuales habrán

leído la Geografía de la Isla de Cuba

de Esteban Pichardo y Tapia (1854) o

Caminos de la Isla de Cuba. Itinerarios

(1865). No es de reprochar, porque se

trata de libros de agotadoras letanías

descriptivas, confusas, muchas veces

anecdóticas, especulativas, escritos con

estilo y gramática difíciles.

No obstante, el trabajo de Pichardo

es monumental. Si bien como abogado

y agrimensor imprimió a su obra un

tono catastral, no es menos cierto que

en sus libros desmenuza cada tema

hasta un detalle increíble en todo,

desde la toponimia a los caminos, las

muestras minerales que le traen las

personas en sus recorridos, las plantas,

los ríos, el clima y un inacabable

etcétera. Pichardo llena sus libros de

coordenadas y tablas estadísticas, incluso

hace una curiosísima e irrepetida

clasificación de los cubanos de la primera

mitad del XIX, a quienes incluye

en el capítulo de la fauna.

Con seguridad, Pichardo es el viajero

que más ha recorrido Cuba en todas

las épocas, de un extremo a otro, por

todos sus caminos, a caballo, a pie, en

bote por todos los ríos, los esteros,

ensenadas. Eso le había encomendado

las OBRAS QUE definen el CURSO DE LA GEOGRAFíA EN CUBA

Esteban Pichardo, observaciones agudas y curiosas

Esteban Pichardo y Tapia, 1799-1879

el gobierno de España y así lo hizo sin

tomar atajos. Lo hizo sin mapas (era él

quien iba haciendo los mapas), observándolo

todo y haciendo infinidad de

comentarios con una curiosa propensión

a presentar ideas sin fundamentos,

a veces dando como referencia a

“los sabios” o “los genios” de Europa

como la mejor fuente. Un trabajo así

solo lo pudo hacer un carácter especial

y un verdadero apasionado de la naturaleza

y la vida exterior.

Sin embargo, en Pichardo, que

escribe medio siglo después de la

conmoción que provocó Humboldt a

su breve paso por Cuba, no aparece

nada de lo que creó este último en la

geografía universal ni en la geografía

social y política de Cuba al inicio

del siglo XIX. Pichardo menciona a

Humboldt como referencia, lo que

quiere decir que conocía bien su obra,

pero nunca mira a la geografía cubana

como un sistema interrelacionado

e interdependiente de componentes

naturales, ni tampoco se refiere a los

problemas que encaraban la economía

y la sociedad de la isla, justo lo que

había enseñado Humboldt en 1801 .

No obstante la lectura difícil, vale la

pena hojear sus libros para atisbar en

una Cuba que ya no existe y juzgar mejor

su verdadero legado.

De su obra escrita reproducimos

algunos párrafos que pueden ser de

interés siglo y medio después de que

los publicara este abogado, lexicógrafo,

poeta, novelista, agrimensor, cartógrafo

y geógrafo cubano del XIX.

Respetamos la ortografía original.

EL MAPA DE MATANZAS

Esteban Pichardo dominó la cartografía de

Cuba desde mediados del siglo XIX hasta

la intervención americana. Fue un prodigio,

porque la hizo solo, como observador,

topógrafo, dibujante, redactor, en una época

en que la cartografía aún exigía mucho

de la imaginación de sus autores.

El Plano de Matanzas, de 1846 fue el paso

inicial de su elogiada Carta Geotopográfica

de la Isla de Cuba a escala 1:200000, quizás

la obra de más utilidad entre todo lo que

salió de sus manos.

31


Se respeta la ortografía original

Pichardo se refiere a las paradojas

de la toponimia cubana, lamenta la

confusión de términos y quiere que se

enmiende. No tuvo éxito sin embargo,

porque la toponimia no la deciden

“los Geógrafos y otros Autores”,

sino el uso común.

La toponimia

Los Geógrafos y otros Autores equivocan muchas veces la nomenclatura

tecnica, aplicando impropiamente un significado que no corresponde, y eso

es mas frecuente y notable respecto a la Isla de Cuba. Hasta ahora poco que

adopté la denominacion de Cabo para la Punta de Maisí á semejanza de

la otra estremidad titulada Cabo de S. Antonio, todo el mundo decia Punta

de Maisí, sin reparar que mejor le adecuaba esa designacion que á Cabo

Corrientes y otros [...] Debiera observarse suma presicion y propiedad en la

aplicacion de estos nombres; mas no es fácil ya sin hacer casi desconocida

en gran parte la Geografia Cubana: obra será del tiempo...

Sistema de medidas

Hubiera querido usar el Sistema Métrico; pero estamos atrazados todavia

en la práctica para su absoluta aplicacion. Yo me daré el pláceme el dia que

vea, no digo á la Negra vender 2 kilómetros de carne y al Guajiro comprar

3 metros 7 decímetros de cinta, cuando sepa siquiera que un Labrador ó

Agricultor ajusta 2 Hectaras 5 Aras de tierra. Hoi seria hablar en Griego: el

tiempo quizá irá allanando las dificultades; porque de golpe solo produciria

inmensos perjuicios en una Colonia puramente agricultora, ó ganadera y

comercial, mientras que la ventaja ponderada del Sistema Métrico no es

todavia tan completa, cuanto que ni él ni sus relaciones son perfectamente

exactas.

Las medidas españolas aún se emplean,

sobre todo las de área y peso.

Son comunes las caballerías, arrobas,

libras, etc. Pichardo equivoca

kilómetros por kilogramos.

Aquí acude al catastrofismo

para explicar el origen de las

Antillas y el Golfo de México.

Cuando se trata del clima, es

común tomar la experiencia

propia por norma, creer que

lo que se aparte de ella es

una anomalía. Pichardo no

es la excepción.

La percepción

empírica del clima

La Estación que acaba de pasar

confirma de propósito cuanto espusimos

sobre las irregularidades

de nuestro Clima: lluvias y tronadas

cuando no correspondían;

fríos en meses templados y

viceversa &c- Enero, de mas baja

temperatura, ha sido mas bien

caloroso. […]

[…] El invierno ha sido demasiado

largo, de noviembre

á marzo; comenzaron los frios

en noviembre y trastornándose

el orden fué cediendo para

aumentarse en febrero y aun en

marzo llegó á descender á los

15° (el dia 1° ). El 2 se sintió

con exeso, tanto que el 3 amaneció

en 14° ¡en Cuaresma! ...

Del origen de Cuba y las Antillas

Si es verdad el hundimiento de la Atlántida de Platón, la presunción de que

Cuba y Santo Domingo fuesen sus restos, como algunos piensan, avanzó demasiado,

supuesto que de las referencias del Filósofo se deduce mucha mayor

proximidad al antiguo continente, en cuyo sentido van mejor fundados los

que la suponen en las Canarias. Pero sea lo que fuese, esa cordillera de Islas

é Islotes homojéneos, esos Bajos acantilados que desde la Trinidad hasta la

Florida cierran los Mares de las Antillas y de Méjico, ¿no fueron acaso una

tierra continua á esa parte de las dos Américas, que por algún sacudimiento

subterráneo, se hundió en el centro, abriendo las grandes simas que hoi ocupan

las aguas de Colon y del Golfo Mejicano, dejando afuera solamente los

puntos mas altos que forman esas Islas y el angosto broche continental?

Hace más de 160 años Pichardo intuyó que el aumento de la

población y la reducción de utilidades de la agricultura aconsejarían

el uso de los hidrocarburos. Fue su “feliz presajio”

Sobre el futuro de los yacimientos de hidrocarburos

En el Partido del Mariel también se halla tanto [chapapote] que en el Injenio

San Pablo hai un arroyo por donde corre líquido el Petróleo en los meses

calorosos: en el Injenio Mariel, en el de Quintana, y por todos aquellos alrededores

de la Tenencia de Gobierno del Mariel trasuda hasta en los pozos,

y recuerdo en mi juventud que en el de Quintana y otros se alumbraban y

servían del Chapapote, En Puerto Príncipe todos los Herreros le usaban; en

la Vueltabajo en las inmediaciones de Cárdenas, en el mismo mar, en cualquiera

parte superabunda, ya como betum, ya como piedra; feliz presajio

de que la nueva Albion [Cuba] disfrutará también esos tesoros que han

enriquecido á la antigua cuando se desarrolle la industria por el aumento

de población y la disminución de las fáciles y pingües utilidades que

todavía brindan algunos ramos de agricultura.

32


Pichardo aboga por un museo

dedicado a guardar y exhibir la rica

diversidad natural de Cuba. Pone el

ejemplo de Estados Unidos, donde

había vivido un tiempo.

La necesidad de un museo

Tantas y tan diversas preciosidades y riqueza de la Naturaleza Cubana,

suficientes por si solas á repletar un Museo, no han sido bastantes para

estimular y decidir el sostenimiento de un Depósito público, uno siquiera en

su potentada capital. En vano la fortuna de poseer un Naturalista de reputación

Europea, radicado en ella, tan amante de la ciencia, como del pais,

tan laborioso como desinteresado: en vano el Sr. D. Felipe Poey se ha fatigado,

instando y proporcionando medios fáciles y económicos para la erección

del Museo; las miserables erogaciones pecuniarias precisas hicieron fracasar

el proyecto en una ciudad, donde el dinero se prodiga con los motivos mas

fútiles. En los Estados Unidos rara es la ciudad de alguna consideración que

no tenga su Museum.

“Su machete es su justicia y su razón”

El Campesino ó Guajiro de Cuba parece otro hombre distinto: fornido

atlético, sobrio, forzudo, vigilante, indomable, desconfiado, su machete

es su justicia y su razón, el Caballo su compañero inseparable: Botánico,

Médico, Naturalista, Topógrafo, sin letras ni estudios; Carpintero, Agricultor

práctico, conoce todos los vejetales, sus virtudes y utilidades, animales

terrenos y los mas recónditos escondrijos del pais, el modo y tiempo de

sembrar y cultivar &c. &c. La Guajira es de un triste, desgraciado y mal

físico, un ente exepcional, casi nulo corporal y espiritualmente.

No escatima elogios para el

campesino, pero con toda crudeza,

a la guajira de “triste y mal

físico” no le dispensa halagos.

Lo que sigue no tiene desperdicio.

Pichardo simplemente sucumbe cuando

describe a las mujeres cubanas en el

epígrafe Mamíferos bimanos.

Las Mujeres de Santiago

[...] las Mujeres de Santiago de Cuba son las mas hermosas; allí está la Circasia

de la Isla; señorío natural, sin vanidad; delicadeza y finura, elegancia

en su noble y alta persona, dominada por un rostro griego, bello, blanco y

pelo castaño.

Las Habaneras

Las Habaneras, estas Andaluzas de Cuba, si no tan favorecidas por la Naturaleza

en su rostro, lo son en su torneado y perfecto cuerpo, pequeño, tan

lleno de gracia como sus negros ojos y cabellos, su pulido pié, su sonrisa y

coquetería, con alguna pizca de vanidad en las de gran tono.

El bello sexo de Puerto Príncipe

El bello sexo de Pto-Principe tuvo su época de celebridad por sus lindas

caras, sobre sus cuerpos descuidados gruesos y abultados como sus pechos;

la generación actual ha mejorado en esta parte lo que ha perdido en la

belleza facial, que todavía se percibe en sus madres; pero su amabilidad y

cariñoso trato no tienen par.

Moda femenina e infantil de la aristocracia

cubana 1829-31. Hemeroteca de Madrid

La Mulata

La Mulata, la envidia y el terror de la Blanca, es la gracia personificada en

los contornos de un cuerpo lijero, dominado por una cabeza rizada, una

boca siempre risueña y unos ojos negros penetrantes y tan fogosos como su

corazón volcánico, cuyas pasiones se exaltan en el báile y en el canto.

33


Los terremotos y Santiago

[...] cuando no tiembla en [Santiago de] Cuba tampoco en Bayamo ni en

ninguna otra parte. Esto hace presumir la existencia del foco en [Santiago

de] Cuba, si no en 1a misma ciudad, muí inmediato á ella, en las Montañas

del Cobre, comunicándose por la Sierra-Maestra &c. A la verdad Santiago

de Cuba, es un hoyo ó bajo, rodeado á 2 y 3 leguas por un semicírculo de

alturas, donde se hallan los Puertos, representa un suelo derrumbado por

alguna catástrofe que le hizo desnivelar de aquellas, hundiéndose hasta

compactarse con el inferior; aunque dejando todavía muchos huecos y

comunicaciones, como lo denotan sus quebradas.

Se percata de que la zona

sismogeneradora más

importante está en Santiago,

“si no en la misma ciudad,

muí inmediato a ella”.

Estas líneas, que incluye al final

de una revisión histórica exhaustiva,

son un paradigma de ética.

La leyenda rural la mezcla

con observaciones propias.

El medio y la salud

[...] en Pto.-Príncipe los ataques

epilépticos ó gota coral son comunes;

el abuso de la carne de

cerdo y del ají picante es el oríjen

de tantos elefanciacos ó Lazarinos

y de la Hemorroides. De manera

que tampoco puede establecerse

como axioma general que el Clima

de la Isla de Cuba no sea mui á

propósito para la vida: poblaciones

hay afamadas por su salubridad,

Holguin, Villaclara, Jaruco, Pinal

del Rio, la Nueva Gerona en la de

Pinos; mas debe confesarse que no

es el mejor del mundo, como se ha

querido ponderar, ni para prolongar

la existencia, que en los niños

especialmente es mui precaria, ni

para robustecer y sanear el cuerpo

humano, enervado por las influencias

del Clima y de los alimentos.

Ello es siempre admirable poder

presentar como lo haremos al

tratar de cada Distrito, la lista

de casos de una lonjevidad que

parece fabulosa, hasta pasar de

ciento cincuenta años; no obstante,

son rarezas: la vida infantil hasta

los 7 años es casi milagrosa; en

la pubertad corre muchos riesgos

cuando no sucumbe (no así los de

color): á los 30 años se asegura

mas en las mujeres principalmente

con grandes exepciones para las de

costumbres sedentarias y sin ejercicio

corporal moderado: la vejez es

precoz y el pelo encanece pronto; no

en los negros.

“No tengo, pues, disculpa si yerro demasiado”

Quisiera finalizar aquí la reseña histórica de la Geografía Cubana, pasando

por alto mis Obras; mas yo debo una satisfacción pública, no solo por

las litografiadas, sino por las futuras; pues me ocupan actualmente las dos

mas grandiosas que puede acometer un hombre solo, la Carta Geo-hidrotopográfica

de la Isla y la presente, que le sirve de justificación. Tantos años

de constante estudio, acopiando materiales ajenos y propios, tantos viajes

por mar y tierra, la variada residencia en los puntos principales de la Isla

y una reunión casual de circunstancias hasta el dia me han venido á traer

fatídicamente al foco, al gran laboratorio de todas las confecciones Geográficas

Cubanas, haciéndome el resorte principal dé la máquina para que todo

pasase por mi vista y por mis manos. No tengo, pues, disculpa si yerro

demasiado: mi arrojo es hoi peligroso; porque no debo esperar tanta

induljencia como otro cualquiera; pero téngase presente que soi yo solo

y que mis obligaciones y deberes (siempre de preferencia,) las atenciones

de mi familia y la nulidad de mis facultades, me privan del tiempo, de los

recursos y á veces hasta de la tranquilidad.

El Plano de La Habana de Pichardo usado en 1900 durante el

gobierno del general Leonard Wood en trabajos de ingeniería urbana.

La Geografía de la Isla de Cuba de Pichardo puede encontrarse en:

Internet Archive. University of North Carolina at Chapel Hill

https://archive.org/details/geografadelaisla1234pi ch/mode/2up

34


MÁRMOLES

BUENOS, BONITOS, BARATOS

...PERO SIN MERCADOS

Crema Oriente, canteras de Guisa, Sierra Maestra.

La industria cubana del mármol ha dado

algunos pasos modestos para salir del

estancamiento. Su vuelta, sin embargo, no

puede prometer mucho a menos que tenga el

soporte de un mercado importante y estable,

justo lo que ha faltado en tiempos recientes.

Se trata de un sector pequeño que hace 30

años conoció su mayor auge con la exportación

de unos 10000 m 3 de piezas en bloque y la

producción de hasta tres veces esa cantidad

para la construcción de obras nacionales. Las

cifras de entonces contrastan con la exportación

cercana a cero de hoy y con una demanda

nacional abatida por la escasez de inversiones

en la economía.

Con el auge de la construcción en el turismo

en la época postsoviética se abrieron nuevas

canteras en los años 90 y se compraron

equipos para la extracción y el procesamiento

de la roca. El turismo, como principal cliente

doméstico, mantuvo la actividad de esta

industria e incluso le dio impulso para hacer

algunas modestas exportaciones.

Pero las inversiones en nuevos hoteles se

han espaciado tanto que la producción de

mármol es hoy apenas el 9% de lo que alcanzó

a fines de la década de 1980, según las

cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas

e Información (ONEI), cuando los antiguos

socios comerciales de Europa oriental compraban

grandes cantidades de la variada piedra

decorativa cubana. De hecho, la caída fue

tan abrupta después de 1990 que algunas

canteras tuvieron que ser abandonadas o se

mantuvieron funcionando a saltos.

Hoy, cuando la economía –especialmente el

turismo– funciona con capacidad reducida y

sin un mercado exterior visible que permita

fundamentar inversiones sustanciales, lo más

importante en la industria del mármol cubano

no son sus magros resultados, sino el gran

potencial que se deriva de la calidad, la diversidad

y abundancia de la materia prima.

112000

Producción En toneladas

9700

1985-87 2000-02 2005-07 2010-12 2015-17

139

yacimientos y

manifestaciones

Millones de m 3 Reservas probadas

Isla de la Juventud 378

Charco Redondo, GR 240

Real Campiña, CF 45

Cariblanca, SS 38

El Guayabo, PR 8

Lagunilla, PR 2

San Felipe, PR 1

4

canteras activas

plantas de procesamiento

4

exportación En m 3

9600

30

1985-87 2000-02 2005-07 2010-12 2015-17

35

Fuentes: Anuarios de la ONEI; Coutín, González, Esther y R. Batista (2001);

Ortega, Roberto y otros (1996)


La demanda del turismo y algunas exportaciones

pequeñas no son suficientes para revitalizar una industria

que una vez produjo más de una docena de tipos

de piedras decorativas, desde el gris claro al negro e

incluyendo el rojo, terracota, verde, amarillo y una rara

variedad lila cortada en la Sierra Maestra.

EL mármol cubano

Como las canteras cierran con frecuencia y por períodos

variables, es difícil saber cuántas están activas en la

actualidad. En este momento parece que funcionan cuatro,

ubicadas en la Isla de la Juventud (Sierra de Casas),

Cienfuegos (Real Campiña), Sancti Spíritus (Cariblanca)

y Granma (Charco redondo). Otras han cerrado, como

Lagunilla y San Felipe, en Pinar del Río o Pelo Malo, en

Villa Clara, mientras que hay yacimientos intactos en

todo el país.

Cuba tiene decenas de tipos de mármol que se distinguen

por su color, textura, por la capacidad de adquirir

pulimento, por su resistencia a la carga y al desgaste y

por sus reservas. La explotación es casi siempre superficial,

evitando la complejidad y el costo de cortar paredes

profundas, con lo que se aprovecha solo una parte de las

reservas pero se extiende el impacto horizontal.

Mármoles, en realidad, son los de Isla de la Juventud y

el raro mármol de Lagunilla, en Pinar. Las que más abundan

son calizas duras, recristalizadas, compactas, masivas,

de grano variable, que admiten buen pulimento. Una

de las más bellas y buscadas variedades de “mármol” es

la serpentinita antigorítica de Pelo Malo, en Villa Clara,

que no es una roca metamórfica carbonatada.

Los dos mármoles más conocidos de Cuba son los

llamados Gris Siboney y Gris Perla, que se extraen desde

el siglo XIX en la Isla de la Juventud, cuyas reservas son

muy grandes. Estos mármoles –sobre todo el primero–

se pueden ver en pisos, paredes, fachadas, esculturas y

muebles de toda la isla. Algunas grandes obras, como el

0 100 m

Sierra de Casas

Nueva Gerona

Cantera del mármol Gris Siboney en la Sierra de Casas, Isla de la Juventud.

Memorial José Martí en la Plaza de la Revolución de La

Habana y su escultura central, están esculpidas en ellos.

Una variedad blanca de grano medio, con vetas rojizas

y verduscas, se encuentra en el cerro de La Guanábana

y no se ha explotado.

El mármol es tan abundante en la Isla de la Juventud

(es allí la única fuente de piedra para la construcción)

que las carreteras, los caminos, el hormigón y cualquier

otro trabajo de relleno se hace con mármol triturado.

En el centro de Cuba se explotan con relativo éxito algunos

yacimientos asociados al llamado Arco Volcánico

cretácico, el extenso cinturón de rocas complejamente

falladas y plegadas, en ocasiones metamórficas, que

forma la mayor parte de la isla.

Los tipos Rojo Campiña y Crema Campiña de Cienfuegos

se mencionan poco hoy, pero hace menos de

una década lideraron la exportación y el uso en la construcción

para el turismo, según la prensa cubana. Sin

embargo, estas canteras han dejado de mencionarse y

en las imágenes recientes de satélite no se ve actividad.

Cantera Cariblanca, Fomento.

36


ALGUNOS MÁRMOLES CUBANOS

1 Gris Siboney, S. de Casas, I.J 6

Mármol gris con finas bandas

negras, paralelas, de grafito.

Grano medio a grueso.

Dureza media, pulido excelente.

Uso exterior e interior.

Se procesa en Mariel y en la Isla

de la Juventud.

2

Gris Perla, S. de Casas, I.J

Mármol gris claro, perlado, con

7

bandas difusas y moteados gris

oscuro. Grano medio

Dureza media, pulido excelente.

Uso exterior e interior.

Se procesa en Mariel y la Isla de

la Juventud.

3

Marrón Varadero, Lagunilla, P.R.

Caliza microcristalina, marrón

8

oscuro y claro, fosilífera, con

abundantes estilolitos y finas

vetas de calcita blanca.

Dura y resistente. Uso exterior

e interior.

La cantera está cerrada.

4 Negro Cabañas, San Felipe, P.R.

Caliza microcristalina, densa,

9

negra y gris oscuro, con finas

vetas de calcita en grietas y

microgrietas.

Dura y resistente. Uso exterior

e interior .

La cantera está cerrada.

5

Rojo Campiña, Real Campiña, Cf

Caliza marmorizada, pelito-

10

mórfica, fosilífera, de color

rojizo con manchas amarillas y

vetas terracota.

En la actualidad, las canteras

parecen estar inactivas.

Verde Serrano, Pelo Malo, V.C.

Serpentinita antigorítica, verde

oscuro, densa, sin grietas ni cavernas,

de grano fino y cristales

aciculares entretejidos que le

dan gran resistencia física.

Uso exterior e interior.

La cantera puede estar agotada.

Rojo Escambray, Fomento, S.S.

Caliza cristalina, de grano medio,

color marrón rojizo, con

manchas blancas y crema, con

finas vetas de calcita.

Excelente pulido. Uso exterior

e interior, resistente.

Se procesa localmente.

Crema Valle, Cacao, Granma

Caliza microcristalina, color

crema pálido con diferentes

tonalidades, fosilífera, con finas

vetas de calcita y estilolitos.

Resistente, pulido excelente.

Uso exterior e interior.

Se procesa en Bayamo.

Orquídea Sierra, Guisa, Granma

Caliza recristalizada, rosada y

lila con manchas crema y terracota.

Organógena, fosilífera

con estilolitos.

Resistente, excelente pulido.

Uso exterior e interior.

Se procesa en Bayamo.

Crema Oriente, Jiguaní, Granma

Caliza microcristalina, crema,

con tonos que van de amarillo

claro a beige, con fósiles e

inclusiones terracota.

Resistente, excelente pulido.

Uso exterior e interior.

Se procesa en Bayamo.

Fuente: Gómez, O. (2011)Rocas y minerales industriales de la Reública de Cuba. IGP

4

3

1

La Habana

C

Mariel

C Nueva Gerona

2

5

6

7

C

Cariblanca

Esta es apenas una muestra de las decenas

de variedades de mármol y calizas marmóreas

que se encuentran en el país. Son algunos de

los mármoles más conocidos, vistosos y los más

utilizados. Hay otras variedades en yacimientos

que no han sido tocados y representan

una buena reserva de material de

construcción de calidad.

1

C

Yacimiento

Planta de procesamiento

8 9 10

C

Santa Rita

37


0

Se trata de pequeñas explotaciones superficiales de

calizas micríticas, aporcelanadas que son parte de la

formación Cantabria, del Cretácico maestrichtiano. Se

ubican al oeste del pueblo de Real Campiña en Cienfuegos

a muy escasa elevación, se inundan fácilmente y

crecen a expensas del área agrícola circundante.

Los mármoles Rojo Escambray y Crema Escambray,

ambos extraídos de Cariblanca (Sancti Spiritus), tienen

una producción de rápido crecimiento, con reservas

probadas de 38 millones de m 3 . Este yacimiento ha

logrado inversiones en equipos de extracción y de procesamiento

que lo llevó producir unos 5000 m 3 en un año,

todo un hito para la industria pero en realidad una cantidad

muy modesta en la producción histórica cubana.

En la vertiente norte de la Sierra Maestra, cerca del

pueblo de Charco Redondo, alrededor del cual yace

la formación homónima del Eoceno medio, hay varias

canteras, al parecer las más activas de hoy, de calizas

compactas, microcristalinas, las cuales producen una

variedad de buenos mármoles de colores claros y grano

fino, que adquieren muy bien pulimento y potencialmente

pueden tener un buen nicho en el mercado. Las

reservas se calculan en unos 240 millones de m 3 , las

segundas en Cuba solo detrás de la Isla de la Juventud.

0

100 m

Cantera Cariblanca, abierta en los años 1990

cerca de Fomento, en Sancti Spíritus.

1 km

Canteras

Charco Redondo

Canteras de los mármoles de Charco Redondo,

en la vertiente norte de la Sierra Maestra.

Bayamo

Santa Rita

Guisa

Fomento

Cariblanca

Jiguaní

Canteras

LAS PERSPECTIVAS

La producción de mármol de hoy es estadísticamente

insignificante en la economía general de Cuba, sin embargo,

su potencial es el que obliga a prestarle alguna

atención.

La reanimación posible de la economía cubana, de las

construcciones públicas y la construcción de viviendas

pueden relanzar la inversión en las canteras de mármol

y despertar el interés del mercado exterior si la oferta se

hace estable y sustancial.

En la actualidad, la producción, las inversiones y la

exportación son episódicas e insuficientes para dar un

impulso determinante a un sector cuyo producto estuvo

muy cerca de cero hace apenas tres años.

Exportar mármol a clientes remotos en pequeñas

cantidades o suministrarlo a la construcción de obras

para el turismo –que atraviesa un año muy difícil– no

puede rescatar la industria del mármol y abrir puertas a

su potencial. La deprimida industria podrá reanimarse

si se restablecen las relaciones comerciales normales

con Estados Unidos,

cuya industria de la

construcción en general

y en el estado

de Florida en particular

es vastísima y

de manera continua

busca variedades de

materiales competitivos.

Los mármoles

La industria cubana

del mármol y las rocas

decorativas necesita

inversiones y mercados

para propiciar su

despegue y sostenerlo

cubanos pueden representar una novedad para los urbanizadores,

quienes ganarían disponiendo de una fuente

muy cercana de roca decorativa de buena calidad, estéticamente

atractiva y de precio razonable mitigado por la

corta distancia entre la fuente y el consumidor.

“Los mercados para el mármol cubano sí existen”,

afirma Alejandro Hernández, especialista cubano jubilado

que trabajó por más de 40 años en la provincia de Pinar

del Río dedicando una parte de su conocimiento a la

geología del mármol.

“El mármol cubano tiene buena aceptación en Europa,

pero lo que pasa es que las canteras cubanas operan con

tecnología y maquinaria obsoletas y tienen muy poca capacidad

de producción. Eso no les permite abastecer a un

mercado que necesita cantidades mayores para asegurar

una relacion comercial estable”.

Cuando se compara la manera de operación de las

canteras cubanas de roca decorativa con similares de Europa,

de India o de Brasil, solo por dar algunos ejemplos,

se notan inmediatamente las diferencias en la escala de

la explotación y de la elaboracion de las piezas cortadas

y sobre todo salta a la vista el retraso tecnológico en los

medios de producción, tanto en la cantera como en la

elaboración. Las dimensiones de los bloques que se cor-

38


San Felipe

0 100 m

Canteras del mármol variedad Negro Cabañas,

en San Felipe, Sierra de los Órganos.

Canteras

tan en Cuba son mucho menores, lo cual limita el corte de

piezas grandes de valor premium.

Otro rasgo distintivo es que las canteras cubanas son

de escasa profundidad, con lo que se extiende el daño

ambiental y se dejan intactos los horizontes inferiores

de los yacimientos. En las canteras cubanas es común

ver extensos basurales de cascajo y bloques que en apariencia

no son utilizables y a veces parecen rebasar los

límites de las explotaciones, mientras que en otras partes

domina el orden nítido dentro de las concesiones y fuera

de estas.

“La tecnología de explotación hace que sea pobre la

recuperación del material y eso limita las posibilidades

de esa industria”, insiste Hernández. “Pero es un balance

delicado, porque la inversión en tecnologia es costosa y

sin tener un destino seguro no hay razones para hacerla”.

BIBLIOGRAFíA

Este artículo es en parte una compilación

de los siguientes trabajos:

Moncada

Cabezas

Viñales

San Felipe

Pinar del Río

COUTíN, Donis P. y A, Brito (2013) Vínculo de las propiedades

físico-mecánicas y decorativas de las rocas ornamentales de

Cuba con su composición, estructura y condiciones de formación,

X Congreso Cubano de Geología, La Habana.

GÓMEZ G., Orestes (2011) Rocas y minerales industriales

de la República de Cuba, Instituto de Geología y Paleontología,

Ministerio de Energía y Minas.

GONZÁLEZ, Esther M. y R. Batista (2001) Rocas decorativas

cubanas, una producción mineral a fomentar para el crecimiento

sostenible, Memorias GEOMIN. pp 83-91, La Habana.

HEREDIA, M. y J. Sosa (1996) Rocas ornamentales del oriente

de la Isla de Cuba, Empresa geológico-minera, Ministerio de

la Industria de Materiales de Construcción, Geogaceta 20 (3),

pp. 707-709, La Habana.

ORTEGA, Roberto, M. Pérez y S. Benítez, (1996) Características

comerciales de los mármoles cubanos (Extracto), Empresa

Nac. del Mármol, Inst. Sup. Politécnico “José A. Echeverría”,

Vol XIII, Nº2, La Habana.

N

la Geología del mármol cubano

Lo más notable de la geología de Cuba es su gran

diversidad, la extrema complejidad litoestructural

y tectónica de un territorio relativamente pequeño.

Todo esto resulta de la larga evolución del levantamiento

insular cubano en la zona de colisión interplacas

de América del Norte y el Caribe.

Una historia geológica larga y complicada hizo que

buena parte de las rocas del basamento antiguo

quedaran reducidas a un rompecabezas de pliegues,

fallas y sobrecorrimientos muy difícil de resolver. Ahí

hay cuerpos con diversos grados de metamorfismo, lo

que hace al país un territorio abundante en mármoles

y otras rocas decorativas.

Los mármoles cubanos (o las rocas a las que

se les llama así de modo genérico) se encuentran

en el basamento plegado antiguo, cuya edad va del

Jurásico al Eoceno superior, formando secuencias

fuertemente deformadas de rocas sedimentarias,

vulcanógeno-sedimentarias e intrusivas. De todas

ellas se obtienen rocas decorativas a las que se les

llama mármoles sin que lo sean en todos los casos.

En las rocas más jóvenes del Neógeno y el Cuaternario

hay magníficos depósitos calcáreos de amplio

uso en la construcción, como la Piedra Jaimanitas del

Cuaternario y la Capellanías, del Eoceno medio (ver

La Habana en piedra en CubaGeográfica Nº11), pero

estas no se relacionan con los mármoles.

En el basamento plegado abundan las calizas masivas,

recristalizadas de grano variable y hasta micritas

que admiten un buen pulimento y son resistentes. Los

verdaderos mármoles se limitan a los de la formación

Juventud del Jurásico oxfordiano en las sierras de Las

Casas, Caballos, Colombo, Guanábana y otras menores

en la Isla de la Juventud.

También del Jurásico superior son las calizas masivas

oscuras en la base de la formación Guasasa del

Jurásico superior en San Felipe, Sierra de los Órganos,

que rinden el llamado mármol Negro Cabañas.

La formación Arroyo Cangre, que incluye metaareniscas,

esquistos y mármoles del Jurásico medio y

superior, contiene el bello mármol Marrón Varadero

de Lagunilla, al norte de San Juan y Martínez.

De las formaciones del Arco Volcánico del Cretácico

y Paleógeno se extraen mármoles vistosos, como el

Real Campiña, de Cienfuegos, que se encuentra en la

formación Cantabria del Maestrichtiano, o las calizas

cristalinas rojizas de Cariblanca, en Fomento, de la

formación Mataguá del Eoceno superior. También la

formación Charco Redondo, del Eoceno medio contiene

calizas microcristalinas de colores variados,

donde hoy están las canteras más productivas de

Cuba.

39


FRANCISCO RIVERO REYES

17 de octubre, 1947 - 31 de marzo, 2021

Iniciador, organizador, geógrafo

El pasado 31 de marzo falleció en La Habana el conocido

geógrafo Francisco Andrés Rivero Reyes víctima del

covid-19. En el momento de morir tenía 73 años.

Rivero fue un respetado colega que vivió y sirvió con

increíble dedicación, honestidad y sincera entrega a lo que

él consideraba su deber. Fue un hombre cabal, infatigable,

noble, afectuoso y muy sencillo, cuya repentina partida

aflige a todos los que le trataron.

Las posiciones que alcanzó y los proyectos pioneros que encabezó

en sus 50 años de carrera pudieron haber sido fuente

de envidiables privilegios que él nunca tuvo ni persiguió.

En ese medio siglo de trabajo se condujo de una manera

tan natural, sin atavíos superfluos, que parecía a veces que

no era él quien organizaba y ataba todos los cabos.

Para Rivero no hubo tarea, por minúscula que fuera, a

la que restara importancia por considerarla una nimiedad.

Lo hizo todo con el celo que se les dedica a los empeños

más grandes. Su talento natural de organizador

minucioso y su gran capacidad de trabajo definieron la

huella que deja en su carrera.

Las numerosas virtudes que se exaltan hoy hacen

su ausencia penosa, pero los que lo hacen memorable

en la geografía cubana son algunos de los

proyectos que realizó como un pionero de la investigación

e introducción de nuevas tecnologías.

Llegó a la geografía como traductor a mediados

de la década de 1960. Había aprendido idioma

ruso y casi siendo un adolescente encontró trabajo

en el joven Instituto de Geografía como intérprete

y asistente del primer grupo de geógrafos

de la extinta Unión Soviética, que llegaron a La

Habana encargados de hacer el Atlas Nacional

de 1970. Francisco perfiló su vocación por la

Geografía en el contacto diario con un grupo

de lujo de especialistas, entre los que estaban

D. Lilienberg, D. Panfilov, J. Mashbits,

A. Monge, ocasionalmente I. Gerasimov,

F. Davitaya y sobre todo Sergei V. Zonn,

el notable geógrafo y edafólogo ruso que

veinte años después fue tutor de su tesis de

doctorado y con el que mantuvo siempre

una cercana relación personal.

Rivero se graduó en la Facultad de Geografía

de la Universidad de La Habana en 1972 y se

convirtió en jefe del Departamento de Geografía

Física del Instituto de Geografía antes de cumplir 30

años de edad. Hasta esa posición, con tanta juventud

y poca experiencia, lo llevaron su madurez, su innata

capacidad de organizador y su habilidad para crear

una atmósfera estable de trabajo y confianza.

Foto de A.H. Portela

40


Con Dolores S. Asoyan, geomorfóloga y especialista en teledetección del

Instituto de Geografía de Moscú, a la izquierda y la doctora Sarah E.

Ysalgué en La Habana en 1978.

Hacia fines de la década de 1970 Rivero pasó al Instituto

de Cibernética, Matemáticas y Física (ICIMAF) para

organizar desde allí los primeros estudios geográficos por

teledetección que deberían emprender varias instituciones

cubanas con sus pares de la Unión Soviética. Fueron los

experimentos Trópico I (1978), Trópico II (1979) y Trópico

III (1981) que requirieron un esfuerzo coordinado de

geógrafos, geólogos, hidrólogos, botánicos, oceanólogos y

edafólogos de una decena de centros de investigación.

En 1986 pasó a trabajar en el Instituto Cubano de Geodesia

y Cartografía (luego Geocuba) cuando esta institución

absorbió el desarrollo de la teledetección en el país. Allí

participó en la organización del Experimento Caribe en

1990, con el que se cerró la colaboración con los países de

Europa oriental al final de la existencia de la URSS y del

campo socialista. El súbito colapso del bloque soviético y la

subsecuente crisis de la cosmonáutica dejaron a Cuba sin

colaboración, imágenes y tecnología.

Rivero trabajó entonces en proyectos locales y regionales

hasta que, en el 2009, fue a enseñar a la Unidad Docente

Metalúrgica de la CUJAE, donde se jubiló en el 2013,

aunque siguió trabajando hasta el final de su vida como

profesor y como vicepresidente del Tribunal de Grados de la

Facultad de Geografía y miembro de la Unión Nacional de

Arquitectos e Ingenieros de la Construcción.

Sin embargo, el anterior recuento formal de su trabajo no

revela todo lo que se perdió con su muerte.

Hay virtudes que hacen más dolorosa la pérdida y que obran

como la sal que desgarra la herida. Rivero fue ajeno a la lisonja

–a darla y mucho menos a recibirla– y completamente reacio

a excluir a algún especialista joven de un proyecto por razones

que no fueran profesionales. “Siempre se debe sumar”, repetía

con frecuencia y eso lo hizo abrir puertas en todo momento.

Ecuánime, sin arrogancias, jamás hiriente ni autoritario,

Rivero creó una atmósfera donde el talento y el resultado eran

lo más importante.

Su nombre, no otro, deberá ser asociado siempre a la introducción

de la teledetección en la investigación geográfica en

Cuba y a la divulgación de esta herramienta en el ámbito de

las geociencias en la isla.

A su viuda, la doctora Margarita Fernández, su hija Nilda

Rivero Fernández, a su nieta Lena y demás familiares, van el

afecto y apoyo de CubaGeográfica y de los amigos y colegas

del inolvidable doctor Francisco Rivero Reyes.

Cortesía de Grisel Barranco

Cortesía de la familia Rivero

Francisco Rivero,

a la izquierda,

trabajando

para Geocuba

con un grupo

multidisciplinario

sobre un mapa de

la región oriental.

41


Francisco en el recuerdo de algunos de sus colegas

El alma del grupo

Con suma tristeza conocí de la partida de Francisco.

Mucho duele saber que tan pronto dejó la vida.

Francisco –me entristece escribir de él en pasado– quedará

en mi memoria como una persona amante de la

vida, alegre, como el alma de un grupo, un maravilloso

padre de familia que adoraba a su esposa Margarita, su

hija Nilda y a su nieta Lena.

Nos conocimos en La

Habana en el Instituto de

Geografía de la Academia

de Ciencias de Cuba en

1978 durante el Experimento

Internacional

“Trópico” y en el trabajo

conjunto con nuestra

delegación soviética del

Instituto de Geografía de

la Academia de Ciencias

de la URSS, participando

en investigaciones sobre

el uso de imágenes

aéreas y cósmicas en las

investigaciones geográficas

en Cuba.

Francisco hablaba ruso

con fluidez y se convirtió

en el centro de la comunicación

y el trabajo. Sus

conocimientos, buena

voluntad, paciencia y

excelente capacidad organizativa

nos ayudaron

a todos, tanto a los

cubanos como a los de

la Academia de Ciencias de la URSS, a cumplir nuestra

misión.

Fue así y más tarde, durante las investigaciones conjuntas

a largo plazo en nuestros institutos, en La Habana y en

Moscú, hasta 1988.

Colaboramos constantemente, nos hicimos verdaderos

amigos, a menudo nos visitábamos en nuestros hogares.

Todos los encuentros fueron agradables, divertidos y

útiles.

El recuerdo de Francisco como maravilloso colega y fiel

amigo perdurará por toda la vida.

¡A él, el reino de los cielos y que en la tierra descanse en paz!

Dolores S. Asoyan

Instituto de Geografía de la

Academia de Ciencias de Rusia

La geografía pierde a uno de sus miembros más distinguidos.

Compañero, amigo, profesor consagrado y en los últimos 20

años secretario eficiente del tribunal nacional de geografía,

Nuestras condolencias a sus familiares y amigos.

Arturo Rúa de Cabo

Facultad de Geografía

Universidad de La Habana

Muy dolorosa [la pérdida]

de verdad. Gran compañero,

amigo, hombre de ciencias

y de magisterio.

Nuestras más sentidas

condolencias a esposa,

hija, familiares y amigos

a nombre de su Sección

Base # 87 de la UNAICC

de Geociencias.

Armando Tamayo Sierra

UNAICC

A Francisco Andrés

Rivero Reyes, “Pancho”

o “Frank”, como todos

le llamábamos, lo conocí

como a todos mis

grandes amigos de la

juventud –que son mi

familia– en el Instituto de

Geografía, ahora Instituto

de Geografía Tropical.

Compartí con él y Margarita mi primer gran proyecto de

investigación de la Faja Costera de Maisí a Guantánamo, de

manera que, desde mis inicios, estuve ligada a él.

A partir de ese momento nos convertimos en grandes

amigos. Francisco unió su vida a una de mis mejores amigas

y su amor por la familia que crearon –en especial por su

hija– fue algo que siempre admiré. Nunca le faltaba una foto

de ella y después, una de su bella nieta, que como un mago

sacaba del bolsillo para enseñárselas a todos con su amplia y

acostumbrada sonrisa.

Dedicó a la ciencia lo mejor de su trabajo y también disfrutó

de la docencia. Sus alumnos sentirán mucho la pérdida.

Te recordaré siempre por lo mejor que fuiste: un gran ser

humano.

Catia Matos Andreu

Geógrafa

42


Adolfo Eraso Romero, 1934-2021

Espeleólogo, glaciólogo, noble amigo

Por José L. Gerhartz-Muro

El destacado profesor español,

químico, espeleólogo y glaciólogo

Adolfo Eraso Romero, amigo, maestro

y colaborador de espeleólogos y

carsólogos cubanos por más de tres

décadas, falleció en Cáceres el pasado

29 de mayo a los 86 años de edad.

Nacido en Estella, Navarra, el 8 de

agosto de 1934, Eraso fue y será un

clásico en la hidrogeología del karst, la

glaciología de las montañas europeas y

de ambos casquetes polares.

Eraso se inició en la práctica espeleológica

en 1952 y pronto se convirtió

en un referente tanto en su país como

en el resto del mundo, con una activa

participación en estudios, proyectos y

congresos internacionales. De 1977 a

1981 ocupó el cargo de subsecretario

de la Union Internationale de Spéléologie

(UIS) de la que fue su presidente

de 1981 a 1986.

Visitó a Cuba en varias ocasiones y su

influencia científica y humana marcó a

espeleólogos cubanos de varias generaciones

que tuvimos el privilegio no

sólo de estudiar su obra científica, sino

de beber directamente en exploraciones

y expediciones, de su sabiduria, que

siempre compartió con humildad, generosidad

y alegre y punzante humor.

Personalmente tuve el honor de

compartir con él la exploración de

cuevas, de visitarlo en la Universidad

Politécnica de Madrid y ser su huésped

en su apartamento en Madrid en 1996,

donde tuvimos interesantes conversaciones

sobre nuestras exploraciones

conjuntas con espeleólogos españoles

en el Sistema Cavernario de Palmarito-Novillo

de Viñales.

Sus estudios de la hidrogeología del

karst y los problemas asociados a

la construcción de embalses y otras

obras, le permitieron desarrollar las

teorías del Principio de Convergencia

de Formas y la del Método de Predicción

de las Direcciones Principales de

Drenaje Subterráneo, aplicadas en este

Foto de Gorka Zabaleta Lopetegi

tipo de investigaciones.

A raíz de participar en 1985 en una

expedición a Spitsbergen, en el Ártico

noruego, en la que también estuvieron

los cubanos Julio Valdés Ramos y

Reinerio Fagundo, la glaciología fue

tomando un lugar cada vez más significativo

en su labor. Ya en 1987 comienza

a aplicar modelos teóricos desarrollados

para el karst al comportamiento de

los glaciares, con lo que se adentra en

el estudio de los indicadores que estos

ofrecen sobre el cambio climático.

Eraso alternó sus estudios polares

con la docencia en la Universidad

Politécnica de Madrid y en el 2014 le

fue otorgado el grado de Doctor Honoris

Causa de la Universidad de Navarra

en reconocimiento a su trayectoria

científica y su papel en el activismo

ambiental para sensibilizar a la sociedad

con los problemas naturales que encara.

También fue nombrado académico

de la Academia de Ciencias de Nueva

EL PROFESOR

Adolfo Eraso

deja una obra

de referencia

permanente en

varios campos

de las ciencias

de la Tierra.

Quienes tuvimos la fortuna de compartir con él expediciones,

eventos, publicaciones –y también guitarras y pipas en noches

de exploración– recordaremos al amigo y al científico recto,

de saber enciclopédico y vastísima experiencia.

Leslie Molerio

York (1994), miembro de la Academia

de Ciencias Naturales de Rusia (2002)

y miembro de honor de la Sociedad

Espeleológica de Cuba (1983) entre

otros prestigiosos reconocimientos.

En el 2018 el fue reconocido por el gobierno

de Navarra con el premio Francisco

de Javier por su “dedicación a la

investigación, docencia y divulgación

del problema del cambio climático por

todo el mundo”.

La muerte de un hombre grande siempre

nos deja como huérfanos, sintiendo

el vacío enorme de su ausencia. La

muerte de un amigo nos inunda de

dolor y tristeza.

Que descanse su cuerpo en paz,

porque sus ideas y su obra perdudarán

en las profundidades del karst, en el

resplandor de los hielos polares y en

el corazón y la memoria de sus innumerables

compañeros de exploración,

colegas científicos, amigos y discípulos

de todos los rincones del planeta.

43


Soñaba un archipiélago

del libro El monje, el leopardo y el grillo cubano

Por Emma Romeu

https://m.youtube.com/watch?v=H-4Zt84sW84

Cierta noche tuve un sueño: yo vivía en un cuadro, y

el cuadro era un paisaje de colores azules hacia sus

cuatro puntas. Ya está dicho: una isla. Un poco de blanco

sobre el mar eran marcas de nubes, y las manchas grisáceas

alrededor de la isla, que parecían miles de enormes

cachalotes estáticos, ¿acaso no eran isletas, cayos...?

Entonces... no era una sola isla la que estaba en mi sueño:

¡soñaba un archipiélago!

A ver... ¿qué más recuerdo? Se veían montañas en la isla

mayor, en el centro, en el este y el oeste, pero también

había lomas baladíes, valles, lagos y ríos, bosques de

muchos tonos, helechos descomunales, manglares, cactus,

orquídeas, y pinares, pinares infinitos. Alguien contaba

plantas distintas en mi sueño, tenía más de seis mil en sus

apuntes.

De repente, me vi saltando entre paisajes dentro de la

pintura. Con solo sonreír surgían a mi paso caracoles de

rayas-arcoiris, cocodrilos bailando en una ciénaga, un

majá amarillo con manchas elegantes, lagartijas de modas

vanidosas, mariposas, libélulas y abejitas brillantes…

Las jicoteas parecían tener despachos en las rocas, donde

atendían los males de amores que los enamorados les confiaban

con guiños; y había alacranes mágicos que curaban

dolencias; y vi graciosos cangrejitos que en vez de conchas

cargaban sobre sí zapatos de muñeca, botellitas, codos de

tubería, un sombrero de almiquí.

Súbitamente despegaron las aves desde las pinceladas.

Iban las migratorias con voces de protesta, porque no les

gustaba ser llamadas turistas; iban muy lejos, ¡se salían

del cuadro!: vi volar golondrinas, patos, gallaretas, bijiritas,

halcones peregrinos y un martín pescador… Dentro

del marco se quedaban las otras, volaban sobre trazos

que marcaban las costas, las montañas y las llanuras, los

bosques y las ciénagas, y bebían en los manantiales y en

las cascadas más bonitas. Pude ver aves que parecían

banderas tricolores, reconocí cateyes y cotorras, pájaros

carpinteros, el colibrí minúsculo, la cantante ferminia y la

gallinuela de pico verde y rojo. También había un retrato

prendido del follaje, y en aquel retrato mostraba circunspecto

su pico un papagayo.

Las iguanas corrían a esconderse entre sus rocas, parecía

no agradarles las miríadas de cangrejos que alzaban sus

tenazas. En la manigua costera florecían los icacos; y a lo

lejos descubrí un sitio lleno de misterio: un sistema de

cuevas que guardaba hongos de piedra, tesoros de piratas

y cartas de doncellas. Y más allá, detrás de todo borde,

donde siempre está el mar, flotaban los mensajes de corales

y esponjas, recados de las algas, sueños de poliquetos, de

peces, caracoles... Desde allí llegaban las risas de manatíes

vestidos de sirenas que salían de carnaval.

Un archipiélago único habité yo en mis sueños.

Al despertarme sola me afané en encontrar en mi cuarto

gaviotas, volví a cerrar los ojos e invoqué la preciosa

pintura, sin que un nuevo sueño la hiciera regresar. Repetí

mi deseo las noches que siguieron, y tanto lo añoraba que

al fin una madrugada lluviosa, en la que a mis cortinas

movían los soplos de luciérnagas, un ganso viajero apareció

en mi sueño y me llevó a la playa de sales conocidas.

Eran las mismas aguas azules y los acantilados de mi evocado

sitio, los mismos cocoteros del precioso archipiélago,

pero en este empezaba una rara tormenta. Tres gigantes se

acercaban para hacer temblar los suelos con sus zancadas

violentas. El primero, greñudo, le prestaba sus pulmones al

viento para enviar las más despiadadas ráfagas; el segundo,

de bigotes trenzados, se bebía ávidamente las mareas y

masticaba grosero las ramas de los árboles; y el tercero, el

peor, con sus cejas colgantes y su barba muy sucia, irrumpía

en las arenas, derrumbaba con sus pies las palmas y las

dunas, y sin sentarse se devoraba los patos con sus plumas

y patas. De pronto, todo el cuadro se volvió desolado,

como un abrevadero de ganado lunar.

Aún desde mi sueño, el ver partirse el paisaje, escapar a

las aves y morirse a los güijes invocó mis arrojos, y le hice

señas a todas las especies guerreras: llamé peces espada,

solivianté medusas, a feroces lagartos... Tenía que hallar la

forma de salvar a mi cuadro. ¡Y con tales aliados la horrible

pesadilla conseguí atajar!

Entonces salió el sol para dejar brillante todito el archipiélago.

Así terminó el sueño, y desperté exaltada. Afuera aún

llovía.

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El meteoro de Moa

19 de marzo, 2021, 10:06 p.m.

Esta imagen, obtenida de

un video hecho en Jamaica

y difundido a través de

Twitter, muestra el destello

que produjo el bólido al

estallar y desintegrarse en

la alta atmósfera sobre la

costa nororiental de Cuba en

la noche del 19 de marzo.

Tomado de Twitter de la cuenta de MS CHIN@infinity_belle

El pasado 19 de marzo, a las 10:06 de la noche (hora de

verano en Cuba) un intenso destello seguido por una

fuerte explosión (o dos, según testificaron personas más

cercanas al evento) se produjo a causa de la entrada en la

alta atmósfera de un meteoro entre los pueblos de Moa y

Nicaro en la costa nororiental de Cuba.

El evento ya ha sido bien divulgado en la prensa y en

las redes sociales, pero lo notable en esta ocasión es

que la explosión quedó bien documentada por la red de

estaciones de observación administrada por el Centro

Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), cuya

sede está en Santiago de Cuba.

La caída de un meteorito no es algo que uno espere ver

en un sismograma como primera evidencia, sin embargo,

puede suceder que, si su entrada a la atmósfera produce

un estallido con fuerza suficiente como para estremecer

el terreno, entonces los sismólogos se convierten en

actores clave para reportar un evento espacial.

Justo así sucedió en Cuba, donde miles de personas en

el norte de Holguín, el sureste de las Bahamas y hasta

en Jamaica pudieron ver el destello naranja-blanco que

iluminó el terreno por unos dos segundos con una luz

muy intensa; otros sintieron la explosión. Fueron testigos

no escasos del evento, pero la prueba instrumental del

bólido que estalló sobre Nicaro son los sismogramas que

acompanan a esta nota, distribuidos a través de Facebook

por el Dr. Enrique Diego Arango, director del CENAIS.

En el registro se ve la oscilación repentina provocada

por la onda de choque del estallido del cuerpo por la

fricción con la alta atmósfera a gran velocidad.

En el fondo de esta página se puede ver la oscilación

que comienza de manera súbita y dura unos dos segundos,

aparentemente con un segundo estallido más débil.

Se ha determinado que el bólido entró a la atmósfera

desde el sureste y que al reducir su velocidad, inclinó la

trayectoria hasta deshacerse con la explosión.

El portal de Cubadebate recogió reacciones que luego

fueron reproducidas por otros sitios, como la de Hilario

Quintana Charlot, instructor del Joven Club de computación

Tames III en el pueblo de Jamaica, Guantánamo,

quien estaba en la calle en el momento del evento.

“Fue fuerte. Al mirar al cielo vi como una bola de candela

que alumbró todo y dos o tres minutos después dos

explosiones seguidas”, dijo Quintana.

También recogió el testimonio de Luis Daniel Cano de

Santiago de Cuba quien reportó haber visto “una bola de

Tomado de Facebook de Enrique Arango - CENAIS

El sismograma de la estación Presa Nuevo Mundo, en Moa, Holguín, registró con claridad el estallido superpuesto al ruido de fondo normal.

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Avistamiento Estación sismológica Sucesión del registro sísmico

Probable trayectoria, onda expansiva y registro símico producido por el meteoro de Moa el 19 de marzo del 2021

Destello

Tomado de Facebook de Enrique Arango - CENAIS

En estos sismogramas de estaciones cubanas (19/III/2021) no especificadas

se marca con una flecha azul un sismo de baja intensidad y con

flechas rojas la onda producida por el estallido del meteoro.

luz” en el cielo y que después pudo escuchar el estallido.

Del bólido no se recuperó nada. Aparentemente se

deshizo en la atmósfera o cayó en el mar.

En Cuba se ha reportado la caída de un puñado de

meteoritos a partir del siglo XIX. El ingeniero Yasmani

Ceballos Izquierdo ha compilado un número de reportes

históricos y mineralógicos que ofrece en su trabajo

Recuento de los meteoritos reportados en Cuba y bibliografía

sobre el tema, en Anales de la Academia de Ciencias de

Cuba Vol. 9, Núm. 1 Especial (2019). Ceballos desde

entonces ha actualizado su lista en diversos medios de la

prensa plana y en reportes científicos.

La que sigue es la lista de algunos de los meteoritos más

significativos reportados sobre Cuba:

La imagen del satélite GEOS-East del 19 de marzo registró

el destello del estallido del meteoro como dos pixels verdes.

Meteoritos y hallazgos sobre Cuba

• El miércoles 14 de agosto de 1833 un meteorito (o una lluvia de

ellos) cae sobre Baracoa, en Oriente y destruye parte de la iglesia.

• El 2 de octubre de 1844: un meteorito del que se conservan apenas

0.3 g cayó con gran estruendo en la finca San Andrés del barrio de

Las Cañas en Artemisa. Se le clasifica como una eucrita.

• En 1938 se halló un cuerpo que se fragmentó en tres partes, la mayor

de 1.01 kg, en la zona de Mango Jobo, cerca de San Cristóbal, entonces

Pinar del Río. Se conserva en el Planetario de La Habana.

• En agosto de 1974 se encuentra un meteorito a unos 2 m de profundidad

en la playa de Bacuranao en La Habana. Hoy está extraviado.

• El viernes 10 de junio de 1994 a las 10:00 a.m. caen fragmentos

de un meteorito sobre una manigua en la finca Palmarito, cerca de

Santa Isabel de las Lajas. se recupera un solo pedazo de 405 g.

• El viernes 1º de febrero del 2019 cae una lluvia de meteoritos sobre

el valle de Viñales, Pinar del Río. El peso general se estima en 50 kg.

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Este número de CubaGeográfica (CG) fue editado por

Antonio R. Magaz García y Armando H. Portela Peraza.

Para esta edición tuvimos la colaboración de Manuel Iturralde

y José Gerhartz desde La Habana, Alfredo Contreras

desde Matanzas. Manuel García de Castro y Emma Romeu

colaboraron desde Miami y Boston respectivamente.

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en los artículos a publicar.

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