La Placeta nº 85 septiembre 2021
Septiembre empieza con un doble privilegio: el de poder decir que este año tendremos feria (eso sí, con prudencia); y el privilegio de contar con una pintura especial del pintor lorquino José Antonio Ruiz 'Izma' para estrenar temporada. Dedicamos esta Placeta al programa de feria que, aunque no es el habitual, ¡menos da una piedra! Hay música, espectáculos infantiles, atracciones y ganas...recuerden que el bicho sigue estando y sean responsables. Al margen de las pñaginas de feria, incluimos en este número el arte de Marta, una joven pianista que aspira a ser concertista, y también de Almudena Chuecos, que nos presenta su primera colección de moda. No acaba la cosa ahí. Con Vicente Ruiz rendimos tributo al Abrigo del Mojao y con el navarro Albert Sesmas descubrimos diferentes 'Atmósferas'. Estrenamos, con la vuelta al cole, una nueva sección dedicada a la educación y a todos los que forman parte de ella. Nuestras secciones habituales y por supuestos nuestros colaboradores que regresan con sus secciones. Bienvenidoa de nuevo a este lugar, a esta placeta.
Septiembre empieza con un doble privilegio: el de poder decir que este año tendremos feria (eso sí, con prudencia); y el privilegio de contar con una pintura especial del pintor lorquino José Antonio Ruiz 'Izma' para estrenar temporada. Dedicamos esta Placeta al programa de feria que, aunque no es el habitual, ¡menos da una piedra! Hay música, espectáculos infantiles, atracciones y ganas...recuerden que el bicho sigue estando y sean responsables. Al margen de las pñaginas de feria, incluimos en este número el arte de Marta, una joven pianista que aspira a ser concertista, y también de Almudena Chuecos, que nos presenta su primera colección de moda. No acaba la cosa ahí. Con Vicente Ruiz rendimos tributo al Abrigo del Mojao y con el navarro Albert Sesmas descubrimos diferentes 'Atmósferas'. Estrenamos, con la vuelta al cole, una nueva sección dedicada a la educación y a todos los que forman parte de ella. Nuestras secciones habituales y por supuestos nuestros colaboradores que regresan con sus secciones. Bienvenidoa de nuevo a este lugar, a esta placeta.
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34 OPINIÓN
Inma Pelegrín: el óxido del tiempo que huye se
expande en todas direcciones
Gemma de Greco
Inma Pelegrín (Lorca, 1969) es una poeta a la que no le cuesta trabajo
mostrar a los lectores sus ‘Trapos sucios’ (2008). Antes de abrir
el libro, hay que leer el paratexto de la contraportada porque interesan
sus confesiones: "Escribo poemas porque son cortos y siempre
tengo prisa". No os fiéis mucho, aunque ahí quede para la posteridad.
Porque tampoco es eso lo más interesante. Me gusta más lo de "soy
la misma aquí (en Lorca) que allí (cuando viaja)". Así que su vida literaria
transcurre en ‘Todas direcciones’ (2020), como nos recuerda
en su último poemario. No he hablado jamás con esta singular poeta,
pero eso puede ser ‘Cuestión de horas’ (2012). Siempre hay alguien
que nos puede presentar.
Se puede interpretar que Inma nos ha hecho creer que el
‘Óxido’ (2008) lo corroe todo. Pero no es así. Porque confiesa que
es "Una batalla ingenua / luchar contra la herrumbre". Es decir, luchar
contra el paso del tiempo. Fue Quevedo el que dijo que el
"tiempo ni vuelve ni tropieza" y la misma Inma, en plan humanista,
nos recuerda que tempus fugit y que el óxido se quita en cuestión
de horas a poco que cuides el pasado e intentes que sea presente
tanto en ese lugar cercano a la casa "colorá" de Marchena en la que
entonces se refugiaba, con sus perros y su familia, como contando
microbios casi todos los días.
De Inma hay que decir que es una poeta laureada porque sus
libros han sido ganadores de premios importantes (Gerardo
Diego en 2007, Juan Ramón Jiménez en 2012, Antonio Machado
en Baeza en 2020). Todavía esperamos la publicación del último
premio que ganó seguramente por Extremadura, y que deberá
aparecer al final de este verano. Quizá sea ese ‘Error de cálculo’
que he visto como suyo en las redes. Pero he de comentar también
la consecución del I premio Pulcrum de Poesía a finales de
2020. Indico esto porque, en solo tres poemas, se puede detectar
una trascendente búsqueda religiosa, lo que la aleja levemente
de su anterior modo de poemar que quedaba marcado entre el
realismo de la vida de cada día y un cierto sentido moral tamizado
por una fina ironía que hacía gustosa una lectura de poemas
aparentemente sencillos pero seriamente calculados.
Son unos poemas que nacen de la vida y van a parar a esa
misma vida que hay que vivir para adquirir experiencia estética
del paso por este suelo que cambia en cuestión de horas y a veces
oxida lo que se ha descuidado sin que nadie se haya dado cuenta.
Hay que seguir a esta poeta porque, sin duda, entregará nuevos
originales a la prensa para que sus lectores sigamos perfeccionándonos
con su lectura siempre novedosa.