Lanceras de Cristina | Edición Nro. 5 - Septiembre 2021

LancerasDeCristina

POR

Julia Perié


EDITORIAL

Lanceras de Cristina, esta vez, nos encuentra más

peronistas y militantes que nunca. En el mes que

florecen mil flores y que recordamos a lxs estudiantes

de la UES, desaparecidxs por la última dictadura

cívico militar, trabajamos sin descanso por la elección

de lxs candidatxs del Frente de Todxs que nos van

a representar en las elecciones legislativas de este

año. Ratificadxs lxs hombres, mujeres y disidencias

que propone nuestro Frente de Todxs para ocupar los

espacios de poder, a partir de ahora, solo nos guía

una certeza: ¡En noviembre, votamos la lista

completa!

En esta oportunidad, les compartimos una serie de

notas que pretenden politizar todas las esferas

sociales, feminizar la política y nacionalizar

los feminismos. Dicho así parece una tarea poco

novedosa para quienes abonamos a la construcción

de un feminismo popular, plebeyo y situado. Sin

embargo, el camino que decidimos emprender no es

para nada fácil pero nos mueve la firme convicción

que heredamos de Evita de que es posible construir la

Patria que soñamos y alcanzar la vida que queremos

y que merecemos.

Para lograr tales objetivos sabemos que no habrá

descanso, que tendremos que romper los cimientos

conservadores y luchar con quienes desde una falsa

superioridad moral señalan con el dedo a lxs humildes

y a lxs que entregan su vida. Tal como siempre nos

recuerda el Secretario General de nuestra organización,

Héctor “Gallego” Fernández, esta es una batalla de

largo aliento y lxs mejores soldadxs son los que están

al frente, en el campo de combate.

Nosotrxs decidimos llevar adelante esta

tarea con compromiso, lealtad y moral

revolucionaria. Por Perón, Néstor, Evita. Y

por supuesto, por y con Cristina. Con Cristina,

al Frente, la juventud presente, ¡¡PERÓN,

PERÓN O MUERTE!!

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Agradecimientos

A la siempre presente Vicepresidenta del partido Solidario, co-presidenta Foro de mujeres de EuroLat,

parlamentaria del Parlasur, y sobretodo, amiga y compañera de nuestra organización, Julia Argentina

Perié, por compartir con nosotrxs un análisis detallado sobre la creciente participación de las mujeres en

política en la región, señalando conquistas y desafíos.

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índice

05 bases

Deportes y Feminismo Popular

Emilse Portela

15 Fervientes

Anabel Cichero Lalli

AFGANISTÁN: Un terrorismo fabricado y

el feminismo de exportación

22 Realidad Mujeres y política

Efectiva Julia Argentina Perié

32

Populares

Mary Terán de Weiss, la mujer

que politizó el deporte

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DEPORTES Y

FEMINISMO

POPULAR

Emilse Portela

Responsable del Frente de Géneros y Diversidad Buenos Aires.

Concejala de General Rodríguez Frente Todxs

En estas líneas voy a expresarme como una

compañera militante de base que, en el territorio,

junto con compañeras y compañeros, ha participado

de la experiencia de lograr en un club deportivo, el

club 25 de Mayo en el Barrio Raffo de Gral. Rodríguez,

muchas de las cuestiones que nos planteamos desde

el feminismo popular. En segundo lugar, también

escribo aquí como concejala del Frente de Todxs: asumí

en el año 2017, orgullosa de haber participado en la

misma lista que el “Gallego” y que Cristina. En esta

coyuntura política, pienso mi tarea legislativa desde

una perspectiva de género, es decir, con la agenda

que vienen planteando desde hace tanto tiempo los

colectivos de mujeres y disidencias.

Me parece necesario aclarar que hablo desde

estos lugares y no como deportista. Y desde este

lugar, considero destacable que el Frente de Géneros

y Diversidad esté pensando el tema del deporte en el

marco del feminismo popular. Principalmente, por

lo que importa y lo que implica el deporte

en nuestra cultura, en nuestra comunidad, en

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BASES

nuestro tejido social. Y no me refiero solo

por cómo nos hemos parado frente al mundo

desde el deporte profesional, sino también

por lo que implica para la construcción de la

sociedad.

El deporte fue y es una política de estado en

nuestros gobiernos populares. Sabemos que desde el

área educativa el deporte se incluye desde los niveles

iniciales, en la primaria, en la secundaria. También es

un lugar de formación docente: se estudia para poder

enseñar el deporte y se piensa la docencia desde ese

lugar. Y el otro aspecto, el que más nos incumbe,

es la importancia para la militancia, para todas

las personas que participamos de organizaciones

políticas peronistas y nuestro afán de llegar con

nuestra militancia a los territorios. Sucede que

cuando estamos en los territorios siempre

encontramos esas instituciones intermedias,

esas organizaciones libres del pueblo, que

son los clubes de barrio. Y cuando esas

instituciones nos abren las puertas, nos

damos cuenta del rol imprescindible que

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BASES

cumplen las mujeres en el sostén de dichas

instituciones. También notamos la escasa

visibilidad y el poco protagonismo en las

decisiones que tienen, muchas veces, estas

mujeres. Allí comprendemos algunas cuestiones

que trabajamos en nuestra propia formación en este

Frente: cómo el patriarcado se lleva muy bien con

muchos sistemas sociales. Y vemos, en ese sentido,

cómo se van construyendo estereotipos dentro de los

sistemas del deporte. Por ejemplo, siempre nos han

querido imponer que existen deportes de varones y

deportes de mujeres. El deporte de la mujer está

ligado, o ha estado ligado históricamente, a la

belleza, movimientos del cuerpo más armónicos, en

otras palabras, a un lugar muy sumiso y estético. En

cambio, el hombre siempre estuvo exigido a tener

que demostrar rendimiento, fuerza, rigidez. Con esos

estereotipos se han ido conformando las instituciones

deportivas, a raíz de lo cual se han generado las

enormes desigualdades que vemos en los ámbitos

deportivos, como así mismo la invisibilidad de las

mujeres y los abusos de poder. Esto se puede observar

en las instituciones, pero también en las ligas, en

los comités olímpicos, en todos los sistemas donde

el deporte se desarrolla. En ese sentido, me parece

importante afirmar que los deportes no son

ni de varones ni de mujeres, sino que los

deportes son de quienes los practican. Quiero

en esta línea también hacer una pequeña acotación,

que será importante desarrollar en otra oportunidad,

en relación con los altos niveles de misoginia y

de homofobia que encontramos en los espacios

deportivos. Cuestiones tales como “si llorás es porque

sos una nena”, “si perdiste es porque sos una marica”

y todas las expresiones que no hacen más que reflejar

estereotipos y prejuicios de género.

Es necesario también desarrollar el importante

papel que las mujeres cumplen en el deporte, en

las instituciones, en las ligas, los comités. Y no

me refiero a las que practican deportes solamente.

Sabemos que las mujeres somos un gran

sostén en estas instituciones. Somos las

mujeres quienes pensamos la administración

de estos lugares, la economía, la limpieza,

los cuidados, la búsqueda de recursos. Lo cual

se pone mucho más en evidencia cuando ingresamos

a los clubes: son las madres quienes están a cargo

de estos grupos, quienes lavan las camisetas, quienes

atienden los bufetes, quienes cobran las entradas,

quienes están pensando en los viajes de intercambios

y son las madres las que piensan todo lo referido al

cuidado de las niñeces. En cambio, cuando observamos

quiénes ocupan los cargos de dirección y coordinación,

es decir, los cargos en los que se decide la política de

esa institución, comprobamos que no son las mujeres

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BASES

las que se desempeñan en roles de decisión. Este es

un aspecto en el que queda muy en claro la inequidad

de género.

La Universidad Nacional de la Plata, que cuenta

con la carrera de Periodismo Deportivo, ha podido

realizar varios estudios interesantes y algunos análisis

sobre este tema. Uno de ellos señala que, de 942

dirigentes de instituciones deportivas, solamente 158

son mujeres, lo que representan un 17%. Y de ese 17%

solamente 9% acceden a los lugares de jerarquía como

presidencias y vicepresidencias. Éste es un dato más

que, como tantos otros, muestra que a pesar

del gran avance que ha significado la lucha

del movimiento de mujeres y diversidades

por poner en evidencia las desigualdades

y transformar la inequidad en relaciones

democráticas e igualitarias, sigue siendo un

camino de muchos obstáculos.

Hay que tener en cuenta que estos espacios son

espacios elegidos por la comunidad para asistir. Es

decir, no es la escuela, en la que hay un derecho

a estudiar, pero también una obligación a concurrir.

Las instituciones intermedias, los clubes y

los ámbitos deportivos y culturales, son los

lugares que la familia elige para que sus

hijos, hijas, e hijes concurran, o donde los

jóvenes también eligen participar. Decimos

que además de las prácticas específicas

que realicen, esas instituciones son el lugar

en el que también se forman. Y advierto con

preocupación que dichos lugares siguen siendo

conducidos, en un altísimo porcentaje, por varones

muy adheridos a los estereotipos que el patriarcado

impone, e incluso en algunos casos con posiciones y

conductas machistas.

En este punto quiero contar mi propia experiencia

de trabajar en el club en el que estoy desde mucho

antes de militar en el Peronismo Militante. Y contarles

que hemos podido tener algunos logros, algunos

alcances que, por más mínimos que sean, implican

gran transformación para la vida cotidiana del

club, del barrio y de la comunidad. El Club 25

de Mayo, está ubicado en el Barrio Raffo,

que es uno de los barrios más humildes de

General Rodríguez. Se fundó en los años 80,

pero a fines de los años 90 frente a la crisis

económica que vivía el país, el club cierra

sus puertas por diez años. Fue prácticamente

abandonado. Hasta ese momento, los hombres

jugaban a las bochas, campeonatos de fútbol y tenían

un bar. Y las mujeres ingresaban a este club sólo para

realizar las tareas de limpieza.

En el año 2003, con la asunción de

Néstor, muchos de los espacios de la sociedad

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BASES

volvieron a tener una esperanza y decidieron

reorganizarse en sus territorios. Un grupo de

mujeres y de varones que conformaban a la

JP del Barrio Raffo, reabrieron el club con un

proyecto totalmente distinto al que se venía

realizando, donde las niñeces y las mujeres

también tuvieran un lugar de protagonismo.

En el 2005, a sólo dos años de la reapertura,

empezamos a formar parte de la liga de fútbol

callejero, que es una liga internacional. Esta liga

está conformada con el objetivo de tener equipos

mixtos donde jueguen varones y mujeres de distintas

categorías, aunque principalmente destinado a las

juventudes. Aquí “jugar” tiene que ver con cumplir

tres tiempos. En un primer tiempo, los varones y las

mujeres que conforman este equipo mixto se sientan

en ronda; cabe aclarar que es una liga que no tiene

la figura de árbitro, ni arbitra, sino de mediador o

mediadora social. En este sentido, los chicos y las

chicas discuten cuáles son las normas con las que

van a salir a jugar a la cancha. Uno de los ejemplos

claros, que nunca me voy a olvidar, es que los varones

planteaban que el gol de las mujeres valiera doble. A

lo que las mujeres responden definitivamente que no,

que no aceptarían esa regla. Esta es una constante

que tienen los varones en la práctica del fútbol: una

especie de “solidaridad” con las mujeres, bajo la

cual tal vez se oculte la idea de la inferioridad de

ellas, la menor capacidad y la necesidad de darles

una “ventaja”. Las mujeres plantean que, en todo

caso, si los varones juegan entre ellos y no les pasan

la pelota, que les resten puntos a ellos al final del

partido. Luego, hay un segundo tiempo que es el de

la “mística” del fútbol, donde las chicas y los chicos

juegan. Y, por último, el tercer tiempo, en el que se

vuelven a sentar en ronda y a discutir si realmente

estas reglas fueron respetadas o no lo fueron. En todo

este desarrollo se puede ver que las mujeres muestran

un liderazgo fuerte y una gran capacidad para discutir

no sólo sus propios derechos sino también los del

colectivo. Es hermoso ver a los chicos y a las chicas

debatir sobre cómo se pusieron en juego las normas

en la cancha. Lo que sucede es que terminan

ganando aquellos equipos por ahí que no

hicieron tantos goles, pero que fueron los que

más respetaron las reglas en la cancha. Con

esta experiencia las pibas y los pibes de los

barrios han recorrido distintos países, siendo

muy importante para ellxs. A su vez, hemos

podido exponer lo que llevábamos adelante

en la Universidad Nacional de La Plata junto

a la Garganta Poderosa y en el Congreso de

Periodismo Deportivo que se dicta en la Ex

ESMA.

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BASES

Otro de los ejemplos que quiero exponer es el

del fútbol femenino infantil, con todo lo que eso

implica para el conurbano y para las ciudades del

interior donde no existen ligas para que las niñas

para que puedan jugar. Todavía no lo hemos

podido lograr, pero estamos dando una gran

lucha, una gran discusión en la liga a la cual

pertenecemos, para que puedan ser fichadas

las niñas y puedan participar también del

campeonato, como lo hacen los varones.

Hay que tener en cuenta que las mujeres tienen

acceso a participar del fútbol femenino cuando ya

están ingresando a la adolescencia, y esto implica

una enorme inequidad. Porque los varones se forman

desde los 6 años, a veces desde antes, y las niñas

recién pueden acceder al fútbol femenino en la edad

de la adolescencia.

También el club cuenta con un equipo de fútbol

femenino de jóvenes. Años atrás, no existían

ligas. Hoy, hay una sola en General Rodríguez en la

cual participamos. Sin embargo, hemos tenido que

pensar una liga donde las chicas puedan participar

como campeonato. Veíamos que, para eso, las chicas

tenían que pagar aranceles muy altos, lo cual hacía

pensar los objetivos de esos campeonatos eran

exclusivamente económicos. A su vez, el premio se

trataba de un lechón y cajón de cervezas. Todo esto

no tenía mucho que ver con lo que nosotras y nosotros

desde el fútbol queríamos trabajar. Por esta razón,

empezamos a pensar una liga, a la que le pusimos

el nombre de “Liga de Fútbol Femenino por la

Equidad de Género” donde todos los equipos

que participaban en este campeonato tenían

acceso a formación, a capacitaciones y a

talleres en los que hemos podido tratar temas

tales como, por ejemplo, el acceso a la salud,

las representaciones de las mujeres en los

medios, etc. En otras palabras, se trabajó en

temas vinculados a la agenda que tenemos las

mujeres con respecto al deporte. Ha resultado

una experiencia muy valiosa. En la que, obviamente,

no se gana un lechón y un cajón de cervezas, sino

que se ganan camisetas, trofeos y material deportivo,

que es con lo que realmente nos interesa a nosotros

fomentar en el deporte.

Como último ejemplo, pero no por eso menos

importante, me quiero referir a los lugares

de acceso a los cargos directivos y a la

conformación de las comisiones. Hace muchos

años que el club 25 de Mayo tiene en sus comisiones

directivas mujeres, cumpliendo con el cupo. A su vez,

hace bastante ya, que tiene seguidilla de presidentas

mujeres. Las comisiones de los clubes de barrio

deben renovarse todos los años, por eso

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BASES

también pensamos en una figura superadora

a la de presidenta o vicepresidenta que sea

la de Conducción del club. Actualmente al Club

25 de Mayo lo conduce una mujer de 25 años que

se llama Diana, que no solamente es joven, sino que

también creció dentro del club de fútbol y hoy más

que nadie representa a esta institución.

Mi interés al contar esta experiencia es mostrar

que, aunque falte mucho, no es tan malo el panorama.

Obvio que cuesta trabajar los feminismos populares en

los territorios. Sin embargo, existen estas experiencias

donde a la hora de ingresar a un club nos encontramos

con que las mujeres tienen un rol importantísimo. Lo

que se replica, lamentablemente, muchas veces es solo

el sistema de cuidado de la casa al club. Por esto

es importante nuestro rol como militantes

políticas: estar en los territorios y contribuir

a romper con estos estereotipos. De a poco,

con militancia, haciendo y siendo partícipes

en los lugares de decisión.

En un plano más general, en el orden legislativo y

reglamentario, me parece importante poder nombrar

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BASES

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BASES

a la Ley Nacional del Deporte, la Ley 26.543.

Hay muchas mujeres deportistas del ámbito profesional,

pero también mujeres y disidencias que participan en

los colectivos y en distintas organizaciones políticas,

que han tenido mucha incidencia en el armado de

estos articulados que comprenden a una ley. Uno de

los artículos más importantes plantea que se

tiene que cumplir con un 20% de mujeres en

los cupos de las comisiones directivas. Asimismo,

hay un articulado que costó mucho, pero en el que las

compañeras deportistas han podido dar la discusión

y se trata de la equidad del acceso de becas.

Si bien las mujeres somos mayoría en la población

mundial, en la Argentina también, solamente un 30%

de las mujeres deportistas tenían la posibilidad de

acceder a estas becas. Otro punto que quiero destacar

es que las mujeres deportistas profesionales

que accedían a las becas, y luego decidían

ser mamás, al transitar la gestación y luego

el nacimiento, perdían la capacidad de poder

cobrar esta beca. Y sobre esto también se

tuvo que trabajar para modificarlo. Resulta

increíble que, muchas veces, tengamos que

reglamentar lo obvio.

Considero necesario mencionar que con la vuelta

del Peronismo al gobierno, con la presidencia

de Alberto Fernández, hemos tenido el orgullo de

que haya sido convocada a participar del gabinete,

como Secretaria de Deporte, Inés Arrondo. Ex jugadora

de la Selección de Hockey, Arrondo es una enorme

compañera, que hoy está en un lugar de decisión y

que está teniendo - en el marco de la pandemia- una

enorme capacidad política para sostener a los y las

deportistas. Y en línea con lo mencionado, referirme

también a Maca Sánchez, jugadora de San Lorenzo

y actualmente Directora del Instituto Nacional de

Juventudes que fue la que puso en agenda el tema de

la profesionalización del fútbol (y el pago del sueldo

correspondiente que ello implica). No desconocemos

lo que cobran los hombres en el fútbol profesional

en algunos clubes, y sabemos que las mujeres recién

ahora, y sólo muy pocas, están teniendo un sueldo

por ser jugadoras profesionales. Con esto lo que

quiero destacar es que cuando pensamos el deporte

y los géneros no estamos solamente planteando la

importancia de que las mujeres accedan al deporte

sino también que lleguen a espacios de decisión. Y

la necesidad, sumada a lo anterior, que esas mujeres

sean feministas y que puedan desempeñar su gestión

con una perspectiva de género, porque son las que

realmente van a poder defender muchas de las

luchas que nosotras seguimos planteando desde los

territorios, desde las militancias y también, las luchas

que plantean las compañeras que son deportistas

profesionales.

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BASES

Finalmente, no quiero dejar de nombrar a Evita;

evocar a nuestra enorme Evita y a lo que ella

pensó en el año 1948: los Juegos Nacionales

Evita. No sólo por lo que implica que un

encuentro nacional de deporte tuviera nombre

de mujer, especialmente en esa época, sino

por cómo ella los planificó y los concretó,

para que realmente todas las niñas y los

niños más pobres de nuestra patria tengan

acceso a poder participar en campeonatos

nacionales. Ese proyecto fue acompañado

por Ramón Carrillo, quien generó un plan

completo para que quienes participaban en

los Juegos Evita tengan un acceso a la salud

durante toda su infancia. Estos juegos fueron

prohibidos por las dictaduras. Pero en el año 2003

Néstor los implementó como política de Estado, y años

más tarde, se pudo sancionar una ley que los contuviera.

Como siempre, surge la figura de Evita en su trabajo

incesante sobre cómo representar no solamente a las

mujeres, sino también a las niñas y a las pobres de los

barrios. Y gracias a ella pudimos conocer a ese Diego

cebollita, ese Diego niño de los Juegos Evita. Y en ese

Diego, a tantos otros. Sin olvidarnos de las muchas

mujeres que han podido acceder al deporte profesional

porque han sido destacadas en los Juegos Nacionales

Evita. Por esta razón, y por tantas otras: Gracias,

Evita. Sigamos construyendo inclusión social,

sigamos politizando el deporte.

Dominguez, M. A. (1953). Niños felices. En Niños

felices (pp. 36–37). Editorial Kapelusz.

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AFGANISTÁN:

UN TERRORISMO

FABRICADO Y EL

FEMINISMO DE

EXPORTACIÓN

ANABEL CICHERO LALLI

Secretaria de Juventud PJ Comuna 5. Peronismo Militante CABA.

Integrante de la Asociación Cultural Siria

El análisis y el estudio de los procesos

que acontecen en otras partes del mundo

usualmente conllevan a equívocos y

descontextualización. Lo que nosotres

concebimos como “Medio Oriente” no es

más que otra imposición colonial para el

ordenamiento del espacio geográfico, y

es casi matemático que quienes dominen,

nominen esas convenciones que luego

adoptamos como algo propio.

Medio Oriente es un concepto poco profundo y

confuso para agrupar países que tienen culturas y

religiones diversas, aunque hayan sufrido casi los mismos

procesos de colonización a lo largo de la historia. Es

cierto que cada persona tiene una definición

diferente sobre lo que es Medio Oriente, y

esto es así justamente porque la región no

tiene límites políticos que lo destaquen. Para

ubicarnos: son aquellos países que están

al este del Mar Mediterráneo. Afganistán y

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FERVIENTES

Pakistán no son parte de ellos e, incluso, podríamos

decir que Irán tampoco lo es. Medio Oriente, al

que prefiero denominarlo “creciente fértil”

(por su forma de medialuna creciente) se

encuentra en un abismo, tanto en lo referente

a injerencia extranjera, como a demonización

mediática, usurpación de recursos naturales

e inestabilidad política y social constante.

Nada es casual.

Hoy también vemos en las redes sociales y en

los medios hegemónicos de comunicación que Medio

Oriente está asociado -implícita y explícitamente- a

conceptos como “terrorismo”, “fundamentalismo

islámico”, “opresión social” y “sometimiento de

mujeres”. Inclusive se le suele atribuir falsamente al

Islam, en tanto religión oficial y/o religión mayoritaria.

Esto tampoco es casual.

En el año 2001, luego del Atentado a las

Torres Gemelas del 11 de septiembre, comenzó

una época inacabable de intervenciones

e invasiones directas estadounidenses en

nombre de “la guerra contra el terrorismo”

contra Al-Qaeda. Por primera vez, la OTAN se

convirtió en un mecanismo de acción colectiva de

Occidente, mucho más allá de las fronteras europeas.

Y así, muy despacito, casi imperceptiblemente, la

maquinaria mediática occidental comenzó a sentenciar

a los árabes, a los musulmanes, a los afganos, a los

persas como parte de un fenómeno terrorista al que –

indefectiblemente- se le adjudicaba la marca genérica

de islámico. Así se gestó una marca que persiste

hasta hoy: terrorismo mal llamado islámico. A estos

terroristas los acompaña el establecimiento

de leyes que violan los derechos humanos,

cuya principal víctima son las mujeres de

todas las edades.

¿Quiénes son? Se lo denominan de diversas

formas: muyahidines, yihadistas, wahabíes,

talibanes, etc. Todos son grupos sectarios

de milicianos mercenarios que dicen actuar

en nombre de Dios. En realidad, persiguen

una ideología política radicalizada y fueron

creados y financiados desde el exterior (esto

lo confesó la mismísima Hillary Clinton 1 en una

entrevista con la cadena FoxNews). No son islámicos

ni islamistas, de la misma manera como el Ku Klux

Klan (KKK) no tiene la capacidad para asumirse como

cristianismo o el sionismo de representar a los judíos.

1 Secretaria de Estado de los Estados Unidos entre 2009

y 2013. Senadora Nacional entre 2001 a 2009. Fiel defensora de

la invasión estadounidense en Afganistán y en Irak.

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FERVIENTES

Acá aplica exactamente lo mismo. Los talibanes, los

muyahidines, los yihadistas -como los querramos

llamar- no son representantes de la religión ni

mucho menos son una rama del islam. Actúan

por fuera de lo que la religión dice profesar

y lo que realmente buscan es implantar un

proyecto político conocido como “califato” 2

Afganistán está en el centro de Asia, y por

2 Un Estado independiente que implementa un sistema

político-confesional apartidario.

ahí corre el eje troncal de la llamada Ruta de

la Seda. Esta ruta comercial que une a Oriente

con Europa está ubicada estratégicamente en

zonas ricas en recursos naturales. Afganistán,

en particular, posee una enorme fuente de gas natural

y se ha convertido –durante la ocupación occidentalen

el principal productor de opio. No es casual que

fuera invadida por la Unión Soviética en 1978

y luego, por los Estados Unidos. Este último

tuvo que crear y entrenar a un grupo minoritario de

La ruta de la seda. Podemos notar que el recorrido amarillo es la ruta más sencilla y barata para el acceso a Occidente:

comienza en China, cruza el centroasiático, Afganistán, Pakistán, Irán, Irak y Siria.

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FERVIENTES

milicianos extremistas, conocidos como los talibanes,

para combatir frente a los soviéticos y así allanarles

el camino. Recordemos que estamos hablando

de un mundo dominado por la bipolaridad de

la Guerra Fría y que, en la ruta que conecta

Afganistán con Europa, Estados Unidos y los

talibanes gestaron un enorme mercado de

armas y droga de alcance global.

Entonces, podemos denominar todo

esto como un experimento de las potencias

dominantes. Ya lo vemos en Palestina con un

experimento sionista creado por Gran Bretaña, lo vimos

en Libia, en Irak, lo seguimos viendo en Siria hace 10

años e, interminablemente, lo vemos en Afganistán.

Estados Unidos se sustenta del caos, de los

conflictos y de la guerra: es la única manera

de seguir aprovechando la usurpación de

recursos, porque son el alimento de la gran

industria militar y belicista que mantiene en

pie su nación. Casualmente en paralelo con el

germen del neoliberalismo en Latinoamérica.

EL MACHISMO NO ES HOMOGÉ-

NEO, NO ES UNILINEAL.

¿Cómo afectan estos grupos terroristas a todos

los estratos de la vida cotidiana? En infinitas y

desconocidas maneras: en la estabilidad social, en la

integración regional, en las libertades individuales y

colectivas, en el desarrollo y crecimiento económicos,

en la institucionalidad política, en la gobernabilidad,

etc. Pero también, a los ojos occidentales, el eje

transversal es la opresión machista.

El machismo como sistema de dominación

tiene diversas formas de expresión, y eso se

adecua a las normas de cada sociedad del

mundo. La religión es uno de los factores, pero no

es el único. Y tampoco es el más peligroso. Como todo

sistema de valores, existen interpretaciones ortodoxas

y extremistas, generalmente, dañinas. La conciencia

colectiva sobre lo que está mal y lo que está bien

tampoco es homogénea. La moralidad difiere -inclusoentre

personas de una misma sociedad. Es decir

que mientras las poblaciones occidentales,

en parte, tenemos conciencia sobre el

patriarcado y la normalización como parte

de una estructura social y cultural, en otros

países, se contempla otra conciencia acerca

de la dominación. Distinta.

Los países árabes y los países del centro

de Asia (como Irán, Pakistán o Afganistán)

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FERVIENTES

sufren o sufrieron un doble colonialismo: la

invasión y la tergiversación mediática. Se avista

imperecedero. La gran mayoría de las poblaciones

de esa región conocen al enemigo, saben quiénes

son. Viven, lo que nosotros no. Las mujeres, además,

sufren un tercer colonialismo: la opresión machista

y la victimización devenida de la tergiversación

mediática global. Sin saberlo de este lado del

planeta, ellas son parte protagonista de ese

reconocimiento al enemigo. Se alistan en el

Ejército Nacional, como en Siria (llegando

a ser generalas, de hecho); o se alinean en

la resistencia popular, como en Palestina o

el Líbano. Ese empoderamiento tiene una

personalidad propia, quizás no con el nombre

de feminismo, pero sí con el de resiliencia:

enfrentarse a una realidad con lo que una

posee.

Y aquí entra ese otro factor: El feminismo

exportador. Sabemos de la existencia de los

feminismos. En plural, diversos, populares. Pero

hay uno que, a veces, aglutina a los demás. Ese

que, erróneamente, es capaz de hablar por

todas las mujeres del mundo como si todas

tuviéramos el mismo escenario, las mismas

posibilidades, los mismos procesos. Los

feminismos como relación social y como

Lanceras de Cristina | 19


FERVIENTES

herramienta política capaz de transformar

la realidad es uno de nuestros procesos,

lo hemos encarnado, lo hemos incluso

institucionalizado. Pero esto no ocurre en todo el

mundo. No tiene por qué suceder. No hay posibilidad

de importación de feminismos en contextos donde no

están las condiciones dadas.

Nosotres no debemos posicionarnos

en una superioridad moral de lo que

está bien o está mal en el mundo, y no

podemos imponer revoluciones desde acá.

Los procesos históricos se dan desde abajo

y desde adentro. Imponer desde afuera es

una conducta imperialista. Casi que nos estamos

alineando a las intenciones estadounidenses. Eso es

lo que buscan, que adhiramos a la consigna “mujer

árabe y/o musulmana oprimida frente a mujer

occidental liberada”. Es uno de los ingredientes para

inconscientemente instalar la relación Occidente libre

vs. Oriente opresor. Reitero: nada es casual, está todo

milimétricamente planeado.

Las realidades que no podemos comprender, como

bien hemos mencionado, están atravesando otros

procesos. Procesos violentos que cuentan con una

carga machista, sí, pero esa carga machista también

la estamos pregonando desde acá: al victimizar, al

desvirtuar y al descontextualizar los hechos. Mientras

nos descolocamos al mirar a una mujer con

hijab (velo islámico), desviamos la mirada y

no puntualizamos al enemigo real que gesta

aquellos procesos violentos.

Desde siempre, las guerras traen consigo rupturas y

cambios de roles. Las mujeres quedan como cabeza de

familia y han de mantener económicamente su hogar,

por lo que empiezan a abrirse algunas oportunidades

laborales con el fin de que puedan subsistir. Aun así,

estos cambios culturales y esta ruptura de esquemas

patriarcales son lentos y se pierdan en tiempos de

paz. O quizás la guerra empeore las condiciones de

empoderamiento, que es lo más frecuente. Requiere

de un arduo estudio político-sociológico de cada país.

En esos panoramas, interviene una espesa gama de

factores locales, regionales y globales muy dinámicos

pues todas esas zonas son muy amplias y complejas.

En el Creciente Fértil, en los países del Golfo

y en los países del centroasiático, hay Estados

que tienen presidencias, otros que tienen

monarquías, otros que tienen dictaduras,

otros que son un régimen de ocupación

20 | Lanceras de Cristina


FERVIENTES

expansionista, otros que tienen desbaratado

el aparato político. A la vez, se advierte la cuestión

del laicismo en medio de la imposición religiosa como

ordenamiento estatal. Pero también se vislumbra

el componente de la intervención extranjera

y el financiamiento de grupos mercenarios

por intereses económicos. En estos sentidos, el

papel de la mujer va a tener mayor lugar en el centro

de la escena política y social, o no. Por ejemplo:

en Palestina, hace más de setenta años que las

mujeres están viviendo bajo un régimen de ocupación

consolidado, con limpieza étnica, violaciones,

genocidios y encarcelamientos ilegales, y hace siete

décadas que Occidente hace la vista gorda. Lógico,

ellos lo sustentan. Pero allí es donde vemos a las

mujeres rebeldes, siendo referentes de levantamientos

o de la resistencia global, como Ahed Tamimi o Muna

Al-Kurd.

No nos sorprende que, dentro de este

cuadro, las potencias occidentales y sus

aliados reconozcan de lleno al futuro

gobierno talibán en Afganistán, haciendo

caso omiso a las matanzas y dándole la

espalda otra vez al pueblo afgano que,

lamentablemente, se ha vuelto dependiente

de la supuesta libertad y progresía bélica

yanqui.

Hemos pecado de selectivos y de simplistas en

cuanto a masacres se habla, que para nada son ajenas

porque hemos de tener al mismo enemigo real en

Nuestra América. La única solución responsable

que podemos brindar es dar a conocer que

el verdadero creador de este escenario de

terror que escandaliza tanto a Occidente son

las mismas potencias de Occidente.

A los ojos hegemonizadores de los medios puede

parecer que no se ha avanzado ni un paso y que

queda todo el “camino progresista” por recorrer.

De sólo haber conocido los estragos de la

guerra y el espanto de la miseria impuestas,

se puede decir que las mujeres de toda esa

diversa región lo están recorriendo: bajo

sus criterios, desde sus luchas, sin ninguna

patota occidental, con sus condiciones, con su

vestimenta, en busca de esa doble conquista:

la paz de sus pueblos y la liberación colectiva.

Esa es su prioridad.

Lanceras de Cristina | 21


MUJERES Y

POLÍTICA

JULIA ARGENTINA PERIÉ

Vicepresidenta del partido Solidario. Co-presidenta Foro de mujeres de

EuroLat. Parlamentaria del Parlasur.

Las mujeres de América Latina hemos hablado.

Después de habernos sentido confinadas por demasiado

tiempo a espacios privados e invisibles, las mujeres de

todo el continente estamos invadiendo calles, plazas

y demás lugares públicos exigiendo ser escuchadas.

En diferentes formas, con diferentes voces, gritando o

susurrando en lo que corresponde ya a una rebelión

histórica significativa. Las décadas de 1970, 1980

y 1990, fueron tiempo de introspección reflexiva y

de actividad política por parte de las mujeres, los

movimientos de mujeres y las mujeres políticas en

prácticamente toda la geografía latinoamericana. Hoy

parece ser que las arduas y largas luchas feministas

por los derechos de las mujeres están dando algunos

frutos, si bien conviene mantener una mirada crítica y

reservada en general, también es conveniente que sea

flexible, abierta y a todas luces optimista.

Sí, hay un aumento de la presencia femenina en

la esfera política formal en todo el mundo y en el

contexto latinoamericano, eso es indudable, quizás

más reducido y lento de lo que algunos sectores

22 | Lanceras de Cristina


desearían, y tal vez muy rápido y amplio, según otros.

El caso es que dicho fenómeno está ocurriendo, y hay

que preguntarse los por qué del aumento. Básicamente

la conclusión es que se debe a una concatenación de

factores de diversa índole que tiene que ver con las

transformaciones del capital humano de la mujer, las

normas culturales y la consolidación de la democracia.

En primer lugar, las mejoras en el capital humano,

en el sentido de la adquisición de más capacidades

por parte de las mujeres para asumir liderazgo,

tienen relación directa con los grados de escolaridad;

en el caso latinoamericano las niñas superan a los

niños. En segundo lugar, la apertura cultural a la

participación femenina en la vida pública, que mucho

tiene que ver con las luchas históricas de las mujeres

y los movimientos al respecto, toda vez que, con las

transformaciones, la globalización y la revolución

en las telecomunicaciones. Un tercer aspecto es la

democratización en la región. Un cuarto, la legislación

favorable en el ámbito internacional, de cada país

con comisiones parlamentarias para los temas de las

mujeres, oficinas especiales, programas específicos. En

quinto lugar, la acción afirmativa y las cuotas que

garantizan un mínimo de presencia numérica y que

han sido una herramienta efectiva en el aumento de

las legisladoras.

Lanceras de Cristina | 23


Un informe de la Comisión Económica para América

Latina y el Caribe (CEPAL), apunta en la misma

dirección, un aumento notable y creciente de mujeres

políticas, especialmente en el ámbito parlamentario:

“En los últimos años el ritmo de incremento de la

participación femenina ha sido muy importante,

aunque el promedio regional todavía está por debajo

del 45%” .

LAS DIFICULTADES DE LA PARTI-

CIPACIÓN POLÍTICA FEMENINA

La relación entre la mujer y la política siempre ha

sido vista como conflictiva, compleja y ambivalente.

Varias, importantes y justificadas razones han dado

lugar a esta situación; una de ellas, la expulsión

histórica de las mujeres de la política formal, otra,

la tardía incorporación al su sufragio. Además de los

diversos obstáculos que existen en el sistema político

para la participación femenina, están los “nudos”

generados por las mujeres, desde la no coincidencia en

prioridades y enfoques temáticos, hasta la dificultad

de acceso en sí por la discriminación de posiciones

cuando se accede a un ámbito típicamente masculino.

No obstante, las limitaciones y los obstáculos, es

importante visualizar las oportunidades, posibilidades,

el aprovechamiento de espacios y grietas y, en este

camino, la reconceptualización de la democracia y la

ciudadanía son importantes, desde las interpretaciones

de aprehensión de la política por parte de las mujeres,

hasta la influencia de las formas organizativas a la

hora de la participación femenina, sin olvidar la

definición de la política misma.

Los estudios existentes sobre mujeres y política

en América Latina muestran desde la obtención

relativamente reciente del derecho al voto de las

mujeres por muy variadas razones, más allá de las justas

demandas de equidad y ciudadanía, pasando por la

igualdad formalmente reconocida en las constituciones

políticas del continente a su participación en diversos

momentos históricos; hasta la consideración de la

persistencia de los valores tradicionales y del rol

doméstico y familiar en las mujeres, aparentemente

disociado del mundo público, como barrera para su

participación política, entre otras cosas. Por otra parte,

la población femenina ha permanecido oculta en la

teoría política contemporánea.

Se considera que “las mujeres están entre ‘el

techo de cristal y el piso engomado’, donde el techo

de cristal es la limitación invisible que tienen en las

organizaciones para su desarrollo gerencial y el piso

engomado o pegajoso, está marcado por las propias

limitaciones que se auto imponen las mujeres por

privilegiar sus roles en la familia o por no animarse

a dar el salto. Esto, que se basa en estudios sobre

24 | Lanceras de Cristina


liderazgo en el terreno económico y laboral, no

es menos cierto y podría muy bien ser aplicable

al caso que nos ocupa: las mujeres en la política.

Existen varias limitaciones, obstáculos y dificultades

de acceso y relación entre las mujeres y la política

formal, resumiendo: las dificultades socioeconómicas,

ideológico–culturales y psicológico–afectivas. Eso sí,

no hay que ver esta difícil relación como un problema

femenino, se trata de un problema social y de la

política, fundamentalmente.

Desde los mandatos sociales de la “bipolarización”

y “naturalización” pasando por el “peso de la

tradición” y la “fuerza de la costumbre” que

son traducidas en “las mujeres no son aptas para

la política” y “la política no es cosa de mujeres”,

existe un llamado “círculo excluyente” que aparta a

la población femenina de dicho espacio, pero está

también el “círculo vicioso” por el cual las mismas

mujeres se excluyen del mismo. La competencia con

los hombres por puestos políticos que son un bien

escaso es evidente, con lo cual no debe extrañar la

resistencia masculina al posicionamiento femenino.

Lanceras de Cristina | 25


REALIDAD EFECTIVA

Hay que considerar la problemática socioeconómica

como un obstáculo que tienen las mujeres en su

acceso al mundo político; pobreza, desempleo, falta

de recursos financieros, falta de acceso educativo,

doble y triple jornada de trabajo; por supuesto, las

dificultades ideológicas y psicológicas ya mencionadas

tales como la ideología de género y los patrones

culturales, con un papel social predeterminado y

asignado a las mujeres, su falta de confianza para

postularse a puestos políticos; la imagen que algunas

mujeres tienen de la política como “algo sucio” y la

manera en que éstas son tratadas por los medios de

comunicación, no siempre de forma favorable.

Quienes trabajan el tema de los problemas de las

mujeres para acceder al liderazgo en el espacio público,

consideran que, en primer lugar, las mujeres deben

demostrar más méritos grados educativos superiores,

más títulos y de mayor jerarquía; en segundo,

todavía se cuestiona a las mujeres la credibilidad

de sus capacidades; en tercer lugar, y aparejado

con el problema que tratamos se podría añadir que

faltan líderes jóvenes en este caso de ambos sexos;

y finalmente, todavía las mujeres deben pagar altos

costos personales maternidad tardía, menor número

de hijos, rupturas matrimoniales o soltería.

Diversos estudios hacen hincapié en los motivos o

razones de la dificultad que tienen las mujeres para

acceder a cargos públicos de todo tipo, y políticos en

particular. En general podemos aludir a la costumbre

social, como razón histórica y cultural, en concreto a

las responsabilidades familiares. Otra cuestión es el

concepto de liderazgo, relacionado tradicionalmente

con un enfoque jerárquico e individualista, y por lo

tanto más asociado a un modelo masculino: dominio,

imposición y fuerza. También podríamos vislumbrar el

acceso a un cargo como una conquista individual del

poder, competitividad y ambición, a la cual el hombre

parece más cercano que la mujer. La consideración

de un modelo masculino de ejercicio del poder y la

falta de entrenamiento también parece alejar a la

población femenina de dicho espacio. Por otra parte,

cuando discursivamente se considera que hay igualdad

y la discriminación no existe, tampoco se pone énfasis

en alcanzar grados de liderazgo. La baja autoestima

es otra causa, la inseguridad y el temor a un espacio

hostil y desconocido con muchas desventajas, también.

En pocas palabras, las barreras para acceder a

puestos de poder en la política son: la exclusividad

de la responsabilidad de las tareas domésticas y

la crianza de los hijos; el modelo masculino en la

política; la discriminación existente en dicho espacio;

la superación de las barreras ideológicas y psicológicas

por parte de las propias mujeres; los estereotipos de

eficiencia, honestidad y capacidad de la mujer que

26 | Lanceras de Cristina


REALIDAD EFECTIVA

pueden llegar a ser contraproducentes, en el sentido

de elevar las expectativas, con lo cual las mujeres

políticas pueden tener mayores dificultades para

probar sus aptitudes o ser juzgadas con más dureza;

los procesos de reclutamiento y las prácticas de

nominación al interior de los partidos políticos.

Los partidos políticos son los que controlan el

acceso y el avance de las mujeres en las estructuras

de poder político. A fin de alcanzar posiciones de

liderazgo, la mujer debe ascender dentro de los

partidos, los cuales tienen la capacidad exclusiva de

nominar a los y las candidatas a cargos públicos. Los

partidos políticos históricamente se han caracterizado

por ser estructuras sexistas que no incorporaban a

sus filas a las mujeres en igualdad de condiciones

que a los varones, impidiéndoles el acceso a los

puestos de dirigencia. En muchos países las mujeres

todavía constituyen la mitad del total de miembros

de los partidos y sin embargo rara vez disfrutan de

una posición igual a la de los hombres tanto en los

comités ejecutivos como entre los candidatos a cargos

de elección popular. Y es que los obstáculos políticos

van desde el predominio del modelo o “arquetipo”

masculino, hasta la falta del respaldo del partido

político en cuestión.

LOS SISTEMAS ELECTORALES Y

LA POLÍTICA

Para que una mujer sea elegida, concretamente en

el espacio legislativo de un país, tiene que pasar por

un proceso. En primer lugar, está su autoselección para

presentar una candidatura al margen de consejos e

influencias externas, que a su vez se relaciona con dos

factores: su ambición personal y las posibilidades de

presentarse. En segundo lugar, ha de estar nominada

por el partido. Y ahí cada partido tiene sus criterios

propios e internos, además de la consideración de la

candidata como electoralmente rentable.

En la década de 1990 hubo once países de América

Latina que introdujeron en sus legislaciones los cupos

o cuotas de género, como parte de la estrategia de

Lanceras de Cristina | 27


REALIDAD EFECTIVA

discriminación positiva, en principio, hacia las mujeres.

Dicha cuestión ha sido a todas luces positiva en

cuanto al incremento de la presencia femenina en los

parlamentos, sin menospreciar la polémica levantada

al respecto. Partiendo de un promedio del 9 por ciento

en 1990, para el año 2017 la representación femenina

en los países con Cámara Baja parlamentaria aumentó

al 20 por ciento, ascendiendo en el caso del Senado,

del 5 en 1990 al 15 por ciento en el 2017. Por otro

lado, mientras las mujeres ocupaban 9 por ciento de

los cargos ministeriales en 1990, para el 2017 la cifra

se ha incrementado a un porcentaje del 23 e incluso

el 30 por ciento en algunos países.

Dichas cuotas funcionan de manera óptima en

los sistemas de Representación Proporcional de lista

cerrada, en los que la ley establece un mandato para

que los partidos coloquen a las mujeres aspirantes en

los primeros puestos dentro de las listas, excluyendo

la posibilidad de que queden en puestos más bien

decorativos y con pocas posibilidades de resultar

elegidas. Las cuotas también tienden a funcionar

mejor en circunscripciones grandes y plurinominales,

pues en las circunscripciones con pocos aspirantes

resultan elegidos sólo los candidatos ubicados en los

primeros lugares, quienes por lo común son varones.

Argentina en 1991 fue pionero en el sistema de

cupos, con el establecimiento del 30%, si bien en

la actualidad casi todos los países del continente lo

tienen, con más o menos obligatoriedad o con mayor o

menor porcentaje (entre 20 y 45%). La IV Conferencia

28 | Lanceras de Cristina


REALIDAD EFECTIVA

Mundial de la Mujer de Beijing (1995) vino a dar más

relevancia a las cuotas.

LAS MUJERES COMO ACTORAS Y

LÍDERES POLÍTICAS

El primer país del continente latinoamericano

donde se reconoció el derecho al sufragio fue Ecuador

en 1929 y el último Paraguay en 1961. Treinta y

dos años debieron transcurrir, del primero al último

país, para conseguir poder votar, y a través de largos

procesos sociales y políticos, incluyendo movilización

de grupos de mujeres. Su reclamo, influido por las

deres feministas y librepensadoras europeas data

de finales del siglo XIX e inicios del XX. De hecho,

en el Congreso Femenino Internacional celebrado

en Argentina en 1910, los Congresos Panamericanos

de Mujeres de Chile en 1922 y Perú en 1924, o el

Congreso Internacional de Colombia en 1930, ésta

había sido una de las más sonadas reivindicaciones.

Además de la coincidencia con el movimiento obrero,

con el cual establecieron alianzas y consensos de

diferente índole, en su lucha por lo que en la época

era concebido como ciudadanía

Las mujeres han pasado por un largo y lento

recorrido, de electoras a elegibles y de militantes

a líderes. En general, se tiene la idea, producto de

estudios y reflexiones, de que los mayores obstáculos

para el acceso de las mujeres a puestos políticos

están dentro de la estructura política institucional, en

especial en los partidos políticos.

La gente está aceptando más a las mujeres en

posiciones que estaban asociadas a los hombres.

Entre las explicaciones que dan algunas expertas se

encuentra que actualmente un número mucho mayor

de mujeres tiene acceso a la educación superior. Ahora

importa más el desempeño como individuo, más allá

del sexo.

ESTUDIO DE LIDERAZGO DE LA

MUJER LATINOAMERICANA EN

2016

Los resultados de este análisis apuntan a que

no hay resistencia por parte de la ciudadanía para

que una mujer ejerza como líder en política. Es más,

85% de la población consultada dice que las mujeres

son buenas para tomar decisiones y la mayoría dice

que son más honestas que los hombres. Menos

de la mitad señala que los hombres son mejores

deres políticos que las mujeres, lo mismo los que

consideran que las mujeres tienen responsabilidades

domésticas que les restan productividad en trabajos

exigentes. Eso sí, 66% afirma que las mujeres se

vuelven agresivas y competitivas, como los hombres,

al asumir un cargo político. Más de la mitad de lxs

Lanceras de Cristina | 29


REALIDAD EFECTIVA

consultadxs piensa que los temas de las mujeres son

importantes (57%), más las mujeres que los hombres.

Muchos considerarían bien un gabinete con la mitad

de mujeres, más ellas que ellos, están a favor de las

cuotas, en general. Para finalizar con este resumen

empírico se debe señalar que en Brasil, Colombia,

México y El Salvador, alrededor de tres cuartos de la

población cree que los votantes elegirán a una mujer

presidente en los próximos 20 años. Las personas con

una educación universitaria y de 50 años de edad o

más son menos optimistas en cuanto a la elección de

una mujer no existe una diferencia basada en el sexo

del candidato. No se observan discrepancias a la hora

del comportamiento electoral sobre la base de la edad

y el sexo. Aquellos con poca educación o ingresos

inferiores son los menos propensos a haber votado por

un candidato femenino.

Este texto recoge y expone la tendencia general

que está teniendo lugar en América Latina sobre el

tema de la participación femenina, con especial énfasis

en los cargos políticos. El incremento numérico de las

mujeres políticas es más que obvio, en particular en

espacios como el legislativo, lo que no ocurre en otros

ámbitos como el local. Sin desconocer las dificultades

que todavía existen, en ocasiones éstas han de

circunscribirse a los hombres y los mecanismos de

los partidos políticos. No obstante, las mujeres como

candidatas o en su calidad de electoras, así como

en la sociedad, según las encuestas hechas en todo

el subcontinente, cada vez parecen ser más proclives

a presentarse, o incluso, a aceptar y apoyar a las

mujeres en puestos políticos.

30 | Lanceras de Cristina


REALIDAD EFECTIVA

LAS MUJERES FUERZA INDIS-

PENSABLE

Este fenómeno suma varios factores que son

favorables, desde las mejoras en el capital humano

femenino especialmente en lo educativo, hasta las

reformas en las legislaciones electorales al respecto

la discriminación en positivo, las cuotas o leyes de

cupo, pasando por los cambios culturales y globales

de muy amplio espectro, empujados a veces por las

luchas feministas y de mujeres, y también por las

recomendaciones y compromisos internacionales,

entre otras cosas.

Tampoco hay que dejar de contemplar, cómo

el aumento de las preferencias electorales hacia

candidaturas femeninas tiene lugar dentro del marco

de los reemplazos generacionales electorados juveniles

amplios y de los desplazamientos demográficos con

aumento del electorado femenino, asociado con una

mayor expectativa de vida que la masculina. Hay quien

además señala la inclinación hacia la preferencia por

las mujeres políticas en contextos de crisis, y América

Latina parece experta en eso.

Hay más mujeres dispuestas a participar en la

política, más preferencias hacia el voto dirigido a las

candidatas por parte de la sociedad, más mujeres como

electoras que apoyan a las mujeres y más jóvenes que

también las aprecian más. Sólo hay que estar alertas

en cuando a las dificultades de la paridad real y

quizás no sólo tenerlas en cuenta sino respetarlas; es

necesario, eso sí, apoyar la tendencia del cambio en los

estilos de la política con las cuestiones positivas que

los liderazgos femeninos puedan aportar, y vigilar que

los cambios de los discursos y las prácticas políticas,

los contenidos y los estilos, se den en paralelo al

aumento de las cifras.

Uno de los interrogantes principales es cómo se

verá afectado el panorama político de la región a

medida que la participación política de las mujeres

aumenta en las democracias de América Latina.

Podemos formular la hipótesis de que las mujeres

serán una fuerza importante para el cambio. En

corto a mediano plazo, el voto femenino debería

ganar cada vez mayor importancia; los temas de la

mujer estarán mejor representados; los estilos de

liderazgo serán influenciados por las mujeres; las

instituciones democráticas lograrán mayor credibilidad

y las candidatas mujeres así como las mujeres en

cargos públicos podrán adquirir mayor aceptabilidad y

apoyo. De hecho, la feminización del liderazgo político

podría ayudar a contener la creciente insatisfacción

con la democracia y cualquier intento de retorno a los

regímenes autoritarios.

Lanceras de Cristina | 31


POPULARES

Mary Terán de Weiss

La mujer que politizó el deporte

“Me remito al juicio de la opinión pública sana de mi país, y a pesar de todo confío

que la cordura y equidad de los equivocados prevalezcan para que se me reconozca el lugar

que merezco como mujer, como deportista, como argentina.”

Carta abierta de Mary Terán de Weiss, 1964.

Rosarina de clase media, pasó de integrar

el ranking de las mejores 20 tenistas del mundo,

ganar Oro y Bronce en los Panamericanos 1951, a

ser censurada por su condición de mujer y

peronista en un deporte que aún hoy continúa

siendo practicado, mayoritariamente, por la

minoría más pudiente.

Mary comenzó su carrera en el tenis a los 12

años y llegó a convertirse en la máxima referente

del tenis femenino argentino. Fue nombrada

Asesora de Deportes de la Ciudad de Buenos

Aires durante el gobierno de Perón, cargo que

compartió con el también deportista Juan Manuel

Fangio.

En 1955, durante la Revolución Fusiladora que

derrocó a Perón, Mary debió exiliarse en España

32 | Lanceras de Cristina Lanceras de Cristina | 32


POPULARES

producto de su fuerte identificación con el

peronismo.

Durante el arribo a Europa alcanzó el apogeo

de su carrera, logrando el primer puesto del ranking

del tenis femenino español. Sin embargo, su país de

origen la rechazaba, a tal punto que la Asociación

Argentina de Tenis pidió la desafiliación

internacional de la deportista. Este pedido,

afortunadamente, fue rechazado.

A Mary la aborrecían lxs retardatarios, no

aceptaban que una mujer comprometida con la

política se destacara en un ámbito que además de

estar reservado históricamente para los hombres era

profundamente antipopular. Los vendepatrias

y odiadores seriales no podían soportar

que alguien que desarrollaba una práctica

deportiva de los sectores más acomodados,

sea quien regalara raquetas a los chicos de

clase baja junto a la Fundación Evita. Mary

sabía que el deporte es inclusión social y no se cansó

de demostrarlo en su praxis.

llamados intimidatorios e insultantes por su ideología

y han llegado a intentar asesinarla mientras transitaba

en moto la Avenida Figuero Alcorta en la CABA.

La vida de uno de los iconos deportivos

de los años 50, terminó de manera trágica

cuando Mary decidió quitarse la vida

arrojándose al vacío desde un séptimo piso

en Mar del Plata. A su funeral asistió sólo un

deportista del ámbito del tenis.

En el año 2007, la legislatura porteña otorgó

el nombre de la tenista al Estadio del Parque Julio

Argentino, ubicado en uno de los barrios más humildes

de la CABA. Pese a esto, en algunos partidos, la

memoria de Mary Terán continúa siendo bastardeada

ya que se imprimen entradas con el nombre antiguo

del Estadio. Estos hechos dan cuenta de que, hasta

el día de hoy, la figura de esta mujer deportista

y militante no ocupa el lugar que merece en

nuestra historia.

Todo lo expuesto la condenó al rechazo de sus

colegas, quienes, además se oponían a enfrentarla.

A pesar de que Mary se retiró en el año 1964

siguió siendo hostigada por el antiperonismo hasta

los últimos días de su vida. Constantemente recibía

Lanceras de Cristina | 33


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