Al cuidado de la vida y de la madre tierra - Programa Bomberos indígenas de Colombia

librobomberosindigenas

El programa Bomberos Voluntarios Indígenas surge en el municipio de Riosucio, Caldas, hace poco más de veinte años. La historia de su creación, evolución y propagación en otros territorios del país es el objeto del presente libro. La mirada histórica del programa que acá se plantea, busca resaltar el proceso y la gestión necesaria para llevarlo a cabo, por tanto, se aleja del lenguaje institucional y jurídico, solo con el objetivo de llegar a sectores de la sociedad que no están familiarizados con los conceptos bomberiles.

En los capítulos que siguen a continuación se narra el nacimiento de una relación intercultural que ha perdurado más de dos décadas, y que año tras año se fortalece porque está basada en principios sencillos de convivencia comunitaria y accesibles a todos, como son los que practican los bomberos voluntarios, es decir, la solidaridad con el desconocido, la entrega al compromiso asumido y la convicción por el cuidado de la vida y de la Madre Tierra, es decir, el ecosistema en todas sus manifestaciones.

AL CUIDADO DE LA VIDA

Y DE LA MADRE TIERRA

PROGRAMA BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA


Cuerpo de Bomberos Indígenas en la comunidad

de Portachuelo, Riosucio / Foto: Carlos López

Esta versión digital del libro contiene una

serie de videos que lo complementan, cuando

aparece el ícono , los cuales se reproducen

automáticamente (activa el volumen ).


Río Amazonas / Foto: Carlos López


Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López


MINISTERIO DEL INTERIOR

Daniel Palacios Martínez

Ministro

DIRECCIÓN NACIONAL DE BOMBEROS

Capitán en Jefe Charles Wilber Benavides Castillo

Director

Capitán Jairo Soto Gil

Subdirector Estratégico y de Coordinación Bomberil

Capitán Carlos Cartagena Cano

Asesor Director

Pedro Manosalva

Asesor Director

Viviana Andrade

Asesora Planeación Estratégica

der del Proyecto / Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio, Caldas

Capitán Oscar Fernando Mejía Muñoz

Comandante

Carolina Largo Reyes

Asistente

Agradecimientos

Capitán Lourdes del Socorro Peña del Valle,

Comandante Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Ciénaga, Magdalena.

Capitán Edgar Rojas Prieto, Comandante

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La

Primavera, Vichada.

Bombero Luis Polibio Quenan, Comandante

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de

Guachucal, Nariño, Resguardo Indígena

Muellamues.

Cabo José Bastos Silvano, Subcomandante

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Leticia,

Amazonas, Comunidad Indígena Castañal de

Los Lagos.

Leonardo Gañan Gañan, Ex Gobernador

Indígena Territorio Ancestral de San Lorenzo,

Riosucio, Caldas.

Teniente Héctor Raúl González Alvaran,

Metodólogo, Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Riosucio, Caldas.

Dirección editorial

Mauricio Uribe González

Investigación y textos

Yolanda López Correal

Fotografía

Carlos Andrés López Franco

Archivo Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio

Diseño gráfico y diagramación

Leonardo Ochica Salamanca

Impresión

Buenos y Creativos S.A.S.

ISBN

978-958-53452-0-1

Impreso en Colombia

Mayo de 2021

Portada / Foto: Carlos López

Cuerpos de Bomberos Voluntarios

Indígenas de Riosucio y de la

comunidad indígena de San Francisco,

Puerto Nariño (Amazonas)

Contraportada / Foto: Carlos López

Encuentro del Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Ciénaga y la DNBC con

la Comunidad Indígena Kogui de la

Sierra Nevada de Santa Marta

AL CUIDADO DE LA VIDA

Y DE LA MADRE TIERRA

PROGRAMA BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

Esta guía se elaboró bajo los parámetros de la DNBC, con las orientaciones del Capitán en Jefe Charles Benavides

Castillo y aprobada por la Junta Nacional de Bomberos y forma parte integral del Programa Nacional de Bomberos

Indígenas. Los participantes en los talleres autorizan a la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia, la reproducción,

comunicación y distribución de este producto colectivo, por cualquier medio digital o impreso.


CONTENIDO

10

PRESENTACIÓN

12

INTRODUCCIÓN

15

15

17

17

20

22

24

28

28

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33

35

36

37

Capítulo 1

LOS INICIOS, UNA HISTORIA EN PARALELO

• El lugar: Riosucio, Caldas

• Los protagonistas: los bomberos voluntarios y las comunidades indígenas

de Riosucio, Caldas

- Los Bomberos de Colombia

- El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio, Caldas

- Los pueblos indígenas de Colombia

- Las parcialidades indígenas de Riosucio, Caldas

• Situación ambiental, social y política en Riosucio, Caldas hacia finales del

siglo XX e inicios del XXI

- Agresiones a la Madre Tierra

- Quemas controladas que se convierten en incendios forestales

- Amenazas a la vida: el conflicto armado de fines del siglo XX y su incidencia

en los resguardos indígenas de Riosucio

- La fuerza de la naturaleza: el terremoto de 1999 en el Eje Cafetero

• El encuentro de culturas para el cuidado de la vida y de la tierra

- La Brigada de Bomberos Voluntarios para la paz

43

44

48

49

53

53

55

57

65

75

Capítulo 2

BOMBEROS E INDÍGENAS: SOCIOS GENUINOS PARA EL

CUIDADO DE LA VIDA Y DE LA MADRE TIERRA

• El programa de Bomberos Indígenas de Colombia

• Propagación del programa: su implementación en otros municipios colombianos

• Una mirada al estado actual del programa Bomberos Voluntarios Indígenas

• Una experiencia para llevar por el mundo

• Pasos para implementar el programa

EL PROGRAMA EN TRES MUNICIPIOS

Bomberos Voluntarios Indígenas de Riosucio, Caldas

Bomberos Voluntarios Indígenas de Ciénaga, Magdalena

Bomberos Voluntarios Indígenas de Leticia, Amazonas

85

88

88

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92

Capítulo 3

VEINTIDÓS AÑOS DE COMPROMISO Y LOGROS

DEL PROGRAMA

• Logros y reconocimientos

1. Logros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Indígenas de Riosucio, Caldas

2. Disminución de incendios

3. Incentivos para la capacitación permanente

4. Aportes a los objetivos de desarrollo sostenible

• Gestiones necesarias para fortalecer el programa

95

BIBLIOGRAFÍA

Paisaje rural del territorio ancestral de San Lorenzo / Foto: Carlos López


PRESENTACIÓN

L

a Dirección Nacional de Bomberos de

Colombia, cumpliendo lo estipulado

en la Ley 1575 de 2012, apoya el Programa

de Bomberos Indígenas, cuyo propósito es

aunar esfuerzos para la Gestión Integral

de Incendios, y el cual se ha convertido en

un ejemplo de disciplina, entrega y respeto

por la cultura y formas de vida de las etnias

indígenas del país.

El Programa Bomberos Indígenas es una

buena práctica que ha sido replicada en

cerca de 10 departamentos de Colombia

y en países como México, Argentina y

Bolivia, ente otros, que ha permitido crear

sinergias entre la población de los diferentes

territorios y la cultura ancestral que

representan las diferentes comunidades

indígenas.

En ese sentido, es un orgullo para la

Dirección Nacional de Bomberos, y en especial

para los Bomberos de Colombia,

presentar este libro que, como su título lo

indica, será una herramienta que le permitirá

al lector tomar conciencia y velar por

el cuidado de la Madre Tierra.

Esta publicación es producto de un trabajo

colectivo que contó con el acompañamiento

permanente de la Dirección

Nacional de Bomberos de Colombia,

varios especialistas en el tema que

forman parte de la Mesa Técnica de

Bomberos Indígenas, Comandantes de las

Instituciones de Bomberos en donde se ha

replicado el programa, líderes indígenas y

comunidades que, con respeto, entrega y

dedicación, han permitido que el programa

se desarrolle de la mejor manera. Se

han logrado recopilar aquí, no solo las diferentes

prácticas relacionadas con componentes

técnicos para la gestión integral

del riesgo contra incendios forestales, sino

experiencias vividas con el fin de salvaguardar

la vida y la Madre Tierra.

El libro se compone de tres capítulos: primero,

“Los inicios, una historia en paralelo”,

que cuenta la génesis del programa

en el municipio de Riosucio, Caldas;

segundo “Bomberos e indígenas: socios

genuinos para el cuidado de la vida y de

la Madre Tierra”, acerca de la implementación

del programa en otras comunidades

indígenas del país y la experiencia

reciente en tres de estas, y finalmente,

“Veintidós años de compromiso y logros

del programa”, que contiene la metodología

para la capacitación y la guía para

la constitución de nuevas Brigadas de

Bomberos Indígenas, así como los principales

logros y la proyección del programa

en el futuro.

Invito a leer este documento cuidadosamente,

siguiendo los lineamientos presentados,

que buscan resaltar la excelencia

de los Bomberos de Colombia en la prestación

del servicio público esencial, porque

“Unidos Somos Más Fuertes”.

Capitán en Jefe

Charles Wilber Benavides Castillo

Director Nacional de Bomberos

Ministerio del Interior

Máquina de la estación de Bomberos de Riosucio / Foto: Carlos López


INTRODUCCIÓN

E

l programa Bomberos Voluntarios

Indígenas surge en el municipio de

Riosucio, Caldas, hace poco más de veinte

años. La historia de su creación, evolución

y propagación en otros territorios del país

es el objeto del presente libro. La mirada

histórica del programa que acá se plantea,

busca resaltar el proceso y la gestión

necesaria para llevarlo a cabo, por tanto,

se aleja del lenguaje institucional y jurídico,

solo con el objetivo de llegar a sectores

de la sociedad que no están familiarizados

con los conceptos bomberiles.

En los capítulos que siguen a continuación

se narra el nacimiento de una relación intercultural

que ha perdurado más de dos

décadas, y que año tras año se fortalece

porque está basada en principios sencillos

de convivencia comunitaria y accesibles a

todos, como son los que practican los bomberos

voluntarios, es decir, la solidaridad

con el desconocido, la entrega al compromiso

asumido y la convicción por el cuidado

de la vida y de la Madre Tierra, es decir, el

ecosistema en todas sus manifestaciones.

Los elogios a esta buena práctica pueden

quedarse cortos cuando se conoce que, por

un lado, la iniciativa nace de una persona

que en medio de la vivencia de dificultades,

piensa en cómo solucionarlas y en cómo

aportar al bienestar de las comunidades

que padecían los rigores del clima, las manifestaciones

impredecibles de la naturaleza

y las agresiones a la vida por parte de

la vida misma, y lo hace con la inteligencia

y autenticidad como herramientas principales.

Si además de esto, se entiende que los

comportamientos culturales hacen parte del

gran tejido social que sustenta la existencia

de la nación colombiana y que, por lo tanto,

todos tienen cabida, siempre y cuando se

basen en el respeto a la vida, si se logra esta

comprensión, se verá entonces la autenticidad

que encierra el arraigo del programa

Cuerpo de Bomberos Voluntarios Indígenas

en las comunidades en donde este existe.

Es por eso mismo que es una “buena práctica”,

porque al hacerla realidad tiene un

valor positivo y transformador, porque se

ha sostenido en el tiempo al haber sido

apropiada por los indígenas y no indígenas

en los territorios en donde se ha replicado

y porque ha seguido evolucionando en los

lugares en donde se originó, porque, en fin,

es un valioso ejemplo para la construcción

de confianza en torno al cuidado de la vida

y de la Madre Tierra.

Comunidad indígena Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López


CAPÍTULO 1

LOS INICIOS,

UNA HISTORIA

EN PARALELO

A

fines del siglo XX en el municipio de

Riosucio, en el departamento de

Caldas, surgió el programa Bomberos

Indígenas de Colombia como una iniciativa

que buscaba dar soluciones consensuadas

y efectivas a algunas problemáticas

generadas por la crisis social, política

y económica originada por la intensificación

del conflicto armado que se vivía en

esta región y en todo el país. Ante estas

dificultades, emerge la capacidad de tejer

redes para el bienestar de la comunidad

por parte de algunos líderes de la zona,

quienes, guiados por un espíritu solidario,

crearon capital social 1 en torno a la solución

de un problema común.

El éxito que desde su creación y puesta

en marcha ha tenido el programa de

Bomberos Indígenas de Colombia se debe,

en gran parte, a la confianza que genera

en los pueblos indígenas la labor de los

Cuerpos de Bomberos Voluntarios por el

cuidado de la vida y del territorio, así como

al respeto que dispensan los integrantes

de los Cuerpos de Bomberos frente

al estrecho vínculo de amor y protección

1 “El capital social es un concepto polisémico, que implica, entre otras cosas, la

construcción colectiva de confianza y credibilidad social, el nivel de asociatividad e integración

social a través de la formación o pertenencia a redes u organizaciones sociales,

la solidaridad y la convivencia cívica, así como la participación y movilización social. Es

decir, el capital social implica una riqueza intrínseca de la sociedad manifestada a través

de la construcción de nuevos valores y una ética moderna, sustentada en la participación,

la solidaridad, la confianza, la movilización social y la conciencia cívica”. En: https://

www.elgurux.com/capital-social.html

que establecen las diferentes comunidades

indígenas con la Madre Tierra. Ambos

grupos, bomberos e indígenas, se asocian

entre sí bajo principios de colaboración,

cooperación voluntaria y búsqueda de

soluciones autogestionadas para estructurar

redes de compromisos cívicos que

aportan al desarrollo de sus comunidades.

EL LUGAR: RIOSUCIO,

CALDAS

El municipio de Riosucio, ubicado en el

departamento de Caldas y enclavado en

la Cordillera Occidental, es el territorio en

donde surgió la innovadora propuesta de

vincular a indígenas que habitan en sus

montañas como bomberos voluntarios,

una propuesta que, ideada y liderada por

el capitán Oscar Fernando Mejía Muñoz,

perteneciente a la entidad de Bomberos

Voluntarios de Riosucio, ha contribuido

a salvar vidas humanas y a preservar la

fauna y la flora de la región y del país.

En Riosucio conviven cuatro resguardos

indígenas: el Territorio Ancestral de San

Lorenzo, el Resguardo de Escopetera y

Pirza, el Resguardo de Nuestra Señora

de la Candelaria y el Resguardo Indígena

de Origen Colonial de Cañamomo y

Lomaprieta.

15


16

Ritual de limpieza indígena, comunidad Blandón del territorio ancestral de San Lorenzo, Riosucio / Foto: Carlos López

Panorámica de Riosucio, Caldas / Foto: Carlos López

“Fundado el 7 de agosto de 1819, el municipio

de Riosucio está ubicado en el costado

noroccidental del departamento de Caldas,

sobre la estribación Oriental de la Cordillera

Occidental en forma descendente hacia el

río Cauca, con 59.340 habitantes (año 2012,

proyección DANE). El territorio del municipio

se encuentra sobre los pisos térmicos frío y

cálido por lo cual posee gran diversidad topográfica

y predominan varios tipos de temperatura

que oscilan entre los 12 °C y los 24 °C

de acuerdo con la altura sobre el nivel del

mar en que se encuentre. La temperatura

media de la cabecera urbana es de 19 a 21

°C (clima templado-húmedo). Se enmarca

en un contexto regional en el flanco Este de

la Cordillera Occidental de los Andes colombianos

donde inciden numerosos fallamientos

generados por los movimientos de la placa

Nazca, Caribe y Sudamérica.

La zona rural está habitada por cuatro resguardos

indígenas, siete centros poblados

y 110 comunidades, y la urbana, por treinta

barrios.

Se caracteriza por la gran cantidad de fiestas

religiosas y culturales dentro de las que

se destacan Semana Santa, Fiestas de La

Candelaria, San Sebastián, Las Mercedes,

San Nicolás, San Lorenzo, Fiestas de La Iberia,

Carnaval del Guarapo, el Encuentro de la

Palabra y el Carnaval de Riosucio. Las actividades

económicas principales en el área

urbana son comercio, confecciones, pequeña

industria, prestación de servicios, trasporte;

en el área rural son agrícola, minera, agroindustria,

ganadera, piscícola, alfarería y apícola

2 . Alcaldía Municipal de Riosucio (2012).

2 Alcaldía Municipal de Riosucio, Caldas (2012). Plan municipal para la gestión del riesgo y de desastres

de Riosucio, Caldas.

LOS PROTAGONISTAS: LOS

BOMBEROS VOLUNTARIOS Y

LAS COMUNIDADES INDÍGENAS

DE RIOSUCIO, CALDAS

LOS BOMBEROS DE COLOMBIA

La reciente expedición de la Ley 1575 de 2012 “Por

medio de la cual se establece la Ley General de

Bomberos de Colombia” precisa la función que

prestan los bomberos como “un servicio público

esencial a cargo del Estado”, con lo cual asigna

competencias y responsabilidades específicas

a los entes territoriales del país 3 ; así mismo, fija

con claridad las instituciones que conforman los

3 “Corresponde a la Nación la adopción de políticas, la planeación, las regulaciones generales y la

cofinanciación de la gestión integral del riesgo contra incendios, los preparativos y atención de rescates

en todas sus modalidades y la atención de incidentes con materiales peligrosos. Los departamentos

ejercen funciones de coordinación, de complementariedad de la acción de los distritos y municipios, de

intermediación de estos ante la Nación para la prestación del servicio y de contribución a la financiación

tendiente al fortalecimiento de los cuerpos de bomberos. [] Es obligación de los distritos, con asiento en

su respectiva jurisdicción y de los municipios la prestación del servicio público esencial a través de los

cuerpos de bomberos oficiales o mediante la celebración de contratos y/o convenios con los cuerpos de

bomberos voluntarios.” Artículo 3. Competencias del nivel nacional y territorial. Ley 1575 de 2012.

Bomberos de Colombia de la siguiente manera: a)

Cuerpos de Bomberos Voluntarios Reconocidos;

b) Cuerpos de Bomberos Oficiales; c) Bomberos

Aeronáuticos; d) Juntas Departamentales

de Bomberos; e) Confederación Nacional de

Cuerpos de Bomberos; f) Delegación Nacional

de Bomberos de Colombia; g) Junta Nacional de

Bomberos de Colombia y h) la Dirección Nacional

de Bomberos de Colombia, esta última, se crea

con esta Ley como una Unidad Administrativa

Especial adscrita al Ministerio del Interior que

cumple la función de coordinar los bomberos

del país 4 .

La norma, en su cuarto artículo, define los Cuerpos

de Bomberos como “las instituciones organizadas

para la prevención, atención y control de

4 “Créase la Dirección Nacional de Bomberos, como Unidad Administrativa Especial del orden

nacional, con personería jurídica, adscrita al Ministerio del Interior, con autonomía administrativa, financiera

y patrimonio propio, cuya sede será en Bogotá, D.C. Artículo 5. Dirección Nacional de Bomberos.

Ley 1575 de 2012.


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

18

19

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Brigada de Bomberos Indígenas de la comunidad de San Francisco, Puerto Nariño, Amazonas / Foto: Carlos López

incendios, los preparativos y atención de rescates

en todas sus modalidades inherentes a su actividad

y la atención de incidentes con materiales

peligrosos” 5 .

Del mismo modo, normaliza las clases 6 de estas organizaciones

en: Cuerpos de Bomberos Oficiales,

Cuerpos de Bomberos Voluntarios y Bomberos

Aeronáuticos. Los primeros, son creados por los

concejos municipales o distritales y cuentan con

planta de personal de bomberos como servidores

públicos; los segundos, los Bomberos Voluntarios,

son organizaciones sin ánimo de lucro con personería

jurídica que prestan un servicio público con

personal que se vincula de manera voluntaria con

o sin remuneración, y los terceros, los Bomberos

Aeronáuticos, son cuerpos de bomberos especializados

a cargo de los explotadores públicos

5 Artículo 17. Definición. Ley 1575 de 2012.

6 Artículo 18. Clases. Ley 1575 de 2012.

y privados de aeropuertos, vigilados por la autoridad

aeronáutica colombiana. Todos operan

bajo la coordinación de la Dirección Nacional de

Bomberos de Colombia.

Con la emisión de la Ley, se condiciona la creación

de Cuerpos de Bomberos Voluntarios 7 en los municipios

al cumplimiento de estándares técnicos y

operativos nacionales e internacionales, determinados

por la Dirección Nacional, y al concepto técnico

previo, favorable de la Junta Departamental

o Distrital respectiva; se regula el régimen disciplinario,

además de aspectos técnicos y financieros,

y se crea un sistema específico de carrera para

los Cuerpos Oficiales de Bomberos, entre otros

asuntos. Esta norma es de notoria importancia en

las actividades bomberiles dado que, por un lado,

7 “Parágrafo 1 0 . A partir de la promulgación de la presente ley, en ningún municipio o distrito podrán

crearse cuerpos de bomberos voluntarios sin el lleno de los requisitos contemplados en el artículo

20 de la presente ley.” Artículo 18. Clases. Ley 1575 de 2012.

mejora las condiciones de vinculación laboral de

los bomberos en las entidades oficiales, y por otro,

garantiza que, a través de los municipios o distritos,

se entregue una dotación adecuada para

el cumplimiento de las funciones de los diferentes

Cuerpos de Bomberos.

Por razones de su misionalidad, los Cuerpos de

Bomberos están estrechamente ligados con

el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de

Desastres, establecido por la Ley 1523 de 2012 “Por

la cual se adopta la política nacional de gestión

del riesgo de desastres y se establece el Sistema

Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y se

dictan otras disposiciones” 8 , norma que ordena en

su artículo de principios generales, la participación

8 “El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, en adelante, y para efectos de la presente

ley, sistema nacional, es el conjunto de entidades públicas, privadas y comunitarias, de políticas,

normas, procesos, recursos, planes, estrategias, instrumentos, mecanismos, así como la información

atinente a la temática, que se aplica de manera organizada para garantizar la gestión del riesgo en el

país. Artículo 5, Ley 1523 de 2012.

como uno de los preceptos que orienta la gestión

del riesgo en los siguientes términos:

“Es deber de las autoridades y entidades del

Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de

Desastres, reconocer, facilitar y promover la

organización y participación de comunidades

étnicas, asociaciones cívicas, comunitarias,

vecinales, benéficas, de voluntariado y de utilidad

común. Es deber de todas las personas

hacer parte del proceso del riesgo en comunidad”

y el principio de diversidad cultural que

determina: “En reconocimiento de los derechos

económicos, sociales y culturales de las

personas, los procesos de gestión del riesgo

deben ser respetuosos de las particularidades

culturales de cada comunidad y aprovechar al

máximo los recursos culturales de la misma” 9 .

9 Artículo 3. Principios generales. Ley 1523 de 2012.


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

20

21

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio, 1954 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio, 1954 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Por su parte, la Ley 1505 de 2012 “Por medio

de la cual se crea el Subsistema Nacional de

Voluntarios de Primera Respuesta y se otorgan

estímulos a los voluntarios de la Defensa Civil, de

los Cuerpos de Bomberos de Colombia y de la

Cruz Roja Colombiana y se dictan otras disposiciones

en materia de voluntariado en primera

respuesta”, define el Voluntario como “toda persona

natural que libre y responsablemente sin

recibir remuneración de carácter laboral ofrece,

tiempo, trabajo y talento para la construcción

del bien común” 10 ; reglamenta los diferentes estímulos

destinados a los voluntarios en educación

y seguridad social, y fortalece las instituciones

como los Cuerpos de Bomberos Voluntarios que

cuentan con voluntarios acreditados y activos,

mediante la firma de convenios por parte de

la Nación con estas instituciones, con el fin de

10 Artículo 4. Voluntario. Ley 1505 de 2012.

ampliar su campo de acción y motivar la vinculación

permanente de personal voluntario.

En este marco general se encuentra ubicado el

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio,

Caldas, institución que, liderada por el capitán Oscar

Fernando Mejía Muñoz, gestionó y puso en marcha

el programa de Bomberos Indígenas Voluntarios de

Colombia, como veremos más adelante.

EL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS

DE RIOSUCIO, CALDAS

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio,

Caldas, fundado en septiembre de 1933 11 , es un organismo

de socorro que presta un servicio público

esencial a la comunidad teniendo como principios

el esfuerzo, sacrificio, abnegación y entrega total.

11 La personería jurídica del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio fue reconocida por la

Gobernación de Caldas, el 28 de junio de 1993, mediante la Resolución No. 005041.

Las máquinas del Cuerpo de Bomberos Voluntarios frente a la iglesia principal de Riosucio, en 2020 / Foto: Carlos López


Es el único organismo del municipio que pertenece

al Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de

Desastres y presta su servicio a la comunidad de

manera continua las veinticuatro horas del día. El

municipio de Riosucio, por su ubicación geográfica,

y las características geológicas de sus tierras,

es susceptible de sufrir los efectos de sismos, movimientos

de masas, inundaciones, vientos fuertes,

incendios forestales, entre otros, razones por las

cuales desarrolla permanentemente procesos de

mejoría para la prestación de su servicio, acrecentando

la capacitación y dotación de su personal,

con el fin de poder estar listos a prestar el

mejor servicio a la comunidad, convirtiéndose en

un ejemplo a seguir, no solo a nivel departamental

sino nacional.

a ejercer la autoridad de acuerdo con sus usos y

costumbres en los territorios ancestralmente ocupados.

La figura jurídica de Resguardos Indígenas

legitima y reconoce la propiedad colectiva de las

tierras que habitan, con carácter inalienable, imprescriptible

e inembargable. La norma específica

define los resguardos como:

“una institución legal y sociopolítica de carácter

especial, conformada por una o más

comunidades indígenas, que con un título de

propiedad colectiva que goza de las garantías

de la propiedad privada, poseen su territorio

y se rigen para el manejo de éste y su

vida interna por una organización autónoma

amparada por el fuero indígena y su sistema

normativo propio” 13 .

PANAMÁ

San Andrés y

Providencia

Embera

Senu

Córdoba

Tule Embera Katio

Otavaleño

Mokana

Tairona

Atlántico

Magdalena

Sucre

Antioquia

OCÉANO

ATLÁNTICO

Chimila

Bolívar

Kogui

Arhuaco

Cesar

Yuco

Wiwa

Santander

Kankuamo

Bari

Norte de

Santander

Chitarero

Guane

La Guajira

U’wa

Wayuu

Hitnu

Betoye

VENEZUELA

Chiricoa

Arauca Makaguaje

22

LOS PUEBLOS INDÍGENAS

DE COLOMBIA

La Constitución Política de 1991 reconoce la nación

colombiana como pluriétnica y multicultural 12

y establece el derecho de los pueblos indígenas

12 “Artículo 7°. El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana”.

Constitución Política de Colombia 1991.

A inicios del siglo XXI, en 2006, en Colombia se calculaba

la existencia de 710 resguardos ubicados

en 27 departamentos y en 228 municipios 14 .

13 Artículo 21. Naturaleza jurídica. Decreto 2164 de 1995 (Diciembre 7) “Por el cual se reglamenta

parcialmente el Capítulo XIV de la Ley 160 de 1994 en lo relacionado con la dotación y titulación de tierras

a las comunidades indígenas para la constitución, reestructuración, ampliación y saneamiento de los

Resguardos Indígenas en el territorio nacional”.

14 Caracol (2006), Colombia tiene más población indígena de la que se creía, revela el DANE. https://tinyurl.com/y5wdkytx.

OCÉANO

PACÍFICO

Emberá Siapidara

Pastos Yanacona

Nariño

Awa

Chocó

Cañamomo

Caldas

Boyacá

Embera Chami

Risaralda

Cundinamarca

Waunaan

Muisca

Quimbaya

Quindío

Tolima

Valle del Pijao

Cauca

Calima

Totoro Nasa

Guambianos

Nasa Huila

ECUADOR

Cauca

Inga

Kofan

Guanaca

Coconucos

Kamóntsa

Putumayo

Dujos

Coreguaje

Siona

Bogotá

Kichwa

Panches

Meta

Guayabero

Caquetá

Saliba

Casanare

Achagua

Tzase

Yaruro

Nukak

Masiguare

Vichada

Sikuani

Amorua

Kuiba

Piaroa

Puinave

Kurripako

Guainía

Guaviare

Pisamira

Kubeo

Yurutí

Kubeo

Siriano Vaupés

Taiwano Carapana

Tatuyo

Piratapuyo

Wanano

Bara

Miraña Yauna

Tuyuka

Barasano

PERÚ

Uitoto

Amazonas

Nonuya

Andoke

Karijona

Letuama

Yukuma

Bora Matapi Makuna

Matapi

Tucano

Tanimuka

Tariano

Desano

Yuri

Tikuna

BRASIL

Resguardo de San Sebastián de los Lagos, Leticia / Foto: Carlos López

Pueblos indígenas de Colombia (basado en mapa de Diversidad Cultural, Ministerio de Cultura, 2013)

Ocaina

Cocama

Yagua


24

Su organización política está basada en el Cabildo

o según las autoridades tradicionales de las comunidades,

que gobiernan y representan una

parcialidad de acuerdo con sus usos y estatutos

tradicionales. La parcialidad indígena es:

“el grupo o conjunto de familias de ascendencia

amerindia, que tienen conciencia de

identidad y comparten valores, rasgos, usos

o costumbres de su cultura, así como formas

de gobierno, gestión, control social o sistemas

normativos propios que la distinguen de otras

comunidades, tengan o no títulos de propiedad,

o que no puedan acreditarlos legalmente,

o que sus resguardos fueron disueltos,

divididos o declarados vacantes (Artículo 2 0 .

Decreto 2164 de 1995)” 15 .

La representación legal de los cabildos para los

asuntos legales de la cultura no indígena la ejercen

los gobernadores elegidos por cada comunidad,

al tiempo que las autoridades tradicionales

son los sabedores de cada comunidad que, según

los usos y costumbres de cada una, detentan un

poder de organización, gobierno, gestión o control

social y son quienes toman las decisiones trascendentales

al interior de estas 16 .

Según el Departamento Nacional de Planeación:

“En Colombia hay 1,4 millones de indígenas,

equivalentes al 3,36% de la población total.

El 40% son menores de 15 años. El 73,65%

se concentra en Cauca, Cesar, Córdoba, La

Guajira, Nariño, Sucre y Tolima. El 78,4% vive

en zonas rurales y el 21,6% en las ciudades

(DANE, Censo de Población, 2005). Aún en

2011 no hay acuerdo sobre el número de

“pueblos indígenas” en el país. El Ministerio

de Cultura (2009) reconoce 87, el censo

del DANE (Departamento Administrativo

Nacional de Estadística) registra 93 y la ONIC

15 Betancourt, S. (2013), Comunidad o parcialidad indígena. Ministerio del Interior https://www.

mininterior.gov.co/content/comunidad-o-parcialidad-indigena.

16 Gobernanza-autonomía. Territorio Indígena y gobernanza. https://www.territorioindigenaygobernanza.com/web/col_05/.

(Organización Indígena de Colombia) sostiene

que son 102. [] el 63% vive bajo la línea de

pobreza, el 47,6% bajo la línea de miseria y el

28,6% mayor de 15 años son analfabetas.

La presencia de indígenas en cabeceras municipales

pequeñas y en grandes ciudades

ha aumentado como consecuencia de cambios

culturales, agotamiento de las tierras de

los resguardos “especialmente de la zona

andina” y el desplazamiento forzado, sobre

todo desde la Sierra Nevada de Santa Marta

y Urabá y los departamentos de Cauca,

Córdoba, Guaviare, Nariño y Putumayo

(DANE, 2007). La migración conlleva dificultades

para acceder a servicios sanitarios y

de agua potable y, por tanto, más enfermedades

infecciosas, malnutrición infantil y en

mujeres embarazadas, alcoholismo, drogadicción

y delincuencia, desintegración familiar,

aculturación, debilitamiento de la identidad

cultural, y vinculación permanente o

temporal a actividades ilícitas, producto de

la desesperanza, la necesidad o la presión de

grupos armados (ONU, 2008)” 17 .

LAS PARCIALIDADES INDÍGENAS

DE RIOSUCIO, CALDAS

En la etapa precolombina de lo que hoy son los

municipios de Riosucio, Anserma y Marmato, el

territorio estaba habitado por la nación indígena

Anserma, que fue exterminada, en un gran porcentaje,

durante el proceso de ocupación española

por su riqueza representada en las minas de

oro 18 . Desde inicios del siglo XVI y por dos siglos

más, la explotación minera enfocada en la extracción

de oro estuvo a cargo de los colonos españoles

que se instalaron en estos territorios bajo la

figura de “reales de mina” o propiedades del lejano

rey de España 19 , quienes fundaron las reales de

17 PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) Colombia (2011) Informe Nacional

de Desarrollo Humano 211 Colombia rural. Razones para la esperanza”. PNUD http://hdr.undp.org/sites/

default/files/nhdr_colombia_2011_es_low.pdf.

18 Alcaldía Municipal de Riosucio, Caldas (2012). Plan municipal para la gestión del riesgo y de

desastres de Riosucio, Caldas. Documento inédito.

19 Banco Biblioteca Virtual, Banco de la República. https://www.banrepcultural.org/

biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-151/la-mineria-colonial-y-republicana

mina de Quiebralomo y de La Montaña, a donde

fueron trasladados los indios Turzagas.

La población indígena fue entonces reorganizada

según las órdenes del rey de España, Felipe II,

en encomiendas y resguardos mediante los cuales

se les entregaba la propiedad sobre los terrenos

que habitaban y de los cuales debían pagar

impuestos:

Río Risaralda

“Con este concepto fueron desplazados entonces

hacia esta área tres comunidades indígenas

de las cuencas de los ríos el Oro y

Aurría, los Ipá y dos cuya denominación se

desconoce, siendo entonces congregados en

la aldea agrícola “Nuestra Señora Candelaria

de la Montaña”.

NUESTRA SEÑORA

DE LA CANDELARIA

Departamento de Risaralda

Parcialidades indígenas del municipio de Riosucio

Antioquia

Tierra Fría

Pueblo Viejo

Debido a constantes enfrentamientos presentados

entre estas tribus y los Turzagas (a

los cuales el último de sus caciques, Chiraca

Matata y su familia, el Virrey de la Nueva

Granada concedió títulos de nobleza), se

alinderaron las tierras de la encomienda

de Francisco Herrera para conformar

SAN LORENZO

La Montaña

Supía

CAÑAMOMO Y

LOMAPRIETA

posteriormente el resguardo indígena de

“Nuestra Señora Candelaria de la Montaña”,

el 15 de marzo de 1627 por designio del Oidor

de la Real Audiencia Lesmes de Espinosa y

Sarabia” 20 .

Corregimiento de San Lorenzo

Quiebralomo

Área urbana de Riosucio

ESCOPETERA

Y PIRZA

Río Imurra

Río Cauca

De igual forma fueron creados los resguardos indígenas

de San Lorenzo, Cañamomo y Loma Prieta,

y Escopetera y Pirza, mediante reubicaciones forzadas

de los pueblos indígenas.

En la actualidad, en la subregión del Alto Occidente

del departamento de Caldas, en el municipio de

Riosucio, están ubicados en la ruralidad los resguardos

de San Lorenzo, Cañamomo y Lomaprieta,

Escopetera y Pirza, y La Montaña cuyas comunidades

indígenas que los conforman pertenecen

a la etnia Embera Chami y comparten tradiciones

ancestrales evidenciadas en rituales, danzas, cantos,

juegos autóctonos tradicionales, gastronomía

y artesanía 21 . Algunas de sus características particulares

pueden observarse en el siguiente cuadro:

20 Alcaldía Municipal de Riosucio, Caldas (2012). Plan municipal para la gestión del riesgo y de

desastres de Riosucio, Caldas.

21 Portal Datos abiertos Gobierno de Colombia. https://www.datos.gov.co/Mapas-

Nacionales/Comunidades-Ind-genas-De-Caldas/vqa8-8zes/data

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

25


Comunidades indígenas de Caldas

/ Foto: Cridec Caldas / Tomada de:

http://crideccaldas.org/cridec/

historia/

Comunidades indígenas de Caldas

/ Foto: Cridec Caldas / Tomada de:

http://crideccaldas.org/cridec/

quienes-somos/

NOMBRE DEL

CABILDO

TERRITORIO ANCESTRAL

DE SAN LORENZO

RESGUARDO INDÍGENA DE ORIGEN

COLONIAL CAÑAMOMO Y LOMAPRIETA

RESGUARDO INDÍGENA

ESCOPETERA Y PIRZA

RESGUARDO INDÍGENA

LA MONTAÑA

NOMBRE DE LAS

COMUNIDADES

QUE PERTENECEN

AL CABILDO

Bermejal, Roble, Costa Rica, Tunzara,

Veneros, La Línea, San José, Piedras,

Honduras, Blandón, Sisirra, San

Jerónimo, Lomitas, Danubio, Aguas

Claras, Pradera, Llano Grande, Pasmi,

Playa Bonita, Buenos Aires, Centro

Poblado.

Comunidad Indígena Sipirra, Miraflores,

La Iberia, La Tolda, Aguacatal,

Amolador, El Palal, Portachuelo, La

Rueda, Paneso, Cameguadua, Brazil,

Tizamar, Bajo Sevilla, Alto Sevilla, Santa

Ana, San Cayetano, Guamal, San Pablo,

Santa Cruz, San Marcos, San Juan.

Comunidad Indígena Tabor, Higo, Moreta,

Guayabo, San Antonio, Bonafont, Claret,

Juan Díaz, Buenos Aires, Pirza, San José,

Olvido, Quimbaya, Alto Bonito, Florencia,

Carmelo, Jaguero, Agua Bonita, Trujillo,

Langarero, Mejial, Playón, Agua Salada,

Jinebra, Risaraldita, Sausagua.

Alto Medina, Alto Imurra, Aguacatal,

Bajo Imurra, Barranquilla, Cabarga,

Cambia, Candelaria Urbana, El Edén,

El Nevado, El Carmen, El Hispania, El

Salado, El Limón, El Jordán, El Jardín, El

Mestizo, El Oro, El Ruby, El Rosario, Llano

Grande, Los Chancos.

POBLACIÓN

TOTAL DEL

TERRITORIO

12.339 21.158 9.042 17.909

HISTORIA DE LA

CONSTITUCIÓN

Reconocido por el Ministerio del Interior

como resguardo indígena San Lorenzo

mediante Resolución No. 010 del 29 de

junio del 2000

Resguardo de origen colonial de 1627

legalmente constituido

Constituido por el Incora mediante

Resolución No. 005 del 10 de abril

del 2003 como resguardo indígena

Escopetera y Pirza

Constituido como resguardo Nuestra

Señora Candelaria de La Montaña

en 1627 reconocido por la corona

española

RITUALES Sanación, espiritualidad, madre tierra Madre tierra, sanación espiritual

y territorial

Madre tierra, los guardianes

Pagamentos, sanación territorial y

espiritual

DANZAS Danzas Emberas Chami Danza de la panela, a los cerros, caña Danzas Emberas Chami Jaguar, angelito, el sapo

CANTOS Cantos tradicionales Cantos a los guardianes N/A Cantos espirituales

JUEGOS

AUTÓCTONOS

TRADICIONALES

Yapo, lanza, volante, paila, otros Vara de premio, canicas Machuque, canicas, sunsun de la

calavera

La melcocha, vara de premio, trompo

GASTRONOMÍA Nalgas de ángel, tortas ancestrales Nalgas de ángel, chikichoke, envueltos,

tamales

Chikichoke, estacas, envueltos de

maíz

Envueltos, nalgas de ángel,

bizcochuelo

ARTESANÍAS Bisutería, cestería, ebanistería Cestería, alfarería, bisutería Cestería, bisutería, alfarería, sastrería,

tejidos de mochilas

Cestería, bisutería


28

El Consejo Regional Indígena de Caldas –CRIDEC–,

organización sin ánimo de lucro y afiliada a la

Organización Nacional Indígena de Colombia

–ONIC– 22 , agrupa y organiza los resguardos, parcialidades,

asentamientos y territorios indígenas

del departamento de Caldas para la defensa de

sus derechos. Entre las principales problemáticas

actuales denunciadas por el CRIDEC que amenazan

al pueblo Embera Chami, se registran múltiples

homicidios y hechos de violación de los derechos

humanos, actos de violencia como el ataque a

sus medios de subsistencia (incineración de trapiches

comunitarios), presencia de grupos armados

violentos al interior de los Territorios Ancestrales,

presión para la implementación de monocultivos

y megaproyectos de minería, infraestructura y pequeñas

centrales de energía, entre otras amenazas

a su existencia 23 .

SITUACIÓN AMBIENTAL,

SOCIAL Y POLÍTICA EN

RIOSUCIO, CALDAS HACIA

FINALES DEL SIGLO XX E

INICIOS DEL XXI

En la década del noventa, el municipio de Riosucio

sobrellevó tres grandes problemáticas que se

convirtieron en el motor impulsor de la creación

del programa Bomberos Indígenas Voluntarios de

Colombia. La primera, los frecuentes incendios forestales;

segunda, los continuos enfrentamientos

de grupos armados en la región y tercera, el terremoto

de 1999, que tuvo como epicentro la ciudad

de Armenia, en el departamento del Quindío pero

que, por su cercanía geográfica, impactó la cotidianidad

del municipio.

La confluencia de estas situaciones en su territorio,

estimularon el espíritu solidario del capitán

Oscar Fernando Mejía Muñoz, quien vio una

22 En la década de 1960 los pueblos indígenas se integraron a las luchas por la tierra abanderadas

por los sectores campesinos. Posteriormente, en los años setenta, la conformación del Consejo Regional

Indígena del Cauca (CRIC) motivó la creación de diferentes organizaciones regionales, con el objetivo

de promover una plataforma política indígena. En la actualidad, son filiales de la Organización Nacional

Indígena de Colombia cincuenta organizaciones zonales y regionales, que se encuentran en 29 departamentos

del país. ONIC https://www.onic.org.co/

23 CRIDEC. http://crideccaldas.org/

oportunidad para hacer visible el capital social

del municipio, mediante la conformación de redes

de ayuda que buscaban involucrar, de manera

voluntaria y consensuada, a las poblaciones

afectadas con el fin de prevenir mayores desastres,

mitigar el dolor y proteger la naturaleza con

miras al desarrollo local de la comunidad.

AGRESIONES A LA MADRE TIERRA

“El incendio forestal se combate con herramientas,

más que con agua. La clave es quitarle

al fuego todo lo que pueda utilizar como

combustible, bajando todo el follaje posible.

Una vez rozada el área, se hace el cortafuego

cavando hasta donde está la tierra. Con el

incendio aislado, se comienza a hacer ataque

directo con agua, mientras otros siguen despejando

la zona. Los árboles grandes tienen

que rasparse para retirar la corteza quemada,

que actúa como brasa y dejar expuesta

la parte húmeda” (Sargento Néstor Bojacá,

en Salvando vidas. 116 años de historia 1895-

2011 p. 179).

Esta descripción del sargento Bojacá nos introduce

en el trabajo que realizan los bomberos para

controlar un incendio forestal, cuya técnica se

aprende con formación y experiencia y es transmitida

a los aprendices mediante diferentes metodologías.

Sin embargo, el momento de asumir el

control del primer incendio forestal no lo olvidan

nunca los integrantes del cuerpo de bomberos,

aunque cada incendio forestal es único e irrepetible

y ocupa un lugar en la memoria y en la vida

de cada bombero.

El tamaño del daño que causa un incendio forestal

depende de su magnitud, pero por pequeño

que este sea, siempre deja una huella en la tierra

que toma años recuperar, precisamente porque

se altera completamente el ecosistema ambiental,

tanto con el fuego como con el proceso para su

control; así mismo, pone en riesgo vidas humanas

y afecta la economía de los territorios, y es por

esto que es necesario prevenirlos, evitarlos y, de

no ser posible, al menos conocer su naturaleza y

comportamiento.

Este conocimiento lo detentan los integrantes de

los cuerpos de bomberos por su oficio, y también

las culturas ancestrales que sobreviven, por su estrecha

relación con la Madre Tierra. A ambos, tanto

bomberos como indígenas, un incendio forestal

les afecta su espíritu por igual. Para ambos representan

pérdidas en la vegetación y en la fauna

que es arrasada por el incendio, aunque tal vez la

diferencia cultural se encuentra en que para los

indígenas es un daño que se siente profundamente

en la conciencia porque se inflige a la Madre

Tierra, cuando es por causa de un acto intencional

del ser humano.

Otros grupos poblacionales, como los campesinos,

se relacionan con la tierra de un modo

diferente a como lo hace el habitante de las

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio en acción, 2014 / Foto Archivo Bomberos Riosucio

ciudades, porque su supervivencia diaria está ligada

al comportamiento de sus terrenos, y de ahí

el respeto y cuidado con el que leen sus mensajes

y cómo actúan para solucionar las demandas de

nutrientes, conservación y recuperación que va

exigiendo la tierra. La cultura en las urbes se aleja

de este trato de mutuo respeto y sus habitantes lo

consideran demasiado complejo o, en ocasiones,

bastante primitivo.

Sin embargo, en las décadas recientes se habla

de una vuelta al campo, a la tierra, a la naturaleza

por parte de quienes habitan en las ciudades, a

raíz del eminente daño ambiental que el abuso de

materiales, procedimientos y conductas han causado

al planeta. Este retorno está planteado también

como una metáfora que alude a volver la mirada

hacia las culturas de los pueblos originarios,

para comprender que los recursos naturales son

finitos y que la conservación de la vida depende

de la población humana.


INCENDIOS ATENDIDOS

POR DEPARTAMENTO

INDICADOR 2020

MUY ALTA

532

474

468

442

413

399

396

s/d

Sucre

Atlántico

Valle del Cauca

Magdalena

Cundinamarca

Huila

Boyacá

Antioquia

San Andrés y

Providencia

Atlántico

OCÉANO

ATLÁNTICO

Magdalena

La Guajira

Cesar

Ahora bien, las costumbres frente al cuidado de

la naturaleza por parte de los habitantes de las

ciudades, quienes se consideran como representantes

de la cultura occidental, hasta hace pocos

años se centraban en la atención de los desastres

naturales más que en la prevención y la mitigación

de los mismos. Es entrado el siglo XXI cuando

se empieza a hablar de la posibilidad de prevenir

estos desastres a partir de conocer el comportamiento

de la naturaleza y de la necesidad de asumir

la responsabilidad por las acciones cotidianas

cultivada, operaciones que en algunas épocas del

año tienen éxito, pero que en otras se salen de

control, como durante la temporada de calor que

viene acompañada de fuertes vientos que ocasionan

que las quemas se desborden y se conviertan

en incendios forestales.

En Colombia, las quemas de bosque natural y

de vegetación protectora son reguladas por el

Decreto Único Reglamentario del Sector Ambiente

y Desarrollo Sostenible 24 , emitido por el Ministerio

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

388

329

320

305

302

280

274

261

232

212

201

131

108

59

54

49

14

14

08

08

08

01

01

0

0

ALTA

MEDIA

BAJA

Casanare

Meta

Tolima

La Guajira

Córdoba

Santander

Cesar

Bolívar

Nariño

Norte de Santander

Cauca

Caldas

Arauca

Guainia

Risaralda

Caquetá

Quindío

Putumayo

Guaviare

Bogotá D.C.

Amazonas

Chocó

Vichada

NINGUNA

Vaupés

San Andrés y

Providencia

ATENCIÓN A

LAS EMERGENCIAS

PANAMÁ

Total eventos 7.498

Departamentos afectados 30

Municipios afectados 561

Unidades de bomberos

movilizadas 38.863

Vehículos movilizados 9.761

OCÉANO

PACÍFICO

TOTAL

Nariño

ECUADOR

Chocó

Cauca

Risaralda

Valle del

Cauca

Putumayo

Córdoba

Antioquia

Quindío

Caldas

Huila

Sucre

Tolima

Bolívar

Cundinamarca

Bogotá

PERÚ

Santander

Caquetá

Norte de

Santander

Boyacá

Meta

Guaviare

Arauca

Casanare

Vaupés

Amazonas

VENEZUELA

Vichada

Guainía

BRASIL

Fuente: DNBC

(Consultado diciembre de 2020)

de consumo y desecho de materiales. Que toda

acción genera una consecuencia es el conocimiento

básico y el punto de partida de las nuevas

generaciones de seres humanos para establecer

su relación con el planeta, con la naturaleza, con

la Madre Tierra.

Uno de los aportes de la cultura occidental citadina

a la preservación del ecosistema es la atención

de los desastres naturales o los causados

por el ser humano, mediante tecnologías precisas

para georreferenciar situaciones catastróficas, así

como a través de herramientas que facilitan las

actividades de atención de desastres.

Así, para atender un incendio forestal, por un lado,

se encuentra el conocimiento ancestral del cuidado

de la tierra por parte de los pueblos indígenas

originarios, transmitido por generaciones y

enmarcado en una cosmovisión particular, y por

otro, el conocimiento técnico de los no indígenas

o de la cultura occidental.

QUEMAS CONTROLADAS QUE

SE CONVIERTEN EN INCENDIOS

FORESTALES

A finales de los años noventa, en el municipio de

Riosucio, Caldas, en un solo año (1997) se presentaron

443 incendios forestales de diferente magnitud

cuyas causas, entre otras, se debieron a las

quemas controladas de terrenos por parte de los

diferentes grupos poblaciones que habitan la región,

con el objetivo de preparar la tierra para ser

de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de la siguiente

manera:

“Actividades especialmente controladas.

Sin perjuicio de sus facultades para ejercer

controles sobre cualquier actividad contaminante,

se considerarán como actividades,

sujetas a prioritaria atención y control

por parte de las autoridades ambientales,

las siguientes: a) Las quemas de bosque

natural y de vegetación protectora y demás

quemas abiertas prohibidas.” (Artículo

2.2.5.1.2.2).

Quemas abiertas. Queda prohibido dentro

del perímetro urbano de ciudades, poblados

y asentamientos humanos, y en las zonas

aledañas que fije la autoridad competente,

la práctica de quemas abiertas.

Ningún responsable de establecimientos comerciales,

industriales y hospitalarios podrá

efectuar quemas abiertas para tratar sus

desechos sólidos. No podrán los responsables

del manejo y disposición final de desechos

sólidos, efectuar quemas abiertas para

su tratamiento.

Las fogatas domésticas o con fines recreativos

estarán permitidas siempre que

no causen molestia a los vecinos. (Artículo

2.2.5.1.3.13).

24 Decreto 1076 de 2015.

31


Simulacro de incendio, Riosucio, 2020 / Foto: Carlos López

Apoyo del Cuerpo de Bomberos de Riosucio en incendio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, 2014 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

32

Quemas abiertas en áreas rurales. Queda

prohibida la práctica de quemas abiertas rurales,

salvo las quemas controladas en actividades

agrícolas y mineras a que se refiere el

inciso siguiente: Las quemas abiertas en áreas

rurales que se hagan para la preparación del

suelo en actividades agrícolas, el descapote

del terreno en actividades mineras, la recolección

de cosechas o disposición de rastrojos

y las quemas abiertas producto de actividades

agrícolas realizadas para el control de

los efectos de las heladas, estarán controladas

y sujetas a las reglas que para el efecto

establezcan el Ministerio de Agricultura

y Desarrollo Rural, el Ministerio de Salud y

Protección Social y el Ministerio de Ambiente

y Desarrollo Sostenible con miras a la disminución

de dichas quemas, al control de la

contaminación atmosférica, la prevención de

incendios, la protección de la salud, los ecosistemas,

zonas protectoras de cuerpos de

agua e infraestructura. (Artículo 2.2.5.1.3.14).” 25

25 Artículos 2.2.5.1.2.2, 2.2.5.1.3.13., 2.2.5.1.3.14 Decreto 1076 de 2015 Decreto Único Reglamentario del

Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible.

En todo caso, para la realización de quemas

abiertas autorizadas, el mismo decreto establece

la obligatoriedad de contar con las técnicas,

el equipo y el personal debidamente entrenado

para controlarlas, así como obtener los permisos

establecidos por la norma y cumplir con los protocolos

emitidos por las distintas entidades encargadas

de la protección y conservación del medio

ambiente.

El responsable de realizar una quema con el fin de

preparar un terreno para la siembra debe contar

con el apoyo necesario para llevarla a cabo, es

decir con equipos y elementos adecuados, debe

programarla según las condiciones meteorológicas

y las oportunidades de cosecha, contar con la

dotación especializada para la atención de situaciones

contingentes e incendios, además de contemplar

un plan de atención de emergencias de la

zona en la que se vaya a realizar.

A pesar de las numerosas restricciones y de las

exigencias establecidas por el Estado para la

realización de quemas abiertas, su práctica aún

es común en el campo puesto que resulta accesible

a un gran porcentaje de los grupos poblacionales

que dependen de la agricultura, de allí la

importancia de realizar campañas de sensibilización

y formación en la implementación de otras

técnicas de preparación del terreno para su cultivo,

puesto que una de las consecuencias generadas

por estas quemas y el peligro potencial que

representan, es la erosión de extensas zonas de

tierra ante la acción de las llamas que, al llegar la

temporada de lluvias, pueden provocar deslizamientos

de tierra que causan la pérdida de vidas

humanas, generan pérdidas económicas y afectan

la infraestructura vial.

AMENAZAS A LA VIDA: EL CONFLICTO

ARMADO DE FINES DEL SIGLO XX Y

SU INCIDENCIA EN LOS RESGUARDOS

INDÍGENAS DE RIOSUCIO

Hacia 1997 se recrudece el conflicto interno armado

en el departamento de Caldas y se intensifican

los problemas sociales en la región,

como describen detalladamente las docentes

del Departamento de Desarrollo Humano de la

Universidad de Caldas, María Rocío Cifuentes y

María Cristina Palacio en su investigación “El departamento

de Caldas: su configuración como

territorio de conflicto armado y desplazamiento

forzado” realizada en 2005:

“A partir del año 1997 se comienza a hacer

visible la problemática del conflicto armado

y el desplazamiento forzado en la región. No

obstante, su presencia y realidad perentoria,

la magnitud de las cifras y la demanda de

proyectos de intervención, Caldas aún no se

incorpora en el mapa nacional como territorio

de conflicto armado y desplazamiento. En el

departamento, las cifras del conflicto armado,

la inseguridad ciudadana y las violencias

cotidianas se han elevado vertiginosamente

en los últimos años. Los territorios de Caldas

se han transformado para incorporar el incremento

y el fortalecimiento de los diversos actores

del conflicto (guerrilla, paramilitares, autodefensas,

milicias, delincuencia común), la

degradación de la guerra con su capacidad

33


34

destructiva, el desconocimiento del Derecho

Internacional Humanitario, el refinamiento de

las estrategias de terrorismo y la bandolerización

de la violencia política”. (p. 103)

En esta misma investigación, las docentes presentan

una radiografía del crítico momento que atravesaba

la región por la presencia simultánea de diferentes

actores armados para y contraestatales:

“De una parte, se identifica la acción militar de

las FARC que, con una trayectoria de cooptación

de campesinos pobres, aprovecha las

condiciones derivadas del empobrecimiento

provocado por la crisis cafetera para desplegar

estrategias de expansión. Y, por otra, las

autodefensas, asentadas en la zona ganadera

del oriente del departamento, desarrollan

acciones dirigidas a contrarrestar la expansión

guerrillera y a “limpiar” los territorios supuestamente

vinculados con la organización

insurgente. En este marco, se perfila una redefinición

del control territorial: mientras el

occidente es zona de guerrilla y avance de

las Autodefensas Unidas de Colombia AUC,

el oriente es zona de las AUC y avance de la

guerrilla. La situación, brevemente esbozada,

conduce al departamento a una situación

actual de crisis social y económica caracterizada

por un acelerado proceso de empobrecimiento;

niveles alarmantes de desempleo

subempleo; quiebra de pequeñas y medianas

empresas; incorporación territorial al escenario

de la guerra irregular y el conflicto armado;

empoderamiento de los actores ilegales;

siembra de cultivos ilícitos que sustituyen,

parcialmente, los de café, y riesgo de fumigaciones,

con sus efectos nefastos sobre la

productividad de la tierra, la supervivencia de

las especies y la salud, lo que encarna amenazas

al desarrollo ambiental y a la seguridad

alimentaria en la región; expansión de la inseguridad

ciudadana; incremento de las prácticas

del secuestro y la extorsión; crecimiento

inusitado, para la región, del desplazamiento

forzado”. (p. 104).

El municipio de Riosucio, por su ubicación geográfica,

se convirtió en una zona con alto valor estratégico

para las fuerzas en conflicto, en donde

sus habitantes padecieron la presencia simultánea

y el enfrentamiento constante durante años

del frente Aurelio Rodríguez de la actualmente

desaparecida guerrilla autodenominada Fuerzas

Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la

cuadrilla Oscar William Calvo del Ejército Popular

de Liberación (EPL) y el Bloque Central Bolívar de

las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), convergencia

de fuerzas en disputa que afectó social,

económica y culturalmente a la población que habitaba

en la zona rural, en donde se encontraban

“inermes, comunidades de campesinos, colonos e

indígenas víctimas de asesinatos selectivos, masacres,

torturas y desapariciones, protagonizando

además desplazamientos masivos de población.”

(Echandía, 2001).

Los enfrentamientos continuos dejaron centenares

de muertos que debían ser evacuados de la

zona y de heridos que debían ser transportados

hacia hospitales, lo que generó la necesidad de

una atención especial para la población civil, acciones

que cubría exclusivamente el Cuerpo de

Bomberos Voluntarios de Riosucio que, por imposición

de estos grupos armados, era el único cuerpo

de rescate y la única institución a la que se le

permitía el acceso pacífico a la zona. Sin embargo,

la simultaneidad de los enfrentamientos ocupaba

pronto al personal disponible, con lo cual

se imposibilitaba el cubrimiento ágil y oportuno

de las emergencias por parte de los Bomberos de

Riosucio, especialmente para atender el llamado

de las comunidades indígenas cuyos resguardos

están ubicados a gran distancia del casco urbano

del municipio.

LA FUERZA DE LA NATURALEZA: EL

TERREMOTO DE 1999 EN EL EJE CAFETERO

Durante estos años de compleja situación social,

política y económica que vivieron los habitantes

del Eje Cafetero colombiano en mayor o menor

intensidad, en 1999, el 25 de enero, un terremoto

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

35

Conflicto armado en la zona de Riosucio, año 1998 / Foto: verdadabierta.com /

Tomada de: https://verdadabierta.com/caldas-borrado-de-los-dineros-del-posconflicto/

Terremoto del Eje Cafetero en 1999, Riosucio / Foto El Tiempo / Tomada de: https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/

imagenes-del-terremoto-del-eje-cafetero-en-colombia-en-1999-317270


36

de 6,5 grados y sus posteriores réplicas, destruyeron

gran parte del departamento del Quindío

especialmente a su capital, Armenia 26 , lugar del

epicentro y afectaron a 28 municipios más en esta

zona del centro del país. El Servicio Geológico

Colombiano 27 , en su sección de Sismicidad

Histórica de Colombia, resume el sismo de la siguiente

manera:

“La ciudad de Armenia, capital del Departamento

del Quindío, donde residían cerca de

300.000 habitantes, sufrió las mayores pérdidas

por causa de este sismo: 921 muertos, 2.300

heridos, más de 30.000 viviendas afectadas,

cerca del 75% de las escuelas y colegios con

daños y más de un millón de metros cúbicos de

escombros. Otros de los municipios más afectados

fueron Córdoba, Pijao, Calarcá, La Tebaida

y Montenegro en el Quindío, donde también

quedaron destruidas muchas construcciones.

Igualmente, se registraron daños considerables

en los municipios de Quimbaya, Circasia,

Salento, Buenavista y Filandia (Quindío),

Pereira (Risaralda) y en Caicedonia, Alcalá y

Ulloa (Valle). En total fueron 28 los municipios

en los que se presentaron daños producto del

terremoto.

De acuerdo a [sic] cifras del DANE, el número

total de muertos se calculó en 1.185, hubo 8.536

heridos, 35.972 viviendas quedaron totalmente

destruidas o inhabitables, 6.408 fincas cafeteras

con daños y un daño general cuantificado

en $2.7 billones de pesos, equivalentes a 2.2 del

PIB del año 1998”. (SGC, http://www.sgc.gov.

co/. Consulta realizada en enero de 2021).

26 El lunes 25 de enero de 1999, más de 28 municipios del Eje Cafetero resultaron afectados por

un terremoto de 6.2 grados en la escala de Richter. Entre los edificios que colapsaron se encontraban

la estación de Bomberos; el Comando de la Policía del Quindío, donde murieron 18 miembros de

la institución; asimismo, la sede de la Defensa Civil y el Batallón del Ejército. Redacción de Colprensa y

El País, Enero 24 de 2019. Recuperado en: https://www.elpais.com.co/colombia/20-anos-del-terremotoque-tumbo-al-75-de-armenia.html.

27 En 2004 la institución, tomando el nombre de Instituto Colombiano de Geología y Minería, asumió

funciones de autoridad minera a través de su Servicio Minero, mientras que los estudios básicos

siguieron su curso en su Servicio Geológico. Esa situación fue modificada en 2011 cuando los asuntos

mineros quedaron en manos de la Agencia Nacional de Minería, recientemente creada, y a través del

Decreto Ley 4131 de 2011 se transforma INGEOMINAS en el Servicio Geológico Colombiano. La institución

entra a formar parte del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Recuperado de https://

www2.sgc.gov.co/Nosotros/AcercaDelSgc/Paginas/Historia.aspx.

La magnitud de la emergencia superó rápidamente

la capacidad logística de las entidades

públicas de atención y rescate de Armenia, dado

que el edificio local del Cuerpo de Bomberos

también se vino abajo y la mayoría de los rescatistas

quedaron atrapados bajo la edificación 28 ,

ante esta circunstancia y de manera solidaria,

los Cuerpos de Bomberos de los departamentos

vecinos acudieron a apoyar las labores de

búsqueda, rescate y atención de la comunidad.

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio,

ubicado a una distancia aproximada de 150 kilómetros

de Armenia, atendió la búsqueda y rescate

en la zona rural de algunos municipios del

Quindío, durante varios días y en largas jornadas

de trabajo.

EL ENCUENTRO DE CULTURAS

PARA EL CUIDADO DE LA VIDA

Y DE LA TIERRA

Estas tres grandes problemáticas fueron analizadas

por el comandante capitán Oscar Fernando

Mejía Muñoz quien, como conocedor de su territorio,

sumó fuerzas y propuso al gobernador

del territorio ancestral de San Lorenzo, uno de

los cuatro resguardos del municipio, hacer parte

integral de la búsqueda de soluciones. Como

resultado de este diálogo, se reunieron los primeros

voluntarios y se creó la primera brigada

de Bomberos Voluntarios para la Paz, cuyos integrantes

serían jóvenes y adultos indígenas quienes

serían capacitados en diferentes técnicas

por parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Riosucio.

28 “Las labores inmediatas de rescate se entorpecieron por el desplome del edificio de bomberos,

en Armenia, y por los fuertes daños que sufrió el de la policía. Una constante para los servidores

públicos supervivientes fue el tener que hacer frente simultáneamente a sus necesidades familiares

propias y a las de la colectividad. Con todo, gracias a haber sufrido relativamente menos las instalaciones

médicas que otras, el manejo de la emergencia por parte del Ministerio de Salud y otras entidades

médicas resultó eficiente, pese a haber resultado afectados una alta proporción de los empleados del

sector salud. Los escasos daños a los caminos y la decidida solidaridad de las localidades vecinas y

de otras más lejanas contribuyó en este sentido. Igualmente, la inhumación de cadáveres se llevó a

cabo con relativa celeridad, restando así potenciales focos de infección, pese a la saturación de los

cementerios y los problemas propios por los que éstos atravesaron como consecuencia del sismo”.

Cepal, PNUD (1999), “El terremoto de enero de 1999 en Colombia: impacto socioeconómico del desastre

en la zona del Eje Cafetero”, p. 12.Recuperado de: https://www.laopinion.com.co/sites/default/

files/2017/01/24/archivos/colombia.pdf.

LA BRIGADA DE BOMBEROS

VOLUNTARIOS PARA LA PAZ

La quema abierta de tierras fue la primera situación

en ser abordada en la búsqueda de soluciones.

Esta técnica consiste en desyerbar y talar el

terreno a sembrar, dejar secar el rastrojo para,

posteriormente, quemarlo. Las cenizas generadas

por la quema nutren el suelo que, si tiene un tiempo

de reposo sin siembra, es considerado nuevamente

fértil 29 .

Si bien el fuego ha sido un elemento natural fundamental

en la supervivencia de los pueblos originarios,

en la actualidad, el conocimiento sobre

este y las técnicas ancestrales que permitían su

dominio han ido desapareciendo, tal vez debido

a las condiciones adversas de vida en los resguardos

que impiden la cohesión social al interior

de las comunidades y la continuidad de algunas

prácticas. Así mismo, contribuye la reducción

considerable de sus territorios y el deterioro de

29 Se estima que hoy en el mundo más de doscientos millones de agricultores utilizan

la tumba y quema como su principal técnica agrícola. La parcela se cultiva durante dos

o tres años, y después no se vuelve a sembrar (por lo menos en el trópico) por un mínimo de entre

25 y 30 años, para que la vegetación se regenere”. Giraldo, S., marzo de 2019, Tumba y quema:

la agricultura peligrosa en la Sierra Nevada. Recuperado de: https://razonpublica.com/

tumba-y-quema-la-agricultura-peligrosa-en-la-sierra-nevada/

sus suelos, que han ocasionado cambios sustanciales

en su cultura y en su relación con la Madre

Tierra.

Sin embargo, la necesidad de preparar la tierra

para la siembra sigue siendo una actividad

imperativa para las comunidades indígenas, en

especial para el pueblo Embera Chami, y la quema

abierta de los terrenos es una técnica que, a

falta de otras opciones económicas, es accesible

a la mayoría de los trabajadores de la tierra 30 .

El peligro surge cuando se desconoce el dominio

del fuego durante todo el proceso de despeje y

el posible crecimiento y transformación en incendio

de grandes proporciones, mal que no finaliza

con la destrucción del ecosistema por la acción

de las llamas, sino que, por el contrario, se extiende

hasta la temporada de lluvias, puesto que al

dejar sin vegetación los terrenos, estos se erosionan

pudiéndose presentar grandes deslizamientos

de tierra.

30 Existen técnicas alternativas como el triturado de los restos agrícolas y forestales con maquinaria

al efecto, cuyo residuo resultante puede ser empleado como abono; sin embargo, es costosa.

En el caso de los rastrojos, también es posible el volteo y entierro de estos con la ayuda de un tractor.

Recuperado de: https://www.laopiniondemurcia.es/municipios/2017/07/23/triturado-restos-poda-agricola-alternativa-31853511.html

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

37


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

38

En territorio rural de Riosucio, Caldas / Foto: Cridec Caldas / Tomada de: http://crideccaldas.org/cabildos/resguardo-san-lorenzo/

Apoyo en el incendio del Parque Nacional de los Nevados, 2006 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

39

Si a lo anterior se suma la agreste topografía de

la región rural de Riosucio, el resultado esperado

son incendios forestales difíciles de controlar,

como lo evidencian las cifras de incendios ocurridos,

por ejemplo, en la temporada de verano

en 1999, que ocupaban la atención completa del

Cuerpo de Bomberos municipal puesto que sucedían

a razón de tres incendios al día en promedio,

en su mayoría generados por la falta de programación

de las quemas.

Esta fue la segunda problemática en ser afrontada:

la confluencia de eventualidades excedía

la capacidad operativa de la institución bomberil

y, en ocasiones, en perjuicio de la prestación

de otros servicios en el resto del municipio y la

región, como sucedió en la coyuntura de adversidades

vivida en 1999 por la Institución, que se

vio en problemas para atender simultáneamente

los frecuentes incendios y apoyar las acciones

de auxilio que requerían los sobrevivientes en las

zonas rurales de Quindío después del terremoto.

Se hizo evidente la imposibilidad por parte

de las entidades de socorro para atender correctamente

ambas locaciones, tanto las cabeceras

municipales como las zonas rurales, ante

la coincidencia de desastres. La solución estaba

entonces en fomentar la capacidad del cuidado

colectivo en los resguardos indígenas, mediante

la conformación de brigadas forestales de bomberos

indígenas.

Con estos dilemas en mente y con el propósito de

encontrar mejorías a la situación, en el segundo

semestre de 1999 se reunieron las autoridades indígenas

de los resguardos de San Lorenzo y de

Cañamomo y Lomaprieta, con los coordinadores

del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio,

y ambas partes expusieron su conocimiento y sus

puntos de vista acerca del manejo del fuego y el

grave problema de los incendios forestales: por

un lado, los bomberos voluntarios de Riosucio

explicaron las políticas nacionales establecidas

para el control de los incendios forestales y por

otro, los dirigentes indígenas, presentaron las

políticas locales en relación con sus prácticas

de habitar la tierra, que giran en torno a la agricultura,

la caza y la pesca, y en general, con el

vínculo estrecho creado por ser guardianes de

la Madre Tierra. Este intercambio de saberes permitió

que se armonizaran ambos conocimientos

en torno al reconocimiento, aceptación y entendimiento

de las diferencias en las percepciones y

valores y se avanzara en el proceso de búsqueda

de soluciones.

Como resultado de estas reuniones, que contaron

con la participación y aval de las autoridades

indígenas, se invitó a las comunidades de San

José, Lomitas y Blandón, del territorio ancestral

de San Lorenzo, y a la comunidad Portachuelo

del resguardo de Cañamomo y Lomaprieta, a

hacer parte de la Brigada de Bomberos Indígenas

que tendría la misión de prevenir, atender y controlar

los incendios forestales y emergencias que

surgieran en la zona. La respuesta por parte de

las comunidades fue generosa, puesto que se

inscribieron ciento cincuenta hombres y mujeres,

como aspirantes a Bomberos Indígenas.

Estos primeros voluntarios indígenas recibieron

capacitación, por parte de los bomberos voluntarios

de Riosucio, sobre la cadena de problemas

que origina la realización de una quema

abierta sin la técnica y las precauciones necesarias

para ello, y sobre las reacciones básicas

de un bombero voluntario ante una emergencia.

Así mismo, se prepararon para prevenir la

ocurrencia de incendios forestales y minimizar el

riesgo de desastres, y recibieron entrenamiento

y herramientas básicas que les permitirían atender

rápidamente los incendios desde el inicio

de estos y así evitar que tomaran fuerza y se

propagaran.


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

Apoyo en el incendio del Parque Nacional de los Nevados, 2006 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Apoyo en el incendio del Parque Nacional de los Nevados, 2006 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Apoyo en el incendio del Parque Nacional de los Nevados, 2006 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Al poco tiempo de iniciar las actividades de las

brigadas, se destacaron las fortalezas de los

hombres y las mujeres integrantes de las mismas,

puesto que, al crecer, vivir y trabajar en el campo,

su conocimiento de la difícil topografía de los resguardos

se hizo cada vez más valioso, así como su

extraordinario estado físico, reflejado en su resistencia

para recorrer largas distancias cargando

herramientas, equipos y accesorios pesados, sin

dejar de lado su disciplina, voluntad de trabajo

y su agilidad en el manejo de utensilios agrícolas.

Esta constitución física es impulsada por la conexión

espiritual que ellos establecen con la Madre

Tierra, de quien son los guardianes y sienten el deber

de cuidarla y protegerla en retribución a todos

los beneficios que da la naturaleza.

Frente a las restricciones de movilidad por la región

impuestas por los grupos armados, en las que

solo se permitía el paso del Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio para atender heridos, el

capitán Mejía socializó el proyecto de las Brigadas

Indígenas de Bomberos con los mandos militares

de la zona y con los líderes de los demás actores

del conflicto, y logró establecer que las brigadas

serían las que prestarían los primeros auxilios a

heridos y enfermos, brindándoles la estabilización

inicial y transportándolos desde la zona montañosa

hasta los centros de salud o sitios donde serían

recibidos por los servicios de ambulancia o los vehículos

de bomberos.

Las comunidades indígenas participantes se

apropiaron rápidamente del accionar de las brigadas,

con lo cual se dio el consiguiente aumento

de solicitudes de capacitación para asumir otras

funciones. El capitán Oscar Fernando Mejía Muñoz

recuerda que, en cierta oportunidad, se presentó

un deslizamiento de tierra en el sector de agro villas

en el terrritorio ancestral de San Lorenzo en el

cual, a pesar del saldo trágico de nueve muertos,

se evitó una tragedia mayor por la respuesta inmediata

de las tres brigadas indígenas del sector,

quienes atendieron la emergencia en corto tiempo

y rescataron las víctimas sin necesidad de acudir

al apoyo de otras instituciones.

41


CAPÍTULO 2

BOMBEROS E INDÍGENAS:

SOCIOS GENUINOS PARA

EL CUIDADO DE LA VIDA Y

DE LA MADRE TIERRA

C

on anterioridad a la creación de las

Brigadas de Bomberos Voluntarios

Indígenas en las comunidades de los resguardos

de San Lorenzo y de Cañamomo

y Lomaprieta, se habían conformado

grupos de voluntarios que atendían

emergencias en sus localidades y brindaban

una respuesta rápida en caso de

necesidad, mientras se daba la respuesta

y atención por parte de los organismos

de socorro especializados; sin embargo,

con la creación y puesta en marcha de

las Brigadas de Bomberos Voluntarios

para la paz, se amplió tanto su radio de

acción como el tipo de operaciones que

podían adelantar, con lo cual se mejoró

la cobertura y atención de accidentes,

y consecuentemente la calidad de vida,

la seguridad y el bienestar de las comunidades

indígenas de Riosucio, así como

de la mayoría de la población del municipio

–si tenemos en cuenta que el 79%

del total de habitantes está ubicado en la

zona rural y el restante 21%, en la urbana–.

Estas nuevas brigadas de bomberos

voluntarios indígenas recibieron formación

por parte del Cuerpo de Bomberos

Indígenas de Riosucio para la prevención

y el control de incendios forestales,

así como para la elaboración y ejecución

de planes de contingencia para

la prevención y atención de desastres.

No obstante, se trataba de un acuerdo de

colaboración que carecía de respaldo jurídico,

por lo que sus integrantes no tenían

cubierta la atención para sus propias vidas

durante sus operaciones puesto que, en

esas condiciones legales, la normatividad

colombiana establece que es responsabilidad

de la organización o entidad que

lidera la intervención, es decir, que recaía

entonces sobre ellos mismos. Además, al

no contar con algún tipo de formalización

en el marco de la normatividad no indígena,

quedaban excluidos del Subsistema

Nacional de Primera Respuesta, razón por

la cual los organismos de socorro formales

debían reemplazarlos en las acciones

de campo.

43


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

44

Apoyo en el incendio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, 2014 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Plantaciones de Cartón Colombia en Riosucio, 2015 / Foto Archivo Bomberos Riosucio

45

Estos motivos, sumados a los resultados positivos

que arrojaron las distintas intervenciones

de las brigadas, motivaron al capitán Oscar

Fernando Mejía Muñoz, comandante del Cuerpo

de Bomberos de Riosucio, a dar continuidad al

proyecto y avanzar hacia su adscripción como

parte de la institución bomberil, lo que permitiría

contar con mejores equipos de trabajo y mayor

seguridad social para los participantes.

Es así como presenta a los Gobernadores Indígenas

y sus respectivos Consejos de Gobierno de los resguardos

San Lorenzo, Cañamomo y Lomaprieta y,

Escopetera y Pirza, el plan de acción para oficializar

el programa, iniciativa que fue acogida con

las responsabilidades establecidas en este, por un

lado, que la comunidad indígena aportaría la logística

y la dotación necesaria para los grupos de

trabajo, y por otro, que el Cuerpo de Bomberos de

Riosucio capacitaría permanentemente a los integrantes

y prestaría el apoyo logístico.

Con el objetivo principal de hacer sostenible la

oportuna atención de sus emergencias, al contar

con una entidad disponible las veinticuatro horas

del día, indígenas y bomberos voluntarios dan

inicio formal, en el segundo semestre de 1999, al

Programa de bomberos indígenas para la construcción

de paz, prevención, atención y la recuperación

de zonas afectadas por incendios forestales

del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de

Riosucio, Caldas”.

EL PROGRAMA DE BOMBEROS

INDÍGENAS DE COLOMBIA

Los grupos conformados por los bomberos voluntarios

indígenas asumieron la misión de prestar,

en su jurisdicción, el servicio de primeros auxilios

y ayuda humanitaria de manera oportuna a las

víctimas de emergencias y desastres, así como de

prevenir la ocurrencia de incendios forestales y

Subestaciones de Bomberos Indígenas en las comunidades de Blandón y Portachuelo,

Riosucio, 2017 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

minimizar el riesgo de desastres a través de campañas

educativas, enfocadas a las comunidades

indígenas y no indígenas, realizando inspecciones

de seguridad en zonas de alto riesgo, monitoreando

los ríos y zonas de reserva natural, identificando

permanentemente las zonas de amenazas y

desarrollando actividades de atención inmediata

de las emergencias para salvaguardar la integridad

física y los bienes materiales y ambientales de

las comunidades.

Al poco tiempo de constituidos estos grupos, el

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio convirtió

esta iniciativa en un programa institucional

con el fin de avanzar en la consolidación del mismo.

Con esto, amplió las opciones para gestionar

recursos y apoyos con otras entidades, destinados

a la capacitación continua de los integrantes

indígenas y a la construcción de las subestaciones

de bomberos en sus resguardos. Así mismo,

se amplió el marco de acción de los voluntarios


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

46

47

Apoyo en el incendio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, 2014 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Apoyo en el incendio del Parque Nacional de los Nevados, 2006 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

indígenas puesto que, al ser parte de la entidad y

previas capacitaciones y entrenamientos, podrían

entrar a formar parte del Grupo de Búsqueda y

Rescate Urbano -USAR- 31 del municipio y de la

fuerza de tarea para la protección contra armas

químicas y agentes tóxicos de la industria –NBQR 32

Colombia–, además de prestar su colaboración a

otras regiones del país y del mundo.

Durante la primera década del siglo XXI, el programa

tuvo continuidad permanente de acuerdo

con los compromisos asumidos por ambas partes

y se fortaleció en los resguardos de Riosucio.

En 2003, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios

31 USAR (por sus siglas en inglés, Urban Search and Rescue): “según la definición dada por Grupo

Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG), USAR implica la localización,

extracción, y la estabilización inicial de personal atrapado en espacios cerrados o bajo escombros debido

a un colapso estructural de gran escala de inicio súbito como un terremoto, de una manera coordinada

y estandarizada. Esto puede ocurrir debido a desastres naturales, derrumbes, accidentes o acciones

deliberadas. La meta de las operaciones de búsqueda y rescate es rescatar el mayor número de personas

atrapadas en el menor tiempo posible, mientras se minimiza el riesgo para los equipos de rescate”.

Disponible en: http://portal.gestiondelriesgo.gov.co

32 Elementos Nucleares, Químicos, Biológicos y Radiactivos.

Indígenas de Riosucio apoyó la extinción de un

incendio forestal en Villa de Leyva (Boyacá) que,

con una duración de dos días, requirió la colaboración

de doscientas personas para controlarlo

33 . De igual manera, en 2006, la Coordinación

Nacional de Bomberos solicitó su colaboración

para el control y extinción de un gran incendio

forestal ocurrido en el Parque Nacional Natural

Los Nevados 34 , que duró poco más de seis días y

requirió la colaboración de más de cuatrocientas

personas para dominarlo 35 . En ambas situaciones

tuvieron una notable contribución que

les dio visibilidad y reconocimiento en el ámbito

33 www.eltiempo.com, “Incendio forestal en Villa de Leyva”, 23 de febrero de 2003. Recuperado de:

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1031865.

34 “La duración del incendio forestal fue del 5 al 12 de julio de 2006 en los sectores Laguna del

Otún, Lomabonita, La Leona, Bagaseca, El Bosque (Risaralda) del Parque Nacional Natural Los Nevados.

Área afectada: 2.400 ha.” Recuperado de: https://colectivodefotografiadocumentalutp.files.wordpress.

com/2013/03/presentacic3b3n-cuenca-del-rc3aco-otc3ban-laguna.pdf

35 “En la extinción de las llamas durante seis días participaron socorristas de la Cruz Roja, efectivos

de la Defensa Civil, bomberos de cuatro departamentos, soldados, policías y helicópteros de la fuerza

aérea que debieron sortear fuertes vientos en el área.” UNDRR Combaten incendio forestal en parque

de Colombia, julio de 2016. Recuperado de http://gfmc.online/media/2006/07/news_20060713_co.html

nacional y con este, surgió el interés de entidades

y otros Cuerpos de Bomberos por implementarlo

en sus territorios.

En 2014, el capitán Oscar Fernando Mejía Muñoz

fue invitado por el Ministerio del Medio Ambiente

a participar en el “Taller para la Planificación

para la Prevención de Incendios Forestales”, que

tuvo lugar en Bogotá, en donde presentó el programa

de Bomberos Voluntarios Indígenas, junto

con otros proyectos positivos de impacto local

y ambiental 36 . Este taller trajo consecuencias

favorables para el programa puesto que, por

un lado, llala atención de los países miembros

del Programa Regional de Cooperación con

Mesoamérica asistentes al evento, especialmente

por parte de México y El Salvador, y por otro, la

del doctor Pedro Manosalva, quien hacía parte de

36 La invitación a participar en este taller llevado a cabo los días 19 y 20 de junio de 2014, fue iniciativa

de la Dra. Luz Stella Pulido, vinculada laboralmente al Ministerio del Medio Ambiente de Colombia.

la recién creada Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia 37 , con lo cual se inició la trayectoria

hacia una visibilización más amplia en el país.

Es así como la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia –DNBC– considede gran valor

esta iniciativa, con la fortuna que para esos

días la Agencia Presidencial de Cooperación

Internacional de Colombia, APC-Colombia 38 , abrió

las primeras convocatorias para que las entidades

nacionales y territoriales presentaran buenas

prácticas para potencializarlas mundialmente,

coincidencia que aprovecharon la DNBC y el

Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio para

37 Si bien la Ley…. De 20212 creó la DNBC, en el 2014 se expidió el decreto reglamentario mediante el

cual se pone en funcionamiento la entidad con recursos financieros, personal e infraestructura. Esta es

la razón por la cual la DBNC tan solo hasta el 2014 tuvo conocimiento cercano del programa.

38 Creada en 2011, “la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC-

Colombia, es una entidad adscrita al Departamento Administrativo o de la Presidencia de la República.”

Castro, Estefanny, (2016), “La Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia”. Recuperado

de: https://repository.usta.edu.co/bitstream/handle/11634/9614/CastroTorresEstefannyAlexandra2016.

pdf?sequence=1


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

48

presentar el programa de Bomberos Voluntarios

Indígenas 39 , el cual fue seleccionado como una de

las seis experiencias de Buenas Prácticas colombianas

e incluido en el portafolio de experiencias

Saber Hacer Colombia 40 . Esta caracterización impulsó

el programa, puesto que lo hizo potencial

receptor de recursos obtenidos por cooperación

internacional pública, privada, técnica y financiera,

entre otras ventajas de esta estrategia.

Paralelamente, el doctor Pedro Manosalva presentó

ante la Junta Nacional de Bomberos el programa,

con el fin de incluirlo en el plan de acción

de la entidad e implementarlo, inicialmente, en

tres comunidades del país que tuvieran características

similares a las regiones en donde se originó,

es decir que acogieran su implementación siguiendo

los mismos principios de cooperación con

los cuales se creó el programa en Riosucio, que

39 Gestión liderada por el doctor Pedro Manosalva, gestor bomberil. vinculado contractualmente

a la entidad para la coordinación de la Cooperación Internacional y las Alianzas Estratégicas, y actual

asesor de la Dirección.

40 “Saber Hacer Colombia es un portafolio de experiencias nacionales y territoriales, que han

generado aprendizajes significativos. […] contempla un conjunto de guías metodológicas, a través de

las cuales se busca documentar experiencias, identificar aprendizajes relevantes en materia de desarrollo,

visibilizar líderes de cambio, y contribuir a su difusión e intercambio, mediante la Cooperación

Sur-Sur y Col-Col(intercambios al interior del país)”. Recuperado de https://www.apccolombia.gov.co/

saber-hacer-colombia

durante más de dos décadas han garantizado su

sostenibilidad.

Para darle continuidad y fortalecer la puesta

en marcha del programa Bomberos Voluntarios

Indígenas de Colombia en otros territorios, la

DNBC define que, como requisitos fundamentales

para que municipios, Cuerpos de Bomberos

o resguardos indígenas interesados en implementarlo

sean apoyados por esta entidad,

debe existir un liderazgo territorial, es decir, que

la solicitud debe partir de la misma comunidad

y que esta tenga una fuerte participación en su

conformación.

Desde el 2015, la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia ha suscrito convenios con el Cuerpo

de Bomberos Voluntarios de Riosucio para fomentar

la creación de grupos de bomberos voluntarios

indígenas en resguardos ubicados en otros

departamentos del país, y para capacitar a sus

integrantes en diversas técnicas y entregar dotación

de herramientas, equipos y accesorios para

la atención de incendios y emergencias.

PROPAGACIÓN DEL

PROGRAMA: SU

IMPLEMENTACIÓN EN OTROS

MUNICIPIOS COLOMBIANOS

El proceso vivenciado en el municipio de Riosucio,

Caldas, se basó desde sus inicios en los principios

de solidaridad, confianza y complementariedad,

tanto por parte de las comunidades indígenas

como de las no indígenas, diálogo que alcanzó un

equilibrio concertado comunitario entre los planes

de ordenamiento territorial de índole municipal y

los planes de vida de los resguardos indígenas que,

así mismo, dio legitimidad y sostenibilidad al programa

y facultó su réplica en municipios de los departamentos

de Amazonas, Magdalena y Vichada.

La continuidad en los procesos de capacitación

dirigidos a la comunidad, así como la presencia

permanente desde 1999 de integrantes de los

Bomberos Indígenas en la zona rural de los resguardos,

mejoró la capacidad de gestionar el riesgo

de incendios y, por ende, la de preservar el medio

ambiente. La capacidad técnica y de atención

por parte del grupo de Bomberos Indígenas se ha

extendido a diferentes regiones colombianas, en

las que han contribuido en las labores de extinción

de incendios forestales de gran magnitud

–que han consumido más de 20.000 hectáreas de

bosques y cultivos del país–, razón por la cual, en

la actualidad, la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia considera a los Bomberos Indígenas

como el grupo élite para el control de incendios

forestales en el territorio nacional.

UNA MIRADA AL ESTADO

ACTUAL DEL PROGRAMA

BOMBEROS VOLUNTARIOS

INDÍGENAS

En la actualidad, en el 2021, el programa además

de continuar en Riosucio (Caldas), se ha implementado

en diecisiete resguardos indígenas en nueve

departamentos y doce municipios colombianos.

Son estos Ciénaga (Magdalena), La Primavera

(Vichada), Leticia (Amazonas), Puerto Nariño

(Amazonas), Santander de Quilichao (Cauca),

Pasto (Nariño), Puerto López (Meta), Aracataca

y Fundación (Magdalena), Codazzi (Cesar) y en

Dibulla (La Guajira).

49


El estado actual del programa en relación con la puesta

en funcionamiento, los procesos de implementación y

solicitudes, es el siguiente:

MUNICIPIO Y

DEPARTAMENTO

ENTIDAD

BOMBERIL

RESGUARDO

INDÍGENA

COMUNIDAD

ETNIA

AÑO DE INGRESO

AL PROGRAMA

Riosucio, Caldas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio

Territorio Ancestral

de San Lorenzo

San José Embera Chami

1999

Riosucio, Caldas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio

Territorio Ancestral

de San Lorenzo

Lomitas Embera Chami

1999

Riosucio, Caldas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio

Territorio Ancestral

de San Lorenzo

Blandón Embera Chami

2004

Riosucio, Caldas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio

Resguardo Indígena Colonial

Cañamomo y Lomaprieta

Portachuelo Embera Chami

2016

Leticia, Amazonas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Leticia

San Pedro, San Antonio,

Castañal y San José

Comunidades Indígenas

Integrantes de Azcaita

Cocama

2014

Leticia, Amazonas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Leticia

San Sebastián

Ticuna

2014

Leticia, Amazonas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Leticia

La Playa

Ticuna

2014

Puerto Nariño, Amazonas

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Puerto Nariño

San Francisco de Loretoyaco

Comunidades Indígenas

Integrantes de Atocoya

Ticuna

2014

Ciénaga, Magdalena

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Ciénaga

Kogui - Malayo - Arahuaco

Kogui

2014

Aracataca, Magdalena

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Aracataca

Kogui - Malayo - Arahuaco

o Arhuaco

Arahuaco (Ijka)

2019

Fundación, Magdalena

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Fundación

Arahuaco de la Sierra

Tic Arahuaco (Ijka)

2019

La Primavera, corregimiento

San Teodoro, Vichada

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de La Primavera

La Pascua, Gavilán

Sikuani

2015

Guachucal, Nariño

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Guachucal

Muellamues

Pasto (Quillacinga)

2017

Puerto López, Meta

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Puerto López

La Victoria (Umapo)

Achagua

2017

Codazzi, Cesar

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Codazzi

2019

Dibulla, La Guajira

Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Dibulla

Kogui - Malayo - Arahuaco

Arahuaco (Ijka) - Kogui

2017

Santander de Quilichao,

Cauca

Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Santander de Quilichao

Nasa Kiwe (Páez)

2017


IMPLEMENTACIÓN DEL

PROGRAMA DE BOMBEROS

INDÍGENAS EN COLOMBIA

Colombia

Caldas, Vichada, Nariño, Cauca,

Meta, Risaralda, Antioquia,

Magdalena, Amazonas, Caquetá,

Cesar, Arauca y La Guajira

Internacional

México, Argentina, Guatemala,

Bolivia

San Andrés y

Providencia

Atlántico

OCÉANO

ATLÁNTICO

Magdalena

La Guajira

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

Sucre

Cesar

PANAMÁ Capacitación de Bomberos Voluntarios de Riosucio en Ocozocoautla, Chiapas, México /

Capacitación de Bomberos Voluntarios de Riosucio en Ocozocoautla, Chiapas, México /

Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Foto: Archivo Bomberos Riosucio

OCÉANO

PACÍFICO

Nariño

Apoyo a emergencias por

parte del Cuerpo de Bomberos

Voluntarios Indígenas de

Riosucio, Caldas

Chocó

Cauca

Risaralda

Valle del

Cauca

Putumayo

ECUADOR

Córdoba

Antioquia

Quindío

- Incendio forestal Parque Nacional Natural de los Nevados,

departamentos de Caldas y Risaralda (2001)

- Incendios forestales en el Oriente de Caldas (2002)

- Incendio forestal en Villa de Leyva, Boyacá (2003)

- Incendio forestal en San José del Guaviare (2008)

- Incendio forestal en Nemocón, Cundinamarca (2010)

- Incendio estructural en la Industria Licorera de Caldas (2011)

- Incendio forestal en la Sierra Nevada de Santa Marta (2014)

Caldas

Tolima

Huila

- Incendio forestal en la Ciénaga Grande de Santa Marta (2014)

- Incendio forestal en Unguía, Chocó (2016)

- Apoyo emergencia Hidroituango, Tarazá, Antioquia (2018)

- Incendio forestal en Valledupar, Cesar (2018)

- Incendio forestal en la Serranía del Perijá (2020)

- Apoyo labores de recuperación a causa del huracán Iota,

San Andrés y Providencia (2020-2021)

Bolívar

Cundinamarca

Bogotá

Santander

Meta

Caquetá

PERÚ

Norte de

Santander

Boyacá

Guaviare

Casanare

Arauca

Amazonas

VENEZUELA

Vaupés

Vichada

Guainía

BRASIL

UNA EXPERIENCIA PARA

LLEVAR POR EL MUNDO

En 2014, cuando la Agencia Presidencial de

Cooperación Internacional de Colombia, APC-

Colombia, realizó en Bogotá el “Taller para la

Planificación para la Prevención de Incendios

Forestales” en el marco del Programa Regional

de Cooperación con Mesoamérica, en el que el

capitán Oscar Fernando Mejía Muñoz presentó el

programa de Bomberos Voluntarios Indígenas de

Riosucio, Caldas, se despertó el interés del representante

de México y la consecuente gestión para

intercambiar conocimientos entre los indígenas de

Ocozocoautla, Chiapas, y los bomberos voluntarios

indígenas de Riosucio.

Al año siguiente, en 2015, se presentó nuevamente

el programa en el “Taller de Política Pública de

Incendios Forestales” en Guadalajara, México, y

se estableció el plan para generar el intercambio

de conocimientos entre la Comisión Nacional

Forestal –CONAFOR– de México y el Cuerpo de

Bomberos Voluntarios Indígenas de Riosucio, en

alianza con la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia.

PASOS PARA IMPLEMENTAR

EL PROGRAMA

El proceso para implementar el programa en un

municipio inicia con el establecimiento del diálogo

entre la Dirección Nacional de Bomberos y el

Cuerpo de Bomberos de cada jurisdicción, de una

parte, y las autoridades de los resguardos indígenas

respectivas, en torno a las bondades que

ha demostrado la ejecución de la iniciativa en los

municipios donde se ha puesto en marcha, así

como las bases de solidaridad, construcción colectiva

y respeto de la cosmovisión indígena sobre

las que esta fundamenta. Este acercamiento se

realiza a través del “Taller para comunidades de

cuidado del ambiente y autoprotección de incendios

forestales”, mediante el cual se presentan los

componentes jurídicos, administrativos, misionales,

técnicos, sociales y prácticos del programa.

Posteriormente, el gobernador indígena o el líder

de la comunidad indígena interesada en el programa,

solicita de manera conjunta con el comandante

del Cuerpo de Bomberos de la jurisdicción,

la implementación del programa en su territorio.

Una vez la autoridad indígena exprese su interés

por participar, se coordina la visita del gobernador

indígena o su delegado al municipio de Riosucio,

Caldas, con el fin de que conozcan detalles sobre su

funcionamiento y la manera como se da la articulación

entre el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de

Riosucio y las brigadas indígenas. Posteriormente, el

comandante del Cuerpo de Bomberos de Riosucio

y un líder o representante de los bomberos indígenas

viajan a la comunidad que será beneficiada

con la creación de la brigada, con el fin de conocer

el tipo de población, los requerimientos de capacitación

y los escenarios de trabajo.

53


Curso de capacitación sobre el programa de Bomberos Indígenas en La Primavera, Vichada, 2015 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

54

Curso de capacitación sobre el programa de Bomberos Indígenas en Amazonas, 2016 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

En el siguiente paso, se convoca a los miembros de la comunidad interesados

en participar como voluntarios y se conforma un grupo de apoyo operativo,

como mínimo, compuesto por veinte personas.

Por último, se proyecta el presupuesto requerido para la ejecución del programa,

se elabora el inventario de recursos con que cuenta tanto la entidad bomberil

como el resguardo indígena para sumar a la alianza, se hace el listado

de disponibilidad de tiempo de las personas seleccionadas, el cronograma de

capacitación y/o entrenamiento y se inicia el plan de capacitación y preparación

de los voluntarios para, finalmente, formalizar el convenio entre la entidad

interesada y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio para la conformación

y la capacitación de la brigada.

Guachucal, Nariño, 2017 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

EL PROGRAMA EN

TRES MUNICIPIOS

En 2020, la DNBC y el Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Riosucio continuaron fortaleciendo

el programa de Bomberos Indígenas, para lo cual

suscribieron un convenio que tenía como objetivos

principales proseguir con las capacitaciones,

instalar mesas técnicas de trabajo en los diferentes

municipios donde funciona el programa, con

el fin de conocer sus experiencias, y acompañar el

desarrollo de este. A continuación, se presenta el

estado actual del programa en los municipios de

Riosucio (Caldas), Ciénaga (Magdalena) y Leticia

(Amazonas), que reflejan la amplia diversidad

geográfica, étnica y cultural de las comunidades

en que se ha implementado.


BOMBEROS VOLUNTARIOS

INDÍGENAS DE RIOSUCIO,

CALDAS

En el municipio de Riosucio conviven cuatro resguardos

indígenas: el resguardo indígena de origen

colonial de Cañamomo y Lomaprieta, con

una población de 13.162 indígenas, de los cuales

6.930 son hombres (52,7%) y 6.232 son mujeres

(47,3%); el resguardo de Nuestra Señora

Candelaria de la Montaña con 17.142 habitantes,

8.554 hombres (49,9%) y 8.588 mujeres (50,1%); el

Resguardo de Escopeterra y Pirza, con 8.067 habitantes,

3.888 hombres (48,2%) y 4.179 mujeres

(51,8%) y el territorio ancestral de San Lorenzo,

con 11.092 habitantes, 5.668 hombres el (51,1%) y

5.424 mujeres (48,9%) 41 .

De estos cuatro resguardos, dos cuentan con voluntarios

en el programa Bomberos Voluntarios

Indígenas de Colombia, el de San Lorenzo y el

de Cañamomo y Lomaprieta. En el primero, tuvo

origen el programa en 1999 y durante más de

dos décadas, las comunidades de Lomitas, San

José, y desde 2004, la de Blandón 42 , han entregado

sus aportes para la creación, capacitación y

Paisaje de la zona rural de Riosucio / Foto: Carlos López

41 Proyección DANE para el año 2018.

42 El resguardo de San Lorenzo está organizado en veintiún comunidades: Pasmí, Playa Bonita,

Centro Poblado, Buenos Aires, Danubio, Lomitas, San Jerónimo, Blandón, Sisirrá, Bermejal, El Roble, Costa

Rica, Tunzará, San José, Veneros, La Línea, Piedras, Honduras, Llano Grande, La Pradera y Aguas Claras, en

las que predomina el cultivo del café, la caña y el plátano para su subsistencia, así como los ingresos que

generan las mujeres con su trabajo como empleadas domésticas en la zona urbana del municipio. Tomado

de http://crideccaldas.org/cabildos/resguardo-san-lorenzo/ Consulta realizada en diciembre de 2020.


BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

59

Miembros de las brigadas de Bomberos Indígenas de Riosucio / Foto: Carlos López

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio y la DNBC en la comunidad de Portachuelo, 2020 / Foto: Carlos López

dotación de sus bomberos voluntarios, con recursos

provenientes de las Participaciones y Regalías

–SGPR–, así como también lo ha hecho el Cuerpo

de Bomberos de Riosucio con recursos propios y

con recursos procedentes de convenios con la

Alcaldía municipal. En 2016, se unen al programa

las comunidades de Portachuelo y Bonafont del

resguardo indígena de Cañamomo y Lomaprieta.

Esta continuidad y fortalecimiento del programa

durante más de dos décadas ha beneficiado a

los habitantes de las comunidades indígenas del

sector en diferentes aspectos del desarrollo humano,

en especial, porque ha brindado nuevas

oportunidades a los jóvenes, quienes encuentran

en el programa la coherencia entre los fundamentos

de su cultura indígena y el cumplimiento de

un objetivo colectivo que favorece a varias comunidades.

La misión que cumplen de proteger a

la Madre Tierra y de prestar atención humanitaria

a la población afectada por las situaciones de

conflicto armado desde el Cuerpo de Bomberos

Voluntarios Indígenas, a su vez los protege de ser

reclutados por grupos armados violentos.


Subestación de bomberos

en la comunidad de Lomitas

/ Foto: Carlos López

Subestación de bomberos

en la comunidad de Blandón

/ Foto: Carlos López

El fortalecimiento de los Cuerpos de Bomberos

Indígenas en el territorio ancestral de San Lorenzo requirió

de la construcción de subestaciones de bomberos

en las comunidades, puesto que la Estación

Central está ubicada en el casco urbano, a considerable

distancia de estos. En 2001 se construyeron

las subestaciones de bomberos en la comunidad

Lomitas, así como en la comunidad San José y más

adelante, en el 2006, la comunidad Blandón inauguró

su propia subestación. Estas edificaciones se levantaron

con la mano de obra de los habitantes de

los resguardos y el apoyo del Cuerpo de Bomberos

para la elaboración de los diseños y demás trámites

para el correcto funcionamiento de las mismas.

En octubre de 2019, tres años después de vincularse

al programa, la comunidad de Portachuelo

abrió las puertas de su subestación de bomberos,

como producto de la alianza entre las autoridades

del resguardo de Cañamomo y Lomaprieta

Herramientas en la subestación de bomberos de la comunidad de Portachuelo / Foto: Carlos López

y el Cuerpo de Bomberos de Riosucio. Este último

presentó, ante el Ministerio del Interior, el proyecto

de desarrollo y construcción de esta edificación

con el fin de obtener recursos de Cooperación

Internacional, que finalmente llegaron por medio

de la Embajada del Japón, los cuales se materializaron

rápidamente en un edificio de dos pisos,

dotado y equipado para la atención de emergencias

por parte de los bomberos voluntarios indígenas

de esta zona rural.

En la actualidad, cada comunidad indígena vinculada

al programa cuenta con veinticinco bomberos

voluntarios, hombres y mujeres que reciben

permanente capacitación y son considerados por

la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia

como la Fuerza Élite experta en el control y extinción

de incendios forestales, que se moviliza para

apoyar a otras regiones del país en la atención de

este tipo de eventos.


Paisaje de la zona rural de Riosucio / Foto: Carlos López


BOMBEROS VOLUNTARIOS

INDÍGENAS DE CIÉNAGA,

MAGDALENA

El municipio caribeño de Ciénaga, fundado en

1525, pertenece al departamento del Magdalena,

cuenta con una población de 129.414 hab. en el

casco urbano y hace parte de la red turística de

pueblos patrimonio de Colombia. Por su cercana

ubicación a la Sierra Nevada de Santa Marta, el

pueblo Kogui 43 del resguardo Arhuaco de la Sierra

tiene presencia en las zonas altas del municipio

en donde habitan 596 indígenas, de los cuales 312

son hombres (52,3%) y 284 son mujeres (47,7%) 44 .

La conformación de la brigada de bomberos voluntarios

indígenas en Ciénaga obedece al incendio

forestal de gran magnitud ocurrido en 2014

en la Sierra Nevada de Santa Marta 45 que consumió

mil hectáreas de bosque de las veredas La

Secreta, Jolonura y La Cristalina ubicadas en las

estribaciones del macizo intertropical en Ciénaga.

Se requirió el trabajo de cien hombres de distintos

organismos, incluido el Cuerpo de Bomberos

de Colombia, para lograr extinguir el incendio

que, finalmente, luego de trece días de haber iniciado

puedo ser controlado.

Comunidad indígena Kogui en la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López

43 “El pueblo indígena Kággabba, o Kogui, es uno de los cuatro pueblos indígenas asentados

en la Sierra Nevada de Santa Marta. Este territorio, de 21.158 km 2 , es compartido con los Wiwa, los

Iku (Arhuaco) y los Kankuamo. En esta extensión se localiza el resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco y el

Parque Natural Nacional Sierra Nevada de Santa Marta”. Recuperado de: https://www.mincultura.gov.

co/prensa/noticias/Documents/Poblaciones/PUEBLO%20K%C3%81GGABA%20(KOGUI).pdf

44 Censo nacional de población, DANE 2005

45 El Heraldo, 30 de marzo de 2014, “Desde el aire tratan de apagar incendio en la Sierra Nevada”.

Recuperado de: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/Pueblos_indigenas/2011/Comunidades_indigenas_en_Colombia_-_ACNUR_2011.pdf?view=1


66

Apoyo en el incendio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, 2014 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga con los miembros de la brigada de Bomberos Indígenas la Sierra Nevada de Santa Marta, 2020 / Foto: Carlos López

La capitana Lourdes Peña del Valle, quien lideraba

los trabajos en tierra, recibió el apoyo de

Cuerpos de Bomberos de diferentes regiones del

país, entre los que se encontraban los bomberos

voluntarios indígenas de Riosucio, Caldas. El trabajo,

compromiso, agilidad física y la destreza en

el manejo de las herramientas de este grupo de

bomberos llala atención de la capitana quien

se interesó por el programa e inició la gestión ante

la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia

para implementarlo en su municipio.

El proceso debía generarse a partir de la comunidad

indígena Kogui, comunidad que mantiene

poco contacto con el resto de sociedad que

existe en la Sierra Nevada de Santa Marta 46 , razón

por la cual la capitana Lourdes presentó la

idea inicialmente al gobernador indígena, quien

delegó un representante de la comunidad para

46 https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/Pueblos_indigenas/2011/Comunidades_indigenas_en_Colombia_-_ACNUR_2011.pdf?view=1

que viajara al municipio de Riosucio a conocer el

funcionamiento en las comunidades indígenas, y

tras oír la narración de su enviado, dio su aceptación

a la creación de la brigada de bomberos

indígenas voluntarios en su resguardo. Apoyados

por el docente indígena Francisco Gil, habitante

del resguardo Kogui, se inició en 2014 el proceso

de capacitación de los voluntarios de la mano de

los bomberos indígenas de Riosucio.

Desde ese momento, y hasta la actualidad, los

voluntarios han recibido capacitaciones permanentes

relacionadas con la gestión del riesgo

en relación con el conocimiento, reducción

y manejo de los desastres asociados con fenómenos

de origen natural, socionatural, tecnológico

y humano no intencional dictadas por la

DNBC en convenio con el Cuerpo de Bomberos

de Riosucio. El grupo de voluntarios indígenas de

Ciénaga lo conforman cinco mujeres y dieciséis

hombres.


Travesía del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga y la DNBC hacia las

comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López

Travesía del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga y la DNBC hacia las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López


70

Río de la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López

En los próximos meses del 2021, en el corregimiento

de Palmor, capital cafetera de la Sierra, y con

aportes de la Embajada de Japón gestionados

por la DBNC y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Riosucio, se iniciará la construcción de la subestación

que albergará al Cuerpo de Bomberos

Voluntarios Indígenas de Ciénaga que al igual que

las diferentes subestaciones de bomberos construidas

en los resguardos indígenas, contarán inicialmente

con una dotación de una motobomba

Darley y uniformes y equipos para los veinticinco

indígenas que conforman el grupo de voluntarios

(pantalones, camisas, cascos, batefuegos, cantimploras

y machetes).

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga y la DNBC con la comunidad indígena Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, 2020 / Foto: Carlos López

Niñas de la comunidad indígena Kogui / Foto: Carlos López

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga y la DNBC en la comunidad indígena Kogui, 2020 / Foto: Carlos López


Mamo de la comunidad indígena Kogui en la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López


BOMBEROS VOLUNTARIOS

INDÍGENAS DE LETICIA,

AMAZONAS

En el municipio de Leticia, capital del departamento

del Amazonas, conviven veintiséis resguardos

indígenas 47 organizados en varias asociaciones,

una de las cuales, la Asociación Zonal de

Consejo de Autoridades Indígenas de Tradición

Autóctona -Azcaita 48 - fue invitada por el Cuerpo

de Bomberos Voluntarios de Leticia a participar en

el programa de bomberos voluntarios indígenas.

Los representantes de las comunidades acogieron

la invitación, conocieron el programa y solicitaron

la orientación a la Dirección Nacional de

Bomberos de Colombia y al Cuerpo de Bomberos

Voluntarios Indígenas de Riosucio para implementarlo

en su resguardo.

En 2014, el comandante del Cuerpo de Bomberos

Voluntarios de Leticia, el subteniente Braulio

Trujillo Collazos y el bombero José Bastos

Silvano, gestionaron con el presidente de la etnia

Cocama, Nilson Alviar, la conformación de las

brigadas de voluntarios indígenas en los resguardos

de San Pedro, San Antonio, Castañal y San

José, bajo la coordinación de la lideresa de la

etnia Ticuna, Clara Patricia Reina Gregorio.

Travesía por el río Amazonas / Foto: Carlos López

47 Entre ellos: El Vergel, Mocagua, Macedonia, Zaragoza, Isla de Ronda, K 6 - 11 carretera Leticia

Tarapaca, La Playa, Nazareth, Santa Sofía, San Sebastián, San Antonio de los Lagos, San José del Río,

Puerto Triunfo, San Juan de los Parentes, Arara. Recuperado de: https://www.corpoamazonia.gov.co/

Region/Amazonas/Cartografia/Ama_normativo.html

48 La Asociación Azcaita es una de las cinco asociaciones que organizan a las comunidades indígenas

de Leticia, las restantes son ACITAM: Asociación de Cabildos Indígenas del Trapecio Amazónico;

ATICOYA: Asociación de Autoridades Indígenas Tikunas, Cocama y Yagua; CIMTAR: Asociación de Cabildo

Indígena Mayor de Tarapaca, resguardo Cothue Putumayo y ASOAINTAM: Asociación de autoridades tradicionales

indígenas de Tarapaca Amazonas. Recuperado de: https://visionamazonia.minambiente.gov.co/

content/uploads/2018/04/infografia-PIVA.pdf


Estación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Leticia / Foto: Carlos López

Máquina del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Leticia / Foto: Carlos López

Casas en los alrededores de Leticia / Foto: Carlos López


Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Leticia y la DNBC

en el resguardo indígena de San Francisco, 2020 / Foto: Carlos López


Mural en una casa de los alrededores de

Leticia / Foto: Carlos López

Casas en los alrededores de Leticia

/ Foto: Carlos López

80

Al poco tiempo y con el acompañamiento del capitán en jefe Germán Andrés

Miranda Montenegro, el doctor Pedro Manosalva y la doctora Viviana Andrade

de la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia y el capitán Oscar

Fernando Mejía Muñoz, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio, se

consolidaron las brigadas de bomberos indígenas forestales en Leticia.

En la actualidad el programa Bomberos Voluntarios Indígenas se encuentra

implementado en dos resguardos indígenas del municipio de Leticia, son estos

San Sebastián y La Playa, pertenecientes a la etnia Ticuna. La economía de

estos resguardos se basa en la agricultura, en el cultivo de plantas medicinales

y ornamentales y en la explotación de especies maderables, actividades

que complementan con la comercialización de peces ornamentales y peces

para consumo humano.

Comunidad indígena de San Francisco, municipio de Puerto Nariño, 2020 / Foto: Carlos López


Travesía por el río Amazonas / Foto: Carlos López


CAPÍTULO 3

VEINTIDÓS AÑOS DE

COMPROMISO Y LOGROS

DEL PROGRAMA

E

l programa Bomberos Voluntarios

Indígenas de Colombia concilia, para su

puesta en práctica, la cosmovisión del pueblo

indígena y los objetivos de salvaguardar

la naturaleza y convivir cívicamente de la

cultura occidental o no indígena. El estudio

en paralelo de estas culturas en un tiempo

determinado (año 1999), en un territorio delimitado

(municipio de Riosucio, Caldas), con

deres excepcionales (Darío Marín , gobernador

del territorio ancestral de San Lorenzo,

Leonardo Gañan, fiscal del resguardo y el capitán

Oscar Fernando Mejía Muñoz, comandante

del Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Riosucio, Caldas) en la búsqueda de alcanzar

objetivos claros (evitar los incendios

forestales y socorrer a los heridos del conflicto

armado), revela la fortaleza de las alianzas

que se basan en la solidaridad, la construcción

colectiva de credibilidad social y de

confianza, y la movilización social. Alianzas

que crean capital social.

El programa es, en sí mismo, un manifiesto

cultural, porque en él se unen formas de

entender la acción del ser humano sobre

la naturaleza y, a partir de este intercambio

de conocimientos, se desarrolla una

nueva relación en la que prima el respeto

hacia los principios de cada visión

del mundo. El tejido de esta alianza se

soporta en la cosmovisión indígena, que

suma a su relación con la Madre Tierra

algunos conocimientos y herramientas

de la cultura no indígena para protegerla

también en las zonas en donde no está

resguardada, es decir, en los territorios en

donde se ha establecido una propiedad

jurídica sobre esta (ajena a su relación

esencial) y que, por lo tanto, dificulta su

oficio de guardianes, que en Colombia es

el 68,5% 49 .

49 “Colombia tiene una superficie continental de 114 174 800 has de las que 31,5 %

(36 millones de has) se encuentran tituladas como territorios indígenas”. Recuperado de:

https://www.territorioindigenaygobernanza.com/web/colombia/

85


Ritual de limpieza indígena, comunidad Blandón del territorio ancestral de San Lorenzo, Riosucio / Foto: Carlos López

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ciénaga y la DNBC con la comunidad indígena Kogui, 2020 / Foto: Carlos López

Este encuentro de culturas se ha ramificado e

impactado en aspectos no previstos, como contribuir

de manera visible a afianzar las relaciones

entre los comandantes de los Cuerpos de

Bomberos del país quienes, al conocer el modo

de funcionar del programa, descubren que es

accesible, viable y por su estructura, autosostenible,

y buscan la asesoría para implementarlo

en sus municipios. Así mismo, este ha establecido

nuevos parámetros en el trabajo colaborativo

entre las diferentes brigadas voluntarias indígenas

y no indígenas de bomberos del país cuando

confluyen en la atención de emergencias, porque

el entrenamiento de quienes conforman las brigadas

de voluntarios del programa (en especial

el Cuerpo de Bomberos Voluntarios Indígenas de

Riosucio) se integra a los diferentes organismos

del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de

Desastres que participan en la operación, facilitando

con ello la organización y coordinación de

las arduas jornadas.

Cuando se requiere que los voluntarios indígenas

del Cuerpo de Bomberos de Riosucio presten

apoyo en zonas ubicadas fuera del municipio de

Riosucio, sin importar sus condiciones climáticas

o topográficas, ellos cuentan con autosuficiencia

operativa para hacerlo, es decir, con recursos

para su alimentación, alojamiento temporal,

herramientas, equipos y personal. Estos recursos

provienen de la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia y de entidades miembros del Sistema

Nacional de Gestión del Riesgo.

El voluntariado de los bomberos indígenas no

afecta la supervivencia de sus familias durante el

tiempo que estos se encuentran en las jornadas

de apoyo en otros municipios, dado que el Cuerpo

de Bomberos Voluntarios de Riosucio cuenta con

un fondo para la atención de emergencias que

cubre las necesidades alimentarias de las familias

de los bomberos, con lo cual brinda bienestar e

incentiva el compromiso con el buen servicio.

Encuentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Leticia y la DNBC en el resguardo indígena de San Francisco, 2020 / Foto: Carlos López


88

Finalmente, el programa a su vez se ha beneficiado

con los cambios en la normatividad colombiana,

especialmente con la creación de la Dirección

Nacional de Bomberos de Colombia y la promulgación

de la Ley General de Bomberos, que ordena

el sector en aspectos misionales, jurídicos, administrativos

y financieros y abre la opción para

que las instancias bomberiles lo fortalezcan en sus

diferentes componentes, tanto humanos como

técnicos, así como en la infraestructura necesaria

para que las brigadas de bomberos voluntarios

indígenas se consoliden en los departamentos y

municipios como las fuerzas de atención de incendios

forestales.

LOGROS Y RECONOCIMIENTOS

1. LOGROS DEL CUERPO DE BOMBEROS

VOLUNTARIOS INDÍGENAS DE RIOSUCIO,

CALDAS

En la actualidad el municipio de Riosucio cuenta

con una brigada infantil de bomberos en la comunidad

de Portachuelo, resguardo indígena de

Cañamomo y Lomaprieta, en la que treinta niños,

Brigada infantil de bomberos de la comunidad de Portachuelo, Riosucio / Foto: Carlos López

niñas y adolescentes aprenden técnicas de bomberos

durante su tiempo libre mientras que, en

la comunidad de Lomitas, territorio ancestral de

San Lorenzo, se conformó la banda marcial de

Bomberos Riosucio, como un espacio para promover

su cultura y sus habilidades artísticas por

medio de la música. Vale la pena destacar la

apropiación familiar del programa, puesto que

hijos e incluso nietos de los bomberos que iniciaron

hace veintidós años con el proyecto, actualmente

hacen parte de las brigadas de bomberos

indígenas del Cuerpo de Bomberos Voluntarios

de Riosucio.

En relación con el impacto del programa en estas

comunidades indígenas se evidencia el aprendizaje

de actividades de autocuidado, la atención

a posibles riesgos en el hogar y el trabajo, el aumento

de la participación en las labores comunitarias

de prevención y atención de emergencias

y de protección de los recursos naturales, así

como la incorporación de técnicas amables con

el medio ambiente para la preparación de la tierra

para el cultivo, con lo cual se ha fomentado la

agricultura sostenible.

Apoyo en el incendio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, 2014

/ Foto Archivo Bomberos Riosucio

Actualmente, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios

Indígenas de Riosucio cuenta con 137 integrantes

provenientes de las comunidades de San

José, Lomitas y Blandón, territorio ancestral de

San Lorenzo y de la comunidad de Portachuelo,

resguardo de Lomaprieta. Estos bomberos se

han entrenado en técnicas para el control de

incendios forestales, en comando de incidentes,

materiales peligrosos, rescate en estructuras colapsadas

y, rescate vehicular, entre otras. Esta

formación les ha permitido a varios de ellos ingresar

al Grupo de Búsqueda y Rescate Urbano

–USAR– Riosucio y a la fuerza de tarea para la

Protección contra armas químicas y agentes tóxicos

de la industria –NBQR– Colombia.

Adicionalmente, la Dirección Nacional de Bomberos

de Colombia los considera como fuerzas especiales

para el combate de incendios forestales en

el país por su nivel de entrenamiento, fortalecimiento

técnico y la capacidad de respuesta, por

lo que han sido llamados para apoyar las labores

de control de incendios forestales en San José

del Guaviare (Guaviare), La Dorada (Caldas), Villa

de Leyva (Boyacá), Nemocón (Cundinamarca),

el Parque Nacional Natural los Nevados (región

cafetera de los Andes centrales de Colombia), la

Sierra Nevada de Santa Marta y Ciénaga Grande

(Magdalena), Guapi y Unguía (Chocó) y en municipios

del departamento del Cesar. En 2018 fueron

convocados para apoyar en la solución de la crisis

de la hidroeléctrica de Hidroituango en Antioquia,

donde demostraron su profesionalismo en la elaboración

y aplicación de planes de emergencias,

administración de albergues, atención de enfermos

y la implementación del proceso de Sistema

de Comando de Incidentes.

Apoyo en incendio en el departamento del Cesar, 2018

/ Foto Archivo Bomberos Riosucio

En 2011, la gobernación de Caldas hizo un reconocimiento

a los Bomberos Voluntarios Indígenas de

Riosucio como dignos representantes de la comunidad

caldense, en la publicación digital “Nota de

Estilo”, por los servicios prestados en la atención de

los incendios forestales en Villa de Leyva (Boyacá)

y en Nemocón (Cundinamarca), y en 2014, el capitán

Oscar Fernando Mejía Muñoz, comandante

del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio,

Caldas, recibió de parte de la Dirección Nacional

de Bomberos la Cruz de San Miguel, máxima condecoración

que se le concede a un bombero colombiano,

por sus servicios a la patria.

2. DISMINUCIÓN DE INCENDIOS

Los índices de ocurrencia de incendios forestales

disminuyeron notoriamente con la puesta en marcha

del programa de bomberos indígenas: en 1997

se atendieron 443 en Riosucio, Caldas; en 2014, 57;

en 2018, nueve. Adicionalmente cabe resaltar que,

con más de veinte años de avance del cambio

climático, en la actualidad los territorios son más

frágiles y propensos a los desastres naturales.

BOMBEROS INDÍGENAS DE COLOMBIA

89


Paisaje de la comunidad de Lomitas, Riosucio / Foto: Carlos López

Poblado de la comunidad indígena Kogui en la Sierra Nevada de Santa Marta / Foto: Carlos López

90

La atención oportuna de los conatos de incendios

por parte de los grupos de bomberos indígenas

entrenados en la prevención y atención de toda

clase de emergencias, ha minimizado la frecuencia

de estos y ha salvado vidas humanas, de animales,

el ecosistema vegetal y la estabilidad de los

suelos. La existencia de subestaciones de bomberos

en los resguardos indígenas facilita esta tarea.

Las jornadas de capacitación dirigidas a la comunidad

sobre cómo actuar en caso de emergencia

y cuáles labores de atención pueden iniciar mientras

llega el apoyo del Cuerpo de Bomberos, ha

mejorado su capacidad de respuesta y ha evitado

desastres mayores.

3. INCENTIVOS PARA LA CAPACITACIÓN

PERMANENTE

En 2011, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de

Riosucio constituyó una Institución de Educación

para el Trabajo y el Desarrollo Humano 50 , con el

propósito de brindar capacitación permanente a

50 Licencia de Funcionamiento No. 4379 del 6 de septiembre de 2011

los voluntarios de las brigadas indígenas en los

temas relacionados con incendios forestales y

con la prevención y atención de desastres. Para

garantizar que estos procesos de capacitación

sean los adecuados, el personal de instructores

del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Riosucio

diseñó dos métodos pedagógicos que tienen en

cuenta la formación de cada voluntario: uno, está

dirigido a quienes cuentan con un nivel académico

básico, se desarrolla mediante presentaciones

interactivas con ayudas audiovisuales y

se complementa con ejercicios de simulación y

simulacros; el otro, está orientado a quienes no

han recibido preparación académica o no hablan

español, en el cual se enseña a través de demostraciones

y prácticas donde el instructor, que conoce

el lenguaje indígena de los participantes,

ejecuta la técnica al tiempo que el participante

repite la acción, formación que se complementa

con simulacros, para que posteriormente sea

evaluado el aprendizaje.

Como resultado de esta oferta de cursos permanentes,

algunos integrantes de las brigadas

indígenas se encuentran en un nivel más avanzado

de capacitación y entrenamiento, cualificación

que ha sido fomentada por la Dirección

Nacional de Bomberos, el Cuerpo de Bomberos

de Riosucio y por la Oficina Regional de USAID 51 /

OFDA/LAC 52 , con lo cual han mejorado su labor

dentro de la institución, se han convertido

en instructores de los voluntarios 53 y sobresalen

en áreas como combate de incendios, comando

de incidentes, rescate en estructuras colapsadas,

rescate vehicular y manejo de materiales

peligrosos.

Finalmente, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de

Riosucio ha generado conocimiento en torno a su

quehacer y lo ha divulgado mediante la publicación

de cartillas sobre incendios forestales, artículos

sobre la prevención de estas emergencias 54

y el manual para el curso de incendios forestales

que dictan a sus voluntarios.

51 Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID– (por sus siglas en inglés).

52 Oficina Regional del Gobierno de los Estados Unidos de Asistencia para Desastres en el Exterior,

responsable de Latinoamérica y el Caribe. OFDA es parte de USAID.

53 Es el caso del teniente Ricardo Tapasco, uno de los instructores del Cuerpo de Bomberos

de Riosucio, quien ya cuenta con certificación internacional como instructor, otorgada por el Servicio

Forestal de los Estados Unidos.

54 Publicados en “La Patria”, diario local de Manizales.

4. APORTES A LOS OBJETIVOS DE

DESARROLLO SOSTENIBLE

El programa de Bomberos Voluntarios Indígenas

de Colombia ha aportado a la consecución de

siete Objetivos de Desarrollo Sostenible 55 mediante

la prevención y disminución de incendios

forestales, que a su vez ha evitado la erosión de

miles de hectáreas de terreno y la destrucción de

cultivos que representan el sustento para muchas

familias (aporte al ODS 1) 56 . Así mismo, con la información

sobre los riesgos que acarrean las quemas

abiertas, que los brigadistas indígenas difunden

en sus comunidades, esta práctica se ha reducido

considerablemente con lo cual, por un lado, se

ha fortalecido el procesamiento de los residuos de

las podas para la producción de humus y su uso

55 “En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para

que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin

dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la

eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer,

la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades”. Recuperado de: https://www.un.org/

sustainabledevelopment/es/

56 Loa ODS a los que se ha aportado son: ODS 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en

todo el mundo; ODS 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y

promover la agricultura sostenible; ODS 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a

todas las edades; ODS 6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento

para todos; ODS 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles; ODS 13. Adoptar medidas

urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos y ODS 15. Proteger, restablecer y promover

el uso sostenible de los ecosistemas terrestres.


Apoyo en el incendio de la Serranía del Perijá, 2020 / Foto: Archivo Bomberos Riosucio

92

como abono, avanzando con ello hacia una agricultura

sostenible (ODS 2) y, por otro, se han evitado

incendios de grandes magnitudes y con ello

protegido cultivos (ODS 12). En los casos en los que

se han extendido las llamas, los bomberos indígenas

las han controlado rápidamente, evitando de

esta manera la destrucción de los bosques, que

son verdaderas fábricas de agua. De igual modo,

al prevenir los incendios, se evita gastar grandes

cantidades de agua en las operaciones de control

y liquidación de estos (ODS 6) y la emisión de gran

cantidad de gases, que son extremadamente dañinos

al medio ambiente (ODS 13).

Adicionalmente, con la cualificación de los voluntarios

indígenas se ha mejorado su calidad de vida,

puesto que además de proteger las comunidades

de los incendios forestales, con el conocimiento

adquirido sobre la prevención y atención de incidentes

con materiales peligrosos y la formación en

primeros auxilios (complementarios a sus creencias)

con el fin de brindar el servicio de primera respuesta

en caso de accidentes en el trabajo, se ha promovido

el bienestar en sus comunidades (ODS 3).

Por último, la conexión de los indígenas con la

Madre Tierra les plantea la misión de ser sus guardianes,

por esta razón, su compromiso con la labor

bomberil es muy fuerte. Su reacción oportuna

ante los conatos de incendios en el municipio de

Riosucio es la razón por la cual se han reducido

significativamente y, por consiguiente, se ha conservado

la biodiversidad de la zona (ODS 15).

GESTIONES NECESARIAS PARA

FORTALECER EL PROGRAMA

En el municipio de Riosucio, lugar en el cual surgieron

las primeras brigadas indígenas, hasta

el momento el programa Bomberos Voluntarios

Indígenas ha sido acogido y se ha implementado

en dos de los cuatro resguardos, debido a la difícil

situación por la que atraviesan algunas comunidades

indígenas, lo que dificulta su vinculación

al programa como voluntarios, dado que no reciben

una remuneración económica por su labor.

En estas condiciones es escasa la participación

de la comunidad.

Bomberos Voluntarios Indígenas en la comunidad de San José, Riosucio / Foto: Carlos López


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94

El voluntariado es la manera como históricamente

se han conformado los cuerpos de bomberos en

Colombia, ante la ausencia de presupuesto oficial

destinado a esta importante y valiosa labor de cuidado

de la vida y de la Madre Tierra. El presupuesto

insuficiente también limita la posibilidad de contar

con equipos especializados para la protección

personal y las herramientas, equipos y accesorios

(HEA) de las brigadas indígenas. No obstante, con

la expedición de la Ley General de Bomberos, que

define como un “servicio público esencial a cargo

del Estado” la labor de los bomberos, y determina

que es deber de los departamentos contribuir a la

financiación de acciones para el fortalecimiento de

los cuerpos de bomberos, así como la responsabilidad

de los distritos y municipios en la prestación

de este servicio público esencial, bien sea “a través

de los cuerpos de bomberos oficiales o mediante

la celebración de contratos y/o convenios con los

cuerpos de bomberos voluntarios”, se espera que

las condiciones de los cuerpos de bomberos del

país mejore ostensiblemente en el corto plazo.

Con recursos económicos garantizados, los cuerpos

de bomberos podrán a su vez vincular laboralmente

a los voluntarios indígenas, y contar con una

mínima planta de personal para prestar el servicio

de guardias permanentes en las subestaciones ya

construidas en los resguardos indígenas para, paulatinamente,

mejorar los sistemas de radio comunicaciones

con la instalación de repetidoras que les

permita mantener una adecuada comunicación

con los grupos de trabajo, las subestaciones y la

estación central del Cuerpo de Bomberos; adquirir

medios de transporte adecuados (motos o cuatrimotos)

que permitan prestar un oportuno y eficiente

servicio a la comunidad, así como elevar la

cualificación de los brigadistas mediante procesos

permanentes de capacitación que los impulse a

convertirse en bomberos integrales, con capacidad

para atender toda clase de incidentes.

Caso aparte es la gestión que se requiere para

motivar a gobernantes indígenas y no indígenas

de otros departamentos colombianos para que se

vinculen al programa. Actualmente la promoción

la realizan los Cuerpos de Bomberos en los municipios

y la Dirección Nacional de Bomberos en el

país, a través de medios como la presente publicación.

Si con la lectura de este libro su interés por

hacer parte de este programa se ha despertado,

no dude en vincularse desde su resguardo o desde

su municipio a la buena práctica de Bomberos

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