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PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL<br />
DIOS DEVUELVE LO QUE<br />
NOS HAN QUITADO<br />
FLIP OVER<br />
TO READ IN<br />
ENGLISH<br />
VERDADES A TENER<br />
PRESENTES EN EL DESIERTO<br />
Una revista en<br />
una misión:<br />
vea página 2<br />
¿QUIERE<br />
UNA<br />
NUEVA<br />
VIDA?<br />
ÁBRALE LAS PUERTAS DE<br />
SU CORAZÓN A UN DIOS<br />
MISERICORDIOSO.<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
1s Número 01 / 20<strong>22</strong>
VICTORIOUS LIVING<br />
LLEVA ESPERANZA A LOS<br />
ENCARCELADOS<br />
Desde 2013, los programas comunitarios de Victorious<br />
Living han influido positivamente en más de un millón<br />
de presos en más de dos mil cárceles. Brindamos:<br />
Testimonios de la vida real del poder transformador<br />
de Jesucristo desde nuestra revista<br />
bilingüe, disponible en cárceles y penitenciarías<br />
en versión impresa y formato digital.<br />
¿Es usted preso que<br />
necesita ánimo?<br />
¡Escríbanos para<br />
hacerse un miembro<br />
importante de<br />
nuestra familia de<br />
Victorious Living!<br />
Discipulado cristiano para los reclusos mediante<br />
correspondencia personal, devocionales, videos<br />
y podcasts.<br />
Contacto con organizaciones nacionales que<br />
proporcionan recursos útiles para presidiarios,<br />
ex presidiarios y sus familias.<br />
Herramientas para programas carcelarios,<br />
para que las iglesias locales puedan cumplir el<br />
mandamiento de Dios, respecto de acordarnos<br />
de quienes están privados de la libertad.<br />
Todo preso que escribe a<br />
nuestro ministerio recibe<br />
correspondencia personal,<br />
devocionales trimestrales,<br />
y una suscripción personal<br />
a nuestra revista.<br />
Escríbanos a:<br />
VL Correspondence<br />
PO Box 2751<br />
Greenville, NC 27836<br />
Lamentablemente, debido a<br />
la gran cantidad de detenidos<br />
temporalmente en comisarías<br />
(no en cárceles), no podemos<br />
mantener correspondencia ni<br />
enviar copias personales de VLMag<br />
a detenidos en comisarías.
NÚMERO 1, ENERO DE 20<strong>22</strong><br />
CONTENIDO<br />
11s<br />
24s<br />
UN PASO ADELANTE<br />
Verdades a tener presentes<br />
en el desierto<br />
POR LISA APPELO<br />
Acepte la invitación de Dios<br />
que Dios había planeado. Cuando dejó<br />
atrás los pensamientos negativos y depositó<br />
su confianza en Dios, encontró abundantes<br />
bendiciones, aun durante la espera.<br />
DESTACADOS<br />
14s<br />
Espere a que elija Dios<br />
LA HISTORIA DE RON CAPELL<br />
Ron, ejecutivo prominente de una<br />
empresa, estaba viviendo su sueño…<br />
hasta que un día se dio cuenta de que<br />
había descuidado las cosas realmente<br />
importantes, como a su familia y a Dios.<br />
FOTO CORTESÍA DE MARY WHITMER<br />
6s<br />
23s<br />
POR KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
VIDAS<br />
TRANSFORMADAS<br />
Nunca es demasiado tarde<br />
POR CHRISTINA KIMBREL<br />
De niña la animaron para que escriba,<br />
pero Christina descubriría que su sueño<br />
era inalcanzable…hasta que se entregó<br />
a Dios y Él cambió por completo su vida.<br />
Confíe y obedezca: no es fácil,<br />
pero bien vale la pena<br />
POR ROY A. BORGES<br />
Lo que Roy quería no era exactamente lo<br />
8s<br />
12s<br />
Dios devuelve lo que nos han<br />
quitado<br />
LA HISTORIA DE SHARON DUTRA<br />
A los 29 años y con un largo historial<br />
delictivo, Sharon había destruido todo lo<br />
que había tocado, pero eso no impidió<br />
que Dios extendiera Su mano en la oscura<br />
celda de la prisión para ofrecerle ayuda,<br />
esperanza y una nueva vida.<br />
Dios utiliza el corazón bien<br />
predispuesto<br />
LA HISTORIA DE SANDRA HARDEE<br />
Pídale a Dios que le abra los ojos a las<br />
oportunidades de servir a otros en Su<br />
nombre y luego dé un salto de fe, con el<br />
corazón dispuesto a servir. Nunca lo va a<br />
lamentar.<br />
EN LA TAPA<br />
Cuando Rodney<br />
Massey (izq.) y Manny<br />
Mill le abrieron las<br />
puertas del corazón<br />
a Dios, todo cambió.<br />
Encontraron paz, un<br />
propósito y poder en<br />
las manos de un Dios<br />
misericordioso.<br />
Hoy Rodney y Manny<br />
ayudan a otros a<br />
encontrar el valor<br />
de abrir su corazón<br />
a Aquel que puede<br />
redimir y restaurar<br />
vidas destruidas.<br />
16s<br />
20s<br />
26s<br />
4s<br />
29s<br />
30s<br />
DOS HISTORIAS DESTACADAS*<br />
* Cansado de escapar y<br />
preparado para vivir<br />
LA HISTORIA DE MANNY MILL<br />
Manny escapaba del FBI cuando Dios<br />
capturó su corazón. Entregarse a Dios<br />
fue el paso que le hizo entregarse a<br />
las autoridades y Manny pasó los tres<br />
años siguientes en la cárcel, pero Dios<br />
usó ese tiempo para hacer de él un<br />
hombre nuevo.<br />
* Hay esperanza en<br />
las manos de un Dios<br />
compasivo<br />
LA HISTORIA DE RODNEY<br />
MASSEY<br />
La misericordia de Dios llega incluso<br />
al infierno más profundo. No tiene fin;<br />
se renueva cada mañana. La realidad<br />
es que no importa cuánto se haya<br />
alejado o qué haya hecho, nunca<br />
puede escapar del amor de Dios.<br />
Confiar en Dios, incluso si<br />
el desenlace es la muerte<br />
POR MAUREEN HOOKER<br />
Tras sobrevivir al cáncer de mama y<br />
un trasplante de corazón, Maureen<br />
estaba orgullosa de reconocer el<br />
poder de Dios en su vida. ¿Pero su<br />
confianza en Él iba a ser la misma<br />
después de la muerte de su hijo?<br />
EN CADA EDICIÓN<br />
Nota de la Editora<br />
Confíe en Su amor; siga Su camino<br />
Profundicemos<br />
Confíe en su Creador<br />
Ahora qué/Recursos<br />
Acabo de aceptar la salvación. ¿Y<br />
ahora, qué?<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
3s
NOTA DE LA EDITORA<br />
Confíe en Su amor;<br />
siga Su camino<br />
Si quiere apoyar nuestra revista<br />
y llevar la esperanza de Dios e<br />
influir en la vida de mujeres y<br />
hombres encarcelados, visite<br />
victoriouslivingmagazine.com.<br />
Cada dólar que dona envía una<br />
copia de la revista a una cárcel.<br />
Cada copia influye en muchas<br />
vidas durante años.<br />
“D<br />
ios, ¿por qué dejaste que pase eso?”.<br />
“Señor, ¿por qué no respondiste<br />
a mis oraciones?”.<br />
“Dios, ¿por qué no intervienes en esto?”.<br />
“Dios, ¡¿Cómo vas a pedirme algo así?!”<br />
¿Alguna vez le hizo esta clase de preguntas<br />
a Dios? Yo sí. Está por leer historias de personas<br />
que confiaron en el corazón de Dios, aun<br />
cuando no podían entender Sus caminos.<br />
En teoría, es fácil confiar en Dios. Como<br />
cristianos, sabemos que es lo que “se espera”<br />
que hagamos. En la práctica, suele ser el<br />
primer consejo que damos cuando alguien<br />
enfrenta un dilema. “Solo confía en Dios,<br />
hermano”, decimos. “Haz lo que Él dice, hermana.<br />
Dios no te va a fallar”.<br />
Pero una cosa es decirlo y otra es hacerlo,<br />
especialmente cuando la espera es larga,<br />
las circunstancias son dolorosas y nuestras<br />
oraciones parecen caer en oídos sordos.<br />
En situaciones apremiantes, es fácil querer<br />
agarrar por la fuerza una situación (¡o<br />
a una persona!) para forzar el desenlace.<br />
Esperar nos hace sentir que no tenemos<br />
control. Nos angustiamos, tenemos miedo<br />
y hasta nos enojamos con Dios. Demasiado a<br />
menudo seguimos nuestros instintos, en lugar<br />
del consejo de Dios. Pero como pronto le<br />
va a quedar claro, confiar en Dios y esperarlo<br />
bien vale la pena, porque las bendiciones<br />
llegan cuando se confía en Dios.<br />
Por supuesto, normalmente esperamos<br />
que las bendiciones de Dios sean agradables.<br />
Después de todo, si Dios es bueno, ¿no debería<br />
ser bueno también todo lo que Él permite<br />
que nos pase? Queremos el ascenso, la<br />
salud, la prosperidad financiera, la libertad,<br />
las oportunidades…todas las cosas buenas<br />
que se nos puedan ocurrir. Y, a veces, Dios<br />
sí nos bendice con esas cosas agradables.<br />
Pero a veces las bendiciones de Dios<br />
son el fruto de confiar con perseverancia,<br />
incluso cuando la espera es larga o las<br />
circunstancias son adversas. Es gracias a<br />
esos momentos difíciles que Dios revela Su<br />
premio, fidelidad y poder de maneras que,<br />
sin el dolor y la espera, jamás habríamos<br />
conocido. Entenderá qué quiero decir después<br />
de leer este número.<br />
Logré confiar en Dios el día que me di cuenta<br />
de que me amaba. Había oído y repetido Juan<br />
3:16 un millón de veces desde niña: “Porque<br />
tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo<br />
unigénito, para que todo el que cree en él no<br />
se pierda, sino que tenga vida eterna” (NVI).<br />
Creía en el concepto de que Dios ama a las personas<br />
y que envió a Su Hijo para salvarnos.<br />
Incluso tenía fe como para confiar en Él para<br />
mi salvación a través de Su Hijo Jesús.<br />
Pero no entendía que Dios Todopoderoso,<br />
el Creador del universo y de todo lo que hay<br />
en él, me amara a mí de manera individual.<br />
Él me ve, me conoce, a Él le importa cada detalle<br />
de mi vida, tiene un plan puntual para<br />
mí y está a mi lado (salmo 139). Mi vida y mi<br />
fe cambiaron el día que comprendí que Dios<br />
me cuida y yo le agrado (salmo 18:19). ¡Y usted<br />
también le agrada!<br />
¿Alguna vez se dio cuenta de que Dios lo ama<br />
como persona, de manera individual? ¿Que lo<br />
ve y le agrada cada detalle de su vida? ¿Que<br />
por amor ha diseñado un plan y un propósito<br />
para su vida? ¿Y que, por difícil que parezca,<br />
se puede confiar en ese plan?<br />
Oro para que cuando lea este número de<br />
Victorious Living tenga una nueva revelación<br />
del amor de Dios y que Su amor lo haga sentir<br />
completo. Que usted, como oró Pablo en Efesios<br />
3:18–19, “pueda comprender...cuán ancho,<br />
cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su<br />
amor. Que experimente el amor de Cristo…[y]<br />
que será completo con toda la plenitud de la<br />
vida y el poder que proviene de Dios” (NTV).<br />
Amigo, cuando entienda el amor que Dios<br />
siente por usted personalmente y usted eche<br />
raíces profundas en Su amor, encontrará la<br />
fortaleza para superar las peores tormentas<br />
(Efesios 3:17), y verá que Dios logra para usted<br />
más de lo que puede imaginar o esperar<br />
(Efesios 3:20).<br />
Kristi Overton Johnson<br />
Editora y Directora Ejecutiva<br />
FOTO DE TODD RISTORCELLI<br />
4s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
Con las historias de Victorious<br />
Living, mujeres y hombres que<br />
están entre rejas conocen al<br />
Dios que da otra oportunidad.<br />
Testimonio de Erving<br />
Hacía 6 meses, más o menos, que estaba preso en<br />
una cárcel federal cuando mi esposa Denise me<br />
habló de la revista Victorious Living. Empecé a leer<br />
el ejemplar que me había enviado y ¡vaya! Las<br />
historias eran increíbles. Me ayudaron a entender<br />
que no estaba solo.<br />
Quería compartir Victorious Living con los otros<br />
reclusos de mi establecimiento. Sabía que las<br />
historias les iban a hacer bien a los muchachos.<br />
Le mostré la revista al capellán y después pedimos<br />
copias para nuestra cárcel.<br />
Me sentí como un chico en una juguetería<br />
cuando llegó la caja de Victorious Living. Las repartí<br />
inmediatamente y a los muchachos les encantó, tal<br />
como imaginaba. Encontraron esperanza, ayuda y<br />
ánimo para hacer frente a cada día.<br />
En los meses siguientes, las historias de VL me<br />
enseñaron que Dios sigue trabajando en nuestra<br />
vida, incluso cuando nos descarriamos. Y eso<br />
significaba que Él podía e iba a seguir trabajando en<br />
la mía.<br />
Ya estoy en casa y agradecido a Victorious Living<br />
y a la gente que trabaja para la revista. Ahora mi<br />
esposa es Directora de Servicio Comunitario para<br />
Latinos ¡y yo estoy en el consejo consultivo! ¿No es<br />
maravilloso Dios?<br />
PATROCINE UNA CÁRCEL DE SU<br />
ESTADO Y CAMBIE VIDAS HOY.<br />
Visite victoriouslivingmagazine.com
VIDAS TRANSFORMADAS<br />
FOTO DE HALEY MANNING PHOTOGRAPHY<br />
Nunca es<br />
demasiado tarde<br />
POR CHRISTINA KIMBREL<br />
“CHRISTINA, NECESITO QUE VENGAS A MI ESCRITORIO,<br />
POR FAVOR”.<br />
La angustia se apoderó de mí al oír la voz de mi maestra de quinto<br />
grado. ¿Otro viaje a la oficina de la escuela? ¿Más preguntas sobre<br />
mi casa? Guardaba tantos secretos, pero incluso a esa temprana<br />
edad, sabía que el silencio es salud.<br />
Mientras iba al escritorio de la maestra, pensé que iba a llorar.<br />
Sentí alivio al darme cuenta de que solo quería hablar conmigo<br />
sobre una oradora invitada que nos había visitado el Día de Orientación<br />
Profesional. Edie, profesora de la Universidad de Arizona, nos<br />
había hablado sobre periodismo y nos había dado unos ejercicios<br />
de redacción.<br />
“Me llamó para preguntarme por ti, Christina” me dijo mi maestra,<br />
rebosando de orgullo. “Edie quedó muy impresionada con tu<br />
redacción y quiere conocerte”. No podía creer lo que oía.<br />
Edie me llevó a recorrer y conocer la Facultad de Periodismo de<br />
la Universidad de Arizona y la sede del periódico local. “Christina<br />
va a escribir algún día” dijo al presentarme a los periodistas que<br />
estaban en la sala de prensa.<br />
“Tienes un don, Christina” me dijo Edie cuando bajé del auto.<br />
“Un día vas a ser una gran escritora. ¡Espero verte en uno de mis<br />
cursos!”. Se fue y yo regresé a la soledad de mi infancia. Jamás<br />
olvidé ese día, ya que fue una de las pocas veces durante mi niñez<br />
que sentí que alguien me veía o me escuchaba.<br />
No llegué a la universidad. Ni siquiera terminé la escuela secundaria.<br />
Me fui de casa a los 13 años y perdí la inocencia al caer en las<br />
adicciones y la vida de la calle. Sin darme cuenta llegué a los 18, e<br />
iba camino a la cárcel. Iba a seguir atrapada en un círculo vicioso<br />
de destrucción durante años. Sin importar si estaba entre rejas o<br />
en libertad el dolor, la vergüenza y la autocompasión me tenían<br />
atada de manos.<br />
Para el año 2015, mi vida parecía un país devastado por la guerra.<br />
Entre los restos, solo quedaban relaciones fracasadas y sueños<br />
destruidos. Lo único que quería era una salida.<br />
Estaba en la cárcel, pasando por la agonía de la abstinencia de<br />
heroína, cuando clamé a Dios. “Si de verdad existes, ayúdame por<br />
favor. Ya no quiero seguir viviendo así”. Sé que Dios me oyó porque<br />
en ese momento me envolvió una paz extraña. Me reconfortó como<br />
una manta tibia y me dio el deseo de seguir respirando.<br />
Dios me respondió como lo hace un padre amoroso con el hijo<br />
lastimado. Me rodeó con Sus brazos y me dio Su fortaleza. Y con la<br />
ayuda de Su Espíritu y de Su Palabra, emprendí un largo viaje hacia<br />
la sanación. Recibí una Biblia de estudio del ministerio Rescued Not<br />
Arrested (RNA). Y durante los dos años y medio siguientes, pasé cada<br />
minuto con la nariz inmersa en sus páginas.<br />
Todos los días le escribía oraciones a Dios en un diario. Le abrí<br />
mi corazón y compartí con Él cosas que no quería hablar con nadie<br />
más. También le confesé cosas que nadie sabía.<br />
6s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
VIDAS TRANSFORMADAS<br />
Comunicarme con Dios por escrito me hizo sentir que tenía voz.<br />
Bajé del escenario y me dirigía a la mesa de la comida, cuando<br />
Siempre tenía la Biblia abierta cuando oraba y escribía en el diario sentí que me tocaban el hombro. Me di vuelta y vi un rostro que no<br />
y el Señor curó cada parte rota y herida de mi alma.<br />
conocía. “Hola” me dijo la mujer. “Me llamo Kristi. Me encantaría<br />
Cuanto más leía la palabra de Dios, más oía Su voz. Dios me recordaba<br />
que me había creado con una intención y un propósito. Y Living y anotó rápidamente su correo electrónico y el número de<br />
saber más de tu historia”. Sacó un ejemplar de la revista Victorious<br />
que a pesar de los muchos errores que había cometido en mi vida, Él teléfono de uno de los directores de su ministerio. “Si le envías tu<br />
aún me amaba y tenía un plan. No era demasiado tarde para que Él historia a Pat Avery, él se va a encargar de que yo la reciba”.<br />
tomara mi vida arruinada y la utilizara para algo útil (Romanos 8:28).<br />
Estuve “dejándolo para mañana” durante tres semanas, en las<br />
Poco después de salir en libertad, en 2017, me comuniqué con que lidié con la duda y otros pensamientos negativos. Pero no podía<br />
Roger Munchian, el fundador de RNA. Compartí con él mi testimonio desechar la sensación de que entregar mi testimonio complacería<br />
y le agradecí por la Biblia, que me había permitido construir mi a Dios, así que finalmente lo hice. Al día siguiente me llamó Pat. “¡A<br />
relación con el Señor. Viajé para encontrarme con Roger y conseguir Kristi le encantó tu historia! Quiere que salga en el próximo número,<br />
junto con el testimonio de Roger Munchian”. No lo podía creer.<br />
algunos ejemplares de la Biblia para mis compañeras de habitación<br />
en el hogar de tránsito. En ese momento no lo sabía, pero el Señor<br />
A los pocos días, recibí un mensaje de Kristi que decía: “Gracias<br />
me estaba preparando para el designio que tenía para mi vida.<br />
por compartir tu historia con nosotros. Sin duda, a través de esta<br />
“Eres un testimonio increíble, Christina” me dijo Roger la pri mera revista va a dejar una marca en miles de vidas. A propósito ¡eres<br />
vez que nos encontramos. “Estaba muy bien escrito. ¿Te gusta escribir?”.<br />
Le conté que siempre había querido escribir, pero mi vida siguiera escribiendo para la revista, si es que me interesaba.<br />
una escritora fantástica!”. Me dejó abierta la invitación para que<br />
había tomado otro camino. Roger me recomendó no subestimar lo<br />
¿Si es que me interesaba? ¡¿Estás hablando en serio, Dios?!<br />
que Dios podía hacer por mi vida, durante toda mi vida.<br />
Traté de digerir lo que me estaba pasando y no pude evitar recordar<br />
las palabras que Después Roger me invitó a servir<br />
me<br />
como integrante del equipo de comunicación<br />
del ministerio RNA.<br />
Durante dos años leí correspondencia,<br />
tramité pedidos de Biblia<br />
y respondí cartas de reclusos de<br />
todo el país. Usé la palabra escrita<br />
para animar a otras personas<br />
NO ERA DEMASIADO TARDE PARA<br />
QUE ÉL TOMARA MI VIDA ARRUINADA<br />
Y LA UTILIZARA PARA ALGO ÚTIL.<br />
había dicho Edie cuando era<br />
chica. Dios la había utilizado<br />
todos esos años atrás para plantar<br />
en mi corazón la semilla del<br />
plan que tenía para mi vida (Jere<br />
mías 29:11). Y ahora, incluso<br />
después de haber hecho todo<br />
y sugerirles la Palabra de Dios como fuente de bienestar en sus mal, estaba por hacerse realidad. Dios estaba llevando a cabo el<br />
momentos oscuros.<br />
plan que tenía para mí y Él iba a utilizar todo lo que Satanás había<br />
En febrero de 2020, Rescued Not Arrested organizó una cena de querido que me perjudicara para el bien de otros (Génesis 50:20).<br />
reconocimiento a los voluntarios, durante la cual compartí mi testimonio.<br />
Les agradecí a los voluntarios por la tarea que realizaban Desde entonces he compartido otras historias de esperanza en<br />
Mi historia “Belleza a las cenizas” se publicó en el N.° 2 de 2020.<br />
para asegurarse de que el cuerpo de Cristo no se olvide de personas Victorious Living. Después, en julio de 2021, acepté la oferta de Kristi<br />
como yo, que están en penitenciarías y cárceles.<br />
y me convertí en Gerente de Producción de la revista. ¡Ahora ayudo<br />
a que otros compartan sus historias con Dios!<br />
De manera increíble, Dios restauró mi vida para que refleje<br />
Su propósito inicial. No solo eso; ha confiado en mí para que lo<br />
re presente a través de las palabras que escribo. Todavía es tan<br />
difícil para mí entender la profundidad del increíble amor y de la<br />
gracia de Dios. Nunca podría haber imaginado algo así para mí.<br />
Dios verdaderamente es nuestro Redentor cuando confiamos en Él.<br />
Y amigo mío, Él puede redimir su vida también. Si convierte<br />
a Jesús en el Señor de su vida, Él lo guiará a Su plan bueno. Él va a<br />
entretejer cada pequeña cosa de su historia y lograr una bella obra<br />
maestra para Su propósito y Su gloria, y va a ser mucho mejor de<br />
lo que podría haber pedido o imaginado para usted (Efesios 3:20).<br />
Se lo prometo.<br />
En quinto grado (izq.), Christina soñaba con ser escritora, pero la vida la llevó<br />
por otro camino. Poco después de la foto de prontuario (arriba), Dios extendió<br />
Su mano en la oscuridad de la cárcel y comenzó a restaurar todo lo que<br />
Christina creía perdido. Ahora es parte del equipo de Victorious Living (página<br />
de enfrente) y sus sueños se están haciendo realidad.<br />
CHRISTINA KIMBREL presta servicio como Gerente de Producción de VL.<br />
Tras pasar por la cárcel, ahora lleva esperanza a quienes están presos de sus<br />
circunstancias pasadas o presentes, al tiempo que comparte el mensaje de<br />
sanación que encontró en Jesús.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
7s
Dios<br />
devuelve<br />
lo que<br />
nos<br />
han<br />
quitado<br />
LA HISTORIA DE SHARON DUTRA<br />
Antes de conocer a Cristo, mi<br />
vida era como un lugar desolado,<br />
arrasado por un ejército de<br />
langostas. Todo había quedado<br />
devastado por el pecado, la<br />
rebeldía y las fuerzas demoníacas.<br />
Pero por suerte, Dios me devolvió<br />
lo que esas “langostas” se habían<br />
devorado (Joel 2:25).<br />
Desde que tengo memoria, mi vida siempre<br />
estuvo vacía. Mi mamá biológica me dejó con un<br />
padre alcohólico e incapaz de demostrar afecto,<br />
cuando yo tenía cinco años. Nunca volví a verla.<br />
Creo que mi papá me quería, pero no podía<br />
demostrarme cariño ni brindarme estabilidad.<br />
Para cuando llegué a los 17, él se había vuelto a<br />
casar cuatro veces. Cada vez que se divorciaba<br />
me ponían en un hogar de acogida, del que me<br />
sacaban cuando volvía a casarse.<br />
El rechazo y abandono durante esos años<br />
de crecimiento me lastimaron muchísimo. A<br />
los 13, me sentía tan poca cosa y estaba tan<br />
confundida que me odiaba a mí misma y empecé<br />
a consumir drogas para aliviar el dolor.<br />
A los 15 me escapé de casa. Al final, terminé<br />
arrestada y allí empezó un largo recorrido por<br />
el sistema judicial.<br />
Mi primera parada fue el Centro de Detención<br />
Juvenil de Eastlake en Los Angeles Central,<br />
California. Allí aprendí sin querer sobre el odio,<br />
la tensión racial, las bandas y el miedo. En esa<br />
época, el sistema carcelario no separaba a los<br />
delincuentes según la gravedad de sus delitos.<br />
En el Centro convivían asesinos, ladrones, integrantes<br />
de bandas y chicos que habían escapado<br />
de la casa como yo. Fue un despertar brutal.<br />
Luego, me pasaron a un hogar para chicas de<br />
sistema abierto en Los Angeles Este. “Sistema<br />
abierto” significa que podía salir del lugar cuando<br />
quisiera; no había rejas ni muros. Tomaba<br />
distintos ómnibus de noche para ir de LA Oeste<br />
a LA Central a LA Este. No tenía idea de los<br />
peligros latentes que enfrentaba, ya que en esos<br />
barrios abundaban los proxenetas, los depredadores<br />
sexuales y los pandilleros. Indudablemente<br />
Dios había puesto Su mano sobre mí.<br />
De joven, era muy impaciente e incapaz de<br />
quedarme en el mismo lugar mucho tiempo.<br />
No me importaba dónde iba a terminar—me<br />
odiaba a mí misma y fuera adonde fuera, seguía<br />
igual—y la desolación seguía siendo la misma.<br />
Así que vivía escapándome.<br />
Después de escaparme por tercera vez del<br />
hogar para chicas, quedé bajo la custodia del<br />
tribunal. Mi papá se había divorciado otra vez y<br />
no quería que viviera con él, así que me enviaron<br />
a un establecimiento cerrado llamado Convento<br />
del Buen Pastor. Los muros del convento<br />
tenían 3,60 m de altura, pero logré escaparme.<br />
Mi desconfianza y mi desprecio por la autoridad,<br />
la vida y la gente tocaron su punto máximo.<br />
Pero en vez de enojarme con las personas que<br />
FOTO DE ERIC STOLZ<br />
8s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
me habían fallado, internalicé esos sentimientos<br />
y apunté las armas letales hacia mí misma. Por<br />
lo que veía, yo era el común denominador en<br />
todas las cosas horribles que me habían pasado<br />
en la vida, así que el problema debía de ser yo.<br />
Consumí todas las drogas que tuve a mi alcance.<br />
La vida era demasiado triste sin ellas.<br />
A los 20 me encontré en una relación disfuncional<br />
con Bill, un hombre al que apenas<br />
conocía. Acababa de salir de la cárcel. Nos casamos<br />
y tuvimos dos hijos antes de que me diera<br />
cuenta de que Bill consumía drogas por vía intravenosa.<br />
Al poco tiempo yo también empecé<br />
a hacerlo. Estábamos tan perdidos. Lo único<br />
que nos importaba era tener esa sensación de<br />
euforia. Juntos potenciábamos nuestras adicciones,<br />
lastimándonos mutuamente y también<br />
a nuestros hijos. Terminamos viviendo en una<br />
carpa en la calle. Después de ocho años y medio<br />
juntos y un intento fallido por dejar las drogas,<br />
nuestro matrimonio terminó en divorcio.<br />
Abandoné a mis hijos, tal como tantos habían<br />
hecho conmigo y la culpa aumentó el odio hacia<br />
mí misma, la vergüenza y el remordimiento<br />
que ya cargaba.<br />
A los 29 años, ya me habían arrestado 13<br />
veces. Viví sola en la calle durante dos años,<br />
revolviendo la basura para conseguir comida<br />
y vendiendo mi cuerpo para comprar droga.<br />
Era un ser infeliz, una vagabunda que llevaba<br />
todas sus pertenencias en bolsas y solo pensaba<br />
en sobrevivir.<br />
No me daba cuenta de lo enferma que estaba.<br />
Cuando uno está en esa situación, no se ve a<br />
sí mismo con los ojos de la realidad. De hecho,<br />
ni siquiera se ve. Había dejado de mirarme al<br />
espejo por completo.<br />
Una vez, un hombre me apuntó con un<br />
revólver; mi estado era lamentable y le pedí<br />
que me disparara para terminar con mi sufrimiento.<br />
No tenía motivo alguno para vivir.<br />
Había intentado suicidarme varias veces ¡y me<br />
sentía más fracasada cuando ni siquiera eso<br />
me salía bien! Desde ya, ahora sé que fue Dios<br />
que me salvaba la vida milagrosamente.<br />
Una mañana estaba en una base militar sin<br />
au to riza ción y me arrestó la policía militar<br />
y el comisario de la policía local. Todavía no<br />
lo sabía, pero Dios me estaba llevando a un<br />
pun to crítico, donde debía tomar decisiones.<br />
Pron to iba a ver cómo se desplegaba Su plan<br />
para mi vida de manera palpable.<br />
Por mi vasto historial delictivo me enviaron<br />
a una cárcel de mujeres muy poblada en el<br />
sur de California. Allí había muy poca privacidad,<br />
pero Dios hizo los arreglos para<br />
que mi compañera de celda trabajara en la<br />
cocina. Eso hizo que tuviera tiempo a solas.<br />
En mi celda leí un libro sobre George H.<br />
Meyer, quien en la década de 1940, era el<br />
chofer y conductor del auto que ayudó en<br />
la fuga del supuesto jefe de la mafia “Cara<br />
Cortada” Al Capone. La vida delictiva de<br />
Meyer finalmente lo puso entre rejas. Pero<br />
fue allí, en su oscura celda de la cárcel, que<br />
George Meyer le entregó su vida a Jesucristo.<br />
Estaba intrigada por el poder transformador<br />
de Jesús en la vida de Meyer. Dios había<br />
utili za do a este hombre mientras estaba en<br />
la cárcel para dejar una marca en la vida de<br />
muchas personas. Y ahora, varias décadas<br />
más tarde, se estaba haciendo sentir también<br />
en mi vida.<br />
Hasta allí, siempre me había sentido<br />
inútil. Para mí, mi vida era un desperdicio<br />
total. Tenía 29 años y lo único que había conseguido<br />
era ser infeliz. Había destruido todo<br />
lo que había tocado. Pero el testimonio de<br />
Meyer caló hondo en mi corazón y empezó<br />
a revolotear dentro de mí algo desconocido<br />
e imposible de resistir: ¡Esperanza!<br />
Al leer el libro de Meyer, empecé a pensar<br />
en Jesucristo. Si entregarle la vida a Cristo<br />
había ayudado a George H. Meyer, ¿podría<br />
ayudarme a mí también?<br />
No esperé—me puse de rodillas y clamé<br />
al Señor por mi salvación. De pronto sentí<br />
remordimiento por mis pecados. Lloré por<br />
lo que le había hecho a la gente y por odiarme<br />
a mí misma. Le pedí perdón a Dios y me<br />
arrepentí por haberlo rechazado. En todos<br />
esos años había dejado pasar tantas oportunidades<br />
de llegar a conocerlo.<br />
Mientras oraba, sentí que me envolvía la<br />
gracia de Dios. Cuando me levanté del piso,<br />
era una persona nueva (2 Corintios 5:17).<br />
A las pocas semanas me pusieron con la<br />
población general. Allí me permitían ir a la<br />
iglesia que estaba en la cárcel. El capellán<br />
me dio una Biblia que había comprado para<br />
mí. La leía durante horas todos los días.<br />
La Palabra de Dios le daba esperanza a mi<br />
corazón. Gracias a ella aprendí que Él me<br />
había creado con un propósito y que yo era<br />
una persona valiosa (Efesios 2:10). Aprendí<br />
que era importante para Dios (Salmo 139), y<br />
De joven Sharon (arriba) buscaba amor y aceptación.<br />
Encontró ambos en los brazos de Dios.<br />
que Él me amaba tanto que había enviado a Su<br />
Hijo Jesús a morir por mí (Juan 3:16). ¡Por mí!<br />
Me parecía increíble que el Creador del universo<br />
supiera mi nombre (Isaías 43:1). Siempre me<br />
había sentido tan invisible. También prometió<br />
que nunca me dejará ni me abandonará (Deuteronomio<br />
31:6,8; Josué 1:5–9). Todos los que<br />
habían pasado por mi vida me abandonaron.<br />
La Palabra de Dios, Su verdad, fue como un<br />
manantial de agua fresca en el desierto. Saciaba<br />
la sed de mi alma como ninguna otra cosa (Juan<br />
4), y me liberó de la esclavitud de la culpa, la<br />
vergüenza y el odio hacia mí misma (Juan 8:32).<br />
Esta libertad que acababa de encontrar me<br />
dio el amor, la paz, el gozo, la seguridad y estabilidad<br />
que siempre había deseado. A medida que<br />
crecía mi seguridad, Dios comenzó a poner en<br />
mi corazón Su amor por los demás. Yo sabía que<br />
Él quería que compartiera Su amor y esperanza<br />
con otras personas que estaban en la cárcel, tal<br />
como lo había hecho George Meyer. Di un salto<br />
de fe y me puse al frente del grupo que hacía<br />
música en los servicios de la iglesia en la cárcel.<br />
Al poco tiempo, me transfirieron a una cárcel<br />
de mínima seguridad. Estaba enloquecida con<br />
Jesús y entusiasmada por acrecentar mi fe en este<br />
lugar nuevo. Y luego descubrí que de las 90 muje<br />
res que había ahí, solo una reclusa era cristiana.<br />
¡Y quedaría en libertad a las dos semanas!<br />
Me sentí tan sola y traicionada por Dios. En<br />
mi confusión, clamé a Dios y le pregunté: “¿Por<br />
qué tenías que enviarme a un lugar sin nada<br />
de espiritualidad, Señor? Necesito practicar.<br />
¡Necesito amigas que me ayuden ahora más<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
9s
“Te he dado a elegir entre la vida y<br />
la muerte, entre la bendición y la<br />
maldición. Elige, pues, la vida, para<br />
que vivan tú y tus descendientes”.<br />
DEUTERONOMIO 30:19 NVI<br />
que nunca!”. ¿Dios se había olvidado de mis<br />
necesidades?<br />
Por supuesto que no. En cambio, me había<br />
puesto en ese lugar espiritualmente infértil<br />
porque esas mujeres no conocían la esperanza<br />
de Jesús. Él quería usarme para llevar consuelo<br />
a mujeres que estaban tan desesperadas y destruidas<br />
como yo había estado hasta hacía poco.<br />
Decidí empezar un estudio bíblico. Pasaba<br />
por los dormitorios a la mañana gritando “¡estudio<br />
bíblico!”. Al principio, la invitación no<br />
fue muy bien recibida. No se despierta así a la<br />
gente en la cárcel. Por las miradas, me di cuenta<br />
de que la mayoría de las mujeres pensaba que<br />
estaba loca.<br />
Estoy segura de que algunas querían preguntarme:<br />
“¿Quién te crees que eres, señorita<br />
cristiana perfecta?”. Pero no me rendí y pronto<br />
reuní un grupo de damas.<br />
Mientras estábamos juntas, compartía con<br />
ellas los pasajes bíblicos que tanta esperanza<br />
y consuelo me habían dado. Seguí liderando el<br />
estudio hasta que quedé en libertad y ellas lo<br />
continuaron durante muchos años después de<br />
que yo me fui. ¡Alabado sea Dios!<br />
Salir de la cárcel significó tener la posibilidad<br />
inmediata de regresar al lugar que las<br />
langostas habían destruido. Me dieron $200<br />
y me enviaron a Santa Cruz, California, donde<br />
había vivido antes de caer presa. Tenía miedo.<br />
Sabía qué peligroso y malsano sería volver para<br />
mí, ya que las únicas personas que conocía allí<br />
eran drogadictos y prostitutas.<br />
Otra vez puse en tela de juicio los caminos de<br />
Dios. “¡¿Cómo se te ocurre enviarme de nuevo<br />
a un lugar donde todo lo que conozco son las<br />
drogas y la vida en la calle?!”. No solo iba a ser<br />
difícil mantenerme firme en la fe, pero tenía<br />
una reputación tan mala en ese lugar. ¿Cómo<br />
iba a poder superarlo?<br />
Bajé del ómnibus y me detuve junto a una<br />
cabina telefónica. Podía oír que el demonio<br />
me susurraba: “Ve a tu viejo barrio y consigue<br />
droga”. Pero luego oí el susurro del Espíritu<br />
Santo, que me decía que tomara el teléfono y<br />
llamara a la iglesia con la que me<br />
había puesto en contacto antes de<br />
mi liberación.<br />
Estaba en una encrucijada espiritual.<br />
Por suerte, la Palabra de<br />
Dios estaba grabada en mi corazón y<br />
recordé lo que decía Deuteronomio<br />
30:19: “Te he dado a elegir entre la<br />
vida y la muerte, entre la bendición y la maldición.<br />
Elige, pues, la vida, para que vivan<br />
tú y tus descendientes” (NVI).<br />
Elegí la vida.<br />
Levanté el auricular y llamé a la iglesia.<br />
Allí sus integrantes me dieron la ayuda y<br />
el apoyo que necesitaba para continuar<br />
en el camino correcto; es decir, hacia Dios<br />
y el plan que tenía para mi vida. Dios también<br />
me dio la posibilidad de compartir el<br />
evangelio con las personas que antes frecuentaba<br />
en la calle. Pudieron ver cómo<br />
había cambiado y les dio la esperanza de<br />
que lo que Dios había hecho por mí también<br />
lo podía hacer por ellos.<br />
Diez meses después conocí a Michael, que<br />
hoy es mi marido. Su padre acababa de jubilarse<br />
como capitán de la Patrulla de Caminos<br />
de California y su hermano era sargento en<br />
la PCC. ¡Policías! Indudablemente, Dios tiene<br />
sentido del humor.<br />
Al principio, a la familia de Michael le cayó<br />
muy mal que él llevara a la casa a alguien<br />
como yo, pero con los años, Dios les cambió<br />
la mentalidad sobre “esa clase de personas”.<br />
Michael y yo estamos casados desde hace<br />
30 años. Nos encanta ayudar a los demás<br />
a que se acerquen a la fe y hemos tenido la<br />
posibilidad de llegar a personas tanto dentro<br />
como fuera de la cárcel.<br />
Volví a estudiar y recibí mi título de<br />
enfermera, con mención honorífica, en<br />
1998. También empecé a enseñar estudios<br />
bíblicos a mujeres. Me apoyé en el Señor,<br />
Su verdad y mi experiencia al aprender<br />
y enseñar la Biblia en la cárcel. Como no<br />
pude encontrar material con el que pudiera<br />
sentirse identificado ese grupo heterogéneo<br />
de damas que participaban, empecé a escribir<br />
mis propios estudios bíblicos. Mi libro,<br />
Be Transformed by the Spirit of the Living God,<br />
nació de esas clases. Después escribí otros<br />
dos libros que se usan en todo el mundo<br />
para ayudar a la gente a entender la Biblia<br />
y aplicarla a su vida.<br />
Pasaron más de 30 años desde que Jesús<br />
me salvó la vida. Y tal como lo prometió en<br />
Joel 2:25, Él me devolvió todo lo que las langostas<br />
se habían devorado. Estoy agradecida<br />
para siempre.<br />
¿Esas langostas arrasaron su vida también,<br />
dejándola desolada y vacía? ¿Se siente solo o<br />
como que su vida está desperdiciada? Amigo,<br />
hay esperanza. Dios lo ama y aún tiene un<br />
propósito para su vida.<br />
Entréguele su corazón. Pídale que perdone<br />
su rebeldía, sus dudas, su temor, orgullo, odio<br />
y confusión. Y luego acepte Su perdón (1 Juan<br />
1:9). Él quiere hacer de usted una persona<br />
nueva. Él quiere devolverle todo lo que le han<br />
quitado. No es tarde para tener la vida de abundancia<br />
que Dios tenía prevista para usted (Juan<br />
10:10). Ninguna vida está tan destruida como<br />
para que Jesús no la pueda arreglar.<br />
Espero que acepte el regalo de perdón y<br />
salvación de Dios como lo hice yo, invitando a<br />
Jesús a entrar en su corazón hoy mismo. No se<br />
demore, por favor. Su seguridad eterna depende<br />
de eso, así como la posibilidad de tener una<br />
vida llena de paz y propósitos aquí en la tierra.<br />
Si está preparado para entregarle su vida a<br />
Jesús, ofrézcale su corazón al Señor con esta<br />
oración:<br />
Jesús, busqué tener paz y felicidad<br />
toda mi vida. Intenté de todo para<br />
llenar el vacío en mi corazón, pero no<br />
encontré nada que funcione. Ahora me<br />
doy cuenta de que fue porque nunca<br />
te confesé mis pecados ni recibí Tu<br />
perdón por mi egoísmo.<br />
Fracasé al tratar de manejar mi<br />
vida por mi cuenta. Hice tantas cosas<br />
en contra de Ti, de mí mismo y de los<br />
demás. Perdóname, por favor. Quiero<br />
empezar una nueva vida contigo, una<br />
vida llena de satisfacción y propósitos.<br />
Quiero vivir para algo que sea más<br />
importante que yo mismo. Quiero<br />
entregarte mi vida en este momento.<br />
Gracias, Señor. En el nombre de Jesús,<br />
amén.<br />
SHARON DUTRA es cofundadora de Be Transformed<br />
Ministries y autora de tres libros que se han traducido<br />
a cuatro idiomas. Se han enviado más de 25.000 de sus<br />
libros a cárceles de todo el mundo. Para comunicarse<br />
con su ministerio, escriba a PO Box 597, Grover Beach,<br />
CA 93433, o por correo electrónico a betransformed@<br />
betransformedministries.com.<br />
10s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
UN PASO ADELANTE<br />
VERDADES A TENER PRESENTES<br />
EN EL DESIERTO<br />
POR LISA APPELO<br />
UNA PATADA VIOLENTA. La frustración de los diez meses anteriores<br />
había hecho crisis en mí y con la paciencia de una criatura de tres años,<br />
me la agarré con la pared de la bañera. Pero las bañeras no perdonan.<br />
Casi instantáneamente se me hinchó el tobillo con distintos tonos de<br />
azul y violeta y un momento después, ese pie ya no pudo soportar<br />
el más mínimo peso. Estuve cojeando durante dos días, totalmente<br />
consciente de que mi corazón necesitaba sanar más que mi tobillo.<br />
Había estado vagando por un desierto de soledad y duda después de<br />
mudarnos del pueblo pequeño que amaba a una ciudad grande. Sabía<br />
que Dios nos había llevado a tomar la decisión de mudarnos, pero los<br />
meses que me llevó encontrar una iglesia nueva, una casa nueva, todo<br />
nuevo, me habían pasado factura. Extrañaba a mis amigas y deseaba<br />
afincarme ya. Nuestro contrato provisional de renta estaba por vencer,<br />
teníamos los muebles en un depósito y me hacía falta la estabilidad<br />
que da tener la casa propia.<br />
Tal vez usted haya sentido que vagaba por un desierto de soledad<br />
sin amigos, familiares o una iglesia. Quizás haya tenido que soportar<br />
un desierto de duda durante mucho más tiempo del que había previsto<br />
a pesar de sus oraciones. O quizás en este mismo momento se<br />
encuentre en un desierto de profundo dolor o sufrimiento desde que<br />
su vida se derrumbó.<br />
Cuando estamos en el desierto, queremos salir rápido. Pero enfocarnos<br />
en salir puede hacernos perder las enseñanzas que Dios tiene<br />
allí para nosotros. Sentimos que el entorno del desierto es árido, pero<br />
puede albergar mucha riqueza espiritual. Estas son varias verdades a<br />
tener presentes cuando se encuentre en el desierto.<br />
Dios nos cuida en el desierto. Si Dios lo guía hacia el desierto,<br />
puede confiar en que Él se va a ocupar de usted. Él guió a los israelitas<br />
hacia el desierto. Él llevó allí a David, a Elías e incluso a Jesús. Pero Dios<br />
nunca los dejó abandonados a su suerte. Él le envió maná a Israel, le<br />
brindó seguridad a David; a Elías, pan y carne. Y después de que Jesús<br />
ayunó durante 40 días en el desierto, Dios envió ángeles para que lo<br />
cuidaran. Dios también lo cuidará a usted en el desierto.<br />
Dios se da a conocer en el desierto. Cuando Agar huyó al desierto<br />
después de ser maltratada y rechazada, Dios se le apareció. Ella lo<br />
llamó “el Dios que me ve” (Génesis 16:13 NVI). Cuando Moisés estaba<br />
en el desierto, Dios se le apareció, dándose a conocer como “Yo soy el<br />
Señor” (Éxodo 6:2–3 NVI). En distintas oportunidades, Dios se dio a<br />
conocer a los hebreos como el pan del cielo, el agua viva, el Santo, el<br />
legislador y la roca.<br />
En el monte Sinaí, Dios se dio a conocer como “El Señor, el Señor, Dios<br />
clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad,<br />
que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona<br />
la iniquidad, la rebelión y el pecado” (Éxodo 34:6 NVI). No se pierda<br />
las distintas maneras en que Dios se le da a conocer en el desierto.<br />
El desierto es un lugar de preparación, no de permanencia.<br />
Dios no nos deja plantados en los lugares desiertos de la vida para<br />
siempre. Los utiliza para prepararnos para el lugar al que nos guiará<br />
después. Este es un patrón que se repite una y otra vez en la Biblia.<br />
Dios guió a los israelitas al desierto para convertirlos en una nación,<br />
darles Su ley y enseñarles a adorar, con el fin de prepararlos para la<br />
Tierra Prometida.<br />
Dios guió a Jesús al desierto, donde Jesús ayunó y oró durante 40<br />
días y fue tentado antes de comenzar Su ministerio público. Pablo<br />
desapareció en el desierto durante tres años antes de iniciar sus viajes<br />
misioneros de evangelización. ¿Para qué lo está preparando Dios?<br />
El objetivo del desierto no es perjudicarlo, sino dejarle enseñanzas.<br />
Deuteronomio 8:15–16 NVI dice: “El Señor te guió a través<br />
del vasto y horrible desierto, esa tierra reseca y sedienta, llena de serpientes<br />
venenosas y escorpiones…así te humilló y te puso a prueba, para<br />
que al fin de cuentas te fuera bien” [énfasis añadido en la cita].<br />
Dios siempre quiere que nos vaya bien. No haga como yo, que quise<br />
salir de las situaciones desérticas a patadas. Dios ya tiene en mente<br />
un final bueno. Mientras espera, llegue a conocerlo en otros aspectos,<br />
confíe en Su provisión y prepárese para lo que Él le tiene reservado. Y<br />
cuando Él le dé a conocer un nuevo paso, dé ese paso. No está solo.<br />
LISA APPELO es oradora, escritora y maestra de Biblia; inspira a las mujeres<br />
para que tengan más fe en el dolor y encuentren esperanza en momentos difíciles.<br />
Fue abogada penalista y ahora sus días están repletos de actividad con la crianza<br />
de siete hijos, el ministerio, escribir, dar conferencias y correr bastante como para<br />
poder darse el gusto de comer un montón de chocolate negro. Encuentre palabras<br />
de aliento y llenas de esperanza para su fe y su dolor en LisaAppelo.com.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
11s
Dios utiliza el corazón<br />
bien predispuesto<br />
LA HISTORIA DE SANDRA HARDEE<br />
Crecí asistiendo a una pequeña iglesia metodista<br />
en Grifton, Carolina del Norte. Pensaba<br />
que era cristiana, pero en realidad no sabía<br />
nada de Dios. No entendía el mensaje del<br />
Evangelio ni qué tenía que ver conmigo.<br />
Por suerte, Dios me abrió los ojos de la fe<br />
para que viera que necesitaba una relación<br />
personal con Él a través de Su Hijo Jesús.<br />
Ocurrió cuando mi hijo adolescente volvió<br />
de un retiro patrocinado por Young Life que<br />
duró una semana. Apenas regresó, me di<br />
cuenta de había algo diferente en él. Estaba<br />
entusiasmado y lleno de gozo. Me sorprendió,<br />
porque en esos días mi familia la<br />
estaba pasando mal de verdad. El que había<br />
sido mi esposo durante 17 años acababa de<br />
dejarnos a mis dos adolescentes y a mí y el<br />
trauma del divorcio nos estaba afectando<br />
profundamente a todos.<br />
Ver ese cambio en él me puso muy contenta.<br />
Pero fue recién cuando asistí con mi<br />
hijo a una cena de Young Life que entendí el<br />
origen de esa transformación. Allí, sobre el<br />
escenario, él contó cómo Jesús había tocado<br />
su vida. Estaba tan orgullosa de él, pero<br />
también un poco avergonzada, porque él no<br />
me había comentado sobre esas cosas tan<br />
personales antes del evento. Lo que pasó fue<br />
que él creyó que yo no entendería nada de<br />
esa fe en Jesús que acababa de descubrir.<br />
“Mamá, lo único que te oí decir fue alguna<br />
oración de memoria” me dijo. Nunca me<br />
había visto tener una relación íntima con<br />
Dios. Si eso no es un golpe de realidad…<br />
Empecé a observar a mi hijo. Era obvio<br />
que lo que sea que Jesús había hecho en su<br />
vida era real, y supe que también necesitaba<br />
lo que él había conseguido. Así que decidí<br />
empezar a tomarme en serio mi fe.<br />
Me hice de tiempo para pasar momentos<br />
a solas con Dios. Leí devocionales y la Biblia<br />
como mi hijo. Al principio eran 5 minutos,<br />
después 10, después 30, después una hora.<br />
Estaba ansiosa por levantarme todas las<br />
mañanas para tener mi momento personal<br />
con Dios. Su Palabra y Su presencia estaban<br />
sanando mi corazón destrozado.<br />
Después fui a un retiro de Camino a<br />
Emaús, donde aprendí a llevar una vida que<br />
refleje la Palabra de Dios y a ser una fiel seguidora<br />
de Cristo. Entendí que estoy llamada<br />
a ser como Jesús. Debo servir y amar a los<br />
demás en la práctica. Y, además, descubrí<br />
que demuestro mi amor a Dios obedeciéndolo<br />
(Juan 14:15).<br />
Inicié una búsqueda en la Palabra de Dios<br />
para saber qué esperaba Él de mí. Aprendí<br />
que Dios quería que fuera humilde, no orgullosa;<br />
amable, no descortés; caritativa, no<br />
egoísta; compasiva, no rencorosa y generosa,<br />
no tacaña. Dios me estaba llamando<br />
a ser Su embajadora en esta tierra, a representarlo<br />
adondequiera que fuera y en todo<br />
lo que hiciera.<br />
Como farmacéutica, siempre había<br />
mantenido mi trabajo separado de mi fe.<br />
Pero Dios me demostró que incluso como<br />
farmacéutica podía reflejar Su amor a las<br />
personas de manera sencilla, por ejemplo,<br />
siendo paciente, amable y mostrándome<br />
dispuesta a ayudar.<br />
No siempre es fácil servir a los demás.<br />
No todas las personas son agradables y<br />
amables. Ayuda tener presente que cada<br />
persona está hecha a imagen de Dios. Él nos<br />
ama a todos y nos ha creado y nos dio forma<br />
con Sus manos para un propósito específico<br />
(Salmo 119:73).<br />
Ver a las personas a través de los ojos<br />
de Dios cambió mi manera de interactuar.<br />
También me ayudó a recordar que cuando<br />
servía a los demás, estaba sirviendo al Señor<br />
(Mateo 25:35–40; Colosenses 3:23).<br />
Cualquiera pensaría que servir y obedecer<br />
los mandamientos de Dios es una carga,<br />
pero no (1 Juan 5:3). Cuanto más servía a los<br />
demás con Dios en mi mente, más gozo, paz<br />
y propósito encontraba. Eso es porque fuimos<br />
creados para servir y glorificar a Dios.<br />
Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura<br />
de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas<br />
obras, las cuales Dios dispuso de antemano<br />
a fin de que las pongamos en práctica” (NVI).<br />
Cuando cumplimos los deseos de Dios, somos<br />
bendecidos y fortalecidos por hacerlo<br />
(Proverbios 11:25).<br />
En 1999 Grifton, mi pueblo natal, fue arrasado<br />
por las inundaciones provocadas por<br />
el huracán Floyd. Ese momento de crisis me<br />
brindó muchas oportunidades para demostrar<br />
el amor a Dios, aunque a menudo me<br />
pusieron en situaciones incómodas. Pero<br />
12s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE HALEY MANNING PHOTOGRAPHY<br />
invariablemente, cada vez que hacía algo desde<br />
la obediencia, Dios siempre tenía regalos y<br />
tesoros que me esperaban.<br />
Mi amiga Betty se lanzó de cabeza en la respuesta<br />
a la crisis, visitando áreas devastadas<br />
y buscando personas que estuvieran pasando<br />
necesidades. A menudo iba con ella. Un día Betty<br />
me pidió que fuera sola a una zona muy distante<br />
para ver cómo estaba una señora que se<br />
llamaba Rachel. Estaba nerviosa porque había<br />
usar mis dotes administrativas y comencé a<br />
abogar por la salud mental y las necesidades<br />
sanitarias.<br />
Estoy segura de que la gente estaba cansada<br />
de mi “discurso sobre la inundación”,<br />
pero estaba tan agobiada por las personas<br />
de la comunidad que seguían sufriendo. No<br />
podía darles la espalda: necesitaban ayuda.<br />
¿Cómo iba a dejar de servirlos? Dios nos pide<br />
que ayudemos a los necesitados. Prover<br />
ejecutiva y le ofreció a Ron la presidencia de<br />
la junta directiva.<br />
Habíamos pensado que estábamos listos<br />
para jubilarnos, pero ese no era el plan que Dios<br />
tenía para nosotros. (Ahora que lo pienso, no<br />
encontré el monto de la jubilación por servir al<br />
Señor en toda la Biblia). Aceptamos los puestos.<br />
No es tarea fácil hacer que la gente se sume<br />
para ayudar a quienes están en la cárcel. No<br />
es algo común. ¿Pero desde cuándo Dios nos<br />
oído decir que esta señora era algo excéntrica,<br />
bios 3:27 dice: “No niegues un favor a quien<br />
llama a hacer cosas comunes? ¿O cómodas? ¿O<br />
pero opté por confiar en Betty y allí fui.<br />
te lo pida si en tu mano está el otorgarlo”.<br />
fáciles, si vamos al caso? No lo hace.<br />
Jamás me voy a olvidar de ese primer en<br />
Servir a las víctimas de la inundación era<br />
Pero lo que sí hace es llamarnos para estar<br />
cuentro: Rachel, en comparación con cualquier<br />
un privilegio.<br />
en lugares y con personas que nos cambiarán<br />
otra persona, tenía muy poco incluso antes de<br />
Años más tarde, Dios me mostró otro lu<br />
para mejor y para siempre. Cuando hacemos<br />
la inundación. Sin embargo, me habló del Señor<br />
gar en el que podía servir: la cárcel. Esto<br />
el bien, buscamos justicia y defendemos a los<br />
todo el tiempo que estuve con ella. Tenía tanta<br />
ocurrió después de conocer a Ron, mi es<br />
oprimidos (Isaías 1:17), Dios nos bendice de<br />
alegría. Cuando me fui, me acompañó afuera y<br />
poso, que estaba muy comprometido con el<br />
maneras inimaginables (Efesios 3:20).<br />
me gritó: “¡Te quiero!”.<br />
ministerio Kairos, un programa de servicio<br />
Si nunca ha experimentado el gozo de servir<br />
Sus palabras me atravesaron el corazón. Ella<br />
comunitario en las cárceles del país. (Vea<br />
a los demás, pídale a Dios que le abra los ojos<br />
no tenía idea de cuánto necesitaba oír esas<br />
su historia en la pág. 14s). Su afecto por las<br />
a las oportunidades. Que su corazón esté dis<br />
palabras ni cuánto necesitaba que me qui<br />
personas privadas de la libertad era conta<br />
puesto a servir. Entonces, por amor a Dios y a<br />
sieran. Pero Dios sí, y Él utilizó a Rachel para<br />
gioso y pronto mi corazón también sintió la<br />
Su gente, aproveche esas oportunidades. Le<br />
bendecirme. Hoy, 20 años después, Rachel y<br />
necesidad de ayudar a aliviar el sufrimiento<br />
prometo que nunca se va a arrepentir.<br />
yo seguimos siendo grandes compinches. Le<br />
de los reclusos.<br />
agradezco a Dios por su amistad.<br />
Como suele ocurrir después de un desastre<br />
natural, llegó el momento en que las operaciones<br />
de socorro se dieron por finalizadas<br />
en el área. Pero todavía quedaba tanta gente<br />
afectada a largo plazo por la inundación. Decidí<br />
Ron y yo trabajamos activamente en una<br />
organización que busca reformar el sistema<br />
carcelario llamada NC-CURE, pero en<br />
2020 el fundador de NC-CURE se mudó a<br />
otro esta do. La organización, a punto de<br />
disolverse, me pidió que fuera su directora<br />
SANDRA HARDEE y su esposo Ron están lideran<br />
NC-CURE (Ciudadanos de Carolina del Norte Unidos<br />
por la Eficacia de la Recuperación), una organización<br />
sin fines de lucro que lucha por los derechos de los<br />
reclusos y concientiza a la población sobre las injusticias<br />
en el sistema carcelario de Carolina del Norte.<br />
Para más información, visite nccure.org.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
13s
Espere a que<br />
elija Dios<br />
LA HISTORIA DE RON CAPELL<br />
Estaba en el extranjero, solo en mi habi tación<br />
del hotel, cuando me di cuenta de que ya no<br />
quería el famoso “sueño americano”. Pa ra<br />
mí, se había convertido en una pesadilla.<br />
Tenía todo lo que—según todo el mundo—<br />
me iba a hacer feliz: estudios, una carrera<br />
exitosa, mucho dinero, autos lujosos, una<br />
casa enorme, una esposa hermosa e hijos.<br />
Sin embargo, era infeliz. Y cuanto más<br />
conseguía, menos satisfecho me sentía. No<br />
disfrutaba de mi vida para nada.<br />
Esa noche había salido a beber. Eso me<br />
hacía pasar el tiempo en mis viajes al exterior<br />
y momentáneamente llenaba el vacío<br />
que tenía en el corazón. Desmayado por la<br />
borrachera, me quedé dormido. Pero alrededor<br />
de las 4 de la mañana me desperté por<br />
las voces que venían del televisor. Estaban<br />
dando la noticia de que un alto directivo<br />
estadounidense acababa de escaparse de<br />
sus secuestradores.<br />
Conocía la situación dramática de este<br />
hombre. Una tribu local lo había secuestrado<br />
en una zona a la que yo viajaba con<br />
frecuencia. A mí, como a otros ejecutivos,<br />
me habían advertido del peligro de secuestro<br />
extorsivo en ese lugar. Hacía un año que<br />
mantenían a este hombre en cautiverio. De<br />
hecho, pensábamos que ya estaba muerto.<br />
Le corrían lágrimas por las mejillas cuando<br />
contaba sus padecimientos y después habló<br />
de cómo había llegado a conocer a Jesús<br />
durante el cautiverio. Le dijo al perio dista<br />
que se iba a casa, a pedirle perdón a su<br />
esposa y a sus hijos por la vida que había<br />
llevado mientras estaba afuera. Esperaba<br />
recuperar la familia.<br />
Su historia me llegó a lo más profundo.<br />
Acostado en la cama, pensé “¡Dios mío! ¡Ese<br />
soy yo!”. Fue como si estuviera mirándome<br />
al espejo. Yo también tenía que pedirle perdón<br />
a mi esposa y a mis hijos por la vida<br />
que estaba llevando. Yo también tenía que<br />
pedirle perdón a Dios.<br />
Había tenido tanta codicia y tan poca consideración<br />
con los demás, especialmente<br />
con mi familia. Sobrepasado por el dolor,<br />
caí al piso, me arrepentí de mi pecado y le<br />
entregué mi vida a Jesús. Súbitamente se<br />
apoderó de mí un deseo nuevo y profundo<br />
de amar a Dios y a mi familia, en vez de a<br />
las cosas materiales.<br />
Le había pedido a Jesús que entrara en<br />
mi corazón cuando era niño. Me crié en un<br />
hogar cristiano con una larga tradición de<br />
creyentes devotos. Conocía a Dios y lo amaba<br />
de verdad. Pero después, cuando tenía 16<br />
años, me volví rebelde y soberbio. Me alejé<br />
del Señor y cambié Sus planes buenos por<br />
los míos.<br />
Cometí muchos errores en el camino y<br />
mi vida familiar era un caos. Estaba tan obsesionado<br />
por hacer dinero que me había<br />
olvidado de las necesidades de mi esposa y<br />
de mis hijos. No me había ocupado de ellos<br />
como Dios pretendía (1 Pedro 3:7).<br />
El objetivo de mi vida era apoderarme<br />
de bienes materiales, no amar a mi familia.<br />
Pero al final, esas cosas se apoderaron de<br />
mí. No sirve de nada ganar el mundo entero<br />
si se pierde la vida o las cosas de verdadera<br />
importancia como la familia, la salud y<br />
principalmente, la relación con el Señor<br />
(Marcos 8:36). Estaba decidido a enmendar<br />
los errores y a guiar a mi familia por el<br />
camino de Dios.<br />
Volví a casa, renuncié a mi trabajo de<br />
ritmo vertiginoso y plagado de viajes y me<br />
aboqué a recuperar la familia. Me convertí<br />
en un devoto ferviente del Señor y empecé<br />
a devorar la Biblia y a servir a los demás.<br />
Pero mi matrimonio naufragó.<br />
Nos divorciamos y volví a casarme al poco<br />
tiempo. Pero no pasó mucho hasta que me<br />
di cuenta de que me había adelantado a<br />
los deseos de Dios y ese matrimonio terminó<br />
tan rápido como había empezado. Y,<br />
además, estaba en bancarrota.<br />
Dicen que en retrospectiva todo se ve claro.<br />
Ahora sé que, si le hubiera pedido a Dios<br />
que me guiara, me hiciera conocer Su voluntad<br />
y me diera sabiduría en mis relaciones,<br />
me podría haber ahorrado muchísimo dolor<br />
(Proverbios 3:5–6; Santiago 1:5). Pero en ese<br />
momento no se me ocurrió pedirle ayuda<br />
para tomar decisiones. En cambio, seguí mi<br />
instinto y mi razonamiento humano.<br />
Esas dos relaciones fracasadas me deja ron<br />
destruido y resentido contra las mujeres.<br />
14s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE HALEY MANNING PHOTOGRAPHY<br />
Pedir ayuda a Dios<br />
para tomar decisiones<br />
en sus relaciones<br />
llevó a Ron al amor de<br />
su vida.<br />
Estaba decidido a quedarme solo por el resto<br />
de mi vida. Pero un día me habló el Espíritu<br />
del Señor: “Ron, esta vida de soltero no es<br />
para ti”. Empezó a demostrarme que, si lo<br />
seguía, Él iba a darme una esposa piadosa<br />
que me llenaría de gozo. Solo necesitaba confiar<br />
en Él y esperar lo que Él elegiría para mí.<br />
Su momento sería perfecto.<br />
Después de un tiempo dedicado a la<br />
oración, ingresé a un sitio de citas en línea.<br />
La descripción en mi perfil era directa:<br />
“Creo en Jesucristo. Si no es creyente, no se<br />
moleste en comunicarse con este perfil”.<br />
Muchas mujeres respondieron, pero no<br />
me llevó mucho darme cuenta de que no<br />
eran fieles seguidoras de Jesús. La Biblia<br />
nos enseña que podemos identificar a los<br />
creyentes verdaderos por sus frutos (acciones).<br />
Quienes verdaderamente aman a<br />
Dios deben demostrar amor, alegría, amabilidad,<br />
paciencia, paz, bondad, dominio<br />
propio y fidelidad (Gálatas 5:<strong>22</strong>). No puede<br />
haber ambición egoísta ni impureza.<br />
Pero un día me escribió por correo<br />
electró nico una mujer llamada Sandra.<br />
Estuvimos en contacto durante un tiempo<br />
y después decidimos conocernos personalmente<br />
en un retiro cristiano. Casualmente,<br />
Sandra estaba tan comprometida en su relación<br />
con Dios como yo, y tenía los frutos que<br />
así lo demostraban.<br />
Sandra amaba al Señor con todo el corazón y<br />
sentía la misma pasión que yo por servir a los<br />
demás (ver su historia en pág. 12s). Pronto me<br />
di cuenta de que Sandra era la que Dios había<br />
elegido para mí y nos casamos ante el Señor.<br />
Los últimos 17 años han sido toda una aventura,<br />
ya que con Sandra buscamos conocer los planes<br />
de Dios para nuestra vida. Nos ha utilizado de<br />
maneras que jamás habríamos imaginado,<br />
especialmente en el sistema carcelario.<br />
Dios nos ha mantenido firmes en nuestro<br />
matrimonio. Eclesiastés 4:12 nos enseña que<br />
la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente.<br />
Mi experiencia personal me permitió comprobar<br />
esta verdad. Hoy, gracias a Dios, mi<br />
matri monio es hermoso, lleno de gozo y fuerte.<br />
Créame: las relaciones que se construyen sin el<br />
hilo de gracia y amor de Dios tarde o temprano<br />
se rompen.<br />
Si está en una relación en este momento,<br />
le recomiendo que ponga a Dios en el centro.<br />
No es demasiado tarde. Y si desea tener una<br />
relación, no se adelante a los planes de Dios.<br />
Eso solo le provocará dolor. Espere el regalo de<br />
Dios. Va a ser algo bueno y lo va a completar.<br />
Mientras tanto, acérquese a Dios y deje que el<br />
Dios vivo y amoroso lo cambie.<br />
RON CAPELL y su esposa Sandra sirven con alegría a<br />
personas encarceladas, por medio de la organización<br />
que lideran, llamada NC-CURE. Visite nccure.org para<br />
más información.<br />
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Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
15s
Cansado<br />
LA HISTORIA DE<br />
MANNY MILL<br />
de<br />
escapar<br />
y preparado<br />
para vivir<br />
DURANTE AÑOS, VIVÍ PARA LA<br />
TRINIDAD HUMANA: PRIMERO YO,<br />
DESPUÉS YO Y POR ÚLTIMO, YO.<br />
Hacía lo correcto, según mi opinión, y<br />
juz gaba todo según de qué manera pudiera<br />
beneficiarme o en quién pudiera influir. No<br />
entendía en absoluto la verdad objetiva, ni me<br />
importaba qué pensaría Dios de mis actos.<br />
Me regodeaba en el poder y en ser el centro<br />
de atención. Ser una persona con carisma era<br />
una ventaja, ya que la gente caía en mis garras<br />
manipuladoras, especialmente las mujeres.<br />
Eran objetos que usaba para mi conveniencia<br />
y luego los descartaba.<br />
No siempre fui así. Mi mamá dice que me<br />
volví egocéntrico y temerario allá por mi último<br />
año de facultad. Veía al mundo y a las personas<br />
como posibles conquistas.<br />
Mamá trató de persuadirme y hablarme de<br />
Dios. Hacía poco que se había volcado a la fe en<br />
Jesucristo por el testimonio de una médium espiritual<br />
que se había convertido al cristianismo.<br />
Fue un cambio enorme para mi mamá. Durante<br />
años, había canalizado espíritus demoníacos,<br />
tratando de ayudar a la gente a encontrar<br />
respuestas. Había empezado a dar sus primeros<br />
pasos en la brujería cuando nuestra familia<br />
vivía en Cuba. (Después huimos a los Estados<br />
Unidos para escapar del régimen de Fidel<br />
Castro). A menudo ayudaba a mamá durante<br />
sus sesiones de canalización y había visto<br />
cómo la atravesaban espíritus demoníacos.<br />
Ella pensaba que estaba haciendo algo bueno<br />
y hasta creía que con eso se estaba acercando<br />
a Dios. Estaba tan equivocada.<br />
Pero entonces, una médium del centro<br />
espiritual que frecuentaba mamá se convirtió<br />
en creyente de Jesucristo. Ella y otra<br />
señora le contaron a mamá de la fe que<br />
acababan de descubrir. “¡Conocimos al<br />
Señor, Jesucristo!” le dijeron. “Ya no tienes<br />
que volver a ese centro”. Poco después,<br />
mamá iba a la iglesia con las amigas, donde<br />
escu chaba las verdades del Evangelio.<br />
Aceptó el gran regalo de salvación de Dios<br />
inmediatamente.<br />
A partir de ese día, mamá fue una persona<br />
nueva. Tenía paz y hambre de la Palabra de<br />
Dios. Empezó a abrir las puertas de nuestra<br />
casa para hablar de Cristo con otras personas.<br />
“Jesús me encontró cuando estaba tan perdida<br />
en el pecado” decía “porque Él es el que<br />
nos está buscando”.<br />
No quería tener nada que ver con la fe de<br />
mamá. ¡Pensaba que estaba loca! Si había un<br />
Dios, pensaba, ese era yo. Iba a los servicios<br />
que organizaba en casa, pero solo para conocer<br />
a una hermosa morena.<br />
Se llamaba Cecilia, y había decidido que<br />
quería estar con ella. Impulsado por mi<br />
naturaleza impulsiva y la necesidad de<br />
gratificación inmediata, se me ocurrió un plan<br />
para conseguir a esa belleza. Me iba a casar<br />
con ella. Solo me faltaba un semestre para<br />
graduarme, pero ya estaba ganando mucho<br />
dinero como productor de seguros y manejaba<br />
un Mercedes Benz 380SL. Pensé que era mejor<br />
casarme que tener un título universitario y dejé<br />
los estudios.<br />
Tenía <strong>22</strong> años y era la persona más arrogante<br />
del mundo.<br />
Mi fidelidad duró más o menos tanto como<br />
nuestra luna de miel. No tenía idea de lo que<br />
significaba el compromiso en el matrimonio.<br />
Fui un marido horrible y le hice pasar un infierno<br />
a Cecilia. El invierno siguiente nació nuestro<br />
hijo Manny. Aunque no sabía nada de la paternidad,<br />
estaba orgulloso de tener un hijo.<br />
Mi habilidad para interactuar en las redes<br />
dio sus frutos y al poco tiempo estaba haciendo<br />
más dinero del que podía gastar. Pero nada de lo<br />
que el mundo tenía para ofrecer—ni siquiera un<br />
cupé Lincoln Town, un Audi 5000 y un Cadillac<br />
Seville—me alcanzaba. Siempre quería más.<br />
16s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE MARY WHITMER<br />
Pronto surgió una oportunidad de negocios<br />
en Coral Gables, Florida, que significó un nuevo<br />
logro y una gran excusa para escapar de las<br />
lecciones de moralidad que pretendía darme<br />
mi madre. Me mudé con la familia y continué<br />
haciendo lo mío en Miami. Al poco tiempo, mi<br />
pecado y mi orgullo me metieron en problemas.<br />
El novio de mi hermana se puso en contacto<br />
conmigo para ofrecerme un negocio que<br />
parecía fácil. Lo único que tenía que hacer era<br />
cobrar unos cheques falsos. No me importó<br />
que el dinero fuera de otra persona.<br />
Con mis contactos en Miami, podía llevar a<br />
cabo la estafa fácilmente. Un amigo que trabajaba<br />
en un banco me ayudó a abrir una cuenta<br />
corriente con un nombre falso. Deposité los<br />
cheques, esperé a que se acreditaran, vacié<br />
la cuenta y la cerré. Conseguí cincuenta mil<br />
dólares por un par de horas de trabajo. Nada mal.<br />
Pero al mes siguiente, vinieron a buscarme a<br />
la oficina agentes del FBI. Mi “amigo” me había<br />
delatado y estaba enfrentando una posible condena<br />
a 55 años de cárcel. Era mi palabra contra<br />
la suya y al principio pensé que podía salir de<br />
esa situación hablando. Después de todo, era un<br />
maestro de la manipulación. Pero mis huellas<br />
dactilares estaban en los cheques. No había que<br />
ser un genio para saber quién decía la verdad.<br />
Si me encontraba el FBI era hombre muerto,<br />
así que activé el “modo supervivencia” y retiré<br />
todo el efectivo que pude. Le dije a Cecilia: “Empaca<br />
nuestras cosas. Nos vamos de vacaciones”.<br />
Pobre Cecilia. Estaba embarazada de siete<br />
meses de nuestro segundo hijo y criando<br />
a nuestro hijo de cuatro años. Sin embargo,<br />
hizo lo que le pedí y nos fuimos a Puerto Rico<br />
esa misma noche.<br />
Como Puerto Rico es territorio de Estados<br />
Unidos, no podíamos quedarnos mucho o co rría<br />
el riesgo de que me arrestaran. Teníamos que<br />
irnos. Necesitábamos pasaportes para po der<br />
seguir, pero con mis contactos, conseguirlos no<br />
iba a ser un problema. Le dije la verdad a Cecilia<br />
mientras estábamos allí. Se puso furiosa.<br />
Después de unos pocos días en Puerto Rico,<br />
volamos a La República Dominicana y luego a<br />
Bogotá y después a Medellín (Colombia). No<br />
tenía ningún plan y no estaba pensando con<br />
claridad. Al final, nos radicamos en Caracas,<br />
Venezuela.<br />
Abrí un restaurante, para lo que necesité<br />
bastante connivencia deshonesta y dinero.<br />
Trabajé mucho y rápido para conseguir<br />
inversores y un socio venezolano. En casi<br />
nada, era dueño del mejor restaurante cubano<br />
del país. Usé el restaurante y su glamour,<br />
amén de mis fabulosas dotes de bailarín y<br />
mi espesa cabellera oscura, para conseguir<br />
mujeres. Los hombres cubanos tenían gran<br />
popularidad entre las mujeres venezolanas.<br />
Vivimos en Caracas durante casi dos años.<br />
Pero entonces, el FBI le hizo una visita a mi<br />
papá. Esa noche él y mi mamá me llamaron.<br />
“Manolito” me dijo él. “Ya sé lo que hiciste.<br />
Ya sé que te espera una condena a la cárcel.<br />
Quiero preguntarte algo. Si me muriera esta<br />
noche ¿vendrías a mi entierro?”.<br />
No le contesté. Sabía que la respuesta era<br />
“no”. Me quebré y empecé a llorar. Después<br />
me habló mi mamá. Me recordó que había<br />
pecado contra un Dios santo y me rogó<br />
que me arrepintiera de mis pecados—que<br />
cambiara.<br />
“Arrepentirse es vivir”, me dijo. “Tienes<br />
que confiar en Jesucristo y hacer de Él el<br />
Señor y Salvador de tu vida. Él te va a perdonar<br />
los pecados, Manny, si se lo pides”.<br />
Mamá empezó a orar por mí por teléfono.<br />
“Oh, Dios, salva a mi hijo. Hazle ver lo perdido<br />
que está, lo lejos que está de Ti. Va camino<br />
al infierno. ¡Él te necesita, Dios! Ayúdalo a<br />
ver que no puede escaparse de Ti. Padre,<br />
prometiste que lo perdonarías. Oro para<br />
que mi hijo te pida perdón y siga a Jesús”.<br />
Estaba sollozando cuando el Espíritu<br />
Santo reavivó mi espíritu y abrió los ojos<br />
de mi corazón para que viera lo que no<br />
había podido ver antes: que estaba perdido y<br />
que necesitaba desesperadamente un Salvador.<br />
Oré en voz alta, repitiendo las palabras de mi<br />
mamá: “Oh, Dios, por favor perdóname por todo<br />
lo que hice; he pecado contra Ti. Siento culpa<br />
y vergüenza y ya no quiero seguir escapando.<br />
Señor, sálvame. Entra en mi corazón y cámbiame<br />
la vida. Dios, necesito Tu ayuda. Dame la<br />
valentía para enfrentar lo que hice y enmendarlo.<br />
Dame la valentía para enfrentar a mi familia<br />
y al mundo y decir la verdad”.<br />
Mi mamá empezó a alabar a Dios y a agradecerle<br />
por lo que había hecho. Sentí que Dios me<br />
había quitado el peso del mundo entero de mi<br />
espalda hasta que mamá me preguntó: “¿Cuándo<br />
regresas a Estados Unidos para afrontar las<br />
consecuencias? Debes entregarte al FBI y hacer<br />
lo que corresponde”.<br />
El mundo se detuvo. Seguro, había orado<br />
para tener valentía y enmendar las cosas, ¡pero<br />
entregarme al FBI no era lo que tenía en mente!<br />
Eso no era parte del trato.<br />
Mamá notó que dudaba y me dijo: “Manolito,<br />
Dios promete en Hebreos 13:5 que Él nunca<br />
te dejará ni te abandonará. Él no te va a fallar.<br />
Invitaste a Jesús para que entre en tu corazón<br />
y de ahora en adelante Él va a estar contigo,<br />
incluso si tienes que ir a la cárcel”.<br />
Me brotaron lágrimas de los ojos cuando me<br />
puse de rodillas para entregarme totalmente<br />
al Dios del universo, a Su Hijo y a Su Espíritu<br />
Santo. Ahora iba a estar al servicio de otra<br />
Trinidad. Ya lo había decidido en mi mente y<br />
no iba a dar marcha atrás.<br />
Manny les habla a los hombres de la cárcel Angola de<br />
cómo llevar una vida verdadera en Cristo.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
17s
De lo que no me di cuenta en ese momento<br />
fue que mi papá se había convertido en cristiano<br />
por teléfono junto conmigo. Tal como Nicodemo<br />
en Juan 3, los dos volvimos a nacer. Papá<br />
había notado un cambio innegable en la forma<br />
de vida de mamá y esa noche, él también se<br />
entregó al único Dios verdadero. A partir de<br />
ese día Manolo, mi papá, ha sido un inmenso<br />
hombre de Dios.<br />
Dios respondió a mi oración y Su Espíritu<br />
Santo me dio el valor para volver a Nueva York<br />
con mi familia y asumir la responsabilidad por<br />
los delitos que había cometido. Me estaban esperando<br />
agentes del FBI cuando bajé del avión<br />
en el Aeropuerto Internacional Kennedy y me<br />
arrestaron.<br />
Me llevaron a una oficina regional en Newark,<br />
New Jersey, donde otros agentes del FBI<br />
me ingresaron al sistema, me tomaron las huellas<br />
dactilares y me confiscaron el pasaporte<br />
americano. Después, me dejaron en libertad<br />
bajo fianza.<br />
Como me declaré culpable, no hubo juicio.<br />
Insólitamente, el juez solo me condenó a tres<br />
años en la Cárcel Federal Allenwood de Montgomery,<br />
Pensilvania. La increíble gracia de<br />
Dios brillaba en todo su esplendor. Y pronto<br />
habría más.<br />
Normalmente, la encarcelación comienza<br />
inmediatamente después de leída la sentencia,<br />
pero yo no fui directo a la cárcel. El juez<br />
me permitió ir a casa por otros tres meses y<br />
luego presentarme en la cárcel por mis propios<br />
medios, sin que me llevara la policía. Atesoré<br />
ese tiempo con mi familia y agradecí la oportunidad<br />
de poder poner mis cosas en orden.<br />
Cuando llegó el momento, mi familia fue conmigo<br />
a la cárcel en el auto. Después de tomar<br />
mis datos, un oficial del correccional vino a<br />
llevarme. Derramé muchas lágrimas mientras<br />
abrazaba a Cecilia, a mis padres y a mis hijos<br />
para despedirme. Dejarlos era muy difícil, ya<br />
que mi futuro parecía tan incierto. Dejamos<br />
todo en manos de Dios.<br />
Me puse el uniforme de presidiario y después<br />
volvieron a tomarme las huellas dactilares y<br />
me ingresaron. Mi tarjeta de identificación<br />
proclamaba que era el preso N.°07592-050. La<br />
palabra “humillante” no alcanza para empezar<br />
a describir la experiencia. Los pantalones y las<br />
botas no eran de mi talle y las dos primeras<br />
semanas, no tuve almohada. Me dieron una<br />
cama de arriba en un dormitorio con otros<br />
74 hombres. ¡Vaya cambio en mi estilo de<br />
vida! Pero Dios me fue fiel.<br />
Antes de ir a la cárcel, jamás en mi vida<br />
había limpiado una habitación; ni siquiera<br />
me había hecho la cama, así que la pri mera<br />
tarea que me asignaron fue un despertar<br />
brutal. Tenía que limpiar los baños. Yo<br />
no sabía limpiar un baño, pero me había<br />
movido en las altas esferas de la sociedad,<br />
así que sabía el aspecto que tenía. Y puse<br />
mis expectativas con eso en mente.<br />
Colosenses 3:23 dice que todo lo que<br />
haga mos, lo tenemos que hacer para Dios.<br />
Me parecía que, como cristiano, mis acciones<br />
debían reflejar mi amor a Dios. Él<br />
merecía todos mis esfuerzos. Yo era Su embajador<br />
y quería ser un buen reflejo de Él<br />
en todas partes y en todo aspecto.<br />
Pronto aprendí la ética del trabajo y<br />
pautas como “llegar a todos los rincones”.<br />
La limpieza superficial no alcanzaba; quería<br />
que esos baños se vieran limpios del techo<br />
al piso, tal como quería que mi vida fuera<br />
pura a los ojos de Dios.<br />
Pero no fallaba nunca: apenas terminaba<br />
de limpiar, entraba alguno y lo arruinaba<br />
todo. De todos modos, limpiaba lo mejor<br />
que podía durante ocho horas por día y lo<br />
hacía para gloria de Dios. Él había previsto<br />
esta tarea para hacerme humilde. Lo que<br />
no sabía es que Dios me estaba preparando<br />
para el ministerio de “ensuciarme”. Estaba<br />
por llamarme a un ministerio que me haría<br />
estar en contacto estrecho con personas que<br />
el resto del mundo no quiere tocar.<br />
Sabía que mi salvación era real porque<br />
esta tarea desagradable no me llevaba a<br />
Manny (traje blanco) en la<br />
cena de Prison Fellowship,<br />
donde conoció a muchos<br />
inmensos hombres de Dios.<br />
quejarme, ni siquiera en lo más profundo del<br />
corazón. Solo el Espíritu Santo pudo haber<br />
provocado esa transformación.<br />
Aparte de Jesús, no tenía nada para ofrecer.<br />
Dios era el único que podía cambiar mi vida; mi<br />
tarea era aceptar, entregarme y dejar que Dios<br />
hiciera lo suyo. A veces fracasaba estrepitosa<br />
mente porque mi naturaleza humana,<br />
obstinada y pecadora se resistía a los cambios.<br />
Pero Dios, en Su enorme misericordia, siempre<br />
me perdonaba y me ayudaba a mejorar<br />
(Efesios 2:4–5; 1 Juan 1:9).<br />
Me estaba convirtiendo en alguien nuevo<br />
y sabía que no quería volver a ser la persona<br />
que había sido. Esa persona no me gustaba, así<br />
que apunté a acercarme a Jesús. Solo Él podía<br />
ayudarme a desarrollar las características de<br />
una persona piadosa y tener una vida fructífera<br />
(Juan 15:1–5). Todavía no conocía muy bien a<br />
Dios, pero sabía que era real y esa autenticidad<br />
me atrajo como un imán.<br />
Varios presos piadosos y yo empezamos<br />
a tener sesiones de oración todos los días<br />
para que otros presos conozcan a Dios. Poco<br />
después, Dios trajo un nuevo capellán a nuestra<br />
cárcel. Trabajamos juntos para organizar el<br />
cuerpo de la iglesia y la iglesia empezó a crecer.<br />
Con el capellán Cordero planificamos<br />
un seminario matrimonial para un fin de<br />
sema na, patrocinado por Prison Fellowship.<br />
Todos estábamos entusiasmados por tener un<br />
encuentro distinto con Dios junto a nuestras<br />
esposas. ¡Qué oportunidad soñada! Cuando<br />
llegó el momento, el capellán y yo estábamos<br />
en la puerta, dando la bienvenida a las esposas.<br />
Estaba tan emocionado...pero me preocupé<br />
porque Cecilia no llegaba.<br />
Llamé por teléfono a mi suegra y me enteré<br />
18s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE MARY WHITMER<br />
Sabía que no quería volver<br />
a ser la persona que había<br />
sido. Esa persona no me<br />
gustaba, así que apunté a<br />
acercarme a Jesús.<br />
de que Cecilia había dejado Nueva Jersey y se<br />
había ido con nuestros hijos a Miami. Fue un<br />
balde de agua fría en la cabeza. A las pocas<br />
sema nas, recibí los papeles del divorcio.<br />
No culpo a Cecilia por el fin de nuestro<br />
matrimonio; me culpo a mí mismo. Las consecuencias<br />
de mis actos hicieron que la vida<br />
fuera difícil para ella y nuestros hijos. Afortunada<br />
mente, el Señor me ha ayudado a aprender<br />
de mis errores para poder ser mejor esposo y<br />
padre en el futuro.<br />
Fui a una cena de Prison Fellowship Ministries<br />
(PFM) con otros cinco reclusos durante<br />
mi último año en la cárcel. Billy Graham era<br />
el orador principal. Por providencia de Dios,<br />
estuve sentado al lado de un integrante del<br />
comité ejecutivo de PFM. Me preguntó sobre<br />
mis planes para cuando quedara en libertad.<br />
“Señor, confío en que voy a entrar en la Universidad<br />
Bíblica Wheaton. Acabo de solicitar<br />
una beca” le contesté. Dije “confío” porque la<br />
fecha de admisión a la universidad era en agosto<br />
de 1988, y yo quedaría en libertad recién<br />
en enero de 1989. Confiaba en que Dios haría<br />
algo para que me liberaran antes, si Él quería<br />
que fuera allí.<br />
Cuando conversábamos, me di cuenta de que<br />
a este hombre realmente le entusiasmaba mi<br />
intención de ir a Wheaton. Después se presentó.<br />
“Manny”, me dijo, “me llamo Kenneth Wessner.<br />
Soy el presidente de la junta directiva de la<br />
Universidad Wheaton”. ¡Me quedé con la boca<br />
abierta! Claramente Dios me había preparado<br />
este encuentro.<br />
El Dr. Wessner se jugó por mí y abogó por mi<br />
causa. Si eso no es amor piadoso…ese hombre<br />
ni siquiera me conocía. Dios se había ocupado<br />
de cada detalle y comencé a estudiar en la<br />
Universidad Wheaton con una beca Charles<br />
W. Colson.<br />
Estudié mucho para conseguir mi licenciatura<br />
en estudios bíblicos. Después hice el<br />
posgrado para tener un doctorado en estudios<br />
teológicos. Mientras estaba<br />
allí, con la colaboración de<br />
varias personas, desarrollé<br />
el concepto de la Casa Koinonia,<br />
un hogar familiar donde<br />
pudieran vivir los presos tras<br />
su liberación, tener una vida<br />
familiar sana y recibir ayuda<br />
para reintegrarse a la sociedad.<br />
El Dr. Wessner me ayudó a desarrollar<br />
la Casa Koinonia, y abrimos las puertas a los<br />
presidiarios a fines de 1991.<br />
No mucho después, el Señor me bendijo<br />
con un regalo hermoso: mi esposa Barbara.<br />
Nos conocimos mientras hacía una pasantía<br />
en Israel como alumno de la Universidad<br />
Wheaton. Ella acababa de llegar y estaba a<br />
cargo de un grupo de alumnos de la Universidad<br />
Bíblica de Filadelfia. También estudiaba<br />
para obtener un doctorado en geografía<br />
bíblica. Nos conocimos en el Monte Sion<br />
de Jerusalén en el que casualmente era mi<br />
último día de libertad condicional. (Había<br />
recibido un permiso especial para viajar).<br />
Me sentí atraído por Barbara de inmediato,<br />
pero ambos sabíamos que debíamos<br />
ser cautos antes de empezar una relación.<br />
Queríamos tomar una decisión con la guía<br />
de Dios, no la aprobación humana. Ambos<br />
buscamos consejos sabios y Dios trabajó a<br />
través de Su gente para reafirmar la guía<br />
del Espíritu Santo.<br />
Después de mucha oración y meditación,<br />
Barbara y yo sentimos que estábamos<br />
preparados para casarnos. Desde hace 32<br />
años servimos al Señor en nuestro ministerio<br />
carcelario nacional Koinonia House<br />
Ministries, y compartimos el evangelio<br />
de Jesucristo en todo el mundo. Ella no es<br />
solo mi esposa, sino mi mejor amiga y compañera<br />
en el ministerio.<br />
Barbara también ha sido fundamental<br />
para recuperar la relación con mis hijos<br />
Manny y Cesia. Hoy tenemos una relación<br />
sana. No solo eso, sino que Dios nos bendijo<br />
a Barbara y a mí con dos hijos, Howard and<br />
Kenneth, y hasta trajo a mi hija Sasha—fruto<br />
de otra relación—a mi vida. La gracia y el<br />
amor de Dios han restaurado mi vida mucho<br />
más de lo que podría haber imaginado (Efesios<br />
3:20). Hoy soy el orgulloso abuelo de<br />
siete nietos y hasta tengo un bisnieto.<br />
Uno de los más grandes<br />
regalos que Dios le hizo a<br />
Manny es su esposa Barbara.<br />
Estoy tan contento de que Dios me haya<br />
hecho preso de Su amor y me pusiera frente a<br />
Su verdad hace años. Su bondad me persiguió<br />
y me llevó al arrepentimiento (Romanos 2:4).<br />
Gracias a Él, tengo esperanza (Efesios 2:12–13).<br />
Dios me dio nueva vida después de la muerte y<br />
me hizo una creación nueva (2 Corintios 5:17).<br />
He vuelto a nacer en Su familia. ¡Aleluya!<br />
Mi sabia madre una vez me dijo que “arrepentirse<br />
es vivir”. Hoy le digo lo mismo.<br />
¿Está preparado para vivir? ¿Para dejar de<br />
escapar y encontrar el descanso? Entonces deje<br />
de servir a la trinidad de sí mismo y viva para<br />
Dios. Entréguele su corazón y su mente y confíe<br />
en Su amor por usted. Dios nunca lo va a dejar<br />
ni a abandonar. Es hora de que se arrepienta<br />
para poder vivir.<br />
Ore conmigo: “Dios, perdóname por pecar<br />
contra Ti. Siento culpa y vergüenza. Ya no quiero<br />
seguir escapando. Señor, sálvame. Entra<br />
en mi corazón y cámbiame la vida. Necesito<br />
Tu ayuda. Dame la valentía para enfrentar<br />
lo que hice y enmendarlo. Dame la fortaleza<br />
para enfrentar a mi familia y al mundo con Tu<br />
verdad. Amén”.<br />
MANNY MILL es el fundador de Koinonia House®<br />
National Ministries. Lea la historia completa de<br />
redención de Manny en Radical Redemption: The Real<br />
Story of Manny Mill, escrita por Manny y Jude Skallerup,<br />
publicada por Moody Publishers en 2004. Descubra<br />
el poder de la oración en Radical Prayer: The Power<br />
of Being Bold and Persistent, escrito por Manny, en<br />
colaboración con Harold Smith y Barbara Mill. Para<br />
invitar a Manny a que sea orador en su evento, llame al<br />
630-<strong>22</strong>1-9930 o escríbale a Manny@khnm.net.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
19s
LA HISTORIA DE RODNEY MASSEY<br />
Hay<br />
esperanza<br />
en las<br />
manos de<br />
un Dios<br />
compasivo<br />
Los que me conocieron en otra época jamás imagi<br />
narían que me convertiría en la persona que<br />
soy hoy. Fui un chico enojado y resentido que se<br />
volvió un hombre manipulador y deshonesto.<br />
Solo me importaba una cosa en la vida: yo<br />
mismo. Los años de pobreza y abuso por parte<br />
de un padre por entonces alcohólico me habían<br />
endurecido el corazón. Le voy a ahorrar los detalles,<br />
ya que imagino que muchos de los que<br />
leen esta revista—tal vez usted mismo—han<br />
tenido una infancia similar. Muchos de ustedes<br />
saben el dolor que causa no tener un padre que<br />
los quiere como Dios pretende. Si no hay un<br />
manejo adecuado, deja una carga de desolación<br />
y desesperación.<br />
Por suerte estaba mamá. Ella amaba a sus<br />
hijos y hacía lo que podía para protegernos<br />
y mantenernos. A menudo nos hablaba de la<br />
importancia de aceptar a Jesús como nuestro<br />
Salvador. En esa época no quería oír hablar de<br />
Dios, pero sus semillas de fe germinaron tiempo<br />
después en mi corazón y me salvaron la vida.<br />
Eso sucedió cuando estaba en la cárcel del<br />
condado, amarrado a una cama de hospital. Una venta de droga había salido<br />
mal y un muchacho de diecisiete años estaba muerto. La policía me aprehendió,<br />
pero para esto yo ya tenía cuatro heridas de bala. Estoy vivo solo por<br />
gracia de Dios.<br />
Acostado en esa cama, sangrando, empecé a pensar en mi vida. No hacía<br />
falta ser un genio para darme cuenta de que mi futuro no era promisorio y<br />
no podía culpar a nadie más que a mí mismo. Mi orgullo y mi ira me habían<br />
llevado allí.<br />
Estaba perdiendo la esperanza a la misma velocidad que perdía sangre,<br />
hasta que me encontré con la compasión de Dios. De pronto recordé las<br />
palabras de mi mamá sobre Jesús. Me había dicho que la Biblia decía que<br />
20s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
FOTO DE MARY WHITMER<br />
Jesús podía perdonar todos los pecados del peor de los pecadores. Todo<br />
lo que tenía que hacer era confesarle mis pecados y pedirle que entre a<br />
mi vida (1 Juan 1:9).<br />
Empecé a llorar. No podía imaginar que se me perdonaran todas las<br />
cosas que había hecho, pero de todos modos me atreví a pedírselo. Sabía<br />
que Su perdón era mi única esperanza. Así que allí mismo, en esa cama de<br />
hospital en una cárcel de Illinois, le abrí mi corazón al único que podía<br />
salvarme. Acepté a Jesucristo como mi Señor y Salvador, y a partir de ese<br />
momento, fui un hombre nuevo.<br />
Por supuesto, eso no significa que todo en mi vida se volvió perfecto<br />
por arte de magia. Aunque la fe en Jesús revierte la consecuencia de la<br />
separación eterna de Dios (Romanos 6:23), no revierte necesariamente<br />
las consecuencias terrenales. Había tomado muchas decisiones malas<br />
en mis 21 años de vida, incluso la de matar a una persona. Iba a tener<br />
que pagar por mis actos.<br />
Sin embargo, todavía recuerdo que mientras entraba a mi audiencia<br />
de sentencia, albergaba la esperanza de que tuvieran compasión. Tal<br />
vez, como Dios, el juez me perdonaría y me evitaría las consecuencias<br />
durísimas que merecía. Pero no. En cambio, me condenó a 50 años en la<br />
cárcel por el crimen que había cometido.<br />
Fue el primer paso en el aprendizaje de que la compasión de Dios se<br />
presenta de distintas maneras—incluso con la encarcelación. Dios sabía<br />
que necesitaba ese tiempo en la cárcel para que Él sanara mi corazón<br />
destruido y me diera herramientas para hacer las cosas buenas que Él<br />
había preparado para mí (Efesios 2:10). Pero en ese momento, sentí como<br />
que mi vida estaba terminada.<br />
¿Cincuenta años en la cárcel? ¿Cómo iba a soportar todo ese tiempo entre<br />
rejas? ¡Para cuando saliera iba a ser viejo! Por dentro pensé “fin del juego”.<br />
El juez preguntó si tenía algo para decir antes de que me llevaran. Estaba<br />
demasiado acongojado como para responder. Al volver a la cárcel,<br />
fui directo a la ducha y lloré como un bebé.<br />
Estaba perturbado. No veía la realidad de que, a pesar de lo poco<br />
promisorio que parecía mi futuro, había esperanza. Me había olvidado<br />
de que Jesús, la fuente de la esperanza, estaba conmigo y que seguiría<br />
estando conmigo, incluso en una cárcel de máxima seguridad, donde<br />
suele reinar el mal.<br />
No ayudaba el hecho de que a los muchachos de la cárcel les gustaba<br />
hablar de los desafíos de la vida carcelaria. Me asustaba un poco más<br />
cada día y esperaba que me trasladaran a otra. Por suerte, Dios envió<br />
ministros a la cárcel para que animaran mi corazón. Esos hombres fueron<br />
un regalo de Dios; luces en la oscuridad. Su presencia, fe y amor le hizo<br />
algo a mi interior. Dios los utilizó para darme fuerzas durante mi larga<br />
estadía en la cárcel.<br />
Por fin llegó el día de mi traslado y atravesé los portones del Correccional<br />
Menard. No sabía qué me esperaba, pero había decidido que, pasara<br />
lo que pasara, iba a vivir para Jesús. Iba a confiar en Su amor y en Su<br />
plan para mí.<br />
Dios premió mi compromiso y en los 25 años que pasé en el sistema<br />
penitenciario de Illinois, Dios me protegió y me resguardó, tanto en Menard<br />
como más tarde en el Correccional Danville. Una y otra vez salió en mi<br />
defensa y me bendijo con Su gracia, que, entre otras cosas, significó que<br />
se me redujo la condena de 50 a 25 años.<br />
Sería imposible describir en profundidad las<br />
experiencias de esos años entre rejas. Pero lo que<br />
sí puedo hacer es decirle que la misericordia de<br />
Dios me sostuvo y me permitió no solo soportarlo,<br />
sino también traspasar esos portones como un<br />
hombre transformado.<br />
Me demostró Su misericordia de tantas maneras.<br />
Primero y principal, me salvó de la condenación<br />
eterna. Piénselo: Dios me envió a la cárcel y no al<br />
infierno, como merecía. Su misericordia también<br />
me salvó de una vida de desesperación y destrucción<br />
aquí en la tierra.<br />
Durante tanto tiempo mis deseos perversos me<br />
habían alejado de la vida que Dios pretendía. Me<br />
habían arrastrado por un camino oscuro de muerte y<br />
destrucción. Había pasado exactamente por lo que<br />
describe Santiago 1:14–15: “La tentación viene de<br />
nuestros propios deseos, los cuales nos seducen<br />
y nos arrastran. De esos deseos nacen los actos<br />
pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer,<br />
da a luz la muerte”.<br />
Mi vida de niño fue difícil. Eso no es chiste. Pero<br />
fue mi pecado, no los pecados de mi padre, que<br />
me llevaron a la cárcel. Fueron mis deseos perversos<br />
que dieron a luz al pecado, que derivó en la<br />
muerte. Le agradezco a Dios por Su misericordia al<br />
hacerme detener y ponerme en un camino nuevo<br />
de esperanza.<br />
Cada vez que pienso en lo que Dios hizo por mí,<br />
me siento un privilegiado. Dios realmente pensó<br />
que yo merecía la salvación. ¡Yo! Como Pablo en<br />
la Biblia, era el más grande de los pecadores (1<br />
Timoteo 1:15). Pero Dios envió a Su Hijo Jesús a<br />
que salve exactamente a esa clase de personas.<br />
Lucas 19:10 NTV dice: “Pues el Hijo del Hombre<br />
vino a buscar y a salvar a los que están perdidos”.<br />
Jesús vino a salvar a las personas como yo, personas<br />
que el resto del mundo piensa que jamás<br />
pueden servir para nada.<br />
La misericordia me llegó de otras maneras<br />
también. Dios puso en mi corazón una pasión insacia<br />
ble por Su Palabra viva (la Biblia). La devoraba<br />
todos los días y era mi sostén. Él también me rodeó<br />
de creyentes que me ayudaron a mantenerme firme<br />
en mi fe. Ese grupo de hombres piadosos me ayudó<br />
a romper los círculos viciosos fatales y me puso en<br />
un lugar donde podía perdonar a los demás y a mí<br />
mismo. Los grupos rompen círculos.<br />
Manny Mill y los representantes de su ministerio<br />
Koinonia House, hicieron un aporte muy significativo<br />
a mi vida. No solo me enseñaron la Palabra<br />
de Dios mientras estaba entre rejas, sino que el<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
21s
mismo Manny me esperó a la salida, cuando<br />
me liberaron de la cárcel de Danville en 2014.<br />
Su ministerio me dio un lugar para vivir, me<br />
compró ropa y me pagó la renta durante varios<br />
meses. No habría salido adelante sin su apoyo.<br />
Hoy, créase o no, tengo un cargo en la junta<br />
directiva del Ministerio Nacional Koinonia. No<br />
solo eso, sino que además estoy casado con una<br />
mujer hermosa y piadosa. Tengo una empresa<br />
de climatización que funciona muy bien y soy<br />
Si todavía respira, si vio salir el sol<br />
esta mañana, entonces todavía<br />
tiene la esperanza de contar con la<br />
misericordia de Dios. Lo único que<br />
debe hacer es pedir.<br />
FOTO DE MARY WHITMER<br />
Rodney and Manny conversando en<br />
el porche de Koinonia House. (Vea la<br />
historia de Manny en la página 16s.)<br />
el pastor representante en el Correccional de<br />
Stateville. Es la primera iglesia trasplantada<br />
en una cárcel del Estado de Illinois. Mi tarea<br />
es darles a los hombres encarcelados lo mismo<br />
que Dios me dio a mí: esperanza, inspiración,<br />
un propósito y una identidad.<br />
Podría haberme puesto fácilmente en el<br />
papel de víctima y amargarme por las circunstancias<br />
de mi vida. Podría haber tenido<br />
resenti miento hacia mi padre y buscado revancha.<br />
Podría haberme aferrado al odio hacia mí<br />
mismo y la vergüenza por lo hecho en el pasado.<br />
Pero gracias a la misericordia de Dios, pude<br />
perdonar a mi papá, a otras personas que me<br />
habían lastimado e incluso a mí mismo. ¿Cómo<br />
puedo guardarle rencor a alguien cuando pienso<br />
en lo que Dios hizo por mí? Y porque yo opté<br />
por ser compasivo, Dios ha restaurado mi<br />
rela ción con mi papá. La misericordia de Dios<br />
verdaderamente nos ha convertido en hombres<br />
nuevos (2 Corintios 5:17).<br />
¿Ha experimentado la misericordia de Dios?<br />
Lo está esperando en este mismo instante.<br />
Lamentaciones 3:<strong>22</strong>–23 promete:<br />
“¡El fiel amor del Señor nunca se<br />
acaba! Sus misericordias jamás<br />
terminan. Grande es su fidelidad;<br />
sus misericordias son nuevas<br />
cada mañana” (NTV).<br />
Tal vez le entregó su vida a<br />
Jesús en el pasado, pero sus<br />
deseos lo arrastraron por el camino<br />
de la muerte. Aunque así fuera,<br />
amigo…¡no es el final!<br />
Según Lamentaciones 3:<strong>22</strong>–23, la misericordia de Dios sigue<br />
estando allí para usted. Nunca se acaba; se renueva todas las<br />
mañanas. Si todavía respira, si vio salir el sol esta mañana, entonces<br />
todavía tiene la esperanza de contar con la misericordia de Dios.<br />
Lo único que debe hacer es pedir. No importa qué lejos lo hayan<br />
arrastrado sus deseos perversos; nunca es demasiado tarde para<br />
que Su misericordia vuelva a poner su vida en el camino correcto<br />
y que termine donde Él desea. Sus errores nunca son más grandes<br />
que los designios de Dios para su vida. Todo lo que tiene que hacer<br />
es pedir perdón y comprometerse a avanzar junto a Él, esta vez<br />
por Su camino.<br />
Conocí mucha gente que pensó que se le había acabado la vida.<br />
Tal vez sienta lo mismo. Quizá tenga que cumplir una condena larga<br />
en la cárcel o está enfrentando un divorcio o un problema de salud.<br />
Tal vez ha perdido el trabajo o sus hijos se le fueron de las manos.<br />
Permítame decirle esto: Dios sigue teniendo un propósito para<br />
usted. Es verdad. Nunca es el “fin del juego” cuando uno pone la<br />
vida en manos de un Dios misericordioso.<br />
Sea fuerte y audaz y siga peleando la buena batalla de la fe (2<br />
Timoteo 4:7). Confíe en que Dios, que lo conoce y lo ama, no le va a<br />
fallar. El que comenzó la buena obra en usted, la completará (Filipenses<br />
1:6). ¡Su misericordia fiel nunca se agotará! Aunque usted<br />
le falle a Él, Su misericordia nunca le va a fallar.<br />
RODNEY<br />
MASSEY<br />
es el pastor<br />
representante en<br />
el Correccional<br />
de Stateville en<br />
Illinois. Disfruta<br />
ayudando a los<br />
demás a descubrir<br />
la esperanza,<br />
integridad e<br />
identidad que<br />
se encuentra en<br />
Jesucristo.<br />
<strong>22</strong>s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
VIDAS TRANSFORMADAS<br />
FOTO DE JIM WHITMER PHOTOGRAPHY<br />
CONFÍE Y OBEDEZCA:<br />
NO ES FÁCIL,<br />
PERO BIEN VALE LA PENA<br />
SI LEE ESTA REVISTA CON<br />
frecuencia, sabrá que hace poco<br />
quedé en libertad tras pasar 31<br />
años en el Correccional de Florida.<br />
Le cuento que ya había perdido<br />
la esperanza de llegar a salir<br />
algún día, pero seguía creyendo<br />
que el Dios que me había dado<br />
vida eterna sabía qué era lo mejor<br />
para mí, aunque no fuera lo que yo<br />
deseaba en ese momento.<br />
Salmo 37:4 promete: “Deléitate<br />
en el Señor y Él te concederá los<br />
deseos de tu corazón”. El deseo<br />
de mi corazón era salir de la cárcel.<br />
Quería eso más que cualquier<br />
otra cosa y me esforcé mucho por<br />
conseguirlo. Presenté muchos escritos<br />
al tribunal, tratando (inútilmente)<br />
de demostrar que no era<br />
culpable del cargo de robo que se<br />
me imputaba.<br />
Dios quería que confiara en<br />
que Él me liberaría cuando Él lo<br />
considerara oportuno. Proverbios<br />
3:5–6 dice: “Confía en el Señor de<br />
todo corazón, y no en tu propia<br />
inteligencia.Reconócelo en todos<br />
tus caminos, y él allanará tus<br />
sendas” (NVI). Tenía mucho que<br />
aprender y cambiar, pero a medida<br />
que leía y creía en la Palabra de<br />
Dios, Él empezó a utilizarme para<br />
Su propósito.<br />
De a poco fueron cambiando<br />
los deseos de mi corazón y cuando<br />
acepté el plan de Dios para mi<br />
vida, empecé a escribir cientos<br />
de artículos y relatos. Para mi<br />
asombro, Dios ha utilizado esas<br />
historias para llegar a personas de<br />
todo el mundo, tanto dentro como<br />
fuera de la cárcel.<br />
Cuando aprendí a confiar en<br />
Él, Dios comenzó a bendecirme<br />
de maneras que nunca me habría<br />
atrevido a soñar. Ya me había<br />
liberado de una vida de pecado y<br />
esclavitud, pero después, cuando<br />
menos lo esperaba, Él abrió<br />
milagrosamente las puertas de<br />
la cárcel y me permitió salir. Y<br />
ahora, todos los días, Él me muestra<br />
qué desea para mi vida, al<br />
tiem po que continúa colmándome<br />
de bendiciones.<br />
Dios utilizó las circunstancias<br />
para enseñarme a confiar y obedecer.<br />
Así como un orfebre usa<br />
fuego para refinar y purificar<br />
un metal precioso, Dios usó mis<br />
circunstancias para refinarme y<br />
purificarme.<br />
Obedecer a Dios exige entrega<br />
y confianza y puede ser bastante<br />
difícil, especialmente cuando implica<br />
dejar algo que queremos. No<br />
debemos pensar que la obediencia<br />
a Dios va a ser fácil o que la<br />
vamos a sentir espontáneamente,<br />
pero la manera de enfocarnos en<br />
ella puede marcar la diferencia.<br />
Podemos rechazarla y quejarnos<br />
o podemos tratar de ver cómo la<br />
está usando Dios para moldearnos<br />
como las personas que Él<br />
desea que seamos.<br />
POR ROY A. BORGES<br />
Génesis <strong>22</strong>:1–19 nos cuenta<br />
una historia de obediencia y<br />
confianza. Allí Dios puso a prueba<br />
a Abraham, ¡pidiéndole que<br />
sacrificara a Isaac, su único hijo!<br />
La mayoría de la gente pensaría<br />
que pedir algo así es demasiado,<br />
pero Abraham ya había aprendido<br />
muchas lecciones difíciles de obediencia<br />
a Dios. Aunque estoy seguro<br />
de que estaba conmocionado<br />
y sentía infinito dolor por la orden<br />
que le había dado Dios, Abraham<br />
obedeció inmediatamente. Al ver<br />
su confianza fiel, Dios impidió que<br />
Abraham llevara a cabo la tarea y<br />
le salvó la vida a Isaac. Después de<br />
eso, Dios le hizo muchas promesas<br />
a Abraham—todas las cuales<br />
cumplió—y todo porque estuvo<br />
dispuesto a confiar en Dios y obedecer<br />
sus órdenes.<br />
Tuve que aprender a confiar<br />
en los tiempos de Dios y en Su<br />
capacidad para cuidarme. Dios<br />
tiene todo bajo control. Él cambia<br />
los corazones de las personas y<br />
las circunstancias que las rodean.<br />
Hoy que estoy afuera veo qué<br />
cierto es eso y estoy alerta y oro<br />
para que se cumpla la voluntad<br />
de Dios en mi vida.<br />
Poner todo en Sus manos significa<br />
confiar en que Él me cuida<br />
mejor de lo que me cuido yo mismo.<br />
Tuve que esperar 31 años<br />
para que Dios abriera los portones<br />
de la cárcel, pero sé que la espera<br />
tan larga fue para mi bienestar definitivo.<br />
Muchas de las cosas que<br />
quiero hacer ahora requieren<br />
tiempo y paciencia; y debo confiar<br />
en los tiempos de Dios para<br />
lograrlas—pero sé que Él me allanará<br />
el camino para que ocurran.<br />
Si aprende a obedecer a Dios,<br />
Él también va a usar su vida para<br />
cosas buenas.<br />
ROY A. BORGES pasó 31 años en el<br />
Departamento Correccional de Florida,<br />
donde se dio cuenta de que necesitaba<br />
un Salvador. Mientras estaba preso,<br />
Roy ayudaba a otras personas con<br />
sus historias, de las cuales se han<br />
publicado más de 300. Ahora vive en<br />
Tampa, Florida y es parte del equipo de<br />
redacción de Victorious Living.<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
23s
UN PASO ADELANTE<br />
ACEPTE LA INVITACIÓN DE DIOS<br />
POR KRISTI OVERTON JOHNSON<br />
ESTABA TERMINANDO UN FIN DE SEMANA FANTÁSTICO en los<br />
Jardines Callaway de Pine Mountain, Georgia. Había ido allí por el<br />
torneo Masters de esquí acuático y wakeboard. Lejos habían quedado<br />
mis días de competencia. Ahora estaba en un stand de exhibición,<br />
compartiendo la misión de Victorious Living.<br />
Dios se había hecho presente de las maneras más increíbles durante<br />
todo el fin de semana, como cuando me presentó a un hombre de Alabama<br />
que me había visto hablar cuando era “residente” del Club Fed (la<br />
Cárcel Federal Coleman). Estábamos parados uno al lado del otro junto<br />
a un food truck y él me reconoció. Fue fantástico saber cómo Dios había<br />
influido en su vida por medio de nuestros programas comunitarios.<br />
No pensé que Dios pudiera hacer algo mejor, pero lo hizo.<br />
Acababa de acomodarme en mi silla en la playa para ver el evento de<br />
salto de los hombres, cuando uno de los mejores saltadores tuvo una<br />
caída horrible. Sus gritos resonaron en todo el Lago Robin.<br />
Empecé a orar inmediatamente. No conocía personalmente a ese<br />
saltador, pero sabía que esa caída iba a ser el fin de su carrera. Me<br />
dolió el alma por él. Mientras oraba, sentí que el Señor me decía: “Ve,<br />
pon tus manos sobre él y ora. Yo voy a curarle la cadera y la rodilla”.<br />
Me invadió la angustia. ¿Y si este hombre se molestaba y me rechazaba?<br />
¿Y si el equipo médico no me permitía acercarme? ¿Y si oraba,<br />
pero no pasaba nada? ¿Y si parecía una tonta?<br />
Me quedé sentada, rumiando estas preguntas. Pasaron unos instantes<br />
hasta que sacaron al deportista del agua y lo llevaron a un área<br />
restringida, donde podía examinarlo un equipo médico. Pero como en<br />
la historia de Jacob en Génesis 32, yo continuaba luchando con Dios.<br />
Pero él estaba ganando ¡y me dolía la cadera!<br />
Por fin me levanté y me acerqué al área restringida. “Pasa por la<br />
entrada como si fueras la dueña del lugar, Kristi” me dije. Si entraba<br />
con confianza y una mirada autoritaria, seguramente iba a pasar. Nadie<br />
cuestiona a una mujer que tiene una misión.<br />
Error. No había dado tres pasos y me detuvo la guardia de seguridad.<br />
“Señora, tengo que ver su credencial”, me dijo.<br />
Traté de encontrar palabras y terminé soltando un “Soy la Pastora<br />
del evento”. ¡¿Qué?! ¿Y eso de dónde salió? Pero antes de que pudiera<br />
explicarle, se acercó un policía. Uy, uy, uy.<br />
Para mi sorpresa, él le dijo: “Ella es quien dice ser; déjela pasar para<br />
que pueda ir a orar por el esquiador”. Yo había hablado con este hombre<br />
en otros eventos durante años. Tenía enorme amor en el corazón por<br />
el Señor y el ministerio carcelario. El Señor lo había enviado a él, un<br />
hombre de verdadera autoridad, a mi rescate.<br />
Fui hasta donde estaba acostado el deportista y miré desde atrás del<br />
equipo de médicos. Traté de reunir el valor para acercarme, pero estaba<br />
congelada en mi lugar. Después vi a la mamá y se me ocurrió un plan.<br />
24s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
UN PASO ADELANTE<br />
FOTO DE TASHI-DELEK<br />
“Señora” le dije. “¿Podemos orar juntas por su hijo?”. ¿Qué clase de<br />
madre se negaría? Con lágrimas en los ojos, aceptó y me agradeció.<br />
Oramos, y me fui. Volví al stand de nuestro ministerio y me senté.<br />
Pero el Espíritu Santo me siguió hasta allí y le habló a mi alma. “Te<br />
pedí que pusieras las manos sobre el joven y oraras por él, no con<br />
su madre”.<br />
Sentí el aguijón del remordimiento. Sabía que no había obedecido<br />
las instrucciones del Señor. El miedo al rechazo se había apoderado<br />
de mí. Pero de todos modos oré por él. ¿Por qué no le alcanzaba a Dios<br />
para curarlo?<br />
Antes de poder siquiera terminar de pensarlo, Dios respondió. “Sí,<br />
Yo podría curarlo, ¿pero cómo va a saber él que fui Yo? Él no te oyó<br />
cuando orabas; su madre, sí. Ahora acércate a él, tócalo y Yo le voy a<br />
enviar mi poder de curación. Él va a saber que fui Yo sin dudas”.<br />
Observé a los médicos que se acercaban con una camilla. En pocos<br />
minutos, ya no estaría allí. Se me revolvió el estómago. El tiempo pasaba<br />
rápido. Si iba a obedecer, tenía que ser<br />
en ese mismo instante.<br />
Me levanté de la silla y caminé otra<br />
vez hacia el hombre accidentado, al<br />
punto de con tac to de Su poder, pero me había olvidado esa parte de<br />
las instrucciones.<br />
Cuando terminé de orar, le dije al joven que iba a estar bien. Esas<br />
palabras eran totalmente producto de la fe, porque yo no había sentido<br />
que pasara nada especial durante mi oración. Incluso después de orar,<br />
no había ninguna prueba visible para mí de que el hombre hubiera<br />
quedado curado.<br />
Ahora sé que no hace falta ver ni sentir nada para que Dios trabaje.<br />
Solo hace falta confiar, obedecer y dejarle los resultados a Él.<br />
Al día siguiente Mike me contó que el deportista estaba bien. Me<br />
puse a hacer una danza de celebración que seguramente habría avergonzado<br />
a mis hijos si me hubieran visto. Dios se había presentado<br />
y se hizo notar.<br />
Dos semanas después, hablé con el muchacho por teléfono. Me dijo<br />
que había estado seguro de que sus lesiones determinarían el fin de<br />
su carrera. Incluso había pensado que tal vez el accidente era una<br />
señal para que colgara los esquís y se<br />
dedicara a otra cosa.<br />
Me contó que iba a la iglesia en<br />
Navidad y Pascuas con la esposa y la<br />
que habían sujetado a una camilla y<br />
mamá, pero que nunca había buscado<br />
tener una relación personal con<br />
NO HACE FALTA VER<br />
lo estaban subiendo a la ambulancia.<br />
“Señor, ayúdame a entrar a ese vehículo”,<br />
NI SENTIR NADA PARA<br />
Dios. De vez en cuando sentía que su<br />
murmuré.<br />
corazón se quería acercar a Dios, pero<br />
QUE DIOS TRABAJE.<br />
Justo en ese momento me di cuenta<br />
que los objetivos y compromisos del<br />
de que uno de mis ex entrenadores<br />
SOLO HACE FALTA<br />
esquí acuático siempre habían estado<br />
estaba allí, hablando con la médica.<br />
primero.<br />
CONFIAR, OBEDECER<br />
Me acerqué y le dije: “Mike, necesito<br />
Pero ese día, me dijo, no hubo manera<br />
subirme a esa ambulancia y orar con<br />
Y DEJARLE LOS<br />
de negar qué real era Dios. Después<br />
él antes de que se lo lleven al hospital”.<br />
agregó que cuando se juntaron nuestras<br />
manos entró “energía” en su<br />
“Claro que sí”, me contestó. Llamó<br />
RESULTADOS A ÉL.<br />
a la médica y le explicó nuestra situación.<br />
Ella señaló la parte de atrás<br />
de la ambulancia y me dijo: “¡Sube,<br />
querida!”.<br />
Cuando subí, mi amigo policía gritó desde atrás: “¡Me uno y estoy de<br />
acuerdo, hermana!”. Allí estaba él, preparado para poner sus manos<br />
sobre el hombre y orar conmigo por su sanación. Casi se me escapa<br />
una risita; solo Dios podía preparar un escenario como este.<br />
El muchacho parecía un poco confundido cuando me arrodillé a<br />
su lado para orar, pero pareció relajarse cuando le pregunté si podía<br />
orar. Después me dijo que me dejó orar porque necesitaba un poco de<br />
paz en medio del caos.<br />
Tenía los ojos abiertos mientras oraba y la imagen que vi hizo que<br />
mi fe aumentara vertiginosamente. Mike estaba sosteniendo uno de<br />
los pies del hombre y el Sr. Policía sostenía el otro. Cuatro médicos<br />
estaban arrodillados junto a la camilla con las manos sobre él. Todos<br />
tenían inclinada la cabeza.<br />
Sentí que una mano tomaba la mía. El deportista después me dijo<br />
que yo lo había tomado de la mano, pero no fue así. Recuerdo el momento<br />
y creo que Dios juntó nuestras manos. Me había dado instrucciones<br />
puntuales de poner mis manos sobre el hombre lesionado como<br />
cuerpo y le curó la pierna. Dijo que<br />
fue como si Dios hubiera estado allí,<br />
mirándolo a la cara y diciéndole: “Estoy<br />
aquí. Soy real. Ábreme tu corazón”.<br />
Ese día, hablando por teléfono, tuve la posibilidad de compartir<br />
más con mi nuevo amigo sobre Aquel que lo ama sin medida. Y luego<br />
lo ayudé con una oración de salvación cuando él le pidió a Jesucristo<br />
que fuera su Señor y Salvador.<br />
¿Sabe? Tuve la bendición de ganar ocho títulos Masters de esquí<br />
acuático en Estados Unidos durante mi carrera como esquiadora. Pero<br />
nada se puede comparar con ser parte del plan que Dios tenía para este<br />
hombre que puso frente a mí. Estoy ansiosa por ver de qué manera lo<br />
usa Dios para dejar una marca en el mundo del esquí acuático.<br />
Amigo, cuando Dios le dice que se levante de la silla, ¡levántese! No<br />
tenga miedo ni se preocupe por los detalles. Él tiene todo preparado.<br />
Todo lo que tiene que hacer es levantarse, dar el paso y dejar los<br />
resultados en manos del Señor.<br />
Y prepárese para asombrarse.<br />
KRISTI OVERTON JOHNSON estimula y da herramientas a las personas<br />
para que logren la victoria mediante sus historias, conferencias y el ministerio<br />
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25s
CONFIAR EN DIOS,<br />
incluso si el desenlace es la muerte<br />
POR MAUREEN HOOKER<br />
i esposo Jim y yo caminábamos<br />
por el malecón hacia la montaña rusa. Les<br />
habíamos prometido una vuelta a nuestros nietos.<br />
Pronto los chicos estaban desplazándose a<br />
toda velocidad por encima de nosotros, con una<br />
mezcla de sonidos como del órgano a vapor de<br />
una calesita y un millón de niños que aullaban.<br />
Es un milagro que haya oído el teléfono.<br />
“Hola”.<br />
“Maureen, ¿dónde está?”.<br />
“Ocean City, Nueva Jersey. ¿Quién habla?”.<br />
“Jessica, del centro de trasplantes. ¿Puede<br />
salir ya mismo y venir directo al hospital? Tenemos<br />
un corazón para usted”.<br />
“¡Sí! ¡Allá vamos!”.<br />
Diez años antes, la quimioterapia para el<br />
cáncer de mama me había afectado el corazón<br />
y con el tiempo, los medicamentos habían<br />
perdido eficacia. Al principio me alcanzó con<br />
un marcapasos, después vino el desfibrilador<br />
implantado y por último me iban a colocar una<br />
bomba cardíaca denominada “dispositivo de<br />
asistencia ventricular izquierda” (DAVI).<br />
La idea de pasar las noches conectada a un<br />
enchufe en la pared, evitando que el dispositivo<br />
se moje y soportando luces y baterías que<br />
parpadean era algo intimidante. Soy una persona<br />
torpe. Me aterraba la idea de que podía<br />
matarme si por casualidad me arrancaba los<br />
cables del cuerpo mientras dormía.<br />
La única alternativa que quedaba era el trasplante<br />
de corazón, pero parecía imposible. Muy<br />
pocas personas reciben un corazón. Además,<br />
tenía 69 años, tengo sangre grupo B (solo el 8%<br />
de la población total es B), y tenía una cavi dad<br />
torácica chica. El tamaño del corazón es de vital<br />
importancia; no puede ser demasiado grande<br />
ni demasiado chico. La única opción viable<br />
parecía ser el DAVI, así que había aceptado<br />
hacerme la cirugía después del feriado del<br />
Día del Trabajo.<br />
Y después llegó esa llamada. ¡Fue tan in esperada<br />
como el aterrizaje de un OVNI! Dios<br />
me demostró que para Él nada es imposible.<br />
Mientras íbamos en el auto rumbo al<br />
Washington Hospital Center todo lo que se<br />
me ocurría pensar era que en algún lugar una<br />
familia destrozada estaba despidiendo a un<br />
ser amado. Me imaginaba que la familia de<br />
la donante no estaría contenta al saber que<br />
una abuela iba a recibir el corazón de su hija.<br />
Seguramente preferirían que el corazón vaya<br />
a un paciente más joven, que lo mereciera<br />
más. Esperaba algún día poder expresarles<br />
mi gratitud. Sin embargo, esos pensamientos<br />
se disiparon rápidamente cuando los<br />
médicos me llevaron al quirófano.<br />
El 8 de septiembre de 2011, cinco días<br />
después del trasplante, me desperté con<br />
un dolor insoportable. Intenté pedir ayuda,<br />
pero no podía respirar. Ni siquiera tenía aire<br />
para pronunciar una palabra. Desde un lugar<br />
cerca del techo, por encima de la puerta,<br />
miré hacia abajo y me vi muerta.<br />
Una hemorragia interna había provocado<br />
un neumotórax parcial en mi pulmón<br />
iz quier do. Para hacer una cirugía de emergencia,<br />
los médicos volvieron a abrirme el<br />
pecho y sacaron un enorme coágulo de sangre,<br />
además de dos litros de líquido de la<br />
cavidad torácica. Sobreviví, pero solo por<br />
gracia de Dios.<br />
Durante mi experiencia anterior con el<br />
cáncer de mama, Jim había empezado a buscar<br />
a Dios. Había orado fervientemente por<br />
mi recuperación y cuando Dios se apiadó de<br />
mí de una manera que no merecía, Jim se<br />
convirtió en creyente.<br />
No se podía negar que el hombre con el<br />
que estaba casada desde hacía varias décadas<br />
era una persona nueva. Con el tiempo,<br />
el amor que Jim sentía por Dios me acercó<br />
al Señor y yo también le entregué mi vida a<br />
Jesús. Ahora con este trasplante Dios me<br />
estaba dando una segunda oportunidad en<br />
la vida y no iba a desperdiciarla. Le prometí<br />
a Él y me prometí a mí misma que esta vez<br />
sería una persona mejor y que sería más<br />
agradecida por los bienes más básicos de<br />
la vida.<br />
Agradecidos con Dios, Jim y yo llevamos<br />
vidas centradas en Cristo. Íbamos a la iglesia,<br />
hacíamos voluntariados, servíamos, les<br />
hablábamos de Dios a los demás y orábamos.<br />
Hacíamos todas las cosas que “se esperan”<br />
de los cristianos. Sin embargo, ocurrió<br />
lo peor que me podía imaginar.<br />
El verdadero estado de mi corazón se<br />
hizo visible cuando nuestro hijo eligió un<br />
estilo de vida que yo no quería para él. Era<br />
un adulto con estudios, vivía solo y tenía<br />
empleo casi todo el tiempo. Todo bien hasta<br />
ahí, pero era jugador. A eso se dedicaba<br />
y yo no podía estar de acuerdo. Estaba en<br />
contra de eso a muerte; y me aseguré de<br />
que él lo supiera.<br />
Quería que Joe se casara, tuviera una vida<br />
estable y criara a mis nietos. Tenía una imagen<br />
de la persona que debía ser mi hijo y<br />
estaba molesta con Joe porque no cumplía<br />
mis expectativas. No pasó mucho hasta que<br />
Joe nos borró a su papá y a mí completamente<br />
de su vida. Incluso dejó de venir a<br />
casa para las fiestas. Solamente nos llamaba<br />
cuando necesitaba dinero.<br />
Ojalá pudiera decir que manejé la situación<br />
de una manera que refleje a Cristo, pero<br />
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FOTO DE GERI SIMPKINS<br />
no fue así. Estoy más que avergonzada por la<br />
falta de amor y consideración que demostré.<br />
Era obvio que necesitaba un corazón espiritual<br />
nuevo, no solo un corazón físico. Necesitaba que<br />
el amor de Dios suavizara mi corazón de piedra,<br />
al que le gustaba quejarse, juzgar y controlar a<br />
los demás. Necesitaba que Él lo transformara<br />
en un corazón apacible, amable y lleno de fe<br />
(Ezequiel 36:26).<br />
El orgullo y la obstinación alimentaban<br />
mi enojo. Estaba segura de que tenía razón.<br />
Siempre tenía razón. Lo gracioso es que, en casa,<br />
Jim siempre pensaba que él tenía razón y Joe<br />
también. Los tres veíamos la vida con cristales<br />
sucios que nos mostraban todo según nuestros<br />
propios deseos egocéntricos.<br />
Como hacen muchas familias, habíamos<br />
tenido mucho cuidado en evitar hablar de cosas<br />
importantes como las adicciones, la ira y<br />
comportamientos que se repetían en la familia.<br />
Eran nuestros legendarios “elefantes en la<br />
habitación” [tabúes], pero seguíamos caminando<br />
a su alrededor hasta que nos hacían tropezar.<br />
En lugar de pensar honestamente quiénes<br />
éramos y de dónde veníamos, seguíamos repitiendo<br />
nuestros comportamientos negativos.<br />
Teníamos excusas por nuestras decisiones, nos<br />
automedicábamos y culpábamos a los demás<br />
por nuestra situación y nuestras debilidades.<br />
Por suerte, la gracia de Dios cubre una multitud<br />
de pecados (1 Pedro 4:8).<br />
Y entonces, nos llamó Joe. Estaba viviendo<br />
en Las Vegas y tenía un mieloma múltiple, un<br />
tipo de cáncer en la sangre. Necesitaba ayuda.<br />
Habíamos tratado de ayudarlo antes, pero él se<br />
había distanciado de Jim y de mí. No estaba<br />
segura de querer pasar por todo eso otra vez.<br />
Después supimos que a Joe lo estaban desalojando<br />
de su apartamento y que había perdido<br />
el auto que rentaba por falta de pago. Había<br />
notado su angustia cuando nos pidió venir a<br />
casa, pero no tenía idea de lo profundamente<br />
desesperado que estaba. Entonces opté por no<br />
responder a sus ruegos. No sabía cómo arreglar<br />
esa situación, así que no hice nada.<br />
Entonces esperé que Dios cambiara a Joe.<br />
Hice terapia y pronto descubrí que Dios quería<br />
cambiarme a mí. Quería que confiara en Él y<br />
que dejara de intentar controlar a mi hijo y el<br />
desenlace de cada situación en la vida.<br />
Una noche, completamente desesperada,<br />
tuve ese momento de fe. “Tienes que ayudarme,<br />
Dios” oré. “No tengo idea de cómo ayudar a mi<br />
VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM<br />
Número 01 / 20<strong>22</strong><br />
27s
Dios quería cambiarme a mí.<br />
Quería que confiara en Él y que<br />
dejara de intentar controlar a<br />
mi hijo y el desenlace de cada<br />
situación en la vida.<br />
hijo, Dios. Estabas allí cuando fue concebido.<br />
Estabas allí cuando nació. Has estado allí en<br />
cada momento de su vida. Lo amas más que<br />
yo y es tan hijo Tuyo como mío. No sé qué más<br />
hacer, Dios. Te devuelvo a Joe”.<br />
De pronto recordé cómo Dios había puesto a<br />
prueba la lealtad y el amor de Abraham diciéndole<br />
que llevara a su hijo Isaac al Monte Moriah<br />
y lo sacrificara (Génesis <strong>22</strong>). Abraham no sabía<br />
qué iba a ocurrir, pero puso la vida de Isaac en<br />
manos de Dios. Así que oré y le dije a Dios que<br />
le confiaba la vida de Joe.<br />
Esa noche soñé que escalaba una montaña.<br />
Todo a mi alrededor se veía como polvo; hasta<br />
las rocas eran del color de la arena en el desierto.<br />
Después oí una voz suave, como un susurro,<br />
que me decía: “¿Y si el desenlace es la muerte?”.<br />
La pregunta me dejó dura. ¿Quién iba a preguntar<br />
eso? Seguro que Dios, no. Pero esa voz<br />
suave me preguntó otra vez: “¿Y si el desenlace<br />
es la muerte?”.<br />
“¡Sí!” respondí. “Incluso si el desenlace es la<br />
muerte. Te lo prometo, Dios; jamás voy a volver<br />
a cuestionarte”. Me vino a la mente Proverbios<br />
3:5: “Confía en el Señor de todo corazón, y no<br />
en tu propia inteligencia”.<br />
De pronto, todo se puso horriblemente oscuro<br />
y entonces una explosión interior me<br />
sacudió todo el cuerpo. Iba golpeándome en<br />
todas partes como una bandera en medio de un<br />
huracán. Fue como si cada célula de mi cuerpo<br />
se estuviera incendiando, una a una y todas<br />
al mismo tiempo. Estaba segura de que iba a<br />
morir antes de despertarme.<br />
Luchando por mi vida, hice un esfuerzo para<br />
gritar y traté de empujar a Jim, pero no pude.<br />
Me desperté retorciéndome y gimiendo. Pensé<br />
que no podría pararme ni caminar, pero no tuve<br />
problema para levantarme de la cama. Parecía<br />
estar bien. ¿Qué demonios?<br />
Le dije a Jim que teníamos que ir a una sala<br />
de emergencias. Algo andaba mal. No me iba a<br />
arriesgar a otra noche como la que acababa de<br />
pasar. Sin embargo, el doctor no encontró explicación<br />
para lo ocurrido, desde el punto de<br />
vista médico, y horas después nos envió a casa.<br />
Jim y Maureen<br />
con los<br />
jóvenes de la<br />
familia.<br />
Estábamos regresando cuando se encendió<br />
la pantalla de mi teléfono. Decía<br />
“número desconocido”.<br />
“Es alguien haciendo televenta” pensé.<br />
“No voy a contestar”. Traté de apagar el<br />
teléfono pero lo contesté sin querer.<br />
Una voz me preguntó: “¿Maureen Hooker?”.<br />
“Sí”.<br />
“¿Es la madre de Joseph Patrick Hooker?”<br />
“Sí”. Puse el teléfono en altavoz y Jim se<br />
estacionó a un costado de la calle.<br />
Se identificó como oficial de policía y me<br />
dijo que mi hijo había llamado a las 10:55 de<br />
la mañana para informar sobre un tiroteo en<br />
su departamento. Evidentemente, después<br />
de llamarnos, Joe se había suicidado. Había<br />
partido. Jim y yo estábamos sentados ahí,<br />
totalmente anonadados.<br />
Es difícil describir el dolor de los meses<br />
siguientes. El tiempo quedó suspendido<br />
en una nebulosa de culpa, en la que nos<br />
culpábamos a nosotros mismos. Seguramente<br />
de alguna manera podría haber<br />
evitado la muerte de Joe. ¿Y si Jim y yo<br />
le hubiéramos hablado de los problemas<br />
familiares, en vez de evitar hacerlo? ¿Y si<br />
le hubiéramos contado del historial de jugadores<br />
en la familia de Jim y el hecho de<br />
que tanto el padre como el abuelo se habían<br />
suicidado? Y si le hubiéramos explicado a<br />
Joe por qué estábamos tan en contra de sus<br />
elecciones, ¿mi hijo seguiría vivo?<br />
Meses después, encontré los papeles de<br />
mi visita a la sala de emergencias. En el caos<br />
que sufrimos tras la muerte de Joe, me había<br />
olvidado de eso. Entonces me vinieron a la<br />
mente las palabras “¿Y si el desenlace es<br />
la muerte?” y me acordé de Proverbios 3:5.<br />
De pronto recordé el sueño y toda esa extraña<br />
lucha física y el dolor. ¿Había experimentado<br />
algo de la turbulencia por la que había pasado<br />
mi hijo esa noche? Quizás. No estoy segura.<br />
Pero lo que sí sé es que Dios me dijo eso y me<br />
dejó esas palabras apenas unas horas antes de<br />
que mi hijo se quitara la vida. “Confía en Mí,<br />
Maureen” me decía, “aunque la vida vaya en<br />
una dirección en la que no quieres ir. Confía en<br />
Mí, aunque no recibas todas las respuestas a tus<br />
preguntas. Confía en Mí, aunque esta situación<br />
termine en la muerte. Apóyate en Mí y Yo te<br />
voy a sostener”.<br />
Pasaron tres años desde la muerte de Joe y<br />
el corazón de esta mamá sigue sufriendo por<br />
su hijo. Sigo cuestionándome y a veces todavía<br />
lucho contra la culpa. Los sobrevivientes de<br />
víctimas del suicidio suelen sufrir una culpa<br />
que los debilita durante años. Pero le entregué<br />
mis preguntas y mi culpa a Dios y, como confío<br />
en Él, Él me dio paz y hasta alegría. ¡Qué buen<br />
intercambio! Él toma mi carga y le da descanso<br />
a mi corazón y mi mente. Verdaderamente es<br />
el Salvador de mi alma.<br />
Usted también puede descansar y sentirse<br />
libre de culpa. “Vengan a Mí” dice Jesús en<br />
Mateo 11:28–29, “y Yo les daré descanso”. Y lo<br />
va a hacer, pero la clave para encontrar descanso<br />
en Dios se encuentra en Proverbios 3:5,<br />
en confiar en Dios, en Su amor, en Su corazón<br />
y en el plan que Él tiene para usted y sus seres<br />
queridos, incluso “si el desenlace es la muerte”.<br />
El amor fiel de Dios no le va a fallar.<br />
MAUREEN HOOKER es madre, esposa y amiga.<br />
Recibió un trasplante de corazón y es prueba<br />
viviente de que los milagros sí existen. Estará<br />
eternamente agradecida al Señor Jesucristo si lo<br />
que está escrito aquí puede ayudar a alguien más.<br />
28s Número 01 / 20<strong>22</strong> VICTORIOUSLIVINGMAGAZINE.COM
PROFUNDICEMOS:<br />
Confíe en su Creador<br />
Todos los pasajes bíblicos mencionados son de la Nueva Traducción Viviente.<br />
Todas las personas que colaboraron en la redacción<br />
de este número tuvieron que tomar una decisión:<br />
podían continuar transitando penosamente<br />
por un camino destinado al caos, la confusión y la<br />
destrucción o entregar su vida y sus circunstancias<br />
al Señor y confiar en que Él encontraría la solución.<br />
Como ha leído, cada uno de los autores confió en el<br />
amor de Dios y en Su plan, y Dios abrió el camino<br />
para superar cada situación adversa.<br />
¿Qué necesita entregarle a Dios? ¿Qué tiene que<br />
superar? ¿Sus mayores esfuerzos y su razonamiento<br />
no le sirvieron? Identifique algunas situaciones<br />
que no está seguro si debe dejar en manos de Dios:<br />
1.<br />
2.<br />
3.<br />
Amigos, no podemos solucionar<br />
nuestros problemas, cambiar nuestra<br />
actitud, vencer las adicciones ni dejar<br />
atrás el estilo de vida que teníamos por<br />
nosotros mismos. Necesitamos la ayuda<br />
de Dios. Por eso Él envió a Su Hijo. Creer<br />
en la tarea de Jesús en la cruz no solo<br />
nos asegura la salvación eterna, sino<br />
también nuestras victorias terrenales.<br />
Tome la Biblia, lapicera y cuaderno<br />
y veamos en profundidad el significado<br />
de los siguientes pasajes:<br />
Deuteronomio 31:8<br />
Josué 1:9<br />
Salmos 9:10, 28:7, 34:17–18, 37:5,<br />
55:<strong>22</strong>, 56:3, 112:7<br />
Proverbios 3:5–6, 18:10<br />
Isaías 26:3–4, 41:10<br />
Jeremías 17:7–8<br />
Mateo 6:25–34<br />
2 Corintios 12:9<br />
Filipenses 4:6–7<br />
Hebreos 4:16<br />
1 Pedro 5:7<br />
2 Timoteo 1:7<br />
Anote estos pasajes y concéntrese en las<br />
promesas que contienen. Por ejemplo: ¿vio<br />
que en Deuteronomio 31:8, Dios promete ir Él<br />
mismo delante de usted, que estará con usted y<br />
que nunca lo dejará ni lo abandonará? Aprenda<br />
estas promesas de memoria. Pídale a Dios que<br />
las grabe en su corazón. Así, podrá recordarlas<br />
en momentos difíciles. Serán vida para usted.<br />
Cuando entienda qué poco puede valerse por<br />
sí mismo alejado de Dios y le entregue su vida a<br />
Él, Él comenzará un proceso de transformación<br />
en su corazón y en su mente. Él hará de usted un<br />
vencedor en toda situación (Romanos 8:37).<br />
¿NECESITA DESCANSO?<br />
“Vengan a mí todos ustedes que<br />
están cansados y agobiados, y yo<br />
les daré descanso.” –Mateo 11:28<br />
Jared Emerson, Artist, jaredemerson.com<br />
¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón? ¿Restauración?<br />
Clame a Jesús, acéptelo como su Salvador, y será hecho completo.<br />
Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un pecador y<br />
necesito un Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por<br />
hacerme de nuevo. Gracias por sacrificar tu vida por mí para que yo<br />
pueda tener una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis<br />
pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis pasos y<br />
habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”<br />
Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en su fe.<br />
Escriba a: PO Box 2751, Greenville, NC 27836.<br />
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29s
¿AHORA QUE?<br />
Acepté la salvación de Dios. ¿Y ahora, qué?<br />
TAL VEZ DESPUÉS DE LEER las historias en esta revista, haya entregado su vida a Jesús.<br />
¡Felicitaciones! Acaba de tomar la decisión más importante de su vida. Pero quizás se esté preguntando<br />
¿y ahora, qué? Estas son cinco formas de asegurarnos el crecimiento espiritual. Tenga<br />
presente que la vida cristiana es una experiencia que nos transforma para siempre.<br />
1. ORE. Cuéntele todo a Dios y espere Su respuesta. No necesita palabras rebuscadas, solo<br />
un corazón sincero.<br />
2. ESTUDIE LA BIBLIA. La Palabra de Dios tiene todas las instrucciones que necesitamos<br />
en la vida. Ingrese a un estudio bíblico y descubra algo nuevo cada día. Vea recursos<br />
gratuitos al pie.<br />
3. BAUTÍCESE. Aunque el bautismo no es una exigencia para la salvación, la Biblia nos dice<br />
claramente que debemos ser bautizados en agua tras aceptar la salvación. El bautismo<br />
simboliza la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Jesucristo (Romanos 6:4). Por las<br />
restricciones que hay en las cárceles, puede que resulte difícil la inmersión en agua, así<br />
que use la creatividad y deje que el Espíritu Santo le revele cómo puede cumplir este acto<br />
de obediencia hasta que la inmersión sea posible.<br />
4. BUSQUE UNA COMUNIDAD CRISTIANA. Únase a una congregación local de<br />
seguidores de Cristo. Si el encarcelamiento le dificulta ir a una iglesia, comparta con otros<br />
creyentes lo mejor que pueda. Le van a ayudar a mantenerse firme y a ser responsable.<br />
5. CUÉNTELE A ALGUIEN. Háblele de su decisión de seguir a Cristo y explíquele lo que Él<br />
hizo por usted. Y después ¡cuéntenos! Nos encantaría que lo comparta con nosotros.<br />
RECURSOS<br />
VICTORIOUS LIVING<br />
A continuación dejamos distintas opciones de material<br />
cristiano gratuito al que pueden tener acceso reclusos y<br />
capellanes que hablen inglés o español. Pónganse en contacto<br />
con las direcciones indicadas más abajo. Díganles a nuestros<br />
colegas que llegaron a través de VL.<br />
Correspondencia personal, devocionales trimestrales y suscripción<br />
a VLMag solo para reclusos en cárceles. Ejemplares en cantidad<br />
de VLMag (edición bilingüe) disponibles para bibliotecas de<br />
comisarías y cárceles, a solicitud del capellán.<br />
PO Box 2751, Greenville, NC 27836<br />
2ND OPPORTUNITY<br />
CLI PRISON ALLIANCE<br />
RESCUED NOT ARRESTED<br />
CUMBRE DE GLOBAL<br />
Correspondencia personal,<br />
Estudios personales de<br />
Biblias NVI sin cargo,<br />
LEADERSHIP<br />
programación de preparación<br />
discipulado por correo para<br />
curso gratuito por<br />
Lleve capacitación<br />
para reingresar al empleo y<br />
reclusos en comisarías y<br />
correspondencia de<br />
y herramientas de<br />
a la sociedad, y referencias<br />
cárceles; libros cristianos<br />
estudios bíblicos y Biblia<br />
liderazgo del mejor nivel<br />
para empleo y vivienda<br />
y Biblias sin cargo para<br />
de estudio NVI Diario Vivir<br />
a su establecimiento<br />
para presos en cárceles y<br />
bibliotecas, a solicitud<br />
sin cargo, al completar el<br />
con la Cumbre de GL y<br />
prisiones bajo solicitud.<br />
del capellán o personal<br />
estudio, para comisarías<br />
la red GL Network. Visite<br />
970 N. Oaklawn Ave.<br />
autorizado.<br />
|y cárceles.<br />
GlobalLeadership.org.<br />
Suite 302<br />
PO Box 97095<br />
PO Box 90606<br />
PO Box 3188<br />
Elmhurst, IL 60126<br />
Raleigh, NC 27624<br />
Phoenix, AZ 85066<br />
Barrington, IL 60011<br />
30s<br />
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