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El manubrio lila

¡Conviértete en el mejor detective del mundo! Cada capítulo es un caso diferente del comisario Caramba. Al final de todos los casos, una pregunta te permitirá averiguar si tú también eres capaz de resolverlos. ¡La solución la descubrirás con la ayuda de la LUPA DE SÚPER DETECTIVE! Un músico sospechoso, un ladrón en pijama, un criador de perros tramposo, un lechero peligroso, unos entrañables viajeros viejos y mentirosos, un caradura y un huésped invisible nos acompañan en este nuevo volumen lleno de emociones. En el penúltimo caso, nos enteramos de que las computadoras saben hacer muchas cosas, pero no tener cuidado de ellos mismos. Esta vez, además, el comisario Caramba hará incluso de niñero y, como siempre…, ¡resolverá todos los casos! ¿Quieres saber si has encontrado la pista correcta? ¡Lo descubrirás usando la lupa de súper detective!

¡Conviértete en el mejor detective del mundo!

Cada capítulo es un caso diferente del comisario Caramba. Al final de todos los casos, una pregunta te permitirá averiguar si tú también eres capaz de resolverlos. ¡La solución la descubrirás con la ayuda de la LUPA DE SÚPER DETECTIVE!

Un músico sospechoso, un ladrón en pijama, un criador de perros tramposo, un lechero peligroso, unos entrañables viajeros viejos y mentirosos, un caradura y un huésped invisible nos acompañan en este nuevo volumen lleno de emociones. En el penúltimo caso, nos enteramos de que las computadoras saben hacer muchas cosas, pero no tener cuidado de ellos mismos. Esta vez, además, el comisario Caramba hará incluso de niñero y, como siempre…, ¡resolverá todos los casos!

¿Quieres saber si has encontrado la pista correcta? ¡Lo descubrirás usando la lupa de súper detective!

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<strong>El</strong> <strong>manubrio</strong> <strong>lila</strong><br />

Ursel Scheffler<br />

Ilustraciones de Hannes Gerber


Ursel Scheffler<br />

Nació en Núremberg y estudió idiomas y literatura en Múnich<br />

(a pesar de que de pequeña su ilusión era ser detective,<br />

exploradora o arqueóloga).<br />

Desde 1977 vive en Hamburgo, donde ha creado al comisario<br />

Caramba, que no solo no pierde de vista a los rufianes de esa<br />

ciudad, sino tampoco a los de Nueva York o Shanghái, porque<br />

al Comisario le gusta viajar tanto como a su autora.<br />

Ursel ha escrito más de cien libros, que se han traducido a más<br />

de veinte idiomas.


¿Quieres comprobar si eres tan<br />

buen detective como el comisario<br />

Caramba?<br />

¿Serás capaz de resolver tú mismo<br />

los casos?<br />

Encontrarás las soluciones dentro de<br />

los círculos que hay al final de cada capítulo.<br />

¡Utiliza la lupa de detective para<br />

descubrir qué mensaje esconden las<br />

manchas rojas!<br />

9


Índice<br />

<strong>El</strong> <strong>manubrio</strong> <strong>lila</strong>.................................13<br />

<strong>El</strong> ladrón con pijama........................25<br />

La lámpara de la tía Adelaida...........35<br />

La Suzuki tiene motivos para gruñir.....41<br />

Caramba hace de niñero...................50<br />

<strong>El</strong> hombre-rana.................................59<br />

Flores por todas partes ....................67<br />

<strong>El</strong> lechero peligroso..........................74<br />

La mano delatadora..........................86<br />

Historias inverosímiles ....................93<br />

<strong>El</strong> caradura.......................................101<br />

Las computadoras no duermen....109<br />

<strong>El</strong> huésped invisible........................117


<strong>El</strong> <strong>manubrio</strong> * <strong>lila</strong><br />

Estaba justo aquí —decía el párroco de<br />

la iglesia medieval, mientras señalaba<br />

un pedestal de madera vacío, donde se<br />

encontraba la valiosa Virgen del Rocío<br />

antes de que la robaran la noche<br />

anterior—. ¡Tuvieron que llevársela<br />

por allí!<br />

<strong>El</strong> párroco, que aún estaba trastornado,<br />

cruzó la puerta de la sacristía<br />

acompañado del comisario Caramba.<br />

* Manubrio: Manivela para hacer sonar un organillo<br />

13


Enseguida vieron una ventana rota,<br />

los cristales todavía estaban esparcidos<br />

por el suelo.<br />

<strong>El</strong> sacerdote buscó dentro del cajón<br />

de un viejo escritorio y sacó una postal.<br />

—Observe, esta era la estatua.<br />

—Una magnífica obra de arte —observó<br />

el Comisario—. Recuerdo haberla<br />

visto reproducida en un libro de<br />

historia del arte.<br />

—Es una pieza única. Todo el mundo<br />

la envidiaba —suspiró el clérigo.<br />

Caramba se enroscó el bigote de foca<br />

con los dedos, pensativo, y dijo:<br />

—Los ladrones han cometido un<br />

terrible error… No han pensado que<br />

esta estatua, además de ser muy valiosa,<br />

también es muy conocida. Y las<br />

obras que se reproducen en los libros<br />

de arte no son tan fáciles de colocar en<br />

el mercado negro como el resto. Además,<br />

todo el mundo ya debe saber por<br />

14


las noticias de los periódicos que han<br />

robado esta Virgen.<br />

—Sí, pero... ¿Y eso de qué nos sirve?<br />

—se quejó el sacerdote.<br />

—Los ladrones harán todo lo posible<br />

para conseguir dinero. Supongo<br />

que pronto tendrá noticias suyas.<br />

—¿Lo cree de verdad? —preguntó el<br />

párroco, esperanzado.<br />

—Por si acaso, ponga un anuncio en<br />

el periódico ofreciendo una elevada recompensa<br />

a quien le devuelva la imagen.<br />

Caramba tenía razón. Diez días más<br />

tarde, a medianoche, sonó el teléfono<br />

de la rectoría. <strong>El</strong> párroco se sobresaltó.<br />

Agarró el auricular y casi no se podía<br />

creer lo que le proponía una voz ronca:<br />

le devolverían la Virgen si pagaba<br />

un elevado precio por ella.<br />

<strong>El</strong> domingo siguiente, el sacerdote en<br />

persona tenía que llevar el dinero a la<br />

zona peatonal del centro de la ciudad.<br />

15


—Vaya vestido de negro para que<br />

nuestro hombre lo reconozca —exigió<br />

la voz—. La contraseña es “<strong>manubrio</strong><br />

<strong>lila</strong>”.<br />

Después de estas misteriosas instrucciones,<br />

el extraño colgó el teléfono.<br />

<strong>El</strong> comisario recomendó al párroco<br />

que aceptara las condiciones de los ladrones<br />

y este consiguió recolectar el<br />

¿Quién lo pagará?<br />

dinero que le exigían entre las personas<br />

de la parroquia interesadas por el arte;<br />

incluso un banco y un periódico local<br />

aportaron una suma considerable.<br />

Pero cuando llegó el día acordado<br />

para pagar el rescate, fue el comisario<br />

en persona quien se vistió como si fuera<br />

16


17


un cura, a pesar de que los pantalones<br />

le quedaban ridículamente apretados.<br />

Por lo que pudiera pasar, se puso unos<br />

tirantes y un cinturón y, cuando estuvo<br />

listo, se mezcló entre la multitud<br />

de compradores que recorrían la zona<br />

peatonal del centro de la ciudad.<br />

Por delante de él desfilaban centenares<br />

de rostros. Cualquiera de ellos<br />

podía ser el del misterioso chantajista,<br />

¿pero cómo diablos lo iba a descubrir?<br />

Entonces apareció un hombre con un<br />

organillo. Cuando se detuvo ante la esquina<br />

que se encontraba enfrente de él,<br />

el comisario se le acercó discretamente,<br />

pero el hombre no le hizo ni caso. Se<br />

encendió un cigarrillo tranquilamente<br />

mientras el <strong>manubrio</strong> <strong>lila</strong> de su organillo<br />

hacía sonar la canción “¿Quién lo<br />

pagará?”<br />

<strong>El</strong> comisario continuó andando, un<br />

poco desconcertado. Se dio cuenta de<br />

18


que había algo raro en aquel hombre.<br />

Pero, ¿qué era?<br />

Finalmente no fue el del organillo,<br />

sino un vendedor de lotería quién le<br />

habló de repente:<br />

—¿Quiere un número, párroco? Solo<br />

cuestan un euro.<br />

Mientras Caramba buscaba su monedero,<br />

el hombre añadió, en voz baja:<br />

—¡Y todo el dinero que tiene para el<br />

organillo <strong>lila</strong>! Venga, deme el dinero.<br />

¡Rápido!<br />

<strong>El</strong> comisario se puso a buscar sin<br />

prisas el sobre con el dinero. Intentaba<br />

19


que sus agentes, que paseaban discretamente<br />

entre los peatones, se fijaran<br />

en el vendedor de lotería. Pero en ese<br />

instante solo estaban pendientes del<br />

organillo <strong>lila</strong> y de su propietario.<br />

—¡Venga, cura, deprisa y sin llamar<br />

la atención! —susurró el vendedor.<br />

Cuando Caramba sacó finalmente el<br />

sobre, del cuarto bolsillo en que buscaba,<br />

el hombre le arrebató literalmente<br />

20


el dinero de la mano; pero antes de que<br />

pudiera salir corriendo, el comisario lo<br />

agarró por la manga y le preguntó:<br />

—¿Y dónde está la Virgen, chico?<br />

—Pues en el organillo <strong>lila</strong>. ¿Dónde<br />

quiere que esté, si no? —le contestó.<br />

Y mientras Caramba buscaba al hombre<br />

del organillo, el vendedor de lotería<br />

desapareció con el dinero entre la multitud.<br />

Caramba silbó para alertar a sus<br />

agentes, pero ya era demasiado tarde;<br />

no pudieron encontrarlo por ningún sitio.<br />

También el músico había desaparecido<br />

misteriosamente. En la calle solo<br />

quedaba el organillo <strong>lila</strong>.<br />

Dentro del instrumento, afortunadamente<br />

encontraron a la Virgen del Ro-<br />

21


cío, en perfecto estado. De hecho, el<br />

organillo era una caja de madera pintada<br />

de color <strong>lila</strong> y con un <strong>manubrio</strong> que<br />

no servía para nada, porque la música<br />

salía de un pequeño altavoz colocado<br />

dentro de la caja.<br />

<strong>El</strong> comisario se puso las manos en la<br />

cabeza y exclamó:<br />

—¡Pero cómo habré sido tan tonto!<br />

¡Enseguida noté algo raro en el hombre<br />

del organillo! Y ahora me doy cuenta<br />

de qué era…<br />

22


Se enfadó por su despiste, y solo le<br />

consoló un poco el hecho de que, una<br />

semana después, detuvieran a los dos<br />

rufianes en la ciudad vecina, mientras<br />

intentaban comprarse una lancha motora<br />

con el dinero que habían obtenido<br />

por el rescate de la Virgen.<br />

23


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Pregunta a todos los detectives con<br />

la mente bien despierta:<br />

¿Por qué el comisario Caramba se tendría<br />

que haber dado cuenta enseguida que el<br />

organillo no era de verdad?<br />

Porque el hombre no<br />

hacía girar el <strong>manubrio</strong> del<br />

organillo, sino que a la<br />

vez que sonaba la canción<br />

se encendió un cigarrillo<br />

tranquilamente.<br />

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