¡Vaya lío con la escuela!
Un libro imprescindible para todos aquellos que quieran partirse de risa. Adaptado a lectura fácil. Judith y Johan hacen de superhéroes justicieros para ayudar a quien creen que más lo necesita, pero… ¡no hay forma! ¡Todo les sale al revés! Al empezar la escuela descubren que este curso les ha tocado de profesor el señor Amela, que tiene la fama mundial por cuatro razones, y ninguna de ellas es ser divertido. ¿Y cómo se puede hacer de justiciero con un profesor que parece un sargento? Judith y Johan encuentran la forma de conseguirlo y la van a liar tanto como cuando estaban de vacaciones. ¡No lo pueden evitar! Tercer título de la colección Los líos de Judith y Johan.
Un libro imprescindible para todos aquellos que quieran partirse de risa. Adaptado a lectura fácil.
Judith y Johan hacen de superhéroes justicieros para ayudar a quien creen que más lo necesita, pero… ¡no hay forma! ¡Todo les sale al revés!
Al empezar la escuela descubren que este curso les ha tocado de profesor el señor Amela, que tiene la fama mundial por cuatro razones, y ninguna de ellas es ser divertido.
¿Y cómo se puede hacer de justiciero con un profesor que parece un sargento? Judith y Johan encuentran la forma de conseguirlo y la van a liar tanto como cuando estaban de vacaciones. ¡No lo pueden evitar!
Tercer título de la colección Los líos de Judith y Johan.
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Tiene razón… Además, mi madre me ha dicho<br />
que le da igual que sea <strong>la</strong> favorita de <strong>la</strong> profesora,<br />
¡el<strong>la</strong> quiere que me lo pase bien y que aprenda<br />
muchas cosas! ¡Justo lo que propone Johan!<br />
Cuando el señor Ame<strong>la</strong> termina de pasar lista, dice:<br />
–Como es el primer día… –se rasca el sobaco<br />
como un mono–, saldréis a <strong>la</strong> pizarra… y explicaréis…<br />
o haréis… alguna cosa… que me interese. –Busca<br />
en su bolsillo y saca un puñado de caramelos<br />
que deja sobre <strong>la</strong> mesa–. Y esto será…<br />
para el que <strong>con</strong>siga… aburrirme menos.<br />
–Pero –protesta Babitas– en el horario pone<br />
que ahora toca Matemáticas. Además, en el colegio<br />
está prohibido repartir caramelos.<br />
El señor Ame<strong>la</strong> lo mira molesto:<br />
–Tú sal el primero… por hab<strong>la</strong>r.<br />
Babitas empieza a escribir cifras<br />
y a hacer dibujos raros en <strong>la</strong> pizarra.<br />
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