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Cuando Desperté No Había Nadie

Víctor Mahana en el MNBA (2013) libro del proceso y realización de la muestra en el Museo Nacional de Bellar Artes.

Víctor Mahana en el MNBA (2013) libro del proceso y realización de la muestra en el Museo Nacional de Bellar Artes.

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Maneras de hacer mundos | 11







En las pinturas siempre aparecen lugares que

Mahana ha visitado o con los cuales ha soñado.





Procesos

“Mi proceso creativo es así: yo veo los

cuadros antes de hacerlos; se me aparecen.

Y desde que los veo hasta que se

materializan hay todo un camino.

el desafío de esta exposición fue que cada

cuadro tuviera su propio camino y cada

uno requirió de distintas metodologías”.


Burbuja Óleo sobre tela. 160 x 160 cm. 2012.


“hay una atemporalidad deliberada o tiempo

indefinido; las imágenes podrían situarse en el pasado,

presente o futuro lejano, al mismo tiempo que no

sabemos si el tiempo va hacia adelante o en reversa,

no hay pistas de que el jarrón se esté desarmando o

volviendo a armar, o simplemente en un estado de

gracia y flotación: un instante congelado eternamente”.

Burbuja | 25





Burbuja | 29

Subprime. Grabado aguatinta, 20 x 25 cm. 2012.

IZQ: Desde el boceto, el estudio de tono, los collages

recortados, el boceto en óleo hasta la obra finalizada.


30 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE


Burbuja | 31



“esta fue la primera obra que realicé para la

exposición, es el manifiesto donde se quiebra

mi relación con la pintura clásica, con mis

paradigmas, con la fotografía, y aparece la

premisa que me acompañará en toda la muestra:

cada pintura tiene su propia metodología."

Burbuja | 33


Santiago Óleo sobre tela. 100 x 300 cm. 2012.


Santiago | 35






40 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

“Santiago refleja el privilegio que tiene Mahana

de poder mirar el mundo desde donde lo mira.

o dicho de otro modo: la capacidad que tiene de

hacernos sentir lo que ocurre por debajo de la piel.”

carolIna caStro J., cUraDora De la exPoSIcIón

ARRIBA Y DERECHA: Estudios

en óleo sobre tela. 2011-2012.





Santiago. Grabado aguatinta. 20 x 25 cm. 2012.

“en Santiago, las luces se comportan como telarañas,

como redes, espirales, concentración lumínica que habla

más allá de la representación del alumbrado público

y se acerca a un retrato colectivo, a una vibración".



La torre Óleo sobre tela. 200 x 160 cm. 2012.


“Planteo la decadencia de un sistema, lo que se

está cayendo es una visión del mundo agresiva,

de lo material, de la guerra. es la caída de

una visión patriarcal y fálica del mundo.

el terremoto nos sacudió como país. estas

pinturas están cargadas de información

telúrica chilena, muy energética”.

Santiago | 47










56 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

Color y estrategias pictóricas

GERALDINE MACKINNON, ARTISTA VISUAL E ILUSTRADORA BOTÁNICA

catorce años de carrera pictórica son suficientes para dar cuenta de la evolución

y cambios que ha ido experimentando la obra de Víctor Mahana.

Desde muy joven estuvo atento al oficio de la pintura. esta es una inquietud

que se ha mantenido en el tiempo y que sin duda es parte fundamental

de su obra actual: es en el buen manejo de la técnica donde se sustentan

con solidez sus ideas. está más que probado —los pintores lo sabemos

bien— que si falla el oficio, hasta la idea más brillante y prometedora puede

verse vacía, o simplemente mal hecha. Y al contrario, muchas veces hay

ejecuciones tan perfectas que nos pueden hacer olvidar la falta de poesía

en una obra. Por tanto, lograr el equilibrio entre manejo técnico y el desarrollo

de un lenguaje o imaginario artístico propio es un trabajo que toma

muchísimo tiempo y reflexión.

en sus inicios, Mahana construía escenas donde aparecían seres, espacios y

objetos extraídos de un gran archivo fotográfico personal: fotos familiares,

de viajes, paisajes, entre otros. al combinar fragmentos de estas imágenes

surgían sus inquietantes pinturas. cada una de las fotografías traía la atmósfera

y texturas propias del medio técnico en que habían sido realizadas.

así, aparece un hombre que en lugar de cabeza tiene peces nadando a

su alrededor, pero aún nos queda esa sensación de que son dos realidades

diferentes.

las composiciones logradas de esta forma transmitían su extraña naturaleza.

Sin embargo, en ocasiones, los paisajes y objetos que convivían en el

espacio del cuadro delataban sus diversos orígenes.

el cuadro 29 de febrero (2003), donde un caballo chileno nos mira desde

un pequeño y modesto “living”, marca la diferencia: el tratamiento de la

luz tanto en el espacio como en el animal nos dan a entender que el caballo

sí está ahí, y podemos creer en lo que se nos presenta. Si comparamos esta

pintura con la mencionada anteriormente, vemos que el hombre no proyecta

su sombra sobre el sofá ni el suelo, ni los peces sobre el cuerpo del hombre.

al recorrer toda la escena encontramos estas inconsistencias de luces y

sombras. esta forma de pintar más asociada con el arte Pop irá perdiendo

protagonismo en el tiempo, y 29 de febrero es la pieza, a mi juicio, que hace

de punta de lanza en esta nueva búsqueda.

Y es aquí donde reside una de las intenciones más importantes en la pintura

de Mahana: transportarnos a realidades que pueden ser imposibles, no

obstante creemos en ellas, las sentimos y nos sorprendemos.

Fascinado por las herramientas que la tecnología digital le brindaba,

Mahana estuvo explorando nuevas formas de hacer pinturas durante algunos

años. Buscó escenas de latitudes cálidas y tropicales, exteriores de

edificios, jardines; juegos entre el interior y lo de afuera. el collage digital


Santiago | 57

29 de Febrero. Óleo sobre tela, 100 x 80 cm. 2003.

ayudó a crear muchas obras con colores nítidos y fuertes: celestes, rosados,

turquesas, pastos de verdes crudos y rojos intensos.

Siempre cuidando la factura en sus obras, Mahana se sumergió en imágenes

ricas en contenido, buscando también la riqueza pictórica.

con el paso del tiempo, al ir abandonando los referentes fotográficos que

traen una realidad propia, viene la confianza en que es posible articular por

sí mismo una realidad coherente dentro del cuadro. así, Mahana comienza

a utilizar las fotografías precisamente como eso: como referentes y no

como modelos.

Mahana en el MNBA: el desafío de expandir

sus límites y explorar nuevas posibilidades

La torre es una obra que bajo mi punto de vista reúne varios de los nuevos

aspectos que se han incorporado en la pintura de Mahana. en este cuadro

vemos un gran edificio quebrándose en pedazos y cayendo estrepitosamente

en un tranquilo paisaje. la escena es tan luminosa como oscura.

las estrategias escogidas en la ejecución de esta obra son fundamentales

pues logran expresar la fuerza de la demolición: el suelo bajo del edificio

está estructurado con aguadas, chorreos, líneas azarosas y sueltas. esto

nos ayuda a “sentir” el peso de la mole que cae y del polvo y los restos que


58 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

Dime qué te parece. Óleo sobre tela, 120 x 90 cm. 2003.

a gran velocidad salen disparados en todas direcciones. así como existen

contrastes u opuestos conceptuales en las obras, estos se visualizan también

a nivel pictórico.

la punta de la torre es tocada por un cielo azul muy intenso, casi negro,

que se conecta con el trágico acontecimiento. Pero atrás —en el horizonte—

está la luz y la paz del paisaje natural (uno de los aspectos que ha ido

cobrando fuerza en Mahana). en los bosques y las montañas de más allá,

el silencio. el edificio, en cambio, truena.


Santiago | 59

La adoración del cordero místico. Jan Van Eyck.

Panel central: 223 x 350 cm. 1432.

el referente en que se basó el artista para imaginar el paisaje de La torre

es la escena del altar de Ghent de Van eyck “la adoración del cordero

místico” (siglo xV). la atmósfera del lugar en la obra del flamenco nos

transporta a un momento “tocado” por la mano de Dios, donde los rayos

dorados iluminan la escena creando un lugar ideal. Verdes prados y colinas

azulosas se pierden en el horizonte de un mundo apacible y perfecto.

en este caso, vemos que Mahana contrapone la paz del paisaje místico con

el derrumbe de la torre, tal como lo veríamos en las representaciones del

tarot: el contrapunto entre las apariencias externas (el paisaje y su perfecta

calma) y la realidad interna del sujeto (el derrumbe de todos los paradigmas

y estructuras).

en esta nueva serie de obras de Víctor Mahana se expresa con fuerza la

idea de que la estrategia pictórica influye en el significado y las sensaciones

que evoca un cuadro. Donde priman las transparencias y aguadas se percibe

la liviandad y rapidez de la pincelada. hay menos peso y a la vez más

definición. cito al pintor: “las aguadas encierran todas las emociones que

rondan el mismo acto de pintar”. otros lugares, como el paisaje a lo lejos,

dan la sensación de haber alcanzado un equilibrio. la paz del artista se

transmite. azules y verdes fríos, limpios. en el edificio, en cambio, el polvo

con forma de extrañas columnas casi sólidas —que lo hacen ver como un

monstruo quejándose—, la pintura y la mano se encargan de eliminar toda

levedad. los colores tierra y los grises caen hacia la tierra, que es su origen.

Durante este largo proceso lo que más ha llamado mi atención sobre el

proceso de Mahana es ver cómo el artista que madura sus ideas logra madurar

también su oficio, que es lo que le permite hacer visible lo que para

nosotros es invisible.




La torre. Grabado aguatinta. 25 x 20 cm. 2012.



Cuando desperté no había nadie

Tríptico. Óleo sobre tela. Paneles laterales: 160 x 200 cm. c/u; panel central 200 x 160 cm.

Medidas totales: 560 x 200 cm. 2013.


Cuando desperté no había nadie | 65
















ARRIBA: Vista de las tres caras internas

pintadas por Mahana en la gruta. Dimensiones

variables. Acrílico sobre madera.


“Me propuse hacer un portal interdimensional.

la obra es una gran imagen dividida en tres caras,

con un solo horizonte y punto de fuga, hecha

en blanco y negro. Fue pintada de memoria, sin

fotografías de por medio. Pienso que esta obra

es el verdadero salto y cambio de paradigma de

mi pintura pues aparece una nueva iconografía y

se cuajan un montón de estudios y experimentos

anteriores. es un refectorio, un lugar donde hice mi

rito de paso, donde dejé atrás a mi antiguo yo”.


80 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

La gruta

JUAN FORCH

el tronco que señala el cielo cae. Gira sobre el eje de su herida. roza la

imagen volcánica. Se hunde en el barro que hizo al hombre que cortó el

árbol. el hacha vuelve a golpear con filo inclemente y raja. nacen vigas

tablones tablas tejuelas. el hombre la mujer de lluvias en tormentas alzan

la gruta ofrenda a la virgen de los lamentos. De los encuentros. De los tormentos.

emergen plegarias rezos súplicas imprecaciones pesares preces favores

complacencia gratitud. las noches suceden a los días y los años a los

meses. el favor concedido alumbra el comienzo del olvido. Fin de la pasión.

Surge el viento embravecido. embrutecido. a barlovento levanta nevazones

inclementes. a sotavento arrastra temblores. la gruta cruje de dolor

y olvido. a las tejuelas del alerce varias veces centenario se le platean las

sienes. el tiempo irredento. la devoción dormida. el desdén enloquecido.

la codicia arrastrada. el viento ocupa la nostalgia de la devoción huida. el

viento dueño y señor de la gruta. Su destino. el pintor no encontró colores

en el pesebre abandonado. ni cánticos de niños en medio del estío. ni vaca

ni mula ni magos ni obsequios. abandono. Desolación. Desabrigo encontró

el pintor. Puertas abiertas vidrios partidos. Un corazón abatido. Solo

el vacío de la estela del viento. negro y blanco vio el destino. Premonición.

alerta frente al olvido. afuera ruge el viento. Siempre. Inagotable. el viento

y el tiempo en la gruta de los vientos. Día. noche. las cuatro estaciones

por delante. Viento y tiempo del olvido. la senda del alivio.





Cuando en febrero de 2012 Juan Forch invita a Víctor

Mahana a pintar un mural en una gruta luterana

de 1800 en Quilanto, Puerto Octay, el artista se

encontraba en pleno proceso de estudio para las que

serían las obras que constituirían la exposición en el

MNBA. Fue así como La gruta de los vientos —la pintura

mural que Mahana pintó dentro de la gruta— se

transformó en el gran estudio que dio origen al tríptico

que se presenta como obra central de la muestra.




En noviembre de 2012, un viaje a Escocia aporta

nuevas experiencias e imágenes que influyeron

fuertemente en el proceso creativo del tríptico Cuando

desperté no había nadie: faros, paisajes, precipicios,

formaciones rocosas, plantas nucleares, bosques y

mares que pintaría Mahana a su retorno. Además

pudo ver y revisar nuevamente en vivo las obras

de Pieter Bruegel, Henry Russeau, Hiroshigue y

Hokusai, que sin duda influyeron la obra venidera.





Cuando desperté no había nadie | 91

“es el hijo de la gruta de los vientos. es un portal que

une la vida y la muerte, lo material e inmaterial.

estas pinturas nos remiten a un mundo en decadencia

y destrucción, pero a la vez inspiran tranquilidad e

incertidumbre. en ellas no hay personas, pero están

presentes todos los signos que sugieren que el hombre

ha estado allí; su energía está en todos los elementos

de su propia creación: la industria, los edificios, la

ciudad, los puentes, los muros. es decir, hay una

presencia a través de la ausencia. las localizaciones

son lugares que yo he visitado o con los cuales he

soñado, las escenas tienen una luz que transita

entre el atardecer y el amanecer. es esa ambigüedad

la que llega a generar un tiempo indefinido”.

IZQUIERDA: Remolino, puente

y chimeneas. Grabados

aguatinta. 20 x 25cm. 2012.

ARRIBA: Boceto-estudio para el

tríptico Cuando desperté no había nadie,

lápiz y tinta sobre papel. XXXX.





Cuando desperté no había nadie | 95







Gaza Óleo sobre tela. 160 x 200 cm. 2013.






106 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

“es un ocaso; la supervivencia; un campo de

concentración; una alegoría bella de algo triste.

es una luz que se apaga. los árboles son también

pulmones, neuronas, venas, raíces y por qué no

decirlo, familias rodeadas por un muro asfixiante que

dialoga sin duda con la densidad y el aislamiento”.




Gaza. Grabado aguatinta, 25 x 20 cm. 2012.





Babel Óleo sobre tela. 200 x 160 cm. 2013.






118 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE

“Una torre de Babel con forma de remolino invertido,

una alegoría acerca de la avaricia y ambición

desmedida. es el materialismo, un elefante blanco,

un edificio colosal que está oxidándose en medio

de un lago (de la isla de Skye, escocia) también con

colores otoñales. el lago forma un espejo. no hay

olas ni movimiento; es un instante congelado”.




Babel. Grabado aguatinta, 25 x 20 cm. 2012.



Las dos versiones que pintó el artista

Pieter Bruegel de Babel. (1563).

World Trade Center.

Fuente: Wikipedia.

El desafío era pintar una visión contemporánea y a

la vez universal del mito bíblico de la Torre de Babel.

Uno de los referentes indiscutidos fue Pieter Bruegel,

quien pintó en dos oportunidades dicha imagen.

La torre de Babel de Mahana está en medio de un

lago quieto, transformado en un espejo inmóvil. Su

estructura está basada en el revestimiento de acero

y las formas arabescas del World Trade Center

de Nueva York. Presenta signos de oxidación.


Caulle Óleo sobre tela. 200 x 160 cm. 2013









El caballo de Chernobyl. Grabado aguatinta. 25 x 20cm. 2012.


Caulle | 133

Primer boceto. Dibujo sobre papel.

Monte Fuji en un día despejado. Katsushika Hokusai. Grabado, 26 x 38 cm. 1830.



Túnel Óleo sobre tela. 160 x 200 cm. 2013.








El fondo Díptico. Óleo sobre tela. 160 x 200 cm c/u. Medidas totales: 200 x 350 cm. 2013.











152 | Víctor Mahana | CUANDO DESPERTÉ NO HABÍA NADIE


Túnel | 153

Todo lo que está, podría no estar

MARIO HAMUY, ASTRÓNOMO

¿Podría Ud. imaginarse un universo tan complejo como el nuestro sin el

espíritu humano preguntándose sobre su entorno? Parecería un gigantesco

desperdicio de complejidad y belleza. Son los observadores con conciencia

—capaces de usar sus sentidos cognitivos para procesar los estímulos externos

de la realidad— cuya presencia le da sentido al universo. el ser humano

entonces es la conciencia de este y al observarlo se ve a sí mismo, en

un mundo material en que las cosas existen porque nosotros estamos acá.

en torno a cada cosa somos nosotros quienes hemos establecido convenciones

de que algo es, por ejemplo, para sentarse. la obra de Mahana crea

una nueva realidad en torno a cada fenómeno, mundos en que los objetos

pueden tener distintos significados a la vez. Su registro extiende nuestros

horizontes, permitiéndonos ver más allá de lo material y expandir nuestra

conciencia. es una invitación a imaginar nuevos universos, a cada uno de

los cuales es usted —el observador— quien le otorga vida. la luz de sus

cuadros honra su doble identidad de partícula u onda con que la naturaleza

la dotó, transmitiéndonos mensajes de certeza incompleta, mundos en

los que los objetos pueden ser distintas cosas al mismo tiempo. la incertidumbre

de heisenberg está siempre presente en la obra. todo lo que está

podría no estar. Mahana registra lo que no existía, dotándolo de existencia,

derrumbando las fronteras entre la masa y lo inmaterial. Su obra está

permanentemente en proceso de materializar lo invisible del mismo modo

que el universo embrionario se materializó a partir de la nada luego del Big

Bang de lemaitre. tal como un poderoso telescopio, el pincel del artista

es el instrumento que vence la limitada percepción humana, haciéndonos

viajar por el tiempo, cambiar nuestra visión y viajar por universos paralelos

en que lo importante no es lo que se ve a primera vista sino el universo que

uno mismo quiera crearse. Su obra expande nuestra conciencia y, de paso,

la del universo, recordándonos que la verdad está en permanente construcción,

fenómeno compartido por el científico y el artista.



Carretera Óleo sobre tela. 120 x 90 cm. 2013.





“Me encanta que la realidad pueda ser algo mucho

mas inmenso de lo que somos capaces de percibir

con nuestros sentidos, que es más grande de lo

que podemos apreciar o aprehender. hay una

teoría que plantea que si no hay observador, no

hay universo; si no puedo ver o medir algo, no

existe. toda la realidad se basa en consensos,

tiene su analogía en el proceso de hacer arte, y

de cómo las obras cobran vida al ser vistas”.

Carretera | 159




Caída libre Óleo sobre tela. 90 x 120 cm. 2013.









Migración Óleo sobre tela. 160 x 160 cm. 2013.


“Uno de mis grandes objetivos era que las obras

tuvieran alma, un aura humana; que no fuera

una copia de una foto, sino un ser humano

que pintó en un determinado momento de su

vida y quedó plasmado en la tela para siempre.

es la gran revolución de estas obras.

ahora pinto lo que está contenido en mi inconsciente.

las imágenes aparecen en mi cabeza, pasan a la tela

y se materializa una escena que antes era invisible.

abandoné la fotografía y el fotorrealismo por una

pintura de memoria, psíquica y más relacionada

con los sentidos, que busca humanizar el sistema

creativo. Salir de la fotografía fue dar un paso

desde la imagen generada por un ente mecánico

a una creada orgánicamente con los propios ojos,

con las propias limitaciones físicas y gestos”.

Migración | 171








La salida Políptico. Óleo sobre tela. 100 x 80 cm c/u. Medidas totales: 100 x 350 cm. 2013.


La salida | 179










Registro del montaje final de la exposición

Cuando desperté no había nadie en la sala Chile

del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago

de Chile, julio a septiembre de 2013.











El equipo completo de la exposición y de este libro.

De izquierda a derecha: Camila Gutiérrez,

Alberto Mora, Mariana Milos, Teresita Raffray,

Luis Carlos Vilches, Juan Carlos Gutierrez,

Gabriela Precht, Geraldine Mackinnon,

Marcelo Céspedes, Víctor Mahana, Mariana Babarovic,

Matías Kappés, Patricia Novoa y Carolina Castro J.




Biografía | 201

VÍCTOR MAHANA NASSAR (Santiago de Chile, 1977)

Es licenciado en arte UC. Además de pintor se desempeña como grabador e

ilustrador. Desde 1999 ha realizado más de 56 exposiciones tanto en Chile

como en Estados Unidos y Bélgica: 11 individuales y 45 colectivas.

PREMIOS Y DISTINCIONES

2005 Premio Edward W. Said otorgado por la Fundación Palestina Belén

2004 Medallas de Oro ACHAP, Asociación Chilena de Agencias de

Publicidad. Categoría Mejor Gráfica y Mejor Campaña, Santiago, Chile.

2003 Concurso Pintura y Escultura CCU. Compañía Cervecerías Unidas,

Santiago, Chile.

2002 Beca Amigos del Arte, Santiago, Chile.

2000 Tercer Premio, Concurso de Pintura Palestina Vista por Chile. Club

Palestino, Santiago, Chile.

COLECCIONES

Su obra forma parte de colecciones nacionales (CCU, BASF, Almagro,

Universidad Católica, Tur-Bus, Club Palestino, Bazuca.com, Roos Films,

Inversiones San Jorge y particulares) e internacionales en Estados Unidos

(New York, Washington DC, Miami, Seattle, Connecticut, Ohio), Canadá,

Inglaterra, Uruguay, República Dominicana, España (Barcelona, Valencia),

Bélgica, Holanda, Perú, México y Beijing.

PUBLICACIONES

Pintura chilena 200 años (Editorial Kaktus, 2011)

Catálogo Ch.ACO (2010)

CCU en el Arte (2009)

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