24.11.2022 Views

DIARIO DE PEREGRINA.Pura Fernández. Camino de Invierno

You also want an ePaper? Increase the reach of your titles

YUMPU automatically turns print PDFs into web optimized ePapers that Google loves.

comprado allí una casa e imagino que habría hecho el Camino de

Invierno, porque dime tú sino cómo iba a saber ese hombre que esta

aldea de la España vaciada existía en el mapa.

A España viene dos veces al año para hacer y colocar máscaras y una

de las últimas veces y como no podía ser de otra manera, se cayó de las

escaleras colocando una de ellas en un pino y se rompió la tibia y el

peroné.

En esa aldea de Alvaredos los pocos vecinos que habitan tenían un

rincón con fruta, frutos secos y zumos para que los peregrinos podamos

coger lo que queramos a nuestro paso.

Allí me despedí de Marcos y Poti hasta que nuevamente me volvieron a

alcanzar.

Ellos apenas paran excepto para descansar de la mochila y yo no

descanso casi nunca de la mochila por no tener que colocármela de

nuevo pero paro mucho para desplegar el trípode.

En la siguente aldea de Montefurado nos despedimos definitivamente

en el día de hoy porque yo iba a dormir sí o sí en Quiroga y ellos donde

les llegaran las fuerzas para colocar la tienda de campaña.

Nos dimos los teléfonos para que como yo iba por delante, poder

decirle si desde ese momento en adelante me encontraba alguna ermita

con pórtico escondida en la montaña o algún porche de casa

abandonada donde poder resguardarse.

Así lo hice y así le informé cada vez que veía un lugar susceptible para

poner la tienda.

En la puerta de una ermita solitaria le dejé mi botella de medio litro

llena de agua para que Poti no pasara sed en lo que le quedaba de día.

Proseguía mi ruta cuando de repente bajando un repecho veo subir de

frente y corriendo un zorro. En la décima de segundo que duró la

escena me dio tiempo a observar lo bonito que era el animal, con ojos

rasgados y una cola que parecía un pompón.

En esa décima de segundo me dio tiempo a decirme a mí misma,

tranquila, no te pares, que no te note el susto.

Cuando ya daba por hecho que nos íbamos a cruzar y que no sabía si

me llevaría un mordisco en la pierna el animalito se asustó más que yo

y escaló corriendo por la ladera.

Al segundo se oyeron perros ladrando escandalosamente y a los pocos

minutos varios tiros.

Ojalá no le hayan disparado al zorro pensé.

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!