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Fanzine "Un Mundo Mejor" nº3

Fanzine utópico "Un Mundo Mejor". Utopías, futuros deseables y sueños posibles. En el número 3 encontrarás análisis de películas, cuentos, resúmenes de eventos, memes, extractos de noticias.

Fanzine utópico "Un Mundo Mejor". Utopías, futuros deseables y sueños posibles. En el número 3 encontrarás análisis de películas, cuentos, resúmenes de eventos, memes, extractos de noticias.

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Un Mundo Mejor

Utopías, futuros deseables y sueños posibles

#3 2022



Un Mundo Mejor #3

Este es un fanzine utópico para imaginar mundos mejores

Puedes imprimirlo, fotocopiarlo o distribuirlo como quieras

Todos los textos propios están publicados bajo licencia Creative Commons

Reconocimiento-NoComercial

Textos ajenos con copyright reproducidos sin ánimo de lucro

Foto de portada: Melanie Valle Detry

Maquetación: Javier Muñoz Ferrara


Índice

Solarpunk en Disney 2

Carles Llonch Molina

7 Diferéncias Utópicas 6

Rincón del Meme 7

Asamblea Ciudadana para el Clima 8

Melanie Valle Detry

La Visita de Mnemósine 10

Melanie Valle Detry y Marta Lizcano Barrio

Un 2060 en el que Querer (y Poder) Vivir 14

Melanie Valle Detry

Noticias para Un Mundo Mejor 16

Visto en Internet 18


Parece mentira, pero aquí estamos una vez más. Esto que tienes entre manos (o que lees

en la pantalla) es una utopía en sí mismo. Llegar al número 3 de este fanzine no ha sido

fácil. Todas las personas que de una manera u otra estamos implicadas en este proyecto,

como probablemente te ocurra a ti también, nos vemos arrastradas por el día a día, las

largas jornadas laborales y multitud de temas personales y familiares, así como de otros

proyectos en paralelo. Por eso estamos muy felices de poder llegar hasta este número y así

contribuir un poco más a difundir y potenciar el pensamiento utópico.

En este número, además de las secciones ya habituales en los números anteriores, hemos

querido incidir especialmente en temas relacionados con el clima y la ecología. La actual

crisis climática es uno de los retos más importantes que tenemos frente a nosotros y

pensamos que es importante tanto ser conscientes de ello como ser capaces de imaginar

futuros en los que nuestra relación con el entorno es más sana y sostenible. Para poder

desenraizar de nuestra mente y nuestros hábitos las dinámicas destructivas con el planeta

que habitamos primero hemos de ser capaces de imaginar nuevas formas habitar nuestro

entorno.

Para abordar estos temas, esta vez contamos con menos artículos pero más extensos.

Tenemos reseñas y análisis de películas y revistas, un resumen de lo abordado en la

Asamblea Ciudadana para el Clima, el final del relato que iniciamos en el número anterior

y hasta un hilo sobre murallas verdes en el mundo, además de noticias, memes y juegos

habituales.

Como siempre decimos, cuantas más seamos imaginando la utopía, mejor. Si quieres

colaborar con algún texto, ilustración, juego o cualquier otro contenido, no dudes en

escribirnos a:

mundomejorzine@protonmail.com

¡La imaginación no tiene límites!

Colectivo Utopías Siglo XXI

1


Solarpunk en Disney

Una reflexión a raíz de Mundo Extraño (2022)

Que vivimos un auge de las ideas utópicas es sabido por

cualquier persona que se haya interesado por el tema

en los últimos años. Muestra de ello es precisamente la

edición de un fanzine como este, pero también la

proliferación de grupos de lectura, reediciones,

traducciones, concursos, talleres, seminarios y charlas

que tienen como preocupación central alimentar con

imaginarios de futuro al mundo que vivimos, en

especial ante los retos que plantea las crisis nos

acechan (crisis ecológica y climática, pero también

económica, social, etc.).

En este contexto llega la película Mundo Extraño

(Strange World), estrenada por Disney en 2022. Se

trata a todas luces de una obra empujada por esta

emergencia, en la cual observamos anclajes en ideas de

la tradición utópica literaria y la cual podría

considerarse como la primera película

conscientemente solarpunk (al menos en el

mainstream).

El Solarpunk es un subgénero reciente de la ciencia

ficción (la primera antología fue publicada en 2012 en

Brasil). A grandes rasgos, sus obras se suelen centrar

en presentar una visión optimista del futuro en el que

la tecnología sostenible y la comunidad colaborativa

son la clave para un mundo mejor y más justo. Por el

tono general, el solarpunk podría entenderse como una

contestación al cyberpunk, si bien tampoco esto es

estricto. Eso es así sobre todo por cómo se suele

abordar la cuestión de la tecnología, con una visión

positiva, viéndola como parte de la solución a los

problemas ecológicos que aparecen en las historias. Un

tema que aparece de manera recurrente, ya sea con

implicación en la trama central, ya sea como parte del

escenario, es el de las fuentes de energía renovable. La

idea de la sostenibilidad de la tecnología y la energía es

central, tanto como el sentido de justicia social.

Además, como en algunas obras que entroncan con la

tradición utópica a partir de los años 60, en el

solarpunk se suele abordar el tema de las condiciones

de posibilidad de la utopía. Pienso en los ejemplos

clásicos de Los desposeídos de Úrsula K. Le Guin o la

trilogía marciana de Kim Stanley Robinson, en cuyas

tramas es bien presente esa reflexión meta-utópica. En

Mundo extraño esto se reflejaría en que se enfrentan

dos modelos de

sociedad que

p o d r í a n

considerarse

utópicos: una

tecnocéntrica y

otra más

ecocéntrica.

Siguiendo con

algunas de las

tendencias de la

última ciencia

ficción, también

aparecen temas

como la

reflexión acerca

de la otredad o

la aparición de

elementos de

“ c i e n c i a

mágica”. Sus personajes son diversos, con

representación de lo queer, culturas no occidentales,

sujetos no humanos. A menudo aparece lo simbiótico

como sustrato de esta otredad. La conciliación suele

predominar para resolver los conflictos, pero también

suele aparecer el sujeto colectivo o la lucha política,

representada por activistas y revolucionarias.

Quizás me equivoque y en la descripción anterior haya

buscado que lo definido entre en la definición, pero si

habéis visto la película y habéis leído alguna de las

antologías solarpunk seguramente estaréis de acuerdo

conmigo. Dejadme, para aquellas personas que no la

hayan visto, que la resuma brevemente. Aviso que se

vienen spoilers.

La acción sucede en Avalonia, una civilización que se

encuentra en un valle aislado por unas terribles

cordilleras. Esa condición los ha llevado a una

situación cercana al colapso. Jaeger Clade y su hijo

Searcher intentan abrir una vía de escape hacia el

exterior con la esperanza de poder ayudar a su pueblo.

Clade es un aventurero osado obsesionado con poder ir

más allá de las montañas mientras que Searcher tiene

un perfil más científico y calmado y sigue a su padre

cada vez con menos entusiasmo. En uno de sus

2


intentos desesperados de cruzar las cordilleras, el hijo

descubre una planta con propiedades prometedoras en

una cueva. Mientras que el equipo de exploración

consensua volver para estudiarla, Clade decide seguir

adelante con la exploración en solitario, abandonando

así a Searcher. La planta, a la que denominan Pando,

resulta ser una fuente de energía cultivable que supone

la salvación de Avalonia.

Tras un salto temporal, vemos cómo se ha dado un gran

avance tecnológico en la civilización, se entiende que

gracias a esa fuente de energía aparentemente

ilimitada. Searcher se dedica al cultivo de Pando junto

a su mujer Meridian y a su hijo Ethan (por cierto, el

primer personaje principal LGTBQ de Disney).

Se ha desplegado una sociedad de consumo, una utopía

de clase media en la que los hogares están repletos de

electrodomésticos alimentados por las semillas de la

planta (máquinas de café, neveras, cocinas, tocadiscos,

hornos…) y las ciudades son un bullicio de medios de

transporte de todo tipo, público y privado, (naves

voladoras, trenes…) así como un sistema de

iluminación que permite la construcción de

arquitecturas tan ambiciosas como fantásticas.

Aquí me paro un segundo pues, aunque he mencionado

los temas que vinculan Strange World con el

solarpunk, no he dicho nada de los elementos estéticos

que también los conectan. Vemos en el diseño de

Avalonia un marcado carácter multicultural acorde con

la variedad de sus habitantes, que va desde los

estampados y cortes en la ropa a las formas en los

edificios. Personalmente, creo que está muy bien hecho

ese sincretismo en el que conviven elementos de

diferente procedencia sin que ninguno acabe de

imponerse al resto. La ropa recuerda un poco a la que

se puede ver en mercados de artesanía o ferias

medievales, la verdad.

El diseño de las máquinas y sobre todo los medios de

transporte tiene un gusto a steampunk, manteniendo

esa mezcla característica entre tecnología avanzada y

cachivache que resulta tan atractiva. Algo similar

ocurre con el urbanismo y la arquitectura. En ella

conviven esas citas a diversas culturas con un diseño de

ciudad medianamente vertical y verde, diseño

ampliamente trabajado en la imagen de la ciudad

solarpunk, en la que se encuentran el tráfico bullicioso

de los transportes públicos con los edificios poblados

de plantas en cada uno de sus rincones. También hay

que destacar cómo en los interiores se emplean

elementos decorativos claramente inspirados en el

modernismo (algo muy evidente en el caserío de los

Clade), estética muy reivindicada en los foros

solarpunk y citada como referente en fanzines por

ilustradores y diseñadores de moda.

Volviendo a la trama, sucede que el Pando empieza a

enfermar por causas desconocidas. La líder de Avalonia

le pide a Searcher que se una, en calidad de experto, a

una misión para encontrar un hipotético punto

subterráneo desde el que parece que se esparce el mal

a todas las plantas. Y en este punto empieza la

aventura, pues montados en una nave tripulada

emprenden un viaje al centro de la tierra al más puro

estilo Jules Verne (una referencia nada escondida en la

película). Es así como descubren una “tierra interior”

visualmente muy atractiva que está poblada por

criaturas coloridas y extrañas que, por cierto, parece

que no acaban de ser

amigables.

Allí se dará el reencuentro

entre las tres generaciones de

Clades: Searcher, el abuelo

Jaeger (que llevaba años

perdido en ese submundo) y

el nieto Ethan (que se había

colado como polizón en la

nave) así como Meridian

(que había ido en busca de su

hijo) y Legend (el inteligente

perro familiar de tres patas).

Mano a mano, no sin

ausencia de problemas, los

Clade harán el gran

descubrimiento: que en

realidad habitan un ser vivo

gigantesco que navega en un

3


planeta oceánico al más puro estilo Mundodisco y que

las criaturas que pueblan su interior son en realidad

partes celulares del mismo. Con ese descubrimiento

llegan a la conclusión de que el Pando era en realidad

una enfermedad que afectaba a la criatura-mundo

poniendo en peligro al bienestar y la supervivencia de

todos, y que el sistema inmune de la misma lo combatía

para evitar su muerte.

Avalonia estaba aislada en un sentido mucho más

estricto al que se pensaban. Esta es quizás la idea más

interesante de la película, la manera en que se muestra

cómo esta nueva información lo cambia todo y hace

surgir en esa sociedad una idea de hogar

completamente diferente, una que implica la idea de

límite y de interdependencia. Una consciencia

ecológica, vaya. Pero esa consciencia no llega de

repente, pues los Clade tendrán que enfrentarse con el

poder de la comunidad, personalizado en la líder

Callisto Mal y los otros miembros de la expedición, los

que en un principio se niegan a cambiar el curso de sus

acciones dirigidas a la supervivencia del Pando.

Pero como no podía ser de otra manera en una película

de esta índole, los buenos ganan. Pese al conflicto, los

protagonistas acaban convenciendo a sus paisanos y

salvar a la criatura, poniendo en riesgo sus vidas y con

ello ganándose la ayuda de las criaturas/célula.

Finalmente, en Avalonia se decide colectivamente

abandonar el biocombustible y renunciar a todo el

bienestar que este suponía. Esto no aparece

estrictamente en la película, pero se da a entender en

una escena en la que se ve cómo todo el pueblo

presencia la inauguración de unos generadores eólicos

que dan la energía necesaria para iluminar las calles.

Paralelamente a la trama principal alrededor del

Pando, se desarrolla otra intrafamiliar en los Clade, la

conciliación entre Jaeger y Searcher así como la

búsqueda identitaria de Ethan, en quien de alguna

manera se dará una síntesis del abuelo y el padre. Me

gusta observar este proceso como la emergencia de un

“nuevo héroe” que vendría a superar a los

protagonistas de la ciencia ficción anterior, a los

aventureros e ingenieros movidos por la dominación

sobre el entorno, ya sea mediante la fuerza bruta o la

ciencia. Ethan tiene arrojo empático, es un activista

cuya aventura es ayudar a sanar el mundo que habitan.

Además, creo que no es casualidad que sus antecesores

sean hombres heterosexuales blancos, muy en el perfil

del héroe de la ciencia ficción clásica, y que él se

desmarque también en ese sentido.

Creo que se ve por dónde van los tiros de mi defensa de

Mundo Extraño como una película solarpunk, no

quiero extenderme mucho más en eso, aunque me

gustaría aterrizar algunas de las ideas que me

surgieron a partir del visionado.

Ya he dicho que lo que me resultaba más interesante

era ese despertar de la conciencia ecológica en la

sociedad de Avalonia, pero no por el cambio en sí, sino

porque el mismo les lleva a tomar la decisión de

decrecer. Pero no se trata de una vuelta a la casilla de

salida en lo tecnológico, sino en un cambio de rumbo y

una revisión que no desecha lo que había previamente.

Se entiende que lo que se avanzó tecnológicamente

gracias al Pando ha permitido llegar a esa energía

renovable que en última instancia se muestra como

una precaria recuperación del bienestar (mientras se

encienden las bombillas en la noche, los habitantes

apagan las velas con las que habían estado

iluminándose).

El paralelismo de la tortuga con nuestro planeta es

fácilmente comprensible, si bien acarrea todos los

problemas de la concepción de mundo como entidad

viva. Esta cuestión se ha tratado en otras

superproducciones cinematográficas,

siendo quizás Avatar la más conocida,

pero la relación entre los avalonianos y su

mundo es ciertamente diferente a la de los

na'vi y el suyo.

En Pandora, los na’vi tienen un vínculo

místico con todas las criaturas vivas en el

seno de Eywa. Este sentimiento de

pertenencia deriva en un sistema de

creencias que los mantiene en un tipo de

sociedad tribal basada en la caza y la

recolección, en una especie de utopía

primitivista de la harmonía en y con la

diosa Naturaleza (recomiendo mucho el

hilo de twitter que le dedicó Francisco

Martorell Campos a esta cuestión https://

4


Yo no diría que la película tiene un

mensaje anticapitalista más allá,

quizás, del implícito en el rechazo de

la idea de crecimiento infinito en los

términos que la economía se suele

manejar. Realmente parece que la

sociedad ecocéntrica que emerge al

final podría tener un carácter

estacionario y circular, pero también

podría entenderse como una defensa

de un Green New Deal consensuado

entre las fuerzas internas del

capitalismo. Viniendo de donde viene,

las sospechas no son infundadas.

Quién sabe.

twitter.com/FraMartorell/status/

1609931542616236032 ). En la primera película, la

diosa misericordiosa decide tomar parte en el conflicto

con los humanos extractivistas en pos del Bien y la

pervivencia de dicha harmonía sagrada. Los na’vi se

salvan, literalmente, rezando.

Los avalonianos, sin embargo, necesitan cuidar su

mundo porque es su vehículo, lo cual es una forma de

enfocarlo mucho más pragmática y antropocéntrica.

No son uno con el mundo, sino que simplemente están

en él y, puesto que su supervivencia depende del

bienestar de este, deciden cuidarlo. Es importante ese

“deciden”, pues se entiende que el giro de timón en su

civilización lo dan tras haberlo hablado, debatido y

consensuado. Haciendo política, vaya.

Así parecería que han decidido pasar de un modelo

económico clásico por uno más ecológico, el cual tiene

en cuenta los límites materiales de su “nave espacial” y

que les requiere redirigir sus esfuerzos según la nueva

escasez energética, así como hacer algunas renuncias.

En una última escena de la película vemos cómo se han

recuperado la tracción animal, los dirigibles y el cultivo

de vegetales de todo tipo (en lugar del monocultivo de

Pando).

Pero todo este análisis se hace "a pesar" de que la

película es, como decía al principio, obra de la factoría

Disney. Una empresa que ya ha demostrado en otras

ocasiones poco o ningún respeto por los valores que

dice defender en esta película. Mark Fisher ya advirtió

de la existencia de un anticapitalismo corporativo que

no venía sino a alimentar la propia pervivencia u

omnipresencia de lo que denominó realismo

capitalista. Como ejemplo, además, utilizó una película

de la misma casa: Wall-E.

El hecho de que sea tan claramente

solarpunk tampoco es

necesariamente algo a celebrar. Por un lado, creo que

el género acarrea mensajes importantes, pero ya se ha

visto anteriormente cómo la carga crítica de otros

movimientos culturales underground se ha ido

disolviendo a medida que se han popularizado,

reduciéndolos en muchas ocasiones a sus componentes

estéticos (algo que pasó con el cyberpunk, si bien con

excepciones). Quizás simplemente asistamos a la

canonización del solarpunk como una etiqueta más y

eso sea bueno de por sí porque supone la preocupación

real por las cuestiones que aborda.

A pesar de todo, Mundo Extraño puede ayudar a

introducir a las nuevas generaciones ciertas ideas sobre

ecología muy útiles y potentes, y que pueden abrir

debates y conversaciones profundas. Teniendo en

cuenta otras producciones dirigidas al mismo público,

eso ya es todo un punto a favor. Además, supone una

muestra audiovisual de contenido utópico, algo

realmente poco habitual y que creo que hay que

celebrar.

Para terminar, me gustaría reproducir las palabras de

una carta de Ethan dirigida a Searcher que dan cierre a

la película:

“Querido papá, aunque fue un año increíblemente

difícil, es inspirador ver lo resiliente que puede ser la

gente. Podemos ser ingeniosos. Podemos sorprender.

Está claro que el mundo cambió. Y sigue cambiando. Y

aunque no podemos vivir como en el pasado, ahora nos

dimos una mejor oportunidad para el futuro. Aún no

llegamos, pero lo haremos. Porque el mejor legado que

podemos dejar es hacer un presente que valga la pena

vivir mañana.”

Carles Llonch Molina

5


Encuentra las 7 diferencias…

… entre tu mundo actual y tu mundo ideal y anótalas aquí:

1:

2:

3:

4:

5:

6:

7:

¡Enhorabuena! Ahora ya puedes empezar a caminar hacia tu utopía.

6


Rincón del Meme

7


Asamblea Ciudadana para el Clima

(España 2021-2022)

Poco se ha escrito sobre la Asamblea Ciudadana (AC)

para el Clima organizada en España entre noviembre

de 2021 y mayo de 2022. Y poco se ha hablado de ella.

Tal vez sea porque el informe final de esta primera

Asamblea Ciudadana en España es impresionante (si lo

comparamos con los tiempos necesarios para alcanzar

acuerdos así en la política institucional): en menos de

un año, cien personas elegidas al azar han conseguido,

tras recibir una formación por parte de un grupo

experto y con apoyo de facilitadoras y facilitadores,

redactar un informe con 172 recomendaciones para

paliar las consecuencias de las crisis climática y

energética y construir otra sociedad viable, justa y

respetuosa con el planeta que habitamos, sus

diferentes territorios y las otras especies que la

pueblan.

Asambleas ciudadanas: ejemplos y

funcionamiento

La AC para el Clima española se suma a iniciativas

similares en otros países como Francia o Irlanda. En el

segundo caso, por ejemplo, tras meses de formación,

trabajo y diálogo colectivo, la AC formada se posicionó

a favor de la legalización del aborto o del matrimonio

entre personas homosexuales y los referendums

celebrados a continuación permitireron ratificar dichos

cambios en un país donde la moral catolica sigue

siendo muy presente.

Las ACs se organizan desde entidades estatales,

pueden ser vinculantes o no serlo (como en el caso

irlandés o español) y constan de varias fases. En un

primer tiempo, se seleccionan a quienes participarán

en ella de forma aleatoria y a la vez de manera que

represente a toda la ciudadanía (en cuestiones de

género, clases sociales, niveles de estudios, orientación

sexuales, origen étnico, religión, etc.). En el caso

español, una vez formada, la asamblea participó en seis

sesiones divididas entre exposición de la problemática

y posibles soluciones por parte de un grupo experto y,

luego, debates en pequeños grupos para proponer

soluciones a la crisis climática. El informe final es fruto,

por lo tanto, de un trabajo colectivo, del debate y señala

el porcentaje de apoyo que recibió cada medida

propuesta dentro de la asamblea. Además del equipo

logístico y de otro de expertas y expertos, es

imprescindible hacer hincapié en el trabajo de un

grupo para facilitar los debates, la participación y buen

funcionamiento de la asamblea.

172 recomendaciones: el informe final

El informe final se compone de recomendaciones

apoyadas por una gran mayoría de quienes han

participado en ella: el porcentaje de apoyo es

generalmente superior al 90%, rozando o alcanzando el

100% en muchos casos. Estas recomendaciones se

aglutinan en objetivos y esos mismos en cinco “áreas de

vida”: área de vida y sociedad de consumo, área de vida

y sociedad de alimentación y usos del suelo, área de

vida y sociedad de comunidades, salud y cuidados, área

de vida y sociedad de trabajo, área de vida y sociedad

de ecosistemas. Se basa, finalmente, en ocho principios

consensuados.

En la primera área, se encuentran, entre otras,

recomendaciones sobre la gestión energética (creación

de comunidades energéticas, eficiencia en edificios,…),

la importancia de alargar la vida útil de los objetos que

construimos y de poder repararlos, la necesidad de

sensibilizar a la población acerca del decrecimiento y al

profesorado sobre la crisis climática.

En la área de alimentación y suelos, se recomienda

promover una alimentación “ecosostenible: de

proximidad, saludable, de temporada y libre de

químicos” (p.33), poner en marcha “consejos

alimentarios municipales con participación ciudadana,

de la administración y empresas y otros agentes de la

cadena de alimentación” (p.36), crear material

divulgativo de fácil comprensión sobre alimentos de

proximidad y de temporada, recuperar la calidad de los

suelos disminuyendo el uso de químicos, desarrollar

una gestión pública y sostenible del agua, etc.

La tercera área se centra en medidas relacionadas con

el transporte (tren, desarrollo de redes de transporte

público, cooperativas para compartir coches, …), la

protección y recuperación del ámbito rural dotándolo

de los servicios públicos y privados necesarios, el

refuerzo del Sistema Público de Salud, la divulgación

de información veraz sobre el cambio climático en los

medios de comunicación y medidas para permitir la

conciliación entre vida laboral y cuidados. También se

8


construcción de ciudades más resilientes y verdes.

Finalmente, se insiste en la necesidad de “Difundir

información veraz y con base científica sobre el cambio

climático” (p. 104).

¿Y ahora qué?

Aunque esta lista de recomendaciones y objetivos

propuestos por la AC parece larga, no es exhaustiva.

Son muchas las propuestas redactadas y aprobadas y

urgente la aplicación de muchas de ellas.

insiste en la necesidad de formar a docentes en el

ámbito educativo, a técnicos para actuar cuando se

producen fenómenos meteorológicos extremos y a la

ciudadanía en su conjunto para que sea participativa

en consejos, asambleas,... Finalmente, una parte

importante se refiere a las migraciones y la importancia

de planificar la atención a refugiados y refugiadas

climáticas.

En cuanto al mundo laboral, la asamblea ha dirigido su

atención hacia la mejora de la eficiencia energética de

lugares de trabajo, la salud y seguridad de quienes

trabajan en condiciones meteorológicas extremas, el

desarrollo de una red de transporte público y limpio

para cubrir las necesidades reales de la clase

trabajadora, la descarbonización progresiva de la

economía, la reconversión de trabajadores y

trabajadoras afectados por la transición energética y

ecológica, la reducción de la jornada laboral. También

se promueven la economía circular, la regularización

de precios para proteger la producción local, la

regulación y decrecimiento del extractivismo, la

colaboración de centros de investigación

(universitarios, por ejemplo) con empresas, la

formación en el ámbito de la educación y docencia.

Para terminar, la asamblea se ha centrado en la

protección y regeneración de los ecosistemas, la

protección de las otras especies de seres vivos y la

protección del territorio. Esto abarca aspectos legales

con formación de jueces en relación con la crisis

climática, el establecimiento y cumplimiento de leyes

en la materia o “tipificar el ecocidio como delito en el

marco jurídico español en casos de daño masivo y de la

destrucción del ecosistema” (p. 92). Además, incluye

recomendaciones relacionadas con las infraestructuras

(carreteras, etc.) y su impacto medioambiental y en

ecosistemas; otras relacionadas con la construcción de

plantas de producción de energía renovables exigiendo

protocolos de impacto ambiental e información fiable a

la ciudadanía, por ejemplo. Se hallan aquí también

objetivos de cara a la reducción de la contaminación de

ecosistemas, la gestión y uso responsables del agua y

otros relacionados con al ámbito urbanístico y la

¿Han tenido un impacto en la política real de España?

No. Primero por su casi total invisibilidad en los

medios de comunicación, lo que demuestra la poca

importancia que le dan desde ámbitos estatales (a

pesar del dinero invertido) y, aún más, en los medios de

comunicación mayoritarios. También porque no era

vinculante y la aplicación de las medidas propuestas

depende de un gobierno sujeto a presiones de lobbies,

inmerso en un sistema económico que busca el

crecimiento constante y el mayor beneficio sin

preocuparse por las consecuencias. Y porque los

gobiernos tienen generalmente objetivos electorales

demasiado cortoplacistas para implicarse seriamente

en cambiar un sistema de producción y de consumo

que nos lleva al colapso.

¿No ha servido de nada la AC, por lo tanto? Pienso que

sí. Sirve porque crea un precedente; porque ordena

muchas ideas y propuestas; porque hay vídeos

preciosos y emocionantes —que movilizan los afectos,

pues— de participantes que explican cómo han vivido

este proyecto colectivo cuando eran ciudadanos y

ciudadanas no movilizadas ni conocedoras del tema;

porque, como decía Juan Bordera en una charla en el

CCC de Valencia, que no haya sido vinculante no

implica que la AC haya sido un fracaso, era la primera

y podemos ir aprendiendo de la experiencia

conservando sus puntos estratégicos fuertes y

mejorando los que fallaron. Y porque necesitamos

nuevos sueños y una sociedad con una ciudadanía

implicada y activa políticamente lo es. Y es uno que no

es imposible de cumplir. Ya lo podemos tocar con la

punta de los dedos.

(Para más información, véanse la web: https://

asambleaciudadanadelcambioclimatico.es/)

Melanie Valle Detry

9


La Visita de Mnemósine

Parte II

(Continúa del número anterior)

Ninguno nos atrevemos a coger nada. Al final, Alicia,

siempre valiente, pone la mano y va sacando cosas. El

aire no para, sopla fuerte. Curiosamente, es cálido;

como si fuese poniente, aunque viene del este. Está

todo muy raro hoy. Y este cielo morado cuando el sol

aún está tan alto…

—¿Qué es esto?

—¿Y esto?

—¡Waou! ¡Mira! ¡Qué cifras más brillantes y

diminutas!

Alicia se acerca para ver lo que Lina tiene entre sus

manos: una pulsera dorada en medio de la cual hay un

disco con tapa transparente. Dentro, las cifras del uno

al doce, y dos agujas que apuntan al nueve y al cinco.

—Qué artilugio tan raro— comenta

Alicia, agitándolo.

Mientras tanto, Gladys, mi hermana y Aurelio

observan el último objeto del cofre: una bolsa, grande y

medio deshecha, con un pollo sonriente dibujado.

Parece que también había unas letras escritas, pero

están casi borradas y no conseguimos leer lo que pone.

—¿Y este material? Claramente no es rafia, como las

bolsas que usamos…

—¡Se está cayendo a trozos! ¿Lo conoces, Aurelio? —le

pregunta Gladys.

—Pues no. ¡Vaya! ¡Qué frágil!

La bolsa se descompone en cachitos, un confeti blanco

que salpica la arena.

—¡No dejéis que se esparza! Por favor, ya hemos

sufrido bastante por esto…

Nos giramos todos y todas, desconcertados por esta voz

—No hace nada— añado yo,

acercándomelo a la oreja mientras

Alicia aún lo sostiene. —¿Se habrá

estropeado?

—Igual hace falta decir unas palabras

mágicas para que funcione —

comenta Leo.

—Leo, eso es cosa de los magos, ¡no

de los piratas! —dice Lina mientras

se revuelca por el suelo de la risa.

El baúl recupera nuestra atención y

Hani, Leo y yo le damos la vuelta a

una caja rectangular hecha con una

rejilla de metal con un fondo plano

de metal. Es el objeto más grande del

baúl, ocupaba casi todo el espacio.

Mira, Camelia, por aquí se abre.

Una puerta diminuta. Pero esto no

sirve para guardar tesoros, que las

monedas se irían por los intersticios

entre barra y barra…

10


desconocida. Incluso Azadi se ha quedado quieta, a ras

de suelo. Y es que lo que vemos es increíble. Una

tortuga. Una tortuga gigante. Las escamas del

caparazón son amplias; verdes y marrones. Brillan en

la luz morada del cielo. Está allí, a tan solo metro y

medio de nosotras. ¿Cómo puede ser que no la

hayamos visto acercarse? Se adelanta un poco más, sus

patas se mueven con lentitud pero sus pasos son

seguros. Es difícil discernir sus ojos, tan pequeños, en

su cabeza oscura. El viento sigue soplando y trae

mariposas coloreadas que llenan de alegría vital este

momento mágico.

—¡El plástico! No dejéis que se mezcle con la arena.

—¿Empástico? ¿En qué idioma habla? —exclama

Gladys.

—¿Los trocitos blancos? —pregunto yo al mismo

tiempo.

—Sí, son trocitos de plástico. Hace mucho, muchísimo,

que no se produce, pero hace décadas, cuando yo salí

del huevo, morían muchas tortugas por culpa del

plástico. Llenaba los mares y los océanos.

—¿Es tóxico?

—Bueno, de alguna forma. No como la adelfa que

conocéis. Pero algunas tortugas tragaban cantidades

importantes de plástico blando y se asfixiaban. O por

ingerir demasiadas micropartículas, también se

morían; y los peces también. A veces, se quedaban

atrapados en pequeñas ruedas de este material. Eran

muertes espantosas.

—¿De dónde venía? ¿De una planta?

—Oh, no, no. La mayoría venían de un fluido negro que

se extraía del fondo de nuestros océanos. Pero hace

tiempo que ya no qued…

—¿Hola? No quiero interrumpir ni nada de eso —

exclama Hani, la más pequeña del grupo—, pero ¿nadie

se ha dado cuenta de que estamos hablando con una

tortuga?

La tortuga emite lo que parece una carcajada lenta y

profunda.

—Tenéis razón —dice—. Permitid que me presente. Soy

Mnemósine, Guardiana de la Historia. Llevo mucho,

mucho tiempo en silencio, puesto que mi misión era

permanecer al margen hasta que llegara el momento.

—Ese cielo morado… ¿Lo has hecho tú?

—Oh, no, mi única magia es poder hablar cuando los

demás animales no pueden hacerlo —dice Mnemósine

mientras en su cara se dibuja algo parecido a una

sonrisa—. Ese cielo es una señal para mí, para que

supiera que tenía que venir. Veréis, esa caja estaba

sellada con magia…

—¡Ja, tenía razón! —dice Leo mientras pega saltitos de

alegría.

—Al abrir la caja, he sabido que tenía que venir a veros.

Soy la encargada de recordaros algunas cosas.

—¿Tienen que ver con estas… cosas? —pregunto yo,

señalando el baúl abierto, que vuelve a contener todos

los objetos.

—Oh, sí, y mucho. Esos objetos representan tres cosas

del pasado, tres cosas que ya no existen y que no

deberían volver a existir. Pero antes de nada, dejarme

preguntaros una cosa. ¿Sois felices?

Gladys y Alicia, que han permanecido un poco

apartadas durante toda la conversación con

Mnemósine, dan un paso al frente.

—Lo somos —dice Gladys con seguridad—. Tenemos

amigos y amigas, padres y madres que nos cuidan,

abuelas y abuelos con quienes compartir tiempo. Nos

divertimos mucho.

—Y también tenemos alimentos suficientes,

trabajamos cada día, participamos en las tareas. Pero

solo trabajamos lo necesario.

—Bueno, a veces nos enfadamos, pero somos capaces

de resolver los conflictos.

—¡¡Sí!! —gritan los demás al unísono.

—Yo me he puesto un poco triste cuando he pisado

antes un huevo… Lo siento mucho… —apunta

tímidamente Leo.

—No te preocupes, pequeño —contesta Mnemósine—.

Lo importante es que ha sido un accidente y no lo has

hecho a propósito.

—¡Oh, claro! Jamás haría daño a un ser vivo a posta…

Mnemósine vuelve a sonreír. Piensa en los humanos

que conoció hace tantos, tantos años y se dice a sí

misma que parecen hasta de otra especie.

—Veréis. Hace muchísimo tiempo el mundo se estaba

muriendo. Las aguas de los ríos estaban contaminadas,

las cosechas eran cada vez menores porque el suelo ya

no era fértil, el aire envenenaba los pulmones de los

seres vivos y los mares estaban surcados por los

plásticos.

Mnemósine pintó un mundo gris, con casas altas,

11


muchas horas de trabajo, sin espacio, sin árboles, ni

huertos. Cada familia vivía en una casa separada de las

otras, había mucho miedo, desconfianza. Murieron

muchas especies de plantas y animales.

Desaparecieron. Y se torció cada vez más el equilibrio

de la madre tierra. Por la actividad extractivista de …

¿De los extravistas?

—No —aclara Mnemósine—. Los humanos extraían del

suelo, de la tierra, todo lo que necesitaban para

desarrollarse más y más. Para crecer. Para innovar.

Para enriquecerse.

—¿Y por qué no nos contaron nada las abuelas? Si

dicen que sus cuentos son la memoria de la vida…

—Porque esto no era la vida, cariño. Era destrucción y

muerte. Es necesario recordarlo también, claro. En

aquella época se vivía del olvido y se repetían los

errores del pasado. Pero las tortugas, como guardianes

de la memoria, pensamos en aquel entonces que si os

permitíamos recordar, la tentación de volver a cometer

los mismos errores sería muy grande. El recuerdo

estaría demasiado fresco, el deseo de recuperar el falso

bienestar de antaño podría venceros. No podíamos

arriesgarnos de nuevo. Pero vayámonos a la zona de los

manteles. Estaremos más cómodas.

Nos contó Mnemósine, sentados todos y todas en los

manteles, que cuando la tierra estaba ya muy seca,

desértica en muchas zonas del planeta o inundada por

los mares, algunos hombres y mujeres llevaban tiempo

compartiendo la esperanza y dibujando los contornos

de otro mundo posible: la utopía. Un lugar que no

existe, pero que podemos imaginar, y construir. De allí,

de estos encuentros e intercambios, nacieron las

actuales comunas utópicas, que conocemos como Las

Utópicas. Se montaron poco a poco, en zonas rurales.

El esfuerzo era inmenso, las condiciones difíciles y gran

parte de quienes vivían entonces no querían cambiar su

modo de vivir. No querían participar en Las Utópicas.

Y se necesitaba más gente en ellas. Así que las tortugas

decidieron echar su grano de arena. Explicaron a los

utópicos que necesitaban borrar el recuerdo de la vida

de abundancia y del exceso, de los cables, conexiones,

de los viajes, del azúcar…

Les propusieron llevar a quienes se resistían a

participar en las comunas al desierto o estepas o

cualquier lugar seco y allí buscar las grietas que se

forman en el suelo y de las que salía el soplo del diablo,

un gas que se escapaba de las entrañas de la tierra. Al

inhalar este gas, se borraba la memoria de quienes

rechazaban el cambio pero también de quienes les

acompañaban y así lo deseaban. Quienes pasaran por

allí, olvidarían el pasado.

—Aquellas personas de las comunas estuvieron de

acuerdo. Pero con una condición: cuando viéramos que

erais capaces de vivir en armonía, entre vosotros, con

la naturaleza y los demás seres vivos, debíamos

mandaros un mensaje -el baúl- y permitiros recuperar

la memoria… si es lo que queréis.

—¿Y entonces los objetos, qué son? —pregunto con voz

tímida.

El sol se está poniendo y Cali y Nelo encienden velas.

Mnemósine hace una pausa. Parece cansada. El aire ha

amainado pero sigue soplando, ligero y fresco. El sol ya

no calienta nuestras pieles. Cosmo se va al poblado y

regresa con mantas. Las repartimos. Yo me envuelvo

con Nelo y Alicia. Estamos listas para seguir. Se

vislumbran luciérnagas, allí por donde desenterramos

al baúl.

—Veréis —continúa Mnemósine—, cada objeto

representa una cosa. Esa cosa metálica es una jaula. Se

utilizaba para encerrar animales como pájaros o

roedores pequeños.

Un murmullo recorre el círculo…

—¿Y vivían allí dentro toda su vida?

—Sí, o gran parte de ella. Les daban de comer, beber.

Limpiaban la jaula.

—¡Vaya vida más aburrida! Si a los conejos y los

ratones les gusta correr. Y meterse en agujeros

pequeños.

—Los pájaros sin poder volar… —Leo se echa a llorar.

Gladys se le acerca y lo achucha. Le susurra cosas al

oído y Leo se tranquiliza.

—Ya os he hablado del plástico, un material que se

utilizaba para casi todo. El último es un reloj. Los seres

humanos pensaban dominar a las otras especies de

animales y la fauna. Sacaban minerales, agua, petróleo

de la tierra y le echaban fertilizantes, productos

químicos, herbicidas. Querían controlar la vida. Y para

ello, también intentaron controlar el tiempo. El reloj

servía para medir el tiempo. Ahora vuestra comunidad,

como muchas otras comunidades animales, mira

dónde está el sol y adapta sus actividades a las

condiciones del día. Los hombres y mujeres del

capitalismo usaban el reloj para saber qué hacer en

cada momento. Si las agujas indicaban las ocho, se

levantaban; si eran las 14.00, comían. Algunos relojes

tenían incorporado un sistema que emitía un zumbido

en un momento determinado para hacer que la gente se

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levantara por la mañana, o recordara lo que tenía que

hacer.

—Es un objeto muy potente… —reconoce Cali.

—¡Es mágico! —añade Lina.

Nos quedamos en silencio, rumiando lo que nos acaba

de contar esta tortuga enorme que ahora solo es una

forma redonda en la oscuridad.

—Pero entonces de los piratas nos olvidamos, ¿verdad?

—No te olvides, pequeña. No os olvidéis. Hay que

recordar, contar historias del pasado, de vuestro

presente y del futuro que queráis construir… Sin

memoria, no se va a ninguna parte. Hoy las utópicas

salen reforzadas por la memoria que recuperáis.

Está todo oscuro. En un abrir y cerrar de ojos ha

desaparecido la tortuga. Miramos a nuestro alrededor

sin entender. Pero no está. El baúl sí que sigue allí

abierto con la bolsa de plástico dentro, el reloj en mis

manos, la jaula en medio de la arena. La usamos para

meter los manteles y traerlos al poblado.

Andamos con precaución para no tropezar ni pisar

nada que no queramos chafar. Andamos con sigilo,

masticando las palabras de la tortuga Mnemósine, los

recuerdos ajenos que poco a poco hacemos nuestros.

La mayoría de los niños y niñas estamos agotados pero

también agitados y queremos dormir juntos. Nos

vamos al dormitorio grande y, esta noche, nos

acompañan Nelo y Aurelio. Leo le pregunta a Cali si

puede dormir en su habitación hoy, dice que tiene

miedo y quiere estar con ella. Le da un beso y nos

saludan alejándose hacia la casa de Cali.

En la habitación, elegimos cama y Nelo y Aurelio

intentan que nos relajemos. Yo me vuelvo a levantar y

abro la ventana. La abuela Mar está cantando a la luna,

Aurelio me coge en brazos.

—Camelia, a dormir ahora.

—Mañana iremos a ver los huevos de tortuga, ¿vale?

—Sí, Camelia. Claro que sí.

—Pero nunca meteremos a nadie en la jaula, ¿verdad?

—Mañana vamos a necesitar una gran asamblea para

compartir lo vivido hoy… pero ahora cierra los ojos.

Aurelio se pone a cantar junto con Mar. Oigo sus voces

lejanas, ecos de lobos, ríos, abejas y aire fresco. Cierro

los ojos y veo a Mnemósine en el océano, e imagino

cómo serán las crías de tortuga cuando salgan de los

huevos…

Mélanie Valle Detry y Marta Lizcano Barrio

Ilustraciones de Olivia, Marta, Nael y Mélanie

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Un 2060 en el que

querer (y poder) vivir

Reseña del número 44 de la revista

Soberanía alimentaria, biodiversidad y

culturas (III Época, Verano 2060)

Hormigón en agujeros de campos de golf, bloqueo de

plantas de gas, tartazos y lanzamiento de comida a

obras de arte, bloqueo de calles, bancos, encierros en

plantas de automóviles de lujo, ocupación de

despachos de magnates del petróleo, pintura por las

escaleras del congreso o escaparates de marcas de

lujo… Los y las activistas y científicxs del movimiento

ecologista están subiendo el volumen y la cantidad de

acciones para hacerse escuchar, ganar espacio en los

medios de comunicación, llegar a la ciudadanía entera

y obligar a gobiernos a tomar por fin las medidas

imprescindibles para que la crisis ecológica provocada

por un sistema capitalista extractivista y consumista no

sea el fin del mundo sino el fin de un mundo.

En este contexto, hay voces que recalcan que para

ganar el apoyo de la ciudadanía en su conjunto apelar a

las emociones y a la imaginación también es necesario.

Hace falta mostrar que la transición ecológica a un

mundo justo, diverso, sostenible, respetuoso del medio

ambiente y otras especies animales es, primero, posible

y que, además, no sólo es una cuestión de privaciones

sino también de placer, alegría y “buena vida”. Lo

señala y explica, por ejemplo, Layla Martínez en el

ensayo Utopía no es una isla o, de forma distinta,

Daniel Innarity en una reciente tribuna en El País. En

el norte global, nos cuesta imaginar un mundo

agradable que no sea capitalista y, desde el activismo,

solemos luchar en defensa del territorio o de derechos

en peligro de extinción (NO a la ampliación del puerto

en Valencia, NO a la desmantelación de la sanidad

pública en Madrid, etc.). ¿Cómo conseguir, por lo

tanto, esa modificación afectiva que haga brotar el

deseo de decrecer para que todas las personas puedan

vivir bien, felizmente, sin grandes riquezas ni

despilfarros ecológicos y energéticos?

Si miramos del lado de la literatura ensayística y

científica del decrecimiento, hay propuestas —y

muchas— para adaptarnos a los límites del planeta.

Desde la ficción literaria, en cambio, hay un vacío

bastante llamativo. De allí que haya que celebrar la

publicación del último número de la revista Soberanía

alimentaria, biodiversidad y culturas situado en el

“verano 2060” con el deseo de “mirar hacia delante

teniendo muy presente de dónde venimos” (p.5).

Los relatos incluidos en la revista imaginan sociedades

futuras donde la economía y la tecnología se han

puesto al servicio de las personas y esas respetan el

medio ambiente y la diversidad de culturas humanas

no occidentales. Hay que destacar el intento por

escapar de una visión eurocentrista sin que el territorio

local desde el que escriben los y las autoras —España—

pierda importancia. Los relatos ficticios de un mundo

futuro deseable se presentan bajo formas diversas:

diario, informe (tras un congreso, un encuentro entre

comarcas rurales), reflexión ensayística, estatuto de

una radio, poesía, reseña de libros. La diversidad

formal se combina con una visión global ecofeminista

que permite crear ”una realidad imaginada

consensuada. 2060, un territorio recampesinizado,

organizado en biorregiones, asambleas y consejos

comunales. Una sociedad que ha despertado y transita

en la deconstrucción del capitalismo y el patriarcado

hacia una vida feliz en armonía con el planeta y el resto

de los pueblos y culturas” (p.55).

La propuesta no es ni ingenua ni idealizada. En sus

páginas, hay guerra sucia con gobiernos capitalistas

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asesinos, conflictos que solventar (internos a las

comunidades imaginadas y externos con agentes que

defienden aún el viejo mundo capitalista), tristeza y

problemas. No está todo solucionado, ni la crisis

ecológica ni las tensiones internacionales entre las

diferentes culturas existentes, pero se muestra cómo se

abordan estos conflictos. Por otra parte, y aunque las

sociedades imaginadas presentan un carácter rural

marcado, la ciudad y la tecnología también tienen

cierto protagonismo en algunos relatos como “Tener

muy presente el futuro urbano alternativo” o “Una

trama costumbrista de 2060”.

¿Podrían estos relatos ganar el entusiasmo de una

ciudadanía europea consumista y urbana, la que sueña

con los cuentos tecno optimistas del capital? Está claro

que por sí solos no, pero como nos recuerda Corinne

Morel Darleux en la revista Socialter “Comment nous

pourrions vivre”, “según se hacen más grandes la

urgencia y la gravedad climáticas, medioambientales,

sociales y democráticas, ya nada es irrisorio: cualquier

acto se vuelve insignificante y aún así cada gesto

cuenta. [...] Por la dignidad del presente, pero también

para que el ínfimo pueda ganar en potencia cuando

todo se desenrosca y se pela” (Socialter, Hors-série

nº13, été 2022, p.8, trad. mía).

Además de los actos de desobediencia civil y de la

militancia, además de pelear para que se diga la verdad

sobre la crisis climática y energética, tomemos, pues, el

tiempo de soñar con un futuro no idealizado pero justo,

verde, ecológico, feliz; un futuro con su alegría y ración

de placer. Tomemos el tiempo de desear vivir nosotras

también en “La Vacalloria”, esa “aldea abrazada a los

cuidados” (pp. 16-19) que nos propone la revista

Soberanía alimentaria, biodiversidad y cultura.

Melanie Valle Detry

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Noticias para un mundo mejor

La ONU alcanza un acuerdo histórico para proteger los

océanos

El Diario.es - 05/03/2023

El texto acordado sienta las bases para establecer zonas marinas

protegidas y facilitar la promesa internacional de salvaguardar al

menos el 30 % de los océanos para el año 2030. Organizaciones

marinas, ecologistas y de defensa ambiental de todo el mundo,

agrupadas en la Alianza de Alta Mar han calificado de “histórico”

el tratado de la ONU. La alianza, que integra a más de 40 ONG de

todo el mundo, además de la Unión Internacional para la

Conservación de la Naturaleza (UICN), ha asegurado en un

comunicado que el nuevo tratado es un enorme paso para proteger

legalmente con “santuarios oceánicos” la vida marina y adaptar “la

gobernanza” de la altamar al siglo XXI.

El Tratado establece requisitos “modernos para evaluar y gestionar las actividades humanas que afectan a la vida

marina en altamar”, además de garantizar transparencia para mejorar la gestión de sectores como la pesca, el

transporte marítimo y otras actividades que han ido deteriorando la salud de los océanos. El nuevo tratado se

establecerá en el marco de la ya existente Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y busca

“asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la

jurisdicción nacional”.

La UE acuerda elevar al 42,5% el objetivo de consumo de

renovables para 2030

Europa Press - 30/03/2023

Los negociadores del Consejo y el Parlamento Europeo han

llegado este jueves a un acuerdo político provisional para

aumentar la cuota de energías renovables en el consumo total

de energía de la Unión Europea del 32% al 42,5% para 2030,

con un complemento indicativo adicional del 2,5% que

permitirá alcanzar el 45%, la cifra que defienden países como

España.

Se trata de un acuerdo provisional sobre la nueva directiva de

energías renovables que aún deberá ser refrendado por

ambas instituciones cuyo objetivo común, al que deberá

contribuir cada Estado miembro, es acelerar la integración de

las renovables en sectores donde la incorporación ha sido

más lenta, tales como el transporte, la industria, los edificios y la calefacción y refrigeración urbanas

El acuerdo provisional establece que la industria incremente su uso de energías renovables anualmente en un 1,6%,

con un objetivo de que el 42% del hidrógeno utilizado en la industria provenga de combustibles renovables para

2030 y el 60% para 2035.

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Un grupo de activistas climáticos tiñe de rojo la fachada

del Congreso

Publico - 30/03/2023

Agentes de la Policía han detenido a ocho activistas por lanzar botes de pintura roja sobre los emblemáticos Leones

del Congreso al grito de "nos gobiernan criminales". Ante la "inacción" del Gobierno en materia de políticas que

luchen contra el crisis climática, el grupo ecologista Rebelión Científica, esta vez junto a Extinction Rebellion y

Futuro Vegetal, han repetido la misma acción que llevaron a cabo hace casi un año.

Entre sus reivindicaciones, los colectivos han tachado de "insuficientes" las acciones emprendidas por el Ejecutivo

en relación a las publicaciones del IPCC (Grupo

Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio

Climático) de Naciones Unidas. "Como científicos hemos

publicado todo tipo de artículos y no se hace nada. Ha

pasado un año desde la última acción, en el mismo lugar,

y el Gobierno no ha hecho nada", ha declarado Víctor de

Santos, portavoz de Rebelión Científica que ha

participado en la protesta y que no ha sido detenido.

A pesar de contar con un proceso de investigación abierto,

dos de los militantes imputados han vuelto a participar en

el lanzamiento de pintura contra el Congreso. "Lo volvería

a hacer una y mil veces", ha alegado la ambientóloga

Belén Díaz Collante antes de volver a participar en la

protesta ante el edificio de la Cámara Baja

El ‘boom’ de ventas de bicis eléctricas de carga en

Londres como alternativa a la furgoneta

ElDiario.es- 28/03/2023

En Reino Unido, donde el volumen de coches ha

descendido recientemente pero el de furgonetas

comerciales se ha duplicado en la última década, cada

vez son más los emprendedores, empresas de reparto y

administraciones públicas convencidas de los beneficios

económicos, ambientales y sociales de cambiar el

volante por el manillar en los desplazamientos por

ciudad. Tanto es así que las ventas de estos vehículos

aumentaron un 40% en 2022 respecto al año anterior,

es decir, en torno a las 10.000 unidades, según la

Asociación de la Bicicleta de Reino Unido.

Aaron Fleming Saheed empezó a pedalear para hacer ejercicio tras un problema de corazón y enseguida decidió

hacer en bicicleta los ocho kilómetros diarios desde su casa a la empresa donde trabajaba como electricista. En 2017

se hizo autónomo, pero en vez de comprarse una furgoneta, se echó la mochila a la espalda y un par de alforjas sobre

las ruedas y con las herramientas a cuestas continuó acudiendo en bici a los trabajos. “No soy un ecologista,

simplemente he aceptado que tenemos un problema y hay que cambiar la forma de hacer las cosas”, sostiene el

emprendedor.

El caso de Fleming no es aislado. Fontaneros, decoradores, sastres, floristerías o panaderías se mueven a golpe de

pedal y motor. Estas bicis son un 90% más limpias que las furgonetas diésel, más eficaces para la micro movilidad,

son más fáciles de aparcar, mejores para la salud y contribuyen a la seguridad vial.

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Visto en internet

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Este es el final del fanzine y el principio

de tu viaje hacia la utopía

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