¡Convierta sus PDFs en revista en línea y aumente sus ingresos!
Optimice sus revistas en línea para SEO, use backlinks potentes y contenido multimedia para aumentar su visibilidad y ventas.
El Cadáver de la Novia
Un tributo al Stop-Motion
-¡Por favor, Pastor Galswells! ¡Es Víctor! ¡Necesita nuestra ayuda!
¡Está casado con un cadáver!
El pastor Galswells la mira penetrantemente.
-Debe haber alguna manera de deshacer lo que se ha hecho.
¡Usted es el único que sabe cómo!
-He conocido a esta chica toda su vida, nunca ha mentido una
vez – apoya Hildegarde cuando nota la desconfianza del pastor.
-Creo que sé que hacer– responde el pastor. - Ven conmigo.
Victoria e Hildegarde le siguen agradecidas. Llegan a una gran
puerta imponente y el puño del pastor Galswells golpeándola. Se
abre para revelar que es la propia puerta principal de Victoria.
Se retuerce desesperadamente para escapar mientras el pastor
Galswells la sujeta.
-¡No! Por favor. ¡Debes creerme!
El mayordomo responde, con Maudeline y Finis justo detrás de él.
-¿Qué es esto? – grita Maudeline. - ¡Victoria! ¡¿Dónde está tu
corsé?!
Victoria lucha salvajemente embarrada y despeinada, pareciendo
cada vez más, de hecho, loca.
-¡Está hablando en lenguas de alianzas impías! Su mente tiene
que venir deshecho, me temo, conducido tal vez por esta extraña
mujer – dice el pastor refiriéndose a Hildergarde.
-¡Hildegarde! – la regaña Maudeline mientras ella se queda tímidamente
detrás de ellos sin levantar la mirada.
-Santo cielo – susurra Finis y ambos arrastran a Victoria.
-Gracias, Pastor Galswells, muchas gracias. ¡Hildegarde, más te
vale empezar el desayuno!
Maudeline y Finis cierran la puerta mientras el pastor Galswells
se inclina con el ceño fruncido. Maudeline cierra la puerta y
entrega a Victoria al mayordomo.
-Madre, padre, por favor... escuchen.
El mayordomo acompaña a una llorosa Victoria escaleras arriba.
Maudeline se apoya en la pared, apretándose el corazón.
-¿No cesará nunca la mortificación? – dice Maudeline cuando
mira con agonía hacia el retrato del Duque. - ¿Qué habría dicho
el Duque? ¡Y los parientes en camino mientras hablamos! ¡Es
demasiado tarde! ¡Oh, no se regodearán los aldeanos! ¡Pasarán
años antes de que podamos volver a mostrarnos en público!
¿Qué haremos?
-Continuaremos según lo planeado, con o sin Vincent – dice Finis.
-Víctor.
-Lo que sea.
Al siguiente día, el carruaje Van Dort avanza a trompicones por
las calles empedradas bajo una lluvia torrencial. Mayhew está
sentado, mojado y abatido, con su tos seca reverberando.
Sentados dentro, Nell y William siguen buscando a Víctor.
William mira por la ventanilla de un lado mientras Nell mira
80 81