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El Cadáver de la Novia
Un tributo al Stop-Motion
por la del otro, escudriñando los alrededores con un par de
anteojos de ópera.
Desde fuera, llega el sonido de la tos de Mayhew.
-¿Te has enterado de los últimos cotilleos? – empieza Nell. - Nuestro
hijo, casado con un cadáver, está diciendo.
-Está loco de atar. Francamente, querida, tal vez estemos mejor
fuera de esto – responde William y luego de una pausa. - Claro,
nosotros somos los del hijo casado con el cadáver.
-William, no seas ridículo. ¿Qué cadáver se casaría con él?
-Al menos tenemos un hijo confiable - hace un gesto a la escoba
vestida con el traje que está sentada a través de ellos.
Nell pone los ojos en blanco.
-¡Más rápido, Mayhew! -dice Nell. - ¡Y calla esa maldita tos!
Mayhew deja de toser y William mira a través de las gafas.
-Oh, ¿a dónde puede haber ido el idiota?
Víctor camina hacia la entrada del bar, sosteniendo el ramo seco.
Dos esqueletos le empujan, llevando una mesa. Entra y la mayoría
de las mesas se han movido fuera para el banquete de bodas.
Es tranquilo y quieto, una vibra de “hora de cierre”. El lugar
está vacío excepto por un esqueleto que barre el suelo, y la Sra.
Plum, que empuja un carro de platos sucios a la cocina. Arriba
en el escenario, Emily se sienta tristemente tocando el viejo piano.
Víctor se acerca a ella.
-Yo...Creo que se te cayó esto.
Capítulo 7
Sin levantar la vista, Emily coge las flores.
-Lo siento. Siento haberte mentido sobre queriendo ver a mis
padres. La verdad es que soy más feliz no viéndolos.
Emily no responde. El gusano sale de su oreja.
-Oh, guárdalo para las chicas vivas, Vic. Creo que has dicho
suficiente ya – dice el gusano.
La araña emerge y se posan en sus hombros, uno a cada lado.
-Nunca quise… -empieza Víctor.
-He tenido docenas de maridos, y ninguno de ellos tan desalmado
como tú – le corta la araña. - Debería darte vergüenza.
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