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El Cadáver de la Novia
Un tributo al Stop-Motion
Un grupo de esqueletos se tambalea bajo el peso de una grotesca
e imponente tarta nupcial, decorada con raíces enmarañadas y
telarañas. Se inclina y se balancea precariamente de un lado a otro.
Es tan enorme que los esqueletos bailan sobre las tres primeras
capas. La música se acaba, dando paso a charlas y aplausos. La
emoción es interrumpida por el clamor de una campana sonando.
-¡Pasando, pasando!¡Nueva llegada!
Hace pasar al recién llegado, un anciano de aspecto confuso. Es
Mayhew, el cochero de los Van Dorts.
-¡Mayhew! – lo reconoce Víctor.
-¡Joven Víctor!
-¡Qué alegría verte!… Er, quiero decir, lo siento mucho...
-¡Tan... tan tranquilo! – dice Mayhew mirando alrededor asombrado.
-Nadie ladrándome órdenes noche y día. Oh, perdóneme, Maestro.
-No, no, entiendo. ¿Cómo están todos?
-Muy bien, supongo. Siguen preguntándose a dónde fue. Oh, y
la Srta. Victoria…
-¿Sí?
-Se casa esta noche.
-¿Qué? ¿Casada con quién?
-Barkis Bittern.
-¿B-Barkis Bittern? ¿El abogado de los Everglots?
-Sí, contigo fuera y todo eso. No querían desperdiciar el pastel.
-¿Barkis Bittern? Pero... Pero ¿cómo podría?
-Es hora de recoger los pedazos y seguir adelante, supongo.
-¡Eh, colega! ¡Hablando de recoger las piezas... ven a echarnos
una mano con esta tabla! – dice uno de los esqueletos.
-Demasiado para el “descanso eterno” – le dice Mayhew a Víctor.
Se aleja para ayudar mientras Víctor digiere esta nueva información.
Emily lo observa con creciente preocupación, sus pensamientos
ya han vuelto a Victoria.
En la Tierra de los Vivos, Finis y Maudeline hablan con una
Victoria pálida y temblorosa en su dormitorio.
-Es suficiente, Victoria. La boda ha sido planeada durante meses.
Todos mis parientes, directos descendientes del Duque, ¡probablemente
estén en sus carruajes a la derecha en este momento!
– dice Maudeline de manera despectiva. - Esto es sólo un pequeño
cambio. Eso no hará ninguna diferencia como lo piensas.
-Pero, madre...
-Barkis será un buen marido – le dice Finis.
-No quiero a Barkis.
-Te recuerdo que el irrelevante. La boda se hará, de acuerdo con
el plan. No hay otra opción.
Cierran la puerta, sellándola en la habitación. Por otro lado,
Barkis se yergue orgulloso frente al espejo, con los labios curvados
en una mueca arrogante, mientras Hildegarde revolotea a su
alrededor, con alfileres en la boca, haciendo ajustes en el traje
nupcial de cuello alto.
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