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Malanga la novela

Novela costarricense posmoderna, fragmentaria sobre una república imaginaria que dice ser un paraíso, pero tiene los conflictos ordinarios de toda sociedad del siglo XXI: doble moral, facilismo, droga, violencia, autoestima y, acaso, el narcoestado. Es una novela pastiche que procura hablar sobre el ser contemporáneo. Su correlato habla de un mundillo literario plagado de oportunistas y tramposos y reflexiona sobre la escritura. La novela está escrita en clave de humor negro.

Novela costarricense posmoderna, fragmentaria sobre una república imaginaria que dice ser un paraíso, pero tiene los conflictos ordinarios de toda sociedad del siglo XXI: doble moral, facilismo, droga, violencia, autoestima y, acaso, el narcoestado. Es una novela pastiche que procura hablar sobre el ser contemporáneo. Su correlato habla de un mundillo literario plagado de oportunistas y tramposos y reflexiona sobre la escritura. La novela está escrita en clave de humor negro.

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—Me parece que fue que se le adelantaron. Cualquier

tonto sabe que, si hay algo blanco en Artificio debe tener

coca, mucha coca—. Acostumbrada a verlo todo, se pinta

las uñas Doña Sara.

—¿Te imaginás tres toneladas de coca, llevando lluvia

en el centro de la ciudad, apenas cubierta por un poquillo

de concreto? Yo me llevo una motosierra, corto esa

mierda, lleno una carretilla y renuncio al brete.

—Pues el maestro dice que es mármol y que no sabe

nada de la droga. Lo leí ayer, en las redes. Dice que lo

suplantaron, que le tendieron una trampa, porque acá

todos lo odian. Cosa de mezquindad, eso de usar una

mezcla que se diluye con un aguacero fuerte.

—Asegura que tiene plata desde siempre y que cuenta

con compradores poderosos. Para el arte, digo.

—Y, ¿qué irá a hacer el fiscal? Ya revisamos y acá no

tiene un peso. Ninguna propiedad, ni un auto. Sólo que le

metan la preventiva.

-Ya te dije que lo dejan ir. El carajo es de una secta de

ultraderecha. A esos no los tocan, porque sirven a peces

gordos.

—Apostemos veinte mil —Sara saca de inmediato un

billete y lo sacude como una banderita escolar.

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