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Revista Arte, Cultura y Sociedad numero 56 Segunda Edición

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CULTURA LATINOAMERICANA

Por: Javier Villanueva

blog.javier.villanueva@gmail.com www.albertointendente2011.worldpress.com

Las letras, ¿son

desesperación

o son esperanzas?

ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD | SEPTIEMBRE 2023

Antonio Benítez Burraco, biólogo, filólogo y

catedrático español de lingüística, señala

que: “En un mundo (al menos el occidental)

en el que todos acabamos comiendo

lo mismo, escuchando músicas parecidas,

viendo las mismas series en televisión, y sobre todo,

pensando y opinando de forma semejante sobre cuestiones

de más trascendencia (como el tipo de sociedad

en que queremos vivir)”, paradójicamente, agrega,

y aunque nos vamos asemejando cada vez más los

unos a los otros, “con más ruido y furia, como diría

Faulkner”, dice, defendemos con garras y dientes las

pequeñas diferencias que nos separan. La compulsión

identitaria “es uno de los síntomas distintivos

de nuestra sociedad moderna.

Ya no somos individuos”, nos dice Benítez Burraco,

sino más que cualquier otra cosa, parte de tribus o

sectas, “miembros de algún colectivo (o de varios), que

agrupa a personas con gustos sexuales semejantes,

ideas políticas afines o intereses intelectuales parecidos”.

Algo que agrupa los rasgos que por tradición

conforman “la identidad cultural de las diferentes

comarcas, comunidades o regiones”.

Benítez Burraco habla de España cuando dice que

esos segmentos regionales van dejando de tener el

peso del pasado al irrumpir la globalización y, sobre

todo, ante “una realidad líquida en la que las identidades

cambian constantemente y se eligen al arbitrio

de los deseos y los sentimientos del individuo, que

son intrínsecamente mudables”.

Entonces, en un mismo territorio en el que conviven

gente de diferentes y cambiantes identidades

sexuales, culturales o religiosas, el idioma y las costumbres

parecen ser lo único capaz de estructurar

la identidad colectiva tan disminuida.

Los lingüistas afirman que dos códigos comunicativos

son lenguas diferentes si sus usuarios no se

entienden al tratar de comunicarse entre sí. “Según

este criterio de la ininteligibilidad mutua, el vasco y

el español serían lenguas distintas, pero no lo serían,

en cambio, el catalán y el español”, continúa Antonio

Benítez Burraco. Esa ininteligibilidad mutua no es un

valor absoluto, porque cambia según el idioma que

consideremos: a quien habla español le cuesta más

entender el portugués hablado que el escrito, pues

la fonética de estos dos idiomas difiere más entre sí

que sus léxicos y gramáticas.

Pero, para salir un poco de la lingüística y enfocarnos

en la literatura, digamos que al siglo XX le

podremos reprochar muchas cosas, menos su falta de

imaginación para la Utopía y su capacidad de ponerlas

en práctica. La habilidad para soñar mundos mejores,

casi perfectos, y de combatir (o de crear) pesadillas

perdió fuerza hacia los ’90, y el siglo terminó en una

democracia liberal que proponía, triunfante y a falta

de otra opción, el fin de la historia.

Recordemos “El fin de la historia y el último

hombre”, libro de Francis Fukuyama de 1992 y su

polémica tesis que decía que la historia, como lucha

de ideologías, había terminado, y un mundo final,

democrático y liberal se había impuesto al terminar

la Guerra Fría.

Sin embargo, ocurre que la historia no termina: es

como el Viejo Topo, que a veces cava tan hondo que

nos olvidamos de su existencia; y de pronto reaparece,

surge de la nada; y nos damos cuenta de que

tan solo hizo una pausa para ver de qué modo resurge;

y se contradice, recula, se repite, progresa o

retrocede, según el humor de cada nuevo siglo. Desde

Shakespeare a nuestros días, el Topo es la metáfora

del avance obstinado, de resistencias subterráneas

y de irrupciones súbitas e inesperadas. Cava con

paciencia sus galerías en lo oscuro de la historia,

surge a veces en plena luz, en un acontecimiento, y

rechaza resignarse a la idea de que la historia haya

llegado a su fin.

Y así como nuestros años ’60 y ’70 fueron de dictaduras,

represión a los pueblos y a sus vanguardias

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