09.04.2024 Views

Péndulo 61

Create successful ePaper yourself

Turn your PDF publications into a flip-book with our unique Google optimized e-Paper software.

Año 2 | Nº 61 | SUPLEMENTO POLÍTICO | Domingo 7 de abrl de 2024

La

oposición

en su

laberinto:

las cuatro

facciones

de Comunidad

Ciudadana

¿Qué está pasando en Comunidad Ciudadana?

¿Su fragmentación es real?

Unos y otros admiten que hay crisis interna. ¿Por

qué Carlos Mesa lo niega todo?

Para él, no enfrentan ni división ni crisis

OPINIÓN

LA CORPORACIÓN POLÍTICA TRANSNACIONAL

Menú del día

Domingo 7 de abril de 2024

Entradas.-

- pasta rellena de camote

con salsa de queso azul

- ensalada de la casa

Sopas.-

- puchero

- cazuela de maní

Segundos.-

- cordón bleu

- cjocko marino

Postres.-

- torta tatín

- helados de frutas naturales

Información adicional:

• Atención en instalaciones del restaurante,

con todas las medidas de bioseguridad, de

martes a domingo de Hrs. 11.30 a 14.30.

• Servicio de delivery en los mismos horarios.

• Además contamos con más de 50 platos a

la carta.

• Pedidos: 6451538/6429579/76123300

Bs.70.-

01013441


Domingo 7 de abril de 2024

2 Péndulo Político CORREO DEL SUR - EL POTOSÍ

ARTÍCULO

Redacción PÉNDULO POLÍTICO

¿También corre el riesgo de llegar

fragmentada a las elecciones

presidenciales de 2025? La

cúpula de Comunidad Ciudadana

(CC) niega que esté padeciendo

una fractura interna o algo parecido

a lo que ocurre en el Movimiento

Al Socialismo (MAS), donde el ‘arcismo’

y el ‘evismo’ mantienen una batalla a

muerte por el control del partido. Sin

embargo, en la propia organización política

opositora hay quienes afirman que

la división no sólo es real, sino que, incluso,

CC ya tiene fecha de defunción.

Cuatro facciones

Según el diputado chuquisaqueño Marcelo

Pedrazas, uno de los disidentes de

CC, en la alianza opositora hay cuarto

fracciones: una, compuesta por aquellos

que responden al líder y expresidente de

Bolivia, Carlos Mesa; otra, conformada

por los llamados “librepensantes”, grupo

del que él forma parte; otra, en la que

se hallan aquellos que son considerados

“tránsfugas”; y la última, el grupo de legisladores

que se encuentra “secuestrado”,

es decir, aquellos que no están de

acuerdo con el manejo del frente político,

pero que no se pronuncian abiertamente

por temor a sufrir represalias. En

suma, según Pedrazas, hay alrededor de

40 legisladores que “no están de acuerdo”

con la línea ‘mesista’.

“Crisis aislada”

El jefe de bancada de CC en la Cámara

de Diputados, el orureño Enrique Urquidi,

en la línea de Mesa, dice que no existe

tal fragmentación. Él habla de una

“crisis aislada” por un grupo reducido

de legisladores.“Sí, tenemos momentos

de tensión, tenemos una crisis interna

(…), pero no llega al nivel de fractura o

de división, como se quiere plantear en

algunos escenarios”, afirma el legislador.

De acuerdo con Urquidi, de los 100 legisladores

–50 titulares y 50 suplentes–

que consiguió CC en las elecciones de

2020, incluidos los suplentes, sólo 18

optaron “por otro camino”, y ya no forman

parte de la organización política.

¿Qué causó la crisis?

Según Pedrazas, esa crisis fue causada

por lo que él llama “caudillismo”, “verticalismo”

y “adultocentrismo”, todo

impuesto por el ‘mesismo’ en CC. Pero,

fundamentalmente, la adjudica a la

falta de liderazgo de Mesa, que, en su

criterio, no ha sido capaz de consolidar

a CC como un proyecto alternativo al

MAS.

CC –dice Pedrazas, uno de los mayores

críticos dentro de esta alianza– “es un

proyecto fracasado, nunca se ha logrado

consolidar una alternativa política”.

“Ya no es un proyecto político… y no hay

un liderazgo (…) Jamás hubo vocación,

primero, de ganarle al MAS y, segundo,

de construir una alternativa política”, refuerza

él.

En 2020, la oposición logró no sólo representación

en los nueve departamentos

del país, sino arrebatarle al MAS los

dos tercios en la Asamblea Legislativa

Plurinacional.

Adultocentristas vs. jóvenes

De acuerdo con Urquidi, este es un “falso

debate”. “Aquí, el debate no es un debate

de adultoscentristas versus jóvenes,

no es un debate de caudillismo, no es un

debate de autoritarismo interno; tampoco

un debate de orden ideológico (…)

Aquí, simple y llanamente, y de manera

fría y objetiva, de lo que se trata es de

que hay un grupo de parlamentarios cuyos

apetitos han sido totalmente insatisfechos”,

dice.

“Sus expectativas políticas, llámese espacios

de representación o espacios de

poder al interior de la Asamblea Legislativa

y de la bancada, no han sido satisfechos,

y al no haber sido satisfechos, ellos

han optado por vender sus conciencias

al oficialismo y, en algunos otros casos,

por comprometerse con otros proyectos

políticos”, agrega.

Pero, ¿logró CC consolidarse como proyecto

político o no?

Urquidi responde que sí. “Hoy, CC es una

alianza política que reúne a varias comunidades,

a varias organizaciones políticas

a nivel nacional (…) y, por supuesto, hoy

estamos comprometidos en la construcción

de una alternativa posible, de una

alternativa real al MAS, de cara a las elecciones

de 2025. En esa línea, por supuesto,

también estamos comprometidos,

como parte de la oposición y como cabeza

de la oposición en la Asamblea Legislativa,

en la búsqueda de esta unidad

posible, de las oposiciones, para hacer

frente al MAS. Y esto, por supuesto, no

es solamente discurso”.

A decir de Pedrazas, la crisis es terminal.

“No, no se va a constituir en una fuerza

de oposición Comunidad Ciudadana. De

hecho, está tan fraccionada que yo creo

que ya tiene su acta de defunción, que va

a ocurrir el último día de 2025, cuando

se acabe la alianza, en términos jurídico-legales”,

pronostica él.

Mesa lo niega todo

Ni división ni crisis.

El jefe de CC, Carlos Mesa, niega cualquier

división dentro de su alianza, también

que enfrente una crisis. Por lo tanto,

no está de acuerdo ni con Pedrazas ni

con Urquidi. Al reiterar, una vez más, que

todavía no es candidato para las elecciones

del próximo año, desestimó que hubiera

fractura alguna en CC.

Esto fue lo que dijo el pasado martes 2

de abril: “Comunidad Ciudadana tiene

cien parlamentarios. Una quincena de

parlamentarios que estén en una posición

personal alejada de Comunidad

Ciudadana está muy lejos de plantear

división y plantear crisis. Los números

hablan por sí solos”.

Poco margen de tiempo

Para el politólogo cruceño Daniel Valverde,

el problema de CC es que no ha

logrado “institucionalizarse” ni constituirse

en una organización política

“con capacidad de generar un nuevo

relato”, más allá de su crítica al

Gobierno o al pasado. Tampoco

tuvo la capacidad de generar espacios

más allá de las “estructuras

parlamentarias y de su

liderazgo, que se centra básicamente

en Carlos Mesa”.

“Es una fuerza política

que creo que lo que podía

proyectar no lo ha

hecho. Y le queda muy

poco tiempo para poder

cambiar ese horizonte”,

advierte el

politólogo considerando

la cercanía

de las presidenciales

de 2025.

“Las organizaciones

políticas no

han salido de su

discurso, básicamente,

antimasista.

Y no han

logrado construir

estructuras,

más allá

de los espacios

tradicionales;

por ejemplo,

abarcar el espectro

de los

jóvenes, abarcar

y abrazar

regiones, pueblos

indígenas”,

analiza de

manera general,

hablando de toda la oposición.

En cuanto a CC, dice que

la mirada y lo que representa

“es muy respetable. Representa

a los (espacios)

urbanos, fundamentalmente,

muy arraigados

en el occidente del

país (…), pero no han

abrazado a todo el país.

Les ha faltado construir,

LA OPOSICI

LAS CUAT

CIUD

¿Qué está pasando en Co

Unos y otros admiten que h

Para él,


Domingo 7 de abril de 2024

CORREO DEL SUR - EL POTOSÍ

Péndulo Político

3

ÓN EN SU LABERINTO:

RO FACCIONES DE

ADANOS (CC)

munidad Ciudadana? ¿Su fragmentación es real?

ay crisis interna. ¿Por qué Carlos Mesa lo niega todo?

no enfrentan ni división ni crisis

igualmente, vida orgánica, relato, discurso alternativo…”.

De acuerdo con su punto de vista, “el liderazgo

de una persona no es suficiente para un país

tan complejo y diverso como el nuestro. Carlos

Mesa tiene un liderazgo respetable, pero es básicamente

un liderazgo acentuado en personas

de edad media para arriba y de estructura muy

urbana, y de un nivel de educación medio para

arriba, y el país es muy diverso”.

Finalmente, resume que “si no llegas a abrazar

(más espacios), te vas a quedar ahí, simplemente

representando parcialmente al país. Creo

que algo de eso le ha faltado a Comunidad

Ciudadana”.

La Aparicio, politóloga apartidista

Una vez más, como si de un déjà vú

se tratara, la oposición tradicional

está intentando formar una alianza

nacional anti-MAS. ¿Logrará esta

alianza destronar al oficialismo del

poder? La división dentro del MAS agrega una

interesante variación que podría beneficiar a la

oposición tradicional para romper con el ciclo

repetitivo de derrotas electorales de los últimos

quince años.

El contexto para la organización electoral del

oficialismo, la oposición evista y la oposición

tradicional podría estar definido por cuatro momentos.

Dos de ellos son fácticos: el congreso

del MAS en mayo y las elecciones primarias. Los

otros dos son aún incógnitas: la posibilidad del

tratamiento de la “Ley de Elecciones Primarias,

Abiertas, Obligatorias y Competitivas” –proyecto

impulsado por Carlos Mesa a través de CC–; y la

posibilidad de la modificación a través de resoluciones

de la Sentencia Constitucional 1010/2024

que anula la reelección presidencial indefinida.

Pero, volviendo a estos déjà vú, nos queda claro

que el deseo personal de ser presidentes y ostentar

el poder se sobrepone. Sin embargo, existe

un fenómeno político que explica la constante

derrota electoral de la oposición: el partido de

clase, fenómeno descrito por M. Quiroga en “La

victoria de abril sobre la nación” (1960).

¿Otro déjà vú?

A diferencia de un partido político que propone

a todo el país un proyecto de nación, el partido

de clase canaliza, en este caso, el deseo más profundo

de las clases medias citadinas a las que

representa: un gobierno no masista. Por otro

lado, en el artículo “Los desafíos de los liberales

bolivianos”, H.C.F. Mansilla argumentó que la improvisación

y la confusión teórica son por ahora

la principal característica del bloque “liberal”

opositor.

Sin embargo, son ellos quienes tienen más o menos

una aproximación “más sólida” a un proyecto

de nación, además del anti-masismo, que sigue

siendo la columna vertebral en la argumentación

y discurso.

La realidad boliviana es compleja, plural, informal,

donde aún persisten distintos modos de

producción. Es por este motivo que Bolivia no

necesita candidatos con propuestas políticas trabajadas

unos meses antes de las elecciones junto

con la publicación frenética de contenido en redes

sociales.

Y bajo estas dos premisas, ¿estará lista la oposición

para aglutinar las demandas económicas y

sociales no solo de las ciudades, sino también de

las zonas periurbanas y rurales? ¿Podrá trabajar

orgánicamente fuera de la clase a la que representa?

¿Será que cuando veamos la boleta electoral

vamos a decir: “aah déjà vú”? [P]

Nuevos paradigmas

El mismo analista cree que este el mejor

momento para capitalizar la crisis

que enfrenta el MAS, porque “antes la

estructura del MAS era hegemónica,

mayoritaria y sólida, hoy está muy debilitada”.

Opina que “debería ser este

el momento en el que probablemente

la oposición, o las oposiciones, intenten

convergir, o al menos aquellas que tienen

coincidencia en relatos de renovación, de

cambio y de esperanza. Creo que hay nuevos

paradigmas para la política que no están

siendo sembrados en la mente de la gente, y

la gente está esperando eso”.

La sombra del MAS

Desde 2005, el MAS enfrentó a distintas fuerzas

políticas opositoras. Ninguna de sus rivales logró

sobrevivir a la siguiente elección como sigla política,

según datos oficiales.

En 2005, el partido oficialista se enfrentó a Podemos,

al que venció con un amplio margen: el

53,7% de los votos versus el 28,5% de la principal

fuerza opositora. En 2009 se enfrentó a

Plan Progreso para Bolivia - Convergencia Nacional

(PPB-CN). En esa oportunidad, el MAS

volvió a ganar con holgura: 63,9% frente a

26,6%. En las elecciones de 2024, se le opuso,

especialmente, Unidad Demócrata. Pero el

MAS igualmente venció de forma arrolladora:

61% contra 24,5%. En 2020, tras las elecciones

fallidas de 2019, la dupla de Luis Arce y David

Choquehuanca (MAS) se midió con la de Carlos

Mesa y Gustavo Pedraza (CC). Esta vez,

el oficialismo obtuvo el 54,7% de los votos,

mientras que el principal bloque

opositor el 29,1%.

¿Qué pasará en 2025? [P]

Candidatos, partidos y siglas: entidades

coexistentes, universos paralelos

Érick Fajardo Pozo, consultor en comunicación política y estrategia electoral

Rearticular la oposición en Bolivia es armar

un cubo Rubik; un puzzle político

en tres dimensiones en el que reordenar

los elementos por sus series naturales

demandaría reintegrar los planos

jurídico, social y electoral, deliberadamente desmontados

por el partido hegemónico hasta dejar

un rompecabezas en el que las aspiraciones y las

posibilidades afuera de Palacio Quemado parecen

no tener perspectiva de rearticularse.

El panorama es redundantemente caótico: decenas

de aspirantes, pero escasos verdaderos candidatos;

dueños de siglas sin aparato, doctrina o

dirigentes; lideres políticos con programa y estructuras

de movilización social, pero sin partido.

Bolivia es un sistema político donde no hay oposición,

porque rige un modelo de partido único;

con un ecosistema electoral con siglas, pero no

partidos; donde las organizaciones tienen estatutos,

pero no programa; donde los liderazgos y las

estructuras políticas existen, pero en una dimensión

distinta a la de los dueños de las personerías

jurídicas.

Y aunque complejo de explicar y entender el dilema

de nuestro sistema político es el de cualquier

otro país bajo un régimen de partido único: no

existen partidos de oposición, simplemente actas

de constitución legal de ciertas organizaciones

políticas autorizadas para funcionar en paralelo

al partido de gobierno, siglas colorinches, algunas

noveles, algunas de otrora partidos históricos,

pero ambas sin militancia, fundamentos

ideológicos o genuinos dirigentes políticos.

La verdad sea dicha, por los pasados quince años,

si no es aún por más largo tiempo, la definición de

binomios y la habilitación de siglas han sucedido

en universos paralelos. Los candidatos con algún

predicamento mediático, o aquellos a los que el

régimen evista había apuntado para ayudarle a

maquillar la autocracia de una democracia funcional,

navegaban el mercado de personerías en

busca de cerrar algún acuerdo con el propietario

de alguna sigla habilitada; negociaciones en el

mejor de los casos en dólares y en el peor de ellos

en curules parlamentarios.

Las candidaturas de oposición han sido así exactamente

lo que el MAS aguardaba: encamamientos

rápidos de final precoz entre ávidos empresarios

y políticos dispuestos a todo.

Y la actitud moral de esos actores no ha cambiado

desde la crisis de 2019. Lo que sea que a título

de oposición carroñea afuera de la Casa Grande

del Pueblo, alimentándose de los mendrugos

de la mesa del partido único, sigue siendo pose,

eslogan y refrito local de las tendencias políticas

hemisféricas.

Salvo para una seudo-oposición que orbita parasitariamente

en torno a la hegemonía institucional

del MAS, a los electores bolivianos no les

sirve mantener la ficción de que Bolivia aun es

un sistema político democrático, así que la primera

tarea para construir un proyecto alternativo

al MAS parece ser renunciar a la negación; a

esa gratuita y agotada noción de que existe una

“oposición” sólo porque dueños de siglas inescrupulosos

y candidatos dispuestos a sacarse o

quitarse lo que se demande, logren cerrar algo

en puertas del Órgano Electoral. [P]


Domingo 7 de abril de 2024

4 Péndulo Político CORREO DEL SUR - EL POTOSÍ

OPINIÓN

“Ignacio Lula Da

Silva y Fidel Castro,

leyeron bien, actuaron

a tiempo e impulsaron

la creación del Foro de

Sao Paulo”

La acción política del siglo XXI, dista

mucho de las formas y tipos de incidencias

del siglo pasado (no muy

distante). Claramente, hoy en día,

los problemas de un Estado, no son

inherentes únicamente a su fuero interno.

En la actualidad, los problemas de cualquier

Estado afectan de manera directa o

indirecta a su región o al mundo, dependiendo

el peso específico del mismo, pues

no sería lo mismo una eventual crisis económica

en Chipre, que la que podría suscitarse

en Japón, por contraponer un ejemplo

de dos estados muy asimétricos en

términos de influencia e irradiación global.

Y es que con la caída del muro de Berlin

(1989) y en los prolegómenos de la desintegración

de la URSS (Unión de Repúblicas

Socialistas Soviéticas) el año 1991, pareció

en algún momento que el hegemón global

sería única y exclusivamente el tan mentado

imperio norteamericano, precedido de

la derrota definitiva del comunismo. Pero

la primavera del hegemón duró muy poco

(1991-2008), con la crisis financiera global

del año 2008, el mundo vio sucumbir

al último imperio de pie (Estados Unidos),

para dar paso a una nueva configuración

global. De esa parte hasta hoy, el mundo

occidental ha vivido

muchos sucesos

turbulentos que

van siendo

capitalizados

con gran sentido

de

ENTRE

COMILLAS

Franklin Pareja, politólogo

La corporación política transnacional

oportunidad por otros estados con suficiente

poder expansivo, que amplían cada

vez más su influencia a nivel global y ponen

en entredicho el poder omnímodo norteamericano.

En tal sentido, en materia de

geopolítica global, pasamos de la era unipolar

a la multipolar.

A fines del siglo XX, algunos se embriagaron

de felicidad y hasta hubo un politólogo

norteamericano (Francis Fukuyama)

que a raíz de la caída del muro de Berlin

y la debacle soviética, publicó un libro denominado

El Fin de la Historia y el Último

Hombre. El autor presagiaba la victoria de

la democracia liberal por sobre el fascismo

y el comunismo propios del siglo XX. Visualizó

un mundo unipolar con una supremacía

indiscutible del capitalismo, situación

que 30 años después, obligó al mismo autor

a hacer un balance acerca de sus ideas

de un mundo que sufrió grandes transformaciones,

y, reenfocar su visión, sosteniendo

que las democracias liberales ahora

mismo, están en peligro y bajo incesantes

ataques, es decir, la supuesta victoria del

capitalismo y de las democracias liberales,

no se dieron ni de cerca como él supuso en

algún momento de exultación.

En Latinoamérica, las corrientes de izquierda

comprendieron sin exitismos que

un nuevo mundo se estaba configurando,

y que la desintegración de la URSS rompería

los equilibrios globales, por tanto, había

que actuar en clave corporativa política

transnacional. En este sentido, Ignacio

Lula Da Silva y Fidel Castro, leyeron bien,

actuaron a tiempo

e impulsaron la

creación

del

Foro de Sao

Paulo

“Con el tiempo, el

accionar de la poderosa

corporación política

transnacional (Foro

de Sao Paulo), viró y

fortaleció de manera

pragmática el eje China,

Rusia, Irán”

(1990), aglutinando en su seno a las fuerzas

progresistas de izquierda latinoamericanas

y también allende el continente, con

el propósito de amortiguar lo que supuso

la inevitable extinción del equilibrio bipolar

(EEUU-URSS).

Con el tiempo, el accionar de la poderosa

corporación política transnacional (Foro

de Sao Paulo), viró y fortaleció de manera

pragmática el eje China, Rusia, Irán, conjuntamente

los países latinoamericanos

autocráticos de Cuba, Venezuela y Nicaragua

y el apoyo entusiasta de Brasil, México,

Chile y Bolivia (Argentina con el presidente

Javier Milei abandonó totalmente el eje

mencionado). El Foro de Sao Paulo, a la

postre, fue el brazo operador continental,

de ahí en adelante su accionar es vigoroso

al punto de lograr en algún momento

tener el control de casi toda la región con

gobiernos denominados Socialismo del

Siglo XXI. Hoy funcionan bajo la conducción

de líderes socialistas organizados en

el Grupo de Puebla (2019). Básicamente

siguen siendo lo mismo, Foro de Sao Paulo

(Partidos y fuerzas de izquierda) y Grupo

de Puebla (Líderes Socialistas) , mantienen

los mismo objetivos, vinieron maquillados

de autodeterminación y soberanía, pero

en esencia son corporaciones políticas

transnacionales poderosas, influyentes,

injerencistas, proclives a apoyar y justificar

la peores atrocidades antidemocráticas y

defender sin sonrojarse a verdaderos tiranos,

porque por encima de los estados, se

debe mantener primero a la “corporación

política transnacional”.

Este es el contexto de la nueva política

del siglo XXI, ¿lo entenderán así los

que se enfrentan a la corporación política

transnacional?, ¿sabrán que para todo tienen

receta? La ingeniería de los procesos

electorales está diseñada para no perder

jamás, la arquitectura jurídica fue pensada

para sacar del camino a cualquiera que

suponga un riesgo o peligro para la corporación,

y si ambas metodologías no funcionan,

siempre está la represión, el

garrote o la violencia.

“Son corporaciones

políticas

transnacionales

poderosas, influyentes,

injerencistas, proclives a

apoyar y justificar la peores

atrocidades antidemocráticas”

Es un juego asimétrico, las fuerzas

fuera del radio de la corporación política

transnacional están bregando en una cancha

desigual, quizás su miopía y mirada de

barrio no les permite dimensionar la escala

de su contrincante que trasciende las fronteras.

Hoy por hoy, las luchas políticas no

sólo suponen irradiación nacional, ni penetración

en el mundo rural, las mismas podrán

ser efectivas si vienen en clave global,

con socios estratégicos más allá de simples

amistades altruistas. La corporación política

transnacional está viva y organizada,

no descansa, no se basa en fundamentos

axiológicos, es una trituradora de democracias

y líderes emergentes, actúa en las

esferas de los organismos internacionales,

donde tiene alfiles colocados en funciones

estratégicas. Por si fuera poco, tiene sus

tentáculos en los medios de comunicación

más influyentes del mundo, recibe financiamiento

de fuentes diversas, muchas

desconocidas y quizás de muy dudosa procedencia,

pero tiene recursos. No es una

ONG, se trata de una corporación.

Para pesar de muchos nostálgicos, el ex

imperio norteamericano tiene su radar en

Medio Oriente y Asia Pacífico. Latinoamérica

está lejos de sus intereses, el mundo

multipolar ha reconfigurado la distribución

del poder y los americanos están en otros

circuitos, de tal manera que mientras unos

juegan en clave local o nacional, las fuerzas

dominantes autocráticas de izquierda juegan

en clave corporativa regional y global.

Son diferencias que desnudan complejas

verdades, primero que ya no hay un imperio

que esté preocupado por apoyar a las

democracias liberales (lo cual es bueno),

segundo, la naturaleza de las disputas políticas

es falsamente ideológica, y tercero, la

lucha es por intereses cada vez más vinculados

a cuestiones inclusive de orden criminal.

La corporación política transnacional

no tiene competencia, porque las conformaciones

políticas liberales no hacen los

deberes, actúan en un radio reducido. En

lo que respecta a nosotros, están preocupados

en buscar su candidato de unidad,

cuando el mundo va a cien por hora y otros

siguen en peleas de barrio. [P]

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!