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Impreso domingo 19 mayo 2024

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12 Opinión<br />

El Nacional<br />

DOMINGO <strong>19</strong> DE M AYO DE <strong>2024</strong><br />

Q U I N TA E S E N C I A<br />

Rafael Ciprián<br />

ra fa e l c i p r i a n @ i c l o u d . co m<br />

Por una deformación sociológica,<br />

producto del capitalismo tardío,<br />

deformado y dependiente en que<br />

vivimos, la <strong>mayo</strong>ría de nuestras<br />

autoridades se ocupa más en lucir que<br />

hacen favores, en lugar de reconocer derechos.<br />

Así mantienen una red clientelar y<br />

una práctica patrimonialista con fines politiqueros.<br />

Esa mala conducta permea la administración<br />

pública desde la creación de la<br />

República hasta nuestros días. Además,<br />

castra el desarrollo de los ciudadanos.<br />

Ciertamente, las personas no se sienten<br />

con respaldo institucional para reclamar<br />

derechos. Y se cuidan mucho de hacerlo<br />

para no herir la susceptibilidad del funcionario<br />

de turno. Prefieren solicitar y gestionar<br />

el cumplimiento de sus derechos por<br />

la vía de los favores. Y se ocupan de manera<br />

especial de hacerle saber al que decide que<br />

si los complace quedará en deuda y que<br />

sabe ser bien agradecido.<br />

Muchos de nuestros políticos terminan<br />

Ernesto Guerrero<br />

gu e r re ro ca m i l o e @ g m a i l . co m<br />

Elvis Valoy<br />

e l v i s . va l oy @ g m a i l . co m<br />

Lo que venía siendo equidad para<br />

decenas de injustamente cancelados<br />

miembros del cuerpo diplomático,<br />

que se han mantenido estoicamente<br />

reclamando sus derechos durante<br />

varios años en diferentes instancias<br />

de la justicia, al parecer puede encontrar su<br />

abominable final, hallándose en cualquier<br />

momento con el patíbulo que los lanzará a<br />

los «leones», actitud que busca «complacer<br />

peticiones» de sectores politiqueros muy<br />

poderosos, que anhelan sus «cabezas» al<br />

precio que sea.<br />

Derechos y favores<br />

convencidos de que los agradecidos por los<br />

favores que realizaron en su gestión votarán<br />

por ellos. Lo más terrible es que los ciudadanos<br />

dignos y conscientes de sus derechos,<br />

que no lucen mendigar favores,<br />

tienen serios problemas en sus diligencias.<br />

Se las ponen en China.<br />

Más aún, al ciudadano que desea vivir con<br />

decoro, respetándose a sí mismo y a los<br />

demás, que es capaz de reclamar el respeto<br />

de sus derechos, y que no les teme a los<br />

funcionarios con mentalidad de trujillitos,<br />

se le etiqueta como conflictivo. A partir de<br />

ahí son muchas las puertas que se le<br />

cierran, y la mala noticia corre en su contra<br />

como verdolaga.<br />

Resulta sintomático que muchos dicen<br />

que más vale una pulgada de buena voluntad<br />

del que decide, sea este juez, ministro<br />

o director, que kilómetros de derecho.<br />

Ese criterio se corresponde con la<br />

cultura clientelista, patrimonialista, corrupta<br />

y manipuladora que hemos desarrollado.<br />

Las elecciones<br />

Las elecciones, esa joya de la democracia,<br />

tienen su inicio en la<br />

antigua Grecia, donde la gente debatía<br />

sus decisiones políticas en<br />

asambleas públicas, ¡todo un espectáculo!<br />

Pero claro, en aquel entonces, solo los<br />

varones tenían voz, ¡qué discriminación!<br />

Siglos después, comenzaron a otorgarle el<br />

voto a las damas en lugares como Nueva<br />

Zelanda, Australia. ¡Imagínense la cara de<br />

sorpresa de los caballeros! En República<br />

Dominicana, las mujeres tuvieron que esperar<br />

hasta <strong>19</strong>42 para votar en elecciones<br />

municipales, y hasta <strong>19</strong>55 para las nac<br />

i o n a l e s.<br />

Pero la historia electoral no es solo<br />

satisfacción y alegrías. En República Dominicana,<br />

hemos tenido nuestros líos<br />

con trampas y marañas. ¿Recuerdan<br />

aquella vez en <strong>19</strong>78 cuando intentaron<br />

hacer de las suyas para favorecer a Balaguer?<br />

También en <strong>19</strong>94 hubo un escándalo<br />

con el cambalache que hicieron<br />

al padrón electoral, las compras de votos<br />

e intimidación a los electores con los<br />

pañuelos coloraos colgando en los fusiles<br />

militares.<br />

A pesar de estos baches, las elecciones<br />

siguen siendo la fiesta de la democracia<br />

dominicana. Se han implementado reformas<br />

para mejorar el sistema electoral, ¡aunque<br />

siempre habrá algunos fulleros intentando<br />

engañar al sistema! Si no pregúntenle<br />

a Roberto Rosario.<br />

Pero no todo es seriedad, en el circo<br />

electoral, tenemos de todo un poco: Candidatos<br />

excéntricos como “Corides” otros<br />

que regalaban pantis a las mujeres, así<br />

como aquel que prometió convertir el país<br />

en un Nueva York chiquito. ¡Valla ocurrencia!<br />

Ausente en estas elecciones están<br />

las mascotas políticas: gallos, bueyes, toros,<br />

entre otros.<br />

Algunas celebridades de la farándula<br />

Apropiada aclaración<br />

El Tribunal Constitucional dictó una sentencia<br />

el 23 de diciembre del 2023, mediante<br />

la cual decidió un recurso de revisión<br />

constitucional contra un fallo evacuado por<br />

la Tercera Sala de la Suprema Corte de<br />

Justicia del 31 de agosto del 2022. A pesar<br />

del veredicto del TC ser un adefesio jurídico<br />

sin base legal, el mamotreto de marras ha<br />

encontrado leguleyos entogados y aviesos,<br />

que tildan el caliginoso dictamen de «correcto»,<br />

pasándose por alto de que es un<br />

grosero dislate y un desconocimiento de la<br />

Constitución y las leyes por parte del TC.<br />

Y con esa mentalidad vamos dando tumbos<br />

de borrachos en la construcción de una<br />

ciudadanía empoderada en sus derechos y<br />

comprometida con sus obligaciones.<br />

Ningún país alcanza un verdadero progreso<br />

con ese terrible escenario. Y lo verdaderamente<br />

lamentable es que es real, no<br />

hipotético. Esa situación solo podrá comenzar<br />

a superarse cuando se cumplan los<br />

mandatos constitucionales.<br />

La aseveración de que en nuestro país no<br />

hemos desarrollado una verdadera ciudadanía<br />

no es descabellada. Hay ciudadanos,<br />

pero todavía no tenemos ciudadanía.<br />

Esa es la verdad, monda y lironda.<br />

Debemos actuar como cuerpo social, no<br />

como individuos aislados, en el ejercicio de<br />

los derechos y en el cumplimiento de los<br />

deberes. Es tan grave esa realidad que<br />

cuando un ciudadano reclama sus derechos,<br />

la <strong>mayo</strong>ría entiende que es demasiado<br />

exigente y que se cree por encima de los<br />

demás. Y los demás son los que buscan<br />

favores, y renuncian a sus derechos.<br />

nos recuerdan que la política también<br />

puede ser un espectáculo. Ejemplo: Johnny<br />

Ventura, Corporán, Sergio Vargas,<br />

El Torito, Dr. Fadul. Fue notable el acalorado<br />

debate entre Juan Bosch y el padre<br />

Láutico García en <strong>19</strong>62, y ente entre<br />

Vincho Castillo y Hatuey Decamps en el<br />

2000. ¡Sin embargo, resultaron insípidos<br />

e insustanciales los debates entre los<br />

candidatos congresistas y presidenciales<br />

actuales!<br />

Y qué decir de las caravanas electorales,<br />

¡todo un carnaval en las calles con camiones,<br />

orquestas y bailarinas y …tapones!<br />

¡Y no olvidemos los souvenirs políticos,<br />

desde gorras, camisetas para lucir el apoyo<br />

(o la burla) hacia los candidatos!<br />

En resumen, las elecciones son un cóctel<br />

de democracia, travesuras y humor. Hoy,<br />

aun con cientos de puestos congresuales<br />

innecesarios a elegir, vamos todos a votar.<br />

¡Que viva la fiesta electoral!<br />

Sin embargo, como tea que ilumina el<br />

lóbrego mundo jurisprudencial que persigue<br />

afanosamente negar derechos adquiridos,<br />

la Asociación Dominicana de<br />

Abogados Laboralistas (ADAL) insertó un<br />

artículo en su último boletín, lo que viene a<br />

ser un fanal en este dédalo oscuro por el<br />

que deambulan los diplomáticos ilegalmente<br />

despedidos.<br />

El aforismo de Cesare Beccaria que dice:<br />

«Una cosa no es justa por el hecho de ser<br />

ley. Debe ser ley porque es justa», se aplica<br />

en este caso que requiere imparcialidad.<br />

Juan Taveras<br />

H e r n á n d ez<br />

j u a n t h 0 4 @ h ot m a i l . co m<br />

Este país<br />

Este país, que, como decía el poeta,<br />

“no merece el nombre de país,<br />

sino de tumba, hueco o sepult<br />

u ra”, de grandes desigualdades<br />

sociales, con una deuda con los de abajo<br />

desde mucho antes de nacer, sigue entrampado<br />

en un círculo vicioso del cual<br />

parece no saldrá nunca, porque sus dueños,<br />

sus verdaderos dueños, los que han<br />

hecho fortunas al amparo del poder y del<br />

Estado que los sustenta, no lo dejan<br />

crecer, ni siquiera al ritmo en que crece la<br />

economía. Este país, “de dispare primero<br />

y averigüe después”, donde la “vida sigue<br />

valiendo menos que un cigarrillo crema”,<br />

(sin filtro) como dijera el profesor Juan<br />

Bosch mucho antes de abandonar el vicio,<br />

que tiene todas las leyes gracias al populismo<br />

legislativo, pero que sólo se les<br />

aplican a los de abajo, a los que no tienen<br />

nombre ni apellido, los “n a d i e s”, como<br />

dijera Eduardo Galeano, sigue siendo<br />

“triste y torvo”, pequeño y agredido, donde<br />

ya no falta gente para tanta tierra.<br />

Las leyes van y vienen. Pero nadie las<br />

respeta. Nadie las hace respetar. Todos<br />

juran y prometen “respetar y hacer respetar<br />

la Constitución y las Leyes”. Pero<br />

depende. Depende de quién o quiénes la<br />

violen. Si es alguien sin prosapia, si no es<br />

“de buena familia”, o un hijo de un “tu-<br />

t u m p o t e”, como describió Bosch a los<br />

hijos de Papi y Mami que transitan en<br />

vehículos de “alta gama” conducidos en la<br />

Lincoln o en el Malecón a la velocidad del<br />

relámpago, sin ser molestados por ninguna<br />

“autoridad competente”.<br />

La falta de consecuencia, de la que tanto<br />

se habla en los medios de comunicación,<br />

es la característica principal de la impunidad.<br />

En este país todo se puede. En<br />

este país nada se respeta. No hay autoridad.<br />

Todo lo que está prohíbido, por la<br />

Constitución y las leyes, se permite, se<br />

legaliza por la costumbre, que es la verdadera<br />

ley. Los “m o t o c o n c h i s t a s” se han<br />

convertido en una “p l a g a”, con “p l a c a” y<br />

sin placa. Para ellos no hay carriles, no hay<br />

semáforos, vías contrarias, señales de<br />

tránsito. Nada. Esos señores son los dueños<br />

de la ciudad. Suben y bajan por los<br />

túneles y elevados. Pero lo mismo hacen<br />

los demás vehículos, incluyendo los de<br />

lujo, los que llaman de “alta gama”, valorados<br />

en muchos millones de pesos. En<br />

este país hay que poner ley, disciplina y<br />

orden. “No necesitamos otro Trujillo”, como<br />

dice mucha gente. Necesitamos que<br />

rija “el imperio de la ley”.<br />

La “nueva Policía” no tiene autoridad ni<br />

calidad para “poner el orden”, para aplicar<br />

la ley. La Policía no forma parte de la<br />

solución, es parte del problema, a pesar<br />

de los esfuerzos y la inversión del gobierno<br />

para cambiarla.<br />

Este país de porquería, “el mejor país del<br />

m u n d o” porque es un desorden donde no<br />

se respeta nada ni se respeta a nadie, seguirá<br />

sumergido en el atraso y subdesarrollo<br />

mientras el “c a m b i o” no se produzca en la<br />

estructura del Estado y de la sociedad,<br />

mientras la complicidad continúe protegiendo<br />

a los delincuentes de cuello blanco.

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