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Nota editorial: Observatorio de Abastecimiento “Alimenta Bogotá”.

Base para la política alimentaria

Editorial Nº2 de enero de 2012

OBSERVATORIO DE ABASTECIMIENTO “ALIMENTA BOGOTÁ”

BASE PARA LA POLÍTICA ALIMENTARIA.

La tendencia hacia la integración económica y geográfica conduce a cambios

fundamentales en la construcción del conocimiento clave para recomponer la estructura

social y económica de los países. Como efecto positivo, se abren espacios a la agudeza

académica y técnica que modifican los modelos empleados en el diseño de programas

para enfrentar la pobreza y el hambre de grandes contingentes de pobladores.

Los escenarios nacionales e internacionales que debaten la temática social y el avance e

impacto de políticas públicas, le han contribuido a las sociedades demostrando la

importancia de robustecer los ejercicios evaluativos con instrumentos para la

observación (recolección, procesamiento, análisis y divulgación) de estadísticas,

indicadores e índices, que permitan a los gobiernos, empresas privadas y organizaciones

de la sociedad civil, fijar metas y monitorear el cumplimiento de compromisos

adquiridos global, regional y localmente, además de ser importantes puntos de

referencia hacia la toma de decisiones a mediano y largo plazo.

Relevantes esfuerzos se hacen desde países en desarrollo para definir la

institucionalidad básica que guíe el abordaje de problemas complejos, y es común en

estas latitudes invertir importantes capitales en la construcción de planes concertados,

incentivos para lograr el objetivo (algunos con efectos perversos) y proyectos micro que

orientan las decisiones públicas, privadas y de la comunidad en general. Sin embargo,

es común denominador que estos esfuerzos resulten insostenibles por la ausencia de un

sistema de seguimiento y auditoria, mediante el cual los agentes responsables asuman su

competencia, con dinámica de control y retroalimentación.

Este vacío conceptual deberá cubrirse por medio de una herramienta estratégica clave

para monitorear de manera selectiva los avances y retrocesos, que además emita alertas

y señales orientadoras a los agentes para blindar los programas, proyectos y recursos de

inversión, y esa herramienta son precisamente los observatorios temáticos en lo

económico y social, tal como está planteado para el abastecimiento alimentario del

Distrito Capital. El Observatorio de Abastecimiento establecido por el decreto 315 de

2006, se encaja dentro de estos requerimientos ya que responde a los siguientes

criterios:

� Las metrópolis como Bogotá, son entornos propicios para el desarrollo y el

progreso, pero el bienestar de sus habitantes depende de construir una

institucionalidad que sea catalizadora de conocimiento e información orientadora

para superar lugares comunes y romper el esquema convencional de política

pública basada en infraestructura física, sin optimizar la capacidad del talento

humano, e innovar en la logística y pertinencia de procesos, así como en las

comunicaciones con la comunidad. Es en cierta medida, centrar todo la potencia

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estatal en el objetivo de formar y preparar a hogares pobres para que reciban los

efectos e impactos positivos del desarrollo capitalista y de la economía de

mercado como su fuente magistral.

� No se plantean tratamientos excepcionales, ni subsidios o donaciones: todo lo

contrario, se trata de respetar a las familias en situaciones dramáticas, en este caso

con problemas de insuficiencia alimentaria en acceso, cantidad y calidad,

mediante propuestas que fortalezcan su educación y capacidad de negociación,

para acceder a los beneficios que reporta la política distrital del Plan Maestro de

Abastecimiento de Alimentos y Seguridad Alimentaria.

En la nueva visión, el procesamiento de información y las telecomunicaciones

repotencian de manera directa e indirecta todos los ámbitos de la sociedad;

redefinen la realidad, modifican la forma como se producen y distribuyen los

bienes y servicios, las relaciones interregionales, e incluso modifican las normas

de las interrelaciones entre personas naturales y/o jurídicas.

� La situación fiscal de Colombia y de la ciudad capital muestran que los recursos

para invertir en lo social son escasos, razón suficiente para afinar las decisiones

con el objetivo del desarrollo social y económico. La gerencia pública requiere de

un sistema actualizado, confiable y accesible de información estadística y de

indicadores sociales cuantitativos y cualitativos, ordenados por localidades y

dentro de éstas por estratos socioeconómicos representativos. El uso de

tecnologías de la información como el Internet permite corregir las asimetrías y

barreras, de manera que las organizaciones no gubernamentales y la población

común y corriente accedan a bases confiables, y el acceso no sea privilegiado para

“rentistas” que obtienen ingresos de la especulación alimentaria.

En este escenario han surgido nuevas variables para estudiar los entornos y su

competitividad, una de ellas es el comercio exterior que impone otras reglas de juego

para analizar y precisar las ventajas comparativas, el uso de la infraestructura física y de

talento humano y los mercados. En todos los eventos el desarrollo emerge de la

simbiosis entre el conocimiento dinámico y las competencias de empresas privadas,

comunidades y el Estado.

Ejes de la política alimentaria para Región-Ciudad-Región.

Con fundamento en la revisión de soportes documentales que expresan esta política, se

encuentra una definición conceptual para cuatro grandes temas, la cual sirve de marco:

1. Seguridad alimentaría: es una estrategia deliberada y respaldada por la

administración de la ciudad para garantizar a sus habitantes el ordenamiento alimentario

mediante la suma coordinada de acciones que garanticen: la disponibilidad, el acceso, la

sanidad, la cantidad, la oportunidad y el precio justo de una canasta básica que reporte

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las kilocalorías recomendadas por organismos competentes y que sirva de prevención de

enfermedades y corrección de indicadores críticos de desnutrición, en especial, de niñez

y tercera edad. La seguridad alimentaria así planteada se integra en cuatro dimensiones:

• Cierre de brechas entre la dieta actual y la canasta deseable (ICBF, FAO y OMS)

para mejorar la nutrición y bajar la morbilidad.

• La estabilidad de oferta, sin grandes volatilidades de precio, fluctuaciones, ni

escasez. Es un tema de responsabilidad y riesgo compartidos: público, privado,

sociedad civil.

• Propende por facilitar el acceso a alimentos o crear la capacidad adquisitiva

correspondiente, sin estar basada en el asistencialismo. Con prioridad en los

estratos bajos de la sociedad.

• La buena calidad e inocuidad de los alimentos, con énfasis en la segmentación

de la oferta según las calidades y los requerimientos de los estratos bajos.

2. Observatorio de Abastecimiento “Alimenta Bogotá”: de acuerdo con la

investigación realizada por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ratifica la definición de

OBSERVATORIO que se utilizó como referencia en la exploración conceptual:

Es la instancia técnica que analiza y administra información, construye conocimiento y

reporta información de actividades, resultados y logros para la toma de decisiones en

el seguimiento, ajustes del plan y fortalecimiento del ejercicio del control social. 1

Para su adecuada aplicación esta definición supone que el Observatorio de

Abastecimiento es:

a. un “bien público” que mide la actuación de los agentes que intervienen, desde la

siembra en las fincas, hasta la oferta de los tenderos, cerca de la residencia de los

consumidores; permite la consulta de usuarios generales y registrados, de

información de precios y otros indicadores sin restricción.

b. tiene definida su red de objetivos y el portafolio de servicios que prestará al

conjunto de actores que intervienen en el sistema alimentario;

c. tiene establecida una canasta básica representativa de alimentos de naturaleza

vegetal, animal e industrial, esto es, refleja la realidad del abastecimiento actual,

complementada con el consumo deseable esperados según normas de la OMS y

la FAO;

d. ha realizado un estudio de base a través del cual se harán las evaluaciones de

efectos (anual) y de impacto (quinquenal) a través del tiempo.

1 Artículo 17, decreto 315 de 2006, Plan Maestro de Abastecimiento de Alimentos y Seguridad Alimentaria para Bogotá.

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e. dinámico, con actualizaciones periódicas, respecto a una estructura de

indicadores cuantitativos y cualitativos, con información de seguimiento,

proyección y sistema de alertas tempranas;

f. tiene referentes internacionales en los observatorios de España, Ecuador y Perú

para comparar periódicamente los avances en las metas.

3. Integralidad en el análisis de la seguridad alimentaria: es el concepto mediante el

cual la seguridad alimentaria se debe lograr, no sólo con incremento de la provisión,

sino conectando la oferta con la demanda, con la administración y logística eficiente de

los alimentos disponibles. Además, es necesario considerar que son claves para lograr

dicha seguridad todos los agentes que cumplen una función productiva, de conexión, sin

especulación, de transporte, distribución y consumo, y que por supuesto, parte de la

política será la formulación de proyectos para que el concepto Región-Ciudad-Región

se exprese en beneficio común de Bogotá y todos sus proveedores alimentarios. 2

Caracterización del entorno para la seguridad alimentaria en Bogotá.

Con las investigaciones realizadas, los eventos de capacitación y la puesta en marcha

del Observatorio de Abastecimiento, se han reunido los atributos de orden económico,

social y ambiental que configuran el entorno dentro del cual se aplica la política pública

diseñada en el decreto 315 de 2006.

Una aproximación a las condiciones limitantes y de oportunidades es la siguiente:

El mapa de vocación y aptitud de suelos agrícolas en la sabana de Bogotá y sus

alrededores se modificó. Es evidente el impacto del cambio climático en el espacio de

Bogotá-Región, la agricultura tiene ahora otro entorno, las precipitaciones, humedad

relativa, temperaturas, y riesgos por sequía, heladas, deslizamiento, modifican sus

estándares, al punto que la vocación de los suelos se está desplazando en las cotas y

hacia otras zonas que guiaban las actividades.

Esto adicionado a que los agricultores han asumido conductas de prevención o mejor

aversión al riesgo debido a que su preparación autodidacta resulta insuficiente, ante la

incertidumbre y los costos en crecimiento. Primer síntoma de la seguridad alimentaria:

las áreas para generar alimentos cerca de Bogotá se reducen a una velocidad traumática

y es una alerta a la ciudad y los municipios para frenar la entrega de espacios

productivos en su ordenamiento territorial.

La ventaja comparativa para producir alimentos en la zona andina se diluye por falta

de arquitectura rural. En la revisión y estudios base para identificar ventajas y

2 La sostenibilidad alimentaria de Bogotá, depende de la sostenibilidad ambiental y productiva de los territorios que constituyen la

frontera alimentaria y que comparten con otros sectores económicos, como la agricultura, la industria, la minería y los

hidrocarburos.

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oportunidades se encuentra un desequilibrio del análisis integral; la zona rural se incluye

en la discusión pero sin contemporizar su capacidad de aportar otros valores a las meso

economías regionales, en esencia, lo rural-urbano continua segmentado, con un

aditamento, es que la parte urbana dispone de un arquitectura moderna, tal vez

robustecida, mientras en lo rural la arquitectura está ausente en el diseño y perspectiva.

Este trabajo tiene los desarrollos necesarios para advertir que si los estudios de ventajas

parten de una base rural con más fundamentos, las conclusiones de competitividad son

bien diferentes. 3

El segundo aspecto que se aporta para abordar el tema de la seguridad alimentaria, es

que el planeamiento urbanístico distrital debe tener en cuenta las características del

territorio que rodea a Bogotá y atender adecuadamente a su papel de pieza básica de

ordenación del territorio. Así, con el estudio del medio rural, se busca, además de

cumplir un imperativo legal, proporcionar la información geográfica necesaria para

orientar y justificar la ordenación (tanto en su aspecto normativo de definición del

régimen del suelo no urbanizable, como en el diseño de política pública) que sobre el

medio rural de la región central se haga a corto y medio plazo, con el objetivo de

preservar y desarrollar los recursos del territorio. Para cumplir este doble objetivo, todo

estudio relacionado con la competitividad de Bogotá deberá centrarse en:

• La caracterización del territorio como marco de urbanización, de las relaciones entre

talento humano, bienes físicos y productos viables para encontrar la máxima

competitividad del conjunto urbano-rural.

• La evaluación de los valores ecológicos, paisajísticos, culturales, históricos,

recreativos del territorio.

• La identificación de los costos/beneficio de la evolución poblacional y de los

impactos por la ocupación antrópica, en especial, la parte industrial, la

infraestructura de todo orden y la urbanización del espacio.

• La valoración de las condiciones del territorio para soportar nuevas actividades

económicas y desconcentrar desarrollos urbanos que ya resultan onerosos como es

el caso de la agroindustria.

La conclusión incontrovertible de que lo anterior está sucediendo, es decir, que la

arquitectura rural-urbana que hace parte de los análisis es parcial, se encontró durante

los recorridos para el diseño de clústeres, y se comprobó el desplazamiento de alimentos

por cambio en el uso de terrenos clases suelos tipo 1 y 2: explotaciones inadecuadas de

monocultivo, alta inversión en ganadería semi-intensiva, sumado con ordenamiento

territorial (ESPACIOS A INDUSTRIA, URBANIZACIÓN), disminuyeron la oferta de

alimentos, ya que la tierra fértil pasó a usos irreversibles.

3 Consulta a Planes de Desarrollo Rural alrededor de las ciudades colombianas, documentado en CEGA- Planes de Desarrollo para

Incoder, 2005. Páginas 60-80. Director Hernando Urbina.

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Desplazamiento poblacional rural-urbano se incrementa. Se revisó la dinámica

poblacional de Bogotá y su región circunvecina que le puede proveer de alimentos. En

los últimos diez años el proceso de urbanización y concentración geográfica de la

población en Bogotá explica la importancia creciente de la ciudad en el desarrollo

económico y social de la región. Como consecuencia de la apertura y la dinámica de

relaciones nacionales e internacionales, la base económica de Bogotá, así como de las

ciudades intermedias Medellín, Calí, Bucaramanga, Barranquilla, se hace compleja y

diversificada, adquiriendo gran relevancia el sector servicios, la proliferación de las

comunicaciones y los adelantos de la tecnología correspondiente.

El aprovechamiento de las economías urbanas y la disminución de las externalidades

negativas son condición necesaria, entre otras, del crecimiento y desarrollo de las

regiones. De esta forma, ha comenzado a concebirse bajo un nuevo prisma la asignación

de recursos para el desarrollo urbano, que ha pasado finalmente a ser entendida más

como inversión que como gasto, y en esta dirección, se expresa el Congreso de la

República con una orientación novedosa referida a cambios sustanciales en el

Ordenamiento Territorial y expide la LOOT.

Hay entonces un nuevo marco legal, la Ley No. 1454 del 2010, el cual abre espacios

para la dimensión rural-urbano-rural de la problemática, entre otros, corrige el principal

escollo de la coordinación con las regiones, para permitir la extraterritorialidad del

presupuesto público de las grandes ciudades, que invierten en la región para asegurar el

bienestar en su población mediante la seguridad alimentaria.

Se ha documentado en el estudio de base para el Observatorio, que en Colombia las

familias pobres de municipios pequeños, prefieren asumir su condición en los

cinturones periféricos de las ciudades grandes, ya que por lo menos allí están cerca de

servicios gratuitos de educación y salud, a sabiendas que no hay opciones de empleo,

por cuanto la ciudad no crea los puestos de trabajo para asumir esa nueva franja de

pobladores.

Esto refuerza las condicionantes económicas y sociales de la pobreza y dificulta la

adopción de medidas para combatirla, por cuanto los pobres de las zonas periféricas a

Bogotá no constituyen un grupo homogéneo; hay diversidad de situaciones que se

expresan en diferentes estrategias de supervivencia, con fuertes raíces en el ámbito

local, entonces las condiciones de pobreza se modifican a medida que el problema se

aleja del centro hacía zonas más apartadas.

El crecimiento poblacional de Bogotá lleva una senda de 100.000

habitantes/nuevos/año, de los cuales el 65% se explica en la dinámica natural y el 35%

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en la llegada de nuevos habitantes de las regiones. 4 Los estudios que se realizaron

indican que los municipios seleccionados por su capacidad para generar alimentos en

los clústeres diseñados con este trabajo, desplazan bastantes personas para Bogotá, así

que la propuesta de emprender una seguridad alimentaria, en doble vía, es una inversión

y no un gasto, ya que aparte de proveer los alimentos, al crear nuevos focos de trabajo

con alimentos, en la práctica se amortigua el fenómeno. 5

Campo económico para seguridad alimentaria. Estudios realizados con el Observatorio

de Abastecimiento, en este campo, comprueban hipótesis de:

A. Alta inflación en alimentos, sostenida a largo plazo (última década). Se

documentó que la tendencia inflacionaria de alimentos para Bogotá, se caracteriza por:

i. la inflación alimentos de Bogotá está correlacionada con la inflación de alimentos

del país en general;

ii. la inflación alimentos de Bogotá presenta altibajos, similares a la inflación total de

la ciudad;

iii. la inflación alimentos de Bogotá crece a un ritmo por encima de la inflación

general de la misma ciudad;

iv. la diferencia de los promedios de estos dos tipos de inflación es superior al 30%,

medido en el último quinquenio de los años 2000;

v. la inflación en alimentos para Colombia y por supuesto en Bogotá, es sensible a

cambios climáticos bruscos, sea por exceso o carencia de lluvia, cambios de

temperaturas o en humedad relativa;

vi. la inflación alimentos de Bogotá es más drástica para hogares de menor

ingreso, a quienes les toca asignar el 34,7% del ingreso para surtir los alimentos

básicos.

B. Estructura dual del consumo en Bogotá. Se tipifican los estándares de consumo

con dos vertientes bien definidas. Los estratos bajos (1 y 2), consumen alimentos no

transformados, cuyos precios son volátiles, con alta incertidumbre, al punto que la

decisión de consumo por estratos bajos está definida por el precio del día y no por el

equilibrio en kilocalorías deseables, ni las preferencias de los consumidores.

Los estratos medios y altos 3, 4, 5, 6 fundamentan sus consumos con productos de alto

valor agregado, precios estables por cuanto los riesgos de alteración o baja de calidad de

esos productos son definitivamente menores. Sin embargo, la estructura de consumo se

complementó con el estimado de déficit de consumos en la capital. Los habitantes de

4

Dato obtenido del crecimiento porcentual promedio de crecimiento general de la población. Incluye la revisión de la estadística del

desplazamiento que llega a Bogotá.

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Se diseñaron clústeres de provisión de alimentos desde 198 municipios de seis departamentos que registran desplazamientos hacía

Bogotá.

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Bogotá consumen en promedio ponderado general el 58% de lo que recomiendan los

estándares internacionales. 6

La dificultad que se presentó radica en la carencia absoluta de datos confiables para

estratificar el déficit de consumos, ya que ninguno de los estratos consume el 100% de

lo establecido en las señales internacionales.

Por la estadística de precios que se ha recaudado desde enero de 2011, el Observatorio

de Abastecimiento teniendo como referencia la estructura poblacional por estratos,

deduce que los máximos y mínimos que modula el promedio del 58% en consumos,

pueden ubicarse entre 75% para los mejor alimentados (con problemas de bajas

calorías) y el 35% para los casos críticos de baja alimentación (bajas calorías, proteínas,

etc.) por cantidad, calidad y acceso en condiciones de poca capacidad adquisitiva.

Desde luego, es importante aclarar que los estimados son dinámicos y en general las

mediciones del consumo en alimentos, siempre estarán en la vía hacia el equilibrio

deseable, se aproximan al 100%, pero no lo alcanzan, debido a que los parámetros

cambian los patrones de ingesta en razón a exigencias por trazabilidad, medio ambiente,

dietas, cambios en los atributos del mismo alimento o en las preferencias del

consumidor, sin descartar las señales emitidas a través de estudios exóticos y hasta

encuestas intencionadas que emergen en el mercado. 7

El mercado de alimentos de Bogotá: es de bienes genéricos, cuando debería ser de

bienes específicos. Tal como interactúan todos los agentes al interior de la ciudad, los

alimentos participan de un mercado de bienes genéricos, es decir, que es posible

mezclar, sus tamaños, sus orígenes y sus calidades son subvaloradas en la manipulación

a través de todos los eslabones de la cadena, y según sean los intereses o el “rentismo”

implícito en los mercados, sus precios se nivelan por lo bajo a la hora de negociar con

los productores y por lo alto en el momento de entregar el alimento al consumidor.

Esta forma especulativa de funcionamiento en los mercados, es bien disímil respecto a

la naturaleza y atributos de los alimentos. Se empieza por el carácter heterogéneo de la

oferta, que implica una comprensión y conocimiento especiales para entender que el

genérico del alimento es su denominación, su agrupamiento en bloques de alimentos,

pero sus atributos, contenidos, aportes a la salud y aportes en calorías son diferenciados

por su caracterización, así su denominación sea la misma.

6 El ponderado de consumo deseable se realizó por grupos etáreos para estimar la cantidad de calorías requerida de acuerdo con la

edad y el sexo de los habitantes. Para los 7,4, millones de habitantes en Bogotá el estándar internacional deseable es de una ingesta

diaria de 1,8 kilocalorías, y actualmente en promedio un bogotano consume 1 kilo, lo cual da como resultado el déficit de 0,8 kilos.

7 Los estándares utilizados son fuente OMS y los convalida la FAO, ya que los utiliza para todos sus pronósticos de situación

mundial de los alimentos. Es apenas evidente que los países desarrollados de Europa se aproximan a los equilibrios dados su índice

de ingreso per cápita promedio, y los rangos cortos de desigualdades en el interior de los mismos.

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Los mercados de alimentos aún no son perfectos, tal es así que la formación de precios

se da por decisiones aisladas, tendenciosas y no obedece a la oferta – demanda, y la gran

debilidad o amenaza que hay en el método de mercadear es que en ese mercado “el

cliente no tiene la razón”, sino la necesidad imperiosa de consumir y en esa categoría de

consumo obligatorio, aparece la formación impredecible de precios, donde hay

incrementos sin que sean consecuentes con el mejoramiento del mismo alimento,

incluso hay incrementos, en casos donde hay bajas de calidad y atención.

En esencia, las fuerzas del mercado de alimentos en Bogotá, no han tenido la capacidad

de regular el sistema, hay que pensar en un “mercado asistido”, donde todavía está

distante el equilibrio, debido a que se mueve por escenarios de gran riesgo y altas

transferencias de rentas a otros sectores, en contravía de la rentabilidad esperada por la

cadena agroalimentaria. Es un mercado de onerosos costos de transacción, los que es

posible corregir con orientaciones y regulaciones que conduzcan a procesos lógicos en

su desempeño, con articulación sólida de la oferta respecto a la demanda, ya que hasta

ahora funciona como una compra-venta de genéricos, cuando hay diversidad de canales

para producción y consumo.

La dimensión de las ineficiencias detectadas en la formación de los precios amerita

estrategias de mitigación de riesgos y administración del mercado, por cuanto se

encontró que oscila entre 25-50% del precio final pagado por el consumidor,

acumulando pérdidas por calidad, peso, fletes innecesarios o ineficientes, riesgo de

perecibilidad de alimentos por demora en distribución e inadecuada manipulación. 8

Para concluir esta parte económica del mercado, es importante explicar que el

Observatorio de Abastecimiento y, en general, los apoyos de la política pública están

centrados en los requerimientos en la base poblacional de Bogotá, esto es, los estratos 1

y 2. No obstante, es válido afirmar que la política pública centrada para estos estratos

favorece al conjunto de la población, ya que la agricultura de alimentos es diferenciada

y en todos los casos es necesario segmentar los mercados en primeras, segundas y

terceras, y aún en caso de las exportaciones de alimentos, estas serán posibles en una

coordinación estrecha entre mercado interno y mercado externo.

Balanza comercial negativa. Se acentúa la dependencia del exterior. Revisado este

indicador para la segunda parte de la década anterior, período de vigencia del Plan

Maestro de Abastecimiento de Alimentos y Seguridad Alimentaria, la dependencia del

exterior creció en el 80%. Aún con baja participación en el consumo total de los

bogotanos, pero:

8 El Observatorio de Abastecimiento Alimenta Bogotá estableció el método de Precio Alimentario Óptimo Eficiente como patrón de

referencia para toda la cadena agroalimentaria para diez productos básicos, y en contabilidad para sitios de origen cercano y lejano,

ya que los alimentos para Bogotá tienen esa característica de llegar de cerca y de lejos. Este método reafirma la política del decreto

315, en el sentido de construir bienes públicos que transfieran conocimiento e información y no simplemente que el Observatorio

encueste datos de precios del mercado que están sesgados por la especulación y la ineficiencia logística y de procesos. Así, el

distrito intervienen con información confiable, de calidad, útil para el sistema agroalimentario y no para un sector de agentes.

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• 2010 respecto a 2009, importaciones aumentan 40%, mientras exportaciones

continúan tendencia a la baja.

• Mercado externo de alimentos se sostiene con base en una sola exportación, café

que se registra en la capital, pero no se produce cerca de Bogotá.

• Hay rubros que incrementan en forma exponencial: i) grasas y aceites animales y

vegetales, cuando Colombia es productor; ii) legumbres y hortalizas, Bogotá,

pasó de exportar a importar, a pesar que en la sabana hay amplios terrenos con

aptitud edafoclimática para estos cultivos; iii) preparaciones alimenticias

diversas.

• En las opciones al exterior, hay procesos postcosecha y transformación de

alimentos que tienen oportunidades.

Bogotá necesita impulsar estos rubros en la producción nacional como un

regulador de precios de su canasta básica.

El directorio de indicadores de punto de partida en el Observatorio de Bogotá. Como

estudio de base, el Observatorio de Abastecimiento de Alimenta Bogotá construyó el

siguiente directorio de indicadores sustentados en investigaciones concretas y

consultadas las fuentes competentes:

A. Nutricionales 9 .

• Déficit en kilocalorías alrededor del 45%;

• Equilibrio deseable en consumo: por terceras partes: a) frutas y verduras; b)

suficientes cereales; c) leguminosas (lenteja, fríjol), más fuente proteína con

alimentos de origen animal;

• Nacidos con peso no normal 44,1%

• Exigencia de ingresos para que un hogar estratos 1 y 2 pueda acceder a la canasta

básica: 34%.

B. Abastecimiento.

Bogotá consume promedio 7.500 toneladas/día de alimentos. Actualización.

• Consumo deseable/kilocalorías: 13.000 toneladas/día.

• Estructura canasta básica: 30 alimentos, diversificado vegetales, manufacturados,

origen animal.

• CORABASTOS recibe 14.090 toneladas de alimentos diarios. 10 De este volumen

sólo se consumen en Bogotá aproximadamente 3.350 toneladas, lo demás se

reempaca para la agroindustria, otras regiones, y las exportaciones.

• El Observatorio de Abastecimiento dispone del censo empresarial con 440

agroindustrias.

9 Fuente: Plan Maestro 2005 u Observatorio 2010.

10 Fuente: carta oficial de Corabastos a la SDDE en anexos escaneados, Cuadro 2, columna 3, caracterización del mercado para

2010, que lamentablemente no ha sido ratificada.

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C. Distribución.

• Por central de abastos-CORABASTOS pasa sólo el 45-50% de alimentos que

consumen los bogotanos, lo demás llega directo a plazas de mercado,

supermercados y tiendas barriales.

• Déficit de oferta de alimentos se concentra en frutas, verduras y cereales.

Bogotá requiere promover nuevas siembras de alimentos: 320.000 hectáreas, en

un radio no mayor a 250 kilómetros. 11 Son 198 municipios, seis departamentos los

que aportarían a esta frontera alimentaria.

D. Ambiental.

• Meta para bajar material no consumible de alimentos: 4.000 toneladas/día en

2011, estimado con el índice de material desechable para toda la carga que pasa por

Bogotá, incluidos los productos que se acopian y preparan para otras regiones.

• Meta para reducir GEI, si se aplican clústeres: equivalente a siembra de bosques

en 150.000 hectáreas. Se sustentó ampliamente transporte multimodal 12 .

11 Esta superficie nueva en producción es la meta global para discutir con municipios y gobernaciones vecinas. Las 320.000

hectáreas resultan de 70.000 hectáreas requeridas para sustituir el anillo 3 de provisión actual, y las 250.000 restantes es el estimado

necesario para fortalecer la oferta de hortalizas, frutales, legumbres y cereales requeridos para mejorar la ingesta general.

12 Fuente: Cálculos Observatorio de Abastecimiento Alimenta Bogotá con base en segunda comunicación nacional ante la

convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.

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