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EDITORIAL
Editorial
El CITOP y la profesión
REDACCIÓN
A
ún recuerdo como en el año 1989, lo
primero que hice una vez conseguí el
título de Ingeniero Técnico de Obras
Públicas, fue ir a darme de alta como
colegiado del CITOP, pues después de luchar por
la famosa Ley de Atribuciones, manifestándome
por Madrid por algo que casi toda España creía
de justicia, comandado por Carlos García Cuesta,
no podía entender a esta profesión sin el colegio
profesional correspondiente.
También recuerdo con cariño el día que conocí
a José Calavera Ruíz y, hablando con él, me
comentó que era Ingeniero Técnico de Obras
Públicas e Ingeniero de Caminos, y que estaba
colegiado desde siempre en ambos colegios
profesionales. Al principio me impactó un poco,
pero después de unos minutos de charla, lo
veíamos como un hecho lógico y coherente. Con
el paso de los años, resulta que otros tantos y yo
mismo, estamos en esa misma situación. Y esto
es así, porque creo firmemente en la colegiación
profesional y en la labor de servicio a la sociedad
que hacen día a día los colegios profesionales,
entre los que siempre ha destacado el CITOP
como colegio de referencia para muchos.
Las guerras fratricidas siempre han sido malas
para todos los implicados, y la frase célebre de
“divide et vince”, lamentablemente muchas
veces se hace realidad. Las guerras fratricidas
entre los profesionales de la ingeniería civil,
solamente le viene bien al resto de profesiones
que tangencialmente, día a día, van socavando
e introduciéndose paulatinamente en este sector
tan importante en cualquier sociedad moderna,
reduciendo poco a poco el campo de acción de
los verdaderos ingenieros civiles.
Y aún peor que todo esto, son las guerras
internas entre miembros de una misma familia,
que terminan descarnando los cimientos que
soportan su estructura orgánica y funcional como
elemento social. Dura ya demasiado tiempo,
y no podemos permitirnos seguir divididos y
luchando en diferentes frentes. Debe primar un
objetivo común: El CITOP y la profesión.
Cimbra siempre ha sido un punto de nexo y de
referencia de la ingeniería civil en nuestro país,
donde todos los profesionales de este sector
han tenido un hueco para exponer sus trabajos,
tendencias de ejecución, y nuevos materiales.
Cimbra dispone desde hace poco tiempo de un
nuevo equipo, con un perfil técnico, científico
e integrador de todas las áreas de la ingeniería,
y además de muy diversas zonas colegiales de
toda España. En este nuevo equipo de Cimbra,
tiene cabida cualquier ITOP con ganas de
aportar conocimiento y trabajo colaborativo,
para hacer que la revista sea cada vez mejor,
más interesante, y sea ese altavoz donde la
sociedad vuelva a reconocer a la ingeniería
civil como uno de los pilares fundamentales de
un país moderno y sostenible.
Los ingenieros técnicos de obras públicas
somos parte fundamental e indisoluble de la
ingeniería civil española y europea, y Cimbra
pretende dar visibilidad a ese axioma. Vamos
a trabajar para que Cimbra sea dinámica,
interesante, didáctica y entretenida, donde
todos podamos identificar en alguna medida
nuestra profesión, y sobre todo, integradora
y participativa. Son objetivos difíciles de
conseguir, pero no nos faltará ánimo y ganas
de aportar, porque: “la unión hace la fuerza”.
Para concluir, el equipo de CIMBRA queremos
solidarizarnos con todos los afectados por
las últimas riadas provocadas por las DANAs
habidas en España, y que tanta desgracia
y destrucción ha provocado en el Valencia,
y otras provincias como Albacete y Cuenca
principalmente. Desde nuestra humilde
contribución, queremos dar visibilidad en
este número a estos sucesos y a las posibles
soluciones técnicas que pueda realizar nuestra
profesión, para que no quede en el olvido y
avancemos juntos hacia un futuro mejor.
Juan Carlos Domingo Pinillos
Cimbra abril 2024 / 5