01.06.2025 Visualizaciones

Pensamiento contemporaneo

¡Convierta sus PDFs en revista en línea y aumente sus ingresos!

Optimice sus revistas en línea para SEO, use backlinks potentes y contenido multimedia para aumentar su visibilidad y ventas.


Zarpamos con incertidumbre y algo de expectativa. Como

todo inicio de viaje, había dudas sobre el rumbo que

tomaríamos. El nombre de la asignatura imponía respeto y

sonaba abstracto, casi como un mapa por descifrar.

En los primeros encuentros, el capitán de esta travesía,

Harold Paul, parecía tener un carácter distante, tal vez

algo estricto. Sin embargo, bastaron unos cuantos días

para descubrir que esa primera impresión no podía estar

más alejada de la realidad. Con el tiempo, demostró ser

una guía amable, apasionado por su oficio, y con una forma

muy cercana y auténtica de enseñar. Un líder silencioso,

con experiencia a cuestas y una pedagogía envolvente.


— Lluvia garantizada

Se convirtió en una constante: cada martes, sin falta,

llovía. Era como si el curso tuviera su propia atmósfera,

una nube fiel que nos acompañaba puntualmente. Lo

convertimos en chiste, en ritual, y poco a poco, ese

pequeño detalle climático se volvió parte de la identidad

del grupo.

Sin embargo, la lluvia nunca apagó el entusiasmo ni el

ambiente de la clase. Al contrario, bajo ese cielo gris,

las discusiones fluían, los ejemplos aterrizaban en la

vida cotidiana y las explicaciones

se daban en tono de charla, no de

sermón. Era un espacio donde el

conocimiento se transmitía sin

solemnidades, pero con

profundidad. Cada clase tenía su

ritmo particular, pero todas

compartían una esencia común: se

aprendía conversando,

conectando, incluso riendo.


— Teoría General de Sistemas:

el mapa del todo

Esta parada fue especialmente

significativa. La Teoría General de

Sistemas ofreció una nueva forma de

mirar el mundo organizacional: ya no

como un conjunto de piezas aisladas,

sino como un entramado de relaciones,

dependencias y equilibrios.

El trabajo que realizamos en torno a

esta teoría fue uno de los más

enriquecedores del viaje. Permitirnos

construir ideas desde una visión

integral, donde cada elemento tiene

sentido solo en función del todo,

cambió nuestra forma de entender la

administración. Fue como pasar de

mirar con lupa a ver con telescopio:

comprender los patrones, los vínculos y

la lógica sistémica que muchas veces

ignoramos.


— Reencuentros con el

Toyotismo

Llegamos a tierras conocidas: el

Toyotismo. Ya habíamos escuchado

de él en otras asignaturas, pero en

este viaje lo abordamos desde

otra perspectiva. Se sintió como

reencontrarse con un viejo amigo y

descubrir que tiene historias

nuevas para contar.

Pese a ser reiterativo, fue

interesante analizarlo con más

detalle, comprendiendo cómo sus

principios han moldeado no solo

formas de producción, sino

también filosofías de trabajo. Se

convirtió en una especie de pilar

que ayudó a conectar otros temas

del curso. Ver cómo algo tan

técnico puede tener repercusiones

culturales, sociales y humanas fue,

sin duda, una sorpresa agradable.


— Cine, Flamin’ Hot y liderazgo sin oficina en la esquina

Como estudiante de Administración de Empresas, la película

me pareció un claro ejemplo de cómo la innovación y el

emprendimiento pueden surgir desde cualquier nivel dentro

de una organización. Richard Montañez identificó una

oportunidad de mercado al proponer un producto dirigido a

la comunidad latina, lo que demuestra la importancia de

conocer al cliente y segmentar adecuadamente.

Además, refleja cómo el liderazgo, la iniciativa y la gestión

del cambio son claves para generar valor dentro de una

empresa, incluso sin ocupar un cargo

directivo. Esta experiencia fuera del

aula fue un gran recordatorio de que la

administración no solo se estudia:

también se observa, se vive y se

inspira en historias reales, humanas y

profundamente transformadoras.


— La promesa de las lenguas extranjeras

Durante el inicio del viaje, se habló con entusiasmo sobre el uso

de recursos audiovisuales en una segunda lengua. Parecía una

excelente forma de enriquecer el proceso de aprendizaje, ampliar

horizontes y conectar con otras culturas. Sin embargo, esta

parada fue visitada solo ocasionalmente.

Aunque las veces que se aplicó resultaron interesantes, quedó la

sensación de que tenía mucho más potencial. Sería maravilloso que

en futuros recorridos esta estrategia se incorporara con mayor

constancia, como parte de una navegación más global e

interdisciplinaria.


Ya en las últimas etapas del viaje, me sorprendí a

mí mismo sintiendo curiosidad genuina por los

temas tratados. Lo que al principio parecía lejano o

demasiado teórico empezó a tomar forma al ser

adaptado al contexto universitario, a situaciones

que vivimos cada día.

Ese proceso de traer la teoría al terreno real fue

uno de los grandes logros del curso. Fue ahí donde

entendí que el pensamiento contemporáneo no es

solo una materia: es una manera de mirar el

entorno, de cuestionar cómo funcionan las

organizaciones, y de imaginar otras formas

posibles de gestionarlas.


Arribo al puerto final

El viaje llegó a su fin. Atracamos en el último puerto con la

satisfacción de haber recorrido un trayecto lleno de aprendizajes,

momentos inesperados y muchas risas bajo la lluvia.

Me llevo una visión más amplia de la administración, herramientas

para pensar críticamente las organizaciones, y sobre todo, la certeza

de que el conocimiento se construye mejor cuando se comparte de

forma humana, cercana y dialogada.

También me llevo una nueva percepción del docente: alguien que

enseña sin imponer, que inspira sin alardes, y que nos permitió

disfrutar del viaje sin perder el rumbo.


Equipaje con el que regreso:

Comprensión sistémica de las

organizaciones.

Aprecio renovado por el Toyotismo y sus

implicaciones.

Una mirada más humana a la

administración.

Sorpresas positivas sobre quienes guían

nuestro aprendizaje.

Inspiración empresarial desde una

historia como la de Flamin’ Hot.

Y una nube persistente que nos acompañó

fielmente, recordándonos que incluso en

los días grises, siempre se puede aprender

con entusiasmo.

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!