Revista Lúdica, 3a edición, julio 2012
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Sobre Lúdica
Sobre Lúdica
Lúdica surge como un espacio para el intercambio de ideas
y conocimientos psicoanalíticos estimulando propuestas
novedosas que jueguen con las clásicas fundamentales del
psicoanálisis.
Reconociendo los alcances de los diversos enfoques
psicoanalíticos, se abre este espacio para complementar las
diversas perspectivas que componen este campo,
brindando mayor riqueza al quehacer clínico al estimular
nuevas inquietudes y nuevos senderos en la práctica clínica.
En estas páginas fundamos un lugar de respeto y diálogo
para las distintas teorías psicoanalíticas con el objetivo de
inaugurar un nuevo espacio psíquico convergente para
quien acuda a su lectura.
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EDICIÓN
Claudia Castro
Claudia Melville
Liza M. Zachrisson
DISEÑO
Álvaro Marroquín
Liza M. Zachrisson
AUTORES
Andrea Gálvez
Alejandra Rodríguez
Carolina Rodríguez
Paulina Zamora
EXPRESIONES
Ricardo Silva
Revista Lúdica
RevistaLudica
1 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1
REDACCIÓN
Coralia López-Selva
PORTADA
Diseño
Rafael Aycinena
Imágen
Gabriel Caballeros
IMÁGENES
Rafael Aycinena
Daniel Gálvez T.
Wassily Kandinski
Gustav Klimt
Jean-François Millet
Amedeo Modigliani
Sofía Novella
Mónica Pincheira
Contacto: Revista Lúdica
6a av. 6-63 zona 1 0, Edificio Sixtino 1 , oficina 301
Guatemala, Guatemala
Índice
1
Sobre Lúdica
Escritos
3
9
1 4
2 4
3 0
3 7
La creatividad: un puente entre opuestos
Andrea Gálvez
De la omnipotencia del analista, al trabajo
interdisciplinario
Carolina Rodríguez
Las adolescencias de la hipermodernidad:
un reto clínico
Paulina Zamora de Otero
Mi mente enferma mi cuerpo:
cáncer de mamas
Alejandra Rodríguez Alvarado
Expresiones
El arte abstracto
Ricardo Silva
Conceptos
Intersubjetividad
Jessica Benjamin
3 8
En el
taller
3 9
Sobre autores
LÚDICA 2
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2
Escritos Novedades
La creatividad: un puente entre
opuestos
Andrea
Gálvez
La creatividad se encuentra en un territorio donde
se juntan opuestos. Está entre el destruir y construir,
el odio y el amor, el mundo interno y externo, y
entre lo inconsciente y consciente. Es capaz de
destruir construcciones anteriores, presentando al
mundo una nueva manera de hacer, de
solucionar y de pensar. Refresca, soluciona y
converge polaridades, creando lo impensable, por
lo que la creatividad precisa de un balance.
La capacidad de imaginación es la que
nos dará la posibilidad de crear. Melanie
Klein ilumina el tema del mundo imaginario
como una manera de autoconservación en
la etapa esquizoparanoide. En esta etapa,
el yo es débil y primitivo, por lo que se
encuentra en estado de desintegración.
Escinde o fragmenta su realidad interna y
externa en pulsiones amorosas (objetos
buenos) y en pulsiones agresivas (objetos
malos), sin percatarse que provienen de un
mismo objeto. La fantasía es de suma
importancia en esta etapa, porque cuando
nuestros objetos internos buenos se ven en
peligro, la imaginación presenta una
realidad alterna en donde el infante se
satisface y calma. Este mecanismo se
mantiene hasta la adultez y nos permite ver
aspectos que no son reales, a futuro, en el
presente y del pasado. Esto puede impulsar
al desarrollo si se mantiene, también, la
capacidad de percibir el mundo externo
como es, de lo contrario, caemos dentro
de los delirios, juicios de realidad alterados
y, en el peor de los casos, alucinaciones.
La imaginación también funciona como
3 LÚDICA
medio para destruir objetos percibidos
como amenazantes y persecutorios,
siempre con el fin de calmar. Por la
omnipotencia característica de esta etapa,
el infante no conoce los límites de sus
impulsos y fantasías omnipotentes y cree
que ha dañado a la madre, que ha
agredido al objeto que no sólo es
amenazante, sino que es el mismo que le
satisface y le brinda placer. La madre es la
representante del mundo externo y, por su
característica de constante, disminuye la
necesidad de escindir los objetos en
buenos y malos y de proyectar la
agresividad al exterior. Al dejar a un lado la
proyección, baja la persecución que siente
el bebé y comienza a integrar los dos
objetos opuestos, con una tendencia hacia
lo bueno. Así se comienza a entrar
gradualmente a la posición depresiva.
En la posición depresiva se deja de escindir
el mundo en amor y odio y se comienza a
ver como una totalidad, uniendo las
dualidades. Es ahora que se percata que el
objeto que ha agredido con tanto odio es
el mismo que ha amado y protegido. Esto
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3
Escritos
causa ansiedad, culpa y ansias de reparar
el daño producido por sus fantasías
agresivas. El infante cree que ha destruido
no sólo a su objeto bueno interno sino
también al externo y quiere reconstruirse a
sí mismo y reparar el daño externo por
medio de su amor y fuerzas creativas.
Es en el anhelo de reparación donde se
encuentra la creatividad como la
herramienta para conciliar los conflictos
creados por la agresión. Cuando dejamos
de ver el mundo de manera parcial
podemos comenzar a crear de manera
novedosa: convergen ideas y se hacen
asociaciones tanto con lo bueno como
con lo malo del mundo, con un mayor
sentido de realidad. Es signo de salud,
porque se diferencia la realidad interna de
la externa y se toma responsabilidad por
los propios impulsos agresivos y amorosos.
Al caer la omnipotencia, se yergue la
capacidad de preocuparse por otros.
En la terapia con niños se hace evidente
que ellos incrementan sus impulsos
agresivos como medio de protección ante
el miedo y que se inhiben sus impulsos
creativos, imposibilitándoles la expresión
mediante el juego y las creaciones
artísticas. Al disminuir el miedo, es probable
que el niño surja y que los impulsos
agresivos se minimicen, pero también
surgen sentimientos de culpa y ansiedad al
creer que agredieron a otros. Al reparar, se
concilia con los que agredió y con la
culpa, y logra expresar la ansiedad de
maneras creativas y constructivas. Así, la
creatividad florece como intento de
conciliar la agresión y se convierte en un
"Ola Universal" de Daniel Gálvez Tabush
LÚDICA 4
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 4
Escritos
"Confusión Triangular" de Daniel Gálvez Tabush
…siendo la creatividad un intento de conciliar la agresión y un puente
hacia el amor…
5 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 5
Escritos
puente hacia el amor.
Winnicott está en desacuerdo con muchos
de los postulados de Melanie Klein. Ambos
profesionales entablaron numerosas
discusiones acerca de la teoría de la
constitución de la psique humana así como
de la técnica de psicoanálisis con niños. Sin
embargo, el primero coincide con Klein en
que la creatividad surge gracias a que
existe en el mundo exterior una constante
que le brinda seguridad al niño y que le
invita a explorar y jugar con los elementos
de la realidad. Le da gran importancia al
mundo que rodea al niño, debido a que
aquél es necesario para llegar a ser y
porque al volverse predecible crea un
fundamento de confianza. Al experimentar
ésta, la persona se siente relajada y puede
ser creativa, desplegando procesos de
pensamiento que no necesariamente
harán sentido. Sin embargo, si no se crea
esa certeza y la madre no logra introducir el
mundo externo atenuando las fantasías, el
niño deberá construir una base propia en
qué sostenerse. Esto se traducirá en que el
niño no sea espontáneo ni tenga un
cimiento sobre el cual construir.
El “espacio transicional” entre la madre y el
niño se crea cuando la madre permite que
su hijo se independice pero se mantiene
cerca para brindar ayuda cuando él lo
precise. Es un espacio que no está ni dentro
del niño ni fuera de él, sino en los dos
lugares al mismo tiempo, permitiendo que
por medio de la imaginación y el juego el
niño pueda crear el mundo a su manera. El
Dr. Stuart Brown, psiquiatra, ha investigado
a fondo lo que implica jugar y postula que
es más que mero entretenimiento. Explica
que es una capacidad necesaria que se
funda en el momento de la primera sonrisa
del bebé, cuando la madre
espontáneamente se ríe y juega con él.
Durante estos encuentros se activa el
hemisferio derecho de ambos,
desarrollando el del infante y
estableciéndole la posibilidad de ser
creativo. Esta idea apoya la noción de
Winnicott, que el origen de la creatividad
emerge de un espacio transicional que se
encuentra en el punto medio entre dos
opuestos distintos a los de Melanie Klein: el
mundo interno y el mundo externo.
Winnicott no conceptualiza la creatividad
como sólo las producciones externas que
encontramos en las galerías de arte,
bibliotecas y teatros, sino en el sentimiento
de que sí vale la pena vivir. Es la manera en
que la persona se acerca y percibe la
realidad externa. Lo contrasta con la forma
dependiente de ser, donde se somete a las
exigencias externas para adaptarse y se
vive en función de la creatividad de otros,
viviendo con un falso “self” causando que
la persona no logre ser espontánea ni que
asocie libremente ni que tenga una
motivación intrínseca, todas éstas
condiciones necesarias para la creatividad.
El otro extremo es el mundo interno como
la manera subjetiva y omnipotente de
percibir el mundo. Si se está inmerso en
éste, la creatividad se puede ver truncada
por ansiedad, la realidad se idealiza y
parcializa y las ideas quedan dentro sin
poder ser traducidas o comunicadas.
Entonces, la actividad creativa, el jugar, se
encuentra en un espacio que no puede
ubicarse ni dentro ni fuera del individuo. No
está solamente en su imaginación y
fantasía, ni tampoco está afuera como una
producción, sino entre estos dos mundos,
como un enlace. Es por medio de este
enlace entre mundo interno y externo que
encontramos nuestro “sí mismo”, porque al
no someternos a lo externo, podemos
descubrir las particularidades dentro de
LÚDICA 6
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 6
Escritos
Es cuando dejamos de ver el mundo de manera parcial que se puede
comenzar a crear de manera novedosa, porque se convergen ideas y se
hacen asociaciones tanto con lo bueno del mundo como con lo malo,
con un mayor sentido de realidad.
nosotros. La creatividad nos
permite ser espontáneos y
libres, no sólo del mundo
que nos rodea, sino
también de nuestras
propias fantasías. Así
llegamos al concepto de
Winnicott sobre salud:
encontrar el verdadero
“self” que permite que
hagamos del tiempo y
espacio algo personal,
siendo independientes e
invirtiendo dicha
independencia en ser
responsables de nuestros
actos.
En la clínica se persigue
llegar a crear un espacio
entre lo interno del
paciente y lo externo –el
terapeuta– oscilando entre
los procesos primario y
secundario. En este
encuentro, emergen
construcciones, nuevas
maneras de solucionar
problemas, se abren
horizontes y se encuentran
nuevos caminos en la vida.
El proceso secundario
funciona por medio de la
cognición y respondiendo
7 LÚDICA
a los estímulos externos
dependiendo de lo que
hemos aprendido de la
cultura. Es la manera lógica
de pensar. Por otra parte, el
proceso primario es la parte
inconsciente que
promueve el placer
buscando satisfacer el
deseo sin represión.
Aunque la creatividad no
solamente usa el
procesamiento secundario,
no puede abstraerse de ni
oponerse a él. Una de las
metas de la creatividad es
poder contribuir al
desarrollo humano, por lo
que debe regirse por
ciertas leyes: estéticas,
como en el arte, o de
entendimiento y utilidad,
como las ciencias. Lo que
Salvador Arieti llama el
“proceso terciario” mezcla
el pensamiento lógico,
necesario para la
comunicación, con lo
primario para llegar a una
creación innovadora. En
vez de rechazar lo primitivo,
que podría ser visto como
arcaico u obsoleto, la
persona creativa lo toma y
lo reorganiza integrando
procesos lógicos para
llegar a nuevas
combinaciones.
Freud postulaba que la
creatividad es un impulso
biológico necesario para
resolver conflictos internos
no resueltos y encontrar
una solución. Arieti
concuerda que la
motivación para la
actividad creativa viene de
la frustración causada por
conflictos. No solamente
conflictos internos sino,
también, los conflictos que
resultan de la adaptación
del Yo al mundo. Esta
adaptación se opone a
nuestros deseos, causando
que se necesite de una
resolución cuando las
maneras antiguas y
automáticas dejan de
funcionar. En este sentido,
existe una clara diferencia
con la idea que indica que
la creatividad surge del
juego y se inclina por
pensar que su fuente es la
lucha interna.
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 7
Escritos
Comúnmente se relaciona la creatividad
con la locura porque varios “creativos”
famosos mueren por sus propias manos o
viven una vida ingobernable. Sin embargo,
este prejuicio cae en la parcialización,
porque no todos los creativos son locos, ni
todos los locos, creativos. Se tiende a la
locura cuando se cae en el extremo del
proceso primario o mundo interno y el
mundo externo viene como oposición,
creando más presión y ansiedad. Es
necesario el conflicto o cierta tensión
porque sin él no existiría la necesidad de
solucionar y de encontrar nuevas vías. Y la
capacidad de encontrar estas vías se alza
desde la base que deja el juego.
En conclusión, la creatividad surge del
encuentro entre opuestos, puede ser el
enlace entre dos mundos y una solución.
Está presente en cada uno de nosotros;
sólo es cuestión de encontrar balance y de
dejar de lado tanto la omnipotencia como
la sumisión. Es vivir la vida a nuestra
manera, sin olvidar los límites que implica
vivir en sociedad y así, ampliar la
experiencia humana.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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to Creativity . Contemporary Psychoanalisis ,
287306.
Arieti, S. (1964). The Rise of Creativity: From
Primary to Tertiary Process. . Contemporary
Psychoanalisis , 5168.
Brown, S. (2008). Play is more than fun . Serious
Play . Redmond .
Hoffman, J., & Russ, S. (2011). Pretend Play,
Creativity, and Emotion Regulation in Children.
Psychology of Aesthetics, Creativity, and the
Arts.
Klein, M., & Riviere, J. (1964). Love, Hate and
Reparation . New York : W. W, Norton &
Company, Inc.
Mijolla, A. d., & MijollaMellor, S. d. (1996).
Fundamentos del Psicoanálisis. Madrid :
Editoriales Síntesis .
Ripesi, D. (2003). Estructura Psiquica (los bebés
no existen) . En En la clínica de adultos:
Winnicott . Buenos Aires : Comunidad Virtual
Russell .
Seagal, H. (1979). Melanie Klein . Glasgow:
Fontana, William Collins & Co., Ltd.
Winnicott, D. W. (1971). Playing and Reality .
New York : Routledge Classics .
LÚDICA 8
"Escape Material" de Daniel Gálvez Tabush
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 8
Escritos
De la omnipotencia del analista,
al trabaj o interdisciplinario
Carolina
Rodríguez
Es posible que en el proceso de tratamiento con
un paciente, el analista realice sus propias
limitaciones en cuanto a su abordaje y se dé
cuenta de la necesidad de incorporar “nuevos
dispositivos”. Lo anterior implicará que, junto con
otros profesionales de diversas disciplinas, el
analista genere un espacio creativo, que le
permita inaugurar un proceso de tratamiento
único en función de la singularidad de cada
paciente.
Cuando el analista inicia el trabajo con un
paciente en clínica o en una institución, se
da cuenta que, en el transcurrir de ese
trabajo, es de gran importancia “dejarse
llevar” por “lo nuevo” (desconocido para
él y en ocasiones para el paciente mismo)
lo cual va surgiendo en el “trabajo en
equipo”, haciendo referencia en este
sentido al equipo que forman en ese
momento tanto el analista como el
paciente.
Sin embargo, este “dejarse llevar” se da
con clara dependencia de la postura del
analista, postura que en el mejor de los
casos deberá incluir una actitud en
función de este paciente que sufre y que
le permita actuar sin intentar introducirlo a
la fuerza en discursos, etiquetas o
abordajes preestablecidos que poco
tienen qué ver con lo que le pasa.
De alguna manera, este trabajo “entre
dos” implica que el analista “ponga” y a
veces “se ponga” en cuanto a sus
conocimientos y experiencia sin que estos
conocimientos y “experiencia” lo lleven a
perder de vista la subjetividad que tiene
frente a él y su sufrimiento. De hecho, el
conocimiento y la experiencia deberán
permitirle acercarse lo más posible a su
objetivo final, el cual será aliviar o
minimizar este sufrimiento y lograr que el
paciente encuentre su bienestar desde un
deseo y una experiencia que sea propia.
Cuando este conocimiento del analista se
torna en contra del bienestar del
paciente, ya no hay movimientos hacia la
salud y por tanto ya no hay trabajo que
valga. Así, cuando su “bagaje” y postura
hacen del analista un ser aparentemente
omnipotente con respecto de su
paciente, ya no hay cuestionamiento ni
pensamiento que importe y este “dejarse
llevar” se convierte en un “ir hacia” y este
“hacer” se transforma en “ser”, “ser” que
no le permite al paciente subjetivarse ante
eso que consulta y mucho menos ante su
propia vida.
9 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 9
Escritos
Más allá de lo anterior, tiene
terribles consecuencias cuando
un analista se coloca en un lugar
de omnipotencia en donde, no
reconociendo los propios límites
de su abordaje o bagaje de
conocimientos intenta, de
manera forzada y dejando el
bienestar del paciente al lado
(salvaguardando así su
“omnipotencia”), “curar” a ese
paciente ya sea
“psicologizando” todo lo que le
pasa a éste o maximizando y
alargando un sufrimiento que
podría ser claramente aliviado
en conjunto por algún otro
profesional desde un abordaje
complementario, más apropiado
y especializado acerca de lo
que además le pasa al
paciente.
El analista deberá estar
consciente que el padecimiento
psíquico de quien consulta –
más aún en la actualidad –
podrá tener múltiples
manifestaciones, desde aquellas
que no son evidentes hasta otras
que irán surgiendo en el camino
y que se encontrarán en el límite
de “ su campo” y el de algún
otro profesional (pediatra,
psiquiatra, pedagogo,
trabajador social, entre otros).
Así, el analista deberá en
ocasiones verse en la necesidad
de ampliar el equipo que inició
con él y el paciente (o que a lo
mejor inició con el paciente y
otro profesional que le consulta)
y tener la capacidad de gestar y
sostener otro equipo de trabajo
que le permita como analista
“abarcar” sin “devorar”,
posibilitando así el diálogo y las
aperturas a otras disciplinas.
Debido a lo anterior, antes de
iniciar cualquier trabajo con su
paciente, es importante que el
analista logre identificar su
función y que reconozca los
límites de su propio trabajo. Esto
le permitirá especializarse cada
vez más en su área y tener la
capacidad de trabajar con
otros profesionales en áreas
que, si bien no son de “su
campo”, sin duda pertenecen o
pertenecerán al “campo del
paciente” que tiene frente a él.
De acuerdo a Acevedo (2008)
“es imprescindible la
concurrencia de múltiples
saberes para interrogar
problemas complejos y (pese a
la necesidad de sostener las
diferencias necesarias) el
encuentro con otros modelos ha
proporcionado herramientas de
valor al psicoanálisis”.
En este sentido el trabajo
interdisciplinario permitirá que el
analista reconozca los límites de
su trabajo pero a la vez que, con
su trabajo, le “haga bien” al
paciente atendiendo las
múltiples necesidades y
circunstancias que pueden surgir
en el transcurso del trabajo
psicoanalítico.
Alicia Stolkiner (1999) argumenta
que la interdisciplina es un
movimiento epistemológico y
antes de iniciar
cualquier trabajo
con su paciente,
es importante
que el analista
logre identificar
su función y
reconocer los
límites de su
propio trabajo
LÚDICA 10
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 0
Escritos
El trabajo
interdisciplinario
permite que el
analista
incorpore en su
propio método
de trabajo,
aspectos de
otras disciplinas
y por ende
pueda de
alguna manera
transformarlo
11 LÚDICA
enfatiza la importancia de la
intersubjetividad para pensar
la producción de la
subjetividad en su relación a
otros. El trabajo
interdisciplinario puede ser,
para el analista, una
herramienta de trabajo en
función del bienestar del
paciente que le permitirá
trabajar con un equipo de
profesionales de diversas áreas
y ejercer un “rol” o “función
grupal” en un plano
intersubjetivo.
Sin embargo, de acuerdo a
Stolkiner, “la simple
yuxtaposición de disciplinas o
su encuentro casual no es
interdisciplina”. Parte
importante del abordaje
interdisciplinario “supone un
marco de representaciones
común entre disciplinas y una
cuidadosa delimitación de los
distintos niveles de análisis del
mismo y su interacción”.
De acuerdo a de León (2005),
“…es en esas zonas límite de
cada disciplina (en el sentido
de tope y frontera) donde se
pueden producir nuevos
fenómenos a partir de la
interrelación e
interpenetración de campos
de experiencia y de
conocimientos diferentes”. Es
en esta “zona límite”, este
“tope” y “frontera” en que se
van generando “nuevas”
maneras de pensar, nuevos
conocimientos que a la vez
tienen un impacto directo en
el abordaje del paciente,
abordaje que será igual que
un proceso de análisis:
dinámico (no permanente),
sujeto a cuestionamiento por
parte de las subjetividades
implicadas y, por tanto,
humano (no omnipotente) en
cuanto a su complejidad,
diversidad y naturaleza.
El trabajo interdisciplinario
permite que el analista
incorpore aspectos de otras
disciplinas en su propio
método de trabajo y que, por
ende, pueda de alguna
manera transformarlo: “La
inserción de psicoanalistas en
el equipo establece una fuerte
impronta teórica y clínica,
pero también se introducen
otros modelos que suponen
transformaciones respecto del
modelo de trabajo de un
psicoanalista que recibe al
paciente en su consultorio”
(Ponce De León, 2005).
De esta manera, el equipo
interdisciplinario representa un
valor para el analista,
enriqueciendo sus
conocimientos a la vez que le
permite cuestionarse acerca
de su propio trabajo y
abordaje.
El formar y pertenecer a un
equipo interdisciplinario
permitirá al analista:
• Experimentar un espacio de
reflexión grupal, permitiéndole
un entendimiento más
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 1
Escritos
entender y desafiar a las “fuerzas internas”
(y en ocasiones externas) que no le
permiten al paciente estar bien.
Para que lo anterior funcione de una
manera adecuada, el equipo
interdisciplinario no deberá generarse ni
ser escogido “al azar”, sino que deberá
gestarse sobre una base común, teniendo
todos los profesionales que lo integran
características convergentes básicas
(ética, trato hacia paciente, manera de
percibirlo a él y a su padecimiento y
objetivo del tratamiento). Así, aún cuando
cada profesional piense y ejecute desde
un área de trabajo particular, el grupo
poseerá características comunes que
permitirán que se lleve a cabo un proceso
coherente, consistente y finalmente
saludable para el paciente.
de Mónica Pincheira
completo del paciente (mas nunca TODO
el conocimiento), en cuanto a su historia, lo
que le pasa e inclusive las transferencias
que se presentan.
• La escucha de otras subjetividades y por
tanto de otras perspectivas que a la vez le
permita CREAR en conjunto, sin manuales
ni “recetas previamente utilizas”,
generando un PROCESO CREATIVO que se
va construyendo a lo largo de ese “dejarse
llevar” por el paciente y por el grupo.
•Un espacio que le permita considerarse
ente individual, ya que tiene un rol
establecido y bien definido, pero que a la
vez le permita considerarse parte de un
colectivo, de un grupo de profesionales
que, tal como él, tienen el objetivo de
El trabajo interdisciplinario exigirá que
analista escuche no solamente el
paciente, sino a profesionales de otras
disciplinas, lo cual le permitirá ampliar y
crear, creciendo desde un lugar propio
pero a la vez generando y proponiendo
junto con otras disciplinas. Freud (siendo él
mismo neurólogo), al proponer las mismas
bases del psicoanálisis, intuía y sabía que el
psiquismo humano era lo suficientemente
complejo como para exigir a los futuros
analistas la inevitable reformulación de sus
propias teorías y técnicas y que esto, en el
mejor de los casos, les daría una mejor
comprensión de esta subjetividad frente a
ellos: “...La extraordinaria diversidad de las
constelaciones psíquicas que intervienen,
la plasticidad de todos los procesos
anímicos y la riqueza de los factores
determinantes se oponen, por cierto, a una
mecanización de la técnica...”.
Es de esta manera como el trabajo
interdisciplinario “atraviesa” al analista,
LÚDICA 12
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 2
Escritos
recordándole que, al igual que su
paciente, es una subjetividad que debe
cuestionarse, aprender y movilizarse
hacia terrenos que aún no siendo
“familiares” le permiten generar nuevas
formas de pensar y, por tanto,nuevas
formas de “hacer”.
en El Campo Psi. Disponible en
http://www.campopsi.com.ar/lecturas/stolkiner
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Acevedo de Mendilaharsu, S. (1998) .La
interdisciplina. Revista Uruguaya de Psicoanálisis
(en línea). No. 88. Disponible en:
http://www.apuruguay.org/apurevista/1990/1688
724719988812.pdfDisponible en:
http://www.apuruguay.org/revista_pdf/rup100/10
0 poncedeleon.pdf
Finola y Cols (2003). De identidades y Fronteras.
Docta, Revista de Psicoanálisis. (en línea). No. 0.
Disponible en
http://www.apcweb.com.ar/attachments/062_D
octa00A.pdf
el equipo interdisciplinario no
deberá generarse ni ser
escogido “al azar”, sino que
deberá gestarse sobre una base
común
Freud, S: “Consejos al médico en el tratamiento
psicoanalítico” (1912), Obras completas, Tomo
XII, Editorial Amorrortu.
Ponce de León, E. (2005) El psicoanalista y la
interdisciplina en la clínica de niños. Revista
Uruguaya de Psicoanálisis (en línea). No. 100
Ponce de León, E. (2008). Equipo interdisciplinario
y clínica psicoanalítica de niños. Abordajes
interdisciplinarios y análisis de un caso clínico.
Aperturas Psicoanalíticas. (en línea).No 28.
Disponible en:
http://www.aperturas.org/articulos.php?id=00003
95&a=EquipointerdisciplinarioyclinicapsicoanaliticadeninosAbordajesinterdisciplinariosyanalisisdeuncasoclinico#8
Stolkiner, A.(1999) .La Interdisciplina: entre la
epistemología y las prácticas. Artículo Publicado
13 LÚDICA
de Wassily Kandinski
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 3
Escritos
Las adolescencias de la
hipermodernidad: un reto clínico
Las características de la cultura hipermoderna han
provocado que las modalidades de llegada de un
niño al mundo y las respuestas ante los interrogantes
con los que se topan los adolescentes, se multipliquen
y complejicen al mismo ritmo que las ofertas del
mercado, la tecnología y la ciencia. Dichas
transformaciones culturales en las maneras de acoger
una nueva vida, dejan muchas veces a los
adolescentes a la deriva, angustiados, sirviéndose de
objetos anónimos en lugar de vínculos, con una
apatía hacia el uso de la palabra y una increencia en
el mundo adulto. Sin embargo, y a pesar de ello, estos
sujetos plenos de derecho crean respuestas, algunas
de ellas auténticas invenciones, otras de ellas
síntomas muy dolorosos, que no piden ayuda.
Paulina
Zamora
de Otero
LA HIPERMODERNIDAD
La subjetivación de los hechos sociales de
nuestra época no sólo ha tenido
repercuciones en las distintas maneras
como cada individuo la asume, sino
también se ha vinculado a los procesos de
socialización y a la “envoltura formal” de
los síntomas.
Esta segunda revolución moderna o
hipermodernidad, nombre acuñado por
Gilles Lipovetsky para describir la época
actual, tiene como plataforma de base el
cambio de una vida rural y tradicional, a la
era de la industrialización, la técnica y el
liberalismo económico, en el que lo que
triunfa es el capitalismo (finales del siglo XIX
y principios del siglo XX).
Hacia los años ´50 y, especialmente en los
´70, para el mundo occidental la meta por
excelencia era el dominio de lo efímero y
la exaltación de los signos de las
diferencias personales. Había un empuje
hacia expresar y celebrar culturalmente la
identidad personal, el “sé tu mismo”. Para
promoverlo se dejó de hacer uso de la
disciplina como medio para que las
conductas sociales tuvieran una forma
normalizada y estandarizada, y se le dio el
énfasis al poder de elección (Por ejemplo,
por ley se dejó de prohibir fumar y en su
lugar se escribe al pie de la cajetilla de
cigarros una advertencia sobre los efectos
en la salud, lo mismo con el alcohol). Sin
LÚDICA 14
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 4
Escritos
embargo, este empuje que convertía a los
individuos en menos coaccionados y más
libres de elegir aumentando su
responsabilidad personal, produjo a su vez
mayor desenfreno. El panorama era éste: las
grandes instituciones y estructuras sociales
dedicadas al control social (Estado, Iglesia,
Ejército, Familia, etc) se desestructuraron y
perdieron autoridad, como resultado, el
individuo se vio libre de elegir entre
dominarse o desmandarse. De la mano de
esta exaltación de las libertades
individuales, vino una compaña en pro de la
realización individual, la autoestima y, por
supuesto, la satisfacción inmediata de todo
tipo de necesidades personales.
Estamos hablando del momento en el que
ocurre el aumento de la producción
industrial (se genera la producción en
masa), la difusión de los productos gracias a
los progresos en los medios de transporte y
comunicación, y la aparición de todos los
métodos comerciales para hacer circular los
productos (marketing, almacenes en
cadena, marcas registradas, publicidad en
masa). Allí entra a jugar un papel la moda.
Se trataba de estar volcado en el presente,
sus novedades y una vida más parecida a
un espectáculo, que a la satisfacción del
deber cumplido.
El resultado fueron sociedades colmadas de
individuos “cool, adaptables, amantes del
placer y de las libertades,…todo a la vez”.
(Lipovestky).
Es este individuo cool el que le da la
bienvenida a la época actual. Teñida de
fluidez, flexibilidad, en el que los sistemas de
creencias son intercambiables y sujetos al
bestseller de moda, en el que estamos más
receptivos a la crítica, más abiertos a la
diferencia, a probar, a argumentar….somos
15 LÚDICA
amos y señores de nuestras vidas, sin
ataduras profundas, con una gama variada
e infinita de opiniones, puntos de vista e
información con sólo el click de un botón,
con autonomía de pensamiento y
acción…..
Y, sin embargo, la hipermodernidad también
ha sido la época en la que las grandes
certezas ideológicas se han borraron y los
individuos se sienten más inseguros de sí
mismos, con un espíritu menos firme, poco
original y poco creativo, con opiniones
fluctuantes, limitándose al principio del selfservice
(búsqueda de emociones y placeres
aquí y ahora), privados de un sentido de
trascendencia y dotados de una
superficialidad en los vínculos sociales,
carentes en la capacidad de reflexionar
para darle pie a las emociones, o
interesados más en la utilidad práctica que
en el concepto y la teoría.
Pero sobre todo, la hipermodernidad es la
época de las grandes contradicciones y
excesos. Contradicciones como, por
ejemplo, por un lado los grupos en defensa
de la ecología y, por el otro, navieras que
vierten desechos químicos salvajemente. O
la defensa de la vida animal salvaje y una
moda que busca poner sobre los cuerpos
pieles de animales cada vez más exóticos. El
empuje de los individuos a ser eficaces pero
al precio de sufrir de enfermedades
psicosomáticas, o ser buenos
administradores al mismo tiempo que
quedan atrapados en el espiral de la
deuda. Y mientras en un lado del mundo
alguien “hace su primer millón” con una
canción; en el otro, la escasez es extrema, o
la hipermodernidad es la época de
las grandes contradicciones y
excesos
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 5
Escritos
un fenómeno natural arrasa
con todo.
En cuanto a los excesos, la
lista es larga. Deportes en
los que el uso extremo de
los cuerpos es la meta. Una
búsqueda de intensidad y
peligro a la que se le suma
la exposición pública, y en
donde lo que se busca es
exaltar el acto de un sólo
individuo en relación al
extremo al que lleva su
cuerpo, y ya no en relación
a un ideal patriótico o el
ideal del honor. O un
cuerpo esclavo de la moda
o de la ciencia. Desde la
moda, los cuerpos se
agrandan, achican, se
aclaran, se oscurecen, se
tatúan, se perforan……
Desde la ciencia,
quedamos cada vez más
definidos por desbalances
químicos u hormonales, por
neuroimágenes y
estadísticas, por la
microscopia o la genética
molecular. Hechos éstos
que inclinan pero no
determinan.
Ni qué hablar de la
intimidad. Ahora se
comparte socialmente. La
intimidad ya no pertence a
la esfera de lo privado o
para la escucha de unos
pocos (padres, sacerdote,
profesor, mejor amigo,
psicólogo). Ahora lo íntimo,
o se ofrece a la mirada de
todos a través de
programas de televisión
(reality shows) o se le hace
circular en las redes sociales
(Facebook, Twitter) que
permiten la desinhibición al
dirigirse a todos pero a
ninguno en particular.
Estamos en la época de la
globalización (todo se ve y
sabe en el instante en el
que ocurre sin importar la
distancia en la que
sucede), la
sobrepoblación, la
deforestación, la
contaminación,…….etc.,
etc., etc.
¿Qué podemos concluir?
Nuestro Narciso que se
regía por el “Goza sin
trabas”, es ahora un
Narciso del “Tiembla toda
la vida”. Este “narciso no
está ya tanto enamorado
de sí mismo como
de Wassily Kandinski
LÚDICA 16
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 6
Escritos
aterrorizado por la vida cotidiana, por su
cuerpo y por su entorno social (…). Todo le
inquieta y asusta” (Lipovetsky).
……Y éste es el mundo adulto al que
deben responder los adolescentes…..no es
de extrañarse que si desean ser adultos,
será lo menos parecido a aquellos que
conocen!
LO QUE ANGUSTIA A UN ADOLESCENTE
Se tiende a pensar que la pubertad es un
momento de crisis. Para el psicoanálisis,
hablar de crisis es señalar que las palabras,
las rutinas, los ritos, las reglas, todo el
aparato simbólico se muestra impotente
para resolver algo que se precipita para
alguien. Eso que se precipita, que es
aquello que uno no calculó que le iba a
pasar (en uno mismo o en las
circunstancias) puede ser considerado
una crisis en tanto que el adolescente no
pueda ni sepa explicarlo. Será una crisis si
las palabras no le alcanzan, en la medida
en la que adolesce de ellas para nombrar
todo lo que le está pasando o lo que está
viviendo (encuentros sexuales, cambios
corporales, experiencias con sustancias
químicas, situaciones sociales de
vergüenza, etc).
Como onda expansiva, esa experiencia
súbita que lo deja mudo, hace que el
adolescente sienta inseguridad y
desconfíe en el saber y el conocimieto
que los otros (usualmente los adultos de su
vida: padres, profesores, etc.) le puedan
dar en este momento ya que nada de lo
que le transmitieron en la infancia le es útil
para entender y nombrar lo que le ocurre
ahora. Lo que viene consecuentemente,
es la sensación de un vacío ante el cual se
defiende con todos los comportamientos
que conocemos “típicos de los
adolescentes” (aislamiento, hermetismo,
fluctuaciones del humor, etc.). Lo
interesante allí es descubrir la situación y el
momento en el que la desconfianza, el
aislamiento y el vacío empezaron para
cada adolescente en particular.
Por lo general, ese momento inicia con un
sentimiento de la vida intenso y que se
manifiesta de manera activa.
Cuestionando el mundo adulto hasta el
punto que se quedan con una sensación
de que éste es inconsistente y que, por
17 LÚDICA
graffiti, fotografía de Rafael Aycinena
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 7
Escritos
ende, ya no saben quiénes son
(se vuelven extraños a sí
mismo). La vida cotidiana
empieza a vivirse menos
cómoda y menos
amparadora, cualidades que sí
poseía en la infancia. Y las
preguntas qué fuiste, quién
eres, en qué te vas a convertir
toman protagonismo, con la
paradoja de que se topará
con la decepción de que todo
lo que aprendió en la infancia
no alcanza para responderlas,
y que en su búsqueda no hay
una respuesta para todos o
para siempre.
Es a esta altura que el tema de
lo auténtico toma toda su
relevancia. No desean ser
engañados por lo que las
instituciones y los adultos que
las representan, puedan
ofrecerles como solución a sus
interrogantes. No acogen esas
soluciones dadas como
auténticas, más bien sienten
que son vistos de una manera
en que no son reconocidos y
en la que el Otro sólo desea
imponer y corregir. Es aquí
donde el vínculo de amistad se
torna trascendente. Se reunen
en grupos para etiquetar y
estereotipar ciertas conductas
(inlcuso nuevas formas de
decir) como si fuesen modelos
a seguir, modelos auténticos y
lejos de los que representa al
mundo adulto que los rodea.
En paralelo a estos
cuestionamientos, los
adolescentes se ven
confrontados con sus cuerpos
y con el despertar de la
sexualidad.
En sus cuerpos experimentarán
la irrupción de signos
somáticos (características
sexuales secundarias),
subjetivarán lo que es tener un
cuerpo más allá de su imagen
(el cuerpo empieza a sufrir de
afectos y éste es utilizado
como argumento recurrente
para decir sin palabras, por
ejemplo, empezar a vomitar
por las mañanas como forma
de evitar ir al colegio).
Experimentarán vivencias del
cuerpo en presencia (aunque
sea imaginada) de otro
–encuentros sorpresivos y a
veces traumáticos ya que no
saben a qué van. Y, por
último, tendrán que reeditar su
imagen corporal para que
calce con lo que se percibe en
la sociedad como masculino o
femenino. Para ello los
adolescentes intentan darse
una sensación de dominio
sobre su cuerpo con
actividades y objetos que los
adornan, y que significan algo
para alguien. Por ejemplo, la
moda en la que pesan los
objetos añadidos al cuerpo
como los piercings y los
tatuajes, o ciertos cortes de
pelo, a veces incluso los cortes
hechos en el cuerpo, o el culto
al peso a través de dietas y
todo tipo de actividades físicas
a veces extremas para darle
cierta forma y contorno al
cuerpo –boot camp, spinnig,
las preguntas
qué fuiste, quién
eres, en qué te
vas a convertir
toman
protagonismo,
con la paradoja
de que se topará
con la
decepción de
que todo lo que
aprendió en la
infancia no
alcanza para
responderlas
LÚDICA 18
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 8
Escritos
bodybuildig, bodyscuplting, corepilates,
pilatesstrech, pilatesreformer, poweryoga,
bellydancing…, y luego está todo
el menu de lo que ofrencen los spas que
ya no son de uso exclusivo de las mujeres.
El reto en relación al cuerpo es que a la
salida de la pubertad el adolescente
deberá adquirir una forma nueva y
particular de presentarse antes los
semejantes y antes los adultos. Una forma
a través de la cual pide obtener
reconcimiento por algo más que su
nombre propio (ante el cual algunos
adolescentes sienten que no es algo
elegido ni creado sino dado por los padres
y el cual rechazan).
Por último, y no menos importante,
tenemos la sexualidad. Una sexualidad
que parece haber sido capturada por las
leyes del mercado: a los chicos se les exige
técnica y estrategia, performance, ser
competentes y eficaces…el famoso “know
how”, y a las chicas, ser capaces de todas
las técnicas de seducción. En el otro
extremo, tenemos a los adolescentes con
un desinterés absoluto, incluso un fuerte
rechazo de la sexualidad.
En cualquiera de estos dos extremos, e
independiente de que el adolescente
asuma una vida sexual activa, parece que
de manera generalizada a la sexualidad
se le ha banalizado y se ha desacreditado
el ideal amoroso. Ya no hay interés ni por la
pasión ni por el encuentro verdadero, se
aspira a hablar poco y sacar la menor
consecuencia posible. Cualquier
experiencia vivida se vuelve pública y
aunque haya un acceso más fácil a las
experiencias corporales, para los
adolescentes sus primeras experiencias son
indiferentes, a veces decepcionantes y
hasta vacías (un ejemplo, es lo que se ha
denominado como sexting que es enviar
fotos y videos eróticos a través del celular,
o en vivo en los chats, como formas de
seducción).
Esta actitud hacia la sexualidad es un
contraste muy fuerte con los excesos de
sentimientos que despliegan los
adolescente cuando se trata del status y
la aceptación social, o cuando se topan
con un obstáculo a sus satisfacciones
personales (BB, internet, Wi, etc.).
Pareciera como si se hubiese dado un
desplazamiento del interés y las pasiones,
del campo de lo sexual al campo de las
relaciones entre pares y los objetos
tecnológicos, porque no se trata de la
muerte de la afectividad, se trata de su
desplazamiento a un terreno menos
escabroso que el propio cuerpo y el
cuerpo del otro. Desplazamiento a lazos
de amistad para los que el adolescente sí
encuentra palabras y gestos para
establecerlos a diferencia de las palabras
de amor que parecen haber
desaparecido del léxico del mundo adulto
incluso o que si el adolescente se atreve a
inventarlas y proferirlas cae en el ridículo,
y desplazamiento al terreno de los objetos
a los que no hay que decirles nada para
que funcionen como uno quiere.
En ocasiones ese desfasaje entre sexo y
sentiminento, sumado a la extrañeza que
sienten sobre sí mismos y su cuerpo, y todo
lo nuevo que les ocurre –la mayor de las
veces imposible de poner en palabras, es
el origen de intensas turbaciones y
angustias, y de una sensación de haber
sido abandonados a su propia suerte ante
todo éste desconcierto. Peor aún cuando
19 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 1 9
Escritos
la frase “así soy yo”, que significa que para el adolescente su síntoma se
ha convertido en su identidad
son los mismos adultos quienes se
muestran impotentes ante la angustia de
su hijo o hija porque ni siquiera ellos
mismo saben qué significa hoy día criar a
un hijo.
Ante esa angustia provocada por una
travesía sin brújula ni norma estabecida
cada adolescente, uno por uno,
sintomatizará de manera particular.
CUANDO EL SINTOMA NO PIDE SER
CURADO
Trabajar con adolescentes siempre ha
sido un reto clínico, pero hoy día el reto
es mayor. En los últimos años la ciencia ha
hecho nuevos descubrimientos sobre los
momentos evolutivos del ser humano. En
el caso de los adolescentes, esto ha
significado que el énfasis se ha puesto en
el hecho universal de la pubertad, en
lugar de todas las formas particulares en
las que cada adolescente afronta y
responde a ese hecho universal. Hablar
de las adolescencias en plural es
privilegiar el uno por uno de esas formas
de pasar por la pubertad, en lugar de
enumerar los fenómenos comunes a
todas. Es una manera de poner el énfasis
en el sujeto, en el adolescente que
inventa y sintomatiza, y no en el
momento evolutivo y sus fenómenos.
Cada adolescencia se vincula con una
experiencia subjetiva y una historia
particular. Al atribuirle al momento
evolutivo la razón de todo lo que le
ocurre a un adolescente en ese
momento de su vida (el famoso dicho
“es un adolescente”) no sólo dejamos de
reconocerles un sufrmiento legítimo sino
que los homogeneizamos borrando todo
forma particular de asumir dicha travesía
y, en especial, la manera de concluirla.
Tenemos aquí, ya una razón por la cual
un síntoma en el adolescente no pide ser
curado…..no es nisiquiera considerado
como síntoma por los adultos que lo
rodean. La interpretación usualmente es
que cualquier malestar es signo de
rebeldía o algo pasajero que no merece
ponerle atención. Por ende, hay que
esperar a que pase.
La segunda razón por la que el síntoma
no pide ser curado tiene que ver con las
transformaciones que han producido las
características de la cultura
hipermoderna en el tipo de los
malestares de los adolescentes. El
denominador común es una
desconexión con los demás (incluído el
analista), aunque caen bajo dos rubros:
los que llevan a una ruptura con el otro a
través de pasajes al acto y los que
producen una alteración de los lazos
sociales. El primer tipo de síntomas se
denomina patologías del acto. Se trata
de acciones que se ejercen como límite
o frontera ante una situación que se vive
como desbordante, y en la que la
acción misma no presenta posibilidad de
LÚDICA 20
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 0
Escritos
retroceso. Se hacen sin pensar y,
consecuentemente, sin saber si se podrán
asumir las consecuencias o no. A este rubro
pertenecen: las toxicomanías, adicciones,
anorexias, bulimias, violencia, agresiones
en las relaciones de pareja, familiares y de
amistad, conductas delictivas, conductas
de alto riesgo y autoagresiones, exclusión
social (a través de maras o de pertenener
a agrupaciones que establecen normas
para la forma en la que hay que lucir, la
música que hay que escuchar, la relación
que se tiene con el cuerpo, etc.), e incluso
el suicidio o el homicidio.
El segundo tipo de síntomas se denomina
patologías del lazo social. Se trata de: uso
de objetos tecnológicos como único
medio para relacionarse, ataques de
pánico, ansiedad, depresión, fracaso
escolar, inhibición, encierro, aislamiento,
retrasos evolutivos, psicosis. Síntomas
signados por una ausencia de acciones
y/o palabras dirigidas a los demás dando
la sensación de que hay apatía y
superficialidad en los vínculos.
Finalmente, el tercer elemento es la frase
“así soy yo”, que significa que para el
adolescente su síntoma se ha convertido
en su identidad (consideran ser eso, y se
nombran con su malestar). Para el
psicoanálisis eso significa que el síntoma no
cuestiona, no divide, al sujeto. Más bien el
21 LÚDICA
"Dazed" de Sofía Novella
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 1
Escritos
adolescente se instala en
una especie de necedad
por preservar la solución
sintomática. Ni quiere saber
qué le pasa ni le interesa
buscar a otro para buscar
una respuesta ya que buscar
a otro es tener que hablarle,
contarle de sí y de lo que le
ocurre. Para los
adolescentes el uso de la
palabra es superfluo incluso
impotente (no sirve para
nada). Y las pocas veces
que emiten una palabra es
para exigir, reclamar, insultar,
gritar, etc. Podríamos decir
que es el mismo uso de la
palabra que hacen los
adultos de su vida. Cuando
los padres vienen a consultar
por un adolescente exigen
una solución por parte del
profesional. Los padres no
salen de la queja de que se
trata de malestares que
ponen a sus hijos en un límite,
instalados en las
satisfacciones inmediatas y
en situaciones que los
desbordan a ellos como
padres. Exigen soluciones
rápidas en las que no
subjetivizan nada ni se hace
el esfuerzo de entender su
causa, más bien tienen prisa
en deshacerse del malestar
del hijo o hija.
¿Qué se hace, entonces,
con ese adolescente que
llevan a la consulta?
El primer paso, y todo un
logro, es interesarlos en el
uso de las palabras. Para
que ese proceso se dé, a
veces se hace necesario
tener sesiones conjuntas (y tb
separadas) con el chico/a y
sus padres. El objetivo es
permitir que la dificultad del
adolescente sea dicha por
él/ella para que pueda ser
subjetivada y elaborada por
los padres y por el
adolescente mismo. Se trata
de que los adultos tengan
una participación decidida
(importante, sino el
adolescente ya no será
llevado) y que se le de un
lugar a la palabra del hijo/a
aunque esta palabra sea
parca, arrogante,
reinvidicativa, titubeante,
mentirosa….de igual
manera, se trata de darle
presencia en un espacio que
cuenta con el analista –que
no está allí para ser árbitro
sino para posibilitar una
conversación, incluso un
diálogo cuando éste ya
estaba roto o era imposible.
El analista no sólo sirvirá
como puente de enlace sino
también, y principalmente,
está para separar y distinguir
lo que de la problemática
corresponde a cada una de
las subjetividades
comprometidas. De esta
manera, saca al
adolescente y a sus padres
de la prisa por resolver, para
detenerse en un tiempo de
ver y comprender el
complicado lugar en el que
se encuentra el hijo/a.
Tiempo que deben darse
padres e hijos porque es lo
único que permite el biendecir
(hablar para que
tenga consecuencias), ya
que la ignorancia es inútil y
callar aisla.
Media vez el adolescente
logra salir de su dificultad en
servirse de las palabras para
dejar saber lo que le ocurre
y muestra un deseo decidido
por el espacio que se le
concede en el consultorio, el
psicoanalista preparará las
condiciones para las
entrevistas preliminares. Es un
momento en el que tendrá
que ser capaz de tres cosas:
1. Presentarse para el
adolescente como
radicalmente diferente a las
personas de su historia,
incluso de su entorno social.
De ninguna manera esto
quiere decir que el analista
se convierte en amigo del
adolescente. Eso sería borrar
la disimetría entre el mundo
joven y el mundo adulto, e
incluiría al analista en una
serie (la de los cuates) que
no le será útil como punto
de referencia para ir
elaborando las preguntas en
relación a sí mismo y sus
respuestas. Ubicarse como
radicalmente diferente
significa ser consistente y
saber todo el tiempo por
qué y para qué se interviene
LÚDICA 22
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 2
Escritos
como se hace, esto evitará
que el propio analista
termine ubicado del lado
de la impotencia o que el
adolescente desconfíe de
él/ella (lo primero que
piensa cuando se le
convoca a hablar es
¿cuando se dirige a mí
para que le explique,
realmente lo hace porque
no sabe, o “hace como si”
para engañarme y
convercerme de algo?).
Pedirle genuinamente que
explique lo que le ocurre
porque sólo él/ella sabe,
puede incluso resultarle
enigmático y permitirle
querer averiguar qué
quiere el analista,
posibilitando de nuevo el
lazo hacia el mundo
adulto.
Ser radicalmente diferente
también significa no dar
por sentado que todo en el
síntoma de un adolescente
es patológico. Hay que
poder reconocer el punto
de invención y ser capaz
de acogerlo. Al final lo que
le ofrecemos al
adolescente es un espacio
en el que se construirá un
lazo vivible, que no se
volverá insoportable por su
excesiva presencia o por su
excesiva ausencia, dando
lugar a que pueda
elaborar sobre lo que sabe
de sí y lo que puede llegar
a saber….porque “las
buenas salidas, las salidas
hacia el gran mundo y al
23 LÚDICA
goce de la vida se deciden
en una ecuación personal,
tejida con el hilo del azar y
el destino” (Vilma Coccoz).
2. Que se de la posibilidad
de reconocimiento de la
insignia identificatoria que
porta su síntoma en su
cara, llamémosla
“patológica” (en lo que de
sí no anda). No es la forma
clásica en la que la queja
viene articulada, que es
cuando aparece una
división subjetiva. Es, más
bien, aceptar que a través
del malestar ha
respondido, parcialmente,
a la pregunta sobre quién
es. Sin embargo, es
necesario mostrarle que el
síntoma, además de ser
una solución identificatoria
para sí mismo y una forma
de presentarse ante los
otros, le ha acarreado
consecuencias dolorosas
para consigo y en sus
vínculos con los otros. Si el
adolescente logra advertir
eso, logrará pensar en su
síntoma menos
cómodamente y se le
abrirá una nueva
perspectiva para
entenderlo. Esto posibilita
que pase de ser masa, a
ser individuo.
3. Al lograr los primeros
dos movimientos, la nueva
forma que toma el síntoma
queda “enganchada” a
alguien más que el
adolescente mismo.
Queda enganchada al
analista. Es la presencia del
analista la que convierte la
indiferencia del
adolescente hacia lo que
padece, en demanda de
ayuda ya que ha adquirido
la sensación de que eso
que le ocurre significa algo
para alguien aparte de sí
mismo. Es ese el momento
en que el síntoma sale del
anonimato y se instala la
transferencia. Esto requerirá
primero audacia y luego
prudencia por parte del
analista. Audacia para
para poder trabajar con lo
que el adolescente cree
ser (su síntoma) pero
permiténdole elegir un uso
que quede más cerca de
la vida que de la muerte,
aún si se trata del síntoma
mismo que lo trajo a
consulta. Y prudencia en
no dejarlo sin nada que lo
identifique.
REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS
Coccoz, Vilma (2009). La clínica
de las adolescencias: entradas y
salidas del túnel. Conferencia
dictada en el ciclo Identitá in
movimento, organizada por el
Istituto del Campo Freudiano de
Italia, en la ciudad de Padua.
Lipovetsky, Gilles (2007). La
felicidad paradójica: Ensayo
sobre la sociedad de
hiperconsumo. Editorial
Anagrama.
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 3
Novedades Escritos
Mi mente enferma mi cuerpo:
cáncer de mamas
La enfermedad psicosomática es una enfermedad
diagnosticada médicamente y en cuyo origen el factor
psicológico es fundamental, no sólo en el inicio de la
enfermedad sino también en el desarrollo y
mantenimiento de la misma (Nader, 2010). Muchos
autores hoy día consideran al cáncer, especialmente el
de mamas, como psicosomático. Estas mujeres
estóicas, complacientes, amables que Morris y Greer
(1980) describen en su perfil de la personalidad Tipo C,
enferman paulatinamente su cuerpo, porque la
energía de sus emociones que no ha podido descagarse
adecuadamente, toma la vía subterránea de los
órganos (Kreisler, 2009), específicamente en el órgano
más vulnerable. Trabajar la alexitimia, que es un rasgo
central en la personalidad del paciente psicosomático,
es fundamental para prevenir el cáncer.
Alej andra
Rodríguez
Alvarado
Nuestro mundo contemporáneo se mueve
en la “era del vacío” como plantea
Lipovetsky (2003), es decir, hay una
impronta implícita en la que la cultura
desacredita el mundo interior (de los
afectos) a cambio de acreditar el mundo
exterior, fundamentalmente el del hacer.
Se privilegia el hacer por el sentir
(Rodríguez, 2008); el actuar es más
validado que el sentir, así hemos ido
perdiendo la capacidad de identificar
nuestros afectos, de verbalizarlos, no
hablamos, actuamos y somatizamos; los
síntomas somáticos como plantea Joyce
McDougall (1991) son “expresiones
actuadas”.
Se sobrevalora lo intelectual, lo
académico, lo cognitivo; en cambio los
afectos son más bien negados y
descartados, ya que denotan debilidad y
vulnerabilidad. Pareciera que seguimos el
legado nefasto del dualismo cartesiano en
su frase célebre: “Cogito ergo sum”, en
donde además de privilegiar el
pensamiento, elevándolo a la categoría
de la existencia, nos ha heredado la
concepción errada de separar, dividir el
cuerpo de la mente.
Vivimos en un nuevo siglo que ha ido
gestándose basado en la tendencia a
enfatizar lo externo en desmedro de lo
interno, lo material en desmedro de lo
LÚDICA 24
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 4
Escritos
espiritual, lo superficial en
desmedro de lo profundo, el
día a día en desmedro de la
historia.
El mundo actual nos
enfrenta con una
concepción sincrónica, la
del suceso, la de lo actual e
inmediato. El modelo de las
superficialidades, impacta
más el espacio, el lugar o
como dice Augé el “no
lugar” (Augé, 1935 en
Sanguinetti, 2007). Se dejó
atrás el mundo de las
profundidades por este
mundo de las
superficialidades. El modelo
de las profundidades se
piensa en términos de
historia, de un proceso que
implica la noción de tiempo
(Rodríguez, 2008). Hoy, todo
es para hoy y mejor dicho
para ayer; rápido, apurado,
sin detenerse corremos de
la casa al trabajo, del
trabajo a la casa.
Las mujeres partícipes en
esta vorágine de múltiples
roles, múltiples exigencias,
múltiples éxitos, queremos
por un lado, hacerlo bien
como nuestras madres y
abuelas, dedicadas a la
casa, los hijos y el marido,
por otro lado, no queremos
hacerlo como ellas,
queremos salir de esa
cocina y conquistar el
mundo, lidiar batallas
intelectuales, económicas,
políticas.
En este andar
desenfrenado, nos
olvidamos de nosotras
mismas. Las mujeres nos
estamos enfermando,
nuestras mentes enferman
nuestros cuerpos.
Burde de Izaguirre (1997)
psicoanalista argentina, se
cuestiona el rol de la
sociedad actual en la
somatización, postulando
que uno de los grandes
temores y angustias en la
actualidad gira en torno al
hecho de perder la
identidad, ya que la
complejidad de los
problemas de este mundo y
la aceleración que los
acompaña, desarticulan la
noción que tenemos de
nosotros mismos y nuestra
forma de actuar.
La autora plantea que
nuestra identidad está
imbricada en las matrices
relacionales en las cuales
estamos inmersos y en la
realidad actual, fluida y
contradictoria, estas
matrices cambian
aceleradamente, llevando
al individuo a la escisión
Yóica, ya que,
paradojalmente,
escindiríamos la
personalidad en múltiples
pertenencias, para poder
tener identidad. Esto,
sumado al “exitismo” y
competencia actual,
tendría como
consecuencia la
enfermedad psicosomática,
ya que estaríamos inmersos
en una sociedad que
empuja a la
sobreadaptación y, al
repudio de las emociones,
que “entorpecerían el
progreso” (Burde de
Izaguirre ,1997).
Sobreadaptarnos de una
manera “masoquista” por
un ideal que tiraniza, que
"Pareciera que seguimos el legado nefasto del dualismo cartesiano en su
frase célebre: 'Cogito ergo sum', en donde además de privilegiar el
pensamiento, elevándolo a la categoría de la existencia, nos ha heredado
la concepción errada de separar, dividir el cuerpo de la mente"
25 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 5
Escritos
no nos permite vivir en función del placer
sino que del “deber ser” (Liberman, 1978).
Las mujeres en Chile y en algunos otros
países de Latinoamérica hemos sido
criadas bajo estrictas normas de
urbanidad, donde ser mujer implica,
“portarse bien”, suprimir los afectos, ser
acotadas en nuestras expresiones, gestos y
acciones.
Este modelo internalizado de mujerreprimidasuprimida
se ha ido quebrando
con las nuevas generaciones, sin
embargo, el “deber ser” se ha ido
transmitiendo transgeneracionalmente
como un modelo rígido de
comportamiento. Un estándar que hay
que cumplir a como dé lugar.
En Chile mueren tres mujeres diariamente
por cáncer de mamas (MINSAL, Ministerio
de Salud Chile, 2010), el cáncer es hoy día
considerado por muchos profesionales y
autores una enfermedad psicosomática,
es decir, una enfermedad diagnosticada
médicamente en donde el factor
psicológico estaría a la base no sólo en el
inicio, sino en el curso, desarrollo y
pronóstico de la enfermedad (Nader y
cols, 2010).
Ya en la década de los sesenta, Marty
(1963) de la Escuela Psicosomática de
París, planteaba que el cáncer era una
desorganización somática grave que
venía como consecuencia de una
desorganización mental. Es decir, existiría
un conflicto emocional a la base que no
podría ser tramitado en lo mental y se
tramitaría (descarga) en el cuerpo,
enfermando un órgano. De ahí el
“misterioso salto de lo mental a lo
corporal”, misterioso porque es aún difícil
saber realmente la etiopatogenia de la
enfermedad.
"Mujer desnuda" de JeanFrançois Millet
Después la mente, recorre el camino
andado, la huella, el sendero, lo facilitado
una y otra vez de manera automática,
inconsciente, frente a los eventos
estresores que surgen. Y la respuesta
somática se adelanta como un “intento
de solución” del conflicto emocional, pero
es un intento patológico, porque enferma
un órgano.
Estas mujeres estóicas, complacientes,
amables que Morris y Greer, (1980),
describen en su perfil de la personalidad
Tipo C, enferman paulatinamente su
cuerpo, porque la energía de sus
emociones que no ha podido descargarse
adecuadamente, toma la vía subterránea
de los órganos (Kreisler, 2009). No hablan
LÚDICA 26
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 6
Escritos
de lo que sienten, suprimen (Dejours, 1992)
las emociones y éstas se van a descargar
a través del órgano más vulnerable.
Evidentemente que suprimen
fundamentalmente la rabia, ira, pero
también suprimen otros estados o
emociones, inclusive las placenteras.
Son alexitímicas, no pueden poner en
palabras lo que sienten, pero sienten
mucho, son hipersensibles y
probablemente por lo mismo, bloquearon
sus afectos como una defensa como lo
planteó McDougall (1991).
La palabra “alexitimia” proviene del griego
que significa: “a”; falta, “lexis”; palabra y
”thymos”; afecto, es decir, la “ausencia de
verbalización de los afectos” (Sifneos, 1973
en Sivak, 1997, pág.17).
Esta característica presente en ellas,
constituye un rasgo central en la
personalidad de todo paciente
psicosomático. La personalidad es una
variable subyacente e innegable en la
enfermedad psicosomática (Deustch,
1949; Liberman, 1959; Alexander, 1968;
McDougall, 1991; Winnicott, 1991).
este silencio llega a tener un costo altísimo
en muchos casos: la muerte.
En la medida que hablamos, el lenguaje
puede modificar estructuras biológicas
afirma Maturana (1992), biólogo chileno,
Premio Nacional de Ciencias. El “nombrar”
no solo designa a la cosa sino que
también cambia la cosa designada,
enfatiza la postura nominalista. Cada
persona genera y construye una teoría
interior de su propio cuerpo, esa mirada
podría modificar la realidad material
(cuerpo). La imagen representacional del
cuerpo también modifica ese cuerpo real
a través de cambios en la economía
libidinal (Nasio, 1996).
La prevención debería estar puesta
justamente en esta variable, en la
personalidad que subyace a la
enfermedad, ya que es imposible
controlar los eventos estresores que la
Hablar de lo que sentimos parece tan
sencillo, pero no lo es; supone la
capacidad primera de identificar lo que
siento, de poder discriminar, de tener la
capacidad yóica para tolerar, evaluar e
identificar, poniéndole nombre a lo que
siento.
Sin embargo, es imperioso aprender a
utilizar la vía verbal y no la vía somática
para descargar las emociones. Aprender a
decir y no a padecer. Aprender a hablar lo
que siento y no a callar. Aprender a pedir
y no solo a dar. Aprender a hablar ya que
27 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 7
de Amedeo Modigliani
Escritos
gatillan. La prevención psicológica debería
apuntar a este aspecto, que cada mujer se
dé cuenta que puede trabajar esta
alexitimia. El punto radica en la posibilidad
de modificar esta característica y así poder
facilitar la expresión verbal de la emoción y
evitar la descarga de la emoción por la vía
somática.
En general, se plantea que los rasgos de
personalidad se van rigidizando con el paso
de los años, es decir, si una mujer a los 20
años es alexitímica, a los 40 lo será más, sin
embargo, la motivación intrínseca de
querer cambiar, puede lograr flexibilizar
rasgos que claramente si uno no los trabaja
serán cada vez más rígidos.
Estamos llamados a cuidarnos no sólo
desde lo médico sino que también desde lo
psicológico, cuidarse no sólo desde lo
estético, sino principalmente cuidar nuestro
cuerpo que “no lo tenemos, sino que somos
él” (Nancy, 2003 en Nader, 2010).
Centrados en el presente, mirar el futuro y
prevenir, evitar llegar a enfermarse, es la
clave, anticiparse dándose cuenta que
ciertas características de nuestra
personalidad se constituyen en factores de
riesgo para nosotros mismos.
Los riesgos no sólo están afuera, sino que
habitan en nosotros, son a veces las propias
características de nuestro ser que atentan
contra él, sin saber, inconscientemente.
Adoptemos la mirada de la posibilidad,
más que la mirada del problema. Miremos
hacia nosotras, detenidas observemos que
somos capaces de generar cambios
significativos con una visión realista, que
podemos tomar un rol protagónico y no
quedarnos quietas en un papel secundario
en nuestra propia historia, victimizadas,
esperando el padecer. Comencemos hoy.
"Este modelo internalizado de
mujerreprimidasuprimida se ha
ido quebrando con las nuevas
generaciones, sin embargo, el
'deber ser' se ha ido transmitiendo
transgeneracionalmente como un
modelo rígido de comportamiento"
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 8
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Escritos
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"Y la respuesta somática
se adelanta como un
'intento de solución' del
conflicto emocional, pero
es un intento patológico,
porque enferma un
órgano"
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29 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 2 9
Expresiones
Expresiones
Mi pintura obedece a estados de ánimo personales
y a una propuesta de expresión material sobre el
lienzo o soporte del mundo de lo abstracto, así
como al intento de trasladar física y materialmente
realidades auditivas, literarias, emocionales o
metafísicas que son por naturaleza abstractas, al
citado lienzo. Pretendo que el espectador se ubique
dentro de la obra y la investigue, que la comente
como participante en la misma y que el estado de
ánimo que el trabajo realizado le provoque, sea
parte integral del propósito de la misma.
Ricardo
Silva
LÚDICA 30
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 0
Expresiones
El mundo de lo abstracto tiene una materialidad coherente, misma que es obligación del
artista presentar y proponer al público. Los títulos de las obras son evocativos, pero, más
importante que ellos, son las series a las que pertenecen cada uno de los trabajos. Son
ellas las que a nivel de conjunto, escriben el libro abierto que se compone de las pinturas
que las integran. El color, formará parte del mensaje, al igual que las texturas, sesgos y
cortes de la pintura sobre el lienzo; ésa técnica es complemento para explicar el origen
del propósito emprendido, la génesis filosófica que ha inspirado la serie y por ende, cada
una de sus obras. Mi pintura no pretende ser decorativa, sino una manifestación plástica
de un mensaje, de una historia, de un significado; claro está, si además de lo anterior, mi
pintura contribuye a la estética del entorno, me sentiré doblemente halagado. Mis
cuadros representan un fragmento de mi vida y experiencias; cada uno tiene una historia
personal que contar dentro del entorno de la serie a la que pertenece, sin ser repetitivo.
Creo que cada uno de ellos ratifica con su argumento propio, el contexto de la historia,
mensaje o significado general de su serie. No es la mía una pintura de representaciones
31 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 1
Expresiones
fotográficas; en el fondo siempre he creído que las realidades pueden perfectamente ser
plasmadas en el lienzo a través del criterio y ojos del pintor y que es tarea del pintor, del
artista de mérito, mostrar su mundo a través de sus ojos, no a través de los del público o
espectadores que examinan o evalúan sus obras.
El mundo abstracto es equivalente al “real” que tocamos y sensorialmente presenciamos;
la diferencia de percepción radica en la fórmula de presentación que el artista haga del
mismo. La pintura abstracta, en mi criterio, debe tener como uno de sus propósitos, educar
al espectador en hacer uso de su ingenio, imaginación y creatividad al examinar las
obras. Debe cumplir el propósito de hacerlo pensar, de ubicarse dentro de la obra, de
examinarla como parte de la misma y de tratar de sentir cada trazo, corte, textura o sesgo;
cada color y sus homologaciones, idealmente, deben provocar en el espectador un
sentimiento armónico y de balance. En gran parte, debe tenerse presente que la
integración de los colores es en sí, parte del mensaje y tiene como razón de ser el provocar
LÚDICA 32
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 2
Expresiones
en el espectador un sentimiento, hacerlo cómplice de la obra, parte de la misma. Puede
decirse que mi obra forma parte de un expresionismo abstracto, renovado quizás, en
cuanto que pretende integrar un espiritualismo y emocionalidad propias, derivados del
diario vivir y de nuestra existencia en ciudades, donde el individuo se torna en un
anónimo acompañado de otros. Su vida pasa a ser parte integral de la gran obra de
teatro colectiva, sus pasos sobre las aceras serán su trayecto fortuito o predestinado
sobre el gran escenario, sus penas y alegrías serán acompañadas, aplaudidas,
lamentadas y coreografiadas por las sirenas, bocinas, ruidos, trepanaciones y voces de la
gran ciudad. Toda esa universalidad abstracta deberá ser reflejada en lienzos, cartones,
paredes y sobre cualquier soporte que aguante pintura; mi pintura es por ende un intento
más en la efímera y a veces inútil o frustrada búsqueda de retratar materialmente las
33 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 3
Expresiones
realidades abstractas que nos agobian. No lo digo con pesimismo ni fatalismo; lo afirmo
con la convicción de que uno, como artista, es parte de la historia, un engranaje de la
máquina, contribuyendo a plasmar los conceptos que nos rodean con los medios y en la
medida de nuestras capacidades como humanos. Somos parte de la historia, somos
parte del constante devenir, somos los artífices de pintar el reflejo del mundo ideal en la
medida que lo conocemos; a veces somos tremendamente eficaces y logramos el
cometido de proyectar con éxito lo pretendido. Otras veces, no somos tan afortunados y
nuestro empeño se ve frustrado por factores inesperados, exógenos por lo general, que
nos frustran y tornan en inútil el esfuerzo emprendido. Debemos, sin embargo, seguir
adelante intentando dar forma y cuerpo a nuestros sentimientos y emociones; no
debemos ni podemos rendirnos. Tenemos una responsabilidad para con nuestro entorno,
LÚDICA 34
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 4
Expresiones
medio ambiente y futuras generaciones, pero, ante todo, tenemos una
responsabilidad para con nuestro país, para con nuestra forma de ser y nuestras
convicciones e ideologías; para con Dios, si así puedan considerarlo algunos. Para mí,
además de todo lo anterior, para hacer valer la verdad de la sabia frase de Ortega y
Gasset:, “Yo soy yo y mi circunstancia, si no la salvo a ella, no me salvo yo”. En el
momento de la verdad, como toreros en el ruedo, siempre seremos nosotros mismos los
responsables de lo que nos pueda suceder. Debemos hacer siempre el esfuerzo para
que el resultado sea el mejor, de acuerdo a nuestras posibilidades y habilidades; en
35 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 5
Conceptos
algunas oportunidades, triunfaremos y nuestras obras serán criticadas favorablemente.
En otras ocasiones, los resultados serán adversos. Sin embargo, siempre he considerado
que lo verdaderamente importante es involucrar al público en nuestra obra. No me
importa si tal involucramiento conlleve elogios, o por el contrario, el rechazo absoluto.
Como artistas, debemos aprender a soportar el rechazo, a poder convivir con él;
debemos enfrentar a la adversidad. El simple hecho de que el público destine segundos,
minutos o un largo tiempo para contemplar y evaluar nuestro trabajo, nos concede un
privilegio especial: el sujeto ha destinado una parte o fragmento de su vida para
examinar lo nuestro. Por un lapso, sus emociones y atención nos pertenecen; no se
puede pedir mucho más.
LÚDICA 36
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 6
Conceptos
Intersubj etividad
En una aproximación relacional, Benjamin considera que el psicoanálisis
opera en el campo de dos personas y no de una persona, lo cual
significa que dos subjetividades, cada una con su propio conjunto de
relaciones internas, comienzan a crear un nuevo conjunto entre ellas.
La intersubjetividad se basa en la capacidad de reconocimiento mutuo
por lo cual Benjamin propone que, además de la capacidad de
constancia de objeto (propuesta por Mahler), es fundamental la
capacidad de reconocer la subjetividad de otra persona. Esta
capacidad se basa en el estudio de la temprana reciprocidad e
influencia mutua.
Se propone entonces que a través de la intersubjetividad se pueda
amar lo que está afuera, en la apreciación de la diferenciación y
novelería.
Jessica Benjamin en "Outline of Intersubjectivity: The Development of Recognition"
(1990) y "Sujetos iguales, objetos de amor" (2006).
37 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 7
En el taller
Te invitamos a participar en los siguientes eventos
académicos:
"La depresión: desde una lectura
clásica a una perspectiva actual"
Conferencia presencial
impartido por Mariana Diamand de
Habie
en DeMuseo Century Plaza,
Guatemala, Guatemala
lunes 28 de julio
5:00 pm.
contacto:
info@encuentropsicoanaliticogt.org
"Sigmund Freud: Una revisión de sus
obras principales"
Seminario presencial
impartido por Claudia Melville y
Liza M. Zachrisson
Guatemala, Guatemala
jueves (frecuencia quincenal) desde
marzo a septiembre
5:00 pm. a 7:00 pm.
contacto: sempsicoanalisis@gmail.com
"Clínica con Adultos"
Seminario presencial
impartido por Lila Isacovich, Daniel
Braun, Graciela Kahanoff, Viviana
Fanés, Silvia Cislaghi, Carmen Palmieri,
Silvana Dal Maso y Julieta Médici
en Fundación Buenos Aires,
Buenos Aires, Argentina
miércoles de abril a diciembre
8:00 pm. a 9:30 pm.
contacto: info@fundacionbsas.org.ar
"Clínica con Niños y Adolescentes"
Seminario presencial
impartido por Belén Ibalo, Daniel Ripesi,
Marcos Bertorello, María Rizzi, Sonia
Canullo, María Fernanda Sommer,
Claudia Yasan, Silvia Hernández, y
Cintia Izrael
en Fundación Buenos Aires,
Buenos Aires, Argentina
jueves de abril a diciembre
8:00 pm. a 9:30 pm.
contacto: info@fundacionbsas.org.ar
www.revistaludica.com
info@revistaludica.com
Revista Lúdica
RevistaLudica
LÚDICA 38
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 8
Sobre autores
Andrea Gálvez
Licenciada en Psicología Clínica de la Universidad Francisco Marroquín. Docente
auxiliar de las cátedras Psicología del Desarrollo I y II y Psicopatología I y II en la
Universidad Francisco Marroquín. Se desempeña en la práctica privada en la
Ciudad de Guatemala.
agalvezt@ufm.edu
Alej andra Rodríguez
Alvarado
Directora fundadora del Centro de Psicosomática Chile (2009), primer centro en
Chile de especialidad centrado en la prevención, atención, investigación y
docencia sobre las enfermedades psicosomáticas. Magíster en Psicología Clínica
(UDD), psicóloga de la Universidad Gabriela Mistral con 21 años de experiencia
clínica en adolescentes y adultos, realizando psicodiagnósticos, psicoterapias
focales, de apoyo e intervención en crisis. Diez años de experiencia en
psicoterapias de pareja. Magíster en Docencia Universitaria (UDD) con 20 años
de experiencia docente en diferentes universidades y carreras en Santiago de
Chile y regiones impartiendo cátedras como Personalidad, Psicología General,
Ciclo Evolutivo, Familia, Ética y Moral Profesional.
arodrigueza@centropsicosomatica.cl
Carolina Rodríguez
Licenciada en psicología clínica de la Universidad Francisco Marroquín. Posgrado
en Psicotrauma avalado por el Colegio de Psicólogos de Guatemala. Directora
clínica del Hospital Psiquiátrico Mederi. Miembro Junta Directiva del Centro de
Estudios Freudianos (CEF). Realiza trabajo en clínica particular atendiendo niños,
adolescentes y adultos, trabajo hospitalario con grupos de pacientes con
patología grave, adicciones y familiares de pacientes, evaluación de pacientes
con patología grave e investigación en temas sociales, educativos y clínicos.
Publicaciones en Revista Psicología y Vida y Prensa Libre.
carolrj84@yahoo.com.ar
Paulina Zamora de Otero
Psicoanalista de orientación lacaniana, miembro de la NEL y la Asociación
Mundial de Psicoanálisis. Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad
Francisco Marroquín (Guatemala, 1997) y Master en Psicoterapia Psicoanalítica
por la Universidad Complutense de Madrid (España, 2000). Fue docente del
Centro de Investigación y Docencia de la NELGuatemala, y catedrática en la
Universidad del Valle de Guatemala y en la Universidad Francisco Marroquín.
Promotora y directora del Centro Psicoanalítico de Consulta y TratamientoCPCT,
centro clínico no lucrativo de la NELGuatemala. Coordinadora del Comité de
39 LÚDICA
Lúdi ca, j ul i o 2 0 1 2 , pg. 3 9
Sobre autores
Publicaciones de la NELGuatemala y editora de la revista METAPHORA. Ejerce en
Guatemala la atención clínica privada y supervisión de casos desde diciembre
de 2000.
pzamora74@yahoo.com
Ricardo Silva
Lleva a cabo su creación artística en Guatemala, España (Barcelona) y Estados
Unidos. Sus obras se encuentran en colecciones privadas de España, Francia,
Suiza, Luxemburgo, Bélgica, Holanda, Alemania, Finlandia, Estados Unidos de
América, México, Argentina, Colombia, Costa Rica, en el Museo de Arte
Moderno de Guatemala, Museo de arte Moderno "Forma" de El Salvador, Museo
Didrichsen de Arte Moderno de Helsinki, Finlandia, así como en exposición
permanente en la sede de la Vicepresidencia de la República de Guatemala y
en varias colecciones privadas y galerías de arte de dicho país. Sus trabajos han
sido comentados en importantes publicaciones de arte de Guatemala así como
en revistas y foros de dicho pais. Regularmente dicta conferencias sobre arte
contemporáneo en sedes educativas y culturales de Guatemala y forma parte
del grupo de abstractistas de vanguardia de dicho pais y de Centro América.
Exhibe y dona sus obras para beneficencia a organizaciones serias y reconocidas
de Guatemala, especialmente a las comprometidas con labores de salud infantil
para necesitados, derechos humanos, conservadoras del medio ambiente y
preventivas de maltrato animal.
galeria.urbana@yahoo.com
LÚDICA 40
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