VL_OCT25_Spanish_FINAL (1)
- No se encontraron etiquetas…
¡Convierta sus PDFs en revista en línea y aumente sus ingresos!
Optimice sus revistas en línea para SEO, use backlinks potentes y contenido multimedia para aumentar su visibilidad y ventas.
PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL
USTED ES AMADO
FLIP OVER
TO READ IN
ENGLISH
DIOS TODAVÍ A TIENE UN PLAN
Una revista en
una misión:
vea página 2
UN REBELDE
DESENFRENADO
ENCUENTRA LA
REDENCIÓN
LA HISTORIA DE
ZACH WILLIAMS
Número 3 / 2025
Número 03 / 2023
Número 4 / 2024
1s Número 03 / 2025
Greenville, NC 27836
PO Box 2751
¡Victorious
Living y usted!
Los recursos de Victorious Living están
diseñados para animarlo, equiparlo
y empoderarlo a usted en su fe y
proporcionarle medios para hacer lo
mismo por los demás. Ya sea que esté
encarcelado, trabaje en correccionales
o viva en la sociedad libre, puede
usar nuestras
herramientas en sus
tareas ministeriales
diarias. Hay aquí
algunas sugerencias.
DISTRIBUYA
VLMAG
Ordene VLMag al por
mayor y compártala bajo
la guía de Dios. Nuestra
revista proporciona un
modo efectivo y sencillo
de transmitir el poder
transformador de Dios con
extraños y seres queridos.
Además, plantéese
patrocinar una prisión y
reciba envíos trimestrales
de nuestra revista.
CREE UN GRUPO VICTORIOUS
LIVING PEQUEÑO
Los grupos VL pequeños son sencillos: necesitará una Biblia,
papel, bolígrafo, un ejemplar o video de VL Magazine, un
facilitador, amigos y disposición para aprender. Al buscar
pasajes de las Escrituras y responder con ellos las siguientes
preguntas, descubrirá profundas verdades espirituales.
• ¿Cuál es el tema de la historia o video?
• ¿He tenido una experiencia similar?
• ¿Qué aprendizajes planteó la historia o video y cómo
puedo aplicarlos?
• ¿Cómo me habla Dios a través de la historia o video y
los versículos a los que se hace referencia?
• ¿Qué aprendí sobre el carácter de Dios y cómo influye
eso en mí?
• ¿Cómo puedo compartir lo que aprendí con los demás?
CONVIÉRTASE EN
LÍDER DE GRUPO VL
PEQUEÑO
Los grupos pequeños dirigidos
por facilitadores de confianza
desarrollan a la comunidad,
fomentan la responsabilidad y
brindan un lugar seguro para
un estudio más profundo de
la Palabra de Dios. Escríbanos
a PO Box 2751, Greenville, NC
27836, y solicite la guía VL Small
Group Leader’s Guide. Además,
vea nuestros videos Tips for a
Successful Small Group and
Leading a Small Group Behind the
Wire, en PANDO, EDOVO y Paytel.
FOTO INFERIOR: GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY / ARRIBA FOTO: EDOVO
APOYE A VICTORIOUS LIVING MINISTRIES
Apoyar financieramente nuestro ministerio es una forma de llevar a cabo el mandamiento de Dios de
acordarse del prisionero (Hebreos 13:3). Háblele de nuestro ministerio a su iglesia para que considere
patrocinarlo como proyecto misionero. También hay oportunidades de voluntariado.
VISITE VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG O LLAME AL 352-478-2098
NÚMERO 3, OCTUBRE DE 2025
CONTENIDO
9s
25s
13s
UN PASO ADELANTE
Acepte el plan de Dios
POR CHRISTINA KIMBREL
Dios nunca nos descarta
POR JANICE MARIE MEIDEL
VIDAS
TRANSFORMADAS
Dios nos halla hasta en
los desvíos
POR SHERIDAN CORREA
6s
olvidamos de reducir la velocidad y
creerlas nosotros mismos. No le damos
a Dios espacio para obrar Sus milagros a
Su tiempo.
DESTACADOS
La fiel bondad de Dios
LA HISTORIA DE MARGARET MANGUM
Toda su vida, Margaret sintió que estaba
fuera de lugar. Nunca estaba a la altura
y era un fracaso total. No podía imaginar
cómo Dios querría a alguien como ella. Pero
lo hacía y lo hace. Hoy Margaret le sirve con
un corazón entregado y feliz.
14s
ARTÍCULO DE TAPA
Un rebelde desenfrenado
encuentra la redención
LA HISTORIA DE ZACH WILLIAMS
Los fanáticos del rocanrol quizás recuerden
a Zach por su período de principios de
la década de 2000 con la banda Zach
Williams and the Reformations. Tal vez
otros lo reconozcan como un artista
actual y estrella de la música cristiana
contemporánea. Pero Dios ve a Zach como
Su hijo, redimido de una vida de rebelión
alocada para llevar una nueva sirviendo a
su Salvador, quien se ha quedado con su
dolor, le ha abierto caminos y ciertamente
ha roto sus cadenas.
26s
¿Ha vagado usted en círculos sin llegar
a ninguna parte? ¿Han sus decisiones
convertido lo que debería haber sido un
camino corto en uno largo y retorcido?
Deje que Dios se lo enderece.
Dios cubrirá sus necesidades
POR KRISTI OVERTON JOHNSON
A veces nos acostumbramos tanto a repetir
las promesas de Dios a los demás que nos
10s
Dios todavía tiene un plan
LA HISTORIA DE VARRONE WHITE
Un intento de suicidio a los 9 años, miembro
de pandilla a los 12, un constante entrar
y salir del correccional durante años... El
inicio de la vida de Varrone no fue fácil y sus
decisiones no mejoraron su vida de adulto.
Sin embargo, a pesar de sus muchos errores,
nada desvió el plan de Dios.
19s
Usted es amado, sin importar
las circunstancias
LA HISTORIA DE KIM KETOLA
La vida de Kim era ganar reconocimiento
y aceptación. Pero esa búsqueda la
llevó a lugares difíciles. El modo en que
percibía sus fracasos, incluyendo un
aborto, la hicieron darse por vencida.
Luego un amigo le habló del amor
incondicional y el perdón de Dios, y se
atrevió a tener esperanzas de nuevo.
FOTO DE PORTADA CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS
EN LA PORTADA
Tanto en destacados
eventos como el
Grand Ole Opry como
en patios de prisiones,
el ganador de varios
premios Grammy y
Dove, Zach Williams,
proclama el amor
incondicional de Dios
y alienta a los hijos e
hijas de Dios perdidos,
heridos y rebeldes a
volver a casa con su
Padre celestial.
22s
El significado de la gracia
LA HISTORIA DE BRUCE KETOLA
Bruce creció en la iglesia, pero después
de su confirmación a los 14 años, creyó
que había cumplido con todas las condiciones
para llegar al cielo. Se convirtió
en un hijo pródigo, se dio “buena vida”
hasta que un tercer arresto por conducir
ebrio y un fiel amigo le recordaron que la
gracia de Dios era suya con solo pedirla.
EN CADA EDICIÓN
4s
Nota de la editora
El Dios de las segundas oportunidades
28s
Tras las rejas
El poder del perdón
29s
¿Quiere conocer a Jesús? Él me
salvó... Y ahora, ¿qué?
30s
Novedades del ministerio/
Recursos
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
3s
NOTA DE LA EDITORA
El Dios de las segundas
oportunidades
La editora Kristi Overton Johnson y
su esposo, Tim, hicieron contacto con
nuestro articulista de portada, Zach
Williams, en uno de sus conciertos.
VLMag circula principalmente
entre las comunidades de
correc cionales. Pero está dis ponible
en el exterior para nuestros
aliados ministeriales a cambio
de un donativo de cual quier
monto. Visite vlmin.org y haga
clic en la pestaña “donate”.
Cada dólar que usted dé enviará
una copia de VLMag a un centro
correccional, donde brindará
esperanza a muchas personas en
los años venideros.
En este número, usted podrá leer
la historia de redención de Zach
Williams, un rebelde desenfrenado
que se describe a sí mismo como un alma
errante. Su historia es solo una de las muchas
que dan testimonio de la bondad de
Dios, Su paciencia y Su capacidad para
entrar a la vida de cualquier persona y rescatarla
de las garras de la oscuridad.
Mientras me preparaba para mi entrevista
con Zach, me encontré con el Salmo 107.
Es un hermoso pasaje que expone cómo Dios
responde a los gritos sinceros de una persona
sin importar quién sea o cómo terminó
en una situación.
Solo mire el estado de las personas que
Dios rescató en ese relato. Algunas deambulaban
por el desierto, perdidas y sin hogar.
Algunas tenían hambre y sed, y estaban a
las puertas de la muerte. Otras estaban en
la oscuridad más profunda, aprisionadas
con cadenas de hierro en la miseria. Y finalmente,
algunas estaban al límite de sus
fuerzas y desesperadas, tambaleándose en
medio de tormentas brutales.
¿Se identifica usted con eso? Si es así, le
tengo buenas noticias. Si es como las personas
del Salmo 107 y los que aparecen en
nuestra revista, el Dios de las oportunidades
iniciará su historia de rescate.
Comience con dos palabras sinceras: “¡Señor,
ayúdame!”. (Ver Salmo 107:6, 13, 19, 28.)
En el momento en que llegamos al límite
y clamamos de modo genuino al Señor, Él
mismo se manifiesta desde el Cielo, entra a
nuestra oscuridad y nos rescata.
Lea las palabras de David en el Salmo 18:
“En mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi
Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde
su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.
… Él extendió la mano desde el cielo y me
rescató; me sacó de aguas profundas. Me
rescató de mis enemigos poderosos, de los
que me odiaban y eran demasiado fuertes
para mí”. (Salmo 18:6; 16–18 NTV).
Él hará lo mismo por usted. ¿Por qué?
Porque Él lo ama y se deleita en usted
(Salmo 18:19). Es difícil de comprender, lo
sé. Pero es cierto.
Amigo, Dios lo ama sin importar quién
sea. Lo ama sin importar cuántas veces se
haya alejado de Él. Su amor por usted es
eterno, y es lo suficientemente profundo y
amplio como para alcanzarlo, sin importar
dónde se encuentre (Efesios 3:18).
El amor de Dios le brindará otra oportunidad
a cualquier persona, sin importar
cómo se haya metido en problemas. Da
igual que se haya desviado o haya huido o se
haya rebelado abiertamente. A Dios nunca
lo detienen las razones detrás de nuestros
actos. Él siempre está listo para intervenir
en nuestros desastres y ayudarnos.
Romanos 8:26 enseña que el Señor se
alía con nosotros al intervenir en nuestro
sufrimiento, quebrantamiento o debilidad.
Lo único que debemos hacer es pedírselo.
Y cuando lo hacemos, Dios nos pone a
sal vo, y satisface nuestra hambre y sed con
cosas buenas. Rompe las cadenas de nuestras
penas y derriba las puertas de nuestra
prisión. Él envía Su Palabra y nos sana,
arrebatándonos de la muerte. Dios calma
nuestras tormentas hasta convertirlas en
un susurro. ¡Y qué bendición es esa quietud!
(Ver Salmo 107:7, 9, 14, 20, 29).
Si usted aún no lo ha hecho, clame al
Dios de las oportunidades ahora mismo.
Humíllese y diga esas dos palabras que
cambian la vida: “¡Ayúdame, Señor!”.
En el momento en que haga eso, todo
comenzará a cambiar.
Kristi Overton Johnson
Editora y Directora Ejecutiva
4s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
TESTIMONIOS
OBRA DE ARTE DE JASON PAYNE
Testimonios
Victorious Living
A través de las historias de la revista Victorious
Living Magazine, hombres y mujeres encarcelados se
encuentran con el Dios de las segundas oportunidades.
“HOY SU EQUIPO VINO A
VERNOS A LA PENITENCIARÍA
FEDERAL, Y POR PRIMERA
VEZ EN MUCHO TIEMPO,
SENTÍ QUE ALGUIEN SE
INTERESABA EN MÍ.
Recientemente comencé a ver los videos “Gratis
de por vida, de verdad” que hace Kristi para la serie
MÁS Victorious Living. Eran sencillos pero profundos.
Cuando Kristi habla, siento como si mi mamá me
alimentara amorosamente con la Palabra de Dios.
Gracias a todos por lo que hacen”.
RICHARD
South Central Correctional Center,
Michigan
“LA LEALTAD QUE
VICTORIOUS LIVING
MINISTRIES ME HA
MOSTRADO A LO
LARGO DE ESTOS
AÑOS ES MÁS FUERTE
QUE CUALQUIER
RELACIÓN QUE HAYA
TENIDO EN LA CALLE
O LA CÁRCEL”.
STEPHEN
Wakulla CI, Florida
“Como voluntario del programa
de correspondencia,
comparto la esperanza de
Jesús con quienes se sienten
solos y olvidados, en
la oscuridad de la prisión
y la cárcel. Experimento
gozo al contarles a otros
del amor de Cristo y lo
importantes que son para
Él. Todos deberían tener la
oportunidad de conocerlo”.
MITZI
Carolina del Norte
ROSSAHN
USP I Coleman, Florida
“Recibí una maravillosa carta de aliento
de uno de los miembros de su equipo. En
ella, oró por la restauración de mi familia.
Mi esposa había iniciado el proceso de
divorcio, pero poco después de esa plegaria,
suspendió la separación. Gracias por sus
oraciones de fe. Dios escucha nuestras
plegarias. Su carta significó mucho”.
JESSE
cárcel del condado de Yakima, Washington
Acabo de leer su artículo
sobre Darryl Strawberry
[VL 2022-4]. Me llegó al alma y me
inspiró a hacer un inventario de
mi vida. También me motivó para
restablecer mi relación con Dios”.
RICKEY
EC Brooks Correctional, Michigan
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
5s
LA
FIEL
BONDAD
DE DIOS
LA HISTORIA DE
MARGARET MANGUM
Si hace años me hubieran dicho que haría
ministerio, no lo habría creído.
Antes pensaba que no era digna de que
Dios me utilizara y mucho menos que estaba
calificada para hablar en Su nombre. Pero
he aprendido que Dios no busca personas
perfectas que usar para Su gloria y que no
necesita que lo tengamos todo bajo control.
El Señor nos encuentra en nuestro caos y
saca algo hermoso de nuestro quebrantamiento.
Me crié en la iglesia, asistía al menos dos
veces por semana. Pero no recuerdo sentir
el amor de Dios allí. Los mensajes que tengo
presentes estaban llenos de las palabras
“infierno”, “fuego” y “condena”. Siempre me
hacían temer no estar a la altura.
Me acerqué al altar más veces de las que
podría contar para asegurarme de que Dios
y yo estuviéramos en paz. Pero el lunes ya
me sentía un fracaso. Las semillas de culpa,
miedo y vergüenza habían echado raíces
profundas y me convencían de que le había
fallado a Dios.
No ayudó que tuviera un trastorno por
déficit de atención con hiperactividad
sin diagnosticar. En la escuela, no podía
mantener limpio mi escritorio, entregaba
trabajos desordenados e incompletos y,
a menudo, me daban con la regla frente
a la clase por hablar demasiado. Un castigo
físico en la escuela significaba otro
en casa.
Fuera de la primaria, tenía pocos
amigos. Rara vez me invitaban a vol ver
a las fiestas de pijamas. Una niña me dijo
que era porque ponía muy nerviosa a su
madre. Me sentía fuera de lugar en todas
partes.
Cuando tenía 15 años, me eligieron
para entrar en un grupo de canto itinerante
de mi iglesia. Estaba emocionada y, por
primera vez, tuve la esperanza de sí merecerme
las cosas. Pero cuando le confié a una
amiga que había probado la marihuana, lo
contó y me expulsaron del grupo. Nuestra
familia se retiró de la iglesia poco después.
Ese momento de sinceridad terminó siendo
decisivo. Confirmó lo que más temía: no
encajaba en la iglesia y ciertamente no en
el círculo de Dios.
Ese mismo año, mi madre dejó a mi padre.
Nos mudamos a una vivienda para personas
de bajos ingresos y comencé a trabajar a
tiempo completo en una tienda de comestibles
para ayudar con los gastos de casa.
FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY
6s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
A los 17 años, quedé embarazada. Ate rrorizada
y avergonzada, tomé la devastadora
decisión de abortar. La parte más difícil fue
decírselo a mi madre, mi única fuente constante
de amor humano.
Esperaba su juicio, tal vez incluso su rechazo,
pero en cambio, mamá me envolvió
en sus brazos y lloró conmigo. Me extendió
una misericordia y una gracia inmerecidas,
y que nunca había recibido. Pero no podía
aceptar ninguna de las dos ni podía imaginar
que Dios me ofrecería lo mismo. Ahora
sé que la gracia que fluyó a través de mamá
venía de Jesús.
Cuando yo tenía 18 años, mi madre conoció
y al poco tiempo se casó con un hombre
que resultó ser abusivo. Dos años después,
a los 40, quedó embarazada y luego le diagnosticaron
un cáncer de mama agresivo. Los
médicos le recomendaron un aborto para
salvarle la vida, pero ella eligió confiar en
Dios y conservar al bebé. Verla luchar por la
vida de su criatura me recordó lo que le había
quitado a la mía. Me sentí tan avergonzada.
En el tiempo debido, dio a luz a una
niña sana y comenzó la quimioterapia. Mi
padras tro, que a menudo usaba la religión
como arma, me dijo que si yo tenía suficiente
fe, Dios sanaría a mi madre. Pero a los tres
años, ella falleció. Su muerte dejó un agujero
más profundo en mi corazón ya lleno de
culpa. “Si hubiera sido más creyente, mamá
todavía estaría viva”, me dije. Estaba segura
de que su muerte era culpa mía.
Me casé justo antes de que falleciera. Mi
esposo y yo tuvimos dos hermosas hijas y
comenzamos a asistir a los servicios religiosos
con la esperanza de inculcarles valores.
Pero la iglesia era más bien un club social
y muchos líderes llevaban una doble vida.
Me llené de resentimiento hacia la religión
y hasta empecé a dudar de la existencia
de Dios.
Posteriormente, un ascenso de mi esposo
nos trasladó a una nueva ciudad. Yo trabajaba
muchas horas como enfermera e intentaba
desesperadamente mantenerme fuerte, extrañaba
mucho mi hogar anterior. Las cosas
cambiaron cuando una compañera de trabajo
me invitó a su iglesia y, a pesar de mis
experiencias previas, decidí ir.
En cuanto entré, algo se agitó en mi alma.
El servicio no se parecía a nada que hubiera
experimentado. Sentía la presencia
y el amor de Dios.
Un domingo, un año después, el pastor
predicó sobre Efesios 6:4: “[Padres], no
hagan enojar a sus hijos con la forma en
que los tratan” (NTV). Las Escrituras me
sacudieron porque sabía que había estado
irritando a mis hijas, exigiéndoles que
se convirtieran en las niñas perfectas
que yo nunca fui.
Ese día, puse todo en manos de Dios:
matrimonio, carrera, hijos y mi búsqueda
de perfección. Acostada boca abajo
en el suelo, le rogué a Jesús que me
mostrara mi verdadera identidad. De repente,
recordé a mi madre. La vi con los
brazos abier tos, llena de amor, gracia y
aceptación.
Me uní a un grupo de estudio bíblico
para mujeres y me sumergí en la Palabra
de Dios. Comencé un diario y escuché
Su voz. Su Palabra cobró vida dentro de
mí y mi corazón revivió cuando supe de
Su bondad y lealtad. Por primera vez,
vi que Dios no me veía con frustración
ni me consideraba un fracaso. Me amaba
y anhelaba liberarme de las muchas
mentiras que creía sobre Él y sobre mí
misma.
Cuando me hice más madura, me invitaron
a enseñar. Una clase llevó a otra,
y pronto tuve un pequeño grupo de mujeres
que iba regularmente a mis sesiones.
Pero con el tiempo, dejé que la enseñanza
definiera mi identidad y me volví orgullosa.
Un sabio pastor me animó a hacer marcha
atrás. Aunque fue difícil, lo escuché.
Dos meses después, servicios sociales
nos pidió a mi esposo y a mí asumir la custodia
temporal de dos hijos de alguien a
DIOS NO BUSCA
PERSONAS PERFECTAS
QUE USAR PARA
SU GLORIA. NOS
ENCUENTRA EN MEDIO
DE NUESTRO CAOS.
quien queríamos mucho. Uno era un niño
pequeño, el otro un bebé. Nuestras vidas
cambiaron de la noche a la mañana.
Ese periodo fue extremadamente difícil
para nosotros, y nos llevó a mi esposo y a
mí al límite. Los niños tenían importantes
necesidades emocionales y de desarrollo, y
nosotros teníamos cincuenta y tantos años.
Yo trabajaba a tiempo completo mientras
trataba de cuidarlos. A pesar del reto que
representaba, finalmente se nos
otorgó la custodia permanente.
Cada uno de nosotros lo manejaba
de diferentes maneras. Mi principal
mecanismo para hacerlo era el control.
Trataba desesperadamente de
resolver problemas y proteger a mis
seres queridos. También intentaba
que todos recurrieran al Señor en
busca de ayuda. Pero al hacerlo,
alejaba a mis seres queridos tanto
de Dios como de mí.
Las necesidades de uno de los
niños se complicaron tanto que
Cuando se acercaba su edad de
retirarse, Margaret y su esposo,
Conley, debieron volver a ser padres
de modo inesperado.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
7s
Arriba: El amor de Margaret por Cristo brinda
esperanza a los encarcelados de su cárcel local.
Derecha: Quienes asistieron al evento Revival
of Hope el año pasado conocieron a Margaret y
escucharon su sentido testimonio.
nos dijeron que nunca podría ser funcional
en un entorno escolar tradicional. En el
trabajo, cambié a tiempo parcial, y comencé
a educar en el hogar y buscar respuestas.
Entonces, un día, alguien mencionó una
escuela especializada que ofrecía justo el
apoyo que necesitábamos. Dios susurró: “Te
veo. Solucionaré esta situación”.
Pero aun así, mi matrimonio sufrió las
consecuencias. Cuando nuestro hijo menor
cumplió 18 años, decidí que la mejor muestra
de amor que podía dar era separarme
de mi esposo. Entonces, después de 44 años
de unión, puse mi matrimonio en manos de
Dios y me fui. Fue la llamada de atención
que ambos necesitábamos.
A los tres meses, con terapia, fe y mucho
esfuerzo, nos reconciliamos. Hoy, gracias a
la bondad de Dios, nuestro matrimonio es
más fuerte que nunca. Estamos retirados,
disfrutamos el uno del otro, y servimos y
adoramos al Señor juntos. Dios restauró lo
que creí perdido.
USTED NO ES SU
PEOR ERROR.
NO ES UNA
MERCANCÍA
DAÑADA. DIOS LO
AMA TAL COMO ES.
Finalmente la vida transcurría sin problemas,
hasta que hace unos tres años,
me diagnosticaron un deterioro cognitivo
leve. Estaba destrozada y clamé a Dios:
“¿Por qué?”. Pero entonces escuché a
CeCe Winans cantar “La bondad de Dios”.
La letra me llegó a lo más profundo del
alma al recordarme que toda mi vida,
pese a mis decisiones, Dios me había sido
leal. Lloré mientras los ejemplos de Su
fidelidad se me venían a montones. En
una conferencia poco después, vi un cojín
con las mismas palabras. Sentí que Dios
me besaba en ese momento. No me había
abandonado, estaba allí recordándome,
susurrando: “Siempre he estado contigo,
Margaret”. (Ver Isaías 41:10; Mateo 28:20).
No sé lo que me depara el futuro. Cada
vez me es más difícil pensar, planificar
y recordar. Pero con cada desafío, más
me confío a Dios y más reafirmo la decisión
de declarar Su lealtad. Mientras
tenga aliento, quiero hablarle a la gente
de todas partes de la bondad del Señor
y decirle que Él todavía está allí, amándola
y cuidándola, y deseando conocerla y
utilizarla como herramienta.
Ojalá usted sepa que esta buena noticia
lo incluye. Usted no es su peor error. No es
una mercancía dañada. Como ha visto, yo no
soy perfecta, pero de todos modos Jesús me
eligió, no porque fuera buena, sino porque
Él es bondadoso.
Romanos 5:8 revela una verdad asombrosa.
Dice: “Dios mostró el gran amor que
nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros
cuando todavía éramos pecadores”
(NTV). El Señor mandó a Su Hijo, Jesús, a
morir por nosotros antes de que llegáramos
a hacer una sola cosa bien. ¡Qué profundo
es Su amor! Nunca se da por vencido con
nosotros, incluso cuando nosotros sí nos
damos por vencidos con Él.
Si usted no sabe personalmente lo leal y
bondadoso que es Dios, ojalá hoy abra su
corazón para recibirlo. Solo pídale: “Jesús,
muéstrame quién eres”. Él lo hará.
No se preocupe, no tiene que limpiarse.
Venga tal como está. Él ya ha hecho un camino
para que no esté sucio y lo aceptará. Está
listo para reescribir su historia como lo hizo
con la mía.
Dios convirtió a esta mujer quebrantada,
insegura, perfeccionista y llena de vergüenza
en un testimonio viviente de Su gracia. Él
también puede hacer eso por usted.
MARGARET MANGUM sirve en su iglesia local y es
voluntaria de Victorious Living. Escribe cartas a los
encarcelados, y comparte su historia en cárceles y
prisiones. Es una esposa, madre, abuela y bisabuela
que da a conocer la bondad de Dios a todos.
FOTO ARRIBA DE S.H.A.R.P.; FOTO DE LA DERECHA DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY
8s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
UN PASO ADELANTE
DIOS ES BUENO, Y TAMBIÉN LO ES SU
PLAN PARA NUESTRA VIDA, AUNQUE
A MENUDO LUZCA MUY DIFERENTE
DE LO QUE IMAGINAMOS.
Acepte el
plan de Dios
EN FEBRERO DE 2020, CONOCÍ A KRISTI, la fundadora de Victorious
Living Ministries, en un banquete para voluntarios del ministerio
Rescued Not Arrested (RNA). Nuestras vidas habían tomado caminos
muy diferentes antes de esa noche, pero pronto descubrimos que Dios
nos juntaba con un propósito especial.
Esa vez, relaté cómo Jesucristo había cambiado mi vida en prisión
después de que voluntarios de RNA me dieran una copia de Su Palabra.
Cuando bajé del escenario, Kristi se acercó a mí, me entregó una revista
Victorious Living y me pidió que considerara contar mi historia.
Dudé durante un par de semanas hasta que finalmente redacté mi
testimonio con esfuerzo y se lo envié. Realmente no esperaba una respuesta,
pero al día siguiente me enteré de que mi artículo se publicaría
en la edición de abril de 2020 de VL, junto con la del fundador de RNA,
Roger Munchian.
“¡Escribes muy bien, Christina!”, dijo Kristi, animándome a enviar más
artículos. Ignoraba mi casi olvidado sueño de infancia de ser escritora.
Asimismo, yo no sabía que Kristi había orado para pedir ayuda con la
revista. Dios nos reunió en el momento justo para que uniéramos fuerzas
y escribiéramos historias para Su gloria.
En julio de 2021, me uní oficialmente al equipo de Victorious Living
Ministries. Kristi y yo colaboramos con alegría en la producción de la
revista durante los siguientes años con la esperanza de frustrar a Satanás
con cada testimonio escrito (Apocalipsis 12:11).
Sin embargo, con el tiempo, nuestra relación de trabajo se encontró
con algunos desafíos. En mi papel de gerente de producción, me costaba
cumplir con los plazos de entrega y cubrir las crecientes necesidades
del ministerio. Algo tenía que cambiar.
POR CHRISTINA KIMBREL
Después de orar, y algunas conversaciones difíciles y sinceras, ambas
acordamos que era hora de redefinir mi papel. Me sorprendió el pesar
que sentí. Siempre es doloroso perder algo importante para
nosotros.
Empecé a tener pensamientos negativos, y sentimientos
de vergüenza y fracaso. Tuve que recordarme a mí misma
que mi valía y valor no estaban ligados a un título o papel,
sino al amor inmutable de Dios y los dones únicos que Él me
ha dado para hacer Su obra.
El rey David se enfrentó a una situación similar. Decidió
construir un templo para Dios donde el Arca de la Alianza
pudiera descansar y la gente, adorar al Señor. Pero el Señor
quería que el templo fuera construido por alguien con cualidades
para mantener la paz, algo que David, un guerrero,
no poseía. Imagínese la decepción del rey cuando se enteró de
que Dios había elegido a Salomón, su hijo, para hacer el trabajo
y no a él (2 Samuel 7:1–17).
Dios no estaba obligado a explicar Su decisión. Aun así, se
tomó el tiempo para recordarle a David Su fidelidad y le hizo
importantes promesas con respecto a su trono y familia.
David alabó al Señor y puso su corazón en la obra que Él le
asignó (2 Samuel 7:18–28). Desde su posición de rey, David reunió
el apoyo del pueblo y sirvió a su hijo reuniendo materiales y
haciendo otros preparativos necesarios. Preparó a Salomón para
el éxito en la construcción del templo y animó a su hijo a “ser
fuerte y valiente, y poner manos a la obra” (1 Crónicas 28:20 NVI).
La respuesta de David me ha ayudado a navegar esta transición.
No necesito saber lo que me depara el futuro porque
Dios ya ha preparado mi camino (Proverbios 16:9; 19:21). Estoy
agradecida por Su llamado a servirle y a Kristi por apoyar mi
crecimiento como escritora y miembro del equipo de redacción
de Victorious Living. Tengo el compromiso de hacer todo lo que
Dios me pida con integridad y excelencia, tal como lo hizo David.
Amigo, amiga, ¿está usted decepcionado por algo que no resultó
como esperaba? Recuerde que lo que uno siente no son
hechos. Dios es bueno, y también lo es Su plan para nuestra vida,
aunque a menudo luzca muy diferente de lo que imaginamos
(Isaías 55:8–9).
Tómese un momento para reflexionar sobre la fidelidad de
Dios con relación a su vida. Mantenga su mirada en Él y siga
adelante. Y en tiempos difíciles, agradezca que Él lo haya elegido
y lo haya salvado para la eternidad.
Aceptar Su plan le dará paz y satisfacción, incluso cuando las
cosas no salgan como usted esperaba.
CHRISTINA KIMBREL desarrolla contenidos para las muchas
plataformas de VL. Tras pasar por la cárcel, ahora lleva esperanza a
quienes están cautivos de sus circunstancias presentes y pasadas
compartiendo el mensaje de sanación que encontró en Jesús.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
9s
Dios todavía tiene un plan
LA HISTORIA DE
VARRONE WHITE
Mi vida casi terminó antes de
que aprendiera a caminar y
hablar. A los dos años, estuve
a punto de envenenarme
por comer unas bayas, me
traumatizó un perro grande
y tuvieron que hacerme
reanimación artificial cuando
casi me ahogué en una piscina
local. Estoy seguro de que mis
padres se sintieron aliviados al
enviarme a la guardería, donde
corría menos peligro.
Pero pronto tuvieron otras preocupaciones.
Lanzaba puños, mordía a mis maestras, golpeaba
a mis compañeros y destruía mis juguetes.
Nadie podía calmarme.
Mis padres intentaban enderezarme con
todo lo que se les ocurría, pero sus castigos,
nacidos de la frustración, se convirtieron en
abuso verbal y físico. Las palizas eran terribles,
pero las palabras de mi madre enojada
me dolían más.
“No eres normal”, decía. “Algo anda mal contigo”.
Para mí, eso significaba: “Estás lleno de
defectos y no mereces que te amen”.
Cuando tenía nueve años, mis padres anunciaron
que se divorciaban. La noticia fue terrible
y supuse que yo tenía la culpa. Seguro de
que mi familia estaría mejor sin mí, intenté
suicidarme. Eso me llevó a una institución
psiquiátrica, pero salí de allí peor que antes.
Regresé a la escuela pública, pero al poco
tiempo me echaron y me enviaron a una para
niños con discapacidades emocionales. Detestaba
que me etiquetaran de “diferente”. Eso
solo confirmaba lo que ya sabía: algo andaba
mal conmigo.
Llevé en mis hombros una gran ira durante
muchos años.
Los pandilleros locales se fijaron en mí cuando
mi mal genio hizo que tuviera muchas peleas.
10s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
FOTO DE ARIZONA PORTRAITS
Los había admirado desde hacía mucho y ahora
ellos me animaban. Me volví dependiente de
sus aplausos; los anhelaba como un adicto a las
drogas.
Me uní a una pandilla a los 12 años. Peleé y
robé sin importar la persona para ponerme a
prueba y conservar el respeto. Los elogios del
hombre me convirtieron en un monstruo brutal.
Cuanto más reconocimiento recibía, más
despiadado me hacía. Mi inseguridad y orgullo
me transformaron en peón del diablo. Estaba
dispuesto a hacer su trabajo sucio, el que fuera,
para tener la aprobación de esos tipos.
Pero mientras hacía mis suciedades en la calle,
Dios me enviaba personas para guiarme hacia
Él. No me crié en un hogar cristiano, pero creía
en Dios. Extraños de todo tipo, incluso viejecitas,
se detenían para hablarme de Él. Mi mamá se
había acercado a Dios en esa época y también
me invitaba a buscarlo. Me llevaba a la iglesia,
oraba por mí y me aconsejaba con insistencia
que cambiara mi forma de ser.
Durante una de las veces que estuve en el
reformatorio, mamá me animó a leer la Biblia.
“Solo pregúntale a Dios qué quiere que leas, hijo.
Él te responderá”, me aseguró. Intenté leer, pero
al principio nada tenía sentido. Decidí hacer lo
que mamá decía.
“Está bien, Dios, ¿qué quieres que lea?”, pregunté.
Inmediatamente, la palabra Mateo cruzó
mi mente. Abrí mi Biblia en el evangelio según
Mateo y allí encontré a Dios por primera vez.
Sentía como si estuviera sentado en mi celda
conmigo.
Las palabras de Jesús en Su Sermón de la
Montaña me conmovieron con una profundidad
especial (Mateo 5–7). El Espíritu Santo de
Dios me habló directamente sobre mi vida y me
convenció de mi pecado. Por primera vez, me di
cuenta de mi pobreza de espíritu; vivía se parado
de Dios y con la necesidad desesperada de tener
un Salvador.
Con mi Biblia aún abierta, me planteé seguir
a Jesús. Pero luego pensé en toda la diversión
que todavía quería tener. ¡Solo tenía 15 años!
Tal vez debía esperar. Apenas había tenido ese
pensamiento cuando mis ojos se posaron en las
palabras de Jesús al final de Mateo 7.
“Todo el que oye mis palabras y no las pone
en práctica es como un hombre insensato que
construyó su casa sobre la arena” (v. 26 NVI). Eso
me asustó. No quería ser como ese tonto cuya
vida entera se derrumbó cuando llegó una
tormenta (v. 27).
No mucho después, escuché el evangelio
predicado durante un servicio de la iglesia
y decidí que quería el perdón de Jesús. Declaré
mi fe en Él y nací de nuevo (Juan 3:3;
1 Pedro 1:23), allí mismo en el reformatorio.
No me sentí muy diferente después, pero
mi mamá notó de inmediato que algo había
cambiado. Me vio cruzar la sala de visitas
para abrazarla, luchando por contener las
lágrimas, y dijo: “¡Veo a Jesús en ti!”.
Después de mi liberación, me esforcé por
no perder el camino, pero no me tomé con suficiente
seriedad el lugar de Cristo en mi vida.
Todavía quería hacer las cosas a mi manera.
No pasó mucho tiempo antes de que mi antiguo
yo y mis malos hábitos reaparecieran.
Con un pie en la iglesia y el otro en el
mundo, caí. Cada vez que terminaba en la
lencia renovada, volví a la pandilla, en rebeldía
contra Dios y Su llamado en mi vida. Actué como
si nunca lo hubiera conocido.
Pero mientras huía del Señor, los detectives de
homicidios corrían detrás de mí. Era el principal
sospechoso en dos casos de homicidio distintos,
y esos oficiales no dejaban piedra sin mover para
encontrarme.
Dios incluso intentó llegar a mí a través de una
completa extraña. Una mujer me miró directo
a los ojos mientras robaba a su familia a punta
de pistola y dijo: “Dios todavía te ama. Todavía
tiene un plan para ti”. El Espíritu Santo me habló
mediante esa señora y me hizo estremecer hasta
la médula.
En Su gracia, Dios fue muy paciente conmigo.
Su amor y bondad me siguieron (Salmo 23:6),
y no había lugar donde pudiera esconderme
(Salmo 139:7–10). Tampoco había sitio donde
pudiera esconderme de la policía.
Estaba listo para dejar de buscar la aprobación de la
gente y vivir para algo de valor eterno: Jesucristo.
Ya me harté de malgastar mi lealtad, Señor.
Cuenta conmigo, oré.
cárcel, tomaba la Palabra de Dios de nuevo
y me ponía a leer. Mi relación con Él crecía
mientras estaba adentro. Sin embargo,
en cuanto me liberaban, volvía a mi caos
(Proverbios 26:11).
Una tía me dijo que le preguntara a Dios
cuál era Su llamado para mi vida. Sentí que el
Señor me llamaba a hacer ministerio entre los
jóvenes con problemas. Me pareció irónico,
dada mi situación.
Las cosas mejoraron un poco después
de que cumplí 18 años. Salí con una buena
cristiana, conseguí un gran trabajo y asistía
a la iglesia con regularidad. Pero aquello no
duró. Estaba atrapado en un ciclo que no
sabía cómo romper.
Después de maltratar verbalmente y engañar
a mi novia, ella rompió conmigo. Me
sentí rechazado, aunque sabía que era mi
culpa. Impulsado por la ira y una sed de vio
Mi reinado de terror terminó tres días después
de que esa señora me hablara. Un enjambre de
policías y un equipo S.W.A.T. me derribaron y me
ingresaron en la cárcel del condado de Maricopa
en Phoenix por un cargo de homicidio en primer
grado y dos de agresión agravada.
Unos días después, Dios me despertó alrededor
de las 3:00 a. m. para hacerme una pregunta.
“¿Ya puedes oírme?”. Sus palabras me recordaron
esos viejos comerciales de teléfono celular.
“Sí, Señor, te escucho”.
Su siguiente interrogante me sorprendió.
“¿Quién eres?”.
“Mmmm, ¿no lo sé?”. Eso era cierto, pero nunca
lo había admitido ante nadie, ni siquiera ante
mí mismo.
“Es hora de permitirme mostrarte quién eres
realmente”. Y en ese caluroso día de agosto de
2001, desde la cama superior de una litera en
una celda de la cárcel de Arizona, finalmente
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
11s
Se sintió bien ya no huir de las cosas,
sino confiar a Dios el resultado.
entregué mi vida al Dios que me había perseguido
sin descanso.
El Señor comenzó a despojarme de las capas
de mi falsa identidad, revelado las mentiras
que había estado viviendo. Había perdido un
tiempo valiosísimo y les había causado un daño
indescriptible a otros. Estaba listo para dejar de
buscar la aprobación de la gente y vivir para algo
de valor eterno: Jesucristo. Después de todo, Él
murió por mí. ¿Cómo podía yo no vivir para Él?
Ya me harté de malgastar mi lealtad, Señor. Cuenta
conmigo, oré.
Milagrosamente, me retiraron el cargo de
homicidio y pude pasar un tiempo con mi familia
antes de ir a prisión durante 10 años por
los cargos de agresión en 2002.
Estando en la cárcel, mantuve mi mirada en
el Señor y me fortalecí en mi caminar. Había
pagado cuatro años cuando me acusaron de
homicidio en segundo grado en otro caso. Volví
a juicio y asumí la responsabilidad de mis
actos. Alargaron mi sentencia, pero se sintió
bien ya no huir de las cosas, sino confiar a
Dios el resultado.
Cuando estuve frente a la familia de mi víctima
en la corte por primera vez, el Señor me
mostró el profundo dolor que había causado.
Una madre, un padre y una hija se sentaron
en silencio para mirarme a mí, el hombre que
se había llevado a su ser querido. Salí de la
Varrone agradece haber tenido mentores como
el capellán Samuel Lee (arriba) y el pastor Chuck
Foreman (abajo), quienes lo ayudaron y formaron
a ambos lados de los muros de la prisión. En la foto
(abajo), lo vemos codirigir un servicio en la Primera
Iglesia Cristiana de Phoenix.
corte abrumado por la tristeza y el arrepentimiento
sobre los que había leído en la Biblia
(2 Corintios 7:10).
Pasé las siguientes dos décadas en prisión
y en ese lapso el Señor me transformó de un
monstruo al firme hombre de Dios que soy
hoy. Fue un proceso penoso y complejo, pero
no tenía nada que perder y mucho que ganar
(Filipenses 3:8–10).
Me esforzaba por evitar la dinámica de la
cárcel, pero había otras pruebas y distracciones.
Tenía que estar atento para no dejar
que el enemigo ganara terreno (Efesios 4:27;
1 Pedro 5:8).
Mi madre y mi abuela murieron con seis
semanas de diferencia y las lloré mucho. Mi
mundo se sacudía, pero tenía un sólido agarradero
(Salmo 16:8). Jesús fue mi roca y mi fuente
de apoyo mientras luchaba con la depresión y
el dolor posteriores.
Perdí a mi padre en 2017, justo antes de que
me transfirieran a la unidad norte del Complejo
Penitenciario Estatal de Arizona. Pero Dios me
tenía una misión allí que impidió que cayera en
la desesperación. Me apoyé en Él en busca de
fuerza y seguí adelante.
En mi nueva ubicación, trabajé para el capellán
Samuel Lee, quien se convirtió en mi
mentor. Con su guía, mi formación como discípulo
avanzó con rapidez. También conocí a otros
hermanos en Cristo que me animaron a aceptar
los regalos de Dios y mantenerme enfocado en
Su misión para mí después de salir libre. Hombres
como el capellán Lee y Richard Moore, que
también fue mi mentor durante más de 20 años,
fortalecieron mi fe cuando mi condena terminó.
En 2022, salí de la cárcel siendo un hombre
libre, no porque las puertas por fin se hubieran
abierto para dejarme salir, sino porque Cristo
ya me había liberado por dentro de la ira, la
adicción a la aprobación, y muchas otras cosas
(Juan 8:32, 36).
Fui puesto en libertad para ingresar al programa
de formación de discipulado para hombres
de Along Side Ministries, en el que toda una
comunidad me recibió con el amor de Cristo.
Sentí un increíble sentido de pertenencia.
El Señor me ha bendecido de maneras que
nunca imaginé: trajo a mi vida una fuerte mujer
de Dios que me anima a diario. Tengo una familia
en la iglesia que me apoya y una trayectoria como
mentor de encarcelados. Además, trabajo con
el capellán Lee en un centro de liberación en
Phoenix llamado New Freedom.
¡Ayudo a los demás, tal como Dios dijo que
lo haría!
Pese a mis muchos errores, Satanás no pudo
descarrilar el plan de Dios para mí. Si se pregunta
si es demasiado tarde para usted, puedo
asegurarle que no. Dios aún lo ama y todavía
tiene un plan.
VARRONE WHITE era enemigo de Dios y esclavo
del diablo antes de que Jesús rompiera todas sus
cadenas. Hoy les habla a otros sobre Jesús, el Salvador
que murió para que pudiéramos vivir. Varrone usa sus
experiencias para ayudar a los encarcelados y quienes
se reincorporan a la sociedad a encontrar esperanza en
sus circunstancias, como líder de Along Side Ministries
y New Freedom en Phoenix.
12s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
VIDAS TRANSFORMADAS
POR SHERIDAN CORREA
Dios nos halla hasta en
los desvíos
NO ME PROPUSE VIVIR DANDO VUELTAS. Nadie hace eso.
Pero descuidé algunas de las cosas en las que me quedaba corta y se
convirtieron en “largos desvíos”. Me llevaron más lejos de lo que quería,
me retuvieron más tiempo del que quería y me costaron más de lo que
jamás pensé pagar.
Todos tenemos deficiencias. Ya sea el orgullo, el deseo de complacer
a los demás, el evitar los problemas, una adicción, la ira o cualquier otra
cosa, todos tenemos fallas de carácter y conductas poco saludables que
terminan haciéndosenos cómodas y familiares.
Pero no se deje engañar. Esas cosas cómodas no son guías turísticos
amigables. Nos conducen a largos desvíos, dolorosos rodeos que nos
hacen deambular por el desierto de la desconexión y la destrucción. Y
esas rutas nos alejan de la tierra prometida de la libertad, el propósito
y la paz, la vida que Dios diseñó para nosotros.
Podemos aprender del largo desvío de los israelitas en el Éxodo. Millones
de personas del pueblo de Dios anduvieron errantes por el desierto
durante casi 40 años a causa de su rebeldía e incredulidad. Y mientras
andaban sin rumbo, se echaban la culpa entre sí y justificaban sus acciones.
Nosotros hacemos lo mismo. Complicamos lo que Dios simplifica.
Las Escrituras a menudo describen el camino de Dios como “recto”.
Proverbios 3:6 nos dice que el Señor enderezará nuestras sendas cuando
confiemos en Él. Isaías 40:3 dice que Dios incluso hará derechos
nuestros senderos torcidos.
Durante años, anduve por un camino torcido por mi desobediencia,
rebeldía y orgullo. Rechazaba el arduo trabajo de la honestidad y la
sanidad, temía la vulnerabilidad, me aferraba al control, e iba tras cosas
que nunca me satisfacían.
Me decía a mí misma: “No es tan grave” y “mañana lo dejo”, mientras
daba vueltas por la más seca de las tierras. Incluso me convencí de que
Dios lo entendía. Y así era, pero entender no es lo mismo que aprobar.
Por suerte, el Señor nos ama demasiado como para permitir que nos
estanquemos en ciclos de autodestrucción. Sabe que cuanto más tiempo
nos quedemos allí, más profundo caeremos en comportamientos poco
saludables, creencias erróneas y la vergüenza. Nos desconectaríamos
de Dios, nos distanciaríamos de los demás, nos alejaríamos demasiado
y, ¡oh, estaríamos tan perdidos!
Todavía lidio a diario con el daño que causaron mis largos desvíos.
La sanidad requiere tiempo y esfuerzo. Pero ahí es donde el milagro de
la gracia entra en escena. Incluso si hemos tomado el desvío, nunca es
demasiado tarde para hacer marcha atrás. En el momento en que le
pedimos ayuda, Dios nos encuentra justo donde estamos, señala y dice:
“Este es el camino; síguelo” (Isaías 30:21 NVI).
Dios no nos avergüenza por nuestros rodeos. Cada vez que admitimos
y le entregamos un defecto, Él restaura los años que las langostas han
devorado (Joel 2:25–27). Nuestro Dios incluso puede abrir un camino
donde no hay ninguno (Isaías 43:16, 19).
Por estos días, estoy aprendiendo a tomar el camino más corto de
confiar y obedecer a Dios. Su sendero es verdaderamente mejor y me
ayuda a evitar las vías dolorosas. Ya no quiero discutir con Él; eso solo
retrasará y saboteará mi avance.
Cuando siento la tentación de refugiarme en viejas posturas o comportamientos,
me pregunto: “¿Esta elección me dirigirá hacia la conexión
o me alejará de ella? ¿Hacia la sanidad o hacia mayores profundidades
del dolor? ¿Hacia Dios o lejos de Él?”. Plantearme eso me ayuda a evitar
viajes innecesarios y penosos.
Quizás ahora usted esté en una senda así. Permítame ofrecerle un poco
de esperanza. No tiene que ganarse el camino de regreso al camino recto
de Dios. Solo necesita dar pasos francos en Su dirección, entregándole su
vida, sus deficiencias y todo a Él. En ese lugar de rendición, encontrará
amor, aceptación y ayuda para caminar por un camino nuevo y mejor.
Usted seguirá enfrentando resistencia. A medida que avance, los viejos
patrones lo atraerán, pero ellos no tienen la última palabra. ¡Jesús sí!
Y Él dice: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la
debilidad” (2 Corintios 12:9 NVI).
Dios todavía se dedica a buscarnos hasta en los desvíos más largos
y vergonzosos y a convertirlos en un hermoso testimonio de transformación.
Mi vida es la prueba.
El amor del Señor siempre conoce el camino.
SHERIDAN CORREA es consejera bíblica especializada en atención integral
basada en el trauma así como directora del programa de bienestar de Victorious
Living. Esposa y madre de dos adolescentes, ha visto su vida transformada de
modo radical por Jesús.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
13s
LA HISTORIA DE ZACH WILLIAMS
Ignoré los límites durante años. Me rebelaba
contra todo lo que mis padres me habían enseñado.
Y también me salía con la mía, porque
ellos creían todas mis mentiras.
Tuve que pagar por mis excesos en mi último
año de secundaria cuando un compañero nos
delató al equipo y a mí por fumar marihuana
en los terrenos de la escuela fuera del horario
laboral. Al final, a mis dos mejores amigos y a
mí nos expulsaron del equipo de baloncesto y
la institución educativa.
De la noche a la mañana, me convertí en un
leproso moderno. Mis amigos me abandonaron,
mi novia me dejó... Bueno, su padre le prohibió
verme más y ella obedeció. Me retiraron las
ofertas de becas de la División 1, lo que aplastó
mis sueños de jugar tanto en la universidad
como en la NBA.
Sentí que mi vida estaba acabada.
Mis acciones también afectaron a mi familia.
Mis padres eran personas religiosas que siempre
me brindaban el amor y la gracia de Dios, sin
importar qué tan lejos yo llegara. No merecían
la vergüenza que les causé y el rechazo de sus
supuestos amigos, muchos de los cuales iban a la
iglesia donde papá servía como líder de alabanza.
Mis padres dieron una batalla muy pública
por mí y lograron que los representantes de
la junta escolar me dejaran reincorporarme
tras una suspensión de 10 días. Pero no habría
más baloncesto.
Enojado y ofendido por lo que consideraba
una injusticia, me negué a volver a la escuela.
Con la bendición de mis padres, tomé los exámenes
necesarios, obtuve mi certificado
GED y me puse a trabajar con mi padre
en su empresa de construcción, colgando
paneles de yeso.
Me dieron una segunda oportunidad
en el baloncesto universitario cuando un
hombre me vio jugando en una liga local
para adultos. Quedó impresionado por
mis habilidades y dijo que llamaría a una
universidad local en mi nombre si yo creía
poder alejarme de los problemas. Prometí
comportarme lo mejor posible.
Este hombre cumplió su palabra y me
consiguió una prueba. Unas semanas
después, me ofrecieron una beca completa.
Mi familia y yo agradecimos la oportunidad.
Me adapté rápidamente a la vida universitaria,
especialmente a las fiestas. Con
más tiempo libre y estando lejos de la atenta
mirada de mis padres, llevé mis actividades
nocturnas a un nivel totalmente nuevo. Mi
entrenador me advirtió que me controlara,
pero no lo hice. Y al poco tiempo, me enviaron
al banquillo.
Sin embargo, no fue algo que hice lo que
terminó con mi carrera en el baloncesto,
sino algo que no hice. Sucedió durante una
práctica el día antes de nuestro primer
juego. Sabiendo que sería algo suave, no me
molesté en atarme los zapatos. No habría
sido un gran problema si no fuera porque
salté para clavar la pelota, caí sobre el pie
de un compañero y me lesioné todos los
ligamentos del tobillo.
Ese descuido me dejó fuera de juego durante
toda la temporada. Me sentí tan estúpido. Sin
embargo, en ese tiempo frustrante, descubrí
lo que finalmente me condujo al propósito que
Dios me dio: la guitarra.
Primero tomé la guitarra acústica de mi compañero
de cuarto por puro aburrimiento. El
equipo estaba de viaje y necesitaba distraerme.
En cuanto la sostuve, sentí que me encontraba
con un viejo amigo. Sabía que siempre estaríamos
juntos.
Ansioso por aprender, compré un manual
para principiantes en la tienda de música local.
Mi primera canción fue “Knockin' on Heaven's
Door” de Bob Dylan.
La siguiente vez que fui a casa, le pregunté
a papá si podía llevarme su guitarra Epiphone
de 12 cuerdas a la universidad. Dijo que sí, pero
no sin antes de reírse de mi seguridad. Supongo
que la mayoría no toma una guitarra de 12
cuerdas y aprende a tocar así de fácil. Todavía
no éramos conscientes del don que Dios me
había dado.
Regresé a la cancha de baloncesto cuando
sané para conservar mi beca. Parecía lo mejor,
pero para entonces, mi amor por la música
eclipsó el que sentía por el baloncesto.
Practiqué la guitarra con la misma intensidad
con la que alguna vez había jugado a la
pelota, y eso dio frutos. Pronto me llegaban
invi taciones para tocar en bares, garajes y
fiestas. Rápidamente asumí lo que consideraba
la personalidad de una estrella de rock,
y mis hábitos con respecto a la bebida, las
FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS
14s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
PHOTO BY PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY
drogas y las mujeres alcanzaron un nivel
superior.
Pese a todas mis actividades extracurriculares,
logré graduarme en arte comercial,
luego me fui a la universidad Arkansas State
para estudiar diseño gráfico. Regresé donde
mis padres en ese periodo y trabajé con papá.
No fue fácil ocultar mi estilo de vida de
celebridad a mis padres, especialmente en el
trabajo. Me presentaba volando por los aires
todos los días. Sin embargo, no me preocupaba.
Para mí, si podía levantarme, ir a la oficina y
hacer mis tareas, mi consumo de drogas y alcohol
no eran problema. Era una de las muchas
mentiras que me decía a mí mismo.
Una noche, fui a escuchar tocar a una banda
en un bar local. Durante su descanso, hablé con
el bajista y le hablé de mi amor por la música.
Para mi sorpresa, esa noche me invitó al escenario
para cantar. Los otros miembros de
la banda quedaron tan impresionados con
mi actuación que me pidieron que me les
uniera. Incluso cambiaron su nombre a
Zach Williams and the Reformations. Eso
fue en 2007; Tenía 29 años.
No solo significó el éxito para mi carrera
musical, sino que mi vida personal también
mejoró significativamente cuando vi a una
hermosa chica entre la multitud. Crystal
tenía una relación con un fotógrafo de la
banda cuando me le presenté. Pero al poco
tiempo ella misma cedía a mis insinuaciones
audaces, constantes y ciertamente
desagradables.
Finalmente me mudé con ella y sus dos
hijos. Ojalá pudiera decir que me enderecé y
los apoyé, pero no fue así. No me importaba
cómo mis acciones afectaban a los demás.
Crystal estaba a punto de echarme cuando
nos enteramos de que esperaba un hijo
nuestro. Esa era justo la noticia que necesitaba
para reaccionar y le prometí que cambiaría.
Dudo que me creyera, pero aceptó
casarse conmigo de todos modos.
Como muchos que ofrecen cambiar, seguí
haciendo lo de siempre. Si Crystal decía algo
sobre mi comportamiento, le recordaba que
sabía en qué se metía al casarse conmigo.
Mis padres no tenían idea del infierno que
les hacía vivir a su nuera y nietos. Crystal
llevaba esas cargas sola.
Nuestra banda creció en popularidad
y nos fuimos de gira por Europa durante
un mes en el que nos trataron como verdaderas
estrellas. Crystal sabía muy bien
lo que sucedía en el viaje. Lo escuchaba en
mis palabras balbuceadas, a menudo llenas
enojo y maltrato cuando la llamaba. Como
siempre, me disculpaba cuando recuperaba
la lucidez y prometía cambiar.
Mejorar mi conducta parecía bien encaminado
cuando uno de los guitarristas
de nuestra banda me invitó a acompañarlo
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
15s
FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS
Estaba cansado de ser quién era, de
lastimar y decepcionar a mi familia y a
mí mismo. No estaba seguro de si había
algo utilizable en mí, pero si lo había,
Dios podía tomarlo.
a la iglesia. Harto de la vida del rocanrol, hacía
poco Robby había comenzado a asistir a los
servicios e incluso se había unido a la banda
de alabanza.
Al principio me asombré, pero a diferencia
de otros miembros del grupo, no me burlé de
él. Me pareció genial y nos sorprendió a ambos
que aceptara su invitación.
Incluso hoy en día, no estoy seguro de qué
me hizo decir que sí. Deben haber sido cosas
de Dios. Desde mi juventud, los feligreses
me habían dejado un mal sabor en la boca;
siempre me había sentido juzgado y rechazado.
Crystal nunca había ido a un servicio, pero
estaba dispuesta a probar lo que fuera. Fuimos
el domingo siguiente.
No podía creer como nos acogió la gente.
No solo eso, sino que el mensaje del pastor me
cautivó. Imaginé que podía experimentar
una vida diferente y tuve la extraña
sensación de que por fin estaba en casa.
Por primera vez en lo que llevábamos de
casados, me abstuve de consumir drogas y
alcohol. También era el momento perfecto,
ya que poco antes recibimos la noticia de
que Crystal esperaba una hija nuestra.
Pero luego vino otra gira de un mes por
Europa. Crystal me rogó que no fuera, pero
no podía defraudar a la banda. Le prometí
que iría, haría mi trabajo y volvería a casa
sin que hubiera fiestas. Estaba seguro de ser
lo suficientemente fuerte como para resistir
cualquier tentación. Pero pronto entendí
que aunque mi espíritu estaba dispuesto,
mi carne era débil (Mateo 26:41).
No tenía mucho tiempo en Europa cuando
ya me atragantaba de alcohol. Llamé a casa en
un enojo y me desquité con Crystal. Devastada,
puso el altavoz del teléfono para que mi madre,
que estaba en nuestra casa por una reunión de
venta de productos de belleza, escuchara a su
agresivo hijo. Mamá finalmente vio la magnitud
de mi quebrantamiento y el sufrimiento por el
que hacía pasar a mi familia.
Entendí lo que había hecho cuando me desperté
a la mañana siguiente. No podía sentirme
más bajo, especialmente después de escuchar
un mensaje de voz de mamá. Dejó bastante en
claro su decepción con respecto a mí y su apoyo
a Crystal. La culpa y la vergüenza me ahogaban.
Había arruinado todo de nuevo. Había defraudado
a todos, incluyendo a Dios. El miedo
y el remordimiento me decían que no merecía
el amor de nadie.
Luego, en mi habitación de hotel, grité:
“Dios, si existes...si eres quien dices ser...si
puedes mostrarme que estás allí, le pondré
fin a esta vida. Me alejaré de todo y nunca miraré
hacia atrás”.
Al día siguiente, me subí al autobús turístico
y me acomodé para iniciar un viaje de ocho
horas por España. Unas horas después, me
quité los auriculares, dejé el libro que leía y
miré por la ventana. El conductor de nuestro
16s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
FAR RIGHT CREDIT IMAGE: © LAURA FARR/ADMEDIA VIA ZUMA WIRE PHOTO CREDIT ALAMY
autobús comenzó a revisar las estaciones de
radio y se detuvo en una canción que me llamó
la atención.
La letra era diferente a la de las canciones
que yo escuchaba. Describían mi estado en
ese momento: aprisionado, indigno, lleno de
vergüenza y remordimiento. Pero también
prometían libertad y decían que no estaba
obligado a ser quien solía ser. Era como si el
compositor hubiera escrito esa canción sobre
mí y para mí.
Esa noche, busqué la canción. Era “Redeemed”
de Big Daddy Weave. La escuché
varias veces, con la seguridad de que Dios se
me estaba mostrando mediante la letra de esa
canción. Llamé a mi esposa, y le dije que dejaría
la banda y volvería a casa. Mis compañeros no
compartieron su emoción. A partir de ese momento,
no miré hacia atrás.
Lo primero que hice cuando regresé fue
pedirle perdón a mi familia. La había lastimado
de muchas maneras. Unos días después, me
arrodillé y entregué mi vida a Dios.
No tenía idea de con qué palabras orar, pero
ofrecí todo lo que tenía, lo que era un sincero
pedido de ayuda. Estaba cansado de ser quién
era, de lastimar y decepcionar a mi familia y a mí
mismo. No estaba seguro de si había algo utilizable
en mí, pero si lo había, Dios podía tomarlo.
Mientras oraba, se me quitó un peso y por
fin sentí que podía respirar. Eso fue el 10 de
junio de 2012. Tenía 33 años.
Durante los siguientes seis meses, me
concentré en mi relación con Dios y mi
familia. Mi meta era ser mejor esposo, padre
e hijo. Descubrí una nueva pasión por
componer música basada en la fe, pero no
la interpretaba para nadie.
Crystal me animó a ir con ella a una prisión
local para compartir mis nuevos temas y
nuestra historia con mujeres encarceladas.
Me negué, pero ella no aceptaba un no por
res puesta. La siguiente vez que fue, me inscribió
y ordenó ir. Arrastré a Robby, el guitarrista
que me había hecho volver a la iglesia,
para que me acompañara a esa prisión.
Parado frente a esas damas, estaba muerto
de miedo al cantar mi tema “Washed
Clean”. Sentí que no tenía nada valioso que
ofrecerles. Pero pronto entendí que no importaba
lo que yo tuviera para dar, sino lo
que Dios haría a través de mí. Todo lo que
necesitaba era mi disposición para ponerme
de pie y ser Su herramienta.
Al finalizar mi canción y testimonio, oré
por esas mujeres. Cuando abrí los ojos, me
sorprendió ver a 35 de ellas de rodillas,
entregando sus vidas al Señor. Robby y yo
estábamos llorando.
Fue un momento de una redención in
Izquierda: Zach y su esposa, Crystal, en los
premios Grammy 2020 celebrados en el
Staples Center de Los Ángeles, California.
Abajo: Zach y Dolly Parton interpretando la
canción ganadora del Grammy, “There was
Jesus”, en la entrega 51 de los Premios CMA
en 2019.
No importaba lo que
yo tuviera para dar,
sino lo que Dios haría
a través de mí. Todo lo
que Él necesitaba era
mi disposición para
ponerme de pie y ser
Su herramienta.
creíble para mí. Después de todo lo que había
hecho, fácilmente podía estar cumpliendo una
condena en prisión.
Estando allí, escuché a Dios hablar con claridad
por primera vez. Decía: “Estas son las canciones,
estas son las personas, estos son los
lugares, esta es la música que tengo para que
compongas”.
Desde entonces, he asumido ese llamado
y hago canciones sobre el amor redentor de
Dios. Él ha abierto puertas, y usado mi vida y
mi música de maneras que yo nunca habría
soñado (Efesios 3:20).
Al cantar para Dios y responder a mi vocación,
sea la que sea, me siento cómodo conmigo
mismo. Ya no siento que deba ser ese hombre,
una estrella del baloncesto o una leyenda del
rock. Puedo ser quien fui creado para ser, una
voz para que la gente conozca la bondad de Dios.
No hay nada más liberador.
Para alguien como yo, que ha cometido tantos
errores y continúa haciéndolo, es refrescante
saber que las oportunidades de Dios nunca se
agotan. Durante años, me castigué cada vez
que me equivocaba, creyendo erróneamente
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
17s
La historia de la recuperación de
Zach fue posible gracias al amor
incondicional de Dios y sus padres.
que el Señor esperaba que fuera perfecto.
La verdad es que Dios y Su Hijo, Jesús, son
los únicos perfectos. Dios sabía que todos
necesitaríamos ayuda para hacer las cosas
bien en esta tierra. Por eso, envió a Su Hijo
a morir por nosotros (Juan 3:16). Dios no
busca perfeccionistas; desea personas que
lo busquen a Él con pasión.
Por estos días, estoy aprendiendo a ser
un poco más amable conmigo mismo. No
me malinterpreten; no me propongo equivocarme,
pero inevitablemente lo hago. El
apóstol Pablo tenía este mismo problema.
(Ver Romanos 7:15–25).
Dios sabía que todos
necesitaríamos ayuda para
hacer las cosas bien en esta
tierra. Por eso, envió a Su
Hijo a morir por nosotros.
Solía deprimirme y reprenderme durante
horas, a veces días, cuando eso sucedía. Pero
eso no es lo que Dios desea. Pagó un precio
demasiado alto como para permitirme revolcarme
en la vergüenza y la autocompasión.
Lo que Él quiere es que me levante y corra de
regreso a casa con Él, donde podré recibir Su
regalo de perdón y otra oportunidad.
Las personas a menudo retrasan recibir el
perdón del Señor porque piensan que están
demasiado lejos de él. Algunas creen que deben
tener todo bajo control antes de que Él las acoja.
Pero no es así como Dios obra. Él nos recibe tal
como somos, desastrosos y demás. El Señor se
mostrará a cualquiera que se atreva a buscarlo.
(Ver Mateo 7:7–8, Santiago 4:8).
Si usted es una persona que una y otra vez
se equivoca, no pierda la esperanza. Dios no
está sentado en Su trono en el Cielo con los
brazos cruzados, asqueado de usted. Él no se
arrepiente de haber ido a la cruz por nosotros.
Dios va tras Sus hijos, sin importar cuán lejos
o qué tan rápido corran. No se da por vencido
con nosotros. Nunca lo hará.
Yo hui como el hijo pródigo durante 15 años,
desperdiciando todo lo que mi familia y Dios
me habían dado. (Ver Lucas 15:11–32). Pero
todo el tiempo, el Señor tenía un plan para que
este rebelde desenfrenado se redimiera, y con
Su amor fue tras de mí.
Desde el principio, Dios vio algo en mí que
yo no podía ver. Incluso cuando yo no lo sabía,
Él estaba allí, guiándome. Gracias a Él, ahora
puedo pararme frente a mi desorden y sonreír.
Dios ha tomado todos los trozos de mi vida y ha
hecho algo hermoso con ellos para Su gloria.
Y hará lo mismo por usted.
No importa lo que haya hecho, no importa
cuántas oportunidades haya desperdiciado, no
importa qué tan rápido y lejos haya huido... No
es el fin. Dios no ha terminado con usted. Él es el
Dios de las oportunidades. Y en este momento,
está extendiendo Su mano hacia usted. Tómela.
Yo soy la prueba de que el Señor da la bienvenida
a cualquier rebelde que vuelva a casa.
ZACH WILLIAMS es esposo, padre y uno de los principales
artistas de la música cristiana contemporánea,
con dos premios Grammy en su haber. A través de su
música, Zach ayuda a los demás a descubrir el amor y la
gracia de Dios. Su libro, Rescue Story, narra su viaje de
vuelta con su Padre celestial y está ampliamente disponible
para su compra. Visite zachwilliamsmusic.com.
FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS
18s Número 03 / 2025
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Usted es amado,
sin importar las
circunstancias
LA HISTORIA DE
KIM KETOLA
Mi madre siempre y sin ocultarlo prefirió
a mi hermana. Sin embargo, nunca me
enojé con esta última. La amaba y, de
adulta, en su momento le salvé la vida. En
cuanto a mi padre, sabía que me quería,
pero rara vez estaba en casa, y su ausencia
por trabajo le quitaba calidez a su cariño.
Tampoco estaba resentida por el favoritismo y rechazo
de mi madre, aunque sí me dolía su falta de amor. De algún
modo, mi joven corazón estaba de acuerdo con lo que ima
FOTO DE ARIZONA PORTRAITS
ginaba que ella creía: que yo era insignificante, sin atractivo
e inaceptable. No encajaba en el círculo de sus afectos.
Aprendí a ponerme una máscara con la esperanza de
ganarme su aprecio. Me convertí en una pequeña artista.
Canté mi primer solo de “Noche de paz” en español durante
mi graduación de jardín de infantes sin una pizca de miedo
escénico. La atención y los aplausos alimentaban mi deseo
de ser vista y aceptada, de ser amada.
Ganar reconocimiento fuera de casa hizo que mi madre
me valorara un poco. Podía ver que estaba orgullosa de
mí a medida que progresaba en el teatro y la oratoria. Me
aceptaron en una de las mejores universidades de arte
dramático.
La gente decía que tenía talento, pero el día de mi primera
audición universitaria, me paralicé. Los pensamientos
negativos asaltaban mi mente. No perteneces aquí. Nunca te
aceptarán. No te necesitan. No sabes nada.
Les presté atención a esas voces y salí del auditorio sin
postularme para una sola obra. Derrotada, comencé a fumar
marihuana e ir a clases por inercia. Además, me volví
promiscua. Estaba tan ansiosa por llamar la atención que
regalaba mi cuerpo a cambio de nada.
Dejé los estudio dos años después cuando un chico
me pidió que me mudara con él. Imaginen el dolor de mi
padre cuando se enteró de
cómo había desperdiciado
mi herencia, mi propia persona
y las oportunidades que
se me habían brindado. Pero
al igual que el padre de otra
alma joven y tonta que está
en la Palabra de Dios (Lucas
15:11–32), el mío simplemente
me amaba.
A los 20 años, por fin dejé a
ese hombre. Me puse a trabajar de camarera y me mudé
a un apartamento tipo estudio en el centro de la ciudad.
Papá se sintió aliviado. Un día, me sugirió: “¿Por qué
no pruebas con la radio? Hay un programa vocacional
aquí que hice a tu edad. Incluso salí al aire en Paducah,
Kim pasó sus primeros
años de infancia
actuando para llamar la
atención de su familia.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
19s
LA ATENCIÓN Y LOS APLAUSOS ALIMENTARON MI
DESEO DE SER VISTA Y ACEPTADA, DE SER AMADA.
Kim el día de
su boda junto
a su madre.
Celebraban el
regalo de la
restauración
divina.
Kentucky. Tienes una gran voz.
¡Vas a estar fantástica!”.
Intentaba lograr esa meta
cuando conocí a un joven en el
restaurante donde trabajaba.
Me cubrió de poesía y flores,
me dijo que me amaba y que
nos casaríamos. Yo también
lo quería.
Vivimos juntos hasta que yo
completé mis estudios. Conseguí
un empleo en una radio
de una población cercana y
pasé un año volviendo a casa
con él los fines de semana. Y
entonces surgió una oportunidad:
me contrataron en
las Ciudades Gemelas, una plaza importante. A los 23 años,
se materializó mi relanzamiento.
Tres meses después, quedé embarazada. Al principio no
me preocupé mucho; seguramente, nos casaríamos. Pero un
día mi prometido me dijo con naturalidad: “No es el momento.
Aborta, y lo intentaremos de nuevo más adelante”.
Otros me aseguraron que era la mejor decisión. Ni siquiera
me pregunté qué quería. Al igual que en aquella audición,
me paralicé al imaginar la vergüenza de estar soltera y embarazada.
Pero a estas alturas, sabía interpretar el papel y
apegarme al guion.
Me desconecté de mi mente y emociones ese trágico día,
pasé por ese drama como si le estuviera sucediendo a otra
persona. Estuve tranquila hasta que una asistente me tomó
de la mano cuando el procedimiento estaba por empezar y
me preguntó si estaba bien. Su pequeño gesto me despertó
y supe que lo que estaba a punto de ocurrir estaba mal.
Al imaginar a mi prometido en la sala de espera, no sentí
nada más que odio. Pero luego me vi quedándome con
este niño, siendo una madre soltera obligada a trabajar.
No puede ser.
Sintiéndome completamente sola y abandonada a ese
destino no deseado, asentí con la cabeza a la mujer y le dije:
“Estoy bien”.
Quitarle la vida a mi hijo tomó solo un momento, pero he
vivido con eso desde entonces. Más tarde esa noche, tomé mi
propia mano en un intento desesperado por recordar la única
bondad que había recibido ese día. No encontré consuelo.
Desesperada por tener aprobación y propósito, recurrí a
la radio como un escape y una fuente de redención. Me en
tregué al oficio, que amaba, y escalé posiciones
sin ningún tipo de castidad en mi estilo de vida.
A los 28 años, tuve un deseo urgente de ser
madre. Conocí a un hombre y me casé con él
nueve meses después. Éramos cristianos solo
de nombre y no entendíamos el amor de Jesús ni la cruz.
Tampoco nos comprendíamos entre nosotros ni teníamos
la fe para resolver nuestros problemas matrimoniales.
Pese a nuestros defectos, Dios nos concedió dos hermosos
hijos, pero después de ocho largos y difíciles años,
nos divorciamos. Sus problemas y mi codependencia nos
dejaron a ambos sin esperanzas.
Ese fracaso me llevó a un grupo de apoyo, en el que me
hice amiga de una mujer que me habló del amor incondicional
de Dios y el regalo del perdón. Me indicó que, a pesar
de que Jesús conocía cada detalle de mi vida, siempre me
había amado y me había abierto un camino hacia la sanidad
(Romanos 5:8).
Ella me mostró 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros
pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad” (NTV). Y mi
amiga luego dijo que el Señor me amaba tanto que igual
habría enviado a Jesús a morir por mí…aunque yo fuera la
única persona que necesitara salvación (Lucas 15:4).
Me cautivó la idea de un amor así. ¿Podía existir? ¿Cómo
sería ese Jesús?
Reflexioné sobre esas preguntas durante semanas hasta
que un día, finalmente cedí y creí en lo que mi amiga insistía:
Jesús me ama porque eso es lo que Él es: amor.
En la fe, recibí Su regalo de amor y perdón. Hallé consuelo
al saber que Dios era mío y yo, Suya. Yo le pertenecía (Juan
1:12; 1 Juan 3:1).
Poco después de eso, conocí a mi esposo Bruce, quien
también se había divorciado recientemente. (Podemos
leer su historia en la página 22s). Asistíamos a su iglesia,
donde me instruyeron en mi nueva fe. Allí descubrí la verdad
y la belleza de la Palabra de Dios, que cobró vida en mí
(Hebreos 4:12).
Pero durante los primeros 10 años después de que mi
fe se hiciera real y más de 20 años luego de mi aborto, me
guardé el oscuro secreto de esa pérdida. No imaginaba que
mis nuevos amigos, que parecían tan religiosos y rectos,
me aceptarían si sabían de mi pasado.
Estaba atrapada en el sufrimiento mundano, un callejón
sin salida de remordimiento y dolor. Lo que necesitaba era
una tristeza divina que me condujera al arrepentimiento
(2 Corintios 7:10). Descubrí ese dolor en un retiro de discipulado
en 2001, en el que me desafiaron a imaginarme a
mí misma en la crucifixión de Jesús y preguntarme quién
representaba mejor el estado de mi corazón. ¿Las mujeres
que lloraban? ¿La multitud enojada? ¿Pilato? ¿La esposa
de Pilato? (ver Mateo 26–27; Marcos 15; Lucas 23 y Juan
20s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
FOTO DE ARIZONA PORTRAITS
18–19). Decidí que era más como los guardias que apostaron
por el manto de Jesús.
Yo codiciaba ese manto para mis propósitos: aumentar mi
valía y valor ante los demás. El peso de mi egoísmo me puso
de rodillas y dije llorando: “Te he crucificado, Jesús, y lo siento
mucho. No quiero que sufras por mis errores”.
Mi corazón se rompió al pensar en la valentía de Cristo, que
dio Su vida por nosotros. Me dio el coraje para cruzar una línea
y declararme responsable de todo. Esperé un largo rato, esperando
ser juzgada, pero en cambio, escuché al Señor susurrar
en lo más íntimo de mi ser: “Ahora di a los demás que los amo”.
“Pero, Señor”, contesté, “¿después de todo lo que he hecho?”.
¡No era digna de hablarles a otros acerca de Él!
“Sí”, afirmó. “Entiendes la profundidad de mi amor. Anda.
Diles que los amo”.
Por primera vez, me di cuenta de mi valor ante los ojos de
Dios. En toda mi vida, nunca me había sentido amada. Pero
ahora lo veía: merecía contarles a otros del amor de Jesucristo
EL AUTOCASTIGO NO ES EL PLAN DE DIOS
PARA NINGUNO DE NOSOTROS. ÉL PAGÓ
POR TODOS NUESTROS PECADOS.
(un afecto muy valioso) porque lo había experimentado.
Al día siguiente, una mujer me relató que había perdido un
hijo por un aborto. Ya sin vergüenza, le dije que yo también
me había hecho uno. Lloramos juntas mientras el milagro de
la gracia nos inundaba y nos aseguraba que Jesús contenía a
nuestros hijos en el Cielo.
Desde entonces, Dios me ha permitido compartir Su amor
en muchos lugares y con muchas personas, incluso en retiros
de fin de semana organizados en prisiones a través del ministerio
Kairos Prison.
Con el paso de los años, el Señor ha seguido sanando las
heridas de mi pasado, incluyendo mi relación con mi madre.
Dios me dio el regalo de cuidarla al final de su vida, un tiempo
durante el cual ella me reveló cómo se había visto obligada
a abortar con tan solo 17 años. Seis décadas después, aún
la afectaba en lo más profundo de su ser el trauma de enterrar
a su hijo, sola y asustada.
Mucho más adelante, Dios me indicó que el rechazo de mi
madre hacia mí podía reflejar su decepción al no recibir un
hijo para reemplazar al que había perdido cuando era una
adolescente temerosa y desesperada. Cargada de compasión, la
perdoné por completo. Hoy, espero con ansias nuestro bendito
reencuentro en el Cielo.
Poco después de la muerte de mamá, me convertí en donante
de riñón en vida en beneficio de mi hermana. Mediante ese
acto, pasé de ser una persona que había quitado una vida a
una que dio un regalo que salvó otra.
Muchas mujeres y hombres han confesado su participación
en abortos, especialmente en cárceles y prisiones.
Anhelan la gracia, el perdón y la sanidad de Dios, pero
les cuesta recibirlos porque se aferran a su sufrimiento y
vergüenza como una forma de no dejar ir a pequeñas vidas
que partieron demasiado pronto. Es lo único que tienen.
Otros piensan que hundirse en la vergüenza honra al niño
que lastimaron.
Pero esa no es la voluntad de Dios. Hacer esas cosas nos
lleva a rechazar la gracia y misericordia del Señor, y nos
mantiene en un ciclo de autocastigo constante. Ese dolor
no es el plan de Dios para ninguno de nosotros. Él pagó por
todos nuestros pecados, incluso el del aborto, en la cruz
(Romanos 3:21–31). También abrió un camino para que
volvamos a ver a nuestros hijos en el Cielo. Si creemos en
Jesucristo, tenemos el regalo de la eternidad junto a nuestros
pequeños. Podemos llorar con esperanza.
Si usted ha estado cargando el peso de la vergüenza, el
arrepentimiento y el dolor por un aborto, o cualquier otra
acción, lo animo a que lo ponga, de una vez por todas, al
cuidado del Señor. Reciba Su presente de misericordia y
gracia.
Usted es merecedor de perdón y amor, ¡pase lo que pase!
KIM KETOLA es capellana y defensora de la postura provida. Es una escritora y locutora
galardonada cuya experiencia trasmite a los heridos por el aborto. La segunda edición
de su libro, Cradle My Heart, Finding God's Love After Abortion, está disponible en Amazon.
Obtenga más información en cradlemyheart.org.
Kim y Bruce
encontraron
consuelo en
experiencias
compartidas y
emprendieron
juntos un
viaje de fe y
sanación.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
21s
El significado
de la gracia
LA HISTORIA DE
BRUCE KETOLA
“Si quieres romper conmigo,
lo entenderé”, dije,
mirando su rostro en
busca de cualquier señal
de que quisiera hacerlo.
Kim no se merecía lidiar con mis problemas.
Ya había pasado por un matrimonio difícil y un
divorcio. Y ahora, ahí estaba yo, causándole más
dolor.
“Anoche estrellé mi auto después de beber de
más”. Para mi sorpresa, no me gritó ni se fue. En
cambio, me escuchó con atención y me dio su
gracia en vez de abandonarme.
Alguien definió la gracia como recibir algo
bueno que uno no merece. Es una idea compleja
y un regalo a veces difícil de aceptar. Siempre le
agradeceré a Kim haberme dado ese inmerecido
presente de amor, perdón y aceptación después
de mi falta.
No era la primera ni la segunda vez que me
salvaba de las consecuencias de conducir ebrio.
Por suerte, sería la última.
Mi primer accidente ocurrió en mi último año
de secundaria cuando salí de fiesta con algunos
chicos mayores que yo. El segundo, ya con más de
20 años, se produjo al final de un día de bebida
en un picnic de una empresa. Y el último, un
volcamiento, pasó al final de una noche de tragos
con un amigo.
Quien me conocía jamás habría adivinado
que tenía problemas de bebida. Ninguno de los
incidentes anteriores había terminado en arresto
o una multa por conducir bajo los efectos del
alcohol, así que nadie estaba al tanto. Hacía bien
el papel de buen muchacho, trabajador y reli
gioso, que, además, era un hijo primogénito
responsable y capaz.
Sabía lo que debía hacer porque lo había
visto de niño. Tuve padres amorosos que nos
llevaban a mis hermanos y a mí a la iglesia
todas las semanas. También nos inculcaron
una excelente ética de trabajo. Mamá se
encargaba de cuidar de los niños en casa
mientras papá trabajaba intensamente hasta
tarde para mantener a su familia.
Sin embargo, después de la iglesia, a menudo
visitábamos a nuestras muchas tías y tíos.
Allí, veía el modelo de otra cosa: los hombres se
reunían para beber cerveza y emborracharse.
Para mi pequeña mente, eso era lo que hacía
un hombre.
Las cosas cambiaron para mi hermano, Mike,
y para mí cuando nuestro hermano, Brian, nació
con síndrome de Down. Ahora, no me malinterpreten,
amaba a mi hermano, quien me
enseñó el valor de cada vida. Pero al mismo
tiem po, sentía que habíamos perdido a nuestra
madre. Yo tenía diez años.
Ella estaba muy ocupada, así que aprendí a
FOTO DE ARIZONA PORTRAITS
22s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
negar mis emociones. Cuando era adolescente,
descubrí que beber me ayudaba a evadirme de
mis sentimientos negativos. También me daba
una sensación de pertenencia. Mis padres ignoraban
todo.
Después de que me confirmaran en la iglesia
a los14 años, dejé de ir a los servicios con regularidad.
Y cuando obtuve mi licencia de conducir,
empecé a trabajar los domingos para no asistir
en absoluto.
¿Qué importaba? Sentía que ya tenía todos los
requerimientos de fe para llegar al Cielo. No tenía
idea de lo que decía la Biblia sobre ser cristiano,
un seguidor de Jesús, o cómo tener la vida eterna.
No entendía el regalo de la gracia de Dios, lo que
significaba tener una relación con Jesús, o por
qué debía querer o necesitar tenerla.
Años más tarde, en la universidad, conocí y
me casé con mi primera esposa. Ella estaba estudiando
medicina. Queríamos tener hijos, pero
sabíamos que su trabajo lo dificultaría. Cuando
nació nuestro hijo, acepté quedarme en casa
para cuidarlo. Cuando tuvimos a nuestra hija,
nuestra familia parecía completa.
Me encantaba ser un padre presente, pero no
me daba cuenta de que había problemas importantes
en mi vida. Para empezar, incluso después
de dos accidentes automovilísticos, no se me
había ocurrido que bebía demasiado. Tampoco
veía que tenía dificultades matrimoniales.
En 1988, un par de años después del nacimiento
de nuestra hija, mi esposa y yo nos
divorciamos. Yo me acercaba a los 40 años,
comenzaba de cero y negociaba un acuerdo
de custodia compartida. Esta nueva situación
afectó a nuestra familia. Pero en medio de esos
retos, comencé a darme cuenta de lo sagrado
del matrimonio, y de mi necesidad de Dios y una
compañera cristiana.
Cuando los niños tenían siete y cinco años,
fueron a una escuela bíblica de vacaciones (VBS,
como se le conoce en inglés). Les encantaba:
jugaban, hacían manualidades y aprendían sobre
Dios. Regresaban a casa queriendo que los
bautizaran.
Yo tenía años sin ir a la iglesia, quizás solo
por una boda o un funeral, pero acepté lo que
pedían. A la semana siguiente, los bautizaron
en la iglesia donde mi hija cursaba preescolar.
Comenzamos a ir juntos a los servicios.
En 1991, en una fiesta de Navidad, unos
amigos en común me presentaron a una dama
llamada Kim. Nos identificamos gracias a
experiencias compartidas y nos ayudamos a
recuperarnos de nuestros respectivos divorcios,
criar a nuestros cuatro hijos y cultivar
nuestra fe. Al poco tiempo, nos casamos.
Educábamos a nuestros niños en la iglesia
y desempeñábamos varios roles allí. Pero
ninguno de los dos tenía una relación personal
con Dios. Sí, ambos habíamos profesado
que Jesús era nuestro Salvador, pero no lo
conocíamos como Señor de nuestras vidas.
Para mí, la fe todavía significaba obedecer las
reglas y ser una buena persona. Dios aún no
había transformado mi corazón.
Casarse por segunda vez es complicado,
aunque se tenga todo el amor del mundo.
Llevar una familia mixta, sostener dos
carreras profesionales y lidiar con asuntos
pendientes de matrimonios anteriores crea
tensiones que pueden amenazar hasta los
vínculos más fuertes.
Llevábamos alrededor de ocho años juntos
cuando a Kim y a mí nos invitaron a un retiro
en nuestra iglesia. Durante el fin de semana,
nuestra fe de repente se volvió real y personal.
Finalmente entendimos que nuestra
posición ante Dios no dependía de nuestras
como hijo pródigo y mi actitud superficial ante
la fe. También conversé de mis tres accidentes
de auto por la bebida, con cuidado de señalar
que no era alcohólico ni nada así.
Un miembro del equipo me llevó a un lado en
silencio y me dijo: “Bruce, tienes un problema.
Incluso un solo accidente relacionado con el alcohol
es una gran señal de alerta. Por favor, no te
arriesgues a que eso vuelva a suceder”.
Dios usó sus palabras para mostrarme mi
pecado y convencerme de que dejara de beber.
Pero no fue fácil. Mi trabajo corporativo implicaba
grandes cantidades de alcohol, cigarros
y clubes de estríperes. ¿En parte no se basaba
mi éxito profesional en mi capacidad para integrarme
al grupo?
Recordé a un jefe de años anteriores que había
señalado a un compañero de trabajo diciéndome
que era cristiano. Ese hombre no bebía ni participaba
en las actividades extracurriculares.
Pensé que si él podía soportar la presión, yo al
menos podría intentarlo.
Comencé a estudiar la Biblia con más ahínco.
En lugar de leer un breve devocional, cerrar el
libro y seguir mi camino, me sumergía en las
Escrituras para buscar, con la ayuda de Dios,
su significado.
FINALMENTE ENTENDIMOS QUE NUESTRA
POSICIÓN ANTE DIOS NO DEPENDÍA DE
NUESTRAS BUENAS
OBRAS, SERVICIOS
O ASISTENCIA A
LA IGLESIA.
buenas obras, servicios o asistencia a la
igle sia. Solo se basaba en lo que Jesús había
hecho por nosotros (Efesios 2:8–9). A través
del Espíritu Santo, Dios nos ayudó a descubrir
la verdad de Su gracia y nos liberó de distintas
emociones que nos impedían avanzar con Él.
En mi caso, eran el orgullo y la ira. Kim
se liberó de la culpa de un aborto que había
tenido antes de conocernos. (Lea su historia
en la página 19s).
Poco después, nos invitaron a servir en
el ministerio Kairos Prison. Los líderes me
pidieron contar a los encarcelados lo que significaba
ser cristiano. Hablé de mi pasado
Bruce y Kim se conocieron en una fiesta de Navidad en
1991. Fusionar sus familias y el recuerdo de las penas
del pasado fue un desafío, pero con Dios lo lograron.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
23s
Arriba: Bruce y Kim disfrutan del golf y de
compartir con su amigo de cuatro patas.
Derecha: Bruce preside el ministerio
Kairos Prison en Arizona.
NO SOY DIFERENTE
DE LOS QUE CUMPLEN
CONDENA POR
DELITOS GRAVES,
SIMPLEMENTE A MÍ
NO ME ATRAPARON.
NO VOY A LA CÁRCEL
A PREDICAR; ESTOY
ALLÍ PARA ESCUCHAR
Y AMAR.
Cuando leí la sabiduría
de Efesios 5:18, me la tomé
en serio. Dice: “No se emborrachen
con vino, porque
eso les arruinará la vida.
En cambio, sean llenos del
Espíritu Santo” (NTV). Dejé
de beber por completo.
También dejé de ir a
clubes de estríperes para
hacer reuniones de trabajo
y evité las películas con
clasificación R después
de leer Mateo 6:22–23.
Me reveló que el ojo es la
lámpara del cuerpo, lo que
quería decir que lo que veía influía en mi vida.
Establecer esos nuevos límites me mantuvo
bajo la luz del amor de Dios y fuera de la oscuridad.
Me acerqué más al Señor y me alejé de
mi antiguo yo mientras armonizaba mi vida
con Su Palabra. Kim experimentaba lo mismo y
nuestro matrimonio pronto cambió para mejor.
El Espíritu Santo nos llevó a ambos a un
lugar de libertad (ver Juan 8:36; 2 Corintios
3:17). Por ejemplo, Dios acabó con mi ansiedad
permanente con respecto al dinero cuando
confié en Él para tener mi pan de cada día
(Mateo 6:11).
También me liberó de mi sentimiento
de culpa cuando le pedí perdón por mi
participación en dos abortos en relaciones
anterio res. A través del ayuno y la oración, el
Señor me dijo que esos preciosos hijos estaban
con Él. Les di nombres para dar honor y dignidad
a su memoria.
Han pasado 32 años desde que le confesé ese
accidente automovilístico a Kim. Hoy nuestro
matrimonio es más fuerte que nunca. A los dos
nos apasiona servir al Señor y Su pueblo, así
como amar a nuestros nueve nietos.
Durante las últimas dos décadas, el ministerio
penitenciario ha sido mi principal propósito,
después de la fe y la familia. Como presidente
estatal del ministerio Kairos Prison de Arizona,
tengo la bendición de servir a las preciadas posesiones
de Dios que están tras las rejas y ayudar
a otros a hacer lo mismo.
No soy diferente de los que cumplen condena
por delitos graves, simplemente a mí no me
atra paron. No voy a la cárcel a predicar; estoy
allí para escuchar y amar.
Uno de los pilares del ministerio Kairos es
que Cristo cuenta con nosotros. Él es el único
que puede cambiar un corazón. Y cuando lo
hace, le debemos a Él mostrar nuestro amor en
el servicio a los demás. Debemos sacrificarnos
por el bien de los otros y de Dios (Romanos 12:1).
Eso significa desechar la lujuria de la carne y los
ojos, y la soberbia de la vida (1 Juan 2:15–16).
Dios nos ayudará a rechazar incluso las cosas
más difíciles.
Con el tiempo, el Señor incluso me dio corazón
para servir a mi padre. Me convertí en su
cuidador después de que sufriera una sobredosis
de cocaína y alcohol. Tenía demencia por el licor
y comienzos de Alzheimer. Entendí que sin Dios
también podía terminar así.
Tuve que trazar límites firmes con papá, y
hacer lo me enseñó que la gracia también requiere
de la verdad. Con la ayuda de Dios, estuvo
a mi lado sin sustancias varios buenos años antes
de su fallecimiento.
La gracia de Dios es asombrosa. Nos da tantas
cosas maravillosas que no merecemos: vida eterna
y una existencia plena en la tierra. La gracia
que da al pródigo, el superficial, el adicto y el
santo es profunda. Y Él nos llama a compartir
esa bendición con el mundo.
BRUCE KETOLA se desempeña como presidente
estatal del ministerio Kairos Prison de Arizona. Junto
a su esposa Kim tiene cuatro hijos y nueve nietos.
Su mayor alegría y deseo más profundo es que otros
tengan una relación personal con Jesús. Obtenga más
información en kairosofaz.org.
FOTO DE ARIZONA PORTRAITS
24s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
UN PASO ADELANTE
Dios nunca
nos descarta
POR JANICE MARIE MEIDEL
ME DESPERTÉ CON UNA MAÑANA DE NIEBLA, a mitad de camino entre el invierno
y la primavera. La lluvia visitó las plantas que nacían y dejó gotas sobre hojas de un
verde brillante. Los brotes de nueva vida en los árboles desnudos me recordaron el
compromiso de Dios de revivir Su creación. Sin embargo, en mi interior aún estaba la
obstinada esterilidad de la estación fría. Con un suspiro, oré para que Él me renovara.
Consumida por la tristeza y la preocupación, estaba atrapada en la red del creciente
problema de mi esposo con la bebida. Los pegajosos hilos de engaño y manipulación
del licor me envolvían en un miedo paralizante. Aun así, me guardaba todo.
Pero un día en un estudio bíblico para mujeres, no aguanté más. No quería ser de
esas personas que cuentan demasiado, pero tenía que dar voz a la tormenta que se
agitaba dentro de mí desde hacía mucho tiempo. Cuando terminé, esperaba palabras
cálidas y reconfortantes, o al menos algunos abrazos inseguros.
En cambio, una mujer me soltó: “¿De verdad crees que deberías trabajar con adolescentes
impresionables?”. Al parecer, me consideraba a mí inestable y a mi familia
demasiado problemática para el voluntariado que yo hacía en la secundaria local. Esa
persona indicó que debía renunciar a mi puesto de líder en el estudio bíblico devocional
para estudiantes. Me sentí atónita y desanimada al ser vista como inadecuada.
¿Alguna vez lo han descartado con el argumento de no es apto? ¡Duele!
La idea de no estar a la altura me dejó frustrada y luchando contra una sensación de
rechazo. Pero luego recordé que el Señor mismo dice: “Mi gracia es todo lo que necesitas;
mi poder actúa mejor en la debilidad” (2 Corintios 12:9 NTV).
La Biblia da muchos ejemplos en los que Dios usa a quienes el mundo rechaza (1
Corintios 1:27). Pienso en Rahab, que creía en Dios, aunque su vida no lo reflejaba. Sus
faltas anteriores no la excluyeron de unirse al plan de Dios cuando los israelitas llegaron
a Jericó. De hecho, el Señor la honró al incluirla en la genealogía de Jesús (Josué 2:1–22;
Mateo 1:5). Pienso también en Pedro, quien negó conocer a Cristo, pero más tarde
predicó a multitudes que recibieron la salvación (Marcos 14:66–72; Hechos 2:14–41).
Agradezco que Dios use a las personas a pesar de sus dudas, debilidades, faltas pasadas
y circunstancias problemáticas, puesto que yo soy una de ellas.
El caos que conllevaba el abuso del alcohol
empeoró y, a menudo, me sentía agitada y sola.
De vez en cuando, me sorprendía pensando en
formas malsanas de recuperar un sentido de
pertenencia o simplemente de sobrellevar la
situación. Pero me aferraba a las Escrituras que
me recordaban quién era.
La Palabra de Dios dice que Él me elije (Juan
15:16) y que se deleita en mí (Salmo 18:19). Yo
soy Su obra maestra (Efesios 2:10) y Él me creó
para vivir con abundancia en Su poder (Juan
10:10; Efesios 3:20). Yo decidí creer en la Palabra
del Señor por encima de mis pensamientos más
negativos y sentimientos más apremiantes.
Dios sabe lo fácil que es para nosotros arruinar
nuestras vidas, pero eso no le impide tomar
nuestros pecados pasados, presentes y futuros, y
darnos Su justicia (2 Corintios 5:21). Él nos hace
justos en Su gracia por medio de la cruz.
Toma nuestras preocupaciones, flaquezas y
temores también, y los cambia por Sus propósitos
redentores. Puede que nosotros no entendamos
ese propósito, pero Él sí. Por eso es
crucial permanecer cerca del Señor.
Con la fuerza de Dios, continué trabajando con
jóvenes en diversos roles. La fortaleza interior
y la paz que crecieron en mí gradualmente me
afianzaron en un sentido de valía que nunca
hubiera alcanzado por mí misma o con ayuda de
nadie. Aprendí que esa valía no depende de cómo
me ven los demás. Es permanente por lo que
Cristo ha hecho por mí.
Cuando reconocemos a Cristo como nuestro
Salvador, nuestra valía también es permanente.
No importa quiénes seamos o lo que hayamos
hecho, Dios igual va tras nosotros y quiere
utilizarnos. Nuestras acciones no nos hacen
indignos de Su amor y perdón. Su muerte y resurrección
hace mucho tiempo saldaron la deuda
contraída por nuestro pecado.
Al recibir Su sacrificio como propio, complacemos
a Dios, quien nos acepta a plenitud. Entonces,
incluso en el caos, Él nos hace aptos para
compartir esta gran esperanza con los demás.
JANICE MARIE MEIDEL es esposa, madre, abuela
y autora de libros infantiles. Ha trabajado con la
organización Youth for Christ en tutoría de chicas
adolescentes. Actualmente es escritora colaboradora de
varias revistas e intenta animar a otros por medio de la
Palabra de Dios.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
25s
VIDAS TRANSFORMADAS
Dios cubrirá sus necesidades
POR KRISTI OVERTON JOHNSON
CADA SEMANA, MI ASISTENTE, CARLA, Y YO tenemos el
privilegio de compartir con hombres encarcelados en nuestro centro
de detención local y de animarlos con la Palabra de Dios.
Cuando entramos en la sala, siempre me sorprende ver cómo apagan
la televisión, guardan sus tabletas, toman sus Biblias y sillas, y se
reúnen para escuchar sobre la bondad de Dios, sin importar su nivel
de fe o afiliación religiosa.
También informamos a quienes asisten a nuestro estudio sobre
los recursos disponibles a través de nuestros aliados, como Hope
Is Alive (HIA), un programa nacional de rehabilitación para adictos.
Uno de los hombres que visitamos, Dyrique, decidió postularse
a HIA y lo aceptaron. Estaba emocionado con la oportunidad, pero
solo podía conseguir $250 de los $750 que necesitaba para entrar
en el programa. Carla y yo oramos por él, y le recordamos que Dios
siempre provee para Sus hijos.
Unas semanas más tarde, Dyrique oró para recibir a Jesús como Su
Señor y Salvador durante nuestra visita semanal. Yo estaba eufórica
y le dije que Dios le daría los $500 restantes que necesitaba.
Basé mi promesa en Filipenses 4:19, que dice: “Este mismo Dios
quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas
que nos ha dado por medio de Cristo Jesús” (NTV). También le hablé
de otros pasajes de las Escrituras, como el Salmo 37:25, Mateo 6:25–33
y Romanos 8:28.
Sin embargo, debo admitir que en secreto buscaba formas de ayudar
a Dios. No quería que se viera mal. ¡Oh, qué poca fe la mía! Sentí que
Dios me decía que esperara, y me contenta mucho haberlo hecho.
Al día siguiente, Dios proveyó para Dyrique y me demostró que no
necesitaba mi ayuda para demostrar su lealtad.
Cuando la directora del programa de la cárcel dijo que habían
llegado fondos para cubrir su ingreso al programa HIA, Dyrique no
podía creerlo. Incluso admitió que había estado a punto de pedir
que se retirara su solicitud. No pensaba que Dios satisfaría sus
necesidades.
Sus dudas eran comprensibles porque este joven vivía en la cárcel.
No tenía apoyo financiero externo ni ningún tipo de recursos.
Agradezco que Dios se haya presentado para ayudar a Dyrique a
que entrara a un programa de rehabilitación de tanta calidad. Me
alegra que Dios haya provisto los fondos justo antes de que retirara
su solicitud. De lo contrario, se habría perdido la provisión de Dios.
También me alegra que el Señor haya provisto la suma antes de
poner yo en marcha mis planes. Con frecuencia me he adelantado a
Dios con buenas intenciones.
A través de esta experiencia, el Señor me recordó que lo que predico
en las cárceles y prisiones, tanto en persona como mediante
las tabletas de los correccionales, es verdad. Lo sé en mi corazón,
pero a veces el miedo me lleva a la duda. La provisión de Dios para
Dyrique me recordó que nadie ni nada está fuera del alcance de mi
Señor (Lucas 1:37).
Su promesa de no decepcionar es para todos (Romanos 10:11).
Dios satisface todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), va más
26s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
VIDAS TRANSFORMADAS
allá de lo que imaginamos (Efesios 3:20), y nos concede los deseos de
nuestro corazón (Salmo 37:4).
Ahora, no puedo asegurar que actuará tan rápido como lo hizo con
Dyrique o que siempre responderá de la manera que usted quiere,
pero le aseguro que Él siempre está resolviendo las cosas para su
bien (Romanos 8:28).
Tal vez usted esté teniendo dificultades para mantenerse en la fe o
creer en un futuro mejor. No es fácil, lo sé. Llevo décadas caminando
con el Señor y, como puede ver, todavía dudo. Y eso no es bueno porque
una persona que duda no recibe nada de Dios (Santiago 1:6–8). La
incredulidad impide a Dios obrar en nuestras vidas (Mateo 13:58;
Marcos 6:5–6).
Si alguna vez hubo alguien que pudo haber dudado de Dios, fue
Abraham. Ese hombre y su esposa eran tan viejos como la tierra
cuando Dios les dijo que tendrían un hijo y darían a luz a una nación
a través de ese niño. Pero Abraham no dudó.
Dyrique ha presenciado constantemente la fidelidad de Dios desde
su liberación. En la foto, vemos a Kristi bautizarlo, mayo de 2025.
Incluso cuando no había razón para la esperanza,
Abraham siguió esperando, creyendo que llegaría
a ser el padre de muchas naciones. Porque Dios le
había dicho: “¡Esa será la cantidad de descendientes
que tendrás!”.
Y la fe de Abraham no se debilitó, aunque, a los 100
años, pensó que su cuerpo estaba casi muerto, al
igual que el vientre de Sara.
Abraham nunca vaciló en creer en la promesa de
Dios. De hecho, su fe se fortaleció y así glorificó a
Dios. Estaba plenamente convencido de que el Señor
es capaz de hacer todo lo que promete. (Romanos
4:18–24 NTV)
Abraham se negó a permitir que sus circunstancias de bilitaran
su fe. Podía haber pensado en su edad y la de Sarah, y decir: “¡Estamos
prácticamente muertos! No hay forma de que tengamos un hijo”. Y
en condiciones normales, habría tenido razón. Pero Abraham sabía
que Dios no está limitado por lo natural.
Romanos 4:17 (NTV) dice: “Abraham creyó en el Dios que da vida
a los muertos y crea cosas nuevas de la nada”. Abraham se centró en
el poder y el carácter de Dios, no en sus circunstancias, detractores
o sentimientos.
LA FE ES COMO UN MÚSCULO: CUANTO
MÁS LO USAMOS, MÁS FUERTE SE VUELVE.
Como resultado, Abraham vivió las promesas de Dios. Hebreos
11:12 (NTV) dice: “Una nación entera provino de este solo hombre,
quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos; una nación con
tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos y la arena de
la orilla del mar, es imposible contar”.
¿Entendió usted eso? ¡Toda una nación vino de un hombre que
estaba casi muerto!
¿Cuántos milagros nos hemos perdido por no creer en Dios? ¿Cuántas
respuestas del Señor tuvimos en la puerta principal cuando nos
dimos por vencidos o nos adelantamos a Él? Aprendamos de Abraham
(usando Romanos 4) a recibir la provisión de Dios, darle gloria e influir
positivamente en nuestro mundo.
Abraham mantuvo su esperanza incluso cuando no había
razón para hacerlo. Una esperanza bíblica no es vacilante. Es saber
con certeza que Dios cumplirá Sus promesas, pase lo que pase. Es una
esperanza que dice: “Dios lo dijo, yo lo creo, y eso es suficiente para mí”.
Ese tipo de fe es posible solo cuando llegamos a conocer a Dios a
través de Su Palabra, y cuando damos un paso de confianza y obediencia.
La fe es como un músculo: cuanto más lo usamos, más fuerte
se vuelve.
Abraham no vaciló en creer en las promesas de Dios. Creer en
la promesa de Dios significa aferrarse a ella. Agarrarse y no soltarla.
Es negarse a renunciar a Él y no seguir a nada más.
No sé lo que usted necesita hoy, pero Dios sí. Continúe orando
(1 Tesalonicenses 5:17), rodéese de personas llenas de fe y sumérjase
en la Palabra de Dios. En ella, encontrará un tesoro de promesas.
Memorícelas y vincúlelas a su situación. Eso fortalecerá su fe y le
ayudará a permanecer completamente convencido de que Dios hará
lo que prometió.
¡Amigo, Dios lo cubre! Él tiene un plan (Jeremías 29:11), y sabe exactamente
cuándo ejecutarlo. No se rinda. Él satisfará sus necesidades.
Oremos: Dios, ayúdame a estar completamente convencido de que harás
lo que prometes. Dame la fuerza y el coraje para seguir esperando cuando no
haya razón para esperar. Ayúdame a aferrarme a Tu verdad y no dejarme
llevar por las circunstancias, las voces en mi cabeza o mis sentimientos.
No quiero apresurarme, sé que eso sería un desastre. Yo tampoco quiero
rendirme. Quiero ver Tu fidelidad. Amén.
KRISTI OVERTON JOHNSON motiva a las personas y les da herramientas
para que logren la victoria mediante sus historias, conferencias y ministerio
carcelario. Para más información, visite kojministries.org.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025
27s
TRAS LAS REJAS
El poder del perdón
Recientemente, el equipo de correspondencia de VL recibió un
podero so testimonio de John, un hombre que ha estado encarcelado
en el Departamento de Correccionales de Florida durante más
de 20 años.
En él, John admitió que durante años no quiso tener nada que ver
con Dios. Lo culpaba de todo el desastre por el que había pasado. Sin
embargo, sus acusaciones no desanimaron a Dios, y cuando menos
lo esperaba, el Señor orquestó una increíble historia de redención.
Ocurrió después de que John estuviera en confinamiento médico
por mucho tiempo. Desesperado por salir de su celda, le pidió al
guardia que lo llevara al servicio religioso que se celebraba los fines
de semana en la prisión. Dios aprovechó esta oportunidad para
extender la mano a uno de Sus hijos perdidos y heridos. Escuche la
historia que narra John:
Mientras estaba en el servicio, el pastor invitó a
hablar a quien quisiera. De repente, el hombre del
banco detrás de mí se puso de pie y dijo: “Predicador,
hay algo que me pesa desde hace 22 años y necesito
sacármelo. Le disparé a un hombre y casi lo maté.
Durante años, he orado para que Dios me permita
volver a verlo y pedirle perdón. Ese hombre está en este
servicio en este momento”.
Me di la vuelta y vi al hombre que me había disparado
siete veces a quemarropa. Las lágrimas corrían por su
rostro mientras me pedía que lo perdonara. Yo siempre
había dicho que si alguna vez lo volvía a ver, lo mataría.
Pero en cambio, las lágrimas también corrieron por
mis mejillas y lo siguiente que supe fue que esa persona
y yo nos estábamos abrazando. El pastor vino y oró con
nosotros. Después le dije al hombre que lo perdonaba.
Estoy orgulloso de decir que a partir de entonces,
soy una persona transformada. Ahora predico a 500
hombres en prisión, y convierto a jóvenes y viejos en
soldados al servicio de Jesús. Le agradezco a Cristo a
diario por usar el encierro para hacerme desear tanto
salir de esa celda como para ir a la iglesia. Me siento
mucho mejor ahora que ya no odio.
Gracias, John, por compartir tu historia. Muestra cómo el perdón
puede llevarnos a un estado de libertad. A continuación, varios de los
miembros de nuestro equipo que han estado encarcelados relatan
cómo el regalo del perdón de Dios transformó sus vidas.
KORY GORDON
De niño, me lastimaron personas que debieron
protegerme. Sus acciones llevaron mi vida por un
camino de destrucción. Sin perdonarlos, jamás
habría encontrado la sanidad.
No perdonar es como beber veneno y esperar a
que la otra persona muera. Se necesita humildad
para perdonar. El orgullo se aferra a los errores
de los demás. Debemos entender que ninguno de
nosotros es digno de la gloria de Dios.
Jesús vino a salvarnos. Sin embargo, el hombre lo
rechazó, lo acusó en falso y finalmente lo asesinó.
Pero Cristo lo perdonó. Como Él, demos todos el
perdón a los demás por sus errores. Es la única
forma de vivir.
SHERIDAN CORREA
El perdón me salvó la vida. Después de años de
adicción, relaciones rotas y encarcelamiento, recibí
el perdón de Dios por mis pecados y faltas. Eso me
liberó del miedo y la vergüenza.
Recibir Su gracia me dio el coraje para perdonar
a los demás y a mí misma. Rompió mi círculo de
amargura e inestabilidad mental, y me abrió la
puerta hacia la sanidad y el propósito. Hoy camino
en libertad, ayudando a otros a encontrar lo mismo.
El perdón no es algo de una sola vez, sino un estilo
de vida que transforma mi corazón y mis relaciones
de modo constante. Es una forma en la que vivo
dentro de la victoria.
ROBERT WHITNER
“Debería morir, señoría”, dijo un familiar de la
víctima de mi crimen con pena capital. Yo estaba
parado solo y avergonzado ante el juez, bajo el peso
aplastante de la culpa. En ese momento, lo único
digno de redención que había hecho era confesar mi
crimen, lo que me había brindado cierto alivio.
Pero no fue sino años después, cuando encontré
al Señor y recibí Su perdón, que encontré la
verdadera libertad. Entender que Dios envió a
Su Hijo a morir por mis pecados para que yo no
tuviera que perecer lo cambió todo. Y si Él puede
perdonarme por lo que hice, con mucha más razón
yo debo perdonar a los demás.
28s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
¿QUIERE CONOCER A JESÚS?
“Vengan a mí todos ustedes que
están cansados y agobiados, y yo
les daré descanso.” —Mateo 11:28
¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón? ¿Restauración?
Clame a Jesús, acéptelo como su Salvador, y será hecho completo.
OBRAS DE ARTE DE ALBERTO HENRIQUEZ
Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un pecador y
necesito un Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por
hacerme de nuevo. Gracias por sacrificar tu vida por mí para que yo
pueda tener una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis
pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis pasos y
habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”
Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en su fe.
Escriba a: PO Box 2751, Greenville, NC 27836.
¿AHORA QUE?
Acepté la salvación de Dios.
¿Y ahora, qué?
TAL VEZ DESPUÉS DE LEER las historias en esta revista, haya entregado su vida a Jesús.
¡Felicitaciones! Acaba de tomar la decisión más importante de su vida. Pero quizás se esté preguntando
¿y ahora, qué? Estas son cinco formas de asegurarnos el crecimiento espiritual. Tenga
presente que la vida cristiana es una experiencia que nos transforma para siempre.
1. ORE. Cuéntele todo a Dios y espere Su respuesta. No necesita palabras rebuscadas, solo
un corazón sincero.
2. ESTUDIE LA BIBLIA. La Palabra de Dios tiene todas las instrucciones que necesitamos
en la vida. Ingrese a un estudio bíblico y descubra algo nuevo cada día. Vea recursos
gratuitos en la páina 30s.
3. BAUTÍCESE. Aunque el bautismo no es una exigencia para la salvación, la Biblia nos dice
claramente que debemos ser bautizados en agua tras aceptar la salvación. El bautismo
simboliza la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Jesucristo (Romanos 6:4). Por las
restricciones que hay en las cárceles, puede que resulte difícil la inmersión en agua, así
que use la creatividad y deje que el Espíritu Santo le revele cómo puede cumplir este acto
de obediencia hasta que la inmersión sea posible.
4. BUSQUE UNA COMUNIDAD CRISTIANA. Únase a una congregación local de
seguidores de Cristo. Si el encarcelamiento le dificulta ir a una iglesia, comparta con otros
creyentes lo mejor que pueda. Le van a ayudar a mantenerse firme y a ser responsable.
5. CUÉNTELE A ALGUIEN. Háblele de su decisión de seguir a Cristo y explíquele lo que Él
hizo por usted. Y después ¡cuéntenos! Nos encantaría que lo comparta con nosotros.
6. ATENDER. Busque oportunidades para que Dios lo use para darles esperanza a otros.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
29s
RECURSOS
A continuación dejamos distintas opciones de material cristiano
gratuito al que pueden tener acceso reclusos y capellanes que hablen
inglés o español. Pónganse en contacto con las direcciones indicadas
más abajo. Díganles a nuestros colegas que llegaron a través de VL.
VICTORIOUS LIVING
Correspondencia personal en inglés y español. A
solicitud del capellán se hacen llegar múltiples copias
de VLMag a las bibliotecas de penitenciarías y cárceles.
PO Box 2751 Greenville, NC 27836
FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY
2ND OPPORTUNITY
Programas de
reinserción laboral
y en la sociedad;
recomendaciones
de empleos/vivienda,
a solicitud.
PO Box 3411
Peachtree City, GA
30269
PRISON
ALLIANCE
Estudios de discipulado
por correo elec tró ni co;
libros cristianos y
Biblias para bibliotecas
a solicitud de personal
autorizado.
PO Box 97095
Raleigh, NC 27624
RESCUED NOT
ARRESTED
Biblias NVI sin
cargo, curso de
estudios bíblicos por
correspondencia y Biblia
de estudio del diario
vivir, al finalizar el curso.
PO Box 90606
Phoenix, AZ 85066
CROSSROADS PRISON
MINISTRIES
Estudios bíblicos por
correspondencia y
cartas de orientación al
completar las lecciones.
Biblias sin cargo a pedido
de los alumnos de CRM.
PO Box 900
Grand Rapids, MI 49509
HOPE IS ALIVE
Residencias libres de
adicciones, grupos de ayuda
basados en la fe y grupos de
apoyo en el sufrimiento para
aquellos afectados por las
adicciones, en todo el país.
14400 Bogert Parkway
Suite 200
Oklahoma City, OK 73134
Novedades del programa carcelario de Victorious Living
• No enviamos por correo suscripciones individuales de VLMag a personas
encarceladas. Pero se envían copias a granel con o sin grapas, sin
cargo alguno a cárceles, penitenciarías, programas de recuperación y
reinserción, a solicitud de capellanes y directores de programas. Estos
también pueden pedir información sobre nuestro VL Prison Tour.
de ministerio también pueden disfrutar de nuestros recursos gratuitos
en pandoapp.tv y las plataformas en línea de VL como vlmin.org,
Facebook, Instagram y YouTube. Nuestro equipo de atención está disponible
para orar con los seres queridos de nuestra familia de reclusos
por teléfono.
• Ofrecemos materiales de discipulado a los reclusos en varios sistemas
de tabletas para prisiones. Busque “Victorious Living” en las
tabletas de su institución para ver MORE Victorious Living y STEPPING
FORWARD con programación de Victorious Living y podcasts VL. Si no
estamos en su sistema de tabletas, por favor, escríbanos e indíquenos
el nombre de su sistema.
• Los allegados de nuestra familia carcelaria y nuestros compañeros
• Ofrecemos apoyo por correspondencia. Los reclusos pueden escribirnos
a PO Box 2751, Greenville, NC 27836. La elevada tasa de traslados
a menudo nos impide mantener correspondencia con los reclusos. Por
favor, sepa que leemos cada carta que recibimos y oramos por ella.
• No podemos recibir correo electrónico ni llamadas por cobrar. Tampoco
aceptamos historias no solicitadas para su publicación ni documentos
legales.
30s
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG