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PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL

USTED ES AMADO

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ENGLISH

DIOS TODAVÍ A TIENE UN PLAN

Una revista en

una misión:

vea página 2

UN REBELDE

DESENFRENADO

ENCUENTRA LA

REDENCIÓN

LA HISTORIA DE

ZACH WILLIAMS

Número 3 / 2025

Número 03 / 2023

Número 4 / 2024

1s Número 03 / 2025

Greenville, NC 27836

PO Box 2751


¡Victorious

Living y usted!

Los recursos de Victorious Living están

diseñados para animarlo, equiparlo

y empoderarlo a usted en su fe y

proporcionarle medios para hacer lo

mismo por los demás. Ya sea que esté

encarcelado, trabaje en correccionales

o viva en la sociedad libre, puede

usar nuestras

herramientas en sus

tareas ministeriales

diarias. Hay aquí

algunas sugerencias.

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la guía de Dios. Nuestra

revista proporciona un

modo efectivo y sencillo

de transmitir el poder

transformador de Dios con

extraños y seres queridos.

Además, plantéese

patrocinar una prisión y

reciba envíos trimestrales

de nuestra revista.

CREE UN GRUPO VICTORIOUS

LIVING PEQUEÑO

Los grupos VL pequeños son sencillos: necesitará una Biblia,

papel, bolígrafo, un ejemplar o video de VL Magazine, un

facilitador, amigos y disposición para aprender. Al buscar

pasajes de las Escrituras y responder con ellos las siguientes

preguntas, descubrirá profundas verdades espirituales.

• ¿Cuál es el tema de la historia o video?

• ¿He tenido una experiencia similar?

• ¿Qué aprendizajes planteó la historia o video y cómo

puedo aplicarlos?

• ¿Cómo me habla Dios a través de la historia o video y

los versículos a los que se hace referencia?

• ¿Qué aprendí sobre el carácter de Dios y cómo influye

eso en mí?

• ¿Cómo puedo compartir lo que aprendí con los demás?

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Los grupos pequeños dirigidos

por facilitadores de confianza

desarrollan a la comunidad,

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brindan un lugar seguro para

un estudio más profundo de

la Palabra de Dios. Escríbanos

a PO Box 2751, Greenville, NC

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Group Leader’s Guide. Además,

vea nuestros videos Tips for a

Successful Small Group and

Leading a Small Group Behind the

Wire, en PANDO, EDOVO y Paytel.

FOTO INFERIOR: GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY / ARRIBA FOTO: EDOVO

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Apoyar financieramente nuestro ministerio es una forma de llevar a cabo el mandamiento de Dios de

acordarse del prisionero (Hebreos 13:3). Háblele de nuestro ministerio a su iglesia para que considere

patrocinarlo como proyecto misionero. También hay oportunidades de voluntariado.

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NÚMERO 3, OCTUBRE DE 2025

CONTENIDO

9s

25s

13s

UN PASO ADELANTE

Acepte el plan de Dios

POR CHRISTINA KIMBREL

Dios nunca nos descarta

POR JANICE MARIE MEIDEL

VIDAS

TRANSFORMADAS

Dios nos halla hasta en

los desvíos

POR SHERIDAN CORREA

6s

olvidamos de reducir la velocidad y

creerlas nosotros mismos. No le damos

a Dios espacio para obrar Sus milagros a

Su tiempo.

DESTACADOS

La fiel bondad de Dios

LA HISTORIA DE MARGARET MANGUM

Toda su vida, Margaret sintió que estaba

fuera de lugar. Nunca estaba a la altura

y era un fracaso total. No podía imaginar

cómo Dios querría a alguien como ella. Pero

lo hacía y lo hace. Hoy Margaret le sirve con

un corazón entregado y feliz.

14s

ARTÍCULO DE TAPA

Un rebelde desenfrenado

encuentra la redención

LA HISTORIA DE ZACH WILLIAMS

Los fanáticos del rocanrol quizás recuerden

a Zach por su período de principios de

la década de 2000 con la banda Zach

Williams and the Reformations. Tal vez

otros lo reconozcan como un artista

actual y estrella de la música cristiana

contemporánea. Pero Dios ve a Zach como

Su hijo, redimido de una vida de rebelión

alocada para llevar una nueva sirviendo a

su Salvador, quien se ha quedado con su

dolor, le ha abierto caminos y ciertamente

ha roto sus cadenas.

26s

¿Ha vagado usted en círculos sin llegar

a ninguna parte? ¿Han sus decisiones

convertido lo que debería haber sido un

camino corto en uno largo y retorcido?

Deje que Dios se lo enderece.

Dios cubrirá sus necesidades

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

A veces nos acostumbramos tanto a repetir

las promesas de Dios a los demás que nos

10s

Dios todavía tiene un plan

LA HISTORIA DE VARRONE WHITE

Un intento de suicidio a los 9 años, miembro

de pandilla a los 12, un constante entrar

y salir del correccional durante años... El

inicio de la vida de Varrone no fue fácil y sus

decisiones no mejoraron su vida de adulto.

Sin embargo, a pesar de sus muchos errores,

nada desvió el plan de Dios.

19s

Usted es amado, sin importar

las circunstancias

LA HISTORIA DE KIM KETOLA

La vida de Kim era ganar reconocimiento

y aceptación. Pero esa búsqueda la

llevó a lugares difíciles. El modo en que

percibía sus fracasos, incluyendo un

aborto, la hicieron darse por vencida.

Luego un amigo le habló del amor

incondicional y el perdón de Dios, y se

atrevió a tener esperanzas de nuevo.

FOTO DE PORTADA CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS

EN LA PORTADA

Tanto en destacados

eventos como el

Grand Ole Opry como

en patios de prisiones,

el ganador de varios

premios Grammy y

Dove, Zach Williams,

proclama el amor

incondicional de Dios

y alienta a los hijos e

hijas de Dios perdidos,

heridos y rebeldes a

volver a casa con su

Padre celestial.

22s

El significado de la gracia

LA HISTORIA DE BRUCE KETOLA

Bruce creció en la iglesia, pero después

de su confirmación a los 14 años, creyó

que había cumplido con todas las condiciones

para llegar al cielo. Se convirtió

en un hijo pródigo, se dio “buena vida”

hasta que un tercer arresto por conducir

ebrio y un fiel amigo le recordaron que la

gracia de Dios era suya con solo pedirla.

EN CADA EDICIÓN

4s

Nota de la editora

El Dios de las segundas oportunidades

28s

Tras las rejas

El poder del perdón

29s

¿Quiere conocer a Jesús? Él me

salvó... Y ahora, ¿qué?

30s

Novedades del ministerio/

Recursos

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

3s


NOTA DE LA EDITORA

El Dios de las segundas

oportunidades

La editora Kristi Overton Johnson y

su esposo, Tim, hicieron contacto con

nuestro articulista de portada, Zach

Williams, en uno de sus conciertos.

VLMag circula principalmente

entre las comunidades de

correc cionales. Pero está dis ponible

en el exterior para nuestros

aliados ministeriales a cambio

de un donativo de cual quier

monto. Visite vlmin.org y haga

clic en la pestaña “donate”.

Cada dólar que usted dé enviará

una copia de VLMag a un centro

correccional, donde brindará

esperanza a muchas personas en

los años venideros.

En este número, usted podrá leer

la historia de redención de Zach

Williams, un rebelde desenfrenado

que se describe a sí mismo como un alma

errante. Su historia es solo una de las muchas

que dan testimonio de la bondad de

Dios, Su paciencia y Su capacidad para

entrar a la vida de cualquier persona y rescatarla

de las garras de la oscuridad.

Mientras me preparaba para mi entrevista

con Zach, me encontré con el Salmo 107.

Es un hermoso pasaje que expone cómo Dios

responde a los gritos sinceros de una persona

sin importar quién sea o cómo terminó

en una situación.

Solo mire el estado de las personas que

Dios rescató en ese relato. Algunas deambulaban

por el desierto, perdidas y sin hogar.

Algunas tenían hambre y sed, y estaban a

las puertas de la muerte. Otras estaban en

la oscuridad más profunda, aprisionadas

con cadenas de hierro en la miseria. Y finalmente,

algunas estaban al límite de sus

fuerzas y desesperadas, tambaleándose en

medio de tormentas brutales.

¿Se identifica usted con eso? Si es así, le

tengo buenas noticias. Si es como las personas

del Salmo 107 y los que aparecen en

nuestra revista, el Dios de las oportunidades

iniciará su historia de rescate.

Comience con dos palabras sinceras: “¡Señor,

ayúdame!”. (Ver Salmo 107:6, 13, 19, 28.)

En el momento en que llegamos al límite

y clamamos de modo genuino al Señor, Él

mismo se manifiesta desde el Cielo, entra a

nuestra oscuridad y nos rescata.

Lea las palabras de David en el Salmo 18:

“En mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi

Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde

su santuario; mi clamor llegó a sus oídos.

… Él extendió la mano desde el cielo y me

rescató; me sacó de aguas profundas. Me

rescató de mis enemigos poderosos, de los

que me odiaban y eran demasiado fuertes

para mí”. (Salmo 18:6; 16–18 NTV).

Él hará lo mismo por usted. ¿Por qué?

Porque Él lo ama y se deleita en usted

(Salmo 18:19). Es difícil de comprender, lo

sé. Pero es cierto.

Amigo, Dios lo ama sin importar quién

sea. Lo ama sin importar cuántas veces se

haya alejado de Él. Su amor por usted es

eterno, y es lo suficientemente profundo y

amplio como para alcanzarlo, sin importar

dónde se encuentre (Efesios 3:18).

El amor de Dios le brindará otra oportunidad

a cualquier persona, sin importar

cómo se haya metido en problemas. Da

igual que se haya desviado o haya huido o se

haya rebelado abiertamente. A Dios nunca

lo detienen las razones detrás de nuestros

actos. Él siempre está listo para intervenir

en nuestros desastres y ayudarnos.

Romanos 8:26 enseña que el Señor se

alía con nosotros al intervenir en nuestro

sufrimiento, quebrantamiento o debilidad.

Lo único que debemos hacer es pedírselo.

Y cuando lo hacemos, Dios nos pone a

sal vo, y satisface nuestra hambre y sed con

cosas buenas. Rompe las cadenas de nuestras

penas y derriba las puertas de nuestra

prisión. Él envía Su Palabra y nos sana,

arrebatándonos de la muerte. Dios calma

nuestras tormentas hasta convertirlas en

un susurro. ¡Y qué bendición es esa quietud!

(Ver Salmo 107:7, 9, 14, 20, 29).

Si usted aún no lo ha hecho, clame al

Dios de las oportunidades ahora mismo.

Humíllese y diga esas dos palabras que

cambian la vida: “¡Ayúdame, Señor!”.

En el momento en que haga eso, todo

comenzará a cambiar.

Kristi Overton Johnson

Editora y Directora Ejecutiva

4s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


TESTIMONIOS

OBRA DE ARTE DE JASON PAYNE

Testimonios

Victorious Living

A través de las historias de la revista Victorious

Living Magazine, hombres y mujeres encarcelados se

encuentran con el Dios de las segundas oportunidades.

“HOY SU EQUIPO VINO A

VERNOS A LA PENITENCIARÍA

FEDERAL, Y POR PRIMERA

VEZ EN MUCHO TIEMPO,

SENTÍ QUE ALGUIEN SE

INTERESABA EN MÍ.

Recientemente comencé a ver los videos “Gratis

de por vida, de verdad” que hace Kristi para la serie

MÁS Victorious Living. Eran sencillos pero profundos.

Cuando Kristi habla, siento como si mi mamá me

alimentara amorosamente con la Palabra de Dios.

Gracias a todos por lo que hacen”.

RICHARD

South Central Correctional Center,

Michigan

“LA LEALTAD QUE

VICTORIOUS LIVING

MINISTRIES ME HA

MOSTRADO A LO

LARGO DE ESTOS

AÑOS ES MÁS FUERTE

QUE CUALQUIER

RELACIÓN QUE HAYA

TENIDO EN LA CALLE

O LA CÁRCEL”.

STEPHEN

Wakulla CI, Florida

“Como voluntario del programa

de correspondencia,

comparto la esperanza de

Jesús con quienes se sienten

solos y olvidados, en

la oscuridad de la prisión

y la cárcel. Experimento

gozo al contarles a otros

del amor de Cristo y lo

importantes que son para

Él. Todos deberían tener la

oportunidad de conocerlo”.

MITZI

Carolina del Norte

ROSSAHN

USP I Coleman, Florida

“Recibí una maravillosa carta de aliento

de uno de los miembros de su equipo. En

ella, oró por la restauración de mi familia.

Mi esposa había iniciado el proceso de

divorcio, pero poco después de esa plegaria,

suspendió la separación. Gracias por sus

oraciones de fe. Dios escucha nuestras

plegarias. Su carta significó mucho”.

JESSE

cárcel del condado de Yakima, Washington

Acabo de leer su artículo

sobre Darryl Strawberry

[VL 2022-4]. Me llegó al alma y me

inspiró a hacer un inventario de

mi vida. También me motivó para

restablecer mi relación con Dios”.

RICKEY

EC Brooks Correctional, Michigan

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

5s


LA

FIEL

BONDAD

DE DIOS

LA HISTORIA DE

MARGARET MANGUM

Si hace años me hubieran dicho que haría

ministerio, no lo habría creído.

Antes pensaba que no era digna de que

Dios me utilizara y mucho menos que estaba

calificada para hablar en Su nombre. Pero

he aprendido que Dios no busca personas

perfectas que usar para Su gloria y que no

necesita que lo tengamos todo bajo control.

El Señor nos encuentra en nuestro caos y

saca algo hermoso de nuestro quebrantamiento.

Me crié en la iglesia, asistía al menos dos

veces por semana. Pero no recuerdo sentir

el amor de Dios allí. Los mensajes que tengo

presentes estaban llenos de las palabras

“infierno”, “fuego” y “condena”. Siempre me

hacían temer no estar a la altura.

Me acerqué al altar más veces de las que

podría contar para asegurarme de que Dios

y yo estuviéramos en paz. Pero el lunes ya

me sentía un fracaso. Las semillas de culpa,

miedo y vergüenza habían echado raíces

profundas y me convencían de que le había

fallado a Dios.

No ayudó que tuviera un trastorno por

déficit de atención con hiperactividad

sin diagnosticar. En la escuela, no podía

mantener limpio mi escritorio, entregaba

trabajos desordenados e incompletos y,

a menudo, me daban con la regla frente

a la clase por hablar demasiado. Un castigo

físico en la escuela significaba otro

en casa.

Fuera de la primaria, tenía pocos

amigos. Rara vez me invitaban a vol ver

a las fiestas de pijamas. Una niña me dijo

que era porque ponía muy nerviosa a su

madre. Me sentía fuera de lugar en todas

partes.

Cuando tenía 15 años, me eligieron

para entrar en un grupo de canto itinerante

de mi iglesia. Estaba emocionada y, por

primera vez, tuve la esperanza de sí merecerme

las cosas. Pero cuando le confié a una

amiga que había probado la marihuana, lo

contó y me expulsaron del grupo. Nuestra

familia se retiró de la iglesia poco después.

Ese momento de sinceridad terminó siendo

decisivo. Confirmó lo que más temía: no

encajaba en la iglesia y ciertamente no en

el círculo de Dios.

Ese mismo año, mi madre dejó a mi padre.

Nos mudamos a una vivienda para personas

de bajos ingresos y comencé a trabajar a

tiempo completo en una tienda de comestibles

para ayudar con los gastos de casa.

FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY

6s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


A los 17 años, quedé embarazada. Ate rrorizada

y avergonzada, tomé la devastadora

decisión de abortar. La parte más difícil fue

decírselo a mi madre, mi única fuente constante

de amor humano.

Esperaba su juicio, tal vez incluso su rechazo,

pero en cambio, mamá me envolvió

en sus brazos y lloró conmigo. Me extendió

una misericordia y una gracia inmerecidas,

y que nunca había recibido. Pero no podía

aceptar ninguna de las dos ni podía imaginar

que Dios me ofrecería lo mismo. Ahora

sé que la gracia que fluyó a través de mamá

venía de Jesús.

Cuando yo tenía 18 años, mi madre conoció

y al poco tiempo se casó con un hombre

que resultó ser abusivo. Dos años después,

a los 40, quedó embarazada y luego le diagnosticaron

un cáncer de mama agresivo. Los

médicos le recomendaron un aborto para

salvarle la vida, pero ella eligió confiar en

Dios y conservar al bebé. Verla luchar por la

vida de su criatura me recordó lo que le había

quitado a la mía. Me sentí tan avergonzada.

En el tiempo debido, dio a luz a una

niña sana y comenzó la quimioterapia. Mi

padras tro, que a menudo usaba la religión

como arma, me dijo que si yo tenía suficiente

fe, Dios sanaría a mi madre. Pero a los tres

años, ella falleció. Su muerte dejó un agujero

más profundo en mi corazón ya lleno de

culpa. “Si hubiera sido más creyente, mamá

todavía estaría viva”, me dije. Estaba segura

de que su muerte era culpa mía.

Me casé justo antes de que falleciera. Mi

esposo y yo tuvimos dos hermosas hijas y

comenzamos a asistir a los servicios religiosos

con la esperanza de inculcarles valores.

Pero la iglesia era más bien un club social

y muchos líderes llevaban una doble vida.

Me llené de resentimiento hacia la religión

y hasta empecé a dudar de la existencia

de Dios.

Posteriormente, un ascenso de mi esposo

nos trasladó a una nueva ciudad. Yo trabajaba

muchas horas como enfermera e intentaba

desesperadamente mantenerme fuerte, extrañaba

mucho mi hogar anterior. Las cosas

cambiaron cuando una compañera de trabajo

me invitó a su iglesia y, a pesar de mis

experiencias previas, decidí ir.

En cuanto entré, algo se agitó en mi alma.

El servicio no se parecía a nada que hubiera

experimentado. Sentía la presencia

y el amor de Dios.

Un domingo, un año después, el pastor

predicó sobre Efesios 6:4: “[Padres], no

hagan enojar a sus hijos con la forma en

que los tratan” (NTV). Las Escrituras me

sacudieron porque sabía que había estado

irritando a mis hijas, exigiéndoles que

se convirtieran en las niñas perfectas

que yo nunca fui.

Ese día, puse todo en manos de Dios:

matrimonio, carrera, hijos y mi búsqueda

de perfección. Acostada boca abajo

en el suelo, le rogué a Jesús que me

mostrara mi verdadera identidad. De repente,

recordé a mi madre. La vi con los

brazos abier tos, llena de amor, gracia y

aceptación.

Me uní a un grupo de estudio bíblico

para mujeres y me sumergí en la Palabra

de Dios. Comencé un diario y escuché

Su voz. Su Palabra cobró vida dentro de

mí y mi corazón revivió cuando supe de

Su bondad y lealtad. Por primera vez,

vi que Dios no me veía con frustración

ni me consideraba un fracaso. Me amaba

y anhelaba liberarme de las muchas

mentiras que creía sobre Él y sobre mí

misma.

Cuando me hice más madura, me invitaron

a enseñar. Una clase llevó a otra,

y pronto tuve un pequeño grupo de mujeres

que iba regularmente a mis sesiones.

Pero con el tiempo, dejé que la enseñanza

definiera mi identidad y me volví orgullosa.

Un sabio pastor me animó a hacer marcha

atrás. Aunque fue difícil, lo escuché.

Dos meses después, servicios sociales

nos pidió a mi esposo y a mí asumir la custodia

temporal de dos hijos de alguien a

DIOS NO BUSCA

PERSONAS PERFECTAS

QUE USAR PARA

SU GLORIA. NOS

ENCUENTRA EN MEDIO

DE NUESTRO CAOS.

quien queríamos mucho. Uno era un niño

pequeño, el otro un bebé. Nuestras vidas

cambiaron de la noche a la mañana.

Ese periodo fue extremadamente difícil

para nosotros, y nos llevó a mi esposo y a

mí al límite. Los niños tenían importantes

necesidades emocionales y de desarrollo, y

nosotros teníamos cincuenta y tantos años.

Yo trabajaba a tiempo completo mientras

trataba de cuidarlos. A pesar del reto que

representaba, finalmente se nos

otorgó la custodia permanente.

Cada uno de nosotros lo manejaba

de diferentes maneras. Mi principal

mecanismo para hacerlo era el control.

Trataba desesperadamente de

resolver problemas y proteger a mis

seres queridos. También intentaba

que todos recurrieran al Señor en

busca de ayuda. Pero al hacerlo,

alejaba a mis seres queridos tanto

de Dios como de mí.

Las necesidades de uno de los

niños se complicaron tanto que

Cuando se acercaba su edad de

retirarse, Margaret y su esposo,

Conley, debieron volver a ser padres

de modo inesperado.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

7s


Arriba: El amor de Margaret por Cristo brinda

esperanza a los encarcelados de su cárcel local.

Derecha: Quienes asistieron al evento Revival

of Hope el año pasado conocieron a Margaret y

escucharon su sentido testimonio.

nos dijeron que nunca podría ser funcional

en un entorno escolar tradicional. En el

trabajo, cambié a tiempo parcial, y comencé

a educar en el hogar y buscar respuestas.

Entonces, un día, alguien mencionó una

escuela especializada que ofrecía justo el

apoyo que necesitábamos. Dios susurró: “Te

veo. Solucionaré esta situación”.

Pero aun así, mi matrimonio sufrió las

consecuencias. Cuando nuestro hijo menor

cumplió 18 años, decidí que la mejor muestra

de amor que podía dar era separarme

de mi esposo. Entonces, después de 44 años

de unión, puse mi matrimonio en manos de

Dios y me fui. Fue la llamada de atención

que ambos necesitábamos.

A los tres meses, con terapia, fe y mucho

esfuerzo, nos reconciliamos. Hoy, gracias a

la bondad de Dios, nuestro matrimonio es

más fuerte que nunca. Estamos retirados,

disfrutamos el uno del otro, y servimos y

adoramos al Señor juntos. Dios restauró lo

que creí perdido.

USTED NO ES SU

PEOR ERROR.

NO ES UNA

MERCANCÍA

DAÑADA. DIOS LO

AMA TAL COMO ES.

Finalmente la vida transcurría sin problemas,

hasta que hace unos tres años,

me diagnosticaron un deterioro cognitivo

leve. Estaba destrozada y clamé a Dios:

“¿Por qué?”. Pero entonces escuché a

CeCe Winans cantar “La bondad de Dios”.

La letra me llegó a lo más profundo del

alma al recordarme que toda mi vida,

pese a mis decisiones, Dios me había sido

leal. Lloré mientras los ejemplos de Su

fidelidad se me venían a montones. En

una conferencia poco después, vi un cojín

con las mismas palabras. Sentí que Dios

me besaba en ese momento. No me había

abandonado, estaba allí recordándome,

susurrando: “Siempre he estado contigo,

Margaret”. (Ver Isaías 41:10; Mateo 28:20).

No sé lo que me depara el futuro. Cada

vez me es más difícil pensar, planificar

y recordar. Pero con cada desafío, más

me confío a Dios y más reafirmo la decisión

de declarar Su lealtad. Mientras

tenga aliento, quiero hablarle a la gente

de todas partes de la bondad del Señor

y decirle que Él todavía está allí, amándola

y cuidándola, y deseando conocerla y

utilizarla como herramienta.

Ojalá usted sepa que esta buena noticia

lo incluye. Usted no es su peor error. No es

una mercancía dañada. Como ha visto, yo no

soy perfecta, pero de todos modos Jesús me

eligió, no porque fuera buena, sino porque

Él es bondadoso.

Romanos 5:8 revela una verdad asombrosa.

Dice: “Dios mostró el gran amor que

nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros

cuando todavía éramos pecadores”

(NTV). El Señor mandó a Su Hijo, Jesús, a

morir por nosotros antes de que llegáramos

a hacer una sola cosa bien. ¡Qué profundo

es Su amor! Nunca se da por vencido con

nosotros, incluso cuando nosotros sí nos

damos por vencidos con Él.

Si usted no sabe personalmente lo leal y

bondadoso que es Dios, ojalá hoy abra su

corazón para recibirlo. Solo pídale: “Jesús,

muéstrame quién eres”. Él lo hará.

No se preocupe, no tiene que limpiarse.

Venga tal como está. Él ya ha hecho un camino

para que no esté sucio y lo aceptará. Está

listo para reescribir su historia como lo hizo

con la mía.

Dios convirtió a esta mujer quebrantada,

insegura, perfeccionista y llena de vergüenza

en un testimonio viviente de Su gracia. Él

también puede hacer eso por usted.

MARGARET MANGUM sirve en su iglesia local y es

voluntaria de Victorious Living. Escribe cartas a los

encarcelados, y comparte su historia en cárceles y

prisiones. Es una esposa, madre, abuela y bisabuela

que da a conocer la bondad de Dios a todos.

FOTO ARRIBA DE S.H.A.R.P.; FOTO DE LA DERECHA DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY

8s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


UN PASO ADELANTE

DIOS ES BUENO, Y TAMBIÉN LO ES SU

PLAN PARA NUESTRA VIDA, AUNQUE

A MENUDO LUZCA MUY DIFERENTE

DE LO QUE IMAGINAMOS.

Acepte el

plan de Dios

EN FEBRERO DE 2020, CONOCÍ A KRISTI, la fundadora de Victorious

Living Ministries, en un banquete para voluntarios del ministerio

Rescued Not Arrested (RNA). Nuestras vidas habían tomado caminos

muy diferentes antes de esa noche, pero pronto descubrimos que Dios

nos juntaba con un propósito especial.

Esa vez, relaté cómo Jesucristo había cambiado mi vida en prisión

después de que voluntarios de RNA me dieran una copia de Su Palabra.

Cuando bajé del escenario, Kristi se acercó a mí, me entregó una revista

Victorious Living y me pidió que considerara contar mi historia.

Dudé durante un par de semanas hasta que finalmente redacté mi

testimonio con esfuerzo y se lo envié. Realmente no esperaba una respuesta,

pero al día siguiente me enteré de que mi artículo se publicaría

en la edición de abril de 2020 de VL, junto con la del fundador de RNA,

Roger Munchian.

“¡Escribes muy bien, Christina!”, dijo Kristi, animándome a enviar más

artículos. Ignoraba mi casi olvidado sueño de infancia de ser escritora.

Asimismo, yo no sabía que Kristi había orado para pedir ayuda con la

revista. Dios nos reunió en el momento justo para que uniéramos fuerzas

y escribiéramos historias para Su gloria.

En julio de 2021, me uní oficialmente al equipo de Victorious Living

Ministries. Kristi y yo colaboramos con alegría en la producción de la

revista durante los siguientes años con la esperanza de frustrar a Satanás

con cada testimonio escrito (Apocalipsis 12:11).

Sin embargo, con el tiempo, nuestra relación de trabajo se encontró

con algunos desafíos. En mi papel de gerente de producción, me costaba

cumplir con los plazos de entrega y cubrir las crecientes necesidades

del ministerio. Algo tenía que cambiar.

POR CHRISTINA KIMBREL

Después de orar, y algunas conversaciones difíciles y sinceras, ambas

acordamos que era hora de redefinir mi papel. Me sorprendió el pesar

que sentí. Siempre es doloroso perder algo importante para

nosotros.

Empecé a tener pensamientos negativos, y sentimientos

de vergüenza y fracaso. Tuve que recordarme a mí misma

que mi valía y valor no estaban ligados a un título o papel,

sino al amor inmutable de Dios y los dones únicos que Él me

ha dado para hacer Su obra.

El rey David se enfrentó a una situación similar. Decidió

construir un templo para Dios donde el Arca de la Alianza

pudiera descansar y la gente, adorar al Señor. Pero el Señor

quería que el templo fuera construido por alguien con cualidades

para mantener la paz, algo que David, un guerrero,

no poseía. Imagínese la decepción del rey cuando se enteró de

que Dios había elegido a Salomón, su hijo, para hacer el trabajo

y no a él (2 Samuel 7:1–17).

Dios no estaba obligado a explicar Su decisión. Aun así, se

tomó el tiempo para recordarle a David Su fidelidad y le hizo

importantes promesas con respecto a su trono y familia.

David alabó al Señor y puso su corazón en la obra que Él le

asignó (2 Samuel 7:18–28). Desde su posición de rey, David reunió

el apoyo del pueblo y sirvió a su hijo reuniendo materiales y

haciendo otros preparativos necesarios. Preparó a Salomón para

el éxito en la construcción del templo y animó a su hijo a “ser

fuerte y valiente, y poner manos a la obra” (1 Crónicas 28:20 NVI).

La respuesta de David me ha ayudado a navegar esta transición.

No necesito saber lo que me depara el futuro porque

Dios ya ha preparado mi camino (Proverbios 16:9; 19:21). Estoy

agradecida por Su llamado a servirle y a Kristi por apoyar mi

crecimiento como escritora y miembro del equipo de redacción

de Victorious Living. Tengo el compromiso de hacer todo lo que

Dios me pida con integridad y excelencia, tal como lo hizo David.

Amigo, amiga, ¿está usted decepcionado por algo que no resultó

como esperaba? Recuerde que lo que uno siente no son

hechos. Dios es bueno, y también lo es Su plan para nuestra vida,

aunque a menudo luzca muy diferente de lo que imaginamos

(Isaías 55:8–9).

Tómese un momento para reflexionar sobre la fidelidad de

Dios con relación a su vida. Mantenga su mirada en Él y siga

adelante. Y en tiempos difíciles, agradezca que Él lo haya elegido

y lo haya salvado para la eternidad.

Aceptar Su plan le dará paz y satisfacción, incluso cuando las

cosas no salgan como usted esperaba.

CHRISTINA KIMBREL desarrolla contenidos para las muchas

plataformas de VL. Tras pasar por la cárcel, ahora lleva esperanza a

quienes están cautivos de sus circunstancias presentes y pasadas

compartiendo el mensaje de sanación que encontró en Jesús.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

9s


Dios todavía tiene un plan

LA HISTORIA DE

VARRONE WHITE

Mi vida casi terminó antes de

que aprendiera a caminar y

hablar. A los dos años, estuve

a punto de envenenarme

por comer unas bayas, me

traumatizó un perro grande

y tuvieron que hacerme

reanimación artificial cuando

casi me ahogué en una piscina

local. Estoy seguro de que mis

padres se sintieron aliviados al

enviarme a la guardería, donde

corría menos peligro.

Pero pronto tuvieron otras preocupaciones.

Lanzaba puños, mordía a mis maestras, golpeaba

a mis compañeros y destruía mis juguetes.

Nadie podía calmarme.

Mis padres intentaban enderezarme con

todo lo que se les ocurría, pero sus castigos,

nacidos de la frustración, se convirtieron en

abuso verbal y físico. Las palizas eran terribles,

pero las palabras de mi madre enojada

me dolían más.

“No eres normal”, decía. “Algo anda mal contigo”.

Para mí, eso significaba: “Estás lleno de

defectos y no mereces que te amen”.

Cuando tenía nueve años, mis padres anunciaron

que se divorciaban. La noticia fue terrible

y supuse que yo tenía la culpa. Seguro de

que mi familia estaría mejor sin mí, intenté

suicidarme. Eso me llevó a una institución

psiquiátrica, pero salí de allí peor que antes.

Regresé a la escuela pública, pero al poco

tiempo me echaron y me enviaron a una para

niños con discapacidades emocionales. Detestaba

que me etiquetaran de “diferente”. Eso

solo confirmaba lo que ya sabía: algo andaba

mal conmigo.

Llevé en mis hombros una gran ira durante

muchos años.

Los pandilleros locales se fijaron en mí cuando

mi mal genio hizo que tuviera muchas peleas.

10s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


FOTO DE ARIZONA PORTRAITS

Los había admirado desde hacía mucho y ahora

ellos me animaban. Me volví dependiente de

sus aplausos; los anhelaba como un adicto a las

drogas.

Me uní a una pandilla a los 12 años. Peleé y

robé sin importar la persona para ponerme a

prueba y conservar el respeto. Los elogios del

hombre me convirtieron en un monstruo brutal.

Cuanto más reconocimiento recibía, más

despiadado me hacía. Mi inseguridad y orgullo

me transformaron en peón del diablo. Estaba

dispuesto a hacer su trabajo sucio, el que fuera,

para tener la aprobación de esos tipos.

Pero mientras hacía mis suciedades en la calle,

Dios me enviaba personas para guiarme hacia

Él. No me crié en un hogar cristiano, pero creía

en Dios. Extraños de todo tipo, incluso viejecitas,

se detenían para hablarme de Él. Mi mamá se

había acercado a Dios en esa época y también

me invitaba a buscarlo. Me llevaba a la iglesia,

oraba por mí y me aconsejaba con insistencia

que cambiara mi forma de ser.

Durante una de las veces que estuve en el

reformatorio, mamá me animó a leer la Biblia.

“Solo pregúntale a Dios qué quiere que leas, hijo.

Él te responderá”, me aseguró. Intenté leer, pero

al principio nada tenía sentido. Decidí hacer lo

que mamá decía.

“Está bien, Dios, ¿qué quieres que lea?”, pregunté.

Inmediatamente, la palabra Mateo cruzó

mi mente. Abrí mi Biblia en el evangelio según

Mateo y allí encontré a Dios por primera vez.

Sentía como si estuviera sentado en mi celda

conmigo.

Las palabras de Jesús en Su Sermón de la

Montaña me conmovieron con una profundidad

especial (Mateo 5–7). El Espíritu Santo de

Dios me habló directamente sobre mi vida y me

convenció de mi pecado. Por primera vez, me di

cuenta de mi pobreza de espíritu; vivía se parado

de Dios y con la necesidad desesperada de tener

un Salvador.

Con mi Biblia aún abierta, me planteé seguir

a Jesús. Pero luego pensé en toda la diversión

que todavía quería tener. ¡Solo tenía 15 años!

Tal vez debía esperar. Apenas había tenido ese

pensamiento cuando mis ojos se posaron en las

palabras de Jesús al final de Mateo 7.

“Todo el que oye mis palabras y no las pone

en práctica es como un hombre insensato que

construyó su casa sobre la arena” (v. 26 NVI). Eso

me asustó. No quería ser como ese tonto cuya

vida entera se derrumbó cuando llegó una

tormenta (v. 27).

No mucho después, escuché el evangelio

predicado durante un servicio de la iglesia

y decidí que quería el perdón de Jesús. Declaré

mi fe en Él y nací de nuevo (Juan 3:3;

1 Pedro 1:23), allí mismo en el reformatorio.

No me sentí muy diferente después, pero

mi mamá notó de inmediato que algo había

cambiado. Me vio cruzar la sala de visitas

para abrazarla, luchando por contener las

lágrimas, y dijo: “¡Veo a Jesús en ti!”.

Después de mi liberación, me esforcé por

no perder el camino, pero no me tomé con suficiente

seriedad el lugar de Cristo en mi vida.

Todavía quería hacer las cosas a mi manera.

No pasó mucho tiempo antes de que mi antiguo

yo y mis malos hábitos reaparecieran.

Con un pie en la iglesia y el otro en el

mundo, caí. Cada vez que terminaba en la

lencia renovada, volví a la pandilla, en rebeldía

contra Dios y Su llamado en mi vida. Actué como

si nunca lo hubiera conocido.

Pero mientras huía del Señor, los detectives de

homicidios corrían detrás de mí. Era el principal

sospechoso en dos casos de homicidio distintos,

y esos oficiales no dejaban piedra sin mover para

encontrarme.

Dios incluso intentó llegar a mí a través de una

completa extraña. Una mujer me miró directo

a los ojos mientras robaba a su familia a punta

de pistola y dijo: “Dios todavía te ama. Todavía

tiene un plan para ti”. El Espíritu Santo me habló

mediante esa señora y me hizo estremecer hasta

la médula.

En Su gracia, Dios fue muy paciente conmigo.

Su amor y bondad me siguieron (Salmo 23:6),

y no había lugar donde pudiera esconderme

(Salmo 139:7–10). Tampoco había sitio donde

pudiera esconderme de la policía.

Estaba listo para dejar de buscar la aprobación de la

gente y vivir para algo de valor eterno: Jesucristo.

Ya me harté de malgastar mi lealtad, Señor.

Cuenta conmigo, oré.

cárcel, tomaba la Palabra de Dios de nuevo

y me ponía a leer. Mi relación con Él crecía

mientras estaba adentro. Sin embargo,

en cuanto me liberaban, volvía a mi caos

(Proverbios 26:11).

Una tía me dijo que le preguntara a Dios

cuál era Su llamado para mi vida. Sentí que el

Señor me llamaba a hacer ministerio entre los

jóvenes con problemas. Me pareció irónico,

dada mi situación.

Las cosas mejoraron un poco después

de que cumplí 18 años. Salí con una buena

cristiana, conseguí un gran trabajo y asistía

a la iglesia con regularidad. Pero aquello no

duró. Estaba atrapado en un ciclo que no

sabía cómo romper.

Después de maltratar verbalmente y engañar

a mi novia, ella rompió conmigo. Me

sentí rechazado, aunque sabía que era mi

culpa. Impulsado por la ira y una sed de vio­

Mi reinado de terror terminó tres días después

de que esa señora me hablara. Un enjambre de

policías y un equipo S.W.A.T. me derribaron y me

ingresaron en la cárcel del condado de Maricopa

en Phoenix por un cargo de homicidio en primer

grado y dos de agresión agravada.

Unos días después, Dios me despertó alrededor

de las 3:00 a. m. para hacerme una pregunta.

“¿Ya puedes oírme?”. Sus palabras me recordaron

esos viejos comerciales de teléfono celular.

“Sí, Señor, te escucho”.

Su siguiente interrogante me sorprendió.

“¿Quién eres?”.

“Mmmm, ¿no lo sé?”. Eso era cierto, pero nunca

lo había admitido ante nadie, ni siquiera ante

mí mismo.

“Es hora de permitirme mostrarte quién eres

realmente”. Y en ese caluroso día de agosto de

2001, desde la cama superior de una litera en

una celda de la cárcel de Arizona, finalmente

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

11s


Se sintió bien ya no huir de las cosas,

sino confiar a Dios el resultado.

entregué mi vida al Dios que me había perseguido

sin descanso.

El Señor comenzó a despojarme de las capas

de mi falsa identidad, revelado las mentiras

que había estado viviendo. Había perdido un

tiempo valiosísimo y les había causado un daño

indescriptible a otros. Estaba listo para dejar de

buscar la aprobación de la gente y vivir para algo

de valor eterno: Jesucristo. Después de todo, Él

murió por mí. ¿Cómo podía yo no vivir para Él?

Ya me harté de malgastar mi lealtad, Señor. Cuenta

conmigo, oré.

Milagrosamente, me retiraron el cargo de

homicidio y pude pasar un tiempo con mi familia

antes de ir a prisión durante 10 años por

los cargos de agresión en 2002.

Estando en la cárcel, mantuve mi mirada en

el Señor y me fortalecí en mi caminar. Había

pagado cuatro años cuando me acusaron de

homicidio en segundo grado en otro caso. Volví

a juicio y asumí la responsabilidad de mis

actos. Alargaron mi sentencia, pero se sintió

bien ya no huir de las cosas, sino confiar a

Dios el resultado.

Cuando estuve frente a la familia de mi víctima

en la corte por primera vez, el Señor me

mostró el profundo dolor que había causado.

Una madre, un padre y una hija se sentaron

en silencio para mirarme a mí, el hombre que

se había llevado a su ser querido. Salí de la

Varrone agradece haber tenido mentores como

el capellán Samuel Lee (arriba) y el pastor Chuck

Foreman (abajo), quienes lo ayudaron y formaron

a ambos lados de los muros de la prisión. En la foto

(abajo), lo vemos codirigir un servicio en la Primera

Iglesia Cristiana de Phoenix.

corte abrumado por la tristeza y el arrepentimiento

sobre los que había leído en la Biblia

(2 Corintios 7:10).

Pasé las siguientes dos décadas en prisión

y en ese lapso el Señor me transformó de un

monstruo al firme hombre de Dios que soy

hoy. Fue un proceso penoso y complejo, pero

no tenía nada que perder y mucho que ganar

(Filipenses 3:8–10).

Me esforzaba por evitar la dinámica de la

cárcel, pero había otras pruebas y distracciones.

Tenía que estar atento para no dejar

que el enemigo ganara terreno (Efesios 4:27;

1 Pedro 5:8).

Mi madre y mi abuela murieron con seis

semanas de diferencia y las lloré mucho. Mi

mundo se sacudía, pero tenía un sólido agarradero

(Salmo 16:8). Jesús fue mi roca y mi fuente

de apoyo mientras luchaba con la depresión y

el dolor posteriores.

Perdí a mi padre en 2017, justo antes de que

me transfirieran a la unidad norte del Complejo

Penitenciario Estatal de Arizona. Pero Dios me

tenía una misión allí que impidió que cayera en

la desesperación. Me apoyé en Él en busca de

fuerza y seguí adelante.

En mi nueva ubicación, trabajé para el capellán

Samuel Lee, quien se convirtió en mi

mentor. Con su guía, mi formación como discípulo

avanzó con rapidez. También conocí a otros

hermanos en Cristo que me animaron a aceptar

los regalos de Dios y mantenerme enfocado en

Su misión para mí después de salir libre. Hombres

como el capellán Lee y Richard Moore, que

también fue mi mentor durante más de 20 años,

fortalecieron mi fe cuando mi condena terminó.

En 2022, salí de la cárcel siendo un hombre

libre, no porque las puertas por fin se hubieran

abierto para dejarme salir, sino porque Cristo

ya me había liberado por dentro de la ira, la

adicción a la aprobación, y muchas otras cosas

(Juan 8:32, 36).

Fui puesto en libertad para ingresar al programa

de formación de discipulado para hombres

de Along Side Ministries, en el que toda una

comunidad me recibió con el amor de Cristo.

Sentí un increíble sentido de pertenencia.

El Señor me ha bendecido de maneras que

nunca imaginé: trajo a mi vida una fuerte mujer

de Dios que me anima a diario. Tengo una familia

en la iglesia que me apoya y una trayectoria como

mentor de encarcelados. Además, trabajo con

el capellán Lee en un centro de liberación en

Phoenix llamado New Freedom.

¡Ayudo a los demás, tal como Dios dijo que

lo haría!

Pese a mis muchos errores, Satanás no pudo

descarrilar el plan de Dios para mí. Si se pregunta

si es demasiado tarde para usted, puedo

asegurarle que no. Dios aún lo ama y todavía

tiene un plan.

VARRONE WHITE era enemigo de Dios y esclavo

del diablo antes de que Jesús rompiera todas sus

cadenas. Hoy les habla a otros sobre Jesús, el Salvador

que murió para que pudiéramos vivir. Varrone usa sus

experiencias para ayudar a los encarcelados y quienes

se reincorporan a la sociedad a encontrar esperanza en

sus circunstancias, como líder de Along Side Ministries

y New Freedom en Phoenix.

12s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


VIDAS TRANSFORMADAS

POR SHERIDAN CORREA

Dios nos halla hasta en

los desvíos

NO ME PROPUSE VIVIR DANDO VUELTAS. Nadie hace eso.

Pero descuidé algunas de las cosas en las que me quedaba corta y se

convirtieron en “largos desvíos”. Me llevaron más lejos de lo que quería,

me retuvieron más tiempo del que quería y me costaron más de lo que

jamás pensé pagar.

Todos tenemos deficiencias. Ya sea el orgullo, el deseo de complacer

a los demás, el evitar los problemas, una adicción, la ira o cualquier otra

cosa, todos tenemos fallas de carácter y conductas poco saludables que

terminan haciéndosenos cómodas y familiares.

Pero no se deje engañar. Esas cosas cómodas no son guías turísticos

amigables. Nos conducen a largos desvíos, dolorosos rodeos que nos

hacen deambular por el desierto de la desconexión y la destrucción. Y

esas rutas nos alejan de la tierra prometida de la libertad, el propósito

y la paz, la vida que Dios diseñó para nosotros.

Podemos aprender del largo desvío de los israelitas en el Éxodo. Millones

de personas del pueblo de Dios anduvieron errantes por el desierto

durante casi 40 años a causa de su rebeldía e incredulidad. Y mientras

andaban sin rumbo, se echaban la culpa entre sí y justificaban sus acciones.

Nosotros hacemos lo mismo. Complicamos lo que Dios simplifica.

Las Escrituras a menudo describen el camino de Dios como “recto”.

Proverbios 3:6 nos dice que el Señor enderezará nuestras sendas cuando

confiemos en Él. Isaías 40:3 dice que Dios incluso hará derechos

nuestros senderos torcidos.

Durante años, anduve por un camino torcido por mi desobediencia,

rebeldía y orgullo. Rechazaba el arduo trabajo de la honestidad y la

sanidad, temía la vulnerabilidad, me aferraba al control, e iba tras cosas

que nunca me satisfacían.

Me decía a mí misma: “No es tan grave” y “mañana lo dejo”, mientras

daba vueltas por la más seca de las tierras. Incluso me convencí de que

Dios lo entendía. Y así era, pero entender no es lo mismo que aprobar.

Por suerte, el Señor nos ama demasiado como para permitir que nos

estanquemos en ciclos de autodestrucción. Sabe que cuanto más tiempo

nos quedemos allí, más profundo caeremos en comportamientos poco

saludables, creencias erróneas y la vergüenza. Nos desconectaríamos

de Dios, nos distanciaríamos de los demás, nos alejaríamos demasiado

y, ¡oh, estaríamos tan perdidos!

Todavía lidio a diario con el daño que causaron mis largos desvíos.

La sanidad requiere tiempo y esfuerzo. Pero ahí es donde el milagro de

la gracia entra en escena. Incluso si hemos tomado el desvío, nunca es

demasiado tarde para hacer marcha atrás. En el momento en que le

pedimos ayuda, Dios nos encuentra justo donde estamos, señala y dice:

“Este es el camino; síguelo” (Isaías 30:21 NVI).

Dios no nos avergüenza por nuestros rodeos. Cada vez que admitimos

y le entregamos un defecto, Él restaura los años que las langostas han

devorado (Joel 2:25–27). Nuestro Dios incluso puede abrir un camino

donde no hay ninguno (Isaías 43:16, 19).

Por estos días, estoy aprendiendo a tomar el camino más corto de

confiar y obedecer a Dios. Su sendero es verdaderamente mejor y me

ayuda a evitar las vías dolorosas. Ya no quiero discutir con Él; eso solo

retrasará y saboteará mi avance.

Cuando siento la tentación de refugiarme en viejas posturas o comportamientos,

me pregunto: “¿Esta elección me dirigirá hacia la conexión

o me alejará de ella? ¿Hacia la sanidad o hacia mayores profundidades

del dolor? ¿Hacia Dios o lejos de Él?”. Plantearme eso me ayuda a evitar

viajes innecesarios y penosos.

Quizás ahora usted esté en una senda así. Permítame ofrecerle un poco

de esperanza. No tiene que ganarse el camino de regreso al camino recto

de Dios. Solo necesita dar pasos francos en Su dirección, entregándole su

vida, sus deficiencias y todo a Él. En ese lugar de rendición, encontrará

amor, aceptación y ayuda para caminar por un camino nuevo y mejor.

Usted seguirá enfrentando resistencia. A medida que avance, los viejos

patrones lo atraerán, pero ellos no tienen la última palabra. ¡Jesús sí!

Y Él dice: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la

debilidad” (2 Corintios 12:9 NVI).

Dios todavía se dedica a buscarnos hasta en los desvíos más largos

y vergonzosos y a convertirlos en un hermoso testimonio de transformación.

Mi vida es la prueba.

El amor del Señor siempre conoce el camino.

SHERIDAN CORREA es consejera bíblica especializada en atención integral

basada en el trauma así como directora del programa de bienestar de Victorious

Living. Esposa y madre de dos adolescentes, ha visto su vida transformada de

modo radical por Jesús.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025

13s


LA HISTORIA DE ZACH WILLIAMS

Ignoré los límites durante años. Me rebelaba

contra todo lo que mis padres me habían enseñado.

Y también me salía con la mía, porque

ellos creían todas mis mentiras.

Tuve que pagar por mis excesos en mi último

año de secundaria cuando un compañero nos

delató al equipo y a mí por fumar marihuana

en los terrenos de la escuela fuera del horario

laboral. Al final, a mis dos mejores amigos y a

mí nos expulsaron del equipo de baloncesto y

la institución educativa.

De la noche a la mañana, me convertí en un

leproso moderno. Mis amigos me abandonaron,

mi novia me dejó... Bueno, su padre le prohibió

verme más y ella obedeció. Me retiraron las

ofertas de becas de la División 1, lo que aplastó

mis sueños de jugar tanto en la universidad

como en la NBA.

Sentí que mi vida estaba acabada.

Mis acciones también afectaron a mi familia.

Mis padres eran personas religiosas que siempre

me brindaban el amor y la gracia de Dios, sin

importar qué tan lejos yo llegara. No merecían

la vergüenza que les causé y el rechazo de sus

supuestos amigos, muchos de los cuales iban a la

iglesia donde papá servía como líder de alabanza.

Mis padres dieron una batalla muy pública

por mí y lograron que los representantes de

la junta escolar me dejaran reincorporarme

tras una suspensión de 10 días. Pero no habría

más baloncesto.

Enojado y ofendido por lo que consideraba

una injusticia, me negué a volver a la escuela.

Con la bendición de mis padres, tomé los exámenes

necesarios, obtuve mi certificado

GED y me puse a trabajar con mi padre

en su empresa de construcción, colgando

paneles de yeso.

Me dieron una segunda oportunidad

en el baloncesto universitario cuando un

hombre me vio jugando en una liga local

para adultos. Quedó impresionado por

mis habilidades y dijo que llamaría a una

universidad local en mi nombre si yo creía

poder alejarme de los problemas. Prometí

comportarme lo mejor posible.

Este hombre cumplió su palabra y me

consiguió una prueba. Unas semanas

después, me ofrecieron una beca completa.

Mi familia y yo agradecimos la oportunidad.

Me adapté rápidamente a la vida universitaria,

especialmente a las fiestas. Con

más tiempo libre y estando lejos de la atenta

mirada de mis padres, llevé mis actividades

nocturnas a un nivel totalmente nuevo. Mi

entrenador me advirtió que me controlara,

pero no lo hice. Y al poco tiempo, me enviaron

al banquillo.

Sin embargo, no fue algo que hice lo que

terminó con mi carrera en el baloncesto,

sino algo que no hice. Sucedió durante una

práctica el día antes de nuestro primer

juego. Sabiendo que sería algo suave, no me

molesté en atarme los zapatos. No habría

sido un gran problema si no fuera porque

salté para clavar la pelota, caí sobre el pie

de un compañero y me lesioné todos los

ligamentos del tobillo.

Ese descuido me dejó fuera de juego durante

toda la temporada. Me sentí tan estúpido. Sin

embargo, en ese tiempo frustrante, descubrí

lo que finalmente me condujo al propósito que

Dios me dio: la guitarra.

Primero tomé la guitarra acústica de mi compañero

de cuarto por puro aburrimiento. El

equipo estaba de viaje y necesitaba distraerme.

En cuanto la sostuve, sentí que me encontraba

con un viejo amigo. Sabía que siempre estaríamos

juntos.

Ansioso por aprender, compré un manual

para principiantes en la tienda de música local.

Mi primera canción fue “Knockin' on Heaven's

Door” de Bob Dylan.

La siguiente vez que fui a casa, le pregunté

a papá si podía llevarme su guitarra Epiphone

de 12 cuerdas a la universidad. Dijo que sí, pero

no sin antes de reírse de mi seguridad. Supongo

que la mayoría no toma una guitarra de 12

cuerdas y aprende a tocar así de fácil. Todavía

no éramos conscientes del don que Dios me

había dado.

Regresé a la cancha de baloncesto cuando

sané para conservar mi beca. Parecía lo mejor,

pero para entonces, mi amor por la música

eclipsó el que sentía por el baloncesto.

Practiqué la guitarra con la misma intensidad

con la que alguna vez había jugado a la

pelota, y eso dio frutos. Pronto me llegaban

invi taciones para tocar en bares, garajes y

fiestas. Rápidamente asumí lo que consideraba

la personalidad de una estrella de rock,

y mis hábitos con respecto a la bebida, las

FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS

14s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


PHOTO BY PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY

drogas y las mujeres alcanzaron un nivel

superior.

Pese a todas mis actividades extracurriculares,

logré graduarme en arte comercial,

luego me fui a la universidad Arkansas State

para estudiar diseño gráfico. Regresé donde

mis padres en ese periodo y trabajé con papá.

No fue fácil ocultar mi estilo de vida de

celebridad a mis padres, especialmente en el

trabajo. Me presentaba volando por los aires

todos los días. Sin embargo, no me preocupaba.

Para mí, si podía levantarme, ir a la oficina y

hacer mis tareas, mi consumo de drogas y alcohol

no eran problema. Era una de las muchas

mentiras que me decía a mí mismo.

Una noche, fui a escuchar tocar a una banda

en un bar local. Durante su descanso, hablé con

el bajista y le hablé de mi amor por la música.

Para mi sorpresa, esa noche me invitó al escenario

para cantar. Los otros miembros de

la banda quedaron tan impresionados con

mi actuación que me pidieron que me les

uniera. Incluso cambiaron su nombre a

Zach Williams and the Reformations. Eso

fue en 2007; Tenía 29 años.

No solo significó el éxito para mi carrera

musical, sino que mi vida personal también

mejoró significativamente cuando vi a una

hermosa chica entre la multitud. Crystal

tenía una relación con un fotógrafo de la

banda cuando me le presenté. Pero al poco

tiempo ella misma cedía a mis insinuaciones

audaces, constantes y ciertamente

desagradables.

Finalmente me mudé con ella y sus dos

hijos. Ojalá pudiera decir que me enderecé y

los apoyé, pero no fue así. No me importaba

cómo mis acciones afectaban a los demás.

Crystal estaba a punto de echarme cuando

nos enteramos de que esperaba un hijo

nuestro. Esa era justo la noticia que necesitaba

para reaccionar y le prometí que cambiaría.

Dudo que me creyera, pero aceptó

casarse conmigo de todos modos.

Como muchos que ofrecen cambiar, seguí

haciendo lo de siempre. Si Crystal decía algo

sobre mi comportamiento, le recordaba que

sabía en qué se metía al casarse conmigo.

Mis padres no tenían idea del infierno que

les hacía vivir a su nuera y nietos. Crystal

llevaba esas cargas sola.

Nuestra banda creció en popularidad

y nos fuimos de gira por Europa durante

un mes en el que nos trataron como verdaderas

estrellas. Crystal sabía muy bien

lo que sucedía en el viaje. Lo escuchaba en

mis palabras balbuceadas, a menudo llenas

enojo y maltrato cuando la llamaba. Como

siempre, me disculpaba cuando recuperaba

la lucidez y prometía cambiar.

Mejorar mi conducta parecía bien encaminado

cuando uno de los guitarristas

de nuestra banda me invitó a acompañarlo

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

15s


FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS

Estaba cansado de ser quién era, de

lastimar y decepcionar a mi familia y a

mí mismo. No estaba seguro de si había

algo utilizable en mí, pero si lo había,

Dios podía tomarlo.

a la iglesia. Harto de la vida del rocanrol, hacía

poco Robby había comenzado a asistir a los

servicios e incluso se había unido a la banda

de alabanza.

Al principio me asombré, pero a diferencia

de otros miembros del grupo, no me burlé de

él. Me pareció genial y nos sorprendió a ambos

que aceptara su invitación.

Incluso hoy en día, no estoy seguro de qué

me hizo decir que sí. Deben haber sido cosas

de Dios. Desde mi juventud, los feligreses

me habían dejado un mal sabor en la boca;

siempre me había sentido juzgado y rechazado.

Crystal nunca había ido a un servicio, pero

estaba dispuesta a probar lo que fuera. Fuimos

el domingo siguiente.

No podía creer como nos acogió la gente.

No solo eso, sino que el mensaje del pastor me

cautivó. Imaginé que podía experimentar

una vida diferente y tuve la extraña

sensación de que por fin estaba en casa.

Por primera vez en lo que llevábamos de

casados, me abstuve de consumir drogas y

alcohol. También era el momento perfecto,

ya que poco antes recibimos la noticia de

que Crystal esperaba una hija nuestra.

Pero luego vino otra gira de un mes por

Europa. Crystal me rogó que no fuera, pero

no podía defraudar a la banda. Le prometí

que iría, haría mi trabajo y volvería a casa

sin que hubiera fiestas. Estaba seguro de ser

lo suficientemente fuerte como para resistir

cualquier tentación. Pero pronto entendí

que aunque mi espíritu estaba dispuesto,

mi carne era débil (Mateo 26:41).

No tenía mucho tiempo en Europa cuando

ya me atragantaba de alcohol. Llamé a casa en

un enojo y me desquité con Crystal. Devastada,

puso el altavoz del teléfono para que mi madre,

que estaba en nuestra casa por una reunión de

venta de productos de belleza, escuchara a su

agresivo hijo. Mamá finalmente vio la magnitud

de mi quebrantamiento y el sufrimiento por el

que hacía pasar a mi familia.

Entendí lo que había hecho cuando me desperté

a la mañana siguiente. No podía sentirme

más bajo, especialmente después de escuchar

un mensaje de voz de mamá. Dejó bastante en

claro su decepción con respecto a mí y su apoyo

a Crystal. La culpa y la vergüenza me ahogaban.

Había arruinado todo de nuevo. Había defraudado

a todos, incluyendo a Dios. El miedo

y el remordimiento me decían que no merecía

el amor de nadie.

Luego, en mi habitación de hotel, grité:

“Dios, si existes...si eres quien dices ser...si

puedes mostrarme que estás allí, le pondré

fin a esta vida. Me alejaré de todo y nunca miraré

hacia atrás”.

Al día siguiente, me subí al autobús turístico

y me acomodé para iniciar un viaje de ocho

horas por España. Unas horas después, me

quité los auriculares, dejé el libro que leía y

miré por la ventana. El conductor de nuestro

16s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


FAR RIGHT CREDIT IMAGE: © LAURA FARR/ADMEDIA VIA ZUMA WIRE PHOTO CREDIT ALAMY

autobús comenzó a revisar las estaciones de

radio y se detuvo en una canción que me llamó

la atención.

La letra era diferente a la de las canciones

que yo escuchaba. Describían mi estado en

ese momento: aprisionado, indigno, lleno de

vergüenza y remordimiento. Pero también

prometían libertad y decían que no estaba

obligado a ser quien solía ser. Era como si el

compositor hubiera escrito esa canción sobre

mí y para mí.

Esa noche, busqué la canción. Era “Redeemed”

de Big Daddy Weave. La escuché

varias veces, con la seguridad de que Dios se

me estaba mostrando mediante la letra de esa

canción. Llamé a mi esposa, y le dije que dejaría

la banda y volvería a casa. Mis compañeros no

compartieron su emoción. A partir de ese momento,

no miré hacia atrás.

Lo primero que hice cuando regresé fue

pedirle perdón a mi familia. La había lastimado

de muchas maneras. Unos días después, me

arrodillé y entregué mi vida a Dios.

No tenía idea de con qué palabras orar, pero

ofrecí todo lo que tenía, lo que era un sincero

pedido de ayuda. Estaba cansado de ser quién

era, de lastimar y decepcionar a mi familia y a mí

mismo. No estaba seguro de si había algo utilizable

en mí, pero si lo había, Dios podía tomarlo.

Mientras oraba, se me quitó un peso y por

fin sentí que podía respirar. Eso fue el 10 de

junio de 2012. Tenía 33 años.

Durante los siguientes seis meses, me

concentré en mi relación con Dios y mi

familia. Mi meta era ser mejor esposo, padre

e hijo. Descubrí una nueva pasión por

componer música basada en la fe, pero no

la interpretaba para nadie.

Crystal me animó a ir con ella a una prisión

local para compartir mis nuevos temas y

nuestra historia con mujeres encarceladas.

Me negué, pero ella no aceptaba un no por

res puesta. La siguiente vez que fue, me inscribió

y ordenó ir. Arrastré a Robby, el guitarrista

que me había hecho volver a la iglesia,

para que me acompañara a esa prisión.

Parado frente a esas damas, estaba muerto

de miedo al cantar mi tema “Washed

Clean”. Sentí que no tenía nada valioso que

ofrecerles. Pero pronto entendí que no importaba

lo que yo tuviera para dar, sino lo

que Dios haría a través de mí. Todo lo que

necesitaba era mi disposición para ponerme

de pie y ser Su herramienta.

Al finalizar mi canción y testimonio, oré

por esas mujeres. Cuando abrí los ojos, me

sorprendió ver a 35 de ellas de rodillas,

entregando sus vidas al Señor. Robby y yo

estábamos llorando.

Fue un momento de una redención in­

Izquierda: Zach y su esposa, Crystal, en los

premios Grammy 2020 celebrados en el

Staples Center de Los Ángeles, California.

Abajo: Zach y Dolly Parton interpretando la

canción ganadora del Grammy, “There was

Jesus”, en la entrega 51 de los Premios CMA

en 2019.

No importaba lo que

yo tuviera para dar,

sino lo que Dios haría

a través de mí. Todo lo

que Él necesitaba era

mi disposición para

ponerme de pie y ser

Su herramienta.

creíble para mí. Después de todo lo que había

hecho, fácilmente podía estar cumpliendo una

condena en prisión.

Estando allí, escuché a Dios hablar con claridad

por primera vez. Decía: “Estas son las canciones,

estas son las personas, estos son los

lugares, esta es la música que tengo para que

compongas”.

Desde entonces, he asumido ese llamado

y hago canciones sobre el amor redentor de

Dios. Él ha abierto puertas, y usado mi vida y

mi música de maneras que yo nunca habría

soñado (Efesios 3:20).

Al cantar para Dios y responder a mi vocación,

sea la que sea, me siento cómodo conmigo

mismo. Ya no siento que deba ser ese hombre,

una estrella del baloncesto o una leyenda del

rock. Puedo ser quien fui creado para ser, una

voz para que la gente conozca la bondad de Dios.

No hay nada más liberador.

Para alguien como yo, que ha cometido tantos

errores y continúa haciéndolo, es refrescante

saber que las oportunidades de Dios nunca se

agotan. Durante años, me castigué cada vez

que me equivocaba, creyendo erróneamente

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

17s


La historia de la recuperación de

Zach fue posible gracias al amor

incondicional de Dios y sus padres.

que el Señor esperaba que fuera perfecto.

La verdad es que Dios y Su Hijo, Jesús, son

los únicos perfectos. Dios sabía que todos

necesitaríamos ayuda para hacer las cosas

bien en esta tierra. Por eso, envió a Su Hijo

a morir por nosotros (Juan 3:16). Dios no

busca perfeccionistas; desea personas que

lo busquen a Él con pasión.

Por estos días, estoy aprendiendo a ser

un poco más amable conmigo mismo. No

me malinterpreten; no me propongo equivocarme,

pero inevitablemente lo hago. El

apóstol Pablo tenía este mismo problema.

(Ver Romanos 7:15–25).

Dios sabía que todos

necesitaríamos ayuda para

hacer las cosas bien en esta

tierra. Por eso, envió a Su

Hijo a morir por nosotros.

Solía deprimirme y reprenderme durante

horas, a veces días, cuando eso sucedía. Pero

eso no es lo que Dios desea. Pagó un precio

demasiado alto como para permitirme revolcarme

en la vergüenza y la autocompasión.

Lo que Él quiere es que me levante y corra de

regreso a casa con Él, donde podré recibir Su

regalo de perdón y otra oportunidad.

Las personas a menudo retrasan recibir el

perdón del Señor porque piensan que están

demasiado lejos de él. Algunas creen que deben

tener todo bajo control antes de que Él las acoja.

Pero no es así como Dios obra. Él nos recibe tal

como somos, desastrosos y demás. El Señor se

mostrará a cualquiera que se atreva a buscarlo.

(Ver Mateo 7:7–8, Santiago 4:8).

Si usted es una persona que una y otra vez

se equivoca, no pierda la esperanza. Dios no

está sentado en Su trono en el Cielo con los

brazos cruzados, asqueado de usted. Él no se

arrepiente de haber ido a la cruz por nosotros.

Dios va tras Sus hijos, sin importar cuán lejos

o qué tan rápido corran. No se da por vencido

con nosotros. Nunca lo hará.

Yo hui como el hijo pródigo durante 15 años,

desperdiciando todo lo que mi familia y Dios

me habían dado. (Ver Lucas 15:11–32). Pero

todo el tiempo, el Señor tenía un plan para que

este rebelde desenfrenado se redimiera, y con

Su amor fue tras de mí.

Desde el principio, Dios vio algo en mí que

yo no podía ver. Incluso cuando yo no lo sabía,

Él estaba allí, guiándome. Gracias a Él, ahora

puedo pararme frente a mi desorden y sonreír.

Dios ha tomado todos los trozos de mi vida y ha

hecho algo hermoso con ellos para Su gloria.

Y hará lo mismo por usted.

No importa lo que haya hecho, no importa

cuántas oportunidades haya desperdiciado, no

importa qué tan rápido y lejos haya huido... No

es el fin. Dios no ha terminado con usted. Él es el

Dios de las oportunidades. Y en este momento,

está extendiendo Su mano hacia usted. Tómela.

Yo soy la prueba de que el Señor da la bienvenida

a cualquier rebelde que vuelva a casa.

ZACH WILLIAMS es esposo, padre y uno de los principales

artistas de la música cristiana contemporánea,

con dos premios Grammy en su haber. A través de su

música, Zach ayuda a los demás a descubrir el amor y la

gracia de Dios. Su libro, Rescue Story, narra su viaje de

vuelta con su Padre celestial y está ampliamente disponible

para su compra. Visite zachwilliamsmusic.com.

FOTO CORTESÍA DE ZACH WILLIAMS

18s Número 03 / 2025

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Usted es amado,

sin importar las

circunstancias

LA HISTORIA DE

KIM KETOLA

Mi madre siempre y sin ocultarlo prefirió

a mi hermana. Sin embargo, nunca me

enojé con esta última. La amaba y, de

adulta, en su momento le salvé la vida. En

cuanto a mi padre, sabía que me quería,

pero rara vez estaba en casa, y su ausencia

por trabajo le quitaba calidez a su cariño.

Tampoco estaba resentida por el favoritismo y rechazo

de mi madre, aunque sí me dolía su falta de amor. De algún

modo, mi joven corazón estaba de acuerdo con lo que ima­

FOTO DE ARIZONA PORTRAITS

ginaba que ella creía: que yo era insignificante, sin atractivo

e inaceptable. No encajaba en el círculo de sus afectos.

Aprendí a ponerme una máscara con la esperanza de

ganarme su aprecio. Me convertí en una pequeña artista.

Canté mi primer solo de “Noche de paz” en español durante

mi graduación de jardín de infantes sin una pizca de miedo

escénico. La atención y los aplausos alimentaban mi deseo

de ser vista y aceptada, de ser amada.

Ganar reconocimiento fuera de casa hizo que mi madre

me valorara un poco. Podía ver que estaba orgullosa de

mí a medida que progresaba en el teatro y la oratoria. Me

aceptaron en una de las mejores universidades de arte

dramático.

La gente decía que tenía talento, pero el día de mi primera

audición universitaria, me paralicé. Los pensamientos

negativos asaltaban mi mente. No perteneces aquí. Nunca te

aceptarán. No te necesitan. No sabes nada.

Les presté atención a esas voces y salí del auditorio sin

postularme para una sola obra. Derrotada, comencé a fumar

marihuana e ir a clases por inercia. Además, me volví

promiscua. Estaba tan ansiosa por llamar la atención que

regalaba mi cuerpo a cambio de nada.

Dejé los estudio dos años después cuando un chico

me pidió que me mudara con él. Imaginen el dolor de mi

padre cuando se enteró de

cómo había desperdiciado

mi herencia, mi propia persona

y las oportunidades que

se me habían brindado. Pero

al igual que el padre de otra

alma joven y tonta que está

en la Palabra de Dios (Lucas

15:11–32), el mío simplemente

me amaba.

A los 20 años, por fin dejé a

ese hombre. Me puse a trabajar de camarera y me mudé

a un apartamento tipo estudio en el centro de la ciudad.

Papá se sintió aliviado. Un día, me sugirió: “¿Por qué

no pruebas con la radio? Hay un programa vocacional

aquí que hice a tu edad. Incluso salí al aire en Paducah,

Kim pasó sus primeros

años de infancia

actuando para llamar la

atención de su familia.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025

19s


LA ATENCIÓN Y LOS APLAUSOS ALIMENTARON MI

DESEO DE SER VISTA Y ACEPTADA, DE SER AMADA.

Kim el día de

su boda junto

a su madre.

Celebraban el

regalo de la

restauración

divina.

Kentucky. Tienes una gran voz.

¡Vas a estar fantástica!”.

Intentaba lograr esa meta

cuando conocí a un joven en el

restaurante donde trabajaba.

Me cubrió de poesía y flores,

me dijo que me amaba y que

nos casaríamos. Yo también

lo quería.

Vivimos juntos hasta que yo

completé mis estudios. Conseguí

un empleo en una radio

de una población cercana y

pasé un año volviendo a casa

con él los fines de semana. Y

entonces surgió una oportunidad:

me contrataron en

las Ciudades Gemelas, una plaza importante. A los 23 años,

se materializó mi relanzamiento.

Tres meses después, quedé embarazada. Al principio no

me preocupé mucho; seguramente, nos casaríamos. Pero un

día mi prometido me dijo con naturalidad: “No es el momento.

Aborta, y lo intentaremos de nuevo más adelante”.

Otros me aseguraron que era la mejor decisión. Ni siquiera

me pregunté qué quería. Al igual que en aquella audición,

me paralicé al imaginar la vergüenza de estar soltera y embarazada.

Pero a estas alturas, sabía interpretar el papel y

apegarme al guion.

Me desconecté de mi mente y emociones ese trágico día,

pasé por ese drama como si le estuviera sucediendo a otra

persona. Estuve tranquila hasta que una asistente me tomó

de la mano cuando el procedimiento estaba por empezar y

me preguntó si estaba bien. Su pequeño gesto me despertó

y supe que lo que estaba a punto de ocurrir estaba mal.

Al imaginar a mi prometido en la sala de espera, no sentí

nada más que odio. Pero luego me vi quedándome con

este niño, siendo una madre soltera obligada a trabajar.

No puede ser.

Sintiéndome completamente sola y abandonada a ese

destino no deseado, asentí con la cabeza a la mujer y le dije:

“Estoy bien”.

Quitarle la vida a mi hijo tomó solo un momento, pero he

vivido con eso desde entonces. Más tarde esa noche, tomé mi

propia mano en un intento desesperado por recordar la única

bondad que había recibido ese día. No encontré consuelo.

Desesperada por tener aprobación y propósito, recurrí a

la radio como un escape y una fuente de redención. Me en­

tregué al oficio, que amaba, y escalé posiciones

sin ningún tipo de castidad en mi estilo de vida.

A los 28 años, tuve un deseo urgente de ser

madre. Conocí a un hombre y me casé con él

nueve meses después. Éramos cristianos solo

de nombre y no entendíamos el amor de Jesús ni la cruz.

Tampoco nos comprendíamos entre nosotros ni teníamos

la fe para resolver nuestros problemas matrimoniales.

Pese a nuestros defectos, Dios nos concedió dos hermosos

hijos, pero después de ocho largos y difíciles años,

nos divorciamos. Sus problemas y mi codependencia nos

dejaron a ambos sin esperanzas.

Ese fracaso me llevó a un grupo de apoyo, en el que me

hice amiga de una mujer que me habló del amor incondicional

de Dios y el regalo del perdón. Me indicó que, a pesar

de que Jesús conocía cada detalle de mi vida, siempre me

había amado y me había abierto un camino hacia la sanidad

(Romanos 5:8).

Ella me mostró 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros

pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros

pecados y limpiarnos de toda maldad” (NTV). Y mi

amiga luego dijo que el Señor me amaba tanto que igual

habría enviado a Jesús a morir por mí…aunque yo fuera la

única persona que necesitara salvación (Lucas 15:4).

Me cautivó la idea de un amor así. ¿Podía existir? ¿Cómo

sería ese Jesús?

Reflexioné sobre esas preguntas durante semanas hasta

que un día, finalmente cedí y creí en lo que mi amiga insistía:

Jesús me ama porque eso es lo que Él es: amor.

En la fe, recibí Su regalo de amor y perdón. Hallé consuelo

al saber que Dios era mío y yo, Suya. Yo le pertenecía (Juan

1:12; 1 Juan 3:1).

Poco después de eso, conocí a mi esposo Bruce, quien

también se había divorciado recientemente. (Podemos

leer su historia en la página 22s). Asistíamos a su iglesia,

donde me instruyeron en mi nueva fe. Allí descubrí la verdad

y la belleza de la Palabra de Dios, que cobró vida en mí

(Hebreos 4:12).

Pero durante los primeros 10 años después de que mi

fe se hiciera real y más de 20 años luego de mi aborto, me

guardé el oscuro secreto de esa pérdida. No imaginaba que

mis nuevos amigos, que parecían tan religiosos y rectos,

me aceptarían si sabían de mi pasado.

Estaba atrapada en el sufrimiento mundano, un callejón

sin salida de remordimiento y dolor. Lo que necesitaba era

una tristeza divina que me condujera al arrepentimiento

(2 Corintios 7:10). Descubrí ese dolor en un retiro de discipulado

en 2001, en el que me desafiaron a imaginarme a

mí misma en la crucifixión de Jesús y preguntarme quién

representaba mejor el estado de mi corazón. ¿Las mujeres

que lloraban? ¿La multitud enojada? ¿Pilato? ¿La esposa

de Pilato? (ver Mateo 26–27; Marcos 15; Lucas 23 y Juan

20s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


FOTO DE ARIZONA PORTRAITS

18–19). Decidí que era más como los guardias que apostaron

por el manto de Jesús.

Yo codiciaba ese manto para mis propósitos: aumentar mi

valía y valor ante los demás. El peso de mi egoísmo me puso

de rodillas y dije llorando: “Te he crucificado, Jesús, y lo siento

mucho. No quiero que sufras por mis errores”.

Mi corazón se rompió al pensar en la valentía de Cristo, que

dio Su vida por nosotros. Me dio el coraje para cruzar una línea

y declararme responsable de todo. Esperé un largo rato, esperando

ser juzgada, pero en cambio, escuché al Señor susurrar

en lo más íntimo de mi ser: “Ahora di a los demás que los amo”.

“Pero, Señor”, contesté, “¿después de todo lo que he hecho?”.

¡No era digna de hablarles a otros acerca de Él!

“Sí”, afirmó. “Entiendes la profundidad de mi amor. Anda.

Diles que los amo”.

Por primera vez, me di cuenta de mi valor ante los ojos de

Dios. En toda mi vida, nunca me había sentido amada. Pero

ahora lo veía: merecía contarles a otros del amor de Jesucristo

EL AUTOCASTIGO NO ES EL PLAN DE DIOS

PARA NINGUNO DE NOSOTROS. ÉL PAGÓ

POR TODOS NUESTROS PECADOS.

(un afecto muy valioso) porque lo había experimentado.

Al día siguiente, una mujer me relató que había perdido un

hijo por un aborto. Ya sin vergüenza, le dije que yo también

me había hecho uno. Lloramos juntas mientras el milagro de

la gracia nos inundaba y nos aseguraba que Jesús contenía a

nuestros hijos en el Cielo.

Desde entonces, Dios me ha permitido compartir Su amor

en muchos lugares y con muchas personas, incluso en retiros

de fin de semana organizados en prisiones a través del ministerio

Kairos Prison.

Con el paso de los años, el Señor ha seguido sanando las

heridas de mi pasado, incluyendo mi relación con mi madre.

Dios me dio el regalo de cuidarla al final de su vida, un tiempo

durante el cual ella me reveló cómo se había visto obligada

a abortar con tan solo 17 años. Seis décadas después, aún

la afectaba en lo más profundo de su ser el trauma de enterrar

a su hijo, sola y asustada.

Mucho más adelante, Dios me indicó que el rechazo de mi

madre hacia mí podía reflejar su decepción al no recibir un

hijo para reemplazar al que había perdido cuando era una

adolescente temerosa y desesperada. Cargada de compasión, la

perdoné por completo. Hoy, espero con ansias nuestro bendito

reencuentro en el Cielo.

Poco después de la muerte de mamá, me convertí en donante

de riñón en vida en beneficio de mi hermana. Mediante ese

acto, pasé de ser una persona que había quitado una vida a

una que dio un regalo que salvó otra.

Muchas mujeres y hombres han confesado su participación

en abortos, especialmente en cárceles y prisiones.

Anhelan la gracia, el perdón y la sanidad de Dios, pero

les cuesta recibirlos porque se aferran a su sufrimiento y

vergüenza como una forma de no dejar ir a pequeñas vidas

que partieron demasiado pronto. Es lo único que tienen.

Otros piensan que hundirse en la vergüenza honra al niño

que lastimaron.

Pero esa no es la voluntad de Dios. Hacer esas cosas nos

lleva a rechazar la gracia y misericordia del Señor, y nos

mantiene en un ciclo de autocastigo constante. Ese dolor

no es el plan de Dios para ninguno de nosotros. Él pagó por

todos nuestros pecados, incluso el del aborto, en la cruz

(Romanos 3:21–31). También abrió un camino para que

volvamos a ver a nuestros hijos en el Cielo. Si creemos en

Jesucristo, tenemos el regalo de la eternidad junto a nuestros

pequeños. Podemos llorar con esperanza.

Si usted ha estado cargando el peso de la vergüenza, el

arrepentimiento y el dolor por un aborto, o cualquier otra

acción, lo animo a que lo ponga, de una vez por todas, al

cuidado del Señor. Reciba Su presente de misericordia y

gracia.

Usted es merecedor de perdón y amor, ¡pase lo que pase!

KIM KETOLA es capellana y defensora de la postura provida. Es una escritora y locutora

galardonada cuya experiencia trasmite a los heridos por el aborto. La segunda edición

de su libro, Cradle My Heart, Finding God's Love After Abortion, está disponible en Amazon.

Obtenga más información en cradlemyheart.org.

Kim y Bruce

encontraron

consuelo en

experiencias

compartidas y

emprendieron

juntos un

viaje de fe y

sanación.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025

21s


El significado

de la gracia

LA HISTORIA DE

BRUCE KETOLA

“Si quieres romper conmigo,

lo entenderé”, dije,

mirando su rostro en

busca de cualquier señal

de que quisiera hacerlo.

Kim no se merecía lidiar con mis problemas.

Ya había pasado por un matrimonio difícil y un

divorcio. Y ahora, ahí estaba yo, causándole más

dolor.

“Anoche estrellé mi auto después de beber de

más”. Para mi sorpresa, no me gritó ni se fue. En

cambio, me escuchó con atención y me dio su

gracia en vez de abandonarme.

Alguien definió la gracia como recibir algo

bueno que uno no merece. Es una idea compleja

y un regalo a veces difícil de aceptar. Siempre le

agradeceré a Kim haberme dado ese inmerecido

presente de amor, perdón y aceptación después

de mi falta.

No era la primera ni la segunda vez que me

salvaba de las consecuencias de conducir ebrio.

Por suerte, sería la última.

Mi primer accidente ocurrió en mi último año

de secundaria cuando salí de fiesta con algunos

chicos mayores que yo. El segundo, ya con más de

20 años, se produjo al final de un día de bebida

en un picnic de una empresa. Y el último, un

volcamiento, pasó al final de una noche de tragos

con un amigo.

Quien me conocía jamás habría adivinado

que tenía problemas de bebida. Ninguno de los

incidentes anteriores había terminado en arresto

o una multa por conducir bajo los efectos del

alcohol, así que nadie estaba al tanto. Hacía bien

el papel de buen muchacho, trabajador y reli­

gioso, que, además, era un hijo primogénito

responsable y capaz.

Sabía lo que debía hacer porque lo había

visto de niño. Tuve padres amorosos que nos

llevaban a mis hermanos y a mí a la iglesia

todas las semanas. También nos inculcaron

una excelente ética de trabajo. Mamá se

encargaba de cuidar de los niños en casa

mientras papá trabajaba intensamente hasta

tarde para mantener a su familia.

Sin embargo, después de la iglesia, a menudo

visitábamos a nuestras muchas tías y tíos.

Allí, veía el modelo de otra cosa: los hombres se

reunían para beber cerveza y emborracharse.

Para mi pequeña mente, eso era lo que hacía

un hombre.

Las cosas cambiaron para mi hermano, Mike,

y para mí cuando nuestro hermano, Brian, nació

con síndrome de Down. Ahora, no me malinterpreten,

amaba a mi hermano, quien me

enseñó el valor de cada vida. Pero al mismo

tiem po, sentía que habíamos perdido a nuestra

madre. Yo tenía diez años.

Ella estaba muy ocupada, así que aprendí a

FOTO DE ARIZONA PORTRAITS

22s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


negar mis emociones. Cuando era adolescente,

descubrí que beber me ayudaba a evadirme de

mis sentimientos negativos. También me daba

una sensación de pertenencia. Mis padres ignoraban

todo.

Después de que me confirmaran en la iglesia

a los14 años, dejé de ir a los servicios con regularidad.

Y cuando obtuve mi licencia de conducir,

empecé a trabajar los domingos para no asistir

en absoluto.

¿Qué importaba? Sentía que ya tenía todos los

requerimientos de fe para llegar al Cielo. No tenía

idea de lo que decía la Biblia sobre ser cristiano,

un seguidor de Jesús, o cómo tener la vida eterna.

No entendía el regalo de la gracia de Dios, lo que

significaba tener una relación con Jesús, o por

qué debía querer o necesitar tenerla.

Años más tarde, en la universidad, conocí y

me casé con mi primera esposa. Ella estaba estudiando

medicina. Queríamos tener hijos, pero

sabíamos que su trabajo lo dificultaría. Cuando

nació nuestro hijo, acepté quedarme en casa

para cuidarlo. Cuando tuvimos a nuestra hija,

nuestra familia parecía completa.

Me encantaba ser un padre presente, pero no

me daba cuenta de que había problemas importantes

en mi vida. Para empezar, incluso después

de dos accidentes automovilísticos, no se me

había ocurrido que bebía demasiado. Tampoco

veía que tenía dificultades matrimoniales.

En 1988, un par de años después del nacimiento

de nuestra hija, mi esposa y yo nos

divorciamos. Yo me acercaba a los 40 años,

comenzaba de cero y negociaba un acuerdo

de custodia compartida. Esta nueva situación

afectó a nuestra familia. Pero en medio de esos

retos, comencé a darme cuenta de lo sagrado

del matrimonio, y de mi necesidad de Dios y una

compañera cristiana.

Cuando los niños tenían siete y cinco años,

fueron a una escuela bíblica de vacaciones (VBS,

como se le conoce en inglés). Les encantaba:

jugaban, hacían manualidades y aprendían sobre

Dios. Regresaban a casa queriendo que los

bautizaran.

Yo tenía años sin ir a la iglesia, quizás solo

por una boda o un funeral, pero acepté lo que

pedían. A la semana siguiente, los bautizaron

en la iglesia donde mi hija cursaba preescolar.

Comenzamos a ir juntos a los servicios.

En 1991, en una fiesta de Navidad, unos

amigos en común me presentaron a una dama

llamada Kim. Nos identificamos gracias a

experiencias compartidas y nos ayudamos a

recuperarnos de nuestros respectivos divorcios,

criar a nuestros cuatro hijos y cultivar

nuestra fe. Al poco tiempo, nos casamos.

Educábamos a nuestros niños en la iglesia

y desempeñábamos varios roles allí. Pero

ninguno de los dos tenía una relación personal

con Dios. Sí, ambos habíamos profesado

que Jesús era nuestro Salvador, pero no lo

conocíamos como Señor de nuestras vidas.

Para mí, la fe todavía significaba obedecer las

reglas y ser una buena persona. Dios aún no

había transformado mi corazón.

Casarse por segunda vez es complicado,

aunque se tenga todo el amor del mundo.

Llevar una familia mixta, sostener dos

carreras profesionales y lidiar con asuntos

pendientes de matrimonios anteriores crea

tensiones que pueden amenazar hasta los

vínculos más fuertes.

Llevábamos alrededor de ocho años juntos

cuando a Kim y a mí nos invitaron a un retiro

en nuestra iglesia. Durante el fin de semana,

nuestra fe de repente se volvió real y personal.

Finalmente entendimos que nuestra

posición ante Dios no dependía de nuestras

como hijo pródigo y mi actitud superficial ante

la fe. También conversé de mis tres accidentes

de auto por la bebida, con cuidado de señalar

que no era alcohólico ni nada así.

Un miembro del equipo me llevó a un lado en

silencio y me dijo: “Bruce, tienes un problema.

Incluso un solo accidente relacionado con el alcohol

es una gran señal de alerta. Por favor, no te

arriesgues a que eso vuelva a suceder”.

Dios usó sus palabras para mostrarme mi

pecado y convencerme de que dejara de beber.

Pero no fue fácil. Mi trabajo corporativo implicaba

grandes cantidades de alcohol, cigarros

y clubes de estríperes. ¿En parte no se basaba

mi éxito profesional en mi capacidad para integrarme

al grupo?

Recordé a un jefe de años anteriores que había

señalado a un compañero de trabajo diciéndome

que era cristiano. Ese hombre no bebía ni participaba

en las actividades extracurriculares.

Pensé que si él podía soportar la presión, yo al

menos podría intentarlo.

Comencé a estudiar la Biblia con más ahínco.

En lugar de leer un breve devocional, cerrar el

libro y seguir mi camino, me sumergía en las

Escrituras para buscar, con la ayuda de Dios,

su significado.

FINALMENTE ENTENDIMOS QUE NUESTRA

POSICIÓN ANTE DIOS NO DEPENDÍA DE

NUESTRAS BUENAS

OBRAS, SERVICIOS

O ASISTENCIA A

LA IGLESIA.

buenas obras, servicios o asistencia a la

igle sia. Solo se basaba en lo que Jesús había

hecho por nosotros (Efesios 2:8–9). A través

del Espíritu Santo, Dios nos ayudó a descubrir

la verdad de Su gracia y nos liberó de distintas

emociones que nos impedían avanzar con Él.

En mi caso, eran el orgullo y la ira. Kim

se liberó de la culpa de un aborto que había

tenido antes de conocernos. (Lea su historia

en la página 19s).

Poco después, nos invitaron a servir en

el ministerio Kairos Prison. Los líderes me

pidieron contar a los encarcelados lo que significaba

ser cristiano. Hablé de mi pasado

Bruce y Kim se conocieron en una fiesta de Navidad en

1991. Fusionar sus familias y el recuerdo de las penas

del pasado fue un desafío, pero con Dios lo lograron.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025

23s


Arriba: Bruce y Kim disfrutan del golf y de

compartir con su amigo de cuatro patas.

Derecha: Bruce preside el ministerio

Kairos Prison en Arizona.

NO SOY DIFERENTE

DE LOS QUE CUMPLEN

CONDENA POR

DELITOS GRAVES,

SIMPLEMENTE A MÍ

NO ME ATRAPARON.

NO VOY A LA CÁRCEL

A PREDICAR; ESTOY

ALLÍ PARA ESCUCHAR

Y AMAR.

Cuando leí la sabiduría

de Efesios 5:18, me la tomé

en serio. Dice: “No se emborrachen

con vino, porque

eso les arruinará la vida.

En cambio, sean llenos del

Espíritu Santo” (NTV). Dejé

de beber por completo.

También dejé de ir a

clubes de estríperes para

hacer reuniones de trabajo

y evité las películas con

clasificación R después

de leer Mateo 6:22–23.

Me reveló que el ojo es la

lámpara del cuerpo, lo que

quería decir que lo que veía influía en mi vida.

Establecer esos nuevos límites me mantuvo

bajo la luz del amor de Dios y fuera de la oscuridad.

Me acerqué más al Señor y me alejé de

mi antiguo yo mientras armonizaba mi vida

con Su Palabra. Kim experimentaba lo mismo y

nuestro matrimonio pronto cambió para mejor.

El Espíritu Santo nos llevó a ambos a un

lugar de libertad (ver Juan 8:36; 2 Corintios

3:17). Por ejemplo, Dios acabó con mi ansiedad

permanente con respecto al dinero cuando

confié en Él para tener mi pan de cada día

(Mateo 6:11).

También me liberó de mi sentimiento

de culpa cuando le pedí perdón por mi

participación en dos abortos en relaciones

anterio res. A través del ayuno y la oración, el

Señor me dijo que esos preciosos hijos estaban

con Él. Les di nombres para dar honor y dignidad

a su memoria.

Han pasado 32 años desde que le confesé ese

accidente automovilístico a Kim. Hoy nuestro

matrimonio es más fuerte que nunca. A los dos

nos apasiona servir al Señor y Su pueblo, así

como amar a nuestros nueve nietos.

Durante las últimas dos décadas, el ministerio

penitenciario ha sido mi principal propósito,

después de la fe y la familia. Como presidente

estatal del ministerio Kairos Prison de Arizona,

tengo la bendición de servir a las preciadas posesiones

de Dios que están tras las rejas y ayudar

a otros a hacer lo mismo.

No soy diferente de los que cumplen condena

por delitos graves, simplemente a mí no me

atra paron. No voy a la cárcel a predicar; estoy

allí para escuchar y amar.

Uno de los pilares del ministerio Kairos es

que Cristo cuenta con nosotros. Él es el único

que puede cambiar un corazón. Y cuando lo

hace, le debemos a Él mostrar nuestro amor en

el servicio a los demás. Debemos sacrificarnos

por el bien de los otros y de Dios (Romanos 12:1).

Eso significa desechar la lujuria de la carne y los

ojos, y la soberbia de la vida (1 Juan 2:15–16).

Dios nos ayudará a rechazar incluso las cosas

más difíciles.

Con el tiempo, el Señor incluso me dio corazón

para servir a mi padre. Me convertí en su

cuidador después de que sufriera una sobredosis

de cocaína y alcohol. Tenía demencia por el licor

y comienzos de Alzheimer. Entendí que sin Dios

también podía terminar así.

Tuve que trazar límites firmes con papá, y

hacer lo me enseñó que la gracia también requiere

de la verdad. Con la ayuda de Dios, estuvo

a mi lado sin sustancias varios buenos años antes

de su fallecimiento.

La gracia de Dios es asombrosa. Nos da tantas

cosas maravillosas que no merecemos: vida eterna

y una existencia plena en la tierra. La gracia

que da al pródigo, el superficial, el adicto y el

santo es profunda. Y Él nos llama a compartir

esa bendición con el mundo.

BRUCE KETOLA se desempeña como presidente

estatal del ministerio Kairos Prison de Arizona. Junto

a su esposa Kim tiene cuatro hijos y nueve nietos.

Su mayor alegría y deseo más profundo es que otros

tengan una relación personal con Jesús. Obtenga más

información en kairosofaz.org.

FOTO DE ARIZONA PORTRAITS

24s Número 03 / 2025 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


UN PASO ADELANTE

Dios nunca

nos descarta

POR JANICE MARIE MEIDEL

ME DESPERTÉ CON UNA MAÑANA DE NIEBLA, a mitad de camino entre el invierno

y la primavera. La lluvia visitó las plantas que nacían y dejó gotas sobre hojas de un

verde brillante. Los brotes de nueva vida en los árboles desnudos me recordaron el

compromiso de Dios de revivir Su creación. Sin embargo, en mi interior aún estaba la

obstinada esterilidad de la estación fría. Con un suspiro, oré para que Él me renovara.

Consumida por la tristeza y la preocupación, estaba atrapada en la red del creciente

problema de mi esposo con la bebida. Los pegajosos hilos de engaño y manipulación

del licor me envolvían en un miedo paralizante. Aun así, me guardaba todo.

Pero un día en un estudio bíblico para mujeres, no aguanté más. No quería ser de

esas personas que cuentan demasiado, pero tenía que dar voz a la tormenta que se

agitaba dentro de mí desde hacía mucho tiempo. Cuando terminé, esperaba palabras

cálidas y reconfortantes, o al menos algunos abrazos inseguros.

En cambio, una mujer me soltó: “¿De verdad crees que deberías trabajar con adolescentes

impresionables?”. Al parecer, me consideraba a mí inestable y a mi familia

demasiado problemática para el voluntariado que yo hacía en la secundaria local. Esa

persona indicó que debía renunciar a mi puesto de líder en el estudio bíblico devocional

para estudiantes. Me sentí atónita y desanimada al ser vista como inadecuada.

¿Alguna vez lo han descartado con el argumento de no es apto? ¡Duele!

La idea de no estar a la altura me dejó frustrada y luchando contra una sensación de

rechazo. Pero luego recordé que el Señor mismo dice: “Mi gracia es todo lo que necesitas;

mi poder actúa mejor en la debilidad” (2 Corintios 12:9 NTV).

La Biblia da muchos ejemplos en los que Dios usa a quienes el mundo rechaza (1

Corintios 1:27). Pienso en Rahab, que creía en Dios, aunque su vida no lo reflejaba. Sus

faltas anteriores no la excluyeron de unirse al plan de Dios cuando los israelitas llegaron

a Jericó. De hecho, el Señor la honró al incluirla en la genealogía de Jesús (Josué 2:1–22;

Mateo 1:5). Pienso también en Pedro, quien negó conocer a Cristo, pero más tarde

predicó a multitudes que recibieron la salvación (Marcos 14:66–72; Hechos 2:14–41).

Agradezco que Dios use a las personas a pesar de sus dudas, debilidades, faltas pasadas

y circunstancias problemáticas, puesto que yo soy una de ellas.

El caos que conllevaba el abuso del alcohol

empeoró y, a menudo, me sentía agitada y sola.

De vez en cuando, me sorprendía pensando en

formas malsanas de recuperar un sentido de

pertenencia o simplemente de sobrellevar la

situación. Pero me aferraba a las Escrituras que

me recordaban quién era.

La Palabra de Dios dice que Él me elije (Juan

15:16) y que se deleita en mí (Salmo 18:19). Yo

soy Su obra maestra (Efesios 2:10) y Él me creó

para vivir con abundancia en Su poder (Juan

10:10; Efesios 3:20). Yo decidí creer en la Palabra

del Señor por encima de mis pensamientos más

negativos y sentimientos más apremiantes.

Dios sabe lo fácil que es para nosotros arruinar

nuestras vidas, pero eso no le impide tomar

nuestros pecados pasados, presentes y futuros, y

darnos Su justicia (2 Corintios 5:21). Él nos hace

justos en Su gracia por medio de la cruz.

Toma nuestras preocupaciones, flaquezas y

temores también, y los cambia por Sus propósitos

redentores. Puede que nosotros no entendamos

ese propósito, pero Él sí. Por eso es

crucial permanecer cerca del Señor.

Con la fuerza de Dios, continué trabajando con

jóvenes en diversos roles. La fortaleza interior

y la paz que crecieron en mí gradualmente me

afianzaron en un sentido de valía que nunca

hubiera alcanzado por mí misma o con ayuda de

nadie. Aprendí que esa valía no depende de cómo

me ven los demás. Es permanente por lo que

Cristo ha hecho por mí.

Cuando reconocemos a Cristo como nuestro

Salvador, nuestra valía también es permanente.

No importa quiénes seamos o lo que hayamos

hecho, Dios igual va tras nosotros y quiere

utilizarnos. Nuestras acciones no nos hacen

indignos de Su amor y perdón. Su muerte y resurrección

hace mucho tiempo saldaron la deuda

contraída por nuestro pecado.

Al recibir Su sacrificio como propio, complacemos

a Dios, quien nos acepta a plenitud. Entonces,

incluso en el caos, Él nos hace aptos para

compartir esta gran esperanza con los demás.

JANICE MARIE MEIDEL es esposa, madre, abuela

y autora de libros infantiles. Ha trabajado con la

organización Youth for Christ en tutoría de chicas

adolescentes. Actualmente es escritora colaboradora de

varias revistas e intenta animar a otros por medio de la

Palabra de Dios.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 03 / 2025

25s


VIDAS TRANSFORMADAS

Dios cubrirá sus necesidades

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

CADA SEMANA, MI ASISTENTE, CARLA, Y YO tenemos el

privilegio de compartir con hombres encarcelados en nuestro centro

de detención local y de animarlos con la Palabra de Dios.

Cuando entramos en la sala, siempre me sorprende ver cómo apagan

la televisión, guardan sus tabletas, toman sus Biblias y sillas, y se

reúnen para escuchar sobre la bondad de Dios, sin importar su nivel

de fe o afiliación religiosa.

También informamos a quienes asisten a nuestro estudio sobre

los recursos disponibles a través de nuestros aliados, como Hope

Is Alive (HIA), un programa nacional de rehabilitación para adictos.

Uno de los hombres que visitamos, Dyrique, decidió postularse

a HIA y lo aceptaron. Estaba emocionado con la oportunidad, pero

solo podía conseguir $250 de los $750 que necesitaba para entrar

en el programa. Carla y yo oramos por él, y le recordamos que Dios

siempre provee para Sus hijos.

Unas semanas más tarde, Dyrique oró para recibir a Jesús como Su

Señor y Salvador durante nuestra visita semanal. Yo estaba eufórica

y le dije que Dios le daría los $500 restantes que necesitaba.

Basé mi promesa en Filipenses 4:19, que dice: “Este mismo Dios

quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas

que nos ha dado por medio de Cristo Jesús” (NTV). También le hablé

de otros pasajes de las Escrituras, como el Salmo 37:25, Mateo 6:25–33

y Romanos 8:28.

Sin embargo, debo admitir que en secreto buscaba formas de ayudar

a Dios. No quería que se viera mal. ¡Oh, qué poca fe la mía! Sentí que

Dios me decía que esperara, y me contenta mucho haberlo hecho.

Al día siguiente, Dios proveyó para Dyrique y me demostró que no

necesitaba mi ayuda para demostrar su lealtad.

Cuando la directora del programa de la cárcel dijo que habían

llegado fondos para cubrir su ingreso al programa HIA, Dyrique no

podía creerlo. Incluso admitió que había estado a punto de pedir

que se retirara su solicitud. No pensaba que Dios satisfaría sus

necesidades.

Sus dudas eran comprensibles porque este joven vivía en la cárcel.

No tenía apoyo financiero externo ni ningún tipo de recursos.

Agradezco que Dios se haya presentado para ayudar a Dyrique a

que entrara a un programa de rehabilitación de tanta calidad. Me

alegra que Dios haya provisto los fondos justo antes de que retirara

su solicitud. De lo contrario, se habría perdido la provisión de Dios.

También me alegra que el Señor haya provisto la suma antes de

poner yo en marcha mis planes. Con frecuencia me he adelantado a

Dios con buenas intenciones.

A través de esta experiencia, el Señor me recordó que lo que predico

en las cárceles y prisiones, tanto en persona como mediante

las tabletas de los correccionales, es verdad. Lo sé en mi corazón,

pero a veces el miedo me lleva a la duda. La provisión de Dios para

Dyrique me recordó que nadie ni nada está fuera del alcance de mi

Señor (Lucas 1:37).

Su promesa de no decepcionar es para todos (Romanos 10:11).

Dios satisface todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), va más

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VIDAS TRANSFORMADAS

allá de lo que imaginamos (Efesios 3:20), y nos concede los deseos de

nuestro corazón (Salmo 37:4).

Ahora, no puedo asegurar que actuará tan rápido como lo hizo con

Dyrique o que siempre responderá de la manera que usted quiere,

pero le aseguro que Él siempre está resolviendo las cosas para su

bien (Romanos 8:28).

Tal vez usted esté teniendo dificultades para mantenerse en la fe o

creer en un futuro mejor. No es fácil, lo sé. Llevo décadas caminando

con el Señor y, como puede ver, todavía dudo. Y eso no es bueno porque

una persona que duda no recibe nada de Dios (Santiago 1:6–8). La

incredulidad impide a Dios obrar en nuestras vidas (Mateo 13:58;

Marcos 6:5–6).

Si alguna vez hubo alguien que pudo haber dudado de Dios, fue

Abraham. Ese hombre y su esposa eran tan viejos como la tierra

cuando Dios les dijo que tendrían un hijo y darían a luz a una nación

a través de ese niño. Pero Abraham no dudó.

Dyrique ha presenciado constantemente la fidelidad de Dios desde

su liberación. En la foto, vemos a Kristi bautizarlo, mayo de 2025.

Incluso cuando no había razón para la esperanza,

Abraham siguió esperando, creyendo que llegaría

a ser el padre de muchas naciones. Porque Dios le

había dicho: “¡Esa será la cantidad de descendientes

que tendrás!”.

Y la fe de Abraham no se debilitó, aunque, a los 100

años, pensó que su cuerpo estaba casi muerto, al

igual que el vientre de Sara.

Abraham nunca vaciló en creer en la promesa de

Dios. De hecho, su fe se fortaleció y así glorificó a

Dios. Estaba plenamente convencido de que el Señor

es capaz de hacer todo lo que promete. (Romanos

4:18–24 NTV)

Abraham se negó a permitir que sus circunstancias de bilitaran

su fe. Podía haber pensado en su edad y la de Sarah, y decir: “¡Estamos

prácticamente muertos! No hay forma de que tengamos un hijo”. Y

en condiciones normales, habría tenido razón. Pero Abraham sabía

que Dios no está limitado por lo natural.

Romanos 4:17 (NTV) dice: “Abraham creyó en el Dios que da vida

a los muertos y crea cosas nuevas de la nada”. Abraham se centró en

el poder y el carácter de Dios, no en sus circunstancias, detractores

o sentimientos.

LA FE ES COMO UN MÚSCULO: CUANTO

MÁS LO USAMOS, MÁS FUERTE SE VUELVE.

Como resultado, Abraham vivió las promesas de Dios. Hebreos

11:12 (NTV) dice: “Una nación entera provino de este solo hombre,

quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos; una nación con

tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos y la arena de

la orilla del mar, es imposible contar”.

¿Entendió usted eso? ¡Toda una nación vino de un hombre que

estaba casi muerto!

¿Cuántos milagros nos hemos perdido por no creer en Dios? ¿Cuántas

respuestas del Señor tuvimos en la puerta principal cuando nos

dimos por vencidos o nos adelantamos a Él? Aprendamos de Abraham

(usando Romanos 4) a recibir la provisión de Dios, darle gloria e influir

positivamente en nuestro mundo.

Abraham mantuvo su esperanza incluso cuando no había

razón para hacerlo. Una esperanza bíblica no es vacilante. Es saber

con certeza que Dios cumplirá Sus promesas, pase lo que pase. Es una

esperanza que dice: “Dios lo dijo, yo lo creo, y eso es suficiente para mí”.

Ese tipo de fe es posible solo cuando llegamos a conocer a Dios a

través de Su Palabra, y cuando damos un paso de confianza y obediencia.

La fe es como un músculo: cuanto más lo usamos, más fuerte

se vuelve.

Abraham no vaciló en creer en las promesas de Dios. Creer en

la promesa de Dios significa aferrarse a ella. Agarrarse y no soltarla.

Es negarse a renunciar a Él y no seguir a nada más.

No sé lo que usted necesita hoy, pero Dios sí. Continúe orando

(1 Tesalonicenses 5:17), rodéese de personas llenas de fe y sumérjase

en la Palabra de Dios. En ella, encontrará un tesoro de promesas.

Memorícelas y vincúlelas a su situación. Eso fortalecerá su fe y le

ayudará a permanecer completamente convencido de que Dios hará

lo que prometió.

¡Amigo, Dios lo cubre! Él tiene un plan (Jeremías 29:11), y sabe exactamente

cuándo ejecutarlo. No se rinda. Él satisfará sus necesidades.

Oremos: Dios, ayúdame a estar completamente convencido de que harás

lo que prometes. Dame la fuerza y el coraje para seguir esperando cuando no

haya razón para esperar. Ayúdame a aferrarme a Tu verdad y no dejarme

llevar por las circunstancias, las voces en mi cabeza o mis sentimientos.

No quiero apresurarme, sé que eso sería un desastre. Yo tampoco quiero

rendirme. Quiero ver Tu fidelidad. Amén.

KRISTI OVERTON JOHNSON motiva a las personas y les da herramientas

para que logren la victoria mediante sus historias, conferencias y ministerio

carcelario. Para más información, visite kojministries.org.

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27s


TRAS LAS REJAS

El poder del perdón

Recientemente, el equipo de correspondencia de VL recibió un

podero so testimonio de John, un hombre que ha estado encarcelado

en el Departamento de Correccionales de Florida durante más

de 20 años.

En él, John admitió que durante años no quiso tener nada que ver

con Dios. Lo culpaba de todo el desastre por el que había pasado. Sin

embargo, sus acusaciones no desanimaron a Dios, y cuando menos

lo esperaba, el Señor orquestó una increíble historia de redención.

Ocurrió después de que John estuviera en confinamiento médico

por mucho tiempo. Desesperado por salir de su celda, le pidió al

guardia que lo llevara al servicio religioso que se celebraba los fines

de semana en la prisión. Dios aprovechó esta oportunidad para

extender la mano a uno de Sus hijos perdidos y heridos. Escuche la

historia que narra John:

Mientras estaba en el servicio, el pastor invitó a

hablar a quien quisiera. De repente, el hombre del

banco detrás de mí se puso de pie y dijo: “Predicador,

hay algo que me pesa desde hace 22 años y necesito

sacármelo. Le disparé a un hombre y casi lo maté.

Durante años, he orado para que Dios me permita

volver a verlo y pedirle perdón. Ese hombre está en este

servicio en este momento”.

Me di la vuelta y vi al hombre que me había disparado

siete veces a quemarropa. Las lágrimas corrían por su

rostro mientras me pedía que lo perdonara. Yo siempre

había dicho que si alguna vez lo volvía a ver, lo mataría.

Pero en cambio, las lágrimas también corrieron por

mis mejillas y lo siguiente que supe fue que esa persona

y yo nos estábamos abrazando. El pastor vino y oró con

nosotros. Después le dije al hombre que lo perdonaba.

Estoy orgulloso de decir que a partir de entonces,

soy una persona transformada. Ahora predico a 500

hombres en prisión, y convierto a jóvenes y viejos en

soldados al servicio de Jesús. Le agradezco a Cristo a

diario por usar el encierro para hacerme desear tanto

salir de esa celda como para ir a la iglesia. Me siento

mucho mejor ahora que ya no odio.

Gracias, John, por compartir tu historia. Muestra cómo el perdón

puede llevarnos a un estado de libertad. A continuación, varios de los

miembros de nuestro equipo que han estado encarcelados relatan

cómo el regalo del perdón de Dios transformó sus vidas.

KORY GORDON

De niño, me lastimaron personas que debieron

protegerme. Sus acciones llevaron mi vida por un

camino de destrucción. Sin perdonarlos, jamás

habría encontrado la sanidad.

No perdonar es como beber veneno y esperar a

que la otra persona muera. Se necesita humildad

para perdonar. El orgullo se aferra a los errores

de los demás. Debemos entender que ninguno de

nosotros es digno de la gloria de Dios.

Jesús vino a salvarnos. Sin embargo, el hombre lo

rechazó, lo acusó en falso y finalmente lo asesinó.

Pero Cristo lo perdonó. Como Él, demos todos el

perdón a los demás por sus errores. Es la única

forma de vivir.

SHERIDAN CORREA

El perdón me salvó la vida. Después de años de

adicción, relaciones rotas y encarcelamiento, recibí

el perdón de Dios por mis pecados y faltas. Eso me

liberó del miedo y la vergüenza.

Recibir Su gracia me dio el coraje para perdonar

a los demás y a mí misma. Rompió mi círculo de

amargura e inestabilidad mental, y me abrió la

puerta hacia la sanidad y el propósito. Hoy camino

en libertad, ayudando a otros a encontrar lo mismo.

El perdón no es algo de una sola vez, sino un estilo

de vida que transforma mi corazón y mis relaciones

de modo constante. Es una forma en la que vivo

dentro de la victoria.

ROBERT WHITNER

“Debería morir, señoría”, dijo un familiar de la

víctima de mi crimen con pena capital. Yo estaba

parado solo y avergonzado ante el juez, bajo el peso

aplastante de la culpa. En ese momento, lo único

digno de redención que había hecho era confesar mi

crimen, lo que me había brindado cierto alivio.

Pero no fue sino años después, cuando encontré

al Señor y recibí Su perdón, que encontré la

verdadera libertad. Entender que Dios envió a

Su Hijo a morir por mis pecados para que yo no

tuviera que perecer lo cambió todo. Y si Él puede

perdonarme por lo que hice, con mucha más razón

yo debo perdonar a los demás.

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¿QUIERE CONOCER A JESÚS?

“Vengan a mí todos ustedes que

están cansados y agobiados, y yo

les daré descanso.” —Mateo 11:28

¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón? ¿Restauración?

Clame a Jesús, acéptelo como su Salvador, y será hecho completo.

OBRAS DE ARTE DE ALBERTO HENRIQUEZ

Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un pecador y

necesito un Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por

hacerme de nuevo. Gracias por sacrificar tu vida por mí para que yo

pueda tener una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis

pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis pasos y

habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”

Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en su fe.

Escriba a: PO Box 2751, Greenville, NC 27836.

¿AHORA QUE?

Acepté la salvación de Dios.

¿Y ahora, qué?

TAL VEZ DESPUÉS DE LEER las historias en esta revista, haya entregado su vida a Jesús.

¡Felicitaciones! Acaba de tomar la decisión más importante de su vida. Pero quizás se esté preguntando

¿y ahora, qué? Estas son cinco formas de asegurarnos el crecimiento espiritual. Tenga

presente que la vida cristiana es una experiencia que nos transforma para siempre.

1. ORE. Cuéntele todo a Dios y espere Su respuesta. No necesita palabras rebuscadas, solo

un corazón sincero.

2. ESTUDIE LA BIBLIA. La Palabra de Dios tiene todas las instrucciones que necesitamos

en la vida. Ingrese a un estudio bíblico y descubra algo nuevo cada día. Vea recursos

gratuitos en la páina 30s.

3. BAUTÍCESE. Aunque el bautismo no es una exigencia para la salvación, la Biblia nos dice

claramente que debemos ser bautizados en agua tras aceptar la salvación. El bautismo

simboliza la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Jesucristo (Romanos 6:4). Por las

restricciones que hay en las cárceles, puede que resulte difícil la inmersión en agua, así

que use la creatividad y deje que el Espíritu Santo le revele cómo puede cumplir este acto

de obediencia hasta que la inmersión sea posible.

4. BUSQUE UNA COMUNIDAD CRISTIANA. Únase a una congregación local de

seguidores de Cristo. Si el encarcelamiento le dificulta ir a una iglesia, comparta con otros

creyentes lo mejor que pueda. Le van a ayudar a mantenerse firme y a ser responsable.

5. CUÉNTELE A ALGUIEN. Háblele de su decisión de seguir a Cristo y explíquele lo que Él

hizo por usted. Y después ¡cuéntenos! Nos encantaría que lo comparta con nosotros.

6. ATENDER. Busque oportunidades para que Dios lo use para darles esperanza a otros.

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Número 03 / 2025

29s


RECURSOS

A continuación dejamos distintas opciones de material cristiano

gratuito al que pueden tener acceso reclusos y capellanes que hablen

inglés o español. Pónganse en contacto con las direcciones indicadas

más abajo. Díganles a nuestros colegas que llegaron a través de VL.

VICTORIOUS LIVING

Correspondencia personal en inglés y español. A

solicitud del capellán se hacen llegar múltiples copias

de VLMag a las bibliotecas de penitenciarías y cárceles.

PO Box 2751 Greenville, NC 27836

FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY

2ND OPPORTUNITY

Programas de

reinserción laboral

y en la sociedad;

recomendaciones

de empleos/vivienda,

a solicitud.

PO Box 3411

Peachtree City, GA

30269

PRISON

ALLIANCE

Estudios de discipulado

por correo elec tró ni co;

libros cristianos y

Biblias para bibliotecas

a solicitud de personal

autorizado.

PO Box 97095

Raleigh, NC 27624

RESCUED NOT

ARRESTED

Biblias NVI sin

cargo, curso de

estudios bíblicos por

correspondencia y Biblia

de estudio del diario

vivir, al finalizar el curso.

PO Box 90606

Phoenix, AZ 85066

CROSSROADS PRISON

MINISTRIES

Estudios bíblicos por

correspondencia y

cartas de orientación al

completar las lecciones.

Biblias sin cargo a pedido

de los alumnos de CRM.

PO Box 900

Grand Rapids, MI 49509

HOPE IS ALIVE

Residencias libres de

adicciones, grupos de ayuda

basados en la fe y grupos de

apoyo en el sufrimiento para

aquellos afectados por las

adicciones, en todo el país.

14400 Bogert Parkway

Suite 200

Oklahoma City, OK 73134

Novedades del programa carcelario de Victorious Living

• No enviamos por correo suscripciones individuales de VLMag a personas

encarceladas. Pero se envían copias a granel con o sin grapas, sin

cargo alguno a cárceles, penitenciarías, programas de recuperación y

reinserción, a solicitud de capellanes y directores de programas. Estos

también pueden pedir información sobre nuestro VL Prison Tour.

de ministerio también pueden disfrutar de nuestros recursos gratuitos

en pandoapp.tv y las plataformas en línea de VL como vlmin.org,

Facebook, Instagram y YouTube. Nuestro equipo de atención está disponible

para orar con los seres queridos de nuestra familia de reclusos

por teléfono.

• Ofrecemos materiales de discipulado a los reclusos en varios sistemas

de tabletas para prisiones. Busque “Victorious Living” en las

tabletas de su institución para ver MORE Victorious Living y STEPPING

FORWARD con programación de Victorious Living y podcasts VL. Si no

estamos en su sistema de tabletas, por favor, escríbanos e indíquenos

el nombre de su sistema.

• Los allegados de nuestra familia carcelaria y nuestros compañeros

• Ofrecemos apoyo por correspondencia. Los reclusos pueden escribirnos

a PO Box 2751, Greenville, NC 27836. La elevada tasa de traslados

a menudo nos impide mantener correspondencia con los reclusos. Por

favor, sepa que leemos cada carta que recibimos y oramos por ella.

• No podemos recibir correo electrónico ni llamadas por cobrar. Tampoco

aceptamos historias no solicitadas para su publicación ni documentos

legales.

30s

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