Impreso domingo 07 de diciembre 2025
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El Nacional
D o m i n go 7 de D i c i e m b re de 2025
Semana 17
MOMENTO DE OSCURIDAD
El feminicidio
Un enfoque desde
el entendimiento
WILLIAM J. ASTWOOD
w i l l i a m a st wo o d @ g m a i l . co m
(1 de 2)
Cuando los psicólogos
tratamos de entender
algunos aspectos
de la vida,
quedamos tan sorprendidos
por las respuestas que
los humanos nos dan que a
veces no sabemos explicar
claramente lo que ha pas
a d o.
En el caso particular, me
sorprendo grandemente
de cómo las personas en
innumerables ocasiones
planifican metódicamente
atentar contra la vida de
aquella mujer a quien dicen
amar y con quien han
procreado sus hijos, para
después quitarse la suya.
Estas son situaciones en
las que explicar la complicada
mente del hombre
resulta extremadamente
difícil. Explicar la telaraña
que envuelve la razón en
ese momento de oscuridad
no resulta fácil. No es
tan fácil encerrarse en una
mente desorganizada y
destruida (aunque consciente)
por la angustia, la
incertidumbre, el desasosiego
y la intranquilidad.
La mente se convierte
en un tornado en el que la
angustia juega un papel
La conducta criminal podemos explicarla
fundamentándonos en el trastorno antisocial
de la personalidad del que padece dicha alteración
preponderante, destrozando
todo a su paso y
guardando la resaca dolorosa
que maltrata la moral
y la voluntad del hombre
hasta llevarlo al abismo.
Como consecuencia
de ese enmarañoso torbellino
que se produce en la
mente de estas personas,
podemos plantearnos algunas
preguntas.
¿Existirá racionalmente
algún motivo que sustente
la realización de dicho acto?
¿Bloquea la persona la
racionalidad mientras planifica
el hecho? ¿No ve la
persona más allá de lo que
la irracionalidad le dice
que vea? ¿En todo ese trayecto
no habrá una luz de
consciencia que le haga
ver el error? ¿Será gratificante
el ver a la persona
que amas caer abatida? ¿El
hecho de verla muerta refuerza
el hecho de matarse?
¿Existió la posibilidad
de suicidarse antes
de cometer el hecho?
¿Pensó sobre los hijos que
dejaría en la orfandad?
¿Pudo evaluar la situación
en todas sus magnitudes,
reflexionar sobre ella antes
de que sucediera el hecho?
Son muchas las preguntas
que me hago y que
intentaré responder con
respecto a esta dolorosa
situación que se está repitiendo
con frecuencia en
nuestro país, como una
respuesta emocional común
en algunos humanos
a la negativa de no continuar
con una relación
Tratar de explicar
la complicada
mente del
hombre resulta
extremadamente
difícil
sentimental. Aunque no
parto, en mis consideraciones
de una base científica,
me fundamentaré
en mi experiencia clínica
profesional en tormo al
manejo, comprensión y
conocimiento de la mente
del hombre, tratando de
ajustarla con algunos
planteamientos de otros
autores. Así que, cualquier
error puede acreditársele
de manera exclusiva a mis
cr iter ios.
Antes de responder las
preguntas que me he formulado
quiero plantear
una suposición en la que
he fundamentado mis observaciones
con respecto a
este tipo de homicidas.
Aunque la personalidad de
estos individuos no se corresponda
cabalmente
con un trastorno de personalidad
dependiente
por la pasividad y aparente
falta de agresividad que se
dice tener en este tipo de
trastorno de la personalidad
según el libro de los
criterios diagnósticos de la
Asociación de Psicólogos
Americanos(APA), considero
que puede darse una
alta coincidencia con este
trastorno de personalidad,
en lo que respecta al factor
de dependencia emocional
que exageradamente
muestran los homicidas
para las personas que han
sido sus parejas.
Los feminicidas
sienten que la
otra persona
debe estar
obligatoriamente
atada a ellos
La conducta criminal la
podemos explicar fundamentándonos
en el trastorno
antisocial de la personalidad,
en el que el que
padece dicho trastorno
muestra un alto grado de
violencia, caracterizado
por maltrato físico y psicológico
hacia la victima
desde que se comienza a
dar el distanciamiento,
agresividad que creo, que
puede venir como consecuencia
de que no aceptan
perder lo que mental e
irracionalmente consideran
propio.
Por lo tanto, concluyen:
que es mejor con nadie
que sin mí. O sea, que su
dependencia afectiva los
lleva a visualizar la relación
como indivisible, como
algo que debe perdurar
por siempre, a pesar de los
maltratos a que somete a
su pareja. Es decir, sienten
que la otra persona debe
estar obligatoriamente
atada a ellos y que deben
estar siempre dispuestas a
satisfacer sus necesidades
emocionales de dependencia.
Si el hacerse el débil
o el pendejo no resulta
para tenerla atada, entonces
se utiliza la fuerza y el
c h a n t a j e.
El autor es Dr. en psicoterapia
cognitiva y
psicología social.