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00 SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2025 Especial 10 de: cm

5 cm

4 cm

3,5 cm

3 cm

CCN: nueve décadas de trabajo,

pasión, innovación y compromiso

LA CONFIANZA DE

SUS CLIENTES HA

SIDO EL MOTOR

QUE IMPULSA EL

CRECIMIENTO DE

CENTRO CUESTA

NACIONAL.

Fuente: CCN

Un camino

de 90 años

no se recorre

solo. El

de Centro

Cuesta Nacional inició en

el colmado de la Calle Mercedes

en la Ciudad Colonial

en el que su fundador, Manuel

González Cuesta, trabajó

con determinación y

dedicación. Encontró apoyo

en los inicios, siempre difíciles,

y ese espíritu de trabajar

con y para otros, de caminar

hombro con hombro

con los demás, es la impronta

de una empresa que hoy

cuenta con más de 60 tiendas

a nivel nacional.

El carácter del fundador

lo recogió su hijo, José Manuel

González Corripio, que

fortaleció el negocio recibido,

trasmitiendo a sus hijos

y nietos el respeto por el trabajo

de los demás y el compromiso

con los pequeños

productores dominicanos.

Hoy don José Manuel es un

ejemplo de amor al trabajo,

austeridad, humildad y tesón,

valores que acompañan

a los más de 11,198 colaboradores

que hoy forman parte

de la empresa.

90 años caminando con

pasos firmes, acercando el

campo y la ciudad, a productores

y consumidores en

un pacto por el desarrollo

del país. Casi un siglo de trabajo,

pasión, innovación y

compromiso. Dejando huella.

Centro Cuesta Nacional

ha recorrido este tramo de

la historia de República Dominicana

impulsando el crecimiento

de los pequeños y

medianos productores, que

son el verdadero sostén del

futuro y sirviendo a millones

de clientes.

La confianza de estos

clientes ha sido el motor

que impulsa el crecimiento

de Centro Cuesta Nacional.

Con sus sugerencias han

inspirado nuevos proyectos,

con sus exigencias han

elevado el servicio, y con su

lealtad han forjado un vínculo

especial que ha retado a la

empresa a innovar y mantener

siempre los estándares

de la más alta calidad.

El amor de CCN al país se

manifiesta en proyectos como

Orgullo de mi Tierra y la

confianza en el trabajo bien

hecho de los emprendedores

de todos los rincones del

territorio se concreta en su

relación de larga data con

proveedores y con el programa

De Aquí Con Corazón.

No, nadie recorre un camino

de 90 años solo. Y dedicar

este año de aniversario

la edición de Orgullo de

mi Tierra al Pico Duarte encierra

una simbología muy

pensada. El Pico Duarte es

el punto más alto de la patria,

y llegar a él es un logro

que solo se alcanza con esfuerzo,

y del que nadie regresa

siendo el mismo que

cuando inició el viaje.

Para celebrar este 90 aniversario,

CCN quiere que

sus clientes conozcan un

poco mejor a esos dominicanos

y dominicanas que

impulsan cada día el desarrollo

del país; la dedicación

de miles de colaboradores,

la alianza con cientos de

proveedores y la confianza

de millones de clientes. Los

entrevistados para esta serie

de CCN comparten muchos

atributos: determinación

por lograr el éxito y preocupación

por cuidar la máxima

calidad, satisfacción por

lo logrado, empeño en el

trabajo actual e ilusión por

los próximos pasos.

De eso se tratan las relaciones

de CCN con sus proveedores:

los lazos que se

tejen entre una gran empresa,

que vela por la identidad

dominicana, y las manos

que elaboran los productos

más nuestros, para ofrecerlos

a los clientes que son su

motor y su apoyo.

Estas son historias marcadas

por la innovación,

la dedicación y el compromiso

con el país que tiene

CCN. Cada logro tiene un

significado: desde la creación

de su planta de logística

inversa, que transforma

su manera de gestionar

residuos; la evolución de

Cuesta Libros, que acerca

la lectura a miles de dominicanos;

la introducción

de la muñeca de La Pinky

a los hogares de las niñas

dominicanas; hasta la forma

en la que Casa Cuesta

logró que cada taza de café

se convierta en una conmemoración

del arte dominicano;

son historias de

logros que despiertan sentidos

y emociones. Estos

hechos reflejan el compromiso

de la empresa como

referente de innovación,

cultura y conexión con su

gente a lo largo de los años.

El accionar de Centro

Cuesta Nacional evidencia

el orgullo de ser parte del

crecimiento y desarrollo

del país. Junto a sus clientes,

colaboradores y proveedores

piensa en un mejor

futuro, en una patria

compartida. Ha sido parte

de la historia dominicana

por 90 años. Hoy su compromiso

con el futuro es

más fuerte que nunca.


00 SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2025 Especial 10 de: cm

5 cm

4 cm

3,5 cm

3 cm

“NO SÉ SI HE TENIDO ÉXITO,

PERO SÍ TENGO CONFIANZA

EN LO QUE HE TRABAJADO”

ASÍ LO EXPRESA

DON JOSÉ MANUEL

GONZÁLEZ

CORRIPIO,

QUIEN CUENTA

SUS ORÍGENES,

HISTORIA

PERSONAL Y

FAMILIAR Y CÓMO

CCN ES UN SUEÑO

HECHO REALIDAD.

Fuente: CCN

Don José Manuel

tiene

92 años, ríe

bajito, discretamente,

y mira a su interlocutor

como si lo leyera. (Probablemente

lo lee). Aunque

él asegura que “desgraciadamente”

no es una persona

alegre, queda claro

cuando lo dice que tiene

sentido del humor.

Sigue trabajando y los domingos

se da una vuelta para

confirmar cómo andan las

cosas en los supermercados,

mientras ordena algo aquí y

allá y conversa con empleados

y clientes.

Madrugador, lee todos los

periódicos temprano “empezando

por la publicidad, para

ver los precios de la competencia”.

Hace ejercicio

en bicicleta todos los días;

pues después de dos caídas

no se anima a salir a caminar

y en su desayuno no

puede faltar el mango.

Cuentan de él que se

mantiene muy atento a los

gastos y que le gusta resolver

problemas, lo que acarrea

que se tome para sí…

todos los problemas. Que

es dedicado, perseverante y

metódico.

Desde el colmado de la

calle José Reyes esquina

Mercedes, al supermercado

de la Avda. Mella, con el primer

autoservicio como novedad,

hasta el gran grupo

que hoy es CCN, con más de

11 mil colaboradores… don

José Manuel ha sido motor

y testigo de la trasformación

de un país.

Don José Manuel González

deja ver un poco de él y

de la esencia de CCN desde

sus inicios hasta hoy.

Primeros años

El niño José Manuel González

Corripio salió de España

con siete años. No conoció a

su padre hasta verlo desde el

barco al llegar con su madre

a puerto dominicano. Hasta

entonces, el niño había vivido

en Valbuena, Cabranes,

España con su madre y sus

abuelos.

¿Y usted recuerda

qué sintió?

Mucha, mucha emoción.

Pero tardé unos días en tratarlo

de verdad a él como a

mi padre.

¿Congeniaron pronto?

Muy bien, muy bien. Él

trabajó mucho más que

yo porque empezamos de

muy abajo. Mi padre trabajó

mucho y disfrutó poco

porque murió muy joven, a

los 51 años.

Para Manuel González

Cuesta, su padre, “empezar

de abajo“ significó emigrar.

Dejar atrás a Mercedes Corripio,

su joven esposa embarazada,

en una zona rural

de Asturias. Dejar atrás una

España pobre y dividida. Dejar

atrás una casa en la que

las vacas ocupaban un espacio

en el zaguán y la familia

se acomodaba en el piso superior.

Y en los altos, espacio

De Aquí con

Corazón ayuda

a crecer a

pequeños

productores.

Eso sí es

importante. Si

no les abren esa

puerta, ¿cómo

podrían...?

para hierba seca, el alimento

de los animales. “Aun

conservamos la casa en que

nací y cuando viajamos y se

la enseñó a los nietos, que

no lo creen. Les parece una

casa muy pequeña, como de

juguete.

¿Su madre

enviudó joven?

Sí, con 48 años y cuatro

hijos.

¿Usted se sintió

dominicano pronto

o nunca se deja de

sentirse extranjero?

República Dominicana para

mí ha sido todo. Pero de

España tengo... no sé explicarlo…

Voy dos o tres veces

al año a Asturias. Cuando

vinimos tardamos 20 años

en volver. Después se fueron

acortando los tiempos. Luego

cada tres años, una vez al

año, y así.

¿Alguna vez pensó

en volver a España?

Nunca. Nunca. Ni ahora lo

pienso. En ir siempre que

pueda… sí. Pero pensar en

regresar con intención de

retirarme para España, no.

En España ya no tenemos

familia. Ni yo, ni María Isabel,

mi esposa. Y amigos,

pocos, porque algunos se

han ido ya. Es ley de vida.

El trabajo

¿Alguna vez soñó

que CCN llegaría

a ser tan grande?

No, no. Yo tuve mis limitaciones.

Los hijos son los que

la han hecho crecer. Pero me

gusta mucho involucrarme

en las tiendas. Ahora voy los

domingos, antes iba a diario.

Converso con los gerentes,

con los colaboradores y

clientes y chequeo que las

cosas estén bien.

¿Las transiciones

de las empresas


Especial 10 de: cm

SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2025

00

5 cm

4 cm

familiares son tan

difíciles como dicen?

Sí, son difíciles. Cuesta soltar,

pero bueno, a nosotros

3,5 cm

gracias a Dios, nos ha ido

3 cm

muy bien. Son cuatro hermanos

y lo están haciendo

muy bien. Estoy muy satisfecho

de cómo está creciendo.

¿Fue obligatorio

para usted trabajar

desde niño?

No, para nada. Todo lo contrario.

Yo en los estudios no

llegué muy lejos porque me

gustaba más el trabajo. Mi

madre y mi padre me insistían

en que siguiera estudiando.

¿Por qué

quería trabajar?

Por ganar dinero y bueno…

por papá también. Por ayudarlo

a él. Luego ya, como

murió joven, pues seguí. Vinieron

bastantes españoles

para ayudarnos con el negocio

y mamá era la que cocinaba

para ellos, en la parte

trasera de la casa.

¿Tiene buen

recuerdo de esa

época? El colmado

con la vivienda atrás,

la Ciudad Colonial…

Yo me sentía muy feliz y

muy bien. ¡Lo malo es cuando

se está arriba y se baja!

Pero no al revés.

¿Cuál ha sido su

gran éxito en la vida?

Bueno, no sé si tanto como

éxito… pero sí confianza en

lo que he trabajado y a lo

que me he dedicado.

Y su gran competencia

¿quién ha sido?

Bueno, los supermercados

de antes… principalmente

el Supermercado

Dominicano.

Las empresas han cambiado.

¿Qué opina de

proyectos de CCN como

De Aquí con Corazón?

¿Son una inversión

en imagen, dan

un rendimiento económico

o es responsabilidad

social?

No solamente es imagen

De Aquí con Corazón ayuda

a crecer a pequeños productores.

Eso sí es importante.

Si no les abren esa

puerta, ¿cómo podrían...?

Y tienen en CCN un departamento

que les da apoyo y

seguimiento.

Amor por los libros

Viajar, conocer, leer… Don

José Manuel enumera sus

aficiones fuera del trabajo.

Gran lector. La prensa en

papel –todos los diarios dominicanos-

y ahora en digital

–muchos españoles- le

mantiene siempre actualizado.

Echa de menos las revistas

semanales y suplementos

que marcaron una era de

oro de la prensa.

¿Ha tenido algunas

veces ganas de

entrar en otro sector?

No realmente y ahora menos.

¡Ah, sí! la librería. Casi

fue accidentalmente. Un catalán

que tenía una librería

en la Tiradentes, en la planta

baja de Plaza Naco, no sé de

qué forma fue que me la vino

a ofrecer y la compré.

¿Y si hoy Cuesta

Libros dejara de ser

rentable, la cerraría?

No. Por muchos años, cuando

viajaba a Madrid, ir a la

Casa del Libro era más obligado

que visitar supermercados,

que eran mi negocio.

No soñaba que

CCN fuese la

empresa que

es hoy, mis

hijos la han

hecho crecer

Una Era difícil

¿Cuál fue el

momento más

duro que le tocó vivir?

La época de Trujillo fue un

poco difícil. Yo era joven y

aunque no tuvimos ningún

problema, se sentía el control.

Una vez tiraron un papel

contra Trujillo, vieron el

papel volando cuando yo

pasaba y a la una de la mañana

fueron a casa a buscarme.

Eran los cepillos, los

Volkswagen chiquitos aquellos,

eran tres o cuatro. Y tocaron

la puerta. Mejor sería

decir que empujaron la

puerta y me llevaron. Quedaron

mis hermanas y mi

madre destrozadas.

Que aquella policía llegara

a buscar a alguien…

Me llevaron a cuartel y

ahí me pusieron a escribir

y a escribir para comparar

la letra mía con la del papel

que tiraron, que estaba

escrito a mano. Comprobaron

que no era la misma;

después se informaron de la

familia que éramos y como

a las seis de la mañana

me mandaron para casa.

Pero nunca me dijeron

por qué me habían detenido.

Después me enteré

de la historia del papel

con un oficial que me conocía

del colmado.

Tesoro invaluable

Orgulloso de sus hijos, buena

comunicación con los

nietos, muy unido a sus padres

y a la familia que quedó

en Asturias… Hay otro eje

familiar que determinó la

biografía empresarial de la

familia de don José Manuel.

¿Ha tenido aliados

a lo largo de su

vida profesional?

Sí. Mis tíos Ramón y Manolo

(Manuel Corripio García,

padre de don Pepín Corripio).

Llegamos de España

y el almacén que tenían los

tíos estaba en la calle Santomé

esquina avenida Mella.

Ellos se iban a mudar y se

plantearon vender el punto,

como se llamaba entonces.

El precio -sigue el relato

don José Manuel- se estipuló

en 2,000 dólares, una

fortuna para la época. Y

un comerciante chino estaba

interesado. La Avenida

Mella era una arteria

comercial de mucho movimiento,

pero el precio estaba

muy lejos de las posibilidades

de don Manuel.

Y en este punto de la historia

una mujer de perfil discreto,

pero carácter fuerte

intervino: La madre de

Pepín, Sara Estrada, visitó

a mi madre primero para

ofrecerle el punto de la

Mella. Mi padre, aunque

lo quería, dijo que no podían

aceptarlo, no tenía

los 2,000 dólares. Entonces

la tía Sara, que siempre

trabajó en el negocio,

ya fue donde papá y le dijo,

“No, no… tú tienes que

tomarlo. Se te va a dar a ti

y tú tienes que aceptarlo.

Tú no piensas en tu mujer,

en tus hijos, en cómo

están aquí... Entonces papá

aceptó y cogió el colmado.

Y de ahí ya nos desarrollamos

más.

¿Cómo se entiende

con sus nietos?

Con los nietos tengo buena

comunicación. Es otra generación

totalmente diferente.

Pero lo comprendo, es otra

época. Tienen mucha información

en los teléfonos, no

los sueltan. Pero a veces mucha

información es demasiada

información.

¿Es creyente?

Sí, pero no muy

practicante, la verdad.

Soy muy realista.


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 13 DE OCTUBRE DE 2025

9

Historias que construyen 90 años:

Casabe Guaraguanó

Hace 90 años, CCN

nació con el apoyo

de muchos. Ese

mismo espíritu les

impulsa hoy: crecer

de la mano de sus

proveedores, con

humildad, trabajo

y visión de futuro.

Fuente: CCN

Hace 90 años,

CCN nació

con el apoyo

de muchos.

Su historia

está tejida entre las alianzas

con cientos de proveedores,

tal como la de don Nicolás

Almonte, fundador de Casabe

Guaraguanó. Cuenta que

su relación comercial inició a

partir de un encuentro casual

con Don José González, hace

casi cinco décadas. Esta relación

comercial que quedó sellada

por un abrazo, se tradujo

en compromiso y confianza

entre ambas empresas.

A don Nicolás le ha sonreído

la vida, quizás porque se

atrevió a empezar chiquito,

dice él. Ahora le llamaríamos

emprendedor, pero en sus

inicios se entendía que “estaba

loco, que inventaba demasiado”,

ríe este hombre de 77

años al recordar el principio.

Trabajaba en el Correo

Nacional transportando las

valijas de correspondencia,

documentos y valores desde

Monción a Santiago, bien escoltado

por un militar. “Aprovechaba

el viaje para llevar

casabe a los moncioneros y

a algunas familias de Santiago”.

Por eso, luego de varios

años, decidió cambiar de

rumbo y apostar por ese pan

plano de yuca, el casabe, que

además de un buen negocio,

es esencia y cultura.

Arrancó con la experiencia

de doña Chana y doña Elsa,

dos vecinas que conocían

bien la tradición de los burenes

de piedra. Su padre, don

Octavio, y el resto de la familia

ayudaban. Don Nicolás en

esa etapa “era todólogo”.

Cuenta: “yo levanté el ranchito

de cana, buscaba el

agua, empacaba las tortas,

Tenemos

una relación

comercial

con CCN

hace 49 años

que ha sido

marcada por

el compromiso

y confianza

entre ambas

empresas.

primero en papel de colmado,

la ataba con una cuerda,

lo llevaba en el camión. Porque

pensaba, oye, si un médico

hace de todo… ¿No voy

yo a poder hacer casabe?”.

Y pudo, claro que pudo.

Fabricó en Santiago, donde

Papito Bordas, el primer

guayo eléctrico, que él mismo

diseñó y al que conectó

un motor que encontró “botado”

en la calle y arregló

con la ayuda de un mecánico

amigo. Diseñó el primer

logo que después él mismo

hizo evolucionar al color

años después. Construyó un

burén a gas, ya con mesa en

cemento, para aumentar el

ritmo de la producción. Diseñó

otras maquinarias que

han ido sustituyendo parte

de la antigua fábrica.

Inicialmente, producía

CCN

entiende la

importancia

de lo que

hacemos

aquí, por

eso nuestra

relación es

tan buena.

solo 32 tortas de casabe al

día y hoy, Guaraguanó despacha

80,000 mensuales

en 47 presentaciones. Han

pasado 49 años, tres generaciones

y unos cuantos inventos.

La estructura empresarial

le permite también

exportar desde Monción a

Estados Unidos y a Europa.

Siendo suplidor de CCN

desde hace 49 años, Nicolás

Almonte valora profundamente

la relación comercial.

Hay que creerle, durante la

pandemia de COVID ideó

19 nuevas versiones. Saber

que desde hace casi medio

siglo cuenta con el canal de

ventas que supone CCN le

ha hecho innovar, además

de crecer, valores que comparten

ambas empresas.

Cuenta don Nicolás: “tengo

que atreverme a seguir

inventando. Ya tengo unas

cuantas ideas nuevas para

proponer a CCN”.

El casabe es nuestra

esencia, repetirá a lo largo

de la conversación. “Es

nuestra cultura y me ha

tocado trasmitir el legado».

Tan así es, que ahora

impulsa el turismo rural

y cultural a través de una

Ruta del Casabe. Su hijo

Andrés es esa tercera generación

que ya ejecuta la expansión

y modernización

de instalaciones y procesos

con la vista puesta a 25

años. Pero los burenes alimentados

con leña todavía

humean en su fábrica.

Asegura que la mecanización

que poco a poco se

impone no cambia un ápice

la esencia de su producto.

Su hijo, Andrés Almonte,

es muy consciente de

las cualidades nutricionales

de su pan plano de yuca

y en esa dirección planea

expandir más internacionalmente.

¿La mejor etapa de la

vida? “Creo que ahora, en

mis 77. ¡Está muy bien!”.

Don Nicolás asegura que

para los productores como

él contar con buenos

aliados es fundamental.

“Los supermercados necesitan

buenos suplidores,

pero nosotros, los

suplidores, necesitamos

buenos supermercados.

CCN entiende la importancia

de lo que hacemos

aquí, por eso nuestra relación

es tan buena”.


SANTO DOMINGO, RD. DÍA, 00 DE OCTUBRE DE 2025

0

De la finca a la góndola: la historia

de dos hombres que cultivan compromiso

Su dedicación

permite que cada

semana lleguen los

mejores plátanos

a la mesa de los

dominicanos, lo que

les ayuda a aportar

a sus comunidades

y contribuir al

crecimiento del país..

Fuente: CCN

Élcido Luciano

Sánchez y

Luis Alexander

Troncoso

Báez son socios,

compadres y los responsables

de que 200,000

plátanos estén disponibles

para los clientes de Supermercados

Nacional, Jumbo

y Merca Jumbo, cada

semana. Una cifra que concreta

una confianza de más

de tres décadas y un trabajo

de siete días a la semana

en pie dentro de la finca.

El padre de Luis Alexander

junto a don Élcido

empezaron la relación

con CCN hace más de 30

años, incluso antes de

que existiera el Centro de

Distribución de CCN que

se estableció en 1994.

Alexander aprendió todo

sobre el negocio de la

mano de su padre, y al fallecer,

fue natural tomar

las riendas.

Algo que Alexander heredó

de su padre es el trabajo

delicado y el siempre

abogar por entregar un

producto de calidad. “Me

gusta estar estable. Uno

tiene una vida entera en

este negocio, porque mi

papá, desde que yo era un

niño, en el año 92 o 93, me

llevaba allá al Nacional de

la Avenida 27 de Febrero

y ahí era que descargaban

los plátanos”. La relación

de estos agroempresarios

con CCN trasciende generaciones

y se basa en un

compromiso mutuo de

cumplimiento y calidad.

Durante estas tres décadas

siendo suplidores de

CCN, han confiado en el

grupo como único cliente.

Pudiera sonar arriesgado

como modelo de negocios,

Hace 90 años,

CCN nació con

el apoyo de

muchos. Ese

mismo espíritu

nos impulsa

hoy: crecer de

la mano de sus

proveedores,

con humildad,

trabajo y visión

de futuro..

pero para ellos no lo es, es

una relación de confianza y

valores compartidos: el trabajo,

la pasión y la calidad

que no es negociable.

“A veces para cumplir

hay que tener un solo cliente,

pero uno que te compre

grandes cantidades. Son

muchos los miles de plátanos

los que vendemos semanalmente.

Y es mejor

estar tranquilo, porque yo

soy de las personas que no

me gusta estar brincando

entre un cliente y otro, sino

confiar en uno que te garantice

la relación”, explica

Luis Alexander, de 43 años.

Para desarrollar este negocio,

cultivan “puntas” de

tierra propia y compran terrenos

cuando se ofertan,

pero también compran

los plátanos que cumplan

con su estándar de calidad

a otros productores,

generando un efecto multiplicador

en la provincia

donde operan. “Mayormente,

compramos la

cosecha a los dueños de

las tierras. Digamos que

compramos a nuestros

suplidores, los productores

o dueños de fincas”.

“En este país se come

mucho plátano”, ríen. Aseguran

que podrían seguir

comprando tierras para

sembrar, producir miles de

Desde chiquito

yo aprendí

el negocio,

porque mi

papá me

llevaba allá al

Nacional de

la Avenida 27

de Febrero y

ahí era que

descargaban

los plátanos.

unidades más y podrían

vender todo el género.

Con la cautela que ofrece

la experiencia, mencionan

que ha sido un año

bueno, siempre abocados

en la fe de que todo saldrá

bien. “Es que mientras uno

tenga la gloria de Dios encima,

uno no puede quejarse,

porque cada día más

que Dios le da a uno es un

día de bendición. Uno no

puede quejarse en la vida,

uno tiene que darle gracias

por lo que viene, por lo que

no hay y lo que hay. Siempre

tirar para adelante”.

También siembran y cosechan

en sus tierras propias,

pero “no nos podemos

aguantar con una sola finca,

una sola punta, como le dicen.

Entonces tenemos que

salir a comprar más, cuando

ya están de cosecha y si

el dueño la está vendiendo,

también se le compra”.

De esta manera, se forma

una red, entre sus propias

fincas, las de terceros, impulsando

la economía de

Baní un plátano a la vez.

“Dios se encarga de darnos

porque dice un dicho

que cuando Dios le quita algo,

es porque le tiene algo

mejor. Se lo puedo confirmar.

Si Dios tiene destinado

a quitarme algo… es porque

más adelante me tiene algo

mejor”. Ambos se dedican

todos los días de la semana

para que llegue los mejores

plátanos a la mesa de los dominicanos,

aportando a sus

comunidades y contribuyendo

al crecimiento del país.


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 27 DE OCTUBRE DE 2025

7

Un tributo al arte dominicano en cada taza

Cada taza de café

se convierte en una

conmemoración del

arte dominicano; son

historias de logros

que despiertan sentidos

y emociones.

Fuente: CCN

Arte y café:

pocas cosas

reflejan tanto

la dominicanidad

como sus pintores y ese

cafecito que ofrecemos y

nos ofrecen.

Por nueve décadas CCN

ha apostado por destacar

la dominicanidad, ese

orgullo y pasión por lo

nuestro. Así nace Arte de

Café, colecciones exclusivas

para su marca Casa

Cuesta que reflejan la

esencia de lo que somos

como pueblo: colores, formas

y emociones que narran

nuestra identidad a

través del arte y forman

parte de su proyecto Orgullo

De Mi Tierra. Desde

hace más de dos décadas,

Casa Cuesta forma

parte del ritual diario

del café en todos los hogares

dominicanos presentando

16 colecciones

plasmando el arte de

los artistas Guillo Pérez,

Cándido Bidó, Yoryi Morel,

Juan Plutarco Andújar,

Elsa Núñez, Jorge Severino,

entre otros.

La primera entrega se

realizó en el 2003 con la

obra del afamado pintor

Dionisio Blanco. Sus coloridos

homenajes al hombre

del campo dominicano,

los “sembradores

y campesinos sin rostro”,

despertó una fiebre coleccionista

compartida por

miles de familias dominicanas,

convirtiendo algo

tan simple como el brindis

de café en algo hermoso.

Guillo Pérez, el maestro

de los gallos, campos de

caña y paisajes campesinos

prestó su paleta para

una colección en el 2004

que llevaba a cada hogar

un pedacito de arte de

uno de los pintores más

admirados y queridos.

El año siguiente fue representando

por el singular

estilo de Cándido Bidó

y sus inconfundibles amarillos,

azules y naranjas. A

propósito del centenario

del natalicio de Yoryi Morel

en el 2006, el maestro

de generaciones fue la estrella

de la colección de

ese año. Morel indudablemente

es el mejor expositor

de la esencia del

mundo rural del Cibao:

sus productos, su carácter,

su gente y todo lo que

engloba los elementos

criollos que hacen nuestra

patria única.

La quinta colección se

realizó en el 2007 y fue

engalanada con Plutarco

Andújar, quien llevó la belleza

tranquila de sus paisajes

marinos conocidas

como “Marinas”. En ese

mismo año, se presentó

una nueva propuesta reafirmando

el compromiso

de la marca por resaltar

nuestros valores y raíces

con la primera edición de

la colección Trazos Criollos:

Frutas de mi País con

los elementos distintivos

El espíritu

de Arte de

Café de Casa

Cuesta: honrar

el talento y

el trabajo de

los artistas

dominicanos

llevando la

trascendencia

de su arte a

cada hogar.

del colorido natural de las

frutas tropicales como el

cajuil, la piña, la guayaba

y el mango.

En el 2008 las espirituales

figuras de Elsa Núñez

fueron el foco de la colección,

mostrando un

mundo emotivo interior

intenso y dramático. Luego,

en la colección del

2009, Teté Marella presentó

las figuras femeninas

de damas redondeadas,

apacibles, sensuales

como elementos principales

de su obra.

Para el 2010, la octava

colección le rindió homenaje

a Jorge Severino,

cuyos icónicos rostros femeninos:

impresionantes

mujeres negras, con figuras

reposadas, sedentes y

contando una historia pasada

de su imaginación,

exigieron su puesto en

Arte de Café. También en

este año se presentó una

nueva edición de Trazos

Criollos: Palmas de Mi

País con las ilustraciones

de nuestras palmas endémicas.

La duodécima colección

homenajeó a Antonio

Prats Ventós, escultor, ceramista,

pintor… y dominicano

por elección. Después,

José Morillo trajo a

la mesa la alegría, la imaginación

del arte naif en

su máxima expresión y

Virgilio Méndez presentó

la belleza de la mujer

mulata dominicana con

la maestría que pocos lo

han logrado.

En el 2020 Jennaro

González presentó una

colección enmarcando

las icónicas trinitarias sobre

la arquitectura colonial

dominicana. La más

reciente edición destaca

al pintor santiaguero Hilario

Rodríguez, conocido

por resaltar el folklore

y la esencia del ser dominicano

con estampas

de marchantas de flores

en el mercado y paisajes

muy nuestros.

Esta iniciativa de CCN

transforma el ritual cotidiano

del café en una experiencia

cultural única,

destacando el talento de

artistas dominicanos en

piezas coleccionables y

convirtiéndolo en una

tradición esperada cada

año. Más que una vajilla,

Arte de Café de Casa

Cuesta es una expresión

viva de nuestra creatividad

como país; una invitación

a celebrar, desde

el hogar, la belleza y la

riqueza de la cultura dominicana.

Durante nueve

décadas,

CCN ha

enaltecido la

dominicanidad

de muchas

maneras y

por muchas

vías, que son

patrimonio

de todos.


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 3 DE NOVIEMBRE DE 2025

9

De una finca familiar a una marca nacional

Tres generaciones de pasión por el buen queso

Una historia de

trabajo, innovación

y unión familiar que

demuestra cómo

el esfuerzo diario

puede transformar

un sueño en legado.

Fuente: CCN

Todo comenzó

en San Francisco

de Macorís,

con un ganadero

visionario y

su deseo de hacer las cosas

bien. La historia de Quesos

Oleaga es una crónica de trabajo

arduo, formación constante

y compromiso familiar;

donde cada generación

ha sabido construir sobre los

cimientos de la anterior.

Don Juanito Oleaga tenía

su finca, vacas y un sentido

comercial innato. Además

de vender su producción lechera,

su trabajo como agente

comercial le permitió tejer

una amplia red de contactos.

En los años 80 la crisis ganadera

afectó los precios de la

leche, obligando a muchos

productores —incluido él—

a reinventarse.

Ahí entra su hijo, don Darío,

actual presidente de

Quesos Oleaga, quien adoptó

la calidad como principio

rector por su formación bajo

el Dr. Mueses como mentor,

un reconocido experto

dominicano en el procesamiento

de lácteos. Con visión

y determinación, propuso

diversificar la finca y

apostar por la elaboración

de quesos y fue pionero en

la fundación de gremios como

ADOPROLAD (Asoc.

Dominicana de Procesadores

de Lácteos). Don Juanito,

confiando en su hijo, dio

el sí que transformaría el

destino de la familia.

De esa decisión nació una

empresa que hoy celebra

más de tres décadas de historia.

Inspirados por la tradición,

pero con la vista en

el futuro, los Oleaga apostaron

por crear un producto

auténticamente dominicano:

el queso blanco de hoja.

Al poco tiempo, su producción

creció a tal punto

que pasaron de vender leche

a terceros a dedicarse

por completo a la fabricación

de quesos. Actualmente,

adquieren 18,000 litros

diarios de leche a ganaderos

del Cibao Central y elaboran

cerca de 8,000 unidades

de queso mensuales.

Esta trayectoria no ha sido

sin retos, tal como la apertura

comercial que inundó el mercado

con productos importados

a precios muy bajos en

los 90s. Sin embargo, los Oleaga

no se rindieron. Abrieron

un parador en la entrada de

su pueblo vendiendo directamente

su producción, lo que

les permitió crecer y rediseñar

su estrategia. Esa apuesta los

Hace 90 años,

CCN nació con

el apoyo de

muchos. Ese

mismo espíritu

les impulsa

hoy: crecer de

la mano de sus

proveedores,

con humildad,

trabajo y visión

de futuro.

llevó, a tener hoy día presencia

en seis puntos de venta

a nivel nacional.

La innovación ha sido

una constante. Hoy producen

más de 30 variedades,

entre ellas queso crema, ricota,

y versiones con hierbas

y especias. Nuevos proyectos

continúan marcando

su evolución, como el queso

ahumado, de romero y un

queso premium que llevará

el nombre de don Juanito.

La tercera generación ya

está dejando su huella. Darío

José, ingeniero en Tecnología

de Alimentos, se

incorporó como gerente general

con una visión moderna

y un enfoque de innovación.

Su liderazgo ha sido

clave en la expansión de la

planta y en el desarrollo de

nuevas líneas de productos,

tal como la producción de

marcas privadas para CCN.

El vínculo entre ambas empresas

ha sido una alianza

estratégica que impulsa el

crecimiento mutuo. Desde

que comenzaron como suplidores

de CCN en 2014, la

relación se ha fortalecido y

hoy su producción abastece

también a más de 40 tiendas

de Supermercados Nacional,

Jumbo y MercaJumbo.

También ha llevado mayor

desarrollo de la empresa.

“Con un cliente como CCN

nos sentimos comprometidos

a superarnos cada día,

a ofrecer más y mejores productos”,

comenta.

Gracias a esta colaboración,

en el 2023 Oleaga

amplió su portafolio para

elaborar yogures de la marca

Líder, alcanzando una

producción anual de 720

mil litros, y el desarrollo de

un nuevo producto para la

marca: la mantequilla, produciendo

30 mil unidades

mensuales. “La relación

con el equipo de CCN es

muy cercana; siempre estamos

atentos a lo nuevo que

podemos ofrecer, a cualquier

detalle por mejorar y

a cómo podemos innovar

para seguir creciendo juntos”,

afirma Darío José.

Hoy, Quesos Oleaga es el

reflejo de cómo la pasión,

la dedicación y el trabajo

en equipo transforman los

desafíos en oportunidades.

Tres generaciones después,

la familia Oleaga continúa

avanzando con el mismo

espíritu pionero que dio

Para un cliente

como CCN,

nos sentimos

obligados a

responder con

más y mejores

productos y

una calidad

cada vez más

exigente. Es

un reto que

nos hemos

impuesto

a nosotros

mismos.

origen a la empresa: mantener

la calidad como esencia,

la innovación como

impulso y la colaboración

como camino para seguir

creciendo. Con aliados estratégicos

como CCN y un

compromiso constante con

la excelencia, Quesos Oleaga

reafirma su propósito de

seguir evolucionando, llevando

el sabor, la tradición

y el orgullo dominicano cada

vez más lejos.


SANTO DOMINGO, RD. MARTES, 11 DE NOVIEMBRE DE 2025

0

José Domingo Marcano:

Un aliado clave en la producción porcina nacional

“José Marcano es

productor de Cerdo

El Criollo, carne de

cerdo fresca nunca

congelada y 100 %

dominicana”.

Fuente: CCN

Desde pequeño

José

Domingo

Marcano Fernández

estuvo

inmerso en el ambiente

del campo, rodeado de sonidos,

aromas y ritmos rurales.

Su formación comenzó

en casa, guiado por sus

padres: don Miguel Marcano

y doña Ángela Inés Fernández,

una pionera de la

porcicultura dominicana.

Juntos dirigieron la mayor

granja porcina del país, con

más de 2,800 vientres. De

ellos heredó valores fundamentales

como la disciplina,

el amor por los animales

y la firme creencia de

que producir con calidad

en suelo dominicano es una

forma de servir al país.

Esa pasión lo llevó, junto

a su familia, a convertirse

en uno de los aliados más

comprometidos de Centro

Cuesta Nacional (CCN).

La relación con la empresa

comenzó en 2006, cuando

todavía trabajaba con sus

padres y estableció los primeros

contactos como proveedor.

Años más tarde,

José Domingo decidió emprender

su propio camino

junto a su esposa Patricia,

odontóloga de profesión; y

en el 2012 adquirieron una

finca deteriorada en Guatapanal,

Mao, con capacidad

para apenas 150 madres.

Hoy cuentan con dos fincas

adicionales para el desarrollo

de los cerditos en Guayacanal,

Santiago y Naranjal,

Cutupú, La Vega, con más

de 800 cerdos y proyectan

alcanzar los 1,500.

Desde entonces han sido

parte de la red de productores

de CCN, y juntos impulsan

el proyecto Cerdo El

Criollo de Origen Nacional,

una iniciativa que transformó

la percepción del consumidor

dominicano sobre la

carne fresca y fortaleció el

sector porcino local. Su enfoque

y alianza con CCN ha

servido para promover el

consumo de carne de cerdo

100 % dominicana y recibir

capacitaciones de valor para

su producción. Bajo este proyecto

conjunto, se trajeron

expertos desde Costa Rica

para enseñar nuevos cortes

y procesos, como la bondiola,

la pechuga y el secreto de

cerdo, que hoy forman parte

del menú dominicano.

Este crecimiento sostenido

es fruto de años de esfuerzo

y de una alianza basada

en confianza y visión

En este

negocio hay

que tener

los pies bien

puestos en la

tierra. Pero

cuando uno

ama lo que

hace, el futuro

se mira con

esperanza”.

común. “CCN ha sido un socio

clave, porque no se trata

solo de comprar o vender, sino

de crecer juntos, de elevar

la calidad del producto dominicano”,

afirma Marcano.

La finca en Mao es reconocida

como modelo de

manejo sanitario y genético,

con potencial para repoblar

granjas afectadas por la peste

porcina africana. Refleja

orden, limpieza y compromiso.

Patricia, involucrada

en cada etapa del proceso,

lidera con seguridad. En el

área de maternidad trabajan

seis mujeres, símbolo

del creciente liderazgo femenino

en la agropecuaria.

“Andreína, nuestra veterinaria,

hizo su pasantía con

mi mamá —¡se sabe el librito

de memoria!”, comenta

Marcano con orgullo. Mientras

tanto, los hombres se

encargan de las áreas de

gestación y engorde, donde

ya se han implementado

sistemas automáticos de

alimentación. Esta combinación

de conocimiento, innovación

y sensibilidad humana

define el espíritu de

su operación.

Marcano ha convertido

su finca en un ejemplo

de buenas prácticas sanitarias.

“Usamos solo los antibióticos

indispensables”, explica.

“Aplicamos todas las

vacunas necesarias y cuidamos

cada etapa del proceso”.

Aunque la fiebre porcina

sigue siendo un reto, la

experiencia y la planificación

han sido claves. Mantener

fincas separadas,

cumplir con protocolos y

apostar por genética local

son pilares de su estrategia

de sostenibilidad.

La historia de José Domingo

y Patricia es también

un testimonio del poder de

las alianzas entre productores

y empresas. Con el

acompañamiento técnico y

comercial de CCN, han elevado

los estándares de calidad,

fomentado el consumo

de cerdo local y de nuevos

cortes y promoviendo el orgullo

por lo dominicano desde

la finca hasta las góndolas

de Supermercados Nacional,

Jumbo y Merca Jumbo, donde

despachan semanalmente

unas 27,000 a 30,000 libras

de carne de cerdo.

CCN nació

con el apoyo

de muchas

personas y

emrpresas, y

hoy quieren

replicarlo

acompañando

a sus

proveedores

a crecer y a

desarrollarse”.

Hoy, mientras cae el sol

sobre Mao, José Domingo

y Patricia contemplan su

finca con satisfacción. En

cada corral ven más que

animales: ven oportunidades,

aprendizaje y futuro

para el campo dominicano.

Sus planes siguen en

marcha: incorporar más

tecnología, diversificar

productos y fortalecer su

alianza con CCN. Todo con

la certeza de que el trabajo

bien hecho y la fe en lo

nuestro son el camino.


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 17 DE NOVIEMBRE DE 2025

00

CCN llevó La Pinky

al corazón de las niñas

dominicanas

Apostar por muñeca de La Pinky fue más que una

estrategia, fue abrirle espacio a una voz local en el mundo

de los juguetes, y demostrar que lo dominicano también

puede inspirar, enseñar y brillar.

Fuente: CCN

En los años 90,

la televisión dominicana

tenía

su propia magia.

Los canales

presentaban muñequitos

extranjeros y personajes

locales muy especiales para

los niños dominicanos. Una

niña de vestido blanco con

lunares rojos, dos colitas rubias

y pecas enormes en el

rostro hacía reír, cantar y soñar

a toda una generación.

Se llamaba La Pinky, y era

imposible no quererla.

Detrás de esa niña traviesa

y generosa estaba Nuryn

Sanlley, una de las artistas

más apreciadas del país. Su

personaje, alegre y auténtico,

se ganó el cariño de grandes

y pequeños con sus aventuras

en el Teatro Nacional

y su segmento semanal junto

a Freddy Beras Goico en

El Gordo de la Semana. Trece

años antes de que Dora la Exploradora

saliera al aire, una

figura dominicana ya invitaba

a los niños a aprender, a

compartir y a mirar el mundo

con curiosidad.

Conceptualización

de la idea

En 1991, Centro Cuesta del

Juguete —lo que hoy conocemos

como Juguetón— decidió

llevar a cabo un plan audaz:

convertir a La Pinky en

una muñeca. Don José Manuel

González, con su mirada

visionaria, entendió que

no era solo una muñeca: era

un símbolo. Un personaje

dominicano, representando

a una artista dominicana,

para los niños dominicanos.

Era la primera vez que un

personaje dominicano cobraba

vida en forma de juguete.

Un proyecto valiente,

nacido de la convicción de

que la imagen de niñez dominicana

merecía verse reflejada

en sus muñecas.

Cada detalle fue pensado

con esmero: su cabello con

dos colitas, un gran bobo, sus

ojos marrones —como los de

la mayoría de las niñas del

país—, y esa expresión tierna

y chispeante que parecía

decir “¡Zzzzuave!” a todo lo

que la hacía feliz. Pero más

allá del juguete, La Pinky llevaba

consigo un mensaje de

empatía. La muñeca fue una

abanderada de los niños con

problemas cardíacos, enseñando

que la verdadera alegría

también se encuentra en

ayudar a los demás.

El lanzamiento fue un

acontecimiento. Las tiendas

se llenaron de niñas que querían

una muñeca con la que

se sentían identificadas. Tanto

fue el entusiasmo que hubo

que fabricar una edición de

emergencia en pleno lanzamiento.

Las primeras 20,000

unidades se agotaron en días.

Y para quienes aún lo recuerdan,

costaba 250 pesos.

Nuestra identidad

Resulta natural que una empresa

como CCN haya sido

quien le diera vida a La Pinky,

ya que esto representa la

esencia misma de la dominicanidad

que CCN ha defendido

desde sus inicios: creer en

lo nuestro, impulsar el talento

local y acompañar la vida

cotidiana del país con proyectos

que conectan con su gente.

Apostar por muñeca de La

Pinky fue más que una estrategia,

fue un gesto de identidad.

Fue abrirle espacio a una

voz local en el mundo de los

juguetes, y demostrar que lo

dominicano también puede

inspirar, enseñar y brillar.

Más de tres décadas después,

La Pinky, esa muñeca

No era solo

una muñeca:

era un

símbolo. Un

personaje

dominicano,

representando

a una artista

dominicana,

para los niños

dominicanos.

de lunares rojos sigue viva en

los recuerdos y risas de quienes

crecieron con ella, quienes

aún guardan su muñeca, y en

las historias de su amiga de infancia.

Esa característica sonrisa,

un símbolo de ternura,

creatividad y orgullo nacional.

Un recordatorio de que la innovación

no siempre viene de

lejos, sino del amor por nuestras

propias historias.

¿Y usted? ¿Todavía conserva

su Pinky?


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 1 DE DICIEMBRE DE 2025

11

Sostenibilidad CCN:

Un compromiso que se renueva cada día

La sostenibilidad de

CCN va más allá de lo

ambiental; también

se extiende al impulso

de los pequeños

productores a través

“De Aquí con Corazón”,

y a la promoción

de la identidad

dominicana en “Orgullo

de mi Tierra”.

Fuente: CCN

Desde hace décadas,

Centro

Cuesta Nacional

(CCN) ha

marcado la

pauta en materia de sostenibilidad

en República Dominicana.

Su compromiso ambiental

no es nuevo ni circunstancial:

forma parte de su ADN. Desde

las fundas reusables y los

vegetales al granel hasta el

uso de iluminación LED y paneles

solares, cada acción busca

reducir su huella ambiental

y fortalecer una cultura

empresarial responsable.

Ese compromiso de hacer

las cosas bien cobra forma

tangible en una división poco

conocida, pero esencial para

su operación: Logística Inversa,

un espacio donde los residuos

se transforman en recursos

y donde la sostenibilidad

se vive día a día.

Desde hace

décadas, CCN

ha marcado

la pauta en

materia de

sostenibilidad

en República

Dominicana

Logística Inversa

Esta planta ubicada en el

moderno Centro de Distribución

y Logística de El Pedregal,

Santo Domingo Norte,

inaugurado en 2024,

ocupa 8,000 metros cuadrados.

Desde allí se abastecen

más de 60 puntos comerciales

de CCN y se gestiona el

retorno de materiales reutilizables

y reciclables, cerrando

el círculo de una operación

eficiente y respetuosa

con el entorno.

“La cadena empieza y termina

aquí”, explica el gerente

del área. “De aquí salen

los furgones que surten las

tiendas y regresan con los residuos

y materiales que luego

se reutilizan o reciclan”.

El trabajo no se detiene.

Con 108 empleados en dos

turnos, la planta recibe diariamente

entre 70 y 80 furgones

que deben descargarse

en 15 minutos. Cada día

entran 1,300 pallets de madera,

de los cuales se reparan

entre 800 y 1,100, logrando

reincorporar mensualmente

hasta 40,000 pallets a la

operación. Se procesan además

600,000 canastos plásticos,

se lavan 5,000 por turno

y se revalorizan 32,000 kilos

de cartón y 31,989 kilos de

plástico flexible. La comercialización

de los materiales

reciclados genera ingresos

mensuales que apoyan la

gestión del centro.

Los pallets y canastos son

los protagonistas de este

proceso. Se reparan, higienizan

y son devueltos al circuito

productivo o a los suplidores.

Los canastos de frutas y

vegetales inservibles se funden

para crear nuevos, cerrando

un ciclo que evita

desperdicio. Gracias a esta

gestión, desde 2022 CCN no

ha tenido que comprar nuevos

pallets, un logro que habla

por sí solo.

El manejo responsable

también alcanza los decomisos

orgánicos. Desde junio de

2025, los alimentos no aptos

para la venta se destinan como

alimento para ganado,

evitando su desecho y generando

ingresos adicionales. El

próximo paso: implementar

un programa de compostaje

para los residuos orgánicos.

En cuanto a los plásticos, el

compromiso es total. El plástico

flexible (incluyendo el film y

las bolsas plásticas) se compacta

antes de entregar a una empresa

que realiza el proceso de

reciclaje, logrando aprovechar

el material casi en su totalidad.

Además, desde el 2020 CCN

forma parte de NUVI, que promueve

la recolección de botellas

PET. En 2024, la empresa

se posicionó entre las cinco que

más botellas recicló en el país,

con 1,498 kilos recuperados.

Más que una operación, la

instalación de una unidad de

Logística Inversa es una muestra

de convicción del compromiso

de la empresa con la comunidad

y el entorno. “Lo

importante es hacer lo correcto

para el país, más allá de un

posible beneficio económico”,

afirma el gerente.

Más allá de

los residuos

Ese mismo espíritu de reducir

su huella se refleja en otros

ámbitos, como la energía.

CCN cuenta con una potencia

solar instalada de 7,910

KWP y una producción anual

de 850,095 KWH, mientras

que la iluminación LED ha

permitido reducir hasta un

80 % el consumo eléctrico.

En movilidad sostenible, la

empresa lidera la carga en los

puntos Evergo, instalados en

sus tiendas Jumbo y Supermercados

Nacional.

Pero la sostenibilidad de

CCN va más allá de lo ambiental.

Fomentan y alimentan

la cadena de producción

local a través de programas

de apoyo a pequeños y medianos

productores como

“De Aquí con Corazón”. Adicionalmente,

la concienciación

sobre nuestro patrimonio

cultural y el turismo

responsable con el proyecto

corporativo “Orgullo de mi

Tierra” y a los múltiples programas

sociales con las comunidades

donde opera.

Cada acción, cada cifra,

cada mejora habla de una

Para CCN, cuidar

el entorno y

generar desarrollo

responsable

es más que una

política: es una

forma de construir

país

empresa que entiende la sostenibilidad

como un proceso

vivo que evoluciona con

el tiempo. Porque para CCN,

cuidar el entorno y generar

desarrollo responsable es

más que una política: es una

forma de construir país.


SANTO DOMINGO, RD. LUNES, 8 DE DICIEMBRE DE 2025

9

Colección by Sócrates y Arnaldo

Moda para todos:

Cómo CCN democratizó

la alta costura

dominicana a través

de Moda Jumbo

Caracol by

Maylé Vásquez

Colección by

Jusef Sánchez

Colección by

Jenny

Polanco

A la fecha, se han realizado

más de 25 colecciones

de diseñadores

y personalidades dominicanos

y en esta,

colaboraron más de

300 personas entre las

fábricas, los diseñadores

y sus equipos.

Fuente: CCN

Moda Jumbo

se convirtió

en pionero

al crear una

plataforma que

uniría el talento

de los grandes

diseñadores con

la experiencia de

compra diaria.

Hace casi dos

décadas,

Centro Cuesta

Nacional

(CCN) tomó

una decisión visionaria:

abrir espacio en sus tiendas

para llevar la moda de autor

dominicana a un público

mucho más amplio. En

un país donde el diseño local

brillaba en pasarelas y eventos

puntuales, pero pocas veces

estaba al alcance del consumidor

cotidiano, Jumbo,

a través de Moda Jumbo se

convirtió en pionero al crear

una plataforma que uniría el

talento de los grandes diseñadores

con la experiencia

de compra diaria.

Desde sus inicios, Moda

Jumbo se propuso un objetivo

ambicioso: democratizar

la moda, acercando creaciones

de alta calidad al público

general, sin perder la esencia

artística de cada diseñador.

Esto lo ha hecho apoyando

el talento local, poniendo al

alcance de sus clientes moda

de autor a precios asequibles

en un proyecto que

se reviste de orgullo, pasión

y creatividad.

Ese espíritu pionero permitió

que, en 2008, el diseñador

Leonel Lirio se

convirtiera en el primero

en presentar una colección

dominicana ready to

wear dentro de una tienda

por departamentos, marcando

un precedente para

la industria. A partir de

ese momento, la moda dominicana

encontró un nuevo

hogar donde diseñadores

consolidados y talentos

emergentes podían mostrar

su creatividad a una escala

nunca antes vista.

A lo largo de los años,

Moda Jumbo ha colaborado

con algunos de los nombres

más influyentes de la

moda dominicana: Leonel

Lirio, Magaly Tiburcio, Sully

Bonnelly, Jenny Polanco,

José Jhan, Julio Marcano,

Jusef Sánchez y la más reciente

colaboración fue realizada

con Maylé Vásquez,

entre otros. También, han

realizado colaboraciones

especiales con personalidades

tales como Helen Blandino,

Sócrates McKinney y

Lorena Pierre, para citar algunos.

Cada colección se

ha desarrollado de la mano

con los talentos, asegurando

llevar su visión e

identidad a las piezas, que

sean asequibles para todos

los dominicanos.

A la fecha, se han realizado

más de 25 colecciones

con diseñadores y personalidades

dominicanos y

en esta, colaboraron más de

300 personas entre las fábricas,

los diseñadores y sus

equipos. Con cada colección,

Moda Jumbo ha cumplido

la promesa de llevar la

moda dominicana al alcance

de todos, , disponibles

en la mayoría de las tiendas

Jumbo del país. Esta iniciativa

ha permitido que miles

de dominicanos puedan

vestir prendas diseñadas

por figuras emblemáticas

como Jenny Polanco, cuya

visión de la identidad dominicana

sigue viva en cada

detalle de sus piezas.

Las propuestas han incluido

desde piezas artesanales

hasta diseños contemporáneos,

desde estampados inspirados

en el Caribe hasta

reinterpretaciones del clásico

lino dominicano. En cada

colección hay una narrativa

de identidad que se entreteje

con maestría.

Este también ha servido

como plataforma de lanzamiento

para diseñadores

emergentes, abriendo

oportunidades para nuevas

voces del diseño dominicano

que encuentran en CCN

un aliado para crecer, experimentar

y ser descubiertos

por un público masivo.

Hoy, con más de 25 colecciones,

Moda Jumbo se

ha consolidado como un

referente de innovación

en el país, demostrando

que la moda puede ser inclusiva

sin perder su esencia

artística. Moda Jumbo

no es solo un proyecto

de moda: es una plataforma

cultural, una oportunidad

para la industria y

una muestra palpable del

compromiso de CCN de

impulsar al talento local.

Cada colección

se ha desarrollado

de la mano

con los talentos,

asegurando

llevar su visión

e identidad a las

piezas, asequibles

para todos

los dominicanos.

Colección Mondino

by José Jhan -

Resort 2024

Colección by

Magaly

Tiburcio

Fotos colección Sully Bonnelly-Jumbo 2022



00

Ke Natural:

Un emprendimiento que conecta

comunidades y oportunidades

de la mano de CCN

La historia de Ke

Natural nace del

profundo vínculo de

su fundador, Jorge

Inoa, con sus raíces.

Dominicano radicado

en el exterior, Inoa

nunca se conformó

con el éxito alcanzado

lejos de casa.

Fuente: CCN

Su pensamiento

siempre volvía a

Nagua, a su gente

y a las oportunidades

que veía en

su tierra. Fue ese deseo de

aportar al desarrollo de su

comunidad lo que, casi por

casualidad, sembró la semilla

de lo que hoy es Ke Natural.

En una conversación informal

dentro de un chat de nagüeros

radicados fuera del país,

surgió una idea: ¿y si se creaba

una iniciativa que beneficiara

directamente a los productores

locales? Esta chispa llevó a

Inoa a convocar, en 2018, una

asamblea en Los Memisos, Nagua,

con más de 300 productores

de orégano.

Muchos llegaban con dudas,

marcados por experiencias asociativas

fallidas. Sin embargo,

ese encuentro fue suficiente

para reconstruir la confianza

y abrir paso a una nueva oportunidad.

Con apenas dos quintales

de orégano, nació Ke Natural:

un emprendimiento

que, con el tiempo, trascendería

su origen humilde para

convertirse en una red productiva

en expansión.

Crecimiento

La evolución de Ke Natural está

estrechamente ligado al acompañamiento

de Centro Cuesta

Nacional (CCN). Los productores

de orégano de Nagua ya formaban

parte del proyecto Orgullo

de Mi Tierra: Descubre María

Trinidad Sánchez, impulsado

por CCN para fortalecer la identidad

productiva de la provincia.

Ese vínculo abrió la puerta

para que Ke Natural se integrara

al programa de micro-emprendedores

‘De Aquí con Corazón’,

una plataforma que apoya a

pequeños productores y empresas

locales mediante capacitación,

acompañamiento y

acceso al mercado.

Para Inoa, esta alianza ha

sido determinante. “Yo pienso

que, si CCN no existiera, nosotros

no existiéramos. Es mi

principal cliente y la garantía

de compra que nos ha permitido

crecer”, afirma.

Gracias al programa, la empresa

ha recibido apoyo técnico

y formativo, además de

un seguimiento constante que

impulsó su desarrollo. Un

momento clave fue su participación

en el Curso de Resiliencia

presentado por CCN

junto a GIZ y ECORED. Esta

experiencia marcó la operación

de su empresa. “Aprendimos

a hacer cambios extraordinarios

sin grandes costos,

a organizarnos mejor y a canalizar

soluciones. Fue el inicio

de otra etapa”, recuerda Inoa.

Con el tiempo, Ke Natural

Las comunidades

deben crecer

también. Por

eso hacemos

programas sociales

donde

nacen nuestros

productos

comenzó a expandirse más allá

del orégano y a integrar otros

productos del país. El aceite de

coco procesado en Samaná fue

el primer paso de una expansión

que pronto sumaría cacao

de San Francisco de Macorís,

pimienta y malagueta de Cotuí,

cúrcuma y jengibre de Bayaguana,

y ajo de Constanza y

Jarabacoa. Lo que había nacido

en una comunidad de Nagua

se extendió a múltiples regiones,

conectando a cientos de

productores y demostrando el

potencial de un emprendimiento

comunitario puede convertirse

en una red que impulsa

la agricultura nacional.

Actualmente, Ke Natural

articula la producción de 128

agricultores adicionales, además

de los productores de

orégano en ocho provincias.

Comercializa más de 30 productos,

emplea más de 25 colaboradores

en su sede de Haras

Nacionales, y se mantiene

como un suplidor constante

en las tiendas de CCN, incluyendo

la marca Líder. Además,

exporta sus productos mensualmente

a varias ciudades

de Estados Unidos y a 26 ciudades

en Europa, llevando el

sabor y el trabajo del campo

dominicano.

Compromiso

Lo que más define a Ke Natural

es su compromiso social. Inoa

describe la empresa como un

“proyecto privado social”,

cuyo propósito es que el

desarrollo llegue a todos los

eslabones de la cadena. Por

ello, reinvierte el 35 % de

sus beneficios en programas

dirigidos a productores y

comunidades.

Entre estas iniciativas destacan

Pies Descalzos, que entrega

zapatos a niños de comunidades

rurales; Duerme

Bien, que lleva colchones y techos

de zinc a familias en condiciones

precarias; y Sembremos,

un programa que impulsa

la creación de huertos familiares

de ciclo corto para consumo

propio o comercialización,

proporcionando semillas,

herramientas y capacitación.

A esto se suma su programa

de becas, que ya ha permitido

la formación de 32 profesionales.

Uno de los ejemplos

más inspiradores es el de

Francisco Gil Espinosa, hoy

licenciado en Derecho y actualmente

gerente de la empresa.

Historias como esta

reflejan una cadena de colaboración

y responsabilidad

social que busca hacer

crecer a todos quienes forman

parte del proyecto.

Mirando hacia el futuro, Ke

Natural continúa apostando

por el crecimiento y la innovación,

siempre junto a aliados

como CCN y de las comunidades

que han sido parte de

su historia desde el inicio.

En los próximos meses,

planea expandirse a nuevas

líneas de víveres y productos

deshidratados, una apuesta

que permitirá conservar alimentos

de la canasta básica

Hace 90 años,

CCN nació con el

apoyo de muchos.

Ese mismo

espíritu les impulsa

hoy: crecer

de la mano de

sus proveedores,

con humildad,

trabajo y visión

de futuro.

por más tiempo y ofrecerlos

a precios accesibles.

Jorge Inoa lo resume con

sencillez y la convicción de

quien ha visto una idea

convertirse en realidad:

“Estoy seguro de que nos

van a apoyar los clientes…

y CCN también”.

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