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Victorious Living Magazine - Issue 2 | 2026

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PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL

FLIP OVER

TO READ IN

ENGLISH

CINCO MENTIRAS DEL ENEMIGO

UN NUEVO COMIENZO

¡MÉTASE EN EL JUEGO!

TODA MI

ESPERANZA

ESTÁ EN

JESÚS

La historia de

Julie Seals

Una revista

en una misión:

vea página 2

Número 2 / 2026

Número 03 / 2023

Issue Número 01 / 42026

/ 2024

1s Número 02 / 2026

Greenville, NC 27836

PO Box 2751


¡Victorious

Living y usted!

Los recursos de Victorious Living están

diseñados para animarlo, equiparlo

y empoderarlo a usted en su fe y

proporcionarle medios para hacer lo

mismo por los demás. Ya sea que esté

encarcelado, trabaje en correccionales

o viva en la sociedad libre, puede

usar nuestras

herramientas en sus

tareas ministeriales

diarias. Hay aquí

algunas sugerencias.

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LIVING PEQUEÑO

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GRUPO VL PEQUEÑO

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mayor y compártala bajo

la guía de Dios. Nuestra

revista proporciona un

modo efectivo y sencillo

de transmitir el poder

transformador de Dios con

extraños y seres queridos.

Además, plantéese

patrocinar una prisión y

reciba envíos trimestrales

de nuestra revista.

Los grupos VL pequeños son sencillos: necesitará una Biblia,

papel, bolígrafo, un ejemplar o video de VL Magazine, un

facilitador, amigos y disposición para aprender. Al buscar

pasajes de las Escrituras y responder con ellos las siguientes

preguntas, descubrirá profundas verdades espirituales.

• ¿Cuál es el tema de la historia o video?

• ¿He tenido una experiencia similar?

• ¿Qué aprendizajes planteó la historia o video y cómo

puedo aplicarlos?

• ¿Cómo me habla Dios a través de la historia o video y

los versículos a los que se hace referencia?

• ¿Qué aprendí sobre el carácter de Dios y cómo influye

eso en mí?

• ¿Cómo puedo compartir lo que aprendí con los demás?

Los grupos pequeños dirigidos

por facilitadores de confianza

desarrollan a la comunidad,

fomentan la responsabilidad y

brindan un lugar seguro para un

estudio más profundo de la Palabra

de Dios. Escríbanos a PO Box 2751,

Greenville, NC 27836, y solicite la

guía VL Small Group Leader’s Guide.

Además, vea nuestros videos Tips

for a Successful Small Group and

Leading a Small Group Behind the

Wire, en PANDO, Edovo, Paytel,

Westpond, Tech Friends, ATG,

CypherWorx, ICS, ViaPath, Homewav,

Turnkey, Securus, Smart Comm, y iT1.

FOTO INFERIOR: GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY / ARRIBA FOTO: EDOVO

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Apoyar financieramente nuestro ministerio es una forma de llevar a cabo el mandamiento de Dios de

acordarse del prisionero (Hebreos 13:3). Háblele de nuestro ministerio a su iglesia para que considere

patrocinarlo como proyecto misionero. También hay oportunidades de voluntariado.

VISITE VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG O LLAME AL 352-478-2098


NÚMERO 2, MAYO DE 2026

CONTENIDO

9s

UN PASO ADELANTE

Cinco mentiras del enemigo

POR LISA APPELO

ces o actos heroicos. A veces está en

las acciones más sencillas, cuando no

escuchamos al miedo y elegimos dar

un paso al frente con Dios.

14s

ARTÍCULO DE TAPA

Toda mi esperanza está

en Jesús

LA HISTORIA DE JULIE SEALS

23s

18s

27s

Cuando la estupidez se

convierte en sabiduría

POR ROY A. BORGES

VIDAS

TRANSFORMADAS

Lo que se necesita para ser

un campeón

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

A partir de su trayectoria (desde campeona

mundial de esquí acuático hasta

cabeza de un ministerio de prisiones) Kristi

Overton Johnson revela cómo el dolor,

las voces negativas y las circunstancias

difíciles se vuelven el campo de entrenamiento

para una victoria duradera.

Sí a la fe, no al miedo

POR SHERIDAN CORREA

La valentía no siempre es palabras auda­

6s

10s

DESTACADOS

De no deseada a elegida: Cómo

Jesús me dio una nueva vida

POR SOLÉ WRIGHT

Nacida en el rechazo y criada en el abuso,

Solé Wright creció creyendo que nadie la

quería. Pero un simple recordatorio de que

Jesús la amaba rompió su oscuridad e inició

un camino de sanación y perdón. Su historia

demuestra que no hay corazón herido que

Dios no pueda restaurar”.

¡Métase en el juego!

LA HISTORIA DE CJ WILSON

Luego de pasar de la banca de la NFL hasta

el Super Bowl, CJ Wilson sabe lo que es

dudar de uno mismo. Un momento decisivo

le enseñó que, al confiar en Dios y entrar al

campo, incluso con miedo, Él nos da la fuerza

necesaria para alcanzar la victoria.

20s

24s

Nacida con espina bífida y pocas

probabilidades de vida, Julie Seals pasó de

una supervivencia milagrosa a la adicción,

la cárcel y pérdidas devastadoras. Pero en

su momento más oscuro (otra amputación

y una posible cadena perpetua), descubrió

una esperanza que lo cambió todo.

Un nuevo comienzo

LA HISTORIA DE MIKE SEALS

Tras la muerte de su esposa, el

suboficial mayor de la Marina, Mike

Seals, se derrumbó bajo el peso

del arrepentimiento y el dolor. Pero

Dios lo buscó con misericordia y una

promesa. Su historia es un testimonio

de restauración que muestra cómo el

Señor transforma el dolor en esperanza

para otros.

Los golpes a mi puerta que

cambiaron todo

LA HISTORIA DE DAN EVANS

Cuando una noche la policía tocó a su

puerta de pronto, Dan Evans pensó que

FOTO DE PORTADA: CAPTURED MEMORIES BY ESTA

EN LA PORTADA

Mike y Julie Seals

enfrentaron épocas

en las que el dolor y

la pérdida parecían

ensombrecer su futuro.

Pero mediante la fe y

la gracia inagotable

de Dios, su historia

se transformó en

restauración. Lo

roto fue reparado, lo

perdido fue renovado

y la esperanza

renació. Su camino es

testimonio de que Dios

aún restaura vidas hoy

en día.

4s

28s

lo había perdido todo. Pero entre los

escombros de la cárcel y el arrepentimiento,

el amor incondicional de Dios

y su esposa iniciaron una restauración.

Su historia demuestra que rendirse ante

Dios puede transformar el momento

más oscuro en un nuevo comienzo.

EN CADA EDICIÓN

Nota de la editora

La transformación merece la pena

Tras las rejas

Reaprendiendo a vivir

29s

¿Quiere conocer a Jesús? Él me

salvó... Y ahora, ¿qué?

30s

Novedades del ministerio/

Recursos

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 02 / 2026

3s


NOTA DE LA EDITORA

La transformación merece la pena

VLMag circula principalmente

entre las comunidades de

correc cionales. Pero está dis ponible

en el exterior para nuestros

aliados ministeriales a cambio

de un donativo de cual quier

monto. Visite vlmin.org y haga

clic en la pestaña “donate”.

Cada dólar que usted dé enviará

una copia de VLMag a un centro

correccional, donde brindará

esperanza a muchas personas en

los años venideros.

Mi

objetivo con Victorious Living Magazine

siempre es honrar a Dios y

proteger la integridad de Su Palabra

y las historias que presentamos.

Nuestros artículos llegan recomendados por

personas en las que confiamos o que Dios destaca.

Una vez que alguien llama mi atención, añado su

nombre a una lista maestra y oro por ella. Publicamos

el trabajo de algunas personas pronto,

mientras que otras esperan con paciencia durante

años. Incluso el de otras no se utiliza nunca.

Una vez seleccionado un artículo, un miembro

de nuestro equipo de creación de contenidos

hace una entrevista con el autor y luego escribe

el testimonio en su nombre. No es fácil contar una

historia de vida en pocas páginas y no todas las

palabras se usan. Duele ver que se borran días

de trabajo con solo pisar una tecla.

Cuando la persona elegida aprueba su artículo,

nuestra editora en jefe, Rachel, corrige errores

gramaticales y de citas, y pule el material. Cuando

es necesario, reduce todavía más el número de

palabras antes de enviarme los testimonios para

hacerles otra revisión.

Los artículos pasan entonces a Lauren, nuestra

diseñadora, que crea las hermosas páginas que

usted ve ahora.

Rachel revisa las páginas de diseño en busca

de errores, luego ella, mi asistente Carla y yo

releemos las historias para asegurarnos de que

hemos detectado cualquier error que aún exista,

y los hay. Incluso en ese momento, tras varias

rondas de edición, es posible que hallemos alguna

equivocación en estas páginas.

Se dedican cientos de horas a la revista antes

de que pase a Ebert y Karissa, nuestro equipo de

traducción al español. También ellos participan

en un largo proceso de edición para garantizar

la excelencia.

No formo parte de la edición al español, ya que

no hablo ni leo el idioma. He tenido que aprender

a confiar en el equipo que Dios me ha dado.

Una vez terminada la edición en español, Lauren

hace el diseño de esa parte de nuestra revista, que

luego vuelve al equipo editorial para una revisión

final. Solo entonces el producto terminado se envía

a la imprenta, que imprime y envía esta revista a las

prisiones y cárceles, así como a nuestros seguidores.

Describo todo este proceso por dos razones.

Primero, quiero que usted tome consciencia

de la atención que se dedica a esta publicación

gratuita. El Señor me mostró que quienes leen

nuestra revista (más del 98 por ciento son encarcelados)

merecen lo mejor de mí. Debo darlo

todo, igual que Él lo dio todo cuando sacrificó

a Su Hijo, Jesús, por usted y por mí (Romanos

8:32). Hacer lo que Dios desea tiene su precio,

pero ¡oh, merece la pena!

En segundo lugar, comparto esto para que

se aprecie el proceso de transformación. Usted

tiene en sus manos un producto hermoso y bien

acabado. Pero lleva incontables horas de trabajo

que nadie ve, ni a menudo reconoce, por parte

de nuestro equipo para que este ejemplar llegue

a usted de esta manera.

Perseveramos con integridad y cumplimos

con el trabajo prometido en los plazos acordados.

Confiamos los unos en los otros, y aceptamos

con humildad las sugerencias y la ayuda. Crear

esta revista también requiere siempre una gran

inversión financiera. Pero como todos tenemos

buena disposición, nace algo hermoso.

Lo mismo pasa con nuestras vidas. La transformación

no ocurre así como así. Empieza

con el deseo de poner nuestras vidas ante Dios

y preguntarle: “Señor, ¿qué debo recortar? ¿Qué

necesito añadir? ¿Quién debería acompañarme

en esta experiencia?”.

Eso requiere trabajo, humildad, confianza y

perseverancia. Habrá días en los que parezca que

su esfuerzo se “borra” justo ante sus ojos. Incluso

podría llegar a pensar: “¿Para qué todo esto?”.

Amigo, no se rinda. Siga presentándose con

humildad ante Dios y los demás mientras recibe

sabios consejos y recorta lo que Dios le revele. No

todo o todos pueden acompañarlo en su camino

de transformación.

Sí, le costará. Pero el resultado final que habrá

en su vida merece la pena. Su existencia será

una hermosa muestra de la gracia de Dios para

que el mundo la aprecie.

Que las historias de vida que encontrará aquí

sean un estímulo en su propio camino de transformación.

Kristi Overton Johnson

Editora y Directora Ejecutiva

FOTO DE DAYBREAK MEDIA

4s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


TESTIMONIOS

OBRA DE ARTE DE KRISTIAN VILLA

GRACIAS POR

VENIR A NUESTRA

CÁRCEL. SUS VISITAS

SON LO MEJOR DE

NUESTRA SEMANA.

GRACIAS POR SU APOYO

Y RECORDARNOS

QUE NO NOS HAN

OLVIDADO”.

DAMAS del Centro de Detención del Condado de Pitt,

Carolina del Norte

Testimonios

Victorious Living

A través de las historias de la revista Victorious

Living Magazine, hombres y mujeres encarcelados se

encuentran con el Dios de las segundas oportunidades.

Sus vídeos y podcasts

me sacan de

lugares oscuros y me

acercan al Señor. Sus

palabras siempre son

un abrazo para mi

corazón. Quiero que

todo el equipo de VL

sepa cuánto aprecio lo

que hacen por nosotros,

los encarcelados.

¡Sabemos que nos

quieren!”.

JAMAREO

Institución Correccional Maury,

Carolina del Norte

“Hace un par de semanas

tomé una revista.

Aunque estaba rasgada e

incompleta, dos artículos

estaban intactos. Los he

leído varias veces, sobre

todo porque mi mente

me hunde en sitios muy

profundos. Los artículos

me sacan de la oscuridad

y me ayudan a seguir

adelante”.

BILLY

Unidad Gib Lewis, Texas

“Gracias por grabar su programa en distintos

lugares. Los sitios desde los que difunden

sus mensajes le dan una sensación de

hogar y libertad a mi celda. Los paisajes

me recuerdan que soy humano y estoy

destinado a algo más que esta realidad en la

que me encuentro”.

WESLEY

Unidad Stiles, Texas

“Cuando me arrestaron

esta última vez, pensé

que se había acabado

mi historia. Pero gracias

a Jesús y a la fidelidad

del equipo de VL, que

me envió escrituras y

simplemente me dio su

apoyo, tengo esperanza

para mi futuro .

SHERMAN

cárcel regional de Middle River,

Virginia

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 02 / 2026

5s


De no

deseada a

elegida:

CÓMO

JESÚS ME

DIO UNA

NUEVA VIDA

POR SOLÉ WRIGHT

La primera emoción que recuerdo es el dolor

frío y profundo de sentirme excluida. No estaba

así porque no me hubieran elegido en la

clase de gimnasia ni porque hubiera tenido

un mal día. Era por saber que era una niña

no deseada, tanto que mi madre había intentado

abortarme varias veces.

Pero incluso antes de conocer esa horrible

verdad, me sentía fuera de lugar.

Ahora que reflexiono, puedo entender la

desesperación de mi madre. Mi padre ya tenía

otra pareja cuando mamá se enteró de que

estaba embarazada de mí. Tener un cuarto

hijo solo añadiría sufrimiento a su ya difícil

vida, así que recurrió al aborto para resolver

el problema.

Obviamente, sobreviví a sus intentos. Pero

el que me haya criado una mujer que en lo

emocional no podía vincularse conmigo me

creó un doloroso vacío donde debería haber

seguridad.

Mi madre me llamó Solé, un diminutivo de

Soledad. Mi nombre era un recordatorio constante,

un susurro de lo que yo, y quizás ella,

experimentábamos a diario.

Un padrastro abusivo entró en mi vida

cuando era una pequeña. Durante años, ese

hombre controlador intentó dominarme

convenciendo a todos de que yo tenía algo

malo. Cada vez que me mostraba emotiva

o creativa como cualquier niño, me destrozaba

etiquetándome de loca.

Vivía con una dosis constante de abuso y

rechazo, y me convencí de que mi existencia

no tenía valor. Me sentía muerta por dentro.

Lo único que me venía a la mente era que. si

los más cercanos a mí no me querían, ¿por

qué debía yo interesarme en mí misma?

Esa sensación de estar muerta por dentro

no era solo un estado de ánimo; era un peso

enorme que llevaba a diario. Y no era solo

tristeza. Era un aturdimiento profundo que

me hizo intentar suicidarme más de una

vez. Estaba desesperada por acabar con

mi sufrimiento interior y el tormento de

los gritos de mi madre por la violencia que

había en nuestro hogar. Escuchaba su voz

repetirse en mi cabeza.

El deseo de terminar con mi vida solo empeoró

en mi adolescencia. Traté de matarme

de nuevo. Cuando fallé, lo aguanté adormeciendo

el dolor con drogas y alcohol. Abandoné

la secundaria a los 16 años.

Andaba sin esperanzas, totalmente convencida

de que la vida no tenía sentido. En

mi mente el futuro no existía.

Me esforzaba por destruirme en un intento

inconsciente de terminar lo que mi madre no

había podido hacer años atrás. Me perdí en el

caos, segura de que ningún amor verdadero

(el que realmente sana) me encontraría jamás.

Pero me equivocaba.

Los momentos que cambian la vida por lo

general no vienen acompañados de grandes

luces resplandecientes o grandes anuncios,

sino de simples actos de valentía y bondad

por parte de quienes se entregan al impulso

del Espíritu Santo. Para mí, ese momento llegó

a través de un desconocido un día que nunca

olvidaré.

FOTO DE BEN LAW PHOTOGRAPHY

6s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


Estaba trabajando como anfitriona cuando

un cliente pidió un café para llevar y luego

me dijo que Jesús me amaba. No le presté

atención. No quería oír hablar de Él.

Pero Dios usó la voz de ese hombre para

romper la oscuridad que amenazaba con destruirme.

Más tarde esa noche, esas palabras

sencillas pero penetrantes, “Jesús te ama”,

despertaron mi alma.

¿Jesús me ama?

Qué mensaje de pura e incondicional gracia

me había dado un hombre que no vio a una

de sertora de la secundaria, una consumido ra

de drogas ni una vida rota.

En cambio, vio un alma que necesitaba un

Salvador.

Pero ¿podía Jesús amarme en mi suciedad?

Sí, podía. De hecho, ya lo había demostrado

muchos años antes en una cruz (Juan 3:16–21

y Romanos 5:8–10).

Esa noche, acepté el amor de Jesús y, por

primera vez, experimenté algo real, poderoso

y sincero. Fue como si Él me llamara a salir

de una tumba fría y oscura, tal como hizo con

Lázaro (Juan 11:43).

¡Solé, ven!

Respondí a Su llamado, y la noche de aquel

viernes, en mi dormitorio, caí de rodillas en

arrepentimiento y entregué cada pedazo roto

de mi vida a Jesús.

Encontré el amor que había buscado toda

la vida, un amor que me deseaba y aceptaba,

y quería sanar mis heridas más profundas. Y

pensar que Dios no quería nada de mí a cambio,

solo que lo amara.

A medida que crecía en mi fe y conocimiento

del Señor, fui aprendiendo a amarlo y confiar

en Él (Mateo 22:37–38, Hebreos 11:6).

Cuando acepté la gracia y misericordia

de Jesucristo, me dieron lo que la Biblia

llama un nuevo nacimiento (vea Juan 3:3;

2 Corintios 5:17; 1 Pedro 1:3–5, 23). Ahora

podía vivir con esperanza.

Empecé a leer la Biblia para descubrir los

planes de Dios para mí. Me habló mediante

Su Palabra de maneras poderosas. Cuando

me encontré con el Salmo 27:10, fue como

si el Señor me hablara directamente: “Aunque

mi padre y mi madre me abandonen,

el Señor me acogerá” (NVI).

A través de este versículo, Dios reconoció

el dolor que sentí por no haber sido deseada.

Validó lo que había vivido, y me dio la

certeza de que era aceptada y bienvenida.

Su promesa dio sanación a mi corazón roto.

La aceptación de Dios cambió la forma

en que me veía a mí misma. Mi identidad

ya no se basaba en el rechazo de mis padres

terrenales, sino en la aceptación de

mi Padre celestial. De repente, mi vida, que

consideraba un error, cambió de sentido.

Pero, aunque experimenté ese nuevo nacimiento

cuando puse mi fe en Jesús para

la salvación, aún tenía heridas que necesitaban

sanar. La sanación y transformación

del alma de una persona (su mente, voluntad

y emociones) no es un acontecimiento

puntual. Es un proceso lento y a menudo

doloroso que algunos no están dispuestos

a iniciar.

Muchos oran por la salvación, pero se

niegan a permitir que el Espíritu Santo

tenga acceso a sus heridas para que Su

sanación se produzca. Como resultado,

se quedan atrapados en su sufrimiento,

pensando igual que siempre, haciendo las

mismas cosas de siempre.

Pero el amor misericordioso de Dios viene

acompañado de una responsabilidad

personal de dedicarse al trabajo cotidiano

para crecer espiritualmente, para que

podamos ser transformados a Su imagen.

Mi dolor y dificultades de la infancia no

Solé soportó un dolor que ningún niño debería

sufrir en su silenciosa batalla contra el rechazo

y la sensación de no valer nada.

desaparecieron de la noche a la mañana. La

verdad es que problemas así rara vez lo hacen.

Pero llevo años en este camino de sanación y

cambio con el Espíritu Santo, y sé que Él me

da libertad cada día.

Tuve que elegir llenar mi vida con lo bueno

de Dios: leer mi Biblia, escribir en mi diario,

orar y estar en una comunidad que impulsara

mi crecimiento espiritual. Tuve que dedicarme

al esfuerzo de la terapia para aprender a soltar

mis patrones de pensamiento negativo y

reemplazarlos por la forma de pensar de Dios

(Romanos 12:2; 2 Corintios 10:5).

Al hacer estas cosas, el amor de Dios empezó

a reemplazar la vergüenza y la idea de

no valer nada que me habían llenado durante

tanto tiem po. Ese amor llevó luz y vida a lugares

antes oscuros y muertos, llenó el vacío

de mi corazón y silenció el tormento de la voz

de quien había abusado de mí.

Me llevó décadas perdonar a mi padrastro.

Aprender el verdadero significado de esa acción

ayudó.

En mi mente

el futuro no

existía. Me

esforzaba por

destruirme.

El perdón no era mantener una relación con

mi padrastro ni justificar su comportamiento.

No era olvidar la ofensa, lo cual parecía una

tarea imposible. Lo que sí significaba era que

debía dejar a mi padrastro en manos de mi

Padre celestial.

No fue fácil, pero el perdón llegó cuando,

con la ayuda del Espíritu Santo, entendí que

yo también era una pecadora (Romanos 3:23),

y que la Biblia asociaba el perdón que me daba

Dios con el perdón que yo daba a los demás

(Mateo 6:14–16). No quería que no perdonar

a mi ofensor fuera un obstáculo entre Dios y

yo (Salmo 66:18; Marcos 11:25–26).

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 02 / 2026

7s


Así que elegí perdonar a mi padrastro. Hacerlo

era una lucha diaria entre querer justicia

y entregarlo a las manos de Dios (Filipenses

2:13), pero valió la pena.

Eso me llevó a la libertad.

Hoy, el dolor de mis comienzos (las cosas

que me dijeron y me hicieron, e incluso las

cosas que he hecho yo) ya no definen quién

soy. Las cadenas de la falta de perdón ya no

me atan. Soy libre y solo me define lo que

mi Padre celestial dice de mí: soy amada,

victoriosa, perdonada y redimida. Estas

verdades han dado a mi vida un nuevo

propósito eterno.

Solé comparte

un mensaje para

liberarse del dolor.

Así convierte su

historia de rechazo y

abuso en esperanza,

lo que ayuda a otros

a sanar, levantarse y

descubrir su valor.

Gracias a Jesús, ahora puedo ver que mi

pasado no fue solo una serie de experien­

“Que toda la alabanza sea para

Dios, el Padre de nuestro Señor

Jesucristo. Es por su gran

misericordia que hemos nacido

de nuevo, porque Dios levantó a

Jesucristo de los muertos. Ahora

vivimos con gran expectación

y tenemos una herencia que no

tiene precio, una herencia que

está reservada en el cielo para

ustedes, pura y sin mancha, que

no puede cambiar ni deteriorarse”.

1 PEDRO 1:3–4 NTV

cias dolorosas, sino una preparación para el

futuro. Cada cicatriz, cada error, cada momento

de sentirme no deseada sirve ahora como

hilo para conectarme con otros que sufren en

un silencio que grita.

El propósito de mi vida es compartir esta

luz que ahora vive en mí, decirle a la próxima

persona que se sienta ignorada y perdida que

la única voz que importa ya la ha reclamado.

Quizá sea usted. Si es así, necesito que sepa

esto: Jesús lo ama.

Si sufre con la devastadora sensación de no

encajar o con el pensamiento de que su vida

es un error que debería terminarse, por favor,

sepa que, si Jesús pudo encontrarme en mi

oscuridad y llamarme a salir de la cueva de la

adicción, la vergüenza y la desesperación, Él

puede encontrarlo a usted donde se encuentre.

Sus circunstancias (lo que le han hecho o

dicho, o lo que usted haya hecho) no lo definen.

Solo Dios nos define, y lo recibirá plenamente

a usted ahora mismo, tal y como es. Él le dará

una nueva vida, un nuevo nacimiento. Usted

puede nacer de nuevo.

Lo único que debe hacer es arrepentirse,

pedirle perdón a Dios y comprometerse a

tomar una nueva dirección con Él. Dios le perdonará

cualquier cosa, solo pídalo (1 Juan 1:9).

Ya no viva sin esperanza (Efesios 2:12–13).

En manos de Dios, su vida puede cam biar

de significado, sanar y transformarse. Así

que vuelva hacia Él. Dele cada pedazo roto.

Él restaurará su vida. Dele cada vacío, Él

lo llenará. Créale. Acéptelo hoy y reciba su

nueva vida.

SOLÉ WRIGHT es una escritora y entrenadora de

vida que guía a mujeres para que superen desafíos

personales. Solé comprende el impacto del trauma

no resuelto en el crecimiento personal y espiritual. Su

enfoque con respecto a la salud y el bienestar consiste

en cuidar a la persona en su totalidad: cuerpo, mente

y alma.

PREGÚNTESE ESTO

¿Ha creído usted la mentira de que fue

no deseado, olvidado o un error? ¿Qué

puso esa idea en usted? ¿De verdad

cree que Jesús lo ama, no a una versión

futura de usted, sino tal como es ahora?

8s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


UN PASO ADELANTE

Cinco mentiras

del enemigo

POR LISA APPELO

¿ES USTED CONSCIENTE de que hay una

batalla las 24 horas del día en su contra? La

mayoría de los enemigos llevan armas a la vista,

como pistolas, cuchillos o los puños. Pero

este rival es distinto. El arma de Satanás es

mucho más sutil.

Muchas veces, no nos damos cuenta de cuándo

Satanás nos apunta. ¿Cuál es su estrategia

de siempre? El engaño. Y aunque los estilos,

lenguajes y tecnologías han cambiado, sus tácticas

no. Es el padre de la mentira (Juan 8:44).

Y basándonos en Génesis 3, aquí tiene cinco

falsedades que utiliza para hacernos tropezar.

1. LA MENTIRA DE QUE LA PALABRA DE DIOS

NO ES VERDADERA. “La serpiente era la más

astuta de todos los animales salvajes que el

Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó

a la mujer: ‘¿De veras Dios les dijo...?’”. (Génesis

3:1 NTV).

La primera jugada de Satanás fue cuestionar

lo que Dios dijo. Sabía que si lograba sembrar

aunque fuera una pizca de duda entre Adán,

Eva y la Palabra de Dios, podría ganar.

Satanás sabe que la Palabra de Dios tiene el

poder de derrotarle (Efesios 6:17). Proporciona

protección al creyente (2 Timoteo 3:16–17), da

sabiduría y dirección (Salmo 119:105), y más.

Por supuesto, Satanás sigue actuando con

este mismo enfoque hoy en día: nos tienta a

cuestionar las Escrituras, descarta los pasajes

difíciles o trata la verdad como opcional. Pero

Jesús dijo que la Palabra de Dios es verdad

(Juan 17:17). Y cuando nos mantenemos firmes

en eso, estamos en terreno firme.

2. LA MENTIRA DE QUE DIOS NO ES BUENO.

Todo lo que Dios creó fue bueno porque Él

es bueno. Hizo a Adán y Eva a Su imagen, y

los colocó en un jardín rebosante de belleza y

provisiones. Estaban rodeados de Su bondad.

Pero Satanás deformó la única limitación

puesta por Dios para hacerla parecer insoportable.

Con astucia, insinuó que un Dios bueno

no limitaría algo tan deseable.

También escuchamos esa mentira, especialmente

cuando estamos

esperando, sufriendo o

viendo a otros obtener

lo que deseamos. Pero

las Escrituras nos recuer

dan: “¡Den gracias

al Señor, porque él es

bueno! Su amor fiel

perdura para siempre”

(1 Crónicas 16:34 NTV).

La bondad de Dios

nunca cambia sin importar nuestras

circunstancias.

3. LA MENTIRA DE QUE DIOS NO ES

GE NEROSO. Satanás exageró la limitación

que puso Dios. Adán y Eva podían comer de

todos los árboles menos de uno. Sin lugar

a duda, el Señor dio abundancia. Sin embargo,

Satanás pintó a Dios como tacaño.

Todavía susurra que el Señor nos oculta

algo. Y cuando creemos esa mentira, nos

aferramos al dinero, las relaciones y el control

en lugar de confiar en Él.

Pero el Señor es un Dios de abundancia,

no de escasez. Provee todas nuestras

necesidades con Sus gloriosas riquezas

(Filipenses 4:19).

4. LA MENTIRA DE QUE EL PECADO NO

TIENE CONSECUENCIAS. Satanás minimizó

la gravedad del pecado de Eva. “‘¡No

morirán!’ respondió la serpiente” (Génesis

3:4 NTV).

Todavía nos insinúa que ceder un poco

no importa, que nadie se enterará y que

la gracia nos perdonará de todos modos.

¡No muerda usted esa manzana! El pecado

siempre conduce a la muerte y la destrucción

(Romanos 6:23). Y aunque somos salvos

por la gracia, de todos modos cosechamos

lo que sembramos (Gálatas 6:8). El pecado

promete libertad, pero da esclavitud.

5. LA MENTIRA DE QUE PODEMOS SER

DIOS. “En cuanto coman del fruto, se les

abrirán los ojos y serán como Dios” (Génesis

3:5 NTV).

Si Satanás no puede eliminar a Dios, intentará

reemplazarlo (con nosotros). Nos alimenta con la

idea de que nosotros definimos la verdad, determinamos

la moral y controlamos nuestro destino.

Pero ponernos en el lugar del Señor es idolatría.

Hay un solo Dios verdadero (Isaías 45:5).

Nuestro destino no era gobernar nuestras

propias vidas, sino confiar en Aquel que lo hace.

Entonces, ¿cuál es la verdad?

No estamos indefensos. Satanás nos ataca con

mentiras, pero Dios nos da armas de poder divino.

También nos brinda una estrategia sencilla:

llamar a la mentira por su nombre, y reemplacémoslo

con las Escrituras (2 Corintios 10:3–5).

La Palabra de Dios quizás no calle al enemigo

para siempre, pero Su verdad nos evitará caer

en las mentiras y nos mantendrá en el camino

hacia la victoria.

PREGÚNTESE ESTO

¿En qué mentira ha creído usted?

¿Ante la situación que está viviendo, se

siente tentado a dudar de la bondad o

generosidad de Dios?

LISA APPELO es una oradora, escritora,

y enseñante de la Biblia que inspira

a otros para que profundicen su fe

en medio del dolor. Encuentre aliento

para la fe, el dolor y la esperanza en

LisaAppelo.com.

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Número 02 / 2026

9s


LA HISTORIA DE

CJ WILSON

¡MÉTASE EN

EL JUEGO!

Cuando Dios tiene un plan para

nuestra vida (y lo deseamos), nada

puede detenerlo, ni nuestra falta de

experiencia o contactos ni nuestras

fallas de educación ni nuestras

finanzas ni el juicio de los demás.

Como excampeón del Super Bowl, me gusta decir esto: si

estamos dispuestos a entrar en el juego con Dios, Él se mete

con nosotros y siempre nos lleva a la zona de anotación.

Pero, aunque cueste creerlo, hubo un tiempo en que yo no

quería meterme en el juego.

Fue en mi año de novato con los Green Bay Packers. A mi

familia y a mí nos emocionó que me seleccionaron en la séptima

ronda. Pero una vez que me uní al equipo y vi el talento

y la intensidad del grupo, tuve miedo. Esto ya no era fútbol

universitario. Allí yo había destacado; aquí me sentía fuera

de lugar.

Fue un alivio no entrar en la alineación del primer juego.

Estar afuera se sentía seguro. No tenía que preocuparme por

recibir golpes, cometer errores o hacer el ridículo en televisión

nacional. De hecho, casi me sentía cómodo. Podía entrenar

con el equipo, ayudarle a prepararse para el partido y de todas

maneras recibir mi paga. No estaba nada mal. Podía hacerlo

para siempre.

Cuando mis padres me preguntaron por qué no jugaba, culpé

al entrenador. Pero la verdad es que había perdido la confianza.

Estaba rodeado de leyendas y ninguno de mis logros uni­

versitarios parecía importar ya. Mi entrenador reforzó mis

dudas y sus palabras se repetían sin parar en mi mente:

No encajas aquí.

Unos partidos después iniciada la temporada, el entrenador

me dijo que quizá jugaría ese día. Sentí pánico. No

estaba listo, ni siquiera me había hidratado. Había varios

delante de mí en la alineación, así que conservé la calma.

Pero uno a uno, tres jugadores se lesionaron y de repente

ya me tocaba a mí. No era cualquier partido, sino un juego

en horario estelar contra los Minnesota Vikings, liderados

por Brett Favre.

En vez de agradecer a Dios, le pregunté: ¿Por qué me haces

esto? Pero el Señor no me dio tanto talento para mantenerme

en la banca.

Ojalá pudiera decir que me lucí en el campo. Pero no,

fallé jugadas, me caí y terminé desplomado en el césped.

Fue terrible, especialmente cuando vi la repetición de mis

errores en la pantalla grande.

El entrenador gritaba desde el lateral. Su voz era un recordatorio

de lo que ya sabía: mi lugar no estaba en ese campo.

Pero entonces, uno de mis compañeros corrió a la banda

FOTO DE ECU ATHLETICS

10s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


y dijo: “Entrenador, deje de gritarle. Déjelo jugar”. Luego,

ese jugador volvió al campo, me miró a los ojos y dijo: “CJ, tú

puedes”. Su fe en mí despertó emociones que no sentía desde

hacía tiempo: confianza en mí mismo y esperanza.

Me tomé un momento para orar: “Dios, me permitiste llegar

a la universidad y me pusiste aquí en la NFL. Ahora necesito

que me ayudes a estar a la altura. Si no, se acabó todo para

mí”. Estaba a un paso de que me echaran.

Pedirle a Dios que guiara mi vida dentro y fuera del campo

había sido algo habitual en la universidad. La fe era fundamental

en mi vida. Pero en la NFL, de algún modo había olvidado

confiar en Dios y buscar Su ayuda, y había pasado a ocuparme

más de mis dudas e inseguridades que de la fidelidad y fortaleza

del Dios que estaba de mi parte (Romanos 8:31).

Al volver a la formación, recuperé la confianza. ¡Yo puedo!

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).

En la jugada siguiente, atravesé la línea de defensa, derribé a

Brett Favre y forcé una intercepción que nos dio un touchdown

y la victoria. Esa noche, fui el líder del equipo en tacleadas.

Ese momento cambió el rumbo del juego (y de mi vida).

Reavivó mi fe, confianza y pasión por el deporte y despertó en

mí un nuevo e intenso deseo de ser lo mejor posible. Desde esa

noche, hice lo que fuera necesario para perfeccionar mi oficio.

Quería ser recordado como un jugador íntegro y entusiasta.

Al final de esa temporada era titular en el Super Bowl y me

gané un anillo de campeón. Pero lo más importante es que

aprendí que la vida es mejor cuando estás en el juego.

Agradezco mucho que Dios me sacara de mi zona de confort

y me metiera en el campo, aunque no me sintiera preparado

ni merecedor. También me alegra haber escuchado las

palabras de aliento de mi compañero y haber hallado el

valor para volver a la formación y jugar.

Si me hubiera quedado en la banca, me habría perdido

siete años increíbles en la NFL y muchas experiencias que

cambiaron mi vida, incluyendo la de conocer a mi esposa.

El miedo me habría alejado de mucho más que el fútbol.

¿Usted se siente tentado a quedarse en las bandas de

la vida? El miedo, la vergüenza, la inseguridad, la culpa…

muchas cosas pueden mantenernos allí. Pero quedarnos al

margen nos impide realizar los planes que tiene Dios para

la victoria en nuestras vidas (Jeremías 29:11) y perjudica a

otros que necesitan lo que el Señor ha puesto en nosotros.

FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY

SI ESTAMOS

DISPUESTOS A

ENTRAR EN EL JUEGO

CON DIOS, ÉL SE METE

EN EL JUEGO CON

NOSOTROS Y SIEMPRE

NOS LLEVA A LA

ZONA DE ANOTACIÓN.

Arriba: CJ Wilson recibe una cálida bienvenida en su

ciudad natal por parte de su madre y sus seguidores

tras la victoria de Green Bay en el Super Bowl de 2011.

Abajo: Siendo a la defensiva de los ECU Pirates, CJ

Wilson ejecutó muchas jugadas decisivas.

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Número 02 / 2026

11s


Dios a veces nos deja en las bandas durante una temporada

para darnos instrucciones o tiempo para descansar, sanar o

prepararnos. Pero esconderse ahí por miedo es diferente.

Satanás es el autor del temor, no Dios (2 Timoteo 1:7 NTV).

Satanás quiere apartarnos para que nos perdamos la historia

de la redención de Dios (Juan 10:10). No lo permitamos.

Dígales a las voces del miedo, la duda y la inseguridad que

guarden silencio, y sustituya esos pensamientos negativos

por la verdad de Dios sobre usted (2 Corintios 10:5). Usted sí

encaja en el mundo. Se lo merece. Y aún hay esperanza. Aquí

DE ALGÚN MODO HABÍA

OLVIDADO CONFIAR EN DIOS

Y BUSCAR SU AYUDA.

le va otra idea: sus seres queridos lo necesitan en el campo;

los triunfos de ellos también dependen de eso. Dios nos creó a

todos con habilidades y nos permite vivir distintas experiencias

para que nos ayudemos entre nosotros a levantarnos y

perseverar hacia la victoria. Nos necesitamos el uno al otro.

Quizá sus errores lo hagan sentir indigno. Déjeme decirle

algo: nadie tiene juegos perfectos, ni siquiera los grandes. El

fracaso no es el problema; lo que hacemos luego sí. ¿Usted

aprende de sus derrotas y lo intenta de nuevo, o se rinde y

renuncia al plan que tiene Dios para usted?

Podríamos pensar que Dios no quiere que estemos en Su

equipo porque hemos desperdiciado nuestras vidas y Sus

bendiciones. Solo hay que leer la historia del hijo pródigo en

Lucas 15:11–32 para ver que nunca es así. Sé por experiencia

que Dios nos redime del fracaso.

Malgasté tantas oportunidades que me dio el Señor en secundaria

que mi bajo rendimiento académico casi me impidió

llegar al fútbol universitario. No tenía dificultades de

aprendizaje; simplemente me interesaba más ha cer

bromas y perder el tiempo que prestar atención y

estudiar. No tenía las calificaciones para entrar en

ninguna universidad.

Sentía mucha vergüenza, y sabiendo que no podía

quedarme en casa, me preparé para alistarme en el

ejército. Pero la noche antes de hacerlo, le pedí a Dios

que me perdonara por malgastar Sus bendiciones.

Y entonces, le hice una sencilla petición: “Dios, si

FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY

Arriba a la izq.: CJ descubrió su amor por el deporte desde

muy joven y destacó en todos los niveles de su disciplina.

Arriba a la der.: Con sus padres, Amos y Doris, cuyo amor,

guía y apoyo ayudaron a hacer posible el sueño de CJ en la

NFL. Sus enseñanzas de religiosidad, integridad y trabajo

duro moldearon al hombre en que se convirtió su hijo.

12s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


DIOS SE INTERESA MÁS

EN QUIÉNES PODEMOS

LLEGAR A SER QUE EN

LO QUE HEMOS HECHO.

Hoy en día CJ usa lo que aprendió

en el campo de fútbol para ayudar a

otros a salir adelante en el juego de

la vida.

FOTO DE ECU ATHLETICS

aún quieres que esté en el campo, por favor, ábreme el paso”.

Un reclutador de la Universidad de East Carolina (ECU)

llamó al día siguiente para decir que me querían en su equipo

y que me ayudarían a mejorar mis notas con tutores. No

solo eso, me ofreció una beca completa. Solo Dios podía

lograr eso.

Él es el Dios de las segundas oportunidades, incluso cuando

no las merecemos. Se interesa más en quiénes podemos llegar

a ser que en lo que hemos hecho; y eso lo incluye a usted.

Solo tiene que confesar sus pecados y pedirle perdón (1 Juan

1:9), aprender de sus errores y avanzar hacia la victoria con

Él (Filipenses 3:12–14).

Quizás usted crea que está demasiado perdido, que la reparación

que necesita es demasiado para que Dios o alguien más

lo quiera. Incluso piense que no tiene sentido seguir jugando.

Lo único que puedo decirle es que nada de eso es cierto.

He estado en partidos en los que íbamos perdiendo por

tanto que nuestros seguidores se iban del estadio antes del

medio tiempo. ¡Eso sí que es humillante!

Frustrados y desanimados, los jugadores pateaban las hieleras

y gritaban: “¡Este iba a ser nuestro año!”. No solo sentían

que habían perdido el juego, sino su esperanza de un título

de campeonato en el futuro.

Pero nuestro entrenador nos animó: “¡Chicos, esto no se

ha acabado! Todavía hay tiempo. ¡Crean en ustedes mismos!

¡Pueden ganar!”. Y con frecuencia, tenía razón.

Quizá mi remontada favorita sea una vez en que la Universidad

de Carolina del Este jugaba contra Southern Mississippi.

Era el último minuto del partido. Southern Miss anotó un

touchdown y estaba a punto de asegurar la victoria con el punto

extra. Pero entonces ocurrió algo increíble.

Bloqueé la patada, recuperé el balón y corrí para anotar

dos puntos. Esa victoria hizo que la ECU se convirtiera en

el campeón de la conferencia.

Dios también ha escrito una historia de recuperación

para usted. No importa cuántos errores haya cometido

o cuánto de su vida haya desperdiciado, o qué tan rezagado

o en desventaja numérica se encuentre. El Máximo

Entrenador siempre tiene una jugada bajo la manga que

podrá cambiar por completo su vida.

Entonces, ¿qué espera usted? Dios está llamando su

número; es hora de jugar.

PREGÚNTESE ESTO

¿Qué lo mantiene en los laterales? ¿Qué oportunidades

y talentos ha desperdiciado? ¿Qué se siente saber que

nunca es demasiado tarde para que Dios llame su número?

¿Tiene usted una historia de recuperación impulsada por

Dios que lo anime en momentos difíciles?

CJ WILSON se retiró en 2017 tras una exitosa carrera de siete años en la NFL. Hoy,

cuando no está con su esposa y sus tres hijos, es entrenador de fútbol en secundarias

y mentor de sus sobrinos en el deporte. También transmite en prisiones lo que le ha

enseñado el fútbol americano y su fe junto al equipo de Victorious Living.

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13s


Toda mi

esperanza

está en Jesús

LA HISTORIA DE JULIE SEALS

ací con espina bífida. Los

médicos les dijeron a mis

padres que no sobre viviría,

y que si por casualidad

lo hacía, nunca caminaría

ni me desarrollaría con

normalidad. Con el corazón

roto, mis padres me

llevaron a casa y esperaron

a que muriera.

A los seis meses, me sometieron a una operación

en la que los médicos pudieron extirpar la

mayor parte del tumor que rodeaba mi médula

espinal y sobresalía en mi piel. También

volvieron a meterme la médula espinal hacia

el interior del cuerpo. Pero aun así esperaban

poco con respecto a mí.

Sin embargo, Dios tenía otro plan (Salmo 139;

Jeremías 29:11; Efesios 2:10). No solo sobreviví,

sino que milagrosamente me convertí en una

niña llena de energía que caminaba antes del

año y leía el periódico antes de los tres.

Pero a medida que fui creciendo, presenté

complicaciones neurológicas en las piernas. A

los 12 años, ya había perdido toda sensibilidad

en ambos pies. A los 18, me salieron úlceras por

presión en la planta del pie izquierdo.

Me sometí a 12 cirugías en esa zona a lo largo

de 10 años y luego apareció la gangrena. Un día

me desperté en urgencias, envuelta en hielo

del cuello hacia abajo mientras los médicos

intentaban bajarme una fiebre muy alta. Me

amputaron la pierna izquierda por debajo

de la rodilla a la mañana siguiente.

Durante los años siguientes, luché contra

el alcohol y las drogas así como contra la

falta de confianza en mí misma. En medio de

todo esto, me vi atrapada en un matrimonio

tóxico mientras hacía todo lo posible por ser

una buena madre con mi único hijo, Tyler.

En el fondo, sabía que necesitaba a Dios

en mi vida, pero no tenía idea de cómo encontrarlo.

También ignoraba qué hacer con

todos mis problemas, así que hui. Tomé a mi

querido hijo y me mudé al otro lado del país

para empezar una nueva vida en Tennessee.

Encontré una iglesia allí y me bauticé con

la esperanza de que al salir del agua fuera una

nueva persona. Pero nada cambió, porque

hacía algo sin significado personal. No le había

entregado el corazón a Dios ni me había comprometido

a seguir a Jesús.

Todavía me consideraba víctima de la vida y

sus crueles circunstancias. No me consideraba

una pecadora que necesitara un Salvador.

Asistí a la iglesia durante más o menos un

PHOTO BY DAYBREAK MEDIA

FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA

14s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


mes. Después de cada servicio, me quedaba

en el estacionamiento cargando a Tyler,

esperando que alguien nos invitara a comer.

Con desesperación, deseaba ser parte de

una comunidad y no tenía idea de cómo vivir

para Dios. Pero cada domingo, la gente pasaba

frente a nosotros, se subía a sus autos,

sonreía y saludaba mientras se marchaba.

Me sentía muy rechazada y sola.

Sin embargo, en vez de buscar hacer contacto,

me encerré en mí misma y finalmente

dejé de ir. La autocompasión se apoderó de

mí y me convencí de que a esa “gente de la

iglesia” no le importaba yo para nada. La

verdad es que no le había dado la oportunidad

de conocerme.

Aislada, volví a buscar sustancias para

aliviar mi dolor. Empecé a juntarme con otro

grupo en el que pronto me sentí aceptada.

Poco después, me quedé atrapada en un

círculo vicioso de autodestrucción que ya

conocía bien.

Un par de años después, el padre de Tyler

nos encontró. Tuvimos un difícil divorcio y

una batalla por la custodia de mi hijo. Aterro

rizada ante la idea de perder a la persona

más valiosa de mi vida, hui a México.

Cuando llegué allí, me di cuenta de que

no tenía un siguiente paso para mi genial

plan, así que me devolví a Estados Unidos

para aclarar las cosas con las autoridades.

Resulta que me estaban esperando, y en

cuanto crucé la frontera, me detuvieron.

Metieron a Tyler en una patrulla y a mí

en otra. Mientras íbamos por la Interestatal

5, me dejaron escuchar su vocecita por la

radio. “¡Hola, mami!”, exclamó con su vocecita.

“¡Te quiero!”. Sentí que me arrancaban

el corazón.

Estuve en la cárcel tres semanas, acusada

de un delito menor por llevarme a

mi hijo sin permiso. Luego de liberarme,

me impusieron una orden de alejamiento

de seis meses para no contactar a Tyler o

mi exmarido. El día que me levantaron la

restricción, corrí a llamarlos, pero el número

de teléfono no me servía. Mi ex se había

llevado a Tyler y desaparecido.

Saber que mi hijo no estaba me devastó.

Pero antes de poder digerir esa pérdida,

me dijeron que mi padre tenía cáncer de

pulmón.

Los médicos predijeron que estaría bien

y programaron una cirugía para extirparle

la parte inferior del pulmón derecho. Pero

cuando lo abrieron, vieron que la enfermedad

se había extendido a las capas que rodean

el corazón. No salió vivo del hospital.

En ese momento, me rendí. Ya me daba

igual vivir o morir. No tenía a mi hijo, mi padre

estaba muerto. ¿Qué me quedaba? Hice

Julie con su hijo

Tyler. Es la última

foto que tiene

Julie de ambos

juntos antes de

que la adicción

destrozara sus

vidas, un doloroso

recordatorio de un

amor destruido por

la droga.

federales mexicanos allanaron mi casa. Esos

hombres no se andaban con bromas; iban todos

vestidos de negro, con el rostro cubierto y

armados con ametralladoras.

Una mañana, mientras iba a la licorería para

gastar el resto de mi cambio en una cerveza de

40 onzas, escuché una voz dentro de mí que

decía: “Julie, la forma en que vives te va a llevar

al infierno”.

Me quedé en shock. Nunca me había puesto

Necesitaba aprender habilidades prácticas para

llevar una vida sin adicciones al salir libre.

la maleta y me fui a México con un solo objetivo:

mantenerme ebria para no tener que

enfrentar la realidad. No sabía cómo sobrellevar

el sufrimiento si no era con sustancias.

Estuve así los dos años siguientes, sin

parar de tomar alcohol y drogas en las playas

de Ensenada, con la esperanza de morirme.

No sentía más que desesperación, a pesar

de los hermosos atardeceres sobre el océano

que me envolvían. Y entonces entré en contacto

con un grupo que producía y vendía

metanfetaminas.

1 Corintios 15:33 dice: “No se dejen engañar:

‘Las malas compañías corrompen las

buenas costumbres’”. Sé que eso es verdad.

Al principio, estaba consciente de que

no debía relacionarme con esas personas.

La policía las vigilaba todo el tiempo. Pero

cuando no tienes razones para vivir, ya

no piensas con lógica. Al poco tiempo los

a pensar en el cielo, así que sabía que eso no

era una idea mía. De todos modos, sabía que

el infierno era lo que me merecía.

Esa tarde, tenía una cita médica por complicaciones

en el pie que me quedaba. Mi mal, la

osteomielitis, había hecho que se me saliera

una úlcera del tamaño de un balón de fútbol

americano. El doctor me dijo que si no me amputaba

la pierna derecha, moriría.

Esa noticia fue la gota que colmó mi vaso. Ya

había perdido una pierna, sin mencionar a mi

hijo y mi padre, ¿y ahora tenían que cortarme

la pierna restante? La angustia de mi corazón

me abrumaba. Por dentro, sabía que podía seguir

corriendo hacia la muerte o buscar a Dios.

Volví a casa y me deshice en sollozos en el

suelo de la sala de estar. De repente sentí como

lo que ahora sé que es el Espíritu Santo de Dios

llenaba la habitación. Él me quitó las vendas

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Número 02 / 2026

15s


de los ojos y me ayudó a ver mi necesidad

de un Salvador.

Al darme cuenta con dolor de la persona

en la que me había convertido, grité: “¡Dios,

necesito que seas el centro de mi vida o me

perderé para siempre! Ayúdame. No sé orar.

No puedo dejar de beber ni drogarme. Lo

intento, pero no puedo evitarlo. Ni siquiera

puedo dar un paso hacia Ti. Haz lo que sea

necesario para liberarme”.

Me desperté a la mañana siguiente, pero

no sentía nada. Con la idea de que Dios no

me había escuchado o no iba a responder

a mi oración, decidí que no tenía nada

que perder y seguí adelante con un plan

para contrabandear metanfetaminas hacia

Esta dos Unidos. Me sentía entumecida

mientras caminaba hacia el paso peatonal de

la frontera México/San Ysidro en San Diego

con cuatro libras de cristal sujetas con cinta

alrededor de mi cintura. Me arrestaron antes

de llegar al otro lado.

Durante mi primera semana de encarcelamiento,

un pequeño

grupo de voluntarias

vino a la prisión.

Una señora con una

manicura perfecta

se sentó en mi litera,

sonrió y dijo:

“¿Sabes que Jesús

te quiere mucho?”.

Las lágrimas corrían

por mi rostro mientras ella me contaba

sobre el corazón lleno de perdón del Todopoderoso.

Era un Dios que deseaba con de sespera

ción no solo salvarme, sino también cambiar

mi vida. (Vea Ezequiel 18:23; Juan 3:17;

1 Timoteo 2:3–4; 2 Pedro 3:9; y 3 Juan 1:2).

Me arrodillé frente a mi fría litera de

metal y entregué mi vida a Jesucristo. Mi

corazón dejó de llevar un peso de plomo.

Estaba en prisión enfrentando una posible

condena de 17 años a cadena perpetua.

Corría el riesgo de perder mi única pierna

y, aun así, por primera vez, me sentí libre y

llena de esperanza.

Todavía en lucha con la infección, pedí

ver a un médico, que miró mi pie y me dijo

que, sin duda, perdería la pierna, y pronto.

Pero no podía estar de acuerdo con él. Acababa

de leer Isaías 53:5 que dice: “Gracias

a sus heridas fuimos sanados”, y creía que

Jesús no solo había muerto para salvarme

de mi pecado, sino para sanar mi enfermedad

y heridas internas.

Ni Julie ni Mike

imaginaron que sus

vidas podrían ser

restauradas. Pero Dios

tenía otros planes y

les dio una historia de

amor que solo Él podía

escribir.

De repente, con toda claridad, el Señor respondió:

“Julie, llegó el momento de que te apoyes en Mí”.

“No”, le dije al médico. “No voy a perder esta

pierna. ¡Jesús me va a sanar!”.

Se rio, pero Dios se rio de último. Después de

eso, todos los días, un pequeño grupo de mujeres

llenas de fe y yo oramos juntas para pedir

sanación para mi cuerpo. A los dos meses, la

úlcera había desaparecido y empezaba a crecerle

piel nueva al agujero de mi pie. El médico

no podía creerlo. Lo declaró un milagro y decía

con insistencia: “¡Jesús tuvo que hacer esto!”.

Increíblemente, solo pagué 22 meses en

una prisión federal, de los cuales los últimos

los cumplí en el centro FMC Carswell en Fort

Worth, Texas. Allí completé un programa residencial

de rehabilitación por el abuso de drogas

(RDAP) de 500 horas. Solicité participar aunque

no era obligatorio. Necesitaba aprender

habilidades prácticas para llevar una vida sin

adicciones al salir libre.

Mi madre me apoyó mucho, a pesar de todo

el dolor que le había causado a ella y a mi padre.

Notó el cambio en mí y le emocionó que

viviera con ella al salir. Me envió fotos de la ropa

que me había comprado. Estaba colgada en el

armario del que iba ser mi cuarto.

Pero seis meses antes de mi liberación, el

capellán me llamó a su despacho y me dijo que

mi madre acababa de morir mientras dormía.

Me sentí destrozada.

Mi querida madre, que solo me había visto

estropear mi vida, nunca iba a saber el cambio

que Jesús había hecho en mí. Las lágrimas

me corrían por el rostro mientras preguntaba:

“Dios, ¿qué voy a hacer ahora?”.

De repente, con toda claridad, el Señor respondió:

“Julie, llegó el momento de que te apoyes

en Mí”.

En realidad no tenía opción. Toda mi vida

había dependido de mis padres para salir de

mis problemas legales y económicos. No me

quedaban familiares que creyeran en mí.

Salí de prisión el 20 de noviembre de 2002.

Tuve que viajar de Dallas a San Diego para presentarme

ante mi oficial de libertad condicional,

ya que allí cometí mi delito. Caminé por el

aeropuerto aferrada a mi Biblia, repitiendo en

voz alta 2 Corintios 5:17 NVI: “Por lo tanto, si

alguno está en Cristo, es una nueva creación.

¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”.

Ese versículo me llevó hasta mi destino.

Seguí confiando en Dios, que con fidelidad

cubrió todas mis necesidades. Puso a personas

FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA

16s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


Extremo izq.: Tras 15 años

de separación, Julie y su

hijo, Tyler, se reencontraron.

El perdón de Tyler restauró

su relación. Aquí Julie

acompaña a Tyler al altar en

su boda.

Izq.: Julie da charlas en

todo el mundo sobre buscar

esperanza en Jesús. Su

libro, All My Hope, disponible

en Amazon, es un fabuloso

testimonio del poder

restaurador de Dios.

maravillosas en mi camino para darme apoyo.

Me brindó un lugar seguro donde vivir y me

abrió el camino para estudiar en la universidad.

Me gradué con honores y recibí el Chancellor’s

Award, el mayor reconocimiento que otorgaba

la institución a un alumno.

Y luego, en Nochebuena de 2005, el Señor

me dio a un poderoso hombre de Dios. Conocí

a Mike en una cena en casa de mi pastor. Sin

duda era una cita arreglada.

Intenté espantar a Mike contándole de mi

antigua adicción y mi tiempo en la cárcel. Hasta

le enseñé mi pierna protésica. Él solo sonrió y

me dijo: “¡Yo no me voy de aquí!”.

Mike, un suboficial mayor de la Marina de

Estados Unidos, conoció a Jesús tras per der

a la que había sido su esposa por 20 años a

causa del cáncer. Como yo, estaba desesperado

cuando Dios le rescató. Nos casamos

en 2006 y, poco después, Mike se convirtió

en capellán de prisiones. (Vea su historia en

la página 20s).

A menudo Mike me animaba a localizar a

Tyler. Orábamos por él a diario. Finalmente lo

encontramos en Facebook, pero sentí que el

Espíritu Santo me decía que no me acercara a

él todavía. Así que esperé, confiando en que el

Señor, en Su fidelidad, me reuniera con mi hijo.

Aún estando yo en prisión y mientras oraba

por Tyler, Dios me había guiado hasta Isaías

49:18. Dice: “’Alza tus ojos y mira a tu alrededor;

todos se reúnen y vienen hacia ti. Tan

cierto como que yo vivo,

a todos ellos los usarás

como adorno, los lucirás

en tu vestido de novia’,

afirma el Señor” (NVI).

Le mostré ese versículo a Mike, y durante

los años siguientes oré y ayuné, aferrándome

a la promesa de Dios. Y entonces, el

12 de mayo de 2013, ocurrió mi milagro.

Tyler me encontró en Facebook y me contactó.

Tres meses después, Mike y yo estábamos

en el aeropuerto esperando a mi hijo,

que venía de visita. Me paré de puntillas para

mirar por el largo pasillo a los pasajeros que

caminaban con sus maletas de mano hacia

nosotros. Mike lo vio primero y gritó: “¡Ahí

está, Julie! ¡Corre!”. Y vaya que lo hice.

Cuando Tyler me vio, dejó caer su bolso

y corrió a abrazarme con los brazos abiertos.

Su visita fue fabulosa y al poco tiempo

se mudó con nosotros. Tuvimos nuestras

dificultades, pero el Señor nos ayudó a

superarlas.

Hoy, Tyler está casado con una cristiana

maravillosa. ¿Puede creer que lo acompañé

al altar y que Mike los casó? Ahora tienen

una hija preciosa, lo que significa que soy

abuela. Solo Dios podría escribir una historia

de redención así.

En 2023, fundé el ministerio Julie Seals

Ministries y publiqué mi libro, All My Hope: A

Prisoner No More. Actualmente se distribuye

en prisiones y centros de recuperación en

Estados Unidos y en el extranjero.

Si usted está leyendo mi historia tras los

muros de una prisión, sepa algo: su historia

no terminó. Dios lo ve. Conoce su nombre,

su dolor, cada error que ha cometido y cada

herida que lleva.

Lo ama y tiene un plan especialmente para

usted.

Confíe en Él. Caminará a su lado por valles

tenebrosos (Salmo 23:4) y lo sacará de ellos

reluciente como Su Hijo.

Soy la prueba viviente de que Dios es real y

que nada es imposible con Él. Puede convertir

su lamento en danza (Salmo 30:11), sus cenizas

en belleza (Isaías 61:3) y su caos en un mensaje

milagroso.

No se rinda. Siga orando y creyendo, sin importar

lo que tenga en contra. Y confíe en que

Dios sabrá cuándo es buen momento. Ahora

usted no puede ver con claridad todo lo que le

Señor hace fuera de nuestra vista (1 Corintios

13:12), pero está en acción y el milagro que

usted espera se acerca.

JULIE SEALS es una pastora y evangelista que se

dedica a dar charlas en iglesias, eventos para mujeres,

centros de rehabilitación y prisiones del mundo entero.

Además, es la encargada de contenidos de Victorious

Living. Su libro, All My Hope: A Prisoner No More, está

disponible en Amazon. Para más información, visite

julieseals.com.

PREGÚNTESE ESTO

¿De qué dolor huye o ante qué prefiere

no ver en vez de enfrentarlo? ¿Qué

puede estar pagando por eso? ¿En

quién o en qué se ha apoyado en lugar

de en Dios? ¿Qué pequeños pasos

podría dar para descansar en Él hoy?

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Número 02 / 2026

17s


VIDAS TRANSFORMADAS

LO QUE SE

N E C E S ITA

PARA SER UN

CAMPEÓN

POR KRISTI OVERTON JOHNSON

HACE DIEZ AÑOS, EL SEÑOR le dijo a Solo que esta vez, las recompensas serían

mi corazón: “Kristi, todo lo que hiciste para convertirte

en campeona mundial de esquí acuático, He pasado mucho tiempo reflexionando

eternas.

tendrás que hacerlo de nuevo para completar la sobre mi carrera deportiva, pero últimamente

tarea que te estoy dando”. Me estaba llamando

al territorio desconocido del ministerio mente lo que (dentro y fuera del agua) me

he sentido la urgencia de identificar exacta­

penitenciario.

ayudó a convertirme en campeona. Terminar

Al principio, esta nueva experiencia era emocionante.

Las puertas de la prisión se le abrían Ha sido divertido recordar y decidí com­

bien la carrera es importante para mí.

de par en par a la revista Victorious Living y a mí partir algo de mis experiencias aquí y en

para que hablara con los encarcelados.

próximos números. Este tema también

Sabía que había encontrado mi vocación, aparecerá en las enseñanzas en vídeo de mi

pero pronto se puso difícil. La carga de trabajo canal de YouTube y en las tabletas de prisión

se volvió pesada y los fondos eran escasos. Grité: mediante el canal Victorious Living.

“¡Señor, ayúdame! ¡No puedo con esto!”.

A menudo la gente me pregunta: “Kristi,

Luego pensé en la instrucción inicial de Dios ¿qué se necesita para ser una campeona en

y me recordé a mí misma que Dios me había la vida?”. Son precisamente las cosas que me

dado esta labor y que, aunque era difícil, ya me ayudaron a llegar a la cima del esquí acuático.

había esforzado antes. Había enfrentado fuertes Por supuesto, alcanzar la victoria requirió

obstáculos para convertirme en campeona mundial,

y ahora, con Dios, podía hacerlo de nuevo. de lo habitual. Los títulos no me iban a

sacrificio, concentración y disciplina más allá

llegar

porque yo los deseara o alguien más quisiera

dármelos.

Experimenté el triunfo al nivel más alto solo

por lo que estaba dispuesta a hacer fuera de la

vista de todos. Cada día exigía que eligiera hacer

a un lado la incomodidad y que me presentara

en un muelle de esquí, quisiera o no. Entonces

tenía que decidir meterme en el agua y decirle:

“¡Arranca!” al conductor de la lancha.

Puede parecer fácil, pero no lo era. Y últimamente,

he recordado todos los obstáculos que

podrían haberme impedido seguir adelante.

Curiosamente, son las mismas cosas que

pueden impedirnos llevar una vida victoriosa

en Cristo.

Hagamos marcha atrás y veamos quién o qué

puede estar intentando interponerse en nuestro

camino para ser campeones.

OBSTÁCULO 1: EL DOLOR. Si usted ha sido

deportista, sabe que el cuerpo duele, especialmente

en la mañana. No recuerdo un solo día en

que me despertara y pensara: “¡Guau, qué bien

me siento! ¡Quiero llegar ya al muelle y esquiar!”.

Cada mañana sentía que un camión Mack me

había atropellado.

Me encontraba en una habitación de hotel

en el extranjero, a horas de mi competencia,

preguntándome cómo iba a agacharme para

ponerme el esquí, y más aún para hacer el circuito.

Problemas en las vértebras del cuello y la

cintura, y un trastorno congénito de la cadera

intentaron frenarme al principio de mi carrera.

Si hubiera esperado a sentirme bien para

esquiar, jamás lo habría hecho.

Mi objetivo aquí no es obtener simpatía o

aplausos ni insinuar que hay que ignorar el dolor

y seguir adelante en contra de nuestra salud (yo

lo aprendí por las malas). Solo digo que el dolor

diario intentaba detenerme. Todavía lo hace.

Y al igual que en el esquí, si esperara a sentirme

lo suficientemente bien para hacer lo que

Dios me ha llamado a hacer (esposa, madre, líder

ministerial o editora), me quedaría en la cama.

Eso no significa que haga a un lado los problemas

graves. Más bien, significa que reconozco el dolor,

lo atiendo si es posible y necesario, y luego decido

seguir adelante lo mejor que pueda, a menudo

con la ayuda de otros.

En la vida, el dolor siempre se hace sentir. La

pregunta es si lo dejamos tener la última palabra.

OBSTÁCULO 2: VOCES NEGATIVAS. No

solo el dolor intentaba impedirme avanzar hacia

FOTO DE ZACHARY BROWN

18s Número 02 / 2026

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la victoria, sino también algunas voces, tanto

internas como externas. Todas tenían un mismo

objetivo: distraer e infundirme miedos y dudas.

Una voz interna rugía temprano en la mañana

y me seguía hasta el muelle. Me recordaba todas

las razones por las que nunca sería campeona. A

veces esos pensamientos negativos provenían de

cosas que alguien había dicho o no dicho. Pero por

lo general, salían de mi propio diálogo interno.

Era mi peor crítica.

Las voces externas se manifestaban en diversas

formas. Algunas venían de los altavoces

cuando los comentaristas cuestionaban mi capacidad

para llevarme el oro a casa. Otras eran

del público, como en Melbourne, Australia, cuando

100 mil espectadores gritaron a la vez desde

la orilla: “¡Cáete!”, cuando estaba por salir de

la rampa de salto. Yo era su entretenimiento y

esperaban un gran colapso.

Otras venían de mis competidores, sus entrenadores

e incluso sus familiares. Una vez un

padre de actitud muy agresiva se aseguró de

decirme lo bien que estaba esquiando su hija

cuando yo entraba al agua para competir. En

otra ocasión, me envió una postal de Navidad

con una foto de su hija con trofeos, como para

recordarme que me estaría esperando.

La realidad es que siempre habrá gente que

no nos desee el bien. No todo el mundo quiere

que tengamos la victoria. Sin duda Satanás no

quiere que realicemos los propósitos de Dios

(Juan 10:10).

Nuestra tarea es silenciar esas voces nega

tivas y reemplazarlas por la de la verdad

de Dios. Profundice en Su Palabra (la Biblia)

y descubra quiénes somos y de qué somos

capaces según el Señor.

OBSTÁCULO 3: LAS CIRCUNSTAN-

CIAS. Una vez que superé el dolor y las

voces negativas, llegaron los obstáculos de

las circunstancias difíciles, aterradoras y a

menudo injustas: el viento, la lluvia, las olas,

objetos en el agua y equipos que se averiaban.

En el Campeonato Mundial Júnior de 1985

en Quebec, Canadá, enfrenté la injusta situación

de una intensa lluvia. El cielo se abrió

y el agua empezó a caer por montones justo

cuando me ponía el esquí. No había rayos, así

que el torneo no se detuvo. Sabía que, si me

negaba a salir del muelle, desaprovecharía

una posible victoria. Hasta el día de hoy, ese

es uno de mis triunfos favoritos porque fue de

los más difíciles. Enfrentar los desafíos

y salir victorioso tiene algo que te queda

grabado para siempre.

También había otros obstáculos,

como los animales. A los caimanes les

encantaba el agua a primeras horas de

la mañana y al final de la tarde tanto

como a mí. Mi esposo, Tim, daba una

vuelta en la lancha para remover el agua

y ahuyentar a esos seres.

Una vez conté 14 serpientes de agua

alrededor del muelle justo cuando mi

entrenador me decía que me metiera.

Entré porque no quería perder la oportunidad

de aprender de los mejores y

perfeccionar mis habilidades.

Qué interesante. En todos esos años de esquiar

en aquellas aguas llenas de bichos, ni un caimán

ni una serpiente me atrapó...aunque sí choqué

con algunos patos. Resulta que la mayoría de

esos animales me tenían tanto miedo como yo

EL DOLOR SIEMPRE SE HACE SENTIR. LA PREGUNTA

ES SI LO DEJAMOS TENER LA ÚLTIMA PALABRA.

a ellos. La verdad es que las cosas que pensamos

que nos harán daño normalmente no pueden o

no quieren. No insinúo que no hay que cuidarse.

Solo digo que, si queremos avanzar con Dios, no

podemos dejar que nos intimide lo que vemos.

¡El Señor es más grande!

Amigo, en la vida hay dolor, voces negativas e

hirientes, y circunstancias injustas y aterradoras,

que muchas veces nos miran de frente. Pero no

se preocupe. Solo pueden quitarle la victoria si

usted se lo permite.

Con la muerte de Su Hijo, Dios ya ha pagado el

precio para que tengamos una vida victoriosa. Él

nos ha dado Su Espíritu Santo. Usted solo tiene

que seguir levantándose, avanzar y decirle que sí.

No, no será fácil, pero usted saldrá victorioso.

Dios lo acompañará a atravesar esas aguas

difíciles y aterradoras (Isaías 43:2). Y si Él

está con usted y a favor de usted, nada podrá

detenerlo. (Vea Romanos 8).

PREGÚNTESE ESTO

¿Qué obstáculo le impide avanzar a

usted? ¿Qué voces están influyendo

en sus decisiones? ¿El miedo, la

inseguridad y las críticas externas, o

la voz firme de Dios? ¿Qué acciones de

disciplina puede tomar para enfrentar

la presión, las pruebas y mayores

responsabilidades?

Aquí Kristi en una prisión, compartiendo

lecciones aprendidas en competiciones

y animando a otros a superar su pasado y

convertirse en campeones en la vida.

KRISTI OVERTON JOHNSON

motiva a las personas y les da herramientas

para que logren la victoria

mediante sus historias, conferencias

y ministerio de prisiones. Para más

información, visite kojministries.org.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026

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UN NUEVO

COMIENZO

LA HISTORIA DE MIKE SEALS

aí al suelo y me puse como

una bola sin poder parar

de llorar. Mi esposa había

muerto y ya era demasiado

tarde para pedirle disculpas

por los 20 años de enojos, infidelidades

y borracheras que le había hecho

soportar.

Yo era suboficial mayor de la Marina de los

Estados Unidos, pero en ese momento solo era

un hombre destrozado que había perdido todo

lo que le parecía importante. Y entonces sentí

descender la presencia de Dios en la habitación.

Sabía que no merecía Su amor. Le había entregado

mi vida cuando era adolescente, pero

me rebelé y me alejé del Señor. Y sin embargo,

ahí estaba Él, consolándome en mi mayor

pérdida. Incluso sentí que no estaba enfadado

conmigo y que me amaba profundamente al

oírle decir: “Esto pronto pasará, hijo mío. Tengo

planes para ti”.

Dios vertió Su gracia sobre Saulo, un asesino

de cristianos (Hechos 9:1–19), lo transformó y lo

puso en un nuevo camino. Asimismo, el Señor

dejó caer Su gracia sobre mí cuando menos lo

merecía. Ese regalo inconmensurable cambió

el rumbo de mi vida.

Hoy trabajo como capellán sénior del Departamento

de Correccionales, hablándole a

hombres encarcelados sobre Jesús. Pero llegar

hasta aquí fue largo y doloroso. Pasé por

muchos momentos de oscuridad antes de por

fin encontrar la luz.

FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA

20s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


Crecí en la zona rural del centro de Florida,

en un hogar cargado de tensiones. Mi padre

era un alcohólico abusivo que le complicaba la

vida al resto de la familia. Mi madre nos amaba

y hacía lo que podía, pero nuestros días estaban

llenos de dificultades. Con el tiempo mi padre

entregó su vida a Jesús, alabado sea el Señor,

pero eso no borró el dolor que había causado.

Cuando tenía 17 años, yo era un salvaje que

bebía en los mismos bares que mi padre. Mi

madre, sin poder controlarme más, me envió

a vivir con él.

Durante ese tiempo, un nuevo amigo de la

escuela me invitó a un evento juvenil en su iglesia.

Decidí que quería a Dios en mi existencia y

fui al altar para pedirle a Jesucristo que fuera el

Señor de mi vida. Pero no entendía lo que eso

significaba, y nadie me hizo seguimiento ni me

enseñó cómo construir una relación personal

con Dios y vivir como cristiano.

Un mes después de esa elección, me alisté en

la Marina de los Estados Unidos para empezar

una nueva vida. Déjeme decirle algo: la vida de

marino no era lo ideal para un nuevo cristiano.

Los emocionantes puertos, las mujeres extranjeras

y el alcohol a montones captaban toda mi

atención y pronto adopté un estilo de vida muy

distinto del que Dios deseaba.

Cuatro años después, conocí a Trina, una

hermosa filipina. Nos casamos después de salir

por unos meses. Pero no estaba preparado para

el matrimonio. Y me da vergüenza admitir que

no siempre fui un buen marido.

Tenía un grave problema de manejo de ira y

me desquitaba de mis frustraciones con ella.

Además de eso, tenía dificultades para controlar

el juego. Me fui a un casino a jugarme

el sueldo de Trina mientras ella estaba en el

hospital dando a luz a nuestra hija, Susan.

Amaba a mis seres queridos lo mejor que

podía, pero era un hombre desequilibrado que

no sabía lo que era una vida familiar sana y

funcional.

En 1999, luego de 14 años de matrimonio,

a Trina le diagnosticaron cáncer de mama en

estadio 3B. Estaba aterrorizado. Solo podía pensar

en nuestra hija de 13 años. ¿Cómo podría

criar a Susan yo solo?

A medida que la enfermedad de Trina avanzaba,

cada vez tomaba más consciencia de que

necesitaba a Dios, pero me sentía indigno de

pedirle lo que fuera. Aun así, le supliqué: “Dios,

por favor, no te lleves a mi esposa. Pero si

tienes que llevártela, por favor, no lo hagas

hasta que Susan termine la secundaria”.

En Su gran misericordia, el Señor respondió

a mi oración. Trina se curó. Tras un

año de quimioterapia y radioterapia, y una

mastectomía, el cáncer desapareció. Estaba

agradecido con Dios, pero no le entregué mi

vida. Aun así, Él seguía buscándome.

Todos los días compartía auto hasta Camp

Pendleton con unos amigos que escuchaban

una radio cristiana. Dios usó Su Palabra, que

enseñaban en esa estación, para llamar a mi

corazón. Yo usaba anteojos de sol para que

nadie viera mis lágrimas.

A finales del verano de 2004, oí una voz

dentro de mí decir: “Mike, será mejor que

lleves a tu familia a la iglesia antes de que sea

demasiado tarde”. Sabía que era Dios, pero

seguía posponiendo las cosas.

Como a los seis meses, mi hija me llamó

al trabajo. “Papá, los ojos de mamá están

amarillos”. No le creí, pero insistió. Nos enteramos

de que el cáncer había regresado

y, unos días después, la que había sido mi

esposa por 20 años falleció.

Me sentía completamente devastado, desorientado,

herido y desesperado. Y sabía

exactamente a dónde tenía que ir.

Había visto un cartel de iglesia cerca de

mi casa cuando compartía auto para ir a la

base naval. Después del funeral de Trina,

fui al servicio.

Me senté en la última fila para llorar como

un bebé y decir: “Señor, ¿por qué no fui yo

quien murió? ¿Por qué Trina?”. Lo único

que ella hizo fue quererme, incluso cuando

la herí. Ya era demasiado tarde para pedirle

disculpas.

Sabía que Dios me daba una última oportunidad

para volver a Él, y entonces pensé

en Susan. Mi hija tenía ver que Jesús era

una realidad en mi vida. Se merecía un padre

de fe.

En ese momento, le entregué mi vida

al Señor por completo. Me arrepentí de

Mike tuvo una exitosa carrera en la Marina,

pero al volver a casa, enfrentó problemas

de manejo de ira por un pasado difícil.

mi pecado y le pedí que me perdonara y me

ayudara a seguir adelante.

Dios no eliminó mi sufrimiento de la noche a

la mañana. Más bien, me acompañó en él y me

guió fielmente para superarlo, enseñándome

que cuando la vida es oscura y las circunstancias

son duras, Él siempre me ayudará a sobreponerme

(Salmo 23:4; Isaías 43:2).

Con el tiempo, mi sufrimiento empezó a desaparecer

al caminar con Dios a diario, leía Su

Palabra, compartía con otros creyentes y asistía

a la iglesia con regularidad. El Señor cambió mi

pesar por Su alegría (Salmo 30:11).

Mi hija necesitaba ver que Jesús era

una realidad en la vida de su padre.

Nunca pensé que podría reír de nuevo, pero

Dios me hizo ese regalo. También me dio una

segunda oportunidad con el matrimonio.

Conocí a Julie en una conferencia de la iglesia.

Poco después, el pastor nos invitó a cenar.

Julie intentó espantarme hablándome de su

pasado. Pero me contó cómo Dios la había liberado

del alcohol y las metanfetaminas tras 17

años de adicción, y cómo la había sostenido durante

22 meses en una prisión federal y va rios

problemas de salud. Y cuando vi la increíble

alegría que mostraba, me sentí más atraído por

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026

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No podía volver al

pasado, pero sí podía

avanzar con el Señor.

Arr.: Mike y Julie recibieron una

segunda oportunidad en el amor, y

ese afecto sigue creciendo incluso

después de 20 años de matrimonio.

Der.: Mike y Julie sirven juntos tras

los muros de la prisión, hablando

del amor incondicional de Dios. Aquí

los vemos tras un servicio en el que

Mike bautizó a varios hombres de la

unidad de la que es capellán.

ella. El Señor la había transformado de verdad.

(Vea la historia de Julie en la página 14s). Nos

había rescatado a ambos (Salmo 18:16–19) y

nos había unido. A mí no me iba a ahuyentar.

Me enamoré perdidamente de esa mujer

ama ble, inteligente y hermosa. Julie cantaba

en el coro de la iglesia, era una alumna destacada

en la universidad y era una apasionada de

Dios. Salimos durante seis meses antes de que

le propusiera matrimonio y ella aceptó.

Después de la boda, empecé a sentir que ser

cristiano tenía que significar algo más que ir

a la iglesia los domingos. Le conté a Julie lo

que estaba pasando y los ojos le brillaron de

emoción. Me dijo que le había prometido a Dios

que cuando saliera libre, dedicaría el resto de

su vida a volver a la prisión para decirles a otros

cuánto los amaba Jesús.

Oramos y le pedimos al Señor que nos

abriera las puertas. Una semana después,

conocimos a una mujer que tenía un ministerio

penitenciario. Nos invitó a asistir a un

evento de mujeres en régimen de mínima

seguridad para compartir nuestros testimonios.

Sentí una chispa de emoción totalmente

nueva para mí. Dios preparaba algo grande.

Ese primer servicio en la capilla de la

prisión cambió mi vida. En cuanto esas

mujeres entraron, vestidas con sus descoloridos

uniformes naranjas, sus Biblias

gastadas y el deseo de escuchar hablar de

Jesús, supe que estaba donde debía (Efesios

2:10). Qué imagen ver a 35 mujeres alzando

las manos hacia el cielo y adorando a Dios,

con lágrimas corriendo por sus rostros.

Compartí mi historia y lloraron aún más.

Algunas decidieron poner su fe y confianza

en Cristo tras escuchar mi testimonio.

Inmediatamente recordé las palabras de

Jesús en Mateo 25:36: “Estuve en la cárcel y

me visitaron”. Ese día supe que mi vocación

era con los encarcelados, para aquellos a

quienes Jesús llamaba “los más pequeños”

(Mateo 25:40).

Hoy en día, soy capellán sénior en una

prisión de hombres del Departamento de

Correccionales. También dirijo un grupo de

discipulado para hombres sobre Jesús. Julie y

yo llevamos 20 años de casados, y Dios ha

hecho cosas increíbles en nuestras vidas.

Tenemos una relación maravillosa tanto con

mi hija como con el hijo de Julie y sus familias.

Cuando murió Trina, pensé que se había acabado

mi vida. Me llenaba de remordimientos

saber que nunca podría hacer marcha atrás y

reparar todo el mal que había causado.

Pero la misericordia y la gracia de Dios son

más grandes que mis desastres. No podía volver

al pasado, pero sí podía avanzar con el Señor. Y

mientras lo hacía, Dios restauró las cosas rotas

y perdidas de mi vida.

Él también puede restaurar todas esas cosas

en su vida, amigo.

Quizá hoy piense que se acabó su existencia,

que ha desperdiciado todas sus oportunidades

y que no hay forma de hacer marcha atrás y

reparar lo que ha destruido. En términos humanos,

quizás usted tenga razón; en la vida

hay cosas que no se pueden arreglar. Pero eso

no significa que sea el final.

Dios, en Su gran misericordia, puede plantar

un nuevo jardín en el suelo de su vida. Puede

ayudarle a reconstruir su vida y hacerla algo

hermoso, con propósito. Puede brindarle un

nuevo comienzo y reescribir su historia, tal

como hizo con Julie y conmigo.

La pregunta es si usted se lo permitirá.

PREGÚNTESE ESTO

Mike sabía que su hija lo observaba.

¿Qué personas de su vida necesitan

ver una transformación real en

usted? ¿Cómo podría su historia de

restauración divina convertirse en un

estímulo para ellas? ¿Cómo podrían

las cosas que más le avergüenzan

convertirse en la base de su propósito?

MIKE SEALS es capellán sénior del Departamento

de Correccionales en una prisión de hombres. Él y su

esposa Julie han ministrado juntos durante 20 años,

llevando esperanza y sanación a los encarcelados a

través del amor y el poder de Jesucristo.

FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA

22s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


UN PASO ADELANTE

CUANDO LA

ESTUPIDEZ SE

CONVIERTE EN

SABIDURÍA

POR ROY A. BORGES

CON KRISTI OVERTON JOHNSON

“PARA APRENDER, HAY QUE AMAR la

disciplina; es tonto despreciar la corrección”

(Proverbios 12:1 NTV).

Mi padre siempre me decía tonto y me molestaba

mucho. Pero pensándolo ahora, yo hacía

algunas cosas muy poco inteligentes.

El orgullo era mi mayor problema. Detes taba

que me corrigieran y no estaba dispuesto

a comprometerme con quien me enseñaba

(Proverbios 23:12).

Mi actitud de sabelotodo me impedía escuchar

críticas válidas provenientes de Dios y

personas que sabían más que yo. No entendía

que “las heridas de un amigo sincero son

mejores que muchos besos de un enemigo”

(Proverbios 27:6 NTV).

La soberbia me impedía asumir respon sabilidades.

Tenía una excusa para todo lo que

salía mal. El orgullo también me hacía actuar

sin reflexionar. Mi falta de disciplina y autocontrol

arruinaba cualquier buen plan que

tuviera para el futuro.

El resultado es que pasé más de 30 años en

prisión, donde conocí a muchos otros que también

detestaban que los corrigieran. Nuestra

necia soberbia nos había costado la libertad, la

dignidad y relaciones personales. “El orgullo

lleva a la deshonra” (Proverbios 11:2 NTV). Soy

un vivo ejemplo de la verdad de ese versículo.

Me alegra mucho que mi yo soberbio por fin

haya descubierto la verdad de la segunda parte

de Proverbios 11:2: “Pero con la humildad viene

la sabiduría”. El día en que fui humilde ante

Dios, mi vida empezó a construirse sobre el

buen juicio, en lugar de la estupidez. El Salmo

111:10 NTV dice: “El temor del Señor es la base

de la verdadera sabiduría”.

Este versículo no habla de tenerle miedo a

Dios. Ese tipo de emoción nos haría alejarnos,

no acercarnos a Él (Hebreos 4:16; Santiago 4:8).

Ese pasaje más bien nos dice que debemos

sentir un temor reverente hacia Dios. Se

puede entender como un “asombro”.

Imagínelo como estar en una playa contemplando

un gran océano azul cristalino.

O piense que está en una montaña alta con

una vista magnífica. Momentos así nos dejan

sin aliento.

Cuando finalmente temí a Dios (una vez

que comprendí el asombro que causan Su

majestad, amor y poder) y fui humilde ante Él,

empecé a ganar entendimiento. Y por asombro

y respeto hacia Él, ya no quise desobedecer

ni vivir en oposición a Sus caminos.

El temor al Señor me ayudó a volverme

más sensato aumentando mi conocimiento,

visión y comprensión. Y a la larga eso me

sacó de la cárcel de modo definitivo. (Lea

los capítulos 1 y 2 de Proverbios para ver

más beneficios de la sabiduría).

Muchos piensan que pueden renunciar

al temor al Señor y aun así hacerse sabios.

Asumen que las experiencias de la vida y el

conocimiento académico son suficientes.

Pero si una persona no reconoce a Dios como

fuente de sabiduría, su base para tomar decisiones

acertadas no es firme. Alguien sabio

construye su vida sobre el sólido fundamento

de los caminos de Dios (Mateo 7:24–27).

¿Está usted preparado para ser una persona

que crezca en buen juicio? Sea humilde

ante el Señor y llénese de asombro por Él.

Acepte las correcciones de Dios y los demás.

“Instruye a los sabios, y se volverán aún más

sabios” (Proverbios 9:9 NTV).

La sabiduría lleva a una vida fructífera. “Ninguna

disciplina resulta agradable a la hora

de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero

después, produce la apacible cosecha de una

vida recta para los que han sido entrenados

por ella” (Hebreos 12:11 NTV).

Si buscar sabiduría y corrección es algo nuevo

para usted, pida a Dios que le despierte el

oído para la instrucción (Isaías 50:4 NVI). Él lo

guiará en lo correcto y le enseñará Su camino

(Salmo 25:8–9).

Oremos: Señor, ayúdame a sentir asombro ante

Ti y a hacerme sabio. Ayúdame a escuchar, a recibir

corrección sin miedo ni defensa, y a confiar en que

Tu disciplina es una señal de que me amas. Deja

que Tu sabiduría me dé la forma de quien Tú me

has llamado a ser. Amén.

PREGÚNTESE ESTO

¿Cuándo lo corrigen, ¿cuál es la primera

emoción que siente? ¿Contra qué podría

estarlo protegiendo esa reacción? ¿Qué

podría estar Dios invitándolo a aprender

o a convertirse mediante la incomodidad

a la que se resiste?

ROY A. BORGES cumplió una condena

de 31 años en una correccional de

Florida, donde entendió que necesitaba

un Salvador. Mientras estuvo en

prisión, Roy brindó ministerio a otros a

través de sus escritos, más de 300 de

los cuales han sido publicados. Su libro 101 Short Stories

from the Prison Cell está disponible en amazon.com.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026

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Los golpes

a mi

puerta que

cambiaron

todo

LA HISTORIA DE DAN EVANS

“¿Quién rayos es?”.

Con violencia tocaron a nuestra puerta

aquella cálida noche de verano de 1999.

Si hubiera sabido que había detectives al otro lado, me habría tomado

un momento más para abrazar a mi esposa antes de abrir.

En el fondo, siempre supe que vendrían. Si tan solo hubiera preparado

a Sarah para el sufrimiento, la confusión y las consecuencias que mis

decisiones estaban a punto de desatar en su vida.

Todavía teníamos muy poco tiempo de casados, apenas llevábamos

tres años y medio construyendo nuestro sueño americano. En apariencia,

teníamos todo bajo control. Contábamos con excelentes empleos, un

futuro brillante y una comunidad de iglesia que nos apoyaba. Además,

esperábamos formar una familia pronto.

Pero nuestras vidas se apoyaban sobre una frágil base, pues yo tenía

un oscuro secreto. Y cuando golpearon a la puerta ese día, quedó al

descubierto.

El área de ingresos de la cárcel era fría y oscura. Me sentí vacío, como

si estuviera fuera de mi cuerpo viendo una película de terror cuando los

agentes me tomaban la foto de identificación y las huellas dactilares, solo

que yo era la estrella y no tenía forma de cambiar de canal. Estaba seguro

de que había perdido todo (mi esposa, mi vida y cualquier esperanza de

futuro) por lo que había hecho.

Siempre había cumplido con todo lo que debe hacer un cristiano. Creía

que había entregado mi vida a Jesús a los siete años, pero ahora me doy

cuenta de que nunca entendí lo que eso significaba. Pensaba que solo

tenía que ir a la iglesia y decir oraciones.

Con la fría y dura realidad frente a mí, me di cuenta de que necesitaba

algo más que una rutina: necesitaba a Jesús. Estaba perdiéndolo todo en

ese momento y no podía hacer nada en absoluto para ayudar a mi esposa o

a mí mismo. Aparte de Dios y Su intervención, nada me daba esperanzas.

Pensé en Sarah y en todo lo que le debía estar pasando. Había traicionado

su confianza de la peor manera al fallarle como marido. El peso de

mis fracasos me aplastaba.

Apenas salí del área de ingresos de la cárcel, clamé a Dios: “Señor,

tienes mi atención. Si de ahora en adelante estamos solos Tú y yo por el

resto de mi vida, ¡me entrego a Ti!”.

No tenía nada que ofrecer a cambio ni podía prometer comportarme

mejor. Lo único que podía ofrecer eran los trozos de mi vida y un doloroso

grito de arrepentimiento y entrega. (Vea el Salmo 51).

Pasé esa primera noche en la cárcel del condado preguntándome si

Dios siquiera sabía dónde estaba yo y, con menos seguridad, si había

escuchado mi oración o si le importaba ayudarme a superar el horrible

desastre que había causado. Pero en Su misericordia, el Señor respondió

a mi llamado con rapidez y de una manera que nunca esperé.

A la mañana siguiente, me sorprendió saber que tenía visita. Mi corazón

FOTO DE LAURIE SAPP PHOTOGRAPHY

24s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


latía con fuerza mientras el guardia me guiaba por el pasillo; sentía que Dios hacía algo nuevo en nuestros corazones y nuestro matrimonio.

que sonaba con más fuerza que el eco de las llaves en las paredes de Recibí una condena de ocho años de prisión por mis elecciones. Cada

concreto. ¿Quién podría ser? ¿Un abogado? ¿Alguien de la iglesia? día tras las rejas me recordaba el caos que había causado y la gracia que

Se me encogió el estómago cuando entré en la pequeña sala de no merecía. La dura realidad de la vida en prisión fortaleció mi fe mientras

visitas y la vi sentada allí. Era Sarah.

me apoyaba en Jesús para recibir Su ayuda y guía.

Tenía los ojos hinchados y la cara pálida. El sufrimiento de su expresión

me pesaba más que cualquier sentencia que un juez me pu­

feroz. Se enfrentaba a los murmullos y juicios de personas a las que una

En el caso de Sarah, la experiencia parecía diferente pero igual de

diera imponer. Finalmente, ella rompió el silencio.

vez llamamos amigos. La comunidad de la iglesia no estaba por ninguna

“No entiendo nada”, dijo, con los ojos en lágrimas al mirar fijamente parte. Nuestras deudas crecían así como nuestros ingresos se esfumaban.

los míos. Me preparé para lo que merecía (rabia, una despedida), pero Y también estaba el tema de si había perdido para siempre la oportunidad

nunca llegó.

de ser madre.

En cambio, me susurró: “Te perdoné

A diario, Sarah tenía que entregarle su

en cuanto saliste por la puerta. Hablaba

en serio cuando dijimos nuestros votos

ante Dios. Prometí amarte en las buenas

y las malas. Bueno, estas son solo las

malas. Las superaremos juntos”.

Encerrado y avergonzado, miré a mi

esposa sin poder comprender su decisión

de seguir conmigo. Al otro lado del

plástico transparente, Dios me mostraba

un increíble regalo de gracia. No merecía

AL OTRO LADO

DEL PLÁSTICO

TRANSPARENTE, DIOS ME

MOSTRABA UN INCREÍBLE

REGALO DE GRACIA.

dolor a Dios para permitirle llevar el peso

aplastante de sus cargas. Se aferraba con

fuerza a las promesas del Señor mientras

luchaba por cumplir con su compromiso

conmigo. Al igual que yo, confiaba en que

de alguna manera Dios podría sacar belleza

de nuestras cenizas (Isaías 61:3). Perdonarme

por destrozar su mundo no fue fácil, pero

Dios le dio la gracia para hacerlo.

Antes de empezar a cumplir mi condena,

el amor que Sarah me brindaba ni el del Señor.

Dios nos guió hasta una nueva familia de iglesia que nos recibió con los

La restauración comenzó ese día, no porque todo se arreglara brazos abiertos. Ellos nos ayudaron a transitar este accidentado terreno.

de repente, sino porque la gracia descendió. La decisión de Sarah Reconstruir nuestro matrimonio fue un proceso lento y trabajoso. Los

de quedarse conmigo fue una chispa de esperanza en la oscuridad, muros de la prisión nos separaban, así que nuestra única forma de comunicarnos

era a través de cartas, llamadas telefónicas y visitas. Utilizábamos

que iluminó nuestro camino.

Pagué mi fianza y me fui a casa a esperar la sentencia. Los esos débiles contactos para mantenernos unidos, tal como lo habíamos

siguientes nueve meses fueron una extraña mezcla de libertad

y miedo, bajo la sombra de una condena inevitable mientras Solo que en esta tormenta, nuestras conversaciones eran sobre nuestra

hecho años antes cuando serví en Irak, en Tormenta del Desierto.

nos aferrábamos a la esperanza. Ambos sabíamos que el camino fe en Jesucristo. Nuestro vínculo en Él nos hacía más fuertes y resistentes.

que teníamos por delante sería largo y difícil, pero ya sentíamos Él era el ancla que nos mantenía firmes (Hebreos 6:19).

Desde el día en que

se casaron hasta que

renovaron sus votos,

años después de que

Dan saliera de prisión,

el matrimonio de

Dan y Sarah resistió

traiciones y oscuridad.

Pero la gracia, el

perdón y el amor

siguen escribiendo

su historia.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026

25s


Tres años después de empezar mi condena, Dios comenzó a revelar

Su propósito para nuestras vidas. Lo comprendí durante un servicio en

la capilla de la prisión, mientras escuchaba a un voluntario compartir su

testimonio. También había sido encarcelado, pero ahora formaba parte

de un ministerio externo.

Yo me preguntaba qué tipo de loco querría volver después de estar en

prisión. Pero tras escuchar su testimonio, me sentí inspirado. “Señor”,

oré, “¿podrías hacer por mí lo que has hecho por él?”.

Para mi gran sorpresa, Dios respondió: “Sí, pero tienes que darme tu futuro”.

Entonces me dio este versículo para confirmar Sus palabras: “Yo soy

el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?”.

(Jeremías 32:27 NVI). Ese pasaje se convirtió en un salvavidas para mí.

Dejarle al Señor los detalles y entregarle mi futuro fue la clave para

SABÍA QUE NO DEBÍA

ESPERAR A SALIR LIBRE PARA

EMPEZAR A SERVIR.

descifrar Sus planes y propósitos para mi vida. También marcó el inicio

de mi llamado al ministerio con encarcelados.

Sabía que no debía esperar a salir libre para empezar a servir a los

privados de libertad. Iba a comenzar de inmediato, estando en la cárcel.

Así que, con ayuda de Dios, empecé a dirigir estudios bíblicos, a trabajar

en la capilla y ayudar a los menos afortunados.

Mientras tanto, en la calle, Dios llamó a Sarah también al ministerio

como voluntaria en una prisión federal para mujeres, donde servía a embarazadas.

También inició un estudio bíblico en el exterior para esposas

de hombres encarcelados.

Sarah conoció personalmente el dolor del encarcelamiento y las consecuencias

de las decisiones. Solo Dios había podido consolar su corazón

roto y devolverle la vida. Solo Él le había dado fuerzas para soportar

el sufrimiento que mis acciones le habían causado. Deseaba llevar la

Cada semana tras los

muros de la prisión,

Dan sirve a través

de su ministerio,

Harvest of Life. En

esta fotografía da una

charla en una prisión

de Florida mientras un

hermano encarcelado

traduce su mensaje

de esperanza a los

hombres de habla

hispana.

esperanza y consuelo de Jesús a los demás (2

Corintios 1:3–4).

Cuando me liberaron, Sarah y yo nos enfrentamos

a nuevos retos como la reinserción, la libertad

condicional, la búsqueda de un trabajo estable

y la vida bajo el peso de mi pasado. Los desafíos

intentaron frenar nuestro progreso, pero Dios nos

mantuvo firmes. Su gracia era sufi ciente. Nos hizo

fuertes en nuestras debilidades (2 Corintios 12:9).

Cada día confiábamos en el Señor para reconstruir

nuestras vidas. Mientras nos centrábamos

en obedecerle y avanzar con fe, Dios fue fiel. Nada

era imposible para Él.

No solo satisfacía nuestras necesidades, sino

que nos dio lo que anhelaban nuestros corazones:

dos hermosos niños. Nuestros hijos nos recuerdan

cada día que el Señor no solo restaura lo que parece perdido (Joel

2:25), sino también recompensa a quienes le buscan (Hebreos 11:6).

Hoy, Sarah y yo dirigimos juntos un próspero ministerio de prisiones,

que sirve a personas que se sienten olvidadas y sin esperanzas. Volvemos

a los mismos lugares que una vez me mantuvieron cautivo, llevando la

esperanza y la libertad que solo se encuentran en Jesucristo.

Nuestra misión es sencilla: ofrecer la confianza en que ninguna vida

está más allá de la redención y que ningún fracaso es demasiado grande

para la gracia de Dios. Donde abunda el pecado, la gracia abunda más

(Romanos 5:20).

Cuando golpearon a mi puerta aquella noche, pensé que mi vida se

había acabado. En realidad, solo fue el principio, porque ese llamado de

las fuerzas del orden me llevó a responder al que Dios hacía en mi corazón.

En Apocalipsis 3:20 NVI, Jesús dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo.

Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo”.

Jesús sigue tocando a la puerta de corazones, incluyendo el suyo, querido

lector. La pregunta es si responderá.

Amigo, la misma gracia que Dios me concedió le espera a usted al otro

lado de la puerta de su corazón. Solo tiene que abrirlo y recibir el amor

incondicional e inmerecido del Señor. No necesita limpiar su vida antes.

No necesita tener todas las respuestas. Solo tiene que dejar entrar a Dios.

Su llamado puede cambiarlo todo.

PREGÚNTESE ESTO

¿Ha caído en la rutina con Dios? ¿Qué efecto podría tener

una relación con el Señor en su vida? ¿Hay alguien a

quien deba perdonar o pedir perdón para poder comenzar

su restauración? ¿Qué llamado podría estar usando Dios

en su vida en este momento para acercarle más hacia Él?

DAN EVANS es el director del ministerio de prisiones Harvest of Life. Con gusto, Dan

y Sarah sirven a los demás, viven con alegría y muestran a los demás la libertad que solo

se encuentra en Cristo. Para tener más información, visite: www.harvestoflife.org.

26s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


VIDAS TRANSFORMADAS

Sí a la fe, no al miedo

POR SHERIDAN CORREA

FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY

LA VALENTÍA NO SIEMPRE es palabras

audaces o actos heroicos. A veces es algo sorprendentemente

sencillo. De hecho, a veces

puede ser como unas uñas rojas.

Hace poco me pinté las mías de rojo. Eso

quizás no parezca una hazaña, pero para mí fue

un acto deliberado de coraje. ¿Por qué? Porque

mis dedos tienen una identidad y reputación propias.

Son largos. Son expresivos. Son un exceso.

Ya sea que esté dirigiendo la alabanza en mi

iglesia, grabando contenido para las tabletas de

la prisión o enseñando, trato conscientemente de

mantener los dedos juntos para que no se apoderen

de la tarima, la pantalla o el púlpito. Dicen

mucho sin hablar; distraen sin el menor esfuerzo.

La gente hace bromas sobre ellos. Sus comentarios

disimulados y miradas de reojo me hacen

sentir defectuosa, desprotegida y como si tuviera

una debilidad que tengo que ocultar.

Pero eso no es cierto. Sí, a veces mis dedos

parecen de alienígena, pero Dios los hizo a

propósito y les dio una función. Así que, a pesar

de toda la atención que atraen, decidí pintarme

las uñas. Y elegí el rojo, el color que más miedo

me daba.

¿Y adivine qué? Son hermosas. Quizás destaquen,

pero no importa.

Estas uñas rojas me recuerdan que la valentía

no es la ausencia de miedo; es elegir actuar de

todos modos. Es mostrarse con honestidad en

vez de ocultarse en silencio. Es decidir no dejarse

gobernar por la inseguridad, sino por la

verdad de Dios.

En Josué 1:9 (NVI), el Señor dijo: “¡Sé fuerte

y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!

Porque el Señor tu Dios te acompañará adondequiera

que vayas”. Dios no estaba invitando

a Josué a actuar con valentía-se lo estaba

ordenando.

El Señor dio este mismo mandato a Moisés y

a los israelitas en Deuteronomio 31:6, en el que

también prometió que nunca los dejaría ni los

abandonaría.

¿Por qué repetiría Dios este mandamiento y

palabras de ánimo a Su pueblo? ¿Por qué decírselo

a Moisés e Israel, y luego otra vez a Josué?

Bueno, se enfrentaban a un territorio desco­

Sheridan regresa con valentía a

cárceles y prisiones de todo el

país ahora que está libre para

llevar esperanza y redención a

quienes aún están tras las rejas.

nocido y asumían responsabilidades que

parecían ser superiores a su fuerza. Dejaban

lo conocido para caminar hacia lo prometido.

Y se sentían desprotegidos.

Dios no los avergonzó por su miedo. En

cambio, les recordó: Estoy con ustedes. Iré con

ustedes. Nunca los dejaré ni abandonaré.

A menudo repito esta escritura a lo largo

de mis días, sobre todo en momentos en los

que el miedo parece más grande que la fe.

Imagino que Moisés y Josué también tuvieron

que recordarse con regularidad las palabras

de ánimo de Dios.

Ser fuerte y valiente no es fácil, pero es

necesario si queremos hacer lo que Dios nos

ha llamado a hacer. Cada día le pido al Señor

Su fuerza para poder elegir el valor sobre el

miedo. Quiero obedecerle a pesar de cómo me

siento, mis circunstancias, mis defectos, mi

pasado o mis limitaciones.

Recordar que Dios promete estar conmigo y

que nunca me dejará ni abandonará me ayuda

a encontrar el valor y la fuerza que necesito

para presentarme en público y ac tuar.

Esto no significa que nunca sienta miedo;

simplemente quiere decir que el miedo ya

no determina mi siguiente jugada.

El miedo tampoco tiene que determinar

su siguiente jugada. Si usted elige confiar

en la presencia de Dios y Su provisión, Él lo llevará

directamente a su tierra prometida, libre

de adicciones, relaciones rotas, remordimientos,

carencias y vergüenza.

Pero usted tiene que actuar. Tiene que elegir

la incomodidad y negarse a escuchar sus inseguridades

y lo que otros susurran.

Así que, amigo, hoy, sin importar cuales sean

sus “uñas rojas” (cualquier pequeño y callado

acto de valentía que Dios lo esté invitando a tener),

actúe, a pesar de todo y de todos. Dios estará

con usted a cada paso del camino.

PREGÚNTESE ESTO

¿Qué miedo intenta controlarlo? ¿Dónde

lo llama Dios a ser fuerte y valiente,

aunque no se sienta preparado? ¿Qué

paso de valentía le está pidiendo Dios

dar ahora mismo, aunque parezca tan

pequeño como unas uñas rojas?

SHERIDAN CORREA es consejera

bíblica especializada en atención

integral basada en el trauma así como

directora del programa de bienestar

de Victorious Living. Esposa y madre

de dos adolescentes, ha visto su vida

transformada de modo radical por Jesús.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026

27s


TRAS LAS REJAS

Reaprendiendo a vivir

Cada año nuestro equipo ministerial se encuentra con

miles de personas encarceladas durante nuestras visitas

nacionales a prisiones. Recientemente, nuestra fundadora,

Kristi, se sentó con un grupo de hombres en una prisión de

Kansas, que estaban reaprendiendo a vivir de una manera

que honrara a Dios.

Esos hombres hablaron abiertamente del reto de

afrontar los problemas y a las personas problemáticas de

un modo distinto a como lo habían hecho antes de seguir a

Jesús. Ya no podrían huir, esconderse ni hacer daño a otros.

Saber eso los asustaba. JC Almanza nos cuenta de una

lucha similar en la página 8.

Reaprender el mejor modo de pensar, actuar y

responder como Cristo le lleva tiempo a cualquier nuevo

creyente, y puede ser especialmente difícil en la cárcel.

A continuación, miembros de nuestra familia VL narran

cómo aprendieron a llevar una nueva vida en Cristo.

SHERIDAN CORREA

Tras un encuentro radical con Jesús durante mi

octava entrada en la cárcel, comprendí por qué

mis anteriores estrategias para enfrentar los problemas

no funcionaban: no iban con el plan de Dios.

Había utilizado sustancias para adormecerme, evadirme

y evitar el dolor, pero esa forma de vida chocaba con lo

que Dios me llamaba a ser.

Las drogas no eran mi única forma de escape;

también era un experto en evitar lo difícil. Huía de los

problemas, saltaba de una relación a otra, me autolesionaba,

me aislaba y culpaba a otros cada vez que la

vida se me hacía incómoda. No sabía cómo convivir con

el dolor, enfrentar mis decisiones ni asumir las

consecuencias.

Una relación real y personal con Jesús, combinada

con un buen discipulado, me ayudó a salir adelante. Me

convertí en una buscadora de la verdad.

En lugar de escapar del dolor, aprendí a enfrentarlo e

ir tras la realidad sobre mí misma, mis conductas y los

caminos de Dios. La honestidad, la corrección, la responsabilidad,

estudiar las Escrituras, orar, arrepentirme

y renovar mi mente se convirtieron en disciplinas diarias.

Con el tiempo, Dios transformó mi corazón y me enseñó

a vencer en lugar de simplemente sobrevivir.

ROBERT WHITNER

Aprender a llevar una vida cristiana “normal” después

de años de ser egoísta puede parecer imposible. Para

mí, leer la Palabra de Dios a diario y aplicar su verdad

me proporcionó las herramientas necesarias para identificar

y corregir las creencias erróneas que causaron

mi comportamiento negativo que, a su vez, me trajo un

estilo de vida destructivo y encarcelamiento. Pero esto

no se produjo de la nada.

Necesitaba hacer comunidad con otros discípulos del

Señor para que el hierro se afilara con hierro (Proverbios

27:17). Tener que rendir cuentas me impidió poner

excusas. Ya no podía permitirme la frase gastada de

“así soy yo”.

Orar con sinceridad y rendición también impulsó mi

transformación para pasar de ser el hombre que era antes

a uno nuevo. Le pedí sin parar a Dios que buscara en

mi corazón y me hiciera más parecido a Él, tal como el

rey David oró en el Salmo 139:23–24. Pacientemente Dios

me enseñó a conocerme cuando me senté ante Él.

KORY GORDON

Después de años de adicciones, vida en las calles y

cárcel, era una persona egoísta, endurecida y rebelde.

Mis deseos siempre estaban por encima del sentido

común, la ley y la moral, ya que vivía para el dinero y el

placer. Entonces le entregué mi vida a Cristo y entendí

que tenía que cambiar. Sin embargo, eso no me salió de

forma natural ni fue un proceso fácil.

Mi familia y yo tuvimos dificultades económicas

durante mi encarcelamiento. Mientras los hombres a mi

alrededor se lucraban en fraudes y la venta de drogas,

yo luchaba a diario contra la tentación de unirme a

ellos. Cuesta mucho tomar el camino largo y correcto

cuando has tomado atajos toda tu vida. Pero como

confiaba en Dios, Él proveía de maneras milagrosas.

12 años después, esa transformación está lejos de terminar.

Como para un soldado que vuelve de la guerra,

las transiciones pueden ser complicadas. Los traumas,

el afligimiento y la mentalidad pecaminosa no se superan

de la noche a la mañana. Pero con Dios, todo es

posible.

Le llevará tiempo cambiar, así que no sea demasiado

duro con usted mismo. Dios es amor y el amor es

pacien te (1 Corintios 13:4). Téngase un poco de gracia y

siga intentando aprender de Él.

28s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG


¿QUIERE CONOCER A JESÚS?

“Vengan a mí todos ustedes que

están cansados y agobiados, y yo

les daré descanso.” —Mateo 11:28

¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón? ¿Restauración?

Clame a Jesús, acéptelo como su Salvador, y será hecho completo.

OBRAS DE ARTE DE ALBERTO HENRIQUEZ

Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un pecador y

necesito un Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por

hacerme de nuevo. Gracias por sacrificar tu vida por mí para que yo

pueda tener una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis

pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis pasos y

habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”

Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en su fe.

Escriba a: PO Box 2751, Greenville, NC 27836.

¿AHORA QUE?

Acepté la salvación de Dios.

¿Y ahora, qué?

TAL VEZ DESPUÉS DE LEER las historias en esta revista, haya entregado su vida a Jesús.

¡Felicitaciones! Acaba de tomar la decisión más importante de su vida. Pero quizás se esté preguntando

¿y ahora, qué? Estas son cinco formas de asegurarnos el crecimiento espiritual. Tenga

presente que la vida cristiana es una experiencia que nos transforma para siempre.

1. ORE. Cuéntele todo a Dios y espere Su respuesta. No necesita palabras rebuscadas, solo

un corazón sincero.

2. ESTUDIE LA BIBLIA. La Palabra de Dios tiene todas las instrucciones que necesitamos

en la vida. Ingrese a un estudio bíblico y descubra algo nuevo cada día. Vea recursos

gratuitos en la páina 30s.

3. BAUTÍCESE. Aunque el bautismo no es una exigencia para la salvación, la Biblia nos dice

claramente que debemos ser bautizados en agua tras aceptar la salvación. El bautismo

simboliza la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Jesucristo (Romanos 6:4). Por las

restricciones que hay en las cárceles, puede que resulte difícil la inmersión en agua, así

que use la creatividad y deje que el Espíritu Santo le revele cómo puede cumplir este acto

de obediencia hasta que la inmersión sea posible.

4. BUSQUE UNA COMUNIDAD CRISTIANA. Únase a una congregación local de

seguidores de Cristo. Si el encarcelamiento le dificulta ir a una iglesia, comparta con otros

creyentes lo mejor que pueda. Le van a ayudar a mantenerse firme y a ser responsable.

5. CUÉNTELE A ALGUIEN. Háblele de su decisión de seguir a Cristo y explíquele lo que Él

hizo por usted. Y después ¡cuéntenos! Nos encantaría que lo comparta con nosotros.

6. ATENDER. Busque oportunidades para que Dios lo use para darles esperanza a otros.

VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG

Número 03 / 2025

29s


RECURSOS

A continuación dejamos distintas opciones de material cristiano

gratuito al que pueden tener acceso reclusos y capellanes que hablen

inglés o español. Pónganse en contacto con las direcciones indicadas

más abajo. Díganles a nuestros colegas que llegaron a través de VL.

VICTORIOUS LIVING

Correspondencia personal en inglés y español. A

solicitud del capellán se hacen llegar múltiples copias

de VLMag a las bibliotecas de penitenciarías y cárceles.

PO Box 2751 Greenville, NC 27836

FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY

2ND OPPORTUNITY

Programas de

reinserción laboral

y en la sociedad;

recomendaciones

de empleos/vivienda,

a solicitud.

PO Box 3411

Peachtree City, GA

30269

PRISON

ALLIANCE

Estudios de discipulado

por correo elec tró ni co;

libros cristianos y

Biblias para bibliotecas

a solicitud de personal

autorizado.

PO Box 97095

Raleigh, NC 27624

RESCUED NOT

ARRESTED

Biblias NVI sin

cargo, curso de

estudios bíblicos por

correspondencia y Biblia

de estudio del diario

vivir, al finalizar el curso.

PO Box 90606

Phoenix, AZ 85066

CROSSROADS PRISON

MINISTRIES

Estudios bíblicos por

correspondencia y

cartas de orientación al

completar las lecciones.

Biblias sin cargo a pedido

de los alumnos de CRM.

PO Box 900

Grand Rapids, MI 49509

HOPE IS ALIVE

Residencias libres de

adicciones, grupos de ayuda

basados en la fe y grupos de

apoyo en el sufrimiento para

aquellos afectados por las

adicciones, en todo el país.

14400 Bogert Parkway

Suite 200

Oklahoma City, OK 73134

Novedades del programa carcelario de Victorious Living

• No enviamos por correo suscripciones individuales de VLMag a personas

encarceladas. Pero se envían copias a granel con o sin grapas, sin

cargo alguno a cárceles, penitenciarías, programas de recuperación y

reinserción, a solicitud de capellanes y directores de programas. Estos

también pueden pedir información sobre nuestro VL Prison Tour.

de ministerio también pueden disfrutar de nuestros recursos gratuitos

en pandoapp.tv y las plataformas en línea de VL como vlmin.org,

Facebook, Instagram y YouTube. Nuestro equipo de atención está disponible

para orar con los seres queridos de nuestra familia de reclusos

por teléfono.

• Ofrecemos materiales de discipulado a los reclusos en varios sistemas

de tabletas para prisiones. Busque “Victorious Living” en las

tabletas de su institución para ver MORE Victorious Living y STEPPING

FORWARD con programación de Victorious Living y podcasts VL. Si no

estamos en su sistema de tabletas, por favor, escríbanos e indíquenos

el nombre de su sistema.

• Los allegados de nuestra familia carcelaria y nuestros compañeros

• Ofrecemos apoyo por correspondencia. Los reclusos pueden escribirnos

a PO Box 2751, Greenville, NC 27836. La elevada tasa de traslados

a menudo nos impide mantener correspondencia con los reclusos. Por

favor, sepa que leemos cada carta que recibimos y oramos por ella.

• No podemos recibir correo electrónico ni llamadas por cobrar. Tampoco

aceptamos historias no solicitadas para su publicación ni documentos

legales.

30s

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