Victorious Living Magazine - Issue 2 | 2026
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PERSONAS REALES | HISTORIAS REALES | ESPERANZA REAL
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ENGLISH
CINCO MENTIRAS DEL ENEMIGO
UN NUEVO COMIENZO
¡MÉTASE EN EL JUEGO!
TODA MI
ESPERANZA
ESTÁ EN
JESÚS
La historia de
Julie Seals
Una revista
en una misión:
vea página 2
Número 2 / 2026
Número 03 / 2023
Issue Número 01 / 42026
/ 2024
1s Número 02 / 2026
Greenville, NC 27836
PO Box 2751
¡Victorious
Living y usted!
Los recursos de Victorious Living están
diseñados para animarlo, equiparlo
y empoderarlo a usted en su fe y
proporcionarle medios para hacer lo
mismo por los demás. Ya sea que esté
encarcelado, trabaje en correccionales
o viva en la sociedad libre, puede
usar nuestras
herramientas en sus
tareas ministeriales
diarias. Hay aquí
algunas sugerencias.
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revista proporciona un
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papel, bolígrafo, un ejemplar o video de VL Magazine, un
facilitador, amigos y disposición para aprender. Al buscar
pasajes de las Escrituras y responder con ellos las siguientes
preguntas, descubrirá profundas verdades espirituales.
• ¿Cuál es el tema de la historia o video?
• ¿He tenido una experiencia similar?
• ¿Qué aprendizajes planteó la historia o video y cómo
puedo aplicarlos?
• ¿Cómo me habla Dios a través de la historia o video y
los versículos a los que se hace referencia?
• ¿Qué aprendí sobre el carácter de Dios y cómo influye
eso en mí?
• ¿Cómo puedo compartir lo que aprendí con los demás?
Los grupos pequeños dirigidos
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FOTO INFERIOR: GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY / ARRIBA FOTO: EDOVO
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acordarse del prisionero (Hebreos 13:3). Háblele de nuestro ministerio a su iglesia para que considere
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NÚMERO 2, MAYO DE 2026
CONTENIDO
9s
UN PASO ADELANTE
Cinco mentiras del enemigo
POR LISA APPELO
ces o actos heroicos. A veces está en
las acciones más sencillas, cuando no
escuchamos al miedo y elegimos dar
un paso al frente con Dios.
14s
ARTÍCULO DE TAPA
Toda mi esperanza está
en Jesús
LA HISTORIA DE JULIE SEALS
23s
18s
27s
Cuando la estupidez se
convierte en sabiduría
POR ROY A. BORGES
VIDAS
TRANSFORMADAS
Lo que se necesita para ser
un campeón
POR KRISTI OVERTON JOHNSON
A partir de su trayectoria (desde campeona
mundial de esquí acuático hasta
cabeza de un ministerio de prisiones) Kristi
Overton Johnson revela cómo el dolor,
las voces negativas y las circunstancias
difíciles se vuelven el campo de entrenamiento
para una victoria duradera.
Sí a la fe, no al miedo
POR SHERIDAN CORREA
La valentía no siempre es palabras auda
6s
10s
DESTACADOS
De no deseada a elegida: Cómo
Jesús me dio una nueva vida
POR SOLÉ WRIGHT
Nacida en el rechazo y criada en el abuso,
Solé Wright creció creyendo que nadie la
quería. Pero un simple recordatorio de que
Jesús la amaba rompió su oscuridad e inició
un camino de sanación y perdón. Su historia
demuestra que no hay corazón herido que
Dios no pueda restaurar”.
¡Métase en el juego!
LA HISTORIA DE CJ WILSON
Luego de pasar de la banca de la NFL hasta
el Super Bowl, CJ Wilson sabe lo que es
dudar de uno mismo. Un momento decisivo
le enseñó que, al confiar en Dios y entrar al
campo, incluso con miedo, Él nos da la fuerza
necesaria para alcanzar la victoria.
20s
24s
Nacida con espina bífida y pocas
probabilidades de vida, Julie Seals pasó de
una supervivencia milagrosa a la adicción,
la cárcel y pérdidas devastadoras. Pero en
su momento más oscuro (otra amputación
y una posible cadena perpetua), descubrió
una esperanza que lo cambió todo.
Un nuevo comienzo
LA HISTORIA DE MIKE SEALS
Tras la muerte de su esposa, el
suboficial mayor de la Marina, Mike
Seals, se derrumbó bajo el peso
del arrepentimiento y el dolor. Pero
Dios lo buscó con misericordia y una
promesa. Su historia es un testimonio
de restauración que muestra cómo el
Señor transforma el dolor en esperanza
para otros.
Los golpes a mi puerta que
cambiaron todo
LA HISTORIA DE DAN EVANS
Cuando una noche la policía tocó a su
puerta de pronto, Dan Evans pensó que
FOTO DE PORTADA: CAPTURED MEMORIES BY ESTA
EN LA PORTADA
Mike y Julie Seals
enfrentaron épocas
en las que el dolor y
la pérdida parecían
ensombrecer su futuro.
Pero mediante la fe y
la gracia inagotable
de Dios, su historia
se transformó en
restauración. Lo
roto fue reparado, lo
perdido fue renovado
y la esperanza
renació. Su camino es
testimonio de que Dios
aún restaura vidas hoy
en día.
4s
28s
lo había perdido todo. Pero entre los
escombros de la cárcel y el arrepentimiento,
el amor incondicional de Dios
y su esposa iniciaron una restauración.
Su historia demuestra que rendirse ante
Dios puede transformar el momento
más oscuro en un nuevo comienzo.
EN CADA EDICIÓN
Nota de la editora
La transformación merece la pena
Tras las rejas
Reaprendiendo a vivir
29s
¿Quiere conocer a Jesús? Él me
salvó... Y ahora, ¿qué?
30s
Novedades del ministerio/
Recursos
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 02 / 2026
3s
NOTA DE LA EDITORA
La transformación merece la pena
VLMag circula principalmente
entre las comunidades de
correc cionales. Pero está dis ponible
en el exterior para nuestros
aliados ministeriales a cambio
de un donativo de cual quier
monto. Visite vlmin.org y haga
clic en la pestaña “donate”.
Cada dólar que usted dé enviará
una copia de VLMag a un centro
correccional, donde brindará
esperanza a muchas personas en
los años venideros.
Mi
objetivo con Victorious Living Magazine
siempre es honrar a Dios y
proteger la integridad de Su Palabra
y las historias que presentamos.
Nuestros artículos llegan recomendados por
personas en las que confiamos o que Dios destaca.
Una vez que alguien llama mi atención, añado su
nombre a una lista maestra y oro por ella. Publicamos
el trabajo de algunas personas pronto,
mientras que otras esperan con paciencia durante
años. Incluso el de otras no se utiliza nunca.
Una vez seleccionado un artículo, un miembro
de nuestro equipo de creación de contenidos
hace una entrevista con el autor y luego escribe
el testimonio en su nombre. No es fácil contar una
historia de vida en pocas páginas y no todas las
palabras se usan. Duele ver que se borran días
de trabajo con solo pisar una tecla.
Cuando la persona elegida aprueba su artículo,
nuestra editora en jefe, Rachel, corrige errores
gramaticales y de citas, y pule el material. Cuando
es necesario, reduce todavía más el número de
palabras antes de enviarme los testimonios para
hacerles otra revisión.
Los artículos pasan entonces a Lauren, nuestra
diseñadora, que crea las hermosas páginas que
usted ve ahora.
Rachel revisa las páginas de diseño en busca
de errores, luego ella, mi asistente Carla y yo
releemos las historias para asegurarnos de que
hemos detectado cualquier error que aún exista,
y los hay. Incluso en ese momento, tras varias
rondas de edición, es posible que hallemos alguna
equivocación en estas páginas.
Se dedican cientos de horas a la revista antes
de que pase a Ebert y Karissa, nuestro equipo de
traducción al español. También ellos participan
en un largo proceso de edición para garantizar
la excelencia.
No formo parte de la edición al español, ya que
no hablo ni leo el idioma. He tenido que aprender
a confiar en el equipo que Dios me ha dado.
Una vez terminada la edición en español, Lauren
hace el diseño de esa parte de nuestra revista, que
luego vuelve al equipo editorial para una revisión
final. Solo entonces el producto terminado se envía
a la imprenta, que imprime y envía esta revista a las
prisiones y cárceles, así como a nuestros seguidores.
Describo todo este proceso por dos razones.
Primero, quiero que usted tome consciencia
de la atención que se dedica a esta publicación
gratuita. El Señor me mostró que quienes leen
nuestra revista (más del 98 por ciento son encarcelados)
merecen lo mejor de mí. Debo darlo
todo, igual que Él lo dio todo cuando sacrificó
a Su Hijo, Jesús, por usted y por mí (Romanos
8:32). Hacer lo que Dios desea tiene su precio,
pero ¡oh, merece la pena!
En segundo lugar, comparto esto para que
se aprecie el proceso de transformación. Usted
tiene en sus manos un producto hermoso y bien
acabado. Pero lleva incontables horas de trabajo
que nadie ve, ni a menudo reconoce, por parte
de nuestro equipo para que este ejemplar llegue
a usted de esta manera.
Perseveramos con integridad y cumplimos
con el trabajo prometido en los plazos acordados.
Confiamos los unos en los otros, y aceptamos
con humildad las sugerencias y la ayuda. Crear
esta revista también requiere siempre una gran
inversión financiera. Pero como todos tenemos
buena disposición, nace algo hermoso.
Lo mismo pasa con nuestras vidas. La transformación
no ocurre así como así. Empieza
con el deseo de poner nuestras vidas ante Dios
y preguntarle: “Señor, ¿qué debo recortar? ¿Qué
necesito añadir? ¿Quién debería acompañarme
en esta experiencia?”.
Eso requiere trabajo, humildad, confianza y
perseverancia. Habrá días en los que parezca que
su esfuerzo se “borra” justo ante sus ojos. Incluso
podría llegar a pensar: “¿Para qué todo esto?”.
Amigo, no se rinda. Siga presentándose con
humildad ante Dios y los demás mientras recibe
sabios consejos y recorta lo que Dios le revele. No
todo o todos pueden acompañarlo en su camino
de transformación.
Sí, le costará. Pero el resultado final que habrá
en su vida merece la pena. Su existencia será
una hermosa muestra de la gracia de Dios para
que el mundo la aprecie.
Que las historias de vida que encontrará aquí
sean un estímulo en su propio camino de transformación.
Kristi Overton Johnson
Editora y Directora Ejecutiva
FOTO DE DAYBREAK MEDIA
4s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
TESTIMONIOS
OBRA DE ARTE DE KRISTIAN VILLA
GRACIAS POR
VENIR A NUESTRA
CÁRCEL. SUS VISITAS
SON LO MEJOR DE
NUESTRA SEMANA.
GRACIAS POR SU APOYO
Y RECORDARNOS
QUE NO NOS HAN
OLVIDADO”.
DAMAS del Centro de Detención del Condado de Pitt,
Carolina del Norte
Testimonios
Victorious Living
A través de las historias de la revista Victorious
Living Magazine, hombres y mujeres encarcelados se
encuentran con el Dios de las segundas oportunidades.
Sus vídeos y podcasts
me sacan de
lugares oscuros y me
acercan al Señor. Sus
palabras siempre son
un abrazo para mi
corazón. Quiero que
todo el equipo de VL
sepa cuánto aprecio lo
que hacen por nosotros,
los encarcelados.
¡Sabemos que nos
quieren!”.
JAMAREO
Institución Correccional Maury,
Carolina del Norte
“Hace un par de semanas
tomé una revista.
Aunque estaba rasgada e
incompleta, dos artículos
estaban intactos. Los he
leído varias veces, sobre
todo porque mi mente
me hunde en sitios muy
profundos. Los artículos
me sacan de la oscuridad
y me ayudan a seguir
adelante”.
BILLY
Unidad Gib Lewis, Texas
“Gracias por grabar su programa en distintos
lugares. Los sitios desde los que difunden
sus mensajes le dan una sensación de
hogar y libertad a mi celda. Los paisajes
me recuerdan que soy humano y estoy
destinado a algo más que esta realidad en la
que me encuentro”.
WESLEY
Unidad Stiles, Texas
“Cuando me arrestaron
esta última vez, pensé
que se había acabado
mi historia. Pero gracias
a Jesús y a la fidelidad
del equipo de VL, que
me envió escrituras y
simplemente me dio su
apoyo, tengo esperanza
para mi futuro .
SHERMAN
cárcel regional de Middle River,
Virginia
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 02 / 2026
5s
De no
deseada a
elegida:
CÓMO
JESÚS ME
DIO UNA
NUEVA VIDA
POR SOLÉ WRIGHT
La primera emoción que recuerdo es el dolor
frío y profundo de sentirme excluida. No estaba
así porque no me hubieran elegido en la
clase de gimnasia ni porque hubiera tenido
un mal día. Era por saber que era una niña
no deseada, tanto que mi madre había intentado
abortarme varias veces.
Pero incluso antes de conocer esa horrible
verdad, me sentía fuera de lugar.
Ahora que reflexiono, puedo entender la
desesperación de mi madre. Mi padre ya tenía
otra pareja cuando mamá se enteró de que
estaba embarazada de mí. Tener un cuarto
hijo solo añadiría sufrimiento a su ya difícil
vida, así que recurrió al aborto para resolver
el problema.
Obviamente, sobreviví a sus intentos. Pero
el que me haya criado una mujer que en lo
emocional no podía vincularse conmigo me
creó un doloroso vacío donde debería haber
seguridad.
Mi madre me llamó Solé, un diminutivo de
Soledad. Mi nombre era un recordatorio constante,
un susurro de lo que yo, y quizás ella,
experimentábamos a diario.
Un padrastro abusivo entró en mi vida
cuando era una pequeña. Durante años, ese
hombre controlador intentó dominarme
convenciendo a todos de que yo tenía algo
malo. Cada vez que me mostraba emotiva
o creativa como cualquier niño, me destrozaba
etiquetándome de loca.
Vivía con una dosis constante de abuso y
rechazo, y me convencí de que mi existencia
no tenía valor. Me sentía muerta por dentro.
Lo único que me venía a la mente era que. si
los más cercanos a mí no me querían, ¿por
qué debía yo interesarme en mí misma?
Esa sensación de estar muerta por dentro
no era solo un estado de ánimo; era un peso
enorme que llevaba a diario. Y no era solo
tristeza. Era un aturdimiento profundo que
me hizo intentar suicidarme más de una
vez. Estaba desesperada por acabar con
mi sufrimiento interior y el tormento de
los gritos de mi madre por la violencia que
había en nuestro hogar. Escuchaba su voz
repetirse en mi cabeza.
El deseo de terminar con mi vida solo empeoró
en mi adolescencia. Traté de matarme
de nuevo. Cuando fallé, lo aguanté adormeciendo
el dolor con drogas y alcohol. Abandoné
la secundaria a los 16 años.
Andaba sin esperanzas, totalmente convencida
de que la vida no tenía sentido. En
mi mente el futuro no existía.
Me esforzaba por destruirme en un intento
inconsciente de terminar lo que mi madre no
había podido hacer años atrás. Me perdí en el
caos, segura de que ningún amor verdadero
(el que realmente sana) me encontraría jamás.
Pero me equivocaba.
Los momentos que cambian la vida por lo
general no vienen acompañados de grandes
luces resplandecientes o grandes anuncios,
sino de simples actos de valentía y bondad
por parte de quienes se entregan al impulso
del Espíritu Santo. Para mí, ese momento llegó
a través de un desconocido un día que nunca
olvidaré.
FOTO DE BEN LAW PHOTOGRAPHY
6s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Estaba trabajando como anfitriona cuando
un cliente pidió un café para llevar y luego
me dijo que Jesús me amaba. No le presté
atención. No quería oír hablar de Él.
Pero Dios usó la voz de ese hombre para
romper la oscuridad que amenazaba con destruirme.
Más tarde esa noche, esas palabras
sencillas pero penetrantes, “Jesús te ama”,
despertaron mi alma.
¿Jesús me ama?
Qué mensaje de pura e incondicional gracia
me había dado un hombre que no vio a una
de sertora de la secundaria, una consumido ra
de drogas ni una vida rota.
En cambio, vio un alma que necesitaba un
Salvador.
Pero ¿podía Jesús amarme en mi suciedad?
Sí, podía. De hecho, ya lo había demostrado
muchos años antes en una cruz (Juan 3:16–21
y Romanos 5:8–10).
Esa noche, acepté el amor de Jesús y, por
primera vez, experimenté algo real, poderoso
y sincero. Fue como si Él me llamara a salir
de una tumba fría y oscura, tal como hizo con
Lázaro (Juan 11:43).
¡Solé, ven!
Respondí a Su llamado, y la noche de aquel
viernes, en mi dormitorio, caí de rodillas en
arrepentimiento y entregué cada pedazo roto
de mi vida a Jesús.
Encontré el amor que había buscado toda
la vida, un amor que me deseaba y aceptaba,
y quería sanar mis heridas más profundas. Y
pensar que Dios no quería nada de mí a cambio,
solo que lo amara.
A medida que crecía en mi fe y conocimiento
del Señor, fui aprendiendo a amarlo y confiar
en Él (Mateo 22:37–38, Hebreos 11:6).
Cuando acepté la gracia y misericordia
de Jesucristo, me dieron lo que la Biblia
llama un nuevo nacimiento (vea Juan 3:3;
2 Corintios 5:17; 1 Pedro 1:3–5, 23). Ahora
podía vivir con esperanza.
Empecé a leer la Biblia para descubrir los
planes de Dios para mí. Me habló mediante
Su Palabra de maneras poderosas. Cuando
me encontré con el Salmo 27:10, fue como
si el Señor me hablara directamente: “Aunque
mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me acogerá” (NVI).
A través de este versículo, Dios reconoció
el dolor que sentí por no haber sido deseada.
Validó lo que había vivido, y me dio la
certeza de que era aceptada y bienvenida.
Su promesa dio sanación a mi corazón roto.
La aceptación de Dios cambió la forma
en que me veía a mí misma. Mi identidad
ya no se basaba en el rechazo de mis padres
terrenales, sino en la aceptación de
mi Padre celestial. De repente, mi vida, que
consideraba un error, cambió de sentido.
Pero, aunque experimenté ese nuevo nacimiento
cuando puse mi fe en Jesús para
la salvación, aún tenía heridas que necesitaban
sanar. La sanación y transformación
del alma de una persona (su mente, voluntad
y emociones) no es un acontecimiento
puntual. Es un proceso lento y a menudo
doloroso que algunos no están dispuestos
a iniciar.
Muchos oran por la salvación, pero se
niegan a permitir que el Espíritu Santo
tenga acceso a sus heridas para que Su
sanación se produzca. Como resultado,
se quedan atrapados en su sufrimiento,
pensando igual que siempre, haciendo las
mismas cosas de siempre.
Pero el amor misericordioso de Dios viene
acompañado de una responsabilidad
personal de dedicarse al trabajo cotidiano
para crecer espiritualmente, para que
podamos ser transformados a Su imagen.
Mi dolor y dificultades de la infancia no
Solé soportó un dolor que ningún niño debería
sufrir en su silenciosa batalla contra el rechazo
y la sensación de no valer nada.
desaparecieron de la noche a la mañana. La
verdad es que problemas así rara vez lo hacen.
Pero llevo años en este camino de sanación y
cambio con el Espíritu Santo, y sé que Él me
da libertad cada día.
Tuve que elegir llenar mi vida con lo bueno
de Dios: leer mi Biblia, escribir en mi diario,
orar y estar en una comunidad que impulsara
mi crecimiento espiritual. Tuve que dedicarme
al esfuerzo de la terapia para aprender a soltar
mis patrones de pensamiento negativo y
reemplazarlos por la forma de pensar de Dios
(Romanos 12:2; 2 Corintios 10:5).
Al hacer estas cosas, el amor de Dios empezó
a reemplazar la vergüenza y la idea de
no valer nada que me habían llenado durante
tanto tiem po. Ese amor llevó luz y vida a lugares
antes oscuros y muertos, llenó el vacío
de mi corazón y silenció el tormento de la voz
de quien había abusado de mí.
Me llevó décadas perdonar a mi padrastro.
Aprender el verdadero significado de esa acción
ayudó.
En mi mente
el futuro no
existía. Me
esforzaba por
destruirme.
El perdón no era mantener una relación con
mi padrastro ni justificar su comportamiento.
No era olvidar la ofensa, lo cual parecía una
tarea imposible. Lo que sí significaba era que
debía dejar a mi padrastro en manos de mi
Padre celestial.
No fue fácil, pero el perdón llegó cuando,
con la ayuda del Espíritu Santo, entendí que
yo también era una pecadora (Romanos 3:23),
y que la Biblia asociaba el perdón que me daba
Dios con el perdón que yo daba a los demás
(Mateo 6:14–16). No quería que no perdonar
a mi ofensor fuera un obstáculo entre Dios y
yo (Salmo 66:18; Marcos 11:25–26).
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 02 / 2026
7s
Así que elegí perdonar a mi padrastro. Hacerlo
era una lucha diaria entre querer justicia
y entregarlo a las manos de Dios (Filipenses
2:13), pero valió la pena.
Eso me llevó a la libertad.
Hoy, el dolor de mis comienzos (las cosas
que me dijeron y me hicieron, e incluso las
cosas que he hecho yo) ya no definen quién
soy. Las cadenas de la falta de perdón ya no
me atan. Soy libre y solo me define lo que
mi Padre celestial dice de mí: soy amada,
victoriosa, perdonada y redimida. Estas
verdades han dado a mi vida un nuevo
propósito eterno.
Solé comparte
un mensaje para
liberarse del dolor.
Así convierte su
historia de rechazo y
abuso en esperanza,
lo que ayuda a otros
a sanar, levantarse y
descubrir su valor.
Gracias a Jesús, ahora puedo ver que mi
pasado no fue solo una serie de experien
“Que toda la alabanza sea para
Dios, el Padre de nuestro Señor
Jesucristo. Es por su gran
misericordia que hemos nacido
de nuevo, porque Dios levantó a
Jesucristo de los muertos. Ahora
vivimos con gran expectación
y tenemos una herencia que no
tiene precio, una herencia que
está reservada en el cielo para
ustedes, pura y sin mancha, que
no puede cambiar ni deteriorarse”.
1 PEDRO 1:3–4 NTV
cias dolorosas, sino una preparación para el
futuro. Cada cicatriz, cada error, cada momento
de sentirme no deseada sirve ahora como
hilo para conectarme con otros que sufren en
un silencio que grita.
El propósito de mi vida es compartir esta
luz que ahora vive en mí, decirle a la próxima
persona que se sienta ignorada y perdida que
la única voz que importa ya la ha reclamado.
Quizá sea usted. Si es así, necesito que sepa
esto: Jesús lo ama.
Si sufre con la devastadora sensación de no
encajar o con el pensamiento de que su vida
es un error que debería terminarse, por favor,
sepa que, si Jesús pudo encontrarme en mi
oscuridad y llamarme a salir de la cueva de la
adicción, la vergüenza y la desesperación, Él
puede encontrarlo a usted donde se encuentre.
Sus circunstancias (lo que le han hecho o
dicho, o lo que usted haya hecho) no lo definen.
Solo Dios nos define, y lo recibirá plenamente
a usted ahora mismo, tal y como es. Él le dará
una nueva vida, un nuevo nacimiento. Usted
puede nacer de nuevo.
Lo único que debe hacer es arrepentirse,
pedirle perdón a Dios y comprometerse a
tomar una nueva dirección con Él. Dios le perdonará
cualquier cosa, solo pídalo (1 Juan 1:9).
Ya no viva sin esperanza (Efesios 2:12–13).
En manos de Dios, su vida puede cam biar
de significado, sanar y transformarse. Así
que vuelva hacia Él. Dele cada pedazo roto.
Él restaurará su vida. Dele cada vacío, Él
lo llenará. Créale. Acéptelo hoy y reciba su
nueva vida.
SOLÉ WRIGHT es una escritora y entrenadora de
vida que guía a mujeres para que superen desafíos
personales. Solé comprende el impacto del trauma
no resuelto en el crecimiento personal y espiritual. Su
enfoque con respecto a la salud y el bienestar consiste
en cuidar a la persona en su totalidad: cuerpo, mente
y alma.
PREGÚNTESE ESTO
¿Ha creído usted la mentira de que fue
no deseado, olvidado o un error? ¿Qué
puso esa idea en usted? ¿De verdad
cree que Jesús lo ama, no a una versión
futura de usted, sino tal como es ahora?
8s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
UN PASO ADELANTE
Cinco mentiras
del enemigo
POR LISA APPELO
¿ES USTED CONSCIENTE de que hay una
batalla las 24 horas del día en su contra? La
mayoría de los enemigos llevan armas a la vista,
como pistolas, cuchillos o los puños. Pero
este rival es distinto. El arma de Satanás es
mucho más sutil.
Muchas veces, no nos damos cuenta de cuándo
Satanás nos apunta. ¿Cuál es su estrategia
de siempre? El engaño. Y aunque los estilos,
lenguajes y tecnologías han cambiado, sus tácticas
no. Es el padre de la mentira (Juan 8:44).
Y basándonos en Génesis 3, aquí tiene cinco
falsedades que utiliza para hacernos tropezar.
1. LA MENTIRA DE QUE LA PALABRA DE DIOS
NO ES VERDADERA. “La serpiente era la más
astuta de todos los animales salvajes que el
Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó
a la mujer: ‘¿De veras Dios les dijo...?’”. (Génesis
3:1 NTV).
La primera jugada de Satanás fue cuestionar
lo que Dios dijo. Sabía que si lograba sembrar
aunque fuera una pizca de duda entre Adán,
Eva y la Palabra de Dios, podría ganar.
Satanás sabe que la Palabra de Dios tiene el
poder de derrotarle (Efesios 6:17). Proporciona
protección al creyente (2 Timoteo 3:16–17), da
sabiduría y dirección (Salmo 119:105), y más.
Por supuesto, Satanás sigue actuando con
este mismo enfoque hoy en día: nos tienta a
cuestionar las Escrituras, descarta los pasajes
difíciles o trata la verdad como opcional. Pero
Jesús dijo que la Palabra de Dios es verdad
(Juan 17:17). Y cuando nos mantenemos firmes
en eso, estamos en terreno firme.
2. LA MENTIRA DE QUE DIOS NO ES BUENO.
Todo lo que Dios creó fue bueno porque Él
es bueno. Hizo a Adán y Eva a Su imagen, y
los colocó en un jardín rebosante de belleza y
provisiones. Estaban rodeados de Su bondad.
Pero Satanás deformó la única limitación
puesta por Dios para hacerla parecer insoportable.
Con astucia, insinuó que un Dios bueno
no limitaría algo tan deseable.
También escuchamos esa mentira, especialmente
cuando estamos
esperando, sufriendo o
viendo a otros obtener
lo que deseamos. Pero
las Escrituras nos recuer
dan: “¡Den gracias
al Señor, porque él es
bueno! Su amor fiel
perdura para siempre”
(1 Crónicas 16:34 NTV).
La bondad de Dios
nunca cambia sin importar nuestras
circunstancias.
3. LA MENTIRA DE QUE DIOS NO ES
GE NEROSO. Satanás exageró la limitación
que puso Dios. Adán y Eva podían comer de
todos los árboles menos de uno. Sin lugar
a duda, el Señor dio abundancia. Sin embargo,
Satanás pintó a Dios como tacaño.
Todavía susurra que el Señor nos oculta
algo. Y cuando creemos esa mentira, nos
aferramos al dinero, las relaciones y el control
en lugar de confiar en Él.
Pero el Señor es un Dios de abundancia,
no de escasez. Provee todas nuestras
necesidades con Sus gloriosas riquezas
(Filipenses 4:19).
4. LA MENTIRA DE QUE EL PECADO NO
TIENE CONSECUENCIAS. Satanás minimizó
la gravedad del pecado de Eva. “‘¡No
morirán!’ respondió la serpiente” (Génesis
3:4 NTV).
Todavía nos insinúa que ceder un poco
no importa, que nadie se enterará y que
la gracia nos perdonará de todos modos.
¡No muerda usted esa manzana! El pecado
siempre conduce a la muerte y la destrucción
(Romanos 6:23). Y aunque somos salvos
por la gracia, de todos modos cosechamos
lo que sembramos (Gálatas 6:8). El pecado
promete libertad, pero da esclavitud.
5. LA MENTIRA DE QUE PODEMOS SER
DIOS. “En cuanto coman del fruto, se les
abrirán los ojos y serán como Dios” (Génesis
3:5 NTV).
Si Satanás no puede eliminar a Dios, intentará
reemplazarlo (con nosotros). Nos alimenta con la
idea de que nosotros definimos la verdad, determinamos
la moral y controlamos nuestro destino.
Pero ponernos en el lugar del Señor es idolatría.
Hay un solo Dios verdadero (Isaías 45:5).
Nuestro destino no era gobernar nuestras
propias vidas, sino confiar en Aquel que lo hace.
Entonces, ¿cuál es la verdad?
No estamos indefensos. Satanás nos ataca con
mentiras, pero Dios nos da armas de poder divino.
También nos brinda una estrategia sencilla:
llamar a la mentira por su nombre, y reemplacémoslo
con las Escrituras (2 Corintios 10:3–5).
La Palabra de Dios quizás no calle al enemigo
para siempre, pero Su verdad nos evitará caer
en las mentiras y nos mantendrá en el camino
hacia la victoria.
PREGÚNTESE ESTO
¿En qué mentira ha creído usted?
¿Ante la situación que está viviendo, se
siente tentado a dudar de la bondad o
generosidad de Dios?
LISA APPELO es una oradora, escritora,
y enseñante de la Biblia que inspira
a otros para que profundicen su fe
en medio del dolor. Encuentre aliento
para la fe, el dolor y la esperanza en
LisaAppelo.com.
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Número 02 / 2026
9s
LA HISTORIA DE
CJ WILSON
¡MÉTASE EN
EL JUEGO!
Cuando Dios tiene un plan para
nuestra vida (y lo deseamos), nada
puede detenerlo, ni nuestra falta de
experiencia o contactos ni nuestras
fallas de educación ni nuestras
finanzas ni el juicio de los demás.
Como excampeón del Super Bowl, me gusta decir esto: si
estamos dispuestos a entrar en el juego con Dios, Él se mete
con nosotros y siempre nos lleva a la zona de anotación.
Pero, aunque cueste creerlo, hubo un tiempo en que yo no
quería meterme en el juego.
Fue en mi año de novato con los Green Bay Packers. A mi
familia y a mí nos emocionó que me seleccionaron en la séptima
ronda. Pero una vez que me uní al equipo y vi el talento
y la intensidad del grupo, tuve miedo. Esto ya no era fútbol
universitario. Allí yo había destacado; aquí me sentía fuera
de lugar.
Fue un alivio no entrar en la alineación del primer juego.
Estar afuera se sentía seguro. No tenía que preocuparme por
recibir golpes, cometer errores o hacer el ridículo en televisión
nacional. De hecho, casi me sentía cómodo. Podía entrenar
con el equipo, ayudarle a prepararse para el partido y de todas
maneras recibir mi paga. No estaba nada mal. Podía hacerlo
para siempre.
Cuando mis padres me preguntaron por qué no jugaba, culpé
al entrenador. Pero la verdad es que había perdido la confianza.
Estaba rodeado de leyendas y ninguno de mis logros uni
versitarios parecía importar ya. Mi entrenador reforzó mis
dudas y sus palabras se repetían sin parar en mi mente:
No encajas aquí.
Unos partidos después iniciada la temporada, el entrenador
me dijo que quizá jugaría ese día. Sentí pánico. No
estaba listo, ni siquiera me había hidratado. Había varios
delante de mí en la alineación, así que conservé la calma.
Pero uno a uno, tres jugadores se lesionaron y de repente
ya me tocaba a mí. No era cualquier partido, sino un juego
en horario estelar contra los Minnesota Vikings, liderados
por Brett Favre.
En vez de agradecer a Dios, le pregunté: ¿Por qué me haces
esto? Pero el Señor no me dio tanto talento para mantenerme
en la banca.
Ojalá pudiera decir que me lucí en el campo. Pero no,
fallé jugadas, me caí y terminé desplomado en el césped.
Fue terrible, especialmente cuando vi la repetición de mis
errores en la pantalla grande.
El entrenador gritaba desde el lateral. Su voz era un recordatorio
de lo que ya sabía: mi lugar no estaba en ese campo.
Pero entonces, uno de mis compañeros corrió a la banda
FOTO DE ECU ATHLETICS
10s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
y dijo: “Entrenador, deje de gritarle. Déjelo jugar”. Luego,
ese jugador volvió al campo, me miró a los ojos y dijo: “CJ, tú
puedes”. Su fe en mí despertó emociones que no sentía desde
hacía tiempo: confianza en mí mismo y esperanza.
Me tomé un momento para orar: “Dios, me permitiste llegar
a la universidad y me pusiste aquí en la NFL. Ahora necesito
que me ayudes a estar a la altura. Si no, se acabó todo para
mí”. Estaba a un paso de que me echaran.
Pedirle a Dios que guiara mi vida dentro y fuera del campo
había sido algo habitual en la universidad. La fe era fundamental
en mi vida. Pero en la NFL, de algún modo había olvidado
confiar en Dios y buscar Su ayuda, y había pasado a ocuparme
más de mis dudas e inseguridades que de la fidelidad y fortaleza
del Dios que estaba de mi parte (Romanos 8:31).
Al volver a la formación, recuperé la confianza. ¡Yo puedo!
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).
En la jugada siguiente, atravesé la línea de defensa, derribé a
Brett Favre y forcé una intercepción que nos dio un touchdown
y la victoria. Esa noche, fui el líder del equipo en tacleadas.
Ese momento cambió el rumbo del juego (y de mi vida).
Reavivó mi fe, confianza y pasión por el deporte y despertó en
mí un nuevo e intenso deseo de ser lo mejor posible. Desde esa
noche, hice lo que fuera necesario para perfeccionar mi oficio.
Quería ser recordado como un jugador íntegro y entusiasta.
Al final de esa temporada era titular en el Super Bowl y me
gané un anillo de campeón. Pero lo más importante es que
aprendí que la vida es mejor cuando estás en el juego.
Agradezco mucho que Dios me sacara de mi zona de confort
y me metiera en el campo, aunque no me sintiera preparado
ni merecedor. También me alegra haber escuchado las
palabras de aliento de mi compañero y haber hallado el
valor para volver a la formación y jugar.
Si me hubiera quedado en la banca, me habría perdido
siete años increíbles en la NFL y muchas experiencias que
cambiaron mi vida, incluyendo la de conocer a mi esposa.
El miedo me habría alejado de mucho más que el fútbol.
¿Usted se siente tentado a quedarse en las bandas de
la vida? El miedo, la vergüenza, la inseguridad, la culpa…
muchas cosas pueden mantenernos allí. Pero quedarnos al
margen nos impide realizar los planes que tiene Dios para
la victoria en nuestras vidas (Jeremías 29:11) y perjudica a
otros que necesitan lo que el Señor ha puesto en nosotros.
FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY
SI ESTAMOS
DISPUESTOS A
ENTRAR EN EL JUEGO
CON DIOS, ÉL SE METE
EN EL JUEGO CON
NOSOTROS Y SIEMPRE
NOS LLEVA A LA
ZONA DE ANOTACIÓN.
Arriba: CJ Wilson recibe una cálida bienvenida en su
ciudad natal por parte de su madre y sus seguidores
tras la victoria de Green Bay en el Super Bowl de 2011.
Abajo: Siendo a la defensiva de los ECU Pirates, CJ
Wilson ejecutó muchas jugadas decisivas.
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Número 02 / 2026
11s
Dios a veces nos deja en las bandas durante una temporada
para darnos instrucciones o tiempo para descansar, sanar o
prepararnos. Pero esconderse ahí por miedo es diferente.
Satanás es el autor del temor, no Dios (2 Timoteo 1:7 NTV).
Satanás quiere apartarnos para que nos perdamos la historia
de la redención de Dios (Juan 10:10). No lo permitamos.
Dígales a las voces del miedo, la duda y la inseguridad que
guarden silencio, y sustituya esos pensamientos negativos
por la verdad de Dios sobre usted (2 Corintios 10:5). Usted sí
encaja en el mundo. Se lo merece. Y aún hay esperanza. Aquí
DE ALGÚN MODO HABÍA
OLVIDADO CONFIAR EN DIOS
Y BUSCAR SU AYUDA.
le va otra idea: sus seres queridos lo necesitan en el campo;
los triunfos de ellos también dependen de eso. Dios nos creó a
todos con habilidades y nos permite vivir distintas experiencias
para que nos ayudemos entre nosotros a levantarnos y
perseverar hacia la victoria. Nos necesitamos el uno al otro.
Quizá sus errores lo hagan sentir indigno. Déjeme decirle
algo: nadie tiene juegos perfectos, ni siquiera los grandes. El
fracaso no es el problema; lo que hacemos luego sí. ¿Usted
aprende de sus derrotas y lo intenta de nuevo, o se rinde y
renuncia al plan que tiene Dios para usted?
Podríamos pensar que Dios no quiere que estemos en Su
equipo porque hemos desperdiciado nuestras vidas y Sus
bendiciones. Solo hay que leer la historia del hijo pródigo en
Lucas 15:11–32 para ver que nunca es así. Sé por experiencia
que Dios nos redime del fracaso.
Malgasté tantas oportunidades que me dio el Señor en secundaria
que mi bajo rendimiento académico casi me impidió
llegar al fútbol universitario. No tenía dificultades de
aprendizaje; simplemente me interesaba más ha cer
bromas y perder el tiempo que prestar atención y
estudiar. No tenía las calificaciones para entrar en
ninguna universidad.
Sentía mucha vergüenza, y sabiendo que no podía
quedarme en casa, me preparé para alistarme en el
ejército. Pero la noche antes de hacerlo, le pedí a Dios
que me perdonara por malgastar Sus bendiciones.
Y entonces, le hice una sencilla petición: “Dios, si
FOTO DE PARKER OVERTON PHOTOGRAPHY
Arriba a la izq.: CJ descubrió su amor por el deporte desde
muy joven y destacó en todos los niveles de su disciplina.
Arriba a la der.: Con sus padres, Amos y Doris, cuyo amor,
guía y apoyo ayudaron a hacer posible el sueño de CJ en la
NFL. Sus enseñanzas de religiosidad, integridad y trabajo
duro moldearon al hombre en que se convirtió su hijo.
12s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
DIOS SE INTERESA MÁS
EN QUIÉNES PODEMOS
LLEGAR A SER QUE EN
LO QUE HEMOS HECHO.
Hoy en día CJ usa lo que aprendió
en el campo de fútbol para ayudar a
otros a salir adelante en el juego de
la vida.
FOTO DE ECU ATHLETICS
aún quieres que esté en el campo, por favor, ábreme el paso”.
Un reclutador de la Universidad de East Carolina (ECU)
llamó al día siguiente para decir que me querían en su equipo
y que me ayudarían a mejorar mis notas con tutores. No
solo eso, me ofreció una beca completa. Solo Dios podía
lograr eso.
Él es el Dios de las segundas oportunidades, incluso cuando
no las merecemos. Se interesa más en quiénes podemos llegar
a ser que en lo que hemos hecho; y eso lo incluye a usted.
Solo tiene que confesar sus pecados y pedirle perdón (1 Juan
1:9), aprender de sus errores y avanzar hacia la victoria con
Él (Filipenses 3:12–14).
Quizás usted crea que está demasiado perdido, que la reparación
que necesita es demasiado para que Dios o alguien más
lo quiera. Incluso piense que no tiene sentido seguir jugando.
Lo único que puedo decirle es que nada de eso es cierto.
He estado en partidos en los que íbamos perdiendo por
tanto que nuestros seguidores se iban del estadio antes del
medio tiempo. ¡Eso sí que es humillante!
Frustrados y desanimados, los jugadores pateaban las hieleras
y gritaban: “¡Este iba a ser nuestro año!”. No solo sentían
que habían perdido el juego, sino su esperanza de un título
de campeonato en el futuro.
Pero nuestro entrenador nos animó: “¡Chicos, esto no se
ha acabado! Todavía hay tiempo. ¡Crean en ustedes mismos!
¡Pueden ganar!”. Y con frecuencia, tenía razón.
Quizá mi remontada favorita sea una vez en que la Universidad
de Carolina del Este jugaba contra Southern Mississippi.
Era el último minuto del partido. Southern Miss anotó un
touchdown y estaba a punto de asegurar la victoria con el punto
extra. Pero entonces ocurrió algo increíble.
Bloqueé la patada, recuperé el balón y corrí para anotar
dos puntos. Esa victoria hizo que la ECU se convirtiera en
el campeón de la conferencia.
Dios también ha escrito una historia de recuperación
para usted. No importa cuántos errores haya cometido
o cuánto de su vida haya desperdiciado, o qué tan rezagado
o en desventaja numérica se encuentre. El Máximo
Entrenador siempre tiene una jugada bajo la manga que
podrá cambiar por completo su vida.
Entonces, ¿qué espera usted? Dios está llamando su
número; es hora de jugar.
PREGÚNTESE ESTO
¿Qué lo mantiene en los laterales? ¿Qué oportunidades
y talentos ha desperdiciado? ¿Qué se siente saber que
nunca es demasiado tarde para que Dios llame su número?
¿Tiene usted una historia de recuperación impulsada por
Dios que lo anime en momentos difíciles?
CJ WILSON se retiró en 2017 tras una exitosa carrera de siete años en la NFL. Hoy,
cuando no está con su esposa y sus tres hijos, es entrenador de fútbol en secundarias
y mentor de sus sobrinos en el deporte. También transmite en prisiones lo que le ha
enseñado el fútbol americano y su fe junto al equipo de Victorious Living.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
13s
Toda mi
esperanza
está en Jesús
LA HISTORIA DE JULIE SEALS
ací con espina bífida. Los
médicos les dijeron a mis
padres que no sobre viviría,
y que si por casualidad
lo hacía, nunca caminaría
ni me desarrollaría con
normalidad. Con el corazón
roto, mis padres me
llevaron a casa y esperaron
a que muriera.
A los seis meses, me sometieron a una operación
en la que los médicos pudieron extirpar la
mayor parte del tumor que rodeaba mi médula
espinal y sobresalía en mi piel. También
volvieron a meterme la médula espinal hacia
el interior del cuerpo. Pero aun así esperaban
poco con respecto a mí.
Sin embargo, Dios tenía otro plan (Salmo 139;
Jeremías 29:11; Efesios 2:10). No solo sobreviví,
sino que milagrosamente me convertí en una
niña llena de energía que caminaba antes del
año y leía el periódico antes de los tres.
Pero a medida que fui creciendo, presenté
complicaciones neurológicas en las piernas. A
los 12 años, ya había perdido toda sensibilidad
en ambos pies. A los 18, me salieron úlceras por
presión en la planta del pie izquierdo.
Me sometí a 12 cirugías en esa zona a lo largo
de 10 años y luego apareció la gangrena. Un día
me desperté en urgencias, envuelta en hielo
del cuello hacia abajo mientras los médicos
intentaban bajarme una fiebre muy alta. Me
amputaron la pierna izquierda por debajo
de la rodilla a la mañana siguiente.
Durante los años siguientes, luché contra
el alcohol y las drogas así como contra la
falta de confianza en mí misma. En medio de
todo esto, me vi atrapada en un matrimonio
tóxico mientras hacía todo lo posible por ser
una buena madre con mi único hijo, Tyler.
En el fondo, sabía que necesitaba a Dios
en mi vida, pero no tenía idea de cómo encontrarlo.
También ignoraba qué hacer con
todos mis problemas, así que hui. Tomé a mi
querido hijo y me mudé al otro lado del país
para empezar una nueva vida en Tennessee.
Encontré una iglesia allí y me bauticé con
la esperanza de que al salir del agua fuera una
nueva persona. Pero nada cambió, porque
hacía algo sin significado personal. No le había
entregado el corazón a Dios ni me había comprometido
a seguir a Jesús.
Todavía me consideraba víctima de la vida y
sus crueles circunstancias. No me consideraba
una pecadora que necesitara un Salvador.
Asistí a la iglesia durante más o menos un
PHOTO BY DAYBREAK MEDIA
FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA
14s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
mes. Después de cada servicio, me quedaba
en el estacionamiento cargando a Tyler,
esperando que alguien nos invitara a comer.
Con desesperación, deseaba ser parte de
una comunidad y no tenía idea de cómo vivir
para Dios. Pero cada domingo, la gente pasaba
frente a nosotros, se subía a sus autos,
sonreía y saludaba mientras se marchaba.
Me sentía muy rechazada y sola.
Sin embargo, en vez de buscar hacer contacto,
me encerré en mí misma y finalmente
dejé de ir. La autocompasión se apoderó de
mí y me convencí de que a esa “gente de la
iglesia” no le importaba yo para nada. La
verdad es que no le había dado la oportunidad
de conocerme.
Aislada, volví a buscar sustancias para
aliviar mi dolor. Empecé a juntarme con otro
grupo en el que pronto me sentí aceptada.
Poco después, me quedé atrapada en un
círculo vicioso de autodestrucción que ya
conocía bien.
Un par de años después, el padre de Tyler
nos encontró. Tuvimos un difícil divorcio y
una batalla por la custodia de mi hijo. Aterro
rizada ante la idea de perder a la persona
más valiosa de mi vida, hui a México.
Cuando llegué allí, me di cuenta de que
no tenía un siguiente paso para mi genial
plan, así que me devolví a Estados Unidos
para aclarar las cosas con las autoridades.
Resulta que me estaban esperando, y en
cuanto crucé la frontera, me detuvieron.
Metieron a Tyler en una patrulla y a mí
en otra. Mientras íbamos por la Interestatal
5, me dejaron escuchar su vocecita por la
radio. “¡Hola, mami!”, exclamó con su vocecita.
“¡Te quiero!”. Sentí que me arrancaban
el corazón.
Estuve en la cárcel tres semanas, acusada
de un delito menor por llevarme a
mi hijo sin permiso. Luego de liberarme,
me impusieron una orden de alejamiento
de seis meses para no contactar a Tyler o
mi exmarido. El día que me levantaron la
restricción, corrí a llamarlos, pero el número
de teléfono no me servía. Mi ex se había
llevado a Tyler y desaparecido.
Saber que mi hijo no estaba me devastó.
Pero antes de poder digerir esa pérdida,
me dijeron que mi padre tenía cáncer de
pulmón.
Los médicos predijeron que estaría bien
y programaron una cirugía para extirparle
la parte inferior del pulmón derecho. Pero
cuando lo abrieron, vieron que la enfermedad
se había extendido a las capas que rodean
el corazón. No salió vivo del hospital.
En ese momento, me rendí. Ya me daba
igual vivir o morir. No tenía a mi hijo, mi padre
estaba muerto. ¿Qué me quedaba? Hice
Julie con su hijo
Tyler. Es la última
foto que tiene
Julie de ambos
juntos antes de
que la adicción
destrozara sus
vidas, un doloroso
recordatorio de un
amor destruido por
la droga.
federales mexicanos allanaron mi casa. Esos
hombres no se andaban con bromas; iban todos
vestidos de negro, con el rostro cubierto y
armados con ametralladoras.
Una mañana, mientras iba a la licorería para
gastar el resto de mi cambio en una cerveza de
40 onzas, escuché una voz dentro de mí que
decía: “Julie, la forma en que vives te va a llevar
al infierno”.
Me quedé en shock. Nunca me había puesto
Necesitaba aprender habilidades prácticas para
llevar una vida sin adicciones al salir libre.
la maleta y me fui a México con un solo objetivo:
mantenerme ebria para no tener que
enfrentar la realidad. No sabía cómo sobrellevar
el sufrimiento si no era con sustancias.
Estuve así los dos años siguientes, sin
parar de tomar alcohol y drogas en las playas
de Ensenada, con la esperanza de morirme.
No sentía más que desesperación, a pesar
de los hermosos atardeceres sobre el océano
que me envolvían. Y entonces entré en contacto
con un grupo que producía y vendía
metanfetaminas.
1 Corintios 15:33 dice: “No se dejen engañar:
‘Las malas compañías corrompen las
buenas costumbres’”. Sé que eso es verdad.
Al principio, estaba consciente de que
no debía relacionarme con esas personas.
La policía las vigilaba todo el tiempo. Pero
cuando no tienes razones para vivir, ya
no piensas con lógica. Al poco tiempo los
a pensar en el cielo, así que sabía que eso no
era una idea mía. De todos modos, sabía que
el infierno era lo que me merecía.
Esa tarde, tenía una cita médica por complicaciones
en el pie que me quedaba. Mi mal, la
osteomielitis, había hecho que se me saliera
una úlcera del tamaño de un balón de fútbol
americano. El doctor me dijo que si no me amputaba
la pierna derecha, moriría.
Esa noticia fue la gota que colmó mi vaso. Ya
había perdido una pierna, sin mencionar a mi
hijo y mi padre, ¿y ahora tenían que cortarme
la pierna restante? La angustia de mi corazón
me abrumaba. Por dentro, sabía que podía seguir
corriendo hacia la muerte o buscar a Dios.
Volví a casa y me deshice en sollozos en el
suelo de la sala de estar. De repente sentí como
lo que ahora sé que es el Espíritu Santo de Dios
llenaba la habitación. Él me quitó las vendas
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Número 02 / 2026
15s
de los ojos y me ayudó a ver mi necesidad
de un Salvador.
Al darme cuenta con dolor de la persona
en la que me había convertido, grité: “¡Dios,
necesito que seas el centro de mi vida o me
perderé para siempre! Ayúdame. No sé orar.
No puedo dejar de beber ni drogarme. Lo
intento, pero no puedo evitarlo. Ni siquiera
puedo dar un paso hacia Ti. Haz lo que sea
necesario para liberarme”.
Me desperté a la mañana siguiente, pero
no sentía nada. Con la idea de que Dios no
me había escuchado o no iba a responder
a mi oración, decidí que no tenía nada
que perder y seguí adelante con un plan
para contrabandear metanfetaminas hacia
Esta dos Unidos. Me sentía entumecida
mientras caminaba hacia el paso peatonal de
la frontera México/San Ysidro en San Diego
con cuatro libras de cristal sujetas con cinta
alrededor de mi cintura. Me arrestaron antes
de llegar al otro lado.
Durante mi primera semana de encarcelamiento,
un pequeño
grupo de voluntarias
vino a la prisión.
Una señora con una
manicura perfecta
se sentó en mi litera,
sonrió y dijo:
“¿Sabes que Jesús
te quiere mucho?”.
Las lágrimas corrían
por mi rostro mientras ella me contaba
sobre el corazón lleno de perdón del Todopoderoso.
Era un Dios que deseaba con de sespera
ción no solo salvarme, sino también cambiar
mi vida. (Vea Ezequiel 18:23; Juan 3:17;
1 Timoteo 2:3–4; 2 Pedro 3:9; y 3 Juan 1:2).
Me arrodillé frente a mi fría litera de
metal y entregué mi vida a Jesucristo. Mi
corazón dejó de llevar un peso de plomo.
Estaba en prisión enfrentando una posible
condena de 17 años a cadena perpetua.
Corría el riesgo de perder mi única pierna
y, aun así, por primera vez, me sentí libre y
llena de esperanza.
Todavía en lucha con la infección, pedí
ver a un médico, que miró mi pie y me dijo
que, sin duda, perdería la pierna, y pronto.
Pero no podía estar de acuerdo con él. Acababa
de leer Isaías 53:5 que dice: “Gracias
a sus heridas fuimos sanados”, y creía que
Jesús no solo había muerto para salvarme
de mi pecado, sino para sanar mi enfermedad
y heridas internas.
Ni Julie ni Mike
imaginaron que sus
vidas podrían ser
restauradas. Pero Dios
tenía otros planes y
les dio una historia de
amor que solo Él podía
escribir.
De repente, con toda claridad, el Señor respondió:
“Julie, llegó el momento de que te apoyes en Mí”.
“No”, le dije al médico. “No voy a perder esta
pierna. ¡Jesús me va a sanar!”.
Se rio, pero Dios se rio de último. Después de
eso, todos los días, un pequeño grupo de mujeres
llenas de fe y yo oramos juntas para pedir
sanación para mi cuerpo. A los dos meses, la
úlcera había desaparecido y empezaba a crecerle
piel nueva al agujero de mi pie. El médico
no podía creerlo. Lo declaró un milagro y decía
con insistencia: “¡Jesús tuvo que hacer esto!”.
Increíblemente, solo pagué 22 meses en
una prisión federal, de los cuales los últimos
los cumplí en el centro FMC Carswell en Fort
Worth, Texas. Allí completé un programa residencial
de rehabilitación por el abuso de drogas
(RDAP) de 500 horas. Solicité participar aunque
no era obligatorio. Necesitaba aprender
habilidades prácticas para llevar una vida sin
adicciones al salir libre.
Mi madre me apoyó mucho, a pesar de todo
el dolor que le había causado a ella y a mi padre.
Notó el cambio en mí y le emocionó que
viviera con ella al salir. Me envió fotos de la ropa
que me había comprado. Estaba colgada en el
armario del que iba ser mi cuarto.
Pero seis meses antes de mi liberación, el
capellán me llamó a su despacho y me dijo que
mi madre acababa de morir mientras dormía.
Me sentí destrozada.
Mi querida madre, que solo me había visto
estropear mi vida, nunca iba a saber el cambio
que Jesús había hecho en mí. Las lágrimas
me corrían por el rostro mientras preguntaba:
“Dios, ¿qué voy a hacer ahora?”.
De repente, con toda claridad, el Señor respondió:
“Julie, llegó el momento de que te apoyes
en Mí”.
En realidad no tenía opción. Toda mi vida
había dependido de mis padres para salir de
mis problemas legales y económicos. No me
quedaban familiares que creyeran en mí.
Salí de prisión el 20 de noviembre de 2002.
Tuve que viajar de Dallas a San Diego para presentarme
ante mi oficial de libertad condicional,
ya que allí cometí mi delito. Caminé por el
aeropuerto aferrada a mi Biblia, repitiendo en
voz alta 2 Corintios 5:17 NVI: “Por lo tanto, si
alguno está en Cristo, es una nueva creación.
¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”.
Ese versículo me llevó hasta mi destino.
Seguí confiando en Dios, que con fidelidad
cubrió todas mis necesidades. Puso a personas
FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA
16s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Extremo izq.: Tras 15 años
de separación, Julie y su
hijo, Tyler, se reencontraron.
El perdón de Tyler restauró
su relación. Aquí Julie
acompaña a Tyler al altar en
su boda.
Izq.: Julie da charlas en
todo el mundo sobre buscar
esperanza en Jesús. Su
libro, All My Hope, disponible
en Amazon, es un fabuloso
testimonio del poder
restaurador de Dios.
maravillosas en mi camino para darme apoyo.
Me brindó un lugar seguro donde vivir y me
abrió el camino para estudiar en la universidad.
Me gradué con honores y recibí el Chancellor’s
Award, el mayor reconocimiento que otorgaba
la institución a un alumno.
Y luego, en Nochebuena de 2005, el Señor
me dio a un poderoso hombre de Dios. Conocí
a Mike en una cena en casa de mi pastor. Sin
duda era una cita arreglada.
Intenté espantar a Mike contándole de mi
antigua adicción y mi tiempo en la cárcel. Hasta
le enseñé mi pierna protésica. Él solo sonrió y
me dijo: “¡Yo no me voy de aquí!”.
Mike, un suboficial mayor de la Marina de
Estados Unidos, conoció a Jesús tras per der
a la que había sido su esposa por 20 años a
causa del cáncer. Como yo, estaba desesperado
cuando Dios le rescató. Nos casamos
en 2006 y, poco después, Mike se convirtió
en capellán de prisiones. (Vea su historia en
la página 20s).
A menudo Mike me animaba a localizar a
Tyler. Orábamos por él a diario. Finalmente lo
encontramos en Facebook, pero sentí que el
Espíritu Santo me decía que no me acercara a
él todavía. Así que esperé, confiando en que el
Señor, en Su fidelidad, me reuniera con mi hijo.
Aún estando yo en prisión y mientras oraba
por Tyler, Dios me había guiado hasta Isaías
49:18. Dice: “’Alza tus ojos y mira a tu alrededor;
todos se reúnen y vienen hacia ti. Tan
cierto como que yo vivo,
a todos ellos los usarás
como adorno, los lucirás
en tu vestido de novia’,
afirma el Señor” (NVI).
Le mostré ese versículo a Mike, y durante
los años siguientes oré y ayuné, aferrándome
a la promesa de Dios. Y entonces, el
12 de mayo de 2013, ocurrió mi milagro.
Tyler me encontró en Facebook y me contactó.
Tres meses después, Mike y yo estábamos
en el aeropuerto esperando a mi hijo,
que venía de visita. Me paré de puntillas para
mirar por el largo pasillo a los pasajeros que
caminaban con sus maletas de mano hacia
nosotros. Mike lo vio primero y gritó: “¡Ahí
está, Julie! ¡Corre!”. Y vaya que lo hice.
Cuando Tyler me vio, dejó caer su bolso
y corrió a abrazarme con los brazos abiertos.
Su visita fue fabulosa y al poco tiempo
se mudó con nosotros. Tuvimos nuestras
dificultades, pero el Señor nos ayudó a
superarlas.
Hoy, Tyler está casado con una cristiana
maravillosa. ¿Puede creer que lo acompañé
al altar y que Mike los casó? Ahora tienen
una hija preciosa, lo que significa que soy
abuela. Solo Dios podría escribir una historia
de redención así.
En 2023, fundé el ministerio Julie Seals
Ministries y publiqué mi libro, All My Hope: A
Prisoner No More. Actualmente se distribuye
en prisiones y centros de recuperación en
Estados Unidos y en el extranjero.
Si usted está leyendo mi historia tras los
muros de una prisión, sepa algo: su historia
no terminó. Dios lo ve. Conoce su nombre,
su dolor, cada error que ha cometido y cada
herida que lleva.
Lo ama y tiene un plan especialmente para
usted.
Confíe en Él. Caminará a su lado por valles
tenebrosos (Salmo 23:4) y lo sacará de ellos
reluciente como Su Hijo.
Soy la prueba viviente de que Dios es real y
que nada es imposible con Él. Puede convertir
su lamento en danza (Salmo 30:11), sus cenizas
en belleza (Isaías 61:3) y su caos en un mensaje
milagroso.
No se rinda. Siga orando y creyendo, sin importar
lo que tenga en contra. Y confíe en que
Dios sabrá cuándo es buen momento. Ahora
usted no puede ver con claridad todo lo que le
Señor hace fuera de nuestra vista (1 Corintios
13:12), pero está en acción y el milagro que
usted espera se acerca.
JULIE SEALS es una pastora y evangelista que se
dedica a dar charlas en iglesias, eventos para mujeres,
centros de rehabilitación y prisiones del mundo entero.
Además, es la encargada de contenidos de Victorious
Living. Su libro, All My Hope: A Prisoner No More, está
disponible en Amazon. Para más información, visite
julieseals.com.
PREGÚNTESE ESTO
¿De qué dolor huye o ante qué prefiere
no ver en vez de enfrentarlo? ¿Qué
puede estar pagando por eso? ¿En
quién o en qué se ha apoyado en lugar
de en Dios? ¿Qué pequeños pasos
podría dar para descansar en Él hoy?
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Número 02 / 2026
17s
VIDAS TRANSFORMADAS
LO QUE SE
N E C E S ITA
PARA SER UN
CAMPEÓN
POR KRISTI OVERTON JOHNSON
HACE DIEZ AÑOS, EL SEÑOR le dijo a Solo que esta vez, las recompensas serían
mi corazón: “Kristi, todo lo que hiciste para convertirte
en campeona mundial de esquí acuático, He pasado mucho tiempo reflexionando
eternas.
tendrás que hacerlo de nuevo para completar la sobre mi carrera deportiva, pero últimamente
tarea que te estoy dando”. Me estaba llamando
al territorio desconocido del ministerio mente lo que (dentro y fuera del agua) me
he sentido la urgencia de identificar exacta
penitenciario.
ayudó a convertirme en campeona. Terminar
Al principio, esta nueva experiencia era emocionante.
Las puertas de la prisión se le abrían Ha sido divertido recordar y decidí com
bien la carrera es importante para mí.
de par en par a la revista Victorious Living y a mí partir algo de mis experiencias aquí y en
para que hablara con los encarcelados.
próximos números. Este tema también
Sabía que había encontrado mi vocación, aparecerá en las enseñanzas en vídeo de mi
pero pronto se puso difícil. La carga de trabajo canal de YouTube y en las tabletas de prisión
se volvió pesada y los fondos eran escasos. Grité: mediante el canal Victorious Living.
“¡Señor, ayúdame! ¡No puedo con esto!”.
A menudo la gente me pregunta: “Kristi,
Luego pensé en la instrucción inicial de Dios ¿qué se necesita para ser una campeona en
y me recordé a mí misma que Dios me había la vida?”. Son precisamente las cosas que me
dado esta labor y que, aunque era difícil, ya me ayudaron a llegar a la cima del esquí acuático.
había esforzado antes. Había enfrentado fuertes Por supuesto, alcanzar la victoria requirió
obstáculos para convertirme en campeona mundial,
y ahora, con Dios, podía hacerlo de nuevo. de lo habitual. Los títulos no me iban a
sacrificio, concentración y disciplina más allá
llegar
porque yo los deseara o alguien más quisiera
dármelos.
Experimenté el triunfo al nivel más alto solo
por lo que estaba dispuesta a hacer fuera de la
vista de todos. Cada día exigía que eligiera hacer
a un lado la incomodidad y que me presentara
en un muelle de esquí, quisiera o no. Entonces
tenía que decidir meterme en el agua y decirle:
“¡Arranca!” al conductor de la lancha.
Puede parecer fácil, pero no lo era. Y últimamente,
he recordado todos los obstáculos que
podrían haberme impedido seguir adelante.
Curiosamente, son las mismas cosas que
pueden impedirnos llevar una vida victoriosa
en Cristo.
Hagamos marcha atrás y veamos quién o qué
puede estar intentando interponerse en nuestro
camino para ser campeones.
OBSTÁCULO 1: EL DOLOR. Si usted ha sido
deportista, sabe que el cuerpo duele, especialmente
en la mañana. No recuerdo un solo día en
que me despertara y pensara: “¡Guau, qué bien
me siento! ¡Quiero llegar ya al muelle y esquiar!”.
Cada mañana sentía que un camión Mack me
había atropellado.
Me encontraba en una habitación de hotel
en el extranjero, a horas de mi competencia,
preguntándome cómo iba a agacharme para
ponerme el esquí, y más aún para hacer el circuito.
Problemas en las vértebras del cuello y la
cintura, y un trastorno congénito de la cadera
intentaron frenarme al principio de mi carrera.
Si hubiera esperado a sentirme bien para
esquiar, jamás lo habría hecho.
Mi objetivo aquí no es obtener simpatía o
aplausos ni insinuar que hay que ignorar el dolor
y seguir adelante en contra de nuestra salud (yo
lo aprendí por las malas). Solo digo que el dolor
diario intentaba detenerme. Todavía lo hace.
Y al igual que en el esquí, si esperara a sentirme
lo suficientemente bien para hacer lo que
Dios me ha llamado a hacer (esposa, madre, líder
ministerial o editora), me quedaría en la cama.
Eso no significa que haga a un lado los problemas
graves. Más bien, significa que reconozco el dolor,
lo atiendo si es posible y necesario, y luego decido
seguir adelante lo mejor que pueda, a menudo
con la ayuda de otros.
En la vida, el dolor siempre se hace sentir. La
pregunta es si lo dejamos tener la última palabra.
OBSTÁCULO 2: VOCES NEGATIVAS. No
solo el dolor intentaba impedirme avanzar hacia
FOTO DE ZACHARY BROWN
18s Número 02 / 2026
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la victoria, sino también algunas voces, tanto
internas como externas. Todas tenían un mismo
objetivo: distraer e infundirme miedos y dudas.
Una voz interna rugía temprano en la mañana
y me seguía hasta el muelle. Me recordaba todas
las razones por las que nunca sería campeona. A
veces esos pensamientos negativos provenían de
cosas que alguien había dicho o no dicho. Pero por
lo general, salían de mi propio diálogo interno.
Era mi peor crítica.
Las voces externas se manifestaban en diversas
formas. Algunas venían de los altavoces
cuando los comentaristas cuestionaban mi capacidad
para llevarme el oro a casa. Otras eran
del público, como en Melbourne, Australia, cuando
100 mil espectadores gritaron a la vez desde
la orilla: “¡Cáete!”, cuando estaba por salir de
la rampa de salto. Yo era su entretenimiento y
esperaban un gran colapso.
Otras venían de mis competidores, sus entrenadores
e incluso sus familiares. Una vez un
padre de actitud muy agresiva se aseguró de
decirme lo bien que estaba esquiando su hija
cuando yo entraba al agua para competir. En
otra ocasión, me envió una postal de Navidad
con una foto de su hija con trofeos, como para
recordarme que me estaría esperando.
La realidad es que siempre habrá gente que
no nos desee el bien. No todo el mundo quiere
que tengamos la victoria. Sin duda Satanás no
quiere que realicemos los propósitos de Dios
(Juan 10:10).
Nuestra tarea es silenciar esas voces nega
tivas y reemplazarlas por la de la verdad
de Dios. Profundice en Su Palabra (la Biblia)
y descubra quiénes somos y de qué somos
capaces según el Señor.
OBSTÁCULO 3: LAS CIRCUNSTAN-
CIAS. Una vez que superé el dolor y las
voces negativas, llegaron los obstáculos de
las circunstancias difíciles, aterradoras y a
menudo injustas: el viento, la lluvia, las olas,
objetos en el agua y equipos que se averiaban.
En el Campeonato Mundial Júnior de 1985
en Quebec, Canadá, enfrenté la injusta situación
de una intensa lluvia. El cielo se abrió
y el agua empezó a caer por montones justo
cuando me ponía el esquí. No había rayos, así
que el torneo no se detuvo. Sabía que, si me
negaba a salir del muelle, desaprovecharía
una posible victoria. Hasta el día de hoy, ese
es uno de mis triunfos favoritos porque fue de
los más difíciles. Enfrentar los desafíos
y salir victorioso tiene algo que te queda
grabado para siempre.
También había otros obstáculos,
como los animales. A los caimanes les
encantaba el agua a primeras horas de
la mañana y al final de la tarde tanto
como a mí. Mi esposo, Tim, daba una
vuelta en la lancha para remover el agua
y ahuyentar a esos seres.
Una vez conté 14 serpientes de agua
alrededor del muelle justo cuando mi
entrenador me decía que me metiera.
Entré porque no quería perder la oportunidad
de aprender de los mejores y
perfeccionar mis habilidades.
Qué interesante. En todos esos años de esquiar
en aquellas aguas llenas de bichos, ni un caimán
ni una serpiente me atrapó...aunque sí choqué
con algunos patos. Resulta que la mayoría de
esos animales me tenían tanto miedo como yo
EL DOLOR SIEMPRE SE HACE SENTIR. LA PREGUNTA
ES SI LO DEJAMOS TENER LA ÚLTIMA PALABRA.
a ellos. La verdad es que las cosas que pensamos
que nos harán daño normalmente no pueden o
no quieren. No insinúo que no hay que cuidarse.
Solo digo que, si queremos avanzar con Dios, no
podemos dejar que nos intimide lo que vemos.
¡El Señor es más grande!
Amigo, en la vida hay dolor, voces negativas e
hirientes, y circunstancias injustas y aterradoras,
que muchas veces nos miran de frente. Pero no
se preocupe. Solo pueden quitarle la victoria si
usted se lo permite.
Con la muerte de Su Hijo, Dios ya ha pagado el
precio para que tengamos una vida victoriosa. Él
nos ha dado Su Espíritu Santo. Usted solo tiene
que seguir levantándose, avanzar y decirle que sí.
No, no será fácil, pero usted saldrá victorioso.
Dios lo acompañará a atravesar esas aguas
difíciles y aterradoras (Isaías 43:2). Y si Él
está con usted y a favor de usted, nada podrá
detenerlo. (Vea Romanos 8).
PREGÚNTESE ESTO
¿Qué obstáculo le impide avanzar a
usted? ¿Qué voces están influyendo
en sus decisiones? ¿El miedo, la
inseguridad y las críticas externas, o
la voz firme de Dios? ¿Qué acciones de
disciplina puede tomar para enfrentar
la presión, las pruebas y mayores
responsabilidades?
Aquí Kristi en una prisión, compartiendo
lecciones aprendidas en competiciones
y animando a otros a superar su pasado y
convertirse en campeones en la vida.
KRISTI OVERTON JOHNSON
motiva a las personas y les da herramientas
para que logren la victoria
mediante sus historias, conferencias
y ministerio de prisiones. Para más
información, visite kojministries.org.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
19s
UN NUEVO
COMIENZO
LA HISTORIA DE MIKE SEALS
aí al suelo y me puse como
una bola sin poder parar
de llorar. Mi esposa había
muerto y ya era demasiado
tarde para pedirle disculpas
por los 20 años de enojos, infidelidades
y borracheras que le había hecho
soportar.
Yo era suboficial mayor de la Marina de los
Estados Unidos, pero en ese momento solo era
un hombre destrozado que había perdido todo
lo que le parecía importante. Y entonces sentí
descender la presencia de Dios en la habitación.
Sabía que no merecía Su amor. Le había entregado
mi vida cuando era adolescente, pero
me rebelé y me alejé del Señor. Y sin embargo,
ahí estaba Él, consolándome en mi mayor
pérdida. Incluso sentí que no estaba enfadado
conmigo y que me amaba profundamente al
oírle decir: “Esto pronto pasará, hijo mío. Tengo
planes para ti”.
Dios vertió Su gracia sobre Saulo, un asesino
de cristianos (Hechos 9:1–19), lo transformó y lo
puso en un nuevo camino. Asimismo, el Señor
dejó caer Su gracia sobre mí cuando menos lo
merecía. Ese regalo inconmensurable cambió
el rumbo de mi vida.
Hoy trabajo como capellán sénior del Departamento
de Correccionales, hablándole a
hombres encarcelados sobre Jesús. Pero llegar
hasta aquí fue largo y doloroso. Pasé por
muchos momentos de oscuridad antes de por
fin encontrar la luz.
FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA
20s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Crecí en la zona rural del centro de Florida,
en un hogar cargado de tensiones. Mi padre
era un alcohólico abusivo que le complicaba la
vida al resto de la familia. Mi madre nos amaba
y hacía lo que podía, pero nuestros días estaban
llenos de dificultades. Con el tiempo mi padre
entregó su vida a Jesús, alabado sea el Señor,
pero eso no borró el dolor que había causado.
Cuando tenía 17 años, yo era un salvaje que
bebía en los mismos bares que mi padre. Mi
madre, sin poder controlarme más, me envió
a vivir con él.
Durante ese tiempo, un nuevo amigo de la
escuela me invitó a un evento juvenil en su iglesia.
Decidí que quería a Dios en mi existencia y
fui al altar para pedirle a Jesucristo que fuera el
Señor de mi vida. Pero no entendía lo que eso
significaba, y nadie me hizo seguimiento ni me
enseñó cómo construir una relación personal
con Dios y vivir como cristiano.
Un mes después de esa elección, me alisté en
la Marina de los Estados Unidos para empezar
una nueva vida. Déjeme decirle algo: la vida de
marino no era lo ideal para un nuevo cristiano.
Los emocionantes puertos, las mujeres extranjeras
y el alcohol a montones captaban toda mi
atención y pronto adopté un estilo de vida muy
distinto del que Dios deseaba.
Cuatro años después, conocí a Trina, una
hermosa filipina. Nos casamos después de salir
por unos meses. Pero no estaba preparado para
el matrimonio. Y me da vergüenza admitir que
no siempre fui un buen marido.
Tenía un grave problema de manejo de ira y
me desquitaba de mis frustraciones con ella.
Además de eso, tenía dificultades para controlar
el juego. Me fui a un casino a jugarme
el sueldo de Trina mientras ella estaba en el
hospital dando a luz a nuestra hija, Susan.
Amaba a mis seres queridos lo mejor que
podía, pero era un hombre desequilibrado que
no sabía lo que era una vida familiar sana y
funcional.
En 1999, luego de 14 años de matrimonio,
a Trina le diagnosticaron cáncer de mama en
estadio 3B. Estaba aterrorizado. Solo podía pensar
en nuestra hija de 13 años. ¿Cómo podría
criar a Susan yo solo?
A medida que la enfermedad de Trina avanzaba,
cada vez tomaba más consciencia de que
necesitaba a Dios, pero me sentía indigno de
pedirle lo que fuera. Aun así, le supliqué: “Dios,
por favor, no te lleves a mi esposa. Pero si
tienes que llevártela, por favor, no lo hagas
hasta que Susan termine la secundaria”.
En Su gran misericordia, el Señor respondió
a mi oración. Trina se curó. Tras un
año de quimioterapia y radioterapia, y una
mastectomía, el cáncer desapareció. Estaba
agradecido con Dios, pero no le entregué mi
vida. Aun así, Él seguía buscándome.
Todos los días compartía auto hasta Camp
Pendleton con unos amigos que escuchaban
una radio cristiana. Dios usó Su Palabra, que
enseñaban en esa estación, para llamar a mi
corazón. Yo usaba anteojos de sol para que
nadie viera mis lágrimas.
A finales del verano de 2004, oí una voz
dentro de mí decir: “Mike, será mejor que
lleves a tu familia a la iglesia antes de que sea
demasiado tarde”. Sabía que era Dios, pero
seguía posponiendo las cosas.
Como a los seis meses, mi hija me llamó
al trabajo. “Papá, los ojos de mamá están
amarillos”. No le creí, pero insistió. Nos enteramos
de que el cáncer había regresado
y, unos días después, la que había sido mi
esposa por 20 años falleció.
Me sentía completamente devastado, desorientado,
herido y desesperado. Y sabía
exactamente a dónde tenía que ir.
Había visto un cartel de iglesia cerca de
mi casa cuando compartía auto para ir a la
base naval. Después del funeral de Trina,
fui al servicio.
Me senté en la última fila para llorar como
un bebé y decir: “Señor, ¿por qué no fui yo
quien murió? ¿Por qué Trina?”. Lo único
que ella hizo fue quererme, incluso cuando
la herí. Ya era demasiado tarde para pedirle
disculpas.
Sabía que Dios me daba una última oportunidad
para volver a Él, y entonces pensé
en Susan. Mi hija tenía ver que Jesús era
una realidad en mi vida. Se merecía un padre
de fe.
En ese momento, le entregué mi vida
al Señor por completo. Me arrepentí de
Mike tuvo una exitosa carrera en la Marina,
pero al volver a casa, enfrentó problemas
de manejo de ira por un pasado difícil.
mi pecado y le pedí que me perdonara y me
ayudara a seguir adelante.
Dios no eliminó mi sufrimiento de la noche a
la mañana. Más bien, me acompañó en él y me
guió fielmente para superarlo, enseñándome
que cuando la vida es oscura y las circunstancias
son duras, Él siempre me ayudará a sobreponerme
(Salmo 23:4; Isaías 43:2).
Con el tiempo, mi sufrimiento empezó a desaparecer
al caminar con Dios a diario, leía Su
Palabra, compartía con otros creyentes y asistía
a la iglesia con regularidad. El Señor cambió mi
pesar por Su alegría (Salmo 30:11).
Mi hija necesitaba ver que Jesús era
una realidad en la vida de su padre.
Nunca pensé que podría reír de nuevo, pero
Dios me hizo ese regalo. También me dio una
segunda oportunidad con el matrimonio.
Conocí a Julie en una conferencia de la iglesia.
Poco después, el pastor nos invitó a cenar.
Julie intentó espantarme hablándome de su
pasado. Pero me contó cómo Dios la había liberado
del alcohol y las metanfetaminas tras 17
años de adicción, y cómo la había sostenido durante
22 meses en una prisión federal y va rios
problemas de salud. Y cuando vi la increíble
alegría que mostraba, me sentí más atraído por
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
21s
No podía volver al
pasado, pero sí podía
avanzar con el Señor.
Arr.: Mike y Julie recibieron una
segunda oportunidad en el amor, y
ese afecto sigue creciendo incluso
después de 20 años de matrimonio.
Der.: Mike y Julie sirven juntos tras
los muros de la prisión, hablando
del amor incondicional de Dios. Aquí
los vemos tras un servicio en el que
Mike bautizó a varios hombres de la
unidad de la que es capellán.
ella. El Señor la había transformado de verdad.
(Vea la historia de Julie en la página 14s). Nos
había rescatado a ambos (Salmo 18:16–19) y
nos había unido. A mí no me iba a ahuyentar.
Me enamoré perdidamente de esa mujer
ama ble, inteligente y hermosa. Julie cantaba
en el coro de la iglesia, era una alumna destacada
en la universidad y era una apasionada de
Dios. Salimos durante seis meses antes de que
le propusiera matrimonio y ella aceptó.
Después de la boda, empecé a sentir que ser
cristiano tenía que significar algo más que ir
a la iglesia los domingos. Le conté a Julie lo
que estaba pasando y los ojos le brillaron de
emoción. Me dijo que le había prometido a Dios
que cuando saliera libre, dedicaría el resto de
su vida a volver a la prisión para decirles a otros
cuánto los amaba Jesús.
Oramos y le pedimos al Señor que nos
abriera las puertas. Una semana después,
conocimos a una mujer que tenía un ministerio
penitenciario. Nos invitó a asistir a un
evento de mujeres en régimen de mínima
seguridad para compartir nuestros testimonios.
Sentí una chispa de emoción totalmente
nueva para mí. Dios preparaba algo grande.
Ese primer servicio en la capilla de la
prisión cambió mi vida. En cuanto esas
mujeres entraron, vestidas con sus descoloridos
uniformes naranjas, sus Biblias
gastadas y el deseo de escuchar hablar de
Jesús, supe que estaba donde debía (Efesios
2:10). Qué imagen ver a 35 mujeres alzando
las manos hacia el cielo y adorando a Dios,
con lágrimas corriendo por sus rostros.
Compartí mi historia y lloraron aún más.
Algunas decidieron poner su fe y confianza
en Cristo tras escuchar mi testimonio.
Inmediatamente recordé las palabras de
Jesús en Mateo 25:36: “Estuve en la cárcel y
me visitaron”. Ese día supe que mi vocación
era con los encarcelados, para aquellos a
quienes Jesús llamaba “los más pequeños”
(Mateo 25:40).
Hoy en día, soy capellán sénior en una
prisión de hombres del Departamento de
Correccionales. También dirijo un grupo de
discipulado para hombres sobre Jesús. Julie y
yo llevamos 20 años de casados, y Dios ha
hecho cosas increíbles en nuestras vidas.
Tenemos una relación maravillosa tanto con
mi hija como con el hijo de Julie y sus familias.
Cuando murió Trina, pensé que se había acabado
mi vida. Me llenaba de remordimientos
saber que nunca podría hacer marcha atrás y
reparar todo el mal que había causado.
Pero la misericordia y la gracia de Dios son
más grandes que mis desastres. No podía volver
al pasado, pero sí podía avanzar con el Señor. Y
mientras lo hacía, Dios restauró las cosas rotas
y perdidas de mi vida.
Él también puede restaurar todas esas cosas
en su vida, amigo.
Quizá hoy piense que se acabó su existencia,
que ha desperdiciado todas sus oportunidades
y que no hay forma de hacer marcha atrás y
reparar lo que ha destruido. En términos humanos,
quizás usted tenga razón; en la vida
hay cosas que no se pueden arreglar. Pero eso
no significa que sea el final.
Dios, en Su gran misericordia, puede plantar
un nuevo jardín en el suelo de su vida. Puede
ayudarle a reconstruir su vida y hacerla algo
hermoso, con propósito. Puede brindarle un
nuevo comienzo y reescribir su historia, tal
como hizo con Julie y conmigo.
La pregunta es si usted se lo permitirá.
PREGÚNTESE ESTO
Mike sabía que su hija lo observaba.
¿Qué personas de su vida necesitan
ver una transformación real en
usted? ¿Cómo podría su historia de
restauración divina convertirse en un
estímulo para ellas? ¿Cómo podrían
las cosas que más le avergüenzan
convertirse en la base de su propósito?
MIKE SEALS es capellán sénior del Departamento
de Correccionales en una prisión de hombres. Él y su
esposa Julie han ministrado juntos durante 20 años,
llevando esperanza y sanación a los encarcelados a
través del amor y el poder de Jesucristo.
FOTO DE CAPTURED MEMORIES BY ESTA
22s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
UN PASO ADELANTE
CUANDO LA
ESTUPIDEZ SE
CONVIERTE EN
SABIDURÍA
POR ROY A. BORGES
CON KRISTI OVERTON JOHNSON
“PARA APRENDER, HAY QUE AMAR la
disciplina; es tonto despreciar la corrección”
(Proverbios 12:1 NTV).
Mi padre siempre me decía tonto y me molestaba
mucho. Pero pensándolo ahora, yo hacía
algunas cosas muy poco inteligentes.
El orgullo era mi mayor problema. Detes taba
que me corrigieran y no estaba dispuesto
a comprometerme con quien me enseñaba
(Proverbios 23:12).
Mi actitud de sabelotodo me impedía escuchar
críticas válidas provenientes de Dios y
personas que sabían más que yo. No entendía
que “las heridas de un amigo sincero son
mejores que muchos besos de un enemigo”
(Proverbios 27:6 NTV).
La soberbia me impedía asumir respon sabilidades.
Tenía una excusa para todo lo que
salía mal. El orgullo también me hacía actuar
sin reflexionar. Mi falta de disciplina y autocontrol
arruinaba cualquier buen plan que
tuviera para el futuro.
El resultado es que pasé más de 30 años en
prisión, donde conocí a muchos otros que también
detestaban que los corrigieran. Nuestra
necia soberbia nos había costado la libertad, la
dignidad y relaciones personales. “El orgullo
lleva a la deshonra” (Proverbios 11:2 NTV). Soy
un vivo ejemplo de la verdad de ese versículo.
Me alegra mucho que mi yo soberbio por fin
haya descubierto la verdad de la segunda parte
de Proverbios 11:2: “Pero con la humildad viene
la sabiduría”. El día en que fui humilde ante
Dios, mi vida empezó a construirse sobre el
buen juicio, en lugar de la estupidez. El Salmo
111:10 NTV dice: “El temor del Señor es la base
de la verdadera sabiduría”.
Este versículo no habla de tenerle miedo a
Dios. Ese tipo de emoción nos haría alejarnos,
no acercarnos a Él (Hebreos 4:16; Santiago 4:8).
Ese pasaje más bien nos dice que debemos
sentir un temor reverente hacia Dios. Se
puede entender como un “asombro”.
Imagínelo como estar en una playa contemplando
un gran océano azul cristalino.
O piense que está en una montaña alta con
una vista magnífica. Momentos así nos dejan
sin aliento.
Cuando finalmente temí a Dios (una vez
que comprendí el asombro que causan Su
majestad, amor y poder) y fui humilde ante Él,
empecé a ganar entendimiento. Y por asombro
y respeto hacia Él, ya no quise desobedecer
ni vivir en oposición a Sus caminos.
El temor al Señor me ayudó a volverme
más sensato aumentando mi conocimiento,
visión y comprensión. Y a la larga eso me
sacó de la cárcel de modo definitivo. (Lea
los capítulos 1 y 2 de Proverbios para ver
más beneficios de la sabiduría).
Muchos piensan que pueden renunciar
al temor al Señor y aun así hacerse sabios.
Asumen que las experiencias de la vida y el
conocimiento académico son suficientes.
Pero si una persona no reconoce a Dios como
fuente de sabiduría, su base para tomar decisiones
acertadas no es firme. Alguien sabio
construye su vida sobre el sólido fundamento
de los caminos de Dios (Mateo 7:24–27).
¿Está usted preparado para ser una persona
que crezca en buen juicio? Sea humilde
ante el Señor y llénese de asombro por Él.
Acepte las correcciones de Dios y los demás.
“Instruye a los sabios, y se volverán aún más
sabios” (Proverbios 9:9 NTV).
La sabiduría lleva a una vida fructífera. “Ninguna
disciplina resulta agradable a la hora
de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero
después, produce la apacible cosecha de una
vida recta para los que han sido entrenados
por ella” (Hebreos 12:11 NTV).
Si buscar sabiduría y corrección es algo nuevo
para usted, pida a Dios que le despierte el
oído para la instrucción (Isaías 50:4 NVI). Él lo
guiará en lo correcto y le enseñará Su camino
(Salmo 25:8–9).
Oremos: Señor, ayúdame a sentir asombro ante
Ti y a hacerme sabio. Ayúdame a escuchar, a recibir
corrección sin miedo ni defensa, y a confiar en que
Tu disciplina es una señal de que me amas. Deja
que Tu sabiduría me dé la forma de quien Tú me
has llamado a ser. Amén.
PREGÚNTESE ESTO
¿Cuándo lo corrigen, ¿cuál es la primera
emoción que siente? ¿Contra qué podría
estarlo protegiendo esa reacción? ¿Qué
podría estar Dios invitándolo a aprender
o a convertirse mediante la incomodidad
a la que se resiste?
ROY A. BORGES cumplió una condena
de 31 años en una correccional de
Florida, donde entendió que necesitaba
un Salvador. Mientras estuvo en
prisión, Roy brindó ministerio a otros a
través de sus escritos, más de 300 de
los cuales han sido publicados. Su libro 101 Short Stories
from the Prison Cell está disponible en amazon.com.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
23s
Los golpes
a mi
puerta que
cambiaron
todo
LA HISTORIA DE DAN EVANS
“¿Quién rayos es?”.
Con violencia tocaron a nuestra puerta
aquella cálida noche de verano de 1999.
Si hubiera sabido que había detectives al otro lado, me habría tomado
un momento más para abrazar a mi esposa antes de abrir.
En el fondo, siempre supe que vendrían. Si tan solo hubiera preparado
a Sarah para el sufrimiento, la confusión y las consecuencias que mis
decisiones estaban a punto de desatar en su vida.
Todavía teníamos muy poco tiempo de casados, apenas llevábamos
tres años y medio construyendo nuestro sueño americano. En apariencia,
teníamos todo bajo control. Contábamos con excelentes empleos, un
futuro brillante y una comunidad de iglesia que nos apoyaba. Además,
esperábamos formar una familia pronto.
Pero nuestras vidas se apoyaban sobre una frágil base, pues yo tenía
un oscuro secreto. Y cuando golpearon a la puerta ese día, quedó al
descubierto.
El área de ingresos de la cárcel era fría y oscura. Me sentí vacío, como
si estuviera fuera de mi cuerpo viendo una película de terror cuando los
agentes me tomaban la foto de identificación y las huellas dactilares, solo
que yo era la estrella y no tenía forma de cambiar de canal. Estaba seguro
de que había perdido todo (mi esposa, mi vida y cualquier esperanza de
futuro) por lo que había hecho.
Siempre había cumplido con todo lo que debe hacer un cristiano. Creía
que había entregado mi vida a Jesús a los siete años, pero ahora me doy
cuenta de que nunca entendí lo que eso significaba. Pensaba que solo
tenía que ir a la iglesia y decir oraciones.
Con la fría y dura realidad frente a mí, me di cuenta de que necesitaba
algo más que una rutina: necesitaba a Jesús. Estaba perdiéndolo todo en
ese momento y no podía hacer nada en absoluto para ayudar a mi esposa o
a mí mismo. Aparte de Dios y Su intervención, nada me daba esperanzas.
Pensé en Sarah y en todo lo que le debía estar pasando. Había traicionado
su confianza de la peor manera al fallarle como marido. El peso de
mis fracasos me aplastaba.
Apenas salí del área de ingresos de la cárcel, clamé a Dios: “Señor,
tienes mi atención. Si de ahora en adelante estamos solos Tú y yo por el
resto de mi vida, ¡me entrego a Ti!”.
No tenía nada que ofrecer a cambio ni podía prometer comportarme
mejor. Lo único que podía ofrecer eran los trozos de mi vida y un doloroso
grito de arrepentimiento y entrega. (Vea el Salmo 51).
Pasé esa primera noche en la cárcel del condado preguntándome si
Dios siquiera sabía dónde estaba yo y, con menos seguridad, si había
escuchado mi oración o si le importaba ayudarme a superar el horrible
desastre que había causado. Pero en Su misericordia, el Señor respondió
a mi llamado con rapidez y de una manera que nunca esperé.
A la mañana siguiente, me sorprendió saber que tenía visita. Mi corazón
FOTO DE LAURIE SAPP PHOTOGRAPHY
24s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
latía con fuerza mientras el guardia me guiaba por el pasillo; sentía que Dios hacía algo nuevo en nuestros corazones y nuestro matrimonio.
que sonaba con más fuerza que el eco de las llaves en las paredes de Recibí una condena de ocho años de prisión por mis elecciones. Cada
concreto. ¿Quién podría ser? ¿Un abogado? ¿Alguien de la iglesia? día tras las rejas me recordaba el caos que había causado y la gracia que
Se me encogió el estómago cuando entré en la pequeña sala de no merecía. La dura realidad de la vida en prisión fortaleció mi fe mientras
visitas y la vi sentada allí. Era Sarah.
me apoyaba en Jesús para recibir Su ayuda y guía.
Tenía los ojos hinchados y la cara pálida. El sufrimiento de su expresión
me pesaba más que cualquier sentencia que un juez me pu
feroz. Se enfrentaba a los murmullos y juicios de personas a las que una
En el caso de Sarah, la experiencia parecía diferente pero igual de
diera imponer. Finalmente, ella rompió el silencio.
vez llamamos amigos. La comunidad de la iglesia no estaba por ninguna
“No entiendo nada”, dijo, con los ojos en lágrimas al mirar fijamente parte. Nuestras deudas crecían así como nuestros ingresos se esfumaban.
los míos. Me preparé para lo que merecía (rabia, una despedida), pero Y también estaba el tema de si había perdido para siempre la oportunidad
nunca llegó.
de ser madre.
En cambio, me susurró: “Te perdoné
A diario, Sarah tenía que entregarle su
en cuanto saliste por la puerta. Hablaba
en serio cuando dijimos nuestros votos
ante Dios. Prometí amarte en las buenas
y las malas. Bueno, estas son solo las
malas. Las superaremos juntos”.
Encerrado y avergonzado, miré a mi
esposa sin poder comprender su decisión
de seguir conmigo. Al otro lado del
plástico transparente, Dios me mostraba
un increíble regalo de gracia. No merecía
AL OTRO LADO
DEL PLÁSTICO
TRANSPARENTE, DIOS ME
MOSTRABA UN INCREÍBLE
REGALO DE GRACIA.
dolor a Dios para permitirle llevar el peso
aplastante de sus cargas. Se aferraba con
fuerza a las promesas del Señor mientras
luchaba por cumplir con su compromiso
conmigo. Al igual que yo, confiaba en que
de alguna manera Dios podría sacar belleza
de nuestras cenizas (Isaías 61:3). Perdonarme
por destrozar su mundo no fue fácil, pero
Dios le dio la gracia para hacerlo.
Antes de empezar a cumplir mi condena,
el amor que Sarah me brindaba ni el del Señor.
Dios nos guió hasta una nueva familia de iglesia que nos recibió con los
La restauración comenzó ese día, no porque todo se arreglara brazos abiertos. Ellos nos ayudaron a transitar este accidentado terreno.
de repente, sino porque la gracia descendió. La decisión de Sarah Reconstruir nuestro matrimonio fue un proceso lento y trabajoso. Los
de quedarse conmigo fue una chispa de esperanza en la oscuridad, muros de la prisión nos separaban, así que nuestra única forma de comunicarnos
era a través de cartas, llamadas telefónicas y visitas. Utilizábamos
que iluminó nuestro camino.
Pagué mi fianza y me fui a casa a esperar la sentencia. Los esos débiles contactos para mantenernos unidos, tal como lo habíamos
siguientes nueve meses fueron una extraña mezcla de libertad
y miedo, bajo la sombra de una condena inevitable mientras Solo que en esta tormenta, nuestras conversaciones eran sobre nuestra
hecho años antes cuando serví en Irak, en Tormenta del Desierto.
nos aferrábamos a la esperanza. Ambos sabíamos que el camino fe en Jesucristo. Nuestro vínculo en Él nos hacía más fuertes y resistentes.
que teníamos por delante sería largo y difícil, pero ya sentíamos Él era el ancla que nos mantenía firmes (Hebreos 6:19).
Desde el día en que
se casaron hasta que
renovaron sus votos,
años después de que
Dan saliera de prisión,
el matrimonio de
Dan y Sarah resistió
traiciones y oscuridad.
Pero la gracia, el
perdón y el amor
siguen escribiendo
su historia.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
25s
Tres años después de empezar mi condena, Dios comenzó a revelar
Su propósito para nuestras vidas. Lo comprendí durante un servicio en
la capilla de la prisión, mientras escuchaba a un voluntario compartir su
testimonio. También había sido encarcelado, pero ahora formaba parte
de un ministerio externo.
Yo me preguntaba qué tipo de loco querría volver después de estar en
prisión. Pero tras escuchar su testimonio, me sentí inspirado. “Señor”,
oré, “¿podrías hacer por mí lo que has hecho por él?”.
Para mi gran sorpresa, Dios respondió: “Sí, pero tienes que darme tu futuro”.
Entonces me dio este versículo para confirmar Sus palabras: “Yo soy
el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?”.
(Jeremías 32:27 NVI). Ese pasaje se convirtió en un salvavidas para mí.
Dejarle al Señor los detalles y entregarle mi futuro fue la clave para
SABÍA QUE NO DEBÍA
ESPERAR A SALIR LIBRE PARA
EMPEZAR A SERVIR.
descifrar Sus planes y propósitos para mi vida. También marcó el inicio
de mi llamado al ministerio con encarcelados.
Sabía que no debía esperar a salir libre para empezar a servir a los
privados de libertad. Iba a comenzar de inmediato, estando en la cárcel.
Así que, con ayuda de Dios, empecé a dirigir estudios bíblicos, a trabajar
en la capilla y ayudar a los menos afortunados.
Mientras tanto, en la calle, Dios llamó a Sarah también al ministerio
como voluntaria en una prisión federal para mujeres, donde servía a embarazadas.
También inició un estudio bíblico en el exterior para esposas
de hombres encarcelados.
Sarah conoció personalmente el dolor del encarcelamiento y las consecuencias
de las decisiones. Solo Dios había podido consolar su corazón
roto y devolverle la vida. Solo Él le había dado fuerzas para soportar
el sufrimiento que mis acciones le habían causado. Deseaba llevar la
Cada semana tras los
muros de la prisión,
Dan sirve a través
de su ministerio,
Harvest of Life. En
esta fotografía da una
charla en una prisión
de Florida mientras un
hermano encarcelado
traduce su mensaje
de esperanza a los
hombres de habla
hispana.
esperanza y consuelo de Jesús a los demás (2
Corintios 1:3–4).
Cuando me liberaron, Sarah y yo nos enfrentamos
a nuevos retos como la reinserción, la libertad
condicional, la búsqueda de un trabajo estable
y la vida bajo el peso de mi pasado. Los desafíos
intentaron frenar nuestro progreso, pero Dios nos
mantuvo firmes. Su gracia era sufi ciente. Nos hizo
fuertes en nuestras debilidades (2 Corintios 12:9).
Cada día confiábamos en el Señor para reconstruir
nuestras vidas. Mientras nos centrábamos
en obedecerle y avanzar con fe, Dios fue fiel. Nada
era imposible para Él.
No solo satisfacía nuestras necesidades, sino
que nos dio lo que anhelaban nuestros corazones:
dos hermosos niños. Nuestros hijos nos recuerdan
cada día que el Señor no solo restaura lo que parece perdido (Joel
2:25), sino también recompensa a quienes le buscan (Hebreos 11:6).
Hoy, Sarah y yo dirigimos juntos un próspero ministerio de prisiones,
que sirve a personas que se sienten olvidadas y sin esperanzas. Volvemos
a los mismos lugares que una vez me mantuvieron cautivo, llevando la
esperanza y la libertad que solo se encuentran en Jesucristo.
Nuestra misión es sencilla: ofrecer la confianza en que ninguna vida
está más allá de la redención y que ningún fracaso es demasiado grande
para la gracia de Dios. Donde abunda el pecado, la gracia abunda más
(Romanos 5:20).
Cuando golpearon a mi puerta aquella noche, pensé que mi vida se
había acabado. En realidad, solo fue el principio, porque ese llamado de
las fuerzas del orden me llevó a responder al que Dios hacía en mi corazón.
En Apocalipsis 3:20 NVI, Jesús dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo.
Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo”.
Jesús sigue tocando a la puerta de corazones, incluyendo el suyo, querido
lector. La pregunta es si responderá.
Amigo, la misma gracia que Dios me concedió le espera a usted al otro
lado de la puerta de su corazón. Solo tiene que abrirlo y recibir el amor
incondicional e inmerecido del Señor. No necesita limpiar su vida antes.
No necesita tener todas las respuestas. Solo tiene que dejar entrar a Dios.
Su llamado puede cambiarlo todo.
PREGÚNTESE ESTO
¿Ha caído en la rutina con Dios? ¿Qué efecto podría tener
una relación con el Señor en su vida? ¿Hay alguien a
quien deba perdonar o pedir perdón para poder comenzar
su restauración? ¿Qué llamado podría estar usando Dios
en su vida en este momento para acercarle más hacia Él?
DAN EVANS es el director del ministerio de prisiones Harvest of Life. Con gusto, Dan
y Sarah sirven a los demás, viven con alegría y muestran a los demás la libertad que solo
se encuentra en Cristo. Para tener más información, visite: www.harvestoflife.org.
26s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
VIDAS TRANSFORMADAS
Sí a la fe, no al miedo
POR SHERIDAN CORREA
FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY
LA VALENTÍA NO SIEMPRE es palabras
audaces o actos heroicos. A veces es algo sorprendentemente
sencillo. De hecho, a veces
puede ser como unas uñas rojas.
Hace poco me pinté las mías de rojo. Eso
quizás no parezca una hazaña, pero para mí fue
un acto deliberado de coraje. ¿Por qué? Porque
mis dedos tienen una identidad y reputación propias.
Son largos. Son expresivos. Son un exceso.
Ya sea que esté dirigiendo la alabanza en mi
iglesia, grabando contenido para las tabletas de
la prisión o enseñando, trato conscientemente de
mantener los dedos juntos para que no se apoderen
de la tarima, la pantalla o el púlpito. Dicen
mucho sin hablar; distraen sin el menor esfuerzo.
La gente hace bromas sobre ellos. Sus comentarios
disimulados y miradas de reojo me hacen
sentir defectuosa, desprotegida y como si tuviera
una debilidad que tengo que ocultar.
Pero eso no es cierto. Sí, a veces mis dedos
parecen de alienígena, pero Dios los hizo a
propósito y les dio una función. Así que, a pesar
de toda la atención que atraen, decidí pintarme
las uñas. Y elegí el rojo, el color que más miedo
me daba.
¿Y adivine qué? Son hermosas. Quizás destaquen,
pero no importa.
Estas uñas rojas me recuerdan que la valentía
no es la ausencia de miedo; es elegir actuar de
todos modos. Es mostrarse con honestidad en
vez de ocultarse en silencio. Es decidir no dejarse
gobernar por la inseguridad, sino por la
verdad de Dios.
En Josué 1:9 (NVI), el Señor dijo: “¡Sé fuerte
y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!
Porque el Señor tu Dios te acompañará adondequiera
que vayas”. Dios no estaba invitando
a Josué a actuar con valentía-se lo estaba
ordenando.
El Señor dio este mismo mandato a Moisés y
a los israelitas en Deuteronomio 31:6, en el que
también prometió que nunca los dejaría ni los
abandonaría.
¿Por qué repetiría Dios este mandamiento y
palabras de ánimo a Su pueblo? ¿Por qué decírselo
a Moisés e Israel, y luego otra vez a Josué?
Bueno, se enfrentaban a un territorio desco
Sheridan regresa con valentía a
cárceles y prisiones de todo el
país ahora que está libre para
llevar esperanza y redención a
quienes aún están tras las rejas.
nocido y asumían responsabilidades que
parecían ser superiores a su fuerza. Dejaban
lo conocido para caminar hacia lo prometido.
Y se sentían desprotegidos.
Dios no los avergonzó por su miedo. En
cambio, les recordó: Estoy con ustedes. Iré con
ustedes. Nunca los dejaré ni abandonaré.
A menudo repito esta escritura a lo largo
de mis días, sobre todo en momentos en los
que el miedo parece más grande que la fe.
Imagino que Moisés y Josué también tuvieron
que recordarse con regularidad las palabras
de ánimo de Dios.
Ser fuerte y valiente no es fácil, pero es
necesario si queremos hacer lo que Dios nos
ha llamado a hacer. Cada día le pido al Señor
Su fuerza para poder elegir el valor sobre el
miedo. Quiero obedecerle a pesar de cómo me
siento, mis circunstancias, mis defectos, mi
pasado o mis limitaciones.
Recordar que Dios promete estar conmigo y
que nunca me dejará ni abandonará me ayuda
a encontrar el valor y la fuerza que necesito
para presentarme en público y ac tuar.
Esto no significa que nunca sienta miedo;
simplemente quiere decir que el miedo ya
no determina mi siguiente jugada.
El miedo tampoco tiene que determinar
su siguiente jugada. Si usted elige confiar
en la presencia de Dios y Su provisión, Él lo llevará
directamente a su tierra prometida, libre
de adicciones, relaciones rotas, remordimientos,
carencias y vergüenza.
Pero usted tiene que actuar. Tiene que elegir
la incomodidad y negarse a escuchar sus inseguridades
y lo que otros susurran.
Así que, amigo, hoy, sin importar cuales sean
sus “uñas rojas” (cualquier pequeño y callado
acto de valentía que Dios lo esté invitando a tener),
actúe, a pesar de todo y de todos. Dios estará
con usted a cada paso del camino.
PREGÚNTESE ESTO
¿Qué miedo intenta controlarlo? ¿Dónde
lo llama Dios a ser fuerte y valiente,
aunque no se sienta preparado? ¿Qué
paso de valentía le está pidiendo Dios
dar ahora mismo, aunque parezca tan
pequeño como unas uñas rojas?
SHERIDAN CORREA es consejera
bíblica especializada en atención
integral basada en el trauma así como
directora del programa de bienestar
de Victorious Living. Esposa y madre
de dos adolescentes, ha visto su vida
transformada de modo radical por Jesús.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG Número 02 / 2026
27s
TRAS LAS REJAS
Reaprendiendo a vivir
Cada año nuestro equipo ministerial se encuentra con
miles de personas encarceladas durante nuestras visitas
nacionales a prisiones. Recientemente, nuestra fundadora,
Kristi, se sentó con un grupo de hombres en una prisión de
Kansas, que estaban reaprendiendo a vivir de una manera
que honrara a Dios.
Esos hombres hablaron abiertamente del reto de
afrontar los problemas y a las personas problemáticas de
un modo distinto a como lo habían hecho antes de seguir a
Jesús. Ya no podrían huir, esconderse ni hacer daño a otros.
Saber eso los asustaba. JC Almanza nos cuenta de una
lucha similar en la página 8.
Reaprender el mejor modo de pensar, actuar y
responder como Cristo le lleva tiempo a cualquier nuevo
creyente, y puede ser especialmente difícil en la cárcel.
A continuación, miembros de nuestra familia VL narran
cómo aprendieron a llevar una nueva vida en Cristo.
SHERIDAN CORREA
Tras un encuentro radical con Jesús durante mi
octava entrada en la cárcel, comprendí por qué
mis anteriores estrategias para enfrentar los problemas
no funcionaban: no iban con el plan de Dios.
Había utilizado sustancias para adormecerme, evadirme
y evitar el dolor, pero esa forma de vida chocaba con lo
que Dios me llamaba a ser.
Las drogas no eran mi única forma de escape;
también era un experto en evitar lo difícil. Huía de los
problemas, saltaba de una relación a otra, me autolesionaba,
me aislaba y culpaba a otros cada vez que la
vida se me hacía incómoda. No sabía cómo convivir con
el dolor, enfrentar mis decisiones ni asumir las
consecuencias.
Una relación real y personal con Jesús, combinada
con un buen discipulado, me ayudó a salir adelante. Me
convertí en una buscadora de la verdad.
En lugar de escapar del dolor, aprendí a enfrentarlo e
ir tras la realidad sobre mí misma, mis conductas y los
caminos de Dios. La honestidad, la corrección, la responsabilidad,
estudiar las Escrituras, orar, arrepentirme
y renovar mi mente se convirtieron en disciplinas diarias.
Con el tiempo, Dios transformó mi corazón y me enseñó
a vencer en lugar de simplemente sobrevivir.
ROBERT WHITNER
Aprender a llevar una vida cristiana “normal” después
de años de ser egoísta puede parecer imposible. Para
mí, leer la Palabra de Dios a diario y aplicar su verdad
me proporcionó las herramientas necesarias para identificar
y corregir las creencias erróneas que causaron
mi comportamiento negativo que, a su vez, me trajo un
estilo de vida destructivo y encarcelamiento. Pero esto
no se produjo de la nada.
Necesitaba hacer comunidad con otros discípulos del
Señor para que el hierro se afilara con hierro (Proverbios
27:17). Tener que rendir cuentas me impidió poner
excusas. Ya no podía permitirme la frase gastada de
“así soy yo”.
Orar con sinceridad y rendición también impulsó mi
transformación para pasar de ser el hombre que era antes
a uno nuevo. Le pedí sin parar a Dios que buscara en
mi corazón y me hiciera más parecido a Él, tal como el
rey David oró en el Salmo 139:23–24. Pacientemente Dios
me enseñó a conocerme cuando me senté ante Él.
KORY GORDON
Después de años de adicciones, vida en las calles y
cárcel, era una persona egoísta, endurecida y rebelde.
Mis deseos siempre estaban por encima del sentido
común, la ley y la moral, ya que vivía para el dinero y el
placer. Entonces le entregué mi vida a Cristo y entendí
que tenía que cambiar. Sin embargo, eso no me salió de
forma natural ni fue un proceso fácil.
Mi familia y yo tuvimos dificultades económicas
durante mi encarcelamiento. Mientras los hombres a mi
alrededor se lucraban en fraudes y la venta de drogas,
yo luchaba a diario contra la tentación de unirme a
ellos. Cuesta mucho tomar el camino largo y correcto
cuando has tomado atajos toda tu vida. Pero como
confiaba en Dios, Él proveía de maneras milagrosas.
12 años después, esa transformación está lejos de terminar.
Como para un soldado que vuelve de la guerra,
las transiciones pueden ser complicadas. Los traumas,
el afligimiento y la mentalidad pecaminosa no se superan
de la noche a la mañana. Pero con Dios, todo es
posible.
Le llevará tiempo cambiar, así que no sea demasiado
duro con usted mismo. Dios es amor y el amor es
pacien te (1 Corintios 13:4). Téngase un poco de gracia y
siga intentando aprender de Él.
28s Número 02 / 2026 VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
¿QUIERE CONOCER A JESÚS?
“Vengan a mí todos ustedes que
están cansados y agobiados, y yo
les daré descanso.” —Mateo 11:28
¿Necesita descanso? ¿Paz? ¿Libertad? ¿Perdón? ¿Restauración?
Clame a Jesús, acéptelo como su Salvador, y será hecho completo.
OBRAS DE ARTE DE ALBERTO HENRIQUEZ
Ore: “Jesús, te invito a mi vida. Confieso que soy un pecador y
necesito un Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por
hacerme de nuevo. Gracias por sacrificar tu vida por mí para que yo
pueda tener una nueva vida en ti. Recibo, por fe, el perdón de mis
pecados. Toma mi vida, mi pasado y mi futuro. Guía mis pasos y
habla a mi corazón, Señor. Úsame, Dios. Amén.”
Queremos saber de su decisión y ayudarlo a crecer en su fe.
Escriba a: PO Box 2751, Greenville, NC 27836.
¿AHORA QUE?
Acepté la salvación de Dios.
¿Y ahora, qué?
TAL VEZ DESPUÉS DE LEER las historias en esta revista, haya entregado su vida a Jesús.
¡Felicitaciones! Acaba de tomar la decisión más importante de su vida. Pero quizás se esté preguntando
¿y ahora, qué? Estas son cinco formas de asegurarnos el crecimiento espiritual. Tenga
presente que la vida cristiana es una experiencia que nos transforma para siempre.
1. ORE. Cuéntele todo a Dios y espere Su respuesta. No necesita palabras rebuscadas, solo
un corazón sincero.
2. ESTUDIE LA BIBLIA. La Palabra de Dios tiene todas las instrucciones que necesitamos
en la vida. Ingrese a un estudio bíblico y descubra algo nuevo cada día. Vea recursos
gratuitos en la páina 30s.
3. BAUTÍCESE. Aunque el bautismo no es una exigencia para la salvación, la Biblia nos dice
claramente que debemos ser bautizados en agua tras aceptar la salvación. El bautismo
simboliza la muerte al pecado y vivir una vida nueva en Jesucristo (Romanos 6:4). Por las
restricciones que hay en las cárceles, puede que resulte difícil la inmersión en agua, así
que use la creatividad y deje que el Espíritu Santo le revele cómo puede cumplir este acto
de obediencia hasta que la inmersión sea posible.
4. BUSQUE UNA COMUNIDAD CRISTIANA. Únase a una congregación local de
seguidores de Cristo. Si el encarcelamiento le dificulta ir a una iglesia, comparta con otros
creyentes lo mejor que pueda. Le van a ayudar a mantenerse firme y a ser responsable.
5. CUÉNTELE A ALGUIEN. Háblele de su decisión de seguir a Cristo y explíquele lo que Él
hizo por usted. Y después ¡cuéntenos! Nos encantaría que lo comparta con nosotros.
6. ATENDER. Busque oportunidades para que Dios lo use para darles esperanza a otros.
VICTORIOUSLIVINGMINISTRIES.ORG
Número 03 / 2025
29s
RECURSOS
A continuación dejamos distintas opciones de material cristiano
gratuito al que pueden tener acceso reclusos y capellanes que hablen
inglés o español. Pónganse en contacto con las direcciones indicadas
más abajo. Díganles a nuestros colegas que llegaron a través de VL.
VICTORIOUS LIVING
Correspondencia personal en inglés y español. A
solicitud del capellán se hacen llegar múltiples copias
de VLMag a las bibliotecas de penitenciarías y cárceles.
PO Box 2751 Greenville, NC 27836
FOTO DE GERI SIMPKINS PHOTOGRAPHY
2ND OPPORTUNITY
Programas de
reinserción laboral
y en la sociedad;
recomendaciones
de empleos/vivienda,
a solicitud.
PO Box 3411
Peachtree City, GA
30269
PRISON
ALLIANCE
Estudios de discipulado
por correo elec tró ni co;
libros cristianos y
Biblias para bibliotecas
a solicitud de personal
autorizado.
PO Box 97095
Raleigh, NC 27624
RESCUED NOT
ARRESTED
Biblias NVI sin
cargo, curso de
estudios bíblicos por
correspondencia y Biblia
de estudio del diario
vivir, al finalizar el curso.
PO Box 90606
Phoenix, AZ 85066
CROSSROADS PRISON
MINISTRIES
Estudios bíblicos por
correspondencia y
cartas de orientación al
completar las lecciones.
Biblias sin cargo a pedido
de los alumnos de CRM.
PO Box 900
Grand Rapids, MI 49509
HOPE IS ALIVE
Residencias libres de
adicciones, grupos de ayuda
basados en la fe y grupos de
apoyo en el sufrimiento para
aquellos afectados por las
adicciones, en todo el país.
14400 Bogert Parkway
Suite 200
Oklahoma City, OK 73134
Novedades del programa carcelario de Victorious Living
• No enviamos por correo suscripciones individuales de VLMag a personas
encarceladas. Pero se envían copias a granel con o sin grapas, sin
cargo alguno a cárceles, penitenciarías, programas de recuperación y
reinserción, a solicitud de capellanes y directores de programas. Estos
también pueden pedir información sobre nuestro VL Prison Tour.
de ministerio también pueden disfrutar de nuestros recursos gratuitos
en pandoapp.tv y las plataformas en línea de VL como vlmin.org,
Facebook, Instagram y YouTube. Nuestro equipo de atención está disponible
para orar con los seres queridos de nuestra familia de reclusos
por teléfono.
• Ofrecemos materiales de discipulado a los reclusos en varios sistemas
de tabletas para prisiones. Busque “Victorious Living” en las
tabletas de su institución para ver MORE Victorious Living y STEPPING
FORWARD con programación de Victorious Living y podcasts VL. Si no
estamos en su sistema de tabletas, por favor, escríbanos e indíquenos
el nombre de su sistema.
• Los allegados de nuestra familia carcelaria y nuestros compañeros
• Ofrecemos apoyo por correspondencia. Los reclusos pueden escribirnos
a PO Box 2751, Greenville, NC 27836. La elevada tasa de traslados
a menudo nos impide mantener correspondencia con los reclusos. Por
favor, sepa que leemos cada carta que recibimos y oramos por ella.
• No podemos recibir correo electrónico ni llamadas por cobrar. Tampoco
aceptamos historias no solicitadas para su publicación ni documentos
legales.
30s
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