Acta Ordinis Fratrum Minorum - OFM

ofm.org

Acta Ordinis Fratrum Minorum - OFM

234 AN. CXXIX – MAII-AUGUSTI 2010 – N. 2seca e indispensable de esa misma opción. Lacontemplación franciscana ha de verse siempreen el horizonte del seguimiento de Cristo,es un seguimiento contemplativo.Por eso, con palabras del padre san Francisco,podemos decir que contemplar es entregarsetotalmente a aquel que todo entero se haentregado por nosotros (CtaO 29). Contemplares quemar, gastar la vida por el Evangelio, “reglay vida” para todos nosotros (2R 1,1; RCl1,2). Siempre me llamó la atención que Clarano define la vida en San Damián como vidacontemplativa, sino como vivencia del Evangelio.De este modo, Clara no considera lacontemplación como una forma de vida, sinocomo una dimensión esencial de la misma quequeda sometida a la vivencia del Evangelio.La contemplación, entonces, va de la mano dela calidad evangélica de vida conforme al propósitode vida que hemos abrazado (cf. 2Cta-Cl 11); de una voluntad firme de “progresarde bien en mejor, de virtud en virtud” (1CtaCl32), y de recorrer la senda de la bienaventuranza(cf. 2CtaCl 12-13).Para ello sentimos necesidad de caminardesde el Evangelio, núcleo fundamental yfundante de nuestra forma de vida, pues sóloello nos dará la posibilidad de encender fuegonuevo e inyectar linfa joven en nuestra comúnhistoria, ocho veces centenaria. Ser contemplativosimplica, pues, asumir el Evangelio ensus exigencias más radicales, sin rebajas, sinjustificar acomodaciones a un estilo cómodode vida.La contemplación tampoco es “pasar” delos demás. La pasión por Cristo es pasión porel hombre. La contemplación que alimentanuestra vida nunca puede ser ajena a la vidade nuestros pueblos y a lo que la afecta. Larealidad de nuestros hermanos los hombres ymujeres ha de ser llevada a la oración. Un almacontemplativa es un alma que se siente encomunión con todos, que a todos presenta alSeñor, con sus gozos y tristezas, con sus esperanzasy sus frustraciones. A todos lleva ensu corazón, a todos acoge en su alma contemplativa.La contemplación es, por tanto, mucho másque los momentos más o menos prolongadosde oración y a cuyo servicio deben estar lasdemás cosas temporales (cf. RCl 7,2; 2R 5,2).La contemplación es una existencia vivida parael Señor y por él, gastada también a favorde los demás. No podría ser de otra forma sitenemos presente que la contemplación, comoafirma Clara, es imitar y seguir al Esposo (cf.2CtaCl 20-21).Fuentes de la contemplación franciscanaMirando a Francisco y a Clara es fácil descubrirdos fuentes principales de su contemplación:la Palabra de Dios y la liturgia.La Palabra de Dios es, sin duda alguna, lafuente principal de la oración del Pobrecillo yde su Plantita. Los salmos y los cánticos bíblicosinspiran y nutren su oración hasta tal puntoque bien podemos decir que ambos encarnan ensí mismos la figura del pobre de Yahvé en todasu dimensión: el hombre que pone su confianzaplena en el Señor y el hombre que se sumergeen la adoración y la alabanza. La práctica de laLectura orante de la Palabra, tan recomendadapor la Iglesia en los últimos tiempos, debería serhabitual en nuestras fraternidades, si queremosque la Palabra tome carne en nuestra existenciade cada día. En este sentido hay todavía muchocamino por recorrer.La liturgia es fuente privilegiada de lacontemplación franciscana. En primer lugar,porque es el cauce ordinario a través del cualFrancisco y Clara acogen la Palabra de Dios,una Palabra que no es simple objeto de meditación,sino más bien una Palabra celebrada,actualizada; una Palabra que se transformaen acción. Por otra parte, Francisco y Clara através de la liturgia viven intensamente la actualizaciónsacramental del misterio de Cristo,particularmente así como se manifiesta enla encarnación y en la pasión, que como biensabemos ocupan un lugar central en la contemplaciónde estos dos enamorados de Cristopobre y crucificado.El “método” de Clara para la contemplaciónComo los grandes maestros de contemplación,también Clara elaboró su “método”, sucamino, pero sin asirse a ninguna de las grandescorrientes. Se trata de un método muysencillo que brota de la propia experiencia.Este método puede resumirse en tres verbosque aparecen en la segunda y cuarta Carta aInés de Praga: mirar (observar), considerar,contemplar (cf. 2CtaCl 20; 4CtaCl 15-23). Elcamino contemplativo de Clara está enraizadoen la encarnación del Verbo, sintetizado en elmisterio, en la vida pública y en la cruz. Es unespejo en el que se refleja la pobreza, la humildady la caridad del Hijo de Dios. Contemplartodos los días este espejo es recorrer este caminosin desfallecer.

More magazines by this user
Similar magazines