Acta Ordinis Fratrum Minorum - OFM

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EX ACTIS MINISTRI GENERALIS 235Mirar. La mirada implica todos los sentimientosen el seguimiento contemplativo deJesucristo.“Mira diariamente este espejo []Mira “te digo- al comienzo de este espejo, lapobreza, pues es colocado en un pesebre y envueltoen pañales” (4CtaCl 15ss). No se tratade una postura romántica ante el pesebre, sinode una experiencia real de pobreza, de una opcióndecidida por la pobreza, como el caminoescogido por el Hijo de Dios. No se trata demirarse a uno mismo, sino de salir de uno mismoy contemplar la pobreza de quien se hizo“despreciable por ti”. Para Clara ya no quedaotro camino: “Síguelo, hecha tú despreciablepor él en este mundo” (2CtaCl 19). El miraral que invita Clara es, en definitiva, la miradade la esposa al Esposo, que, por ser diariay constante (cf. 4CtaCl 15), lleva a descubrirla belleza del “Esposo de más noble linaje”(1CtaCl 7).Considerar. La consideración, para Clara,abarca la mente, y conduce a percibir la humildad,como un contraste que escandalizay fascina: El Rey de los ángeles envuelto enpañales y acostado en un pesebre (cf. 4CtaCl19-20). Si para Francisco el binomio pobrezay humildad es inseparable, lo es también paraClara. La pobreza pone de relieve la vida enla misma condición de los pobres. La humildadexpresa lo más profundo de la pobreza: elabajamiento, la humillación, el desprecio. Si lapobreza es negación de riqueza, la humildad esnegación de poder. La humildad es la dimensiónkenotica del seguimientoContemplar. El contemplar implica particularmenteel corazón. Para Clara el corazón esel lugar de la alianza con el Esposo, expresala radicalidad de la respuesta, la entrega total,la comunión que permite saborear a Dios. Porotra parte, la contemplación exige un corazónpuro (cf. RCl 10,10), totalmente vuelto haciael Señor. Ello permite mirar con otros ojos, losojos de Dios, considerar de otra manera, percibiren profundidad. Contemplar significa enúltimo término tener los mismos sentimientosde Cristo (cf. Fil 2,5), revestirse de Cristo (cf.Gál 3,27; Ef 4,24). Contemplar es abrirse alEspíritu que renueva, transforma y arrastra altestimonio, meta de toda contemplación.El mira-considera-contempla, más quegrados, son dimensiones de un mismo procesoque no se reduce a una mera consideración intelectual,sino que es una experiencia que implicaa toda la persona en todas sus dimensiones:espiritual, intelectual, afectiva y sensible.Es como el amor auténtico: envolvente (cf. 1R22,19; 3CtaCl 12-13; 4CtaCl 15), que lleva alseguimiento y a la identificación con la personaamada, a la transformación del amante enel Amado.El silencio y la soledad al servicio de la contemplaciónAsí los piensa Clara en su Regla (Cfr. RCl5), así lo piensa la Iglesia, así lo recogen vuestrasConstituciones: “La búsqueda de la intimidadcon Dios lleva consigo la necesidadvital de un silencio de todo el ser” (EvangelicaTestificatio, 46; CCGG de la OSC, 81). Quiendesee permanecer fijo únicamente en la intimidadde Dios, a ejemplo de Clara, debe apartarde su alma “todo estrépito” (LCl 36). Y esto nosólo para quienes habéis optado por una vidaretirada, sino para todos aquellos que deseenvivir una vida interior auténtica. El silencio encuanto camino de libertad es un valor universal,necesario para una vida en plenitud, parala reflexión profunda.El silencio y la soledad habitados son manifestaciónde una vida plena desbordante, quehabla por sí misma. El silencio y la soledad son,además, medios indispensables para concentrarnosen lo esencial, para vivir en presencia delSeñor. Es desde esta perspectiva desde la cual laclausura adquiere su verdadera dimensión. Sinrestarle importancia alguna a la clausura haciafuera, no se puede olvidar nunca la clausurahacia dentro: no entretenerse en lo accidental,gusto por la Palabra de Dios, recogimiento delos sentidos. Si para quienes viven a orillas dela nada el silencio es signo terrorífico del vacío,para quienes buscan la paz interior, el silencio,la soledad y, en vuestro caso la clausura, sonoportunidades impagables para el encuentro,con Dios y con los demás.El hombre nuevo, a quien la fe le ha dadoun ojo penetrante que va más allá de la escenay un corazón capaz de amar al Invisible, buscael silencio y la soledad, no como huída, no comomedios para encerrarse en uno mismo, sinoel silencio y la soledad hechos de relacionesprofundas, auténticas. Por paradójico que parezca,únicamente el que es capaz de quedarsesolo, es capaz de encontrarse con alguien. Talvez esto explique por qué hoy estamos tantotiempo juntos y no acabamos de encontrarnosrealmente con alguien.Hoy, tanto vosotras, mis queridas hermanas,como nosotros y cuantos deseen dedicarsecon corazón exclusivo a Dios, necesitamos

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