Revista iCruceros n 35

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Nuestra portada para el gran Nacho Guerreros. ¡Teníamos tantas ganas de charlar con él!  Además las actrices Marta Belenguer y Marita Zafra han compartido con nosotros sus proyectos e ilusiones. En este número estrenamos la sección Live the Music by Laura Ferrer, y lo hacemos con la entrevista que ha realizado la propia Laura al cantante Isma Romero. No os la perdáis.  Lupe Cartié, desde su sección, nos trae a dos directores que nos van a sorprender con sus nuevos proyectos: Amparo Climent y Marcos Moreno.  Nahia Laiz, entre sus queridas candilejas, nos hace una pregunta, ¿te acuerdas de la primera vez?... Cecilia Gessa, con su mirada siempre especial y profunda, nos acerca lo mejor de la oferta cultural de Madrid.  La diseñadora Mónica Berlanas nos descubre las tendencias más relevantes para este invierno.  El coach Juan Antonio Sánchez nos presenta al “invitado” a nuestra mesa navideña que nunca hemos querido y nos da las claves de cómo tenemos que afrontarlo.  Ponemos rumbo a Portugal, a la isla de Ons y a San Francisco.  También a Tailandia, pero esta vez en un viaje tan duro como necesario. De la mano experta de Cristina Rodrigo, directora de Proveg España descubrimos la cruda realidad que existe en algunos de los mal llamados santuarios para elefantes. El magnífico Hotel Marqués de Riscal nos da la bienvenida entre viñedos.  Lo último en noticias de cruceros y turismo.  Y para rematar, el mismísimo Santa Claus nos ha concedido desde su casa en Laponia una bonita entrevista. ¡Magia en estado puro!

ELEPHANTIDAE “LA OBRA

ELEPHANTIDAE “LA OBRA MAESTRA DE LA NATURALEZA ES EL ELEFANTE” John Donne. Por: Cristina Rodrigo Directora en España de ProVeg Cuando a mis 29 años decidí hacer el típico viaje transformador, elegí Tailandia como destino. Lo hice porque quería cuidar elefantes, y no se me ocurrió mejor lugar para hacerlo que este país asiático. Tailandia y su cultura están tan fuertemente ligadas a los elefantes que hasta 1917 aparecían en su bandera. Por desgracia, actualmente en TAILANDIA HAY MENOS DE 10.000 ELEFANTES Y LA MAYORÍA VIVE EN CAUTIVERIO. El principal motivo de su desaparición es la destrucción de su hábitat. Irónicamente, fueron los propios elefantes quienes destruyeron su hogar, pues durante años la industria maderera los explotó como mano de obra. En 1989 el gobierno tailandés prohibió la tala y los elefantes y sus propietarios tuvieron que buscar otras formas de subsistir. Muchos de ellos se trasladaron a las ciudades a pedir dinero en las calles. Esta situación resultaba muy estresante para unos animales tan sensibles como los elefantes, lo que provocaba que causaran numerosos incidentes. Por eso, también se prohibió limosnear con elefantes en ciudades, dejando de nuevo a elefantes y propietarios sin saber cómo ganarse el pan. Fue entonces cuando los santuarios de elefantes comenzaron a popularizarse. Pero, este este futuro que a priori parecía esperanzador, se truncó en el camino. Proliferaron los falsos santuarios, una forma más de explotar a estos bellos paquidermos con fines turísticos. Y reconocerlos no es tarea fácil. Así lo pude comprobar en mi viaje a Tailandia, donde fui voluntaria en uno de estos falsos santuarios de elefantes. Nada más llegar, me llevé el primer bofetón de realidad. Centenares de turistas se agolpaban para alimentar a las elefantas que esperaban su turno encadenadas. Mientras las elefantas esperaban a ser alimentadas por los turistas, observé que muchas de las elefantas presentaban movimientos repetitivos (estereotipias), consecuencia no solo 64 icruceros 2020

de sus vidas pasadas en confinamiento, sino también del estrés que les producía esa interacción con los visitantes. Poco después comprobaría que las elefantas también mostraban esterotipias en otras circunstancias. Por ejemplo en el momento del baño, cuando era frecuente ver a algunas elefantas balanceándose de manera repetitiva mientras los turistas les echaban cubos de agua o las cepillaban. Además de las estereotipias, había algo muy llamativo en las elefantas que me generaba una gran tristeza, y era su mirada. La primera vez que las miré a los ojos pensé en que su mirada estaba apagada, sin alma. Poco después descubriría que esta sensación tenía una explicación lógica. Porque, PARA “DOMESTICAR” A UN ELEFANTE SE LE SOMETE A UN CRUEN- TO “RITUAL” LLAMADO PHAJAAN, TÉR- MINO QUE SIGNIFICA, LITERALMENTE, ROMPER EL ALMA. El Phajaan comienza con la separación forzosa del elefante bebé de su madre, un momento muy estresante y doloroso para ambos. Posteriormente, la cría es encadenada en corto, inmovilizando sus patas. Así, comenzará un proceso de entrenamiento mediante castigo y recompensa. Con EL BULLHOOK, UN PALO DE MADERA CON UN AFILADO GANCHO DE METAL EN SU EXTREMO, les golpean fuertemente en las zonas más sensibles, como detrás de las orejas, cada vez que no cumplen las órdenes. Así, por miedo, acabarán realizando de por vida todo lo que los mahout, sus “cuidadores”, les pidan. Este artilugio lo portaban los mahouts que había en el santuario en el que estuve. Con ellos guiaban a las elefantas para cumplir la programación diaria. Y las castigaban cuando no obedecían. El uso de este tipo de herramientas, así como LA PRESENCIA DE CADENAS EN LAS ELEFANTAS, ES UNA IMPORTANTE SE- ÑAL ROJA DE QUE ESE SANTUARIO NO ES UN LUGAR RESPETUOSO CON LOS ELEFANTES. Durante el tiempo que pasé en el falso 65 icruceros 2020