La discriminación de género en el Derecho y - Biblioteca Virtual ...

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La discriminación de género en el Derecho y - Biblioteca Virtual ...

Edición: Yalemi Barceló Hondares

Diseño: Mario Villalba Gutiérrez

Composición: Willie Capote Monroy

Sobre la presente edición:

Yamila González Ferrer, 2012.

Unión Nacional de Juristas de Cuba, 2012

ISBN 978-959-7219-05-7

Versión electrónica en http://www.unjc.co.cu

Redacción y administración

Calle 21 no. 552, esq. D, Apartado Postal 4161, Plaza, C.P. 10400,

La Habana, Cuba.

Teléfonos: (+537)832-6209/832-9680/832-7562/832-6513/832-6514/832-6616

Fax:(+537)833-3382. Email: unjc@unjc.co.cu Web: www.unjc.co.cu

Nota: Los artículos publicados expresan exclusivamente la opinión de sus autoras

y autores.


Índice

Presentación de la Unión Nacional de Juristas de Cuba / IX

Presentación de la Federación de Mujeres Cubanas / XV

Capítulo 1

Género, derecho y discriminación ¿una mirada masculina? / 3

Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la Eliminación

de la Discriminación contra la Mujer desde una perspectiva cubana / 38

Pensando en transformación: entre perspectiva y deconstrucción / 52

La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto político

en el capitalismo / 63

Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer / 81

Relaciones de género en Cuba: las construcciones socio-culturales de lo femenino

y lo masculino. Perspectivas de cambio. Resumen de investigación / 99

Deporte y música: buscando otras masculinidades / 115

Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis

del género en el ámbito del programa de atención integral a la familia / 121

Capítulo 2

Reparación de DH con perspectiva de género: una propuesta para el caso

colombiano / 139

El principio de solidaridad como respuesta a los limitados avances y grandes retos de

Colombia frente a la eliminación de estereotipos de género contra la mujer / 164

Reviving the dead hand: misogyny and politics in the united states in the 21st

century / 178

Participación de la mujer cubana en la dirección política y social del país. Fundamento

constitucional / 204

De avances y retrocesos. Una revisión al cumplimiento de las obligaciones internacionales

en la legislación colombiana sobre los derechos humanos de la mujer / 214

Breve análisis de las migraciones, desde una perspectiva de género, en el contexto de

los conflictos armados / 237

La perspectiva de género en la legislación: una construcción (im) posible / 246

La efectividad de los derechos constitucionales a la luz de la participación política y

pública de la mujer en Colombia, del papel a la práctica: caso de la ex senadora piedad

esneda Córdoba Ruíz / 270


II

¿Ley de cuotas, fenómeno de discriminación o de participación femenina efectiva? / 286

La discriminación como causa de violencia contra la mujer. Discriminacion de género

en las decisiones judiciales / 294

Protección jurídica a la mujer en las constituciones latinoamericanas / 305

Capítulo 3

El espacio femenino durante el siglo xix: debates entre conservadores y liberales / 317

Música y letra del Himno Nacional. Reflexiones sobre su autoría / 334

La Avellaneda bajo sospecha / 341

Mujeres en México a inicios del siglo xx: una mirada de género a partir de posturas

contrapuestas / 348

Activismo y educación jurídica, una relación recíproca / 358

La enseñanza del derecho desde una perspectiva de género / 367

Género, derecho y educación. El reto de llegar a las y los jóvenes / 375

Capítulo 4

Violencia de género entre convivientes. El femicidio en argentina / 389

La violencia doméstica, la discriminación de género y la paridad de participación

en Brasil / 417

Del derecho familiar al hecho: ¿mujeres hacia el desarrollo humano? / 428

El padre que te tocó / 444

Entre la ley y la realidad / 449

Socio-legal practices and the end of domestic slavery in Morocco / 455

Derecho y violencia contra la mujer en la relación conyugal desde una perspectiva

de género / 480

Un breve acercamiento a la mirada de género en el proceso de mediación familiar / 490

Perspectiva de género en sede familiar. Su vinculación con los principios de imparcialidad

e independencia / 499

Capítulo 5

Una visión internacional del enfoque de género en el trabajo en el actual orden económico

y social / 527

Los desafíos de la mujer ante la discriminacion y la violencia en el mundo laboral. / 544

La mujer trabajadora en Venezuela / 558


Género, duración de desempleo y actitudes hacia el trabajo en los mayores

de 45 años / 570

Cultura, valores y género en los nuevos escenarios laborales / 583

La mujer rural en el contexto internacional y nacional. Desafíos legislativos

para el derecho agrario en Cuba / 590

Protección a la maternidad de la mujer trabajadora rural cubana. Retos

y perspectivas / 609

Mujeres y ruralidad: inserción femenina en organizaciones agropecuarias

(cooperativas-colectivas) cubanas / 624

Capítulo 6

Los derechos reproductivos son derechos humanos / 633

Cuba: una revolución de género, cuerpos y sexualidades / 662

La protección de la diversidad afectivo-sexual en Europa / 671

Los fueros de la heterosexualidad en su ocaso / 689

Reflexiones sobre la protección jurídica de la pareja homosexual como modelo

familiar: presente y perspectivas en Cuba / 699

Derechos sexuales relativos a la orientación sexual y la identidad de género: algunas

reflexiones sobre sus garantías en Cuba / 707

El ejercicio de la acción civil de cambio de sexo en Cuba. Consideraciones

de legeferenda y lege data / 718

Capítulo 7

Derecho al aborto no punible.Una sentencia ejemplar de la Corte Suprema

de Justicia de la nación argentina / 731

Aspectos jurídicos y sociales de la violencia contra la mujer / 746

Do the greater harms of sexual harassment and sexual assault justify a lesser evidentiary

standard? : A look at the new rules for american colleges and universities / 758

La mujer víctima del delito de violación. Su victimización múltiple / 762

Esfuerzos y experiencias para aplicar el modelo nórdico en América Latina

y el Caribe / 788

El modelo escandinavo para prevenir y combatir la trata de mujeres y niñas.

Una experiencia en Madrid / 809

Donde comprar sexo es ilegal. El modelo nórdico / 814

III


III

Entre la autonomía relativa y el cuerpo subordinado. La incidencia de la acción

colectiva en el proceso de autonomía de las trabajadoras sexuales en la ciudad

de México / 823

El avenimiento de la víctima con el imputado en los delitos contra la integridad

sexual / 839

Sobre los autores / 851


Presentación de la Unión nacional

de JUristas de cUba

Del 8 al 10 de mayo de 2012 se celebró en La Habana, organizada por la Unión

Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la

IV Conferencia Internacional Mujer, Género y Derecho, bajo el tema central “La discriminación

de género en el derecho y sus expresiones en la legislación y en la práctica

jurídica. Medidas para afrontarla en la actual coyuntura política, económica y social

que enfrenta el mundo”.

Este evento contó en el ámbito nacional con el coauspicio de la Facultad de Derecho

de la Universidad de La Habana, el Centro de Estudios de la Mujer de la FMC

(CEM), el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y el apoyo de las

instituciones del sector jurídico de la República de Cuba. En el ámbito internacional

contó con el coauspicio de la Asociación Americana de Juristas (AAJ), la oficina

regional de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), la Asociación

Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL) y la Red Latinoamericana

de Académicas del Derecho (Red Alas). Además, tuvo el acompañamiento de

la organización internacional OXFAM y de agencias de cooperación internacional

como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo

de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Tuvimos el privilegio de contar con la presencia de delegadas, delegados, invitadas

e invitados, juristas, profesionales de otras disciplinas, así como estudiantes, de

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos,

Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela,

IX IX


XX

que se desempeñan como profesores y profesoras universitarios, funcionarias de

gobiernos, dirigentes y representantes de asociaciones de juristas, organizaciones

feministas, luchadoras sociales. Muchas de las cuales hicieron grandes esfuerzos económicos

para estar presentes. Además hubo una amplia representación de juristas

cubanos de todas las provincias del país.

Pero, más allá de remembranzas, experiencias y del enriquecimiento que aporta el

intercambio científico entre colegas de diversas latitudes, la IV Conferencia ofreció

la posibilidad de, en breve tiempo, formarnos una idea clara de los caminos por

donde transitan hoy los debates sobre la necesaria transversalización de género en

el Derecho y su vínculo con otras ciencias sociales en los tiempos actuales de severa

crisis económica, ambiental, social, donde la mayor parte de la humanidad es excluida

hasta del derecho a la subsistencia.

Las asimetrías existentes impactan con particular crueldad en las mujeres y en el ejercicio

de sus derechos. Se extiende y agrava la feminización de la pobreza, las mujeres

continúan percibiendo salarios inferiores a los hombres por trabajos de igual valor,

mueren o enferman para siempre por abortos ilegales, practicados en condiciones

precarias e insalubres, otras son secuestradas por las mafias dedicadas al tráfico y

trata de la explotación sexual y laboral con especial ensañamiento en las niñas, otras

son violadas y embarazadas forzosamente en los conflictos armados. El feminicidio,

espeluznante realidad, goza de desvergonzada impunidad.

No se trata de hechos aislados. Parten de un mismo tronco: la inequidad social que

generan los sistemas de explotación y que tiene su expresión más alta en el sistema

capitalista, que en esta fase imperialista se expresa con un hegemonismo soberbio e

insolente que exacerba la violencia, la discriminación, el avasallamiento, la destrucción

del medio ambiente, poniendo a nuestro mundo al borde de una catástrofe con

consecuencias irreversibles.

Estamos en presencia de una confrontación histórica entre los que se afanan en

perpetuar a toda costa un sistema de opresión con sus manifestaciones múltiples y

quienes nos empeñamos en construir un mundo de paz y armonía.

En medio de esta cruzada, el apropiarse de una perspectiva de género deviene en

estrategia imprescindible para visualizar las diversas expresiones de la discriminación

y combatirlas desde cada uno de los escenarios en que nos encontremos hasta lograr

que las relaciones humanas, estén sustentadas verdaderamente en los principios de

igualdad y justicia.

En el ámbito jurídico los retos son múltiples. Aunque mucho se ha avanzado, no

podemos sentirnos satisfechos. Para alcanzar verdaderamente la igualdad a la que

aspiramos se impone deconstruir los paradigmas patriarcales de convivencia humana,

determinados y asumidos a lo largo de siglos, e incorporados aún hoy, aunque en

formas más solapadas, a las normas, prácticas y criterios jurídicos.


Esta es una batalla difícil, en la que estamos involucradas todas y todos, con aportes

valiosos desde la teorización académica, las acciones de los movimientos sociales y

feministas, la implementación de políticas, la creación de leyes, desde los espacios

más diversos y con iniciativas disímiles, pero con un horizonte común hacia el cual

avanzar.

En Cuba, la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres, ha

estado estrechamente vinculada en la historia al logro de la independencia, la soberanía

y la unidad nacional.

Así lo corrobora el hecho de que ya en 1869 cuando se efectuaba la Asamblea de

Guáimaro, Ana Betancourt, en una histórica alocución, vinculó las luchas por la

independencia con la liberación de la mujer; fue una precursora de las ideas por

conquistar la igualdad.

Más adelante en los finales del siglo xix, el 24 de febrero de 1895, fecha del comienzo

de la segunda etapa de las guerras de independencia, encabezadas por nuestro Héroe

Nacional José Martí, en un artículo firmado por la valerosa patriota y feminista cubana

Aurelia del Castillo, con el título Esperemos, afirmaba: “Una gran revolución, entre

otras varias, opérase en nuestros días: la mujer reivindica sus derechos”.

En esa mencionada revista, en mayo de 1894, firmado por el prestigioso patriota, filósofo

y educador Enrique José Varona apareció un artículo con el título El feminismo

en Cuba, en el que se refiere a la introducción del movimiento feminista en nuestro

país y a los escollos que enfrenta, instando a sus integrantes a realizar esfuerzos muy

complejos y hábilmente coordinados para su difusión. Una de sus más sobresalientes

dirigentes, la educadora María Luisa Dolz, impulsa muy pronto distintas formas

organizativas en las que imparte fundadas conferencias, como la de 1905 en Camagüey,

que con el título “Redención de la mujer por la educación” sintetiza el amplio

programa liberador del feminismo. De tal forma fue fructificando su expansión que

ya en 1912 las feministas crearon en solo dos meses las tres primeras organizaciones

políticas con personería jurídica. Precisamente este año se conmemora el centenario

de la fundación en noviembre del Partido Popular Feminista, y en diciembre del

Partido de Sufragistas Cubanas y el Partido Nacional Feminista.

En las siguientes décadas se realizaron tres Congresos feministas: en 1923, 1925 y

1939. Los acuerdos adoptados en el último influyeron directamente en la incorporación

de sus postulados más importantes en el texto de la Constitución de 1940. Pero

la brecha entre la ley y la práctica siguió manteniendo en el campo de las aspiraciones

los objetivos transformadores y revolucionarios que caracterizaron en nuestro país

al movimiento feminista.

Es sin dudas con el triunfo revolucionario de 1959 y con la creación y la labor

sistemática de la Federación de Mujeres Cubanas, dirigida por nuestra inolvidable

Vilma Espín desde 1960, que se concretan estos anhelos y la vida de las mujeres

se transforma radicalmente, a pesar de las grandes limitaciones que impone ser un

XI XI


XII XII

país sometido a un férreo bloqueo económico, comercial y financiero, por parte

del gobierno de los Estados Unidos y donde las mujeres han sentido con particular

crueldad sus afectaciones.

Hoy podemos enorgullecernos de que las mujeres constituimos el 47,3 % de la fuerza

laboral del sector estatal-civil, el 65,7 % de los profesionales y técnicos del país,

el 72 % de la fuerza laboral del sector educacional, el 70 % de la fuerza laboral del

sector Salud, el 63,80 % de los Médicos generales Integrales, el 51,6 % de los investigadores

del sistema de Ciencia y Tecnología, representamos el 63,2 % de la matrícula

universitaria y el 67,8 % de los graduados universitarios.

Cuba ocupa el tercer lugar en el mundo en escaños Parlamentarios con un 43,32 %

de representatividad femenina. Son mujeres alrededor del 40 % de quienes integran

el Consejo de Estado de la República de Cuba, el 25,9 % de los miembros del Consejo

de Ministros y el 33,6 % de los Viceministros. Tenemos 7 Presidentas del Poder

Popular a nivel provincial, es decir el 46,6 % y 51 a nivel Municipal, el 30,3 %.

En el sector jurídico las mujeres somos el 73,7 % de los fiscales, el 71,3 % de los

jueces profesionales y el 62,9 % de sus dirigentes. El 71,4 % de los Presidentes de

Tribunales Provinciales y el 47 % de los Jueces del Tribunal Supremo.

Sin embargo, estas favorables condiciones, sustentadas por leyes y políticas sociales

de avanzada y por la existencia de una organización femenina fuerte que impulsa

y guía estos propósitos, no supone que se hayan eliminado todos los estereotipos,

prejuicios, conductas y juicios de valor sexistas, ya que se encuentran arraigados en

la cultura patriarcal y sabemos de la complejidad de los procesos de transformación

de la conciencia social.

Aún tenemos dificultades prácticas para que las mujeres accedan a cargos de dirección,

para que se vinculen a oficios no tradicionales, para lograr la responsabilidad

compartida de la pareja en las relaciones familiares, para eliminar las expresiones de

violencia de género e intrafamiliar que aún se revelan, entre otras dificultades.

Es decir, que tenemos insatisfacciones y quedan grandes retos por delante. Por todo

ello, como se afirma en el Plan de Acción Nacional de la República de Cuba de Seguimiento

a la Conferencia de Beijing:

el Estado cubano en concordancia con su proyecto social, de democracia participativa

y de lucha tenaz para eliminar cualquier forma de discriminacióndesde 1959 …

ha impulsado la creación y desarrollo de las bases, económicas, políticas, ideológicas,

jurídicas, educacionales, culturales y sociales que garanticen la igualdad de derechos,

oportunidades y posibilidades a hombres y mujeres, transformando la condición de discriminación

y subordinación a que secularmente había estado sometida la mujer cubana

y promoviendo la eliminación de estereotipos sexuales tradicionales, la reconceptualización

de su papel en la sociedad y la familia.


En los momentos actuales nuestro pueblo se encuentra enfrascado en la implementación

de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución,

con los objetivos de garantizar la continuidad de nuestro proyecto social

socialista, vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución, desarrollar

económicamente el país y elevar el nivel de vida de la población. De ahí que

sea imprescindible darle continuidad a la necesaria formación de valores de nuestros

ciudadanos y ciudadanas y es precisamente en este ámbito que se insertan las acciones

en pos de la igualdad substantiva a la que aspiramos.

Como clara manifestación de la voluntad política de superar cualquier expresión de

discriminación en nuestra sociedad, la recién concluida Primera Conferencia Nacional

del Partido Comunista de Cuba ha trazado objetivos fundamentales a seguir, de

los que quisiera resaltar el no. 57, que se refiera a: “Enfrentar los prejuicios y conductas

discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación

sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan

contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas”.

Desde la alianza de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, la Federación de Mujeres

Cubanas y la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, hemos

desplegado importantes acciones dirigidas específicamente a sensibilizar y capacitar

sobre estos temas a las y los profesionales del derecho que desarrollan su actividad

en la Fiscalía, los Tribunales, la Organización Nacional de Bufetes Colectivos y el

Ministerio de Justicia, así como al estudiantado, que forman la cantera de futuros

profesionales del Derecho.

En los últimos dos años hemos desarrollando un Proyecto de “Fortalecimiento en

el sector jurídico del conocimiento y dominio de la CEDAW y otros instrumentos

internacionales de la ONU a favor de la mujer y la igualdad de género para apoyar

y contribuir a su aplicación en Cuba”, con el acompañamiento del Programa de Naciones

Unidas para el Desarrollo (PNUD). Con esta iniciativa damos cumplimiento

a una de las recomendaciones que el Comité de Expertas de la CEDAW realizara

a Cuba en el sentido de fortalecer “los programas de educación y capacitación, en

particular los destinados a los jueces, abogados y personal encargado de la aplicación

de la ley, con respecto a la Convención y su aplicabilidad en el derecho interno y con

respecto al significado y el alcance de la discriminación indirecta”.

Los resultados del proyecto han brindado importantes frutos: cientos de juristas han

recibido cursos de posgrado sobre “Género y Derecho”, se ha desarrollado el Diplomado

“Mediación, Género y Familia”, que ya transita por su segunda edición; se

han creado productos comunicativos, y en este curso académico hemos introducido

en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, el curso opcional de

pregrado “Género y Derecho” para los estudiantes de 2do año; lo que ha constituido

una experiencia sumamente enriquecedora. A la vez, nuevos desafíos han sido

identificados y se continuará reforzando el fortalecimiento de nuestras capacidades

para una más efectiva transversalización de género y contribuir a la implementación

de la CEDAW desde el sector jurídico.

XIII XIII


XI

Igualmente hemos desarrollado acciones de gran importancia en este ámbito con el

apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas, y la organización internacional

OXFAM.

Al compilar las ponencias para la publicación de estas memorias, no hemos podido

contar, con todas las presentadas en la Conferencia, pero sin dudas, se ha reunido

una muestra nutrida y representativa de estos apasionantes temas desde el Derecho,

enriquecidos con los aportes interdisciplinarios de otras ciencias sociales.

La compilación que se presenta sobre la IV Conferencia Internacional Mujer, Género

y Derecho es de gran relevancia. Hemos puesto todo nuestro empeño en brindar un

texto de calidad y pensamos que esta publicación servirá de impulso para mantener

y profundizar el trabajo emprendido en la esfera de la enseñanza y la investigación.

Con esta obra se abre la Colección de Libros de la Serie Justicia en clave de género, y se da

continuidad a otras tres colecciones de igual nombre dirigidas a fomentar la cultura

jurídica de la población desde un enfoque de derechos y de igualdad de género -ella

incluye la realización de folletos, plegables y afiches que contribuirán a una mayor

concienciación en género.

Este texto también se hace en el marco de las acciones que desarrolla el país para

dar seguimiento a la Campaña del Secretario General de las Naciones Unidas “Únete

para poner fin a la Violencia contra las Mujer”.

Agradecemos a todas y todos los que con tanta diligencia, entrega y esmero colaboraron

para que la IV Conferencia fuera una realidad y para que las ideas que la

animaron queden en este libro, financiado gracias a la contribución del Fondo de

Población de Naciones Unidas (UNFPA) como parte de la ejecución del Proyecto

de Cooperación Internacional “Género, Población y Desarrollo” del Centro de

Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas.

MsC. YaMila González Ferrer

Coordinadora de la iV ConferenCia. Compiladora.

SeCretaria de la Junta direCtiVa naCional

unión naCional de JuriStaS de Cuba


Presentación de la Federación

de MUJeres cUbanas

La Federación de Mujeres Cubanas y la Unión Nacional de Juristas de Cuba, se complacen

en presentar este libro fruto de la IV Conferencia Internacional Mujer, Género

y Derecho, prestigiada con la participación de figuras y personalidades destacadas de

este ámbito del saber provenientes de diversas naciones y de nuestro país.

Como tantas otras veces nos une el propósito de aportar al intercambio y a la reflexión

sobre la necesaria incorporación de la perspectiva de género en cada una de

las aristas de la sociedad, partiendo de las propias legislaciones e instrumentos jurídicos

internacionales, como mecanismo certero en la lucha por la igualdad de derechos

y oportunidades de mujeres y hombres.

Aun cuando es un tema que ha ido ganando cada vez más seguidores y calando en

la conciencia de las personas y los Estados, continúa siendo insuficiente y la realidad

mundial así lo demuestra. No son secretos el creciente auge de la pobreza, los femenicidios,

la desprotección legal del derecho de reproducción y a la maternidad, las

continuas guerras a las que son sometidas muchas naciones del mundo, la discriminación

de las mujeres en todos los ámbitos, la trata de personas y el comercio sexual

de los cuales son víctimas en su mayoría las mujeres y las niñas.

En Cuba no ha sido fácil alcanzar lo que hoy disfrutamos. En el año 1959 la realidad

de la mujer cubana distaba mucho de la que ostentamos en la actualidad. La discriminación

de la mujer, la escasa fuerza laboral femenina existente en el país, su baja

calificación, la ubicación en sectores laborales exclusivos y su desprotección legal,

eran los escenarios habituales en épocas pasadas.

XX


XX II

Desde el triunfo revolucionario la mujer cubana ha ido escalando peldaños en el

reconocimiento de sus derechos y hoy se le puede encontrar en todos los frentes

desempeñando y ocupando importantes posiciones. No obstante, todavía persisten

en la sociedad, patrones culturales machistas arraigados en la mentalidad de las

personas, que dificultan el camino hacia el pleno desenvolvimiento de mujeres y

hombres en total armonía.

Con la constitución en Cuba de la Federación de Mujeres Cubanas en 1960, como

mecanismo nacional para el adelanto de la mujer, se crearon las condiciones para favorecer

la incorporación femenina al trabajo asalariado, no solo como una necesidad

económica y social, sino como un punto de partida para lograr una real igualdad de

derechos y oportunidades.

Vilma Espín Guillois, nuestra eterna presidenta, reconocida mundialmente como

una de las defensoras más tenaces de los derechos de las mujeres, fue la primera en

introducir en el país, tanto en el medio académico como en el político, el enfoque de

género como concepto teórico metodológico y su aplicación en la práctica. Desde

siempre asumió y educó en los conceptos de igualdad de género.

El aporte y constancia de la FMC en su lucha por la plena emancipación de la mujer,

se ha reflejado también en lo legislativo. La Organización ha sido y es, un factor fundamental

en la iniciativa, proposición y materialización de las leyes en beneficio de la

mujer y la familia a lo largo de estos 52 años de creada, y ha influido decisivamente

en que la legislación cubana contemple una perspectiva diferente de las relaciones

hombre-mujer en la sociedad. Son muchos los ejemplos que se pudieran mencionar,

desde la propia Constitución de la República en 1976 hasta normas más específicas

en materia de Derecho de Familia, Laboral y Penal. En la actualidad continuamos

participando en el perfeccionamiento de diversas legislaciones a fin de garantizar que

no existan barreras legales que perpetúen la discriminación de la mujer.

Desde el punto de vista de la salud de la mujer ha sido determinante la atención a las

embarazadas, la institucionalización del parto, el establecimiento del aborto seguro

como servicio de salud, la prevención del embarazo en la adolescencia, la promoción

de la lactancia materna, la detección temprana del cáncer de mamas y cérvico uterino,

el programa de Maternidad y Paternidad Responsables, la atención a las adultas

mayores, entre otras.

En 1997 el Consejo de Estado de la República de Cuba promulgó con fuerza de ley,

el Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing, el primero

de este tipo en nuestro continente. Documento que implementa las políticas sobre la

mujer en Cuba y los compromisos y acciones de los Organismos de la Administración

Central del Estado, encargados de darle cumplimiento, y es desplegado en sus

90 artículos con enfoque de género.

La Organización ha contribuido a eliminar los vestigios de una cultura atrasada,

acerca de los roles de género, los perjuicios, las creencias erróneas, los estereotipos


sexistas tradicionales y los tabúes, al condenar toda forma de discriminación. Especial

atención ha brindado al fenómeno de la violencia de género con énfasis en

la familia. En este sentido desde 1997 crea y coordina con la participación de otras

instituciones y organismos vinculados al tema, el Grupo Nacional de Prevención y

Atención a la Violencia Intrafamiliar. Asimismo se ha promovido la ruptura de perjuicios

sociales que entorno a la mujer y al hombre se construyen. El proceso cubano

por la igualdad de la mujer, ha estado concebido desde el primer momento, por la

lucha de mujeres y hombres en busca de esa igualdad, que propicie las necesarias

transformaciones en la ideología y la cultura, al partir del hecho de que los prejuicios

y estereotipos por vencer están fuertemente arraigados en uno y otro sexo.

Mucho valor damos a encuentros como estos, que nos permiten intercambiar, debatir

sobre nuestras experiencias, obstáculos y retos. El enfoque de género es parte

sustantiva de la estrategia para luchar por un mundo mejor, por un sistema mundial

basado en la justicia social y la igualdad plena.

Nos encontramos en un momento de crisis económica internacional que afecta a

todos los seres humanos, pero sin dudas tiene gran repercusión para la población

femenina en muchos sentidos. Es un momento trascendental a su vez, en la consolidación

de la unidad latinoamericana, por la necesidad de formar un frente común

para defender el derecho a la libre determinación de los pueblos y el respeto a la

libertad de las naciones.

Este texto, expresión del profundo debate, del intercambio provechoso y la colaboración

recíproca, aportará al aprendizaje de cómo contribuir a la edificación de la

sociedad mejor a la que aspiramos.

MsC. sonia Beretervide dopiCo

miembro del SeCretariado naCional

federaCión de muJereS CubanaS

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GÉnero, derecHo Y discriMinación

¿Una Mirada MascUlina?

introducción

dr. raMiro avila santaMaría

eCuador

Escribir sobre género, siendo de sexo masculino, es un reto. Puedo entender la sospecha

y hasta la crítica al hombre que utilice de forma inadecuada categorías jurídicas

que han sido desarrolladas mayoritariamente por mujeres, en el contexto de opresión

y exclusión, que no lo sentimos de igual manera que ellas. También puedo entender

que nos expresemos desde una situación de privilegio en una sociedad patriarcal y que

las palabras puedan sonar falsas o mera retórica. Sin embargo, como explicaré más

adelante, estoy convencido que las luchas emancipatorias y liberatarias en contra de la

sociedad patriarcal competen a todos y todas, hombres y mujeres.

Las motivaciones para incursionar en estos temas del género y el derecho son varias.

Una de ellas es que soy una persona absolutamente inconforme con el rol que ha tenido

el derecho en la sociedad. Considero que, quizá de una manera inconsciente, hemos

contribuido a la construcción y a la consolidación de sociedades profundamente inequitativas.

Tener conciencia de que el derecho ha sido un instrumento para ello y que

hay que cambiar, requiere de teorías críticas. El género ha aportado al derecho teorías

importantes para develar la dominación y la exclusión. De ahí que si alguien pretende

buscar un mejor derecho, debe beber de las teorías relacionadas al género. Otra razón

es que la teoría relacionada al género está profundamente vinculada a la cotidianidad.

Uno puede experimentar sus postulados en la vida personal y social. La teoría de género

acaba siempre interpelando las relaciones personales, seamos hombres o mujeres.

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4

dr. ramiro aVila Santamaría

No pretendo darme de original en lo que viene, aunque tampoco quisiera ser tan

básico como para que no valga la pena leer este ensayo. El texto sistematiza las ideas

de varias autoras y autores y espero poder contribuir un poco más a la comprensión

de la relación entre el derecho y el género, la igualdad y la diferencia, y las estrategias

para combatir la discriminación.

El ensayo está dividido en cuatro partes, en la primerade ellos, que es introductoria y

hasta cierto punto elemental, se aborda el tema de género como categoría de análisis;

en la segunda se establece la relación entre género y derecho; en la tercera se hace un

análisis desde la perspectiva de género sobre el concepto jurídico de igualdad, que

es un principio y un derecho a la vez fundamental para comprender la inequidad y

la exclusión; y en la cuarta parte me atrevo a hacer una categorización de los feminismos,

las estrategias jurídicas que se han usado y los efectos que tienen en la lucha

contra la discriminación. Finalmente, se sintetizan las principales conclusiones a las

que llegamos después de tratar la temática.

Como se verá, utilizo algunos gráficos, sacados de Internet, agradezco a todas esas

personas que los hicieron y los colgaron, y cuyos nombres es imposible ubicar.

la categoría “género

Nunca se debe dar por hecho que los conceptos son claros. Mucho menos cuando

las palabras que se usan son ambiguas y tienen muchos significados, o cuando las

conceptos son apropiados por quienes producen desigualdad. Esto precisamente

sucede con la palabra y el concepto de género. La palabra, en efecto, tiene múltiples

acepciones. Al escribir este ensayo, entré en la página de Internet de la Real Academia

Española (RAE), puse la palabra género y me aparecieron 19 significados. Por

ejemplo, género humano, género musical, género gramatical, género literario, género

masculino o femenino y hasta género neutro. Esta constatación no es un dato menor.

Facilita muchas las confusiones.

El concepto de género también es ambiguo. Comencemos diciendo qué “no es”

género, como es usual encontrar en los escritos feministas sobre el tema. Género no

es sinónimo de sexo, es decir no es igual decir “soy hombre” que decir “soy macho”

o “soy masculino”. Puede una persona tener pene y ser feminista, gay, trabesti y no

ser masculino o macho. De igual modo, puede una persona tener vagina y ser profundamente

patriarcal. Sin embargo, no podemos negar que la relación entre sexo y

género es estrecha, pero de ninguna manera determinante. El sexo tiene relación con

una característica biológica y el género con un atributo culturalmente establecido.

Ambos pueden cambiar. El sexo puede cambiar con una operación y el género con

cierta adscripción a una identidad que puede no coincidir con el sexo.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

El género tampoco es sinónimo de mujer. Reducir la idea del género a un asunto

solo de mujeres es una forma de restringir el concepto y también restringir las potencialidades

de cambio social que puede tener la categoría. El género comprende a

hombres, mujeres, homosexuales, travestis, lesbianas y demás posibilidades identitarias.

Aunque no podemos negar que la categoría género ha sido estudiada y creada

por las mujeres. Pero ¿quién podría negar que cuando una mujer altera su rol de género

no afecta a los hombres que la rodean? Luego, el género no se aplica exclusivamente

a las circunstancias personales y sociales de las mujeres. El género no significa

feminismo y esta es quizá una de las confusiones más comunes que escuchamos. Al

comenzar mis clases de género, particularmente cuando las personas toman el curso

por razones no vinculadas con el contenido de la clase, estas, en específico las mujeres,

suelen decir que el género es una reivindicación de las feministas y, de paso, dicen

que las feministas son unas locas desubicadas. Sin duda las feministas son quienes

utilizan intensiva y cotidianamente la categoría para apreciar y denunciar la realidad,

pero esto no significa que existe una identidad entre la categoría y su militancia.

El feminismo es un movimiento social que lucha contra la cultura patriarcal. Una

herramienta de su lucha es el uso de la categoría de género para sus análisis. Decir

feminismo, de forma genérica, como veremos más adelante, tampoco es lo más adecuado.

Hay muchos feminismos y no todos son compatibles entre sí.

El género es una categoría de análisis que aporta nuevas luces para apreciar problemas

viejos y entender críticamente las relaciones sociales y políticas. Por el género

se atribuyen funciones a las personas. “Las funciones de género son aquellas conductas,

tareas y responsabilidades que una sociedad considera apropiadas para los

hombres, las mujeres, los niños y las niñas.” 1

Siguiendo a María Viveros Vigoya 2 , la categoría género se aplica en todo ámbito de

la vida. Me referiré, brevemente, a los ámbitos (1) simbólico, (2) normativo, (3) institucional,

(4) subjetivo y (5) político (figura 1).

Ámbito simbólico

El ámbito simbólico tiene relación con la creación de mitos, que son constitutivos

y estructurantes de una cultura. En los mitos, en todos sin excepción, podemos encontrar

caracterizaciones y determinaciones de las personas.

1 Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, Por qué el género, en

http://www.fao.org/gender/gender-home/gender-why/es/

2 Mara Viveros: “Notas en torno a la categoría analítica de género”, en Ángela Inés Robledo y Yolanda

Puyana Villamizar (compiladoras), Ética: masculinidades y feminidades, Centro de Estudios Sociales,

Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2000, pp. 56 - 85.

5


6

Figura 1. La categoría de género en los diferentes estados de la vida.

dr. ramiro aVila Santamaría

Por ejemplo el mito bíblico de Adán y Eva es uno de los mitos fundadores de las

religiones judeo-cristianas, que es parte de la creación del universo, del mundo y de

los seres humanos. Dios, después de haber creado el universo, al final, hace su creación

más sublime, que es la creación de los seres humanos. Primero, crea al hombre

y, después, de su costilla, crea a la mujer. Este y esta viven en el paraíso terrenal, en

donde tienen todo lo necesario para su subsistencia y cuya única restricción es no

tomar fruto del árbol prohibido. Todo marcha relativamente bien hasta que a Eva se

le ocurre transgredir la norma. Se dice que fue tentada por la serpiente y que tomó el

fruto, que era una pobre manzana (figura 2). Al ser mordida la manzana por la mujer,

quien convida al hombre, y al percatarse dios del quebrantamiento de la norma, éste

no tolera la desobediencia y expulsa al hombre y a la mujer del paraíso, condenando

al hombre a trabajar con el sudor de la frente y a la mujer a parir con dolor.

Figura 2. Mito bíblico de Adán y Eva.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

El mito, sin mucho analizar, nos da ya un valor relacionado con la mujer: es secundaria

(sale de una costilla, que es el cuerpo principal), y es mala porque desobedece.

Desde el lado de género, podría hacerse una lectura diferente. La mujer es la persona

que tiene curiosidad, ansia de sabiduría, no se somete, no es conforme, se rebela,

busca lo mejor, tiene derecho a aspirar comprender el por qué de las reglas y el por

qué dios prohíbe.

Otro mito, también relacionado con una de las religiones judeo-cristiana, tiene que

ver con la Virgen María (figura 3). Junto a este texto, podemos ver a la Virgen Dolorosa,

que ha sido particularmente importante en mi formación juvenil. La entrada

de la Virgen en la vida de una persona que estudió en un colegio católico, estuvo

llena de ritos. Uno de ellos fue la entrega de nuestra madre biológica a esta madre

simbólica, en el altar y durante una misa. Había una oración que normalmente la

rezábamos todas las mañanas, cuando le visitábamos antes de iniciar las clases, que

era el “Oh Madre Dolorosa”. También teníamos que rezarlo más de una vez cuando

los padres, en confesión, nos mandaban como penitencia cuando decíamos pecados

del calibre de “masturbación”.

Figura 3. Mito de la Virgen María.

Al final del colegio, cuando uno estaba cerca de graduarse, como pocas personas en

la ciudad, teníamos el privilegio de arrodillarnos frente al cuadro, cara a cara, y prometerle

fidelidad. Qué decir del himno, que se cantaba cada 20 de abril y de la historia

del milagro que nos reiteraban cada año: la virgen llora en el cuadro y lloró de verdad

ante unos estudiantes, como nosotros, pecadores e incrédulos, por nuestros pecados.

De hecho, cada espada que le atraviesa el corazón de la pobre virgen, es cada uno de

los pecados nuestros. Al final, la pobre era acribillada con miles de espadas que cotidianamente,

en nuestras miserias y con nuestra lascivia de adolescente, le propinábamos.

7


dr. ramiro aVila Santamaría

Y ahí estaba nuestra imagen de mujer perfecta, divina, irreprochable: virgen, pura y

sacrificada. Después, inconscientemente, con ese patrón que se reflejaba en nuestras

madres biológicas, buscaríamos novia y esposa. ¡Qué difícil tarea soportar a un hombre

con estas expectativas de mujer!

Otro mito poderosísimo, que ya tiene algunos años influyendo, particularmente en

las mujeres, es el de la Barbie (figura 4). La Barbie no solo es una muñeca a la que

se le puede cambiar de ropa o peinar, también determina los modelos de belleza:

flaca, blanca, rubia, delicada, todo lo contrario a lo que natural y espontáneamente

es cualquier ser humano. Además, la Barbie tiene una forma de vida muy adaptada a

nuestro sistema económico: acumula vestidos, se pasa peinando, tiene carro deportivo,

motocicletas, casas lujosas, mascotas, joyas y mil accesorios que solo pueden

tener las personas más privilegiadas del sistema. En el mundo de la Barbie no hay

fealdad ni pobreza. Este modo de vida basada en una forma de belleza y en una manera

superficial de existir, va moldeando nuestras expectativas y nuestros sueños. Es

un mito, porque esta aparente perfección no existe.

Figura 4. Mito de la Barbie.

Sin embargo, la aspiración de ser como una Barbie y tener su ritmo de vida sí existe.

Con ese patrón, al mirarnos en el espejo no vemos una Barbie y si miramos lo que

nos rodea tampoco encontraremos a un Kent ni una casa llena de lujos. La distancia

entre el sueño y la realidad genera una terrible frustración.

Por último un mito más, el de la Caperucita Roja (figura 5). La Caperucita es una

niña que se caracteriza por ser cándida y obediente. Su madre le ordena llevar una

canasta de comida a su abuelita que está en cama y seguramente enferma. Su madre

le advierte que el bosque es peligroso y que no debe distraerse. Sin embargo, la


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Caperucita no puede discernir el peligro y habla con el lobo, y también se distrae en

el camino. Sin darse cuenta, la Caperucita le informa al lobo sobre su abuela, quien

se adelanta al lugar y planea comer tanto a la abuela como a la Caperucita. Al final,

un hombre, leñador, rescatará a la abuela y a la niña.

Figura 5. Mito de la Caperucita Roja.

Solo con estos mitos, unos bíblicos y otros más mundanos, podemos visualizar lo

que el sistema patriarcal considera que es lo que debe ser una mujer: secundaria,

encarnación del mal (Eva), pura, sacrificada, casta, entregada incondicionalmente

(Virgen María), bella, materialista, flaca, delicada (Barbie), ingenua al punto de la

estupidez, incauta, distraída, confiada (La Caperucita). Este es el mensaje que, por

varios medios, el sistema patriarcal va determinando los roles de las mujeres. Los

mitos son plasmados hábilmente por las normas morales y jurídicas, y reproducidas

por las instituciones.

Ámbito normativo

En el aspecto normativo, se interpretan los mitos y los símbolos, y se define lo que

es ser mujer/hombre, lo que se debe hacer y lo que se espera que sean y hagan las

mujeres y los hombres. En otras palabras, se norma la conducta y la identidad de las

personas. Así, por ejemplo, mediante la religión y la imagen de la virgen, a las mujeres

se les exigirá recato en su vida sexual; la educación promoverá el rol de madre abnegada;

la ciencia demostrará que las mujeres son emocionales; el derecho destacará

el rol de víctima indefensa o provocadora. Para enfatizar todas estas exigencias, los

medios de comunicación masiva, mediante las propagandas, las series de televisión y

las películas, definitivamente marcarán los roles exigidos por la sociedad patriarcal. 3

3 “Sobre la demostración en el mundo filosófico y científico de la supuesta superioridad masculina”,

en Simone de Boeauvoir, Le deuxième sexe, Gallimard, Paris, 1976.


10 10

institucional

dr. ramiro aVila Santamaría

En el aspecto institucional, la sociedad se organizará de tal forma que propicie el

ejercicio de un rol. Promoverá el rol de madre, por ejemplo, en el trabajo con la

regulación del permiso de maternidad exclusivo o preferente para las mujeres; promoverá

el rol de hombre fuerte inhibiendo a las mujeres para que ejerzan actividades

militares que requieran el tradicional ejercicio de la virilidad, como el uso de armas y

estar en el frente de batalla.

Una de las instituciones más importantes, que es considerada como la célula de

la sociedad, es la familia (figura 6). La imagen de familia patriarcal ideal, que es la

conformada por una pareja heterosexual, con un hijo y una hija, además con una

mascota, y todos felices, es transmitida en los textos escolares, en las propagandas de

pañales, refrigeradoras y hasta de autos, en el ideal de sagrada familia de la biblia, en

la regulación del código civil y en las formas cotidianas de aprendizaje. En la vida real

nada más lejano: madres/padres solteros, hijos que viven con sus abuelos, parejas

homosexuales, hijos que viven con madrastra, niños/niñas abandonadas, maltrato

infantil, abuso sexual…

Figura 6. Familia patriarcal ideal.

Lo propio podemos decir de la escuela y el rol diferenciado de niños y niñas (unos

juegan fútbol y otras conversan), de profesoras y profesores; de la calle, en la que

unos se permiten piropear a otras; del derecho y de la justicia, que determina identidades,

negándolas o afirmándolas.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

subjetivo

Todo el aparataje cultural simbólico, normativo y la organización social acabará

construyendo las identidades. ¿Cómo se mira una persona en el espejo? (figura 7)

Realmente uno no mira lo que es sino lo que otros dicen que somos, tal como dice

la canción Cuerpos, de Pedro Guerra 4 :

Lo que ves en el espejo no te gusta.

Tus labios no te gustan, es grande tu nariz.

El espejo son los otros que te miran.

Habitas el espejo y él decide por ti.

Lo que muestras no eres tú ni lo que eres, nos muestras lo que piensas que otro espera

de ti y no das nunca la talla que te piden y el espejo se rompe y te vuelve a pedir.

Y al fin lo que ves ya no dice de ti.

Te buscas y no llegas.

No sabes al fin si eres tú la que ves.

Te miras y no encuentras.

Lo que ves en el espejo es lo que piensas

que quieren los que miran,

lo que esperan de ti.

Y te miras al espejo y no te encuentras.

El espejo es la cárcel que te vuelve infeliz.

Figura 7. Construcción de ideales.

4 http://www.musica.com/letras.asp?letra=1559055

11


12 12

Político

dr. ramiro aVila Santamaría

En el ámbito político, se habla de las relaciones de poder. La categoría género nos ayuda

a desenmascarar la relación opresión/sumisión, propio de una organización social

vertical y violenta. Por el género se puede mirar críticamente la concepción del poder y

su fundamentación. Esta organización social se llama “patriarcado” (figura 8).

Figura 8. El patriarcado. Características.

El patriarcado, según Alda Facio y Lorena Fries 5 , es un sistema histórico de dominación

de lo masculino a lo femenino, en el que se subordina y se priva a quienes se

les atribuye características femeninas del acceso al ejercicio de derechos. El sistema

patriarcal, que se caracteriza por ser vertical y reproducirse cotidianamente y a través

de cualquier manifestación del poder, se basa en la desigualdad y en la exclusión.

El sistema patriarcal es androcéntrico. Esto es, que toda la organización familiar,

social y política gira alrededor de lo masculino y desde su punto de vista. La palabra

del hombre adulto es incuestionable, atiende las necesidades del “ser humano” e

invisibiliza la palabra de otras diversidades, como las de las mujeres, indígenas, discapacitados,

niños y niñas y más. Por ello, como afirman Facio y Fries, el lenguaje

es gínope. Así como el lenguaje invisibiliza a lo femenino y a la mujer, lo hace la

historia, el derecho, la literatura, las instituciones, el estado.

La organización social patriarcal está íntimamente ligada con la colonización (en el

siglo xV) y la colonialidad (en el siglo xxi). Basta mirar los orígenes de nuestro estado

moderno para tener alguna explicación de la estructura vertical y violenta de nuestra

sociedad. En primer lugar, la espada, que simboliza la fuerza de las armas y la organización

militar. En segundo lugar, la cruz, que simboliza el uso de la religión y la

organización clerical (figura 9).

5 Alda Facio y Lorena Fries: “Feminismo, género y patriarcado”, en Lorena Fries y Alda Facio (compilación

y selección), Género y Derecho, LOM Ediciones/La Morada, Chile, 1999, pp. 44-47.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Figura 9. Orígenes del patriarcado.

Tanto el uno como el otro fueron y son verticales y también violentos. La estructura

de las fuerzas armadas y de la iglesia tienen muchas semejanzas: en la cabeza está

un hombre, las mujeres nunca han podido ejercer el liderazgo por impedimentos

machistas, se imponen las decisiones por la fuerza o por la fe, pero nunca por la deliberación.

Los dos sistemas son violentos, ambos a su manera provocaron muertes

reales y simbólicas, y despreciaron todo lo que no era considerado civilizado o católico.

En la violencia simbólica, la estructura militar y las iglesias se construyeron sobre

la estructura social, política y espiritual de nuestra cultura indígena. Literalmente

“sobre” templos indígenas, como queriendo enterrar todo lo pasado por salvaje, por

ignorante, por primitivo.

Así que cuando se habla dedescolonizar” o “decolonizar” 6 , como se quiera, lo que

se pretende también es eliminar la organización patriarcal. En todas estas dimensiones

y ámbitos se puede apreciar que la categoría género nos puede ayudar a mirar

críticamente la cruda realidad exclusión y dominación.

Atrás de la retórica liberal, que nos pregona los derechos, la igualdad, la libertad y la

fraternidad, tenemos discriminación, opresión y violencia. Los avances de la teoría

creada a partir del género, nos permite mirar críticamente otras formas de dominación/opresión,

tales como las étnicas, las etáreas y demás. También, el género

permite mirar la realidad cotidiana y la realidad global, así como apreciar la violencia

doméstica, valorar formas de trabajo excluyente en las maquilas, el feminicidio y la

pornografía. Pero quizá lo más importante es que, pudiendo encontrar por todo lado

violaciones a los derechos humanos, la categoría nos invita a buscar formas emanciapatorias

de vida, relacionamiento y de estructura social. El género, como no podía

ser de otra manera, también es útil para analizar, crear, interpretar, valorar, impugnar,

reivindicar el derecho y su aplicación, que es de lo que me ocuparé seguidamente.

6 Véase sobre las diferencias entre descolonización y decolialidad, y las implicaciones en el pensamiento

y en el estado, Catherine Walsh, Interculturalidad, Estado, sociedad. Luchas (de)coloniales de nuestra época,

UASB-Abya Yala, Quito, 2009.

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14 1

el género en el derecho

dr. ramiro aVila Santamaría

El derecho no es y nunca ha sido neutro. Como toda obra humana, tiene la marca

de quien la crea. Se podría caracterizar al derecho desde la ideología (liberal, social,

cultural), desde los intereses de quienes lo crean y aplican (burgués, empresarial, propietario,

obrero), y desde muchas categorías más. El derecho, desde el género, tiene la

huella masculina. La mano del hombre se aprecia en todas y cada una de las normas

en el derecho de la modernidad (figura 10). Este tiene, pues, sexo y es masculino.

¿Por qué las mujeres fueron consideradas personas incapaces de administrar bienes?

¿Por qué las mujeres no fueron consideradas ciudadanas sino hasta bien entrado el

siglo xx? Esto en cuanto a esas dos categorías importantes del derecho. En cuanto a

su aplicación, ¿por qué las mujeres ganan menos que los hombres? ¿Por qué hay más

hombres que mujeres en puestos de decisión y dirección? ¿Por qué la institución de

la maternidad en el derecho laboral acaba determinando el rol materno en la mujer

y privando del rol de cuidado al hombre? Sin duda, porque el derecho es construido

y aplicado desde la perspectiva masculina.

Figura 10. La huella masculina en el derecho moderno.

Para demostrar que el derecho es masculino, debemos antes analizar una de las

características de la sociedad colonial y patriarcal: el dualismo. Luego, creo que será

evidente la conclusión. El sistema colonial clasifica, a nivel mundial, por ejemplo,

Los países del “norte” global se industrializan y se tecnifican y los países periféricos

aportan con materia prima y fuerza de trabajo barata 7 ; los ciudadanos y los desviados

peligrosos; los países que acunan el terrorismo y los democráticos (que mediante la

guerra promueven los valores de occidente), a nivel de estado define, los extranjeros

y los nacionales, los empresarios y los trabajadores, los citadinos y los campesinos, el

trabajo productivo y el reproductivo, el trabajo manual y el intelectual.

7 Aníbal Quijano: “Colonialidad del poder y clasificación social”, Journal of World Systems Research, VI, 2,

Summer/Fall, Special Issue: Feschist for Immanuel Wallerstein, Part I (en http://cisoupr.net/documents/jwsr-v6n2-quijano.pdf,

visita enero 2011), pp. 342-382.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Quien tiene la capacidad de clasificar y de determinar lugares e identidades, tiene

poder y coloniza. En la ciencia, el mundo occidental se caracteriza por clasificar, separar

y despedazar para investigar; así, en la química se separan todos los elementos,

se describe y se intenta llegar hasta la última partícula; en la medicina, el cuerpo se

descompone (se despedaza iba a decir, pero sonaba fuerte), ya sea muerto o vivo,

se corta, se saca, se sutura, se cierra, se desangra; en el proceso, se tortura a la persona

para encontrar la verdad y confirmar la acusación oficial.

Desde el género, la clasificación se reduce a: hombre y mujer, macho y hembra,

masculino y femenino. No hay más posibilidades de identidad oficial y este mensaje

reductor lo encontramos por donde vayamos y hasta lo justificamos. El baño es un

buen ejemplo. Hace no mucho tiempo el baño de hombres no tenía adecuaciones

para poder cambiar pañales. Siempre me pregunto cómo resolver el conflicto de a

qué baño ir cuando una persona es travesti, homosexual, transgénero o cualquier de

las más de treinta variaciones que existen sobre la identidad sexual. Cuando uno llena

el sin-número de formularios que hay que llenar en las oficinas, en los consulados, en

los registros de hotel, en las solicitudes-de-cualquier-cosa, uno tiene que adaptarse a

las clasificaciones, comenzando por sexo, pasando por el estatus civil, la edad, trabajo,

y terminando en el número de identificación. Al final, la persona pasa a formar

parte de un número en una estadística y pierde de alguna manera su humanidad. El

sexo nos encarcela en un mundo de determinaciones.

Las diferencias no solo son descripciones de características físicas sino también

de comportamientos (tabla 1). Cuando alguien nombra mujer, mil características

se vienen a la cabeza. Si yo pido a cualquier persona que dibuje a una mujer, muy

posiblemente le pondrá vestido y pelo largo. Si yo pido que describa a una mujer,

seguramente me dirá que es una persona que es sensible, toma decisiones regidas

por el corazón, necesita de cuidado, es un ser social que tiende a hablar más de la

cuenta, que le gusta estar en la casa, que es su lugar natural, y que si tiene dinero lo

gasta en cuestiones innecesarias. En cambio, si se piensa en un hombre, en el dibujo

tendrá pantalones y pelo corto; entre sus cualidades estará ser calculador, cerebral,

independiente desde pequeño y mucho más en la adolescencia, pasará tiempo en la

calle cuando socialice, su espacio natural será el trabajo y tiene que ser un macho

productivo y mantenedor del hogar. Si alguien cree esto o mira a su alrededor y

encuentra estas características unas más acentuadas que otras, entonces será porque

vive en la típica sociedad patriarcal.

Tabla 1. Dualismos

Mujer Hombre

Irracional Racional

Emocional Cerebral

Dependiente Independiente

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16 1

dr. ramiro aVila Santamaría

Al momento tenemos la clasificación (hombre y mujer), las características y atributos

que la sociedad patriarcal les otorga (racional y emocional), y ahora veamos la representación

social que se deriva de la clasificación (tabla 2). Ante los mismos hechos,

la lectura es distinta dependiendo del rol que se espera de la persona. Menciono algunos

ejemplos escritos por Joan Williams. 8 En el espacio laboral, tradicionalmente

un espacio público, en el que se espera que estén solo hombres, una foto familiar en

el escritorio de la mujer significa “¡Mmm! Su familia estará antes que su carrera!”;

en el del hombre, “Ah! Un padre sólido, consciente de sus responsabilidades”. No

está en su puesto de trabajo, él: “debe estar en una reunión”; ella: “debe estar en el

baño”. Almuerzo con el gerente, él: “seguro que le van a ascender”; ella: “seguro

que son amantes”. Viaje de misión o al exterior, él: “es bueno para su carrera y una

oportunidad”; ella: “¿Qué dirá su marido?”. La persona contrae matrimonio, él: “se

va a estabilizar y va estar más tranquilo”; ella: “pronto se embarazará, será más caro

para la empresa si pide permiso de maternidad y finalmente se irá”. Lo que la gente

se representa en su cabeza, inconscientemente, en el trabajo, lo podríamos replicar

en cualquier espacio social, como la familia, la escuela o el deporte.

Tabla 2. El género define realidad y valores

Mujer

Hombre

Foto en el escritorio Familia importante Responsable

Desorden Negligente Ocupado

Hablar con colegas Chisme Reunión

No está en su puesto de trabajo Está en el baño Reunión

No está en su oficina Está de compras Reunión

Aluerzo con el jefe Romance Ascenso

Los dualismos y sus valoraciones que suceden en lo cotidiano, se reproducen cuando

se conceptualiza el derecho y se hacen las leyes (tabla 3). Un lugar común, cuando

se aprende la disciplina, es que nos digan que el derecho es racional, abstracto y

universal. Hasta se justifican estas características afirmando que, de otra manera,

serían normas discriminatorias. Es decir, si el derecho fuera emocional, concreto, con

dedicatoria y particular, perdería sus cualidades de regulación justa y hasta se afirmaría

que esto era precisamente lo que sucedía en los regímenes autoritarios y se debe

evitar. Si uno mira las características de lo masculino, en una sociedad patriarcal, y

de lo femenino, y lo extrapola a las características del derecho, concluiríamos que

este tiene las mismas características masculinas. En consecuencia, el Derecho está

sexualizado y es masculino.

8 Joan Williams, “Igualdad sin discriminación”, en Ramiro Avila Santamaría, Judith Salgado y Lola Valladares,

El género en el derecho. Ensayos críticos, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, UNIFEM,

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Quito, pp. 280-281.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Tabla 3. Derecho sexualizado

Mujer Hombre

Emocional Racional

Concreto Abstracto

Particular Universal

Al dualismo, le sigue espontáneamente la jerarquía (tabla 4). Una vez establecidas las

diferencias entre dos opuestos, uno de ellos tiene un valor superior y otro inferior.

“Del mismo modo en que los hombres han dominado y definido a las mujeres, un

lado de los dualismos domina y define al otro. Así, lo irracional se define como la

ausencia de racional; lo pasivo es el fracaso de lo activo; el pensamiento es más importante

que el sentimiento; la razón tiene prioridad sobre la emoción.” 9

Tabla 4. Derecho jerarquizado

Mujer

Hombre

Sometido Domina

Emocional Óptimo lure

Dependiente Independiente

Privado/casa Público/trabajo

Consumo Producción

Entonces, lo femenino es negativo y hay que evitarlo; lo masculino es positivo y

hay que promoverlo. Pensemos, por ejemplo, en la persona trabajadora ideal, desde

la perspectiva patronal: alguien que tiene todo el tiempo del mundo para dedicar al

trabajo, pues es independiente en el manejo de este (no está vinculado al tiempo de

cuidado), no tiene que consultar para comprometerse, porque es dueño del espacio

público familiar, es especializado en las actividades productivas. Estas son las cualidades

de un hombre trabajador. En cambio, las mujeres están vinculadas a los hijos

e hijas y sus circunstancias (si se cae en la escuela, llamarán a la madre), tendrá que

cuidar o encontrar quien cuide a los hijos si tiene que trabajar tiene que pedir permiso

si hace actividades extra-laborales.

El ser humano público tiene características masculinas. La idea que sintetiza esta

noción se llama optimo iure, que es la imagen del ser humano ideal a la que toda

persona, hombre y mujer, niño o niña, tiene que aproximarse lo más posible si es que

quiere tener éxito en una sociedad patriarcal.

9 Frances Olsen: “El sexo del derecho”, en Ramiro Avila Santamaría, Judith Salgado y Lola Valladares,

El género en el derecho. Ensayos críticos, ob. cit., p. 139.

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1

dr. ramiro aVila Santamaría

El óptimo iure es un hombre, blanco, rico, heterosexual (figura 11). Cuando uno mira

las constituciones de cualquier país con tradición continental europea del siglo xix,

encontrará características como esta: “Para ser ciudadano se requiere: 1. ser católico;

2. saber leer y escribir; 3. ser casado o mayor de veintiún años”, y para ser miembro

del senado: “tener una propiedad raíz libre de cuatro mil pesos, o una renta anual de

quinientos pesos.” 10 En inglés se utiliza la sigla “WASP” que, en español, significa

“blanco, anglosajón, sexista y puritano”.

Figura 11. Características ideales del ser público.

De hecho, los dos conceptos claves del derecho son precisamente la ciudadanía en

el ámbito público, y la capacidad en el ámbito privado (figura 12). Por la ciudadanía

se tiene la titularidad de los derechos políticos y por la capacidad la titularidad de

los derechos patrimoniales, ambos vitales para poder sobrevivir en un sistema social

liberal. Los dos conceptos, por otro lado, nacen y permanecen como categorías

excluyentes. En la ciudadanía la lucha ha sido por ampliar a otros colectivos y al momento

se les niega a los extranjeros. Lo propio sucede con el concepto de capacidad.

Las mujeres fueron ciudadanas en la primera mitad del siglo xx y capaces a finales

del siglo pasado. El primer concepto fue regulado por la Constitución, y el otro por

el Código Civil, los que otorgaban a ciertos hombres la posibilidad de ser actores

protagónicos y exclusivos en la vida pública y en la vida privada. Ceder estos espacios

únicamente masculinos solo se logró a golpe de luchas constantes y cotidianas.

El derecho masculino lo podemos detectar en todas las normas jurídicas del sistema.

En unos casos las normas masculinas son evidentes, como aquella del Código Civil

(art. 20), que hace universal la palabra hombre y particular la palabra mujer: “Las palabras

hombre, persona, niño, adulto, adolescente, anciano y otras semejantes, que en

su sentido general se aplican a individuos de la especie humana, sin distinción de sexo,

se entenderán comprender a ambos sexos en las disposiciones de las leyes, a menos

que, por la naturaleza de la disposición o el contexto, se limiten manifiestamente a uno

solo. Por el contrario, las palabras mujer, niña, viuda y otras semejantes, que designan

el sexo femenino, no se aplicarán al otro sexo, a menos que la ley las extienda a él

expresamente.”

10 Federico Trabucco, “Constitución de 1869”, en Constituciones de la República del Ecuador, Editorial Universitaria,

1975, artículo 10 y artículo 21, Quito, pp. 201-203.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Figura 12. Conceptos que nuclean el Derecho.

En otros casos, utilizando adecuadamente metodologías críticas de análisis del derecho 11 ,

se pueden encontrar las necesidades y perspectivas masculinas en las normas. En un

ejercicio de investigación en una clase degénero y derecho”, encontramos normas

relacionadas a la mujer y la participación de utilidades en la ley laboral, la impunidad

para la autoridad familiar masculina cuando se trata de delitos relacionados a la

correspondencia en la ley penal, la mujer que se presume que no trabaja en la ley de

naturalización, la mujer casada incapaz en la ley comercial, la administración ordinaria

que se presume la ejerce el hombre en la sociedad conyugal de acuerdo a la ley

civil, y así podríamos enumerar cientos de normas. 12

Joan Williams, por su parte, deconstruye algunas normas jurídicas y demuestra que

fueron hechas desde las necesidades de los hombres. Así, por ejemplo, la legítima

defensa, que presupone que es un acto de violencia entre dos hombres, que se pelean

en la calle o en un espacio público, que tienen igualdad de armas y en donde la

violencia se produce en el instante. Pero qué pasa si es que la violencia se produce

en el ámbito doméstico, entre dos personas que tienen distintos niveles de fuerza, en

donde la violencia no es inminente sino sistemática y prolongada en el tiempo. La

interpretación tradicional de la legítima defensa no cabe para justificar la necesidad

de la agresión para repeler la violencia que sufre una mujer en el hogar.

Por ello, el estándar, desde la perspectiva de género, debe cambiar: actual no es la

violencia del momento sino que es la que se viene arrastrando desde el pasado hasta

el presente que genera acumulativamente la necesidad de la agresión; la proporcionalidad

debe medirse en función de la posibilidades de defensa de la mujer: la única

forma de defenderse es cuando el hombre está dormido, de lo contrario, la mujer

siempre acabaría siendo víctima. En cuanto a la aplicación, si la ejecución de una

medida de protección a la mujer es realizada por un hombre, es muy fácil preveer, en

la lógica de solidaridad de género, que será un obstáculo para el cabal cumplimiento

de una orden judicial. Por ejemplo, en los casos de violencia doméstica, cuando una

mujer tiene una boleta de auxilio, que le entrega a un oficial de policía que es hombre,

11 Alda Facio: “Metodología para el análisis de género del fenómeno legal”, en Ramiro Avila Santamaría,

Judith Salgado y Lola Valladares, ob. cit., pp. 181-224.

12 Ramiro Avila Santamaría: “Crítica al derecho y a la facultad de jurisprudencia desde el género”, en

Ramiro Avila Santamaría, Judith Salgado y Lola Valladares, ob. cit., pp. 240-248.

1


20 20

dr. ramiro aVila Santamaría

en el camino este –posiblemente también un hombre maltratador en su hogar– desestimulará

el uso de la boleta, afirmando que “es mejor reconciliarse, para qué hacer

tanto problema, de gana le acusa al marido, quién le va a mantener, por qué dividir

a la familia, marido es y eso sucede hasta en los mejores hogares, es peor el remedio

que la enfermedad” y mil formas de negar y justificar el daño.

En suma, que el derecho es masculino (figura 13) se demuestra porque ha sido elaborado

por hombres, desde la necesidad y las perspectivas de los hombres, tiene el

lenguaje de los hombres y, en últimas, es aplicado por los hombres. De ahí que podamos

presumir que el derecho y la ley provocará situaciones de discriminación.

Figura 13. Características del derecho masculino

la discriminación por género y el derecho

El derecho al ser masculino genera dos consecuencias inevitables: discriminación

de iure y de facto (figura 14). De iure porque el derecho, al ser dual y jerarquizado,

establece en sus normas un trato desigual que termina restringiendo, limitando o

anulando los derechos de las mujeres. De facto porque en su aplicación beneficia

y favorece a los seres humanos que tienen características masculinas. ¿Pero cómo

puede suceder esto en estados y democracias constitucionales de derecho? Para entender

este fenómeno, conviene analizar con detenimiento la categoría igualdad, que

viene siendo usada y proclamada jurídicamente desde el siglo xViii.

El concepto de igualdad, como cualquier otra categoría jurídica, puede ser entendida

de muchas maneras. La mayoría de las formas de comprender la igualdad, paradójicamente

son discriminatorias. De hecho, desde una perspectiva histórica, la igualdad

ha sido entendida de tal forma que ha promovido y ha escondido la discriminación.

Por esta razón, no es difícil ser escéptico y es factible asumir que la “igualdad” es

una falsa promesa y hasta podría pensarse que ha legitimado la dominación.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Williams ejemplifica algunos casos en los que, invocando la igualdad, se han acentuado

diferencias discriminatorias. 13 Para explicar esta paradoja, Luigi Ferrajoli nos

da luces sobre la conceptualización compleja de la igualdad. Para ejemplificar los

modelos conceptuales sobre igualdad, Ferrajoli utiliza la categoría de género, “a causa

de su carácter originario e insuperable, como una diferencia paradigmática, en el

sentido que ella ofrece el paradigma idóneo para iluminar las restantes diferencias de

identidad (de lengua, etnia, religión, opiniones políticas, y similares) en oposición a

las desigualdades.” 14 Son cuatro modelos los que desarrolla el maestro italiano.

Figura 14. Consecuencias del derecho masculino.

indiferencia jurídica de las diferencias

En este modelo, “las diferencias no se valorizan ni se desvalorizan, no se tutelan ni se

reprimen, no se protegen ni se violan. Simplemente se las ignora.” 15 Cuando no hay

regulación, se impone el interés de la persona más fuerte (figura 15). Cuando existen

dos personas o dos grupos humanos y el otro no lo considera, entonces simplemente

no hay relación. La invisibilización es una de las peores formas de trato. Con

la invisibilización, se genera insensibilidad y el mal trato, el dolor, el sufrimiento, la

exclusión no tienen forma de ser superadas. En el caso de las relaciones entre hombres

y mujeres, en una sociedad patriarcal, se concretan en una sumisión al poder

masculino y en una imposibilidad de transformación. En todo el siglo xVii, xViii, xix

y en la primera mitad del siglo xx, la situación de la mujer y las diferencias, no fueron

tomadas en cuenta y el poder patriarcal mató, torturó, discriminó y no consideró las

vidas de las mujeres en absoluto. Cuando no hay prohibición, de acuerdo al ideario

liberal, simplemente se podía actuar.

13

Joan Williams: “Igualdad sin discriminación”, en Ramiro Avila Santamaría, Judith Salgado y Lola

Valladares, op. cit., pp. 257-262.

14

Luigi Ferrajoli: “Igualdad y diferencia”, en Derechos y garantías. La ley del más débil, Editorial Trotta,

Madrid, 2003, p. 73.

15

Luigi Ferrajoli: op. cit., p. 74.

21 21


22 22

Figura 15. No regulación. Ley del más fuerte.

diferenciación jurídica de las diferencias

dr. ramiro aVila Santamaría

Este segundo modelo de consideración de la igualdad y de las diferencias, “se expresa

en la valorización de algunas identidades y en la desvalorización de otras y, por tanto,

en la jerarquización de las diferentes identidades”. 16 Este es típico concepto de igualdad

formal (figura 16), basado en la idea de que “hay que tratar igual a los iguales y

diferente a los diferentes”. Hombres y mujeres son diferentes y hay que tratarles en

consecuencia. Si a los hombres les corresponde el espacio público y a las mujeres

el espacio privado, entonces cualquier intromisión en sus ámbitos deben ser corregidos.

En el ámbito étnico, por ejemplo, significó que a los afrodescendientes se les

reguló mediante la ley civil como si fueran bienes, bajo el régimen de propiedad; y

a los blancos se les aplicó el régimen de libertades establecido en el derecho constitucional.

El extremo de esta forma de concebir la igualdad y las diferencias se llama

apartheid. Cuando se habla de apartheid no solo hay que imaginarse la segregación de

un espacio dentro de las ciudades para un grupo étnico privilegiado y otro marginal,

como sucedió en Sudáfrica, sino también en lo que ocurre en cualquier ciudad moderna,

en donde encontramos zonas “civilizadas” y zonas “salvajes”, que pueden ser

barrios residenciales, amurallados, con todos los servicios públicos, y barrios tugurios,

sin servicios y violentos respectivamente. De igual modo, existe apartheid cuando

la vida familiar es violenta y abusiva y los mismos actores tienen un rol diferente

cuando se desenvuelven en espacios públicos. En unos espacios el estado protege

derechos y en otro los reprime, en el uno es demócrata y en el otro fascista. 17

Figura 16. Igualdad social. Dominación.

16 Ibídem, p. 74.

17 Boaventura de Sousa Santos: Sociología jurídica crítica. Para un nuevo sentido común en el derecho, Trotta,

Madrid, 2009, p. 560.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Homologación jurídica de las diferencias

Las diferencias, empezando por las de sexo, son también en este caso valorizadas

y negadas; pero no porque algunas sean concebidas como valores y las otras como

desvalores, sino porque todas resultan devaluadas e ignoradas en nombre de una

abstracta afirmación de igualdad.” 18 La idea es que hay que parecerse, asemejarse,

convertirse en optimo iure. Los afrodescendientes suelen llamar a este fenómeno

blanqueamiento; también se puede apreciar cuando las mujeres ejercen un liderazgo

político muy parecido y violento como se exige que lo hagan los hombres, el ejemplo

que se suele poner es el de la “dama de hierro”. En términos jurídicos, se reconoce

los valores positivos de lo masculino, se desconocen las características femeninas y

se regulan las relaciones de tal forma que fomenten el acercamiento a los privilegios

masculinos. De hecho, las primeras acciones del movimiento feminista pretendieron

tener los mismos privilegios de los hombres: si los hombres son ciudadanos, las mujeres

también; si los hombres tienen capacidad, las mujeres también; si los hombres

son racionales, cerebrales, calculadores, pragmáticos, independientes, autónomos, las

mujeres también. La homologación (figura 17) promueve la asimilación a la identidad

dominante. La mujer, en suma, tiene que ser como un hombre.

Figura 17. Homologación

Valoración jurídica de la diferencia

Este modelo, “garantiza a todos su libre afirmación y desarrollo, no abandonándolas

a libre juego de la ley del más fuerte sino haciéndolas objeto de esas leyes de los más

débiles que son los derechos fundamentales.” 19 Este modelo lo podemos llamar con

propiedad como igualdad sin discriminación (figura 18). La frase que sintetiza la propuesta

de esta concepción de igualdad y la compleja relación con la diferencia, la ha

formulado Santos: “Tenemos derecho a ser iguales cuando la diferencia nos interioriza,

tenemos derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza.” 20 Las

mujeres y los hombres, en ciertas circunstancias, tenemos que demandar la igualdad,

18

Luigi Ferrajoli: ob. cit., p. 75.

19

Ibídem, p. 76.

20

Boaventura de Sousa Santos: “Las paradojas de nuestro tiempo y la Plurinacionalidad”, en Alberto

Acosta y Esperanza Martínez (compiladores), Plurinacionalidad. Democracia en la diversidad, Abya Yala,

Quito, 2009, p. 60.

23 23


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dr. ramiro aVila Santamaría

generalmente cuando se tratan de diferencias sociales y políticas, por ejemplo, si hay

personas pobres tienen derecho a exigir mejores condiciones de vida y acortar las

brechas con las personas más ricas. En otras circunstancias, cuando se trata de la

identidad, hay que demandar un trato y una consideración diferenciadora. Con esta

lógica, el primer modelo, que no valora la diferencia y que solo considera el valor

masculino; el segundo modelo, que inferioriza a la mujer y a lo femenino; el tercer

modelo, que hace que la mujer pueda compartir los valores masculinos a costa de la

descaracterización; son modelos todos ellos intrínsecamente discriminatorios.

Figura 18. Igualdad sin discriminación.

Una reflexión más sobre la no discriminación, esta vez de la mano Norberto Bobbio.

Este expresa que pueden distinguir tres fases o momentos en el proceso de discriminación.

21 La primera es un mero juicio de hecho. A simple vista existe diversidad

entre todos los seres y grupos humanos: no somos iguales. Esta desigualdad, que

podríamos llamarla natural (aunque puede ser relativa esta apreciación porque la

cultura marca también la apreciación de los hechos), no es en sí discriminatoria. El

segundo momento es un juicio de valor. En esta fase al hecho le doy un valor negativo

o positivo, inferior o superior, civilizado o bárbaro, peor o mejor. En esta fase es

donde se filtra el prejuicio, que es “una opinión o un conjunto de opiniones, a veces

también una doctrina, que es aceptada acrítica y pasivamente por la tradición, por

la costumbre o bien por una autoridad cuyo dictamen aceptamos sin discutirlo… lo

aceptamos con tanta fuerza que resiste a toda refutación racional”. 22 El prejuicio no

es igual a la ignorancia, porque el segundo con información se resuelve. El prejuicio

se resiste a la información o a la racionalización porque “depende generalmente del

hecho de que creer como verdadera una opinión falsa corresponde a mis deseos,

estimula mis pasiones, sirve a mis intereses”. 23 El prejuicio puede ser personal o

colectivo. Es colectivo cuando es compartido por un grupo humano y este genera

rivalidades, incomprensiones, desprecios. El “otro” acaba siendo el enemigo al que

hay que evitar y excluir. Piénsese, por ejemplo, en el prejuicio que tenemos sobre

los habitantes de otro país o de las provincias o ciudades distintas a las nuestras.

El prejuicio suele ser el valor con el que juzgo los hechos como buenos o malos.

Con estos dos elementos, podemos irnos al tercer momento, que es el del acto o

la acción. Siempre que tomamos decisiones basadas en un prejuicio y actuamos,

21 Norberto Bobbio: “La naturaleza del prejuicio”, en Elogio de la templanza y otros escritos morales, Ediciones

Temas de Hoy, Madrid, 1997.

22 Norberto Bobbio: op. cit., p. 157.

23 Ibídem, p. 158.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

el resultado seguramente es discriminatorio (figura 19). La discriminación, de acuerdo

con la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación

contra la mujer (artículo 1, CEDAW), es un acto basado en una categoría prohibida

(diferencia por sexo, clase, etnia o cualquier otra distinción), que limita, restringe o

anula los derechos de las personas. La discriminación al ser un trato que viola derechos

fundamentales, siempre será injusta.

Figura 19. La discriminación. Fases.

El trato discriminatorio tiene consecuencias graves en cualquier caso. Cuando se

trata de políticas de estado y de prejuicios colectivos, y además se restringen las garantías,

se puede llegar primero a la exclusión de grandes grupos humanos, segundo

a la segregación social que, como se ha dicho, es el apartheid, y en tercer lugar se acaba

en masacres. Este proceso, que el profesor Zaffaroni lo explica a partir del proceso

de criminalización, lo describe y lo demuestra desde una perspectiva histórica y

filosófica. 24

Desde la perspectiva que hemos venido analizado, resulta que la cultura patriarcal es

una fuente permanente de prejuicios (figura 20). A partir de las diferencias biológicas

basadas en el sexo, que existen y son cada vez más relativas, como que unos seres

tienen pene y otros vagina y senos, se desprenden prejuicios. Si concedemos que las

diferencias son valoradas en términos negativos, cuando se trata de lo femenino, y

positivo, cuando se trata de lo masculino, la consecuencia necesariamente es una

sociedad que discrimina. El llamado de atención es que la discriminación cuando

es colectiva acaba, si es que no se la afronta y se busca la eliminación, en exclusión,

apartheid y feminicidio. Así que la discriminación, de iure y de facto, hay que combatirla

y con fuerza. Esta ha sido precisamente la motivación esencial del movimiento feminista,

que ha usado múltiples estrategias, que las vamos a sintetizar en el siguiente

acápite.

24 Véase Eugenio Raúl Zaffaroni y Miguel Rep: La cuestión criminal, Editorial Planeta, Argentina, 2011,

en particular el capítulo que se denomina “¿Cuándo se cometen las masacres?”, p. 261.

225


26 2

Figura 20. Consecuencias de la discriminación.

los feminismos y los usos del derecho

dr. ramiro aVila Santamaría

El movimiento feminista, como cualquier otro movimiento, no es homogéneo en

las concepciones ni en las estrategias que se utilizan, quizá coinciden entre todos

sus miembros que tienen que luchar en contra de la discriminación y la exclusión

de las personas que sufren por la opresión que se genera en una sociedad patriarcal.

Siguiendo a Isabel Cristina Jaramillo, podríamos considerar que es el “conjunto de

personas, acciones y teorías que asumen un compromiso político con la idea de que

nuestras sociedades contemporáneas las mujeres son las perdedoras del juego social,

o lo que es lo mismo, al compromiso con la idea de que nuestras sociedades son patriarcales,

es decir, aquellas en las que existe una supremacía de lo masculino.” 25

Ensayar una tipología sobre los feminismos es tan complejo, que siempre será reduccionista

en el sentido de la imposibilidad de captar la diversidad existente en la

realidad. Por suerte la realidad nunca se deja moldear por la teoría, y siempre la supera.

Sin embargo, para procurar entender la realidad, al menos desde la racionalidad

occidental, se hace inevitable usar categorías. Con esto quiero decir que no se puede

encasillar a un grupo humano y su lucha en una categoría conceptual. La división

que expondremos, basada en el texto de Jaramillo con algunas variaciones, solo tiene

sentido en términos pedagógicos.

A los feminismos podemos agruparlos en tres grandes grupos. (1) igualitaristas, (2)

diferencialistas o esencialistas, y (3) constructivistas (figura 21).

25 Isabel Cristina Jaramillo: “La crítica feminista al derecho”, en Ramiro Avila Santamaría; Judith Salgado

y Lola Valladares, ob. cit., p. 108.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

igualitaristas

Figura 21. Feminismos. Agrupación.

El movimiento feminista igualitarista es aquel que ha luchado históricamente por la

igualdad entre hombres y mujeres, y ahora entre los diversos géneros. De lo que se entiende

por igualdad, tenemos algunas variaciones. El primer movimiento posiblemente

fue aquel, “el sufragista”, que reivindicó la igualdad formal, promovida por los hombres

liberales en el siglo xViii. La idea era que a las mujeres se les reconociera iguales

derechos en la participación política y en el acceso a ser partícipes del patrimonio

y del juego del mercado (tabla 5). Las primeras reivindicaciones jurídicas fueron en

este sentido: reconocimiento del derecho al voto, y para ello se puso énfasis en la

eliminación de las barreras formales. Como se verá más adelante, las diferencias no

fueron tomadas en cuenta y se acabó reforzando un modelo patriarcal con la concepción

de un ser humano político, laboral y ciudadano ideal, que era el hombre.

Además, se trató de una reivindicación propia de una mujer burguesa, en el sentido

de ser de una clase económica dedicada al comercio.

Tabla 5. Igualitaristas

Liberales Sociales

Igualdad formal Igualdad material

Derechos políticos Derechos sociales y económicos

Voto/ participación política Laboral/seguro social

La segunda variación de las igualitaristas, cuya comprensión de la igualdad que desde

la perspectiva marxista, tuvo que ver con la igualdad material y sustancial. Se conside

que la igualdad en libertad no tiene mucho sentido sino es también igualdad

social, se constató además que la desigualdad de acceso a los bienes de producción

y a los recursos económicos era diferente en función del género. El énfasis se puso

en el área laboral: mala remuneración, jornadas de trabajo largas, igual tratamiento a

mujeres embarazadas, no ascenso y, en general, a los derechos económicos, sociales

y culturales. Algunas feministas marxistas, llegaron a cuestionar la estructura económica

de explotación, asociada con el sistema patriarcal-capitalista.

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2

diferencialistas o esencialistas

dr. ramiro aVila Santamaría

La segunda tendencia del movimiento feminista, y quizá la más común en nuestro

medio, tiene relación con la reivindicación de la diferencias y el reclamo por el

reconocimiento y valoración de la feminidad. La idea central es considerar que las

labores y las características de lo femenino no son negativas, sino más bien positivas.

Esto es, la sensibilidad, el pensamiento concreto, el rol de cuidado, el espacio

privado y la maternidad. Por oposición, puede suceder, y de hecho esto se suele

sentir, las características masculinas en una sociedad patriarcal son negativas. Todo

lo que huela a hombre es sospechoso y debe ser combatido. Podemos distinguir dos

tendencias, una la que relaciona a la madre tierra con lo femenino, que las podemos

llamar “ecofeministas” (tabla 6). Esta tendencia supone que las mujeres son naturalmente

cuidadoras, no solo de los hijos/as y de las personas que requieran atención,

sino también de la naturaleza. Así como la madre tierra nos da la vida, así las

mujeres dan la vida a los seres humanos. El cuidado se opone a la destrucción, por

tanto, las mujeres no podrían ser violentas o hacer la guerra. “La guerra es un juego

de hombres, la máquina de matar tiene género y es masculino.” 26

Tabla 6. Diferencialistas

Ecofeministas Radicales

Medio ambiente Derechos sexuales

Pacifismo Derechos reproductivos

Madre tierra Pornografía

La solución de los problemas del mundo consiste en poner en puestos de decisión

política a mujeres o incluso en imaginar un mundo gobernado solo por mujeres, en el

que todo es paz, armonía y solidaridad. Uno de esos libros que plantea esta utopía es

el escrito por Starhawk 27 , que es la historia de un lugar gobernado provisionalmente

por mujeres (hasta que los hombres desaprendamos nuestras prácticas patriarcales),

en el que se ejerce la democracia, la dulzura, el comunismo y se defiende a la naturaleza,

por oposición a las tierras del sur, gobernadas por hombres, en donde hay

tanta violencia y destrucción a la naturaleza, que hacen la guerra entre sí y amenazan

a las pacíficas tierras gobernadas por mujeres. Otra novela, en la que encontramos a

las mujeres en el poder, es la escrita por Gioconda Belli, en la que ellas no proponen

capitalismo ni comunismo, sino el “felicisimo”, bajo la premisa de que las mujeres se

preocupan todos los días por mejorar la vida de la gente. 28

26 Susan Sontag: Regarding The Pain of Others, Picados, New York, 2003, p. 6.

27 Starhawk: The Fifth Sacred Thing, Bantam Books, New York, 1993.

28 Gioconda Belli: El país de las mujeres, eBooks, Argentina, 2011.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Otra vertiente, que se conoce como radical, consiste en reflexionar y criticar la forma

de entender la sexualidad y los derechos reproductivos (tabla 6). La manera evidente

de demostrar que las mujeres son un objeto para los hombres es la pornografía. La

mujer es instrumentalizada por los hombres para reproducirse y para comercializar.

Las mujeres no tienen voz y son definidas a partir de la palabra de los hombres. La

clave es la superación de esta condición a través de la elevación de la conciencia y

de la transformación de la estructura patriarcal. En este espacio no es nada difícil

pensar en la eliminación de lo masculino y hasta del hombre.

El problema de esta forma de concebir el feminismo es que los hombres no tenemos

mucha cabida. La sociedad patriarcal ha sido construida por hombres y será reconstruida

por mujeres. En este contexto, no es precisamente la solidaridad lo que aflora

ni tampoco la simpatía por un movimiento que puede resultar contraproducente, se

trata de simplemente de cambiar de signo a la opresión y al oprimido. Por otro lado,

si es que las características femeninas son naturales, entonces no hay mucho lugar

para el cambio, se nace y no se puede alterar.

Finalmente, quizá sin proponérselo, se acaba legitimando la estructura dual y jerárquica

odiosa propia del sistema patriarcal. La construcción de un mundo no patriarcal

debe hacerse entre hombres y mujeres, no solo porque afecta en mayor media a

las mujeres sino porque también afecta, y de forma dolorosa y grave, a los hombres,

que ejercemos un poder que también nos afecta.

constructivistas

La tendencia constructivista, también conocida como postmoderna, considera que

las identidades y las estructuras sociales que generan inequidad y exclusión son construcciones

culturales que pueden cambiar y transformarse. No hay esencias ni determinaciones

naturales que no puedan ser alteradas. El sujeto y la sociedad pueden

ser construidos de forma distinta. Si ahora son controlados y objetos, pueden ser

liberados y sujetos. El problema del género no es un problema solo de las mujeres

sino también de todos los hombres y personas. De hecho, cuando hay una mujer

que se torna feminista, todo su entorno entra en crisis. Conviene que ese entorno

integralmente cambie y no solo uno de sus miembros. ¿Puede existir algo más o

menos que el dualismo hombre y mujer? ¿Pueden existir centenas de identidades?

¿Podría no existir lo masculino y femenino? Las constructivistas critican el mundo

patriarcal y pretender construir un mundo distinto, que es un haz de posibilidades

(figura 22). Una de las mujeres constructivistas que más admiro se llama Elizabeth

Badinter. Ella ha podido desmitificar la idea de maternidad, que es una construcción

histórica muy vinculada con la modernidad industrial y que no es natural 29 ; ha

podido desmitificar la idea de que el hombre goza del poder en el patriarcalismo y

29 Elizabeth Badinter: Le conflit, la femme et la mère, Le livre de poche, Paris, 2010.

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dr. ramiro aVila Santamaría

demostrar que construir la masculinidad es un proceso doloroso y oculto también

para los hombres 30 ; y también ha desmitificado la idea de que las mujeres no son

violentas y que también pueden causar daño y hasta ser cómplices de genocidios 31 .

Así que este mundo patriarcal nos duele a todos y a todos compete cambiarlo. Esa

es la propuesta constructivista, que invita a luchar en conjunto por la eliminación del

patriarcado. No tiene sentido idealizar a lo femenino si es que eso significa mantener

la sexualización, la jerarquización (figura 23).

Ahora veamos, desde la perspectiva jurídica, las estrategias de cada tendencia con un

enfoque crítico y constructivista, para ello voy a seguir especialmente a los autores

Frances Olsen 32 y a Joan Williams. 33

Como se ha dicho el derecho es masculino, sexuado y jerarquizado. Cuando esto

sucede se puede sostener con propiedad que se está frente a un derecho patriarcal.

El derecho es sexuado en tanto distingue lo masculino y lo femenino, y es jerarquizado

porque valoriza positivamente lo masculino (optimo iure), e invisibiliza o valora

negativamente lo que se considera como características femeninas.

Figura 22. Constructivistas.

Figura 23. Propuesta constructivista.

30

Elizabeth Badinter: XY, de l’identité masculine, Le livre de poche, Paris, 1992.

31

Elizabeth Badinter: Fausse route, Le livre de poche, Paris, 2003.

32

Frances Olsen: “El sexo del derecho”, en Ramiro Avila Santamaría y otros, ob. cit., pp. 137-156.

33

Joan Williams: “Igualdad sin discriminación”, en Ramiro Avila Santamaría y otras, ob.cit., pp. 280-281.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

Las igualitaristas rechazan la sexualización de los dualismos, en tanto consideran que

las mujeres merecen los mismos privilegios que gozan los hombres. Sin embargo,

aceptan la jerarquización de los dualismos: la consideración de lo masculino como

positivo y óptimo, significó aceptar que lo femenino era negativo (figura 24). Las

mujeres son emocionales, pero pueden ser racionales; las mujeres ocupan los espacios

privados, pero pueden traspasar al espacio público, las mujeres realizan roles de

cuidado, pero también productivos.

Figura 24. Igualitaristas.

La crítica al derecho desde esta perspectiva se convirtió en un mero reformismo legal.

Se critica que el derecho racional, objetivo, abstracto y universal sea una característica

masculina exclusivamente. Las mismas cualidades también son de las mujeres, siempre

que recojan sus necesidades. Las reformistas denuncian el trato diferenciado en lo

formal: no votan, luego debe reconocerse expresamente el derecho al voto. En la

igualdad sustancial, las reformistas exigen tomar en consideración las diferencias y

que se instituya un tratamiento legal especial. El ejemplo más evidente es la regulación

laboral de la maternidad. Solo la mujer es madre, da a luz y da de lactar, no

el hombre. Luego, merece una norma especial que regule permisos, remuneración,

tiempos de trabajo, cuidado de los niños y niñas durante el embarazo, el parto y la

lactancia. Superada la excepción, vuelve la relación laboral a ser regulada conforme

las necesidades de los hombres. La igualdad se juzga comparando a las mujeres con

los hombres; las mujeres deben demostrar que son diferentes o que se les trata diferentes

que a los hombres. La esfera doméstica, que no es de interés de los hombres,

simplemente no tendrá regulación y está excluida del derecho. Las mujeres, en este

contexto, no tendrán defensa efectiva frente a problemas como la violencia doméstica

y las funciones o roles de cuidado son desvalorizados o, más aún, invisibilizados.

La igualdad formal, por otro lado, en su aplicación en algunos casos ha acabado

beneficiando a los hombres. Por ejemplo, la norma que establece que hombres y mujeres

tienen igual derecho para la custodia de los hijos e hijas; cuando hay un divorcio

ha permitido que los hombres chantajeen a las mujeres y amenacen con solicitar la

custodia si es que se pide una pensión alimenticia mayor. Es decir, el padre iguala en

derechos a la mujer sin haber ejercido cotidianamente los roles de cuidado y tiene un

mecanismo de control de la mujer.

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dr. ramiro aVila Santamaría

Las diferencialistas, por su lado, admiten la sexualización y la jerarquización del derecho,

pero “dando la vuelta a la tortilla”. Es decir, el derecho debe tener características

femeninas (sexuado), reforzando de este modo la idea del dualismo; y lo femenino

debe prevalecer (jerarquización) (figura 25). Describe al derecho con otros adjetivos:

concreto, responsivo, receptivo. Desde este enfoque se critica el proceso litigioso,

que demuestra una característica típica de la violencia masculina y de su tendencia

al conflicto, la supuesta racionalidad del derecho demostrando en el que muchas

decisiones se toman de forma arbitraria, la organización jerárquica masculina y por

supuesto la guerra como máxima expresión de la inoperancia del derecho masculino.

Entre las reformas jurídicas que se buscan se destacan las penales. Se apuesta a que el

uso del derecho penal pueda resolver simbólicamente el problema de la dominación

y violencia masculina. Entonces, se promueve la penalización de la violación conyugal,

el aumento de penas en violencia doméstica, la tipificación de los delitos de trata,

feminicidio, acoso sexual, acoso laboral, la sanción al consumidor de pornografía, la

abolición de la prostitución.

Figura 25. Diferencialistas.

Sin ánimo de negar en absoluto que todos los problemas que generan daño y dolor

merecen una reacción decidida y eficaz por parte de la sociedad y del estado, el uso

del derecho penal como una forma de solucionar las manifestaciones más violentas

es una trampa. Uno de los discursos más agudos en contra del poder punitivo en

general y en el uso por parte de movimientos emancipatorios, como el feminista,

en particular, lo ha desarrollado el maestro E. R. Zaffaroni. 34 El profesor argentino

demuestra que el poder punitivo opera de forma selectiva y discriminatoria y que es

un pilar fundamental del patriarcalismo, porque es jerárquico, disciplinante, dominador,

subordinador, inquisitivo, violento y controlador. Además, la víctima tiene un

trato como un mero objeto de prueba y que tiende a revictimizar. Por otro lado, el

conflicto de la víctima es usurpado por el estado, que suspende o agrava el conflicto

34 Eugenio Raúl Zaffaroni: “El discurso feminista y el poder punitivo”, en Haydée Birgin (compiladora),

Las trampas del poder punitivo. El Género del Derecho Penal, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2000, pp. 19-38.


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

original, degradando al victimario e invisibilizando a la víctima. En suma, el poder

punitivo es masculino y resulta contraproducente utilizar un mecanismo que refuerza

la discriminación y que es inútil. A conclusiones semejantes, analizando la eficacia del

sistema penal en el ámbito sustantivo y procesal, arriba Graciela Otano cuando afirma

que “ni el derecho penal ni el sistema penal parecen ser los canales más adecuados para

dar solución y contención a los conflictos que involucran a las mujeres.” 35

Las diferencialistas, en suma, aceptan y promueven las diferencias culturales que

existen entre hombres y mujeres, solo que consideran que lo femenino es positivo y

superior, y lo masculino es negativo e inferior. En esta lógica, se promueve que las

mujeres tengan los mismos privilegios que han gozado tradicionalmente los hombres

y que los hombres tengan las desventajas que tradicionalmente han sufrido las

mujeres, lo cual no hace mucho sentido si lo que se busca es sociedades más igualitarias,

más horizontales, menos violentas, más solidarias y más incluyentes.

Finalmente, las constructivistas atacan frontal y decididamente la sexualización y

las jerarquías del derecho patriarcal. Demuestra que el derecho es racional, objetivo,

abstracto y universal, pero tampoco niega que deba serlo y que también pueda ser

irracional, subjetivo, concreto, particular. La idea es que aceptando que hombres y

mujeres son racionales e irracionales, objetivos y subjetivos, abstractos y concretos,

universales y particulares, lo que debe desaparecer es la distinción masculino y femenino.

En este sentido, el derecho es patriarcal pero no es masculino ni tiene que ser

femenino (figura 26). Lo que ahora es masculino y femenino provoca la separación

de esferas, como público o privado, que es intolerable porque siempre generará exclusión

y privilegio. La idea es romper el imaginario patriarcal demostrando la falsedad

de sus postulados y la ineficacia en su aplicación. Así, por ejemplo, los derechos

humanos jamás podrán ser universales cuando existen tanta variedad de culturas y de

comprensiones de la dignidad y de la justicia; la solución de los conflictos no siempre

podrá ser de forma racional, cuando hay perspectivas espirituales y rituales de abordar

el dolor y el daño; las normas no pueden ser objetivas cuando desde el mismo

lenguaje, que es ambiguo y cargado de emotividad, se prestan a la interpretación y a

la expresión de intereses particulares de quienes las elaboran.

El constructivismo promueve un derecho que elimine todo tipo de desventajas, sean

ahora de los hombres o de las mujeres. Por ejemplo, si se considera, desde la esfera

pública, como una desventaja tener experiencia de vida en el rol de cuidado, la idea es

que sea considerado como un privilegio. Así como, se deben eliminar las desventajas,

se deben extender los privilegios a todas las personas; siguiendo el mismo ejemplo,

desde la esfera privada, el rol de cuidado ha sido un privilegio casi exclusivo de las mujeres;

extender el privilegio significaría la inclusión del hombre en los roles de cuidado;

es decir, si se revaloriza social y culturalmente el rol de cuidado, los hombres también

podrán ver como una desventaja el no ejercer este tipo de roles en la esfera privada

(tabla 7).

35 Graciela Edit Otano: “La mujer y el derecho penal. Una mirada de género”, en Haydée Birgin, ob. cit.,

p. 134.

33 33


34 3

Figura 26. Constructivistas.

dr. ramiro aVila Santamaría

El óptimo iure y el estatus de persona estaría desvinculada las caracterizaciones masculinas/femeninas.

Por ejemplo, la persona trabajadora ideal sería aquella que puede combinar

el trabajo productivo y el reproductivo, que manifiesta sus cualidades racionales

y emocionales, y tiene capacidad para generar pensamiento abstracto y concreto; por

el contrario, no sería deseable quien tiene desequilibrios del tipo: se dedica solo a

trabajar productivamente y descuida la atención emocional a sus seres queridos y a

personas que requieran socialmente de cuidados especiales. Es decir, los seres humanos

deberían tener armonía consigo mismos, entre los seres que le rodean y con

la naturaleza (el Buen Vivir).

Tabla 7. Ejemplos de perspectivas feministas

Diferencialistas/igualitaristas Constructivistas

Trabajador ideal: H

afirman privilegios

Hombre no cuidado

Mujer sobordinada

afirman desventajas

Toda actividad valorada

Extienden privilegios

H y M incluidos

Elimina desventajas

No obstante las estrategias feministas promovidas por las igualitaristas y las diferencialistas

tienen su rol en la sociedad, pero se debe medir las consecuencias y pensar

en estrategias a largo plazo que nos lleven a superar las dicotomías y las jerarquías,

que es lo que exige una verdadera democracia radical.

Pensar el movimiento feminista en términos constructivistas requiere de la participación

activa y decidida de los hombres. Sin los hombres no pueden haber cambios

sociales profundos y radicales, y no porque los hombres seamos actores con particulares

características, sino porque somos seres humanos y la sociedad patriarcal nos

afecta profundamente. Es más o menos como intentar cambiar de un estado nacional

a uno plurinacional, que es salir de un estado que ha oprimido a los indígenas

tradicionalmente a otro en el que participen activamente y sin discriminación, solo

con la lucha indígena; tanto mestizos –que son los que tienen el poder y definen el

derecho– como indígenas tenemos que luchar juntos, que al final quienes se privan


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

de aprender y gozar de la diversidad somos los mestizos. De igual manera en el género,

quienes nos quedamos solos, sin afectos, sin gozar de la maravilla que es vivir

y sentir la gratitud del cuidado y de la correspondencia en el amor, que perdemos

la capacidad de sentir, llorar, abrazar y más manifestaciones del corazón, somos los

hombres. Y cuando el trabajo se acaba, cuando el dinero es suficiente o simplemente

no lo es, cuando la enfermedad y el dolor llega, no tenemos más que esperar que alguien

ejerza el rol de cuidado, y entonces suele ser muy tarde para darse cuenta que el

sistema patriarcal también nos afecta y de forma grave, y que los supuestos privilegios

que “gozamos” los hombres han sido también desventajas.

La teoría crítica constructivista obliga no solo a mirar la realidad, las teorías tradicionales

que sustentan el derecho patriarcal sino también a mirar las propias teorías

de género, lo que tiene varias ventajas (figura 27). En primer lugar, contribuye a

decolonizar toda relación social y política. Decolonizar significa liberarse del poder

dominante y también de cualquier otro poder que pueda oprimir. En este sentido,

desde mi perspectiva, el feminismo esencialista o de la diferencia puede generar, si se

realiza en otra forma de poder; dominación. En segundo lugar, el constructivismo

en términos personales, promueve una identidad dúctil, que se adapte a las necesidades

y a las circunstancias de cada persona, y lucha por la ruptura de las fronteras

hombre y mujer. En tercer lugar, en términos sociales, busca una liberación en todos

los aspectos de la vida y de las relaciones sociales y políticas que generan opresión;

el género es un factor importante pero está vinculado con lo personal, lo local y lo

global; también está relacionado y no le es indiferente toda forma de opresión. Finalmente,

como no podría ser de otra manera cuando se trata de una teoría crítica,

se propone deconstruir para construir una realidad distinta, otro mundo posible, el

mundo del Buen Vivir, en el que exista una armonía entre los seres humanos, seres

vivos y la naturaleza. La crítica sin propuesta es limitada y el fin último, cuando hay

opresión y exclusión, es transformar esa realidad, tarea a la que el género y el derecho

pueden decididamente aportar.

Figura 27. Ventajas de la perspectiva constructivista.

335


36 3

conclusiones

dr. ramiro aVila Santamaría

1. El género es una categoría de análisis indispensable para mirar la realidad,

develar la opresión propia de una sociedad patriarcal, deconstruir los discursos,

las normas y prácticas sociales.

2. Vivimos en una sociedad patriarcal, que coloniza todos los aspectos de la vida

social y política, y se caracteriza por ser vertical, autoritaria y violenta, que

genera exclusión y discriminación.

3. La categoría género, al igual que el discurso de los derechos humanos, puede

justificar la dominación o puede promover caminos de emancipación, liberación

y transformación. De ahí que sea necesario cuestionar no solo la realidad que

oprime sino también los discursos, incluso los discursos de género cuando estos

crean jerarquías.

4. El movimiento feminista es parte de los movimientos sociales y lo que pretende

en última instancia es expandir al máximo las potencialidades de las

personas y los grupos humamos (figura 28).

Figura 28. Conclusiones.

Se insiste en una idea central y con esto retomo el subtítulo de este ensayo. El asunto

de género es un asunto de hombres, mujeres y de todas las identidades que se puedan

imaginar. Reconociendo que las mujeres son las personas que sufren las peores

formas de violencia que provoca el sistema patriarcal, no hay que negar que todos

y todas somos víctimas. Si esto tiene algo de cierto, entonces ¿pueden los hombres

también ser parte del movimiento feminista? ¿Existe una visión masculina del género?

La primera pregunta, si es que se entiende como movimiento feminista aquel

grupo humano que, desde sus espacios y posibilidades, lucha contra la opresión

del sistema patriarcal, entonces los hombres podemos también ser parte del movimiento.

Ahora, en una sociedad patriarcal, marcada por las diferencias culturales

asignadas a hombres y mujeres, es posible que mi visión sea masculina y, más aún,

que algunas perspectivas no sean compartidas por muchas compañeras feministas,

en particular las que se podrían considerar esencialistas o diferencialistas. Pero aún

admitiendo estos posibles desencuentros, no cabe duda que la libertad de expresión


Género, derecho y discriminación. ¿Una mirada masculina?

de ideas son parte de un diálogo necesario para poder entendernos y luchar juntos/as

por un objetivo común: combatir la exclusión y cualquier forma de poder que genere

dolor. Hombres y mujeres debemos hacer causa común, porque el problema

es de todos y todas. Basta pensar que mientras sigamos educando a las personas,

hombres y mujeres, con patrones y expectativas distintas, y después la sociedad patriarcal

nos exige vivir juntos, el mundo será siempre de desencuentros. No se trata de

“medias naranjas” que se encuentran, sino de hombres y mujeres que aprenden y

socializan de forma diametralmente distintas y luego se les junta en una misma casa.

¿No será mejor eliminar las diferencias para tener más en común y por tanto eliminar

los roles de género, como proponen las constructivistas? No cabe duda que si las

mujeres son quienes ejercen roles de cuidado y son protagónicas en la enseñanza y

en la socialización, son las primeras que promueven y refuerzan los roles de la sociedad

patriarcal. No es asunto de buscar culpables, cuando es una cuestión cultural

y ancestral. Se trata de ser conscientes y luchar juntos y juntas. De alguna forma

tenemos que terminar esta organización social que provoca tanta violencia, dolor y

muerte. Está ubicado el enemigo: el patriarcalismo, los dualismos, las jerarquías, los

determinismos. Es cuestión de juntar esfuerzos. Las grandes revoluciones requieren

muchas condiciones y casi todas acaban reproduciendo la misma forma de ejercicio

abusivo de poder. Pero hay una revolución cotidiana que provoca y seguirá provocando

cambios profundos, y esta es precisamente la que el movimiento feminista

persigue. Cuando hay un hombre o mujer conciente de la discriminación y opresión

que se produce en una sociedad patriarcal, hay cambios; y cuando hay cambios, hay

esperanza de un mundo mejor.

337


3

aPUntes Para la conMeMoración del

triGÉsiMo aniVersario del coMitÉ Para

la eliMinación de la discriMinación

contra la MUJer desde Una

PersPectiVa cUbana

introducción

liC. MaGalYs aroCha doMínGuez

Cuba

El 18 de diciembre de 1979 la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó, la

Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra

la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés). 1 Este fue el resultado de más de 30

años de trabajo de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, órgano

subsidiario del Consejo Económico y Social (ECOSOC), encargado de promover

los derechos de la mujer y evaluar la condición alcanzada en todos los ámbitos de la

sociedad. Ya en 1952 se había aprobado la Convención sobre los Derechos Políticos

de la Mujer, y en 1957, la Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer Casada, que

jugaron un importante papel luego en la elaboración de la CEDAW, pues muchos de

estos aspectos, antes consensuados, se incorporon a los artículos 7, 9, 15 y 16.

De esta manera la Convención destaca el hecho de que la condición jurídica de la

mujer, en lugar de ser fijada en función del reconocimiento de esta como persona

por derecho propio, con frecuencia se había vinculado al matrimonio, las relaciones

conyugales, familiares, responsabilidades, deberes y derechos respecto a los hijos y

ante la disolución del matrimonio. El significado por tanto del nuevo tratado fue

muy importante, porque se estaba obteniendo por vez primera un compromiso amplio,

integrador de los derechos de las mujeres, con independencia de su estado civil

y con carácter vinculante.

1 Ver Resolución 34/180 de la Asamblea General de 18 de diciembre de 1979, en www.un.org.


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

La Convención destaca sobre todo porque define el significado de la igualdad y la no

discriminación, lo que fundamenta todo su articulado, al expresar que se entiende

como “toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto

o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la

mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre

y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas

política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. 2 Esta constituye

un instrumento que guía a los estados en la naturaleza y contenido esencial de las

obligaciones que adquiere, cuando le solicita que “tomen todas las medidas apropiadas,

incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la

mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos

y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre”. 3 La propia

Convención define un mecanismo para supervisar los progresos alcanzados en

la aplicación de dicho instrumento, cuando incluye en su texto, la creación de un

Comité, que interpreta el contenido y el alcance de la Convención a través de las

recomendaciones generales, a la vez que examina los informes que cada cuatro años

deben presentar los estados parte. 4

Hasta la fecha, 186 Estados han ratificado la Convención, convirtiéndola en el segundo

tratado, luego de la Convención sobre los Derechos del niño, por la casi

universalidad de su ratificación. De los países desarrollados, el único que queda por

ratificarla es los Estados Unidos de Norteamérica, en contraste con la América Latina

y el Caribe hispano, donde prácticamente todos fueron pioneros en la ratificación.

En 1999, también resultado de un largo y complejo proceso negociador en el seno

de la Comisión de la Mujer, 5 se aprobó el Protocolo Facultativo de la CEDAW,

instrumento jurídico que, aunque opcional, permite la presentación de casos individuales

de violación de los derechos humanos de las mujeres y también la solicitud

de que el Comité visite el país, a fin de elaborar un informe sobre alguna violación

reiterada, flagrante, masiva. 6

2

Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer: Resolución

de la Asamblea General de Naciones Unidas, 34/180 de 18 de diciembre de 1979, artículo 1.

3

Ídem, artículo 3.

4

Ídem, artículo 17.

5

La CSW examinó y propuso a la Asamblea General el texto del Protocolo tras debatirlo en su agenda

de los años 1996 al 1999.

6

http://www2.ohchr.org/spanish/law/cedaw-one.htm

3


0

el comité para la eliminación

de la discriminación contra la Mujer

liC. magalyS aroCha domínguez

En el artículo 17 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de

discriminación contra la mujer se establece el Comité para la Eliminación de la Discriminación

contra la Mujer, 7 con el fin de examinar los progresos realizados en la

aplicación de sus disposiciones. Los artículos entre el 17 y el 22 establecen el marco

en el cual se integra, funciona el Comité, sus competencias para interpretar y elaborar

el Reglamento Interno, los periodos de sesiones y su relación con los estrados

parte y otros actores que pueden contribuir en el diálogo constructivo.

El artículo 17 precisa que el Comité se establece “con el fin de examinar los progresos

realizados en la aplicación de la presente Convención”, que lo compondrán

en sus inicios 18 miembros y luego de la ratificación del estado parte número 35, se

incrementarán a 23 sus integrantes. 8

La concepción del Comité se definió cuidadosamente, con fin de lograr que los y

las expertas se eligieran entre nacionales de los estados partes, y ejercieran su labor

a título individual, con independencia de sus funciones profesionales, su formación,

su ideología, concepciones filosóficas o religiosas, procedencia social o étnica. Se

pretendía que mientras más representativo fuera el Comité en su diversidad, mejor

podría realizar su labor en el diálogo constructivo, porque habría representantes de

todas las culturas, sistemas económicos y políticos que comprendieran el contexto

de aplicación para cada país. Sin embargo, el procedimiento de elección, que es por

votación de forma secreta, sobre la lista que se confecciona de nacionales nominados

por los estados parte, no garantiza una cuota por regiones, ni en la nominación,

ni en la elección. De modo que hay regiones que históricamente han estado más

representadas que otras.

La elección inicial se realizó seis meses después de la entrada en vigor de la Convención

con la presencia requerida de al menos dos tercios de los estados partes. Se consideran

elegidos aquellos que obtienen el mayor número de votos y la mayoría absoluta

de los votos de los representantes de los estados partes presentes y votantes.

Se eligen por cuatro años, aunque nueve de los 18 primeros miembros, entre ellos

la cubana Esther Véliz, 9 solo por dos años; lo cual se decide después de la primera

elección, mediante sorteo de la presidenta del Comité.

7 Nótese que ambos, la Convención y el Comité se identifican con la misma sigla por su significado en

inglés, por lo que estaríamos hablando de la CEDAW cuando nos referimos a la Convención y del

CEDAW cuando lo hacemos sobre el Comité.

8 Ver artículo 17 de la Convención.

9 Esther Véliz integró el primer comité y fue elegida para un segundo mandato.


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

Según el propio artículo de la Convención, el Comité está integrado por 23 expertos

elegidos por sufragio secreto de una lista de personas “de gran prestigio moral y

competencia en la esfera abarcada por la Convención”, propuestas por los estados

partes. En la elección de los miembros del Comité, se tiene en cuenta la distribución

geográfica equitativa y la representación de diversas civilizaciones y sistemas jurídicos.

El mandato de los miembros del Comité tiene cuatro años de duración. Aunque

estén propuestos por sus propios gobiernos, los miembros desempeñan el cargo a

título personal y no como delegados o representantes de sus países de origen.

La composición del Comité es notablemente distinta de la de otros órganos de derechos

humanos creados en virtud de tratados. En primer lugar, el Comité desde

sus comienzos, y con ya felizmente tres excepciones, 10 ha estado integrado mayoritariamente

por mujeres. Los miembros proceden y siguen procediendo de una gran

variedad de medios profesionales. El caudal de experiencia del Comité, el hecho de

contar con personas de diferentes perfiles profesionales (juristas, sociólogas, filósofas,

médicas, educadoras, y de diferentes ámbitos en su desempeño, con experiencia

política de dirección, del ejercicio del derecho internacional, de representación diplomática

y de procedimientos en Naciones Unidas como sistema, del movimiento

femenino o feminista, del ámbito académico y por tanto del debate en torno a los

derechos y estatus de la mujer y causas de su discriminación) se manifiesta favorablemente

en los procedimientos de examen y comentario de los informes presentados

por los estados partes.

En este aspecto relativo a la composición, nos parece oportuno explicar el compromiso

de Cuba, que durante los 30 años de existencia de este órgano, ha tenido tres

expertas, 11 cada una de ellas durante dos mandatos. De modo que desde la experiencia

y visión de Cuba, de su política exterior, del reconocimiento y protección de los

derechos de las mujeres, mas toda la experiencia acumulada en el relacionamiento

con las amigas de todo el mundo y sobre todo del área latinoamericana y caribeña, se

ha podido incidir de forma crítica y constructiva en los trabajos del Comité, y sobre

todo en el diálogo con los países de la región que tan bien conocemos.

10 En el Comité han habido tres expertos: Goran Melander de Suecia, (2001-2004), Cornelis Flinterman

de Países Bajos (2003-2010) y Niklas Brunn de Finlandia, (2009-2012).

11 Esther Véliz Villalvila, (1982-1988), Yolanda Ferrer Gómez, (1997-2004) y Magalys Arocha Domínguez

(2005-2012).

1


2

liC. magalyS aroCha domínguez

treinta años de experiencia de trabajo del comité

La función principal del Comité y única durante muchos años, fue la de examinar

periódicamente la aplicación de la Convención en cada uno de los estados partes,

basado en la información que los mismos brindaban. Según establece la Convención,

12 los estados partes “se comprometen a someter al Secretario General de las

Naciones Unidas, para que lo examine el Comité, un informe sobre las medidas

legislativas, judiciales, administrativas o de otra índole que hayan adoptado para hacer

efectivas las disposiciones de la presente Convención y sobre los progresos realizados

en este sentido”. En el plazo de un año a partir de la ratificación, deben entregar un

informe que se denomina inicial y luego cada cuatro años los informes periódicos,

y si por alguna razón no se pueden elaborar en el plazo establecido, el estado puede

combinar en uno varios de ellos.

Para el cumplimiento de sus funciones, el Comité puede, y así lo establece su Reglamento

o Reglas de Procedimiento, 13 constituir grupos de trabajo que se encargan

de diferentes tareas que corresponden al Comité y en las que le auxilia o les facilita

el procedimiento dividiendo acciones organizativas, de debate y consulta; siempre y

cuando no sea en detrimento de las decisiones que corresponde tomar al Comité.

Una de las más funciones importantes y característica especial de este Comité es la

de constituir, para sus deberes relativos al artículo 18, o sea para el examen de los

informes que presentan los estados partes. En relación con ello, se utilizan diferentes

mecanismos entre los que sobresalen:

Grupo Pre sesión: Está integrado por lo general por cinco miembros, uno por cada

región geográfica, que se determina en cada reunión y se recluta al finalizar la misma,

durante una semana adicional. Su objetivo es preparar, discutir y aprobar un listado

de preguntas que antes de celebrarse la siguiente sesión, el Comité envía a los países

que están en la agenda de examen. De aquí que se llame pre sesión, porque es un

ejercicio mediante el cual el Comité transmite en avance un grupo de preocupaciones

generales y específicas surgidas de la primera lectura del informe remitido por el

país. Dichas preguntas, para esclarecer, ampliar, precisar la información contenida en

el reporte, deberán ser respondidas en el plazo de dos meses y enviadas con tiempo

suficiente a la Secretaría a fin de que puedan ser traducidas a los idiomas oficiales y

distribuidas como parte de la documentación oficial que recibe cada experta/o.

12 Artículo 18 de la CEDAW en http://www2.ohchr.org/spanish/bodies/CEDAW

13 Reglamento del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, en http://www2.

ohchr.org/spanish/bodies/CEDAW/C/ROP


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

Grupo de Fuerza de Tarea por País (Country Task Force): Es un grupo informal y temporal,

que se conforma en la sesión previa a aquella en que cada país será examinado, de

modo que las personas que en él se inscriban, coordinados por la relatora o relator

del país, pueda realizar mejor el trabajo previo al diálogo, profundizar en los artículos

en los que se identifiquen mayores dificultades.

Esta modalidad, relativamente nueva 14 y poco ensayada en la práctica, tiene la peculiaridad

de que aunque todos los expertos tienen derecho a intervenir, se da prioridad

en cada cluster que se examina a aquellos miembros del grupo que ya previamente

han identificado las mayores dificultades y que tienen sus preguntas preparadas y

bien argumentadas. Pueden disponer de un poco más de tiempo que cuando todo el

Comité pregunta y se evitan innecesarias reiteraciones de preguntas y comentarios

sobre un mismo asunto. Ello no es óbice para que en su carácter de miembros individuales,

cada experto no pueda al finalizar cada cluster y una vez escuchadas las

preguntas del Comité y las respuestas del estado parte, hacer nuevas preguntas de

seguimiento.

Relator de país: Esta es una figura que el Comité ha establecido de modo informal

y que en los últimos años se ha institucionalizado, al punto de que resulta de conocimiento

público para los estados parte y las propias ONGs. La función de este

relator, no es comparable a la de los mecanismos especiales de Naciones Unidas

(relatores temáticos y por países que se subordinan al Consejo), lo que resulta bueno

aclarar, toda vez que en ocasiones se confunde el poder y capacidad de decisión que

en el examen tiene el relator. Esta es una figura que juega un papel fundamentalmente

organizativo, metodológico, de coordinación.

La persona que hace el papel de relator, por lo general es alguien que domina el

idioma del país que se examina o una lengua afín; a la vez que se prefiere sea de la

propia región y que por tanto conoce la cultura y contexto general que facilita la

caracterización de logros y dificultades fundamentales alcanzadas en la aplicación

de la Convención y las modificaciones transcurridas entre períodos de examen. Esta

persona tiene además la posibilidad de concentrarse mejor en la preparación sobre

un país y buscar información complementaria sobre los derechos humanos no solo

de las mujeres, sino de la población en general y de grupos específicos, con lo cual

puede también tener un panorama más completo de las múltiples formas de discriminación

que podrían incidir en las mujeres.

Es función del relator elaborar una Nota de Antecedentes (Briefing Note), que distribuye

entre los miembros del Comité antes del inicio de la sesión, contribuyendo a ubicarle

en las características esenciales del país que influyen en las mujeres y sus derechos.

14 Esta modalidad de Country Task Force (CTF), se puso en práctica por primera vez en el examen

de los países que estuvieron en la agenda de 2005. Los resultados fueron evaluados como buenos,

pero fue descuidada por el Comité entre 2006 y 2009, en tanto fue un período en que este sesionó

en cámaras (dividido en dos salas al mismo tiempo) a fin de eliminar el retraso en la evaluación de

informes. De esa forma, cumplía casi las mismas funciones que el CTF.

3


liC. magalyS aroCha domínguez

Subraya los principales logros que a su juicio se han alcanzado, a la vez que llama

la atención de los expertos sobre aquellos aspectos que constituyen principales

dificultades en la aplicación de la Convención, bien sean por razones objetivas o

subjetivas.

En su 13º período de sesiones, de 1994, el Comité decidió que esos comentarios

“tratasen de las cuestiones más importantes incluidas en un diálogo constructivo, en

el que se destacasen los aspectos positivos del informe del Estado y aquellas cuestiones

por las que hubiese mostrado interés el Comité, indicándose con claridad lo que

el Comité deseaba que el Estado Parte incluyera en su próximo informe” 15 .

El papel del relator, también puede ser decisivo, o contribuir eficazmente en la elaboración

de un proyecto de Observaciones finales específico para el país, con sus

necesidades, y a determinar las recomendaciones que son realmente más objetivas y

constructivas; así como el lenguaje más apropiado para la comprensión no solo del

estado y sus componentes, sino para la propia población que interesa conozca y exija

por su aplicación.

Existen otros grupos y mecanismos que utiliza el Comité para agilizar sus funciones,

no solo vinculadas al examen, como por ejemplo:

Grupo de Comunicaciones: Luego de que se adoptara en la Asamblea General y entrara

en vigor el Protocolo Facultativo a la Convención, al ya importante papel que se

atribuía al Comité en el examen de los Informes con arreglo al artículo 18, se sumó

la nueva responsabilidad adquirida en el examen de las comunicaciones recibidas.

A tales afectos, el Comité actualizó sus Reglas de Procedimientos incluyendo los

aspectos concernientes al tratamiento a seguir con la correspondencia que se recibe,

su examen preliminar, registro y método prima facie, para proponer al Comité su admisibilidad

y luego para proponer los proyectos acerca de su fondo.

Las complejas y minuciosas tareas que competen al Comité para tratar con las comunicaciones,

requieren de la existencia de un grupo Especial, que se denomina Grupo

de Comunicaciones con arreglo al Protocolo Facultativo. El mismo se integra por

cinco miembros, uno por cada región geográfica, y se designan por un periodo de

dos años, siempre considerando la renovación que sufre el Comité en su composición

cada dos años. Aunque una región puede ratificar su representante en este

grupo por varios periodos de dos años, lo cual en estos casos redunda en mayor experiencia

para lidiar con las comunicaciones, familiarizarse con los procedimientos,

adquirir habilidades específicas para elaborar los dictámenes, aun cuando para ello se

cuenta con el apoyo de la Secretaría y de la Unidad de Peticiones.

15 Período de sesiones y sus documentos en http://www2.ohchr.org/bodies/cedaw/index.htm


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

Este grupo se reúne tres veces en el año, durante 10 días distribuidos por sesiones;

casi siempre previas al periodo en que se reúne todo el Comité. De modo que durante

las sesiones del mismo, se pueda dedicar uno o dos días de trabajo a analizar la

nueva correspondencia recibida, su tratamiento, el estado de aquellas que ya fueron

registradas y que esperan por los comentarios del estado parte y de los autores acerca

de la admisibilidad y el fondo. Por lo general, en algunas de las sesiones, se toman

decisiones acerca de aquellas comunicaciones que tras haber agotado el más amplio

y necesario intercambio con las partes (autores y estados), el Comité considera que

están listas para proceder a tomar una decisión final.

Grupos de Trabajo para elaborar Recomendaciones Generales: El Comité tiene entre sus funciones,

la de elaborar y adoptar recomendaciones generales, que constituyen la interpretación

que hace el Comité acerca de los diferentes artículos, o sobre determinados

temas que transversalizan varios artículos a la vez. Estos grupos son de composición

abierta y por lo general no tienen una definición de número, ni de representación

geográfica definida, aun cuando se trata de un aspecto importante a la hora de interpretar

un elemento de la Convención, ser capaces de hacerlo a través del prisma, la

cosmovisión, el sistema jurídico imperante en todas las culturas y sistemas.

A lo largo de sus 30 años de existencia, el Comité ha elaborado y aprobado 28

Recomendaciones Generales. Sobre todo a partir de 1989, luego de las primeras

interpretaciones sobre artículos específicos y la necesidad de precisiones que no

estaban explícitas en la Convención, se inició un proceso un poco más complejo, en

el que se comenzaron a incluir un grupo de temas, como la violencia contra la mujer,

abordado en la Recomendación 19, cuya denominación no aparece en el texto de la

Convención y resulta una forma importante de discriminación contra la mujer. Así

también fue procediéndose con el tema de la salud de la mujer, visto a lo largo de

todo el articulado, o el de las trabajadoras migrantes, las mujeres de edad y otras de

similar naturaleza.

En la sesión de octubre de 2010, el Comité concluyó los trabajos que se habían

iniciado desde hacía seis años, en un esfuerzo por interpretar un artículo tan significativo,

que constituye el corazón de la Convención como es su artículo 2 y la

definición de igualdad y no discriminación. Esta Recomendación, es base fundamental

para complementar aquel excelente trabajo que hiciera el Comité para elaborar la

Recomendación General 25 acerca de las Medidas Especiales de Carácter Temporal,

dando cumplimiento a lo que presupone el artículo 4 párrafo 1 de la Convención,

a fin de acelerar la igualdad de facto de grupos de mujeres que sufren particulares

formas de discriminación o múltiples de ellas y necesitan de las llamadas “acciones

afirmativas” para contribuir a ponerlas en igualdad con otras y con los hombres a

fin de que lo que la ley establece como igualdad de oportunidades se haga realidad

en la práctica.


liC. magalyS aroCha domínguez

Quiero llamar la atención sobre la importancia de la Recomendación General 28,

en un entendimiento e ínter vinculación de los artículos 1, 2, 4 y 5, que se complementan

y enriquecen y que resulta conveniente estudiar mediante estas citadas

recomendaciones generales. Es muy útil, aun cuando se discrepe de la interpretación

que a determinados conceptos puede dar el Comité, conocer el contenido de las

recomendaciones y leerlas de forma crítica teniendo enfrente el propio texto de la

Convención. Eso nos colocaría a todos: las instituciones del estado, la sociedad civil,

la academia, las luchadoras sociales, en mejores condiciones de exigir y evaluar la

aplicación de la Convención en nuestros países y también participar en un diálogo

entre iguales con el Comité, en cualquier espacio en que ello resulte posible.

En estos momentos el Comité tiene varios grupos de trabajo cuyos integrantes a veces

se repiten en unos y otros, trabajando al unísono en la elaboración de varias Recomendaciones

Generales, que no tienen aún títulos específicos, que se determinan

por lo general al momento de su adopción, pero sí ya con un contenido definido:

• Consecuencias Económicas del divorcio.

• Prácticas culturales y tradicionales dañinas contra niñas y adolescentes.

•. Mujeres y conflictos armados.

• Desplazamientos forzados de las mujeres en situaciones de conflictos y por

fenómenos naturales.

•. Las mujeres y el acceso a la justicia.

•. Las mujeres rurales y la aplicación de la Convención.

el comité y la reforma de naciones Unidas

sobre los órganos de tratados

Cuando en la Asamblea General de naciones Unidas celebrada en 2005, el entonces

Secretario General de Naciones Unidas Koffi Annan presentó su informe conocido

como “Un concepto más amplio de la libertad”, 16 se enunciaba la necesidad de una

reforma en el sistema de Naciones Unidas donde los derechos humanos estuvieran

al mismo nivel del desarrollo, la seguridad, lo que era entendido como un fortalecimiento

y elevación del nivel jerárquico de las estructuras que atendían esos otros

temas: de Seguridad, el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y un ya promovido

Consejo de Derechos Humanos que debería relevar a la desacreditada Comisión de

Derechos Humanos que por demás era un órgano subsidiario del ECOSOC.

16 Ver: A/59/2005* “Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, libertad y derechos humanos

para todos”.


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

Ya se esbozaba en un párrafo la inconformidad del sistema con el modo en que

funcionaban los órganos de tratado, la ineficacia de la labor en el terreno en la aplicación

de las recomendaciones que se hacían y la incapacidad de los comités para

comprobar que así fuera y hacerlo cumplir. Estas ideas fueron complementadas con

la intervención que hiciera en esa Asamblea la recién estrenada Alta Comisionada

para los Derechos Humanos, señora Louise Arbour, que luego desplegara, en un largo

documento de conceptos, sus ideas sobre cómo alcanzar una mayor efectividad

y eficacia de los órganos de tratados. 17 Estas ideas, discutidas con los expertos de los

órganos y esbozadas en la Asamblea General, no tuvieron la aceptación esperada,

y necesaria para emprender el radical proceso de constituir un órgano integrado de

derechos humanos que examinara los tratados con un grupo de expertos profesionales

que trabajaran durante el año y revisaran todos los informes concernientes a

los instrumentos vinculantes de derechos humanos.

El hecho de que la idea no prosperara no significó que fuera desechada, pues comen

un intenso proceso de “armonizar” los métodos de los órganos de tratados

tanto como fuera posible: primero en el lenguaje que se emplea para denominar las

recomendaciones Generales (algunos denominan Comentarios) o las Observaciones

Finales que algunos nombran Comentarios finales… en fin, apariencia de homogenización

cosmética, que rápidamente comenzó a revelar las verdaderas intenciones

de hacer cambios radicales.

El nombramiento de la Alta Comisionada Navy Pillay, también introdujo un gran interés

por dar continuidad, con apariencia a mi juicio de novedad, a la reforma de los

órganos de tratados, solo que esta vez el proceso ha sido más rápido, aparentemente

más participativo 18 , con la inclusión de la academia, la sociedad civil, los expertos de

los órganos, los presidentes de los Comités, y finalmente con un grupo de estados

parte. Lamentablemente no en cada nueva consulta hubo posibilidad de examinar

lo discutido y lo alcanzado por los grupos consultados con anterioridad. De resultas

que se convirtió en un proceso discontinuo, donde solo un selecto grupo de expertos,

académicos, ONGs internacionales y por supuesto la Secretaría, pudieron seguir

el hilo conductor de la propuesta diseñada.

Quisiera aprovechar esta oportunidad en que conmemoramos el 30 aniversario del Comité

que se celebrara el próximo mes de octubre, para llamar la atención de las personas

reunidas aquí, profesionales del derecho, comprometidas con los derechos humanos de

las mujeres, muchas de ellas seguidoras de los trabajos del Comité CEDAW y de los

procesos de examen de sus países a fin de que se interesen en cómo repercute la

17 Louise Arbour: Documento de Concepto sobre la Reforma de Naciones Unidas en derechos humanos,

en http://www.ohchr.org

18 Se realizaron consultas en Dublín con el sector académico vinculado al derecho, tanques pensantes

del derecho internacional, una consulta con ONGs por supuesto internacionales y en capacidad para

viajar a Pretoria y Seúl para estancia de un día, con expertos de los distintos órganos en Marrakech y

Poznan y con los estados parte en Sión, Suiza, todo en menos de un año.


liC. magalyS aroCha domínguez

reforma en curso, indetenible ya, y acompañada de recortes presupuestarios que

incidirán mucho en la falta de condiciones y calidad de los trabajo del Comité para

dialogar con los estados y para intercambiar como ha hecho hasta ahora con la sociedad

civil.

No es justo, según nuestra percepción, que se justifique la necesidad de ahorro con el

recorte en gastos que tratan de parecer ecológicamente fundamentados: usar menos

papel al reducir el número de páginas de los informes, el número de las preguntas

a los estados por parte del grupo pre sesión, disminuir a poco más de tres mil palabras

las que se traducen a los idiomas de trabajo para tomar decisión acerca de las

Observaciones finales; mientras que se incrementa el gasto de impresión de cientos

de hojas para llamar la atención de los expertos sobre material procedente de otros

órganos, de otros mecanismos especiales de derechos humanos, del Examen Periódico

Universal, etc. De modo que al final el material que debería ser “colateral” para

calzar, ampliar, profundizar sobre el principal (el informe de país y sus respuestas)

resulta ser mucho más voluminoso y no pocas veces excesivamente reiterado y hasta

políticamente tendencioso y parcializado.

Basados en el derecho que consideramos nos asiste desde la práctica de tener una

presencia continua y coherente en el Comité, nos parece oportuno, honesto y necesario,

alertar acerca de las preocupaciones que tenemos sobre cómo podría impactar

el resultado de la reforma de los órganos de tratados, en el funcionamiento objetivo,

imparcial, eficiente y eficaz del Comité para la Eliminación de la Discriminación

contra la Mujer en el cumplimiento de su mandato. Cada Comité, aunque los derechos

humanos están interrelacionados y son interdependientes, tiene sus particularidades.

Sería una pena, que a 30 años de celebrada la primera sesión del Comité, que tras la

realización de Cuatro Conferencias Mundiales de Naciones Unidas sobre la Mujer;

que luego de haber logrado una transformación significativa en la conciencia individual

y colectiva acerca de que los derechos de las mujeres son derechos humanos,

y que con la creciente concienciación del significado y alcance de la discriminación

contra las mujeres, incluido el concepto de múltiple discriminación, se fuera a retroceder

en la calidad del mecanismo de supervisión de la Convención. Sería inaceptable

que en aras de fortalecer el sistema de derechos humanos, se debilitara un pilar tan

importante como es el que tiene que ver con los derechos de las mujeres o de otros

sectores, o grupos poblacionales, cuyos derechos tienen una expertisse especialmente

creada sobre la base de las largas luchas de mujeres y hombres por profundizar en

sus especificidades.


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

reflexiones finales

Desde La Habana, Cuba, desde este evento que nos honra compartir, a la vez que extendemos

una calurosa y merecida felicitación a los miembros del Comité CEDAW,

instamos a sus expertos, a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y sobre

todo a la comunidad de feministas especializadas en el derecho que aquí se reúnen,

para brindar un seguimiento cada vez más cercano y exhaustivo, a los trabajos del

sistema de Naciones Unidas en la intención de ganar en la calidad de la supervisión

en la aplicación de los compromisos internacionales vinculantes que han adquirido

nuestros gobiernos.

¿Quién puede ser mejor supervisor, evaluador, crítico y asesor sobre el terreno, que

esa amplia, diversa, rica y comprometida comunidad de organizaciones, instituciones,

asociaciones, que desde diversos sectores (político, civil, académico) tienen todos

los elementos necesarios para divulgar, para formar, para crear capacidades, para

exigir, para evaluar, para proponer y para construir, siempre en nombre del bienestar

y el disfrute de los derechos de las mujeres? Nosotras y nosotros somos parte de

esa masa crítica y constructiva, formadora y activa, que contribuye cada día a que

las mujeres avancemos un poco más en la sinuosa y difícil senda por la igualdad de

derechos y de oportunidades de las mujeres.

Como cubanas, como miembros de la Federación de Mujeres Cubanas, tenemos el

orgullo de sabernos protagonistas de todos los procesos que han contribuido, por

más de 50 años, a formar el marco jurídico de reconocimiento y protección de nuestros

derechos, a la vez que somos copartícipes de los procesos de conformación y

puesta en práctica de las políticas públicas que garantizan su ejecución.

Somos a la vez una importante fuerza, masiva, representativa, comprometida, que

evalúa permanentemente el estado de los derechos, los órganos y organismos de

dirección de la Federación, en sus reuniones, en sus principales documentos y acuerdos,

sobre todo en los Congresos de la Organización, realizan un examen crítico de

las dificultades y obstáculos, de carácter objetivo y subjetivo, que afectan o impiden

el avance en la condición de las cubanas. 19

Cuba, firmemente ligada con sus compromisos internacionales adquiridos, y sobre

todo con las necesidades identificadas como prioritarias para el avance de la mujer

cubana, adoptó en 1997, por Acuerdo del Consejo de Estado el Plan de Acción Nacional

de la República de Cuba para el Seguimiento a la Cuarta Conferencia Mundial

sobre la Mujer. En uno de sus por cuanto, se explica que “este plan constituye la piedra

angular para el avance de la mujer en Cuba… y que su cumplimiento es responsabilidad

19 VIII Congreso de la FMC: Informe Central presentado por Yolanda Ferrer Gómez, Secretaría

General de la FMC y el Discurso de Clausura de José Ramón Machado Ventura, Edición Especial,

Editorial de la Mujer de la FMC, La Habana, 2009.


0

liC. magalyS aroCha domínguez

del estado cubano, con la decisiva participación de las organizaciones de masas” 20

entre las que se cuenta primordialmente la FMC, que es principal referente teórico

y metodológico para la aplicación y evaluación de sus 90 medidas. Cuba a la vez,

consecuente con su relación con la Convención y su mecanismo de supervisión, ha

entregado, desde fines de 2010, el Séptimo y octavo informe combinado, que está en

la agenda para examinar en julio de 2013. 21

Durante el segundo semestre de este año se realizará la evaluación del Plan de Acción

Nacional y del último informe al CEDAW. Sus resultados serán una importante

y fundamentada respuesta para el examen que hará el Comité, a la vez que permitirá

al estado llevar una actualización producto de una evaluación colectiva, sobre los

logros más significativos y las prioridades que deben guiar el trabajo futuro en la

aplicación de estos compromisos internacionales. A tales fines, se convocará desde

la FMC a las organizaciones de masas y sociales, asociaciones de profesionales, cátedras

de la mujer y sus propias estructuras intermedias, las ONGs con status consultivo

ante la ONU, para que examinen el informe y emitan sus criterios. Cuba tiene el

desafío particular de continuar siendo un paradigma en el adelanto de la mujer, en

la protección de los derechos de las mujeres, en momentos en que se actualiza el

modelo económico socialista.

En este momento de conmemoración, de recuento, de compromiso optimista, son

necesarias unas justas palabras para evocar a quien fuera artífice de la construcción

de la Federación, quien fuera leal y apasionada luchadora por los derechos de nuestro

pueblo y por el derecho de las mujeres cubanas a ser libres e iguales: la compañera

Vilma Espín, presidenta por siempre de la Federación de Mujeres Cubanas. Y quisiera

concluir mi intervención con las palabras de Vilma que cerraron su discurso en el

debate general durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en

Beijing en 1995. 22 Cuando caracterizaba la inmensa y humana obra en que estaban

enfrascadas las mujeres cubanas por hacer cumplir en la realidad los tres pilares de la

Conferencia (Igualdad, Desarrollo y Paz), decía que hoy:

las mujeres que integran la Federación de Mujeres Cubanas, siguen brindando su labor voluntaria a

toda tarea necesaria para el avance de los planes de producción de alimentos, de salud, de educación,

con gran énfasis en el trabajo social dirigido a las familias, a la preparación de padre y madre para

elevar cada vez más la calidad de la educación de las nuevas generaciones, a los programas de

maternidad y paternidad conscientes, con la adecuada premisa de la educación sexual que corresponde

a cada edad, iniciándose en los principios de la plena Igualdad, de la plena responsabilidad

en la vida sexual, con todo el valor del amor, de la ternura, del respeto mutuo en la pareja, de la

sinceridad.

20 Gaceta Oficial del 5 de mayo de 1997.

21 Programa del 54 período de sesiones del Comité, http://www.ohchrorg/cedaw/sesiones

22 Vilma Espín: Las Cubanas de Beijing al 2000, Intervención de apertura en Seminario Nacional celebrado

en julio de 1996, publicado en folleto especial de la Editorial de la Mujer.


Apuntes para la conmemoración del trigésimo aniversario del Comité para la eliminación...

Luego, cuando inspirada por su vocación internacionalista, por la aspiración de vivir

en un mundo de igualdad no solo entre hombres y mujeres, sino entre seres humanos

en general y entre naciones, concluía:

Necesario es que la enorme acumulación de riquezas presente en el mundo se aplique

a resolver los grandes problemas que atentan la existencia misma de la vida en la tierra.

Que el rico caudal de inteligencia, de voluntades, se una en la tarea urgente de lograr un

mundo más justo donde la mujer y el hombre puedan trabajar, crear familias, educar, ver

crecer los hijos, sin las atroces amenazas que hoy ponen en peligro, todo lo logrado en

los milenios marcados por la huella creadora del ser humano, para el bienestar de todos

en un planeta, que sería entonces, infinitamente promisorio.

1


52

Pensando en transForMación:

entre PersPectiVa Y deconstrUcción

introducción

dra. Marina Morelli núñez

uruguay

En primer término quiero agradecer a la Coordinadora Yamila González Ferrer, y en

su persona a la Unión Nacional de Juristas Cubanos, a la Universidad de La Habana,

a la Federación de Mujeres Cubanas, y a todas y cada una de las organizaciones y

entidades que posibilitan el encuentro. Este agradecimiento no se relaciona con el

plano de la individualidad, formalidad, ni mera gentileza. Lo que quiero agradecer es

pura sustancia. Les doy gracias por la creación y el sostenimiento de una conferencia

internacional que se erige como un espacio académico de análisis, reflexión, debate,

desarrollo de pensamientos e ideas. Este espacio colectivo y con las características

que se le imprimen, resulta fundamental, para continuar avanzando en lo que ha

sido y es –aún– un largo proceso por la igualdad y el efectivo goce de los derechos

humanos de las humanas.

En una instancia internacional como lo es esta, quiero rescatar que soy Latinoamericana.

Y lo soy no discursivamente ni en consigna. Esa es mi más íntima identidad

política y cultural, y eso tiene que ver con lo que digo. Y seguramente sea la razón

por la cual considero que es indispensable que las mujeres celebremos la memoria de

nuestras ancestras. No solo de aquellas con las que tenemos un vínculo sanguíneo,

también de todas y cada una de las mujeres que en nuestras tierras, han luchado,

incansablemente, para que hoy nosotras gocemos de derechos que a ellas les fueron

negados.


Pensando en transformación: Entre perspectiva y deconstrucción

En el día de hoy 1 y en esta instancia, especialmente recuerdo a Patria, Minerva y

María Teresa Mirabal. Tres mujeres dominicanas que se opusieron a una de las dictaduras

más sangrientas, enfrentando a Rafael Leonidas Trujillo. Fueron asesinadas el

25 de noviembre de 1960 y echadas al olvido, como tantas otras miles de mujeres que

la historia se esfuerza por invisibilizar. Fueron rescatadas de la memoria colectiva en

1981 durante el Primer Congreso Feminista de Latinoamérica y el Caribe celebrado

en Colombia y donde se decidió cada 25 de noviembre conmemorar el Día Internacional

de Lucha contra la Violencia hacia la Mujer, en honor a la hermanas Mirabal

o Mariposas que era como ellas se identificaban en la clandestinidad –y como me

gusta recordarlas–.

A ellas, a otras que también hemos logrado rescatar de esa historia contada en masculino,

y a tantas otras anónimas, mi recuerdo y mi respeto. Son sus luchas y son ellas

quienes le dan sentido a mi presencia y a las ganas de exponer algunos conceptos,

dejar planteada alguna que otra idea en torno a la ciencia jurídica y al convencimiento

ético de la necesidad de trabajar desde adentro del derecho para lograr las transformaciones

necesarias.

el derecho como invaluable herramienta de poder

Voy a comenzar cuestionando la propia concepción tradicional que se tiene del derecho,

aquella con la cual son educados quienes deciden introducirse en la ciencia

jurídica. In limine se nos ha dicho que “es el conjunto de normas que rige en una

sociedad, en un tiempo determinado y regula la conducta de sus componentes”.

Luego y a medida que vamos avanzando en su estudio, nos otorgan herramientas

para distinguir las acepciones de la palabra, las diversas ramas que lo componen, sus

fuentes, los orígenes, los métodos de interpretación e integración.

A mi humilde entender esta es una conceptualización tradicional, parcial, precaria y

sobre todo, tremendamente peligrosa, pues su aceptación sin más cuestionamientos,

puede garantizar la perpetuidad de la exclusión de las mujeres. Concebir tan inocentemente

al derecho como aquel conjunto de normas, implica aceptar su tarjeta

de presentación donde dice que es ‘inocente y justo’, como bien señala la Dra. Alda

Facio Montejo en uno de sus trabajos; y si hay algo que el Derecho no ha tenido para

con las mujeres es, precisamente, justicia.

1 Esta conferencia magistral fue impartida el día 10 de mayo de 2012 en la sesión plenaria matutina del

tercer día de actividades de la IV Conferencia Internacional “Mujer, Género y Derecho”.

3


dra. marina morelli núñez

El Derecho es una ciencia androcéntrica que toma al hombre como protagonista

único, centro y parámetro de la humanidad. Con seudo-fundamentos que variaron

desde la atribución de funcionamiento cerebral apasionado, hasta la inferioridad

natural de cuerpo y mente, se sostuvo la ausencia de aptitud en la mujer para ser

considerada sujeta de derechos.

Y esta idea es central, aunque se la puede expresar de diversas maneras, y puedo afirmar

que es androcéntrico, también puedo decir que el derecho obedece a un sistema

patriarcal, y también puedo decir que el derecho es macho y quizá sea el más macho

entre todos los machos que el patriarcado nos propone. No tengo duda de eso.

La historia y el presente de más de la mitad de la humanidad, marcan con toda claridad

lo que significa la opresión y marginación, y como puede sostenerse la misma a

lo largo del tiempo e incluso, otorgarle una infame especie de legitimidad, cuando es

el derecho el que dispone sobre nuestros cuerpos, nuestras acciones y hasta nuestras

propias vidas. Delinear las reglas de convivencia entre quienes componen la sociedad,

es una arista bien interesante, cuando se jerarquiza y a la baja, a todas quienes

hemos nacido o hecho mujer.

Por ello, no dudo en manifestar que hay una extensa y rica posibilidad para explorar

en el campo de la ciencia jurídica; y que es altamente probable que dicha exploración

sea resistida, menospreciada y quienes se atrevan a realizarla sean tachadas de

irreverentes. En lo fundamental, para mí, comenzar a pensar en otras maneras y en

otras formas de entender al derecho es un compromiso ineludible para las nuevas

generaciones de juristas. Porque son otras luchas las que debemos librar, en un contexto

que viene marcado por el legado de todas las que nos precedieron. Carezco de

la capacidad para poder sintetizar esa exploración, e incluso reconozco que la misma

irá adoptando características, métodos, tácticas y estrategias que solo el devenir del

tiempo revelará. Pero no carezco de la suficiente honestidad intelectual para manifestarles

con toda claridad -aunque suene muy antipático- que yo al derecho generalmente

no le creo nada y cuando lo hago, le creo muy poco. Y no me conforma

sus tradicionales y caducas conceptualizaciones que toman al aspecto normativo y lo

sacralizan conectándolo con el valor de la justicia, cuando en verdad nuestra opaca

realidad, demuestra exactamente todo lo contrario.

Y reconocida ante ustedes mi limitación, solo quiero manifestarles una idea:

El Derecho es una invaluable herramienta de poder. De poder de transformaciones,

pero también de perpetuar inmerecidos privilegios; de poder garantizar el goce de

derechos fundamentales, pero también de justificar las peores atrocidades que se

suceden diariamente en este y en otros continentes. Este explica, sostiene y perpetúa

un orden impuesto que ha cosificado nuestros cuerpos de mujeres y ha valorado a

la baja nuestra propia existencia. A la vez que explica, sostiene y perpetúa un modelo

global que culpabiliza, empobrece, oprime, margina, asesina, invisibiliza, lapida,

mutila y silencia a las mujeres. Frecuentemente, en el área del derecho, la lucha

contemporánea por la igualdad de las mujeres se banaliza e incluso se nos tacha

como si el nuestro fuera un reclamo reiterado con actitud lacrimógena y a veces de

inconformistas.


Pensando en transformación: Entre perspectiva y deconstrucción

Estoy segura que más de una activista de las que se encuentra presente en esta sala,

ha participado de alguna que otra discusión en torno a las políticas de discriminación

positiva en lo que refiere a la participación de las mujeres en la vida política, y seguramente

en las conocidas leyes de cuotas. Y muchas discusiones parecerían retrotraernos a

Olimpe de Gouges y a Robespierre en la Francia revolucionaria de hombres blancos

y burgueses del siglo xViii. Y lo más increíble, es que aún continúan guillotinándonos,

porque hay formas más civilizadas, modernas e hipócritas de cortarle la cabeza

a las mujeres. -Quizá la más conocida sea el desprestigio-.

Nos suelen decir: Tienen las leyes, tienen los tratados, los pactos, las convenciones,

tienen las agencias en organismos internacionales, tienen los planes de igualdad, tienen

los comités de expertas, tienen las áreas de género insertas en los ejecutivos y

legislativos de sus estados, tienen…¿y qué más quieren es la pregunta? que a diario

enfrentamos. Por eso, las mujeres debemos ser claras para exponer sin lágrimas y

con actitud combativa, que si alguno de nuestros reclamos se reitera en siglos, es

justamente porque en siglos nuestra realidad continúa en lo sustancial incambiada.

Porque el femicidio contemporáneo que arrasa y campea con total y absoluta impunidad

en nuestra América Latina, constituye causa suficiente para que yo no me

conforme, y ninguno de los aquí presentes se conforme ´ni un tantito así´ dijera el

Che. Porque el dolor de ver desangrarse a un continente, no debe ser para nosotros

indiferente como operadores del derecho. Jamás se debe permanecer ajeno a la realidad

de la “Matanza de Juárez”, a la realidad de las hermanas Guatemaltecas, o el

escenario de donde provengo: en Uruguay a causa de violencia intrafamiliar contabilizamos

más de 400 mujeres asesinadas, muchas de las cuales habían recurrido al

sistema policial y de justicia a solicitar garantías a su seguridad y a su vida, y pese a

ello fueron asesinadas. Porque la despenalización de la interrupción voluntaria del

embarazo aún espera en los cajones de los legisladores de mi país y de otros, en

tanto las mujeres mueren por infecciones en los hospitales y quienes sobreviven son

sometidas al sistema penal y tratadas como delincuentes. Porque Nuestros cuerpos,

definitivamente, no admiten más condenas. De ninguna naturaleza.

Y es tiempo ya, que estos hechos y tantos otros comprueben de manera irrefutable

no solo el poco valor que las sociedades adjudican a la vida de las mujeres, aunque

discursivamente se sostenga lo contrario. También es fundamental que estos hechos

sirvan para comprobar, el rol pasivo, inoperante e ineficaz del Derecho ante esas

atrocidades. Una realidad tan atroz y tan cruel ¿Cómo se explica desde el punto de

vista jurídico si no es cuestionando frontalmente la definición tradicional del derecho,

que insiste en que es un “inocente”, y “justo” conjunto de normas?

La verdad es que el Derecho (macho, androcéntrico o patriarcal, como a ustedes les

guste) no protege a las mujeres aunque existan leyes o normas formalmente promulgadas

que sí lo hagan. Y esto no quiere decir que no sean importantes las leyes y los

instrumentos internacionales. Claro que son importantes. También está claro que

la realidad sería más adversa sino hubiera existido el género para el Derecho, tanto

como categoría de análisis y como perspectiva.


dra. marina morelli núñez

No tengo duda, que desde la década del 70 el movimiento de mujeres y feministas,

vino a conmocionar hasta los propios cimientos de la ciencia jurídica, cuestionando

principios como el de la supuesta igualdad, que nadie antes se había atrevido

a cuestionar. Y logrando, además, una enorme producción de normas, leyes, decretos,

constituciones, pactos internacionales, tratados, convenciones, entre otros

instrumentos que serían impensables si no fuera porque el género se infiltró en el

derecho.

Y sostengo que se “infiltró” con toda la connotación que ello implica para el género,

para el derecho, para las académicas que lo hicieron posible, para los movimientos

de los que formaron parte y para nosotras hoy. Porque es buena cosa recordar que lo

que hoy a nosotras nos resulta de lo más normal y lógico, como es la introducción de

la perspectiva de género en el derecho, no era ni normal, ni lógico, ni pacíficamente

aceptado, ni políticamente correcto hasta hace pocas décadas. Y el hecho de que hoy

nos situemos en un punto desde el que es posible y necesario continuar avanzando,

se lo debemos a la intensa lucha de generaciones de juristas que creyeron que valía

la pena trabajar desde adentro del derecho, y que asumieron los enormes costos que

implica manifestarse en contra de un orden establecido.

Se trató de una lucha que reconozco, respeto y agradezco. Y por eso, me inspiro y me

animo a asumir que a mi generación le competen nuevas batallas. Sobre todo la de

disminuir hasta hacer desaparecer la brecha que existe entre lo que las leyes prevén y

lo que sucede en los hechos. Porque la verdadera dimensión de los derechos humanos

no está en la letra fría de la norma, ni en los elegantes encuentros de expertas,

ni en los elocuentes discursos de los gobernantes. La verdadera dimensión de los

derechos humanos está en el diario, en el día a día de cada una de las mujeres más

comunes y más diversas que habemos sobre esta tierra. Hoy nos enfrentamos a una

gran brecha, en la cual frecuentemente se vulneran en los hechos todos, cada uno de

los derechos que la ley protege.

Éticamente, no es admisible que mi generación y las que vienen, permanezcamos calladas

e inmóviles ante la evidente injusticia que implica poseer leyes, tratados y otras

normas, que en realidad no se aplican o se aplican en forma deficiente o arbitraria. Y

para ello, quizá sea necesario discutir innovadoras maneras, otras formas, desarrollar

ideas y pensamientos jurídicos. Y sobre todo quienes ansiamos transformaciones

y las ansiamos desde el derecho mismo, debemos detenernos a pensar la transformación.

Y para ello es necesario cuestionar y volver a cuestionar y a cuestionarnos.

Y ello, hay que hacerlo con conocimiento teórico y con víseras, con el corazón

caliente, no en la eterna búsqueda de la cita en el pie de página que legitime nuestro

pensar, más bien animándonos a compartir con los otros todo aquello que con

honestidad -en el acierto o en el error- pero con honestidad, creamos que puede ser

útil a cambiar y a hacer de cada día, uno mejor para las mujeres de hoy, y sobre todo

para las de mañana.


Pensando en transformación: Entre perspectiva y deconstrucción

Quienes persigan la justicia y quienes entiendan que no basta la titularidad de los

derechos sino que hace falta el efectivo y pleno goce de los mismos, pueden cuestionar

libremente algunos aspectos de la realidad y el escenario actual, como teniendo

sentido histórico del momento que estamos viviendo.

Y uno de los cuestionamientos que quiero dejar planteado en esta instancia es: Hoy

para lograr las transformaciones necesarias al futuro: ¿Es suficiente, alcanza, con introducir

la perspectiva de género en el derecho?

Yo no poseo una respuesta definitiva a este cuestionamiento y aunque esa respuesta

existiera no aplicaría por lo individual y solitario de la misma. Nunca creí, no creo

y ojalá nunca vaya a creer, en la experticia de iluminadas que hablan por miles de

voces de mujeres que permanecen acalladas. Considero que esa constituye una forma

bastante masculina de ejercer el poder. Yo Creo en el trabajo diario y colectivo,

no hablando por las demás, sino haciendo hasta lo imposible para lograr que cada

una de las mujeres que han permanecido sin voz, comiencen a hablar por sí mismas.

Porque la historia, como dijo una vez el Presidente de mi país, José ‘Pepe’ Mujica,

“es una construcción tremendamente colectiva, y en eso estamos”. Y como en eso,

es en lo que ando, no voy a dar respuesta definitoria al cuestionamiento planteado,

pero sí voy a formular algún aporte.

la categoría género como construcción

colectiva. aportes para su análisis

El primero, es que elgénero” como categoría de análisis y perspectiva, como movimiento

y como propuesta y plataforma, ha sido una cuestión eminentemente política

en la más amplia acepción de la palabra. Y en ello, quizá encerró la riqueza de sus

innovadores planteos. La cuestión es que con el transcurso del tiempo dede ser

solo político, para tornarse en políticamente correcto. Y yo, confieso, que desconfío

de todo aquello que sea “políticamente correcto”.

Es muy difícil encontrar mujeres y hombres que ocupen cargos de decisión o que

detenten diversas formas de poder dentro y fuera de la institucionalidad, y se animen

a declarar sus firmes ideas respecto a que las mujeres deben continuar invisibilizadas,

acalladas o sometidas. Al menos, no lo hacen en público. ¿Por qué?, porque definitivamente,

no es políticamente correcto.

Generalmente son los mismos sujetos que detentan poder, quienes manejan el intensivo

uso del término, pero no lo acompasan con un conocimiento que permita

entender a que nos estamos refiriendo. Esto posibilita que quienes creen aún que

género” es un pedazo de tela, lo incluyan en sus elocuentes discursos. ¿Por qué?,

porque definitivamente, es políticamente correcto hablar de género en cualquier discurso,

aunque no se tenga la más mínima idea de lo que se está hablando.


dra. marina morelli núñez

Hoy se crean áreas denominadas “mujer” o degénero y equidad” en oficinas, en

parlamentos, en ministerios, en universidades, en programas de gobierno, aunque

luego no se las jerarquice, ni se busque a la persona más capaz para dirigirla, ni se le

otorguen los recursos materiales y humanos para poder cumplir con los objetivos

que se plantea. ¿Por qué?, porque definitivamente, es políticamente correcto contar

con un área mujer o un área de género aunque no sirva para nada.

Y esta cuestión que algunos visibilizan alejado del derecho, yo encuentro que tiene

su impacto. Y en algo se relaciona a cuando los Estados simulan cumplir con la

obligación adquirida en materia de derechos humanos en el ámbito internacional. Se

resisten a promulgar leyes integrales que contemplen todas las formas de violencia

hacia las mujeres. En su lugar dictan leyes en contra de la violencia intrafamiliar o

doméstica, como si fuera el único ámbito en el que somos violentadas. También impacta

en decisiones judiciales, en la práctica forense que es donde existen sesgos que

afectan negativamente a las mujeres al tiempo que recurren a los sistemas de justicia,

y marcan con precisión la forma en la cual esas mujeres experimentan la norma. Y

muchas veces, todo ello sucede invocando la “justicia de género”.

Y por último, comparto lo que es una percepción personalísima, y quizá el aspecto

de la contemporaneidad que más me invita a reflexionar sobre lo políticamente

correcto. Los espacios de género, en los que muchas veces las organizaciones sociales,

activistas, académicas y gobernantes, se involucran, alrededor de una mesa, son en

su gran mayoría espacios de negociación. Por diversas razones, considero peligroso

moverse en la delicada línea divisoria de lo negociable e innegociable, sobre todo

porque estoy absolutamente convencida que cuando de derechos humanos de las

mujeres se trata, no hay nada que negociar, demasiado por denunciar y otro tanto

por exigir. Aunque ello nos exponga y aunque ello sea políticamente incorrecto.

algo no está bien

Quizá, el presente constituya un momento apropiado para pensar y discutir si la herramienta

de género, no fue captada por quienes se proponen lo antagónico, como

manera de debilitar a un movimiento profundamente transformador.

Algo no está bien, si en nombre del “género” se crean áreas en las instituciones que

no van a servir absolutamente para nada; algo no está bien, si invocando la justicia de

género las mujeres son brutalmente re victimizadas por los sistemas de justicia; algo

no está bien si los estados promulgan leyes de violencia intrafamiliar y se resisten

a una ley integral; y algo no está bien si quienes detentan poder monologan sobre

el género y reciben tantos aplausos, aunque luego no ejecuten una sola acción que

impacte positivamente en la vida de las mujeres.


Pensando en transformación: Entre perspectiva y deconstrucción

Quizá hoy, todos hablemos de la igualdad de género. Todos, incluye a quienes fervientemente

tienen como objetivo la desigualdad de las mujeres, la opresión de las

mujeres, la dominación de las mujeres. No sé con total y absoluta certeza si esto está

sucediendo así como lo percibo, pero seriamente me lo estoy cuestionando. Considero

que los sistemas crean estrategias que garantizan su supervivencia, y debilitan

los movimientos que pretenden transformaciones. Y el patriarcado no tiene por qué

ser la excepción, y bien pudo apropiarse inapropiadamente del “género”, y con ello

el más machista culmina hablando, por ejemplo, igual que yo.

Por las razones expuestas, y otras tantas que omito, pienso que el compromiso es

con la transformación de la realidad y para ello, hoy es tiempo de cuestionar. Resulta

necesario e imprescindible, no seguir por inercia, debemos detenernos a pensar

colectivamente cómo vamos a seguir al futuro. Y ello explica la razón por la cual

regreso a esta patria tan mía como la que me vio nacer, con más preguntas que respuestas.

Y dejo constancia que según los orígenes cuestionar puede resultar más difícil que

responder, por lo cual puede constituir un tremendo desafío comprender la etapa del

proceso por el cual transitamos. A veces es más cómodo y menos riesgoso, dejar las

cosas como están y no cuestionar ni cuestionarnos. Y otras veces, a ese aspecto se

agrega periodos oscuros de la historia latinoamericana donde se nos prohibió pensar,

y los que pensaron son nuestros desaparecidos, son los asesinados, los enterrados

en cuarteles militares, los exiliados. Los que pensaron fueron las víctimas del Plan

Cóndor como un claro plan de exterminio. Y esa historia reciente que unifica a gran

parte de nuestra Latinoamérica, tiene consecuencias en el hoy y el aquí. Y con esta

cuestión de poder pensar, de además expresar con toda libertad eso que pensamos

y tener en cuenta que los otros y las otras, también tienen derecho a acceder a otros

pensamientos; parece sencillo, pero no lo es tanto en una Latinoamérica con un

pasado reciente muy trágico.

Por ejemplo en Uruguay, el sistema netamente neoliberal que imperó luego de la

dictadura cívico-militar, abrió grietas profundas en la educación, formando abogados

y abogadas como si se tratara de producción en serie. Individuos con tremenda

capacidad de memorizar números de leyes, son los que mejor calificación académica

obtenían. No se dedicó tiempo, ni recursos humanos, ni materiales a formar juristas

o profesionales de la ciencia jurídica, más bien, meros aplicadores de normas

formalmente promulgadas, sin ganas, espíritu, mística, ni capacidad de cuestionar

demasiada cosa de la que sucede a su alrededor.

Por otra parte, de donde provengo como ciudadanas/os no hemos tenido la posibilidad

de discutir qué tipo justicia queremos darnos. Los espacios de participación

que abre el estado uruguayo, se centran en el poder legislativo y ejecutivo. No en el

judicial. Impregna la idea, que ello es materia reservada a pocos, a selectos, a iluminados.

Definir la política de justicia estatal no es una cuestión del pueblo. Hasta hoy

es una cuestión de élite. Y cualquier propuesta que se tenga para formular, es y será

considerada una crítica, en el peor de los sentidos que se le pueda adjudicar a esa

palabra.


0

dra. marina morelli núñez

organizaciones sociales, movimiento

de mujeres y feministas y poder estatal

A este escenario se agrega un complejo y delicado entramado entre las organizaciones

sociales, el movimiento de mujeres y feministas y por otra parte el poder estatal. La

izquierda o mejor dicho el progresismo, que en Uruguay asumió el gobierno en el

año 2005, imprime algunas características especiales. En primer término: aquellas

luchadoras sociales, aquellas mujeres que por una u otra razón se habían destacado

en la lucha por los derechos de las mujeres, aquellas que eran lideresas de los movimientos

de mujeres y feministas, culminaron a partir de 2005, asumiendo cargos en

la institucionalidad, como funcionarias públicas o en cargos de confianza política, o

de dirección, todos gubernamentales. Por un lado, esto tuvo sus consecuencias en las

propias organizaciones sociales, en los movimientos que se vieron debilitados. Por

otro lado, suele confundirse la histórica lucha de esas mujeres con el cargo público

que ocupan y la natural exigencia a que lo desempeñen bien. En general, al tiempo

de exigir, de criticar, de denunciar, las organizaciones contemplan de manera muy

distinta a quienes consideran aún como sus compañeras, sus amigas. Hay serios

problemas para visibilizar a esas mujeres como ex integrantes de los movimientos

sociales y actualmente representantes del poder de gobierno. Y ese problema de

identificación de a quién le toca hacer qué cosa, y de qué modo, también se da en las

propias representantes de gobierno.

A estos dos aspectos, se agrega que por lo general los estados son bastante mentirosos

al tiempo de rendir cuentas a la comunidad internacional, respecto al grado de

cumplimiento a las obligaciones adquiridas en materia de derechos humanos de las

mujeres. Y Uruguay no es ninguna excepción. Y una de las consecuencias de andar

mintiendo por allí, es que las agencias de financiamiento económico abren líneas de

cientos de miles de euros o de dólares para que el Estado, continúe profundizando

el supuesto avance declarado, y que sabemos que en realidad no es tal.

De esta situación deriva mucha cosa, pero solo destaco las nefastas consecuencias

para las organizaciones sociales, cuya gran mayoría debe ejecutar investigaciones o

proyectos, con una suma de dinero insignificante. Y como si ello fuera poco, deben

bailar al son que impone las agencias de financiamiento. Es como si los derechos de

las mujeres fueran una pasarela de moda, este otoño-invierno, en una de esas, está de

moda los derechos sexuales y reproductivos. Entonces, allá vamos todas a construir

nuestros proyectos, respecto del tema que ellos imponen, y vamos a pedirles que los

financien y vamos a recibir un no por respuesta y solo van a financiar a una o dos

organizaciones a veces por país o a veces por región, y además casi siempre las mismas.

Quizá la temporada primavera-verano sea acceso de las mujeres a los sistemas

de justicia, y allí vamos todas tal cual ovejitas dóciles a hacer nuestros proyectos y a

presentarlos, con la ansiada finalidad de obtener esos dos pesos con los que aspiramos

a cambiar el mundo.


Pensando en transformación: Entre perspectiva y deconstrucción

¿Con esto que quiero decir? que hemos llegado a un grado de complejidad tal, que

muchas veces hasta los propios movimientos sociales, movimientos de mujeres y

feministas seguimos la agenda de quienes tienen el dinero. No asumimos que la

agenda, la debemos construir nosotras y la debemos imponer nosotras, según las

necesidades de las mujeres y no la de una agencia de financiamiento. Quien tiene el

dinero no tiene el poder. El verdadero poder está en quienes trabajan por la transformación.

Y esto es muy difícil de llevarlo a la práctica hoy, con organizaciones de mujeres

que deben cerrar sus puertas por no tener para costear una sede, o pagar un servicio

telefónico. O lo que es peor, convertirse en empleadas del estado. Esta es una complicada

y penosa realidad que se presenta en mi país. El estado obtiene el dinero y

en general son cientos de miles de euros, y al tiempo de ejecutar los proyectos que

presentaron ante las agencias de financiamiento, contratan (por un par de pesitos) a

una organización del movimiento de mujeres y feminista, y la pone a trabajar para su

propio proyecto estatal.

A este punto hemos llegado. No necesito decirles el debilitamiento que la situación

provoca. Basta precisar, que mujeres con conciencia de su identidad, con conocimiento,

con sensibilidad, trabajan por ejemplo, en servicios de atención a víctimas

de violencia intrafamiliar que son estatales, y lo hacen por 500 dólares por mes. Allí

hay una línea delicada, porque alguien que depende del sobre de dinero que le paga

el estado, es posible, pero es muy poco probable que salga a criticar la política estatal,

por ejemplo en esos servicios. Y si se pierde la independencia, lo que se pierde es

mucho, es demasiado.

Estas condiciones, que entre otras, constituyen una fuerza retardataria a la transformación,

doy por descontado se replica en otros países de nuestra Latinoamérica,

pues hemos vivido concomitantemente alguna de las épocas más oscuras de nuestro

continente, y también el acceso al poder de gobierno de los partidos políticos de

izquierda y también de los progresistas. Y ello, hace que algunas de las realidades,

sean compartidas.

reflexiones finales

Con las realidades que convivimos, las mencionadas y las omitidas, me cuestiono si

será hoy el tiempo o el momento histórico apropiado para dar un paso más allá de la

introducción y transverzalización de la perspectiva de género en el Derecho y pensar

en la posibilidad de deconstruir todos y cada uno de los institutos jurídicos para proceder

a su reformulación, redefiniendo de manera inclusiva los derechos, contemplando

la especificidad de las mujeres dentro de la diversidad. Esto puede suponer

un proceso de largo plazo y frecuentes frustraciones, pero nosotras ya sabemos que

al decir de José Martí “los grandes derechos no se ganan con lágrimas”.

1


2

dra. marina morelli núñez

Hay que forjar camino, hay que abrir sendas que permitan algún día tener al Derecho

como una ciencia social inclusiva y respetuosa de nuestra dignidad de ser mujeres.

Y para eso, no tengo dudas que debemos distinguirnos política, académica e ideológicamente,

de todos aquellos que desean mantener los órdenes establecidos para la

desigualdad, opresión, la discriminación, la marginación de las mujeres. De repente,

podemos resignificar el género, o podemos asumir que ya no nos sirve y que todos

hablamos de género, por lo cual la cosa se pone peligrosa.

Necesito distinguirme y considero que necesitamos distinguirnos. Porque las causas

que nos inspiran a transformar la realidad son distintas, los objetivos son distintos.

No debo manejar los mismos términos, ni adaptarme a los parámetros de negociación

que imponen manejar esos términos, si aspiramos a la transformación y otros

a la permanencia.

Admito que plantear mis dudas en torno a la perspectiva de género sea no del todo

apropiado, y también que mencionar la deconstrucción del derecho pueda ser algo

utópico, o quizá del todo utópico. Sucede que hace pocas décadas, lo que en términos

históricos se traduce en un rato, pensar que podía llegar a existir una “Convención

para la eliminación de todas las formas de violencia hacia la mujer” también era bastante

utópico, y sin embargo luego fue realidad. Por eso, y porque creo que corren

buenas e inspiradoras brisas colectivas, pienso que el compromiso es la transformación

y que debemos detenernos a pensarla.

Continuar utilizando el género como categoría y perspectiva, o pensar en la deconstrucción

del derecho, son dos de las muchas alternativas que podrán surgir y constituyen

una cordial invitación a cuestionar y a cuestionarnos. No tengo duda que el

camino es largo y empinado, y que serán nuevas generaciones de humanas, quienes

podrán decir al cabo que hubo mujeres que en otro tiempo creyeron que otra realidad

era posible para ellas. Para ese día, para que exista ese día en la vida de las que vienen,

debemos comenzar a trabajar hoy.

Y esa es la invitación con la cual me despido.

Trabajar juntas, cada una desde el lugar que elija, desde los tribunales, desde la magistratura

o judicatura, desde la academia, desde el ejercicio de la profesión de abogadas,

desde la docencia, desde el barrio, desde la institucionalidad, desde las organizaciones

sociales, desde donde se elija, pero convencidas que es tiempo de otra mirada, para

asumirnos insolentes, inquietas, críticas, autónomas, combativas y realmente transformadoras

de las realidades que nos rodean y son adversas.


la diMensión econóMica

de la Violencia de GÉnero

Y la constrUcción del sUJeto PolÍtico

en el caPitalisMo

capitalismo y violencia en general

dra. rosario González arias

méxiCo

“¡La violencia (es decir, el poder del Estado)

es también una potencia económica!” 2

“Porque el capitalismo es una estructura de hambre,

el hambre como estructura” 3

En el presente trabajo se analizará el perfil violento del capitalismo en su modulación

contemporánea denominada neoliberalismo, caracterizado por la idea del libre

mercado, la globalización, 4 y la dictadura del hiperconsumo. 5 La pertinencia de detenernos

en el proyecto capitalista responde a razones de fondo, al entender que la violencia

actual está tomando unas dimensiones desconocidas hasta el momento, por su

especial intensidad y gravedad, y por ir además acompañada de un gran despliegue

mediático único en la historia; desde nuestro punto de vista estas dos características

se explican a partir del modelo neoliberal desarrollado en la mayoría de economías

mundiales.

2

Carta de Engels a Conrado Smith, en Obras Escogidas de C. Marx y F. Engels, 1966, p. 522

3

Santiago Alba Rico: Capitalismo y Nihilizmo. Dialéctica del Hombre y la Moral, Akal, Madrid, 2007,

p. 111.

4

De acuerdo con Santiago Alba, la versión económica de la globalización “se identificaría con la desregularización

e hipertrofia del capital financiero y la privatización del sector público”, Santiago Alba:

ob. cit., p. 31.

5

En expresión de Sayak Valencia. Sayak, Valencia Triana: Capitalismo Gore, Melusina, Barcelona, 2010,

p. 54.

63


dra. roSario gonzález ariaS

Se parte de la idea de que las sociedades humanas adolecen de un déficit civilizatorio,

en las que el recurso de la violencia sigue siendo un medio aceptable y legítimo de

resolución de conflictos, pues vivimos en países “armados hasta los dientes”, y actualmente

coexisten gran cantidad de guerras en diferentes partes del planeta. Desde

nuestro planteamiento, precisamente el sistema capitalista es indisociable de la existencia

de ejércitos y guerras de baja y alta intensidad que le sirven de apoyo. 6

Nos referimos aquí a la violencia sistémica o estructural, siguiendo la clasificación

del filósofo Slavoj Zizek, para quien la violencia social puede ser

• subjetiva, que es la más visible.

• objetiva, que a su vez se subdivide en:

- violencia simbólica: la generada por el lenguaje y sus formas, como cuando

nuestros discursos reproducen relaciones de dominación social o cuando el

lenguaje impone cierto universo de sentido.

- violencia sistémica: hace referencia a las consecuencias catastróficas del funcionamiento

homogéneo de nuestros sistemas económico y político “estamos

hablando aquí de la violencia inherente al sistema: no solo de violencia física

directa, sino también de las más sutiles formas de coerción que imponen relaciones

de dominación y explotación, incluyendo la amenaza de la violencia”. 7

No desconocemos que la historia de la humanidad ha estado llena de periodos muy

violentos con anterioridad al presente momento, y que también en etapas pre-capitalistas

como la Edad Antigua y el Medievo se vivieron periodos de gran enfrentamiento

físico entre personas, grupos y territorios. Sin embargo, la diferencia con el

momento actual es que la violencia se ha convertido en una herramienta (muy eficaz)

de la economía mundial y un producto de consumo más. Además el desarrollo tecnológico

ha facilitado su espectacularización a través de los medios de comunicación,

inexistente en periodos anteriores, que introduce una variante importante de la violencia

contemporánea, como sería el caso de la violencia decorativa (referida al uso

con fines decorativos de productos que pueden causar la muerte, como sería el caso

de armas reconvertidas en lámparas de salín) y el biomercado (con respecto al consumo

naturalizado en nuestros cuerpos). 8

6

Eduardo Galeano se pregunta: “¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares

a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable?

¿contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿contra la pobreza o

contra los pobres?” (La Jornada, 9 de mayo 2009)

7

Slavoj Zizek: Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Paidos, Barcelona, 2009, pp. 10 y 20.

8

Sayak Valencia ob. cit., pp. 52, 57, 150-157


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

Ya en su obra El Capital, Marx 9 hacía referencia al tránsito violento del modo de

producción feudal al sistema industrial capitalista (impulsado por el sistema fiscal, el

sistema proteccionista, la deuda pública, las guerras comerciales y la transformación

de la manufactura en industria fabril) que entre otras cosas implicaban la expropiación

violenta de sus tierras al campesinado y artesanado, y “el robo de niños y la

esclavitud infantil”.

Hoy podemos decir, de acuerdo con el sociólogo Charles Tilly, que el siglo xx ha

sido el más violento de los últimos diez milenios:

en términos absolutos (y per cápita), el siglo xx ha sido el más violento de los últimos

diez milenios del planeta. Partiendo del balance de víctimas en conflictos armados, principalmente

en las guerras mundiales (I y II) y recordando que en la segunda mitad del

siglo xx las prácticas militares que siguen prevaleciendo responden a nombres como los

de guerrilla, conflicto de baja intensidad, genocidio, politicidio, democidio o limpieza

étnica. 10

En nuestra opinión, el empleo de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki,

exterminando a 200.000 personas en cinco minutos represenel punto de inflexión

más álgido en ese mar de violencia. Como dice Alba Rico “durante los últimos sesenta

años los occidentales hemos podido exportar la violencia al resto del mundo,

junto con nuestras chucherías y nuestros valores, manteniendo un orden casi exquisito,

e incluso algunas libertades, en el interior de nuestros mercados-fortaleza”. 11

Coincidimos con Sayak Valencia en que la violencia (y su espectacularización) ya es

episteme, una categoría interpretativa que incluye tanto su ejercicio físico como su

relación con lo mediático y lo simbólico 12 y que en unión con el sistema económico

y político ha dado lugar a lo que ella llama “capitalismo gore 13 ” y “necropolítica” en

referencia a la violencia extrema y tajante y los usos predatorios de los cuerpos, que

son concebidos “como productos de intercambio que alteran y rompen las lógicas

del proceso de producción del capital” mediante una mercancía “encarnada literalmente

por el cuerpo y la vida humana”, “la destrucción del cuerpo se convierte en

mismo en el producto, en la mercancía”. En este sentido el capitalismo gore constituye

uno de los procesos de globalización “aquel que muestra sus consecuencias sin

enmascaramiento” 14 en palabras de Sayak Valencia, y cuyos efectos en la economía

mundial son evidentes “ya el producto criminal bruto se estima que no sería inferior

9

Carlos Marx y Federico Engels: Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1966, pp.. 144, 145.

10

Charles Tilly: “Violencia Colectiva”, citado por Sayak Valencia, ob cit., pp. 25-26.

11

Santiago Alba: Ob. cit., p.100

12

Sayak Valencia: Ob. cit., pp. 26-27

13

Término tomado por la autora del género cinematográfico de terror que se caracteriza por el recurso

a la violencia gráfica, mediante efectos especiales y exceso de sangre artificial, para mostrar la vulnerabilidad

del cuerpo humano. Ibídem, p. 207.

14

Ibídem, pp. 18-20


dra. roSario gonzález ariaS

al 15 % del comercio mundial”; “no es casual que el narcotráfico constituya actualmente

la industria más grande del mundo (…) y que el narcodinero fluya libremente

por las arterias de los sistemas financieros mundiales”. 15 Algunos ejemplos de esta

infiltración en la economía legal serían las empresas constructoras, el sector del ocio,

las inversiones en la banca internacional, la creación de empresas de seguridad privada,

etcétera. 16

Para la autora “el siglo xx puede ser entendido como un sinónimo de violencia, la

cual se ha radicalizado a través del neoliberalismo y el advenimiento de la globalización

hasta alcanzar en la primera década del siglo xxi la etiqueta de realidad gore”

pues en muchas latitudes la vida se desarrolla en estado de excepción, es cuestión

de pura supervivencia, y obviamente el sistema político y económico tiene mucho

que ver con esa realidad distópica en la que estamos instaladas; la diferencia entre

esta forma de violencia y otras radica en “un entramado fuertemente ligado a los

beneficios económicos que reporta tanto su ejecución como su espectacularización

y posterior comercialización a través de los medios de información”.

Como afirma la filósofa mexicana “asistimos a una violencia depredadora que tiene

como objetivo el enriquecimiento económico”, 17 de tal modo que el mandato de

cumplir con las lógicas de la carrera capitalista hace que la violencia se convierta en

la ley de los mercados, así mientras produzca ganancias, cualquier empresa, incluso la

que se lucra con la violencia, estaría legitimada por unas coordenadas económicas.

Para Sayak Valencia la violencia no solo es una herramienta efectivísima de la economía

mundial, 18 sino que incluso la economía es en sí misma “una forma de violencia”

, 19 pues en el sistema capitalista actual no solo se ha popularizado el uso de

la violencia, sino también su consumo, de manera tal que “la violencia se convertirá

no únicamente en herramienta sino en mercancía que se dirigirá a distintos nichos de

mercado”. “Debe considerarse que la violencia como herramienta es parte integral

del mensaje que transmite el nuevo capitalismo acerca de los métodos para conseguir

capital y perpetuar el afán de dinero”... “En la actualidad los capitales del crimen

organizado- que se sitúan en el quince por cien del producto mundial bruto- están

tan indiscerniblemente fundidos con los capitales de las empresas transnacionales y

el capital mundial que prácticamente resulta impensable la forma de economía actual

sin el aporte financiero del crimen organizado”. 20

Judith Butler resume esta idea del crimen encumbrado como una forma de economía

moderna del siguiente modo: “lo ilegal trabaja fuera de la ley pero al servicio del

15

Ibídem, pp. 18-20.

16

Ibídem, pp. 98.

17

Ibídem, pp. 171.

18

Ibídem, pp. 27.

19

Ibídem, pp. 58.

20

Ibídem, pp. 91, 160 y 169.


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

poder, del poder de la ley, del poder y la ley de la economía, reelaborando el esquema

del poder y reproduciéndolo”. 21

No es casual que tales circunstancias se gesten precisamente en el seno de un sistema

económico que no garantiza condiciones igualitarias con carácter universal

para el conjunto de la población, pues el bienestar de unas personas descansa en las

carencias del resto, lo que necesariamente traerá implícito un coste de desigualdad,

violencia, competitividad social y depredación ambiental. Parece lógico pensar que

un sistema basado en la competitividad de personas y naciones tiene como resultado

inevitable la violencia. 22

Porque como refiere Joseph Stiglitz 23 , los altos índices de desigualdad y la pobreza y

miseria en gran parte del mundo como Latinoamérica, Rusia o Indonesia, a partir de

las políticas del Fondo Montario Internacional “han sido una fuerza contribuyente

de los altos y crecientes índices de violencia que se padecen ahí (…). La libertad de

meter y sacar capitales de un país a voluntad es una libertad que ejercen algunos,

con un coste enorme para los demás. (En la jerga de los economistas, hay grandes

externalidades)”.

De acuerdo con Karl Polanyi “el individuo de la sociedad primitiva no está en

general amenazado por la inanición, a menos que toda la comunidad afronte tal

situación… Es la ausencia de la amenaza de inanición individual lo que vuelve a la

sociedad primitiva, en cierto sentido, más humana que la economía de mercado”. Para

este autor “la segunda “gran transformación”-el ascenso del fascismo- 24 es resultado

de la primera el ascenso del liberalismo de mercado”. 25

Karl Polanyi creía en 1950 que un mercado autorregulado “no podría existir durante

largo tiempo sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad; habría destruido

físicamente al hombre y transformado su ambiente en un desierto”. 26 En su

opinión una economía de mercado autorregulado requiere que los seres humanos y el

ambiente natural se conviertan en simples mercancías, lo que asegura la destrucción

tanto de la sociedad como del ambiente, empujándolos al borde de un precipicio. El

liberalismo de mercado exige a la gente normal lo que sencillamente no puede dar,

21 Ibídem, pp. 43.

22 Entre las variantes de violencia hay que incluir los suicidios, pues sucede que en los últimos años han

aumentado las tasas en Grecia e Italia, dos países en los que más están impactando los efectos negativos

de la crisis económica como consecuencia de los reajustes impuestos por el Fondo Monetario

Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea (La Jornada, 8 de abril 2012).

23 En Prólogo a Karl Polanyi, La gran transformación. Los Orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo,

Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2006, pp. 12 y 18.

24 En los años veinte y treinta las naciones se vieron obligadas a elegir entre proteger la tasa de cambio

o a sus ciudadanos. Fue en ese punto muerto donde surgió el fascismo al optar por proteger a la

sociedad del mercado mediante el sacrificio de las libertades personales. Karl Polanyi: Ob. cit., p.36.

25 Fred Block en Introducción a Karl Polanyi, Ob. cit., p. 25.

26 Karl Polanyi: Ob. cit., p. 49.


dra. roSario gonzález ariaS

pues requiere que millones de personas comunes y corrientes en todo el mundo tengan

la flexibilidad de tolerar cada cinco o diez años, una prolongada racha en la que

deban subsistir con la mitad o menos de lo que ganaban antes, generando mayores

conflictos.

Retomando una idea foucaultiana, Sayak Valencia aborda cómo el liberalismo supuso

la ruptura de la Razón de Estado (concretamente con la parte de ésta que identifica

como Estado benefactor o Estado social de Derecho) y el desplazamiento de la gobernabilidad

que pasa a estar dirigida por la economía, lo que implica “la debilitación

máxima de las mediciones políticas en beneficio exclusivo de la lógica del mercado”;

la gobernabilidad queda así reducida a la ley regida “por la lógica liberalista que brinda

libertad de acción para los económicamente pudientes… de tal suerte que sea la

economía quien se ponga a la cabeza de la gobernabilidad”. 27

La consecuencia es la transformación del concepto de Estado-nación por el de Mercado-nación,

de tal suerte que:

el Estado en la era global puede entenderse más como una política interestatal mundial

que al tiempo que elimina sus fronteras económicas redobla sus fronteras internas

y agudiza sus sistemas de vigilancia. Dicha proliferación de fronteras, vigilancia

y controles internos aumenta los costes, el auge y la demanda de mercancías gore:

tráfico de drogas, personas, contratación de sicarios, seguridad privada gestionada por

mafias, etcétera. 28

Es un hecho que estas políticas neoliberales azotaron con más virulencia (aunque

no solo) a los países “tercermundializados”, al sur político, pues de acuerdo con

Sayak Valencia desafortunadamente muchas de las estrategias que tienen los países

denominados del Tercer Mundo para acercarse al Primer Mundo son “formas

ultraviolentas para hacerse de capital”, o invirtiendo el proceso de acumulación de

mercancías por el de destrucción del cuerpo, que “se convierte en sí mismo en el

producto, en la mercancía … ya que la muerte se ha convertido en el negocio más

rentable”. 29 Algunos ejemplos de porqué “la vida ya no es importante en sí misma

sino por su valor en el mercado como objeto de intercambio monetario” 30 lo constituyen

el tráfico de órganos, la trata de personas, el secuestro o asesinato por encargo,

la venta ilegal de armas, el tráfico de drogas, la privatización de ejércitos que ofertan

sus servicios en el mercado 31 o la existencia de sicarios entre otros muchos.

27 Sayak Valencia: Ob. cit., pp. 28-30.

28 Ibídem, p. 30.

29 Ibídem, p. 16.

30 Ibídem, p. 21.

31 Ibídem, p. 98.


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

En la misma línea para Leonor Aida Concha 32 , el sistema económico global dominante

apuesta a la muerte de la humanidad, al considerar productivas, entre otras, las

siguientes actividades:

• El tráfico sexual de mujeres, niñas y niños.

• El turismo sexual.

La violencia por motivo del narcotráfico y el ejército en las calles.

La violencia doméstica contra las mujeres, niñas y niños.

Las guerras civiles e internacionales.

• El tráfico de armas.

• Los altos grados de impunidad de los delitos, que es producto del racismo y

sexismo de los grupos de poder.

El vínculo entre el neoliberalismo y colonialismo fue abordado en su momento también

por Marx 33 , quien junto a la violencia del sistema capitalista, analizó la violencia

del sistema colonial, instaurado mediante la destrucción de viejas civilizaciones, el

saqueo, esclavitud y exterminio de la población originaria por parte de los imperios o

metrópolis. En el mismo sentido Kart Polanyi creía que “irónicamente, la contribución

inicial del hombre blanco al mundo del hombre negro consistió principalmente

en su introducción a los usos del flagelo del hambre”. 34

Hoy Santiago Alba Rico considera que el capitalismo constituye una amenaza para

la humanidad como especie y también como forma, es decir, como cultura, como

derecho, como política y como moral,

El capitalismo no es, como pretenden sus economistas, un régimen de intercambio

generalizado sino un sistema de destrucción generalizada; consiste en una guerra ininterrumpida

al mismo tiempo contra los hombres y contra las cosas. A la guerra contra los

hombres la llaman trabajo, a la guerra contra las cosas la llaman mercado. 35

Así entendida la globalización consiste en la extensión de la forma mercancía, esto es

de la guerra contra las cosas, sin límites, ya que para el autor hay tres tipos de objetos

o tres formas de tratar un objeto: cosas de comer, cosas de usar, y cosas de mirar o

maravillas, y el capitalismo ha sido el primer orden económico-social de la historia

que ha borrado la frontera entre estos tres órdenes 36 poniéndole precio a todo.

32 Ponencia presentada en el Seminario Mirada Feminista del G20 celebrado el 13 de junio de 2012

disponible en http://www.coaliciong20.org/LEONORAIDA.pdf).

33 Carlos Marx: Ob. cit., p. 139.

34 Karl Polanyi: Ob. cit., p. 139.

35 Ibídem, p. 208.

36 Ibídem, p. 112-115.


0

dra. roSario gonzález ariaS

De acuerdo con Sayak Valencia el discurso neoliberal presenta la globalización ante

la sociedad como una realidad que pudiera basarse en la igualdad, así

bajo la sentencia de igual acceso a todo, ordena la aceptación del mercado como único

campo que todo lo iguala, pues instaura necesidades naturalizadas artificialmente, que

incitan al consumo sin diferenciación alguna”. 37 “La globalización propone que todos

somos iguales a través de las ventanas del consumo y del ciberespacio. Esta igualdad

se reduce a que todos compartimos las mismas posibilidades de desear lo mismo. Sin

embargo, incluso en este sistema de nivelación abstracta late siempre la diferencia entre

el desear y el poder tener. 38

Para la autora es incuestionable su “responsabilidad en el devenir actual del mundo

y sus consecuencias directas en la creciente desigualdad que lleva a la irrupción de

la violencia desenfrenada como práctica capitalista”, violencia tanto física y directa

sobre los cuerpos, como simbólica y medial; 39 sobre esta segunda se afirma que los

medios de comunicación operan “como sobre-expositores de la violencia que naturalizan

para los espectadores, a través de un constante bombardeo de imágenes” “…

son los medios de comunicación, la televisión, el cine y, en mayor o menor medida

los videojuegos, quienes representan estas prácticas [violentas] (…) y quienes las

legitiman al hacer de ellas su tema central y bombardearnos incesantemente, hasta la

insensibilización, con información sobre ellas”. 40

En este sentido, el éxito de público de la serie de televisión titulada Los Sopranos que

trata de la vida de la mafia “nos da noticia de cómo la televisión está convirtiendo los

bajos fondos en algo rentable, instalándolo como un objeto de culto, de aceptación

y de legitimidad”, generando una masa acrítica y complaciente con las prácticas ilegales

“puesto que la criminalidad será entendida como una herramienta que se ciñe

a los estándares establecidos por los líderes de la economía mundial”. 41 En la misma

línea se situaría el videojuego Grand Thief Auto “cuyo contenido violento permite a

los jugadores llevar a cabo comportamientos criminales que van desde el robo de

coches al homicidio. Legitima comportamientos profundamente machistas, sexistas,

misóginos y de violencia contra las mujeres ya que en él puedes practicar sexo con

una prostituta y después matarla y recuperar tu dinero”. Son, entre otras muchos

ejemplos, “formas de representación que a través de la sobrerrepresentación de la

crueldad más explícita termina haciendo de ella una acción anecdótica y cuasi cómica

(…) derivando en la aceptación acrítica de la violencia más recalcitrante ejercida

contra los cuerpos”. 42

37

Sayak Valencia: Ob. cit., p. 32.

38

Ibídem, p. 208

39

Ibídem, p. 170.

40

Ibídem, pp. 158 y 160.

41

Ibídem, p. 161. También Joseph Stiglitz (ob. cit.) coincide en que ya es una realidad en algunas partes

del mundo que una economía de mercado autorregulado (postulado básico del neoliberalismo, en

su antigua apariencia de laissez-faire o en la nueva versión del consenso de Washington) genera un

capitalismo mafioso y un sistema político mafioso.

42

Ibídem, pp. 162-170.


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

En palabras de Santiago Alba “la sociedad capitalista, que no satisface ni a la razón

ni a la voluntad, satisface permanentemente, en cambio, la curiosidad: la televisión es

el ojo de la cerradura a través del cual contemplamos alborozados aquello que, bien

pensado, preferiríamos que no hubiese sucedido nunca”. 43 Esta depredación visual,

mediante la cual hemos saqueado también las imágenes de las víctimas, implica un

permanente vaciar de existencia el dolor de los otros a través de la mirada, porque “la

televisión nos acerca la lejanía, afirmando al mismo tiempo su lejanía; no nos acerca

las cosas lejanas: es que nos acerca la lejanía misma de las cosas que no nos pueden

alcanzar. Nos acerca el hecho de que están lejos, manteniéndolas en su distancia

inofensiva”. 44

Es pertinente reproducir aquí a Indro Montanelli, para quien: “Hoy, para instaurar

un régimen dictatorial, ya no es necesaria una Marcha sobre Roma ni un incendio del

Reichstag ni un asalto al palacio de Invierno. Bastan los llamados medios de comunicación

de masas; y sobre todos ellos, soberana e irresistible, la televisión”. 45

Sobre el modelamiento televisado, es significativo que de acuerdo con Anastasio

Ovejero “los niños modernos han presenciado innumerables apuñalamientos, palizas,

agresiones a puntapiés, estrangulamientos, asaltos, y formas menos gráficas, pero

igualmente destructivas, de crueldad, antes de alcanzar la edad de ir a la escuela”, pues

según el autor la TV emite 5,2 actos violentos cada hora y los niños españoles ven la

televisión unas 20 horas semanales o más. 46

el capitalismo y la construcción

del sujeto político

Foucault vinculaba el poder disciplinario, que atraviesa los cuerpos y graba la norma

en las conciencias, con el modus operandi del capitalismo pues “el capitalismo

moderno necesita para su desarrollo capitalista sujetos que actúan de acuerdo a un

determinado ethos impregnado de una determinada mentalidad empresarial”. 47

43

Santiago Alba: Ob. cit., p. 15.

44

Ibídem, pp. 102-103.

45

Citado por Santiago Alba Rico ob cit., p. 103.

46 Anastasio Ovejero: Fundamentos de Psicología Jurídica e Investigación Criminal, Universidad de Salamanca,

Salamanca, 2008, pp. 301-305.

47 Susana López Penedo: El Laberinto Queer. La Identidad en Tiempos de Neoliberalismo, Egales, Madrid,

2008.

1


2

dra. roSario gonzález ariaS

En este sentido, y de acuerdo con Martha Albertson Fineman y Teresa Dougherty, 48

el feminismo ha mantenido una relación de confrontación con las teorías económicas

neoclásicas por su considerable ausencia de interés en las cuestiones de género. Este

desinterés descansa por un lado en las pretensiones positivistas de los economistas

neoclásicos, a partir de la construcción de un actor individual abstracto que opera

dentro del mercado y es el sujeto del sistema legal, sin ninguna referencia de género

u otra característica de definición individual. Por otro lado las aspiraciones de universalidad

intrínsecas en los economistas neoliberales no quieren ver las desigualdades

entre los individuos como parte de un sistema en el que el poder está ubicado a

través de las instituciones sociales, incluidas la economía y el derecho, y que dentro

de tales instituciones el género, la raza, la sexualidad y la clase operan dando ventajas

a ciertos individuos sobre el resto. 49 Para las autoras citadas si el actor posicionado

como sujeto universal del modelo económico y del derecho es revelado de facto

como blanco, heterosexual, de élite y varón, entonces las relaciones de poder a través

del género y otras perspectivas relevantes deben ser tomadas en consideración. Se

hace entonces evidente que una vez que surge el homo economicus los argumentos

económicos son solo una forma de preservar el status quo patriarcal.

En el mismo sentido Elizabeth Mayes 50 al explorar el sujeto individual liberal concluye

que este homo economicus es definido a partir de los postulados de John Locke

en relación con la propiedad de bienes, pues se constituye en virtud de lo que posea;

para Mayes tal actor universal de la escena política y legal es presuntamente un sujeto

varón propietario que de hecho posee mujeres como parte de su propiedad. La

autora analiza el modo en que la propiedad privada, siendo un elemento clave que

informa y define la subjetividad política liberal, es construida en la tradición liberal y

desarrollada en la economía globalizada contemporánea a partir de un prejuicio de

género que impide a las mujeres el acceso a la propiedad en condiciones de igualdad.

Así, con el auge del liberalismo clásico del siglo xViii, la libertad (en contraposición

a las relaciones feudales) estaba basada en la imagen de un individuo controlando

su parte de mundo natural, y en consecuencia el propietario era el poseedor de cosas.

Un ejemplo de esta idea lo encontramos en la narrativa de Locke, según la cual

dios dio el mundo a todos los hombres para tenerlo en común, pero incluso en esta

primera propiedad comunal cada hombre es propietario “de su propia persona”, de

modo que la propiedad privada se sitúa en primer lugar en la privacidad del cuerpo

físico, regido y controlado por la voluntad del propietario. Por lo tanto para Locke

el control del propio cuerpo a través de la voluntad era la esencia de la libertad y la

base para la apropiación de la propiedad privada.

48 Martha Albertson y Terence Dougherty: Feminism Confronts Homo Economicus: Gender, Law and Society,

Cornell University Press, Cornell, 2005.

49 Ibídem, pp. 57-59.

50 Elizabeth Mayes: “Private Property, the Private Subject, and Women: Can Women Truly Be Owners

of Capital?”, en Albertson, Martha y Terence Dougherty. .


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

Este sujeto propietario era un adulto varón autónomo, en teoría sin lazos familiares

ni necesidades de dependencia, y ello a pesar de que en la práctica del capitalismo

temprano se daba el predominio masculino del control familiar de la empresa y la

institución de la herencia subordinaba la enajenación de bienes exclusivamente por

línea paterna; por añadidura las mujeres en la Inglaterra del siglo xVii eran tratadas

como propiedad familiar y sus labores de procreación y crianza ocultadas dentro

de la esfera privada. Así mientras el sujeto político lockeniano disfruta una libertad

basada en la movilidad, la relación de las mujeres con sus cuerpos reproductores no

se asimila al modelo de individuo autónomo facultado para la apropiación de bienes:

en primer lugar porque están involucradas en un proceso intersubjetivo permanente

que no puede ser manejado como la a menudo transitoria relación anónima del

mercado; en segundo lugar el proceso reproductor no está sujeto al gobierno de la

voluntad, más bien es un fenómeno holístico en el que participan elementos emocionales,

físicos y mentales; en tercer lugar la tarea de procreación y crianza es de

una naturaleza diferente al trabajo dedicado a la creación de valor y apropiación de

propiedad, pues se invierte en un “producto” destinado a escapar de su condición

de propiedad, por lo que en términos de mercado llevar a cabo tal labor es irracional

y no productivo. Sucede entonces que desde esa perspectiva las mujeres son económicamente

limitadas dada su capacidad biológica para crear dependientes.

Lo anterior explicaría, a decir de Mayes, que históricamente las mujeres hayan sido

ubicadas en la categoría de objetos carentes de voluntad, abiertas a ser apropiadas y

controladas a través de la voluntad penetrante de un sujeto varón propietario. 51 La

autora cita como ejemplo las palabras de William James, para quien “ser un hombre

es la suma total de todo lo que él puede llamar suyo”; se trata por tanto de una identidad

que confiere posesiones y que incluye esposa y prole, como han demostrado

las prácticas patronímicas para adjudicar nombre.

Además para Mayes la propiedad privada presume una particular construcción de

la identidad, entendida como unitaria, aislada, automotivada, auto- transparente, homogénea

y que no cambia. El intercambio de propiedad requiere tal construcción

del sujeto, pues en una economía de mercado los sujetos son propietarios que están

definidos por su ausencia de relación con otros propietarios y el intercambio

de mercancía establece una relación momentánea entre objetos, evaluados a través

de un mediador común, no entre sujetos; por eso la identidad de un sujeto propietario

es exclusiva, inmutable y supuestamente inalienable. Si tal sujeto encuentra otro

que es diferente, es decir, no propietario, se relacionará con él, bien asimilándolo a sí

mismo o expulsándolo (por ejemplo matándolo o ignorándolo). Si por el contrario

se encuentra con otro que es similar, es decir un sujeto con derecho a poseer, ambos

o pelean hasta la muerte o construyen una paz que divida los territorios y cosas entre

51 Sabemos que el patriarcado es un sistema más antiguo que el capitalismo, lo que explica que ya el

derecho romano y feudal reducían a la mujer a ser un objeto propiedad del varón (padre o esposo)

a quien debía obediencia, idea que llegó a nuestras legislaciones contemporáneas a través del código

napoleónico en el siglo xViii y xix.

3


dra. roSario gonzález ariaS

los dos, porque no pueden vivir en el mismo terreno. A partir de esta idea Mayes se

pregunta entonces si las mujeres, que han sido históricamente el objeto en vez del

sujeto de tales batallas, pueden si quiera esperar llegar a ser propietarias en igualdad

en ese campo de batalla económico y físico.

La autora nos recuerda que es común describir una relación sexual como la posesión

de una mujer por un hombre, construyendo a la mujer como un objeto para ser poseído,

no como un poseedor. Así por ejemplo Descartes definía los celos (asumidos

como un sentimiento masculino) como “una clase de miedo relacionado con un deseo

de preservar la posesión”, y Kingsley Davis los ha descrito como una respuesta

significativa a una situación que viola un derecho acostumbrado, el del hombre a

tener uso exclusivo (como propietario privado) del órgano sexual de la mujer. Para

Mayes tales planteamientos darían fe de la afirmación de Engels de que la monogamia

femenina es la base de la propiedad patriarcal.

En apoyo a su tesis la autora recurre también a las teorías de Lucy Irigaray para

quien el objeto de propiedad del capitalismo es tanto la mujer como las mercancías,

porque el cuerpo de la mujer es el lugar material para la inscripción del valor social.

Intercambiar valor representa la necesidad o el deseo del sujeto masculino y de ese

modo la mujer sirve como una mercancía simbólica, vehículo para el intercambio

que facilita el establecimiento de comunicación entre hombres. Por tanto para Mayes

las relaciones económicas y de parentesco son mutuamente constitutivas, pues

el sistema de parentesco puede ser visto como un modo de distribuir derechos de

“propiedad”, tales como acceso sexual, condición genealógica, nombres de linaje,

privilegios familiares, etcétera. Estos derechos son al mismo tiempo una forma de

propiedad y una base para la identidad.

Por todo lo expuesto podemos concluir con Mayes que la construcción histórica de

las mujeres como objeto de propiedad en el capitalismo les ha impedido el acceso

a la propiedad en condiciones de igualdad; a veces esto ha tenido lugar a través de

barreras institucionales y normativas que permeadas de androcentrismo limitan tal

derecho; otras veces se ha recurrido a argumentos acerca de la asignación de las

tareas de procreación (por cuestiones biológicas) y de crianza (por cuestiones culturales)

para tratar de justificar que tales tareas, exclusivas de mujeres, no se acomodan

al trabajo convencional ni al horario comercial propio del sistema capitalista, lo que

les genera desventajas.

De igual manera Tamar Pitch 52 ha hecho una revisión crítica del mito de la fundación

del pacto de Hobbes, Locke, Pufendorf o Rousseau en el que individuos libres

e iguales pactan pero en el que las mujeres no participan en el contrato, son el objeto

del mismo, es pues un contrato entre desiguales, coercitivo antes que libre. En este

análisis crítico Pitch cita a Levi-Strauss y Marcel Mauss, para quienes lo que hace

52 Tamar Pitch: Un Derecho Para Dos. La Construcción Jurídica de Género, Sexo y Sexualidad, Trotta, Madrid,

2003..


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

“sociedad” es relacionarse “fuera”, mediante el intercambio de mujeres por parte

de los varones; de este modo la comunicación entre varones surge a partir de una

transacción sobre el acceso al cuerpo femenino, y la interrupción de la comunicación

sería la guerra; así entendido lo que en tiempos de paz se llama matrimonio,

en tiempos de guerra sería violación. Esto lleva a la autora a ver la violencia sexual

marcada por el espacio, pues la dimensión espacial es fundamental: el inter nos (entre

nosotros) es entendido como “el dentro” de lo social, por eso para la autora italiana

el enemigo no se casa, viola”. 53

capitalismo y violencia de género

Los presupuestos expuestos en los dos apartados anteriores (la violencia implícita

en el capitalismo y la construcción del sujeto en el mismo) nos llevan a considerar

la relación entre el sistema capitalista y la violencia de género. Creemos que la violencia

estructural o sistémica del capitalismo tiene una incidencia especialmente significativa

sobre la vida de las mujeres, colocándolas en una posición de especial vulnerabilidad

al operar simultáneamente con el sistema patriarcal.

Coincidimos con Luis Rojas en que “nuestra sociedad ha construido tres firmes

racionalizaciones culturales para justificar y defender la agresión verbal y física: el

culto al ‘macho’, la glorificación de la competitividad y el principio diferenciador de

‘los otros”. 54

Ideas estas tres, que a nuestro entender descansan y coinciden con el sistema patriarcal,

libre mercado y el colonialismo respectivamente.

De igual manera para Sayak Valencia “el capitalismo se sustenta en un sistema patriarcal

que fomenta la competencia y pone en todo momento a prueba “la hombría”,

entendida como elemento de legitimación fundamental de sus actores”. 55 En palabras

de Leonor Aida el feminicido y la violencia sexual contra las mujeres es resultado

de un sistema económico y político que transforma el cuerpo de las mujeres en

un producto comercial, en un objeto de consumo y forma de sometimiento de las

mujeres. 56

53 Ibídem, pp. 200-201.

54 Luis Rojas Marcos: Las semillas de la violencia, Espasa Calpe, Madrid, 1997, p. 189.

55 Sayak Valencia: Ob. cit., p. 210.

56 Ídem..


dra. roSario gonzález ariaS

Así lo entendió también el Tribunal Permanente de Los Pueblos en la Preaudiencia

sobre Feminicidio y Violencia de Género que tuvo lugar en marzo 2012 en México, 57

para el cual la violencia masculina en contra de las mujeres (violencia feminicida,

sexual y doméstica, y violencia estructural), incluyendo los feminicidios como una de

sus expresiones extremas, es un problema estructural, profundizado por las políticas

neoliberales, en especial a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) en

1994 entre México, Estados Unidos y Canadá, y por las políticas de ajuste estructural

de los años 80 propiciadas por el Fondo Monetario Internacional y el “Consenso de

Washington”. 58

Para el Tribunal la pobreza, propiciada por la colonización, las políticas de ajuste

estructural y los tratados comerciales entre países, afecta desproporcionadamente a

las mujeres de las diferentes culturas y propicia la privación sistemática y grave a los

derechos humanos, siendo la expresión más fehaciente del incumplimiento a los derechos

sociales y económicos constituyéndose en sí misma en una violación múltiple

a las libertades fundamentales y un ataque a la dignidad humana de las mujeres. Los

gobiernos velan por los intereses de las transnacionales y grandes capitales financieros

que constituyen los poderes operantes del sistema capitalista y no garantiza,

como debería, el ejercicio y cumplimiento de los derechos humanos de la población,

especialmente los de las mujeres, los menores y los pobres.

Es precisamente la feminización de la pobreza la que explica que según diferentes

organismos internacionales (PNUD, 59 IV Conferencia de Naciones Unidas sobre la

Mujer, Beijin 1995) dos terceras partes de los 1.500 millones de personas que viven

con 1 dólar o menos al día sean mujeres; que solo perciban el 10 % del ingreso total,

a pesar de que las dos terceras partes de las horas del trabajo mundial están a su cargo;

o que produciendo el 50 % de los alimentos en el mundo solo sean propietarias

del 1 % de la tierra. En este sentido es importante considerar que la reciente crisis

financiera mundial y la recesión económica han conllevado interconectadas también

una crisis alimentaria, energética, medioambiental y humanitaria, donde de nuevo

está presente la vulnerabilidad de género.

57 Compuesto por las juezas Alda Facio, Edda Gaviola, Jules Falquet, Pilar Noriega, Sara Dalila Mux,

Mariana Mora y las asesoras Silvia Marcos, Teresa Pérez y Morna Macleod.

58 La referencia al TLC se explica porque su firma derivó para México en un empobrecimiento de

su economía al implicar una competencia desigual y desproporcionada con dos países mucho más

ricos; por su parte el Consenso de Washington hace referencia al conjunto de medidas de política

económica recomendadas en los años 90 por los países desarrollados y organismos internacionales,

como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, a los países en desarrollo, entre las

que se encuentra la desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado, tipo de

cambio competitivo, regido por el mercado, apertura a inversiones extranjeras directas, privatización

de empresas públicas y desregulación de los mercados, entre otras.

59 Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Informe sobre el Desarrollo Humano,

Harla, México D.F.,1995, p. 43.


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

Sobre la crisis medioambiental se debe señalar que la evolución del sistema capitalista

ha ido de la mano de un desarrollo industrial sin límites y consiguiente explotación

de la naturaleza a cargo del homo predador, provocando la degradación medioambiental

que actualmente padece toda la humanidad; sin embargo el análisis de la crisis

ambiental global incorporando la perspectiva de género permite vislumbrar nuevas

brechas también en este ámbito, como se ha visto en diversos desastres naturales.

Las sequías y desertificación, por ejemplo, afectan de forma preponderante a las mujeres

pues son quienes a nivel mundial tradicionalmente se ocupan de la obtención y

gestión del agua para la alimentación e higiene del grupo social y por lo mismo sobre

quienes más impacta su escasez. De igual manera las inundaciones, siendo fenómenos

opuestos a la sequía, han revelado que la mayoría de las víctimas son mujeres como

ha sido el caso del terremoto en Pakistán o el huracán Stand (80 % y 72 % del total de

personas fallecidas respectivamente, de acuerdo con Ursula Oswald) 60 por causas

relacionadas nuevamente con los roles de género, como es el cuidado y protección

de los otros (el ser para los otros, antes que ser para si) que en caso de emergencia

las lleva a priorizar la salvaguarda de su familia y pertenencias antes que su vida;

posiblemente además el tradicional confinamiento al hogar les limite los recursos

personales para salir en busca de ayuda y supervivencia ante un siniestro, a diferencia

de lo que les sucede a los hombres. Además, como se ha visto recientemente en el

terremoto de Haití, las mujeres vuelven a ser revictimizadas en el proceso posterior

de reconstrucción tras una catástrofe natural, con el aumento de número de violaciones

sexuales en los campamentos de supervivientes.

Otra posible variante de la violencia implícita en el sistema capitalista que afecta

mayormente a las mujeres sería según algunas autoras (Carmen Vigil, M. Luisa Vicente,

Sara Torres, Cecilia Lipszyc, 61 entre otras) la prostitución, la cual puede ser

entendida como un tipo de violencia “simbólica” del sistema neoliberal regido por

la ley del mercado del “saber vender y venderse”, en el que cualquier ocupación que

permita una magra subsistencia se convierte en trabajo aunque sean contratos de

explotación y servidumbre. La propia Organización Mundial del Trabajo (OIT) en su

publicación The Sex Sector (1998) a cargo de Lin Lean Lim, afirma que “la existencia

de la llamada industria sexual es un hecho justificado por el dinero que produce”. 62 En

el capitalismo (conjugado con el sistema patriarcal y colonial) 63 el mantenimiento de

la explotación sexual y laboral de las mujeres es un negocio muy rentable que mueve

60 Úrsula Oswald Spring: “A Huge Gender Security Approach: Towards Human, Gender, and Environmental

Security”, en Hans Günter Brauch et al Facing Global Environment Change: Environmental,

Human, Energy, Food, Health and Water Security Concepts, Springer Verlag, Berlin, 2009.

61 Las dos primeras se pueden consultar en Carmen Vigil y M. Luisa Vicente: Prostitución, Liberalismo

Sexual y Patriarcado, versión electrónica 2006, disponible en: http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/

varios/liberalismo.pdf Y las dos últimas en Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de

los derechos de las mujeres: Prostitución: ¿Trabajo o Esclavitud Sexual?, CLADEM, Lima, 2003.

62 CLADEM: Ob. cit., pp. 14-15.

63 En el caso español más del 75 % de las mujeres prostituidas son inmigrantes, según Vigil, Carmen y

M. Luisa Vicente, ibídem.


dra. roSario gonzález ariaS

millones de dólares en el mundo y que encubre la trata de mujeres y niñas. Ello explica

que hechos que para cualquier trabajo son considerados acoso o abuso sexual

(toqueteos, violaciones, insinuaciones verbales, requerimientos sexuales indeseados)

sean considerados parte del “trabajo” de un sector determinado de mujeres, la mayoría

pobres e inmigrantes. 64

Por otro lado considero que la sociedad de consumo propia del sistema neoliberal,

promueve la construcción de cuerpos dóciles que representen un tipo de feminidad

ideal al servicio del hombre, convirtiendo a las mujeres en un objeto de consumo

más. Sin duda los medios de comunicación, a través de la frecuente objetivación

sexual y ridiculización de las mujeres contribuyen a persuadir a favor de ese modelo.

Por eso no creemos exagerado incluir aquí como una modalidad de violencia más (al

menos “voluntaria”) lo que Toni Morrison, feminista y premio Nóbel de literatura,

denomina el “burka moderno”: la cirugía plástica que impide saber quién es quién.

En occidente esta práctica está llegando a partes del cuerpo impensables hasta hace

poco, como serían las operaciones de cosmética genital femenina en Estados Unidos,

Canadá y Nueva Zelanda, y que consisten en amputaciones de parte de la vulva

(“labioplastia” y “reducción de la cubierta del clítoris”) como “procedimientos de

mejora y embellecimiento” en clínicas médicas privadas. 65 Creemos que estas nuevas

modalidades solo se explican en un sistema capitalista-patriarcal que conjuga, por

un lado, el lucro empresarial a partir de un discurso médico y científico que justifica

estas intervenciones innecesarias sobre los cuerpos femeninos y que ignora cuestiones

de salud y atenta contra la diversidad genital (a partir de la engañosa idea de que

todas las vulvas deben parecerse y ser delgadas); y por otro lado, el control social sobre

los cuerpos de las mujeres y su cosificación en un mercado que las reduce a pura

genitalidad y que propone una idea homogénea y distorsionada sobre la feminidad.

Sayak Valencia nos aporta una conexión más entre la violencia de género y el sistema

capitalista a partir de la idea de masculinidad implícita en el nacionalismo, cuando

expone:

las conexiones entre el Estado y la clase criminal, en tanto que ambos detentan el mantenimiento

de una masculinidad violenta emparentada a la construcción de lo nacional.

Lo cual tiene implicaciones políticas, económicas y sociales que están cobrando en la actualidad

un alto número de vidas humanas dada la lógica masculinista del desafío y de la

lucha por el poder… la ejecución de la violencia como una de las principales consignas

a cumplir bajo las demandas de la masculinidad hegemónica y el machismo nacional. 66

64 Como plantea La Asamblea Raquerl Liberman contra la explotación sexual de Argentina “la pregunta

no es: por qué mujeres optan por la prostitución sino por qué tantos varones optan por comprar

mujeres y niñas/os en prostitución”.

65 Esta práctica choca frontalmente con el hecho de que cada año en varios países de África y Asia

dos millones de mujeres y niñas son sometidas a mutilaciones sexuales forzosas (ablación de clítoris)

según datos de UNIFEM.

66 Sayak Valencia: Ob. cit., pp. 39-40.


La dimensión económica de la violencia de género y la construcción del sujeto ...

La relación de la guerra con la virilidad también ha sido analizada por Analía Aucía, 67

para quien históricamente los conflictos y contextos represivos tienen una impronta

masculina: son decididos por varones, para luchar por intereses que son representados

por varones, y llevadas a cabo fundamentalmente por varones.

Se puede decir que el concepto de “guerra”, concepto intrínseco al hacer militar, está

basado en experiencias masculinas de vida,

La violencia de género se fundamenta en todas las estructuras sociales donde predomina

el poder masculino, incluido el Estado cuando ejerce un control jerárquico y patriarcal.

Y si bien esta violencia es estructural, la coyuntura de los enfrentamientos armados

la profundiza en cuanto que estas circunstancias vuelven todavía más vulnerables a las

mujeres. 68

Sin duda un ejemplo de esta vulnerabilidad de género lo constituyen los abusos sobre

mujeres en conflictos armados, hasta el punto de que en 2008 la ONU conside

las violaciones de mujeres como arma de guerra, en atención a que el fenómeno

había alcanzado “proporciones inexplicables” según su Secretario General. 69

Por eso es tan necesario cuestionar “el discurso político basado en la supremacía

masculina que necesita el despliegue de la violencia como elemento de autoafirmación

viril”, como propone Sayak Valencia; 70 un ejemplo de este cuestionamiento discursivo

lo encontramos en La Convocatoria de los Movimientos Sociales, proclamada

en el Foro Social Mundial II de Porto Alegre (2002): “Construimos una gran alianza

basada en nuestra lucha y resistencia frente a un sistema basado en el sexismo, el racismo

y la violencia, que ampara los intereses del capital y el patriarcado por encima

de las necesidades y aspiraciones de las personas”. 71

67 Analía Lucía: “Género, violencia sexual y contextos represivos” en Marta Vasallo, 2011. Grietas en el

Silencio. Una investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado, Rosario: CLADEM-

INSGENAR, 2011.

68 Ibídem, p.30.

69 La existencia de niños y niñas soldados es otra consecuencia perversa de las guerras, según la ONU

son más de 250.000 y según Amnistía Internacional son más de 300.000 los niños combatientes, un

40 % de ellos son niñas, usados en 86 países.

70 Sayak Valencia: Ob. cit., p. 42.

71 Alex Callinicos: Un Manifiesto Anticapitalista, Crítica, Barcelona, 2003, pp. 29-30.


0

a modo de conclusión

dra. roSario gonzález ariaS

Se ha mostrado la dimensión económica de la violencia implícita en el capitalismo, a

partir de sus vínculos con la guerra, el colonialismo, los medios de masas o la lasitud

del Estado frente al empoderamiento del mercado. De igual manera se han analizado

las variantes de esa violencia en relación al género cuando el sistema capitalista se

conjuga con el patriarcado, como sería el caso de la feminización de la pobreza,

el sistema prostitucional, la vulnerabilidad de género ante el cambio climático, la

lógica masculinista de las guerras y la violencia sexual sobre mujeres en conflictos

armados, o incluso la cirugía plástica como un producto de consumo más dentro del

sistema capitalista-patriarcal.

Coincido con Sayak Valencia en que para las mujeres el capitalismo gore es una versión

superlativa del capitalismo, pues hemos vivido en lo gore a través de la historia

ya que la violencia extrema (física, psíquica, y ahora también medial o mediática) ha

sido parte de nuestra cotidianidad.

Se puede concluir entonces que la violencia responde a una impronta económica y

que además tiene sexo; la violencia de género no es pues una casualidad, sino el resultado

de siglos de desventajas y discriminación en el sistema patriarcal, moduladas y

potenciadas actualmente por su interconexión con el sistema capitalista neoliberal.


los iniciadores del MarXisMo

Y la cUestión de la MUJer

introducción

MsC. herMinia rodríGuez paCheCo

Cuba

La controversia ha signado las relaciones entre feminismos y socialismos como una

constante. Diálogos, disputas, puntos en común, desavenencias, recelos y hasta excesos

se han sucedido, tanto en el fundamento cosmovisivo y la lógica argumentativa

como en el accionar práctico.

En 1848 aparece en París La Voix des Femmes (La Voz de las Mujeres), un periódico

inspirado en las ideas del socialismo utópico 1 y en cuyas páginas se abogaba por las

causas de las trabajadoras, en particular la necesidad de que se les retribuyera conforme

al resultado de sus obras, asimismo reclamaba una justicia social completa,

lo cual significaba incluir el sufragio universal, la educación para las mujeres que

les permitiera un crecimiento intelectual, guarderías infantiles, derecho al divorcio.

Ese mismo año se hizo pública en Norteamérica La Declaración de Seneca Falls,

el primer alegato colectivo de mujeres que argumenta la igualdad de sus derechos y

enarbola la bandera del sufragio femenino. Y en 1848 vio la luz El Manifiesto Comu-

1 Es conocida la influencia que tuvieron en su época las concepciones de Saint Simon, Owen y Fourier

quienes abogaban por el desarrollo social. Particularmente significativas resultaron las ideas de

Fourier, que de manera explícita vinculaba el progreso o la decadencia del orden social con el progreso

o la decadencia de la libertad que tuvieran las mujeres. Engels llega a calificar de “magistral en él la

crítica de las relaciones entre los sexos y de la posición de la mujer en la sociedad burguesa. Él es el

primero que proclama que el grado de emancipación de la mujer en la sociedad dada es el barómetro

natural por el cual se mide la emancipación general”. Federico Engels: Anti-Dühring, Editora Política,

La Habana, 1963, p. 316.

1


2

mSC. herminia rodríguez paCheCo

nista, obra de madurez de Carlos Marx y Federico Engels, surgida en el vértice de

su pensamiento teórico y la participación directa de ambos en el movimiento revolucionario

internacional. Guiados por un mismo espíritu de época, los clásicos del

marxismo denuncian la opresión de la mujer en la familia burguesa, pero dando una

vuelta de tuerca decisiva ahondan en las causas y mecanismos de toda explotación

en esa sociedad.

Hechos a sí en la lucha de ideas, rebeldes contra un status establecido, convergen el

feminismo más consecuente y el socialismo más revolucionario, ambos obligados

a ser creadores tanto en el plano conceptual como en las vías alternativas para su

avance. Uno y otro han sido blancos de ataques feroces, muestra de que sus propios

adversarios los consideran un peligro real. Sin embargo, llama la atención las

confrontaciones más o menos abiertas que han ocurrido a lo largo de los años entre

posiciones feministas sinceramente interesadas en la emancipación plena de la mujer

y representantes del socialismo con un discurso declaradamente marxista.

Las desavenencias son subrayadas por cierto pensamiento marxista que, en nombre

de la dialéctica, se detuvo a corear la voz de los clásicos, repitiendo al dedillo la letra

de sus escritos, pero dando la espalda al espíritu con que ellos crearon a partir del

estudio de la dinámica realidad. Las manifestaciones iconoclastas de las feministas

durante los años 60 y 70 del siglo xx fueron observadas en sus llamativos oropeles

y apresuradamente tildadas de demandas pequeño burguesas. El peso cierto de las

apariencias impidió penetrar las esencias y someter a análisis aquel clamor libertario.

La emancipación de la mujer sobrevendría, creyeron algunos en el llamado “socialismo

real”, como consecuencia mecánica e inevitable del desarrollo general de la

sociedad y la vía para alcanzarlo sería el fortalecimiento creciente de la base material

luego del triunfo de la revolución socialista. Mientras se invertía talento y esfuerzos

en liquidar la dominación capitalista a escala planetaria, se reproducía la opresión de

género al interior de la familia y en las más disímiles relaciones cotidianas. Cuando

menos resulta paradójica e inconsecuente esa lucha contra la explotación de quienes

siguieron siendo sujetos acríticos de una forma concreta de opresión.

A la par, las discrepancias vienen desde las posiciones feministas, en las cuales han

abundado explicaciones reformistas que apuestan por una solución a la problemática

de género dentro del capitalismo, atomizando este tipo de opresión del sistema integral

de explotación que constituye la estructura y condiciona las múltiples relaciones

concatenadas de dominación y subordinación en este tipo de sociedad. Reducir la

lucha al crecimiento cuantitativo de la participación económica de las mujeres, al

acceso a puestos tradicionalmente masculinos y el reparto formalmente equitativo

de los niveles decisorios de poder son migajas que alimentan, pero no matan la sed

de justicia social, son lujos que se puede permitir el sistema imperante porque no

afectan su cualidad misma mientras no se cuestione y logre subvertir el modo en que

esas relaciones se producen y reproducen en lo material y lo espiritual. Así, las propias

instituciones regeneradoras del sistema capitalista son capaces de subvencionar

el juego que llaman democrático, financiando grupos que no aventuren metarrelatos

que estropeen el monorrelato establecido. En esa lógica del todo vale, cada cosa

tiene sentido en sí, han encontrado cobijo las reivindicaciones feministas aisladas;


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

desde luego, aquellas que entienden el “todo” fragmentado, que renuncien y mejor

aún se opongan abiertamente a buscar una lógica interna que engarce la totalidad,

que garantice la apariencia de diversidad en la epidermis sin penetrar el sistema que

ha de perdurar.

Quizá tales acciones no escondan siempre premeditadas intenciones perversas; la

ignorancia teórica, la desmemoria histórica y hasta la ingenuidad política pueden

conducir igual a entretenerse con los árboles mientras se pierde de vista el bosque,

algo estratégicamente muy funcional a la perpetuación del sistema que a veces en el

discurso se dice desafiar. Si ignorar las especificidades de la opresión de género es

hacer la vista gorda a las complejidades de una totalidad donde la jerarquía de clases

no borra, sino significa las multiplicidad de relaciones de dominación y subordinación

coexistentes, considerar la teoría de la lucha de clases como ajena e inservible a

los fines emancipatorios feministas, es virar la espalda a una explicación que apunta

al mecanismo de explotación social en su raíz.

Como apunta la docente y activista social argentina Andrea D’ Atri “que el feminismo

haya tenido que ubicar al marxismo como un interlocutor necesario –aún en el

enfrentamiento agudo de posiciones divergentes–, es un reconocimiento implícito a

que la clase obrera, la lucha de clases y el socialismo son categorías que dan cuenta

del modo de producción en que vivimos, basado en la explotación de millones de

seres humanos por parte de un puñado de capitalistas. Horizonte de la discusión y

de las controversias suscitadas entre feminismo y marxismo, mientras no desaparezca

la propiedad privada de los medios de producción... Por eso, quien aspire a acabar

con la opresión, y no solo a lograr sesudas elaboraciones teóricas abstractas de dudosa

capacidad emancipatoria, debe dar cuenta de esto”. 2 En su ensayo Feminismo

y Marxismo: más de 30 años de controversias esta autora ofrece una disección lúcida

de lo que denomina nudos centrales de esta controversia en las últimas tres décadas,

muestra las posiciones de cada cual a partir de sus textos originales y contrapuntea

argumentos en el mejor estilo de la polémica productiva.

Desde el enfoque histórico y avalada por su experiencia de militante comunista y luchadora

por los derechos de las mujeres en la base y como dirigente de la Federación

Democrática Internacional de Mujeres, la recientemente fallecida Fanny Edelman

aporta datos inestimables para entender tanto el contexto de las disputas como la

solidez de las afinidades entre feminismo y marxismo. En el prólogo al libro que

recoge sus reflexiones, Claudia Korol valora la tendencia a la contraposición como

“Un desencuentro lamentable, en el plano teórico, para ambas vertientes; pero sobre

todo un desencuentro que empobrece la práctica del movimiento de mujeres y su

lucha por una efectiva emancipación”. 3

2 Andrea D’ Atri: Feminismo y Marxismo: más de 30 años de controversia, en: http://www.ipskarlmarx.org.ar/

article.php3?id_article=25

3 Fanny Edelman: Feminismo y Marxismo. Conversaciones con Claudia Korol, Buenos Aires, 2001, p. 7.

3


mSC. herminia rodríguez paCheCo

La pensadora marxista Carolina Aguilar, conocedora del tema no solo por sus reflexiones

teóricas, sino por ser ella misma participante activa de las transformaciones

revolucionarias que se han experimentado en Cuba a partir de 1959, asegura que “El

vínculo feminismo-socialismo marxista es visto todavía en muchos lugares, incluido

por algunas personas en nuestro país, como una interpretación errónea del marxismo”.

4 Y agrega: “Todavía pesa sobre el feminismo la mirada estrecha, en ocasiones

sectaria, y las más de las veces ignorante, con que en el ámbito político, tanto de

ciertas corrientes de izquierda como, por supuesto, de la reaccionaria derecha, se

analizan las luchas de las mujeres en el mundo por todos sus derechos, el primero, el

derecho a su igualdad social”. 5

En pleno siglo xxi, una y otra vez reciclados los argumentos de las divergencias,

parece llegada la hora de repasar las convergencias. Vivimos de nuevo una época de

encrucijadas: repartos imperiales de territorios y zonas de influencia, rebeldías reanimadas

en el “viejo” y el “nuevo” mundo, movimientos sociales de distinta índole,

concertaciones cada vez más abiertas de la rancia derecha, movilizaciones antisistema

y, particularmente en Latinoamérica, experiencias de socialismos a la medida

de países con metas comunes y caminos específicos recorridos y venideros para

alcanzar ese fin.

Pensar las alternativas emancipatorias hoy requiere repensar el diálogo entre marxismo

y feminismo a la luz de lo acontecido. Más que un inventario de aciertos y

errores, ausencias y ocultaciones, malentendidos y hasta intenciones aviesas, creo

que nos urge una comprensión de las esencias compartidas que nos permitan unir

voluntades. En ese propósito se inserta este artículo, que persigue como objetivo

ayudar a clarificar el valor metodológico de la teoría y la práctica de los fundadores

del marxismo para el movimiento feminista revolucionario.

¿Qué hacer?

Si bien es posible analizar la llamada cuestión de género con la ayuda de las categorías

marxistas, creo que ello debe resultar de modo implícito y transversal, no como

meta sino como camino mismo que conduzca a ella.

¿Hacer un recuento de citas –en el mejor de los casos, de ideas– de las/los principales

teóricos marxistas acerca de la cuestión de la mujer? Necesario, pero no

suficiente. Los textos originales ofrecen el pensamiento de sus creadores en primera

persona, pero cuando por necesidad son fragmentados corren el riesgo de la descontextualización.

Por ello me decanté por valorar algunos de los cuestionamientos

4 Carolina Aguilar: “Apuntes acerca del tema Feminismo y Socialismo”, notas inéditas, p. 3

5 Ídem.


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

que se le han hecho al marxismo, apelando al marxismo mismo, no como sistema

de axiomas estático, listo de una vez para ser aplicado, sino como método, como

horizonte de visibilidad.

En el maremágnum de las críticas que se le han hecho al marxismo y los marxistas,

se pueden encontrar desde apelaciones ofensivas a la vida personal de los fundadores,

pasando por exigencias en el uso de conceptos que todavía las ciencias sociales

no habían elaborado en vida de Marx y Engels, hasta lecturas asombrosas de sus

textos.

Por ejemplo, la feminista socialista norteamericana Zillah Eisenstein, por estudiosa

seguramente conocedora de las obras del marxismo, asegura: “Tanto las feministas

radicales como las feministas socialistas están de acuerdo en que el patriarcado precede

al capitalismo, mientras que los marxistas creen que el patriarcado nació con

el capitalismo”. 6 Se trata de un lugar común erróneo, pero bastante extendido. Tal

pareciera que todo lo concerniente al marxismo se agotase en la dicotomía estrecha

comunismo-capitalismo. Vayamos de las interpretaciones a las fuentes originales y

contrastemos.

Basándose en los estudios antropológicos de su época, Engels trata de dilucidar el

tema del origen de la familia, la propiedad privada y el Estado en la obra homónima.

Allí, no solo ubica en la remota antigüedad el surgimiento del dominio de los

hombres sobre las mujeres, sino que emite al respecto juicios de valor: “El derrocamiento

del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo

el mundo. El hombre empuñó también las riendas de la casa” 7 . A continuación se

refiere a la consiguiente posición de inferioridad a que queda relegada la mujer “se

manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos y más aún en los de

los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada y, en ciertos sitios,

hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida” 8 .

En La Ideología Alemana, uno de los textos más citados de Marx y Engels, ellos escudriñan

en las raíces de la dominación masculina y, de manera clara la vinculan a

relaciones sociales que, con mucho, antecedieron al capitalismo:

Con la división del trabajo(…) que descansa sobre la división natural del trabajo en el

seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se

da, al mismo tiempo, la distribución y concretamente, la distribución desigual, tanto

cuantitativa como cualitativamente del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad,

6 Zillah Eisenstein: “Hacia el desarrollo de una teoría del patriarcado capitalista y el feminismo socialista”,

en Teoría Feminista (selección de textos), CIPAF, Santo Domingo, 1984. Citada por Andrea

D’ Atri. Feminismo y Marxismo: más de 30 años de controversia, en: http://www.ipskarlmarx.org.ar/article.

php3?id_article=25

7 Federico Engels: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, en C. Marx, F. Engels y VI.

Lenin. Acerca del problema de la mujer, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1980, p, 187.

8 Ídem


mSC. herminia rodríguez paCheCo

cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene en la familia, donde la mujer y los

hijos son los esclavos del marido. La esclavitud todavía muy rudimentaria, latente en la

familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente

a la definición de los modernos economistas, según los cuales es el derecho

a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad

privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo

que el otro, referido al producto de éste. 9

Si entendemos por patriarcado el orden social que, sobre la base de la desigualdad

construida, hace prevalecer la dominación masculina sobre la mujer, entonces los

fundadores del marxismo no solo lo identificaron en su contemporaneidad, sino que

hurgaron en este como proceso histórico para poderlo explicar no como orden eterno

y consustancial a la humanidad, sino como relaciones sociales jerárquicas que se

establecieron desde la remota antigüedad, devinieron en el transcurso de la historia

y que pueden ser superadas –en el sentido dialéctico–.

Desde luego, no se trata de buscar a toda costa en el marxismo clásico el “ABC” de

cada una de las cuestiones que nos preocupan hoy, ni de reducir a él las bases teóricas

o postulados del feminismo, que también se ha ido nutriendo en la última centuria

de otros muchos saberes aportados por distintas ciencias y por la pujante irrupción de

las mujeres en la vida social. Pero tampoco resulta válido endilgarle a este falencias

que no le corresponden.

Entre las muchas críticas que se le han hecho al marxismo respecto al tema que nos

ocupa he seleccionado tres que, a mi juicio, sintetizan los puntos más medulares y

a la vez recurrentes: el marxismo no se ocupó de la cuestión de la mujer, diluyó la

problemática de género en la lucha de clases y limitó su estudio a la determinación

económica de las formas de opresión.

Antes de pasar a la consideración de estos tres cuestionamientos, creo pertinente

preguntar a qué se refieren cuando hablan de marxismo. Lamentablemente se suele

mostrar como tal la versión que de la teoría de Marx, Engels y Lenin ofrecieron un

grupo de textos escolásticos publicados en el llamado socialismo real. En realidad,

tal error se multiplica: primero, porque los llamados manuales llegaron a millones

de personas con su discurso; segundo, porque lograron propagar una visión esquemática

y simplificada del pensamiento de los fundadores de esta teoría; y tercero,

porque esas críticas a las que nos referimos evidencian, en el mejor de los casos, una

ignorancia estólida de las fuentes originales.

Como fue advertido antes, en este artículo opondré a esos ataques las ideas marxianas,

tanto las argumentaciones teóricas expresadas como las conclusiones que derivan

de las propias decisiones adoptadas por los fundadores en su accionar dentro del

movimiento revolucionario internacional.

9 C. Marx y F. Engels: La Ideología Alemana. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1982, pp. 32-33.


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

¿Desde cuál perspectiva se evalúa al marxismo? Si se entiende como una teoría crítica,

y por lo mismo viva, que se desarrolla a tono con la realidad cambiante, lo

expresado por sus creadores debe ser tomado como referente epistemológico y metodológico.

En cambio, si se le pide respuestas específicas y absolutas, a la manera de

las tradicionales doctrinas filosóficas, seguramente no se encontrarán porque no las

tiene ni nunca pretendió darlas. Como aseveró Engels, el marxismo no es un dogma,

sino una guía para la acción. En ese caso, ¿estamos ante un problema en la conclusión

o quien cuestiona partió de una premisa equivocada?

Como teoría crítica, el marxismo renunció al estilo dogmático de pensamiento y

actuación que opera con verdades inamovibles, para apelar a la palabra incuestionable

de las autoridades y limitar el accionar a la aplicación acrítica de esos axiomas

que terminan por dictaminar cómo se ha de comportar el mundo. Marx y Engels

reflexionaron y actuaron a partir del conocimiento que les antecedió y, sobre todo,

del estudio de la realidad histórica concreta en que vivieron. No hagamos menos.

¿el Marxismo no se ocupó de la cuestión

de la mujer?

Creadores de una profusa obra teórica, Marx y Engels desarrollaron su reflexión a la

vez y en estrecha vinculación con su actividad en el movimiento revolucionario, de

modo que muchos de los temas por ellos tratados nacían, maduraban o se aplicaban

en su propia actividad práctica, habitualmente polemizando contra opositores y hasta

sorteando la resistencia de sus compañeros de lucha partidarios de otras ideas.

Convencidos de la necesidad de articular la labor del movimiento revolucionario mundial,

Marx y Engels participaron en la tarea de crear la primera Asociación Internacional

de los Trabajadores, más conocida como la Primera Internacional. A contracorriente

de las tradiciones, en el Consejo General de esta importante organización, fundada en

1864, resultó electa una mujer, la sindicalista inglesa Henrietta Law.

Marx personalmente interviene en el controvertido tema de si debían o no existir

mecanismos específicos donde las mujeres se agruparan y plantearan sus intereses.

Él presentó una moción al Consejo General opinando que las trabajadoras sí debían

organizarse en secciones especiales allí donde hubiera una gran concentración de

ellas, como fábricas o zonas industriales. Aclaró, sin embargo, que este mecanismo

no implicaba que ellas tendrían que quedar fuera de las secciones mixtas. A lo largo

de los años y hasta nuestros días se extiende el valor metodológico de este enfoque:

es legítimo y conveniente que las mujeres se organicen dentro de los partidos o

movimientos revolucionarios para analizar y defender de modo propio sus intereses,

pero ello no las enquista porque, en igualdad de condiciones que los hombres, ellas

pueden y deben participar en el análisis de todos los temas y en las decisiones de

todos los niveles.


mSC. herminia rodríguez paCheCo

Avivada por Marx, va Elisabeth Dmitrieff a París, para fundar una sección femenina

dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Efectivamente, esta

luchadora llega a encabezar la Unión de Mujeres para la Defensa de París durante la

Comuna de 1871, al lado de Madame Fautin, Hortense David y la heroína del batallón

femenino en las barricadas, Louise Michel.

En el plano de la lucha de ideas, Marx y Engels arremetieron contra Pierre Joseph

Proudhon, quien se oponía de manera enérgica a la participación social de las mujeres:

el cálculo fundado en su capacidad productiva es de lo más falso, como se verá:

la mujer es un mal asociado que cuesta por término medio mucho más de lo que

produce, y cuya existencia solo descansa en el sacrificio perpetuo del hombre”. 10 Para el

filósofo y político francés, ante ese destino fatal ella solo se redime en el matrimonio,

por lo que admitir su igualdad con los hombres significaría el fin de esa institución,

la muerte del amor y la ruina de la raza humana.

La idealización hipócrita de la familia burguesa es denunciada por Marx y Engels en

numerosas ocasiones (Manifiesto Comunista, La Sagrada Familia, El origen de la familia,

la propiedad privada y el Estado, El Capital…) quienes señalan que, de hecho, la mujer

vive una especie de esclavitud en el hogar, subordinada al dominio del hombre que

dispone de ella como propiedad e instrumento de producción doméstica. Si bien

advierten las condiciones deplorables en que se ven obligados a trabajar mujeres y

niños en la industria capitalista, también valoran la significación social de esta incorporación.

Por muy espantosa y repugnante que nos parezca la disolución de la antigua familia

dentro del sistema capitalista –dice Marx en El Capital–, no es menos cierto que la gran

industria, al asignar a la mujer, al joven y al niño de los 2 sexos un papel decisivo en los

procesos socialmente organizados de la producción, arrancándolos con ello de la órbita

doméstica, crea las nuevas bases económicas para una forma superior de familia y de

relaciones entre los 2 sexos. 11

10 En su libro Amor y Matrimonio, difícilmente superable como paradigma de la reacción misógina,

Proudhon dedica acápites a demostrar la inferioridad física, intelectual y moral de las mujeres. A

partir de tales razonamientos, llega a conclusiones antológicas del tipo: “el hombre será el amo y

la mujer obedecerá”, la mujer es “fatalmente y jurídicamente excluida de toda dirección política,

administrativa, doctrinal, industrial, como de toda acción militar”, “La mujer, por ser inferior al

hombre tanto por la conciencia como por la potencia intelectual y la fuerza muscular, se ve colocada

como miembro de la sociedad en un segundo plano, desde el punto de vista moral como desde el

punto de vista físico e intelectual”, “La mujer no puede pretender nivelarse con la potencia viril; su

subordinación es inevitable” (P.J. Proudhon: Amor y matrimonio, en: http://www.kclibertaria.comyr.

com/lpdf/l168.pdf )

11 C. Marx: El Capital En: C. Marx, F. Engels y VI. Lenin: Acerca del problema de la mujer, Editorial de

Ciencias Sociales, La Habana, 1980, p. 165.


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

Mucho se ha escrito acerca de la obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

Ciertamente, este estudio se fundamenta en las concepciones científicas de su época,

con énfasis en las investigaciones antropológicas de Lewis H. Morgan. El tiempo

transcurrido desde entonces y los aportes elaborados por esta y otras disciplinas permiten

hoy evaluar esos temas con mayor riqueza y precisión. Me interesa, no obstante,

subrayar el valor metodológico que contiene la obra de Engels, vigente y pertinente

para las reflexiones feministas contemporáneas: en ella se asocia el surgimiento de

la opresión de la mujer con una causa económica y no natural o psíquica; se ubica el

condicionamiento histórico para que ello ocurriera, con lo cual desmonta el mito de la

perpetuidad; se distingue la opresión que sufren las mujeres como una forma específica

de explotación y se apunta al papel de la familia en su reproducción.

Cuando se piensa en la etapa fundacional del marxismo y se indaga acerca de la

emancipación de la mujer, resulta indispensable referirse, aunque sea muy brevemente,

a algunas mujeres que dentro del propio movimiento revolucionario batallaron

para desbrozar el camino a las ideas de la emancipación femenina.

Clara Zetkin no dejó una obra teórica de la extensión ni envergadura de los fundadores

del marxismo ni de las académicas feministas posteriores; sin embargo, su

vida revolucionaria misma es un alegato sobre la coherencia entre uno y otro. Militó

en la socialdemocracia alemana, se opuso a las posturas reformistas y defendió las

posiciones más revolucionarias a la izquierda, por lo cual derivó a la Liga Espartaquista,

que daría paso al Partido Comunista. A la vez que se involucraba en las más

álgidas discusiones políticas (por ejemplo, para definir la postura del partido con

respecto a la participación de Alemania en la Primera Guerra Mundial), abogaba por

la educación política masiva para las mujeres, luchaba por la licencia de maternidad

y otras leyes que protegieran a la trabajadora. Apasionada defensora de la participación

política de las mujeres en el movimiento socialista internacional, dedicó gran

parte de sus esfuerzos a esta tarea. Ella misma integró el Comité Central del Partido

Comunista Alemán y fue miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.

Promovió y logró la instauración del 8 de marzo como Día Internacional de

la Mujer y editó el periódico Igualdad de 1891 a 1917. En 1932, un año antes de su

fallecimiento, pronunció un célebre discurso en el Reichstag, al cual pertenecía en

representación del Partido Comunista, exhortando a la unidad contra el auge del

nacional socialismo (nazismo).

En sus Recuerdos sobre Lenin, Clara Zetkin relata no solo el contenido sino también

el ambiente de esos encuentros, donde los dos líderes comunistas intercambian,

a veces discuten, acerca de la llamada cuestión femenina. Los apremios de la práctica

revolucionaria, especialmente por parte de Lenin que estaba al frente de la colosal

empresa que significaba hacer la revolución socialista en un país inmenso, económicamente

atrasado y repleto de complejidades sociales, no impiden que ambos le


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mSC. herminia rodríguez paCheCo

concedieran vital importancia al sustento teórico de esta batalla. “Indudablemente,

debemos crear un potente movimiento femenino internacional sobre unas bases

teóricas claras y precisas –así inició él, luego de saludarnos, nuestra entrevista–. Sin

teoría marxista no puede existir una buena labor práctica, esto es claro”. 12

Quizás la más mencionada y menos comprendida de las comunistas de esta etapa sea

Rosa Luxemburgo. Mujer de personalidad recia y discurso frontal, fue una estudiosa

a fondo de la teoría marxista e intérprete directa de la vorágine de acontecimientos

que se agolparon en el escenario europeo de finales del siglo xix y principios del xx. 13

Rosa Luxemburgo polemizó a diestra y siniestra: si claro y manifiesto fue su enfrentamiento

a los adversarios políticos que representaban el orden burgués, también

resultó enérgica su oposición a compañeros de militancia que asumieron posiciones

reformistas y revisionistas, aunque ella fuera una joven y ellos personalidades

reconocidas como Bernstein y Kautsky; asimismo expresó de manera diáfana sus

discordancias con Lenin y con Augusto Bebel (autor de una obra emblemática: La

Mujer y el Socialismo, quien llegó a calificarla de “perra rabiosa”). 14 Cuenta su amiga y

compañera de luchas Clara Zetkin que “Rosa Luxemburgo daba gran importancia a

la tarea de incorporar a las más amplias masas femeninas a la lucha revolucionaria.

Cuando fue fundado el Partido Comunista, Rosa insistió en que debía publicarse un

periódico consagrado al movimiento femenino.” 15 Se opuso al Partido Obrero Belga

por excluir a las mujeres del sufragio, participó en la Conferencia Internacional de

Mujeres Socialistas de 1907 y, sin embargo, se negó rotundamente a ocuparse de la

sección de mujeres del Partido Socialdemócrata Alemán, lo que le solicitaron repetidamente

sus compañeros. Se trata de una contradicción explicable: ella conside

que se trataba de una estratagema para entretenerla en un tema específico, alejándola

de las álgidas discusiones teóricas del momento y de las decisiones políticas, en un

momento en que tomaba auge el ala revisionista a la que ella se venía oponiendo resueltamente.

Desde este razonamiento se puede entender perfectamente que tiempo

después, cuando salió de prisión en 1918, la misma Rosa se propusiera estimular la

creación de una sección de mujeres dentro del que pronto se convertiría en Partido

Comunista Alemán.

12

Clara Zetkin:“Recuerdos sobre Lenin”, en V.I. Lenin, La emancipación de la mujer. Editorial Progreso,

Moscú, s/f, p. 97.

13

Róża Luksemburg, de origen judío, nació en Zamosc (pueblo polaco bajo el Imperio Ruso), vivió un

período de su juventud en Suiza y desarrolló gran parte de su actividad política en Alemania.

14

Del profundo respeto que le profesaba Lenin dan cuenta sus palabras, escritas en 1922 (publicadas

en Pravda, no. 87, 16 de abril de 1924): “Un águila puede en ocasiones descender más bajo que una

gallina, pero una gallina jamás podrá ascender a la altura que puede hacerlo un águila. Rosa Luxemburgo

se equivocó en la cuestión de la independencia de Polonia; se equivocó en 1903 cuando enjuició

al menchevismo … Pero a pesar de todas esas faltas fue y sigue siendo un águila; y no solamente

su recuerdo será siempre venerado por los comunistas de todo el mundo, sino que su biografía y

la edición de sus obras completas …representarán una valiosa lección para la educación de muchas

generaciones de comunistas de todo el mundo”.

15

Clara Zetkin:Ob. cit., p. 99


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

Es que Rosa Luxemburgo asumió la llamada “cuestión de la mujer” no como un

encargo o tarea adicional a su labor de militancia comunista, sino como parte consustancial

a la misión de emancipación humana. No se permitió a sí misma que el

ser mujer limitara el empleo de su talento y liderazgo en “temas de su sexo”; por

el contrario, demostró que sin renunciar a serlo podía entender y ocuparse en impulsar

una transformación de la sociedad desde sus más profundas raíces de explotación,

es decir, una revolución.

Particular relieve tiene la figura de Alexandra Kollontai, quien tiene el mérito notable

de haber podido impulsar la convergencia de las ideas socialistas y feministas desde

el poder. 16 Con el apoyo decisivo de Lenin, Kollontai trabajó para implementar leyes

que reconocieran los derechos de las mujeres y facilitaran su participación social.

Así, se despenalizó el aborto, se legalizó el divorcio, se establecieron formas especiales

de retribución para la maternidad de la trabajadora, guarderías infantiles, servicios de

lavandería a escala social y ello se acompañó de campañas para divulgar los nuevos

derechos. Ella misma formó parte del Consejo Editorial de Kommunistka, la revista

del Zhenotdel (el organismo que se creó para promover la participación femenina).

Kollontai creía firmemente en que la Revolución requería no solo de las grandes

transformaciones políticas y económicas, sino que era necesario cambiar las mentalidades,

lo que significaba, en el espíritu marxiano, producir nuevas relaciones sociales

que conformaran hombres y mujeres nuevos. Para lograrlo resultaba indispensable

crear condiciones para liberar a las mujeres de la servidumbre doméstica, labor a la

que se dedicó en su actividad práctica.

No es justo desconocer la reflexión teórica ni la experiencia en este campo, como

ocurre cuando se afirma: “El problema con el Marxismo tradicional fue que no se

refirió a la opresión de la mujer en la vida privada, por ejemplo el trabajo doméstico,

la crianza de los hijos y la violencia doméstica”. 17

El retroceso vivido en la URSS durante la época stalinista, que eliminó buena parte

de estas conquistas sociales, no justifica silenciar lo que antes se dijo e hizo. En Una

gran inciativa el mismo Lenin pasa revista al primer año de ejercicio del Poder de los

Soviets y señala:

No hemos dejado, en el verdadero sentido de la palabra, piedra sobre piedra de las

ignominiosas leyes que establecían la inferioridad jurídica de la mujer… Pero cuando

16 Aunque tuvo un origen aristocrático, Aleksandra Mijailovna Kollontai se inclinó desde joven por

el estudio del marxismo, militó en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, se incorporó al movimiento

revolucionario y, finalmente, se unió a los bolcheviques. Fue miembro del Comité Central del

Partido desde antes de la Revolución Octubre y tras el triunfo es elegida Comisaria del Pueblo para

la Asistencia Pública. Asimismo, fue la primera mujer embajadora de la historia.

17 “Feminismo y Anarquismo”. Charla dada por Kathleen O’Kelly (de Irlanda) a la WSM (Workers Solidarity

Movement), en: http://74.125.93.132/search?q=cache:vhzMp5sCC5kJ:www.nodo50.org/mujerescreativas/Anarquismo%2520y%2520feminismo.htm+&cd=5&hl=es&ct=clnk&gl=cu&lr=lang_es

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mSC. herminia rodríguez paCheCo

más nos desembarazamos del fárrago de las viejas leyes e instituciones burguesas, vamos

viendo con mayor claridad que no hemos hecho otra cosa que desbrozar el terreno

para empezar a construir… La mujer sigue siendo la esclava del hogar, a pesar de todas

las leyes emancipatorias, porque vive agobiada, oprimida, embrutecida, humillada por

los pequeños quehaceres domésticos que la atan a la cocina y a los hijos, obligada a

malgastar sus esfuerzos en faenas absurdamente improductivas, mezquinas, embotadoras,

embrutecedoras y aplastantes. La verdadera emancipación de la mujer, el verdadero

comunismo, solo comenzarán cuando y donde las masas (dirigidas por el proletariado,

dueño del poder del Estado) comiencen a luchar contra esa pequeña economía doméstica

o, más exactamente, cuando y donde ésta comience a transformarse, en masa, en

una gran economía socialista. 18

Preocupado por el asunto y ocupado como ningún otro gobierno hasta entonces, el

der ruso advierte en la práctica las complejidades de un proceso que quizás otros

resuelvan de un plumazo en sus elucubraciones: “…estas labores nos ocuparán durante

muchos, muchísimos años”. 19

¿No fue sensible el marxismo a la opresión femenina? ¿No se ocupó? En los textos

que escribieron los fundadores y en los hechos que conforman su propia participación

social es posible encontrar respuestas a tales interrogantes. Quien busque ese

conocimiento no a partir de lo que han dicho que ellos dijeron, sino bebiendo de

las fuentes originales, encontrará cómo teoría y práctica marchan de la mano en el

acercamiento que hacen los iniciadores del marxismo a la llamada entonces “cuestión

de la mujer”. No aparecerá con puntos y comas cada uno de los postulados que

posteriormente la teoría feminista fue descubriendo y formulando, pero sí está la

denuncia a la opresión de la mujer, la explicación de que sus causas no son naturales,

sino sociales, el reconocimiento de la necesaria superación de la esclavitud femenina

como parte de la emancipación humana y, en consecuencia, su compromiso con la

transformación revolucionaria de la sociedad.

Concuerdo con la destacada feminista mexicana Marcela Lagarde cuando asegura

que “El marxismo fue la teoría que puso nombre a la cuestión de la mujer y la concibió

a partir de su teoría sobre la opresión social, en este caso específico sobre la

opresión sexual; señaló el carácter histórico de estos hechos, e inició la elaboración

de esa historia, y planteó el lugar de la problemática central de las mujeres en la revolución

y en el socialismo”. 20

18 V.I. Lenin: “Una gran iniciativa”, en C. Marx, F. Engels, y V.I. Lenin, Ob. cit., pp. 123-124.

19 V.I. Lenin: “Las tareas del movimiento obrero en la República Soviética” en C. Marx, F. Engels, y V.I.

Lenin, ob. cit., pp. 123-124 p. 129

20 Marcela Lagarde: El marxismo y las mujeres. Documento disponible en PDF.


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

¿el marxismo diluyó la problemática de género en

la lucha de clases y absolutizó la determinación

económica de la opresión?

“El pensamiento de Marx y Engels adolece de… sexismo” 21 afirma rotunda Mila de

Frutos. Entre otros muchos pareceres, he seleccionado aquel en que esta autora sintetiza

uno de los cuestionamientos más frecuentes al marxismo: “La potencia del análisis de

clases es tan fuerte que eclipsó el desarrollo teórico de la relación entre los sexos”. 22

Efectivamente, la concepción acerca de la lucha de clases es uno de los grandes pilares

del marxismo. El pensamiento precedente había advertido la existencia de condiciones

y comportamientos individuales y grupales distintos y hasta contradictorios,

lo cual es retomado por Marx y Engels. Estos, buscan regularidades históricas donde

otros vieron sucesión de hechos y personalidades descollantes en pugna, ponen el

énfasis en las relaciones más que en las “cosas” para aprehender la sociedad como

una totalidad, y descubren en la vorágine intereses que marcan la pauta en la situación

económica y sirven de brújula a la organización política, jurídica y de Estado en

general. No se trata de ignorar la diversidad y complejidad de las relaciones sociales

(reduccionismo que cometen los que fragmentan, atomizan y terminan por hiperbolizar

una parte como sucedáneo del todo), sino de considerar las muchas y distintas

condicionantes y establecer las determinantes. En el marxismo, la teoría de la lucha

de clases es el quid que permite entender no solo el modo en que históricamente se

han estructurado las sociedades antagónicas con su aparente caos de contradicciones

“yuxtapuestas”, sino que, a la par, permite divisar los engarces entre las distintas

formas de opresión y la posibilidad real de sustituir el enfrentamiento aislado a cada

una de ellas por la lucha concertada que mine los fundamentos de los mecanismos

mismos que producen y reproducen la explotación social.

La opresión de género es específica y, por ende, requiere entendimientos y enfrentamientos

específicos. No basta con cambiar las estructuras sociales –lo cual es necesario,

pero no suficiente– para que se desmorone por su propio peso el patriarcado.

Las imprescindibles transformaciones económicas, incluso las del ordenamiento

político y jurídico solo son el cimiento sobre el que se ha de erigir el nuevo orden

social, las nuevas relaciones humanas. La transformación colosal, que ya Lenin

avistaba que duraría muchísimos años, tendrán que darla los revolucionarios y las

revolucionarias contra los enemigos de clase, con los aliados de causa y dentro de

sí mismos. El orden patriarcal también anida en la mente de mujeres y hombres que

sufren otras formas de explotación social, o sea, las relaciones jerárquicas de género

pueden dominar con su carga de pasado en el interior de una clase social que se

proponga o esté protagonizando un asalto al futuro.

21 Mila de Frutos: Por una sociedad sin clases y sin géneros, en: http://iniciativacomunista.org/venceremos/

spip.php?article20

22 Ídem

3


mSC. herminia rodríguez paCheCo

Es cierto, como afirma Mila de Frutos, que “el patriarcado es transversal. Por ello

existen experiencias similares entre mujeres de distinta clase social”. 23 Sin embargo,

dueñas y empleadas, señoras y sirvientas tienen también experiencias suficientemente

dispares, determinadas por sus intereses de clase, para encarar la opresión de género

que sufren. La “hermandad o comunidad femenina” que pretende emparentar a

todas las mujeres haciendo oídos sordos a sus posiciones de clase olvida con demasiada

ligereza que algunas de estas “hermanas” que se rebelan contra la dominación

masculina protagonizan ellas mismas la explotación de otras congéneres. Justo por

considerar legítima su posición social de poder las “hermanas” de status económico

superior por lo regular no renuncian a sus bienes ni privilegios, tampoco al sistema

en su totalidad. Les interesa especialmente acabar con una cuota de explotación, no

con la explotación. En esos términos, la lucha de clases es un verdadero estorbo y

resulta preferible plantarle cara al otro sexo.

Dar la batalla contra el patriarcado, sin embargo requiere el concurso de mujeres

y hombres interesados no en reformar, sino en subvertir el orden social imperante.

Unir voluntades, buscar alianzas y trabajar de conjunto en problemas comunes

puede tributar al propósito de enfrentar la opresión de género. Pero eliminar el mecanismo

de explotación social, que se asienta en las relaciones de dominación y subordinación,

requiere una meta más radical, una auténtica revolución.

¿reforma o revolución? He ahí un dilema

que apunta al fondo de la cuestión

Enfocar el feminismo exclusivamente en las injustas desigualdades de mujeres y

hombres es un enfoque epidérmico, que elude las causas de ese fenómeno y lo aísla

en el supuesto de que es posible enfrentarlo y resolverlo con transformaciones en

el marco de las relaciones hombre–mujer, desgajadas de las estructuras sociales de

explotación.

El marxista peruano José Carlos Mariátegui, quien repetidamente expresó sus simpatías

hacia el feminismo por su potencial revolucionario, advirtió ya en 1924 que el feminismo

tenía varios colores o tendencias. “El feminismo, como idea pura, es esencialmente

revolucionario. El pensamiento y la actitud de las mujeres que se sientan al

mismo tiempo feministas y conservadoras carecen, por tanto, de íntima coherencia.

El conservatismo trabaja por mantener la organización tradicional de la sociedad.

Esa organización niega a la mujer los derechos que la mujer quiere adquirir. Las feministas

de la burguesía aceptan todas las consecuencias del orden vigente, menos las

23 Ídem


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

que se oponen a las reivindicaciones de la mujer. Sostienen tácitamente la tesis absurda de

que la sola reforma que la sociedad necesita es la reforma feminista. La protesta de estas

feministas contra el orden Viejo es demasiado exclusiva para ser válida”. 24

La postura de Mariátegui es la marxiana, como lo es la de Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo

y Lenin, todos de la hornada de comunistas de principios del siglo xx que

lucharon contra las posturas reformistas y revisionistas, y dedicaron su obra y su

vida a la revolución. Para ellos la lucha por la plena liberación de la mujer era parte

consustancial a la lucha por la emancipación humana.

¿Por qué presentar como una disyuntiva los esfuerzos para erradicar la opresión por

razones de sexo y la lucha de clases anticapitalista que busca acabar con el sistema

de explotación social? Cuestionando un supuesto extremo (el de la lucha de clases

vacía de preocupaciones de género), algunos críticos del marxismo cometen el error

reduccionista que dicen enfrentar: atomizan la opresión de género, presentando una

parte por el todo.

El establecimiento de una dicotomía excluyente debilita, de hecho, los esfuerzos

en cualquiera de las dos direcciones. Resta anclaje a las reivindicaciones de género,

reduciéndolas a un esquema simple de enfrentamiento entre sexos, sin conexiones

estructurales y culturales con el sistema de dominación múltiple. 25 A la par, entorpece

la concertación de intereses, voluntades y acciones de individuos, grupos y clases

oprimidos decididos –desde sus enfoques, condiciones y posiciones disímiles– a luchar

contra el sistema de explotación.

Marx y Engels abogaron por la unidad de los oprimidos en contra de los explotadores,

al tiempo que promovieron la participación femenina en el movimiento

revolucionario, defendiendo sus intereses específicos y decidiendo sobre cualquier

tema en cualquier nivel. Rosa Luxemburgo se negó a ser encasillada ella y enclaustrar

la cuestión de la mujer en círculos exclusivamente femeninos, no porque rechazara

la defensa de sus congéneres (dio pruebas sobradas de su interés) sino porque le

repugnaba el enfoque de gueto para este o cualquier otro tema y creía, marxiana al

fin, que solo entendiendo la complejidad económica, política y social era posible

enfrentar un asunto que atañe a la emancipación humana; precisamente por ello

impuso su derecho a opinar en los asuntos estratégicos del Partido y a participar en

las decisiones esenciales –como la postura ante la Guerra Mundial– que en su época

marcaron el enfrentamiento de clases a nivel nacional e internacional. Según queda

testimoniado en los Recuerdos sobre Lenin, de Clara Zetkin, elder ruso también mostró

interés especial en la necesaria convergencia de las luchas por las reivindicaciones

24

José Carlos Mariátegui: Las reivindicaciones feministas, en: http://marxists.catbull.com/espanol/mariateg/1924/dic/19.htm

25

La categoría Sistema de Dominación Múltiple permite integrar el conjunto de las formas de dominio

y sujeción, al tomar en cuenta las dimensiones económica, política, social, educativa, cultural y simbólica.

Un desarrollo preciso y exhaustivo de la misma se puede consultar en la tesis de doctorado del

filósofo cubano Gilberto Valdés Gutiérrez, El sistema de dominación múltiple. Hacia un nuevo paradigma

emancipatorio, Fondo del Instituto de Filosofía, La Habana, 2002.


mSC. herminia rodríguez paCheCo

femeninas y las luchas anticapitalistas, a lo cual sumó su labor al frente de los Soviets

para empezar a desmontar estructuralmente, desde el punto de vista jurídico y cultural

el mecanismo de dominación patriarcal.

Con una claridad manifiesta, que no deja resquicios a las interpretaciones reduccionistas,

sintetiza Alexandra Kollontai la postura marxiana: “servir a la causa común de

la clase trabajadora y luchar simultáneamente por la emancipación femenina”. 26

El malentendido con respecto a la lucha de clases es comparable, por su extensión y

magnitud, a las críticas que le endilgan al marxismo posturas economicistas rayanas

en el materialismo vulgar. Simplificando al extremo la imagen usada por los fundadores

acerca de la relación entre base y superestructura, estos ataques terminan por

afirmar que para el marxismo todos los fenómenos sociales se explican exclusivamente

como consecuencia directa de las estructuras económicas y con la ayuda de

categorías económicas.

En primer término, cabe recordar que los propios clásicos conocieron en vida tales

diatribas. Ironizando, Marx tomaba distancia de esa caricatura fabricada sobre su

teoría, alegando que, si eso era marxismo, él no era marxista. En más de una ocasión,

Engels explicó el asunto, especialmente en sus famosas cartas de los años 90 del siglo

xix: interesados en subrayar la determinación económica del desarrollo social –ignorada

por el enfoque idealista de la historia- ellos le dedicaron esfuerzos y argumentos

sobrados a lo que, en última instancia, determina, pero no de modo exclusivo ni automático,

sino a través de las múltiples interrelaciones específicas que en cada lugar,

tiempo y circunstancia tienen lugar. El llamado factor subjetivo, nunca negado, tuvo

menos espacio en sus argumentaciones.

Veamos algunos de sus planteamientos al respecto y reflexionemos acerca de su

valor para el estudio de la opresión de género:

El modo como los hombres (los seres humanos) 27 producen sus medios de vida depende,

ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y

que se trata de reproducir. Este modo de producción no debe considerarse solamente

en cuanto a la reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un

determinado modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de determinar

su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos

manifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción,

tanto con lo que producen como con el modo cómo producen. 28

26

Alexandra Kollontai. El Día de la Mujer. Disponible en: http://www.marxists.org/espanol/kollontai/

1913mujer.htm

27

Allí donde las traducciones del alemán al español ponen hombres, he decidido poner seres humanos,

no adulterando el texto original, sino atendiendo al hecho de que en el idioma germano existen dos

términos (hombre - varón y hombre – seres humanos) que se vierten al castellano en una única palabra.

28

C. Marx y F. Engels: Ob cit., 1982, p. 19


Los iniciadores del marxismo y la cuestión de la mujer

Están bastante más estudiadas y reconocidas entre las feministas las posiciones y condiciones

dispares que mujeres y hombres han tenido en el ámbito doméstico y en el

público a través de la historia, sus roles en la producción y reproducción y su jerarquización

en la familia y la sociedad. Sin embargo, resulta mucho menos frecuente

el cruce de estos análisis con la concepción marxista acerca de la producción social.

Por lo regular, se entiende por tal, solo la creación de bienes materiales y se ignora u

omite el potencial que encierra esta categoría para entender el modo en que los seres

humanos nos hacemos en sociedad.

El filósofo cubano Rubén Zardoya Loureda apunta al respecto: “La categoría de

producción social se instala… en el centro de la concepción marxista de la vida

social y de la metodología dialéctico-materialista de investigación de las relaciones

humanas. Repárese en que, en este contexto, por producción social no se entiende

simplemente la creación de bienes materiales, e, incluso, espirituales, sean estos productos

alimenticios o locomotoras, preceptos morales o centrales electronucleares,

sino la creación de la propia sociedad, del propio hombre en sus formas históricas

concretas, la creación de la forma social en que el hombre se apropia de la naturaleza

y de las relaciones humanas. Ya de por sí, la idea de que la sociedad no simplemente

“está”, “existe”, sino se produce, constituye una revolución en las ciencias sociales.

El desarrollo consecuentemente materialista de las conclusiones fundamentales que

de este descubrimiento se desprenden, se lo debemos a los fundadores del socialismo

científico”. 29

Cuánto bebió el feminismo de esta revolución en las ciencias sociales, cuán importante

le resultó encontrar el fundamento teórico sobre el cual erigir sus tesis acerca

del género como construcción socio cultural. Si bien muchas repetimos con Simone

de Beauvoir que la mujer no nace, sino se hace, pocas acreditamos a Marx el mérito

de ayudarnos a mirar la sociedad, estudiar las relaciones y adentrarnos en nosotras

mismas como sujetos creadores a la vez que resultados de un proceso de producción

que nos involucra y nos desborda, que nos demanda actividad para hacernos y nos

condiciona el modo.

Conocida y reconocida, repetida hasta la saciedad, la producción material desempeña

un papel descollante que los clásicos mismos se encargaron de subrayar. La

producción espiritual, en cambio, subyace casi escondida, ausente de los manuales,

pero a la mano de quienes se adentren en los textos originales del marxismo.

Si decisivos resultan los intereses materiales y su manifestación en el comportamiento

de clases, muy importantes resultan las ideas, representaciones y teorizaciones

para la producción y reproducción del orden social, de las jerarquías, de las disímiles

formas de opresión, incluida, por supuesto la opresión por razones de género. En

este sentido, es invaluable el caudal que aporta la concepción marxista sobre la producción

espiritual.

29 Rubén Zardoya Loureda. “La producción espiritual en el sistema de la producción social”, en Lecciones

de Filosofía Marxista Leninista, t. II, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1991.


mSC. herminia rodríguez paCheCo

Por un lado, está la producción espiritual que realizan los profesionales de las ideas,

los encargados de legitimar el status quo para naturalizar sino lo justo, sí lo conveniente

y congruente a un sistema de explotación o, por el contrario, los creadores

intelectuales críticos, los cuestionadores del modo en que se están reproduciendo las

relaciones opresivas y promotores de la subversión de ese orden.

Por otro, la producción y reproducción de las relaciones sociales y de los seres humanos

que las conforman es deudora también de la producción espiritual “espontánea”,

es decir, de aquella que se genera en el intercambio entre “la gente común”,

responsables en gran medida de la producción, intercambio y consumo de ideas,

nociones y representaciones acerca de sí mismos, de su entorno, de la vida en la cual

están involucrados.

Bien sabe el feminismo a estas alturas que, tan importante como las teorías más

elaboradas acerca del género, son las construcciones subjetivas que se generan en

las personas acerca de lo que significa ser hombre o mujer. En un mismo campo

lidian concepciones de género diversas y hasta contrapuestas, intereses, jerarquías

establecidas, estereotipos que se constituyen y trasmiten, actitudes rebeldes, tradiciones

reaccionarias, todo influyendo en el qué y el cómo se reproducen las relaciones

de dominación y subordinación, cómo se relega el viejo orden y nacen atisbos del

nuevo, cómo coexisten formas contrapuestas de progreso, conservadurismo y hasta

reacción.

Quizás sea el campo de la producción espiritual uno de los grandes filones del pensamiento

teórico del marxismo que más convenga desarrollar al feminismo socialista

contemporáneo. Ante la avalancha de postmodernismos que avalan la fragmentación

en el plano conceptual y neoliberalismos que abogan por la desarticulación social,

el enfoque marxista de la producción social sirve de brújula para llegar a entender

cómo se producen las personas, cómo se producen las mujeres, los hombres y las

relaciones de género hoy.


elaciones de GÉnero en cUba:

las constrUcciones socio-cUltUrales

de lo FeMenino Y lo MascUlino.

PersPectiVas de caMbio”. resUMen

de inVestiGación

introducción y antecedentes

dra. MaYda álvarez suárez

MsC. irelYs sánChez Fernández

MsC. lien Más zurita

liC. Yelene palMero GarCía

liC. Marien aGüero andux

liC. Marisol iGlesias rodríGuez

Cuba.

El adelanto de la mujer en la sociedad fue asumido como uno de los objetivos estratégicos

priorizados del Programa de la Revolución Cubana y de la Estrategia Nacional

de Desarrollo puesta en práctica desde 1959, como parte de un proceso de

desarrollo esencialmente humanista.

La creación de premisas esenciales para el logro de la igualdad entre mujeres y hombres

como la garantía de igualdad jurídica, la preparación cultural, técnica y profesional

de las mujeres, su incorporación al trabajo socialmente útil, la promoción de

su participación política y la transformación en general de su condición y posición

social, han propiciado y propician la participación de las cubanas en el desarrollo, en

todos los ámbitos de la sociedad.

Múltiples han sido las acciones impulsadas para eliminar los estereotipos que aún

siguen obstaculizando el avance de la mujer. Entre esas acciones resaltan las relacionadas

con la educación, en materia de legislación, de empleo, promoción de la mujer,

salud y las que han estimulado el estudio de las relaciones de género en Cuba. Basta

mencionar la existencia y vigencia del Plan de Acción Nacional de la República de

Cuba de Seguimiento a los Acuerdos de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing

1995, acuerdo del Consejo de Estado que contiene 90 medidas para el adelanto

de la mujer y las relaciones de género en Cuba.


100

dra mayda álVarez Suárez

En este camino transitado para lograr una verdadera transformación cultural de los

valores y de las identidades, ha sido determinante la labor realizada por laFederación

de Mujeres Cubanas (FMC), organización que desde su surgimiento en 1960, se ha

convertido en una organización especializada en el tema de la mujer y un referente

obligado para el gobierno en el diseño de las políticas, programas y leyes orientadas

hacia la mujer o que inciden sobre ella. De hecho, funge como Mecanismo Nacional

para el Adelanto de la Mujer en Cuba y tiene una decisiva participación y aporte en

la ejecución y seguimiento del mencionado Plan de Acción Nacional de Seguimiento

a los acuerdos de Beijing.

Sin embargo, a pesar de las trascendentales transformaciones ocurridas en las relaciones

de género y en la condición y posición de las mujeres cubanas de hoy, no se

pueden desconocer que aún persistendesigualdades en nuestra sociedad, algunas de

cuyas causas han sido identificadas. Atenuarlas o eliminarlas constituyen algunos

de los retos que aún tiene que asumir la sociedad en relación con la igualdad de derechos

y oportunidades entre mujeres y hombres.

Constituyeron antecedentes de la presente investigación las siguientes:

• “La igualdad de la mujer en el proceso revolucionario cubano: Teoría y práctica

social” (FMC, 1989).

• “Mujer y Poder: Las cubanas en el Gobierno Popular” (Centro de Estudios de

la Mujer, CEM, 1994).

• “Mujer y Poder en el gobierno popular: ¿Dónde se pierden las mujeres?”

(CEM, 1999).

• “Análisis de la aplicación del enfoque de género en la selección y promoción

de los cuadros y su reserva” (CEM, 2002).

• “Análisis sobre la situación de la niñez, la adolescencia, la mujer y la familia en

Cuba”(CEM, 2000).

• “Hombres y Mujeres Cuadros del Turismo: Rol Profesional y Roles Materno

y Paterno en la Familia”(CEM, 2002).

• “Género y proyectos de desarrollo humano local en Cuba: Sistematización de

la experiencia de capacitación”(CEM, 2003).

• Desigualdades de género en la sociedad cubana actual (CEM, 2008).

• Talleres de capacitación sobre género realizados por el CEM, durante los años

2009 y 2010.

Sirvieron también como insumo de esta investigación, estudios realizados por otros

organismos, entre los que se encuentran:

• Evaluación sobre el desarrollo de actividades de educación sexual en las

Secundarias y manifestación de comportamientos en la esfera de la sexualidad

(MINED, 2001).


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

• Evaluación sobre los conocimientos y el comportamiento psicosexual de los

estudiantes del nivel medio superior y universitario (MINED, 2005).

• Investigación sobre la formación del profesional de la educación en Cuba,

desde la equidad de género: de lo recurrente a lo necesario (Universidad de

Ciencias Pedagógicas “José de la Luz y Caballero”, Holguín, 2010).

• Juventud y Educación en Cuba: Estrategia de inclusión social femenina (CIPS,

2010).

teoría de Género y construcciones

socio-culturales de género

El proyecto de investigación se basó en la identificación de la existencia de una

realidad compleja e insuficientemente investigada desde miradas interdisciplinarias:

la masculinidad y la feminidad. Nos propusimos describir, analizar, interpretar y

profundizar en su conocimiento y con ello, contribuir a su comprensión teórica

y aportar elementos que permitan atenuar las problemáticas que perpetúan la desigualdad

de género.

Nuestra investigación se sustenta en el conjunto de categorías, interpretaciones, conocimientos,

hipótesis, relativas a los fenómenos históricos y culturales construidos

en torno al sexo, es decir en la “teoría de género”. Exponentes imprescindibles de

esta teoría son Joan Scott, Teresita de Barbieri, Marta Lamas, Marcela Lagarde, entre

otras. Las elaboraciones teóricas de esta última han sido nuestra referencia principal

en la presente investigación.

El “género” como categoría, es una construcción simbólica que contiene el conjunto

de atributos o características asignadas a las personas a partir del sexo. Se trata de

características sociales, culturales, políticas, psicológicas, jurídicas, económicas que la

sociedad atribuye a lo que considera “masculino” o “femenino”. Las mismas son

construcciones socioculturales que varían a través de la historia pues se nutren de

elementos cimentados en el tiempo y que dependen del contexto en el que la persona

se desarrolla; razón por la cual son susceptibles de cambio.

Pero género es más que una categoría, es una teoría que forma parte de la historia feminista,

de los movimientos y organizaciones de mujeres, de sus luchas políticas, sus

logros, avances y conquistas. Es una concepción dialéctica que permite comprender

que los fenómenos de género están multideterminados.

Esta teoría nos permite interpretar la complejidad social, cultural y política de las

relaciones entre hombres y mujeres y la manera en que estas se construyen socialmente,

relaciones que son contradictorias y jerarquizadas, estructuradas alrededor de

101


102

dra mayda álVarez Suárez

dinámicas de poder-subordinación, en las cuales históricamente se le ha concedido

mayor importancia a las características y actividades asociadas a lo masculino. Esta

visión dialéctica de las relaciones de género ha sido ignorada por otras visiones en

nuestra cultura, las cuales consideran que las diferencias entre mujeres y hombres

son naturales, biológicas, y por lo tanto, irremediables e inmutables; no reconocen

que las relaciones de desigualdad entre los géneros son producto del orden social y

consideran que las mismas no tienen el suficiente impacto sobre el desarrollo de una

sociedad y de las personas.

Todos los procesos de vida son procesos culturales y todas las personas son seres de

cultura, aprenden y generan cultura, viven a través de su cultura. Analizar las maneras

en que las personas asumen su cultura, es decir asumen las concepciones del mundo

filosóficas, ideológicas, religiosas, científicas y éticas predominantes en una sociedad

constituye un elemento esencial para comprender su subjetividad, su identificación o

su extrañamiento con ese mundo y la forma en que se comporta en él.

Los atributos y funciones producto de la cultura, asignadas al género se interiorizan

a través de la “socialización”, entendida como un complejo y detallado proceso cultural

de apropiación por parte de las personas de formas de representarse, valorarse,

y actuar en el mundo según el sexo. Cada persona es enseñada desde pequeña a ser

mujer o a ser hombre por diferentes personas, instituciones y medios y cada quien

aprende o no de acuerdo a sus posibilidades, cada quien se apropia, hace suyo en grados

diferentes los mandatos de género, los cumple o los desobedece. Esa experiencia

internalizada, en la cual el sujeto no es pasivo, va configurando la subjetividad, el

psiquismo. El género es entonces constitutivo de la identidad de cada persona como

parte de su subjetividad, es un resultado de la socialización, pero a su vez, a través de

este proceso se comparten y perpetúan socialmente las representaciones de las que

somos portadores.

Entre los principales ámbitos de socialización tenemos: la familia, la escuela, la comunidad,

el discurso literario, los medios de difusión masiva y otros. En la formación

de la identidad de género se entrelazan entonces un conjunto de influencias:

biológicas, históricas, de clase, etnia, raza, nacionalidad, del territorio donde se vive,

de la ubicación urbana o rural y también una serie de influencias más específicas: la

familia concreta en laque se nace y se crece, la escuela a la que se asiste, las personas

que integran nuestro grupo de amigos y amigas más cercanos, entre otros.

Para profundizar en los aspectos de la subjetividad y en cuáles elementos favorecen

o entorpecen la equidad de género, la teoría de género constituye la concepción

teórico-metodológica en la cual nos basamos. De las categorías que la integran

hemos seleccionado para trabajar dos: construcciones de género e identidades de

género.


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

Definimos las “construcciones socioculturales de género” como el conjunto de

creencias, ideas, juicios, valoraciones, mitos, actitudes, orientadas hacia la comprensión

de las relaciones que se establecen entre hombres y mujeres, hombres y hombres,

mujeres y mujeres, en una sociedad determinada e históricamente contextualizada

y que sirven de guía para la comunicación y el comportamiento en la vida

cotidiana.

Entre ellas, estudiaremos las relativas a los roles sexuales y profesionales, las relaciones

interpersonales que tienen lugar en la cotidianidad, los estereotipos de género, las

relaciones de poder entre hombres y mujeres, porque en ellas se evidencia la interacción

e interdependencia entre procesos sociales e individuales y cómo las normas y

las exigencias culturales regulan los límites y las experiencias personales.

La “identidad de género” es comprendida comoaquellos aspectos de la valoración

de sí mismo o de la autovaloración que nos definen como hombre o mujer. Integra

las formas específicas de ser, pensar y sentir asumidas por los individuos desde las

asignaciones sociales y que los identifican como mujeres u hombres. Así, operacionalmente

hablamos de “masculinidad” para distinguir al conjunto de atributos, valores,

funciones y conductas que se suponen esenciales al hombre y la “femineidad”

o “feminidad” para señalar el conjunto de atributos, valores, funciones y conductas

que se suponen esenciales a la mujer en una cultura determinada.

La realidad estudiada: “las construcciones socioculturales de lo femenino y lo masculino”,

se considera dinámica, global, construida y procesal y por ello, el diseño de

nuestra investigación fue concebido de manera flexible, abierta y de permanente

reelaboración junto a la marcha del proceso investigativo.

La intención fundamental de este estudio es precisamente caracterizar las construcciones

socioculturales de género existentes actualmente en nuestra sociedad, sus

principales contenidos y contradicciones , y con ello contribuir a potenciar cambios

en la subjetividad que favorezcan una mayor igualdad entre mujeres y hombres.

objetivos, acercamiento metodológico

y estrategia utilizada

objetivos específicos

• Constatar cuáles son las construcciones socioculturales de género de diferentes

grupos de la sociedad cubana actual.

• Analizar en qué medida dichas construcciones contribuyen al cambio en las

relaciones de género o actúan reforzando las brechas o desigualdades aún

existentes.

103


10

dra mayda álVarez Suárez

• Elaborar recomendaciones que contribuirán a la deconstrucción de conceptos,

estereotipos y prejuicios que limitan el logro de relaciones más equitativas

entre hombres y mujeres en nuestro contexto, fundamentalmente a través de

la educación y los medios de comunicación masiva.

La investigación privilegió la “metodología cualitativa”, con la indagación de los

contenidos de la subjetividad de género en muestras pequeñas y a través de diferentes

técnicas. No se pretendió hacer un análisis estadístico ni realizar inducciones

generalizadoras, sino apuntar indicios de lo que, en este momento y aquí, se concibe

como lo femenino y lo masculino y valorar la dinámica continuidad-ruptura,

tradición-cambio en el estado actual de las relaciones de género.

Las técnicas de investigación utilizadas fueron tanto cualitativas como cuantitativas:

composiciones abiertas, completamiento de frases, dibujo, grupos focales, historias

a completar, cuestionario, escaleras valorativas y entrevistas individuales, ajustadas

a las características de los diferentes grupos. Las categorías para la integración del

análisis fueron: contenidosde las construcciones socio-culturales de género (conocimientos,

creencias, valoraciones, vivencias); cambios reconocidos; satisfacciones e

insatisfacciones con su condición de hombre o mujer.

Fueron diseñados cinco estudios cualitativos en diferentes grupos y provincias que

se articulan e integran mediante las respuestas a las preguntas siguientes:¿Qué se

mantiene de lo tradicional?¿Qué cambia?¿Cuáles elementos novedosos se incorporan?

¿Cuáles satisfacciones e insatisfacciones tienen mujeres y hombres con el orden

de género actual?¿En qué sentido se produce el cambio? Estos fueron:

• Construcciones socioculturales de género en estudiantes universitarios.

• Concepciones y vivencias sobre la maternidad. Su lugar en las identidades de

género de jóvenes cubanas.

• Subjetividad de género en adultas y adultos mayores. Aproximación desde las

representaciones sociales.

• Masculinidades: otras voces por la equidad de género. Análisis de los talleres

realizados en varias provincias con hombres y mujeres

La violencia contra la mujer en las relaciones de pareja género de jóvenes

cubanas. Un acercamiento desde las personas que solicitan ayuda en las Casas

de Orientación a la Mujer y la Familia.

En total fueron estudiadas 366 personas, de ellas, 264 eran mujeres y 102 hombres,

de las provincias de La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus,

Holguín y Santiago de Cuba. De ellos, 274 jóvenes, 53 adultos(as) y 39 adultos(as)

mayores, de acuerdo con los objetivos específicos de cada estudio.


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

Principales resultados

contenidos de las construcciones socioculturales

de género: las cualidades y atributos

lo tradicional

Los contenidos de las construcciones socioculturales de género constatados, son

asociados por la mayoría de las personas estudiadas, predominantemente a un origen

biológico o natural y a atributos de carácter físico.

Así, la masculinidad es caracterizada en varios grupos de adultos, técnicos y profesionales

de tres provincias del país, la mayoría hombres, desde cualidades y atributos

que responden sobre todo, a una concepción patriarcal y en esencia tradicional. La

exigencia social de rudeza, firmeza y fortaleza ante cualquier eventualidad y el cumplimiento

de la representatividad económica de proveedor económico de su pareja y

familia se marcan distintivamente como rasgos de ella.

La masculinidad es representada principalmente en el espacio público y se valora

como actividad fundamental para un hombre el trabajo, al mismo tiempo que se

subvaloran las tareas domésticas. Una sexualidad sana y feliz está determinada en

gran medida por la satisfacción de sus necesidades e instintos sexuales, por poseer

virilidad y contar con una pareja que los satisfaga; se sienten además, los principales

responsables de la vida sexual satisfactoria de su pareja. Una forma específica de hablar,

vestir y gesticular, junto al alcoholismo, la infidelidad en las relaciones de pareja

y la heterosexualidad forman parte indisoluble de la masculinidad.

En general, hombres y mujeres definen “ser macho” como el superlativo de los roles

y rasgos masculinos, significa poseer una conducta muy heterosexual, ser agresivo,

rudo, violento, bruto, fuerte, comportarse como el que dirige y ordena haciendo

primar su criterio en la familia y en la pareja; gustar de actividades vinculadas a los

deportes, tener actitudes beligerantes, ser poco reflexivo e intolerante, rígido en el

comportamiento, duro de carácter, insensible, enfrentar circunstancias determinadas

sin miedo y no expresar los sentimientos.

La violencia es entonces también identificada con la masculinidad por hombres y

mujeres. En las entrevistas realizadas a mujeres maltratadas que han acudido en busca

de orientación y ayuda a las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia de la Federación

de Mujeres Cubanas, las mismas señalan las causas de la violencia están en

la dependencia económica o habitacional que tienen de sus parejas y en no responder

a los mandatos del esposo; también la asocian a situaciones de alcoholismo. Sin

embargo, no logran identificar conscientemente como causa esencial de la violencia,

el desequilibrio de poder en las relaciones entre mujeres y hombres a favor de estos

últimos, heredado de la cultura machista.

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dra mayda álVarez Suárez

Los adultos mayores estudiados definen también lo masculino con un alto componente

biológico, desde cualidades relacionadas con la apariencia física (“fortaleza,

vigoroso, varonil, manos duras”); desde su posición en el espacio económico (“lo

masculino es un hombre albañil, doctor, pelotero, hombre trabajador, luchador de la

vida, que realiza el trabajo que no realiza la mujer,dispuesto a dar respuestas adecuadas

a su casa y a la defensa del país”, “sabe hacer de todo”.) y se identifica además

con la constante demostración de valores morales (“ejemplo, sacrificado, responsable,

exigente, respetuoso, es un hombre hecho y derecho que sabe comportarse

bien, honesto, honrado”).

Comparten la concepción de que ser padre es “ocuparse de todo en la casa, atender

a las mujeres, imponer respeto, apoyo a la madre, dirección de la educación y formación

de los hijos, responsabilidad, exigentes con sus hijos”, es “cabeza de familia, el

representante de la familia, la figura principal de la familia, imprescindible en el hogar”,

el “complemento de la mujer”, “lo más importante en la vida de una mujer”.

La familia heterosexual con la figura masculina como autoridad, es lo aceptado por

los sujetos del estudio para constituir una familia. Las parejas de homosexuales no

son familias ni deberían tener hijos.

Lo “femenino”, por otra parte, es definido también por los distintos grupos estudiados,

desde cualidades o atributos que permanecen asociadas a lo biológico, lo natural

(fertilidad, procreadora, bella, atractiva, sensual, delicadas, presumidas, coquetas), al

componente afectivo de las relaciones humanas (suave, tierna, dulce, sensible, amorosa,

cariñosa, fiel) y a la vocación de servir y vivir para los demás (madre, esposa,

amar, criar, educar, dependiente, servicial, sacrificada, estable, consagrada, sacrificada).

La mayoría de los adultos y adultas mayores, por ejemplo, consideran a mujeres y

niñas las encargadas de realizar las labores domésticas con “la ayuda de su compañero,

según su gusto”, es decir, siguen siendo las poseedoras, por excelencia, del mundo

privado y destacan el rol de lo femenino desde lo maternal.

Sin embargo, para la mayoría de los y las jóvenes estudiantes encuestados, existen

cualidades que pueden estar presentes en ambos sexos como: inteligencia, responsabilidad,

creatividad, solidaridad, ser buen padre/madre, laboriosidad, egoísmo, independencia,

amabilidad, firmeza, fidelidad, valentía y resistencia. Aunque ellos, si

bien reconocen que un grupo importante de cualidades son tanto femeninas como

masculinas, consideran otras más femeninas que masculinas, como son la delicadeza,

ternura y sensualidad, mientras la agresividad es valorada más masculina que femenina.

Un conjunto de mitos relacionados con la maternidad como “las mujeres sólo se

sienten realizadas cuando se convierten en mamá”y “son mejores para la crianza

de los/as hijos/as debido a su instinto maternal”y expresiones como: “mujer es ser

madre”, “mujer es quien le proporciona el alimento y cariño al hijo”, “sinónimo

de ternura, amor, indispensable para llevar a cabo diferentes funciones sociales”,

“las madres como principales educadoras de sus hijos y transmisoras de las buenas


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

costumbres en la familia y el hogar”, “dulzura, fertilidad, amor, pasión, belleza”,

“placer, vida, procreadoras de la vida, madres y esposas, en la vida del hombre lo

más importante”, confirman en todos los grupos la correlación mujer-madre como

núcleo central de la feminidad.

Las concepciones y vivencias que sobre la maternidad se obtuvieron en los contenidos

expresados por el grupo de jóvenes madres y las aún no madres entrevistadas,

evidencian incluso en las jóvenes, la presencia de creencias relacionadas con los roles

tradicionalmente adjudicados a la mujer. En sus expresiones se destacaron los mandatos

valorativos impuestos por la cultura, que van pautando modelos de cómo debe

ser una buena madre. Estas concepciones sobre la maternidad se apoyan en dos

aspectos fundamentales: aquellos relacionados a sentimientos afectivos y de placer y

los relacionales, es decir, los que caracterizan la relación que establece la madre con

sus hijos e hijas basada en el sacrificio, la abnegación, la responsabilidad y la entrega

incondicional.

Las elevadas exigencias asociadas a la maternidad desde lo tradicional motivan que

esta sea percibida y vivida en constante conflicto por las jóvenes, predominando la

presencia de sentimientos ambivalentes y antagónicos. Por una parte, es considerada

como “lo mejor que le puede pasar a una mujer”, por ser valorada como maravillosa,

por todo el amor que lleva implícito el hecho de ser madre y educadoras, guías y

formadoras, proveedoras de felicidad y de crecimiento psicológico y espiritual de los

(as) hijos, y simultáneamente se reconocen sus altos costos y todas las pérdidas que

representan para la mujer madre, incluidas la pérdida de libertad, de independencia,

de tiempo para sí misma, entre otras.

Las jóvenes no madres se refirieron con mayor frecuencia a particularidades de la

maternidad relacionadas con dificultades e inconvenientes, algunos de ellos propios

de las exigencias y mandatos sociales vinculados al rol de madre (dependencia, responsabilidad

para toda la vida, dedicación constante) y otros que están presentes en

la sociedad actual y que también la afectan directa e indirectamente (reto económico,

carencias, necesidades). El vínculo que ellas establecen entre estas dificultades, tanto

sociales como económicas, y la maternidad, pudiera estar condicionando el hecho de

que aún no se hayan decidido a tener sus hijos e hijas ya que en la definición asumida

por ellas de una “buena madre” prevalece la visión tradicionalista de la madre altruista

y entregada de forma incondicional y a tiempo completo. Todo ello evidencia la

complejidad con que se percibe la maternidad.

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los objetos y espacios

dra mayda álVarez Suárez

La socialización de género tiene lugar a través de las actividades y relaciones que se

establecen con niños y niñas, a ellos y ellas se les asignan socialmente de manera diferenciada

objetos, espacios y funciones. Así van interiorizando, aprenden que esos espacios,

objetos, actividades o profesiones son masculinos o femeninos, y se justifica

entonces la presencia o no de mujeres o de hombres en los mismos, según el caso.

En la mayoría de las personas estudiadas los “objetos” como el auto, bicicleta,

herramientas, juego de dominó, fosforeras, botella de ron, son asociados predominantemente

al hombre, mientras que los utensilios de cocina, la máquina de coser, la

lavadora, la escoba, el espejo, los tintes de pelo, son más relacionados con la mujer.

En estos criterios se evidencia nuevamente la forma en que estas personas han asumido

y naturalizado patrones y tradiciones de la sociedad, la mujer como la figura

dedicada con mayor predominio a las tareas domésticas y al espacio del hogar y el

hombre a las actividades públicas. No obstante, ciertos indicadores reflejan cambios

en este sentido: algunos objetos, según el criterio de los jóvenes estudiantes y son

compartidos por ambos sexos, entre ellos, el auto, el teléfono, el televisor, el DVD,

el espejo, el libro, la computadora y el mando del televisor.

Se indagó también acerca de los espacios que las personas investigadas adjudican

preferentemente a hombres o a mujeres. Los espacios adjudicados a la mujer son

fundamentalmente los privados como la cocina, el jardín y la casa. Así mismo, en la

tienda, el agromercado y la bodega se les coloca a ellas con mayor frecuencia. Sin

embargo, el espacio público, relacionado con lo racional y el poder es más identificado

para los hombres cuando los vinculan con el garaje, el estadio, el taller y la calle.

En los más jóvenes se observan cambios, ya que consideran lugares para ambos

sexos: el centro de trabajo, la escuela, el gimnasio, la calle, la casa, el agromercado y

la bodega y en menor proporción(un poco más de la mitad) la tienda y el jardín.

las profesiones

Con el grupo de jóvenes fueron exploradas las especialidades y profesiones asignadas

a hombres y mujeres. Con ellas sucede algo similar que en las respuestas anteriores.

Estos/as jóvenes también establecen divisiones en las profesiones a ejecutar por

mujeres y hombres. La mayoría asocia a las mujeres con la labor de costura, auxiliar

de limpieza y secretaría, mientras para los hombres serían los trabajos de carpintería,

mecánico, construcción, chofer y pilotear aviones.


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

Sin embargo, algunas profesiones son consideradas para ambos sexos: dirección,

investigación, cirugía, artesanía, cocinero, fotografía, administración, ortopedia, pediatría,

trabajo social e ingeniería. Los criterios sobre la ocupación de obrero de una

fábrica o las especialidades de la agricultura y de la actividad policial se encuentran

divididos. Si bien con respecto a estos últimos predominan las opiniones acerca de

que estas profesiones le pertenecen a ambos sexos, resulta significativo el número

de encuestados que piensa que son especialidades propiamente de hombres.

los cambios

Todos los estudios apuntan a la percepción en las personas de que han tenido lugar

cambios relacionados con los contenidos y funciones de lo femenino y masculino y

en las relaciones de género en nuestra sociedad. Los sujetos en estudio los asumen

como resultado de las transformaciones y el diseño de acciones económicas, políticas

y sociales, puestas en práctica por el Estado cubano para el adelanto y la igualdad

de derechos y oportunidades para la mujer, a partir del triunfo revolucionario en

1959.

Los cambios que perciben son:

• Mayor participación social de las mujeres.

• Avances en las concepciones: “las mujeres son más libres; los hombres, menos

machistas”.

• Algunas personas advierten disparidades en el proceso: mayores avances en

las mujeres y menores en los hombres.

• Algunas interpretan que los cambios en las mujeresestán en función de sí mismas,

mientras los de los hombres, en función de los logros que han alcanzado

las mujeres.

Tanto en los roles o funciones, las cualidades o atributos, los objetos, espacios y las

profesiones, asociados tradicionalmente a lo masculino y a lo femenino pueden ser

apreciados cambios:

• El ámbito público dede ser considerado un espacio predominantemente

masculino y excepcionalmente femenino

• Se han transformado algunas de las dinámicas motivacionales y de conducta

de los/as adultos mayores, ya que los mismos muestran una necesidad de protagonismo

social no ya desde los roles tradicionales sino, desde la inserción a

nuevos proyectos de vida.

• Los hombres muestran algunos avances en sus “concepciones” hacia una paternidad

más responsable.

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dra mayda álVarez Suárez

• Es admitido el desempeño por parte de los hombres adultos y adultos mayores

en actividades del ámbito doméstico, aunque con algunas reservas. Sin

embargo, los y las jóvenes perciben hoy una mayor participación de los hombres

de su familia en las tareas hogareñas.

• A pesar de que en las expresiones sobre las cualidades y deberes de las mujeres

se valoraron aspectos asociados a las características más tradicionales modeladas

por la cultura patriarcal, existieron otras expresiones que rompen con lo

socialmente esperado y que revelan una concepción más moderna sobre sus

roles y responsabilidades, entre ellas ser independiente, amarse a sí misma,

tener autonomía y desarrollarse personal y profesionalmente.

• El diapasón de cualidades atribuidas a hombres y mujeres se ha enriquecido,

sobre todo para las mujeres, siendo frecuente la inclusión en sus identidades

la inteligencia, creatividad, resistencia, fortaleza, independencia. Para los

hombres se consideran ya cualidades como la ternura, la solidaridad, ser buen

padre.

• Se asocia a las mujeres con profesiones en las que antes ellas tenían nula o

escasa presencia (investigación científica, ingeniería, dirección, medicina).

• Si bien para la mayoría de las jóvenes la maternidad continúa siendo el eje

de su identidad de género, ya no lo es de forma excepcional o exclusiva, sino

se presenta compartido con otros intereses y aspiraciones, principalmente los

relacionados con su desarrollo en el plano profesional. Casi la totalidad de

las jóvenes que aún no son madres, aunque incluyen a la maternidad dentro

de sus proyectos de vida, lo conciben como un evento a realizar después de

alcanzar ciertos logros en el plano laboral y personal.

las identidades de género

Las identidades de género de las personas investigadas fueron analizadas fundamentalmente

a través de las autovaloraciones realizadas y de la expresión de satisfacciones

e insatisfacciones con su condición de género.

Conocer la conformidad o inconformidad de las personas con respecto a los mandatos

sociales de género resultó de gran valor, pues constituyen la expresión de cuán

interiorizados están los estereotipos y tradiciones o, por el contrario, los cuestionamientos,

inconformidades y las vivencias de conflicto que experimentan al asumirlos.

En estos últimos pueden estar precisamente los gérmenes del cambio.

Todos los estudios revelaron satisfacción general de las personas consigo mismas en

cuanto la pertenencia y cualidades de su género.


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

Las satisfacciones de ser mujer, expresadas fundamentalmente por las jóvenes, fueron:

• Posibilidad de ser madre: “puedo ser madre”; “es un placer dar a luz”; “considero

que ser madre es el mayor regalo de ser mujer”; “ser madre es el gran tesoro de

las mujeres”.

• Sentimientos afectivos y de placer de la madre con sus hijos e hijas: “ser buenas

madres”; “atender marido, hijos, casa y trabajo a la vez”; “los hijos se quedan con

nosotras”; “educar a nuestros hijos”; “mejores relaciones con los hijos”; “hijos

más apegados”; “los hijos las defienden las cuidan”. Relaciones basadas en el

sacrificio, la abnegación, la responsabilidad y la entrega incondicional.

La maternidad es considerada como: “lo mejor que le puede pasar a una mujer”,

“por ser algo maravilloso”, “por todo el amor que lleva implícito el hecho de ser

madre” y la mujer se identifica como proveedora de felicidad y de crecimiento

psicológico y espiritual.

• Poseer cualidades como la sensibilidad, delicadeza, ternura, comprensión, sensualidad,

belleza, posibilidad de presumir y de lucir.

• Ser independiente, amarse a sí misma, tener autonomía y desarrollarse personal y

profesionalmente.

Las consideraciones que existen hacia las mujeres: “todo lo que pedimos, nos lo

dan”; “se les facilitan ciertas cosas en determinados momentos”; “las comprenden

más”; “se supone que el hombre las cuide”; “ser conquistada, cortejada”;

“conseguir favores con mayor facilidad”; “te dan más oportunidades en el trabajo”;

“convencemos más fácilmente a los hombres”; “los hombres pagan las

salidas”; “ser tratadas con cortesía”; “más considerada por la sociedad”.

Las satisfacciones de ser hombre, expresadas por los jóvenes fueron:

• No existencia de prejuicios sociales hacia los hombres y la superioridad sobre

las mujeres en cuanto a libertad y no limitaciones: “disfruto de ciertas libertades

que las mujeres carecen”; “más libertad para actividades y aventuras”; “no tengo

que realizar tareas domésticas”; “siempre hago lo que quiero sin tanto prejuicio

social”; “tengo más oportunidades en la sociedad y puedo ser quien da la última

palabra, soy el que protege y me siento bien al respecto”.

Los estudios, asimismo, revelaron insatisfacciones de las personas en cuanto a

aspectos específicos a la hora de asumir los mandatos sociales de la masculinidad y

la feminidad.

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Las principales insatisfacciones expresadas por las muchachas fueron:

dra mayda álVarez Suárez

• Prejuicios, discriminación social y subvaloración hacia las mujeres: “a veces

no se nos da el lugar que merecemos”; “sufrimos discriminación”; “existen

roles impuestos por la sociedad, que te hacen dudar que es bueno ser mujer”;

“casi siempre los hombres son machistas y abusadores con nosotras”; “algunos

consideran que el hecho de ser mujer, nos limita en algunas tareas”; “a nosotras

la sociedad nos lleva más recio, si hacemos algo mal hecho”; subvaloración

de mis capacidades”; “algunas veces los hombres nos subestiman”; “los hombres

tienen más libertad”.

• Altos costos de la maternidad y pérdidas que representan para la mujer madre,

incluidas la de libertad, de independencia, de tiempo para sí misma, entre

otras.

• Dificultades e inconvenientes de la maternidad, algunos de ellos propios de

las exigencias y mandatos sociales vinculados al rol de madre (dependencia,

responsabilidad para toda la vida, dedicación constante) y otros que están presentes

en la sociedad actual y que también la afectan directa e indirectamente

(reto económico, carencias, necesidades).

• Carga doméstica: “tienes que atender los quehaceres de la casa más que los

hombres”; “trabajar doble en la casa y en el trabajo”; “tiene que ocuparse de

la casa, los hijos y el esposo”; “tienen muchas cosas en la mente, porque están

en todo en la familia”; “los hombres se creen que tenemos que cuidar la casa

y los hijos”; “hay machismo, sobre todo en las labores de la casa”.

• Procesos biológicos femeninos que afrontan las mujeres a lo largo de su vida,

como son: “la menstruación”; “la menopausia”; “el parto”; “amamantar”.

• Falta de fuerza física de las mujeres; “no tenemos fuerza para algunas cosas”;

“no siempre podemos realizar todas las actividades que hace un hombre”;

“realizar trabajos que le exigen un gran esfuerzo físico”; “no puedo hacer

cosas de trabajo pesado”; “depender de los hombres para salir a altas horas”;

“te atacan fácilmente”; “me siento en peligro, cuando estoy sola”.

Los muchachos por su parte manifestaron las siguientesinsatisfacciones:

• Tener que apropiarse de roles tradicionales de lo que es ser hombre para la

sociedad: “en ocasiones debemos asumir patrones que están muy arraigados

en la sociedad”; “no se nos permite ser demasiado cariñosos, llorar o mostrar

sentimientos de debilidad”; “debemos ser decididos, arrojados, conquistadores

por naturaleza, por lo que atenta con la estabilidad de la pareja”; “a veces

nos tildan de machista o infieles solo por el hecho de ser hombre”; “están más

obligados socialmente a ocultar su sensibilidad”; “existen criterios cerrados

sobre lo que es la masculinidad”; “te limitas a hacer cosas para responder a

determinados estereotipos”; “carga económica de la casa impuesta por la sociedad”;

“por ser delicados, inteligentes, responsables son en ocasiones, mal

mirados por algunas personas”.


Relaciones de género en Cuba: .las construcciones socio-culturales de lo femenino...

En resumen, las insatisfacciones con las identidades de género asignadas-asumidas

se producen debido a: demandas sociales interpretadas como imposiciones que se

sienten obligados a asumir para “no ser mal vistos”, para ser aceptados como buenos

hombres o mujeres y por la existencia en determinados contextos de prejuicios

anacrónicos, subvaloraciones descontextualizadas y discriminación. Los jóvenes manifiestan

menos insatisfacciones con su género que las muchachas.

conclusiones

La lectura analítica e integradora de los estudios realizados y de los que constituyeron

antecedentes de los mismos, evidencian aún el predominio en cubanos y cubanas de

contenidos tradicionales y estereotipados de las construcciones socioculturales

de género.En general, las personas se sienten deudoras de su formación: no solo la

advierten, en buena medida también la asumen y cargan, aunque a veces se sientan

inconformes con las reglas tradicionales.

Las influencias que ejerce el contexto en el cual se desenvuelven y las instituciones

socializadoras, son también reconocidas por los y las entrevistadas como determinantes

de sus comportamientos, lo cual estimula la reflexión crítica sobre sí mismos

y su entorno.

Sin embargo, aun cuando no sea de manera sistematizada, las personas estudiadas

están enjuiciando racional y críticamente las concepciones de género establecidas.

Como resultado del proceso de toma de conciencia de género, la mayoría expresa

cambios con respecto a las nociones tradicionales de género en sus valoraciones y

algunas están dispuestas a cambiar también determinadas actitudes y conductas.

Los estudios cualitativos realizados no permiten brindar una respuesta simple ni homogénea

al sentido en que se están produciendo los cambios, ni para las diferentes

personas según su edad u ocupación, ni para los diversos ámbitos (privado, público),

ni territorios; pero sí muestran la complejidad de un proceso de tránsito, con múltiples

contradicciones que, interpretadas desde la dialéctica, son el germen de futuras

transformaciones.

Las personas estudiadas de diferentes sexos, generaciones y ocupaciones tienen y

reconocen que viven esas “contradicciones” y que se encuentran inmersas en un

proceso de tránsito en cuanto a las relaciones de género: cualidades, creencias, valoraciones

tradicionales, conviven con nuevas concepciones, mediadas tanto por transformaciones

objetivas en las estructuras sociales como por cambios en la propia

subjetividad y en la de los demás. Estas contradicciones en la subjetividad de las personas

es lo que se ha llamado sincretismo de género (Lagarde, M; 2011). El mismo

se define como la mezcla de lo tradicional y lo moderno, de subjetividad patriarcal

y emancipatoria, significa estar atrapadas (os) en redes e imposiciones patriarcales,

pero al mismo tiempo emancipadas(os) con ciertas libertades y recursos.

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dra mayda álVarez Suárez

Una actitud crítica está teniendo lugar en mujeres y hombres, sobre todo en los y las

jóvenes, la misma puede quedar limitada solo a la expresión de quejas, lamentaciones

e insatisfacciones, o traducirse en una actitud transformadora. En las contradicciones e

insatisfacciones mencionadas están precisamente las potencialidades para el cambio.

recomendaciones generales

• Fortalecer y extender la labor ideológica y educativa que propicie la formación

de una cultura de la igualdad de género en nuestra sociedad, como parte integrante

del principio de justicia social de la Revolución cubana.

• Proseguir trabajando por sustentar y desarrollar las necesarias condiciones

materiales, sociales y culturales que hasta hoy han posibilitado los cambios en

las relaciones de género, de modo tal que no se produzcan retrocesos en lo ya

conquistado y se logren mayores avances.

• Divulgar los presentes resultados entre dirigentes, especialistas, profesores(as),

maestros(as), comunicadores(as), a fin de contribuir a desmontar las construcciones

tradicionales de género constatadas hoy en nuestra sociedad,principalmente

a través de la educación, la comunicación social y la labor comunitaria.

• Elaborar materiales de debate a partir de los resultados obtenidos, especialmente

dirigidos a la población, para ser utilizados en actividades comunitarias,

en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia y en otros espacios que se

considere.

• Continuar fortaleciendo los vínculos de trabajo con MINED, MES y otras

instituciones formadoras, encaminadas a insertar el enfoque de género en planes

y programas de estudio a todos los niveles de enseñanza y en la formación y

capacitación de dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno.

• Extender el estudio realizado con los jóvenes a estudiantes de secundarias

y preuniversitarios y analizar posibles diferencias territoriales.

• Dar continuidad a las investigaciones realizadas de modo que permitan profundizar

en los temas estudiados y evaluar posibles tendencias en las relaciones

sociales de género en Cuba, priorizando el estudio de los impactos de los

cambios que conllevan la actualización del modelo económico y social.


dePorte Y MÚsica: bUscando otras

MascUlinidades

introducción

dr. Julio César González paGés

Cuba

La masculinidad está vinculada con múltiples factores históricos, sociales, religiosos.

Siempre se ha asociado el ser masculino, con un hombre heterosexual, dominante,

recio, insensible, triunfador, fuerte, inteligente y violento.

Este estereotipo de lo que debe ser un verdadero hombre, hace que la mayoría de

nosotros luchemos incansablemente por demostrar tan “necesarios atributos”. Y en

esa desesperada batalla se van asumiendo poco a poco comportamientos acordes

con esta gama de características personales. La violencia se convierte en uno de los

requisitos indispensables para ser considerado un verdadero macho, masculino con

todas las de la ley.

Es sin darnos cuenta que aprendemos a ser violentos. Nos acostumbramos a lo que

se nos enseña durante nuestra formación como actores sociales. Nos insertamos en

un proceso de socialización que dura toda la vida y a través del cual nos apropiamos

de saberes, normas, juicios, conductas y estereotipos sociales que condicionarán

nuestras vidas.

Esta inserción en el complejo sistema de las relaciones sociales, provoca que nuestros

comportamientos estén regulados por patrones rígidos, causantes de muchos

actos de violencia.

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Machismo, masculinidad y violencia

dr. Julio CéSar gonzález pagéS

El machismo, prevaleciente en muchas sociedades, es una versión estereotipada de la

masculinidad y es, en no pocos casos, un factor de riesgo para la violencia.

Para considerarnos masculinos no necesitamos mostrar que no tenemos miedo a

nada; que somos capaces de realizar cualquier actividad o tarea; que necesitamos

acostarnos con cualquier mujer sin importar si nos gusta o no; que no debemos

mostrar nuestros sentimientos aunque sintamos la necesidad de desahogarnos

con algún amigo, familiar o pareja; que somos intolerables ante la diversidad y que la

combatimos comportándonos de manera violenta.

Lamentablemente la realidad es otra y por lo general nos conducimos siguiendo y

asumiendo las reglas de tales arquetipos sociales. Llegamos a reprimir tanto nuestra

libertad individual y a convencernos de que las cosas están bien como están instituidas,

que nos consumimos como personas, nos empobrecemos en nuestro interior.

A lo que le tememos es a que seamos rechazados, excluidos por los demás y clasificados

como débiles y miedosos por desviarnos de las normas de comportamiento

socialmente establecidas. La sociedad te dice: “actúa violentamente y todos te respetarán”

y no le importa los conflictos que puedan ocurrirte a nivel personal.

La palabra “masculinidad” ha sido construida por tantos años que solo de nombrarla

ya connota superioridad, fuerza y violencia, está inscripta en las disposiciones del

inconsciente de los hombres y de las mujeres.

La masculinidad es sinónimo de machismo y de hecho el machismo implica violencia.

Tan es así que el hombre no basta para reafirmar decir que es macho, sino que se

agrega además ser varón y masculino. No cabe dudas que se trata de un conjunto de

ideas socio–ideológicas–culturales que se han encargado de preservar la hegemonía

masculina como centro de poder.

La ideología que sustenta las masculinidades cruza los sistemas culturales, impone

las políticas, las creencias y demarca todas las estructuras, tanto sociales, como raciales

y sexuales.

Además tenemos una gran influencia de la idea occidental de la masculinidad que

se ha hecho evidente en la forma que se organizan las instituciones y ese reflejo se

evidencia en el rol masculino de proveedor económico, son los hombres cómo más

reconocidos y de más salarios, claro situación que ahora sufre cambios y va poniendo

en crisis las masculinidades. Hemos visto como en caso de que el hombre tenga

dificultades para ser proveedor por desempleo u otra los hace llevar su impotencia

con violencia a la familia como respuesta a su frustración.

Es una pena que esas ideas en sí mismas encierren tantas cosas que a su vez hayan

hecho que al varón le cueste emocional y socialmente tan caro, convirtiéndosele


Deporte y música: buscando otras masculinidades

luego en un dolor interior con la presión de querer cumplir la meta. Ese convertirse

en macho desde que se nace nos hace marcar diferencias y sufrir por buena parte de

la vida cuando no desarrollamos una conciencia de que estamos siendo utilizados,

quedando así preso de nuestros propios genes.

A los varones se les enseña que para ser hombres deben controlar el mundo y lo primero

que deben controlarse son a ellos mismos y a las mujeres que lo rodean. Todo

lo que lo rodea va encaminado a reforzar el modelo de masculinidad, tanto la familia,

la escuela, la radio, la televisión, los vecinos como los amigos.

Obviamente sufren a veces sin notarlo ya que muchos adultos creen que si el hijo

es varón y no se le da un trato fuerte se corre el riesgo de ser “flojo” y esa palabra

en ese contexto, es bien negativa. El trato fuerte implica gritos, golpes, exigencias y

amenazas, hasta poco amor, se le inculca buena dosis de violencia y agresividad, no

importa la cultura, la clase social, el estado civil, las edades o la etnia.

Por el solo hecho de ser evaluado como el sexo fuerte, la vida le va presionando y

poniéndole pruebas duras por igual a todos. La violencia se convierte en requisito

indispensable para competir, para ser fuertes y activos, en fin para dominar. Solo hay

que observar cual es el trato que le obligamos que se den entre sí para darse cariños

y en los propios juegos; se dan empujones, palmadas, golpes fuertes en la espalda, en

el hombro, choques fuertes de mano está aquel que al menos se ha fajado una vez.

Si intentan llorar o mostrar miedo, la burla los hace tener que perderse del grupo o

convertirse en motivo de risas. Es como si cada uno tuviera que ser policía del otro.

Se les hace vivir en constante presión. A diferencia de la educación en las mujeres

donde el saludo siempre está lleno de ternura y la que así no lo haga va a parar a ese

banco de acusada de “varonil”. Por eso, se han buscado un sin número de valoraciones

para justificar tal hecho, hay quienes refieren que los hombres actúan así por

razones hormonales, porque son biológicamente más agresivos y más propensos a

la violencia que las mujeres, cosa que las investigaciones serias no han podido demostrar.

Hay otros que refieren que la agresión masculina violenta no solo es psicológicamente

innata, sino que se fundamenta en la anatomía masculina y así pudiéramos

encontrar más justificaciones. Sin dudas, esa búsqueda de justificaciones solo sirve

para reforzar el comportamiento agresivo de algunos hombres y apoyar ese reflejo

que la familia reproduce del sistema jerárquico de género de la sociedad en que han

sido formados, lográndose así la asociación de la violencia con el ser masculino sin

valorar los costos que eso conlleva.

Aquí volvemos sobre lo mismo. Estamos condicionados socialmente, en tanto portadores

del modelo de masculinidad hegemónica, a comportarnos según normas

rígidas preestablecidas. Estas cercenan una parte de nuestro yo individual, porque

nos vemos obligados a cumplirlas al pie de la letra, muchas veces sin quererlo. El

deporte no escapa a tales influencias. Como agente socializador de los hombres,

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dr. Julio CéSar gonzález pagéS

requiere de nosotros un importante compromiso de rudeza, valentía y agresividad

todo el tiempo.

Mientras se evidencian broncas, riñas en gradas y peñas deportivas de todas las regiones

del continente relacionadas con deportes como el béisbol, el baloncesto y

el fútbol, en el terreno deportistas, directores, técnicos y árbitros se agraden. Salvo

alguna excepción, todos son hombres…. ¿Por qué?

Violencia y práctica deportiva

Uno de los mitos que hace falta derrumbar es, justamente, que la violencia es consustancial

a la práctica deportiva. Un aspecto es la competitividad, las estrategias de combate

y enfrentamiento, y otra las agresiones y ofensas en pleno juego, ya sea para mellar

la autoestima del contrario, expresar un desacuerdo, imponer un criterio o agredir directamente.

El deporte tiene que ser competitivo y recuperar ese espíritu, pero evitar la

violencia, porque esto último no significa competir, sino anular al contrincante.

En diversos foros con participación de mujeres y hombres opinaban en que este

asunto no es privativo solo de los países en vía de desarrollo. Las ligas deportivas

más importantes de los países desarrollados permiten impunemente actos machistas,

homofóbicos, y xenofóbicos, ayudando a reforzar los valores más hegemónicos

entre los hombres. También añadieron que ha tomado fuerza en diferentes ámbitos

del deporte y no solo emerge en el terreno, sino que también en las gradas. Se debe

insistir en la necesidad de tomar medidas más severas con este tipo de indisciplinas,

que ya en el caso del futbol y béisbol, por ejemplo, cuenta actualmente con cerca

de más de 100 jugadores y 76 técnicos sancionados por conductas violentas en las

diferentes ligas del continente americano y europeo.

Algunas acciones positivas que se pueden proponer es la realización de un foro

sobre masculinidades, cultura de paz y medios de comunicación con comentaristas

deportivos de diferentes países para analizar estos temas y generar acciones positivas

desde espacios que tienen gran acogida de público como son los medios de comunicación

y sus populares programas de debate deportivo. También la realización

de una campaña de bien público con vistas a los inminentes Juegos Olímpicos de

Londres, para influir en que no se repitan indisciplinas ni espectáculos degradantes

dentro y fuera del terreno. Premiar a los atletas que se conviertan en ejemplo de

cultura de paz para que puedan ser verdaderos ídolos entre los jóvenes. Igualmente

los tribunales competentes deben valorar los casos de agresiones, escándalo público,

actos violentos que así lo ameriten y hoy solo se manejan con medidas y acciones

administrativas. No se trata de criminalizar al deportista, sino adoptar las medidas

ejemplarizantes correspondientes.


Deporte y música: buscando otras masculinidades

El deporte es también uno de los elementos socializadores de la violencia masculina.

Ya sea practicando cualquier actividad deportiva o participando como espectadores,

por ejemplo, en un encuentro de béisbol, los hombres asumimos una “posición de

combate”, que nos prepara para repeler cualquier indicio de agresión contra nuestra

condición de masculinos. Así, podemos reaccionar de manera violenta si nuestro adversario

nos lleva ventaja o si creemos que intenta hacer algo para ponernos en ridículo.

Pero si vamos ganando, se lo restregamos en la cara al contrario, lo humillamos y

probamos provocarlo, “para que se atreva a enfrentar a los mejores”. Entonces, ¿con

qué elementos tienen que ver estas conductas violentas?

Música y transmisión de la violencia

De otra forma la música y la creación de audiovisuales con frecuencia muestran

contenidos e imágenes sexistas, donde los hombres asumen papeles hegemónicos y

las mujeres de subordinación.

La música se ha convertido en los últimos tiempos en un trasmisor de valores violentos

con una poderosa influencia en las personas y la sociedad. Muchos textos de

las canciones presentan como característica la existencia en sus letras de valores

negativos que incitan a la violencia contra las mujeres. Asimismo muchos temas

musicales representan a las mujeres como símbolos sexuales, con una marcada tendencia

a la homofobia, entre otros valores arcaicos. Se puede desde el propio ámbito

de la música revertir lo anterior. Su utilización puede formar parte de un mecanismo

que combata estas dinámicas que afectan a la sociedad, y en especial a las mujeres,

quienes son las principales víctimas de sucesos violentos. ¿Se debe permitir en la

televisión la hegemonía del sexo? ¿La música y los videos clips son un terreno de

nadie para la ideología patriarcal? ¿Nos gustan los machos hegemónicos? ¿Quiénes

deciden y promueven esas imágenes? Ante la avalancha de videos clips, textos de

canciones, premios, imágenes, espacios dentro y fuera de la pantalla que promueven

un tipo de masculinidad hegemónica que privilegia valores como el dinero o la

violencia, y de mujeres que sirven de objeto sexual y mero adorno visual, se debe

abogar por fomentar la crítica televisiva, prácticamente ausente de los medios de

comunicación y, en particular, de la televisión. Existe la necesidad de definir políticas

consecuentes para promover los mejores valores de la música, teniendo en cuenta

un mejor balance de géneros y propuestas y privilegiar un gran acervo musical desde

la cultura de paz que apenas se conoce en emisoras de radio y canales de televisión.

También se debe promover reconocimientos públicos a videos clips que contribuyan

a generar una cultura de paz y equidad entre mujeres y hombres, a la par que se

señalen también públicamente aquellos que peor trabajan estas ideas.

11


120

reflexiones finales

dr. Julio CéSar gonzález pagéS

La violencia masculina, sustentada por la ideología patriarcal, es un fenómeno que

trasciende lo particular. Decir que es un problema solucionable a corto plazo, sería

engañarnos a nosotros mismos. Desde nuestras posiciones como actores sociales,

podemos comenzar a combatirla en primer lugar, respetando la diversidad genérica,

sexual, racial y generacional. Tenemos que ser capaces de tolerar la otredad y

despojarnos de esos prejuicios sociales que tanto nos dañan y nos hacen menos personas,

porque consumen una parte de nuestro yo individual. Lograr esto constituye

una tarea difícil, pero el punto de partida está en nosotros mismos.

Por su parte, las autoridades y órganos de poder de la sociedad, podrían apoyar

enormemente a combatir los problemas de violencia callejera y doméstica. Podrían

contribuir a crear talleres que se impartan en las escuelas, centros laborales, prisiones,

etcétera.

Con esto lograrían enfrentar en parte el problema de la violencia de género, haciéndolo

público y reflexionando con las personas acerca del daño real que se produce

a nivel psicológico y social. Servirían como sustento, muchas Organizaciones No

Gubernamentales (ONG) que defienden los derechos de la diversidad sexual, las

mujeres, los niños, los desvalidos, los inmigrantes, los negros y mestizos.

Es un problema que necesita que lo hagamos visible, porque de ello dependen la

felicidad y tranquilidad social de muchos miles de millones de personas en el mundo.

Es necesario aprender a deconstruir tales estereotipos patriarcales, que lejos de que

pensemos que nos ayudan a prepararnos para enfrentar la vida, nos la hacen más

más difícil por que nos obligan a cumplirlos al pie de la letra.


los HoMbres, las MascUlinidades

Y la PolÍtica PÚblica de asistencia

social: Un anÁlisis del GÉnero en el

ÁMbito del ProGraMa de atención

inteGral a la FaMilia

introducción

MsC. andré aristóteles da roCha Muniz

braSil

Nuestro objetivo fue analizar –a partir del referencial feminista– la política pública

de asistencia social, con reporte sobre el Programa de Atención Integral a la Familia,

con el propósito de comprender qué nociones de masculinidades están siendo definidas

para los hombres en la Política Pública de Asistencia Social.

Entre las razones que justificaron la realización de la invetigación cuenta que en el

campo teórico de los estudios del género, hay un número incipiente de trabajos que

focalizan “el género” a partir de una perspectiva relacional, más específicamente

relacionando hombres y masculinidades. Otra razón, se asienta en la poca sensibilidad

del campo teórico de la administración por los estudios del género, sobre

todo vinculando hombres y masculinidades. Para sostener esa justificación hicimos

un levantamiento de artículos publicados entre 2006 y 2010, semejante al que Mônica

Carvalho Alves Capelle y colaboradores hicieron en 2006. Capelle et al (2006)

levantaron la producción científica sobre el género en la administración en el período

de 1995 a 2004. En total fueron 45 artículos analizados, 32 de ellos publicados en

los Anales de los Reuniones Nacionales de los Programas de Posgrado en Gestión

(ENANPAD). 1

1 M. C. A. Capelle et al: A produção científica sobre gênero na administração: uma meta-análise. In:

Encontro da ANPAD, Salvador, 2006, p. 30, CD-ROM.

121


122

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

El resultado de nuestro levantamiento apunta –en términos cuantitativos inicialmente–

una gran negligencia del campo teórico de la administración por los estudios del

género. Comparando con el levantamiento hecho por Capelle et al, la producción

científica sobre el género en la administración disminuyó un 15,38%. 2

contextualización: la Política Pública

de asistencia social, los cras y el PaiF

La asistencia social, como política pública viene consolidándose en Brasil desde la Constitución

Federal de 1988. El texto constitucional, en su artículo 194, incorpora la asistencia

social al sistema de seguridad social brasileño, junto a la salud y la sanidad social. 3

Cinco años después, fue sancionada la Ley Orgánica de Asistencia Social–LOAS que,

además de reglamentar los artículos 203 y 204 de la CF 1988, profundiza el marco

legal que demarca la asistencia social como deber del Estado y derecho del ciudadano.

En 2004, es lanzada por el Ministerio del Desarrollo Social y Combate al Hambre

(MDS) la Política Nacional de Asistencia Social (PNAS). En ella se materializan las

directrices y principios contenidos en la LOAS y se da materialidad a un rediseño de

la política desde la perspectiva de la implementación del Sistema Único de Asistencia

Social (SUYAS). Ese rediseño pasa por la clasificación de la asistencia en dos tipos de

protección social: la básica y la especial. La protección social básica está circunscrita

a nivel de la prevención de los riesgos sociales por medio del fortalecimiento de los

vínculos familiares y comunitarios. Ya la protección social especial, ampara las familias

e individuos que tuvieron sus vínculos violados. 4 El “nuevo” diseño de la política

de asistencia social también está pautado por algunos principios norteadores, entre

ellos: la matriz sociofamiliar y la territorialidad. La matriz sociofamiliar se alinea a la

noción de la familia como sujeto de derechos, consustanciada en otros dispositivos

legales como la CF 1988, el Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA), la propia

LOAS y el Estatuto del Anciano, fuentes determinantes para el estatuto de la asistencia

social en Brasil.

2 Ídem.

3 Constituição da República Federativa do Brasil. Artículo 194, p. 135, en . Acceso 22

marzo 2010.

4 Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome, Secretaria Nacional de Assistência Social.

Norma operacional básica de recursos humanos do SUAS – NOB/RH SUAS, Brasília, MDS/CapacitaSuas,

2005.


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

El segundo principio sustentador del SUYAS es el de la territorialización. El territorio

es la unidad básica donde se organizan y son ofertados los servicios socioasistenciales

de protección social a las familias por él referenciadas. 5

Esos principios orientan la implementación del Programa de Atención Integral a la

Familia –hoy denominado Servicio de Protección y Atención Integral a la Familia– en

los Centros de Referencia de Asistencia Social (CRAS). El CRAS, también conocido

como “Casa de las Familias”, es un órgano público estatal responsable por la oferta

de servicios, proyectos, programas y beneficios de protección social básica a las familias

e individuos en situación de vulnerabilidad y riesgo social.

el marco teórico-conceptual

Estructuramos el marco teórico-conceptual en dos partes: La Matriz Feminista del

Género para el estudio de los Hombres y las Masculinidades propuesta por Lyra

(2008) y Medrado y Lyra (2008) y los Hombres y las Masculinidades.

la matriz feminista de género para el estudio

de los Hombres y las Masculinidades

Estructuramos nuestro marco conceptual a partir de la “matriz feminista de género

acuñada por Lyra (2008) y Medrado y Lyra (2008). Se trata de una “matriz” de

cuño teórico-conceptual para los estudios sobre los hombres y las masculinidades,

norteada por una lectura feminista de género. Fue utilizada por Lyra en su tesis de

doctorado donde estudió a los hombres y las masculinidades en la política nacional

de derechos sexuales y reproductivos. Está estructurada en cuatro dimensiones: 1)

el sistema sexo/género; 2) la dimensión relacional; 3) las relaciones de poder; y 4) la

ruptura de la traducción de la plantilla binaria de género en las esferas de la política,

de las instituciones y de las organizaciones sociales 6 . La matriz se muestra a continuación:

5 Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome, Instituto de Estudos Especiais da Pontifícia

Universidade Católica de São Paulo, SUAS: Configurando os Eixos de Mudança, Brasília, MDS/CapacitaSuas,

v. 1, 2008.

6 J. Lyra: Homens, feminismo e direitos reprodutivos no Brasil: uma análise de gênero no campo das políticas públicas

(2003-2006). Tese (Doutorado). Recife, Fundação Oswaldo Cruz, 2008 y B. Medrado; J. Lyra: “Por

uma matriz feminista de gênero para os estudos sobre homens e masculinidades”, Estudos Feministas,

Florianópolis, 16(3):424, p. 809-840, set./dez. 2008.

123


12

Figura 1. Eixos analíticos do marco conceitual.

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

Siguiendo los pasos de Lyra (2008) y Medrado y Lyra (2008), para el diálogo sobre la

primera dimensión, recurrimos a dos autoras: Gayle Rubin y Maria Jesús Izquierdo.

En su artículo “El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo”

(1986), publicado originalmente en inglés en 1975, Rubin dialoga críticamente con

producciones de Claude Lévi-Strauss, Karl Marx, Engels, Sigmund Freud y Jacques

Lacan. Reconoce que la teoría marxista de la opresión de clase es, realmente, la que

posee mayor fuerza analítica para comprender la opresión de las mujeres. Pero, la

teoría marxista no contempló el sexo, cuestión que fue particularmente vista por

Freud y Lévi-Strauss señalando las diferencias entre la experiencia social de los hombres

y la experiencia social de las mujeres. Sin querer sepultar la teoría de Marx, pero

reconociendo que esta no tuvo en cuenta la comprensión de la opresión sexual,

Rubin (1975) –a partir, especialmente, de Lévi-Strauss y Freud– forja el concepto (lo

que ella llama de definición preliminar) de “El sistema sexo/género”: (...) ‘ El sistema

de sexo/género’ es el conjunto de disposicones por el que una sociedad transforma

la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen

esas necesidades humanas transformadas. 8

La autora defiende el uso del término sistema sexo/género por ser neutro e indicar

que la opresión es producto de las relaciones sociales específicas que lo organizan y,

por lo tanto, plausible de ser transformado. El sistema sexo/género no es un orden

caracterizado por relaciones de complementaridad, sino de desigualdad mediante la

lógica de la división sexual del trabajo, donde los hombres y las mujeres así como las

actividades que desarrollan reciben valoraciones asimétricas. 9

7 J. Lyra: Ob. cit., p. 38.

8 G. Rubin: El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo, Nueva Antropología, México D. F.,

v. 7, no. 30, 1986, p. 97.

9 M. J. Izquierdo: “Uso y abuso del concepto de género”, en: M. Vilanova, Pensar las diferencias. Promociones

y Publicaciones Universitarias, Barcelona, 1994,. pp. 31-53.


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

La segunda dimensión de la matriz teórico-conceptual que adoptamos se refiere a la

perspectiva relacional del género ateniéndonos a Joan Scott (1995) y Soihet (1997).

Conocer el género bajo una óptica relacional implica desarrollar tres comprensiones:

primero, reconocer el carácter fluído de la construcción de las masculinidades y

feminidades en la dinámica de las relaciones interpersonales e institucionales entre

hombres-hombres, hombres-mujeres y mujeres-mujeres; segundo, buscar romper

con nociones dicotómicas y polarizadas acerca de las relaciones de género que, en

esta lógica, reportan lo masculino y lo femenino como categorías universales; y, tercero,

reconocer que las relaciones de género relatan relaciones de poder.

En la medida en que la perspectiva relacional nos posibilita mirar los géneros transponiendo

lógicas binarias, el foco de los estudios de género puede dejar de ser la

“mujer dominada” o el “hombre dominador”, en que este último detiene y ejerce el

poder sobre la primera.

La cuestión del poder o de las relaciones de poder es la temática de la tercera dimensión

de la matriz teórico-conceptual. Los principales aportes en esa temática son de

Joana Scott y Michel Foucault. En Scott, la contribución está en su propia conceptualización

de género cuando propone que “el género es un elemento constitutivo de

las relaciones sociales basado en las diferencias percibidas entre los sexos, y el género

es una forma primera de significar las relaciones del poder”. 10

De las contribuciones de Michel Foucault, una de las principales reside en la comprensión

de dispositivos de ejercicio del poder 11 , poder que no existe fuera de su

ejercicio. 12 Esos dispositivos son “discursos”, “instituciones”, “leyes”, “medidas administrativas”,

entre otros que informan lo “dicho”, pero también lo “no dicho”,

elementos indispensables para comprenderse tal dispositivo. 13

A partir de esa contribución, el poder no se encuentra solo sustantivado en la noción

de quien está en una posición fija y privilegiada de ejercer el poder (el jefe, el

gobernante, el hombre, las grandes corporaciones, la persona más vieja). El poder,

en la perspectiva foucaultiana, sólo puede ser comprendido y sustantivado como

“los juegos del poder”, intrínseco a las relaciones entre personas e instituciones que

gozan de libertad, inclusive para resistir; pues, si no fuera así, no se podría hablar de

relaciones de poder.

La cuarta dimensión del marco conceptual que tomamos de Lyra (2008) y Medrado

y Lyra (2008) se trata de la traducción de la plantilla binaria y fija del hombre y de la

mujer a nivel de la política, de las instituciones y organizaciones sociales, con la cual

10

J. W. Scott: “Gênero: uma categoria útil para análise histórica”, en Educação & Realidade, vol. 20, no. 2,

p. 71-99, 1995, p. 14.

11

M. Foucault: A ordem do discurso, Loyola, São Paulo, 1996.

12

M. Foucault: Microfísica do poder, Graal, Rio de Janeiro, 1982.

13 M. Foucault: Ob. cit., 1996.

12


12

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

deseamos romper . Ese elemento se asienta en la comprensión de que el género es construido

más allá de la familia y de las relaciones de parentesco: “él es construido igualmente

en la economía y en la organización política, que, por lo menos en nuestra sociedad,

operan actualmente de manera ampliamente independientes del parentesco”. 14

En una lectura binaria, se podría decir que estamos tratando de un campo considerado

masculino, en la medida en que es un debate sobre la Política, donde los hombres

tradicionalmente asumieron lugares destacados. A pesar de que, en el caso de la

política pública de asistencia social, no sabemos si podemos considerarlo un campo

masculino. Eso porque, por lo menos en el período de 2003 a 2010, las mujeres ocupan

casi todos los puestos estratégicos del MDS. Sólo dos cargos, incluyendo el de

Ministro, estaban siendo ocupados por hombres. Por otro lado, el objeto de estudio

en sí puede ser considerado seara femenina, debido a la vinculación con el Servicio

Social, área en que predominan las mujeres. Sin embargo, el movimiento que deseamos

hacer aquí es de ruptura con tales plantillas binarias de análisis, proponiendo

una lectura sobre el poder no a partir de su dimensión binaria, pero sí relacional.

Habiendo expuesto la Matriz con la cual analizamos los datos recolectados en campo,

pasamos a la discusión sobre los hombres y las masculinidades.

los hombres y las masculinidades

Los estudios sobre los hombres y las masculinidades comenzaron a aparecer en

las producciones científicas a finales de la década de 1980, pasando por una sistematización

en la segunda mitad de la década de 1990 hasta la publicación, en 2005, del

Handbook of Studies on Men and Masculinities. 15 Según los autores del citado Handbook, el

“campo” masculinidades es constituido de por lo menos cuatro objetos distinguidos:

1. La organización social de las masculinidades en sus “inscripciones y reproducciones”

locales y globales.

2. La comprensión del modo como los hombres entienden y expresan “ las

identidades de género”.

3. Las masculinidades como producto de interacciones sociales de los hombres

con otros hombres y con mujeres, o sea, las masculinidades como expresiones

de la dimensión relacional de género (que apuntan expresiones, desafíos y

desigualdades).

4. La dimensión institucional de las masculinidades, o sea, el modo como las masculinidades

son construidas en (y por) relaciones y dispositivos institucionales. 16

14 J. W. Scott: Ob. cit., p. 87.

15 J. Lyra: Ob. cit.

16 J. Lyra: Ob cit., p. 32.


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

Nuestro estudio se encuadra en el tercer y cuarto niveles de análisis definidos anteriormente.

Eso, porque consideramos la política pública de asistencia social (así

como la de salud pública, conforme Lyra, 2008) como “un campo de relaciones

interpersonales e institucionales, que se organizan en dispositivos y relaciones de

poder y que marcan posiciones de sujeto y modos de ser, de saber y de hacer”. 17

¿Por qué adoptar una “matriz feminista de género” para el estudio de los hombres y

las masculinidades? Una primera línea argumentadora de nuestra respuesta se apoya

en la importancia de los movimientos feminista, y de mujeres en pro de las relaciones

del género más democráticas e igualitarias. Un segundo argumento, se basa en la dimensión

relacional del concepto del género que posibilita deconstruir principalmente

los argumentos de culpa sobre los hombres...”. 18

El feminismo en los últimos 30 años posibilitó una ruptura con nociones éticas,

estéticas y políticas producidas bajo la égida del falocentrismo. Por eso, nuevas posibilidades

de problematizar y resignificar las relaciones del género y del poder han

sido construidas trayendo beneficios no sólo para las mujeres, sino también para los

hombres. 19

Comprender masculinidades exige reconocerla como una construcción social, histórica,

mutable y relacional 20 localizada dentro y a partir del género 21 ; de carácter

múltiple; 22 un concepto en construcción; una temática, cuyo estudio es multidimensional.

23

17 Ibídem, p. 33.

18 B. Medrado, J. Lyra: Ob. cit., p. 820.

19 M. Rago: “Ser mulher no século xxi ou Carta de Alforria”, in: G. Venturi, M. Recamán S. Oliveira

(Orgs.) A mulher brasileira nos espaços público e privado, São Paulo: Fundação Perseu Abramo, 2004, p. 31-42.

y S. Harding: Whose science? Whose knowledge? Thinking from women’s lives, New York: Cornell University

Press, 1991.

20 R. W. Connell: Masculinities, University of California Press, Berkeley, 1995 y M. Kimmel: “La producción

teórica sobre la masculinidad: nuevos aportes”, en: R. Rodrigues, R.: Fin de siglo: genero y cambio

civilizatorio, Isis International, Santiago, 1992, p. 129-138. (Ediciones de las Mujeres, no. 17).

21 R. W. Connell: Ob. cit.

22 M. Kimmel: “La producción teórica sobre la masculinidad: nuevos aportes” en: R Rodrígues, Fin de

siglo: genero y cambio civilizatorio, Isis International, Santiago, 1992. p. 129-138. (Ediciones de las Mujeres,

no. 17); M. Kimmel: Changing men: new directions in research on men and masculinities. Newbury Park, CA:

Sage, 1987 y R. Bly: Hombres de hierro: el libro de la nueva masculinidad, Planeta, Buenos Aires, 1992.

23 N. M Martini: “Masculinidades: um concepto en construcción”, Nueva Antropología, México, vol.

xViii, no.. 61, 2002, p. 11-30.

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12

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

Una de las principales ganancias analíticas asociadas al concepto de masculinidad

es la construcción teórica de masculinidades hegemónicas/masculinidades subordinadas,

acuñada por Connell (1995). La masculinidad hegemónica traduce la legitimación

del patriarcado en que se busca garantizar la posición dominante de los

hombres y la subordinación de las mujeres y de otros hombres, pero sin traducirse

en una dominação absoluta, sin ofrecer alternativas de resistencias. 24

Algunas producciones sobre masculinidades explotan la idea de que los hombres

viven una experiencia contradicctoria con el poder y privilegios concedidos por el

“mundo del poder”. Es el caso, por ejemplo, de Michael Kaufman. Para este autor,

esa experiencia contradictoria causa “el dolor”, “el aislamiento” y “la alienación”

en los hombres, así como ya está constatado en relación con las mujeres 25 . O sea,

los hombres serían tan víctimas de las estructuras de poder cuanto las mujeres. El

potencial analítico de la visión de Kaufman está en la comprensión de que el dolor

experimentado por los hombres puede servir a la perpetuación del poder, pero también

de impulso para un cambio.

los Procedimientos metodológicos

Orientamos nuestras elecciones metodológicas a partir del abordaje cualitativo de

investigación, con base en estudio de caso, con miras a Godoy 26 tratarse de un problema

de investigación que envuelve incautar de los sujetos concepciones que nos

ayuden a comprender el fenómeno en estudio. Yin (1989) destaca que el estudio de

caso es un método potencial de investigación cuando se desea entender un fenómeno

social complejo y contemporáneo. 27

Los análisis del presente estudio están circunscritos al ámbito del PAIF contemplando

tanto el proceso de su formulación como en el de su implementación. Como el PAIF es

necesariamente implementado en los CRAS, adoptamos el estudio de caso en profundidad

para analizar el CRAS Vila Independencia, en la región de Barreiro, en Belo Horizonte,

Brasil. En lo que concierne al proceso de formulación, direccionamos nuestras

24 T. Carrigan, R. Connell, L. John: “Hard and heavy: toward a new sociology of masculinity.” in M.

Kaufman, Beyond patriarchy: essays by men on pleasure, power, and change, New York, Oxford University

Press, 1985, pp. 139-192.

25 M. Kaufman: “Los hombres, el feminismo y las experiencias contradictorias del poder entre los

hombres”, en L. Arango, M León, M. Viveros, Género y identidad: ensayos sobre lo feminismo y lo masculino,

Ediciones Uniandes, Faculdad de Ciencias Humanas, TM Editores, Bogotá, 1995, p. 123, traducción

nuestra.

26 A. S. Godoy: “Introdução à pesquisa qualitativa e suas possibilidades”. São Paulo: Revista de Administração

de Empresas, vol.35, no. 2, p. 57-63, mar./abr. 1995.

27 R. K. Yin: Case study research: design and methods, Newbury Park: SAGE Publications, 1989, (Edição

cultural).


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

atenciones de investigación para algunos de los principales agentes en él envueltos

en el ámbito del MDS, más específicamente agentes designados en la Dirección de

Protección Social Básica.

Para establecer los criterios y seleccionar los sujetos del estudio seguimos la recomendación

de Gaskell 28 de que la finalidad del estudio cualitativo “...no es contar

opiniones o personas, por el contrario, explorar el espectro de opiniones, las diferentes

representaciones sobre el asunto en cuestión”. En este sentido, participaron de

este estudio ocho personas consideradas interlocutores clave, tres de ellos gestores

públicos involucrados directamente en el proceso de formulación del PAIF, cuatro

integran el equipo técnico del CRAS estudiado y uno es excoordinadora general de

los CRAS de Belo Horizonte designada en la Secretaría Municipal Adjunta de Asistencia

Social.

Teniendo en cuenta la naturaleza cualitativa de nuestra investigación, adoptamos el

análisis de contenido como procedimiento de tratamiento y de análisis de los datos. 29

los resultados y discusión

Presentamos a continuación los resultados del análisis de los datos que se refieren

a los nombramientos y argumentos preferidos por los entrevistados para nombrar

hombres y mujeres, clasificados en seis categorías y organizados en dos ejes de análisis:

el sistema sexo/género y las posiciones sociales.

¿cuáles son las concepciones de hombres

y de mujeres en la política?

En posesión de los datos sobre los nombramientos, intentamos captar en el discurso

de los entrevistados las concepciones de estos sobre los sujetos de la política.

Los entrevistados trajeron elementos que nos remiten al marco teórico-conceptual

utilizado en este estudio. Las concepciones reveladas no son necesariamente las concepciones

con las cuales trabajan o defienden, pero refleja los contenidos que están

circulando en el campo. 30

28 G. Gaskell: “Entrevistas individuais e grupais”, in M. W. Bauer, G. Gaskell, Pesquisa qualitativa com

texto, imagem e som: um manual prático, 2 ed. Petrópolis: Vozes, 2002.

29 L. Bardin: Análise de conteúdo,. Lisboa: Edições 70, 1977.

30 J. Lyra: Ob. cit..

12


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el sistema sexo/Género

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

Este eje de análisis incluye las categorías de sexo y género. La primera refiriéndose a

la condición biológica. La segunda, a las atribuciones sociales conferidas al sexo de

hombres y mujeres presentes en el habla de los entrevistados.

Aunque coincidente con el nombre del primer eje de la matriz teórico-conceptual adoptada

en el trabajo, no se trata de resultados y discusiones restrictos al referido eje. En lo

que concierne a los nombramientos sobre el sexo, seleccionamos un tramo que nos

hace refleccionar acerca de como está naturalizada la idea de que “la cabeza” del

hombre y de la mujer “funcionan” a partir de determinantes biológicas: (...) creo

que es importante trabajar esa cuestión del género. Traer para nuestras discusiones

la forma de pensar del hombre es diferente de la mujer, eso de la genética (...) (Entrevista-01,

subrayado nuestro).

En ese primer fragmento transcrito se puede observar como está enraizada una visión

funcionalista con bases biológicas sobre la cuestión del género. Esa visión acaba

reforzando la dicotomía hombre/mujer que el concepto de género se ha prestado a

deconstruir. 31

Se presentan algunos de los nombramientos que expresan atribuciones sociales conferidas

a hombres y mujeres en las entrevistas. Son nombramientos que revelan las

construcciones sociales del sexo, de lo masculino y lo femenino (tabla 1)

Tabla 1. Nombramientos que revelan construcciones sociales

Nombramientos para los Hombres Nombramientos para las Mujeres

“actividad exclusivamente masculina”, “papel

del hombre”, “papel muy machista”,

“referencias masculinas”, “figura más masculina”,

“sujeto hombre”, “papel de marido

de la madre”, “papel del padre”, “la forma de

pensar del hombre es diferente de la mujer”

“asunto de mujer”, “papel de la mujer”,

“[papel] muy feminista”, “ella va haciéndose

mujer, madre, hombre y padre a la vez”,

“cuidadoras”, “mujer de la casa”, “figura

más cuidadora”, “cuando usted piensa en

la familia usted piensa inmediatamente en

la mujer”

Se aprecian así, no solo las construcciones sociales del sexo (género), sino también

las variadas nociones de masculinidad y feminidad teniendo como paño de fondo las

marcaciones de poder, la reproducción de la plantilla binaria del género y la división

sexual del trabajo.

31 R. Soihet: “História, mulheres e gênero: contribuições para um debate”, en: R. Soihet, Gênero e ciências

humanas: história, mulheres, gênero – contribuições para o debate, Record, Rio de Janeiro, 1997. pp. 94-114.


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

Para ilustrar la preocupación del equipo con la inserción del sujeto “el hombre”

en las actividades del CRAS/PAIF, la entrevistada habla de una actividad que fue

preparada exclusivamente para los hombres más precisamente padres e hijos. Ella

entonces describe: “es una actividad exclusivamente masculina. Entonces, tiene que

venir el adolescente masculino, hombre, pero con su padre o con la persona que está

en la casa de él que es responsable por él. Para trabajar un poco” (Entrevista-01).

La actividad consistía en colocar padre (o quien ejerciera tal papel) e hijo frente a

frente en una relación intermediada por el trabajo de reparar aparatos. El objetivo

era aproximarlos afectivamente y fortalecer los vínculos. Pero, ¿por qué esa aproximación

tuvo que darse por el trabajo? Aquí está imbricada la cuestión de la división

sexual del trabajo, como si el fortalecimiento de la afectividad entre los hombres (en

este caso, entre la figura paterna y el hijo) pasara necesariamente por la intermediación

del trabajo. La propia justificación de la elección demarca esa cuestión cuando

la entrevistada resalta que se trataba de “una actividad exclusivamente masculina.”

¿Por qué no el cuidado como actividad masculina?

Reflejando un poco mejor, todas las actividades propuestas por el CRAS/PAIF pueden

ser consideradas como una forma de “trabajo”, en el sentido de ser un elemento

mediatizador en los procesos de intervención sicosociales. En este sentido, nos

gustaría recuperar a Kergoat (2003) para quién hombres y mujeres están insertados

en una relación social de sexo cuya base material es el trabajo. A los hombres fue

ofertado un taller de reparación de aparatos eletroelectrónicos, a las mujeres son

ofrecidas actividades de bordado, pintura, entre otras juzgadas pertenecientes al

“universo femenino” según uno de nuestros entrevistados. Es el principio de la criba

que organiza la división sexual del trabajo: existen trabajos de hombres y trabajos

de mujeres. 32

Conversando sobre el Taller de reparaciónes para padres e hijos con otra entrevistada,

esta describe: Existe el caso del tío que vino junto con el sobrino que vive en la

misma casa y ciertamente ejerce ese papel de esa figura más masculina, más paterna

para ese adolescente (Entrevista-02).

La expresión “la figura más masculina” nos remite a la discusión de la reproducción

de la plantilla binaria de género, donde lo masculino está referido al hombre y lo

femenino a la mujer.

32 D. Kergoat: “Divisão sexual do trabalho e relações sociais de sexo”, en Prefeitura Municipal. Coordenadoria

Especial da Mulher, Trabalho e cidadania ativa para as mulheres: desafios para as políticas públicas.

Marli Emílio, Marilane Teixeira, Miriam Nobre e Tatau Godinho, São Paulo: Coordenadoria Especial

da Mulher, 2003, p. 55-6.

131


132

las posiciones sociales

mS.C andré ariStóteleS da roCha muniz

En este eje de análisis, las expresiones fueron agrupadas en cuatro categorías: (1)

las dimensiones del derecho; (2) las dimensiones del poder; (3) el proveedor y (4)

la victimaria. En la primera categoría, las expresiones comprenden que la Política

Nacional de Salud del Hombre (PNSH) ha conseguido producir una visibilidad de

los hombres en el campo de las políticas públicas. Todos los entrevistados hicieron

referencia a la PNSH. Varios incluso consideran que esta puede ser el punto de

partida para que las otras políticas públicas, en especial la de asistencia social, pasen

a incorporar a los hombres como destinatarios de sus acciones fundamentadas por

una perspectiva (feminista) de género.

El fragmento a continuación ilustra bien esa dimensión del derecho conferida a

los hombres, en el caso, contemplada por el área de la salud a través de la PNSH.

“Cuando yo trabajo con mujer yo intento trabajar con hombres también. Eso fue un

reconocimiento grande en el ministerio de la salud. No sé si usted ha acompañado,

pero hoy el Ministerio de la Salud tiene el área técnica de salud del hombre, reconociendo

que las mujeres históricamente siempre tuvieron una atención diferenciada

en la salud, pero hubo también un reconocimiento de que los hombres necesitaban

de esa óptica especial” (Entrevista-06).

Nos preguntamos, ¿por qué ese reconocimiento no se ha dado de la misma forma

en el área de la asistencia social? Obviamente, los factores que intervienen son muchos

y encontrar respuestas demandaría nuevos caminos de investigación. Pero, sin

querer agotar el asunto, nos parece factible creer que en el área de la salud existe una

provocación activa de los movimientos feministas y de mujeres y en el área de asistencia

social, hay un predominio de la participación de las mujeres. En este sentido,

podemos pensar que los hombres, ocupando el lugar de quien formula las políticas,

no se colocaron como demandantes de estas mismas políticas. Una postura de quien

siempre se creyó sujeto y encontró amparo en el mercado y en la política, diferentemente

de las mujeres, que, asociadas a la condición de objeto y sujeto pasivo, fueron

las destinatarias preferidas de las políticas de protección social.

En la categoría dimensiones del poder, sorprendentemente una parte de las expresiones

detecta a los hombres en una situación desigual de poder en función de la

centralidad de la mujer en la política pública de asistencia social. Las expresiones

son “quitó (...) una parte de la autoridad de él de la casa”, “quita la autoridad de él

también”. Veamos el contexto de producción de la primera expresión en el texto de

la entrevista: esa centralidad en la mujer dejó al hombre desgraciado, quitó...yo creo...

una parte de la autoridad de él de la casa. (Entrevista-01).


Los hombres, las masculinidades y la política pública de asistencia social: un análisis...

Es como si ese hombre “el desgraciado” dejara de ser beneficiado por un extra bonus

del poder social de los hombres conferido por la sociedad patriarcal y también

dejara de ejercer una masculinidad hegemónica. 33 Además de eso, queda evidente

una noción fija de poder ratificando la idea de que el hombre posee el poder y la

mujer no. O sea, una noción de poder que se aleja de una perspectiva relacional,

concepción adoptada por autores como Foucault 34 y Scott. 35

Esa discusión es corroborada cuando nos adentramos en las expresiones acogidas

en la categoría el “proveedor”. La expresión “el hombre como jefe de familia”, por

ejemplo, refleja la ausencia de hombres de su puesto hegemónico de proveedor sin

problematizarla. Por otro lado, la expresión “la mujer recibe el dinero [del bolsa familia]

(...) que pasa a proveer la familia” usada para nombrar las mujeres, refleja una

situación muy común en las clases populares impuesta por el contexto socioeconómico:

el ascenso de la mujer al “puesto” de proveedora reflejando, entre otras cosas,

la ausencia de los hombres que no están consiguiendo “...reubicarse e interactuar en

el nuevo orden familiar descentralizado y desjerarquizado. 36

La última categoría del eje en discusión contiene las expresiones que nos llamaron

bastante la atención. En esta categoría, denominada la “victimaria”, incluímos los

nombramientos que indican algún tipo de desventaja en las relaciones personales.

Entre las expresiones usadas para nombrar a los hombres están: “el desgraciado”,

“la figura precaria”, “él tiene poco espacio”, “cree que no consigue desempeñar ese

papel [de principal proveedor]”, “él se culpa”.

Se esperaba que en esta categoría aparecieran nombramientos qu