Acupuntura Urbana como filosofía urbanística para la ... - Cepal

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Acupuntura Urbana como filosofía urbanística para la ... - Cepal

Acupuntura Urbana como filosofía

urbanística para la construcción de

una ciudad incluyente y sostenible.

Algunas reflexiones sobre el modelo

Barcelona y el Proyecto Valencia

Nelson Sira

Documento enviado a la Biblioteca del Foro Electrónico “Suelo: Acceso, regularización y precariedad urbana

en América Latina y el Caribe” División de Desarrollo Sostenilbe y Asentamientos Humanos – CEPAL /

realizado entre julio-septiembre 2004.

Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de

exclusiva responsabilidad del/las las autores/as y pueden no coincidir con las de la Organización.

0


CATEDRA RECTORAL ALEXIS DE TOCQUEVILLE

Universidad de Carabobo-Alcaldía del Municipio Valencia

Acupuntura Urbana como filosofía urbanística para la

construcción de una ciudad incluyente y sostenible.

Algunas reflexiones sobre el modelo Barcelona y el Proyecto Valencia 2020.

Diciembre 2003.

1

Econ. Nelson Sira.


A modo de introducción

2

Ante todo, ha de quedar claro que

la ciudad no la hacen ni los

arquitectos, ni los ingenieros, ni los

urbanistas. La hacen los políticos.

La ciudad es un producto de las

ideas políticas y no una

elaboración solamente técnica.

Oriol Bohigas.

Enmarcado en el denominado paradigma del desarrollo urbano ambiental

sostenible, el cual ataca el sesgo anti urbano por mucho tiempo dominante

en los grandes centros decisores del mundo (ya que concebían a la ciudad

como el locus enemigo de la sustentabilidad), el profesor Manuel Jacobo

Cartea + da inicio en la ciudad de Valencia (Venezuela) a mediados de los

años 90 una serie de estudios que apuntaban a ser operacionalizable el

famoso dictum de la comisión Brundtland (impulsada por las Naciones Unidas)

pensar globalmente actuando localmente.

Dentro de este marco, los resultados de los primeros estudios por él

adelantados, nos revelan que la ciudad de Valencia (Edo Carabobo.

Venezuela) de poco menos de 1.000.000 habitantes (sin considerar su ámbito

metropolitano) 1 había que caracterizarla como una ciudad de un bajo nivel

de complejidad social (que implica un nivel bajo de capital social positivo), lineal en

su crecimiento urbano lo que conduce a una baja sustentabilidad en el

mediano plazo y bajo el punto de vista de una sociedad informacional

marcada por una división digital en el que más de ochenta por ciento de la

población está excluida de todos los beneficios y oportunidades que las

nuevas tecnologías pueden brindar a los ciudadanos.

Esta situación, es la confluencia de varios factores, entre ellos podríamos

destacar:

• Emplazamiento de la ciudad

• El gobierno municipal se encuentra organizado en direcciones,

decisionalmente independientes entre si, que reflejan una visión

1 De acuerdo a las cifras oficiales con base en el último censo poblacional (2001) la

valencia del municipio valencia, y no la ciudad real metropolitana, posee una población

de 865.578 Habitantes. Obviamente la ciudad de vida cotidiana trastoca los estrictos límites

municipales. Vale recordar que en el año 1980, la Gobernación del Estado Carabobo crea

por Decreto N° 95 la Zona Metropolitana de Valencia, integrada además de las nueve

parroquias que hoy conforman a la Valencia municipal, las parroquias urbanas Los Guayos,

San Diego, Naguanagua, Independencia y Tocuyito; Siendo hoy por hoy ellas los

Municipios Los Guayos, San Diego, Naguanagua, y Libertador respectivamente. De

acuerdo a la misma fuente esta ciudad real es de 1.411.780 Habitantes al año 2001, esta

situación sirve para poner en perspectiva los retos que ha de enfrentar la gestión pública

en la formulación de políticas urbanas en sentido amplio para la ciudad de Valencia.


compartamentalizada de la ciudad y centralizada en su proceso de

toma de decisiones

• Impacto del modelo de Gobernabilidad Autoritaria Local que ha

estado vigente en las ciudades venezolanas la cual privilegia el fomento

de capital social de tipo individual y no comunitario con el concerniente

aniquilamiento del espacio publico al no ser este necesario para la

sustentabilidad del sistema. 2

Siendo las cosas así, la respuesta al dictum Brundtland la pretende dar el

gobierno municipal apostando a un proyecto de ciudad. Lo que lleva en

primer lugar, concebir una nueva filosofía urbanística (Proyecto Valencia 2020).

Segundo, apostar por la creación de un instrumento analítico para

entender la ciudad, y propiciar espacios de interfase entre gobierno y

ciudadanía 3

Tercero, instaurar el principio de Ana Karenina aplicado a la gestión del

gobierno de la ciudad.

El primer punto conduce a reflexiones estructurantes como espacio

público, movilidad urbana, centralidades, monumentalidad, accesibilidad

generalizada, fuerza de integración de los espacios públicos en fin sobre la

forma urbana construida y su capacidad catalizadora de ciertos procesos

societales, muchas veces poco empleada y/o mal interpretadas.

De allí los intentos cada vez más serio y sustentados por parte del gobierno

de la ciudad de escapar al tipo de intervención urbana a que en el mejor

de los casos ha venido siendo reducido el municipio en Venezuela y

comenzar a alterar para bien las pautas sociales de la ciudad mediante un

cambio en el panorama físico

El segundo punto conduce a la operacionalización de un diseño relacional

de políticas públicas, en búsqueda de la posibilidad de definir un modelo

de ciudad, lo cual es fundamental para no ceñirse a plasmar de forma

tecnocrática sobre las comunidades y el territorio los niveles de bienestar

decididos por el juego político nacional.

2 Bajo la tutela de la Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville, Juan Carlos Loyo desarrolla su tesis de

grado titulada La Arquitectura de la Gobernanza, debo esta conexión a la lectura de la misma.

3 Para muchos autores actualmente existe una crisis urbana o un malestar urbano, el concepto de

interfase es relevante pues la crisis urbana que se está profundizando a nivel mundial muestra “un

desfase creciente entre los problemas cotidianos con que debemos enfrentarnos y los instrumentos

técnicos e institucionales con que contamos para su tratamiento” (Borja cp Cartea 2001).

3


Este aspecto conduce inexorablemente a aprehender un estilo que implica

gobernar a través de redes y de actores interdependientes y no de

jerarquías decisionales legalmente establecidas, el estilo apostado tiene

que ver más con la influencia que con el ejercicio de autoridad. Es por ello

que la Alcaldía del municipio creó y financia en la Universidad de

Carabobo la Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville. De acuerdo a quien

fuese su coordinador académico, el Profesor MJ Cartea:

La Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville, sobre ciudad y

ciudadanía, fue creada en 1999 por el ciudadano Alcalde

de Valencia, Francisco Cabrera, para impulsar valores

democráticos en la toma de decisiones del Gobierno

Municipal con la finalidad de tener no solamente una

Valencia indivisible sino una Valencia democrática. (Cartea,

2001: 2)

De donde se desprende que el propósito, además de producir información

de calidad para la toma de decisiones es desarrollar mecanismos de

interfases efectivos entre los principales actores urbanos y las instituciones

locales.

El tercer punto captura y reduce en su esencia uno de los debates más

fructíferos hoy por hoy sobre la orientación de la gestión urbana. Así lo

hace el Sr. Alcalde Francisco Cabrera Santos, al señalar en el prólogo de

la edición en castellano al libro del Alcalde de Indianápolis, Sr Stephen

Goldsmith La Ciudad del Siglo XXI, el Principio de Anna Karenina: “Todos los

gobiernos municipales eficientes se asemejan, cada gobierno municipal

ineficiente lo es a su manera”.

Frase que se inspira en aquella famosa con la que León Tolstoi abre su Ana

Karenina, “Todas las familias felices se asemejan, cada familia infeliz es

infeliz a su modo”. Como señala el Sr. Cabrera Santos en el prólogo:

El principio que Tolstoi señala con esta frase es aquel que

indica que el éxito es el resultado no de un solo elemento

sino de un conjunto de condiciones que tienen que

cumplirse para ser alcanzado. La ausencia de una de

ellas es causa para que se fracase de una manera

específica. (Cabrera en Cartea 2001)

Los retos a que se ha de enfrentar el gobierno de la ciudad de Valencia

nos lo señala el Prof M. J Cartea cuando nos conceptualiza el Proyecto

Valencia 2020 del siguiente modo:

4


El proyecto Valencia 2020, es un proyecto de pensar la

ciudad de Valencia (Venezuela) bajo diferentes puntos de

vista, legal, social, urbanístico, de infraestructuras a mediano

plazo e implementar una familia de políticas públicas

netamente urbanas que reflejen dicho enfoque en un

ambiente administrativo y político marcado por el

centralismo tanto del gobierno central como del estadal. La

descentralización ha llegado en nuestro país hasta la puerta

de las gobernaciones. (Cartea, 2001: 1).

Por esta razón, el diagnóstico que apuntaba a que la ciudad era una

ciudad formalmente democrática pero vacía en su democracia de a pie,

evidenciado en su muy bajo dialogo social, está llevando a orientar los

esfuerzos en ciertas líneas orientadoras claves, que permita la

operacionalización de una ciudad incluyente y sostenible, a saber:

• Rechazo a la visión sectorial de ciudad.

• Incremento de capital de credibilidad hacía las instituciones urbanas.

• Desarrollo de capital social y profundización de estructuras de

gobernabilidad democrática en la gestión cotidiana.

• Navegar por el gobierno de la ciudad en búsqueda de la asunción de

una agenda compleja de actuación, donde se reconozcan nuevos

problemas y se inicien nuevas iniciativas capaces de producir un

impacto positivo en el desarrollo de cada comunidad.

• Enfatizar en Proyectos urbanos y no el Plan Regulador

• Énfasis en la Movilidad Urbana y no en el concepto de transporte.

En este sentido se comprende porqué la experiencia de Habitat

muestra que la llave maestra para alcanzar una ciudad integradora no

es el dinero ni la tecnología, sino la buena gobernabilidad urbana.

La puesta en marcha de manera exitosa de esta visión en la ciudad de

Valencia ha de suponer contar con algunas condiciones mínimas previas:

• Decisión política del municipio que implica sumar a la gestión cotidiana

la visión estratégica del desarrollo dentro del paradigma de la

sustentabilidad urbana

• Voluntad de liderazgo por parte del municipio y de las instituciones

locales de mayor “peso” social

• Actitud de dialogo y voluntad de consenso de la sociedad local,

reconocimiento del conflicto y su poder creador.

• Apertura Transdisciplinaria en la gestión urbana

• Dotar de capacidades a todos los ciudadanos para el disfrute de las

oportunidades que la ciudad ofrece

5


Como se desprende de lo dicho hasta ahora, la ciudad se realiza con la

participación de arquitectos, de urbanistas, de ingenieros, de técnicos

diversos, de sociólogos, de economistas, pero no son ellos quienes la

dirigen, ni incluso quienes las imaginan y la hacen posible, sino las personas

y las entidades políticas que han recibido el encargo popular de regir la

ciudad y que, por tanto, son responsables de escoger a técnicos que

ofrezcan las debidas garantías profesionales y que a su vez vindiquen el

conocimiento tácito y local como un insumo fundamental para la toma de

sus decisiones.

Este ultimo punto no es tarea fácil pues el reconocer el poder del

conocimiento tácito local para la gestión implica trastocar toda una lógica

de funcionamiento, validada por la noción de experto, no obstante la

evidencia internacional apuntala a que el rechazo a la noción de experto

vindicando el conocimiento local conjuntamente con un proceso de

apertura por parte de las instituciones urbanas constituyen la mejor forma

de emprender la búsqueda de un proyecto de ciudad incluyente y

sostenible. No es fácil alcanzar estos resultados, y no existe ningún ejemplo

suficientemente logrado aún; pero el camino ya está abierto y los fracasos

por no hacerlo alertan.

Rechazo a la noción sectorial (urbanismo funcionalista), orientar la gestión a

través de Proyectos urbanos y no en la noción de Plan Regulador, Eficacia

sustantiva antes que la aparente, enfatizar la movilidad urbana y no el

trasporte privado, constituyen las líneas orientadoras de una nueva filosofía

urbanística que habrá de imprimir a la gestión de la ciudad si pretende

lograr la operacionalización de una ciudad compacta e incluyente.

6


I. Escapar a la Intervención Urbanística de la Piedra.

Tras la búsqueda de una visión no sectorial de la ciudad.

Al estar el gobierno municipal organizado en direcciones, decisionalmente

independientes entre si (reflejando una visión compartamentalizada de la ciudad),

hace oportuno reflexionar sobre el enfoque sectorial y su impacto para la

toma de decisiones, sobre todo en el plano urbanístico.

En este sentido es importante reconocer que aunque el enfoque sectorial:

por lo tanto:

Permite la especialización y la consiguiente mejora en la

calidad del producto ofrecido, no permite una visión

global del lugar en que se actúa, realiza una

abstracción de las intervenciones que coinciden en el

territorio y en ocasiones en los mismos segmentos de

población. (Rebollo y Pindado, 1999: 4).

Este enfoque pierde de vista los múltiples matices y

condicionantes que ofrece la realidad territorial donde

se encuentran las personas destinatarias de esas

políticas. (Ibid)

El enfoque sectorial, y por ende, la abstracción de las intervenciones

múltiples en el mismo territorio, significa la muerte del mismo, dejando de

comprender que:

El territorio presenta tanto condicionantes, elementos

negativos que deben considerarse, como

potencialidades, ventaja que pueden colaborar en el

mayor éxito del programa. Desconocer unos y otros

pueden comportar el fracaso o la reducción de la

rentabilidad social de la actuación concreta. (Ibid)

Importantes actores de la actual gestión municipal reconocen que el

territorio no puede ser entendido como el lugar donde se concretan las

políticas o las intervenciones urbanísticas de “la piedra”, ya que este tipo

de intervención olvida que en esos espacios viven personas que tienen

cosas a decir al respecto de la planificación de su entorno y que en

7


ocasiones lo diseñado por los arquitectos y urbanistas no corresponde a las

particularidades de la población del territorio donde se ejecutan.

No obstante, la fuerte presencia del enfoque sectorial ha dado como

resultado en la ciudad de Valencia, al igual que muchas otras ciudades en

el mundo, la implementación de una familia de políticas públicas basadas

en la autonomía burocrática de cada dirección y con el concerniente

dominio del conocimiento experto en detrimento del conocimiento local.

En las ciudades en donde sus gestores han intentado dejar de lado la visión

sectorial, han reconocido en primer lugar el impacto negativo heredado

del urbanismo funcionalista 4 y que los usuarios de las formas urbanas

construidas efectivamente tienen una relación activa con dichas formas.

Las oportunidades que brindan las intervenciones urbanas crea, y esto es

fundamental entenderlo, un espacio nuevo de oportunidades y

constreñimientos en términos de cualidades experienciales, por ello la

insistencia de que en ellas se debe aprovechar los efectos cascadas y

expansivos que caben esperar de intervención concreta y sumarla al

nuevo enfoque de gobernabilidad urbana que pretende desarrollar el

gobierno de la ciudad de Valencia.

Es por ello que resulta claro comprender que el escepticismo en los

residentes y la ausencia de voluntades en ciertos ejecutores salga a la luz

como las primeras piedras de trancas a vencer.

4 Por Urbanismo Funcionalista entenderemos aquel conjunto de ideas sobre la ciudad

heredadas del movimiento moderno( y profundizado a través de los divesos CIAM) que

obedeciendo a la concreción del paradigma moderno la promesa de transformar la

cantidad en calidad mediante la abstracción y la repetición encuentran en la Carta de

Atenas, escrita por Le Corbusier en 1933, su máxima expresión. En otras palabras es el

urbanismo vinculado al concepto de zonificación de unos espacios concretos que

segregan para usos específicos y estandarizados, a cada necesidad una función, de allí

que sea un urbanismo focalizado en un funcionalismo eficientista dotado de un

instrumental separador mas que integrador. Este enfoque tiene unos efectos no neutrales

que Jordi Borja concreta en los tres siguientes. Disolución del concepto de ciudad,

Fragmentación de los espacios ciudadanos y Privatización de los espacios. Los resultados

de estas estrategias, propias de un urbanismo funcional, son. Consumo desmesurado del

suelo, Segregaciones urbanas, Enfoque desarrollista, Perdida de los valores de ciudadanía.

8


II. El Proyecto Urbano y no el Plan Regulador.

La Escala de la Construcción de Ciudad que permite ir a la búsqueda de credibilidad.

Asistimos a una tercera generación de proyectos urbanos, así no los hace

saber el arquitecto Nuno Portas quien recorre conceptualmente el término

en su ensayo Interpretaciones del Proyecto Urbano. (1990) , lo que significa

que la expresión no es nueva.) 5 Dimensión (escala), Composición Funcional

del Proyecto (estilo de planificación) y Nuevas Oportunidades Ofrecidas a

las intervenciones (relación ciudad- democracia) constituyen a nuestro

parecer los elementos a considerar en la evolución del concepto. La

conjunción de estas tres nociones deja atrás el concepto de ciudad como

una acumulación de funciones separadas, a favor del concepto de ciudad

como un todo y de la recuperación de sus identidades formales. Idea que

es importante fijar en aquellos contextos donde hay una democracia local

incipiente ya que de acuerdo a Jordi Borja y Zaida Muzi en su ensayo “El

gobierno del territorio de las ciudades latinoamericanas”(2001).

hay un peligro en la retórica encubridora de la realidad

en la proclamación de objetivos como competitividad,

sostenibilidad, calidad de vida y gobernabilidad de una

forma abstracta y por separado puesto que estos

objetivos sólo adquieren sentido cuando se concretan

en programas o proyectos y normas y cuando se

relacionan los unos con los otros y se superan de una

forma u otra las inevitables contradicciones... sin olvidar

que una solución urbana tiene que responder a varios

problemas a la vez , no se debe actuar desde miradas

sectoriales, sino sobre la idea de ciudad que se quiere

en conjunto. (Pág. 8)

Reflexión que nos obliga poner en perspectiva el hecho de que la escala

de la intervención es un elemento fundamental para la operacionalización

del enfoque Valencia 2020, sobre todo por las dimensiones que van más

allá de lo estrictamente urbanístico.

5 Señala Portas: “La Primera generación aparece en los años 60 y pretende la renuncia

entre los mas conocidos arquitectos al urbanismo ambicioso de los estados asistencialistas

de la segunda posguerra”. Al mismo tiempo esta postura da a entender la imposibilidad de

extender una lógica de arquitectura de autor a todos los frentes de transformación en este

caso de las ciudades europeas. La Segunda generación empieza con la crisis fiscal de la

década de los 70 y se centra en actuaciones estrictamente municipales, la tercera en los

90 tiene como elemento característico el establecer una relación biunívoca y no

jerárquica que el proyecto tiende a establecer con la filosofía urbanística que lo articula.

9


En la actualidad se encuentra suscitado un debate en torno a ello, pues

para muchos la dimensión metropolitana y sistémica con que ha de

abordarse los problemas urbanos hace que sean muchos más importantes

aquellas intervenciones de gran magnitud que trascienden los ámbitos

municipales. Importantes voceros de ámbitos académicos venezolanos han

llegado a afirmar lo siguiente: el mal crecimiento de nuestras ciudades ha

dependido de mal gobierno, se pueden encontrar muchos éxitos en los

planes, el varón Haussman es un ejemplo de lo que es llevar a cabo un

buen plan. 6

Esta afirmación esconde un profundo análisis que solo abordaremos de

manera tangencial, lo cierto es que atribuir el fracaso o el éxito de los

planes a la existencia de voluntades no es el camino, esto lo señalamos ya

que cuando se habla de mal gobierno en nuestro país la tendencia

inmediata es recurrir a la ausencia de voluntad. Los planes urbanísticos en

una ciudad que pretenda ser democrática no deben existir para explicarse

a sí mismos ni muchos menos estar dirigidos a privilegiar la lógica del capital

como lo hizo desde 1853 hasta 1870 el Prefecto del Sena Georges Eugéne

Haussmann, quien llego a llamarse a sí mismo “artista demoledor”.

Comenta Benjamín que Haussmann:

se sentía llamado a cumplir una obra y lo destaca en sus

memorias. Pero al cumplirla, quita a los habitantes de París su

propia ciudad. Dejan de sentirse cómodos en ella. Se inicia el

6 Referencia tomada del Prof. Marco Negrón en el marco del Doctorado en Ciencias,

Mención Urbanismo 2003/2004 el día 27 de noviembre 2003 en la sesión La Metrópoli y el

Plan correspondiente a la Asignatura Los Grandes Proyectos Urbanos como instrumentos

de la Planificación Estratégica Metropolitana. Considero que el verdadero impacto de la

obra del Varón Haussmann, contracorriente a muchos que ven en él un personaje que

cambia la escala de la ciudad, es por un lado la aparición de la figura del funcionario

moderno, como profesional de detenta unos conocimientos, aparentemente neutrales,

que pone al servicio de un Plan con una fuerte carga política e ideológica. Es la aparición

de la eficacia como nuevo valor. Y en segundo lugar otro aspecto realmente novedoso es

la presencia, por primera vez en la historia del capital financiero e inmobiliario con un

papel decisivo en la construcción de la ciudad. El precio que tuvieron que pagar los

ciudadanos del París de Haussmann por sus intervenciones fue muy alto, y esto está

suficientemente reseñado en diversos escritos de las ciencias sociales y de la arquitectura.

Así tenemos por ejemplo lo reseñado por Walter Benjamín (1961) “La finalidad real de los

trabajos emprendidos por Haussmann consistía en asegurar a la ciudad contra la guerra

civil”. La Valoración que hace Lewis Munford es semejante: “no cabe extrañar de que

Haussmann hiciera echar abajo barrios enteros donde había muchas calles estrechas y

callejones sin salida, que reemplazó por anchos bulevares: esto constituía la mejor

protección posible contra cualquier ataque desde el interior de la ciudad. Para gobernar

mediante la coerción, sin el consentimiento voluntario, es necesario una base urbana

adecuada”.

10


carácter inhumano de la gran ciudad, que se les hace

consciente (Benjamín. 1961: 136, cp González Ordovás 2000)

Dentro de este marco, “los planes se convierten sólo en instrumentos de

ordenación de un desarrollo cuantitativo que no exigirá la expresión de

ningún tema; proceso que explica la pobreza de ideas y, sobre todo, la

escasez de referencias al significado que caracteriza este desarrollo”.

Ante la ausencia de ideas sobre la ciudad y el llamado de Borja y Muzi,

acerca del peligro de la retórica encubridora de la realidad en objetivos

abstractos, cobra mucho sentido la critica del gran arquitecto catalán

Oriol Bohigas a la definición tradicional de un plan regulador, ya que dicha

conceptualización :

suele ser una visión global de la ciudad, entendida como un

sistema unitario dentro del cual se supone que es posible

realizar la previsión y la determinación de un futuro lejano,

basado artificialmente en algunos datos demográficos,

económicos y sociales que sólo son fiables a partir de datos

aleatorios intencionales. (Pág. 199)

De allí se comprende que lo que nunca se explica en un plan regulador es

la concreción formal y su evolución, cómo debe traducirse en proyectos

fiables o programarse operativamente ante los imprevistos del futuro real, y

algo muy importante, estos imprevistos del futuro real no siempre están

asociados a mal gobierno. En todo caso, nos resulta imposible no coincidir

con Bohigas para quien el Plan Regulador constituye en muchos casos, una

utopía cuantitativa que a menudo no responde a la evolución real de la ciudad,

que no suele proporcionar los adecuados instrumentos técnicos ni políticos y que

suele requerir un largo tramite extemporáneo.

En este sentido se comprende la noción de proyecto urbano, como

estrategia de intervención, la cual vale mencionar nuevamente, se

diferencia del plan regulador por la noción política y menos apriorística

que le introduce a la conceptualización de ciudad; en el plan regulador el

método termina siendo determinista, deducido el todo por la parte,

mientras que en el proyecto urbano es iterativo y considera la previsión.

Por lo tanto, la diferencia más evidente entre una intervención generada

por un plan regulador y una generada por un proceso continuado de

proyectos urbanísticos cualificados o proyectos urbanos, consiste en el

diverso margen de elección de la posición geográfica o de la

configuración espacial del área que es posible emplear bajo la noción de

11


proyecto urbano, esto significa una mayor flexibilidad de acción sobre el

territorio.

Al seguir este enfoque la posibilidad del control cualitativo es mas factible y

la suma de muchas acciones puntuales acaba cualificando el espacio en

su totalidad. Un aspecto fundamental a fijar es que la ciudad pasa a ser

considerada como la suma de sus proyectos cualificados. Para el plan

regulador una de las acciones estratégicas consiste en mercadear a la

ciudad, por su parte el proyecto urbano pretende construirla de manera

inclusiva.

Como señaláramos al comienzo de este apartado, la escala de la

intervención es un elemento fundamental para la operacionalización de

este enfoque, sobre todo por las dimensiones que van mas allá de lo

estrictamente urbanístico, pues para muchos la dimensión metropolitana y

sistémica con que ha de abordarse los problemas urbanos hace que sean

muchos más importantes aquellas intervenciones de gran magnitud que

trascienden los ámbitos municipales, situación que no es del todo cierta

sobre todo en democracias locales incipientes, que es donde la estrategia

de proyecto urbano cobra mayor sentido. Veamos lo que comenta

Precedo León en su obra ciudad y desarrollo urbano (1998) uno de los

autores que comulga con esta noción:

Las ciudades son centros de extensas áreas funcionales,

con estrechas relaciones de dependencia intraterritorial

y, aunque el concepto de área metropolitana ha tenido

una gran difusión, raras veces tiene una expresión

administrativa, debiendo ser, sin embargo, el ámbito

metropolitano la dimensión espacial de toda política

urbana. Por eso, el marketing debe abarcar a toda el

área metropolitana, mediante la creación de órganos

representativos y de participación de todas las

administraciones implicadas. (Pág. 24)

Ciertamente desde la aparición de ciudades en evolución (1915) de Patrick

Geddes se discute acerca de una visión regional de los problemas urbanos.

Pero en regiones como las latinoamericanas en las cuales las ciudades no

han jugado un rol protagónico alguno resulta prematuro apostar por una

coordinación metropolitana, esto no significa creer que los municipios sean

un universo autosuficiente sino como veremos mas adelante es necesario

primero la invención colectiva de ciudad antes que de la región

metropolitana.

12


Muy sugerentes para contextualizar esta discusión en el caso venezolano

nos parecen las reflexiones que adelanta Marco Negrón en sus diversos

escritos, este autor en su ensayo “La Planificación urbana local y el

contexto metropolitano” comenta:

La tradición cultural venezolana en materia urbanística (por

cierto todo lo contrario que excepcional) se ha caracterizado

por la virtual satanización de las ciudades grandes: en ellas se

ha adquirido ver la causa de todos los males de nuestra

sociedad, desde los fracasos para alcanzar un estilo de

desarrollo eficiente y sustentable a escala nacional hasta la

proliferación de las neurosis personales, para no hablar de la

violencia. En la práctica ello se ha expresado en

proposiciones para frenar el crecimiento de las

aglomeraciones principales, muy en particular de la metrópoli

caraqueña, así como en planteamientos que propugnan

privilegiar el desarrollo de las ciudades medianas y pequeñas

o en recurrentes especulaciones acerca de un nunca bien

definido modelo “mas equilibrado” de ocupación del

territorio (...) Semejante visión no sólo expresa la tradicional

ideología antiurbuna ella revela una radical incomprensión

del fenómeno metropolitano. Entender los mecanismos de

funcionamiento y los requisitos de gobernabilidad de ese tipo

de aglomeraciones exige empezar por reconocer que una

metrópoli es, cualitativamente, algo más que una gran

ciudad ... esto hace que la intervención a escala local sea sin

embargo insuficiente para garantizar la gobernabilidad.

(Negrón, 1996: 10).

Aunque compartimos la vindicación urbana que hace Negrón,

consideramos que en el ámbito de las políticas del territorio la escala

metropolitana a la cual apuesta, hoy por hoy en nuestro país no constituye

la mejor opción para introducir temas de gobernabilidad urbana. Estas

consideraciones nos sirven para adentrarnos en el modelo de ciudad

(incluyente, compacta y diversa) al que se apuesta desde la Alcaldía de

Valencia; por tanto aceptemos el invite que nos plantea el reconocimiento

de la realidad metropolitana y el hecho que la ciudad real de uso

cotidiano trastoca los estrictos limites municipales; pero no sin antes

reconocer que la ciudad real a escala metropolitana se configura definitiva

y armónicamente corrigiendo muchos errores y herencias del pasado, el

cual nos ha legado como muy bien adelantó en sus investigaciones

empíricas el Prof Manuel Jacobo Cartea una Valencia (a escala municipal)

profundamente dualista, de baja sustentabilidad y no incluyente.

13


En atención a la problemática expuesta se entenderá la postura de

quienes sustentan que la dimensión micro local constituye la mejor

oportunidad de apertura a procesos democráticos, sobre todo como

hemos señalado, en sociedades como la latinoamericana donde las

ciudades no han jugado un rol independiente en las políticas de desarrollo

y se ha subutilizado el potencial democratizador que esconde la forma

construida.

Una voz que se hace eco de esta posición es la del estudioso de los

fenómenos urbanos Jordi Borja cuando señala:

Muchas veces responder a las necesidades especificas

del lugar es posible desde operaciones mínimas –

acumputura urbana- en contraposición a las grandes

inversiones y operaciones exigidas por el marketing

urbano y por las grandes corporaciones que se instalan

en “áreas nobles” de la ciudad. (Borja, 2001: 22).

Josep Acebillo (quien fuese uno de los artífices de una intervención urbana a nivel

metropolitano como los Juegos Olímpicos de Barcelona) ha reflexionado al respecto

en el potencial democratizador que este tipo de intervenciones a pequeño

nivel posee.

Al referirse al Modelo Barcelona, el cual se ha convertido en paradigma de

planificación urbana participativa, nos comenta, la clave fue realizar

muchos proyectos pequeños. El éxito del modelo Barcelona estriba, entre

otros aspectos, en que se considera Plan es el gran dinamizador de los

temas claves de la ciudad y se propician los espacios de negociación de

externalidades, lo que no es otra cosa que hacer evidentes los costos

sociales derivados de un tipo de filosofía urbanística que nos ha dejado

como legado la ciudad difusa. Expresión contemporánea de la metrópolis.

Oriol Bohigas cuestionando el enfoque urbanístico tradicional comenta. “Si

no creemos en la utópica coherencia sistemática de la ciudad y si

pensamos que es importante proyectar su forma en términos operativos,

hay que cambiar de escala, pasar del plan al proyecto arquitectónico

urbanístico”.

En consecuencia, para construir la ciudad- proyecto a escala

metropolitana, es preciso primero inventar el proyecto de ciudad, es decir

la elaboración intelectual colectiva de ciudad imaginada, deseable e

incluyente. Si las reflexiones del Profesor Marco Negròn nos parecieron

sugerentes, al vindicar el hecho metropolitano en nuestro país, veamos

ahora las que en su momentos adelantara para la ciudad de Valencia el

14


Profesor MJ Cartea quien en su ensayo Comparación del modelo

Barcelona con el Proyecto Valencia 2020 señala:

El denominado Modelo Barcelona se ha ido convirtiendo en

los últimos años en un punto de referencia necesario para

todos aquellos que buscan una nueva forma de pensar la

ciudad (….) Barcelona presenta otra característica que la

hace muy atractiva como referencia a otras ciudades: no

solamente no es capital de Estado, sino que en aspectos muy

importantes ha sentido, a través de la historia reciente, una

marginación respecto a los planes de desarrollo estatales.

Situación nada extraña, más bien cotidiana, para las

autoridades locales de las ciudades, no capital de estado,

sometidas a los planes administrativamente centralizadores

de los gobiernos latinoamericanos, para concentrarnos en

esta parte del mundo de herencia ibérica. (Pág.2)

Y mucho más importante para nuestros propósitos en este apartado, que

va a contrapelo del discurso dominante que ve en el modelo Barcelona el

icono del Managament aplicado a la ciudad, es la contextualizaciòn del

éxito del modelo Barcelona del siguiente modo:

el problema central del gobierno municipal en la etapa

postfranquista es ganarse la credibilidad de los ciudadanos y

los masterplans o planeamiento por arriba no son indicados si

se buscan procesos democráticos participativos. (…) La

estrategia del Ayuntamiento de Barcelona fue brillante.

Reestablecer niveles adecuados de confiabilidad y

credibilidad a través de una técnica de acupuntura urbana

(Ibid)

Solo desde esta perspectiva se ha de entender, en nuestra opinión, el gran

aporte del modelo Barcelona a las discusiones contemporáneas sobre

gobernabilidad democrática, y este no es otro que internalizar que en el

ámbito de las políticas sobre el territorio se ha de superar la lógica de la

estricta construcción y de la división funcional de los espacios, lo que

implica afianzar la doble lógica de la rehabilitación y de los usos complejos

del territorio.

Por esta razón Josep Acebillo se enorgullece al señalar :

en siete años se construyeron unos ciento cuarenta

proyectos que regeneraron los barrios y

devolvieron la imagen que el espacio público de

Barcelona había perdido. (Pág. 225)

15


En este sentido, y siendo cónsonos con el diagnostico realizado, la

adecuación realista entre el tipo, la escala de las propuestas y la

capacidad operativa de la Alcaldía de Valencia, esta filosofía urbanística

pasa por comenzar con pequeños proyectos, de exclusiva responsabilidad

municipal, para avanzar progresivamente hasta los de mayor complejidad

y tamaño, que precisan de concertación con otras administraciones

públicas o con el sector privado, bajo este esquema es mucho mas factible

poder hablar de una ciudad incluyente y sostenible. La ciudad será

sostenible solamente si es el espacio de un debate político permanente.

Por esta razón, desde la Alcaldía del Municipio Valencia se ha dado inicio a

una serie de Proyectos Urbanos denominados Proyecto Comunitario, como

complemento a su política de restauración para el imaginario urbano de

lugares emblemáticos que presentaban una situación endémica, y que su

restauración ha venido poco a poco aumentando el capital de

credibilidad de la gestión pero paradójicamente, sin haber dado el

debate político correspondiente. 7

En este sentido es justo recordar la recuperación tanto de: La Plaza de

Toros Monumental (con un aforo de 25.000 localidades que la convierte en

la segunda mas grande del mundo después de la de México) el

Cementerio Municipal, (que data de 115 años) diversas Plazas Públicas,

Boulevard Av. Bolívar, y fachadas de comercios en el centro, así como la

Construcción de Establecimientos para la Reubicación de la

Buhoneria.(Mercanorte, Mercado de Guajiros), por no mencionar las obras de

mayor envergadura y que por el tipo de intervención urbana que son, están

necesariamente llamadas a trascender a escala metropolitana como el

Metro de Valencia, Paseo Cabriales y Ciudad Plaza.

Los proyectos comunitarios trascienden este tipo de intervenciones ya que,

precisamente su aspecto característico es que son productos de un debate

público constante a lo largo de sus diferentes etapas, siguiendo

nuevamente a Nuno Portas este tipo de “proyecto urbano será elaborado

como proyecto de ejecución para el espacio público (en el sentido amplio

7 Con la puesta en funcionamiento en el año 2.002 de lo que consideramos la mayor

innovación política en nuestro país (después de la posibilidad de elección directa de

Gobernadores y Alcaldes 1989) la Ley de Consejos Locales de Planificación Pública, se

institucionaliza un espacio para la discusión política de la ciudad. El diagnóstico de Bajo

diálogo social no cambiara por decreto y los grupos con mayores recursos retóricos,

institucionales y económicos muy probablemente capturaran espacios estratégicos. El

reto que habrá de asumir los responsables de la gestión de la ciudad estriba en

proporcionar los mecanismos de una progresiva incorporación de la voz de la ciudadanía

por una parte y no caer en la ilusión de la eficacia aparente aspecto que tocaremos mas

adelante. Contra ello sin embargo conspira abiertamente la brevedad de los periodos de

gestión, que induce a privilegiar la búsqueda de resultados electoralmente rentables

imponiendo un peligroso inmediatismo

16


del término) y como un conjunto de reglas procesuales o formales para los

elementos urbanos que se espera que ahí puedan ser inducidos por la

intervención”.

En otras palabras facilitan la búsqueda de credibilidad en las instituciones

urbanas, aspecto sine qua non para la gobernabilidad en la ciudad.

III. Acupuntura Urbana en la Ciudad de Valencia:

UDU- 10 como Proyecto Comunitario. La apuesta por el espacio publico.

Existe una diferencia sustancial entre ser un constructor de ciudad y apostar

por un proyecto de ciudad, la primera visión heredada del movimiento

moderno y que va desde nombres como el Varón Haussman, Le Corbusier,

y toda la corriente funcionalista (conocida también como tradición modernista)

hasta aquella otra que apuesta por la construcción inductiva de los

procesos urbanos, y que se pasea por nombres como Patrick Geddes,

Jane Jacobs, Gabriel Dupuy y es recuperada en los últimos años por los

artífices del modelo Barcelona. Oriol Bohigas, Josep Acebillo, Pep Subiros,

Jordi Borja, la esencia de la distinción estriba en la filosofía urbanística ha

desarrollar y la importancia atribuida al tejido social en la misma.

Por esta razón, al hablar de acupuntura urbana se hace necesario tocar

aspectos estructurantes en la gestión de la ciudad como: vitalidad de los

espacios públicos, arenas de negociación, gobernabilidad democrática

local, consumo de ciudad por parte del decisor entre otros aspectos.

Esto es así porque las mismas son un tipo de intervención urbana

cualificada, que apuntan hacía el potencial creador que esconde el

capital social imbuido en la forma construida, rechazando la herencia del

urbanismo funcionalista. El rechazo a la tradición del racionalismo

modernista urbano se debe porque este había diseñado básicamente dos

tipos de intervención en el espacio público urbano

a) vías de tráfico (pensadas en función de la capacidad y

eficiencia del tráfico)

b) decoración de los pocos espacios públicos que quedan libres.

El empuje metodológico, contracorriente a esta visión, lo ha encontrado la

Alcaldía de Valencia por medio de la Cátedra Rectoral Alexis de

Tocqueville la cual ha desarrollado la Herramienta de Evaluación de

Capital Social II, 8 que al complementarse con la disponibilidad de

8 La Herramienta de Capital Social II (HECS II) es una adecuación a contextos urbanos que

ha hecho la Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville a la Metodología de Evaluación de

17


importantes actores decisores de la Alcaldía permite la incorporación de

nociones de gobernabilidad democrática, participación, ciudadanía,

movilidad a la noción de ciudad compacta e incluyente.

Es por ello que el enfoque de proyecto urbano no se debe entender ni

como una planificación abstracta ni como un proyecto arquitectónico

concreto, sino como la esencia del hecho urbano, y el aterrizaje de la

producción de ciudad.

Al hacerlo así, se reconoce el rol fundamental que juegan los espacios de

dirimir conflictos, ya que lo que precisamente caracteriza la

operacionalización de lo urbano, bajo este enfoque, es reconocer a las

externalidades como el nervio esencial del mismo. Para poner en marcha

este método de acuerdo a Oriol Bohigas:

Se estudia un barrio o un sector de barrio, un elemento

que responda a una identidad más o menos evidente y

se proyecta desde el punto de vista urbano. Es decir se

define el espacio público, se determinan las

características simbólicas y funcionales de todo el

conjunto y, finalmente se proyectan una forma y una

función que tienen que ofrecer una flexibilidad

normativa que deje actuar posteriormente a otros

técnicos y permita la adecuada participación de los

ciudadanos. (Pág. 200)

Es por esta razón que se trata de apostar a un proyecto casi arquitectónico,

casi urbanístico, un punto de partida para una evolución creativa sucesiva

que se ira adaptando a las nuevas circunstancias, desde la disponibilidad

de inversiones hasta la aparición de nuevas necesidades sociales.

El problema está en la resistencia, ideológica o burocrática, a aceptar la

legitimidad del proceso estratégico. Éste, inevitablemente, no puede sino

levantar sospechas, dado que puede implicar derogaciones que

consienten, en una determinada circunstancia, un programa no previsto

por el plano regulador; aún así, con frecuencia, la razón de esta

Capital Social utilizada por el Banco Mundial, con la finalidad de medir los niveles de

capital social en comunidades designadas para la ejecución de políticas públicas. En 1999

luego de competir con 167 propuestas la Cátedra, conjuntamente con una propuesta

panameña y una mexicana recibe apoyo técnico directo de quien fuera la creadora de

la metodología Elizabeth Shrader consultora del grupo LA/PREM del Banco Mundial, para

un proyecto piloto de evaluación de capital social en cinco comunidades en el municipio

Valencia; luego en el año 2000 enmarcado dentro del Programa II del CONAVI se realiza

un Acompañamiento Social que permite testar aún más la metodología originaria y

adecuarla, ese producto es la HECS II.

18


incongruencia está en la simple ausencia de esta información en el

momento de la redacción del plano.

Para la minimización efectiva de este tipo de acciones es necesario

potenciar al máximo el capital social presente en el territorio a intervenir, sin

obviar eso tan poderoso como lo es el conocimiento local, de este modo se

estaría reduciendo la visión apriorística que se llegue a tener de la ciudad,

así como crear mecanismos de interacción cotidiana en el monitoreo de la

ejecución del proyecto.

En este contexto operacional se materializa un rechazo a la concepción de

espacio público heredado del movimiento moderno lo que constituye el

gran avance del modelo Barcelona.

Como señala J Acebillo en su ensayo “El “modelo Barcelona” desde el

punto de vista de la complejidad”:

no creíamos ni en la eficacia ni en la necesidad de

un nuevo master plan y si en la capacidad

regeneradora del espacio público cualificado. No

se trataba de sustituir el plan por el proyecto, sino

de chequear el plan proyecto a proyecto.... Los

procesos de participación fueron posibles y

fundamentales para decidir el dónde y el para

qué. El cómo era responsabilidad de los

arquitectos. (Pág. 225)

La afirmación de Acebillo conduce a un aspecto critico del éxito del

modelo Barcelona y es que quienes se encontraban tomando las

decisiones en la ciudad serian quienes consumirían la misma y la apuesta

por la cualificación del espacio público buscaba en el fondo profundizar

aún más la vida democrática de Barcelona.

Pep Subirós en su ensayo “Estrategias culturales y renovación urbana.

Diversidad y cohesión social” reconoce la fundamental importancia del

espacio público (en el sentido de Jane Jacobs no de Le Corbusier) en la vida

cotidiana de los ciudadanos. Para Subirós el malestar de la vida urbana:

frecuentemente tiene que ver con la disfunción

del espacio como dispositivo articulador o

productor de sentido, es decir, con su

inadecuación como escenario de la vida

19


colectiva, comunitaria, como escenario de una

tradición cultural compartida e integradora 9

Este escenario de la vida colectiva lo representa la calle y no otra tipologia

moderna de espacio de uso colectivo que no es en esencia espacio

público.

El siguiente cuadro muestra como es conceptualizada la calle en J Jacobs

y en Le Corbusier, los dos representantes paradigmáticos de dos formas de

entender la vida urbana.







Jane Jacobs Le Corbusier

Unidad de análisis: La calle

Método de exploración: la inducción

Forma de abordar el objeto de

estudio: Por medio de estrategias

procesuales

Corriente de pensamiento:

(Antropópolis)

La ciudad heredada posee

significado? Si

Tipo de orden considerado

Orden espontáneo endógeno

Uno de los elementos característicos es el

rol de auto gobierno que le es atribuido

a la calle, pues pasa a ser un lugar

capaz de generar densas redes de

interacción.

♦ Tratamiento a la intimidad urbana:

Basada en relaciones espontáneas

surgidas de la interacción cotidiana

♦ La ciudad es traducida a través de:

Sistemas complejos.

La calle es un recurso

♦ Unidad de análisis: El bloque abierto

(maquina de habitar)

♦ Método de exploración: la


deducción.

Forma de abordar a la unidad de

estudios: definida de antemano

♦ Corriente de pensamiento:

Urbanismo Progresista

♦ La ciudad heredada posee


significado? No

Tipo de orden considerado

Orden deliberado constructivista

Aísla los medios sociales entre si y en

consecuencia tanto la sociedad en su

conjunto como los distintos medios

sociales se hacen ajenos los unos a los

otros

♦ Tratamiento a la intimidad urbana:

imposición de ventanas y puertas.

♦ La ciudad es traducida a través de:

El visuismo.

La calle es un derroche

La vida urbana en Jacobs y Le Corbusier. Fuente Sira (2001.)

9 En nuestro país ha existido un sesgo anti urbano muy notorio impulsado por el status quo de la

época que han vivido la ciudad solo de manera tangencial, por ejemplo una de las figuras

intelectuales que mayor impacto a tenido en nuestro país como lo es Arturo Uslar Pietri, escribió un

articulo titulado “La ciudad como caos” en el año 1980 en donde añora la Caracas de 1920,

ponderándola como un centro predecible, un patrón espiritual de maneras y un ejemplo

pedagógico y modelador para el resto del país. Cp Maria Fernanda Palacios en su conferencia “El

Alma en la Calle. Igual tono encontramos en nuestro cronista en sus diversas escritos. Lo que

lamentan es que la ciudad deja de ser una ciudad para transformarse en una inacabable

aglomeración de personas y refugio, sin carácter, sin centro, sin integración, y casi sin pasado Es

decir rechazan algunos de los rasgos más salientes e intransferibles de la vida urbana : el que ella sea,

precisamente impredecible. Ese espíritu caraqueño por una parte y esa valencianidad por la otra

supuestamente modeladores y ejemplares ¿no nos resulta un tanto provinciano, reñido con ese otro

20


Un ejemplo de la visión de Jacobs sobre la calle como espacio público lo

encontramos en las Ramblas de Barcelona y un ejemplo clásico de la visión

corbuseriana lo encontramos en la ciudad de Brasilia en donde

arquitectónicamente se ha decretado la muerte de las calles como

espacio público.

Como ha señalado James Holston, en su libro The Modernist City : An

Anthropological Critique of Brasilia :

la arquitectura moderna ataca la calle porque

constituye una organización arquitectónica de los

dominios públicos y privados de la vida social que

el modernismo busca desbancar…..la calle no es

simplemente un lugar donde diversas categorías

de actividades ocurren. También representa un

principio de orden arquitectónico a través del

cual la esfera pública de la vida civil está

representada y constituída ( Pág. 103)

El Modelo Barcelona propone la recuperación de las calles como espacio

público, como paradigma de vida pública. Su imagen emblemática: las

Ramblas. El modelo corbuseriano propone el Modelo Brasilia, una ciudad

sin calles, sin intersecciones, donde dominan las vías de tránsito. Las

ciudades latinoamericanas se debaten entre estos dos mundos.

Ahora bien hagámonos algunas preguntas sobre el Modelo Brasilia y

podremos apreciar mucho mejor lo que significa para la vida urbana

contemporánea el Modelo Barcelona.

¿Qué significa una ciudad sin cruces sin intersecciones?,¿qué implicaciones

sociales y políticas tiene?.

James Holston en su demoledora crítica de este modelo afirma:

el descubrimiento que Brasilia es una ciudad sin

esquinas produce una profunda desorientación.

Como mínimo, el darse cuenta que la utopía no

tiene cruce significa que tanto peatones como

conductores tienen que aprender a renegociar la

movilidad urbana. En un sentido amplio, señala

que “el hombre multiplicado por el motor”-para

de abierta tolerancia que sólo se cultiva en medio de la heterogeneidad, las contradicciones y

disonancias urbanas, por duras que sean?

21


usar una frase preferida del futurismo. Ha llevado a

cabo su utopía (Pág. 101)

La no existencia de las calles en principio, como el caso paradigmático de

Brasilia, nos lleva a hacernos la misma pregunta que se hace James Holston:

….que nos puede decir a nosotros el diseño y

planificación de las calles como vías de

tránsito sobre la estructura de la organización

urbana y podremos así mismo preguntarnos

sobre la naturaleza de los regímenes políticos

imperantes y sobre sus relaciones con la

sociedad ( Pág. 103)

Por otro lado, uno de los elementos mas revolucionarios a mi modo de

interpretar el modelo Barcelona y que ha permeado a algunos decisores en

América Latina , ha sido la idea de enfatizar la movilidad urbana y no el

transporte como instrumento de creación de ciudad sobre la ciudad

construida, reforzando y vindicando la relación ciudad- democracia.

(ejemplo de estos esfuerzos son el Proyecto Transmilenio en Bogotá y la

experiencia de Curitiba en Brasil). Aquí son muy fructíferas las reflexiones

que avanza la Profesora Carme Miralles i Guasch en su libro Ciudad y

Transporte. El punto de partida de ella es que el desplazamiento no es un fin

en si mismo, sino un medio, a través del cual podemos acceder a distintos

espacios y tiempos de la ciudad ( Pág. 128).

hay que considerar a la movilidad pues, como una

condición fundamental para la inserción social de

las personas o cómo un criterio de discriminación

social y una potente vía de exclusión ( Pág. 60).

El grueso de la argumentación de Miralles i Guasch gira alrededor de dos

hipótesis básicas:

a) no se puede entender ni explicar el papel de los medios de

transporte en la ciudad si no se parte del análisis conceptual de lo

que significa la movilidad y la accesibilidad en la ciudad

contemporánea.

b) La formación y la organización de la ciudad contemporánea y la

necesidad del transporte tienen un origen común porque si la

ciudad no tiene una dinámica de diferenciación interna no tiene,

tampoco, un proceso generador de desplazamiento ni,

consecuentemente, la implantación de transporte.

22


El Modelo Barcelona propone para la ciudad el proyecto Picasso de

movilidad sostenible, dicho proyecto contempla:

a) detectar los puntos de discontinuidad de la red viajera

existente.

b) reordenar y ampliar algunas de las grandes vías existentes.

c) construir nuevos centros intermodales.

d) ampliar redes de transporte guiados.

e) implantar un sistema informático que permita desde cada

domicilio, acceder a la información sobre el estado de todos

los sistemas de transporte y de aparcamientos.

En la ciudad de Valencia la movilidad no sostiene la política de transporte

ya que éstas están diseñadas básicamente para llevar a las personas a su

trabajo y para regresarlas a su casa. Esta situación, complementanda con

que el mismo cese alrededor de las siete de la noche coloca en una

posición de muy bajo disfrute de la poca calidad de vida urbana a los

grupos de menores recursos de la ciudad ubicados en la periferia.

Dicho esto, la Alcaldía del municipio ha tenido presente que los problemas

de la forma urbana son muy importantes tanto en la nueva expansión

como en la reconstrucción de la ciudad. No se trata de un tema superficial,

ornamental, de simple visuismo, sino del planteamiento de estructuras físicas

que se han de acabar traduciendo en estructuras sociales, pero las

estructuras de temporalidad de una y otras rara veces son coincidentes.

Enmarcado en esta filosofía, el día 7 del mes de Agosto del presente año

se dio inicio al primer frente de obras del Proyecto de Habilitación Física de

Zonas de Barrios que se espera han de llevar a cabo el Consejo Nacional

de la Vivienda (CONAVI) y la Alcaldía del Municipio Valencia, a través de

FUNVAL.

La importancia atribuida a esta intervención urbana para la ciudad, estriba

en que tal como se desprenden de los lineamientos del CONAVI, los cuales

a su vez se encuentran inspirados en Habitat es plantear el desarrollo de

una política urbana integral para abordar la problemática de las zonas de

barrios, que por lo general son producto de las ultimas expansiones de las

ciudades, y dar inicio a la operacionalización de una ciudad compacta en

dicha zona, aspecto que no debe confundirse con incentivar aislamiento,

todo lo contrario, es integrar a la ciudad consolidada las zonas de barrios o

lo que es lo mismo hacer ciudad sobre la ciudad construida.

***

Es conveniente comentar que de acuerdo a la ordenación territorial

administrativa del municipio, anterior a la puesta en vigencia del

23


eglamento de los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP), que

representa formalmente el canal comunicacional entre comunidades e

instituciones locales, el grupo de barrios populares beneficiarios de esta

intervención conforman la Unidad de Desarrollo Urbano 10, perteneciente

a la Unidad de Planificación # 7. 10 , la UDU-10 contempla siete barrios,

106,25 hectáreas y 23.000 habitantes.

En esta intervención la reconfiguración de los tiempos de conexión con la

ciudad no son el eje central, (ya que esto solo es posible con una

actuación coordinada con la política de transporte a sus diversos niveles)

pero si permite explorar la noción de movilidad urbana y arrojar luces sobre

el impacto negativo que la misma ha dejado en la proliferación de ghettos

geográficos. La labor de la Cátedra, como responsable del componente

social del proyecto, ha consistido desde la etapa de planificación,

comenzada hace tres años, en crear los canales comunicacionales que

permitan darle operatividad al cambio de orientación de la política social

(entendida en el sentido amplio que involucra el Habitat como locus claudicante del éxito

o fracaso de las mismas).

Es natural en un país que ha sido caracterizado por un ambiente

administrativo y político centralista que los intentos de reforma

descentralizadora sigan reproduciendo de una u otra manera la lógica

compartamentalizada que han marcado el funcionamiento del sistema. En

este particular, la actuación urbanística que se ha dado inicio en los barrios

que conforman la UDU-10 representa el primer proyecto urbano que

obedece a una estrategia globalizadora de ciudad escapando a la

intervención urbanística de la piedra, dicho enfoque será extendido

prontamente a la UDU -7 y la UDU -6, pertenecientes a la Unidad de

Planificación Física 7 de la Parroquia Miguel Peña, sumando entre ambas

108 hectáreas y 14.000 habitantes. Para escapar a la intervención

urbanística de la piedra se consideró necesario la creación de estructuras

de gobernabilidad democráticas, como primera estrategia de creación de

lenguaje publico, que además colateralmente pudiese hacer surgir

10 La Ordenación Territorial Administrativa cónsona con este proyecto es la propuesta por el CONAVI,

y que coincide con la ordenación de los municipios para los Planes de Desarrollo Urbano Local

(PDUL), siendo el Barrio el territorio o asentamiento primario éste puede estar mas o menos

consolidado, también puede ser una urbanización, pero no aplica en este caso pues el programa va

dirigido a zonas populares, UDU: comprende una serie de barrios populares o urbanizaciones y UPF:

Unidad de Planificación Física, una serie de UDU´s, una UPF puede pertenecer a dos parroquias

distintas. Contrario a ello en el Reglamento Interno del Consejo de Planificación Pública de Valencia

se definen los espacios y sectores para la Planificación Local desde la Vecindad, la Comunidad, la

Parroquia y el Municipio. Lo anterior no puede pasar desapercibido pues los esfuerzos en crear una

identidad global del proyecto pasa en primer lugar por propiciar una identificación para con el

territorio a intervenir, la noción de comunidad manejada en la Ley de los Consejos Locales y que ha

de guiar la gestión de la ciudad en el futuro, no es la misma que fue construida con los ciudadanos

residentes de las diversas comunidades o barrios de la UDU- 10.

24


organizaciones de tipo horizontal capaces de monitorear la calidad de los

servicios los cuales serian testados en arenas de negociación que

involucraría a los actores claves. 11 Al hacer participes a los ciudadanos

residentes tanto en el proceso de planificación como ejecución de la obra,

así como en el mantenimiento de ellas, se da inicio a un juego duro ya que

la participación no es en sí misma una finalidad, sino todo lo contrario la

participación debe sentirse y operacionalizarse de la manera mas concreta

posible, concreción que la intervención física ayuda a ser mas palpable y

por ende creíble.

En este sentido hemos visto cómo se están ampliando los ámbitos de

acuerdos otrora inexistentes, de allí lo importante que es la apuesta que se

hace a las capacidades que se lleguen a desarrollar por parte de los

ciudadanos- residentes, y que han venido siendo apuntaladas en casos

concretos, puesto estas capacidades permiten a los ciudadanos asumir el

control sobre asuntos de colectivo que le conciernen, y a su vez le brindan

la oportunidad de formar parte de proyectos colectivos, para de esta

manera explotar una de las más grandes ventajas que brinda (o debería

brindar) una ciudad la cual, como hemos insistido en diversos documentos,

es el acceso directo a la diversidad, diversidad que hoy por hoy no es el

signo dominante en la ciudad de Valencia, pero que hay que estar al

tanto que la misma requiere ser gestionada con una visión amplia,

explotando al máximo el principio de proximidad que brinda el gobierno

local.

Es importante señalar nuevamente que el objetivo principal de establecer

estructuras de gobernabilidad democrática radica en lograr el surgimiento

de organizaciones horizontales basadas en las asociaciones de vecinos que

sean capaces de monitorear la calidad de los servicios públicos

(recolección de basura, agua, alumbrado, educación básica, salud

ambiental, seguridad comunitaria) y explotar el potencial que otorga la

incidencia en la forma urbana construida como catalizador de una serie de

procesos.

El bajo tejido social existente en dicha zona ha llevado a profundizar la

presencia de la Cátedra en un acompañamiento que va más allá de los

lineamientos convencionales, por ejemplo, reforzando a las Asociaciones

de Vecinos, reconociendo y respetando su autonomía, pero a la vez

intentando conectar sus intereses y finalidades particulares con proyectos,

programas y actuaciones que permitan abrir el juego de la gobernabilidad

11 Para dar continuidad a este enfoque en la UDU-10 el gobierno de la ciudad tiene previsto

garantizar en su presupuesto ordinario una cantidad importante de recursos alrededor de 1.200

Millones de Bolívares en caso de no concretarse el cofinanciamiento con el CONAVI.

25


democrática local. Por esta razón, la Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville

como instrumento creado por el gobierno de la ciudad para pensarla, ha

concebido la filosofía urbanística, que avalando a la ciudad, en el mismo

tenor de Jordi Borja, como la mayor oportunidad de innovación política,

(noción que ha llevado a dos proyectos pioneros en la ciudad como

tendremos oportunidad de notar en el siguiente apartado) por la

complejidad de políticas publicas que en ella deben integrarse y por una

dimensión que permita una relación mas directa con la población. Dentro

de esta perspectiva se ha de entender, como primer paso la estrategia de

Proyecto Comunitario a escala microlocal, para después ir tras el reto de la

Valencia Metropolitana, pero no sin antes operacionalizar la Valencia

incluyente en el ámbito municipal. Solo en este contexto cobran sentido

plantear un debate en Venezuela sobre la relación ciudad –democracia y

Gran Proyecto Urbano como instrumento de planificación.

Como señaláramos en este mismo documento (Pág. 12): para construir la

ciudad- proyecto a escala metropolitana, es preciso primero inventar el

proyecto de ciudad, es decir la elaboración intelectual colectiva de

ciudad imaginada, deseable e incluyente.

Al actuar de este modo existen mayores probabilidades de consenso a la

hora que se haga perentorio poner en marcha los proyectos de gran

escala, los cuales por su naturaleza difícilmente adquieren un consenso

inmediato. Esto exige que la ciudad sea un proceso siempre abierto en

donde debe de trabajarse solo en forma definitiva en aquellos temas

decididos por una teoría política globalizadora de la ciudad y que tenga la

posibilidad de ser realizada.

Filo s ofía Ur b a n ís tic a C á te d r a Toc q u e ville

Proyectos Comunitarios

Como oportunidad de innovación política

Diálogo y Participación

ciudadana

Acupuntura Urbana

Interfase gobierno local - ciudadano

Vindicación del

conocimiento

tácito local

Consenso y

participación en todas

sus fases

El concepto de “Proyecto Comunitario” es una de las ideas

emergentes del avance en el proceso de la investigación y

acción participativa en las comunidades. Este avance no

es otro que la incorporación de las reflexiones sobre

gobernabilidad: democracia, participación, representación

y ciudadanía, al proceso de producción de la forma

construida, evidenciando que la ciudad no es solamente

una elaboracion tecnica.

Expande el horizonte

de eleccion personal

del ciudadano

Creación de

democracia y

ciudadanía

Pobreza Capital Social

Construcción

social

26


Detrás de esta propuesta se esconden los planteamientos de un

urbanismo de redes. (Gabriel Dupuy), el espacio como producto social (

Milton Santos). En este enfoque la red social (Capital social positivo) surge

sólo si el ciudadano puede sentirse verdaderamente usuario, a partir de la

existencia de las infraestructuras en el sentido amplio de éstas, es decir, se

institucionaliza el status de usuario que garantiza una permanencia de

derechos a las redes (alcantarillas, agua potable, teléfonos, transporte etc)

de manera permanente.

En ausencia de este derecho es vacuo hablar de sentido de pertenencia o

de exigencia de deberes, lo que obliga a entender y acercarse a un

problema fundamental en nuestras ciudades como lo es la presencia de la

pobreza urbana. No obstante, de fallar la interfase surge la posibilidad de

la intervención urbanística de la piedra a la que hemos hecho mención y a

la que la Alcaldía busca escapar a través de su política de proyectos

comunitarios.

Esto es importante mencionarlo, ya que uno de los retos al que habrá de

hacer frente la gestión urbana del municipio será la concreción de algunos

de los productos esperados del Consejo Local de Planificación Pública los

cual en teoría lo constituyen: las propuestas de Planes, Programas y

Proyectos de Desarrollo Municipal y un Plan Municipal de Desarrollo

concertado (una serie de proyectos comunitarios bajo la noción de redes) 12

Por esta razón la única posibilidad de operacionalizar la noción de una

ciudad incluyente y sostenible es concebir a la misma en el mismo tenor

que lo hace el Arquitecto Oriol Bohigas para quien :

12 En sintonía con la declaración de Baeza que reza así: Los riesgos y oportunidades que la

globalización plantea han realzado el perfil del municipio y obligan a abandonar el mero papel de

éste como ejecutor de políticas y proveedor de servicios y cuestiona, a la vez, el papel tradicional del

Estado- nación cuya misión ineludible será ahora la redistribución orientada a garantizar la

solidaridad y el equilibrio social entre ciudades y entre individuos. Los gobiernos locales tienen frente

a sí el reto de generar una voluntad promotora en la construcción de instituciones y capital social.

Una sociedad civil pujante sólo es posible con un gobierno local capaz de garantizar la confianza

entre quienes conciertan estrategias con vista puesta en el futuro de la ciudad, pero también exige

una revisión de las fronteras de la gestión urbana y la superación de la exclusión social, así como la

aceptación de la existencia de otros modelos alternativos en la construcción de lo local, integrando

la pluralidad cultural y étnica del territorio. Una nueva concepción del municipalismo en América

Latina, con un sentido propio, que innove frente a la situación de crisis a que nos enfrentamos; que

genere nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas formas de relación con la sociedad que supere los

esquemas simplistas de explicación de nuestra sociedad; que garantice lo positivo de lo “local”

frente a la idea arrolladora de la globalización; que, superando el centralismo como cultura única

predominante, no nos haga caer en un “localismo” como estado de conciencia y de ánimo que

paraliza y atrasa; y que sea capaz, por último, de agrupar las energías privadas y públicas en torno a

un proyecto común.

27


“La ciudad es un producto de las ideas políticas y no una elaboración

solamente técnica. Es un producto político, resultado de un esfuerzo

político, de una idea política... de un programa político municipal”.

IV. La distinción eficacia aparente eficacia sustantiva.

O de cómo reflexionando desde la acción la voz ciudadana minimiza la noción de

experto.

Tradicionalmente, a la hora de evaluar los impactos de un proyecto se

recurre a indicadores de tipo cuantitativo, considerando la intervención

como una estrategia de promoción urbana. Al proceder de este modo se

solapan dos lógicas que es necesario comentar. La lógica empresarial y la

lógica del gestor público.

Pese a que la noción de ciudad rompe la dicotomía Estado- Mercado

(Maragall) lo atractivo que ha sido en los últimos tiempos los intentos de

modernización del aparato gubernamental ha creado los incentivos a que

los Free Lancers se lancen a la captura de espacios otrora inexplorados por

ellos.

Joan Prats en: “Derecho y Management en las Administraciones Públicas

“nos advierte:

Así las cosas nada tiene de extraño que la demanda

pública de racionalización gerencial se haya orientado

hacia las empresas consultoras y las escuelas de

negocios. Y las respuestas aportadas por éstas,

independientemente de sus méritos, no han podido

dejar de introducir confusión. Especialmente porque,

como era casi inevitable, se han pretendido trasladar

mecánicamente los principios y técnicas de

management empresarial en entorno privado a la

gestión de bienes y servicios públicos en entornos de no

mercado y con fuerte componente de "autoridad". En

otras palabras, se ha ignorado generalmente que el

marco "institucional" de la gestión pública y de la

gestión privada responden a principios, valores y

normas diferentes.. (Prats, 1995:2)

El resultado de esta visión en la ciudad, ha sido hasta ahora, la aplicación

de políticas sectoriales, salud, cultura, deportes, educación, que en lugar

de promover actuaciones que articulen la diversidad y la complejidad de

las demandas urbanas la han simplificado, esto porque ciudad y empresa

no son fenómenos asimilables.

Las implicaciones para una gestión urbana democrática salen a la vista, lo

que obliga a que una ciudad incluyente es (o habría de ser) una ciudad

28


en que los actores sociales plantean propuestas de actuación a partir de

las necesidades detectadas y no únicamente de las demandas recibidas.

(Pep Martí).

La Alcaldía del Municipio Valencia presenta dos casos paradigmáticos de

percibir las “necesidades” no como algo ahí existente en la sociedad y que

el gobierno municipal va a satisfacer con una estrategia jerárquicaburocrática

sino como una “necesidad en construcción”. Estos casos son:

a) la ruta de la salud bucal y b) el proyecto de rutinas de gobernabilidad

democrática en la recolección de desechos sólidos.

El profesor Manuel Jacobo Cartea nos comenta en su ensayo Proyecto de

Rutinas de Gobernabilidad Democrática en la Recolección de Desechos

Sólidos

Ni la salud bucal ni la recolección de desechos sólidos han

aparecido como prioridades de las comunidades pobres de

la ciudad, a pesar de que la población joven presenta un

alarmante porcentaje de enfermedades bucales y que las

comunidades aparecían días tras días anegadas en

toneladas de basura que no eran recogidas por la operadora

contratada para hacerlo. Las encuestas hechas en esas

comunidades para detectar las “necesidades” de las

comunidades, ni la salud bucal ni la recolección de desechos

sólidos, aparecían entre los problemas con mayor urgencia a

resolver. Los que aparecían: “bacheo”, “remodelación de

aceras”, “módulo policial”, etc., eran aquellos problemas que

en los últimos veinte años los gobiernos municipales

supuestamente se habían abocado a resolver. Cuando en

uno de los recorridos por las calles de una comunidad nos

insistían en el “bacheo” preguntamos sino habían otros

aspectos a considerar: “espacios de juegos para los niños”

“recolección de desechos sólidos”, “casas comunales” etc.,

una dirigente vecinal de larga trayectoria nos replicó “¡ay!

hijo mío, bacheo es lo único que nos van a dar”.

Esto es un indicio claro que los que le iban a dar era algo que

ya estaba “negociado” desde mucho antes entre el

gobierno municipal y los representantes partidistas en esas

zonas. Esas negociaciones determinaban lo que se iba a

considerar como “necesidad” de esa comunidad y a lo que

se abocaría mecánicamente a resolver el gobierno

municipal.

Este modelo de negociación de necesidades estaba imbuido

en la cultura populista no participativa de las políticas

sociales y de infraestructura e implicaba una racionalidad

adaptativa por parte de los actores comunitarios.

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Queremos con ello significar, que la voz de los ciudadanos es de vital

importancia para romper con esta dinámica ya que es “un intento por

cambiar un estado de cosas poco satisfactorio, en lugar de

abandonarlo”(Hirschman, 1977: 36). 13

Ahora bien, ir tras la construcción de una gobernabilidad que supone

vertebrar, estructurar y organizar, sobre la base del territorio, la convivencia

ciudadana implica ir tras una eficacia sustantiva en la gestión municipal tal

como puso en evidencia la puesta en marcha de los proyectos de ruta de

la salud y de rutinas de gobernabilidad democrática, por supuesto que la

sola puesta en marcha no garantiza su efectividad plena.

En este sentido toman pertinencia las reflexiones de Donald Schön

encontradas en su obra: “ El Profesional Reflexivo” 14 (1983):

Una vez que hemos rechazado el modelo de la Racionalidad

Técnica, que nos llevaba a entender la práctica inteligente

como una aplicación del conocimiento a las decisiones

instrumentales, no hay nada extraño en la idea de que un

tipo de saber es inherente a la acción inteligente. Nuestro

conocimiento es de ordinario tácito, está implícito en nuestros

patrones de acción y en nuestra sensación respecto a las

cosas con las que estamos tratando. Parece correcto decir

que nuestro conocimiento se da desde nuestra acción.

(p.56).

Dejar atrás la gran ponderación atribuida en los criterios decisionales de la

Alcaldía de Valencia, así como en cualquier otra en su evaluación de

indicadores de gestión aspectos como: El número de residentes

13 Junto al concepto de Lealtad y Salida, Hirschman ha desarrollado un modelo plasmado en su obra Salida

Voz y Lealtad edición inglesa 1970 traducción del Fondo de Cultura Económica 1977, que parece haber sido

relevante en el forjamiento de la comprensión estrategista, en efecto este texto que alude al funcionamiento

organizacional de las estructuras empresariales o sociales se plantea que frente a las dificultades surgen dos

alternativas: la salida del sistema o, por el contrario la utilización de la voz para reclamar una clase de atención

y participación sectorial que probablemente incida en la modificación o superación del conflicto. La preferencia

hacía los canales planificatorios tendientes a otorgar voz parece fundamentar la tendencia hacía los modelos

definidos en torno del estrategismo. Hirschman anticipa el abandono de las rigideces del planeamiento

indicativo, de dominante técnica por estas variantes más competitivistas y consensualistas. No obstante el

apoyo que recibieron las ideas Carlos Matus le colocan a éste último como el padre del estrategismo, noción

que no comparto pese a que su figura surja del sector público.

14 Donald Schön ([1983],1998). El Profesional Reflexivo, en esta obra el autor ofrece un minucioso y

desafiante análisis acerca de cómo el profesional puede asumir responsabilidades a través del

aprendizaje permanente, y la relación entre el pensamiento abstracto y la realidad práctica. Señala

Schön su propuesta del siguiente modo:”Mucha reflexión desde la acción se apoya sobre la

experiencia de la sorpresa. Cuando la actuación intuitiva, espontánea, se somete nada más que a

los resultados que se esperan de ella, entonces no tendemos a pensar en la misma. Pero cuando la

actuación intuitiva nos lleva a sorpresas, agradables o prometedoras, o no deseadas, podemos

responder con la reflexión desde la acción” (p.31)

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eneficiados, metros lineales ejecutados por tiempo en sitio, incremento del

valor de los inmuebles, entre otros, constituye un primer reto, esto por no

mencionar aquellos aspectos en los cuales se ve involucrado el desarrollo

de nuevas tecnologías organizacionales al interior de los entes, sin duda

apostar por ello exige ir tras un estilo relacional de gestión tal como

señaláramos páginas atrás.

Cuando una intervención apunta a crear espacios de negociación otrora

inexistentes tal como buscan aquellas bajo la noción de acupuntura

urbana, la evaluación de su efectividad pasa por considerar como

elementos estructuradores:

a) los ámbitos de acuerdos logrados; b) la credibilidad ganada. c) redes

sociales que incentivo a crear

En fin una serie de indicadores que quizá grosso modo no nos parecen

atractivos, pero que encierran la razón de ser de un proyecto urbano, y con

mayor razón si el mismo se encuentra inspirado en las líneas orientadoras

de Habitat.

La rentabilidad social de la actuación es uno de los puntos que hay que

comentar, pues precisamente se intenta ir contracorriente en la noción

economicista que reduciría la eficacia de la actuación ( que en este caso

serían, la construcción de la pared perimetral y los primeros 98 metros de

embaulamiento del canal) a indicadores del tipo metros lineales

ejecutados/ tiempo. Visión que ha marcado huella en la tradición pública

venezolana con la concerniente reducción del municipio a mero productor

de servicios, que bajo la ilusión de una eficacia aparente, reduce el poder

creador de los conflictos urbanos.

De acuerdo a esta visión el estado se centraría en la cualidad de la

prestación del servicio, más que en debates básicos sobre qué servicios

deben prestarse 15 .

Ante este panorama debemos tener presente, tal como es señalado por

Jenson y Phillips en su articulo mercantilización de la ciudadanía (1999):

Se reduce el papel tanto de los gobiernos como de los

ciudadanos y se despolitiza el estado como espacio de

15 En su libro “El Malestar de la Vida Pública Victoria Camps atribuye la pérdida de esos

espacios de compromiso ciudadano a dos causas: por un lado la concepción

schumpeteriana de la democracia, que considera puramente instrumental, reductiva y

simplificadora lo que la hace ser solo un método y la segunda causa es consecuencia de

la primera, es decir, si la democracia es solo un método no tiene sentido ocuparse de ella.

31


compromiso ciudadano. No sólo se ha individualizado el

modelo del ciudadano ideal sino que también se ha

mercantilizado. La analogía del mercado, omnipresente

en el liberalismo, se ha aplicado al concepto de

ciudadanía produciendo expectativas de que los

ciudadanos deberían competir por el acceso a la

representación de sus intereses e identidades.

(Jenson y Phillips, 1999 :104).

Es el ciudadano y no el cliente quien hace del conflicto urbano en la

ciudad la mejor oportunidad de innovación política. Y en este punto es

fundamental aclarar que la noción de ciudadanía cobra sentido si ve

materializada en una serie de derechos que en ausencia de ellos es vacuo

e hipócrita sacrificar árboles y tinta discutiendo sobre el concepto.

Dentro de esta perspectiva, son lapidarias las reflexiones que en su

momento señalara Yehezkel Dror al plantear las distinciones entre

Instituciones y organizaciones, aspecto fundamental para entender los

grandes avances que en materia de gestión publica urbana se ha venido

adelantando en los últimos años y que muy bien concretan los miembros

del equipo de investigadores del Instituto Internacional de Gobernabilidad

de Catalunya.

Comenta Dror: cuando planteamos una estrategia de eficacia sin

acompañarla por un proceso de desarrollo institucional, nos abrimos a un

riesgo muy relevante: puede ser que contribuimos a hacer correctamente

lo que es incorrecto de hacer.

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Reflexiones Finales.

El denominado modelo Barcelona ha emergido como una guía interesante

para todos aquellos que busquen pensar a la ciudad, desde diversas

perspectivas.

a) una ciudad, una ley propia. b) la organización autónoma para los

procesos de planeamientos, diseño y gestión. c) proyecto urbano versus

plan regulador (PGM). d) la planificación estratégica.

e) acupuntura urbanística. f) rechazo a la visión de espacio público

heredada del movimiento moderno. g) diseño del espacio público como

esencia de la urbanidad. h) enfatizar la movilidad urbana no el transporte. (

Proyecto Picasso). i) ordenación y control del subsuelo.

j) reinvención cultural de la ciudad. Reordenación de los tiempos de la

ciudad. k) apertura de la ciudad al mar.

l) mejora constante de la infraestructura, como forma de vertebración

entre barrios. m) nuevas teorías urbanísticas que capturen la complejidad

metropolitana. n) una ciudad vertebrada en la densidad y la variedad.

Constituyen las nociones emblemáticas de dicho modelo, algunas fueron

presentadas en estas líneas otras no, lo interesante es el impulso intelectual

que proporciona para aquellos que intentan pensar la relación ciudad

democracia y encuentran en el urbanismo la confluencia disciplinar

validada para iniciar el viaje de producción de conocimiento para la

accción. Además, tal como señala el Prof. Manuel Jacobo Cartea,

Barcelona presenta otra característica que la hace muy atractiva como

referencia a otras ciudades: “no solamente no es capital de Estado, sino

que en aspectos muy importantes ha sentido, a través de la historia

reciente, una marginación respecto a los planes de desarrollo estatales.

Situación nada extraña, más bien cotidiana, para las autoridades locales

de las ciudades, no capital de estado, sometidas a los planes

administrativamente centralizadores de los gobiernos latinoamericanos,

para concentrarnos en esta parte del mundo de herencia ibérica.”

Lo que se espera de esta interpretaciones en la ciudad de Valencia es fijar

la noción de acupuntura urbanística como paso previo y fundamental para

la construcción de un proyecto de ciudad. Más aún en escenarios como el

venezolano en dónde el poder de los problemas urbanos aún no ha sido

descubierto por un gran número de actores políticos, pese a contar con

mas de un 90% de nivel de urbanización y quienes tradicionalmente

reflexionan sobre el problema urbano desde el ámbito académico obvian

las estructuras de temporalidad y se lanzan al debate contemporáneo

sobre jerarquía urbanas y metropolización sin sembrar la noción de ciudad

reduciendo la discusión a carencias institucionales que en el fondo puede

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constituir un mecanismo de validación de expertos con orientación hacia la

eficacia aparente y no sustantiva.

De acuerdo a los comentarios de Bohigas y Acebillo la fuerza intelectual

detrás del Modelo Barcelona se encontró en el Servicio de Proyectos

Urbanos. La Alcaldía del Municipio Valencia para poder implementar su

política de Acupunturamiento Urbano creó y financia en la Universidad de

Carabobo la Cátedra Rectoral Alexis de Tocqueville. Dicha cátedra fue

inaugurada oficialmente por el distinguido profesor catalán Salvador Giner

y próximamente pasara a ser una fundación para estudios de la ciudad.

Un aspecto que no se profundizó en este papel y que se tocara en un

próximo documento es el impulso que proporciona a la filosofía de

Acupuntura Urbana la puesta en vigencia de la Ley de los Consejos Locales

de Planificación Pública en nuestro país, ya que es precisamente a través

de la discusión de proyectos urbanos como se espera que se produzca el

plan de desarrollo municipal, situación ya visualizada desde mediados de

los noventa por la actual gestión de la ciudad de Valencia.

Mediante el proyecto urbano y con los grandes temas como elementos

autonónomos (capital social, gobernabilidad democrática, movilidad

urbana, pobreza, espacio público) se alcanza una concepción global de

la ciudad que sea, al mismo tiempo, muy flexible en la programación,

puesto no hay necesidad de proyectar toda la ciudad, sino simplemente

aquellas partes que puedan ser realizadas de manera más o menos

inmediata.

Es por ello que el Proyecto Valencia 2020 viene a constituir la carta de

navegación en búsqueda de la ciudad incluyente cuyo aterrizaje parte de

la internalización de una agenda compleja de actuación, donde se

reconocen nuevos problemas y se inicia nuevas iniciativas capaces de

producir un impacto positivo en el desarrollo de cada comunidad.

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