08.05.2013 Views

Download (PDF, 15.94MB) - Asociación Etnobiológica Mexicana, AC

Download (PDF, 15.94MB) - Asociación Etnobiológica Mexicana, AC

Download (PDF, 15.94MB) - Asociación Etnobiológica Mexicana, AC

SHOW MORE
SHOW LESS

Create successful ePaper yourself

Turn your PDF publications into a flip-book with our unique Google optimized e-Paper software.

ETNOBIOLOGÍA<br />

Editores/Editors<br />

Rafael Monroy<br />

Universidad Autónoma del estado de Morelos<br />

Marco Antonio Vásquez Dávila<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca<br />

Comité EditoriaUEditorial Board<br />

Abigail Aguilar Contreras Ramón Mariaca Méndez<br />

Instituto Mexicano del Seguro Social El Colegio de la Frontera Sur<br />

Guillermo Aullet Bribiesca Luis Alberto Vargas<br />

Instituto Politécnico Nacional Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM<br />

Ángel Moreno Fuentes Artemio Cruz León<br />

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Universidad Autónoma Chapingo<br />

Eraldo Medeiros Costa-Neto Maira Fernández Zequeira<br />

Universidad Feria de Santana, Brasil Instituto de Ecología y Sistemática, Cuba<br />

Árbitros/ Arbiters<br />

Cándida Martínez Callís Edelmira Linares Mazari<br />

Instituto de Ecología y Sistemática, Cuba Jardín Botánico, Instituto de Biología, UNAM<br />

Gladys Isabel Manzanero Medina Martha Patricia Jerez Salas<br />

CIIDIR Oaxaca, Instituto Politécnico Nacional Instituto Tecnológico del Val le de Oaxaca<br />

Martín Gómez Cárdenas Ángel Moreno Fuentes<br />

INIFAP Oaxaca Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo<br />

Juan Manuel Rodríguez Chávez Dalma López Luis<br />

Facultad de Ciencias, UNAM Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca<br />

Blanca Margarita Berdeja Martínez Gustavo Valencia del Toro<br />

Instituto Politécnico Nacional Instituto Politécnico Nacional


,<br />

ETNOBIOLOGIA<br />

<strong>Asociación</strong> <strong>Etnobiológica</strong> <strong>Mexicana</strong>, A.C .<br />

ISSN 1665 - 2703<br />

Número 6 México 2008


Elllohiologia 6, 2008<br />

Editorial<br />

Hace quince años que se conformó la <strong>Asociación</strong> <strong>Etnobiológica</strong> <strong>Mexicana</strong>, A.e. (AEM). Durante el transcurso<br />

de este tiempo, los que nos avocamos al trabajo de documentar la amplia diversidad de relaciones entre<br />

Homo sapiens y su entorno biológico hemos efectuado diversos esfuerzos para apoyar el desarrollo de esta<br />

multidisciplina. Destaca entre éstos, los seis Congresos Mexicanos de Etnobiología (CME) celebrados en Toluca<br />

(1994), Cuemavaca (1996), Oaxaca (1998), Huejutla (2001), Chapingo (2003) y Xoxocotlán (2007) que se han<br />

nutrido cada vez de una mayor afluencia tanto de ponentes como de asistentes.<br />

Dentro de los estatutos de la AEM, se encuentra un mandato que dice "estimular a través de reconocimientos<br />

las tesis, trabajos investigación y trabajos desarrollados por expertos nativos en comunidades". Por ello, previo<br />

al Sexto CME se instituyó el "Premio Miguel Ángel Martínez Alfaro a la mejor tesis etnobiológica" en las<br />

categorías: Licenciatura, Maestría y Doctorado, Sin lugar a dudas, nuestro querido maestro MAMA estará<br />

de plácemes cada vez que se vea galardonado el empeño y talento de los estudiantes comprometidos con la<br />

Etnobiología.<br />

La AEM ha encontrado en las universidades e institutos de educación superior que han fungido como<br />

sedes imprescindibles aliados en la difusión de la Etnobiología mexicana. En este sentido, ya se han arrancado<br />

los trabajos preparativos para el siguiente congreso, que se realizará en el 2009 en la ciudad de Pachuca,<br />

bajo el auspicio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Como parte de la conmemoración del<br />

quince aniversario de la AEM, este año se realizó una reunión sobre medicina tradicional en coordinación con<br />

la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco en la que se cotejaron las condiciones de Villahermosa como<br />

escenario para el octavo congreso de nuestra asociación.<br />

Otro esfuerzo de los miembros de la AEM es la difusión de los resultados de las investigaciones realizadas<br />

en el área y la Revista Etnobiología llega a su número 6 conformada precisamente por seis contribuciones<br />

originales relacionadas con la etnomicología, La comercialización de bromelias y manzanilla (Matricaria recutita)<br />

así como tres artículos de corte etnozoológico, dos de México y uno de Argentina. Finaliza este volumen con<br />

la edición de breves notas científicas presentadas en el último congreso en la mesa titulada "Etnobiología de<br />

Oaxaca, México". Esperamos que no decaigan los ánimos de los etnobiólogos para continuar fortaleciendo los<br />

lazos entre la ciencia y la realidad que nos tocó vivir.<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila<br />

Editor responsable de Etnobiología número 6<br />

3


Editorial<br />

ARTÍCULOS<br />

CONTENIDO<br />

Conocimiento tradiciona'l de Ustilago maydis en cuatro grupos mayenses<br />

del Sureste de México<br />

Ramón Mariaca Méndez, Felipe Ruan-Soto y Eréndira Juanita Cano-Contreras<br />

La comercialización navideña de bromelias epífitas en la ciudad de Oaxaca, México<br />

Demetria Mondragón<br />

El sutil camino de una planta aromática: del medio rural al anaquel<br />

del centro comercial<br />

Karla Josefa Milla Escobar<br />

Conocimiento y uso de la tortuga blanca (Dermatemys nzawii Gray, 1847)<br />

en diez ejidos en el sur de Quintana Roo, México<br />

Romel René Calderón-Mandujano<br />

Etnoecología de mamíferos silvestres y los zapotecos del municipio<br />

de Santiago Camotlán, Villa Alta, Oaxaca<br />

Rusby Guadalupe Contreras-Díaz y Martín Pérez-Lustre<br />

Representaciones del oso andino (Trenzaretos ornatus) en el discurso literario<br />

del noroeste argentino y en un texto discursivo científico<br />

Fátima Imarú Lameda- Camacaroy Fernando Del Moral<br />

Memoria del Simposio: La Etnobiología en Oaxaca<br />

(Xoxocotlán, Oaxaca, 19-23 de marzo del 2007)<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila, coordinador<br />

Información a los autores 98<br />

3<br />

9<br />

24<br />

29<br />

42<br />

56<br />

68<br />

81


CONTENT<br />

Editorial 3<br />

ARTlCLES<br />

Traditional knowledge of Ustilago maydis in four Mayan groups<br />

frorn Southeast Mexico<br />

Ramón Mariaca Méndez, Felipe Ruan-Soto y Eréndira Juanita Cano-Contrera<br />

Christrnas Marketing of epiphytic brorneliads in the city of Oaxaca, Mexico<br />

Demetria Mondragón<br />

The subtle way of an arornatic plant: from rural to shopping center shelf<br />

Karla Josefa Milla Escobar<br />

Knowledge and use of the white turtle (Dermatemys mawii Gray, 1847)<br />

in ten ejidos in southern Quintana Roo, Mexico<br />

Romel René Calderón-Mandujano<br />

Ethnoecology of wild rnarnrnals and the Zapotec of the rnunicipality<br />

of Santiago Carnotlán, Villa Alta, Oaxaca<br />

Rusby Guadalupe Contreras-Díaz y Martín Pérez-Lustre<br />

Representations ofthe Andean bear (Tremarctos ornatlls) in the northwestern<br />

Argentine literary discourse and a scientific discoursive text<br />

Fátima Imarú Lameda- Camacaro y Fernando Del Moral<br />

Report of the Syrnposiurn: The Ethnobiology in Oaxaca<br />

(Xoxocotlán,Oaxaca 19-23 March 2007)<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila, coordinator<br />

lnformation to authors 98<br />

9<br />

24<br />

29<br />

42<br />

56<br />

68<br />

81<br />

7


CONOCIMIENTO TRADICIONAL DE Ustilago maydis<br />

EN CUATRO GRUPOS MAYENSES DEL SURESTE DE MÉXICO<br />

Ramón Mariaca Méndez•, Felipe Ruan-Sotoh, Eréndira Juanita Cano-Contreras<<br />

• El Colegio de la Frontera Sur. Carretera Panamericana y Periférico Sur s/n. Barrio de María Auxiliadora. San Cristóbal de Las<br />

Casas. Chiapas, México. CP 29290 (rmariaca@ecosur.mx)<br />

b Sección de Micología, Herbario Eizi Matuda. Escuela de Biología. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Libramiento<br />

Norte Poniente s/n. Col. Lajas Maciel. Tuxtla Gutiérrez. Chiapas, México. CP 29039 (ruansoto@yahoo.com.mx)<br />


Introducción<br />

Ustilago maydis (DC.) Corda (del latín ustus =<br />

quemado), es un hongo parásito del maíz perteneciente<br />

a la familia Ustilaginaceae (Alexopoulos et al. 1996).<br />

La enfermedad, patente en la mazorca, se caracteriza<br />

por la producción de agallas de varios tamaños,<br />

carnosas cuando jóvenes y polvosas al madurar.<br />

Según Kealey y Kosikowski ( 1981) éste<br />

hongo es causante de pérdidas de millones de dólares<br />

alrededor del mundo en las plantaciones del maíz.<br />

Sin embargo, su utilidad también es grande como<br />

modelo experimental en estudios de genética y<br />

biología molecular, siendo útil para estudiar aspectos<br />

de cinética enzimática, patogeneicidad, procesos de<br />

división celular, replicación de ADN, entre otros. De<br />

la misma manera, también es importante en la dieta<br />

de algunos grupos humanos de México.<br />

Aunque varios autores, entre ellos Kealey y<br />

Kosikowski (1981), postulan que aparentemente la<br />

comestibilidad de Ustilago maydis en el centro de<br />

México es conocida desde tiempos prehispánicos,<br />

en fuentes virreinales tales como la Historia<br />

General de las Cosas de la Nueva España escrita por<br />

Sahagún (1985) y el Códice Florentino, esto no es<br />

mencionado.<br />

En el centro de México, Ustilago maydis<br />

es conocido como cuitlacoche o huitlacoche. Su<br />

nombre proviene del término náhuatl cuitlacochtli,<br />

vocablo compuesto de -cuitla (ti)-, suciedad, basura,<br />

excremento y -cochtli- dormido, significando en<br />

consecuencia suciedad dormida, aparentemente por<br />

encontrarse cubierto por las brácteas de la espiga<br />

parasitada (Martín Del Campo 1968).<br />

Distintos grupos étnicos del centro, oriente<br />

y norte de México asignan diferentes nombres a<br />

esta especie: kuchíchikua terékua en purépecha de<br />

Michoacán (terékua significa hongo en purépecha)<br />

• a pes et al. 1981 ), tacatzazamazlato takatzazakushi<br />

en nahua de la Sierra norte de Puebla (tacatzazamazlat<br />

ignifica hongo de excremento en náhuatl) (Martínez­<br />

Alfaro et al. 1983), kjú tha en otomí del Estado de<br />

_léxico jú tha significa perder la mazorca en<br />

o- rml (Estrada-Torres y Aroche 1987), xanat kuxi<br />

e!! mtonaco de Papantla (xanat significa flor en<br />

o · kuxi significa maíz) (Chacón 1988), cho<br />

dahuica del Estado de México (Palomino-<br />

1990 . jaroi o jura' en tepehuano (jaroi<br />

corazón en tepehuano) (Gonzalez-Elizondo<br />

10<br />

Mariaca Méndez el al.<br />

1991), d'n tha khjo en nahua (?) de Tlaxcala (d'n<br />

tha khjo significa hongo de milpa) (Montoya 1992),<br />

ku'u se le nombra entre los wirrarítari (huicholes) de<br />

Jalisco (Villaseñor 1999) y witáchori o sunó weko<br />

wiwara en rarámuri de Chihuahua (en rarámuri<br />

sunó significa maíz; weko wi significa hongo; wa<br />

significa hoja de mazorca) (Moreno-Fuentes 2002).<br />

Para el estado de Chiapas solo existen reportes de<br />

que los tseltales de Oxchuc y Tenejapa nombran a<br />

esta especie slu 'il ixim que significa hongo del maíz<br />

(Lampman, 2007 a; Shepard et al., 2008) en tanto que<br />

los tsotsiles lo nombran stok 'al ixim que significa<br />

tormenta de nubes del maíz (Shepard et al. , 2008)<br />

Estos grupos humanos conciben a Ustilago<br />

maydis de diferentes maneras, generando así muy<br />

diversas formas de entenderlo y clasificarlo. Como<br />

ejemplo de estas concepciones, algunos grupos como<br />

los Tlahuicas del Estado de México lo perciben como<br />

un hongo (Palomino-Naranjo 1990), en tanto que para<br />

otros, como los nahuas de Tlaxcala, este organismo<br />

es concebido como una enfermedad (Montoya 1992).<br />

En cuanto a la noción dicotómica de la naturaleza fría/<br />

caliente de diversos elementos bióticos y abióticos;<br />

los nahuas de Tlaxacala y los otomíes del Estado de<br />

México lo clasifican como de naturaleza caliente,<br />

contrario a los demás hongos considerados por ellos<br />

como de naturaleza fría (Estrada-Torres y Aroche<br />

1987; Montoya 1992).<br />

Ustilago maydis es utilizado como alimento<br />

en el centro de México, siendo preparado de<br />

varias formas, principalmente en tamales, atole,<br />

quesadillas y diversos guisos (Estrada-Torres y<br />

Aroche 1987; Gonzalez-Elizondo 1991 ; Mapes et<br />

al. 1981; Martínez-Alfaro et al. 1983; Montoya<br />

1992; Palomino-Naranjo 1990; Villaseñor 1999).<br />

No obstante, en muchas regiones de nuestro país,<br />

Ustilago maydis no se consume (Guzmán 1997) o<br />

tiene un consumo marginal.<br />

Entre los totonacos de Papantla, Veracruz,<br />

es consumido por pocas personas, principalmente<br />

adultos (Chacón 1988). Entre los rarámuri de<br />

Chihuahua, en general este hongo no se conoce ni<br />

consume y cuando lo han comido parece ser debido a<br />

costumbres adquiridas recientemente de la población<br />

mestiza foránea con la que han tenido contacto<br />

(Moreno-Fuentes 2002). Lampman (2007b) reporta<br />

su consumo entre los tseltales de Oxchuc y Tenejapa.


Menciona además que la recolecta es oportunista en<br />

los sembradíos de maíz.<br />

Este organismo no sólo es utilizado como<br />

alimento, también tiene un importante uso dentro<br />

de los sistemas etnomédicos de México. En el<br />

centro templado de este país, entre los otomíes y los<br />

purépechas, este hongo es utilizado contra la erisipela<br />

y otras afecciones cutáneas como granos, rozaduras y<br />

quemaduras; su forma de uso es rociar las esporas del<br />

hongo seco sobre la parte afectada (Mapes et al. 1981;<br />

Estrada-Torres y Aroche 1987; Palomino-Naranjo<br />

1990; Montoya 1992). Los tseltales de Tenejapa y<br />

Oxchuc utilizan a esta especie para aliviar la diarrea<br />

y malestares estomacales.<br />

Entre las familias que hacen uso de este<br />

recurso, el cuitlacoche se constituye no sólo como<br />

un complemento importante en la dieta debido<br />

al valor nutrimental que posee, sino como una<br />

fuente importante de ingresos monetarios a través<br />

de su comercialización. Con respecto a su valor<br />

nutrimental, el cuitlacoche contiene 1 7 aminoácidos<br />

entre los que destaca un alto contenido de lisina;<br />

además de presentarse de 11.5 a 16.4 gramos de<br />

proteína por cada 100 g del hongo, por 32% de la<br />

ingesta recomendada de fibra y de 100-130 Kcal de<br />

contenido energético (Serafin-Muñoz et al. 2005).<br />

Por otro lado, varios autores han documentado su<br />

venta en distintos mercados del país, estableciéndose<br />

como uno de los hongos más vendidos, apreciados<br />

y costosos (Aguilar-Pascmd 1988; Mapes et al.<br />

1981; Mariaca et al. 2000; Martínez-Alfaro et al.<br />

1983; Montoya 1992). Como ejemplo de esto, en<br />

el transcurso del 2007, se pudo observar la venta<br />

de Ustilago maydis en los mercados de la Ciudad<br />

de México con precios fluctuantes entre los US$4<br />

y US$8 por kilo (un dólar=10 pesos mexicanos); en<br />

tanto que en algunos comercios de Tuxtla Gutiérrez,<br />

Chiapas alcanzaban los US$20 por kilo. Si tomamos<br />

en cuenta que en México el salario mínimo equivalía<br />

aproximadamente a US$5, podremos entender la<br />

importancia de comercializar estos recursos por parte<br />

de los campesinos.<br />

Después de examinar en la literatura disponible<br />

el papel de Ustilago maydis entre diferentes grupos<br />

humanos en México, es apreciable la carencia de<br />

información acerca de su importancia y uso en las<br />

zonas tropicales del país, principalmente entre los<br />

grupos mayenses que abarcan casi todo el sureste<br />

de México. Por ello consideramos relevante abordar<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

en el presente estudio la concepción y el uso de U.<br />

maydis en poblaciones tsotsiles, tseltales, lacandonas,<br />

tojolabales y mestizas del estado de Chiapas.<br />

Zona de estudio<br />

Las comunidades tseltales en las que se realizó el<br />

presente estudio fueron: Tenejapa y Amatenango<br />

del Valle; las tsotsiles abarcaron San Juan Chamula,<br />

Chenalhó, Zinacantán, San Andrés Larráinzar y<br />

Huixtán; la comunidad Tojolabal fue La Trinitaria.<br />

Todas ellas se ubican entre los 800 y los 2,300<br />

m.s.n.m. en la zona denominada Altos de Chiapas,<br />

región fisiográfica que abarca un macizo montañoso<br />

en la zona central del estado. Las comunidades<br />

Lacandonas fueron Nahá y Lacanjá-Chansaayab,<br />

ambas pertenecientes al municipio de Ocosingo y<br />

ubicadas en la región denominada Selva Lacandona,<br />

en una altitud que oscila entre los 140 y los 570<br />

m.s.n.m. Aunado a éstas, también se visitó la<br />

comunidad indomestiza de Playón de la Gloria,<br />

Municipio de Marqués de Comillas, en la parte sur de<br />

la Selva Lacandona (Fig. 1 ).<br />

En cuanto al tipo de vegetación presente en las<br />

comunidades de estudio; Nahá y Lacanjá-Chansaayab<br />

(lacandonas ), poseen selva alta perennifolia, aunque<br />

en Lacanjá-Chansaayab ésta se combina con zonas<br />

de acahual de mediana edad y en Nahá la selva<br />

alta sólo se encuentra en el Área Natural Protegida<br />

Nahá-Metzabok y se rodea de crecientes zonas de<br />

deforestación. Nahá tiene un tipo de clima cálido<br />

subhúmedo tendiente a húmedo y con estacionalidad<br />

(Aw 2 (w) (i) g) y una altitud de 550 m. Lacanjá­<br />

Chansaayab posee un tipo de clima cálido húmedo<br />

(Am) y está a una altitud de 350 m. En ambas<br />

comunidades las principales actividades económicas<br />

son la agricultura de autoconsumo y la fabricación y<br />

venta de artesanías, aunque en Lacanjá el ecoturismo<br />

representa una fuente importante de ingresos<br />

económicos (Cano-Contreras, 2007; Marion, 1999).<br />

Playón de la Gloria es una comunidad de<br />

extracción indomestiza y de formación relativamente<br />

reciente (décadas de los 1960 y 1970). Sus pobladores<br />

proceden de diversos lugares del estado de Chiapas<br />

e inclusive de otros estados del país. Pertenece al<br />

municipio de Marqués de Comillas; colinda con la<br />

Reserva de la Biósfera Montes Azules y se encuentra<br />

en la ribera sur del Río Lacantún, dentro del área<br />

11


+ Comunidad mestiza<br />

* Comunidad lacandona<br />

• Comunidad IDjolabal<br />

• Comunidad lsotsil<br />

• Comunidad tse1ta1<br />

Figura l. Ubicación de las comunidades con las que se trabajó.<br />

que ocupa la Selva Lacandona. El tipo de vegetación<br />

presente es la selva alta perennifolia con amplias<br />

zonas de deforestación y potreros, con un tipo de<br />

clima cálido húmedo (Am); está a una altitud de 140<br />

a 260 m (Ruan-Soto, 2005).<br />

Las comunidades tseltales estudiadas fueron<br />

las cabeceras municipales de Amatenango del Valle<br />

y de Tenejapa, ubicadas en los Altos de Chiapas.<br />

Amatenango posee una vegetación de bosque de<br />

encino-pino y bosque de pino en las partes más altas,<br />

con un tipo de clima templado subhúmedo (Cw 2 ) y<br />

una altitud de 1800 m. Las principales actividades<br />

económicas son la fabricación y venta de alfarería<br />

y la agricultura de autoconsumo. Tenejapa tiene<br />

un tipo de clima de transición de templado a cálido<br />

subhúmedo C(A)w 2 y se encuentra a 1800 msnm. Las<br />

principales actividades económicas son el cultivo de<br />

café y frutales para venta externa y la agricultura de<br />

autoconsumo.<br />

En cuanto a los tsotsiles, se realizaron<br />

entrevistas en las cabeceras municipales de San<br />

Juan Chamula, Huixtán, San Andrés Larráinzar<br />

12<br />

Mariaca Méndez et al.<br />

11..-o"W<br />

CAMPECHE<br />

y Zinacantán y en la comunidad de Santa Martha<br />

perteneciente al municipio de Chenalhó, todas ellas<br />

en los Altos de Chiapas. En San Juan Chamula el<br />

tipo de vegetación es de bosque de pino-encino,<br />

presentándose un tipo de clima templado subhúmedo<br />

(Cw 2 ), se encuentra a 2260 m.s.n.m. Las principales<br />

actividades económicas son la fabricación y venta de<br />

artesanías, el turismo y la agricultura de autoconsumo.<br />

Huixtán tiene una vegetación predominante de bosque<br />

de pino-encino, presenta un tipo de clima templado<br />

húmedo (C(m)) y se encuentra a 1990 m.s.n.m. La<br />

principal actividad económica es la agricultura de<br />

autoconsumo. Santa Marta tiene una vegetación de<br />

bosque de pino-encino y un clima de transición de<br />

templado a cálido sub húmedo Cw 2 a A( e )w 2 • Se<br />

encuentra en un gradiente altitudinal que va de los<br />

1200 a los 700 m.s.n.m; las principales actividades<br />

económicas son el cultivo y venta foránea de café y la<br />

agricultura de autoconsumo. San Andrés Larráinzar<br />

tiene una vegetación de bosque mesófilo de montaña<br />

y de pino, y un tipo de clima templado lluvioso (C(f));<br />

se encuentra a 2100 msnm, y su principal actividad


económica es la agricultura de autoconsumo.<br />

Zinacantán posee una vegetación de bosque de pino<br />

y un tipo de clima templado subhúmedo (Cw 2 ); está a<br />

2140 m.s.n.m. Las principales actividades económicas<br />

son la floricultura, la fabricación y venta de artesanías<br />

y la agricultura de autoconsumo (García, 1983).<br />

Región<br />

Grupo<br />

étnico<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

Las entrevistas realizadas a tojolabales se !le aron<br />

a cabo en el Parque Nacional Lagunas de Montebello<br />

en el municipio de La Trinitaria. El tipo de egetación<br />

presente es bosque de pino, con un tipo de clima templado<br />

subhúmedo ( Cw 2 ). Las actividades económicas principales<br />

son la agricultura de subsistencia y la prestación de<br />

servicios turísticos (Tabla 1 ).<br />

Tabla l. Localidades y grupos étnicos con los que se realizó el presente estudio.<br />

Localidad Clima<br />

Na-Há Cálido subhúmedo<br />

(Aw 2 (w) (i) g)<br />

Lacandón<br />

Selva Lacanjá Cálido húmedo (Am)<br />

Lacandona Chansaayab<br />

Indo mestizo Playón de la Cálido húmedo (Am)<br />

Gloria<br />

Tseltal<br />

Amatenango Templado subhúmedo<br />

del Valle (Cw 2 )<br />

Tenejapa Templado a cálido subhúmedo<br />

C(A)w 2<br />

San Juan Templado subhúmedo<br />

Chamula (Cw¡)<br />

Huixtán Templado húmedo<br />

(C(m))<br />

Altos de San Andrés Clima templado (C(f))<br />

Chiapas<br />

Tsotsil<br />

Larráinzar<br />

Santha Templado a cálido sub-<br />

Martha Che- húmedo<br />

nalhó Cw 2 aA(C)w 2<br />

Zinacantán Templado subhúmedo<br />

(Cw 2 )<br />

Tojolabal Parque Na- Templado subhúmedo<br />

cional Lagu- (Cw 2 )<br />

nas de Monte<br />

bello<br />

Procedimiento metodológico<br />

Durante los meses de enero a septiembre de 2004,<br />

se realizaron 64 entrevistas semi estructuradas y no<br />

Altitud<br />

550m<br />

350m<br />

Tipo de Actividad<br />

Vegetación económica<br />

Selva alta pe-<br />

Agricultura de autoconsurennifolia<br />

mo, fabricación y venta de<br />

artesanías, ecoturismo<br />

140 a 260 Selva alta pe- Agricultura de autoconsumo<br />

m rennifolia<br />

1800 m Bosque de en- Fabricación y venta de alcino-pino<br />

y de farería y agricultura de autopino<br />

consumo<br />

1800 m Bosque de enci- Cultivo y venta de café y<br />

no-pino frutales y agricultura de autoconsumo<br />

2260m Bosque de pino- Turismo, agricultura de auencino<br />

toconsumo, fabricación y<br />

venta de artesanías<br />

1900m Bosque de pino- Agricultura de autoconsumo<br />

encino<br />

2100m Bosques mesó- Agricultura de autoconsumo<br />

filo de montaña<br />

y de pino<br />

700 a Bosque de enci- Cultivo y venta de café, agri-<br />

!200m no-pino cultura de autoconsumo<br />

2100 m Bosque de pino Floricultura, agricultura de<br />

autoconsumo, venta de artesanías<br />

2140 m Bosque de pino Agricultura de subsistencia,<br />

turismo<br />

estructuradas aplicadas a igual número de personas,<br />

de ambos sexos y pertenecientes a tres grupos de<br />

edad (jóvenes, adultos y ancianos) procedentes de<br />

cuatro grupos étnicos (lacandón, tseltal, tsotsil y<br />

13


tojolabal) y un grupo indomestizos. Las entrevistas<br />

no estructuradas implican un plan básico que el<br />

investigador retiene en mente, aunque se procurar<br />

establecer con el entrevistado una conversación libre,<br />

con el fin de que éste pueda expresar sus ideas de la<br />

mejor manera, en sus términos y lógica. En el caso<br />

de las entrevistas semi estructuradas, éstas se basan<br />

en un cuestionario con las preguntas que se desea<br />

realizar aunque éste no necesariamente es seguido<br />

al pie de la letra; estas preguntas sólo dan la pauta<br />

para establecer conversaciones que el entrevistador<br />

procura llevar hacia los temas de interés.<br />

En cuanto a la dinámica seguida en la<br />

realización de entrevistas, al inicio de las mismas<br />

eran mostradas fotografias del hongo a la persona<br />

entrevistada; esto con el fin de conseguir que la persona<br />

tuviera un buen reconocimiento del organismo al cual<br />

se hacía referencia. Posteriormente y siguiendo las<br />

pautas y dinámicas del tipo de entrevista realizada,<br />

se establecía una conversación en la cual los ejes<br />

temáticos con respecto al objeto de estudio (U.<br />

maydis) versaban acerca de los siguientes aspectos<br />

del conocimiento local: nombres y significado,<br />

ecología y variantes conocidas, concepciones y<br />

causas que determinan su aparición, usos y formas<br />

de preparación, frecuencia de consumo y aspectos<br />

relacionados con su comercialización.<br />

Por otra parte, también fueron visitados<br />

los tres principales mercados de San Cristóbal de<br />

Las Casas, el Mercado Municipal José Castillo<br />

Tiellemans, Mercaltos y Merposur, con el fin de<br />

determinar la abundancia, frecuencia, precio y forma<br />

de consumo de Ustilago maydis, así como determinar<br />

Mariaca Méndez et al.<br />

el tipo de compradores que adquieren este producto.<br />

Esta decisión se debe a que el centro comercial y<br />

político de la zona Altos de Chiapas es la ciudad de<br />

San Cristóbal de Las Casas, siendo el destino final<br />

de comercialización e intercambio de productos<br />

agrícolas provenientes de los municipios aledaños,<br />

precisamente los mercados de esta ciudad.<br />

La información obtenida en las entrevistas fue<br />

registrada en diario de campo, para ser posteriormente<br />

capturada en una base de datos. La información<br />

fue· sistematizada para su análisis, dividiéndola en<br />

los cinco rubros mencionados anteriormente: 1)<br />

conocimiento, nombres y significado, 2) ecología<br />

y variantes conocidas, 3) percepciones y causas<br />

que determinan su aparición, 4) usos y formas de<br />

preparación, y 5) aspectos de comercialización.<br />

Para cada una de las categorías se elaboraron<br />

fichas temáticas, en las cuales se registró la<br />

información recibida, así como el nombre, la edad,<br />

la etnia y la comunidad de procedencia de la persona<br />

entrevistada que aportó dicha información. Una vez<br />

realizadas estas fichas temáticas, se realizó el análisis<br />

global de la información obtenida.<br />

Resultados y discusión<br />

Nomenclatura. Se registraron veinte nombres<br />

para denominar a Ustilago maydis: ocho entre los<br />

tsotsiles, cuatro entre los lacandones, cuatro entre los<br />

indomestizos de Playón de la Gloria, tres entre los<br />

tseltales y uno entre los ·tojolabales (Tabla 2).<br />

Tabla 2. Nombres con que se refiere a Ustilago maydis entre distintos grupos mayenses del sureste mexicano.<br />

Tsotsiles Tseltales Lacandones Tojolabales Mestizos<br />

- xu' - lu' (insulto referente - ta'ulum (excre- - Caca de mono - me' ixim (mamá del maíz)<br />

- xu'ixim (leche de la milpa) al sexo) mento de la tierra) - ñooi (hongo del maiz) [chinan<br />

- me'xu' - sakil ti'bal (carne - kuxum (hongo del teco])<br />

- pajayón blanca) maíz) - wewech o huehueche<br />

- suc'ixim - cayo/ de burro ( testícu- - ta'uri ner - cuitlacoche<br />

- tok' (nube) los de burro) - ukobL<br />

- chikin te' (oreja de palo)<br />

- tok'al ixim (nube del maíz)<br />

14


Los nombres que le asignan a esta especie los<br />

grupos lacandón y tojolabal reflejan una asociación<br />

simbólica entre Ustilago maydis y el excremento.<br />

Esta noción se presenta de manera similar entre<br />

grupos de influencia nahua del centro de México y<br />

la Sierra Norte de Puebla, quienes poseen ésta misma<br />

concepción (Martín Del Campo 1968; Martínez­<br />

Alfaro et al. 1983). Esta asociación entre Ustilago<br />

maydis y el excremento probablemente se debe a<br />

su fenología y determina su rechazo por algunos<br />

entrevistados, ya que éste en palabras de los mismos<br />

se debía a su aspecto "poco agradable". No obstante lo<br />

anterior, un informante tseltal con formación doctoral<br />

-Antonio López Meza- nos indicó que para él más<br />

que excremento, al hablar del cuitlacoche debíamos<br />

pensar en secreciones corpóreas.<br />

Como puede apreciarse en la Tabla 2, no existe<br />

un consenso en la forma de denominar a Ustilago<br />

maydis al interior de cada grupo, lo cual se refleja en<br />

el hecho de que se encuentren ocho vocablos distintos<br />

entre los tsotsiles. Esto contrasta con lo reportado<br />

para otros grupos étnicos de país, entre los cuales<br />

sí existe un nombre consensuado para esta especie<br />

(Chacón 1988; Estrada-Torres y Aroche 1987;<br />

Mapes et al. 1981; Montoya 1992; Palomíno-Naranjo<br />

1990). Sin embargo, en todos los grupos estudiados<br />

en esta investigación existe al menos un nombre que<br />

asocia a esta especie con el maíz, ya sea identificado<br />

como hongo o como otro elemento asociado con la<br />

milpa, de la misma manera que lo reportado en otras<br />

investigaciones del centro, occidente y norte de<br />

México (Mapes et al. 1981; Montoya 1992; Moreno­<br />

Fuentes 2002).<br />

Los tsotsiles entrevistados perciben como<br />

hongos diferentes a los estadios de desarrollo de<br />

Ustilago maydis, asignando con nombres distintos<br />

a cada uno de ellos. Estos estadios se diferencian<br />

de acuerdo con porcentaje de la mazorca cubierto<br />

por el parásito; este aspecto se discutirá con mayor<br />

amplitud en la siguiente sección. Creemos que el<br />

hecho de que los tsotsiles perciban como especies<br />

diferentes y otorguen nombres distintos a los estadios<br />

sucesivos de Ustilago maydis, pudiera ser un reflejo<br />

del poco interés que este organismo despierta en<br />

ellos, dando paso a observaciones imprecisas acerca<br />

de crecimiento. Como se explicará posteriormente,<br />

al ser observado sólamente por azar en algunas de<br />

las visitas realizadas a la milpa y no ser un recurso<br />

de uso importante en la actualidad, la gente no le<br />

EtmJbiología 6, 2008<br />

concede la atención necesaria para identificar que e<br />

trata de diferentes estadios del mismo organismo sin<br />

embargo como se discutirá en el siguiente capitulo<br />

esto no es factor para que no hayan desarrollado<br />

un conocimiento local extenso al respecto de<br />

maydis.<br />

Variantes conocidas y ecología. Entre la gente<br />

entrevistada sólamente se percibe una variante de<br />

Ustilago maydis, aunque hubo colaboradores que<br />

diferenciaban dos de este mismo organismo. Cabe<br />

resaltar que los colaboradores que identifican dos<br />

variantes, no tienen entre ellos alguna relación, ya<br />

sea por filiación cultural o por proceder de la misma<br />

comunidad. Entre las personas que consideran que<br />

existen dos tipos de U. maydis, los aspectos tomados<br />

en cuenta como caracteres de diferenciación son: el<br />

porcentaje en que es cubierta la mazorca por el hongo<br />

(diferenciándose entre el que cubre todo el elote y el<br />

que no lo cubre en su totalidad), la coloración que<br />

presenta (catalogándose como el de "tono claro"<br />

y el de "tono oscuro"), el estadio de desarrollo del<br />

hongo (clasificándose en el que es "tierno" y el que<br />

está "po/vaso") y su localización en la mazorca<br />

(conceptuándolo como el que "sale en la punta" y el<br />

que "sale en la base"). Cabe hacer la mención de que<br />

éste es un dato que contrasta con lo reportado hasta<br />

ahora en la literatura consultada, ya que otros grupos<br />

estudiados del centro y norte del país, solo perciben<br />

la existencia de una variante (Chacón 1988; Estrada­<br />

Torres y Aroche 1987; Mapes et al. 1981; Montoya<br />

1992; Palomino-Naranjo 1990).<br />

Pese a esta diferencia, todos los entrevistados<br />

concuerdan en que este organismo aparece en el maíz<br />

cuando está tierno --cuando aún es elote-; no cuando<br />

ha madurado --cuando ya es mazorca-.<br />

En cuanto a la abundancia de esta especie,<br />

la mayor parte de los informantes coincide en que<br />

"aparece poco en la milpa", presentándose por lo<br />

general sólo dos a cuatro elotes con Ustilago maydis<br />

en el terreno de cultivo, separados espacialmente.<br />

Algunos señalan que llegan a aparecer hasta diez<br />

elotes con este organismo, pero nunca una cantidad<br />

mayor. Un dato interesante es que la gente habitante<br />

de climas cálidos, señala que en esas zonas no aparece<br />

mucho esta especie, contrario a lo ocurrido en "tierra<br />

fría", donde aparece en gran cantidad. Sin embargo,<br />

ningún informante señaló que Ustilago maydis<br />

apareciera de manera abundante, sin importar las<br />

15


condiciones del sitio que habitan. Este número quizá<br />

esté subestimado por las personas entrevistadas, ya<br />

que, como se verá posteriormente, esa es la cantidad<br />

de organismos observado cuando se recolectan elotes;<br />

sin embargo, pueden haber más ejemplares que pasen<br />

desapercibidos y se encuentren posteriormente en el<br />

momento de la pizca o cosecha final, cuando Ustilago<br />

maydis ya esté seco.<br />

En cuanto a su [enología, los informantes de la<br />

región de los Altos de Chiapas señalan que éste aparece<br />

principalmente en los meses de septiembre y octubre,<br />

condicionándose su aparición a la cantidad de lluvias<br />

que haya habido en los meses previos; cabe mencionar<br />

que estos meses corresponden a la temporada en que<br />

la gente cosecha elotes para el consumo familiar. Con<br />

respecto al señalado factor de la humedad, algunas<br />

personas de Amatenango del Valle especificaron<br />

que las plantas de maíz que se cultivan en zonas de<br />

mayor humedad son más propensas a desarrollar este<br />

organismo que las plantas sembradas en pendientes,<br />

donde la humedad es menor. Incluso, su presencia se<br />

liga a la ocurrencia de otro hongo llamado en tseltal<br />

koloch (Auricularia polytricha); es decir, cuando<br />

aparece el koloch, es tiempo de que aparezca el hongo<br />

del maíz (U. maydis). En regiones cálido-húmedas,<br />

los informantes señalan que Ustilago maydis aparece<br />

durante los meses de julio, agosto y septiembre,<br />

dependiendo del estado de maduración del elote. Esta<br />

idea probablemente se deba a la variación de la fecha<br />

de siembra con respecto a las zonas templadas, que<br />

allí va desde mediados de mayo hasta mediados de<br />

junio. Sólo algunos informantes, aunque procedentes<br />

de todas las zonas, conciben ciertas interacciones entre<br />

Ustilago maydis con algunos animales silvestres. En<br />

la región templada de los Altos de Chiapas señalan<br />

que este organismo es comido por eljomut (Quiscalus<br />

mexicanus ), en tanto que en la región de la selva se ha<br />

observado que es comido por loros (Amazona spp.).<br />

Como puede apreciarse, entre la gente<br />

entrevistada existe un conocimiento amplio y diverso<br />

respecto a la biología de Ustilago maydis. Esto no<br />

es de asombrarse si consideramos que las personas<br />

entrevistadas han vivido en estrecho contacto con los<br />

elementos de su entorno. En este sentido, diversos<br />

autores han documentado los extensos conocimientos<br />

ambientales locales presentes en el área maya (Cano­<br />

Contreras 2007; Lee 1996; Marion 1998, 1999; Ruan­<br />

Soto 2005; Villa-Rojas 1985).<br />

16<br />

Mariaca Méndez et al.<br />

Concepciones, clasificación y causas que determinan<br />

su aparición en la milpa. Con respecto a las<br />

concepciones que existen acerca de Ustilago maydis,<br />

así como al lugar que le asignan dentro de su esquema<br />

clasificatorio de los elementos de la naturaleza, en toda<br />

la región estudiada se puede observar que no existe<br />

una uniformidad en lo señalado.<br />

Para una parte de los entrevistados, no<br />

importando su etnia ni su procedencia, Ustilago<br />

maydis es clasificado dentro del grupo de los hongos.<br />

Para otros, se percibe la presencia de U. maydis<br />

como una enfermedad, como en Chenalhó, donde<br />

es nombrado chamel ixim, que en tsotsil significa<br />

enfermedad del maíz. Estas percepciones también se<br />

han observado en grupos étnicos del centro de México<br />

(Montoya 1992; Palomino-Naranjo 1990).<br />

Otras de las personas entrevistadas, aunque<br />

no consideran a Ustilago maydis una enfermedad, sí<br />

señalan que provoca que se pierda el maíz. Algunos<br />

informantes conciben a esta especie como una plaga<br />

para el maíz y un castigo para la milpa procedente de<br />

diversas deidades locales, en tanto que otra parte de<br />

los entrevistados no lo consideran así, ya que no sale<br />

en tal cantidad como para considerarlo un castigo.<br />

Entre los entrevistados de Zinacantán, se<br />

percibe la presencia de este organismo como una<br />

señal de que "algo bueno que va a pasar". Contrario<br />

a esto, a algunas personas les asusta la presencia de<br />

Ustilago maydis en sus milpas, ya que se trata de un<br />

evento cuyas causas no pueden explicar.<br />

En lo referente a las causas a las que la gente<br />

atribuye su aparición, a lo largo de toda la zona de<br />

estudio existe un porcentaje significativo de gente<br />

que manifiesta desconocer por qué aparece Ustilago<br />

maydis en sus milpas.<br />

Entre tsotsiles de Huixtán y mestizos de Playón<br />

de la Gloria, su presencia se explica por la abundancia<br />

de las lluvias; afirmando que cuando la hoja no protege<br />

bien al grano, el agua se filtra y los granos se humedecen<br />

desarrollándose así Ustilago maydis.<br />

Entre los tsotsiles de San Juan Chamula y<br />

de San Andrés Larráinzar, la aparición de Ustilago<br />

maydis se atribuye a la alimentación que haya tenido el<br />

campesino el día previo a la siembra; de esta manera,<br />

para que se produzca una "milpa sana" la persona<br />

que siembra debe comer el día anterior carne, frijol o<br />

pescado seco; es decir, alimentos más ''fuertes". Si el<br />

campesino come verduras, caracoles o toma mucho<br />

café, la milpa no estará sana y le saldrá el tok.


Tanto tsotsiles de Zinacantán como tseltales<br />

de Amatenango del Valle, atribuyen a la luna la<br />

presencia de este organismo; argumentando que<br />

cuando existen eclipses de luna o cuando se siembra<br />

en el momento en que la luna está en cuarto creciente,<br />

la milpa sufrirá daños.<br />

Entre tseltales de Tenejapa y Amatenango<br />

del Valle e indomestizos de Playón de la Gloria, se<br />

atribuye la aparición de Ustilago maydis a la presencia<br />

de ciertas aves. En Tenejapa y Amatenango del Valle<br />

se piensa que los zanates (Quiscalus mexicanus)<br />

son los encargados de dispersar este organismo;<br />

en tanto que en Playón de la Gloria se cree que es<br />

debido al loro (Amazona spp.); explicándose que éste<br />

hongo aparece en las milpas donde se encuentran las<br />

mazorcas que dicha ave ha consumido.<br />

Otras explicaciones otorgadas a la aparición<br />

de U. maydis son: (a) debido a si existe distinta<br />

frecuencia en diversos años, su aparición tiene que<br />

ver con el mal comportamiento que pudo haber<br />

tenido el campesino en el transcurso del año (San<br />

Juan Chamula) y; (b) aparece como consecuencia del<br />

uch' que sale de las cuevas cuando el maíz esta en<br />

flor o en jilote (Amatenango del Valle). Cabe aclarar<br />

que el uch' es concebido como una especie de aire<br />

maligno de naturaleza extrahumana que provoca<br />

enfermedades en el maíz.<br />

Como puede apreciarse, la explicación de<br />

por qué aparece Ustilago maydis en las milpas está<br />

relacionada con las concepciones que se tienen de este<br />

organismo. Cuando es percibido como enfermedad o<br />

plaga, las causas pueden ser evitadas con ciertos actos<br />

como la alimentación; cuando es considerado como<br />

un castigo de naturaleza divina, la causa se relaciona<br />

más con acciones socialmente reprobadas cometidas<br />

por el campesino.<br />

Usos y formas de preparación. El uso principal que<br />

la gente señala es el alimenticio. Casi la mitad de<br />

las personas (35 ó sea el 53% de los entrevistados)<br />

afirmó haber comido alguna vez Ustilago maydis.<br />

Sin embargo, este consumo no es frecuente, ya<br />

que los informantes mencionan que este acto se da<br />

de actualmente de manera ocasional o solía ocurrir<br />

con mayor frecuencia en años anteriores. En este<br />

sentido, el consumo de U. maydis forma parte<br />

más de la memoria histórica que de una actividad<br />

consuetudinaria. Este dato contrasta con lo reportado<br />

para las zonas templadas del centro de México,<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

donde este hongo se constituye como un recurso de<br />

aprovechamiento intensivo durante la época en que<br />

aparece (Aguilar-Pascual 1988; Mapes et al. 1981;<br />

Mariaca et al. 2000; Montoya 1992).<br />

No obstante, esto significa que el consumo<br />

de Ustilago maydis no tenga una importancia en el<br />

esquema de alimentación de los grupos mayenses<br />

estudiados. En ciertos sectores de la población<br />

rural este hongo cobra importancia en condiciones<br />

específicas. Una respuesta recurrente, tanto entre<br />

los ancianos como entre personas adultas, es que<br />

antiguamente éste hongo se comía en mayor medida,<br />

sin embargo actualmente ya casi no se consume. Ésto<br />

puede deberse a las percepciones que la gente tiene<br />

respecto de la comestibilidad de Ustilago maydis.<br />

En este sentido, la gente percibe a este organismo<br />

como un alimento que se consume cuando hay escasez<br />

de maíz (que es la base de la alimentación de estos<br />

pueblos). De esta manera, cuando por alguna razón.<br />

los alimentos considerados básicos se encuentran err<br />

menor cantidad, la gente comienza a hacer uso de<br />

comestibles que pueden denominarse como ··


Por su parte, el sector de personas que<br />

consumen Ustilago maydis adquirieron dicha<br />

práctica de tres diversas maneras: por tradición, por<br />

experimentación y por comunicación horizontal.<br />

En el primer caso los entrevistados señalan que los<br />

miembros más viejos de la familia les han enseñado<br />

que este hongo puede ser utilizado como alimento<br />

cuando escasea el maíz. Un pequeño sector de los<br />

informantes aprendieron a comer Ustilago maydis en<br />

una dinámica de ensayo de nuevas posibilidades de<br />

alimentación; ejemplo de ello son expresiones como<br />

" ... si es del maíz sí se come ... ", " ... si el pájaro<br />

lo come, es bueno para comer ... en la mañana nos<br />

los gana si no lo juntamos antes ... ". En cuanto a la<br />

tercera vía, los entrevistados señalan que personas<br />

que vienen de las ciudades de México y Puebla o<br />

en general de los estados del centro templado del<br />

país y que en los últimos años han migrado en gran<br />

numero principalmente a la ciudad de San Cristóbal<br />

de Las Casas, les han enseñado a consumirlo y las<br />

maneras de prepararlo.<br />

Dentro del grupo de gente que nunca ha comido<br />

Ustilago maydis, existen dos sectores: quienes sólo<br />

han escuchado de personas que lo utilizan, aunque<br />

ellos "no tienen la costumbre de hacerlo"; y quienes<br />

no saben que este organismo puede ser consumido.<br />

Las razones que exponen para no comer este hongo<br />

se resumen de manera general en la frase de que "no<br />

es una costumbre", es decir, no se encuentra bajo<br />

su esquema tradicional de alimentación; evitando<br />

consumirlo debido a que les provoca desconfianza y<br />

temor a enfermar en caso de hacerlo.<br />

En cuanto a la dinámica de recolecta para<br />

acceder a este recurso, por lo general son las mujeres<br />

quienes lo recogen de las milpas cuando acuden a ella<br />

a buscar otros organismos comestibles silvestres y/o<br />

cultivados. De esta manera, el hongo se recolecta si<br />

es visto en el recorrido de las mujeres al pizcar los<br />

elotes; sin embargo nunca se realizan recorridos por<br />

la milpa ex professo para buscar Ustilago maydis.<br />

Esta manera azarosa de encontrar el cuitlacoche es<br />

muy similar a la dinámica de recolección para otros<br />

hongos silvestres como el Schizophyllum commune o<br />

el Pleurotus djamor, que son obtenidos de las milpas<br />

por lacandones de Lacanjá-Chansayab y mestizos de<br />

Playón de la Gloria (Ruan-Soto 2005); y contrasta<br />

con la búsquedas especificas que hace la gente en el<br />

centro templado de México para apoderarse de una<br />

considerable cantidad de ejemplares de esta especie.<br />

1<br />

Mariaca Méndez el al.<br />

Entre las formas en que U. maydis es preparado<br />

se cuentan: (a) en "caldo" (sopas que lo tienen como<br />

ingrediente principal o secundario); (b) en tamales; (e)<br />

asado y posteriormente aderezado con limón y sal; ( d)<br />

combinado con frijoles; (e) combinado con huevos;<br />

(f) frito con una mezcla de cebolla, jitomate y chile;<br />

(g) hervido con los mismos granos de elote; (h) en<br />

empanadas e; (i) mezclado con la masa con la que se<br />

preparan las tortillas. Una forma de consumo que sólo<br />

se registró entre los tojolabales, fue: (h) revuelto con<br />

azúcar y untado sobre pan de trigo, a manera de dulce.<br />

Una respuesta recurrente entre la gente entrevistada<br />

es que Ustilago maydis debe de consumirse cuando<br />

está tierno y tiene una consistencia carnosa, ya que<br />

cuando se seca adquiere una consistencia polvosa y<br />

no es adecuado para el consumo humano.<br />

Otro uso del que algunos colaboradores<br />

tienen conocimiento es el medicinal, sin embargo<br />

no tienen claro la manera en que funciona, cómo se<br />

debe aplicar o qué enfermedades cura. Al parecer,<br />

estos conocimientos se encuentran en franco proceso<br />

de pérdida, a diferencia de lo ocurrido en el centro<br />

templado de México, donde sí constituye un recurso<br />

probado y de uso frecuente en el tratamiento de<br />

diferentes padecimientos cutáneos (Estrada-Torres y<br />

Aroche 1987; Mapes et al. 1981).<br />

Por otra parte, Ustilago maydis ha cobrado<br />

una mayor importancia como producto con valor de<br />

cambio al descubrirse como un alimento codiciado<br />

por personas migran tes del centro del país, punto que<br />

será abordado con mayor profundidad en el siguiente<br />

apartado.<br />

Comercialización de Ustilago maydis. En las<br />

comunidades visitadas, las personas que conocían la<br />

comestibilidad de Ustilago maydis, señalaron que su<br />

recolecta tenía el fin de ser consumido al interior de la<br />

unidad familiar y en ningún momento este organismo<br />

era recolectado para vender. En este sentido, en los<br />

tres mercados visitados de la ciudad de San Cristóbal<br />

de Las Casas (Merposur, Mercaltos y José Castillo<br />

Tiellemans), sólo se encontraron tres personas que<br />

vendían dicha especie, una Merposur y dos en el<br />

Mercado Municipal José Castillo Tiellemans. Esto<br />

contrasta fuertemente con lo reportado para el centro<br />

de México, donde se puede encontrar a un gran<br />

número de personas comercializándolo (Aguilar<br />

Pascual 1988; Mariaca et al. 2000; Martínez-Alfaro<br />

et al. 1983).


Estos vendedores lo llaman cuitlacoche,<br />

aunque uno de ellos sí conoce su nombre en lengua<br />

tsotsil de Chenalhó y de Zinacantán. El hecho de<br />

que ambos lo nombren como cuitlacoche tiene que<br />

ver con su proceso de adquisición y transmisión del<br />

conocimiento, ya que ambos manifestaron haber<br />

conocido su comestibilidad a partir de pláticas<br />

con gente procedente de otros estados de México,<br />

principalmente del centro del país.<br />

La temporada en la que el cuitlacoche es<br />

comercializado en estos mercados es durante los<br />

meses de septiembre a diciembre. Dicho período<br />

coincide con los tiempos de fructificación del maíz y<br />

de este hongo en consecuencia.<br />

Ustilago maydis fue encontrado en puestos<br />

que presentaban las mismas características<br />

independientemente del mercado en el que se<br />

encontraran: los tres se especializaban en la venta<br />

elotes como producto principal y tenían al cuitlacoche<br />

como producto secundario. Otra característica era<br />

que los vendedores no cosechaban directamente<br />

este organismo, sino que otros campesinos que ya<br />

conocían a estos locatarios, lo recolectaban y se los<br />

vendían, para que estos a su vez lo revendieran al<br />

consumidor final. Los recolectores que proporcionaron<br />

el hongo a los vendedores finales, procedían de los<br />

vecinos municipios de Teopisca y Amatenango del<br />

Valle así como de otras comunidades ubicadas en<br />

los alrededores de San Cristóbal. Estas personas<br />

juntaban las mazorcas infectadas con cuitlacoche,<br />

almacenándolas en cajas de madera ("rejas") para<br />

transportarlos a ambos mercados de San Cristóbal.<br />

Una vez que este producto es adquirido por<br />

el vendedor, éste separa las agallas de la mazorca<br />

y las va juntando en una canasta de plástico para<br />

posteriormente llenar los recipientes o "medidas" en<br />

que será vendido. Las "medidas" son pequeños platos<br />

de barro de aproximadamente 15 cm de diámetro<br />

que funcionan como unidad tradicional de volumen.<br />

Cada medida era vendida en U$2.00 y contenía<br />

aproximadamente 165 gramos de Ustilago maydis<br />

(el precio por kilogramo equivaldría alrededor de<br />

U$12.00 de 2004, esto es, ca. $120.00).<br />

Los vendedores señalan que sólo ellos o tal<br />

vez sólo una persona más en cada mercado venden<br />

cuitlacoche, ya que la mayoría de la gente no lo conoce<br />

ni consume. De hecho, la venta de este producto<br />

está dirigida a personas originarías de otros estados,<br />

particularmente de la Ciudad de México. Incluso uno<br />

Etnobiologia 6, 2008<br />

de los vendedores comenzó a comercializarlo debido a<br />

un encargo hecho por una persona originaria de dicha<br />

ciudad. De igual manera, comentan que antiguamente<br />

el cuitlacoche no se consumía en la región, por lo<br />

que la gente lo tiraba. Actualmente el consumo de<br />

esta especie se está difundiendo y por ello algunas<br />

personas ya lo compran o incluso lo juntan para<br />

comerlo. Inclusive el mismo vendedor explica que<br />

ha atendido a diversas personas que no lo conocen<br />

y se acercan a su puesto para saber qué es y cómo se<br />

puede preparar.<br />

Como puede apreciarse, a diferencia del centro<br />

de México, donde el cuitlacoche representa una<br />

importante fuente de recursos monetarios para las<br />

familias campesinas a través de su venta (Aguilar­<br />

Pascual 1988; Mapes et al. 1981; Mariaca et al. 2000;<br />

Martínez-Alfaro et al. 1983; Montoya 1992), en el<br />

estado de Chiapas apenas comienza a convertirse, de<br />

un alimento marginal con valor de uso, a un alimento<br />

con valor de cambio, esto en la medida que más<br />

gente en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas<br />

(principal mercado de consumo regional) conoce su<br />

comestibilidad. Esto provoca que cada año aumente la<br />

cantidad de este hongo que ingresa al mercado. Quizá<br />

este proceso de transmisión del conocimiento pueda<br />

verse acelerado por la creciente presencia de personas<br />

procedentes del centro y otras regiones de México.<br />

Otra diferencia con lo que ocurre en zonas<br />

templadas del centro de México, es el menor nivel<br />

de intermediarismo que se presenta en el área<br />

estudiada, ya que el mercado regional (San Cristóbal<br />

de Las Casas) no se abastece de Ustilago maydis<br />

de los mercados locales, sino directamente de los<br />

campesinos recolectores. Aunado a esto, en el centro<br />

del país, el cuitlacoche es comercializado junto con<br />

otros hongos de origen silvestre (Aguilar-Pascual<br />

1988), en tanto que en los mercados de San Cristóbal,<br />

es comercializado junto con el maíz.<br />

Conclusiones<br />

A diferencia de lo reportado para la zona templada del<br />

centro de México, donde el cuitlacoche es un recurso<br />

fuertemente aprovechado por los campesinos debido<br />

a su popularidad como alimento, su valor nutritivo, su<br />

facilidad de obtención y las ganancias monetarias que<br />

acarrea su comercialización, en el sureste de México,<br />

no existe una tradición ligada a su aprovechamiento<br />

19


intensivo.<br />

Esto se ve reflejado en la poca uniformidad<br />

que se presenta en los nombres que recibe en las<br />

distintas lenguas e inclusive al interior de una misma<br />

comunidad; en algunas observaciones imprecisas de<br />

las fases de su ciclo vital; en su consumo ocasional<br />

y su concepción de alimento de emergencia ligado<br />

a una representación social de pobreza, siendo<br />

consumido sólo como resultado de la falta de otras<br />

opciones alimentarías.<br />

Sin embargo, el extenso y diverso conocimiento<br />

local al respecto de las variantes morfológicas<br />

que presenta esta especie, de la abundancia de este<br />

organismo en los agroecosistemas, de la fenología<br />

que presenta y las especies de otros hongos que<br />

aparecen al mismo tiempo, además de la relación que<br />

existe entre Ustilago maydis y otras especies animales<br />

-aves-, dan cuenta de la importancia que tiene para<br />

los grupos mayenses esta especie. Aunado a esto el<br />

hecho de que U. maydis se encuentra perfectamente<br />

ubicado en sus sistemas de clasificación, existiendo<br />

diversas explicaciones tanto biológicas como<br />

culturales para su aparición, lo cual también nos habla<br />

de la presencia que tiene en su esquema comprensivo<br />

de los elementos de la naturaleza. Estos parámetros<br />

pueden ser considerados como indicadores de la<br />

relevancia que tiene U. maydis entre los grupos<br />

mayenses, concordando con Hunn (1982), para quien<br />

los elementos bióticos y abióticos importantes para<br />

un grupo cultural, son los que reciben nombres y se<br />

incorporan a sus sistemas de clasificación, pese a no<br />

tener un uso directo.<br />

Aunado a esto, producto del número cada<br />

vez mayor de vías de comunicación y de migrantes<br />

del centro del país a Chiapas, los pueblos mayas<br />

paulatinamente se ven inmersos en una dinámica<br />

de reconfiguración de sus conocimientos locales al<br />

respecto de Ustilago maydis. En este sentido se están<br />

percatando de su comestibilidad, su valor nutrimental<br />

y su potencial valor económico, adquirido a través de<br />

su comercialización en los centros urbanos del estado<br />

de Chiapas.<br />

Agradecimientos<br />

Los autores queremos agradecer primeramente<br />

a toda la gente que colaboró en este trabajo en las<br />

comunidades visitadas; especialmente l@s señor@s<br />

20<br />

Mariaca Méndez et al.<br />

Manuel Castellanos en Lacanjá; Juana Gómez en<br />

Amatenango; Roberto Pérez en Lagos de Montebello;<br />

Kayum Ma'ax y Antonio Chankín Martínez en Nahá,<br />

Rubén Jiménez Cruz, Rubén Jiménez Álvarez y Ana<br />

Rodríguez, en Playón de la Gloria y; Manuel Pérez<br />

Gómez de San Juan Chamula. Agradecemos también<br />

la valiosa colaboración de Antonio López Meza,<br />

Nicolás Jiménez y Miguel Martínez Icó de ECOSUR<br />

San Cristóbal. Así mismo reconocemos el apoyo de<br />

Adrián Sarabia de LAI GE-ECO SUR en la elaboración<br />

del mapa, se Hermilo Cruz y Mario Zúñiga del SIBE­<br />

ECOSUR San Cristóbal por las facilidades otorgadas<br />

en la consulta bibliográfica. También agradecemos<br />

los comentarios de tres revisores anónimos que<br />

contribuyeron a mejorar este trabajo.<br />

Literatura citada<br />

AguiJar-Pascual, 0.1988.Análisissobrelacomercialización<br />

de los hongos silvestres comestibles en la Ciudad<br />

de México: correlación entre selectividad y valor<br />

nutricional. Tesis de Licenciatura, Facultad de<br />

Ciencias UNAM, México D.F.<br />

Alexopoulos, C., C. Mims and M. Blackwell. 1996.<br />

Introductory Micology. John Wiley & Sons,<br />

New York.<br />

Cano-Contreras, E. J. 2007. Prácticas y procesos<br />

simbólicos de las mordeduras de serpiente entre<br />

los lacandones de Na-Há, Chiapas, México.<br />

Tesis de Maestría, El Colegio del Frontera Sur,<br />

San Cristóbal de Las Casas.<br />

Chacón, S. 1988. Conocimiento etnoecológico de los<br />

hongos en Plan de Palmar, Municipio de Papantla,<br />

Veracruz, México. Micologia Neotropical<br />

Aplicada 1 :45-54.<br />

Estrada-Torres, A. and R. M. Aroche. 1987. Acervo<br />

etnomicológico en tres localidades del Municipio<br />

de Acambay, Estado de México. Revista<br />

<strong>Mexicana</strong> de Micología 3: 109-131.<br />

Fidalgo, O. 1965. Conhecimento micológico dos indios<br />

brasileiros. Rickia 2:1-1 O.<br />

García de Miranda, E. 1983. Apuntes de Climatología.<br />

Universidad Nacional Autónoma de México.<br />

México D. F.<br />

Gonzales-Elizondo, M. 1991. Ethnobotany of the<br />

southern Tepehuan of Durango, México: l.<br />

Edible Mushrooms. Journal of Ethnobiology<br />

11(2):165-173.


22<br />

Mariaca Méndez el al.<br />

Figura 2. Don Manuel Pérez Gómez y Señora, tsotsiles de San Juan Cbamula mostrando Ustilago maydis. Autor:<br />

Felipe Ruan-Soto.<br />

Figura 3. Venta de Ustilago maydis en el mercado José Castillo Tiellemans en San Cristóbal de Las Casas.<br />

Autor: Felipe Ruan-Soto.


Etnobiología 6, 2008<br />

Figura 4. Presencia de Ustilago maydis en una milpa tsotsil en San Juan Chamula. Autor: Felipe Ruan­<br />

Soto<br />

23


LA COMERCIALIZ<strong>AC</strong>IÓN NAVIDEÑA DE BROMELIAS EPÍFITAS<br />

EN LA CIUDAD DE OAX<strong>AC</strong>A, MÉXICO<br />

Demetria Mondragón 1<br />

1Centro de Interdisciplinario de Investigación para el desarrollo integral regional unidad Oaxaca (CIIDIR) Calle Hornos 1003,<br />

Sta. Cruz Xoxocotlán, Oaxaca, México C.P. 71230 Tel.: 5170610 y 5170400 Ext. 82743, email: dmondragon@ipn.mx.<br />

RESUMEN<br />

Las bromelias epífitas, uno de los componentes más conspicuos del dosel de los bosques de pino encino de la región de la sierra<br />

norte de Oaxaca, han sido comercializadas por los habitantes de esa región para el adorno de los nacimientos desde hace más de<br />

50 años. Aunque diferentes autores han realizados listados de las especies comercializadas, poco se sabe de los aspectos humanos<br />

relacionados con dicha actividad. Con el fin de conocer aspectos como: ¿Quién recolecta dichas plantas?, ¿De donde las recolectas?,<br />

¿Quién las comercializa?, etc., durante diciembre del 2004 se recorrieron los principales mercados de los valles centrales de<br />

Oaxaca, en donde se compró un ejemplares de cada una de las especies de bromelias que se vendían y se aplicaron entrevistas<br />

semi-estructuradas a una muestra aleatoria de vendedores. Se identificaron 21 especies de bromelias (19 spp. de Tillandsia, 1 sp.<br />

de Catopsis y 1 sp. de Viridantha); las cuales son recolectadas en Las Guacamayas (20 %), Ixtepeji (20 %) y Nochixtlán (20%),<br />

lugares donde hace más de 10 años son extraídas; la recolección es llevada acabo por más de dos miembros de la familia (73 %),<br />

siempre la madre y/o la hija y algún otro miembro de la familia; el 67 % de los recolectores considera que ahora hay menos plantas<br />

en el campo.<br />

Palabras claves: Bosque pino-encino, Bromeliaceae, Conservación, Etnobotánica, Oaxaca<br />

ABSTR<strong>AC</strong>T<br />

Market visits revealed that 21 species of bromeliads (19 Tillandsia, one Viridantha and one Catopsis species) were traded in<br />

Oaxaca State. Interviewees identified Santa Catarina Ixtepeji (20%), Guacamayas (20%) and Nochixtlán (20%) as major areas<br />

for harvesting bromeliads. Harvesting was usually performed by women (27%) or couples (47%; she sold, both harvested); the<br />

majority (60%) have been harvesting bromeliads for over 10 years; 33% considered these plants to be abundant whereas the rest<br />

(67 %) said they were scarce.<br />

Key words: Bromeliaceae, Conservation, Ethnobotany, Pine-oak forests, Oaxaca<br />

Introducción<br />

Las bromelias han sido ampliamente utilizadas por<br />

el hombre desde tiempos antiguos (Bennet 2000),<br />

siendo empleadas como alimento, fibras, forrajes,<br />

combustible, medicinas, ornamentales y en rituales<br />

(Rees 1976, Rauh 1992, Bennett et al. 1999, Wolf &<br />

Konings 2001 ). En el estado de Oaxaca uno de sus usos<br />

más frecuentes es como adorno en los nacimientos, en<br />

donde son colocados simulando pequeños magueyes.<br />

Es por ello que en el mes de diciembre su venta en los<br />

24<br />

mercados locales se vuelve una actividad cotidiana<br />

(Rees 1976, Obs. Pers.). Las plantas puestas a la venta<br />

son recolectadas en los bosques cercanos a la ciudad,<br />

propiciando el saqueo de las poblaciones naturales y<br />

amenazando o poniendo peligro de extinción a algunas<br />

de las especies colectadas (PROFEPA 2000).<br />

Dado que las bromelias, junto con el resto<br />

de las epífitas son de primordial importancia para<br />

el funcionamiento de ciertos ecosistemas, ya que


contribuyen notablemente a la riqueza de especies<br />

(Gentry & Dodson 1987); ocupan un lugar importante<br />

dentro del ciclo de nutrimentos, dada su capacidad<br />

de capturar y almacenar nutrimentos de la atmósfera,<br />

de formar humus, y de concentrar agua y recursos<br />

orgánicos e inorgánicos que de otra forma se perderían<br />

porlavado (Nadkami 1984, Benzing 1990, Veneklaas<br />

et al. 1990, Nadkami & Matelson 1989, Clark et al.<br />

1998); así como por gran número de interacciones<br />

que establecen con otros organismos animales,<br />

vegetales y microorganismos (Strong 1977, Erwin<br />

1983, Janos 1993, Montaña et al. 1997, Richardson<br />

1999, Stuntz et al. 2002), es fundamental importancia<br />

su conservación para el buen funcionamiento de los<br />

mismos.<br />

Uno de los primeros pasos para conservar<br />

una especie, es saber si esta siendo comercializada,<br />

ya que ello podría significar que sus poblaciones<br />

naturales están sufriendo una presión de recolección<br />

de individuos, para ser vendidos (Cunningham 1986,<br />

Peters 1996, Williams et. al. 2000). En Oaxaca<br />

aunque se han realizados listados de especies de<br />

bromelias epífitas comercializadas (Rees 1976),<br />

poco se sabe de los aspectos humanos relacionados<br />

con dicha actividad, por lo cual nos planteamos<br />

contestar las siguientes preguntas: ¿Quién recolecta<br />

dichas plantas?, ¿De donde las recolectas?, ¿Quién<br />

las comercializa?<br />

Materiales y metodos<br />

En Diciembre del 2002 se visitaron los principales<br />

mercados de la zona del Valle Central de Oaxaca;<br />

las visitas se realizaron durante los días de "tianguis"<br />

(mercados populares).<br />

Los mercados visitados fueron: la Central de<br />

Abastos en la ciudad de Oaxaca de Juárez (Población<br />

de la localidad 256,130) y los Mercados de las<br />

ciudades de Tlaculola (Población 13, 507), Ocotlán<br />

(Población 18,183), Nochixtlán (Población 13,745)<br />

(INEGI 2000).<br />

En cada mercado los vendedores de bromelias<br />

fueron identificados. Se seleccionó al azar al 60 % de<br />

ellos para aplicarles una entrevista semi-estructurada<br />

(Alexiades 1996) en la cual se les preguntó:<br />

l. ¿De donde traen las plantas?<br />

2. ¿Quien las recolecta?<br />

3. ¿Son fáciles de encontrar?<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

4. ¿Desde hace cuanto tiempo recolectan?<br />

5. ¿Traen siempre las mismas plantas?<br />

En cada puesto de las personas entrevistadas,<br />

se registraron las especies que se vendían y quien las<br />

estaba vendiendo.<br />

Así mismo se documentó el número aproximado<br />

de individuos que se vendían y si eran juveniles<br />

o adultos.<br />

Especimenes de cada una de las plantas<br />

comercializadas fueron depositados en el herbario del<br />

Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C.<br />

(CICY)<br />

Resultados<br />

Se identificaron 21 especies de bromelias comercializadas<br />

en los principales mercados de los Valles<br />

Centrales de Oaxaca (Cuadro 1). Se observó que la<br />

oferta variaba en función de la especie, siendo T.<br />

ionanta Planchon y T. schiedeana Steudel las menos<br />

ofertadas, solamente en un puesto, seguidas por T<br />

punctulata Schltdl. & Cham. y Viridantha plumosa<br />

(Baker) Espejo (en el65% de los puestos); mientras<br />

que T. gymnobotrya Baker (69 %) y T usneoides L.<br />

(97 %) fueron las especies más ofertadas.<br />

El mayor número de vendedores se localizó en<br />

el mercado de la central de Abastos en la capital del<br />

estado (30), seguido por Nochixtlán y Tlacolula (4);<br />

mientras que en Ocotlán solamente se encontraron<br />

dos. Las entrevistas solo se realizaron a vendedores<br />

de la Central de Abastos, ya que en el resto de los<br />

mercados la gente se rehusó a colaborar. Sin embargo,<br />

de los mercados donde no se realizaron entrevistas, se<br />

reportan las especies.<br />

Las entrevistas revelaron que la venta de las<br />

plantasrecaeensumayoríaenlasmujeres(87%,Cuadro<br />

1 ), quienes también se encargan de su recolección<br />

ayudadas generalmente por otros miembros de la<br />

familia (73%). Muchas de las vendedoras (60%)<br />

llevan más de diez años recolectando y vendiendo el<br />

mismo tipo de plantas (80 %). La gran mayoría (67%)<br />

considera que éste tipo de plantas es escaso por lo que<br />

es necesario invertir tiempo para poder encontrarlas<br />

dentro del bosque.


Cuadro l. Bromelias (Tillandsioideae) encontradas<br />

en los principales mercados de los Valles<br />

Centrales de Oaxaca durante el mes de<br />

diciembre del 2002.<br />

Género Catopsis<br />

Catopsis compacta Mez<br />

Género Tillandsia<br />

Tillandsia achyrostachys Baker<br />

Tillandsia aff. prodigiosa (Lem.) Baker<br />

Tillandsia calothyrsus Mez<br />

Tillandsia carlos-han/di Matuda<br />

Tillandsia drepanoclada Baker<br />

Tillandsia dugesii Baker<br />

Tillandsia fasciculata Sw.<br />

Tillandsia gymnobotria Baker<br />

Tillandsia juncea (Ruíz y Pav.) Po ir.<br />

Tillandsia ionantha Planchon<br />

Tillandsia limbata Schldl.<br />

Tillandsia macdougallii L. B. Sm.<br />

Tillandsia macrochlamys Baker<br />

Tillandsia multicaulis Steud.<br />

Tillandsia oaxacana L. B. Sm.<br />

Tillandsia punctulata Schltdl. & Cham.<br />

Ti/landsia quaquaflorifera Matuda<br />

Tillandsia schiedeana Steudel<br />

Tillandsia usneoides L.<br />

Género Viridantha<br />

Vzridantha plumosa (Baker) Espejo<br />

Discusión y conclusiones<br />

En Oaxaca, el uso de las bromelias como adorno en<br />

los nacimientos, se remonta a tiempos desde la colonia<br />

(Rees 1976) y continúa actualmente. Sin embargo, al<br />

parecer las especies ofertadas han cambiado a través<br />

del tiempo; Rees (1976) en su estudio sobre el mercado<br />

de plantas navideñas en Oaxaca reporta 15 especies de<br />

bromelias epífitas, de las cuales Catopsis floribunda<br />

L.B. Sm., Tillandsia califanii Rauh, T. dasyliriifolia<br />

Baker, T. grandis Schltdl., T. mexicana L.B. Sm. y<br />

T. karwinskyana Schult. f. no fueron encontradas<br />

durante nuestro estudio. La falta de estas especies<br />

26<br />

Mondragón<br />

durante nuestro estudio, pudiera deberse a en parte<br />

a determinaciones taxonómicas incorrectas, ya que<br />

Rees (1976) reporta que todas ellas fueron colectadas<br />

en el estado de Oaxaca, sin embargo Espejo-Serna y<br />

colaboradores (2004) en su listado de las bromelias<br />

de México, no mencionan a Catopsis floribunda, T.<br />

dasyliriifolia, T. karwinskyana y a T. mexicana para el<br />

estado de Oaxaca. Dado que T. califanii y T. violacea<br />

están reportadas para el estado, no podríamos explicar<br />

su ausencia en los mercados de los Valles Centrales de<br />

Oaxaca al momento de nuestro estudio.<br />

El estudio de Rees (1976) al igual que el<br />

nuestro muestra que una de las localidades donde<br />

más se recolectan bromelias epífitas es Santa Catarina<br />

Ixtepeji, una razón de esto es probablemente a su<br />

cercanía con la ciudad de Oaxaca y a la disponibilidad<br />

de transporte público para llegar a ella.<br />

De nuestros resultados podemos concluir<br />

que existe un mercado establecido para la venta de<br />

bromelias epifitas durante el mes de diciembre que<br />

está ejerciendo una presión de recolección sobre sus<br />

poblaciones naturales localizadas a los alrededores del<br />

Valle central de Oaxaca. Sin embargo dado que esta<br />

actividad, que es llevada a cabo desde hace más de 30<br />

años, contribuye por un lado al mantenimiento de una<br />

de las tradiciones más antiguas de México (la puesta<br />

de nacimientos) y por otro representa una fuente de<br />

ingreso extra en una temporada crítica en la economía<br />

familiar, su prohibición podría afectar la economía de<br />

las familias que practican dicha actividad, así como<br />

propiciar la pérdida de tradiciones. Es por ello que<br />

es de vital importancia generar planes de manejo y<br />

conservación de este tipo de especies no sólo para<br />

preservar dichas especies y la biodiversidad de los<br />

ecosistemas que las comprenden, sino para generar<br />

alternativas de extracción y producción, las cuales<br />

permitirían el ingreso económico a los poseedores de<br />

los recursos creando una valoración de los bosques<br />

y por tanto un compromiso para su conservación<br />

(Peters 1996, Freese 1996, Wolf & Konings 2001).<br />

Agradecimientos<br />

Agradezcó a la World Wild Fundation (WWF Convenio<br />

QR17), al Instituto Politécnico Nacional junto con su<br />

dependencia la Coordinación General de Estudios de<br />

Postgrado (CGPI) y al Consejo Nacional para la Ciencia<br />

y la Tecnología (CON<strong>AC</strong>YT) por la aporte económico<br />

para la realización de este proyecto.


Etnobiología 6, 2008<br />

Cuadro 2. Resultados de entrevistas semiestructuradas a 15 vendedores localizados en la Central de Abastos en la<br />

ciudad de Oaxaca de Juárez, durante el mes de diciembre del2002. Se especifica la localidad de colecta;<br />

quien colecta; la percepción de la abundancia las especies en el bosque por parte de los vendedores; los<br />

afios que lleva en esta labor comercial el entrevistado (Años) y la variación en cuanto tipo de especies<br />

comercializadas a lo largo del tiempo (var. Temporal)<br />

Localidad Vendedor Colector<br />

Guacamayas Pareja Esposo<br />

Guacamayas Hija Padres<br />

Guacamayas Esposa Cuñado<br />

Sta. Catarina Esposa Esposa<br />

Sta. Catarina Esposa Pareja<br />

Sta. Catarina Esposa Ella<br />

Nochixtlan Esposa Hijo<br />

Nochixtlan Esposa Pareja<br />

Nochixtlan Pareja Pareja<br />

San Antonio Esposa Esposo<br />

Peras<br />

San Juan estado Esposa Esposo<br />

San Pedro Etla Esposa Pareja<br />

Sierra Juárez Esposa Esposa<br />

Tuxtepec Esposa Esposa<br />

Zaachila Esposa Pareja<br />

Literatura citada<br />

Alexiades, M. N. 1996. Collecting ethnobotanical<br />

data: an introduction to basic concepts and<br />

techniques. Pp 54-94. En M. N. Alexiades,<br />

ed. Selected guidelines for ethnobotanical<br />

research: a field manual. New York, U. S.A.<br />

Bennett, B. 2000. Ethnobotahy of Bromeliaceae. En<br />

Benzing, D. H. edit. Bromeliaceae: profile of<br />

an adaptative radiation. Cambridge University<br />

Press. Cambridge.<br />

Bennett, B., M.A. Baker & P. Gómez. 1999. The<br />

ethnobotany of the Shuar of Eastem Ecuador.<br />

Advances in Economic Botany 14:12-23.<br />

Benzing, D.H. 1990. Vascular epiphytes. General<br />

biology and related biota. Cambridge<br />

University Press, Cambridge.<br />

Bermudes, D. & D. H. Benzing. 1991. Nitrogen<br />

fixation in association with Ecuadorian<br />

abundancia Años var. Temporal<br />

abundante 26+ Las mismas<br />

abundante 20+ Las mismas<br />

Escaso 15 Las mismas<br />

abundante 5+ Las mismas<br />

Escaso 8+ Las mismas<br />

Escaso 20+ Las mismas<br />

Escaso 15+ Las mismas<br />

Escaso 5 Las mismas<br />

Escaso 3 Varia<br />

abundante 5+ Las mismas<br />

Escaso 20+ Varia<br />

Escaso 20+ Las mismas<br />

Escaso 8 Las mismas<br />

abundante 10+ Varia<br />

Escaso 10 Las mismas<br />

bromeliads. Journal of Tropical Ecology 7:<br />

531-536.<br />

Clark, K. L., N. M. Nadkami, D.S. Chaefer & H. L.<br />

Gholz. 1998. Atmospheric deposition and net<br />

retention of ions by the canopy in a tropical<br />

montane forest Monteverde, Costa Rica.<br />

Journal ofTropical Ecology 14: 27-45.<br />

Cunningham. A. B. 1986. Etnobotánica aplicada.<br />

Pueblos y plantas 4. Nordan Comunidad.<br />

Erwin, T. L. 1983. Beetles and other insects oftropical<br />

forest canopies at Manaus, Brazil, sampled<br />

by insecticide fogging. Pp. 59-73. En Sutton,<br />

S.L, Whitmore, T. C. & Chadwik, A. C. (eds).<br />

Tropical rain forest: ecology and management.<br />

Blackwell Scientific. Oxford.<br />

Espejo-Serna, A., R. López-Ferrari, I. Ramírez, B. K.<br />

Holst, H. E. Luther & W. Hill. 2004. Checklist<br />

27


ofMexican bromeliaceae with notes on species<br />

distribution and levels of endemism. Selbyana<br />

25(1): 33-86<br />

Gentry, A. H. & C. Dodson.1987. Contribution of<br />

nontrees to species richness of a tropical forest.<br />

Biotropica 19: 149-156.<br />

Janos, D. P. 1993. Vesicular-arbuscular mycorrhizae<br />

of epiphytes. Mycorrhiza 4: 1-4.<br />

Mendoza A. E. 1994. Demografía e integración<br />

clonal en Reinhardtia gracilis una palma<br />

tropical. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias.<br />

U.N.A.M. México.<br />

Montaña, C., R. Dirzo; & A. Flores. 1997. Structural<br />

parasitism of an epiphytic Bromeliad upon<br />

Cercidium praecox in an intertropical semiarid<br />

ecosystem. Biotropica 29:517-521<br />

Nadkami, n. M & t. J. Matelson. 1989. Bird use of<br />

epiphyte resources in neotropical montane<br />

forest and pasture tree crow. Candor 91:891-<br />

897.<br />

Nadkami, N. M. 1984. Epiphyte biomass and nutrient<br />

capital of a neo tropical Elfin forest. Biotropica<br />

16:249-256.<br />

Peters, C.M. 1996. Beyond nomenclature and use: a<br />

reviewofecologicalmethodsforethnobotanists.<br />

Pp 241-276. En M. N. Alexiades, ed. Selected<br />

guidelines for ethnobotanical research: a field<br />

manual. New York, U.S.A.<br />

PROFEP A. 2000. Las cactáceas, bromelias y<br />

orquídeas en peligro de extinción. PROFEPA<br />

Delegación Oaxaca<br />

Rauh, W. 1992. Are Tillandsias endangered plants?.<br />

Selbyana 13: 138-139.<br />

Rees, J. 1976. The Oaxaca Christmas plant market.<br />

Journal of the Bromeliad Society Bulletin 6:<br />

28<br />

Mondragón<br />

223-232.<br />

Richardson, B. A. 1999. The Bromeliad microcosm<br />

and the assessment of faunal diversity in a<br />

Neotropical Forest. Biotropica 31:321-336.<br />

Sokal, R. R & A. Rohls. 1981. Biometry. W.H.<br />

Freeman & Company. New York, U.S.A.<br />

Strong, D. R. 1977. Epiphyte loads, trees falls, and<br />

perennial forest disruption: a mechanism<br />

of maintaining higher tree species richness<br />

in the tropics without animals. Journal of<br />

Biogeography 4:215-218.<br />

Stuntz, S., C. Ziegler, U. Simon & G. Zotz. 2002.<br />

Diversity and structure of the arthropod fauna<br />

within three canopy epiphyte species in central<br />

Panama. Journal ofTropical Ecology 18: 161-<br />

176.<br />

Veneklaas, E., R. Zagt, A. Van Leerdam, R. Van Ek,<br />

G. Broekhoven & M. Van Genderen. 1990.<br />

Hydrological properties of the epiphyte mass<br />

of a montane tropical rain forest, Colombia.<br />

Vegetatio 89:183-192.<br />

Williams, V. L., K. Balkwill & E. T. F. Witkowski.<br />

2000. Unreveling the commercial market<br />

for medicinal plant and plant parts on the<br />

Witwatersrand, South Africa. Economic<br />

botany 54:310-327.<br />

Wolf, J. H. D & C. F. J. Koning. 2001. Toward the<br />

sustainable harvesting of epiphytic bromeliads:<br />

a pilot study of the highland of Chiapas,<br />

Mexico. Biological conservation 1 O 1: 23-31<br />

Zar, J. H. 1984. Biostatistical Analysis. Prentice-Hall.<br />

New Jersey, U.S.A.


EL SUTIL CAMINO DE UNA PLANTA AROMATICA:<br />

DEL MEDIO RURAL AL ANAQUEL DEL CENTRO COMERCIAL<br />

Karla Josefa Milla Escobar<br />

Universidad Iberoamericana, México, D.F.<br />

RESUMEN<br />

Este ensayo representa otro tipo de acercamiento a las diversas formas de interacción entre el hombre y su medio, de igual forma,<br />

retrata una de las facetas del proceso de globalización a través del consumo de una mercancía. Se ocupa del caso de una planta a<br />

la vez medicinal y aromática, las relaciones de los agentes que intervienen en el proceso de su producción y comercialización. Tal<br />

producto (la manzanilla), tradicionalmente parte del auto-abasto familiar campesino en un pequeño pueblo del centro de México,<br />

ha pasado a un trato comercial expansivo, este le ha procurado una amplia aceptación por su estatus de translocalidad. El trabajo<br />

nos brinda la posibilidad de explorar y comparar las prácticas cotidianas y los conocimientos tradicionales con el consumo global<br />

de productos sofisticados y de alto valor derivados de la manzanilla.<br />

SUMMARY<br />

This essay represents another type of approximation to the di verse forms of interaction between the man and his environment, of<br />

equal form, portrays one of the facets of the process of globalization across the consumption of merchandise. It deals with the case<br />

of a plant simultaneously medicinal and aromatic, the relations of the agents who intervene in the process of its production and<br />

marketing. Such product (the chamomile) ha ve been a traditional part of the diet of peasant families in a little village of central<br />

Mexico, has gone on toa commercial expansive, this treatment has tried a wide acceptance for its status oftranslocality. The work<br />

offers to us the possibility of exploring and comparing the daily practices and the traditional knowledge with the global consumption<br />

of sophisticated products and ofhigh value derived from the chamomile.<br />

Introducción<br />

Los elementos que denotan el surgimiento de un sistema<br />

económico-social a escala global, se encuentran en el<br />

desarrollo de los mercados nacionales, este sistema<br />

ha catapultado los cambios en la red de consumo,<br />

en la revolución en la producción de alimentos, en<br />

su procesamiento y distribución y en el surgimiento<br />

de la red de ventas en supermercados y por encima<br />

de todo ello, en la revolución de la informática, los<br />

transportes y la publicidad (Roseberry, 1996).<br />

Han sido muy analizadas las medidas<br />

importadas para "desarrollar" al campo en México y<br />

América Latina, ya finalizada la II Guerra Mundial.<br />

Estas comprendieron políticas de industrialización<br />

y en algunos países del Tercer Mundo tomaron un<br />

giro acelerado. Se introdujeron procesos de cambio<br />

en sus sistemas productivos, requerimientos de los<br />

países industrializados, especialmente los Estados<br />

Unidos, envuelto en ese entonces en la Guerra Fría<br />

y en la confrontación este-oeste. En dicho contexto<br />

se acuña el concepto "desarrollo", concepto de<br />

carácter sociológico nacido en un entorno bélico y<br />

blandido como un instrumento político. El discurso<br />

del presidente estadounidense Trumao en 1949 fue<br />

significativo del inicio de una nueva era de vinculación<br />

mundial y abrió las puertas a una "era del desarrollo",<br />

reforzando la idea de que todos los pueblos se mueven<br />

hacia un estado de "madurez" cuyo modelo son las<br />

naciones que corren a la cabeza (Sachs, 2001 ).<br />

29


En medio de este espíritu de colaboración/<br />

reconstrucción se dio forma a lo que llegaría<br />

a ser conocido como la Revolución Verde en<br />

México, auspiciada por el mismo Henry W allace,<br />

vicepresidente de los Estados Unidos, en búsqueda<br />

de la gran producción alimentaria y con el apoyo del<br />

gobierno mexicano, soporte privado de la Fundación<br />

Rockefeller mas los créditos del Banco Mundial.<br />

Con la puesta en marcha de la investigación técnica<br />

agropecuaria comenzó un proceso de importación<br />

de tecnología agrícola, se realizaron programas de<br />

investigación genética para aumentar el rendimiento<br />

de semillas acompañado por la implementación<br />

de sistemas de riego, uso masivo de agroquímicos<br />

y amplio acceso a créditos, lo que hizo que tales<br />

planes beneficiaran en última instancia a los grandes<br />

inversionistas privados en zonas de agricultura<br />

comercial y no a los pequeños productores (Hewitt,<br />

19 5). De este vehículo para ampliar los mercados de<br />

productos industriales destinados al campo se pasó a<br />

una fase más directa de beneficio a la agroindustria<br />

transnacional y a los grandes productores locales.<br />

La siguiente fase se caracterizo por una<br />

paulatina absorción del sector agrícola a los otros<br />

sectores de la economía (Peder, 1975). Con ello se<br />

gestaba otra etapa que cobró fuerza en el proceso<br />

de globalización: el crecimiento de las empresas<br />

transnacionales de comestibles básicos. En resumen,<br />

la libertad de decisión de los productores sobre qué<br />

sembrar o cuándo vender se veía limitada por sus<br />

acreedores, ya fuera banco, empresa productora de<br />

alimentos o un comerciante que otorgaba crédito a<br />

un pequeño productor agrícola. El caso extremo de<br />

la pérdida de la decisión en manos de los productores<br />

se dio cuando surgieron contratos de producción que<br />

contemplaban "arreglos" entre empresas y pequeños<br />

productores, la mayoría de las veces informales pero<br />

con la suficiente vaguedad para anular la capacidad<br />

de negociación del productor (Peder, 1981).<br />

Hasta aquí, a partir de los años sesentas<br />

puede apreciarse en México un paulatino proceso de<br />

concentración de la venta al menudeo de alimentos<br />

y abarrotes que permitió la creación de cadenas de<br />

supermercados como Comercial <strong>Mexicana</strong>, Aurrerrá,<br />

Gigante, Blanco y otras más, lo que también facilitó<br />

la exportación de productos primarios al mercado<br />

mundial como el algodón, el cacao y el café. Para<br />

facilitar su acceso a ese gran mercado de consumo,<br />

30<br />

Milla<br />

las empresas generaron cambios en los procesos<br />

productivos, básicamente la diversificación de la<br />

producción por áreas y no por finca y la generación<br />

de cadenas de abasto, lo que obligó a los productores<br />

a especializarse en un determinado bien comercial<br />

(Peder, 1981).<br />

Este proceso de concentración comercial en<br />

manos de gigantes comercializadores internacionales<br />

confrontó las prácticas tradicionales de mercadeo<br />

aunque no las abolió, pero a la postre redujo a<br />

pocas manos la comercialización. Por su parte<br />

el estado mexicano con su faceta "neoliberal"<br />

empezó a liquidar las empresas paraestatales como<br />

la CONASUPO, INMECAFE, COMEXAL y otras<br />

instituciones creadas a lo largo de cuarenta años,<br />

que entorpecían el dominio de la libre empresa en<br />

el recién creado entorno neoliberal. Esta paulatina<br />

desaparición abrió el camino para que las empresas<br />

trasnacionales se encontraran libres para absorber el<br />

mercado y vincularlo a la globalización. Resultado<br />

de ese cambio, apareció una empresa emblemática<br />

representada en la Cadena Comercializadora<br />

norteamericana Wall-Mart. Desde 1962, la empresa<br />

revendedora en los Estados Unidos, deviene en la<br />

más grande empresa revendedora de América en<br />

1990 y a partir de 1991, comienza su progresiva<br />

dispersión mundial empezando por México. Asume<br />

diversas presentaciones internacionales para acceder<br />

al consumidor, incluyendo tiendas de descuento<br />

SAM'S, Supercenters, Super Mercados y restaurantes,<br />

completando su red de mercadeo con la fundación<br />

de un sistema propio de banca y crédito, además de<br />

generar sus propias comunicaciones mediante un<br />

sistema privado de conexión satelital. (Wikipedia,<br />

2008; Head, Simon 2004).<br />

Hacia mediados de los años 1970 las economías<br />

desarrolladas se enfocan también a la producción<br />

de alimentos pero ahora con otros enfoques de<br />

carácter más comercial y más moderno, tales como la<br />

identificación de nichos especializados de mercado<br />

(tipología de consumidores) y la producción de<br />

bienes para tales nichos en oposición a la producción<br />

en masa estandarizada. Esto último implicaba la<br />

reducción de plantas de procesamiento y del propio<br />

proceso; reducción de inventarios, de forma que<br />

los procesadores compren pequeñas cantidades en<br />

el tiempo justo de venta; reducción del tiempo de<br />

almacenaje mediante el uso de nueva tecnología


que agiliza estos movimientos y el transporte, Es<br />

indudable que estos cambios también llegaron a<br />

afectar las relaciones ciudad/campo a una escala de<br />

competitividad por el uso de recursos nunca antes<br />

vista (Harvey, 1989; Roseberry, 1996: 770).<br />

En los países ricos la agricultura se volvió<br />

una forma de capitalizar vendiendo productos al<br />

mundo entero, y en los países menos afortunados<br />

se quedó marginada sirviendo apenas para apoyar<br />

el auto-abasto. En este cambio, sin embargo, las<br />

empresas trasnacionales s1rv1eron de eslabón<br />

adecuado para llevar productos agropecuarios al<br />

mercado internacional. Inclusive cabe hasta la<br />

ironía: la trasnacionalización del mercado de países<br />

subdesarrollados quedó a merced de las mismas<br />

empresas trasnacionales, tal es el caso del aguacate<br />

mexicano (Persea gratissima) el cual ahora es<br />

comercializado por manos trasnacionales. Es justo en<br />

este renglón donde se ha dado una vinculación global<br />

notoria, donde el mercado ha generado enclaves de<br />

producción en países de campesinos pobres pero<br />

cuyo producto final se consume en las grandes urbes.<br />

Inclusive estos productos han sido introducidos<br />

también en los mercados emergentes pero ahora<br />

con la presentación comercial de las empresas<br />

trasnacionales. En México hay casos emblemáticos<br />

como el mismo maíz (Zea mays) cuyo precio como<br />

materia prima es apenas de unos centavos de dólar<br />

por kilo, pero si ese kilo se convierte en producto<br />

suntuario como una botana "con presentación de lujo,<br />

el kilo llega a valer en el mercado más de cien veces<br />

ese valor inicial.<br />

La relación agricultura y mercado mundial<br />

ha sido poco analizada en México con datos de<br />

campo. Sirva este ejercicio para aportar un estudio<br />

de caso, al analizar la producción de la manzanilla a<br />

la manera de mercancía signada por los parámetros<br />

de un desarrollo asimétrico en el marco de relaciones<br />

de producción e intercambio que generan nuevas<br />

desigualdades e incremento de la explotación del<br />

trabajo (Blim, 1992).<br />

Perfil etno-botánico de una mercancía<br />

Dado que la manzanilla es vista aquí como una<br />

mercancía, nos compete también referirnos a ella en<br />

su trayecto de consumo como planta medicinal, con<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

los usos comunes que ello entraña. La Matricaria<br />

camomilla L. es nativa de Europa y las regiones<br />

templadas de Asia, se ha naturalizado en algunas<br />

regiones de América y Australia. Por cientos de<br />

años formó parte de la herbolaria tradicional de<br />

pueblos europeos y asiáticos; es traída a América<br />

por los españoles durante la colonia e incorporada<br />

a la herbolaria indígena precedida por una lista de<br />

estimadas propiedades curativas (Linares y Bye,<br />

1984). La variedad más conocida en México es<br />

la Matricaria recutita L. 1753, como se señalo<br />

antes, es una planta europea cultivada en México<br />

principalmente en regiones templadas. Su nombre<br />

científico es Matricaria recutita L. y tiene como<br />

sinónimo a Matricaria chamomilla L. Pertenece a<br />

la familia Asteraceae o Compositae. Se trata de una<br />

hierba anual, ramificada, aromática, glabra, de 25 a 70<br />

cm de altura; hoja simple, alterna, aromática, hasta 5<br />

cm de largo, glabra, pinnatífida, segmentos filiformes,<br />

peciolada; la inflorescencia es una cabezuela en forma<br />

abultada, aromática, de 1 a 2 cm de diámetro, con<br />

receptáculo campanulado, desnudo; flor periférica<br />

femenina, ligulada, 1 O a 20, blanca, reflexa; flor de<br />

disco hermafrodita, tubulosa, amarilla, 5 lobulada;<br />

fruto aquenio sin vilano (Linares et al. 1988:60).<br />

En el caso de la manzanilla, se destaca su<br />

carácter alternativo frente a las dificultades de acceso<br />

a la medicina formal; sus propiedades aromáticas y<br />

cosméticas la vuelven atractiva a las clases medias,<br />

la sencillez de su cultivo y bajos costos de inversión<br />

son un aliciente para muchos campesinos locales que<br />

la alternan con sus cultivos tradicionales, dentro de<br />

un ciclo natural de rotación de la tierra. De acuerdo<br />

al uso que comúnmente se le ha dado a la planta y<br />

la parte de ella que se utiliza, la manzanilla se ha<br />

destinado principalmente para el tratamiento de<br />

enfermedades gástricas de tipo infeccioso y antiparasitario<br />

por lo general en combinación con<br />

otras hierbas (Osuna et al, 2005). Comúnmente<br />

se la ha utilizado por sus propiedades digestivas,<br />

carminativas, sedantes, tónicas, vasodilatadoras,<br />

antiespasmódicas y el aceite esencial se emplea en<br />

aromaterapia. Se la recomienda como infusión contra<br />

los cólicos estomacales, menstruales e infecciones<br />

menores en los ojos, en forma de vaporización para<br />

tratamientos de la piel y aplicada capilarmente para<br />

conservar el tono dorado del cabello. Después de ser<br />

sometida a análisis farmacológicos, se le reconocen<br />

31


propiedades anti reumáticas, anti asmáticas,<br />

cicatrizantes, para el tratamiento de la colitis, para<br />

aclarar el cabello, los cólicos hepáticos, la neuralgia,<br />

las inflamaciones oculares, entre otras dolencias<br />

(Cecchini, 2004:190,191 ).<br />

La manzanilla ha sido incluida dentro de<br />

investigaciones etnobotánicas en las que se ha<br />

rescatado la importancia de los estudios sobre los<br />

mercados urbanos para la apropiada comprensión de la<br />

herbolaria y el entorno social que entraña (Bye 1983;<br />

Linares y Bye 1984; Hersch Martínez 1996). A partir<br />

de aquí, se reafirma la idea de que los mercados de<br />

plantas representan objetos de estudio particularmente<br />

ricos, dotados de un material específicamente<br />

intrincado con propiedades bioquímicas y, si se<br />

quiere considerar, sociales (Hayden, 2003: 363).<br />

Algunos de estos estudios se han interesado en la<br />

frágil subsistencia de los recolectores de plantas<br />

medicinales (Hersch, 1996). Estos estudios botánicos<br />

y agro-químicos han llegado a establecer contacto<br />

con los vendedores del mercado e incluso a localizar<br />

la fuente original de su mercancía: algunos no son los<br />

recolectores directos mientras otros lo hacen como<br />

una tarea complementaria a sus labores en el campo.<br />

¿Cómo se inicia el ingreso de un producto de<br />

consumo local en las cadenas de mercados nacionales<br />

e internacionales? En este sutil camino es necesario<br />

hacer notar lo siguiente: la apertura de espacios que<br />

estos productos se han procurado en el campo se<br />

ha visto favorecido recientemente por la creación<br />

y estímulo de los antes mencionados, nichos de<br />

consumo. Entran en juego dos elementos pujantes<br />

hoy día en el mercado, por un lado, la industria<br />

farmacéutica aunada al mercado de las bebidas<br />

aromáticas o exquisitas, por el otro, el mercado de<br />

comidas rápidas y para el "remanente", los grandes<br />

mercados locales que abastecen de vegetales a las<br />

tiendas de autoservicio. Es muy útil retomar aquí las<br />

afirmaciones del teórico Arjun Appadurai al hablar del<br />

"fetichismo del consumidor", sugiere entenderlo en<br />

términos de un mundo con relaciones estructuradas '<br />

parte de ellas, las del consumidor, constituyen el<br />

lugar y el proceso de selección (Roseberry, 1996).<br />

Este es el caso de la manzanilla y su consumo bajo<br />

la forma de té. Aunque no constituya una mercancía<br />

de mercado masificado, sus procesos de producción<br />

y distribución están derivando hacia la centralización<br />

y marcando una diferenciación de clase desde las<br />

32<br />

Milla<br />

relaciones mismas de producción, orientadas por las<br />

condiciones de mercado y comercialización a que<br />

está sujeta. La historia del surgimiento del mercado<br />

de manzanilla es relatada por un productor y un<br />

comercializador de manzanilla:<br />

"Es en los años 1970 cuando crece la industria del<br />

té, la distribuidora AZTECA (empacadora de capital<br />

mexicano) comercializa estos productos y otras plantas,<br />

pero en el caso de mi distribuidora, estamos lejos de<br />

ser una industria pesada o fuerte en el campo de las<br />

hierbas. Actualmente las empacadoras más fuertes son<br />

La Pastora y Laggs. Los empacadores de McCormicky<br />

Plamesi también son importantes, McCormick maneja<br />

una calidad del65% de tallo, La Pastora maneja 50-50<br />

de tallo y flor, pero hoy día la mejor calidad la ofrece<br />

Carabela. También negociamos con laboratorios,<br />

en Sinaloa HERBAX, en el Distrito Federal con<br />

Naturales Sevilla, Rosa Elena Dueñas S.A. y con<br />

CEDROSA; ellos hacen extractos y también revenden<br />

planta a otros laboratorios. Ha surgido un nuevo nicho<br />

con los orgánicos, algunos productores han seguido<br />

estos parámetros pero la mayoría no quiere asumir los<br />

costos. Está condenándose a ser un mercado suplente<br />

por la ausencia de tecnología, sobre todo se carece del<br />

apoyo para eso. Este mercado se ha vuelto oportunista,<br />

la moda dicta muchas de las decisiones del mercado<br />

desviándose del objetivo primordial: un servicio a la<br />

comunidad".<br />

La producción de la manzanilla y su<br />

comercialización se han desarrollado al margen<br />

de grandes empresas. Su paso desde las huertas<br />

familiares a la producción a mayor escala ha sido<br />

una jornada rápida, signada por los cambios sufridos<br />

en los hábitos de consumo ahora global de plantas<br />

con propósitos medicinales y/o degustativos. Este<br />

fenómeno ha trastocado la forma de vida de muchas<br />

familias campesinas de Juchitepec, localidad de<br />

mucho tiempo atrás dedicada en gran parte a las<br />

labores agrícolas bajo el régimen de propiedad<br />

ejidal y que había dado prioridad a la producción de<br />

trigo, maíz y forrajes. Desde hace unos 35 ó 40 años<br />

comenzó con una incipiente producción de papa a<br />

cargo del único "agrónomo titulado" de la localidad.<br />

Algunas familias sin acceso a tierras comenzaron a<br />

trabajar como recolectores o jornaleros en este nuevo<br />

cultivo, el trabajo temporal de estos campesinos les<br />

fue guiando por nuevas rutas de mercado:


"Mi madre trabajaba como cosechadora de papas<br />

cuando yo era un niño de siete años. Don Máximo<br />

Arana, de Tlaxcala, nos llevaba a mí y a mis hermanos<br />

a sus tierras en Juchitepec, así aprendimos a trabajar,<br />

fue mi madre quien nos enseñó a trabajar y ella trabajó<br />

para los Arana como diez años. Mi padre combinaba<br />

la recolección de plantas medicinales con el trabajo<br />

como jornalero; solía viajar a vender estas plantas al<br />

mercado San Ciprián en el Distrito Federal a partir<br />

del mes de julio cuando comenzaban las "labores de<br />

plantas". Inició con mostaza y nabo, poco a poco los<br />

mercaderes comenzaron a encargarle otras plantas. Al<br />

aumentar el negocio y con capital suficiente, decidió<br />

trasladarse a la Ciudad de México para comerciar<br />

directamente las plantas en el mercado. Comencé<br />

a trabajar con plantas medicinales junto a mi padre<br />

cuando tenía 21 años, antes trabajaba a jornal. Mi<br />

padre nos dijo, a mí y a mis hermanos, que no nos<br />

daría herencia de tierras u otra cosa pero en cambio,<br />

nos dio por herencia el conocimiento del trabajo con<br />

plantas".<br />

Los pequeños productores agrícolas de<br />

Juchitepec realizan su inserción en el mercado de<br />

yerbas desde un ámbito local y deben sobrellevar<br />

las relaciones con otros productores, diversos tipos<br />

de intermediarios o comercializadores y con el<br />

gobierno local y/o nacional. También han tenido que<br />

considerar las llamadas innovaciones tecnológicas<br />

en la producción. Los campesinos productores de<br />

manzanilla muestran mucha cautela a la hora de<br />

adoptar ciertas innovaciones en sus procesos de<br />

producción; pero, a pesar de ello, los requerimientos<br />

del consumo tienen un peso que también imprime<br />

su marca en las decisiones de estos productores.<br />

Un informante que se dedica a la exportación de<br />

manzanilla habla sobre el proceso de cultivo:<br />

"El proceso de cultivo no ha cambiado pero hace dos<br />

años he introducido ciertos cambios para modernizarlo,<br />

asesoramientos por cuenta propia con ingenieros, uso<br />

de agroquímicos e introducción de maquinaria. Estos<br />

cambios han sido rechazados por muchos productores<br />

debido a la falta de educación y a los costos que<br />

implican. Son gente de poca educación, se les debe<br />

indicar todo como receta, aun así no lo hacen y si los<br />

costos suben un peso, no los adoptan".<br />

Esta afirmación puede ser entendida a la<br />

luz de los propios intereses del campesinado de<br />

la localidad en muchos otros sentidos. Dispuesto<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

a aceptar los condicionamientos del mercado, un<br />

productor nos dice que antes no se usaban pesticidas<br />

pero desde hace como tres años se ha observado que<br />

las plantas han empezado a enfermarse con hongo,<br />

así que se comenzó a fumigarlas pero con ciertos<br />

productos permitidos por los compradores. En lo que<br />

respecta a fertilizantes, algunos productores muestran<br />

disposición al uso de abonos orgánicos aunque en la<br />

región resultan más caros debido a la ausencia de<br />

granjas de gallinas, de donde proviene el mejor abono<br />

orgánico. Otros no se muestran dispuestos a correr<br />

con tales costos si sus compradores no lo demandan, y<br />

parten del principio de que los fertilizantes químicos,<br />

rinden más en proporción a la extensión del cultivo<br />

que los fertilizantes orgánicos.<br />

Por otro lado, los productores de papa y otras<br />

hortalizas o más bien, empresarios agrícolas a gran<br />

escala, han debido tender determinados tipos de<br />

relaciones entre los habitantes locales para facilitarse<br />

el acceso a las tierras de cultivo. Juchitepec es un<br />

municipio al sur-oriente del Estado de México dentro<br />

del área denominada eje neo volcánico, es poseedor<br />

de elementos que lo particularizan: sus características<br />

climáticas, su colindancia con el Distrito Federal,<br />

otros municipios y Estados, la particular relación<br />

entre la Delegación Cuijingo y Juchitepec Cabecera<br />

municipal, las formas primordiales de tenencia de la<br />

tierra y las formas que han ideado los productores<br />

para aprovecharla. Esta localidad campesina<br />

también se muestra particular en las relaciones que<br />

se han establecido entre los productores agrícolas,<br />

los ganaderos, comerciantes y las instituciones<br />

gubernamentales, relaciones que se reflejan en otras<br />

esferas de la organización de la comunidad.<br />

Respecto a los cultivadores de manzanilla, se<br />

ha podido observar el tendido de una red de relaciones<br />

establecidas mediante lazos de parentesco ficticio que<br />

funcionan como mecanismos de inclusión selectiva.<br />

En todos los casos observados, este tipo de relaciones<br />

institucionales por costumbre, son objeto de repudio<br />

aparente, aunque no dejan de ostentar el poder<br />

suficiente para constituir un recurso de acuerdo a las<br />

circunstancias. Para los productores de manzanilla,<br />

es la transmisión de un conocimiento técnico<br />

acompañado por cierto grado de financiamiento,<br />

el que se constituye en un fuerte lazo de relaciones<br />

asimétricas, donde quien "otorga" el conocimiento<br />

lo hace de acuerdo a reglas no establecidas pero<br />

33


implícitas. Para el caso, un exportador de manzanilla<br />

refiere sobre el primer contacto con productores de<br />

Juchitepec:<br />

"La producción en el Estado de México comenzó con<br />

la valeriana (Valeriana officinalis). Debido a la escasa<br />

cantidad de tierra disponible en Puebla y a la similitud<br />

de climas con México, mi padre (originario del Estado<br />

de Puebla y desde los años 1960 productor de hierbas<br />

para té de considerable escala), decidió llevar allá la<br />

semilla y forma de cultivo. Una vez en Juchitepec o<br />

Cuijingo para ser exactos, se asocia con al menos 5<br />

proveedores confiables, uno de ellos es don Julián<br />

a quien adopta como "proveedor-hijo", así como a<br />

Lucio, Fidel y ahora a sus hijos, esto ocurrió hace 30-<br />

35 años (1970)".<br />

Don Julián confirma tal verswn, su padre<br />

(Victoriano) comenzó produciendo y comerciando con<br />

valeriana. El comprador de su padre, Jacinto Sierra (de<br />

Puebla), fue quien los animó a producir manzanilla.<br />

El primer pedido que le hizo Sierra hace 33 años fue<br />

de 2 Ton. de valeriana, recuerda. La producción de<br />

manzanilla se inició en los años 1980, continua Julián.<br />

En 1978 Sierra padre los invitó a Tochimizolco,<br />

su pueblo natal, para que observaran el proceso de<br />

cultivo y cosecha y así se animaran, lo que pasó luego<br />

de un año con la escasez de la valeriana. "Mediante<br />

el contacto con Sierra -señala- también aprendimos a<br />

aprovechar el tallo de la planta que antes tirábamos.<br />

En las bodegas de Atlixco vimos el tallo molido y<br />

mezclado, así le comenzamos a buscar mercado".<br />

Otra productora refiere que tiene entre 20 y 25<br />

años de antigüedad en la producción de manzanilla,<br />

trabajando otras plantas con su padre 32 años y su<br />

padre el doble de tiempo quizá. Nuevamente fue<br />

Jacinto Sierra el primero en impulsarlos a producir<br />

la manzanilla y las otras yerbas para té. Sierra les dio<br />

las ideas para sembrar la manzanilla. Esta productora<br />

recuerda que desde 1966 su padre comenzó a recolectar<br />

semilla de valeriana por encargo de Jacinto y desde<br />

entonces, ella trabajaba con su padre en las tareas de<br />

recolección de yerbas. El hijo de Jacinto señala que<br />

estos primeros proveedores de valeriana, serían luego<br />

los proveedores de manzanilla (de su padre) así, "mi<br />

padre convirtió a sus recolectores en cultivadores, en<br />

una especie de sucesión natural".<br />

Hasta ahora, el sutil recorrido ha mostrado que<br />

el conocimiento alrededor de la mercancía se logra o<br />

34<br />

Milla<br />

facilita, acercándose a la fuente misma de consumo,<br />

un hierbero-intermediario relata:<br />

"Don Julián (el productor) no negocia directamente<br />

con las empacadoras porque no se encuentra en el<br />

Distrito Federal y no está dispuesto a dejar su trabajo<br />

en el campo para venir hasta acá a negociar días<br />

enteros con esa gente. En ese sentido, yo funjo como<br />

comisionista o representante entre los productores y<br />

estas compañías. La relación con los productores se<br />

ha fortalecido a lo largo de los años pues ellos saben<br />

que se les pagará, despacio, pero se les pagará. De mis<br />

bodegas sale el producto hacia varias empacadoras de<br />

la República".<br />

Estos lazos están sometidos a cambios,<br />

pueden observarse aquí los procesos contingentes y<br />

contradictorios que marcan su formación y disolución<br />

(Roseberry, 2002). Uno de estos primeros cultivadores<br />

relata a su vez:<br />

"Llegamos a saber con quienes negociaban los patrones<br />

pues ellos nos comentaban y lo hacían porque sabían<br />

que les éramos leales y no íbamos a llegar a negociar<br />

por "allá", ya que sólo éramos productores, ellos<br />

tenían la confianza de nuestra lealtad. Con el paso<br />

del tiempo, por medio de Sierra hice contacto con la<br />

empresa "AGRIX" cuando aun producían valeriana.<br />

Trabajé con ellos 4 años (1981-85), era un joven [el<br />

jefe de la empresa] muy emprendedor, nos envió a<br />

Guanajuato para conocer las semillas de amaranto<br />

(Amaranthus) y su siembra, a Tabasco para conocer<br />

la pimienta (Piper nigrum), nos traía "movidos"<br />

familiarizándonos con diferentes tipos de producción<br />

para el mercado pero eso sí, procuraba no contactamos<br />

con otros compradores para asegurarse nuestro trabajo.<br />

Continuamos produciendo manzanilla en ese periodo<br />

pues era el "producto de casa", negociábamos con<br />

Sierra, Wolf y PLAMESI. En cierta ocasión ocurrió<br />

que el hijo del patrón, (Jacinto Sierra) con quien ahora<br />

hacemos negocio después de la muerte del padre,<br />

nos hizo un pedido de toronjil (Melissa officinalis),<br />

pero había perdido el trato con sus compradores y no<br />

nos había dicho nada, sólo dejaba pasar el tiempo.<br />

Después de esto, decidimos hacer contacto con otros<br />

compradores pues perdimos la confianza en él".<br />

Para cerrar este punto, volvamos a lo que señala<br />

Appadurai respecto al conocimiento sobre las mercancías.<br />

Este conocimiento es de dos tipos: el que acompaña a<br />

la producción de la mercancía y el que acompaña su<br />

consumo apropiado. Aunque parezca una especie de


polarización, no podemos permttmws considerar el<br />

conocimiento sobre la producción de la mercancía,<br />

exclusivamente técnica y empírica ni al conocimiento<br />

sobre el consumo, exclusivamente valorativo o<br />

ideológico. Tales componentes permean a ambos<br />

polos en interacción mutua y dialéctica (Appadurai,<br />

1991: 60). Hasta este punto del camino, se ha podido<br />

apreciar cómo los productores y comercializadores<br />

de manzanilla se apropian de estos componentes que<br />

modelan a ambos tipos de conocimiento, cómo tales<br />

apropiaciones marcan determinadas relaciones de poder<br />

y campos de actividad.<br />

El ropaje silvestre de la mercancía y su puesta en<br />

escena.<br />

La difusión paulatina de ciertos hábitos de consumo<br />

más "afines" con la vida moderna, han facilitado<br />

la inserción de plantas como la manzanilla, en el<br />

mercado de las bebidas aromáticas o exquisitas.<br />

Aunque su comercialización, ahora en múltiples<br />

presentaciones y con los controles propios de una<br />

bebida de este tipo, no parece representar en México<br />

la suficiente envergadura como para desplazar a los<br />

cultivos de subsistencia, la constancia de su demanda<br />

la convierte en una mercancía de un alto atractivo para<br />

la producción. Sobre la preferencia de su consumo,<br />

un comercializador acota:<br />

"Comienza a venderse la manzanilla como té<br />

empacado allá por 1934-36, (lo inició] un comerciante<br />

español luego le siguieron otros también españoles y<br />

los empaques se hacían en bolsitas de tela cosidas a<br />

máquina. Tuvo éxito, la costumbre era tomarla como<br />

una infusión medicinal pero comenzó a difundirse<br />

la costumbre de tomarla simplemente como un té.<br />

¿Quiénes acostumbran a tomarla como un té ya<br />

empacado? Pues los flojos, es la comodidad y la<br />

higiene. Además las plantas empacadas y con una<br />

determinada presentación aseguran al comprador la<br />

certeza de que no está siendo engañado al tomarlo".<br />

Este cambio en un hábito de consumo del té<br />

de manzanilla de la planta disecada o fresca a su<br />

consumo en empaques, puede ligarse a un cambio<br />

en las circunstancias de clase y trabajo a nivel de<br />

las sociedades industriales. Posteriormente, su<br />

disponibilidad como producto que reúne diversas<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

presentaciones y calidades, le permite acceder al<br />

recién desarrollado mercado de cafés y otras bebidas<br />

"gourmet" cuya importancia ya para los años 1980<br />

les merece la atención de revistas especializadas<br />

estadounidenses, "World Coffee and Tea", "Coffee<br />

and Cocoa Internacional" (Roseberry, 1996: 763).<br />

De este modo, el que la manzanilla sea una mercancía<br />

de "dos mundos", el medicinal y el de degustación, le<br />

imprime la suficiente flexibilidad para asegurarse un<br />

sitio en el mercado de consumo global.<br />

Sin embargo hay que considerar que en el<br />

mercado global la calidad es requisito indispensable.<br />

En el caso de la manzanilla la calidad del producto<br />

puede variar y ésta no es siempre lo que el empresario<br />

importador llamaría "de acuerdo a las normas de<br />

calidad". Una vez listo para su entrega, el productor<br />

se comunica con el comprador para que lo transporte<br />

(en este caso, llegará un "furgón" de la exportadora<br />

para llevarla a puertos aduanales, en el momento<br />

de la entrevista tiene listo un cargamento que será<br />

llevado a los Estados Unidos). Este productor tiene<br />

preparada para los exportadores otra carga de diez<br />

y media Ton. del 75% de tallo, tampoco se le ha<br />

eliminado el exceso de polvo de polen, "es la más<br />

baja calidad", dice. En el caso de los encargos de<br />

los empacadores nacionales como Carabela, la<br />

entrega la realiza el productor en México y es la<br />

mejor calidad, 50/50, mitad tallo y mitad polen o<br />

flor. De acuerdo a la información de productores que<br />

proveen a exportadores de manzanilla, las calidades<br />

de mercancía entregada varían, siendo las más altas<br />

aquellas destinadas a las empacadoras en el mercado<br />

interno, el acuerdo respecto a las calidades se concreta<br />

con anticipación y siendo un acuerdo, requiere la<br />

aquiescencia de ambas partes.<br />

La producción de manzanilla a mayor escala<br />

ha sido una jornada rápida, guiada por los cambios en<br />

los hábitos de consumo. La flexibilidad del mercado<br />

de plantas permite y contribuye a la amplitud de las<br />

redes sociales entre productores y comercializadores,<br />

lazos que trascienden a la localidad. Se ha acentuado<br />

el nivel de competencia entre los productores, quienes<br />

han llegado a adquirir, mediante el tendido de redes,<br />

conocimientos y contactos de mercado que custodian<br />

celosamente:<br />

"En cierta ocasión -relata un productor- cuando<br />

secaba la manzanilla en las bodegas de CONASUPO,<br />

35


otro productor que también la secaba allí, hacía trato<br />

con gente de México pero no había querido decirme<br />

con quién. Ese día por casualidad me encontraron y así<br />

inicié negocios con ellos".<br />

Acerca de los contratos de producción, otro<br />

productor refiere:<br />

"El contrato de venta es de palabra, incluyendo a<br />

las compañías exportadoras, ya que no les conviene<br />

tener compromisos por escrito debido al alza de los<br />

precios del producto en el mercado. Y o prefiero así<br />

la negociación, ya que me da margen para ofrecer el<br />

producto al mejor postor".<br />

Desde luego, cuando las condiciones del<br />

mercado no son favorables, quien paga la cuenta<br />

finalmente es el productor, máxime si ha corrido con<br />

todos los riesgos sin tener el mínimo aval representado<br />

en un documento. Las exigencias del mercado global<br />

de consumo penetran las redes sociales tendidas<br />

a través del mercado de plantas, aunque no con la<br />

velocidad y profundidad que se esperaría. Cuando<br />

alguna ruta se cierra otras más pequeñas pero más<br />

flexibles, permanecen. El exportador sentencia:<br />

"En los años 1980, en Juchitepec no se sembraba<br />

mucho más de lOO has., hace unos cinco años unas<br />

250 has. y hace dos años 600 has. Eso es lo máximo<br />

que se puede alcanzar en esa zona; ahora estamos<br />

considerando otras áreas. En el Estado de México no se<br />

contempla la mecanización, la forma de tenencia de la<br />

tierra (propiedad ejidal) no se presta para ese proceso.<br />

Tendría que ser otro tipo de sistema para ser global.<br />

Pero ya no es necesario comprarles a los pequeños<br />

productores porque el mercado ya no lo requiere<br />

debido a la mayor competitividad en el mercado<br />

exterior, esto es, mejores condiciones en otros países.<br />

Se requiere cambiar totalmente la estructura: tecnificar,<br />

tener acceso a mayores tierras. Ellos (productores de<br />

Juchitepec) siguen siendo los principales proveedores<br />

pero ya dejarán de serlo, desde hace dos años ha<br />

disminuido la compra, allí ya llegaron al máximo de lo<br />

que podían dar. (No mencionó la zona a la que piensan<br />

trasladarse pero en el curso de la conversación hizo<br />

una elusiva mención al Estado de Puebla)".<br />

En relación con lo anterior, este exportador de<br />

manzanilla agrega:<br />

36<br />

"Existe una enorme competencia con Asia, Suramérica<br />

Milla<br />

y Centroamérica, en especial con China, Egipto y<br />

Argentina. Aún siendo (la suya) la empresa exportadora<br />

más importante de México, no se encuentra totalmente<br />

mecanizada, por ejemplo en el proceso de recolección,<br />

tampoco se han desarrollado variedades. Tendría que<br />

tecnificarse, resulta más barato importar que producir<br />

aquí; la producción en Egipto es más barata, en<br />

Argentina también, en especial después de su crisis<br />

económica".<br />

Son claramente identificables las ideas de<br />

"modernización" del campo, imperantes entre la mayoría<br />

de los grandes productores locales, el teórico Ernest<br />

F eder profundiza en esta pugna cuyas consecuencias<br />

reales han corrido por cuenta de los campesinos<br />

(Feder, 1978). Sin embargo, el mercado al interior<br />

de la República ofrece una alternativa a los pequeños<br />

productores de manzanilla y a otros grupos relacionados<br />

con el consumo del producto; las relaciones con la<br />

Ciudad de México delinean una clara fuerza centrífuga.<br />

Un hierbero o comercializador señala:<br />

"No se han encontrado las condiciones (más favorables)<br />

para abaratar los costos y competir con el exterior. Los<br />

mayores proveedores de planta por su cercanía son el<br />

Estado de México, Hidalgo, Puebla y Guerrero. Los<br />

proveedores ( comercializadores) seguirán subsistiendo<br />

pues han creado y diversificado los nichos del mercado.<br />

He comprobado la importancia de transmitir estos<br />

conocimientos y experiencias en el comercio de plantas,<br />

no necesariamente a los hijos, también al personal para<br />

dejar una base. Actualmente son pocos los proveedores,<br />

unos diez o quince, por que el trabajo es "sucio",<br />

implica el manejo de plantas y se desempeñan varias<br />

labores a la vez. Yo por ejemplo trato de vender a<br />

clientes muy confiables o mediante pago de contado.<br />

En los años 1970 las tiendas más grandes eran las de<br />

la familia Michán y la Supersoya, originarios de la<br />

Mixteca. Los Michán, los Peñafiel y otros comenzaron<br />

a montar las tiendas naturistas. Esas tiendas necesitaban<br />

de proveedores, surgieron fabriquitas de cápsulas y<br />

pequeñas empacadoras, se muele y transforma la planta,<br />

así surgieron los fabricantes y distribuidores".<br />

La diversificación de actividades, en este caso<br />

a pequeña escala, es la alternativa que un mercado<br />

más flexible ha ofrecido a estos comercializadores.<br />

"El mercado de plantas se puede decir que es muy<br />

variable año con año, no es un nícho seguro, no los<br />

hay, el que desaparece no es el que fracasa sino el que


acierta menos; por eso, entre más nichos de mercado<br />

ocupe tiene mayor oportunidad. El mercado se cierra<br />

cada vez más, ahora es más dificil colocar en tienda,<br />

la fabricación es baja, por ello me dedico a proveer a<br />

los fabricantes. Para volver más seguro ese nicho se<br />

deben conjugar varias partes del proceso como unir<br />

la "tienda de recomendación" con la fabrica; volverlo<br />

más estable significa resolver los problemas con<br />

Salubridad (Consejo de Salubridad General, órgano de<br />

carácter institucional) y con nuestra propia gente".<br />

Junto al cultivo de la manzanilla como medio<br />

de ingreso al mercado, persiste el cultivo de la<br />

tradicional planta de autoconsumo, el maíz. Este a<br />

su vez ha cobrado nuevo cariz al ser negociada su<br />

hoja en los mercados locales. Este nuevo espacio ha<br />

sido ocupado principalmente por mujeres, ya sea en<br />

su comercialización como en su procesamiento. No<br />

es extraño que el sostén de la economía doméstica<br />

lo constituya el comercio del maíz y de su hoja,<br />

administrado por las mujeres del núcleo familiar:<br />

La esposa de don Julián, uno de los mayores<br />

productores de manzanilla, es una mujer de mediana<br />

edad quien junto a sus dos nueras se encarga de la<br />

administración del hogar. La economía doméstica<br />

es sostenida por un fondo administrado por doña<br />

Floriana y proviene de la negociación del maíz y<br />

su hoja. El maíz es producido por don Julián; las<br />

esposas de dos de sus hijos, que viven en la misma<br />

casa, aportan ayuda en forma de trabajo ya sea en las<br />

labores domésticas de limpieza y cocina, como en<br />

la preparación de la hoja de maíz para la venta. Sus<br />

hijos aportan también un porcentaje del producto.<br />

Doña Floriana se encarga personalmente de localizar<br />

a los compradores del maíz en mazorca y de la hoja<br />

ya preparada en diferentes tipos de manojos.<br />

"Las mejoras a la casa - señala con entusiasmo-- como<br />

la nueva cocina, salieron de este fondo". La parte<br />

de mayores dimensiones es la de bodegas y el gran<br />

zaguán que da cabida a los transportes que recogen la<br />

manzanilla. Sobre el techo de la cocina han habilitado<br />

una azotea donde colocan el maíz, lo separan de la<br />

hoja y la dejan secar. Allí, doña Floriana y sus nueras<br />

trabajan con la hoja, empacándola para su venta.<br />

"Antes que mi esposo tuviera dinero -dice- yo le<br />

ayudaba con la comercialización del maíz".<br />

El tradicional cultivo del maíz han sido<br />

conservado con una importancia que no desmerece<br />

Etnobio/ogía 6, 2008<br />

en mucho al de la mercancía, ya que a éste también se<br />

le ha aprovechado como mercancía bajo la impronta<br />

del consumo de diversos tipos de alimentos a base<br />

de maíz, distribuidos a través de una bien establecida<br />

red de mercados locales que alcanzan los grandes<br />

centros urbanos. La comercialización de la hoja del<br />

maíz resulta ser un elemento que integra el ingreso<br />

campesino en el contexto de la economía doméstica.<br />

Dirigida por mujeres del núcleo familiar extenso,<br />

es otra de las formas globales de incremento de la<br />

explotación del trabajo doméstico. Como punto final<br />

de este recorrido, es oportuno traer la justa posición<br />

respecto a las implicaciones que para la acumulación del<br />

capital, tienen las unidades domésticas dependientes<br />

del trabajo no remunerado. Como destaca Cook, es<br />

fundamental tener en cuenta este elemento a la hora<br />

de realizar un análisis de la pequeña producción de<br />

mercancías. Al conceptualizar el proceso, propone<br />

un estudio a detalle del tamaño, composición y etapa<br />

del ciclo vital de la familia, cuyo papel es prominente<br />

en el desarrollo de la empresa capitalista campesinoartesanal<br />

(Cook y Leigh, 1990: 231).<br />

Consideraciones finales<br />

En este ensayo se ha hecho un intento de separación<br />

de la manzanilla de su aparente y exclusiva relación<br />

con la producción o la idea de producción. Este<br />

camino teórico nos condujo por un prodigioso paisaje<br />

de versatilidad de esta planta, tan humano como el<br />

contexto social que lo anima.<br />

Los estudios sobre las mercancías han variado<br />

mucho en sus puntos de atención, sin embargo<br />

todos coinciden en señalar a los mercados como<br />

arenas donde se desenvuelven las manifestaciones<br />

socio-culturales en su más directa interacción con<br />

elementos económicos y terapéuticos. Un estudio<br />

sobre una mercancía dentro del proceso de la<br />

globalización, no puede excluir a los sitios donde<br />

ésta suele circular a pequeña escala. A lo largo de la<br />

historia, sociedades no industriales o pre-industriales<br />

se han servido de sitios de mercado local, paralelos<br />

a sistemas de comercio de larga distancia para<br />

mercancías preciosas. Estos mercados domésticos de<br />

grandes dimensiones han sido el escenario del tráfico<br />

de productos simples en pequeña escala detrás de los<br />

37


cuales se ha escondido una gran cantidad de horas<br />

de trabajo femenino familiar y toda una jerarquía de<br />

autoridad patriarcal para controlarla (Gates, 1996).<br />

La supervivencia actual de grandes mercados en<br />

México ha facilitado el acceso directo a recolectores/<br />

productores y comercializadores de manzanilla, esto<br />

es un ejemplo de la capacidad adaptativa de ciertos<br />

productos como las plantas medicinales. Hemos<br />

podido vislumbrar la manera en que esta planta se<br />

ajusta a las propias dinámicas sociales y es reflejo<br />

de formas de subordinación y resistencia en las<br />

relaciones de clase en su camino a convertirse en<br />

producto de consumo.<br />

Por un largo periodo la manzanilla como<br />

producto de consumo global ha propiciado los cambios<br />

que impulsan las formas de vida de estos productores<br />

y los diversos agentes con los que interactúan, como<br />

se ha visto, mediante formas distintas de inserción<br />

al mercado, más o menos flexibles y más o menos<br />

dirigidas directamente por el mercado industrial.<br />

El comercio de la manzanilla como mercancía -y<br />

la facilidad que ha ofrecido para su recolección o<br />

producción y negociación- ha contribuido a trasladar<br />

consigo, desde una tradición campesina a la sociedad<br />

contemporánea, específicos y antiguos elementos<br />

de estructura social, economía y cultura. Cabe<br />

recordar la afirmación de Shanin cuando se refiere<br />

al campesinado no como una sociedad "atrasada",<br />

sino de características en transformación que están<br />

teniendo lugar (Shanin, 1990).<br />

Esta planta como mercancía juega todavía<br />

diversos roles, que pueden estar en el ámbito de la<br />

economía campesina y entonces apenas significan una<br />

parte limitada del autoconsumo y del mercadeo local.<br />

Hemos observado como a través de la intervención<br />

del consumidor, adquiere las características culturales<br />

de aceites esenciales y productos suntuarios, sus<br />

precios se vuelven fuera de toda proporción. Este<br />

es el mercado global que hace que el insumo inicial<br />

apenas cueste el 1 ó 2 % del precio que adquiere la<br />

mercancía una vez que alcanza su nicho de mercado.<br />

Esta ganancia especulativa es el mejor estímulo para<br />

que las empresas globalizadas vendan productos<br />

que implican en su compra conocimiento, cultura,<br />

medicina, salud, diversión. Son los productores<br />

quienes constituyen la base de todo este proceso, han<br />

pagado los costos del crecimiento, han sufrido los<br />

estragos de la experimentación y muchas veces han<br />

38<br />

Milla<br />

visto menguar sus recursos y sus tierras por el afán<br />

de vincularse a las redes del mercado. La manzanilla<br />

en su sistema de producción nunca ha recibido un<br />

apoyo técnico y continúa en manos de productores,<br />

pero al llegar a las cadenas del mercadeo sufre<br />

transformaciones radicales cuyo producto final viene<br />

a incorporarse al mundo del consumidor bajo diversos<br />

protocolos: la medicina, los cosméticos, sin dejar de<br />

mencionar al creciente consumo de tés e infusiones<br />

que se han puesto de moda.<br />

Dedicatoria<br />

Se dedica el presente trabajo a la memoria de la Dra.<br />

Lety Gándara Mendoza, a su entrega y robustez<br />

mental así como a su esposo, el Dr. Tomás Martínez<br />

Saldaña por su valioso apoyo en este trabajo.<br />

Bibliografía<br />

Appadurai, A. 1991. La vida social de las cosas.<br />

Perspectiva cultural de las mercancías. México,<br />

Editorial Grijalbo.<br />

Blim, M. 1992. Anthropology and the Global Factory:<br />

Studies of the New Industrialization in the<br />

Late Twentieth Century. New York: Bergin &<br />

Garvey.<br />

Bye, R. and E. Linares. 1983. The Role of Plants<br />

Found in the Mexican Markets and Their<br />

Importance in Ethnobotanical Studies. Journal<br />

ofEthnobiology 3 (1): 1-13.<br />

Cecchini, T. 2004. El libro de las hierbas medicinales.<br />

De V ecchi, Barcelona.<br />

Cook, S. y L. Binford. 1990. La necesidad obliga.<br />

La pequeña industria rural en el capitalismo<br />

mexicano. México, Consejo Nacional para la<br />

Cultura y las Artes.<br />

Feder, E. 1975. La América rural se encamina<br />

a la década de 1980, en Emest Feder,<br />

(Compilador), La lucha de clases en el campo:<br />

análisis estructural de la economía agrícola<br />

latinoamericana, México: Fondo de Cultura<br />

Económica, pp. 475-498.<br />

Feder, E. 1978. Campesinistas y descampesinistas,<br />

tres enfoques divergentes (no incompatibles)<br />

sobre la destrucción del campesinado,


Comercio Exterior 28 (1 ): 42-51.<br />

F eder, E. 1981. Maquinaria agro industrial: el nuevo<br />

enfoque del capitalismo hacia la agricultura.<br />

Estudios Rurales Latinoamericanos 4 (1):<br />

5-39.<br />

Gates, H. 1996. China's Motor: A Thousand Years<br />

of Petty Capitalism. Ithaca, London, Comell<br />

University Press.<br />

Harvey, D. 1989. The Condition of Post modemity.<br />

Oxford, Basil Blackwell.<br />

Hayden, C. 2003. From Market to Market:<br />

Bioprospecting's idioms of inclusion.<br />

American Ethnologist 30 (3): 359-371.<br />

Hersh, Martínez, P. 1996. Destino común: Los<br />

recolectores y su flora medicinal, México,<br />

Instituto Nacional de Antropología e Historia.<br />

Hewitt de Alcántara, C. 1975. La revolución verde<br />

como historia: la experiencia mexicana, en<br />

Emest Feder (compilador), La lucha de clases<br />

en el campo: análisis estructural de la economía<br />

agrícola latinoamericana, México, Fondo de<br />

Cultura Económica, pp. 454-474.<br />

Keamey, M. 1995. The Local and the global,<br />

the Anthropology of Globalization and<br />

Transnationalism. Annual Review of<br />

Anthropology 24: 547-565.<br />

Linares Mazari, E. y R. Bye. 1984. Tés curativos<br />

de México, México, Fondo Nacional para<br />

el Fomento de las Artesanías, Universidad<br />

Nacional Autónoma de México.<br />

Linares Mazari, E., B. Flores Peñafiel y R. Bye. 1988.<br />

Selección de plantas medicinales de México.<br />

Editorial Limusa. México. 125 p.<br />

Osuna Torres, L., M. E. Tapia y A. Aguilar Contreras.<br />

2005. Plantas medicinales de la medicina<br />

tradicional mexicana para tratar afecciones<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

gastrointestinales: Estudio etnobotánico,<br />

fitoquímico y farmacológico, Barcelona,<br />

Universitat de Barcelona.<br />

Roseberry, W. 1988. Political Economy. Annual<br />

Review of Anthropology 17: 161-185.<br />

Roseberry, W. 1996. The Rise of Yuppie Coffees<br />

and the Reimagination of Class in the United<br />

States. American Anthropologist 98 (4): 762-<br />

775.<br />

Roseberry, W. 2002. Understanding Capitalism<br />

Historically, Structurally, Spatially, en David<br />

Nugent (comp.), Locating Capitalism in Time<br />

and Space: Global Restructuring, Politics and<br />

Identity, Palo Alto, Stanford University Press,<br />

pp. 61 -70.<br />

Shanin, T. 1990. DefiningPeasants: EssaysConceming<br />

Rural Societies, Expolary economies, and<br />

Leaming from them in the Contemporary<br />

World, Oxford, Basil Blackwell.<br />

Consultas en línea:<br />

Head, Simon, (Diciembre 16, 2004), "Inside the<br />

Leviathan", consulta abierta en la página<br />

The New York Review of Books, Vol. 51,<br />

Núm. 20 URL: http://www.nybooks.com/<br />

articles/17647, (última consulta: 17/1 0/08).<br />

Wal-Mart, orígenes y giros de mercado de la<br />

empresa: Wikipedia, the free enciclopedia,<br />

"Wal-Mart", (última modificación 21 Octubre<br />

2008), consulta abierta en las páginas URL:<br />

http://en.wikipedia.org/wiki/Wal-mart;http://<br />

en.wikipedia.org/wiki/W almex; http:/ 1<br />

es. wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa _<br />

agr%C3 %ADcola#Mercados _agropecuarios;<br />

ultimas consultas: 17/10/08.<br />

39


Milla<br />

Figura l. Planta de Matricaria recutita L. en floración (Foto Giancarlo Dessi, Mayo 2005, Instituto Profesional de Agricultura y medioambiente<br />

"Cettolini" de Cagliari, Italia).<br />

Figura 2. Tierras de Juchitepec preparadas para el trasplante de manzanilla (Foto Karla J. Milla, Junio 2004)<br />

40


CONOCIMIENTO Y USO DE LA TORTUGA BLANCA<br />

(Dermatemys Mawii Gray, 1847) EN DIEZ EJIDOS<br />

EN EL SUR DE QUINTANA ROO, MÉXICO<br />

Romel René Calderón-Mandujano'<br />

1 El Colegio de la Frontera Sur. Avenida Centenario km 5.5, Chetumal, Quintana Roo 77900. México. rcalderon@ecosur.mx<br />

RESUMEN<br />

Se realizó un estudio en las comunidades de la Rivera del Rio Hondo, límite México-Belice, y en la periferia de la Bahía de<br />

Cheturnal y Laguna Guerreo con la finalidad de compilar el conocimiento tradicional sobre la Tortuga Blanca en estos sitios.<br />

Se aplicaron 60 entrevistas informales a los pobladores en general y 28 dirigidas a informantes clave con la finalidad recabar la<br />

mayor cantidad de información sobre el conocimiento que tienen los pobladores de 10 Ejidos sobre esta especie. Se realizaron dos<br />

salidas a campo para comprobar la certeza de sus respuestas. Se observó que los pescadores (informantes clave) presentan un buen<br />

conocimiento de la especie, tanto de su biología como de su hábitat. El uso más frecuente de la especie es el de autoconsumo y su<br />

frecuencia es baja en comparación con otros sitios del país. La abundancia que describen los pescadores, de igual manera, es más<br />

elevada que la reportada en otras localidades del país. Las artes de pesca son similares a las empleadas en Belice, lo cual se explica<br />

por su cercanía geográfica. La información aportada por parte de los informantes clave sobre aspectos generales de la biología de<br />

la especie es muy amplia y aporta elementos no observados en referencia en la literatura especializada.<br />

Palabras clave: Tortuga Blanca, Quintana Roo, conocimiento tradicional, uso, historia natural<br />

ABSTR<strong>AC</strong>T<br />

I realized a study in the communities from the Río Hondo, natural border between Mexico and Belize, and from the limits of the<br />

Cheturnal Bay, and Guerrero Lagoon. The goal was the compilation of the traditional knowledge about the Central American<br />

river turtle in these sites. I applied 60 informal interviews to local settlers and 28 full interviews to fishermen with the finality<br />

to compile information from 10 settlements. At the same time, I realized two field trips to compare the obtained information to<br />

field observations. The results showed a high leve! oftraditional knowledge ofthe species, such as its habits and habitat. The self<br />

consumption is the unique use and its frequency is low according to others ones in Mexico. The Mexican fisheries are similar to<br />

Belize, undoubtedly for their geographical proximity. Fishermen's information obtained on the biology and ecology ofthis species<br />

is important and supplies new elements not yet encountered in other records.<br />

Key words: Central American river turtle, Quintana Roo, traditional knowles, use, natural history<br />

Introducción<br />

El conoc1m1ento tradicional consiste en la<br />

acumulación de observaciones a lo largo del tiempo y<br />

que se transfiere de manera oral, pictórica o escrita, de<br />

generación en generación (Gispert & Gómez 2000).<br />

Aunque varia de la ciencia en diferentes vías, es<br />

considerado el primer acercamiento del hombre a la<br />

ciencia (Berkes et al. 2000). Existen diversos trabajos<br />

42<br />

que destacan la importancia del conocimiento local o<br />

tradicional de los recursos en todo el mundo (Pierotti<br />

& Wildcat 2000 ), y recientemente se ha retomado<br />

como una parte importante en trabajos de manejo de<br />

vida silvestre (Riley et al. 2002), medicina (Wayland<br />

2001) y aspectos de biología de la conservación<br />

(Huntington 2000). Algunas veces la información


de la gente atribuye cualidades especiales a los<br />

recursos, que muchas veces están fuera de la realidad<br />

(Carvalho 1999). En otras ocasiones, el conocimiento<br />

local o tradicional ha llevado a encontrar formas de<br />

uso o aprovechamiento alternativas, ampliando el<br />

aprovechamiento del recurso (Guerra 2001). En<br />

muchos casos, se ha observado, el conocimiento<br />

tradicional apoya de manera importante y en ocasiones<br />

rebasa el que realizan los investigadores bajo un<br />

esquema científico establecido, ya que el contacto<br />

que la gente tiene es mayor que el de cualquier<br />

investigador (Lyver 2002 ).<br />

En México existe por tradición mucha<br />

información respecto al conocimiento tradicional<br />

de los recursos (Toledo et al. 2001, Monroy-Vilchis<br />

2008), algunos grupos como las plantas han sido<br />

más estudiadas debido a que representan una fuente<br />

de alimento, medicina o monetaria para quienes la<br />

aprovechan (Canales et al. 2006). La fauna también<br />

sigue los mismos procesos, aquellos que son mas<br />

utilizados, sea como alimento, medicina comercio o<br />

bien que representen algún riesgo para la salud, son<br />

lo que acumulan mayor información local al respecto<br />

(Monroy-Vilchis 2008 ).<br />

A pesar de que la Tortuga Blanca (Dermatemys<br />

mawii), es una especie ampliamente usada a lo largo<br />

de su distribución, no se encuentra ningún trabajo<br />

específico sobre su conocimiento tradicional. Se<br />

sabe que es utilizada como alimento y algunos<br />

aspectos sobre su biología (Flores-Villela 1980,<br />

Álvarez del Toro 1988); sin embargo, aun queda<br />

bastante información que no ha sido capturada en<br />

literatura. Las referencias sobre éste conocimiento<br />

se han obtenido, de manera indirecta, mediante otros<br />

trabajos que implican estudios sobre aspectos de tasas<br />

de extracción o reproducción de la tortuga blanca<br />

(Polisar 1994 y 1995; Vogt et al. 2005).<br />

En esta idea, se realizó una investigación<br />

cuya meta principal es recopilar el conocimiento<br />

tradicional de la tortuga blanca, en el sur de Quintana<br />

Roo. La finalidad de esto, es que este conocimiento<br />

pueda apoyar investigaciones posteriores en cuanto<br />

al diseño del muestreo, estado de sus poblaciones, y<br />

aspectos prioritarios para su conservación. La idea<br />

de iniciar por el conocimiento tradicional, es el de<br />

comprender la visión y los motivos que llevan a los<br />

pobladores a la extracción de esta especie como un<br />

recurso mas.<br />

Etnobíología 6, 2008<br />

Antecedentes<br />

La tortuga blanca (Dermatemys mawü) se distribuye<br />

desde el sureste mexicano en los estados de Veracruz,<br />

Chiapas, Oaxaca, Tabasco; al sur de la Península<br />

de Yucatán hasta Guatemala, Belice y el norte de<br />

Honduras. Es una especie monofilética que a lo largo<br />

de su distribución presenta diferentes niveles de<br />

aprovechamiento. (Álvarez del Toro, 1960; Smith y<br />

Smith, 1976; Ernst y Barbour, 1989, Iverson, 1992;<br />

Campbell, 1998; Lee, 1999, 2000; Kholer, 2003).<br />

La última evaluación del estado de conservación<br />

de la tortuga blanca considera a la especie en peligro<br />

crítico de extinción debido a que, en las últimas décadas,<br />

varias de las poblaciones estudiadas han desaparecido<br />

de su hábitat natural (Álvarez del Toro, 1982; Vogt<br />

y Flores-Villela, 1992; Polisar, & Horwich, 1994;<br />

Polisar, 1995; Vogt et al., 2005; Guichard, 2006).<br />

Las principales amenazas que pesan sobre la tortuga<br />

blanca son la sobre-explotación, la pérdida y alteración<br />

de su hábitat, y factores intrínsecos como su baja tasa<br />

reproductiva (Flores-Villela, 1980; Polisar, 1995;<br />

Viveros, 1996; Vogt et al., 2005). La información<br />

relativa al conocimiento de la especie varía a lo largo<br />

de su distribución. Estados como Tabasco, Veracruz<br />

y Chiapas son los que han dirigido mayores esfuerzos<br />

por el valor cultural y económico que representa su<br />

aprovechamiento (Vogt et al. 2005).<br />

Las primeras referencias en la literatura<br />

sobre la especie vienen de la década de los 60's con<br />

trabajos como los de Going y Neil (Holman, 1964),<br />

en donde se hace mención de su alimentación la cual<br />

consiste primordialmente de pastos acuáticos, hace<br />

mención sobre su preferencia totalmente acuática y<br />

comenta sobre puestas de huevos en los meses de<br />

agosto a octubre, en múltiples puestas de un huevo.<br />

En estos trabajos ya se destaca la importancia de su<br />

protección para su conservación. Álvarez del toro<br />

( 1960), menciona aspectos de historia natural como su<br />

presencia en ríos y lagunas, su alimentación herbívora<br />

y su importancia como recurso en Chiapas. Smith y<br />

Smith (1976) proporcionaron algunas de las primeras<br />

referencias en cuanto a su distribución, reportándola<br />

para estados como Veracruz y Chiapas. En la década<br />

de los 80's se realizaron algunos trabajos como el de<br />

Flores-Villela (1980) donde hace referencia al uso de<br />

la especie en diferentes partes de México y así como<br />

la sobre-explotación a la que se encuentra sometida y<br />

43


el riesgo de sus poblaciones en algunos sitios donde<br />

no se regula. Iverson y Mittermeier, ( 1980) realizaron<br />

una compilación de la información disponible<br />

para la especie, incluyendo comentarios sobre su<br />

distribución e historia natural. El trabajo de Moll<br />

(1986) sobre el nivel de explotación de la especie,<br />

con base en registros de pesca, en algunos ríos de<br />

Belice permitió identificar el riesgo de extinción local<br />

de la tortuga blanca y facilitó las primeras acciones<br />

para su conservación a nivel internacional. Su trabajo<br />

fue continuado en 1989, aunque en esta ocasión se<br />

enfoco en aspectos sobre sus hábitos alimenticios<br />

(Moll, 1989). Polisar, en los años posteriores (1994,<br />

1995, 1996); realizo una evaluación sobre la pesca<br />

de la tortuga blanca en áreas muy cercanas a las<br />

que trabajo Moll. Estos trabajos aportaron mayor<br />

conocimiento de la especie y sus poblaciones, así<br />

como aspectos relacionados con su tasa reproductiva<br />

y sobrevivencia, los cuales están estrechamente<br />

relacionados con la supervivencia de las especie. De<br />

igual manera, resalta el impacto de la extracción o<br />

"cosecha" de las tortugas en Belice y los riesgos para<br />

su conservación (Polisar & Horwich, 1994).<br />

También en los 90's Vogt y Flores-Villela,<br />

en Chiapas y Veracruz, estudiaron aspectos<br />

reproductivos y hábitos alimentitos de la tortuga<br />

blanca. Muestreando en la Reserva de Montes<br />

Azules, capturaron ejemplares de tortuga blanca y les<br />

practicaron lavados estomacales para determinar su<br />

dieta. Realizaron seguimientos de huevos incubados<br />

en laboratorio en donde observaron el efecto de la<br />

temperatura sobre la determinación del sexo.<br />

Durante la 15a reunión del Comité de Fauna<br />

(<strong>AC</strong>15), en Antananarivo, Madagascar, en 1999,<br />

se vio la necesidad de evaluar periódicamente las<br />

poblaciones de la tortuga blanca a lo largo de toda<br />

su distribución geográfica para establecer su estatus<br />

actualizado. El trabajo solicitado se realizó entre los<br />

años 2002 al 2006 y se enfocó en la concentración<br />

de la información disponible y el muestreo en áreas<br />

previamente estudiadas de la Reserva de Montes<br />

Azules para su comparación (Guichard, 2006). El<br />

trabajo reporta la captura de 21 ejemplares de tortuga<br />

blanca, cifra considerablemente baja a la previamente<br />

encontrada por lo que se procedió a solicitar la<br />

recategorización de la especie.<br />

A partir de la Evaluación Global de los<br />

Reptiles (GRA) de la IUCN y de las reuniones de<br />

44<br />

Calderón-Mandujano<br />

especialistas para elaborar la Estrategia Nacional<br />

para la Conservación y el Manejo Sostenible de la<br />

Tortuga Blanca (Dermatemys mawii) en México, se<br />

han destacado las necesidades de investigación que<br />

se requieren para poder revertir la situación actual de<br />

la tortuga blanca. Vogt et al. (2005.) y CONABIO­<br />

DGVS-CONANP (2006) resaltan como necesidades<br />

primordiales la evaluación de las poblaciones, el<br />

conocimiento de su actual área de distribución, así<br />

como los usos y niveles de extracción. Para comprender<br />

estos procesos y establecer acciones indispensables,<br />

como el establecimiento de un programa de monitoreo<br />

para determinar las tendencias de las poblaciones<br />

y medidas de conservación para asegurar su<br />

supervivencia, se requiere generar información básica<br />

sobre la historia natural y la ecología de la especie. El<br />

principal problema es, sin embargo, que para varias<br />

áreas donde se distribuye la tortuga, apenas existe<br />

información sobre su ocurrencia.<br />

Localmente Pozo y colaboradores (en<br />

Camarena-Luhrs y Salazar-Vallejo, 1991), describen<br />

la presencia de la especie pero no abundan sobre<br />

mayor información. Viveros-León (1996), realizó<br />

el único trabajo específico sobre tortuga blanca<br />

para nuestra área de estudio. Aplicando encuestas<br />

y apoyado con trabajo de campo, evaluó el uso y la<br />

abundancia de la especie en Laguna Guarrero, sus<br />

resultados nos muestran una escases de la especie<br />

en la zona y un pobre aprovechamiento de la misma<br />

debido a esta baja abundancia. De acuerdo con sus<br />

resultados, la especie es naturalmente escasa en este<br />

sistema y no producto de algún uso excesivo de la<br />

misma como recurso.<br />

Métodos<br />

Área de estudio<br />

La zona de estudio comprende dos sistemas<br />

dulceacuícolas ubicados en el sur de Quintana Roo,<br />

la Laguna Guerrero y el Río Hondo. Este último sirve<br />

de frontera natural entre México y Belice (Figura<br />

1). El Río Hondo tiene una longitud de 120 km, con<br />

una profundidad media de 1 O m y 50 m de ancho<br />

y cuenta con varios afluentes (Camarena-Luhrs et<br />

al., 1991 ; Cedeño-Vázquez, 2002). Por otro lado,<br />

Laguna Guerrero es un sistema de canales de aguas<br />

cristalinas, con una profundidad media de 4 m. Sus


principales afluentes son las lagunas de Bacalar y<br />

Chile Verde (Anónimo, 1999). Ambos sistemas<br />

desembocan en la Bahía de Chetumal, y la columna<br />

de agua presenta diferentes condiciones químicas<br />

y fisicas. La vegetación ribereña que predomina en<br />

ambos sistemas es el manglar, y en menor grado<br />

sel as bajas y medianas subperennifolias (Miranda &<br />

Hernández, 1967).<br />

Entrevistas<br />

Por medio de pláticas informales y entrevistas<br />

estructuradas dirigidas a pobladores (hombres y<br />

mujeres) de las comunidades ubicadas en la orilla<br />

de los cuerpos de agua mencionados recopilé<br />

información sobre la distribución de la especie en<br />

el pasado. Esta aproximación me dio una idea del<br />

conocimiento de la especie por parte de los pobladores<br />

de la rivera de ambos cuerpos de agua y del uso que<br />

se hace tradicionalmente de la especie, la abundancia<br />

de la misma, así como las técnicas de captura y tasas<br />

de extracción en años anteriores. Para corroborar la<br />

información que nos dieron realicé dos salidas con la<br />

finalidad de capturar algunos ejemplares y ver si las<br />

referencias de las técnicas de captura y las abundancias<br />

que reportan correspondían con la realidad.<br />

Se aplicaron 60 pláticas informales en los<br />

Ejidos de Obregón Viejo, Ingenio, Cacao, Calderón,<br />

Revolución, Botes, y La Unión, en el Río Hondo.<br />

Los Ejidos Calderitas, Laguna Guerrero y Raudales<br />

y la ciudad de Chetumal en la Bahía de Chetumal.<br />

Con estas platicas se ubicaron a 28 pescadores<br />

como informantes clave (Calme & Sanvicente, en<br />

Prensa) para aplicarles entrevistas dirigidas (Anexo1,<br />

Figura 2). Las encuestas informales se aplicaron<br />

tanto a hombres como a mujeres de los Ejidos antes<br />

mencionados, sin embargo las entrevistas dirigidas<br />

solo se aplicaron a hombres ya que estos son los que<br />

son los que se dedican a la pesca. El trabajo se realizó<br />

de la siguiente manera:<br />

Entrevistas semi-estructuradas y pláticas<br />

informales<br />

Se platicó con 60 pobladores de los Ejidos que se<br />

encuentran ella rivera de los cuerpos de agua donde<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

se ha registrado la especie (de acm¡rdo con Bartlett et<br />

al. 2001 ). Se realizaron pláticas informales hasta que<br />

se encontró que la información se mantuvo constante<br />

(Vela 2001). En las pláticas se recopiló información<br />

básica sobre las personas que conocen la especie,<br />

quienes las han comido, pescado, vendido o comprado<br />

y demás información relacionada con la especie y su<br />

medio ambiente. Con estas pláticas se ubicaron los<br />

informantes clave de las que se tenía la certeza que<br />

en algún momento de su vida han pescado o pescan a<br />

la especie para aplicarles una entrevista.<br />

Entrevistas dirigidas<br />

Con la elección de los informantes clave se procedió<br />

aplicar las entrevistas previamente diseñadas (Anexo<br />

1). La información se dividió en seis partes que<br />

consideramos esenciales: Información general del<br />

entrevistado, características de la especie, información<br />

sobre la extracción de la especie, del donde se<br />

encuentra, de los usos y productos que se obtienen<br />

de ella, y de las reglas internas para su protección así<br />

como de las autoridades locales y nacionales.<br />

Esta información fue útil para describir la<br />

forma en que realizan la pesca, conocer los sitios<br />

mas frecuentados, equipo y materiales utilizados,<br />

así como su percepción del estado actual de sus<br />

poblaciones con respecto a los años anteriores. Se<br />

realizó por dos personas, uno que entrevistaba y otro<br />

que registraba en un diario de campo la información<br />

que nos proporcionaban. Se realizaron de una manera<br />

de tal forma que los pescadores no se sintieran<br />

interrogados y fueran a restringir alguna información<br />

que considerarán no conveniente. Esto sirvió para<br />

que los entrevistados pudieran aportamos puntos de<br />

vista y comentarios sobre la historia natural o del<br />

aprovechamiento de la especie no contemplados en<br />

la entrevista, pero de igual manera enriquecedores a<br />

la hora de las comparaciones con la literatura.<br />

Todalainformación obtenida de los informantes<br />

clave se vertió en una base de datos Excel y se analizó<br />

mediante medidas de tendencia central y frecuencias<br />

para establecer los rangos en los que las respuestas<br />

son generales y donde son puntuales. La información<br />

obtenida se comparó con literatura de trabajos<br />

similares previos, haciendo énfasis en los sitios más<br />

cercanos a nuestra zona de muestreo y destacando la<br />

45


información que no se ha documentado, pero que la<br />

gente proporcionó.<br />

Resultados<br />

La información capturada, tanto de las pláticas<br />

informales como de las entrevistas dirigidas<br />

mostraron diferencias en cuanto al conocimiento de<br />

la tortuga blanca, el 90% (n=60) de los pobladores<br />

contactados mediante platicas informales, reconoce<br />

a la especie aunque no sabe mucho de su biología.<br />

El total de los informantes clave (1 00%, n=28),<br />

conoce bien la especie y al resto de las tortugas,<br />

aunque las denominan de diferente forma debido a su<br />

procedencia. La diferencia en este campo consistió en<br />

la profundidad del conocimiento. Si bien la mayoría de<br />

la gente conoce la especie, solo los informantes clave<br />

tienen conocimiento de su biología e historia natural.<br />

Debido a esta condición, el resto de la información se<br />

baso explícitamente sobre los informantes clave (n=<br />

28), ya que son el objeto de estudio de este trabajo.<br />

Información de los entrevistados<br />

La edad promedio de los informantes clave vano<br />

de 18, el más joven a 69 el de mayor edad, con un<br />

promedio de 42.5. En su mayoría (82%) provienen de<br />

otros estados de la República, y de Belice. Los lugares<br />

de procedencia son, Tabasco, Veracruz y Michoacán,<br />

solamente 5 (17.8%) de los entrevistados son nativos<br />

de sus Ejidos actuales. En promedio, llevan 29.2 años<br />

de estar en su actual Ejido. El inmigrante más reciente<br />

llevaba 15 años de haber llegado y el más viejo 48.<br />

Todos ellos coincidieron en señalar que el motivo de<br />

su migración fue la oportunidad de obtener tierras para<br />

trabajar. Muy pocos tienen un trabajo permanente, en<br />

general son campesinos con agricultura de temporal<br />

o jornaleros.<br />

Conocimientos sobre las tortugas<br />

Entre las diferentes especies o tipos de tortugas<br />

que alcanzan a distinguir están la tortuga blanca<br />

(Dermatemys mawii); la jicotea, pinta, de la virgen<br />

o hicotea (Trachemys venusta); las tres lomos,<br />

46<br />

Calderón-Mandujano<br />

chicas y grandes (Claudius angustatus y Staurotypus<br />

triporcatus respectivamente); los pochitoques<br />

(Kinosternonsp.) y lamoj in a o chifl.adora(Rhinoclemys<br />

areolata ), el nombre común cambia dependiendo de la<br />

procedencia del entrevistado. La importancia de que<br />

reconozcan bien la identidad de las especies radica<br />

en la certeza de que lo que nos responden durante las<br />

entrevistas es de la especie que nos interesa. Destaca<br />

el hecho de que no se observó confusión en señalar a<br />

las tortugas de manera particular, lo cual es indicativo<br />

del estrecho contacto que tiene la gente con este grupo<br />

de organismos. Especialmente para la tortuga blanca,<br />

la cual manifestaron todos conocer y haber comido<br />

en más de una ocasión. Que la pescan muy raramente<br />

sobre todo durante la Semana Santa, ya que es vigilia.<br />

De los pescadores, todos manifestaron que la pescan<br />

solo accidentalmente cuando cae en sus redes y tres de<br />

ellos manifestaron pescarla actualmente para vender,<br />

aunque lo hacen muy esporádicamente. Cinco de<br />

ellos la pescaron de manera intensiva en la década de<br />

los 80's, con un permiso de la Secretaria de Pesca.<br />

Conocimiento de la especie y su medio<br />

De acuerdo a los informantes clave se sabe que es una<br />

especie crepuscular mayormente, aunque se le puede<br />

ver activa durante todo el día sus picos de actividad<br />

los realiza por las noches y hasta muy temprano en la<br />

madrugada. Se refugia bajo piedras, palos o cuevas<br />

en las orillas de los ríos y lagunas. Prefiere los sitios<br />

de aguas clamadas con abundante materia vegetal ya<br />

sea sumergida o en la orilla. Es una especie netamente<br />

acuática y se le puede encontrar ocasionalmente<br />

asociada a especies como los cocodrilos, compartiendo<br />

algunas cuevas. Algunos pobladores creen que es una<br />

especie de despensa de los cocodrilos ya que estos<br />

se los comen. La mayoría de los entrevistados no<br />

alcanzan a diferenciar sexualmente a las tortugas,<br />

sin embargo; los pescadores e informantes clave<br />

coincidieron en señalar que el macho tiene la cabeza de<br />

color amarilla, mientras que la hembra tiene la cabeza<br />

de color negra. Así mismo, la cola de los machos es<br />

más larga que la de las hembras y más picuda. En<br />

cuanto a la selección de sexos para la pesca no hubo<br />

alguna preferencia general. Quienes si alcanzaban a<br />

reconocer los sexos mencionaron que la hembra tiene<br />

mejor sabor y mas carne que los machos, ya que estos


tienen un sabor mariscoso. Referente si alcanzaban a<br />

reconocer la edad de los especimenes, ninguno de los<br />

entrevistados reconoció que fuera capaz de hacerlo.<br />

La principal amenaza natural mencionada<br />

es el cocodrilo ( Crocodylus moreletti) y el perro de<br />

agua o nutria (Lontra longicauidis annectens), para<br />

los individuos adultos. Para las crías y los huevos<br />

mencionaron que el mapache (Procyon lotor), el tejón<br />

(Nasua narica) y la comadreja (Mustelafrenata) son<br />

los que depredan con mas frecuencia a las tortugas.<br />

Estas especies también son conocidas por su fiereza,<br />

se comenta que las nutrias arrastran a las tortugas a<br />

la orilla y las voltean, dejándolas indefensas y las<br />

devoran, sin importar el tamaño o peso de la presa.<br />

Uno de los pescadores comento que en una<br />

ocasión, durante la veda, encontraron un poza con<br />

cerca de 70 tortugas grandes, pero como no las podían<br />

sacar las concentraron en un una poza mas pequeña<br />

que se encontraba aislada del resto del Río. Según<br />

comenta, las mantuvieron por espacio de algunas<br />

semanas, llevándoles de comer hojas de un arbusto o<br />

bejuco que crece a la orilla del Río. Las mantuvieron<br />

allí, llevándoles comida y verificando que comieran,<br />

hasta un día en el que se dieron cuenta que las hojas<br />

que habían llevado no estaban mordidas. Al ver<br />

no encontrar las tortugas en una búsqueda rápida<br />

pensaron que se las habían llevado otros pescadores.<br />

Después de un tiempo, al andar pescando, uno de<br />

ellos decidió ir a pescar a la poza donde las habían<br />

puesto y al sumergirse para pescar observó que las<br />

tortugas se encontraban enterradas en el fango de la<br />

poza. Para ese entonces habían pasado varios días<br />

(cerca de mes y medio según comentan), sin que las<br />

tortugas salieran a comer o a respirar.<br />

Aspectos reproductivos<br />

Referente al conocimiento de la reproducción de la<br />

tortuga blanca, todos mencionaron que es una especie<br />

que se reproduce mediante huevos, los cuales fueron<br />

descritos de color blanco y de forma ovalada, de tres<br />

a cuatro centímetros de longitud. De acuerdo con<br />

los entrevistados, la tortuga blanca no sale del agua<br />

a menos de que vaya a hacer un nido, mencionaron<br />

que las tortugas hacen nidos en las orillas de los ríos<br />

o lagunas, muy cerca o dentro del agua, en claros,<br />

playas o espacios abiertos. Los nidos son huecos<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

excavados en la tierra a no mas de cinco metros del<br />

agua y están cubiertos por la hojarasca. Algunos<br />

comentaron que los escarban con agua y en forma<br />

diagonal, con una profundidad de 20 cm. El número<br />

de huevos que puede pone varia, según comentaron,<br />

de 15 a 40. Indicaron, quienes se las comen con más<br />

frecuencia, que al cocinarlas les llegan a encontrar<br />

hasta 60 huevos en desarrollo. En su mayoría<br />

desconocen la época de anidación, aunque los<br />

informantes clave indicaron que iniciaba en marzo<br />

y se llegaba a prolongar hasta octubre. El tiempo de<br />

incubación es también poco conocido, pero los que<br />

lo mencionaron coincidieron en que es de 30-45<br />

días. En cuanto a la temporada de aparición de crías<br />

tampoco se sabe mucho, algunos dicen que desde<br />

febrero y hasta septiembre se pueden encontrar. En<br />

general la tortuga blanca se percibe como una especie<br />

solitaria, que no forma agregaciones mayores a tres<br />

o cuatro individuos, aunque pueden coincidir varios<br />

grupos en la época de secas debido a que baja el nivel<br />

del agua concentrándose los individuos en las pozas<br />

más grandes.<br />

Abundancia actual e histórica de sus poblaciones<br />

y métodos de extracción<br />

La percepción de la gente en general es que existe<br />

un número elevado de tortuga blanca actualmente<br />

(75% de los informantes clave), el resto considera<br />

que hay de regular a poca abundancia de las mismas.<br />

Todos coincidieron en señalar que es más abundante<br />

en el Río Hondo con respecto a Laguna Guerrero o<br />

el resto de la Bahía de Chetumal y sus alrededores.<br />

Mencionaron que es una especie que le gusta más el<br />

agua dulce que la salobre. La extracción de la especie<br />

es poca, ocasional y mayormente accidental según<br />

comentaron. De todos los entrevistados, solo uno la<br />

extrae de manera regular con fines de comerciada. De<br />

hecho, es conocido en toda la rivera del Río por esta<br />

actividad. En promedio, el resto de los pescadores<br />

consumen o capturan tortugas dos a cuatro veces al<br />

año, principalmente en las fiestas de Semana Santa,<br />

donde se organizan para ir a pescar con toda la familia.<br />

El lugar preferido para donde encuentran tortugas<br />

es en aguas calmadas o canales ( creeks ), en pozas,<br />

aguas lentas y profundas, o en las curvas que hace el<br />

río y que es donde se detiene el agua y se acumula<br />

47


la materia orgánica y troncos, que son sus refugios.<br />

Entre los pescadores, el tiempo que tiene de extraer<br />

la especie varía de acuerdo al tiempo que llevan en<br />

sus Ejidos (Fig. 3), así como la forma y materiales<br />

que usan para tal fin. Al cuestionarlos sobre como se<br />

pueden atrapar las tortugas mencionaron que utilizan<br />

redes o trasmallos de varios metros de longitud que<br />

ponen a la orilla del río o las lagunas. Otros utilizan<br />

arpón para sacarlas, otros usan cordel y anzuelos con<br />

cebo de frutos locales o la pescan mediante buceo<br />

libre. La temporada en la que mencionaron que había<br />

mayor extracción esta muy relacionada con la forma<br />

en que la pescan. Aquellos que usan redes lo hacen a<br />

lo largo del año, con cierta preferencia a la temporada<br />

de lluvias, al igual que los que usan arpón. Los que<br />

utilizan cordel y anzuelo prefieren pescar tortugas<br />

cuando los árboles de corcho y la uva de mar tienen<br />

fruto, ya que estos son los que usan más frecuente<br />

como cebo. Mencionaron que han observado tortugas<br />

con frecuencia en las orillas donde hay árboles de<br />

este tipo. Finalmente quienes las atrapan mediante<br />

buceo libre prefieren hacerlo en la época de secas,<br />

cuando las aguas son mas transparentes y de pueden<br />

localizar más rápido. Como ya se menciono, durante<br />

la temporada de secas el nivel del agua baja y las<br />

tortugas se agregan en pozas o lagunas que mantienen<br />

un nivel considerable de agua.<br />

De acuerdo a lo que nos contaron, históricamente<br />

la tortuga blanca ha padecido diferentes escenarios,<br />

por un lado en la década de los 70's, pescadores de<br />

diferentes ejidos, estados y beliceños coincidían en el<br />

Río Hondo para extraer tortugas y comercializarlas, ya<br />

sea localmente o llevarlas a Tabasco. En los 80's, con<br />

la entrada de la veda se concesionaron algunos permiso<br />

de extracción, con lo que se tuvo cierta regulación al<br />

respecto. De todos los entrevistados, siete pescadores<br />

(25%, n=28), manifestaron haber participado en<br />

actividades de extracción masiva de tortugas durante<br />

ésta década. Dicha labor la realizaron con un permiso<br />

expedido por la Secretaria de Pesca, ya sea propio o<br />

contratado. Según comentan llegaban a extraer hasta<br />

300 ejemplares en una semana. Todos los ejemplares<br />

se mandaban a Tabasco, donde al parecer la demanda<br />

era alta. La veda duraba los meses de julio y agosto,<br />

según recuerdan, y el resto de los meses podían pescar<br />

lo que pudieran. Al cuestionarles sobre su percepción<br />

de la abundancia de tortugas a lo largo de los años,<br />

desde que llegaron al Ejido, la mayoría coincidió en<br />

48<br />

Calderón-Mandujano<br />

que no ha habido muchas variaciones y que es una<br />

tortuga abundante. Algunos comentaron que cuando<br />

tenían los permisos si bajo un poco la población de<br />

tortugas, pero se recupero a lo largo de estos años.<br />

También señalaron a los beliceños que consumen<br />

con mayor frecuencia a la tortuga, como un factor<br />

que influye en las densidades a lo largo del Río. En le<br />

caso de Laguna Guerrero y la Bahía de Chetumal, sus<br />

pobladores la consideran de abundancia mas bien baja.<br />

No se sabe que haya existido extracción extensiva en<br />

esa área, la extracción se debe a que algunos piensan<br />

que su carne es buena para las mujeres embarazadas<br />

y previene o cura la anemia. No se encontró otro tipo<br />

de utilidad que se le pueda dar a la especie. Algunos<br />

comentaron que han visto que otras tortugas las usan<br />

para instrumentos musicales, pero ninguno de los<br />

entrevistados consideró usar otra parte o producto de<br />

la especie más que su carne.<br />

Reglamentación local y protección de la especie<br />

Las entrevistas y pláticas sostenidas nos indican<br />

que la mayoría de los pobladores, sean hombres<br />

o mujeres, conocen que la tortuga blanca es una<br />

especie que se encuentra protegida por las leyes<br />

nacionales, aunque desconocen el grado o estatus<br />

en el que se encuentra. De hecho, mencionaron<br />

que todas las tortugas están protegidas a diferentes<br />

niveles. Se observó además que ninguna autoridad<br />

se ha presentado para informarles sobre que especies<br />

dentro de sus Ejidos deben ser consideradas bajo cierta<br />

protección para su aprovechamiento. La mayoría de los<br />

informantes clave, cuya actividad esta mas relacionada<br />

con estas especies, fueron mas específicos al señalar<br />

que especies saben que están protegidas. Reconocieron<br />

que no existen reglamentos internos de los ejidos que<br />

protejan a las tortugas, como sucede con algunas<br />

especies como el venado (Odocoileus virginianus) o<br />

jaguar (Panthera anca). Ni tampoco que haya tanto<br />

interés por su conocimiento como para otras especies<br />

como el manatíes (Trychechus manatus). En general, y<br />

debido a su apreciación del tamaño de las poblaciones<br />

de la tortuga blanca, la mayoría de la gente considera<br />

que no deben existir reglas para su extracción y<br />

aprovechamiento. Sobre todo debido a que no se<br />

consume en grandes cantidades localmente, por lo que<br />

sus poblaciones no las consideran en peligro.


Discusión y conclusiones<br />

La información obtenida mediante los informantes<br />

clave nos aporta elementos importantes que no se<br />

conocían para la tortuga blanca. Haciendo énfasis en<br />

el hecho de que nunca se había realizado un trabajo<br />

de esta índole en el sur de Quintana Roo, debemos<br />

destacar elementos de su biología y manejo que son<br />

de vital importancia para investigaciones posteriores<br />

en pro de la conservación de la especie. Guichard<br />

(2006), mencionan a la especie como muy escasa, y<br />

no se hace referencia a ella en el sur de Quintana Roo,<br />

sin embargo; durante este trabajo se observó que la<br />

especie, en ésta zona, es mas abundante de lo que se<br />

menciona en dicho trabajo. Esto lo corroboramos al<br />

realizar dos salida de campo en las que registramos<br />

16 ejemplares de tortuga blanca. De estos ejemplares<br />

11 fueron capturados mediante buceo libre y 5 fueron<br />

capturados mediante redes de 20 m de longitud. De<br />

acuerdo con esto, las abundancias corresponden con<br />

las que mencionan los informantes clave para la zona.<br />

Aunque habrá que hacer un trabajo mas intenso al<br />

respecto. Evidentemente, y en términos generales,<br />

aun hace falta mucho trabajo con la especie.<br />

La biología de la especie es bien conocida<br />

por los pescadores, su información contribuye sobre<br />

aspectos que no habían sido considerados en la<br />

literatura especializada (Álvarez del Toro, 1982; Vogt<br />

y Flores-Villela, 1992; Polisar, & Horwich, 1994;<br />

Polisar, 1995, 1996;Lee, 1996,2000;Campbell, 1998;<br />

Vogt et al., 2005; Guichard, 2006). La información<br />

sobre el proceso de estivación de la especie, es algo<br />

que se ha observado en otras especies de tortugas,<br />

y que se ha visto en los procesos de incubación de<br />

los huevos en esta especie, que presentan diapausa<br />

(V ogt y Flores-Villela, 1992; Lee, 1996). A reserva<br />

de corroborar este proceso, esta podría ser una de<br />

las explicaciones por las que no se han encontrado<br />

muchos ejemplares al momento de su muestreo<br />

(Guichard, 2006). La información obtenida nos<br />

indica que las artes de pesca son muy similares a las<br />

reportadas por Polisar en Belice ( 199 5, 1996), lo cual<br />

es de esperarse dado la cercanía geográfica de ambos<br />

sitios. Esto se pudo comprobar en una de las salidas<br />

a pescar con los pobladores de ambos sitios, las redes<br />

que usan los pescadores de Belice son iguales a las que<br />

se utilizan en el sur de Quintana Roo. La información<br />

que corresponde a los aspectos reproductivos de la<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

especie, resulta ser la más débil y confusa ya que no<br />

existe certeza de la temporada de reproducción y la de<br />

crías. Esto es comprensible al tratarse de pobladores<br />

inmigrantes de otros estados de la Republica, donde<br />

inclusive no existe esta especie (P. e. Michoacán).<br />

Respecto a la información de su historia natural<br />

obtenida mediante las entrevistas dirigidas, podemos<br />

deducir que la especie es susceptible de un buen<br />

manejo ex situ mediante granjas o UMAS. Los<br />

pescadores que la estuvieron extrayendo en la década<br />

de los 80's comentaron que las mantenían durante<br />

varios días en piletas en las que llegan a juntar hasta<br />

150 ejemplares adultos, y las mantenían con un<br />

bejuco (ND), con el corcho (Annona glabra) o con<br />

la uva de mar (Coccoloba uvifera), auque coinciden<br />

con que es una especie que come casi de todo lo<br />

que llega a la orilla del agua. La percepción del<br />

estado de sus poblaciones contrasta con las recientes<br />

investigaciones de Vogt y colaboradores (2005)<br />

y Polisnar (1995) en otras zonas; en donde se hace<br />

especial énfasis a la potencial extinción de la especie<br />

debido a las altas tazas de extracción (Guichard<br />

2006). Durante nuestros conteos, pudimos comprobar<br />

que efectivamente existen muchos ejemplares en el<br />

Río y en Belice, sin embargo, también pudimos ver<br />

que son un recurso apreciado por cierto sector de la<br />

población. Aun falta comprobar en campo lo que nos<br />

mencionaron en las entrevistas, es necesario realizar<br />

un trabajo para evaluar sus poblaciones y establecer<br />

medidas que aseguren la conservación de la especie.<br />

Aparentemente en esta caso si ha servido de algo la<br />

prohibición de pesca de la especie, por lo menos en<br />

el lado mexicano. Esto es muy importante ya que de<br />

acuerdo a nuestra experiencia (Calderón-Mandujano<br />

y Cedeño-Vázquez, 2002), la especie representa,<br />

además de una fuente de alimentación local, una<br />

potencial fuente de ingresos en esta zona del país.<br />

A pesar de que en las entrevistas la mayoría de los<br />

informantes clave comentaron que no hay un impacto<br />

de la extracción sobre sus abundancias, resulta<br />

contradictorio el hecho de que en sus respuestas<br />

el 28.5% mencionó que los Beliceños son los que<br />

impactan sus poblaciones, esto puede estar relacionado<br />

al hecho de que en Belice es legal la extracción de la<br />

especie para autoconsumo, por lo su extracción haga<br />

pensar en algún efecto en sus poblaciones.<br />

Aun se están realizando trabajos sobre sus<br />

poblaciones en diferentes puntos de su distribución,<br />

49


las cuales seguramente tendrán un impacto mayor<br />

para la plantación de acciones y seguimiento de las<br />

mismas. Sin embargo; es importante considerar que a<br />

lo largo de su distribución las diferentes comunidades<br />

las perciben de diferente forma, por lo cual, las<br />

acciones serán igualmente diferentes acorde a su<br />

relación con la especie.<br />

Agradecimientos<br />

Quiero agradecer a Miguel Tun y Ariane Dor, quienes<br />

me acompañaron a aplicar las. A los informantes<br />

claves principalmente a Nacho (Ejido Obregón<br />

Viejo), Daniel (Calderitas), los hermanos Arriaga,<br />

Isac, Salustrino y Delfino (La Unión), quienes me<br />

direccionaron y aportaron la mayor parte de la<br />

información. Este trabajo se realizó con el apoyo de<br />

ECOSUR-Unidad Chetumal, que aportó los medios<br />

necesarios para las salidas durante el trabajo campo.<br />

Agradezco la Beca proporcionada por el CON<strong>AC</strong>YT,<br />

como parte del programa de postgrado sin la cual<br />

hubiera sido imposible realizar el trabajo. Al programa<br />

Turtle Conservation Funds Grants, que mediante<br />

Conservation Intemational que contribuyeron<br />

con parte del financiamiento para este trabajo. A<br />

los revisores y editores de la revista por el tiempo<br />

dedicado a mejorar el escrito. Holger Weissenberg<br />

elaboró el mapa de la zona de muestreo.<br />

Literatura citada<br />

Álvarez del Toro, M. 1982. Los reptiles de Chiapas.<br />

3 3 ed. Instituto de Historia Natural, Tuxtla<br />

Gutiérrez, Chiapas, México. 248 pp.<br />

Anónimo. 1999. Programa de manejo de la zona<br />

sujeta a conservación ecológica Santuario<br />

del Manatí, Bahía de Chetumal. Documento<br />

técnico, Tomo I, UQROO, ECOSUR.<br />

Berkes F., J. Colding, C. Folke. 2000. Rediscovery of<br />

Traditional Ecological Know ledge as Adaptive<br />

Management. Ecological Applications, 10:<br />

(5); 1251-1262<br />

Calderón-Mandujano, R.R. y J.R. Cedeño-Vázquez.<br />

2002. Anfibios y reptiles del Santuario del<br />

Manatí, Bahía de Chetumal, Quintana Roo,<br />

México. En: F. J. Rosado-May, R. Romero<br />

Mayo y A. De Jesús Navarrete (eds.)<br />

Contribuciones de la ciencia al manejo costero<br />

integrado de la Bahía de Chetumal y su área<br />

50<br />

Calderón-Mandujano<br />

de influencia. Universidad de Quintana Roo,<br />

Chetumal, Q. Roo. México, p. 101-106.<br />

Camarena-Luhrs, T.; Salazar-Vallejo S. 1991.<br />

Estudios ecológicos preliminares de la zona sur<br />

de Quintana Roo. Centro de Investigaciones<br />

de Quintana Roo. 231 pp + Anexo.<br />

Campbell J., 1998. Amphibians and Reptiles of<br />

Northem Guatemala, the Yucatan península<br />

and Belize. University of Oklahoma Press.<br />

380pp.<br />

Canales M., T. Hemández, J. Caballero, A. Romo,<br />

A. Durán, R. Lira. 2006 Análisis Cuantitativo<br />

del conocimiento tradiconal de las plantas<br />

medicinales en San Rafael, Coxcatlán, Valle<br />

de Tahuacán-Cuicatlán, Puebla, México. Acta<br />

Botanica <strong>Mexicana</strong>. 75:21-43.<br />

Cedeño-Vázquez, J.R. 2002. Estado de conservación<br />

de Cocodrylus acutus y Crocodylus moreletii<br />

en el Rhio Hondo, Bahía de Chetumal, y<br />

áreas anexas, Quintana Roo, México. Tesis de<br />

Maestria. ECOSUR. 46 pp.<br />

CITES. 2005. Vigésimo primera reunión del Comité<br />

de Fauna. Examen periódico de especies<br />

animales incluidas en los Apéndices de CITES.<br />

<strong>AC</strong>21 Doc. 11.2<br />

Cormack, R.M. 1972. The logic of capture-recapture<br />

estimates. Biometrics 28:337-343.<br />

CONABIO-DGVS-CONANP. 2006. Estrategia<br />

Nacional para la Conservación y el Manejo<br />

Sostenible de la Tortuga Blanca (Dermatemys<br />

mawii) en México. Comisión Nacional para<br />

el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad,<br />

México, Distrito Federal, MÉXICO.<br />

Cravalho M. A. 1999. Shameless Creatures: An<br />

Ethnozoology of the Amazon River Dolphin.<br />

Ethnology, Vol. 38, No. 1, pp. 47-58<br />

Diario Oficial de la Federación. 2002. Norma Oficial<br />

<strong>Mexicana</strong> NOM-059-ECOL-2001, Protección<br />

ambiental - Especies nativas de México de<br />

flora y fauna silvestres - Categorías de riesgo y<br />

especificaciones para su inclusión, exclusión o<br />

cambio - Lista de especies en riesgo. Segunda<br />

Sección. Secretaría de Medio Ambiente y<br />

Recursos Naturales.<br />

Flores-Villela, O. 1980. Reptiles de importancia<br />

económica en México. Tesis de licenciatura.<br />

FC-UNAM. Mexico D. F. 278 pp.


Guichard Romero, C. A. 2006. Situación actual de las<br />

poblaciones de tortuga blanca (Dermatemys<br />

mawii) en el sureste de México. Instituto de<br />

Historia Natural y Ecología. Inf. final SNIB­<br />

CONABIO (AS003). México D. F.<br />

Gispert M. y Gómez A. 2000. Los saberes<br />

tradicionales, ejes centrales en la preservación<br />

cultural y el manejo de los recursos vegetales<br />

de la selva baja caducifolia. In: Monroy<br />

R.,Colín H. y Boyas J. (eds), 2000. Instituto<br />

nacional de investigaciones agrícolas forestales<br />

y pecuarias, México, 191-200 pp.<br />

Guerra M., D. Torres, L. Martínez. 2001. Validación<br />

del uso tradicional de plantas medicinales<br />

cultivadas en Cuba. Rev. Cubana Plant. Med.<br />

(2):48-51<br />

Holman, J. A. 1964. Observations on Dermatemyid<br />

and Staurotypine Turtles from Veracruz,<br />

Mexico. Herpetologica, 19:(4); 277-279<br />

Huntington H. P., 2000. Using Traditional Ecological<br />

Knowledge in Science: Methods and Applications<br />

Ecological Applications, 10: (5); 1270-1274<br />

Iverson, J. y R. Mittermeier, 1980, Dermatemydidae,<br />

Dermatemys. Catalogue of American<br />

Arnphibian and Reptiles. 23 7.1 pp.<br />

Iverson, J. 1992. A Revised Checklist with<br />

Distribution Maps ofthe Turtles ofthe World,<br />

Green Nature Books<br />

Lee, J. C. 1996. The amphibians and reptiles of the<br />

Yucatán Peninsula. Comstock Assoc. Ithaca<br />

and London. 500 pp.<br />

Lee, J. C. 2000. A field guide to the amphibians and<br />

reptiles of the maya world. The lowlands of<br />

Mexico, northem Guetemala, and Belize.<br />

Comell Univ. Press. Ithaca & London. 402 pp<br />

Lyver P. O'B. 2002. Use of Traditional Knowledge<br />

by Rakiura Maori to Guide Sooty Shearwater<br />

Harvests. Wildlife Society Bulletin, 30 (1 ):<br />

29-40<br />

Miranda F. & E. Hemández. 1963. Los tipos de<br />

vegetación de México y su clasificación. Bol.<br />

Soc. Bot. Méx. 28:29-178<br />

Moll D. 1986. The distribution, status, and level<br />

of exploitation of the freshwater turtle<br />

Dermatemys mawii in Belice, Central America.<br />

Biol. Cons. 35(1986) 87:96<br />

Moll D., 1989. Food and Feeding Behavior of the<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

Turtle, Dermatemys mawei, in belize. Joumal<br />

ofHerpetology, Vol. 23, No. 4, pp 445-447<br />

Monroy-Vilchis 0., L. Cabrera, P. Suárez, M. Zarco­<br />

González, C. Rodríguez-Soto, V. Urios. 2008.<br />

Uso tradicional de Vertebrados Silvestres en la<br />

Sierra anchititla, México. INTERCIENCIA.<br />

33 (4): 308-313<br />

Pierotti R., D. Wildcat, 2000. Traditional Ecological<br />

Knowledge: The Third Altemative<br />

(Commentary) Ecological Applications, 10:<br />

(5); 1333-1340<br />

Polisar, J. 1996. Reproductive biology of a fl.oodseason<br />

nesting freshwater turtle ofthe northem<br />

Neotropics: Dermatemys mawii in Belize.<br />

Chelonian Conservation and Biology 2(1): 13-<br />

25.<br />

Polisar, J. 1995. River turtle reproductive demography<br />

and exploitation pattems in Belize: implications<br />

for management. Vida Silvestre Neotropical<br />

4(1): 10-19.<br />

Polisar, J. 1994. New Legislation for Protection and<br />

management of Dermatemys mawii in Belize,<br />

Central America. Herpetological Review 25<br />

(2)<br />

Polisar, J. & Horwich, R. 1994. Conservation of<br />

the large, economically important river turtle<br />

Dermatemys mawii in Belize. Conservation<br />

Biology 8(2): 338-342.<br />

Ramírez-Barajas, P. J. y E. Naranjo. 2007. La Cacería<br />

de subsistencia en una comunidad de la Zona<br />

Maya, Quintana Roo, México. Etnobiología.<br />

5: 65-85.<br />

Riley S. J., D. J. Decker, L. H. Carpenter, J. F. Organ,<br />

W. F. Siemer, G. F. Mattfeld, G. Parsons.<br />

2002. The Essence of Wildlife Management.<br />

Wildlife Society Bulletin, 30: (2): 585-593<br />

SEMARNAT, 2001. Norma Oficial <strong>Mexicana</strong> Nom-<br />

059-Ecol-1994, Que Determina Las Especies<br />

Y Subespecies De Flora Y Fauna Silvestres<br />

Terrestres Y Acuáticas En Peligro De<br />

Extinción, Amenazadas, Raras Y Las Sujetas<br />

A Protección Especial, Y Que Establece<br />

Especificaciones Para Su Protección. Edición<br />

2001.<br />

Smith, H, & R. Smith. 1976. Synopsis of the<br />

Herpetofauna of Mexico. Volume III. Source<br />

Analysis and Index for Mexican Reptiles. John<br />

Johnson, North Bennington, Vermont. 23 pp.,<br />

51


Am-T, App-102, Cor-4.<br />

Toledo, V. M., P. Alarcón-Chaires, P. Moguel, M.<br />

Olivo, A. Cabrera, E. Leyequien y A Rodríguéz­<br />

Aldabe. 200 l. El atlás etnoecológico de México<br />

y Centroamérica: fundamentos, métodos y<br />

resultados. Etnoecológica 6 (8): 7-41.<br />

Viveros-León, P. 1996. Uso tradicional y estatus de<br />

la tortuga blanca de río (Dermatemys mawii)<br />

en el complejo lagunar Guerrero, Quintana<br />

Roo. México. Tesis de maestría. El Colegio de<br />

la Frontera Sur. 65 pp.<br />

Vogt, R. C. y O. Flores-Villela. 1992. Aspectos de<br />

la ecología de la tortuga blanca (Dermatemys<br />

mawii) en la Reserva de la Biosfera Montes<br />

Azules. In: M. A. Vásquez-Sánchez, and M. A.<br />

Ramos (eds), Reserva de la Biósfera Montes<br />

Azules, Selva Lacandona: Investigación para<br />

su Conservación. Chiapas, México: Centro de<br />

Anexo l. Entrevista aplicada a informantes clave<br />

Calderón-Mandujano<br />

Estudios para la Conservación de los Recursos<br />

Naturales, A. C. San Cristóbal de las Casas,<br />

Pub!. Esp. Ecosfera, pp: 221-231.<br />

Vogt, R.C., Gonzalez-Porter, G.P. & Van Dijk, P.P.<br />

2005. Dermatemys mawii. In: IUCN 2006.<br />

2006 IUC Red List of Threatened Species.<br />

. Consultado el 27 de<br />

junio de 2006.<br />

Vogt R., y Flores Villela, 0., 1992. Effects of<br />

Incubation Temperature on Sex Determination<br />

in a Community of Neotropical Freshwater<br />

Turtles in Southtem México. Herpetologica<br />

Vol. 48. No.3 265-270<br />

Wayland C. 2001. Gendering Local Knowledge:<br />

Medicinal Plant Use and Primary Health<br />

Care in the Amazon. Medical Anthropology<br />

Quarterly, New Series, Vol. 15, No. 2, pp.<br />

171-188<br />

Conocimiento y Uso de la tortuga blanca (Dermatemys mawil) en la ribera del Río Hondo, Laguna<br />

Guerrero y Bahía de Chetumal<br />

Fecha: _____ _ Nombre del encuestador: _____________ _<br />

A. Información general<br />

Nombre del entrevistado: 1 Edad:<br />

¿De dónde es originario?<br />

¿Cuándo llego al Ejido?<br />

¿Usted se dedica a: Milpa 1 Ganado 1 Madera 1 Pesca 1 Otro:<br />

¿Cuántas especies de tortugas Especificar<br />

conoce en su ejido?<br />

¿Por qué conoce a la tortuga La ha comido 1 La Pesca 1 Otro:<br />

blanca?<br />

52


B. Características de la especie (Especificar spp)<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

¿A que hora esta más activa? ¿Tiene madrigueras?, ¿Dónde?<br />

¿Reconoce entre machos y hembras? ¿Cómo?:<br />

¿Prefiere alguno? ¿Por que?:<br />

¿Reconoce la edad de de los ejemplares? ¿Cómo?<br />

¿Conoce sus nidos? ¿Donde los ha visto?<br />

¿Cuántos huevos pone? ¿Cuándo?<br />

¿Cuanto tardan en incubarse? ¿Como son los huevos?<br />

¿Cuándo ha visto crías? ¿Vive sola o en grupo?<br />

¿Hay algún animal que conozca que se las coma? ¿Cuál?<br />

¿Cuántas ha visto? ¿Donde?<br />

Comentarios:<br />

C. Extracción:<br />

¿Usted la pesca para: Alimento Distracción Venta Otro<br />

¿Cada cuándo la pesca? Diario Cada semana Cada mes Ocasionalmente<br />

¿Dónde pesca?<br />

¿Desde hace cuanto? ¿Cómo la Pesca?<br />

¿Tiene alguna época preferida? No Si, ¿Cuál?<br />

¿Tiene algún sitio preferido? No Si, ¿Dónde?<br />

¿Ha notado alguna disminución en su Si ¿Por qué? No<br />

número?<br />

¿Vienen de otras partes para comprar o Si ¿Cuándo y de donde? No<br />

sacar tortugas?<br />

Comentarios:<br />

D. Del sitio<br />

¿Que tipo de vegetación prefiere? 1 Monte: 1 Bajo: 1 Aguada: 1 Rio: 1 Otro:<br />

¿Dónde son más abundantes?<br />

¿A que distancia del agua?<br />

¿Qué sitios prefiere para anidar?<br />

¿Cómo y/o con que hace los nidos?<br />

¿Cómo es el agua cercana a los nidos?<br />

Comentarios:<br />

1 No<br />

53


ETNOECOLOGÍA DE MAMÍFEROS SILVESTRES Y LOS ZAPOTECOS<br />

DEL MUNICIPIO DE SANTIAGO CAMOTLÁN, VILLA ALTA, OAX<strong>AC</strong>A<br />

Rusby Guadalupe Contreras-Díaz y Martín Pérez-Lustre<br />

Laboratorio de Ecología Animal. Centro lnterdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Oaxaca, Instituto<br />

Politécnico acional. Hornos 1003, Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca. C. P. 71230, MÉXICO.<br />

rusby83@hotmail.com<br />

RESUMEN<br />

Las etnias son poseedoras de un valioso conocimiento sobre el medio ambiente en el cual se desenvuelven, el cual es proveedor de<br />

alimento, cura y, en ocasiones, da explicación a eventos que acontecen. La comprensión y valoración de estos saberes tradicionales<br />

juega un papel fundamental en las estrategias de conservación de la biodiversidad donde las comunidades tienen el eje principal,<br />

por lo que se realizó un estudio etnoecológico en abril de 2005 con la finalidad de documentar el conocimiento, valor y utilidad que<br />

tienen los mamíferos silvestres para la etnia zapoteca del municipio de Santiago Camotlán, Villa Alta, Oaxaca. El estudio consistió<br />

en tres etapas: entrevistas a los pobladores, recorrido en campo para verificar la presencia de las especies y, finalmente, la revisión<br />

de literatura y ejemplares depositados dentro de la Colección Mastozoológica del IPN CIIDIR-Oaxaca (OAXMA). Los pobladores<br />

zapotecos sostienen una relación con 29 especies de mamíferos, nombrando 21 en zapoteco y describiendo como medicinal tres.<br />

La utilidad que tienen los mamíferos es básicamente alimenticia y se suelen cazar únicamente para la mitigación de daños a sus<br />

bienes. La relación hombre-mamíferos dentro de este municipio radica principalmente en corpus (conocimiento) y praxis (utilidad)<br />

pero tienen arraigada la creencia (kosmos) en el nahualismo, destacando el jaguar, Panthera onca, además de ser considerado el<br />

fundador de la comunidad.<br />

Palabras clave: etnoecología, mamíferos, zapotecos, Oaxaca, jaguar.<br />

ABSTR<strong>AC</strong>T<br />

The ethnic groups have a worth knowledge about their environment where they develop, this environment supplies food, cure an<br />

sometimes explanation to the current affairs. Understanding and valuating this traditional knowledge play a fundamental role in<br />

conservation strategies where the comrnunities have the main axis, so we made an ethnoecological study on April 2005 in order to<br />

research the knowledge, value and usefulness ofthe wild mamrnals to the zapotecs ofSantiago Camotlán town, Villa Alta, Oaxaca.<br />

We interviewed people, made field work to record species anda book and scientific collection review in the Mammalian collection<br />

from the IPN CIIDIR-Oaxaca (OAXMA). People are related with 29 mammal species, 21 ofthem have a zapotecan name and three<br />

are medicinal. Mammals are mainly used as food and they are hunted just to mitigate damages to crops and tame animals. Humanmammal<br />

relationship in this town mainly settles down corpus (knowledge) and praxis (usefulness) but zapotecs has a deep-rooted<br />

belief about nahualism, jaguar (Panthera onca) stands out from the rest because it is considered the town founder.<br />

Keywords: ethnoecology, mammals, zapotecs, Oaxaca, jaguar.<br />

Introducción<br />

Oaxaca es un estado con una alta diversidad biológica<br />

(Briones-Salas y Sánchez-Cordero, 2004; Casas­<br />

Andreu et al., 2004; Navarro et al., 2004) como<br />

resultado de una compleja interacción de diversos<br />

factores, que son el área, latitud, historia geológica,<br />

la intrincada yuxtaposición de diversos patrones<br />

climáticos, topografía y sus diferentes tipos de<br />

56<br />

vegetación (Ceballos et al., 2005). Oaxaca alberga<br />

196 especies de mamíferos terrestres (Pérez Lustre,<br />

2008) por lo que se le ubica como el estado con mayor<br />

diversidad de este grupo en el país (Ceballos et al.,<br />

2005), además de ser uno de los estados con el mayor<br />

número de especies cinegéticas, lo cual incluye la<br />

cacería de subsistencia.


Los grupos étnicos son dueños de un gran<br />

cúmulo de conocimientos acerca de su entorno<br />

ecológico (Vásquez-Dávila, 1992), resultado del<br />

proceso histórico de acumulación y transmisión<br />

de conocimientos, no exento de experimentación<br />

(Toledo, 1991). Los mamíferos han desempeñado un<br />

papel determinante a lo largo de la historia humana<br />

ya sea como alimento, vestido, transporte, fuerza<br />

en el trabajo, compañía llegando a establecer hasta<br />

lazos afectivos y, ocupando cierto lugar dentro de<br />

sus más profundas creencias, lo cual es comprobable<br />

en representaciones asociadas a elementos culturales<br />

desde la Era Glacial (entre los años 60,000 y<br />

10,000 a. C.), en cuevas y otros lugares que por sus<br />

características se les puede identificar claramente<br />

como sagrados (Valverde-Valdés, 2004).<br />

Esta valiosa información antropológica de las<br />

etnias con la fauna con que cohabitan es estudiada<br />

por la Etnozoología (March, 1987), en Oaxaca<br />

existen diversos trabajos como el Del Campo (1986)<br />

en San Pedro Jicayan donde describe el uso y manejo<br />

tradicional de la fauna silvestre donde enlistó ocho<br />

especies de mamíferos que son aprovechadas por la<br />

comunidad mixteca de la región. Aguilar-Mata (1992)<br />

en San Miguel Soyaltepec, comunidad mazateca,<br />

hace un análisis de la flora y fauna del lugar, 23<br />

especies de mamíferos establecen una relación con<br />

el grupo étnico. En Santiago Xanica, en la sierra<br />

Sur, Cruz y Cruz (1992) describen la relación de la<br />

comunidad zapoteca con los animales, describen 20<br />

especies de mamíferos con algún tipo de relación con<br />

la población. Vásquez-Dávila et al. (1995) realizan<br />

un análisis acerca del aprovechamiento faunístico<br />

tradicional en diversas localidades en Oaxaca.<br />

Es importante contar con estudios<br />

etnozoológicos para que exista una congruencia<br />

entre las estrategias de manejo y aprovechamiento<br />

de los recursos así como la legislación ambiental,<br />

tomando en cuenta que en muchos casos la cacería de<br />

subsistencia en las comunidades es la única fuente de<br />

proteína animal (Uribe y Arita, 1998), sin poner en<br />

riesgo el patrimonio cultural de estos grupos étnicos.<br />

Este trabajo pretende documentar la relación entre<br />

los zapotecos del municipio de Santiago Camotlán,<br />

Villa Alta, Oaxaca, y los mamíferos silvestres con los<br />

que cohabitan, con la finalidad de coadyuvar, aunque<br />

sea en una pequeña medida, en la preservación del<br />

patrimonio natural y cultural de México.<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

Los zapotecos del Rincón Talea, Didza xidza<br />

Los zapotecos son el grupo etnolingüístico más<br />

numeroso de Oaxaca, ubicados en diferentes regiones:<br />

los Valles Centrales, la Sierra Norte, la Sierra Sur y el<br />

Istmo. Los zapotecos de la Sierra Norte se denominan<br />

a si mismos bene ya 'a ("gente de la sierra"), su<br />

territorio abarca el distrito de Ixtlán, parte de Villa<br />

Alta y Choapan, y algunas localidades del distrito de<br />

Tlaco lula, conocidas como los pueblos de Al barradas,<br />

a su vez se dividen en cinco subregiones pero la etnia<br />

de estudio se centra en la del Rincón que integra<br />

básicamente las comunidades asentadas en el límite<br />

de la región de la Chinantla. El Rincón es agrupado<br />

en tres sectores: Rincón Talea, Rincón Ixtlán y<br />

Rincón Villa Alta. El Rincón Talea se constituye por<br />

siete municipios incluido Santiago Camotlán (Ríos­<br />

Morales, 1995; Barabas, 1999).<br />

Los zapotecos son campesinos que practican<br />

básicamente la agricultura de autoconsumo. La<br />

tenencia de la tierra es principalmente comunal<br />

y en pequeña medida ejidal. En la mayoría de las<br />

cabeceras municipales y agencias la gestión política<br />

está en manos de zapotecos y las autoridades<br />

municipales se eligen con la modalidad de Usos y<br />

Costumbres. La base de la organización social es<br />

la familia. La más común es la nuclear, los lazos<br />

familiares se extienden mediante actos ceremoniales<br />

de apadrinamiento o amadrinamiento; se reconocen<br />

otros grados de parentesco que incluyen la hermandad<br />

y el compadrazgo (Barabas, 1999).<br />

Descripción del área de estudio<br />

Santiago Camotlán se localiza en el distrito de<br />

Villa Alta, en la parte noreste del Oaxaca y dentro<br />

de la provincia fisiográfica de la Sierra ladre e<br />

Oaxaca, cuenta con una superficie de .J3_.99 kni.<br />

que representa el 0.35 % de la superficie estatal<br />

(Secretaría de Gobernación et al .. 19 : Ortiz Pérez et<br />

al. , 2004). Dentro de la zona se presentan los climas:<br />

sernicálido templado húmedo (Acf) cálido húmedo<br />

(Af) (García y CO ABIO 199 . La vegetación<br />

predominante es de selva alta perennifolia, bosque<br />

mesófilo de montaña bosque de pino ;EGI e INE<br />

1996) (Figuras 1 y 2).<br />

57


Etnobiología 6, 2008<br />

Figura 2. Vegetación de Bosque Mesófilo de Montaña observada a lo largo de los recorridos (Foto: Mario César<br />

Lavariega Nolasco)<br />

Figura 3. Recorrido en el campo en compañía de guías locales.<br />

59


Resultados y discusión<br />

Mediante las entrevistas se logró una lista y se<br />

obtuvieron dos colectas: una excreta de Urocyon<br />

cineroargenteus y unos pelos de la cola de un<br />

individuos de Sciurus aureogaster. Se observaron<br />

tres cráneos y una piel de Panthera onca y, un cráneo<br />

de Puma concolor (Figuras 4 y 5). Se registró un<br />

total de 29 especies de mamíferos con las cuales<br />

tienen relación los habitantes de Santiago Camotlán<br />

(Anexo), diez especies más que en el estudio de<br />

March ( 1987) con los lacandones de Chiapas, aunque<br />

este autor únicamente registró a las especies de<br />

mamíferos silvestres que eran cazadas por este grupo<br />

étnico y obtuvo evidencias físicas de cada especie,<br />

ante estas restricciones metodológicas el registro que<br />

obtuvo fue menor al que se presenta para Santiago<br />

Camotlán.<br />

De las 29 especies registradas, seis tienen<br />

relación con la cosmogonía de la población<br />

(nahualismo) y todas tienen una utilidad potencial,<br />

según lo establecido por Toledo (1991) se puede<br />

señalar que en Santiago Camotlán la relación de los<br />

habitantes y la comunidad abarca principalmente el<br />

corpus y la praxis, ya que se tiene el conocimiento<br />

acerca de los animales y un uso que por lo general es<br />

alimenticio (cuadro 1 ).<br />

Kosmos<br />

Se identificaron seis especies que tienen relación con<br />

las creencias de los habitantes de Santiago Camotlán.<br />

Sciurus aureogaster se utiliza en la fiesta de San<br />

Santiago Mayor, santo patrón del pueblo, en la danza<br />

de los güenches viejos o huinches viejos donde se<br />

diseca la ardilla y se coloca en un carrizo donde por<br />

medio de una cuerda se sube y baja a lo largo de este.<br />

Las personas identifican al jaguar (Panthera<br />

onca) bajo el nombre en español de "tigre" y, señalan<br />

que el tigre es el nahual de algunas personas, pero que<br />

realmente desconocen quien designa ese fenómeno.<br />

Por otro lado, las personas comentan que no siempre<br />

es lo correcto matar a un tigre porque nunca se sabe<br />

si es un "animal del Señor" o un "brujo" y, que si<br />

se trata de lo último, podría traer consecuencias<br />

fatales porque las personas que han cazado a un tigre<br />

murieron trágicamente de causas desconocidas.<br />

60<br />

Contreras-Díaz y Pérez-Lustre<br />

En Cristo Rey La Selva y Asunción Lachixila<br />

(agencias de Santiago Camotlán, Figura 1), los<br />

habitantes capturaron un jaguar macho y afirman que<br />

había matado varios borregos, no lo mataron porque<br />

aseguran que brillaba indicando que no quería morir,<br />

las personas de esta localidad dicen que se trata de<br />

uno de sus ancestros debido a que el pueblo fue<br />

fundado por el abuelo jaguar (bechtaurubechtao),<br />

un nahual que limitó al pueblo montado en un tigre<br />

que arreaba con una serpiente de cascabel, por lo que<br />

estas personas se autodenominan los hombres jaguar.<br />

Antiguamente estas personas le rendían culto al<br />

jaguar en un paraje de la comunidad con dos piedras<br />

pintas como tigre, en forma de dos jaguares echados,<br />

los abuelos lo llamaron lachi soa yíabechtao, que<br />

quiere decir llano piedra-tigre, adonde se rendía culto<br />

a este animal, ahí se llevaba a los niños recién nacidos<br />

para que tuvieran el don del tigre. En esta misma<br />

agencia las personas tienen la creencia que el tigre<br />

no hace daño a las personas pero cuando se lo llegan<br />

a topar en la selva es necesario perderle el miedo<br />

para que se vaya y si no lo hace, tiene la persona que<br />

desnudarse.<br />

El jabalí (Pecari tajacu) también es<br />

involucrado en el nahualismo igual el temazate,<br />

Mazama americana.<br />

La zorra, Urocyon cineroargenteus, es<br />

considerada mensajera de la muerte ya que cuando<br />

esta grita es seguro que alguien va a morir, también<br />

entre los zapotecos de Sierra Sur tienen considerada<br />

a la zorra como un animal místico, de acuerdo a Cruz<br />

y Cruz (1992) tiene la capacidad de hipnotizar a las<br />

personas.<br />

Se dice que los changos (Ate/es geoffroyi)<br />

son animales groseros ya que avientan palos y frutos<br />

cuando la gente pasa en su territorio pero que si se<br />

simula que va a hacer del baño los changos se van<br />

rápidamente.<br />

Los mamíferos son principalmente relacionados<br />

con el nahualismo y la brujería, especialmente el<br />

jaguar, denominándose así al acto de transformarse<br />

de hombre a animal y, el compartir el alma con un<br />

animal y tener el mismo destino que este pudiese<br />

tener; lo cual de acuerdo a Reyes-Gómez (1995),<br />

Bradomín (1991), Valverde-Valdés (2004) y Barabas<br />

(1999) son cosas que se denominan con diferente<br />

nombre ya que la transformación es el verdadero<br />

nahualismo y el vivir una vida paralela a un animal


En general todas las especies de mamíferos<br />

registradas son comestibles, debido a que cuando los<br />

pobladores cazan a un animal silvestre no desperdician<br />

la carne, incluso consumen al jaguar y el puma (Puma<br />

concolor), y otros carnívoros de talla menor debido a<br />

que estos animales son considerados "dañeros" por<br />

lo que cuando son sorprendidos asechando animales<br />

domésticos deben ser cazados y, posteriormente,<br />

consumidos para aprovechar su carne, esta dinámica<br />

de cacería es totalmente opuesta a la descrita entre<br />

los mayas de Quintana Roo por Quijano-Hernández y<br />

Calmé (2002), donde la cacería de animales silvestres<br />

se da principalmente en los meses no donde no existe<br />

actividad agrícola y en los de cosecha cuando los<br />

animales entran a consumir frutos y granos producidos<br />

en los cultivos, las actividades de cacería no fueron<br />

registradas.<br />

Las personas que han comido jaguar afirman<br />

que es de un sabor similar a la res y de consistencia<br />

muy dura, diferencia de la del puma que es de textura<br />

más suave. También es consumido el mono araña,<br />

aunque algunas personas prefieren no hacerlo debido<br />

a prejuicios morales, lo consideran pariente del ser<br />

humano por lo que incurrirían en el canibalismo.<br />

Regularmente la carne es preparada en caldo<br />

con verduras, asada, en amarillo o barbacoa. Antes de<br />

cocinarse, es asada para quitarle su "olorcito natural",<br />

en el caso del jabalí (Pecari tajacu) se le quita su<br />

glándula de almizcle o golpea al animal con una vara,<br />

de otra manera, se apesta la carne, esta práctica de<br />

extirpar la glándula de almizcle es seguida también<br />

por los zapotecos de Santiago canica en la Sierra Sur<br />

según Cruz y Cruz (1992). En el caso de los roedores,<br />

su carne es descrita como sin "olor" por lo que no<br />

requiere de ningún procedimiento previo, excepto la<br />

tuza ( Orthogeomys hispidus) que se chamusca con<br />

todo y pelo antes de ser cocinada para después se le<br />

desprendan los pelos de la piel.<br />

Los zorrillos ( Conepatus semistriatus, Mephitis<br />

macroura y Spilogale putorius) son considerados<br />

medicinales y se emplean para combatir problemas<br />

de la piel. El tlacuache, Didelphis virginiana, es<br />

considerado medicinal y comestible aunque por<br />

62<br />

Contreras-Díaz y Pérez-Lustre<br />

su aspecto no es muy bien aceptado, se dice que su<br />

carne ayuda a prologar la vida porque de acuerdo a<br />

sus creencias no muere por más intentos que se hagan<br />

para matarlo, creencia similar a la que describe Cruz<br />

y Cruz (1992) y, de la misma manera, es considerado<br />

medicinal debido a que proporciona fuerza a la<br />

persona que lo consuma.<br />

Conclusiones<br />

Se identificaron un total de 29 especies de mamíferos<br />

con los que los habitantes de Santiago Camotlán<br />

tienen alguna relación (kosmos, corpus y praxis),<br />

la mayor parte de las especies tienen un uso y, en<br />

su mayoría, comestible. El aprovechamiento de<br />

carnívoros, por lo regular, deriva de defender a los<br />

animales domésticos, por lo que la carne no debe ser<br />

desperdiciada y es consumida, patrón observado en<br />

etnias diferentes.<br />

Los habitantes de Santiago Camotlán tienen la<br />

creenciadelatonayelnahualismo,ambosdenominados<br />

nahualismo, siendo el jaguar el más relacionado con<br />

estas creencias, pudiendo darse el fenómeno con la<br />

intención de hacerle daño a otra persona o el de velar<br />

por el bien común, como en Asunción Lachixila. Los<br />

pobladores de Santiago Camotlán desconocen quien<br />

o que designa determinado animal para que sea el<br />

nahual de una persona.<br />

Existen un gran número de especies en<br />

algún estatus de riesgo de lo cual está consciente<br />

la comunidad, sin embargo, afirman que mientras<br />

no se les ofrezca una estrategia de desarrollo o un<br />

pago por servicios ambientales, no dejaran de cazar<br />

animales silvestres, por lo que es pertinente tomar<br />

en consideración a los pueblos en las estrategias de<br />

conservación y aprovechamiento de la fauna silvestre,<br />

de manera que se respete y preserve su conocimiento<br />

y prácticas tradicionales, ya que ellos son los que<br />

tienen el contacto directo con el entorno, los que<br />

conservan y los que por derecho innegable son los<br />

dueños de los recursos naturales.


Contreras-Díaz y Pérez-Lustre<br />

Categoría taxonómica Nombre Nombre Uso Relación NOM-059<br />

castellano zapoteco<br />

ORDEN PERISSOD<strong>AC</strong>TYLA<br />

Familia Tapiridae<br />

Tapirus bairdii Ante burro C, O Co,Px<br />

ORDEN ARTIOD<strong>AC</strong>TYLA<br />

Familia Tayassuidae<br />

Pecari tajacu Jabalí Cuchirishi C, O Co, Px, Ko<br />

Familia Cervidae<br />

Mazama americana Temazateo Güechi C, O Co, Px, Ko<br />

maza te<br />

Odocoileus virginianus Venado Yinaguishi C, O Co, Px<br />

ORDEN RODENTIA<br />

Familia Erethizontidae<br />

Coendou mexicanus Puercoespín Belljietzi e Co,Px<br />

Familia Geomydae<br />

Orthogeomys hispidus Tuza Bieg e Co,Px<br />

Familia Cuniculidae<br />

Cuniculus paca Tepezcuintle o Biegag e Co,Px<br />

tepezcuincle<br />

Familia Sciuridae<br />

Sciurus aureogaster Ardilla Ricuris C,O Co,Px, Ko<br />

ORDEN LAGOMORPHA<br />

Familia Leporidae<br />

Sylvilagus brasiliensis Conejo C,O Co, Px<br />

Sylvilagus floridanus Conejo C,O Co,Px<br />

1 El arreglo taxonómico es de acuerdo a Ramírez-Pulido et al. (2005). Uso: C, comestible; M, medicinal; O, ornamental; M, mascota. Relación<br />

(relación del conocimiento de acuerdo a la obra de Toledo en 1991 ): Co, corpus (conocimiento); K o, kosmos ( cosmovisión); Px, praxis (uso). NOM-<br />

059 (NOM-059-ECOL-2002): E, extinta en el medio silvestre; P, en peligro de extinción; A, amenazada; PR, sujeta a protección especial.<br />

64


Figura 5. Cráneo de puma,<br />

Puma concolor (Foto: Mario<br />

César Lavariega No lasco<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

Figura 4. La primera autora<br />

sosteniendo dos cráneos de jaguar,<br />

Pamhera anca. en propiedad de<br />

uno de los habitantes de Santiago<br />

Camotláa<br />

65


Agradecimientos<br />

Agradecemos a las autoridades y los pobladores de<br />

Santiago Camotlán por las facilidades proporcionadas<br />

en el transcurso de esta investigación, en especial a la<br />

familia Illescas por abrimos las puertas de su casa, su<br />

invaluable apoyo y compartir algo de lo mucho que<br />

saben de fauna silvestre. A Francisco Javier Contreras<br />

Ruiz y Alicia Alejandra Díaz Zarate por el apoyo<br />

económico en la realización de este trabajo. A Francisco<br />

Javier Contreras Díaz, Néstor Ornar Vargas Ramírez,<br />

Griselda Manuel Félix y Fátima Maldonado Ruiz por<br />

su apoyo y compañía en el campo. A Emma Cisneros<br />

Palacios y Antonio Santos-Moreno por su apoyo en la<br />

determinación taxonómica. A Mario César Lavariega<br />

N o lasco por proporcionar imágenes de la zona. A Marco<br />

Antonio Vásquez-Dávila por sus atinados comentarios<br />

e impulsar el desarrollo de este trabajo.<br />

Literatura citada<br />

Aguilar-Mata, V. 1992. Flora y fauna de San Miguel<br />

Soyaltepec, comunidad mazateca de Oaxaca.<br />

En: González, A. y M. A. Vásquez (coords.).<br />

1992. Etnias, desarrollo, recursos y tecnologías<br />

en Oaxaca. Colección Oaxaca. CIESAS.<br />

Gobierno del Estado de Oaxaca. México, D.<br />

F. p. 73-81.<br />

Aranda, M. 2000. Huellas y otros rastros de los<br />

mamíferos grandes y medianos de México.<br />

CONABIO e Instituto de Ecología, A. C.<br />

Xalapa, Veracruz, México. 212 pp.<br />

Barabas, A. M. 1999. Gente de la palabra verdadera.<br />

El grupo etnolingüístico zapoteco. En:<br />

Barabas, A. M. y M. A. Bartolomé (coord.).<br />

1999. Configuraciones étnicas en Oaxaca.<br />

Perspectivas etnográficas para las autonomías.<br />

Vol. 1 : Introducción, Macroétnias. INAH: INI.<br />

México. p. 59-91.<br />

Bradomín, J. M. 1991. Oaxaca en la tradición.<br />

Oaxaca, México. p. 89-93.<br />

Briones-Salas, M. A. y V. Sánchez-Cordero. 2004.<br />

Mamíferos. In: García-Mendoza, A. J.; M.<br />

J. Ordóñez y M. A. Briones-Salas (editores).<br />

2004. Biodiversidad de Oaxaca. Instituto de<br />

Biología, UNAM-Fondo Oaxaqueño para la<br />

Conservación de la Naturaleza-World Wildlife<br />

66<br />

Contreras-Díaz y Pérez-Lustre<br />

Fund. México. 423-447 pp.<br />

Casas-Andreu, G., F. R. Méndez-de la Cruz y X.<br />

Aguilar-Miguel. 2004. Anfibios y Reptiles.<br />

In: Biodiversidad de Oaxaca. A. J. García­<br />

Mendoza, M. J. Ordóñez y M. A. Briones­<br />

Salas (eds.). Instituto de Biología-UNAM­<br />

Fondo Oaxaqueño para la Conservación de la<br />

Naturaleza-World Wildlife Fund, México. p.<br />

375-390.<br />

Ceballos, G., J. Arroyo-Cabrales, R. A. Medellín, L.<br />

MedranoGonzálezyG. Oliva. 2005. Diversidad<br />

y conservación de los mamíferos de México.<br />

In: Ceballos, G. y G. Oliva (coordinadores).<br />

2005. Los mamíferos silvestres de México.<br />

Fondo de Cultura Económica. Comisión<br />

Nacional para el Conocimiento y Uso de la<br />

Biodiversidad. México. p. p. 21- 71.<br />

Cruz, S. y R. Cruz. 1992. Zoología zapoteca de Santiago<br />

Xanica sierra sur de Oaxaca. En: González,<br />

A. y M. A. Vásquez (coords.). 1992. Etnias,<br />

desarrollo, recursos y tecnologías en Oaxaca.<br />

Colección Oaxaca. CIESAS. Gobierno del<br />

Estado de Oaxaca. México, D. F. p. 117-136.<br />

Cuarón, A. D. 2005. Tamandua mexicana. Oso<br />

hormiguero. In: Ceballos, G. y G. Oliva<br />

(coordinadores). 2005. Los mamíferos<br />

silvestres de México. Fondo de Cultura<br />

Económica. Comisión Nacional para el<br />

Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.<br />

México. p. p. 121- 123.<br />

Del Campo Parra Lara, A. 1986. Uso y manejo<br />

tradicional de la fauna silvestre y su relación<br />

con otras actividades productivas en San Pedro<br />

Jicayán, Oaxaca. INIREB. Cuadernos no. 27.<br />

Xalapa, Veracruz, México. 51 p.<br />

García, E. y Comisión Nacional para el Conocimiento<br />

y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). 1998.<br />

Climas (Clasificación de Koppen, modificado<br />

por García). Escala 1:1 000 000. México.<br />

Guerra Roa, M. M., E. J. Naranjo Piñera, F. Limón<br />

Aguirre y R. Mariaca Méndez. 2004. Factores<br />

que intervienen en la regulación local de la<br />

cacería de subsistencia en dos comunidades<br />

de la Selva Lacandona, Chiapas, México.<br />

Etnobiología 4:1-18.<br />

Hall, E. R. 1981. The Mammals of North Arnerica.<br />

Second edition. Vol. 1 y 2. John Wiley & sons.<br />

United S tates ofNorth Arnerica.


REPRESENT<strong>AC</strong>IONES DEL OSO ANDINO (Tremarctos ornatus)<br />

EN EL DISCURSO LITERARIO DEL NOROESTE ARGENTINO<br />

Y EN UN TEXTO DISCURSIVO CIENTIFICO<br />

Fátima lmarú Lameda - Camacaro 1 y Fernando Del MoraF<br />

1 Estudiante de Maestría en Recursos Naturales y Medio Ambiente. Universidad Nacional de Salta- UNSa. Investigadora Oso Andino. Urb. Don<br />

Flore Avenida Principal Casa# 5. C.P 3081. Quibor, Municipio Jiménez, Estado Lara- Venezuela .Teléfono:+ 58 (253) 4912085.<br />

Correo: imarulameda@gmail.com.<br />

2 Estudiante de Biología. Universidad Nacional de Salta- UNSa. Investigador Oso Andino. Dr. Eduardo Wilde N° 450 Dpto. A, Villa Soledad.<br />

CP. 4400. Salta, Provincia Salta- Argentina. Teléfono: +54 (387) 15 5313698. Correo: jfdelmoral@gmail.com .<br />

RESUMEN<br />

La investigación se basa en identificar y exponer las representaciones del oso andino en el discurso literario del noroeste argentino y<br />

en el discurso científico. Se tomaron 8 textos literarios con 30 narraciones relacionadas con la especie en el noroeste argentino y un<br />

texto científico que agrupa la mayor información sobre el oso andino en Suramérica. Dichos textos fueron identificados, clasificados<br />

y procesada la información mediante el método de análisis de discurso; los textos literarios fueron analizados y establecidos ítems<br />

para observar la frecuencia con la que la especie es representada dentro de los mismos y el texto científico fue agrupado en ejes<br />

temáticos según la representación de la especie dentro de este; en cuanto a los resultados el oso andino, está presente en la oralidad<br />

y literatura del noroeste argentino, conocido como el juco, juca, ucumar, ucumari, ukumar, jucumari, uco, uca, representado como<br />

un animal antropomorfizado, mitad oso - hombre presente en los problemas sociales de las comunidades y dentro del discurso<br />

científico la representación de la especie mantiene su objetividad para exponer información sobre esta, el discurso científico expone<br />

características biológicas del oso andino dentro de sus textos mas no toma elementos de la subjetividad que se observan dentro del<br />

discurso literario; al identificar las representaciones del oso andino en los textos se pueden obtener las percepciones sobre la especie<br />

por las comunidades, literarios y científicos.<br />

Palabras claves: oso andino, discurso literario, discurso científico, leyendas, noroeste argentino<br />

ABSTR<strong>AC</strong>T<br />

The research is based on identifying and presenting performances of the andean bear in the northwest of the Argentine literary<br />

discourse and scientific discourse. It took 8 literary texts with 30 stories related to the species in northwestem Argentina and a<br />

scientific text in this recital, which includes being the most information on the andean bear in South America, these texts were<br />

identified, sorted and processed by the information the method of discourse analysis, literary texts were analyzed and items set out<br />

to observe the frequency with which the species is represented within the same text and scientific themes were grouped according<br />

to the representation ofthe species within this in as for the andean bear results, it is present in the oralliterature and northwestem<br />

Argentina, known as the juco, juca, ucumar, ucumari, ukumar, jucumari, uco, uca, represented as an animal antropomorfizado, half<br />

bear - man in the social problems of the communities and within the scientific discourse representation of the species to maintain<br />

their objectivity about this exhibit, the scientific discourse sets ofbiological characteristics andean bear within its text does not take<br />

elements of subjectivity that are observed in the literary discourse, to identify the representations of the Andean bear in the texts<br />

can be obtained perceptions about the kind of communities, literature and science.<br />

Keywords: andean bear, literary discourse, scientific discourse, legends, northwestem Argentina<br />

68


Introducción<br />

El oso andino o de anteojos (Tremarctos ornatus),<br />

habita en el complejo andino tropical desde los Andes<br />

occidentales y orientales venezolanos, pasando por<br />

Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia hasta el noroeste<br />

argentino. Denominado vulgarmente también, como:<br />

oso frontino, juco, jucumari, ucumar, oso de anteojos,<br />

ukumar, uco, uca, oso criollo, juan el oso, oso -<br />

hombre; dependiendo los regionalismos de su rango<br />

distributivo.<br />

Según Del Moral y Lamerla (2008): "El Juco, oso andino ó<br />

de anteojos Tremarctos ornatus es el único úrsido (familia de<br />

los osos) presente en América del Sur. Se ha incluido en el<br />

apéndice I de CITES (Convención Internacional de Tráfico<br />

de Flora y Fauna Amenazadas) desde 1977, y la Unión<br />

Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo ha<br />

clasificado como Vulnerable a nivel mundial desde 1994. En<br />

la actualidad se confirmó que distribución de la especie, abarca<br />

los bosques nublados tropicales y subtropicales de los Andes<br />

en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el noroeste<br />

de Argentina. Vive entre los 250 y 4250 metros sobre el nivel<br />

del mar (m.s.n.m)."<br />

A la especie se le han atribuido diferentes<br />

creencias religioso-culturales relacionadas con<br />

su hábitat, comportamiento y morfología. Según<br />

Randall (1982) en la mitología precolombina, el oso<br />

de anteojos fue venerado como un gran mediador por<br />

medio del cual la gente y sus desafíos pasaban de una<br />

condición a otra; un papel que indudablemente se<br />

derivó del enorme rango altitudinal del oso de anteojos<br />

(por ejemplo, entre las fuerzas oscuras que habitan<br />

la selva y el mundo superior iluminado en los picos<br />

montañosos, entre el bien y mal, entre enfermedad y<br />

salud, entre muerte y renacimiento, entre cosecha y<br />

siembra y así de un año al siguiente).<br />

En el noroeste argentino, se le han atribuido al<br />

oso andino, una representación dentro de la cultura<br />

aborigen y gauchesca, la cual ha sido plasmada<br />

a través de la producción de literatura, luego de la<br />

recopilación de relatos orales en las zonas cercanas a<br />

los hábitats de la especie por personas oriundas de la<br />

zona (Lameda y Del Moral, 2008).<br />

El objetivo general de la investigación se basa<br />

en exponer las representaciones del oso andino en los<br />

textos discursivos literarios del noroeste argentino y<br />

los textos discursivos científicos.<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

En vista de la gran cantidad de producción<br />

literaria existente en el noroeste argentino, en donde<br />

esta representado al oso andino e realizó e ta<br />

investigación para comparar como es el discurso<br />

literario del noroeste argentino con el discurso<br />

científico que exponen investigadores de la especie<br />

en sus trabajos y observar cuales son las relaciones y<br />

diferencias existentes entre estos discursos.<br />

Morote (1957- 1958) publico un estudio de 25 versiones de<br />

narraciones sobre el oso raptor, fue un examen comparativo de<br />

las versiones recopiladas. Instituto Lingüístico de verano ( 1987)<br />

realizó una recopilación de diferentes versiones del cuento de<br />

"Juan el Oso" en Perú. Yanéz (1990) desarrollo un estudio<br />

sobre la percepción de tres grupos étnicos en Bolivia, se trata<br />

de los aymaras (de las comunidades de Chuñave y Lambate,<br />

provincia de Sud- Yungas del Departamento de La Paz) de<br />

los quechuas (comunidad de Curva, provincia Franz Tamayo<br />

del Departamento de La Paz) y de los quechuas - guraníes<br />

(Huacareta, provincia Remando Siles del Departamento de<br />

Chuquisaca) que viven en áreas aledañas a los hábitats del oso<br />

jukumari ( Tremarctos ornatus, Cuvier, 1825). Valérie Robin<br />

(1997) presenta un ensayo de interpretación de dos versiones<br />

quechuas cuzqueñas del relato panandino conocido como "Juan<br />

Oso" o "El hijo del oso". Camacho et al. , (1999) En Ecuador,<br />

realizaron una recopilación de relatos de Oyacachi, con la<br />

compilación del relato Juan Osito. Paisley (2001) Expone en<br />

su tesis de doctorado la relación oso andino - comunidad en<br />

Apolomba - Bolivia. Stucchi y Figueroa , (2002) dentro del<br />

proyecto oso andino en Perú, realizaron una recopilación de<br />

la visión sobre el oso de anteojos de algunos cronistas de la<br />

colonia .. Stucchi y Figueroa (2004) realizan un trabajo en<br />

donde exponen la importancia de la cultura indígena en la<br />

conservación del oso andino en Perú, dicho trabajo expone<br />

las actividades y representaciones culturales en donde esta<br />

presente el oso andino y como estas actividades culturales,<br />

permiten la conservación de la especie en Perú. Vida! de Battini<br />

(1983) compilo una serie de cuentos y leyendas populares de la<br />

argentina, exponiendo 3 versiones y variantes sobre el hijo del<br />

oso, el muchacho forzudo, cada una de estas versiones fueron<br />

recopiladas en las provincias de San Luis, Jujuy y La Rioja y<br />

sus informantes son de La Quiaca y Tres Cruces (Jujuy) y San<br />

Luis. En el noroeste argentino se cree que un oso, el ucumarí,<br />

ucumare o ucumar, rara especie de la fauna regional, roba a<br />

las mujeres y tiene hijos con ellas. Angulo (2005) observo en<br />

su trabajo como en los relatos del Ukumar se pueden reactivar<br />

las potencialidades del discurso evangelizador a partir de la<br />

actualización de la imagen de lo monstruoso como imagen de<br />

la degeneración racial. Diez (2006) realiza una compilación<br />

de leyendas de Anta (Departamento de la Provincia de Salta<br />

69


-Argentina), en relación a las leyendas compiladas, analiza a<br />

través del análisis de discurso narraciones orales relacionadas<br />

con el ucumar.<br />

Materiales y métodos<br />

Se tomaron los textos literarios del noroeste argentino<br />

(Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán y Santiago del<br />

Estero) que exponga información sobre el oso andino<br />

y los textos científicos que hablen de la especie.<br />

En cuanto a los textos científicos se trabajo con:<br />

Peyton (1998) y Bracho (2007). (Edil.). Considerando<br />

este documento el que recoge la mayor información<br />

del oso andino en Suramérica.<br />

Respecto a los textos literarios trabajados,<br />

se tomaron en cuenta las narraciones recopiladas<br />

en los siguientes textos: Vidal De Battini (1983),<br />

en su libro se encuentran 3 narraciones sobre Juan<br />

del Oso, El Jucumari, El Hijo del Ucumari. Angulo<br />

(2005) que contiene dentro de su investigación 12<br />

narraciones sobre el Ukumar. Diez (2006), en su libro<br />

se encuentran 9 narraciones sobre El Ucumar. Frías<br />

(1989) en su libro se encuentra 1 narración sobre<br />

Ucumar. Fadel (1984) en su libro se encuentran 3<br />

narraciones sobre El Ucumari de la Selva del Baritu.<br />

Paleari (1982), en su libro se encuentra 1 narración<br />

sobre Ucumar. Bossi (2007), en su libro se encuentra<br />

1 narración sobre El Ucumar y en Saravia (2000) se<br />

encuentra 1 narración sobre El Ukumari y su hembra.<br />

Para un total de 30 narraciones analizadas.<br />

La recolección de información se realizó<br />

a través de visita a bibliotecas e instituciones del<br />

noroeste argentino para los textos discursivos<br />

literarios; revisión de páginas web entre ellas<br />

Red Mundial de Especialistas del Oso Andino en<br />

el Mundo (Red Tremarctos) y la pagina web de<br />

Intemational Bear Association (IBA) para los textos<br />

discursivos científicos sobre el oso andino, contacto<br />

con investigadores que han abordado investigaciones<br />

sobre el tema desde el punto de vista literario y<br />

científico.<br />

Las técnicas de análisis se realizaron de la<br />

siguiente manera previamente una identificación y<br />

clasificación de los textos literarios y la selección del<br />

texto científico que abarcara la mayor información<br />

sobre la especie en Suramérica. Luego el análisis de<br />

los textos discursivos literarios y del texto científico,<br />

70<br />

Lameda-Camacaro y Del Moral<br />

el cual fue desarrollado a través del método de análisis<br />

de discursos mediante lecturas pormenorizada,<br />

análisis de contenido, presentación resumida de la<br />

información, resúmenes analíticos, análisis crítico y<br />

el método deductivo.<br />

Para los textos discursivos literarios, fueron<br />

leídas cada una de las 30 narraciones que se<br />

encontraron en los textos escogidos, luego de hacer<br />

una primera lectura de los textos se establecieron una<br />

serie ítems relacionados con la representación del oso<br />

andino en el contenido de los mismos.<br />

Los ítems para el análisis del discurso en los<br />

textos literarios y para identificar la representación la<br />

especie en el discurso literario son los siguientes:<br />

• A vistamientos: si dentro del texto se expone que<br />

alguno de los informantes o narradores ha visto a<br />

la especie.<br />

• Cacería: si dentro del texto exponen que ha sido<br />

cazada o matada la especie.<br />

• Conflictos oso - humano: si dentro del texto<br />

exponen la presencia de conflictos de matanza<br />

de ganado ó la especie ha invadido espacios de<br />

cosechas de los pobladores.<br />

• Desconocimiento de la existencia de la especie:<br />

si dentro de texto exponen que no sabían la<br />

existencia del oso andino.<br />

• Ser mágico, sobrenatural e irreal: si la especie<br />

es considerada como algo fuera de lo normal, con<br />

poderes.<br />

• Animal real: si es reconocido dentro del texto al<br />

oso andino como un animal verdadero.<br />

• Cultura: presencia de la especie en los elementos<br />

culturales de los lugares donde son expuestas las<br />

narraciones o dentro de la narración hacen énfasis<br />

de su importancia cultural.<br />

• Distribución: exposición de los lugares donde se<br />

encuentra la especie.<br />

• Hábitat: descripción de los lugares donde hábitat<br />

el oso andino.<br />

• Descripción del oso andino: si dentro del texto<br />

exponen características del animal.<br />

• Alimentación: información sobre lo que la<br />

especie come.<br />

• Comportamientos: descripción en el texto de las<br />

actividades que la especie realiza en su hábitat natural.<br />

• Problemas sociales: si la especie es presentada<br />

dentro del discurso en problemas tales como<br />

machismo, desaparición de personas, violaciones,<br />

robos, secuestros, venganza y elementos que los<br />

castigan por alejarse de la religión.


•<br />

Confusión con otros animales: si la especie es<br />

descripta en el texto con características de otros<br />

animales.<br />

• Elementos antropomórficos: si la especie es<br />

representadas con actitudes y comportamientos<br />

humanos.<br />

• Temor y desconfianza: si la especie es considerada<br />

como algo dañino y malo.<br />

• Actitud de valoración a la especie: si la especie<br />

dentro del texto es considerada de gran valor y de<br />

importancia.<br />

Luego del establecimiento de los ítems,<br />

se procedió a realizar un análisis del discurso e<br />

identificar cuantas veces era presentada alguna de<br />

estas características establecidas en los ítems dentro<br />

del contenido de los textos.<br />

Respecto a los textos científicos se reviso la<br />

traducción al español del capítulo 9 Andrés, B. (2007)<br />

(edit.) del Status Survey and Conservation Action<br />

Plan Bear. Peyton, B. (1999). Dicho documento fue<br />

considerado para su análisis por ser el que expone<br />

mayor información sobre el oso andino a lo largo<br />

de Suramérica y por agrupar información detallada<br />

y completa de la especie en los países donde habita.<br />

Cabe destacar que otra justificación para la selección<br />

de este documento es la participación para su<br />

elaboración de especialistas de diferentes países,<br />

así como la presentación de los resultados de sus<br />

investigaciones en el mismo.<br />

La traducción al español del capítulo 9 sobre el<br />

oso andino, se encuentra con un formato y lenguaje<br />

científico solo para especialistas, la información es<br />

presentada comenzando por una introducción sobre<br />

la traducción al español, una introducción del capítulo<br />

y luego es descrita la situación de la especie en los<br />

diferentes países donde se encuentra, al final presenta<br />

una serie de citas que fueron utilizadas para sustentar<br />

la información que en el mismo se expone.<br />

Se procedió a leer la traducción al español del<br />

capítulo 9 y simultáneamente ir realizando un análisis<br />

de discurso, el cual permitió ir obteniendo elementos<br />

que nos demostraran como es representada la especie<br />

a lo largo del discurso de este texto, a medida que<br />

se analizo el discurso, se fue clasificando estos<br />

elementos en (4) cuatros ejes temático y a su vez cada<br />

eje contiene un elemento más especifico de cómo la<br />

especie es representada en el texto, los ejes temáticos<br />

y sus elementos son los siguientes:<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

l. Relación oso - hombre: a islami<br />

con la especie (obsen-arlo. - barlo .<br />

(matanza, usos de sus panes_ cautiverio _ eros<br />

(depredación de ganado. pérdida de cosec - -<br />

desinterés por la protección de la especie. inierés<br />

protección de la especie, sentimientos hacia la<br />

especie.<br />

2. Aspectos míticos - religiosos: presencia de la<br />

especie en manifestaciones culturales.. creencias<br />

(usos de sus partes, poderes sobrenaturales de la<br />

especie), leyendas y mitos.<br />

3. Aspectos naturales de la especie: hábitat.<br />

alimentación, distribución, comportamiento.<br />

nicho ecológico y beneficios de su conservación.<br />

descripción de la especie, investigaciones sobre la<br />

especie.<br />

4. Otros: problemas sociales ajenos al oso andino y<br />

valores a favor de la conservación de la especie.<br />

Para la cuantificación de dichos elementos<br />

presentes en el texto sobre la representación del oso<br />

andino, se leyó el texto y se contaron las veces que<br />

estos elementos se repetía dentro del mismo.<br />

Resultados y discusión<br />

En los textos discursivos literarios según los ítems<br />

planteados dentro de la investigación el oso andino<br />

está representado de la siguiente manera dentro del<br />

discurso literario del noroeste argentino:<br />

En las figuras 1 a la 5 se muestras las representaciones<br />

del oso andino tanto en el discurso literario del<br />

noroeste argentino como en el discurso científico.<br />

En relación a los ítems encontramos estos<br />

elementos emergentes dentro del texto que definen<br />

claramente como hablan de la especie:<br />

A vistamientos<br />

" ... Tuve la oportunidad de conocer uno ... ".<br />

Informante: Antonio Moskalintz. Salta - Argentina.<br />

Diez (2006).<br />

" ... allá en Lo Pino li visto yo, ése pal Barrio<br />

San Antonio más allá. Mi asustáo de noche, de<br />

noche íbamo a palomiá nosotros y áhi lo hemo vito. "<br />

Informante: Ramón Mancuso. Diez (2006).<br />

71


" ... mi mama dice que el Ukumar que ella<br />

conocía es un oso ... como un oso que está envuelto en<br />

pelusa ... ". Informante: Noelia Farfán. Angulo (2005).<br />

" ... mi tía lo sabía ver en la Charquiada, cuando<br />

iba a cambiar el tiempo, ella lo encontraba sentado<br />

al lao de las vacas del bebedero ... " Informante:<br />

Erasmo Vizgarra.<br />

Conflictos oso - humano<br />

" ... ¡y no va que vemos un ukumari cerca de la vacada,<br />

tratándose de llevarse un corderito! ... ".Saravia<br />

(2000).<br />

" ... que lo veían sólo de noche, que se robaba<br />

los cultivos en realidad, las cabras, las ovejas<br />

y carne para comer y que se le podía ver ... o... en<br />

realidad es como una sombra, un oso que parece<br />

mono, un animal grandote, de fuerza grandota que<br />

aparece entre los cabritos ... robando gallinas ... pero<br />

nunca ha sabido caso de que haya robado niños ... ".<br />

Informante: Noelia Farfán. Angulo (2005).<br />

Desconocimiento de la existencia de la especie<br />

" ... cuando se le aparecieron dos animales de<br />

pelambre oscura, con manchas blancas alrededor de<br />

los ojos y del hocico. Según ellos eran dos enormes<br />

monos, el legendario Ukumar como le llaman los<br />

nativos del noroeste. Pero resulta que, de acuerdo a la<br />

descripción que hacen del animal sus características<br />

corresponden en un todo a las del oso "Ucumari" ... "<br />

Fadel (1984).<br />

"Ya no cabía menos duda que, lo que habían<br />

visto los peones era el Ucumarí (oso), y no, el Ukumar<br />

(mono), de la leyenda. Fadel (1984).<br />

Ser mágico, sobrenatural e irreal<br />

"Existen versiones de que no sería un animal sino el<br />

alma de un hombre rico condenado por mezquino y<br />

malvado". Bossi (2007).<br />

" ... era una hombre chiquito que tiene mucha<br />

fuerza y si asemeja al oso ... "Vidal de Battini (1982).<br />

" ... él ha quedado con ese trabajo de matar<br />

tigres y domesticarlos ... "Vidal de Battini (1982).<br />

72<br />

Lameda-Camacaro y Del Moral<br />

Animal real<br />

"El Ucumar es un oso, es lo que conocemos nosotros<br />

como oso de los anteojos ... " Informante: Antonio<br />

Moskalintz. Salta - Argentina publicado en Diez<br />

(2006).<br />

" 1Jucumari < ucumarí "hombre- oso que<br />

rapta mujeres" para la creencia popular. Es el nombre<br />

del oso ucumari (Tremaretos ornatus) llamado<br />

también ucumar. La pronunciación corresponde a<br />

una supuesta h aspirada." Vidal de Battini (1982).<br />

Cultura<br />

"Una vertiente afirma que el llanto del monstruo, por<br />

la muerte de su madre, era tan fuerte y desgarrador<br />

que llegó a oídos de Wiracocha -Espuma de Mar -,<br />

el dios blanco de larga barbas rubias que gobernaba<br />

el Cuzco, y para calmar su pena (?) le prometió la<br />

inmortalidad. ". Paleari (1982)<br />

"Otro venero mitológico sostiene que<br />

Wiracocha se presentó al ucumar y para castigarlo<br />

por sus crímenes y lascivia, le dio vida eterna<br />

vagando por los cerros y selvas. Así también lapidaba<br />

a los violadores sobre quienes pendía la permanente<br />

amenaza de ser devorados por el ucumar. ". Paleari<br />

(1982)<br />

Distribución<br />

"Dice que el Ucumar anda por los cerros, por el<br />

Parque el Rey ... por esas partes. " Informante: Juana<br />

Martinez de Bermúdez. Diez (2006).<br />

Hábitat<br />

" .. . Tesorero esta en medio de dos cerros y que por<br />

hay una cueva del Ukumar ... ". Informante: Graciela<br />

Mercado. Angulo (2005).<br />

Descripción del oso andino<br />

"Como lo señala la bibliografia especializada,<br />

el Ucumari es un oso de largo pelaje negro, con


manchas blancas alrededor del hocico y de los ojos.<br />

Mide entre 1,50 y 1, 70 de longitud y pesa alrededor<br />

de 130 kilos. Es un animal que no se muestra jamás,<br />

es muy huraño.". Fadel (1984).<br />

" ... cuando se le aparecieron dos animales de<br />

pelambre oscura, con manchas blancas alrededor de<br />

los ojos y del hocico ... ". Fadel (1984).<br />

Alimentación<br />

"... que lo veían sólo de noche, que se robaba los<br />

cultivos en realidad, las cabras, las ovejas y carne<br />

para comer ... " Informante: Noelia Farfán. Angulo<br />

(2005).<br />

" ... el Jucumari salía a las quintas y chacras a<br />

robar qué comer ... "Vidal de Battini (1982).<br />

"Una vuelta un hombre lo hallao al Ucumar<br />

robando choclos en el cerco ... "Informante: Hilarion<br />

Coronel. Diez (2006).<br />

Comportamientos<br />

" ... sus costumbres son arborícolas ... " Fadel (1984).<br />

" ... 'taba cruzando por medio del río, en el<br />

árbol, y lo dio vuelta el ucumari chico al árbol, y<br />

lo ha hecho llevar con el río al padre ... "_Yidal de<br />

Battini (1982)<br />

Problemas sociales<br />

" ... !Dónde están yendo el Ukumar les va agarrar,<br />

va salir ... " Informante: Norma Mariscal. Angulo<br />

(2005).<br />

" ... alguien la agarró de atrás y ... se la llevó.<br />

Y dice que... esa señora, que su marido la buscaba<br />

intensamente por... y no la encontró, nunca la<br />

encontró. Pero una vez dice... la señora quedo<br />

embarazada del Ukumar ... " Informante: Graciela<br />

Mercado. Angulo (2005).<br />

"... el Ukumar, su papá, le enseñaba al<br />

chiquito como hacer ... como pelear o como agarrar<br />

a las chicas o algo así ... ". Informante: Graciela<br />

Mercado. Angulo (2005).<br />

" ... y vio una mujer que estaba lavando sola,<br />

no había nadie por áhi cerca, y la robó y la llevó a su<br />

cueva ... ". idal de Battini (1982).<br />

Emobiologúl 6. 1008<br />

"Dice que había un hombre que salía mucho<br />

al monte y en eso lo 1/evao la Ucumar lo llemo,<br />

lo metía bajo una piedra y engendráu un hijo en<br />

la Ucumar ... ". Informante: Ricardo Palma. Diez<br />

(2006).<br />

Confusión con otros animales<br />

"Daban los gauchos fronterizos el nombre de<br />

"ucumar" al mono más grande conocido en la<br />

región; tipo de orangután, pero más chico que él ... "<br />

Frias (1989).<br />

Elementos antropomórficos<br />

"Es un hombre - oso que vive en los lugares muy<br />

escondidos de las quebradas, en las cuevas de las<br />

peñas, en medio de montes y cerros altísimos cerca<br />

de nuestras fronteras con Bolivia. " Bossi (2007).<br />

" ... donde los moradores colgaban la comida<br />

al sereno, para que se conservara con el fresco de la<br />

noche, y entonces la robaba y huía sin que nadie lo<br />

viera ... ". Saravia (2000).<br />

" ... como no se le veían órganos genitales de<br />

ningún sexo, pero sus piernas se manchaban de rojo<br />

cada luna,fue la "ucumara" ... ". Paleari (1982).<br />

" ... entonces descubren a que sexo pertenece<br />

porque todas las lunas se le manchaban las piernas<br />

con algo rojo y ellos interpretaron que era hembra<br />

y la llamaron Ukumara ... " Informante: Florencia<br />

Soledad del Valle. Angulo (2005).<br />

Temor y desconfianza<br />

" ... cuentan que eljuco, o Ukumar macho, se roba las<br />

mujeres, laJuca, o Ukumar hembra se roba los hombres,<br />

con preferencia los pastores ... "Fadel (1984).<br />

" ... era enorme, fea, gruñosa, pero<br />

temerosa ... ". Informante: Florencia Soledad del<br />

Valle. Angulo (2005).<br />

" ... después lo ha ido a buscar el padre de él y<br />

le ha hecho unos tiros y de ahí se ha piráu pal monte.<br />

Ese es el Ucumar, sí existe. " Informante: Francisco<br />

Ferrer. Diez (2006).<br />

73


Actitud de valoración a la especie<br />

"De hecho, muchos cuentan que es generoso con<br />

aquellos a quienes atrapa, los cuida y los alimenta<br />

con miel y frutas silvestres". Bossi (2007).<br />

Actitud de Valoración a la especie<br />

Temor y Desconfianza<br />

Elementos antropomórficos<br />

Confusión con otros animales<br />

Problemas sociales<br />

Comportamientos<br />

Alimentación<br />

Descripción del oso andino<br />

Lameda-Camacaro y Del Moral<br />

Hábitat<br />

Distribución<br />

Cultura<br />

Animal real<br />

Ser mágico, sobrenatural e irreal<br />

Desconocimiento de la existencia de la ...<br />

Conflictos Oso- Humano<br />

Cacería<br />

Avistamientos<br />

o<br />

2<br />

En el texto científico según los ejes temáticos<br />

planteados se encuentran de esta manera la<br />

representación del oso andino:<br />

7<br />

9<br />

11<br />

10<br />

11<br />

16<br />

15<br />

55<br />

63<br />

10 20 30 40 50 60 70<br />

Figura l. Representación del oso andino en el texto cientifico, tematica: relación Oso- Hombre. Fuente: Lameda, 2009. Fuente: Lameda<br />

& Del Moral, 2009<br />

74


Etnobiología 6, 2008<br />

Sentimiento<br />

Figura 2. Representación del oso andino en el texto cientifico, tematica: Aspectos Miticos- Religiosos. Fuente: Lameda & Del Moral,<br />

Presencia de la<br />

especie en<br />

M anifestacione<br />

s culturales<br />

Figura 3. Representación del oso andino en el texto cientifico, tematica: Aspectos naturales de la especies. Fuente: La meda & Del Moral,<br />

2009<br />

75


En los textos literarios del noroeste argentino<br />

y en los textos científicos se encuentra representado<br />

el oso andino, adecuándose su escritura y exposición<br />

a las normas de cada uno de los discursos.<br />

El discurso literario del noroeste argentino, se<br />

caracteriza como en la mayoría de los textos literarios<br />

en presentar narraciones de personas, animales u<br />

otros de hechos ligados a los contextos ambientales,<br />

sociales y culturales; es más libre en su escritura<br />

y permite agregar elementos sobrenaturales de lo<br />

que se está hablando ó exponer sus características<br />

tal y como es, esto depende de lo que se desea el<br />

escritor transmitir a través del texto pero le agrega<br />

subjetividad al discurso. Durante los análisis de<br />

discursos en algunos de los textos literarios tales<br />

como: Fadel (1984), Díez (2005), Saravia (2000),<br />

Vida! de Battini (1982) se observo que se expone a<br />

la especie como un animal conocido, en sus textos<br />

aclaran que se trata del oso andino de lo que se va<br />

hablar o que está relacionado con el oso andino, esta<br />

aclaración la realizan al principio o al final de sus<br />

narraciones. El resto de los textos analizados exponen<br />

a la especie como un animal fantástico, con poderes<br />

sobrenaturales, existentes para uno y para otros un<br />

personaje mitológico.<br />

El oso andino también es presentado dentro<br />

del discurso literario con una serie de nombres entre<br />

ellos ucumar, juco, juco, ukumar, jucumarí, juan el<br />

oso, hombre - oso, estos nombres atribuidos por los<br />

narradores y autores en el texto; Así mismo dentro<br />

de este discurso representan al oso andino dentro de<br />

problemas sociales antropomorfizando la especie<br />

atribuyéndole actitudes y comportamientos de los<br />

seres humanos a lo largo de los textos y a su vez<br />

juzgándola con hechos de la vida tales como robar,<br />

matar, violar que en los textos es protagonista la<br />

especie.<br />

Dentro de algunos relatos analizados a pesar<br />

que se habla del oso andino ó la antropomorfización<br />

del oso, es confuso el discurso ya que dentro de sus<br />

textos aparecen elementos de un ser mágico, mitad<br />

hombre - mitad osos y con poderes sobrenaturales<br />

que rapta mujeres y con apariencia de mono, respecto<br />

a esto Fadel (1984) expone lo siguiente:<br />

"Hemos comprobado a través de los relatos de los lugareños<br />

que no hay la menor coincidencia cuando se refieren al<br />

Ucumarí. Ellos inmediatamente lo relacionan con el Ukumar de<br />

Emobiologia 6, :!008<br />

la leyenda. del hombre mono. Leyenda que se ha generalizado<br />

en la mente de la mayor pane de los habitantes de la montaña<br />

y de la selva del noroeste argentino. Aunque la existencia de<br />

este monstruo animal haya llegado a su conocimiento por<br />

medio de la tradición. para ello es completamente cieno. Esta<br />

fuertemente incluido en su literaurra y en sus creencias-. Pp<br />

144.<br />

El oso andino conocido como el Ucumar en<br />

el noroeste argentino, dentro de las narraciones<br />

analizadas solo presento 4 elementos que lo ubican<br />

dentro de la cultura de los pueblo a pesar que solo<br />

el hecho en sí de hablar de la especie en los textos<br />

literarios se considera patrimonio zoocultural, los<br />

narradores de estos textos literarios analizados no<br />

lo exponen de tal manera sino como un personaje<br />

sobrenatural que está en la oralidad del noroeste;<br />

respecto a esto Angulo (2005) expone:<br />

" ... Estos discursos orales han sufrido reelaboraciones<br />

permanentes a partir de la intersección conflictiva con el<br />

universo colonial. .. Los misioneros fueron los encargados de la<br />

manipulación del imaginario de las comunidades aborígenes.<br />

Adiestrados en la palabra, se adueñaron de los discursos<br />

indígenas. Los vaciaron de los contenidos que le daban sentido<br />

y que habían regido el mundo prehispánico. Los cargaron de<br />

nuevos sentidos, muchas veces opuestos y contradictorios a la<br />

visión de los naturales americanos." 37p.<br />

Dentro del texto científico analizado existe<br />

una exposición sobre esa pérdida actual de las<br />

comunidades que conviven con la especie en relación<br />

con la valoración del mismo como un elemento<br />

importante para la naturaleza.<br />

"Aunque el incremento de la competencia por recursos entre<br />

oso y gente, así como la adopción de la cultura occidental<br />

han remplazado gran parte de los temores espirituales que<br />

los usuarios de la tierra tenían por el oso de anteojos con<br />

valores del machismo ... Todo aquel que se identifica con el<br />

oso de anteojos ya sea a través de la humilda o el machismo,<br />

obtiene fortaleza de esta especie para combatir su deteriorada<br />

condición socioeconomica" Peyton (1999).<br />

El discurso en el texto científico analizado en<br />

la investigación representa a la especie de una manera<br />

objetiva, donde el autor no puede emitir juicios de valor<br />

sobre este; no se presentan elementos de subjetividad,<br />

al contrario todo lo expuesto dentro de este discurso<br />

es justificado con alguna observación ó investigación<br />

realizada por un especialista en el tema.<br />

77


La estructuración de la información es clara,<br />

concisa y precisa, con un lenguaje para ser entendido<br />

por conocedores en el tema.<br />

Se fundamenta es describir a la especie,<br />

mostrar los nombres con lo que se conoce ante la<br />

comunidad científica y personas que no están dentro<br />

de este medio, así mismo, describe elementos sobre<br />

su autoecologia como características morfológicas,<br />

hábitat, distribución, comportamientos, así como su<br />

interacción con el medio donde vive.<br />

Respecto a los nombre con lo que se conoce la<br />

especie el texto científico realiza una diferenciación<br />

entre el nombre científico (denominación con la que<br />

es conocida a nivel de este campo) y otra designación<br />

que son los nombre común (denominaciones<br />

atribuidas a la especie por todas aquellas personas<br />

que están fuera del ámbito científico); en relación<br />

a los nombres comunes encontramos los siguientes<br />

dentro del discurso del texto científico analizado:<br />

"Nombre comunes: Oso de anteojos, oso frontino, oso<br />

achupayero, oso ganadero, el salvaje, oso real, manaba,<br />

meéni, ucumarí, ucucu, uco, uca (oso con poder místico) puca<br />

mate (oso de frente roja), yura mateo (oso de frente blanca)<br />

yanapuma." Peyton (1999).<br />

Los nombres anteriores presentan una relación<br />

con los nombres de los personajes en las narraciones<br />

literarias estudiadas en la presenta investigación, este<br />

elementos nos permite afianzar nuestra idea que en<br />

los textos discursivos literarios del noroeste argentino<br />

se habla del oso andino.<br />

Dentro del texto discursivo científico estudiado<br />

se exponen elementos de la relación oso - hombre,<br />

presentando a la especie como un ser dentro de<br />

la oralidad y cultura de los pueblos, realizan la<br />

presentación en la introducción y en los reportes por<br />

países, esta información solo se basa en describir como<br />

se presenta la especie en la cultura de cada uno de los<br />

países donde habita, mas no expone característica<br />

profundas y subjetivas de estas representaciones en la<br />

cultura andina, tales como por ejemplo en se basa la<br />

leyenda, que personajes tiene, cuales son las acciones<br />

de ese personaje en el contexto de la leyenda o el cuento;<br />

dentro de este discurso también se expone la relación<br />

oso - hombre pero desde el punto de vista del uso que<br />

le dan a la especie las comunidades ( cacería, usos de<br />

sus partes) así como los conflictos oso- ganado, oso<br />

78<br />

Lameda-Camacaro y Del Moral<br />

- cosecha (invasión del oso a sembradíos, ataques del<br />

oso al ganado) las informaciones que observamos a lo<br />

largo de texto científico son presentadas respaldándose<br />

con observaciones de investigadores en campo y<br />

datos comprobables. Son nombradas la existencia<br />

de leyendas y mitos sobre la especie narradas por las<br />

comunidades, estas solo se nombra de manera efimera<br />

en el texto; lo mismo ocurre pero de manera contraria<br />

de lo dicho anteriormente en el discurso literario que<br />

solo algunos autores realizan la aclaración que ese<br />

ser llamado Ucumar es el oso andino habitante de los<br />

andes suramericanos.<br />

Dentro del discurso científico el oso andino<br />

es representado como una especie que genera<br />

beneficios al ambiente en donde se encuentra y que<br />

protegiendo a la especie se conserva el entorno donde<br />

este habita, la representación es proteccionista y de<br />

conservación, considerando al animal como un ser<br />

carismático y único en Suramérica. A diferencia del<br />

discurso literario que nos expone a la especie como<br />

un ser antropomorfizado, que rapta a las mujeres, que<br />

viola, que secuestra es considerado un ser dañino que<br />

está ligado a problemas sociales y con actitudes de<br />

animal y de humano esta percepción es considerada<br />

actualmente por las comunidades. En relación a<br />

esto dentro del texto científico analizado exponen lo<br />

siguiente:<br />

" ... los nativos sudamericanos tenían una percepción distinta<br />

del oso de la de un animal que mata ganado y saquea los<br />

cultivos. Desde los 1600. Huaman Poma de Ayala describió<br />

al oso como un miembro importante del mundo religioso de<br />

estas personas. Para ellos era una manifestación de castigo de<br />

parte de las divinidades, o un ser antropomórfico benigno ...<br />

Con el paso del tiempo, estas percepciones han cambiado,<br />

influenciados por las religiones más suculare. La antigua<br />

actitud positiva a favor del oso está perdiendo terreno." Peyton<br />

(1999).<br />

En cuanto a los beneficios del discurso<br />

científico para la conservación del oso andino es que<br />

nos proporciona una información verdadera, clara,<br />

concisa y veraz, sin subjetividades y comprobada<br />

pero la desventaja que las personas que mayormente<br />

conviven con el oso andino en los ecosistemas<br />

donde la especie hábitat son personas que no tienen<br />

accesos, obtener y leer esta tipo de información que<br />

se publican dentro del ámbito científico y desconocen<br />

la importancia de conservar la especie.


Respecto al discurso literario entre sus ventajas<br />

es que se transmite de generación en generación es<br />

perdurable en el tiempo y puede llegar a muchas<br />

persona ya que se utiliza un lenguaje que todos<br />

pueden entender y las personas que conviven con<br />

el oso andino pueden obtener esta información, las<br />

desventajas es que los relatos orales antropomorfizan<br />

a la especie, lo involucran dentro de problemas<br />

sociales que no son bien vistos dentro de las normas<br />

sociales, a pesar que algunas narraciones describen<br />

la especie, alimentación, hábitat, comportamientos<br />

tal y como es, todavía el temor y el miedo entre las<br />

personas está presente.<br />

Cabe destacar que dentro del discurso científico<br />

y el literario, uno no es más importante que otro,<br />

cada uno tiene sus características, y su importancia<br />

para la conservación de la especie y el de resaltar el<br />

patrimonio zoocultural de las especies naturales; hay<br />

que fomentar estrategias en donde los investigadores<br />

que realizan textos literarios y científicos, expongan<br />

sus informaciones siempre resaltando valores de<br />

respeto y armonía al oso andino y sus habitas naturales<br />

sin que los textos tanto literarios como científico<br />

pierdan sus características y que estos lleguen a todos<br />

las personas que conviven con el oso andino y que la<br />

información plasmada no conlleve a la desaparición<br />

de la especie.<br />

Agradecimientos<br />

Dedicamos el trabajo a la memoria de Rosa Adela de<br />

Camacaro. Agradecimientos al Dr. Arturo Canedi por<br />

su apoyo en la realización de la investigación, Raquel<br />

Espinosa de manera desinteresada me obsequio uno<br />

de los textos para realizar el trabajo y a todos los<br />

informantes anónimos que en su momento contaron<br />

a los autores de los textos utilizados las narraciones<br />

sobre el ucumar.<br />

Literatura citada<br />

Angulo, F. 2005. El Ukumar: Lo monstruoso en<br />

el discurso evangelizador de la conquista.<br />

Cuadernos de la Facultad de Humanidades<br />

y Ciencias Sociales (Universidad Nacional de<br />

Jujuy, Argentina) 27: 37- 59.<br />

Etnobiologia 6, 2008<br />

Bracho, A 2007. (Edil.). Traducción al Español del<br />

Capítulo 9: Spectacled Bear Conservation<br />

Action Plan. S ando val S. Secada L., Rodríguez<br />

M., Monsalve D., Goldstein I. (Traducts). In:<br />

Servheen C., Herrero S. y Peyton. B. (Comps).<br />

1998. Bear. Status Survey and Conservation<br />

Action. Peyton B. Chapter 9: Spectacled Bear<br />

Conservation Action Plan. IU SSC Bear<br />

Specialist Group.<br />

Bossi, E. 2007. Seres Magicos: El Ucumar. Ediciones<br />

del Copista. Córdoba - Argentina.<br />

Camacho, J, F. Cuesta, S. Flores, A. Rivas T.& P.A.<br />

Mena V. 1999. Relatos de Oyacachi. "Juan<br />

Osito". EcoCiencia. Quito.<br />

Del Moral F. y Lameda F. 2008. Juco: El oso<br />

oculto de las selvas andinas. Fotografia de<br />

Naturaleza Argentina Web. 1: 7- 10.<br />

Diez, S. 2006. Leyendas de Anta. En: Abordajes y<br />

Perspectivas 4 /Sonia María Diez Gómez;<br />

Raquel Espinosa y Beatriz Elisa Moyano -<br />

1 a ed. - Salta: Ministerio de Educación de la<br />

Provincia de Salta - Secretaria de Cultura.<br />

312p. : 20x14 cm. (Concurso literarios<br />

provinciales).<br />

Fadel, J. 1984. Las tres incógnitas: El Tesoro de El<br />

Zorrito, El Ucumari de la selva de Baritu,<br />

La silla del Inca. Comisión Bicameral<br />

Examinadora de Obras de Autores Salteños.<br />

Salta - Argentina.<br />

Frías, B. 1989. Crónicas y Apuntes: El Ucumar.<br />

Comisión Bicameral Examinadora de Obras<br />

de Autores Salteños. Salta - Argentina.<br />

Instituto Lingüístico de verano 1987. Juan del Oso.<br />

Serie Lingüística Peruana No 26. 1 o Edición.<br />

IUCN 2007. Tremarctos ornatus. The UICN Red List<br />

ofThreatened Species.<br />

Lameda, F.I. & F. Del Moral. 2008. The andean bear<br />

in the world view ofthe South America Andes.<br />

International Bear News 17 (4): 14- 15.<br />

Morote Best, E. 1957-1958. El oso raptor. Archivos<br />

venezolanos del Folklore 5: 135-178.<br />

Randall, R. 1982. Qoyllur Rit'i, and Inca fiesta ofthe<br />

pliedes: refl.ections on time and space in the<br />

Andean world. Bu/l. Inst. Fr. E t. And. 11 :3 7-<br />

81.<br />

Saravia, A. 2000. Cuentos y Leyendas del Altiplano.<br />

Ediciones Continente. Buenos Aires<br />

Argentina.<br />

79


Stucchi, M. y Figueroa J. 2002. Visión sobre el oso<br />

de anteojos de algunos cronistas de la colonia.<br />

Red Tremarctos.<br />

Stucchi, M. y Figueroa J. 2004. Importancia de<br />

la cultura indígena en la conservación del<br />

oso andino en Perú. Memorias del 15th.<br />

Intemational Bear Assosiation Conference.<br />

San Diego, EEUU.<br />

Paisley, S. 2001. Andean bears and people in<br />

Apolobamba, Bolivia: Culture, confiict and<br />

conservation. Thesis submitted for the degree<br />

of Doctor of Philosophy. Durrell Institute of<br />

Conservation and Ecology. University of<br />

Kent, Canterbury.<br />

Paleari, A. 1982. Diccionario Magico Jujeño: Ucumar.<br />

Editorial Pachamama. Jujuy- Argentina.<br />

Peyton, B. 1999. Spectacled Bear Conservation<br />

Action Plan. Pp. 57- 198. In: Servheen, C, S.<br />

o<br />

Lameda-Camacaro y Del Moral<br />

Herrero & B. Peyton (compilers). Bear, Status<br />

Survey and Conservation Action Plan. IUCN/<br />

SSC Bear and Polar Bear Specialist Groups.<br />

IUC , Gland, Switzerland and Cambridge,<br />

UK309p.<br />

Robin, V. 1997. El cura y sus hijos osos o el recorrido<br />

civilizador de los hijos de una cura y una osa.<br />

Boletín del Instituto Francés de Estudios<br />

Andinos 26 (3): 369 - 420.<br />

Vidal De Battini, B. 1983. Cuentos y Leyendas<br />

Populares de la Argentina. Ediciones<br />

Culturales Argentinas. Secretaria de Cultura<br />

de la Presidencia de la Nación. Tomo VI.<br />

Y añez, M. 1990. El Jukumari en el discurso<br />

Antropocultural. Un estudio preliminar en<br />

tres grupos étnicos de Bolivia. Conferencia,<br />

primera reunión GEOF -BOL. Santa Cruz.


MEMORIA DEL SIMPOSIO: LA ETNOBIOLOGÍA EN OAX<strong>AC</strong>A<br />

(XOXOCOTLÁN, OAX<strong>AC</strong>A, 19-23 DE MARZO DEL 2007)<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila • Coordinador<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, marcoantoniov@yahoo.com<br />

En el Estado de Oaxaca, México, las comunidades indígenas mantienen relaciones específicas con su entorno natural.<br />

En el Simposio La Etnobiología en Oaxaca celebrado en el marco del VI Congreso Mexicano de Etnobiología, se<br />

mostraron los resultados de nueve investigaciones realizadas por alumnos y profesores del Instituto Tecnológico del<br />

Valle de Oaxaca, que documentan las relaciones tradicionales de zapotecos, mixtecos, mazatecos, mixes, chontales,<br />

chatinos, tacuates y nahuas con el reino fungi, cactáceas, ciperáceas, arañas, aves y vertebrados de las diversas regiones<br />

del estado con mayor biodiversidad y pluralidad cultural de México.<br />

Introducción<br />

l. ETNOMICOLOGIAAYUUJKEN SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC MIXES,<br />

OAX<strong>AC</strong>A, MEXICO<br />

Landy N. Hernández-Martínez 1 , Marco A. Vásquez-Dávila 1 y Teófilo Herrera Suárez'<br />

1Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, ' Instituto de Biología de la UNAM<br />

Oaxaca es considerado como el estado más rico<br />

del país en cuestión de diversidad biológica, lo que<br />

incluye al reino de los hongos que han constituido<br />

parte importante de las estrategias de subsistencia<br />

desde épocas prehispánicas (León, 1999). Con<br />

la finalidad de avanzar en la recopilación del<br />

conocimiento, uso y manejo de los hongos en Oaxaca<br />

(Cfr. Vásquez Dávila, 2003), se planteó el objetivo de<br />

realizar un estudio etnomicológico entre los ayuujk<br />

ja'ay (generalmente conocidos como mixes) de Santa<br />

María Tlahuitoltepec, Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

La investigación se realizó en tres etapas: la de<br />

revisión de literatura, la de campo e identificación de<br />

las especies. La región mixe se encuentra situada en<br />

la parte noreste del Estado de Oaxaca, está dividida<br />

en tres zonas: la alta o tierra fría hacia el poniente,<br />

la media o templada en el centro y la baja o tierra<br />

caliente hacia el oriente. En la tierra fría, coronada por<br />

el Zempoaltepetl se encuentran seis municipios, entre<br />

los cuales se encuentra Santa María Tlahuitoltepec<br />

(Kuroda, 1993), municipio que fue seleccionado para<br />

realizar el trabajo debido a que se han hecho pocos<br />

estudios enfocados a la Etnomicologia; además de<br />

que sus pobladores guardan muy celosamente sus<br />

costumbres y tradiciones, conservando su idioma<br />

materno, lo cual les ha permitido mantener un<br />

conocimiento tradicional vigoroso y vigente en<br />

su relación con el ambiente de la Sierra. Junto con<br />

los Ingenieros Arturo Vásquez y Toribio López,<br />

profesores del Bachillerato Integral Comunitario<br />

Ayuujk Polivalente, se realizaron salidas a las<br />

poblaciones; se estructuraron entrevistas cerradas y<br />

abiertas y la aplicación de encuestas a la población en<br />

general y a jóvenes bachilleres.<br />

Resultados y discusión<br />

Se encontraron 28 especies de hongos que reconocen<br />

los ayu uj k de Santa María Tlahuitoltepec de los cuales<br />

81


MEMORIA DEL SIMPOSIO: LA ETNOBIOLOGÍA EN OAX<strong>AC</strong>A<br />

(XOXOCOTLÁN, OAX<strong>AC</strong>A, 19-23 DE MARZO DEL 2007)<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila • Coordinador<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, marcoantoniov@yahoo.com<br />

En el Estado de Oaxaca, México, las comunidades indígenas mantienen relaciones específicas con su entorno natural.<br />

En el Simposio La Etnobiología en Oaxaca celebrado en el marco del VI Congreso Mexicano de Etnobiología, se<br />

mostraron los resultados de nueve investigaciones realizadas por alumnos y profesores del Instituto Tecnológico del<br />

Valle de Oaxaca, que documentan las relaciones tradicionales de zapotecos, mixtecos, mazatecos, mixes, chontales,<br />

chatinos, tacuates y nahuas con el reino fungi, cactáceas, ciperáceas, arañas, aves y vertebrados de las diversas regiones<br />

del estado con mayor biodiversidad y pluralidad cultural de México.<br />

Introducción<br />

l. ETNOMICOLOGIAAYUUJKEN SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC MIXES,<br />

OAX<strong>AC</strong>A, MEXICO<br />

Landy N. Hernández-Martínez 1 , Marco A. Vásquez-Dávila 1 y Teófilo Herrera Suárez'<br />

1Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, ' Instituto de Biología de la UNAM<br />

Oaxaca es considerado como el estado más rico<br />

del país en cuestión de diversidad biológica, lo que<br />

incluye al reino de los hongos que han constituido<br />

parte importante de las estrategias de subsistencia<br />

desde épocas prehispánicas (León, 1999). Con<br />

la finalidad de avanzar en la recopilación del<br />

conocimiento, uso y manejo de los hongos en Oaxaca<br />

(Cfr. Vásquez Dávila, 2003), se planteó el objetivo de<br />

realizar un estudio etnomicológico entre los ayuujk<br />

ja'ay (generalmente conocidos como mixes) de Santa<br />

María Tlahuitoltepec, Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

La investigación se realizó en tres etapas: la de<br />

revisión de literatura, la de campo e identificación de<br />

las especies. La región mixe se encuentra situada en<br />

la parte noreste del Estado de Oaxaca, está dividida<br />

en tres zonas: la alta o tierra fría hacia el poniente,<br />

la media o templada en el centro y la baja o tierra<br />

caliente hacia el oriente. En la tierra fría, coronada por<br />

el Zempoaltepetl se encuentran seis municipios, entre<br />

los cuales se encuentra Santa María Tlahuitoltepec<br />

(Kuroda, 1993), municipio que fue seleccionado para<br />

realizar el trabajo debido a que se han hecho pocos<br />

estudios enfocados a la Etnomicologia; además de<br />

que sus pobladores guardan muy celosamente sus<br />

costumbres y tradiciones, conservando su idioma<br />

materno, lo cual les ha permitido mantener un<br />

conocimiento tradicional vigoroso y vigente en<br />

su relación con el ambiente de la Sierra. Junto con<br />

los Ingenieros Arturo Vásquez y Toribio López,<br />

profesores del Bachillerato Integral Comunitario<br />

Ayuujk Polivalente, se realizaron salidas a las<br />

poblaciones; se estructuraron entrevistas cerradas y<br />

abiertas y la aplicación de encuestas a la población en<br />

general y a jóvenes bachilleres.<br />

Resultados y discusión<br />

Se encontraron 28 especies de hongos que reconocen<br />

los ayu uj k de Santa María Tlahuitoltepec de los cuales<br />

81


17 son comestibles, 1 de uso ritual, 1 como ornamental,<br />

1 venenoso, 1 indicador, 1 como combustible y 7 no<br />

tienen uso. Se encuentran ubicados taxonómicamente<br />

en 15 familias 15 géneros 1 especies. Se descubrió<br />

que posiblemente Fistulina hepatica ea comestible.<br />

Phel/inus igniarius les servía para mantener el fuego,<br />

esto con la única finalidad de no gastar mucha leña,<br />

en lo manchones de bo que mesófilo de montaña<br />

se en ontró Higrophoros psittacinus resultando<br />

ser el egundo reporte para Oaxaca. Las personas<br />

encuestadas relacionan la anatomía de los hongos con<br />

la de las planta y mencionan a sus diferentes partes<br />

como "sombrero" (píleo), "tallo" (estípite) y raíz (base<br />

del tallo, vol va y micelio). En Tlahuitoltepec, debido a<br />

micetismos accidentales, las autoridades municipales<br />

han prohibido la comercialización de los hongos<br />

recientemente. Se usa a Trametes versicolor como<br />

un llavero y le denominan kipj'mux. Se encontró<br />

un término para nombrar a los hongos: muux. La<br />

época de fructificación de los hongos coincide con la<br />

época de lluvias, los meses de mayor fructificación<br />

son Mayo, Junio, Julio, Agosto y Septiembre. El<br />

integrante de familia que generalmente colecta a los<br />

hongos son los abuelitos. El fin principal de la colecta<br />

de hongos es el autoconsumo. Conocen siete formas<br />

Introducción<br />

Ven e gas J uárez et al.<br />

distintas de preparar a los hongos: asado, frito, caldo,<br />

crudo, tamal y cocido.<br />

Para los ayuujk de Santa Maria Tlahuitoltepec<br />

el nááxj tutux (literalmente: "huevo de la tierra"<br />

Calostoma cinnabarina, es comestible, este es un<br />

nuevo registro de comestibilidad a nivel mundial,<br />

pues la literatura micológica no consigna este dato.<br />

Literatura citada<br />

León A., H. H. 1999. Programa de Etnomicologia en<br />

Oaxaca. En: Vásquez-Dávla, M. A. (editor):<br />

La Etnobiología en México: Reflexiones y<br />

experiencias. <strong>Asociación</strong> <strong>Etnobiológica</strong> en<br />

México!ITAO. Oaxaca, México. p. 187-192.<br />

Kuroda, E. 1993. Bajo el Zempoaltepetl. La sociedad<br />

mixe de las tierras altas y sus rituales. Instituto<br />

Oaxaqueño de las Culturas. Oaxaca, México.<br />

p. 11-21.<br />

Vásquez-Dávila, M.A. 2003. La Etnomicología<br />

en Oaxaca, nuevos datos, nueva teoría.<br />

V Congreso Mexicano de Etnobiología.<br />

Chapingo, México.<br />

2. ETNOMICOLOGÍA MAZA TECA DE HUAUTLA DE JIMÉNEZ,<br />

OAX<strong>AC</strong>A, MÉXICO<br />

Norma Venegas Juárezt, Marco A. Vásquez-Dávila 1 y Teófilo Herrera Suárez2<br />

'Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, Ex-Hacienda de Nazareno, Xoxocotlán, Oaxaca; marcoantoniov@yahoo.com.<br />

'Instituto de Biología UNAM, Circuito exterior s/n, Ciudad Universitaria, Copilco, Coyoacán México, D.F.<br />

Los mazatecos de Huautla de Jiménez y otros<br />

municipios del Distrito de Teotitlán, Oaxaca, han<br />

jugado un papel muy importante en la historia de<br />

la Micología por su conocimiento, uso y manejo<br />

de los hongos del género Psilocybe, lo que se<br />

enmarca incluso en la acuñación y surgimiento de<br />

82<br />

la Etnomicología a nivel mundial, trabajo realizado<br />

por los esposos Wasson en 1957. Guzmán (1995)<br />

ha calculado que existen más de 40 mil especies de<br />

hongos en México de los cuales apenas se conoce un<br />

poco más del diez por ciento. León (1995) reportó<br />

76 especies de hongos comestibles para el estado de


Oaxaca. El objetivo de este trabajo fue investigar y<br />

describir la etnomicología de los mazatecos en el<br />

municipio de Huautla de Jiménez, Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

El trabajo se realizó en el Municipio de Huautla de<br />

Jiménez mediante: la investigación bibliográfica, el<br />

trabajo de campo; consistió en salidas periódicas para<br />

la obtención de ejemplares en los alrededores del<br />

municipio, agencias y congregaciones, se fotografiaron<br />

la mayoría de los ejemplares y posteriormente fueron<br />

etiquetados, la obtención de información de los<br />

hongos se obtuvo mediante la entrevista a un total<br />

de 45 habitantes, posteriormente el material fúngico<br />

se identificó a través de las técnicas taxonómicas<br />

tradicionales, los ejemplares serán resguardados en<br />

el Herbario Etnomicológico "Dr. Teófilo Herrera<br />

Suárez" del Instituto Tecnológico del Valle de<br />

Oaxaca.<br />

Resultados y discusión<br />

Los mazatecos no sólo aprovechan los hongos<br />

silvestres, sino que practican cultivo de hongos<br />

comestibles y medicinales. El conocimiento utilitario<br />

mazateco incluye 35 especies de hongos. De ellos,<br />

25 son comestibles; por ejemplo, tjain naxínni<br />

(Polyporus umbellatus); tjain xi (Hydnopoliporus<br />

pa/matus ), tj a in k un (Laetiphorus sulphureus ), hongo<br />

árbol de huachipil o tjain ya ski (Pseudofistulina<br />

radicata); los hongos medicinales mas consumidos<br />

son: San Isidro o ndí xitjó nraja (Psilocybe cubensis),<br />

derrumbe o ndí xitjó kixó (Psilocybe caerulescens),<br />

pajarito ndí xitjó nisé (Psilocybe mexicana), bagazo<br />

de caña ndi xitjó tjéle ndajai (Psilocybe yungensis).<br />

Los hongos utilizados en el juego son: hongo de oreja<br />

tjain le ru'ñú (Auriculaha delicada), hongo hule de<br />

león tjain kondo le xa (Lycoperdon spp.), hongo de<br />

cera tjain le cera (Ca/acera cornea). Sobre el cultivo<br />

tradicional de hongos comestibles y medicinales, tal<br />

como Vásquez-Dávila (2003) supuso previamente,<br />

los mazatecos "cultivan" de manera generalizada<br />

especies como Pleurotus djamor y Schizophyllum<br />

commune conservando los troncos infestados con el<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

micelio de manera natural en sus patios, mientras que<br />

el "cultivo" de los hongos medicinales (Psilocybe<br />

yungensis) es practicado por algunas, que "siembran"<br />

las esporas sobre el bagazo caña (Saccharum<br />

offinarum); para Psilocybe cubensis la forma que se<br />

cultiva es colectando la excreta de toro con toda la<br />

"semilla", se mantienen en cacerolas con extremos<br />

cuidados. En cuanto a la preparación de los hongos<br />

comestibles, se conocen diversas formas: el tesmole,<br />

empanadas, caldo, al vapor y frito. En cuanto a la<br />

preservación, Schizophyllum commune se mantiene<br />

secándolo al sol y los hongos medicinales del género<br />

Psilocybe se mantienen en frascos con miel de abeja<br />

(Apis mellifera) para que no pierdan las propiedades<br />

psicotrópicas.<br />

Conclusiones<br />

Los mazatecos de Huautla de Jiménez informaron<br />

sobre 35 especies locales o etnoespecies de hongos<br />

que conocen y usan; hasta la fecha, se han determinado<br />

taxonómicamente 17 familias, 23 géneros y 27<br />

especies. Los mazatecos de Huautla, Oaxaca, conocen<br />

25 especies de hongos como comestibles, seis como<br />

medicinales o sagrados y tres como juguete.<br />

Literatura citada<br />

Guzmán, G. 1995. Hongos y líquenes en: Guevara, S.,<br />

P. Moreno Cassola y J. Redowski. Perspectiva<br />

del conocimiento de los recursos vegetales de<br />

México en vísperas del siglo XXI. Instituto<br />

de Ecología- Sociedad Botánica de México.<br />

México p. 85- 94.<br />

León A., H. 1995. Aprovechamiento y perspectiva<br />

del cultivo de hongo comestibles silvestre en la<br />

Sierra Juárez de Oaxaca. En: Vásquez Dávila,<br />

M.A. (ed.): Sociedad y naturaleza en Oaxaca<br />

l. La tecnología agrícola tradicional. ' ITAO<br />

CON<strong>AC</strong>YT. Oaxaca, México. p. 114-138.<br />

Vásquez-Dávila, M.A. 2003. La Etnomicología<br />

en Oaxaca, nuevos datos, nueva teoría.<br />

V Congreso Mexicano de Etnobiología.<br />

Chapingo, México.<br />

3


Introducción<br />

Sandoval y Vásquez-Dávila<br />

3. ETNOMICOLOGÍA EN LOS MERCADOS DE OAX<strong>AC</strong>A, MÉXICO<br />

José Armando Sandoval Porras y Marco Antonio Vásquez-Dávila<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca Ex-Hacienda de Nazareno, Xoxocotlán, Oaxaca<br />

El conocimiento que poseen los indígenas es<br />

holistico, por que está intrínsicamente ligado a<br />

las necesidades prácticas de uso y manejo de los<br />

ecosistemas locales (Toledo, 1991 ). Él termino<br />

Etnomicología fue acuñado por Wasson y Wasson<br />

en 1957 refiriéndose a la relación sociedad-hongos,<br />

consolidándose como disciplina científica a partir<br />

de ese entonces. Una gran parte de las comunidades<br />

indígenas y campesinas de Oaxaca, México<br />

conservan su idioma nativo así como valores<br />

culturales y sociales. Un rasgo mesoamericano de<br />

origen prehispánico es la compra-venta de productos<br />

de la región en determinados días de plaza, hecho que<br />

recibe el nombre náhuatl de tianguis. El estudio de<br />

hongos (comestibles, medicinales o con alguna otra<br />

categoría antropocéntrica de uso) encontrados en los<br />

mercados, constituye una estrategia de investigación<br />

adecuada para obtener el inventario etnomicológico<br />

regional y así aportar a la consolidación de un Atlas<br />

Etnomicológico de Oaxaca (Vásquez-Dávila, 2003).<br />

De ahí que el objetivo del presente trabajo haya sido<br />

el inventariar la riqueza fúngica presente en los<br />

mercados del estado de Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

El trabajo se dividió en cuatro etapas: 1) Documental,<br />

2) de campo, 3) Determinación taxonómica y 4)<br />

de gabinete. Las localidades de estudio fueron:<br />

Ayoquezco, Etla, Huautla, Miahuatlán, Nochixtlán,<br />

la ciudad de Oaxaca (los mercados de la Central<br />

de Abasto y Democracia), Ocotlán, Sola de Vega,<br />

Teotitlán, Tlacolula, Tlaxiaco,Yalalag, Villa Alta,<br />

Talea y Zoogocho. Las visitas se realizaron durante<br />

los días de plaza o tianguis en los meses de mayo a<br />

septiembre, de 1996 al 2007. Se realizaron entrevistas<br />

de tipo informal con la técnica de compra entrevista<br />

con los vendedores de hongos.<br />

84<br />

Resultados y discusión<br />

En las 165 colectas obtenidas en los días de plaza se<br />

registró la comercialización de 54 especies fúngicas,<br />

de las cuales tres especies tienen la categoría de uso<br />

medicinal y 51 especies tienen un uso comestible.<br />

Amanita grupo caesarea es el de más frecuencia,<br />

pues se encuentra a la venta en ocho plazas; Boletus<br />

edulis, B. pinophillus, Hydnum repandum y el género<br />

Ramaria aparece en cinco, mientras que Amanita<br />

laurae se expnede cuatro plazas. Destaca en el<br />

mercado de Tlaxiaco la venta de hongos medicinales<br />

del género Elaphomyces: E. granulatus, E. reticulatus<br />

y E. muricatus.<br />

Los sitios de estudio con mayor venta de especies<br />

fúngicas fueron el mercado y el día de plaza de la central<br />

de abasto en la ciudad de oaxaca y la plaza de tlaxiaco.<br />

Los hongos se comercializan en los días de plaza, con<br />

excepción del mercado de la central de abasto, en donde<br />

la venta se realiza el resto de la semana. Los hongos<br />

silvestres comestibles se expenden junto con plantas<br />

silvestres y las procedentes de los huertos familiares.<br />

La recolecta de ejemplares fúngicos es realizada por<br />

mujeres y niños de las filiaciones culturales: chatino,<br />

náhuatl, mazateco, mixteco y zapotecos procedentes<br />

de localidades cercanas a los municipios donde es<br />

celebrada la plaza. Los vendedores pertenecen al<br />

género femenino.<br />

Por su filiación cultural, se reconocieron dos<br />

grupos de vendedores: 1) mestizos y 2) indígenas,<br />

el cual abarca cinco grupos étnicos: a) chatino, b)<br />

náhuatl, e) mazateco, d) mixteco y e) zapoteco. Se<br />

observaron tres actores sociales en la recolecta y<br />

manejo de especies fúngicas: 1) recolector-vendedor<br />

(indígena): persona que recolecta y vende los hongos<br />

a los consumidores directamente, 2) recolectordistribuidor<br />

(indígena): persona que recolecta y<br />

vende los hongos a personas con puestos en la plaza<br />

y 3) revendedor (mestizo): persona que no realiza<br />

la recolecta, compran los hongos a los recolectoresdistribuidores<br />

y revenden el producto.


Conclusiones<br />

En los mercados de Oaxaca, México. se comercializan<br />

54 especies fúngicas, la mayoría de uso comestible<br />

(sobresaliendo los géneros Amanita, Boletus,<br />

Hydnum y Ramaria) y tres especies medicinales del<br />

género Elaphomyces. El mercado de la central de<br />

abasto en la ciudad de Oaxaca y la plaza de Tlaxiaco<br />

son los que tienen la mayor riqueza de especies. La<br />

recolecta de ejemplares fúngicos es realizada por<br />

mujeres y niños de las filiaciones culturales: chatino,<br />

náhuatl, mazateco, mixteco y zapotecos procedentes<br />

de localidades cercanas a los municipios donde<br />

es celebrada la plaza. Los vendedores pertenecen<br />

al género femenino. Se observaron tres grupos de<br />

Emobiologia 6. :<br />

personas en el manejo de las especies fúngicas: 1)<br />

recolector-vendedor. _ recolector-distribuidor y 2)<br />

revendedor.<br />

Literatura citada<br />

Toledo, V. M. 1991. El juego de la supervivencia. Un<br />

manual para la investigación etnoecológica<br />

en Latinoamérica. CLADES. Berkeley,<br />

California. 75 p.<br />

Vásquez-Dávila, M. A. 2003. Comercialización de<br />

hongos silvestres comestibles en los mercados<br />

de México. Informe interno. Instituto<br />

Tecnológico del Valle de Oaxaca.<br />

4. ATLAS ETNOMICOLÓGICO DE OAX<strong>AC</strong>A: AVANCES DE UNA DÉCADA<br />

Introducción<br />

El término Etnomicología fue acuñado hace medio<br />

siglo por Wasson y Wasson (1957) y como los propios<br />

autores aclaran fue en Oaxaca en donde descubrieron<br />

una veta enorme de relaciones tradicionales con el<br />

reino Fungi, hecho que impulsó el desarrollo de la<br />

Micología no sólo en México sino incluso a nivel<br />

mundial. El presente trabajo tiene como objetivo<br />

detallar los avances que se tienen sobre la relación<br />

sociedad-hongos en Oaxaca como parte de una<br />

estrategia de enseñanza e investigación surgida en la<br />

Licenciatura en Biología del Instituto Tecnológico<br />

del Valle de Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

A lo largo de una década se ha realizado trabajo<br />

de campo por parte del autor y junto con tesistas y<br />

residentes profesionales en diversas localidades del<br />

Estado de Oaxaca. Los ejemplares colectados han<br />

sido identificados con ayuda de tres especialistas<br />

mexicanos (M.C. Ricardo Valenzuela, Dr. Gastón<br />

Guzmán y Dr. Teófilo Herrera). Cada año, en el<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, marcoantoniov@yahoo.com<br />

curso de Etnoecología se trabaja en la teoría y<br />

metodología de la Etnomicología, mediante un<br />

modelo constructivista, motivando así a los alumnos<br />

a aportar a dicha ciencia. La información generada<br />

se ha capturado en una base de datos electrónica que<br />

permite la recuperación y pronta detección de los<br />

nuevos registros micológicos y etnomicológicos.<br />

Resultados y discusión<br />

El tamaño y la complejidad socioambiental de Oaxaca<br />

hace que los estudios etnobiológicos se planifiquen<br />

teniendo en cuenta a sus 570 municipios, 30 distritos,<br />

8 regiones geopolíticas, 17 grupos étnicos así como<br />

los diversos ecosistemas y la dinámica histórica y<br />

cultural. Con el fin de avanzar en el conocimiento<br />

sobre la relación de los diversos grupos étnicos de<br />

Oaxaca con la micobiota, desde 1997 he dirigido doce<br />

tesis o residencias profesionales sobre el tema. Los<br />

tesistas, regiones geopolíticas y el número de especies<br />

fúngicas con algún uso o valor se señalan en el Cuadro<br />

l. Como se observa, a la fecha se ha trabajado con:<br />

85


a) zapotecos de la Sierra Norte y de Valles Centrales,<br />

b) mixtecos de Valles Centrales y de la Mixteca;<br />

e) chinantecos del Papaloapam; d) mazatecos de la<br />

Cañada; e) mixes de Sierra Norte. Hace tres años,<br />

afirmé que ante los nuevos datos arrojados por los<br />

estudios etnomicológicos en Oaxaca, era necesario<br />

Vásquez-Dávila<br />

hacer replanteamientos teóricos y metodológicos<br />

(Vásquez-Dávila, 2003), empleando las categorías:<br />

Cosmovisión, conocimiento, uso, manejo (propuestas<br />

por Víctor Toledo) enmarcándolas en el tiempo,<br />

cultura y ambiente (que es la propuesta del maestro<br />

Hemández Xolocotzi).<br />

Cuadro l. Colaboradores del proyecto Atlas Etnomicológico de Oaxaca, México<br />

AUTOR AÑO GRUPO REGIO N ESPECIES<br />

López, J. 1997 Zapoteco S.N 11<br />

Matías, S. 1997 Zapoteco V. C. 12<br />

Melchor, M. 1997 Mixteco V. C. 12<br />

Córdova, J. 1999 Zapoteco S.N 28<br />

Caballero, A. 2003 Mixteco v.c 12<br />

Hernández y Velasco 2003 Chinanteco p 7<br />

Avendaño, T. 2003 Zapotecos V. C. 8<br />

Morales, M. 2005 Chatinos S.S. 11<br />

Ramírez, J. 2006 Tacuates S.S. 14<br />

Venegas, N. 2007 Mazatecos e 35<br />

Hernández, L. 2007 Mixes S.N. 20<br />

Sandoval, A. 2007 Varios V.C. y M 48<br />

Regiones: SN: Sierra Norte; V.C.= Valles Centrales; P= Papaloapam; S.S.= Sierra Sur; C= Cañada; M= Mixteca<br />

Lo anterior ha permitido la documentación de<br />

categorías antropocéntricas de uso como: alimenticio,<br />

consumo en épocas de crisis alimentaria, golosinas,<br />

artesanía, juguete, ornamento de viviendas y personal,<br />

medicina para humanos y veterinaria, combustible,<br />

tintóreo y tóxico. Destacan entre los valores: el<br />

ritual, cosmogónico y como augurio. En cuanto al<br />

manejo, hemos documentado por primera vez para<br />

Mesoamérica el cultivo de hongos por los mazatecos.<br />

Por otra parte, asentamos los nuevos registros para<br />

México de comestibilidad de Pseudofitulunia radicata<br />

entre los chatinos y mazatecos y Podaxis pistilaris en<br />

Cuicatlán; para Oaxaca se documenta el consumo in<br />

si tu de Laetiporus sulphureus y de A manita tullosi, A.<br />

jacsonii y A. laurae; el empleo medicinal y comestible<br />

de Daldinia concentrica y el registro a nivel mundial<br />

de comestibilidad de Calostoma cinabarina entre los<br />

mixes de Tlahuitoltepec.<br />

86<br />

Conclusiones<br />

En cuanto a las regiones por estudiar, faltan el Istmo<br />

y la Costa (regiones tropicales en donde habitan<br />

zapotecos, zoques y mixtecos). Existen datos<br />

etnomicológicos preliminares pero faltan las colectas<br />

de localidades nahuas, triques y chontales; faltan por<br />

realizar trabajos con los siguientes grupos: ixcatecos,<br />

chochos y zoques. En cuanto a los temas, es clara<br />

la ausencia de investigaciones sobre las bebidas<br />

fermentadas.<br />

Bibliografía<br />

Caballero C. A. y N. García. 2002. Etnoecología<br />

mixteca de San Antonio Huitepec, Oaxaca,<br />

México. Memoria de Residencia Profesional.<br />

En Licenciatura en Biología. Instituto Tecnológico<br />

Agropecuario de Oaxaca 23. 95 p.


Hemández E. A., y A. M. Velasco P. 2003.<br />

Etnobiología chinanteca de San Lucas<br />

Ojitlán, Tuxtepec, Oaxaca. Memoria de<br />

Residencia Profesional. Instituto Tecnológico<br />

Agropecuario de Oaxaca. 120 p.<br />

Matías Cruz, S. 1997. Hongos comestibles de los<br />

Valles Centrales de Oaxaca. Tesis. Universidad<br />

Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Facultad<br />

de Ciencias Químicas. Oaxaca, México. 62 p.<br />

Morales C., N. 2003. Etnomicología chatina de<br />

Santiago Y aitepec, Juquila Oaxaca. Memoria de<br />

Residencia Profesional. Instituto Tecnológico<br />

Agropecuario de Oaxaca, Licenciatura en<br />

Biología. 72 p.<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

Ramírez L. I. 2006. Etnomicología de los tacuates<br />

de Santa María Zacatepec, Putla, Oaxaca.<br />

Memoria de Residencia Profesional. Instituto<br />

Tecnológico Agropecuario de Oaxaca,<br />

Licenciatura en Biología. Oaxaca, México. 64<br />

p.<br />

Vásquez Dávila, M.A. 2003. La etnomicología<br />

en Oaxaca: nuevos datos, nueva teoría.<br />

V Congreso Mexicano de Etnobiología.<br />

Chapingo, México.<br />

Venegas Juárez, N. 2006. Etnomicología de los mazatecos<br />

de Huautla de Jiménez, Oaxaca, México.<br />

Memoria de Residencia Profesional. Instituto<br />

Tecnológico del Valle de Oaxaca. 61 p.<br />

5. USO Y MANEJO DE CIPERÁCEAS EN TRES REGIONES DE OAX<strong>AC</strong>A<br />

Gisela Sánchez Cruz•, Marco A. Vásquez-Dávila 1 , Cándida Martínez Callís 2 y Maira Fernández Zequeira 2<br />

1lnstituto Tecnológico del Valle De Oaxaca; giselita82031 l@hotmail.com; 2lnstituto de Ecología y Sistemática de La Habana, Cuba.<br />

Introducción<br />

La etnobotánica es el campo científico que estudia las<br />

interrelaciones que se establecen entre el hombre y las<br />

plantas a través del tiempo y en diferentes ambientes<br />

(Hemández-X, 1970). La familia Cyperaceae son<br />

hierbas parecidas a gramíneas frecuentemente de<br />

lugares húmedos; tiene unos 115 géneros y 3600<br />

especies de acuerdo a Davidse et al., (1994); Catasús<br />

(1997) menciona para esta familia 4000 especies y<br />

Mabberley (2002), menciona 98 géneros y 4350<br />

especies. El objetivo de este estudio consistió en<br />

documentar el uso y manejo de las ciperáceas en las<br />

regiones: Sierra Norte, Valles Centrales e Istmo de<br />

Oaxaca, México.<br />

Materiales y métodos<br />

El trabajo se llevó a cabo en los meses de junio a<br />

diciembre del 2005; teniendo como área de estudio<br />

el estado de Oaxaca (regiones: Sierra Norte, Valles<br />

Centrales e Istmo de Tehuantepec) México; la<br />

fase de campo abarcó los meses de junio, julio, las<br />

dos primeras semanas de agosto y las dos últimas<br />

semanas del mes de noviembre. Se utilizó el<br />

método de entrevistas abiertas y escritas; así como<br />

también caminatas etnobotánicas. Las entrevistas<br />

abiertas fueron con informantes claves (yerberos o<br />

conocedores tradicionales) localizados previamente.<br />

Resultados y discusión<br />

En el Cuadro 1 se enlistan las ciperáceas de Oaxaca<br />

indicando la región, el uso y manejo. Aunque<br />

destaca en la región Sierra Norte el uso artesanal de<br />

Cyperus canus para la elaboración de petates y en los<br />

Valles Centrales se utilizan Cyperus a/temifolius,<br />

Cyperus canus y Cyperus papyrus como plantas<br />

ornamentales, en general se evidencia que esta familia<br />

es poco utilizada y aunque existen comunidades<br />

que le confieren un uso popular con sus respectivos<br />

conocimientos, saberes y manejo tradicionales (por<br />

ejemplo San Juan Yagila en la Sierra Norte) no se<br />

amplia a otras comunidades como normalmente<br />

sucede con otras familias de plantas.<br />

87


Conclusiones<br />

Hernández y Vásquez-Dávila<br />

Cuadro l. Ciperáceas útiles de Oaxaca, México<br />

N. CIENTÍFICO REGIO N uso MANEJO<br />

Cyperus alternifolius L. ve o e<br />

Cyperus articulatus L. 1 M S<br />

Cyperus canus J. Presl. & C. SN, 1, y AyO D<br />

ve<br />

Cyperus odoratus L. 1 M S<br />

Cyperus papyrus L. ve o D<br />

Fuirena sp. 1 M S<br />

Scleria hirtella Sw. 1 M S<br />

Regiones: VC= Valles Centrales; I= Istmo; SN=Sierra Norte. Uso: O= Ornamental; M=<br />

Medicinal; A= Artesanal; Manejo: C= Cultivado; S= Silvestre; D= Doméstico.<br />

En el estado de Oaxaca, específicamente el área de<br />

estudio (región Sierra Norte, Valles Centrales e Istmo<br />

de Tehuantepec) se encontraron siete ciperáceas<br />

útiles con tres categorías antropocéntricas de uso<br />

(ornamental, medicinal y artesanal).<br />

Literatura citada<br />

Catasús, G., L. 1997. Manual de agrostología. Ed.<br />

Academia. La Habana Cuba. 98 p. Davidse,<br />

G., M. Sousa y A.O. Chater. 1994. Flora<br />

Introducción<br />

mesoamericana. Vol. 6. Alismataceae a<br />

Cyperaceae. UNAM. Instituto de Biología<br />

1 Missouri Botanical Garden/ The Natural<br />

History Museum London. México DF. Pp.<br />

402-485.<br />

Hemández-X., E. 1970. Exploración etnobotánica<br />

y su metodología. En: Barrera, A. (ed.) La<br />

etnobotánica: tres puntos de vista y una<br />

perspectiva. Instituto de investigaciones sobre<br />

recursos bióticos. Xalapa Veracruz. 30p.<br />

Mabberley, D. J. 2002. The plant Book. A portable<br />

dictionary of the vascular plants. 2a edition.<br />

Cambridge University Press. United Kingdon.<br />

857 p.<br />

6. ETNOBOTÁNICA DE LAS C<strong>AC</strong>TÁCEAS ENDÉMICAS DE OAX<strong>AC</strong>A<br />

La Etnobotánica estudia las relaciones entre el<br />

hombre y las plantas. Las cactáceas son nativas de<br />

América con alrededor de 1650 especies, en su<br />

mayor parte adaptadas a climas áridos. Se trata de un<br />

grupo monofilético de 3 subfamilias: Pereskiodeae,<br />

Opuntidae y Cactoidae (Reyes y Crisanto, 2001).<br />

El objetivo del presente trabajo es documentar los<br />

nombres comunes, el uso y manejo de las cactáceas<br />

endémicas a Oaxaca.<br />

88<br />

Nelly Hernández Victoria y Marco A. Vásquez-Dávila<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca; e mail: vihn_55@hotmail.com<br />

Materiales y métodos<br />

A lo largo de un semestre se realizó trabajo de campo<br />

en diferentes localidades de Oaxaca preguntando el<br />

nombre común, el uso local y el manejo diversas<br />

especies de cactáceas endémicas a Oaxaca reportadas<br />

por Hemández y col. (2004).


Resultados y discusión<br />

Importantes como fuente de alimento y otros<br />

satisfactores en muchas de las zonas donde crecen,<br />

por su peculiar aspecto craso y espinoso, las<br />

cactáceas son además plantas muy apreciadas como<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

ornamentales tanto por nacionales como extranjeros<br />

por lo que están sometidas a una presión por el<br />

saqueo y comercio ilegal. En el Cuadro 1 se muestran<br />

los nombres comunes, los usos y el manejo que se<br />

le otorga a las especies de cactáceas endémicas a<br />

Oaxaca.<br />

Cuadro l. Etnobotánica de cactáceas endémicas de Oaxaca, México<br />

ESPECIE N. COMÚN uso MANEJO<br />

Cephalocereus nizandensis Bigui cv SyC<br />

Cephalocereus totolapensis Órgano cv SyC<br />

Mamillaria dehertiana Biznaga o SyC<br />

Mamillaria kreaheenbuehlii Biznaga o SyC<br />

Mamillaria polyedra Biznaga Coy O SyC<br />

Mamillaria rekoi Biznaga Coy O SyC<br />

Mamillaria tonalensis Biznaga o SyC<br />

Opuntia nejapensis Nopal de gato F S<br />

Ortegocactus macdougallii Biznaga o SyC<br />

Peniocereus madcougallii S/nombre o SyC<br />

Pilosocereus quadricentralis Tunillo s/u S<br />

Selenicereus chontalensis Órgano o SyC<br />

Stenocereus chacalapensis Pita yo o SyC<br />

Uso: CV= Cerco vivo; O= Ornamental; Co= Comestible; F=Forraje; S/U= Sin uso; Manejo: S= Silvestre; C= Cultivado<br />

Como puede observarse el uso que predomina<br />

es el ornamental, los frutos de dos especies son<br />

consumidos ocasionalmente y otras son empleadas<br />

como cerco vivo. El Cuadro 2 presenta información<br />

sobre la distribución regional y la categoría de<br />

amenaza según la Norma Ecológica NOM-Ecol-059-<br />

1994 de las cactáceas estudiadas.<br />

89


Conclusión<br />

Hemández y Vásquez-Dávila<br />

Cuadro 2. Distribución y conservación cactáceas endémicas de Oaxaca<br />

ESPECIE DISTRIBUCIÓN STATUS<br />

Cephalocereus nízandensís Istmo Rara<br />

Cephalocereus totolapensís Valles Centrales<br />

Mamillaría dehertiana Valle Centrales Rara<br />

Mamillaría kraehebuehlii Cañada Rara<br />

Mamillaría po/yedra Mixteca<br />

Mamillaría rekoí Valles centrales<br />

Mamillaría tonalensís Mixteca Amenazada<br />

Opuntía nejapensís Mixteca<br />

Ortegocactus macdougallii Cañada Amenazada<br />

Peníocereus macdougallii Istmo<br />

Peníocereus oaxacensís Istmo<br />

Pílosocereus quíadrícentralís Istmo<br />

Selenícereus chontalensís Istmo<br />

Stenocereus chacalpensís Valles Centrales Rara<br />

Se determinaron ocho géneros de cactáceas<br />

endémicas estrictas a Oaxaca que tienen algún nombre<br />

común, son usadas y manejadas: Cephalocereus,<br />

Mammillaria, Opuntía, Ortegocactus, Peniocereus,<br />

Pílosocereus, Selenícereus y Stenocereus los cuales<br />

comprenden a 14 especies. El uso predominante es<br />

el ornamental. Cuatro especies están catalogadas en<br />

la Norma Ecológica NOMEcol-059 como raras y dos<br />

como amenazadas.<br />

90<br />

Literatura citada<br />

Hemández, H. M., C. Gómez-Henestrosa y B. Goettsch.<br />

2004. Cactáceas. En: García Mendoza, A. et al<br />

(coords.): Biodiversidad de Oaxaca. UNAM,<br />

WWF, FOCN. México. p. 199-207.<br />

Reyes J. S. y J. Crisanto. 2001. Cactáceas y otras<br />

plantas nativas de la Cañada, Cuicatlán,<br />

Oaxaca. Instituto de Cactología <strong>Mexicana</strong>.<br />

Vázquez Y., C. 1997. Suculentas <strong>Mexicana</strong>s,<br />

Cactáceas. CVS publicaciones. México, D.F.


Introducción<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

7. Nephila clavipes (Nephilidae, Araneae)<br />

PRIMER REPORTE DE AR<strong>AC</strong>NOFAGIA EN MESOAMÉRICA<br />

Marco Antonio Vásquez-Dávila<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Ex hacienda de Nazareno Xoxocotlán, Oaxaca; marcoantoniov@yahoo.com<br />

El consumo de insectos es un rasgo cultural de<br />

Mesoamérica (área cultural habitada desde la época<br />

prehispánica por diversos grupos étnicos; actualmente<br />

abarca los países de México, Guatemala, El Salvador,<br />

Honduras y parte de Nicaragua). Los indígenas de<br />

Oaxaca, México, ingieren "pan de tierra", hongos<br />

y flores silvestres, ratas de campo, "caquita de<br />

vendado" (el contenido del intestino de Odocoileus<br />

virginianus Zimmerman) y otros alimentos poco<br />

comunes en la culinaria occidental; hasta el momento<br />

no existen informes sobre la aracnofagia en el área.<br />

El objetivo del presente trabajo es presentar el primer<br />

reporte de consumo de una araña (Nephila clavipes)<br />

en Mesoamérica.<br />

Materiales y métodos<br />

La información inicial sobre el consumo de una araña<br />

por parte de los ayuujk (generalmente conocidos como<br />

mixes) del municipio de Santa María Tlahuitoltepec<br />

(ubicado en la región geopolítica de la Sierra Norte<br />

del Estado de Oaxaca) la obtuve en el contexto de una<br />

comida de aniversario realizada en 1997 en el Instituto<br />

Tecnológico Agropecuario de Oaxaca. Posteriormente<br />

realicé una salida de campo a Tlahui (como se<br />

conoce comúnmente dicho municipio) invitando<br />

a ocho alumnos de la Licenciatura en Biología para<br />

realizar una serie de entrevistas y colectar ejemplares<br />

aracnológicos en la Ranchería las Flores. Visitas<br />

posteriores a la misma localidad corroboraron la<br />

información. Luego de comentar el hallazgo con la<br />

Dra. Anita Hoffman (+), de la Facultad de Ciencias<br />

de la UNAM, pude identificar el ejemplar (preservado<br />

en alcohol al 80% y bajo el resguardo la colección<br />

zoológica del IT AO); corroboré dicha determinación<br />

en la Colección Aracnológica Nacional de la UNAM;<br />

el trabajo de campo en las regiones chontal y zapoteca<br />

(en la Sierra Sur de Oaxaca) arrojó nuevos datos sobre<br />

el tema (Vásquez Dávila, 2004).<br />

Resultados y discusión<br />

Los ayuujk de La Ranchería Las Flores perteneciente<br />

al municipio de Tlahuitoltepec consumen a una araña<br />

llamada pock (Nephila clavipes, Nephilidae, Araneae );<br />

saben que teje una telaraña amarilla y fuerte en el bosque<br />

de pino u ocote (Pinus spp) o en los agroecosistemas<br />

(milpa, frijolar) empleando como soporte plantas de<br />

frijol (Phaseolus vulgaris) o maíz (Zea mays); enjulio<br />

las arañas "están tiernitas ... cuando llovizna y vamos a<br />

traer leña, se puede ver su telaraña" ... "se da en la parte<br />

seca cuando las milpas se secan" (esto ocurre entre<br />

noviembre y diciembre) ... No se organizan salidas ex<br />

profeso para recolectar a la araña comestible, sólo se<br />

consume cuando la encuentran por casualidad. ''No<br />

lleva cuidado agarrarla" (porque son inofensivas), se<br />

come como botana, "por puro gusto". Para prepararla<br />

"se lava, se echa en el comal, se le echa sal, la tuestan<br />

y se comen todo". Cabe mencionar que el consumo<br />

de Nephila clavipes no es generalizado entre todos los<br />

miembros de la comunidad, sino preferentemente por<br />

los ancianos, pues a los jóvenes no les gusta su sabor<br />

y prefieren el de la carne. Otros artrópodos conocidos,<br />

usados y manejados por los ayuujk son: cangrejos de<br />

río ( eexy, famila Pseudotelphusidae ); abejas meliponas<br />

(tseen pa'ak, de tseen= ocote y pa'ak=dulce),<br />

chapulines (ajaamyu'u); larvas de coleptero<br />

(quipquiapspec); chicharras (chiquetiu); gusano<br />

de maguey (zastenec; zast=maguey, enec=gusano ).<br />

Cabe destacar el consumo de un megaloptero del cual<br />

conocen perfectamente el estadio larvario acuático<br />

y a los adultos (las personas nos mostraron ambos<br />

ejemplares). Esta información también constituye<br />

el primer registro de un megalóptero consumido en<br />

México.<br />

En el método científico, "siempre existen<br />

antecedentes" (Hemández X., 1979). Siendo un<br />

estudiante de secundaria y sin haber definido mi<br />

campo de trabajo, conocí sobre el tema de las arañas<br />

comestibles por dos amigos. La primera ez fue por<br />

91


el Dr. Rogelio Morales Patiño, quien trabajó muchos<br />

años en el área de los Loxicha (en la Sierra Sur) y me<br />

comentó sobre el consumo de una araña (que ahora<br />

sabemos es laNephila); la segunda vez que supe de ello<br />

fue por la Dra. Gema Orozco Dávila sobre el uso de la<br />

viuda negra (Latrodectus mactans) como estimulante<br />

en el área de Zacatepec Mixes: "cuando los hombres<br />

toman y se les acaba el dinero para comprar cerveza,<br />

levantan una piedra, recogen la araña y la comen, con<br />

ello pueden seguir con los efectos embriagantes".<br />

Años después, un alumno en mi clase de Etnoecología<br />

recogeria el dato entre los zapotecos de Cajonos con la<br />

misma araña y el mismo efecto.<br />

La ingesta de insectos como alimento y<br />

medicina ha sido ampliamente documentada en<br />

Mesoamérica; sin embargo, no existían reportes<br />

sobre aracnofagia en dicha región cultural. El<br />

descubrimiento del consumo de Nephila c/avipes en<br />

tres grupos étnicos de Oaxaca desencadenó una serie<br />

de trabajos académicos y de investigación sobre los<br />

artrópodos de la región, influyendo decisivamente en<br />

la necesidad de contar con una colección aracnológica<br />

en el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca.<br />

Comentar el hallazgo de la araña comestible<br />

en el salón de clases con los alumnos de Biología<br />

del ITAO, motivándolos a realizar estudios<br />

etnobiológicos y sistemáticos, ha repercutido en el<br />

avance del cocimiento de los artrópodos de Oaxaca:<br />

a) se propició la fundación de dos colecciones<br />

institucionales: la aracnológica y la etnoentomológica<br />

en donde los alumnos participan activamente; b)<br />

recientemente se han realizado tres Residencias<br />

profesionales sobre la clase Arachnida (Scorpiones,<br />

Pseudoescorpiones y arañas asociadas a bromelias)<br />

y otra sobre Etnoentomología de la Valles Centrales;<br />

dicha información se ha presentado en eventos<br />

nacionales e internacionales; en la actualidad se<br />

imparte la materia Biología Animal 2 enfocada hacia<br />

el conocimiento de la diversidad y el uso racional de<br />

los artrópodos (y otros invertebrados) de Oaxaca.<br />

Conclusión<br />

Se reporta por primera vez el consumo de Nephila<br />

clavipes (Nephilidae, Araneae) en Mesoamérica. Tres<br />

grupos étnicos de Oaxaca practican la aracnofagia: los<br />

ayuujk (mixes), los chontales y los zapotecos del sur.<br />

92<br />

V ásquez-Dávila<br />

Literatura citada<br />

Hernández X., E. 1979. El concepto de Etnobotánica.<br />

En: Barrera, A. (Ed.): La etnobotánica, tres<br />

puntos de vista y una perspectiva. INIREB.<br />

Veracruz, México. p. 13-18.<br />

Hernández X., E. 1985. Exploración etnobotánica y su<br />

metodología. En: Xolocotzia, obras de Efraím<br />

Hernández Xolocotzi. Universidad Autónoma<br />

Chapingo. México. Tomo 1: 163-188.<br />

Vásquez-Dávila, M. A. 2004. Valle y montaña: uso<br />

diferenciado de los ecosistemas en la región<br />

chontal de Oaxaca. En: Memoria del Sexto<br />

Simposio Internacional Bienal de Estudios<br />

Oaxaqueños. Instituto Cecil W elte para<br />

Estudios Oaxaqueños y Universidad Regional<br />

del Sureste. Oaxaca, México.<br />

Figura l. Nephila clavipes de la Sierra Norte de Oaxaca (Foto<br />

Gabriela Linares Sosa).


Los mixtecos de Huitepec ocupan gallinas<br />

criollas en rituales de curación en los cerros. Una<br />

gallina o gallo criollo son sacrificados en los lugares<br />

sagrados para curarse de una enfermedad o hacerle<br />

mal a alguna persona, el curandero le pide una gallina<br />

si la persona bajo tratamiento es mujer o un gallo si se<br />

trata de un varón.<br />

Las mujeres chontales de Zapotitlán<br />

diferencian y nombran a sus gallinas de acuerdo a la<br />

forma que presentan: a) chaparrita por su tamaño, ya<br />

que sus patas son cortas de 5 a 7 cm a diferencia de<br />

la gallina común que mide de 9 a 10 cm; b) peluco(a)<br />

porque carece de plumas en el pescuezo; e) sin cola,<br />

porque no tiene cola; d) espinuda, ya que sus plumas<br />

las tiene hacia arriba y se ven chinitas; e) gallina de<br />

granja y f) gallina común; son de diferentes colores:<br />

negras, coloradas, amarillitas, gavilán y una variedad<br />

de combinaciones.<br />

El uso que las mujeres chontales les dan a las<br />

gallinas es para autoconsumo, comercial y medicinal.<br />

Se consumen de 1 a 4 huevos por semana y el consumo<br />

de la carne es cada mes o más tiempo. Los huevos<br />

los venden a 3 x $2.00, los cuales se pueden utilizar<br />

para comer o para incubar y las gallinas las venden<br />

a un precio de $25 a $40 dependiendo del tamaño;<br />

no todas las personas entrevistadas conocen el uso<br />

tradicional, la clara del huevo lo utilizan para curar<br />

la calentura pasándolo por todo el cuerpo y tirándolo,<br />

los pollos chiquitos se los dan a comer a las personas<br />

que no les da hambre y las gallinas negras sirven para<br />

curar el "mal espíritu".<br />

Los mixtecos de Huitepec emplean a las<br />

gallinas criollas para la producción de huevos para<br />

autoconsumo (tres o más veces por semana), para la<br />

venta y para hacerse "limpias" (curación tradicional<br />

de una enfermedad). La misma gallina es una fuente<br />

de alimentación en los días festivos cuando sacrifican<br />

a la más vieja.<br />

El manejo chontal de las gallinas criollas es<br />

muy antiguo, aunque en la actualidad el 85% de las<br />

familias cuentan con dicha especie (comentan que si<br />

quieren recibir apoyos económicos del gobierno, se<br />

les prohíbe tener a las gallinas sueltas en el traspatio ).<br />

De las familias que poseen gallinas, el 60% cuentan<br />

con más de 10 gallinas, el30% de 6 a 10 gallinas y el<br />

resto tiene de 1 a 5. La alimentación de las gallinas está<br />

94<br />

Jerez et al.<br />

basada en maíz en grano, masa de maíz y sobrantes<br />

de comida. El 53% de las personas entrevistadas que<br />

se dedican al cuidado de las gallinas son mujeres,<br />

29% niños, 12% abuelos y el resto hombres.<br />

Las enfermedades que se presentan en las<br />

gallinas criollas son la tos, granos, "patas entiesadas"<br />

y diarrea. Para curar la primer enfermedad, sus<br />

criadoras les dan ajo (Allium sativum L.) con limón<br />

(Citrus liman (L.) Burm.) machacado o agua con<br />

trocitos de sábila (Aloe vera (L.) Burm.); para<br />

los granos utilizan una pomada comercial a base<br />

de Eucaliptus. Las chontales curan la diarrea con<br />

el mismo remedio utilizado para las personas, el<br />

extracto de chaparro amargo (Castella tortuosa Lieb.)<br />

preparado en la localidad. Los parásitos que mas<br />

presentan las gallinas son los cocoyuches (Dermanisis<br />

gallinae), los cuales combaten con Foliad, polvo que<br />

se utiliza para conservar el maíz. Las gallinas de esta<br />

localidad no se vacunan, porque no se cuenta con<br />

personal capacitado, lo que influye en que las aves se<br />

enfermen o mueran.<br />

Literatura citada<br />

Alberti M., P. 2001. Contexto socioeconómico de las<br />

mujeres campesinas e indígenas. En: García.,<br />

M. L. ( ed): El desarrollo rural, un camino<br />

desde las mujeres: género, poder, ciudadanía y<br />

sustentabilidad. EMAS:México. p. 20-31.<br />

Henderson, J. y J. Harrington. 1914. Ethnozoology<br />

of the Tewa Indians. Bureau of American<br />

Ethnology. Washington. Bulletin 56.<br />

Jerez S., M. P., J. Herrera H. y M. A. Vásquez D.<br />

1994. La gallina criolla en los Valles Centrales<br />

de Oaxaca. Reportes de investigación l.<br />

CIGA. Instituto Tecnológico Agropecuario de<br />

Oaxaca. México. 89 p.<br />

Toledo, V.M. 1991. El juego de la supervivencia,<br />

manual para la investigación etnoecológica en<br />

Latinoamérica. CLADES. Berkeley, California.<br />

Vásquez D., M.A. 1994. La cría de gallinas en Oaxaca<br />

en el siglo XVI. En: Jerez S., M. P., J. Herrera<br />

H. y M. A. Vásquez D. 1994. La gallina criolla<br />

en los Valles Centrales de Oaxaca. Reportes de<br />

Investigación l. CIGA. Instituto Tecnológico<br />

Agropecuario de Oaxaca. México. 89 p.


Etnobio/ogía 6, 2008<br />

9. IMPORTANCIA DE LA FAUNA SILVESTRE PARA LOS ZAPOTECOS DE UNION<br />

HIDALGO, ISTMO DE TEHUANTEPEC, OAX<strong>AC</strong>A, MEXICO.<br />

Cintia Natalia Martín Regalado<br />

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Ex Hacienda de azareno, Xoxocotlán, Oaxaca. E-mail: cinthia_l4@msn.com<br />

Introducción<br />

Desde sus orígenes, el hombre ha cazado animales<br />

para alimentarse con su carne, vestirse con sus pieles,<br />

crear herramientas con sus huesos y también obtener<br />

remedios curativos (Starker, 2000). La fauna silvestre<br />

constituye un recurso fundamental para la subsistencia<br />

de las comunidades en el estado de Oaxaca (V ásquez<br />

et al., 1995). El objetivo del presente trabajo es<br />

indagar la importancia que la fauna silvestre tiene<br />

para los zapotecos de Unión Hidalgo, Oaxaca.<br />

El interés por investigar las maneras de como los<br />

grupos indígenas conocen y utilizan su entorno natural,<br />

ha cobrado una relevancia notable en los últimos<br />

años (Toledo et al., 1983). Diversos investigadores<br />

han contribuido al conocimiento de la etnozoología,<br />

entre ellos: Góngora-Arones, 1987, presentó el<br />

aprovechamiento y la importancia de la herpetofauna<br />

para los lacandones de Lacanjá-Chansayab, Sánchez,<br />

2005, realizó una investigación herpetológica acerca<br />

OAX<strong>AC</strong>A<br />

+<br />

N<br />

del conocimiento tradicional mazahua en la Reserva<br />

de la Biosfera Mariposa Monarca, México, March,<br />

1987, analizó la relación de los lacandones con los<br />

mamíferos silvestres y Enríquez et al, 2006, estudiaron<br />

el uso medicinal de la fauna silvestre en los Altos de<br />

Chiapas, México, entre otros.<br />

Materiales y métodos<br />

Unión Hidalgo se localiza en la región del Istmo de<br />

Oaxaca limitando con otros municipios zapotecos<br />

como Juchitán y con huaves de San Dionisio del<br />

Mar (Figura 1). Los datos de este trabajo fueron<br />

recabados en salidas a campo en los meses de octubre<br />

y noviembre del 2006 aplicando entrevistas abiertas<br />

a personas clave; además se realizó una caminata<br />

etnozoológica.<br />

Figura l. Localización de Unión Hidalgo, Oaxaca.<br />

95


Resultados y discusión<br />

La fauna silvestre es importante para la población<br />

zapoteca de Unión Hidalgo por ser parte de una<br />

tradición alimentaria. Se emplean 17 especies de<br />

Martín<br />

la siguiente manera: 13 son comestibles, cinco de<br />

uso ornamental, cuatro son medicinales y seis son<br />

comercializados, de los cuales 16 son vertebrados<br />

(Cuadro 1).<br />

Cuadro l. Lista de especies con sus respectivos usos en Unión Hidalgo Oaxaca.<br />

Nombre común Nombre científico<br />

Alacrán Centruroides sp.<br />

Alcaraván Burhrinus bristriatus<br />

Ardilla Sciurus aureogaster<br />

Armadillo Dasypus novemcinctus<br />

Chachalaca Ortalis poliocephala<br />

Cocodrilo Crocodylus acutus<br />

Conejo Sylvilagus sp.<br />

Gavilán Accipiter sp.<br />

Iguana negra Ctenosaura pectina/a<br />

Iguana verde Iguana iguana<br />

Oso hormiguero Tamandua mexicana<br />

Paloma Zenaida asiatica<br />

Sapo Bufo marinus<br />

Tortuga terrestre Kinosternon sp.<br />

Tortuga marina Orden Testudines<br />

Venado Odocoileus virginianus<br />

Víbora de cascabel Crotalus durissus<br />

El armadillo que en zapoteco del Istmo es<br />

Ngupi, contracción de las palabras zapotecas puerco<br />

y tortuga, porque, en efecto, se trata de un puerco<br />

enconchado, es común consumirlo en la región del<br />

viento (Istmo de Tehuantepec); sin embargo, las<br />

iguanas (Iguana iguana y Ctenosaura pectinata)<br />

son de las más apreciadas en Unión Hidalgo, por su<br />

inigualable sabor, además de ser un platillo tradicional<br />

en Semana Santa. Otra especie de fauna silvestre que<br />

también es consumida por los pobladores de Unión<br />

Hidalgo es el bidxiña (Odocoileus virginianus)<br />

este organismo es preparado de diversas formas; en<br />

guisado, en mole, carne asada, entre otras.<br />

En cuanto al comercio, actividad que distingue<br />

a los zapotecos del Istmo, los huevos de las tortugas<br />

marinas son de los que fácilmente se encuentran en los<br />

mercados de esta región, a pesar de que estas especies<br />

96<br />

Nombre zapoteco Uso<br />

manixubi Medicinal<br />

berelele Comestible<br />

Comestible y Ornamental<br />

ngupi Comestible y Medicinal<br />

xhiga Comestible<br />

be'ñe Ornamental<br />

Lexu Comestible y Ornamental<br />

bisiá huiini' Comestible<br />

guchachí Comestible<br />

guela' Comestible<br />

(bedxe) chiinu' Ornamental<br />

guugu Comestible<br />

bidxi' Medicinal<br />

bigu Ornamental<br />

Comestible<br />

bidxiña Comestible<br />

beoda gubizi Comestible y Medicinal<br />

se encuentran protegidas por normas nacionales e<br />

internacionales.<br />

La víbora de cascabel ( Crotalus durissus)<br />

es utilizada para elaborar con su carne supuestos<br />

remedios curativos contra el cáncer, mito que ha puesto<br />

en peligro a estos animales desde hace ya varios años.<br />

El sapo (Bufo marinus) es utilizado cuando un niño<br />

tiene la enfermedad de papera, el Bidxi' es pasado<br />

varias veces por los cachetes del niño, esto para que<br />

el sapo absorba la enfermedad, después el sapo es<br />

arrojado y muere debido a la papera.<br />

Hacevariosaños,elcocodriloyelosohormiguero<br />

eran utilizados como mascotas, actualmente ya no se<br />

les da este uso debido a la escasez de estos animales en<br />

los alrededores de este municipio.<br />

El único invertebrado que se presenta en la lista<br />

de especies con algún uso es el alacrán ( Centruroides


sp.), a estos organismo es normal encontrarlos en los<br />

meses de marzo a junio que corresponde a la época<br />

de calor, generalmente se les observa en las casas de<br />

tejavana debido a los escondites que les ofrece este<br />

tipo de techado. Después de su captura el animal es<br />

colocado en un frasco con alcohol y otras hierbas que<br />

después servirán como remedio para el cansancio de<br />

las piernas de las personas de edad avanzada.<br />

El conocimiento utilitario que tienen los<br />

zapotecos sobre el uso de la fauna silvestre es amplio<br />

a pesar de los procesos de cambio cultural que se dan<br />

en forma acelerada, amenazando gravemente el acervo<br />

cultural. Lo anterior no garantiza la conservación<br />

de la fauna; en general los zapotecos del Istmo no<br />

toman en consideración si las poblaciones silvestres<br />

se encuentran en peligro de extinción ni emplean<br />

técnicas de manejo in situ o ex situ del recurso fauna.<br />

La enseñanza de la biología de la conservación<br />

para los niños y jóvenes zapotecos y la educación<br />

ambiental para la población zapoteca en general<br />

sería una opción para la preservación de las especies<br />

animales de la región istmeña.<br />

Conclusiones<br />

La fauna silvestre de Unión Hidalgo Oaxaca es<br />

un importante recurso alimentario, ornamental,<br />

medicinal y comercial. Sin embargo, la fauna tiene<br />

Etnobiología 6, 2008<br />

serios problemas de conservación que ameritan<br />

campañas educativas.<br />

Literatura citada<br />

Enríquez V. P., et al., 2006. U so medicinal de la fauna<br />

silvestre en los altos de Chiapas, México. INCI<br />

31 (7): 491-499.<br />

Góngora-Arones, E. 1987. Etnozoología lacandona.<br />

La herpetofauna de Lacanjá-Chansayab,<br />

Veracruz, México. INIREB. 3lp.<br />

March, M. l. 1987. Los lacandones de México y<br />

su relación con los mamíferos silvestres. Un<br />

estudio etnozoológico. Biótica 12 (1): 43-55.<br />

Sánchez N. E. 2005. Conocimiento tradicional<br />

mazahua de la herpetofauna: un estudio<br />

etnozoológico en la Reserva de la Biósfera<br />

Mariposa Monarca, México.<br />

Starker, A. l. 2000. Fauna silvestre de México. 2a.Ed.<br />

Ed. Pax México. México, D. F. 608 p.<br />

Toledo, V. M., Caballero, J., Mapes, C., Barrera,<br />

N., Argueta, A. y Núñez, M. A. 1983. Los<br />

purépechas de Pátzcuaro: Una aproximación<br />

ecológica. 2 3 • Ed. Serie Etnociencia, Cuaderno<br />

Etnobiología 1, SEP/Dir. Culturas Populares.<br />

México, D. F. 54p.<br />

Vásquez Dávila, M.A., E. Katz y G. Estrada L. 1995.<br />

Aprovechamiento faunístico tradicional en<br />

Oaxaca. En: Sociedad y naturaleza en Oaxaca 1,<br />

La tecnología agrícola tradicional. CON<strong>AC</strong>YT­<br />

IT AO. Oaxaca, México. p: 255-284.<br />

97


ETNOBIOLOGÍA es una publicación anual de la<br />

<strong>Asociación</strong> <strong>Etnobiológica</strong> <strong>Mexicana</strong>, A.e.<br />

Publicación reconocida e indexada en Latindex,<br />

catálogo de revistas mexicanas e iberoamericanas que<br />

cumplen con criterios internacionales de calidad; así<br />

mismo, está registrada en Periódica.<br />

El contenido expresado en las contribuciones es<br />

responsabilidad de los autores.<br />

Es autorizada la reproducción total o parcial de las<br />

contribuciones siempre y cuando se citen las fuentes<br />

y no tenga fines de lucro.<br />

Dirigir correspondencia (hasta octubre del 2009) a:<br />

tepo li lQ68@lw[lllsi l. colll y marcoantonioy(aJ,yahoo.com<br />

Tiraje: 500 ejemplares<br />

Nuestra portada:<br />

El título ETNOBIOLOGÍA se refiere al dominio de<br />

esta disciplina y al objeto de su quehacer.<br />

La imagen muestra a Nephila clavipes, una conspicua<br />

araña cuyas hembras son consumidas por los ayuujk<br />

(mixes), chontales de los altos y zapotecos de la<br />

Sierra Sur de Oaxaca, México. La aracnofagia se<br />

había documentado previamente en Australia, Asia,<br />

África y Sudamérica, pero no para Mesoamérica.<br />

En la toma original se aprecian dos hembras de esta<br />

helmosa araña, su resistente tela (usada en cirugías<br />

como sutura) y parte del fragoso territorio de los<br />

zapotecos de la Sien'a Norte de Oaxaca.<br />

Foto: Gabriela Linares Sosa (Unión de<br />

Organizaciones de la Sierra Juárez de<br />

Oaxaca, México).<br />

Etnobiología: revista anual, diciembre de 2008. Editor responsable: Marco Antonio Vásquez Dávila, Instituto Tecnológico del Valle<br />

de Oaxaca. lSS 1665-2703. Domicilio de la Publicación (hasta diciembre del 2008): Privada de Almendros 109, Colonia Reforma,<br />

e.P. 68050, Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México. Impreso en: Proveedora Gráfica de Oaxaca, S.A. de e .y. , Colón 605, Centro, Oaxaca.<br />

Distribuidor: <strong>Asociación</strong> <strong>Etnobiológica</strong> <strong>Mexicana</strong>, A.e.

Hooray! Your file is uploaded and ready to be published.

Saved successfully!

Ooh no, something went wrong!